¡Shalom, amado discípulo y buscador de la Verdad!
Qué gozo me da encontrarnos una vez más en este espacio de instrucción y mistagogía, justo en los umbrales de un tiempo trascendental. Nos encontramos en los días previos a Yom Teruá (el Día de la Aclamación o Fiesta de las Trompetas), esa sagrada coordenada en el tiempo donde el Eterno evalúa los frutos de nuestra dinámica vital y define los diseños para el ciclo que se aproxima.
Y es precisamente aquí donde la sabiduría de la Torah nos sale al encuentro con una maravillosa paradoja lingüística que esconde el secreto de nuestra existencia. Esta semana, la liturgia nos invita a estudiar dos porciones que parecen contradecirse en su raíz misma: Nitzavim y Vayélej.
Nitzavim significa “parados firmemente” y Vayélej, tiene un significado que marca todo lo contrario “y caminó”. En verdad, el mensaje que resulta de la unión de las dos ideas, nos revela cuál es la intención del Eterno con respecto a la dinámica de vida que Él diseño para Su Pueblo. ¿Cómo experimentar ambas realidades a la vez? Aquí radica la genialidad del diseño de nuestro Creador: Yahvéh no diseñó a Su pueblo para la apatía de la inmovilidad ni para el vagabundeo sin rumbo. Nos hizo peregrinar cuarenta años en el desierto para enseñarnos una gran verdad: la vida es una transición que exige avanzar permanentemente en nuestro desarrollo espiritual, pero con los pies firmemente asentados en la roca de Sus instrucciones (la Torah). Cuando logras este equilibrio, tu caminar adquiere un sentido celestial: avanzas derecho, adelante y hacia arriba.
Moshé entendía esto perfectamente. En el último día de sus ciento veinte años de vida terrenal, convocó a una asamblea extraordinaria. No importaba si eras un líder de tribu o el encargado de cortar la leña; allí no había distinción de clases, riqueza o intelecto. En ese momento, se formalizó un pacto eterno que atravesó el tejido del tiempo. Tus ojos y los míos no estaban físicamente allí, pero nuestras almas sí lo estaban, unidas espiritualmente bajo el mismo compromiso de alcanzar la kedushá (santidad) que nuestro Abba Kadosh anhela entregarnos como herencia.
«Pues este mitzvá (mandamiento) que te ordeno hoy, no está oculta de ti y no está lejos. No está en el cielo, para decir: ‘¿Quién subirá para nosotros al cielo y la tomará para nosotros, y nos la hará entender y la haremos?’. Y tampoco del otro lado del mar está ella, para decir: ‘¿Quién cruzará el mar para nosotros y la tomará para nosotros y nos la hará entender y la haremos?’. Porque esta cosa está muy cercana a ti, en tu boca y en tu corazón, para hacerla.«
(Devarim/Deuteronomio 30:11 – 14)

¿En qué consiste el verdadero arrepentimiento (teshuvá)?
Sin embargo, el Eterno conoce nuestra fragilidad. Sabe que en el camino de la vida podemos tropezar y perder el rumbo. Por eso, en el corazón de Nitzavim, nos regala el mapa de retorno: la Teshuvá.
Moisés, en esta sección (parashá) lo explica perfectamente al pueblo del Eterno:
“ Y vuelvas (teshuvá) a Yahvéh tu Dios, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy.”
(Deuteronomio 30: 2)
El concepto de volver a Yahvéh es traducido generalmente al español como “arrepentimiento” (teshuvá, תשובה). Notamos que teshuvá es uno de los mensajes más importantes de las Sagradas Escrituras. La teshuvá o regreso es el eje central de la enseñanza de Yeshúa y Su imperativo evangélico. El mensaje de Yeshúa comenzó con esta orden mesiánica:
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”
(Mateo 4:17; Marcos 1: 14-15).
Todas las líneas amorosas de las Sagradas Escrituras dejan bien claro que el Eterno acepta y recibe el arrepentimiento verdadero. Él no se aparta de un ser humano que pide perdón en el nombre de su Hijo Yeshúa y de todo corazón que se esfuerza por rectificar, reparar su vida, para que la kedushá (santidad) divina lo transforme. Más aún, el Altísimo recibe esa petición y otorga el don del perdón. De este modo, el pecado de dicha persona es limpiado y se borran los registros de culpa que el mismo había originado. De este modo el Eterno quita el pecado del arrepentido, y lo acepta libremente de nuevo en su amor.
La persona que se arrepiente sinceramente con su corazón y alma, y pide perdón en el nombre de Yeshúa se vuelve a conectar inmediatamente con el Padre. Es como si un interruptor de luz se enciende, y donde había oscuridad, la sala arde con luz. Un momento antes, los pecados de la persona se interponían entre él y Yahvéh. En el momento de la teshuvá (arrepentimiento o regreso), la persona se encuentra en la misma presencia de Yahvéh, disfrutando del poder de la kedushá (santidad). ¡El Eterno ama y protege a quien elige la Vida!
¿Quieres saber qué tan poderosa es la verdadera teshuvá? Cuando te vuelves de corazón a Yahvéh, reconociendo tus faltas y esforzándote por reparar y rectificar tu vida en el nombre de Yeshúa, ocurre un milagro inmediato. El Altísimo no solo perdona; Él borra el registro de tu culpa y limpia tu pecado.
Olvídate de la definición religiosa fría que reduce la teshuvá a un remordimiento estéril. La teshuvá es, en su raíz hebrea más pura, un regreso a casa. Es el eje sobre el cual gira toda la instrucción de las Escrituras y el motor del mensaje mesiánico de Yeshúa. Moshé nos lo recuerda con palabras de una cercanía conmovedora: esta instrucción no está oculta en los cielos inaccesibles ni más allá de océanos infranqueables. Está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, lista para que la vivas.
Es como entrar a una habitación en penumbras y presionar el interruptor de luz: en una millonésima de segundo, la oscuridad se disipa por completo y la habitación resplandece. Así es la teshuvá: en el instante en que tu corazón se vuelve con sinceridad, la desconexión se acaba y te encuentras nuevamente rodeado por el abrazo protector y la luz de la kedushá del Padre.
Amado discípulo, en esta semana de preparación, atrévete a presentarte ante el trono de la Gracia. No temas confesar tus errores ni comenzar de nuevo, aunque tengas que hacerlo muchas veces al día. ¡Atrévete a elegir la Vida! Disfruta profundamente de cada decodificación que el Espíritu de Santidad te revele en el estudio de cada aliá en estos días propicios
¡Atrévete a disfrutar del Amor y la Vida que da nuestro Abba kadosh!
AQUÍ te comparto el video resumen para que puedas sumar a tu corazón los desafíos de nuestro Padre:
