parashá haazinu

Haazinu: El Cántico que Relata la Unidad Final.

Por P.A David Nesher

Recuerda los días del pasado, entiende a las generaciones pasadas. Pregunta a tu padre y a tu abuelo y ellos te dirán

(Deuteronomio 32:7)

En la semana que se está cerrando, hemos peregrinado nuestra fe a través de la porción “Haazinu”, que se puede traducir: “prestad oído“. Moshé comienza de forma distinta su predicación, está vez será una canción, un poema inspirado por el espíritu de la Profecía. De este modo YaH, nuestro Dios, se asegurará de revelar enseñanzas muy profundas acerca de Su Redención para Israel y, desde ella, el resto de las naciones.

Así, Moshé y su cántico perseguirá desarrollar la clara explicación del diseño profético para el que el pueblo de Israel fue, es y será el protagonista.

Antes de comenzar, necesito primeramente destacar que la mayoría de los seres humanos se niega a creer que el pasado guarda alguna relevancia para ellas y sufre por esta imprudente miopía. Por eso, es que Moshé, a través de este cántico, les suplicó a los Benei Israel para que siempre buscaran consejo con quienes gozan de experiencia y visión histórica. Generación tras generación fueron abatidas por sus pecados de inmoralidad, codicia o agresividad. ¿Acaso Israel piensa que correrá distinta suerte?

Así pues, y teniendo esto como enfoque primordial, diré que en esta canción encontramos la revelación de que el Nombre del Eterno, compuesto por cuatro letras (Tetragramaton): הוהי (“Yud Hei Vav Hei”), presenta la conjugación de todos los estados de la existencia física (pasado, presente, y futuro). La idea fundamental es que la historia humana, en estas tres facetas, será hará una verdadera Ejad (Unidad) en el momento que Israel sea totalmente redimido, y se una definitivamente al Creador. Así lo dice el profeta Zazarias:

“Y Yahvéh será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvéh, será Uno, y Uno su Nombre”.
(Zacarías 14:9)

Justamente en eso consiste el diseño del Proyecto Emanuel (“Dios con nosotros”): que a través de la Redención, Israel y las naciones se constituyan en una “Unidad completa con el Eterno”; entendiendo que esto se logrará en la era Mesiánica, cuando el Mesías gobierne, a través de Israel, desde Sión al mundo entero enseñando los preceptos de la Torah. Ahí será cuando el Eterno será Rey sobre la tierra, Yahvéh será Uno, y Su Nombre de cuatro letras será Uno desde Israel. No habrá más religiones, ni más nombres inadecuados para el Eterno nuestro Dios. ¡Todo será Ejad (Unidad) como lo era en el Gan Eden! (Recordemos que en el Gan Edén, todas las cosas estaban unificadas por medio de la unidad de opuestos varón-mujer, y de ese modo todo vibraba en el propósito de una misma Fuente: Or Ein Sof).

Comprendiendo lo expuesto hasta ahora, nos damos cuenta por qué la letra hebrea alef (א), que es la primera letra del alefato hebreo, y que equivale al número 1, este dibujada (o compuesta) de tres letras hebreas:

  • dos Yod (י) y
  • una Vav (ו),

Para captar mejor esto, los invito a observar con detenimiento la morfología de la letra alef:

Según los Sabios, toda la Creación se une por la álef; por ello, es el número uno (unidad) dentro del alefato. Entonces, la energía de alef es el primer impulso de la Creación, el inicio del movimiento que persigue una meta.

Entonces, vuelvo a repetir que la letra alef esta compuesta por dos letras yud (י), una arriba y una abajo, y como pueden ver, por el medio cruza una letra vav (ו).

Ahora los invito a trabajar con la guematría (valor numérico) de dichas letras. Para ello, recordemos que:

  • el valor numérico (guematría) de la letra Yod es 10.
  • el valor numérico de la letra Vav es 6.

Por lo que, si sumamos estos valores: Yod (10) + Vav (6) + Yod (10), obtenemos el resultado de 26.

El número 26 es el mismo valor que el del nombre sagrado de Elohim (Yud, Hei, Vav, Hei). De aquí se entiende que la letra alef también representa al nombre de nuestro Elohim.

Recordemos que Nombre del Eterno se escribe así: הוהי (“Yud Hei Vav Hei”). A continuación sus valores numéricos:

Esto nos revela claramente que el propósito de la Redención final es llevarnos a la Unidad completa con el Creador, representada por su Nombre sagrado de 4 letras (Tetragramaton).

De igual forma, cuando se despierta en nosotros la necesidad de lo espiritual, es la actividad de Aleph que nos incita a desear Luz, de acercarnos a Yahvéh. Es decir, que este contacto con alef nos incita a la unidad ; por ello, también nos enseñará que entre ese amor Divino y nosotros hay una barrera, la cual se llama egoísmo. De modo que, al evidenciarnos este egoísmo, también nos enseña la vía de cambio.

Insistiendo nuevamente en lo mismo, diré que el nombre del Eterno, transmite la unidad del pasado, el presente, y el futuro, de la historia humana, revelando así su diseño de redención a través de Israel para la humanidad toda. Ahora bien, como ya sabemos dicho nombre, está compuesto de cuatro letras, lo cual no es una mera casualidad, ya que el número 4, en las Sagradas Escrituras, también representa la Redención. Veamos esto con algunos ejemplos:

El sol, la luna, las estrellas, que trabajan en pos de la redención, fueron creadas en el día cuarto de la creación. Su objetivo es mostrarnos los tiempos señalados, del plan redentor de Hashem para la humanidad (cf. Génesis 1: 14-17; Sal.19).

Israel estuvo en la esclavitud de Mitzrayim (Egipto) durante 400 (cuatrocientos) años y entonces vino la redención.

Israel (luego de su liberación de Egipto) estuvo 40 (cuarenta) años en el desierto, hasta que vino la redención que los llevo a la Tierra Prometida.

El Mesías Yeshúa apareció aproximadamente en el año 4000 (cuatro mil) del Calendario Hebreo y nos llegó así la redención del alma humana.

Por último, daremos como ejemplo a Haazinu, ya que este cántico de Moshé, que nos habla de la historia de la redención final de Israel y del mundo, es el cuarto cántico de una lista de nueve cánticos que se entonaron después de una liberación o redención. Esta afirmación la he sacado de un Midrash que nos cuenta esto:

“Existen 10 canciones proféticas, de las cuales Haazinu es la cuarta:
1.- Adam recito la primera shira en el Gan Eden, compuso: “Mizmor shir leiom HaShabat” (Una canción para el shabat), en la cual se habla la grandeza del shabat.
2.- En las orillas del mar de Cañas Moshe y los Hijos de Israel cantaron una shira por su maravillosa liberación del Ejército del faraón.
3.- Los hijos de Israel cantaron una canción en alabanza a Di.s por el Manantia l de Myriam (Parashat Jukat).
4.- Moshe enseño al pueblo la canción de Haazinu el día de su muerte (a punto de pasar a Heredar la tierra prometida).
5.- Cuando Iehoshua peleo con los emoritas en Guivon y el sol se detuvo milagrosamente por el bien del ejercito conquistador del Pueblo de Israel; Iehoshua canto shirá.
6.- Deborá y Barak compusieron una shirá cuando Dios hizo caer a sus enemigos en sus manos incluyendo al General caninita Siserá (Softim 5) 7.- Cuando Jana dio a luz a Shmuel, después de muchos años de ser estéril, alabo a Hashem con una canción profetica (Shmuel 2).
8.- El rey David al final de sus días compuso una canción por salvarlo de todos sus enemigos. (Shmuel 22).
9.- El rey Shlomo escribió Shir Hashirim (cantar de los cantares).
10.- La décima y más importante de las canciones (según nos dice este Midrash) será cantada por el pueblo de Israel cuando Hashem los redima del exilio presente.”

Considerando esta enseñanza, yo pregunto:

¿Quién sabe si está décima canción quizás no sea la descrita en el libro de Revelación o Apocalipsis donde leemos lo siguiente?:

Y cantaban un cántico nuevo delante del Trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra
(Apocalipsis 14.3)

Sin embargo, el mismo libro asegura que el cántico de Haazinu será entonado junto al cántico número 10 (diez), que falta por ser cantado (según el Midrah que leímos), como un sello final de la redención que se realizará. Según la Revelación divina, tras la redención final habrá un hermoso cántico que entonar, y respecto de esto mismo está escrito en el libro de las revelaciones:

Y cantan el Cántico de Moisés siervo de Dios, y el Cántico del Cordero, diciendo:
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
(Apocalipsis 15:3)

Como podemos ver en la Redención final, existen dos cánticos:

  • el Cántico de Moshé, y
  • el Cántico del Cordero,

Así, al leer este versículo de Apocalipsis, queda evidenciado que ambos cánticos están en total armonía. Ninguno de los dos se contraponen. Es decir, que no se trata de “Gracia” versus “Ley” como lo aprendimos en el cristianismo durante tanto tiempo. Sino que se trata de la manifestación de la Ejad, es decir de la Unidad, de los dos ministerios más importantes de todas las Sagradas Escrituras: el ministerio de Moshé y el ministerio de Yeshúa el Mesías, elevando a Israel a esa vasija primigenia de Luz, acorde al diseño divino original

Con esto en nuestra mente, logramos hacer un análisis del cántico de Haazinu, en el que podemos afirmar que “Gam Zu Letová“ (traducido: “esto también es para bien”) para los que aman al Eterno, aquellos que guardan sus mandamientos; y si bien, en la historia de nuestro pueblo Israel, se cometieron grandes pecados; Idolatrías, asesinatos, el rechazo a Yeshúa como Mashiaj, y muchas otras infracciones de la Torah, es el Eterno mismo quien nos dice en la bendita Torah: ¡“Quien como tu Israel!”; “¡Que otra nación tiene estas leyes!”; “¡Que nación tiene un Di.s como tu Israel!”. Así mismo recordamos las palabras del apóstol Pablo respecto de la futura redención de Israel: “Si su incredulidad ha venido a ser la salvación para los gentiles, cuanto más significara su plena restauración”

Entonces, debemos entender y aceptar que la porción de la Torah llamada Haazinu es uno de los dos grandes cantos de Moshé incluidos en la Torah, y relata toda la historia del pueblo de Israel, el pasado, el presente y el futuro.

El sabio Najmánides escribe que toda alma israelita puede hallar su biografía completa oculta en las letras de este canto. En base a esto, el sabio Maguid de Mezeritch, el discípulo y sucesor del Baal Shem Tov, enseñó que es importante aprender de memoria este canto, ya que toda nuestra vida se despliega dentro suyo.

Es justamente estudiando este cántico que me encontré con detalles trascendentales para nuestro destino próximo y eternal.

En la emunáh de Israel, lo más importante es conservar las creencias reveladas en al Torah y mantenerlas de generación en generación, para lograr que la cultura y los protocolos del Reino de Dios no se pierdan y siempre se mantengan, aunque nos traten de apagar.

El objetivo primordial de este cántico es esencialmente que expresemos nuestro reconocimiento de la armonía absoluta de la Creación (31:19), por ello es que, en consecuencia, a menudo mezcla el pasado con el presente y el futuro, pues todo queda de manifiesto ante el profeta como una realidad total ausente de la más mínima contradicción, en el cual los sucesos futuros y pretéritos no sólo fluyen en perfecta armonía, sino que también se esclarecen mutuamente. Por ello, este caleidoscopio de acontecimientos queda destilado por un único canal expresivo como si estuviera ocurriendo al unísono.

¿Quién Voló Sobre el Nido del Águila? (Haazinu)

Por P.A. David Nesher

Invito a todos mis lectores a ingresar en esta aula virtual y disfrutar de lo que esta semana el Eterno ha implantado en sus hijos por medio del Espíritu de la Profecía:

¡Ábrete a Más, y tu Destino se Manifestará en Grande!…

Por P.A. David Nesher

La palabra Haazinu, en su sentido más fiel, significa “hablo a los Cielos porque previamente los he escuchado”. Moshé está revelando al Pueblo de Israel que antes de hablar y actuar es conveniente detenerse y esperar a que venga al corazón Luz Celestial y repose como corona en nuestra mente.

El Águila (Nesher) Mesiánica

Por P.A. David Nesher

Como [con la ternura y la misericordia de] un águila que despierta su nido revoloteando sobre sus pichones, que extiende sus alas y los toma y lleva sobre sus ala. [de ese mismo modo] Yahvéh condujo a su pueblo; Él solo, sin que ningún ídolo ajeno pudiera enfrentarlo.

(Devarim/Deuteronomio 32: 11-12)

La porción de la Torah llamada HaAzinu es el canto de Moshé al concluir su misión en la Tierra. Es uno de los dos grandes cantos incluidos en la Torah y relata toda la historia del pueblo de Israel, el pasado, el presente y el futuro.

Najmánides escribe que toda alma israelita puede hallar su biografía completa oculta en las letras de este canto. El sabio Maguid de Mezeritch, el discípulo y sucesor del Baal Shem Tov, enseñó que es importante aprender de memoria este canto, ya que toda nuestra vida se despliega dentro suyo.

Es justamente estudiando este cántico que me encontré con detalles trascencendentales para nuestro destino próximo y eternal en esta metáfora del Nesher divino.

En lo personal, y debo confesar que desde muy joven, al comenzar a peregrinar el Camino y la Verdad, me llamó mucho la atención como la Torah utiliza el símil del águila para describir la forma afectuosa en que Yahvéh cuida a Israel. Abba nuestro es comparado por Moshé con una mamá águila que con ternura cobija a sus aguiluchos y atiende a sus necesidades. Ésta es la imagen más poderosas en todo este canto. Animémonos pues a meditar en ella, decodificando su mensaje celestial.

Hemos visto cómo el Eterno guió a Israel a través del desierto con misericordia y compasión. Esta acción redentora es semejante al modo como el águila es compasiva con sus crías. Ella se asegura de realizar movimientos que no la lleven a entrar de improviso al nido. Entendamos que el águila es un ave enorme y poderosa, y si se posa repentinamente sobre su nido puede llegar a aplastar a sus frágiles pichones.

Así pues debe asegurarse antes agitar y revolotear encima de sus polluelos, batiendo sus alas y moviéndose de una rama a la otra para que sus crías despierten y tengan la fuerza necesaria para recibirla sobre ellos. El águila bate sus alas sobre el nido , no tan fuerte como para desarmarlo, pero tampoco tan suave como para no alborotar a los cómodos ocupantes de este. El águila madre no pone todo su peso sobre sus crías sino que los cubre tocándolas y no tocándolas simultáneamente.

Así mismo, cuando el águila se dispone a transportar sus crías de un lugar a otro, no lo hace usando sus garras. Sucede que el águila no tiene temor de otras aves, pero sí del ataque humano que siempre le arroja flechas o proyectiles desde abajo. Por ello, en lugar de cogerlas con sus poderosas garras, induce a sus pichones a subir sobre sus alas. De ese modo, si una flecha es lanzada desde abajo, solamente heriría al águila pero no a los polluelos. De igual modo el Creador toma a Sus hijos (los benei Israel), protegiéndolos y poniéndolos fuera del alcance del ataque enemigo. Esto hizo cuando sacó a los israelitas de Mitzrayim y los egipcios los alcanzaron en el Mar de Cañas, entonces HaKadosh Baruk Hu (El Bendito Sea) los cubrió con sus nubes, y se puso en medio de los egipcios y los israelitas. En esta metáfora, sin duda, es Dios el águila que viene a despabilar a sus polluelos, revolotea sobre ellos, despliega sus alas y finalmente los pone sobre ellas –sus alas- en un vuelo redentor cruzando el cielo.

Esta es la explicación más tradicional entre los sabios, sin embargo, existe una perspectiva por demás sorprendente que quiero que ustedes también conozcan.

Necesito que recordemos lo que ya hemos estudiado, en la parashá Yitró, en donde vimos que el Eterno también se refiere a su movimiento en la redención de Egipto como un nesher obrando a favor de su nidada, al expresar que los tomó “sobre las alas de las águilas” (Éxodo 19:4). Con esto, Abba nuestro se aseguró de reforzar en la mente de Su Pueblo la idea que el águila y sus alas tienen implicancias claramente mesiánicas.

Investigando me enteré que en el hebreo existen dos sinónimos para el vocablo “alas“:

  • uno es “kanaf”, de valor numérico 150, y
  • evrá”, cuya guematría totaliza 208.

Teniendo en cuenta dichos datos de gematría, debemos comprender que las expresiones: “sus alas” (Kanafav)  y “sus plumas” (Evrató) esconden un secreto maravilloso:

Si las escribimos en hebreo en singular, y calculamos su valor numérico nos muestran una señal:

Ala =Kanaf de acuerdo al valor numérico de sus letras:

Caf =20,
Nun =50 y
=80,

Valor total= 150

Pluma = Evrá de acuerdo al valor numérico de sus letras:

Álef = 1,
Bet = 2,
Resh = 200, y
Hei = 5,

Valor total = 208

Haciendo la sumatoria de la gematría de estas dos palabras obtenemos 358, que es el valor numérico de Mashíaj (Salmo/Tehilim 2:2), cuyas letras:
Mem=40,
Shin=300,
Yud=10 y
Jet =8; dan un total de 358.

¡Este el mismo valor numérico de Mashiaj!

Así comprendemos que Yahvéh le está revelando a Israel que el águila llevándolos sobre sus alas es el Mashíaj, llevando a cabo su misión Mesiánica Divina.

“TOCAR Y NO TOCAR” las Dos Acciones del Nesher en Su Nido.

Aprovechando que vuestras almas está elevadas, sé que también les resultará muy interesante conocer que en la interpretación kabbalística el revoloteo de las águilas es llamado “tocar y no tocar“.

He mencionado que el águila es capaz de hacer ambas acciones simultáneamente, permitiendo a sus pichones despertar poco a poco, de acuerdo con la capacidad de cada uno de captar su presencia. Es que antes de que el águila tome a sus hijos sobre sus alas primero debe despertarlos.

El águila es un ave enorme y poderosa y si se posa repentinamente sobre su nido puede llegar a aplastar a sus frágiles pichones. Por eso, nuestro versículo describe al ave sobrevolando sobre su nido, dirigiéndose hacia sus hijos como la más delicada de las criaturas, manifestando un perfecto balance y estabilidad.

El verbo usado en este texto es «rajef», que se traduce como “sobrevolar“, es muy raro que esté expresado en la Torah, siendo esta una de sus pocas apariciones. La primera vez que aparece es en el segundo versículo de Bereshit/Génesis:

“…Y el espíritu de Dios sobrevolaba sobre la superficie de las aguas…”.

Explican todos los sabios expertos en hebreo que, en realidad, este es el espíritu del Mashíaj sobre las aguas de la teshuváh, produciendo el despertar de la conciencia de las almas para retornar a Yahvéh.

Entonces, los expertos del idioma bíblico, concuerda que estas dos expresiones de “sobrevolar” son absolutamente complementarias; ambas apuntan hacia el despertar del pueblo de las doce tribus de Israel en general (Casa de Judá y Casa de Efraím), a la realidad mesiánica de volver al Eterno.

Este “tocar y no tocar” es una codificación lumínica muy significante para entender la Gracia divina a nuestro favor. El poder de tocar es el de involucrarse, de inspirar al otro. El poder de no tocar, por su parte, le permite al otro ejercer el libre albedrío, de tal manera que su alma pueda despertarse por sí misma en su deseo de ascender hacia Dios. El águila (Mashíaj) nos inspira y a la vez, paradójicamente, nos permite incorporar lentamente la nueva realidad mesiánica de acuerdo a nuestro propio ritmo individual.

Conviene aquí conocer también que la palabra hebrea nesher (águila) está formada por las letras nun-shin-reish. Lo interesante de esto es que las dos letras finales forman la palabra shar, verbo que significa “cantar“. De todas las palabras del canto Haazinu, shar es la sílaba esencial de nesher.

Existen dos tipos de canto: el verbal (que incluye la poesía) y la melodía. En hebreo el “canto“, que incluye la poesía, es llamado shir, representado por la shin y reish de nesher. En hebreo melodía, por su parte, se dice nigún, que comienza con la letra nun, la primera letra de nesher. Por lo tanto nesher es el acrónimo de los dos tipos de canto.

Esto significa que cuando el águila (nesher) se acerca a su nido bate sus alas para crear un canto, preparando delicadamente a sus pichones para su arribo. Para despertar las almas del pueblo hebreo y junto con ellos al mundo entero, cada persona con su propia chispa del Mashíaj debe poseer el poder de la poesía y la melodía inherente al águila.

La palabra hebrea que aquí se usa para “nido” es ken, que está asociada con tikún (“rectificación“, “reparación“) y también con kinián (“posesión“). La posesión más perfecta es la nueva Torah del Mashíaj, el canto de las alas del águila, que comienza a resonar a medida que se va aproximando a su cría. Esta nueva Torah mesiánica dará lugar a nuestra rectificación, como el águila que se aproxima suavemente a su nido, tocando y no tocando, despertando a sus hijos que la esperan.

Así, el Espíritu de Yahvéh ha desarrollado en la mente del Pueblo Elegido la imagen del “águila mesiánica” y sus “pichones anhelantes”, encarnando al Mesías redentor e Israel junto con toda la humanidad. Entonces, cuando nos conectemos con esta imagen, podremos comenzar a afinar nuestros oídos espirituales para escuchar la música del águila que se aproxima y prepararnos para la inminente redención final.

Todo para Bien

La palabra que aquí se traduce como “pichones” es gozalav, “sus pichones“, cuyas letras son guimel – zain- lamed. Estas tres letras son un acrónimo de una frase muy conocida y básica nuestra fe: “Gam Zu Letová“, que se traduce: “Esto también es para bien“. El pichón esperando ser elevado sobre las alas mesiánicas debe ser despertado a la conciencia de que todo lo que nos sucede es para bien, y que llevará finalmente a la redención verdadera y completa, que lo recompensará en el Olam Havá (Mundo Venidero).


El Aleteo del Nesher de Israel

Por Tony Gonzalez

“Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus polluelos, Extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas.”

(Devarim/Deuteronomio 32:11)

​​

EL VUELO MESIÁNICO

Esta imagen que describe el cántico de Moisés, muestra al águila sobrevolando su nido, donde están sus pichones, es muy fuerte y poderosa.

El águila bate sus alas sobre el nido , no tan fuerte como para desarmarlo, pero tampoco tan suave como para no alborotar a los cómodos ocupantes de este. Hoy el Eterno hace lo mismos sobre sus escogidos.

Me imagino un enorme águila batiendo sus grandes y plumosas alas sobre su nidada, tal acción implica un fuerte soplido de aire sobre los diminutos e indefensos polluelos, que los sacude y despierta de su cómodo y confortable sueño.

Esta imagen atrae mucho mi atención, ya que desde mi parecer implica un llamado a despertar.

Este es el llamado mesiánico, para volar a la libertad y expansión.

Sobre sus alas.

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.”

Éxodo 19:4

Uniendo los versículos podemos comprender más ampliamente a lo que se refiere Moisés.

El águila bate sus alas sobre el nido, para despertar a sus polluelos, también es una invitación ineludible a que se apresten para que ellos aprendan a volar en las alturas. Es muy conocida la costumbre de las águilas, que ponen a sus crias sobre sus lomos (unión de las alas), para finalmente impulsar a sus polluelos a tener su propio vuelo, en medio de la expansión de los cielos.

Esto es lo que el Eterno hizo con Israel al sacarlo de Mitzraim (Egipto) el lugar de las limitaciones y estrecheces, donde al parecer por 430 años, habían estado cómodos y aggiornados a un sistema de vida totalmente erróneo.

Según este canto profético, Moisés declara que, para poseer la tierra de la promesa, Israel debía esta vez atreverse despertar, salir del nido y volar como un águila. Pero nunca olvidando que no era por sus propias fuerzas, sino por el despertar de la fuerza del Eterno en su interior.

Hoy, para nosotros el llamado es el mismo, es el aleteo del Eterno que, por medio de su Santo Espíritu, nos quiere despertar, para que no nos aggiornemos al sistema imperante (Rom. 12:2) y nos subamos a las alas de Yeshúa Ha Mashiaj y volemos con sus fuerzas a las dimensiones celestiales poderosas.

Alas y plumas

En el hebreo, “alas”: se dice Kanáf y “plumas” Ebrá, analicemos estas dos palabras, según la concordancia Strong:

Kanáf: alas

· Arista (segmento de línea donde se encuentran dos caras)

· Ala como borde de un vestido o manto, sábanas o cobijas

· Vuelo

· Cuadrante (un antiguo instrumento utilizado para medir ángulos en astronomía y navegación)

· Pináculo (Parte superior y más alta de un edificio)

· Borde

· Confín

· Postrero

· Punta.

· Regazo

· Proyectar lateralmente.

· Proyectar reflexivamente.

Ebrá: Pluma

· Elevarse

· Volar

Como vemos las palabras usadas por Moisés no solo describen la acción protectora de un ave, sino más bien expresan la profundidad profética de cada letra del idioma celestial.

En este pequeño versículo, podemos ver la promesa mesiánica del Eterno, a favor de Israel (su Primogénito).

También podemos ver proféticamente la acción mesiánica de Yeshúa Ha Mashiaj. El Hijo del Hombre, quien realmente, reúne sobre si todos los significados:

· Por Él es posible unir las caras, es decir es posible estar cara a cara con el Padre. (Juan 14:9)

· Por Él estamos bajo el manto protector del Eterno. (Juan 14:23)

· Por Él podemos dominar los bordes de nuestra vida, para nunca caer a los abismos tenebrosos. (Mateo 18:6-9)

· Por Él (la Torá hecha carne) es que podemos comprender los confines del tiempo y el espacio. (Marcos 13)

· Por Él, el postrer Adán estamos vivificados. (1ªCor. 15:45)

· Por Él, somos como la punta de una lanza, somos la vanguardia, somos cabeza y no cola. (Dt. 28:13)

· Por Él, podemos acceder cada día al regazo del Padre. (Juan 6:37)

· Por Él, podemos tener verdadera proyección lateral, es decir en la posición de 90º, esto equivale unir la tierra y el cielo. (Juan 14:6)

· Por Él, podemos tener una proyección reflexiva, desde una consciencia de luz. (Mt. 5:14; Fil. 2:15)

· Por Él podemos elevarnos hacia los planos celestiales y volar por sobre los abismos tenebrosos de la vida. (Juan 8:12; Salmos 91:12; Salmos 121:3; Prov. 3:23)

Como vimos Israel fue llevado de la chatura y aplastamiento de Egipto, a las alturas del Monte Sinaí, al encuentro con el Eterno y su Torá. Fueron llevados, sobre las alas del Águila. También, vemos que, para tomar posesión de la tierra de la promesa, Moisés habla del Águila aleteando sobre su nidal.

Tomando estos dos ejemplos, para nosotros en este tiempo, podemos decir que el Eterno nos sacó de debajo de la pesadez aplastante del pecado y del dominio de la muerte, y nos está llevando a la verdadera libertad y verdadera vida, montados sobre las alas del Águila (Yeshúa nuestro Mesías).

El Aleteo del Águila

​Antes de que el águila tome a sus crias sobre sus alas, primero los despierta. El águila es un ave de tamaño considerable, por lo cual si se posa repentinamente sobre su nido puede llegar a aplastar a sus frágiles pichones.

Podemos entonces ver que en este versículo se describe al ave sobrevolando sobre su nido, dirigiéndose hacia sus hijos como la más delicada de las criaturas, manifestando un perfecto balance y estabilidad.

​Sobrevolar o revolotear en hebreo es RAKÁF, esta palabra aparece describiendo al movimiento del Espíritu del Eterno Génesis 1:2 “… y el espíritu de Dios sobrevolaba sobre las aguas”. Acá vemos que el aleteo describe la acción mesiánica del Eterno a favor de la creación.

Tanto en Génesis, como en el cántico de Moisés la acción del aleteo del Eterno es un llamado a la “teshuvá”, principio para terminar con el caos y la vaciedad. Esto es el llamado del Padre a través del Mesías y su Santo Espíritu para que la humanidad regrese al principio (Bereshit).

​Contextualizando esta palabra “sobrevolar” podemos ver entonces que estos dos pasajes en Génesis (Bereshit) y Deuteronomio (Devarím) son absolutamente complementarios. Ambos apuntan hacia el despertar de los hombres a la realidad mesiánica de retornar a la fuente esencial. ​

El Águila está sobrevolando sobre su nido, así como el Ruaj (Espíritu) del Eterno lo hace sobre los hombres, esto es como un toque casi imperceptible, que muchos lo sienten y otros no.

Este aleteo no es una fuerza invasiva, sino más bien es un suave viento soplando sobre todos. ​

Este sobrevuelo es el poder del amor perfecto (ajabá) soplando suavemente, que quiere involucrarse, sin forzar, que inspira, pero sin obligar, que llama, pero sin presionar.

El aleteo casi imperceptible del Eterno (el Águila) no trasgrede el nido (nuestro ritmo de vida), sino que permite que nosotros sus pichones ejerzamos el libre albedrío. De tal manera que nuestra alma pueda despertarse por sí misma en el deseo de ascender hacia las alturas.

El Eterno por medio de Yeshúa Ha Mashíaj, nos inspira a todos por igual, pero a la vez, paradójicamente, nos permite incorporar lentamente la nueva realidad mesiánica de acuerdo con nuestro propio ritmo individual.

​El águila y el nido

La palabra usada por Moisés para “águila” es nesher. El idioma hebreo no tiene vocales, pero al hablarlo se le agregan sonidos de vocales, por eso las palabras tienen tesoros ocultos en sus raíces y combinaciones.

Volviendo a la palabra “nesher” (águila) debemos saber que las dos letras finales forman la palabra shar, que es en el idioma hebreo el verbo “cantar”. Precisamente Devarím 32 (Deuteronomio) es un cántico, por lo que me arriesgo a asumir que es “EL CÁNTICO DEL ÁGUILA”.

​Entonces notamos que el Águila cuando se acerca a su nido bate sus alas, creando un cántico, preparando delicadamente a sus pichones para su descenso sobre ellos. Que hermoso es saber que Abba a través del Mesías despierta nuestras almas, con su aleteo y su cántico mesiánico de amor incondicional.

Eso mismo nos debe animar a activarnos en la verdadera acción mesiánica, que es el aleteo y el cántico del águila sobre el nidal, para que muchos despierten de su confortable nido de muerte óntica. Por eso es fundamental que proclamemos proféticamente, tal cual lo hizo Moisés en Devarím.

Devarím 32:11 describe al águila incitando a los pichones en el nido. ​

La palabra hebrea para “nido” es Ken, que está asociada con “posesión”. Esto nos habla que, para poseer las promesas, primero debo tener posesión del lugar en el que estoy.

Esto me hace reflexionar que mi posesión debe ser la Torá, cuando la posesión es la Instrucción del Padre, tengo la conciencia desarrollada en el Reino y su justicia, por lo tanto todo lo demás se me añade.

La palabra para “pichones o polluelos” es gozal, ” cuya raíz es gazal, que quiere decir entre muchos significados, “desarrollar, fuerza, impulso, arrebatar”

De manera que cuando el Eterno, aletea sobre nosotros, nuestra alma desarrolla la fuerza necesaria para impulsarse y arrebatar las promesas que están en los cielos. Esto se evidencia sobre todo por la certeza a la hora de orar y proclamar la besorah del Reino (buena noticia).

Somos los pichones despertados por el aleteo del Gran Águila, para elevarnos sobre las alas mesiánicas.

Demos gracias al Eterno porque aletea sobre nuestras vidas, y nos despierta por medio de su Santo Espíritu y nos impulsa a volar a las verdaderas alturas celestiales, por medio de la Torá hecha carne, Yeshúa Ha Mashiaj.

Sean bendecidos.

Profeta Tony Gonzalez.


Bitácora Relacionada:

¿Yeshurún, Israel o Yaakov?… ¡Esa es la cuestión!

Por P.A. David Nesher

“Nadie hay como el Dios de Jesurún, que cabalga los cielos para venir en tu ayuda, y las nubes, en su majestad.” 

(Devarim/ Deut. 33:26)

Hemos llegado a los versículos de conclusión de la bendición que Moshé está salmodiando proféticamente sobre el Pueblo escogido de Yahvéh. Es la segunda vez que aparece la palabra Yeshurún (Jesurún) en las Escrituras (anteriormente Moshé la ha usado en su shirá – c.f. Devarim 32:15). Es evidente que esta expresión es un título para Israel, y literalmente significa “el que es justo porque ama lo que es recto” (c.f. Isaías 44:2).

La mayoría de los intérpretes modernos coinciden en tomarlo como un título poético e ideal de Israel, derivado de la expresión yashar, (el “recto“); se considera que contiene una referencia tácita a la palabra Israel (yisra’el _יִשְׂרָאֵל  _), de la cual las tres primeras consonantes son casi las mismas que las de “Yeshurun” ( יְשֻׁרוּן ).

En el libro de Números (o Bamidbar) se supone que el término “los justos” (yesharim) contiene una referencia similar (Números 23:10). La mayoría de los comentaristas comparan también “el Sefer Yashar” (El Libro del Justo), y se ha sostenido que “Yashar” es similarmente un nombre por el cual Israel es llamado.

En la Versión de los Setenta o Septuaginta (primera traducción de las Sagradas Escrituras al griego), la expresión Yeshurún (Jesurún) se considera un término afectuoso y se traduce por “amado”.

Es interesante saber que el nombre Yeshurún estaba grabado junto con las doce tribus en las piedras preciosas del pectoral del juicio del Sumo Sacerdote. Según el Talmud (Yoma 73b), el pectoral del kohen gadol estaba inscrito con los nombres de los tres patriarcas, las 12 tribus y la frase “Las tribus de Yeshurun”. El Jasam Sofer (1762-1839) de Yoma 73b escribe que solo el peto de Aharon tenía esta frase. Los petos posteriores leen “Las tribus de Israel”.

Los sabios del hebreo también explican que “Yeshurún” está relacionado con “shur”, que significa “mirada” y recuerda el hecho de que cada integrante del Pueblo de Israel fue de las personas que más se acercaron a contemplar la santa presencia del Eterno cuando se les reveló en el Monte Sinaí.

Este nombre, Yeshurún (Jesurún), debería haber recordado a Israel su llamamiento como pueblo en relación de pacto con Yahvéh y, por lo tanto, su obligación de ser rectos. (Dt. 33: 5,26;) para lograr que toda la creación sea completada en la plenitud de la justicia. Sin embargo, también Moshé escribió lo siguiente:

Pero Jesurún engordó y dio coces, has engordado, estás cebado y rollizo; entonces abandonó a Dios que lo hizo, y menospreció a la Roca de su salvación.”
Devarim/Deut. 32: 15)

En este pasaje el nombre Yeshurún (“Jesurún”) está siendo empleado por Moshé de una manera irónica. De este modo, él les está señalando que en vez de vivir en armonía con lo que ese nombre indicaba, Israel se hizo ingobernable, abandonó a su Hacedor y despreció a su Salvador.

También resulta interesante señalar que la palabra Yeshurún aparece sólo cuatro veces en todas las Sagradas Escrituras: tres en la Torah de Moshé y una entre los profetas (rollo de Isaías más precisamente).

Por todo lo dicho, considero que es importante conocer y destacar que existen tres nombres en las Sagradas Escrituras para referirse al pueblo del Eterno:

  • Yaakov (Jacob),
  • Yisrael (Israel) y
  • Yeshurún (cf. 33:26, 28).

Como creo que ustedes estarán ya discerniendo, éstos tres nombres, representan tres niveles de espiritualidad, en los que Yaakov es el más bajo y Yeshurún es el más alto. Así pues, ordenando mejor nuestro conocimiento diremos que:

  • Yaakov representa al pueblo escogido en su conciencia y misión terrenal, ocupado de la mayordomía de todos los elementos que componen  la fisicalidad;
  • Israel representa al pueblo escogido en su conciencia espiritual, ocupado en la investigación de los códigos de la Torah;
  • Yeshurún representa al pueblo escogido ya en su conciencia celestial, apegado completamente al Eterno y gobernando la existencia en todos sus planos.

Veamos cómo el profeta Isaías usó este término al dar este oráculo:

“Mas ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo he escogido. Así dice Yahvéh que te creó, que te formó desde el seno materno, y que te ayudará:

“No temas, Jacob, siervo mío, ni tú, Jesurún, a quien he escogido.”
(Isaías 44:1-2)

Insisto que la ocurrencia de los tres nombres usados aquí es muy notable, y el orden en que se encuentran no es accidental. El profeta habla aquí de estos tres niveles espirituales del pueblo del pacto.  Isaías comienza con el nombre que perteneció al patriarca de nacimiento; el nombre de su naturaleza, que contenía algunas indicaciones de su temperamento y carácter. Pasa al nombre que conmemoraba el misterioso conflicto en el que, como príncipe, Jacob tenía poder con el Eterno y prevaleció. Por último, el patriarca, esta vez representado en sus descendientes, termina con el nombre Yeshurún , cuyo significado es “el justo“, y que fue otorgado al pueblo como un recordatorio de lo que deberían ser.

El nombre Yaakov se aplica a la parte física de la personalidad de nuestro patriarca. Señala a los asuntos relacionados con su existencia terrestre. En cambio, el nombre de Yisrael (Israel) se refiere a aspectos espirituales de su personalidad. Es decir, a los asuntos relacionados con su existencia eterna vinculada con las regiones celestiales.

Recordando la historia patriarcal, cuando Yaakov recibió por primera vez su nombre, la Torah declaró que esto se debió a que reflejaba su aferramiento al talón de su hermano Esav (Esaú). Luego, encontramos que el nombre Israel se utilizó por primera vez, cuando Yaakov, habiendo luchado exitosamente con la fuerza celestial que representaba a su hermano Esav, salió victorioso. Por lo tanto, es evidente que el nombre adicional de Israel tenía como objetivo principal reflejar los logros espirituales de Yaakov. Este nombre recordaba el hecho de que Yaakov había alcanzado una dimensión adicional en su desarrollo de la personalidad. Por causa de esta historia patriarcal, el nombre Yaakov quedó proféticamente subordinó al de Israel. El uso de estos nombres enseña entre otras cosas que si alguien hace su dimensión espiritual subordinada a sus preocupaciones físicas , terrestres esto “lo mata”, conduce a su muerte tarde o temprano.

Después de este examen detallado, notaremos que cuando la Torah emplea el nombre de Yaakov para describir a nuestro patriarca, se refiere a sus preocupaciones terrenales (el atributo femenino de la Luz Infinita) y, por lo tanto, a su tendencia a retener. Con esto el Eterno revela que dichas preocupaciones son indispensables para cualquier ser humano. Mientras que cuando cambia llamándolo Israel se refiere a sus preocupaciones espirituales, asuntos que son en gran medida abstractos (atributo masculino de la Luz Infinita). Esto es lo que el profeta tenía en mente cuando dijo:

  “¿Quién te creó, oh Yaakov, que te formó, oh Yisrael?”
(Yeshayahu/Isaías 43: 1)

Por todo esto, entendemos que el nombre Yaakov es el que ha sido designado para servir al Eterno y cumplir sus propósitos en la tierra. Él no recibió ninguna promesa de tener una descendencia como las estrellas, como Avraham e Yitzjak, sólo como la arena y el polvo. De ese modo el nombre Yaakov representa el pueblo del pacto que vive en el mundo natural, rectificando y reparando el mundo físico; por lo tanto tiene su parte y función en esta edad presente.

El nombre Israel representa la descendencia de Yaakov espiritual, que ha tenido la experiencia de un quebranto en sí mismo y que reconoce su urgente necesidad de ayuda del cielo para poder vivir. Es el pueblo del pacto que lucha junto con el Eterno y vence sobre las fuerzas del mal tanto interiores como exteriores en el mundo físico y en el mundo espiritual.

Ahora bien, hemos dicho al iniciar este estudio que el nombre Yeshurún viene de la raíz ישר (yashar), que significa “recto“, “justo“, “directo“, “fino“, “honesto“. La misma palabra encierra la idea de “ver lo recto por medio de la meditación de la Torah“. Este nombre representa al pueblo del pacto que ha llegado al nivel ideal, diseñado por Dios mismo, y que Él tanto anhela que Su Pueblo alcance. El mismo es un nivel de obediencia inmediata e incondicional tal en el que nadie puede encontrar motivos para argumentar contra él reproches, acusarlo y/o condenarlo. Es el pueblo justo y celestial que conoce a su Elokim y camina con Él adorándolo en el Espíritu y en Verdad.

Todos sabemos qué tan lejos debajo del ideal del nombre cayó el pueblo israelita, y sin embargo, el nombre se aplica a ellos hasta hoy desde los cielos. Aunque la realización del ideal ha sido tan imperfecta, el ideal no se destruye. Aunque han hecho tantos pecados, sin embargo, Yahvéh los llama por su nombre de “justo“.

Entonces, considerando el texto y el mensaje del profeta Isaías, nos damos cuenta que habla de dos pueblos escogidos, Israel y Yeshurún. De esa manera Israel puede representar los redimidos que están dentro del pueblo del pacto y Yeshurún puede ser entendido como los que han sido escogidos de entre los de Israel para llegar a un nivel más alto de justicia. Esos que han recibido la justicia del Eterno por la fe prometida a los antiguos y que ha sido perfectamente cumplida por medio de la muerte expiatoria y resurrección de Yeshúa.

Los que alcanzan este tercer nivel de santidad son los señalados escrituralmente como las estrellas del cielo, los que tienen una ciudadanía celestial y los que habitarán la Yerushalayim (Jerusalén) celestial futura que vendrá a la tierra. Son los que han experimentado, por su fe en el Mesías, los poderes de la resurrección, y han recibido así el don del Espíritu del Santo por medio de la glorificación de Yeshúa en el cielo (Juan 7:37-39; Hch. 2).

Al captar el mensaje del Evangelio del Reino de Dios desde su contexto hebreo, comprendemos que la oferta de salvación ha llegado también a los gentiles; así pues aquellos que de entre ellos responden al llamado al arrepentimiento y abandono de la idolatría para volverse al Elohim de Israel y creer en Su testimonio acerca de la resurrección de Yeshúa recibirán el mismo Espíritu que los hebreos que han llegado a ese nivel y también serán contados entre los rectos y podrán ser llamados Yeshurún.

De esa manera hay una puerta abierta para los integrantes de la gentilidad a ser parte del pueblo celestial, el pueblo escogido entre los hijos de Israel y también entre las naciones. ¡Qué grande es poder ser parte del pueblo Yeshurún!

Llegando al final de todo esto, aceptamos que el texto de la Torah de hoy nos enseña que los que son de Yeshurún tienen un Dios que está por encima de todo y muestra su poder en este mundo desde el Cielo. Los que han aprendido a confiar en Él y no en sus propias obras ni en su propia justicia son el pueblo escogido celestial, es decir, Yeshurún.

Pueblo de Yeshurún entre judíos y gentiles: ¡Regocíjate en tu Dios que pronto viene en tu ayuda!


Bitácoras Relacionadas:

El Shirat Haazinu y Sus Códigos de Luz.

Por P.A. David Nesher

Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba; porque el nombre de Yahvéh proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.
El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.
La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.
¿Así pagáis a Yahvéh, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció.

(Devarim/Deuteronomio 32:1-6)

Hemos arribado a la penúltima parashá del ciclo anual de la Torah. La porción (parashá) de esta semana consiste únicamente de un capitulo, pero ¡Vaya que capítulo!

En este capítulo leemos un cántico profético con contenido escatológico. Consiste en una “canción” (en hebreo se dice: shirat) que consta de 70 líneas, y que fue cantada por el mismo Moshé al pueblo de Israel en el último día de su vida. 

Esta canción es conocida con el título de «Shirát Haazinu» (traducida como “Cántico de Moshé”), y en realidad es un himno de despedida, registrado luego de que el gran líder terminara la misión que le encargó el Eterno. Este es el canto del cual Moshé habló en la sección anterior.

Haciendo un poco de historia, sabemos que esta no es la primera vez que Moshé canta. Él fue el que entonó, inspirado en el Espíritu de la Profecía, la “Shirá”, después de abrir el Mar de los Juncos (hoy Mar Rojo). Sabemos también que esta es, por supuesto, la canción más famosa de Moshé. Pero aquel cántico fue su respuesta ante una acción Divina incomparable en el que los 72 Nombres divinos entretejieron un cántico de poder. Aquella fue una canción inspirada por el éxtasis; esa vez, Moshé lideró el cántico y todo el pueblo lo siguió. En esta ocasión Moshé se encuentra cantando solo. El inmenso “coro” de israelitas que salió de Egipto había muerto durante la marcha y pronto ocurriría lo mismo con Moshé.

Pareciera ser un momento muy extraño para que Moshé irrumpa en canto, pero en momentos así es donde se aprecia la grandeza de nuestro Profeta.

En este poema, Moshé resalta la fidelidad y justicia de Yahvéh, frente a la desobediencia del Pueblo amado.

Es una recitación que resume la historia de los israelitas, proyectando situaciones futuras, y al mismo tiempo continuamente girando alrededor de un eje central: YHVH como el Todopoderoso y como el Padre amoroso de Su pueblo

En este cántico se describe la historia de Israel, desde la entrada a la Tierra Prometida hasta la Era Mesiánica; y aún hasta la Tejiat HaMetim (la Resurrección de los Muertos). Por eso es un testimonio a lo largo de los siglos de cómo el Eterno ha sido fiel y cómo una parte de su pueblo ha sido infiel. No obstante, por la gracia y misericordia del Eterno él cumplirá el propósito que tiene con su pueblo y finalmente triunfará en gloria.

Un Cántico que Describe una Mística Conexión Cósmica.

El amor de YHVH y el cuidado por Israel forman el telón de fondo contra el cual el pasado y el futuro de Israel son respectivamente descritos y lanzados. Según el poema, la relación del pueblo con YHVH parece ser una causa primaria de los eventos (pasado, presente y futuro) que les suceden; esta canción también explica que los sucesos mundiales giran en torno a este eje de la conexión mística llamada YHVH-Israel.

En relación a este nuevo canto de Moshé, el Rabi Behayéh Ben Asher señala:

«…La esencia de este Cántico es que Moshé devela ante el pueblo de Israel todos los acontecimientos de su futuro. Comienza desde la Creación del mundo, de los pueblos y de Israel, finalizando en los días del Mashíaj…».

El cántico dice que, desde el mismo momento de la Creación, Yahvéh Elohim eligió a Israel como Su pueblo y por ello es que lo acompaña a través de las vicisitudes del desierto. Sin embargo, el pueblo de Israel olvida todas estas bondades y sucumbe ante el paganismo.

Este acto de ingratitud se debió al exceso de bien y de quietud en que estaban inmersos. El exilio sobrevendrá como castigo divino; pero Yahvéh no los extermina, no sea que los enemigos se vanaglorien y lo atribuyan a su poder. Por ello, en un futuro porvenir, Dios reivindicará la causa de Israel y retribuirá a sus adversarios por la sangre de Israel derramada. En última instancia, el Omnipotente vindicará a Su Pueblo. Por esta causa nos dirá el Midrash que «Haazinu» está describiendo de forma poética lo que le ocurrirá a Israel en el fin de los días.

Por su parte, Rav Ginsburgh destaca algo aún más profundo, él nos dice que en la «Shirát Haazinu» están codificadas las historias personales de cada alma israelita y todo lo que habrá de experimentar desde ese momento hasta la llegada de Mashiaj y la resurrección de los muertos.

Escuchar la Voz divina para Manifestarla en la Tierra

Esta canción comienza diciendo

הַאֲזִ֥ינוּ הַשָּׁמַ֖יִם וַאֲדַבֵּ֑רָה וְתִשְׁמַ֥ע הָאָ֖רֶץ אִמְרֵי־פִֽי

(“Haazinu HaShamáyim Veadaberah Vetishma Haáretz Imerei Fi”)

Presta oído (Escuchad) Cielos que voy a hablar, y permite que la Tierra oiga las palabras que salen de mi boca…. “

Otra versión dice: “Pon la oreja, Cielo, y hablaré; escucha, Tierra, las palabras de mi boca.”

A. Dos Testigos Veraces de las Obras de Israel.

Lo primero que vemos en este himno es que Moshé comenzó llamando la atención, no solo de Israel, sino de toda la creación. Los cielos y la tierra son los dos testigos que el Eterno ha puesto contra Israel (cf. 30:19; 31:28). En ellos está documentado toda la historia del Pueblo escogido.

Hablando correctamente, en realidad son tres testigos, ya que la palabra hebrea para cielos es shamayim, y está escrita de forma dual, es decir se trata de un par de Cielos. Ante esto necesito que enredamos esta revelación: la historia de Israel está escrita tanto en los Cielos como en la Tierra. Con esto Yahvéh está diciendo que estos testigos serán los primeros en “tirar piedras” contra Israel si comete infidelidad contra el pacto (cf. Deuteronomio 11:17; 17:7).

Esa es la razón por la que el Eterno deberá crear nuevos cielos y nueva tierra después del milenio, para que estos testigos no sigan hablando en contra de Israel, recordando su historia pecaminosa. Así lo atestiguó el profeta Isaías en su oráculo:

Pues he aquí, yo creo cielos nuevos y una tierra nueva, y no serán recordadas las cosas primeras ni vendrán a la memoria. Pero gozaos y regocijaos para siempre en lo que yo voy a crear; porque he aquí, voy a crear a Yerushalayim para regocijo, y a su pueblo para júbilo.”

(Isaías 65:17-18)

Así fue como lo vio proféticamente el apóstol Juan en la isla de Patmos:

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.
(Apocalipsis/Revelación 21:1)

Los cielos y la tierra son tomados como testigos por causa de su firmeza (cf. Jeremías 31:35-37). El rollo de la Torah puede ser quemado, pero no las estrellas ni las piedras. Son testigos muy firmes.

B. Escuchar lo Metafísico y Oír lo Físico.

Recordemos que el hebreo es una lengua profunda y poética, lo que hace difícil la traducción al español. Tiene matices que a veces el español no puede transmitir. La palabra haazinu, que se traduce como “poner la oreja” (ozen significa “oreja”) sugiere una cierta proximidad. Si hay alguien parado a tu lado, puedes hablarle al oído. Por contraste, la palabra que se traduce como “escucha” sugiere una distancia mayor, como si se llamara a alguien que está lejos.

Moshé usa el término más cercano cuando se refiere a los Cielos, y el más distante cuando habla de la Tierra. Con esto él señala la característica de una persona muy espiritual. Es decir, nos describre a alguien que tiene siempre en su caso los Cielos muy cercanos, y por contraste, en lo que a esa persona respecta, la Tierra y todo lo material siempre está más lejos.

¡Un momento!… Detengámonos aquí y preguntémonos: ¿No es nuestra tarea como seres humanos redimidos en Yeshúa revelar la presencia del Eterno en el mundo? Entonces, ¿no tenemos que estar inmersos en las preocupaciones materiales de la vida cotidiana?

Por supuesto que estamos activos en el mundo. Pero al mismo tiempo, por medio del Mesías, tenemos una afinidad cercana con el Cielo y todas sus dimensionalidades. Por eso, las palabras de Moshé tienen una relevancia directa para nosotros también. Estamos activos en el mundo pero, en un sentido más profundo, no nos limitamos a ello. Yeshúa mismo, intercediendo por nosotros, lo expresó delante de Abba así:

“Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.”

(Juan 17: 16-18)

El mismo apóstol Juan, más tarde escribiría a las comunidad de discípulos que él tenía a su cargo:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo …”

(1 Juan 2: 15-16)

Esta misma idea se expresa cuando se acerca la festividad de Sukot (enramadas). La sucá (cabaña o enramada) representa nuestra casa y nuestra vida de todos los días. A la vez, es una esfera espiritual. Una de las enseñanzas de Sukot es que sí, estamos en un mundo material. Pero en cada momento tenemos el poder de hacerlo sagrado.

Podríamos resumir el contenido de esta “canción profética” según las seis primeras lecturas:
1-6 El Nombre y la obra de Yahvéh por el mundo y por Israel.
7-12 El origen de Israel.
13-18 La prosperidad y la apostasía de Israel.
19-26 La pérdida de Israel después de su apostasía.
29-39 La dispersión de Israel entre las naciones.
40-43 La salvación de Israel y su influencia mundial.

Como ya lo he dicho, la porción inicia con el verbo “haazinu” (escuchar). Al respecto, la Torah nos está enseñando que tal vez oímos pero no escuchamos, que muy a menudo nos bloqueamos para no escuchar la verdad. Las personas que necesitan escuchar no lo hacen, mientras que otros que no parecen tener problemas en esta área sí escuchan y aprenden. Yahvéh puede enseñarnos y darnos solo si estamos listos para escuchar y recibir. Si nos preparamos para aprender, el maestro debe aparecer. Por ello, está dicho lo siguiente: “…Cuando el estudiante está listo, aparece el maestro” (refrán).

¡Anhelo que te atrevas a volar con tu espíritu con esta canción sobre toda la semana poderosa que hoy iniciamos!