Elul

¡Firmes por el Camino de la Vida!… (Nitzavim y Vaielej)

Es costumbre al llegar a esta semana que se lean dos parashot (porciones) juntas:
Nitzavim y Vayélej.

 

Nitzavim significa “parados firmemente” y Vayélej, tiene un significado que marca todo lo contrario “y caminó”. En verdad, el mensaje que resulta de la unión de las dos ideas, nos revela cuál es la intención del Eterno con respecto a la dinámica de vida que Él diseño para Su Pueblo. Yahvéh creo a Israel con el fin de que cada uno de sus integrantes sea consciente de que su vida por este mundo sigue una dinámica de transición. Por ello, los hizo peregrinar por el desierto por el lapso de 40 años. La vida es una peregrinación que necesita ser recorrida con una actitud: la confianza en la firmeza del Camino mismo. Por ello, el paradigma de fe que estos dos términos hebreos producen, permite entender la dinámica de vida que los hijos primogénitos del Eterno deben seguir en la vida. Mantenerse totalmente convencidos de lo que creen, a fin de lograr una avanzada con sentido celestial: derecho, adelante y hacia arriba.

 

No es entonces casualidad que estas dos parashot (porciones) se lean en el Shabat anterior de la Fiesta de Yom Teruá (Día de Aclamación o Fiesta de las Trompetas), jornada en que todo el mundo es juzgado por el Eterno, y se fija el destino de cada ser humano, en lo que queda del año, y  se establece especialmente el tipo de dinámica vital que se quiere tener en el año que se aproxima.

 

Las dos porciones hacen el recuento de las actividades de Moshé en el día de su muerte a los 120 años, antes de la entrada del pueblo a la tierra de Israel. El mensaje de estas dos secciones semanales enseña la necesidad de ser estables. Es decir, la prioridad de tener una postura firme en cuanto a los principios y acciones revelados por la Torah (Instrucción), pero al mismo tiempo nos compele al avance permanente y perseverante en el proceso de nuestro desarrollo espiritual y humano.

 

Es muy importante tener en cuenta que Moshé se dirige a todo el pueblo reunido en asamblea para formalizar el nuevo convenio de Yahvéh con el pueblo de Israel. En el mismo,  en el mismo quedarán incluidos todos los presentes sin distinción de clases sociales, riqueza, o conocimientos, y además todos aquellos hebreos que nacerían en el futuro y cuyas vidas estaban presentes en aquel momento, del mismo modo que estaban presentes en el Sinaí cuando fue entregada la Torah.

 

El convenio confirma el compromiso del pueblo de Israel y el potencial que tiene cada uno de sus miembros, cualquiera sea su condición, para elevarse espiritualmente a los niveles de la kedushá (santidad) que Yahvéh desea otorgar como herencia a sus redimidos. A la vez advierte de nuevo sobre las consecuencias que tendrá que sufrir de no cumplir con los preceptos indicados en la Torah, sea a nivel individual o general.

 

Uno de los motivos por el que se lee estas parashot antes de Yom Teruá á es porque en Nitzavim se habla de teshuvá (el arrepentimiento):

Pues este mitzvá (mandamiento) que te ordeno hoy, no está oculta de ti y no está lejos. No está en el cielo, para decir: ‘¿Quién subirá para nosotros al cielo y la tomará para nosotros, y nos la hará entender y la haremos?’. Y tampoco del otro lado del mar está ella, para decir: ‘¿Quién cruzará el mar para nosotros y la tomará para nosotros y nos la hará entender y la haremos?’. Porque esta cosa está muy cercana a ti, en tu boca y en tu corazón, para hacerla.

(Devarim/Deuteronomio 30:11 – 14)

 

El concepto de volver a Yahvéh es traducido generalmente al español como “arrepentimiento” (teshuvá, תשובה). Notamos que teshuvá es uno de los mensajes más importantes de las Sagradas Escrituras. La teshuvá o regreso es el eje central de la enseñanza de Yeshúa y Su imperativo evangélico. El mensaje de Yeshúa comenzó con esta orden mesiánica: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17; Marcos 1: 14-15).

 

¿En qué consiste el verdadero arrepentimiento (teshuvá)?

 

Moisés, en esta sección (parashá) lo explica perfectamente al pueblo del Eterno:

“ Y vuelvas (teshuvá) a Yahvéh tu Dios, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy.”

(Deuteronomio 30: 2)

 

Todas las líneas amorosas de las Sagradas Escrituras dejan bien claro que el Eterno acepta y recibe el arrepentimiento verdadero. Él no se aparta de un ser humano que pide perdón en el nombre de su Hijo Yeshúa y de todo corazón que se esfuerza por rectificar, reparar su vida, para que la kedushá (santidad) divina lo transforme. Más aún, el Altísimo recibe esa petición y otorga el don del perdón. De este modo, el pecado de dicha persona es limpiado y se borran los registros de culpa que el mismo había originado. De este modo el Eterno quita el pecado del arrepentido, y lo acepta libremente de nuevo en su amor.

 

La persona que se arrepiente sinceramente con su corazón y alma, y pide perdón en el nombre de Yeshúa se vuelve a conectar inmediatamente con el Padre. Es como si un interruptor de luz se enciende, y donde había oscuridad, la sala arde con luz. Un momento antes, los pecados de la persona se interponían entre él y Yahvéh. En el momento de la teshuvá (arrepentimiento o regreso), la persona se encuentra en la misma presencia de Yahvéh, disfrutando del poder de la kedushá (santidad). ¡El Eterno ama y protege a quien elige la Vida!

 

Amado discípulo de Yeshúa, quiero que aceptes que esta semana, el Eterno recibirá tu confesión de pecado, tu oración por el perdón y tu resolución de hacer las cosas cada día mejor, incluso si tienes que repetirlo muchas veces al día.

 

¡Atrévete a disfrutar del Amor y la Vida que da nuestro Abba kadosh!

 

Disfruta como nunca lo has hecho de cada decodificación que el Espíritu Santo te otorgue esta semana a través de cada aliyá.

El Eclipse Solar y La Luna Nueva de Virgo (Elul) en el Marco Profético

Aquí está la Primera Parte de la Fiesta de Rosh Jodesh Elul en la que consideramos las pautas astronómicas proféticas que el Eclipse Solar de Estados Unidos marcó como señal de los últimos días.

 

Recomiendo escuchar todo nuevamente con atención a fin de lograr discernir qué cosas hacer y cuáles no hacer en los días venideros. En esta celebración anuncié que luego del eclipse el hemisferio norte desde los Estados Unidos sería visitado por juicios celestiales a nivel de catástrofes naturales. El huracán Harvey solamente fue un aviso. Lo que está por venir a las naciones del norte es inimaginable.

 

¡Estén quietos y velen!

Shalom!

 

Invito a profundizar más en este tema ingresando en el siguiente link:

 

El Gran Eclipse Americano y la Gran Señal del Cielo.

¡Apegarse a Dios! … El Secreto de la Luna Nueva Elul (Virgo)

Amados talmidim (discípulos) de Yeshúa:

Estamos transitando la segunda fase del mes lunar Elul. Recuerden que es un buen lapso para practicar teshuvá (regreso a la Fuente).

Es muy importante que ustedes capten espiritualmente el llamado divino que este mes tiene. Son días muy especiales para lograr apegarnos a Yahvéh. Las treces fuerzas de la Misericordia de Abba están cada mañana vibrando en sus energías transformadoras, dispuestas para actuar en la re-configuración de nuestro verdadero yo conforme a la imagen del Mesías.

Es muy importante que lo profético descienda sobre nuestras vidas y nos conduzca a valorar la vida de oración de alianza (tefilá) que otorga al alma humana, redimida en la sangre del Cordero, actuar como Novia Celestial que anhela que su Amado venga por ella.

Aquí les comparto lo que en la Fiesta de Rosh Jodesh (Luna Nueva) el Espíritu de Yahvéh depositó en nosotros.

Elul y un Futuro Mejor

Por P.A. David Nesher

 

 

Elul es el mes que da comienzo a un período de intensa introspección, de clarificar los objetivos de la vida, y de acercarse a Yahvéh como fuente de nuestra esencia. Es un tiempo para entender cuál es el propósito de la vida, en vez de avanzar superficialmente a través de ella acumulando dinero y buscando gratificaciones. Es un momento en el que damos un paso atrás y nos miramos a nosotros crítica y honestamente, como lo han hecho los hebreos desde tiempos inmemoriales, con la intención de mejorar. Es un lapso en el cual Yahvéh se acerca a nosotros, en un esfuerzo por crear una atmósfera más espiritual e inspiradora, una atmósfera que estimule la Teshuvá.

 

Elul nunca fue un proceso fácil. La fuente de la historia y el poder de este mes se remonta hace 3450 años aproximadamente, y cuenta toda la peregrinación espiritual que realizó Moisés, y con él, el pueblo de Israel, para conseguir regresar a Yahvéh como su Fuente.

 

Moisés sube al Monte Sinaí para recibir la Torah. Después de 40 días Moisés regresa, sólo para encontrar que el pueblo hebreo desafió a Yahvéh al construir el becerro de oro. Moisés rompe las tablillas y regresa al Sinaí para orar para que el Eterno perdone al pueblo por su traición grave. Pasa otros 40 días en el Sinaí y sus esfuerzos no tienen éxito. Pero Moisés no se rinde. Determinado, sube la montaña por tercera vez y suplica otros 40 días. Esta vez Moisés es exitoso. Él obtiene no sólo el perdón divino, sino una profundidad recién descubierta, una dimensión más intensa en la relación entre Yahvéh y el pueblo de Israel.

 

A la súplica de Moisés, Yahvéh responde con un don sin precedentes: Él revela Sus Trece Atributos de Misericordia, exactamente los trece secretos de la “personalidad” de Yahvéh que llevan los misterios de la vida y el poder para reparar lo que está roto.

 

Este tercer período de 40 días comenzó el primer día del mes de Elul y concluyó en Yom Kippur. Por eso, los cuarenta días que están entre Rosh Jódesh Elul (el comienzo del mes de Elul) y Yom Kipur (Día del Perdón), son días de complacencia, pues en ellos el Eterno escucha de una manera muy especial las oraciones y ruegos de Su pueblo.

 

Moisés abrió nuevos caminos. Él aprendió cuál es el tiempo señalado por el Eterno para abrir nuevas vías, abrió nuevas puertas. Conoció que el sexto mes (Elul) es el lapso profético que permite abrir nuevas posibilidades. ¿Todo para quién? Para nosotros, sus hijos primogénitos.

 

Elul es por lo tanto un mes potente lleno del poder de la esperanza, el amor y la reconciliación. Los sacerdotes, descendientes de Aarón, enseñaron que los Trece Atributos Divinos de la Misericordia irradian durante el mes de Elul, cuando revivimos la experiencia de Moisés.

 

Elul es algo así como la primera estación en el tiempo, destinado al despertar espiritual, a la purificación del alma humana y a la elevación del individuo.

 

El mes de Elul, desde su inicio hasta los siguientes 40 días que concluyen con Yom Kippur, nos da el poder para empezar de nuevo, para aprender del pasado. Nos concede la capacidad mental para cavar más profundo y llegar a nuevos depósitos de claridad y fuerza que concede la Luz Infinita, nuestro amado Yeshúa.

 

Elul es un tiempo especial en el que hacemos una mirada retrospectiva y nos examinamos crítica y honestamente con la intención de perfeccionar nuestra manera de vivir.

 

Elul despierta nuestra fe interior. Con ella desarrollamos la esperanza en un futuro mejor. Puede que no tengamos una estrategia exacta, pero si asumimos una actitud resignada, perderemos incluso antes de comenzar. Cada desafío, cada guerra debe comenzar con absoluta fortaleza y creencia en la victoria. Elul es el tiempo asignado por Yahvéh para adquirir la certeza de que nuestro destino está asegurado en la alianza que ha hecho con nosotros por medio de su Hijo, nuestro Mesías Yeshúa. Con Él, nuestro futuro se avecina en éxito seguro.

 

Shalom!

¡El Rey está en el Campo!… (Elul: Días de Acceso Directo al Eterno)

Por P.A. David Nesher

 

 

El Eterno anhela venir a tu presencia para observar cómo están tus asuntos y así acompañarte en la búsqueda de la salida a toda circunstancia adversa.

 

Durante los días de este mes, mientras peregrinas en comunión con Su Presencia, escucharás en tu alma tres frases de Su Dulce Voz:

“Estoy aquí”

“Estoy disponible”

“¿Qué quieres que te haga?”

Shoftim: La Importancia de nombrar Jueces y Oficiales del Alma

Por P.A. David Nesher

“Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Yahvéh tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Yahvéh tu Dios te da.”

(Devarim/Deuteronomio 16: 18 – 20)

La parashá (porción) de esta semana se llama Shoftim, expresión hebrea que significa jueces y abarca al libro de Deuteronomio desde el capítulo 16 vers. 18 al cap. 21 vers. 9. En ella, el Eterno revela a Israel la importancia de tener jueces justos y oficiales para una nación.

En esta sección la Torah ordena designar una jerarquía de jueces en cada ciudad y provincia. A nivel literal, este mandamiento se refiere a los jueces que resuelven las cuestiones civiles, penales y aún religiosas. Por eso, el pueblo tenía que asegurarse el nombramiento de jueces y policías en todas las ciudades de la Tierra Prometida a fin de mantener el orden en la sociedad y evitar el caos que atrae al inframundo.

Para comprender mejor esto, será bueno destacar que la función de los jueces, e incluso la de los policías que “reprendían a la gente“, no era la de impartir castigo. Su objetivo primordial era lograr purificación y refinación en los hábitos y conductas de las personas, a fin de devolver al infractor a su estado original, y por lo tanto, ser aceptada ante Yahvéh como antes del pecado.  Desde esta cosmovisión hacer justicia significa encontrar el mérito en el prójimo, revelar que en todo hijo primogénito, más allá de su pecado, también hay poder de teshuváh (regreso).

Con este mandamiento Yahvéh dejó establecida el primer paradigma fundamental de toda comunidad humana: la justicia es la base de toda convivencia. Para que una sociedad permita un clima de desarrollo personal y general, es imprescindible la existencia de un marco legal estable que asegure un orden respetado por todos.

Tzedek, tzedek tirdof

Justicia, Justicia perseguirás (tzedek tzedek tirdof), para que vivas y heredes la tierra que el Eterno Tu Dios te dio
(Deuteronomio 16:20).

Notamos que en este pasaje, la Torah repite la palabra justicia (en hebreo tzedek, – צדק –) dos veces. Con esto, la Torah nos esta enseñando que es fundamental para la vida de todo ser humano, vivir de acuerdo a leyes, y que estas sean impuestas por funcionarios y jueces que piensen en el bienestar de la sociedad toda, y no en el propio, sumado a la formulación de normas igualitarias para todos los habitantes de este maravilloso planeta. Obviamente que no es fácil lograr que las personas se comporte justamente, pero tampoco es imposible.

Esta repetición tiene la intención divina de enfocar a Israel en la importancia de establecer y mantener la justicia en la sociedad. Con esto la revelación implantó en la conciencia social de Israel un segundo paradigma fundamental de toda comunidad humana: una sociedad sin justicia se hunde en el caos.

También se entiende la repetición de la expresión justicia como un anuncio de que la justicia sólo se puede obtener por medios justos. Es decir, que la justicia se logra sí o sí por medio de la justicia, no por medios injustos. Con otras palabras, la Torah está en contra de la idea que dice: “el fin justifica los medios”. La Torah prohíbe que un estado de derecho utilice medios injustos para establecer y mantener la justicia.

Cuando la Torah nos exige: “La justicia estricta perseguirás, para que vivas“, no es tan sólo un mandamiento, sino una enseñanza de vida.  El Espíritu de Yahvéh revela que para vivir es básica la presencia de la justicia estricta o verdadera. Él anhela que vivamos la justicia sin adulterarla, sin escatimarle ni una pequeña parte. Pues, cuando se comienza a comerciar con la justicia, se cancelan las libertades, se disuelven las seguridades, y el antojo fugaz es lo que adquiere predominio.

El Eterno, al ser un Juez de estricta Justicia, pretende que sus máximas criaturas lo imiten, y que de ese modo puedan establecer reinos de armonía, bienestar y Shalom (paz y plenitud).  Andar por otras veredas, es encaminarse hacia lo que no es correcto.

Además, se puede entender la repetición de la palabra justicia como dos significados diferentes de la palabra tzedek (uno masculino o teórico y otro femenino o práctico). Como hemos visto antes, la palabra tzedaká (que es la forma femenina de tzedek) significa ayuda a los necesitados (caridad o justicia social). De esta manera se destaca que existe un aspecto de misericordia en la justicia.

Esto corresponde a dos atributos del Eterno (jesed y guevurá), la justicia y la misericordia; la verdad y la gracia. La justicia como rectitud es la parte principal, pero necesita de la misericordia para mantener la sociedad en armonía al propósito eterno. Una sociedad que emplea solamente una justicia rígida se vuelve cruel y dura. Una sociedad que sólo emplea la misericordia y el amor se vuelve floja y corrupta. Las dos cosas son necesarias para obtener un equilibrio y mantener el orden en la sociedad.

“Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el YHVH de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?”

(Miqueas 6:8)

“… lo más importante de la Torah: la justicia, la misericordia y la fe.”

(Mateo 23:23)

Tzedaká y tzedek los dos engranajes claves del mecanismo social diseñado por Yahvéh para resolver dificultades y también para avanzar en el mejoramiento de la existencia humana personal y colectiva.

Ahora bien, considerando otro orden de cosas, resulta interesante notar que la parashá de esta semana, siempre es leída en el primer shabat del mes de Elul. Como a esta altura de nuestro peregrinar en la fe de Yeshúa hemos aprendido que nada ocurre por accidente, discernimos que esta parashá conlleva alguna enseñanza importante para implementar en nuestras almas, durante este mes tan auspicioso.

Recordemos una vez más que la expresión hebrea Shoftim significa “jueces”. Meditando con esta palabra, en un nivel más profundo, descubrimos que este mandamiento, así como sus detalles, tiene un gran significado para cada uno de nosotros y nuestras vidas personales.

El Eterno nos otorga secretos específicos para que nos aseguremos un sano crecimiento personal. Él quiere que aprendamos a colocar jueces en nuestro interior (inteligencia emocional), y oficiales (policías) en nuestros portones, los sentidos (Salmo 141: 3). Los distintos sabios de Israel, a lo largo de los siglos, afirmaron que el ser humano tiene siete puertas: dos ojos, dos orejas, dos orificios en la nariz y la boca.

El Eterno quiere que sus hijos comprendan ante todo, que la esencia del ser humano es estar comprometido con el conocimiento de lo correcto y lo incorrecto. Desde allí, decidir que camino determinará su destino. Para que esto se haga en total libertad, es importante tener dos procesos en nuestra vida de crecimiento:

La CLARIDAD ÉTICA que permite definir qué es lo correcto y qué no lo es, y una capacidad de CONSTANTE EVALUACIÓN de que si se están llevando a cabo o no, dichos estándares de vida. Es decir que si el ser humano redimido no está cumpliendo sus principios éticos, el Eterno le ordena habilitar una especie de “poder policial” interior que habilite las disciplinas necesarias que aseguren que eso pase y coloque “multas” a los sentidos, que garanticen que el propósito personal fluya al cumplimiento de su plenitud en el Mesías. Esto sería el establecimiento de jueces y policías (shoftím y shotrím).

“No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos ...”

Meditando en esta expresión no pude evitar el planteo. Si la Torah ya prohíbe la perversión de la justicia, ¿cuál es la necesidad de prohibir el soborno? ¿Acaso el soborno no es la manera más obvia de pervertir la justicia? Investigando, me encontré que Rashi, el prominente comentarista judío de las Sagradas Escrituras, explica que la Torah prohíbe el soborno, inclusive si el que lo da lo hace con la condición de que el juez imparta un veredicto justo. Pues tan pronto como el juez es “sobornado”, está tentado de actuar en favor de dicha parte y no será capaz de emitir una decisión objetiva, que materialice la justicia divina. Como continúa el versículo: …porque el soborno ciega los ojos de los sabios. Tan pronto como existe una afinidad entre un juez y uno de los litigantes, este no está capacitado para presidir el caso.

Entonces me di cuenta de la propuesta para la sanación de nuestra alma durante el mes de Elul. El Eterno nos desafía en este tiempo a juzgar nuestras acciones y los logros de lo que va del año. Sin embargo, todos somos conscientes que estamos “sobornados” de cierta manera por nuestro amor propio y somos incapaces de hacer una evaluación completamente justa.

Ser un juez justo de nosotros mismos resulta una tarea bastante difícil, en apariencia imposible. Es que siempre hay una excusa para convertirnos en nuestro abogado defensor… Sin embargo, la Torah asegura que para mejorarnos debemos apreciar nuestros defectos, así como nuestras reales virtudes… pues ese es el único camino hacia la realización. Lleva un esfuerzo de introspección y virtud ser objetivos y sin mancha, sin embargo esto es lo que se exige de nosotros cuando nos encontramos en una situación en que debemos juzgar. A la hora de autoauditarnos, es difícil mantenerse neutral, ser totalmente objetivo y no influido por factores externos o inapropiados. Sin embargo, esta es la marca de la verdadera justicia. Por lo tanto, cada persona debe nombrar a un “juez”, un mentor espiritual imparcial que pueda emitir una opinión objetiva. Ese mentor espiritual es la unción activa del Espíritu del Mesías en nuestra comunión diaria, y en nuestras entrevistas pastorales. Con esta asignación de jueces internos y externos lograremos responder la pregunta:

¿Qué tantas cosas de nuestra ética tenemos bien esquematizados en nuestras conciencias y están siendo llevados a cabo en integridad?

Amados, busquemos la justicia en todo momento, y hagamos también misericordia, al prójimo, tanto como a nosotros mismos, para que podamos tener vida y paz en nuestras tierras.


SUGERENCIA:
Para comprender mejor todo lo que aquí he escrito te invito a escuchar esta conferencia:

Elul: Un Regalo Divino

Estamos peregrinando en el sexto mes lunar del calendario divino. Se lo conoce como mes de Elul, un regalo que nuestro Abba nos hace en el Mesías.

Muchas veces nos arrepentimos de cosas que hemos hecho, y entonces decimos: “Si pudiera volver el tiempo atrás“… Pues bien, en Elul se puede. Durante este mes Yahvéh hace que el cosmos abra un portal que nos permite entender que el tiempo es una ilusión y que podemos hoy rehacer el pasado con acciones presentes.

Elul está diseñado en la mente divina para que podamos deshacernos de todas las emociones de remordimiento y culpa que ocupan tanto lugar y que podamos reconectar con el momento en el que nos equivocamos y devolverle la Luz que le quitamos a esa situación.

Solo a través de la reparación sentiremos el alivio de la culpa y tendremos lugar para un nuevo paquete de Luz que vendrá en Yom Teruah (Día de Trompetas).

Elul… es u tiempo de inspiración, autodescubrimiento y retorno al Eterno.

Tiempo de arrepentimiento por habernos alejado.

Tiempo para retomar el camino verdadero. Aquel que reclama el alma, el de una oportunidad nueva, única, que permita alcanzar la unión del alma con su fuente original: la Intención del Eterno.

Elul mes

 

Recomendación:

Te invito a tomar apuntes y reflexionar en: El Valor de la Virgen de Israel y la Boda del Cordero (Mes de Elul)

Tiempo para explorar nuestra vida

“Contar los días, crear el tiempo.

No debemos sufrir pasivamente el tiempo; debemos construir nuestras vidas de tal modo que provoquemos que el tiempo se haga real.


Atraviesa pasivamente el tiempo.

Deja que el tiempo disuelva inexorablemente la vida. 

Construir la vida mediante la edificación consciente y activa de sus elementos en la kedusha (santidad) provoca que el tiempo trascienda hacia la eternidad, y que nosotros nos hagamos parte de esa sublime melodía”.

Autor: Rab Akiva Tatz en su libro “Vivir Inspirado“.

La Canción de la Novia Celestial

De acuerdo a la revelación profética que el Eterno nos ha otorgado en Sus Sagradas Escrituras, nuestro Mesías, contraerá matrimonio con una Novia que ha crecido hacia la madurez espiritual.

La palabra “iglesia” ha sido traducida de la palabra griega “ecclesia,” que significa “los que han sido llamados fuera”. ¡Verdaderamente, muy apropiado! El pueblo de Yeshúa es llamado fuera del sistema de cosas de Babilonia para entrar a su precioso Cuerpo.

Las Escrituras aseguran que después que sea juzgada la “gran ramera” que corrompió a la tierra con su fornicación, y la sangre de los mártires haya sido vengada, habrá una enorme alabanza celestial donde una incontable multitud convocará a los ejércitos del cielo para que todos juntos, digan: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (Apc. 19:7) El asunto clave aquí es que la esposa esté preparada. Esto habla de su condición gloriosa; de haber sido lavada en la sangre del mismo Cordero que ahora la toma como su Esposo. Y note que para poder presentarse delante de su amado tiene que poseer un inigualable vestido que ella misma no podría comprar, pues se nos dice que a ella “se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente…” v. 8. Nadie podrá entrar a esa boda a menos que tenga puesto este vestido. Pablo nos habla de ese vestido (Col. 3:12).

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Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apc. 21:2-4). “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apc. 22:17)

¿Estás preparado para esa Boda? ¿Has sido invitado para su Cena? ¿Serás parte de aquella multitud vestida de ropas blancas, símbolo de la pureza y santidad con la que la novia estará vestida para esa unión celestial?

 

UNA MENTE SANA ME FORTALECE CONTRA LAS MALDICIONES DEL TEMOR

 Por P.A. David Nesher

 

El Gobierno de Dios garantiza en la vida de un escogido la fortaleza que da la autoridad que Él le ha delegado por medio de su Espíritu Santo en su vida.

Pablo en al escribirle a su hijo apóstólico Timoteo, le dice en su segunda carta:
“te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de
cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio….” 
(2Timoteo 1:6-7)
La palabra que se traduce como cobardía proviene en el texto de DEILÍA que debe traducirse como TIMIDEZ y/o INTIMIDACIÓN.
La intimidación  es una forma negativa y equivocada de reacción que el ser humano presenta ante las circunstancias de angustia que lo rodean.
 
 
1. EL TEMOR PROVIENE DEL VIVIR SIN EL AMOR DE DIOS (1Juan 4:18)

Por no haber sido perfeccionado en Su amor. Ese es el origen del temor: la falta de conocimiento del amor perfecto. Ese Amor Perfecto es Ágape. Según el versículo 8 del mismo capítulo 4 se revela que ese Amor es Dios mismo. No hay duda que la Escritura apunta directamente a la conciencia de los escogidos. Ellos son seres humanos que viven en una dimensión de perfeccionamiento diario.

 

         La palabra TEMOR es traducida del griego Phobos (de dónde viene Fobia).“El TEMOR lleva en sí castigo” expresa el versículo al terminar. La Escritura denuncia proféticamente esta artimaña que la serpiente usa contra el Propósito Eterno de Dios en el hombre:
“Traeré sobre ellos, lo que temieron” 
(Isaías 66:4)

 

–“Lo que teme el malo,  eso vendrá sobre él.
Prov. 10:24

 

–”El temor del hombre pondrá lazo (es una trampa)
Proverbios 29:25

 

–«Todo lo que yo temía, lo que más miedo me causaba, ha caído sobre mí
(Job 3:25)
2. EL TEMOR PROVIENE DE DARLE LA ESPALDA A DIOS  (Isaías 51:12-14)

 

El precio  que paga quien olvida a Dios
  • Se acarrea condenación (Jeremías 2:19).
  • Se ocasiona yugos y ataduras espirituales (Lamentaciones 1:14).
  • Se queda postrado en el desierto (Salmo 68:6)
  • Lo visitan mensajeros crueles (Proverbios 17:11)

 

3. EL TEMOR PROVIENE DE LA DESOBEDIENCIA (Deuteronomio 28:65-67)

 

LA DINÁMICA AMOROSA DE UNA MENTE SANA

“Pero el que se une al Señor, es un espíritu con Él”
(1Cor. 6:17).
Nuestro espíritu en el Ungido (Cristo – Mesías) de Dios ha sido renovado y es un espíritu superior
En las comunidades primigenias de la fe se vivía en la convicción y certeza que el Eterno había dado dones al espíritu humano redimido que permitían el ejercicio de la autoridad espiritual que Cristo delegó con la presencia del Espíritu Santo en el interior de cada escogido.
La conciencia de cada discípulo vibraba en el conocimiento vivencial de que Cristo en el interior de cada uno de ellos garantizaba la Unidad con la Divinidad.
Por esto es que el apóstol Pablo le esta diciendo a Timoteo que el don de Dios que hay en él esta dormido (en coma) por causa de la timidez que el temor del sistema ha activado.
El objetivo de la timidez o intimidación es restringir al creyente y desactivarlo de su misión. De este modo el enemigo logra detenernos y obligarnos a no hacer la voluntad de Dios. Como consecuencia, el don de Dios (su capacidad espiritual en cada hijo), queda inoperante.
A continuación sugiero ver, escuchar y discernir con entendimiento celestial la semilla divina sembrada en la siguiente enseñanza: