rabinos famosos

Dar la Medicina antes de la Enfermedad

Estudios del rabino Avraham Greenbaum

La larga primera sección de nuestra Parasha de KI TISÁ (toda la primera aliyá de la lectura de la Torá en la sinagoga, hasta Ex. 31:18) comienza con una serie de mandamientos que concluyen el relato del Santuario, sus recipientes y los servicios diarios de sus sacerdotes ministrantes.

Luego, con una reiteración y ampliación del Cuarto Mandamiento, el Sábado, su gravedad (la violación se castiga con la muerte) y su santidad como signo eterno entre Dios e Israel, los Cuarenta Días de Moisés en el Monte Sinaí tras la entrega de los Diez Mandamientos llegan a su fin. Dios le entrega las Dos Tablas del Testimonio, pero cuando se prepara para bajar de la montaña de vuelta al pueblo, Dios le dice que lo peor acaba de suceder: el pueblo ya había violado el Pacto al hacer un ídolo de fundición.

Incluso antes de que ocurriera el pecado, los mandamientos con los que se abre KI TISÁ proporcionan precisamente el remedio para la enfermedad que se avecinaba, que estaba arraigada en las oscuras profundidades de la lujuria y el deseo material egoísta.

El Santuario en su conjunto es un remedio para el ansia material y el ansia de riqueza. Esto es particularmente cierto en el caso de la mitzvah con la que se abre la parasha que cada israelita debía aportar para el Santuario y para la compra de los sacrificios diarios a fin de poner comida en la «mesa» de la Casa de Dios, el Altar. El medio shekel simboliza la caridad y la voluntad de dar, en contraposición al deseo egoísta de adquirir y consumir. El MEDIO SHEKEL es el remedio para el apetito por la riqueza material en sí misma.

Cuando Dios habló a Moisés, «le mostró una especie de moneda de fuego, del peso de medio shekel» y le dijo: «Esto darán todos los que pasen por la cuenta: medio siclo» (Ex. 30:13 y Rashi allí). Esta moneda de medio siclo, que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en el Santuario y su mantenimiento, era el remedio para la lujuria material y el apetito de riqueza. Todos debían unirse y ser socios en una empresa que elevaba la riqueza material -los más finos recipientes de oro, plata y cobre, las telas más finas, los animales más selectos, la harina, el aceite, el vino y las especias- incorporándolos al culto del Único Dios.

Aquí es donde la exhibición de la riqueza es realmente adecuada, un lugar donde cada uno puede sentirse justamente orgulloso de tener una parte. Tener una parte conjunta con todos los demás en el tesoro nacional, el Templo, mantener los ojos enfocados en sus espléndidas vasijas de oro y sus mensajes implícitos son la medicina para el deseo egoísta de la riqueza por su propio bien.

Las diferencias en la riqueza y los bienes no tenían importancia en este impuesto anual de medio siclo que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en la empresa del Templo.

El rico no podía dar más ni el pobre menos. Las almas no pueden ser cuantificadas y contadas; cada alma tiene su propio significado único que sería violado al tratar de cuantificarla o asignarle un número. Lo que cuenta es que cada persona añade su propio SER y VOLUNTAD, y está dispuesta a desempeñar su papel pagando el «impuesto sobre la cabeza» y «emitiendo un voto«.

Los números y la riqueza no cuentan a los ojos de Dios. Lo que cuenta es la VOLUNTAD de cada persona para hacer una contribución, para tener una parte igual con todos los demás, sin orgullo y sin vergüenza, en ser parte del todo, alimentando el Altar y trayendo el fuego de la presencia de D’os al mundo.

Rabino Avraham Greenbaum

Una Obra Revolucionaria de la Astronomía: El Calendario Hebreo corregido

Por Irving Gatell

El Calendario Hebreo es una de las obras de ingeniería astronómica más avanzadas que hay, ya que se basa en una profunda comprensión de la relación entre los ciclos solares y lunares.

Dicho equilibrio entre ambos ciclos es obligatorio porque la Torá establece (Génesis 1:14-16) que “los días, las estaciones y los años” tendrían que medirse por medio de las dos lumbreras: la mayor, que gobierna el día (es decir, el Sol), y la menor, que gobierna la noche (es decir, la luna).

En plena coherencia con ello, el Calendario Hebreo siempre se basó en dos parámetros muy sencillos: los inicios de mes se marcan con los ciclos lunares (concretamente, con la aparición de la Luna Nueva), y la festividad de Pésaj (Pascua) se celebra en la temporada de Aviv (primavera; específicamente, se refiere al momento en el que ya maduró la cosecha de cebada).

Para entenderlo mejor, comparemos este equilibrio del Calendario Hebreo entre los ciclos solares y lunares, con lo que sucede en los calendarios islámico y gregoriano. En el calendario del Islam, la norma es estrictamente lunar. El Sol no cuenta para determinar absolutamente nada. Por ello, los doce meses del año alternan su duración entre 29 y 30 días (porque el ciclo lunar dura, en promedio, 29.56 días, de tal modo que dos meses tienen un total de 59 días), lo que nos da un total de 354 días al año. En consecuencia, cada tres años el calendario islámico lunar tiene un mes más que el calendario gregoriano solar; por lo tanto, cada 36 años se habrán acumulado 12 meses extras, por lo que mientras que en el calendario Gregoriano habrán pasado 36 años, en el musulmán habrán pasado 37.

En el otro extremo, el hecho de que el calendario solar usado por la cultura occidental (conocido como Gregoriano) no use a la luna como referente para absolutamente nada, hace que los inicios de mes (1 de Enero, 1 de Febrero, etcétera) no tengan ninguna relación con el ciclo lunar.

El Calendario Hebreo es un punto intermedio entre ambas situaciones. Los meses comienan con la Luna Nueva, pero hay que cerciorarse de que la Pascua se celebre en primavera. Si sólo se usara el cómputo del ciclo lunar, pasaría lo mismo que con el calendario islámico: años de 354 días que provocarían que, apenas en 3 años, la Pascua se hubiese desfazado en por lo menos 33 días, con el riesgo de celebrarse en invierno. A más tardar en 12 años, la Pascua se estaría celebrando en otoño, y así sucesivamente.

¿Cómo se arreglaba esto en la antigüedad? De un modo simple, aunque poco eficiente: por observación. Las autoridades judías tenían a personas encargadas de corroborar que el primer filo de la Luna Creciente había aparecido en el cielo para declarar el inicio de cada mes. Cuando llegaba la Pascua, lo único que había que corroborar es que la cebada estuviese madura. Si la diferencia promedio de 11 días entre el año lunar y el año solar ya había provocado el desfase estacional, y se cumplían 12 meses desde la última Pascua pero aún no había madurado la cebada, simplemente se decretaba que había que esperar un mes más. De ese modo, cada cuatro años en promedio, una Pascua se celebraba 13 meses después que la otra.

Por supuesto, el conteo basado en la observación tiene sus límites, porque puede ser afectado por muchos factores. El más simple en este caso sería un cielo nublado que no permita ver en qué momento aparece el primer filo de la Luna Creciente. Dicha situación se vuelve la norma en las temporadas de lluvias. Otros factores más complejos hacían del asunto algo todavía más difícil: una invasión enemiga que destruyera las cosechas de cereales y luego no se tuviera modo de saber si estas ya habrían madurado o no, o comunidades judías viviendo aisladas en el exilio en un país lejano, sin saber si la Luna Creciente ya se podía ver en la tierra de Israel, o si la cebada ya había madurado.

Por ello, como en todos los sistemas calendáricos, poco a poco se dejó de usar el sistema de observación y se pasó a usar el del cálculo astronómico.

Al respecto hay un curioso mito, surgido de la incomprensión de muchas personas sobre cómo funciona la ciencia astronómica: se cree que hacia el año 358 EC, Hillel II “cambió el Calendario Hebreo”. Eso es falso. Hillel II no introdujo ningún cambio, porque los meses inician en la Luna Nueva y la Pascua se celebra en primavera, exactamente igual que hace miles de años.

Lo que –se supone– introdujo Hillel II fue el sistema de cómputo astronómico para que todos los judíos, sin importar en dónde vivieran ni que circunstancias meteorológicas tuvieran, pudiesen saber sin problemas cuándo serían los inicios de mes, y cuándo habría que celebrar la Pascua, el Yom Terúah (Rosh Hashaná) y el Yom Kippur, sin riesgo de cometer errores.

Esta suposición asume, además, que Hillel II aprovechó lo mejor de la ciencia astronómica de su tiempo, y diseñó un cálculo basado en el llamado Ciclo Metónico. Metón de Atenas (nacido hacia el año 460 AEC) fue quien estableció los cálculos para determinar que cada 19 años, la Luna se encuentra prácticamente en el mismo punto en relación al Sol y la Tierra, salvo por una diferencia de dos horas (que, en este tipo de casos, es algo ínfimo). Hillel II habría tomado esta información para diseñar un sistema que permitiese, sin margen de error posible, hacer los cálculos calendáricos exactos para las necesidades teóricas y religiosas del Calendario Hebreo.

De ese modo, se determinó que cada 19 años se agregarían meses extras en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 del ciclo. A estos años se les llama “embolismales”, término que equivale a “bisiestos”.

Dicho ajuste no es suficiente para que las Lunas Nuevas correspondan perfectamente a los inicios de mes. Por ello, Hillel II estableció una normatividad secuenciada para agregar o quitar un día en determinados momentos del año. Esa es la razón por la que, por ejemplo, el mes de Jeshván puede tener 29 o 30 días, dependiendo del año.

De ese modo, el año hebreo puede tener 354 días o 384 días, dependiendo si es normal o embolismal (es decir, con 12 o 13 meses). Pero si además corresponde agregar o quitar un día, puede tener 353 o 355 en los años normales, o 383 y 385 en los embolismales.

Ingeniería astronómica de lo más elevado. Gracias a este Calendario Hebreo “corregido”, podemos prever con cuanta anticipación queramos qué años van a ser embolismales, en qué años se va a agregar o quitar un día, con la garantía de que los inicios de mes siempre se van a celebrar en el momento de la Luna Nueva, y que la Pascua siempre va a celebrarse después de la maduración de la cebada. Es decir: funciona exactamente igual que en la antigüedad; la diferencia es que ahora entendemos cómo funciona la relación entre la Tierra, la Luna y el Sol.

Pero hay una serie de datos que han salido a la luz últimamente, y que nos obligan a reconsiderar muchas de nuestras creencias respecto al Calendario Hebreo Corregido y el papel que Hillel II jugó en dicha corrección. Estos replanteamientos han sido explicados en las investigaciones de Richard Fiedler.

Lo primero que Fiedler nos señala es que Hillel II señaló, según el Talmud, que el sistema de 19 años que usó para sistematizar el cálculo astronómico del Calendario Hebreo “lo aprendió de sus padres”.

¿Es esto posible? Hoy sabemos que sí. Los estudios de Richard Parker y Waldo Dubberstein de varias tabletas de arcilla recuperadas en Babilonia han demostrado que, hacia inicios del siglo V, los babilonios ya usaban el ciclo de 19 años usado posteriormente por Hillel II. Es decir: ya aplicaban la noción de agregar un mes extra específicamente en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 para empatar 19 años lunares con 19 años solares. Entonces, desde esta óptica Hillel II no habría diseñado este sistema. Realmente lo habría aprendido de sus ancestros y se habría limitado a aplicarlo al Calendario Hebreo.

Por cierto: los babilonios ya usaban el sistema hacia el año 490 AEC. Metón de Atenas nació hacia el año 460 AEC. Eso significa que Metón tampoco habría sido el verdadero descubridor del Ciclo Metónico. Los babilonios se le adelantaron.

Pero hay más. Fiedler se preguntó si dicho sistema de cálculo astronómico sólo empezó a usarse en el Judaísmo desde las épocas de Hillel II (siglo IV EC), o antes. Y la respuesta la halló en el propio calendario.

Según la Guemará, el mes lunar tiene una duración de 29 días, 12 horas y 793 halakim. Los “halakim” son la medida temporal que se usaba en las antiguas culturas semíticas en lugar de nuestros modernos “segundos”. Según los conocimientos astronómicos antiguos, una hora tiene 1,080 halakim. Si tomamos en cuenta que una hora tiene 3,600 segundos, entonces un halakim equivale a un poco más de 3 segundos.

Fiedler entendió algo tan simple como lógico, pero que puede pasar desapercibido fácilmente: en el momento en que un grupo de sabios judíos debió iniciar con la aplicación del sistema “corregido” del Calendario (es decir: ciclos de 19 años, años embolismales en 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19, y ciclos lunares medidos en 29 días, 12 horas y 793 halakim), debió iniciarse con una “cuenta cero”.

¿A qué me refiero con esto? Primero, a que había que escoger un punto en donde comenzar la cuenta. Es decir, un momento donde comenzaran AL MISMO TIEMPO el halak número 1, la hora número 1, el día número 1, y el mes número 1, del ciclo de 19 años. Obviamente, no me refiero al inicio de la Creación (ese es otro tema); me refiero al inicio del uso del sistema calendárico corregido y basado en el cálculo astronómico.

¿Qué evento podía ser lo suficientemente relevante para marcar ese inicio? Obviamente, no podía ser simplemente cualquier día. Para efectos de que todo el sistema cuadre adecuadamente con sus objetivos de predicción calendárica, el inicio es Rosh Hashaná: la Luna Nueva de Tishrei.

La Luna Nueva es el momento en el que hay una conjunción entre la Tierra, el Sol y la Luna. Es decir: están alineados de tal modo que la sombra de la Tierra cubre por completo a la Luna y esta no es visible. Cuando dicha conjunción se rompe, aparece el primer filo de la Luna Creciente.

¿Cuánto tiempo pasa entre la conjunción de la Luna Nueva y la aparición de la Luna Creciente? Es variable. En promedio, los cálculos indican que unas 32 horas, si bien se han dado ocasiones en que ha sido mucho menor el lapso. Lo menos que se tiene registrado son 9 horas.

Esto tiene una implicación interesante: nos ayuda a determinar cuándo pudo ocurrir un punto cero en la cuenta de los años, los meses, los días, las horas y los halakim. Es decir, cuándo pudo iniciar la aplicación del Calendario Hebreo Corregido.

La conjunción es imposible de observar, debido a que por la sombra de la Tierra, la Luna es absolutamente invisible. Pero lo que se puede observar es la aparición del primer filo de la Luna (que en hebreo se llama MOLAD). ¿En qué momento podría tratarse de un punto cero? En el que la puesta de Sol con la que inicia algún mes coincide con la aparición del Molad de la Luna Nueva. Ese es el único momento del año en el que tiene sentido comenzar a contar “hekal número 1, hora número 1, mes número 1, año número 1” del ciclo de 19 años.

Pero las cantidades no son múltiplos exactos entre sí. Es decir: 19 años después se comenzaría otra vez con un año número 1, un mes número 1 y una hora número 1, pero no con un hekal número 1. ¿Por qué? Porque el mes lunar tiene un sobrante de 793 hekalim. Por lo tanto, el ciclo completo de 19 años habría acumulado 157,807 hekalim. Por supuesto, hay que recordar que una hora tiene 1,080 hekalim, así que hay que seguir ajustando las cuentas.

Seis días exactos tienen 155,520 hekalim, mismos que –obviamente– estarían integrados en la cuenta de los 19 años. Así que sólo nos están sobrando 2,287 hekalim, que corresponden a dos horas y 127 hekalim.

Es decir: si X año el filo de la Luna Nueva apareció en el momento de la puesta de sol, 19 años después el filo de la Luna Nueva aparecerá un poco más de dos horas después de la puesta de Sol. Esos son los 2,287 hekalim de diferencia.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que el filo de la Luna Nueva vuelva a aparecer exactamente en el momento de la puesta de Sol? Fiedler se lanzó a hacer los cálculos gracias a toda la información astronómica que tenemos, y encontró que esto sucede sólo cada 2,096 años. Es decir: sólo cada 2,096 años se vuelve al punto cero de la cuenta y se empieza con el primer año, el primer mes, el primer día, la primera hora y el primer hekal del nuevo ciclo de 19 años.

A Fiedler no le costó trabajo seguir con sus cálculos. Simplemente, le bastó ubicar la puesta de Sol con la que empezó cada mes de cada año (algomuy laborioso, pero relativamente fácil de hacer hoy en día gracias a toda la información que tenemos), y medir la diferencia en hekalim que hubo con la aparición del primer filo de la Luna Creciente. Con esos datos en la mano, se lanzó hacia atrás en el tiempo para encontrar el momento en que aconteció la última cuenta cero. ¿Por qué? Porque ese sería el momento en el que se habría comenzado a usar el sistema de cálculo de Hillel II.

Pero lo que encontró fue desconcertante: la última vez que se comenzó la cuenta en un punto cero fue el jueves 23 de Marzo del año 1306. Es decir, casi mil años después de Hillel II. La fecha anterior que corresponde a un punto cero corresponde al viernes 16 de Julio del año 791 AEC; y la anterior corresponde al lunes 9 de Noviembre del 2887 AEC.

Las fechas primera y tercera están descartadas. En el año 1306 los judíos teníamos casi mil años –por lo menos y hasta donde se sabía– de estar usando el sistema corregido de Hillel II. Y en el año 2887 AEC, los Sumerios apenas estaban desarrollando la primera cultura mesopotámica y faltaba mucho para la aparición de los Hebreos.

Luego entonces, no hay alternativas: el sistema corregido que usa el Calendario Hebreo se comenzó a usar el viernes 16 de Julio del año 791 AEC, año en el que el reino de Samaria era gobernado por Joás de Samaria (no confundir con Joás de Judá), y en Jerusalén reinaba Amasías (el hijo de Joás de Judá).

Tiene mucha lógica por dos razones históricas: si bien la cuenta cero puede empezar cualquier día, resulta más verosímil que haya comenzado un viernes al ponerse el Sol, porque es el inicio del Shabat, el día más significativo para los judíos.

Y el otro detalle es que durante el reinado de Joás de Judá (835-796 AEC) se llevó a cabo una profunda revolución religiosa que, a juicio de muchos historiadores, fue la que definió el perfil histórico que, hasta la fecha, es la esencia del Judaísmo. Entonces no es de extrañar que Joás hubiese comenzado con los preparativos para llevar esa reforma al Calendario, pero que estos sólo estuvieran listos hasta cinco años después de su muerte.

Lo interesante es esto: los babilonios comenzaron a usar el sistema de 19 años con meses añadidos en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 hacia el año 490 AEC. La evidencia recuperada por Fiedler demuestra que en el antiguo Israel el uso de este sistema calendárico comenzó tres siglos antes. Tomando en cuenta que los babilonios conquistaron Judea en el año 587 AEC, resulta notable que casi un siglo después ya estuvieran usando el mismo sistema.

Entonces, no fue Israel quien aprendió de Babilonia el modo de organizar los años lunares en ciclos de 19 años, con todos sus sofisticados detalles. Fue al revés: los Babilonios lo aprendieron de los antiguos israelitas.

Por supuesto, la propuesta de Fiedler es controversial, pero tiene un punto a favor que, personalmente, me parece contundente: astronómicamente hablando, sus cálculos para las fechas en las que comienzan lo que podemos llamar “cuentas cero” son correctos. Y una cuenta cero es, por definición, el único momento donde tiene lógica el inicio del conteo.

Por lo tanto, la única posibilidad de imaginar a un grupo de judíos diciendo “vamos a empezar a contar los ciclos de 19 años el próximo Shabat, porque ese día el Moled de la Luna coincidirá con la puesta de Sol”, fue un viernes 16 de Julio del año 791 AEC.

Eso significaría un par de cosas, por lo menos: el sistema que rige al Calendario Hebreo no se inventó en Babilonia. Se inventó en Israel. Y, por lo menos desde entonces, seguimos contando correctamente la secuencia de seis días de trabajo y uno de reposo.

Las ordenanzas de la Torá están cumplidas: usamos las luminarias –ambas– para contar los días, los meses y los años.

Y la promesa es fiel: el Shabat ha guardado a Israel.


Fuente: Enlace Judío


Bitácora Relacionada:

Historia y transición de un Calendario Bíblico al Calendario Judío moderno

Introducción.

Generalmente se cree que el calendario  Bíblico es igual al calendario Judío  de hoy. También, se suele creer que la transición del calendario Bíblico al calendario Judío fue algo espontáneo, introducido por Hillel II en el año 358 o 359 de la E.C.

Ahora bien, al leer la Biblia, en la Torah, Yahvéh Dios nos enseña las características y normas de Su calendario, sin embargo, en los libros históricos y los profetas podemos fácilmente ver que surgieron  variaciones de esto, como por ejemplo, nombrar los meses según las deidades de Canaán y Babilonia (Tammuz), o establecer el comienzo del año civil en Tishri,  práctica de la cual se desconoce la fecha en que fue adoptada, pero  que sí se conoce que era la costumbre de  las naciones que rodeaban a Israel. En el Mishná a esto se le da un sentido más espiritual «Divino» y deja de ser algo negativo (santificación de una costumbre), lo cual  puede parecer algo menor y no tan importante, no obstante, la Torah nos advierte al respecto en Ex 23:24; Lev 20:23; y Deut 18:9, al instruirnos a no adoptar las prácticas, tradiciones  o costumbres de las naciones, y en Deut 4:2, al mandarnos no agregar ni disminuir de los mandamientos de «Esta Torah».

El objetivo de este estudio es, de este modo, exponer textos Talmúdicos que nos permitirán conocer la historia de la evolución del Calendario Bíblico basado en la observancia, hacia un calendario Rabínico Calculado  basado en la luna en conjunción, que es el que se suele emplear actualmente. El calendario judío moderno está basado en el Calendario  de Tiberias y     Hillel II,   introducido en el tiempo de la Mishná  hasta alrededor del año   420 E.C. 

Calendario Bíblico: ​»Recordatorio y Resumen»

De manera resumida, el calendario Bíblico se guía principalmente por las luminarias de los cielos, como el sol, la luna y las estrellas (Gen 1:15). En él los meses tienen una duración entre 29 a 30 días, basado en la observancia de la Luna Nueva «Jodesh», según Ex 12:2. De igual modo, el año Bíblico comienza con la primera Luna Nueva después que la cebada es hallada en  Israel y está  «Aviv» (estado de madurez que indica que está lista para ser cosechada y ofrendada en el Templo durante la Fiesta de Los Panes sin Levadura) según Ex 9:31; Lev 23:1; Ex 12:2 y Deut 16:1. Y finalmente, las Fiestas Bíblicas son establecidas por la observancia de la Luna Nueva «Jodesh» de acuerdo a Salmos 104:19.

Estas señales eran fácilmente vistas y conocidas por el antiguo pueblo de Israel, ya que era una sociedad agrícola que dependía de las fases lunares para sus cosechas, y en ella el trabajo mismo  los volvía conscientes  de su entorno, especialmente en cuanto al estado de sus cosechas.

1 Samuel 20:5 dice:
«Y David respondió a Yonatán: he aquí mañana es luna nueva (jodesh) y debo sentarme a comer con el rey (…)»

[1 Samuel 20:18 y 2 Reyes 4:23 comparten historias similares.
]

Lo que podemos inferir de estos pasajes bíblicos, es que  tanto David, Yonatan y la mujer Sunamita  -es decir, un pastor de ovejas y futuro rey, un guerrero e hijo del rey y una mujer en tiempos bíblicos- podían saber cuándo era el comienzo del mes, «la luna nueva», sin necesidad de un calendario calculado, de la declaración del Sanhedrín o de leyes rabínicas, sino que únicamente por las enseñanzas bíblicas respecto a la observancia de la luna creciente. Ahora, ¿Cómo podían saber que el día siguiente era día de Luna Nueva? Como es conocido, el ciclo lunar dura entre 29 a 30 días, si la luna no es vista el día 29, ésta debía ser vista sin falta el día 30, por lo cual debemos entender que cuando David dijo: «Mañana es día de Luna Nueva«, ese día debió haber sido día 29, en el cual la luna no había sido vista, de modo que se daba por entendido que el día siguiente sería el día de luna nueva, el comienzo del mes.

El Calendario por Observación: ​»Comunicaciones por fuego»

No es conocido con exactitud cuándo el Sanhedrín comenzó a tener autoridad sobre el calendario  Bíblico, pero el Calendario  por Observación fue establecido por los rabinos en el periodo de la Mishná, antes del segundo siglo.

Éste consistía  en el testimonio de testigos que veían la luna nueva y en la declaración de la corte del Sanhedrín. Existe clara evidencia de que Rosh HaShanna (Yom Teruah) y Yom Kippur podían caer en cualquier día de la semana. Cuando la luna era vista y era declarada por el Sanhedrín, «Santificada», fuegos eran encendido sobre los montes para comunicar a los israelitas en la diáspora hasta Babilonia. Así, los judíos que vivían cerca del los caminos podían ver las señales y guardar los días festivos  en sus tiempos señalados, pero los que vivían lejos y no tenían acceso a esta información  tenían que basarse en un calendario empírico de 29 a 30 días. Por la inseguridad que esto acarreaba, se observaba un día extra por cada festividad, y siempre con la preocupación de estar desfasados por un mes.


Mishna Shabbat XV,3 y 19 Manakhot XI, 7 y 9.
Tosefta Arakhim I:8
B. Sanhedrin 11b y Sanhedrin 18d – Tosefta Sanhedrin II:6
Rosh Hashanna  22b-23a y Rosh Hashanna II, 5, 8, 9


Comunicación via mensajeros

En la Mishna Rosh Hashanna II,2 nos dice que los samaritanos encendían fuegos cuando no era apropiado, con el fin de frustrar la comunicación del calendario. Como consecuencia, era necesario un cambio radical en la forma de comunicar a los exiliados la progresión del mismo.

Rabbi Judah, el Patriarca, suprimió las comunicaciones por fuego, lo cual obligó a los dispersos en Babilonia a adoptar el principio de los «dos días festivos», y también con ocasión de esto, se volvió una regla tener Elul, y probablemente Adar, como meses defectivos (de 29 días), para que así los judíos en la diáspora pudieran celebrar las fiestas junto con los que permanecían en la Tierra de Israel.


Mishna  Rosh Hashanna IV,a  Y Rosh Hashanna II: 1,5  -8a
B Rosh Hashanna 19b     ,  Y Sanhedrin I,2, 18d

Transición de un Calendario Empírico al Calendario Calculado

La clasificación cronológica de los siguientes pasajes Talmúdicos a continuación muestran que la transición del calendario empírico a un calendario calculado fue algo más progresivo que el simple establecimiento de una ley espontánea y drástica como suele creerse. Podremos ver  que antes de la institución del calendario Hillel en el año 359 E.C. una versión de un calendario pre calculado ya existía, y que éste era comunicado a Babilonia alrededor del año 325 E.C. Es  más, incluso antes del 325 E.C., el comité de Tiberias usó cálculos y estableció reglas para establecer el comienzo de cada mes (Neomenia) conforme a la tradición rabínica y observancias empíricas.

  • Antes del año 210 E.C. ​

​Durante la vida de Rabbi ha-Nasi, el Sanhedrín  se tornó más tolerante en examinar los testigos de la luna nueva, y a la vez se volvió más flexible al momento de declarar la luna nueva. Por ejemplo, en Babli Rosh Hashanna 25b, Rabbi envió a Rabbi Hiya a santificar la luna nueva de Tishri, aunque era muy evidente que la luna creciente aún no había sido vista. Los testigos estaban obviamente equivocados, pero rabba Ha-Nasi y Rabbi Hiya lo aceptaron para respetar la regla de Elul y Adar, que indicaba que estos meses debían ser defectivos (29 días).
El supuesto propósito de esta regla era ayudar a quienes estaban en la diáspora a observar los días festivos en el mismo día que los habitantes en la tierra de Israel, especialmente el día de Yom kippur, para no tener dos días de ayuno. 


B. Rosh Hashanna 25a
Elul B Rosh Hashanna 19b,  Y Sanhedrin 1:2  18d  Adar Sanhedrin.


  •  Desde 210 E.C. hasta (entre) 300-305 E.C.​

​Hasta el liderazgo  de Rabbi Johannan, el calendario era semi empírico, pero principalmente basado en la observancia. Sin embargo, Rab Johannan introdujo una nueva regla para evitar que yom kippur cayera en un día viernes o domingo: El primer día de Tishri no podía caer día miércoles ni viernes.

Babli Rosh Hashanna 20a:
Cuando Ulle llegó a Babilonia, él dijo que Elul había sido completo (30 días) Ulle dijo: nuestros colegas de Babilonia saben qué  placer les estamos haciendo [por tomar las medidas necesarias para prevenir que yom kippur ocurra cerca de un shabbat].

Antes de este tiempo, cualquier día de la semana podía ser Rosh Hashanna. Ahora miércoles y viernes no podían ser el día de la Luna Nueva, requiriendo por tanto manipulaciones del  testimonio de los testigos.

Babli Rosh Hashanna 20a continúa diciendo:
Rabbi Judah II envió mensajeros a Rabbi Ami diciendo: deben saber que durante todos  estos años de su reinado, Rabbi Yohannan nos enseñó a intimidar a los testigos en el caso de una Luna Nueva que ha sido vista en el tiempo apropiado para testificar que la han visto, incluso si no la hubieran visto.


Mishna Shabbat 15:3 y 19:5.   Mishna Menahot 11:7 y 11:9
ver tambien Babli Sukkah 43b.   El comentario de Maimonades en Menahot 11:7 
Kidush le.Tsorekh


  • Takanah de agregar un día extra festivo

Otra decisión de Rab Yohannan fue obligar a las áreas más lejanas, a las cuales los mensajeros no podían llegar por los días de viaje, a guardar un día extra en las festividades.

B ta´anit 28b y B Erakhim 10a:
Leemos el Hallel compledo por 18 días al año, 8 días en Sukkot, 8 días en Januca, el primer día de Pesah y el día de Shavuot. En la diáspora lo leemos por 21 días, 9 días en Sukkot, 8 días en Januca, los dos primeros días de Pesah y los dos días de Shavuot.

Rabi Yosef en Yerushalami Erubim 3 dice:
Aunque te envío la orden de los festivales, no cambies las costumbres de tus ancestros.

Babli Beitzah 4b dice:
Y ahora, cuando conocemos el arreglo de la luna ¿Por qué estamos observando dos días festivos? Porque enviaron de la Tierra de Israel la siguiente orden. Ten cuidado en mantener las costumbres de tus antepasados, podría pasar que las autoridades promulguen leyes incorrectas en contra de los judíos y podrías estar equivocado si solo observas un día.

  •  Desde el año  300 hasta 323

​Rabbi Simon Yerushalam Sukkah 4:5 dice :
Rabbi Simon ordenó a aquellos a cargo de las calculaciones (Demachasvin). Pongan cuidado de no poner Rosh Hashanna en Shabbat o Hoshanna Rabbah en Shabbat. Pero si están apretados entonces pongan Rosh Hashanna en Shabbat, pero no pongan Hoshanna Rabba en Shabbat.

Se estima que esta ordenanza rabínica, o «Takanah», tomó forma entre 300-309 E.C. La palabra «Demachasvin» muestra que el calendario Empírico o semi empírico del momento avanzaba rápidamente a ser un calendario más calculado,  tomando prioridad el arreglo de la Neomenia (Comienzo del mes, luna nueva). Incluso si el formalismo de la luna nueva y los testigos y la santificación fueran organizados, el comienzo del mes dependía casi completamente en la decisión de la corte del Sanhedrín.

  • Entre el año 323-325 E.C.


Bar Hedya en Babli Sukkah 43b encontramos:
Cuando Bar Hedya volvió a Babilonia le dijo que Hoshanna Rabbah no ocurriría en Shabbat.

*De Babli Berahot 56b-Sabemos que bar Hadya volvió a Babilonia cuando Rav Yosef seguía con vida, por lo cual sabemos que esto fue alrededor del año 323 E.C.

Era de Rabbah y Rav Yosef. Babli Sukkah 43b continúa:
Nosotros, [los de Babilonia] no conocemos el arreglo de las lunas, ellos [los que habitan en Israel] que conocen el arreglo de la luna….

Lo que podemos ver hasta el momento, basado en estos últimos pasajes, es que la información del calendario calculado cada vez se hacía más conocida, siendo transmitida a los que habitaban en Babilonia, sin embargo , aún no existía un calendario pre calculado oficial, pues al decir que no les era conocido el arreglo de la luna, quiere decir que ellos no sabían cuándo iba a ser el comienzo del mes, puesto que cada mes se estimaba una fecha probable de la luna nueva, además de moverla para evitar que Rosh Hashanna  (Yom teruah) o Yom kippur cayeran  en Yom Shabbat, y al enviar mensajeros , el anuncio llegaba después de 15 días de viaje.

Camino a la institucion del Calendario Hillel II 
​»Persecuciones» 

Rava-Babli Sanhedrin 12a dice:
Enviaron un mensaje a Rava:
Una pareja  venía de Requet, pero un águila los capturó. En sus manos habían cosas hechas en «luz» y ¿Qué eran estas? Púrpura. Por el mérito del Misericordioso y por sus propios méritos se escaparon a salvo, y la simiente de los leones de Nashon  deseaba establecer una venganza, pero ese Edomita no los permitía, sin embargo, los miembros de la asamblea se congregaban y establecían una venganza en el mes en el cual Aarón el sacerdote murió.

Este texto es claramente un código secreto, nos da la impresión de que habían problemas de comunicación entre Israel y los exiliados en Babilonia, lo cual puede estar conectado a las situaciones de guerra entre el imperio Romano y Persia.

Rava- Babli Hulin 101b dice:
Después de una discusión sin tener una conclusión convincente entre Abaye y Rava; Rava concluyó que había una persecución en Israel  [El Sanhedrín en la Tierra de Israel] y ellos le enviaron un mensaje codificado de que Yom Kippur de ese año ocurriría en Shabbat, luego cuando Rabin y los que viajaban volvieron a Babilonia, confirmaron la interpretación a Rava.

Babli Arachim 9b dice:
Rav Adda Bar Ahava dijo a Rava Aheim [Rav Meir] ¿Querían hacernos saber el conteo del nuevo mes? No, él nos quería enseñar que no es una obligación santificar los meses por observación.

Mishna Rosh Hashanna 3:1
Si todo Israel y la corte vieran la luna y los testigos fueran interrogados, pero la corte no tuvo tiempo (lo tardaron) para declararla «Santificada» antes que oscureciera, ese mes duraría 30 días.

Estas evidencias demuestran las primeras instancias de un calendario calculado establecido por las Leyes rabínicas y comunicado con mucha anticipación a los académicos de Babilonia, como también nos muestra la progresiva y lenta evolución del Calendario Judío Rabínico.

Institucion Calendario Hillel II

​El calendario Hillel en conexión con la institución del Calendario Judío solo es conocido a través de una única y lejana fuente rabínica; una respuesta de Rav Hay Gaon mencionado por Rav Avraham Bar Hiya (Sefer ha-ibbur libro 3 cap 7). Como hemos expuesto en este estudio, la evolución de un calendario empírico a un calendario calculado fue un proceso lento y progresivo, comenzando a mediados del tercer siglo hasta el comienzo del cuarto siglo. Esta «Institución Oficial» del calendario judío podría presentar el proceso final del cambio de  la Neomenia (arreglo del día de luna nueva), desde el día teórico  de la primera visibilidad de la luna, al día de la conjunción (Molad)  . El papel exacto de Hillel II en la institución del Calendario Calculado no es clara, podría haber sido limitada y reducida por el hecho de que era el Patriarca en la época de la institución. Lo que sí sabemos desde una perspectiva Rabínica, es que el calendario calculado fue necesario para preservar las Fiestas durante la diáspora, por causa de las persecuciones y de la desaparición del Sanhedrin (Maimonades Hilkhot Kiddush-ha Kadosh V:3)

Cambios post-Talmúdicos

De la carta de el Resh Galuta del año 835/836 E.C. Podemos ver que aún existían diferencias en las reglas del Molad (Luna en Conjución), entre otras. Como también existe evidencia que surgieron cambios en la duración del año, las horas del día, y la fijación de la luna.
Los detalles y reglas  de cálculo  desarrollados en este proceso no serán analizados en este estudio.


Aharon Heyman p.85 parte 3 cap. 4.
B Arakhim 9b   – Tambien ver  Edicion R´Nathan Amram, Salonique 1861
Ver Stern (2001) pg. 277-283
Carta de Resh Galuta Keviya  dr 835/836 E.C.


En Sumatoria
  • Hemos hecho un recordatorio de cómo era el Calendario Bíblico según la observancia de la Luna Nueva.
  • El Calendario bíblico comenzó    a tener variaciones al adoptar costumbres ajenas a Israel y a la instrucción de Dios.
  • Las señales de fuego fueron suprimidas por causa de la confusión creada por los samaritanos
  • El calendario del Sanhedrín Empírico era comunicado vía mensajeros a los exiliados en Babilonia.
  • La  transición del calendario rabínico empírico a un calendario calculado fue un proceso    lento  y    progresivo.
  • La institución oficial del Calendario Hillel fue una medida tomada como consecuencia de las persecuciones y de la desaparición del Sanhedrín, ya que no quedaba    nadie para informar el comienzo de cada mes.
  • Hemos aprendido  el origen y las razones de algunos Takanot  relacionados a las fiestas y el calendario.

Tomado de: Una Torah


Bitácora Relacionada:

Las tres D de Sucot: Tres herramientas para ser más felices.

por Rav Eliahu Heller

El judaísmo le da un gran énfasis a la alegría. De hecho, la festividad de Sucot gira en torno a este concepto. No sorprende que sea llamado “el tiempo de nuestra alegría”, un período en el que debemos sentirnos dichosos y agradecidos.

Estas son las tres D de Sucot para lograr una felicidad duradera.

1. Deja de perseguirla

En Sucot dejamos nuestros amplios y cómodos hogares para mudarnos a los frágiles confines de la sucá. La temperatura puede ser sumamente alta o baja, dependiendo de la parte del mundo en la que vivas. Los vientos pueden llevarse tu sucá en un instante. ¿Cómo puede ser que vivir tan expuestos e incómodos sea una parte tan importante de esta festividad de alegría?

Muchas personas cometen el error de pensar que cuanto más tengan y más cómodas estén, más felices serán. Creemos que si nos pasamos la vida persiguiendo la felicidad, la encontraremos. El judaísmo nos enseña que la dicha no tiene nada que ver con cuánto tengas o cuán cómoda sea tu vida. De hecho, si la persigues, nunca la encontrarás.

¿Qué es la felicidad y cómo la obtenemos?

En hebreo alegría se dice simjá, palabra que está relacionada directamente con tzemijá, o crecimiento. Felicidad es la experiencia placentera que resulta al realizar una tarea significativa en dirección a objetivos significativos.

Donde hay crecimiento, progreso o expansión significativo, puede haber felicidad.

En Sucot dejamos el mundo de las comodidades y nos sumergimos, en cambio, en un mundo de crecimiento. Pasamos estos siete días con Dios, cantando Sus alabanzas y deleitándonos en Su presencia. Compartimos comidas festivas con nuestros familiares y amigos, estudiando, riendo y recibiendo mucho los unos de los otros. Abandonamos nuestro interés en la comodidad para orientarnos hacia el crecimiento y nos vemos elevados a un mundo de dicha.

2. Detente y aprecia

Estamos demasiado ocupados. Corremos de una cosa a la siguiente, sintiendo que podríamos lograr mucho más.

La felicidad no depende sólo del crecimiento. Igualmente importante es elegir conscientemente valorar ese crecimiento y prestar atención al progreso logrado.

Vivir en el momento presente nos resulta difícil. En cambio a menudo vemos lo que no estamos haciendo o lo que podríamos hacer, negando aquello que estamos haciendo ahora mismo. Nos robamos la felicidad que tenemos delante nuestro en ese momento presente.

Me viene a la mente un alarmante refrán:

Primero me moría por terminar la secundaria y comenzar la universidad.

Después me moría por terminar la universidad y comenzar a trabajar.

Luego me moría esperando que mis hijos tuvieran la edad para comenzar a ir a la escuela, para poder volver a trabajar.

Luego me moría por jubilarme.

Ahora me estoy muriendo… y de repente comprendo que me olvidé de vivir.

No permitas que tus objetivos, sueños y ambiciones destruyan la belleza y la importancia de la vida que vives ahora.

En Sucot nos detenemos y reflexionamos sobre el crecimiento del año anterior y las emocionantes oportunidades del nuevo año. Fuimos bendecidos en gran medida, crecimos mucho y necesitamos tomarnos el tiempo para detenernos y apreciar todo eso. Sucot es ese tiempo.

3. Demuestra gratitud

Uno de los mayores obstáculos para lograr la felicidad es sentir que tenemos derecho a recibir todo. El hecho de sentir que nos merecemos lo que recibimos socava nuestro sentido de gratitud. En cambio, debemos fomentar la humildad para reconocer que todo lo que tenemos en la vida es una bendición de Dios. Tenemos que manifestar sincera gratitud por todas las bendiciones de nuestra vida.

En Sucot cantamos la versión especial, completa, de la plegaria Halel, agradeciéndole a Dios por todo lo que nos ha dado. Destinamos estos días para agradecerle a Dios y a todo lo que ha enriquecido nuestra vida.

Sucot es el momento para aprender la habilidad de la felicidad. No es algo que ocurre por sí sólo. En lugar de estar molesto por el clima, los insectos o lo que sea que te incomode, concéntrate en el crecimiento; detente, aprecia y demuestra gratitud. Estarás saboreando la dulzura de una vida feliz.


Tomado de: Aish Latino

¿Quién fue Rashi?

Rashi es un acrónimo de Rabbi Shlomo ben Yitzchak, también escrito como Rabbi Shlomo Yitzchaki. Nació el 22 de febrero de 1040 y murió el 13 de julio de 1105. Entonces, el rabino Shlomo Yitzchaki, conocido pues por el nombre derivado de sus iniciales: Rashi, es una de las figuras centrales del judaísmo medieval junto con Maimónides. Mientras este último es el gran referente de la Halajáh (códigos de conducta del judaísmo), Rashi lo es en la interpretación del texto bíblico.

Una Familia con Linaje Real y Cobertura Celestial

Natural de Troyes, Champagne, norte de la actual Francia, perteneció a una destacada familia ilustre de rabinos que tienen ascendencia a David Hamelej (el Rey David). Su padre, Rab Itzjak Ben Shlomò, descendía de Rabí Iojanàn Hasandlar, Tanà que a su vez desciende de Rabàn Gambliel, quien a su vez desciende de Hilel Hazaken, quien a su vez desciende de Iehoshafat Ben David Hamelej. Su madre Miriam era hermana de Rabí Shlomo Ben Itzjak (Rab de Maguncia, llamado Rabí Shlomò Hazaken y alumno de Rabenu Guershom) y también proveniente de familia rabínica que se relaciona genealógicamente con la familia de Rabí Iehuda Hajasid. Rashi a su vez seria el origen de una genealogía que incluiría los más grandes Rabanim de Ashkenaz (Rabenu Tam, Rashbam, RI Hazaken, Ravan, Rivan, Rosh, Tur, etc.)

Del padre Rabí Itzjak se cuenta que encontró un diamante de enorme valor, por el que fue perseguido por el clérigo local para que se lo venda para su iglesia, ante las reiteradas negativas el clérigo lo llevó a una embarcación y amenazó con arrojarlo de esta sino le vendía la preciada gema, ante lo cual Rabí Shlomò la lanzó al mar(o hizo que se resbaló con el mismo destino, según otros), al llegar a su casa se le presentó Eliahu Hanabi z”l quien le dijo: “HASHEM decretó que por haberte sacrificado por ÈL con un diamante que su función es brillar serás bendecido con un hijo que brillará para iluminar los ojos de Am Israel” (cabe destacar que Rabí Itzjak y su esposa eran grandes y no podían tener hijos).

También se cuenta de la madre de Rashi que al estar embarazada de él, caminando por las angostas callejuelas de Worms-Alemania (los padres de Rashi eran oriundos de Worms) se le abalanzó una enorme carreta y casi la aplasta de no ser por un milagro que le hizo HASHEM Itbaraj, la pared donde la madre se apretujó se hundió formando un hueco en esta (apreciable hasta el día de hoy en la pared del Ezrat Nashim del Beit Hakneset de Worms atribuible a Rashi).

Debido a este acontecimiento los padres de Rashi tuvieron que huir de Worms para que no la persigan a la madre por bruja. Se asentaron en Troyes-Francia que antiguamente era la capital de la región de la Champaña, región famosa por sus vinos. Antes del parto de Rashi se le presentó Eliahu Hanabi z” (el profeta Elías) al padre y le dijo: “tendrás un varón que llamarás Shlomò porque será dotado de la jojmàh de Shlomò Hamelej para iluminar a Am Israel, pero el día de su Brit Milà debes esperarme para yo sea el Sandak” El día de la Milà llegó pero Eliahu Hanabi no apareció, Rabí Itzjak se decidió esperarlo a pesar de que la gente se iba yendo, hasta que finalmente apareció al final del día, hizo de Sandak, habló un Dvar Torà en la Seudà sobre la Haftarà de Parshat Truma (Melajim 1 5:26- “y HASHEM dio Jojmà a Shlomò..”)

Una Peregrinación por el Camino de la Sabiduría divina.

Diversos tíos y primos suyos eran destacados eruditos, y muchos de ellos estaban al frente de importantes centros de estudio. Rashi fundó el suyo propio en su ciudad natal a los 30 años de edad, y pronto se llenó de alumnos debido al prestigio de erudito que alcanzó desde muy joven. Él fue parte de la última etapa de los llamados Gueonim, sabios judíos que terminaron de organizar el vastísimo conocimiento tradicional derivado del Talmud.

De acuerdo con la tradición, Rashi fue llevado primero a estudiar Torá por su padre el día de Shavuot, a la edad de 5 años. Su padre fue su principal maestro de la Torá hasta su muerte, cuando Rashi era aún muy joven.

Pero la época en la que le tocó vivir fue más que eso: Rashi conoció un momento esplendoroso del judaísmo que estaba próximo a verse profundamente afectado por la primera cruzada (1096) y sus crímenes contra las poblaciones judías. Dichos ataques fueron un duro golpe que reforzó los procesos de migración de las comunidades judías ubicadas entre Francia y Alemania, que poco a poco se trasladaron hacia Europa del Este.

Es decir, Rashi estuvo en la coyuntura cuyo resultado fue la conformación definitiva de lo que hoy conocemos como judaísmo ashkenazí. Era, además, la época en la que estas comunidades hicieron de un dialecto germánico primitivo su modo característico de hablar, con lo cual nació esa maravillosa lengua vernácula que hasta la fecha se conoce como ídish.

La importancia de Rashi como intérprete de la TaNaK ha impactado incluso fuera del judaísmo. Por medio de Nicolás de Lyra, la erudición de Rashi impactó incluso en Martín Lutero, y por medio de este reformador alemán en todo el protestantismo.

Su trabajo es tan básico para el estudio judío, que se dice que cuando estudiamos Torah debemos estudiar Rashi.

A la edad de 17 años se casó y poco después se fue a aprender en la Yeshivá del rabino Yaakov ben Yakar en Worms, volviendo a su esposa 3 veces al año, para los Yamim Noraim, Pésaj y Shavuot. A los 25 años, Rashí regresó a Troyes, para convertirse en rabino.

Cuando el rabino Yaakov murió en 1064, Rashi aprendizaje continuo en Worms para el otro año en la Yeshivá de su pariente, el rabino Isaac ben Eliezer Halevi, que también fue gran rabino de Worms.

Luego se trasladó a Maguncia, donde estudió con otro de sus parientes, el rabino Isaac ben Yehudá, el jefe rabino de Maguncia y uno de los sabios más importantes de la región de Lorena a caballo entre Francia y Alemania. Rabí Yehudà fue para Rashi su gran y principal maestro.  Lo llamaba ”Mori Hazaken”, “Rabenu” o “Rabí”. También escribe sobre él: “mi corazón, mi línea de pensamiento y mi comprensión provienen de él” y “era más sabio que todos los demás y aún así, se comportaba con una humildad extrema considerándose a si mismo nulo (limpiaba el Aron Hakodesh con su larga barba).

Profesores de Rashi eran estudiantes de Rabeinu Gershom y el Rabino Eliezer Hagadol. De sus maestros, Rashi absorbió las tradiciones orales relacionadas con el Talmud, ya que había sido transmitido durante siglos, así como una comprensión de la lógica exclusiva del Talmud y la forma de argumento.

Rashi tomó notas concisas y abundantes de lo que aprendió en la Yeshivá, la incorporación de este material en sus comentarios.

Como los rabinos aún no eran funcionarios pagados en este momento, Rashi también trabajó con su familia en los viñedos locales.

En 1070, fundó una yeshiváh donde enseñó a muchos discípulos, algunos de los cuales también se convertirían en destacados eruditos judíos. En 1096, Rashi fue testigo de la masacre de amigos y familiares a manos de los cruzados en camino a Tierra Santa.

Luego de ocho años de trabajo (a los 33 años de edad) termina su comentario a la Guemaràh y decide salir a un exilio voluntario para mostrarlo por Europa y ver su aceptación. Aunque en estos años de exilio Rashi trata de pasar desapercibido a costa de huir y deambular constantemente, el séptimo año es descubierto y agasajado por toda una comunidad, lo llaman “Morenu veRabenu” y le dispensan todo tipo de honores, Rashi ve en esto una señal de que su exilio debía terminar y vuelve finalmente a Troyes.

El comentario de Rashi a la Guemarà esta basado en las enseñanzas de sus maestros que se basan en lo recibido de Rabenu Guershom, pero dedicado a entender el Pshat de la Guemarà en forma concisa de una forma que contesta la mayoría de las preguntas que surgen de esta. Una de las tareas más arduas del comentario de Rashi fue revisar la versión correcta de la Guemarà que si bien ya lo había hecho Rabenu Guershom en su momento, debido a pequeños errores que encontró, tuvo que repetirla. Este comentario no se recopiló en vida de Rashi sino que estaba en muchos Kuntresim, por eso se lo llamaba el Baal Hakuntresim.

Rashi es uno de los Meforshim clásicos del judaísmo (comentaristas de la Biblia y el Talmud). Rashi escribió los primeros comentarios completos sobre el Tanaj y el Talmud. Las principales obras de Rashi son sus comentarios completos sobre la TaNak y el Talmud de Babilonia. Todas las ediciones del Talmud publicadas desde la década de 1520 han incluido los comentarios de Rashi en los márgenes. Se le considera el “padre” de todos los comentarios que siguieron en el Talmud, el Tosafot Baalei y del TaNaK.

Sus comentarios sobre las Sagradas Escrituras se han convertido en un elemento fundamental de la educación judía hasta el día de hoy; a menudo se les enseña al lado de la Torá cuando los estudiantes comienzan a aprender en yeshivot y escuelas judías. Aclamado por su capacidad para presentar el significado básico del texto de una manera concisa y lúcida, las apelaciones de Rashi a ambos eruditos y estudiantes que comienzan, y sus obras siguen siendo un elemento central de estudio judío contemporáneo.

Los comentarios de Rashi sobre la TaNak se basan en el texto masorético, una versión compilada por eruditos entre los siglos VII y X, en la que aclararon la pronunciación al establecer un sistema de notación vocal.

Al preparar la versión masorética, los eruditos también contaron el número de veces que aparecieron palabras particulares, presumiblemente en un esfuerzo por determinar el significado de esas palabras.

Además de sus comentarios, Rashi también produjo responsabilidades en una serie de preguntas legales judías, así como en escribir poesía devocional.

Muerte y entierro

Rashi murió el 13 de julio 1105 a los 65 años. Fue enterrado en Troyes; cinco años antes del nacimiento de ese otro gran sabio medieval, Maimónides. La ubicación aproximada del cementerio en el que fue enterrado se registró en Hadoros Seder, pero con el tiempo la ubicación del cementerio quedó en el olvido.

Un número de años, un profesor de la Sorbona descubierto un antiguo mapa que representa el sitio del cementerio, que ahora yacía en una plaza abierta en la ciudad de Troyes.

Después de este descubrimiento, la comunidad judía francesa erigió un monumento grande en el centro de la plaza, un gran globo, blanco y negro con un prominente letra hebrea, Shin (ש) (presumiblemente por “Shlomo”, el nombre de Rashi). La base de granito del monumento está grabado: el rabino Shlomo Itzjaki, comentarista y guía.

En 2005, Yisrael Meir Gabai erigió una placa adicional en este sitio marcando el cuadrado como un cementerio. La placa dice: “El lugar que tú estás, es el cementerio de la ciudad de Troyes. Muchos Rishonim están enterrados aquí, entre ellos el rabino Shlomo, conocido como Rashi el santo, que su mérito nos proteja”.

Las obras de Rashi

Rashi escribió 2 grandes comentarios sobre los que descansa su fama. Uno se refería a la totalidad del Tanaj y otro a unos treinta tratados del Talmud. Las obras de Rashi son tan respetadas que los judíos a menudo lo citan simplemente como “el comentarista”.

El comentario de Rashi sobre el Tanaj es muy completo y se utiliza para comprender tanto el significado llano del Tanaj como su interpretación. Su comentario se utiliza en estudios bíblicos en todos los niveles, básico, intermedio y avanzado.

Casi todos los comentarios posteriores discutirán sobre Rashi, ya sea usando su punto de vista como evidencia de apoyo o debatiendo en su contra. Los comentarios de Rashi también son de interés para los eruditos seculares, porque tradujo palabras desconocidas al francés hablado de su época. Como tal, sus comentarios ofrecen una visión interesante del vocabulario y la pronunciación del francés antiguo.

El comentario de Rashi sobre la Torah se ha convertido en una parte indispensable del marco del judaísmo. Decenas de miles de hombres y mujeres estudian “Jumash con Rashi” a diario.

El comentario de Rashi está incluido en casi todos los Jumashim producidos dentro de la comunidad judía tradicional.

Los comentarios sobre el trabajo de Rashi incluyen Gur Aryeh del rabino Judah Loew (Maharal), Sefer Hamizrachi del rabino Elijah Mizrachi (Re’em) y Yeri’ot Shlomo del rabino Solomon Luria (Maharshal).

Rashi también escribió el primer comentario completo sobre el Talmud. Su comentario intenta proporcionar una explicación completa de las palabras y de la estructura lógica de cada pasaje talmúdico. A diferencia de otros comentaristas, Rashi no parafrasea ni excluye ninguna parte del texto, pero aclara cuidadosamente todo el texto.

Ejerció una influencia decisiva en el establecimiento del texto correcto del Talmud. Comparó diferentes manuscritos y determinó qué lecturas deberían preferirse. Su trabajo se convirtió en un estándar tal que se incluye en todas las versiones impresas del Talmud.

El comentario del Talmud de Rashi se ubica hacia la mitad del Talmud abierto; es decir, en el lado de la página más cercano a la encuadernación. La fuente semicursiva en la que se imprime el comentario a menudo se denomina “escritura Rashi”.

Esto no significa que el propio Rashi usó un guion de este tipo, solo que los impresores lo emplean para los comentarios.

Daniel Bomberg, un impresor cristiano de Venecia, introdujo la “escritura de Rashi” en su publicación del comentario de Rashi sobre el Tanaj en 1517. El comentario de Rashi, que cubre casi todo el Talmud de Babilonia, se ha impreso en todas las versiones del Talmud desde la primera Impresiones italianas.

Rashi no compuso comentarios para cada tratado del Talmud de Babilonia. Algunos de los comentarios impresos que se le atribuyen fueron compuestos por otros, principalmente sus alumnos. En algunos comentarios, el texto indica que Rashi murió antes de completar el tratado y que fue completado por un estudiante.

Esto es cierto en el tratado Makkot, cuyas partes finales fueron compuestas por su yerno, el rabino Judah ben Nathan; y de Bava Batra, terminado en un estilo más detallado por su nieto, el rabino Samuel ben Meir, también conocido como el Rashbam, uno de los contribuyentes prominentes del Tosafot.

Rashi también produjo varias obras menores, como una edición del Sidur. Hay una pequeña cantidad de comentarios que llevan su nombre que no fueron escritos por él, sino por sus alumnos.



Fuentes:

Con información de My Jewish Learning. – Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío

Con información de RWS.

Fuego y Agua en Perfecta Armonía.

Por
Rabino Itzjak Ginsburgh

El kior o pileta de cobre se encuentra entre el Ojel Moed, la Tienda de Reunión y el Mizbeaj Nejoshet, el Altar Exterior de bronce donde se hacen las ofrendas animales y vegetales, y los kohanim deben lavarse con sus aguas cuando vienen a servir en la Tienda de Reunión o en el Altar.

El Altar es el fuego del servicio al Eterno, tanto para elevar las ofrendas, los korvanot, y espiritualmente es el servicio de la plegaria para elevar al animal interior de la persona.

En medio de la Tienda de Reunión está el Mizbeaj HaKetoret, el Altar del Incienso, el secreto del fuego de la Torah, la conexión interior con HaShem, como dijo Rashbi el último día de su vida: bejad ktira etkatarna, que se traduce “con una conexión me conecté”.

Vemos que el Kior es el agua entre el fuego de la plegaria y el fuego de la Torah. De Moshé Rabeinu se dijo «del agua fue sacado«, del agua del Kior que purifica a los siervos de YHVH para ocuparse en la Torah y la plegaria, «la Torah de Moshé» y «la plegaria de Moshé«.


Historia de dos Unidades

por Rabbi Alon Anava

וַיִּחַן שָׁם יִשְׂרָאֵל נֶגֶד הָהָר – שמות יט, ב

“…allí acampó Israel frente a la montaña.”
– Shemot 19:2

La Torah describe el campamento de los Hijos de Israel frente al Monte Sinaí utilizando la forma del verbo singular וַיִּחַן, lo que significa, “y él acampó.” Rashi explica que la forma singular que se usa aquí denota que los Hijos de Israel acamparon en Sinaí “como un solo hombre, con un solo corazón”, preparándose armoniosamente para recibir la Torah.

Rashi brinda una explicación similar en el versículo “y aquí que Mitzráim marchaba tras ellos” (Shemot 14:10), donde la Torah usa la forma del verbo singular נֹסֵעַ para describir a los miles de egipcios que perseguían a los Hijos de Israel después de que dejaron Egipto. Rashi explica ahí también que los egipcios estaban unidos “con un solo corazón, como un solo hombre” en su persecución de los Hijos de Israel. Sin embargo, existe una diferencia notable entre ambas explicaciones de Rashi. Con respecto a los egipcios, Rashi dice que estaban “con un solo corazón, como un solo hombre”, mientras que con respecto a los Hijos de Israel, Rashi revierte el orden diciendo “como un solo hombre, con un solo corazón”.

Esta distinción atrae la atención hacia una diferencia significativa entre estas dos unidades.

El pueblo de Egipto obviamente era un grupo diverso, como la Torah misma distingue entre el egipcio promedio y los hechiceros, y entre “el que temió la palabra del Eterno” (Shemot 9:20) y los que no lo hicieron. Sin embargo, estaban unidos en su odio por los Hijos de Israel (consulte a Rashi en 14:7). Su sentimiento mutuo de enemistad hacia los Hijos de Israel, “con un solo corazón”, llevó a que sus acciones fueran unificadas y uniformes, “como un solo hombre,” en contra de los Hijos de Israel.

La unidad de los Hijos de Israel en la preparación de la Matán Torah (Entrega de la Instrucción), por otra parte, no era solamente una reacción uniforme a un sentimiento que todos compartían. Más bien, sus sentimientos en común se debían a una unidad incluso más profunda, una unidad inherente que es parte de nuestra misma identidad como israelitas. Esta unidad de los Benei Israel esencial es lo que causó que todos los Hijos de Israel compartieran sentimientos iguales de anticipación y deseo por recibir la Torah, a pesar de sus diferencias individuales.

En otras palabras, porque todos los Hijos de Israel son esencialmente “como un solo hombre” por tanto compartía un anhelo y anticipación en común en el Sinaí; “con un solo corazón” para recibir la Torah

La Batalla Eterna contra Amalek

De las charlas del Rebe de Lubavitcher; traducido y adaptado por Yosef Loebenstein

El mandamiento de recordar lo que Amalek , el símbolo del mal en el mundo, le hizo al pueblo de Israel, está vigente en todo momento. Amalek representa el rechazo a permitir que la Divinidad penetre en el mundo, las dudas e incertidumbres que impiden que un judío se acerque a Dios . La guerra contra Amalek se gana mediante la sumisión total al yugo del Cielo.

El pueblo judío, después de presenciar los milagros realizados por Dios en Egipto y la división del mar, viajó por el desierto para recibir la Torá en el monte. Sinaí. En el camino fueron atacados por Amalek, descendientes de Esav . La Torá registra la lucha y el resultado exitoso de los Benei Israel (Shemos 17: 8-16).

Mitzvá para recordar la maldad de Amalek es eterna

La guerra con Amalek no fue un asunto de una sola vez, para ser olvidado tan pronto como terminó. El Eterno ordena al pueblo de Israel que recuerde siempre las malas acciones de Amalek y que destruya su memoria por completo. La Torá es muy explícita:

Recuerda lo que te hizo Amalek en el camino cuando salías de Egipto; cómo te encontró en el camino y derribó a todos los débiles que luchaban detrás de ti, cuando estabas cansado y exhausto; y no temió a Dios. Por lo tanto, cuando el SEÑOR tu Dios te libere de todos tus enemigos a tu alrededor, en la tierra que el SEÑOR tu Di-s te da como una porción hereditaria, borrarás la memoria de Amalek de debajo. cielo. ¡No se olvide!«
(Devarim 25: 17-19)

La mitzváh de destruir a Amalek depende de dos condiciones:

  • El pueblo debe resolver esto en Eretz Israel , y
  • un rey debe ser designado. [El Talmud (Sanedrín 20b ) señala que el pueblo de Israel recibió tres mandamientos para ser cumplidos, colectivamente, como nación, después de establecerse en Eretz Yisroel: el nombramiento de un rey, la destrucción de Amalek y la construcción del Beit HaMikdash. Estas mitzvot deben cumplirse en este orden. Véase también Rambam, comienzo de Hilchos Melachim.]

 A lo largo de la historia de Israel, los tiempos en los que se habrían cumplido estas condiciones fueron realmente pocos. Incluso de acuerdo con las opiniones que la mitzváh de aniquilar a Amalek recae sobre cada judío como individuo, todavía no es posible hacerlo, porque no sabemos quiénes son los descendientes de Amalek. [Ver Minjás Chinuch, Mitzvá 604].

Sin embargo, la mitzváh de «Recuerda lo que te hizo Amalek … no lo olvides», se aplica en las  ocasiones. Se cumple una vez al año leyendo la sección anterior de la Torah que detalla el mandato de recordar. Es la única lectura de la Torah que se considera una mitzváh bíblica. 

El Shabat en el que se lee esta sección se denomina Shabat Parshas Zajor, ¿qué significa «Zajor«?, «Recuerda«. Algunas autoridades opinan que el comando «Recordar» se refiere al pensamiento. La regla aceptada, sin embargo, es que significa discurso, particularmente la lectura de la Torah. [Ciertas opiniones consideran la lectura de la parashá(leyes de la vaca roja) como una mitzvá bíblica también. Pero son opiniones minoritarias, mientras que la mayoría está de acuerdo en que solo Zachor es bíblico. Véase Enciclopedia Talmudis, Arbah Parshiyos , p. 166 y Zechiras Maaseh Amalek, pág. 219, para una discusión detallada de esto.]

La parashá Zajor siempre se lee en el Shabat antes de Purim , porque las principales figuras del milagro de Purim están asociadas con la batalla contra Amalek. 

La primera guerra para acabar con Amalek la libró el rey Saúl , quien, debido a un sentido de misericordia fuera de lugar, le perdonó la vida a Agag , rey de Amalek. Agag vivió para engendrar un hijo, uno de cuyos descendientes fue Amán, quien trató de aniquilar a los judíos. Mordejai y Esther, a través de los cuales vino la liberación, eran descendientes de Saúl. Por lo tanto, la sección de la Torá que registra la mitzvá de no olvidar nunca la traición de Amalek se lee siempre en el Shabat antes de Purim.

Amalek – Mal encarnado

El imperativo Divino de borrar por completo a Amalek indica que el traicionero ataque de Amalek no fue solo un simple incidente, una de las muchas desgracias en los anales del sufrimiento judío. Amalek es la encarnación del mal, la antítesis de la Divinidad y la santidad. Mientras existen descendientes de Amalek, existe el mal. Di-s, dicen nuestros Sabios, ha jurado que «Su Nombre no está completo ni Su trono está completo hasta que el nombre de Amalek sea completamente borrado».

¿Qué hizo Amalek que justificó tal enemistad eterna, que «Di-s estará en guerra con Amalek por todas las generaciones?» 

«Refrescar» a los judíos

La Torah describe que el ataque de Amalek tuvo lugar «en el camino, cuando saliste de Egipto … cuando se encontró contigo en el camino y derribó a todos los débiles que lucharon detrás de ti». «Él te conoció» en la lengua sagrada es «korcha», que se deriva de la raíz «kar», que significa «genial». El verdadero pecado de Amalek fue que «te enfrió el alma en el camino».

Dios había mostrado tremendos milagros en Egipto y en la división del mar. Las naciones circundantes estaban asombradas y temerosas de los judíos, cuyo Dios había demostrado así Su abrumador amor y protección hacia ellos.

Luego vino Amalek. 

En palabras de Rashi :

 Amalek te enfrió y te hizo tibio después de tu calor hirviente. Todas las naciones temían entablar batalla contigo, pero él vino y comenzó, y así mostró el camino a otros. Puede compararse con un baño hirviente al que ninguna criatura puede descender. Luego vino un réprobo que saltó a él; a pesar de que estaba quemado, lo enfrió para otros
(Devarim 25:17)

Ninguna nación pensó en interferir con los hijos de Israel después de que los grandes milagros se los concedieron. Amalek solo se atrevió. Aunque fue severamente derrotado, hizo la primera grieta en la armadura de Israel. A partir de entonces, otras naciones no vacilarían tanto. Amalek había enfriado la llama de fuego de los judíos a los ojos de las naciones.

Es por eso que Amalek es tan despreciado, por eso se ha ganado la enemistad de Di-s y Su pueblo por todas las generaciones. Él es la fuente de todos los problemas posteriores para los judíos, y el mal que perpetró entonces persiste, hasta que la propia existencia y el nombre de Amalek sean borrados de la faz de la tierra.

La Torah debe afectar al mundo

El ataque de Amalek no solo afectó la forma en que las naciones gentiles consideraban a la nación de Israel, sino también a los judíos mismos. El propósito final de la redención de Egipto fue la entrega de la Torah en el monte. Sinaí, como está escrito: «Cuando saques a este pueblo de Egipto, me servirás en este Monte«. La liberación de la esclavitud en Egipto fue el mérito de este futuro servicio. 

Egipto fue la nación más degradada espiritualmente. A esta nación se le llama la «abominación de la tierra«, en la medida en que se nos ordena específicamente, «No sigas los caminos de Egipto» (Vayikrá 18: 1 ) .

 La entrega de la Torah fue la máxima perfección espiritual. El período entre el éxodo y la entrega de la Torá fue un proceso de elevación espiritual para los judíos, que culminó con la recepción de la Torá. La liberación de Egipto y las maravillas que la acompañaron habían llevado a los judíos a un punto álgido de éxtasis y añoranza por Di-s y Su Torá. Fue en medio de este proceso cuando atacó Amalek.

Amalek no deseaba impedir el estudio de la Torah per se.

La Toráh existió antes de que fuera entregada a los israelitas en el monte Sinaí. Avraham , dicen nuestros Sabios, estudió Toráh y realizó mitzvot . Además, transmitió la Toráh a Itzjak , quien a su vez se la dio a Yaakov , quien por su parte comunicó sus preceptos a sus hijos y, por lo tanto, a los judíos que salieron de Egipto (Bereshis 18:19).

Pero hay una diferencia fundamental entre la Torá antes y después de que fuera dada en el monte. Sinaí. La Torá y las mitzvot de antemano eran puramente espirituales y no tenían ningún efecto en este mundo material y físico. Después de la entrega de la Torá, cuando “Di-s descendió sobre el monte. Sinaí ”, la Torah podría tener un efecto en el mundo: las cosas físicas ahora podrían ser santificadas, elevadas. 

Esto es lo que odiaba Amalek. En términos espirituales, Amalek representa la oposición a permitir que la Torah penetre y afecte las emociones y acciones de uno. La hostilidad no es tanto el conocimiento de Di-s; es permitir que ese conocimiento se traduzca en términos concretos, dedicando los pensamientos, el habla y las acciones totalmente a Di-s.

La actitud de Amalek fue resumida por nuestros Rabinos:

 “Él sabe quien es su Creador y voluntariamente se rebela contra Él.” 

Conoce a Dios, sí; sirva a Di-s, ¡no! grita Amalek con todo su odio maligno. (Véase Sefer HaMaamarim 5562, pág. 172; 5565, vol. Yo, p. 395. La misma expresión se encuentra en Toras Kohanim, Bechukosai 26:14, pero no se refiere a Amalek.)

Amalek, entonces, representa el abismo entre el conocimiento de Dios y la aceptación de Su yugo. Todo israelita es susceptible, al menos sutilmente, a tal rebelión contra Dios. Amalek es «la cabeza de naciones«. Las siete naciones de la tierra de Canaán corresponden a los siete atributos emocionales básicos del alma. Amalek intenta bloquear el conocimiento de Dios para que no influya en esos atributos para esforzarse por acercarse a Dios.

Aceptación del Yugo del Cielo

Es por eso que el Eterno dice que ni Su Nombre, ni Su trono estarán completos hasta que Amalek sea completamente aniquilado. La Torah y las mitzvot elevan el mundo y revelan la Divinidad que yace bajo los velos de la naturaleza. 

Amalek simboliza la negativa a permitir que la Divinidad penetre y santifique el mundo. Hasta que Amalek sea destruido, hasta que el pensamiento, el habla y la acción de cada israelita sean totalmente santificados, el Eterno permanece oculto: Su Nombre no es completo y Su trono no es completo.

¿Cómo se logra la destrucción espiritual de Amalek? 

Amalek en la numerología hebrea es doscientos cuarenta, que es igual al valor numérico de sofek , que significa duda

Amalek no permite que el conocimiento de Dios se traduzca en hechos. Él arroja dudas sobre la idea de que la Divinidad impregne este mundo físico. Él «enfría» a un israelita de la Torah y Dios.

La respuesta a Amalek es aceptar el yugo del cielo de todo corazón, sin reservas. Con esto llega la comprensión de que el propósito último de toda la creación es hacer de este mundo una morada para Dios.

La incapacidad de aceptar el yugo del cielo sin reservas trastornó el primer intento de acabar con Amalek. Di-s había instruido a Shaúl, el primer rey de Israel, que destruyera todo lo relacionado con Amalek, y también su ganado. Pero Shaul pensó que era mejor guardar lo mejor del ganado para usarlo como sacrificio a Di-s; y además, tuvo misericordia de Agag, rey de Amalek. Shmuel , el profeta de Dios, reprendió a Shaúl diciendo: 

¿Se deleita el Señor tanto en los holocaustos y sacrificios como en obedecer la voz del Señor? He aquí, obedecer es mejor que sacrificar.
(1 Samuel 15:22)

Shaul había puesto la razón sobre la aceptación incondicional de la voluntad de Dios, y Agag vivió para engendrar un hijo. El resultado fue que los judíos de la época de Mordejai fueron amenazados por Amán. Mordejai y Ester, descendientes de Shaúl, hicieron que los planes de Amán se invalidaran al llamar a los judíos a exhibir mesirus nefesh , autosacrificio, para volver a aceptar sobre sí mismos el yugo del Cielo que faltaba en los tiempos de Shaúl. [Por eso a todos los israelitas (de las 12 triburs) tambén se les llama Yehudim (judíos) en toda la Meguiláh . Nuestros Sabios dicen (Meguilá 13a ) que “Quien niega la idolatría se llama ‘Yehudi’. » Yehudi«proviene de la raíz hebrea «hoda’ah» que significa «reconocimiento» (en espíritu y en verdad). Los judíos en el tiempo de Mordejai reconocieron la voluntad de Dos y aceptaron Su yugo por completo.]

La lucha contra Amalek y todo lo que representa continúa. Cuando los judíos cumplen la mitzvá de aniquilar al Amalek espiritual, el mundo se acerca mucho más al momento en que la Divinidad se manifestará a toda la humanidad. Nuestro servicio ahora acelera la venida de nuestro justo Mashíaj , Rey de Israel, cuando seremos capaces de cumplir la mitzvá de destruir literalmente a Amalek.  Porque, como se explicó anteriormente, la mitzvá de aniquilar a Amalek solo se puede cumplir cuando hay un rey sobre Israel.

Entonces se construirá el tercer Beit HaMikdash eterno , y el Nombre y el trono de Di-s serán completos.

Likkutei Sichos , vol. III, págs. 913-915; Vol. XXII, págs.190-196

¿Quién es y dónde está Amalek hoy?

Por Yossi Katz

El Midrash relata:

«Malditos sean los impíosOcupan su tiempo con ideas sobre cómo destruir a los judíos, y cada uno compite por el honor de tener la mejor idea. Esav ridiculizó a Caín por matar a Abel durante la vida de Adán. Si Caín quería el mundo entero para él, debería haberse dado cuenta de que Adán todavía estaba vivo y podría tener más hijos. Esav no iba a cometer ese error. Esperaría hasta la muerte de Itzjak y luego mataría a Yaakov. Más tarde, fue el turno de Faraón de reírse de Esav. ¿No sabía Esav que Yaakov podría tener hijos antes de que Yitzjak muriera? No ganaría nada matando a Yaakov si tuviera descendencia que le sobreviviera. El faraón se creía más inteligente que Esav. Mataría a todo varón judío al nacer. Siglos más tarde, fue el turno de Faraón de ser considerado un tonto por Amán. ¿No entendió Faraón que incluso si quedaba un varón judío, él podría engendrar la nación de nuevo? ¡El plan de Amán era matarlos a todos!«

El Midrash concluye enseñando que:

» …en el futuro, Gog y Magog se burlarán de Amán. ¿No sabía Amán que los judíos tienen un Padre Celestial que nunca permitirá que sean destruidos mientras cumplan sus órdenes? Entonces, primero pelearán con Dios al evitar que los judíos observen la Torá y las mitzvot. Esto les permitirá destruir a los judíos. Pero la respuesta de Dios a esto es clara: “Tengo muchos mensajeros a quienes puedo enviar a la batalla. Pero la guerra contra Gog y Magog la libraré yo mismo. Su destrucción será completa” (Ester Rabá 7:23).

Hoy, aunque Amalek existe definitivamente y por desgracia, no podemos decir con certeza quiénes son ni dónde están todos. Sin embargo, hay una notable excepción. Cuando el Kaiser Wilhelm de Alemania visitó Jerusalén durante su viaje a Tierra Santa, casi todos los líderes religiosos de Jerusalén acudieron a las puertas de la ciudad para saludarlo. El rabino Yosef Jaim Sonnenfeld (muerto en 1932), el líder espiritual de los judíos asquenazíes en Israel en ese momento, no fue. Cuando se le preguntó sobre su negativa, respondió que, aunque el propio Kaiser merecía el honor que se le había otorgado, «tengo la tradición de que Alemania es Amalek».

El Amalek dentro de Nosotros.

Nuestros Sabios enseñan que Dios les dice a los Benei Israel:

«Si no recuerdan a Amalek, serán enviados de regreso a la esclavitud de Egipto» (Pesikta Rabati 12). 

Esto se exhibe con frecuencia a nivel personal. El modus operandi que Amalek siempre ha usado para atacar a los Benei Israel se puede describir en una palabra: Desviar. Hace que la comunidad internacional se vea envuelta en algún tipo de conflicto político o militar, por ejemplo, la invasión iraquí de Kuwait o consigue que los judíos se involucren en alguna causa digna de “derechos civiles”, todo con un objetivo en mente: la aniquilación de Israel

Amalek tiene el mismo valor numérico (240) que “safek”, duda (B’nei Yissaschar, Purim). 

El Amalek que hoy es omnipresente son las preguntas y dudas que tenemos sobre nuestra fe. Esto incluye las incertidumbres, la confusión y los problemas que enfrentamos cuando carecemos de la dirección y el consejo adecuados.

Reb Noson escribe que Amalek corresponde a la lujuria ardiente, la lucha entre marido y mujer, entre una persona y su comunidad y el odio dirigido contra los verdaderos tzadikim (Likutey Halajot, Minjá 7:20).

Un aspecto adicional de Amalek que prevalece hoy: líderes falsos. La Torah escribe:

«[Amalek] hirió el último de ustedes entre ustedes
(Deuteronomio 25:18). 

Los Sabios enseñan:

“[Amalek] separa las colas y las lanza en alto-«
(Tanchuma, Ki Taytze 10). 

Reb Noson, explicando esa frase escribe:

Amalek encontró una forma inteligente de destruir la nación judía. ‘Él toma las colas’, las personas de poca o ninguna estatura y ‘las arroja en alto’ las convierte en líderes judíos«
(Likutey Halakhot, Shabat, 5: 9).

 Por lo tanto, el pueblo de Israel ha sido engañado al pensar que sus líderes son hombres de estatura cuando en realidad muchos de ellos son personas comunes que carecen de la habilidad de guiar. Una nación sin líderes adecuados es fácilmente engañada, y muchos israelitas desprevenidos y descarriados terminan viviendo una vida sin un verdadero significado judío.

Sin embargo, otro rostro de Amalek que nos atormenta hoy es el olvido (ibid., Aveidah u’Metzia 1: 3). Olvidamos la bondad de Dios, las innumerables veces que nos ha ayudado de muchas maneras, grandes y pequeñas (ibid., Nachlot 4:12). Esto nos lleva a olvidarnos de Dios, la Torah y las mitzvot, e incluso el Mashíaj, quien traerá la Redención Definitiva. 

Quizás, dado que Amalek representa el olvido, se nos instruye a recordar lo que hizo. Aunque no sabemos qué individuos son amalecitas hoy, la mitzváh de recordar el comportamiento malvado, despiadado y cruel que personifican, permanece. Esta mitzvá se cumple cuando recitamos el pasaje de Deuteronomio 25, versículos 17-19. Esto se hace en comunidad el sábado anterior a Purim. Algunos tienen la costumbre de decir estos versículos a diario (ver Sha’ar HaKavannot, Inyan Yotzer Or, p.119)

Al final, Amalek será destruido. Será atacado por ladrones que lo dejarán sin un centavo (Tana d’Bei Eliyahu Raba 24) Entonces Dios mismo peleará contra Amalek, exponiéndolo por el pecador que es antes de quitarlo de la faz de la tierra (Tana d’Bei Eliyahu Zuta 19). 

¡Que esto suceda rápidamente, durante nuestra vida!… ¡Amén!


Acerca del Autor:

Yossi Katz es el Director Ejecutivo del Breslov Research Institute en los EEUU., que es la principal editorial de difusión de los libros del Rebe Najman de Breslov y sus discípulos. Además, él ha creado el BreslovCampus.org, que es el sitio educativo de Breslov más grande en existencia. Yossi es el autor de la columna semanal del sitio, así como también de numerosos artículos sobre las enseñanzas de Breslov. Yossi estudió en el Beth Medrash Gevoha y actualmente reside en Lakewood, NJ, USA.

Plantando Nuestra Canción

Por el Rabino Berel Wein

Parashá Beshalaj y Tu Bi’Shvat

Este Shabat es el Shabat de shiráh – el Sábado de la canción. 

El regocijo del pueblo de Israel por su salvación de manos del faraón se celebró y se conmemora hasta hoy por el gran poema y canción de Moshé e Israel. 

En mi opinión, hay una fuerte conexión entre la parashá de Beshalaj y TU B’SHVAT. Y la conexión se realiza al menos de dos maneras.

La primera conexión es que se le promete al pueblo hebreo que será llevado a la Tierra de Israel y será «plantado» allí,  t’veamo v’titoaymo

A las personas no se les otorgan derechos de residencia automáticamente en ningún terreno. Estos derechos de residencia se obtienen: las personas deben ser «plantadas» en el país para que realmente pertenezcan allí. Y plantar requiere trabajo, cuidado, persistencia, oración y atención incesante. 

Por lo tanto, la relación del pueblo hebreo con la Tierra de Israel es exactamente la misma que la del agricultor con su huerto. El agricultor ha invertido todo su talento y esfuerzos en su huerto para asegurarse de que el huerto producirá fruta y proporcionará sustento. El pueblo de Israel debe invertir sus esfuerzos y talento en la Tierra de Israel para ganarse el derecho de residencia permanente allí. De hecho, Esta ha sido la historia del retorno de los judíos a la Tierra de Israel durante el último siglo y medio. El intento de «plantarnos» permanentemente en Tierra Santa es continuo e interminable. 

Todavía requiere nuestra atención cincuenta y un años después del establecimiento del estado.

La segunda conexión entre TU B’SHVAT y Beshalaj se refiere al bastón de Moisés que lleva consigo a la montaña para supervisar la batalla que Joshua lucha contra Amalek. 

El simbolismo del bastón se encontrará nuevamente en la Torah cuando el bastón de Aharon florece para demostrar su derecho al sacerdocio. Allí, el bastón de madera y aparentemente muerto cobra vida y brota flores y frutos. Es capaz de hacerlo porque está cerca del Arca del Señor. 

La espiritualidad, la Torah, la santidad pueden convertir lo que parece ser un bastón inanimado en un árbol productivo vivo. Por lo tanto, el bastón es el símbolo correcto con el que llevará a cabo en la guerra contra Amalek. 
Porque el poder de Amalek es físico, uno de muerte, destrucción y negatividad, pero el poder de Israel es el del canto, de la santidad y de la transformación de lo físico, en bendiciones espirituales. 

Estas lecciones de TU B’SHVAT y Shabat Shiráh son válidas hoy para nosotros, como nunca antes. Que, por lo tanto, podamos cantar la canción de Israel triunfante en nuestras generaciones también.

¡Abramos los Ojos a los Milagros!

Parashat Beshalaj

Por Rab Naftali Espinoza 

El Libro de Shemot 14:30-31 nos dice:

YHVH salvó, en ese día, a Israel de la mano de Egipto, e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Israel vio la gran mano que Hashem infligió a Egipto y el pueblo temió a Hashem, y tenían fe en Hashem y Moshé, su siervo

(Shemot/Éxodo 30-31)

El Sabio Beit Halevi, en su comentario sobre la Hagadá, trae un Midrash que dice: “Hasta este momento los Bnei Yisrael no temían a Yahvéh. Desde aquí en adelante comenzaron a temer a YHVH…”.

Es desconcertante que, hasta ahora, incluso después de ver todos los castigos infligidos a los egipcios, los israelitas no temían al Eterno. En segundo lugar, después de ver a Hashem hacer muchos milagros y prodigios asociados con los Makot (golpes o plagas) ¿por qué no tenían fe en YHVH y Moshé, mientras estaban en Egipto? ¿Qué había en el milagro del Kriyat Yam Suf (Partimiento del Mar de Cañas) que en última instancia provocó miedo y fe?

Una respuesta que se da a menudo es que los Bnei Yisrael no creían verdaderamente que eran libres hasta que realmente vieron a los egipcios varado en la orilla. Cuando vieron esto, ellos creyeron en YHVH y su siervo Moisés. El rav Beit Halevi sugiere otra respuesta posible. Hay un marcado contraste entre los milagros en Egipto y los milagros en el Yam Suf.

En Egipto los milagros afectaron a los egipcios. Fue su agua la que se convirtió en sangre, su tierra la que estaba lleno de ranas, su polvo fue el que se dirigió a los piojos, etc. Sin embargo, al mismo tiempo, los Bnei Yisrael no se vieron afectados. Su agua se mantuvo sin cambios, no había ranas invadiendo sus tierras, su polvo no se convirtió en piojos, etc. La vida para el israelita continuó con absoluta normalidad.

En el Kriyat Yam Suf ocurrió lo contrario. Los Milagros afectaron a los Bnei Yisrael. Aquí el Yam se dividió en una amplia trayectoria para cada tribu. El suelo fangoso se endureció y aplano… Agua fresca fluía en las paredes para saciar su sed. Este fue el punto de inflexión para los Bnei Yisrael porque hasta entonces, los hebreos no habían experimentado personalmente un milagro.

En la apertura del mar, cada israelita fue escoltado por YHVH y sólo después de que el último israelita estuvo a salvo al otro lado, hizo que el mar volviera a su estado natural y ahogando con ello a los egipcios. Sobre la base de esta parasháh, podemos entender por qué es común no ser afectados por algo milagroso que le sucede a otros y no a nosotros mismos. Si me entero de que mi amigo se gana la lotería ¿Entiendo inmediatamente que el Eterno es el que bendice con parnasah? No necesariamente. Sin embargo, cuando uno experimenta la Providencia divina, recupera un objeto de valor perdido, se recupera de una enfermedad grave o, cuando uno tiene un hijo, uno se convence de la grandeza de Dios.

Los Milagros están sucediendo todos los días y le están sucediendo a todos y a cada uno de nosotros. ¿Qué necesitas para abrir los ojos?

Shabat Shalom!

Tu B`Shvat: Símbolo del Fruto del Trabajo Espiritual.

Por Michael Laitman

Tu BiShvat podría parecer una fiesta trivial. Sus costumbres no van más allá de comer fruta, beber vino y niños plantando semillas de árbol. Sin embargo, es una fiesta muy importante, pues representa el resultado del trabajo espiritual, el fruto de nuestros esfuerzos. En los cuatro niveles de la naturaleza: inanimado, vegetal, animal, hablante, Tu BiShvat representa la corrección del nivel vegetal.

La fiesta de Tu BiShvat nos recuerda el poder positivo de la naturaleza. La semilla que plantamos simboliza el gran potencial que hay en nuestra conexión. La semilla germinará y crecerá como árbol vivificante, que luego dará fruto.

En la primera etapa de nuestro camino espiritual, cambiamos la intención egoísta (Lo Lishmá) en intención altruista (Lishmá), otorgar por otorgar. En la Torah, este grado se llama “cualidad de Binah“ (Entendimiento). Si adquirimos esta cualidad nos convertimos en “árbol del campo”.

Nuestro siguiente hito del progreso espiritual es recibir para otorgar. Aquí, el árbol estéril del campo comienza a dar frutos. Es el resultado de nuestro trabajo y grado.

La sabiduría de la Torah, es el “agua” que nos enseña a atraer la fuerza conexión positiva de la naturaleza a nuestras relaciones. Cuando dejamos que el espíritu de conexión positiva, que el “agua” fluya entre nosotros, lubricará nuestra conexión, la vitalizará con la fuerza positiva de conexión de la naturaleza.

Ahora usamos nuestro “árbol” para cultivar frutos, satisfacer los deseos de los demás y relacionarnos con ellos como la fuente de otorgamiento. Así, nos asemejamos a la cualidad de otorgamiento y completamos nuestra corrección. Tu BiShvat también es el fin de nuestro trabajo espiritual.

Invertir en un suelo rico y fértil puede compararse con la construcción de un entorno que valore la cualidad de amor, otorgamiento y conexión de la naturaleza, por encima de cualquier otro valor. Ese es el mensaje universal de Tu BiShvat. También esa es la razón por la que los sabios siempre consideran que esta fiesta es de mayor importancia. La Torá compara a la humanidad con un “árbol del campo”, Tu BiShvat, también llamada “Año nuevo de los árboles”, es una invitación al inicio del crecimiento, al inicio de una nueva vida.

𝐒𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐩𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐓𝐮 𝐁𝐢𝐒𝐡𝐯𝐚𝐭

El año nuevo de los árboles marca su despertar a la vida, simboliza el despertar del hombre para que logre el propósito de la vida: equivalencia con la cualidad de amor, otorgamiento y conexión de la naturaleza.

𝐒𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 “𝐄𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 á𝐫𝐛𝐨𝐥 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐩𝐨”

El hombre es llamado árbol del campo» y Rosh HaShaná es el momento del juicio del bien y del mal. … Está escrito, “Por siempre es misericordia” (Salmos 89: 3). Así, en Tu BiShvat, que se le llama Año nuevo de los árboles, debemos fortalecernos con la cualidad de la amabilidad, porque así mereceremos la fruta del ‘árbol que da fruto”. (Rabino Baruch Shalom HaLevi Ashlag, Dargot HaSulam, “Año nuevo de los árboles”.)

El árbol tiene una estructura interna especial, se alimenta del suelo y se extiende hacia el sol. La parte más importante del árbol es su fruto. En general, cualquier planta, todo lo que crece de la tierra, nos alimenta y es la base de nuestra vida material. Nuestro desarrollo espiritual funciona de acuerdo con el principio de que funcionamos como un árbol en todo lo que hacemos.

𝐒𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚

La fruta simboliza alcanzar nuestro propósito en la vida, que es lograr armonía con la cualidad de amor, otorgamiento y conexión de la naturaleza. En principio, todos aspirarían a alcanzar este objetivo, si entendieran lo dulce que es el fruto: existencia eterna y perfecta en logro absoluto, sin restricciones ni problemas.

Sin embargo, lo queramos o no, nos acercamos. La Sabiduría secreta de la Torah puede acelerar nuestro camino si la usamos correctamente. De lo contrario, tendremos que avanzar como lo hemos hecho hasta ahora, con golpes desagradables de la naturaleza que nos empujan.

Hay un hermoso futuro por delante y espero que la misma dulzura que sentimos del buen fruto de la tierra y las plantas, la podamos sentir al alcanzar nuestra alma.

¿Cómo se Celebra Tu B`Shevat?

Por P.A. David Nesher

El hombre es como un árbol del campo…”

(Deuteronomio 20:19)

Los días de los árboles, serán los días de mi pueblo

(Isaías 65:22)

Será como un árbol plantado junto al agua

(Jeremías 17:8)

En Tu B’Shvat (15 de Shevat) conocido como el Rosh Hashanáh o el Año Nuevo de los Árboles actúan como un límite o fecha de corte entre un año y el siguiente, ya que la mayoría de las lluvias del año anterior, en Eretz Israel, ya han caído. Un cierto porcentaje de los frutos han llegado a la etapa donde han comenzado a madurar. Esto se define desde el momento del florecimiento hasta que el fruto ha alcanzado un tercio de su pleno crecimiento. Las frutas que han llegado a esta etapa son atribuidas al año anterior. Cualquier nuevo florecimiento de la fruta después de este día cae en la categoría del Año Nuevo. Como resultado Tu B’Shvat es un factor decisivo en la determinación de las Leyes de Ma’aser y Orlah.

En Israel, el día 15 de Shvat se encuentra a la mitad del invierno boreal y vislumbramos hacia adelante la primavera. La savia de los árboles está comenzando a fluir y también se produce el aumento de las raíces de los árboles, aunque sin ser visto por el hombre y, como resultado de esto los frutos están manifestando su primera etapa de formación.

Además, el Talmud Ierushalmi (Rosh Hashaná 1:2) nos dice que los frutos que crecerán después del 15 de Shevat son considerados producto del nuevo año, pues hasta este día los frutos crecieron gracias a las lluvias del año anterior, pero a partir de esta fecha crecerán por efecto de las lluvias de este año.

Por ello, el Rosh Hashaná de los árboles, es un tiempo de Tefilah (Oración de Alianza). Nosotros jubilosamente celebramos este día para pedir a nuestro Creador que continúe derramando su benevolencia sobre sus hijos, los Benei Israel (HIjos de Israel), así también como con el resto de sus creaciones en el mundo, como decimos en Birkat HaMazón.

Hazan et haolam Kulo Betuvo»
(«Alimenta al mundo entero, en su bondad»).

A pesar de ser llamado Rosh Hashaná, en Tu Bishvat no está prohibida la realización de trabajos, y tampoco existe en él la obligación de comer una comida festiva. Sin embargo, por cuanto que Tu Bishvat es llamado «Rosh Hashaná», rigen en él algunas leyes relacionadas con las leyes de los días de fiesta: en él está prohibido ayunar.

En Tu Bishvat se acostumbra comer frutos de los árboles (si es posible, que crecieron en la tierra de Israel), y especialmente los frutos que fueron recordados en el versículo de la Torá que alaba a la tierra de Israel: «Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivos y de miel (de dátiles)» (Devarim 8:8). La idea es reflexionar profundamente en el significado de cada uno de estos frutos.

Esta celebración es muy especial, pues permite un festejo que nos invita a comer frutos de árboles y meditar en los significados simbólicos de cada uno de esos frutos.

Te invito a escuchar esta entrevista que contiene una maravillosa enseñanza por medio de la cual sabrás qué celebramos y cómo hacerlo bien:


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Tu Descenso es Parte del Proceso de tu Avanzada

Autor: Mario Saban

«El descenso siempre constituye una parte del proceso para avanzar y cada descenso nos situará en un lugar más elevado».

[SHNEUR ZALMAN DE LIADI, 1745-1812]

Las personas, cuando tienen una pérdida en la vida, una pérdida económica, una pérdida de un ser querido, se entristecen…

Existe un pequeño relato sobre un hombre (en Ucrania o Polonia) que perdió todo lo que tenía porque su negocio se había quemado. Fue a consultarle al rabino-cabalista y este le dijo:

«No entiendo cómo usted no está festejando de felicidad». El hombre, que había perdido su negocio en el incendio, le miró con desconcierto y se enojó. El cabalista le explicó: «Mire usted, Dios vio que debía terminarse o su negocio o usted, pero usted es tan buena persona que Dios decidió terminar con su negocio primero. Si usted hubiera sido un malvado, entonces Dios hubiera terminado con usted y usted ahora estaría muerto y sus herederos con su negocio. Dios, por lo tanto, lo juzgó de modo tan favorable que su decisión fue quemar su negocio y dejarlo a usted con vida».

En medio del enojo el hombre no se había dado cuenta del valor de su propia vida.

En el descenso queda lo esencial, se pierde todo lo superfluo, lo que es accesorio, pero se sostiene lo fundamental.

En la vida se pierde: se pierde un auto, se pierde dinero, se pierden amigos, se pierden esposos, esposas… Hay casos más dramáticos, donde se pierden descendientes.

Siempre podemos perder y caernos, pero el justo se cae siete veces y siete veces se levanta.

La vida es para los héroes.

Todos somos héroes, somos supervivientes de separaciones, de fallecimientos, de guerras, de catástrofes, de la pobreza, de la riqueza, de las drogas, de las caídas satánicas de todos los estilos y colores.

Y se dice: en cada descenso, mayor es el poder.

Te has levantado desde allí, eres el héroe de tu existencia. ¿Te crucifican? Tú, resucitas.

¿Te critican? Tú, sigues adelante. ¿Te maltratan? Tú, das amor. ¿Te humillan? Engrandécete. ¿Te engrandecen? Rebájate. Siempre en el sistema de compensación.

Los sabios que estudiamos sodot (secretos) de la Torah conocemos el mal (la Sitrá Ajrá) y sus métodos. Cuanto más vamos conociéndolos, más fuertes y elevados estamos, porque podemos comprender cómo se mueve el Satán.

Hay que bailar con el Satán que le ha tocado a cada uno. Que cada uno sea merecedor de su Satán. A cada golpe del Satán, una mayor gloria de aprender más.

Recuerdo una vez que un profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires, luego de responder «todo bien», me dijo: «Le pondré un 2 (reprobado)». Le di las gracias. Él me miró, extrañado. Añadí: «Gracias, porque ahora volveré a estudiar más y conocer con mayor profundidad el tema».

No hay fracaso nunca, todas son victorias si de todo aprendemos. Un mes después aprobé la materia de Derecho Penal. Hoy no recuerdo nada del Derecho Penal, pero sí recuerdo cómo me levanté de ese supuesto fracaso, aprendí a vivir y a ser merecedor de mi Satán.

Nunca existe la derrota ni la victoria, siempre el Daat (el avance en el conocimiento).

©Mario Sabán

Misión Tamar: Ser Madre del Mashíaj

Por Rebetzin  Bodner-Lankry

El relato de Yehudáh y Tamar es una historia que a menudo se malinterpreta. Tamar se casa con el hijo mayor de Yehudáh, Er, quien deja de tener hijos y muere debido a sus pecados.

Yehudáh tiene su próximo hijo, Onán, que se casa con Tamar de acuerdo con los requisitos de yibum. Onán también evita concebir un hijo y muere.

Yehudáh no quiere que su último hijo muera, así que le pide a Tamar que espere hasta que él crezca. Tamar regresa a la casa de su padre, esperando.

El tiempo pasa y la esposa de Yehudáh fallece, pero aun así Yehudáh no le da el hijo que le queda a Tamar. A través de la astucia, Tamar se encuentra con Yehudáh y concibe con él. Ella toma como prenda tres de sus objetos personales.

Más tarde, cuando se supo que Tamar está embarazada, es condenada a muerte por su comportamiento inmoral. Al sacarla para quemarla, revela los tres objetos personales que tomó como garantía y declara que el dueño de estos objetos es el responsable. Yehudah admite que es él y Tamar es absuelta. Tamar da a luz a gemelos de los que descienden David y finalmente Mashiaj.

Hay muchas preguntas que surgen de esta cadena de eventos, aunque quizás la más desconcertante es, ¿quién fue esta mujer Tamar, que se convirtió en la madre de la dinastía davídica? ¿Por qué sucedió de esa manera?

Tamar descendía del hijo de Noé, Sem. Aunque la Torah no da el nombre de la esposa de Yehudáh, nos dice el nombre de Tamar ya que se distinguió por su propio valor personal.

A diferencia de quienes la rodeaban, llevaba una vida modesta y virtuosa. Tamar tenía un solo deseo: unirse a la sagrada familia de los Avot y tener hijos que serían parte de su nación.

Tamar era una mujer grande y justa que fue divinamente elegida para convertirse en la madre de la dinastía davídica, y ella deseaba apasionadamente cumplir esa misión. Cuando su matrimonio con Er no produjo hijos, ella no se rindió y se casó con su hermano, Onán. Cuando Onán también murió sin hijos, Tamar persistió en su búsqueda de tener hijos para sus difuntos maridos.

A veces, cuando existe un enorme potencial para un avance espiritual del bien, la mala inclinación ofrece una inmensa resistencia. Tamar se dio cuenta de que tenía que buscar medios poco convencionales, incluso desagradables (aunque halájicamente permisibles en ese momento), para atraer a Yehudáh y eludir los esfuerzos de la mala inclinación para sabotear el nacimiento de la dinastía davídica. Este era el plan del Eterno, porque quería que la dinastía viniera de Tamar a través de Yehudáh, que era más justo y puro que sus hijos (Sforno). Rashí explica que Tamar actuó por el bien del Cielo con intenciones puras.

Cuando el embarazo de Tamar se hizo evidente, fue condenada a muerte no por motivos legales, sino porque su comportamiento aparentemente relajado, como nuera de Yehudáh, era una afrenta a su condición de soberano de la tierra. Este juicio no se habría impuesto a un plebeyo (Ramban).

Tamar no lo acusó externamente, solo insinuó, para no avergonzar abiertamente a su suegro. Ella razonó que era mejor morir que exponer a Yehudah a la vergüenza pública. Esto indica además el carácter recto de Tamar y su completa fe en Hashem, a quien oró pidiendo un milagro.

¿Por qué Tamar esperó hasta el último momento, cuando la sacaron para ser ejecutada, para devolver las promesas de Yehudáh?

El sabio Elazar (Midrash; Sotah 10b) comenta que aquí también la mala inclinación hizo que ella olvidara dónde estaban los elementos para evitar que el futuro Mashiaj entrara en este mundo. Tamar suplicó la misericordia de YHVH con todo su corazón y justo cuando la llevaron a la ejecución, encontró los artículos de la promesa. Yehudáh admite su culpabilidad y responde «tzadkah mimeni – ella tiene razón, es mía». Rambam y Ramban dicen que Yehudáh gritó «¡Ella es más justa que yo!»

Aunque Tamar no nació en grandeza, reconoció la santidad y la alcanzó. Modesta y justa, Tamar persistió para lograr su santa misión. Ella era una mujer noble y desinteresada y conectada con Hashem en su emuná completa. No es de extrañar que Tamar mereciera ser la madre de la dinastía real davídica y de Mashiaj, nuestro futuro redentor.

Podemos alcanzar grandes alturas si lo anhelamos. Si perseveramos en nuestros esfuerzos de rectitud y tefilot sinceros, podemos dejar nuestra huella en la historia.

Fuente: Editores Feldheim.

Analogía del Feto y la Madre: ¿Cómo Curar a la Sociedad Actual del Coronavirus? – (Michael Laitman)

Cuando es necesario, el feto puede curar a su madre desde adentro. Las señales enviadas de la madre al embrión y del embrión a la madre, activan el proceso de curación natural, armonizan los otros sistemas de la madre.

Si aplicamos esta analogía a la sociedad, podemos hacer nuestra sociedad como un bebé en el útero de un sistema cada vez más elevado. Si nos unimos, enviaremos señales positivas a la naturaleza (nuestra “madre”), que procederá a enviar señales positivas en respuesta a la nuestra. Ese proceso tiene el poder de curar a la sociedad de todos sus males.

La Analogía de la «relación simbiótica» entre el feto y la madre es una enseñanza del Eterno para que nos animemos a comulgar con Él en un constante interacción que nos permita sentirnos dentro de Su Shekináh (Divinidad) hasta que nuestra intención y nuestra acción sea una perfecta emulación de Él.

Bondad versus Independencia

por Rav Yehonatan Gefen

Uno de los episodios más famosos de esta parashá es la destrucción de Sodoma. La ciudad de Sodoma no tiene parangón en su reputación de ser absolutamente malvada. Si bien esto es completamente cierto, parece simplista decir solamente que las personas de Sodoma eran sádicas y que sentían placer al dañar a otros. En lugar de eso, parece más lógico decir que su comportamiento emanaba de una ideología que los motivaba a actuar de esa manera. Para fomentar sus creencias, instituyeron un cuerpo de leyes que forzaba a la gente a adherirse a su cruel forma de vivir. ¿Cuál era la naturaleza de esta ideología?

Rav Itzjak Bérkovits explica que las personas de Sodoma creían que hacer jésed (bondad o benevolencia) con otra persona constituía un acto de crueldad. Al proveerle a alguien lo que necesita sin que se lo gane (meritocracia), se le estaría alentando a depender de los demás para obtener su sustento. Como esta persona siempre dependería de los demás, nunca podría ser un miembro independiente y productivo de la sociedad. Consecuentemente, instituyeron un grupo de leyes y castigos que evitaban que la jésed (bondad) destruyera la sociedad. Es más, sus castigos no eran formas arbitrarias de dañar a quienes osaran a ayudar a alguien, sino que representaban un entendimiento distorsionado de castigos medida por medida por el daño que percibían que el dador había infligido en la víctima con su jésed.

Por ejemplo, el Talmud en Sanedrín relata que cuando una niña trató de darle alimento a un pobre, la castigaron cubriéndola de miel para que las abejas comieran la miel y la picaran hasta que muriera (1). Aparentemente el mensaje que buscaban transmitir era que al hacer jésed (benevolencia) no estaba ayudando a la persona pobre, sino que la estaba destruyendo al hacerla débil y dependiente de los demás. Medida por medida, la castigaron cubriéndola con miel y obligándola a hacer jésed con las abejas, cuyo resultado fue la destrucción de la niña. Como ella había destruido con bondad, su castigo fue ser destruida por bondad (2).

El talmud continúa con otro castigo que recibió una persona por hacer jésed. Todo el que invitara a un extraño a una boda sería castigado siendo desnudado. ¿Cuál es la conexión entre el crimen y el castigo en este caso? Las personas de Sodoma creían que hacer jésed con alguien era desnudarlo de su dignidad, por haberlo convertido en un tomador. Medida por medida, le quitaban su dignidad quitándole sus ropas.

Pareciera que Dios castigó a Sodoma medida por medida por su cruel actitud hacia el jésed. Rashi nos dice que al principio comenzó a una lluvia suave caer sobre Sodoma, y que posteriormente se convirtió en fuego y sulfuro (3). La explicación simple de esto es que Dios les estaba dando una última oportunidad para arrepentirse. Sin embargo, en un nivel más profundo, estaban siendo castigados por medio de un acto de bondad que terminó siendo un acto de destrucción. Eso sintonizaba perfectamente con su lógica para castigar a otros: que el jésed es destructivo. Medida por medida, fueron castigados por algo que comenzó como jésed y terminó como destrucción.

La nación de Sodoma era tan malvada que pareciera difícil poder derivar alguna enseñanza que aplique a nuestras vidas diarias; es obvio que sus leyes eran extremadamente crueles y que su actitud era errónea. Sin embargo, en las décadas recientes, un aspecto de su filosofía encontró apoyo en el mundo: la idea de que ayudar a otro es dañarlo porque evita que se torne independiente. Esta actitud surgió como respuesta a la idea de los beneficios sociales, por medio de los cuales las personas sin empleo reciben un importante apoyo económico. Como resultado, muchas de esas personas pierden la motivación para buscar trabajo, eligiendo depender de los demás.

¿Cómo ve la Torah este aspecto de la perspectiva de Sodoma?

Aparentemente hay varios aspectos de la ley y perspectiva de la Torah que también enfatizan los beneficios de la independencia. El ejemplo más conocido de esto se encuentra en Proverbios: “Quien odie los regalos vivirá” (4), lo cual significa que la forma ideal de vivir es no apoyarse en regalos ni caridad. En esta misma línea, el Talmud dice que quien no tenga suficiente dinero para comprar algo extra para mejorar su shabat, debería tratar a su shabat como si fuera un día de semana y evitar pedirles dinero a los demás. Dada la gran importancia que tiene kavod shabat (honrar el Shabat) para la ley judía, es sorprendente que no apoyarse en los demás sea más importante que aceptar caridad para honrar Shabat (5). Basado en estos conceptos y leyes, ¿qué opina la Torah de la idea de que el jésed debilita a las personas?

La respuesta es que esas fuentes de Torah se enfocan en la manera en que cada individuo debería enfrentar su situación personal. Toda persona debería hacer su mejor esfuerzo para ser autosuficiente y que su sustento no dependa de los demás (6). Sin embargo, esta actitud se limita a la manera en que uno se ve a sí mismo; la forma en que debería ver a los demás es muy diferente: respecto a las necesidades de otras personas, deberíamos evitar toda clase de juicio sobre la razón por la que son necesitados y enfocarnos en cómo podemos ayudarlos.

A pesar de este énfasis en ayudar a quienes no pueden ayudarse a sí mismos, es muy importante notar que dado que la independencia es un importante valor para Israel, la manera óptima de ayudar a una persona es darle los medios para ser independiente, para que en el largo plazo no dependa de los demás. De hecho, el Rambam escribe que brindarle a alguien la posibilidad de encontrar trabajo para que sea independiente es la forma más elevada de caridad (7).

Sin embargo, hay muchas situaciones desafortunadas en las que las personas son incapaces de sustentarse, y en dichas instancias nos es comandado hacer lo mejor que podamos para ayudar.

El error que de la gente de Sodoma fue asumir que todos podrían tener éxito si tan sólo se esforzaran. No es cierto; muchas personas están dispuestas a intentar ser independientes, pero circunstancias externas se lo imposibilitan. Las personas de Sodoma nos enseñan la actitud equivocada hacia el jésed.


Tomado de: Aish Latino


Notas:

1. Sanedrín 109b.

2. Ver Lev Shalom (basado en shiurim de Rav Shalom Shwadron zt»l), Parashat Vaierá, quien ofrece otra explicación para el significado de su castigo.

3. Rashi, Vaierá 19:24.

4. Mishlé 15:27.

5. Pesajim 112b, 113a. Esta ley es mencionada en el Shulján Aruj, Óraj Jaim 242:1.

6. La pregunta sobre estudiar Torah jornada completa y por hacerlo necesitar una ayuda económica externa es un tema que no está relacionado con este artículo (ver Biur Halajá en simán 231, dh: bejol derajeja daheu, para una descripción básica del enfoque de la Torah a esta pregunta).

7. Rambam, Hiljot Matenat Aniim 10:7. 


Acerca del Autor:

Rav Yehonatan Gefen es un alumno del Rabino Itzjak Berkovits y miembro del Jerusalem Kollel.
Rav Gefen ha pasado más de 12 años de intenso estudio de la Torah y del Talmud en Aish HaTorah y el Jerusalem Kollel, y tiene un título en historia y política de la Universidad de Birmingham, Reino Unido. Rav Gefen ha escrito numerosos artículos para Hamodia y otras publicaciones.
Sus artículos inspiran a la gente de todo el espectro de la observancia judía a vivir con la vitalidad y la belleza de la Torah.


Bitácora Relacionada:

¿Cómo funciona la Ley de Atracción según el Cántico de Moisés?

✍🏼 por Adam Lieberman

Pero engordó Jesurún, y dio coces (tanto engordó que brillaba de obeso), y abandonó a Dios, su creador; despreció a su protector y salvador.…”

(Deuteronomio, 32:15 – DHH)

¿Por qué engordar, es decir, tener éxito económico, lleva a abandonar a Dios?

La respuesta yace en un principio fundamental de la naturaleza humana. Este principio establece que el “ego” y el “éxito” van de la mano. Cuando una persona tiene cualquier tipo de éxito, eso puede causar que su ego se infle instantáneamente y lo lleve a desenfocarse del propósito eterno de Dios.

Analicemos un ciclo típico. Si una persona está atravesando una mala etapa y cree en Dios, entonces esta persona presentará oraciones para que Dios mejore las cosas. Cuando Dios escuche su pedido y de vuelta las cosas, esta persona ciertamente se sentirá conectada y demostrará su apreciación hacia Dios.

Ahora bien, una vez que la persona ha tenido éxito en un área particular de su vida, la “Ley de Atracción” entra en escena. Esta “Ley”, en palabras simples, es que uno siempre atrae más de lo que ya tiene. Por lo tanto, cuando la persona tiene éxito en algo, eso atraerá inevitablemente más éxito. “El éxito engendra más éxito”. Esta “Ley” opera en numerosas áreas de tu vida.

Y cuando la “Ley de Atracción” entra en juego, ocurre algo fascinante: el ego de la persona entra en acción. Cuando el éxito inicial que Dios le da a una persona atrae más éxito, esta persona tiene la tendencia natural a sentir que fue ella, y no Dios, quien logró este éxito extra. Entonces, lo que la persona piensa, ya sea de manera consciente o subconsciente, es que si bien Dios ayudó en el comienzo, fue ella quien tomó el control desde ahí y sacó provecho de ese éxito inicial.

Y si bien esto puede ser verdad, hay un elemento crucial que se está dejando de lado. Sí, es cierto, trabajaste duro y aprovechaste las oportunidades que se presentaron, pero fue Dios quien permitió que este éxito llegara a ti.

Esto último es totalmente en contra de nuestro instinto y es exactamente lo que Dios nos está advirtiendo. La mayoría de las personas pueden ver la mano de Dios cuando ocurre un cambio repentino y tienen éxito. Pero cuando se acostumbran a este éxito y lo llevan a niveles más altos, piensan que fueron sus esfuerzos los que provocaron estos resultados.

Si bien la persona puede poner esfuerzo, sólo depende de la voluntad de Dios si tendrá éxito o no. (Una persona de consciencia más elevada lleva esto a un nivel más allá y entiende que incluso su propio esfuerzo fue posible sólo porque Dios le dio el ímpetu, la fuerza y la capacidad de hacer este esfuerzo).

Cuando vives con la verdad de que Dios controla todo, esto se transforma en algo increíblemente liberador. Ya que entiendes que si pones el esfuerzo y no obtienes el «éxito» que esperas, es sólo porque Dios sabe que en este preciso momento eso es exactamente lo que necesitas.

Así como no te lamentas por el color de tus ojos, por la hora de la puesta de sol, o por la temperatura del Océano Atlántico, así mismo, no debes lamentarte si no tienes éxito. Tan sólo pon tu esfuerzo y luego acepta lo que Dios considere mejor. (De esta manera, las personas que viven con esta realidad saben lo tonto que es mentir, engañar o robar en los negocios).

Dios quiere que tengas éxito y quiere que utilices tu talento y tu inteligencia para que seas aún más exitoso. Y así mismo, Él no quiere que mires hacia atrás y te arrepientas de haber engordado y de haberlo abandonado. Aprovecha estos diez días de Teshuváh (regreso o conversión) hacia Yom Kippur, y reconoce que sabes Quién es el que realmente firma tus cheques cada mes; y acuérdate que: ¡Él quiere escribir un gran monto en esos cheques a favor de tus sueños!


Tomado de: Aish Latino

Los Tesoros Ocultos del Rey (Parashá Ki Tavó)

por P.A. David Nesher

“…Y el Eterno te ha ensalzado hoy para que seas para El su pueblo preciado como te lo ha hablado, y para que observes todos sus preceptos,…”

Devarim/Deuteronomio 26:18

¿Qué significa que el Creador haya apartado al pueblo de Israel como Su “am segulah,” es decir: “Su pueblo preciado”?

El sabio exégeta Rashí explica:

«Segulah significa un tesoro preciado….receptáculos de lujo y piedras preciosas, que los reyes guardan. Asimismo, seréis para Mí un tesoro especial sobre todos los pueblos.”
(en Shemos 19:5)

La comparación del pueblo hebreo con los tesoros que el rey guarda es precisa.

El significado de estos tesoros preciosos se encuentra precisamente en el hecho que están guardados, y no están destinados para usarse.

Estos “receptáculos de lujo y piedras preciosas” no financian las agendas nacionales ni las campañas militares, ni agregan belleza a su corona ni a su palacio. Son acumulados y ahorrados para ningún otro propósito que su misma existencia, para pertenecer al rey y que se deleite en ellos. De hecho, la posesión del rey de tales tesoros nacionales, amasados simplemente en aras del placer que obtiene de ser su dueño, es parte de lo que lo hace un rey —contribuye a su sentido personal de reinado y eminencia.

Este es el significado de por qué el Eterno apartó al pueblo de Israel como su “pueblo preciado”, queriendo decir que su valor trasciende incluso el “propósito” que sirven.

Ciertamente, a través de observar los mandamientos del Creador, el pueblo escogido revela el reino del Eterno a lo largo del mundo, por tanto expandiendo su “reinado”.

La identidad esencial de un redimido, sin embargo, no es el propósito que sirve, sino el deleite que su mera existencia le trae al Creador. Como los tesoros ocultos de un rey, la mera existencia de un miembro de Israel es una fuente de deleite para el Eterno, incluso antes de cumplir lo que el Eterno le demanda.

La Historia desde Adentro.


De la sabiduría del Rebe de Lubavitch

Por Rav Tzvi Freeman

La historia de la humanidad no se trata del surgimiento y caída de imperios, ni de sus guerras y conquistas. Se trata de un tipo diferente de batalla; la batalla de entender si el Creador de este lugar mora aquí abajo o en algún lugar del cielo arriba.

Los que creen que Él pertenece al cielo destruyen la tierra. Aquellos que creen que Él pertenece a la tierra están construyendo el cielo aquí.

Esa es la batalla que pelea cada uno de nosotros, esa es la historia del viaje de toda la humanidad y lo que realmente importa. 

Porque eso es todo lo que hay para cualquier ser humano.

Solo hay dos mundos: nuestro mundo de recibir Sus placeres para sólo disfrutarlos uno mismo, o Su mundo de recibir para dar.

Trabaja en atraer Su Luz para corregir tu interior y para parecerte a Él al dar a los demás, y entonces serás parte de Su mundo.

De eso se trata esta batalla: Aceptar y abrazar a Dios en nuestra vida diaria, creyendo y entendiendo que TODO viene de Él, o simplemente creer que es el hombre quién dirige todo…