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Capitalismo y Deuda: El Mensaje detrás del «Juego del Calamar».

Por Dante Augusto Palma

Cuatrocientos cincuenta y seis (456) participantes por un premio cercano a los 40 millones de U$S (dólares). Un solo ganador que deberá salir airoso de la competencia en seis juegos infantiles. El único detalle es que cada uno de los 455 derrotados será asesinado inmediatamente por los organizadores. Ese es el núcleo de la trama de la exitosa serie coreana llamada «El Juego del Calamar» («Squid Game«) que se encuentra disponible en Netflix. Con una estética muy atractiva, aunque exageradamente violenta, al igual que sucediera con Parasite, ganadora del Oscar, el cine surcoreano vuelve a ofrecernos la posibilidad de conocer algo más de una sociedad que a los ojos de occidente parece distante.

Si en Parasite se exponía el modo en que las diferencias de clases eran cada vez más grandes, el trasfondo de «El Juego del Calamar» es la enorme crisis de las deudas familiares en Corea del Sur. De hecho, en el último capítulo, utilizando el recurso de darle lugar a un informativo mientras el protagonista pasa por la peluquería, se logra escuchar que Corea del Sur es el segundo país del mundo con más deudas familiares y que la razón entre PIB y deuda familiar es del 96.9%. Si la situación ya era dramática, la pandemia no hizo más que agudizarla. Una nota de Nemo Kim y Justin McCarry para The Guardian, por ejemplo, toma el caso de un ingeniero informático que trabajaba en el Silicon Valley surcoreano hasta que junto a su mujer decidió abandonar el empleo y abrir un bar con la única intención “de poder dormir una hora más”. Sin embargo, llegó la pandemia y los clientes desaparecieron. Para sostenerse tuvo que pedir préstamos a los cinco principales bancos a tasas de 4% y, como la deuda seguía aumentando, terminó acudiendo a prestamistas usureros que ofrecían dinero a un 17% anual.

Si bien como indica la profesora de estudios coreanos de la Universidad de Scheffield, Sarah Son (en una nota en www.infobae.com), no se puede decir que se trate de una práctica masiva, la mafia de los prestamistas llega a tal extremo que los deudores acaban renunciando a su autonomía física y se comprometen a pagar sus deudas, eventualmente, con alguno de sus órganos. De hecho la serie refiere a esto contadas veces y, aunque resulte paradójico, este fenómeno de los prestamistas apareció justamente en la medida en que el propio gobierno empezó a poner restricciones a las deudas que los clientes tomaban con los bancos con el fin de proteger a los propios clientes. En la serie, los protagonistas son, entre otros, un adicto al juego, una mujer que escapó de Corea del Norte, un mafioso, un inmigrante paquistaní y un profesional que se recibió con todos los honores pero que cayó en desgracia por una mala inversión en fondos financieros. Lo que tienen en común es que todos tienen deudas y una enorme culpa por ello, a tal punto que consideran que vale la pena jugarse la vida antes que seguir viviendo como lo hacían.

A propósito, en este mismo espacio, en la nota titulada “Capitalismo, control y victimismo acreedor”, recuperábamos a  Friedrich Nietzsche quien, en su «Genealogía de la moral«, nos advierte que el concepto “Shuld” (culpa), fundamental para la moral, está íntimamente relacionado con el concepto “Shulden”, esto es, “deudas”, cuyo sentido es más económico y “material”.

Pero para no salirnos de Corea, se puede apelar a Byung-Chul Han quien, sin ir más lejos, diera una entrevista apenas días atrás, al diario El País, donde refiere a «El juego del Calamar» interpretándola como símbolo de un capitalismo que explota la pulsión humana por el juego. De hecho, indica que la aceleración de la digitalización generará enormes problemas para el empleo y se pregunta si, tal como se dejaría ver, en parte, en la serie, la sociedad que viene no será una sociedad a la que se mantenga entretenida con juegos online mientras el Estado otorga una Renta Básica Universal para garantizar la subsistencia. Algo así como “pan y circo” aunque con el coliseo en tu propia casa para evitar las multitudes.

Pero el propio Byung-Chul Han, en textos como Psicopolítica, da en la tecla cuando afirma que ha sido el capitalismo, y no el comunismo, el que ha borrado las diferencias entre clases sociales en tanto hoy todos somos trabajadores que nos explotamos a nosotros mismos. En este sentido, afirma:

Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el sistema. En el régimen de la explotación ajena, por el contrario, es posible que los explotados se solidaricen y juntos se alcen contra el explotador (…) En el régimen neoliberal de la auto-explotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta auto-agresividad no convierte al explotado en revolucionario sino en depresivo”.

Esta culpa introyectada que no impulsa hacia la transformación de la realidad sino que nos acaba sumiendo en la depresión o, como podría leerse a partir de la serie, en conductas temerarias donde la vida no vale nada, puede relacionarse con el hecho de que Corea del Sur sea el país con mayor tasa de suicidios entre los países de la OCDE y que el suicidio sea la primera causa de muerte entre jóvenes de entre 10 y 25 años. A su vez, si de juegos se trata, se calcula que en Corea del Sur hay al menos 140.000 adictos a Internet y videojuegos, muchos de los cuales están asistiendo a Centros de Rehabilitación que ha dispuesto el gobierno.

Para finalizar, aunque resulte obvio, cabría aclarar que más allá de las particularidades del caso de Corea del Sur, esta tendencia se observa en buena parte de los países occidentales y es de esperar que se profundice más allá de que en paralelo convive con otra tendencia que dice ser anticapitalista y se conforma por determinados grupos que no solo no introyectan ninguna culpa, sino que consideran que todos sus fracasos responden a condiciones estructurales digitadas por sectores privilegiados. Entre los que asumen toda la responsabilidad sin observar que hay condiciones estructurales que influyen y los que no asumen ninguna responsabilidad echando culpas a las condiciones estructurales, el escenario dista mucho de ser alentador. Imposibilitados de poder pensar una salida intermedia en medio de tanta información, luces y estímulos, una serie que no ahorra sangre y golpes bajos puede ser un buen entretenimiento. Si no va a haber pan, que al menos haya circo.

Tomado de: Disidenta.com


Acerca del Autor:

Dante Augusto Palma Soy Profesor de Filosofía y Doctor en Ciencia Política. Como docente e investigador trabajo temáticas vinculadas a la Filosofía política, la Filosofía del derecho y la Filosofía de la comunicación. En la última década he participado de los debates públicos desde mis artículos en diarios y revistas y mis participaciones en Radio y Televisión. Actualmente conduzco un programa de cultura y política en una de las principales radios de Argentina y mis libros más reconocidos son Borges.com (Biblos, 2010), Quinto poder (Planeta, 2014) y El gobierno de los cínicos (Ciccus, 2016).

¿Por qué Dios destruyó a Sodoma y Gomorra?

Por P.A. David Nesher

«Antes de acostarse, los varones de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, jóvenes y ancianos, toda la gente de todas partes; y llamaron a Lot y le dijeron:
“¿Dónde están los hombres que vinieron a verte esta noche? Sácanoslos para que podamos tener relaciones con ellos «.
Pero Lot salió hacia ellos en la entrada, la cerró detrás de él y dijo:
“Hermanos míos, por favor, no actúen mal. Ahora, he aquí, tengo dos hijas que no han tenido relaciones con ningún hombre; por favor, permítame que se los saque y haga con ellos lo que quiera; sólo que no les hagas nada a estos hombres, ya que se han refugiado en mi techo».
Pero ellos dijeron:
«Hazte a un lado».
Además, dijeron:
“Este entró como un extranjero, y ya está actuando como un juez; ahora te trataremos peor que ellos.»
Así que presionaron con fuerza contra Lot y se acercaron para romper la puerta. Pero los hombres extendieron las manos, llevaron a Lot a la casa con ellos y cerraron la puerta. E hirieron a los hombres que estaban a la entrada de la casa con ceguera, tanto pequeños como grandes, de modo que se cansaron tratando de encontrar la entrada. Entonces los dos hombres le dijeron a Lot: “¿A quién más tienes aquí? Un yerno, y tus hijos, tus hijas y todo el que tengas en la ciudad, sácalos del lugar; porque estamos a punto de destruir este lugar, porque su clamor ante el Señor ha llegado a ser tan grande que el Señor nos ha enviado a destruirlo».

Bereshit/Génesis 19: 4-13

Sodoma y Gomorra, el nombre de las dos ciudades notoriamente pecaminosas en el libro de Bereshit, destruidas por “azufre y fuego” debido a su maldad (Génesis 19:24). Sodoma y Gomorra junto con las ciudades de Adma, Zeboim y Zoar (Bela) constituían la Pentapolis o «cinco ciudades de la llanura».

Si bien la mayoría de los eruditos judíos y cristianos ortodoxos han sostenido la posición de que Sodoma y Gomorra fueron destruidas debido a su comportamiento homosexual desenfrenado (es decir, sodomía), hay otros que creen que esas ciudades fueron destruidas debido primordialmente a su orgullo y falta de hospitalidad que los llevó a practicar la violación política. Sorprendentemente, todos los estudiosos apelan a las Sagradas Escrituras para respaldar sus posiciones; especialmente citan al profeta Ezequiel (16:49) y la epístola universal de Judas (v. 7) . Por lo tanto, algunos críticos han señalado esto como una contradicción bíblica. Pero, ¿es así? ¿Puede explicarse esta aparente contradicción? Para aquellos que defienden la inerrancia y la autoridad escritural, la respuesta es obvia: ¡sí!

Analicemos esto, y comencemos diciendo que el relato de Sodoma y Gomorra está registrado en Bereshit (Génesis) capítulos 18-19. El capítulo 18 registra al Eterno y a dos ángeles que vinieron a hablar con Abraham. El Señor le informó a Abraham de que:

«el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo«
(Génesis 18:20).

Los versículos 22-33 registran la súplica de Abraham para que el Eterno tuviera misericordia de Sodoma y Gomorra ya que Lot el sobrino de Abraham, junto con su familia vivían en Sodoma.

Así llegamos a Bereshit/Génesis capítulo 19, donde se registra que los dos ángeles, disfrazados como hombres, visitanSodoma y Gomorra para supervisarla.

Lot se encontró con los ángeles en la Puerta de la ciudad, y les rogó que permanecieran en su casa. Los ángeles aceptaron.

Luego el relato nos dice:

«Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos»
(Génesis 19:4-5).

Los ángeles entonces procedieron a cegar a todos los hombres de Sodoma y Gomorra e instaron a Lot y a su familia a huir de las ciudades para escapar de la ira que Dios estaba a punto de derramar. Lot y su familia huyeron de la ciudad y, luego está escrito:
«Entonces Yahvéh hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvéh desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades… “
(Génesis 19:24)

¿Cuál fue el pecado de Sodoma y Gomorra? ¿Por qué Dios destruyó las cinco ciudades?

Primeramente, y para intentar ser objetivo en la respuesta, debo decir que ante tantas opiniones en ambos bandos (cristianismo y judaísmo), podemos encontrar pistas no solo del relato del Génesis, sino también de los profetas y los libros de los Escritos Mesiánicos (o Nuevo Testamento, como 2 Pedro y Judas). Estos dan una idea de cómo los antiguos pensadores judíos empapados de la cultura hebrea de Israel entendieron estos textos.

En primer lugar, leemos que Sodoma y Gomorra fueron juzgadas debido a un pecado grave: “Y el Señor dijo: ‘El clamor de Sodoma y Gomorra es verdaderamente grande, y su pecado es sumamente grave’” (Génesis 18:20). De hecho, ni siquiera diez justos se podían encontrar en la ciudad.

En segundo lugar, parece que el juicio de estas ciudades iba a servir de lección a Abraham y a otros de que la iniquidad sería castigada. En la segunda epístola del apóstol Pedro aprendemos que Dios condenó y destruyó las ciudades como «un ejemplo para los que vivirían impíos a partir de entonces» (2 Pedro 2: 6).

En tercer lugar, tanto Judas, como Pedro describen las cualidades peculiares del pecado. Judas 7 describe la actividad como «gran inmoralidad» y perseguir «carne extraña«. Pedro escribió que Lot estaba «oprimido por la conducta sensual de hombres sin principios«, y «por lo que vio y oyósintió su alma justa atormentada día tras día con sus transgresiones«. Las personas que habitaban dichas ciudades eran “los que complacieron a la carne en sus deseos corruptos y despreciaron la autoridad” ( 2 Pedro 2: 7–10 ).

En cuarto lugar, encontramos que hay 27 referencias fuera de Génesis donde se menciona a Sodoma. Esto es emblemático de la gran inmoralidad, la más profunda depravación y el juicio final.

Unir las piezas de la evidencia bíblica nos da una imagen de la ofensa de Sodoma y el conglomerado de cinco ciudades que ella presidía junto a Gomorra. Así es como podemos concluir que el pecado de esta Pentápolis fue algún tipo de actividad grave, continua, ilegal y sensual, que Lot vio y escuchó y que lo atormentó al presenciarlo día tras día. Fue una actividad en la que los habitantes complacieron a la carne en deseos corruptos al ir tras la carne extraña, lo que finalmente trajo sobre ellos el juicio más extenso de las Sagradas Escrituras fuera de los descriptos en el libro de Revelaciones (Apocalipsis).

¿Qué sabemos sobre la conducta de los hombres de Sodoma y Gomorra que se ajuste a esta descripción?

Avancemos en nuestro estudio realizando algunas preguntas.

Primero: ¿Fue la ciudad destruida porque los hombres de Sodoma intentaron violar a los ángeles? La respuesta obviamente es no. El juicio divino no pudo haber sido por el intento rapaz en sí mismo porque el Eterno había tomado la decisión de destruir las ciudades del valle mucho antes (ver Génesis 18:20 ). Además, el apóstol Pedro nos deja en claro que la actividad inicua estaba en curso “día tras día”, es decir, que no fue un incidente de una sola ocasión. El clamor ya había estado subiendo al Eterno durante algún tiempo.

Segundo: ¿Dios juzgó a Sodoma y Gomorra por falta de hospitalidad? ¿Es cierto que el juicio de Dios no fue por la homosexualidad per se, sino porque la gente del pueblo fue descortés con los visitantes, violando las costumbres del santuario sagrado al intentar violarlos? Considerando la evidencia textual, nos damos cuenta que esta hipótesis encaja con la descripción escritural colectiva de la conducta que se ganó la ira de Dios: una actividad sensual, corrupta y sin ley que Lot vio y escuchó día tras día, en la que los hombres iban tras carne extraña.

¿Qué dicen las Sagradas Escritura en su contexto global?

Lamentablemente la visión moderna que prevalece acerca del pecado de Sodoma y Gomorra, es que el intento de violación de los visitantes de Lot violó el alto código de hospitalidad del Medio Oriente (19: 9). 

Ahora bien, teniendo en cuenta dicha teoría hermenéutica, haré una pregunta más: ¿debemos creer que Dios aniquiló dos ciudades enteras porque tenían malos modales, incluso admitiendo que esos modales eran mucho más importantes entonces que ahora? 

Pues bien, leyendo todas las Sagradas Escrituras, encontraremos que no hay evidencia textual de que la falta de hospitalidad fuera un crimen capital. Sin embargo, la homosexualidad sí se castigaba con la muerte en Israel (Levítico 18:22 , 20:13). Entonces surge una cuestión nueva: ¿Dios ignora el crimen capital y, sin embargo, nivela dos ciudades enteras por un mal que no figura en ninguna parte como ofensa grave?

Por favor, te pido que notes atentamente la redacción de este pasaje (en Génesis 19: 4-9). Está bien claro que los varones de la ciudad querían que Lot les ofreciera a sus huéspedes (ángeles en forma de varones) como juguetes sexuales. No tenían ningún interés en las relaciones sexuales con mujeres; sólo después de que Lot les ofreció una alternativa heterosexual, decidieron que ahora tomarían y violarían a Lot por la fuerza («tratarían peor contigo«), y esto habría sido en contraste con la forma en que habían deseado «tratar con ellos». En otras palabras, al amenazar con violar a Lot, estaban admitiendo que su deseo por los ángeles era simple y pura lujuria, no una dominación política sobre los forasteros, expresada en forma de violación. Probablemente hubo muchos casos de violación en Sodoma, pero parece claro que todos los hombres de la ciudad (excepto Lot, y quizás sus yernos mencionados en el versículo 14)) se había vuelto bisexual o preferentemente homosexual.

Entonces, con las Sagradas Escrituras ante nuestros ojos, entendemos que los varones de Sodoma y Gomorra eran homosexuales:

“… jóvenes y ancianos, toda la gente de todos los lugares
(19: 4)

Esto eran tan así, que el relato destaca el punto de que hicieron caso omiso de las mujeres disponibles (19: 5-8). Es más, después de quedar ciegos, persistieron (19:11). Estos hombres estaban totalmente entregados a una pasión abrumadora que no disminuyó incluso cuando fueron cegados sobrenaturalmente por los ángeles.

Es pues la homosexualidad el pecado evidente que se ajusta a los detalles bíblicos. Era el pecado que personificaba la gran maldad de Sodoma y Gomorra: la «grave«, «impía«, «sin ley«, «conducta sensual de hombres sin principios» que atormentaba a Lot cuando lo «veía y oía» día tras día, ”El“ deseo corrupto ”de aquellos que fueron tras carne extraña”.

¿Qué pasa con el Oráculo de Ezequiel (16:49)?

En defensa de la teoría hermenéutica más liberal, algunos teólogos (cristianos y judíos) citarán al texto del profeta Ezequiel que dice:

He aquí, esta fue la culpa de tu hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían arrogancia, comida abundante y comodidad descuidada, pero no ayudó al pobre y al necesitado
Así fueron altivos y cometieron abominaciones delante de mí. 
Por tanto, los quité cuando lo vi”
(Ezequiel 16: 49–50)

Ellos aseveran que aquí no se menciona la homosexualidad como pecado de Sodoma… ¿Entonces?

Ahora debe admitirse que el comportamiento homosexual fue solo la manifestación externa y final de un pecado capital que condujo a las almas de estas ciudades a descender a niveles de inmoralidad bajos: el orgullo.

Claramente, la maldad general de Sodoma y Gomorra fue grande. Ellos eran un pueblo orgulloso y encantado de crueldad y descuidan cualquier forma de justicia social. Si bien el pecado de falta de hospitalidad se menciona en la segunda mitad de Ezequiel (16:49), debo insistir que no es el pecado principal de Sodoma y Gomorra. Incluso en ese pasaje, la falta de hospitalidad se clasifica detrás del orgullo; de hecho, la falta de hospitalidad es solo un subconjunto del mayor pecado de odiar a nuestro prójimo. Ver a un vecino necesitado y tener la capacidad de ayudar con esa necesidad y negarse a hacerlo es mostrar odio malicioso (ver Lucas 10: 30–37 , 1 Juan 3: 15–19). Todas estas son manifestaciones del orgullo en sí mismo. Por eso, esto se menciona en comparaciones con Israel cuando estaba sumido en el pecado de orgullo, estando lista para convertir a la ciudad de Jerusalén en un centro del homosexualismo.

Entonces, todo lo denunciado por el profeta Ezequiel no está en duda. Nuestra preocupación aquí es si la homosexualidad fue la parte final de esa maldad. Nuestro análisis de Génesis (cap. 19) muestra que la homosexualidad fue el comportamiento principal en cuestión en ese pasaje. Ezequiel simplemente revela el pecado capital (el orgullo) y enumera los pecados adicionales que surgen de él, que conducen a la caída final. 

Convengamos pues, que la tacañería y la arrogancia por sí solas no son las que atrajeron la ira de Dios sobre la Pentápolis. Si leemos con atención, y sin prejuicios, el versículo 50, notaremos que el profeta Ezequiel ancló la lista de maldades con la palabra «abominaciones«. Esta palabra nos lleva de regreso a la homosexualidad. La conducta a la que Moisés se refiere en Génesis 18 , la describe más tarde en Levítico como una “abominación” a los ojos de Dios.

Entendámoslo bien, el profeta no contradice a Moisés, sino que da más detalles de lo que este escribió en la Torah.

¿Qué dice el Rollo de Vayikrá (Levítico)?

Cuando miramos pasajes como Deuteronomio 32: 32-33 , Isaías 3: 9-16 , Jeremías 23:14 y Ezequiel 16:49 , vemos múltiples referencias al pecado de orgullo y odio de Sodoma (e Israel). Palabras como altivo, amargo, veneno, desenfrenado, ociosidad, (cuando podrían haber estado ayudando a otros) saltan de los versos como una descripción de un pueblo ensimismado y hedonista que no tiene el menor interés de preocuparse por los demás.

Entonces, como lo dije más arriba, algunos teólogos y eruditos han afirmado (especialmente basándose en Ezequiel 16:49), que el verdadero pecado de Sodoma no fue el comportamiento homosexual, sino que Dios los juzgó por orgullo. Como también lo he dicho, uno podría ver la validez inicial de hacer este argumento, pero insisto, solamente se estaría poniendo todo el énfasis en versículo 49 e ignorando el versículo 50 . Contextualmente, eso es una mala exégesis. Y la razón para hacerlo suele ser evidente con bastante rapidez.

La Torah divina tiene dos citas explícitas sobre la homosexualidad:

No te acostarás con varón como se acuesta con mujer.«
 (Levítico 18:22) 

Si hay un hombre que se acuesta con un varón como los que se acuestan con una mujer, ambos han cometido un acto detestable. Es una abominación [hebreo:toebah]. Seguramente serán condenados a muerte. Su culpa de sangre está sobre ellos«.
(Levítico 20:13)

Otros han agregado que muchos detalles de la Torah son arcaicos. Ellos preguntan irónicamente: ¿Quién se preocupa hoy por mezclar lana y lino (Deuteronomio 22:11 )? Y entonces continúan su argumento diciendo que la pena de muerte en sí misma no marca a la homosexualidad como particularmente atroz. Así es como ellos sostienen que la desobediencia a los padres también fue un crimen capital, al igual que recoger palos en sábado, sin embargo, nadie sugiere que estas sean ofensas punibles en la actualidad.

Pues bien, debo decirle a ellos que esta réplica está llena de inconsistencias, y explicaré el por qué diciendo que es un grave error pensar que si algo de la Torah ya no se aplica, entonces no se aplica nada. Citaré a el pensador judío Dennis Prager quien al respecto hizo esta observación:

Una cosa es no poner en práctica un castigo de la Torá y otra muy distinta declarar que un pecado de la Torah ya no es un pecado”.

Pero como lo mencioné anteriormente, las teorías liberales se basan en la errada metodología de interpretación al leer Ezequiel (16:49) de forma aislada (descuidando el contexto general de la TaNaK) y comparando Génesis 19 con otras culturas antiguas del Medio Oriente, la prostitución de culto de la antigua Grecia e incluso los países modernos del Medio Oriente. Destacan la frase, “ni fortaleció la mano del pobre y del menesteroso” en Ezequiel 16:49 pero fallaron completamente en dirigirse a Ezequiel 16:50 : 

Y fueron altivos y cometieron abominación delante de mí; por tanto, me los llevé como me pareció conveniente«.

La palabra hebrea תועבה (tovebah) se usa con mayor frecuencia en la TaNaK (Antiguo Testamento) para referirse a algo moralmente repugnante y se traduce con mayor frecuencia como «abominación» o un acto o cosa «detestable«. También es la misma palabra que se usa en Levítico 18:22 cuando se habla de actos homosexuales.

El historiador judío Josefo analiza todos estos factores (orgullo, comportamiento homosexual, odio) al describir el pecado de Sodoma.

Por este tiempo los sodomitas se enorgullecieron a causa de sus riquezas y grandes riquezas: se volvieron injustos con los hombres e impíos para con Dios, de tal manera que no recordaron las ventajas que recibieron de él: odiaron a los extraños y se abusaron de sí mismos con Prácticas sodomíticas. 

«Ahora, cuando los sodomitas vieron que los jóvenes eran de bellos semblantes, y esto en un grado extraordinario, y que se hospedaron con Lot, se resolvieron a disfrutar de estos hermosos niños por la fuerza y ​​la violencia

Josefo, «Antigüedades«

Desde nuestro discipulado en Yeshúa, debemos considerar que el apóstol Pedro, haciéndose eco de lo que también diría Judas en su epístola (v. 7), atribuye su destrucción a la vida impía (claramente teniendo en cuenta que se han «entregado» al acto físico de inmoralidad sexual en forma de lujuria homosexual):

Y convirtiendo las ciudades de Sodoma y Gomorra en cenizas, las condenó a la destrucción, haciéndolas un ejemplo para los que después vivirían impíos y librarían al justo Lot, que estaba oprimido por la conducta inmunda de los impíos (porque ese hombre justo, morada entre ellos, atormentaba su alma justa de día en día, viendo y oyendo sus maldades.”
(2 Pedro 2: 6-8).

Jacobo, el hermano de nuestro Señor, recordaba en su enseñanza a los primeros discípulos de Yeshúa, que todo pecado comienza en el corazón y luego se abre camino hacia afuera:

«… sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.»
(Santiago 1: 14-15 ),

Si bien esto es totalmente verdad, también debemos entender y aceptar que el pecado externo siempre es un reflejo fiel del el deseo interno. Si codicia en su corazón, eso puede llevar a robar. Si odias a alguien, eso puede conducir al asesinato, si deseas a alguien, eso puede conducir a la inmoralidad sexual (en cualquier forma) que domina los pensamientos y la existencia de uno. Por ello, nuestro Dueño y Maestro Yeshúa HaMashiaj enseñó a sus discípulos esto mismo en 

«Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Estas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos
(Mateo 15: 18-20)

Recordemos lo que siempre enseño (y enfatizo): el contexto es el rey en el estudio de las Sagradas Escrituras. Y eso se aplica perfectamente aquí. Por ello, te invito a notar el posicionamiento de los versos. 

El texto de Vayikráh (Levítico) tiene la expresión tovebah de la homosexualidad intercalada entre el adulterio (18:20), el sacrificio de niños (18:21) y la bestialidad (18:23). Por eso te consulto: ¿Crees que Moisés estaba diciendo simplemente que si un sacerdote cometía adulterio, tenía relaciones sexuales con un animal o quemaba a su hijo en el altar de Moloc, debería asegurarse de lavarse antes de ir al Templo?

Más concretamente, estas secciones no estaban dirigidas a los sacerdotes, sino a todos los «hijos de Israel» (18: 2, 20: 2). Además de las prohibiciones sobre el adulterio, el sacrificio de niños y la bestialidad que acabamos de mencionar, Moisés también prohíbe el espiritismo (20: 6) y el incesto (20:12).

La conclusión de Levítico 18 contiene estas palabras:

«Pero en cuanto a ustedes, los “hijos de Israel”, … deben guardar Mis estatutos y Mis juicios, y no cometer ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero que habita entre ustedes por el los hombres de la tierra que fueron antes de ti han cometido todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado.»
(18: 21; 26-27)

Aquí Moisés habló aquí con tanta claridad como lo hizo en Génesis. Las ciudades de Sodoma y Gomorra eran culpables de muchas cosas, pero la principal de ellas era el pecado de la homosexualidad. En esta sección de Levítico, Dios da directivas no solo para la pureza ritual, sino también mandatos que deben observar todos los los hijos de Israel, e incluso todos los extranjeros que quisieran vivir su fe .

La homosexualidad estaba mal para los hebreos. Estaba mal para los gentiles que investigaran la Torah dada a los hijos de Israel («extranjeros»). Incluso fue una abominación la que profanó la tierra cuando la practicaban los paganos que habitaban Canaán mucho antes de la llegada de los judíos.

La homosexualidad es un pecado contaminante, independientemente de quién lo practique. No tiene lugar delante de Dios entre ningún pueblo, en ninguna época, ni entonces ni ahora.

Entonces, y en conclusión, el Eterno puede juzgar y juzga sobre los motivos del corazón, pero también puede juzgar, y juzga, sobre las acciones físicas. Debemos pues tener en cuenta que Yah, nuestro Dios, también estaba dispuesto a mostrar misericordia. Él le dijo a Abraham, que si hubiera habido diez personas justas en la ciudad, la habría perdonado (Genesis 18:32). Tal como estaban las cosas, solo cuatro salieron de Sodoma con vida, y solo tres llegaron a un lugar seguro.

La clave de todo esto: Teshuváh (Arrepentimiento)

Para concluir, me atrevo a decir que todos los que meritan el título de estudiosos de las Sagradas Escrituras (sean judíos o cristianos) en lugar de comparar a Sodoma y Gomorra con otras culturas antiguas, y buscar así justificar su inmoralidad sexual, deberían comparar a Sodoma y Gomorra con la ciudad de Nínive durante la época del profeta Jonás. El libro del profeta cuenta que la gente de Nínive también era malvada (Jonás 1:2) y muy violenta (3:8 ) y, sin embargo, se salvaron porque se arrepintieron de sus malos caminos y pidieron perdón a Dios (3:10 ).

Al venir al texto del Rollo de Bereshit (Génesis) notamos que tanto los hombres y las mujeres de Sodoma habían conocido y habían sido rescatados físicamente por Abram (leer Genesis 14:14-16). Lo habían visto adorar a Dios con Melquisedec (Genesis 14:17-20 ) y negarse a beneficiarse económicamente de las riquezas de Sodoma (Genesis 14:21-24 ). Y también tenían a Lot viviendo entre ellos, quien, aunque débil, fue descrito como un hombre justo por el apóstol Pedro. La gente de Sodoma ignoró todas estas cosas, y en lugar de ser advertidos por ellos y arrepentirse, continuaron pecando. Si bien sus pecados sexuales se destacaron nuevamente en Genesis 19, el verdadero objeto de su pecado se revela en la polémica previa a la destrucción contra ellos varios capítulos antes: “Pero los hombres de Sodoma eran sumamente inicuos y pecadores contra el SEÑOR”(Genesis 13:13 ; cf. Salmo 51:4).

Debemos tener en cuenta que fue Dios, el juez justo (2 Timoteo 4:8 ) quien condenó a Sodoma, Gomorra y las otras ciudades de la llanura. Aunque sus pecados de orgullo, inmoralidad sexual, falta de hospitalidad y crueldad fueron cometidos contra otras personas, en última instancia, fueron una ofensa directa contra Dios. Todo pecado es una ofensa para Dios y demuestra la rebelión de la humanidad contra él. Pero hay esperanza para toda la humanidad porque Dios ha provisto un camino de salvación y es paciente con nosotros tal como el apóstol Pedro lo escribiera en su epístola:

«… no deseando que nadie perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento.» 
(2 Pedro 3:9 ).


Bibliografía utilizada:

_ Michael Carden, “Heterosexualidad obligatoria en narrativas bíblicas y sus interpretaciones: lectura de la homofobia y la violación en Sodoma y Guibeá”, Revista de estudios de religión australiana, vol. 12 No 1 (1999).
_ Josefo, Antigüedades Capítulo 11, 1.194.
_ John Boswell, cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (Chicago: University of Chicago Press, 1980), p. 93. 
_ Dennis Prager, «Homosexualidad, judaísmo y rabinos homosexuales»,  The Prager Perspective , 1/3/97.


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Ministro de Salud de Israel olvidó apagar su micrófono y…, ¿sabes que se oyó?

Por P.A. David Nesher

Empezaré esta bitácora con lo que todos queremos decir, y no nos animamos: los gobiernos de este mundo postmoderno están formados por un tipo de personas tan infames que deberían responder por sus irresponsabilidades ante los tribunales más altos del planeta, si es que estos no estuvieran ocupados por gente de la misma traza. Sé que a esta altura de mis líneas, muchos de mis lectores se deben estar admirando que me exprese así, pero es que no puedo dejar de profetizar lo que estos miserables, cuyo único objetivo es el beneficio económico personal, hacen con las masas humanas que habitan las naciones. Una gentuza luciferina a la que le da igual las consecuencias que sus decisiones puedan tener en las personas. Perdonen mi vehemencia mesiánica pero,…¡son auténticos criminales!

Como ejemplo de esta clase de malvados, les presento lo que publica Jewish News Sindicate. Allí se informa como el ministro de Salud de Israel, Nitzan Horowitz, fue delatado por un micrófono indiscreto de Channel 12 hablando con la ministro del Interior, Ayelet Shaked, sobre el «green pass«, o pasaporte verde.

En dicha conversación, Shaked le sugería al ministro de Salud que la obligatoriedad del pasaporte “verde” podría eliminarse como requisito para los asientos al aire libre, en los restaurantes. Es justo ahí cuando se escucha al ministro de Salud responder que:

también para las piscinas, no solo en los restaurantes, epidemiológicamente es cierto”.

Pero el problema está en que este varón añadirá que

“… la cuestión es que, les digo, nuestro problema son las personas que no se vacunan. Necesitamos influir en ellos un poco; de lo contrario, no saldremos de esta”; y por último se lo escucha rematar este discurso con las siguientes palabras:

«No hay justificación ni médica ni epidemiológica para los pasaportes de vacunación, sólo son para que se vacunen los reacios.»

En verdad, escuchar esto en un país en el que ya ha quedado demostrado que la mayoría de los hospitalizados son personas que se prestaron al experimento génico (kakunados), es asombros que tengamos que ser testigos de esta basura de discurso en boca de sus miembros del gobierno.

Les recuerdo (por si no lo saben) que en Israel, el famoso pasaporte “verde” ya solo se le dará a aquellas personas que se sujeten a colocarse tres dosis (si es que no cuatro).


Ver también:

El Dios de los Nuevos Comienzos

Por Moisés Franco

Al leer esta ascensión me llamó la atención que el Eterno al ordenarle a Nóaj y a los suyos salir del arca declara una orden que implícitamente oculta una bendición: “fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”. Y no lo hace una vez, sino tres en el mismo pasaje (8:17; 9:1;7).

Pero lo más llamativo es que los bendice con las mismas palabras que a la primera humanidad en el jardín del Edén (Bereshit 1:28). 

Así mismo, en el capítulo 8 también destaca el Señor la autoridad que el ser humano tiene por sobre toda la creación, algo que también le dijo a Adán. Es como si estuviera enfatizando que ha perdonado a la humanidad y quiere volver a empezar. 

El P.A. David Nesher ha enseñado que la creación y sus ciclos naturales están representados por el número 7 (días de la semana, años sabáticos, notas musicales básicas, orificios faciales; etc.) y por eso el número 8 representa dos cosas: por un lado, nuevos comienzos, ya que termina el ciclo y empieza otro; pero también, lo sobre natural (es decir, lo que está más allá de lo natural).

Ambos significados son complementarios dado que pienso que si hay algo sobrenatural es la capacidad de volver a empezar, de levantarse de la muerte ya sea física o espiritual, es la capacidad mesiánica por excelencia, como demostró Yeshúa el Mesías.

Tal vez por eso fueron ocho los integrantes del arca que refundaron la humanidad, para dar este mensaje.

Es que YHVH es el Dios de los nuevos comienzos, por eso siempre nos insta a levantarnos, a volver a empezar.

Por eso, desde antes de la creación del mundo, tal como ha explicado Nesher, uno de los diseños pre-existenciales es la teshuvah (capacidad de retornar). 

Con esto en mente uno de los más potentes discípulos de Yeshúa el Mesías nos dice lo siguiente: 

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2 Corintios 5:17-19 |RV60)

Cualquiera que dice estar en el Mesías verdadero debe amar la reconciliación. Eso implica que, sin importar cuántas veces peque, se levanta. No como si nada hubiera pasado, sino con la humildad suficiente para depender cada vez más del Eterno y pecar cada vez menos. 

También representa la obligación de trabajar por estar en paz con todo vínculo (incluso uno mismo), según se nos indica en Romanos 8:18. 

Y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, significa estar dispuestos a trabajar incansablemente con todos nuestros recursos internos y externos para que la humanidad se reconcilie con el propósito eterno de YHVH.  

Cabe aclarar que volver a empezar y reconciliar vínculos no significa ser testarudo y obstinado en una idea inviable o una relación que es insana. Tiene que ver con no quedarnos atascados en la muerte ontológica que dejan los fracasos y levantarse abiertos a dejarse guiar algo mejor que antes. 

Es un sano punto de equilibrio a mitad de camino entre la obstinación y la falta de perseverancia.  

Pero, si en alguno/s de los puntos antes mencionados estás fallando (si te cuesta muchísimo levantarte de tus fracasos y adversidades; si guardas rencores hacia ti mismo u otros; si no te interesa mucho proclamar la reconciliación de Cristo)…entonces amado hermano y consiervo, es momento de que retornes al corazón de Abba, que te des cuenta que te has alejado de su intención para tu vida y decidas volver a empezar.

Si estás leyendo esto es porque no es tarde, Él te está esperando, porque es el Dios de los nuevos comienzos. 

En amor y servicio Moisés

Las Diez Enseñanzas del Arca de Noé

En la Voz de David Nesher

Uno: Ante todo, no pierdas el barco. 
Dos: Recuerda que sólo hay un barco y todos estamos en ese mismo barco y debemos convivir en él. 
Tres: Sé previsor. Planea las cosas con anticipación. No estaba lloviendo cuando Noé construyó su barco. 
Cuatro: Mantente en buen estado físico y mental toda tu vida. Cuando tengas 60 años tal vez alguien te pida que hagas algo grande. 
Cinco: No escuches a los críticos que creen que estás loco, simplemente sigue haciendo el trabajo que tengas que hacer. 
Seis: Por el bien de tu seguridad, viaja en familia, o por lo menos en pareja. 
Siete: La velocidad no siempre es una ventaja. Los caracoles estaban a bordo junto con los leopardos. 
Ocho: Cuando estés estresado, relájate. El barco marcará tu rumbo y Dios te dirá cuando tienes que desembarcar. 
Nueve: Recuerda que el Arca fue construida por un aficionado que se puso en manos de Dios y el Titanic… por profesionales.
Diez: No importa la tormenta, cuando estás en las manos de Dios siempre hay un arco iris esperándote.

La Guerra de los Sexos

Por P.A. David Nesher

Desde lo que hemos entendido en estos años de investigación de la Torah (Instrucción) divina, sabemos que, todo ser humano ha sido colocado en esta Tierra como representante de Dios (Elohim) sobre los órdenes de los seres inferiores. Éstos últimos no pueden comprender ni reconocer la soberanía del Eterno; sin embargo, fueron creados con la capacidad instintiva de ver la Gloria divina a través del ser humano posicionado mesiánicamente. Desde aquí cada uno de estos animales está apto para amar y servir al hombre que en propósito cumple la misión de promoverlos como criaturas, garantizándoles las mejores condiciones de vida.

Los invito a disfrutar de esta AULA VIRTUAL que junto a mi esposa Laura Arco dimos para todos aquellos que quieren adquirir el correcto conocimiento del propósito eterno de Dios en nuestras vidas.

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:


Bitácoras relacionadas con esta CLASE VIRTUAL:

Bereshit: «Por Causa del Principal» (El Mesías)

Por P.A. David Nesher

La palabra hebrea Bereshit equivale al primer soplo de la Divinidad, equivale a la virtud divina más alta Keter (Corona), es el PRINCIPIO Espiritual, cuando fueron creados los cielos y la tierra y aún no se creó al ser humano. Bereshit, el principio, es la Luz ESPIRITUAL del Infinito (Ein Sof), es la Consciencia del Espíritu de YHVH, capaz de expandir, formar, generar, ordenar. Así en el primer versículo del libro de Génesis, Bereshit es el principio espiritual, capaz de expandir el universo, cuando se crearon los Cielos y la Tierra.

Para lograr captar los maravillosos secretos que esta palabra hebrea contiene de manera encriptada, los invito a conocer la historia de un sabio judío: Salomon Meir Ben Moisés

El rabino Shlomo Meir Ben Moshé (Salomon Meir Ben Moisés) fue un eminente rabino del siglo XVII. Nació en Casal en el ducado de Montserrat, en el año 1606. Fue nombrado Shlomo (Salomon) en memoria de su abuelo, y Meir, que significa «iluminar«, por causa de nacer en la semana de la lectura de la Torah que contiente el relato del nacimiento de Moshé (Moisés), cuya entrada en la tradición mundial declara haberse distinguido por una luz sobrenatural, que iluminó toda la casa de su padre en esa ocasión.

Cuando tenía apenas trece años, el joven Shlomo comenzó a componer discursos en hebreo; y prosiguió sus estudios en el Talmud y el Zohar durante muchos años con tal éxito, que al final alcanzó la reputación de uno de los judíos más eruditos de esa época.

Lo cierto es que dondequiera que Shlomo viajaba, sus conferencias en las sinagogas eran escuchadas con admiración; y los judíos de Jerusalén lo honraron con el título de “rabino”, y con frecuencia lo enviaron a recolectar las contribuciones eleemosynary (ofrenda para los pobres), que suelen recibir de sus hermanos en otros países de Asia, África y Europa.

Lo interesante de la biografía de este sabio será que en el año 1665, a la edad de cincuenta y nueve años, estudiando los códigos encriptados en la Torah (especialmente en la palabra Bereshit) llegó a la conclusión de que Yeshúa el netzarita, era de hecho el Mesías anunciado en la TaNaK. Por causa de esto, el rabino anteriormente respetado pronto se vio marginado de sus hermanos judíos. Y al no encontrar una comunidad judía nazarena en el siglo XVII, no vio otra opción para convertirse en cristiano.

Lo cierto de toda esta historia es que uno de los viejos amigos del rabino Shlomo había sido un joyero llamado David Jouaillier. Cuenta la anécdota histórica que este varón se molestó tanto cuando escuchó que Rabí Moshé había abrazado a Yeshúa el netzarita como Mesías, que declaró públicamente que deseaba tener el corazón de Rabí Moshé, para asarlo sobre las brasas y luego arrojarlo para que lo devoraran los perros.

Cierto día, Jouaillier se encontró accidentalmente con su antiguo amigo en la casa de un amigo común que era cristiano. El rabino Shlomo preguntó si era cierto que su viejo amigo había expresado este salvaje deseo. David reconoció que lo había hecho y declaró que estaba convencido de que, si sus circunstancias hubieran sido revertidas, el rabino Shlomo habría dicho lo mismo. Shlomo le preguntó a su viejo amigo si repetiría este deseo si Shlomo podía probar que Yeshua era el Mesías. «De ninguna manera.» dijo David, «pero ¿cómo probarás que la fe es verdadera?»

El rabino Moshe le dijo a su viejo amigo que podía mostrarle que Yeshúa es el Mesías
en la primera palabra de la Torah.

David Jouaillier dijo que si Shlomo podía hacer esto, aceptaría a Yeshua como el Mesías inmediatamente.

El rabino Shlomo advirtió a su amigo que considerara cuidadosamente aquello a lo que se estaba comprometiendo, pero David se mantuvo firme en su compromiso.

El rabino Shlomo comenzó su exposición señalando que la primera palabra de la Torah es בראשית (Bereshit); entonces señaló que esta palabra, traducida literalmente, significa «Al principio de«, dejando una elipsis, que algunos han proporcionado insertando todo, y otros repitiendo el segunda palabra en el texto; como, «Al principio de todas las cosas«, o «Al principio de la creación«, o, finalmente, «Por causa del Principal, Elohim creó«. El rabino Shlomo Meir Ben Moshé señaló a su amigo que esta forma elíptica de expresión fue utilizada por Elohim, no por falta de otras palabras, sino por diseño, para indicar algún misterio oculto.

Shlomo continuó su enseñanza así:

«Divide la palabra en dos y tendrás בר אשית (Bar ashith), que significa «nombraré, estableceré o colocaré al Hijo». La palabra ( בר ) Bar tiene un doble significado: también significa grano o pan, en alusión al pan de la Pascua, ya las palabras de Yeshúa que dijo: “Yo soy el pan vivo, que descendió del cielo» (Juan 6:51). Hay una gran belleza en designar al Hijo con un término aplicable también al pan, con preferencia a otras palabras que significan sólo un Hijo; y también hay una propiedad sorprendente en la denominación que aquí se le da al grano, que se ha distinguido por tres nombres adaptados a los tres estados diferentes en los que se han encontrado hombres:
En primer lugar el grano se llama (דגן) DAGAN, que simboliza que antes de la caída, el hombre debía subsistir del producto del árbol del paraíso, convertido en pan, y llamado דגן , que también puede traducirse como “del huerto”.
En segundo lugar el grano de trigo también se llama (חטא) JITA que también significa «pecado» simbolizando así el período desde la caída del hombre hasta la venida del Mesías.
Finalmente el grano también se denomina (בר) BAR que también significa “hijo” simbolizando que desde la venida del Mesías, el pan simboliza al Hijo de Yah encarnado; según la declaración de Yeshúa, «Si alguno come de este pan, vivirá para siempre«.

David Jouaillier quedó maravillado con el misterio que estaba revelando el rabino Shlomo.

El rabino Shlomo luego comenzó a mostrarle a su viejo amigo una serie de mensajes incrustados en la primera palabra de la Torah, que extrajo a través de Notarikon (un método cabalístico por el cual una palabra hebrea se toma como un acrónimo, o por el cual un acrónimo es a la inversa hecho a partir de una frase). Para conocer estos mensaje, te invito a escucharlos en esta enseñanza:

Con los años, muchos rabinos, influenciados por estos descubrimientos del supuesto rabino «hereje» Salomón Meir, han encontrado mensajes incrustados en la palabra  בראשית (Bereshit); por ejemplo:

ב ראש’ת ר אה א לוהים ש יקבלו י שראל ת ורה
«En el principio, Elohim vio que Israel recibiría la Torah«

Así también, entre los mensajes que el rabino Moshe le mostró a su amigo:

ב ן ר וח א ב ש לושתם י חד ת מים
El Hijo, el Espíritu, el Padre, son tres, una perfecta Unidad

“Adorarás a mi primogénito, mi primero, cuyo nombre es Yeshúa”
ב כורי ר אשוני א שר ש מו י שוע ת עבודו

Cuando venga el Maestro cuyo nombre es Yeshúa, adorarás
ב בוא ר בן א שר ש מו י שוע ת עבודו

De este modo, y a través de este maravilloso método de hermenéutica judía, el rabino Shlomo Mair Ben Moshé le mostró a su viejo amigo muchas más pruebas. David fue vencido por los misterios que estaba revelando su viejo amigo, y profesó que Yeshúa era de hecho el Mesías.


Será muy importante que leas la siguiente BITÁCORA a fin de ampliar lo que AQUÍ se ha explicado:

¿Qué significa ser Jesurún para Dios? (Video)

Por P.A. David Nesher


AULA VIRTUAL DE LA SECCIÓN VEZOT HABERAJÁ

Hemos ya estudiado que existen tres nombres en las Sagradas Escrituras para referirse al pueblo del Eterno:

  • _ Yaakov (Jacob),
  • _ Yisrael (Israel) y
  • _ Yeshurún (cf. 33:26, 28).

Como creo que ustedes estarán ya discerniendo, éstos tres nombres, representan tres niveles de espiritualidad, en los que Yaakov es el más bajo y Yeshurún es el más alto.

Para comprender esto te invito a escuchar esta LECCIÓN (en dos partes) que hoy consideré con los discípulos de Yeshúa:

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:

Una Suka dentro de tu Casa… ¿Cómo?… ¿Acaso se puede?

Por P.A. David Nesher

“En las Sucot habitaréis por siete días… para que vuestras generaciones sepan, que cuando saqué a los hijos de Israel de la tierra de Egipto los hice habitar en Sucot [cabañas]…

(Vayikrá 23) 

La festividad de Sukot es una de las conexiones más importantes del calendario que el Eterno ordenó guardar a Israel para concertar citas. Durante siete días abandonamos el confort de nuestras casas y nos establecemos en la Suka. La Suka es una cabaña o choza que consta de tres o cuatro paredes y un techo muy frágil, hecho de ramas, llamado sejaj.

En ella, y durante los siete días en que transcurre esta celebración, cada alma redimida logra conectar con todo su potencial, su Luz circundante, logrando incorporarla para gozar de esa energía en su vida diaria y lograr una prosperidad plena y duradera.

Por todo esto es que existen muchas pautas y requisitos que se deben seguir en su construcción, y con respecto a la ubicación donde se erige, para que una suka para ser considerada «kosher«, es decir apta para su uso.

Primordialmente la suká es una cabaña al aire libre. Los lugares más populares para la suka incluyen: patios, jardines, balcones y terrazas, etc. Básicamente, cualquier lugar bajo el cielo abierto. Es que justamente es un requisito importante que no exista nada entre su suka y el cielo abierto. Así que siempre hay que asegurarse de que no hayan árboles, toldos o techos de cualquier tipo sobre su suka.

Ahora bien, si tú no tienes posibilidad de asistir a una suka construida según las indicaciones halájicas correspondientes, este año te hago una nueva propuesta: construye dentro de tu hogar un espacio sagrado donde realizar esta conexión.

Para lograrlo, no necesitas demasiado: sólo un poco de creatividad; una alfombra, almohadones, plantas, flores, las especies sagradas que se usan para sukot, velas, una lámpara, guirnaldas de LED, piedras, algún cartel con palabras y versículos que inspiren la mente y el corazón…

Sería ideal si puedes armarla de manera que haya un lugar de ingreso y, el resto, de alguna manera cercado por los objetos (o cordones, cintas de color, etc.), de manera que sólo se pueda entrar por la «puerta».

Recuerda que la activación del espacio es al anochecer de este lunes 20 de septiembre.

¿Cómo sabrás si lo hiciste correctamente?

Si al entrar y permanecer allí sientes una atmósfera especial, si sientes paz, inspiración; si sientes que quieres quedarte en ese espacio el mayor tiempo posible, y si te dan ganas de invitar a alguien a compartir, serán pruebas de que has construido un espacio sagrado.

Haazinu: El Cántico que Relata la Unidad Final.

Por P.A David Nesher

Recuerda los días del pasado, entiende a las generaciones pasadas. Pregunta a tu padre y a tu abuelo y ellos te dirán

(Deuteronomio 32:7)

En la semana que se está cerrando, hemos peregrinado nuestra fe a través de la porción “Haazinu”, que se puede traducir: «prestad oído«. Moshé comienza de forma distinta su predicación, está vez será una canción, un poema inspirado por el espíritu de la Profecía. De este modo YaH, nuestro Dios, se asegurará de revelar enseñanzas muy profundas acerca de Su Redención para Israel y, desde ella, el resto de las naciones.

Así, Moshé y su cántico perseguirá desarrollar la clara explicación del diseño profético para el que el pueblo de Israel fue, es y será el protagonista.

Antes de comenzar, necesito primeramente destacar que la mayoría de los seres humanos se niega a creer que el pasado guarda alguna relevancia para ellas y sufre por esta imprudente miopía. Por eso, es que Moshé, a través de este cántico, les suplicó a los Benei Israel para que siempre buscaran consejo con quienes gozan de experiencia y visión histórica. Generación tras generación fueron abatidas por sus pecados de inmoralidad, codicia o agresividad. ¿Acaso Israel piensa que correrá distinta suerte?

Así pues, y teniendo esto como enfoque primordial, diré que en esta canción encontramos la revelación de que el Nombre del Eterno, compuesto por cuatro letras (Tetragramaton): הוהי (“Yud Hei Vav Hei”), presenta la conjugación de todos los estados de la existencia física (pasado, presente, y futuro). La idea fundamental es que la historia humana, en estas tres facetas, será hará una verdadera Ejad (Unidad) en el momento que Israel sea totalmente redimido, y se una definitivamente al Creador. Así lo dice el profeta Zazarias:

“Y Yahvéh será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvéh, será Uno, y Uno su Nombre”.
(Zacarías 14:9)

Justamente en eso consiste el diseño del Proyecto Emanuel («Dios con nosotros»): que a través de la Redención, Israel y las naciones se constituyan en una “Unidad completa con el Eterno”; entendiendo que esto se logrará en la era Mesiánica, cuando el Mesías gobierne, a través de Israel, desde Sión al mundo entero enseñando los preceptos de la Torah. Ahí será cuando el Eterno será Rey sobre la tierra, Yahvéh será Uno, y Su Nombre de cuatro letras será Uno desde Israel. No habrá más religiones, ni más nombres inadecuados para el Eterno nuestro Dios. ¡Todo será Ejad (Unidad) como lo era en el Gan Eden! (Recordemos que en el Gan Edén, todas las cosas estaban unificadas por medio de la unidad de opuestos varón-mujer, y de ese modo todo vibraba en el propósito de una misma Fuente: Or Ein Sof).

Comprendiendo lo expuesto hasta ahora, nos damos cuenta por qué la letra hebrea alef (א), que es la primera letra del alefato hebreo, y que equivale al número 1, este dibujada (o compuesta) de tres letras hebreas:

  • dos Yod (י) y
  • una Vav (ו),

Para captar mejor esto, los invito a observar con detenimiento la morfología de la letra alef:

Según los Sabios, toda la Creación se une por la álef; por ello, es el número uno (unidad) dentro del alefato. Entonces, la energía de alef es el primer impulso de la Creación, el inicio del movimiento que persigue una meta.

Entonces, vuelvo a repetir que la letra alef esta compuesta por dos letras yud (י), una arriba y una abajo, y como pueden ver, por el medio cruza una letra vav (ו).

Ahora los invito a trabajar con la guematría (valor numérico) de dichas letras. Para ello, recordemos que:

  • el valor numérico (guematría) de la letra Yod es 10.
  • el valor numérico de la letra Vav es 6.

Por lo que, si sumamos estos valores: Yod (10) + Vav (6) + Yod (10), obtenemos el resultado de 26.

El número 26 es el mismo valor que el del nombre sagrado de Elohim (Yud, Hei, Vav, Hei). De aquí se entiende que la letra alef también representa al nombre de nuestro Elohim.

Recordemos que Nombre del Eterno se escribe así: הוהי (“Yud Hei Vav Hei”). A continuación sus valores numéricos:

Esto nos revela claramente que el propósito de la Redención final es llevarnos a la Unidad completa con el Creador, representada por su Nombre sagrado de 4 letras (Tetragramaton).

De igual forma, cuando se despierta en nosotros la necesidad de lo espiritual, es la actividad de Aleph que nos incita a desear Luz, de acercarnos a Yahvéh. Es decir, que este contacto con alef nos incita a la unidad ; por ello, también nos enseñará que entre ese amor Divino y nosotros hay una barrera, la cual se llama egoísmo. De modo que, al evidenciarnos este egoísmo, también nos enseña la vía de cambio.

Insistiendo nuevamente en lo mismo, diré que el nombre del Eterno, transmite la unidad del pasado, el presente, y el futuro, de la historia humana, revelando así su diseño de redención a través de Israel para la humanidad toda. Ahora bien, como ya sabemos dicho nombre, está compuesto de cuatro letras, lo cual no es una mera casualidad, ya que el número 4, en las Sagradas Escrituras, también representa la Redención. Veamos esto con algunos ejemplos:

El sol, la luna, las estrellas, que trabajan en pos de la redención, fueron creadas en el día cuarto de la creación. Su objetivo es mostrarnos los tiempos señalados, del plan redentor de Hashem para la humanidad (cf. Génesis 1: 14-17; Sal.19).

Israel estuvo en la esclavitud de Mitzrayim (Egipto) durante 400 (cuatrocientos) años y entonces vino la redención.

Israel (luego de su liberación de Egipto) estuvo 40 (cuarenta) años en el desierto, hasta que vino la redención que los llevo a la Tierra Prometida.

El Mesías Yeshúa apareció aproximadamente en el año 4000 (cuatro mil) del Calendario Hebreo y nos llegó así la redención del alma humana.

Por último, daremos como ejemplo a Haazinu, ya que este cántico de Moshé, que nos habla de la historia de la redención final de Israel y del mundo, es el cuarto cántico de una lista de nueve cánticos que se entonaron después de una liberación o redención. Esta afirmación la he sacado de un Midrash que nos cuenta esto:

«Existen 10 canciones proféticas, de las cuales Haazinu es la cuarta:
1.- Adam recito la primera shira en el Gan Eden, compuso: “Mizmor shir leiom HaShabat” (Una canción para el shabat), en la cual se habla la grandeza del shabat.
2.- En las orillas del mar de Cañas Moshe y los Hijos de Israel cantaron una shira por su maravillosa liberación del Ejército del faraón.
3.- Los hijos de Israel cantaron una canción en alabanza a Di.s por el Manantia l de Myriam (Parashat Jukat).
4.- Moshe enseño al pueblo la canción de Haazinu el día de su muerte (a punto de pasar a Heredar la tierra prometida).
5.- Cuando Iehoshua peleo con los emoritas en Guivon y el sol se detuvo milagrosamente por el bien del ejercito conquistador del Pueblo de Israel; Iehoshua canto shirá.
6.- Deborá y Barak compusieron una shirá cuando Dios hizo caer a sus enemigos en sus manos incluyendo al General caninita Siserá (Softim 5) 7.- Cuando Jana dio a luz a Shmuel, después de muchos años de ser estéril, alabo a Hashem con una canción profetica (Shmuel 2).
8.- El rey David al final de sus días compuso una canción por salvarlo de todos sus enemigos. (Shmuel 22).
9.- El rey Shlomo escribió Shir Hashirim (cantar de los cantares).
10.- La décima y más importante de las canciones (según nos dice este Midrash) será cantada por el pueblo de Israel cuando Hashem los redima del exilio presente.»

Considerando esta enseñanza, yo pregunto:

¿Quién sabe si está décima canción quizás no sea la descrita en el libro de Revelación o Apocalipsis donde leemos lo siguiente?:

Y cantaban un cántico nuevo delante del Trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra
(Apocalipsis 14.3)

Sin embargo, el mismo libro asegura que el cántico de Haazinu será entonado junto al cántico número 10 (diez), que falta por ser cantado (según el Midrah que leímos), como un sello final de la redención que se realizará. Según la Revelación divina, tras la redención final habrá un hermoso cántico que entonar, y respecto de esto mismo está escrito en el libro de las revelaciones:

Y cantan el Cántico de Moisés siervo de Dios, y el Cántico del Cordero, diciendo:
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
(Apocalipsis 15:3)

Como podemos ver en la Redención final, existen dos cánticos:

  • el Cántico de Moshé, y
  • el Cántico del Cordero,

Así, al leer este versículo de Apocalipsis, queda evidenciado que ambos cánticos están en total armonía. Ninguno de los dos se contraponen. Es decir, que no se trata de “Gracia” versus “Ley” como lo aprendimos en el cristianismo durante tanto tiempo. Sino que se trata de la manifestación de la Ejad, es decir de la Unidad, de los dos ministerios más importantes de todas las Sagradas Escrituras: el ministerio de Moshé y el ministerio de Yeshúa el Mesías, elevando a Israel a esa vasija primigenia de Luz, acorde al diseño divino original

Con esto en nuestra mente, logramos hacer un análisis del cántico de Haazinu, en el que podemos afirmar que “Gam Zu Letová“ (traducido: “esto también es para bien”) para los que aman al Eterno, aquellos que guardan sus mandamientos; y si bien, en la historia de nuestro pueblo Israel, se cometieron grandes pecados; Idolatrías, asesinatos, el rechazo a Yeshúa como Mashiaj, y muchas otras infracciones de la Torah, es el Eterno mismo quien nos dice en la bendita Torah: ¡“Quien como tu Israel!”; “¡Que otra nación tiene estas leyes!”; “¡Que nación tiene un Di.s como tu Israel!”. Así mismo recordamos las palabras del apóstol Pablo respecto de la futura redención de Israel: “Si su incredulidad ha venido a ser la salvación para los gentiles, cuanto más significara su plena restauración”

Entonces, debemos entender y aceptar que la porción de la Torah llamada Haazinu es uno de los dos grandes cantos de Moshé incluidos en la Torah, y relata toda la historia del pueblo de Israel, el pasado, el presente y el futuro.

El sabio Najmánides escribe que toda alma israelita puede hallar su biografía completa oculta en las letras de este canto. En base a esto, el sabio Maguid de Mezeritch, el discípulo y sucesor del Baal Shem Tov, enseñó que es importante aprender de memoria este canto, ya que toda nuestra vida se despliega dentro suyo.

Es justamente estudiando este cántico que me encontré con detalles trascendentales para nuestro destino próximo y eternal.

En la emunáh de Israel, lo más importante es conservar las creencias reveladas en al Torah y mantenerlas de generación en generación, para lograr que la cultura y los protocolos del Reino de Dios no se pierdan y siempre se mantengan, aunque nos traten de apagar.

El objetivo primordial de este cántico es esencialmente que expresemos nuestro reconocimiento de la armonía absoluta de la Creación (31:19), por ello es que, en consecuencia, a menudo mezcla el pasado con el presente y el futuro, pues todo queda de manifiesto ante el profeta como una realidad total ausente de la más mínima contradicción, en el cual los sucesos futuros y pretéritos no sólo fluyen en perfecta armonía, sino que también se esclarecen mutuamente. Por ello, este caleidoscopio de acontecimientos queda destilado por un único canal expresivo como si estuviera ocurriendo al unísono.

«Saber Callar para Aprender a Escuchar»

Por P.A. David Nesher

¿Qué es la Verdad y cómo se relaciona con el ser hebreo?

«Hashket Ushmah Israel Hayom!» (traducido es: «¡Cállate y escucha Israel, Hoy!«)

Aprender a callar garantiza evitar males. El mes de #Av es un tiempo especial para aprender a hacer silencio, escuchar atentamente con el corazón y hablar si es necesario. Si estás en Paz con Dios, seguramente serás un pacificador, es decir, un generador de paz.

La parashá Devarim nos inspira a valorar la capacidad de cambio que nuestras acciones ejercen en nuestro entorno.

Te invito a escuchar esta mistagogia:

La Fisiología del Dolor en los Hijos de Dios

La fisiología del propósito divino es así: un día sentimos que el dolor nos desgarra, y es inevitable, cómo es inevitable el miedo que nos invadió en el momento de prueba. Es entonces, cuando comprendemos que la aflicción es una página más en el Libro de la Vida; y nos queda claro que una página en dicho libro no hace lo que somos, simplemente nos complementa.

David Nesher

La Responsabilidad e Implicaciones de nuestras Acciones

Por P.A. David Nesher

«Dijo Elohim a Moshé y Aharón: “Dado que no han tenido suficiente fe en Mí… 

(Números 20:12)

Nuestro amado Elohim ordenó a Moshé restaurar el manantial, que se había secado después del fallecimiento de Myriam, hablándole a la roca de la cual anteriormente fluía el agua. Los Sabios hacen notar que la Torah no registra que la congregación haya llorado por la muerte de Myriam, como lo hizo por las muertes de Moshé (Devarim 34:8) y Aharón (Bamidbar 20:29). Por cierto, el maestro Alshij dice que fue precisamente debido a que no derramaron lágrimas por la desaparición de Myriam que la fuente de su agua se agotó: fue como si el mérito de Miriam no les hubiera importado.

Enfocándonos en el versículo que nos preside, les diré que el sabio Rashí comenta que el Eterno quería que todo mundo supiese que Moshé y Aharón no estuvieron involucrados en el pecado de los espías y habrían entrado a Éretz Israel si no hubiese sido por su error con la roca.

Parece que Moshé y Aharón pensaron que quizás Elohim pretendía que le pegaran a la roca como hicieron la primera vez que Elohim proveyó agua al pueblo. Actuaron bajo esa conjetura sin consultar al Eterno. Por Providencia divina, Moshé golpeó la roca original y esta dio agua.

El sentido del versículo da a entender que, si hubieran tenido suficiente fe y seguido hablando, habría salido agua de la piedra indicada y el Nombre de Dios Se hubiese santificado, porque toda la congregación habría sacado la acertada conclusión del concepto de obediencia a Dios. El Eterno pretendía que el pueblo israelita aprendiera a reverenciarlo al ver a Moshé hablar a la roca: “Si una roca sin discernimiento obedece la voluntad del Eterno, cuánto más debemos hacer nosotros, que podemos entender por qué debemos obedecer a Elohim y necesitamos Su asistencia.” Pero como Moshé acabó pegando a la roca, esa lección ya no era evidente. En consecuencia, El Eterno tuvo que enseñar al pueblo israelita la misma lección y castigar a Moshé y Aharón por su desobediencia: decretó que ambos habrían de morir en el desierto, sin poder entrar nunca a la Tierra de Israel.

Empero, según Rambán, la frase debe ser traducida como: «Porque no han hecho que ellos creyeran en Mí«, debido a que, si Moshé hubiera realizado su cometido correctamente, habría imbuido mayor fe en Dios en quienes observaron este fenómeno.

Más allá de las justificaciones que puedan hallar para su conducta, la enseñanza es para todos los líderes israelitas que deben decidir cómo actuar basados en si sus acciones habrán de inspirar al pueblo a una mayor devoción a la Torah y sus caminos.

De manera análoga, todos los que somos hijos primogénitos de Dios, cuando interactuamos con los demás siempre debemos considerar el impacto potencial que nuestras palabras o acciones puedan tener en sus actitudes hacia el pueblo israelita en general y hacia el mensaje de la Torah en particular.

Shalom a todos!

¡Nunca es Tarde para Volver a Casa! (el Pesaj Shení o Segunda Pascua)

Por P.A. David Nesher

Bamidbar/Números 9: 1-14. Pésaj Shení/ La segunda Ofrenda de Pésaj.

“Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel. Había, no obstante, algunos hombres que habían entrado en contacto con los muertos, y estaban por consiguiente ritualmente impuros, de modo que no pudieron preparar la ofrenda de Pésaj en ese día. Durante el transcurso de ese día, se acercaron a Moshé y a Aarón. «Estamos ritualmente impuros como resultado del contacto con los muertos –le dijeron los hombres a [Moshé]–. ¿Pero por qué deberíamos dejar de beneficiarnos y no poder presentar la ofrenda de Dios en el tiempo adecuado, junto con los otros israelitas?»

(Bamidbar/Números 9:5-7) 


El relato de la aliyáh (ascensión) de hoy nos cuenta que en el año posterior al Éxodo, Dios le ordenó a Israel que ofrendara el korbán Pesaj (la ofrenda de Pascua) en su tiempo designado, el catorce de Nisán, el primer mes del año (9:2).

Puesto que el Libro de Bamidbar empieza con sucesos del segundo mes o Iyar (1:1), este capítulo está claramente fuera de secuencia, y de hecho los sabios lo emplean para afirmar que el orden de la Torah no es necesariamente cronológico (Pesajim 6b; Sifrí). Más en tales casos debemos intentar comprender por qué la Torah opta por narrar un suceso antes o después de que realmente ocurrió, porque ciertamente los Sabios no pretendieron decir que el orden de la Torah es del todo aleatorio sino sólo en las ocasiones que lo ameritan.

El sabio Rambán comenta que este libro se concentra principalmente en los mandamientos y las vivencias que se relacionaban con los años que la nación pasó en el Desierto. En consecuencia, Bamidbar comienza con una exposición cabal del tema del Tabernáculo y la relación del pueblo con el mismo, debido a que era el punto nodal de la nación en tal período, Por ello, resulta de toda lógica que la narrativa de la ofrenda de Pésaj se haya postergado hasta este punto.

–  ¿Sabías  que esta fue la única vez que aquella generación de israelitas celebró Pesaj en el desierto? 

Es el exégeta Rashi quien hace notar que esta fue la única ofrenda de Pésaj que hizo Israel en todos los cuarenta años de su travesía por el Desierto, lo cual nos muestra cuán infortunado fue que la nación no pudiera entrar a Éretz Israel inmediatamente, donde habrían podido observar este mandamiento una vez por año. Más para no poner hincapié en ese pecado del pueblo al escuchar el informe negativo de los 10 espías, notamos que Elohim optó por inspirar a Moshé a que no empezara el Sefer Bamidbar con el mandamiento del Pesaj Shení.

Rashí, en sus comentario, explica que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los cuarenta años. Esto se debe a que los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos estando en el desierto y por lo tanto no estaban habilitados para celebrar Pesaj más que una vez. Recuerda que, de acuerdo con lo ordenado por Yahvéh, un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj (cf. Éxodo 12:48). Si el Eterno no le hubiera ordenado específicamente al pueblo hacer la ofrenda de Pésaj ese año, no habría podido hacerlo, puesto que ese precepto no habría cobrado vigencia sino hasta que hubiera entrado a Éretz Israel (Tosafot, Kidushín 37b, s.v.). Otra forma de entenderlo es que se les prohíbe a padres de niños incircuncisos elevar la ofrenda de Pésaj y, por razones médicas, era peligroso circuncidar niños en el Desierto (Ievamot 71b). de todos modos, resultaba vergonzoso que no hubieran podido realizar la ofrenda esas cuatro décadas, puesto que fue su propio pecado haberles creído a los espías  lo que impidió que entrasen a la Tierra durante el segundo año del Éxodo (Mizraji).

Así, captando el por qué y el para qué de este Pesaj Shení (Segundo Pesaj) logramos entender por qué Yehoshúa (Josué), una vez que se establecieron en Eretz Israel, circuncidó a todos los israelitas que habían nacido en el desierto, tal como está escrito en su rollo:

“En aquel tiempo Yahvéh dijo a Yehoshúa:
Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de Yahvéh; a ellos Yahvhéh les juró que no les permitiría ver la tierra que Yahvéh había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces Yahvéh dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”
(Josué 5:2-10)

Notamos que un grupo de personas no calificaron para hacer la ofrenda debido a que estaban contaminadas. No obstante, motivadas por un intenso deseo de participar en esta gran experiencia espiritual, apelaron a Moshé. 

En reconocimiento por su nobleza de carácter, Dios los convirtió en agentes por medio de los cuales reveló el nuevo mandamiento de Pésaj Shení, la segunda ofrenda de Pésaj, que sería efectuada un mes después del tiempo designado para la primera. 

La Torah normalmente nos comunica los mandamientos por medio de Moshé, en vez de por iniciativa de terceros, más debido al sincero anhelo de tales personas de elevar su espíritu, Dios les concedió el honor de contribuir en la estipulación de este nuevo mandamiento (Sifrí).

La segunda ofrenda de Pésaj difiere de la primera en cuanto a que no hay festividad asociada con la misma, incluso para quienes realizan la ofrenda. Y además de ello, aunque no pueden comer alimentos leudados [jametz] con la ofrenda (v. 11), sí pueden poseer e ingerir jametz en el día en el que la realizan (Rashi; Pesajim 95a).

El Talmud ofrece tres versiones sobre quiénes eran las personas contaminadas: 

  • ✔️ la primera es que fueron los portadores del féretro de losef, que llevaban sus restos a Éretz Israel para ser enterrados en cumplimiento de la promesa que él pidió que sus hermanos le hicieran; 
  • ✔️ la segunda es que estos varones eran los levitas Mishael y Eltzafán, que se habían encargado de los cuerpos de Nadav y Avihu; 
  • ✔️ la tercera es que eran personas que habían hallado un cuerpo no identificado sin enterrar y cumplieron el mandamiento de inhumarlo (Sucá 25a).

Cualquiera sea la razón, lo cierto es que estas personas quedaron momentáneamente inhabilitados para hacer la ofrenda debido a que se habían ocupado de cumplir la mitzváh. El sabio Sforno comenta que la queja ante Moshé consistía en que se supone que una mitzváh debe abrir el camino a otra en lugar de cerrarlo. 

En respuesta a este pedido Dios estableció el «Segundo Pesaj» (Pesaj Sheni) el 14 de Iyar para todo aquel que haya estado imposibilitado de traer la ofrenda en el mes anterior. Este día representa la «segunda oportunidad» que nos da Dios a través de la teshuváh (el poder del arrepentimiento y/o el «retorno»). Como dice rabi Yosef Itzjak Schneerson «Pesaj Shení indica que nunca esta todo perdido».

Así es, al leer esta aliyáh notamos como esos ciudadanos de Israel también querían participar de este servicio sagrado tan importante. Querían ser parte de algo mayor a ellos mismos, algo que los conectara con la Comunidad y con el Eterno, nuestro Dios, por lo que se acercaron a Aharón y a Moshé y dijeron: “¿Por qué deberíamos ser marginados y no tener la oportunidad de presentar la ofrenda a Dios, así como el resto de los hijos de Israel?”

Moshé le preguntó a YHVH qué hacer y Él contestó: “Háblale a los hijos de Israel y diles: toda persona que esté contaminada por muerte o en un camino distante, tanto ahora como en las generaciones futuras, preparará una ofrenda de Pésaj para YHVH. La prepararán en la tarde del día 14 del segundo mes (iyar) y la comerán con matzot y con hierbas amargas…” (ver Números 9:6-12).

El Eterno dijo: les daré una segunda oportunidad a pesar del estatus de impureza, a pesar de la condición actual. Cuando hagan lo necesario para revertir ese estatus, cambiaré las reglas. Esperaré hasta que estén preparados.

Pero, en nuestros días, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos relacionarnos con las ideas de estar ‘contaminados por la muerte’ y ‘viajando por un camino distante’ hoy en día?

La verdad es que estos términos apuntan a conceptos más profundos: un estado de ‘desconexión de Dios’ es un tipo de muerte ontológica. Un ‘camino distante’ es un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Esto es algo con lo que la mayoría de nosotros sí podemos identificarnos.

Al estar ‘en contacto con la muerte ontológica’ de lo cotidiano, al estar ‘viajando por un camino distante’, desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa.

¿Cómo? Accediendo a este increíble regalo; el regalo de una ‘segunda oportunidad’.

¿Cómo sabemos si estamos distantes de nuestra heredad, si estamos vagando y desconectados?

Una situación de desconexión es un lugar en el que perdimos el contacto con nuestra esencia. En este camino hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Cuando no somos la persona, la pareja o el padre que deberíamos ser, a menudo, en algún lugar profundo de nuestro ser, sabemos que estamos lejos de casa. Puede ser un sentimiento vago, aislado y borroso. Puede ser un sentimiento explícito, pesado y robusto. En todos los casos, a menudo lleva a confusión y a un estilo de vida robotizado.

A menudo, la desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente. Cuando dejamos que nuestros condicionamientos nos guíen haciendo que nuestro camino no cambie nunca, tampoco lo hará nuestro entorno. Tanto si es en relación a nosotros mismos como con los demás, nos sentiremos desconectados de los senderos que llevan a nuestra esencia.

Pero, el Eterno, a través de la vida, nos da muchas segundas oportunidades. Y cada vez que elegimos vivir con conciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, comenzamos a reconectarnos y a viajar de regreso a casa. El Camino se abre a la Verdad, la Vida comienza a fluir sin impurezas y el Padre nos abraza dándonos la bienvenida a Su Mesa festiva.

Pésaj Shení, el ‘Segundo Pésaj’, representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina. Esta es la esencia de la teshuváh, la capacidad de volver, de regresar a la Casa del Abba. Teshuváh es definido como ‘arrepentimiento’, pero involucra algo mucho mayor. Es la capacidad de adoptar un cambio exhaustivo, de pasar de un estado a otro. Es la capacidad de cambiar nuestro ‘estilo de baile’.

Cambiar no es fácil, pero puede hacerse. Más allá de la distancia, más allá de la desconexión, el Eterno nos da Su Espíritu Santo para adquirir la capacidad de reparar y reconectarnos. Nuestro contacto con la ‘muerte’ puede darnos vida. Nuestra ‘distancia’ puede llevar a una cercanía mayor, tanto con Dios como con nosotros mismos.

Pésaj Shení, es la festividad de las segundas oportunidades, y nos recuerda que siempre podemos cambiar nuestra dirección y volver a casa.


¿Cómo se hace el Conteo del Omer Nuestro de Cada Día?

Por P.A. David Nesher

La Torah (Instrucción) divina nos ordena contar cada año siete semanas completando un total de 49 días. Al final de este período, celebramos Shavuot, que significa “Semanas”.

Es importante tener en cuenta que esto es considerado una Mitzváh. Por eso, la Cuenta del Omer, que recitamos cada noche, es precedida por una bendición. Sin embargo, podemos recitar la bendición, solo si no hemos faltado a la cuenta.

Es decir que el Omer puede ser contado con una bendición sólo si se cumplen estas dos condiciones:

  • 1) Ud. está contando el Omer durante la noche y
  • 2) hasta ahora no ha perdido la cuenta de ninguno de los días
¿Olvidó contar el Omer durante la noche?

Cuente al día siguiente , pero sin bendición. En las próximas noches puede contar nuevamente con bendición.

Si hemos olvidado de contar el Omer, aunque sea una noche, no podemos recitar más la bendición, sino debemos escuchar la bendición de otra persona que sí haya mantenido la cuenta completa y después hacemos nuestra cuenta.

Reitero la bendición solo se realiza si contó todos los días del Omer, si olvido contar un día cuenta sin bendición de ahí en adelante.

Esto significa que si una persona no dijo el Omer por todo un día y no contó hasta la noche siguiente, deberá continuar la cuenta en los días siguientes pero sin la bendición.

¿Por qué no puedes continuar contando con una bendición si pierdes la cuenta un día?

La razón es porque con respecto al Omer, la Torá escribe: “Siete semanas, deberán ser completas” (Levítico 23:15). Entonces, de acuerdo a muchas autoridades, si uno no contó un día, el período de siete semanas ya no puede ser considerado ‘completo’.

¿Cuándo se hace el Conteo?

La cuenta del Omer se realiza todas las noches después del anochecer, desde la segunda noche de Pesaj hasta la noche anterior a Shavuot. Para ser más prácticos, el conteo se deberá realizar unos 30 minutos después del ocaso, que es el comienzo del ‘día’ según el Boré Olam (Creador del Universo). Tengamos en cuenta que muchas prácticas de la Torah deben ser llevadas a cabo en momentos específicos del día. El cálculo de los horarios halájicos, conocidos como zmanim, depende de varios fenómenos astronómicos para cada día y para cada localidad. [Por favor, investiga tu horario AQUÍ].

¿Cómo se realiza el Conteo?

Para ‘contar el Omer’ adecuadamente, debes decir tanto el número de días como el de semanas.

Por ejemplo:

Desde el día 1 al 6 sólo decimos el número de días. Por ejemplo:

“Hoy son 4 días del Omer”.

En días que son semanas completas –es decir 7, 14, 21— decimos como sigue, por ejemplo:

“Hoy son 21 días, que son 3 semanas del Omer”.

En todos los otros días decimos, por ejemplo:

“Hoy son 33 días, que son 4 semanas 5 días del Omer”.

(Dado que debes recitar la bendición antes de contar, no menciones la cuenta de esa noche de antemano).

¿Por qué contamos realmente?

Existen varias razones.

La primera es, que la cuenta manifiesta nuestra emoción frente a la inminente entrega de la Torah, celebrada en Shavuot. De la misma forma que un niño cuenta a menudo los días hasta el termino de las clases, o por las próximas vacaciones de la familia, así también nosotros contamos los días para demostrar nuestro entusiasmo en recibir nuevamente la Torah (que de hecho, recibimos la Torah en un sentido renovado cada año).

La segunda es que sabemos que este período es apropiado para prepararse y refinarse espiritualmente. Cuando el Pueblo de Israel estaba en Egipto hace aproximadamente 3.400 años, se habían asimilado a muchas de las inmorales costumbres de los egipcios. Los israelitas se habían hundido en un nivel sin precedente de decadencia espiritual y estaban al borde de la destrucción. En el último momento posible, los hijos de Israel fueron redimidos milagrosamente. Experimentaron un renacimiento espiritual y ascendieron rápidamente a un estado colectivo de santidad nunca antes alcanzado. Eran tan santos, de hecho, que cuando estaban parados al pie del Monte Sinaí para recibir el Torah, fueron comparados a los ángeles.

Fue durante ese período de 49 días que experimentaron esta transformación tan radical. ¡De los niveles mas despreciables, a las alturas más excelsas en apenas siete semanas!

¿Que Bendición debo Rezar?

Reza con tu corazón y entendimiento esta Berajáh (Bendición):

BARÚJ ATÁ YHVH, ELOHÉINU MÉLEJ HAOLÁM, ASHÉR KIDSHÁNU BEMITZVOTÁV, VETZIVÁNU AL SEFIRÁT HAÓMER.

«¡Bendito eres Tú, YHVH nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado lo concerniente a la cuenta del Omer

A continuación realiza en Voz Alta el Conteo del día correspondiente.

Ahora sella el Conteo con este rezo:

«Que el Misericordioso restaure el Beit HaMikdash a su sitio, rápidamente nuestros días; Amén, [Séla].»

El Samo 67

Ahora deberás rezar fuerte y con mucha alegría el Salmo 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
    Haga resplandecer su rostro sobre nosotros
Selah

Para que sea conocido en la tierra tu camino,
En todas las naciones tu salvación.

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

Alégrense y gócense las naciones,
Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la Tierra.
 Selah

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

La tierra dará su fruto;
Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

Bendíganos Dios,
Y témanlo todos los términos de la Tierra.

¿Cómo se termina la Mecánica de la Bendición?

«Te imploramos, con el gran poder de Tu diestra, que liberes al cautivo. Acepta la plegaria de Tu pueblo; fortalécenos y purifícanos.

Reverenciado y Poderoso, Te imploramos, que guardes como la niña de tus ojos a aquéllos que procuran Tu Unicidad. Bendícelos, purifícalos; concédeles por siempre Tu misericordiosa rectitud.

Poderoso, Santo, en Tu abundante bondad, guía a Tu congregación. Único y Sublime, y vuélvete hacia Tu pueblo que recuerda Tu Santidad. Acepta nuestra súplica y escucha nuestro clamor, Tú que conoces los pensamientos secretos

«Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.«

«Amo del Universo, Tú nos has ordenado por medio de Moshé, Tu servidor, contar Sefirat HaOmer, a fin de purificarnos de nuestra iniquidad e impureza. Tal como has escrito en tu Torah: «Contaréis para vosotros desde el día siguiente al día de descanso, desde el día en que traéis el Omer como ofrenda mecida; [la cuenta será] siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana contaréis cincuenta días», a fin de que las almas de Tu pueblo Israel sean purificadas de impureza.

Por consiguiente, sea Tu voluntad, YHVH nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que en mérito del Sefirat HaOmer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en dicha sefiráh, y que yo sea purificado y santificado con la santidad suprema.

Que de este modo se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos. Que rectifique nuestro néfesh, nuestro rúaj y nuestra neshamáh de toda bajeza y defecto, y que nos purifique y santifique con Tu suprema santidad. Amén.» [Séla].

Debemos aplicar a nuestra vida cotidiana esta lección de la cuenta de omer. Es específicamente durante este periodo que debemos esforzarnos para crecer y madurar en nuestro estado espiritual. La Torá no nos permite que nos consideremos satisfechos con nuestro actual nivel de espiritualidad. Por el contrario nos exhorta a fijarnos altas metas para nosotros mismos y después esforzarnos metódicamente hasta alcanzar esas metas.

El crecimiento que experimentamos durante este tiempo es comparable con un maratón. Establecemos el ritmo y lo intentamos mejorar día a día hasta que alcanzamos el día en que recibimos nuevamente la Torah. En este proceso miramos profundamente dentro de nosotros y trabajamos sobre todos nuestros aspectos negativos. Si nos vemos desprovistos de amabilidad, cambiamos nuestra agenda para hacer mas obras caritativas. Si estamos faltando en el área de la justicia, nos comprometemos a elevar nuestros niveles de entereza mejorándolos para elevarlos al máximo de nuestras posibilidades. Y así también en todas las áreas de nuestra personalidad.


Tomado de:

© Copyright Kehot Lubavitch Sudamericana, Brooklyn NY© Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.

El Poder de la Unidad que Catapulta a la Eternidad

Por P.A. David Nesher

Leemos en la aliyáh de hoy:


Bajodesh hashlishi letset beney-Yisra’el me’erets Mitsrayim bayom hazeh ba’u midbar Sinay. Vayis’u meRfidim vayavo’u midbar Sinay vayajanu bamidbar vayijan-sham Yisra’el neged hahar.

En español:

Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.

(Shemot/ Éxodo 19:1-2)

Ellos llegaron el rosh jodesh (primer día) del tercer mes, llamado hoy Siván, a partir del Éxodo, que se produjo en el primer mes llamado Av o Nisán. En vez de recurrir al estilo bíblico más común y comenzar esta narración con el versículo 2: Viajaron desde Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, la Torah nos dice inmediatamente qué mes era y cuánto tiempo había transcurrido desde el Éxodo. Esto nos da a entender que los israelitas estuvieron llenos de ilusión y expectación en los días y las semanas siguientes, durante la ansiosa espera del día en que finalmente arribarían al Sinaí. Y cuando por fin llegaron y contemplaron la montaña donde recibirían la Torah, acamparon de inmediato, sin siquiera reparar en la comodidad, la comida o el agua.

A los Benei Israel les tomó tres meses confiar en el Eterno y en su líder para llegar a este lugar. ¡Al fin habían llegado!

Ellos vieron la liberación de Yahvéh de la opresión de Egipto. Recibieron Su dirección en el camino que debían de andar. Vieron Su gloriosa victoria en el Mar Rojo. Recibieron el milagroso regalo de parte de Dios de comida y agua, y vieron una batalla librada con oración que terminó en victoria sobre Amalek.

Según el sabio intérprete Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a significa siempre en el lado oriental. Este sabio también explica que la palabra que convencionalmente se traduce a “ desierto” no hace referencia a un desierto de arena, sino que señala a un campo con pastos, el cual no ha sido habitado por el hombre.

En un sentido, todo lo que pasó hasta este momento estaba destinado para traerlos a este lugar. Este era el principio del cumplimiento de lo que Yahvéh dijo: “ y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este Monte.” (Éxodo 3:12)

Sinaí era el lugar donde Moisés se encontró con el Eterno en la zarza ardiente. Toda la nación de Israel podría pronto experimentar lo que Moisés experimentó en la zarza ardiente. Él los podría dirigir a este Monte para esta experiencia debido a que él ya había estado allí. Evidentemente, el pueblo no puede ir más allá que su líder.

La expresión “ISRAEL ACAMPÓ” tiene al verbo en singular, a diferencia de las instancias anteriores. Rashí asegura que esto nos enseña que toda esa inmensa multitud acampó como si fuera una sola persona, con un solo deseo. Para estar a la altura de su vocación más sublime, Israel necesariamente tiene que estar unida como nación. Sólo cuando estuvo unida en su objetivo de oír la palabra de Dios, la nación estuvo en condición de recibir la Torah como Alianza con YHVH.

El verbo ACAMPÓ habla de la conformidad, armonía y hermandad del pueblo de Israel. Antes de esto, el Pueblo había protagonizado muchas peleas entre diferentes grupos, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que está siendo presentado como si todos fueran una sola persona.

Esta unión era necesaria para la entrega de la Torah, alma mater del pueblo hebreo.

Habían pasado 46 días desde la salida de Egipto, cada uno de esos días representa un incremento de kedusháh (santidad) del pueblo. Entendamos que el máximo nivel de santidad es el 50, que son exactamente los días entre Pésaj y Shavuot, (Pascua y Pentecostés), es decir, un grado mayor a los niveles de impureza que Israel traía desde Egipto (grado 50 de la impureza).

Así pueblo de los Benei Israel demostró su mérito para recibir la Torah cuando arribó al Sinaí en una indisoluble unidad; como una sola persona, con un solo corazón. Por ello, Dios correspondió instando a Moshé a que advirtiera al pueblo que no ascendiera la montaña mientras la Presencia Divina permaneciera sobre ella, para que no muriera mucha gente (19:21).

El rabino Mejilta explica que Dios quiso decir que incluso si moría un solo israelita, iba a ser para Él un acontecimiento tan trágico como si hubiera perecido toda una multitud. Por lo tanto, resulta evidente que cuando los Benei Israel están unidos, cada uno se vuelve aún más preciado de lo que ya es.

Es así que tenemos el imperativo de sensibilizarnos ante el hecho de que cada hermano en la emunáh (fe) debe sentirse responsable de alivianar el sufrimiento de todos los demás; tal como Dios no puede soportar la pérdida de una sola persona, así también debemos ocuparnos de las necesidades espirituales y materiales de todos nuestros hermanos.

El Diseño de Tribunal Divino entre los Hombres entra en Marcha.

Por P.A. David Nesher

La Torah nos presenta a Yitro como un asesor de gobierno exitoso. Él supo identificar un problema técnico y proporcionar un buen asesoramiento. De esa manera, Yitro aconseja a Moshé que “cambie de bando”; esto es que, en lugar de ser un emisario del Eterno, sea desde ahora un enviado del pueblo para dirigirse a Dios. Moshé aceptó humilde y amablemente su consejo. Y es que Moisés era un alma enseñable, por lo cual su tipo de liderazgo alcanza gran crédito; cuando Yitro le dijo no esta bien lo que haces, Moisés lo escuchó; y además no ocultó tampoco quién le sugirió tal método. Moisés sabía como no inclinarse a las murmuraciones de los hijos de Israel (Éxodo 17:3), pero también sabía escuchar el consejo piadoso de un hombre sabio como Yitro.

Así pues, aconsejado por Yitro, Moshé nombró hombres capaces como jefes de millares, de centenas, de cincuentenas y de decenas. (Éx 18:13-26.). Se organizó a la nación de modo que dispusiera de jefes autorizados para encargarse de casos de menor importancia cuando fuera necesario. En el método de Moisés para administrar, algunos tenían una mayor posición que otros. Pero aún Dios honró el fiel servicio de los jefes sobre diez como a los que sirvieron como jefes sobre mil. Funcionando así, los casos complicados o difíciles, o de importancia nacional, tenían que presentarse a Moisés o al santuario delante de los sacerdotes.

Estos casos difíciles tenían que ver con:

  • sospecha de la castidad de la esposa (Nú 5:11-31),
  • derramamiento de sangre después de una disputa (Dt 17:8, 9) y
  • acusación de sublevación contra un hombre, pero con pruebas confusas o sospechosas (Dt 19:15-20).

Los sacerdotes eran los que debían oficiar en los casos de asesinato no resuelto (Dt 21:1-9).

No había medio para apelar a un tribunal superior, pero si los jefes de decenas no eran capaces de resolver un caso, podían pasarlo a los jefes de cincuentenas, y así sucesivamente, o presentarlo directamente al santuario o a Moisés. (Éx 18:26; Dt 1:17;17:8-11.).

Puesto que los jueces tenían que ser hombres rectos que juzgasen según la ley divina, representaban a Yahvéh. Por lo tanto, el estar de pie delante de los jueces era como estar de pie delante del Eterno (Dt 1:17; 19:17; Jos 7:19; 2Cr 19:6).

Los jueces, y todo el tribunal que ellos conforman, están puesto sobre los ciudadanos autorizado por El Shadai (El Todopoderoso), ya que toda autoridad es puesta por Él, tal como lo enseñaba el apóstol Pablo a las comunidades mesiánicas de Roma:

Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por permisión de Dios existen.”
(Romanos 13:1)  

Es muy importante tener en cuenta lo que la revelación divina enseña: lo que el juez dicte tiene que ser respetado como si hubiera venido directo del Cielo.  Ahora bien, la única ocasión cuando no se debe obedecer la sentencia de un juez es cuando no sigue las normas de la Torah.  Por eso es muy importante que un juez entienda su responsabilidad para juzgar según la justicia de Elohim (El Juez Supremo), y no según sus propios criterios personales.

En esta parasháh quedaba bien claro en la mente de Israel que Yahvéh es siempre el único Juez. Las personas dotadas por Él de autoridad no son más que representantes de Su Justicia. El pueblo del Eterno no está regido por un sistema político que se bastara a sí mismo, que se justificara a sí mismo. Israel es un pueblo libre. Pero no es un pueblo soberano. Es un pueblo que sirve al Señor con cada pensamiento y acción. Un pueblo en el que todo es avodáh (servicio sacerdotal). Un pueblo que ha sido liberado para que sirva con amor al Eterno. Un pueblo que será juzgado conforme a esta avodáh (servicio).

Así también, Israel comprendía con esto que Yahvéh anhela que el pueblo que ha experimentado la violencia de la opresión de los poderosos sobre los más débiles cuando estuvo en Mitzrayim (Egipto), no quiera más esta violencia entre ellos, y comprenda su vocación de hacer justicia y practicar misericordia, para organizarse como una nación perfecta.

Finalmente el consejo de gestión se hizo realidad; …“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez”. Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escala de autoridad que podemos apreciarla en el siguiente cuadro:

Podemos ver claramente que:

  • Cada uno de los jefes de diez estaba sujeto en obediencia a un jefe de cincuenta.
  • Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí.
  • Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí.
  • Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí.
  • Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín.
  • La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé rabenu.
Entonces: ¿Qué es una Congregación?

A partir de aquí, me siento en la responsabilidad de aclarar que la expresión “asamblea” o “congregación” que se usa en la Torah, en muchos casos significa todo el pueblo; pero así también las Sagradas Escrituras en otros momentos hablan de llevar causas judiciales delante de la asamblea o congregación. Cuando esto ocurre la expresión «asamblea» o «congregación» se refiere a los que representaban al pueblo, es decir, a los Elohim (jueces) [ver: Números 35:12, 24, 25 y Mateo 18:17].

Entonces, así como toda nación necesita este tipo de jueces para que haya justicia y paz en la sociedad, aquellos que somos hijos primogénitos del Eterno, debemos también generar espacios reflexivos que nos permitan revalorizar la autoridad espiritual, y esta delegada en jueces (oficiales de la asamblea que puedan juzgar con justo juicio en la Unción del Eterno).

Los Tribunales de Justicia en las Congregaciones del Mesías.

“Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios”
(Hechos 20:17,28)

Entendemos que aunque la autoridad seglar no ha conferido a las congregaciones del Mesías poderes para actuar como tribunal, cada asamblea sí puede tomar medidas contra los miembros cuya conducta requiera disciplina espiritual, y hasta puede expulsarlos de la congregación. Por ello, el apóstol Pablo dice a la congregación, es decir, a sus representantes, a los que tienen la supervisión (obispado), que deben juzgar a los que forman parte de la congregación (1Cor. 5:12, 13.)

Al escribir a las congregaciones y a los obispos, tanto Pablo como Pedro recalcan que los presbíteros (ancianos) deben estar muy atentos a la condición espiritual de la congregación y deben ayudar y amonestar a cualquiera que dé un paso imprudente o en falso (2Tim. 4:2; 1Pe. 5:1, 2; compárese con Gál 6:1).

En las comunidades mesiánicas del primer siglo estaba claro que los que causan divisiones (o sectas) tienen que recibir una primera y una segunda amonestación antes de que la congregación intervenga (Tit 3:10, 11.). De ellos, los que persisten en el pecado tienen que ser expulsados. De este modo se disciplina a los transgresores y se les muestra que su proceder pecaminoso no puede tolerarse en la congregación (1Tim. 1:20.).

El apóstol Pablo ordena a los hombres que tienen la responsabilidad de actuar en calidad de jueces en las congregaciones que se reúnan para escuchar problemas de esa naturaleza (1Cor. 5:1-5; 6:1-5.) Al hacerlo, solo deben aceptar la veracidad de la acusación sobre la base de dos o tres testigos, sopesar las pruebas sin prejuicio y no hacer nada movidos por parcialidad (1Ti 5:19, 21).

Es el mismo Yeshúa Rabenu quien mandó a sus discípulos que, si alguno pecaba contra otro, primero se esforzaran por arreglar el asunto entre ellos. Si no lo conseguían y la ofensa era de naturaleza seria, tenía que presentarse a la congregación, es decir, a los encargados de la dirección de la congregación (c.f. Mt. 18:15-17).

Pablo más tarde dijo a los discípulos de la ciudad de Corinto que debían zanjar las desavenencias de este modo y no recurrir a los tribunales seglares. (1Cor. 6:1-8).

Cabe aclarar aquí que cuando el Mesías instruye a sus discípulos a no juzgar, lo hace desde el punto de vista de la relación personal. Él dejó bien claro que en nuestra relación con el prójimo no está permitido juzgar al otro, pero ese no es el caso de un Beit Din (Tribunal de Justicia) oficiando en cada congregación. El contexto de Mateo capítulo siete habla de juzgar sobre los errores que uno ve en el prójimo. Cuando uno señala los errores del prójimo normalmente es una evidencia de que uno mismo tenga esos defectos en mayor escala. El que se molesta por la mota en el ojo de su hermano es el que tiene una viga en su propio ojo. Por lo tanto, de acuerdo con el yugo del Mesías, en la relación personal hay que ser muy cuidadoso de no juzgar sobre lo que uno piensa que son los motivos del prójimo. Normalmente no se sabe la razón detrás de los comportamientos de los demás. Sólo Yahvéh conoce los motivos del corazón y allí no tenemos el derecho de juzgar ni en el nivel personal ni en un tribunal humano. Por ello, el mismo Señor enseña que un tribunal humano sólo puede juzgar hechos concretos, no los motivos, ni las cosas ocultas.

Lo que el hombre hace en secreto será juzgado por el tribunal celestial que todo lo ve. Pero las cosas concretas pueden y deben ser juzgadas por un tribunal humano, siguiendo las normas establecidas por la Torah para ellas.

Delegar responsabilidades le permitió un respiro a Moshé y mejoró la calidad de gobierno sobre el pueblo. También sirvió para prepararlos mentalmente para el sistema de gobierno que tendrían en Canaán.

Si usted, que lee estas líneas se encuentra en una posición de liderazgo, tenga siempre en cuenta que delegar apropiadamente ciertas responsabilidades multiplicará la eficacia y eficiencia del ministerio que el SEÑOR le dio, y a la vez le otorga la oportunidad a otros de desarrollar sus dones y talentos en el área sagrada del servicio al propósito eterno de Dios.

Elevo mi oración rogando que el Eterno levante jueces maduros entre nosotros que puedan juzgar correctamente y poner justicia y paz en el pueblo.


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¿Quién es Yitro para Recibir tan Alto Honor Celestial?

Por P.A. David Nesher

Y Yitro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, oyó todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel, al que sacó de Egipto.”

(Shemot/Éxod 18:1)

Como estudiantes del Yugo de Yeshúa los primero que debemos preguntarnos es: ¿quién es Yitro? ¿Y por qué que su nombre tiene el mérito de encabezar una parasha de la Torah?

Estos cuestionamientos son necesarios ya que no estamos hablando de cualquier parasha, estamos hablando la parasha de la revelación del monte Sinaí. Entonces, siendo esta Parasháh el objetivo de la salida de Egipto, y el centro de las leyes de Vida de la humanidad, ¿porque está titulada con el nombre de un sacerdote pagano y no con el nombre de uno de nuestros patriarcas o con el nombre de Moshe Rabenu? Entendamos que Yitro era sumo sacerdote de Madián, que como todos los otros países bajo el dominio de Egipto, eran idolatras y especialistas en magia. Siendo así, volvamos a preguntar: ¿por qué Yitro gana el mérito de tener una parasha con su nombre?

Para comprender la razón de estos planteos, aceptemos que esta es la parasha más importante de la Torah, pues es la primera y única vez que Yahvéh se reveló al mundo entero. El mismo nombre que tiene esta porción (Yitro) nos lo revela. Es que Yitro escrito a la inversa se lee Yoter que quiere decir “más”. Con esto la misma Torah nos llama la atención a que es la más importante.

La Torah no nos deja ninguna duda de que Yitro es el suegro de Moshé porque solamente en el capítulo 18 aparece  12 veces la frase “Yitro, suegro de Moisés”. Lo que los Sabios hacen ante esto es ir a la guematria de las palabras “suegro de Moshé” que se dice en hebreo “Jaten Moshé”, lo cual nos da el valor numérico: 803. Por sí misma esta guematría no nos dice nada pero si la reducimos tenemos que 803 nos da 11 y si reducimos el 11, obtenemos el valor 2 que es la guematría de la letra Bet, código hebreo que representa al nombre Elohim. Este es el primer indicio.

Luego, los Sabios van a la guematria de Yitro, el cual nos da 616, el mismo valor numérico de *Ha Torah* (La Torah).

Además, notamos que esta es la parasha número 17 de la Torah, y 17 es la guematria de la palabra hebrea “Tov” que quiere decir “bueno”. Esto nos indica que esta porción está en relación con el potencial creador que vimos en el génesis el primer día de la Creación, cuando Elohim vio que su Creación y dijo que era buena (Tov). Es por eso que el estudio de la porción Yitro transforma nuestra vida, pues tiene el poder de reestructurar todos los patrones de nacimientos, es decir todo el potencial mesiánico con el que venimos  a reparar y a cambiar el mundo desde nosotros mismos.

Como se pueden dar cuenta, esto no se trata de personajes históricos, se trata de códigos de Sabiduría divina que traen mensajes ocultos.

¿Qué nos dice todo esto? Una de las lecturas es que  en el estudio de la Torah, desde el Génesis hasta la última porción de Devarim (Deuteronomio)  está la Presencia divina. El pergamino o Jumash (los 5 libros; en griego: Pentateuco) de la Torah son solo la materialización de esta sabiduría. Entonces el efecto que nos hace extraer la Sabiduría de los secretos del Cielo directamente de su fuente original, la Torah, es muy diferente al efecto que nos hace asistir a un curso bíblico, o asistir a un sermón religioso foráneo a la Instrucción divina. Esto se debe a que en el estudio personal y diario de la Torah viene la esencia de Yud Hei Vav y Hei y todo el poder está en las letras hebreas que la componen. Y esto es Emet, es decir, esto es la Verdad.

Por eso, no es casualidad que la última palabra de la Torah es Israel, que es  el objetivo final en la consciencia que el Eterno quiere desarrollar en los seres humanos; es un estado superior que nos acerca a la unificación. Solamente aplicar la enseñanza que cada semana recibimos, fuera del dogmatismo, unifica los 4 mundos en la percepción de cada uno de nosotros. Esta es una de las razones por la cual la parasha en donde se relata la entrega de la Torah le fue dada el nombre de Yitro, un sacerdote pagano, idolatra, hechicero y consejero del Faraón. Lo que nos está diciendo aquí la Torah, es que oculto bajo el nombre de Yitro, está el poder de conexión con el enigma del Monte Sinaí, que permitió a la humanidad la apertura de un canal de conexión entre el alma humana y el Eterno.

Al mismo tiempo con esto Moshé nos esta diciendo que estos códigos no son exclusivos para y por una raza, son para el uso de la raza humana en general y de todas las naciones.

Entonces, discernimos que la parasháh Yitro pretende dejarnos  un poderoso mensaje. Es que sin Yitro y sus consejos, la Torah hubiese sido revelada de cualquier manera, pero su contenido hubiese quedado encerrado para los hebreos. La presencia e intervención de Yitro en el ritmo de vida del pueblo de Israel a través de sus consejos a Moshé de delegación de autoridad, s la causa que  que los “Aseret HaDibrot” [“Diez Enunciados” o “Diez Palabras” (en griego “Decálogo”), mal llamadas “Los Diez Mandamientos”] sean de contenido universal. En otras palabras este nombre Yitro le dio una apertura a la entrega de la Torá que se extiende más allá de los hijos de israel(Bnei israel).

Es que para Yah los justos son personas que viven la Torah en lo interno, en sus convicciones, porque Su Instrucción (Torah) no tiene que ver con una religión, ni con una etnia en particular, sino con un sistema universal. Por eso esta parasha, en donde se revela la Torah, se llama Yitro, pues nos dice el midrash que Yitro era uno de los  hechiceros que asesoraban al faraón, un hombre lleno de sabiduría, un hombre lleno de espiritualidad impura, que estaba al servicio de la inclinación al mal creyendo sinceramente que en verdad estaba de lado de los dioses verdaderos, que eran los dioses paganos de Egipto conocidos hasta ese momento. Sin embargo, ante la revelación de Yahvéh, Yitro queda impresionado. Por su nivel intelectual tiene una humilde apertur al cambio y entiende inmediatamente que detrás de las acciones de Moshé hay una presencia Divina Superior, desconocida hasta ese entonces.

Yitro es el sacerdote que actúa por convicción, pero al darse cuenta que sus convicciones son erróneas, tiene la suficiente sencillez y humildad para cambiar. Es entonces cuando  se opera una transformación en él que lo lleva a la conversión (teshuváh). La conversión que se operó en Yitro fue la decisión de abandonar  su capacidad de manipular a los otros a través de rituales mágicos, de abandonar viejas estructuras, para conocer y ser fiel al Dios único y verdadero, revelado a Avraham, Itsjak y Yaakvo. A ese Dios que está por encima de las otra criaturas celestes. El Dios que nuestro Maestro Yeshúa reveló que está buscando adoradores en Espíritu y en Verdad que lo adoren (c.f. Juan 4: 24)

¿Cómo se Celebra Tu B`Shevat?

Por P.A. David Nesher

El hombre es como un árbol del campo…”

(Deuteronomio 20:19)

Los días de los árboles, serán los días de mi pueblo

(Isaías 65:22)

Será como un árbol plantado junto al agua

(Jeremías 17:8)

En Tu B’Shvat (15 de Shevat) conocido como el Rosh Hashanáh o el Año Nuevo de los Árboles actúan como un límite o fecha de corte entre un año y el siguiente, ya que la mayoría de las lluvias del año anterior, en Eretz Israel, ya han caído. Un cierto porcentaje de los frutos han llegado a la etapa donde han comenzado a madurar. Esto se define desde el momento del florecimiento hasta que el fruto ha alcanzado un tercio de su pleno crecimiento. Las frutas que han llegado a esta etapa son atribuidas al año anterior. Cualquier nuevo florecimiento de la fruta después de este día cae en la categoría del Año Nuevo. Como resultado Tu B’Shvat es un factor decisivo en la determinación de las Leyes de Ma’aser y Orlah.

En Israel, el día 15 de Shvat se encuentra a la mitad del invierno boreal y vislumbramos hacia adelante la primavera. La savia de los árboles está comenzando a fluir y también se produce el aumento de las raíces de los árboles, aunque sin ser visto por el hombre y, como resultado de esto los frutos están manifestando su primera etapa de formación.

Además, el Talmud Ierushalmi (Rosh Hashaná 1:2) nos dice que los frutos que crecerán después del 15 de Shevat son considerados producto del nuevo año, pues hasta este día los frutos crecieron gracias a las lluvias del año anterior, pero a partir de esta fecha crecerán por efecto de las lluvias de este año.

Por ello, el Rosh Hashaná de los árboles, es un tiempo de Tefilah (Oración de Alianza). Nosotros jubilosamente celebramos este día para pedir a nuestro Creador que continúe derramando su benevolencia sobre sus hijos, los Benei Israel (HIjos de Israel), así también como con el resto de sus creaciones en el mundo, como decimos en Birkat HaMazón.

Hazan et haolam Kulo Betuvo»
(«Alimenta al mundo entero, en su bondad»).

A pesar de ser llamado Rosh Hashaná, en Tu Bishvat no está prohibida la realización de trabajos, y tampoco existe en él la obligación de comer una comida festiva. Sin embargo, por cuanto que Tu Bishvat es llamado «Rosh Hashaná», rigen en él algunas leyes relacionadas con las leyes de los días de fiesta: en él está prohibido ayunar.

En Tu Bishvat se acostumbra comer frutos de los árboles (si es posible, que crecieron en la tierra de Israel), y especialmente los frutos que fueron recordados en el versículo de la Torá que alaba a la tierra de Israel: «Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivos y de miel (de dátiles)» (Devarim 8:8). La idea es reflexionar profundamente en el significado de cada uno de estos frutos.

Esta celebración es muy especial, pues permite un festejo que nos invita a comer frutos de árboles y meditar en los significados simbólicos de cada uno de esos frutos.

Te invito a escuchar esta entrevista que contiene una maravillosa enseñanza por medio de la cual sabrás qué celebramos y cómo hacerlo bien:


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¡Miriam comprendió que en la Vida hay que Cantar y Danzar en Círculos!

Por P.A. David Nesher

«Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón , tomó el pandero en su mano; y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas en círculo. Y Miriam les respondió: “Cantad al SEÑOR, porque ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha arrojado al mar.»

Shemot/Éxodo 15: 20-21

Hemos estudiado que después de que el mar se dividió y los israelitas fueron rescatados de los perseguidores egipcios, Moshé y los hijos de Israel cantaron el Shirá HaYam («Cántico del Mar»), alabando al Eterno por haberlos salvado:

«Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Eterno, y dijeron:
Cantaré al SEÑOR, porque él ha triunfado, oh triunfado; El caballo y su jinete arrojó al mar. . . «
(Éxodo 15: 1–18 )

Tras la conclusión de la canción, la Torah nos relata que Miriam, al frente de las mujeres, también cantó:

«Entonces Miriam, la profetisa , hermana de Aarón , tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas. Y Miriam les cantaba:
Cantad al Señor, porque ha triunfado, oh triunfado; El caballo y su jinete arrojó al mar.» 
( Éxodo 15: 20-21)

¿Qué motivó a Miriam y las mujeres a regocijarse con canciones, música instrumental y danza?

Para responder dicho planteo y revelarles los secretos encriptados que se encuentran en este relato, quiero animarlos a abrir su entendimiento a fin de que logren entender las costumbres litúrgicas mesiánicos-proféticas que tenemos como Pueblo Escogido y que es lo que nos permite manifestarse diferente en sus asambleas festivas.

Recordemos que la “Shiráh HaYam”, es un poema épico festivo que celebra la Victoria de Yahvéh, y anima al corazón del Pueblo, motivándolo a levantar fuerte la voz en alabanza. Por lo tanto, es un Salmo profético cuyo movimiento hay que sentir, y no explicar. Es una alabanza al Eterno, a quien hay que celebrar. Después de haber sido librados de un gran peligro, ¡cantaron con gran gozo!

Por ello, debemos acceder a esta canción con la única intensión de escucharla discerniendo todos los sentimientos que se generaron en aquel pueblo que fue transportado místicamente a los planos más elevados de la gratitud que logra activar la Gracias divina en la más inimaginable cantidad de favores y dones. Es decir, que a través de este cántico, Israel vio el gran secreto para influir en las esferas celestiales: a través de los Salmos se puede expresar agradecimiento por el alivio que encontramos en Yahvéh cuando pasamos por diversas pruebas. Así se logra la alineación de todas las energías que vibran armónicamente controlando las leyes de todo el cosmos.

Miriam, junto a todas las mujeres de Israel, comprendió este secreto, y salió a completar la atmósfera que generó la Canción del Mar ofreciendo una avodáh (servicio sacerdotal) con panderos y danzas. Los varones cantaron con sus voces, guiado por Moshé, el Shirá HaYam. Pero la canción de las mujeres estaba compuesta por la voz, las panderetas y el baile. Los corazones de las mujeres estaban llenos de gran alegría y su canto era más completo.

 Sin embargo, para comprender completamente los distintos comentarios, y la explicación de los mensajes encriptados en este relato, primero debemos abordar dos preguntas que requieren interpretación:

  1. ¿Por qué se refiere a Miriam como » la profetisa, la hermana de Aarón «? En otras palabras, ¿por qué la hermana de Aarón y no de Moisés, y por qué se la llama «la profetisa» en este momento?
  2. Habiendo salido apresuradamente de Egipto, ¿dónde encontraron las mujeres instrumentos para acompañar su canto?

Rashí (acrónimo de Rabino Shelomo Yitzhaki, 1040-1105, Francia) aborda ambas preguntas basándose en fuentes rabínicas previas:

¿Cuándo profetizó ella para ser llamada con el epíteto de profetiza? Cuando ella era [conocida sólo como] «la hermana de Aharón«, antes de que Moshé naciera, dijo: «Mi madre está destinada a dar a luz un hijo» [que salvará a Israel], tal como se encuentra escrito en Sotá 12b, 13a.

El Malbim (Rav Meir Leibush ben Yehiel Michel Weiser, 1809-1879, Rusia) sugiere lo siguiente:

«Y ella [Miriam] fue llamada hermana de Aarón , como  explicó Hazal  (nuestros Sabios de bendita memoria), ya que ella profetizó, cuando solo era hermana de Aarón, antes de que naciera Moisés, que un hijo nacería [de su madre] quien se convertiría en el redentor y el salvador. Y ahora que su profecía se cumplió, tomó el pandero en su mano.«

Según esta tradición rabínica, Miriam previó que su madre daría a luz al que redimiría a los hijos de Israel. Por ello, al usar los epítetos “profetisa” y “hermana de Aharón”, la Torah alude a la tradición rabínica de la declaración profética de Miriam hecha muchos años antes del evento, cuando Aarón era su único hermano.

La segunda pregunta también es comentada por Rashí: Las mujeres justas de esa generación estaban [tan] seguras de que el Santo, Bendito sea, les haría milagros, sacaron panderos de Egipto. (de Mekhilta).

Rashí está siguiendo específicamente los comentarios de Rabí Akiva, que aseguraba qeu «debido al mérito de las mujeres justas, los israelitas fueron redimidos de Egipto» (Yalkut Shimoni, Salmos 68 ). Las mujeres demostraron su firme creencia en la redención inminente de Dios mucho antes del evento, trayendo instrumentos musicales para estar preparadas para alabar a Dios de una manera verdaderamente festiva.

Tanto Miriam como las mujeres creían firmemente en la redención final de los israelitas por brazo fuerte de Yahvéh.

Basándonos en estos entendimientos, podemos abordar nuestra pregunta principal: ¿Por qué Miriam y las mujeres cantaron y se regocijaron con los instrumentos y la danza, mientras que no se hace tal mención de la música y la danza que acompañan a la canción de Moisés en los versículos anteriores?

El Mundo Venidero y la Danza Circular del Eterno.

Resulta que el sabio Kalonymous Kalman HaLevi Epstein, más conocido como el rav Meor V’Shemesh, en su comentario de esta porción, presenta una visión gloriosa de las cosas que cambiarán cuando la mujer recupere su plena estatura y conciencia femenina, ahora madura, y ejercerá una mayor influencia en el mundo y sus valores.

Meor V’Shemesh basa su interpretación en dos pistas de ese pasaje: 

La Primera pista, observa que la Torah presenta información sobre el tipo particular de danza realizada, que era una danza en círculo

La segunda pista, señala que Miriam cantó su canción de acción de gracias en tiempo presente, mientras que Moshe formuló su alabanza casi idéntica en el futuro. Miriam dice:

Cantad al Eterno, porque Él ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha echado en el mar” y Moshe habla palabras casi idénticas, excepto en el tiempo futuro “Me voy a cantar a Di-s para el extremo se ha engrandecido, el caballo y su jinete ha arrojado al mar … ”
( Éxodo 15: 1) 

Basándose en estas pistas, R. Epstein demuestra que Miriam, en su danza, accedió a un estado de conciencia más elevado que Moshé a través de su canción. El sabio argumenta que Miriam y las mujeres discernieron los secretos sobre el desarrollo de mundos.

Miriam, y las mujeres que tomaron panderos y salieron con ella a danzar, entendieron que así como un círculo no tiene principio ni fin y cada punto es equidistante de su centro, esto también es cierto para las almas en el Olam HaVá (Mundo Venidero). En verdad, es imposible clasificarlos, porque cada uno es el más querido en la escala de valores que es su virtud perfeccionada.

Miriam, y su compañía profética femenina, vieron como cada alma humana redimida eventualmente alcanzará su máximo potencial y brillará con la revelación única de la belleza Divina que solo ella puede manifestar. La dicha espiritual del mundo venidero es el gozo intensamente permanente de finalmente llegar a ser quien eres. Cuando eso suceda, el barniz distorsionador de la jerarquía se desvanecerá y, he aquí, nos encontraremos de pie en un círculo con el Eterno en su centro, y bailaremos juntos en una celebración santa.

En el futuro, Ha Kadosh Barujú («El Santo Bendito Es») hará una danza circular para los tzadikim (justos). Él se sentará entre ellos en el Gan Edén (Jardín del Edén) y cada uno de los tzadikim señalará con su dedo y dirá:

“Este es nuestro Di-s por quien hemos esperado para que Él nos salve. Este es el Señor por quien esperábamos, nos alegraremos y nos regocijaremos en Su salvación.” 
(Isaías 25:9)

Todo esto Miriam lo sabía. Por eso, cuando dirigió a las mujeres en su baile en círculo, tenía la intención de dibujar el futuro en el presente, iniciando a la nación de Israel en la verdad secreta, la promesa y el anhelo del mundo circular. En su acto profético, al danzar en círculos, anunciaban que llegará el día, bendecido y bienvenido por todos, cuando cesarán las disparidades de poder marcado por un mundo jerárquico, y reinará la igualdad perfecta, cuando toda alma brillará con su gloria, y todos los seres humanos se convertirán en los más amados de su Creador.

¿Por qué Miriam y las mujeres cantando y danzado superaron a los varones?

Para responder esta pregunta, me gustaría también invitarlos a considerar al sabio Rashí quien explica cómo fue que las mujeres tenían esas panderetas:

«Las mujeres virtuosas de esa generación estaban seguras que el Santo Bendito sea haría milagros para su pueblo, por eso prepararon panderetas y bailes
(Éxodo 15:20-21)

Cuando los hebreos dejaron Egipto, salieron apresuradamente. Tan rápida fue su huida, que ni siquiera pudieron terminar la cocción de su pan, no alcanzando este a leudarse, por lo que quedó plano como la matzáh. Sin embaro, las mujeres no se preocuparon por el sustento físico; ellas estaban seguras que YHVH lo proporcionaría.

Ellas vivieron en una dimensión más alta, más allá de la realidad natural. Todavía a pesar de su prisa, las mujeres se tomaron el tiempo para preparar, bien de antemano, algo que sentían sería esencial: las panderetas; instrumentos con los que cantaban y alababan a Yahvéh por los milagros que supieron que vendrían.

Ellas encontraron el espíritu profético de Miryam de rebelión contra el Dragón (Shamael). Ellas se rebelaron contra la depresión que habría sido natural en el sistema reptiliano que imperaba en Mitsrayim. Ellas se rebelaron contra la apatía. Se rebelaron contra la desesperación.

En su agonía, las mujeres prepararon las panderetas. Abanicaron la chispa profética de anhelar dentro de sus almas estropeadas hasta que creciera en un predominar, la llama inextinguible de la emunáh (fe). Su única preocupación era preparase para cantar con las expresiones apropiadas de alegría para los milagros que estaban seguros que ocurrirían a partir de este día, y por todas las generaciones.

Parece que el canto y la respuesta instrumental de Miriam fue una reacción espontánea al cumplimiento de su profecía, una especie de «momento de Aleluya«. 

Los panderos y el baile eran una manifestación externa de su estado de alegría interno y emocional, una extensión de su ser interior en ese mismo momento. Así también, dice el sabio Malbim, con respecto a las mujeres que la siguieron: «… al darse cuenta de que todo esto se hizo a causa [de su justicia]», respondieron «con especial regocijo por el papel que [y su justicia] habían desempeñado «.

En ambos casos, entonces, la alegría desbordaba y se manifestaba en el canto, el baile y el acompañamiento musical. Este es un modelo de la relación entre la oración, el canto, la música y nuestras emociones.

Keli Yakar (Shelomo Ephraim Luntschitz, 1550-1619, Praga), por otro lado, ve la efusión musical no como un estallido espontáneo de alegría, sino más bien como un intento de  inducir  un estado de alegría profético

A diferencia de Rashi y Malbim, el maestro Keli Yakar sugiere que Miriam se convirtió verdaderamente en profetisa solo en el momento de la división del mar, al igual que las otras mujeres. Así lo expresa su comentario:

«Ahora ella [Miriam] se convirtió en profetisa, porque en esta ocasión las mujeres también merecieron ver la Divina Presencia hasta que dijeron: “Este es mi Dios”, como dijeron nuestros Sabios. . . . Ya que la Divina Presencia no descansa [entre nadie] sino a través del gozo. . . [Miriam] tomó el pandero en su mano, y todas las mujeres la siguieron con panderos, bailando en círculos para que la Divina Presencia descendiera sobre ellas con alegría

Según Keli Yakar, la música, el baile y el canto eran un medio para lograr un fin: despertar un estado de simjáh (alegría interior) que manifestará lo profético entre el pueblo. Esto parece muy diferente de Malbim, quien entendió el derramamiento de gozo como la manifestación del gozo ya existente.

Finalmente el Rabino Zalman Sorotzkin (1881-1966, Polonia / Jerusalén) ofrece una nueva respuesta posible a nuestra pregunta de por qué Miriam y las mujeres en particular se regocijaban con canciones, instrumentos y danzas:

«Miriam no cantó una canción nueva. Ella y las mujeres sólo repitieron el cántico de Moisés y los hijos de Israel con mayor vivacidad y emoción, con tambores y danzas……. Era el mismo canto, pero con una concentración intensa y un fervor sagrado que superaba al de los hombres. De hecho, las mujeres de esa generación eran más justas que los hombres, y fue por su mérito que nuestros antepasados ​​fueron redimidos.» 

Perspectivas de la Torah , p.168)

Entonces, y para terminar lo hasta aquí considerado, debo decir que Miriam expresó su canción en tiempo presente porque en realidad tenía esa conciencia dentro de sí misma mientras cantaba y bailaba. Las luces del mundo circular son tan vastas que no pueden caber en el cerebro como un órgano aislado de la conciencia. Requieren la participación de todo el cuerpo (expresado por ejemplo en la danza), e incluso una colección de ellos en actividad coordinada (en este caso todas las mujeres) para crear un recipiente lo suficientemente espacioso para albergar sus revelaciones. Moshe habló en tiempo futuro, porque sabía sobre la conciencia del círculo, y que eventualmente reinaría, pero no podía, en el presente, acceder a ese estado por sí mismo

Fue justamente esta habilidad musical la que le confirió a Miryam el título de profetiza, en hebreo nebîyâh (Miqueas 6:4). Ésta era la fuerza de Miriam. Una fuerza femenina nacida fuera de la amargura; una fe cosida entre la desesperación. Ésta era la fuerza profética de las mujeres que dejaron Egipto, armadas con las panderetas y dispuestas desde sus almas a ofrecer bailes de alegría y fe.

Y ésta es la fuerza que marcó una tendencia eterna en el alma de Israel: ¡Alabar la benevolencia de Yah con todo elemento musical!… Es la fuerza profética que hará de Israel la «Mujer» desposada con Yahvéh para manifestar la Simiente prometida en el Código Sagrado (Génesis 3:15)

Por eso, la «Shirá HaYam» es el cántico que reveló la importancia de expresarse con cantos, danzas e instrumentos en nuestra devoción a el Eterno. A partir de este momento, en Israel quedará perfectamente grabado el paradigma de que la música y la profecía están íntimamente relacionadas (1Samuel 10:5; 1Crónicas 25:1).

Así fue que con este cántico quedó bien grabado en el alma de las generaciones hebreas algo que las distinguirá de las religiones paganas: ¡la Vida es una Fiesta, y el Autor de la Vida merece ser celebrado con simjáh (alegría interior) exteriorizada con cantos, instrumentos y danzas!

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