kabbalah

Tu Descenso es Parte del Proceso de tu Avanzada

Autor: Mario Saban

«El descenso siempre constituye una parte del proceso para avanzar y cada descenso nos situará en un lugar más elevado».

[SHNEUR ZALMAN DE LIADI, 1745-1812]

Las personas, cuando tienen una pérdida en la vida, una pérdida económica, una pérdida de un ser querido, se entristecen…

Existe un pequeño relato sobre un hombre (en Ucrania o Polonia) que perdió todo lo que tenía porque su negocio se había quemado. Fue a consultarle al rabino-cabalista y este le dijo:

«No entiendo cómo usted no está festejando de felicidad». El hombre, que había perdido su negocio en el incendio, le miró con desconcierto y se enojó. El cabalista le explicó: «Mire usted, Dios vio que debía terminarse o su negocio o usted, pero usted es tan buena persona que Dios decidió terminar con su negocio primero. Si usted hubiera sido un malvado, entonces Dios hubiera terminado con usted y usted ahora estaría muerto y sus herederos con su negocio. Dios, por lo tanto, lo juzgó de modo tan favorable que su decisión fue quemar su negocio y dejarlo a usted con vida».

En medio del enojo el hombre no se había dado cuenta del valor de su propia vida.

En el descenso queda lo esencial, se pierde todo lo superfluo, lo que es accesorio, pero se sostiene lo fundamental.

En la vida se pierde: se pierde un auto, se pierde dinero, se pierden amigos, se pierden esposos, esposas… Hay casos más dramáticos, donde se pierden descendientes.

Siempre podemos perder y caernos, pero el justo se cae siete veces y siete veces se levanta.

La vida es para los héroes.

Todos somos héroes, somos supervivientes de separaciones, de fallecimientos, de guerras, de catástrofes, de la pobreza, de la riqueza, de las drogas, de las caídas satánicas de todos los estilos y colores.

Y se dice: en cada descenso, mayor es el poder.

Te has levantado desde allí, eres el héroe de tu existencia. ¿Te crucifican? Tú, resucitas.

¿Te critican? Tú, sigues adelante. ¿Te maltratan? Tú, das amor. ¿Te humillan? Engrandécete. ¿Te engrandecen? Rebájate. Siempre en el sistema de compensación.

Los sabios que estudiamos sodot (secretos) de la Torah conocemos el mal (la Sitrá Ajrá) y sus métodos. Cuanto más vamos conociéndolos, más fuertes y elevados estamos, porque podemos comprender cómo se mueve el Satán.

Hay que bailar con el Satán que le ha tocado a cada uno. Que cada uno sea merecedor de su Satán. A cada golpe del Satán, una mayor gloria de aprender más.

Recuerdo una vez que un profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires, luego de responder «todo bien», me dijo: «Le pondré un 2 (reprobado)». Le di las gracias. Él me miró, extrañado. Añadí: «Gracias, porque ahora volveré a estudiar más y conocer con mayor profundidad el tema».

No hay fracaso nunca, todas son victorias si de todo aprendemos. Un mes después aprobé la materia de Derecho Penal. Hoy no recuerdo nada del Derecho Penal, pero sí recuerdo cómo me levanté de ese supuesto fracaso, aprendí a vivir y a ser merecedor de mi Satán.

Nunca existe la derrota ni la victoria, siempre el Daat (el avance en el conocimiento).

©Mario Sabán

Amor, Fortaleza y Verdad… ¡Los 3 Pilares para Construirnos!

Por P.A. David Nesher

La Sabiduría revelada en la Instrucción divina enseña que toda nuestra existencia se basa en tres principios que conforman el plano arquitectónico de la creación. Las palabras para esos principios sólo describen una fracción de los mismos, porque es imposible describirlos por medio del lenguaje. Un grupo de palabras utilizadas por los místicos son amor, fortaleza y verdad.

Te invito a escuchar este Podcats con tu corazón y así encontrar las claves de tu vida con propósito:

La Tecnología Vibracional del Shofar (101 Sonidos)

En todos estos años de aprendizaje, comprendí que el Shofar es un arma espiritual muy importante para contrarrestar las fuerzas de juicios de las zonas celestiales de rigor. Su uso correcto en el tiempo divinamente señalado permite disipar toda entropía (caos) de nuestras vidas y nuestro entorno o mundo.

A continuación les comparto lo que he aprendido en estos años escuchando a entendidos en el tema, pero elevando dicho conocimiento a nuestro contexto mental: lo mesiánico vibrando en nuestras vidas.

En realidad es una tecnología cósmica aplicada de última generación revelada por los Cielos, que tiene más de 3.500 años de antigüedad.

Los 101 sonidos del Shofar (Cuerno de Carnero) que se acostumbra a tocar y escuchar en la fiesta de Yom Teruah, son la conexión central de esta festividad. Esta es una de las tecnologías místicas más ancestrales que existen para disipar caos de nuestras vidas y del mundo.

Los sonidos durante la mañana de Yom Teruah se dividen en grupos de 30, 30, 30, 10 y 1 (101 en total).

Los primeros 30 sonidos tienen el poder de cancelar todo tipo de juicio que se haya generado por nuestras acciones de idolatría. La Torah, en sus códigos de Sabiduría divina, explica que idolatría no es solo adorar otros dioses si no es el hacer de cosa materiales nuestros dioses.

Si entendemos que la Luz del Creador es la única fuente verdadera de Energía de satisfacción, cuando esperamos recibir satisfacción espiritual de objetos, dinero, personas; o cuando creemos que nuestro sustento proviene de otros seres humanos; o cuando esperamos que una persona nos haga feliz, estamos conectando con idolatría y poniendo en manos de esas personas u objetos nuestra felicidad y plenitud. Otro aspecto de idolatría es la percepción que tenemos de la vida. La Torah dice:

No te voltees a ver otros dioses, no hagas imágenes moldeadas
(Vayikrá/Levítico 26:1)

La palabra que utiliza para decir “voltees” también quiere decir “conviertas” El maestro Ari (se trata del nombre del Rabino Isaac Luria) explica que cuando vemos cosas, situaciones, etc., y las idealizamos “nos convertimos” en eso que vemos y moldeamos nuestra imagen de una forma diferente a como fuimos creados “a imagen de Dios”, creando programaciones corruptas en nuestro sistema de creencias. Estos 30 sonidos limpian esas programaciones.

Los siguientes 30 sonidos destruyen cualquier tipo de obstrucción entre la Luz y nosotros que fue creado por corto circuitos sexuales, incesto o conductas egoístas relacionadas con los deseos sexuales. También limpia todo tipo de bloqueo que se crea por peleas de pareja y los deseos egoístas en general.

Los siguientes 30 sonidos cancelan los juicios relacionados con derramamiento de sangre y la opresión. Seguro inmediatamente pensamos que nosotros no tenemos nada que ver con las guerras y los pueblos oprimidos. En el plano físico y más inmediato, nuestros hábitos de consumo tienen mucho que ver con gente que es oprimida para que nosotros podamos tener ciertos lujos a un módico precio.

En el plano metafísico debemos entender que organizar una guerra o matar a alguien requiere de mucha energía de odio, ego, deseo de poder e insensibilidad. Cada vez que nosotros somos insensibles, o desplegamos odio o deseo de poder sin importarnos los demás, alimentamos la Klipáh (caparazón, concha o velo de negatividad) global del odio, egoísmo y del poder destructivo. Cuando un líder malvado decide iniciar una guerra donde se derramará mucha sangre, recurre y necesita de esa Kilpáh Global para hacerse de la energía que necesita, si esta klipáh estuviera vacía, es decir, si nosotros no la hubiéramos alimentado, ese líder no podría llevar a cabo sus planes bélicos.

Los siguientes 10 sonidos del shofar cancelan la negatividad que hemos creado a través del denominado Lashón HaRá (hablar mal) de otras personas o de nosotros mismos. Según la Sabiduría de la Torah, pocas transgresiones espirituales son tan nocivas como hablar mal de alguien. Respecto a la consecuencia espiritual que tiene el hablar mal de alguien el Talmud dice que “un asesino solo puede matar a alguien una vez; el que habla mal de otra persona lo mata cada vez que alguien repite lo que él dijo”.

El ultimo sonido se denomina “Teruah Guedolah”. Es el mismo sonido que utilizó Yehoshúa (Josué) para derribar los muros de Jericó. Este último sonido extendido tiene el poder de derribar las duras paredes de nuestro corazón. También completa el número total de 101 sonidos que es el mismo valor numérico del nombre del Arcángel Mijael (Miguel), el Arcángel Protector de Israel que nos acompaña a los integrantes de las Dos Casas (Judá y Efraím) hasta que todos sean inscriptos en el Libro de la Vida por medio de los méritos del Mesías.

Por último, de acuerdo al Zohar es tan importante conocer las meditaciones de los 101 sonidos como saber sostener el Shofar si eres quien lo tocará. A tal punto que el rab Ari dice que si te das cuenta que la persona que toca no lo hace correctamente desde lo más básico que es lo físico, seguramente no es cuidadoso de las meditaciones de cada sonido y deberías salir corriendo para no oír ese Shofar.

Por eso, los expertos en los secretos de este instrumento, prescriben los siguientes consejos para tocarlo correctamente y conectar así con el Camino que lleva al Tercer Cielo.

  • El shofar deber ser tocado ubicándolo en el lado derecho de la boca, no en el centro, ni en el lado izquierdo.
  • La mano derecha debe sostener el shofar desde arriba, es decir que los dedos deben apuntar hacia abajo y no hacia arriba.
  • La boca del shofar no debe estar más alta que los ojos y la nariz de la persona que lo toca y,
  • por último, el shofar jamás debe ser tocado como una trompeta apuntando hacia el cielo.

Si se cometen esos errores pueden generar el efecto inverso al buscado.

Si prestas atención a la mayoría de las fotos que muestran a alguien tocar un Shofar verás que no prestan atención a estas indicaciones, lamentablemente, incluso algunos que se autodenominan shofaristas.

Apreciados lector y lectora, si estás hoy gozando de la primogenitura que otorga la fe en la obra redentora de Yeshúa HaMashiaj, debe saber que este Yom Teruah es muy especial, ya que está ocurriendo dentro de un tiempo profético muy específico conectado con los siete shofarot (trompetas) descripta en el Libro de Revelación (Apocalipsis). Por ende, este Yom Teruah te dará la oportunidad gloriosa de experimentar el poder de la vibración de la obra del Mesías en cada una de las distintas frecuencias del Shofar.

¡El poder de derrumbar cualquier muralla interna o externa estará a completa disposición!

Shalom!


Fuente: Javier Wolcoff

¿Cuánto Tiempo le dedicamos a la Luz Interior?

Por Mario Sabán.

Estamos deslumbrados por la modernidad y la velocidad de la época. Estamos corriendo de un lado para otro, respondiendo correos electrónicos, respondiendo mensajes, asistiendo a reuniones… Vamos ocupando todo nuestro tiempo con la luz exterior. Nos vamos alejando de Kéter (LUZ INTERIOR), pero tampoco vivimos en Maljut (MATERIA).

Vamos pasando de una dimensión a otra sin disfrutar de ninguna. Lo que prima es la velocidad y, cuanto más se acelera el exilio de uno mismo, el ¿quién soy? se multiplica.

Entonces, la respuesta es apretar el acelerador e ir a mayor velocidad. Así que no solamente nos alejamos de la luz interior, sino que no logramos ni percibir la luz exterior.

La espiritualidad es la única herramienta que tenemos para poner freno a esta velocidad sin sentido y para lograr así cierto nivel de profundidad dentro de esta realidad. Por eso debemos vivir de un modo más austero en Maljut(LA MATERIA), probablemente defendiendo nuestra interioridad.

Tenemos que realizar el esfuerzo de apagar el ordenador, el móvil y todos los aparatos electrónicos a nuestro alrededor, y buscar nuestro paraíso privado, porque «quien no medita una hora al día con sí mismo—dice Najman de Bratslav— es como si no hubiera vivido».

Solo se vive cuando equilibramos la luz exterior con la luz interior.

Ser espiritual y vivir solo en la luz exterior es no haber comprendido el funcionamiento de la realidad. Y ser espiritual y vivir solo en la luz interior implica lo mismo.

Mario Sabán.

“HaKol Ejad”: La Fórmula Divina para Escapar de la Muerte.

Por P.A. David Nesher

En hebreo existe una expresión de tan solo tres palabras que logra expresar sin duda alguna el secreto de la vida: HaKol Ejad (הכל אחד), que se traduce: “Todo es Uno”.

Para lograr profundizar un poco en todo lo que esta frase significa, debemos primeramente considerar su valor numérico, entendiendo que en la Intención divina no existe la casualidad, sino que todo tiene una causa. Entonces, si nos consideramos la guematría de esta expresión, su valor es 68 y surge de esta manera:

הכל = 55 (Kol)

אחד = 13 (Ejad)

————-

68

Ahora bien, el número 68 es tambián la guematria de Jaim (חיים), que se traduce como “Vida”. Observemos con atención esto al considerar la sumatoria de los valores numéricos de la palabra Jaim (alef – yod – yod- mem final):

ח = 8

י = 10

י = 10

ם = 40

———–

68

Aquí debo decir (y recordarles a algunos de ustedes) que la raíz de Jaim es Jai (חי) . Como logran ver esta palabra surge de la asociación de las letras Jet (ח) y Yod(י), y el significado que se le da es: “vivo”, “viviente”.

Existe con esta palabra (Jai) una curiosidad, y es que a sus letras las podemos asociar al revés, es decir que a Yod (י) la colocamos al principio, y a Jet (ח), así obtenemos las dos primeras letras de Ijudah (יחודא), que en arameo significa “unidad”.

Sé que a esta altura de mi estudio alguno de ustedes se estará preguntando: ¿pero cómo es que esta expresión me hace escapar de la muerte ontológica?

Pues bien, para comenzar a desarrollar la respuesta a esto, primer dire que la obra de El Zohar (I-12 b) revela lo siguiente:

Cuando el hombre conozca que todo es uno y no coloque separación alguna, incluso el Sitra Ajrá se retirará del mundo y no influirá abajo.

Esta frase codificada es la explicación al secreto celestial del Sefer Bereshit (Génesis) en el primer capítulo cuando dice:

והיו למאורת ברקיע השמים

“Y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos…”.
(Génesis 1:15)

Entonces, para lograre explicar este versículo, los sabios se fijan en la palabra Meorot (מאורת), traducida aquí como “luminarias“. La misma está compuesta por las palabras Or (אור), traducida como “luz” y Mavet (מות) que se traduce“muerte”. El Zohar, en esta misma página, señalará que “las letras de Or (אור) están unidas mientras que las letras de Mavet están separadas”.

Expresándolo mejor, todo esto nos dice que si a la palabra la palabra Meorot (מאורת – “luminarias“) le quitamos las letras de Mavet (מות -“muerte“-), nos queda Or (אר), es decir “luz”. Pero si lo que le quitamos es Or (אור), nos queda Met (מת), es decir una “persona muerta”, o un “cadáver”.

A partir de estas reflexiones podemos entender que la muerte, o lo muerto (tanto física como espiritual) no sólo se nos presenta como algo oscuro donde no hay luz, sino sobre todo como algo donde hay separación, donde no hay unidad.

Ahora, apoyándonos en dos guematrías clásicas, sabemos que la de Ahavah (“amor”) y la de Ejad (“uno”), son la misma: 13. Así es que la Sabiduría divina nos enseña que la esencia de la unidad es el amor y la esencia del amor es la unidad.

Por último, si a la guematria de Jaim (חיים), “vida”, que es 68, le añadimos el valor 4, por las cuatro letras que componen esta palabra, obtenemos com resultado 72, que es la guematría de Jesed, “bondad”, “benevolencia”, “amor perfecto”. Por esta razón, si queremos escapar del Sitrá Ajrá, que como también dice el Zohar, es el Ángel de la Muerte, hemos de “conocer que todo es uno” gracias a la benevolencia infinita del Eterno; de este modo, ocupados en el estudio de este conocimiento, a través de la meditación de la Torah, lograremos huir de cualquier separación. Y esto no es una intención o una actitud, es una experiencia, un estado de consciencia que nos conecta con la mente de Mashiaj y así nos permite vibrar con nuestro entendimiento en la armonía que logra manifestar al Eterno en medio de la existencia… ¡Esto es verdaderamente en lo que consiste el Reino de Dios!

Enfermarse es Cerrarse a la Luz (la Tzaraat o Lepra)

Por P.A. David Nesher

“Cuando una persona tuviese en su piel una seet [mancha blanca], una sapajat [decoloración] o una baheret [erupción] y se transforma en tzaraat, será llevada ante Aharón, el Sacerdote [principal], o ante uno de sus hijos, los Sacerdotes.”

(Vayikráh/Levítico 13:2)

Seguramente tendré que decirlo una y mil veces; y es que necesito considerar, una vez más, el famoso adagio italiano que dice “traduttoretraditore”. Esta expresión se traduce a nuestro idioma: “Toda traducción contiene una traición”. Me remito una vez a esa frase ya que necesito que entendamos el juego de palabras que radica en ella. Dicho juego está basado en el hecho de que traición y traducción tienen una raíz latina similar; forman parte de un conglomerado de ideas que incluye también la palabra tradición. Y es justamente esta última (la tradición) la que estamos obligados a juzgar, y hasta desechar si es necesario, de nuestra tarea interpretativa del texto sagrado.

Esto que acabo de decir debemos tenerlo en nuestra mente a la hora de investigar los códigos de sabiduría que la Instrucción (Torah) divina revela a la hora de hablar del “leproso” y su mal: la lepra.

Tzara’at” es el vocablo que normalmente se traduce como “lepra”. Sin embargo, por diversas razones, la traducción no es la más apropiada. Esto último se debe principalmente al hecho de que la lepra es una dolencia cutánea generada por el bacilo de Hansen. En cambio, el tzara’at que aparece en las Sagradas Escrituras era la manifestación física de una conducta espiritual grave causada principalmente por la difamación, la altanería, la maledicencia y/o la envidia. Esta es la razón por lo que dicha afección debía ser diagnosticada por un Kohen (Sacerdote).

El sabio Moshéh Alshej señala que el kohen en modo alguno ejercía funciones de médico, ni usaba prácticas médicas. La Torah legislaba que él solo se limitara a declarar impuro al afectado y hacerlo recluir, o declararlo puro y devolverlo a u sociedad y a su familia.

Esta plaga se describe en detalle en la Torah, aunque bajo diferentes variables que afectan la vida del israelita. El cáncer, o el SIDA, por ejemplo, que son las “plagas” de nuestra generación, podría decirse que son los equivalentes a la tzara’at de aquella época.

De acuerdo a las descripciones que nos ofrecen las palabras hebreas que leemos en el versículo que encabeza este estudio, notamos que la tzara’at era una especie de llagas semejantes a una de las plagas que azotara a Egipto. La diferencia con estas últimas radica en el detalle, no menor, de que la tzara’at era una afección que el Eterno enviaba sobre sus escogidos con el objetivo de disciplinarlos y guiarlos a realizar teshuváh y tikún.

Citaré a modo de ejemplo una fuente que nos ayudará a entender esta concepción. En Shemot leemos:

“…Dijo:
Si obedeces a Dios tu Señor y haces lo que es recto a Sus ojos, prestando cuidadosa atención a todos Sus mandamientos y cumpliendo todos Sus decretos, entonces no te golpearé con ninguna de las enfermedades que traje sobre Egipto. Yo Soy Dios quien te cura…”
(Shemot/Ex 15:26) [Torah Viviente].

Leyendo el Zohar, encontré la explicación sabia de que la frase “plaga de lepra”, hace referencia a los juicios severos que penden sobre el mundo como resultado de la negatividad colectiva de la humanidad. Allí mismo, en el Zohar, el vocablo “lepra” o tzsara’at, se define como “cierre”. ¿Qué quiere decir esto?

Pues bien, el Zohar explica que la palabra tzsara’at al ser traducida al arameo es llamada seguirú, lo que significa “cerrado”.

El Zohar en su explicación enseña que la Torah utiliza la palabra nega (conformada por las letras nun, guimel, ayin) para denotar oscuridad, lepra, o seguirú, todas expresiones que señalan a la condición espiritual de estar cerrados a la Luz del Creador. Por ende, no es coincidencia que estas tres letras (nun, guimel, ayin) al transmurtarse formen otra palabra: oneg (ayin, nun, guimel) que significa “placer”. Pues bien, estas dos palabras: nega (desconexión de la Luz del Creador) y oneg (placer) están interconectadas. Todos tenemos cierta cantidad de Luz que está destinada a venir a nosotros, y es a través de nuestras acciones que colocamos una coraza de Luz positiva o de Luz negativa alrededor de nuestra alma.

Esto nos indica que las porciones de Tazría y Metsorá no se tratan acerca de enfermedad física, sino más bien conciernen a la enfermedad espiritual que todos sufrimos en algún grado: estar cerrados a la Luz.

De este modo, los comentarios de El Zohar refieren que el “cierre” de las puertas que protegen el reino del 99 % de la luz espiritual, es la fuente de toda enfermedad psíquico-física que obstaculiza toda dicha, bienestar y realización duradera. Cuando estas puertas están cerradas, la luz no puede ingresar en nuestro mundo y la oscuridad y el juicio reinan. El concepto de “cierre”, se refiere asimismo a la manera en que nuestro «ego» nos cierra ante nuestra alma. De aquí que el salmista exhorta a los redimidos que llegan a Jerusalén para cada festividad a elevar conciencia a los niveles celestiales de la Torah a fin de que el Rey de la Gloria pueda entrar en la historia humana (por favor leer Salmo 24: 7-10).

Cuando hablamos lashón hará, (“mal hablar” o “lengua perversa“) tomamos de nuestro banco de Luz y la guardamos en una coraza de nega, (desconexión de la Luz del Creador). Sigue siendo Luz pero ahora está cubierta por una coraza de oscuridad y esto nos causa dolor porque pudimos haber utilizado esta Luz en el sentido contrario, asistiendo a otra persona, por ejemplo. Pudimos haber tomado esta misma Luz y colocar una coraza de Luz a nuestro alrededor la cual nos sustentaría con placer.

Oneg y nega, placer y dolor, no son dos realidades separadas, sino un resultado de nuestras acciones. La Luz que atraemos proviene del mismo banco, independientemente de si será utilizada para hablar mal o para una acción de compartir. Todo necesita ser sostenido por nuestra Luz, y cuando retiramos de nuestro banco de Luz y cubrimos esta Luz en oscuridad, ahora esta oscuridad se sostendrá y manifestará en nuestra vida en diferentes formas. Lo opuesto es también verdad, cuando realizamos acciones de compartir o actuamos y hablamos de manera positiva, exactamente la misma Luz del banco alimentará el placer y lo positivo en nuestra vida.

Los códigos de sabiduría de parashá Tazría revelan que el dolor físico y emocional proviene de una fuente, nega, la cual es la Luz que nosotros hemos cubierto en una coraza de negatividad a través de nuestras palabras y acciones. Ahora entendemos que la tremenda oscuridad que atraemos a partir de lashón hará proviene de la misma Luz que sostiene la negatividad o el placer positivo en nuestras vidas. El tipo de Luz que nos sustentará depende de nosotros. Podemos tomar un oneg potencial, un placer positivo en potencia, y cubrirlo con una coraza de oscuridad a través de nuestras acciones y palabras negativas.

Comprendiendo todo esto, discernimos entonces que la “oscuridad” espiritual es la “plaga de las plagas”, es decir, la madre de todas las plagas. Ella es el suelo fértil que produce todos los demás tipos de plagas, sea el cáncer, o enfermedades cardíacas, virus, pobreza, terrorismo, depresión o cualquier otra clase de aflicción individual o social. [Torah Kabbalística Vayikrá, pág 116].

Por ello, y de acuerdo con los sabios, toda enfermedad es una especie de purificación. Cuando alguien se enferma, es una señal de alerta que inicia el proceso de “limpieza” de la persona. Una forma de alcanzar el bienestar es a través de la purificación, y una de sus vertientes es el dolor y el sufrimiento. La Torah revela que el cuerpo es el reflejo físico del alma; cuando un cuerpo se enferma es porque parte del alma necesita atención y trabajo espiritual. Una vez que comenzamos la auto-transformación, la enfermedad deja de ser una herramienta para despertar el cambio, de modo que es eliminada.

En la obra que cité anteriormente (Torah Kabalística) también se puede leer:
«…Tzaráat era un tipo de “limpieza espiritual” que creaba una protección a la persona afectada. Pero sin duda, es mejor limpiarnos a nosotros mismos de forma proactiva en lugar de ser purificados por un proceso que no está en nuestro control. Estudiar estos pasajes y pasar por una transformación espiritual es un tipo de limpieza que podemos escoger proactivamente, pero no es un proceso que ocurrirá de la noche a la mañana. El potencial para muchas enfermedades existe dentro de nosotros y existen muchas formas de limpiarlas. Los problemas cutáneos, indicarían un problema que necesita limpiarse a través de nuestras acciones. Por ejemplo, una inflamación en la piel, bien pudiera estar asociada con un “ego inflado”. Problemas asociados con la cabeza pudieran estar conectados con problemas de conciencia; si estamos en un espacio negativo, mental o emocionalmente, esto puede expresarse mediante enfermedades en la cabeza. Enfermedades de la boca, pueden igualmente, estar en conexión con el habla maliciosa, calumnia, chisme o difamación. Cada clase de aflicción física tiene su raíz en un defecto espiritual que gobierna nuestro comportamiento y acciones con las demás personas. Luego pues, la limpieza y transformación espiritual no solo curan la enfermedad sino que pueden evitar que las enfermedades ocurran en primer lugar, prevenir su reaparición…».
[Definición de “proactivo”: Que tiene iniciativa y capacidad para anticiparse a problemas o necesidades futuras produciendo respuesta y soluciones al mismo].

A lo largo de mi trabajo ministerial he encontrado que las personas nos convertimos en transmisores de plagas. Así también la obra del Zohar lo afirma y sostiene al decir:

«…Así como el castigo es aplicado al hombre por hablar maliciosamente, así es castigado debido a que pudo haber pronunciado buenas palabras pero no lo hizo. Porque él manchó a ese espíritu parlante que está compuesto como para “hablar arriba y hablar abajo”, y todo está en santidad. Esto es aún más cierto, si la nación camina por el camino equivocado y él pude hablarles y reprobarlos, pero si se queda callado y no habla, está dicho de él: enmudecí con silencio, contuve mi paz y no tuve reposo, y mi pena se agitó, agitada por plagas de impureza, (Tehilim/Salmos 39:3)…»,
[Zohar Tazría 18:87].

Estudiando en la versión Torah Emet, me pareció muy importante compartirles el siguiente comentario:

«…En una oportunidad, un gran maestro de la Torah recibió la visita de uno de sus discípulos que se acercó a consultarle acerca de su deprimente estado espiritual, y se explayó contándole por qué se consideraba a sí mismo un hombre tan vil e indigno. El maestro le interrumpió diciéndole: “¡Basta ya. No se debe hablar mal de nadie, ni siquiera de uno mismo! …».

Notamos que de acuerdo al mandato de la Torah, la enfermedad de tzsara’at debía ser tratada exclusivamente por los kohanim (sacerdotes), y no por doctores, ya que en ningún caso debía interpretarse como un simple problema médico, sino más bien como una patología netamente espiritual. ¡El alma de ese integrante de Israel estaba gritando a través del cuerpo!

En los códigos de la sabiduría de la Torah encontramos que, el sacerdote, al ser “luz de lo Alto”, está ordenado de encender diariamente las lámparas del Candelero (Menoráh), a fin de hacer llover sobre nosotros las bendiciones para sanar la aflicción, y este secreto, es una semejanza de lo de “arriba”, ya que la luz Celestial es el aceite de ungir que primero escurre sobre la cabeza del “Gran Sacerdote Celestial”, el Mesías. Él enciende entonces las lámparas del MalKut (Reino físico), y las hace iluminar. Como está escrito:

“…Es como el buen aceite sobre la cabeza, que baja sobre la barba, la barba de Aharón; que baja sobre el cuello de sus vestimentas (…)
El aceite de ungir de YHVH está sobre él
…”,
(Tehilim/Salmos 133:2; Lv 21:12).

Amados discípulos de Yeshúa, aceptemos que en estos días, debemos abrirnos ante la sabiduría de la Torah; esta luz divina es libre para fluir y satisfacernos, ella abre las puertas de nuestra alma hacia el “Mundo de Arriba” de par en par lo que hace que elimine la oscuridad y el juicio, y erradica todo tipo de plagas.

Por eso, en el próximo Shabat tenemos el gran obsequio de poder tomar todas estas corazas de oscuridad alrededor de nuestra Luz, abrirlas y no sólo remover la oscuridad, sino también traer incluso más Luz de su interior para conducir nuestro Mundo a nuevas temporadas de bendiciones celestiales.

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Las Perspectivas Místicas del Sábado

Por P.A. David Nesher

Los secretos (hebreo: sodot) de la Sabiduría de la Torah enseñan que el Shabat (שבת), es una de las maneras más poderosas para conectar con el Creador.

Leyendo al comentarista Rashí encontramos que él define al Shabat como un descanso relajante, de un carácter perfecto, lo contrario a un descanso de carácter casual, por ejemplo aquel para recuperarse de la fatiga, o el impuesto por el hecho de que no hay trabajo para hacer.

En sentido metafórico, los sabios expertos en codificación hebrea nos dicen que el “fuego” simboliza las discordias. Por ello, está prohibido en Shabat prestarnos a discusiones, alegatos ni nada que pueda encender fuegos de maledicencia, chisme, o situaciones problemáticas. Por naturaleza, el fuego es agresivo y consumidor. En tanto que el Shabat, en su esencia, impulsa a valorar lo santo de la vida para que la bendición del Cielo se haga presente entre los hombres.

Por ello, el poder del Shabat es uno de los medios más poderosos para conectar plenamente nuestra alma con el Eterno y hacer de nuestro vínculo interno con Dios un canal cósmico para que las bendiciones se precipiten abundantemente a la Tierra. Incluso, personas de cualquier credo pueden realizar esta conexión si lo desean. Después de todo, el Shabat es un sistema cósmico que originalmente fue creado para todos los hombres (Gén. 2:2-4).

Es necesario que entendamos y aceptemos que si dedicamos tan solo cinco minutos en Shabat a una conexión con la Luz divina, será mucho más fácil conectar con el Poder del Creador en cualquier otro momento de la semana.

El Rav Isaac Luria, de los escritos del Arizal, nos lo explica así:

«…Durante los días de la semana, las líneas entre el bien y el mal están un tanto borrosas. Esto hace que sea muy fácil resbalarse y caer en la trampa del materialismo y el egocentrismo, así que uno debe estar constantemente en guardia; a diferencia de Shabat, cuando el Oponente se mantiene a distancia. Dado que Malkut (nuestra dimensión física) asciende por sí misma en Shabat, no es necesario que nosotros nos ocupemos activamente en el proceso de elevar las chispas de luz en Shabat como lo hacemos durante la semana de trabajo. En lugar de ello, nuestro trabajo espiritual es dejar de lado ciertos tipos de trabajos físicos que podrían causar separación de este nivel elevado de luz…».

Agregan los sabios que, sin la santa energía del Shabat no sería posible, en ninguna manera, erradicar la negatividad del mundo.

Ya lo expliqué en otra bitácora que nuestra parashá Vayakhel vincula los temas del Shabat y la cuestión del Mishkán (Tabernáculo) porque estos, en la mente divina, son una misma cosa; ambos son enlaces a una dimensión trascendente.

La conexión entre Shabat y el Santuario es de gran profundidad. Entendamos que durante estos 2.000 años de exilio, después de la destrucción del Sagrado Templo de Jerusalem, el Shabat ha sido nuestro santuario dentro de los mundos hostiles, el lugar para refrescarnos y enfocarnos en los valores de la Torah. Por eso, existe un refrán que dice:

“…Mientras los judíos cuiden el Shabat, el Shabat cuidará de los judíos…”.

En el sentido más profundo de su mística, el Shabat es una “guía para la Novia”, ya que cada siete días ella es fiel al descanso en el tiempo señalado con el “Novio”. Sin Shabat no hay “Cámara Nupcial” (el Santuario). Por esto, al Shabat también es llamado el anillo nupcial de la novia y es una prueba para ver si ella es fiel o no al novio.

El Séptimo Día, es decir, el Shabat, es también uno de los días proféticos de los siete mil años que acomoda a la Novia para el día de su Boda, a saber el Yom Kippur final.

También representa el último día de fiesta de los siete días de las Enramadas o Sukot (recepción de la Boda), llamado “Shemini Atzeret” (Octavo Día). El “Shemini Atzeret” es como si el “Novio” le preguntara a la “Novia” que le extienda un día extra con él después de que todos los invitados hayan vuelto a casa. El “Día Extra” (el octavo, o número 8), representa la eternidad, más allá de los 7.000 años de retorno al Jardín del Edén. Existen seis días para que la “Novia” haga todas sus labores y un día en el que ella dedica por completo a estar con el “Novio”, quien es el gozo de su vida.

Metafóricamente hablando, cada fin de semana es una Boda entre el hombre redimido y el Shabat. En toda poesía hebrea al Shabat se la trata de “Novia” y al varón de cada familia como al “Novio”, ya que se espera que cada vasija viril presente en cada hogar se eleve en ese día a su consciencia de convertirse en un ungido (mashiaj) del Eterno.

¿Cómo Prosperar con el Poder de la Imaginación?

Por P.A. David Nesher

El poder de la imaginación debe ser usado sólo desde una mente ascendida en los caminos de la Luz Infinita. Si no es así, la impaciencia se apodera de ese poder y lo conduce a la destrucción total del destino de propósito que Yahvéh ha otorgado al ser humano.

#ParasháKiTisé#BecerroDeOro

¡Del Salario a la Sobre-Abundancia! (¿Cómo Desarrollar Consciencia de Terumáh)

Por P.A. David Nesher

Di a los hijos de Israel que separen para Mí una ofrenda; de todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, tomaréis mi ofrenda.


(Shemot/Éxodo 25:2) 

Al leer el comienzo de la parashá (porción) Terumáh, notamos que la misma trata, en la lectura llana (nivel Peshat) de las donaciones que el Eterno le está pidiendo al pueblo de Israel, para construir el tabernáculo y el Arca de la Alianza (Aarón) que más tarde albergaría a las tablas de las Atzeret HaDivrot (10 enunciados). Aquí se describen todo los detalles, bien precisos, para estas construcciones. Ahora bien, cuando nosotros leemos sobre esto (que parece sin ninguna praxis para nuestra vida cotidiana), nos surge la pregunta: ¿Acaso Dios necesita donaciones? Sinceramente, ¿quién puede creer eso?

Entonces discernimos lo que los sabios exégetas de la Torah explican, y es que esta parashá no trata simplemente de donaciones. En ella, se esconde un mensaje divino atemporal, en el que se revela un medio cósmico para facilitarnos la elevación de las chispas de Luz que se esconden en nuestro espíritu. De hecho, la palabra Terumáh (traducida como “dádiva”, “presente”, “regalo”, “contribución”, “aporte”, “tributo”, “ofrenda”) proviene de la expresión Tarom He (o también “Taromhei”) que significa “Elevación hasta la Hei” (señalando a la primera letra Hei del Nombre divino YHVH). Considerado así, les diré que la segunda Hei es el aspecto de Malkut (Reino) del nombre de Dios Yud Hei Vav Hei; y es el único lugar en donde las chispas de Luz se elevan. Por eso, el Eterno sólo quiere aquellas chispas que sean dadas de corazón. Ya sabemos que el corazón se refiere a Zeir Anpin, que es en donde está nuestro trabajo espiritual (hebreo: avodáh), y que es el nivel del Ruaj (Espíritu) trabajando energéticamente sobre el espíritu por medio de su fuerza vital (neshamáh). Entonces, debemos aquí aceptar que la expresión “Tarom He” significa “tomar la Luz” escondida en Malkut, el Mundo de Abajo, y conectarla con Binah (representada por la primera letra Hei), a través del proceso de Zeir Anpin (las emociones controladas por el Espíritu). En este caso, alude a la elevación espiritual de los materiales que se donan para la construcción del Santuario: esto no es otra cosa que la “materia al servicio del espíritu” [Torat Emet].

El asunto es que, según lo hemos aprendido en Shovabbym (primeras seis parashot o porciones del libro de Éxodo), si para recibir la Luz de Binah (zona divina de leyes para proyectos creativos) tenemos que pasar por un proceso emocional (Zeir Anpin), también debería haber algo emocional que nos ayude, una herramienta que nos permita pasar por encima del proceso de Zeir Anpin e ir directamente a Binah, y así obtener sus beneficios de Inteligencia Emocional . ¿Cómo lo sé? Porque…: “de la misma manera que si existe una enfermedad, antes existe la planta que la cura…” (dice el Ari), “así mismo, sé que este sistema es misericordioso, y nos da miles de soluciones para que nos reconectemos con él“. En otras palabras, debemos creer y confiar que para todo problema, hay una solución; para toda enfermedad, hay una cura. Pues bien, esta herramienta cósmica se llama fe, pero no en el sentido dogmático de piedad, sino en la mentalidad hebrea de emunáh.

Los códigos secretos de la Sabiduría (Jojmáh) de la Torah divina explican que la fe (emunáh) es el atributo que permite al creyente conectar a Malkut (su nobleza psico-física) con Binah (su entendimiento). De este modo, cuando Binah y Malkut se unifican, la fe hace al alma redimida co-conductor de las leyes que gobiernan el mundo espiritual. A esta altura, necesito enfatizar que la fe de la que hablamos, no es la fe ciega de los devotos religiosos. Enfatizaré una vez más que en hebreo, fe es emunáh, un estado espiritual de absoluta convicción y certeza en aquello que los sentidos no pueden captar, y la razón explicar. La emunáh no se adquiere porque otro nos dice cómo son las cosas. La emunáh se consigue cuando la experimentamos al sujetarnos voluntariamente al señorío del Mesías.

De este modo, cuando adquirimos la emunáh, nos metemos bajo el manto de Binah: sin cuestionar si es verdad o no, lo sabemos más allá de lo que los otros puedan pensar y decir, y nada es más importante que sostener esta conexión. Es como si fuiste un bebé abandonado y, un día, encontraste a tu madre. Lógicamente, por nada del mundo, quieres volver a separarte de ella. Esto es estar bajo la guía del Espíritu de la profecía que es testimonio de Yeshúa (Revelación/Apoc. 19:10).

La emunáh, una vez en nuestro espíritu, desarrolla todos los mecanismos de percepción necesarios para la generación de milagros, ampliando nuestra vasija, pues es la persistencia en el deseo de dar, de elevarnos. La emunáh es un regalo divino que Binah nos dio para que, a través de ella, tuviéramos de qué agarrarnos para vencer todas las dificultades que pueden presentársenos. ¿Cómo se adquiere la emunáh? A través de la disciplina en el trabajo espiritual. Para comprender mejor, necesito que se fijen en esto: cuando uno quiere cambiar su vida, que despierta en lo espiritual, empieza a buscar su vía de evolución. Comienza a crear movimiento porque, instintivamente, se siente vacío, así que sale a buscar con hambre la Luz de la Palabra divina, pues llega un momento en que se da cuenta que ella no llega gratuitamente.

Este camino espiritual que tomamos como vía de ascensión, requiere una disciplina, porque la Luz tenemos que adquirirla, aprendiendo los cómo para hacerlo. Así, las experiencias que tenemos en nuestras conexiones y, sobre todo, los resultados de ese trabajo en nuestra vida cotidiana, van construyendo la emunáh. Hasta que llega el momento en que esa conexión se hace tan fuerte que, te digan lo que te digan, tú vas a hacer todo por buscar esa Luz escondida en tu interior. Sabes, a ciencia cierta, que la Luz te está esperando cada día y cada vez que haces esa conexión. No creas que ese momento de conexión sólo eres tú quien lo espera. De la misma manera como tú deseas recibirla, ella desea darte. Así, la Luz de la creación te espera todos los días. Por eso, Yeshúa enseñó que lo ideal es usar el mismo sitio para meditar y la misma hora (Mateo 6:6). Allí se va creando un puente que se abre todos los días. Es como si todos los días fueras a una cita amorosa (esto no es metafórico, sino literal). Ahora, les solicito que para captar mejor esto se sumerjan conmigo en la explicación que les compartiré a continuación.

De esto  se trata de vivir la vida cotidiana como el Mesías. Es vivir día a día, esta vida terrestre, conectado permanentemente con lo superior, y esto solo es posible a través de la conciencia en constante ascensión (aliyáh). La emunáh es un pilar sólido que se va construyendo cuando el pensamiento del Creador encaja con una emoción y la eleva por sobre toda circunstancia cósmica.

No obstante, que el título de esta porción se llama “Terumáh”, la Torah conduce a cada israelita a centrar sus ojos en el Mishkán (Tabernáculo) santo que, además de ser morada de la Conciencia Divina o Shekináh, será el centro espiritual donde los israelitas tendrán que presentar todos sus korbanot (sacrificios) que servirán para expiar sus transgresiones y manifestar su gratitud al Creador. Todos los tipos de korbanot quedarán englobados en el concepto de tzedakáh.

El diseño cósmico llamado Mishkán, proclamará la maravillosa Betzoráh (Buena Noticia) de que la Shekináh del Todopoderoso volvería a este mundo después de estar alejada; la Shekináh, es el reflejo de la Majestad Divina. En Bereshit Rabá leemos esta explicación:

“…La verdadera morada de la Shekináh estaba en este plano inferior de la Creación. Cuando Adam pecó, la Shekináh se fue, (ascendió) al primer firmamento; cuando Kaín pecó, ascendió al segundo firmamento; pero en contraposición a éstos surgieron siete tzadikim y ellos la trajeron de regreso haciéndola descender a la tierra. Moshé (el séptimo tzádik), la trajo hasta aquí mismo, al plano físico inferior…”.

De acuerdo a esta porción llamada Terumáh, el Tabernáculo de YHVH sería construido para darle al pueblo de Israel una localización física donde pudieran conectar con el Creador. Pero profundizando en la codificación de toda esta sección bíblica, el Mishkán, no obstante, será solo un símbolo para el verdadero lugar de descanso de la Shekináh (la Divinidad), el corazón de todo hebreo redimido. ¿Cómo es posible hacer que el corazón de uno, sea un Mishkán para la Shekináh? Esto es, dedicando su corazón a la disciplina del estudio de la Torah y a la avodáh, servicio sacerdotal a YHVH, [Midrash].

Por eso, notamos que aquí hay dos preceptos en el arranque de esta sección:

  • (1) tomar una ofrenda y,
  • (2) construir el Tabernáculo con todos sus utensilios.

El Eterno ordena a Moshé designar recaudadores para recolectar la “terumáh” destinada a la construcción del Tabernáculo consagrado al Eterno. Toda la existencia es de YHVH, por lo que la expresión “Que tomen para Mí” parecería redundante. Más bien, el versículo viene a transmitir a los recaudadores y tesoreros a cargo de fondos comunitarios, que su trabajo debe ser para YHVH es decir, deben consagrarse a su tarea y hacerla en honor al Nombre del verdadero Dios; ellos se deben a Él, deben dejar de lado mezquinos intereses personales para aplicarse y ajustarse a la causa que tengan a su cargo.

A primera vista pareciera que la orden central es la de construir el Santuario (Mishkán), mientras que la donación es la cuestión relativamente secundaria. Sin embargo, leyendo con atención, notaremos que el orden de los versos nos muestra un cuadro diferente; primero viene el Precepto: “…Tomarás para Mí una contribución“, mientras que el orden para construir el Mishkán aparece después: “…Me harán un Santuario…”. Pues bien, en ese mismo orden estudiaremos este interesante capítulo.

El vocablo hebreo “terumáh” se menciona tres veces al comienzo de la sección homónima de la Torah:
1) “…Ellos tomarán para Mí una terumáh”;
2) “…De aquellos a quienes su corazón motive tomarán Mi terumá”; y
3) “…Y ésta es la terumá que tomarán de ellos: oro, plata y cobre…”.
Por este motivo, es que desde los días del nacimiento del pueblo de Israel, la noción de la idea de «Terumáh» formará parte de la vida cotidiana comunitaria judía.

La terminología hebrea que en este pasuk (versículo) se ha traducido “separen para Mí”, significa que esta ofrenda especial llamada terumáh debía ser consagrada a Su Nombre. En este sentido, «» se refiere a la letra “Yud” (י), primera del tetragrama YHVH. Ello significa que cuando alguien, con mentalidad hebrea, da tzedakáh (caridad o justicia social), debe tener sí o sí en mente el Nombre del Todopoderoso יהוה (YHVH), ya que el dinero que se dona representa la Yud (י). La mano con que se da, está en la primera Hei (ה), pues la mano tiene cinco dedos y esta letra es el equivalente al número cinco. El brazo extendido del donante está representado en la letra Vav (ו). Y finalmente la segunda Hei (ה), está simbolizada en la mano del pobre, o sea, aquel que recibe la tzedaká. Toda esta codificación nos enseña que el Eterno יהוה (YHVH), siempre estará del lado del necesitado, del débil y el pobre.

Los sabios de Israel nos enseñan que, el motivo por el cual el Eterno pidió de Am Israel su colaboración, no fue por necesidad, sino porque quería educar a los israelitas para que aprendieran los secretos de prosperidad material que se esconden en la actitud del dar, ya que por naturaleza a la persona le cuesta mucho trabajo tal ejercicio. Además, el rav Baal Haturim explica que el motivo por el cual antes de pedir la donación, el Eterno le mandó a Moshé: “Háblale a los hijos de Israel”, fue para que Moshé les hable de buena manera, sin ningún tipo de imperativo, para así despertar en ellos el deseo de donar. Esto era imperioso pues ésta era un mitzvá (mandamiento) difícil de cumplir ya que la persona tenía que entregar algo de valor alto de entre sus bienes para poder llevarla a cabo. Con ello, el Eterno Elokim los acostumbra a cumplir uno de los mitzvot más importantes de la Torah: la tzedakáh (caridad o justicia social).

Explican los sabios especialistas en codificación hebrea que cuando damos caridad o ayuda a algún necesitado, en realidad no estamos dando sino tomando, estamos recibiendo. Lo que el donante da al pobre es un bien limitado, temporal, que con el paso del tiempo desaparece. Sin embargo, la recompensa por haber sido piadosos es infinita e ilimitada; es un bien que perdura eternamente en el mundo venidero. Cuando damos caridad por amor al Cielo, estamos creando un espacio oportuno que activa a un malak (ángel) en su misión de abrir camino de prosperidad financiera.

Ahora bien, si todo esto ocurre con la donación hecha a un semejante mortal como nosotros, cuánto más sucederá si se dona para la construcción del Santuario de Dios. Luego entonces, cuando los israelitas presentan su “terumáh” para la construcción del Tabernáculo, en realidad no estaban dando sino…¡recibiendo!

Es preciso poner en relieve que tzedakáh, no solo es dar dinero, sino que más bien, es estar ahí acompañando empáticamente y siendo solidario con el prójimo en múltiples maneras. Sin duda alguna, la ofrenda más esencial, es la que citan los textos del Mishlé (Proverbios) 23:26, que es la de ofrecerle nuestros pensamientos y voluntad, leamos:

“…Tenah beni libejá li veeineijá derajai tirtzenah (…)

Dame hijo Mío tu corazón, y tus ojos cuiden Mis caminos…”,

[Tanaj Katz].

De acuerdo con la opinión de varios sabios, no existe nada que glorifique tanto al Creador, y santifique Su Nombre, como traer almas en teshuváh convirtiéndolas a Su Camino de Luz. Esto es realmente transformar el mal en bien. Ellos aseguran que, según este versículo, a esto también se le llama “traer una ofrenda (terumáh) a Dios”.

En pocas palabras, el mandamiento de construir Mishkán (el Tabernáculo), significa desarrollar la capacidad de traer impíos a la actitud mental de teshuváh (arrepentimiento o regreso). El que trae en teshuváh a un impío y le hace tomar la decisión de alejarse del mal camino, consigue tres cosas:

  • Somete bajo sus pies al Sitra Hajara (traducido como “el Lado Oscuro“).
  • Contribuye a glorificar a HaKadosh Baruj Hu. (“El Santo Bendito Sea“, forma de referirse al Nombre de YHVH)
  • Contribuye a llevar al mundo a la perfección hasta cumplir el Paradigma divino “Como es Arriba es Abajo”. Así cumplimos con lo que dice la plegaria del PadreNuestro: “HÁGASE TU VOLUNTAD, en la tierra como en el Cielo“.

Me identifiqué con este sentir de un estudioso de la sabiduría de la Torah:

Este Justo verá a sus nietos, y será feliz en este Mundo y en el Mundo venidero; este Justo irá al Jardín del Edén sin encontrar obstáculos; su descendencia será poderosa, su posteridad estará compuesta de Justos, la gloria y la riqueza estarán en su casa, y la Justicia (la sabiduría de la Torah) perdurará en su familia.”

[“La Kabbalah de la vuelta al Edén”, Tomo 2].

Les aseguro que esta es la mentalidad correcta que se desarrolla cuando se comprende y acepta la propuesta mesiánica de amar la Torah de acuerdo.

Entonces, re-configurando nuestra visión de acuerdo a al Verdad: ¿Qué significado espiritual tiene el Mishkán y qué importancia tiene esta lectura en el tiempo presente? El Santo Bendito Sea, ama inmensamente al pueblo de Israel cuando estos cumplen Su Voluntad y se comportan de manera honorable. Esta relación de amor puede entenderse bajo la siguiente ilustración:

“«…Había una vez un rey que tenía una hija. Mientras la hija aún era pequeña podía ir por donde quisiera, y cada vez que el rey la encontraba, le hablaba, incluso en público, en presencia de las demás personas. Pero cuando ella empezó a madurar y a desarrollarse, el rey le dijo:
“…Ahora debo proporcionarte una habitación especial. Ya no está a la altura de mi dignidad hablarte en público. Por eso debemos designar un lugar especial, de otro modo, cuando te hable, todos sabrán cuánta estima te tengo…,”

[Meam Lo’ez].

Esta era la realidad de la nación de Israel; hasta ese momento ellos no poseían sabiduría ni conocimientos. Se habían criado junto a los egipcios, fabricando ladrillos, es decir, dejándose esquematizar sus pensamientos por un sistema reptiliano. Pero cuando YHVH los redimió, luego de haber presenciado los grandes milagros del éxodo y de experimentar el fulgor de la Shehináh (Presencia Divina), el pueblo abrió los ojos reconociendo Su grandeza queriendo comulgar con su almas. Por eso, al erigir el Santuario (Mishkán) se generó una extraordinaria innovación en la manera de pensar de cada israelita, algo que no había antes; se construyó una “Casa Material” en este mundo, en la que mora y se enviste YHVH mismo, en Su Gloria y Esencia. La Esencia divina quería comenzar a morar y manifestarse desde las fibras más íntimas de cada corazón redimido de Israel.

Así pues, el Altísimo elige al pueblo de Israel de entre las naciones y hace de él un nuevo tipo de entidad dándole un elevado rango en comparación con el resto del mundo. YHVH tomó a seres humanos terrenales y los convirtió en un “reino de sacerdotes” y en una “nación santa” (Éxodo 19.6; cf. 1Pedro 2:9).

Mientras más meditemos en todo este maravilloso asunto, notaremos que el contribuir a una causa sagrada y justa, es por lo tanto, una manera de ascender, de escalar personalmente, porque uno transciende sus necesidades inmediatas y se enriquece espiritualmente al atender las solicitudes de otros. El poder de “dar” es muy superior al de “recibir”.

Pues bien, aquí está el secreto. El Gran Maestro dijo:

Hay más felicidad en dar que la que hay en recibir.”
(Hechos 20:35)

Por eso, la persona más feliz no es la persona que recibe cosas, sino la que da cosas a otras personas. ¿Sabías tú eso?⁠ Explicaré esto. La cualidad primordial de YHVH es la de ser un dador ilimitado. Así pues, emular a Dios (por medio de dar a otros) es una de las expresiones espirituales más elevadas que existen. YHVH quería que todo Israel fuera parte del proceso realizando donaciones para ayudar a Su construcción. La ofrenda debía proceder de aquellas personas a quien voluntariamente mueva su corazón, sin compulsión ni coacción, así lo indica el pasuk:

“…Todo aquel que su corazón lo motive…”
(Éxodo 25:2)

El miedo a donar es en verdad ausencia de Fe verdadera (emunáh), porque el donar dinero cuando no te alcanza para pagar tus cuentas pareciera cosa de locos. Hacerlo requiere absoluta convicción de que estamos empleando una tecnología avanzada que trasciende la racionalidad humana. El asunto es que el resultado es inmediato, pero tenemos tanto miedo y estamos tan metidos en la carencia que nos negamos a nosotros mismos el derecho de experimentar.

Dice la Torah que YHVH eligió a Jacob como su propiedad, y por eso el libro El Zohar dice: “Cuán amados son los hijos de Israel por el Creador, quien los quiere, desea apegarse a ellos y conectarse con ellos y por eso considera a Israel  como su pueblo”.

Recordemos que fue Jacob quien descubrió la tecnología cósmica del diezmo, a través del sueño de la escalera, que prácticamente se ha convertido en una obligación. Sin embargo Terumáh no es obligación,  porque como bien dice la Torah, se trata de ofrendas dadas de corazón. Es decir,  se trata de usar una tecnología que tiene la capacidad de tomar el control de las emociones que contaminan la energía de nuestro sustento, que nos llega ya sea a través del salario o cualquier otro tipo de ingresos.

Es importante entender por qué donar, en esta sección, se traduce en elevación espiritual. El dinero es uno de nuestro mayores objeto de idolatría, es uno de los apegos más fuertes que tenemos a lo físico, porque podríamos decir que aparentemente, a nivel práctico, nuestra capacidad de hacer depende de cuánto dinero recibimos. Por tal razón se ha formado una egregora (“mente colectiva”) reptiliana alrededor del dinero que está cargada de muchos sentimientos negativos como el miedo, la culpa, la avaricia, el egoísmo, la victimización, la creencia de injusticia y otras creencias colectivas. Sin embargo, aprendemos en la sabiduría de la Torah que tenemos que desligar la idea de que el sustento solo proviene del salario que recibimos (por ejemplo la creatividad) también nos da capacidad de hacer, así que también es considerado sustento y además el sistema utiliza muchos otros conductos para hacernos llegar lo que se nos ha otorgado en la Fiesta de Yom Teruah.

Pero bueno, la mayoría delos seres humanos aún no llegamos a ese nivel de conciencia y solo dependemos del salario. Entonces supongamos que es así, que el sustento se traduce solo en el dinero que recibimos cada mes de nuestro sueldo. Entonces la Torah nos enseña que todas estos sentimientos negativos que mencioné anteriormente están grabadas solo en el aspecto de Malkut del dinero que representa el 10% de lo que nos ingresa. En ese 10 % está pegado el HaSatán (Oponente) y por eso es de todo nuestro interés separarlo del resto. Sin embargo, no podemos dejarlo al azar, es nuestra obligación elevar el caos que está pegado en ese 10 % (maazer o “diezmo”). Así pues, debemos aceptar que cuando nuestra virtud Malkut (Nobleza) está desconectada de su lugar dentro del Árbol de la Vida (la imagen del Mesías), producto de estos sentimientos erróneos de los que hemos hablado, está desconectada de la vida, por lo tanto los aspectos de muerte ontológica la sobrepasan, e invaden nuestras áreas de vida (finanzas, familia, pareja, hijos, salud, profesión, etc.) procurando que caigamos en el caos.

En verdad estamos en este mundo para elevar todo el caos y sobre todo el que nos concierne personalmente, como el de nuestro árbol familiar, o este del dinero. El Mesías hoy nos está diciendo desde esta parashá (Terumáh) que la manera de elevar el caos de Malkut (nuestra nobleza) consiste en llevarlo hasta el nivel celestial de Binah, que traducido quiere decir entendimiento. Por eso es que al donar para la expansión de la sabiduría divina revelada en la Torah, logramos trepar por esferas superiores del árbol de la vida y pararnos frente a la Puerta que permite ingresar a todas las posibilidades (eso significa alcanzar la consciencia Binah), que dicho sea de paso se abre cada semana en Shabbat.

El Eterno reveló en esta porción a su Pueblo que hacer las cosas de corazón es la clave para ser exitoso en la vida. Cualquier acción que involucre el altruismo, el amor, el cuidado, la compasión y la sensibilidad, nos acerca a los mundos superiores, y ese es el secreto final de haber vivido con propósito. Cuando todo lo que hagamos posea una conciencia de Terumáh (amor perfecto en constante compartir) entonces habrá un flujo abundante entre los mundos superiores y los inferiores (Juan 7: 38). Esto es cuando conseguimos asimilar la frecuencia de Kedusháh (traducida como “Santidad“) en lo que hacemos: en el hogar que construimos, en nuestra familia, en nuestros negocios, etc. Cada quien decide cual es el espacio que va a santificar para que la divina Shekinah habite en él, y desde allí se manifieste arreglando el Planeta.

Nuestro Gran Maestro y Dueño Yeshúa sabe que si damos porque queremos hacerlo desde nuestro corazón, entonces seremos felices. Es por eso que nos dice: “Den a otros, y Dios les dará a ustedes” (⁠Lucas 6:38). Es decir, acostúmbrense a dar para que otras personas hagan teshuváh. Si hacemos eso, no nos sentiremos tristes por estar siempre esperando que otros hagan algo bueno por nosotros. Por el contrario, estaremos ocupados haciendo felices a los demás. ¡Y cuando hacemos eso, somos las más bienaventuradas de todas las personas!

Shalom!


Nota:

Seguramente varios de ustedes vienen considerando hacer donativos a este ministerio de enseñanza que el Eterno me ha encomendado. Los mismos serán usados en las actividades sociales que la Fundación Monte Santo realiza con los más carenciados de nuestra sociedad. Si esta intención vibra en ustedes los invito a ponerse en contacto conmigo, a fin de conseguir los datos bancarios para llevar a cabo dichas donaciones.

¡Desde ya muchas gracias y que el Eterno recompense esta consciencia de Terumáh!

Las “ASERET HADIBROT” (DECÁLOGO/ DIEZ PALABRAS) y sus Secretos Develados.

Por P.A. David Nesher

“Elokim habló todas estas palabras, diciendo:


(Shemot/Éxodo 20:1).

Es muy importante para mí resaltar el hecho de que la Torah no emplea jamás el término “Mandamientos” para señalar a estas declaraciones divinas que Israel vio y recibió allí en el Monte Sinaí.

Siendo fiel a la verdad, debo decir (y remarcar) que la expresión “diez mandamientos” no aparece en las Sagradas Escrituras. Es más, siendo aún más sincero, debo decirte amado lector que los llamados “Diez Mandamientos” por la teología cristiana, en realidad contienen catorce mandamientos (mitzvot). Es justamente a causa de una incorrecta traducción de los eruditos cristianos que hemos heredado impropiamente esta incongruente expresión. Por ello, en este tiempo de transición, es nuestro deber desterrarla de nuestro lenguaje y especialmente de nuestra manera de pensar.

Si vamos al capítulo 34 del Rollo de Shemot (Éxodo), veremos que en el versículo 28 se encuentra la expresión “las Diez Palabras”, que en hebreo se dice: “Aseret Ha-Divrot, en referencia a las declaraciones divinas que aparecen en Éxodo 20: 2-17. Esta misma expresión hebrea la volveremos a encontrar desde la pluma de Moshé (Moisés) en el quinto libro del Jumash o Pentateuco (cf. Deuteronomio 4:13 y 10:4) Así pues es evidente que es más exacto hablar de las “Diez Palabras” que los “diez mandamientos”. El nombre griego «Decálogo» significa igual: “Diez Palabras”, y por lo tanto puede también ser usado en nuestro léxico como una forma correcta de señalar a este maravilloso pasaje de las Sagradas Escrituras.

Profundizando más en esta expresión, les comentaré que en hebreo, el término Divrot es traducido como “locuciones“, “enunciados“, “menciones“, “frases“, “palabras“, (Nota: el singular de divrot se dice: diveráh, diver y vienen de davar palabra activa y creadora-) Así pues, los mal llamados “Diez Mandamientos” pueden ser llamados “Los Diez Enunciados”, “Los Diez Dichos”, “Las Diez Palabras”, pero jamas “Diez Mandamientos”.

Para que ustedes puedan comprender mejor todo esto, diré que un mandamiento supone la existencia de hombres a los cuales es dirigido y que están listos a reconocerlo como tal; por eso, un mandamiento que ninguna persona respete o que todo el mundo viole, cesa de ser un mandamiento. Puede entonces ser relegado al estante de las viejas reliquias. No es así con las Leyes Divinas. El Eterno las designa bajo el nombre de “Palabras” o “Sentencias” “Dichos“. De ese modo, el que éstas sean escuchadas o no no las afecta en su trascendencia. Las Palabras permanecen siendo tal como han sido pronunciadas. Permanecen siendo las Palabras de Dios, que son la expresión de la Única y Absoluta Verdad, inalterable por siempre. Y aún en el caso de que el pueblo de Israel, todo entero, dé la espalda al Creador y a Su Ley, las Palabras del Decálogo permanecerán hasta la Eternidad, sin verse afectadas en nada por esta falta. Ellas son pre-existenciales a todo lo creado, por lo tanto, ellas vibrarán en potestad más allá de la creación misma.

Por las razones hasta aquí explicadas, nos damos cuenta que las “Aseret Ha-Divrot (Decálogo) no tienen en sí mismas el carácter de “deber hacer”, sino que más bien son indicaciones para el Camino de justicia que permite la capacitación de tzadikim (“justos”) que se convertirán en un reinado de sacerdotes para Yahvéh. Visto así, debemos aceptar que las “Diez Palabras” determinan el lugar del hombre en el mundo, como vasija que contiene a la Luz Infinita y creadora. Las “Aseret Ha-Divrot expresan lo que el hombre es y como llega a su meta. El Eterno mismo las ha escrito con su propio dedo sobre las Tablas de Piedra (Éxodo 31:18). Sólo Él, desde Su mundo, puede indicar cuál es la estructura del hombre. Sus normas provienen de otro mundo, porque si fueran sólo de este mundo no serían válidas más allá de la muerte. Con esto, entendemos por qué estas Diez Palabras son la única porción de la Torah escrita por el Eterno mismo, y que justamente este hecho marcará la importancia que YHVH le da a estos enunciados. (Éxodo 31:18)

El Decálogo es en realidad la Carta Magna o Constitución de la naciente nación de Israel. En ella están representados todos los demás mandatos o instrucciones que Abba nuestro dio a nuestros ancestros (y nosotros) para que vivir como hijos suyos, y protegerse de toda adversidad que impone el sistema reptiliano desde las leyes de Causa y Efecto.

Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy YHVH Adonay”.
(Levítico 18:5.)

Así pues, sabiendo ya que en las Escrituras el número diez representa la totalidad, estas diez palabras representan toda la Torah en su máxima expresión esencial.

La Torah misma nos revela que estas diez palabras estaban escritas en dos tablas de piedra. Hemos visto que “piedra”, en hebreo, se dice “EBeN”; que contiene, eternamente, lo inmodificable. Todo aquello que tiene que ver con el hombre, contiene la forma de lo incambiable. Aquello que hace del hombre un ser divino frente al Eterno y frente al mundo, está determinado por Dios en su forma inmodificable.

La tradición histórica enseña que en la primera tabla había cinco palabras y en la segunda había cinco. Las cinco primeras tienen que ver con la relación entre el hombre y el Eterno y las cinco últimas tienen que ver con la relación entre el hombre y su prójimo. En las cinco primeras palabras aparece el nombre YHVH ocho veces, pero en las últimas cinco palabras no aparece. Las diez van desde lo más importante hasta lo menos importante. La primera es la más importante pero la última es la más difícil porque es más fácil controlar las acciones que los pensamientos.

Dos” Tablas se entregan; a pesar de que forman una Unidad, son “Dos” como la Letra Alef, dividida y unificada; el “cinco” superior se refleja armónicamente en el “cinco” inferior.

La tradición de los sabios también comenta que las letras estaban grabadas atravesando diagonalmente las Dos Tablas, sin manifestarse del lado opuesto como escritura “en espejo”. Así el Eterno revelaba a Israel el gran secreto del propósito eterno: aquello que tiene que mostrarse en el mundo como bilateral, es unilateral en su esencia. Los Dos lados mostraban una Unidad incomprensible para nosotros.

Entonces, ¿cuál es el sentido de estas “Diez Palabras”, de estos “Dos 5”?

Ellas muestran al hombre en su esencia misma. No son leyes morales, ni higiénicas, ni mucho menos sociales. Éstas son sólo sus imágenes. Cuando la Sexta Palabra dice: “No debes matar”, ella significa literalmente “no debes matar a otro ser humano”; pero el principio en sí es “no deber matarabarca la vida humana en la totalidad de sus expresiones, en todos los niveles. Por ejemplo no se debe avergonzar al prójimo en público. Retar a “alguien” en presencia de terceros cae bajo el principio de “derramar sangre”. Ello puede, por lo tanto, suceder en distintos niveles.

Otro maravilloso mensaje encriptado aquí surge del hecho que la Sexta Palabra se encuentra en la segunda Tabla exactamente frente a la Primera Palabra de la Primera Tabla, es decir, aquella Tabla en la cual el Eterno estableció en cinco Palabras lo que ÉL ES. Entonces el mensaje es que cada uno de los hijos del Altísimo tiene que relacionarse con el hombre, imagen de Dios en la tierra, de la misma manera que con Dios mismo .

Entonces, con esta explicación en nuestra mente, logramos captar porque en las primeras comunidades mesiánica se insistía en lo siguiente:

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
(1Juan 4:20).

Así pues, queda bien claro en la mente hebrea que el ser humano no es sólo una tuerca en la gran sociedad, dentro del gran aparato reptiliano que la domina; así cada israelita lo fue en Egipto (mundo de la forma), donde se lo trató sólo estadísticamente. Donde fue un “número más en la ficha” que archivaba el Faraón y toda la élite que con él manipulaba con maldad a la masa del Imperio.

La Primera Palabra expresa que Dios llevó al pueblo fuera de Egipto. Y justamente allí se encuentra la síntesis del sentido de la Redención: toda la Creación descansa en el hecho de regresar del exilio de Egipto, símbolo del mundo de la dualidad. El concepto “dualidad” abarca la creación, creación de la dualidad. La vuelta del camino 1 -2 al camino 2 -1. Es el milagro expresado en el Éxodo de Egipto. Esta “vuelta” sólo puede venir de YHVH, de la fuerza del “Uno”, de Elohim en su origen, de Yahvéh manifestándose en el mundo, como el Único y Verdadero Elokim. El hombre, como imagen de Yahvéh lleva dentro de sí el deseo (suspiro/anajáh) por esta vuelta. El ser humano tiene en su interior el hambre de Dios, y su anhelo de regresar a Él como fuente. El hombre quiere hacer teshuváh (regreso). Por eso, la busca en todos los terrenos, tiene la necesidad de llevar la creación de vuelta a su descanso.

Las Tablas entonces obligan a ejercer la correcta cosmovisión mesiánica. Cada hombre tiene que ser visto entonces como una imagen-espejo, como una imagen de Dios. Respecto de “humillar a un ser humano o matar en él esta conciencia”, la Torah manifiesta que tal situación es como si toda la creación fuese aniquilada.

Interesante resulta considerar que las Diez Palabras de la creación (cap. 1 de Génesis) comienzan con el “Dos”, es decir con la letra “Bet” de la Palabra Bereshit (“En el comienzo“); mientras que las “Diez Palabras” (“Aseret Ha-Divrot) , sin embargo, comienzan con el “Uno”, es decir con la letra Alef de la voz “Anojí” (Yo”), del versículo:

Yo Soy YHVH Tú Dios
(Éxodo 20.2).

Precisamente “Anojí” se escribe como (1-50-20-10 = 81), porque aquí termina el mundo de la “dualidad”. Dios mismo ha terminado en este octavo ciclo la liberación de las 26 generaciones de la dualidad. Esta revelación comienza con el “Uno” (el Aleph), tal como la Creación había comenzado con el “Dos” (la Bet).

En este momento, el largo camino a través de los cuatro “ele toldot” (traducidas como “estas son las generaciones”), es decir el Camino de Salvación recorrido por la Luz en las cuatro historias generacionales de la humanidad, ha encontrado su fin, llegó a Su tiempo de Propósito (ET). La humanidad toda ya está libre de las fuerzas del desarrollo, del veneno de “la mordedura de la serpiente”.

El desarrollo dinámico y aplicación vital de estos Diez Enunciados están descritos de forma pragmática en los 613 mitzvot (mandamientos), que tratan con detalle todos los aspectos de la vida, de la nación, y el culto de Israel. Ellos (los mitzvot) completan el significado, y otorgan el método exacto par la aplicación del Decálogo.

Por ello, existen distintos tipos de mitzvot. Unos son para los pensamiento, como por ejemplo creer en que nuestro Abba Yahvéh es Único. Están también los mitzvot de la lengua, que son muy importantes, como la mentira, el chisme y el falso testimonio. Así mismo, nos encontramos con los mitzvot de acción o ejecución, como honrar a los padres o dar tzedakah. Existen los mitzvot de retracción (o de abstenerse), como las leyes dietéticas (kashrut) y el evitar el adulterio. Y por supuestos están los mitzvot de culto al Creador que son los más importantes de todos, pues están llenos de códigos lumínicos que revelan como dominar y sobreponerse a toda asignación astrológica del sistema reptiliano que alimenta al gran dragón escarlata.

Pero esencialmente todos los mandamientos están basados en el amor perfecto de nuestro Abba, según lo define La Escritura misma:

Solamente de tus padres se agradó YHVH, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a ustedes, como hoy pueden verlo.”
(Deuteronomio 10:15).

Entonces, a esta altura de nuestra investigación, comprendemos y aceptamos que estas Diez Palabras contienen una “alternativa” para este mundo. El hombre está frente a una dualidad. Él puede preferir el camino de las imágenes, seguir el desarrollo, o elegir otro camino, el camino de vuelta de la dualidad a la unidad. El prime camino es el de la muerte ontológica, es decir, el optar por pervertirse egoicamente en sus pensamientos para terminar corrompiendo el mundo. El segundo camino es el de la Vida, o sea, la opción por aceptar el trabajo del refinamiento de conciencia para alcanzar la potestad de reparara y transformar el mundo.

Justamente este principio de la “alternativa ontológica” de la vida se expresa por el número de vocablos de estas “Diez Palabras”: 172. Este número es el valor total de la voz EQeV, (70 + 100 + 2 = 172), que significa “Si”, condicional que encontramos a lo largo de todo el Pentateuco o Jumash.

El hombre está libre, está en el límite, tiene la posibilidad de elegir. Todo está dado por el Eterno; sólo la “actitud” del hombre frente a Él está abierta para que en su retorno se deje guiar por amor, confianza y bondad, sin expectativas de premios y sin tasar mecánicamente sus obras.

El hombre puede lograr la Unidad en esta vida “Si” vive según la estructura divina; pero también puede no querer seguir este camino. Puede permanecer en la corriente del desarrollo material continuo, pero entonces no encontrará la unificación en esta vida, sino sólo después del largo camino lleno de angustias, de muerte, después del camino “inestable y fugitivo” de Caín.

Amado lector, ¡tú debes elegir! … Yo sólo espero que lo hagas correctamente.

Shalom!

“¡¡Nibiru se acerca!, ¡Todos los Judíos deben regresar a Israel ahora!!” (Grita un Rabino)

“Y haré maravillas en los cielos y en la sangre de la tierra y el fuego y las columnas de humo”.

Joel 3: 3 (La Biblia de Israel ™)

Él se llama Yuval Ovadia, es un rabino con afición de cineasta que habla mucho acerca de Nibiru en cada una de sus posibles apariciones. Recientemente en un nuevo vídeo sobre el tema ha dicho que todos los judíos necesitan volver a casa ahora en Israel, según lo consignó el Breaking Israel News.

Los volcanes están actuando en todo el Pacífico y dentro de los Estados Unidos“, señaló Ovadia. “Los tsunamis están sucediendo todo el tiempo. La NASA dice que nunca hubo una estrella como Nibiru, así que está claro que nunca podrá suceder en el futuro. La NASA dice que ven todo en el cielo y luego ‘¡Pop!’ un meteoro golpea en alguna parte“.

Otros rabinos como Ovadia aseguran que el Clima Extremo es una señal de la repentina aparición de Nibiru. Los rabinos cabalísticos afirman que Nibiru es real.

Tan pronto como sea posible, si no antes“, dijo Ovadia. “Toda la naturaleza está diciendo que Nibiru está en camino. Todos, aquellos que aman a Israel, los que odian a Israel, todos están rogando a los judíos que regresen a casa. Durante cientos de años, Israel estuvo vacío y desolado. De repente, tenemos el Jardín del Edén aquí. Esto es todo porque el tiempo se acerca“.

Según Ovadia, “Dios no creó el mundo para que podamos divertirnos, viajar, entretenernos. Este no es su objetivo. El mundo fue creado para adorar a Hashem (Dios), para cumplir con todas las mitzvot (mandamientos) que nos fueron dados en el Monte Sinaí “.

Sin embargo, vivimos en un mundo cada vez más abrumado por el exceso material y la inmoralidad.

En un video recién publicado, doblado de su hebreo original al inglés, Ovadia afirma que la prueba final para la humanidad es si elegiremos materialismo o espiritualidad. Los que no pueden liberar el control que el materialismo tiene sobre ellos serán destruidos, según la profecía en Zacarías.

Y acontecerá que en toda la tierra, dice YHVH, dos partes de allí serán cortadas y morirán; mas el tercero quedará en él.”
Zacarías 13: 8

Al comparar la posición moral del mundo actual con la forma en que se encontraban las cosas en el tiempo de Noé antes del diluvio, Ovadia afirma que el mundo actual está saturado de “inmodestia, inmoralidad, libertinaje, desagradables deseos”. Nuestro mundo debe ser limpiado, pase lo que pase”.

Según Ovadia, el Talmud (el texto central del judaísmo de la ley y la tradición rabínicas) afirma que Dios causó el gran diluvio en el tiempo de Noé al mover una estrella. Siguiendo con la idea de que Dios controla la naturaleza, un segmento importante del video está dedicado a presentar lo que podría llamarse “El caso de Nibiru“.

Nibiru también es conocido como Planeta X, Planeta Nueve y/o Némesis. Se le ha llamado planeta, cometa, estrella, enana roja y segundo sol que acompaña a nuestro sol. Breaking Israel News ha informado ampliamente sobre advertencias rabínicas sobre la amenaza potencial representada por Nibiru.

Ovadia traduce extensos pasajes bíblicos, de los libros de Isaías, Joel y Zacarías y del Zohar (el texto central del judaísmo místico) que apoya la idea de que la tierra será arrojada al caos al final de los días.

Él lleva la evidencia de Nibiru un paso más allá, y lo llama la herramienta por la cual Dios limpiará el mundo de su actual nivel de degradación: “Entonces, este Planeta X fue enviado para preparar al mundo [para] el mundo de Mashiaj. Para limpiar el mundo de toda la impureza“.

En los minutos finales del video de 49 minutos, Ovadia informa a su audiencia que la fe en Dios es lo que separará a las personas que sobreviven de las que no lo hacen.

Ovadia explicó que cuando llegue Nibiru, Israel será el lugar más seguro del mundo. Señaló que el Talmud se refiere a Israel como el tabor (ombligo) de la creación.

Es más, los tres videntes autistas, tres niños a quienes consultan los rabinos de Israel afirmaron que Jerusalén será el sitio más seguro del Mundo cuando Nibiru se acerque.

Ovadía también notó que hubo un malentendido general acerca de Nibiru como una estrella asesina que destruirá el mundo.

Eso no es cierto“, dijo Ovadia. “Será catastrófico pero no destruirá el mundo. Pasará entre la tierra y el sol. Su proximidad a la tierra provocará eventos masivos; Las mareas cambiarán, los impulsos electromagnéticos apagarán los sistemas eléctricos, los volcanes y los terremotos. Bloqueará el sol“.

Ovadia explicó que además de traer a los judíos a casa, Nibiru tiene un propósito global singular: guiar a las personas de todo el mundo a la oración. Pero, además enfatizó que es imposible y contraproducente predecir una fecha para la llegada de la estrella. Sin embargo, muchos rabinos de renombre han vaticinado varias fechas en las que no hemos tenido la supuesta manifestación del Planeta-Cometa.

“Levanta tu Bastón y Extiende tu Brazo”

Por P.A. David Nesher

Vayomer Adonay el-Moshe mah-tits’ak elay daber el-beney-Yisra’el veyisa’u. Ve’atah harem et-matja uneteh et-yadeja al-hayam uveka’ehu veyavo’u veney-Yisra’el betoj hayam bayabashah.

“Yahvéh le preguntó a Moshé: “¿Por qué sigues clamando a Mí? ¡Diles a los israelitas que sigan la marcha! Y tú levanta tu bastón y extiende tu brazo sobre el mar y pártelo en dos, para que los israelitas lo crucen en seco.”

Éxodo/Shemot 14:15-16

Moshé se encontraba en medio de la oración cuando, de repente, Yahvéh lo interrumpe y le dice que no era momento de orar pues un peligro en ciernes acechaba a Israel y Yahvéh ya había escuchado el ruego de los israelitas.

Era la noche del séptimo día del éxodo, el 21 de Nisán, y séptimo día de Pésaj cuando el Santo Bendito Sea, le dice a Moshé que extienda su vara y caminen hacia el mar.

Yosef Ben Mattityahu, más conocido como Flavio Josefo, nos narra así el acontecimiento:

“…Cuando llegaron a la orilla del mar, Moshé tomó su vara y suplicó a Dios que acudiera en su ayuda:
“…Tú no ignoras, ¡oh, Señor!, -dijo-, que está fuera de las fuerzas y posibilidades humanas eludir las dificultades en que ahora nos hallamos, y debe ser obra Tuya procurar la salvación de este pueblo que dejó Egipto por Tu orden. Desesperamos de recibir cualquier otra ayuda o recurso, y solo nos queda la esperanza que depositamos en Ti y de Tu Providencia confiamos recibir el medio para escapar. Que llegue pronto el socorro que pondrá de manifiesto Tu poder. Eleva el ánimo de este pueblo y hazle esperar la salvación, porque está profundamente hundido en el desconsuelo. Estamos en un sitio extraño, pero no deja de ser un sitio que Tú posees; el mar es Tuyo, las montañas que nos rodean son Tuyas. Si tú lo ordenas, las montañas se abrirán, y el mar, si Tú lo mandas se transformará en tierra seca. Y hasta podríamos escapar volando por el aire, si Tú resolvieras, que este fuera el medio de salvación. Después de hablar de este modo a Dios, Moshé golpeó el mar con su vara; al recibir el golpe se partió en dos, y recogiéndose las aguas quedó la tierra seca como un camino para que huyeran los hebreos…”,

[Antigüedades de los judíos, Vol I, pág 103].

Debemos reconocer que este es uno de los milagros más grandes que ha habido en la historia de la humanidad. Ahora bien, para comprender bienla codificación de fe que en este evento se esconde, será importante tener en cuenta lo que el libro de El Zohar dice. En las líneas que explican este hecho encontramos que, al contrario a las descripciones convencionales de este evento, no fue el Altísimo quien abrió el Mar, sino que fueron Moshé y los israelitas quienes llevaron a cabo este acto y al hacerlo superaron la naturaleza física.

Así pues discernimos que la Instrucción (Torah) divina nos enseñan que, es nuestro destino adoptar una postura activa y emular a Yahvéh en su carácter. Esto significa que no podemos esperar que nos lo hagan todo; estamos en este mundo para convertirnos en compañeros de la Creación.

Las aguas tenían que abrirse ante ellos y darles paso, pero cuando el pueblo llegó a los límites del agua, el agua no se abrió, esto se debe a que Yahvéh dijo que pasaría un pueblo de tzadikim (justos), y ellos llevaban consigo los 49 niveles de tumáh (impureza), así que la Shekináh misma bajó hasta el mar y el mar se abrió.

Ahora quiero invitarlos a considerar la siguiente expresión divina:

“… ¿Por qué clamas ante Mí?
«Pártelo» (divídelo)
…”.

El secreto se esconde en el vocablo “pártelo” que corresponde al término hebreo “bekahú”. La primera parte, beka, significa: «partir», pero la segunda parte de esa expresión (hú), es uno de los 72 Nombres del Santo y Bendito. Por ello, los sabios del hebreo bíblico enseñan que a la pronunciación de este Nombre sagrado, la mar se partió. Y no solo eso, el mar se dividió en doce pasajes formando 12 conductos, de modo que cada tribu pasara por uno independiente, como está escrito:

“…Dividió el mar en pasajes…”
(Salmos 136:13)

La superficie del mar, después de que pasó el pueblo de Israel se tornó fangosa, dificultando el paso de los egipcios. Lo acontecido a los israelitas en su travesía por el medio del mar es sorprendente; sin embargo, al apreciar todos esos prodigios que tuvieron lugar, surge la pregunta: ¿cómo lograron los hijos de Israel ameritarse que se les partiese el mar, y tuvieran lugar todos esos milagros maravillosos? ¿En mérito a qué se hizo acreedor Israel de este milagro? Entre diversas opiniones tenemos la del rebe de Lubavitch que nos explica:

«…Fue por los niños. Los niños que estuvieron presentes al salir de Egipto, ellos reconocieron a Dios primero que todos. Es verdad que estaban ahí Moshé, Yehoshúa y los Ancianos de Israel, pero quienes reconocieron antes que todos al Creador fueron los niños. Estos niños que se desarrollaron en el seno del exilio de Egipto, experimentaron con intensidad su condición de “pocos entre todos los pueblos”, sintieron cómo el estilo de vida egipcio se opone a una vida israelita, y a pesar de ello fueron leales a su mente hebrea y estaban orgullosos del mismo. Motivados por esta educación no dudaron en abandonar “la cacerola de la carne” y salir al gran y temible desierto, incluso carentes de provisiones suficientes, en un espíritu de absoluta confianza en el Altísimo. A eso se debe que se hicieran meritorios de ser los primeros en reconocer a Dios y que en aras de ellos se partiera el mar. Cuando hay niños como éstos, no hay motivo para alterarse porque “Egipto viaja atrás de ellos”, y del hecho que los hijos de Israel estén rodeados por todos lados, por el mar y el desierto. Con niños como estos se puede avanzar dentro del mar hasta que el propio mar se parta ante ellos. Ellos fueron los primeros en identificar al Altísimo y apuntaron con el dedo diciendo: “¡Este es mi Dios y he de embellecerlo!… ».

Otra interesante perspectiva de los sabios es que el mar se abrió por el mérito de Abraham, ya que 72 es la numerología de la palabra “jésed” (bondad), la cual corresponde a Abraham Avinu.

Fue esta la primera vez que se le entregaba a la humanidad las herramientas para generar milagros. El milagro de la apertura del mar fue por medio del uso de los 72 Nombres de Dios a cargo de Moshé. Todos los milagros anteriores a este momento habían sido generados por el Eterno.

A través de esta historia aprendemos y nos conectamos con el potencial de la realidad de «mente sobre materia» (la conciencia), tomando control sobre la fisicalidad.

Pero para que este poder sea desarrollado en el alma de un redimido, debemos primeramente estar bautizados en el Mesías, el agua y la nube. Por ello, debemos también aceptar que el cruce del mar Rojo es visto como una teviláh, un baño ritual o bautismo. Contiene el simbolismo de morir de la vieja vida y resucitar a una vida nueva. En este caso los hijos de Israel murieron de su dependencia tóxica de Egipto y el Faraón para depender del Eterno en todo sentido. Pasaron de un dueño a otro y de un señor a otro, tal como lo explica el apóstol Pablo a los creyentes de Corinto :

Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar; y en Moshé todos fueron sumergidos en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías.” 
(1 Corintios 10:1-4)

Se habla aquí de que fueron sumergidos en Moshé en la nube y en el mar. El pensamiento es que el pueblo pasó de un reino a otro, de la autoridad del faraón a la autoridad de Moshé. Pasaron por la mikvéh, acumulación de aguas, para estar sometidos a las órdenes de Moshé que era rey en Israel:

Una ley nos prescribió Moshé, una herencia para la asamblea de Yaakov. Él era rey en Yeshurún, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.” 
( Deuteronomio 33:4-5 )

De la misma manera la teviláh mesiánica implica que una persona muere y entierra su vieja vida bajo la esclavitud del HaSatán, el pecado y el sistema reptiliano que él gobierna, y resucita para una vida nueva bajo la autoridad del Mesías Yeshúa, la Torah y Reino de los Cielos:

¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en el Mesías Yeshúa, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como el Mesías resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en el Mesías Yeshúa.” 
(Romanos 6:1-11 )

Beshalaj: El Juego de la Restricción.

Por P.A. David Nesher

La expresión hebrea Beshalaj significa “Cuando envió”.

De forma diferente a la mayoría de los Shabat del año, el de esta semana lleva un nombre especial, se le conoce como “Shabat Shiráh”, que significa “el Shabat de la Canción”, porque en la Torah leemos la canción Shirát Hayam (“Canción del Mar“) que cuenta historia de la liberación definitiva de los hijos de Israel. Muchas congregaciones destacan este Shabat al crear servicios llenos de música extraordinaria para celebrar a Moshé (Moisés) y Miryam (María), que guían a los israelitas a través del Mar de Cañas (Mar Rojo) y fuera de Mtizrayim (Egipto).

En el relato de esta sección semanal encontraremos la asombrosa apertura del Mar Rojo. También aquí aparecen revelados los 72 nombres de Dios que son la vedette de la porción. Así mismo, en esta sección aparecerá el Maná, que se describe como el pan caído del cielo, y que determinará esta disciplina de estudiar la Torah por porciones (parashot) y ascensiones (aliyot).De igual modo, veremos aparecer el omer por primera vez, que era una medida de peso como decir kilo. Aparece el episodio del agua amarga que se convierte en agua dulce; y por último la guerra de Amalek, el enemigo perpetuo del pueblo de Israel.

De esta manera, hemos llegado a la más extraordinaria parasháh de la Torah, porque cuando leemos el episodio de la apertura del Mar Rojo percibimos que se concluye con la salida o éxodo de Egipto.

Entonces, la primera pregunta que tenemos que hacernos es, ¿porque la salida de Egipto esta divida en 3 parashot (porciones)?.

La Torah quiere enseñarnos que cada cambio es un proceso, y que dentro de él hay etapas que transitar. Por lo tanto cuando un cambio se ha producido en nuestras vidas es porque hace ya un momento que venimos transitando etapas emocionales e intelectuales para que este cambio opere en nuestras vidas.

“Beshalaj” es una porción que contiene relatos prodigiosos y grandes fenómenos sobrenaturales en donde lamentablemente existe un patrón recurrente; después de cada milagro, los israelitas olvidaban que habían sido salvados y comenzaban a quejarse, a temer lo que proseguía y a querer regresar al cautiverio.

Siete días después de la salida de Egipto los hijos de Israel llegaron Yam Suf (Mar de los Juncos). Allí el relato nos dice que los israelitas en lugar de estar contentos, ellos estaban realmente asustados.

¿Cómo es posible que, al poco tiempo de su salida hacia la libertad, el pueblo quisiera continuar en el maltrato y la explotación? Esto es bastante incomprensible.

Tenemos que saber que este es un paradigma que continúa repitiendose hasta hoy; la esclavitud existe y se expresa de muchas maneras.

Después de generaciones de ser esclavos en Egipto, no tenían memoria ni sentido de libertad. Ignoraban en qué consistía esta preciosísimo bien de la dignidad humana. Así mismo sucede con nosotros cada vez que encontramos una oportunidad de hacer algo nuevo en nuestra vida. Aun cuando sufrimos en la situación en la que estamos, algo interno nos hace amar el dolor de esa zona de confort. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, será el refrán que resonará en nuestra boca para llamarnos a la “cautela” que impide todo cambio.

Sucede que para cambiar tenemos que estar dispuestos a salir de nuestro supuesto lugar seguro. Nos gusta nuestra vieja realidad, incluso si esta nos hace infeliz, y siempre encontramos excusas para preferirla en lugar de intentar una nueva aventura. Miramos hacia la libertad, pero al mismo tiempo le tememos, por lo que nos encontramos paralizados, tal y como se describe en esta historia.

Luego pues, independientemente de lo que hagamos, si nuestras acciones están basadas en la servidumbre de una idea, de una persona, de un objeto o situación, significa que seguimos “esclavizados en Mitzrayim (Egipto)”. Es necesario recordar que Mitzrayim (Egipto) es en realidad un código lumínico que nos ayuda a identificar nuestro ego (todo aquello que nos impide crear un puente entre nosotros y la luz del Creador). Salir de ese estado de esclavitud (o “salir de Egipto”), requiere entender y recordar que cada reto, situación incómoda y dolorosa, proviene de lo Alto.

El capítulo describe la milagrosa apertura del “Mar de Suf”. Ahora bien, contrario a las descripciones convencionales de este evento, debemos saber y aceptar que no fue el Eterno quien abrió el Mar. Fueron Moisés y los Israelitas quienes llevaron a cabo este acto y al hacerlo superaron a la naturaleza. Esta fue la primera vez que se le dio a la humanidad las herramientas para generar un milagro. Aquí aprendemos a apreciar a Moshé por haber empleado una tecnología celestial conocida en el libro del Zohar como los 72 Nombres de Dios.

Así pues, el “mar que se abre”, es también una metáfora del poder para “abrir el cielo” y derramar milagros, esto es, bajar el “poder divino” a la Tierra a fin de que esta se transforme y sea promocionada a las alturas lumínicas de las esferas divinas. Mediante esta lectura nos conectamos con la realidad potencial de la mente sobre la materia; que es la conciencia en control de lo físico.

Ahora, en la era del Mesías, nosotros como asamblea de hijos primogénitos, nos encontramos muy cerca de eliminar el caos de nuestro universo produciendo pruebas del poder de la emunáh o verdadera fe. Estamos listos para recrear milagros que son igual de grandiosos que la apertura del Mar Rojo. Sin embargo, tal como lo revela esta historia, todavía depende de nosotros eliminar el caos de nuestra vida personal. El verdadero problema es nuestra naturaleza como seres humanos, y su tendencia a lo malo (yetzer hará) lo cual ha sido algo que hasta el momento no hemos sido capaces de cambiar.

Estas herramientas divinas (los 72 Nombres de Dios) son solo efectivas para aquellos de nosotros que siendo proactivos seguimos el camino de la fuerza creadora de Yahvéh. Pero nunca podremos lograr un estado proactivo de conciencia si no ejercitamos la restricción con cada paso del camino.

Muchos de nosotros, enfocados en nuestras debilidades, sucumbimos al juego de HaSatán (el Oponente), tan claramente demostrado en esta historia.

Vivimos en el juego del Oponente, convirtiéndonos en los detectives del después, si tan solo no hubiera hecho esto u aquello todo estaría perfecto. Siempre somos brillantes después de que las cosas sucedieron, esto es HaSatán. Una vez que caemos en esto, el Oponente nos proveerá todo el material que necesitamos para continuar con nuestro caos. El validara todo para nosotros sin importar que tan estúpido sea, pues HaSatán nos dirá cuan brillantes somos. Nos dice como a ese ultimo desastroso error solo le falto una “cosita” de nada que si hubiéramos hecho no habría resultado en error.

La historia de Beshalaj relata que faraón se despertó un día después de que los israelitas dejaron la tierra de Egipto y se dijo algo así: “¿Qué he hecho? ¿Por qué los deje ir? Hay que regresarlos, no pueden sostenerse solos allá afuera.”

Sus consejeros le dijeron que seria un error, pero a pesar de esto los persiguió. ¿Era faraón estúpido? No. Simplemente estaba siguiendo el juego de HaSatán.

Igual acontece muchas veces con nosotros. ¿Cuántas veces nos dice nuestra voz interna o aquellos a nuestro alrededor que no hagamos algo? Pero aún así lo hacemos por que creemos que sabemos más y mejor. Lo hacemos porque vivimos en el juego reactivo de HaSatán sin ejercitar la única conexión que puede vencer al adversario en su propio juego; la restricción.

La restricción es el único juego que nos queda. Cualquier otro juego en donde desciframos y manipulamos es jugado por las manos de HaSatán.
Sin restricción no hay forma que estas herramientas (os 72 Nombres de Dios), que son el puente entre la realidad no física y la física puede ser actualizada. Podemos hablar y estar convencidos de mente sobre materia pero no podremos llegar a experimentarlo sin la implementación de los 72 Nombres de Dios.

Las 10 Plagas y los 10 “Y dijo Dios” del Bereshit

P.A. David Nesher

Me ha maravillado sumergirme en lo que los distintos sabios han estudiado en aquellos secretos de la Sabiduría divina encriptados en los códigos de la Instrucción (Torah) divina. Entre tanto conocimiento se encuentra el hecho de que los Sabios aseguran que las diez plagas están directamente conectadas con la Creación del universo relatada en el primer capítulo de Bereshit (Génesis).

Ellos lo explican de la siguiente manera:

«…En el libro del Génesis, la frase “Y Dios dijo”, aparece diez veces. Cada una de estas apariciones es una referencia oculta a las Diez Sefirot o Emanaciones de la Luz del Creador. Cada una de las plagas descritas en el libro del Éxodo eliminó una klipáh, o cubierta de una de estas emanaciones. A través de este proceso de purificación, las diez frases “Y Dios dijo” del libro del Génesis fueron reveladas como los Diez enunciados que Moshé recibió en el monte Sinaí. Así pues, en efecto, la Creación fue la semilla y los Diez enunciados fueron la manifestación. Pero había existido tanta negatividad desde que se plantó la semilla (el diluvio, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra), y más que tenía que producirse una limpieza a nivel semilla antes de que la manifestación pudiera tener lugar…».

Así pues considerado, nos damos cuenta que el Eterno con cada plaga en verdad des-andaba el camino perverso llevado por los egipcios de impureza y destrucción del mundo. Como procurando un retorno a un origen casto, en una especie de limpieza espiritual de la Creación. Es decir, que con esta acción, el Eterno manifestaba Su Dominio e interés por lo que acontece en Su Creación. Pues, cuando creó el universo por medio de diez locuciones no hubo testigos, mientras tanto, en la liberación de una minúscula nación de las garras del imperio poderoso, los testigos de los diez actos de Dios, fueron numerosos (600.000 almas).

Por eso, y como detalle más importante, debemos entender que el Mundo estaba por dejar de ser un solar desprovisto de Torah, pues a partir de la manifestación de Israel, que comenzó con la liberación de Mitzrayim por medio de las diez plagas, se preparó el camino para Su Revelación en Sinaí, y el Pacto que nos compromete al acatamiento de Sus mandamientos que permiten que el alma humana vuelva a revestirse de luz.

El Eterno sacó a Israel de Mitzrayim (Egipto) porque consideró inmoral e injusto que un pueblo sea esclavizado por otro pueblo. La Torah nos enseña que la razón principal por la cual Yahvéh libera a los hijos de Israel fue para entregarles Su Torah, norma de vida para el pueblo, a fin de que se cumplan Sus enseñanzas y obtener, además, la “libertad espiritual”, amén de la física.

Para entender esta idea a cabalidad, examinemos la correlación que hay entre los Diez Enunciados de la creación y las Diez Plagas. El orden entre las plagas y la creación es inverso: dado que la creación pasó de tener la conexión a Dios más cercana posible a la más lejana, las plagas debían ir en la dirección opuesta para poder re-conectarnos con el diseño original:

La última plaga fue la muerte de los primogénitos. Esta fue una plaga única, en la que Dios no sólo mostró control sobre la “naturaleza” sino que distinguió sobrenaturalmente quién era Su primogénito: Israel (Éxodo 4:22). Esto fue un reconocimiento de que Dios creó el comienzo, asociándose a las primeras palabras de la Torah: en el comienzo.

Por eso, es maravilloso destacar que inmediatamente después de este andar para atrás por intermedio de las plagas, los israelitas recibimos los
Aseret HaDibrot (Las Diez Palabras o el Decálogo) que contiene en cada una de las diez locuciones un estricto paralelismo con las órdenes impartidas por Dios al momento de la Creación (Pesikta Rabbati parashá 21).

Todo esto nos sirve para reconocer que sin dudas que el Todopoderoso no deja a Su Creación, y está siempre re-creando el universo, y manteniéndolo según Su Voluntad, aunque nosotros no seamos testigos oculares, ni conscientes, de tal realidad.

Por lo tanto, las diez plagas no sólo tuvieron la función de castigar a los egipcios, sino también de clarificarle al mundo en general (y al pueblo hebreo en particular) la conexión que hay entre Dios y Su mundo. De hecho, este sigue siendo nuestro desafío en la actualidad: usar la manifestación de la mano de Dios a través de la historia y la naturaleza para quitar las capas de ocultamiento y aumentar la consciencia de Yahvéh como el único Dios verdadero.

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