david nesher

El poder del Shofar en los Festivales de Otoño

por David Nesher

PARASHA EMOR

Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, el primer día del mes, será para vosotros descanso solemne, conmemoración al son de shofar, convocación santa; ningún trabajo servil haréis, y presentaréis ofrenda de fuego al Eterno.

Vayikrá | Levítico 23: 23-25

Nos encontramos aquí con un mitzvá (precepto) festivo muy extraño. Ocurre que siempre el primer día del séptimo mes ha resultado ser la fiesta más misteriosa de todas. La Torah no da ninguna razón por la que hay que celebrarla, como lo hace con las otras. Por otro lado, es curioso que esta sea la fiesta que la tradición rabínica más nombres le ha colocado, y sin embargo, al mismo tiempo es la menos explicada a los miembros de la Casa de Judá en cuanto a su significado escatológico mesiánico. [Sólo dos textos en toda la Torah hablan de esta celebración; este que estamos considerando y Bamidbar | Números 29:1-6].

Entonces hagámonos la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que el Eterno nos mande a Su Pueblo a celebrar algo que no sabemos bien por qué? ¿Será que en ese día piensa hacer algo muy grande y asombroso en el futuro y por eso nos quiere unidos en una santa convocación para que estemos alertas y así podamos percibir lo que va a suceder?

En nuestro caso, los servidores del Monte Santo, sabemos (y hemos aprendido a disfrutarla), que el Yom Teruá ocurre en el calendario yahvista como el tiempo señalado después de la festividad de Shavu’ot (Pentecostés).

En la Historia de la Salvación, desde que fue el otorgamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, los discípulos de Yeshúa hemos estado esperando Su regreso. Sin embargo, los años han pasado y en ese transcurrir se han transformado en siglos, y sus discípulos todavía esperamos el sonido de Su trompeta que anunciará Su Regreso.

Justamente, el toque anual del shofar presagia ese día cuando los cielos serán rasgados por el sonido de la trompeta del Mesías, y el conmemorar esta festividad permite que los discípulos de Yeshúa fortalezcamos nuestra emunah (certeza | convicción) para mantener en alto nuestra tikvá (esperanza) en las promesas proféticas que anuncian Su Segunda Venida.

Recordemos que es la única moed (festividad) anual que en los días de nuestro Maestro y Dueño Yeshúa, no se sabía ni el día ni la hora cuando se celebraría, ya en los días del segundo Templo, Israel (Casa de Judá) no se regía por un calendario fijo, como nosotros lo hacemos en nuestro tiempo, sino que el calendario dependía de las fases lunares. Por lo tanto había que esperar hasta que se proclamara que ya se podía celebrar esta fiesta al ver la luna nueva sobre Jerusalén, y por esto no se sabía bien ni el día ni la hora cuando se tenía que tocar el shofar (cuerno).

Además, es asombroso conocer que la escatología judía enseña que las fiestas de otoño aluden al tiempo mesiánico que está por venir. Según los rabinos expertos en el Olam HaVá (Mundo Venidero), primero viene el juicio en Rosh HaShanah (Yom Teruá) cuando se convoca el tribunal celestial, luego llega la jornada de las confesiones de iniquidad en el Yom Kippur, momento en que el tribunal emite su veredicto, y después de eso, el regocijo de Sukkot y Shemini Atzeret.

En estas enseñanzas, los Sabios aseguran que el tiempo por venir comienza con un gran día de juicio, correspondiente a lo que el rabinato denomina Rosh HaShanah, y que el Sefer Vayikrá (libro de Levítico) denomina Yom Teruáh. Después de eso, está escrito en el libro del profeta Ezequiel:

“Os rociaré con agua limpia, y seréis limpios; os limpiaré de todas vuestras inmundicias”
(Ezequiel 36:25).

Y el SEÑOR dice por oráculo del profeta Jeremías:

“Perdonaré a los que deje como remanente”
(Jeremías 50:20).

Estos dos pasajes proféticos corresponden al Yom Kippur y la descripción de lo que el Eterno hará en el final de los tiempos del sistema de cosas presente.

Bien, considerando lo hasta ahora dicho y continuando con las festividades del capítulo 23 del libro de Vayikrá, sabemos que después de eso viene Sucot, conmemoración en la que moramos en enramadas o tabernáculos durante siete días. Al respecto, el profeta Isaías dice: “Habrá una sucá para dar sombra contra el calor del día, y refugio y protección contra la tormenta y la lluvia” (Isaías 4:6). ¡Es por eso que se llama la temporada de regocijo!

Finalmente, aparece ese día octavo tan especial de esta fiesta llamado Shemini Atzeret por medio del que se concluye las fiestas de otoño. Dicha jornada simboliza al último día del milenio mesiánico en que se acabará el tiempo de las naciones e Israel se regocijará bajo el dominio del Mishkán celestial, conocido en el libro de Revelación (Apocalipsis) como la Nueva Jerusalén.

Entonces debemos entender y aceptar que el sonido del shofar del Mesías anunciará Su llegada, la inauguración de Su reino y Su coronación. Serán tiempos en los que el mundo se arrepentirá y renunciará a su maldad. Por aquellos tiempos el Mesías traerá una nueva revelación del Eterno al mundo, trascendiendo la revelación en el Sinaí, y la Torah saldrá de Sion como una vez lo hizo del Sinaí, pero en esta ocasión será para todas las naciones de la Tierra y sus habitantes.

El toque de trompeta que anuncia Su llegada será una advertencia para los impíos. El Mesías reconstruirá el Beit HaMikdash (Templo santo) en Jerusalén. El toque de shofar recuerda que el Mesías es el hijo que fue atado como Isaac, y en su mérito Yah perdonará a Israel sus pecados. Él llenará el mundo del temor del Eterno, y todas las naciones estarán en juicio delante de Él.

El Mesías, por medio del sonido del shofar, reunirá a los exiliados de Israel, porque “enviará a sus ángeles con gran trompeta, y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:31). Entonces ocurrirá la primera resurrección: “se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles” (1 Corintios 15:52).

Según lo escrito en el Talmud, el toque del shofar en Rosh HaShanah confunde a Satanás. El sonido del shofar en Rosh HaShanah lo asusta porque le recuerda que le queda poco tiempo. Teme el toque del shofar del Mesías que señalará la redención final. Se testifica en esta obra jurídica que cuando Satanás escucha el shofar de Yom Teruá (Rosh HaShanah del judaísmo), exclama aterrorizado: “¡Es el shofar del día del juicio! El tiempo es corto cuando seré tragado, como dice, ‘Él se tragará la muerte para siempre’” (Tosafot ).

El famoso Sabio El Rambam (más conocido como Maimónides) formuló la siguiente explicación del precepto de escuchar el sonido del shofar: «Despierten, ustedes dormidos, de su sueño! ¡levántense, ustedes somnolientos, de su somnolencia! ¡arrepiéntanse en contrición! ¡recuerden a su Creador!… Observen sus almas mejoren sus caminos y sus obras… » (Hiljot Teshuvá)

Por su lado el sabio Rashi (véase Rosh HaShaná 16a), memorial alude a que los sonidos de shofar recuerdan la fidelidad suprema de Abraham e Itzjak en la Akedá (Bereshit 22: 1-19). El shofar, en tanto cuerno de carnero, simboliza el carnero que Abraham ofreció en lugar de Itzjak. Ante esto, el Rambán explica que es necesario un memorial ante el Eterno debido a que Rosh HaShaná inaugura el período de diez días de juicio recogimiento que culmina en Yom Hakipurim.

Para la Gloria del Santo Bendito Es, en los Escritos del Mesías existe mucha más revelación sobre el secreto del Yom Teruá, especialmente el libro de Revelaciones (griego: Apocalipsis). A lo largo de toda la Escritura del Pacto Renovado (mal llamado Nuevo Testamento) nos encontramos con muchas expresiones que hablan de este día de forma simbólica, me refiero a frase como:

  • Despierta tú que duermes”;
  • Nadie sabe el día ni la hora”;
  • En un abrir y cerrar de ojos”;
  • La trompeta final”;
  • Con una gran trompeta”;
  • Una gran voz, como de trompeta”;
  • Una puerta abierta en el cielo”;
  • Uno sentado en el trono”;
  • Libros fueron abiertos”;
  • Como un ladrón en la noche

Todas las frases de este listado sabemos que se están refiriendo a este día muy especial y misterioso.

En conclusión y juntando toda esta información sobre esta celebración sólo podemos llegar a una certeza, tiene que ser el momento del regreso del Mesías en Gloria, la resurrección de los muertos y el juicio de los justos y de las naciones.

¡Aleluyah, el Mesías retornará para establecer el gobierno perfecto de Yahvéh en la Tierra! Este es el maravilloso significado de la Fiesta de las Trompetas. ¡Yeshúa el Mesías nos enseñó a que oráramos: «Venga tu reino» (Mateo 6:10)!… ¡Y nosotros así hoy rezamos fervientes!… Además nos unimos al Espíritu de la Profecía como Novia y gemimos con suspiros de amor diciendo: ¡VEN!

«Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.
Y el que oye, diga: Ven.
Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.» 

Apocalipsis/Revelación 22: 17

Para profundizar mejor este TEMA te invito leer:

¿Se ofende Dios con lo que le das?

¡Qué maravillosa es la forma en que la Torah revela la benevolencia infinita del Eterno para con Su Pueblo! En la parashá de esta semana (Emor) nos encontramos con el axioma de que el Eterno dice lo que hay que hacer para ser aceptado delante de Él:

«Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.«

(Lev. 22:20)

Con estas instrucciones concretas, nuestro Elohim establece claridad para sus adoradores en lo concerniente a lo que le agrada y lo que no, en el momento que nos acercamos a Su Presencia, y evitando que sean motivo de disgusto, como dice al final de la tercera aliyá (ascensión):

No profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy el YHVH que os santifico
(Lev. 22:32 LBLA)

Es interesante notar que, de la misma manera que no se les permite a los kohanim (sacerdotes) con defectos físicos realizar el servicio Divino en el Santuario, así también animales con defectos físicos quedan invalidados como ofrendas.

El Eterno desea la perfección en Sus siervos tanto en sentido espiritual como moral, y de Sus ofrendas en sentido físico. A pesar de que un animal con defectos pueda ser más grande y más valioso que uno sin defectos, ello no es aceptable pues Yah no mide la perfección en términos monetarios o cuantitativos (Fuente: Sforno a v. 27).

Al estudiar los secretos de los korvanot (“acercamientos” u «ofrendas») entendemos que estos son el símbolo de una actitud que debe ser vista en el Mundo de Arriba, y se aprobada por todas las esferas celestiales, para poder tener el Cielo en la Tierra. Dicha actitud tiene que ver con el hecho de que para el redimido que ofrenda, no existe nada más grande y valioso que su comunión con el Creador. La verdad es que en nuestras ofrendas se manifiesta cuán importante es el Eterno para nosotros.

Con esta mitzvá (mandamiento) el Eterno grababa en la conciencia de cada hijo de Israel que aquello que ofrecemos al Eterno muestra lo que pensamos de Él en nuestro diario vivir. Si ofrendamos lo que nos sobra, mostramos a las esferas celestiales que el Reino de Yahvéh no es el primero, y por lo tanto es muy poco estimado por nosotros. Si damos algo que no nos gusta, mostramos que pensamos que el Eterno no merece lo que nos gusta. Si le damos lo mediocre mostramos que el Reino del Eterno no es importante para nosotros. Si le damos algo con defecto, mostramos que Su Reino y Presencia no valen mucho en nuestras vidas. Nuestras ofrendas muestran lo que pensamos de Él y de su proyecto para el mundo (ver Malaquías 1: 6-14).

De esta manera, cada miembro del Pueblo de Israel aceptada que la acción de dar siempre revela lo que más se valora, y en los niveles celestiales se demuestra que santificar el Nombre del Eterno es lo más valioso en su vida. Aquella alma que da algo que le cuesta muestra que tiene amor al Eterno y a Su proyecto de Reino sobre la Tierra. El que primero da al Eterno y luego piensa en sí mismo, muestra que tiene las prioridades correctas, y los Cielos se ven obligados a derramar rocío de berajot (bendiciones) en su vida, familia y economía.

Ahora bien, en nuestros días no contamos con el Beit HaMikdash (Templo) y, por consiguiente no hay sacrificios, el servicio en el Santuario es reemplazado por la plegaria. ¿Cómo cumplimos a través de la plegaria la condición de “perfecto y sin defectos”? Tratando que la plegaria no sea solamente un conjunto de palabras pronunciadas en un orden establecido, sino que brote del corazón, que tenga no sólo forma, sino un contenido pleno de fe, amor, y temor al Todopoderoso.

Entonces, si al llegar hasta aquí con tu lectura, tú aceptas que nuestras ofrendas y oraciones muestran qué pensamos de nuestro Padre celestial y su propósito eterno, tengo algunos planteos para hacerte:

  • ¿das el maatzer (diezmo) al principio o al final de haber recibido tus ingresos?
  • ¿Te levantas temprano para orar antes de desayunar todos los días?
  • ¿Te esfuerzas en la congregación para cantar fuerte y desde tu corazón ante el Eterno?
  • ¿Te empeñas en la oración hitbodedut para que tus palabras no sean vanas repeticiones?
  • ¿Obedeces con ganas o murmurando?
  • ¿Tienes ganas de que termine el Shabat para poder correr a tu trabajo o disfrutas del Eterno todo lo que puedas en su día?

Me despido dejándote a solas con tu alma y el Espíritu Santo.

En amor y a tu servicio: David Nesher

¿Quién fue Valentín el santo de los enamorados?… ¿Existió o No?

Autor: P.A. David Nesher

Llegamos ya al 14 de febrero. El día de San Valentín, como la Gran Babilonia (Roma) actual lo llama. El «día de los enamorados y de la amistad» en muchos países. Y mientras reflexionaba hoy acerca de todos los paganismos normalizados por las multitudes, la pregunta que me surgió fue: ¿qué sabemos de éste singular santo? … Y descubrí que casi nada. Digo casi nada, porque hasta ahora entiendo que manejamos los datos que el mismo sistema de medios que usa la gran P… nos ha informado y programado.

Entonces, para lograr contestarme esta pregunta, recurrí en primer lugar a la Enciclopedia Católica. Según ella, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como «Día de San Valentín» fue posiblemente uno de los tres mártires que fueron ejecutados en el año 270 d.c durante el reinado del Emperador Claudio II. Cuando digo “fue posiblemente”, lo hago porque en verdad descubrí que la realidad de este “mártir” es incierta. Es más, no se está seguro quién era, qué hacía, como así tampoco se sabe de dónde provenía y dónde vivió. Por eso, se habla de tres «Valentines». Según la misma Enciclopedia Católica, este Valentín, bien pudo haber sido:

  • Un médico romano que se hizo sacerdote y que casaba a los soldados, a pesar de que ello estaba prohibido y que fue decapitado. Muy venerado en Francia Un obispo de la ciudad de Interamna (hoy Terni, Italia), donde supuestamente se encuentran los restos del cuerpo conservados en la homónima basílica, y donde el 14 de febrero es la fiesta patronal.
  • Un mártir de la provincia romana de África, durante la conquista de África.

Los mismos autores de la Enciclopedia Católica afirman que los datos que han llegado hasta nosotros sobre estos tres supuestos mártires «carecen de valor histórico» por ser escasos, insuficientemente fundamentados y de fecha muy posterior al tiempo en que se presume que hayan vivido. Por todo esto, es interesante aportar que la Iglesia Católica dejó de celebrar este aniversario de martiriología a partir del año 1969, justamente por dudar de su identidad e incluso de su existencia.

 Como lograrán ver, todo esto es muy confuso, tal y como ocurre en todo el sistema de cosas que gobierna a la humanidad. Yo le diría que esto es más del mismo cuento de siempre: el poder de la tradición y sus «inocentes» costumbres. Nos encontramos ante un «santo» que vivió según lo que la tradición babilónica dice por «allí», aunque la historia no pueda corroborar su existencia con aporte alguno por aquí.

Pues bien, si de tradición se trata, sabemos que el Maestro Yeshúa, cumpliendo su ministerio terrenal, confrontó a los hipócritas líderes religiosos judíos que criticaron a sus discípulos por no adherirse a uno de los extraños requisitos que ellos habían agregado a la Palabra de Dios. El Seño dijo:

“… así invalidáis la palabra de Dios mediante vuestra tradición

(Mateo 15:1-9; Marcos 7:1-13)

Esa palabra: tradición, es traducida del griego paradosis, y aparece 13 veces en el texto griego de loa Escritos Mesiánicos o Nuevo Pacto. Simplemente significa “transmitir de uno a otro.” El contexto de los pasajes citados determina un dilema: si lo que fue transmitido fue la Verdad de Dios o proviene de las ideas de los hombres que se oponen a la Verdad.

Vemos que, tal como dijo Yeshúa, lo que se origina en las mentes de los hombres y contradice la Verdad absoluta divina (revalada en la TaNaK), “invalida” la Palabra de Dios. Eso significa que creer en el error no genera los beneficios de creer la verdad, y hasta podría incluso traer consecuencias. Podemos deducir lo mismo de lo que el Evangelio de Juan nos ha dejado por escrito:

Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

(Juan 8: 31-32)

 ¿Qué es lo contrario a eso? ¿Acaso no será que creer el error lo ata a usted en cierto grado? Sí, y es así como la “tradición” invalida la verdad. La verdad es lo que funciona en la vida, no las tradiciones.

Continuando con la vida del supuesto santo del amor, descubrí, al investigarlo, que toda ”anécdota” de su vida que se nos cuenta actualmente, ha sido probablemente inventada durante la Edad Media en Francia e Inglaterra cuando el día festivo de 14 de febrero (celebrado antes que el cristianismo llegara a estos lares) empezó a ser asociado con el amor, a raíz de la historia de San Valentín.

Una de esas leyendas aseguraba que este varón había sido ejecutado un 14 de febrero al no querer renunciar al cristianismo. Otro mito agregó la idea de que su ejecución se debió al hecho de haber casado a parejas en secreto después de que el matrimonio fuese prohibido por el emperador Claudio II especialmente a sus soldados que buscaban el pretexto del casamiento como salvoconducto para no ir a la guerra.

Otra leyenda dice que es patrono de los enamorados porque su martirio coincidió con el momento del año en que los pájaros empiezan a emparejarse para aparearse.

Algunas fuentes dicen que el Valentín relacionado con el amor es el Valentín de Roma.

Otros discuten aduciendo que es san Valentín de Terni. Algunos eruditos, para evitar disensiones que pudieran despertar conciencias concluyeron después que ambos serían la misma persona.

A lo largo de los siglos, estos tres Valentines se fueron unificando en la memoria popular dando lugar a un personaje, una historia y una tradición que no cesaron de enriquecerse a lo largo de los siglos, hasta constituirse en una leyenda sobre alguien que, tal como se lo recuerda hoy, jamás existió.

De todo esto deducimos que el día de San Valentín es típicamente occidental. Y especialmente debemos remontarlo a la Europa germánica y el actual Reino Unido. Desde aquí navegaría en los barcos de inmigrantes a los Estados Unidos. Luego, y como es de imaginarse, esta fiesta pagana se someterá en esta nación al dios Mammón (Baal Zifón o Belcebú), se vestirá de sus ropajes de “ingenuidad e inocencia” y se coronará de principios comerciales para así llegar a gran parte del mundo.

El reino de Dios no es cumplir reglas. Tampoco es celebrar costumbres sanas e ingenuas en el nombre de alguna virtud teologal y/o humana. El Reino de Dios es sencillamente confiar en Él y vivir conforme a los códigos de Su Palabra.

(Nota Relacionada: Para ampliar la cosmovisión respecto a esta celebración de origen pagano, recomiendo leer el siguiente estudio: 14 de febrero: Día del amor o tiempo de Baal-Molock)

¿Por qué importa que Ana sea de la tribu de Asher? (2da Parte)

Por David Nesher

«Estaba también allí Ana, profetisa,… de la tribu de Asher,…»

(Lucas 2: 36)

Hemos estudiado que Asher era hijo de Yaakov y Zilpa, sierva de su esposa Lea:

“¡Bendita soy! Porque las mujeres me han llamado bienaventurada”. Por eso llamó al niño Asher.”

 (Génesis 30:13)

¿Qué opinas?¿Las palabras de Lea resonarían en Miriam y su hijo Yeshúa? ¡Sí! En Lucas 1:48-49, Miriam dice “desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas en mí, y Santo es su nombre”. Descubrir estas conexiones llevaría a una asherita piadosa, como Ana, a alabar a Yah.

También sabemos su nombre fue dado a una de las tribus de Israel que se originó de su familia. A no ser por eso y por haber participado de la venta de su hermano más joven, Yosef, como esclavo, Asher no es muy destacado en la Escritura. Su nombre en hebreo significa tanto “bendición” como “felicidad”, dependiendo de la interpretación. Para ser más precisos Asher significa “el pleno de alegría y bendiciones” o el “Bienaventurado”. Por lo tanto, se sabía que la tribu de Asher era la más alegre de las Doce Tribus. Esta alegría interior (hebreo: simjáh) provenía de su conciencia de felicidad, mentalidad que permitía el hecho de que Asher también era contrada entre las tribus de mayor prosperidad financiera en la nación de Yah. Se describió en distintos documentos que los de la tribu de Asher disfrutaban de todo lo que la vida tiene para ofrecer, particularmente en términos de buena comida, incluso si eso los hacía un poco más derrochadores que las otras tribus.

En el momento del Éxodo, los descendientes adultos de Asher eran 41.500, contando solo los varones (Números 1:41). Más tarde, en un nuevo recuento, el linaje de Asher contó con 53.400 hombres adultos (Núm. 26:47). La tribu de Asher estaba formada por cinco clanes (Números 26:44-47)

El territorio de Asher fue asignado por Josué, y formaba la frontera norte de Palestina, y se extendía hacia el sur hasta el final del Carmelo, limitando con el territorio de Manasés (Josué 19:24-31,34). También es válido saber que los levitas gersonitas poseían cuatro ciudades en Asher (1 Crónicas 6:62,74,75).  Esta distribución le permitió a la tribu de Asher contar con una región muy fértil, que generó la abundancia de alimentos. Los documentos registran que la tribu de Asher comía tan bien que llegó a ser famosa en el Oriente Medio por su arte culinario. Esta será la razón por la que la tribu terminó siendo tan próspera, logrando el mejor cultivo de aceitunas, con la cual logró establecer gran fortuna para cada uno de sus habitantes con la producción de aceite de oliva. Es por eso que el símbolo del escudo de la tribu es un frondoso árbol, que muchos consideran que es un olivo. El simple hecho de que la riqueza de Asher proviniera del aceite de oliva podría ser el cumplimiento de la bendición de Moisés sobre dicha tribu. Sin embargo, el aceite de oliva era más que un condimento para los israelitas. Recordemos que era un aceite sagrado que se usaba para ungir a los sacerdotes y mantener las lámparas del Beit HaMikdash encendidas.

Interesante será aportar que en el período del éxodo, muchos varones de Asher formaron el ejército de los israelitas. Más tarde, durante el reinado de David, intenso en actividad militar, la tribu de Asher era la responsable por buena parte del abastecimiento de las tropas, con sus víveres de excelente calidad.

Aunque Asher proporcionó guerreros a David (1 Crónicas 12:36), la tribu no fue mencionada en la lista de los principales líderes (1 Crónicas 27:16). En los días del reinado de Salomón, Asher formaba uno de los distritos administrativos (1 Reyes 4:16).

La ubicación del territorio de Asher puso a sus habitantes en contacto con los fenicios, conocidos por el comercio de la época. Sin embargo, los descendientes de Asher no consiguieron expulsar definitivamente a los cananeos de sus ciudades, y «moró… entre los cananeos que habitaban en la tierra» (Jueces 1:31-32).

También podemos leer que en la época de los jueces de Israel, la tribu de Asher fue una de las tribus que no ayudó a Débora y a Barak, negándose a participar en la guerra, manteniéndose «a la ribera del mar, y se quedó en sus puertos» en vez de unirse a la lucha contra Jabín, un rey cananeo (Jueces 5:17). Esta actitud revela la tendencia de la tribu Asher a sentirse orgullosa por su prosperidad material y de esa forma generar la desunión de las tribus de Israel (Jueces 5:15). Por otro lado, esta falta de ayuda a sus tribus compañeras podría reflejar una falta de confianza en Dios, una falta de esfuerzo, un miedo al enemigo o una negativa a molestar a aquellos con los que hacían negocios. 

A los fines de nuestra consideración de la profetiza Hanah, vale aportar que desde la época de Moisés, la tribu de Asher era famosa por producir las mujeres más hermosas de todo el Mediterráneo. Como resultado de esto, los varones de todas las tribus, cuando llegaba Tu BÀv, buscaban novias asheritas. Esto les dio a las mujeres una amplia selección de solteros elegibles, y muchas priorizaban  elevar sus tefilot (súplicas) para que los sacerdotes, los shoftim (jueces) y/o otros varones socialmente poderosos la escogieran como almas gemelas.  Así pues nacerá, la tradición de que las mujeres asheritas eran las novias ideales para los sacerdotes; todas las hijas de esta tribu terminaban casadas con sacerdotes debido a su belleza, y madurez espiritual. Desde esta información podemos deducir que la profetisa Hanah era la viuda de un kohen (sacerdote)

La orden para que las puertas del Templo se cerraran

Cuando el rey Acaz asumió el reinado de Judá, la realidad del lugar era de perdición, delante de los ojos de Dios. El monarca, intensamente idólatra, llevó a gran parte del pueblo a adorar a falsos dioses y a andar en pecado. Su idolatría era tan grande, que él ordenó cerrar las puertas del Templo de Salomón, abandonando la casa de Dios, prohibiéndole al pueblo llevar sus oraciones y sacrificios, desmoralizando a los sacerdotes y a los demás levitas. Como cuenta la Biblia en 2 Crónicas, su reinado cayó bajo la violencia de los asirios, por no andar en rectitud y en temor al Señor.

Cuando Acaz murió y fue sucedido por su hijo Ezequías, el nuevo rey trató de convocar al pueblo a una guerra en contra de la idolatría. Los ídolos y los altares dedicados a ellos fueron destruidos y el Templo de Salomón fue recuperado y abierto nuevamente, y sus ministerios fueron reactivados. A muchos de la tribu de Asher les tocó un importante papel: recuperar entre todo el pueblo la costumbre de la celebración de la Pascua y de la Fiesta de los Panes sin Levadura (o Ácimos), en las que los judíos de todas partes, de todo Israel y Judá, se dirigían hacia Jerusalén para recordar la liberación del cautiverio del Egipto y para nuevamente adorar a Dios conforme a Sus preceptos. Los descendientes de Asher ayudaron mucho haciendo una convocatoria por las ciudades, y la celebración nuevamente se llevó a cabo, como no se veía desde los tiempos prósperos de Salomón.

Se alegró, pues, toda la congregación de Judá, como también los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que había venido de Israel; asimismo los forasteros que habían venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Judá.
Hubo entonces gran regocijo en Jerusalén; porque desde los días de Salomón hijo de David rey de Israel, no había habido cosa semejante en Jerusalén.
Después los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron al pueblo; y la voz de ellos fue oída, y su oración llegó a la habitación de Su santuario, al cielo.

 (2 Crónicas 30:25-27)

Esto fue considerado un acto de humildad, prueba de un corazón contrito ante Dios (2Crónicas 30:11)

Shevat tiene una tribu: Asher

La tribu asociada con el mes de Shevat es Asher. Y no por casualidad, la palabra que denota la buena fortuna y la riqueza, osher, se escribe con las mismas tres letras que Asher

Asher y todos sus descendientes hicieron honor a su nombre y fueron muy bendecidos.

Cuando Yaakov avinu profetizó sobre sus hijos antes de su muerte, dijo de su octavo hijo:

«De Asher sale un pan delicioso, y él proveerá los manjares del rey»

(Génesis 49:20)

En lo que respecta a las profecías, Asher definitivamente recibió una palabra más bonita que muchos de sus hermanos ese día. Cuando Moisés profetizó sobre las doce tribus, dijo de Asher dicieno:

«Que Asher sea bendecido con hijos; que sea agradable a sus hermanos y que moje su pie en aceite»

(Deuteronomio 33:24).

Una vez más vemos que sólo la abundancia y la prosperidad iban a ser la herencia de Asher.

 Hemos estudiado que Asher era una tribu del norte de Israel conquistada por Asiria. Por lo tanto, Asher llegó a ser conocido como una de las diez tribus perdidas. Pero en el relato que Lucas hace de Hanah, la Buena Noticia de Dios es que lo que una vez se perdió ahora está de vuelta. El Eterno trajo y condujo a la tribu perdida de Asher fuera de los países a donde los había expulsado (Jeremías 23:8). El mensaje lucano se hace en el alma de un redimido bien claro: el Israel disperso se reconstruye en la geografía del Proyecto de Reino que proclama Yeshúa.

El hecho de que Hanah descendiera de la tribu de Asher sugiere que su herencia se debía sólo al obrar de la Gracia del Eterno obrando a través de los siglos en aquellos que, como Hanah, permanecieron fieles en expectativa de ayunos y oraciones hasta que Su Ungido se manifestara. Sus antepasados ​​habían emigrado al sur antes de la conquista asiria de Israel o estaban entre el pequeño y disperso grupo de exiliados que regresaron del cautiverio. Hanah era parte del remanente creyente del reino del norte o Casa de Efrayim y, por lo tanto, era un emblema viviente de la fidelidad de Yah hacia su pueblo.

Debo señalar que el salmista se inspiró en la justicia divina obrando sobre la tribu de Asher cuando escribió el Tehilim/Salmo 1 asegurando que toda persona justa es como un árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto en su tiempo, y su hoja no se marchita, y en todo lo que hace, solamente prospera.

Shevat es el intervalo del año para recibir el refresco y la renovación para la preparación para entrar en la plenitud de la promesa del Eterno, y para comer de los frutos que finalmente están maduros para participar y compartir. Es el mes para decidir si dejamos que el enemigo robe nuestra herencia en el Eterno enviando al devorador de nuestros bienes materiales, o nos mantenemos firmes en la autoridad que Yeshúa HaMashiaj nos ha dado para recibir su porción asignada para esta temporada.

Durante este mes de lluvia es tiempo de refrescar y renovar nuestras raíces para que el agua viva del trono del cielo corra a través de nosotros, trayendo el fruto en su estación. Debemos ser como el aceite de oliva puro usado en la menorá del Templo de donde las llamas ardían, y ser como antorchas en la noche que iluminan el camino a Yeshua. Tomad vuestras bendiciones del Señor con felicidad y alegría. Escuchad vuestro primer amor por Jesucristo y recordad que debéis vivir en ese amor. Rellena tus lámparas con aceite de oliva puro, y mantén el fuego ardiendo en la noche:

«Ceñid vuestra cintura y vuestras lámparas encendidas; y vosotros mismos sed como hombres que esperan a su amo, cuando vuelva de las bodas, para que cuando venga y llame le abran inmediatamente. Bienaventurados aquellos siervos a quienes el amo, cuando venga, encontrará vigilando»

(Lucas 12, 35-36)

¿Quién era Ana, la profetisa de la tribu de Asher? (1ra Parte)

Por David Nesher

Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

(Lucas 2:36-38)

Todos sabemos que las Sagradas Escrituras no fueron escritas descuidadamente. Nuestra mente capta que no existen versículos desechables, ni de relleno. Aceptamos y confiamos en que cada palabra fue inspirada por el Espíritu Santo (2 Timoteo 3:16), libre de error (cf. Tito 1:2) y provechosa para el pueblo de Dios. Estándivinamente destinadas a nuestro crecimiento espiritual.

Eso significa que el Eterno incluyó personajes menores como Ana (hbr. Hanah)  para revelar Su propósito eterno en beneficio de nuestro crecimiento. Y aunque esta mujer sólo aparece en tres versículos del Evangelio de Lucas, entendemos que su presencia no es un accidente. Vibra en estos versos algo que debemos aprender de su ejemplo. La intención del escritor es que cada comunidad de discípulos de Yeshúa profundice en los escasos detalles que brinda el relato, hasta lograr descubrir la visión sorprendente de la vida de esta servidora fiel.

¿Quién era esta santa mujer?

Lucas nos presenta a Hanah (griego: Ana) la profetisa en el momento exacta en que Yosef y Miriam han presentado al niño Yeshúa en el Templo a los ocho días de su nacimiento tal y como lo ordena la Torah divina. Tanto Hanah, como los pastores de Belén, y Simeón, han logrado confesar a Yeshúa como el Mesías, incluso antes de que celebrara Su primer año de nacido en la Tierra. 

Lucas nos brinda información valiosa sobre la escena. Podemos leer el relato muy detallado de Simeón confesando con un cántico profético a Yeshúa como el Ungido (Mesías/Cristo) prometido. Entonces, y mientras está sucediendo esta escena, ingresa en el evento Hanah. Sin embargo, llama la atención aquí que Lucas decide no explicar más detalles… ¿Por qué?… Veamos esto con más detalle:

Simeón aparece en once versículos, nueve de los cuales describen Su encuentro con Yeshúa en el Templo en ese día. Por el relato en sí, sabemos que Simeón sostuvo a Yeshúa en sus brazos, es más, hoy podemos hacer la misma oración que él hizo al momento de irnos a dormir. También sabemos cómo reaccionaron Miriam y Yosef, y conocemos lo que Simeón le dice directamente a Miriam. En contraste, Hanah recibe sólo tres versículos, y sólo un verso alude a que ella estuvo en el Templo al mismo tiempo que Yeshúa. ¿Que pasó exactamente? No podemos decirlo. La información específica que tenemos sobre Hanah y el silencio sobre su encuentro con Yeshúa son sorprendentes, y esconde una hermosa intención lucana, pues notamos que apenas hay una descripción de su encuentro con Yeshúa, y en dicho momento, Lucas decide guardar silencio.

Podemos imaginar lo que pasó. Lucas explica en detalle quién es Hanah y nos lleva a saber que ella conoció a Yeshúa. Hay un propósito claro aquí. El querido dr. Lucas prepara la escena para el encuentro de Hanah con Yeshúa, y luego rápidamente salta su reunión y analiza su respuesta al ver a Yeshúa para que nosotros, los lectores, nos detengamos y digamos: «¡espera un momento!,… ¿qué pasó?

Pues bien, primero debo enseñarles que lo que se conocer como «brecha narrativa» es una característica literaria recurrente en el evangelio de Lucas. El evangelista es un escritor brillante y a menudo muy detallado, por lo que cuando está contando una historia y de repente se vuelve vago o incluso silencioso, como lo hace aquí, es un movimiento calculado diseñado para hacernos notar la pausa repentina y meditar sobre lo que está omitiendo de una manera más profunda y totalmente en la interioridad de aquel que está leyendo. Lucas anima así a sus lectores a involucrarse con la Palabra encarnada en su escritura usando la imaginación y la creatividad, y mediantes ellas, detenerse y dedicar mayor tiempo a la meditación en los eventos a los que se refiere pero que no explica literalmente

Con base en la información que nos brinda Lucas, podemos explicar gran parte del significado de la aparición de la profetisa Hanah. El autor proporciona detalles específicos sobre quién es esta mujer y nos enseñan cómo pensar en ella. Siguiendo el ejemplo de Lucas, podemos comprender el significado de su silencio que invita a la reflexión y elevación mesiánica de conciencia

Hanah se menciona como una profetisa [femenino de profeta] y una de las personas conectadas con Yeshúa en su infancia. Se nos dice que ella era hija de un tal Penuel, de la tribu de Asher.

Su nombre, que comparte con Hannah (madre del profeta Shemuel) en la TaNaK, significa «favor» o “gracia”. Todo lo que sabemos de ella se encuentra en estos tres versículos del libro de Lucas. Cuando Hanah se encuentra con el niño Yeshúa en el Templo, vemos que su vida rebosa de favores celestiales y gracia divina (Lucas 2:36-38).

«Había también una profetisa, Ana,» (Lucas 2:36).

Entendamos que Hanah se encuentra entre un puñado de mujeres en las Sagradas Escrituras que llevan el título de “profetisa”. Las otras son Miriam, la hermana de Moisés (Éxodo 15:20); Débora, la jueza (Jueces 4:4); Hulda, la esposa de Salum, quien recibió una palabra del Señor para el sacerdote Hilcías y otros (2Reyes 22: 14; 2 Crónicas 34:22-28); la anónima esposa de Isaías (Isaías 8:3); y las cuatro hijas solteras de Felipe (Hechos 21:9).

Por lo tanto, la identificación que Lucas hace de Hanah como una “profetisa” probablemente estaría significando que tenía reputación de ser una maestra talentosa y por sobre todo una fiel animadora de sus compañeros de adoración en el Templo. Cuando ella hablaba, era sobre la Palabra de los profetas del Eterno que anunciaban al Mesías de Dios. Evidentemente había pasado toda su vida estudiando y meditando la Palabra de Dios en su corazón, y esa era la esencia de lo que ella solía soltar desde sus labios a todo los adoradores que se acercaban al Santo Templo con sus korvanot (acercamientos u ofrendas). Entonces, cuando Lucas la llamó “profetisa”, le dio una idea de su carácter y una pista sobre lo que ocupaba su mente y su conversación.

«Era muy anciana; ella había vivido con su esposo siete años después de su matrimonio, y luego quedó viuda por ochenta y cuatro años» (Lucas 2:36–37).

Hanah había estado casada solo siete años cuando enviudó, y permaneció viuda por el resto de su vida.

La mayoría de las traducciones indican que Hanah tenía ochenta y cuatro años cuando conoció a Yeshúa. Sin embargo, también es posible traducir el texto en el sentido de que Hanah había vivido ochenta y cuatro años después de la muerte de su esposo. Eso significaría que Hanah tenía al menos 104 años, si se hubiera casado a los trece (edad en la que una muchacha judía era entregada en matrimonio). De cualquier manera, y más allá de toda conjetura, lo que sí se nota en el texto es que ella había pasado la mayor parte de su vida sin esposo y estaba ministrando ante el Eterno en el Beit Mikdash, Su santo Templo.

Lo que sí importa aquí es saber que Lucas, al contar la edad de Hanah, está tratando proféticamente al número 84 desde la simbología gemátrica, pues ochenta y cuatro representa la plenitud del pueblo de Israel:  

  • 84 surge de la multiplicación [ 7 x 12].
  • Siete es el número de la creación en plenitud o reposo (pues ya está el ser humano en la existencia), y
  • el número 12 representa al reinado sacerdotal de las doce tribus de Israel sobre las naciones. 
  • Entonces 84 es la plenitud del pueblo de YHVH cumpliendo su misión mesiánica en la Tierra como Tabernáculo de Dios.

El evangelista está llevando a sus lectores a comprender que Hanah, como Israel, ha llegado a la plenitud de los tiempos. Con la venida de Yeshúa, Hanah, de 84 años, nos muestra que el sistema revelado en toda la TaNaK ya está completo. Antes de Yeshúa, las asociaciones tribales eran importantes. Por eso en los Evangelios se registran las genealogías de Yosef y Miriam, y ambas se remontan a Abraham (Evangelio de Mateo), y la que aparece en este Evangelio de Lucas llega incluso hasta Adam HaRishon. El mensaje se hace intensamente profundo: de ahora en adelante,  Yeshúa reemplaza las genealogías. Lo que importa ya no es de qué tribu eres, sino si has nacido de nuevo en el Espíritu de la Profecía que da testimonio de Yeshúa. En otras palabras, las tribus encuentran encarnación plena en Yeshúa HaMashiaj. 

Entonces Yeshúa viene y Hanah ha cumplido 84 años de viudez. Ambos eventos señalan la consumación y el cumplimiento de la Antigua Alianza en el Pacto Renovado en el Mesías. La edad de Hanah representa la plenitud del pueblo elegido de Yahvéh, oficiando como un reinado sacerdotal a favor de todas las naciones de la Tierra.

«…hija de Fanuel, de la tribu de Aser,…»

Fanuel no se menciona en ninguna otra Escritura. El nombre Fanuel es la forma griega del hebreo Panuel, nombre con el que se recordaba el lugar donde Yaakov avinu recibió su cojera, Peniel (Génesis 32). Fanuel, tal como el cojo de Yaakov, sugiere la idea de un pueblo que lucha con los principios de Dios. Este significado ciertamente encaja con la presentación que hace Lucas de la lucha de Ana. Nos muestra a un personaje de Fanuel, un israelita fiel, que espera y anhela la Redención final a través del Ungido (Mashiaj o Xristós) de Yah.

Sin embargo, de manera más directa, el nombre Fanuel (Panuel) significa «Rostro de Dios«. Hanah ha visto el Rostro de Dios llamado Fanuel, su padre terrenal, por lo que puede reconocer a Fanuel cuando lo ve. Hoy, sin embargo, sucede algo mejor que ver a su padre terrenal Fanuel. Hannah ve el rostro de Elohim en Yeshúa, el Ungido, que viene a encarnar y revelar el rostro de su Padre celestial. Cuando Hanah  mira al niño Yeshúa, discierne en su espíritu que está mirando el Rostro de Dios nacido entre los hombres.

El texto, al darnos el nombre del padre de Hanah, nos lleva a considerar que Yeshúa es el «Rostro de Dios«. Yeshúa es Fanuel en carne. Justamente es el apóstol Pablo, el mentor de Lucas, quien llama a Yeshúa “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). Y el autor a los Hebreos dice en el capítulo 1: “Él es el resplandor de la gloria de Dios y la huella exacta de su naturaleza”, dando a entender que  podemos ver al Eterno, mirando a Yeshúa y participando en la Vida que Él ofrece. ¡Yeshúa es Fanuel, el rostro de Dios!

«Ella nunca se apartaba (dejó el matrimonio en el) del Templo, sino que adoraba día y noche, ayunando y orando (Lucas 2:37).

Después de enviudar, Hanah se dedicó por completo al servicio del Eterno. Ella nunca salió del Beit HaMikdash (Templo en Jerusalén), sino que pasó su tiempo adorando, ayunando y orando. Es posible que a Hanah tuviera su alojamiento en el Templo debido a su designación como profetisa, o pudo haber vivido cerca. Lo que se destaca es que su devoción fue constante durante la mayor parte de su vida, y su devoción fue recompensada con un encuentro con su Salvador. Sus muchos años de sacrificio y servicio valieron la pena cuando vio al Mesías, Aquel por quien había esperado tanto tiempo.

Justamente esto será lo más llama la atención en la historia de Hanah, me refiero a su entrega a la oración, al ayuno, y a la vida de servicio al prójimo en el Templo. Esta mujer ha optado por dejarse acompañar por el Espíritu de la profecía. Entiendo que para algunos de nosotros es fácil imaginar a una mujer como esta en la experiencia cotidiana de sus propias vidas. Pero sé que para otros, esta idea de un alma humana dirigida por el Espíritu Santo puede parecer muy extraña. Un alma humana que viene y va, y que anuncia la verdad a todos los que están a su alrededor en un momento dado pudiera ser tenida por excéntrica, fanática (por no decir loca). No obstante, esta profetisa de la tribu de Asher encuentra su lugar en la historia de la Salvación, y es un ejemplo de una vida que estaba a la expectativa de la manifestación del Mesías.  

Ana nos enseña que cualesquiera que sean las dificultades que hemos tenido en el pasado, el Eterno no nos abandona y tenemos la posibilidad de poder quedarnos con Él, Su Instrucción y Su guía en el Camino de esto que se conoce como vida humana. Esta mujer, viuda y profetisa, es la imagen de la fidelidad en la espera. Miramos hoy el camino que hemos recorrido con alegría y reconocimiento: el Eterno nos recuerda por medio de Su Hijo, que nuestra vida, en cualquier momento y a cualquier edad, es una bendición para nosotros y para los demás, a los que podemos anunciar la Buena Noticia de Dios para hacer un mundo más humano.

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[Pregunta: ¿Por qué importa que Ana sea de la tribu de Asher?… Bueno, considero que la respuesta merece una segunda parte]

En servicio y amor: David Nesher

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¿En qué parte de la Torah encontramos Janucá?

Janucá es la única festividad judía importante que no se encuentra en el Tanaj. Esto se debe principalmente a que los acontecimientos de Janucá tuvieron lugar en el siglo II a.C. , mientras que, según la tradición, el Tanaj ya fue compilado y codificado mucho antes por la Gran Asamblea al comienzo de la era del Segundo Templo. De hecho, los historiadores fechan las primeras traducciones griegas de libros bíblicos en el siglo III a.C. Los registros históricos coinciden con el Talmud en que fue el rey Ptolomeo II Filadelfo (285-247 a. C.) quien encargó por primera vez la traducción de la Torah al griego, probablemente para su Gran Biblioteca en Alejandría. No está claro qué parte de las Escrituras se tradujo en ese momento.

Aunque vemos que los Sabios continuaron debatiendo qué libros sagrados deberían incluirse en el Tanaj definitivo casi hasta el período talmúdico, el Libro de los Macabeos nunca estuvo sobre la mesa. Una razón es que el Libro de los Macabeos no es, ni siquiera pretende ser, una obra profética. Es simplemente un texto histórico y, contrariamente a la creencia popular, el Tanaj no es en absoluto un libro de texto de historia. Si bien registra acontecimientos históricos (junto con leyes, ética, profecías y más), su propósito es mucho mayor. El Zohar (III, 152a) llega incluso a decir que una persona que ve la Torah como un libro de historia que simplemente relata “narraciones históricas” y “cuentos simples” ¡no tiene participación en el Mundo Venidero! “Cada palabra en la Torah Escrita es una palabra suprema que contiene secretos elevados”, dice, y “las narraciones de la Torah Escrita son sólo las vestiduras exteriores…”

Por supuesto, es un principio fundamental del judaísmo que la Torah es una obra cifrada que contiene en su interior alusiones a todo . Como tal, deberíamos poder encontrar referencias codificadas a Janucá. Y lo hacemos. ¿Dónde escondió Moisés pistas sobre los acontecimientos futuros de los macabeos hasmoneos y la fiesta de Janucá?

La respuesta clásica, revisada

La primera y más conocida respuesta proviene de una sección de la Torah que abarca las parashot (porciones) de Nasso y Beha’alotja (y constituye la lectura de la Torah en la sinagoga para Janucá). Terminamos el primero leyendo cómo cada una de las Doce Tribus de Israel llevó sus regalos a la inauguración y dedicación del Mishkán, el proto-templo en el desierto. Inmediatamente después de esto, al comienzo de Beha’aloteja (Números 8:2-3), leemos cómo el Eterno le dice a Moisés:

«Habla con Aarón y dile: “Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia la cara de la Menorá”. Y Aarón así lo hizo: encendió las lámparas para alumbrar hacia la cara de la Menorá, como Yahvéh le ordenó a Moisés.«

Lo primero que el Eterno dice en la dedicación del Mishkán es que Aarón encienda la Menorah. Esta fue una alusión a un tiempo futuro cuando Israel una vez más volverá a dedicar la morada terrenal de Dios (Jánuca significa literalmente «dedicación») y descubrirá una vasija de aceite para encender la Menorah. Además, serían los descendientes directos de Aarón, los sacerdotales macabeos, quienes lograrían esta hazaña.

Hay algo aún más sorprendente escondido en los versículos anteriores. Si se leen atentamente en el idioma original, no tienen ningún sentido (de ahí la mala traducción). ¿Qué quiso decir el Eterno cuando ordenó encender las lámparas para que “iluminen la cara de la Menorah”? ¡Las lámparas son la Menorá! Nuestros antiguos Sabios quedaron desconcertados por este verso, y algunos sostuvieron que significaba que las llamas de las velas ardían milagrosamente de lado y apuntaban hacia adentro.

Alternativamente, se puede leer que los versículos significan que Aarón encendió las siete lámparas delante de él para iluminar una futura Menorah. En mérito del acto especial de Aarón durante la dedicación original, sus descendientes podrían tener éxito en una futura nueva dedicación y el encendido de la Menorah. Por si hubiera alguna duda, el siguiente versículo agrega que todo se hizo según la “visión que Dios le mostró a Moisés”. ¿Qué visión? No puede significar simplemente que el Eterno le mostró a Moisés cómo hacer o encender la Menorá, porque Dios obviamente le mostró a Moisés cómo hacer todo , sin embargo, este lenguaje no aparece en ningún otro lugar de la Torah con respecto a ninguna otra mitzvá. Más bien, lo que se puede inferir es que el Eterno le mostró a Moisés una visión del futuro, de la Menorah de Janucá siendo encendida por los Macabeos. Y así, todo sucedió “según la visión [profética] que el Eterno le mostró a Moisés, así fue hecha la Menorah”.

Sucot y Janucá

Hay varios lugares más en el Tanaj donde se alude a Janucá. El Ba’al HaTurim (Rabino Yaakov ben Asher, 1269-1343) señala dos. Primero, señala que el capítulo 23 de Levítico, que describe todas las festividades del Eterno, termina con instrucciones para la festividad de Sucot. Inmediatamente después de esto leemos (Levítico 24:1-3):

«Y habló Yahvéh a Moisés, diciendo: “Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de oliva puro prensado para el alumbrado, para encender una llama eterna. Fuera del velo del testimonio, en la Tienda de reunión, Aarón lo ordenará continuamente desde la tarde hasta la mañana delante de Dios; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones”.

El Ba’al HaTurim dice esto como continuación directa del capítulo anterior: ¡las fiestas no terminan en Sucot, sino que continúan con el encendido del aceite de la Menorah! De esta manera, dice él, la Torah ya alude a la futura festividad de Janucá. Vale la pena mencionar que el Libro de los Macabeos afirma que Janucá fue instituida como una festividad de ocho días, especialmente porque se produjo justo después de la festividad de ocho días de Sucot (con Shemini Atzeret), que los judíos no pudieron celebrar ese año porque el El templo estaba en manos griegas. Cuando limpiaron el Templo, los Macabeos declararon un festival de ocho días para compensar el Sucot que acababan de perderse.

Sólo después de esto resultó (según el Talmud) que el aceite destinado a arder durante un día duró todo el festival de ocho días que habían instituido. Era como si el Eterno pusiera su sello de aprobación en la fiesta macabea destinada a compensar Sucot. Oportunamente, el Ba’al HaTurim agrega que Janucá y Sucot son los dos únicos días festivos en los que se recita Hallel todos los días, lo que solidifica aún más su conexión. (También vale la pena mencionar que, según Beit Shammai, las velas de Janucá deben encenderse en orden decreciente: ocho el primer día y una el último día, para ser paralelo al orden decreciente de los sacrificios traídos en Sucot.) Textos místicos, mientras tanto, describe los ocho días de Janucá y los ocho días de Sucot (con Shemini Atzeret) de la misma manera (correspondientes a las siete Sefirot inferiores , más Biná).

Todo esto explica por qué, para empezar, Janucá dura ocho días. Después de todo, no tenían que ser ocho días específicamente (¿por qué no siete o nueve?). A algunos les gusta decir que se necesitaron tantos días para preparar un nuevo lote de aceite de oliva, pero era invierno y no había aceitunas frescas. Se podría producir petróleo de todos modos. Otros dicen que esta fue la cantidad de tiempo que tomó un viaje de ida y vuelta a la tierra de la tribu de Aser, donde se producía el mejor aceite de oliva (al que Moisés aludió en sus bendiciones finales a la nación, Deuteronomio 33:24). La mejor respuesta es porque Janucá originalmente tenía como objetivo rectificar un Sucot perdido.

Lo que nos trae al presente. Hoy en día, la mayoría de los judíos del mundo lamentablemente no celebran Sucot en absoluto. En muchos sentidos, es la festividad más difícil y, sin duda, la más olvidada. Si bien la mayoría de los judíos hacen algún esfuerzo para las Fiestas Mayores, pasan por alto por completo Sucot, que llega apenas cinco días después. Por lo tanto, existe la idea de que Sucot demuestra quiénes son los verdaderos judíos dedicados. Si bien la mayoría vuelve a sus antiguas rutinas justo después de las grandes fiestas, los judíos que van a la sucá muestran su continua devoción a Dios.

Pero luego llega Janucá, otra festividad de ocho días. Para aquellos judíos que no observan o no pueden observar Sucot, como los Macabeos ese año, Janucá podría ser una segunda oportunidad (quizás comparable a la relación entre Pesaj y el mucho más fácil Pesaj Sheni). Como tal, es una buena señal que Janucá sea la festividad judía más conocida y posiblemente la más observada. El judío más distante tiene la oportunidad de conmemorar Janucá de alguna manera, incluso si es solo un momento fugaz mirando una de las muchas janukiot públicas en todo el mundo.

También para el judío practicante Janucá puede ser una rectificación. Muchos judíos en el Norte tienen que lidiar con un Sucot que viene con copiosas lluvias, un clima insoportablemente frío e incluso nieve. (El año pasado, mi resistente sucá de metal y paneles de madera se derrumbó por completo y se deformó después de una intensa tormenta de viento. Lo mismo ocurrió con la enorme sucá de nuestra sinagoga). Cada día de Janucá tiene la oportunidad de compensar espiritualmente cada pérdida. día en la Sucá. Ciertamente vemos esto en un nivel místico, donde cada día de Janucá tiene sus raíces en la misma Sefirá que cada día de Sucot.

Almendros en flor

El Baal haTurim señala otro lugar en la Torah que alude a Janucá. Después del episodio de la rebelión de Koraj, Dios le ordenó a Moisés que tomara un bastón de cada una de las Doce Tribus y grabara el nombre del líder de esa tribu en cada bastón (Números 17). En el bastón de la tribu de Leví estaba grabado «Aarón». Entonces ocurrió un milagro: el bastón de Aarón de repente floreció con flores de almendro. Esto tenía como objetivo mostrarle a la nación que Aarón y sus hijos eran en verdad sacerdotes designados divinamente. Dios le dijo a Moisés que guardara ese bastón de almendra especial en el Tabernáculo como una señal eterna para todo Israel, para recordarles que no se rebelaran contra los kohanim .

El Ba’al haTurim dice que esto es una referencia secreta a los descendientes macabeos de Aarón, quienes milagrosamente salvaron a Israel en su día. Es importante recordar que los enemigos en la época de los Macabeos no eran sólo los griegos-sirios. Peores fueron los judíos helenizados que cooperaron con los griegos y buscaron eliminar el judaísmo tradicional. El Libro de los Macabeos relata cómo uno de esos judíos accedió felizmente a la demanda griega de traer una ofrenda de sacrificio impura. Matityahu (un descendiente sacerdotal de Aarón) no tuvo más remedio que matarlo para detener la profanación, lo que provocó la revuelta macabea.

Y así, el episodio de Koraj y los “rebeldes” (Números 17:25) que lo apoyaron, es un precursor espiritual directo de Janucá. El milagroso bastón de Aarón con almendros en flor era una alusión a la milagrosa victoria de los Macabeos. El Ba’al haTurim añade que la gematría de almendras (שקדים) es 454, igual a “Hashmonaim” (חשמונים), el apellido de los Macabeos. (También es interesante observar la aliteración de la palabra hebrea para “personal”, mat’e y Matityahu , aunque se escriben de manera diferente).

La serpiente de cobre de Moisés

Aunque hay al menos otros tres lugares en las Escrituras que insinúan la futura Janucá, terminaremos con uno más. El Ben Ish Jai [Rabino Yosef Jaim de Bagdad, (1832-1909)] comienza sus leyes de Janucá con un recordatorio de que al encender las velas en la primera noche de Janucá, se recitan tres bendiciones: lehadlik ner, sh’asa nisim y shehejeyanu. . Dice que se alude a esto en Números 21:8, donde el Eterno instruye a Moisés a crear el najash nejoshet, el bastón de la “serpiente de cobre”, que se usó para sanar a la nación de una epidemia de mordeduras de serpientes ardientes:

Y Yahvéh dijo a Moisés: “Hazte una serpiente de fuego [saraph], y ponla sobre un asta [nes]; y sucederá que todo aquel que sea mordido, cuando lo vea, vivirá [v’ jai]”.

Las tres partes claves del versículo y sus tres palabras claves corresponden a las tres bendiciones de Janucá: saraf , literalmente “ardiente”, se refiere a la bendición al encender la vela; nes, “poste”, “señal” o “milagro”, se refiere a la bendición de nisim, “milagros”; y v’jai, “y vivirá” a shehejeyanu, “Quien nos hizo vivir…” Como en los dos casos anteriores, aquí hay mucho más de lo que parece.

El Eterno le dijo a Moisés que cualquiera que viera el bastón de la serpiente sería sanado. De manera similar, cuando se trata de Janucá se trata de ver el brillo de las velas de Janucá y asegurarse de que otros también lo vean. Una vez escribimos que el Bastón de la Serpiente es un símbolo del Mashíaj , y en otro lugar que la luz de Janucá simboliza la Luz Oculta de la Creación, o Or HaGanuz . Encendemos 36 velas a lo largo de ocho días para conmemorar la Luz de la Creación que, según los Sabios, brilló durante 36 horas antes de ocultarse.

El Midrash (Yalkut Shimoni , Isaías 499) dice que la Luz Oculta fue encerrada bajo el Trono de Dios, reservada para Mashíaj, quien un día la restaurará al mundo. Fue esa Serpiente Primordial (נחש = 358) la que inicialmente causó que la Luz desapareciera. Y es Mashíaj (משיח = 358) quien lo restaura, quien domina a la Serpiente y empuña ese Báculo sanador de la Serpiente. En los tiempos de Moisés, todos aquellos “mordidos por una serpiente” eran sanados mirando fijamente el Bastón. De manera similar, toda la humanidad, desde el Jardín del Edén, fue “mordida por una serpiente”, y ver el brillo espiritual de las velas de Janucá tiene el potencial de sanarnos a todos.

¡Jag Sameaj!

Traducido y adaptado de «Mayim Acronim«

Pérez y Zerah: Dos Momentos del Mesías

PARASHA VAYESHEV

Por P.A. David Nesher

Cuando llegó el tiempo de su parto, había gemelos en su vientre. Y cuando ella estaba de parto, alguien extendió una mano, y la partera tomó y le ató un hilo escarlata en la mano, diciendo: Ésta salió primero. Pero cuando él retiró la mano, he aquí salió su hermano. Y ella dijo: «¡Qué brecha has cometido contigo misma!». Por eso se llamó su nombre Pérez. Después salió su hermano con el hilo escarlata en la mano, y se llamó Zera.

Génesis 38:20-30 NVI

Quiero comenzar esta lección mostrándote algo que estoy convencido no has visto. Cuando leemos el primer capítulo de Mateo, nos encontramos con la genealogía de Yeshúa, nuestro Maestro y Dueño (Mat. 1: 1-16). Ahora quiero que prestes mucha atención a los primeros tres versos:

Registro genealógico de Jesús el Cristo, hijo de David y de Abraham:
Abraham fue el padre de Isaac;
Isaac, padre de Jacob;
Jacob, padre de Judá y de sus hermanos;
Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar;…»

(Mateo 1: 1-3)

¡Seguramente te ha surgido una pregunta!… ¿Verdad?: ¿Por qué hay dos hijos de Judá mencionados aquí? ¿Por qué no dice: «Abraham fue el padre de Isaac e Ismael e Isaac fue el padre de Jacob y Esaú? Y,siguiendo esta lógica: ¿por qué no dice que Jacob fue el padre de Rubén, Simeón, Leví y Judá?

Primero debemos reconocer que estudiar el sefer Bereshit (libro del Génesis) nos recuerda que los caminos del Eterno son incomparables y, a veces, inconcebibles. Hay momentos en los que Él cumple Su divina voluntad de las maneras más extraordinarias y a través de las personas más improbables. Justamente en este capítulo, vemos evidencia adicional de los caminos de Dios, a veces extraños y difíciles de entender. Y al leer esta historia, debemos recordar las palabras del apóstol Pablo:

¡Cuán imposible nos es entender sus decisiones y sus caminos! 
(Romanos 11:33 NTV). 

Y el Eterno mismo nos recuerda a través de un oráculo de Isaías:

“…mis caminos van mucho más allá de lo que puedas imaginar
(Isaías 55:8 NTV).

Tamar dio a luz a hijos gemelos: Pérez y Zerah . Y la naturaleza de sus nacimientos fue similar a la de Jacob y Esaú. Cuando Zerah intentó salir primero del útero, una partera le ató un hilo escarlata a la muñeca. Pero cuando finalmente nacieron los bebés, fue Pérez quien salió primero, para sorpresa de la partera. Para todos los que miraban, Zerah debería haber sido la primogénita. Como su mano salió primero, debió estar más cerca del canal de parto. Pero dentro del útero, los dos bebés cambiaron de posición en el último segundo y Pérez salió primero. Se convirtió en el inesperado e improbable primogénito. Y sería a través de este hijo que el Eterno cumpliría su compromiso con Abraham.

“ Haré de ti una gran nación, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, para que seas una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te deshonren lo maldeciré, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra”.
 – Génesis 12:2-3 NVI

Si vamos a la carta a los creyentes en Galacia, notaremos que el apóstol Pablo desentraña esta promesa divina y aclara la naturaleza de su significado:

«Sepan, pues, que son los de la fe los hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios justificaría por la fe a los gentiles, predicó de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. Así pues, los que son de fe son benditos junto con Abraham, el hombre de fe.«
– Gálatas 3:7-9 NVI

Según el apóstol Pablo, cuando el Eterno le hizo esa promesa a Abraham, estaba prediciendo la venida del Mesías. Sería a través de la descendencia de Abraham que vendría “la bendición” de las naciones. Y Pablo revela que esta bendición vendría en la forma de Yeshúa, el Mesías de Israel.

Ahora las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice “Y a tu descendencia”, refiriéndose a muchos, sino refiriéndose a uno, “Y a tu descendencia”, que es Cristo. 
– Gálatas 3:16 NVI

Este hecho sorprendente está en consonancia con la forma en que el Eterno continuó reiterando la promesa a Abraham y sus descendientes.

He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Ya no se llamará tu nombre Abram, sino que tu nombre será Abraham, porque te he puesto por padre de multitud de naciones. Os haré fructíferos en gran manera, y os convertiré en naciones, y reyes saldrán de vosotros .  Y estableceré mi pacto entre mí y tú y tu descendencia después de ti, por sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser Dios para ti y para tu descendencia después de ti.” 
– Génesis 17:4-7 NVI

Abraham no solo engendraría una gran nación, sino que de su descendencia surgirían grandes reyes, incluido el rey David. Y el libro de Rut revela que Dios usaría a un candidato improbable llamado Pérez (Fares) como el conducto a través del cual vendría el gran rey David:

«Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, Booz engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.» 
– Rut 4:18-22 NVI

Desde estas consideraciones podemos captar por qué comencé haciéndote leer el evangelio de Mateo, donde vemos que Yeshúa también vendría a través del linaje de Pérez. Por eso se le conoce como el Hijo de David. Pero, queda por responder la pregunta: ¿Por qué hay dos hijos de Judá mencionados aquí? 

Pues entonces comenzaré diciendo que los gemelos de Tamar, Pérez y Zerah, tenían el potencial de ser antepasados ​​del Mesías. Como Yaakov y Esav (Esaú) luchando en el útero, competían por el privilegio.

Cierta enseñanza (midrash) cuenta que cuando el embarazo de Tamar avanzaba hasta el punto en que ya no podía ocultarlo, “se golpeaba el estómago y se jactaba: ‘¡Soy grande con reyes y redentores!‘” (Midrash Rabbah ). Por lo menos, era grande con gemelos.

El relato escritural nos dice que mientras Tamar luchaba en el parto, el primero de sus dos hijos extendió la mano. La partera ató una cuerda escarlata alrededor de su muñeca para identificar al primogénito, pero luego retiró la mano y aparentemente retrocedió por el canal del parto, una maniobra que no parece biológicamente probable. Tamar dio a luz a su hermano antes que él en un parto traumático. Ella lo llamó Pérez (Peretz), que significa “brecha”, diciendo: “Qué brecha te has abierto” (Génesis 38:29).

Que Pérez siguiera adelante era parte del plan Divino. Zerah deseaba emerger primero pero otro midrash cuenta que el Eterno declaró: “El Mesías está destinado a descender de Pérez; ¿Es correcto, entonces, que Zerah emerja primero? ¡Que Zera regrese al vientre de su madre, y Pérez nacerá primero! » (Aggadat Bereshit )

Desde tiempos antiguos, los rabinos identificaron de cerca a Pérez, el hijo de Yehudá y Tamar, con el Rey Mesías. Pérez encabeza la genealogía de David en el libro de Rut (ver Rut 4:18). Los sabios a veces llaman al Mesías por el nombre de Hijo de Pérez. Los gemelos en el vientre de Tamar presagian los dos mesías: el Mesías hijo de Iosef y el Mesías hijo de David. Es decir que el nacimiento de Pérez y Zera tipificaban las dos manifestaciones del paradigma divino Mashiaj: Ben Yosef y Ben David. Esto para nuestra emunáh nos habla de la primera y segunda venida de Yeshúa HaMashiaj.

Pérez, cuyo nombre también significa «rompedor«, representa al Mesías en Su primera venida. Abrió el camino al reino de los cielos. Tamar lo nombró Pérez para indicar que el Rey Mesías, «el Rompedor«, algún día saldría de él.

En el Talmud se comenta que Tamar quiso decir: “Este es mayor que todos los que abren brechas, porque de ti surgirá el Rey Mesías [de quien está escrito en Miqueas 2:13], ‘El que abre brechas sube delante de ellos; se escapan, atraviesan la puerta y salen por ella. Y su rey va delante de ellos, y el SEÑOR a la cabeza de ellos” (Génesis Rabá 85:14).

Zerah ( Zeraj), cuyo nombre significa «amanecer«, representa al Mesías hijo de David, es decir, Yeshúa en Su segunda venida. El profeta Isaías habló de la gran redención de la Era Mesiánica como el amanecer:

«Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del SEÑOR ha nacido (zaraj) sobre ti. Porque he aquí, tinieblas cubrirán la tierra y densa oscuridad los pueblos; pero el SEÑOR se levantará sobre ti y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones vendrán a tu luz y los reyes al resplandor de tu amanecer (zaraj)».
(Isaías 60: 1-3)

Así como Tamar y su partera esperaban que Zerah naciera primero, anticipamos que la redención final ocurriría con la primera venida del Mesías. Por un breve momento, el reino de los cielos estuvo cerca, y si la nación se hubiera arrepentido, Yeshúa podría habernos llevado a la redención final. Como un hilo escarlata, recibimos una señal de la redención venidera, pero antes de que la redención final pudiera amanecer, el Mesías necesitaba cumplir Sus propósitos en el madero y en la tumba.

Cuando Pérez desafió las expectativas de Tamar al adelantarse a Zerah, ella exclamó: «¡Qué brecha te has abierto!» (Génesis 38:29). De manera similar, la primera venida de Yeshúa desafió todas las expectativas nacionalistas y populares de su tiempo. En lugar de desempeñar el papel triunfante del Mesías hijo de David, soportó el sufrimiento del Mesías hijo de Yosef. Así pues, cuando salió inesperadamente de la tumba, venciendo a la muerte misma, se podría imaginar que Israel exclamara: «¡Qué brecha te has abierto!«

En amor y a tu servicio: P.A. David Nesher

Abraham, el extraño de Canaán.

Para lograr que reflexionemos en un tema profundo y mesiánico que encontramos en la porción de esta semana, necesito hacerte una pregunta: ¿Alguna vez te has sentido extraño, o como si no encajaras del todo en el entorno en que vives?… ¿Me has dicho que sí?,… entonces: ¡Bienvenido al Club de los peregrinos!… Sí, ¡estás en buena compañía! Digo esto, porque aquellos que pertenecemos al linaje de Avraham debemos saber y aceptar que él se describió a sí mismo como un forastero en una tierra extraña. ¡Vivió como nómada y forastero en una tierra que no le pertenecía!

Hemos estudiado como el Eterno le prometió a Avraham toda la tierra de Kenaán, pero al llegar a la parashá de esta semana (Jayei Sará) notamos que en realidad nuestro padre Avraham ni siquiera poseía suficiente tierra para enterrar a su esposa. Y es que Avraham a esas altura era un forastero en Kenaán sin ninguna propiedad propia. Él no contaba con una tumba familiar. Por eso, tuvo que comprar una propiedad a los lugareños.

Ante este problema, Avraham se acercó a los hititas que vivían en Hebrón y les dijo:

«Soy un forastero y un peregrino entre ustedes«.

Por eso, al estudiar el libro a los Hebreos, de los Escritos Mesiánicos, notamos que el autor parafraseó esa declaración sobre la estadía de Abraham en Canaán al comentar:

«Por la fe vivió como extranjero en la tierra prometida, como en tierra extranjera , habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque buscaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios
(Hebreos 11: 9-10)

«Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 1Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 1Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.«
(Hebreos 11: 13-16)

El autor del libro de Hebreos infirió esta revelación de la declaración que nuestro padre Avraham hicera: “Soy un forastero y un peregrino entre vosotros” que él estaba buscando la Jerusalén mesiánica y el establecimiento del Malkut Elohim (Reino de los Cielos) en la Tierra. Él buscó “la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” y “un país mejor, es decir, celestial”. Si simplemente hubiera estado buscando una patria para llamar suya, podría haber regresado a Aram en Mesopotamia, donde su familia todavía tenía propiedades.

En verdad, Avraham tuvo todas las oportunidades para regresar a Aram, es más, notamos como más tarde (en esta misma parashá), envía a su sirviente Eliezer de regreso allí. Siendo ese el caso, ¿por qué Avraham y Sarah eligieron vivir como nómadas y extraños en un pedacito de tierra prometida que ellos mismos no iban a heredar? El autor de la epístola a los Hebreos dice:

Estos murieron en la fe, sin recibir las promesas, pero habiéndolas visto y acogido desde lejos, y habiendo confesado que eran extranjeros y desterrados en la tierra” (Hebreos 11: 13).

Nuestros padres en la fe vivieron como extranjeros y exiliados en la tierra de Kenaán, pero lo hicieron con tanta confianza en la herencia futura. Buscaron la tierra prometida de la era mesiánica. Anticiparon la trascendente, “ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo de Dios

En el Olam HaVá (Mundo venidero), la Jerusalén de arriba descenderá para unirse con la Jerusalén física de abajo. Entonces las aguas superiores se unirán con las aguas inferiores.

Aunque Avraham y Sarah solo pudieron vislumbrarlo como desde la distancia, e incluso entonces, solo a través de los ojos de la fe, ese vislumbre de la Era Mesiánica y la Nueva Jerusalén del mundo por venir hizo este mundo actual y todo lo que tenía para ofrecer. pálido en comparación. Avraham se identificó a sí mismo como ciudadano del futuro reino y ciudad. En cuanto a este mundo actual y todo lo que tenía para ofrecer, dijo: «Soy un extranjero y un peregrino entre ustedes«. Por tanto, el Eterno, no se avergonzó de ser llamado Dios de Avraham (Hb. 11: 16).

De esta declaración de Avraham avinu viene la imagen del pueblo de Dios como peregrino incluye también un componente para los últimos días. Por lo tanto, entendemos que el peregrinaje de la fe no es un viaje al azar; está orientado hacia un objetivo. Abram salió «porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor» (Heb. 11:10, NIV). Así mismo, el destino final de los peregrinos es el lugar por encima de cualquier otro lugar: la Ciudad de Dios.

Los peregrinos anticipan el momento en que se hallarán en el centro cósmico de adoración, para inclinarse en adoración y gratitud ante su Creador y Redentor. Esto se producirá al momento de la Segunda venida, cuando Yeshúa HaMashiaj cumplirá la promesa hecha a sus discípulos de llevarlos a la casa de su Padre (Juan 14: 1-3). Por ahora, los peregrinos avanzan hacia la ciudad celestial, ese país mejor (Heb. 11:16), poseyendo ese objetivo específico por fe en las promesas divinas. Respecto de otras travesías, se dice que «las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra» (vers. 13, NVI).

Desde todo esto, debemos aceptar que nosotros, los peregrinos nos aferramos a las promesas del Eterno con absoluta confianza en el viaje a la morada de Yah, en el centro del cosmos.

¿Sabías del Código Voynich, el manuscrito que más raro del mundo?

Por David Nesher

¿Sabías que el Manuscrito Voynich lleva casi seis siglos siendo una de las mayores incógnitas de la historia?

Seguramente estarás diciendo: «¡Espera un poco David!,… ¿De qué cosa se te ha ocurrido hablar ahora?«

Quiero contarte acerca de un manuscrito que nadie ha podido descifrar… En los anales de la historia, pocos misterios han capturado la imaginación colectiva como el enigma del Código Voynich, el que ha sido considerado por algunos como el libro más misterioso del mundo.

En realidad, este documento data del siglo XV, pero el enigma del Manuscrito Voynich (también llamado «Código Voynich» o «Códice Voynich») comenzó recién en el año 1912, cuando fue redescubierto por el comerciante de libros raros Wilfrid Voynich, en honor a quien fue nombrado este misterioso texto. Se cuenta que este varón encontró el libro medieval en la biblioteca de un colegio jesuita ubicado en las afueras de Roma y de inmediato lo compró para exhibirlo en su librería de Londres, cautivado por la extrañeza de la pieza. Voynich, discernía en lo más profundo de su alma que se llevaba de Italia un ejemplar único que encerraba consigo uno de los más grandes misterios que dio la escritura a lo largo de su historia.

Desde el primer momento, el manuscrito se reveló como una obra de arte enigmática, sus páginas estaban repletas de ilustraciones de plantas desconocidas, diagramas celestiales y figuras humanas en extrañas amalgamas con la naturaleza, todo acompañado de un texto escrito en un idioma completamente desconocido y una escritura que, hasta la fecha, nadie ha podido descifrar. Gracias a una prueba de carbono 14 realizada en 2009 por un equipo de la Universidad de Arizona, se determinó que el volumen fue elaborado entre los años 1404 y 1438.

El Manuscrito en verdad es un pequeño libro, de veintitrés por quince centímetros, con hojas irregulares en su interior, es decir, muchas de ellas están plegadas en dos y tres partes, con lo que equivalen al doble o al triple del tamaño del resto de hojas.

Al día de hoy, el volumen contiene 246 cuartillas, faltando 8 hojas, cuyo paradero se desconoce.

De las 246 páginas, 33 contienen solo texto, el resto de páginas son todo ilustraciones, y todas ellas creadas en tinta y acuarela. Los tonos más comunes en las aguadas son diversos, van entre los verdes, marrones, rojos, amarillos y azules. El contenido de las ilustraciones hace referencias al mundo científico y botánico.

El escrito exhibe una amplia variedad de elaboradas ilustraciones «tan desconcertantes como hermosas» que aún no se pudieron descifrar y un total de 37.919 palabras con 25 letras o caracteres distintos, también desconocidos hasta el día de hoy. Se barajó la posibilidad de que se tratase de alguna lengua oriental, del sánscrito, del tamil e incluso un lenguaje inventado. Sin embargo, ningún estudio logró esclarecer ese misterio.

En cuanto a su tamaño, es de 22 centímetros de alto por 15 de ancho, y cuenta con un grosor de cinco centímetros. Sus hojas están hechas de vitela (una especie de pergamino delgado y durable realizado con la piel de becerros nacidos muertos). Presenta una portada hecha de pergamino de piel de cabra (colocada por alguno de sus dueños posteriores ya que data de los siglos XVIII o XIX) sin ninguna indicación de su origen, es decir, sin mencionar título de la obra, autor o año de creación.Por cierto, la misma fue colocada por alguno de sus dueños posteriores ya que data de los siglos XVIII o XIX.

Sus páginas se encuentran numeradas, aunque se cree que los dígitos también fueron escritos por un propietario posterior del manuscrito y no su autor original. Y en medio, arriba o abajo de las ilustraciones, en cada hoja existe un muy prolijo texto, cuyo alfabeto, código o idioma no ha sido dilucidado aún ni por los más avezados criptógrafos del mundo. Se habló de alguna lengua oriental, del sánscrito, del tamil y hasta de un lenguaje inventado, similar al esperanto. Pero ningún estudio serio condujo a la solución del enigmático jeroglífico. Solo se pudo contabilizar que el texto estaba formado por 37.919 palabras, construidas con 25 letras o caracteres distintos.

Algunos especialistas han asegurado que la codificación, que parece compuesto en un híbrido entre elfo y árabe, y sería la única muestra conocida de este sistema de escritura. Los servicios de inteligencia británicos, el FBI e innumerables investigadores han pasado más de cien años intentando descifrarla, pero hasta ahora nadie lo ha conseguido.

Distintos historiadores cuentan que los astrónomos y alquimistas de antaño suspiraron con anhelo al ver los segmentos astronómicos, con sus ciclos solares y lunares, que parecen retratar una cosmovisión que, aunque antigua, alberga una profundidad asombrosa. Podría ser un reflejo de conocimientos ancestrales que con el tiempo se han esfumado. Estas páginas sugieren una comprensión del cosmos que es al mismo tiempo primitiva y profunda, reflejando posiblemente creencias y conocimientos que se han perdido en la noche de los tiempos.

En otro giro de su enigma, el Código Voynich alberga baños termales llenos de mujeres (ver foto), ilustraciones que son a la vez inocentes y cargadas de un simbolismo que escapa a nuestra comprensión moderna. Estas figuras humanas, interactuando con una naturaleza fluida y casi mística, sugieren rituales, curaciones y una simbiosis con el mundo natural que nos es ajena.

Lo curioso de todo esto es que al día de hoy, no se ha logrado descifrar ni una sola frase, ni una palabra, ya que no existe ninguna referencia comparativa, ningún otro texto de dicha época en el que está catalogado el manuscrito que ayude a desvelar el secreto. Es un código encriptado en el tiempo, que está destinado a no ser descifrado jamás.

En la enumeración de hipótesis sobre el posible contenido del manuscrito Voynich, a través de los años, los voycologistas conjeturaron que podía tratarse de cuaderno de botánica, un libro cabalístico, esotérico, o relacionado con la alquimia. También se adujo que era un tratado de homeopatía, un catálogo de pócimas mágicas, un texto hermético o, incluso, el diario de un extraterrestre. Se consideró también la idea, nada improbable, de que el libro haya sido ni más ni menos que un timo, la obra de algún exquisito falsificador.

La primera noticia de la existencia del Código Voynich data del año 1580, cuando el emperador Rodolfo II de Habsburgo, muy interesado en las ciencias ocultas, la magia y las rarezas de todo tipo, lo adquirió por la elevada suma de 600 ducados a los ingleses John Dee –un mago que decía comunicarse con los ángeles mediante unas piedras– y Edward Kelley, un embaucador.

Esa alta suma pagada por el emperador para obtener el códice fue esgrimida por algunos como una de las supuestas pruebas de que el libro se realizó a modo de estafa con el fin de sacarle dinero al monarca. Por otro lado, hay historiadores que sostienen que Rodolfo II compró el libro porque le aseguraron que había pertenecido, o incluso, que lo había escrito el filósofo y teólogo inglés del siglo XIII, Roger Bacon.

En los siglos XVI y XVII, más eruditos intentaron descifrar el lenguaje encriptado del códice. El alquimista Jacobus Horcicky de Tepenecz, el bibliotecario imperial Georg Barsche y el profesor de la Universidad de Praga, Johannes Marcus Marci, entre otros. Incluso se envió el libro al jesuita Athanasius Kircher, famoso por intentar descifrar los jeroglíficos del antiguo egipcio, pero tampoco pudo dar con una respuesta y donó el volumen a la que hoy es la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Durante el siglo XX, los criptógrafos de la unidad militar de los Estados Unidos intentaron también revelar los secretos del libro, pero no pudieron. En 1921, el profesor de filosofía e historia medieval de la Universidad de Pennsylvania, William Newbold señaló que había descubierto la clave para leer el texto de Voynich. Pero luego dijo que la había vuelto a perder. Cinco años después este académico falleció, hundido en la demencia, por lo que la comunidad científica comenzó a desacreditar retroactivamente todas sus afirmaciones.

A fin de hacer este cuento más corto, les comparto este corto de Discovery Channel en el que podrán tener un resumen acerca de lo que hoy se piensa de este manuscrito incógnito.

Por sobre todo lo dicho, diré que es el lenguaje de este texto etéreo y esquivo, el que hace que el Código Voynich sea una maravilla perenne. A lo largo de los años, criptógrafos, lingüistas y decodificadores de códigos, tanto aficionados como profesionales, han intentado desentrañar sus misterios. Se ha especulado que es un engaño, una lengua perdida, un código elaborado que requiere una clave perdida hace mucho tiempo o incluso la obra de un extraterrestre dejada a la humanidad. Cada teoría, tan fascinante como la anterior, solo ha añadido capas a su misterio en lugar de desentrañarlo.

Al recorrer el Código Voynich, uno siente una conexión con una época de descubrimientos y maravillas. Sus ilustraciones botánicas, aunque desconocidas, insinúan un universo alterno donde lo familiar se entremezcla con lo inexplorado.

Y en sus rincones más desconcertantes, el manuscrito revela escenas de mujeres en paisajes acuáticos, evocando rituales o prácticas curativas, un enlace con la naturaleza que quizás ya no comprendemos.

El texto del manuscrito es quizás su rasgo más evasivo. A pesar de los innumerables esfuerzos por descifrarlo, sigue siendo una serie de signos y símbolos incomprensibles. ¿Es acaso un lenguaje perdido, un código intencionado o simplemente la obra de una mente brillante jugando con su audiencia? Las teorías abundan, pero las respuestas escasean.

El Código Voynich es un recordatorio humillante en nuestra era digital. A pesar de tener el mundo al alcance de un clic, hay misterios que permanecen intactos, desafiando nuestra curiosidad y humildad. El manuscrito se mantiene como un testimonio de que el pasado, en ocasiones, guarda secretos que no están destinados a ser revelados.

¿Entiendes cuál es la imagen del Dios invisible?

En esta semana volvemos a reiniciar nuestra investigación de los códigos yahvistas escondidos en la Torah (Instrucción) divina. Comenzamos una vez más con el primer libro conocido en hebreo como Sefer Bereshit y en lo profano como el libro de Génesis.

En el primer capítulo leemos que Elohim (Dios) hizo al hombre «a su imagen«; inmediatamente nuestra mente no puede evitar cuestionar: ¿cuál es la imagen del Dios invisible?, o mejor formulada la pregunta: ¿Qué o quién es la imagen de Dios?

Serán los Sabios místicos los que lograrán dar la respuesta al comentar que Dios hizo a Adán a imagen del Adán Celestial, conocido como el Primogénito de toda la creación, la imagen espiritual de Elohim. De este modo la doctrina del Adán celestial intenta reconciliar el conflicto entre la idea de que Dios es incorpóreo, es decir, sin imagen ni forma, y la idea de que el hombre es creado a imagen de Dios.

Con esto en sus mentes (desde las enseñanza que recibían desde su niñez) los apóstoles proclamaron y enseñaron a las comunidades del primer siglo la identidad de este Adán celestial:

«Yeshúa es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación»
(Colosenses 1:15).

Él es el resplandor de su gloria y la representación exacta de su naturaleza”
(Hebreos 1:3).

Será el apóstol Pablo quien aludirá a las mismas ideas místicas cuando declara:

“Así como nosotros trajimos la imagen del terrenal [es decir, Adán], también llevaremos la imagen del celestial [es decir, Yeshua]
(1 Corintios 15:49). ).

Pablo llama a Adán “el primer Adán” y al Mesías “el segundo Adán”, y según esta enseñanza paulina:

El primer Adán es de la tierra, terrenal; el segundo Adán es del cielo
(1 Corintios 15:47),

“… una impresión del que había de venir
(Romanos 5:14).

Es decir que Adán (la humanidad) fue hecho a la imagen del Mesías.

La obra judía Tz’nah Ur’enah (guía de estudios de la Torah para las mujeres) dice:

Así como Adán fue creado a la imagen de Dios, así el Mesías es ungido por Dios, y el Espíritu de Dios estará sobre él”.

¡Esta revelación es maravillosa!… ¡Dios creó a Adán a Su imagen, y el Mesías es la imagen de Dios!… “Él es la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15); “Él es el resplandor de Su gloria y la representación exacta de Su naturaleza” (Hebreos 1:3).

Lucas escribió su evangelio desde esta revelación por ello se refiere a Adán como “el hijo de Dios” (Lucas 3:38).

Con todo esto en nuestra mente, nuestro corazón se eleva en la conciencia de que el Mesías, como el segundo Adán, proporciona a la humanidad un nuevo comienzo. En otras palabras, en el Mesías, la raza humana puede volver al Gan Edén, por así decirlo, y comenzar de nuevo en perfecta inocencia y rectitud.

El nombre de Adán (hebreo Adam) significa «hombre«, «ser humano«, «humanidad«. El pecado y la muerte llegaron a la humanidad como resultado del pecado de un hombre. A través de un solo acto de desobediencia, Adán perdió su derecho al Árbol de la Vida (y de ese modo su poder de ser co-creador con Elohim de los otros mundos). Por ello es que la muerte vino a través de Adán y afectó a toda la humanidad. Pablo afirma que la muerte vino “aun sobre los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán” (Romanos 5:14), lo que quiere decir que todos mueren.

Parece terriblemente injusto que la transgresión de un solo hombre condene a toda la humanidad a la muerte, pero es igualmente injusto que la justicia de un hombre también ofrezca a toda la humanidad la recompensa de la justicia:

«El derecho al árbol de la vida»
(Apocalipsis 22:14)

Por eso toda alma humana que se une al “último Adán”, el Espíritu vivificante, recibe esa recompensa celestial por lo cual todo le es posible.

El Mesías es un segundo Adán, pero a diferencia del primer Adán, no transgredió. Si el pecado del primer Adán fue suficiente para merecer la muerte de toda la humanidad, la justicia del Mesías —el postrer Adán— es suficiente para merecer la vida para todos nosotros:

Porque así como en Adán todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados”.
(1 Corintios 15:22).

Esta es la esperanza de la vida eterna por la resurrección de los muertos. Esta es la fuerza de nuestra fe en el destino de propósito que nos espera. ¡Recordémoslo la resurrección revierte la perdición de Adán!

«Yo soy el Pan de vida», dijo Jesús… ¿Y?

Por P.A. David Nesher

La sinagoga de la ciudad de Capernaum estaba llena de gente, en medio de tantos feligreses, Yeshúa se comparó con el maná, el pan del cielo, diciéndole al pueblo lo siguiente:

En verdad, en verdad os digo: no es Moisés quien os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo
(Juan 6:32)

Así es, Yeshúa ofreció a la gente de ese momento «el pan de vida», pero ¿qué significa eso en términos prácticos desde la cultura judía que sus oyentes tenían?

Lo primero que debo dejar claro es que este dicho de nuestro Maestro no niega que el maná en el desierto vino del cielo o incluso que el maná vino por obra de Moisés. Recordemos que el Eterno hizo que los israelitas pasaran hambre en el desierto y luego los alimentó con maná para enseñarles que no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová (Devarim/ Deuteronomio 8:3). El sexto día les proporcionó una doble ración para que pudieran descansar en la presencia de Yah el séptimo día (cf. Éxodo 16:21-30). 

Cuando Yeshúa realizó el gran milagro de alimentar a las multitudes, les estaba recordando este mismo principio que habían aprendido nuestros ancestros: Él es el Pan de Vida que sostiene a su pueblo con su misma palabra. Si nos alimentamos de su palabra para nuestro sustento espiritual él también nos dará nuestro pan de cada día. Yeshúa le dijo a la gente:

Les aseguro que me buscan, no porque hayan visto señales, sino porque comieron los panes y se saciaron. No trabajéis por comida que se echa a perder, sino por comida que a vida eterna perdura, que os dará el Hijo del Hombre. Sobre él Dios Padre ha puesto su sello de aprobación”
Entonces le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para hacer las obras que Dios requiere?” 
Jesús respondió:

La obra de Dios es esta: creer en el que ha enviado
(Juan 6:25-29).

Ahora, en segundo lugar, y volviendo al versículo (de Juan 6: 32) les comentaré que la sintaxis griega del texto evangélico pone el énfasis en la verdadera naturaleza del pan mesiánico del cielo. En otras palabras, el maná que vino en los días de Moisés era, en verdad, pan del cielo, pero no “verdadero pan del cielo”. Yeshúa está enseñando a sus oyentes que a diferencia del maná que llegó mediante el ministerio de Moisés, el verdadero pan del cielo “da vida al mundo” (Juan 6:33).

Es decir, que el Maestro ofreció al pueblo en la sinagoga de Cafarnaúm el verdadero pan del cielo. Él les reveló que si comieran de él, nunca más tendrían hambre ni sed de Dios. El verdadero pan del cielo da vida al mundo.

Recordemos que en un capítulo previo (capítulo 4), el evangelista relata como Yeshúa le hizo una oferta similar a la mujer samaritana, junto al pozo de Yaakov. Él le ofreció agua viva, diciendo:

El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; pero el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna
(Juan 4:13-14).

La mujer samaritana no entendió bien. Ella pensó que Yeshúa le ofreció agua mágica y literal. Por eso ella dijo:

Maestro, dame de esta agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla
(Juan 4:15).

La gente en la sinagoga de Capernaum también tomó literalmente la oferta del pan celestial del Maestro. Le dijeron:

Maestro, danos siempre este pan
(6:34)

Ante esta falta de discernimiento, Yeshúa respondió:

Yo soy el pan de vida, el que a mí viene, nunca pasará hambre, y el que cree en mí, nunca tendrá sed.
(Juan 6:35)

Es obvio que Yeshúa no se llama a sí mismo una barra de pan literal. ¡Eso sería extraño! Más bien, nuestro Dueño y Maestro está usando el pan como analogía para enseñar a sus oyentes acerca de la única manera de recibir una verdadera renovación espiritual de Dios. En resumen, así como el pan físico nutre nuestro cuerpo, Yeshúa, como pan de vida, alimentará y sustentará nuestro espíritu. Además, el pan físico perece y sólo frena el hambre durante un corto tiempo. Sin embargo, Yeshúa es el pan espiritual del Cielo, dado por el Padre, que durará por la eternidad, dándonos vida para siempre.

Justamente a eso vino el Mesías: a ofrecer comida y agua imperecederas, es decir vida eterna (la calidad de vida que el Eterno tiene y da). Yeshúa, oficiando como un anfitrión de un banquete, invitó al pueblo a venir, beber y comer.

Debemos saber que el “agua viva” (de Juan 4) y el “pan de vida” (de Juan 6) aluden a un importante pasaje mesiánico de Isaías que revelaba en su lenguaje críptico cómo el pueblo de Israel debía reconocer al Mesías:

«Todo el que tenga sed, venga a las aguas; y vosotros que no tenéis dinero venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin coste. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no es pan, y vuestro salario en lo que no sacia? Escúchame atentamente, come lo bueno y deléitate en abundancia. Inclinad vuestro oído y venid a Mí. Escucha, para que vivas
(Isaías 55: 1–3)

En los oráculos de Isaías, el que viene a las aguas y el que viene a comprar alimentos incorruptibles es el mismo que escucha atentamente: “Escúchame atentamente… Inclina tu oído y ven a Mí. Escuchen, para que vivan…” Esto aclara las cosas. Venir a Yeshúa y participar del pan de vida ciertamente requiere creer en Aquel que Dios ha enviado (6: 29, 36), pero creer en Yeshúa incluye escucharlo, prestarle atención, creer en Sus palabras y someterse a Su autoridad para lograr alcanzar la plenitud de vida justa que Él logró mientras caminó entre los hombres.

Por lo tanto, cuando Yeshúa se revela como el Pan de Vida, está queriendo decir que Él representa claramente ese maná que descendió del Cielo para impedir que el pueblo de Israel pereciera en medio del desierto. Él es el alimento básico del que se nutrieron sus antepasados, pero de igual forma es la mayor expresión de vida que conoce cualquiera que está escondido en Él en nuestra actualidad.

Es en Su Palabra donde podemos encontrar ese alimento diario para nuestras almas. Pero también a su vez, es esta misma Palabra la que también posibilita nuestro crecimiento espiritual.

Cuando Yeshúa le dijo a la gente que Él era el pan de vida, no estaba diciendo que llenaría sus estómagos. Estaba refiriéndose a que cualquiera que le siguiera, y viviera su palabra como alimento diario, tendría vida. Y en este caso no estaba hablando de vida terrenal, sino de vida eterna.

Él estaba enseñando lo que significaba la verdad mayor: cualquier necesidad emocional, espiritual o física que podamos tener, Él es el único que puede satisfacerla. La mayor necesidad de tu corazón debe ser el amor de Dios.

Fíjate bien, Yeshúa no dijo “yo soy un pan de vida”, sino que dijo “yo soy el pan de vida”, lo que quiere decir que es el único alimento espiritual que nos puede ayudar a vivir bajo la presencia de Dios y obtener la salvación. Yeshúa HaMashiaj es el único camino, la única verdad, y la vida verdadera; Él es “la vida eterna”.

¿Qué quiso decir Yeshúa con: «… pero el día y la hora nadie sabe.» (Mat 24:36)?

Autor: Ekkehardt Mueller

La declaración de Yeshúa en Mateo 24:36 de que Él no sabe el día ni la hora de su segunda venida ha desconcertado durante mucho tiempo a los estudiantes de las Escrituras. Académicos como R. T. France hablan de “la notable paradoja de que ‘el Hijo’, que desempeñará el papel central en ese ‘día’, ignora cuándo será«. 1 Y Grant Osborne lo llama una “declaración increíble”. 2 Otros también se han preguntado acerca de la intención del Maestro aquí.

¿Cómo podemos entender lo que Yeshúa estaba diciendo y por qué lo dijo?

ANÁLISIS DEL CONTEXTO

Este difícil versículo es parte del Discurso del Monte de los Olivos, en el que Yeshúa habla de la destrucción de Jerusalén y Su Segunda Venida. 

En los versículos 29–31, Él se centra en las señales celestiales que preceden a Su parusía y a Su Segunda Venida. Con la parábola de la higuera y la siguiente amonestación (Mateo 24:32-33), Yeshúa vuelve al tema de la destrucción de Jerusalén y anima a sus discípulos a observar las señales de los tiempos y a comprender la cercanía de esta terrible evento. La generación que no pasará hasta que todas estas cosas hayan sucedido (Mateo 24:34) sería la generación del primer siglo que conoció a Jesús y experimentaría la caída de Jerusalén. 3

El pasaje, que comienza con el versículo 36, regresa a la Segunda Venida. Claramente se mencionan la parusía (Mat. 24:39) y la venida (griego: erchomai) del Señor/el Hijo del Hombre (Mat. 24:42 ,44). El versículo 36, una especie de introducción a los versículos 37–51, se centra en el hecho de que no se puede saber una fecha para la Segunda Venida. 4 Este pasaje trata de la ignorancia escatológica y la necesidad de estar listos y preparados debido a esta fecha desconocida. 

Ahora encontrará un resumen del pasaje:

 _ Verso 36

Declaración : La ignorancia de los humanos, los ángeles y Jesús (día y hora)

_ Versículos 37–39

Ejemplo : Noé, el Diluvio y la Segunda Venida (días, día)

_ Versículos 40–41

Ejemplos : Hombres en el campo y mujeres moliendo en un molino.

_ Verso 42

Imperativo : Velad por la venida del Señor (día)

_ Verso 43

Ejemplo : El jefe de casa y el ladrón.

_ Verso 44

Imperativo : Estad preparados para la venida del Hijo del Hombre (hora)

_Versículos 45–51

Ejemplo : El siervo fiel o infiel (día y hora —v. 50)

A lo largo del párrafo se encuentra el tema del conocimiento . 

Según los versículos 32 y 33 del pasaje anterior, los discípulos deben saber (ginōskō) acerca de la cercanía del evento predicho. En nuestro pasaje (Mateo 24:36-51), el énfasis está en no saber . 5 

Los versículos 36–51 enfatizan claramente que, aunque las señales pueden indicar la cercanía de la Segunda Venida, este evento no se puede calcular. Si ni siquiera los ángeles y el mismo Yeshúa saben la fecha exacta, ¿cuánto menos la sabrían los discípulos? En lugar de calcular la Parusía , siempre deberían estar preparados. Por lo tanto, la atención se centra no tanto en la naturaleza de Cristo sino en la preparación de los humanos para el evento más culminante de la historia mundial.

Mateo 25 —con las parábolas de las diez vírgenes, los talentos, las ovejas y los cabritos— continúa con este pensamiento. 6 Debemos reconocer la importancia de estar preparados, cuando Yeshúa venga, para disfrutar del banquete de bodas. En estas parábolas, Yeshúa también indica que habrá una demora, 7 un período intermedio entre Su primera y segunda venida. Además, las dos últimas parábolas muestran que no basta con esperar pasivamente. Los que realmente esperan participan activamente 8 en algún trabajo para el Maestro y sirven a los demás.

ANÁLISIS DEL TEXTO

«Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.» 

(Mateo 24:36 , LBLA)

Los manuscritos griegos contienen varias lecturas de Mateo 24:36. El más importante parece ser la omisión de la frase ni el Hijo en el Texto Mayoritario y en algunos otros manuscritos y versiones, aunque está bien atestiguado en algunos manuscritos anteriores. Nos parece muy probable que, en algunos manuscritos, la frase ni el Hijo haya sido eliminada debido a consideraciones teológicas, es decir, la cuestión de cómo encajaría el concepto de la Unidad con el Eterno con una declaración tan sorprendente. 9 Sin embargo, no importa qué lectura se prefiera, en cada caso “sólo el Padre” conoce la fecha de la segunda venida de Yeshúa. Si se incluye o no la frase “ni el Hijo” no hace mucha diferencia, pero está automáticamente implícita.

Como ha demostrado el análisis del contexto, ese día y hora sin duda se refiere a la segunda venida de Cristo. 10 Según el versículo 36, la fecha de esta venida sigue siendo desconocida. El día y la hora “atan un tiempo . . . : juntos el día y la hora identifican el tiempo.” 11 Los términos día y hora se repiten en los siguientes versículos. Están los días de Noé (vv. 37, 38) y el día en que Noé entró en el arca (v. 38). En el verso 42 aparece el día de la venida del Señor y en el verso 44 la hora de la venida del Hijo del Hombre. Obviamente, los términos se usan aquí casi como sinónimos, y se unen nuevamente en el versículo 50 para describir la Segunda Venida. 12 Aunque no mencion a día y hora , el versículo 48 contiene el problema de una demora. Se subraya así la importancia de la Parusía y la disposición de los discípulos, y se rechaza cualquier intento de calcular el acontecimiento.

Tres grupos no conocen la hora:

  • (1) todos los humanos,
  • (2) los ángeles en el cielo, que están cerca de Dios y del concilio celestial, y
  • (3) el Hijo. 13 

Sólo Dios Padre sabe la fecha de la Parusía. Aunque la mayoría de los intérpretes modernos toman el texto al pie de la letra y están dispuestos a hablar sobre las limitaciones de Jesús, 14 intérpretes antiguos presentaron una variedad de sugerencias acerca de la ignorancia de Yeshúa: “Origen, ad loc ., se preguntó si Yeshúa se estaba refiriendo al iglesia de la cual es cabeza.

Filoxeno, ad loc ., afirmó que Yeshúa se hizo uno con el Padre en sabiduría y autoridad sólo después de su ascensión. Ambrose, de fid . 5, 16, atribuyó «ni el Hijo» a una interpolación arriana. Atanasio, C. Ar. 3.42–50, sugirió que Yeshúa sólo fingió ignorancia. Los capadocios pensaban que el Hijo no sabía la fecha por sí solo sino sólo a través del Padre. . . . Crisóstomo, Hom. en el monte 77,2 ,. . . Simplemente negó que Yeshúa ignorara algo”. 15 Otros sugieren que Yeshúa no usó el término hijo como autodesignación. 16 Sin embargo, el texto es bastante claro y muestra que Yeshúa admite abierta y francamente que tiene un conocimiento limitado en esta situación. Esto también indica sumisión al Padre. 17 Sin embargo, la secuencia de grupos desde humanos hasta ángeles y Yeshúa puede indicar una progresión. Yeshúa es el que vive más cerca del Padre, 18 aunque en el momento en que pronunció estas palabras no sabía el momento exacto de su segunda venida.

CONSIDERACIONES TEOLÓGICAS

La pregunta es: ¿el conocimiento limitado de Jesús va en contra de su divinidad y de su lugar dentro de la Unidad divina? No lo creemos.

1. El conocimiento de Mateo y Yeshúa. Aunque el Maestro no sabía la hora exacta de su venida, conocía muchos otros detalles. 19 Mateo 24–25 revela que alrededor del año 31 d.C., Yeshúa conoció la futura destrucción de Jerusalén y su propia venida. Él sabía que pasaría algún tiempo entre la caída de Jerusalén y la consumación final, y entre Su primera y segunda venida, brindándonos muchos detalles sobre señales terrenales y celestiales y confrontaciones religiosas. Por ejemplo, en Mateo 25:19 menciona mucho tiempo . Estos capítulos son fundamentales para la escatología del Nuevo Testamento. Además, Jesús sabía acerca de la futura persecución de Su pueblo (Mateo 10:18), Su propio sufrimiento (Mateo 16:21; 17:12 ; 20:19) y la traición ( Mat. 26:34 ), el juicio final (Mat. 10:15 ; 11:22 ; 12:36), la recompensa (Mat. 19:29) y Su gloria futura (Mat. 16). :27). Pero su conocimiento no se limitó al futuro. Él conoció al Padre y le reveló a quien quería (Mateo 11:27). También conocía los pensamientos de Su audiencia (Mat. 9:4). Este conocimiento superó al de todos los demás seres humanos y obviamente tenía que ver con Su divinidad. Sin embargo, hubo algunos elementos que fueron excluidos de Su omnisciencia. Mateo 24:36. «Es la declaración más clara en el Nuevo Testamento de una limitación del conocimiento de Jesús». 20 Sin embargo, hay que tener presente que Yeshúa conocía a Dios, a la humanidad y al futuro de manera muy detallada, aunque no lo supiera todo.

2. Mateo y la divinidad de Jesús . Mientras que el Evangelio de Juan enfatiza con más fuerza la divinidad de Yeshúa y contiene declaraciones notables a este respecto, el Evangelio de Mateo no está exento de declaraciones que apuntan a la divinidad de Yeshúa. Él es el Señor/Yahvéh (Mat. 3:3 ; Isa. 40:3). El Hijo del Hombre puede perdonar pecados, y ese es un privilegio de la Deidad (Mat. 9:6). Envía profetas, una actividad divina (Mateo 23:34–36).21 Yeshúa es el hijo de David y, sin embargo, también su Señor (Mateo 22:45). Toda autoridad es dada a Yeshúa; entonces Él es omnipotente (Mat. 28:18) y también omnipresente (Mat. 28:20). También es parte de la Unidad divina, que comparte un nombre común (Mateo 28:19). Entonces, en Mateo, Jesús es Dios y Aquel cuyo conocimiento es algo limitado. Por lo tanto, cuando se habla del conocimiento limitado de Jesús, no se debe negar que Él es Dios. No se puede ni se debe renunciar a una verdad por otra. La Biblia conoce varias paradojas, 22 y aquí parece que tenemos otra. Ambas afirmaciones paradójicas son ciertas y deben mantenerse.

3. Mateo y Yeshúa como ser humano real. Jesús se diferencia de Dios Padre y del Espíritu Santo, a pesar de ser parte del Ejad, por el hecho de que es plenamente humano y plenamente Dios y que ha conservado estas dos naturalezas después de su encarnación. Claro, Su naturaleza humana es ahora una naturaleza de resurrección glorificada. Mateo deja claro que Yeshúa es un ser humano real, aunque concebido por el Espíritu Santo. Él logra esta revelación integrando a Yeshúa en la genealogía de Mateo 1 y mencionando Su nacimiento. Debido a que Yeshúa era completamente humano, tuvo hambre como nosotros (Mateo 4:2). Necesitaba beber (Mateo 27:48), descansar (Mateo 8:20), dormir (Mateo 8:24) y tener algún tipo de hogar (Mate. 13:36 ). También fue tentado por Satanás (Mateo 4:1-11 ). Como ser social, tenía comunión con los demás (Mat. 9:10 , 11). Sintió compasión por su pueblo (Mat. 9:36 ; 20:34).
Oró a Dios (Mateo 14:23) y cantó (Mateo 26:30). Se sintió decepcionado (Mateo 17:17 ), profundamente afligido hasta el punto de morir ( Mateo 26:38 ), sin apoyo emocional de sus discípulos ( Mateo 26:42 , 45 ), agotado y abandonado por Dios (Mateo 26:42, 45). Mateo 27:46 ). Finalmente, murió ( Mat. 17:23 ;27:50 ). Como ser humano, sujeto a necesidades físicas, emocionales y mentales y participando de la fragilidad de la humanidad, Jesús se había despojado temporalmente de ciertas prerrogativas divinas ( Filipenses 2:6–8 ; Mateo 20:23 ) 23 y se volvió subordinado. al Padre que lo había enviado ( Mat. 10:40 ; 15:24 ).

4. Las limitaciones de Mateo y Jesús. Entonces, como ser humano, Jesús estaba limitado de varias maneras. 24 Nuestro texto, Mateo 24:36 , sugiere que la omnisciencia de Jesús era limitada. Al leer el Evangelio, también notamos que la omnipresencia de Jesús fue limitada pero afirmada al final del Evangelio, es decir, después de Su resurrección ( Mateo 28:20 ). Lo mismo parece ser cierto para Su omnipotencia ( Mat. 26:53 ). Osborne escribe: “Jesús es el Dios-hombre y como tal es plenamente Dios y plenamente humano. Esto implica limitaciones cuando está en Su estado encarnado. Al caminar por el planeta Tierra Él no fue omnipresente y se limitó en Su omnipotencia y Su omnisciencia”. 25 Robert Mounce señala que “así como la omnipotencia del Hijo no entró en juego en la escena de la tentación (4:1–11), ahora su omnisciencia está velada en un área específica”. 26 Los comentaristas explican que la ignorancia de Yeshúa durante Su encarnación debe verse positivamente, es decir, como evidencia de Su humanidad genuina. 27

CONCLUSIÓN

Mateo 24:36 , un versículo difícil que menciona la ignorancia de Jesús con respecto a la fecha de su venida, fue dicho durante su encarnación como ser humano, y esto debe entenderse desde esta perspectiva. El Evangelio de Mateo enfatiza tanto la divinidad como la humanidad de Jesús, incluso durante el tiempo en que vivió en la Tierra, pero muestra que, debido a la encarnación, existieron ciertas limitaciones en la vida de Jesús que fueron eliminadas después de Su resurrección (Mat. 28 :18 , 19). Por lo tanto, el texto no puede usarse ni para negar la divinidad de Jesús ni para excluirlo de la Trinidad.

Sin embargo, esta observación no parece ser el punto principal del argumento. El enfoque de Mateo 24:36–51 está en la fecha desconocida de la Segunda Venida y en nuestra reacción ante ella. Si Jesús no conocía esta fecha, no deberíamos intentar calcularla. 28 Más bien, debemos vivir constantemente en un estado de preparación, esperando con gran anticipación y gozo la segunda venida de Cristo.


Notas:

1 RT Francia, El evangelio de Mateo, El nuevo comentario internacional sobre el Nuevo Testamento (NICNT) (Grand Rapids, MI: Wm B. Eerdmans Pub. Co., 2007), 939.

2 Grant R. Osborne, Matthew , Comentario exegético de Zondervan sobre el Nuevo Testamento (Grand Rapids: Zondervan, 2010), 903.

3 Véase Richard M. Davidson, “¿Qué quiso decir Jesús con ‘esta generación’?” en Interpretación de las Escrituras: preguntas y respuestas bíblicas , Estudios del Instituto de Investigación Bíblica, vol. 2, ed. Gerhard Pfandl (Silver Spring, MD: Biblical Research Institute, 2010), 289–292, versus Daniel Patte, El evangelio según Mateo: un comentario estructural sobre la fe de Mateo (Filadelfia: Fortress Press, 1987), 341.

4 Véase John Nolland, El evangelio de Mateo: un comentario sobre el texto griego, Comentario del Nuevo Testamento Griego Internacional (Grand Rapids: Wm B. Eerdmans Pub. Co., 2005), 990. 

5 Versículo 36: Los ángeles y Jesús no saben el día ni la hora (oida). Versículo 39: La mayoría de los antediluvianos no sabían ( ginōskō ). Versículo 42: La fecha de la Segunda
Venida no se puede saber ( oida ). Versículo 43: Sepan que la venida del ladrón no se puede calcular ( ginōskō ). Verso 50: El siervo no sabe el día y la hora en que llega su amo ( ginōskō ).

6 Véase David Hill, El evangelio de Mateo , Comentario bíblico del nuevo siglo (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Pub. Co., 1990), 326, 327.

7 Véase RT France, Matthew , Tyndale New Testament Commentaries, rev. ed. (Grand Rapids, MI: Wm B. Eerdmans Pub. Co., 1990), 351.

8 Véase ibíd ., 352.

9 Véase Alexander Sand, Das Evangelium nach Matthäus , Regensburger Neues Testament (Leipzig: St. BennoVerlag, 1986), 498. Francia, Matthew , Tyndale New Testament Commentaries, 347; David L. Turner, Matthew , Comentario exegético de Baker sobre el Nuevo Testamento (Grand Rapids: Baker Academic, 2008), 589.

10 Véase Nolland, El evangelio de Mateo , 991.

11 Nolland, El evangelio de Mateo , 990.

12 Véase también Mateo 25:13 , donde los dos términos aparecen nuevamente. Son inclusivos. Por tanto, el argumento de que se permite el cálculo de meses o años o de unidades inferiores a las horas es erróneo.

13 Algunos sugieren que Hijo significa “Hijo de Dios” (Francia, Mateo , NICNT, 940), mientras que otros proponen que significa “Hijo del Hombre”, que en realidad aparece en el mismo párrafo, concretamente en el versículo 44. Donald A. Hagner , Mateo 14–28 , Comentario bíblico de Word 33B (Dallas: Word Books, Publisher, 1995), 716.

14 Por ejemplo, Hill, The Gospel of Matthew , 323, 324; Turner, Mateo , 589; Heinrich August Wilhelm Meyer, Manual crítico y exegético del Evangelio de Mateo , Comentario de Meyer sobre el Nuevo Testamento 1 (Peabody: Hendrickson Publishers, 1983), 427.

15 WD Davies y Dale C. Allison, Un comentario crítico y exegético sobre el evangelio según San Mateo XIX-XXVIII , Comentario crítico internacional sobre las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, vol. 3 (Edimburgo: T. y T. Clark, 1997), 379.

16 Véase Hill, El evangelio de Mateo , 324.

17 Véase Davies y Allison, Comentario crítico y exegético sobre el evangelio según San Mateo , 378, citando a PW Schmiedl.

18 Véase Francia, Mateo , NICNT, 940: “La estructura de este dicho coloca a ‘el Hijo’ en un nivel superior a los ángeles, sólo superado por el Padre”.

19 Véase, Osborne, Mateo , 903.

20 Francia, Mateo , Tyndale New Testament Commentaries, 347.

21 Thomas R. Schreiner, Teología del Nuevo Testamento: magnificando a Dios en Cristo (Grand Rapids: Baker Academic, 2008), 193.

22 Es decir, un solo Dios en tres Personas, siendo ya salvo y aún no completamente salvo, y lavando los vestidos en la sangre del Cordero.

23 Esto se llama kénosis . Véase France, Matthew, NICNT, 940. “Acepta la plena divinidad del Hijo pero sostiene que durante el período de su encarnación ciertos atributos divinos (en esta omnisciencia) fueron voluntariamente puestos a un lado”. Véase también Hagner, 716. Stanley J. Grenz menciona “limitaciones temporales”, limitaciones de ubicación y limitaciones de fuerza. Teología para la comunidad de Dios (Grand Rapids: Wm B. Eerdmans Pub. Co., 2000), 277

24 Cfr. Gerald O’Collins, Christology: A Biblical, Historical, and Systematic Study of Jesus (Oxford: Oxford University Press, 1995), 121. Thomas C. Oden advierte contra posiciones extremas como la de argumentar “que Jesús no sabía más que el promedio”. Judío de su tiempo”. La Palabra de Vida, Teología Sistemática, vol. 2 (Peabody: Prince Press, 1998), 89.

25 Osborne, Mateo , 903, 904.

26 Robert H. Mounce, Matthew , Nuevo comentario bíblico internacional (Peabody: Hendrickson Publishers, 1991), 229.

27 Véase Turner, Mateo , 589; Mounce, Mateo , 229; Agustín Stock, El método y mensaje de Mateo (Collegeville: The Liturgical Press, 1994), 374.

28 Véase Elena de White, Evangelismo (Washington, DC: Review and Herald Pub. Assn., 1970), 221.

El sonido místico del Shofar y su poder limpiador psíquico.

«Digna de alabanza es la nación que conoce el sonido del júbilo”

Salmo 89: 15

Cuando los israelitas entraron a la tierra de Israel y quisieron tomar la ciudad de Jericó, hicieron sonar el Shofar y los muros de la ciudad se derrumbaron.

Sabemos que el shofar (en hebreo: שופר‎) es un instrumento musical de viento ceremonial metafísico.

Este instrumento de viento de origen animal es uno de los más antiguos conocidos por el hombre, usado por los hebreos desde hace más de 3.500 años.

Los sonidos son repeticiones de tres sonidos básicos conocidos como:

*Tekiá (un solo soplo largo), significa la explosión o el toque; es un sonido claro extendido como de trompeta. Significa: Reconocer que Yah es el Rey por medio de Su Mashiaj.

*Shevarim (El quebrantamiento) Tres soplos o notas cortas en suspiro (suave). Significa ser doblegado o roto frente a la Majestad de Dios.

*Teru’ah: (La alarma) son nueve soplos cortos, o notas pequeñas en staccato, en una rápida sucesión. Su significado es el de un pedido por piedad a Dios.

*Tekia Gedolah: (El gran soplido, o la Gran Tekiah): Esta es una nota aguda sin corte y alargada mantenida al máximo, según el aguante del trompetista. Este sonido del shofar es colectivamente entendido como señal de Dios, llamando a su gente para venir a Él; ello tiene su raíz en Éxodo 19:13.

El Zóhar establece que el toque del Shofar no tiene que ver con el sonido simplemente, también está relacionado con la purificación y elevación de la conciencia redimida.

La conexión está en el saber, esto es lo que activa la energía.

El sonido que emana del Shofar opera como un láser espiritual que disuelve todos los bloqueos de energía negativa que hemos creado durante el año.

Así como el ultrasonido disuelve esas molestas piedras renales que causan un dolor agudísimo a las personas, éstos bloqueos que hemos insertado en nosotros mismos son los que atraen el juicio. Así pues, el sonido místico del Shofar actúa como un agente limpiador; una vibración de ultrasonido mística que permea cada rendija y escondite de nuestro ser, removiendo los residuos negativos y purificando nuestra alma. Una vez que éstos bloqueos son removidos, los juicios pierden sus blancos.

La actividad de la inclusividad: ¡todos los hijos de Dios deben ser traídos y bienvenidos a Su Reino!

Por el rabino Yitzchak Zweig

Esta semana leí una historia sobre un tenso intercambio de palabras que se dio entre David Ben-Gurion, Primer Ministro de Israel, y John Foster Dulles, Secretario de Estado de Estados Unidos. Esta anécdota ocurrió en el año 1954, cuando Ben-Gurion viajó a Estados Unidos para reunirse con el presidente Eisenhower y solicitarle asistencia y apoyo en los peligrosos primeros días del Estado judío. Según relata la historia a la que me refiero, el secretario Dulles confrontó a Ben-Gurion y lo desafió de la siguiente manera:

«Dígame, señor Primer Ministro, usted dice que representa al Estado judío, pero en realidad, ¿a quién representa realmente su país? ¿Representa realmente a los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, Rusia o incluso Brasil? ¿Cómo se puede hablar honestamente de una sola nación o incluso de una sola cultura después de 2000 años de exilio? ¿Cómo se puede concebir una única herencia unificada después de todos estos años?«

Entonces Ben-Gurion le respondió:

Sr. Secretario, hace aproximadamente trescientos años el Mayflower zarpó de Inglaterra y en él se encontraban los primeros pobladores del Nuevo Mundo. Este resistente grupo eventualmente establecería una nación muy poderosa conocida como los Estados Unidos de América. Ahora, hazme un favor, sal a la calle y busca a diez niños americanos y pregúntales lo siguiente:

¿Cómo se llamaba el Capitán del Mayflower? ¿Cuánto duró el viaje? ¿Qué comieron las personas que estaban en el barco? ¿Cuáles fueron las condiciones de navegación durante el viaje? Estoy seguro de que estará de acuerdo conmigo en que es muy probable que no encuentre ningún niño estadounidense que pueda responder a la mayoría de estas preguntas.

En contraste, el pueblo de Israel salió de Egipto no hace trescientos años, sino hace más de 3200 años. Le pediría amablemente, señor Secretario, que en cualquiera de sus viajes alrededor del mundo intente conocer a diez niños judíos en todos los diferentes países que usted mencionó y les pregunte: ‘¿Cómo se llamaba el líder que se llevó a los israelitas fuera de Egipto? ¿Qué pasó en el mar cuando se marchaban? ¿Cuánto tiempo les tomó llegar a la tierra de Israel? ¿Qué comieron durante el período en que vagaban por el desierto? Una vez que obtenga las respuestas a estas preguntas, ¡reconsidere cuidadosamente la pregunta que acaba de hacerme!Incluso hoy en día, es evidente que los judíos de todo el mundo sienten palpablemente esta herencia compartida y, sí, incluso un destino compartido. De hecho, yo diría que no es tan sorprendente que esta herencia compartida sobreviviera a más de tres mil años de expulsiones judías y vagabundeos interminables. Más bien, es específicamente gracias a esta herencia e identidad compartidas que el pueblo judío ha sobrevivido como nación cuando casi todas las demás naciones del mundo antiguo perecieron hace mucho tiempo.«

Al considerar esta historia, mi reflexión me condujo a reconocer que la fuente de esta identidad y unidad continua es la Torah misma, y ​​específicamente vemos su origen en la porción de la Torah de esta semana. Moisés reúne a toda la nación y los une en un nuevo pacto con el Todopoderoso y dice:

Hoy todos estáis delante de Dios vuestro Señor […] Estáis siendo introducidos en este pacto con Dios vuestro Señor […] Él os está estableciendo como Su nación y será un Dios para vosotros tal como os prometió y juró. vuestros antepasados ​​[…] lo hago tanto con los que hoy están aquí como con los que aún no están” 
(Devarim / Deuteronomio 29: 9 – 14).

Leyendo al famoso comentarista bíblico medieval Rashi, me encontré que él comenta que este pacto también era vinculante para todas las generaciones futuras. En otras palabras, el pueblo de Israel que está escuchando a Moisés, entiende desde ese momento que ya no será simplemente una colección de afiliaciones tribales relacionadas por un mismo patriarca, sino que gracias al Eterno y Su pacto, se está fusionado en un todo unificado. 

El mensaje para el pueblo de Israel al ingresar a la Tierra Prometida es que no estarán unidos por una geografía compartida sino por un conjunto de creencias y un destino compartido que los hará siempre ser uno en donde sea que se encuentre. Esta visión unificada eleva a la nación de Israel al estatus de una entidad única. Ya no es simplemente una hermandad de doce tribus, sino que es un Cuerpo místico unificado formado por muchos millones de células, cada uno de los Benei Israel.

Esta es también la razón por la cual el pacto era vinculante para las generaciones futuras, aquellas que no estaban presentes físicamente en el momento en que se firmó el pacto. La membresía en una entidad unificada significa que mientras exista la misma, todos los convenios celebrados por esa entidad permanecerán en vigor. Por lo tanto, todas las iteraciones futuras de esa entidad están sujetas a esos convenios. Esta es también la razón por la que el Eterno está obligado a cumplir Su parte del pacto, porque el pacto está en vigor mientras la entidad exista.

Pero hay un aspecto aún más sorprendente en este concepto que tal vez no sea evidente. La Torah escribe: 

Las cosas ocultas pueden pertenecer a Dios nuestro Señor, pero lo revelado se aplica a nosotros y a nuestros hijos para siempre.”
 (Deuteronomio 29:28 ).

Rashi comenta que aquí el pueblo de Israel se hace responsable unos de los otros por los pecados y las malas acciones. Según los sabios, el Eterno se ocupará de aquellos que cometen pecados de forma privada u oculta, pero cuando se trata de fechorías manifiestas (es decir, las cometidas en público), el pueblo israelita tiene la obligación de velar por que sus hermanos se mantengan en el camino recto. y estrecho. Rashi continúa diciendo que una vez que el pueblo entró en la Tierra de Israel se hizo responsables unos de otros.

Le explicaré esto de otra manera. Debido a que el pueblo de Israel es ahora una entidad mesiánica unificada en YHVH, cada persona debería verse a sí misma como una entidad fusionada con los demás. Leí que en una ocasión, el famoso rabino Aryeh Levin, conocido como el tzadik (justo) de Jerusalén, llevó al médico a su esposa, que padecía una dolorosa enfermedad en la pierna. Cuando se le preguntó por qué estaban allí, respondió: «Nos duele mucho la pierna«. Esta respuesta surgió del hecho que el Tzadik entendió que el matrimonio no era una sociedad, sino que era una nueva entidad fusionada, un todo unificado en el amor del Eterno.

Al igual que un cuerpo físico, en el que una enfermedad en cualquiera de sus muchas partes afectará a toda la entidad, así también el pueblo de Israel debe ayudarse unos a otros a mantenerse en el camino correcto para el bienestar de toda la entidad. En una ceremonia que tuvo lugar en la Tierra de Israel, cuando toda la nación se paró entre el monte Gerizim y el monte Eival y escuchó los criterios para ser considerado bendito o maldito, la categoría final de malditos dijo: 

Maldito el que no guarde toda esta Torah”.

El sabio medieval del siglo XIII conocido como Najmánides hace algunos comentarios extraordinarios sobre esta última maldición. Él señala que la Torah no dice que maldito sea aquel que no cumple toda la Torah, sino que dice aquel que no la cumple. Por lo tanto, dice Najmánides, se refiere a alguien que se niega a confirmar la veracidad de toda la Torah, una persona que niega cualquier parte de ella.

Por el contrario, continúa Najmánides, una persona que viola un mandamiento porque no puede controlarse (por ejemplo, comiendo carne de cerdo) o porque simplemente es perezosa (por ejemplo, no se molesta en agitar el lulav (las cuatro especies simbólicas) en la festividad de Sucot ),no entra en la categoría de los malditos. Esto se debe a que la persona no está rechazando al Eterno ni a Su Torah y sus principios, sino que está sucumbiendo a una debilidad humana: una falta de autocontrol y disciplina. No es un acto abierto contra Dios.

Najmánides luego dice algo realmente sorprendente:

«Incluso si una persona es totalmente recta y cumple fielmente todos los mandamientos de la Torah y ha estudiado y guardado la Torah, si tiene la oportunidad de influir en otros que aún no la guardan. (ya sea permitiéndoles estudiarla o fortaleciendo a los no iniciados en el cumplimiento de la Torah) y no ayuda a otros a defender la Torah, entonces él también está en la categoría de los malditos. Es decir, una persona que es justa todavía se encontrará en la categoría de aquellos que están malditos si no ayuda a otros en el cumplimiento de la Torah. Todos tenemos la responsabilidad de velar por que otros tengan las mismas oportunidades de conectarse con el Todopoderoso.«

Generalmente, cuando pensamos en seguir las leyes del Eterno sólo consideramos lo que debemos hacer o no debemos hacer. Aquí encontramos una tercera categoría: se nos hace responsables de no actuar cuando se supone que debemos hacerlo. Debemos internalizar que descuidar a los demás no es sólo una oportunidad perdida de crecer: es un fracaso épico y pone en duda nuestro propio estatus dentro del pueblo escogió. Mientras nos preparamos para Yom Teruah y para establecer al Todopoderoso como nuestro Rey, no hay mensaje más relevante que ese; todos los hijos de Dios deben ser traídos y bienvenidos a Su reino.

Más allá del Tiempo y el Espacio

Publicado por Ben Burton el 15 de septiembre de 2017

Parashat Nitzavim (Deuteronomio 29:9–30:20) y Parashat Vayelej (Deuteronomio 31:1–30) generalmente se leen juntas, y siempre en la época del año en la que el arrepentimiento está en primer plano, debido a la proximidad de los Grandes Días Santos, Yom Teruah y Yom Kipur . El Baal Shem Tov comenta:

Hoy estáis todos firmes delante de Yahvéh vuestro Dios” (29:9) “Este díaes una referencia a Yom Teruah, el día en el que todos compareceremos ante Dios (la lectura de la Torah de Nitzavim siempre se lee en Shabat antes de Yom Teruah)”.

Rabino Israel Baal Shem Tov, citado en Chabad.org [1]

Según el Talmud, el arrepentimiento es una de las siete cosas creadas antes del universo:

Seguramente fue enseñado: Siete cosas fueron creadas antes de que el mundo fuera creado, y estas son: La Torá , teshuváh (el arrepentimiento), el Jardín del Edén , la Gehena, el Trono de Gloria, el Templo y el nombre del Mesías”.

Pesajim 54a, Edición de prensa de Soncino

El Midrash Tehillim (Salmos) dice:

Esto será escrito para la generación venidera; y un pueblo que será creado alabará al Señor”. (Sal. 102:19)…Estas palabras se refieren a aquellas generaciones que son culpables a causa de sus malas obras, pero que vienen y se arrepienten y oran delante de ti en el día de Año Nuevo y en el Día de la Expiación, y con ello borran sus obras, para que el Santo, bendito sea, cree entonces de nuevo, por así decirlo”.

Midrash Tehilim sobre el Salmo 102, traducido por el rabino William Braude, Yale University Press, volumen 2, página 155

El Eterno siempre nos ofrece la oportunidad de ser creados de nuevo, de convertirnos en una beriah jadasha, una Nueva Creación o Nueva criatura. ¿Cómo se logra esto?

Hakhel

En nuestra porción de la Torá, hay un mandamiento de reunir a Israel al final de cada siete años, durante Sucot, para escuchar la lectura de la Torah:

Al final de cada siete años, en el tiempo establecido del año de Shemitta , en la fiesta de Sucot, cuando todo Israel haya venido a presentarse ante Yahvéh tu Dios en el lugar que él elija, leerás esta ley ante todo Israel delante de ellos. Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los pequeños, y a tu extranjero que está dentro de tus ciudades, para que escuchen y aprendan, y teman a Yahvéh tu Dios, y guarden en cumplir todas las palabras de esta ley …”
Deuteronomio 31:10-13

Al Aderet , R’ Eliyahu David Rabinowitz-Teomim (1843-1905 d.C.), se le atribuye la idea de revivir la observancia del Hakhel en los tiempos modernos. Durante Sucot en 1945, se realizó la primera ceremonia oficial de celebración del Hakhel. Reunir y unir a Israel es un milagro en sí mismo, e incluso hay una bendición especial por ver una “multitud” de 600.000 judíos juntos. El Talmud dice,

Nuestros rabinos enseñaron: Si uno ve una multitud de israelitas, dice: ‘Bendito el que discierne los secretos, porque la mente de cada uno es diferente de la del otro, así como el rostro de cada uno es diferente del del otro.”

Berajot 58a, Edición de prensa de Soncino

¿Por qué el número 600.000? 

Siempre que se contaba a Israel en la Torah, eran 600.000 (Números 1:46, 26:51). Rabí Ari Kahn dice:

El Zohar lleva este paralelo numérico aún más lejos, afirmando que hay 600.000 letras en la Torah que deben ser paralelas a las 600.000 almas. (Ver Zohar Hadash Shir HaShirim 74d.)… Cada uno de Israel tiene para su alma una letra de las 600.000 letras de la Torah… De hecho, Israel es un acrónimo de y esh s hishim r ibo o tiyot l atorah , “hay 600.000 letras de la Torá”. (Migaleh Amukot, artículo 186)”.

R’ Ari Kahn, M’oray HaAish: Bamidbar, La Nación de Israel, Aish.com [2]

Como el número de almas en Israel, hay 600.000 letras en la Torá. El marroquí Mekubal R’ Yaakov Abuchatzeira (1807-1880 EC) comenta de manera similar que el nombre “Israel” es un notarikon (acróstico),

ישראלֹ

La palabra “Israel” puede leerse como un acrónimo de “ Y esh Shishim R ibo O tiot L atorah”, que significa: “ Hay seiscientas mil letras en la Torá

[600.000 almas, 600.000 letras, Rabeinu Yaakov Abuchatzeira, Petuchei Jotem, parashat Ki Tisa, antologado en Peninei Avir Ya’akov, p. 213; Traducido por M. Steinberger y E. Linas, Chabad.org] [3]

La tradición de que la Torah contiene 600.000 letras se repite en múltiples fuentes, sin embargo, si se cuentan las letras el número será 304.805. Los Rollos de la Torah no pueden tener una letra más ni una letra menos. Entonces, ¿cómo se puede resolver esta contradicción? 

ElJabad.org explica:

Hay más de 304.805 letras en la Torah, pero como usted notó, a menudo escuchamos acerca de las 600.000 letras en la Torá… [Una] vista explica que el recuento de 304.805 letras incluye solo aquellas que vemos, tinta negra contra pergamino blanco. Pero también están las letras en blanco sobre negro. La versión celestial, no física, de la Torah se describe como fuego negro sobre fuego blanco, y tanto el blanco como el negro son igualmente significativos. Las negras son las letras que vemos, mientras que las blancas, el espacio inverso entre las negras, son las letras que no vemos. La cuenta de 600.000 incluye tanto las letras blancas como las negras”.

¿Dónde están 600.000 letras de la Torá?, Malkie Janowski, Chabad.org [4]

Hay 304.805 letras negras en la Torah y 295.195 letras blancas en la Torah. Las letras blancas se esconden entre las letras negras. Cada letra equivale a un alma. Curiosamente, el Talmud dice:

אין בן דוד בא עד שיכלו כל נשמות שבגוף

El hijo de David no vendrá hasta que todas las almas del cuerpo estén completas”.

Yevamot 63b, Edición de prensa de Soncino

R’ Ari Kahn ilustra una visión increíble:

Ahora podemos concluir que hay 600.000 almas, aunque haya más de 600.000 personas: más de una persona puede compartir la misma “raíz del alma”. . . .Cada vez que se cuenta a la gente, el resultado es 600.000, más o menos; de hecho, el número 600.000 se ha convertido en un término descriptivo para la totalidad del pueblo judío. A nivel místico, el número 600.000 se identifica con el número de almas que componen la Nación de Israel. El Talmud enseña que la llegada del Mesías ocurrirá cuando todas estas almas estén “completas”.

R’ Ari Kahn, M’oray HaAish: Bamidbar, La Nación de Israel, Aish.com [5]

Nuestra porción de la Torá dice que Moshé completó la escritura de las letras de la Torá:

וַיְהִי כְּכַלֹּות מֹשֶׁה לִכְתֹּב אֶת־דִּבְרֵי הַתֹּורָה־הַזֹּ את עַל־סֵפֶר עַד תֻּמָּם
“Sucedió que cuando Moisés terminó de escribir las palabras de esta ley en un libro, hasta que se terminaron”.
(Deuteronomio 31:24)

R’ Ari Kahn hace una idea impactante:

Es fascinante observar que en 1948 había aproximadamente 600.000 judíos en el país, y no fue hasta cerca de 1967 que había 600.000 varones en edad de luchar. De acuerdo con una enseñanza en el Zohar de que Jerusalén sólo estará unida cuando haya 600.000 hombres en la tierra”.

R’ Ari Kahn, M’oray HaAish: Bamidbar,

La Nación de Israel, Aish.com [6]

Israel es como un Árbol de las Almas formado por 600.000 ramas. Como hay más de 600.000 judíos en el mundo, esto significa que algunos comparten una “raíz del alma” o que algunas almas están en la misma rama. Los no judíos que están conectados con Israel, son “injertados” en este árbol, compartiendo el alimento de la Vida del Universo. Si las almas de Israel forman las “ramas”, ¿quién es la Raíz?

Yejidá

Rashi comenta sobre Éxodo 19 y dice:

למשה ולישראל: שקול משה כנגד כל ישראל

Para Moisés y para Israel: Moisés era igual a todo Israel”.

Rashi citando la Mejilta, citado en Chabad.org [7]

Él está citando la Mekhilta de-Rabbi Ismael que dice:

 שקל משה כישראל וישראל כמשה, שקל רב כתלמיד ותלמיד כרב

Moisés se equipara con Israel, e Israel con Moisés; el maestro, con el discípulo, y el discípulo con el maestro. “que YHVH había sacado a Israel de Egipto”: Por la presente se nos informa que el éxodo de Egipto va por encima y en contra de todos los milagros y actos de poder que el Santo, Bendito sea, obró por Israel”.

Mekhilta de-Rabino Ismael 18:1, Sefaria.org [7]

Moshé Rabeinu, y por extensión Mashíaj, es la yejidá, el alma universal y que todo lo abarca, de Israel. Si bien está más allá del alcance de este artículo, existen cinco niveles del alma:

Nefesh > Jaya > Neshamá > Ruaj > Yejida

El nivel más alto es la Yejida. Daily Zohar comenta sobre Isaías 52:

«El alma de esta ‘nueva vida’ proviene del nivel más alto de Keter«.

“הִנֵּה יַשְׂכִּיל, עַבְדִּי; יָרוּם וְנִשָּׂא וְגָבַהּ, מְאֹד”

He aquí, Mi siervo prosperará, será exaltado y exaltado, y será muy alto” “Sólo cuando los cuatro lados conectados en unidad el alma del Mashíaj podría ser ‘liberada’ en Maljut. Los cinco niveles del alma: Nefesh, Ruach, Neshamah, Chaya y Yejida. El primer nivel de Nefesh existe en todos los seres vivientes. Ruaj y Neshamá pueden ser alcanzados por personas justas. El nivel de Chaya fue dado a Moisés y a otras almas de alto nivel en el nivel espiritual. Sólo un alma puede tener el nivel de Yejida y es el Mashíaj al que se le llama ‘Rey’. Su nivel de alma es uno con la luz infinita en el nivel de Keter”.

DailyZohar.com #1325 [8]

 Basta decir que el nivel del Mashíaj es extremadamente exaltado. Rebeco Yitzhak Ginsburgh dice:

Las dos palabras que forman el nombre Adam Kadmon aluden a su naturaleza paradójica del ser, por un lado un ser creado –Adán– y por otro lado una manifestación de la Divinidad primordial –Kadmon. Por esta razón, a menudo se considera que Adam Kadmon representa el alma arquetípica del Mashíaj, la yejidá general de todas las almas de Israel, la “corona” suprema de toda la Creación de Dios, el “intermedio” Divino que revela el Infinito primordial a lo finito creado. realidad

Rebeco Itzjak Ginsburgh, Adam Kadmon, Hombre Primordial, Inner.org

Cuando Adam HaRishon (el Primer Hombre) pecó, todas las almas quedaron atadas a la suya como una colcha de retazos. Adán tenía el nivel de yejidá, que contenía todas las almas dentro de sí mismo. Cuando pecó, todas las almas quedaron manchadas por el consejo de la serpiente. Asimismo, el Alma del Mashíaj es un alma que lo abarca todo. Cuando uno hace teshuvá, arrepentimiento, su alma es tomada del Alma de Adam HaRishon y entretejida en el Alma de Adam Ilaya (el Adán Celestial) también llamado Adam Kadmom (Adán Primordial). El apóstol Pablo habla de este concepto en su primera epístola a los Corintios:

El primer hombre ( אדם הראשון ), Adán, se convirtió en alma viviente.’ El último Adán ( אדם האחרון ) se convirtió en espíritu vivificante… El primer hombre es de la tierra, hecho de polvo. El segundo hombre es el Señor del cielo”.

1 Corintios 15:45-47

El Baal Shem Tov, R’ Israel ben Eliezer (1698 – 1760 d. C.) comenta:

Cada judío debe perfeccionar y preparar la parte del Mesías (Komat HaMashiach) que se relaciona con su propia alma. Como es sabido, la palabra “Adán” es un acrónimo de “Adán, David, Mesías”. El tamaño de Adán abarcaba desde un extremo de la tierra hasta el otro, e incluía en ella todas las almas de Israel (Chagiga 12a). Sin embargo, después del pecado su estatura disminuyó. Asimismo, el alma del Mesías estará compuesta por las 600.000 almas de Israel, como lo era antes del pecado de Adán. Por lo tanto, cada judío debe preparar aquella porción del Mesías que le corresponde, hasta que toda la estructura esté fijada y establecida. Entonces habrá Unificación universal, sin fin. ¡Que sea pronto en nuestros días!


Baal Shem Tov, Me’or Einayim,

Pinjás, Ki Savo, Levítico, Números, Deuteronomio, traducido por R’ Eliezer Shore,

BST Publishing, pág. 164-165

El comentario dice:

Comentario: Komat HaMashiaj – literalmente, la “estructura del Mesías”. El alma del Mesías, como la de Adán, incorpora todas las almas del pueblo judío, desde los antepasados ​​hasta la última generación. Cada judío tiene su lugar en el alma del Mesías. Trabajando para refinar la propia alma, se construye el alma colectiva del Mesías y la redención se acerca”.

El Nuevo Testamento explica el mismo concepto:

A algunos les dio para que fueran emisarios; y algunos, profetas; y algunos, evangelistas; y algunos, pastores y maestros; para el perfeccionamiento de los santos, para la obra de servicio, para la edificación del cuerpo del Mesías; hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre adulto (ha’adam hashalem), a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías (shiur komat m’lo HaMashíaj); para que ya no seamos niños, sacudidos de un lado a otro y llevados de un lado a otro de todo viento de doctrina, por engaño de los hombres, con astucia, tras las artimañas del error; pero hablando verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, el Mesías; de quien todo el cuerpo, unido y unido por lo que cada coyuntura suministra, según la medida de cada miembro
(Efesios 4:11-16)

Teshuvá del Tzadik

Los Evangelios registran el siguiente relato:

“Entonces Yeshua vino de Galilea al Jordán, a Yojanán, para ser sumergido por él. Pero Yojanán se lo habría impedido, diciendo:
“Necesito ser sumergido por ti, ¿y tú vienes a mí? 
Pero Yeshúa, respondiendo, le dijo:
Déjalo ahora, porque este es el camino adecuado para que cumplamos toda justicia”. 
Luego se lo permitió”.

(Mateo 3:13-15)

Yojanán el Inmersor está confundido porque está ofreciendo la inmersión de teshuváh (arrepentimiento). ¿De qué necesita arrepentirse el Mesías? ¡Él no tiene pecado! Para descubrir el secreto, debemos acudir a los Sabios. El Talmud dice sobre el poder de la teshuváh (arrepentimiento):

«R’ Meir solía decir:
Grande es el arrepentimiento, porque por el bien de una sola persona que se arrepiente, el mundo entero es perdonado«.

Yoma 86b, Edición de prensa de Soncino

R’ Tzadok HaKohen de Lublin comenta:

Esto sucede porque el penitente despierta los pensamientos de teshuvá en los corazones de los demás. Pero no todos tienen la capacidad de ser esta única persona [cuyo arrepentimiento puede ocasionar el perdón para el mundo entero]. Tal persona aún no ha existido, porque esa única persona sólo será el Mesías, hijo de David. [Para realizar esta tarea] su alma debe comprender todas las demás almas…”

R’ Tzadok HaKohen de Lublin,

Zidkat HaZaddik, 159, citado en The Religion Thought of Hasidism, Normal Lamm, pág. 575

Él también dice:

Será el Mesías, a causa de su arrepentimiento, el mundo entero será perdonado”.

Pri Tzaddik, Shlach Lecha 12, La luz oculta, Dr. Tsvi Sadan, Vine of David, pág. 32

Rebe Najman dice:

El tzadik se arrepiente en nombre de Israel. Por lo tanto, cuanto más cerca estén las personas de él, más fácil les resultará arrepentirse y volver a Dios. Porque el tzadik se arrepiente por ellos”.

Likutey Etzot, Tzaddik, 105, traducido por R’ Avraham Greenbaum, Instituto de Investigación Breslov, pág. 251-252

R’ Dresner explica en su asombroso libro Zaddik, cómo el Justo se identifica con la gente y se conecta con ella.

La culpa del tzadik, por otra parte, puede ser una culpa de completa ficción. . . Es una culpa que en realidad no existe en absoluto. Pero hay ocasiones en las que el Tzadik debe ir más allá de lo que es justo y aceptar con amor la situación del pueblo como propia, aunque no sea culpa suya”.

R ‘Samuel Dresner, El Zaddik, La doctrina del Zaddik según los escritos del rabino Yaakov Yosef de Polnoy, Schocken Books, pág. 201

Rebe Najman dice de los verdaderos tzadikim:

Los verdaderos Tzadikim expían los pecados, como está escrito, “pero el hombre sabio traerá expiación”. 
(Proverbios 16:14)

Likutey Etzot, Tzaddik, 14, traducido por R’ Avraham Greenbaum,
Instituto de Investigación Breslov, pág. 227

Nacido de nuevo

En un pasaje famoso, aunque poco comprendido, de los Evangelios (Juan 3:1-10) leemos sobre la siguiente interacción entre Yeshúa de Nazaret y el famoso fariseo Nicodemo. Examinemos el texto,

Había entonces un hombre de los fariseos llamado Nicodemo, gobernante de los judíos”.

Nicodemo” traduce el hebreo Nakdimon . Muchos eruditos señalan que en el Talmud se le conoce como נקדימון בן גוריון Nakdimon ben Gurion. Taanit 19b-20a cuenta la historia de cómo adquirió el apodo de ‘Nakdimon’, a través de un milagro en el que el sol se detuvo para él (como lo hizo para Moshe y Yehoshúa ) y que su nombre original era Buni [9]. El texto dice,

Éste vino a él de noche y le dijo: Rabí, sabemos que tú eres un maestro venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si Dios no está con él”.

Note cómo Nakdimon dice que SABEMOS que eres un maestro de Dios. Nosotros (los fariseos) sabemos esto. Yeshúa respondió:

En verdad, os digo que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios”.
Nicodemo le dijo:

“¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
“Yeshua respondió:

De cierto os digo, que el que no nace de agua y de espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es. Lo que nace del Espíritu es espíritu. No os maravilléis de que os haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo… ¿Eres tú maestro de Israel y no entiendes estas cosas?

(Juan 3:1-10)

Basado en la respuesta de Yeshúa, esta debería ser una enseñanza bien conocida dentro del judaísmo. De hecho, el Talmud dice:

גר שנתגייר ־ כקטן שנולד דמי

“…el que se ha hecho prosélito es como un niño recién nacido”.

Yevamot 22a, Edición de prensa de Soncino

Se cuenta una historia jasídica sobre el rabino de Lublin:

Le preguntaron al rabino de Lublin: “¿Por qué en el Libro sagrado del Esplendor, la vuelta a Dios que corresponde a la emanación ‘comprensión’ se llama ‘Madre’?
 Explicó: “cuando un hombre confiesa y se arrepiente, cuando su corazón acepta el Entendimiento y se convierte a él, se vuelve como un niño recién nacido, y su propia vuelta a Dios es su madre”.

Cuentos de los jasidim, primeros maestros, Martin Buber, Schocken Books, pág. 314

Note que Yeshúa dice: “lo que es nacido de carne, carne es, lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. 

La que da a luz abajo es la madre. Basándonos en el concepto de “como es arriba, es abajo”, podemos comparar el Espíritu con la “madre”. Es importante señalar que esto no es literal, sólo que, como seres finitos, podemos relacionarnos con los Atributos del Eterno de maneras que podamos entender. Rebe Najman se hace eco de este concepto:

Ha-EiM (la madre) alude a Binah – que corresponde a IMma (madre) – y a las Sefirot Superiores”.

Torá de Rebe Najman: Números-Deuteronomio Volumen III, Instituto de Investigación Breslov, Ubicación 8313, edición Kindle

Si bien está más allá del alcance de este artículo, esta declaración vincula el Ruaj HaKodesh, el Espíritu Santo, con el Partzuf de la ‘Madre Superior‘ (hebreo: Imma Ila’ah ) de quien las almas nacen desde arriba, convirtiéndose en nuevas creaciones. Respecto al Partzuf de la ‘Madre/Hija Inferior’ (Imma HaTata’ah). Esto se menciona en el libro de Apocalipsis (12:1-6, 21:2). Hay un texto titulado Evangelio de los Hebreos en el que Yeshúa identifica al Espíritu como “su madre”:

Así también mi madre, el Espíritu Santo, me tomó de uno de mis cabellos y me llevó al gran monte Tabor”.

Orígenes citando el Evangelio de los Hebreos, Comentario a Juan 2:12

Si bien esta explicación es insuficiente, los sabios lo entenderán. En este punto, es importante centrarse en el concepto de convertirse en una nueva creación, un beriah jadasha, también traducido «nueva criatura» como dice la segunda carta a los Corintios:

De modo que si alguno está en el Mesías, nueva creación es ( בריה חדשה ). Las cosas viejas han pasado. He aquí que todas las cosas son hechas nuevas”.
(2  Corintios 5:17)

Más allá del tiempo.

Rabí Jaim Kramer describe la maravilla del Mashíaj así:

“…Atik incluye todo el tiempo y el espacio – pero lo trasciende todo. 
El alma del Mashíaj “reside” dentro de Atik, y es de este nivel de donde se extraerán todos sus poderes. Y, dado que él trasciende el tiempo y el espacio, Mashíaj puede trascender cada transgresión jamás cometida y rectificarla, porque dado que puede trascender todo lo que se haya hecho, puede llevar a cada persona a un estado anterior a haber pecado. . . Con el poder inherente a este nivel exaltado, Mashíaj podrá llevar al mundo a un estado de perfección”.

Mashíaj, Quién, Qué, Por qué, Cómo, Dónde, Cuándo, por Chaim Kramer, Instituto de Investigación Breslov, pág. 209

R ‘Noson escribe:

Hay personas cuyas almas están gravemente dañadas. Incluso cuando llegan al Tzadik todavía están hundidos en todos sus deseos corporales…
Podría parecer una tarea imposible elevar estas almas y renovarlas como un niño no nacido en el útero. Pero hay un Tzadik que ha alcanzado el más asombroso de los niveles y que tiene el poder de elevar incluso almas que están tan gravemente dañadas como éstas. Él puede renovarlos como un niño recién formado que crece en el útero”.

Likutey Etzot, Tzadik, 25, traducido por R’ Avraham Greenbaum,
Instituto de Investigación Breslov, pág. 230

Cuando falleció su amigo Michele Besso, Albert Einstein dijo:

«La gente como nosotros, que creemos en la física, sabemos que la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente».

Rebe Najman escribió 100 años antes que Einstein:

En realidad, el tiempo no existe. El tiempo es sólo una ilusión… Nuestras nociones del tiempo son pura ilusión. Alguien que reflexione sobre esto detenidamente seguramente pondrá todas sus fuerzas en abandonar las vanidades de esta existencia limitada en el tiempo y pondrá toda su esperanza en aquello que está más allá del tiempo. Debes tener fe en Aquel que está más allá del tiempo. Entonces nada en este mundo podrá derribarte. Dondequiera que estés, siempre podrás recordar: “Hoy te he parido” (Sal. 2:7). Estas palabras se refieren al Mashíaj que está en un reino más allá del tiempo. Allí todo encuentra curación. El tiempo pasado se anula por completo.. . Sólo existe el hoy. Hoy naciste. ¡Literalmente! Todo lo que está mal en el mundo es parte de la “obra malvada que se hace bajo el sol” en el mundo limitado en el tiempo. . . ¿Qué remedio hay para todos los días y años? ¿Todo el tiempo que [uno] desperdicia en malas acciones? Su única esperanza está en el reino más allá del tiempo. De ahí proviene toda curación. Será como si hoy volviera a nacer. Mientras tengas fe –en Dios, en el Mundo Venidero y en el Mesías que está más allá del tiempo– tendrás esperanza eterna”.

Rebe Najman de Breslov, Meshivat Nefesh, Restaura mi alma,
Traducido por Avraham Greenbaum, Instituto de Investigación de Breslov, pág. 88-89


Referencias

  1. Rabino Israel Baal Shem Tov, citado en Chabad.org
  2. R’ Ari Kahn, M’oray HaAish: Bamidbar, La Nación de Israel , Aish.com
  3. 600.000 almas, 600.000 letras, Rabeinu Yaakov Abuchatzeira , Petuchei Jotem, parashat Ki Tisa, antologizado en Peninei Avir Ya’akov, p. 213; Traducido por M. Steinberger y E. Linas, Chabad.org
  4. ¿Dónde están las 600.000 letras de la Torá?, Malkie Janowski , Chabad.org
  5. R’ Ari Kahn, M’oray HaAish: Bamidbar, La Nación de Israel , Aish.com
  6. Rashi citando la Mejilta, citado en Chabad.org
  7. Mekhilta de Rabí Ismael 18:1 , Sefaria.org
  8. DailyZohar.com #1325
  9. Nakdimon ben Gurion se menciona en Taanit 19b-20a, Ketubot 65a-66b, Gittin 56a, Avodah Zarah 25a, Sifre hasta Deuteronomio 305, Mekhilta Bachodesh 1, Pirkei de-Rebbi Eliezer 2, Lamentaciones Rabbah 1:16, Kohelet Rabbah 7:11. , Avot de-Rabino Natan 6:3, y posiblemente Sanedrín 43a. Ver entradas en la Enciclopedia Judía , Encyclopedia Judaica

¿QUÉ SIGNIFICA SABER DISCERNIR EL CUERPO DEL SEÑOR?

Por David Nesher

1 Corintios 11
27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.


Para entender esta expresión es necesario, en primer lugar, conocer que quería decir Pablo cuando emplea la palabra “cuerpo” y cuáles son las actividades y actitudes que afectan a éste.

El «Nido De Pájaro» (Qan HaTzippor) y el «Palacio del Mesías»

por Ben Burton

La Parashá Ki Tetzé (Devarim / Deuteronomio 21:10 al 25:19) contiene lo que se dice que es la mitzvá o mandamiento menos importante de toda la Torah.

“Si se te presenta en el camino un nido de pájaro (קַן־צִפֹּור – Qan HaTzippor), en cualquier árbol o en el suelo, con crías o huevos, y la madre sentada sobre las crías o sobre los huevos, no tomarás la madre con las crías: ciertamente dejarás ir a la madre, pero a las crías podrás tomarlas para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días”.

(Deuteronomio 22:6-7)

El Midrash Tanjumá afirma:

No hay mitzvá [de cumplir] más fácil que expulsar a la madre pájaro del nido. ¿Y cuál es su recompensa? «Para que te beneficies y vivas mucho tiempo«.

Midrash Tanchuma, Ki Tetze, Rosenwald Edition, traducido por Avrohom Davis, Volumen 8, Eastern Book Press, pág. 218

Esta es una de las pocas mitzvot cuya recompensa está especificada, que es el equivalente a honrar a los padres. El Pirkei Avot dice:

Tenga cuidado tanto con una mitzvá leve como con una grave, ya que no conoce la recompensa asignada de las mitzvot”.

Pirkei Avot 2:1

Yeshúa enfatiza que todos los mandamientos de la Torah son de importancia crítica, incluso los «menores» o «pequeños«.

Por tanto, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos más pequeños, y enseñe a otros a hacerlo, muy pequeño será llamado en el Reino de los Cielos; pero el que las haga y las enseñe, será llamado grande en el Reino de los Cielos”.
(Mateo 5:19)

El sabio Maharal , R’ Yehudah Lowe ben Bezalel de Praga (1512 – 1609 d. C.), comenta:

Cuando se despide a la madre pájaro, se preserva el asentamiento del mundo, porque el nido no se destruye y la madre puede empezar de nuevo. Al contribuir a la eternidad de la existencia, un individuo se adhiere al bien, que es una larga vida [en el Mundo Venidero]. Lo mismo se aplica al honor de los padres…” Maharal, Cachorro de León de Praga, Gur.

Arye, traducido por Moshe David Kuhr , Editorial Gefen, Volumen III, pág. 152

El sabio Sforno, R’ Ovadya ben Yaakov Sforno (1475-1550 d.C.) escribe:

He aquí, al alejar (a la madre pájaro) del nido, uno realiza un acto de bondad en beneficio de las masas, (es decir) la preservación de las aves del campo que son propiedad sin dueño”.

Sforno, Devarim 22, Mesorah Publishing, Ltd., pág. 937

Rabí Moshe Alshich también destaca el hecho de que el pájaro y sus polluelos “no tienen dueño”. Por tanto, estaríamos en nuestro derecho de llevarnos tanto a la madre como a los polluelos. Sin embargo, la Torah exige que uno se contenga en este asunto, por el bien de toda la creación. 

El Ramban, Rabí Moshe ben Najman, comenta que la razón de esta mitzvá es “que no debemos tener un corazón cruel ni ser despiadados”. Explica que quien se lleva tanto a la madre como a los polluelos equivale a quien destruye una especie. 

Rabí Bachya ben Asher está de acuerdo y destaca la conexión con el mandamiento de no sacrificar a una madre animal y a su descendencia el mismo día (Levítico 22:25). 

El Rambam, R’ Moshe ben Maimon, comenta que la madre pájaro sufriría si viera que le quitan a sus polluelos.

La preocupación de la Torah por “los más pequeños” es notable. Según el argumento de kal v’ jomer, si uno debe ser compasivo con un pájaro, ¡cuánto más debe ser compasivo con su prójimo! Si uno es fiel en pequeña escala, será fiel en mayor escala. 

Desde esta mitzváh, el Maestro Yeshúa enfatiza la compasión del Eterno por los humanos, al resaltar su cuidado por los pequeños gorriones:

¿No se venden dos gorriones por una moneda de assarion? Ninguno de ellos cae a tierra sin la voluntad de vuestro Padre, sino que hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Por tanto, no tengas miedo. Vosotros valéis más que muchos gorriones”.
(Mateo 10:29-31)

Este mandamiento de compasión incluso se explica como relacionado con traer a Eliyahu HaNavi (Elías el Profeta) y al Mesías mismo. El Midrash Rabá comenta:

SOLTARÁS AL PÁJARO. Los rabinos dijeron: Si has cumplido el precepto de dejar ir al pájaro, merecerás también cumplir el precepto de dejar ir en libertad al esclavo hebreo. ¿De dónde esto? Porque está dicho: “Y cuando lo dejes ir libre de ti” (Deuteronomio 15:13). Otra explicación… Si cumples este precepto, acelerarás la venida del Rey Mesías, de quien las Escrituras usan la expresión shiluaj (envío gratuito), como está dicho: “Que envíen gratuitamente las patas del buey y del asno” (Isaías 32:20). Otro comentario: R. Tanhuma dijo: Si cumples este precepto, acelerarás la venida del profeta Elías, de bendita memoria, de quien las Escrituras usan la expresión ‘shiluaj’, como está dicho: “He aquí, enviaré ( sholeach) al, Elías el profeta” (Mal. 3:23); y él vendrá y os consolará. ¿De dónde se deriva esto? Porque está dicho: «Y él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos (ib. 24)».

Deuteronomio Rabá 6:7, Edición de prensa de Soncino

R’ Levi Yitzhak de Berditchev (1740 – 1809 CE) vuelve a contar una hermosa alegoría de nuestro paso,

Turey Zahavescribe que depende de nosotros “despertar la mañana y no esperar a que la mañana nos despierte”. Se alude a este pensamiento en nuestro versículo anterior cuando la Torá habla de “mañana”, es decir, la palabra צפור en arameo es צפרא “brillo, mañana”. Si tuviéramos que traducir este versículo alegóricamente, sería algo como esto: “cuando experimentas un despertar espiritual, brillo, indicando que Dios ha allanado el camino para que adquieras conocimientos, conocimientos que te revelan algo acerca de un mundo más allá. nuestro mundo físico, realizarás buenas obras y estudiarás Torá para calificar para eventualmente ser miembro de la sociedad que habita ese mundo”.

R’ Levi Yitzhak de Berditchev, Kedushat Levi, Ki Teytze, traducido por R’ Eliyahu Munk, pág. 764 

El Palacio del Mesías

Basado en este pasaje, en el Zohar se teje una narrativa increíble sobre el “Nido del Pájaro”, que es un término para el Palacio Celestial del Mesías. El Zohar pinta este cuadro increíble,

בְגּוֹ גִּנְתָּא דְּעֵדֶן, מֵהַהוּא אֲתָר דְּאִתְקְרֵי קַ”ן צִפּוֹ”ר, וְיִ תְּעָר בְּאַרְעָא דְּגָלִיל
זוהר, שמות

Entonces el Mesías surgirá del Jardín del Edén, de ese lugar que se llama ‘El Nido de Pájaro’. Se levantará en la tierra de Galilea, y en aquel día el mundo entero será estremecido y todos los hijos de los hombres buscarán refugio en cuevas y lugares pedregosos. Respecto a ese tiempo está escrito: ‘Y entrarán en las cavernas de las peñas y en las cuevas de la tierra, por temor de Jehová y por la gloria de su majestad, cuando se levante para hacer temblar terriblemente la tierra’ (Isa .2:19). ‘La gloria de su majestad’ se refiere al Mesías cuando se revelará en la tierra de Galilea .; porque en esta parte de Tierra Santa comenzó primero la desolación, y por eso allí se manifestará primero, y desde allí comenzará a guerrear contra el mundo. Después de los cuarenta días, durante los cuales la columna estará entre el cielo y la tierra ante los ojos del mundo entero, y el Mesías se habrá manifestado, saldrá del Oriente una estrella abigarrada y resplandeciente, y otras siete las estrellas la rodearán y harán guerra contra ella por todos lados, tres veces al día, durante setenta días, ante los ojos de todo el mundo. . . el Mesías estará escondido durante doce meses en la columna de fuego, que volverá otra vez, aunque no será visible. Después de los doce meses, el Mesías será llevado al cielo en esa columna de fuego y recibirá allí poder, dominio y la corona real. Cuando descienda, la columna de fuego volverá a ser visible a los ojos del mundo, y el Mesías se revelará, y naciones poderosas se reunirán a su alrededor, y él declarará la guerra a todo el mundo. En aquel tiempo el Santo mostrará su poder ante todas las naciones de la tierra, y el Mesías se manifestará en todo el universo, y todos los reyes se unirán para luchar contra él, y aun en Israel se encontrarán algunos. malvados que se unirán a ellos en la lucha contra el Mesías”.

Zohar 2:8a-b, Edición de prensa de Soncino

El Rabí Jaim Vital, discípulo de Rabí Yitzhak Luria, comenta:

Así como encontramos que Moshé Rabeinu ascendió al cielo, en cuerpo y alma, y ​​permaneció allí durante cuarenta días… de manera similar, Mashíaj, con la ayuda del Todopoderoso, tendrá el mérito de alcanzar esa alma elevada. Entonces se dará cuenta de que en realidad es el Mashíaj, aunque nadie más se dará cuenta de ello. Este es el secreto al que alude el Zohar: ‘Mashíaj será revelado, pero nadie lo percibirá’. Poco después, el Mashíaj será escondido, en cuerpo y alma, en ese pilar Divino [la incubación espiritual de esta alma sublime]… Entonces el Mashíaj se elevará al cielo tal como Moshé ascendió al firmamento, y posteriormente [regresará] y será revelado completamente para que todos lo vean. Todo el pueblo judío lo percibirá y acudirá en masa a Él”.

R’ Jaim Vital, Arba Mei’os Shekel Kesef, pág. 68, citado en Y Él nos redimirá, Mendelsohn Press pág. 134, cf. Sha’ar Hagilgulim capítulo 13

Volviendo al Zohar, continúa su hermoso recorrido:

Este pasaje”, dijo, “lo interpretamos como un mandamiento esotérico de la Torah, que contiene misterios de doctrina, senderos y caminos conocidos por la Comunidad y que pertenecen a los treinta y dos senderos de la Torá”. 
Luego, volviéndose hacia R. Eleazar, su hijo, dijo: ‘En el momento en que se levante el Mesías, habrá grandes maravillas en el mundo. Mira ahora, en el Paraíso inferior hay un lugar secreto y desconocido, bordado de muchos colores, en el que se esconden mil palacios de anhelo. Nadie puede entrar en él, excepto el Mesías, cuya morada está en el Paraíso. El Jardín está rodeado de multitudes de santos que consideran al Mesías como su líder, junto con muchas huestes y grupos de almas de los justos que se encuentran allí. 
En lunas nuevas, festivales y sábados, entra en ese lugar para encontrar gozoso deleite en esos palacios secretos. Detrás de esos palacios hay otro lugar, enteramente escondido e indescubrible. Se llama «Edén» y nadie puede entrar para contemplarlo. 
Ahora el Mesías se esconde en sus afueras hasta que se le revela un lugar que se llama ‘el Nido del Pájaro’. Este es el lugar proclamado por ese Pájaro (la Shekinah) que vuela sobre el Jardín del Edén todos los días… El Mesías entra en esa morada, levanta sus ojos y contempla a los Padres (Patriarcas) visitando las ruinas del Santuario de Dios. el percibe levanta sus ojos y contempla a los Padres (Patriarcas) visitando las ruinas del Santuario de Dios. el percibe levanta sus ojos y contempla a los Padres (Patriarcas) visitando las ruinas del Santuario de Dios. el percibe madre Raquel, con lágrimas en el rostro; el Santo, bendito sea, trata de consolarla, pero ella se niega a ser consolada (Jer. 31:14). 
Entonces el Mesías alza su voz y llora, y todo el Jardín del Edén tiembla, y todos los justos y santos que allí están prorrumpen en llanto y lamentación con él. Cuando el llanto y el llanto resuenan por segunda vez, todo el firmamento sobre el Jardín comienza a temblar, y el grito resuena desde quinientas miríadas de huestes celestiales, hasta llegar al Trono más alto. Entonces el Santo, bendito sea, llama a ese ‘Pájaro’, que luego entra en su nido y viene hacia el Mesías, y revolotea, lanzando extraños gritos. Luego, desde el Trono santo, el Nido de Pájaro y el Mesías son convocados tres veces, y ambos ascienden a los lugares celestiales, y el Santo les jura destruir el reino malvado (Roma ) de mano del Mesías, para vengar a Israel y darle todos los bienes que le ha prometido. Entonces el Pájaro regresa a su lugar. El Mesías, sin embargo, vuelve a estar escondido en el mismo lugar que antes”.

Zohar 2:8a-b, Edición de prensa de Soncino

Recapitulando algunos de estos asombrosos pasajes del Zohar y comentarios de R’Vital, aprendemos que:

  • Una estrella en Oriente brilla ante el mundo anunciando al Mesías
  • Cuando el Mesías venga por primera vez, nadie, ni siquiera su propia familia, lo reconocerá. 
  • El Mesías se revela en la tierra de Galilea
  • El Mesías estará oculto
  • El Mesías ascenderá al cielo para recibir poder, gloria y la corona de YHVH.
  • El Mesías desciende y regresa
  • Todos los reyes de la tierra vienen a pelear contra él.

Para quienes no están familiarizados con el Nuevo Testamento (Escritos Mesiánicos), todos estos elementos están presentes en sus páginas. Como dijo una vez R’ Yitzhak Lichtenstein cuando comenzó a leer el Nuevo Testamento:

Busqué espinas y recogí rosas”.

Rebeco Yitzhak Lichtenstein

Reuniendo a los polluelos

El Tikkuney Zohar 12b dice que el “nido de pájaro” se refiere al exilio de la Shekhinah (o Presencia Divina). 

El R’ Bachya ben Asher, conocido como Rabbeinu Bachaye (1255-1340 CE) describe que la palabra «madre» como:

“…una referencia a la emanación Binah, la fuente de la cual las siete emanaciones inferiores derivan su aporte espiritual en cada ciclo de shemittah de siete años para renovar la faz de la tierra. La tierra es el Qan HaOlam (el Nido del Mundo). Se la conoce como Im HaOlam, “Madre del Mundo”, como la “madre pájaro”, ya que eclosiona a todas las criaturas”.

R’ Bachya ben Asher sobre Deuteronomio, traducido por R’ Eliyahu Munk, Lambda Publishers, Volumen 7, pág. 2631 – 2632

El Rebe Najman se hace eco de este concepto:

Ha-EiM (la madre) alude a Binah – que corresponde a IMma (madre) – y a las Sefirot Superiores”.
Torá de Rebe Najman, Volumen III,
Instituto de Investigación Breslov.

Hay una historia jasídica que se cuenta sobre el rabino de Lublin:

Le preguntaron al rabino de Lublin: “¿Por qué en el Libro sagrado del Esplendor (Zohar), la vuelta a Dios que corresponde a la emanación ‘comprensión’ se llama ‘Madre’? Explicó: “cuando un hombre confiesa y se arrepiente, cuando su corazón acepta el Entendimiento divino y se convierte a él, se vuelve como un niño recién nacido, y su propia vuelta a Dios es su madre”.

Cuentos de los jasidim, primeros maestros,
Martin Buber, Schocken Books, pág. 314

Nuestro Maestro Yeshúa explicó en el Evangelio de Juan:

¡Es verdad, os digo que el que no nace del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios! 
Lo que nace de la carne, carne es. Lo que nace del Espíritu es espíritu. 
No os maravilléis de que os haya dicho:
‘Os es necesario nacer de nuevo!»
(Juan 3:5-7)

Si bien está más allá del alcance de este artículo, esta declaración vincula al RuaJ HaKodesh (el Espíritu Santo), con el Partzuf de la ‘Madre Superior‘ (Imma Ila’a) de quien las almas nacen desde arriba, convirtiéndose en nuevas creaciones. Respecto al Partzuf de la ‘Madre/ Hija Inferior ‘ (Imma HaTata’ah). Esto se menciona en Apocalipsis 12:1-6, 21:2. Si bien esta explicación es insuficiente, los sabios lo entenderán. El Ben Ish Jai comenta sobre el pasaje:

“ בדרך ba-derekh (en el camino) significa que esto dependerá de hacer teshuvá (arrepentimiento) que también se llama “ דרך derekh”, como explicaron nuestros Rabinos de bendita memoria en Midrash Yalkut Shimoni con respecto a Tehilim 25:8 (Él instruye pecadores en el camino) y sabemos que la teshuvá acelerará la geulah. בכל עץ (en todos los árboles) como un remez de la Torá, que puede provocar la geulah. . . También sabemos que la Torá se llama “ עץ ” (árbol) como vimos en Mishli 3:18 (es árbol de vida para quienes se aferran a él).  האם רבצת (y la madre está sentada) significa que no debemos subestimar el valor de estos dos tikunim, ya que la madre es un remez de la Shejiná que es “ רבצת” sentado en galut (exilio). . .”

Ben Ish Jai, Aderet Eliyahu,
traducido por Rav Eliyahu Nissim Atias, Volumen 2, págs. 737 – 738

En una declaración asombrosa, Yeshúa, con el corazón roto, le habla a Jerusalén:

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ella son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mateo 23:37)

El Rebe Najman comenta:

Los “pollitos y huevos” representan almas que son débiles y requieren la protección y cuidado de “la madre pájaro”, es decir, el tzadik”.

Torá de Rebe Najman, Volumen III,
Instituto de Investigación Breslov, pág. 310

En este nivel, Rebe Najman explica que ‘guardar a los polluelos‘ se refiere a ‘elevar a las almas perdidas‘ que son débiles y que han «descendido a las degradaciones y humillaciones de este largo exilio» y requieren la crianza del Tzadik (término que señala al Mesías). El Tzadik está escondido en el Qan Tzippor (el Nido del Pájaro), esperando que Israel esté listo. Increíblemente, la palabra pájaro “Tzippor” escrita en su forma completa equivale al valor de YESHÚA:

ציפור = ישוע = 386

Hay una hermosa historia del Baal Shem Tov, contada por Howard Schwartz, que es la siguiente:

El Baal Shem Tov estaba una vez orando con sus jasidim. Ese día oró con gran concentración, no sólo palabra por palabra, sino letra por letra, para que los demás terminaran mucho antes que él. Al principio lo esperaron, pero al poco tiempo perdieron la paciencia y uno a uno se fueron”.

 Más tarde, el Baal Shem Tov se acercó a ellos y les dijo:

Mientras oraba, subí la escalera de vuestras oraciones hasta el Paraíso. Mientras ascendía, escuché una canción de indescriptible belleza. Por fin llegué al palacio del Mesías, en lo más alto de los cielos, conocido como el Nido del Pájaro. El Mesías estaba parado junto a su ventana mirando hacia un árbol de gran belleza. “… Seguí su mirada y vi que sus ojos estaban fijos en una paloma dorada, cuyo nido estaba en las ramas más altas de aquel árbol. Fue entonces cuando me di cuenta de que la canción que impregna todo el Paraíso provenía de esa paloma dorada. Y entendí que el Mesías no podía soportar estar sin esa paloma y su canto ni por un momento. Entonces se me ocurrió que si podía capturar la paloma y traerla de regreso a este mundo, el Mesías seguramente me seguiría. Así que ascendí más alto, hasta que estuve al alcance de la paloma dorada. Pero justo cuando lo alcancé, la escalera de oraciones se derrumbó”.

[Árbol de las almas, «La escalera de las oraciones», Howard Schwartz, Oxford University Press, pág. 490]

En otras palabras, la redención depende de Israel, si ‘escuchan su voz‘. El libro Tomer Devorah of the Ramak , R’ Moshe Cordevero (1522-1570 d.C.), dice:

כצִיפר נודדת מִן קנה ־ שהִיא השכינה , כן אִיש נודד מִמקוֹמוֹ, ונטיר לה, ואומי דלא יתיב לאתריה עד דיחזיר לה לאתרה (זוה”ק תצא דף רעה). הנה גם הוא מחֹלל מפשעינו מדכא לרצונו מעונותינו ורפואת שניהם בידינ ו
רבי משה קורדובירו, תומר דבורה, פרק ה

Como un pájaro que se aleja de su nido” – [el “pájaro”] refiriéndose a la Shejiná, “así es un hombre (refiriéndose a YHVH) que se aleja de su lugar” (Mishlei 27:8). 
Él (YHVH) la espera (a la Shejináh) y jura que no regresará a Su lugar hasta que La devuelva a Su lugar (Zohar Saitzei 278a). 
Así, también Él está enfermo a causa de nuestras transgresiones , aplastado voluntariamente a causa de nuestras iniquidades. La curación de ambos está en nuestras manos”.

Tomer Devorah, Capítulo 5, 21 del mes, Publicaciones Tomer, pág. 54


Publicado por Ben Burton el 29 de agosto de 2017 – Traducción y adaptación anónima

¿Qué significa «discernir el Cuerpo (de las almas) del Señor?

Autor: Jeremy Chance Springfield


Las cartas del sheliaj (apóstol) Pablo abordan muchos temas, pero uno en particular se repite. En cuatro de las siete congregaciones diferentes a las que escribió, Pablo habló del concepto de que los creyentes son el «cuerpo» del Mesías. En esas referencias dispersas pero frecuentes, menciona este concepto en diversos contextos y detalles, pero la noción central es la misma en todo momento: ¡los creyentes constituyen de alguna manera espiritual el cuerpo del Mesías en esta Tierra!

La interpretación más común de esto es que los creyentes son un «grupo» o «congregación» que trabajan juntos, unidos en espíritu y enfoque para cumplir los objetivos mesiánicos en este mundo.

Aunque esto no es falso, no da cuenta de las nociones hebraicas que hay detrás de lo que Pablo estaba transmitiendo. Hay que recordar que fue educado no sólo en el judaísmo, sino también en la secta rabínica de los fariseos, educado por un fariseo para ser fariseo (véase: Hechos 23:6). Su aprendizaje también fue supervisado por Gamaliel (ver: Hechos 22:3), un erudito maestro de la Torá venerado no sólo por su mención en el libro de Hechos 5:34, sino también en los textos históricos talmúdicos del judaísmo.

Cuando leemos a Pablo a la luz de su aprendizaje, y con la percepción de que estaba relatando profundas verdades espirituales por medio del formato limitado de una carta, podemos apreciar que lo escrito es la punta del iceberg de lo que sabía y lo que informaba su proceso de pensamiento. Con el valioso material que tenía a mano de pergamino y tinta, no podía incluir mucho en cada carta, por lo que el trasfondo hebraico de ciertas ideas que transmitía no siempre podía acompañar a una afirmación. Además, sus lectores sabían que estaban tratando con la religión judía y la Deidad hebrea, por lo que no habrían esperado que sus afirmaciones se hicieran en un vacío contextual. Más bien, sus afirmaciones existían con el contexto del pensamiento judío detrás de ellas, aunque no se compartieran debido a las limitaciones de material y espacio para explicarlas.

Al estar tan alejados del contexto antiguo adecuado, nos corresponde ahora volver a familiarizarnos con la perspectiva original en la que se hizo su referencia a formar parte del «cuerpo» del Mesías. Veamos las palabras de Pablo que se conservan en la epístola a los Efesios sobre este tema:

«le dio [para ser] la cabeza de la asamblea, es decir, su cuerpo, y la plenitud de aquel que lo completa todo en todo.»

(Efesios 1:22-23)

«Porque nadie aborreció jamás su cuerpo, sino que lo alimentó y lo cuidó, como el Mesías a la asamblea, porque somos miembros de su Cuerpo, de su carne y de sus huesos.»
(Efesios 5:29-30)

Estas afirmaciones nos revelan dos conceptos principales: la asamblea de los creyentes constituye el «cuerpo» del Mesías, y cada creyente individual tiene un lugar en ese cuerpo espiritual, como miembro, carne o hueso, hablando del papel único que desempeña cada creyente trabajando juntos en la unidad.

El concepto presentado por Pablo proviene de una interpretación judía profundamente arraigada de las Escrituras. Para apreciar lo que Pablo está diciendo a los creyentes en las diversas asambleas, veamos primero un texto judío llamado Shemot Rabbah, y luego se abordará la explicación del pensamiento.

El texto Shemot Rabá hace una breve cita inicial de Eclesiastés 6:10, que he puesto en negrita en la traducción al español. La elaboración resultante de lo que significa puede no ser inmediatamente clara para el lector en cuanto a por qué ese pasaje fue presentado como la base de las nociones presentadas, pero cuando el texto hebreo se considera cuidadosamente, el pensamiento tendrá sentido.

La palabra utilizada para «hombre» en el pasaje bíblico no es el término genérico ISH, sino el término de significado más pesado ADAM; por lo que el midrash es: ¡no leer «hombre«, sino leer adám! La idea es que se sabe lo que le sucede a adám ¡pues se le deben haber mostrado todos los que formaban parte de él! Esas almas humanas unidas a él se describen como vinculadas a las distintas partes de su cuerpo.

Esta visión judía única sobre el estado original de adám es, por tanto, en lo que pablo se basaba para afirmar que los creyentes son el cuerpo del mesías, ya que vemos un lenguaje muy similar utilizado por el apóstol Pablo al escribirle a los discípulos de Yeshúa residentes en la ciudad de Corinto las siguientes palabras mistagógicas:

porque así como el cuerpo es uno, y tiene en él muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo -aunque son muchos- son un solo cuerpo, así también es el mesías. Porque también nosotros -todos- por un solo espíritu fuimos sumergidos en un solo cuerpo, ya sea judíos, ya sea gentiles, ya sea esclavo, ya sea hijo de la libertad; y todos bebimos de un solo espíritu. Porque incluso el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Porque si el pie dijera: «porque no soy la mano, no soy del cuerpo mismo», ¿acaso no es del cuerpo?, y si la oreja dijera: «como no soy el ojo, no soy del cuerpo mismo», ¿acaso no es del cuerpo? porque si todo el cuerpo fuera ojos, ¿dónde estaría el oído? y si todo el cuerpo fuera el oído, ¿dónde estaría el olfato? Sin embargo, ahora alaha ha colocado cada uno de los miembros en el cuerpo como él ha querido. sin embargo, si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Sin embargo, ahora los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno.

«De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo. Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o no, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Ahora bien, el cuerpo no consta de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: «Como no soy mano, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: «Como no soy ojo, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo el cuerpo fuera oído, ¿qué sería del olfato? En realidad, Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció. Si todos ellos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Lo cierto es que hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo.«

(1ª Corintios 12:12-20)

Esta noción se ve también interpretada de manera similar a la palabra adam que se encuentra en el oráculo del profeta Ezequiel:

Y sabrán que Yo, Yahvéh su Elokim, estoy con ellos, y ellos son Mi pueblo, la Casa de Yisra’el, dice el Maestro Yahvéh.
Y tú, rebaño mío, el rebaño de mi prado, eres Adam, y yo soy tu Elokim,
dice el Maestro Yahvéh.«
(Ezequiel 34:30-31)

Al igual que con Eclesiastés 6:10, este pasaje vincula a la asamblea de Israel con Adam, expresándolo de la manera más clara posible: ¡Israel es Adam!,  es decir, ¡las almas de las personas se originaron en el cuerpo de Adam en el comienzo de los tiempos!

El concepto de almas conectadas a un cuerpo espiritual también se conserva en el texto judío del Zohar Jadash, donde se comparte un poco más de información:

El texto se refiere a esta naturaleza espiritual como GUF HANESHAMOT, traducido como «El Cuerpo de las Almas«. Desde este lugar en la naturaleza espiritual original de Adám, todas las almas vienen a este mundo. Por tanto, vemos un vínculo único entre Adam, en cuyo cuerpo se originaron todas las almas, y el Mesías, en quien todas las almas redimidas se denominan Su «cuerpo».

Este lugar conocido como «El Cuerpo de las Almas» también se menciona en el Talmud y lo conecta con la venida del Mesías.

Citando Isaías 57:16, vemos que el Talmud promueve la noción de que todas las almas son inherentemente parte de Adam y deben manifestarse según lo determinado antes de que el Mesías pueda venir. Por eso Pablo habla del cuerpo del Mesías: lo que se perdió en el cuerpo de Adam está siendo recuperado en el cuerpo del Mesías, reformado y restaurado a la gloria originalmente prevista.

Pablo también se refirió a este enlace en el pasaje de la primera carta a los Corintios:

«Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados
(1 Corintios 15: 22)

Otra versión dice:

«Porque así como en Adam muere todo hijo del hombre, así también en el Mesías viven todos«

¡Así como todas las almas fueron encontradas en el cuerpo de Adam, así también en el cuerpo del Mesías se encuentran las almas de Su pueblo!

El rabino Menajem Najum escribió sobre esta verdad transmitida por Pablo en su obra, Me’or Enayim:

Podemos apreciar lo que significa ser parte del cuerpo del Mesías, porque es el proceso de restauración el que sana a Adam por las grandes misericordias del Santo Bendito Sea. Apegados a Yeshúa, podemos ser incluidos en la Asamblea de una manera pura y santa. Por lo tanto, Pablo habla finalmente de esta inclusión en el cuerpo en su epístola a los Efesios:

«Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una asamblea en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.»
(Efesios 5:25-27)

La justicia de Yeshúa permite que los creyentes se unan a Él y sean restaurados ante HaKadosh Baruj Hu («el Santo Bendito Sea») de una manera que no sería posible simplemente confiando en su propia bondad inadecuada.  Las almas estropeadas por la insurrección de Adam contra la santidad y el propósito eterno divino pueden volver a acercarse a esa antigua intención para el hombre uniéndose al Mesías en Su acto de curar lo que ha sido herido en la humanidad.

La bendición de la gracia de estar incluidos en el «cuerpo» del Mesías significa que todos los creyentes están incluidos en la justicia de Su propio mérito incomparable ante el Creador, purificados de nuestras propias carencias y defectos y ubicados exactamente donde se supone que debemos estar en la asamblea.  de los fieles.

Por lo tanto, se considera que la explicación de Israel en relación con Adám informa las propias afirmaciones de Pablo a lo largo de sus cartas.  Los creyentes consisten en el Cuerpo del Mesías, el GUF HANESHAMOT: ¡un cuerpo de almas restauradas a la armonía y unidad con el Santo a través del Segundo Adám!


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¿Cómo solucionó el apóstol Pablo el asunto del esclavo fugitivo Onésimo? (Epístola de Filemón)

«No entregarás a su amo un esclavo que se haya escapado de su amo a ti. Él habitará con vosotros en medio de vosotros, en el lugar que él escogiere en una de vuestras ciudades donde le plazca; no lo maltratarás

(Deuteronomio 23:15-16)

«Pablo, preso del Mesías Yeshúa, y Timoteo nuestro hermano, a Filemón nuestro amado hermano y colaborador, a Apia nuestra hermana, a Arquipo nuestro compañero de milicia, ya la [congregación] en tu casa: Gracia a vosotros y paz a vosotros. de Dios nuestro Padre y del Señor Yeshua Mesías…»

(Filemón 1-3)

La Torah prohíbe devolver un esclavo fugitivo a su dueño, a su vez la ley de Roma prohibía albergar a un esclavo fugitivo. Ese conflicto legal dejó a Pablo en una posición difícil. Veamos como la Sabiduría de lo alto lo condujo a dar solución a esta causa.

Hemos leído y estudiado que el mandamiento de la Torah de “no devolver un esclavo fugitivo a su amo” se refiere a los esclavos que han huido a la tierra de Israel en busca de asilo. Así pues, y aunque la Torah habla específicamente solo de un esclavo fugitivo que se refugia en la tierra Santa, el principio más amplio enseña que debemos otorgar asilo a cualquier esclavo fugitivo.

Esta ley yahvista tiene una relación significativa con el trasfondo de la epístola de Filemón.

Filemón, el creyente gentil temeroso de Dios, tenía esclavos. Uno de sus esclavos (un joven llamado Onésimo), escapó y huyó a Roma donde se encontró con los amigos de Filemón, Pablo y Epafras. Fuen bajo la tutela de Pablo que Onésimo conoció al Maestro Yeshúa y se hizo creyente naciendo de nuevo del agua y del Espíritu.

Pablo y Epafras se dieron cuenta de que la situación con Onésimo requería cierta delicadeza. Aunque el principio de la Torah les prohibía devolver a Onésimo a Filemón, la ley romana les obligaba a hacerlo. Filemón sin duda se enteraría de que su esclavo se había presentado en su compañía, y podría exigir que se lo devolvieran, una demanda que no podían cumplir porque la Torah les prohibía hacerlo.

Debido a dicha legislación divina el apóstol Pablo no devolvió a Onésimo en contra de su voluntad, sino que más bien convenció a Onésimo para que regresara voluntariamente y entregara una epístola a Filemón. En la carta, Pablo le suplicaba a Filemón que perdonara a Onésimo y le concediera su libertad. Puso la solicitud de tal manera que Filemón no podía, en buena conciencia, rechazar.


Traducido y adaptado de: «El Club de la Torah«