La Escalera Espiritual que permite comienzos de Amor (Ajarei Mot)

Por P.A. David Nesher

Comienzo con un planteo: ¿Qué significa verdaderamente haber progresado en la vida? ¿Qué es evolución real?

Quizás te ayude a encontrar tu respuesta la siguiente frase:

Nuestro más profundo entendimiento nos dice que un ser auténticamente evolucionado es aquel que valora a los otros más de lo que se valora a sí mismo, y que valora el amor más de lo que valora el mundo físico y todo lo que en él se encuentra”.

[Gary Zukav -«El asiento del alma«]

En la vida llegamos a aprender que no importa el tamaño de nuestra casa ni nuestra cuenta bancaria, sino el tamaño de nuestro corazón. Es el camino del amor el que nos lleva a evolucionar en seres santos. En los momentos que elegimos el amor, comenzamos a ascender en el camino vertical y a dar pasos hacia niveles superiores.

https://youtu.be/7RXUC6hFePk

¿Cuál es la Verdadera Iglesia?

P.A. David Nesher

La porción de la Instrucción divina llamada Vayakhel permite que los que estamos investigando la Verdad de acuerdo a los códigos espirituales que enseñó Yeshúa.

El verbo hebreo kahal significa «congregar«, «reunir«, y como todo verbo permite el origen al sustantivo kehilá que significa «asamblea» o «congregación«…

Te invito a desarrollar estos conceptos desde tu disposición a escuchar esta enseñanza:

https://youtu.be/2p2Fhd-iBkU

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El Shabat: La Herramienta Divina para que te conectes con tu Luz Interior

Por P.A. David Nesher

«Shabat es nuestra caja de herramientas que cada semana se renueva… Lo queramos o no, lo sepamos o no, Shabat es un estado que no podremos evitar porque aun cuando no lo guardemos, este el estado en el que YHVH se asienta sobre nuestras emociones. Si haces el trabajo de los seis días, la luz te llegara fácil y armoniosamente, pero si no lo haces, la luz desplazará las fuerzas del caos de cualquier manera
(Rafi Ben Eli)

«Shabat es cuando nos recordamos que somos seres espirituales con un propósito espiritual, y lo alcanzamos en Shabat.»
(Rabbi Dovid Green)

El Shabat también fue creado para que el hombre descanse y renueve sus fuerzas para la siguiente semana. Esto es lo que significa la expresión «Shabatot» («dos sábados«) que vibra dentro de un mismo día (cada shabat). Esto es la doble porción que el alma alcanza en cada séptimo día: descanso y renuevo. Estas son las aptitudes mesiánicas que permiten la liberación, expiación y transformación del mundo, por medio de la melajá que el alma redimida ejerce durante los seis días laborables de la semana.

¿Qué Significa Vestirse con la Armadura de Dios?

Por P.A. David Nesher

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” 

Efesios 6:11 – 12

El apóstol Pablo recomiendo a los discípulos de Yeshúa que habitaban la ciudad de Éfeso que presentaran diariamente batalla al Oponente, vistiéndose con la armadura divina, confeccionada en la Justicia y la Verdad.

Por siglos, en el cristianismo, se ha enseñado que este consejo paulino surgía del hecho de que el apóstol escribía la epístola inspirándose en la guardia romana que lo vigilaba en la cárcel.

Ahora bien, ¿cree usted que Pablo representaría la armadura del creyente con un soldado romano?

Lo invito a sentarse a escuchar este SEMINARIO y tomar nota de toda la Verdad que se esconde en dicho consejo apostólico:

La Verdadera Armadura de Dios: El Sacerdocio Espiritual y las Vestiduras de Luz en la Parashá Tetzavé

El estudio de las Escrituras desde su raíz original hebrea nos invita constantemente a despojarnos de los dogmas heredados y a renovar el entendimiento de nuestra fe. Durante siglos, el cristianismo dogmático ha enseñado que la «armadura de Dios» descrita por el apóstol Pablo en Efesios 6 es una alegoría inspirada en el uniforme de un soldado romano. Sin embargo, a la luz de la Parashá Tetzavé (Éxodo 27 y 28), descubrimos una revelación mucho más profunda y trascendental: la armadura de Elohim no es un equipo militar de guerra humana, sino las gloriosas vestiduras sagradas del sumo sacerdote (Kohen Gadol) Aarón. Estas vestimentas constituyen un estatuto eterno y representan el arquetipo de la luz con la que todo creyente debe cubrir su alma para vencer en las batallas espirituales cotidianas.

Para comprender este profundo misterio, primero debemos desmantelar la falacia del soldado romano. El apóstol Pablo, instruido a los pies de Gamaliel, poseía una mente profundamente arraigada en la Torah. Cuando escribía sus epístolas a congregaciones que estudiaban las Sagradas Escrituras, su intención era que los creyentes de origen gentil abandonaran el paganismo y la conducta corrompida de la gentilidad. Roma representaba el espíritu de Esaú, un sistema opresor, por lo que resulta totalmente contradictorio imaginar que Pablo usaría a un soldado del Imperio —gente conocida por su profunda injusticia— como modelo para ilustrar la «coraza de justicia». Además, siglos antes de que existieran el Imperio Romano o sus legionarios, el profeta Isaías ya había hablado de vestirse «de justicia como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza» (Isaías 59:17).

La evidencia definitiva de que Pablo describe al sumo sacerdote se encuentra en el orden mismo de las vestiduras. Si el apóstol estuviera describiendo a un soldado que lo custodiaba, la lógica visual indicaría que comenzaría desde la cabeza hacia abajo, partiendo por el yelmo. Sin embargo, Pablo inicia la descripción diciendo: «ceñidos vuestros lomos con la verdad», refiriéndose al cinturón. Este es exactamente el orden en el que el sumo sacerdote se colocaba sus vestiduras en el tabernáculo celestial. De hecho, tanto Éxodo 28 como Efesios 6 enumeran exactamente seis piezas fundamentales.

Analicemos detenidamente la correspondencia profética y espiritual de cada una de estas seis piezas:

1. La Coraza de Justicia: Lo que Pablo llama coraza corresponde al Josen Mishpat, el pectoral de juicio o de justicia que se colocaba sobre el efod. Lejos de ser un arma de guerra, el pectoral representa la perfecta armonía y el equilibrio entre la benevolencia ilimitada de Dios y su amor riguroso, lo cual da como resultado una profunda compasión (tiferet). Dentro de este pectoral se encontraban el Urim (las luminarias) y el Tumim (la guía perfecta), dos piedras que contenían el Nombre Sagrado de Elohim. Hoy, Yeshúa es nuestro Urim y Tumim celestial, cumpliendo la profecía de Jeremías al ser llamado «Yahvé justicia nuestra», quien nos justifica delante del Padre.

2. El Escudo de la Fe: Sobre el pectoral de juicio había doce piedras preciosas que representaban a las tribus de Israel. La antigua tradición enseña que estas piedras funcionaban como un memorial para que, al verlas, la misericordia divina protegiera al pueblo y anulara a los acusadores. En nuestra guerra espiritual, los «dardos de fuego del maligno» no son flechas literales, sino las acusaciones constantes que el adversario (Ha-Satán o el sistema del sitra ahra) lanza contra los creyentes de día y de noche (Apocalipsis 12:10). Al confiar en Yeshúa como nuestro gran sumo sacerdote intercesor, nos cubrimos con un escudo de fe que apaga esas acusaciones.

3. El Yelmo de Salvación: Esta pieza no es un casco metálico romano, sino la mitra o turbante sagrado (mitznefet o coba). Sobre este turbante se colocaba una placa de oro con la inscripción «Santidad a Yahvé». Su función era sellar la cabeza del sumo sacerdote para proteger la mente, asegurando que los pensamientos no fueran interferidos por las impurezas o la mentalidad hedonista del sistema mundial.

4. La Espada del Espíritu: Ningún soldado romano usaría su espada en la boca, pero Hebreos 4:12 y Apocalipsis 11:16 nos revelan que la verdadera espada de doble filo es la Palabra de Dios que sale de la boca del sumo sacerdote. Esta espada representa la poderosa voz del Kohen Gadol proclamando el Nombre Sagrado en el Día de Expiación (Yom Kipur), trayendo perdón y derrota a las fuerzas del mal.

5. El Calzado de Paz: Pablo nos exhorta a calzar los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sin embargo, los textos hebreos originales no hablan de pesadas botas militares. Por mandato divino, los sacerdotes debían lavarse y ministrar completamente descalzos en el santuario (Éxodo 30:19-21), al igual que se le ordenó a Moisés y a Josué. El pie descalzo simboliza el despojarse y desligarse de las ataduras materiales, ligando el alma únicamente a la tierra para caminar anunciando las buenas noticias de salvación y paz, tal como lo declara Isaías 52:7.

6. El Cinturón de la Verdad: Es el elemento fundacional que reordena el cuerpo y mantiene unido el efod, simbolizando una vida ceñida por la instrucción de la Torá y la veracidad del carácter.

Entender esta tipología transforma por completo nuestra visión de la guerra espiritual. El apóstol Pablo exhorta repetidamente a los creyentes a vestirse con «las armas de la luz» o a «vestirse del Señor Yeshúa el Mesías» (Romanos 13:12-14). Antes de la caída en el Edén, la humanidad primigenia estaba «vestida de luz», irradiando esplendor desde su alma hacia el exterior, y la piel actual es solo una vestidura básica que capta el dolor de las leyes físicas. Las aflicciones y el rigor entrópico de este mundo material son utilizados por el sistema de impureza (sitra ahra) para bombardear la mente, generando opresión, actitudes negativas y acciones incorrectas que le roban al individuo su energía espiritual.

Para defendernos, debemos cubrir nuestra alma con el ropaje celestial del Mesías. Estas vestiduras sagradas no están tejidas con hilos físicos, sino con las virtudes divinas de la santidad, descritas en Colosenses 3:12-13 como profunda compasión, amor, misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia y perdón. Es mediante la ofrenda del incienso continuo (ketoret) y el encendido de nuestras luminarias interiores que logramos unir nuestra fisicalidad con el ámbito más elevado de la santidad, anulando la fuerza de la impureza.

Como discípulos del León de la tribu de Judá, somos llamados a ser un «reino de sacerdotes» (Apocalipsis 1:6). Dado que hoy no contamos con el tabernáculo físico, la instrucción de la Parashá Tetzavé se convierte en nuestro manual pedagógico para aprender a oficiar como el sumo sacerdote de nuestro propio «templo interno». Esto requiere un genuino liderazgo lumínico y una profunda inteligencia emocional para gobernar nuestro temperamento, transformar nuestras características negativas y forjar un carácter acorde al del Mesías. Al reordenar el sistema emocional, permitimos que la sabiduría del cielo baje al corazón, se traduzca en pensamientos correctos, se exprese a través del habla y culmine en acciones congruentes que traen como resultado el tikún o reparación del mundo.

En conclusión, la victoria en nuestras batallas espirituales no se obtiene mediante fuerzas o estrategias humanas, ni mediante una «moralina» o ritualismos religiosos basados en el ego, el cual actúa como nuestro propio «Amán» interior causando tumultos y dudas. La victoria se alcanza cuando permitimos que Yeshúa se active en nuestra alma desde el inicio del día a través de la oración íntima y la obediencia a los mandamientos. Cuando logramos vivir una santidad moral genuina y nos revestimos de la compasión y la justicia del Mesías, evitamos que nuestras energías sean consumidas por el adversario y logramos elevar las chispas de luz ocultas en la creación. Es entonces, al manifestar el verdadero esplendor y santidad de nuestro Sumo Sacerdote, cuando el Sitra Ajrá (סִטְרָא אָחֳרָא) y los espíritus inmundos reconocen esa luz divina y se ven obligados a huir aterrorizados de nuestra presencia. Que el Eterno nos conceda la gracia de caminar siempre firmes, revestidos con las hermosas y gloriosas vestiduras sacerdotales de Su Luz.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

(Mateo 12: 31-33)

¿Quién Voló Sobre el Nido del Águila? (Haazinu)

Por P.A. David Nesher

Invito a todos mis lectores a ingresar en esta aula virtual y disfrutar de lo que esta semana el Eterno ha implantado en sus hijos por medio del Espíritu de la Profecía:

Video Musical: Rap sobre el Aborto

El joven compositor Fede Isaac, profetizando con su música a favor de las » Vidas: Mamá y bebé.

Un Rap para escuchar con el corazón y reflexionar acerca de la oportunidad que se le da a cada niño o niña conebida.

https://youtu.be/kjlvECXLGYA

La Casa de Israel: ¿Diez Tribus Perdidas? (Maestro Jim Stanley)

Este video es colocado en este canal sólo como medio de difusión sin fines de lucro. Los derechos reservados de distribución legal, edición y lucro [si aplican], corresponden al «Passion For Truth Ministries».

Analogía del Feto y la Madre: ¿Cómo Curar a la Sociedad Actual del Coronavirus? – (Michael Laitman)

Cuando es necesario, el feto puede curar a su madre desde adentro. Las señales enviadas de la madre al embrión y del embrión a la madre, activan el proceso de curación natural, armonizan los otros sistemas de la madre.

Si aplicamos esta analogía a la sociedad, podemos hacer nuestra sociedad como un bebé en el útero de un sistema cada vez más elevado. Si nos unimos, enviaremos señales positivas a la naturaleza (nuestra “madre”), que procederá a enviar señales positivas en respuesta a la nuestra. Ese proceso tiene el poder de curar a la sociedad de todos sus males.

La Analogía de la «relación simbiótica» entre el feto y la madre es una enseñanza del Eterno para que nos animemos a comulgar con Él en un constante interacción que nos permita sentirnos dentro de Su Shekináh (Divinidad) hasta que nuestra intención y nuestra acción sea una perfecta emulación de Él.

Eclipse Penumbral 5 de junio 2020: ¡Penumbras Sobre las Naciones por Amor a Israel!

Por P.A. David Nesher

Estamos en el mes del calendario hebreo Siván, y desde Shavuot, el Eterno está conduciendo a sus hijos primogénitos a ser testigos de Su poder mesiánico transformador. Para ello, nos está preparando para dar razones de nuestra fe a todos los seres humanos que, conmovidos por los acontecimientos mundiales que se aproximan, clamen al Creador por Salvación.

El viernes 5 de junio del corriente se está yendo con una marca profética muy fuerte para los días venideros.
¿Qué significado tiene el segundo eclipse de luna penumbral que este año 2020 contiene?
¿Qué quiere Dios decirle a Su Pueblo desde estas señales celestiales?

Te invito a escuchar estas pautas proféticas:

Yeshúa y el Misterio del Mesías Leproso: Una Anatomía Espiritual de la Redención

Por P.A. David Nesher

Introducción La exégesis bíblica tradicional a menudo ha pasado por alto las dimensiones metafísicas de la enfermedad y la santidad, reduciéndolas a términos meramente físicos o morales. Sin embargo, al profundizar en las porciones de la Torah Tazría y Metzorá, se revela un código encriptado que vincula la condición humana, el poder de la palabra y la figura del Mesías bajo un epíteto aparentemente contradictorio: el «Mesías Leproso». Este concepto, fundamentado tanto en la Tanaj como en las reflexiones del Talmud, propone que la redención no es un acto de magia externa, sino un proceso de reintegración de la luz divina en una humanidad fragmentada.

La Naturaleza de la Tzaraat: Más allá de la Patología El análisis comienza corrigiendo una imprecisión histórica: la Tzaraat, traducida comúnmente como lepra, no es una enfermedad bacteriológica, sino una manifestación espiritual de origen divino. En el contexto de la Torah, la Tzaraat es una disciplina (un cela o pausa forzada) impuesta por el Eterno sobre aquel que ha incurrido en el Lashón Hará (el mal hablar).

El ser humano es definido esencialmente como «el hablante». Esta capacidad no es un rasgo biológico fortuito, sino el mecanismo diseñado para que el Verbo (Davar o Logos) se exprese en el mundo físico. Cuando el hombre utiliza su voz para el egoísmo, la división o la queja, desconecta su alma de la fuente de luz. La mancha de la «lepra» en las paredes de la casa o en la piel es, por tanto, una señal de que la energía de santidad (Kedushá) está chocando contra la impureza del receptor, provocando un cortocircuito que se manifiesta como juicio.

El Mesías como Siervo Leproso (Isaías 53) El núcleo de la enseñanza se encuentra en la reinterpretación de Isaías 53. Al cruzar el texto profético con el Talmud (Sanedrín 98b), se identifica al Mesías como aquel que está sentado a las puertas de Roma, vendando sus propias llagas entre los leprosos. El título de «Mesías Leproso» no es una depreciación de su dignidad, sino una descripción de su función vicaria.

Para que la humanidad sea restaurada, el Mesías asume la condición de Metzorá (leproso). Él se coloca «fuera del campamento» —el lugar de la exclusión y el dolor— para tomar sobre sí los rigores y juicios que la humanidad ha generado por su mala gestión de la luz. En este sentido, el sufrimiento del Mesías es un misterio dividido en tres partes: la humillación, el dolor inexplicable y la tristeza inconsolable. Al hacerse «lepra» por nosotros, él se convierte en el puente que permite que el impuro regrese a la presencia de Dios.

La Función del Cohen y la Limpieza Espiritual Un punto crucial de la enseñanza es la distinción entre «curar» y «limpiar». En el ministerio de Yeshua, no se trataba simplemente de eliminar un bacilo, sino de declarar al hombre «limpio» para que pudiera reintegrarse a la comunidad y al propósito divino. Al tocar al leproso, el Mesías no se contamina, sino que irradia una intensidad de santidad tal que consume la impureza.

La sanación, bajo la perspectiva de Yahvé Rafá, se entiende como un proceso que ocurre de adentro hacia afuera: el alma es sanada de su desconexión y, como consecuencia, el cuerpo refleja esa armonía. El rigor de Dios (Geburah), que para el desobediente parece castigo, para el redimido se revela como un poder intenso para generar milagros y reparar el mundo (Tikún).

Conclusión El ensayo de esta enseñanza nos invita a reconocer nuestra propia «cuarentena espiritual». La figura del Mesías Leproso nos confronta con la realidad de que todos, en algún momento, hemos estado fuera del campamento debido a un lenguaje y un deseo desconectados del diseño original. Sin embargo, la promesa mesiánica es que, a través de aquel que cargó con nuestras llagas, la humanidad puede ser purificada. La meta final es que cada ser humano recupere su función como administrador de la luz, utilizando la palabra no para el caos, sino para manifestar la justicia y la santidad del Eterno en la tierra.

Te invito a ver más de esto en el Aula Virtual de HOY

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¿Cómo Liberarse de las Emociones Reprimidas?

Por P.A. David Nesher

La parashá Sheminí muestra que la Torah (Instrucción) divina es eterna. No hay ciencia humana que pueda invalidarla ya que todas provienen de sus códigos lumínicos.

En esta oportunidad comprenderemos como manifestar nuestra nobleza, desarrollando una mentalidad regia por medio de una vida guiada por la Instrucción de la Luz Infinita, y una alimentación acorde a las leyes del kashrut que el Eterno ordena.

Te invito a escuchar esta enseñanza llena de códigos de Sabiduría con una menta abierta y dispuesta a desaprender:

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El Becerro de Oro: Cortocircuitos Psíquicos del Hedonismo Sincretista (Ki Tisá)

Por P.A. David Nesher

¡Que gran contraste! Una vivencia celestial en la cumbre; un resultado inframundano a los pies del Monte Sianí. Esa es la síntesis del mensaje de este shiur (lección). Para el pueblo de Israel, Moisés se demoraba en el Monte y eso le hacía perder su confianza (emunáh). Sus percepciones sensoriales prevalecieron sobre toda certeza extrasensorial. El líder no regresaba, quizás había fallecido. En ausencia de Moisés, el pueblo se intranquilizó. Sin su líder, quedaron abandonados a sus propios recursos.

Es cierto que Moisés tardaba, pero Dios tenía un propósito maravilloso por la tardanza de Moisés, y muy pronto terminaría. El Eterno quería que ellos comprendieran que su relación con Él ya era directa, pues ya contaban Su Instrucción en sus mentes y corazones. Todo lo que ellos necesitaban era ser pacientes un día más y la preciada Torah sería de ellos para reparar o rectificar (tikún) el mundo entero. Pero debido a que el pueblo no pudo ver la razón de la tardanza, ellos permitieron que esto les fuera de tropiezo.

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La descripción de la misión de propósito que tiene el alma humana. Ella es la vasija que el Espíritu Santo de YHVH, apegado al espíritu humano, utiliza par elevar lo físico a la noción de lo limitado y eterno.

El Deseo de Ser Persona Elevada… (Parashá Mishpatim)

Recuerda diariamente superar tu animalidad elevándote al claro propósito de tu esencia: ser persona que agrada al Creador.

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El Secreto para Hacer Milagros

Por P.A. David Nesher

(Parashá Beshalaj – Aula 1)

¿Por qué los israelitas, al llegar al Mar Rojo, se llenaron de miedo paralizante?

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Las Claves para Reconocer las Siete Plagas Emocionales del Alma.

Por P.A. David Nesher

La Torah, más allá de relatar eventos históricos referidos a la relación redentora del Eterno hacia Israel, es una metáfora acerca de la lucha contra el dualismo del sistema reptiliano. En la Instrucción divina hayamos los códigos lumínicos que otorgan las claves para obtener la victoria en esa lucha diaria en la que el mundo de la materia no quiere dejar libre al alma para que manifieste su propósito esencial.

Justamente la palabra Mitsrayim (traducida como Egipto) en su raíz señala a aquellos pensamientos limitantes que por medio de la angustia paralizan al alma al hacerla producir miedos.

Las primeras plagas de Egipto, son ni más ni menos que mensajes divinos que nos permiten ver nuestro propósito más allá de lo que sensorialmente captamos. A través de una profundización en el simbolismo ontológico que cada una de estas plagas tiene, lograremos ingresar en un proceso curativo de nuestra alma intoxicada por las creencias y los paradigmas propios del sistema reptiliano de cosas, que impera en este mundo.

Sabemos, por la revelación divina que otorga la Torah, que el alma humana está compuesta en su esencia por la Tzelem Elohim (traducida como «Imagen de Dios«) que llena de las Sefirot (Virtudes) divinas, permite que el espíritu humano se conecte a su psiquismo a fin de lograr acciones de Luz Infinita que permitan el tikkun Olam (reparación del mundo).

Dichos actos de reparación y transformación del mundo físico se logra ejerciendo el don divino llamado libre albedrío que permite escoger entre el camino de la vida y el camino la muerte.

¿Qué significa elegir entre estos dos caminos (vida o muerte)?

Escoger por la vida, significa decidir ser refinado. Es decir elegir por el refinamiento psíquico que permite reparar el mundo físico. Escoger por la muerte, es elegir la perversión para ocasionar corrupción.

La parashá Vaerá, invita al alma redimida a trabajar a través de las primeras siete plagas para ver si se está pervirtiendo o refinando.

Para saber cómo es esta técnica cósmica de sanación, te invito a escuchar esta shiur (lección) o catequesis mistagógica que impartí para los santos que buscan el Reino de Dios y Su Justicia


También, puedes profundizar esta enseñanza conociendo todos los detalles de las Diez Plagas en el siguiente estudio: