Enseñanzas

¿Por qué Dios destruyó a Sodoma y Gomorra?

Por P.A. David Nesher

Antes de acostarse, los varones de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, jóvenes y ancianos, toda la gente de todas partes; y llamaron a Lot y le dijeron:
“¿Dónde están los hombres que vinieron a verte esta noche? Sácanoslos para que podamos tener relaciones con ellos “.
Pero Lot salió hacia ellos en la entrada, la cerró detrás de él y dijo:
“Hermanos míos, por favor, no actúen mal. Ahora, he aquí, tengo dos hijas que no han tenido relaciones con ningún hombre; por favor, permítame que se los saque y haga con ellos lo que quiera; sólo que no les hagas nada a estos hombres, ya que se han refugiado en mi techo”.
Pero ellos dijeron:
“Hazte a un lado”.
Además, dijeron:
“Este entró como un extranjero, y ya está actuando como un juez; ahora te trataremos peor que ellos.”
Así que presionaron con fuerza contra Lot y se acercaron para romper la puerta. Pero los hombres extendieron las manos, llevaron a Lot a la casa con ellos y cerraron la puerta. E hirieron a los hombres que estaban a la entrada de la casa con ceguera, tanto pequeños como grandes, de modo que se cansaron tratando de encontrar la entrada. Entonces los dos hombres le dijeron a Lot: “¿A quién más tienes aquí? Un yerno, y tus hijos, tus hijas y todo el que tengas en la ciudad, sácalos del lugar; porque estamos a punto de destruir este lugar, porque su clamor ante el Señor ha llegado a ser tan grande que el Señor nos ha enviado a destruirlo”.

Bereshit/Génesis 19: 4-13

Sodoma y Gomorra, el nombre de las dos ciudades notoriamente pecaminosas en el libro de Bereshit, destruidas por “azufre y fuego” debido a su maldad (Génesis 19:24). Sodoma y Gomorra junto con las ciudades de Adma, Zeboim y Zoar (Bela) constituían la Pentapolis o “cinco ciudades de la llanura”.

Si bien la mayoría de los eruditos judíos y cristianos ortodoxos han sostenido la posición de que Sodoma y Gomorra fueron destruidas debido a su comportamiento homosexual desenfrenado (es decir, sodomía), hay otros que creen que esas ciudades fueron destruidas debido primordialmente a su orgullo y falta de hospitalidad que los llevó a practicar la violación política. Sorprendentemente, todos los estudiosos apelan a las Sagradas Escrituras para respaldar sus posiciones; especialmente citan al profeta Ezequiel (16:49) y la epístola universal de Judas (v. 7) . Por lo tanto, algunos críticos han señalado esto como una contradicción bíblica. Pero, ¿es así? ¿Puede explicarse esta aparente contradicción? Para aquellos que defienden la inerrancia y la autoridad escritural, la respuesta es obvia: ¡sí!

Analicemos esto, y comencemos diciendo que el relato de Sodoma y Gomorra está registrado en Bereshit (Génesis) capítulos 18-19. El capítulo 18 registra al Eterno y a dos ángeles que vinieron a hablar con Abraham. El Señor le informó a Abraham de que:

el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo
(Génesis 18:20).

Los versículos 22-33 registran la súplica de Abraham para que el Eterno tuviera misericordia de Sodoma y Gomorra ya que Lot el sobrino de Abraham, junto con su familia vivían en Sodoma.

Así llegamos a Bereshit/Génesis capítulo 19, donde se registra que los dos ángeles, disfrazados como hombres, visitanSodoma y Gomorra para supervisarla.

Lot se encontró con los ángeles en la Puerta de la ciudad, y les rogó que permanecieran en su casa. Los ángeles aceptaron.

Luego el relato nos dice:

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos
(Génesis 19:4-5).

Los ángeles entonces procedieron a cegar a todos los hombres de Sodoma y Gomorra e instaron a Lot y a su familia a huir de las ciudades para escapar de la ira que Dios estaba a punto de derramar. Lot y su familia huyeron de la ciudad y, luego está escrito:
Entonces Yahvéh hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvéh desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades… “
(Génesis 19:24)

¿Cuál fue el pecado de Sodoma y Gomorra? ¿Por qué Dios destruyó las cinco ciudades?

Primeramente, y para intentar ser objetivo en la respuesta, debo decir que ante tantas opiniones en ambos bandos (cristianismo y judaísmo), podemos encontrar pistas no solo del relato del Génesis, sino también de los profetas y los libros de los Escritos Mesiánicos (o Nuevo Testamento, como 2 Pedro y Judas). Estos dan una idea de cómo los antiguos pensadores judíos empapados de la cultura hebrea de Israel entendieron estos textos.

En primer lugar, leemos que Sodoma y Gomorra fueron juzgadas debido a un pecado grave: “Y el Señor dijo: ‘El clamor de Sodoma y Gomorra es verdaderamente grande, y su pecado es sumamente grave’” (Génesis 18:20). De hecho, ni siquiera diez justos se podían encontrar en la ciudad.

En segundo lugar, parece que el juicio de estas ciudades iba a servir de lección a Abraham y a otros de que la iniquidad sería castigada. En la segunda epístola del apóstol Pedro aprendemos que Dios condenó y destruyó las ciudades como “un ejemplo para los que vivirían impíos a partir de entonces” (2 Pedro 2: 6).

En tercer lugar, tanto Judas, como Pedro describen las cualidades peculiares del pecado. Judas 7 describe la actividad como “gran inmoralidad” y perseguir “carne extraña“. Pedro escribió que Lot estaba “oprimido por la conducta sensual de hombres sin principios“, y “por lo que vio y oyósintió su alma justa atormentada día tras día con sus transgresiones“. Las personas que habitaban dichas ciudades eran “los que complacieron a la carne en sus deseos corruptos y despreciaron la autoridad” ( 2 Pedro 2: 7–10 ).

En cuarto lugar, encontramos que hay 27 referencias fuera de Génesis donde se menciona a Sodoma. Esto es emblemático de la gran inmoralidad, la más profunda depravación y el juicio final.

Unir las piezas de la evidencia bíblica nos da una imagen de la ofensa de Sodoma y el conglomerado de cinco ciudades que ella presidía junto a Gomorra. Así es como podemos concluir que el pecado de esta Pentápolis fue algún tipo de actividad grave, continua, ilegal y sensual, que Lot vio y escuchó y que lo atormentó al presenciarlo día tras día. Fue una actividad en la que los habitantes complacieron a la carne en deseos corruptos al ir tras la carne extraña, lo que finalmente trajo sobre ellos el juicio más extenso de las Sagradas Escrituras fuera de los descriptos en el libro de Revelaciones (Apocalipsis).

¿Qué sabemos sobre la conducta de los hombres de Sodoma y Gomorra que se ajuste a esta descripción?

Avancemos en nuestro estudio realizando algunas preguntas.

Primero: ¿Fue la ciudad destruida porque los hombres de Sodoma intentaron violar a los ángeles? La respuesta obviamente es no. El juicio divino no pudo haber sido por el intento rapaz en sí mismo porque el Eterno había tomado la decisión de destruir las ciudades del valle mucho antes (ver Génesis 18:20 ). Además, el apóstol Pedro nos deja en claro que la actividad inicua estaba en curso “día tras día”, es decir, que no fue un incidente de una sola ocasión. El clamor ya había estado subiendo al Eterno durante algún tiempo.

Segundo: ¿Dios juzgó a Sodoma y Gomorra por falta de hospitalidad? ¿Es cierto que el juicio de Dios no fue por la homosexualidad per se, sino porque la gente del pueblo fue descortés con los visitantes, violando las costumbres del santuario sagrado al intentar violarlos? Considerando la evidencia textual, nos damos cuenta que esta hipótesis encaja con la descripción escritural colectiva de la conducta que se ganó la ira de Dios: una actividad sensual, corrupta y sin ley que Lot vio y escuchó día tras día, en la que los hombres iban tras carne extraña.

¿Qué dicen las Sagradas Escritura en su contexto global?

Lamentablemente la visión moderna que prevalece acerca del pecado de Sodoma y Gomorra, es que el intento de violación de los visitantes de Lot violó el alto código de hospitalidad del Medio Oriente (19: 9). 

Ahora bien, teniendo en cuenta dicha teoría hermenéutica, haré una pregunta más: ¿debemos creer que Dios aniquiló dos ciudades enteras porque tenían malos modales, incluso admitiendo que esos modales eran mucho más importantes entonces que ahora? 

Pues bien, leyendo todas las Sagradas Escrituras, encontraremos que no hay evidencia textual de que la falta de hospitalidad fuera un crimen capital. Sin embargo, la homosexualidad sí se castigaba con la muerte en Israel (Levítico 18:22 , 20:13). Entonces surge una cuestión nueva: ¿Dios ignora el crimen capital y, sin embargo, nivela dos ciudades enteras por un mal que no figura en ninguna parte como ofensa grave?

Por favor, te pido que notes atentamente la redacción de este pasaje (en Génesis 19: 4-9). Está bien claro que los varones de la ciudad querían que Lot les ofreciera a sus huéspedes (ángeles en forma de varones) como juguetes sexuales. No tenían ningún interés en las relaciones sexuales con mujeres; sólo después de que Lot les ofreció una alternativa heterosexual, decidieron que ahora tomarían y violarían a Lot por la fuerza (“tratarían peor contigo“), y esto habría sido en contraste con la forma en que habían deseado “tratar con ellos”. En otras palabras, al amenazar con violar a Lot, estaban admitiendo que su deseo por los ángeles era simple y pura lujuria, no una dominación política sobre los forasteros, expresada en forma de violación. Probablemente hubo muchos casos de violación en Sodoma, pero parece claro que todos los hombres de la ciudad (excepto Lot, y quizás sus yernos mencionados en el versículo 14)) se había vuelto bisexual o preferentemente homosexual.

Entonces, con las Sagradas Escrituras ante nuestros ojos, entendemos que los varones de Sodoma y Gomorra eran homosexuales:

“… jóvenes y ancianos, toda la gente de todos los lugares
(19: 4)

Esto eran tan así, que el relato destaca el punto de que hicieron caso omiso de las mujeres disponibles (19: 5-8). Es más, después de quedar ciegos, persistieron (19:11). Estos hombres estaban totalmente entregados a una pasión abrumadora que no disminuyó incluso cuando fueron cegados sobrenaturalmente por los ángeles.

Es pues la homosexualidad el pecado evidente que se ajusta a los detalles bíblicos. Era el pecado que personificaba la gran maldad de Sodoma y Gomorra: la “grave“, “impía“, “sin ley“, “conducta sensual de hombres sin principios” que atormentaba a Lot cuando lo “veía y oía” día tras día, ”El“ deseo corrupto ”de aquellos que fueron tras carne extraña”.

¿Qué pasa con el Oráculo de Ezequiel (16:49)?

En defensa de la teoría hermenéutica más liberal, algunos teólogos (cristianos y judíos) citarán al texto del profeta Ezequiel que dice:

He aquí, esta fue la culpa de tu hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían arrogancia, comida abundante y comodidad descuidada, pero no ayudó al pobre y al necesitado
Así fueron altivos y cometieron abominaciones delante de mí. 
Por tanto, los quité cuando lo vi”
(Ezequiel 16: 49–50)

Ellos aseveran que aquí no se menciona la homosexualidad como pecado de Sodoma… ¿Entonces?

Ahora debe admitirse que el comportamiento homosexual fue solo la manifestación externa y final de un pecado capital que condujo a las almas de estas ciudades a descender a niveles de inmoralidad bajos: el orgullo.

Claramente, la maldad general de Sodoma y Gomorra fue grande. Ellos eran un pueblo orgulloso y encantado de crueldad y descuidan cualquier forma de justicia social. Si bien el pecado de falta de hospitalidad se menciona en la segunda mitad de Ezequiel (16:49), debo insistir que no es el pecado principal de Sodoma y Gomorra. Incluso en ese pasaje, la falta de hospitalidad se clasifica detrás del orgullo; de hecho, la falta de hospitalidad es solo un subconjunto del mayor pecado de odiar a nuestro prójimo. Ver a un vecino necesitado y tener la capacidad de ayudar con esa necesidad y negarse a hacerlo es mostrar odio malicioso (ver Lucas 10: 30–37 , 1 Juan 3: 15–19). Todas estas son manifestaciones del orgullo en sí mismo. Por eso, esto se menciona en comparaciones con Israel cuando estaba sumido en el pecado de orgullo, estando lista para convertir a la ciudad de Jerusalén en un centro del homosexualismo.

Entonces, todo lo denunciado por el profeta Ezequiel no está en duda. Nuestra preocupación aquí es si la homosexualidad fue la parte final de esa maldad. Nuestro análisis de Génesis (cap. 19) muestra que la homosexualidad fue el comportamiento principal en cuestión en ese pasaje. Ezequiel simplemente revela el pecado capital (el orgullo) y enumera los pecados adicionales que surgen de él, que conducen a la caída final. 

Convengamos pues, que la tacañería y la arrogancia por sí solas no son las que atrajeron la ira de Dios sobre la Pentápolis. Si leemos con atención, y sin prejuicios, el versículo 50, notaremos que el profeta Ezequiel ancló la lista de maldades con la palabra “abominaciones“. Esta palabra nos lleva de regreso a la homosexualidad. La conducta a la que Moisés se refiere en Génesis 18 , la describe más tarde en Levítico como una “abominación” a los ojos de Dios.

Entendámoslo bien, el profeta no contradice a Moisés, sino que da más detalles de lo que este escribió en la Torah.

¿Qué dice el Rollo de Vayikrá (Levítico)?

Cuando miramos pasajes como Deuteronomio 32: 32-33 , Isaías 3: 9-16 , Jeremías 23:14 y Ezequiel 16:49 , vemos múltiples referencias al pecado de orgullo y odio de Sodoma (e Israel). Palabras como altivo, amargo, veneno, desenfrenado, ociosidad, (cuando podrían haber estado ayudando a otros) saltan de los versos como una descripción de un pueblo ensimismado y hedonista que no tiene el menor interés de preocuparse por los demás.

Entonces, como lo dije más arriba, algunos teólogos y eruditos han afirmado (especialmente basándose en Ezequiel 16:49), que el verdadero pecado de Sodoma no fue el comportamiento homosexual, sino que Dios los juzgó por orgullo. Como también lo he dicho, uno podría ver la validez inicial de hacer este argumento, pero insisto, solamente se estaría poniendo todo el énfasis en versículo 49 e ignorando el versículo 50 . Contextualmente, eso es una mala exégesis. Y la razón para hacerlo suele ser evidente con bastante rapidez.

La Torah divina tiene dos citas explícitas sobre la homosexualidad:

No te acostarás con varón como se acuesta con mujer.
 (Levítico 18:22) 

Si hay un hombre que se acuesta con un varón como los que se acuestan con una mujer, ambos han cometido un acto detestable. Es una abominación [hebreo:toebah]. Seguramente serán condenados a muerte. Su culpa de sangre está sobre ellos“.
(Levítico 20:13)

Otros han agregado que muchos detalles de la Torah son arcaicos. Ellos preguntan irónicamente: ¿Quién se preocupa hoy por mezclar lana y lino (Deuteronomio 22:11 )? Y entonces continúan su argumento diciendo que la pena de muerte en sí misma no marca a la homosexualidad como particularmente atroz. Así es como ellos sostienen que la desobediencia a los padres también fue un crimen capital, al igual que recoger palos en sábado, sin embargo, nadie sugiere que estas sean ofensas punibles en la actualidad.

Pues bien, debo decirle a ellos que esta réplica está llena de inconsistencias, y explicaré el por qué diciendo que es un grave error pensar que si algo de la Torah ya no se aplica, entonces no se aplica nada. Citaré a el pensador judío Dennis Prager quien al respecto hizo esta observación:

Una cosa es no poner en práctica un castigo de la Torá y otra muy distinta declarar que un pecado de la Torah ya no es un pecado”.

Pero como lo mencioné anteriormente, las teorías liberales se basan en la errada metodología de interpretación al leer Ezequiel (16:49) de forma aislada (descuidando el contexto general de la TaNaK) y comparando Génesis 19 con otras culturas antiguas del Medio Oriente, la prostitución de culto de la antigua Grecia e incluso los países modernos del Medio Oriente. Destacan la frase, “ni fortaleció la mano del pobre y del menesteroso” en Ezequiel 16:49 pero fallaron completamente en dirigirse a Ezequiel 16:50 : 

Y fueron altivos y cometieron abominación delante de mí; por tanto, me los llevé como me pareció conveniente“.

La palabra hebrea תועבה (tovebah) se usa con mayor frecuencia en la TaNaK (Antiguo Testamento) para referirse a algo moralmente repugnante y se traduce con mayor frecuencia como “abominación” o un acto o cosa “detestable“. También es la misma palabra que se usa en Levítico 18:22 cuando se habla de actos homosexuales.

El historiador judío Josefo analiza todos estos factores (orgullo, comportamiento homosexual, odio) al describir el pecado de Sodoma.

Por este tiempo los sodomitas se enorgullecieron a causa de sus riquezas y grandes riquezas: se volvieron injustos con los hombres e impíos para con Dios, de tal manera que no recordaron las ventajas que recibieron de él: odiaron a los extraños y se abusaron de sí mismos con Prácticas sodomíticas. 

“Ahora, cuando los sodomitas vieron que los jóvenes eran de bellos semblantes, y esto en un grado extraordinario, y que se hospedaron con Lot, se resolvieron a disfrutar de estos hermosos niños por la fuerza y ​​la violencia.”

Josefo, “Antigüedades

Desde nuestro discipulado en Yeshúa, debemos considerar que el apóstol Pedro, haciéndose eco de lo que también diría Judas en su epístola (v. 7), atribuye su destrucción a la vida impía (claramente teniendo en cuenta que se han “entregado” al acto físico de inmoralidad sexual en forma de lujuria homosexual):

Y convirtiendo las ciudades de Sodoma y Gomorra en cenizas, las condenó a la destrucción, haciéndolas un ejemplo para los que después vivirían impíos y librarían al justo Lot, que estaba oprimido por la conducta inmunda de los impíos (porque ese hombre justo, morada entre ellos, atormentaba su alma justa de día en día, viendo y oyendo sus maldades.”
(2 Pedro 2: 6-8).

Jacobo, el hermano de nuestro Señor, recordaba en su enseñanza a los primeros discípulos de Yeshúa, que todo pecado comienza en el corazón y luego se abre camino hacia afuera:

… sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
(Santiago 1: 14-15 ),

Si bien esto es totalmente verdad, también debemos entender y aceptar que el pecado externo siempre es un reflejo fiel del el deseo interno. Si codicia en su corazón, eso puede llevar a robar. Si odias a alguien, eso puede conducir al asesinato, si deseas a alguien, eso puede conducir a la inmoralidad sexual (en cualquier forma) que domina los pensamientos y la existencia de uno. Por ello, nuestro Dueño y Maestro Yeshúa HaMashiaj enseñó a sus discípulos esto mismo en 

Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Estas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos.”
(Mateo 15: 18-20)

Recordemos lo que siempre enseño (y enfatizo): el contexto es el rey en el estudio de las Sagradas Escrituras. Y eso se aplica perfectamente aquí. Por ello, te invito a notar el posicionamiento de los versos. 

El texto de Vayikráh (Levítico) tiene la expresión tovebah de la homosexualidad intercalada entre el adulterio (18:20), el sacrificio de niños (18:21) y la bestialidad (18:23). Por eso te consulto: ¿Crees que Moisés estaba diciendo simplemente que si un sacerdote cometía adulterio, tenía relaciones sexuales con un animal o quemaba a su hijo en el altar de Moloc, debería asegurarse de lavarse antes de ir al Templo?

Más concretamente, estas secciones no estaban dirigidas a los sacerdotes, sino a todos los “hijos de Israel” (18: 2, 20: 2). Además de las prohibiciones sobre el adulterio, el sacrificio de niños y la bestialidad que acabamos de mencionar, Moisés también prohíbe el espiritismo (20: 6) y el incesto (20:12).

La conclusión de Levítico 18 contiene estas palabras:

Pero en cuanto a ustedes, los “hijos de Israel”, … deben guardar Mis estatutos y Mis juicios, y no cometer ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero que habita entre ustedes por el los hombres de la tierra que fueron antes de ti han cometido todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado.”
(18: 21; 26-27)

Aquí Moisés habló aquí con tanta claridad como lo hizo en Génesis. Las ciudades de Sodoma y Gomorra eran culpables de muchas cosas, pero la principal de ellas era el pecado de la homosexualidad. En esta sección de Levítico, Dios da directivas no solo para la pureza ritual, sino también mandatos que deben observar todos los los hijos de Israel, e incluso todos los extranjeros que quisieran vivir su fe .

La homosexualidad estaba mal para los hebreos. Estaba mal para los gentiles que investigaran la Torah dada a los hijos de Israel (“extranjeros”). Incluso fue una abominación la que profanó la tierra cuando la practicaban los paganos que habitaban Canaán mucho antes de la llegada de los judíos.

La homosexualidad es un pecado contaminante, independientemente de quién lo practique. No tiene lugar delante de Dios entre ningún pueblo, en ninguna época, ni entonces ni ahora.

Entonces, y en conclusión, el Eterno puede juzgar y juzga sobre los motivos del corazón, pero también puede juzgar, y juzga, sobre las acciones físicas. Debemos pues tener en cuenta que Yah, nuestro Dios, también estaba dispuesto a mostrar misericordia. Él le dijo a Abraham, que si hubiera habido diez personas justas en la ciudad, la habría perdonado (Genesis 18:32). Tal como estaban las cosas, solo cuatro salieron de Sodoma con vida, y solo tres llegaron a un lugar seguro.

La clave de todo esto: Teshuváh (Arrepentimiento)

Para concluir, me atrevo a decir que todos los que meritan el título de estudiosos de las Sagradas Escrituras (sean judíos o cristianos) en lugar de comparar a Sodoma y Gomorra con otras culturas antiguas, y buscar así justificar su inmoralidad sexual, deberían comparar a Sodoma y Gomorra con la ciudad de Nínive durante la época del profeta Jonás. El libro del profeta cuenta que la gente de Nínive también era malvada (Jonás 1:2) y muy violenta (3:8 ) y, sin embargo, se salvaron porque se arrepintieron de sus malos caminos y pidieron perdón a Dios (3:10 ).

Al venir al texto del Rollo de Bereshit (Génesis) notamos que tanto los hombres y las mujeres de Sodoma habían conocido y habían sido rescatados físicamente por Abram (leer Genesis 14:14-16). Lo habían visto adorar a Dios con Melquisedec (Genesis 14:17-20 ) y negarse a beneficiarse económicamente de las riquezas de Sodoma (Genesis 14:21-24 ). Y también tenían a Lot viviendo entre ellos, quien, aunque débil, fue descrito como un hombre justo por el apóstol Pedro. La gente de Sodoma ignoró todas estas cosas, y en lugar de ser advertidos por ellos y arrepentirse, continuaron pecando. Si bien sus pecados sexuales se destacaron nuevamente en Genesis 19, el verdadero objeto de su pecado se revela en la polémica previa a la destrucción contra ellos varios capítulos antes: “Pero los hombres de Sodoma eran sumamente inicuos y pecadores contra el SEÑOR”(Genesis 13:13 ; cf. Salmo 51:4).

Debemos tener en cuenta que fue Dios, el juez justo (2 Timoteo 4:8 ) quien condenó a Sodoma, Gomorra y las otras ciudades de la llanura. Aunque sus pecados de orgullo, inmoralidad sexual, falta de hospitalidad y crueldad fueron cometidos contra otras personas, en última instancia, fueron una ofensa directa contra Dios. Todo pecado es una ofensa para Dios y demuestra la rebelión de la humanidad contra él. Pero hay esperanza para toda la humanidad porque Dios ha provisto un camino de salvación y es paciente con nosotros tal como el apóstol Pedro lo escribiera en su epístola:

“… no deseando que nadie perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento.” 
(2 Pedro 3:9 ).


Bibliografía utilizada:

_ Michael Carden, “Heterosexualidad obligatoria en narrativas bíblicas y sus interpretaciones: lectura de la homofobia y la violación en Sodoma y Guibeá”, Revista de estudios de religión australiana, vol. 12 No 1 (1999).
_ Josefo, Antigüedades Capítulo 11, 1.194.
_ John Boswell, cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (Chicago: University of Chicago Press, 1980), p. 93. 
_ Dennis Prager, “Homosexualidad, judaísmo y rabinos homosexuales”,  The Prager Perspective , 1/3/97.


BITÁCORAS RELACIONADAS:

El Mensaje de un Arco Iris

AUTOR: Sam Arnold

Después de generaciones de observar la decadencia de una sociedad moral, Hashem se hartó. Provocó el Gran Diluvio, del que sólo se salvaron el justo Noé y su familia al entrar en el arca. Una vez que las aguas se retiran, Noé sale del arca e inmediatamente ofrece alabanzas a YHVH. El Eterno, después de recibir estas alabanzas, hace el pacto con Noaj y las generaciones siguientes prometiendo no volver a traer un diluvio sobre la Tierra y destruir a la humanidad.

Al hacer este pacto, YHVH declaró:

Esta es la señal que he puesto para el pacto entre Yo y vosotros, y toda criatura viviente para vosotros, para todas las edades venideras. He puesto mi arco en las nubes, y servirá de pacto entre Yo y la Tierra. Cuando traiga las nubes sobre la Tierra, y el arco aparezca en las nubes, recordaré mi pacto entre Yo y vosotros, y toda criatura viviente entre toda carne, para que las aguas no vuelvan a convertirse en un diluvio que destruya toda carne. Cuando el arco esté en las nubes, lo veré y recordaré el pacto eterno entre Hashem y todas las criaturas vivientes, toda la carne que está en la Tierra. Esa será la señal del pacto que he establecido entre Yo y toda la carne que hay en la Tierra
(Génesis 9:12-17).

De estos versos anteriores, aprendemos que el Arco Iris es una señal de que, a pesar de que hay maldad en el mundo, Hashem recuerda su promesa. Por lo tanto, existe la idea de que cuando el arco iris no aparece durante un tiempo, es algo bueno, ya que no hay pecado.

Sin embargo, el Malojet – la pregunta desafiante que se encuentra en el texto, es ¿por qué Hashem eligió un arco iris para significar su juramento de no destruir a la humanidad?

Najmánides señala que el arco iris apunta hacia arriba, como un arco. Enseña que cuando los guerreros tienen intenciones pacíficas, invierten sus armas hacia ellos mismos, no hacia el enemigo. Por lo tanto, Hashem aparta el Arco Iris de la humanidad y lo dirige hacia los cielos, demostrando que el arma del agua no se utilizaría para destruir la Tierra.

Sin embargo, el Rebe explica que lo físico es un reflejo de lo espiritual. Afirma que el Arco Iris pudo haber aparecido antes de que se produjera el diluvio. Explica que las nubes -que se forman por la niebla ascendente- eran más espesas porque el mundo en general era más tosco. Después del diluvio, las nubes se volvieron más refinadas y se pudo ver un arco iris, señal de que el hombre podía ahora refinar la tosca materialidad del Mundo.

Por lo tanto, no es sorprendente que el Zohar afirme:

no se debe esperar la llegada de Moshiaj hasta que se vea el arco iris… en colores brillantes
(Zohar 1:72B).

En general, la lección es: El Arco Iris no brillará con todos sus colores hasta que nosotros, el pueblo de Israel, demos un paso adelante y digamos: no podemos aceptar más este mal que se ha apoderado del mundo. Nos esforzamos por conseguir la luz y ahora es nuestra responsabilidad esparcirla a lo largo de nuestro viaje.

En esta semana de Parshat Noaj, recordemos que cuando vemos un Arco Iris, es nuestra señal de que todavía hay que trabajar en el mundo, para que llegue Moshiaj y podamos alzar nuestras voces en un nuevo canto y elevarnos con nuestro regocijo.

Kein Yehi Ratzon!, ¡que esta sea la voluntad de YHVH!

El Dios de los Nuevos Comienzos

Por Moisés Franco

Al leer esta ascensión me llamó la atención que el Eterno al ordenarle a Nóaj y a los suyos salir del arca declara una orden que implícitamente oculta una bendición: “fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”. Y no lo hace una vez, sino tres en el mismo pasaje (8:17; 9:1;7).

Pero lo más llamativo es que los bendice con las mismas palabras que a la primera humanidad en el jardín del Edén (Bereshit 1:28). 

Así mismo, en el capítulo 8 también destaca el Señor la autoridad que el ser humano tiene por sobre toda la creación, algo que también le dijo a Adán. Es como si estuviera enfatizando que ha perdonado a la humanidad y quiere volver a empezar. 

El P.A. David Nesher ha enseñado que la creación y sus ciclos naturales están representados por el número 7 (días de la semana, años sabáticos, notas musicales básicas, orificios faciales; etc.) y por eso el número 8 representa dos cosas: por un lado, nuevos comienzos, ya que termina el ciclo y empieza otro; pero también, lo sobre natural (es decir, lo que está más allá de lo natural).

Ambos significados son complementarios dado que pienso que si hay algo sobrenatural es la capacidad de volver a empezar, de levantarse de la muerte ya sea física o espiritual, es la capacidad mesiánica por excelencia, como demostró Yeshúa el Mesías.

Tal vez por eso fueron ocho los integrantes del arca que refundaron la humanidad, para dar este mensaje.

Es que YHVH es el Dios de los nuevos comienzos, por eso siempre nos insta a levantarnos, a volver a empezar.

Por eso, desde antes de la creación del mundo, tal como ha explicado Nesher, uno de los diseños pre-existenciales es la teshuvah (capacidad de retornar). 

Con esto en mente uno de los más potentes discípulos de Yeshúa el Mesías nos dice lo siguiente: 

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2 Corintios 5:17-19 |RV60)

Cualquiera que dice estar en el Mesías verdadero debe amar la reconciliación. Eso implica que, sin importar cuántas veces peque, se levanta. No como si nada hubiera pasado, sino con la humildad suficiente para depender cada vez más del Eterno y pecar cada vez menos. 

También representa la obligación de trabajar por estar en paz con todo vínculo (incluso uno mismo), según se nos indica en Romanos 8:18. 

Y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, significa estar dispuestos a trabajar incansablemente con todos nuestros recursos internos y externos para que la humanidad se reconcilie con el propósito eterno de YHVH.  

Cabe aclarar que volver a empezar y reconciliar vínculos no significa ser testarudo y obstinado en una idea inviable o una relación que es insana. Tiene que ver con no quedarnos atascados en la muerte ontológica que dejan los fracasos y levantarse abiertos a dejarse guiar algo mejor que antes. 

Es un sano punto de equilibrio a mitad de camino entre la obstinación y la falta de perseverancia.  

Pero, si en alguno/s de los puntos antes mencionados estás fallando (si te cuesta muchísimo levantarte de tus fracasos y adversidades; si guardas rencores hacia ti mismo u otros; si no te interesa mucho proclamar la reconciliación de Cristo)…entonces amado hermano y consiervo, es momento de que retornes al corazón de Abba, que te des cuenta que te has alejado de su intención para tu vida y decidas volver a empezar.

Si estás leyendo esto es porque no es tarde, Él te está esperando, porque es el Dios de los nuevos comienzos. 

En amor y servicio Moisés

¿Eres Cuervo o Paloma?

Por Moisés Franco

“… y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra” .

(Bereshit 8:7-8 |RV60)

Si hay algo que me ha quedado claro en estos años de estudio de la Torah es que nada es casual en ella. 

Por eso, me dispuse a que el Espíritu Santo me hablara sobre por qué se menciona específicamente a estas dos aves y no sólo dice “envió a un ave y después a otra”. Por eso, quisiera compartirles algunas reflexiones fruto de indagar brevemente sobre estos seres alados. 

El cuervo es considerado uno de los animales más inteligentes del mundo, con capacidad de autopercibirse, construir herramientas e incluso imitar la voz humana. Por lo que su capacidad cognitiva es comparada con la de un niño de ocho años. 

 Tal vez ese sea uno de los motivos por el cual Nóaj lo envía inicialmente para saber si ya había algún punto con tierra seca. 

Sin embargo, según Rashí, esto no sucedió sino: “el cuervo, en lugar de cumplir su misión, se quedó sobrevolando el arca hasta que se secaron las aguas porque sospechaba que Nóaj le quitaría su pareja”. 

Esa interpretación no es descabellada, ya que el cuervo vive toda su vida en pareja y es monógamo. 

Luego tenemos a la paloma, un ser que si bien tiene capacidades apreciadas por el hombre, como por ejemplo servir de mensajera, no tiene una inteligencia racional tan desarrollada como la del cuervo. 

Pese a eso, la paloma fue a cumplir su misión y al no encontrar donde apoyar sus patas retornó al arca (Bereshit 8:9). Nóaj la envió nuevamente una semana después y el ave retornó con una hoja de olivo en su pico. 

¡Imaginemos la alegría de esas ocho personas que, después de estar más de medio año a la deriva reciben la noticia de que ya hay tierra firme!. 

Como no es casual la participación de estas aves y no otras en el relato, tampoco lo es la hoja de olivo y no otra, ya que este tipo de árbol es un símbolo de Israel.

Por ende, ese acto era más que una buena noticia para ese momento, era una declaración para todas las generaciones: *sin importar que tan difíciles se pongan las cosas, el Eterno jamás abandonará a Israel*. 

Es que paloma en hebreo se dice “yoná” y tiene una gematría de 81, lo mismo que la expresión: “confiaré en YAH” (Bill Heidrick).

En conclusión: la inteligencia racional, como la del cuervo, es buena. Pero, si ponemos toda nuestra confianza en ella, nos será una trampa que alimentará nuestros miedos y evitará que cumplamos el propósito para el que nacimos. 

En cambio, si la sujetamos a la confianza en YAH con perseverancia, como simbolizaría la paloma, nos convertiremos en portadores de buenas noticias y nuestros pies (vida, andar) serán bendito: 

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina!
(Is. 52:7 |RV60).

¡Entra en el Arca!

Por Juan José Nesher

El Señor le dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, porque tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación”.

(Génesis 7:1)

La ascensión de esta semana comienza con el Eterno pidiendo que Noaj ingrese con toda su familia al Arca. La expresión hebrea que aquí se utiliza al inicio de esta oración es LET TEBAH (“Entra en el Arca”). La palabra hebrea utilizada para la palabra Arca, es TEBAH.

Fueron 120 años  los que Noaj demoró en edificar una estructura conforme a las medidas que Dios le proporcionó. A lo largo de todo este tiempo, este varón no desistió ni por un momento de un proyecto tan “extraño” y que para muchos no era creíble. Fueron muchos días, años e incluso más de un siglo para ver concretada la estructura que iba a traer salvación para él y su casa.

Hoy el espíritu santo me llevó a preguntarme: “¿Cómo estoy construyendo mi Arca, mi TEBAH?

El Arca representa un lugar fuerte, seguro y protector de los días malos. Es un refugió para el alma. Es un lugar de tiempo donde solo se puede construir con el estudio y meditación de la Torah. Esto me recuerda a la enseñanza de nuestro maestro Yeshua:

Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.
(Mateo 7:24-25)

La TEBAH representa nuestra estructura de pensamientos que debe ser firme en los momentos de adversidad y aflicción. Solo la práctica constante de la instrucción de Dios (Torah) es la única que puede proveer de esos recursos y firmeza.

Me parece oportuno aclarar que este mensaje no apunta a edificar un lugar individualista dentro de mi ser, porque hay muchas prácticas religiosas y psicológicas que enseñan a tener una “fortaleza mental”. En la escrituras nos encontramos que Noaj entró con su esposa, hijos y nueras. Esto habla que toda Arca es un lugar para también otros puedan entrar y sentirse protegidos en los momentos de dificultad.  Nuestra capacitación constante en los códigos lumínicos de la Torah no pueden ser enmarcados desde la invidualidad. Al contrario, como individuos debemos acercarnos al colectivo (las naciones) y que ellos conozcan la Salvación (en hebreo Yeshúa).

Te animo a que puedas en este tiempo ser el Arca que muchos necesitan para ser salvados de la muerte.

Con amor, Juan José Nesher.

¡Labra,… pero sin emborracharte!

Por Moisés Franco

En esta ascensión vemos a Nóaj reiniciando su vida siendo uno de los ocho habitantes de todo el planeta. 

Esta porción de Bereshit menciona que plantó una viña “bebió del vino, se embriagó, y se desnudó en su tienda”. Esto da lugar a un confuso episodio donde Cam o Jam, su hijo, “ve su desnudez”. 

Sobre ese punto hay una discusión de eruditos sobre a qué se refiere esto, todos coincidiendo en que es algo mucho más allá de lo literal. Según el comentario de la versión Torat Emet hay opiniones que afirman que Cam “violó a su padre”, mientras que otras afirman que lo castró. 

En tanto, el P.A. Nesher ha compartido en su blog la explicación del teólogo Ariel Álvarez Valdés, quien sostiene el pecado del hijo de Nóaj habría sido acostarse con su propia madre, lo cual explicaría por qué el patriarca maldice a su nieto Canaán, quien sería fruto de esa relación incestuosa. 

Al margen de cuál haya sido el hecho en concreto, evidentemente era desagradable a YHVH en gran manera y esto demuestra que al poco de salir del diluvio universal la humanidad ya se había empezado a pervertir nuevamente. 

Volviendo a Nóaj, dice el versículo que el plantó una viña y tomó de su vino. ¿A caso esto estaba mal? ¿no debió haber plantado un viñedo? 

En mi humilde opinión, sí era justificable que él o sus hijos lo hiciesen, dado que el vino es distinto a cualquier otra bebida alcohólica. Es un fermento netamente ligado a lo espiritual, por eso es afectado por las lunas y por la luz, entre otras particularidades. 

Una buena parte de las grandes civilizaciones antiguas utilizaron el vino como elemento que conecta con el mundo espiritual, e Israel no es la excepción. Por eso se lo utiliza para hacer el kidush (la santificación), tanto en la apertura del shabat como en las bodas, por ejemplo.

Por eso, Yeshúa el Mesías lo instauró como un elemento que representa su sangre (y más precisamente los méritos de la misma, que son los que trajeron salvación al Pueblo) en el ritual más fuerte que tenemos sus discípulos: la mesa de comunión. 

Discierno que esta conexión tan fuerte la hallamos en los secretos de la palabra hebrea para esta bebida (“yayín”), cuya gematría es 70. Ese número es utilizado con frecuencia en las Sagradas Escrituras para simbolizar a las 70 naciones madre de toda la Tierra. 

Ahora bien, Israel es puesto como cabeza de las naciones no para oprimirlas sino para elevarlas, para acercarlas al Eterno. Por eso Israel entra a Egipto con un total de 70 varones, por eso los korbanot de los siete días de Sukot suman 70 (porque eran entregados por la paz de las naciones) y en los tiempos venideros las naciones subirán a Jerusalén a adorar a YHVH (Is. 66:23). 

Una muestra encriptada de esto lo vemos en Shemot 15:27 “ Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas”. 

Doce fuentes (doce tribus) que dan agua (Torah) que sustenta a setenta palmeras (setenta naciones). 

Entonces, ¿cuál fue el problema con la familia que salió del arca si la viña era voluntad divina? 

El problema no era labrar un viñedo, el problema es cuando le dedicamos (especialmente nosotros los varones) demasiado tiempo, energía y atención a ese “viñedo”. 

Nóaj evidentemente habría descuidado el pastoreo que implica supervisar el estado espiritual de sus hijos, quienes serían nada menos que los refundadores del mundo.

El P.A. Nesher explicó una vez que según sabios judíos el vino representa -entre otras cosas- el placer del mundo físico, que es bueno, pero que debemos tomar con mensura para no emborracharnos y hacer estupideces. 

Confieso muchas veces haberme “emborrachado” con mi trabajo, que es un medio para transformar el mundo físico, y haberme olvidado de cultivar a los hijos que el Señor me ha dado. 

Aquí vale la pena aclarar dos cosas: el viñedo también puede ser el trabajo eclesiástico, lo que ha llevado tristemente a muchos padres dedicados excesivamente al servicio de los santos y a los hijos de su familia alejados de la santidad; y la segunda, por hijos no nos referimos sólo a los naturales (aunque son los primeros), sino también a los espirituales, al entorno que el Señor nos da para elevar. 

 En contraposición, vivir “sólo para la familia” sin trabajar es inviable, ningún exceso es bueno y por eso la gente que dice “te amo demasiado” queriendo decir “mucho” está diciendo que ama desequilibradamente.

  En Marcos 2:23-28 Yeshúa combate los excesos de rigor provenientes de los fariseos al procurar guardar el shabat. 

Pienso que el Maestro nos invita a saber reposar en Él. A confiar de tal manera en Su voluntad que no andemos acelerados haciendo un montón de cosas buenas, sino la justas y en su justo equilibrio. 

De esa manera podremos ser personas que dominan todo y nada de lo creado nos dominará, sino que lo llevaremos todo a plenitud. 

“…el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie
(1 Corintios 2:12| NBLA)

En amor y servicio, Moisés.


Bitácora Relacionada y recomendada:

Noé, el inadaptado social

Por Laura Arco

Noaj, un hombre que hizo la diferencia en su sociedad, salvó al mundo.

Desde Bereshit, capítulo 3, vemos  una humanidad multiplicándose y expandiéndose sobre la faz de la Tierra. Los hijos de Adam no fueron sólo Abel, Caín y Set. Como dice Bereshit  5:7, a Adam y Eva le nacieron hijos e hijas, y a todos sus descendientes también. De la línea de Set  proviene Noaj.

Cada familia fue formando grupos, clanes, sociedades. Algunos construyeron ciudades; otros, se extendieron en comunidades agrícolas, pero todos, formaron sociedades en las cuales se construyeron relaciones socioculturales, económicas, religiosas, que definieron un estilo de vida conforme a una ideología. Dicho de otro modo, se definió un comportamiento social a partir de la conducta personal y grupal y las relaciones entre los grupos humanos, crearon una mentalidad alejada de la mente del Eterno.

Noaj, fue el único ser humano de su tiempo que no se acomodó al sistema de pensamiento imperante y no se dejó influenciar por las múltiples relaciones que se suscitan entre los integrantes de una comunidad.  Esto implica ser el “des-ubicado”, el rebelde o marginal, puesto que su comportamiento no condice con el imperativo del colectivo. (Bereshit 6: 8-9)

Desde la perspectiva del siglo XXI de la Era Común, con las pocas líneas que describren a Noaj, tal vez resulta difícil comprender la complejidad de la presión social y aún familiar a la que este hombre estuvo expuesto por 600 años, hasta que entraron al arca y sobrevino el diluvio.

Podemos preguntarnos: ¿cómo lo logró? ¿Cómo pudo resistir el escarnio y la burla? Toda la Humanidad contemporánea caminaba en una dirección opuesta a la suya. Y desde el otro ángulo, él, sólo él, se estableció en un punto contrario. Si aplicamos los paradigmas imperantes hoy, como “Vox populi, vox Dei” diríamos que Noaj estaba en contra de Dios, puesto que la inmensa mayoría de   los hablantes tenían un discurso y comportamiento en común. Si en la mayoría está la razón, Noaj era un rebelde, loco, inadaptado social.

La democracia supone que la voluntad de la mayoría es el camino correcto. Bien, la mayoría votó por el precipicio, o mejor dicho por un cataclismo de dimensiones superlativas, algo no conocido hasta ese momento, por consiguiente, impensable, con probabilidad 0 de ocurrir, según la experiencia y el conocimiento científico.

NOAJ, el profeta.

¿Qué es un profeta? ¿Cómo es?

El profeta es aquel que tiene una constitución especial, por la cual no sólo escucha la voz de Dios y la transmite al resto de los mortales, no sólo es intérprete de las señales y visionario de lo porvenir. Es una persona don que manifiesta la benevolencia divina al ser portavoz de un mensaje de Dios para su pueblo, adecuado a su situación y necesidad particular.

El profeta tiene el deber de ser distinto a la mayoría, fiel a su constitución y misión. Por tal razón, será resistido, incomprendido, e incluso, combatido. Será incorrecto, según el criterio generalizado.  Su único poder está en su palabra, la cual dará evidencias a su debido tiempo de que es mensaje del Cielo. En tanto que no se cumple  la hora, esa palabra, Davar,  quedará vibrando en lo invisible, uniendo los dos puntos, el de la proclamación y el de la manifestación. El espíritu de la profecía obra en lo invisible.

Cuando los contemporáneos de Noaj vieron el diluvio sobre ellos, comprendieron que Noaj no era el demente, el delirante aficionado a la mega carpintería; sino el profeta de El Eterno. Pero ya era tarde. No hubo tiempo de teshuvá ni tukum. Su fe los condenó. Su rechazo al mensaje de Noaj los dejó fuera del arca de salvación.

El arca, Tevah, fue la prueba material, de la fe de Noaj. La fue debe dar pruebas, obras, visibles, si no, es muerta. La fe que produce fruto trae salvación.

Noaj era tan humano como cualquier otro. Tenía necesidades físicas, emocionales y sociales como todas las demás personas. También necesitaba sentirse parte de un grupo, ser escuchado y valorado. Pero toda su generación lo excluyó; no encajaba. Su familia también debió cargar con la marca de “rara”. Prueba de ello, es que los 3 hijos de Noaj sí entraron en la Tevah y no perecieron en las aguas.

Sí, Noaj era tan humano como cualquier otro. Pera distinto.

Los profetas del Altísimo no se pertenecen a sí mismos ni al pueblo. Son hombres-dones, como dice Pablo en la Carta a los efesios, capítulo 4.

 Por lo tanto, yo, prisionero por servir al Señor, les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios, porque en verdad han sido llamados. Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor. Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz. Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro.
Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
un solo Dios y Padre de todos,
quien está sobre todos, en todos y vive por medio de todos.

No obstante, él nos ha dado a cada uno de nosotros un don[a] especial mediante la generosidad de Cristo. Por eso las Escrituras dicen:
«Cuando ascendió a las alturas,
    se llevó a una multitud de cautivos
    y dio dones a su pueblo»[b].

Fíjense que dice «ascendió». Sin duda, eso significa que Cristo también descendió a este mundo inferior.[c] 10 Y el que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, a fin de llenar la totalidad del universo con su presencia.
11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. 13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.

Cuando  Josafat, rey de Judá (2Cr. 20) se vio rodeado por el enemigo, pidió ayuda a YHVH y recibió un mensaje profético. Lo creyó y su conducta dio  evidencia de esa certeza:

Josafat  y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén
Se postraron rostro en tierra y adoraron al Señor
(v.18)

Josafat al día siguiente declaró:

¡Creed al Señor y veréis la salvación!
¡Creed a los profetas y seréis prosperados!

(v.20)

  Ahora, una pregunta para reflexionar:

Si hubieras sido parte de aquella generación pre-diluviana, ¿hubieras escuchado a Noaj, o te hubieras sumado a la inmensa mayoría?

No te apresures en contestar. Considera que éstos son tiempos como los de Noaj. (Mt. 24:37). ¿Eres distinto a la inmensa mayoría? ¿Haces la diferencia? ¿Escuchas la voz profética, o juzgas al profeta que te anuncia y advierte de lo porvenir?

¡Si entro por la Izquierda el Padre me recibe por la Derecha! (Significado de la letra Bet)

Por Prof. Tony González

La letra bet (ב) inicial de Bereshit, que a la vez también es con la que comienza la palabra hebrea beit (casa). Se traza de derecha a izquierda. Es decir entonces, que la entrada es desde la izquierda. Esto me significa, que para entrar a la casa que Elohim creó desde su benevolencia, con el PRINCIPIO,  se debe hacer desde la izquierda, lo cual representa el rigor y la autorrestricción (Guevurah). 

Es solo a través del ejercicio espiritual de mi voluntad en el arte de la negación del yo, en pos del nosotros, restrigiendo el deseo egoísta, en pos del beneficio altruista, como puedo ingresar a dicha Beit del Padre Celestial o más bien es como Él habita en mi casa.

Esto mismo, me remonta a las palabras del Mesías registradas en el Evangelio de Juan:

Respondió Yeshúa y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” 
(Juan 14:23)

Entonces el sacrificio voluntario del Mesías, estaba ya anunciado en la primera letra del PRINCIPIO de la creación de la BEIT del Padre. 

Esto me deja en claro y de una manera más asombrosa, lo que significan las declaraciones de Mashiaj registradas en el Evangelio de Marcos:

Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.
(Marcos 14:36)

Por eso también entiendo el porqué la mezuzáh se coloca en el lado derecho de la jamba de la puerta. Porque si bien el rigor (izquierda) es necesario, para entrar en la casa del Padre, sin embargo si no fuese recibido por su benevolencia (derecha), me sería imposible entrar.

Entonces entiendo que mi rigor es para aceptar la Gracia del Padre, manifestada por el Hijo del Hombre, desde el mismísimo BERESHIT.

En pocas palabras: ¡Si entro por la izquierda el Padre me recibe por la derecha!

Orar, meditar y vivir conforme a la Torah del Padre, sería entrar por la izquierda, porque esto implica disciplina, esto es lo que hace que el Padre me reciba con su benevolencia, que sería su Diestra (derecha).

La Creación de Adam y el Descenso del Mesías

Por Isaac Benaor

El que descendió es El Mismo que también subió por encima de todos los Cielos para llenarlo todo.

(Efesios 4:10)

Esta última es sin duda la enseñanza más críptica de todo en el Brit HaDashá (Pacto Renovado o Nuevo Pacto), la forma en como el alma del Mesías que es “antes de los tiempos antiguos” (Miqueas 5: 1, véase Pirké rabí Eliezer 3:2 entre otros) pudo “habitar corporalmente“, lo que el apóstol Pablo vino a llamar “el misterio de la Piedad” o (en hebreo: סוד אלהות _ Sod Elohut), como versa:

Él (Mesías) fue manifestado en carne
(1 Timoteo 3:16).

Aunque ya se ha hablado del tema (véase del mismo autor el Fundamento del mundo 9:4), en el presente capítulo intentaremos reflexionar, desde otros puntos de vista, sobre el maravilloso misterio de la venida al mundo del Mesías.

La Torah nos relata como Adam, el primer hombre, fue creado a partir del polvo de la tierra y como después Dios sopló sobre él aliento de vida (véase Génesis 2:7).

Nos parece significativo que dicha creación sea enunciada a través de tres verbos distintos, como versa:

El Eterno Dios formó (וייצר vayitser) al hombre.” (Ídem 2:7).

Aunque hemos colocado los versículos según el orden en que aparecen en el relato bíblico, si quisiéramos ordenar los conceptos acorde a su nivel de espiritualidad, deberíamos comenzar por el término “crear“, que es además la segunda palabra de la Torah, como se declara: “En el principió creó (ברא bará) Dios.” Siempre que este verbo aparece en el תנך Tanak (Biblia) tiene necesariamente a Dios como sujeto, pues únicamente a El Santo, Bendito Sea, es atribuible una Creación יש מאין [yesh meain] o “ex nihilo” (Traducido: “de la nada“).

En segundo término, “formar” (יצר yatsar), implicaría dar identidad a algo que es informe, pero siempre a partir de una materia prima ya existente, יש מיש (yesh meyesh) o “algo de algo“, como versa:

“Antes que te formase en el vientre te conocí.”
(Jeremías 1:5).

Y por último, el vocablo que más nos acercaría a conceptos de materialidad:

Hacer” (עשה – asah), el cual sería susceptible de aplicar a cualquier labor de nuestras manos.

¿Por qué la Torah necesitó tres verbos diferentes para explicar la creación del primer hombre?

Veamos ahora el contexto en el que fue utilizado cada uno de ellos:

Y creó (ויברא – vayibrá) Dios al hombre a Su imagen, en imagen de Dios lo creó, varón y hembra (lo) creó.”

El hombre al nivel de “creación” es, según el relato bíblico, “imagen de Elokim“. A través de la expresión צלם (tzélem), que aquí traducimos como “imagen” (y tiene también las acepciones de “sombra” o “modelo“), llegaríamos a relacionar la creación del primer hombre con los sacrificios prescritos por Dios para la expiación de los pecados pues, según el autor de la carta a los Hebreos, ellos eran “la sombra (צלם tzélem) de los bienes venideros (אבות העתידות tobot ha’atidot)” (Ídem 10:1), término que haría referencia al sacrificio del Mesías, Quien sería inmolado en propiciación por nuestras transgresiones, como versa:

Hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Yeshúa el Mesías, hecha una vez y para siempre.
(Ídem 10:10).

En esta misma línea y, tomando la palabra tzélem en su acepción de “modelo“, podríamos hablar de cómo los rituales sacrificiales prescritos en la Torah, tomaron su referencia espiritual de:

La sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha ni impureza, ya provisto desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado al final de los tiempos por amor a vosotros.
(1 Pedro 1:19 y 20).

La palabra צלם tzélem puede ser también leída como el acróstico (נוטריקון notrekón) de:

צדיק _ Tzadik
ל _ Le
משיח _ Mashíaj

* Tzadik: צ Una letra tzade cuya iconografía representa a un hombre arrodillado (véase Shabat 104a) elevando sus brazos en señal de súplica, viene a hablarnos del siervo quebrantado de El Eterno, de aquel que “fue despreciado y desechado de los hombres” y aún así “puso Su vida como sacrificio de expiación por el pecado” (Isaías 53: 3 y 10), como también se declara: “Y si alguno peca, abogado tenemos para con el Padre: A Yeshúa el Mesías, el צדיק Tzadik.” (1 Juan 2:1). Dicho nombre sería en sí mismo la expresión de un atributo mesiánico, pues fue dicho:

Justificará (יצדיק – yatsdik) (el) צדיק Tzadik, mi siervo a muchos y sus pecados llevará
(Isaías 53:11).

* Lámed: ל esto se lee «ל le» (hacia), para indicarnos la meta o destino, como versa:

Para esto (לזאת – lazot) he venido al mundo.”
(Juan 18:37).

Y también treinta (ל) en su valor numérico, pues fue dicho: «

Y Yeshúa mismo, al comenzar tenía unos treinta años.”
(Lucas 3:23).

* Mashíaj: מ Pero recordemos que no se trata de una mem abierta (מ), como correspondería con un principio de palabra, sino una cerrada (ם), pues la tomábamos de una letra final. Aquí podríamos ver insinuado el misterio de la ocultación del Mesías tras, lo que vino a ser llamado, “el endurecimiento en parte“, como versa:

Porque no quiero hermanos que ignoréis este misterio […] que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte.
(Romanos 11:25).

Los sabios vieron en la inicial de משה Mosheh (una מ mem abierta) el indicio de que ciertos atributos de corte mesiánico llegarían a ser revelados a través de él, pues Moisés desempeñó el rol de primer redentor y fue líder y guía espiritual de Israel, como versa:

Y el pueblo temió a El Eterno y creyeron en el Eterno y en Moisés, Su siervo.
(Éxodo 14:31).

Sin embargo del Mesías fue dicho (Isaías 9:6):

Para el incremento (לםרבה – lemarbeh)”,

Expresión que aparece irregularmente escrita con ם mem cerrada pese a no tratarse de una letra final (véase del mismo autor el Fundamento del mundo 9:5).

Todo ello vendría a sugerirnos que el Mesías dejaría a Su paso por el mundo importantes aspectos espirituales aún por revelar, y esto resulta especialmente significativo en lo concerniente a Israel, cuya capacidad para asumir dichos misterios quedo restringida por el ya mencionado “endurecimiento en parte”. De hecho, la ם mem sofit, por su iconografía cerrada, llega a convertirse en expresión paradigmática de aquello que permanece oculto, como versa:

En el interior del interior del Lugar llamado Kódesh (Lugar Santo del Tabernáculo de Arriba) destelló una letra en el interior de la ocultación del Kódesh. Y esta es la mem cerrada ם

(Zohar Vaikrá3b).

Resulta significativo como, salvando el inevitable simbolismo de la visión profética, esta afirmación nos recuerda a esta otra:

Pero estando ya presente el Mesías, Sumo Sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto Tabernáculo (de Arriba) no hecho de manos, es decir, no de esta creación […] por Su propia sangre entró una (sola) vez y para siempre en el Lugar Santísimo (Kódesh Kodashim) habiendo obtenido eterna redención.
(Hebreos 9:11 y 12).

En realidad, incluso Moisés, personaje clave en la historia del pueblo de Israel, fue descalificado en un primer momento, como versa:

“¿Quién te ha puesto a ti por príncipe (שר – sar) y juez (שפט – shofet) sobre nosotros?
(Éxodo 2:14)

Al tratarse de dos atributos de corte mesiánico (véanse respectivamente Isaías 9:6 y Salmos 9:8 entre otros) podemos ver en este rechazo una insinuación a ese otro del que el Mesías sería objeto.

La segunda tentativa tampoco contó con el beneplácito del pueblo, como se declara:

Ellos les dijeron (a Moisés y a Aarón): Mire El Eterno entre vosotros y juzgue, pues nos habéis hecho abominables delante de Paró (faraón).”
(Éxodo 5:21).

A veces la historia nos muestra situaciones del todo paradójicas: Israel clama por un redentor pero cuando Dios se lo envía, éste es rechazado. Tras un primer arbitrio ni siquiera se le reconoce su autoridad y en la segunda ocasión el pueblo no quiere asumir el precio que indefectiblemente debe pagar todo aquel que aspira a alcanzar la verdadera libertad, pues Moisés, en su condición de primer redentor (גורל הראשון – goel harishón), actuaría como un tipo profético del postrer redentor ( גואל האחרון – goel ha’ajarón), de Aquel que fue dicho:

Vendrá a Sión redentor ( גואל – goel)
(Isaías 59:20)

En este sentido, Moisés, al ser rechazado por su pueblo y al calificarse a sí mismo de “extranjero“, también exterioriza características del Mashíaj ben Yosef, como versa:

Al pobre y al converso (גר – guer) lo dejarás
(Levítico 19:10).

He aquí que tú (Moisés, como tipo del Mesías) ya has sido llamado converso la primera vez por el pueblo (en alusión a la primera venida del Mesías) y pobre (עני – ani) (Zacarías 9:9), como fue dicho de ti (Éxodo 18:3): “He sido extranjero (גר – guer) en una tierra extraña” (Zohar Mishpatim 115a).

Ya que “guer” posee ambas acepciones: Converso y extranjero. Al abordar el personaje de Moisés como figura profética del Mesías, los sabios no escatimaron en alegorías de orden celestial a la hora de describir la, inusitadamente elevada, procedencia de su alma, así como la excepcionalidad de su nacimiento, refiriéndose a éste como “su descenso al mundo”, Como versa:

Rabí Yehudah abrió:
[…] Cuando llegó la hora de Mosheh, el profeta fiel, de descender al mundo, El Santo, Bendito Sea, saco un alma sagrada cincelada de una piedra de zafiro, que es una piedra preciosa […] la hizo pasar por todas las luminarias en el Jardín del Edén y la hizo entrar a Su palacio […] y salió una voz que decía: ¿Quién es éste al que todas las llaves le fueron entregadas en su mano.” (Zohar Beshalaj 53b).

Lo que también se correspondería con lo dicho acerca del Mesías:

El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David (מפתח דוד – maftéaj David), el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.
(Revelación 3:7, véase Isaías 22:22).

¿De dónde viene el Alma del Mesías?

Los sabios nos enseñan que el alma del Mesías procede del término עתיק (Atik), extraído de Daniel cap. 7, vers. 9, en relación a עתיק יומין Atik Yomín o «Anciano de días».

Este nivel, asimilable a la parte más elevada de כתר (Kéter) del nivel celestial אצילת Atzílut, haría de nexo entre los mundos superiores del אין סוף Ein Sof y el resto de los mundos inferiores consecutivos.

Al respecto de la expresión «atik» dijeron los sabios:

«¿Qué significa: Y visten espléndidamente ( לנכסה עתיק limecaseh atik)? Se refiere a que esconde (מכסה mecaseh) las palabras ocultas del Anciano (עתיק Atik) de días ¿Cuáles son? Los secretos de la Torah»

(Pesajim 119a).

Este lugar se hallaría muy por encima del poder directivo (השגחה hashgajah) de la justicia divina, sin verse afectado o restringido por un deficiente servicio a Dios o cualquier otra iniciativa que pudiese partir del hombre, actuando siempre bajo las directrices de bondad y amor infinitos y movido por el incansable propósito de revelar la unidad de Dios.

Los sabios nos enseñan que existen cinco niveles del alma (véase Bereshit Rabah14:9). Los tres primeros נפש (néfesh), רוח (rúaj) y נשמה (neshamah) son llamados אור פנימי (or penimí ) o luz interior, pues se invisten en el ser humano, constituyendo de esta manera su dimensión espiritual.

Los otros dos serían חיה jaya, y יחידה yejidah (también enumerados en orden inverso dependiendo de las fuentes). Éstos, debido a su altísimo nivel, tan solo podrían circundar al hombre ante la imposibilidad de ser contenidos en un כלי kelí (recipiente) apropiado, por esta razón son descritos como אור מקיף or makif (luz envolvente) o אטרות atarot (coronas) [Ets Jayim 6:5].

En opinión de los comentaristas, el Mesías habrá de alcanzar el nivel de Yejidah como condición previa para realizar Su misión. Siguiendo esta línea, debemos pensar que esta situación implicaría también la asunción del grado inmediatamente inferior Jayah. ( véanse al respecto Séfer Halikutim, Mishpatim 21; Sha’ar Hakavanot, Drushé Kriat Shemá; Likuté Torah, Parashat Bereshit, entre otros).

Al analizar la vida de Yeshúa, cabría preguntarse en que momento o bajo que circunstancias podríamos ver insinuada la consecución de dichos niveles, es más, este hecho lo habría convertido en el único ser humano sobre la tierra capaz de contener “en forma corporal” una luz apenas distinguible del אור אין סוף Or En Sof (Luz Infinita).

La expresión חיה jayah proviene de חי jay (vida), y estaría posicionada a nivel de Atzílut (Emanación) אצילות en correspondencia con la letra ( י ) yud del Shem Hameforash (YHVH). Por su parte, יחידה yejidah deriva de יחיד yijud (unicidad) y estaría vinculado a אדם קדמון Adam Kadmón en relación al ápice ( kots shel Yod) o punta superior de la citada letra (Ets Jayim 28:1, véase Iguéret Hateshubah 4).

Así pues, la asunción de Jayah convertiría al Mesías en el כלי kelí o recipiente de un nivel espiritual no susceptible de ser albergado de forma “interior” para el común de los mortales. Hay un versículo en el Tanaj que podría insinuarnos la adquisición de esta cota desde el momento mismo de la concepción, como versa:

“Mi hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy.” (Salmos 2:7)

«Mi hijo» (בני bení), leído como el acróstico (notrekón) de:

Be (con) ב Neshamah (alma) נשמה

Yeterah (adicional) יתירה

¿Y que ocurriría con respecto al quinto nivel: Yejidah?

Podríamos llegar a pensar que éste no habría sido alcanzado hasta después de Su resurrección y posterior ascenso a los Cielos, como nos insinúa la declaración:

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y Le otorgó el Nombre que es sobre todo nombre.
(Filipenses 2:9).

Pues “quinto” (חמשי jamishí) es משיח Mashíaj, y también fue dicho:

Sepa pues […] toda la casa de Israel que a este Yeshúa […] Dios le ha hecho Señor y Mesías” (משיח Mashíaj)
(Hechos 2:39).

Tomada en este contexto, la ya mencionada palabra en la primera parte de esta enseñanza צלם tzélem vendría a insinuarnos también la consecución de ese nivel pues, en opinión de los sabios (véase Néfesh Hajaim) esta O mem simbolizaría יחידה Yejidah.

Para un acercamiento a estas cotas espirituales circunscritas a la figura del Mesías, se nos hace imprescindible acudir al último libro de los escritos apostólicos, llamado precisamente el “Libro de la Revelación de Yeshúa el Mesías” (en hebreo: SéferhaJizayón leYeshúa haMashíaj). La posición que la providencia divina le dio, al final de los textos que componen el llamado “Pacto Renovado”, lo sitúa como término y colofón de la revelación del Mesías, actuando ésta a manera de puente entre el tiempo presente, representado aquí por el mensaje a las siete congregaciones (véase ídem 2 y 3) y los acontecimientos futuros, con la descripción del “fin de los días” o קצה הימים Kets Hayamim, la restauración del Reino Mesiánico milenial, la guerra de Gog u Magog y el devenir de la Eternidad, ilustrada aquí por la Nueva Jerusalén.

En este contexto, el Mesías es descrito dentro de un ámbito celestial, ya despojado de los “ropajes” (לבושים lebushim) de este mundo, mostrándose más bien en la línea de “aquella gloria que tuve contigo antes de la fundación del mundo” (Juan 17:5). El propio nombre del libro “Revelación / Visión” en hebreo Jizsayón, nos insinuaría también las manifestaciones espirituales que habrán de preceder Su venida, como versa:

Y vuestros jóvenes tendrán visiones (חזינות jezyonot)”
(Yoel 2:28 / 3:1).

Resulta significativo que tanto חיה jayah como יחידה yejidah sean la forma femenina de los términos masculinos de los que derivan: חי Jay y יחיד yijud. En hebreo, para indicar género femenino se emplea una letra ה he como sufijo, teniendo esto también un reflejo en el ámbito espiritual, pues la última he (izquierda) del Nombre divino YHVH está asociada a מלכות Maljut-reino que es, precisamente, el aspecto femenino inferior.

Aquí podríamos ver insinuado como jay (en relación a Yesod-fundamento que está vinculado a El Jay) se une a Malkut (expresado por la he ה) formando una unidad o yijud:

Yesod (jay): חי

Malkut (he): ה

Yejidah (unidad) resultado de la unión Yesod-Maljut:

חיה :Jayah

Volvamos de nuevo a los tres diferentes verbos que usa la Biblia en referencia a Adam, el primer hombre, como una insinuación de la venida del Mesías, Quien es también es llamado “el Postrer Adam” o אדם האחרשן Adam ha’Ajarón (1 Corintios 15:45).

Cada uno de ellos vendría a expresar un nivel gradual de «materialidad” que revestiría la Gloria del Mesías en Su descenso al mundo sensible.

• “Bará” ברא (crear): En correspondencia con el עולם בריאה Olam Briah o Mundo de la Creación, lo cual se relacionaría con בינה BinahEntendimiento.

• “Yatsar” יצר (formar): En alusión al עולם יצירה Olam Yetsirah o Mundo de la Formación, concerniente a las seis sefirot intermedias: חסד Jésed – gracia, Guevurah – rigor גבורה, Tiféret -belleza תפארת, Nétsaj -victoria נצח ,הוד Hod -esplendor y יסוד Yesod -fundamento.

• “Asah” עסה (hacer): En concordancia con el עולם עשיאה Olam Asiyah o Mundo de la Acción al nivel de מלכות Malkut – Reino.

Comprender el misterio de la venida al mundo del Mesías está mucho más allá de nuestra capacidad de aprehensión pues, como se dijo, tanto los sabios como los escritos de los apóstoles coincidirían al señalar que el Mesías habría precedido a la creación del mundo (véanse entre otros Zohar Tsav 34b, Juan 17:5), no obstante, a la hora de establecer “Su morada entre nosotros” vino a nacer de una mujer. Al respecto creemos significativa la siguiente enseñanza:

Ven y mira: El alma […] no desciende a lo bajo hasta que se viste con la vestimenta de este mundo. Algo parecido a esto ocurre con los ángeles sagrados de lo Alto […] cuando ellos cumplen su misión en este mundo. No descienden a lo bajo hasta que se visten con las vestimentas de este mundo, y todo es según el lugar al que se va allí” (Zohar pekudé229b). Y esto no lo decimos porque el Mesías fuese un ángel, sino para entender los “parámetros” que rigen el mundo espiritual pues, de forma similar, (pero en la línea inversa) Moisés subió al monte por “cuarenta días y cuarenta noches, no comió pan ni bebió agua” (Éxodo 34:28).

También nos parece significativo un versículo donde aparecen de nuevo distintos verbos implicados en la obra creadora de Dios, en este caso en relación a la Luz, como se declara:

Que forma (יוצר yotser) la luz (אור or) y crea (בורא boré) la oscuridad
(Isaías 45:7).

Cabría preguntarse: ¿Acaso no está escrito en referencia a la luz (véase Génesis 1:1 y 3) que fue creada por Dios? ¿Por qué es usado aquí el verbo יצר yatsar?

Del Mesías fue dicho:

Él era la Luz verdadera que alumbraba a todo hombre que viene a este mundo“.
(Juan 1:9).

Y esta Luz del Mesías precedió a la creación del mundo, por eso, de la oscuridad fue dicho: “Que crea (בורא boré)” pues se trataría de un acto me’ain (a partir de la nada- מאין, mientras que de la luz, como metáfora aquí del Mesías, solo puede decirse “que forma (יוצר yotser)”, esto es, una acto יש מיש yesh meyesh (algo de algo ya pre-existente), como también nos insinúa el siguiente texto:

Está escrito:
[…] Formador (יצרך yotserja) tuyo, oh Israel
(Isaías 43:1).
Y está escrito:
Así dice El Eterno hacedor (עשך oseja) tuyo (Ídem 44:2). Todos estos grados se elevan a uno, y he aquí que ha sido dicho: […] Formador, hacedor y todos son grados, uno sobre otro y todos son uno (Zohar vayishlaj 177b), como también se declara:
El Santo, Bendito Sea […] forma (tsar) una forma (tsurí) y le coloca espíritu y alma, vísceras y entrañas, como dijo Janá: No hay Santo como El Eterno, porque no hay nadie fuera de Ti, ni Roca como nuestro Dios (1 Samuel 2:3) ¿Qué significa no hay roca (Tsur) como nuestro Dios? (que) No hay formador (Tsa-yar) como nuestro Dios.” (Berajot 10a).

El alma del Mesías, a través de sus cinco niveles, vendría a constituir una “escalera” que recorre los mundos espirituales, partiendo de sus grados más elevados, casi indistinguibles de la Luz divina, hasta los más concretos y sensibles adscritos a la dimensión vital de la humanidad del Mesías, como fue dicho:

Me vestiste de piel y carne, me tejiste huesos y nervios.
(Job 10:11).

Como la escalera de Yaakov, que “estaba apoyada en la tierra y cuya cabeza tocaba el Cielo” (Génesis 28:12), podemos vincular cada letra del nombre “Yeshúa” con uno de los mundos (עולמים olamim) y con un grado de Su alma y cada uno de ellos es capaz de “brillar” acorde al grado de transparencia de los recipientes que las contienen, como dijeron los sabios:

Néfesh en Maljut, Rúaj en Guevurah, Neshamah en Binah, Jayah en Jojmah y Yejidah en Kéter; pudiendo, de esta manera, ser acercada a cada ser humano la voluntad divina a través del alma del Mesías, conectando el mundo con su fuente, concatenando dicha “voluntad” de forma progresiva en sentido ascendente y descendente, como también se dijo: “Ángeles de Dios que subían y descendían por ella” (Ídem).

AUTOR: Isaac Benaor

Tomado de su LIBRO: “Las Puertas de Bondad”

El Sefer Bereshit y el D.P.O (Diseño del Paradigma Original)

Por Laura Arco

“En el principio”, Bereshit, el Eterno y Creador de toda la existencia, estableció la “casa” (letra Bet del alfabeto hebreo, la cual tiene forma de cabaña de tres muros), a fin de afincar en ella aquello que le da propósito y sentido a todo lo creado, el ser humano, como lo vemos en Gn. 1:26-28.

“Dijo Elohim:
Hagamos un ser humano (Adam) a Nuestra imagen,
 según Nuestra semejanza, para que tenga dominio sobre los seres acuáticos,
 sobre los seres voladores del cielo, sobre los animales,
 sobre la tierra y sobre todo ser que se arrastra sobre la tierra.
Creó Elohim al ser humano a Su imagen,
a imagen de Elohim lo creó,
varón y mujer lo creó.
Los bendijo Elohim y les dijo:
“Sean fecundos y multiplíquense, colmen la tierra,
sométanla y tengan dominio sobre los seres acuáticos,
 sobre los seres voladores del cielo y sobre todo animal que se mueve sobre la tierra.”

El vocablo hebreo Adam, que se traduce como ser humano u hombre, textualmente es “terráqueo”, porque fue creado de la tierra, en hebreo adamá. Sin embargo, si lo descomponemos en la letra alef (primera del alefato)  +  la palabra dam (sangre) su significación se eleva porque esconde la esencia y el valor intencional del Creador.

La letra alef, por ser la primera, tiene el valor numérico 1 y representa al Uno por excelencia, es decir, al Amo del universo, quien es Espíritu y  la Plenitud del poder. La palabra dam simboliza la estructura física, material, del ser humano, ya que en la sangre está la vida. De esta fusión y concurso, surge el único ser que ostenta la imagen divina, absolutamente espiritual, con el potencial de transformarse y de transformar lo creado, así como de gobernarse y gobernar, como lo indica la expresión “según Nuestra semejanza”.

Aquí es preciso acudir a dos conceptos y clarificar su sentido: acto y potencia. El primero, alude a lo real y el segundo, al poder o la capacidad. Dicho de otra manera, el componente activo, es el presente o actual, mientras que el componente potencial es el que señala lo que puede ser o suceder.

La imagen de Elohim en esta creación es el componente activo,  y la semejanza, el componente potencial. Es decir, que el Adam, de hecho,  es un ser espiritual con esencia divina y con capacidad de alcanzar un nivel ilimitado, “según Su Semejanza”.

La imagen del Creador es  trascendente, pues trasciende lo físico, material y temporal, porque es eterna, inmutable y absolutamente espiritual, mientras que la semejanza a la que el Adam es llamado, no es otra cosa que la cuota de poder que en el ámbito terrenal, físico y temporal habrá de permitirle realizar el proceso para convertirse en el representante perfecto de Elohim.

Estas pocas palabras del versículo 26 constituyen el centro del paradigma original. Las siguientes, terminan de conformar y cerrar el diseño al dejar en claro las dos modalidades complementarias y no excluyentes (varón y mujer), la función y el propósito.

Entonces, ¿cuál es el paradigma original?

Un ser humano, espiritual y de materia viva,
 Con la imagen divina,
Que tenga el poder de realizar un proceso (en el tiempo) para desarrollarse
 (extender lo que está en rollo)
Para representar dignamente al Creador,
Y gobernar con autoridad sabia y responsable
Sobre todo lo creado.

 El término paradigma indica un modelo o arquetipo a seguir. Por consiguiente, el paradigma del diseño original revela el modelo perfecto establecido antes de Bereshit, es decir, antes de que la casa fuera creada, pues la casa no podía contener al Creador sino a su criatura.

En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo habla de la edificación, la cual supone un proceso en el tiempo, y dice:

Hasta que todos lleguemos a la unidad de fe  y del conocimiento del Hijo de Dios,
a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Mashíaj
.”
(Ef. 4:13)

Cambiar un paradigma implica cambiar las bases, los fundamentos sobre el cual se construye un proyecto, en el más estricto sentido. Si consideramos que el Adam es la proyección del mismo Mashía, alterar el paradigma tiene como consecuencia modificar el modelo y, consecuentemente, la humanidad resultante.

¿Cómo se cambia un paradigma?

Haciendo una contrapropuesta o modificando la relación de los principios, los componentes o la relación entre ellos.

En Gn. 3 aparece la revolución con la propuesta de la serpiente y el cambio en la relación Elohim – Adam. La relación se modifica con el reemplazo de la certeza y la confianza por la duda y la desconfianza. El paradigma original entonces es rechazado y reemplazado por aquel que debía realizar el proceso y dejar fluir su potencial escondido en la declaración creativa del verso 26.

El Segundo Adam vino a deshacer este paradigma y reinstalar el original, a cumplirlo y dar evidencia de su perfección para que aquellos que en él crean, puedan hacer las obras a las que estaban predestinados según la imagen divina y su diseño. (Rom. 8: 28-29)

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen
para el bien de quienes lo aman y son llamados
 según el propósito que él tiene para ellos.
 Pues Dios conoció a los suyos de antemano
y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo,
 a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos.

Yeshúa, en la Enseñanza del Monte, da lo que se conoce como las Bienaventuranzas. Y luego de dejar en claro que la felicidad está grabada en el diseño del hombre, el cual es sal y luz, alusión a la esencia de detener la corrupción y traer a visible lo que no se ve, declara su misión: cumplir lo que el primer Adam abortó: el diseño original. Es muy importante leer a continuación Mateo 5 del 17 al 20.

17 No piensen que he venido a anular la ley o los profetas;
 no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.
 18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra,
ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.
 19 Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos,
 por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo,
será considerado el más pequeño en el reino de los cielos;
 Pero el que los practique y enseñe
será considerado grande en el reino de los cielos. 
20 Porque les digo a ustedes que no van a entrar en el reino de los cielos
 a menos que su justicia
 supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley.

Bereshit: “Por Causa del Principal” (El Mesías)

Por P.A. David Nesher

La palabra hebrea Bereshit equivale al primer soplo de la Divinidad, equivale a la virtud divina más alta Keter (Corona), es el PRINCIPIO Espiritual, cuando fueron creados los cielos y la tierra y aún no se creó al ser humano. Bereshit, el principio, es la Luz ESPIRITUAL del Infinito (Ein Sof), es la Consciencia del Espíritu de YHVH, capaz de expandir, formar, generar, ordenar. Así en el primer versículo del libro de Génesis, Bereshit es el principio espiritual, capaz de expandir el universo, cuando se crearon los Cielos y la Tierra.

Para lograr captar los maravillosos secretos que esta palabra hebrea contiene de manera encriptada, los invito a conocer la historia de un sabio judío: Salomon Meir Ben Moisés

El rabino Shlomo Meir Ben Moshé (Salomon Meir Ben Moisés) fue un eminente rabino del siglo XVII. Nació en Casal en el ducado de Montserrat, en el año 1606. Fue nombrado Shlomo (Salomon) en memoria de su abuelo, y Meir, que significa “iluminar“, por causa de nacer en la semana de la lectura de la Torah que contiente el relato del nacimiento de Moshé (Moisés), cuya entrada en la tradición mundial declara haberse distinguido por una luz sobrenatural, que iluminó toda la casa de su padre en esa ocasión.

Cuando tenía apenas trece años, el joven Shlomo comenzó a componer discursos en hebreo; y prosiguió sus estudios en el Talmud y el Zohar durante muchos años con tal éxito, que al final alcanzó la reputación de uno de los judíos más eruditos de esa época.

Lo cierto es que dondequiera que Shlomo viajaba, sus conferencias en las sinagogas eran escuchadas con admiración; y los judíos de Jerusalén lo honraron con el título de “rabino”, y con frecuencia lo enviaron a recolectar las contribuciones eleemosynary (ofrenda para los pobres), que suelen recibir de sus hermanos en otros países de Asia, África y Europa.

Lo interesante de la biografía de este sabio será que en el año 1665, a la edad de cincuenta y nueve años, estudiando los códigos encriptados en la Torah (especialmente en la palabra Bereshit) llegó a la conclusión de que Yeshúa el netzarita, era de hecho el Mesías anunciado en la TaNaK. Por causa de esto, el rabino anteriormente respetado pronto se vio marginado de sus hermanos judíos. Y al no encontrar una comunidad judía nazarena en el siglo XVII, no vio otra opción para convertirse en cristiano.

Lo cierto de toda esta historia es que uno de los viejos amigos del rabino Shlomo había sido un joyero llamado David Jouaillier. Cuenta la anécdota histórica que este varón se molestó tanto cuando escuchó que Rabí Moshé había abrazado a Yeshúa el netzarita como Mesías, que declaró públicamente que deseaba tener el corazón de Rabí Moshé, para asarlo sobre las brasas y luego arrojarlo para que lo devoraran los perros.

Cierto día, Jouaillier se encontró accidentalmente con su antiguo amigo en la casa de un amigo común que era cristiano. El rabino Shlomo preguntó si era cierto que su viejo amigo había expresado este salvaje deseo. David reconoció que lo había hecho y declaró que estaba convencido de que, si sus circunstancias hubieran sido revertidas, el rabino Shlomo habría dicho lo mismo. Shlomo le preguntó a su viejo amigo si repetiría este deseo si Shlomo podía probar que Yeshua era el Mesías. “De ninguna manera.” dijo David, “pero ¿cómo probarás que la fe es verdadera?”

El rabino Moshe le dijo a su viejo amigo que podía mostrarle que Yeshúa es el Mesías
en la primera palabra de la Torah.

David Jouaillier dijo que si Shlomo podía hacer esto, aceptaría a Yeshua como el Mesías inmediatamente.

El rabino Shlomo advirtió a su amigo que considerara cuidadosamente aquello a lo que se estaba comprometiendo, pero David se mantuvo firme en su compromiso.

El rabino Shlomo comenzó su exposición señalando que la primera palabra de la Torah es בראשית (Bereshit); entonces señaló que esta palabra, traducida literalmente, significa “Al principio de“, dejando una elipsis, que algunos han proporcionado insertando todo, y otros repitiendo el segunda palabra en el texto; como, “Al principio de todas las cosas“, o “Al principio de la creación“, o, finalmente, “Por causa del Principal, Elohim creó“. El rabino Shlomo Meir Ben Moshé señaló a su amigo que esta forma elíptica de expresión fue utilizada por Elohim, no por falta de otras palabras, sino por diseño, para indicar algún misterio oculto.

Shlomo continuó su enseñanza así:

Divide la palabra en dos y tendrás בר אשית (Bar ashith), que significa “nombraré, estableceré o colocaré al Hijo”. La palabra ( בר ) Bar tiene un doble significado: también significa grano o pan, en alusión al pan de la Pascua, ya las palabras de Yeshúa que dijo: “Yo soy el pan vivo, que descendió del cielo” (Juan 6:51). Hay una gran belleza en designar al Hijo con un término aplicable también al pan, con preferencia a otras palabras que significan sólo un Hijo; y también hay una propiedad sorprendente en la denominación que aquí se le da al grano, que se ha distinguido por tres nombres adaptados a los tres estados diferentes en los que se han encontrado hombres:
En primer lugar el grano se llama (דגן) DAGAN, que simboliza que antes de la caída, el hombre debía subsistir del producto del árbol del paraíso, convertido en pan, y llamado דגן , que también puede traducirse como “del huerto”.
En segundo lugar el grano de trigo también se llama (חטא) JITA que también significa “pecado” simbolizando así el período desde la caída del hombre hasta la venida del Mesías.
Finalmente el grano también se denomina (בר) BAR que también significa “hijo” simbolizando que desde la venida del Mesías, el pan simboliza al Hijo de Yah encarnado; según la declaración de Yeshúa, “Si alguno come de este pan, vivirá para siempre“.

David Jouaillier quedó maravillado con el misterio que estaba revelando el rabino Shlomo.

El rabino Shlomo luego comenzó a mostrarle a su viejo amigo una serie de mensajes incrustados en la primera palabra de la Torah, que extrajo a través de Notarikon (un método cabalístico por el cual una palabra hebrea se toma como un acrónimo, o por el cual un acrónimo es a la inversa hecho a partir de una frase). Para conocer estos mensaje, te invito a escucharlos en esta enseñanza:

Con los años, muchos rabinos, influenciados por estos descubrimientos del supuesto rabino “hereje” Salomón Meir, han encontrado mensajes incrustados en la palabra  בראשית (Bereshit); por ejemplo:

ב ראש’ת ר אה א לוהים ש יקבלו י שראל ת ורה
En el principio, Elohim vio que Israel recibiría la Torah

Así también, entre los mensajes que el rabino Moshe le mostró a su amigo:

ב ן ר וח א ב ש לושתם י חד ת מים
El Hijo, el Espíritu, el Padre, son tres, una perfecta Unidad

“Adorarás a mi primogénito, mi primero, cuyo nombre es Yeshúa”
ב כורי ר אשוני א שר ש מו י שוע ת עבודו

Cuando venga el Maestro cuyo nombre es Yeshúa, adorarás
ב בוא ר בן א שר ש מו י שוע ת עבודו

De este modo, y a través de este maravilloso método de hermenéutica judía, el rabino Shlomo Mair Ben Moshé le mostró a su viejo amigo muchas más pruebas. David fue vencido por los misterios que estaba revelando su viejo amigo, y profesó que Yeshúa era de hecho el Mesías.


Será muy importante que leas la siguiente BITÁCORA a fin de ampliar lo que AQUÍ se ha explicado:

¿Qué significa ser Jesurún para Dios? (Video)

Por P.A. David Nesher


AULA VIRTUAL DE LA SECCIÓN VEZOT HABERAJÁ

Hemos ya estudiado que existen tres nombres en las Sagradas Escrituras para referirse al pueblo del Eterno:

  • _ Yaakov (Jacob),
  • _ Yisrael (Israel) y
  • _ Yeshurún (cf. 33:26, 28).

Como creo que ustedes estarán ya discerniendo, éstos tres nombres, representan tres niveles de espiritualidad, en los que Yaakov es el más bajo y Yeshurún es el más alto.

Para comprender esto te invito a escuchar esta LECCIÓN (en dos partes) que hoy consideré con los discípulos de Yeshúa:

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:

Haazinu: El Cántico que Relata la Unidad Final.

Por P.A David Nesher

Recuerda los días del pasado, entiende a las generaciones pasadas. Pregunta a tu padre y a tu abuelo y ellos te dirán

(Deuteronomio 32:7)

En la semana que se está cerrando, hemos peregrinado nuestra fe a través de la porción “Haazinu”, que se puede traducir: “prestad oído“. Moshé comienza de forma distinta su predicación, está vez será una canción, un poema inspirado por el espíritu de la Profecía. De este modo YaH, nuestro Dios, se asegurará de revelar enseñanzas muy profundas acerca de Su Redención para Israel y, desde ella, el resto de las naciones.

Así, Moshé y su cántico perseguirá desarrollar la clara explicación del diseño profético para el que el pueblo de Israel fue, es y será el protagonista.

Antes de comenzar, necesito primeramente destacar que la mayoría de los seres humanos se niega a creer que el pasado guarda alguna relevancia para ellas y sufre por esta imprudente miopía. Por eso, es que Moshé, a través de este cántico, les suplicó a los Benei Israel para que siempre buscaran consejo con quienes gozan de experiencia y visión histórica. Generación tras generación fueron abatidas por sus pecados de inmoralidad, codicia o agresividad. ¿Acaso Israel piensa que correrá distinta suerte?

Así pues, y teniendo esto como enfoque primordial, diré que en esta canción encontramos la revelación de que el Nombre del Eterno, compuesto por cuatro letras (Tetragramaton): הוהי (“Yud Hei Vav Hei”), presenta la conjugación de todos los estados de la existencia física (pasado, presente, y futuro). La idea fundamental es que la historia humana, en estas tres facetas, será hará una verdadera Ejad (Unidad) en el momento que Israel sea totalmente redimido, y se una definitivamente al Creador. Así lo dice el profeta Zazarias:

“Y Yahvéh será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvéh, será Uno, y Uno su Nombre”.
(Zacarías 14:9)

Justamente en eso consiste el diseño del Proyecto Emanuel (“Dios con nosotros”): que a través de la Redención, Israel y las naciones se constituyan en una “Unidad completa con el Eterno”; entendiendo que esto se logrará en la era Mesiánica, cuando el Mesías gobierne, a través de Israel, desde Sión al mundo entero enseñando los preceptos de la Torah. Ahí será cuando el Eterno será Rey sobre la tierra, Yahvéh será Uno, y Su Nombre de cuatro letras será Uno desde Israel. No habrá más religiones, ni más nombres inadecuados para el Eterno nuestro Dios. ¡Todo será Ejad (Unidad) como lo era en el Gan Eden! (Recordemos que en el Gan Edén, todas las cosas estaban unificadas por medio de la unidad de opuestos varón-mujer, y de ese modo todo vibraba en el propósito de una misma Fuente: Or Ein Sof).

Comprendiendo lo expuesto hasta ahora, nos damos cuenta por qué la letra hebrea alef (א), que es la primera letra del alefato hebreo, y que equivale al número 1, este dibujada (o compuesta) de tres letras hebreas:

  • dos Yod (י) y
  • una Vav (ו),

Para captar mejor esto, los invito a observar con detenimiento la morfología de la letra alef:

Según los Sabios, toda la Creación se une por la álef; por ello, es el número uno (unidad) dentro del alefato. Entonces, la energía de alef es el primer impulso de la Creación, el inicio del movimiento que persigue una meta.

Entonces, vuelvo a repetir que la letra alef esta compuesta por dos letras yud (י), una arriba y una abajo, y como pueden ver, por el medio cruza una letra vav (ו).

Ahora los invito a trabajar con la guematría (valor numérico) de dichas letras. Para ello, recordemos que:

  • el valor numérico (guematría) de la letra Yod es 10.
  • el valor numérico de la letra Vav es 6.

Por lo que, si sumamos estos valores: Yod (10) + Vav (6) + Yod (10), obtenemos el resultado de 26.

El número 26 es el mismo valor que el del nombre sagrado de Elohim (Yud, Hei, Vav, Hei). De aquí se entiende que la letra alef también representa al nombre de nuestro Elohim.

Recordemos que Nombre del Eterno se escribe así: הוהי (“Yud Hei Vav Hei”). A continuación sus valores numéricos:

Esto nos revela claramente que el propósito de la Redención final es llevarnos a la Unidad completa con el Creador, representada por su Nombre sagrado de 4 letras (Tetragramaton).

De igual forma, cuando se despierta en nosotros la necesidad de lo espiritual, es la actividad de Aleph que nos incita a desear Luz, de acercarnos a Yahvéh. Es decir, que este contacto con alef nos incita a la unidad ; por ello, también nos enseñará que entre ese amor Divino y nosotros hay una barrera, la cual se llama egoísmo. De modo que, al evidenciarnos este egoísmo, también nos enseña la vía de cambio.

Insistiendo nuevamente en lo mismo, diré que el nombre del Eterno, transmite la unidad del pasado, el presente, y el futuro, de la historia humana, revelando así su diseño de redención a través de Israel para la humanidad toda. Ahora bien, como ya sabemos dicho nombre, está compuesto de cuatro letras, lo cual no es una mera casualidad, ya que el número 4, en las Sagradas Escrituras, también representa la Redención. Veamos esto con algunos ejemplos:

El sol, la luna, las estrellas, que trabajan en pos de la redención, fueron creadas en el día cuarto de la creación. Su objetivo es mostrarnos los tiempos señalados, del plan redentor de Hashem para la humanidad (cf. Génesis 1: 14-17; Sal.19).

Israel estuvo en la esclavitud de Mitzrayim (Egipto) durante 400 (cuatrocientos) años y entonces vino la redención.

Israel (luego de su liberación de Egipto) estuvo 40 (cuarenta) años en el desierto, hasta que vino la redención que los llevo a la Tierra Prometida.

El Mesías Yeshúa apareció aproximadamente en el año 4000 (cuatro mil) del Calendario Hebreo y nos llegó así la redención del alma humana.

Por último, daremos como ejemplo a Haazinu, ya que este cántico de Moshé, que nos habla de la historia de la redención final de Israel y del mundo, es el cuarto cántico de una lista de nueve cánticos que se entonaron después de una liberación o redención. Esta afirmación la he sacado de un Midrash que nos cuenta esto:

“Existen 10 canciones proféticas, de las cuales Haazinu es la cuarta:
1.- Adam recito la primera shira en el Gan Eden, compuso: “Mizmor shir leiom HaShabat” (Una canción para el shabat), en la cual se habla la grandeza del shabat.
2.- En las orillas del mar de Cañas Moshe y los Hijos de Israel cantaron una shira por su maravillosa liberación del Ejército del faraón.
3.- Los hijos de Israel cantaron una canción en alabanza a Di.s por el Manantia l de Myriam (Parashat Jukat).
4.- Moshe enseño al pueblo la canción de Haazinu el día de su muerte (a punto de pasar a Heredar la tierra prometida).
5.- Cuando Iehoshua peleo con los emoritas en Guivon y el sol se detuvo milagrosamente por el bien del ejercito conquistador del Pueblo de Israel; Iehoshua canto shirá.
6.- Deborá y Barak compusieron una shirá cuando Dios hizo caer a sus enemigos en sus manos incluyendo al General caninita Siserá (Softim 5) 7.- Cuando Jana dio a luz a Shmuel, después de muchos años de ser estéril, alabo a Hashem con una canción profetica (Shmuel 2).
8.- El rey David al final de sus días compuso una canción por salvarlo de todos sus enemigos. (Shmuel 22).
9.- El rey Shlomo escribió Shir Hashirim (cantar de los cantares).
10.- La décima y más importante de las canciones (según nos dice este Midrash) será cantada por el pueblo de Israel cuando Hashem los redima del exilio presente.”

Considerando esta enseñanza, yo pregunto:

¿Quién sabe si está décima canción quizás no sea la descrita en el libro de Revelación o Apocalipsis donde leemos lo siguiente?:

Y cantaban un cántico nuevo delante del Trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra
(Apocalipsis 14.3)

Sin embargo, el mismo libro asegura que el cántico de Haazinu será entonado junto al cántico número 10 (diez), que falta por ser cantado (según el Midrah que leímos), como un sello final de la redención que se realizará. Según la Revelación divina, tras la redención final habrá un hermoso cántico que entonar, y respecto de esto mismo está escrito en el libro de las revelaciones:

Y cantan el Cántico de Moisés siervo de Dios, y el Cántico del Cordero, diciendo:
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
(Apocalipsis 15:3)

Como podemos ver en la Redención final, existen dos cánticos:

  • el Cántico de Moshé, y
  • el Cántico del Cordero,

Así, al leer este versículo de Apocalipsis, queda evidenciado que ambos cánticos están en total armonía. Ninguno de los dos se contraponen. Es decir, que no se trata de “Gracia” versus “Ley” como lo aprendimos en el cristianismo durante tanto tiempo. Sino que se trata de la manifestación de la Ejad, es decir de la Unidad, de los dos ministerios más importantes de todas las Sagradas Escrituras: el ministerio de Moshé y el ministerio de Yeshúa el Mesías, elevando a Israel a esa vasija primigenia de Luz, acorde al diseño divino original

Con esto en nuestra mente, logramos hacer un análisis del cántico de Haazinu, en el que podemos afirmar que “Gam Zu Letová“ (traducido: “esto también es para bien”) para los que aman al Eterno, aquellos que guardan sus mandamientos; y si bien, en la historia de nuestro pueblo Israel, se cometieron grandes pecados; Idolatrías, asesinatos, el rechazo a Yeshúa como Mashiaj, y muchas otras infracciones de la Torah, es el Eterno mismo quien nos dice en la bendita Torah: ¡“Quien como tu Israel!”; “¡Que otra nación tiene estas leyes!”; “¡Que nación tiene un Di.s como tu Israel!”. Así mismo recordamos las palabras del apóstol Pablo respecto de la futura redención de Israel: “Si su incredulidad ha venido a ser la salvación para los gentiles, cuanto más significara su plena restauración”

Entonces, debemos entender y aceptar que la porción de la Torah llamada Haazinu es uno de los dos grandes cantos de Moshé incluidos en la Torah, y relata toda la historia del pueblo de Israel, el pasado, el presente y el futuro.

El sabio Najmánides escribe que toda alma israelita puede hallar su biografía completa oculta en las letras de este canto. En base a esto, el sabio Maguid de Mezeritch, el discípulo y sucesor del Baal Shem Tov, enseñó que es importante aprender de memoria este canto, ya que toda nuestra vida se despliega dentro suyo.

Es justamente estudiando este cántico que me encontré con detalles trascendentales para nuestro destino próximo y eternal.

En la emunáh de Israel, lo más importante es conservar las creencias reveladas en al Torah y mantenerlas de generación en generación, para lograr que la cultura y los protocolos del Reino de Dios no se pierdan y siempre se mantengan, aunque nos traten de apagar.

El objetivo primordial de este cántico es esencialmente que expresemos nuestro reconocimiento de la armonía absoluta de la Creación (31:19), por ello es que, en consecuencia, a menudo mezcla el pasado con el presente y el futuro, pues todo queda de manifiesto ante el profeta como una realidad total ausente de la más mínima contradicción, en el cual los sucesos futuros y pretéritos no sólo fluyen en perfecta armonía, sino que también se esclarecen mutuamente. Por ello, este caleidoscopio de acontecimientos queda destilado por un único canal expresivo como si estuviera ocurriendo al unísono.

¿Cómo se Celebraba Yom Teruah en los días del Templo y para qué servía?

Por P.A. David Nesher

Y en el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; no haréis ningún trabajo servil; es día de sonar el cuerno para vosotros. Y prepararéis holocausto. para olor grato a YHVH: un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; y su ofrenda, flor de harina mezclada con aceite, tres décimas partes para el becerro, dos décimas para el carnero. y una décima parte por cada cordero de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros; además del holocausto de la luna nueva, y su ofrenda, y la ofrenda continua. holocausto y sus ofrendas, y sus libaciones, según su ordenanza, en olor grato, ofrenda encendida a YHVH”

(Números 29: 1-6)

Los Sabios expertos en la exégesis de los códigos hebreos de la Torah (Instrucción) divina, nos enseñan que Yom Teruah (o Día de Aclamación) marca el sexto día de la Creación, el día en que Adam HaRishon , el primer hombre, fue creado. Lo interesante de esto para nuestra emunáh (Fe) es que el lugar en particular en el que se realizaría dicho evento, no era otro que lo que se conocería como Monte Moriah. Además, aprendemos que fue en este mismo lugar donde Adán pecó y se arrepintió por primera vez. Allí, dicen los Sabios que construyó un altar y presentó una ofrenda. 

Unas veinte generaciones más tarde fue aquí (Monte Moriah) donde el ángel de Yahvéh detuvo la mano de Avraham en la Akedá (atadura) de Itzjak . Fue justamente en este evento y en dicho Monte (Moriah) donde apareció el carnero, proporcionando así a Abraham avinu los medios a través de los cuales expresar su amor por el Eterno, y de ese modo prefigurar la Buena Noticia del Mashiaj en sacrificio por Su Pueblo.

Captando esta explicación, comprendemos entonces que Yom Teruah es el día en el que reconocemos la soberanía de Yahvéh, com el Rey, Creador del universo y Juez de toda la humanidad. Es el día en el que todos los seres humanos pasan ante Él como tiernas ovejas; así también discernimos que el mensaje de de esta festividad es verdaderamente universal: incumbe a toda la humanidad aceptar sobre nosotros la soberanía de Yahvéh, como único y verdadero Dios, y tener en cuenta nuestros pensamientos y acciones, a la luz de este asombroso reconocimiento.

La Fiesta de Yom Teruah en los Días del Templo de Jerusalén.

Las trompetas que sonaron antes de la entrada al Kodesh – el Santuario – del Templo Sagrado en Yom Teruah son recordatorios del dominio del Eterno. El sonido del shofar, que también se tocaba en los escalones del Santuario, emana del aliento mismo, el aliento que viene de lo más profundo de nosotros, donde fue colocado, por primera vez, por Yahvéh Elohim en Adán , el sexto día.

Al leer el Salterio, encontramos Tehilim (Salmos) que describen las características principales de esta festividad cuando la Comunidad de Israel subía a Sión a celebrar a Su Dios:

Dios ha ascendido con un estruendo, HaShem con la voz del shofar“.
(Salmos 47: 6)

“Toquen el shofar en la luna nueva, a la hora señalada para nuestro día festivo”.
(Salmos 81: 4-5)

Alabadle con toque de shofar 
(Salmos 150: 3)

Con trompetas y toques de shofar suenan ante el Rey, Dios“. 
(Salmos 98: 6)

De este modo, y por medio del sonido del Shofar, toda Israel era llamada a retornar a Yahvéh como una sola alma, la de una esposa que debía recordar que ya estaba desposada, y que simplemente debía esperar el regreso de Su Amado, para ingresar en las habitaciones que Él le ha preparado a fin de morar junto a Él y co-regentear con Él la existencia toda. Este regreso al Eterno, obligaba al Pueblo de Israel a comprender que la Alianza matrimonial con Dios en Sinaí no era la meta, sino el inicio de todo un proceso matrimonial regio. Dicho matrimonio se había logrado con el sonido de shofares celestiales:

Y al tercer día, por la mañana, hubo voces y relámpagos, y una densa nube sobre el monte, y la voz del shofar era muy fuerte; y toda la gente en el campamento tembló“. 
(Éxodo 19:16)

Y cuando la voz del shofar se hizo muy fuerte, Moshe habló, y Dios le respondió con una voz“. 
(Éxodo 19:19)

Y todo el pueblo vio las voces y las llamas, y la voz del shofar, y la montaña humeaba, y la gente vio, y tembló, y se paró de lejos“. 
(Éxodo 20:15)

Así mismo, y como lo he señalado anteriormente, el shofar, que permanece quieto hasta que la respiración se proyecta a través de él, nos devuelve, a través de nuestra meditación y nuestra memoria, a nuestro propio origen, la respiración de vida de Dios en Adán , el primer hombre, el día en que fue hecho del polvo de la Tierra.

¿Por qué se tocaba shofar este día en el Templo?

El shofar se haría sonar más tarde en ocasiones alegres en el Templo Sagrado, como se ve en las citas anteriores del libro de los Salmos. Fue al comienzo mismo de la revelación Divina en el Monte Sinaí, cuando Yahvéh le presentó a Su pueblo la Torah, que se escuchó el sonido del shofar, que marca el pacto entre Yah y Su pueblo. 

Así también el sonido del shofar en Yom Teruah recuerda a la unión de Itzjak , donde Dios proporcionó un carnero, que fue atrapado en la espesura por su cuerno, el shofar, como una señal de la promesa de Dios a Abraham de queEstableceré mi pacto con él (Isaac) como pacto eterno para su descendencia después de él“. (Génesis 17:19)

Yom Teruah se conoce también como el Día del Sondeo“. En el Templo Sagrado, esto fue marcado por el sonido de un shofar bañado en oro y trompetas de plata. Si observamos con detenimiento la imagen de arriba, notaremos que nos muestra a un kohen (sacerdote) parado en los escalones que conducen al Kodesh (el Santuario) del Templo Sagrado, y tocando el shofar. Flanqueándolo a cada lado hay dos kohanim (sacerdotes), cada uno tocando una trompeta de plata. El toque del shofar durará más que el de las trompetas, ya que el mandamiento principal del día festivo es oír el shofar.

Las Costumbres de Yom Teruah en el Segundo Templo.

Cuando llegó el séptimo mes … toda la gente se reunió como un solo hombre en el lugar abierto que estaba delante de la Puerta de las Aguas“. 
(Nehemías 7: 72-81)

Tras el regreso del exilio en Babilonia, Esdras y Nehemías iniciaron una campaña de un mes de arrepentimiento en Elul para poder llegar a celebrar correctamente Yom Teruah. Así pues, los que retornaron del exilio babilónico se reunieron en el Patio del Templo reconstruido, y allí Ezra (Esdras) leyó en voz alta un rollo de la Torah. Cuando la gente escuchó las palabras de la Torah, se llenaron de remordimiento y comenzaron a lamentarse. Esdras y los levitas detuvieron el clamor, diciendo:

 ¡Este día es sagrado para Yahvéh! ¡Detén tu lamento y deja de llorar!

Desde entonces, los Sabios concedieron un estatus especial a la ciudad de Jerusalén en Yom Teruah; tal es así, que cuando esta festividad del Eterno caía en Shabat, todavía se permitía tocar el shofar dentro de la Ciudad Santa. Este fallo se aplicó no solo al Templo y al Monte del Templo, sino que incluyó a toda la ciudad de Jerusalén. Incluso a los habitantes que vivían dentro de las aldeas en las afueras de Jerusalén, a poca distancia y desde donde se podía ver el Templo Sagrado , se les permitía tocar el shofar en Shabat.

Después de las ofrendas diarias (tamid) y de la presentación de las ofrendas de Rosh Jodesh que la Torah ordenaba, se llevaban las korbanot (ofrendas o acercamientos) de Yom Teruah. Dichos korbanot (acercamientos) incluían diez animales: un becerro, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra (tal como podemos observarlos en la imagen de abajo).

La presentación de las ofrendas comenzaba exactamente en el momento en que el Gran Sanedrín proclamó la Luna Nueva. Las ofrendas de Rosh Jodesh consistían en once animales: dos novillos, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra. La entrega del macho cabrío como ofrenda por el pecado fue el punto central del día.

Entonces, necesito invitarte a que entendamos bien cómo funcionaba esta Fiesta. Durante el tiempo del Templo Sagrado, el drama de Yom Teruah comenzaba incluso antes del inicio del día santo. Este drama implicaba sí o sí la santificación de la luna nueva. Ahora bien, Yom Teruah ocurre el primer día del mes de Tishrei (séptimo mes), y por lo tanto, no puede comenzar hasta que se haya establecido la aparición de la luna nueva. El mandamiento de declarar la luna nueva y establecer su aparición para todos los hijos de Israel fue el primer mandamiento recibido por los israelitas, incluso antes de que salieran de su esclavitud en Egipto (Éxodo 12: 2). Al dar este precepto del Rosh Jodesh, esto es, de hecho, lo que Yah, en Su amor por Su pueblo, hizo: confió a los hijos de Israel como “socios” en el mantenimiento y perfeccionamiento de Su creación. 

Para que esto funcionara bien y en perfecta sincronía, se requería que dos testigos que habían visto la aparición de la luna nueva, fueran y testificaran ante el Gran Sanedrín. Éste se reunía en la Cámara de Piedra Tallada, que estaba ubicado en el muro norte del Patio Interior del Templo Sagrado. Allí, estos dos testigos, serían interrogados y vueltos a interrogar, para verificar su idoneidad como testigos y la veracidad de sus palabras. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Los sabios pusieron gran cuidado y esfuerzo para asegurar la veracidad y eficiencia de todo el procedimiento de proclamación de la Luna Nueva. En última instancia, todo dependía de la voluntad de la gente común de presentarse como testigos. Uno solo puede imaginar el sentido de obligación y privilegio que sintió cada testigo mientras se dirigía a Jerusalén. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Por este detalle, se construyó un patio especial, llamado Beit Ya’azek, que tenía el propósito de albergar a los testigos que llegaban para presentar su testimonio de la luna nueva. Allí se les proporcionaba una comida abundante y un lugar para descansar mientras esperaban ser llamados a testificar en el Gran Sanedrín. La cálida bienvenida recibida por los testigos tenía como objetivo aliviar la carga de su viaje, así como animar a las personas a dar un paso adelante y viajar a Jerusalén cuando habían presenciado la luna nueva.

La determinación de la aparición de la luna nueva a través del testimonio de los dos testigos presenciales siempre estuvo acompañada de anticipación e incertidumbre. Las ofrendas de luna nueva o de año nuevo no podían comenzar hasta que dos testigos hubieran llegado y testificaran ante el Gran Sanedrín, a satisfacción del Gran Sanedrín. Por esta causa, se fue haciendo costumbre que la gente comenzara a observar la festividad como medida de precaución, incluso antes de que se hubiera ofrecido o aceptado el testimonio. Se cuenta que en una ocasión llegaron testigos al anochecer. En la prisa y la confusión resultante, los levitas se negaron a cantar su salmo diario. Para evitar que esto se repitiera, los sabios dictaminaron que desde ese momento y en adelante el testimonio solo sería aceptado hasta el momento de la ofrenda diaria de la tarde. Si los testigos no llegaban a esta hora, el día siguiente, no obstante, se observaría como Yom Teruah (esta es la razón por la cual los judíos hoy tienen dos días de Rosh HaShaná).

Resulta que, durante la época del Gran Sanedrín, la luna nueva fue santificada a través del testimonio de dos testigos que habían visto la luna nueva. Esto estaba de acuerdo con el mandamiento de la Torah. Para asegurar que la luna nueva, (Rosh Jodesh), las ofrendas se prepararan a tiempo en el Templo Sagrado, (así como las ofrendas de Yom Teruah en el nuevo mes de Tishrei, y se permitía a los testigos violar la restricción de Shabat contra viajar, para acelerar la proclamación de la luna nueva. En la imagen de abajo vemos a a un testigo enfermo que viaja en Shabat hacia Jerusalén, ayudado por escoltas y compañeros armados.

Cuando el Sanedrín estaba satisfecho con la veracidad del testimonio que habían recibido, se levantaban y caminaban hacia la puerta que daba al patio interior del Templo Sagrado. Entonces, y de pie en los escalones de la Cámara de Piedra Tallada, el jefe del Sanedrín proclamaba a la multitud expectante: 

_ ¡El día es santificado!” 

La gente respondía: 

_ “¡El día es santificado! ¡El día es santificado!”

 Entonces, los kohanim comenzarían inmediatamente a atender las ofrendas de Yom Teruah, y los levitas comenzarían a realizar el acompañamiento musical.

Inmediatamente después de proclamar: “¡El día es santificado!”, Se activaba un sistema de mensajeros que corrían a llevar la buena noticia de la santificación de la luna nueva a todas las aldeas de Israel y más allá. La rápida transmisión de las noticias era esencial para que todos pudieran observar Yom Teruah en el día adecuado.

Simultáneamente, la proclamación de la luna nueva saldría de Jerusalén a través de antorchas encendidas por “equipos de relevo” especialmente designados que estaban ubicados en lugares estratégicos en las cimas de las colinas. Con este método, la noticia podría transmitirse rápidamente hasta las comunidades judías de Babilonia y Persia. La velocidad fue esencial para que todos pudieran observar Rosh Hashaná y las siguientes festividades en sus momentos apropiados.

El mapa que a continuación les comparto, muestra la ruta precisa a lo largo de la cual se encendieron las antorchas, lo que significa la aparición de la luna nueva. La primera estación a lo largo de la ruta fue Har HaMishcha, (el Monte de la Unción, más tarde conocido como el Monte de los Olivos). La ruta avanzó hacia el noreste para llegar a la ciudad babilónica de Pumbedita, que era un importante centro de la vida judía.

Investigando este interesante tema, me encontré en la Mishná con el siguiente relato:

Surgió una disputa entre Rabban Gamliel y Rabbi Yehoshua sobre los criterios para aceptar testigos que testifiquen sobre la luna nueva. El desacuerdo tuvo implicaciones prácticas muy serias, ya que afectó las fechas aceptadas por cada uno de los sabios con respecto a las vacaciones de ese año en particular. Para evitar la discordia nacional, Rabban Gamliel obligó al rabino Yehoshua a aceptar públicamente su decisión, diciéndole: 

“Ven a mí con tu personal y tu dinero el día en que Yom Kipur cae según tus cálculos”.

Llevar un bastón y dinero era una violación de Yom Kipur. Por lo tanto, al llevar a cabo el decreto de Rabban Gamliel, Rabí Yehoshua estaba mostrando públicamente su sumisión a la decisión de Rabban Gamliel sobre la idoneidad de los testigos de la luna nueva. 

La ilustración de arriba muestra a Rabban Gamliel II y Rabbi Yehoshua, (con bastón y billetera), abrazados, terminando así su disputa.

El Toque del Shofar en Yom Teruah servía para recordar acerca de la resurrección de los muertos.

La meta principal de esta festividad es recordarle a Israel a que son un Pueblo escogido para convertirse en un reinado de sacerdotes para Yah (Shemot/Éxodo 19:6) Esto significa que la Alianza que el Eterno hizo con Israel, llevaba la responsabilidad de proclamar que todas las gentes deben saber que el Eterno rige los asuntos terrenales (ver com. Dan. 4: 17, 37). Israel está obligada a dar a conocer que es Dios quien ordena los asuntos de todas las naciones. En 221 forma figurada, es Dios quien levanta bandera (Isa. 5: 26) en la cima de los montes de la Tierra, para indicar a las naciones lo que deben o no deben hacer. Así lo dejó bien estipulado el oráculo del profeta Yeshaiahu:

Todos los habitantes del mundo y los habitantes de la tierra, como estandarte en alto en los montes veréis, y como toque de shofar oiréis 
(Yeshaiahu/Isaías 18: 3)

Según este versículo el sonido del shofar cumplía la misión de elevar la inteligencia emocional de cada miembro de Israel al comprender la Victoria final del Eterno sobre el sistema de cosas reptiliano imperante en las naciones. Si leemos el pasuk (versículo) 4 notaremos que al tocar shofar en Yom Teruah, y en cada luna nueva, Israel se elevaba a la consciencia mesiánica de que Yah mira sereno el torbellino de la Tierra, como se mira desde la sombra la tierra ardiente en pleno verano; lo observa y se prepara con calma para recoger la cosecha de las naciones.

Así es como lo podemos ver expresado en la tefiláh que la Casa de Judá eleva durante este día:

“… Dios nuestro y Dios de nuestros padres, toca el gran shofar por nuestra libertad, levanta el estandarte para reunir a nuestros exiliados, acércate a nuestros dispersos de entre las naciones, y reúnenos en nuestras dispersiones desde los confines de la tierra. Llévanos a Sion, tu ciudad, con alegría, ya Jerusalén, tu santo templo, con gozo eterno. Allí realizaremos ante ti nuestras ofrendas obligatorias, como nos ordenó en tu Torá, por medio de tu siervo Moisés, desde la fuente de Tu gloria, como está dicho: Y en el día de tu gozo, y en tus fiestas y lunas nuevas, tocarás las trompetas sobre tus ofrendas, y serán para ti un recuerdo ante tu Dios; ​​Yo soy YHVH tu Dios.” (de la oración de Rosh Hashaná Musaf)

Entonces, al celebrar Yom Teruah, Israel debía entender y aceptar que todos los moradores de la Tierra Prometida deben observar los movimientos de la divina Providencia y esperar las órdenes de la voluntad divina que es buena, agradable y perfecta.

Al ordenar escuchar el sonido del shofar en Yom Teruah, el Eterno da seguridad a su Pueblo de que el Monte de Sion (donde está el Monte Moriah) es su descanso por siempre, y por lo tanto, Él cuidará de ella, preparando siempre para ellos las consolaciones y los refrigerios que serán aceptables por oportunos.

El Eterno tratará a los suyos y sus enemigos; y como el pueblo de Dios es protegido en todas las estaciones del año, así sus enemigos están expuestos a todas las estaciones. De este modo las naciones de la tierra serán convencidas de que Yahvéh es Dios único y verdadero, e Israel es su Pueblo sacerdotal, y se unirán a ofrecer sacrificios espirituales para su gloria.

¡Dichosos los que en Yom Teruah reciben la advertencia de Su juicio, y que se apresuran a unirse a Él y a su Pueblo Israel!

Encárgate de cubrir el Cádaver

Por Moisés Franco

Esta ascensión tiene un hilo conductor que atraviesa distintas temáticas: la valoración de la esencia humana. Es decir, el respeto por la imagen divina en el interior de cada ser humano, el cual tiene la vocación o llamado de llegar a ser semejante al Eterno (Bereshit 1:26).  

  Esto lo vemos desde el respeto por el cadáver de un condenado a muerte; pasando cuidado sobre la propiedad ajena,  el evitar que hombres y  mujeres usen ropa del sexo opuesto y apartar al ave de su nido antes de tomar a sus pichones o huevos.  

  Pero en este escrito quisiera ahondar sólo en el primer tema:  colgar en una horca el cadáver de alguien condenado a pena capital por sus acciones perversas. Allí el Señor mismo dice: “Pero su cadáver no pasará la noche en la horca, sino deberán enterrarlo ese mismo día. Pues una persona colgada es un insulto para Elohim, no debes contaminar la tierra que YHVH –tu Elohim- te entrega en posesión hereditaria”. (Dev. 21:23| Torat Emet adaptada) 

  Si bien ese individuo había sufrido la muerte por orden divina, Él no se alegra de ver a alguien hecho a Su imagen envilecido de esa manera. Esto nos enseña que, independientemente de lo malo que pueda haber hecho una persona, sigue siendo alguien con la imagen de YHVH en su interior y por ende tiene una dignidad a ser respetada más allá del castigo que merezcan sus acciones.  

  Este es un tema fácil de entender, pero difícil de vivir. Lo he notado en dos ámbitos donde me desenvuelvo: en el sistema carcelario y en las asambleas.  

  En el primero he escuchado de gente que dice: “esos son delincuentes, no merecen nada, deberían matarlos” y cuestionan el derecho al trabajo o cualquier acción que tienda a reconstruir a la persona que está en un penal. Lo cual contradice a la legislación argentina que explícitamente afirma que el sistema carcelario sólo debe privar de la libertad al tránsito, pero no quita derechos humanos. Esto va en sintonía de lo que enseña la Torah.  

  En cuanto al segundo ámbito, lo he notado al referirnos sobre las personas que han apostatado. Me pasó de escuchar recientemente a varios hermanos burlarse de los errores de pronunciación de una persona que dejó de congregarse con nosotros, pero mientras estaba con nosotros nadie se burlaba, sino que se lo amaba y apoyaba en sus debilidades.  

En el momento me di cuenta que estaba mal, pero y si bien traté de evitarlo, no hice mucho para exhortar. Al estudiar esta ascensión el hecho fue traído a mi memoria y me llevó a reflexionar.  

El que alguien peque apostatando, ¿da derecho a denigrarlo y a exponer sus falencias teniendo nosotros un aire de superioridad? ¿o será que, como al cadáver del condenado, hay que enterrarlo en el mismo día para que se cubra la vergüenza de Elohim?.  

  Además, en el caso anterior, ¿qué pasa si esa misma persona retorna al Camino y es reincorporado en nuestra asamblea? Los mismos que a sus espaldas se burlaron seguramente lo abrazarán como si nada hubieran hecho. ¿Esta es la dinámica que espera el Señor o, por el contrario, que condenemos el pecado y disciplinemos al pecador, pero teniendo en cuenta que ese pecador incluso sumido en la mugre sigue teniendo la imagen divina en su interior?  

“No te alegres cuando caiga tu enemigo, 
    ni se regocije tu corazón ante su desgracia, 
no sea que el Señor lo vea y no lo apruebe, 
    y aparte de él su enojo”.

(Proverbios 24:17-18 |NVI)

Esto también lo he observado en mí en algunas situaciones. Antes, cuando alguien pecaba lo miraba con una mirada juiciosa, como si tuviera una peste y yo debiera alejarme de ese ser para no contagiarme. Lo juzgaba desde mi supuesto pedestal de santidad.  

  El Eterno me hizo ver en un conteo del ómer que eso era incorrecto y en Su bendita gracia me ha permitido irlo cambiando, aunque lo sigo trabajando. Hoy, veo que cuando alguien peca, el resto de la asamblea debe estar a su lado para restaurarlo con humildad, no haciendo foco en su mal accionar sino en el potencial a desarrollar que está siendo obstaculizado por el pecado. 

Creo que esta fue la intención del Espíritu al inspirar desde la Torah al apóstol Pablo a decir:  

“Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. 2 Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. 3 Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti mismo. No eres tan importante. 4 Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con nadie. 5 Pues cada uno es responsable de su propia conducta”. 
(Gálatas 6:1-5 |NTV) 

“Saber Callar para Aprender a Escuchar”

Por P.A. David Nesher

¿Qué es la Verdad y cómo se relaciona con el ser hebreo?

Hashket Ushmah Israel Hayom!” (traducido es: “¡Cállate y escucha Israel, Hoy!“)

Aprender a callar garantiza evitar males. El mes de #Av es un tiempo especial para aprender a hacer silencio, escuchar atentamente con el corazón y hablar si es necesario. Si estás en Paz con Dios, seguramente serás un pacificador, es decir, un generador de paz.

La parashá Devarim nos inspira a valorar la capacidad de cambio que nuestras acciones ejercen en nuestro entorno.

Te invito a escuchar esta mistagogia:

La Responsabilidad e Implicaciones de nuestras Acciones

Por P.A. David Nesher

“Dijo Elohim a Moshé y Aharón: “Dado que no han tenido suficiente fe en Mí… 

(Números 20:12)

Nuestro amado Elohim ordenó a Moshé restaurar el manantial, que se había secado después del fallecimiento de Myriam, hablándole a la roca de la cual anteriormente fluía el agua. Los Sabios hacen notar que la Torah no registra que la congregación haya llorado por la muerte de Myriam, como lo hizo por las muertes de Moshé (Devarim 34:8) y Aharón (Bamidbar 20:29). Por cierto, el maestro Alshij dice que fue precisamente debido a que no derramaron lágrimas por la desaparición de Myriam que la fuente de su agua se agotó: fue como si el mérito de Miriam no les hubiera importado.

Enfocándonos en el versículo que nos preside, les diré que el sabio Rashí comenta que el Eterno quería que todo mundo supiese que Moshé y Aharón no estuvieron involucrados en el pecado de los espías y habrían entrado a Éretz Israel si no hubiese sido por su error con la roca.

Parece que Moshé y Aharón pensaron que quizás Elohim pretendía que le pegaran a la roca como hicieron la primera vez que Elohim proveyó agua al pueblo. Actuaron bajo esa conjetura sin consultar al Eterno. Por Providencia divina, Moshé golpeó la roca original y esta dio agua.

El sentido del versículo da a entender que, si hubieran tenido suficiente fe y seguido hablando, habría salido agua de la piedra indicada y el Nombre de Dios Se hubiese santificado, porque toda la congregación habría sacado la acertada conclusión del concepto de obediencia a Dios. El Eterno pretendía que el pueblo israelita aprendiera a reverenciarlo al ver a Moshé hablar a la roca: “Si una roca sin discernimiento obedece la voluntad del Eterno, cuánto más debemos hacer nosotros, que podemos entender por qué debemos obedecer a Elohim y necesitamos Su asistencia.” Pero como Moshé acabó pegando a la roca, esa lección ya no era evidente. En consecuencia, El Eterno tuvo que enseñar al pueblo israelita la misma lección y castigar a Moshé y Aharón por su desobediencia: decretó que ambos habrían de morir en el desierto, sin poder entrar nunca a la Tierra de Israel.

Empero, según Rambán, la frase debe ser traducida como: “Porque no han hecho que ellos creyeran en Mí“, debido a que, si Moshé hubiera realizado su cometido correctamente, habría imbuido mayor fe en Dios en quienes observaron este fenómeno.

Más allá de las justificaciones que puedan hallar para su conducta, la enseñanza es para todos los líderes israelitas que deben decidir cómo actuar basados en si sus acciones habrán de inspirar al pueblo a una mayor devoción a la Torah y sus caminos.

De manera análoga, todos los que somos hijos primogénitos de Dios, cuando interactuamos con los demás siempre debemos considerar el impacto potencial que nuestras palabras o acciones puedan tener en sus actitudes hacia el pueblo israelita en general y hacia el mensaje de la Torah en particular.

Shalom a todos!

Las Seis Características de un Alma Rebelde

Por Moisés Franco

Al estudiar la parashah Koraj vemos en la segunda ascensión que Moshé, en respuesta a la rebelión de Kóraj (o Coré), dice:

que cada uno tome su brasero y ponga allí su incienso, y que cada uno presente su brasero ante YHVH -250 braseros-. Tú y Aharón también presenten cada uno su brasero
(Bamidbar 16:17 – Torat Emet).

Esto da un total de 252 braseros.

Ese número según la gematría1 equivale a “rebelarse”; “hacerse rebelde”. Ante esto, cabe preguntarse qué implica ser un rebelde y cuáles son sus características a fin de identificar esta actitud demoníaca para combatirla dentro de la Asamblea (Israel).


Aclaración preliminar: como se verá más adelante, combatir la rebeldía no significa someterse a cualquier tipo de trato en nombre de una sumisión insana más cercana a la actitud de un robot que de un ser humano.


El verdadero amor siempre promueve el acuerdo, la unidad, a través del diálogo. Diálogo implica un camino de ida y vuelta donde escucho y soy escuchado, no donde impongo mis propias ideas de forma inflexible ni acepto todo sin ningún tipo de trabajo reflexivo.

El amor conduce a una construcción colaborativa siempre. Por ende, todo aquel que actúa desde el amor trabajará por la unidad que trae paz (Mt. 5:9), algo encriptado en el rezo de la Shemá (Dt. 6:4).

Todo aquello que no conduzca a lo anterior se enmarca en la rebeldía, que es lo que analizaremos a continuación al describir seis características de la persona rebelde.

 Se pone frío (Koraj) y deja de actuar desde el Amor perfecto.

El nombre Kóraj signficia “rasurado”, “depilado” y esto está relacionado a la frialdad. Una persona fría. La revista “Muy Interesante” escribe un breve artículo al respecto que me pareció muy apropiado para entender este concepto:

Por lo general, un “corazón frío” o una persona fría describe a alguien que no está disponible emocionalmente. Son personas que no te preguntan cómo estás, no muestran mucho interés con la persona con la que están. Ya sea que la relación sea romántica o platónica, una persona de corazón frío tiene muy poco interés en las demás personas. Si se llegan a interesar por tu estado es para descubrir información que les sea útil de alguna forma. Para ellos siempre falta algo. Simplemente no puedes conectarte con una persona que tiene un corazón frío. Cuando estás con ellos, es posible que siempre sientas que falta algo en la relación. No importa el tipo de relación que sea, siempre existirán dificultades para conectarse con ellos. Falta algo y es la conexión emocional2.

Se aparta en su alma de la congregación, hace de la diferencia un elemento separador en lugar de convertirlo en algo enriquecedor.

Koraj -hijo de Itzhar, hijo de Kehat, hijo de Leví- se apartó con Datán y Aviram- hijos de Eliav- y con On -hijo de Pélet- de la tribu de Reuvén”.
(Bamidmar 16:1 | Torat Emet)

Israel está compuesto de doce tribus, todas con características diferentes, pero interactuando armónicamente. Tal como el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo dice en 1 de Corintios  12:4-30.

En todo grupo humano pueden surgir diferencias de pensamiento, pero éstas lejos de ser una amenaza para la organización deberían considerarse como una oportunidad para que, por medio de un diálogo constructivo, llegar a conclusiones provechosas para el crecimiento del grupo (esto se ve claramente en la relación matrimonial).

Sin embargo, el rebelde es una persona que utiliza la diferencia como un elemento separador, excluyente, y lejos de buscar el diálogo se cierra dentro de sí levantando un muro.

Busca cómplices en su cruzada contra una supuesta injusticia y los arrastra a hacer lashón hará.

  Posteriormente a levantar muros en lugar de puentes -y porque internamente sabe que “no es bueno que el hombre esté solo” (Bereshit/Génesis 2:18)-  el rebelde busca aliados en su modo de interpretar las diferencias.

Para construir esta adhesión, fortalece su perspectiva de la disputa maximizando y/o tergiversando los hechos o dichos del liderazgo a fin de generar la “necesidad” imperiosa de oposición. 

De esta manera, influencia a otros para que asimilen y reproduzcan su discurso, o bien, si este ya existía, lo azuza como quien aviva un pequeño fuego en un pastizal seco.

No hace introspección y reconocimiento de sus errores, o si lo hace es sólo como parte de un proceso argumentativo en el cual la culpa final del mal colectivo es del liderazgo al que se opone.

Esto se vincula a lo que comúnmente se le denomina en psicología como “proyección”. Según la psicóloga Valeria Sabater esto es “un mecanismo de defensa que utilizamos con frecuencia. Lo hace, por ejemplo, quien incapaz de enfrentar sus emociones, conflictos y estados anímicos internos convulsos, los vuelca sobre los demás en forma de críticas y dinámicas dañinas. Es pensar que el defecto lo tienen otros, pero nunca uno mismo (…) Al interpretar que son los demás quienes tienen el verdadero problema, logran distorsionar de tal modo su realidad que llegan a creerla. A creer su fantasía, su error, negando así sus verdaderas carencias”3.

En la porción Kóraj lo vemos claramente aquí:

Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos”.
(Nm. 16:12-14 | RV60)

¿Moshé impidió que entraran a la tierra prometida? ¿no había sido la obstinación del pueblo de creer en el relato retorcido de los diez espías en lugar del de Kalev y Yeoushúa?

Se opone a la genuina reconciliación.

       El pasado pasaje podría englobarse en una sección un poco mayor que abarca desde el versículo 8 al 14 donde es notoria la intención reconciliadora que tiene Moshé para que con los rebeldes contrastando con la actitud beligerante de la otra parte.

En Efesios 4:3 se nos dice: “esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”. El verbo griego allí utilizado es “spoudázo” que significa “procurar con diligencia”, “ser solícito”.

Es decir, que la persona que en verdad está en la actitud de amor correcta busca activa y velozmente saldar los roces o malos entendidos para guardar la “unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. En cambio, el rebelde no está interesado en esto sino sólo en tener la razón e imponerla por sobre su aparente oponente.

Su vida y su casa son destruidos

Este es el triste resultado final de la vida rebelde y es el que más niega quien se rebela dado que está convencido de su causa, pero los resultados terminan siendo innegables para sí mismo.

El final de Koraj, Datán, Avirám y su séquito de 250 levitas fue el exterminio no por mano humana sino divina. Ejemplos como estos se hallan a lo largo de los 66 libros de las Sagradas Escrituras.

Por eso, el Espíritu a través del apóstol Pablo dice:


“…el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación
(Romanos 13:2 |LBLA).

Porque los rectos habitarán la tierra,Y los perfectos permanecerán en ella, mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados
(Pr. 2:21-22 |RV60).

El término “prevaricadores” viene del hebreo “bagad” que según el diccionario Strong también puede entenderse como “rebelde”.

Estimado y amado lector si has llegado a este punto de la lectura y has descubierto que efectivamente estás en una actitud rebelde. Humillate ante el Eterno, retorná al diseño de unidad y amor al que te ha llamado.

Esto no implica que, si efectivamente eres víctima de una injusticia, debas soportarlo pasivamente de forma indefinida.

Dialoga abiertamente con la persona con quien tienes el conflicto, pero siempre con la disposición a reconciliar, a ponerse de acuerdo en el Señor, y el Espíritu Santo irá guiando las cosas en el curso que deban tomar, pero siempre en la verdadera paz (Shalom).

Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación”.
(2 Cor. 2:18-19 |NVI)

FUENTES
  1. HEIDRICK BILL, 252, en “Gematría hebrea”, Trabajos, publicado en www.billheidrick.com y tomado el 07/06/2021 a las 10:30 hs. (ARG) del siguiente enlace: http://www.billheidrick.com/works/hgm2/hg0250.htm#252
  2. MUY INTERESANTE, “¿Eres una persona fría?”, en Salud, tomado del siguiente enlace el 07/06/2021 a las 12:00 hs (ARG). https://www.muyinteresante.es/salud/test/eres-una-persona-fria-661586866967
  3. SABATER VALERIA, “Cargo sobre ti mi culpa (proyección psicológica)”, en Neurociencias, Procesos psicológicos básicos, publicado el 07 de octubre de 2018 en www.lamenteesmaravillosa.com. Tomado el 07/06/2021 a las 12:40 hs (ARG) del siguiente enlace: https://lamenteesmaravillosa.com/cargo-sobre-ti-mi-culpa-proyeccion-psicologica/

¡Nunca es Tarde para Volver a Casa! (el Pesaj Shení o Segunda Pascua)

Por P.A. David Nesher

Bamidbar/Números 9: 1-14. Pésaj Shení/ La segunda Ofrenda de Pésaj.

“Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel. Había, no obstante, algunos hombres que habían entrado en contacto con los muertos, y estaban por consiguiente ritualmente impuros, de modo que no pudieron preparar la ofrenda de Pésaj en ese día. Durante el transcurso de ese día, se acercaron a Moshé y a Aarón. “Estamos ritualmente impuros como resultado del contacto con los muertos –le dijeron los hombres a [Moshé]–. ¿Pero por qué deberíamos dejar de beneficiarnos y no poder presentar la ofrenda de Dios en el tiempo adecuado, junto con los otros israelitas?”

(Bamidbar/Números 9:5-7) 


El relato de la aliyáh (ascensión) de hoy nos cuenta que en el año posterior al Éxodo, Dios le ordenó a Israel que ofrendara el korbán Pesaj (la ofrenda de Pascua) en su tiempo designado, el catorce de Nisán, el primer mes del año (9:2).

Puesto que el Libro de Bamidbar empieza con sucesos del segundo mes o Iyar (1:1), este capítulo está claramente fuera de secuencia, y de hecho los sabios lo emplean para afirmar que el orden de la Torah no es necesariamente cronológico (Pesajim 6b; Sifrí). Más en tales casos debemos intentar comprender por qué la Torah opta por narrar un suceso antes o después de que realmente ocurrió, porque ciertamente los Sabios no pretendieron decir que el orden de la Torah es del todo aleatorio sino sólo en las ocasiones que lo ameritan.

El sabio Rambán comenta que este libro se concentra principalmente en los mandamientos y las vivencias que se relacionaban con los años que la nación pasó en el Desierto. En consecuencia, Bamidbar comienza con una exposición cabal del tema del Tabernáculo y la relación del pueblo con el mismo, debido a que era el punto nodal de la nación en tal período, Por ello, resulta de toda lógica que la narrativa de la ofrenda de Pésaj se haya postergado hasta este punto.

–  ¿Sabías  que esta fue la única vez que aquella generación de israelitas celebró Pesaj en el desierto? 

Es el exégeta Rashi quien hace notar que esta fue la única ofrenda de Pésaj que hizo Israel en todos los cuarenta años de su travesía por el Desierto, lo cual nos muestra cuán infortunado fue que la nación no pudiera entrar a Éretz Israel inmediatamente, donde habrían podido observar este mandamiento una vez por año. Más para no poner hincapié en ese pecado del pueblo al escuchar el informe negativo de los 10 espías, notamos que Elohim optó por inspirar a Moshé a que no empezara el Sefer Bamidbar con el mandamiento del Pesaj Shení.

Rashí, en sus comentario, explica que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los cuarenta años. Esto se debe a que los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos estando en el desierto y por lo tanto no estaban habilitados para celebrar Pesaj más que una vez. Recuerda que, de acuerdo con lo ordenado por Yahvéh, un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj (cf. Éxodo 12:48). Si el Eterno no le hubiera ordenado específicamente al pueblo hacer la ofrenda de Pésaj ese año, no habría podido hacerlo, puesto que ese precepto no habría cobrado vigencia sino hasta que hubiera entrado a Éretz Israel (Tosafot, Kidushín 37b, s.v.). Otra forma de entenderlo es que se les prohíbe a padres de niños incircuncisos elevar la ofrenda de Pésaj y, por razones médicas, era peligroso circuncidar niños en el Desierto (Ievamot 71b). de todos modos, resultaba vergonzoso que no hubieran podido realizar la ofrenda esas cuatro décadas, puesto que fue su propio pecado haberles creído a los espías  lo que impidió que entrasen a la Tierra durante el segundo año del Éxodo (Mizraji).

Así, captando el por qué y el para qué de este Pesaj Shení (Segundo Pesaj) logramos entender por qué Yehoshúa (Josué), una vez que se establecieron en Eretz Israel, circuncidó a todos los israelitas que habían nacido en el desierto, tal como está escrito en su rollo:

“En aquel tiempo Yahvéh dijo a Yehoshúa:
Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de Yahvéh; a ellos Yahvhéh les juró que no les permitiría ver la tierra que Yahvéh había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces Yahvéh dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”
(Josué 5:2-10)

Notamos que un grupo de personas no calificaron para hacer la ofrenda debido a que estaban contaminadas. No obstante, motivadas por un intenso deseo de participar en esta gran experiencia espiritual, apelaron a Moshé. 

En reconocimiento por su nobleza de carácter, Dios los convirtió en agentes por medio de los cuales reveló el nuevo mandamiento de Pésaj Shení, la segunda ofrenda de Pésaj, que sería efectuada un mes después del tiempo designado para la primera. 

La Torah normalmente nos comunica los mandamientos por medio de Moshé, en vez de por iniciativa de terceros, más debido al sincero anhelo de tales personas de elevar su espíritu, Dios les concedió el honor de contribuir en la estipulación de este nuevo mandamiento (Sifrí).

La segunda ofrenda de Pésaj difiere de la primera en cuanto a que no hay festividad asociada con la misma, incluso para quienes realizan la ofrenda. Y además de ello, aunque no pueden comer alimentos leudados [jametz] con la ofrenda (v. 11), sí pueden poseer e ingerir jametz en el día en el que la realizan (Rashi; Pesajim 95a).

El Talmud ofrece tres versiones sobre quiénes eran las personas contaminadas: 

  • ✔️ la primera es que fueron los portadores del féretro de losef, que llevaban sus restos a Éretz Israel para ser enterrados en cumplimiento de la promesa que él pidió que sus hermanos le hicieran; 
  • ✔️ la segunda es que estos varones eran los levitas Mishael y Eltzafán, que se habían encargado de los cuerpos de Nadav y Avihu; 
  • ✔️ la tercera es que eran personas que habían hallado un cuerpo no identificado sin enterrar y cumplieron el mandamiento de inhumarlo (Sucá 25a).

Cualquiera sea la razón, lo cierto es que estas personas quedaron momentáneamente inhabilitados para hacer la ofrenda debido a que se habían ocupado de cumplir la mitzváh. El sabio Sforno comenta que la queja ante Moshé consistía en que se supone que una mitzváh debe abrir el camino a otra en lugar de cerrarlo. 

En respuesta a este pedido Dios estableció el “Segundo Pesaj” (Pesaj Sheni) el 14 de Iyar para todo aquel que haya estado imposibilitado de traer la ofrenda en el mes anterior. Este día representa la “segunda oportunidad” que nos da Dios a través de la teshuváh (el poder del arrepentimiento y/o el “retorno”). Como dice rabi Yosef Itzjak Schneerson “Pesaj Shení indica que nunca esta todo perdido”.

Así es, al leer esta aliyáh notamos como esos ciudadanos de Israel también querían participar de este servicio sagrado tan importante. Querían ser parte de algo mayor a ellos mismos, algo que los conectara con la Comunidad y con el Eterno, nuestro Dios, por lo que se acercaron a Aharón y a Moshé y dijeron: “¿Por qué deberíamos ser marginados y no tener la oportunidad de presentar la ofrenda a Dios, así como el resto de los hijos de Israel?”

Moshé le preguntó a YHVH qué hacer y Él contestó: “Háblale a los hijos de Israel y diles: toda persona que esté contaminada por muerte o en un camino distante, tanto ahora como en las generaciones futuras, preparará una ofrenda de Pésaj para YHVH. La prepararán en la tarde del día 14 del segundo mes (iyar) y la comerán con matzot y con hierbas amargas…” (ver Números 9:6-12).

El Eterno dijo: les daré una segunda oportunidad a pesar del estatus de impureza, a pesar de la condición actual. Cuando hagan lo necesario para revertir ese estatus, cambiaré las reglas. Esperaré hasta que estén preparados.

Pero, en nuestros días, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos relacionarnos con las ideas de estar ‘contaminados por la muerte’ y ‘viajando por un camino distante’ hoy en día?

La verdad es que estos términos apuntan a conceptos más profundos: un estado de ‘desconexión de Dios’ es un tipo de muerte ontológica. Un ‘camino distante’ es un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Esto es algo con lo que la mayoría de nosotros sí podemos identificarnos.

Al estar ‘en contacto con la muerte ontológica’ de lo cotidiano, al estar ‘viajando por un camino distante’, desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa.

¿Cómo? Accediendo a este increíble regalo; el regalo de una ‘segunda oportunidad’.

¿Cómo sabemos si estamos distantes de nuestra heredad, si estamos vagando y desconectados?

Una situación de desconexión es un lugar en el que perdimos el contacto con nuestra esencia. En este camino hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Cuando no somos la persona, la pareja o el padre que deberíamos ser, a menudo, en algún lugar profundo de nuestro ser, sabemos que estamos lejos de casa. Puede ser un sentimiento vago, aislado y borroso. Puede ser un sentimiento explícito, pesado y robusto. En todos los casos, a menudo lleva a confusión y a un estilo de vida robotizado.

A menudo, la desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente. Cuando dejamos que nuestros condicionamientos nos guíen haciendo que nuestro camino no cambie nunca, tampoco lo hará nuestro entorno. Tanto si es en relación a nosotros mismos como con los demás, nos sentiremos desconectados de los senderos que llevan a nuestra esencia.

Pero, el Eterno, a través de la vida, nos da muchas segundas oportunidades. Y cada vez que elegimos vivir con conciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, comenzamos a reconectarnos y a viajar de regreso a casa. El Camino se abre a la Verdad, la Vida comienza a fluir sin impurezas y el Padre nos abraza dándonos la bienvenida a Su Mesa festiva.

Pésaj Shení, el ‘Segundo Pésaj’, representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina. Esta es la esencia de la teshuváh, la capacidad de volver, de regresar a la Casa del Abba. Teshuváh es definido como ‘arrepentimiento’, pero involucra algo mucho mayor. Es la capacidad de adoptar un cambio exhaustivo, de pasar de un estado a otro. Es la capacidad de cambiar nuestro ‘estilo de baile’.

Cambiar no es fácil, pero puede hacerse. Más allá de la distancia, más allá de la desconexión, el Eterno nos da Su Espíritu Santo para adquirir la capacidad de reparar y reconectarnos. Nuestro contacto con la ‘muerte’ puede darnos vida. Nuestra ‘distancia’ puede llevar a una cercanía mayor, tanto con Dios como con nosotros mismos.

Pésaj Shení, es la festividad de las segundas oportunidades, y nos recuerda que siempre podemos cambiar nuestra dirección y volver a casa.


El significado de la zarza ardiente en la Torah

Por Aranza Gleason

Nos encontramos en los primeros días de nisán, primer mes del calendario judío, en base a él se cuentan el resto de los meses y durante muchos años se celebró el Año Nuevo hasta que se decidió hacerlo en el actual Rosh Hashaná, en el mes de tishré. Es sumamente importante porque en él ocurrió la liberación de los judíos de Egipto y el nacimiento de Israel como pueblo o nación en el desierto; es el mes en el que inició el Éxodo. Una fecha que recordamos cada Shabat, y en base a la cual se desprenden todas las festividades judías, pues en muchas formas representa la base del judaísmo, y nisán es el mes bajo el cual esas bases fueron edificadas.

De entre muchos eventos que destacan de esta fecha el que más se recuerda y celebra es la salida de Egipto y la festividad de Pésaj, sin embargo, no son los únicos y para llegar a ese punto se requirió de un avance continuo en el tiempo en el que el pueblo judío y Moisés como su líder desarrollaron una relación particular con Dios. Entre ellos se encuentra el de la zarza ardiente que Moisés encuentra en el monte. A continuación hablaremos de ello.

La Zarza Ardiente

La primera vez que Dios le habla a Moisés ocurrió en el evento de la zarza ardiente. Moisés estaba pastoreando las ovejas de su suegro Yitró cuando vio un arbusto encendido que no se consumía. Entonces Dios lo llama por su nombre, Moisés contesta “Hineni” (“Aquí estoy“) y Dios le revela que sacará al pueblo judío de Egipto y será él, Moisés, quien los lideré.

Hay varios aspectos de este fragmento que lo vuelven icónico dentro de la narración que la Torah sigue pues revela los aspectos bajo los cuales se llevará a cabo la Redención de Egipto y la aparición de Dios al mundo a través de los milagros. En primera instancia lo que resalta es la orden de Dios a Moisés de quitarse los zapatos; es el mismo mandato que los sacerdotes del Templo seguían al acercarse al mismo y realizar los sacrificios. Quitarse los zapatos representa reconocer la Presencia Divina en el lugar en el que uno está parado y tomar la decisión de aceptar la situación que lo rodea. Involucra un arraigo a la tierra que las plantas de los pies tocan y la determinación de verter su persona al rol que se sigue en ese espacio; dedicar la vida a lo que hace en ese momento y lugar dado; la aceptación del rol que Dios te da. Moisés muestra su determinación de obedecer a Dios con dos signos, al quitarse los zapatos y al responder “Hineni”. Ésta palabra (que quiere decir “Aquí estoy”) cuando se usa en la Torah no se refiere a un lugar físico sino a una determinación moral, la apertura hacia la obediencia y la espiritualidad.

Además los elementos de la zarza guardan también un significado, el fuego representa la Torah, la materia elevándose hacia Dios, es la forma en que los sacrificios eran dados, el hecho de que la zarza no se consumiera con el fuego muestra una fuerza que da energía y luz sin extinguirse, en vez de consumir la materia a la que toca, da vida; es muestra de la Presencia Divina. La zarza por su lado es muestra que toda materia al ser creada por Dios puede ser depositaria de su Presencia, es decir puede reflejar la perfección.

El Dios de tu padre

Otra característica que resalta al leer el pasaje es la forma en que Dios le habla a Moisés, le llama de la misma forma que llamó a Abraham, y Moisés responde con la misma palabra que los patriarcas usaron. Dios se presenta diciéndole “Soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” La continuidad que se establece en el texto tiene varias implicaciones, por un lado Dios le muestra que cumplirá la promesa hecha a los patriarcas sobre hacerlos ancestros de una nación vasta y cercana a Dios. Al mismo tiempo nos muestra que los judíos en Egipto aceptaron las mismas leyes morales que sus ancestros les habían enseñado, pues adoraban al mismo Dios. Rab Hirsch al explicar este pasaje nos dice “el Dios que tu padre te enseño a conocer”.

El comentarista también remarca que así como es el mismo Dios que acompañó a Abraham e Isaac en su crecimiento y gloria, también es el mismo Dios que hizo a Jacobo descender y lo acompaño en su desdicha. Es decir, la esclavitud en Egipto fue decretada por Dios y como tal tendrá un sentido, será redimida.

Yo Soy el que Soy

Otro de los aspectos que más resalta de este pasaje es el nombre con el cual Dios se presenta a Moisés. Rab Hirsch nos dice que cuando Moisés le pregunta a Dios Su nombre, lo hace porque sabe que la misión que le ha sido asignada no involucra sólo al faraón; también el pueblo judío. Moisés tiene la responsabilidad de educar a ese conjunto de tribus y convertirlas en una nación, volverlas dignas de recibir la Torah de Dios y entrar a la tierra prometida, cuando le pregunta a Dios su nombre le está preguntando por la forma en que debe presentarse al pueblo judío.

Shem” (nombre), similar a “sham” (lugar), es el lugar teórico, la categoría a la que algo pertenece. Dar un “nombre” a la palabra significa determinar para ella su “nombre”, su lugar en el ámbito de nuestro pensamiento, “sham” es el lugar a dónde dirigirse; indica a qué lugar pertenece conceptualmente algo… La pregunta de Moisés, qué nombre debe presentar a Israel en su misión hacia ellos, es como la pregunta: ¿Qué concepto de la divinidad debe presentarles para provocar un cambio en su espíritu y provocar que se conviertan voluntariamente de la servidumbre del Faraón a la de Dios?” (Hirsch)

La respuesta que Dios da es “Ehyé asher Ehyé” que usualmente se traduce como “Yo Soy el que Soy” sin embargo, la frase es muy difícil de traducir fielmente pues en hebreo “Ehyé” es la primera persona de “Hayá” (ser) sin embargo, no tiene tiempo verbal se dice de la misma forma en el pasado, presente y futuro. Al Dios afirmar que ese es su nombre afirma su trascendencia y eternidad, sin embargo, como Hirsch muestra, también se remarca su independencia, es la afirmación más grande de libertad pues ehyé también señala el deseo de ser y sólo Dios puede decir que es lo que desea, todos los demás seres creados, son lo que deben ser; son la forma en que fueron creados. Una condición que además no se muestra sólo en el presente, sino que impacta también el futuro. Afirma que de Dios depende el futuro y afirma su total independencia. Es la primera vez que éste principio básico del judaísmo se presenta en la Torah y será el motor que guíe e inspire la salida de Egipto, que el mundo entero depende de Dios y la libertad se alcanza al atarse a leyes eternas. Es lo que las plagas demuestran y la base de la Redención que vivieron los judíos y la Redención que más adelante llegará al hombre.

Tomado de: Enlace Judío


Acerca de la Autora:

Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.