Génesis

¿Por qué Dios destruyó a Sodoma y Gomorra?

Por P.A. David Nesher

Antes de acostarse, los varones de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, jóvenes y ancianos, toda la gente de todas partes; y llamaron a Lot y le dijeron:
“¿Dónde están los hombres que vinieron a verte esta noche? Sácanoslos para que podamos tener relaciones con ellos “.
Pero Lot salió hacia ellos en la entrada, la cerró detrás de él y dijo:
“Hermanos míos, por favor, no actúen mal. Ahora, he aquí, tengo dos hijas que no han tenido relaciones con ningún hombre; por favor, permítame que se los saque y haga con ellos lo que quiera; sólo que no les hagas nada a estos hombres, ya que se han refugiado en mi techo”.
Pero ellos dijeron:
“Hazte a un lado”.
Además, dijeron:
“Este entró como un extranjero, y ya está actuando como un juez; ahora te trataremos peor que ellos.”
Así que presionaron con fuerza contra Lot y se acercaron para romper la puerta. Pero los hombres extendieron las manos, llevaron a Lot a la casa con ellos y cerraron la puerta. E hirieron a los hombres que estaban a la entrada de la casa con ceguera, tanto pequeños como grandes, de modo que se cansaron tratando de encontrar la entrada. Entonces los dos hombres le dijeron a Lot: “¿A quién más tienes aquí? Un yerno, y tus hijos, tus hijas y todo el que tengas en la ciudad, sácalos del lugar; porque estamos a punto de destruir este lugar, porque su clamor ante el Señor ha llegado a ser tan grande que el Señor nos ha enviado a destruirlo”.

Bereshit/Génesis 19: 4-13

Sodoma y Gomorra, el nombre de las dos ciudades notoriamente pecaminosas en el libro de Bereshit, destruidas por “azufre y fuego” debido a su maldad (Génesis 19:24). Sodoma y Gomorra junto con las ciudades de Adma, Zeboim y Zoar (Bela) constituían la Pentapolis o “cinco ciudades de la llanura”.

Si bien la mayoría de los eruditos judíos y cristianos ortodoxos han sostenido la posición de que Sodoma y Gomorra fueron destruidas debido a su comportamiento homosexual desenfrenado (es decir, sodomía), hay otros que creen que esas ciudades fueron destruidas debido primordialmente a su orgullo y falta de hospitalidad que los llevó a practicar la violación política. Sorprendentemente, todos los estudiosos apelan a las Sagradas Escrituras para respaldar sus posiciones; especialmente citan al profeta Ezequiel (16:49) y la epístola universal de Judas (v. 7) . Por lo tanto, algunos críticos han señalado esto como una contradicción bíblica. Pero, ¿es así? ¿Puede explicarse esta aparente contradicción? Para aquellos que defienden la inerrancia y la autoridad escritural, la respuesta es obvia: ¡sí!

Analicemos esto, y comencemos diciendo que el relato de Sodoma y Gomorra está registrado en Bereshit (Génesis) capítulos 18-19. El capítulo 18 registra al Eterno y a dos ángeles que vinieron a hablar con Abraham. El Señor le informó a Abraham de que:

el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo
(Génesis 18:20).

Los versículos 22-33 registran la súplica de Abraham para que el Eterno tuviera misericordia de Sodoma y Gomorra ya que Lot el sobrino de Abraham, junto con su familia vivían en Sodoma.

Así llegamos a Bereshit/Génesis capítulo 19, donde se registra que los dos ángeles, disfrazados como hombres, visitanSodoma y Gomorra para supervisarla.

Lot se encontró con los ángeles en la Puerta de la ciudad, y les rogó que permanecieran en su casa. Los ángeles aceptaron.

Luego el relato nos dice:

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos
(Génesis 19:4-5).

Los ángeles entonces procedieron a cegar a todos los hombres de Sodoma y Gomorra e instaron a Lot y a su familia a huir de las ciudades para escapar de la ira que Dios estaba a punto de derramar. Lot y su familia huyeron de la ciudad y, luego está escrito:
Entonces Yahvéh hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvéh desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades… “
(Génesis 19:24)

¿Cuál fue el pecado de Sodoma y Gomorra? ¿Por qué Dios destruyó las cinco ciudades?

Primeramente, y para intentar ser objetivo en la respuesta, debo decir que ante tantas opiniones en ambos bandos (cristianismo y judaísmo), podemos encontrar pistas no solo del relato del Génesis, sino también de los profetas y los libros de los Escritos Mesiánicos (o Nuevo Testamento, como 2 Pedro y Judas). Estos dan una idea de cómo los antiguos pensadores judíos empapados de la cultura hebrea de Israel entendieron estos textos.

En primer lugar, leemos que Sodoma y Gomorra fueron juzgadas debido a un pecado grave: “Y el Señor dijo: ‘El clamor de Sodoma y Gomorra es verdaderamente grande, y su pecado es sumamente grave’” (Génesis 18:20). De hecho, ni siquiera diez justos se podían encontrar en la ciudad.

En segundo lugar, parece que el juicio de estas ciudades iba a servir de lección a Abraham y a otros de que la iniquidad sería castigada. En la segunda epístola del apóstol Pedro aprendemos que Dios condenó y destruyó las ciudades como “un ejemplo para los que vivirían impíos a partir de entonces” (2 Pedro 2: 6).

En tercer lugar, tanto Judas, como Pedro describen las cualidades peculiares del pecado. Judas 7 describe la actividad como “gran inmoralidad” y perseguir “carne extraña“. Pedro escribió que Lot estaba “oprimido por la conducta sensual de hombres sin principios“, y “por lo que vio y oyósintió su alma justa atormentada día tras día con sus transgresiones“. Las personas que habitaban dichas ciudades eran “los que complacieron a la carne en sus deseos corruptos y despreciaron la autoridad” ( 2 Pedro 2: 7–10 ).

En cuarto lugar, encontramos que hay 27 referencias fuera de Génesis donde se menciona a Sodoma. Esto es emblemático de la gran inmoralidad, la más profunda depravación y el juicio final.

Unir las piezas de la evidencia bíblica nos da una imagen de la ofensa de Sodoma y el conglomerado de cinco ciudades que ella presidía junto a Gomorra. Así es como podemos concluir que el pecado de esta Pentápolis fue algún tipo de actividad grave, continua, ilegal y sensual, que Lot vio y escuchó y que lo atormentó al presenciarlo día tras día. Fue una actividad en la que los habitantes complacieron a la carne en deseos corruptos al ir tras la carne extraña, lo que finalmente trajo sobre ellos el juicio más extenso de las Sagradas Escrituras fuera de los descriptos en el libro de Revelaciones (Apocalipsis).

¿Qué sabemos sobre la conducta de los hombres de Sodoma y Gomorra que se ajuste a esta descripción?

Avancemos en nuestro estudio realizando algunas preguntas.

Primero: ¿Fue la ciudad destruida porque los hombres de Sodoma intentaron violar a los ángeles? La respuesta obviamente es no. El juicio divino no pudo haber sido por el intento rapaz en sí mismo porque el Eterno había tomado la decisión de destruir las ciudades del valle mucho antes (ver Génesis 18:20 ). Además, el apóstol Pedro nos deja en claro que la actividad inicua estaba en curso “día tras día”, es decir, que no fue un incidente de una sola ocasión. El clamor ya había estado subiendo al Eterno durante algún tiempo.

Segundo: ¿Dios juzgó a Sodoma y Gomorra por falta de hospitalidad? ¿Es cierto que el juicio de Dios no fue por la homosexualidad per se, sino porque la gente del pueblo fue descortés con los visitantes, violando las costumbres del santuario sagrado al intentar violarlos? Considerando la evidencia textual, nos damos cuenta que esta hipótesis encaja con la descripción escritural colectiva de la conducta que se ganó la ira de Dios: una actividad sensual, corrupta y sin ley que Lot vio y escuchó día tras día, en la que los hombres iban tras carne extraña.

¿Qué dicen las Sagradas Escritura en su contexto global?

Lamentablemente la visión moderna que prevalece acerca del pecado de Sodoma y Gomorra, es que el intento de violación de los visitantes de Lot violó el alto código de hospitalidad del Medio Oriente (19: 9). 

Ahora bien, teniendo en cuenta dicha teoría hermenéutica, haré una pregunta más: ¿debemos creer que Dios aniquiló dos ciudades enteras porque tenían malos modales, incluso admitiendo que esos modales eran mucho más importantes entonces que ahora? 

Pues bien, leyendo todas las Sagradas Escrituras, encontraremos que no hay evidencia textual de que la falta de hospitalidad fuera un crimen capital. Sin embargo, la homosexualidad sí se castigaba con la muerte en Israel (Levítico 18:22 , 20:13). Entonces surge una cuestión nueva: ¿Dios ignora el crimen capital y, sin embargo, nivela dos ciudades enteras por un mal que no figura en ninguna parte como ofensa grave?

Por favor, te pido que notes atentamente la redacción de este pasaje (en Génesis 19: 4-9). Está bien claro que los varones de la ciudad querían que Lot les ofreciera a sus huéspedes (ángeles en forma de varones) como juguetes sexuales. No tenían ningún interés en las relaciones sexuales con mujeres; sólo después de que Lot les ofreció una alternativa heterosexual, decidieron que ahora tomarían y violarían a Lot por la fuerza (“tratarían peor contigo“), y esto habría sido en contraste con la forma en que habían deseado “tratar con ellos”. En otras palabras, al amenazar con violar a Lot, estaban admitiendo que su deseo por los ángeles era simple y pura lujuria, no una dominación política sobre los forasteros, expresada en forma de violación. Probablemente hubo muchos casos de violación en Sodoma, pero parece claro que todos los hombres de la ciudad (excepto Lot, y quizás sus yernos mencionados en el versículo 14)) se había vuelto bisexual o preferentemente homosexual.

Entonces, con las Sagradas Escrituras ante nuestros ojos, entendemos que los varones de Sodoma y Gomorra eran homosexuales:

“… jóvenes y ancianos, toda la gente de todos los lugares
(19: 4)

Esto eran tan así, que el relato destaca el punto de que hicieron caso omiso de las mujeres disponibles (19: 5-8). Es más, después de quedar ciegos, persistieron (19:11). Estos hombres estaban totalmente entregados a una pasión abrumadora que no disminuyó incluso cuando fueron cegados sobrenaturalmente por los ángeles.

Es pues la homosexualidad el pecado evidente que se ajusta a los detalles bíblicos. Era el pecado que personificaba la gran maldad de Sodoma y Gomorra: la “grave“, “impía“, “sin ley“, “conducta sensual de hombres sin principios” que atormentaba a Lot cuando lo “veía y oía” día tras día, ”El“ deseo corrupto ”de aquellos que fueron tras carne extraña”.

¿Qué pasa con el Oráculo de Ezequiel (16:49)?

En defensa de la teoría hermenéutica más liberal, algunos teólogos (cristianos y judíos) citarán al texto del profeta Ezequiel que dice:

He aquí, esta fue la culpa de tu hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían arrogancia, comida abundante y comodidad descuidada, pero no ayudó al pobre y al necesitado
Así fueron altivos y cometieron abominaciones delante de mí. 
Por tanto, los quité cuando lo vi”
(Ezequiel 16: 49–50)

Ellos aseveran que aquí no se menciona la homosexualidad como pecado de Sodoma… ¿Entonces?

Ahora debe admitirse que el comportamiento homosexual fue solo la manifestación externa y final de un pecado capital que condujo a las almas de estas ciudades a descender a niveles de inmoralidad bajos: el orgullo.

Claramente, la maldad general de Sodoma y Gomorra fue grande. Ellos eran un pueblo orgulloso y encantado de crueldad y descuidan cualquier forma de justicia social. Si bien el pecado de falta de hospitalidad se menciona en la segunda mitad de Ezequiel (16:49), debo insistir que no es el pecado principal de Sodoma y Gomorra. Incluso en ese pasaje, la falta de hospitalidad se clasifica detrás del orgullo; de hecho, la falta de hospitalidad es solo un subconjunto del mayor pecado de odiar a nuestro prójimo. Ver a un vecino necesitado y tener la capacidad de ayudar con esa necesidad y negarse a hacerlo es mostrar odio malicioso (ver Lucas 10: 30–37 , 1 Juan 3: 15–19). Todas estas son manifestaciones del orgullo en sí mismo. Por eso, esto se menciona en comparaciones con Israel cuando estaba sumido en el pecado de orgullo, estando lista para convertir a la ciudad de Jerusalén en un centro del homosexualismo.

Entonces, todo lo denunciado por el profeta Ezequiel no está en duda. Nuestra preocupación aquí es si la homosexualidad fue la parte final de esa maldad. Nuestro análisis de Génesis (cap. 19) muestra que la homosexualidad fue el comportamiento principal en cuestión en ese pasaje. Ezequiel simplemente revela el pecado capital (el orgullo) y enumera los pecados adicionales que surgen de él, que conducen a la caída final. 

Convengamos pues, que la tacañería y la arrogancia por sí solas no son las que atrajeron la ira de Dios sobre la Pentápolis. Si leemos con atención, y sin prejuicios, el versículo 50, notaremos que el profeta Ezequiel ancló la lista de maldades con la palabra “abominaciones“. Esta palabra nos lleva de regreso a la homosexualidad. La conducta a la que Moisés se refiere en Génesis 18 , la describe más tarde en Levítico como una “abominación” a los ojos de Dios.

Entendámoslo bien, el profeta no contradice a Moisés, sino que da más detalles de lo que este escribió en la Torah.

¿Qué dice el Rollo de Vayikrá (Levítico)?

Cuando miramos pasajes como Deuteronomio 32: 32-33 , Isaías 3: 9-16 , Jeremías 23:14 y Ezequiel 16:49 , vemos múltiples referencias al pecado de orgullo y odio de Sodoma (e Israel). Palabras como altivo, amargo, veneno, desenfrenado, ociosidad, (cuando podrían haber estado ayudando a otros) saltan de los versos como una descripción de un pueblo ensimismado y hedonista que no tiene el menor interés de preocuparse por los demás.

Entonces, como lo dije más arriba, algunos teólogos y eruditos han afirmado (especialmente basándose en Ezequiel 16:49), que el verdadero pecado de Sodoma no fue el comportamiento homosexual, sino que Dios los juzgó por orgullo. Como también lo he dicho, uno podría ver la validez inicial de hacer este argumento, pero insisto, solamente se estaría poniendo todo el énfasis en versículo 49 e ignorando el versículo 50 . Contextualmente, eso es una mala exégesis. Y la razón para hacerlo suele ser evidente con bastante rapidez.

La Torah divina tiene dos citas explícitas sobre la homosexualidad:

No te acostarás con varón como se acuesta con mujer.
 (Levítico 18:22) 

Si hay un hombre que se acuesta con un varón como los que se acuestan con una mujer, ambos han cometido un acto detestable. Es una abominación [hebreo:toebah]. Seguramente serán condenados a muerte. Su culpa de sangre está sobre ellos“.
(Levítico 20:13)

Otros han agregado que muchos detalles de la Torah son arcaicos. Ellos preguntan irónicamente: ¿Quién se preocupa hoy por mezclar lana y lino (Deuteronomio 22:11 )? Y entonces continúan su argumento diciendo que la pena de muerte en sí misma no marca a la homosexualidad como particularmente atroz. Así es como ellos sostienen que la desobediencia a los padres también fue un crimen capital, al igual que recoger palos en sábado, sin embargo, nadie sugiere que estas sean ofensas punibles en la actualidad.

Pues bien, debo decirle a ellos que esta réplica está llena de inconsistencias, y explicaré el por qué diciendo que es un grave error pensar que si algo de la Torah ya no se aplica, entonces no se aplica nada. Citaré a el pensador judío Dennis Prager quien al respecto hizo esta observación:

Una cosa es no poner en práctica un castigo de la Torá y otra muy distinta declarar que un pecado de la Torah ya no es un pecado”.

Pero como lo mencioné anteriormente, las teorías liberales se basan en la errada metodología de interpretación al leer Ezequiel (16:49) de forma aislada (descuidando el contexto general de la TaNaK) y comparando Génesis 19 con otras culturas antiguas del Medio Oriente, la prostitución de culto de la antigua Grecia e incluso los países modernos del Medio Oriente. Destacan la frase, “ni fortaleció la mano del pobre y del menesteroso” en Ezequiel 16:49 pero fallaron completamente en dirigirse a Ezequiel 16:50 : 

Y fueron altivos y cometieron abominación delante de mí; por tanto, me los llevé como me pareció conveniente“.

La palabra hebrea תועבה (tovebah) se usa con mayor frecuencia en la TaNaK (Antiguo Testamento) para referirse a algo moralmente repugnante y se traduce con mayor frecuencia como “abominación” o un acto o cosa “detestable“. También es la misma palabra que se usa en Levítico 18:22 cuando se habla de actos homosexuales.

El historiador judío Josefo analiza todos estos factores (orgullo, comportamiento homosexual, odio) al describir el pecado de Sodoma.

Por este tiempo los sodomitas se enorgullecieron a causa de sus riquezas y grandes riquezas: se volvieron injustos con los hombres e impíos para con Dios, de tal manera que no recordaron las ventajas que recibieron de él: odiaron a los extraños y se abusaron de sí mismos con Prácticas sodomíticas. 

“Ahora, cuando los sodomitas vieron que los jóvenes eran de bellos semblantes, y esto en un grado extraordinario, y que se hospedaron con Lot, se resolvieron a disfrutar de estos hermosos niños por la fuerza y ​​la violencia.”

Josefo, “Antigüedades

Desde nuestro discipulado en Yeshúa, debemos considerar que el apóstol Pedro, haciéndose eco de lo que también diría Judas en su epístola (v. 7), atribuye su destrucción a la vida impía (claramente teniendo en cuenta que se han “entregado” al acto físico de inmoralidad sexual en forma de lujuria homosexual):

Y convirtiendo las ciudades de Sodoma y Gomorra en cenizas, las condenó a la destrucción, haciéndolas un ejemplo para los que después vivirían impíos y librarían al justo Lot, que estaba oprimido por la conducta inmunda de los impíos (porque ese hombre justo, morada entre ellos, atormentaba su alma justa de día en día, viendo y oyendo sus maldades.”
(2 Pedro 2: 6-8).

Jacobo, el hermano de nuestro Señor, recordaba en su enseñanza a los primeros discípulos de Yeshúa, que todo pecado comienza en el corazón y luego se abre camino hacia afuera:

… sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
(Santiago 1: 14-15 ),

Si bien esto es totalmente verdad, también debemos entender y aceptar que el pecado externo siempre es un reflejo fiel del el deseo interno. Si codicia en su corazón, eso puede llevar a robar. Si odias a alguien, eso puede conducir al asesinato, si deseas a alguien, eso puede conducir a la inmoralidad sexual (en cualquier forma) que domina los pensamientos y la existencia de uno. Por ello, nuestro Dueño y Maestro Yeshúa HaMashiaj enseñó a sus discípulos esto mismo en 

Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Estas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos.”
(Mateo 15: 18-20)

Recordemos lo que siempre enseño (y enfatizo): el contexto es el rey en el estudio de las Sagradas Escrituras. Y eso se aplica perfectamente aquí. Por ello, te invito a notar el posicionamiento de los versos. 

El texto de Vayikráh (Levítico) tiene la expresión tovebah de la homosexualidad intercalada entre el adulterio (18:20), el sacrificio de niños (18:21) y la bestialidad (18:23). Por eso te consulto: ¿Crees que Moisés estaba diciendo simplemente que si un sacerdote cometía adulterio, tenía relaciones sexuales con un animal o quemaba a su hijo en el altar de Moloc, debería asegurarse de lavarse antes de ir al Templo?

Más concretamente, estas secciones no estaban dirigidas a los sacerdotes, sino a todos los “hijos de Israel” (18: 2, 20: 2). Además de las prohibiciones sobre el adulterio, el sacrificio de niños y la bestialidad que acabamos de mencionar, Moisés también prohíbe el espiritismo (20: 6) y el incesto (20:12).

La conclusión de Levítico 18 contiene estas palabras:

Pero en cuanto a ustedes, los “hijos de Israel”, … deben guardar Mis estatutos y Mis juicios, y no cometer ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero que habita entre ustedes por el los hombres de la tierra que fueron antes de ti han cometido todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado.”
(18: 21; 26-27)

Aquí Moisés habló aquí con tanta claridad como lo hizo en Génesis. Las ciudades de Sodoma y Gomorra eran culpables de muchas cosas, pero la principal de ellas era el pecado de la homosexualidad. En esta sección de Levítico, Dios da directivas no solo para la pureza ritual, sino también mandatos que deben observar todos los los hijos de Israel, e incluso todos los extranjeros que quisieran vivir su fe .

La homosexualidad estaba mal para los hebreos. Estaba mal para los gentiles que investigaran la Torah dada a los hijos de Israel (“extranjeros”). Incluso fue una abominación la que profanó la tierra cuando la practicaban los paganos que habitaban Canaán mucho antes de la llegada de los judíos.

La homosexualidad es un pecado contaminante, independientemente de quién lo practique. No tiene lugar delante de Dios entre ningún pueblo, en ninguna época, ni entonces ni ahora.

Entonces, y en conclusión, el Eterno puede juzgar y juzga sobre los motivos del corazón, pero también puede juzgar, y juzga, sobre las acciones físicas. Debemos pues tener en cuenta que Yah, nuestro Dios, también estaba dispuesto a mostrar misericordia. Él le dijo a Abraham, que si hubiera habido diez personas justas en la ciudad, la habría perdonado (Genesis 18:32). Tal como estaban las cosas, solo cuatro salieron de Sodoma con vida, y solo tres llegaron a un lugar seguro.

La clave de todo esto: Teshuváh (Arrepentimiento)

Para concluir, me atrevo a decir que todos los que meritan el título de estudiosos de las Sagradas Escrituras (sean judíos o cristianos) en lugar de comparar a Sodoma y Gomorra con otras culturas antiguas, y buscar así justificar su inmoralidad sexual, deberían comparar a Sodoma y Gomorra con la ciudad de Nínive durante la época del profeta Jonás. El libro del profeta cuenta que la gente de Nínive también era malvada (Jonás 1:2) y muy violenta (3:8 ) y, sin embargo, se salvaron porque se arrepintieron de sus malos caminos y pidieron perdón a Dios (3:10 ).

Al venir al texto del Rollo de Bereshit (Génesis) notamos que tanto los hombres y las mujeres de Sodoma habían conocido y habían sido rescatados físicamente por Abram (leer Genesis 14:14-16). Lo habían visto adorar a Dios con Melquisedec (Genesis 14:17-20 ) y negarse a beneficiarse económicamente de las riquezas de Sodoma (Genesis 14:21-24 ). Y también tenían a Lot viviendo entre ellos, quien, aunque débil, fue descrito como un hombre justo por el apóstol Pedro. La gente de Sodoma ignoró todas estas cosas, y en lugar de ser advertidos por ellos y arrepentirse, continuaron pecando. Si bien sus pecados sexuales se destacaron nuevamente en Genesis 19, el verdadero objeto de su pecado se revela en la polémica previa a la destrucción contra ellos varios capítulos antes: “Pero los hombres de Sodoma eran sumamente inicuos y pecadores contra el SEÑOR”(Genesis 13:13 ; cf. Salmo 51:4).

Debemos tener en cuenta que fue Dios, el juez justo (2 Timoteo 4:8 ) quien condenó a Sodoma, Gomorra y las otras ciudades de la llanura. Aunque sus pecados de orgullo, inmoralidad sexual, falta de hospitalidad y crueldad fueron cometidos contra otras personas, en última instancia, fueron una ofensa directa contra Dios. Todo pecado es una ofensa para Dios y demuestra la rebelión de la humanidad contra él. Pero hay esperanza para toda la humanidad porque Dios ha provisto un camino de salvación y es paciente con nosotros tal como el apóstol Pedro lo escribiera en su epístola:

“… no deseando que nadie perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento.” 
(2 Pedro 3:9 ).


Bibliografía utilizada:

_ Michael Carden, “Heterosexualidad obligatoria en narrativas bíblicas y sus interpretaciones: lectura de la homofobia y la violación en Sodoma y Guibeá”, Revista de estudios de religión australiana, vol. 12 No 1 (1999).
_ Josefo, Antigüedades Capítulo 11, 1.194.
_ John Boswell, cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (Chicago: University of Chicago Press, 1980), p. 93. 
_ Dennis Prager, “Homosexualidad, judaísmo y rabinos homosexuales”,  The Prager Perspective , 1/3/97.


BITÁCORAS RELACIONADAS:

El Dios de los Nuevos Comienzos

Por Moisés Franco

Al leer esta ascensión me llamó la atención que el Eterno al ordenarle a Nóaj y a los suyos salir del arca declara una orden que implícitamente oculta una bendición: “fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”. Y no lo hace una vez, sino tres en el mismo pasaje (8:17; 9:1;7).

Pero lo más llamativo es que los bendice con las mismas palabras que a la primera humanidad en el jardín del Edén (Bereshit 1:28). 

Así mismo, en el capítulo 8 también destaca el Señor la autoridad que el ser humano tiene por sobre toda la creación, algo que también le dijo a Adán. Es como si estuviera enfatizando que ha perdonado a la humanidad y quiere volver a empezar. 

El P.A. David Nesher ha enseñado que la creación y sus ciclos naturales están representados por el número 7 (días de la semana, años sabáticos, notas musicales básicas, orificios faciales; etc.) y por eso el número 8 representa dos cosas: por un lado, nuevos comienzos, ya que termina el ciclo y empieza otro; pero también, lo sobre natural (es decir, lo que está más allá de lo natural).

Ambos significados son complementarios dado que pienso que si hay algo sobrenatural es la capacidad de volver a empezar, de levantarse de la muerte ya sea física o espiritual, es la capacidad mesiánica por excelencia, como demostró Yeshúa el Mesías.

Tal vez por eso fueron ocho los integrantes del arca que refundaron la humanidad, para dar este mensaje.

Es que YHVH es el Dios de los nuevos comienzos, por eso siempre nos insta a levantarnos, a volver a empezar.

Por eso, desde antes de la creación del mundo, tal como ha explicado Nesher, uno de los diseños pre-existenciales es la teshuvah (capacidad de retornar). 

Con esto en mente uno de los más potentes discípulos de Yeshúa el Mesías nos dice lo siguiente: 

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2 Corintios 5:17-19 |RV60)

Cualquiera que dice estar en el Mesías verdadero debe amar la reconciliación. Eso implica que, sin importar cuántas veces peque, se levanta. No como si nada hubiera pasado, sino con la humildad suficiente para depender cada vez más del Eterno y pecar cada vez menos. 

También representa la obligación de trabajar por estar en paz con todo vínculo (incluso uno mismo), según se nos indica en Romanos 8:18. 

Y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, significa estar dispuestos a trabajar incansablemente con todos nuestros recursos internos y externos para que la humanidad se reconcilie con el propósito eterno de YHVH.  

Cabe aclarar que volver a empezar y reconciliar vínculos no significa ser testarudo y obstinado en una idea inviable o una relación que es insana. Tiene que ver con no quedarnos atascados en la muerte ontológica que dejan los fracasos y levantarse abiertos a dejarse guiar algo mejor que antes. 

Es un sano punto de equilibrio a mitad de camino entre la obstinación y la falta de perseverancia.  

Pero, si en alguno/s de los puntos antes mencionados estás fallando (si te cuesta muchísimo levantarte de tus fracasos y adversidades; si guardas rencores hacia ti mismo u otros; si no te interesa mucho proclamar la reconciliación de Cristo)…entonces amado hermano y consiervo, es momento de que retornes al corazón de Abba, que te des cuenta que te has alejado de su intención para tu vida y decidas volver a empezar.

Si estás leyendo esto es porque no es tarde, Él te está esperando, porque es el Dios de los nuevos comienzos. 

En amor y servicio Moisés

¿Eres Cuervo o Paloma?

Por Moisés Franco

“… y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra” .

(Bereshit 8:7-8 |RV60)

Si hay algo que me ha quedado claro en estos años de estudio de la Torah es que nada es casual en ella. 

Por eso, me dispuse a que el Espíritu Santo me hablara sobre por qué se menciona específicamente a estas dos aves y no sólo dice “envió a un ave y después a otra”. Por eso, quisiera compartirles algunas reflexiones fruto de indagar brevemente sobre estos seres alados. 

El cuervo es considerado uno de los animales más inteligentes del mundo, con capacidad de autopercibirse, construir herramientas e incluso imitar la voz humana. Por lo que su capacidad cognitiva es comparada con la de un niño de ocho años. 

 Tal vez ese sea uno de los motivos por el cual Nóaj lo envía inicialmente para saber si ya había algún punto con tierra seca. 

Sin embargo, según Rashí, esto no sucedió sino: “el cuervo, en lugar de cumplir su misión, se quedó sobrevolando el arca hasta que se secaron las aguas porque sospechaba que Nóaj le quitaría su pareja”. 

Esa interpretación no es descabellada, ya que el cuervo vive toda su vida en pareja y es monógamo. 

Luego tenemos a la paloma, un ser que si bien tiene capacidades apreciadas por el hombre, como por ejemplo servir de mensajera, no tiene una inteligencia racional tan desarrollada como la del cuervo. 

Pese a eso, la paloma fue a cumplir su misión y al no encontrar donde apoyar sus patas retornó al arca (Bereshit 8:9). Nóaj la envió nuevamente una semana después y el ave retornó con una hoja de olivo en su pico. 

¡Imaginemos la alegría de esas ocho personas que, después de estar más de medio año a la deriva reciben la noticia de que ya hay tierra firme!. 

Como no es casual la participación de estas aves y no otras en el relato, tampoco lo es la hoja de olivo y no otra, ya que este tipo de árbol es un símbolo de Israel.

Por ende, ese acto era más que una buena noticia para ese momento, era una declaración para todas las generaciones: *sin importar que tan difíciles se pongan las cosas, el Eterno jamás abandonará a Israel*. 

Es que paloma en hebreo se dice “yoná” y tiene una gematría de 81, lo mismo que la expresión: “confiaré en YAH” (Bill Heidrick).

En conclusión: la inteligencia racional, como la del cuervo, es buena. Pero, si ponemos toda nuestra confianza en ella, nos será una trampa que alimentará nuestros miedos y evitará que cumplamos el propósito para el que nacimos. 

En cambio, si la sujetamos a la confianza en YAH con perseverancia, como simbolizaría la paloma, nos convertiremos en portadores de buenas noticias y nuestros pies (vida, andar) serán bendito: 

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina!
(Is. 52:7 |RV60).

¡Entra en el Arca!

Por Juan José Nesher

El Señor le dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, porque tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación”.

(Génesis 7:1)

La ascensión de esta semana comienza con el Eterno pidiendo que Noaj ingrese con toda su familia al Arca. La expresión hebrea que aquí se utiliza al inicio de esta oración es LET TEBAH (“Entra en el Arca”). La palabra hebrea utilizada para la palabra Arca, es TEBAH.

Fueron 120 años  los que Noaj demoró en edificar una estructura conforme a las medidas que Dios le proporcionó. A lo largo de todo este tiempo, este varón no desistió ni por un momento de un proyecto tan “extraño” y que para muchos no era creíble. Fueron muchos días, años e incluso más de un siglo para ver concretada la estructura que iba a traer salvación para él y su casa.

Hoy el espíritu santo me llevó a preguntarme: “¿Cómo estoy construyendo mi Arca, mi TEBAH?

El Arca representa un lugar fuerte, seguro y protector de los días malos. Es un refugió para el alma. Es un lugar de tiempo donde solo se puede construir con el estudio y meditación de la Torah. Esto me recuerda a la enseñanza de nuestro maestro Yeshua:

Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.
(Mateo 7:24-25)

La TEBAH representa nuestra estructura de pensamientos que debe ser firme en los momentos de adversidad y aflicción. Solo la práctica constante de la instrucción de Dios (Torah) es la única que puede proveer de esos recursos y firmeza.

Me parece oportuno aclarar que este mensaje no apunta a edificar un lugar individualista dentro de mi ser, porque hay muchas prácticas religiosas y psicológicas que enseñan a tener una “fortaleza mental”. En la escrituras nos encontramos que Noaj entró con su esposa, hijos y nueras. Esto habla que toda Arca es un lugar para también otros puedan entrar y sentirse protegidos en los momentos de dificultad.  Nuestra capacitación constante en los códigos lumínicos de la Torah no pueden ser enmarcados desde la invidualidad. Al contrario, como individuos debemos acercarnos al colectivo (las naciones) y que ellos conozcan la Salvación (en hebreo Yeshúa).

Te animo a que puedas en este tiempo ser el Arca que muchos necesitan para ser salvados de la muerte.

Con amor, Juan José Nesher.

¡Labra,… pero sin emborracharte!

Por Moisés Franco

En esta ascensión vemos a Nóaj reiniciando su vida siendo uno de los ocho habitantes de todo el planeta. 

Esta porción de Bereshit menciona que plantó una viña “bebió del vino, se embriagó, y se desnudó en su tienda”. Esto da lugar a un confuso episodio donde Cam o Jam, su hijo, “ve su desnudez”. 

Sobre ese punto hay una discusión de eruditos sobre a qué se refiere esto, todos coincidiendo en que es algo mucho más allá de lo literal. Según el comentario de la versión Torat Emet hay opiniones que afirman que Cam “violó a su padre”, mientras que otras afirman que lo castró. 

En tanto, el P.A. Nesher ha compartido en su blog la explicación del teólogo Ariel Álvarez Valdés, quien sostiene el pecado del hijo de Nóaj habría sido acostarse con su propia madre, lo cual explicaría por qué el patriarca maldice a su nieto Canaán, quien sería fruto de esa relación incestuosa. 

Al margen de cuál haya sido el hecho en concreto, evidentemente era desagradable a YHVH en gran manera y esto demuestra que al poco de salir del diluvio universal la humanidad ya se había empezado a pervertir nuevamente. 

Volviendo a Nóaj, dice el versículo que el plantó una viña y tomó de su vino. ¿A caso esto estaba mal? ¿no debió haber plantado un viñedo? 

En mi humilde opinión, sí era justificable que él o sus hijos lo hiciesen, dado que el vino es distinto a cualquier otra bebida alcohólica. Es un fermento netamente ligado a lo espiritual, por eso es afectado por las lunas y por la luz, entre otras particularidades. 

Una buena parte de las grandes civilizaciones antiguas utilizaron el vino como elemento que conecta con el mundo espiritual, e Israel no es la excepción. Por eso se lo utiliza para hacer el kidush (la santificación), tanto en la apertura del shabat como en las bodas, por ejemplo.

Por eso, Yeshúa el Mesías lo instauró como un elemento que representa su sangre (y más precisamente los méritos de la misma, que son los que trajeron salvación al Pueblo) en el ritual más fuerte que tenemos sus discípulos: la mesa de comunión. 

Discierno que esta conexión tan fuerte la hallamos en los secretos de la palabra hebrea para esta bebida (“yayín”), cuya gematría es 70. Ese número es utilizado con frecuencia en las Sagradas Escrituras para simbolizar a las 70 naciones madre de toda la Tierra. 

Ahora bien, Israel es puesto como cabeza de las naciones no para oprimirlas sino para elevarlas, para acercarlas al Eterno. Por eso Israel entra a Egipto con un total de 70 varones, por eso los korbanot de los siete días de Sukot suman 70 (porque eran entregados por la paz de las naciones) y en los tiempos venideros las naciones subirán a Jerusalén a adorar a YHVH (Is. 66:23). 

Una muestra encriptada de esto lo vemos en Shemot 15:27 “ Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas”. 

Doce fuentes (doce tribus) que dan agua (Torah) que sustenta a setenta palmeras (setenta naciones). 

Entonces, ¿cuál fue el problema con la familia que salió del arca si la viña era voluntad divina? 

El problema no era labrar un viñedo, el problema es cuando le dedicamos (especialmente nosotros los varones) demasiado tiempo, energía y atención a ese “viñedo”. 

Nóaj evidentemente habría descuidado el pastoreo que implica supervisar el estado espiritual de sus hijos, quienes serían nada menos que los refundadores del mundo.

El P.A. Nesher explicó una vez que según sabios judíos el vino representa -entre otras cosas- el placer del mundo físico, que es bueno, pero que debemos tomar con mensura para no emborracharnos y hacer estupideces. 

Confieso muchas veces haberme “emborrachado” con mi trabajo, que es un medio para transformar el mundo físico, y haberme olvidado de cultivar a los hijos que el Señor me ha dado. 

Aquí vale la pena aclarar dos cosas: el viñedo también puede ser el trabajo eclesiástico, lo que ha llevado tristemente a muchos padres dedicados excesivamente al servicio de los santos y a los hijos de su familia alejados de la santidad; y la segunda, por hijos no nos referimos sólo a los naturales (aunque son los primeros), sino también a los espirituales, al entorno que el Señor nos da para elevar. 

 En contraposición, vivir “sólo para la familia” sin trabajar es inviable, ningún exceso es bueno y por eso la gente que dice “te amo demasiado” queriendo decir “mucho” está diciendo que ama desequilibradamente.

  En Marcos 2:23-28 Yeshúa combate los excesos de rigor provenientes de los fariseos al procurar guardar el shabat. 

Pienso que el Maestro nos invita a saber reposar en Él. A confiar de tal manera en Su voluntad que no andemos acelerados haciendo un montón de cosas buenas, sino la justas y en su justo equilibrio. 

De esa manera podremos ser personas que dominan todo y nada de lo creado nos dominará, sino que lo llevaremos todo a plenitud. 

“…el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie
(1 Corintios 2:12| NBLA)

En amor y servicio, Moisés.


Bitácora Relacionada y recomendada:

Las Diez Enseñanzas del Arca de Noé

En la Voz de David Nesher

Uno: Ante todo, no pierdas el barco. 
Dos: Recuerda que sólo hay un barco y todos estamos en ese mismo barco y debemos convivir en él. 
Tres: Sé previsor. Planea las cosas con anticipación. No estaba lloviendo cuando Noé construyó su barco. 
Cuatro: Mantente en buen estado físico y mental toda tu vida. Cuando tengas 60 años tal vez alguien te pida que hagas algo grande. 
Cinco: No escuches a los críticos que creen que estás loco, simplemente sigue haciendo el trabajo que tengas que hacer. 
Seis: Por el bien de tu seguridad, viaja en familia, o por lo menos en pareja. 
Siete: La velocidad no siempre es una ventaja. Los caracoles estaban a bordo junto con los leopardos. 
Ocho: Cuando estés estresado, relájate. El barco marcará tu rumbo y Dios te dirá cuando tienes que desembarcar. 
Nueve: Recuerda que el Arca fue construida por un aficionado que se puso en manos de Dios y el Titanic… por profesionales.
Diez: No importa la tormenta, cuando estás en las manos de Dios siempre hay un arco iris esperándote.

Noé, el inadaptado social

Por Laura Arco

Noaj, un hombre que hizo la diferencia en su sociedad, salvó al mundo.

Desde Bereshit, capítulo 3, vemos  una humanidad multiplicándose y expandiéndose sobre la faz de la Tierra. Los hijos de Adam no fueron sólo Abel, Caín y Set. Como dice Bereshit  5:7, a Adam y Eva le nacieron hijos e hijas, y a todos sus descendientes también. De la línea de Set  proviene Noaj.

Cada familia fue formando grupos, clanes, sociedades. Algunos construyeron ciudades; otros, se extendieron en comunidades agrícolas, pero todos, formaron sociedades en las cuales se construyeron relaciones socioculturales, económicas, religiosas, que definieron un estilo de vida conforme a una ideología. Dicho de otro modo, se definió un comportamiento social a partir de la conducta personal y grupal y las relaciones entre los grupos humanos, crearon una mentalidad alejada de la mente del Eterno.

Noaj, fue el único ser humano de su tiempo que no se acomodó al sistema de pensamiento imperante y no se dejó influenciar por las múltiples relaciones que se suscitan entre los integrantes de una comunidad.  Esto implica ser el “des-ubicado”, el rebelde o marginal, puesto que su comportamiento no condice con el imperativo del colectivo. (Bereshit 6: 8-9)

Desde la perspectiva del siglo XXI de la Era Común, con las pocas líneas que describren a Noaj, tal vez resulta difícil comprender la complejidad de la presión social y aún familiar a la que este hombre estuvo expuesto por 600 años, hasta que entraron al arca y sobrevino el diluvio.

Podemos preguntarnos: ¿cómo lo logró? ¿Cómo pudo resistir el escarnio y la burla? Toda la Humanidad contemporánea caminaba en una dirección opuesta a la suya. Y desde el otro ángulo, él, sólo él, se estableció en un punto contrario. Si aplicamos los paradigmas imperantes hoy, como “Vox populi, vox Dei” diríamos que Noaj estaba en contra de Dios, puesto que la inmensa mayoría de   los hablantes tenían un discurso y comportamiento en común. Si en la mayoría está la razón, Noaj era un rebelde, loco, inadaptado social.

La democracia supone que la voluntad de la mayoría es el camino correcto. Bien, la mayoría votó por el precipicio, o mejor dicho por un cataclismo de dimensiones superlativas, algo no conocido hasta ese momento, por consiguiente, impensable, con probabilidad 0 de ocurrir, según la experiencia y el conocimiento científico.

NOAJ, el profeta.

¿Qué es un profeta? ¿Cómo es?

El profeta es aquel que tiene una constitución especial, por la cual no sólo escucha la voz de Dios y la transmite al resto de los mortales, no sólo es intérprete de las señales y visionario de lo porvenir. Es una persona don que manifiesta la benevolencia divina al ser portavoz de un mensaje de Dios para su pueblo, adecuado a su situación y necesidad particular.

El profeta tiene el deber de ser distinto a la mayoría, fiel a su constitución y misión. Por tal razón, será resistido, incomprendido, e incluso, combatido. Será incorrecto, según el criterio generalizado.  Su único poder está en su palabra, la cual dará evidencias a su debido tiempo de que es mensaje del Cielo. En tanto que no se cumple  la hora, esa palabra, Davar,  quedará vibrando en lo invisible, uniendo los dos puntos, el de la proclamación y el de la manifestación. El espíritu de la profecía obra en lo invisible.

Cuando los contemporáneos de Noaj vieron el diluvio sobre ellos, comprendieron que Noaj no era el demente, el delirante aficionado a la mega carpintería; sino el profeta de El Eterno. Pero ya era tarde. No hubo tiempo de teshuvá ni tukum. Su fe los condenó. Su rechazo al mensaje de Noaj los dejó fuera del arca de salvación.

El arca, Tevah, fue la prueba material, de la fe de Noaj. La fue debe dar pruebas, obras, visibles, si no, es muerta. La fe que produce fruto trae salvación.

Noaj era tan humano como cualquier otro. Tenía necesidades físicas, emocionales y sociales como todas las demás personas. También necesitaba sentirse parte de un grupo, ser escuchado y valorado. Pero toda su generación lo excluyó; no encajaba. Su familia también debió cargar con la marca de “rara”. Prueba de ello, es que los 3 hijos de Noaj sí entraron en la Tevah y no perecieron en las aguas.

Sí, Noaj era tan humano como cualquier otro. Pera distinto.

Los profetas del Altísimo no se pertenecen a sí mismos ni al pueblo. Son hombres-dones, como dice Pablo en la Carta a los efesios, capítulo 4.

 Por lo tanto, yo, prisionero por servir al Señor, les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios, porque en verdad han sido llamados. Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor. Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz. Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro.
Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
un solo Dios y Padre de todos,
quien está sobre todos, en todos y vive por medio de todos.

No obstante, él nos ha dado a cada uno de nosotros un don[a] especial mediante la generosidad de Cristo. Por eso las Escrituras dicen:
«Cuando ascendió a las alturas,
    se llevó a una multitud de cautivos
    y dio dones a su pueblo»[b].

Fíjense que dice «ascendió». Sin duda, eso significa que Cristo también descendió a este mundo inferior.[c] 10 Y el que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, a fin de llenar la totalidad del universo con su presencia.
11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. 13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.

Cuando  Josafat, rey de Judá (2Cr. 20) se vio rodeado por el enemigo, pidió ayuda a YHVH y recibió un mensaje profético. Lo creyó y su conducta dio  evidencia de esa certeza:

Josafat  y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén
Se postraron rostro en tierra y adoraron al Señor
(v.18)

Josafat al día siguiente declaró:

¡Creed al Señor y veréis la salvación!
¡Creed a los profetas y seréis prosperados!

(v.20)

  Ahora, una pregunta para reflexionar:

Si hubieras sido parte de aquella generación pre-diluviana, ¿hubieras escuchado a Noaj, o te hubieras sumado a la inmensa mayoría?

No te apresures en contestar. Considera que éstos son tiempos como los de Noaj. (Mt. 24:37). ¿Eres distinto a la inmensa mayoría? ¿Haces la diferencia? ¿Escuchas la voz profética, o juzgas al profeta que te anuncia y advierte de lo porvenir?

El Sefer Bereshit y el D.P.O (Diseño del Paradigma Original)

Por Laura Arco

“En el principio”, Bereshit, el Eterno y Creador de toda la existencia, estableció la “casa” (letra Bet del alfabeto hebreo, la cual tiene forma de cabaña de tres muros), a fin de afincar en ella aquello que le da propósito y sentido a todo lo creado, el ser humano, como lo vemos en Gn. 1:26-28.

“Dijo Elohim:
Hagamos un ser humano (Adam) a Nuestra imagen,
 según Nuestra semejanza, para que tenga dominio sobre los seres acuáticos,
 sobre los seres voladores del cielo, sobre los animales,
 sobre la tierra y sobre todo ser que se arrastra sobre la tierra.
Creó Elohim al ser humano a Su imagen,
a imagen de Elohim lo creó,
varón y mujer lo creó.
Los bendijo Elohim y les dijo:
“Sean fecundos y multiplíquense, colmen la tierra,
sométanla y tengan dominio sobre los seres acuáticos,
 sobre los seres voladores del cielo y sobre todo animal que se mueve sobre la tierra.”

El vocablo hebreo Adam, que se traduce como ser humano u hombre, textualmente es “terráqueo”, porque fue creado de la tierra, en hebreo adamá. Sin embargo, si lo descomponemos en la letra alef (primera del alefato)  +  la palabra dam (sangre) su significación se eleva porque esconde la esencia y el valor intencional del Creador.

La letra alef, por ser la primera, tiene el valor numérico 1 y representa al Uno por excelencia, es decir, al Amo del universo, quien es Espíritu y  la Plenitud del poder. La palabra dam simboliza la estructura física, material, del ser humano, ya que en la sangre está la vida. De esta fusión y concurso, surge el único ser que ostenta la imagen divina, absolutamente espiritual, con el potencial de transformarse y de transformar lo creado, así como de gobernarse y gobernar, como lo indica la expresión “según Nuestra semejanza”.

Aquí es preciso acudir a dos conceptos y clarificar su sentido: acto y potencia. El primero, alude a lo real y el segundo, al poder o la capacidad. Dicho de otra manera, el componente activo, es el presente o actual, mientras que el componente potencial es el que señala lo que puede ser o suceder.

La imagen de Elohim en esta creación es el componente activo,  y la semejanza, el componente potencial. Es decir, que el Adam, de hecho,  es un ser espiritual con esencia divina y con capacidad de alcanzar un nivel ilimitado, “según Su Semejanza”.

La imagen del Creador es  trascendente, pues trasciende lo físico, material y temporal, porque es eterna, inmutable y absolutamente espiritual, mientras que la semejanza a la que el Adam es llamado, no es otra cosa que la cuota de poder que en el ámbito terrenal, físico y temporal habrá de permitirle realizar el proceso para convertirse en el representante perfecto de Elohim.

Estas pocas palabras del versículo 26 constituyen el centro del paradigma original. Las siguientes, terminan de conformar y cerrar el diseño al dejar en claro las dos modalidades complementarias y no excluyentes (varón y mujer), la función y el propósito.

Entonces, ¿cuál es el paradigma original?

Un ser humano, espiritual y de materia viva,
 Con la imagen divina,
Que tenga el poder de realizar un proceso (en el tiempo) para desarrollarse
 (extender lo que está en rollo)
Para representar dignamente al Creador,
Y gobernar con autoridad sabia y responsable
Sobre todo lo creado.

 El término paradigma indica un modelo o arquetipo a seguir. Por consiguiente, el paradigma del diseño original revela el modelo perfecto establecido antes de Bereshit, es decir, antes de que la casa fuera creada, pues la casa no podía contener al Creador sino a su criatura.

En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo habla de la edificación, la cual supone un proceso en el tiempo, y dice:

Hasta que todos lleguemos a la unidad de fe  y del conocimiento del Hijo de Dios,
a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Mashíaj
.”
(Ef. 4:13)

Cambiar un paradigma implica cambiar las bases, los fundamentos sobre el cual se construye un proyecto, en el más estricto sentido. Si consideramos que el Adam es la proyección del mismo Mashía, alterar el paradigma tiene como consecuencia modificar el modelo y, consecuentemente, la humanidad resultante.

¿Cómo se cambia un paradigma?

Haciendo una contrapropuesta o modificando la relación de los principios, los componentes o la relación entre ellos.

En Gn. 3 aparece la revolución con la propuesta de la serpiente y el cambio en la relación Elohim – Adam. La relación se modifica con el reemplazo de la certeza y la confianza por la duda y la desconfianza. El paradigma original entonces es rechazado y reemplazado por aquel que debía realizar el proceso y dejar fluir su potencial escondido en la declaración creativa del verso 26.

El Segundo Adam vino a deshacer este paradigma y reinstalar el original, a cumplirlo y dar evidencia de su perfección para que aquellos que en él crean, puedan hacer las obras a las que estaban predestinados según la imagen divina y su diseño. (Rom. 8: 28-29)

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen
para el bien de quienes lo aman y son llamados
 según el propósito que él tiene para ellos.
 Pues Dios conoció a los suyos de antemano
y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo,
 a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos.

Yeshúa, en la Enseñanza del Monte, da lo que se conoce como las Bienaventuranzas. Y luego de dejar en claro que la felicidad está grabada en el diseño del hombre, el cual es sal y luz, alusión a la esencia de detener la corrupción y traer a visible lo que no se ve, declara su misión: cumplir lo que el primer Adam abortó: el diseño original. Es muy importante leer a continuación Mateo 5 del 17 al 20.

17 No piensen que he venido a anular la ley o los profetas;
 no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.
 18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra,
ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.
 19 Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos,
 por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo,
será considerado el más pequeño en el reino de los cielos;
 Pero el que los practique y enseñe
será considerado grande en el reino de los cielos. 
20 Porque les digo a ustedes que no van a entrar en el reino de los cielos
 a menos que su justicia
 supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley.

La Guerra de los Sexos

Por P.A. David Nesher

Desde lo que hemos entendido en estos años de investigación de la Torah (Instrucción) divina, sabemos que, todo ser humano ha sido colocado en esta Tierra como representante de Dios (Elohim) sobre los órdenes de los seres inferiores. Éstos últimos no pueden comprender ni reconocer la soberanía del Eterno; sin embargo, fueron creados con la capacidad instintiva de ver la Gloria divina a través del ser humano posicionado mesiánicamente. Desde aquí cada uno de estos animales está apto para amar y servir al hombre que en propósito cumple la misión de promoverlos como criaturas, garantizándoles las mejores condiciones de vida.

Los invito a disfrutar de esta AULA VIRTUAL que junto a mi esposa Laura Arco dimos para todos aquellos que quieren adquirir el correcto conocimiento del propósito eterno de Dios en nuestras vidas.

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:


Bitácoras relacionadas con esta CLASE VIRTUAL:

Bereshit: “Por Causa del Principal” (El Mesías)

Por P.A. David Nesher

La palabra hebrea Bereshit equivale al primer soplo de la Divinidad, equivale a la virtud divina más alta Keter (Corona), es el PRINCIPIO Espiritual, cuando fueron creados los cielos y la tierra y aún no se creó al ser humano. Bereshit, el principio, es la Luz ESPIRITUAL del Infinito (Ein Sof), es la Consciencia del Espíritu de YHVH, capaz de expandir, formar, generar, ordenar. Así en el primer versículo del libro de Génesis, Bereshit es el principio espiritual, capaz de expandir el universo, cuando se crearon los Cielos y la Tierra.

Para lograr captar los maravillosos secretos que esta palabra hebrea contiene de manera encriptada, los invito a conocer la historia de un sabio judío: Salomon Meir Ben Moisés

El rabino Shlomo Meir Ben Moshé (Salomon Meir Ben Moisés) fue un eminente rabino del siglo XVII. Nació en Casal en el ducado de Montserrat, en el año 1606. Fue nombrado Shlomo (Salomon) en memoria de su abuelo, y Meir, que significa “iluminar“, por causa de nacer en la semana de la lectura de la Torah que contiente el relato del nacimiento de Moshé (Moisés), cuya entrada en la tradición mundial declara haberse distinguido por una luz sobrenatural, que iluminó toda la casa de su padre en esa ocasión.

Cuando tenía apenas trece años, el joven Shlomo comenzó a componer discursos en hebreo; y prosiguió sus estudios en el Talmud y el Zohar durante muchos años con tal éxito, que al final alcanzó la reputación de uno de los judíos más eruditos de esa época.

Lo cierto es que dondequiera que Shlomo viajaba, sus conferencias en las sinagogas eran escuchadas con admiración; y los judíos de Jerusalén lo honraron con el título de “rabino”, y con frecuencia lo enviaron a recolectar las contribuciones eleemosynary (ofrenda para los pobres), que suelen recibir de sus hermanos en otros países de Asia, África y Europa.

Lo interesante de la biografía de este sabio será que en el año 1665, a la edad de cincuenta y nueve años, estudiando los códigos encriptados en la Torah (especialmente en la palabra Bereshit) llegó a la conclusión de que Yeshúa el netzarita, era de hecho el Mesías anunciado en la TaNaK. Por causa de esto, el rabino anteriormente respetado pronto se vio marginado de sus hermanos judíos. Y al no encontrar una comunidad judía nazarena en el siglo XVII, no vio otra opción para convertirse en cristiano.

Lo cierto de toda esta historia es que uno de los viejos amigos del rabino Shlomo había sido un joyero llamado David Jouaillier. Cuenta la anécdota histórica que este varón se molestó tanto cuando escuchó que Rabí Moshé había abrazado a Yeshúa el netzarita como Mesías, que declaró públicamente que deseaba tener el corazón de Rabí Moshé, para asarlo sobre las brasas y luego arrojarlo para que lo devoraran los perros.

Cierto día, Jouaillier se encontró accidentalmente con su antiguo amigo en la casa de un amigo común que era cristiano. El rabino Shlomo preguntó si era cierto que su viejo amigo había expresado este salvaje deseo. David reconoció que lo había hecho y declaró que estaba convencido de que, si sus circunstancias hubieran sido revertidas, el rabino Shlomo habría dicho lo mismo. Shlomo le preguntó a su viejo amigo si repetiría este deseo si Shlomo podía probar que Yeshua era el Mesías. “De ninguna manera.” dijo David, “pero ¿cómo probarás que la fe es verdadera?”

El rabino Moshe le dijo a su viejo amigo que podía mostrarle que Yeshúa es el Mesías
en la primera palabra de la Torah.

David Jouaillier dijo que si Shlomo podía hacer esto, aceptaría a Yeshua como el Mesías inmediatamente.

El rabino Shlomo advirtió a su amigo que considerara cuidadosamente aquello a lo que se estaba comprometiendo, pero David se mantuvo firme en su compromiso.

El rabino Shlomo comenzó su exposición señalando que la primera palabra de la Torah es בראשית (Bereshit); entonces señaló que esta palabra, traducida literalmente, significa “Al principio de“, dejando una elipsis, que algunos han proporcionado insertando todo, y otros repitiendo el segunda palabra en el texto; como, “Al principio de todas las cosas“, o “Al principio de la creación“, o, finalmente, “Por causa del Principal, Elohim creó“. El rabino Shlomo Meir Ben Moshé señaló a su amigo que esta forma elíptica de expresión fue utilizada por Elohim, no por falta de otras palabras, sino por diseño, para indicar algún misterio oculto.

Shlomo continuó su enseñanza así:

Divide la palabra en dos y tendrás בר אשית (Bar ashith), que significa “nombraré, estableceré o colocaré al Hijo”. La palabra ( בר ) Bar tiene un doble significado: también significa grano o pan, en alusión al pan de la Pascua, ya las palabras de Yeshúa que dijo: “Yo soy el pan vivo, que descendió del cielo” (Juan 6:51). Hay una gran belleza en designar al Hijo con un término aplicable también al pan, con preferencia a otras palabras que significan sólo un Hijo; y también hay una propiedad sorprendente en la denominación que aquí se le da al grano, que se ha distinguido por tres nombres adaptados a los tres estados diferentes en los que se han encontrado hombres:
En primer lugar el grano se llama (דגן) DAGAN, que simboliza que antes de la caída, el hombre debía subsistir del producto del árbol del paraíso, convertido en pan, y llamado דגן , que también puede traducirse como “del huerto”.
En segundo lugar el grano de trigo también se llama (חטא) JITA que también significa “pecado” simbolizando así el período desde la caída del hombre hasta la venida del Mesías.
Finalmente el grano también se denomina (בר) BAR que también significa “hijo” simbolizando que desde la venida del Mesías, el pan simboliza al Hijo de Yah encarnado; según la declaración de Yeshúa, “Si alguno come de este pan, vivirá para siempre“.

David Jouaillier quedó maravillado con el misterio que estaba revelando el rabino Shlomo.

El rabino Shlomo luego comenzó a mostrarle a su viejo amigo una serie de mensajes incrustados en la primera palabra de la Torah, que extrajo a través de Notarikon (un método cabalístico por el cual una palabra hebrea se toma como un acrónimo, o por el cual un acrónimo es a la inversa hecho a partir de una frase). Para conocer estos mensaje, te invito a escucharlos en esta enseñanza:

Con los años, muchos rabinos, influenciados por estos descubrimientos del supuesto rabino “hereje” Salomón Meir, han encontrado mensajes incrustados en la palabra  בראשית (Bereshit); por ejemplo:

ב ראש’ת ר אה א לוהים ש יקבלו י שראל ת ורה
En el principio, Elohim vio que Israel recibiría la Torah

Así también, entre los mensajes que el rabino Moshe le mostró a su amigo:

ב ן ר וח א ב ש לושתם י חד ת מים
El Hijo, el Espíritu, el Padre, son tres, una perfecta Unidad

“Adorarás a mi primogénito, mi primero, cuyo nombre es Yeshúa”
ב כורי ר אשוני א שר ש מו י שוע ת עבודו

Cuando venga el Maestro cuyo nombre es Yeshúa, adorarás
ב בוא ר בן א שר ש מו י שוע ת עבודו

De este modo, y a través de este maravilloso método de hermenéutica judía, el rabino Shlomo Mair Ben Moshé le mostró a su viejo amigo muchas más pruebas. David fue vencido por los misterios que estaba revelando su viejo amigo, y profesó que Yeshúa era de hecho el Mesías.


Será muy importante que leas la siguiente BITÁCORA a fin de ampliar lo que AQUÍ se ha explicado:

Misión Tamar: Ser Madre del Mashíaj

Por Rebetzin  Bodner-Lankry

El relato de Yehudáh y Tamar es una historia que a menudo se malinterpreta. Tamar se casa con el hijo mayor de Yehudáh, Er, quien deja de tener hijos y muere debido a sus pecados.

Yehudáh tiene su próximo hijo, Onán, que se casa con Tamar de acuerdo con los requisitos de yibum. Onán también evita concebir un hijo y muere.

Yehudáh no quiere que su último hijo muera, así que le pide a Tamar que espere hasta que él crezca. Tamar regresa a la casa de su padre, esperando.

El tiempo pasa y la esposa de Yehudáh fallece, pero aun así Yehudáh no le da el hijo que le queda a Tamar. A través de la astucia, Tamar se encuentra con Yehudáh y concibe con él. Ella toma como prenda tres de sus objetos personales.

Más tarde, cuando se supo que Tamar está embarazada, es condenada a muerte por su comportamiento inmoral. Al sacarla para quemarla, revela los tres objetos personales que tomó como garantía y declara que el dueño de estos objetos es el responsable. Yehudah admite que es él y Tamar es absuelta. Tamar da a luz a gemelos de los que descienden David y finalmente Mashiaj.

Hay muchas preguntas que surgen de esta cadena de eventos, aunque quizás la más desconcertante es, ¿quién fue esta mujer Tamar, que se convirtió en la madre de la dinastía davídica? ¿Por qué sucedió de esa manera?

Tamar descendía del hijo de Noé, Sem. Aunque la Torah no da el nombre de la esposa de Yehudáh, nos dice el nombre de Tamar ya que se distinguió por su propio valor personal.

A diferencia de quienes la rodeaban, llevaba una vida modesta y virtuosa. Tamar tenía un solo deseo: unirse a la sagrada familia de los Avot y tener hijos que serían parte de su nación.

Tamar era una mujer grande y justa que fue divinamente elegida para convertirse en la madre de la dinastía davídica, y ella deseaba apasionadamente cumplir esa misión. Cuando su matrimonio con Er no produjo hijos, ella no se rindió y se casó con su hermano, Onán. Cuando Onán también murió sin hijos, Tamar persistió en su búsqueda de tener hijos para sus difuntos maridos.

A veces, cuando existe un enorme potencial para un avance espiritual del bien, la mala inclinación ofrece una inmensa resistencia. Tamar se dio cuenta de que tenía que buscar medios poco convencionales, incluso desagradables (aunque halájicamente permisibles en ese momento), para atraer a Yehudáh y eludir los esfuerzos de la mala inclinación para sabotear el nacimiento de la dinastía davídica. Este era el plan del Eterno, porque quería que la dinastía viniera de Tamar a través de Yehudáh, que era más justo y puro que sus hijos (Sforno). Rashí explica que Tamar actuó por el bien del Cielo con intenciones puras.

Cuando el embarazo de Tamar se hizo evidente, fue condenada a muerte no por motivos legales, sino porque su comportamiento aparentemente relajado, como nuera de Yehudáh, era una afrenta a su condición de soberano de la tierra. Este juicio no se habría impuesto a un plebeyo (Ramban).

Tamar no lo acusó externamente, solo insinuó, para no avergonzar abiertamente a su suegro. Ella razonó que era mejor morir que exponer a Yehudah a la vergüenza pública. Esto indica además el carácter recto de Tamar y su completa fe en Hashem, a quien oró pidiendo un milagro.

¿Por qué Tamar esperó hasta el último momento, cuando la sacaron para ser ejecutada, para devolver las promesas de Yehudáh?

El sabio Elazar (Midrash; Sotah 10b) comenta que aquí también la mala inclinación hizo que ella olvidara dónde estaban los elementos para evitar que el futuro Mashiaj entrara en este mundo. Tamar suplicó la misericordia de YHVH con todo su corazón y justo cuando la llevaron a la ejecución, encontró los artículos de la promesa. Yehudáh admite su culpabilidad y responde “tzadkah mimeni – ella tiene razón, es mía”. Rambam y Ramban dicen que Yehudáh gritó “¡Ella es más justa que yo!”

Aunque Tamar no nació en grandeza, reconoció la santidad y la alcanzó. Modesta y justa, Tamar persistió para lograr su santa misión. Ella era una mujer noble y desinteresada y conectada con Hashem en su emuná completa. No es de extrañar que Tamar mereciera ser la madre de la dinastía real davídica y de Mashiaj, nuestro futuro redentor.

Podemos alcanzar grandes alturas si lo anhelamos. Si perseveramos en nuestros esfuerzos de rectitud y tefilot sinceros, podemos dejar nuestra huella en la historia.

Fuente: Editores Feldheim.

¿Por qué estudio la Torah?

Por: Moisés Franco

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.”

(Génesis/Bereshit 1:1-2 |Biblia de Jerusalén 1976)

Toda la instrucción del Eterno habla de orden, un orden que trae plenitud. Por eso es difícil pensar que el Creador hiciera originalmente la Tierra caótica y confundida, evidentemente algo pasó entre el versículo 1 y el 2.

Revelaciones (Apocalipsis) 12:7-10 haba de la expulsión de HaSatán (El Oponente) y sus ángeles del cielo, siendo arrojado a la tierra. Muy probablemente eso ayude a entender el caos reinante en el relato de Bereshit y la confusión en el planeta.

Si aceptamos eso, los siguientes versículos en realidad no serían la creación en sí de todas las cosas, sino más bien el restablecimiento de las mismas.

Esta idea podría ser apoyada por lo que establece la versión Biblia Textual:

Y en el día sexto Elohim completó su obra que había hecho, y fueron ordenados los cielos y la tierra y todo su ejército (…) y bendijo Elohim el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda su labor de rehacer lo que había creado.
(Génesis 2:1-3)

Hasta este momento podemos tomar dos ideas:

1- El Eterno lo hace todo bien y con orden. (Ecl. 3:11; 1Cor. 14:40)

2- La intromisión del adversario trae desorden y confusión en la creación. (Stgo. 3:16)

Ahora bien, ¿cómo reordenó Elohim? Por medio de Su Palabra creativa (Jn. 1:1-3), y esta Palabra lo primero que hizo fue marcar separaciones (aguas de arriba y aguas de abajo; luz de tinieblas; agua de tierra) y después dio nombre, es decir, identidad:

Después Dios dijo:
«Que aparezca el firmamento en medio de las aguas, para que las separe. Así que Dios hizo el firmamento, para separar las aguas. De modo que una parte de las aguas quedó arriba del firmamento y otra, debajo de él. Al firmamento Dios lo llamó «cielo». Pasó la tarde y pasó la mañana, y se completó, así, el segundo día.”
(Gén. 1:6-8 |NBV).

Posteriormente asignó funciones a su creación, es decir, le dio sentido de existencia:

Y dijo Dios:
Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y al ayuntamiento de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Produzca la tierra pasto verde, hierba que haga simiente; árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente esté en él sobre la tierra; y fue así. Y produjo la tierra hierba verde, hierba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, cuya simiente está en él según su naturaleza; y vio Dios que era bueno.”
(Gén. 1:9-12| JBS).

Ahora bien, si avanzamos a los versículo 26 al 31 vemos que el Eterno creó al hombre a “su imagen” y luego de darle dominio sobre todo lo creado termina diciendo:

vio Elohim todo lo que había hecho, y resulta que era muy bueno.
(versículo 31, Torat Emet adaptada).

Si al crear al hombre dijo que no sólo era bueno, como en todo lo anterior, sino “muy bueno”, es porque evidentemente lo hizo perfecto, con la función de administrar toda la creación para que estuviera en armonía. No lo hizo caótico y confuso.

Este es el punto al que quería llegar, al leer este relato del libro de Bereshit (Génesis) -al menos yo- encuentro un paralelismo entre el primer capítulo y mi vida (y me atrevo a decir, la de todos).

El Eterno nos hizo perfectos, ¿qué pecado, qué maldad refleja un recién nacido? Sin embargo, la influencia del otro lado, del Mentiroso, nos hizo entrar en caos, en confusión, hasta llegar el punto de sentirnos vacíos, sin una noción clara de identidad y propósito en la vida.

Pero ahí interviene la Palabra creativa, lo que en las biblias suele traducirse como el “Verbo” en el primer capítulo del evangelio de Juan. Esa Palabra, el Mesías, a quien al menos yo reconozco que es Yeshúa, nos llama a reaparecer, a emerger de la muerte.

De allí, empieza a marcar separaciones, a traer orden, y a restablecer funciones:

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos
(Mateo 5:14-15| NBLA).

Por eso es importante conocer al Mesías que enseña Torah. Porque la Torah trae orden, sanas separaciones en un mundo que cada vez diluye más los límites originales y genera mezclas que confunden y sólo traen más vacío y caos al hombre.

Un amigo de buen corazón pero que aún se apoya en los dogmas cristianos me intentaba explicar recientemente que hay ciertas partes de la Torah que eran para un tiempo específico y no para ahora, no eran para cumplirlas en este tiempo.

Entonces le pregunté cómo diferenciaba esas supuestas partes de las que sí había que cumplir, y no me quedó muy clara su respuesta, me pareció que no se refirió más que un aparente “sentido común”.

Sin ánimo de condenar a mi amigo, la verdad es que esa idea trae caos y confusión, el creer en “un dios a nuestra manera” trae desorden. YHVH nos regala Su bendita instrucción para reordenar nuestra vida, reposicionarla al diseño original, pero para eso debemos buscar vivirla de principio a fin, y en su sentido más pleno.

Para esta obra vino Yeshúa, no sólo para pagar el precio de los pecados de Su Pueblo, sino para ayudarlo con su enseñanza y con la bendita guía del Espíritu Santo a vivir plenamente la instrucción divina y así redimir a toda la creación.

Por eso, porque la Torah me muestra a Yeshúa, y porque Él me muestra la Torah, es que decido estudiarla. Para conocerlo y reconocerme, para entender mi lugar en el mundo.

¿Te sumas?

¿Cuál es el Secreto para Ganar Batallas Espirituales?: Disminuir el Ego (Parashá Vayishlaj)

Por P.A. David Nesher

La Instrucción (Torah) divina revela que Yaakov avinu temía en su interior albergar la conciencia MEGUALÍ (“me lo merezco”), es decir: “estoy muy seguro de mí mismo y de mis fuerzas” (autosuficiencia). Por ello, rechazó este espíritu de autodependencia y decidió confrontar la realidad que en ese momento su ego aún sostenía. Así fue como Yaakov se metió en el fondo de su propia oscuridad para experimentar la confrontación existencial más difícil de la vida humana: enfrentarse a uno mismo y sus temores egoicos.

Amado lector que tienes hambre por la ciencia de la Torah (toralogía), te invito a considerar la catequesis que he dado en esta aula virtual:

“Pon tu mano bajo mi muslo”… ¿Qué Clase de Juramento es esto?

Por P.A. David Nesher

Vayikrevu yemey Yisra’el lamut vayikra liveno le-Yosef vayomer lo im-na matsati chen be’eyneycha sim-na yadecha tachat yerechi ve’asita imadi chesed ve’emet al-na tikbereni beMitsrayim.

“Se acercaron los días en que Israel fallecería, por lo que llamó a su hijo Yosef y le dijo:
“Si me he congraciado contigo, por favor, pon tu mano debajo de mi muslo y trátame con benevolencia y lealtad: ¡Por favor, no me sepultes en Egipto!”

“…Si me he congraciado contigo, por favor, pon tu mano debajo de mi muslo y trátame con benevolencia y lealtad: ¡Por favor, no me sepultes en Egipto!”


(Génesis/Bereshit 47:29) 

La expresión “pon tu mano bajo de mi muslo“, es un eufemismo para un toque de los genitales, que son la fuente de la vida. Israel había aprendido la importancia de jurar por la señal del pacto de circuncisión de su abuelo Avraham (cf. 24:2).

Debemos tener en cuenta que en la época patriarcal, esta práctica constituía el único objeto sagrado que poseían, y la costumbre de prestar juramento sobre él perduró hasta el día de la promulgación de la Torah.

Cuando Yaakov avinu siente que está próximo a morir manda por Yoséf y le pide que haga con él “merced y verdad“, y jure por su Brit miláh (es decir la circuncisión de Yaakov), que es el signo bendito del Pacto estampado en su cuerpo.  

Era un gesto que simbolizaba que si el juramento no se llevaba a cabo, entonces los otros descendientes de Israel vengarían la infidelidad de Yosef.

¿Por qué se juraba de esta forma?

Porque la “Brit miláh” fue el primer mandamiento dado a Abraham avinu; es la alianza de Yahvéh con Abraham y su descendencia.

La circuncisión, que es vista como un Pacto; no es solo una marca grabada en el cuerpo del varón, sino un recordatorio de que su comportamiento debe ser íntegro en todo momento y circunstancia; su moralidad, debe estar ligada a un comportamiento social apto.

Por causa de la circuncisión es que a ellos se les llama “tzadikim” (justos). No es sino el cuidado de esa parte del cuerpo del varón hebreo, que la abundancia fluye o deja de fluir al mundo.

El intérprete Rashí explica que un juramento no consistía solo en poner la mano en la Brit Miláh, sino en pronunciar las palabras del juramento tomando la circuncisión en la mano en señal de que se juraba por algo muy sagrado.

Israel sabía que Egipto no era su hogar. Él pertenecía a la tierra prometida; él y sus descendientes. Era evidente que creía y entendía que él era el heredero del pacto de Abraham. Por ello, las palabras de Yaakov a su bien amado hijo Yoséf en este pasuk quieren significar:
«….Júrame por esa bendita señal que ha traído simiente santa y fiel al mundo, júrame que no me sepultarás entre impuros que nunca guardaron Mi Pacto…», [El Zohar].

Le rogó a Yosef que no fuera dejado en Egipto (47:29). Continuó diciendo: “Que cuando descanse con mis padres, me lleves de Egipto y me entierres en el sepulcro de ellos” (donde Abraham e Isaac están enterrados en la cueva de Makpeláh) (23:3-18). Y Yoséf le respondió: “Yo haré según tu palabra” (47:30). 

Pero Yaakov necesitaba más seguridad, e insistió en que la palabra de Yoséf se fijara con un juramento. Yaakov le rogó: “júrame“. ¿Por qué fue necesario? Yosef acababa de prometer hacer lo que su padre había dicho. Sin embargo, Yaakov sabía que si Yoséf hacía un juramento, éste reforzaría en la memoria de Yoséf su promesa a su padre. No sólo eso, el juramento haría a Yoséf directamente responsable ante Dios y Su ira si no cumpliera su promesa. Entonces José le juró.

Yoséf le responde que cumplirá lo pactado. Explican los sabios que Yaakov tenía varias razones para pedir esto, primeramente, él esperaría la resurrección de los muertos en Eretz Israel juntamente con sus antepasados Abraham e Yitzjak. La más antigua tradición enseña que los que estén sepultados en Eretz Israel serán los primeros en ascender de la tierra a recibir a Mashiaj. Los santos de Elokim (pueblo de Israel), aguardan pacientemente los “días del Mesías”; una Era plena de amor y restauración.

También Yaakov pretende evitar que, en el futuro, su tumba sea idolatrada por los egipcios. No quería que hicieran de él un dios más, porque las deidades de Egipto serían azotadas más adelante por el Eterno a través de las plagas.

Una razón más para este juramento es que, de ser sepultado Yaakov en Egipto, ello causaría que sus descendientes permaneciesen ahí y considerarían a Egipto/Mitzraim como su propia patria, lo que les llevaría directo a la asimilación (convertirse en egipcios).

Otro motivo que también vale tener en cuenta es que Yakoov quería sus restos pudiesen descansar con sus antepasados los cuales eran de elevada santidad; es decir, quería resucitar en “buena compañía”, no quería estar sepultado con la gente pecadora de aquel país.

Registra el Midrash que antes de bendecir a sus hijos, dado el politeísmo egipcio, Yaakov les hizo una última pregunta a sus hijos:

«…Hijos míos, ¿estáis bien firmes en vuestra creencia en el único Dios? ¿Cómo puedo saber si sus corazones están puestos en Yahvéh?».

Como respuesta, ellos levantaron las manos al cielo y pronunciaron:
«…Shemá Yisrael; El Eterno nuestro Elokim, el Eterno es Uno! Nuestra fe es la tuya y nuestra confianza está en el Creador de los cielos y de la tierra…».

Reconfortado al oír esto, el patriarca les responde solemnemente:

«Baruj Shem kevod maljutó le olam va ‘ed!»
(¡Bendito sea el Nombre de Su glorioso Reino por siempre jamás!)…».

Bitácora Relacionada:

Crear Atmófera de Milagros (El Poder de Rezar Shemá)

¡Y Vivió! (Vayejí)

Por P.A. David Nesher

Como ya se los comenté Vayejí significa “ Y vivió”.

En realidad, esta parashá, debió haber empezado en el versículo anterior que dice:
Se asentó Israel en la tierra de Egipto”… ya que el versículo 28 es la continuación directa e indivisible, pero el hecho es que las congregaciones de Israel no quisieron concluir la parashá con el versículo que dice que toda la tierra pasó a ser propiedad de Parhó y la concluyen con el versículo que dice: “Se asentó Israel en la tierra de Egipto” (Rashbam).

Rashbam pone de manifiesto aquí el sentido optimista que tiene la Historia de Israel.

Convengamos que en el orden técnico se notará que en el Sefer Toráh no aparece el espacio que debe separar una parashá de la otra, que tiene que corresponder, por lo menos, al que ocupan nueve letras. En nuestro caso sólo el espacio de una letra separa la parashá Vaigash de la parashá Vaihí.

De acuerdo a un Midrash citado por Rashí “Yaakov se disponía a develar el futuro de sus hijos, pero se le ocultó el espíritu de santidad y no pudo hacerlo, por eso la Parashá también está cerrada, no hay espacio“.

Otro Midrash, citado también por Rashí dice que “a partir del momento del fallecimiento de Yaakov se cerraron los ojos y los corazones de Israel, por el sufrimiento de la esclavitud en Egipto”, situación reflejada, gráficamente, en el texto, al cerrarse todo espacio entre ambas parashiot.

El sabio judío Abarbanel comenta que la Torah nos relata aquí los últimos días de Yaakov avinu rodeado por sus hijos y nietos. En definitiva, tal vez estos hayan sido los años de mayor quietud en la agitada existencia del patriarca. Si bien la intención de Yaakov había sido descender a Mitzraim (Egipto) para ver a Yoséf (Gén. 45.28), la realidad es que él y su descendencia quedaron afincados en la tierra de Egipto, y no es que la muerte lo haya sorprendido en aquel país, ya que él permaneció en ese lugar los últimos diecisiete años de su vida.

Yaakov sabía perfectamente que nunca podría alcanzar sus metas sin la ayuda del Eterno. También concluirá si vida en paz con sus semejantes: Esav, Laván, Dináh y Yosef. ¡Qué acumulación de luchas, sufrimientos y penas ha supuesto para él cada uno de estos dramas!

Les comparto lo que el Midrash señala al respecto:
«…¿Dónde reside la diferencia entre la vida de un tzadik (justo) y la de un rashá (malvado)? El rashá puede disfrutar de una paz imperturbable al comienzo, pero su placer es seguido por interminables amarguras. El tzadik puede sufrir tribulaciones al comienzo, pero una vez superadas, su felicidad es eterna…», [Midrash, Vayejí].

Desde luego, Yaakov no ha sido infalible, pero posee una virtud que muy pocos hombres tienen: la de ver en cada prueba enviada por el Cielo el bien que encierra de cara al futuro. Así pues, ha errado y tropezado, pero siempre ha vuelto a recuperar su nivel de perfección moral. Su admirable entereza se ha forjado en el yunque de la aflicción. Lo cierto es que, gracias a esta capacidad psíquica, Yaakov pasó en la tierra de Egipto los mejores años de su vida. Allí, libre por fin de preocupaciones, disfrutó de una existencia tranquila, de la paz familiar y de los homenajes que le tributaron los egipcios gracias al prestigio del que Yosef gozaba entre ellos.

Además, tuvo también el placer de ver a su familia “ crecer y multiplicarse sobremanera”, así como ver feliz a todos sus hijos siguiendo el camino trazado por él.

La porción y todo el Séfer (Libro o Rollo) finalizan con este capítulo donde Yaakov prodiga bendiciones a las tribus.

Yaakov mira a con profunda dicha a su amado hijo Yoséf gobernando la principal potencia del mundo, Egipto. Pero durante más de dos siglos, los benei Israel (hijos de Israel) serán forjados como hierro en aquel país a través del dolor y la agonía, hasta que estén listos para dejar el país y en el desierto recibir la Palabra de Yahvéh, la Torah, lo que les hará ser la más grande nación del mundo.

Yaakov, por su don profético, sabía que Egipto era el lugar más impuro del planeta, no obstante, el patriarca logró ser feliz ahí. El libro de El Zohar enseña que una persona espiritual sabe que los lugares oscuros que nos encontramos en la vida, son las mejores y más grandes oportunidades que tenemos para crecer y generar milagros.

¿Pero cuál era el motivo de la felicidad del patriarca?

Primero que nada, él fue muy fecundo y vio que cada uno de sus hijos lo tenía todo. Yaakov era feliz porque pudo ver nuevamente a su hijo Yoséf HaTzadik, y ver a este hijo era como ver a su amada Rajel, la esposa que tanto amó, pues dice la tradición que la belleza del rostro de Yoséf era de un gran parecido con el de Rajel.

Los descendientes de Yaakov, los israelitas, serán favorecidos por Yahvéh para que sean los poseedores de una herencia eterna. ¿Cuál es esta herencia? Un destino feliz y una vida de delicias delante de HaKadosh Baruj Hu (el Bendito Sea). Esto va más allá de poseer una mera geografía en Eretz Israel (la tierra de Israel), estamos hablando del “Olam Habá”, que es un mundo espiritual, el «Mundo venidero».

La tradición judía enseña en Pirké Avot (traducido como “El Tratado de los Padres”) dice:
«…Un instante de teshuvá y buenas acciones en el *Olam HaZé (mundo presente, o mundo en que vivimos), es más valioso que todo el Olam HaBá (reino venidero), pero un instante de satisfacción Di-vina en el Olam HaBá es más valioso que todo el Olam HaZé…». (4:22)

¿Por qué el pueblo de Israel es considerado “justo” y recibe esa especial herencia?

Dice El Zohar que es porque ellos son circuncisos. Esto significa, que guardan y preservan el Pacto sagrado, el Pacto de la procreación. Por eso cuando dice “ todos son justos” (tzadikim), es porque quien se circuncida forma parte del pacto, forma parte del pueblo y por lo tanto son parte de ese todo. De esta forma, Israel heredará “el país” para siempre, este lugar es el “Olam Habá”

12 Hermanos Bajo Una Reconciliación.

Por P.A. David Nesher

Vayenashek lekol-ejav vayevk alejem ve’ajarey jen dibru ejavito.

“Besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Y después

[que lo vieron llorar y que las lágrimas brotaban de su corazón]

sus hermanos hablaron con él.”

Bereshit/Génesis 45: 15

He aquí una escena conmovedora. En ella notamos que Yoséf no excluyo a los que habían sido especialmente crueles con él. Su corazón estaba abierto a sus hermanos, tanto en grupo como individualmente.

El sabio Rashí dice respecto a este pasuk (versículo) lo siguiente:

El texto no dice que los hermanos hayan llorado y,solamente después que ellos ven las lágrimas que derrama Yoséf hablan con él,pues antes estaban confundidos y avergonzados ante él”.

Aquí se produce un vuelco en la relación de Yoséf con sus hermanos. Los hermanos del odio han desaparecido. Las lágrimas han borrado el pasado. A partir de ahora empezará la historia de los hijos de Israel, todos en conjunto, culminando la historia de los hermanos de Yoséf.

Este cuadro presenta a la vez un evento profético.

¿Repudió Yoséf a sus hermanos porque pecaron contra él? ¿Reemplazó a sus hermanos con su esposa gentil cuando entraron? No, no lo hizo, y porque Yoséf nos señala solo al Mesías, debemos decir entonces que la falsa teología del reemplazo es completamente anti-Mesías. Yahvéh no ha reemplazado al pueblo judío por una Iglesia gentil.

“Porque YHVH no abandonará a su pueblo, Ni desamparará a su heredad.” (Salmo 94:14, Isaías 41:17, 42:16).

Sabemos pues, que un día, beezrat Yahvéh (con la ayuda de Yahvéh), todas las tribus de Israel estarán reunidas en torno al Mashiaj.

En el pasuk 15 notamos que finalmente los hermanos identifican a Yoséf; ello significa que las 12 tribus de Israel, luego de milenios de separación, habrán de reconocer a aquel que rechazaron como hermano suyo (Yeshúa).

Así será cuando Israel se reconcilie con el Mesías. Aquel día habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación y las aspersiones (Zacarías 13:1). Entonces el Mesías dirá a Israel:

Por un breve momento te abandoné, Pero te volveré a recoger con grandes misericordias. En un arrebato de ira, por un breve momento, escondí mi rostro de ti, Pero con gran compasión tendré misericordia de ti eternamente, dice YHVH, tu Redentor.

 (Isaías 54:7-8)

Regresando a la historia literal de Yosef y sus hermanos, vemos que Yoséf estaba haciendo las paces con su pasado. Él no tomó represalias a pesar de que sus hermanos habían pecado contra él, aunque, desde una perspectiva humana, tenía todo el derecho de hacerlo. Él respondió con compasión y perdón. Él los abrazó y los amó.

¿Cómo pudo hacer eso? ¿Cómo podía actuar contra la naturaleza humana?

Él verdaderamente creyó en la soberanía del Eterno. Él entendió que Yahvéh estaba trabajando en todos los eventos dolorosos, y que Su propósito se estaba cumpliendo.

¡Qué ejemplo de semejanza con el Mesías!

Aquí vale que nos traslademos al evangelio según San Mateo, y consideremos la cosmovisión del Mashiaj respecto al perdón que asegura la reconciliación entre los hermanos.

Acercándose entonces Pedro, le dijo:

Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y lo perdonaré? ¿Hasta siete veces? Jesús le dice: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete (Mateo 18:21-22).

Amigos míos… le preguntará  cada uno en particular:

¿Existe alguien en tu vida a quien debes perdonar? ¿O de quién necesitas recibir perdón?

Atienda a esto ahora para que Yeshúa HaMashiaj pueda ser honrado. Porque ¿cómo no perdonar a los demás cuando Mesías nos ha perdonado?

“Judá se Acercó a José” (Parasháh Vayigash)

Por P.A. David Nesher

Vayigash elav Yehudah vayomer bi adoni yedaber-na avdeja davar be’ozney adoni ve’al-yijar apja be’avdeja ki kamoja keFar’oh.

“Entonces Yehudá se acercó a él [a Yoséf] y le dijo:
“Por favor, mi amo, permítame que yo, su servidor, le diga algo [sea receptivo a mi mensaje]; no se enoje contra mí, pues usted es como Parhó.”

(Bereshit/Génesis 44:18)

Sobre este pasuk (versículo), dicen los sabios del judaísmo que, al aproximarse a Yoséf, Yehudáh estaba dispuesto a todo, incluso a guerrear. Al igual que la sección «Miketz», esta lectura también está empapada del espíritu del Mashiaj y de la redención final del pueblo de Israel. Los invito a abrir vuestras mentes a fin de permitir al Espíritu del Eterno implantar en ella todos las segulot (energías mesiánicas) que nos permitirán cumplir con nuestra misión mesiánica: unir el Mundo de Arriba con el Mundo de Abajo.

¿Por qué se interpuso Yehudáh con tanta firmeza para interceder por Binyamín?

Las palabras del propio Yehudáh a Yoséf lo responden:

“…Porque tu servidor se constituyó en garante del muchacho…”.

Es decir, Yehudá había garantizado a su padre, Yaakov, que retornaría de Egipto, cueste lo que cueste, trayendo consigo a su hermano Binyamín. Al respecto, Itzjak Abarbanel comenta:

«…De acuerdo a la opinión de nuestros sabios, la intención de Yehudáh, con este discurso es poner en evidencia las falsas acusaciones que Yoséf ha armado contra él y sus hermanos. Sin embargo, yo pienso que, de acuerdo al sentido literal del texto, la intención ha sido despertar la misericordia de Yoséf, ofreciéndose Yehudáh como esclavo para que Binyamín quede libre, vuelva a su padre y no muera éste de pena y tristeza. Es para convencer a Yosef de la veracidad de sus argumentos que Yehudáh relata minuciosamente detalles acerca de la vida de su familia. Yehudáh cuenta con la benevolencia del Gobernador de la tierra, que ya había dicho: “A Elokim yo venero” y, por lo tanto, no podía endurecer su corazón ante la pena de un anciano ausente y en tierra lejana. Iehudáh se acerca e inicia una conversación privada, casi íntima….».

La defensa de Yehudáh se apoya en dos fuertes argumentos que, a la postre harán que Yoséf no resista más:

  1. Siendo consecuente con sus actitudes anteriores para con los hermanos, Yoséf no puede retener a Binyamín.
  2. Yehudáh no puede volver a casa de su padre sin Binyamín, el hijo menor. El estilo y las palabras empleadas por Yehudáh salen del corazón y llegan al corazón.

Como lo dije ya en un estudio anterior, en el libro de El Zohar los sabios se preguntan en un debate por qué en la Torah se emplea el vocablo וַיִּגַַּ֨שׁ (“Vayigash”), siendo que existen otras expresiones para indicar un “acercamiento”. La respuesta es que la raíz hebraica de “vayigash” es “nagsh” (Nun נ, Guimel ג , Shin ש), que es igualmente la raíz de la palabra “hitnagshut”, que significa “colisión”, o choque. Por eso es que vemos que un nudo dramático se forma aquí y un intenso debate surge entre dos grandes potencias.

Cuando en los Tehilim-Salmos (48:4) leemos: “Pues he aquí que los reyes se reunieron…”, es una alusión a Yehudáh y Yosef, que ambos fueron reyes y se juntaron en una disputa. Sigue diciendo El Zohar que la “proximidad” de los dos hermanos es un choque entre “dos mundos”, porque por un lado Yehudáh es un rey (es la tribu de los futuros reyes judíos), y Yosef HaTzadik en ese momento era el rey –ejecutivo- de Egipto. En medio de esta pelea se encuentra el menor de los doce hermanos, Binyamin. Ambos reyes lo disputan con todo su vigor.

Como lo dije en la bitácora anterior,  Yehudáh representa el “Mundo físico” y así mismo también simboliza al Brit Miláh (Pacto de Circuncisión), que no es simplemente una circuncisión o el corte de piel, sino el Pacto de la procreación biológica. En tanto que Yoséf representa el “Mundo de las visiones proféticas” (revelaciones). La expresión “Yehudáh se acercó a Yosef”, habla de dos mundos que colisionan pero que a la vez se unen; el “Mundo de Arriba” (que es Yoséf), con el “Mundo de Abajo” (Yehudáh).

Pero la motivación fundamental de Yehudáh estaba en su anciano padre, por lo que procuraba evitarle más tristezas de las que había ya sufrido; no quería que su padre muriera por el hecho de que Binyamín no volviera a casa. Cuando Rajel (Raquel) murió, fue Yoséf quien le dio consuelo a su padre. Después que Yoséf fue vendido, Yaakov aún tenía a Binyamín. Ahora sin Binyamín, sería como si los tres se fueran al mismo tiempo.

No obstante, la confrontación entre estos dos gigantes tuvo, en definitiva, resultados positivos. Pues lo que condiciona el establecimiento de relaciones armoniosas en el seno de la familia y de la sociedad es la unión del poder temporal representado por Yehudáh, fundador de la tribu real y, del poder espiritual representado por Yoséf Ha-Tzadik (José el Justo). En efecto, ninguna fuente de bendiciones es más generosa para los hombres que la que brota de la alianza entre la monarquía y los ideales religiosos.

ÓPTICA PROFÉTICA

“Yehudáh se acercó a Yoséf”, una expresión con profundos y múltiples códigos proféticos.

En relación al reencuentro de estos dos personajes, cabe precisar que, algo semejante ocurre en nuestros días: Yehudáh (pueblo judío moderno) se está “acercando” a Yoséf, está buscándolo, ya que se encuentra asimilado en “Egipto” (las naciones idólatras). En la actualidad podemos percatarnos que de poco en poquito, miembros de la Casa de Efrayím (descendiente de Yoséf), están volviendo a la unidad familiar y a sus raíces espirituales, tal como Yoséf volvió a sus costumbres hebreas al convivir nuevamente con su padre y hermanos.

La lucha que está desarrollándose aquí, solo cesará en los días de Mashiaj, como lo anuncia el profeta Ishayahu cuando evoca la venida del Redentor:

“…Entonces cesará el afán de rivalidad de Efrayím el representante de los descendientes de Yoséf y los odios de Yehudah desaparecerán; Efrayím dejará de envidiar a Yehudah y Yehudah dejará de ser enemigo de Efrayím
(Isaías 11: 13)

En efecto, si enfocamos los hechos desde una perspectiva histórica, observamos que la reconciliación entre los dos hermanos no sobrevivió al pasar el tiempo: cuando, tras la muerte del rey Shelomó, el reino de Israel se escondió en dos partes antagónicas, una se llamó Yehudáh y la otra Efrayím. En cuanto a Binyamín, permaneció siempre junto a Yehudáh, su gran protector, y nunca se alió con Efrayím y Menashéh, hijos de Yoséf, cosa que éste presintió dolorosamente desde el principio.

LA VARA DE YEHUDÁH Y LA VARA DE YOSEF SE VUELVEN UNA SOLA.

Cuando se consideran los acontecimientos de la historia de Yoséf que provocaron el “acercamiento” entre éste y sus hermanos, podemos comprender la naturaleza monumental de las expectativas del profeta Yejezkel (Ezequiel) para la restauración definitiva del pueblo judío.

El libro de El Zohar enseña que, el hecho de que Yoséf se manifestara ante sus hermanos, es una descripción del nuevo tiempo cuando HaKadosh Baruj Hu (El Santo Bendito Sea) levante a todo Israel del polvo de la tierra “resucitándolos”, para fusionarse Él directamente con ellos. Y así como en el palacio de Yoséf retiraron a todos los extraños a fin de que solo estuviesen los 12 hijos de Yaakov desahogándose juntos, tampoco habrá naciones idólatras cuando Yahvéh habite en medio de Sus doce tribus (dos Casas) de Israel.

Por este motivo el profeta enseña sobre la resurrección de los muertos mediante la ilustración de unos “huesos secos” (Ezequiel 37), pero específicamente la «Haftaráh Vayigash» (Yejezkel/Ezequiel 37:15-28), nos habla de “dos varas” (o palos); uno representa al reino de Yehudáh y el otro al reino de Yoséf (o Casa de Efrayim).

Esta hermosa Haftará del profeta Ezequiel trata de lo que sucederá en los tiempos del Mashíaj.

El profeta anteriormente había tenido una visión de ensayo de resurrección de muertos. Inmediatamente después empezó a profetizar lo que sucederá después de esa resurrección, cuando llegue el Mashíaj. Uno de los efectos fundamentales del Mashíaj es la Unión Total del Pueblo de Israel que por causa de su dispersión, se dividieron en muchísimos grupos con diferentes costumbres y leyes.

La relación de la Haftaráh con la Parasháh es evidente, ya que en esta parashá se menciona la unión de los hermanos con Yoséf. Probablemente también se explica en esta parasháh porque Binyamím se unió al reinado de Yehudáh; quizá por el hecho que Yehudáh entregó su vida por Binyamím, como lo vemos en esta Parashá Vayigash.

La fusión de los dos palos representa la unidad de los reinos que transpirarán durante la Era Mesiánica, con Mashiaj, un descendiente del rey David al frente de este imperio unificado. Hasta el día de hoy, la re-patriación de las tribus perdidas de Israel sigue siendo un componente del sueño de la redención final. “Que ocurra pronto y en nuestros días”; reza el pueblo judío. Yo a esta declaración digo ¡Amén!

José y Su Nuevo Nombre: Zafnat Panea

Por P.A. David Nesher

 Vayikra Far’oh shem-Yosef Tsofnat Paneaj vayiten-lo et-Osnat bat-Poti Fera kohen On le’ishah vayetse Yosef al-erets Mitsrayim.

Y Parhó llamó a Iosef “Tzafenat Paneaj”, [“Interpretador de mensajes crípticos”] y le dio por esposa a Asenat, hija de Poti Fera [Potifar], ministro de On. [Después], Iosef salió por la tierra de Egipto.”

(Bereshit/Génesis 41:45)

 

La civilización egipcia era tan antigua como el tiempo. Los egipcios eran descendientes de Mitzraim, uno de los nietos de Noé. El Faraón era conocido como el Rey de las Dos Tierras porque Egipto estaba dividido en dos grandes zonas: El Alto y el Bajo Egipto. La producción de trigo de esa nación era inmensa, tanto que siglos después se convertirá en el granero del imperio Romano. Estaba repleto de grandes matemáticos, arquitectos, músicos y las calles de sus ciudades rebosaban de mercaderes, malabaristas y muchas prostitutas. Un ejército de médicos mantenía a raya la malaria. Los científicos modernos desconocen que técnicas usaban o de qué medicamentos se valían pero eran bastante eficaces para combatir esa enfermedad. La magia era el pan nuestro de cada día al igual que las sectas esotéricas. Y allí estaba, el bisnieto de Abraham, descendiente de Sem, el hebreo Yoséf… el esclavo con el don divino de interpretar sueños. Allí estaba, de pie frente al hombre más poderoso del mundo que ellos conocían, el Parhó (Faraón), quien le daría una esposa y un nuevo nombre: Zafnat Panea (hbr. Tzafnat Panéaj)

Yoséf se casó con Osnat (Asenat), hija de Poti-Fera. Hay diversas opiniones sobre este Potifera; algunos intérpretes piensan que es el antiguo amo de Yoséf (Potifar), si así fuere, esta es la ironía del destino; Egipto era el país de las castas y de las jerarquías, de los faraones y los esclavos, donde toda mezcla sanguínea con seres de inferior rango eran repudiados. Ahora el gran cortesano de Egipto, Poti-Fera debía entregar a su propia hija al esclavo hebreo. Por otra parte, la mujer de Potifar entregará a su hija al hombre que ella deseaba para sí, y deberá elevar al hombre a quien envió a una tenebrosa prisión. En síntesis, las ruedas del destino giran prontas y misteriosamente, y todo lo absurdo empieza a acontecer. De este modo, el siervo se convierte en amo, y el amo se prosterna ante el siervo.

También encuentro honesto contarles que debido a que a los rabinos no les gusta el hecho de que Yoséf tuviera una novia gentil, entonces aplican una leyenda que dice que Asenat era realmente la hija de Dina y Siquem. Ellos enseñan que ella fue expulsada de la casa de Yaakov avinu,  abandonada en la frontera de Egipto, y entonces, supuestamente fue adoptada por Potifera sacerdote de On y su esposa, para finalmente casarse providencialmente con Yosef.

Desde el momento en que Yoséf subió al poder, se propuso desarraigar el mal social y convencer a los egipcios de que llevasen una vida moral más sana y más pura.

YOSÉF ES TZAFENAT PANEAJ

Tzafnat Panéaj” (צָפְנַת פַּעְנֵּ ח) Es el nombre que Faraón dio a Yoséf al ungirlo como gobernador de Egipto. Esto de cambiar el nombre corresponde a una costumbre de la nobleza egipcia y, a veces también a la usanza hebrea (ver Núm 13: 16).

No es un nombre importante, sin embargo, se le dio con el propósito de distinguirlo a causa de su especial don.

Para Faraón el título quiere significar “revelador de cosas ocultas”, o “el que descifra misterios”.

Según Rashí y Flavio Josefo, el nombre Tzafnat Panéaj significa “revelador de misterios”. Tzafnat podría derivar de la raíz tzafán, que significa “esconder”, “ocultar”. La versión LXX (Setenta) y la versión Copta tradujo este nombre como “salvador del mundo”.

Este cambio de nombre tuvo su importancia en el posterior desarrollo de nuestra historia ya que contribuyó a disimular la identidad de Yoséf cuando sus hermanos llegaron a Egipto.

Para algunos judíos, el significado viene a ser: “¿Quién es capaz de descifrar lo que hay oculto tras esta máscara?

Lo más probable es que el significado del nombre sea “Dios habla y vive“, refiriéndose a la Palabra de Dios viniendo a través de Yoséf, asegurando la preservación del país, por medio de métodos celestiales. Todo esto porque Yoséf demostró con su vida que Dios vive y habla y que sería la salvación de Egipto, de Israel y las naciones vecinas. Con este nombre, el Parhó (Faraón) reconocía en Yoséf a un hombre que reflejo que Dios existe y quería salvar a la humanidad de toda destrucción que el caos ocasiona.

Hoy, para nosotros el mensaje es bien fuerte. Este mundo que esta por perecer necesita de cada uno de nosotros, los redimidos. Sí necesita de usted que ama la Torah, y es un hijo primogénito en Yeshúa. El mundo necesita que usted le refleje que hay un Dios que Vive y habla. El Eterno uso a Yoséf para salvarlos. Él también lo usará a usted si  acepta el desafío. Ese es su propósito de estar vivo aquí y ahora.

TIPOLOGÍA MESIÁNICA.

Así como Yoséf adquirió una identidad pagana (egipcia), Yeshúa por su parte fue secuestrado y desfigurado; se lo romanizó y luego cristianizó. La eclesiástica cristiana le dio un sobrenombre latino: “Jesucristo”. Pero todo esto no es más que un antifaz que le colocaron en su rostro para que no se le identifique como lo que es, un hijo de Israel que observó la Torah y que llegó a ser reconocido como Mashíaj por millares de su nación, durante los dos primeros siglos de la Era Común.

¿Significará esto que nuestros hermanos yehudim (judíos) de nuestra época podrán descifrar lo que “hay oculto tras la máscara” del nazareno Yeshúa? En un primer momento, los hermanos de Yoséf, estando aún frente a él, no lograron reconocerlo; sin embargo, fue hasta la segunda entrevista que les fue revelada la identidad de su hermano.