Judaísmo

La reina Vasti y los gentiles.

Autor: Rabino Hillel ben David (Greg Killian)

La reina Vasti fue elegida para ser la primera reina de Ajashverosh. Es una princesa babilónica, nieta de Nabucodonosor. Es la personificación de la realeza y la personificación de los Goyim, los gentiles.

La reina Vasti plantea un papel muy interesante como imagen del Bnei Israel, yendo en contra de los deseos de YHVH. Es la imagen del Bnei Israel asimilado y convertido en gentil.

Como es una gentil babilónica, es la personificación de los gentiles y de su alejamiento de «El Rey». En cierto sentido, la reina Vasti representa a todos los pueblos antes de que los Bnei Israel fueran elegidos.

La reina Vasti también desempeña el papel del anti-Mashiaj (el anti-Mashiaj en el pensamiento cristiano). Una reina que no cumple los deseos del Rey de reyes, que no cumple las mitzvot, es una reina que tiene que morir. Este es el papel que debe desempeñar una nueva reina, un nuevo pueblo, un nuevo Mashiaj. Consideremos el siguiente pasaje:

«El séptimo día, cuando el corazón del rey se alegró con el vino, ordenó a Mehuman, Biztha, Harbona, Bigtha y Abagtha, Zethar y Carcas, los siete eunucos que servían en la presencia del rey Ajashverosh, que trajeran a la reina Vasti ante el rey con la corona real, para mostrar al pueblo y a los príncipes su belleza, pues era hermosa de ver. Pero la reina Vasti se negó a venir a la orden del rey por medio de [sus] eunucos, por lo que el rey se enojó mucho, y su ira ardió en él
(Ester 1:10-12)

Obsérvese que «el rey«, es decir, YHVH, la llamó a su presencia. Sabemos por Shir HaShirim (el Cantar de los Cantares), que Israel es descrita como una doncella muy hermosa [5]. Ella se niega a venir. Por su pecado de desobedecer al «Rey», recibe la pena de muerte. A los Bnei Israel se les había permitido regresar a Israel y reconstruir el Templo durante muchos años. En vez de terminar su exilio y regresar a YHVH, prefieren ignorarlo y asistir a la fiesta de Ajashverosh en su lugar. Se han asimilado. Se han convertido en gentiles.

Cuando la reina Vasti, «alias los gentiles y un Bnei Israel desobediente«, se niega a venir, los nobles observan que esto llevará a que las otras mujeres también desobedezca. Estas mujeres representarían las otras naciones del mundo que verían el ejemplo de los Bnei Israel y los seguirían en su actitud egoica. Así como Israel es comparado con la esposa de YHVH, las otras esposas estarían vinculadas a sus dioses como esposas. Como los Bnei Israe no hicieron caso a YHVH entonces las otras naciones no harían caso a YHVH:

«Y Memucán respondió ante el rey y los príncipes: La reina Vasti no ha hecho mal al rey solamente, sino también a todos los príncipes y a todo el pueblo que [está] en todas las provincias del rey Ajashverosh. Porque [este] hecho de la reina se divulgará entre todas las mujeres, de modo que ellas despreciarán a sus maridos ante sus ojos, cuando se diga: El rey Ajashverosh mandó traer a la reina Vasti ante él, pero ella no vino. [Así] dirán hoy las damas de Persia y de Media a todos los príncipes del rey, que han oído el hecho de la reina. Así [surgirá] mucho desprecio e ira.»
(Ester 1:16-18)


Extraido de: https://www.betemunah.org/allegories.html

Por el Rabino Hillel ben David (Greg Killian)

Purim: ¡Se terminaron los disfraces!

Por Mario Saban


En el libro de Ester existen muchos secretos. Uno de ellos es que ninguno de los Nombres de Dios aparece en el texto. Es como si Dios se ocultara detrás de toda la historia. Es el único libro de la Biblia donde Dios no aparece.

Y nos preguntamos: ¿Por qué Dios tiene que aparecer siempre? ¿Acaso nosotros no debemos revelar a Dios? Nosotros, siendo imagen y semejanza de Él, deberíamos revelarlo en cada acto.

Sin embargo, en vez de revelar a Dios, en el mundo nos disfrazamos con nuestros disfraces humanos.

La tradición más antigua dice que en la festividad de Purim debemos disfrazarnos de algún personaje muy alejado de nuestra esencia.

Me pregunto si no estamos ya tan alejados de nuestra esencia que no tenemos ninguna necesidad de disfrazarnos, porque en realidad vivimos disfrazados.

Aunque la tradición dice que en Purim debemos disfrazarnos, creo que con el tiempo debemos pedirle a la gente que en Purim, por lo menos, se saquen todos los disfraces del año, ya que todos vivimos disfrazados.

Tenemos personas que se disfrazan de políticos, personas que se disfrazan de militares, gente que se disfraza de banqueros, gente que se disfraza de sacerdotes, gente que se disfraza de ortodoxos, gente que se disfraza de pastores de iglesias, gente que se disfraza de maestros, gente que se disfraza con disfraces de todos los colores.

Lo peor de los disfraces que llevamos todos es que creemos ser lo que dice el disfraz.

Estamos agotados y agobiados de tantos disfraces. Nos disfrazamos con banderas, con himnos, con ejércitos… Nos disfrazamos todos los días para realizar un teatro ridículo con nosotros mismos.

Terminamos todos en terapia porque estamos agotados de los disfraces que llevamos.

Nos han disfrazado a todos. Nos disfrazaron de cristianos, de judíos, de musulmanes, de budistas… Nos disfrazaron con todos los disfraces. Nos disfrazaron de derechas o de izquierdas. Nos disfrazaron por clases sociales. Nos disfrazaron de empresarios y de obreros.

Nos disfrazaron con todos los disfraces para tenernos divididos y alejados de Dios.

London (United Kingdom), 11/03/2020.- Members of the Jewish Community celebrate the festival of Purim in Stamford Hill, north London, Britain, 10 March 2020.

Y lo peor es que nosotros creemos que el disfraz es nuestra verdadera identidad.

En el futuro, un verdadero Purim será sacarnos todos los disfraces y ser lo que somos, no autoengañarnos más… Ser seres humanos.

Lo que sucede en Rusia y Ucrania es una pequeña muestra de nuestros tristes disfraces.

Porque ese es el resultado de este juego macabro: cuando el disfraz del otro no me gusta, lo intento destruir.

Recemos para que llegue el día en que todos dejemos los disfraces y veamos al espíritu de Dios que habita en nuestro interior.

Lo gracioso de Purim no son los disfraces que nos ponemos un día, lo más gracioso y trágico es creer que durante el año no llevamos ningún disfraz.

¡Feliz Purim para todos!

⠀⠀ @Mario Sabán⠀

Dar la Medicina antes de la Enfermedad

Estudios del rabino Avraham Greenbaum

La larga primera sección de nuestra Parasha de KI TISÁ (toda la primera aliyá de la lectura de la Torá en la sinagoga, hasta Ex. 31:18) comienza con una serie de mandamientos que concluyen el relato del Santuario, sus recipientes y los servicios diarios de sus sacerdotes ministrantes.

Luego, con una reiteración y ampliación del Cuarto Mandamiento, el Sábado, su gravedad (la violación se castiga con la muerte) y su santidad como signo eterno entre Dios e Israel, los Cuarenta Días de Moisés en el Monte Sinaí tras la entrega de los Diez Mandamientos llegan a su fin. Dios le entrega las Dos Tablas del Testimonio, pero cuando se prepara para bajar de la montaña de vuelta al pueblo, Dios le dice que lo peor acaba de suceder: el pueblo ya había violado el Pacto al hacer un ídolo de fundición.

Incluso antes de que ocurriera el pecado, los mandamientos con los que se abre KI TISÁ proporcionan precisamente el remedio para la enfermedad que se avecinaba, que estaba arraigada en las oscuras profundidades de la lujuria y el deseo material egoísta.

El Santuario en su conjunto es un remedio para el ansia material y el ansia de riqueza. Esto es particularmente cierto en el caso de la mitzvah con la que se abre la parasha que cada israelita debía aportar para el Santuario y para la compra de los sacrificios diarios a fin de poner comida en la «mesa» de la Casa de Dios, el Altar. El medio shekel simboliza la caridad y la voluntad de dar, en contraposición al deseo egoísta de adquirir y consumir. El MEDIO SHEKEL es el remedio para el apetito por la riqueza material en sí misma.

Cuando Dios habló a Moisés, «le mostró una especie de moneda de fuego, del peso de medio shekel» y le dijo: «Esto darán todos los que pasen por la cuenta: medio siclo» (Ex. 30:13 y Rashi allí). Esta moneda de medio siclo, que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en el Santuario y su mantenimiento, era el remedio para la lujuria material y el apetito de riqueza. Todos debían unirse y ser socios en una empresa que elevaba la riqueza material -los más finos recipientes de oro, plata y cobre, las telas más finas, los animales más selectos, la harina, el aceite, el vino y las especias- incorporándolos al culto del Único Dios.

Aquí es donde la exhibición de la riqueza es realmente adecuada, un lugar donde cada uno puede sentirse justamente orgulloso de tener una parte. Tener una parte conjunta con todos los demás en el tesoro nacional, el Templo, mantener los ojos enfocados en sus espléndidas vasijas de oro y sus mensajes implícitos son la medicina para el deseo egoísta de la riqueza por su propio bien.

Las diferencias en la riqueza y los bienes no tenían importancia en este impuesto anual de medio siclo que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en la empresa del Templo.

El rico no podía dar más ni el pobre menos. Las almas no pueden ser cuantificadas y contadas; cada alma tiene su propio significado único que sería violado al tratar de cuantificarla o asignarle un número. Lo que cuenta es que cada persona añade su propio SER y VOLUNTAD, y está dispuesta a desempeñar su papel pagando el «impuesto sobre la cabeza» y «emitiendo un voto«.

Los números y la riqueza no cuentan a los ojos de Dios. Lo que cuenta es la VOLUNTAD de cada persona para hacer una contribución, para tener una parte igual con todos los demás, sin orgullo y sin vergüenza, en ser parte del todo, alimentando el Altar y trayendo el fuego de la presencia de D’os al mundo.

Rabino Avraham Greenbaum

Kohanim, sacerdotes, sí,… pero de otro tipo


Por P.A. David Nesher

Comencemos haciendo la siguiente pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre los sacerdotes (kohanim) de la Torah y los «sacerdotes» de las denominaciones cristianas que utilizan este título como cargo clerical? Te aseguro que es más de lo que piensas; ni siquiera están relacionados. Te invito pues a considerar las diferencias, y así comprender el Plan de Salvación de nuestro Elohim en Su Mesías (Ungido).

Sabemos por los distintos historiadores que, no mucho después de separarse del judaísmo, el cristianismo comenzó a desarrollar una clase clerical responsable de pastorear a la gente, oficiar los servicios y administrar los sacramentos en el culto dominical. De este modo, la clase de servidores de presbíteros pasó a constituir una casta clerical llamada sacerdotes. Sin embargo, los diversos sacerdocios que originó la cristiandad son diferentes del sacerdocio de las Sagradas Escrituras. En otras palabras el sacerdocio bíblico no está relacionado con el sacerdocio que opera dentro del cristianismo actual.

La palabra hebrea para «sacerdote» es kohen . Si eres judío y tienes un apellido como Cohen, Kowen, Kahan o Koen, Kogan, probablemente seas descendiente del hermano de Moisés, Aarón, y sus hijos. Tus antepasados sirvieron como sacerdotes en el Tabernáculo y en el Templo de Jerusalén.

«Entonces acerca a ti a Aarón, tu hermano, y a sus hijos con él, de entre los hijos de Israel, para que me sirvan como sacerdotes:
Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.«
(Éxodo 28:1)


En la Torah, solo los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes. Es decir que ellos nacieron ya en el puesto. Ante esto, notamos una importante diferencia: los sacerdotes de Israel no hacían votos de celibato; sino que más bien, el sacerdocio se transmitía a través de las familias. Así pues, y hasta nuestros días, Los descendientes de Aarón han intentado preservar su linaje familiar a través de las generaciones. Los sacerdotes son un grupo familiar especial dentro del pueblo judío. La mayoría de las comunidades judías tienen varias familias que pertenecen al sacerdocio aarónico.

Cabe aquí también aclarar que los sacerdotes y los rabinos no son lo mismo. Un rabino es alguien que asistió a una escuela rabínica (en hebreo: Yeshiváh) y recibió la ordenación rabínica por parte de un organismo de ordenación oficial dentro del judaísmo. Cualquier judío puede convertirse en rabino, y una sola comunidad judía a menudo tiene muchos rabinos.

Hasta el día de hoy, los sacerdotes conservan su condición sacerdotal en el judaísmo. Los descendientes de Aarón todavía están sujetos a restricciones especiales y leyes de la Torah que se aplican al sacerdocio según las Escrituras Santas. Además, los sacerdotes disfrutan de privilegios especiales en la sinagoga y sirven en ciertas funciones rituales. Por ejemplo, si un sacerdote está presente en Shabat, se le da la primera oportunidad de leer el rollo de la Torah. Al final de las oraciones del Shabat, es llamado para ofrecer la bendición sacerdotal sobre la congregación. Los sacerdotes también son responsables de funciones rituales en la comunidad como la redención de los hijos primogénitos.

A pesar de estas funciones modernas, el sacerdocio aarónico ya no es lo que solía ser. En los días cuando el Tabernáculo (o Templo) estaba en pie, el sacerdocio era un componente crucial en el servicio de Elohim. Eran responsables de los servicios de adoración. Ellos manejaban los sacrificios y cuidaban los fuegos del altar, encendían la menorah, quemaban el incienso sagrado, horneaban el pan de la Presencia y hacían todo el servicio del Tabernáculo. Llevaron a cabo el servicio divino en nombre de toda la nación de Israel. Además, eran responsables de enseñar Torah a la gente.

El sacerdocio ilustra nuestra relación con Elohim.

Como el israelita común en los días del Tabernáculo, no podemos entrar directamente a la presencia de Dios. En cambio, necesitamos un intermediario, que oficie como pontífice (puente). En el Tabernáculo y el Templo, los intermediarios se llamaban sacerdotes. Facilitaron la relación entre YHVH y el pueblo de Israel. De manera similar, nosotros, los discípulos de Yeshúa, consideramos a nuestro Salvador como nuestro intermediario con el Eterno. Él es el intermediario que actúa como sacerdote para nosotros en el Templo celestial. Sin embargo, el sacerdocio de nuestro Maestro es espiritual y no reemplaza el sacerdocio mundano y eterno prometido a los hijos de Aarón.

Los sacerdotes han estado sin trabajo desde la destrucción del Templo, pero podrían volver a trabajar si el Templo alguna vez fuera reconstruido. Los sacerdotes esperan hoy la reconstrucción del Templo Sagrado en Jerusalén, cuando serán llamados al servicio. Un día lo serán. Según el profeta Jeremías, la promesa de el Eterno de restaurar el sacerdocio aarónico está inseparablemente unida a su promesa de enviar al Mesías davídico:

«Así dice el SEÑOR:
Si podéis quebrantar mi pacto del día y mi pacto de la noche, de modo que el día y la noche no lleguen a su tiempo señalado, entonces también mi pacto con mi siervo David será quebrantado para que él no tenga hijo que reine sobre su trono, y con los sacerdotes levitas, mis ministros.«
(Jeremías 33:20-21)

ADAPTADO DE: Torah Commentary Set.

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Los asistentes divinos: Aarón y sus hijos… ¿Un Sacerdocio Hereditario?

Por P.A. David Nesher

Una suposición básica subyace, de principio a fin, en todas las ascensiones de nuestra presente parasháh de TETZAVEH. Dicha suposición es que los asistentes que conducen la vida diaria del Mishkán (la Casa Favorita de Dios), sobre cuyas actividades diarias (ropa y día de juramentación leemos con tanto detalle), no serán otros que Aarón y sus hijos.

Así, a lo largo de nuestra parasháh, todo el enfoque está puesto en Aarón y sus hijos, sus actividades, vestimentas y funciones. De hecho, es un dato no menor que el nombre de Moisés no aparece en ninguna parte de nuestra parasháh de principio a fin, aunque se le dirige directamente en sus palabras iniciales, VE-ATAH TETZAVEH, traducida como: «Y TÚ ordenarás…»; y además, él fue el actor central en la inducción de los sacerdotes. [Los Sabios dicen que una de las razones por las que el nombre real de Moisés se dejó fuera de la parasháh de esta semana es porque Moisés clamaría más tarde, en la parasháh de la próxima semana (Ki Tisá): — “borrame de tu libro” (Éxodo 32:33). Sin embargo, esa oración ya había sido respondida antes de que fuera dicha, ¡ya que Dios “borró” el nombre de Moisés al no escribirlo en ninguna parte de la parashá de esta semana!]

Ahora bien, abordando la suposición central: que será Aarón y sus hijos quienes desempeñarán el papel de ministros en la Casa de la morada de la Santa Presencia, debe entenderse el principio de interpretación hebrea que dice: EIN MUKDAM O ME-UJAR BATORAH (“No hay un ‘antes’ y un ‘después’ en la Torá”). 

Partiendo de dicho principio hermenéutico, diré entonces que la razón para el nombramiento de Aarón y sus hijos y nadie más para ser los sacerdotes que ministran en la Casa no se hace evidente en la narración de la Torah sino hasta la parashá de KI TISA (de la próxima semana), con el relato del pecado del Becerro de Oro. Sin embargo, incluso antes de que la razón se hiciera manifiesta, su designación ya estaba concebida en la mente y voluntad del Eterno antes de ese evento, como vemos en la parashá de TETZAVEH que estamos estudiando esta semana.

Hemos ya estudiado que a los primogénitos de los Benei IsraelHijos de Israel«) se les ofreció originalmente la oportunidad de convertirse en los que servirían como sacerdotes. De hecho, en la Matán TorahEntrega de la Instrucción«), notamos que eran los primogénitos, traducido también como los «jóvenes«, o los “muchachos” de los Hijos de Israel quienes oficiaban en los sacrificios, como leemos en MISHPATIM (Éxodo 24:5).

Sin embargo, con el pecado del Becerro de Oro (relatado la próxima semana en KI TISÁ), cada uno de los primogénitos de los Hijos de Israel falló la prueba crucial. A partir de ese momento, el sacerdocio se le dio a Aarón y su descendencia como un regalo hereditario para siempre.

¿QUÉ ES ESTO DE UN SACERDOCIO HEREDITARIO?

En una era en la que los cargos públicos en prácticamente todos los países «avanzados» están teóricamente abiertos a todos los ciudadanos, el papel de un sacerdocio hereditario, que está en el centro mismo del sistema de penitencia de la Torah, los rituales del Santuario y el Templo, requiere alguna explicación. .

Gran parte de Génesis se ocupa de disputas sobre quién debe servir en el papel de «sacerdote». Caín luchó con Abel. Ismael peleó contra Isaac. Esaú peleó contra Jacob. Reuven fue el primogénito, pero Levi tomó la iniciativa, Judá, el cuarto en la línea, se convirtió en el líder, mientras que fue el justo José (contra quien lucharon todos los hermanos) quien recibió una doble porción de primogénito de dos tribus. Y entonces Efraín tuvo prioridad sobre el primogénito Menashé.

Estudiando Shemot (Éxodo) hemos visto que Kehat, el segundo hijo de Leví, tuvo prioridad sobre el primogénito Gershón. Amram fue de hecho el primogénito de Kehat, sin embargo, mientras que el sacerdocio fue para el hijo mayor de Amram, Aarón, este último fue secundario en la profecía a su hermano menor, Moisés. Los primogénitos de los Hijos de Israel probaron brevemente el sacerdocio en el momento de la entrega de la Torah, cincuenta días después de haberse salvado de la plaga que mató a todos los primogénitos egipcios. Sin embargo, los primogénitos israelitas fueron desplazados de su “derecho de nacimiento”, el sacerdocio hereditario para siempre, debido al pecado del becerro de oro.

Esto plantea la cuestión de la naturaleza del sacerdocio en la emunáh (fe) hebrea de Israel, que es relevante para nuestra parashá de TETZAVÉH, toda la cual está dedicada a los deberes diarios de los sacerdotes, sus vestiduras y su servicio de inducción.

En primer lugar, enseñaré que es cierto que la tribu de Leví (que no participó en el pecado del becerro de oro) y los Kohanim (Sacerdotes) son en muchos aspectos castas hereditarias separadas. Sin embargo, sigue siendo cierto que la estructura social ideal de los israelitas, tal como se contempla en la Torá, está notablemente libre de las jerarquías sociales y las desigualdades que caracterizan incluso a las sociedades más “democráticas”.

Entendemos, según lo revelado por la misma Torah, que la sociedad israelita se concibe como una que debe estar libre de cualquier tipo de red jerárquica extensa de funcionarios religiosos que actúan como únicos intermediarios entre el pueblo y Dios, y cuyo servicio ante sus feligreses pasivos toma el lugar de la vida personal del individuo (relación con Dios).

Esto es cierto, a pesar del hecho de que solo los Kohanim (descendientes masculinos de Aarón) y los miembros de la tribu de Leví podían servir en el Templo, y solo los Kohanim podían realizar ciertas funciones rituales vitales (como la purificación de la lepra). Sin embargo, el Templo en sí tenía un número relativamente pequeño de funcionarios sacerdotales permanentes que eran responsables del mantenimiento de la Casa. Los servicios de sacrificio reales en la Casa fueron realizados por diferentes sacerdotes todos los días. Cada uno de los 24 contingentes de sacerdotes en que se dividían los Kohanim servía durante dos semanas al año y en festivales, dedicando el resto de su tiempo a enseñar Torah entre la gente de las localidades donde vivían. La única excepción destacada a esta regla, además del pequeño núcleo del personal permanente del Templo, era el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote).

Ciertamente es correcto que los Kohanim eran una casta sacerdotal hereditaria, que recibía TERUMÁH, el primer regalo de las cosechas de todos (Bikurim), así como porciones de carne, lana y varios otros regalos. De esto vivían. El propósito de proveer a los miembros de esta casta con sus necesidades materiales era permitirles dedicarse a un nivel de devoción más alto que el promedio (como se expresa al comer Terumah y porciones de sacrificio en pureza ritual) y al estudio de la Torah. Se esperaba que los Kohanim pudieran desempeñar el papel de jueces de la Torah en casos de disputas (ver Deuteronomio 19:17). También iban a desempeñar un papel central en el «diagnóstico» y la «purificación» de la lepra y otras enfermedades (Levítico Cap. 13 y ss.)

Sin embargo, sigue siendo cierto que a pesar de su papel exclusivo en los servicios de sacrificio del Templo y en la purificación de la lepra, los Kohanim no eran intermediarios religiosos que en algún sentido REEMPLAZARON la conexión personal del individuo con YHVH.

Los Hijos de Israel fueron concebidos como una nación de pequeños terratenientes libres e independientes, cada uno cultivando lo suyo y sentándose bajo su vid e higuera. Sólo en circunstancias extremas, uno sería vendido como esclavo a otro (como se instituye en MISHPATIM). Incluso uno que cayera en la esclavitud finalmente saldría libre al final de los siete años o en el año del jubileo. En el séptimo año, todas las deudas debían ser canceladas. Los que habían vendido su tierra la recuperarían en el Yobel (Año del Jubileo). Claramente quedaba revelado que la visión divina no era la de un país donde la mayor parte de la riqueza se concentra permanentemente en manos de una pequeña élite.

Así como todos los Hijos de Israel escucharon el Primer Mandamiento, a todos se les ordenó servir al Único Dios, cada uno a través de sus propias oraciones y actos de servicio. La Torah ordena que todos los Hijos de Israel deben ser santos (Levítico 19:2). Todos y cada uno deben esforzarse por seguir los caminos del Eterno. Convertirse en nazareo se considera un exceso: ¡el nazareo debe traer una ofrenda por el pecado! No hay monjes en la fe de Avraham, Itsjak y Yaakov.

Fuera del Templo mismo, la vida israelita estaba destinada a estar libre de una élite de funcionarios religiosos. Aunque Kohen y Levita tienen el honor de ser llamados en primer y segundo lugar a la lectura pública de la Torah, la sinagoga real y sus servicios están a cargo de sus miembros, la mayoría de ellos israelitas. El servicio sólo puede tener lugar si está presente un quórum de 10 israelitas (minyán). No hay necesidad de un rabino oficial siempre que alguien presente, cualquier israelita, sepa cómo dirigir el servicio y leer la Torah. Los “funcionarios” en la sociedad israelita son los “capitanes de decenas”, “capitanes de cincuenta”, “capitanes de centenas” y “capitanes de millares”. Estos deben ser “hombres de valor, temerosos de Dios, hombres de verdad, que aborrecen las ganancias” (Éxodo 18:21), pero no tienen que ser kohanim. 

¿Cuál es entonces el papel de los Cohanim hereditarios, cuyo servicio en el Templo, vestiduras e inducción son el tema de nuestra parashá de TETZAVEH?

El concepto clave necesario para entender el papel del Kohen, particularmente el del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), es el concepto de KAPARAH (traducido como «expiación«). Este y otros conceptos relacionados se repiten varias veces en nuestra parasháh. El propósito de las piedras preciosas que estaban adheridas a los hombros del Sumo Sacerdote y que llevaban los nombres de las tribus de Israel era que el Eterno las «recordara» con favor. El uso de la TZITZ, la placa de la cabeza con la inscripción «Santo a YHVH«, era para asegurar la expiación por la impureza. El verso final de nuestra parasháh habla de cómo el Sumo Sacerdote debe rociar anualmente el Altar de Incienso dorado con la sangre de la ofrenda por el pecado del Día de la Expiación para lograr KAPARAH (la expiación).

Entonces, la institución del sacerdocio no pretendía reemplazar el apego individual a YHVH por parte de cada persona a través de sus propias devociones. Si bien los Kohanim están encargados de mantener el Templo Sagrado como el foco central de la vida religiosa israelita y, de hecho, mundial (porque está escrito: «Mi casa es la Casa de oración para todas las naciones«), su papel en la vida devocional del individuo es de importancia principalmente cuando el “ciudadano” individual e independiente SE DESVÍA del camino y cae en el pecado. Entonces es incapaz de ayudarse a sí mismo. Si es probable que traiga un sacrificio, necesita un Kohen que lo ofrezca por él. Si tiene lo que cree que es un parche de lepra en la piel (un signo de una deficiencia personal), necesita un Kohen para tomar la determinación y un Kohen para purificarlo.

El Kohen puede desempeñar su papel como funcionario en los servicios del Templo y como portador de la EXPIACIÓN solo manteniéndose al margen del resto de las personas y exigiéndose más a sí mismo. Los Kohanim se distinguieron por su herencia genética única como descendientes masculinos directos de Aarón, y protegieron esta herencia adhiriéndose a niveles más altos de santidad personal (como que un Kohen no puede casarse con una divorciada, etc.).

Las ricas y coloridas vestiduras rituales del Sumo Sacerdote encarnan este concepto de separación, santidad y expiación. Así también, la ceremonia de juramento de los sacerdotes durante sus siete sías de Iniciación se caracterizó por la separación, la santidad y la expiación lograda mediante la ofrenda del buey como ofrenda por el pecado (expiación por el pecado del Becerro de Oro) y la ingestión de ofrendas de paz.

La expiación depende de las vestiduras sacerdotales y del consumo de las porciones de sacrificio por parte de los sacerdotes. El pecado original de Adán, del cual el pecado del becerro de oro fue una «repetición», se produjo al comer. Después de que Adán y Eva pecaron, YHVH Elohim les dio ROPA para cubrir su desnudez y comenzar el proceso de expiación. Los sacerdotes continúan este proceso de expiación vistiendo sus vestiduras únicas mientras comen su porción del sacrificio del pecador.

La herencia hereditaria del sacerdocio — SERVICIO del Templo — por parte de los hijos de Aarón se justifica por el hecho de que Aarón se unió a la herencia de la Torah mediante la elección de una esposa para ser madre de sus hijos. Porque “Aarón tomó a Elisheva, la hija de Aminadav, hermana de Najshon como su esposa, y ella le dio a luz a Nadav y Avihu, Elazar e Itamar” (Ex. 6:23). El padre de Elisheva, Aminadav, era el Príncipe de Judá, la tribu a la que Jacob confió la custodia de la Torah, mientras que su hermano Najshon fue el primero en saltar al Mar Rojo. El conocimiento de la Torah es indispensable para el buen funcionamiento del sacerdocio. Sin la Torah, el sacerdote está indefenso: un sacerdote ignorante necesita un estudioso de la Torah que le enseñe cómo tomar la decisión correcta en casos de lepra.

¡Anhelo que a través del mérito de nuestro estudio de la Torah, según el yugo de Yeshúa nuestro Maestro y Dueño, que podamos ver el Templo Sagrado reconstruido rápidamente en nuestros tiempos!

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TERUMAH


Fuente: Rabino Yosef Bitton

Uno de los elementos del Mishkan que se describen en la Parashá de esta semana es el Arca del Pacto, o Aron HaBerit. El Arca se encontraba en el interior del Kodesh HaKodashim (Lugar Santísimo), el área más sagrada del Mishkan y luego del Bet haMikdash, a al cual solo tenía acceso el Kohen Gadol en Yom Kippur.

¿Qué había dentro del Arca del Pacto?

Ente otras cosas (Sefer Torah, una muestra del man y la vara de Aron haKohen) el Arca contenía las dos Tablas de Piedra con los Diez Mandamientos. Lo que hay que recordar es que Moshé rompió las primeras Tablas , para evitar incriminar al Pueblo de Israel cuando adoraban al becerro de oro. El Arca, por supuesto, contenía las segundas Tablas de Piedra con los diez mandamientos. Y la pregunta es ¿Qué pasó entonces con los restos de las primeras tablas? Nuestros Jajamim afirman que los fragmentos de las primeras tablas también fueron colocados dentro del Arca, junto a las segundas Tablas (lujot veshibre lujot munajim baaron).

¿Y qué podemos aprender del hecho de que tanto las Tablas de piedra enteras y los restos de las primeras tablas estaban en el mismo lugar sagrado?

En primer lugar, aprendemos que un elemento que tuvo kedushah (santidad) no puede ser descartado de una forma no-honorable. ¿Qué debemos hacer entonces con elementos que, por ejemplo, tienen el nombre del Eterno -digamos un Sefer Torah, Tefilin, una Mezuzah- pero que por alguna razón ya no se pueden arreglar o usar más? De acuerdo a la ley judía cuando uno de estos elementos o sus accesorios (llamados tashamishé kedusha) caen en desuso no se pueden tirar. Hay que guardarlos hasta que puedan ser enterrados. Es por eso que en toda sinagoga hay una Geniza, generalmente una caja grande, donde se colocan estos objetos religiosos que ya no se utilizan más. Eventualmente todos estos elementos serán llevados a un cementerio donde están enterrados. De acuerdo al Shuljan aruj, un Sefer Torah en desuso (pasul) se enterrará junto a un Talmid Jajam. Al igual que los fragmentos rotos de las Tablas de Piedras, aunque ese Sefer Torah ya no tiene la misma santidad de antes, y ya no «sirve» para ser leído, igual le tenemos un gran respeto .

Los Jajamim dijeron algo extraordinario: que esta misma conducta la debemos tener con los seres humanos. El ejemplo que ellos dieron es el de un Sabio de la Torah que siempre fue respetado y honrado por su sabiduría y su profundo conocimiento.

¿Qué pasa si ese Sabio deja de ser un sabio? ¿Qué pasa si por ejemplo, sufre de Alzheimer, o senilidad, y pierde sus conocimientos, y ya no recuerda casi nada de lo que sabía?

Este individuo es como un fragmento roto de lo que era aquel gran Sabio. Su memoria está destruida. Su sabiduría, «hecha pedazos». Este hombre ya no sirve ningún propósito práctico. ¿Dejamos de honrarlo? Nuestros rabinos nos enseñaron que a esta persona senil o con Alzheimer le debemos el mismo respeto y honor que le brindábamos antes. Y esto lo aprendemos del Arca, que contenía en el mismo lugar de honor, no sólo las tablas enteras sino también los pedacitos de las tablas rotas que ya «no servían más».

Am Israel (Pueblo de Israel) es, y debe seguir siendo, un ejemplo en cuanto al honor a los padres y a los mayores, sin importar la condición que estén. Es importante tener esto muy en cuenta porque vivimos en una sociedad de consumo, donde sólo se honra lo que sirve, y en la cual algunas personas, especialmente las personas mayores, son tratadas como artículos descartables que cuando no se usan, ח״ו se descartan.


Nuestra Torah nos enseña que el honor se debe aún a lo que ya fue.

Una Obra Revolucionaria de la Astronomía: El Calendario Hebreo corregido

Por Irving Gatell

El Calendario Hebreo es una de las obras de ingeniería astronómica más avanzadas que hay, ya que se basa en una profunda comprensión de la relación entre los ciclos solares y lunares.

Dicho equilibrio entre ambos ciclos es obligatorio porque la Torá establece (Génesis 1:14-16) que “los días, las estaciones y los años” tendrían que medirse por medio de las dos lumbreras: la mayor, que gobierna el día (es decir, el Sol), y la menor, que gobierna la noche (es decir, la luna).

En plena coherencia con ello, el Calendario Hebreo siempre se basó en dos parámetros muy sencillos: los inicios de mes se marcan con los ciclos lunares (concretamente, con la aparición de la Luna Nueva), y la festividad de Pésaj (Pascua) se celebra en la temporada de Aviv (primavera; específicamente, se refiere al momento en el que ya maduró la cosecha de cebada).

Para entenderlo mejor, comparemos este equilibrio del Calendario Hebreo entre los ciclos solares y lunares, con lo que sucede en los calendarios islámico y gregoriano. En el calendario del Islam, la norma es estrictamente lunar. El Sol no cuenta para determinar absolutamente nada. Por ello, los doce meses del año alternan su duración entre 29 y 30 días (porque el ciclo lunar dura, en promedio, 29.56 días, de tal modo que dos meses tienen un total de 59 días), lo que nos da un total de 354 días al año. En consecuencia, cada tres años el calendario islámico lunar tiene un mes más que el calendario gregoriano solar; por lo tanto, cada 36 años se habrán acumulado 12 meses extras, por lo que mientras que en el calendario Gregoriano habrán pasado 36 años, en el musulmán habrán pasado 37.

En el otro extremo, el hecho de que el calendario solar usado por la cultura occidental (conocido como Gregoriano) no use a la luna como referente para absolutamente nada, hace que los inicios de mes (1 de Enero, 1 de Febrero, etcétera) no tengan ninguna relación con el ciclo lunar.

El Calendario Hebreo es un punto intermedio entre ambas situaciones. Los meses comienan con la Luna Nueva, pero hay que cerciorarse de que la Pascua se celebre en primavera. Si sólo se usara el cómputo del ciclo lunar, pasaría lo mismo que con el calendario islámico: años de 354 días que provocarían que, apenas en 3 años, la Pascua se hubiese desfazado en por lo menos 33 días, con el riesgo de celebrarse en invierno. A más tardar en 12 años, la Pascua se estaría celebrando en otoño, y así sucesivamente.

¿Cómo se arreglaba esto en la antigüedad? De un modo simple, aunque poco eficiente: por observación. Las autoridades judías tenían a personas encargadas de corroborar que el primer filo de la Luna Creciente había aparecido en el cielo para declarar el inicio de cada mes. Cuando llegaba la Pascua, lo único que había que corroborar es que la cebada estuviese madura. Si la diferencia promedio de 11 días entre el año lunar y el año solar ya había provocado el desfase estacional, y se cumplían 12 meses desde la última Pascua pero aún no había madurado la cebada, simplemente se decretaba que había que esperar un mes más. De ese modo, cada cuatro años en promedio, una Pascua se celebraba 13 meses después que la otra.

Por supuesto, el conteo basado en la observación tiene sus límites, porque puede ser afectado por muchos factores. El más simple en este caso sería un cielo nublado que no permita ver en qué momento aparece el primer filo de la Luna Creciente. Dicha situación se vuelve la norma en las temporadas de lluvias. Otros factores más complejos hacían del asunto algo todavía más difícil: una invasión enemiga que destruyera las cosechas de cereales y luego no se tuviera modo de saber si estas ya habrían madurado o no, o comunidades judías viviendo aisladas en el exilio en un país lejano, sin saber si la Luna Creciente ya se podía ver en la tierra de Israel, o si la cebada ya había madurado.

Por ello, como en todos los sistemas calendáricos, poco a poco se dejó de usar el sistema de observación y se pasó a usar el del cálculo astronómico.

Al respecto hay un curioso mito, surgido de la incomprensión de muchas personas sobre cómo funciona la ciencia astronómica: se cree que hacia el año 358 EC, Hillel II “cambió el Calendario Hebreo”. Eso es falso. Hillel II no introdujo ningún cambio, porque los meses inician en la Luna Nueva y la Pascua se celebra en primavera, exactamente igual que hace miles de años.

Lo que –se supone– introdujo Hillel II fue el sistema de cómputo astronómico para que todos los judíos, sin importar en dónde vivieran ni que circunstancias meteorológicas tuvieran, pudiesen saber sin problemas cuándo serían los inicios de mes, y cuándo habría que celebrar la Pascua, el Yom Terúah (Rosh Hashaná) y el Yom Kippur, sin riesgo de cometer errores.

Esta suposición asume, además, que Hillel II aprovechó lo mejor de la ciencia astronómica de su tiempo, y diseñó un cálculo basado en el llamado Ciclo Metónico. Metón de Atenas (nacido hacia el año 460 AEC) fue quien estableció los cálculos para determinar que cada 19 años, la Luna se encuentra prácticamente en el mismo punto en relación al Sol y la Tierra, salvo por una diferencia de dos horas (que, en este tipo de casos, es algo ínfimo). Hillel II habría tomado esta información para diseñar un sistema que permitiese, sin margen de error posible, hacer los cálculos calendáricos exactos para las necesidades teóricas y religiosas del Calendario Hebreo.

De ese modo, se determinó que cada 19 años se agregarían meses extras en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 del ciclo. A estos años se les llama “embolismales”, término que equivale a “bisiestos”.

Dicho ajuste no es suficiente para que las Lunas Nuevas correspondan perfectamente a los inicios de mes. Por ello, Hillel II estableció una normatividad secuenciada para agregar o quitar un día en determinados momentos del año. Esa es la razón por la que, por ejemplo, el mes de Jeshván puede tener 29 o 30 días, dependiendo del año.

De ese modo, el año hebreo puede tener 354 días o 384 días, dependiendo si es normal o embolismal (es decir, con 12 o 13 meses). Pero si además corresponde agregar o quitar un día, puede tener 353 o 355 en los años normales, o 383 y 385 en los embolismales.

Ingeniería astronómica de lo más elevado. Gracias a este Calendario Hebreo “corregido”, podemos prever con cuanta anticipación queramos qué años van a ser embolismales, en qué años se va a agregar o quitar un día, con la garantía de que los inicios de mes siempre se van a celebrar en el momento de la Luna Nueva, y que la Pascua siempre va a celebrarse después de la maduración de la cebada. Es decir: funciona exactamente igual que en la antigüedad; la diferencia es que ahora entendemos cómo funciona la relación entre la Tierra, la Luna y el Sol.

Pero hay una serie de datos que han salido a la luz últimamente, y que nos obligan a reconsiderar muchas de nuestras creencias respecto al Calendario Hebreo Corregido y el papel que Hillel II jugó en dicha corrección. Estos replanteamientos han sido explicados en las investigaciones de Richard Fiedler.

Lo primero que Fiedler nos señala es que Hillel II señaló, según el Talmud, que el sistema de 19 años que usó para sistematizar el cálculo astronómico del Calendario Hebreo “lo aprendió de sus padres”.

¿Es esto posible? Hoy sabemos que sí. Los estudios de Richard Parker y Waldo Dubberstein de varias tabletas de arcilla recuperadas en Babilonia han demostrado que, hacia inicios del siglo V, los babilonios ya usaban el ciclo de 19 años usado posteriormente por Hillel II. Es decir: ya aplicaban la noción de agregar un mes extra específicamente en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 para empatar 19 años lunares con 19 años solares. Entonces, desde esta óptica Hillel II no habría diseñado este sistema. Realmente lo habría aprendido de sus ancestros y se habría limitado a aplicarlo al Calendario Hebreo.

Por cierto: los babilonios ya usaban el sistema hacia el año 490 AEC. Metón de Atenas nació hacia el año 460 AEC. Eso significa que Metón tampoco habría sido el verdadero descubridor del Ciclo Metónico. Los babilonios se le adelantaron.

Pero hay más. Fiedler se preguntó si dicho sistema de cálculo astronómico sólo empezó a usarse en el Judaísmo desde las épocas de Hillel II (siglo IV EC), o antes. Y la respuesta la halló en el propio calendario.

Según la Guemará, el mes lunar tiene una duración de 29 días, 12 horas y 793 halakim. Los “halakim” son la medida temporal que se usaba en las antiguas culturas semíticas en lugar de nuestros modernos “segundos”. Según los conocimientos astronómicos antiguos, una hora tiene 1,080 halakim. Si tomamos en cuenta que una hora tiene 3,600 segundos, entonces un halakim equivale a un poco más de 3 segundos.

Fiedler entendió algo tan simple como lógico, pero que puede pasar desapercibido fácilmente: en el momento en que un grupo de sabios judíos debió iniciar con la aplicación del sistema “corregido” del Calendario (es decir: ciclos de 19 años, años embolismales en 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19, y ciclos lunares medidos en 29 días, 12 horas y 793 halakim), debió iniciarse con una “cuenta cero”.

¿A qué me refiero con esto? Primero, a que había que escoger un punto en donde comenzar la cuenta. Es decir, un momento donde comenzaran AL MISMO TIEMPO el halak número 1, la hora número 1, el día número 1, y el mes número 1, del ciclo de 19 años. Obviamente, no me refiero al inicio de la Creación (ese es otro tema); me refiero al inicio del uso del sistema calendárico corregido y basado en el cálculo astronómico.

¿Qué evento podía ser lo suficientemente relevante para marcar ese inicio? Obviamente, no podía ser simplemente cualquier día. Para efectos de que todo el sistema cuadre adecuadamente con sus objetivos de predicción calendárica, el inicio es Rosh Hashaná: la Luna Nueva de Tishrei.

La Luna Nueva es el momento en el que hay una conjunción entre la Tierra, el Sol y la Luna. Es decir: están alineados de tal modo que la sombra de la Tierra cubre por completo a la Luna y esta no es visible. Cuando dicha conjunción se rompe, aparece el primer filo de la Luna Creciente.

¿Cuánto tiempo pasa entre la conjunción de la Luna Nueva y la aparición de la Luna Creciente? Es variable. En promedio, los cálculos indican que unas 32 horas, si bien se han dado ocasiones en que ha sido mucho menor el lapso. Lo menos que se tiene registrado son 9 horas.

Esto tiene una implicación interesante: nos ayuda a determinar cuándo pudo ocurrir un punto cero en la cuenta de los años, los meses, los días, las horas y los halakim. Es decir, cuándo pudo iniciar la aplicación del Calendario Hebreo Corregido.

La conjunción es imposible de observar, debido a que por la sombra de la Tierra, la Luna es absolutamente invisible. Pero lo que se puede observar es la aparición del primer filo de la Luna (que en hebreo se llama MOLAD). ¿En qué momento podría tratarse de un punto cero? En el que la puesta de Sol con la que inicia algún mes coincide con la aparición del Molad de la Luna Nueva. Ese es el único momento del año en el que tiene sentido comenzar a contar “hekal número 1, hora número 1, mes número 1, año número 1” del ciclo de 19 años.

Pero las cantidades no son múltiplos exactos entre sí. Es decir: 19 años después se comenzaría otra vez con un año número 1, un mes número 1 y una hora número 1, pero no con un hekal número 1. ¿Por qué? Porque el mes lunar tiene un sobrante de 793 hekalim. Por lo tanto, el ciclo completo de 19 años habría acumulado 157,807 hekalim. Por supuesto, hay que recordar que una hora tiene 1,080 hekalim, así que hay que seguir ajustando las cuentas.

Seis días exactos tienen 155,520 hekalim, mismos que –obviamente– estarían integrados en la cuenta de los 19 años. Así que sólo nos están sobrando 2,287 hekalim, que corresponden a dos horas y 127 hekalim.

Es decir: si X año el filo de la Luna Nueva apareció en el momento de la puesta de sol, 19 años después el filo de la Luna Nueva aparecerá un poco más de dos horas después de la puesta de Sol. Esos son los 2,287 hekalim de diferencia.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que el filo de la Luna Nueva vuelva a aparecer exactamente en el momento de la puesta de Sol? Fiedler se lanzó a hacer los cálculos gracias a toda la información astronómica que tenemos, y encontró que esto sucede sólo cada 2,096 años. Es decir: sólo cada 2,096 años se vuelve al punto cero de la cuenta y se empieza con el primer año, el primer mes, el primer día, la primera hora y el primer hekal del nuevo ciclo de 19 años.

A Fiedler no le costó trabajo seguir con sus cálculos. Simplemente, le bastó ubicar la puesta de Sol con la que empezó cada mes de cada año (algomuy laborioso, pero relativamente fácil de hacer hoy en día gracias a toda la información que tenemos), y medir la diferencia en hekalim que hubo con la aparición del primer filo de la Luna Creciente. Con esos datos en la mano, se lanzó hacia atrás en el tiempo para encontrar el momento en que aconteció la última cuenta cero. ¿Por qué? Porque ese sería el momento en el que se habría comenzado a usar el sistema de cálculo de Hillel II.

Pero lo que encontró fue desconcertante: la última vez que se comenzó la cuenta en un punto cero fue el jueves 23 de Marzo del año 1306. Es decir, casi mil años después de Hillel II. La fecha anterior que corresponde a un punto cero corresponde al viernes 16 de Julio del año 791 AEC; y la anterior corresponde al lunes 9 de Noviembre del 2887 AEC.

Las fechas primera y tercera están descartadas. En el año 1306 los judíos teníamos casi mil años –por lo menos y hasta donde se sabía– de estar usando el sistema corregido de Hillel II. Y en el año 2887 AEC, los Sumerios apenas estaban desarrollando la primera cultura mesopotámica y faltaba mucho para la aparición de los Hebreos.

Luego entonces, no hay alternativas: el sistema corregido que usa el Calendario Hebreo se comenzó a usar el viernes 16 de Julio del año 791 AEC, año en el que el reino de Samaria era gobernado por Joás de Samaria (no confundir con Joás de Judá), y en Jerusalén reinaba Amasías (el hijo de Joás de Judá).

Tiene mucha lógica por dos razones históricas: si bien la cuenta cero puede empezar cualquier día, resulta más verosímil que haya comenzado un viernes al ponerse el Sol, porque es el inicio del Shabat, el día más significativo para los judíos.

Y el otro detalle es que durante el reinado de Joás de Judá (835-796 AEC) se llevó a cabo una profunda revolución religiosa que, a juicio de muchos historiadores, fue la que definió el perfil histórico que, hasta la fecha, es la esencia del Judaísmo. Entonces no es de extrañar que Joás hubiese comenzado con los preparativos para llevar esa reforma al Calendario, pero que estos sólo estuvieran listos hasta cinco años después de su muerte.

Lo interesante es esto: los babilonios comenzaron a usar el sistema de 19 años con meses añadidos en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 hacia el año 490 AEC. La evidencia recuperada por Fiedler demuestra que en el antiguo Israel el uso de este sistema calendárico comenzó tres siglos antes. Tomando en cuenta que los babilonios conquistaron Judea en el año 587 AEC, resulta notable que casi un siglo después ya estuvieran usando el mismo sistema.

Entonces, no fue Israel quien aprendió de Babilonia el modo de organizar los años lunares en ciclos de 19 años, con todos sus sofisticados detalles. Fue al revés: los Babilonios lo aprendieron de los antiguos israelitas.

Por supuesto, la propuesta de Fiedler es controversial, pero tiene un punto a favor que, personalmente, me parece contundente: astronómicamente hablando, sus cálculos para las fechas en las que comienzan lo que podemos llamar “cuentas cero” son correctos. Y una cuenta cero es, por definición, el único momento donde tiene lógica el inicio del conteo.

Por lo tanto, la única posibilidad de imaginar a un grupo de judíos diciendo “vamos a empezar a contar los ciclos de 19 años el próximo Shabat, porque ese día el Moled de la Luna coincidirá con la puesta de Sol”, fue un viernes 16 de Julio del año 791 AEC.

Eso significaría un par de cosas, por lo menos: el sistema que rige al Calendario Hebreo no se inventó en Babilonia. Se inventó en Israel. Y, por lo menos desde entonces, seguimos contando correctamente la secuencia de seis días de trabajo y uno de reposo.

Las ordenanzas de la Torá están cumplidas: usamos las luminarias –ambas– para contar los días, los meses y los años.

Y la promesa es fiel: el Shabat ha guardado a Israel.


Fuente: Enlace Judío


Bitácora Relacionada:

Historia y transición de un Calendario Bíblico al Calendario Judío moderno

Introducción.

Generalmente se cree que el calendario  Bíblico es igual al calendario Judío  de hoy. También, se suele creer que la transición del calendario Bíblico al calendario Judío fue algo espontáneo, introducido por Hillel II en el año 358 o 359 de la E.C.

Ahora bien, al leer la Biblia, en la Torah, Yahvéh Dios nos enseña las características y normas de Su calendario, sin embargo, en los libros históricos y los profetas podemos fácilmente ver que surgieron  variaciones de esto, como por ejemplo, nombrar los meses según las deidades de Canaán y Babilonia (Tammuz), o establecer el comienzo del año civil en Tishri,  práctica de la cual se desconoce la fecha en que fue adoptada, pero  que sí se conoce que era la costumbre de  las naciones que rodeaban a Israel. En el Mishná a esto se le da un sentido más espiritual «Divino» y deja de ser algo negativo (santificación de una costumbre), lo cual  puede parecer algo menor y no tan importante, no obstante, la Torah nos advierte al respecto en Ex 23:24; Lev 20:23; y Deut 18:9, al instruirnos a no adoptar las prácticas, tradiciones  o costumbres de las naciones, y en Deut 4:2, al mandarnos no agregar ni disminuir de los mandamientos de «Esta Torah».

El objetivo de este estudio es, de este modo, exponer textos Talmúdicos que nos permitirán conocer la historia de la evolución del Calendario Bíblico basado en la observancia, hacia un calendario Rabínico Calculado  basado en la luna en conjunción, que es el que se suele emplear actualmente. El calendario judío moderno está basado en el Calendario  de Tiberias y     Hillel II,   introducido en el tiempo de la Mishná  hasta alrededor del año   420 E.C. 

Calendario Bíblico: ​»Recordatorio y Resumen»

De manera resumida, el calendario Bíblico se guía principalmente por las luminarias de los cielos, como el sol, la luna y las estrellas (Gen 1:15). En él los meses tienen una duración entre 29 a 30 días, basado en la observancia de la Luna Nueva «Jodesh», según Ex 12:2. De igual modo, el año Bíblico comienza con la primera Luna Nueva después que la cebada es hallada en  Israel y está  «Aviv» (estado de madurez que indica que está lista para ser cosechada y ofrendada en el Templo durante la Fiesta de Los Panes sin Levadura) según Ex 9:31; Lev 23:1; Ex 12:2 y Deut 16:1. Y finalmente, las Fiestas Bíblicas son establecidas por la observancia de la Luna Nueva «Jodesh» de acuerdo a Salmos 104:19.

Estas señales eran fácilmente vistas y conocidas por el antiguo pueblo de Israel, ya que era una sociedad agrícola que dependía de las fases lunares para sus cosechas, y en ella el trabajo mismo  los volvía conscientes  de su entorno, especialmente en cuanto al estado de sus cosechas.

1 Samuel 20:5 dice:
«Y David respondió a Yonatán: he aquí mañana es luna nueva (jodesh) y debo sentarme a comer con el rey (…)»

[1 Samuel 20:18 y 2 Reyes 4:23 comparten historias similares.
]

Lo que podemos inferir de estos pasajes bíblicos, es que  tanto David, Yonatan y la mujer Sunamita  -es decir, un pastor de ovejas y futuro rey, un guerrero e hijo del rey y una mujer en tiempos bíblicos- podían saber cuándo era el comienzo del mes, «la luna nueva», sin necesidad de un calendario calculado, de la declaración del Sanhedrín o de leyes rabínicas, sino que únicamente por las enseñanzas bíblicas respecto a la observancia de la luna creciente. Ahora, ¿Cómo podían saber que el día siguiente era día de Luna Nueva? Como es conocido, el ciclo lunar dura entre 29 a 30 días, si la luna no es vista el día 29, ésta debía ser vista sin falta el día 30, por lo cual debemos entender que cuando David dijo: «Mañana es día de Luna Nueva«, ese día debió haber sido día 29, en el cual la luna no había sido vista, de modo que se daba por entendido que el día siguiente sería el día de luna nueva, el comienzo del mes.

El Calendario por Observación: ​»Comunicaciones por fuego»

No es conocido con exactitud cuándo el Sanhedrín comenzó a tener autoridad sobre el calendario  Bíblico, pero el Calendario  por Observación fue establecido por los rabinos en el periodo de la Mishná, antes del segundo siglo.

Éste consistía  en el testimonio de testigos que veían la luna nueva y en la declaración de la corte del Sanhedrín. Existe clara evidencia de que Rosh HaShanna (Yom Teruah) y Yom Kippur podían caer en cualquier día de la semana. Cuando la luna era vista y era declarada por el Sanhedrín, «Santificada», fuegos eran encendido sobre los montes para comunicar a los israelitas en la diáspora hasta Babilonia. Así, los judíos que vivían cerca del los caminos podían ver las señales y guardar los días festivos  en sus tiempos señalados, pero los que vivían lejos y no tenían acceso a esta información  tenían que basarse en un calendario empírico de 29 a 30 días. Por la inseguridad que esto acarreaba, se observaba un día extra por cada festividad, y siempre con la preocupación de estar desfasados por un mes.


Mishna Shabbat XV,3 y 19 Manakhot XI, 7 y 9.
Tosefta Arakhim I:8
B. Sanhedrin 11b y Sanhedrin 18d – Tosefta Sanhedrin II:6
Rosh Hashanna  22b-23a y Rosh Hashanna II, 5, 8, 9


Comunicación via mensajeros

En la Mishna Rosh Hashanna II,2 nos dice que los samaritanos encendían fuegos cuando no era apropiado, con el fin de frustrar la comunicación del calendario. Como consecuencia, era necesario un cambio radical en la forma de comunicar a los exiliados la progresión del mismo.

Rabbi Judah, el Patriarca, suprimió las comunicaciones por fuego, lo cual obligó a los dispersos en Babilonia a adoptar el principio de los «dos días festivos», y también con ocasión de esto, se volvió una regla tener Elul, y probablemente Adar, como meses defectivos (de 29 días), para que así los judíos en la diáspora pudieran celebrar las fiestas junto con los que permanecían en la Tierra de Israel.


Mishna  Rosh Hashanna IV,a  Y Rosh Hashanna II: 1,5  -8a
B Rosh Hashanna 19b     ,  Y Sanhedrin I,2, 18d

Transición de un Calendario Empírico al Calendario Calculado

La clasificación cronológica de los siguientes pasajes Talmúdicos a continuación muestran que la transición del calendario empírico a un calendario calculado fue algo más progresivo que el simple establecimiento de una ley espontánea y drástica como suele creerse. Podremos ver  que antes de la institución del calendario Hillel en el año 359 E.C. una versión de un calendario pre calculado ya existía, y que éste era comunicado a Babilonia alrededor del año 325 E.C. Es  más, incluso antes del 325 E.C., el comité de Tiberias usó cálculos y estableció reglas para establecer el comienzo de cada mes (Neomenia) conforme a la tradición rabínica y observancias empíricas.

  • Antes del año 210 E.C. ​

​Durante la vida de Rabbi ha-Nasi, el Sanhedrín  se tornó más tolerante en examinar los testigos de la luna nueva, y a la vez se volvió más flexible al momento de declarar la luna nueva. Por ejemplo, en Babli Rosh Hashanna 25b, Rabbi envió a Rabbi Hiya a santificar la luna nueva de Tishri, aunque era muy evidente que la luna creciente aún no había sido vista. Los testigos estaban obviamente equivocados, pero rabba Ha-Nasi y Rabbi Hiya lo aceptaron para respetar la regla de Elul y Adar, que indicaba que estos meses debían ser defectivos (29 días).
El supuesto propósito de esta regla era ayudar a quienes estaban en la diáspora a observar los días festivos en el mismo día que los habitantes en la tierra de Israel, especialmente el día de Yom kippur, para no tener dos días de ayuno. 


B. Rosh Hashanna 25a
Elul B Rosh Hashanna 19b,  Y Sanhedrin 1:2  18d  Adar Sanhedrin.


  •  Desde 210 E.C. hasta (entre) 300-305 E.C.​

​Hasta el liderazgo  de Rabbi Johannan, el calendario era semi empírico, pero principalmente basado en la observancia. Sin embargo, Rab Johannan introdujo una nueva regla para evitar que yom kippur cayera en un día viernes o domingo: El primer día de Tishri no podía caer día miércoles ni viernes.

Babli Rosh Hashanna 20a:
Cuando Ulle llegó a Babilonia, él dijo que Elul había sido completo (30 días) Ulle dijo: nuestros colegas de Babilonia saben qué  placer les estamos haciendo [por tomar las medidas necesarias para prevenir que yom kippur ocurra cerca de un shabbat].

Antes de este tiempo, cualquier día de la semana podía ser Rosh Hashanna. Ahora miércoles y viernes no podían ser el día de la Luna Nueva, requiriendo por tanto manipulaciones del  testimonio de los testigos.

Babli Rosh Hashanna 20a continúa diciendo:
Rabbi Judah II envió mensajeros a Rabbi Ami diciendo: deben saber que durante todos  estos años de su reinado, Rabbi Yohannan nos enseñó a intimidar a los testigos en el caso de una Luna Nueva que ha sido vista en el tiempo apropiado para testificar que la han visto, incluso si no la hubieran visto.


Mishna Shabbat 15:3 y 19:5.   Mishna Menahot 11:7 y 11:9
ver tambien Babli Sukkah 43b.   El comentario de Maimonades en Menahot 11:7 
Kidush le.Tsorekh


  • Takanah de agregar un día extra festivo

Otra decisión de Rab Yohannan fue obligar a las áreas más lejanas, a las cuales los mensajeros no podían llegar por los días de viaje, a guardar un día extra en las festividades.

B ta´anit 28b y B Erakhim 10a:
Leemos el Hallel compledo por 18 días al año, 8 días en Sukkot, 8 días en Januca, el primer día de Pesah y el día de Shavuot. En la diáspora lo leemos por 21 días, 9 días en Sukkot, 8 días en Januca, los dos primeros días de Pesah y los dos días de Shavuot.

Rabi Yosef en Yerushalami Erubim 3 dice:
Aunque te envío la orden de los festivales, no cambies las costumbres de tus ancestros.

Babli Beitzah 4b dice:
Y ahora, cuando conocemos el arreglo de la luna ¿Por qué estamos observando dos días festivos? Porque enviaron de la Tierra de Israel la siguiente orden. Ten cuidado en mantener las costumbres de tus antepasados, podría pasar que las autoridades promulguen leyes incorrectas en contra de los judíos y podrías estar equivocado si solo observas un día.

  •  Desde el año  300 hasta 323

​Rabbi Simon Yerushalam Sukkah 4:5 dice :
Rabbi Simon ordenó a aquellos a cargo de las calculaciones (Demachasvin). Pongan cuidado de no poner Rosh Hashanna en Shabbat o Hoshanna Rabbah en Shabbat. Pero si están apretados entonces pongan Rosh Hashanna en Shabbat, pero no pongan Hoshanna Rabba en Shabbat.

Se estima que esta ordenanza rabínica, o «Takanah», tomó forma entre 300-309 E.C. La palabra «Demachasvin» muestra que el calendario Empírico o semi empírico del momento avanzaba rápidamente a ser un calendario más calculado,  tomando prioridad el arreglo de la Neomenia (Comienzo del mes, luna nueva). Incluso si el formalismo de la luna nueva y los testigos y la santificación fueran organizados, el comienzo del mes dependía casi completamente en la decisión de la corte del Sanhedrín.

  • Entre el año 323-325 E.C.


Bar Hedya en Babli Sukkah 43b encontramos:
Cuando Bar Hedya volvió a Babilonia le dijo que Hoshanna Rabbah no ocurriría en Shabbat.

*De Babli Berahot 56b-Sabemos que bar Hadya volvió a Babilonia cuando Rav Yosef seguía con vida, por lo cual sabemos que esto fue alrededor del año 323 E.C.

Era de Rabbah y Rav Yosef. Babli Sukkah 43b continúa:
Nosotros, [los de Babilonia] no conocemos el arreglo de las lunas, ellos [los que habitan en Israel] que conocen el arreglo de la luna….

Lo que podemos ver hasta el momento, basado en estos últimos pasajes, es que la información del calendario calculado cada vez se hacía más conocida, siendo transmitida a los que habitaban en Babilonia, sin embargo , aún no existía un calendario pre calculado oficial, pues al decir que no les era conocido el arreglo de la luna, quiere decir que ellos no sabían cuándo iba a ser el comienzo del mes, puesto que cada mes se estimaba una fecha probable de la luna nueva, además de moverla para evitar que Rosh Hashanna  (Yom teruah) o Yom kippur cayeran  en Yom Shabbat, y al enviar mensajeros , el anuncio llegaba después de 15 días de viaje.

Camino a la institucion del Calendario Hillel II 
​»Persecuciones» 

Rava-Babli Sanhedrin 12a dice:
Enviaron un mensaje a Rava:
Una pareja  venía de Requet, pero un águila los capturó. En sus manos habían cosas hechas en «luz» y ¿Qué eran estas? Púrpura. Por el mérito del Misericordioso y por sus propios méritos se escaparon a salvo, y la simiente de los leones de Nashon  deseaba establecer una venganza, pero ese Edomita no los permitía, sin embargo, los miembros de la asamblea se congregaban y establecían una venganza en el mes en el cual Aarón el sacerdote murió.

Este texto es claramente un código secreto, nos da la impresión de que habían problemas de comunicación entre Israel y los exiliados en Babilonia, lo cual puede estar conectado a las situaciones de guerra entre el imperio Romano y Persia.

Rava- Babli Hulin 101b dice:
Después de una discusión sin tener una conclusión convincente entre Abaye y Rava; Rava concluyó que había una persecución en Israel  [El Sanhedrín en la Tierra de Israel] y ellos le enviaron un mensaje codificado de que Yom Kippur de ese año ocurriría en Shabbat, luego cuando Rabin y los que viajaban volvieron a Babilonia, confirmaron la interpretación a Rava.

Babli Arachim 9b dice:
Rav Adda Bar Ahava dijo a Rava Aheim [Rav Meir] ¿Querían hacernos saber el conteo del nuevo mes? No, él nos quería enseñar que no es una obligación santificar los meses por observación.

Mishna Rosh Hashanna 3:1
Si todo Israel y la corte vieran la luna y los testigos fueran interrogados, pero la corte no tuvo tiempo (lo tardaron) para declararla «Santificada» antes que oscureciera, ese mes duraría 30 días.

Estas evidencias demuestran las primeras instancias de un calendario calculado establecido por las Leyes rabínicas y comunicado con mucha anticipación a los académicos de Babilonia, como también nos muestra la progresiva y lenta evolución del Calendario Judío Rabínico.

Institucion Calendario Hillel II

​El calendario Hillel en conexión con la institución del Calendario Judío solo es conocido a través de una única y lejana fuente rabínica; una respuesta de Rav Hay Gaon mencionado por Rav Avraham Bar Hiya (Sefer ha-ibbur libro 3 cap 7). Como hemos expuesto en este estudio, la evolución de un calendario empírico a un calendario calculado fue un proceso lento y progresivo, comenzando a mediados del tercer siglo hasta el comienzo del cuarto siglo. Esta «Institución Oficial» del calendario judío podría presentar el proceso final del cambio de  la Neomenia (arreglo del día de luna nueva), desde el día teórico  de la primera visibilidad de la luna, al día de la conjunción (Molad)  . El papel exacto de Hillel II en la institución del Calendario Calculado no es clara, podría haber sido limitada y reducida por el hecho de que era el Patriarca en la época de la institución. Lo que sí sabemos desde una perspectiva Rabínica, es que el calendario calculado fue necesario para preservar las Fiestas durante la diáspora, por causa de las persecuciones y de la desaparición del Sanhedrin (Maimonades Hilkhot Kiddush-ha Kadosh V:3)

Cambios post-Talmúdicos

De la carta de el Resh Galuta del año 835/836 E.C. Podemos ver que aún existían diferencias en las reglas del Molad (Luna en Conjución), entre otras. Como también existe evidencia que surgieron cambios en la duración del año, las horas del día, y la fijación de la luna.
Los detalles y reglas  de cálculo  desarrollados en este proceso no serán analizados en este estudio.


Aharon Heyman p.85 parte 3 cap. 4.
B Arakhim 9b   – Tambien ver  Edicion R´Nathan Amram, Salonique 1861
Ver Stern (2001) pg. 277-283
Carta de Resh Galuta Keviya  dr 835/836 E.C.


En Sumatoria
  • Hemos hecho un recordatorio de cómo era el Calendario Bíblico según la observancia de la Luna Nueva.
  • El Calendario bíblico comenzó    a tener variaciones al adoptar costumbres ajenas a Israel y a la instrucción de Dios.
  • Las señales de fuego fueron suprimidas por causa de la confusión creada por los samaritanos
  • El calendario del Sanhedrín Empírico era comunicado vía mensajeros a los exiliados en Babilonia.
  • La  transición del calendario rabínico empírico a un calendario calculado fue un proceso    lento  y    progresivo.
  • La institución oficial del Calendario Hillel fue una medida tomada como consecuencia de las persecuciones y de la desaparición del Sanhedrín, ya que no quedaba    nadie para informar el comienzo de cada mes.
  • Hemos aprendido  el origen y las razones de algunos Takanot  relacionados a las fiestas y el calendario.

Tomado de: Una Torah


Bitácora Relacionada:

El Salmo 104 es la Clave para Inaugurar cada Mes (en el Rosh Jodesh)

Ha sido siempre una costumbre en Israel que cuando comienza el mes hebreo, recitar el Salmo 104, obra maestra de la poesía. [Aquí cabe decir que vale la pena leer este salmo en el original].

El salmo 104 es una de las celebraciones más notables, en la poesía bíblica, de YHVH como creador, origen y sustentador de la vida. Su capacidad lírica, el aliento con que está escrito y la forma en que resume las líneas dominantes de las creencias hebreas sobre la creación, lo colocan lado a lado con el relato de Bereshit (Génesis) en cuanto a su valor expresivo sobre la doctrina de la creación.

El experto alemán Gerhard von Rad escribió:

El credo cultual primitivo no contenía nada sobre la creación. Israel descubrió la justa relación teológica entre ambas tradiciones [creación e intervenciones de Dios en la historia], cuando aprendió a considerar la creación en el contexto teológico de la historia salvífica”.

Así pues, el alma del rey David, por medio de trazos ágiles expone gráficamente las grandezas de la labor creadora del Eterno; el Salmo celebra la presencia de la vida tal como ha brotado de la mano divina y como ésta se encarga de mantenerla.

Más de 70 versos y ocho secciones componen este formidable cántico al poder creador y sustentador de Elhim que se despliega como un abanico de observaciones minuciosas en diversos ámbitos naturales.

Leyendo al comentarista Haroldo Reimer puedo compartirles el énfasis que él hace de que los varios elementos constitutivos del cosmos son enumerados en este cántico:

  • cielo (v. 2-4),
  • tierra (v. 5-9),
  • dinámica de la vida en la tierra (v. 10-18),
  • luna y sol (v. 19-23),
  • mar (v. 24-26).

Por ello, el tema apoteósico del Salmo es la afirmación detallada de que YHVH es el dador y sostenedor de la vida. El Espíritu (ruaj) de YHVH es entendido como el principio vital de todo el cosmos:

Envías tu Espíritu y ellos son creados y así renuevas la faz de la Tierra
(v. 30).

Esa dimensión primordial de fuerza creadora de YVH es celebrada con toda la carga poética-profética del alma de David. Pero, el rey profeta también tienen conciencia del “elemento terrorífico” de este Dios:

Si escondes la cara, ellos se aterran, si retiras tu espíritu ellos mueren y vuelven a ser polvo
(v. 29 – Cf. v. 32).


El rey David describe en este cántico a la naturaleza de una manera amorosa. Así el rey profeta destaca que en toda faceta de la naturaleza – la lluvia, los vientos, las montañas, los manantiales, los árboles, los lugares de morada de los animales, se ve la mano providencial de YHVH.

«¡La gloria de Dios perdurará por siempre; que Dios se deleite en Sus creaciones!»
(v. 31)

YHVH Elohim en verdad ha creado un hermoso mundo, ¿pero tendrá Él el deleite que deseaba? Eso depende de las acciones de la humanidad, porque el Eterno ha dejado al hombre libre para elegir su conducta moral. Por elo, David nos exhorta a vivir de un modo que no estropee la belleza del mundo, y esto será lo que proveerá a YHVH del deleite que Él buscó en su creación.

Cerrando las ideas, diremos pues que el Espíritu de Dios a través de este Salmo busca reconciliar a la humanidad creyente con su creador y con todas las demás criaturas, todos dominados por la certeza de que Elohim es el origen y sustentador de la vida. En tiempos difíciles en los que la vida debe ser reivindicada de todas las formas posibles, este Salmo aporta una visión gozosa y comprometida con la creación de Elohim, que es la manifestación suprema de su poder y de su amor. Cada ser creado, procedente de la mano del Señor es una muestra firme de su empeño constante en transmitir su vida y compartirla con cada criatura. Afirmemos la vida también, con pasión y ánimo ferviente a fin de que se perciba suficientemente que el Evangelio de Yeshúa HaMashiaj es, sobre todas las cosas, un anuncio de vida que abarca todos los aspectos de la existencia.

Por todo ello, a continuación te invito a abrir tu corazón para desde allí elevar este Salmo en rezo de alabanza a YHVH:

¡Bendice, alma mía, a YHVH!
YHVH, Dios mío, Tú eres grandemente ensalzado;
Te has vestido de majestad y esplendor. Tú [Te] envuelves con luz como con una vestidura; extiendes los cielos como una cortina.
Él techa Sus cielos con agua; hace de las nubes Su carroza, [las] mueve sobre las alas del viento. Hace de los vientos Sus mensajeros, del fuego abrasador Sus servidores.
Estableció la tierra sobre sus fundamentos, para que no vacilara nunca. Los abismos la cubrieron como una vestimenta; sobre las montañas se pararon las aguas. Por Tu exhortación huyeron; al sonido de Tu trueno se fugaron.
Ascendieron las montañas, bajaron a los valles, al lugar que Tú les has asignado.
Estableciste un límite que no pueden cruzar, para que no volvieran a cubrir la tierra.
Él envía los manantiales a los arroyos; ellos fluyen entre las montañas. Abrevan a todas las bestias del campo; los animales salvajes apagan su sed. Las aves de los cielos viven junto a ellos; alzan su voz de entre el follaje. Él riega las montañas desde Sus nubes en lo alto; la tierra se sacia del fruto de Tus obras.
Él hace crecer la hierba para el ganado, y la vegetación, requiriendo la labor del hombre, para extraer el alimento de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace relucir el rostro, y el pan que sustenta al corazón del hombre.
Los árboles de YVH beben hasta hartarse, los cedros del Líbano que Él plantó, donde anidan las aves; la cigüeña tiene su hogar en el ciprés. Las montañas altas son para las cabras monteses; los peñascos son un refugio para los conejos.
Él hizo la luna para calcular las Festividades, el sol sabe su tiempo de ponerse.
Tú traes la oscuridad y es noche, cuando gatean todas las bestias del bosque. Los leoncillos rugen por la presa, y buscan su alimento de Dios. Cuando sale el sol se recogen y se acuestan en sus guaridas.
El hombre sale entonces a su trabajo, a su labor hasta el atardecer.

¡Cuán multiformes son Tus obras, YHVH!
Tú las has hecho a todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de Tus posesiones.
Este mar, vasto y ancho, donde hay innumerables criaturas rasantes, seres vivientes grandes y pequeños, allí transitan las naves, allí está el Leviatán que creaste para retozar en él.
Todos ellos miran hacia Ti con esperanza para que les des su alimento en su debido momento. Cuando Tú se lo das, lo recogen; cuando Tú abres Tu mano, se hartan de bien.
Cuando Tú ocultas Tu rostro, se aterrorizan; cuando Tú tomas de vuelta su espíritu, expiran y retornan a su polvo. Cuando Tú enviarás Tú espíritu serán nuevamente creados, y Tú renovarás la faz de la tierra. Sea la gloria de YHVH para siempre; regocíjese Hashem en Sus obras.
Él mira la tierra, y ella tiembla; Él toca las montañas, y humean.
¡Cantaré a YHVH con mi alma; entonaré alabanzas a mi Dios con [todo] mi ser!
¡Sea mi plegaria grata a Él; yo me regocijaré en YHVH!
¡Que se terminen los pecados de la tierra, y que no haya inicuos más¿
¡Bendice a YHVH, alma mía! Alabad a Dios!

JODESH TOV! (¡BUEN MES!)


Sugerencias de lectura
  • Haroldo Reimer, “Espiritualidad ecológica en los Salmos”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 45, 2003/2, pp. 106-117, centrobiblicoquito.org/images/ribla/45.pdf.
  • Gerhard von Rad, Teología del Antiguo Testamento. I. Teología de las tradiciones históricas de Israel. 5ª ed. Salamanca, Sígueme, 1982 (Biblioteca de estudios bíblicos, 11).
  • Gianfranco Ravasi, Una comunidad lee los Salmos. Bogotá, San Pablo, 2011.

Oración de Rosh Jodesh para asegurar la seguláh (energía) del Sustento Cotidiano

Shalom!… Jodesh tov! (¡Un buen mes!)

Les comparto aquí una oración maravillosa y conmovedora fue descubierta en la lengua antigua. Al comienzo de la oración, se registró que ésta fue compuesta por el Rambam y él la recitaba tres veces en cada Rosh Jódesh.

Esta oración se considera únicamente para el éxito en ganarse la vida, y muchas personas la recitan cada comienzo de mes.

Sea Tu voluntad, YHVH, Elohim mío y Elohim de mis antepasados, que bendigas indefinidamente toda la obra de mis manos, desde Tus manos llenas. ¡De Tu buen Tesoro llena mi hogar hasta saciarme! ¡Hazme triunfar en mis caminos, cuidando mis pasos y mis sendas, porque de tus manos abreva todo ser viviente!
Sé que mi sustento estará seguro en tus manos, ya que lo prodigas con dulzura, y no estará en manos de los hombres, porque todo lo que. ellos proviene es amargo y duro como el ajenjo, con vergüenza vergonzosa.
Por lo tanto, con Tu abundante misericordia, sé que firmarás mi sustento con Tu mano buena y colmada, y todos mis recurso e ingresos estarán completos.

También sé que me guiarás por el camino correcto delante de Ti, y me otorgarás gracia, bondad y misericordia en Tus ojos y en los ojos de todos quienes Te siguen, porque eres un Dios piadoso y misericordioso.
¡Bendito eres Tú, YHVH Elohim, que escucha la oración de aquellos que buscan y con tremendas cosas les responderás en tu justicia
”.

Como lo mencionó al principio de esta bitácora, esta seguláh se recita tres veces cada Rosh Jodesh.

31 razones por las que no me pongo la vacuna

por el Rav Chananya Weissman

  1. No es una vacuna. Una vacuna, por definición, proporciona inmunidad a una enfermedad. Esto no proporciona inmunidad contra nada. En el mejor de los casos, simplemente reduce la posibilidad de contraer un caso grave de virus si uno lo contrae. Por tanto, es un tratamiento médico, no una vacuna. No quiero recibir tratamiento médico por una enfermedad que no tengo.
  2. Las compañías farmacéuticas, los políticos, el establishment médico y los medios de comunicación se han unido para referirse universalmente a esto como una vacuna cuando no lo es, con la intención de manipular a las personas para que se sientan más seguras al someterse a un tratamiento médico. Debido a que están siendo engañosos, no confío en ellos y no quiero tener nada que ver con su tratamiento médico.
  3. Los supuestos beneficios de este tratamiento médico son mínimos y en ningún caso durarían mucho. El establishment reconoce esto y ya está hablando de inyecciones adicionales y un número cada vez mayor de nuevas “vacunas” que se requerirían de forma regular. Me niego a convertirme en un paciente crónico que recibe inyecciones de nuevos productos farmacéuticos de forma regular simplemente para reducir mis posibilidades de contraer un caso grave de un virus que estas inyecciones ni siquiera previenen.
  4. Puedo reducir mis posibilidades de contraer un caso grave de virus fortaleciendo mi sistema inmunológico de forma natural. En caso de que contraiga un virus, existen vitaminas y medicamentos bien establecidos que han tenido resultados maravillosos en la protección contra la enfermedad, sin los riesgos e incógnitas de este tratamiento médico.
  5. El establishment insiste en que este tratamiento médico es seguro. No pueden saber esto porque los efectos a largo plazo son completamente desconocidos y no se conocerán durante muchos años. Pueden especular que es seguro, pero es falso que hagan una afirmación que no es posible que se conozca. Debido a que no son sinceros, no confío en ellos y no quiero ser parte de su tratamiento.
  6. Las compañías farmacéuticas no tienen ninguna responsabilidad si algo sale mal y no pueden ser demandadas. Lo mismo para los políticos que están impulsando este tratamiento. No me inyectaré un recurso médico nuevo y experimental cuando las personas detrás de él no asuman responsabilidad alguna si algo sale mal. No arriesgaré mi salud y mi vida mientras ellos se nieguen a arriesgar nada.
  7. El Primer Ministro de Israel ha admitido abiertamente que el pueblo israelí es el laboratorio mundial para este tratamiento experimental. No me interesa ser conejillo de indias o donar mi cuerpo a la ciencia.
  8. Israel acordó compartir los datos médicos de sus ciudadanos con una compañía farmacéutica extranjera como parte fundamental de su acuerdo para recibir este tratamiento. Nunca di mi consentimiento para que mis datos médicos personales se compartieran con ninguna de esas entidades, ni siquiera me pidieron mi opinión. No contribuiré a esta sórdida empresa.
  9. Los ejecutivos y miembros de la junta de Pfizer tienen constancia de que no han recibido su propio tratamiento, a pesar de toda la fanfarria y las garantías. Afirman que considerarían injusto “brincarse la línea”. Esta es una excusa absurda, y se necesita una cantidad increíble de descaro para siquiera decir tal cosa. Tal “línea” es un producto de su propia imaginación; si acapararan un par de inyecciones para ellos mismos, nadie lloraría mal. Además, los multimillonarios con aviones privados e islas privadas no son conocidos por esperar en la fila hasta que cientos de millones de campesinos de todo el mundo van primero a recibir todo lo que estos multimillonarios quieren para sí mismos.
  10. Los medios del establishment han aceptado esta absurda excusa sin cuestionar ni preocuparse. Además, elogian a los ejecutivos de Pfizer por su supuesto autosacrificio al no tomar su propio tratamiento experimental hasta que nosotros vayamos primero. Como nos consideran tan tontos, no confío en ellos y no quiero su nuevo tratamiento. Pueden tener mi lugar en la fila. Iré al final de la fila.
  11. Tres hechos que deben juntarse:
  • Bill Gates está promocionando estas vacunas como esenciales para la supervivencia de la raza humana.
  • Bill Gates cree que el mundo tiene demasiada gente y necesita ser “despoblado”.
  • Bill Gates, quizás el hombre más rico del mundo, tampoco se ha inyectado. No tiene ninguna prisa.
  1. El establishment ha sido completamente unilateral al celebrar este tratamiento. Los políticos y los medios de comunicación están instando a la gente a que lo tome como un deber moral y cívico. Los beneficios del tratamiento se exageran enormemente, se ignoran los riesgos y se descartan las incógnitas. Debido a que están siendo engañosos y manipuladores, no apostaré mi bienestar personal a su integridad.
  2. Hay una intensa campaña de propaganda para que la gente tome este tratamiento. Los políticos y las celebridades se están tomando selfies de sí mismos siendo inyectados (tal vez en algunos casos pretendiendo ser inyectados), los medios de comunicación promocionan esto como la cosa más genial, más inteligente, más feliz y divertida de hacer. Es la campaña de marketing más extendida de la historia. Esto no es en absoluto apropiado para ningún tratamiento médico, y mucho menos para uno nuevo, y eso me hace mantenerme apartado.
  3. Las masas los siguen, publicando fotos de ellos mismos siendo inyectados con una droga, alimentando la presión de los compañeros para que hagan lo mismo. Hay algo muy alarmante y enfermizo en esto, y no quiero formar parte de ello. Nunca me drogué solo porque “todo el mundo lo hace” y eso es genial. Ciertamente no voy a empezar ahora.
  4. Quienes expresan su preocupación por este tratamiento médico están siendo intimidados, calumniados, burlados, censurados, marginados, amenazados y despedidos de sus trabajos. Esto incluye a los profesionales médicos que tienen preocupaciones basadas en la ciencia sobre el medicamento y los cuidadores que han sido testigos de que las personas bajo su cargo sufren reacciones horribles y mueren poco después de ser inyectadas. Cuando el establishment está purgando a buenas personas que arriesgan todo simplemente para plantear preocupaciones sobre un nuevo tratamiento médico, incluso si no se oponen rotundamente a él, confiaré en estas personas valientes sobre el establishment en todo momento. No puedo pensar en un solo caso similar en la historia en el que la verdad y la moral resultaron estar del lado del establishment.
  5. Este es el mayor experimento médico en la historia de la raza humana.
  6. A propósito, no está siendo presentado como el mayor experimento médico en la historia de la raza humana, y el hecho de que sea un experimento médico en absoluto está siendo severamente minimizado.
  7. Si estuvieran al frente de las masas, muy pocos estarían de acuerdo en participar en tal experimento. Manipular a las masas para que participen en un experimento médico con falsos pretextos viola los fundamentos de la ética médica y la ley democrática. No permitiré que personas poco éticas que se involucren en tal conducta me inyecten nada.
  8. El establishment médico no informa a la gente sobre nada de esto. Se han convertido en agentes de marketing de un fármaco experimental, al servicio de grandes empresas y políticos que han hecho tratos con ellos. Este es un conflicto directo con su mandato de preocuparse exclusivamente por el bienestar de las personas bajo su cuidado. Dado que el sistema médico se ha corrompido y se ha convertido en nada más que una herramienta corporativa y política, no confío en la droga experimental que tanto quieren inyectarme.
  9. Estamos siendo presionados de diversas formas para que nos inyecten, lo que viola la ética médica y los fundamentos de la sociedad democrática. La mejor manera de conseguir que no haga algo es presionarme para que lo haga.
  10. El gobierno ha sellado su protocolo relacionado con el virus y sus tratamientos durante TREINTA AÑOS. Esta es información que el público tiene derecho a conocer y el gobierno tiene la responsabilidad de compartir. ¿Qué están encubriendo? ¿De verdad esperan que crea que todo es kosher en todo esto y que se preocupan ante todo por mi salud? La última vez que hicieron esto fue con los Niños del Yemen. Si no está familiarizado con él, búsquelo, (click aquí). Ahora están haciendo lo mismo. No me engañaron la primera vez, y definitivamente no me engañan ahora.
  11. ¿El gobierno puede compartir nuestros datos médicos personales con corporaciones extranjeras, pero no compartirán su propio protocolo al respecto con nosotros? Estoy fuera.
  12. El establishment ha reclutado a médicos, rabinos, los medios de comunicación y las masas para arengar a las personas que no quieren que les inyecten una nueva droga. Nos están llamando con los peores nombres. Se nos dice que creemos en conspiraciones locas, que estamos en contra de la ciencia, que somos egoístas, que somos asesinos, que no nos importan los ancianos, que es culpa nuestra que el gobierno siga imponiendo restricciones draconianas a el público. Todo es porque no queremos que nos inyecten un tratamiento experimental, sin hacer preguntas. Incluso se nos dice que tenemos la obligación religiosa de hacer esto, y que somos pecadores graves si no lo hacemos. Dicen que si no aceptamos que nos inyecten, deberíamos vernos obligados a permanecer dentro de nuestras casas para siempre y ser excluidos de la vida pública.

Esto es horrible, repugnante, una perversión del sentido común, la moralidad y la Torá. Me hace retroceder, y solo consolida aún más mi desconfianza hacia estas personas y mi oposición a tomar su medicamento experimental. ¿Cómo se atreven?

  1. Conozco a muchas personas que se inyectaron, pero ninguna de ellas estudió la ciencia en profundidad, sopesó cuidadosamente los beneficios potenciales contra los riesgos, comparó esta opción con otras alternativas, estaba verdaderamente informada y decidió que este tratamiento médico era la mejor opción para ellos. Al contrario, se inyectaron por el bombo, la propaganda, la presión, el miedo, la confianza ciega en lo que supuestamente creían “la mayoría de los expertos” (asumiendo que TODOS lo estudiaron todo en profundidad y fueron completamente objetivos, lo cual es muy dudoso ), confianza ciega en lo que ciertos rabinos influyentes les instaban a hacer (lo mismo que lo anterior), o miedo histérico de que la única opción fuera inyectarse o enfermarse gravemente por el virus. Cuando veo histeria masiva y comportamiento de culto en torno a un tratamiento médico, sospecharé mucho y lo evitaré.
  2. Las compañías farmacéuticas tienen una larga y gloriosa historia de causar masacres masivas con drogas maravillosas que lanzan a poblaciones desprevenidas, incluso después de que ya se habían conocido problemas graves. En lugar de presionar el botón de pausa y detener la comercialización de estos medicamentos hasta que estos problemas pudieran investigarse adecuadamente, las compañías farmacéuticas hicieron todo lo posible para suprimir la información y seguir promocionando sus productos. Cuando las empresas y las personas hayan demostrado una falta de preocupación por la vida humana tan grave, no confiaré en ellos cuando promocionen una nueva droga maravillosa.
  3. De hecho, las historias de terror ya están llegando a una velocidad vertiginosa, pero los políticos no están en lo más mínimo preocupados, el establecimiento médico los está descartando como no relacionados o insignificantes, los medios de comunicación lo están ignorando, las compañías farmacéuticas están avanzando en a toda velocidad, y quienes levantan una bandera roja continúan siendo intimidados, censurados y castigados. Claramente, mi vida y mi bienestar no son su principal preocupación. No seré su próximo conejillo de indias en su laboratorio. No me arriesgaré a ser la próxima “coincidencia”.
  4. Aunque muchas personas han muerto poco después de recibir la inyección, incluidos jóvenes perfectamente sanos, no podemos dar a entender que la inyección tuvo algo que ver con eso. De alguna manera, esto es anti-ciencia y causará la muerte de más personas. Creo que negar cualquier posible vínculo, abusar de las personas que especulan que podría haber un vínculo y no demostrar la más mínima curiosidad por siquiera explorar si podría haber un vínculo es lo que es anti-ciencia y muy bien podría causar la muerte de más personas. Estas mismas personas creen que también estoy obligado a inyectarme. No, maldita sea, gracias.
  5. Me repugna el culto religioso, parecido a un culto, de un producto farmacéutico, y no participaré en este ritual.
  6. Mi proveedor de “atención médica” me sigue insistiendo para que me inyecte, pero no me ha proporcionado información sobre este tratamiento ni sobre las posibles alternativas. Todo lo que sé lo aprendí de otros fuera del establishment. El consentimiento informado se ha convertido en consentimiento conformado. Renuncio.
  7. Veo todas las mentiras, corrupción, propaganda, manipulación, censura, bullying, violación de la ética médica, falta de integridad en el proceso científico, supresión de reacciones adversas inconvenientes, desestimación de preocupaciones legítimas, histeria, comportamiento de culto, ignorancia, mentalidad cerrada, miedo, tiranía médica y política, ocultación de protocolos, falta de verdadera preocupación por los la vida, la falta de respeto por los derechos humanos y las libertades básicas, la perversión de la Torá y el sentido común, demonización de la gente buena, el mayor experimento médico de todos los tiempos realizado por gente codiciosa, indigna de confianza e impía Lo arriesgo todo … Veo todo esto y he decidido que todos pueden tener mi lugar en la fila. Pondré mi confianza en Dios. Usaré la mente con la que Él me bendijo y confiaré en mis instintos naturales.

Lo que lleva a la razón final que resume por qué no me “vacunaré”.

31 . Todo esto apesta.

Los Números de Sukot y el Milenio

«Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.«

(Zacarías 14: 16-17)

El contexto aquí es Zacarías 14, que habla de que el mundo observará la fiesta de Sucot cuando venga el Mesías; ya sea judío o gentil, todos deberán observarla o no recibirán lluvia para sus sedientas cosechas.

El tema aquí gira en torno al término hebreo SUKAH que se traduce como «caseta», «cabaña», «enramada», o «tabernáculo».

Las letras hebreas tienen valor numérico (matemáticas con letras, como el álgebra, sólo que más fresco).

  • Las dos letras exteriores de SUKAH tienen el valor de 65, que es el valor del nombre divino ADONAY «Dueño», y/o «Maestro».
  • Las dos letras interiores de SUKAH tienen el valor de 26, que es el valor del Nombre Divino YHVH.

Este es el punto principal aquí, y todo fluye de esa idea. Por ello, los invito a considerar con mucha atención lo que en la imagen siguiente podremos apreciar:

El valor total de guematría de la palabra SUKAH es 91, que se expresa más fácilmente en hebreo como un número usando dos letras: Tzadik + Alef, que casualmente forman la palabra TZA que significa «salir«.

El oráculo de Zacarías (ver 14:9) habla de que en ese día el Señor será uno y su nombre será Uno. Esto está incrustado en la naturaleza de la palabra SUKAH, pero tomará las verdades del SUKAH yendo de «adentro» (Israel) a «afuera» (las naciones gentiles) para que esa verdad se haga realidad.

Esto es porque el mundo está «sediento«, que es la palabra hebrea TZEMEI’AH. El mundo necesita lluvia, pero más que eso, el mundo necesita lo que la lluvia representa: la Presencia / el favor del Santo Bendito Sea, manifestado en bendiciones conretas.

El término TZEMIE’AH casualmente se escribe con letras que equivalen a 91 (Tzadik + Alef= «salir»), y las letras que equivalen a la palabra MAH (Mem – Heh=»¿qué?»).

La palabra MAH que se traduce «¿qué?» tiene el mismo valor de guematría que la palabra ADAM «ser humano».

Esto nos muestra que la «sed» del mundo se debe a que el hombre necesita unirse con ADONAY + YHVH (EL «SUKAH»).

Cuando se toman los valores de guematría de estos términos y se reducen sumando los números a los que se llega en sus sumas, se llega repetidamente al total de 1.

En otras palabras, cuando el hombre y el Creador están unificados en el deseo y la respuesta, entonces «YHVH es uno y Su nombre es Uno» (como dice Zacarías 14:9) en el contexto de que todo el pueblo le obedezca observando la fiesta de Sucot durante el reinado mesiánico.


Publicado por Jeremy Chance Springfiel

La Sukah del Mashiaj

Después de que el SEÑOR liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, les dijo:

«Seguidme al desierto, a una tierra no sembrada»
(Jeremías 2:2).

Así fue que más de dos millones de personas entre varones, mujeres y niños respondieron a la llamada y partieron hacia la Promesa de Dios.

Ahora bien, el desierto es un lugar duro y seco. A no ser que estuvieras preparado con provisiones y protección, un viaje a través de él podría ser una amenaza para la vida, tal vez incluso suicida. Pero considere lo que debe haber sido para dos millones de personas. ¿Qué comerían o beberían? ¿Dónde encontrarían refugio? ¿Cómo evitarían los escorpiones, las serpientes y otros peligros?

En una palabra, el Señor mismo cobijó a los judíos con Nubes de Gloria y proveyó sobrenaturalmente para ellos durante sus 40 años de vagabundeo en el desierto después del Éxodo. Dios realizó milagro tras milagro, sosteniendo al pueblo en medio del desierto y sus peligros…. En consecuencia, ordenó a Moisés que estos actos de jesed divino se conmemoraran como la fiesta de Sucot (Lev. 23:34; Deut. 16:13-16).

La palabra sukot (סֻכּוֹת) es el plural de la palabra hebrea sukah (סֻכָּה), que significa «caseta«, «cabaña» o «enramada«. En el judaísmo tradicional, una sukah es una estructura temporal utilizada para «vivir en ella» (es decir, principalmente para comer o recibir invitados) durante los ocho días de la fiesta de Sukot («Tabernáculos»). La finalidad de la sukah es recordarnos el tipo de cabañas en las que vivían los antiguos israelitas cuando atravesaban los peligros del desierto.

Según la halajah (ley necesaria), la sukah mínima debe tener dos paredes completas con una tercera pared de al menos la «longitud de un palmo«. Las paredes pueden ser de cualquier material, aunque la estructura debe estar cubierta con un «sejaj» (סכך) o techo de paja, hecho sólo de material orgánico que representa las Nubes de Gloria que cubrían las tiendas de nuestros ancestros en el desierto.

Es costumbre decorar la sukah colgando frutas del sejaj y añadiendo otros adornos. Dado que una sukah está construida mínimamente con dos paredes, que se asemejan a un brazo doblado, y una tercera pared que se asemeja a una mano, algunos de los sabios dicen que representa el brazo de Dios envolviéndonos para darnos refugio (un «abrazo divino»). La opinión tradicional, sin embargo, es que la Sukah pretende recordarnos las Nubes de Gloria que protegieron al pueblo de Israel mientras vivía en condiciones hostiles y peligrosas en el desierto.

La Torah afirma que debemos alegrarnos durante el tiempo señalado de Sukot – samakta b’jageja (שָׂמַחְתָּ בְּחַגֶּךָ) -. e inmediatamente reitera que debemos estar alegres» – hayita aj sameaj (הָיִיתָ אַךְ שָׂמֵחַ). (Deut. 16:14-15) Por esta razón, los sabios llamaron a los ocho días de Sucot «Z’man Simjatenu«, que se traduce como «el tiempo de nuestra felicidad«.

¿Por qué alegrarse?

Pero, ¿por qué se nos ordena «alegrarnos» y estar «totalmente alegres» durante la temporada de Sukot?

He aquí algunas razones:

En primer lugar, la fiesta recuerda el gran Éxodo de Egipto y los milagros que el Eterno realizó en favor del pueblo hebreo. Puesto que estamos emparentados con ellos y les debemos nuestra fe, debemos estar agradecidos y alegrarnos por el cuidado y la providencia de Dios hacia nuestros fieles antepasados.

En segundo lugar, Dios mismo «tabernaculó» (es decir, puso su Tabernáculo) con el campamento de Israel en el desierto. Sabemos que la Sukah de Dios se llama Mishkan (מִשְׁכָּן), palabra que se traduce como skeine (σκηνη) en la traducción griega LXX (Septuaginta). A Moisés se le dio el diseño del Mishkan en el Sinaí para que Yahvéh mismo habitara en una tienda en medio del pueblo de Israel:

shakhanti b’tokham
«para que yo habite entre ellos»
(Éxodo 25:8).

La cubierta de la Sukah de Dios era en realidad la nube de la Gloria de Dios (Éxodo 40:35-36). El apóstol Pablo se refirió a que los israelitas eran sumergidos («bautizados») por la Gloria Shekhinah de Dios que los rodeaba (1 Cor. 10:1-2).

En tercer lugar, tras establecerse en la Tierra Prometida, Sukot se asoció con la Fiesta de la Cosecha de Otoño, Jag Ha’asif (חַג הָאָסִף), o la «Fiesta de la Recolección» (Éxodo 23:16, 34:22). Se trataba de una celebración otoñal de acción de gracias por la cosecha de frutos, celebrada durante la luna llena de Tishri.

En cuarto lugar, el rey Salomón dedicó el Templo judío en Sukot (1 Reyes 8; 2 Crónicas 7). La gloria Shekhinah de Yahvéh descendió para encender el fuego del altar y llenó el Santo de los Santos (1 Reyes 8; 2 Crónicas 7:1-10).

Más tarde se convirtió en costumbre (basada en Deut. 31:10) que cada siete años los peregrinos se reunieran en el Patio del Templo durante Sucot para escuchar al rey reinante leer pasajes de la Torá. Esta ceremonia se llamaba Hakhel (הַקְהֵל, «reunirse»), y ciertamente era un momento de alegría.

En quinto lugar, las Sagradas Escrituras registran que Sukot fue la primera fiesta observada después del cautiverio babilónico, cuando se dedicó el Segundo Templo (Esdras 3:2-4).

En sexto lugar, con el paso del tiempo, Sukot se convirtió en la fiesta más importante que se celebraba en la Tierra Prometida, llamada «la Fiesta del Señor» (חַג-יהוה, Lev. 23:39; Jueces 21:19) o simplemente «la Fiesta» (1 Reyes 8:2, 65; 12:32; 2 Cron. 5:3; 7:8). Junto con la Pascua y Shavuot, Sucot es una de las tres Regalim («fiestas de peregrinación») que unían a todo Israel en una celebración sagrada.

Los peregrinos de todo Israel (y, de hecho, del mundo) se reunían anualmente y levantaban innumerables y coloridas cabañas cerca del Templo. Compraban sus arba minim (cuatro especies), encendían hogueras, decoraban sus sukas y se alegraban en la celebración de la cosecha de otoño. Esperaban con impaciencia la famosa ceremonia de extracción de agua del Templo (nisuj ha-mayim), los espectaculares espectáculos de luces, la música especial y el ondear del lulav…. Después de la solemnidad de Yom Kippur, Sucot era un tiempo para acampar y regocijarse en la provisión y el amor del Señor.

Yeshua, como Mashiaj ben Yosef, asistió a la fiesta pero lo hizo «en secreto» (Juan 7:8-10); cuando vuelva como Mashiaj ben David, será abiertamente, con las «Nubes de Gloria» (Mateo 24:30, Apocalipsis 1:7). Nótese también que los dos grandes temas de Sucot (durante el período del Segundo Templo) eran 1) el agua, y 2) la luz. Es probable que Yeshúa se refiriera a sí mismo como el «Agua Viva» (Juan 7:38) y la Luz del mundo (Juan 8:12) durante las ceremonias de «extracción de la casa de agua» durante este festival.

Finalmente, cuando Yeshua regrese para establecer el Reino Mesiánico en la tierra, Él volverá a «tabernáculo» con Israel en Jerusalén (Ezequiel 37:27-28; Apocalipsis 21:3). La manifestación visible del SEÑOR, la gloria de la Shekhinah ( presencia Divina) se verá como un fuego brillante sobre todo el Monte Sión (Isa. 60:1,19, Zac. 2:5), y todas las naciones de la tierra viajarán hasta allí para celebrar Sucot (Zac. 14:16-19).

El oráculo del profeta Isaías dice

«Entonces Yahvéh creará sobre todo el recinto del monte Sión y sobre sus asambleas una nube de día, y humo y el resplandor de un fuego ardiente de noche; porque sobre toda la gloria habrá un dosel»
(Isaías 4:5).

Nota: Esta esperanza se expresa en la bendición del libro de oraciones para el final de Sukot:

«Que sea Tu voluntad, Adonai nuestro Dios y el Dios de nuestros antepasados, que así como he cumplido con la mitzvá y he habitado en esta sukah (terrenal), así pueda merecer en el año venidero habitar en la Sucá de la Piel del Leviatán«.

El Midrash dice que en el mundo venidero el Mesías hará que el «Leviatán» (un pez gigante creado el 5º día de la creación) y el «Behemoth» (un buey gigante) se destruyan mutuamente (Levítico Rabá 13:3). Con la hermosa piel del Leviatán Dios construirá sukot para albergar a los justos (Bava Batra 75a). El resto de la piel del Leviatán se extenderá sobre Sión como un dosel, y la luz que salga de él iluminará el mundo entero. Esto se llama a veces «la Sukah de la piel de Leviatán». Dentro de estos doseles, los justos comerán la carne del Leviatán y del behemoth con gran alegría.

¿Pero cómo se supone que la observancia moderna de celebrar en una sucá sea alegre? Después de todo, las comodidades habituales de la vida faltan allí…. ¿Cómo nos invita a ser felices el «habitar» en una frágil cabaña?

Sukot nos recuerda que nosotros también somos forasteros, de paso…. Al igual que el padre Abraham, vivimos en una tierra extranjera como ger v’toshavextranjeros y peregrinos«), esperando la Ciudad de Dios (cf. Hebreos 11:9-10).

Con todo lo explicado debemos aceptar que el espíritu de esta festividad nos invita a meditar que no necesitamos las llamadas seguridades que este mundo puede ofrecernos -incluyendo una economía estable o la bolsa de valores- para ser felices y estar provisto; lo mejor de nuestra existencia es reconocer que estamos rodeados por la Presencia protectora de Dios. ¿Qué más podríamos desear, especialmente cuando consideramos este mundo fugaz y moribundo en el que vivimos? Como dijo Pablo:

«Esta leve y momentánea aflicción nos prepara un peso eterno de gloria que no tiene comparación, ya que no miramos las cosas que se ven, sino las que no se ven. Porque las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas. Porque sabemos que si la tienda (σκηνος), que es nuestro hogar terrenal, se destruye, tenemos un edificio de Dios, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. Porque en esta tienda gemimos, anhelando revestirnos de nuestra morada celestial.«
(2 Corintios 4:17-5:2)


Fuente: Adaptado de una públicacion de: John J. Parsons

Las tres D de Sucot: Tres herramientas para ser más felices.

por Rav Eliahu Heller

El judaísmo le da un gran énfasis a la alegría. De hecho, la festividad de Sucot gira en torno a este concepto. No sorprende que sea llamado “el tiempo de nuestra alegría”, un período en el que debemos sentirnos dichosos y agradecidos.

Estas son las tres D de Sucot para lograr una felicidad duradera.

1. Deja de perseguirla

En Sucot dejamos nuestros amplios y cómodos hogares para mudarnos a los frágiles confines de la sucá. La temperatura puede ser sumamente alta o baja, dependiendo de la parte del mundo en la que vivas. Los vientos pueden llevarse tu sucá en un instante. ¿Cómo puede ser que vivir tan expuestos e incómodos sea una parte tan importante de esta festividad de alegría?

Muchas personas cometen el error de pensar que cuanto más tengan y más cómodas estén, más felices serán. Creemos que si nos pasamos la vida persiguiendo la felicidad, la encontraremos. El judaísmo nos enseña que la dicha no tiene nada que ver con cuánto tengas o cuán cómoda sea tu vida. De hecho, si la persigues, nunca la encontrarás.

¿Qué es la felicidad y cómo la obtenemos?

En hebreo alegría se dice simjá, palabra que está relacionada directamente con tzemijá, o crecimiento. Felicidad es la experiencia placentera que resulta al realizar una tarea significativa en dirección a objetivos significativos.

Donde hay crecimiento, progreso o expansión significativo, puede haber felicidad.

En Sucot dejamos el mundo de las comodidades y nos sumergimos, en cambio, en un mundo de crecimiento. Pasamos estos siete días con Dios, cantando Sus alabanzas y deleitándonos en Su presencia. Compartimos comidas festivas con nuestros familiares y amigos, estudiando, riendo y recibiendo mucho los unos de los otros. Abandonamos nuestro interés en la comodidad para orientarnos hacia el crecimiento y nos vemos elevados a un mundo de dicha.

2. Detente y aprecia

Estamos demasiado ocupados. Corremos de una cosa a la siguiente, sintiendo que podríamos lograr mucho más.

La felicidad no depende sólo del crecimiento. Igualmente importante es elegir conscientemente valorar ese crecimiento y prestar atención al progreso logrado.

Vivir en el momento presente nos resulta difícil. En cambio a menudo vemos lo que no estamos haciendo o lo que podríamos hacer, negando aquello que estamos haciendo ahora mismo. Nos robamos la felicidad que tenemos delante nuestro en ese momento presente.

Me viene a la mente un alarmante refrán:

Primero me moría por terminar la secundaria y comenzar la universidad.

Después me moría por terminar la universidad y comenzar a trabajar.

Luego me moría esperando que mis hijos tuvieran la edad para comenzar a ir a la escuela, para poder volver a trabajar.

Luego me moría por jubilarme.

Ahora me estoy muriendo… y de repente comprendo que me olvidé de vivir.

No permitas que tus objetivos, sueños y ambiciones destruyan la belleza y la importancia de la vida que vives ahora.

En Sucot nos detenemos y reflexionamos sobre el crecimiento del año anterior y las emocionantes oportunidades del nuevo año. Fuimos bendecidos en gran medida, crecimos mucho y necesitamos tomarnos el tiempo para detenernos y apreciar todo eso. Sucot es ese tiempo.

3. Demuestra gratitud

Uno de los mayores obstáculos para lograr la felicidad es sentir que tenemos derecho a recibir todo. El hecho de sentir que nos merecemos lo que recibimos socava nuestro sentido de gratitud. En cambio, debemos fomentar la humildad para reconocer que todo lo que tenemos en la vida es una bendición de Dios. Tenemos que manifestar sincera gratitud por todas las bendiciones de nuestra vida.

En Sucot cantamos la versión especial, completa, de la plegaria Halel, agradeciéndole a Dios por todo lo que nos ha dado. Destinamos estos días para agradecerle a Dios y a todo lo que ha enriquecido nuestra vida.

Sucot es el momento para aprender la habilidad de la felicidad. No es algo que ocurre por sí sólo. En lugar de estar molesto por el clima, los insectos o lo que sea que te incomode, concéntrate en el crecimiento; detente, aprecia y demuestra gratitud. Estarás saboreando la dulzura de una vida feliz.


Tomado de: Aish Latino

La Fiesta de Sukot y su Carácter Escatológico.

Por P.A. David Nesher

«En el último día de la fiesta, el día grande, Yeshúa se levantó y proclamó:
«Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su corazón brotarán ríos de agua viva.»

(Juan 7:37-38)

Al estudiar la Torah (Instrucción) divina debemos saber que la última fiesta de la cosecha anual es Sukot (esta ha sido conocida como la «Fiesta de los Tabernáculos«, «Fiesta de las Cabañas«, o «Fiesta de las Enramadas«), que comienza el día 15 del séptimo mes y dura siete días.

Cuando estuvimos estudiando la parashá Vayelej, aprendimos que Moshé ordenó al pueblo de Israel celebrar una ceremonia de renovación de la Alianza matrimonial con YHVH cada siete años durante la festividad de Sukot:

«Y Moshé les ordenó, diciendo: ‘Al final de cada siete años, en el tiempo establecido del año de la liberación, en la Fiesta de Sukot
(Deuteronomio 31:10)

Allí mismo, Moshé nos enseña lo que debe ocurrir en la ceremonia:

«Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Torah
(Deuteronomio 31:12)

Debemos pues aceptar que esta ceremonia tenía implicaciones para la Segunda Venida del Mashiaj, y el establecimiento de la Era Mesiánica o Milenio. Así pues, obediente a este precepto, all final de cada siete años, durante el Shemitáh (Año Sabático), el pueblo de Israel subía a Jerusalén para celebrar Sukot; y es que tanto el Año Sabático como Sukot tienen algo en común con la Era Mesiánica.

El Shemitáh (Año Sabático) es el Shabat a mayor escala, en lugar de seis días semanales y un día de descanso (Shabat), son seis años y un año de descanso (Shemitah). De igual manera, la Era Mesiánica (Milenio) es el Año Sabático en una escala mayor; o sea que en lugar de seis años y un año de descanso, son seis mil años, y mil años de descanso. El día de Shabat es una pequeña muestra de la Era Mesiánica, y lo mismo se aplica al Shemitah (Año Sabático).

La festividad de Sukot también tiene implicaciones de la Era Mesiánica. Los siete días de Sukot ocurren en el séptimo mes del año. Sukot es a los otros días sagrados lo que el Shabat es a los otros días de la semana. Tanto Sukot como el Shabat celebran el acontecimiento de la Creación y el tiempo de Paz verdadera y plena que llegará al mundo en la Segunda Venida del Mesías.

Jerusalén: el Centro de la Voluntad divina.

Leemos en el Rollo de Devarim (Deuteronomio) lo siguiente:

«Cuando todo Israel venga a comparecer ante YHVH tu Dios en el lugar que Él elija, leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia».
(Deuteronomio 31:11)

En este versículo, nos encontramos con tres cosas que podemos recordar:

Primero: En el principio del versículo, donde dice: «Cuando todo Israel se presente ante YHVH tu Dios…» Aprendemos que a todo Israel se le ordenó venir, incluso al extranjero en la tierra de Israel. Como dice el versículo siguiente: «Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Torah;» (Deuteronomio 31:12). El mandamiento de que todo el pueblo de Israel e incluso los extranjeros en la tierra debían venir juntos prefigura lo que sucederá en la Era Mesiánica, donde todas las naciones de la tierra vendrán a Jerusalén.

Segundo: En medio del versículo, donde dice: «…en el lugar que Él elija…», recordamos que el lugar que el Eterno eligió, y sigue eligiendo, es Yerushalayim (Jerusalén). Por eso es que vemos que los primeros creyentes de Yeshúa demostraron su fe reuniéndose en los atrios del Templo todos los días. En la Era Mesiánica, Jerusalén no sólo será el centro espiritual del mundo, sino también el centro geo-político de todos los asuntos globales. Como dice el oráculo del profeta Isaías: «Y muchos pueblos irán y dirán: ‘Venid, y subamos al monte de YHVH, A la casa del Dios de Ya’akov; Y Él nos enseñará de sus caminos, Y andaremos por sus sendas.’ Porque de Sión saldrá la Torah, Y la palabra de YHVH de Yerushalayim«. (Isaías 2:3)

Tercero: La última cosa que podemos recordar de Deuteronomio 31:11, es del mismo final, donde dice: «…leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia«. Entendamos que la gente en el antiguo Israel no tenía un acceso fácil a la Torah, ya que en aquel entonces no había máquinas de imprimir ni libros. El recuerdo de la Torah por parte del pueblo de Israel dependía totalmente de las lecturas públicas de la Torah. Por eso Esdras y los hombres de la Gran Asamblea instituyeron el método de lectura de las actuales porciones semanales de la Torah (Parashot).

Así mismo, en los días de los apóstoles, el pueblo de Israel también dependía de las lecturas públicas de la Torah. Una persona normal no tenía un rollo de la Torah en su casa, así que tenía que ir a la sinagoga para escucharla. Yeshúa se preocupó de ir a estas lecturas públicas, y los seguidores de Yeshúa también siguieron dando importancia a las lecturas públicas de la Torah. El apóstol Pablo, escribiéndole a su hijo apostólico Timoteo, dice:

«Hasta que yo venga, presta atención a la lectura pública de las Escrituras».
(1 Timoteo 4:13).

La palabra griega anágnosis en realidad debe traducirse con la frase «lectura pública». Evidentemente, el apóstol está avalando la costumbre de la lectura pública de la Torah en la sinagoga en el Shabat, imitada también por las primeras comunidades al congregarse en el Nombre del Mashiaj. Toda esta costumbre hace eco de la lectura pública de la Torah que se ordenaba en Deuteronomio cap 31, vers. 11, aludiendo a lo que las naciones harán en la Era Mesiánica.

Pero existe un dato muy interesante en la tradición hermeneútica de los Sabios judíos que habla de otra interpretación de Deuteronomio 31:11. Ellos hacen notar que el pasaje dice: «… leerás esta Torah delante de todo Israel en su audiencia«, en donde hacen notar que la palabra «» aparece en singular. Entonces, los sabios preguntan: «¿A quién se dirige esta orden?» Entonces, ellos mismo dicen que este mandamiento necesita un individuo que tenga el poder de reunir a toda la nación de Israel, y el único que puede hacerlo es el rey de Israel, el Mashiaj Ben David.

Maimónides explicó que aquellos que escuchaban al rey leyendo la Torah debían actuar como si la estuvieran oyendo venir del Monte Sinaí. Se suponía que debían escuchar como si la hubieran oído venir del Todopoderoso, «ya que el rey no es más que un emisario facultado para proclamar las palabras del Señor«.

Esto alude a la llegada del Rey Mesías, que reinará en Jerusalén. Los rabinos se imaginaron cómo sería escuchar la Torah de la boca del Mesías:

«En el futuro el Santo, bendito sea, se sentará en el Jardín del Edén y expondrá la Torah. Y todos los justos se sentarán ante Él, y toda la Familia Soberana se pondrá de pie. A la derecha del Santo, bendito sea, estará el sol con las constelaciones y a su izquierda la luna y todas las estrellas. Y el Santo, bendito sea, expondrá los significados de una nueva Torah que dará a través del Mesías.«

(Midrash Alef Bet deRabbi Akiva)

Cada vez que leemos de la Torah, experimentamos una pequeña muestra de lo que será en la Era Mesiánica, donde todos en el mundo entero estarán ansiosos por aprender de la Torá. Como profetiza Isaías:

«Y muchos pueblos irán y dirán:
‘Venid, y subamos al monte de YHVH, a la casa del Dios de YaaKov;
Y Él nos enseñará de sus caminos, Y nosotros andaremos por sus sendas’.
Porque de Sión saldrá la Torah,
Y la palabra de YHVH de Yerushalayim.»
(Isaías 2:3)

La fiesta de Sukot desempeñó un papel importante en el proceso de construcción del primer y del segundo Templo.

Leemos en el primer libro de los Reyes el relato de cómo Salomón dedicó intencionadamente su recién construido Templo durante la festividad de Sukot, imprimiendo así un nuevo significado al nacionalismo que ya tenía Sukot para los israelitas (1 Reyes 8:2).

Del mismo modo, el sacerdote reformador Esdras dedicó el Segundo Templo en Sukot (Esdras 3:4); y en el libro de Nehemías leemos que la celebración por la finalización del muro y la lectura pública de la Torah termina con una celebración de Sukot (Nehemías 8:18).

Así pues, la conexión entre Sukot y el Templo no pasó desapercibida para los profetas. La descripción que hace Zacarías de la era mesiánica, que es la haftará del primer día de Sukot, se centra en el culto universal en el Templo en el marco de Sukot, proclamando que los miembros de todas las naciones que hayan sobrevivido al período de destrucción que precederá a la era mesiánica se unirán para servir a Dios y acudirán al Templo de Jerusalén para celebrar la fiesta de Sukot (Zacarías 14:14-17).

El Séptimo Mes, el Sukot y el Milenio.

Ahora, los invito a enfocar toda nuestra atención en Sukot.

He dicho más arriba que esta festividad es una sombra profética del Reino de los Cielos que viene e inaugurará el Milenio.

En el pensamiento judío, la fiesta de Sukot es la más alegre de todas las fiestas. Los sabios la llaman «Z’man Simjateinu» (que se traduce: «El tiempo de nuestro regocijo«).

Notamos que, de acuerdo al contexto histórico-geográfico de la tierra de Israel, después de recoger las cosechas, Moshé ordenó al pueblo de Israel que celebrara y se regocijara ante el Nombre de YHVH. El precepto establecía que cada varón, debían construir cabañas o enramadas (sukot) y vivir en ellas durante los siete días en que duraba dicha fiesta, como recuerdo de la época en que vivían en cabañas en su viaje por el desierto durante el Éxodo. En este lapso debían presentar ofrendas YHVH; el primero y el octavo día eran días de reposo adicionales en los que no se debía trabajar (cf. Lev 23: 33-36; 39-43).

Ahora, necesito invitarlos a realizar un ejercicio utilizando nuestra imaginación. Hagamos pues el esfuerzo en imaginar lo que acontecía después de las lluvias de primavera y de la cosecha de cebada y trigo en la época de la Pesaj y de Shavuot, venía la estación seca en la que generalmente no llovía. En el séptimo mes, la tierra estaba dura y estéril, y con la última cosecha llegaba la esperanza de las tan necesarias lluvias de otoño, que se entendían como una recompensa por la obediencia del pueblo a Elohim. Los israelitas probablemente tenían en mente las palabras de la Torah al acercarse a esta estación:

«Y si obedeces mis mandamientos que te ordeno hoy, de amar a YHVH tu Elohim, y de servirle con todo tu corazón y con toda tu alma, él dará la lluvia para tu tierra en su tiempo, la lluvia temprana y la lluvia tardía, para que recojas tu grano y tu vino y tu aceite. Y dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.»
 (Deuteronomio 11: 13-15).

En los días del Sagrado Templo, una parte importante de la fiesta de Sukot era la ceremonia diaria de libación de agua, en la que se extraía agua del estanque de Shiloah, se llevaba al Templo en una alegre procesión y se vertía sobre el altar para invocar la bendición de Elohim para la lluvia.

Es en este contexto de oración por la lluvia que Yeshúa anunció el último día de Sukot que él es la fuente de agua viva que puede saciar el deseo de vida eterna del hombre (Juan 7:37-38; cf. 4:13-14) Nuestro Gran Maestro dio a entender que sin este agua espiritual, es decir la lluvia del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), el ser humano bebería y continuaría teniendo sed espiritual. Así pues, las lluvias otoñales y la cosecha de la Fiesta de las Cabañas también apuntan al derramamiento del Ruaj HaKodesh en los últimos tiempos y a la gran cosecha final de almas de todas las naciones a la que se refirió Yeshúa en su parábola de la cizaña (Mateo 13:24-30, 37-43). Aludiendo a este simbolismo, el teólogo Conner afirma:

«Así, en los días finales de la gracia, al final de esta era, tendrá lugar la cosecha. La misma lluvia que madura el trigo también madura la cizaña. La misma lluvia que madura a los justos también madurará a los malvados» 

[Conner, «Las fiestas de Israel», pg. 68]

El discípulo Juan tuvo una visión de esta cosecha del final de los tiempos de los justos y los malvados:

«Y oí una voz del cielo que me decía:
Escribe:
Bienaventurados son los muertos, que de aquí en adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansan de sus labores; y sus obras los siguen.
Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo, clamando con alta voz al que estaba sentado sobre la nube:
Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está seca.

Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y la envió al grande lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil seiscientos estadios.«

 (Apocalipsis 14:13-20).

La sukah también se llama la «sukah de la paz», y simboliza el anhelo por la paz verdadera y plena de toda la humanidad. Por eso es que en la fiesta de Sukot sacrificaban, cuando existía el Beit HaMikdash (Santo Templo), setenta toros, simbolizando que Israel intercedía por las setenta naciones del mundo, como un indicio de la sukah de paz entre Israel y las naciones del mundo. Vemos pues que, según el Espíritu de la Profecía, Sukot es un anticipo del Reino Mesiánico, cuando habrá paz en la Tierra, los enemigos de Israel serán derrotados, y tanto judíos, como gentiles habitarán juntos y en armonía sirviendo a YHVH, el único Dios verdadero. Sukot es pues una sombra profética del Reino de los Cielos que viene.

Es por causa de las cosas por venir, que Yeshúa Rabeinu expresó su preocupación por el hecho de que haya muy pocos trabajadores dispuestos a recoger la abundante cosecha de los campos maduros (Mateo 9:37-38, Juan 4:35). El momento oportuno es crucial para el éxito de la cosecha. Si la cosecha no se recoge a tiempo, puede perderse fácilmente. Lo mismo ocurre con las muchas almas que estaban maduras para la cosecha a lo largo de los tiempos, pero que se perdieron porque no había trabajadores disponibles para llevarles las buenas nuevas del Reino de Dios.

Regresando a las costumbres de Israel para la estación de otoño, debemos saber que después de que la cosecha era traída y las cabañas fueron construidas, los israelitas habitaron y se regocijaron en ellas por la duración de la fiesta. Esto no sólo era una conmemoración de su frágil existencia y de la providencia de Elohim en el desierto; también era un recordatorio de la fragilidad actual de su vida incluso después de haberse establecido en la tierra prometida a nuestros padre en la fe. Es decir que los israelitas, no debían confiar en sus casas ni en la tierra, pues estas podían ser fácilmente arrebatadas; sino que ellos debían confiar sólo en YHVH Elohim, que seguía preservándolos como lo había hecho durante el Éxodo.

Las cabañas les recordaban que no eran sencillamente peregrinos y extranjeros en la tierra. Del mismo modo en nuestros días, al celebrar esta festividad, nosotros confesamos que el creyente en el Mesías es un peregrino y forastero en este mundo que se encuentra en busca y a la espera de una ciudad cuyo constructor y artífice es Elohim, al igual que Abraham, Isaac y Jacob (Heb 11,10-16). 

Así pues, al igual que las enramadas eran moradas temporales, a los creyentes se les recuerda que su cuerpo físico terrenal no es más que una morada temporal que un día será desechada y sustituida por una casa nueva y celestial, la morada eterna de un cuerpo inmortal y glorificado (2 Corintios 5:1-5).

El carácter escatológico de esta fiesta se desprende de las palabras del profeta Zacarías, que escribe que los que sobrevivan a la última batalla del final de la historia:

«…subirán año tras año a adorar al Rey, al YHVH de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas» 
(Zacarías 14: 16)

En otro nivel, la plenitud de esta fiesta se experimentará en la resurrección y glorificación de los santos y el establecimiento del reino eterno y celestial de Mashiaj. Entonces miraremos hacia atrás en el frágil peregrinaje terrenal de esta vida y recordaremos la bondad del YHVH, regocijándonos en su esplendor. Entonces el Mishkan de Elohim estará con los hombres:

«Habitará con ellos, y ellos serán su pueblo.» 
(Apocalipsis 21: 1-4).

Tradiciones de Sukot

Es una mitzvá (mandamiento) especial regocijarse en Sukot. Por esta razón, los días intermedios de Sukot se caracterizan por celebraciones llamadas Simjat Beit HaShoeva, conmemorando las libaciones de agua que eran ofrecidas en el Santo Templo durante Sukot.

La festividad de Sukot está relacionada directamente con el “agua”, ya que es el día del juicio universal respecto a las bendiciones de lluvia e irrigación para el año venidero.

Sukot también es un tiempo de bendición universal para todos los pueblos –simbolizados por las 70 ofrendas adicionales que se ofrecían en el Templo durante la festividad, que correspondían a las 70 naciones del mundo.

El Libro de Eclesiastés, escrito por el Rey Salomón, es leído en Shabat durante Sukot. El tema de Eclesiastés es la vana persecución de placeres mundanos en contraposición a la búsqueda espiritual eterna. En realidad, la frágil construcción de la Suka nos recuerda que las posesiones materiales son transitorias.

El séptimo día de Sukot es llamado Hoshaná Rabá, que se caracteriza por la procesión de los siete circuitos alrededor de la Bimáh, con las Cuatro Especies en la mano. La procesión culmina con el aporreo de la rama de sauce en el piso. Hoshaná Rabá es conocido como el día del sello final del juicio que comenzó en Yom Teruah. En Hoshaná Rabá, algunos tienen la costumbre de leer el Libro de Deuteronomio y permanecer despiertos toda la noche estudiando Torah.


Tomado de: Aish Latino

El Kol Nidrei: ¡Anulación de todos los Votos!

Por P.A. David Nesher

Alguien hoy me preguntó: ¿Por qué es costumbre iniciar el Yom Kippur con Kol Nidréi?

Para responder, primero diré que el Kol Nidréi es una tefiláh (plegaria de conexión) que hacemos en la víspera de Yom Kippur, comenzando con el primer servicio del Gran Día. Mediante el Kol Nidréi, queda declarado que todas las promesas y/o votos que hemos hecho a Dios y no hemos cumplido, quedan anuladas.

Esta tefiláh está basada en el mandato bíblico de que un israelita no debe quebrar ninguna promesa proferida, y trata de la anulación de las promesas hacia el Todopoderoso hechas voluntariamente por el hombre pero no observadas o quizás no cumplidas porque estaban por encima de su capacidad:

«Es mejor no prometer, que prometer y no cumplir. Así que no dejes que tus palabras te hagan pecar. No le digas al sacerdote:
«No quería decir lo que dije».
Si haces eso, Dios se enojará por tus palabras y destruirá todo lo que has conseguido con tu trabajo. 
No debes dejar que tus sueños inútiles y tus alardes te causen problemas.
Muestra respeto a Dios.«
(Eclesiastés 5: 5-7 _ Biblia PDT)

Respecto de las promesas hechas al ser humano, en cambio, Kol Nidreí no es aplicable. Una persona no puede ser liberada de una obligación para con su prójimo salvo por consentimiento de la persona concernida.

El Sabio Sheim MiShemuel indica que cada israelita tiene la capacidad de santificar un objeto por medio de una declaración verbal. Él cita a Rabino Yona quien dice que la Torah revela que cualquiera que guarda su boca y su lengua de la impureza y la falsedad tiene la capacidad de transformar su boca en un ‘’Vaso Sagrado’’

Esto es de la misma manera que los Vasos Sagrados del Templo ejercían ese poder sobre las cosas que contenía y los santificaba.

El Talmud Yerushalmi (Berajot 1:2) nos informa en el nombre de Rabí Shimón Bar Yohai que el hombre fue creado con dos bocas, una para cosas santas y la otra para cosas profanas o mundanas. Sobre la reflexión anterior, el concluye que si el hombre con una sola boca abusa de su divino regalo de hablar, si hubiera tenido las dos bocas hubiera abusado de ambas todavía peor.

Rabí Shimón solía decir que así como un vaso sagrado se vuelve impuro y contamina todo lo que contiene, una boca que usa Lashón Hará, chismes y maldad en su hablar, disminuye el efecto de las Plegarias y del estudio de Torah y por consiguiente, disminuye su efectividad.

Para eso se hizo Kol Nidréi. Se dirige a la manera abusiva de cada uno de nosotros en que usamos nuestra boca en el pasado año.

Si nosotros no tomamos nuestra declaración y nuestras palabras seriamente, ¿cómo pretendemos que el Eterno acepte nuestras plegarias? En este precioso Día (Yom Kippur) venimos y declaramos: “Si solo lo hubiera sabido” que al no haber guardado el Shabat me distanciaría de Tu Presencia y cortaría mi vida de Santidad, yo no hubiera violado el Shabat!

Pero, contrario a los negocios, en donde muchas pólizas son de ¡No Retorno!, ¡No Se Devuelve el Dinero!, el Eterno es lleno de Misericordia y permite que el remordimiento mitigue la seriedad de una ofensa convirtiéndola en una falta menor o en un buen acto ya que fue el vehículo que se uso para elevar a la persona.

Este es el poder de la Teshuváh que opera cuando recitamos Kol Nidréi, o la Anulación de los Votos.

Hay una sola área de la Torah en donde los pensamientos de una persona se tienen en cuenta: La mitzváh (norma) de los Votos. En el Libro de Números está escrito:

‘’Cuando un hombre hiciere voto al Eterno, o hiciere juramento para obligar a su alma con alguna abstinencia, no ha de profanar (violar) su palabra; conforme a todo lo que salió de su boca, así hará’’.
(Bamidbar/Números 30:3)

El Talmud señala que la persona que ha hecho un voto no puede violar su palabra, pero que otros (un tribunal de 3 miembros o un erudito) puede anular dicho voto. Para ello existen dos métodos: Uno es “ta’us’’ o sea errar y el otro es “haratá’’ o sea remordimiento (que en estado de dolor jura matar al causante de su desgracia)

El procedimiento litúrgico es del siguiente modo:

Antes de la puesta del sol se abre el Arca Sagrada (Arón HaKodesh). Entonces dos feligreses honorables y piadosos extraen cada uno un Sefer Torah (Rollo de la Torah) y se colocan a ambos lados del oficiante (Shaliaj Tzibur), constituyendo así un Tribunal terrenal junto al Tribunal Celestial representado por los Sifrei Torah y el Arca abierta.

Entonces se comienza con «Al daat Hamakom» (traducido: «Con el consentimiento Divino…»), otorgando permiso para rezar junto a los transgresores. En su raíz, esta proclamación se instituyó para permitir rezar a los marranos (que exteriormente habían renegado de su fe judía) junto a toda la congregación. 

Luego de recitar los versículos que siguen a Kol Nidrei, y que enfatizan el perdón divino, se pronuncia la bendición de «Shehejeianu», en la que se agradece al Creador por habernos dado vida y permitido llegar a este día de Yom Kippur. 

Entre las comunidades sefaradíes se canta, antes de Kol Nidrei, la profunda poesía «Lejá Kelí Teshukatí…» (Hacia Ti, mi Dios, son mis ansias…»), que manifiesta un profundo apego hacia el Creador y Su servicio, y contiene también una confesión por aquellas cosas en las que el hombre puede haber caído.

Lo que más nos interesa a nosotros es que de acuerdo con la Kabaláh, el Kol Nidrei es mucho más que un mero procedimiento técnico de anulación de votos. En realidad, al anular los votos que hicimos, le estamos pidiendo a Dios que sea recíproco con nosotros y nos devuelva con la misma moneda. En el caso de que Él haya prometido no traer aún la redención, en el caso de que Él haya hecho un voto de que traería duros juicios en contra de Su pueblo en el año siguiente, nosotros le pedimos que anule esos votos y que en su lugar nos dé un año de felicidad y de redención.

Tal vez, esa sea la razón por la cual esta plegaria es tan solemne.

Yom Kippur en los Tiempos del Santo Templo

Por P.A. David Nesher

A dos décadas de haber iniciado el siglo XXI nos podemos preguntar: ¿Cómo era el servicio del Santo Templo para este día tan especial de Yom Kippur, conocido como el Día de la Expiación? … Bueno, por medio de la tradición logramos conocer cómo era el procedimiento de los servicios litúrgicos, así como el especulado y aún desconocido momento de la suerte de Azazel.

Yom Kippur comenzaba para el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), siete días antes del 10 de Tishrei, cuando el Kohén Gadol tenía que dejar su casa de habitación, que generalmente era un palacio, y confinarse en las instalaciones del Santo Templo. Iban a ser siete días durante los cuales no tenía contacto con su esposa y se iría a dedicar completamente al repaso de las leyes pertinentes al Avodáh (servicio) del Seder de Yom Kippur como tal.

Durante estos siete días en las premisas del Templo el Sumo Sacerdote iba a hacer parte de los preparativos de los servicios diarios que se llevaban a cabo por los Kohanim y de esa manera se familiarizaba con todo. Estos siete días son conectados con los siete días de la inauguración del Tabernáculo (en el mes de Aviv) tiempo en el que Moisés actuó como Sumo Sacerdote hasta entregarle las prendas y la autoridad a su hermano Aharón como HaKohen Gadol.

Así, recordamos lo que nos dice la Torah que Aarón y sus hijos, los Kohanim, fueron segregados de sus casas y recluidos por siete días en los linderos del Tabernáculo y de esa manera comenzaron a oficiar durante el Octavo día (Levítico 8:33, Yoma 2a.)

Las actividades durante Yom Kipur preferentemente se llevaban a cabo por el Sumo Sacerdote, quien se volvía la figura central de toda la Avodáh de este sagrado día, aunque los Kohanim tenían que desarrollar mucha parte de la ceremonia y lo referente a las ofrendas. De esta manera, el Kohen Gadol en este único día del año tenía que colocarse ocho prendas, que incluían 4 prendas de oro. Naturalmente entendemos que al portar las prendas para este día debía primero ir al Mikvé, al baño ritual y sumergir todo su cuerpo en agua pura.

Cabe destacar que si uno de los sacerdotes durante la noche previa tenía una emisión seminal, él no podía participar de los servicios del Templo hasta tanto no se hubiera sumergido en el Mikvé y dejara que llegara la noche.

Nuestros sabios indican que demasiado alimento inducía a una emisión seminal, por lo tanto, al Kohén Gadol solo se le daba una pequeña ración para evitar sufriera un percance.

El Kohén Gadol se aprestaba entonces a vestir 4 prendas de oro, previo un baño ritual, realizaba una parte del servicio, y luego iba de nuevo al Mikvé y se cambiaba las prendas de oro por las de lino blanco.

Portando las prendas de oro el Kohen Gadol oficiaba en la mañana el servicio de Tamid, preparaba las lámparas de la Menorah y ofrecía el incienso diario.

El Kohen Gadol, al anochecer del día 9 de Tishri se unía a los ancianos del Sanhedrín se ubicaban en la Puerta del Este, quienes le indicaban que leyera en voz alta las Leyes y los condujera a la belleza de las ofrendas del día que terminaba.

El Sumo Sacerdote era instruido en la manera de cómo recoger el incienso con sus manos, una de las más difíciles tareas para el Servicio en el Templo. Así, durante Yom Kippur, el Kohen Gadol colocaba el incienso sobre una pala de carbones encendidos y eso producía una nube de incienso que cubría todo el Lugar Santísimo.

Después de haber expuesto la Halajáh (Ley Oral) del Avodáh (Servicio) del Gran Día, y haber leído las Sagradas Escrituras, todos los ancianos lo rodeaban lo mantenían despierto hasta la medianoche. En ese momento, los Kohanim echaban suertes para ver a quien le tocaba remover las cenizas del Altar como dice Levítico 6:3 para un día normal; luego echaban otra suerte para ver quien limpiaba las cenizas del Altar Interior y de la Menorah; luego otra suerte para los que iban a servir el incienso; una cuarta suerte para elegir a los Kohanim que irían a ofrecer las partes que se quemaban.

Cuando el vigía anunciaba: »El primer destello de la mañana ha salido», ellos tendían una sábana blanca de lino que protegía al Kohen Gadol. El entonces se quitaba sus ropas y se sumergía en el Mikvé y se colocaba las ropas de oro para iniciar las ofrendas continuas de la mañana. También, santificaba sus manos y sus pies y hacía una incisión en el animal que serviría de holocausto. Inmediatamente, él escogía a un Kohen para que hiciera el sacrificio del animal y el Sumo Sacerdote recibía la sangre en una vasija denominada el Mizrak, que él iba a rociar en la esquina del Altar.

Luego el sumo Sacerdote quemaba el incienso, preparaba la Menorah, traía las partes que iban a ser ofrecidas en el Altar y hacía las libaciones que marcaban el orden del servicio.

De nuevo, localizados en la Cámara del Templo llamada Parváh, era colocada una sábana blanca de lino y el Sumo Sacerdote se sumergía en el Mikvé, santificaba sus manos y sus pies y se disponía a colocarse las vestiduras de lino blanco o Pelusian. Estas eran unas ropas muy costosas que eran preparadas con lino muy fino producido en la región de Pelusium, Egipto. Eran llamadas las Vestiduras Magnificas para servir al Rey de Gloria.

El toro permanecía entre la antecámara y el Altar mirando su cabeza hacia el Sur, luego era volteado y la cara del toro miraba hacia el Oeste, hacia el Santuario. El Kohen Gadol entonces colocaba sus manos sobre la cabeza del animal y confesaba sus pecados no dejando nada escondido entre su corazón. Durante la Avodá (labor o servicio sacerdotal) él hacía tres confesiones:

  • La primera confesión era por él mismo, y su familia inmediata. El pedía entonces perdón por todos sus pecados, enumerándolos desde el más simple hasta el más grueso. Cada confesión tenía que contener el Inefable Nombre, por lo tanto Tres veces nombraba a YHVH por Su Nombre -Shem HaMeforash- , usando el Tetragramatón. En la primera confesión se dirigía a Dios directamente.
  • La segunda confesión era por los demás Sacerdotes y se dirigía a Dios santificándolo como YHVH HaTzur (La Roca) en su calidad de Misericordioso.
  • En la tercera confesión abrigaba a toda la nación entera de Israel. Cada una de las veces volvía a donde estaba el toro y confesaba sobre su cabeza.

Cada vez que el Sumo Sacerdote pronunciaba el Santo Nombre, toda la Nación de Israel se postraba en el piso y daban gracias. Hoy en la Sinagoga, nos postramos tres veces y confesamos: »Baruj Shem Kevod Maljutó le olam va ed» que significa «Bendito es el Nombre de Su Glorioso Reino por toda la eternidad».

Después de sacrificar el toro, el Kohen Gadol entraba al Lugar Santísimo por primera vez y ofrecía Incienso frente al Arca Sagrada. Una segunda vez regresaba al Kódesh HaKodashim (Lugar Santísimo) y esparcía la sangre del animal. Luego de haber echado las suertes por los machos cabríos, el regresaba al Kódesh Hakodashim y esparcía la sangre del chivo en quien había caído «la suerte de YHVH», que era la ofrenda por el pecado.

¿Después del Primer Templo a qué lugar se dirigía siendo que no existía el Arca? Existían dos cortinas paralelas que separaban al Lugar Santísimo del resto del Templo. El Kohén Gadol entraba desde el Sur y caminaba hacia el Norte hasta el final de la Cortina Interior. Luego se volvía hacia la izquierda al Kódesh HaKodashim y se devolvía caminando hacia el sur hasta que llegaba a donde estaban Las Habadim (Varas) del Arca

Como se recuerda, el Arca fue escondida por el Rey Yoshiyahu al finalizar la era del Primer Templo y su lugar no fue revelado a aquellos que construyeron el Segundo Templo. Por lo tanto, el Sumo Sacerdote no llegaba hasta el Arca sino hasta las Varas que quedaron del Arca que eran dos palos de acacia y que indicaban hacia el Santuario.

Cada vez que el Sumo Sacerdote esparcía la sangre lo hacía contando de la siguiente manera:

  • ajat -uno-;
  • ajat ve ajat -uno más uno-;
  • ajat ushtayim -uno más dos-;
  • ajat veshalosh -uno más tres-;
  • ajat vearbá -uno más cuatro-;
  • ajat vejamesh -uno más cinco-;
  • ajat vashesh -uno más seis-;
  • ajat vashevá -uno más siete-.

Luego hacía lo mismo con la sangre del macho cabrío de YHVH.

YHVH vs. Azazel

Los dos machos cabrios eran comprados con fondos de la comunidad y tenían que parecerse hasta en su apariencia, altura y en el mismo precio. El Kohen Gadol tenía una caja de madera con dos suertes (el sumo Sacerdote Ben Gamla las mandó a hacer de oro puro) que decían: «para YHVH» y la otra «para Azazel«, según lo que prescribe Lev 16: 5-10 (cf. también Misná, Yomá 3,9; 4,1).

Tras echar suertes, y sobre el destinado al Eterno, el Sumo Sacerdote recitaba esta invocación: «Para el Señor, como sacrificio por el pecado (Rabbí Ishmael sostiene que se decía solo “para el Señor”)» [cf. Misná, Yomá 4:1]. Y lo dejaba cerca.

Y después entraba en el Kódesh HaKodashim (Santo de los Santos o Lugar Santísimo), donde el Sumo Sacerdote pronunciaba el Nombre Santo de Dios, el Tetragrama Sagrado (las cuatro letras YHVH), solo él y únicamente en el día del Yom Kippur, realizaba la proclamación del inefable Nombre divino, el cual era un elemento esencial del rito para obtener la expiación y el perdón.

Después de eso, salía y se dirigía al macho cabrío «para Azazel». El nombre Azazel se deriva de las palabras Az (fuerte) y El (Poderoso). Estas palabras se refieren a las características físicas del terreno, es decir lugar de acantilados.

El Sumo Sacerdote ataba un hilo de color rojo púrpura entre sus cuernos para distinguirlo (cf. Misná, Yomá 4,2). También, en ese momento, se ponía otro hilo rojo en las puertas del Templo. Y dejaba allí al macho cabrío hasta un momento posterior.

Luego se procedía a despachar el chivo designado para Azazel con una persona designada para despeñarlo en los acantilados.

Para ello, y después de toda la Avodáh en el Santuario esto, el Sumo Sacerdote salía del Kódesh HaKodashim (Santo de los Santos), se acercaba al macho cabrío para Azazel, le imponía las manos y hacía la tercera confesión de los pecados, esta vez por todo el pueblo (Misná, Yomá 6,2):

Oh YHVH, tu pueblo, la casa de Israel ha cometido la iniquidad, ha transgredido, ha pecado ante ti. Perdona, YHVH, las iniquidades, las transgresiones, los pecados que tu pueblo, la casa de Israel, ha cometido, con los cuales ha transgredido y ha pecado ante ti, como está escrito en la Instrucción de Moisés tu siervo: «Porque en este día se hará expiación por vosotros, para purificaros. De todos vuestros pecados quedaréis limpios delante de YHVH (Lev 16,30)”.

Todo el pueblo estaba en el atrio del Templo y cuando oía que se pronunciaba el Santo Nombre de Dios (era la segunda vez que sucedía), postrándose en el suelo aclamaba:

Baruj Shem Kevod Maljutó le olam va ed»
que traducido es: “¡Bendito el nombre de la gloria de su reino por siempre! 
(Misná, Yomá 6,2). 

De este modo se ponían todos los pecados del pueblo sobre el macho cabrío y se le conducía al desierto, donde tenía que morir como maldito y “pagar”, digámoslo así, para expiar por todo el pueblo. Debían asegurarse de que el animal moría, de lo contrario la expiación no tendría lugar. Se hacía una larga procesión con el macho cabrío, y durante el camino se le alimentaba y se le atendía (Misná, Yomá 6,4-6): debía morir en el desierto, a cinco kilómetros de Jerusalén. Se le precipitaba por un barranco y se debía constatar su muerte. El pueblo, al ver señales de humo, entendía que el macho cabrío había muerto, entonces el Sumo Sacerdote podía quemar las partes sacrificiales de los animales (Misná, Yomá 6,8).

Después de esto el Kohen Gadol se metía en el Mikvé por tercera vez y se colocaba las vestiduras de oro para hacer el servicio de Mussaf. Luego se sumergía por cuarta vez en el Mikvé y se colocaba las prendas de Lino Blanco y entraba por cuarta y última vez al Kódesh Hakodashim para retirar las vasijas que había usado en la ceremonia del incienso. De nuevo se sumergía por quinta vez en el Mikvé y se colocaba las ocho prendas de oro y ofrecía el Tamid, quemando el incienso de la tarde y prendiendo las candelas de la Menorah.

Cuando el Sumo Sacerdote salía del Templo y se mostraba a la nación entera, el pueblo, vestido de blanco, y asegurado que había recibido expiación por otro año más, celebraba y se regocijaba con el espíritu del día.

Según la Mishná (Yomá 6:8), cuando el macho cabrío para Azazel moría en el desierto, sucedía un milagro: el hilo rojo de la puerta del Templo se volvía blanco. Acerca de este milagro celestial encontramos una referencia al oráculo del profeta Isaías:

«Así fueren vuestros pecados como la grana, cual la nieve blanquearán. Y así fueren rojos como el carmesí, cual la lana quedarán»
(Isaías 1:18) (cf. Midrash Sifré Dt 1,7).

Por esto, una de las denominaciones del Templo en la época de Yeshúa era «Monte Líbano»: el nombre «Líbano» en hebreo tiene la misma raíz que el término labán (que significa «blanco»). Se trataba de algo parecido al “milagro” de la nieve sobre los montes del Líbano, y sobre el monte Hermón. Es que en el Santo Templo se producía el perdón de los pecados e Israel volvía al candor de la nieve. Es muy interesante saber que el Talmud narra que desde cuarenta años antes de la destrucción del Templo (desde el 30 d.C., fecha probable de la muerte de Yeshúa) el milagro ya no tuvo lugar: el hilo rojo no volvió a cambiar de color nunca más (Yomá 39b).

Un último aporte que quiero hacerles, surge de la curiosidad del hecho que el Pueblo se vestía de blanco al terminar el Gran Día. ¿Qué significa dicha vestidura para Israel?

  • (1) es el vestido de la pureza, de la inocencia, de la santidad;
  • (2) también es vestido de fiesta, así como
  • (3) la vestimenta nupcial que la esposa debe regalar al esposo;
  • (4)  es también un vestido de sepultura: los israelitas (especialmente los varones) son sepultados con la vestidura blanca de su Talit o Manto de Oración, en posición fetal, como signo de la espera en la resurrección;
  • (5) es el vestido del sacerdote en el santuario; y
  • (6) la del sumo sacerdote en la liturgia del Yom Kippur, tal como se vivía en el Templo.

Bibliografía

  • La Torah, especialmente en Levítico capítulo 16.
  • La Mishná, más precisamente en el tratado Yomá.
  • El Midrash Sifré Flavio Josefo en Antigüedades judías 18,94.
  • Filón de Alejandría De specialibus legibus II, 194.
  • Francesco Giosué Voltaggio en Las fiestas judías y el Mesías 

¿Cómo se Celebraba Yom Teruah en los días del Templo y para qué servía?

Por P.A. David Nesher

«Y en el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; no haréis ningún trabajo servil; es día de sonar el cuerno para vosotros. Y prepararéis holocausto. para olor grato a YHVH: un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; y su ofrenda, flor de harina mezclada con aceite, tres décimas partes para el becerro, dos décimas para el carnero. y una décima parte por cada cordero de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros; además del holocausto de la luna nueva, y su ofrenda, y la ofrenda continua. holocausto y sus ofrendas, y sus libaciones, según su ordenanza, en olor grato, ofrenda encendida a YHVH»

(Números 29: 1-6)

Los Sabios expertos en la exégesis de los códigos hebreos de la Torah (Instrucción) divina, nos enseñan que Yom Teruah (o Día de Aclamación) marca el sexto día de la Creación, el día en que Adam HaRishon , el primer hombre, fue creado. Lo interesante de esto para nuestra emunáh (Fe) es que el lugar en particular en el que se realizaría dicho evento, no era otro que lo que se conocería como Monte Moriah. Además, aprendemos que fue en este mismo lugar donde Adán pecó y se arrepintió por primera vez. Allí, dicen los Sabios que construyó un altar y presentó una ofrenda. 

Unas veinte generaciones más tarde fue aquí (Monte Moriah) donde el ángel de Yahvéh detuvo la mano de Avraham en la Akedá (atadura) de Itzjak . Fue justamente en este evento y en dicho Monte (Moriah) donde apareció el carnero, proporcionando así a Abraham avinu los medios a través de los cuales expresar su amor por el Eterno, y de ese modo prefigurar la Buena Noticia del Mashiaj en sacrificio por Su Pueblo.

Captando esta explicación, comprendemos entonces que Yom Teruah es el día en el que reconocemos la soberanía de Yahvéh, com el Rey, Creador del universo y Juez de toda la humanidad. Es el día en el que «todos los seres humanos pasan ante Él como tiernas ovejas«; así también discernimos que el mensaje de de esta festividad es verdaderamente universal: incumbe a toda la humanidad aceptar sobre nosotros la soberanía de Yahvéh, como único y verdadero Dios, y tener en cuenta nuestros pensamientos y acciones, a la luz de este asombroso reconocimiento.

La Fiesta de Yom Teruah en los Días del Templo de Jerusalén.

Las trompetas que sonaron antes de la entrada al Kodesh – el Santuario – del Templo Sagrado en Yom Teruah son recordatorios del dominio del Eterno. El sonido del shofar, que también se tocaba en los escalones del Santuario, emana del aliento mismo, el aliento que viene de lo más profundo de nosotros, donde fue colocado, por primera vez, por Yahvéh Elohim en Adán , el sexto día.

Al leer el Salterio, encontramos Tehilim (Salmos) que describen las características principales de esta festividad cuando la Comunidad de Israel subía a Sión a celebrar a Su Dios:

«Dios ha ascendido con un estruendo, HaShem con la voz del shofar«.
(Salmos 47: 6)

«Toquen el shofar en la luna nueva, a la hora señalada para nuestro día festivo».
(Salmos 81: 4-5)

«Alabadle con toque de shofar« 
(Salmos 150: 3)

«Con trompetas y toques de shofar suenan ante el Rey, Dios«. 
(Salmos 98: 6)

De este modo, y por medio del sonido del Shofar, toda Israel era llamada a retornar a Yahvéh como una sola alma, la de una esposa que debía recordar que ya estaba desposada, y que simplemente debía esperar el regreso de Su Amado, para ingresar en las habitaciones que Él le ha preparado a fin de morar junto a Él y co-regentear con Él la existencia toda. Este regreso al Eterno, obligaba al Pueblo de Israel a comprender que la Alianza matrimonial con Dios en Sinaí no era la meta, sino el inicio de todo un proceso matrimonial regio. Dicho matrimonio se había logrado con el sonido de shofares celestiales:

«Y al tercer día, por la mañana, hubo voces y relámpagos, y una densa nube sobre el monte, y la voz del shofar era muy fuerte; y toda la gente en el campamento tembló«. 
(Éxodo 19:16)

«Y cuando la voz del shofar se hizo muy fuerte, Moshe habló, y Dios le respondió con una voz«. 
(Éxodo 19:19)

«Y todo el pueblo vio las voces y las llamas, y la voz del shofar, y la montaña humeaba, y la gente vio, y tembló, y se paró de lejos«. 
(Éxodo 20:15)

Así mismo, y como lo he señalado anteriormente, el shofar, que permanece quieto hasta que la respiración se proyecta a través de él, nos devuelve, a través de nuestra meditación y nuestra memoria, a nuestro propio origen, la respiración de vida de Dios en Adán , el primer hombre, el día en que fue hecho del polvo de la Tierra.

¿Por qué se tocaba shofar este día en el Templo?

El shofar se haría sonar más tarde en ocasiones alegres en el Templo Sagrado, como se ve en las citas anteriores del libro de los Salmos. Fue al comienzo mismo de la revelación Divina en el Monte Sinaí, cuando Yahvéh le presentó a Su pueblo la Torah, que se escuchó el sonido del shofar, que marca el pacto entre Yah y Su pueblo. 

Así también el sonido del shofar en Yom Teruah recuerda a la unión de Itzjak , donde Dios proporcionó un carnero, que fue atrapado en la espesura por su cuerno, el shofar, como una señal de la promesa de Dios a Abraham de que«Estableceré mi pacto con él (Isaac) como pacto eterno para su descendencia después de él«. (Génesis 17:19)

Yom Teruah se conoce también como el «Día del Sondeo«. En el Templo Sagrado, esto fue marcado por el sonido de un shofar bañado en oro y trompetas de plata. Si observamos con detenimiento la imagen de arriba, notaremos que nos muestra a un kohen (sacerdote) parado en los escalones que conducen al Kodesh (el Santuario) del Templo Sagrado, y tocando el shofar. Flanqueándolo a cada lado hay dos kohanim (sacerdotes), cada uno tocando una trompeta de plata. El toque del shofar durará más que el de las trompetas, ya que el mandamiento principal del día festivo es oír el shofar.

Las Costumbres de Yom Teruah en el Segundo Templo.

«Cuando llegó el séptimo mes … toda la gente se reunió como un solo hombre en el lugar abierto que estaba delante de la Puerta de las Aguas«. 
(Nehemías 7: 72-81)

Tras el regreso del exilio en Babilonia, Esdras y Nehemías iniciaron una campaña de un mes de arrepentimiento en Elul para poder llegar a celebrar correctamente Yom Teruah. Así pues, los que retornaron del exilio babilónico se reunieron en el Patio del Templo reconstruido, y allí Ezra (Esdras) leyó en voz alta un rollo de la Torah. Cuando la gente escuchó las palabras de la Torah, se llenaron de remordimiento y comenzaron a lamentarse. Esdras y los levitas detuvieron el clamor, diciendo:

 «¡Este día es sagrado para Yahvéh! ¡Detén tu lamento y deja de llorar!«

Desde entonces, los Sabios concedieron un estatus especial a la ciudad de Jerusalén en Yom Teruah; tal es así, que cuando esta festividad del Eterno caía en Shabat, todavía se permitía tocar el shofar dentro de la Ciudad Santa. Este fallo se aplicó no solo al Templo y al Monte del Templo, sino que incluyó a toda la ciudad de Jerusalén. Incluso a los habitantes que vivían dentro de las aldeas en las afueras de Jerusalén, a poca distancia y desde donde se podía ver el Templo Sagrado , se les permitía tocar el shofar en Shabat.

Después de las ofrendas diarias (tamid) y de la presentación de las ofrendas de Rosh Jodesh que la Torah ordenaba, se llevaban las korbanot (ofrendas o acercamientos) de Yom Teruah. Dichos korbanot (acercamientos) incluían diez animales: un becerro, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra (tal como podemos observarlos en la imagen de abajo).

La presentación de las ofrendas comenzaba exactamente en el momento en que el Gran Sanedrín proclamó la Luna Nueva. Las ofrendas de Rosh Jodesh consistían en once animales: dos novillos, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra. La entrega del macho cabrío como ofrenda por el pecado fue el punto central del día.

Entonces, necesito invitarte a que entendamos bien cómo funcionaba esta Fiesta. Durante el tiempo del Templo Sagrado, el drama de Yom Teruah comenzaba incluso antes del inicio del día santo. Este drama implicaba sí o sí la santificación de la luna nueva. Ahora bien, Yom Teruah ocurre el primer día del mes de Tishrei (séptimo mes), y por lo tanto, no puede comenzar hasta que se haya establecido la aparición de la luna nueva. El mandamiento de declarar la luna nueva y establecer su aparición para todos los hijos de Israel fue el primer mandamiento recibido por los israelitas, incluso antes de que salieran de su esclavitud en Egipto (Éxodo 12: 2). Al dar este precepto del Rosh Jodesh, esto es, de hecho, lo que Yah, en Su amor por Su pueblo, hizo: confió a los hijos de Israel como «socios» en el mantenimiento y perfeccionamiento de Su creación. 

Para que esto funcionara bien y en perfecta sincronía, se requería que dos testigos que habían visto la aparición de la luna nueva, fueran y testificaran ante el Gran Sanedrín. Éste se reunía en la Cámara de Piedra Tallada, que estaba ubicado en el muro norte del Patio Interior del Templo Sagrado. Allí, estos dos testigos, serían interrogados y vueltos a interrogar, para verificar su idoneidad como testigos y la veracidad de sus palabras. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Los sabios pusieron gran cuidado y esfuerzo para asegurar la veracidad y eficiencia de todo el procedimiento de proclamación de la Luna Nueva. En última instancia, todo dependía de la voluntad de la gente común de presentarse como testigos. Uno solo puede imaginar el sentido de obligación y privilegio que sintió cada testigo mientras se dirigía a Jerusalén. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Por este detalle, se construyó un patio especial, llamado Beit Ya’azek, que tenía el propósito de albergar a los testigos que llegaban para presentar su testimonio de la luna nueva. Allí se les proporcionaba una comida abundante y un lugar para descansar mientras esperaban ser llamados a testificar en el Gran Sanedrín. La cálida bienvenida recibida por los testigos tenía como objetivo aliviar la carga de su viaje, así como animar a las personas a dar un paso adelante y viajar a Jerusalén cuando habían presenciado la luna nueva.

La determinación de la aparición de la luna nueva a través del testimonio de los dos testigos presenciales siempre estuvo acompañada de anticipación e incertidumbre. Las ofrendas de luna nueva o de año nuevo no podían comenzar hasta que dos testigos hubieran llegado y testificaran ante el Gran Sanedrín, a satisfacción del Gran Sanedrín. Por esta causa, se fue haciendo costumbre que la gente comenzara a observar la festividad como medida de precaución, incluso antes de que se hubiera ofrecido o aceptado el testimonio. Se cuenta que en una ocasión llegaron testigos al anochecer. En la prisa y la confusión resultante, los levitas se negaron a cantar su salmo diario. Para evitar que esto se repitiera, los sabios dictaminaron que desde ese momento y en adelante el testimonio solo sería aceptado hasta el momento de la ofrenda diaria de la tarde. Si los testigos no llegaban a esta hora, el día siguiente, no obstante, se observaría como Yom Teruah (esta es la razón por la cual los judíos hoy tienen dos días de Rosh HaShaná).

Resulta que, durante la época del Gran Sanedrín, la luna nueva fue santificada a través del testimonio de dos testigos que habían visto la luna nueva. Esto estaba de acuerdo con el mandamiento de la Torah. Para asegurar que la luna nueva, (Rosh Jodesh), las ofrendas se prepararan a tiempo en el Templo Sagrado, (así como las ofrendas de Yom Teruah en el nuevo mes de Tishrei, y se permitía a los testigos violar la restricción de Shabat contra viajar, para acelerar la proclamación de la luna nueva. En la imagen de abajo vemos a a un testigo enfermo que viaja en Shabat hacia Jerusalén, ayudado por escoltas y compañeros armados.

Cuando el Sanedrín estaba satisfecho con la veracidad del testimonio que habían recibido, se levantaban y caminaban hacia la puerta que daba al patio interior del Templo Sagrado. Entonces, y de pie en los escalones de la Cámara de Piedra Tallada, el jefe del Sanedrín proclamaba a la multitud expectante: 

_ «¡El día es santificado!» 

La gente respondía: 

_ «¡El día es santificado! ¡El día es santificado!»

 Entonces, los kohanim comenzarían inmediatamente a atender las ofrendas de Yom Teruah, y los levitas comenzarían a realizar el acompañamiento musical.

Inmediatamente después de proclamar: «¡El día es santificado!», Se activaba un sistema de mensajeros que corrían a llevar la buena noticia de la santificación de la luna nueva a todas las aldeas de Israel y más allá. La rápida transmisión de las noticias era esencial para que todos pudieran observar Yom Teruah en el día adecuado.

Simultáneamente, la proclamación de la luna nueva saldría de Jerusalén a través de antorchas encendidas por «equipos de relevo» especialmente designados que estaban ubicados en lugares estratégicos en las cimas de las colinas. Con este método, la noticia podría transmitirse rápidamente hasta las comunidades judías de Babilonia y Persia. La velocidad fue esencial para que todos pudieran observar Rosh Hashaná y las siguientes festividades en sus momentos apropiados.

El mapa que a continuación les comparto, muestra la ruta precisa a lo largo de la cual se encendieron las antorchas, lo que significa la aparición de la luna nueva. La primera estación a lo largo de la ruta fue Har HaMishcha, (el Monte de la Unción, más tarde conocido como el Monte de los Olivos). La ruta avanzó hacia el noreste para llegar a la ciudad babilónica de Pumbedita, que era un importante centro de la vida judía.

Investigando este interesante tema, me encontré en la Mishná con el siguiente relato:

Surgió una disputa entre Rabban Gamliel y Rabbi Yehoshua sobre los criterios para aceptar testigos que testifiquen sobre la luna nueva. El desacuerdo tuvo implicaciones prácticas muy serias, ya que afectó las fechas aceptadas por cada uno de los sabios con respecto a las vacaciones de ese año en particular. Para evitar la discordia nacional, Rabban Gamliel obligó al rabino Yehoshua a aceptar públicamente su decisión, diciéndole: 

«Ven a mí con tu personal y tu dinero el día en que Yom Kipur cae según tus cálculos».

Llevar un bastón y dinero era una violación de Yom Kipur. Por lo tanto, al llevar a cabo el decreto de Rabban Gamliel, Rabí Yehoshua estaba mostrando públicamente su sumisión a la decisión de Rabban Gamliel sobre la idoneidad de los testigos de la luna nueva. 

La ilustración de arriba muestra a Rabban Gamliel II y Rabbi Yehoshua, (con bastón y billetera), abrazados, terminando así su disputa.

El Toque del Shofar en Yom Teruah servía para recordar acerca de la resurrección de los muertos.

La meta principal de esta festividad es recordarle a Israel a que son un Pueblo escogido para convertirse en un reinado de sacerdotes para Yah (Shemot/Éxodo 19:6) Esto significa que la Alianza que el Eterno hizo con Israel, llevaba la responsabilidad de proclamar que todas las gentes deben saber que el Eterno rige los asuntos terrenales (ver com. Dan. 4: 17, 37). Israel está obligada a dar a conocer que es Dios quien ordena los asuntos de todas las naciones. En 221 forma figurada, es Dios quien levanta bandera (Isa. 5: 26) en la cima de los montes de la Tierra, para indicar a las naciones lo que deben o no deben hacer. Así lo dejó bien estipulado el oráculo del profeta Yeshaiahu:

«Todos los habitantes del mundo y los habitantes de la tierra, como estandarte en alto en los montes veréis, y como toque de shofar oiréis« 
(Yeshaiahu/Isaías 18: 3)

Según este versículo el sonido del shofar cumplía la misión de elevar la inteligencia emocional de cada miembro de Israel al comprender la Victoria final del Eterno sobre el sistema de cosas reptiliano imperante en las naciones. Si leemos el pasuk (versículo) 4 notaremos que al tocar shofar en Yom Teruah, y en cada luna nueva, Israel se elevaba a la consciencia mesiánica de que Yah mira sereno el torbellino de la Tierra, como se mira desde la sombra la tierra ardiente en pleno verano; lo observa y se prepara con calma para recoger la cosecha de las naciones.

Así es como lo podemos ver expresado en la tefiláh que la Casa de Judá eleva durante este día:

«… Dios nuestro y Dios de nuestros padres, toca el gran shofar por nuestra libertad, levanta el estandarte para reunir a nuestros exiliados, acércate a nuestros dispersos de entre las naciones, y reúnenos en nuestras dispersiones desde los confines de la tierra. Llévanos a Sion, tu ciudad, con alegría, ya Jerusalén, tu santo templo, con gozo eterno. Allí realizaremos ante ti nuestras ofrendas obligatorias, como nos ordenó en tu Torá, por medio de tu siervo Moisés, desde la fuente de Tu gloria, como está dicho: Y en el día de tu gozo, y en tus fiestas y lunas nuevas, tocarás las trompetas sobre tus ofrendas, y serán para ti un recuerdo ante tu Dios; ​​Yo soy YHVH tu Dios.» (de la oración de Rosh Hashaná Musaf)

Entonces, al celebrar Yom Teruah, Israel debía entender y aceptar que todos los moradores de la Tierra Prometida deben observar los movimientos de la divina Providencia y esperar las órdenes de la voluntad divina que es buena, agradable y perfecta.

Al ordenar escuchar el sonido del shofar en Yom Teruah, el Eterno da seguridad a su Pueblo de que el Monte de Sion (donde está el Monte Moriah) es su descanso por siempre, y por lo tanto, Él cuidará de ella, preparando siempre para ellos las consolaciones y los refrigerios que serán aceptables por oportunos.

El Eterno tratará a los suyos y sus enemigos; y como el pueblo de Dios es protegido en todas las estaciones del año, así sus enemigos están expuestos a todas las estaciones. De este modo las naciones de la tierra serán convencidas de que Yahvéh es Dios único y verdadero, e Israel es su Pueblo sacerdotal, y se unirán a ofrecer sacrificios espirituales para su gloria.

¡Dichosos los que en Yom Teruah reciben la advertencia de Su juicio, y que se apresuran a unirse a Él y a su Pueblo Israel!

Ki Eshmera Shabat (¡Si Yo Guardo el Shabat!)

Los presentes responden donde se indica con la expresión: «Todos»


Líder de la Mesa: «Si yo guardo el Shabat, YHVH Elohim, me protegerá. Es un pacto de amor entre Él y yo. Prohibido esta en este día buscar objetos perdidos, o realizar labores; también está prohibido hablar en Shabat asuntos necesarios tanto comerciales como de gobierno y política. En este día sólo meditare en la Torah de Elohim, y sé que así adquiriré Sabiduría de lo alto.»

Todos: ¡Si yo guardo el Shabat!

Líder de la Mesa: En este Día Santo siempre hallaré respiro para mi alma. A la primera generación que salió de Mitzrayim mi Elohim santo hizo prodigios, dándoles doble ración en el sexto día. De igual modo, tengo la certeza que en cada sexto día el Eterno duplicará mi sustento.

Todos: ¡Si yo guardo el Shabat!

Líder de la Mesa: Este es un día santo y honrado. Un día de buenos placeres: pan, vino fino, carne y pescado, manjares suculentos. Los que se entristecen en este día retrocederán, y recibirán maldiciones, pues Shabat es un día de alegría interior, y por ello me obligaré a estar alegre.

Todos: ¡Si yo guardo el Shabat!

Líder de la Mesa: Al que labores realiza en Shabat, está revelado por el Eterno que su final será el exterminio. Por ello limpiaré mi corazón como con lejía y elevaré a YHVH Elohim mis oraciones y salmos, pues sé que Él me responderá.

Todos: ¡Si yo guardo el Shabat!