Shelaj Lejá

Responsables de Elevarnos para Saber Descender y Promover.

Por P.A. David Nesher

Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito. Conforme al número así haréis con cada uno, según el número de ellos. Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Yahvéh. Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a Yahvéh, como vosotros hiciereis, así hará él. Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; cómo vosotros, así será el extranjero delante de Yahvéh. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.

(Números/Bamidbar 15: 11-16)

Resulta muy interesante notar que, luego del incidente del informe negativo de los diez espías, el Eterno consoló al pueblo de Israel recordándoles que sus hijos eventualmente entrarían y tomarían posesión de la Tierra de Israel. Esto lo realizó dándoles algunas leyes que se aplicarían sólo una vez que entraran a la tierra. La primera de esas leyes es que los sacrificios de animales tenían que ser acompañados de ofrendas de grano, aceite y vino.

Todo aquel que hiciera un sacrificio debía traerlo con la acción de gracias de grano y el gozo de vino; Yahvéh no quería sacrificios avaros, quejumbrosos traídos a Él. Si un miembro de Israel no podía servir a YHVH con alegría (Salmos 100:2), entonces Dios no quería su servicio en absoluto.

Ahora bien, ese servicio con alegría tenía incluido una espiritualidad comprometida con la realidad cotidiana desde una praxis que permitiera evitar el misticismo monástico en la mentalidad de Israel. Es decir que su adoración tenía que demostrar su compromiso con el trabajo creativo.

El Eterno le dio al pueblo Israel justamente estas leyes porque contrarrestan el verdadero error de los espías por el que fueron movidos a presentar un informe pesimista. La realidad es que los espías querían permanecer en el desierto, estudiando Torah sin las distracciones de la vida material. Ellos se llenaron de pánico al darse cuenta que asentados en Eretz Israel, todos los hebreos pasarían a ser reyes y sacerdotes, alcanzando así el nivel de nobleza que estos diez príncipes habían logrado con el estudio de la Sabiduría de la Torah.

Ahora comprendían que en el propósito eterno de Dios, tanto ellos como el resto del Pueblo estaban obligados a esforzarse cada mañana, al despertar, a buscar primeramente el Reino de Dios y Su Justicia, para luego, salir a laborar con el fin de que todas las cosas se unificaran al nivel elevado de conciencia que la Torah otorga por medio de la meditación en sus códigos.

Captaron perfectamente la idea divina: “¡Primero tu animalidad (yetzer hará = tendencia al mal o ego) sacrificado muy temprano para que ascienda tu conciencia. Luego, tus acciones co-creadoras descendiendo a la fisicalidad para que todos los niveles terrestres se eleven a la unificación con el Boré Olam (Creador del Universo)!

Este enfoque parcial sobre la espiritualidad era similar a los sacrificios animales, que ascienden en humo. El aceite y el vino, en cambio, eran vertidos hacia abajo. En otras palabras, tu búsqueda de cada mañana debe ser practicada en tu compromiso de salir a trabajar para transformar el mundo con los códigos de la benevolencia divina que la Instrucción divina te ha revelado.

Por ello, Yahvéh al instruir al pueblo de Israel con respecto a las ofrendas de aceite y vino, les estaba transmitiendo que el período de su “incubación” espiritual en el desierto eventualmente llegaría a su fin. La entrada de sus hijos a Eretz Israel marcaría el descenso del pueblo israelita al mundo físico, para manipular las leyes cósmicas y así cumplir el propósito eterno de Dios en la Creación: el Tikún Olam, es decir que esta sea reparada para transformarla en una morada para Yahvéh.

Esta ofrenda representa la capacidad humana de mezclar varios ingredientes del mundo físico para hacer algo nuevo, diferente de cualquiera de sus componentes y así promocionarlo a un nivel de mayor calidad. Por ejemplo, sabemos que hacer pan tiene mucho de milagroso. Mezclamos ingredientes muy simples: harina, agua, levadura, sal y aceite. Amasamos, le agregamos un poco de paciencia y todo eso se transforma en una masa que al salir del horno nos reconforta a través de los sentidos: aroma, gusto, vista, tacto. Reconocemos y agradecemos esta capacidad que tenemos de hacer algo tan especial con la bendición de nuestro trabajo manual.

De este modo, el Eterno establece el método para que las mentes de los que integraban Su Pueblo estuvieran siempre enfocadas en la Tierra Prometida, incluso a pesar que ellos estuvieran a una larga distancia de ella. Manteniendo sus mentes en Su promesa ayudará a verlos a través del desierto y preparar los corazones de la nueva generación para triunfar donde la vieja generación falló.

Similarmente, siempre que no nos sintamos preparados o renuentes a enfrentar los desafíos cotidianos de la vida, tenemos que recordarnos que nuestras vidas necesitan balancear la necesidad de elevarnos por encima del mundo y la devoción para descender en él para refinarlo y elevarlo promoviéndolo a la unificación con la Luz Infinita.

Estos códigos nos permiten establecer en nuestras mentes pensamientos enfocados hacia la Promesa. Incluso si un hijo de Dios no está caminando en las riquezas de las promesas divinas ahora, él (o ella) necesita establecer sus mentes en los lugares celestiales  en donde Pablo revela que Dios nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Jesús el Cristo (Efesios 2:6) ¡incluso si no se siente como eso ahora, establece tu mente en estos lugares celestiales! (Cf. Colosenses 3:2)


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Proyectándome Al Mundo con Compromiso y Propósito (los Tzitzit y el Talit)

Por PA. David Nesher

 

Y habló YHVH a Moshé, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco de cada borde un cordón azul. Y os servirá el fleco, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de YHVH, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Dios. Yo soy YHVH vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy YHVH vuestro Dios.”

 

(BaMidbar/Números 15:37-41)

 

En el propósito eterno de Dios no existen las casualidades. Por lo tanto, no es casualidad que el tema está desarrollado en la Torah a continuación del suceso en donde encontraron a una persona que recogía leña el día de Shabat transgrediéndolo. Permítanme explicarme en lo que quiero decir:

Leyendo esta declaración, uno medita unos instantes y se pregunta: ¿Qué significan estos flecos? ¿Cuál es la finalidad de los mismos? ¿Acaso los mismos encierran algún misterio intrínseco?

Los sabios explicaron que estos flecos encierran numerosos misterios celestiales relacionados con el Reino del Eterno obrando en la Tierra.

Por tal razón, debo primeramente decir que este instrumento es un medio propicio y adecuado para captar la energía suprema de la mente divina y generar la descarga de la misma en los seres humanos. Observamos que el versículo declara: “Serán por tzitzit para vosotros, para que lo veáis y recordéis todos los preceptos de El Eterno”. Es decir, los tzitzit poseen una energía especial que puede ser captada al observarlos y contemplar en ellos la energía proveniente de El Eterno. Consideren que está escrito “para que lo veáis” y no está escrito “para que los veáis”. Es decir, refiere a la aprehensión de la manifestación suprema de El Eterno.

Yahvéh quiere que sus hijos primogénitos comprendan que Él diseñó al ser humano rodeado de mitzvot (mandamientos) en el camino de la vida. La palabra “mitzvá” está relacionada con la palabra hebrea “tzavta”, que significa conexión. Esto es por que cada mitzvá es otra oportunidad para conectarnos con el Eterno Es otra oportunidad de traer divinidad a nuestras vidas y al mundo alrededor nuestro.

Entonces, se entiende que realizar este mitzvot no se trata de cumplir con los deberes religiosos que practica la Casa de Judá; sino más bien, mantenerse en una consciencia elevada en la que la Instrucción (Torah) del Eterno y sus mitzvot, estén relacionados con los alimentos, las cosas, los diversos objetos y aún los vínculos cotidianos. Así que el Eterno proveyó a cada varón hebreo los Tzitzít para recordar diariamente las obligaciones que este tiene. Esto es semejante al capitán que lanza una cuerda a un hombre que se ahoga mientras le ordena: “¡Agárrala bien, no la sueltes, pues tu vida depende de ella!”

El propósito principal para llevar un fleco, en hebreo tzitzit, en cada una de las cuatro esquinas del manto con el cual el varón hebreo se cubre, es que se vea para recordarnos de su compromiso con todos los mandamientos de la Torah. Por lo tanto, el que lleva tzitzit sin ser fiel a los mandamientos que le correspondan trae juicio sobre sí.

Los flecos que los varones ponen en sus ropas de cuatro puntas sirven para  recordar el compromiso que tienen con el Eterno y sus mandamientos. Cuando los ojos desean desviarse e ir tras la impureza, los flecos allí están para recordar que es santo y eso le ayuda a evitar el pecado. Los flecos también son un recordatorio de la salida de Egipto lo cual significa que los hijos de Israel ya no son esclavos, ni siquiera de los deseos de sus ojos y así podrán superar los malos instintos con la ayuda del Eterno. El deseo que despierta esta prenda es el de ser moralmente puro, activando la certeza que el Eterno es mi Elohim y que yo vivo para Él. Por eso, soy santo como Él se santo.

La Torá nos garantiza que por cumplir esta Mizva recordaremos todos los preceptos de YHVH. La palabra “tzitzít” suma numéricamente 600 y si sumamos a ella los ocho hilos y los cinco nudos (8 + 5) que el tzitzít posee, llegaremos a la cuenta de 613 Mizvot que la Torah nos enseña.

Los cinco nudos hablan de los cinco libros de Moshé y los cinco sentidos del hombre que están involucrados en la obediencia a los mandamientos. Las ocho hebras hablan de lo sobrenatural que se introduce en lo natural, mediante la entrega de la Torah y del Mesías que también vino del cielo, como lo escribió el apóstol Juan:

“Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo.”

(Juan 3:13)

Los cuatro flecos que están en las cuatro direcciones nos recuerdan que tenemos la obligación de cumplir los mandamientos dondequiera que nos volvemos. Los Tzitzít representan dos testigos en frente de una persona y dos testigos detrás de ella, para advertirle contra el pecado.

La Torah nos enseña que el recuerdo de todos los mandamientos protege nuestros corazones y nuestros ojos del pecado. También nos enseña que si cumplimos los mandamientos somos santificados. Los mandamientos nos santifican, nos apartan del pecado y nos acercan al Eterno. Así que los Tzitzít nos ayudan a acercarnos al Eterno. ¡Qué bonito regalo!

En el libro del profeta Zacarías leemos que los varones redimidos que viven en una santidad real, no ficticia, serán los maestros futuros de las naciones que los buscarán con afán al ver como el Todopoderoso está con ellos en todos los aspectos, también de manera sobrenatural. Llegará el momento en la historia, y no está lejos, cuando diez varones de las naciones asirán de los bordes de un judío – donde están los cuatro flecos – y pedirán ayuda para caminar con Él.

“Así dice YHVH Tzevaot:

“En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán la esquina del vestido de un judío, diciendo:

‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.”

(Zacarías 8:23)

La disciplina basada en el temor del Cielo es una de las condiciones para que lo sobrenatural pueda estar presente de manera constante. El varón redimido que sabe cumplir los mandamientos correctamente conoce a su Elohim (Dios) y Elohim está con él. Esa presencia divina es atractiva y es la que finalmente podrá ayudar a los de las naciones a caminar bien.

Lo Sagrado que es el Shabat

Por P.A. David Nesher

 

“Cierto día, mientras el pueblo de Israel estaba en el desierto, descubrieron a un hombre que recogía madera durante el día de descanso. Los que lo encontraron lo llevaron ante Moisés, Aarón y el resto de la comunidad. Lo mantuvieron bajo vigilancia, pues no sabían qué hacer con él.”

(BaMidbar/Núm 15:32-34)

 

A este israelita lo hallaron recogiendo y apilando su leña. La Torah no dice que el hombre tuvo arrepentimiento. Según el comentarista Rashí, los que lo hallaron le advirtieron de que eso estaba prohibido en Shabat bajo pena de muerte, pero él no hizo caso. Según la Torah misma, una persona no puede ser sentenciada a muerte si no hay dos o tres testigos que le hayan advertido antes de cometer el crimen. Como el hombre no había hecho caso a la advertencia, el Eterno dictó la sentencia de lapidación. Moshé consultó con Yahvéh sólo para saber qué tipo de pena de muerte le tenía que dar, puesto que ya se había dado el mandamiento del Shabat con la pena capital en el caso de que se quebrantara, (Éxodo 31:14-15). En la Torá hay cuatro formas de ejecutar una persona, y Moshé no sabía cuál de ellas aplicar en este caso, y por eso consultó. También se puede pensar que Moshé no estaba seguro si el hecho de apilar leña deber ser considerada una melachah y por eso debería consultar a Yahvéh. Este texto nos enseña cuán importante es el Shabat para nuestro Padre celestial.

Con el ejemplo de este israelita que cortó leña en Shabat,  el Eterno está enseñándonos que, quien profana Shabat, es como si hiciera idolatría, y que observar el Shabat es tan importante  como guardar todos los otros preceptos (613) en uno solo. Como está escrito:

“Y sobre el monte Sinaí bajaste y le diste a Tu pueblo Torá y preceptos, y de Shabat su santidad les anunciaste a ellos”. 

(Nehemías 9: 13, 14)

 

La persona que verdaderamente cree en Yahvéh, como verdadero Dios y como el Creador, debe rendir un testimonio no sólo con la voz, sino con acciones que demuestren esa creencia. Sus acciones deben manifestar que él cree en esto y él debe tratar de emularlo. Al no trabajar en Shabat el observante imita a Yahvéh, porque la Torah nos dice que la observancia del Shabat está relacionada con el hecho de que Dios dejó de trabajar en Shabat y tratamos de ser como él.

 

¿Pero por qué es la falta de observancia del Shabat comparada con la idolatría?

 

Porque la observancia del Shabat es un testimonio vívido de la emuná (fe). No es sólo fe en que Yahvéh creó el mundo en el pasado o en el principio de los tiempos. Es también una expresión de fe que el Eterno mantiene su creación en una base diaria, y que su creación tiene un orden y propósito a la misma. Es también un testimonio de que Yahvéh mantiene el control de todo lo creado, incluso los detalles históricos de cada ser humano. Él es el sustentador de todos. Desde que creó el mundo, mantiene la soberanía sobre él. Creer en Yahvéh significa que se reconoces que Él es Todopoderoso. La naturaleza misma de un “Dios” significa que tiene poder ilimitado y que todo depende de Él.

Si una persona no es observante del Shabat el rinde un testimonio (falso) de que hay otras fuerzas que tal vez tienen más influencia en su vida que el Eterno. Utilizando el ejemplo de un trabajo. Tal vez por ir a trabajar en Shabat el testimonio de que la persona está dando es que él/ella puede creer en el concepto de Dios, pero cree que sus poderes son de alguna manera limitados. ¿cómo funciona esta correlación? ¿si usted cree que Dios es todopoderoso no tendría miedo de ir a trabajar en Shabat? Más bien, el que dice que “tiene que trabajar en Shabat”, está en realidad diciendo, que si no fuera al trabajo, no tendría ninguna otra ayuda, entonces  esa persona no cree en el Dios verdadero. A lo mejor cree que Dios puede existir pero que hay otras fuerzas como el dinero que de alguna manera pueden co-gobernar el mundo o que Dios no tiene poder sobre el movimiento de dinero.

 

Si una persona viola el Shabat, al trabajar para ganar dinero o por salir a divertirse, etc., lo que están presentando es un testimonio de que sus propias normas son más importante que las normas de Yahvéh, ellos son los dueños de su propio destino. y por eso pueden ser reconocidos como idólatras. Ellos se adoran a sí mismos y no al verddero Dios.

 

 

¿Qué importancia tiene el Shabat para nosotros? ¿Qué hago yo para que el día de Shabat sea diferente al resto de los días de la semana?

 

El Shabat fue consagrado por Yahvéh entre los días de la semana, para descansar, para estar reunidos en familia y comunidad; para dedicarlo a la oración; al estudio de la Torah; al placer de comer reunidos todos en torno a la mesa; para descansar nuestras mentes del trabajo realizado en la semana; para hacer un parate en nuestras vidas y mirar hacia atrás viendo que nos ha sucedido en la semana que paso, intentando mejorar y corregir aquellas cosas que hemos hecho mal y regocijándonos con los logros obtenidos.

 

Por eso yo los invito a transformar nuestras vidas; a que una vez en la semana nos renovemos, participando de las tefilot (oraciones) de shabat el viernes a la noche y el sábado a la mañana; que enciendan las velas de Shabat junto a sus familias; que tengan sus cenas sabáticas en casa, con la familia y amigos.

 

Si son dueño de sus vidas y el sábado a la mañana en lugar de trabajar, ir de compras, sentarte a tomar un café pueden asistir a la asamblea para tener Minián y leer la Torah, seguramente que se enriquecerás mucho más.

 

Ser un hijo primogénito tiene un significado profundo e ilimitado. Hay que cumplir con todas las mitzvot (mandamientos). Hay que venir a la asamblea; cerrar los negocios en Shabat; no usar el celular y tantas otras cosas. Por eso no juzguemos a los demás sin saber. Lo importante es comenzar por algo. Cada paso que damos es importante; quizás no puedas cumplir con todo, pero si empiezas a cambiar tu vida de a poco creo que vale mucho, puesto que hay mucha gente que se escuda en decir como no puedo hacer “todo” directamente no hago nada y eso no sirve.

 

El mundo cambió, no dejemos que se pierda todo lo bello que tiene nuestra emuná (fe) y de disfrutar cada Shabat, seguramente no te arrepentirás.

 

Un hijo primogénito del Eterno es un fiel observante de Shabat. Él (o ella) convierte al Shabat en un testimonio de que cree completamente que su vida depende de Yahvéh y que además cree que el Eterno es quien le da el sustento y que ninguna otra fuerza está en control del mundo. Prefiere decepcionar a su jefe en el trabajo que a su Jefe Celestial.

 

¡En Shabat se abren todos los senderos de la Luz Infinita! ¡Shabat siempre nos protegerá!… ¡No dudes en santificarlo!

 

¡Shabat Shalom!

Pecado Grupal por Inadvertencia

Por P.A. David Nesher

“Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Yahvéh ha dicho a Moisés, todas las cosas que Yahvéh os ha mandado por medio de Moisés, desde el día que Yahvéh lo mandó, y en adelante por vuestras edades, si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto en olor grato a Yahvéh, con su ofrenda y su libación conforme a la ley, y un macho cabrío en expiación. Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es; y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida a Yahvéh, y sus expiaciones delante de Yahvéh por sus yerros. Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que mora entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo. Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación. Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Yahvéh, la reconciliará, y le será perdonado. El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro.”

(BaMidbar/Números 15: 22 – 29)

Este pasaje consagrado contra la idolatría se introduce aquí como una consecuencia directa del anterior, sin prólogo especial del Eterno ni alguna otra preparación. Los espías, a su regreso de Canaán, se detuvieron y declararon: “¡Nosotros regresaremos a Egipto, no entraremos allá!” A sus ojos el retorno a Egipto implicaba el retorno a la idolatría. No fue sino después de haber sido castigados por su pecado que recomendaron a los judíos reiniciar el estudio de las [prescripciones de la Torah en relación con la prohibición de la idolatría hecha en primer término a la Comunidad y después al individuo.

Significativamente, notamos que la Instrucción (Torah) habla acerca de los pecados involuntariamente cometidos. Muchos en la actualidad piensan y viven como si una acción fuera involuntaria, y no puede ser pecado. Pero muchos de los peores pecados son cometidos con la mejor de las intenciones. Las intenciones no importan cuando el resultado es pecado.

Especialmente en el siglo XX, y lo que va del XXI, hemos visto que todo tipo de horrendas atrocidades ha sido cometido por aquellos dedicados a causas honorable.

Actualmente, en las iglesias de la Gran Babilonia, muchas de las murmuraciones, muchos de los chismes, muchas de las personas divisoras reclamaran la mejor de las intenciones, si discernir que pueden estar en grave pecado. Lamentablemente la mayoría de nosotros estamos listos para ignorar o pensar ligeramente que “después de todo, ellos tenían buenas intenciones.”

En este precepto vemos que para Yahvéh los pecados involuntarios necesitaban una expiación de sangre; un novillo debía ser sacrificado con la nación como si toda fuera culpable, y una cabra debía ser sacrificada cuando un individuo era culpable. No debía haber excepción. Pecado es pecado, y debe ser contado como tal, incluso si la motivación pareciere buena.

Entonces, entendemos que el Eterno está dispuesto a perdonar a quienes cometieran errores no intencionales si rápidamente se daban cuenta de ello y los corregían con disciplina de acercamiento.

Hay acciones individuales que generan negatividad y errores que la humanidad entera comete junta. Cuando una población comete la misma acción negativa, esto crea un defecto grave en el sistema espiritual que posteriormente afecta a todo el mundo.

Sin embargo, las acciones espirituales que realizamos a nivel personal, trae efectos globales. Estos efectos positivos pueden alcanzarse cuando hacemos tefilá (oración), siempre y cuando no solo oramos por nosotros mismos sino por los demás.

Aparentemente, en esta mitzvá, la Torah nos quiere enseñar algo de la naturaleza humana con este ejemplo, y es la tremenda influencia que tienen los grupos sobre el individuo. Nosotros somos seres sociales y por lo tanto susceptibles de ser influenciados por lo que opinan y hacen las personas alrededor nuestro. Cuando un determinado comportamiento es aceptado en nuestro círculo social, eso rápidamente será aceptado por nosotros mismos.  

De la misma forma como esto puede significar un riesgo al exponernos a malas influencias, también nosotros mismos podemos ser una influencia positiva para nuestra familia, nuestros amigos y nuestra comunidad.

Un Pan para Elevar la Conciencia (El Precepto de la Jalah)

Por P.A. David Nesher

 

“También habló Yahvéh a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, cuando comencéis a comer del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda a Yahvéh. De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis. De las primicias de vuestra masa daréis a Yahvéh ofrenda por vuestras generaciones.”

(BaMidbar/Números 15: 17 – 21)

 

El pan especial que comemos en nuestra cena  de Shabat se llama “Jalah” (plural: jalot), el mismo tiene su origen en la necesidad que tiene Israel de cumplir este mandamiento perpetuo ordenado en este pasaje de Bamidbar, aún en el exilio.

Este pasaje revela cuan ricos en promesa y ánimo eran los mitzvot (mandamientos) de Yahvéh, con el objetivo de asegurarse siempre el correcto enfoque de la emunah (fe) de Abraham que les había entregado al santificarlos con la Torah.

Con este precepto, el Eterno establece sus mentes en la Tierra Prometida, incluso a pesar que ellos están a una larga distancia de ella todavía. Yahvéh sabe que manteniendo sus mentes enfocadas en Su promesa, ayudará a que ellos puedan auto-valorarse en Su propósito eterno a través del desierto y preparar así sus corazones como la nueva generación que Yahvéh posee para triunfar donde la vieja generación falló.

Esta ofrenda exige la presentación del primer pan hecho con el grano cosechado para el Señor. Era semejante a la ofrenda de paz. Con este “tributo” se indicaba la soberanía y el dominio absoluto del Eterno, a quien se hace partícipe de lo mejor y lo primero, en reconocimiento de que es Él, y solamente Él, quien da a los seres humanos los bienes de la Tierra.

Así se simbolizaba diariamente que todas las bendiciones provienen del Eterno y todo lo que se produce con la labor diaria le pertenece a Él. Esta regulación es señal de esperanza, ya que nuevamente, Yahvéh da por sentada la realidad de que los israelitas de la nueva generación entrarán en la Tierra Prometida.

Con este mitzvá, Yahvéh apunta a garantizar días de refrigerio que Él mismo haría venir para Su Pueblo una vez establecido en Canaán. Así la mente de Israel  descansaba plenamente en la gracia inagotable de Dios hacia un pueblo que se manifestaba rebelde y contradictor.

En estos versículos hay tres términos hebreos para considerar:

  1. Reshit– primicias de.
  2. Jalah– una parte de la masa que se aparta.
  3. Terumá– porción separada.

La palabra jalah se refiere a la terumá, la porción separada, que se aparta para entregar como ofrenda al Eterno. De este modo, el Eterno aseguraba a los Kohanim, servidores que se ocupaban permanentemente de las tareas del servicio divino, tengan lo necesario para su subsistencia sin hacer esfuerzo alguno. Lo que no era así en la porción de la cosecha del granero que recibían, con la que sí debían esforzarse para tener provecho de ella, al tener que colar los granos, molerlos y demás trabajos que debían hacer hasta transformarlos en comida.

La idea es que cada vez que se hornee un jalah (pan), debe retirarse una pequeña porción de masa (torta). Según los códigos de la Torah esto era con el fin de quebrar el “deseo de recibir para sí mismo” presente en la naturaleza egocéntrica del alma humana.

El fundamento de este mitzvá (mandamiento) es que siendo que la vida del ser humano depende de su alimento, y la mayoría del mundo vive a base de pan, quiso Yahvéh meritarnos por medio de una mitzva permanente con nuestro pan. De este modo, nuestro Abba se aseguró que la bendición recaiga en él por medio del cumplimiento de este mandamiento (mitzvá), y que sea un mérito para nuestras almas. De este modo, la masa del pan, elevado a Yahvéh, es el alimento no solo del cuerpo, sino que también del alma.

Este mitzvá (mandamiento) de separar una parte del jalah (pan), tiene la finalidad de traer de regreso la pureza de espíritu que se perdió con el pecado de Adam. Cada miembro de la familia puede hacer la separación de la jalah, pero la mitzvá es principalmente para la mujer, ya que así hacen tikun (rectificación) por el pecado de Java/Eva.

¡Cientos de pensamientos y anhelos embargan el corazón de una madre cuando separa el trozo de jalah al amasar su pan! ¡Incontables bendiciones alberga su alma para sus hijos! Ser madre implica no cesar nunca de interceder por los hijos. Que ellos sean fieles custodios de la Instrucción divina; que se consagren a ella y a las buenas acciones; que cumplan con alegría Sus preceptos; que sean personas bondadosas e inteligentes; que sean íntegros; que eleven el mundo con sus virtudes, etc., etc.

Además, al observar este mandamiento, un varón hebreo, y su familia, revelan su emuná (fe) en el Supremo y expresa su reconocimiento a Él, quien al vestirse en el ropaje de las leyes naturales le ha permitido obtener esa masa, de la cual toma una parte para ofrendar, cuando bien podría utilizarla para beneficio propio. De este modo, cada israelita atestigua a todos los ámbitos celestiales que está rechazando la idolatría (materialismo) como sistema de vida, y que simplemente se fortalece en la emuná (fe).

Interesante es aportar que la expresión traducida “vuestra masa” proviene del hebreo arisotejem, que también significa “cuna”, y “lecho de descanso” (cama). Entonces, la mente hebrea también entendía que este versículo está indicando que desde los primeros instantes de vida de un bebé (desde su cuna) debe ser elevado espiritualmente orientándolo en el camino de la Torah. Y lo mismo, se entendía al referirse a los primeros momentos del día, ni bien uno se levanta d su lecho de descanso, debe elevarse en mente y corazón a una causa espiritual a través de la tefilá (oración de alianza) y la meditación en la Torah. De este modo se garantiza el éxito en toda tarea emprendida en la jornada.

En tiempos modernos, a no estar el Templo restaurado, se separa una parte de la masa del pan y se quema, con el fin de cumplir parte de este mandamiento. En el versículo 21 está escrito que es “por vuestras generaciones”. No es un mandamiento temporal, lo cual se podía haber pensado según el versículo 18.

El mandamiento de la separación de la jalah solamente es obligatorio en la tierra de Israel cuando la Shekiná resida en el Santuario.

Este precepto aplica solamente cuando los israelitas habitan en Israel, pero se practica actualmente en la diáspora con el fin de que el mandamiento no sea olvidado. Antiguamente la jalah fue entregada al sacerdote, pero hoy en día es quemada. Por consiguiente, se separa la “jalah”, y como hoy no existe el Templo se la quema en el mismo horno en que se hornea el pan.Si uno olvida sacar la jalah de la masa cruda, debe ser tomada del pan.

El procedimiento es el siguiente:

Antes de separar el trozo de jalah se recita la siguiente bendición:

“Barúj ata Yahvéh Elohéinu, Mélej haolám, ashér kidshánu bemitzvotáv vetzivánu lehafrísh jalah.”

En español es:

(“Bendito eres Tú, Yahvéh nuestro Señor, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado separar jalah”).

Por supuesto también se puede proceder a hacer una oración espontánea que resalte al Eterno por liberar una vez más a nuestra familia de malas noticias.

A continuación se separa 1 kazáit (el tamaño de una aceituna grande) de masa. Después de separar la jalah se dice: “Haré zo Jalah”  o en español: “Esto es jalah”,  y se lo quema en el fuego. La costumbre es incinerarlo en el mismo horno en que se horneará el pan. Esto es cierto en los antiguos hornos a leña. En las cocinas modernas a gas o eléctricas, se lo debe quemar sobre el mechero hasta que se carbonice y luego dejar el mechero encendido unos 15 minutos más para kasherizarlo (purificarlo) o puede también dejarla en el horno hasta quemarse completamente.


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Reciclando Una Generación

Yahvéh habló a Moisés, diciendo:
“Habla a los hijos de Israel, y diles:
Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy, y hagáis ofrenda encendida a Yahvéh, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Yahvéh, de vacas o de ovejas; entonces el que presente su ofrenda Yahvéh traerá como ofrenda la décima parte de una efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite. De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero.”

 

(Números 15: 1-5)

Israel había descendido a uno de sus puntos más bajos en su historia. Acababa de rechazar la oferta del Eterno de llevar a cada miembro de la nación dentro de la Tierra Prometida. Yahvéh les consigno vagar en el desierto por cuarenta años (v. 33), hasta que la generación incrédula y rebelde haya perecido en el desierto y una nueva generación de emuná (fe) tomara la Tierra Prometida.

Sin embargo, inmediatamente después de esta punzante rebelión y el castigo del Señor, Israel recibió preciosas muestras de la misericordia de Dios, cuidado, y ayuda a Israel. Vemos que el Eterno está hablando precisamente de entrar en la tierra, dando a entender que efectivamente van a entrar, pero más adelante.

Entendamos que el pueblo estaba sufriendo un juicio terrible por haber desobedecido las órdenes concretas del Señor y menospreciado su carácter. Por ello, las mentes y corazones de cada hebreo vibraban en la inseguridad de su destino generacional. El propósito de estas leyes adicionales que el Eterno insertará aquí a modo de paréntesis, era aliviar sus mentes de los temores que hasta ahora era evidente que aún albergaban. Yahvéh les asegura una vez más que entrarán a la Tierra Prometida, en caso que ellos estuvieran preocupados de que luego de cuarenta años deambulando por el desierto, incluso sus descendientes tendrían que esperar otros tantos años antes de entrar a la tierra de Canaán. La inyección de optimismo vuelve a ser colocada por el Eterno. Él garantiza por medio de estas leyes que está dispuesto a continuar con su proceso pedagógico para capacitar a la generación más joven para vivir en la Tierra Prometida, pero con una conciencia elevada que domine la materia existente.

Por ello, Yahvéh otorgará a Israel una serie de leyes al estilo de las de Vayikrá con el fin de que diariamente ellos visualizaran la prosperidad que gozarían en la nueva tierra. En este momento se ven engrandecer la gracia y la misericordia de Yahvéh al apuntar hacia la realización definitiva de la promesa que había hecho a Abraham (Gn. 12: 7), y también hacia su constante promesa de que la nación entraría realmente en aquella tierra. Son palabras de esperanza en medio del juicio.

Esta sección se lee igual que los pasajes de mitzvot (mandamientos) con lo que Yahvéh pacientemente había instruido a Israel en Sinaí durante un año y un mes; ahora, después de su derrota en Cades Barnea,  el Eterno los está tomando de vuelta al a escuela, y quiere infundirles nuevos códigos de una digna mentalidad hebrea.

Teniendo en cuenta lo que hasta aquí he enseñado, podemos ver que el capítulo 15 incluye:

  • Instrucciones sobre ofrendas de elevación que acompañarán a los sacrificios (vv. 1 – 16);
  • Instrucciones acerca de cómo presentar el pan de cada día una vez que estuvieran en la tierra de Canaán (vv. 17- 21);
  • Instrucciones sobre ofrendas por pecados intencionales y pecados no intencionales o de inadvertencias (vv. 22 – 31)

El Señor loe dijo a Moshé (Moisés) que dictara la ley que entraría en vigor en ese tiempo de conquista: que las ofrendas de comida y las ofrendas de bebida debían acompañar a la ofrenda de animales; que la parte de la masa llamada jalá debía ser apartada para Hashem, y que si la congregación practicaba la idolatría por error, debía expiar su culpa por medio de un sacrificio. De este modo, los israelitas recibieron la promesa de que sus descendientes poseerían Eretz Israel, ya que estos sacrificios no solamente se aplicarían para ese momento, sino que aseguraban la dimensionalidad sacerdotal de cada tarea cotidiana, propia de vida sedentaria.

El Eterno siempre se mostró misericordioso con Israel.  Por eso esta sección trata con sacrificio muy especiales, ya que uno servía para cubrir el pecado y el otro sacrificio como una expresión de acción de gracias. Israel, en su punto de derrota, necesitaba que se le recordara el sacrificio de expiación, y la necesidad de dar gracias diariamente eran el secreto de su plenitud, incluso en el desierto.

El grano con la ofrenda de bebida de vino tenía la intención de acompañar el sacrificio de sangre que habla de acción de gracias y gozo. Con esto Yahvéh le enseñó a Su Pueblo que realmente se puede tener acciones de gracias y gozo en el Señor, incluso si el alma se encuentra dolida en la herida de la propia derrota y de la corrección amorosa de Yahvéh.

Constantemente Yahvéh se preocupaba por Israel. Estos eran mandamientos que solo podían ser cumplidos en la Tierra Prometida. Inherente en estos mandamientos estaba la promesa que Dios los guiaría ahí, y no los dejaría en el desierto por siempre.

El Eterno dijo:

Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy.

Por favor, notemos bien la expresión: Él dijo, cuando hayas entrado en la tierra, y no  tú entras a la tierra. No hay duda alguna Yahvéh no se ha rendido, y no se rendirá con Israel, Su Pueblo. Él la tratará con Su misericordia benevolente ilimitada hasta coronarla como Esposa amada en el final de los tiempos.

Muchos de los creyentes bajo la vara de la corrección de Yahvéh se han sentido abandonados por Él, como sí Él se hubiera rendido con ellos, pero Yahvéh está siempre cerca del creyente bajo corrección.

La Intercesión vence a la Incredulidad

Por P.A. David Nesher

 

 

“ Y Yahvéh dijo a Moshé: ¿Hasta cuándo me desdeñará este pueblo? ¿Y hasta cuándo no creerán en mí a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?”

(Números 14:11)

 

Todo este conflicto causado por la rebelión de Israel tenía una causa, la incredulidad. La incredulidad es la falta de confianza y la falta de fidelidad. El pueblo eligió no creer al Eterno. Escogieron palabras de derrota en lugar de las promesas de victoria, y así les alcanzó la derrota.

Yahvéh ha sido únicamente bueno con Israel, y ha demostrado Su fuerza amorosa hacia ellos incontables veces. El rechazo de Israel a Yahvéh no tiene sentido alguno.

Notemos que el Eterno no quiere hablar con la nación. Él sabe que ellos están más allá de escucharlo. Él va a hablar a Moshé, y sólo a Moshé. Me he encontrado en mi vocación ministerial con muchos de los hijos de Dios que en medio de su rebelión se preguntan porque ellos ya no escuchan la voz de Dios; ¿Por qué deberían? Ellos están rechazando lo que Yahvéh ya dijo. Él no tenía ninguna palabra más para agregar a sus promesas. Israel ya sabía, por el ejemplo de sus ancestros, que la fe se basa en lo que el Eterno ha dicho:

Él (Abrahán) creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: ASÍ SERÁ TU DESCENDENCIA… Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

(Romanos 4:18; 10:17)

Todos los hebreos tenían suficientes palabras del cielo para poder creer, pero tomaron la decisión de no hacerlo. Por eso el Eterno se cansó de ellos.

“Los heriré con pestilencia y los desalojaré, y a ti te haré una nación más grande y poderosa que ellos.” (14:12)

Esta es una oferta dramática para Moshé. Yahvéh dice que le dará a la rebelde Israel lo que merece: juicio (en realidad, Él le daría lo que ellos mismo decían que querían: ¡morir en el desierto! — 14:2 –). ¡Yahvéh asegura que cumplirá Sus promesas de una tierra, una nación, y bendiciones para Abraham, Isaac y Jacob por medio de Moshé! Esto era materia pesada para Moshé; se le es ofrecida la posición de “patriarca” – para volverse un padre para un nuevo Israel en la misma manera que Abraham, Isaac, y Jacob lo fueron.

Moshé tuvo la oportunidad de ser el padre de una gran nación. Sin embargo, rechazó ese privilegio por amor al pueblo. De la misma manera Yeshúa no vino para rechazar a Israel y crear un nuevo Israel (tal como enseña la teología del reemplazo). Por el contrario, Él vino para restaurar las doce tribus de Israel y además injertar a los gentiles en la parte espiritual del pueblo santo. Él no creó una nueva entidad, aparte de Israel, llamada Iglesia. Para Él, Israel es la Iglesia que Él mismo desposó en el Monte Sinaí, a los cincuenta días de haber salido de Mitzraim.

“Pero Moshé respondió a Yahvéh: Entonces lo oirán los egipcios, pues tú sacaste a este pueblo de en medio de ellos con tu poder.” (14:13)

 

¿Qué argumentos usaba Moshé en la intercesión?

 

  1.  Los egipcios oirán que tú no pudiste cumplir tu promesa. Está en juego el honor del Eterno, si Su promesa se cumplirá o no. El testimonio ante las naciones es muy importante.
  2. Las naciones de la tierra de Kenáan dirán: “Yahvéh no pudo…”. El honor del Eterno está en juego, y por eso Moshé está más interesado en él que de la supervivencia del pueblo. El pueblo merece morir. Pasaron las diez pruebas y fallaron todas. Por eso el argumento que usa Moshé no es que el pueblo sea salvo, sino de que el honor de Yahvéh sea salvado. Él entiende que podría asegurarse que el pecado y rebelión del ser humano era más grande que el poder y la bondad de Yahvéh.
  3. Basándose en la revelación de los trece atributos de la misericordia divina, Moshé reclama que el Eterno actúe según quien es, misericordioso, que perdona… “Muestra quien eres, conforme a lo que dijiste.” Vemos, por lo tanto, que también en este caso el Nombre de Yahvéh es el motivo de la intercesión de Moshé. El deseo de Moshé es que el Eterno sea conocido en el mundo, y por eso se interpone a la propuesta del exterminio del pueblo y un plan nuevo, aunque él mismo fuera el protagonista.

¡Qué corazón tenía Moshé! Tuvo la oportunidad de ser el padre de un nuevo Israel, pero no buscó su propia fama, ni que su propio nombre fuera engrandecido. Tenía más interés por el Nombre de Yahvéh que por su propio nombre. ¡Qué ejemplo para nosotros!

Moshé trajo la promesa de Dios delante de Él. Él rogó al Eterno que no le diera ninguna oportunidad a las naciones de pensar que Dios no había sido fiel a Su Palabra.


El celo de Moshé por la gloria de Dios era evidente. Él sabía que, si el Eterno borraba la nación actual y empezaba otra vez con Moshé, sería una marca negra en Su reputación delante de las naciones – especialmente Egipto.

Moshé básicamente dijo:

Señor, te has revelado a ti mismo a mí por Tu palabra. Tu palabra declara Quien eres. Ahora Señor, por favor actúa hacia Israel de acuerdo a quien Tú mismo te has declarado ser en Tu palabra.”

Moshé conocía el poder de Yahvéh, y apelo a él. Moisés conocía la promesa del Eterno y apeló a ella. Moshé conocía la gloria de Dios y apeló a ella. Este era un espectacular ejemplo de lo que debe invocarse en el ejercicio de la intercesión.

Lo que hizo esta intercesión espectacular no era primitivamente el método de Moshé (apelando a la gloria de Dios, poder, y promesa); sino el corazón de Moshé colocándose en la brecha. Aquí, él está totalmente centrado en otros. Él no piensa para nada en su propia gloria, sino sólo en el destino Israel. Él clama para que se revele el corazón de Yahvéh hacia Su pueblo, y eso es lo que hizo la intercesión de Moshé espectacular. Esto es también hoy lo que hace al ejercicio de la intercesión, totalmente efectivo.

 

Esto, por supuesto, era la intención de Yahvéh desde el principio: el desarrollar y sacar de Moshé este tipo de corazón, transformándolo así la semejanza de Su Hijo Primogénito (Romanos 8:29), mucho antes del tiempo de la manifestación de Yeshúa.

 

“ Entonces Yahvéh dijo: Los he perdonado según tu palabra” (14:20)

He aquí el otro secreto del ministerio de intercesión de un creyente. Evidentemente las palabras de Moshé estaban de acuerdo con las palabras y el honor del Eterno y por eso su oración tuvo éxito.

Amado discípulo de Yeshúa, cuando ores, especialmente intercediendo, ora las palabras del Eterno y tu oración tendrá éxito. Es más, nunca se debe orar o hablar de cosas que no estén de acuerdo con la Torah:

“El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios”

(1 Pedro 4: 11a)

 

La lashón hará (lengua perversa) de los exploradores provocaron habladurías en el campamento que condujeron al levantamiento del pueblo. Y la generación selló su destino en el desierto.
 
¡Cuidemos nuestras palabras, ya que a través de ellas se puede construir el mundo entero, así como también destruirlo!

Un Reporte Pesimista contra la Cosmovisión Yahvista (Los 12 Espías)

Por P.A. David Nesher.

 

“Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura… y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera.”

(BaMidbar/Números 13:32; 14:7)

 

Sabido es que la cosmovisión (manera de ver e interpretar el mundo) de cada ser humano determina el éxito de la marcha de cualquier empresa. Aquello que vemos determinará las creencias que luego confesaremos, las decisiones que tomaremos y la conducta que manifestaremos. En pocas palabras, la cosmovisión del ser humano determina cómo será su futuro.

En esta aliyá (ascensión) nuestra alma logra ver que los doce espías observaron la misma tierra. Ellos recorrieron las mismas ciudades. Se contactaron con los mismos habitantes. Pero, evidentemente, hubo dos reacciones muy diferentes ante lo que vieron. Así fue como se confeccionaron dos relatos de una misma realidad.

Por un lado, notamos que aunque los diez espías vieron la tierra hermosa, sus almas fueron invadidas de pensamientos llenos de problemas que generaron solo imposibilidades. Fue así como la mayoría desarrolló una cosmovisión, que los llevó a creer que no era posible vencer sobre esos pueblos tan grandes y conquistar esas ciudades tan fortificadas. La razón fundamental de esto, era que no querían creer incondicionalmente en el Eterno.

Cuesta mucho imaginarse un reporte más incrédulo e infiel a Yahvéh que este; un reporte que reconozca la fidelidad de la promesa del Eterno, la verdad de Su palabra, y todavía decir: “A pesar de todo eso…

Al considerar este reporte negativo notamos que tiene las características propias del pesimismo, ya que combina verdad, mentiras y exageración propia del miedo extremo que paraliza la conciencia. Evidentemente, ellos sentían que estaban más en una misión para Israel que en una misión para el Eterno. Por eso es que el reporte será dado de acuerdo a la perspectiva humana, no de acuerdo a la perspectiva de Dios.

Era verdad, desde una perspectiva humana que el pueblo de Canaán “es más fuerte que nosotros“, pero el decir, “No podremos subir contra aquel pueblo”, era una mentira impregnada de exageración.

Era verdad que ellos habían ido a través de la tierra, pero el decir, “es tierra que traga a sus moradores”, era una mentira exagerada.

Así mismo, cada una de las declaraciones, “ todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura” o “gigantes” y “éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas” forman parte del mismo pesimismo, son todas terribles exageraciones, llenas de mentiras. Todo, producto del miedo paralizador que surge de la incredulidad.

Por esto, debemos convenir que la incredulidad se presenta a sí misma como siendo “factual” (fiel a los hechos) o “práctica” o “realista.” Sin embargo, la cosa más factual, práctica, y realista que podemos hacer, como hijos primogénitos del Eterno, es confiar la Palabra del Dios Viviente, Su Torah de Fuego; Yeshúa hablándonos a nuestra mente y corazón.

La incredulidad de los diez espías no era de acuerdo a los hechos, sino a pesar de los hechos. Su informe era infiel y satánico ya que desacreditaba la capacidad del Eterno para librar a Su Pueblo de todo peligro.

Pero hubo dos espías (Caleb y Josué) que tenían otro espíritu y vieron las mismas cosas de otra manera. Habían aprendido de lo que pasó en Egipto y en el desierto. Sabían que tenían un Dios poderoso y creyeron en sus promesas. Vieron la realidad visible y vieron también la realidad invisible. Los hijos de Anac eran gigantes, sí, las ciudades tenían murallas muy altas, sí, pero el Todopoderoso es mucho más grande y él estaba con ellos. Ellos habían reconocido el terreno, lo que nos recuerda que la verdadera fe no es ciega. La fe no niega la realidad ni la dificultad sino que declara el poder de las promesas divinas.

Los diez espías vieron las cosas desde abajo, pero los dos espías las vieron desde arriba.

Dos voces se escucharon en el campamento de Israel. La voz de lo imposible, que sólo habla de las cosas desde el punto de vista natural, y la voz de lo posible, que habla de las cosas desde el punto de vista del poder y las promesas del Eterno. Esta última es la voz de la fe verdadera o fe de las posibilidades.

Conforme a como escuchemos así creeremos. Si sólo vemos y escuchamos las cosas según un punto de vista natural (sensorial), vamos a actuar sólo de forma natural y recibir sólo resultados naturales, pero si vemos y escuchamos lo que enseñan las promesas divinas (extrasensorial), vamos a actuar de manera natural y recibir la asistencia del cielo de modo que nuestras acciones naturales se vuelvan sobrenaturales.

La Manera de Oír determina nuestra Fe (Rom. 10: 17).

Según nuestra manera de ver las cosas (cosmovisión) así nos será hecho.

Lamentablemente, en Israel, lo sensorial del reporte negativo o pesimista prevaleció sobre lo extrasensorial que vibraba en el reporte optimista.

Según el Midrash, la noche en que los espías regresaron fue el noveno día del quinto mes, llamado av, el mismo día cuando, según la tradición, los hijos de Israel habían empezado el culto al becerro de oro. Esa noche el Eterno juró que los hijos de Israel iban a ser dispersados entre las naciones, tal como ha quedado explicado en los salmos:

“Aborrecieron la tierra deseable, no creyeron en su palabra, sino que murmuraron en sus tiendas, y no escucharon la voz de Yahvéh Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.”

(Salmo 106:24-27)

Por esta razón este día fue transformado en un día de calamidad para la historia hebrea, particularmente la Casa de Judá. En ese día fueron destruidos los dos templos. En ese día fue derrotada la última revuelta de los judíos contra Roma en el año 135. En ese día fueron expulsados los judíos de España en el año 1492. En ese día ocurrieron varios otros eventos trágicos en la historia judía. Por estas razones, el 9 de av, en hebreo tishá be-av, es un día de ayuno y luto nacional para el pueblo judío. Pero el profeta Zacarías aseguraría en su oráculo que se convertirá en un día de alegría:

“Así dice Yahvéh de los ejércitos:

“El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Yehudá en gozo, alegría y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz.”

(Zacarías 8:19)

Notamos que los diez exploradores hablaban palabras negativas que iban en contra de las promesas de Yahvéh. En realidad, desde toda lógica humana, su cosmovisión hablaba cosas razonables, pero también sabemos que el pueblo del Eterno no ha sido llamado a caminar de manera natural, sino sobrenatural. Por lo tanto, la única manera de poder conquistar la tierra, era por medio de la ayuda del Eterno que proviene de la fortaleza que dan Sus promesas. Pero estos hombres no quisieron confiar en Yahvéh. Solamente evaluaban las cosas de manera natural. Ellos no tenían fe y por lo tanto no recibieron lo que Yahvéh había prometido, tal como los primeros discípulos lo interpretaban:

“Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron.”

(Hebreos 4:1-2)

En el primer versículo del capítulo catorce leemos que dice:

Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche.”

 Rashí explica aquí que la palabra congregación, en hebreo edá, no se refiere a todo el pueblo de Israel, sino al Sanedrín, los setenta ancianos, líderes principales, que estaban asignados divinamente para conducir los designios divinos de Israel, velando desde Sus promesas. ¡Sí, ellos hicieron más caso al informe negativo que del informe positivo! A la carne (yestzer hará) le gusta más las noticias malas que las buenas. Las malas noticias venden mejor que las buenas. En lugar de escuchar la Palabra del Eterno que había dado tantas promesas, y además con señales y prodigios, hicieron caso a palabras llenas de incredulidad y no pudieron esperar en un futuro positivo. 

Las promesas de Yahvéh tienen que ir acompañadas por la fe en los que las escuchan para que puedan tener su cumplimiento. La confianza en las promesas de Yahvéh es un requisito para poder beneficiarse de ellas.

Amado discípulo del Mesías, ten siempre en cuenta que lo importante no es lo que tienes por delante sino cómo reaccionas ante ello. Si estás en problemas, ante gigantes y ante una tarea que humanamente es imposible realizar, la única manera de poder pasar por en medio en victoria es confiando en las promesas del Eterno que has escuchado por Su Espíritu en ti.

Por eso, cuando te enfrentes con una decisión difícil, no permitas que los aspectos negativos te hagan descartar los beneficios. Evalúa ambos cuidadosamente. Pero no dejes que las posibles dificultades te impidan experimentar el poder del Eterno ni te hagan olvidar sus promesas de dirección y sentido. Por lo tanto, memoriza las promesas, medita en ellas día y noche, escríbelas en papeles y pégalas en las paredes de tu casa, cántalas, repítelas a tus hijos, ponlas en tu corazón y háblalas con tu boca y verás como tu corazón será fortalecido para poder recibir lo que dicen las palabras poderosas del Todopoderoso y Fiel.

Atento pues a todos estos detalles, te solicito que aprendas a mirar las cosas con los ojos del espíritu, desde arriba. Observa la realidad de las cosas físicas, pero no te quedes allí. Observa y escucha lo que dice el Cielo, porque en las dimensionalidades celestiales, es donde habita Aquel que tiene la autoridad sobre la Tierra y el poder para cambiar lo que en este planeta acontece. Aprende a colaborar con el cielo y verás cómo las promesas del Eterno son capaces de transformar la situación de la Tierra según lo que hay en el cielo.

Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder.

(Efesios 1:18-19)

Es muy importante que cuidemos nuestro corazón para que no entren dudas de las palabras de Yahvéh. ¿Qué informe escuchas? ¿El del cielo o el de los hombres?

¡Toda Bendición para cada uno de ustedes!