Gente de Influencia

«La Escuela es un centro de adoctrinamiento que impide la difusión de la Verdad»

«Si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, dispuestos a cuestionarse esta idea, si no se tiene eso, explorar en internet es sólo tomar al azar hechos no verificables que no significan nada.» 

– Noam Chomsky

Entrevista al filósofo y Lingüista Noam Chomsky,  realizada por el teórico critico y lingüista  Donaldo Malcedo y publicada en el libro  «Chomsky on MisEducation» . 


DONALDO MACEDO: Hace algunos años, me sentí intrigado por el caso de David Spritzier, un estudiante de la Escuela Latina de Boston, de tan solo doce años, quien tuvo que afrontar un expediente disciplinario por haberse negado a pronunciar el Juramento de Fidelidad . A Spritzier le parecía «una exhortación hipócrita al patriotismo», puesto que no hay «libertad y justicia para todos». Quería preguntarte por qué crees que un niño de doce años pudo detectar la evidente hipocresía del Juramento y, en cambio, no lo hicieron sus maestros y administradores. Me deja pasmado que los maestros, que —por la misma naturaleza de su trabajo— deberían considerarse a sí mismos intelectuales, sean incapaces de ver lo que le resulta evidente a un niño, o incluso se nieguen a aceptarlo.

NOAM CHOMSKY: No es difícil de entender. Lo que acabas de mencionar demuestra la profundidad del adoctrinamiento tendencioso que se lleva a cabo en nuestras escuelas, e incapacita a las personas instruidas para comprender siquiera las ideas más elementales, al alcance de cualquier niño de doce años.

De acuerdo, pero me sorprende que un maestro —que ha recibido una formación superior— o un director de escuela sacrifiquen el mensaje del Juramento de Fidelidad a la imposición de la obediencia, y exijan a sus estudiantes que lo pronuncien.

A mí no me extraña, en absoluto. De hecho, lo que le sucedió a David Spritzler es lo que se espera de las escuelas, que son centros de adoctrinamiento y obediencia impuesta. Lejos de favorecer el pensamiento independiente, la escuela, a lo largo de la historia, no ha dejado de interpretar un papel institucional dentro de un sistema de control y coerción. Una vez que se te ha educado, se te ha socializado ya de una manera que respalda las estructuras de poder que, a su vez, te recompensan generosamente. Pensemos en Harvard, por ejemplo. En Harvard no aprendes solo matemáticas; aprendes, además, qué se espera de ti por ser un graduado de Harvard, qué conducta has de seguir y qué preguntas no tienes que hacer jamás. Aprendes las gollerías propias de un cóctel, cómo debes vestirle, cómo se imposta el acento de Harvard.

Y también cómo relacionarte con una determinada estructura de clase, y cómo conocer las metas, los objetivos y los intereses de esta clase, la clase dominante.

Así es. En este caso, hay una diferencia abrumadora entre Harvard y el MIT [Instituto de Tecnología de Massachusetts]. Aunque sería razonable definir el MIT como una institución más de derechas, es, en cambio, mucho más abierto que Harvard. En Cambridge tienen un dicho que refleja bien esta diferencia: Harvard forma a la gente que gobierna el mundo; el MIT forma a los que lo hacen funcionar. Como consecuencia, en el MIT hay mucha menos preocupación por el control ideológico y mucho más espacio para el pensamiento independiente. Mi situación aquí es una buena muestra de ello, pues nadie ha puesto obstáculos a mi acción política ni mi activismo. Ahora bien, no pretendo decir con eso que el MIT sea un foco de activismo político. No ha dejado de desarrollar la función institucional que le corresponde: ocultar la mayor parte de la verdad sobre nuestro mundo y nuestra sociedad. De no haber sido así, si se hubiera dedicado a enseñar la verdad, tampoco habría podido sobrevivir demasiado.
Y precisamente porque no enseñan la verdad sobre el mundo, las escuelas estadounidenses no tienen más recurso que el bombardeo propagandístico constante a favor de la democracia. Si la escuela fuera en verdad democrática, no sería necesario machacar a los estudiantes con tópicos sobre la democracia. Simplemente, la acción y la conducta serían democráticas; pero sabemos que no es así. En principio, cuanto más necesario resulte hablar sobre los ideales de la democracia, menos democrático será el sistema.

Esto es bien conocido por los que se dedican a la política y, a veces, ni siquiera se molestan en ocultarlo. La Comisión Trilateral se refería a las escuelas como las «instituciones» responsables del «adoctrinamiento de los jóvenes». Este adoctrinamiento tendencioso es imprescindible, porque las escuelas fueron diseñadas —hablando a grandes rasgos— para apoyar los intereses del sector social dominante, la gente de mayor riqueza y bienestar. Desde muy temprano, en la educación se nos socializa para que comprendamos la necesidad de prestar respaldo a las estructuras del poder, sobre todo a las grandes empresas, a los hombres de negocios. La lección que uno saca de esta educación socializadora es que, como no apoyes los intereses de los más ricos y poderosos, lo tendrás crudo: sencillamente, se te expulsa del sistema o se te marginaliza. Y la escuela cumple con éxito este programa de «adoctrinamiento de los jóvenes» —por decirlo con las mismas palabras de la Trilateral— gracias a que opera dentro de un marco de propaganda cuyo efecto es deformar o suprimir las ideas y la información no deseadas.

¿Cómo es posible que estos intelectuales, que propagan falsedades al servicio de los intereses de los más poderosos, sin atreverse a salir de dentro del marco propagandístico, salgan impunes de su complicidad?

Lo cierto es que no salen impunes de nada. De hecho, están prestando el servicio que se espera de ellos; lo esperan así las instituciones para las que trabajan, y ellos cumplen los requerimientos del sistema doctrinal, ya sea voluntaria o quizá inconscientemente. Es como si contrataras a un carpintero y, una vez realizado el trabajo para el que lo contrataste, te preguntaras cómo ha podido hacerlo. Bueno, ha hecho lo que se esperaba de él; y los intelectuales ofrecen un servicio muy parecido. Se comportan tal como se espera de ellos en la medida en que presentan una descripción de la realidad mínimamente ajustada, pero sobre todo adecuada a los intereses de los que tienen más poder y más riqueza, es decir, de la gente que posee esas instituciones que solemos llamar escuelas y que, en el fondo, vienen a poseer la sociedad entera.

Está claro que, históricamente, los intelectuales han interpretado un papel vergonzoso con su apoyo al sistema doctrinal. Vista esta postura —no demasiado honrosa—, ¿crees que pueden ser tenidos por intelectuales, en el sentido más genuino del término? En varias ocasiones te has referido a algunos profesores de la universidad de Harvard como «comisarios», al estilo soviético. Personalmente, creo que ese término los describe mejor que el de «intelectuales», pues son cómplices de la estructura del poder; además, desarrollan un rol funcionarial, puesto que defienden los supuestos «valores de la civilización», aun cuando estos, en muchos casos, han generado justamente el efecto contrario: miseria, genocidio, esclavitud y explotación en gran escala de la masa de trabajadores.

A lo largo de la historia, efectivamente, esa es una imagen casi exacta de lo que ha sucedido. Si te retrotraes al tiempo de la Biblia, verás que los intelectuales que más tarde fueron denominados «falsos profetas» trabajaban en pro de los intereses de los poderosos. Sabemos que había intelectuales disidentes con una concepción alternativa del mundo: los que después fueron llamados «profetas» (que es una traducción dudosa de un término confuso). Pues bien, estos fueron preteridos, torturados u obligados a exiliarse. Y las cosas no son muy diferentes en nuestros días: la mayoría de las sociedades marginan a los intelectuales disidentes y, en lugares como El Salvador, se los quitan de en medio brutalmente. Eso es lo que les pasó al arzobispo Romero y los seis jesuitas: fueron asesinados por tropas de élite, entrenadas y armadas por nosotros |los Estados Unidos] y costeadas con nuestros impuestos. Un jesuita salvadoreño observó acertadamente en su diario que, en su país, un Václav Havel, por poner un ejemplo (el antiguo prisionero político que terminó siendo presidente de Checoslovaquia) no habría ido a la prisión, sino que lo hubieran destazado y abandonado en la vereda. Pero a Václav Havel, que se convirtió en el ojito derecho de Occidente, no se le puede acusar de cicatero, sino que agradeció cumplidamente este apoyo, dirigiéndose al congreso de los Estados Unidos —muy pocas semanas después del asesinato de los seis jesuitas en El Salvador— sin mostrar ninguna solidaridad con sus compañeros de la disidencia salvadoreña; antes al contrario, elogió y bendijo al congreso como «el defensor de la libertad». El escándalo es tan mayúsculo que sobran los comentarios.

Pero bastará una simple prueba para demostrar su magnitud. Imagina, por ejemplo, lo siguiente: Un comunista estadounidense y de color se presenta en lo que entonces era la Unión Soviética, poco después de que seis destacados intelectuales checos hayan sido asesinados por fuerzas entrenadas y armadas por los rusos. Se dirige a la Duma y la ensalza como «la defensora de la libertad». ¿Qué reacción se hubiera producido en los Estados Unidos, entre los políticos e intelectuales? Sin duda, habría sido rápida y predecible: se le denunciaría por apoyar a un régimen criminal. Los intelectuales estadounidenses deberían preguntarse por qué se sintieron arrobados por la espléndida actuación de Havel, que es equiparable a esta historia imaginaria.

¿Cuántos intelectuales de nuestro país han leído algo —siquiera una página— de lo escrito por los intelectuales centroamericanos asesinados por los varios ejércitos que actúan como delegados nuestros? ¿Cuántos saben de la existencia de Dom Helder Cámara, el obispo brasileño que se distinguió en la defensa de los pobres de Brasil? La mayoría tendrían problemas incluso para dar el nombre de algún disidente de las brutales tiranías latinoamericanas —o de otras zonas— a las que apoyamos, además de entrenar a sus ejércitos; creo que solo eso ya basta para describir el estado de nuestra cultura intelectual. Los hechos que no convienen al sistema doctrinal se despachan con rapidez, como si no existieran; simplemente, se eliminan.

Esta construcción intelectual del «no ver» caracteriza a algunos intelectuales, descritos por Paulo Freire como educadores que afirman adoptar un enfoque científico y «pueden estar intentando esconderse en lo que consideran la neutralidad de los objetivos científicos, sin atender al modo en que se vayan a usar sus descubrimientos, sin molestarse a pensar siquiera para quién o para qué intereses están trabajando» . En el nombre de la objetividad, según Freire, estos intelectuales «parecen analizar la sociedad que estudian como si no participaran en ella. En su celebrada imparcialidad, [parecen] acercarse al mundo como si llevaran guantes y mascarilla, para no contaminarlo ni resultar contaminados» . Personalmente, añadiría que no solo llevan «guantes y mascarilla», sino anteojeras, que les impiden ver lo evidente. 

Creo que no estoy demasiado de acuerdo con esa crítica posmoderna en contra de la objetividad. No debemos desdeñar la objetividad; al contrario, en nuestra persecución de la verdad tenemos que esforzarnos por ser objetivos.

Me parece razonable. Con mi crítica no pretendía rechazar la objetividad. Lo que sí resulta imprescindible es analizar la cobertura de objetividad que utilizan numerosos intelectuales para no incorporar en sus análisis una serie de factores poco convenientes, y que probablemente revela su complicidad con la eliminación de la verdad al servicio de la ideología dominante.
Así es. Hay que condenar sin tapujos la pretensión de objetividad, cuando funciona como un medio de distorsión y. desinformación al servicio del sistema doctrinal. Esa postura es mucho más frecuente en las ciencias sociales, debido a que, en ellas, el mundo exterior impone unas constricciones especialmente débiles sobre los investigadores; la capacidad de comprensión es más reducida, y los problemas que se afrontan son mucho más oscuros y complejos. Como consecuencia, resulta mucho más sencillo ignorar todo lo que no interesa oír. Hay, por tanto, una diferencia muy marcada entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. En el primer caso, los hechos se atestiguan en la naturaleza de una forma verificable, lo que dificulta que un investigador pueda ignorar los datos que contradicen sus hipótesis favoritas; es por ello que los errores no suelen perpetuarse. Como en las ciencias naturales pueden repetirse los experimentos, los posibles errores se descubren sin mayores problemas. Además, hay una disciplina interna que rige esa tarea intelectual. Aun así, está claro que ninguna investigación, por seria que sea, nos conducirá forzosamente a la verdad.

Pero volvamos al punto inicial: la escuela impide la difusión de verdades esenciales. Es la responsabilidad intelectual de los maestros —o de cualquier otra persona que se mueva en ese ámbito— intentar decir la verdad. Eso me parece indiscutible. Es un imperativo moral: averiguar la verdad sobre las cuestiones más importantes, y difundirla lo mejor que uno pueda, y siempre al auditorio más adecuado. Porque ponerse a decirle la verdad al poderes malgastar el tiempo, literalmente, y ese intento puede ser, con frecuencia, una forma de cubrirse las espaldas. A mi modo de ver, desde luego, es una pérdida de tiempo irle con la verdad a Henry Kissinger o al director general de AT&T, o a otros que ejercen el poder en instituciones coercitivas: en la mayoría de los casos, ya la conocen, la verdad. Permíteme precisar lo que acabo de decir: cuando los que están en el poder se apartan de sus circunstancias institucionales —si es que lo hacen— y se convierten en seres humanos, en agentes morales, en ese caso podemos dirigirnos a ellos como al resto de las personas. Pero en su función como dirigentes, prácticamente no vale la pena, es una pérdida de tiempo. No es más útil comunicarle la verdad al poder que a los peores tiranos o criminales, que no dejan de ser personas, independientemente de lo terrible de sus actos. Así que decirle la verdad al poder no es ninguna tarea honrosa.

Lo que debemos procurarnos es un auditorio que importe. En el caso de la enseñanza, se trata de los estudiantes; no hay que verlos como un simple auditorio, sino como elemento integrante de una comunidad con preocupaciones compartidas, en la que uno espera poder participar constructivamente. Es-decir, no debemos hablar a, sino hablar con. Eso es ya instintivo en los buenos maestros, y debería serlo en cualquier escritor o intelectual. Los estudiantes no aprenden por una mera trasferencia de conocimientos, que se engulla con el aprendizaje memorístico y después se vomite. El aprendizaje verdadero, en efecto, tiene que ver con descubrir la verdad, no con la imposición de una verdad oficial; esta última opción no conduce al desarrollo de un pensamiento crítico e independiente. La obligación de cualquier maestro es ayudar a sus estudiantes a descubrir la verdad por sí mismos, sin eliminar, por tanto, la información y las ideas que puedan resultar embarazosas para los más ricos y poderosos: los que crean, diseñan e imponen la política escolar.

Consideremos con más detalle qué significa enseñar la verdad y que todo el mundo aprenda a distinguir las verdades de las mentiras. Me parece que no requiere más que sentido común, el mismo sentido común que nos hace adoptar una postura crítica hacia los sistemas propagandísticos de las naciones que consideramos como enemigas. Antes sugerí que los más señeros intelectuales de nuestro país serían incapaces de nombrar ni uno solo de los bien conocidos disidentes de las tiranías controladas por los Estados Unidos, como por ejemplo la de El Salvador. Sin embargo, estos mismos intelectuales sabrían proporcionarte una larga lista de disidentes de la antigua Unión Soviética. Y tampoco les supondría ningún problema el distinguir las mentiras, deformaciones e incongruencias que sirven para evitar que la población de los regímenes enemigos conozca la verdad. Pero esa capacidad crítica que utilizan para desenmascarar las falsedades difundidas en los estados «delincuentes» se esfuma cuando se trata de criticar a nuestro propio gobierno o a las tiranías que apoyamos. En el trascurso de la historia, las clases mejor formadas han respaldado mayoritariamente a los aparatos propagandísticos y, cuando se minimizan o se eliminan las desviaciones de la pureza doctrinal, la máquina de la propaganda suele lograr éxitos apabullantes. Hitler y Stalin lo sabían muy bien y, hasta el día de hoy, tanto las sociedades abiertas como las cerradas han procurado y recompensado la complicidad de la clase instruida.
Esta clase instruida ha sido considerada una «clase especializada», ya que es un grupo reducido de personas que analizan, ejecutan, toman las decisiones y mueven los hilos en el sistema político, económico e ideológico. Esta clase especializada suele representar un porcentaje ínfimo de la población, que tiene que recibir protección frente a la gran masa a la que Walter Lippmann dio el nombre de «rebaño desconcertado». Es una clase que desarrolla las «funciones ejecutivas», lo que significa que realizan la función de examinar, planear y establecer el «interés común» (ahora bien, con esta fórmula se refieren a los intereses de la clase de los hombres de negocios). A la gran mayoría de la población, esto es, al «rebaño desconcertado», le corresponde en nuestra democracia el rol de «espectadores», no el de «participantes en la acción», según el credo democrático liberal que Lippmann supo articular perfectamente. En nuestra democracia, cada cierto tiempo los miembros del «rebaño» tienen la posibilidad de participar en la aprobación de uno u otro líder, mediante un proceso conocido como «elecciones». Una vez han aprobado a este o a aquel miembro de la clase especializada, deben retirarse y convertirse de nuevo en espectadores.

Cuando el «rebaño desconcertado» intenta ampliar su papel como mero espectador, cuando la gente intenta participar en la acción democrática, la clase especializada reacciona en contra de lo que se pasa a denominar una «crisis de la democracia». Esa es la razón de que nuestras élites sientan tanto odio hacia los años sesenta, cuando varios grupos de personas históricamente marginadas empezaron a organizarse y cuestionar la política de la clase de los especialistas, sobre todo la relativa a la guerra de Vietnam, pero también, en el ámbito interior, la política social. 

Una de las posibles maneras de mantener el control sobre el «rebaño desconcertado» es adoptar la concepción de escuela que hemos visto antes, la que propuso la Comisión Trilateral: las escuelas son las instituciones responsables del adoctrinamiento de los jóvenes. Los miembros del «rebaño» tienen que ser rigurosamente adoctrinados en los valores e intereses de tipo privado y estatal-corporativo. Los que asimilen mejor esta educación en los valores de la ideología dominante y demuestren su lealtad al sistema doctrinal podrán, a la postre, entrar a formar parte de la clase especializada. El resto del «rebaño desconcertado», por el contrario, ha de ser mantenido a raya, de forma que no creen problemas, sean simples espectadores del desarrollo de la acción y no reflexionen sobre aquellos aspectos de la realidad que son de veras importantes. La clase instruida considera que es imprescindible para el «rebaño», porque este es demasiado estúpido como para gobernar sus asuntos por sí mismo y lo haría mal, actuaría de acuerdo con sus «concepciones erróneas». Cerca del 70 por 100 de los estadounidenses cree que la guerra de Vietnam no era correcta desde un punto de vista moral, pero, según la clase dominante, es necesario protegerlos de sus «concepciones erróneas», que los han llevado a oponerse a la guerra; tienen que acabar creyendo en la versión oficial, que indica que la guerra fue, sencillamente, un error. 

Con miras a proteger al «rebaño desconcertado» de sí mismo y de sus «concepciones erróneas», las clases especializadas de las sociedades abiertas deben girar la vista sobre todo hacia las técnicas de propaganda, denominadas eufemísticamente «relaciones públicas». En los estados totalitarios, en cambio, controlas al «rebaño» colgando un martillo sobre sus cabezas: al que se mueva de su lugar, le chafas la cabeza. Pero en las sociedades democráticas no se puede confiar en la fuerza bruta para mantener la población a raya, así que, para controlar la opinión pública, hay que optar principalmente por la propaganda. En esta tarea de control de la opinión, la clase instruida resulta indispensable, y la escuela desarrolla una función crucial.

Tus afirmaciones sugieren —y, por mi parte, estoy de acuerdo— que en las sociedades abiertas la censura es un componente esencial de la estructura de soporte de la propaganda, como intento de «controlar la opinión pública». Desde mi ¡yunto de vista, no obstante, la censura de las sociedades abiertas difiere sustancialmente de la que se ejerce en las sociedades totalitarias. Y lo que he observado en los Estados Unidos es que la censura no solo se manifiesta bajo una forma diferente, sino que también depende, en cierta medida, de una especie de autocensura. ¿Qué papel desempeñan la educación y los medios de comunicación en este proceso?

Eso que has denominado «autocensura» empieza, en realidad, a una edad muy temprana, mediante un proceso de socialización que es, a su vez, una forma de adoctrinamiento; el objetivo es promover la obediencia en sustitución del pensamiento independiente. La escuela funciona como un mecanismo más de esta socialización, y su meta es evitar que la gente haga preguntas importantes sobre las cuestiones importantes que les afectan directamente a ellos o bien a los demás. Es decir, en la escuela no se aprenden solo contenidos. Como te decía antes, si quieres convertirte en un profesor de matemáticas, no te limitas a aprender un montón de nociones matemáticas, sino que, además, aprendes cómo has de comportarte, cómo vestirte adecuadamente, qué tipo de preguntas puedes hacer, cómo encajar (en el sentido de amoldarte), etc. A la que seas demasiado independiente, o cuestiones demasiado a menudo el código de tu profesión, lo más probable es que te expulsen del orden de los privilegiados. De modo que uno se da cuenta muy rápido de que, para triunfar, hay que servir a los intereses del sistema doctrinal. Hay que estarse callado e instilar en los alumnos las creencias y los dogmas más útiles para los intereses de los que están de verdad en el poder. La clase de los hombres de negocios y sus intereses privados tienen un representante en las redes del estado corporativo. Y es que la escuela no es el único de tales sistemas de adoctrinamiento; hay otras instituciones que colaboran para reforzar el proceso. Piensa en los programas que nos echan por la televisión, por ejemplo: se nos propone que contemplemos una retahíla de shows que no nos exigen el esfuerzo de pensar, que deberían distraernos; pero su función, en realidad, es impedir que los espectadores comprendan sus verdaderos problemas o identifiquen sus verdaderas causas. Una de las maneras de afrontar una vida poco plena es comprar sin parar; pues bien, estos programas se dedican a explotar las necesidades emocionales de los espectadores y los mantienen desconectados de las necesidades de los demás. A medida que se van desmantelando los espacios públicos, las escuelas y los relativamente pocos espacios públicos que quedan trabajan para convertirnos en buenos consumidores.

El ‘virus woke’

por Juan Manuel de Prada

El magnate Elon Musk, que es un cabroncete con pintas, le ha cogido el gustirrinín a escarnecer a otros magnates y arruinar sus compañías a golpe de tuit. La última diana de sus dardos ha sido Netflix, que está perdiendo suscriptores a chorros y sufriendo descalabros bursátiles de órdago. Para explicar estas calamidades, en Netflix han recurrido a las mismas paparruchas que emplean el doctor Sánchez y sus compiyoguis de Bruselas para justificar sus latrocinios (que si Putin y tal); pero el cabroncete de Musk asegura en un tuit que el hundimiento de Netflix es causado por el ‘virus woke’ que infecta todas sus producciones.

De vez en cuando, para poner rabiosa a la muchedumbre de zoquetes que infesta interné, escribo artículos que golpean donde sé que más les duele (allá donde sus vidas arrasadas encuentran cobijo y consuelo): la pornografía (el soma con el que matan la tristeza de la carne), el evolucionismo (el mito cientifista con el que llenan los hangares vacíos de su alma), las series televisivas encumbradas como obras maestras de la semana, que son el libro de los que no leen. Todas estas series resultan, infaliblemente, bazofia sistémica de la peor calaña, infestadas de estereotipos grotescos y burdos clichés ideológicos, con guiones paparruchescos y digresivos y personajes inconsistentes y esquemáticos. Y todas ellas apestan a nihilismo; todas ellas están risueñamente consagradas a la exaltación frívola del mal.

En todas las series se incluye de las formas más forzadas la consabida menestra étnica, el consabido sopicaldo penevulvar, el consabido engrudo políticamente correcto. Pero, mientras estas bazofias son administradas con cierto disimulo por otras compañías, como quien vomita morigeradamente en una bolsita y luego se limpia con pudor las comisuras de los labios con la puntita del pañuelo, en las series de Netflix el vómito es siempre a chorro libre, con sus arcadas tremebundas, sus tropezones sin masticar y sus salpicaduras asperjadas por doquier. En las series de Netflix hay hombres embarazados, indios comanches que se percuten el recto, príncipes escandinavos negros, monjas de clausura transgénero, cualquier mamarrachada woke tiene salvoconducto para acampar en los cerros de Úbeda. Si las series de las demás compañías suelen estar concebidas por tipos protervos y sibilinos, las series de Netflix parecen concebidas por los villanos de Los juegos del hambre en plena resaca de anisete, y dirigidas a un público íntegramente formado por homínidos dispuestos a recuperar hábitos plantígrados, y hasta a reproducirse por esporas, con tal de combatir el cambio climático o batir el récord de resiliencia inclusiva.

En realidad, los dardos del magnate Musk contra Netflix no son sino un avatar más de la Torre de Babel. Pero es hermoso asistir al derrumbe de una época podrida hasta el tuétano. Si Netflix es el epítome de esa podredumbre, Musk es su catalizador. Dándonos el mismo asco ambos, nuestras simpatías sin embargo están con el segundo.

Publicado en ABC.

¿Cómo se Celebra Tu B`Shevat?

Por P.A. David Nesher

El hombre es como un árbol del campo…”

(Deuteronomio 20:19)

Los días de los árboles, serán los días de mi pueblo

(Isaías 65:22)

Será como un árbol plantado junto al agua

(Jeremías 17:8)

En Tu B’Shvat (15 de Shevat) conocido como el Rosh Hashanáh o el Año Nuevo de los Árboles actúan como un límite o fecha de corte entre un año y el siguiente, ya que la mayoría de las lluvias del año anterior, en Eretz Israel, ya han caído. Un cierto porcentaje de los frutos han llegado a la etapa donde han comenzado a madurar. Esto se define desde el momento del florecimiento hasta que el fruto ha alcanzado un tercio de su pleno crecimiento. Las frutas que han llegado a esta etapa son atribuidas al año anterior. Cualquier nuevo florecimiento de la fruta después de este día cae en la categoría del Año Nuevo. Como resultado Tu B’Shvat es un factor decisivo en la determinación de las Leyes de Ma’aser y Orlah.

En Israel, el día 15 de Shvat se encuentra a la mitad del invierno boreal y vislumbramos hacia adelante la primavera. La savia de los árboles está comenzando a fluir y también se produce el aumento de las raíces de los árboles, aunque sin ser visto por el hombre y, como resultado de esto los frutos están manifestando su primera etapa de formación.

Además, el Talmud Ierushalmi (Rosh Hashaná 1:2) nos dice que los frutos que crecerán después del 15 de Shevat son considerados producto del nuevo año, pues hasta este día los frutos crecieron gracias a las lluvias del año anterior, pero a partir de esta fecha crecerán por efecto de las lluvias de este año.

Por ello, el Rosh Hashaná de los árboles, es un tiempo de Tefilah (Oración de Alianza). Nosotros jubilosamente celebramos este día para pedir a nuestro Creador que continúe derramando su benevolencia sobre sus hijos, los Benei Israel (HIjos de Israel), así también como con el resto de sus creaciones en el mundo, como decimos en Birkat HaMazón.

Hazan et haolam Kulo Betuvo»
(«Alimenta al mundo entero, en su bondad»).

A pesar de ser llamado Rosh Hashaná, en Tu Bishvat no está prohibida la realización de trabajos, y tampoco existe en él la obligación de comer una comida festiva. Sin embargo, por cuanto que Tu Bishvat es llamado «Rosh Hashaná», rigen en él algunas leyes relacionadas con las leyes de los días de fiesta: en él está prohibido ayunar.

En Tu Bishvat se acostumbra comer frutos de los árboles (si es posible, que crecieron en la tierra de Israel), y especialmente los frutos que fueron recordados en el versículo de la Torá que alaba a la tierra de Israel: «Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivos y de miel (de dátiles)» (Devarim 8:8). La idea es reflexionar profundamente en el significado de cada uno de estos frutos.

Esta celebración es muy especial, pues permite un festejo que nos invita a comer frutos de árboles y meditar en los significados simbólicos de cada uno de esos frutos.

Te invito a escuchar esta entrevista que contiene una maravillosa enseñanza por medio de la cual sabrás qué celebramos y cómo hacerlo bien:


También te interesará leer esta BITÁCORA:

Navidad, Janukkah y el Anticristo (Parte 1)

Por Jim Staley

Parte 1

De acuerdo, lo admito, es un título extraño. ¿Cómo diablos podrían estar conectados los tres temas? Bueno, como está a punto de ver, no solo están conectados, todos están relacionados …  relacionados con la sangre .

Antes de hablar sobre la Navidad, hablemos de una festividad que es mucho menos conocida en el mundo cristiano, pero que no tiene paralelo en su relevancia para la fe cristiana y también para los últimos tiempos: Hanukkah. Hanukkah es una festividad de la que todos los cristianos han oído hablar, pero de la que saben muy poco, aparte de que los judíos la celebran. Hanukkah es en realidad una palabra hebrea que significa «dedicación». La Fiesta de la Dedicación también se llamaba Festival de las Luces. ¿Por qué? Porque toda la historia gira en torno a la dedicación del templo y la renovación de las luces que se encontraron en el propio candelabro. Tomemos un minuto y repasemos la historia de esta increíble fiesta para que podamos ver cómo se relaciona con los creyentes de todo el mundo que viven en estos últimos días.

La historia de Hanukkah se puede encontrar en el primer libro de los Macabeos, que tiene lugar en medio del período del Segundo Templo. Si está familiarizado con la historia de Esther y Purim, entonces no está muy lejos de la historia de Hanukkah. Donde la liberación del pueblo judío durante el tiempo de Ester ocurrió mientras el pueblo estaba en el exilio, la liberación de Israel en la historia de Hanukkah ocurrió dentro de la tierra de Israel propiamente dicha unos dos siglos después.

Después de la historia de Purim, el pueblo de Israel regresó a su tierra natal y restableció el templo en Jerusalén. Pero esta vez, no era el villano Amán el que intentaba destruirlos, sino el rey griego sirio Antíoco IV, que fue uno de los sucesores de Alejandro Magno. A diferencia de su padre, Antíoco III, quien fue benévolo con los judíos y les permitió continuar practicando su religión, Antíoco IV fue mucho menos benévolo y buscó la destrucción total de la fe judía. En 169 a. C., los soldados de Antíoco entraron en Jerusalén, masacraron a miles de personas y profanaron el templo. Muchos de los judíos ya se habían helenizado y comenzaron a transigir y seguir las costumbres de los griegos. La alguna vez pura religión de Israel había sido nuevamente comprometida por la influencia de la opresión pagana. Una vez mas,

HÉROES

Esta vez, el héroe vendría como lo hicieron en otros relatos históricos donde Israel fue superado en número, en armas y en habilidades. Dios una vez más se infundiría en el corazón de una persona para ser lo suficientemente valiente como para enfrentarse a un tirano y contra todo pronóstico para salvar el día. Moisés lo hizo cuando desafió su educación real y se enfrentó a Faraón, Sampson lo hizo contra los filisteos, Gedeón lo hizo con sus 300 hombres, Phineas detuvo sin ayuda la plaga contra Israel, Ester se arriesgó a ir ante el rey sin haber convocado, y los 600 hombres de Saúl y Jonatán se enfrentaron a las decenas de miles de ejércitos enemigos. La historia es siempre la misma. A Dios le encanta voltear las fuertes espadas de los gigantes con una sola piedra de la honda de un campesino.

El primer héroe de esta historia es un hombre llamado Matityahu (Mat-tee-yahoo), un sacerdote de la tribu de Levi. Y según el rabino Fohrman, los nombres Matityahu y Moisés, cuyo nombre original que le dio la hija de Faraón fue Meshitihu, están conectados. Fohrman dice que Moshe y Meshitihu son exactamente el mismo nombre en arameo porque las letras shin y tav se pueden intercambiar. Esto vincula proféticamente a Moisés, que liberó a Israel al enfrentarse a un rey opresor, con Matityahu, que también fue utilizado para liberar a los israelitas de la opresión extranjera; esta vez de los griegos.La historia comienza con la población judía de Jerusalén dividida entre los judíos que adoptaron las prácticas paganas de los griegos y los judíos leales que no estaban dispuestos a comprometer su fe. Matityahu encajaba en el último grupo y estaba en su casa en Nadain cuando una autoridad griega se acercó a él con un soborno que la mayoría de la gente nunca rechazaría. Esto fue hecho por uno de los principales oficiales griegos en un esfuerzo por mover al influyente Matityahu para apoyar la ocupación griega, eliminando así a un enemigo más del estado griego. Leamos el relato directamente del Libro de los Macabeos:

1 Macabeos 2:17

“El oficial le dijo: ‘Tú eres un líder, un hombre honorable y grande en esta ciudad. Vamos, sé el primero en obedecer la orden del rey. Todos los gentiles, el pueblo de Judea y todo el pueblo que quedó en Jerusalén ya lo han hecho. Si lo hace, usted y sus hijos serán honrados con el título de ‘Amigos del Rey’ y serán recompensados ​​con plata y oro y muchos regalos ‘”.

Así que se acercó a Matityahu y le ofrecieron un trato que le daría fama, fortuna y una vida sin preocupaciones. Estoy bastante seguro de que si bien algunos de nosotros hubiéramos pensado en esa oferta durante al menos uno o dos días, la mayoría probablemente la tomaría en el acto. Pero este fue un momento importante de Gedeón, Sampson, Moisés, Ester y Jesús / Yeshua. Una crisis de creencias. ¿Qué haría él? ¿Quien era él? Después de todo, eso es lo que realmente estaban probando: su identidad. ¿Realmente se consideraba un sacerdote de Yahvé, el Dios de Israel, o era solo un trabajo? Este fue el momento en el que esa pregunta estaba a punto de ser respondida. Moisés tuvo el mismo momento en el que tuvo que decidir antes de matar al egipcio si era hebreo o del palacio egipcio. Como creyentes, a menudo se nos pide que hagamos el mismo tipo de elecciones. ¿Vamos a ser vendidos para hacer cosas bíblicas en formas bíblicas o vamos a seguir a las masas en sus formas religiosas comprometidas? Es fácil nadar río abajo con todos los demás peces, pero defender lo que es correcto requiere un corazón para Dios y un valor que se necesita mucho hoy.

Al igual que Moisés, Matityahu hizo la misma respuesta instintiva al decirles a los griegos que no había forma de que pudiera ofrecer sacrificios a un dios pagano, independientemente de cuán lucrativa pudiera ser la oferta. En el versículo 19, proclama con valentía: “… No me importa si todos los gentiles de este imperio han obedecido al rey y se han rendido al mandato de abandonar la religión de sus antepasados. ¡Mis hijos, mis parientes y yo continuaremos guardando el pacto que Dios hizo con nuestros antepasados! ¡Con la ayuda de Dios nunca abandonaremos su Ley ni desobedeceremos sus mandamientos! «

Pero tan pronto como las palabras salieron de su boca, otro judío helenizado decidió aceptar la oferta de los griegos. Desafortunadamente para él, la furia de Matityahu se desató y audazmente detuvo a este apóstata, matándolo a él y al oficial real que estaba forzando sacrificios paganos en el acto. Y al igual que Moisés, este acto hizo que tuviera que huir con sus cinco hijos para salvar su propia vida. Mientras huía, gritó: «¡Todo el que sea fiel al pacto de Dios y obedezca su ley, sígueme!» (1 Macabeos 2:27). Con esto huyó y comenzó la rebelión contra la influencia del paganismo.

Matityahu continuó liderando una rebelión a gran escala contra la monarquía seléucida hasta que murió en 166 a. C. Su hijo Judá Macabeo, apodado «El Martillo», tomó su lugar. Ganaron guerras incluso cuando fueron superados en número 6 a 1 y Judá clamó a Dios: “Te alabaremos, Salvador de Israel. Rompiste el ataque del gigante de la mano de tu siervo David y dejaste que el hijo de Saúl, Jonatán, y el joven que portaba sus armas derrotaran a todo el ejército filisteo. Ahora, de la misma manera, deja que tu pueblo Israel derrote a nuestro enemigo. Ponlos en vergüenza, a pesar de toda su confianza en su infantería y caballería. Hazlos temer y deja que su fuerza audaz se derrita. Déjelos temblar ante la perspectiva de la derrota. ¡Te amamos y te adoramos, así que déjanos matar a nuestros enemigos para luego cantar tus alabanzas! » (1 Macabeos 4: 30-33). Y tal como lo había hecho cuando dividió el Mar Rojo, el Dios de Israel lo atravesó milagrosamente. Judá y su ejército rebelde derrotaron a los sirios y los obligaron a huir de Jerusalén, pero no antes de que se hiciera una cantidad increíble de daño tanto a la ciudad como especialmente al templo. Judá y sus seguidores la repararon, limpiaron los lugares santos y volvieron a colocar la menorá en su lugar para que pudiera proporcionar la luz que se necesitaba para continuar el servicio sacerdotal. Volvieron a dedicar el templo y pidieron que la conmemoración del evento fuera una fiesta anual de ocho días a partir del día veinticinco del mes hebreo de Kislev (generalmente nuestro diciembre) para celebrar la liberación del pueblo de Dios de las garras del paganismo. . pero no antes de que se hiciera una cantidad increíble de daño tanto a la ciudad como especialmente al templo. Judá y sus seguidores la repararon, limpiaron los lugares santos y volvieron a colocar la menorá en su lugar para que pudiera proporcionar la luz que se necesitaba para continuar el servicio sacerdotal. Volvieron a dedicar el templo y pidieron que la conmemoración del evento fuera una fiesta anual de ocho días a partir del día veinticinco del mes hebreo de Kislev (generalmente nuestro diciembre) para celebrar la liberación del pueblo de Dios de las garras del paganismo. . pero no antes de que se hiciera una cantidad increíble de daño tanto a la ciudad como especialmente al templo. Judá y sus seguidores la repararon, limpiaron los lugares santos y volvieron a colocar la menorá en su lugar para que pudiera proporcionar la luz que se necesitaba para continuar el servicio sacerdotal. Volvieron a dedicar el templo y pidieron que la conmemoración del evento fuera una fiesta anual de ocho días a partir del día veinticinco del mes hebreo de Kislev (generalmente nuestro diciembre) para celebrar la liberación del pueblo de Dios de las garras del paganismo. .

¿POR QUÉ OCHO DÍAS?

El Talmud dice que el motivo de la celebración de ocho días es porque hubo un milagro del aceite. La historia dice que cuando descubrieron la menorá, solo había aceite suficiente para un día. Pero milagrosamente, mientras estaban en camino para recuperar más, el valor de un solo día duró los ocho días completos que tomó producir más aceite. Esta fábula fue inventada con ironía dentro del judaísmo para eludir su ley oral que establece que no pueden conmemorar una victoria militar. Los ancianos inventaron esta solución creativa para que la gente pudiera celebrar y recordar de generación en generación esta asombrosa liberación de sus enemigos. 

La mayoría de los eruditos creen que debido a que a los judíos no se les permitió celebrar la Fiesta de Sucot (Tabernáculos) de ocho días durante la guerra con los sirios, eligieron ocho días por esa razón. Otros dicen que fue porque la Torá dice que la toma de posesión de un sacerdote al servicio toma ocho días. Cualquiera sea la razón, esta fiesta se celebra en todo el mundo con el foco puesto en la luz, la menorá dorada en el templo. Este enfoque es el motivo por el que la festividad se suele llamar El Festival de las Luces. Para conmemorar la festividad, se usa una menorá de nueve brazos en lugar de la tradicional de siete brazos que se usa en el templo. Ocho de las ramas representan los ocho días de la festividad y el noveno candelero se agrega como el shemash, o vela de sirviente, que enciende el resto de las lámparas.

LA CONEXIÓN ESPIRITUAL

Antes de revelar la conexión que todo esto tiene con el anticristo, analicemos algunas de las conexiones espirituales más obvias pero sorprendentes que se pueden extraer de esta increíble historia. En primer lugar, Dios dice que  somos  el Templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16). Y al igual que el templo original en Jerusalén, está constantemente bajo el ataque de la influencia pagana y las fuerzas extranjeras de las tinieblas. Los poderes espirituales de los lugares inicuos mencionados en Efesios 6:12 están constantemente tratando de entrar en nuestro templo para profanarlo y dejarlo inutilizable para el Altísimo.

Antes de que una persona venga a Cristo, su templo ha sido comprometido y utilizado para los dioses extranjeros de este mundo. Pero como lo ha hecho tantas veces antes, el Padre vio esta catástrofe y envió un «Héroe» para salvar a Su pueblo una vez más: Su Hijo Jesús, o, en la lengua hebrea, Yeshua, nuestro Mesías. Yeshua se ofreció a sí mismo como sacrificio por la gente, permitiendo que sus templos profanados estuvieran libres de invasiones extranjeras y limpiados de la inmundicia y la mugre que implicaban sus vidas anteriores. Al igual que Judá Macabeo, Yeshua (El Martillo Real) aplastó la cabeza de esa serpiente antigua llamada Satanás y liberó a toda la humanidad en el proceso. Y Su grito fue el mismo grito que el de Judá: “Si me amas, guarda Mis mandamientos” (Juan 14:15). Juan lo dijo de esta manera en 1 Juan 5: 2-3, “En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos ”. Desde Moisés hasta Judá Macabeo y el Mesías mismo, el tema es el mismo: guarda los mandamientos de Dios y no permitas que los paganos de este mundo te influyan para comprometer la pureza del mensaje.

También podemos tomar de esta historia que la identidad lo es todo. ¿Quiénes somos realmente? ¿Qué nos define como creyentes? ¿Estamos siendo definidos por la cultura, nuestra tradición religiosa o por la pura palabra de Dios? Cuando Matityahu se enfrentó a un compromiso, decidió permanecer fiel a la palabra que creó el testimonio. ¿Con qué frecuencia nos enfrentamos a la decisión de asimilarnos o permanecer fieles a nuestra fe? Nuestras elecciones pueden no ser tan extremas como las que enfrentó Matityahu, pero, sin embargo, nos vemos obligados a hacer las cosas bíblicas de la manera bíblica o aceptar lo que nos fue entregado de generaciones anteriores. Si Matityahu no hubiera intervenido con su espíritu intransigente, toda una generación habría crecido creyendo que “así es como servimos a Dios”, sin darse cuenta de que no lo estaban sirviendo de la manera que Él pidió.

Matityahu y su hijo Judah Maccabee son ejemplos inspiradores de verdaderos héroes con una verdadera devoción al único Dios verdadero. Son estos tipos de héroes a los que nuestros hijos deberían admirar y a quienes nosotros, como adultos, deberíamos aspirar. La historia de Hanukkah nos trae una historia de valentía, espíritu intransigente, devoción y la conquista de la oscuridad a través del poder de la luz de un hombre. Hay una razón por la cual cada vez más cristianos de todo el mundo eligen celebrar Hanukkah en sus propios hogares cada año, ya que ven las poderosas conexiones espirituales con el Mesías y el simbolismo más profundo y rico que no tiene sus raíces en fundamentos seculares o materialistas. El poder de hacer de sus hogares un microcosmos del Templo y adornar sus mesas y alféizares de las ventanas con el símbolo de la antigua menorá que simboliza a Jesús / Yeshua mismo permite un testimonio de que esta casa ha sido limpiada y estamos dejando que nuestras luces brillen ante los hombres. Una vez más. Es una festividad que se ha convertido en una de las favoritas de mi familia del año y una que me ha permitido ver Su nacimiento bajo una “luz” completamente diferente.

Hay muchas más conexiones que haremos en la siguiente parte de este artículo mientras exploramos tanto la conexión con Jesús como con el Anticristo. Nos tomaremos el tiempo para descubrir exactamente cuándo fue concebido el Mesías, cuándo nació realmente y cuándo  no . ¡Estén atentos a la Parte 2 de Navidad, Hanukkah y el Anticristo!

Tomado de: Staley Family Ministries

Bitácoras Relacionadas que te pueden interesar:

¡No estás deprimido,… estás desocupado!

Decía Facundo Cabral:

«La vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.

No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte… hay mudanza.

Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:… si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)… y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

¡No estás deprimido, estás desocupado!

Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.

Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.

El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.

Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

“Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír”

¿Ser Inteligente en la Escuela… Es Serlo También en la Vida?

Siempre, en mis conferencias insisto en lo mismo: Triunfar académicamente no garantiza éxito en la vida.

Justamente me edificó leer a Robert Kiyosaki, y grabar en mí su consejo cuando escribía: «usted debe tener dos profesiones: Una para usted y una para su dinero.«

¿POR QUÉ FALLAN MUCHAS PERSONAS INTELIGENTES?

He descubierto a lo largo de mi profesión que muchas personas tienen la opinión de que cuanto más inteligente sea, mayores serán sus posibilidades de éxito en la vida, especialmente si se sabe que es inteligente en la escuela o en la universidad.

El planteo ante esta creencia es si dichas personas inteligentes tienen mayores posibilidades de éxito que las personas menos inteligentes. La respuesta a esta cuestión la he obtenido al reflexionar sobre distintas vivencias que he escuchado, y muchos testimonios de vida que he conocido.

MUCHAS PERSONAS INTELIGENTES FALLAN

Encontré una historia que sé aclarará el planteo realizado en esta bitácora. Durante la Primera Guerra Mundial, el doctor en psicología Lewis Terman trató de responder ese planteo al realizar un experimento que terminó abarcando cuarenta años.

Es la investigación más larga que se haya llevado a cabo en el campo de la psicología y trata de responder la mismas pregunta: si las personas inteligentes tienen una mayor probabilidad de éxito que las personas comunes.

El dr. Terman comenzó su investigación buscando a niños brillantes en todos los rincones de los Estados Unidos. Los estándares de inteligencia establecidos por Terman eran niños con un CI de al menos 140. [A nivel información, diré aquí que el puntaje IQ promedio de las personas está en los números 90-109. Si tiene un puntaje de CI por encima de ese número, entonces se lo considera muy inteligente y si tiene un puntaje de CI por encima de 140, se le considera un genio].

Para ampliar mejor la idea de lo planteado, debemos saber que el fenomenal científico Albert Einstein tenía un IQ (coeficiente intelectual) de 160. En otras palabras, los 1.487 niños estudiados por el Dr. Terman eran obviamente tan inteligentes como Einstein, o incluso más inteligentes. Desde aquí, Terman dedicó su vida a seguir y estudiar a estos 1,487 niños.

Después de varios años siguiéndolos, el Dr. Terman se dio cuenta de que eran los niños que siempre obtenían las mejores calificaciones en la escuela, ganaban varios tipos de concursos escolares, y así sucesivamente esto llevó al Dr. Terman a concluir que estos niños serían los futuros líderes. Serán multi millonarios, políticos famosos, e incluso algunos, en el futuro, alcanzarán la presidencia de los Estados Unidos, se llegó a convencer el psicólogo. 

De hecho, esta expectativa del investigador terminó lejos de la realidad. Cuando estos niños geniales crecieron, muy pocos lograron grandes cosas en la vida. Ni siquiera uno de ellos ganó el Premio Nobel como nivel mínimo que Terman esperaba.

Sin embargo, la sorpresa de Terman fue mayor, cuando descubrió que, dos de los que una vez fueron rechazados como candidatos para este experimento con niños genios, niños a quienes él y su colaboradores consideraban en menos, de hecho ganaron el Premio Noble en Física.

Después de pasar tanto tiempo investigando, el Dr. Terman concluyó su experimento con la cita Hemos visto que los intelectuales y los logros no están relacionados en absoluto”.

LA INTELIGENCIA “INTELECTUAL” NO ASEGURA EL ÉXITO

Así pues, la psicología actual asume que ser una persona inteligente es algo por lo que se debe estar agradecido y tener una historia diferente. El hecho de que alguien sea un poco más inteligente que otro no significa que tendrá más éxito en su vida.

Entonces, la cultura formada, tanto en los Estados Unidos como en muchas partes del mundo, de que la inteligencia, es la única herramienta importante para lograr el éxito, en realidad está bien lejos de lo cierto.

Así que no deje que otras personas lo engañen solo porque no es tan inteligente como sus amigos o no tiene tanto valor como sus amigos en la escuela al decir que no tendrá éxito o que no podrá convertirse en un líder en el futuro.

Puede que no sea tan inteligente en la escuela, pero podría tener un gran talento en otros campos que no todos tienen.

UN CASO REALMENTE EXTRAORDINARIO

Tomemos un ejemplo simple. Cristiano Ronaldo, un futbolista portugués, no se graduó de la escuela e incluso sus amigos dijeron que era estúpido. Sin embargo, tiene un talento extraordinario en términos de fútbol que descubrió desde la infancia y la elección recayó en asistir a una escuela de fútbol en lugar de a una escuela pública.

Su talento y trabajo duro lo llevaron a convertirse en uno de los mejores jugadores de fútbol en la historia del fútbol. Con solo 33 años, ha logrado muchas cosas tanto en el campo como fuera de él.

El famoso jugador de fútbol Cristiano Ronaldo es una prueba de que la inteligencia no lo es todo. Por lo tanto, se puede concluir que la intelectualidad se considera demasiado excesiva, pero el trabajo duro ciertamente puede garantizarle el éxito.

Calvino y la Oración

Nos dirá alguno: ¿Es que no sabe Él muy bien, sin necesidad de que nadie se lo diga, las necesidades que nos acosan y que es lo que nos es necesario? Por ello podría parecer en cierta manera superfluo solicitarlo con nuestras oraciones, como si El hiciese que nos oye, o que permanece dormido hasta que se lo recordamos con nuestro clamor.

Los que así razonen no consideran el fin por el que el Señor ha ordenado la oración tanto por razón de Él, cuanto por nosotros.

El que quiere, como es razonable, conservar su derecho, quiere que se le de lo que es suyo; es decir, que los hombres comprendan, confiesen y manifiesten en sus oraciones, que todo cuanto desean y ven que les sirve de provecho les viene de Él. Sin embargo, todo el provecho de este sacrificio con el que es honrado revierte sobre nosotros. Por eso los santos patriarcas, cuanto más atrevidamente se gloriaban de los beneficios que Dios a ellos y a las demás les había concedido, tanto más vivamente se animaban a orar.

En confirmación de esto basta alegar el solo ejemplo de Elías, el cual seguro del consejo de Dios, después de haber prometido sin temeridad al rey Acab que llovería, no por eso deja de orar con gran insistencia; y envía a su criado siete veces a mirar si asomaba la lluvia (1 Re. 18, 41-43); no que dudase de la promesa que por mandato de Dios había hecho, sino porque sabía que su deber era proponer su petición a Dios, a fin de que su fe no se adormeciese y decayera.

De Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana III, xx, 3.

Activando la Red de Conexión Humana hacia el Bien.

Autor: Dr. Rav Michael Laitman

Siempre que los seres humanos se hallaron juntos en un mismo lugar lucharon entre sí. Al principio lo hicieron con piedras, lanzas, arcos y flechas. Luego se desarrollaron a un ritmo vertiginoso y lucharon con escopetas, cañones, tanques y aviones de guerra. Finalmente lanzaron una bomba atómica. Cuanto más poderoso es el armamento, más oculto está, y sus implicaciones son más peligrosas. También en el ámbito virtual, las armas de combate se hacen cada vez más sofisticadas a un ritmo acelerado. El campo cibernético, por ejemplo, podría convertirse rápidamente en un frente de guerra.   

De igual manera, el arma más potente y más delicada que se está revelando hoy en día es la fuerza del pensamiento. Muchos científicos sostienen que estamos interconectados a nivel humano en un solo campo, y así como hay un campo de electricidad y magnetismo y un campo de fuerza de gravedad, también existen otros campos de fuerzas. La sabiduría de la Torah también explica que existimos en una red de fuerzas que nos conectan. La fuerza del pensamiento es inmensa y su espacio de acción es la red de conexión entre nosotros: uno puede pensar y otro de repente capta el pensamiento, uno siente un deseo en su corazón y este se manifiesta en el otro.

No obstante, nos hacen falta dos cosas para ver la imagen completa: una es el conocimiento de que nosotros somos quienes activamos la red constantemente, y la otra es el conocimiento sobre cómo activar la red a nuestro favor y de forma consciente.

Actualmente, la fuerza que gobierna sobre el internet es una fuerza negativa, una fuerza destructiva que divide, una fuerza de rechazo y odio que estamos creando constantemente por causa de nuestra naturaleza egoísta. Estamos proyectando esa fuerza negativa ya sea consciente o inconscientemente. Los resultados están a la vista: cada uno está lleno de  su propio orgullo, cada uno se impone sobre el otro, cada uno explota al otro.

Lo que nuestros ojos nos ocultan es la fuerza negativa que estamos generando y esparciendo por la red; no en la red de internet, sino en la red de las relaciones humanas. Más aún, la influencia de esta fuerza regresa en contra de nosotros con más potencia y nos golpea con olas de odio por parte del mundo. Las naciones del mundo, aún sin estar conscientes de ello, están señalando a los judíos como los protagonistas centrales de la red. Mediante su actitud antisemita nos están  empujando a reconocer nuestro destino y cumplir nuestro rol en la red.

Ellos tienen razón. “Así como los órganos del cuerpo no podrán existir ni un momento sin corazón”, dice el Libro del Zóhar, “tampoco los pueblos podrán existir en el mundo sin Israel”. Y, ¿cómo debemos actuar debidamente en la red? Muy simple. Demostrar amabilidad, proyectar afecto, sonreír, respetar, no ser despreciativos, no pisotear. Si cada uno de nosotros refina su actitud hacia el otro, estaremos ya en un comienzo acertado. Lo que se nos exige es tener un anhelo mínimo de estar en unión.

Los pensamientos de unión que proyectemos por encima de los pensamientos egoístas innatos en nosotros despertarán una fuerza positiva en la red de conexión entre nosotros, una fuerza capaz de neutralizar gradualmente el odio y llevar a un equilibrio. Esa es la fuerza que nos protegerá y nos conducirá a un futuro mejor.

No se trata de modales o de predicaciones. Tampoco de frases artificiales o eslóganes. De ninguna manera es psicología barata. Esta es la sabiduría original de Israel, la antigua sabiduría de la Torah. Tampoco es necesario profundizar en miles de sus páginas escritas, sino actuar como un enfermo que recibe un medicamento sin estudiar medicina. Así debemos aceptar su esencia: la ley de la naturaleza de la conexión y el amor.

No dejen que las dudas les ganen; un pequeño pensamiento de su parte a favor de la conexión entre los seres humanos puede realizar un cambio inmenso. La fuerza del pensamiento es el arma más poderosa y es capaz de crear un cambio gigante en la red.

Activemos de forma positiva la red de conexión entre nosotros. Hagan un “me gusta” o escriban aquí debajo un comentario. ¡Transmitan amor con toda su fuerza!

Desenmascarando al Cristo de Hollywood

Por Moisés Franco

Un amigo me comentó que recientemente había tenido un altercado con unos familiares a los cuales él confrontó con su vida de pecado.

Era gente conocedora de la Instrucción del Eterno (en heb. Torah) y que en apariencia tienen su misma fe pero sus acciones no se condicen del todo. Como la discusión se puso acalorada debido a que se habían enquistado en su posición pese a que mi amigo les hablara citando las Escrituras Sagradas, uno de esos familiares le dijo: “Jesús no actuaría así”.

Al contarme la anécdota me hizo pensar en la imagen del Mesías que tiene mucha gente y que confieso en algún tiempo tuve.

Hollywood nos ha vendido a un hombre inhumano, sin ira, que vive tan delicadamente que pareciera no rozar el suelo, un hombre amanerado que habla del amor y las buenas obras, de llevarnos bien con todos y traer paz, que habla siempre con la delicadeza de una maestra de nivel inicial.

Sin embargo, el Yeshúa ( nombre hebreo del verdadero Mesías) que se revela en los Evangelios pareciera ser algo diferente.

A continuación, citaré formas con las que el Hijo de Dios se refirió a personas conocedoras de la torah y con autoridad:

· Serpientes, camada de víboras (Mt. 23:32-33)

· Hijo del infierno (Mt. 23:15)

· Hipócritas (en total aparece 17 veces en los evangelios, sólo pondré algunas citas: Mt.6:2, 6:5, 15:7, 22:18, 23:13, Mc. 7:6, Lc. 13:15)

· Diablo (Jn. 6:70)

· Satanás (a Pedro, Mt.16:23)

· Hijos del diablo (Jn. 8:44)

· Ladrones (a gente que en teoría servía a la adoración en el templo: Mt. 21:13 y Mc. 11:17)

· Asesinos (a supuestos hombres justos: Jn. 7:19, 8:37 y 8:40)

· Zorro (a un gobernante, Lc.13:32)

· Hombres de poca fe (a sus discípulos, Mt. 8:26 y 16:8)

· Torpes (también a sus discípulos, Mt. 15:16 y Lc. 24:25)

· Sinagoga de Satanás (Ap. 2:9)

¿Se contradice la imagen de las películas con la de este Cristo?

Pablo, uno de los mayores edificadores de Israel en las naciones por medio de su doctrina trató de torpes también a los gálatas (Gál. 3:1, 3) y ordenó que se entregara a un fornicario que estaba dentro de la asamblea de Corinto “a Satanás para destrucción de su naturaleza pecaminosa” (1Cor. 5:5).

Usted tal vez esté diciendo, como le dijeron a mi amigo por confrontar pecados, que estoy sacando textos fuera de contexto para manipular. Lo invito con absoluta honestidad y amor a que estudie profundamente los evangelios y demás escritos, analice no sólo el contexto escritural sino el contexto histórico y cultural, revise las traducciones y demás. No se quede con la duda, indague y vea con sus propios ojos que el Jesús cristiano hollywoodense no es más que una farsa inútil, porque nadie puede imitar a ese hombre débil que aparentemente no tiene celo de Dios como Fineas, como Samuel o tantos otros profetas.

Por eso mismo el cristianismo ha gestado gente que no puede vivir lo que cree y los que más lo intentan suelen ser unos manipulables maldecidos por incumplir la torah.

En cambio, el verdadero Yeshúa, el que caminó Jerusalén, el que sanó enfermos también confrontó abiertamente el pecado antes de entregarse en la cruz para luego resucitar.

Hoy, en tiempos del individualismo new age, nadie quiere incomodar a nadie y practican una falsedad. Algún lector dirá, “bueno, pero no es necesario decir las cosas con la vehemencia que seguramente lo dijo su amigo para que el clima se pusiera acalorado”; y en parte tiene razón mi amado lector, pero en parte no.

Así como no se puede exhortar de la misma forma a un niño de dos años por su mala conducta que a un adulto de 30, tampoco considero sabio exhortar de igual manera a un bebé en la fe que a alguien que lleva años y tiene un conocimiento avanzado de las Escrituras sagradas.

Si prestamos atención, Yeshúa a los que más duramente les habló era a aquellos que se creían entendidos en los secretos del Cielo pero que vivían orgullosamente en pecado. No así con muchas otras personas aunque el mensaje fuese el mismo: hagan teshuvah (arrepiéntanse).

No estoy proponiendo que seamos unos “Rambos” que ametrallemos agresivamente a las personas con versículos bíblicos jactándonos de supuesta santidad, porque el Eterno “rechaza a los soberbios” (Jacobo/Santiago 4:6).

Pero necesitamos entender lo que Moisés, los profetas y especialmente Yeshúa predican: arrepiéntanse del pecado.

El mismo apóstol que arrojó a una persona a Satanás dijo: “el amor no es egoísta” (1 Cor. 13:5) sino que busca lo mejor para el otro, y lo mejor es estar reconciliado con YHVH el Dios Verdadero (2 Cor. 5:11-21). Pero para eso debemos renunciar a la vida llena de ego y vivir en obediencia.

Tampoco se trata de ser prefecto para recién ahí exhortar a otros, es buscar día a día la santidad y anhelar fervientemente que otros hagan lo mismo.

Si amas, muere a tu ego y predica el arrepentimiento de pecados a tu prójimo para evitarle los juicios del Cielo. Eso es amar.


“No alimentes odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado. No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo YHVH
(Vayikrá 19:17-18)


Nick Vujicic revela versículo que le explicó por qué nació sin brazos ni piernas

Nick Vujicic reveló cuál es el versículo de la Biblia que le hizo aceptar su discapacidad y le llevó a creer que Dios lo podía utilizar para proclamar el Evangelio y ayudar a las personas a poner su fe en Jesús el Cristo.

Vujicic cuenta que se pasó siete años preguntándose: ¿Por qué Dios permitió que naciera de esta manera? Entonces encontró la respuesta en el libro de Juan, capítulo 9, versículo 3, que dice:

«Respondió Jesús:
No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él«.

Nick, después de leer la historia, entregó su vida a Jesús aceptándolo como el Dueño de su vida.

«Nadie sabía por qué había nacido de esta manera. Así que leí y el versículo 3 del capítulo 9, donde Jesús dice que aquello había acontecido para que la Obra de Dios fueran reveladas por medio de él. Me quedé sorprendido y dije: «Dios, si tuviste un plan para el ciego, también puedes tener un plan para mí«, dijo Vujicic.

«Ese fue el comienzo de mi relación personal con Jesús«, comentó. Nick, recordando cómo todo cambió y que las oportunidades para predicar el Evangelio se abrieron de una manera increíble. «Los grupos de jóvenes comenzaron a llamarme, las iglesias comenzaron a llamarme, las oportunidades se estaban abriendo en todas partes para que yo pudiera compartir mi testimonio«, dijo.

Vijucic recuerda cuando en una oportunidad habló ante a un grupo de estudiantes de secundaria, donde una experiencia extraordinaria con una niña en medio de la multitud cambió su vida. «Estaba hablando frente a 300 estudiantes de segundo año, eran estudiantes adolescentes. Tres minutos después, la mitad de las chicas estaban llorando. Una de ellas levantó la mano y me dijo: «Lamento interrumpir, ¿puedo ir a darte un abrazo?». Ella se acercó, me abrazó y llorando me dijo al oído: «Nadie me dijo que me amaba«.

«No podía creerlo, cambió mi vida. En ese momento supe que Dios la estaba ministrando a través de mí. No fue por lo que dije o por mi poder, sino por Dios. Mi corazón se encendió con pasión, y fue un día maravilloso para ver cómo un alma era transformada para siempre. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba llamado a ser un evangelista mundial«.

Nick ha viajado a cientos de países y ha predicado a cientos de miles de personas.

Nick Vujicic y su esposa Kanae Miyahara con sus cuatro hijos.

En febrero de 2012 contrajo matrimonio con Kanae Miyahara, una joven de padre japonés y madre mexicana. El primer hijo del matrimonio, Kiyoshi, nació en febrero de 2013 completamente sano, al igual que los menores, Dejan, nacido en agosto de 2015, y las gemelas Olivia y Ellie nacidas en diciembre de 2017.

Una Vasija para Salvar al Mundo

Por Moisés Franco

“Tomarán un manojo de hisopo, y lo mojarán en la sangre que está en la vasija, y untarán con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta. Ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana”.

(Shemot/Éxodo 12:22| NBLH)

Al leer este pasaje de la parashá (porción) Bo, me llamó la atención el término vasija. Convengamos que, es un detalle que perfectamente el Señor podría haber omitido, porque a los fines prácticos de untar con sangre los dinteles, a simple vista es irrelevante el recipiente que contiene el líquido.

Sin embargo, he comprobado que NADA es casual, y eso hace única la torah ¡Baruj YHVH!

Vasija y Sangre

La palabra hebrea traducida como vasija en el citado pasaje es “saf”, que está vinculada a “contener” y significa también: cántaro, contrafuerte, copa, lebrillo, puerta, taza, umbral y vajilla, según el diccionario Strong.

El Espíritu Santo, por medio del apóstol Pablo, se refirió de forma muy elocuente a la vasija al compararnos con ella.

“Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.”
(2 Cor. 4:6-7| NVI).

En ese caso, la palabra griega para vasija es “skeúos”, que significa: bienes, esposa, lienzo, utensilio, vasija, vaso y vela (Strong).

En cuanto a la sangre, un pasaje muy ilustrativo es el siguiente:

“…pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 26 pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús”
(Romanos 3:24-26|NVI)

La fe en la sangre de Yeshúa como Mesías redentor, es la que expía nuestros pecados gratuitamente (para nosotros).

A partir de todo esto, comprendo que por la fe en la bendita sangre derramada de Yeshúa, el Mesías, obtenemos la salvación de la condenación de nuestros pecados.

Eso, habilita a la Luz del Eterno a brillar en nosotros y así poder conocer y manifestar en nuestras vidas el rostro del Mesías. Esto, si bien entiendo, sería lo que los hebreos llaman el Zeir Anpin (Rostro Pequeño) de Dios, que encierra siete atributos divinos según ha enseñado en diversas oportunidades David Nesher. (Los Siete Aspectos Mesiánico de Nuestra Santidad).

De la misma manera que la vasija contenía la sangre que se ponía en los dinteles de los hijos de Israel para sellar en salvación; Él nos ha convertido en vasijas contenedoras del maravilloso poder de su sangre.

Para que justamente Él como Padre, selle con esa sangre bendita a quienes han de recibir la salvación; tal como lo hicieron los jefes de familia con las puertas de sus casas (conf. Sal. 24:7-9)

Una vasija tiene por misión contener. Así, la nuestra es permanecer íntegros para administrar Su salvación al mundo, para poder contener esa luz preciosa (2 Tm. 2:21, recomiendo RVA)

Vasija-Esposa

En griego, la palabra usada para vasija también significa “esposa” y en hebreo encierra la idea de “contención”; sin duda estas ideas están relacionadas y no es casual.

Entiendo que, trasladando el diseño de vasija nuevamente a un hogar, el varón jefe de familia puede tener las mejores intenciones de llevar salvación a su casa; como los hebreso en Egipto. Pero si su vasija, su cuerpo y esposa, no está bien cuidada la tarea se dificultará.

El apóstol Pedro llama a la mujer “vaso más frágil” (1 Pedro 3:7). Pero no en un sentido machista de inferioridad, como suele pensarse. Sino por el contrario, de mayor refinación; y por ende, una creación que merece mayor atención y cuidado.

Para entenderlo claramente, sería algo así como la diferencia en el trato que tenemos con una vasija de barro y una admirable copa de cristal; ambos son recipiente con una misión, pero a uno se le da un cuidado especial no por inferior, sino por lo superior de su finalidad. Por eso, el Espíritu, por medio del apóstol, insta al esposo a tratar con honra y respeto a su esposa a fin de que sus “oraciones no tengan estorbo”.

Una esposa unida al propósito eterno de Dios en Yeshúa, contiene y administra la salvación al hogar. Es la vasija donde su esposo vuelca la preciosa Luz dada por el el Eterno en comunión íntima, para que por medio del diálogo este varón se la comparta a su mujer, a fin de que ella la lleve de forma práctica a la familia.

Vasija, es a su vez representación de la esposa y del cuerpo (según 2 Tim 2:21 y 1 Pedro 3:7 antes citados). Ambas representaciones se sintetizan de forma asombrosa en la epístola a los Efesios (4:13 y 5:25-27), donde el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo no sólo une la idea de cuerpo y esposa, sino que hace un paralelismo entre el matrimonio físico varón-mujer en alianza con YHVH y el metafísico entre el Mesías e Israel.

En conclusión, el llamado es seguir disponiendo nuestros cuerpos y mentes para que, tanto en lo individual como en lo corporativo, continuemos creciendo para ser esa “humanidad perfecta” que es Israel. Empecemos en nuestras propias casas, para llegar a ser esa esposa-vasija maravillosa que tiene la misma estatura del Mesías (Efesios 4:15-16).

«Las Peores Personas…» según Jack Ma

Jack Ma, fundador de Alibaba dijo en una entrevista lo siguiente:

«Las peores personas a las que les puedes servir son las personas con mentalidad de pobre».

«Dales algo gratis, y piensan que es una trampa. Diles que es una pequeña inversión, van a decir que no ganan mucho. Invítalas a entrar en grande, dirán que no tienen dinero. Invítalos a probar cosas nuevas, te dirán que no saben cómo hacerlo. Invítalos a un negocio tradicional, dirán que es difícil de hacer. Diles que es un nuevo modelo de negocio, van a decir que es una pirámide o estafa. Diles que administren una tienda, dirán que no hay libertad. Diles que corran un nuevo negocio, van a decir que no tienen experiencia.


Ellos tienen algunas cosas en común:
Ellos aman preguntar, “investigar» y escuchar a los amigos que están tan desesperados como ellos, piensan más que un filósofo y se mueven menos que un ciego guiando a otro ciego.


Sólo hay que preguntarles, ¿qué quieren hacer? Y nunca serán capaces de responder.«

Sorprendente Discurso del Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu

 

«Sólo hace 70 años los judíos fueron llevados al matadero como ovejas.

Hace 60 años no teníamos país ni ejército.

Apenas unas horas después de su creación, siete países árabes declararon la guerra a nuestro pequeño Estado judío.

Éramos sólo 650 judíos contra el resto del mundo árabe, sin ningún Ejército de Defensa de Israel (FDI).

Ninguna fuerza aérea poderosa, sólo personas valientes.

Líbano, Siria, Irak, Jordania, Egipto, Libia, Arabia Saudita, todos nos atacaron al mismo tiempo.

El país que las Naciones Unidas nos dio fue 65% desierto. El país estaba en la nada!

Hace 35 años hemos luchado contra los tres ejércitos más poderosos en el Oriente Medio, y nosotros los barrimos, sí… en seis días.

Hemos luchado en contra de diversas coaliciones de países árabes, que tenían ejércitos modernos y muchas armas soviéticas, y siempre los hemos derrotado!

Hoy tenemos:
*Un país
*Un ejército
*Una potente fuerza aérea
*Un Estado cuya economía exporta millones de dólares
*Intel – Microsoft – IBM desarrolla productos para todo el mundo.
*Nuestros médicos reciben premios por investigación médica.
*Tenemos numerosos premios Nobel en todas las áreas.

Hemos hecho florecer el desierto, vendemos naranjas, flores y vegetales a todo el mundo.

¡Israel ha enviado sus propios satélites al espacio! ¡Tres satélites al mismo tiempo!

Nos sentimos bienaventurados por  estar en el mismo rango que los Estados Unidos, que tiene 250 millones de habitantes; Rusia, que tiene 200 millones de habitantes; China que tiene 1.300 millones de habitantes; Europa (Francia, Gran Bretaña, Alemania), con 350 millones de habitantes. Esos son los únicos países en el mundo que envían objetos al espacio. Israel es ahora parte de la familia de las potencias nucleares, con Estados Unidos, Rusia, China, India, Francia y Gran Bretaña.

Nunca lo hemos admitido oficialmente, (pero todo el mundo lo sabe): ¡sólo hace 60 años, nos llevaron, avergonzados y desesperados al sacrificio!

Tenemos recientes las ruinas humeantes de Europa y ganamos nuestras guerras aquí con menos que nada. Hemos construido nuestro pequeño «Imperio» de la nada.

¿Quién es Hamas para querer asustarnos, para amedrentarnos? ¡Ustedes nos hacen reír!

La Pascua se celebró; no olvidemos de qué se trata. 

Hemos sobrevivido al Faraón.
Sobrevivimos a los griegos.
Hemos sobrevivido a los romanos.
Hemos sobrevivido a la inquisición de España y a los pogroms en Rusia.
Hemos sobrevivido a Hitler.
Hemos sobrevivido a los alemanes.
Hemos sobrevivido al Holocausto.
Hemos sobrevivido a los ejércitos de siete países árabes.
Hemos sobrevivido a Saddam.
Seguiremos sobreviviendo también a los enemigos de hoy.

¡Piense en cualquier otro momento de la historia humana! ¡Pensar en ello, para nosotros, el pueblo judío, la situación nunca ha sido mejor! ¡Vamos a afrontar el mundo!

Recordemos: ¡todas las naciones o culturas que alguna vez trataron de destruirnos, hoy ya no existen y todavía vivimos!

¿Egipto?
¿Los griegos? ¿Alejandro de Macedonia?
¿Los romanos? ¿Alguien habla latín en estos días? 

¿Y el Tercer Reich?

Y mírennos:
La Nación de la Biblia, los esclavos de Egipto, todavía estamos aquí.

¡Y hablamos el mismo idioma! ¡Antes y ahora! ¡Los árabes no lo saben todavía, pero aprenderán que hay un Dios! ….¡mientras mantengamos nuestra identidad, estaremos por siempre!

Así que les pedimos perdón por no preocuparnos.
Por no llorar.
Por no tener miedo.
Las cosas están bien aquí.
Podrían ser ciertamente mejor.

Sin embargo: no crean en los medios de comunicación, ya que no dicen que las fiestas siguen teniendo lugar, la gente sigue viviendo, la gente sigue saliendo, la gente sale para ver a sus amigos.

Sí, nuestra moral es baja. ¿Por qué? Sólo porque lloramos a nuestros muertos, mientras que otros se regocijan en la sangre derramada. Es por eso que vamos a ganar al final.

Él nunca duerme o nunca dormirá… el guardián de Israel…YHVH, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.»

 

Cuando Muera quisiera que haya Aplausos.

[metaslider id=11714]Autor: Moisés Franco

(ACLARACIÓN: SI LO VAS A LEER, QUE SEA HASTA EL FINAL, SI NO HAY RIESGO DE MALA INTERPRETACIÓN).

Cuando muera quisiera que haya aplausos. Cuando muera quisiera, aunque no lo pueda ver,que la gente aplaudiera.

No es un complejo de inferioridad exacerbado, no es una culpa carcomiendo mi alma la que me hace pensar esto. Todo lo contrario, es uno de los sueños que más he anhelado.

No te confundas, no quiero mi muerte, pero tampoco le temo a ella. La considero una meta, un punto más en la vida al que seguramente lleguemos.

De hecho no le temo a la muerte porque la elegí y la elijo cada día. Sí, elijo morir desde que conocí la vida. Cuando renuncio a mis placeres efímeros por una causa más noble, una parte ajena a mí pero apegada a mi alma muere, y brota como agua desde mi interior una vida más despierta que un corazón de recién nacido dando su primer y enérgico grito de bienvenida a la creación.

No hablo de ser un altruista poético que termina siendo víctima de su propia libertad. Porque de hecho sólo me considero libre para ser esclavo, esclavo de mi misión.

Misión que no me autoasigné sino que desde un principio, desde antes que las estrellas iluminaran los cielos que esta noche ves, ya estaba.

Había algo denominado “propósito” que vibraba en la eternidad y dijo mi nombre. Un tiempo después, sólo el Eterno sabe con exactitud cuánto, él mismo volvió a susurrar ese inmenso código repleto de aventura y motivado por el Amor perfecto y lo sopló en el vientre de mi madre.

En medio de la profunda oscuridad del útero recientemente amado por mi padre, brilló la luz creadora, la misma que en un principio marcó la separación con las tinieblas, y en medio de un soplo tan elocuente como silencioso me dio existencia.

Desde ese momento, sin que yo tomara consciencia hasta muchos años después, se asentó su propósito en mí y se me dio una misión.

Más de trece años después, en los primeros días de febrero, el reconocimiento de esa luz me hizo despertar a la verdad, a la vida, y el propósito renació en mí. Había estado, como una semilla aguardando paciente, hasta que por fin la vida lo hizo emerger, atravesando mis circunstancias, todas ellas, había estado tranquilo esperando mi despertar.

Luego de eso una tormenta fuerte volteó al árbol recién nacido, y tardé años en permitirle y permitirme levantarlo. Pero Él, mi Papá por adopción, el que me impartió Su soplo, nunca se rindió, porque sabía que el propósito seguía existiendo, independientemente de mi obstinación por obviarlo. Y poco a poco, fue reordenando todo…

El saberse parte de un propósito mayor, eterno, perfecto, divino, resplandeciente e infinitamente bello, nos maravilla, nos enciende, nos da fuerzas y esperanzas.

Pero también nos compromete, nos moviliza, nos conflictúa, nos entrecruza, nos hace llorar, nos duele…Porque el despertar a la verdad nos hace reaccionar de que es mentira que nuestras decisiones sólo afectan nuestras vidas, al ser parte de un inmenso diseño todos tenemos una función en el mismo (y no con esto me hago amigo de los intelectuales adictos al status quo social) pero digo, somos más que individuos nacidos para golpearnos constantemente en la prueba y error del vivir “a nuestra manera”.

Día a día, al renunciar a mis voluntades individualistas, esas que este entorno confuso y retorcido me inculcó, subo un paso más en la escalera, mis raíces se hacen más profundas, me siento más vivo…

Por eso, el día en que muera quisiera que aplaudan abajo en la tierra y arriba en el cielo, sean audibles o no, realmente no me interesa mientras haya aplausos, fuertes y alegres, que digan sin palabras: “no ha sido en vano, su propósito ha cumplido”.

Si eso pasa, sólo si eso pasa, yo sé, y lo sé bien, que aunque este cascarón deje de respirar, mi esencia, lo que hice, dije y viví, latirá, latirá en generaciones que tal vez jamás conozca, pero latirá, burlando a la muerte y diciendo: “Sigue vivo porque supo vivir para morir”.

Creo que este mensaje, es lo único que a mis casi 25 años puedo legarle a mis generaciones, esas que aún no nacen pero que ya han sido vistas, en Su propósito. Lo que verdaderamente puedo darles, lo más valioso, es inculcarles un profundo deseo por buscar fervientemente descubrir para qué han sido traídos a este mundo por el Eterno. Para ello deberán saber que sólo hay un camino, ya no vivir nosotros sino Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, en nuestras vidas.

Legarles el anhelo de que cuando mueran -si es que mueren- haya aplausos…Pero ojo, quiero aclarar y no es menor el dato, los aplausos, como dije al principio no los podré escuchar, por eso y porque verdaderamente es Él quien se lo merece, los aplausos son para mi Creador.

YHVH es su nombre y es el único que en verdad debe recibir esos y todos los aplausos y júbilos, porque ante una obra de arte maravillosa no se la aplaude a ella sino al artista que le trajo a existencia.

El Dios verdadero tiene una particularidad, que su obra tiene capacidad de decisión, por eso no siempre dan ganas de aplaudir todas las vidas, porque se alejan del diseño del artista. Pero cuando uno se deja moldear acorde a la intención del diseñador, ahí sí se hace admirable, pero una vez más aunque la obra sea admirable, los aplausos son para el Hacedor.

“Y ya sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme al Propósito son llamados (a ser santos)”.

Romanos 8.28 (versión OSO).

¿Sabes conectarte eficazmente con los demás?

Por P.A. David Nesher

Cada uno de ustedes, tanto como yo, sabe que la vida humana se sostiene sobre las relaciones interpersonales que desarrollamos. La razón  de esto es que el Eterno, nuestra Fuente, nos diseñó como seres gregarios y. por ende colocó en nuestras almas la tendencia de necesitarnos unos de otros.

Desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, nos relacionamos con los demás. Todo hemos notada que a aquella persona que sabe relacionarse de manera sana con los demás, seguramente triunfará en la vida. Muy por el contrario, aquellos que viven en guerra con quienes los rodean, verán seguramente la gran mayoría de sus proyectos en el piso, donde se muerde el polvo del fracaso. Llevarse bien con las demás personas es ciertamente un prerrequisito para la felicidad y la seguridad, ya que toda la humanidad es interdependiente.

Las Sagradas Escrituras dejan bien claro que para avanzar precisamos contar con una extensa red de conexiones. Por eso, es tan importante llevarnos bien con los demás.

Todos, en nuestros diario vivir, conocemos a un ser humano conflictivo. Es ese alguien que allí donde va solo lleva problemas. Pero, seguramente, también conocemos a alguien con quien nos agrada pasar tiempo porque sabe cómo relacionarse exitosamente. Pero no solo es importante llevarnos bien con los demás, también es necesario llevarnos bien con nosotros mismos, es decir ser capaces de manejar nuestro mundo emocional privado. ¿Cómo te llevas con tus propias emociones?

Comparto cuatro actitudes que podemos poner en práctica para mejorar nuestras relaciones interpersonales:

 

• Elogiar a los demás

¿Cómo nos sentimos cuando nos critican? Mal. ¿Cómo nos sentimos cuando nos elogian? Bien. Dar una palabra de validación hace que empaticemos y conectemos con los demás. Por supuesto el elogio tiene que ser sincero. No tiene sentido elogiar a alguien solo para caerle bien o para conseguir algo de esa persona.

El Eterno, nuestro Dios, no anda a la caza de nuestros errores; si así fuera, ninguno podría “estar de pie” delante de él» (Salmo 130:3). Por el contrario, en su trato para con nosotros, Él es como el minero que remueve pacientemente montones de rocas en busca de piedras preciosas y, cuando encuentra una, se llena de felicidad. Claro, el valor de la piedra en bruto puede parecer insignificante; pero el minero sabe cuánto puede llegar a valer. Del mismo modo, cuando Dios ahonda en nuestro corazón, lo hace con el fin de buscar cualidades preciosas, no errores; y cuando las halla, se siente muy feliz. Él sabe que una vez talladas y pulidas pueden producir algo muy valioso: un fiel y devoto siervo suyo.

Aprendamos del ejemplo de nuestro Abba. Cuando miremos a los demás, en vez de centrarnos en sus defectos (como es la tendencia natural de los seres humanos de hoy), veámoslos como los ve Yahvéh y busquemos sus virtudes (Salmo 103:8-11, 17, 18). Y, una vez que las hallemos, elogiémoslos. ¿Cuál será el resultado? Nuestras palabras ciertamente los reanimarán y los motivarán a esforzarse aún más por hacer lo que es bueno. Nosotros, por nuestra parte, experimentaremos la dicha que produce el dar (Hechos 20:35).
Formarse el hábito de expresar una virtud ajena nos permite construir “conexiones de oro”. Tristemente muchos están acostumbrados a escuchar solamente sus puntos débiles, ya sea en el ámbito familiar, escolar o laboral. Por eso, resulta tan poderoso destacar los puntos fuertes que todos tenemos.

 

En este mundo ingrato en que vivimos, todos necesitamos sentirnos amados y apreciados. Cuando prodigamos elogios francos, fortalecemos a nuestros semejantes y les elevamos el ánimo. Las alabanzas sinceras les darán motivo para seguir dando lo mejor de sí (Proverbios 31:28, 29).

Las Sagradas Escrituras exhortan a los discípulos de Yeshúa:

… y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras,…” (Hebreos 10:24).

El mundo sería distinto si toda la gente se interesara en los demás, buscara sus buenas cualidades y alabara sus buenas acciones. No cabe duda de que los elogios tienen un gran poder.

 

• Ser optimista

El famoso primer ministro británico Wiston Churchill dijo alguna vez:

«Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad» 

El optimista no niega la realidad que ve pero sabe que el lugar donde se encuentra hoy no es su destino; cree en un mañana mejor. ¿Por qué? Porque se conoce a sí mismo y es consciente de que en su interior hay un potencial ilimitado que lo conducirá al cumplimiento de sus sueños.

El sabio rey Salomón, conociendo el poder que tiene una mente optimista, nos legó un proverbio dice:

“No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma.”

(Proverbios 17:22, Traducción en lenguaje actual [TLA]).

Es decir, la clave está en la actitud mental positiva. Puede ser la diferencia entre alcanzar una meta o rendirse; también determinará si un problema grave saca a relucir lo mejor o lo peor de uno.

Seguramente que te encontrarás diariamente con gente que no estará jamás de acuerdo con esta forma de ver la vida. Tal vez ellos te tiente con pensamientos como:

  • ¿Para qué voy a fingir que todo está bien?”.
  • Por muy optimista que sea, mis problemas seguirán ahí”.
  • Prefiero ser realista”.

Seguramente estos pensamientos pueden parecer muy razonables, por lo que muchos individuos los sostendrán y defenderán, pero les puedo asegurar que ser positivo tiene muchas (por no decir todas) las ventajas.

Actualmente estamos rodeados de mucho pesimismo, razón por la cual ser optimistas puede abrirnos puertas, permitirnos conectar eficazmente y, sobre todo, transformar cualquier ambiente negativo. Todos necesitamos palabras de aliento que nos impulsen a no tirar la toalla y seguir adelante; y los optimistas poseen esos dichos tan deseados por las masas.

«Si en el día de la aflicción te desanimas,
muy limitada es tu fortaleza».

(Proverbios 24: 10)

¿Qué significa? Que el pesimismo siempre robará la energía que todo ser humano necesita para mejorar su situación.

Aquellos que somos verdaderos creyentes en Yahvéh, debes aceptar que nuestra posición como hijos de Dios en El Mesías, nos hace merecedores de un optimismo insuperable. Para cada hijo del Eterno no hay opción en el pesimismo. La Santa Escritura dice: «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28). Y es que en Mashiaj cada uno de nosotros es «una nueva criatura» (2 Corintios 5:17), e «hijo de Dios» (Juan 1:12). «Estamos sentado en lugares celestiales con él» (Efesios 2:6), somos «luz del mundo» (Mateo 5:14), «embajadores de Cristo» (2 Corintios 5:20),  y «nada puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 8:39).

¿Cómo podríamos ser pesimistas si recordáramos esto siempre?

• Escuchar a los otros

Todos los seres humanos necesitamos que alguien nos escuche con atención. Muchas veces nos olvidamos de esto y, cuando nos encontramos con alguien, en lugar de llevar a cabo una escucha activa, solo estamos a la espera de un mínimo espacio para introducir una palabra, una opinión o un consejo. Necesitamos hablar menos y estar abiertos y dispuestos a escucharnos más.

Recordamos que el Eterno nos diseñó seres gregario, que necesitan para convivir en unidad un instrumento divino poderosísimo: el diálogo.

El diálogo derriba los muros de las divisiones y de las incomprensiones, crea puentes de comunicación y no consiente que nadie se aísle, cerrándose en su pequeño mundo. Pero es necesario que aceptemos que no dialogamos cuando no escuchamos suficiente o tendemos a interrumpir al otro para demostrar tener razón. El verdadero diálogo necesita de momentos de silencio en los damos entender a nuestro prójimo que lo acogemos como un don extraordinario de la presencia de Dios, que se llama «herman@».

Escuchar con sabiduría es construir puentes de humanidad para quien sufre el aislamiento, el abandono y la soledad. Saber escuchar pacientemente puede significar una obra de las misericordia de Dios en el corazón del otro. Hará que las personas sean mejores, más humanas, y que se aproximen más a la verdad. Saber escuchar es una manera humilde y simple de amar.

 

• Ser expresivo

Aquí necesito preguntarle a cada uno: ¿Eres una persona expresiva?

Los expertos aseguran que un discurso, solamente el 7 % es el contenido del mensaje, y el resto del mismo quedará distribuido entre los gestos corporales y la voz.  Por esto, debemos asumir que tanto nuestro cuerpo, el tono de tu voz, nuestros gestos y aún lo que callamos puede emitir un mensaje. Todos ellos están interrelacionados ya que interactúan unos con otros, no se pueden separar sin graves consecuencias.

Para conectar con otros, ese mensaje tiene que ser de aprobación y no de condena.

Nuestra forma de expresarnos puede ser una fuente de optimismo o de desánimo.

Hay profetas y… ¡Ay, profetas! (Por Laura Arco)

Por: Lic. Laura Arco

Días atrás al llegar al colegio donde doy clases, me sorprendió un comité de bienvenida que me salió al encuentro. Tanta gentileza, en estos tiempos es más que sorprendente; es más bien sospechoso.

El misterio se develó cuando una joven me preguntó si podríamos ver el partido de fútbol de Argentina-Bolivia que se transmitiría precisamente en el horario de nuestra clase.

La respuesta fue contundente. “¡No!

Varios argumentos poco sólidos surgieron por uno y otro ángulo del aula. Cerré el bombardeo con la pregunta “¿Quieren saber quién gana?” (Silencio). Yo se lo digo y nos ponemos a trabajar. (Más silencio)

Gana Bolivia– martillé.

Brotaron algunos reclamos y quejas, pero débiles como llanto de muñeco Yolibel.

La clase terminó antes que el partido,

Dos días después nos volvimos a encontrar y mis jóvenes discípulos me interrogaron “¿Cómo sabía que Argentina perdía?” Sonriente les dije:” Tal vez soy profeta”. Y muchos rieron. (Yo también).

Lo demás de la conversación no viene al cuento, es un asunto meramente áulico.

En mis soledades he seguido sonriendo al recordar el episodio. ¡“Tal vez soy profeta”!

Me dije “sí hay profetas… pero también ¡Ay, profetas!”.

Así como  por todos lados  ha brotado la Apostolitis, también ha brotado una epidemia de Profetrosis aguda. Hoy cualquiera que predice un acontecimiento tiene la aspiración de Profeta del Altísimo. Ruego a Dios que los meteorólogos no entren en este síndrome porque como dice el refrán ¡“éramos pocos y parió la abuela”!.

Si tomamos las cosas en serio, como debe ser, cualquiera, es decir todo hijo de Dios está habilitado para profetizar, pues sólo debe decir lo que el Padre dice y ya está. Ese bendito libro al que llamamos Biblia no es otra cosa que la palabra de Dios, por lo tanto, decir lo que dice la Biblia es hablar en nombre de Dios, es profetizar.

Ahora bien, hay apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

No nos debe sorprender que cualquiera que no ha profetizado nunca, en un “de repente”, diga algo de parte de Dios, pues si es voluntad de Él, así será,  como ya lo anunció por boca de profeta justamente.

         “Y después de esto derramaré mi espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones”.

“Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

(Jl. 2:28-29)

   Dios es el Padre del ser humano; si alguno cree tener un perfil simiesco, lamento desilusionarlo y decirle que el útero donde se gestó el diseño de la humanidad se llama mente de Dios, y es El quien nos parió, desde luego, a su manera, a la manera de Dios. Lo que ocurre es que no todos los humanos quieren ser hijos suyos, y han optado y adoptado otra paternidad. Pero eso es harina de otro costal. No nos alejemos del asunto de hoy.

Dios prometió la democratización del Espíritu Santo. En tiempos antiguos éste se concedía a personas especiales en tiempos especiales, para cumplir tareas especiales. Pero en Pentecostés ya vimos que esa promesa tuvo su primer cumplimiento (Hch. 2) ¿Qué nos hace pensar que aquello no volvería a producirse?¿No se nos anunció que manifestaciones aún mayores veríamos?

Que no nos asombre que se levanten voces profetizando por doquier. Eso es lo que debe ocurrir. El problema está en discernir quién es profeta (don profeta),  quién tiene un don profético y quién, por derramamiento del Espíritu Santo, en determinado ocasión, habla lo que Dios le manda  hablar.

No todo el que profetiza es profeta.

Como hija de Dios, cada vez que digo lo que está en las Sagradas Escrituras, profetizo.

Si anuncio que “los que sembraron con lágrimas cosecharán con regocijo”, no hago otra cosa que profetizar lo que Él ha dicho que ocurría. (Salmo 126:5). Mi boca habla su palabra que es fiel y verdadera y que permanece para siempre y por lo tanto sigue siendo poderosa y efectiva.

Yo les anticipé a mis alumnos el final del partido. Eso no me hace profeta, aunque el resultado fue acorde a mis palabras. Fue una simple deducción dado que los jugadores argentinos están acostumbrados a la presión atmosférica a nivel del mar y luego jugarían sin haberse aclimatado, y menos adaptado, a la altitud boliviana.

He recibido profecías y profecías. Algunas advierten acerca de los tiempos que se avecinan y dan instrucciones para vencer la adversidad, y explican el qué, el cómo, el dónde, el porqué y el para qué. Estas son como maquetas de las próximas batallas que nos permiten conocer para no perecer. Es el mismo Dios que nos muestra lo oculto porque Él pelea la batalla y todo aquél que en El confíe estará seguro bajo su abrigo y protección (2 Cr.20:20). Cuando  el profeta habla y dice que hay que matar un cordero y ungir el dintel de la puerta, está diciendo  viene una catástrofe, Dios quiere salvarte una vez más. Da evidencia de que aceptas el amor de Dios pintado con sangre, es decir, haz una señal profética.

Las profecías de Ezequiel no son como las de Amós, ni profetizó Jeremías como Habacuc. Jonás no es comparable con Isaías, pero, ¿podríamos decir que alguno no fuera como Daniel, profeta del Señor?

A cada uno, conforme le ha placido al Dueño de la Viña, le ha encomendado hacer su tarea.

No se profetiza al modo judío o no judío, se profetiza desde quién se es, desde la individualidad de cada escogido.

Para un neófito no hay distinción entre cuchilla o cuchillo, basta con una hoja de metal bien afilada y un mango en su extremo. Pero un especialista sabría distinguir y llamar por su nombre a cada variedad y no sólo eso, también sabría seleccionar y escoger conforme a la necesidad y ocasión.        ¡Cuánto más sabe nuestro Creador qué hombre le es instrumento útil para cada mensaje que quiere dar a los hombres de cada tiempo!

Hay profecías de entrecasa, hay profecías para ciudades, para naciones y para los siglos.

Hay profecías que se construyen con las promesas espirituales y hablan de justicia para los que confían en el Señor y castigo para los impíos, de riqueza para los justos y escasez para los avaros.

¿No será de Dios? Claro que sí, pero no hace falta ser profeta para profetizarlas. Por el amor de Dios, ninguno diga de sí lo que Dios no dijo antes, no sea cosa que por sus palabras sea juzgado.

¿Hay profetas? Sí, los hay. ¿Hay falsos profetas? Sí, los hay.

¿Cómo los discernimos? Por el mensaje que dan: no hablan de lo suyo, sino lo de Él; no contradicen las Escrituras sino que se sostienen por ellas; revelan acontecimientos próximos que serán señal; son como espada de doble filo para separar lo santo de lo inmundo; arriesgan su reputación por obedecer a Dios.

Es bueno que unos y otros nos alentemos con las promesas divinas pues “las promesas de Dios son en El sí, y en Él Amén” (2 Co. 1:20), pero no nos autodenominemos profetas, sin su consentimiento. Es peligroso tomar su nombre en vano, así como jugar con el fuego.

¡Nunca Te Detengas!

Siempre ten presente que: la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,

los días se convierten en años;

pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

 
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
 
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
 
Mientras estés vivo, siéntete vivo.
 
Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo.
 
No vivas de fotos amarillas.
 
Sigue aunque todos esperen que abandones.
 
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
 
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
 
Cuando por los años no puedas correr, trota.
 
Cuando no puedas trotar, camina.
 
Cuando no puedas caminar, usa el bastón…
 
¡Pero NUNCA te detengas!
 Teresa de Calcuta

Tiempo para explorar nuestra vida

«Contar los días, crear el tiempo.

No debemos sufrir pasivamente el tiempo; debemos construir nuestras vidas de tal modo que provoquemos que el tiempo se haga real.


Atraviesa pasivamente el tiempo.

Deja que el tiempo disuelva inexorablemente la vida. 

Construir la vida mediante la edificación consciente y activa de sus elementos en la kedusha (santidad) provoca que el tiempo trascienda hacia la eternidad, y que nosotros nos hagamos parte de esa sublime melodía».

Autor: Rab Akiva Tatz en su libro «Vivir Inspirado«.

Ricardo Fort: Cuando el dinero chocolatado reemplazó a la sustancia gris

«¿De qué le sirve al necio poseer dinero? ¿Podrá adquirir sabiduría si le faltan sesos?»
Proverbios 17:16 (NVI)

Surgió en la tele como un mediático que quería algo de fama y prensa. Era el hijo de un importante empresario de golosinas de nuestro país. Así y a fuerza de utilizar su dinero logró un lugar en la televisión, en los programas de chimentos. Puso una obra de teatro donde él era el protagonista y estuvo en las tapas de las revistas y en los programas de televisión durante un tiempo.
Hizo de su vida un reality. Se mostró sin filtros. Mostró detalladamente todos sus autos, sus mansiones, sus viajes, sus novias y novios, su vida extravagante, sus operaciones, su cuerpo musculoso, sus excesos. Y en los últimos meses se lo vio demacrado, con serios problemas óseos (en columna y rodilla), abusando del consumo de morfina para aliviar sus dolores.
Repentinamente murió. Y los programas hicieron un réquiem de su vida, y el comentario que todos hacían era el mismo. Este hombre había tenido un montón de plata, lujos y placeres, pero en el fondo, no había tenido nada. En el repaso de sus notas, siempre quedaba un dejo de tristeza y dolor por no ser amado y reconocido. El mediático pagó caro el precio de una carrera tan pobre para un tipo tan rico. Al final de cuentas, la vida es lo único que el dinero no puede comprar.
Si en sus primeras apariciones públicas en televisión, allá por finales de 2009, Ricardo Fort era señalado como un símbolo de la decadencia cultural, con su extravagancia, el placer desmedido por alardear de sus excesos con obscenidad y sin reparos, alentado por un satánico Marcelo Tinelli que lo necesitaba por cuestiones de rating, su prematura muerte, a los 45 años, simbolizó perfectamente el dramatismo decadente de una pantalla que premia y castiga, descarta, y no perdona el fracaso. Es que así como hay cosas que el dinero no puede comprar, también hay productos que ni siquiera la televisión puede sostener: si un artista sólo se mantiene a fuerza de escandaletes y extravagancias, su duración es limitada a la sorpresa de comienzo, el morbo para sostenerlo mediana y mediáticamente en el tiempo, y nada más.
Hay algo en eso de la mediatez extrema que es como un vicio: cuando el efecto empieza a pasar, es necesario recurrir a dosis más fuertes. Así, la primera noticia necesaria (y obvia) fue primero su supuesta homosexualidad. Luego, por fin llegó la nueva que hablaba de su salida del closet. Desde ese momento el largo listado de exnovias (todas mediáticas ellas) que le despilfarraban la fortuna en los mil y un caprichos se convirtió en un largo listado de romances y parejas masculinas que lo querían o le rompían el corazón o la billetera.
Hacía bastante que ya nadie hablaba de Ricardo Fort, salvo él mismo (su narcisismo no lo perdió hasta el final). Sólo convocado por algún exabrupto, alguna pelea esporádica, sus crecientes problemas de salud, sus internaciones, la (mala) suerte de Fort estaba echada y la moneda había caído otra vez del lado del anonimato y la intrascendencia.
Mientras reflexionaba de este modo viendo los informes  de su muerte y los resúmenes de su vida, me acordé del protocolo gubernamental que Salomón resumió en el proverbio que encabeza esta bitácora. Me dio la extraña sensación de que fue escrito luego de la muerte de este farandulero. Mi corazón reflexionó en lo meditado por generaciones: no le sirve de nada al necio poseer dinero, aunque tenga una fortuna; porque no la sabe aprovechar.
¡Por favor, no me malinterpreten! ¡Definitivamente, es necesario el dinero! De eso estoy convencido. Es más, sé que el Eterno Dios quiere que estudiemos y que nos esforcemos para superarnos cada día y así trabajar con el objetivo de mejorar nuestro estándar de vida. Lo que también tengo muy en claro es su constante llamado de atención para que el dinero no sea el centro de nuestra vida. Él nos capacita desde su Instrucción (Torah) para que las riquezas no sean una obsesión cotidiana. Esta bien aclarado: ¡el medio no es un fin en sí mismo, sino que es solamente eso… un medio!
El problema es que los tontos se ciegan con el dinero y pierden el sentido. No hay nada peor que un pobre con dinero, se vuelve pedante. No hay nada peor que un rico con dinero, se vuelve presumido y orgulloso. No hay nada mejor que un redimido con dinero, porque va a colaborar y asistir al Reino de Dios optando preferentemente por los que menos tienen.
Sirve tener dinero, pero con entendimiento y discernimiento espiritual, para saber bien de donde viene y como usarlo. La sabiduría divina para el uso y la actitud espiritual para vivir, no te la da una billetera abultada; sino al guía del Espíritu.

El Raty Horror Show: «Desgraciada es la generación cuyos jueces merecen se juzgados» Tato Bores

El título de este documental (y la fama de su director Enrique Piñeyro) anticipan un film de denuncia, en este caso contra la Policía Federal, específicamente en un hecho puntual ocurrido en 2005 que la prensa denominó como “la masacre de Pompeya”. Durante estos lamentables sucesos, Enrique Piñeyro nos demostrará que el único imputado en esa causa, de apellido Carrera, que está en prisión desde ese año hasta la actualidad, no solo es inocente, sino que recibió 8 balazos durante su “detención”, y lejos de morir fue acusado injustamente por robo, fuga y asesinato, tal vez, porque su auto blanco era solamente de similar tamaño que el de unos ladrones en fuga que la policía equivocó en la persecución.

La película toma como punto central la manera en que se fraguó la causa de Fernando Carrera: la manipulación y alteración de la evidencia en el lugar de los hechos; la manipulación por parte de la instrucción policial de los testimonios de los escasos testigos llamados a declarar; la manipulación de todos los medios nacionales por parte de Rubén Maugeri, testigo clave de los hechos y presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34.

Con astucia, inteligencia, rigor y un particular humor negro, «El rati horror show» nos sumerge en las peores vertientes de nuestra sociedad argentina. Lo hace hasta tal punto que en un momento lo único que queremos es distanciarnos llenos de indignación. Pero al hacerlo, nos damos cuenta que la montaña de estiércol llegó hasta el techo, que Piñeeyro prendió el ventilador y todos, absolutamente todos, quedamos salpicados.

Los invito a sentarse cómodamente y disfrutar de esta película.