Fiesta de las Trompetas

Yom Teruah y el Regreso del Mesías

Por P.A. David Nesher

En el tiempo que venimos investigando los fundamentos mesiánicos de las Festividades de YHVH, hemos aprendido con respecto a la Fiesta de las Trompetas o, mejor llamada, Yom Teruah, que ella anuncia la intervención del Eterno en los asuntos de la humanidad a escala mundial. Yom Teruah representa un momento absolutamente decisivo en la historia del mundo.

Sabemos que esta fiesta, que se celebra el primer día del séptimo mes del calendario hebreo, también da principio a la tercera temporada de fiestas (Ex. 23:14; Deut. 16:16), en la cual se incluyen las últimas cuatro fiestas del año.

Pero también sabemos que “Teruah” puede indicar varios métodos de fuerte ruido desde clamor en oración, dar grandes voces de júbilo en alabanza, tocar címbalos resonantes, hasta hacer sonar las Trompetas de Plata que la Torah ordena. Es que la Fiesta de las Trompetas representa, en su sentido profético y mesiánico, el retorno del Mesías a la tierra para establecer el Reino de YHWH.

Casi al final del ministerio físico de Yehoshúa ha Mashíaj, sus discípulos, los apóstoles, le preguntaron acerca de los tiempos del fin. Leamos el relato del Evangelio:

 “Estando él sentado en el Monte de los Olivos, sus discípulos se le acercaron reservadamente, y le dijeron: “Dinos, ¿cuándo sucederán esas cosas? ¿Y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo?”.
(Mateo 24:3 – VIN)

Estos varones, como buenos judíos, conocían que siglos antes, Daniel había profetizado acerca del establecimiento del Reino del Eterno y de cómo los santos (el pueblo de Israel) lo heredarían:

 Y en los días de esos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.
Daniel 2:44

Pero los santos del Altísimo tomarán el reino y lo poseerán por los siglos y por los siglos de los siglos.
Daniel 7:18

Los apóstoles, no entendían cuándo habría de venir el Reino, por lo cual Yahoshúa comenzó a explicarles los acontecimientos que conducirían a su retorno. Les explicó una profecía que había sido «cerrada y sellada» desde los días de Daniel (Dan. 12:9 VIN: Y él dijo: ‘Anda, Daniyel; estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin), la cual entre otras cosas hablaba de «la abominación desoladora» Daniel 11:31 (VIN): Entonces se levantarán tropas de su parte y contaminarán el santuario, la fortaleza. Quitarán el sacrificio regular, y pondrán la abominación desoladora.

En el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, encontramos que Yeshúa habló a sus discípulos sobre falsos paradigmas del Mesías que aparecerían por la proclamación de falsos profetas (anunciando así la aparición de la religión que se llamaría cristianismo). Así mismo, dio oráculos sobre guerras, hambres, epidemias, terremotos y otras desgracias como señales previas a su Segunda Venida (vv. 4-13). De este modo el Maestro describió el tiempo de su regreso como una época que se caracterizaría por el aumento del odio y la injusticia entre los hombres. Pero lo que más impacta acerca de todas estas señales antes del fin es que sólo serían el “principio de dolores” (v. 8).

Él está diciendo a todos los que aprendemos de Su Yugo, que cuando veamos el cumplimiento de todas esas señales, simplemente no sería todavía el fin, sino sólo el comienzo del final de la humanidad rebelde y sus sistema materialista sobre la Tierra.

¡Las señales de su retorno son el principio de dolores! Ésta última frase se refiere a lo que ocurre a las mujeres embarazadas que clínicamente se conoce como “trabajo de parto” o las dolorosas contracciones que preparan el nacimiento de sus hijos. No es el parto propiamente, sino el anuncio de que pronto nacerá un nuevo ser.

Así pues, Yeshúa está señalando que los sucesos que ocurrirán antes de Su Segunda Venida, serán plenamente identificables para que comience a suceder un acontecimiento anhelado: la manifestación de los hijos primogénitos del Eterno. El dolor y sufrimiento que deparan a esta humanidad es de proporciones verdaderamente inimaginables porque la maldad del hombre creceré a niveles terroríficos.

En el plano natural, entre que comienzan los “dolores de parto” de una madre y nace el ser humano, hay un tiempo a veces corto a veces largo, pero para quien los padece parecen interminables por el dolor que se sufre. De idéntica manera entre el principio de dolores y el regreso del Mesías pasará un tiempo que parecerá inacabable por la tribulación que se vivirá.

Yeshúa dio este discurso a sus seguidores para prepararlos y evitar que las señales los tomará por sorpresa. Los creyentes deben estar conscientes de que la maldad de la humanidad irá creciendo hasta hacer insostenible la vida en el planeta. Nada de que sorprendernos, así fue en los días de Noé, antes del Mabul (diluvio).

Sin embargo, luego de aclarar esto de los “principios de dolores”, el Maestro dio el oráculo mesiánico clave de los últimos días:

“Y esta buena nueva del reino se proclamará en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones, y luego vendrá el fin.” 
(v. 14).

Esta es en sí la señal de la Nueva Humanidad. La señal de la manifestación de los hijos de Dios. En pocas palabras, el llamado y la respuesta de todos aquellos descendientes de las 10 tribus perdidas, saliendo de la Gran Ramera y subiendo al diseño del Monte Santo…

Con esta señal en mente, el Maestro y Señor de nuestra fe ofreció el panorama que seguirá luego de que el remanente de Israel regresara a las sendas antiguas de la emunah (Fe). Yeshúa les habló de la persecución que sufrirían durante «la Gran Tribulación»

“… porque habrá entonces una gran tribulación como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.
(Mateo 24:21)

Esta gran tribulación sería la antesala a su regreso con poder y gran gloria.

 Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz. Las estrellas caerán del cielo y los poderes del cielo se conmoverán. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y en ese tiempo se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran majestad.
(Mateo 24: 29-30)

Inmediatamente, el discurso de Yehoshúa asegura que su regreso estaría acompañado de un «gran toque de trompeta» [teruah]

 “Él enviará a sus mensajeros con un gran toque de trompeta para reunir a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
(Mateo 24:31)

Se puede ver aquí que con el gran toque de trompeta se enviará a los mensajeros para reunir a los escogidos, este es el evento mejor conocido como «el arrebatamiento», lo cual es también, una figura simbólica de la «Boda del Mesías con su Asamblea», conocida como las «bodas del Cordero», ya que en las Escrituras a Yeshúa se le simboliza como “El Novio o Esposo” y a la Asamblea como “La Novia “o “Esposa” (Mateo 25).

Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio”. Porque el lino fino representa los actos justos de los santos.
El mensajero me dijo:
“Escribe: Felices los invitados a la cena de las bodas del Cordero”. Me dijo además: “Estas son palabras verdaderas de Elohim”.
(Revelación 19:7-9)

Ahora bien, comprendiendo todos estos lineamientos proféticos, queda decir que existe una conexión adicional de todo esto con la Fiesta de las Trompetas o Yom Teruah. Para entenderlo mejor veamos estos textos:

Así que manténganse alerta, porque ustedes no saben ni el día ni la hora.
Mateo 25:13

Pero en cuanto al día y la hora, nadie sabe; ni siquiera los mensajeros del cielo, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre.
Mateo 24:36 

En la tradición de los sabido de Israel, el día de Yom Teruah es conocido también como “el día y la hora que nadie sabe”De manera que, tanto los apóstoles como todos los creyentes del primer siglo entendieron que el Maestro estaba entregándoles claramente el por qué celebrar el Yom Teruah. ¡Esta celebración fortalece la esperanza que nos mantiene a la expectativa de su venida”

Sabemos que el libro de Apocalipsis (o Revelación) es justamente «la revelación de Yeshúa el Mesías, que YHVH le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto» (Revelación 1:1). En este libro el Mesías repite, por medio del apóstol Juan, los mismos acontecimientos de que les había hablado a sus discípulos unos decenios antes. Sin embargo, en esta ocasión utilizó el simbolismo de una serie de sellos que él iría abriendo uno por uno (cap. 6) y al llegar al séptimo sello relata siete plagas que serán derramadas sobre este mundo lleno de pecado. Cada una de ellas será anunciada con un toque de trompeta (cap. 8 al 9). 

Lo cierto es que al tocar el ángel la séptima trompeta (shofar), el Mesías retornará para tomar las riendas del gobierno del mundo entero. Por eso, para los creyentes en Yeshúa HaMashiaj, Yom Teruah es la última trompeta:

“El séptimo mensajero tocó la trompeta. Y en el cielo se oyeron grandes voces que decían:
“El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Soberano y de su Mashíaj. El reinará por siglos y siglos”

(Revelación 11:15)

También sabemos que Teruah también significa un “sonido para despertar”, por eso el tema de esta festividad es despertar del sueño reptiliano materialista. Fue también el tema con que Pablo nos alertó acerca de este día glorioso.

“Por eso dice: “¡Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará el Ungido!”
Efesios 5:14

Porque el Maestro mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de príncipe de los mensajeros, y con trompeta poderosa; y los muertos en el Mashíaj resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para salir al encuentro del Maestro en el aire; y así, siempre estaremos con el Maestro.
(1Tesalonicenses 4:16-17)

Por último, tenemos que recordar que Yom Teruah (La Fiesta de las Trompetas) señala también la resurrección de los muertos en el Ungido. Notemos estas palabras del apóstol Pablo: 

«Por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden:
El Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías, en su venida» 
(1 Corintios 15:21-23)

Miren, les digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán sin corrupción; y nosotros seremos transformados.
1Corintios 15:51-52

El Mesías retornará para establecer el gobierno perfecto de Yahvéh en la Tierra. Este es el maravilloso significado de la Fiesta de las Trompetas. ¡Yeshúa el Mesías nos enseñó a que oráramos: «Venga tu reino» (Mateo 6:10)!… ¡Y nosotros así hoy rezamos fervientes!… Además nos unimos al Espíritu de la Profecía como Novia y gemimos con suspiros de amor diciendo: ¡VEN!

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Apocalipsis/Revelación 22: 17

La Importancia de Sonar el Shofar en Yom Teruah (Fiesta de las Trompetas)

Por P.A. David Nesher

Muchas personas quisieran saber ahora mismo, cuál es el significado de sonar dicho instrumento ceremonial, pero la Torah en sí no da una razón específica del por qué resulta ser de vital importancia tocar el shofar durante las reuniones de la Kehiláh (Congregación) y después de nuestras oraciones de la mañana o en el servicio de Shabbath, etc….

Sin embargo como el Rosh Jodesh del 7° mes, en Yom Teruah, se dice que el sonido del shofar está destinado a anunciar dicho gran evento, sirve con el fin de coronar a Yahvéh como el verdadero y único Rey del Mundo.

Otra opinión es que el lamento de este poderoso instrumento ceremonial hebreo está totalmente destinado a despertar las almas complaciente. Por esto es que dicho instrumento suele tener un valor muy importante para el pueblo israelita.

Cabe señalar que también se dice que el sonido del shofar significa y recuerda el sonido de los cuernos que el pueblo de Israel escuchó en aquel momento cuando Elohim descendió del Monte Sinaí para entregarle Su Torah.

Así mismo, no podemos negar el hecho de que hay varias opiniones distintas a estas sobre por qué se toca el shofar durante los dos días de Moedim (celebraciones) santas, si bien es cierto que cada razón es única, todas por igual sirven como un claro recordatorio de que existimos bajo la soberana voluntad de YHVH Elohim, y eso es lo que verdaderamente importa.

Lo interesante, y a la vez misterioso de esta Fiesta del Eterno llamada Yom Teruah, y conocida como Fiesta de las Trompetas, es que el Shofar es la mitzváh (mandamiento) principal de esta celebración.

Es la Torah misma la que nos ordenó tocar el shofar en el día de Yom Teruah, y meditar en nuestros corazones acerca de nuestro obrar, mientras escuchamos sus sonidos reparadores.

Sí, así es, el sonido del shofar rectifica y repara el alma que ha sido redimida por el Eterno, y todo lo que tenemos que hacer es simplemente escucharlo con actitud obediente y meditando en teshuváh delante del Boré Olam (Creador del Mundo), nuestro Abba.

La Tecnología Vibracional del Shofar (101 Sonidos)

En todos estos años de aprendizaje, comprendí que el Shofar es un arma espiritual muy importante para contrarrestar las fuerzas de juicios de las zonas celestiales de rigor. Su uso correcto en el tiempo divinamente señalado permite disipar toda entropía (caos) de nuestras vidas y nuestro entorno o mundo.

A continuación les comparto lo que he aprendido en estos años escuchando a entendidos en el tema, pero elevando dicho conocimiento a nuestro contexto mental: lo mesiánico vibrando en nuestras vidas.

En realidad es una tecnología cósmica aplicada de última generación revelada por los Cielos, que tiene más de 3.500 años de antigüedad.

Los 101 sonidos del Shofar (Cuerno de Carnero) que se acostumbra a tocar y escuchar en la fiesta de Yom Teruah, son la conexión central de esta festividad. Esta es una de las tecnologías místicas más ancestrales que existen para disipar caos de nuestras vidas y del mundo.

Los sonidos durante la mañana de Yom Teruah se dividen en grupos de 30, 30, 30, 10 y 1 (101 en total).

Los primeros 30 sonidos tienen el poder de cancelar todo tipo de juicio que se haya generado por nuestras acciones de idolatría. La Torah, en sus códigos de Sabiduría divina, explica que idolatría no es solo adorar otros dioses si no es el hacer de cosa materiales nuestros dioses.

Si entendemos que la Luz del Creador es la única fuente verdadera de Energía de satisfacción, cuando esperamos recibir satisfacción espiritual de objetos, dinero, personas; o cuando creemos que nuestro sustento proviene de otros seres humanos; o cuando esperamos que una persona nos haga feliz, estamos conectando con idolatría y poniendo en manos de esas personas u objetos nuestra felicidad y plenitud. Otro aspecto de idolatría es la percepción que tenemos de la vida. La Torah dice:

No te voltees a ver otros dioses, no hagas imágenes moldeadas
(Vayikrá/Levítico 26:1)

La palabra que utiliza para decir “voltees” también quiere decir “conviertas” El maestro Ari (se trata del nombre del Rabino Isaac Luria) explica que cuando vemos cosas, situaciones, etc., y las idealizamos “nos convertimos” en eso que vemos y moldeamos nuestra imagen de una forma diferente a como fuimos creados “a imagen de Dios”, creando programaciones corruptas en nuestro sistema de creencias. Estos 30 sonidos limpian esas programaciones.

Los siguientes 30 sonidos destruyen cualquier tipo de obstrucción entre la Luz y nosotros que fue creado por corto circuitos sexuales, incesto o conductas egoístas relacionadas con los deseos sexuales. También limpia todo tipo de bloqueo que se crea por peleas de pareja y los deseos egoístas en general.

Los siguientes 30 sonidos cancelan los juicios relacionados con derramamiento de sangre y la opresión. Seguro inmediatamente pensamos que nosotros no tenemos nada que ver con las guerras y los pueblos oprimidos. En el plano físico y más inmediato, nuestros hábitos de consumo tienen mucho que ver con gente que es oprimida para que nosotros podamos tener ciertos lujos a un módico precio.

En el plano metafísico debemos entender que organizar una guerra o matar a alguien requiere de mucha energía de odio, ego, deseo de poder e insensibilidad. Cada vez que nosotros somos insensibles, o desplegamos odio o deseo de poder sin importarnos los demás, alimentamos la Klipáh (caparazón, concha o velo de negatividad) global del odio, egoísmo y del poder destructivo. Cuando un líder malvado decide iniciar una guerra donde se derramará mucha sangre, recurre y necesita de esa Kilpáh Global para hacerse de la energía que necesita, si esta klipáh estuviera vacía, es decir, si nosotros no la hubiéramos alimentado, ese líder no podría llevar a cabo sus planes bélicos.

Los siguientes 10 sonidos del shofar cancelan la negatividad que hemos creado a través del denominado Lashón HaRá (hablar mal) de otras personas o de nosotros mismos. Según la Sabiduría de la Torah, pocas transgresiones espirituales son tan nocivas como hablar mal de alguien. Respecto a la consecuencia espiritual que tiene el hablar mal de alguien el Talmud dice que “un asesino solo puede matar a alguien una vez; el que habla mal de otra persona lo mata cada vez que alguien repite lo que él dijo”.

El ultimo sonido se denomina “Teruah Guedolah”. Es el mismo sonido que utilizó Yehoshúa (Josué) para derribar los muros de Jericó. Este último sonido extendido tiene el poder de derribar las duras paredes de nuestro corazón. También completa el número total de 101 sonidos que es el mismo valor numérico del nombre del Arcángel Mijael (Miguel), el Arcángel Protector de Israel que nos acompaña a los integrantes de las Dos Casas (Judá y Efraím) hasta que todos sean inscriptos en el Libro de la Vida por medio de los méritos del Mesías.

Por último, de acuerdo al Zohar es tan importante conocer las meditaciones de los 101 sonidos como saber sostener el Shofar si eres quien lo tocará. A tal punto que el rab Ari dice que si te das cuenta que la persona que toca no lo hace correctamente desde lo más básico que es lo físico, seguramente no es cuidadoso de las meditaciones de cada sonido y deberías salir corriendo para no oír ese Shofar.

Por eso, los expertos en los secretos de este instrumento, prescriben los siguientes consejos para tocarlo correctamente y conectar así con el Camino que lleva al Tercer Cielo.

  • El shofar deber ser tocado ubicándolo en el lado derecho de la boca, no en el centro, ni en el lado izquierdo.
  • La mano derecha debe sostener el shofar desde arriba, es decir que los dedos deben apuntar hacia abajo y no hacia arriba.
  • La boca del shofar no debe estar más alta que los ojos y la nariz de la persona que lo toca y,
  • por último, el shofar jamás debe ser tocado como una trompeta apuntando hacia el cielo.

Si se cometen esos errores pueden generar el efecto inverso al buscado.

Si prestas atención a la mayoría de las fotos que muestran a alguien tocar un Shofar verás que no prestan atención a estas indicaciones, lamentablemente, incluso algunos que se autodenominan shofaristas.

Apreciados lector y lectora, si estás hoy gozando de la primogenitura que otorga la fe en la obra redentora de Yeshúa HaMashiaj, debe saber que este Yom Teruah es muy especial, ya que está ocurriendo dentro de un tiempo profético muy específico conectado con los siete shofarot (trompetas) descripta en el Libro de Revelación (Apocalipsis). Por ende, este Yom Teruah te dará la oportunidad gloriosa de experimentar el poder de la vibración de la obra del Mesías en cada una de las distintas frecuencias del Shofar.

¡El poder de derrumbar cualquier muralla interna o externa estará a completa disposición!

Shalom!


Fuente: Javier Wolcoff

La Herramienta Cuántica del Yom Teruah

 

Lo interesante, y a la vez misterioso de esta Fiesta del Eterno es que el Shofar es la mitzvat principal de esta celebración. Es la Torah misma la que nos ordenó tocar el shofar en el día de Yom Teruah, y meditar en nuestros corazones acerca de nuestro obrar, mientras escuchamos sus sonidos reparadores. Sí, así es, el sonido del shofar rectifica y repara el alma, y todo lo que tenemos que hacer es simplemente escucharlo.

¿Qué es este instrumento?

El shofar es un cuerno que ha sido ahuecado para permitir que salgan los sonidos. En principio, es tradicionalmente conveniente tratar de conseguir un shofar que provenga de un carnero (macho de la oveja) en recuerdo del mérito de la atadura de Itzjak, ya que en aquella oportunidad, Abraham Avinu sacrificó a un carnero cuando Yahvéh finalmente le prohibió sacrificar a su hijo Itzjak.

El shofar es un cuerno de carnero, que fue utilizado en diversas batallas bíblicas, entre ellas podemos mencionar la batalla que tuvo Josué, cuando iba a derribar los muros de Jericó, en donde Yahvéh le pide a su ejército que hagan sonar el shofar, para así derribar los muros de esta ciudad cananea. Lo asombroso del milagro en Jericó, es que efectivamente Yahvéh muestra su poder por medio de la obediencia de Josué, quien tras hacer sonar “las bocinas” pudo experimentar la fidelidad del Eterno y ver como los muros en Jericó fueron derribados. Por este acontecimiento histórico, el shofar se hará símbolo de guerra, ya que su sonido causaba que los guerreros cobraran valor, al escuchar el teruah (sonido principal) llamándolos a la guerra.

Por todo esto, algunas versiones de la Biblia registran el shofar “como un cuerno de carnero”, al que llamaban también “bocina”.

Debo aquí añadir que el listado de la extensa significación que tiene la palabra shofar considerándola en su raíz hebrea (Strong: 8231):

  • brillo” o “brillar“,
  • hacer algo hermoso“,
  • hermosura o belleza“,
  • hacer a algo aceptable“,
  • “convertir algo en bueno y esplendido”,
  • trompeta,
  • bocina.

Evidentemente, y ante este listado de significaciones, nos damos cuenta que el Shofar no es un instrumento musical. Es más bien una herramienta cuántica que, por medio de nuestra fe (emunah) genera una vibración que impacta en los campos de energía electromagnéticas que puede matar o curar, crear o destruir. Por eso, es un símbolo del poder creador de la Palabra de Yahvéh. El Eterno creo al mundo hablando desde su emunah (fe), es decir, que generó vibraciones (sonidos) y la Creación fue. Ante esto, nosotros tocamos el shofar y nuestros escenarios se van creando.

La Tecnología mística que manipula los destinos de la Creación.

De acuerdo a los descubrimientos de la ciencia de la física cuántica, hoy sabemos que la energía es la fuente esencial de todo lo creado. También se ha descubierto que la energía es vibración, y que la vibración es sonido. Sin embargo, el Eterno, mediante este mitzvá (mandamiento) de tocar shofar en este día específico otorgó a Israel, una tecnología que les permitiría oficiar como un reinado sacerdotal que represente al Eterno y bendiga a las naciones. Por todo esto, sabemos que el sonido del shofar disuelve los bloqueos de energía negativa que los seres humanos hemos creado que son los que provocan los “dinim” (juicios) posteriores, que causan caos en el planeta.

 


El sonido del Shofar, obliga a que la meditación que hacemos mientras lo escuchamos genere en nosotros una consciencia que produce flujos de suavidad para afrontar las distintas circunstancias que nos tocará vivir en lo que resta del año, marcando un nuevo ritmo para el venidero.

 

El sonido generado en este día permite que el espíritu de cada redimido entre en el programa de esa especie de “computadora galáctica” que el Eterno creó, y desde donde descienden paquetes de bendiciones en esta fecha especial. Estoy hablando del Gan Eden (Jardín del Edén), esa dimensionalidad especial colocada entre el Cielo y la Tierra, que permite al hombre mesiánico, tomar toda potestad para trazar el curso planetario. 

 

El sonido del shofar, bien escuchado y meditado, dejará que el portal abierto entre Gan Edén y la Tierra otorgue en forma correcta y organizada los paquetes de energía que el Eterno ha determinado para cambiar el mundo en los tiempos venideros. El shofar es una herramienta que permite manipular todos estos paquetes de energía para cambiar toda esterilidad en fertilidad.

Debemos entender que el sonido de shofar genera primeramente un escudo contra todo bombardeo cósmico, y a la vez permite suavizar todo es bombardeo que está aterrizando en la Tierra como juicios de maldición.

Nuestra conciencia es la llave que en este día permite entrar en el Gan Edén y modificar “el software” de esta gran maquinaria cósmica. Gracias a esta festividad, descubrimos que los mitzvot (mandamientos) tienen en nuestra conciencia un impacto proactivo ya que influyen en nuestra inteligencia emocional para crear nuevas ideas que promocionen nuestras vidas y familias en la nueva era que se avecina.

Adam era consciente de este poder, hasta que lo perdió por el exilio que provocó la desconexión voluntaria de su conciencia respecto al Eterno. Por eso, en este día, y mediante el uso de esta herramienta profética, que todos los hijos primogénitos del Eterno, volvemos nuestras mentes a la posición original que tenía la mente del primer Adam, tal como Yeshúa lo consiguió mientras estuvo aquí en la Tierra. 

 

Tenemos que mimetizar la conducta de Adán cuando bajó a la Tierra. Él sabía subir por la pasarela, captando la abundancia de bendición que estaba disponible en esa dimensión para bajarla en el tiempo oportuno a la Tierra. Por eso, Aquel que es llamado por el apóstol Pablo, el Segundo Adán (Romanos 5: 12; 1 Corintios 15: 21), fue ascendido como el ser humano  que logró reposicionarse en el diseño original, y junto con Él elevó a muchos hijos a este nivel de Gloria (Hebreos 2: 10). Con esta consciencia podemos entender mejor que nunca aquella promesa que Yeshúa hizo, en el Getsemaní, la noche de su Pasión:

“Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre.”

(Juan 14: 12 – NTV)

Esta conexión perfecta del hombre original con el Gan Edén definía el estado de bienaventuranza para la humanidad y la creación toda. Mediante este estado de consciencia el ser humano logra actuar en su cotidianidad, de tal modo, que todo lo conduce a la plenitud de la vida: sentirse exageradamente feliz.

Ese influjo que viene del Gan Edén a la Tierra cargado de abundancia y felicidad es lo que se conoce como Shekinah. Es la Presencia Divina que se vierte a la Tierra para acumular gran abundancia a favor de todo lo creado. Por eso, en este día festivo tan especial, a los hijos primogénitos del Eterno, se nos considera como los únicos responsables de todos los acontecimientos que ocurran en todas las dimensionalidades de los mundos existentes. En el momento de escuchar el Shofar lo interdimensional anhela nuestra manifestación.

Una Herramienta Divina que Sacrifica el Falso Yo (EGO).

Una cosa que también  es conveniente tener en cuenta es que el shofar no debe ser recto sino curvo, para recordarnos que debemos ser sumisos al acercarnos a los ámbitos celestiales, doblegando nuestros corazones ante Yahvéh, y sin enaltecernos delante de Él, ni de las dimensiones espirituales que lo rodean y adoran. Por eso, se discierne que esta Fiesta es el remedio divino para comenzar a erradicar el EGO, ya que este es un pensamiento que nos fue implantado, mediante bombardeos negativos, desde el exterior. El mismo intoxica nuestra mente y nos hace creer que nosotros somos los dueños de nuestro destino y que, por lo tanto, no necesitamos recurrir al Eterno y Su Gan Edén para obtener las energías (potestad) de modificación.

Este EGO aporta las malas mitdot o cualidades como el temor, las dudas, los odios, las envidias, etc. que nos desconectan del Gan Edén y hacen que tengamos una naturaleza reactiva. Desde esta falsa naturaleza, nuestras mentes buscan el placer de solucionar las urgencias, sin la alegría de dar respuesta a cada circunstancia negativa que nos desafía a manifestarnos como luz.

El shofar logra romper el EGO, y controla todo pensamiento que nos limita. Al hacer sonar el shofar, recordamos la fe (emunah) de los patriarcas y nuestra capacidad de autosacrificio. Sirve como recordatorio del cuerno del carnero en la “atadura de Itzjak (Isaac)” (Akedat Itzjak), quien ofreció su vida humildemente al Eterno pero en cuyo lugar fue sacrificado el carnero. De la misma manera, todos nosotros debemos estar dispuestos a entregar nuestras vidas en aras de la santificación del Nombre del Eterno, y clamamos a Él, en el Mesías, para que esta actitud sirva para que seamos recordados por los Cielos para bien.

El sonido del shofar despierta en nosotros una sensación de estremecimiento y temor que nos conduce a acercarnos a Yahvéh con humildad, como expresa el profeta:

“¿Acaso es posible hacer sonar el shofar en la ciudad y que el pueblo no se estremezca?”

(Amós 3:8)

El shofar nos llena de maravilla y humildad al contemplar la verdadera infinitud de Yahvéh, cómo Él llena el tiempo y el espacio, y a través de Su Presencia en nosotros se reprograman los campos electromagnéticos universales.

Resumiendo nuestra meditación, diremos que Yom Teruah persigue el acto de grabar abundancia a favor de los seres humanos que han programado su intelecto con los códigos lumínicos de la Torah. Por ende, no es una jornada de carencias, lo que demanda que solamente existan tefilot (oraciones) de gratitud y no de pedidos. Entendiendo esto, esta festividad es una oportunidad que el Eterno nos otorga de escribir en nuestra imaginación aquello que imaginamos para el próximo año. Es un día ideal y muy propicio para comprometer a los Cielos con nuestras palabras de bendición.

En este día todo debe ser Mashiaj. Es decir, es decir que debemos llevar nuestro intelecto a una activad de consciencia de abundancia ilimitada. Es que de lo que se trata Yom Teruah es GRABAR ABUNDANCIA.

Yom Teruah y la Metafísica de las Posibilidades Infinitas

Por David Nesher

 

 

En Yom Teruah (Día de Aclamación) se abre un portal entre la dimensión del Gan Eden y el planeta Tierra, en el que estamos llamados en salir a buscar paquetes de energía divina (kedushá) que están ingresando por dicho portal hacia el planeta. Si no hacemos nada durante este día, dichos paquetes de energía ingresarán en la tierra, y se transformarán en juicios. Entonces el rigor y el dolor se manifiesten en los distintos ámbitos terrenales (hambre, enfermedades, guerras, etc.).

En Yom Teruá se entiende que nuestro ser se conecta en el mundo denominado Gan Edén. En esa dimensionalidad, se goza de una felicidad absoluta, en donde los deseos están cubiertos, hasta el más grande extremo. El primer Adam se movía aquí en la Tierra con acceso directo a esa dimensión Gan Edén, de tal manera que podía, desde una adoración verdadera, rectificar, reparar y transformar la Tierra, promocionándola a mayores niveles de kedushá (santidad).

Recordemos que Adam es creado en el Gan Edén, es decir en una situación ideal. En esa dimensión, el ser humano tiene todo a su disposición sin prácticamente ningún esfuerzo. Allí todo es posibilidad. El único desafío de Adam era “no comer el fruto antes de tiempo”, al realizar la acción justa en el momento justo hubiera adquirido el discernimiento para trascender el tiempo y el espacio alcanzando el estado infinito de Ein Sof.

En Yom Teruah entra una nueva luz intelectual al mundo, abriendo nuestras mentes para que podamos ver lo que vio Adam en el Gan Eden. Es un día en el que podemos evaluar quiénes somos, adónde estamos yendo, y hasta qué punto estamos viviendo nuestras vidas como verdaderos seres humanos.

En este día confesamos que se acerca, cada día más, el momento profético en que ya no necesitaremos funcionar acorde a las leyes físicas. Es decir, que ya no dependeremos de ninguna ley natural.

En Yom Teruah debemos decidir cómo interactuar ante el portal cósmico que se abre ante nosotros, sus sacerdotes. Se nos brinda la posibilidad de bañarnos en estos paquetes de energía y quedamos injertados en el universo como un engranaje de una Gran Máquina que revela el propósito eterno de Yahvéh. En ella estamos llamados a influenciar todo el movimiento de esa maquinaria. De repente la propuesta de Yom Teruah nos hace consciente de que el Todo también depende de nosotros.

En Yom Teruah despertamos a la consciencia de que fuimos creados con poderes extrasensoriales, seamos o no conscientes de ello. Es justamente nuestra capacidad extrasensorial la que capta en este día que dichos paquetes de energía cósmica están bombardeando al planeta, esperando ser redireccionadas para ser de bendición a la humanidad y el planeta todo. Es justamente nuestra capacidad extrasensorial la que capta estos paquetes en forma de pensamientos positivos llenos de convicciones vocacionales. En este día festivo comprendemos que así como extrasensorialmente recibimos ondas de energía celestial, también podemos emitir ondas extrasensorialmente para afectar a la Totalidad, y promocionarla en Su propósito.

Debemos pues utilizar sabiamente esta herramienta llamada Yom Teruah para aportar al planeta los paquetes de energía divina que aseguran acumular gran abundancia de bienes en nuestras vidas, familias y economía.

Yom Teruah es el día que permite esta actividad profética-sacerdotal tan asombrosa.

¡Felicidad o Caos será la opción activa en este día festivo!

El Sonido Científico del Shofar

En cada Yom Teruah comprobamos en nuestro ser que el conmovedor sonido del shofar nos habla con mayor intensidad que las palabras. Es un llamado personal a cada uno de nosotros para que despertemos y utilicemos la oportunidad para cambiar que esta fiesta del Eterno nos brinda.

Encontré un artículo escrito por Yvette Alt Miller en el que nos demuestra como la ciencia moderna ha documentado las respuestas físicas que experimentan los seres humanos al verse expuestos a sonidos fuertes y resonantes como lo es el sonido del Shofar.

Los cambios físicos que experimentamos al enfrentarnos a alarmas urgentes y repentinas —conocidos como la respuesta de “lucha o escapa”— nos ayudan a tratar con las amenazas inmediatas. Durante Yom Teruah, esos cambios nos pueden ayudar a ver el mundo de otra manera, brindándonos una perspectiva diferente y ayudándonos en áreas donde necesitamos crecer.

  1. Nuestros sentidos se agudizan

Cuando nos sobresaltamos, el hipotálamo de nuestro cerebro comienza inmediatamente a producir hormonas, alterando de esta forma nuestro estado fisiológico. Una de las primeras cosas que produce son los Neuropéptidos-S, una pequeña proteína que nos hace estar más alertas. Disminuye nuestra necesidad de sueño, se agudiza nuestro estado de alerta y aumenta nuestra energía.

Nuestro cerebro también envía una señal a nuestras glándulas de adrenalina para que comiencen a liberar adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que aumentan nuestro ritmo cardíaco y respiratorio, y agudizan nuestra concentración.

En tan sólo segundos pasamos a un estado de alerta y podemos ver los peligros y los detalles que antes pasábamos por alto.

En Yom Teruah, esos momentos son invaluables. La energía que ganamos al oír los fuertes sonidos del shofar nos da, por un momento, un estado de consciencia renovado y más agudo, así como una forma diferente de ver el mundo.

  1. La emoción se incrementa

Otro efecto del estrés repentino es la simplificación de nuestro proceso de razonamiento. Cuando nos sobresaltamos, nuestro cerebro libera catecolamina, un neurotransmisor que estimula una parte de nuestro cerebro denominada cuerpo amigdalino, un centro que se basa en el pensamiento emocional (en lugar de puramente racional).

Este cambio nos ayuda a no sobrecargarnos de detalles y a no atascarnos cuando tomamos decisiones: es parte de nuestra respuesta “lucha o escapa” que nos ayuda a decidir ¡corre! en los momentos de peligro.

También puede darnos la claridad para analizar nuestro comportamiento sin la racionalización que es parte de nuestro matizado proceso de pensamiento cotidiano.

Pensar con nuestro cuerpo amigdalino en los momentos posteriores a los sonidos del shofar nos ayuda a vernos con mayor honestidad, a percibir nuestro comportamiento como bueno o malo, sin racionalizaciones. Puede darnos el coraje para admitir nuestras falencias y la claridad para saber qué hacer en el futuro.

  1. Se despierta la memoria a largo plazo

No sólo nuestro cuerpo amigdalino es estimulado, sino también el hipocampo, la región del cerebro que almacena la memoria a largo plazo. Esto nos ayuda a asegurar que no desperdiciemos esos momentos, a que aprendamos del estrés que acabamos de vivir.

Esto significa que cualquier cosa que vivamos en este estado de alta sensibilidad hará una impresión duradera en nosotros y permanecerá en nuestra memoria más que los recuerdos normales.

Esto ayuda a asegurar que nuestras resoluciones de Yom Teruah tengan un impacto más duradero. Todos nuestros pensamientos (nuestras emociones y nuestras decisiones para cambiar) se arraigarán profundamente en nuestro ser y serán parte de nuestra memoria a largo plazo.

Cuando oímos los fuertes sonidos del shofar nuestro cerebro se sensibiliza; saber esto puede ayudarnos a utilizar estos preciados momentos para imbuir en nuestra memoria mensajes positivos y decisiones para crecer, recuerdos a los que podremos recurrir durante todo el año.

  1. Nuestro cerebro se vuelve más activo

Con todos estos cambios ocurriendo, durante los momentos de estrés nuestro cerebro se vuelve más activo. Las células nerviosas de nuestro cerebro reciben más mensajes que lo normal y aumenta la actividad cerebral. En este estado somos capaces de procesar mucha más información que durante los momentos menos estresantes.

El período en que escuchamos el llamado del shofar es muy breve. Sin embargo, si se lo permitimos, puede estimularnos a pensar con mayor profundidad y a tomar decisiones que duren más que lo normal.

Las Escrituras del Eterno enseñan que es posible tomar decisiones importantes y cambiar nuestra vida en un instante. La capacidad extra que tenemos durante este período hace que el cambio sea más accesible.

Cuando escuchamos los urgentes y potentes sonidos del shofar, nuestros cuerpos están perfectamente calibrados para reaccionar ante ellos, dándonos más energía y concentración; utilicemos esta dosis extra para analizar nuestras acciones pasadas y para decidir crecer en el año entrante.

 

Los gemidos indecibles del Shofar… (sus secretos explicados)

En los últimos doce años, el Espíritu de la profecía, que es el testimonio de Yeshúa (Ap. 19:10) nos ha entrenado en Sus sabios diseños a través de las Fiestas que Abba nuestro nos ha ordenado para entender perfectamente la misión de nuestro Mesías Yeshúa.

Un paradigma muy importante que hemos aprendido es que las fiestas de Yahvéh no son sólo recordatorios de eventos históricos. Son también celebraciones de la energía especial que estos días representan y tienen para los primogénitos de Su Monte Santo. Por ejemplo, sabemos que Pesaj no es sólo el recordatorio de nuestro éxodo de la esclavitud, también es un recordatorio de que esos días fueron creados para la redención, ¡para toda la eternidad! Nuestro ser sabe que esa celebración es un tiempo especial de liberación de toda forma de esclavitud y adicción, ya sea en lo material, espiritual o emocional. Sólo necesitamos desearlo y también podemos liberarnos a nosotros mismos.

Así mismo, ha ocurrido con el entrenamiento pedagógico que el Espíritu de Yahvéh nos ha dado desde hace dos años en la fiesta denominada Yom Teruah (Lev. 23:23-25). Hemos comprendido así, que a través del toque del Shofar, nuestra alma despierta de todo letargo babilónico y se reposiciona en su conciencia de que estamos puestos en la Casa del Rey Eterno, YHVH es Su Nombre, y que por lo tanto somos herederos de Su primogenitura, tal y cómo Yeshúa la disfruta. Para ello, Abba ha ordenado escuchar el sonido del shofar que nos permite entender el llamado interior que Él nos hace en esta fiesta para corregir y desarrollar cualidades del carácter del Mesías que nos permitirán actuaciones correctas en todos los campos del cosmos que está bajo nuestra jurisdicción.

El conmovedor sonido del Shofar nos habla con mayor intensidad que las palabras. Es un llamado personal a cada uno de nosotros para que despertemos y utilicemos la oportunidad de la fiesta de Yom Teruah para cambiar.

El Shofar inyecta en nuestra mente un poder de re-programación de pensamientos. Así nuestra conciencia se vuelve una llave poderosa que nos permite influenciar en todo nuestro entorno físico, evitando así el exilio babilónico en el que se influencia y manipula la conciencia de la masa humana para servir los caprichos del gran dragón escarlata.

El Shofar viene a decirnos que podemos reinventarnos a nosotros mismos gracias a la unción del Santo Espíritu del Eterno. Por medio de su poder, podemos deshacer nuestro pasado, convertir nuestros errores en experiencias de aprendizaje y empezar de nuevo. Pero, seguramente a esta altura te preguntaras: ¿Cómo el shofar transmite esto?

Durante el toque del shofar en Rosh Hashaná, advierte que hay tres sonidos distintos:

  1. Tekiá – un sonido liso, directo y largo.
  2. Shvarim – 3 sonidos medianos, como lamentos.
  3. Teruá – 9 sonidos entrecortados cortos en sucesión.

Los tres sonidos colocan todo poder en alineamiento de circuito celestial. Este equilibrio permite que todo nuestro ser esté libre de la influencia del caos que produce el “cortocircuito” de las tinieblas.

Para comprender mejor todo esto, los invito a examinar, unánimes en un mismo espíritu, cada uno de estos sonidos del shofar, y veamos como se relacionan a los diferentes temas que propone esta Fiesta del Eterno.

El Sonido de Tekiá (Explosión o Toque)

Yom Teruah es el día en que apreciamos quién es el Eterno Dios.

Nosotros interiorizamos ese entendimiento hasta que llega a ser una parte práctica y viva de nuestra realidad cotidiana. Dios es Todopoderoso. Dios es el Creador. Dios es el Sostenedor. Dios es el Supervisor. En síntesis, Dios es el Rey del Universo.

Pero para muchos de nosotros, la idea de un “rey” evoca imágenes de un déspota avaro y hambriento de poder que quiere subyugar a las masas para sus objetivos egoístas.

En la mentalidad hebrea de Israel, un rey es prioritariamente un servidor del pueblo. Su única preocupación es que la gente viva en felicidad y armonía. Sus decretos y leyes son sólo para el bien de la gente, no para sí mismo, tal y como lo hiciera el rey David a su generación (Hch. 13:36).

Lo reitero: el objetivo de la fiesta de Yom Teruah es coronar al Eterno Dios como nuestro Rey. En este día proclamamos que el Eterno Dios es el Rey y nosotros lo invitamos a que nos gobierne. No como un tirano que nos amenaza con castigos si no obedecemos todos sus caprichos y deseos; esto significa que nosotros le invitamos a reinar sobre nosotros, porque sabemos que Él nos ama y quiere todo lo mejor para nosotros.

Tekiá significa la explosión o el toque – es el sonido directo y largo del shofar – es el sonido de la coronación del Rey. En el Jardín del Edén, el primer acto de Adán fue proclamar a Elohim (Dios) como el Rey. Y ahora, en nuestras fiestas, el Shofar proclama para nosotros y para el mundo: Yahvéh es nuestro Rey. Fijamos nuestros valores rectos y retornamos a la realidad del Eterno como El Único que dirige el mundo… guiando la historia, moviendo montañas, y preocupándose individual y personalmente de cada ser humano.

La propuesta divina al oír este sonido es: “¡Coróname como tu Rey y te daré tu corona!”

En este sonido, hay un paradigma importante que necesitamos despertar: NO es suficiente que Yavhéh sea sólo Mi Rey. Si TODA la humanidad no reconoce al Eterno como el Rey, entonces hay algo que falta en mi propia relación con Él. En Yom Teruah me hago consciente y responsable de que parte de mi amor por el Todopoderoso es ayudar a guiar a toda la gente hacia Su reconocimiento. Por supuesto esto es ampliamente una expresión de mi profunda preocupación por el prójimo. Pero también afecta mi propio sentido el proclamar el Reinado del Dios que todo lo circunda.

El Sonido de Shvarim

Los sacerdotes de la casa de Aarón enseñaban al Pueblo del Antiguo Pacto que Shvarim (El Quebrantamiento – tres sonidos medianos en suspiro suave, como lamentos -) es el grito del corazón hebreo que solloza – ansioso por conectarse, crecer y lograr el potencial del propósito eterno de Dios.  Significa ser doblegado o roto frente a Dios, así suena.

El sonido del Shofar es similar al sonido del gemido del corazón de la persona; es sólo sonido sin consonantes ni vocales; es más profundo que cualquier otro sonido en el mundo. Es el sonido que representa al obrar del Espíritu de Yahvéh en el corazón de los redimidos cuando estos claman al Eterno (Rom. 8:26).

En esta fiesta, el Espíritu Santo nos recuerda que cada ser humano tiene la capacidad de cambiar y ser grandioso. Esto se puede lograr mucho más rápido de lo que uno ha soñado. La clave está en clamar en oración desde el fondo del corazón y pedirle al Eterno Dios la capacidad de llegar a ser grandioso.

En el momento en que suena el shofar, imploramos a Dios desde la profundidad de nuestra alma. Este es el momento – cuando nuestras almas están frente al Todopoderoso sin ninguna barrera – en que realmente podemos soltarnos.

Por eso, exactamente en ese momento, al oír este sonido, escucharás Su Voz diciéndote: “¡No te quedes encerrado en el pasado! ¡Tú sabes que tienes un potencial enorme. Hay mucho para conquistar todavía!

El Sonido de Teruá

El sonido de Teruá – 9 sonidos cortos en sucesión, más en staccato en una rápida sucesión  – simbolizan un reloj de alarma, despertándonos de nuestro sueño espiritual. En ese momento el shofar trae claridad, conciencia, y enfoque. Su significado es el de un pedido por piedad a Dios.

En Yom Teruá, nuestro Abba quiere que despertemos y seamos honestos y objetivos acerca de nuestras vidas: quiénes somos, dónde hemos estado, y hacia dónde nos dirigimos, son los planteos que Su Espíritu nos invita a realizarnos.

La llamada del shofar nos recuerda que el Rey del universo nos ama, que piensa en nosotros y que se interesa en nuestra vida. Nos está juzgando porque nos ama, tal como una madre juzga a sus hijos para asegurar que estén en el buen camino y tengan una vida de calidad.

Las Escrituras enseñan que cuando nos juzgamos con justo juicio, a la Luz del espíritu de Su Instrucción (Torah), el juicio que elaboramos evita algún juicio desde arriba. Lo que esto significa es que si nos damos el tiempo de construir un modelo sincero y realista de cómo hemos fallado en el pasado, y que esperamos cambiar en el futuro, entonces el Eterno Dios no necesita “despertarnos” para lo que ya sabemos. Esa es la verdadera praxis de Su justificación en Cristo, nuestro Señor.

En esta fiesta Yahvéh quiere que hagamos un esfuerzo honesto para maximizar los talentos y dones que Él nos dio. No se espera que seas nada que no seas capaz de ser. Pero tampoco se puede engañar a Dios (Gálatas 6:7).

La razón por la que perdemos contacto y cometemos errores es porque no nos tomamos el tiempo diario necesario para conectarnos con nuestros deseos profundos y nuestra esencia. La solución es invertir tiempo diariamente a solas preguntándonos: ¿Estoy en camino? ¿Estoy enfocado? ¿Estoy en busca de metas que harán la gran diferencia en mi vida y en el mundo?

¡Hazte el hábito de mantenerte en contacto contigo, y cuando llegue Yom Teruá, la alarma del Shofar no será más que un sonido estridente!

El mensaje esencial de Yom Teruá es que Dios quiere una relación con nosotros. El shofar es una técnica que Él usa para que meditemos en Su llamado de amor.

Este es el momento de examinar honestamente su relación con Dios. ¿Qué tanto quieres una relación con él? ¿Qué se puede hacer para mejorarlo?

La intimidad requiere honestidad emocional. Si no soy capaz de decirle como verdaderamente me siento entonces nunca podremos estar cerca de El.

Si yo pretendo que todo está bien cuando no lo es, entonces yo mismo me estoy robando la oportunidad de estar en intimidad con Él. Para mejorar nuestra relación con Yavhéh debemos ser vulnerable y decirle como verdaderamente nos sentimos. Y eso requiere que seamos honestos con nosotros mismos.

¿Qué es lo que me impide sentirme más cerca de El Rey?

¡El Eterno, nuestro Rey y Abba, quiere saber la verdad acerca de cómo nos sentimos realmente acerca de Él!

Este es el orden de cómo deben ser tocados:

Tekiá – Shevarim – Teruá – Tekiá
Tekiá – Shevarim – Tekiá
Tekiá – Teruá – Tekiá

(Aquí puedes escuchar el toque del Shofar en Yom Teruah)

 

(más…)

La Sinfonía Profética del Shofar

Por P.A. David Nesher

Hacer sonar el Shofar en Yom Teruah es un mandamiento del Eterno que la Torah revela. Esta mitzvatt la podemos leer en el versículo (Números 29:1):

Y en el séptimo mes, el primer día del mes, será declarado día festivo para vosotros, un día de teruá para vosotros“.

Para cumplir con esta mitzvá (mandamiento), el único requerimiento es escuchar y prestar atención a su sonido. Este tiene un mensaje íntimo y detallado para el alma, que lo dirige hacia su raíz misma, sin que el oyente capte directamente su significado. Desde allí el mensaje penetra en la psique y rectifica los poderes interdimensionales de su espíritu.

 

¿Qué hay con respecto al shofar que es tan especial? ¿Por qué es obligatorio que cada hijo del Eterno escuche su llamado? ¿Cuál es el significado detrás de esos sonidos primitivos y fascinantes? ¿Qué les da el poder de entrar en nuestra recóndita alma? ¿Y por qué la Torah designa a esta festividad como “Iom Teruá”, “Día del Shofar”?

 

Esta Fiesta es llamada también el Día del Juicio, cuando todos nosotros nos paramos en juicio frente al Eterno Dios. Los libros están abiertos, nuestras vidas son examinadas y cada acto, cada palabra, es cuidadosamente examinada. ¿Quién vivirá? ¿Quién morirá? ¿Quién tendrá facilidades? ¿Quién será atormentado? ¿Quién será elevado? ¿Quién será degradado? La lista continúa. ¿Quién no temblaría en este día?

 

El shofar es un llamado de reconciliación con nuestro padre celestial. Es un llamado para revertir nuestros errores, nos renueva y nos concede otra vez nuestro potencial dado por Dios.

 

¿Quién de nosotros no ha cedido ante los deseos? ¿Quién de nosotros no se arrepiente? ¿Quién de nosotros no tiene sueños por cumplir?, “Si sólo pudiera hacerlo todo otra vez… si sólo pudiera tener otra oportunidad…si sólo pudiera arreglar los errores del pasado…”.

 

El shofar viene a decirnos que podemos reinventarnos a nosotros mismos, podemos deshacer nuestro pasado, podemos convertir nuestros errores en experiencias de aprendizaje y empezar de nuevo.

 

Comenzamos tocando tekia, un sonido largo y constante, recordándonos que dentro de nosotros llevamos el aliento puro de Dios, y por lo tanto somos puros. La tekia es seguida por shevarim, sonidos cortados, nos dicen que estamos desviados de nuestro camino, perdimos la dirección, y olvidamos nuestro propósito. Pero una vez que nos damos cuenta, nos arrepentimos y lloramos a Dios con los corazones rotos, simbolizados por el tercer sonido del shofar, terua (tu-tu-tu-tu), el sonido del llanto.

 

Al sonido de las trompetas (shofarim) experimentamos como nuestro Abba nos llama, y la voz del shofar es Su llamado interior. Pero los sonidos de la vida nos ensordecen y no la escuchamos, y a veces ni siquiera nos interesa escucharlo. Él quiere sacudirnos de la sordera y hacer que respondamos al insistente llamado de Su shofar. Él quiere que corramos a Él para ser abrazados en Su regazo, donde podremos estar protegidos, seguros…y hallados.

 

Veo oportuno compartirles aquí las palabras del sabio judío Nosson Scherman quien dice: “El shofar es un instrumento primitivo, apenas capaz de modular tonos o producir distintas notas. ¿Podrá alguien tocar una sinfonía o una canción con un shofar? No, pero su sonido penetrante simboliza el llanto inarticulado de un alma indeleblemente manchado que ansía ser limpiado, pero no sabe cómo. Es un llanto que sólo el oído de Dios puede traducir como una plegaria. Le decimos: ‘Es nuestro deseo hacer Tu voluntad,’ pero no sabemos cómo. El continuo atractivo de la Malvada Inclinación, la sociedad, la cultura, el hábito y el ambiente nos ha adormecido a Tu toque, nos ha ensordecido a Tu mensaje”.

 

Recientes estudios científicos confirman que el sonido del shofar hace que nuestros cuerpos reaccionen físicamente. La respuesta al fuerte e insistente sonido provoca una reacción a veces conocida como “pelea o huye,” la misma respuesta que tendríamos a una fuerte alarma. Nuestros sentidos son inmediatamente alertados a un posible peligro o estrés. Son despertados y agudizados, produciendo mayor energía para responder de manera activa. Nos da mayor claridad de mente y habilidad para ver las cosas que no notaríamos de otra manera. Nos lleva a un nuevo estado de alerta. La energía que ganamos al oír los fuertes sonidos del shofar nos da, por un momento, un estado de consciencia renovado y más agudo, así como una forma diferente de ver el mundo.

 

Cuando suena el shofar, su sonido penetrante y evocador vibra muy profundo en nuestro interior, tocando las cuerdas más profundas del alma. Recordamos el grito de victoria y celebración, y el llanto de arrepentimiento del pueblo de Israel. Despierta cada parte de nuestro ser a la voz de Dios.

 

Existe una rica dicotomía en el uso del shofar. En las Escrituras, un cuerno usualmente representa el poder y la fuerza de un rey, pero el cuerno de carnero también es curvado, lo que representa ser doblegado en sumisión ante la grandeza infinita del Eterno Dios. Por lo tanto, estamos también ante una bella representación del Mesías, quien primero vino como siervo humilde y luego vendrá nuevamente como Rey.

 

El sonido del shofar es un aviso de alerta, un llamado para separarse de toda la mundanalidad profesional, social, y política para volver a dedicarse a los valores básicos y corregir nuestro orden de prioridades. La palabra “shofar” proviene del verbo hebreo “leshaper” que significa  “realzar” y “mejorar”. Por eso, desde esta primera instancia, el shofar nos viene a enseñar que debemos mejorar nuestras acciones. Algunas otras fuentes dicen que la raíz también significa “belleza”. Esta etimología nos invita a meditar en que el Eterno requiere que la trompeta sea usada para conmemorar la Fiesta de las Trompetas (Lev. 23:24-25).  a fin de discernir que este acto representa un momento especial que Él crea para nosotros a fin de que nos arrepintamos y arreglemos nuestra relación de hijos delante del Eterno Dios, de esa manera realzar, mejorar y embellecer nuestra comunión con Él.

 

Las Escrituras enseñan que es posible tomar decisiones importantes y cambiar nuestra vida en un instante. La capacidad extra que tenemos durante este período hace que el cambio sea más accesible.

 

Satanás conoce el poder de los sonidos del shofar. Él sabe que aunque se originen en los labios del hombre, ese día mismo pueden muy bien culminar con la llegada del Mashíaj ben David.

 

Les dejo este VIDEO que evoca a este instrumentos y su técnica profética a través del tiempo y la historia de Israel.

El Shofar llamando a los Mansos y Humildes de Corazón

Ningún otro símbolo caracteriza esta época del año de la manera que lo hace el Shofar.
El sonido del Shofar estremece, sacude, despierta la conciencia, es un llamado a la reflexión a revisar nuestras acciones.
El profeta Amós dijo:
¿Acaso es posible que se toque el Shofar  y el pueblo no se estremezca?
(Amós 3:6)
El Shofar desde la etimología de su nombre, nos convoca al Shipur, es decir al mejoramiento, al cambio. Pero es evidente, que no habrá Shipur sin una real escucha interior.
¿Por qué se nos ordena escuchar y no tocar el Shofar?
Tal vez para enseñarnos que es más importante escuchar que hacerse escuchar. Saber escuchar es también saber escuchar a aquellos que necesitan de nuestra ayuda. Saber escuchar es tener la suficiente humildad para reconocer que también el otro también tiene cosas valiosas que decir.
El Shofar es un instrumento de viento. Viento en hebreo se dice Ruaj”, igual que espíritu. Así como el Shofar no tiene sentido sin Ruaj”, de la misma manera el hombre no tiene sentido sin espíritu.
El Shofar también nos da una lección de sencillez y humildad, ya que éste no puede ser adornado en forma lujosa. Es más, sólo se puede decorar en la parte exterior sin que los adornos de oro y plata puedan penetrar las paredes del cuerno, lo cual lo haría inservible.
Este es un alerta para que sepamos que, tal como sucede con el Shofar, nos volvemos inadecuados como seres humanos, si permitimos que el oro y la plata penetren en nuestras vidas y se posesionen de nuestra mente y nuestra alma. Es el llamado al abandono de la soberbia que tanto daño causa al hombre.
Otras funciones cumplidas por el Shofar:
  • En la antigüedad el toque del Shofar servía para dar alerta. Con él se convocaba al pueblo para marchar a la guerra.
  • Todo acontecimiento importante en la vida del pueblo iba acompañado por el toque del Shofar.
  • En nuestros días después de la Liberación de Ierushalaim en la guerra de los Seis Días, el toque del Shofar fue expresión de la
    alegría.

 

A pesar que el sonar del Shofar en Yom Teruá es un decreto Divino, contiene en sí la siguiente sugerencia: Vosotros, los que permanecéis sumidos en el sueño, ¡Despertadhurgad en vuestras acciones, retornad con arrepentimiento y temed a vuestro Creador!
Lo que olvidáis la verdad, sumergidos en la vanidad, y andáis extraviados todo el año en lo tonto y lo vacío, que no produce beneficio ni salva a ninguno: ¡Examinad vuestras almas, mejorad vuestras sendas y vuestros propósitos, abandonando los senderos malos y los pensamientosque no conducen al bien!

Yom Teruah: Cuando Tu existencia será Contemplada por tu Creador

Yom Din”, “el día del juicio“. Este es uno de los nombres con el cual también se acostumbra a llamar al Yom Teruah (Día de Aclamación), el día en que somos llamamos al juicio. Comparto esto, ya que esta es la mentalidad que debe guiar esta Fiesta del Eterno. Es el día en el que la existencia toda es llamada a rendir cuentas al Creador.

 

Por eso, es necesario entender que una de las herramientas que nuestro espíritu utiliza en esta festividad es lo que en hebreo se denomina Jeshbon HaNefesh, es decir “el balance de nuestra alma“. En este día festivo el Eterno nos llama a detenernos de la vorágine de nuestras vidas, a hacer un alto por un instante. Tal como decía el escritor Mario Benedetti:

 

“De vez en cuando hay que hacer una pausa ,contemplarse a sí mismo sin la fricción cotidiana, examinar el pasado, rubro por rubro, etapa por etapa, baldosa por baldosa y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades”.
 
Estamos llamados a hacer tal como el Eterno en la creación hizo. Seis días creo más el séptimo día descansó y contempló. La creación implica tanto el acto activo del producir como la posibilidad de contemplar nuestra obra. Tal como el Eterno Dios, hoy cada redimido es llamado a contemplar su existencia, a contemplar su paso por la vida, a observar sus actos. A preguntarse dónde estamos hoy, y como llegamos a ser lo que somos. El poder observarnos a nosotros mismos, el poder determinar un tiempo para pensar que es lo que venimos haciendo nos permite no solo mirar con nostalgia nuestro pasado reciente sino prever nuestro futuro inmediato y el que todavía no llega. Registrar como en una tabla de aciertos y fracasos nuestras acciones nos permite contemplarnos a nosotros mismos. Pero esto no desde una postura meramente contemplativa sino que debe ser el desarrollo de una nueva actitud que desde el aprender se prepara para accionar. Aprender y enseñar, observar y hacer. Debemos primero aprender de nuestras acciones para luego corregirlas y volcarnos nuevamente a la acción.
En este día, nosotros juzgamos cada una de nuestras creaciones, ya sea en artes, negocios o incluso en la cocina. En algún momento damos un paso hacia atrás y evaluamos nuestra creación. ¿Está a la altura de nuestras expectativas? ¿Estamos satisfechos con ella? ¿Cuáles son sus defectos? En este día, el Eterno Dios hace lo mismo con nosotros. Somos evaluados, y por lo tanto es llamado: “El Día del Juicio”.
Debemos recordar para que lo acontecido no sea repetido sino aprendido sin ser olvidado. Somos libres de elegir cómo actuamos, pero no podemos liberarnos de las consecuencias de lo que hacemos. Recordar para asumir responsabilidad es responder por lo actuado; y a partir de ser responsables: perdonar y ser perdonados.
En estos días, debemos responder cómo seremos capaces de saber que somos nosotros quienes, ante los problemas que vendrán, tendremos creatividad para proponer soluciones que nos hagan más sabios que inteligentes; más virtuosos que exitosos; y más íntegros y auténticos con nuestro ser interior.
Si no somos nosotros los que corregimos nuestros errores y nos volvemos en Teshuvá, arrepentimiento, al Eterno Dios, somos nosotros mismos los que nos condenamos a una muerte espiritual.

El propósito mesiánico de Yom Teruá

Teruah significa literalmente “hacer un gran ruido”. Esta palabra describe el ruido hecho por una trompeta pero también señala al ruido hecho por un gran grupo de personas que gritan al unísono (Números 10:5–6). Esto último podemos verlo como ejemplo en  el libro de Josué:
Y sucederá cuando el cuerno de carnero haga un sonido largo, cuando ustedes oigan el sonido del Shofar, toda la nación gritará un gran grito, y la muralla de la ciudad caerá en su lugar, y el pueblo subirá como un solo hombre contra ella”.
(Josué 6:5)
En este verso la palabra “gritar” aparece dos veces, una como la forma verbal de Teruah y una segunda vez como la forma sustantiva de Teruah. Aunque este verso menciona el sonido del Shofar (cuerno de carnero) (trompeta), las dos menciones de Teruah se refieren ambas al grito al unísono de los israelitas lo cual fue seguido por la caída de las murallas de Jericó.

Ya explique en otra bitácora que aunque la Toráh no dice explícitamente el propósito de Yom Teruah, su nombre puede indicar que se espera que sea un día de “gran congregación de aclamación”.   La forma verbal de Teruah a menudo se refiere al ruido hecho por una multitud de los fieles que invocan al Todopoderoso al unísono.   Por ejemplo:
  • Aplaudan, todas las naciones, clamen a El Poderoso, con voz cantante!” (Salmos 47:2)
  • ¡Clamen a Dios, toda la tierra!” (Salmos 66:1)
  • ¡Canten a Dios, nuestra fortaleza, clamen al Dios de Jacob!” (Salmos 81:2)
  • ¡Clamen a YHVH, toda la tierra!” (Salmos 100:1)
En Levíticos 23:24, a Yom Teruá se le llama también Zikharon Teruáh. La palabra Zikharon a veces se traduce como “memorial” pero esta palabra hebrea también tiene el significado de “mencionar” a menudo con referencia a hablar el nombre de YHVH (Éxodo 3:15; Isaías 12:4; 26:13; Salmos 45:18).  El día de Zikharon Teruá, traducido más exactamente como la “Mención del Clamor”, puede referirse a un día de reunión en oración pública en el que la multitud de fieles grita el nombre de YHVH al unísono.

Hasta aquí a la luz de los versos vistos, podemos ver que Yom Teruá es el día en que se suena el Shofar y a su sonido es reunida toda la congregación de Israel, para aclamar El Nombre de YHWH, jamás para celebrar la llegada del año nuevo.Ahora, analicemos otros versos y concluyamos el significado mesiánico de Yom Teruá. En el Libro del Testimonio de Mateo encontramos escrito:

Porque así como relámpago que sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre…, entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, … y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y majestad.   El enviará a sus mensajeros con UN GRAN TOQUE DE SHOFAR, para reunir a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro“.
(Mateo 24:27-31)
El día de la llegada del Mesías, es asociada con Un Día de Toque de Shofar, y en ese toque la congregación de Israel, las 12 (doce) tribus de Israel, serán reunidas ante Él, no dice que la Iglesia Cristiana fulana… sino las 12 (doce) tribus de Israel dispersa entre las naciones, esto lo encontramos claramente expresado por  el profeta Isaías:
Acontecerá también en aquel día, que se tocara con GRAN SONIDO DE SHOFAR, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria y los que habían sido desterrados a Egipto y adorarán a YAHWÉH en el monte santo de Jerusalén“.
(Isaías 27:13)
Como vemos y discernimos, Yom Teruah es la festividad que hace despertar nuestra memoria a la venida del Mesías para que estemos velando y no desmayemos. Es la festividad que recuerda que todo Israel (las 12 tribus) será reunido un día y nunca es la llegada de un año nuevo, sino más bien anuncia la llegada de un reinado nuevo, El Reinado del Mesías.

¿Qué Voz escucharemos la del Eterno o la de los Rabinos?

A raíz de la bitácora que ayer publiqué en la que demostraba, por medio de la Torah, que la fiesta del primer día de Tishrei se denomina Yom Teruah y no Rosh Hashanah, algunas personas me escribieron argumentado que Yom Teruah debe considerarse Año Nuevo porque es el comienzo del año sabático según lo estipulado en el capítulo 25, verso 9, del libro de Levítico.
Sin embargo, insistiré en la certeza de que la Toráh no dice que Yom Teruáh sea el comienzo del año sabático y todas las indicaciones son que el año sabático comienza en el primer día del Primer Mes. La Toráh dice lo siguiente:
 “Y ustedes pasarán un Shofar de toque en el Séptimo Mes en el diez del mes; en el Día de Expiación pasarán un Shofar por toda su tierra.” 
(Levíticos 25:9)

 

Este verso está diciendo que debe usarse un Shofar para anunciar la llegada del Año de Jubileo, es decir el año 50 en el sistema sabático que Yahvéh enseñó a Israel como conteo y dominio del tiempo. Si leemos con atención y discernimiento, no dice que el Jubileo comienza en el Día de Expiación, sino más bien, la Escritura establece que la inminente llegada del año de Jubileo se anuncia en el Día de Expiación. Ciertamente el Shofar puede pasarse por la tierra en el Yom Kippur del año 49, seis meses antes del comienzo de la llegada del año Jubilar.Para humillación de muchas opiniones humanas debo decir que esta interpretación está apoyada por el contexto inmediato del capítulo 25 de Levítico.   El verso 8 dice de contar cuarenta y nueve años, el verso 9 dice de pasar el Shofar por el país, y el verso 10 dice de proclamar el año 50 como el año del Jubileo.   Esto muestra que el Shofar que anuncia la llegada del Jubileo en el verso 9 se pasa por el país antes de que se proclame en realidad el Jubileo revelado y ordenado en el verso 10.

Otro argumento que trata de establecer al primero del mes séptimo como Rosh Ha’Shana es la idea de pensar que comienza el ciclo agrícola.   Sin embargo al leer la Toráh descubrimos que el medio del Séptimo Mes es en realidad el final del ciclo agrícola, específicamente del ciclo del grano.   En la Tierra de Israel, los granos se siembran al terminar el otoño y se cosechan en la primavera. El nuevo ciclo agrícola no comienza realmente sino hasta la arada de los campos.   Esto no ocurre sino hasta las primeras lluvias livianas que humedecen el terreno lo suficiente para ser quebrado por los arados de hierro y madera.  En la Tierra de Israel esto puede ser tan temprano como a mediados del Séptimo Mes pero es usualmente en el Octavo Mes o más tarde. Por la lógica anterior el Octavo Mes debe considerarse como el comienzo del año, no el Séptimo Mes.
Hoy en día entre las desviaciones del judaísmo mesiánico encontramos a muchos adoptando el primer día de Rosh Ha’Shana como el año nuevo, y gente redimida como nosotros somos catalogados de “herejes” por defender lo que estipulan las Sagradas Escrituras tanto del Tanak como los Escritos del Nuevo Pacto.    Pero, me he enterado que no todos los judíos ortodoxos celebran el primero del mes séptimo llamado Tishrei como la llegada del año nuevo. Hoy en día, dentro de los grupos de judaísmo ortodoxo, no todos guardan las reglamentaciones o disposiciones rabínicas-babilónicas. Por el contrario, existe un grupo que ha querido restaurar el judaísmo a su plena esencia bíblica y no a las disposiciones rabínicas, este grupo es denominado: “Los Caraítas” (Judaismo Karaíta) que son ortodoxos seguidores de la Escritura solamente.
Estos rechazan plenamente que Rosh Ha’Shana sea en el séptimo mes y acusan al judaísmo rabínico antiguo de haber sido renuente a repudiar el paganismo babilónico que ha echado tantas raíces por lo que hoy tenemos un judaísmo igual de sincretista que el cristianismo católico y sus derivados protestantes.

Para finalizar, será necesario solicitar a todo lector de esta bitácora que debe quedar claro que Rosh Ha’Shana es en el primer día del primer mes (Aviv o Nisán) y no en el primer día del séptimo mes. Por tal razón todos aquellos cristianos que en búsqueda de las raíces hebreas de la fe han adoptado el primer día del séptimo mes como Rosh Ha’Shana, salieron de la apostasía cristiana para entrar a la apostasía judía.Por lo tanto, será necesario entender que las raíces hebreas de la fe, están en las Sagradas Escrituras (Biblia) mismas y no en el estudio de dogmas y tradiciones del judaísmo.

 

Por ello, les preguntaré una vez más:   ¿A quien oiremos al Eterno o a los rabinos?

El Balance del Despertar (Yom Teruah)

Yom Teruah es una de las llamadas Altas Fiestas que el Eterno dio a Su Pueblo en el anuario bíblico.
Esta convocación no es un festejo frívolo ni un simple aniversario; como ninguna otra fecha reúne devoción, oración, arrepentimiento, pero también alegría. Es este el momento en el cual somos llamados a hacer una introspección, un balance espiritual, de cada uno de los actos realizados u omitidos durante el año que finaliza, y por ello es un hermosa posibilidad, la que Yahvéh nos brinda, de renovarnos y comenzar de nuevo. Es un día especial en el que podemos recrearnos para el nuevo ciclo que se avecina.
La convocación de Yom Teruáh (o también llamado “El Trompetazo del Despertar”) es una oportunidad para realizar el “corte de caja” (balance) de nuestros actos, para formularnos preguntas claves como:
  •  ¿Quién soy? ¿Estoy siendo quien debiera ser en Yeshúa?
  • ¿Ejerzo el testimonio de Yeshúa, la Torah (Instrucción) del Eterno, en mi vida cotidiana?
  • ¿Estoy viviendo de acuerdo al alto nivel espiritual que me indica el Padre en Su Palabra?
  • ¿Me he planteado que ser un hijo de Yahvéh significa serlo todo el tiempo, en cualquier lugar, en pensamiento, sentimiento y acción?
  • ¿Brindo a mi familia un ambiente mesiánico de fe en el hogar?
  • ¿Estoy satisfecho de mis logros?
  • ¿Estoy llevando una vida de arrepentimiento (teshuvá), oración (tefilá) y justicia (tzedaká)?
  • ¿Qué malos hábitos tengo que romper? ¿Qué nuevos y buenos hábitos debo desarrollar?
  • ¿Estoy cumpliendo los mandamientos y preceptos del Eterno?
  • ¿Qué cosas de mi alma deber ser restauradas?
  • ¿A quién he ofendido? ¿A quién debo pedir perdón? ¿A quién debo perdonar?
  • ¿Qué cosas debo restituir?

 

El gran mensaje del Yom Teruah es que mientras somos llamados a dar cuenta de nuestros hechos, también tenemos la oportunidad de disfrutar del perdón del Padre si nos hemos arrepentido de corazón de todos nuestros pecados por los méritos de Su Hijo Yeshúa, nuestro Mesías y Dueño.

El “Día de Aclamación” no es la “Cabeza del Año”

¡Yom Teruah NO ES Rosh HaShanah! 

De acuerdo a lo que se nos enseña en la revelación, en el primer día del séptimo mes (Tishrei), el Eterno Dios, a través de Su Instrucción (Torah), nos manda a  observar el día santo de Yom Teruah que significa “Día de Aclamación” (Lv. 23:23-25; Nm. 29:1-6).

Yom Teruah, según estos pasajes bíblicos, es un día de reposo en el que se prohíbe el trabajo. En verdad, es un Shabbatón, es decir un Gran Sábado en el que las 12 tribus de Israel se convocaba para oír el sonido del shofar (trompeta de cuerno de carnero) y aclamaban a Yahvéh con voz de júbilo tal como lo expresa el Salmo 47.

Será el nombre mismo de Yom Teruah el que nos proveerá una cosmovisión correcta en cuanto a su propósito. La expresión hebrea Teruah literalmente significa “hacer un sonido fuerte“.

Esta palabra sirve para describir especialmente el sonido que hace una trompeta pero, también describe el ruido que hace una gran compañía de personas que gritan al unísono (Nm. 10:5–6). Un ejemplo de esto lo vemos en la instrucción del Ángel de Yahvéh en la conquista de la ciudad de Jericó: “Y sucederá cuando el cuerno de carnero haga un toque largo, cuando ustedes oigan el sonido del shofar, la nación entera emitirá un gran grito, y la muralla de la ciudad caerá en su lugar, y el pueblo subirá como un solo hombre contra ella”. (Josué 6:5). En este verso la palabra “gritar” aparece dos veces, una vez como la forma verbal de teruah y una segunda vez como la forma sustantiva de teruah. Aunque este verso menciona el sonido del shofar (cuerno de carnero), las dos menciones de teruah se refieren al grito en unísono de los israelitas que fue seguido por la caída de los muros de Jericó.

Aunque la Torah no nos dice explícitamente el propósito de Yom Teruah, su nombre puede indicar que está supuesto a ser un día de oración pública en el que se muestra entusiasmo al Mesías con voces y aplausos de la multitud que lo reconoce como Rey de reyes y Señor de Señores. La forma verbal de Teruah a menudo se refiere al ruido que hace una reunión de los fieles que claman al Todopoderoso al unísono. Por ejemplo:

  • “¡Batan manos, todas las naciones, clamen a Dios, con voz de canto!” (Sal 47:2)
  • ¡Clame a Dios, toda la tierra!” (Sal 66:1)
  • “¡Canten a Dios, nuestra fortaleza, clamen al Dios de Jacob!” (Sal 81:2)
  • ¡Clamen a YHVH, toda la tierra!” (Sal 100:1)

En Lev 23:24, se hace referencia a Yom Teruah con el nombre de Zikhrón Teruah. La palabra hebrea Zikhrón se traduce a veces como “memorial” pero también tiene el significado de “mencionar”, a menudo con referencia al nombre de YHVH (p.ej. Ex. 3:15; Is. 12:4; ; 26:13; Sal. 45:18). El día Zikhrón Teruah, el “Memorial de Clamor”, hace referencia a un día de
reunión en oración pública en el que la multitud de fieles grita el nombre de YHVH al unísono.

La bendición que recibimos cuando entendemos el significado de Yom Teruah es verdaderamente muy grande, tal y como se describe en el libro de los Salmos (Tehilim):

“En gran manera es bendecido el pueblo que sabe aclamarte (Teruah); andará, oh YHWH, a la luz de tu rostro” 

(Salmo 89:15)

Para Yahvéh es muy importante que cada redimido escuche en este día el sonido del shofar y que en respuesta se sume a dicho sonido con su grito de júbilo clamoroso ya que  Teruah significa “Una ráfaga que despierta” o “Despertarse con fuerte grito” (1Tes.4:16-17 – 1Cor.15:51-52).


Después de toda esta explicación bíblica, debemos decir que, lamentablemente hoy en día son muy pocos los seres humanos que recuerdan el nombre bíblico de Yom Teruah como el nombre de este festival santo. En lugar de ello, el primer día del mes Tishrei se ha hecho mundialmente conocido como el “Rosh Hashanah” que literalmente significa “cabeza del año”. Y por este hecho son millones los que lo llaman el “Año Nuevo judío“, creyendo de este modo que es una fiesta única y absoluta de dicho pueblo.

Rosh HaShanah es una fiesta introducida por el Judaísmo Rabínico Tradicional, no es una fiesta escritural sino rabínica. La palabra “Rosh” quiere decir “cabeza o comienzo”. “Shanah” quiere decir “año”. Por lo tanto, Rosh Ha-Shanáh significa “cabeza del año” o “comienzo del año”.

Rosh Ha-Shanah desde una perspectiva tradicional rabínica, conmemora el día de la creación del mundo y específicamente la creación de Adán.  En esta tradición, si usted lee el primer versículo de Génesis al revés, en vez de pronunciar BERESHIT BARA puede leerse Alef be Tishreiv lo que es lo mismo, “el primer día de Tishrei”. Sin embargo esto no es lo que dice la Torah. Esto es una interpretación de la Torah pero no lo que dice la Torah.

Por ello, es necesario aquí explicar que la transformación de Yom Teruah (Día de Clamor) a Rosh Hashanah (Año Nuevo) es el resultado de la influencia pagana babilónica sobre la nación judía, durante su exilio babilónico.

La primera etapa en la transición que la nación de Judá vivió en sus formas de contar el tiempo fue la adopción de los nombres de los meses babilónicos. En la Torah los meses simplemente se enumeran ordinalmente. Es decir que eran llamados de acuerdo al orden de conteo como Mes Primero , Mes Segundo, Mes Tercero, etc (Levítico 23; Números 28). Durante su exilio en Babilonia los judíos comenzaron a a usar los nombres paganos de los meses babilónicos, tal y como se admite en el testimonio del Talmud: “Los nombres de los meses vinieron con ellos desde Babilonia” (Talmud de Jerusalem, Rosh Hashanah 1:2 56d).

La naturaleza pagana de los nombres babilónicos de los meses está ejemplificada por el cuarto mes conocido como Tammuz. En la religión babilónica Tammuz que era el dios del grano y profeta de la idolatría, cuya muerte y resurrección anual traía fertilidad al mundo. En el libro de Ezequiel, el profeta describe un viaje a Jerusalén en el cual él vio a las mujeres judías sentadas en el Templo “llorando por Tammuz” (Ezekiel 8:14). La razón por la que estaban llorando por Tammuz es que según la mitología babilónica Tammuz había sido matado pero aún no había resucitado. En la antigua Babilonia el tiempo para llorar por Tammuz era el verano temprano, cuando las lluvias cesaban en todo el Medio Oriente y la vegetación verde era quemada por el implacable sol. Hasta el día de hoy el Cuarto Mes en el calendario rabínico se conoce como el mes de Tammuz y es todavía un tiempo de lloro y lamento.

Algunos de los nombres de los meses babilónicos se introdujeron en los libros tardíos del Tanak (Antiguo Testamento), pero siempre aparecen junto a los nombres de la Torah para los meses. Un ejemplo de ello lo encontramos en el libro de Ester cuando dice:

“En el Mes Primero, que es el mes de Nisán, en el año doce del rey Ajashverosh”. 

Este verso comienza por dar el nombre de la Torah para el mes (“Mes Primero”) y luego interpreta este mes con su equivalente pagano (“que es el mes de Nissán”). Para el tiempo de Ester todos los judíos vivían dentro de los límites del Imperio Persa y los persas habían adoptado el calendario babilónico para la administración civil de su Imperio. Al principio los judíos usaban estos nombres babilónicos de los meses junto con los nombres de la Torah pero con el tiempo los nombres de la Torah cayeron en desuso.

A medida que el pueblo judío vino a estar más cómodo con los nombres babilónicos de los meses se hicieron más susceptibles a otras influencias babilónicas.  Así los antiguos rabinos fueron influenciados por la religión pagana de Babilonia y sus festividades. Aunque muchos judíos regresaron a Judea cuando el exilio terminó oficialmente en el año 516 a.C, los principales de los rabinos permanecieron en Babilonia donde tomó forma gradualmente el judaísmo rabínico. Muchos de los más antiguos rabinos tales como Hilel nacieron y se  educaron en Babilonia, sujetándose a su filosofía y cultura. Ciertamente Babilonia permaneció como la tierra del corazón del judaísmo rabínico hasta la caída del Gaonato en el siglo XI d.C. El Talmud Babilónico abunda en influencias del paganismo babilónico. Ciertamente, las deidades paganas hasta aparecen en el Talmud recicladas como genuinos ángeles y demonios.

Un campo de influencia religiosa babilónica ocurrió en la observancia de Yom Teruah como una celebración de Año Nuevo. Desde tiempos muy antiguos los babilonios tenían un calendario luni-solar muy similar al calendario bíblico. El resultado era que Yom Teruah a menudo caía en el mismo día de la fiesta del Año Nuevo babilónico conocida como “Akitu”. Akitu caía en el primer día de Tishrei que coincidía con Yom Teruah en el primer día del Mes Séptimo. El hecho de que los judíos habían comenzado a llamar al Mes Séptimo con el nombre babilónico Tishrei pavimentó el camino para convertir a Yom Teruah en un Akitu con matices judío. Al mismo tiempo los rabinos no querían adoptar a Akitu directamente así que lo judaizaron por medio de cambiar el nombre de Yom Teruah (Día de Clamor) a Rosh Hashanah (“Cabeza del Año” o Año Nuevo). El hecho de que la Torah no da una razón para Yom Teruah sin duda hizo más fácil para los rabinos proclamarlo como el Año Nuevo Judío.

Parecería alocado celebrar Yom Teruah como Año Nuevo si se considera que cae en el primer día del Mes Séptimo, pero en el contexto de la cultura babilónica esto era perfectamente natural. Los babilonios en realidad celebraban Akitu, Año Nuevo, dos veces cada año, una vez en el primero de Tishrei y otra vez seis meses más tarde en el primero de Nissán. La primera celebración del Akitu babilónico coincidía con Yom Teruah y el segundo Akitu coincidía con el verdadero Año Nuevo de la Torah en en el primer día del Mes Primero. Aunque los Rabinos proclamaron a Yom Teruah como Año Nuevo, prestamente admitieron que el primer día del “Mes Primero” en la Torah era, como implica su nombre, también un Año Nuevo. Ellos difícilmente podían negar esto basados en el capítulo 12 del libro de Éxodo que dice:

“Este mes será para ustedes el comienzo de los meses;
es el primero de los meses del año”.

(Éxodo 12:2)

El contexto de este verso habla sobre la celebración de la Fiesta de los Panes Ácimos que cae en el Mes Primero. A la luz de este verso los rabinos no podían negar que el primer día del Mes Primero era un Año Nuevo bíblico. Pero en el contexto cultural de Babilonia donde Akitu se celebraba como Año Nuevo dos veces al año, tenía perfecto sentido que Yom Teruah pudiera ser un segundo Año Nuevo aun cuando fuera en el Mes Séptimo. Desde todo este trasfondo babilónico los rabinos judíos llamaron equivocadamente Año Nuevo (Rosh Hashannah) a  la Fiesta del Eterno que realmente es un Día de Aclamación (Teruah) en oración a Dios, de acuerdo a lo especificado por la Torah. Los rabinos renombraron la fiesta Rosh Hashana (Año Nuevo) afirmando que el año civil judío en realidad empieza en Tishrei. ¡Lo absurdo de esta afirmación queda inmediatamente manifiesto ya que la Biblia al referirse a esta fiesta afirma que cae en el Séptimo mes (Tishrei es un nombre posterior a los tiempos Bíblicos y que nunca es usado en la Torah).Será necesario entonces remarcar que Rosh Ha-Shanah es una fiesta introducida por el Judaísmo Tradicional. Esto significa que no es una fiesta escritural sino rabínica. La palabra “Rosh” quiere decir “cabeza o comienzo“. y la expresión “Shanah” quiere decir “año“. Por lo tanto, Rosh Ha-Shanáh significa “cabeza del año” o “comienzo del año“.Rosh Ha-Shanah desde una perspectiva rabínica tradicional, conmemora el día de la creación del mundo (tal como los mitos babilónicos lo enseñaban) y específicamente la creación de Adán.  En esta tradición, dicen los rabinos que si se lee el primer versículo de Génesis al revés, en vez de pronunciar Bereshit bará (“en el principio creó“) puede leerse Alef be Tishreiv lo que es lo mismo, “el primer día de Tishrei“, de dónde se puede deducir que en el primer día de Tishrei, el Eterno Dios creó los cielos y la Tierra. Sin embargo esto no es lo que dice la Torah. Esto es sólo una interpretación humana de la Torah pero no lo que dice la Torah.

La Biblia nunca llama a esta fiesta Rosh Hashanah pero sí en cambio la llama en diversas ocasiones Yom Teruah (Día de Aclamación) y Zicaron Teruah (Recuerdo de Aclamación).

En contraste con el paganismo babilónico, la Torah no dice ni implica que Yom Teruah tenga algo que ver con el Año Nuevo. Por el contrario, la Fiesta de Sukkot (Cabañas) que ocurre exactamente dos semanas después de Yom Teruah se menciona en un verso como “la salida del año” (Ex. 23:16). Nadie llamaría a enero 15 en el calendario occidental moderno “la salida del año” y la Torah no podría describir a Sukkot en esta manera si se propusiera que Yom Teruah fuera celebrado como un Año Nuevo.

Así que no puede haber ninguna duda de que el “comienzo de los meses” mencionado en Ex. 12:2 se refiere al primero de Nisán (tiempo en el que se celebra la Pascua) y no a Yom Teruah que tiene lugar en el Séptimo mes.

Algunos rabinos modernos han argumentado que Yom Teruah realmente se menciona como Rosh Hashanah en Ezequiel 40:1 el cual describe una visión que tuvo el profeta, “al principio del año (Rosh Hashanah) en el diez del mes”. El hecho de que Ezequiel 40:1 se refiere al día diez del mes prueba que en este contexto Rosh Hashanah no podría significar “Año Nuevo” desde los actuales conceptos judíos. Más bien debe retener su sentido literal de “la cabeza del año” con referencia al Mes Primero en el calendario de la Torah. Por lo tanto, el día diez en de Rosh Hashanah en Ezekiel 40:1 debe referirse al día 10 del Mes Primero.

La Torah claramente afirma que el primer mes para Israel será el mes de Aviv o Nisán cuando el Éxodo de Egipto tuvo lugar. Ella misma dice en Éxodo 12: 1,2 lo siguiente:

Este mes os será principio de los meses”. 

Este es el primer mes, (Aviv) el primer día de este mes es el primer día del año para Israel.

El festival santo de Yom Teruah se menciona en los siguientes pasajes bíblicos:

  • Levítico 23:23-25 “Y YHVH le habló a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel diciendo: En el Mes Séptimo en el primero del mes habrá un día de reposo (Shabbatón) para ustedes, un Memorial de Clamoreo, una santa convocación. Ustedes no harán ningún trabajo y traerán un sacrificio al fuego a YHVH.”
  • Números 29:1-6 “Y en el Mes Séptimo en el primero del mes habrá una santa convocación para ustedes; no harán ningún trabajo, será un Día de Clamor para ustedes. [Sigue una lista de Sacrificios para Yom Teruah].”

Concluyendo debemos afirmar que, según la cosmovisión de Yahvéh el comienzo del año nuevo está relacionado con la libertad de Egipto, no con la creación del mundo. Nosotros, los primogénitos de Su Monte Santo, al momento de tomar una decisión en cuanto a esta celebración, debemos entender que nuestro compromiso es con Yeshúa y la Torah, no con la tradición de los hombres. Así pues, nosotros haremos énfasis en Yom Teruah, no en Rosh Ha-Shanah. Este último deberá esperar a que llegue el primer día de Aviv para ser celebrado. Así pues, cuando llegue el primero de Nisán, nosotros celebraremos el Año Nuevo según Abba, porque es obediencia a las Escrituras sobre todas las cosas y porque las fiestas dadas por YHVH representan todo el plan de redención de Abba. ¡El momento que usted cambia una, usted afecta todo el proceso!¡Celebremos Rosh Ha-Shanah, el comienzo del año para cuando Abba lo puso y nos irá bien! ¡Líbrenos Abba de caer en el pecado vanidoso de Jeroboam de cambiar las fiestas de YHVH y de sustituirlas por otras!

¿Sabía usted que, en el ritual hebreo de la ceremonia de bodas, la llegada del novio se anuncia con el toque del shofar? Yeshúa HaMashíaj es el novio que, con ansias, su amada novia está esperando. Y esa novia amada, el objeto del gran amor de Yeshúa, es su kehilah (congregación); o sea, nosotros, su pueblo escogido. Estemos preparados para cuando venga nuestro esposo Yeshúa haMashiaj a completar la ceremonia nupcial.

Esta celebración, como las demás nos habla del Mesías, trayéndonos el grato recuerdo en este caso, el de estar vigilantes ante su venida. Y como en la antigüedad era una celebración para el recordatorio de estar alertas, así mismo hoy día mantiene el mismo significado. Ya que ahora debemos continuar alertas y más, que nunca, debido a que este no es un llamado a la guerra sino un llamado al recibimiento y unión con el Mesías. Lo cual es de suponerse que nadie se lo quiere perder.

¡Así que estemos firmes y sin bajar los brazos, alertas y vigilantes, sabiendo que en un tiempo como este, el regresará!

¡Preparémonos, pues, para este gran día, cuando nuestro gozo al fin será completado! ¡Maranatha!

La Fiestas del Otoño tienen Significados Específicos

Las denominadas Altas Fiestas de Yahvéh ocurren en una estación específica: el Otoño. Este detalle no es casual. Por el contrario, el Creador de todo lo existente, se aseguró de convocar a Israel, Su amada, a una cita amorosa que aprovecha todas las características metafísicas de esta estación solar.

Al llegar el otoño el clima físico comienza a tomar características, que simbolizan lo que en el mundo metafísico se comienza a manifestar en el alma humana.

En el otoño se discierne la sensación como que todo recobra la calma. Todo pareciera querer regresar a su esencia misma, el centro de este cosmos.

La creación tiene un adentro, un seno en el que se alojan las mil semillas que son promesas de vida.

Considerado así, descubrimos que el otoño no es preferentemente un asunto de climatología.  Todo cae al caer las hojas, mientras regresa el árbol a su seno, como intentando reconectarse con su raíz.  Ese despojo y desapego, evidenciado en la caída de las hojas,  simboliza ese momento de búsqueda que el ser humano experimenta cuando se caen las palabras, cuando se detienen los deseos, cuando cesan las expectativas. Su alma sedienta del Eterno se vuelve transparente de la trascendencia que lo habita. El ser humano siente que debe volver a su Ser, a su latir secreto, su esencia misma. Por eso, su interior se inquieta procurando regresar a su Fuente. Mientras hay como un derrumbe, como un desmoronamiento fuera, una luz, una hoguera se enciende en el adentro.

El otoño es sementera; es paciencia con cierta impaciencia. Por ello, el Abba nuestro determinó una cita con los hombres estableciendo Sus Altas Fiestas. Con ellas se aseguró que todo ese despliegue espiritual que en el alma humana acontece asegure una nueva promoción en sus hijos, que los conduzca a una nueva era de abundancia para sus vidas.

Por ello, las Altas Fiestas del Eterno tienen un carácter profundamente universal porque convocan al sentido moral de la existencia humana, mientras que en su aspecto formal se manifiestan como una expresión particular del pueblo escogido. Son conmemoraciones cuyo origen se remonta a un pasado muy lejano (unos 3.000 años) a la vez que en el plano espiritual nos proyectan hacia un futuro más ético, transmitiéndonos su milenario mensaje ya que su lenguaje es el de todos los tiempos. Se trata de celebraciones que ubican al creyente en armonía con el Creador y con sus semejantes, y para el no creyente son una oportunidad para repensar el sentido de la vida. En estas fiestas, los hombres enriquecemos la calidad de la vida, simplemente por asumir humildemente y con responsabilidad las acciones realizadas.
Existen tres fiestas durante la estación de otoño en Israel, en el séptimo mes llamado Tishrei:
  • Fiesta de trompetas (Yom Teruah): Arrepentimiento.
  • Día del Perdón (Yom kippur): Redención
  • Tabernáculos (Sukkot): Regocijo

A continuación, los invito a considerar algunos aspectos fundamentales de estas celebraciones regias:

“Yom Teruah”: Significa “Día de soplar trompetas” o mejor traducido “Día de Aclamación
“Habla a los hijos de Israel y diles:
En el mes séptimo, al primero del mes
tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa
convocación.

Ningún trabajo de siervos haréis; 
y ofreceréis ofrenda encendida a Yahvéh.”
(Levítico 23:24-25)
Yom Teruah celebra el inicio de la recuperación de los reinos de la Tierra sujetos a Aquel que ha sido designado por Yahvéh para sentarse por mil años sobre el Trono de David.
Soplar el shofar era la manera de clamar al Eterno para que Él se recordara de su pueblo en los momentos de salir a la batalla.
“Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Yahvéh
vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.” 
(Números 10:9)

 

 El enemigo, como león rugiente anda buscando a quien devorar (1Pedro 5:8), y nosotros día a día debemos velar para que cada batalla sea ganada por la naturaleza del León de Judá que vibra en nuestra genética de hijos celestiales. Por lo tanto, la celebración de esta fiesta es la certeza.
El shofar es el sonido de entendimiento que se discierne en los lugares celestiales como el  clamor a Dios por parte de sus hijos para que Él los recuerde en su Alianza Mesiánica y los defiendad.
“Entonces los que temían a Yahvéh hablaron cada uno a su compañero; y Yahvéh escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen
a Yahvéh, y para los que piensan en su nombre.
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Yahvéh de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
(Malaquías 3:16-17)
Yom Teruah es una fiesta profética relacionada con hechos que van a ocurrir en cualquier momento.

LA FIESTA DE LAS TROMPETAS: UN CITA DIVINA CON EL DIOS DE LA JUSTICIA

Celebrar las Fiestas del Señor es el acto más efectivo que la Iglesia de Cristo está necesitando lograr a fin de llevar a los santos a la plena manifestación como hijos de Dios.

Son dos las palabras importantes que aparecen en Levítico capítulo 23, y son traducidas como fiesta.
En el versículo 24, la palabra conmemoración (memorial) es traducida de la palabra hebrea mo’ed, como está escrito:
 “Habla a los hijos de Israel, y diles: las fiestas solemnes (mo’ed) de Jehová…”. 
 
 La palabra mo’ed significa “una cita, un tiempo señalado, un ciclo o año, una asamblea, un tiempo determinado, un tiempo preciso”. Al entender el significado hebreo de la palabra fiesta, podemos ver que Dios está precisando “un tiempo determinado o un tiempo señalado en el cual Él está haciendo una cita con la humanidad para cumplir ciertos aspectos de la redención“.
De hecho, Jesús (Yeshua) vino a la tierra exactamente a la hora determinada por Dios (Gálatas 4:2,4), y Dios ha determinado el tiempo preciso en el futuro en el que juzgará al mundo (Hechos 17:31). ¡Dios “se toma un tiempo específico y oportuno” desde su Eternidad, para meterse en la historia humana y revelar su movimiento de amor como una “Historia de Salvación” de esa humanidad.
La otra palabra hebrea chag (traducida como reunión sagrada o fiesta solemne), que significa “festival”, se deriva de la raíz hebrea chagag, que significa “moverse en círculos, marchar en una procesión sagrada, celebrar, danzar, celebrar una fiesta solemne”.
Con ello podemos ver que Dios nos dio las fiestas como parte de un ciclo que debe ser guardado todos los años, con el fin de que al celebrarlos podamos llegar a tener mayor entendimiento del Diseño divino de redención del mundo; el rol que el Mesías juega en la redención; y nuestra relación personal con Dios, en cuanto a la forma de crecer hasta alcanzar la madurez espiritual.
Aunque Dios nos dio las fiestas para que las celebráramos, Dios NO nos dio las fiestas para que alcanzáramos la salvación a través de ellas, ya que la salvación sólo viene por fe; ¡Dios las ordenó con el propósito de enseñar e instruir a su pueblo con respecto a su Diseño de redención y nuestra relación personal con El.
No hay duda pues, desde esta explicación, que los cristianos de hoy necesitan despertar al sentido y significado mismo de la vida desde el proyecto de celebración que el Eterno ha establecido para ovacionar el Propósito Eterno de Dios escondido en la vida humana. Despertando del letargo en el que los ha dejado la ignorancia religiosa, serán promocionados a la posición de hijos de Dios manifestando así la Gloria de Abba (Papi) en ellos.
Los invito a colocar mucha atención en la enseñanza que a continuación nos comparte el maestro Michael Rood:
1ra Parte:

 2da Parte:

3ra Parte:

DÍA DE JUSTICIA Y DESTINO

La primera fiesta del séptimo mes es la mal llamada Fiesta de las Trompetas, y en realidad debe llamarse Día de la Aclamación. 

Dicha festividad se celebra el primer día del séptimo mes de Tishri. En ese día, “tendréis día de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocación“, dice al Señor (Levíticos 23:24).

Este día es celebración de Gran Shabat y, además, el Señor dijo que deberá ser un “recordatorio“. Ahora bien, ¿qué pide el Señor que recordemos? Debemos recordar que Dios desea morar en medio de Su pueblo. Israel escuchó el sonido del shofar (trompeta) por vez primera cuando el pueblo estaba reunido a los pies del Monte Sinaí. La Escritura señala “tendréis… una santa convocación“. En hebreo la palabra “convocación” es mikrá, la cual significa “llamado a estar juntos; asamblea sagrada“.Entendemos mejor esto al considerar su real significado. Jesús dijo “Y [El Hijo de Hombre] enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro“. (Mateo 24:31). Es decir que esta trompeta corresponde a la séptima trompeta mostrada en Apocalipsis 11:15-18. Habrá una reunión — “una santa convocación” — del pueblo del Señor y serán reunidos por Jesús — el Señor en medio de ellos. Así la festividad de las Trompetas refleja el sonido del shofar en la venida del Señor.