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¿Cómo Romper con las Ataduras de la Oscuridad? (9ª Plaga)

Por P.A. David Nesher

Extendió Moshé su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días. No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.”

(Éxodo/Shemot 10:22-23)

La novena de las diez plagas que visitó a Egipto (Mitzrayim) fue la plaga de la Oscuridad o Tinieblas. Esta era una demostración prominente de la grandeza de Yahvéh sobre el dios egipcio Ra, el dios del sol, y también Atom, Horus, deidades solares guardianes de la luz.

Estas tinieblas no fueron de la clase que nosotros conocemos, sino que era una oscuridad que tenía un elemento sobrenatural la cual la hacía palpable (era como un como un gel inmovilizador), y no hacía posible la existencia de la luz. Aunque encendían fuego, este no emitía luz. La oscuridad era como una ceguera en la cual las personas se chocaban unas con otras. Fue tan espesa que ” ningún hombre se levantó de su lugar, quien estaba sentado no pudo pararse, y quien estaba parado no pudo sentarse”. Todos estaban quietos en sus lugares durante tres días. Pero los hijos de Israel tenían luz en sus hogares.

No sabemos si esto era debido a que Yahvéh los libró de esta plaga o porque el Eterno les permitió Su presencia única, la cual les trajo una luz sobrenatural.

Lo cierto es que, según la revelación de la Torah, la Luz no es solamente una propiedad física; es un aspecto del carácter del Eterno. Dios es Luz, y no hay ningunas tinieblas en Él (1 Juan 1:5). En el juicio, Yahvéh puede retirar Su presencia tan significativamente que el vacío que queda es tinieblas que cualquiera puede palpar.

Por eso, debemos entender que la plaga física de la oscuridad tiene su raíz en la oscuridad espiritual que genera el alma humana, que puede ser definida como ausencia de la presencia revelada del Eterno.

La oscuridad, por naturaleza, produce dos obstáculos:

🌑 Primero: ceguera o confusión (“ninguna persona podía ver a su hermano“) y
🌑 Segundo: inmovilidad o miedo paralizante (“ninguna persona podía elevarse de su lugar“).

Al reflexionar en esta plaga entendemos lo que significa que los hijos de Luz andamos en luz y los hijos de las tinieblas están esclavizados cada uno en su “lugar”. La expresión hebrea “su lugar” es una metáfora de su atadura a la oscuridad; significa que los hijos de tinieblas (seres humanos sensuales) no logran levantarse de esta oscuridad para ver la luz de Elohim.

En este momento, debemos aceptar que hay dos planos existenciales, el Reino de la Luz, donde gobierna Yahvéh, sobre los que andan en la obediencia, y las tinieblas, donde domina el Satán (adversario) sobre los que andan en la desobediencia.

Según las Sagradas Escrituras, los tres días de tinieblas aluden a la muerte del Mesías, como paso de redención para los escogidos. Por ello, estar en Yeshúa es contar con el privilegio de haber entendido la buena noticia (heb. betsorá o evangelio en gr.) que el Eterno tiene para los que se encuentran en tinieblas; ésta asegura que podrán pasar de allí al Reino de la Luz Admirable del Eterno:

Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a Yahvéh y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a Yahvéh por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
(Salmo 107:10-15)

Los discípulos del primer siglo eran conscientes de haber participado de esta transición redentora:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
(1 Pedro 2:9)

Esta conciencia de ser hijos de Luz fundamentó la motivación de la proclamación de la Buena Noticia con la que las primeras comunidades salieron impulsadas por las naciones:

“ … para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.”
(Hechos 26:18)

Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.
(Colosenses 1:13)

“ … porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.”
(1 Tesalonicenses 5:5)

En conclusión, lo que tuvo lugar en Egipto no fue simplemente ausencia de luz, sino que fue algo mucho más serio, que provocó todo tipo de ansiedad, dolor, tragedia y malestar físico. Y esto vino sin aviso. El Espíritu de la Profecía dice que esta plaga vendrán sobre la tierra al final de los siglos:

El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor.
(Revelación 16:10)

Si analizamos bien lo hasta aquí considerado debemos aceptar que ya vivimos en un tiempo de gran oscuridad espiritual. En estos días los seres humanos se chocan violentamente unos contra otros en su ceguera o confusión. Tratan de encontrar un “gurú” que les brinde “espiritualidad” para obtener una elevación en el más allá, cuando aún no se descubren en el aquí y ahora.

Cada vez más aumenta el número de seres humanos que alcanzaron un nivel de completa inmovilidad espiritual. Personas que caminan temerosos de caer en un pozo. Gente que se dio por vencida y se estancó en su zona de confort. Si están parados no pueden sentarse y si están sentados no pueden pararse. Nuestro Maestro Yeshúa HaMashiaj habló de esto:

Estén alertas, no sea que su corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre ustedes como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
(Lucas 21:34,35)

Por eso, debemos valorar que, en estos tiempos de gran oscuridad, es el esplendor y la pureza de la casa hebrea y todo lo que hay en ella, el que continúa brillando como un faro en un oscuro mundo, para que muchos puedan ser trasladados de las tinieblas a Su Luz Admirable.

¡Por lo tanto, predica todo el tiempo, y aún fuera de tiempo!…


Te invito Leer también estas Bitácoras:

El Rosh Jodesh: Regalo Divino para los Primogénitos…(Mandamiento de Lunas Nuevas).

Por P.A. David Nesher

*“ _Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros_.”*

(Shemot/Éxodo 12:2)

El primer mandamiento (mitzváh) que el Eterno le entregó a los hebreos para que se destacaran como pueblo escogido fue el de Rosh Jodesh, traducido como “Cabeza de Mes“, “Nuevo Mes” o “Luna Nueva“.

De ese modo, el mes del Aviv, (cf. 13:4), quedó establecido por el Eterno como el primero de los meses del año hebreo. Desde entonces, los israelitas tendrían una responsabilidad nacional de contar los meses y de crear un calendario que estuviese basado en el año lunar según la cosmovisión mesiánica que YHVH ahora les otorgaba.

Ese mes coincide más o menos con la última mitad de marzo y la primera mitad de abril, según el calendario romano. La palabra aviv [Dicc. Strong H24] significa “espigas verdes”. En la Edad Media tomó el significado de “primavera” y así es usada en el hebreo moderno. En el mes de las espigas verdes, el de la primavera, el pueblo de Israel salió de Egipto. Es el mes de la redención.

Este mes también tiene el nombre babilónico de Nisán (cf. Nehemías 2:1; Ester 3:7), nombre con el que se lo ha llamado después del regreso del cautiverio en Babilonia y Persia hasta hoy.

Ahora bien, más allá de estos detalles técnicos, ocurre que al estudiar este mitzváh, surgen en la mente de todo investigador el siguiente planteo: ¿acaso no es éste un extraño primer mandamiento?

Uno pensaría que el desarrollo de un calendario vendría sólo después de que fuesen establecidos los fundamentos básicos, como los Aseret HaDibrot (Decálogo). Entonces, se suman otras preguntas más:

  • ¿Por qué la Torah considera el proceso de establecer el nuevo mes como un gran avance en la creación de una nación?
  • ¿Qué tenía de malo el calendario solar que todos los demás habían estado usando?
  • ¿Y cuál es la importancia de basar el Calendario Hebreo en la luna?
El Derecho Humano de Ser Dueño del Tiempo.

Nuestro calendario determina en qué día se celebrará cada festividad del Eterno. Hemos aprendido que cada fiesta en particular trae consigo una realidad espiritual concreta que está disponible en ese día específico que se convierte en una zona de tiempo en el que el Mundo de Arriba se une al Mundo de Abajo por medio de portales cósmicos que se abren en dichas jornadas. Pesaj, por ejemplo, contiene la oportunidad de alcanzar la libertad espiritual; Yom Teruáh es el momento del juicio.

De este modo, y con esta perspectiva divina, la determinación de este calendario es puesta directamente por el Eterno en manos humanas. Entonces, si la luna apareciese un lunes pero nadie la ve realmente sino hasta el martes, «ver es creer» y la corte decidiría que el primero del mes fue el martes. Como resultado, Yahvéh, por así decirlo, seguiría la decisión de la corte y actuaría de acuerdo a ella, por lo que en el caso de Yom Teruáh, ¡Él pospondría Su juicio a nivel mundial por un día!

Con este mandamiento, el Eterno pretendía darle un fortalecedor mensaje a Su Pueblo. Hasta ahora, ellos habían sido esclavos de los egipcios. Su tiempo no era propio. Pero ahora, el Eterno les está diciendo: “Ustedes se convertirán en amos de su propio tiempo. Pero no solamente de su propio tiempo, ¡sino que también de Mi tiempo!

Así el Eterno entregó por medio de este mandamiento su propio sistema de medición del tiempo. Dicho sistema, si seguía incondicionalmente este mandamiento, permitiría a cada israelita hacerse cargo de su responsabilidad de dar forma a la realidad física con la energía de la innovavión (hbr. jidush), que permitiría renovar ciclos y así llegar a las distintas festividades evitando el ritualismo tradicional que encapsula a los hombres en el sistema dogmático de la religión.

Es decir que el Eterno entregó en este mandamiento una herramienta cósmica que permitiera el control sobre la naturaleza en sus distintos niveles.

¡Aleluya!…. Mientras que el tiempo avanza constantemente, sin nunca detenerse, marchando en un espiral cíclico y repetitivo, a nosotros, los primogénitos del Padre, nos ha sido entregado el poder de detener o iniciar el tiempo a voluntad, con lo cual se nos permitió «compartir» con Yahvéh esa creatividad especial de determinar la renovación de la realidad, y la ascensión de todas las cosas.

Pero, ¿Por qué la Luna?

En el Salterio leemos lo siguiente:

Él hizo la luna para medir los meses.”

(Salmo 104:19a)

Como parte de este fortalecedor mensaje, era esencial que la Luna fuese nuestro factor determinante para fundar nuestro calendario en vez del Sol. La característica única del satélite terrestre (la Luna) es que siempre aparece ante nuestros ojos aumentando y disminuyendo, despareciendo y reapareciendo, para crecer, decrecer y crecer nuevamente. Es también la más pequeña de las dos luminarias.

Así entonces, mientras nuestra estrella regia (el Sol) es el símbolo de la invariable naturaleza, saliendo por el este y poniéndose por el oeste día tras día, cada día del año; la Luna cambia constantemente a través de un ciclo de fases. Esto es lo que esconde un mensaje ontológico muy importante para la conciencia de Israel. La Luna, en ciclo de fases, parece estar diciéndonos: “puedes ser pequeño y puedes disminuir hasta casi desaparecer, pero entonces, cuando las cosas se ven sumamente oscuras, brota la eterna esperanza. Puedes comenzar a mirar hacia arriba nuevamente. Puedes cambiar una situación y a ti mismo para mejor, sin importar cuán malo parezca. Nada es estático o inamovible“.

Con esto, cualquiera de los hijos primogénitos del Eterno, acepta el hecho de que los seres humanos tenemos libre albedrío y en ello radica nuestro poder de renovación; una siempre presente lucha contra la constante, cíclica, repetitiva y predecible marcha del tiempo y la naturaleza.

¿Cuándo comienza entonces el Año del Eterno y cómo se organizan sus meses?

La Torah dice que en primer lugar hay que basarse en la Luna para medir los meses. Sin embargo, el Sol también fue creado para mostrar los años, a través de las estaciones como está escrito en el libro de Génesis:

Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años.”
(Génesis 1:14)

Como vemos el Creador ha establecido que el sistema de medición solar determine el año (en hebreo “shaná“), que viene de la misma raíz que “repetir“, “repasar” e indica el inicio de las estaciones a través de los solsticios (primavera – otoño) y equinoccios (verano – invierno).

En cambio, la lumbrera menor, la luna, por otro lado, es la que indica los meses que en hebreo se dice “jodesh“, palabra que que viene de la raíz hebrea “jadash“, que significa “nuevo”, “cambio”, “algo diferente”. Es interesante aportar aquí que jadash es también la raíz que da origen a la palabra “jidush” que significa “renovación” o “innovación”, señalando así la energía que se esconde en cada rosh jodesh. En pocas palabras: cada jodesh (mes) contiene la energía de jidush (innovación o renovación), trayendo una nueva y nunca antes vista revelación de la luz divina al mundo.

La luna comienza a iluminar el primer día del mes (luna nueva), y su luz se va haciendo cada vez más intensa hasta el día quince, cuando se completa su disco (luna llena). Desde el día quince en adelante, la luz comienza a menguar, y el treinta ya no es visible.

Así mismo como la luna respeta un ciclo: nace, crece, declina y desaparece para luego volver a renovarse, el alma de un hebreo está en permanente cambio y transformación. De esta manera, el hecho de guardar el mandamiento de la luna nueva (rosh jodesh) fomenta en el alma redimida la importancia de renovarse y establecer un orden en la vida usando la energía de la innovación que permite un uso efectivo de la creatividad.

Por ello es que el pueblo de Israel es comparado a la luna. A pesar de que son pequeños y de que el sufrimiento ha sido parte integral de su historia entre las naciones, el israelita sabe que nunca debe darse por vencido. Como individuo y como nación, él se levantará nuevamente e iluminará la noche.

Cada miembro de Israel vive con esta creencia en el poder de los milagros, en que el Eterno supervisa el mundo y que éste no depende de predecibles leyes de la naturaleza. La nación Israel tiene una relación especial con Dios e incluso cuando ha estado en los escalones espirituales más bajos, a punto de asimilarse y desaparecer, el Eterno ha mantenido Su amor constante, al igual que un padre ama a su hijo.

Relación aproximada entre el Calendario Romano y el Calendario Hebreo.

Es interesante saber que, hasta este momento histórico, el ciclo de los meses comenzaba en Tishrei. Pero observamos que cuando Israel estaba a punto de salir de Egipto, el Eterno ordenó que el primero de los meses, a los efectos del cálculo de las festividades, fuese Aviv (Nisán), el mes del éxodo, para que así tuviésemos siempre presente la gran epopeya, pues entonces los meses quedarían vinculados a tal episodio. Por ejemplo decir: El primer mes desde el éxodo, el segundo mes desde el éxodo, etc. El calendario hebreo es básicamente lunar, pero ajustado con el Calendario solar para que la Festividad de Pésaj siempre tenga lugar en la primavera boreal [Torat Emet].

Veamos cómo quedan distribuidos estos meses lunares en relación al calendario solar actual:

1. Nisán (Aviv) … Marzo/Abril
2. Iyar … Abril/Mayo
3. Sivan … Mayo/Junio
4. Tamúz … Junio/Julio
5. Av … Julio/Agosto
6. Elul … Agosto/Septiembre
7. Tishrei (Etanim) … Septiembre/Octubre
8. Jeshván (Bul) … Octubre/Noviembre
9. Kislev … Noviembre/Diciembre
10. Tevet … Diciembre/Enero
11. Sh´vat … Enero/Febrero
12. Adar … Febrero/Marzo
13. Adar II … Marzo.

(NOTA: Los nombres de los meses que aparecen entre paréntesis son los que aparecen en la Biblia)

Los nombres de los meses romanos septiembre hasta diciembre nos muestran que había una relación antigua entre el cómputo bíblico y el romano. Septiembre corresponde al séptimo mes Tishrei, octubre corresponde al octavo mes Jeshván, noviembre corresponde al noveno mes Kislev, y diciembre corresponde al décimo mes Tevet. Luego hubo cambios en el calendario romano y estos meses ya no corresponden al nombre que llevan. Septiembre ahora es el noveno mes del año romano.

He dicho más arriba que el calendario hebreo es una combinación entre la Luna y el Sol. El año lunar tiene aproximadamente 354,36 días y el año solar aproximadamente 365,25 días. Por esta razón, si se sigue solamente la Luna, van a faltar 11 días al año para llegar al año solar, que es la que rige en la naturaleza. El calendario árabe sigue solamente la Luna y el calendario romano sigue solamente el Sol. Ninguno de los dos cumplen los requisitos de la Torah. Tanto el Sol como la Luna tienen que ser la base para medir los años.

Un mes bíblico siempre empieza con la luna nueva. Según la Torah, el primer mes, aviv, tiene que caer en la primavera, cuando la cebada está lista para ser cosechada en la tierra de Israel. Si nos regimos sólo por el año lunar, (con 354 días), que no sigue el ciclo de la naturaleza, la primavera no caería en el mismo mes cada año. Y si seguimos solamente el año solar, no podríamos celebrar las fiestas según la luna nueva, como manda la Torá. Tenemos que tener una combinación entre la luna y el sol.

Para ajustar la diferencia entre el año lunar y el año solar, en tiempos bíblicos se añadía un mes extra al final del año en el caso de que la cebada no estuviera lista para ser cosechada. Para la fiesta del primer mes hacía falta un sacrificio de harina de cebada y si no había cebada no se podía celebrar la fiesta. Así que hasta el siglo IV de la Era Común. La misma naturaleza de Israel decidía cuando iba a ser el primer mes de cada año. Si la primavera venía tarde un año, se añadía un mes extra a los doce meses del año. Si la cebada estaba madura, no se añadía. Más adelante se estableció un calendario fijo, que es el que se usa en la actualidad, elaborado por el sabio Hillel HaShení (Hilel II) en el año 358 (E.C.). En el mismo se añade por reglas matemáticas un mes extra (Adar II) cada dos o tres años. En total son añadidos 7 meses durante un periodo de 19 años.

Antes de que el Calendario hebreo fuera elaborado por Hillel II, las autoridades del Culto en Jerusalem, fijaban las neomenias con el nacimiento de la luna.

Hombres de confianza observaban la luna en determinados lugares, y de acuerdo con su informe, el Gran Senado Judaico (Sanhedrín) fijaba los principios de los meses y las fiestas. Es por lo que en Jerusalem, donde la noticia de la luna nueva se publicaba inmediatamente, se celebraba la fiesta en el día fijado. Pero en las provincias, donde la proclamación de la neomenia por las autoridades religiosas de Jerusalem no llegaba a tiempo, se celebraba por preocupación un día más. Por ejemplo, si la fiesta de Pésaj era de siete días en Jerusalem, en las comunidades distantes de la capital duraba ocho días. Esta costumbre se sigue hasta hoy, y por eso, en la diáspora, tenemos un día festivo más que los judíos de Israel.

Cambios Cósmicos en el Movimiento del Eje Terrestre.

Ahora bien, si leemos las Sagradas Escrituras, notaremos que el año bíblico es de 360 días (cf. Daniel 7:25; Revelación 13:5; 11:2-3; 12:6, 14). No hay ningún testimonio bíblico de que hay que añadir un mes extra cada dos o tres años. La Torah no lo contempla (cf. Génesis 7:11, 24; 8:3-4; Ester 1:4). Esto nos da pie a pensar que al principio no hubo diferencia entre el año solar y el año lunar. El mes lunar tendría exactamente 30 días y así los 12 meses darían un año de 360 días. Esto significa que la tierra sólo necesitaría 360 días para dar una vuelta alrededor del sol. ¿Cómo puede ser esto?¿Qué pasó en la historia para que el año solar llegara a tener 365 días?

Existe una gran cantidad de documentos arqueológicos e históricos de varias culturas antiguas que muestran que hubo un cambio en el sistema solar en el siglo VIII a.E.C., cuando fueron añadidos 5 (cinco) días al año solar.

Parece que algo pasó en nuestro sistema solar que causó un desajuste entre el año lunar y el año solar. La tierra se alejó del Sol y la Luna se acercó a la Tierra.

Existe un acontecimiento relatado en las Escrituras que coincide con la fecha dada en las culturas antiguas, y que nos da pie a pensar que fue en ese momento cuando sucedió este desajuste en nuestro sistema solar, según está escrito en 2 Reyes 20:8-11; Isaías 38:7-8.

Este cambio causó que la Luna Nueva a partir de entonces ya no se podía saber con exactitud, puesto que el mes lunar llegó a tener 29 ½ días, en lugar de 30 que probablemente había tenido antes. En tiempos del rey Shaúl se sabía con exactitud cuándo iba a ser la luna nueva (cf. 1 Samuel 20:5).

Por este acontecimiento fue que más adelante se necesitaban dos testigos cada mes para saber cuándo celebrar la fiesta de la luna nueva. Entonces ya no se podía saber con antelación cuándo iba a ser la fiesta anual de Yom Teruáh, que cae el primer día del séptimo mes. Nadie sabe el día ni la hora cuando se verá la luna nueva de Yom Teruáh. Esto nos enseña que el regreso del Mesías será en el primer día del séptimo mes (cf. Mateo 25:13).

El Calendario del Proyecto Cósmico llamado Emanuel.

Ahora hay algo aún más hermoso y maravilloso que destacar. Aún con todas las consideraciones que hemos visto más arriba respecto a los secretos cósmicos que esconde el mitzváh del Rosh Jodesh, debo decir que en verdad que esta forma de contar los tiempos apunta al mover divino de Su Proyecto de Redención.

La redención es el inicio del proyecto de salvación del Eterno que se convertirá con el transcurrir de los tiempos en el Proyecto Emanuel.

Sabemos que todo empieza con el sacrificio del cordero, cuya sangre libera de la muerte. Después viene la libertad de la esclavitud. Todo el programa redentivo está revelado en las Fiestas del Eterno, y por esto el rosh jodesh primero (Aviv o Nisán) tiene que ser el primero del año, para que el programa esté en el orden correcto. Al alterar el orden de los meses se altera el plan de redención del Eterno y no se entenderá.

La redención, en la mentalidad hebrea, representa el emerger de la oscuridad a la luz admirable; por eso, quien nunca padeció la opresión de la esclavitud, no valorará la redención.

La esencia misma de la redención es la libertad que resulta de la sumisión misma. Si el pueblo de Israel no hubiera sido esclavizado, nunca habría experimentado la verdadera libertad; pero una vez que lo fue, esa misma esclavitud dio origen a su redención. De en medio de esa oscuridad (y de ningún otro lugar) surgió la luz.

Será…la cabeza de los meses“, dijo el Eterno, pues todo conteo que realicen deberán hacerlo desde Aviv/Nisán. ¿Por qué? Pues el día de la redención es más significativo que el día del nacimiento, y la redención es en sí misma más trascendente que cualquier otro acontecimiento o evento.

Hasta antes de salir de Mitsrayim (Egipto) el pueblo de Israel calculaba los meses y años en base a la Creación, o desde la época en que el mundo se renovó luego del Diluvio, como declara el versículo “dos años después del Diluvio” (Génesis 11:10), o desde el nacimiento de Avraham, o desde “el pacto de las mitades” entre Dios y Avraham (Génesis 15:13), al cual alude el versículo: “Y fue al cabo de cuatrocientos treinta años“… (Exodo 12:41). Sin embargo, tan pronto como la nación redimida salió de Egipto, dejó de lado todos estos cálculos y comenzó a contar únicamente a partir de la redención: Este mes será para vosotros la cabeza de los meses.

En el Talmud [Rosh HaShaná 10a-11b] existe una discusión entre dos rabinos si el mundo fue creado en el mes de Nisán o  Tishrei. La última tuvo más fuerza y por esto la Casa de Judá ha establecido que el cómputo de los años desde la creación del mundo es a partir del 1 de Tishrei, que es el séptimo mes en el anuario bíblico. Hay una fiesta anual establecida en la Torah para ese día, llamada Yom Teruah, (“Día del Clamor” o “Día de Alarma”), pero el rabinato judío decidió cambiarle el nombre que el Eterno puso por el de Rosh HaShaná (“Cabeza de Año” o “Año Nuevo“)

Este mes será…” En el Talmud existe una analogía que comienza con la pregunta: “¿Con qué puede compararse ello?” Inmediatamente la respuesta es: “con un rey que al nacer su hijo fijó esa fecha como día de fiesta y alegría. Años más tarde, el hijo fue tomado prisionero y mantenido en cautiverio durante largo tiempo. Cuando finalmente fue rescatado, el rey estableció el día de su liberación como la fecha de celebración más importante del año [por encima de la primera].

Asimismo, antes de que los hebreos descendieran a Egipto, calculaban los años en base al “decreto de esclavitud”, es decir, cuántos años habían transcurrido desde “el pacto de las mitades” entre Yahvéh y Avraham cuando se selló el decreto de cuatrocientos años de esclavitud que debían soportar en tierra extranjera (Génesis: 15:13). Pero luego de que descendieran a Egipto y fueran esclavizados allí, y el Eterno realizara grandes milagros en su favor y los liberara, comenzaron a contar los meses desde el momento de ese magno acontecimiento, como declara el versículo: Este mes será para vosotros cabeza de meses (Shemot Rabá 15).

Estudiando la historia de Israel, observamos que todas las dificultades y sufrimientos padecidos por la descendencia de Yaakov a lo largo de los tiempos se transformaron en luz y salvación; cuanto mayor fue la oscuridad, tanto mayor fue la luz resultante. De igual forma sucederá con la redención final: su luz surgirá de entre la oscuridad; en el mismo momento en que los corazones se estremecen con desesperanza, brillará la gloria de Yahvéh. ¿Y cuándo acontecerá esto? En el mes de Nisán, que el Eterno estableció como período de redención para todas las generaciones. Toda tribulación o desgracia que se abate sobre Israel durante este mes no es más que una afirmación del florecimiento de la redención que está a punto de comenzar.

Así explicaron nuestros Sabios en el Midrash: “El versículo Este mes será para vosotros… (Exodo 12:2) guarda una estrecha relación con los siguientes dos: El consejo de Dios se yergue para siempre (Salmo 33:11) y Afortunada es la nación cuyo Dios es YHVH (Salmo 33:12). Cuando el Santo, bendito sea, escogió Su mundo, estableció los comienzos de meses y los años —éste es el consejo que se yergue para siempre—; y cuando eligió a Yaakov y a sus hijos, fijó un mes de redención — un mes en el cual serían redimidos de Egipto y lo serán en el futuro. En ese mismo mes nació Itzjak, en ese mes fue atado como ofrenda sobre el altar, en ese mes Yaakov recibió las bendiciones de su padre, y en ese mes Dios insinuó a los Hijos de Israel que el mismo sería el comienzo de su redención, como expresa el versículo (Éxodo 2:2): …el primero de los meses del año para vosotros. Respecto de ello fue dicho: Afortunada es la nación cuyo Dios es YHVH“(Shemot Rabá 15).

Con estas consideraciones, los sabios expertos en toralogía señalan al mes de Aviv (Nisán) com el mes de la redención, y aseguran que debe ser considerado aún más grandioso que Tishrei, el mes en el que el mundo material fue creado. Ellos dicen que el mundo fue creado con un propósito, que es que nosotros, los humanos, lo insuflemos de significado, rectificándonos de esa forma tanto en un nivel individual como en un nivel global (Tikun Olam). Así pues, ellos aseguran que para lograr esa misión, el Eterno otorgó al mes de Aviv (Nisán) como el tiempo en que nuestro Israel emergió redimido como un pueblo sacerdotal con este objetivo como su definición de propósito nacional.

¿Qué podrían representar para un pueblo esclavo los días, las estaciones y las Festividades? Para un sirviente el tiempo no tiene un curso, y su existencia es como una noche eterna. Abarbanel explica que la Torah no viene precisamente para establecer las bases de un calendario hebraico sino para pedir en nombre de Dios, que con el fin de recordar la liberación de Egipto se conceda la primacía a este mes, que habrá de ser el primero de todos los meses del año, y a partir del mismo habrán de contar los meses, a saber: segundo, tercero, etc. Esa es la esencia de esta mitzvá, la primera que recibe el pueblo de Israel como nación a ser constituida.

Por eso, y de acuerdo a la revelación de la Torah, el mes de Aviv (Nisán) es el mes de la liberación del pueblo israelita por cuya razón celebramos Pésaj, es decir el inicio del Programa de Redención del Eterno a través del korbán Pesaj: un cordero sacrificado por el padre de familia que evitó el exterminio del Ángel de la Muerte.

¡El mes de Aviv es el comienzo del Año de YHVH!

Un Método Cósmico Para Controlar al Tiempo Exclusivo para Hijos Primogénitos.

Yahvéh le dijo a Moshé un mensaje para que él le diera al faraón y al pueblo de Israel antes de que las diez plagas comenzaran: «Mi hijo primogénito es Israel» (Éxodo 4:22). Los Israelitas estaban en su punto más bajo en este momento; no eran merecedores de ningún milagro por su propio derecho. Y sin embargo, ese momento fue justamente cuando el Eterno nos elevó, sacándonos de la oscuridad de Egipto, iniciando el proceso de movimiento ascendente hasta 50 días después, cuando fuimos merecedores de recibir la Torah y de convertirnos en una nación.

Qué momento y lugar tan perfectos para entregarle al pueblo judío aquel alentador mensaje en el mandamiento de santificar la luna nueva cada mes y de determinar nuestro calendario de esta forma:

“Y Dios le dijo a Moshé… en la tierra de Egipto, dile al pueblo judío: Este mes es para vosotros el comiendo de los meses…
(Éxodo 12:1-2).

La Torah dice que “para vosotros”, es decir, para los hijos de Israel, el mes del Aviv es el primero del año.

El Eterno nos había dado el poder de la renovación y del cambio, es decir, el regalo de expandirnos, iluminarnos y crecer nuevamente después de haber sido disminuidos.

Es necesario aceptar que esta capacidad de renovación es exclusiva del pueblo de Israel y ella lo distingue de todas las demás naciones. Por este motivo les fue concedido el mes lunar, que representa la renovación constante: para que lo bendigan, siempre se guíen por él, y sean bendecidos con esta cualidad. Aunque su luz parezca totalmente ausente, Israel ha sido bendecido con la capacidad perpetua de renovación.

En esta característica única radica el secreto de la existencia y la eternidad del pueblo redimido por Yahvéh en Mitsrayim (Egipto).

La expresión “para vosotros” nos da a entender que no es así para otros. Desde el principio los pueblos de las naciones contaron los meses desde el día de la creación de Adam, el primer día del primer mes. Cuando Adam fue creado el sexto día de la semana, él empezó a contar el tiempo. Para él fue el primer día del primer mes. Esto nos enseña que Adam probablemente fue creado el día de la luna nueva. Desde entonces sus descendientes contaron los meses y los años según marcaba el sol y la luna (cf. Génesis 1:14).

Ahora el Eterno dice “para vosotros”, dando a entender que para otros no lo es. Ellos seguirán contando de otra manera. Antes de la salida de Egipto, los hijos de Israel no celebraban el mes del Aviv como el primero del año. Pero cuando el Eterno empieza su programa de redención, cambia todo. El mes que antes fue el primero, de repente es considerado como el séptimo. Tishrei, que antes era el primer mes, llegó a ser el séptimo. “Para vosotros” es así, pero los demás no lo van a ver así, porque no son parte de la gran redención, y por lo tanto no tiene parte en el Olam HaVá (Mundo Venidero).

El Midrash, explicando esta expresión, señala lo siguiente:

Corresponde que los grandes [pueblos gentiles] lleven la cuenta según lo grande [el sol], y los pequeños [Israel] lo hagan según lo pequeño [la luna]. Esav [Roma] se guía por el sol que es prominente; así como el sol gobierna durante el día y no durante la noche, del mismo modo Esav tiene una porción en este mundo pero no en el Mundo Venidero. Yaakov (Israel) se basa en la luna que es pequeña; así como la luna gobierna en el día y en la noche, del mismo modo Israel tiene una porción en este mundo y en el Mundo Venidero. Siempre que la luz del más grande brilla en el mundo, la del más pequeño no se destaca. Pero cuando la luz del más grande se oculta, la del más pequeño gana prominencia. De igual modo, mientras la luz de Esav brilla, la luz de Iaacov no se apaga. Pero cuando la luz de Esav se oculta, la luz de Iaacov se difunde. A ello alude el versículo (Isaías 60:1-2) «Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Dios brilla sobre ti. Pues he aquí que tinieblas cubren la tierra…».

(Bereshit Rabá 6)

Las naciones del mundo se comparan al Sol, en tanto que el pueblo de Israel se asemeja a la Luna. Pese a que Israel es la nación más débil y numéricamente mas pequeña, está destinada a inmensa gloria luego de que el dominio del mal sea erradicado por el Eterno de la faz de la tierra.

Esta capacidad de renovación es exclusiva del pueblo de Israel y ella lo distingue de todas las demás naciones. Por este motivo les fue concedido el mes lunar, que representa la renovación constante: para que lo bendigan, siempre se guíen por él, y sean bendecidos con esta cualidad. Aunque su luz parezca totalmente ausente, Israel ha sido bendecido con la capacidad perpetua de la renovación (jidush).

En esta característica única radica el secreto de la existencia y la eternidad del pueblo de Israel.

Puesto que Rosh Jodesh constituye la base de la que dependen todas las Festividades que distinguen la santidad de Israel de la vida de cualquier otro pueblo, la mitzvá de consagrar el nuevo mes (hbr. Kidush HaJódesh) le fue entregada antes que las demás.

Mientras que el pueblo de Israel todavía se encontraba en Egipto, antes de que se le encomendaran otras mitzvot, se le entregó precepto de fijar los meses. El versículo expresa:

 “Y habló Dios a Moshé y a Aharón en la tierra de Egipto, diciendo: este mes será para vosotros el primero de los meses (Nisán-Aries), primero es él para los meses del año.”
(Exodo 12:12)

«Este mes será para vosotros»: esta renovación es vuestra fuerza y vuestra gloria por siempre.

Lectura Recomendada para Profundizar este Tema:

Una Vasija para Salvar al Mundo

Por Moisés Franco

“Tomarán un manojo de hisopo, y lo mojarán en la sangre que está en la vasija, y untarán con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta. Ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana”.

(Shemot/Éxodo 12:22| NBLH)

Al leer este pasaje de la parashá (porción) Bo, me llamó la atención el término vasija. Convengamos que, es un detalle que perfectamente el Señor podría haber omitido, porque a los fines prácticos de untar con sangre los dinteles, a simple vista es irrelevante el recipiente que contiene el líquido.

Sin embargo, he comprobado que NADA es casual, y eso hace única la torah ¡Baruj YHVH!

Vasija y Sangre

La palabra hebrea traducida como vasija en el citado pasaje es “saf”, que está vinculada a “contener” y significa también: cántaro, contrafuerte, copa, lebrillo, puerta, taza, umbral y vajilla, según el diccionario Strong.

El Espíritu Santo, por medio del apóstol Pablo, se refirió de forma muy elocuente a la vasija al compararnos con ella.

“Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.”
(2 Cor. 4:6-7| NVI).

En ese caso, la palabra griega para vasija es “skeúos”, que significa: bienes, esposa, lienzo, utensilio, vasija, vaso y vela (Strong).

En cuanto a la sangre, un pasaje muy ilustrativo es el siguiente:

“…pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 26 pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús”
(Romanos 3:24-26|NVI)

La fe en la sangre de Yeshúa como Mesías redentor, es la que expía nuestros pecados gratuitamente (para nosotros).

A partir de todo esto, comprendo que por la fe en la bendita sangre derramada de Yeshúa, el Mesías, obtenemos la salvación de la condenación de nuestros pecados.

Eso, habilita a la Luz del Eterno a brillar en nosotros y así poder conocer y manifestar en nuestras vidas el rostro del Mesías. Esto, si bien entiendo, sería lo que los hebreos llaman el Zeir Anpin (Rostro Pequeño) de Dios, que encierra siete atributos divinos según ha enseñado en diversas oportunidades David Nesher. (Los Siete Aspectos Mesiánico de Nuestra Santidad).

De la misma manera que la vasija contenía la sangre que se ponía en los dinteles de los hijos de Israel para sellar en salvación; Él nos ha convertido en vasijas contenedoras del maravilloso poder de su sangre.

Para que justamente Él como Padre, selle con esa sangre bendita a quienes han de recibir la salvación; tal como lo hicieron los jefes de familia con las puertas de sus casas (conf. Sal. 24:7-9)

Una vasija tiene por misión contener. Así, la nuestra es permanecer íntegros para administrar Su salvación al mundo, para poder contener esa luz preciosa (2 Tm. 2:21, recomiendo RVA)

Vasija-Esposa

En griego, la palabra usada para vasija también significa “esposa” y en hebreo encierra la idea de “contención”; sin duda estas ideas están relacionadas y no es casual.

Entiendo que, trasladando el diseño de vasija nuevamente a un hogar, el varón jefe de familia puede tener las mejores intenciones de llevar salvación a su casa; como los hebreso en Egipto. Pero si su vasija, su cuerpo y esposa, no está bien cuidada la tarea se dificultará.

El apóstol Pedro llama a la mujer “vaso más frágil” (1 Pedro 3:7). Pero no en un sentido machista de inferioridad, como suele pensarse. Sino por el contrario, de mayor refinación; y por ende, una creación que merece mayor atención y cuidado.

Para entenderlo claramente, sería algo así como la diferencia en el trato que tenemos con una vasija de barro y una admirable copa de cristal; ambos son recipiente con una misión, pero a uno se le da un cuidado especial no por inferior, sino por lo superior de su finalidad. Por eso, el Espíritu, por medio del apóstol, insta al esposo a tratar con honra y respeto a su esposa a fin de que sus “oraciones no tengan estorbo”.

Una esposa unida al propósito eterno de Dios en Yeshúa, contiene y administra la salvación al hogar. Es la vasija donde su esposo vuelca la preciosa Luz dada por el el Eterno en comunión íntima, para que por medio del diálogo este varón se la comparta a su mujer, a fin de que ella la lleve de forma práctica a la familia.

Vasija, es a su vez representación de la esposa y del cuerpo (según 2 Tim 2:21 y 1 Pedro 3:7 antes citados). Ambas representaciones se sintetizan de forma asombrosa en la epístola a los Efesios (4:13 y 5:25-27), donde el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo no sólo une la idea de cuerpo y esposa, sino que hace un paralelismo entre el matrimonio físico varón-mujer en alianza con YHVH y el metafísico entre el Mesías e Israel.

En conclusión, el llamado es seguir disponiendo nuestros cuerpos y mentes para que, tanto en lo individual como en lo corporativo, continuemos creciendo para ser esa “humanidad perfecta” que es Israel. Empecemos en nuestras propias casas, para llegar a ser esa esposa-vasija maravillosa que tiene la misma estatura del Mesías (Efesios 4:15-16).

Choque con Hombres Postes (Plaga de Oscuridad)

Por P.A. David Nesher

“Vayet Moshe et-yado al-hashamayim vayehi joshej-afelah bejol-erets Mitsrayim shloshet yamim. Lo-ra’u ish et-ajiv velo-kamu ish mitajtav shloshet yamim ulejol-beney Yisra’el hayah or bemoshevotam.

“Moshé levantó su mano hacia el cielo y hubo una densa oscuridad en toda la tierra de Egipto, durante tres días. Nadie pudo ver a nadie, ni nadie pudo levantarse de su lugar durante tres días seguidos.”

(Éxodo/Shemot 10:22-23)

Yahvéh ataca así al dios “Ra”, dios sol de los egipcios. Todos los ciudadanos de Mitzrayim lo consideraban el dios del cielo, del sol y del origen de la vida. Sus creencias afirmaban que, todas las noches, Ra luchaba con la serpiente Apofis y, al vencerla, la luz derrotaba a las tinieblas y un nuevo día comenzaba.

La plaga de las tinieblas duró seis días, pero el pasuk (versículo) alude al segundo trío de días. En el primer trío de días murieron los perversos entre los israelitas que no querían salir de Egipto; Yahvéh les confirió el honor de morir en la oscuridad para que los egipcios no se deleitaran de su desgracia. Todas las plagas duraron siete días, excepto esta que duró seis, porque el 7º día de dicha plaga Yahvéh lo reserva para castigar a los egipcios cuando estos salgan a perseguir a los israelitas hasta el Yam Suf (Mar Rojo – Éx. 14:20).

La oscuridad física afectó a los egipcios de dos formas. La primera era que “ninguna persona podía ver a su hermano” y la segunda era que “ninguna persona podía elevarse de su lugar“. Enfocado en esto, el Midrash enseña que esta plaga duró seis días. Los primeros tres días los egipcios no podían verse uno al otro pero podían levantarse y moverse. Durante los últimos tres días la oscuridad se intensificó tanto hasta el punto que paralizó hasta el movimiento más simple. No podían levantarse de sus lugares. Ni por medio de luz natural ni por medio de luz artificial, ya que la densidad de la oscuridad era impenetrable. Los egipcios quedaron totalmente inmóviles.

Las tinieblas no eran del tipo que conocemos ya que, aunque los egipcios encendían fuego, este no emitía luz. Eran tinieblas tan compactas de manera que nadie se podía mover de un lugar a otro. Pero los hijos de Israel tenían luz al interior de sus hogares. No sabemos si esto era debido a que el Eterno los libró de esta plaga o porque Él les permitió palpar un anticipo de Su Presencia única (Shekináh), la cual les trajo una luz sobrenatural.

El sabio Rambam sostiene que esta oscuridad era un fenómeno peculiar y que no necesariamente era la oscuridad que provoca la ausencia de luz diurna. Él cita en su apoyo el versículo de Salmos 105: 28 que dice con respecto a esta plaga:

Él envió oscuridad y sumió al país en oscuridad … “

Lo cierto es que, de acuerdo con los códigos del texto, la densidad de la oscuridad en Egipto era impenetrable. En lenguaje metafórico está dicho que esas tinieblas “casi se podían palpar”, y con dificultades se podía respirar a raíz de esta densidad.

Los egipcios habían quedado inmóviles. Era sumamente angustioso no saber lo que había a su alrededor. Debido a las tinieblas, ahora eran los egipcios quienes estaban siendo separados de sus familias. Por su parte, los hijos de Israel se regocijaban, comían y bebían sentados y tranquilos.

Este azote fue como castigo por haber encerrado a los israelitas en oscuros calabozos mientras estaban cautivos. También, apenas poco tiempo atrás, los hebreos trabajaban sosteniendo fijamente las veladoras de los egipcios sin moverse mientras aquellos disfrutaban alegremente la cena. Los egipcios castigaban con dureza a los benei Israel cuando hacían algún movimiento en falso con las lumbreras. Un ejemplo le leemos en el Midrash:
« … Sostén esta vela encendida sobre tu cabeza mientras yo ceno, pero tenla derecha, un movimiento que hagas, y te cortaré la cabeza con mi espada…».

Leyendo el libro apócrifo denominado “La Sabiduría de Salomón” en el capítulo 17, encontré una descripción elocuente de los tormentos, de los peligros y de las angustias provocadas por la plaga de las tinieblas que… “se extendió sobre los egipcios como una noche profunda, mientras que los santos estaban inundados de una luz resplandeciente…”.

El propósito del Eterno de Israel con esta nueva plaga fue demostrar Su Poder ante una de las divinidades más adoradas y, supuestamente poderosas, de la mitología egipcia. Los faraones se consideraban a sí mismos “hijos de Ra”, e incluso sus reencarnaciones, por lo que permanecer tres días en la más absoluta oscuridad fue un duro golpe para las creencias del pueblo.

Ahora bien, leyendo en la traducción del sabio Ibn Hezra encontré que en el versículo 21 el término hebreo וימש (“Veiamesh“) debe ser traducido así:

” … Y que se palpe oscuridad”.

Este exegeta asegura que el significado real de esta plaga adquiere una mayor magnitud cuando leemos en Devarim:

Te castigará Yahvéh … con confusión de la mente. Y palparás al mediodía, como palpa el no vidente en la tiniebla y no prosperarás en tus caminos … “
(Deuteronomio 28: 28-29).

Según Ibn Hezrá, estas palabras parece insinuar que la oscuridad en Egipto no tenía por finalidad simplemente paralizar el país, sino cambiar la mente de los egipcios y llevarlos a la reflexión. Así pues, con esta descripción, el sabio asegura que este evento en la historia se convierte en un hecho contemporáneo y actual para cualquier humano que lo lee.

La plaga de la oscuridad se hizo parte de la historia atemporal del hombre, símbolo de aflicciones análogas que no admiten inmunidad. Oscuridad física simple de la noche se convierte en una enfermedad del individuo, del alma. No hay ceguera como el egoísmo que mancha a otros hombres en nuestro punto de vista, la oscuridad que previene a uno de ver a su hermano. Esta es la plaga dirigida hacia el exterior.

Es que en un sentido alegórico, la peor oscuridad es aquella en la que uno «no puede ver a otro», esto es, negándole la atención que aquel pudiera requerir. El que «no puede ver a otro» tampoco puede «levantarse de su lugar», es incapaz de despegarse de su chatura (mediocridad) humana y espiritual para crecer y evolucionar [Torat Emet].

La oscuridad tiene dos peligros:

  • 1) La oscuridad trae consigo confusión: un poste puede ser confundido con una persona.
  • 2) La oscuridad trae temor de chocar contra una pared. Una persona puede paralizarse en un estado de shock.

La plaga física de la oscuridad tiene su raíz en la oscuridad espiritual, que puede ser definida como ausencia de la presencia revelada de Yahvéh.

Por ello, debemos reconocer que vivimos en una época de gran oscuridad espiritual en la cual las personas chocan unas con otras en su ceguera. No pueden diferenciar entre un poste y un hombre. Si están parados no pueden sentarse y si están sentados no pueden pararse. Por ello, la gran mayoría de los que integran las masas de la Gran Ramera van de aquí para allá, tratando de encontrar un “gurú” para obtener una elevación espiritual instantánea. Prefieren la actividad mágica de esto líderes escrupulosos que esforzarse en alcanzar méritos personales en la búsqueda de la Luz que da la Instrucción (Torah) divina en su interior, por medio del Mesías.

En estos tiempos de oscuridad, es el esplendor y la pureza de cada casa hebrea y todo lo que hay en ella, el que continúa brillando como un faro en un oscuro mundo… “Y para todos los hijos de Israel hubo luz en sus moradas…”, cita la Escritura. Esto nos enseña que los hijos de Dios andamos en Luz y los hijos de las tinieblas están esclavizadas por la oscuridad de sus mentes y corazón. 

Lo maravilloso de esto es que aquellos que se encuentran bajo las tinieblas podrán pasar de allí al Reino de Su Luz Admirable:

Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a Yahvéh y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a Yahvéh por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
(Salmo 107:10-15 )

Es por esto, que al leer los Escritos Mesiánicos notaremos que la pasión de los discípulos de las primeras comunidades mesiánicas era proclamar con denuedo el Evangelio del Reino divino a todas las naciones:

“ …para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.”
(Hechos 26:18 )

De este modo, con los paradigmas lumínicos de su mensaje, impactaban en los corazones y las mentes de sus oyentes, produciendo que multitudes salieran de la tinieblas y fueran promocionadas por el Espíritu del Eterno a la posición de hijos primogénitos en el Mesías:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable
(1 Pedro 2:9 )

Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.”
(Colosenses 1:13 )

“…porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.”
(1 Tesalonicenses 5:5 )

Por todo esto, los exhorto e incentivo a que no teman en predicar este evangelio a tiempo y destiempo, ya que no serán avergonzados. Por el contrario, el Señor los respaldará con señales y maravillas, provocando que multitudes de varones y mujeres se sometan a los principios mentales de Su amor.

Arvéh: El Golpe de Dios a la Oscuridad del Alma (Plaga de Langosta).

P.A. David Nesher

“Vayomer YHVH el-Moshe neteh yadeja al-erets Mitsrayim ba’arbeh veya’al al-erets Mitsrayim veyojal et-kol-esev ha’arets et kol-asher hish’ir habarad…Vayejas et-eyn kol-ha’arets vatejeshaj ha’arets vayojal et-kol-esev ha’arets ve’et kol-peri ha’ets asher hotir habarad velo-notar kol-yerek ba’ets uve’esev hasadeh bejol-erets Mitsrayim.

“Yahvéh le dijo a Moshé:
“Levanta tu mano sobre la tierra de Egipto, para que surjan las langostas sobre la tierra de Egipto, que consumirán toda la vegetación del país, todo lo que quedó del granizo…
Cubrió la superficie de todo el país [tan espesamente] que la tierra se oscureció. Consumió toda la vegetación de la tierra y todos los frutos de los árboles, remanentes del granizo. No quedó nada de verdor, ni en los árboles ni en las plantas del campo, en todo Egipto.

(Shemot/Éxodo 10:12)

En la parashá (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashá Vaerá) de los 10 golpes o “plagas” que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzrayim (Egipto). La porción inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, en hebreo ארבה – léase: Arvé-.

Haciendo memoria de lo visto hasta aquí, recordaremos que cuando Moshé se presentó por primera vez ante Faraón, este dijo con irónica soberbia:

“¿Quién es Yahvéh para que yo oiga su voz y deje ir a Israel?”
(Éxodo 5:2)

El hecho de que Faraón aún no se sometiera al Eterno mostraba de que él no sabía quien era el Señor aún. Esto fue a pesar de que Yahvéh, nuestro Dios, hubiera puesto en claro de quien era Él:

· Más grande que el dios Khnum (el guardián del Nilo)

· Más grande que el dios Hapi (el espíritu del Nilo)

· Más grande que el dios Osiris (quien tiene al Nilo como su torrente sanguíneo)

· Más grande que la diosa Heqt (la diosa rana de la fertilidad)

· Más grande que la diosa Hathor (madre diosa con forma de vaca)

· Más grande que el dios Imhotep (el dios de la medicina)

· Más grande que Nut (la diosa del cielo)

· Capaz de detener toda la adoración de los dioses egipcios con repugnantes piojos y enjambres de insectos.

A pesar de todo esto, Faraón mostró que él todavía no conocía a Yahvéh Dios. Por lo tanto, el Eterno le mostraría aún más.

Por ello, Moshé trajo una nueva plaga, las langostas que devoraron la vegetación del país.

Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad.

Entrando a considerar los códigos de este 8º golpe celestial, nos damos cuenta, que durante el relato de la plaga de langostas se menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד –barad-, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término (חשך- joshek), quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Necesitamos saber que justamente existe un denominador común para las tres últimas plagas, es el factor llamado “oscuridad” (en hebreo: Joshek) relacionada con el vers. 2 del primer capítulo de Bereshit (Génesis 1:2). Esto significa que en el lenguaje metafórico (amén del significado real de las mismas), la mente de Paróh ya estaba sumida en la contusión y la oscuridad propia de la influencia del infra-mundo.

En relación a la plaga de las langostas (hebreo: arvéh אַרְבֶֶׁ֔ה), leí que el rabino Ibn Hezra comenta acerca de la calamidad que suponía esta plaga. Él cita al profeta Yoel (Joel), en cuyos días se originó una devastadora plaga de langosta que afectó a la tierra de Israel. Llama la atención que, con referencia a dicho episodio, Yahvéh, por boca de su profeta Yoel denomina a la langosta חילי הגדול , (“Heli haGadol“), que se traduce como “Mi Gran Ejército” (Yoel 2:25). No podemos menos que concluir remarcando la ironía que encierra el enfrentamiento de Paróh y el Creador de la Naturaleza, pues mientras Paróh contaba con un inmenso ejército bien pertrechado, el Creador de la Naturaleza enfrentará también con Su “gran ejército”, que consiste en débiles y frágiles langostas que, por su numerosa cantidad, oscurecen la luz del día.

Esta es la referencia que el profeta Yoel hace acerca de la invasión de langostas en la tierra de Israel:

“…día de tinieblas y lobreguez, día nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido nada semejante a él, ni tampoco lo habrá después por años de muchas generaciones.”
(Joel 2:2 )

¿Cómo es posible que en la Torah esté escrito que no habría tantas langostas (v.14) después cuando el profeta Yoel dice que nunca ha habido nada semejante?

El sabio Rashí dice que la profecía de Yoel muestra que esa plaga de langostas fue más severa que la de Moshé. Pero no hubo contradicción porque la plaga de Yoel estaba compuesta por numerosas especies de langostas en conjunto: las especies arvéh, yélek, jasil y gazam (Joel 2:25). Pero la plaga de Moshé consistió en una sola especie, e igual a ella no hubo antes ni habrá después.

También podríamos interpretar estos dos textos de manera que las dos plagas ocurrieron en dos países distintos, Egipto y la tierra de Israel. La promesa de que nunca será algo semejante se refiere sólo a Egipto. La plaga que se menciona en el libro del profeta Yoel está en relación con la tierra de Israel, y allí no había ocurrido nada semejante, ni tampoco habrá después.

La plaga dañaría lo verde que aún quedaba en Egipto y que pudiese servir como alimento. Esta octava plaga fue por el pecado de los egipcios de obligar a los hebreos a plantar y cosechar para que solamente los nativos gozaran de sus frutos.

Registran los antiguos midrashim (estudios/comentarios), que los egipcios se alegraron del anuncio de esta plaga porque vieron en estos insectos una oportunidad para atraparlas y comerlas; pensaban almacenar todas las que se pudiesen. Pero no imaginaban que estas langostas fuesen de una naturaleza diferente a las que esperaban, no eran una especie común, ni comestible.

Como se ha señalado, una plaga semejante se registra en el libro de Yoel 2:2. Sobre esta plaga, dice el pasuk (versículo) que no quedó nada verde en árbol ni en planta del campo en toda la tierra de Egipto (vers. 15). Esto significa que millares y millares de langostas se interpusieron entre el sol y la tierra. Desde lejos, el enjambre de langostas parecía como una pesada nube extendida por todo el territorio. Al acercarse ensombreció la atmósfera y oscureció el lugar por completo -al impedir que llegasen los rayos del sol-. Por dondequiera que pasaba este enjambre devastaba el suelo, y los últimos vestigios de verdor desaparecían de los campos.

Con esta plaga el Eterno se reveló a Sí mismo más grande que al equipo de divinidades egipcias conformado por:

  • Anubis: deidad de los campos.
  • Isis: deidad femenina protectora contra la langosta.
  • Serapis: deidad que resultaba de la asimilación de Apis, a su muerte, con Osiris.
  • Min: deidad de la fertilidad y la vegetación, protectora de la cosecha.
  • Nepri: el cual era el protector de los cultivos, las cosechas y el pan.

Aquí les pido que recordemos que con estas plagas Dios hizo con Faraón lo que Él hará siempre en nuestras vidas: exponer y derribar a cada dios falso que creamos en nuestra mente mística y dogmática. Cuando confiamos en estos dioses seguramente dolerá el verlos caer, pero es mejor que el verlos expuestos delante nuestro alimentando la cáscara del yetser hará (tendencia al mal) o ego.

Los consejeros de Paróh, le pedían a su rey que dejara en libertad a los hebreos, que no tenía sentido que ellos siguieran en Egipto. Faraón pide perdón a Elokim por su pecado pero siguió oponiéndose a Sus órdenes.

Trascendiendo su estricta literalidad, el texto nos interpela con agudeza y profundidad en relación a las dramáticas horas que vivimos.

Sabemos por la visión que tuvo el apóstol Juan en Patmos, que demonios en forma de langostas, que vendrán sobre el mundo en los últimos tiempos, (cf. Revelación 9:1-11). Justamente eso es lo que hoy estamos viviendo. La oscuridad en sus diversas formas, acecha nuestra humanidad. Avaricia de poder, desidia, indiferencia, intolerancia, egoísmo resultan en penumbras que nos abruman y confunden, al extremo de desconocernos; y tras este desconocimiento del prójimo, provocamos a la vez el desconocimiento de nuestra común condición humana. Así, sumidos en las penumbras, nos alejamos del camino de la Luz Infinita y de Su redención.

Es imperioso en los tiempos que corren, ejercitar la generosidad asumiendo el compromiso con y por el otro, a fin de que la solidaridad nos convierta en una vasija restaurada que puede volver a reconectarse con la Luz.

La actual crisis de la civilización postmoderna pone en el tapete la “cuestión espiritual” como posible instancia de refundación de nuevos proyectos de comunidad humana que posibiliten la coexistencia, a la vez que potencien todo lo divino que mora dentro de lo humano que somos.


Bitácoras Relacionadas con este Tema:

Las Razones Metafísicas de las 10 Plagas

Por P.A. David Nesher


Las dimensiones celestes del Altruismo divino están abiertas en esta semana para que logremos hacer el salto cuántico de pensamiento que nos permitirá salir libre de toda toxina dogmática inoculada por las distintas “academias” que nos educaron en la cultura occidental, especialmente la “academia” llamada FAMILIA.

En esta semana lograremos una trabajo de discipulado que nos permitirá una perfecta conexión entre nuestro mundo emocional y nuestra estructura mental.


Bitácora Relacionada:

Las 10 Plagas y los 10 “Y dijo Dios” del Bereshit

P.A. David Nesher

Me ha maravillado sumergirme en lo que los distintos sabios han estudiado en aquellos secretos de la Sabiduría divina encriptados en los códigos de la Instrucción (Torah) divina. Entre tanto conocimiento se encuentra el hecho de que los Sabios aseguran que las diez plagas están directamente conectadas con la Creación del universo relatada en el primer capítulo de Bereshit (Génesis).

Ellos lo explican de la siguiente manera:

«…En el libro del Génesis, la frase “Y Dios dijo”, aparece diez veces. Cada una de estas apariciones es una referencia oculta a las Diez Sefirot o Emanaciones de la Luz del Creador. Cada una de las plagas descritas en el libro del Éxodo eliminó una klipáh, o cubierta de una de estas emanaciones. A través de este proceso de purificación, las diez frases “Y Dios dijo” del libro del Génesis fueron reveladas como los Diez enunciados que Moshé recibió en el monte Sinaí. Así pues, en efecto, la Creación fue la semilla y los Diez enunciados fueron la manifestación. Pero había existido tanta negatividad desde que se plantó la semilla (el diluvio, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra), y más que tenía que producirse una limpieza a nivel semilla antes de que la manifestación pudiera tener lugar…».

Así pues considerado, nos damos cuenta que el Eterno con cada plaga en verdad des-andaba el camino perverso llevado por los egipcios de impureza y destrucción del mundo. Como procurando un retorno a un origen casto, en una especie de limpieza espiritual de la Creación. Es decir, que con esta acción, el Eterno manifestaba Su Dominio e interés por lo que acontece en Su Creación. Pues, cuando creó el universo por medio de diez locuciones no hubo testigos, mientras tanto, en la liberación de una minúscula nación de las garras del imperio poderoso, los testigos de los diez actos de Dios, fueron numerosos (600.000 almas).

Por eso, y como detalle más importante, debemos entender que el Mundo estaba por dejar de ser un solar desprovisto de Torah, pues a partir de la manifestación de Israel, que comenzó con la liberación de Mitzrayim por medio de las diez plagas, se preparó el camino para Su Revelación en Sinaí, y el Pacto que nos compromete al acatamiento de Sus mandamientos que permiten que el alma humana vuelva a revestirse de luz.

El Eterno sacó a Israel de Mitzrayim (Egipto) porque consideró inmoral e injusto que un pueblo sea esclavizado por otro pueblo. La Torah nos enseña que la razón principal por la cual Yahvéh libera a los hijos de Israel fue para entregarles Su Torah, norma de vida para el pueblo, a fin de que se cumplan Sus enseñanzas y obtener, además, la “libertad espiritual”, amén de la física.

Para entender esta idea a cabalidad, examinemos la correlación que hay entre los Diez Enunciados de la creación y las Diez Plagas. El orden entre las plagas y la creación es inverso: dado que la creación pasó de tener la conexión a Dios más cercana posible a la más lejana, las plagas debían ir en la dirección opuesta para poder re-conectarnos con el diseño original:

La última plaga fue la muerte de los primogénitos. Esta fue una plaga única, en la que Dios no sólo mostró control sobre la “naturaleza” sino que distinguió sobrenaturalmente quién era Su primogénito: Israel (Éxodo 4:22). Esto fue un reconocimiento de que Dios creó el comienzo, asociándose a las primeras palabras de la Torah: en el comienzo.

Por eso, es maravilloso destacar que inmediatamente después de este andar para atrás por intermedio de las plagas, los israelitas recibimos los
Aseret HaDibrot (Las Diez Palabras o el Decálogo) que contiene en cada una de las diez locuciones un estricto paralelismo con las órdenes impartidas por Dios al momento de la Creación (Pesikta Rabbati parashá 21).

Todo esto nos sirve para reconocer que sin dudas que el Todopoderoso no deja a Su Creación, y está siempre re-creando el universo, y manteniéndolo según Su Voluntad, aunque nosotros no seamos testigos oculares, ni conscientes, de tal realidad.

Por lo tanto, las diez plagas no sólo tuvieron la función de castigar a los egipcios, sino también de clarificarle al mundo en general (y al pueblo hebreo en particular) la conexión que hay entre Dios y Su mundo. De hecho, este sigue siendo nuestro desafío en la actualidad: usar la manifestación de la mano de Dios a través de la historia y la naturaleza para quitar las capas de ocultamiento y aumentar la consciencia de Yahvéh como el único Dios verdadero.

Bitácora Relacionada:
Las 10 Plagas: Golpes de YHVH contra la idolatría

¡Ven de Tu Esclavitud a Mi Palacio! (Parashá Bo)

Por P.A. David Nesher

 

Esta semana estamos investigando los códigos de la Luz (Or) escondidos en las tres plagas finales de las conocidas “Eser Macot” (Diez Plagas) que culminaron en la liberación de Israel de la esclavitud egipcia.

Se trata de una porción (parashá) de Torah muy especial, denominada Bo (“ven ante”) y recibe su nombre del primer versículo que lee:

“VaYomer Adoshem el Mosheh Bo el Paró ki ani hijadti et libo”

Traducido al español se lee:

(“Dios dijo: Ven ante el faraón porque he endurecido su corazón…”)

Encontramos esta parashá en el Libro de Shemot (Éxodo 10:1-13:16).

Como lo expresé al comenzar esta bitácora, la parashá Bo relata las tres últimas plagas de Egipto (Mitzraim):

  • la de las langostas,
  • la de la oscuridad y
  • la de la muerte de los primogénitos.

Como enseñan los comentaristas, estas plagas ya no se enfocan en el Imperio de Egipto, como ocurría con las siete primeras, sino que apuntan exclusivamente a la persona misma del faraón (en hebreo paróh).

La expresión Bo usada aquí tiene múltiples significados. Literalmente quiere decir Ven, pero también dicen los sabios de la Guemará aseguran que su significado más lumínico esta oculto en su guematría. Justamente, existe en esta porción de la Torah una maravillosa curiosidad. Es que el valor guemátrico o numérico de la expresión Bo (בא) equivalea 3:

 ב = 2
+
א = 1
_______
3

 Si nos fijamos en las dos letras que componen Bo (בא) vemos una letra Bet (ב) abierta hacia la izquierda donde está una letra Alef (א). Eso nos señala la dirección del propósito eterno de Dios para Su Pueblo.

La letra Bet (ב) significa “casa” y en este caso se refiere a Mitzraim (Egipto), que Éxodo 20:2 define como “casa de servidumbre”.

La letra Alef (א), que representa a la unidad, se refiere a la Torah, que es Una.

Bo (בא) es la porción que codifica la Intención divina: el pueblo de Israel saldría de Egipto para recibir la Torah. En Egipto eran esclavos, pero cuando hayan recibido la Torah serán un reinado de sacerdotes (Éxodo 19:6).

Lo más fuerte de esta curiosidad guemátrica es que esta parashá hay exactamente 106 versículos. Para que entiendan el sentido espiritual de esta curiosidad le diré que si asociamos este número (106) con el número 3, el valor numérico de Bo (בא), veremos que ambos se refieren a los tres componentes centrales del cuerpo humano, según las Sagradas Escrituras: cerebro, corazón e hígado.

Si sumamos las guematrías de Moaj (מח) “cerebro”, Lev (לב) “corazón” y Keved (כבד) “hígado” (48 + 32 + 26), respectivamente, obtenemos 106.

¿Cómo podemos relacionar estos tres componentes con las tres plagas de Bo (בא)?

Las langostas (ארבה) aluden al cerebro. Se ha comprobado que cuando estos insectos forman una plaga aumenta el tamaño de su cerebro.

La oscuridad (חושך) se refiere al corazón, ya que el corazón del faraón estaba oscurecido y era obstinado (Éxodo 10:1),y

La muerte de los primogénitos (מכת בכורות) al hígado, ya que Keved (כבד) pertenece a la misma raíz que Kavod (כבוד), “gloria”, y los hijos son la gloria de sus padres.

Interesante, me resultó haber leído al filósofo judío Maimónides quien enseñó que si unimos las letras iniciales de estos tres componentes, Mem (מ), Lamed (ל) y Kaf (כ), obtenemos la expresión hebrea Melek (מלך), que significa “Rey”. Este gran sabio también nos explica en su Mishnéh Torah:

Con tres coronas fue coronado Israel, la corona de la Torah, la corona del sacerdocio y la corona de la realeza.”

Por eso, al recibirla, el pueblo de Israel dejó de ser un pueblo esclavizado en la sensualidad materialista para ser un pueblo coronado con la majestad del Eterno.

Entonces, cuando nos conectamos correctamente con la historia relatada en la porción Bo, el Eterno nos otorga, por medio de estos códigos, el poder mesiánico para presentir al Ángel de la Muerte cuando entra a nuestras vidas aprovechándose de nuestra obstinación que, nublando nuestro entendimiento, nos conduce a la pérdida de la gloria que se obtiene al tener la Presencia divina.

¿Qué ocasiona la muerte accidental o súbita en los seres humanos?

A lo largo de las Sagradas Escrituras encontramos claramente expresado que nadie muere de un ACV cerebral; nadie muere de un ataque al corazón; nadie muere de cirrosis hepática; nadie muere de algo que está escrito de un certificado médico de muerte. Ninguna de esas cosas son la verdadera causa de la muerte. La muerte es siempre causada por la manifestación de la energía negativa de la actividad del adversario (HaSatán), al cual nos hemos hecho vulnerables, por causa de no guardar los mitzvot (mandamientos) del Eterno.

Así, al ser vulnerables a HaSatán (el Oponente) y su cultura reptiliana permitimos la entrada para que el Ángel de la Muerte actúe en nuestras vidas, dentro de nuestras familias, y de nuestro mundo. Una vez que el camino de entrada ha sido abierto, entonces y sólo entonces el Ángel de la Muerte escoge las formas para ejecutar a su víctima. Él puede escoger el corazón, el cerebro, el hígado, como órganos generadores de esa energía mortal; él puede escoger la muerte en un accidente, etc. Pero esto es simplemente la forma en la cual el Ángel de la Muerte causa la muerte en el cuerpo humano. El camino fue abierto mucho antes.

¿Qué herramienta podemos usar para evitar esta actividad del Ángel de la Muerte?

Los entendidos en el hebreo, explican que hasta la quinta plaga el Faraón no estaba afectado por lo que sucedía en Egipto, es así como a partir de allí, las plagas comenzaron a tocar el interés personal del Faraón.  

No podemos olvidar que el Faraón representa nuestra falta de consciencia sobre el otro, nuestra parte egoísta. Esto nos enseña porque existe el juicio, existe porque solo a través de la afectación propia o del dolor propio comprendemos y somos conmovidos por el dolor del otro. Mientras no somos afectados por lo que sucede en lo externo, somos indiferentes a la pobreza, al hambre, a las penurias y tristezas que los otros experimentan.

Ya hemos aprendido que el Eterno revela que ocuparnos solo de nosotros obliga al sistema de las leyes de causa y efecto a ejecutar la sentencia completa del juicio. Es decir, con cada plaga el faraón tenía la oportunidad de rectificar, pero como no lo hacia entonces el juicio se profundiza aún más. Exactamente igual sucede en nuestras vidas. Si aprendemos después de experimentar el primer golpe, entonces la clemencia interviene deteniendo la sentencia, y anulando la acción ejecutora del Ángel de la Muerte sobre nuestra vida y familia. La idea de las leyes del sistema no es castigarnos, sino corregir el desorden  y caos que provocamos en él.

En otras palabras, si estar sordos y ajenos al dolor del otro profundiza el dolor al punto que abrimos una nueva dimensión de juicio en otro de los mundos, la Torah nos enseña aquí que ocuparnos del otro, tapa las arterias por medio el cual el juicio de muerte desciende. Por lo tanto, cualquier dolor que vivamos en nuestras vidas, cualquier caos, carencia o pérdida es producto de un juicio, y este se aminora o anula cuando ayudamos a los otros, que en el fondo se trata de colocarnos en el centro del Árbol de la Vida.

Por todo esto, el nivel que la parashá Bo otorga es el más básico de nuestra conciencia. Leer y meditar esta parashá nos ayudará a concentrar todos nuestros pensamientos en una dirección proactiva y positiva siempre a favor de nuestros semejantes. El altruismo divino podrá manifestarse permitiendo un mundo más humano.

Esto nos obliga a esforzarnos en la tarea maravillosa de primero conocernos a nosotros mismos. Dicho esfuerzo requiere de mucha auto-observación y auto-análisis. Solo así podemos empoderarnos, y ser el “Moisés” frente a nuestro “Faraón interno” el ego, que abre con su dureza de corazón el camino al Ángel de la Muerte.

En este primer día de la semana, te animo a estudiar esta parashá de Bo ya que en ella aprenderás en forma tácita la manera de aminorar un juicio, y evitar la muerte accidental, antes del tiempo de cumplimiento de tu propósito.

Entonces, ya aprendimos que las siete primeras plagas se refieren al mundo de las emociones, en cambio, al estudiar estas tres plagas notaremos que se toca otro mundo o nivel, que es el intelectual en el plano de lo suprarracional.

Recomiendo que escuchen esta enseñanza respecto a los lineamientos primordiales de la parashá Bo para nuestras almas.

Bitácora Relacionada:
Las 10 Plagas y La Creación.

Las 10 Plagas: Golpes de YHVH contra la idolatría

Por P.A. David Nesher

“…con esto sabrás que Yo soy YHVH…

(Éxodo 7: 17)

Asombrado, el historiador griego Heródoto llegó a asegurar que los egipcios son los hombres más religiosos del planeta. Y es que en Egipto, la religión era la base de todo, y lo dominaba todo, tal y como lo había instalado en su fundación el mismo Nimrod, cuando huyó de Babel, después del juicio divino que derrumbara su torre manipuladora de masas.

Las diez plagas marcan el clima de la redención (gueulá) del pueblo de Israel. De acuerdo a la Instrucción (Torah) divina, éstas deben de ocupar el tema principal en la noche de la cena de Pesaj. Yahvéh, nuestro Dios, pudo poner tremenda presión sobre los egipcios desde el principio, para que así fueran libertados los israelitas rápidamente. Pero no fue así, el proceso divino fue paso a paso. ¿Que en realidad podemos aprender con esto?

Lamentablemente la anti-esencia de la idolatría es la creencia en que cada fuerza de la naturaleza tiene escondido un dios que la controla. En un mundo idólatra, cada fuerza de la naturaleza tiene su propio dios, y cada dios es una fuerza independiente y diferente. Los dioses discuten y luchan, y el hombre queda abandonado a merced de los caprichos y celos de estos ruines personajes. Por lo tanto, no hay un sentido de justicia o piedad, pues cada dios tiene su propia agenda. La idea de un Dios único que controla todas las fuerzas de la naturaleza al mismo tiempo el cual se relaciona con el hombre en un balance de justicia y misericordia no era muy popular en la sociedad egipcia.

En Mitzraim (Egipto), idolatraban al río Nilo, al dios sol, a la diosa gato, al dios oveja, etc. Yahvéh, nuestro Dios, ideó las diez plagas para romper las leyes de la naturaleza por completo y así demostrar – no sólo al pueblo de Israel, sino también a toda la humanidad, en todas las generaciones – que es sólo Él quien controla toda la naturaleza y todo el mundo físico, y que no hay nada fuera de Su control soberano.

Por la misma Torah entendemos que la naturaleza no actúa independientemente de la voluntad de YHVH; sin embargo, también sabemos que nuestro Dios sí creó leyes en la naturaleza y no le gusta interferir en ellas. Ciertamente el Eterno es capaz de hacer lo que quiera, pero él no anda jugando con el mundo físico y su funcionamiento. Por esto, entendemos que la mayoría de los milagros son fenómenos naturales impresionantemente cronometrados. Esto significa aceptar que toda la existencia, todos los procesos del universo físico, son un milagro. Nos hemos acostumbrado tanto a esto en nuestras vidas cotidianas que simplemente no nos damos cuenta.

Pero las diez plagas son una excepción notable a esta regla. Más bien son un claro ejemplo de YHVH rompiendo las leyes de la naturaleza.

Las Diez Plagas son probablemente la faceta más reconocible del Éxodo. Si examinamos cuidadosamente cada una de ellas podremos ver con facilidad que fueron diseñadas para mostrar el control del Eterno sobre todas las fuerzas de la naturaleza: el agua y la tierra; el fuego y el hielo; los insectos, los reptiles y los mamíferos; la luz y la oscuridad; y finalmente, la vida y la muerte. Las diez plagas hicieron más que traer dolor y sufrimiento al pueblo egipcio. Cada una de ellas atacó al menos a uno de los muchos dioses egipcios, demostrando la impotencia de sus ídolos y la omnipotencia del Eterno, nuestro Dios.

El Faraón mismo y su casa eran considerados dioses en Egipto y cuando, a pesar de las continuas advertencias dadas por YHVH mediante Moisés y Aarón, el terco Faraón se opuso, el Eterno envió un total de diez plagas, una tras otra, intercaladas con continuas advertencias y oportunidades de rectificación. Cada una de las plagas afectó a animales, objetos o lugares que supuestamente eran sagrados y protegidos por sus dioses. La enseñanza para los egipcios fue conocer al Eterno y único Dios. La Torah repite cinco veces que las plagas eran para que los egipcios supieran que YHVH es el amo de todo el universo

Las diez plagas expresaron el juicio del Eterno contra “todos los dioses de Egipto (Mitzraim)” (Éxodo 12:12). Y después de la derrota de Faraón, Moisés canta: “¿Quién como tú entre los dioses, oh Yahvéh? ” (Éxodo 15: 11).

Cuando el Eterno, uno a uno fue degollando los títeres del paganismo egipcio, no dejaba escapatoria para constatar la realidad: ¡hay solamente Uno (Ejad) que gobierna y domina, sin asociados, ni oponentes!

LA ADVERTENCIA PRELIMINAR: ¡YHVH ES EL ÚNICO SOBERANO!

Termutis, diosa protectora del faraones, era representada en la tierra por la cobra. En realidad, los egipcios creían que la reina del cielo (título favorito de HaSatán) se encarnaba en este ofidio y se instalaba como corona sobre la mente de los faraones. Por ello, este reptil era considerado uno de los guardianes de los faraones de Egipto, razón por la que la corona real mostraba la imagen de una.

Cuando la vara de Moshé (Moisés) se convirtió en serpiente y luego se tragó a las varas/serpientes de los magos de Paró (Faraón en hebreo), fue una forma de demostrar que el Dios de los israelitas era más poderoso que el dios y protector de Paró (Éxodo 7:11-12). Solamente bajo la sombra del Altísimo se puede habitar seguro (Salmo 91:1).

TRES GRUPOS DE PLAGAS

La literatura especializada nos pone en conocimiento de la existencia de centenares de deidades poblando la afiebrada imaginación mística de los egipcios; por ello, se hace difícil indicar con exactitud todas los ídolos que fueron execrados por las plagas que el Eterno envió sobre Mitzrayim.

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Las diez plagas presentan al Eterno como el Señor de toda la tierra y que interviene en la historia “por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra”.

No solo es una lucha entre Moisés y el Faraón, es una contienda entre el poder único de YHVH y los “diositos” paganos de Egipto representados todos por la persona del Faraón.

¡Sólo hay una fuerza y poder en el universo y es la del verdadero Dios, cuyo nombre es YHVH!. No es una lucha entre el bien y el mal porque el Eterno esta por encima de todo lo creado. Él está por encima de la existencia misma.

Con fines didácticos, hay autores que dividen a las diez plagas en tres grupos de tres cada uno. Cada grupo fue una enseñanza a Faraón y al mundo en general.

Lo que tienen en común es que en la primera plaga de cada una de las series de tres, YHVH le dice a Moshé que se presente ante al Faraón en la mañana cuando éste sale al Nilo. En la segunda le dice que se presente ante el Faraón en su palacio. Y la tercera es sin advertencia previa, y generalmente se trata de un golpe o molestia más psicológica.

La finalidad del primer grupo, sangre, ranas y piojos, es esencialmente el reconocimiento de la existencia del Dios único, dentro de un marco que claramente diferencia entre la existencia de un Dios verdadero y la existencia de poderes imaginarios y la fuerza impura de los brujos y hechiceros, los cuales llenaban la tierra de Egipto. En la advertencia sobre la orilla del río que precede a la plaga de sangre, se define esta finalidad teológica:

“con esto sabrás que Yo soy el Eterno“
(Éxodo 7: 17)

En el trascurso del tiempo que las plagas de sangre y ranas golpearon a Egipto lograron los brujos imitarlas con diferentes hechizos, sin embargo en la tercera plaga se logra el objetivo esencial de este grupo y los brujos debieron reconocer que la aparición de los piojos no podía ser sino “el dedo de Dios”.

Pero al ver Faraón que había alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como el SEÑOR había dicho.
Entonces el SEÑOR dijo a Moisés:
Di a Aarón:
“Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.”Y así lo hicieron; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por todo el país de Egipto.Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales. Entonces los magos dijeron a Faraón: Este es el dedo de Dios. Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el SEÑOR había dicho”.

(Éxodo 8:15-19)

El reconocimiento básico en la existencia del Eterno Dios, es designada la segunda triada de plagas, mezcla de animales, epidemia y llagas, para agregar un segundo peldaño, un escalón que afirmará la supervisión cósmica del Creador.

Existen seres humanos que reconocen la existencia de un Creador pero niegan que la divinidad pueda tener alguna relación íntima y especial con el mundo que creó. Para ellos, este concepto encaja muy bien dentro de una visión general que se desentiende del principio del premio y el castigo, y de la distinción entre un justo e injusto. Sin embargo, frente a opiniones de este tipo, fija en forma rotunda la advertencia sobre la orilla del Nilo que se realiza previa a la plaga de mezcla de animales:

“separaré en aquel día la tierra de Goshen que mi pueblo habita, para que no haya allí mezcla de animales, de tal modo sabrás que Yo soy el Señor dentro de la tierra”
(Éxodo 8:22).

De tal modo las plagas que pertenecen a este grupo acentúan la distinción entre Israel y Egipto, e incluso entre el rebaño de Israel y aquel de Egipto, para que aprendamos la supervisión universal del Eterno sobre sus criaturas y la distinción que hace entre los justos e injustos.

El tercer peldaño se define dentro de la advertencia que precede a la plaga del granizo, que abre el tercer grupo:

“Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierra.”
(Éxodo 9, 14)

Según el sistema psico-cultural pagano imperante en Egipto, incluso después que una persona haya reconocido la existencia de Dios y su supervisión cósmica, siempre es proclive a pensar que ciertamente la divinidad es poderosa, pero es un poder entre tanto otros semejantes. Por este motivo se acentúa en estas últimas plagas lo especial de cada una de ellas; en:

  • el granizo: … “muy pesado que no hubo como este en la tierra de Egipto desde que existe hasta ahora…” (9,18);
  • y en la langosta – “que no vieron tus padres ni los padres de tus padres desde el día que estuvieron sobre la tierra hasta ahora…” (10,6).

La plaga de la oscuridad expresa también lo exclusivo del poder divino, que muestra el control de YHVH sobre el presuntamente más fuerte de todos los dioses egipcios, el sol.

¡Cada una de las plagas atacaba un grupo de los dioses egipcios! 

A continuación les comparto un cuadro en el que podrán apreciar y comprender cada plaga como un palo que golpea en el rostro a distintas divinidades egipcias:

PlagaDeidad falsa
Sangre   (Éxodo 7:14-25)Khnum: dios carnero supuesto creador del agua y la vida.  
Hapi: deidad del Nilo, principal entre todos los dioses (por sostener la vida en Egipto).
Sodpet o Sobek, el dios cocodrilo que supervisaba las aguas de las inundaciones del Nilo tan necesarias para la fertilidad de la tierra.
Taweret: la diosa hipopótamo guardiana del embarazo y el parto.
Osiris: se creía que el río Nilo era su corriente sanguínea.
Ranas   (Éxodo 8:1-5)Heket o Heget: deidad de la fertilidad, y uno de los dioses primigenios, simbolizada por una rana.
Jejenes, piojos (polvo de la tierra fue usado para provocar esta plaga)   (Éxodo 8:16-19)Gueb: deidad de la tierra que cumplía la función de la fertilidad de la vegetación. Encarcelaba las almas de los muertos y cuando se reía producía terremotos.
Mixtura” o enjambres de insectos _Arov_ (moscas, tábanos, escarabajos, cucarachas, etc.)   (Éxodo 8:20-24;  Sal. 78:45)Kheper Khefri: deidad de la renovación vital, simbolizado por el escarabajo.  
Dúa: deidad de los artículos de tocador, el aseo personal y la higiene del hogar.
Shejmet: deidad leonina patrono del fuego, guerra y pestilencia.
Peste en animales domésticos   (Éxodo 9:1-7)Hathor: deidad de la belleza, el amor  y la ganadería. Simbolizada por una vaca. Criaba y amamantaba a los hijos del faraón.
Apis: deidad con figura de toro.
(Hubo numerosas deidades animales, que no mencionamos.)
Úlceras o forúnculos   (Éxodo 9:8-12)Imhotep: El curador mítico (también conocido como Toth, deidad de la inteligencia, la educación y la sabiduría médica y oculta).  
Sekmet  y Konsu: los dioses de la medicina y la curación.
Granizo y fuego   (Éxodo 9:12-35; Salmo 78:47-48)Nut: deidad femenina de los cielos y el clima.  
Seth: deidad del viento, de las tormentas y protector de las cosechas;
Neper Nepri: el dios de las cosechas de granos; Renenutet: diosa de la fertilidad y la comida.
Osiris, el gobernante de la vida
Langosta   (Éxodo 10:12-15)Anubis: deidad de los campos.  
Isis: deidad protectora contra la langosta.
Serapis: deidad que resultaba de la asimilación de Apis, a su muerte, con Osiris. Min: deidad de la fertilidad y la vegetación, protectora de la cosecha.
Nepri: divinidad masculina protectora de los cultivos, las cosechas y el pan.
Oscuridad   (Éxodo 10:21-23)Ra, Atom, Horus: deidades solares.   Shu: dios del aire, Amun o Amón:  dios del viento
Muerte de primogénitos   (Éxodo 12:29-33)Isis: deidad protectora de la maternidad y de la vida y la salud de las familias. Especialmente protectora del Paró (Faraón).   Osiris: Juez de la muerte, protector de los difuntos y señor del Faraón. Horus: deidad hijo de Isis y Osiris Nekhebet: protector de los nacimientos, y de la casa real (era una mujer con cabeza de buitre). Faraón: El primero de su pueblo, el protector de las primogenituras egipcias por lo que era considerado deidad por los egipcios.
ANÁLISIS DE LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS QUE PRODUJERON LAS DIEZ PLAGAS.

Si analizamos rápidamente el panorama psicológico de estos eventos notaremos por ejemplo que cuando el Nilo se convirtió en sangre, los egipcios deben haber pensado que los dioses del Nilo habían sido asesinados. Esa idea causó terror en la mentalidad de todo el Imperio, por lo que los magos acudieron urgentemente a traer paz al Faraón y sus súbditos, imitando el evento con su conjuros y hechizos.

En otro análisis diré que Heket, la diosa egipcia de la fertilidad y la resurrección, era adorada como una rana. Las mujeres egipcias usaban amuletos con una imagen de Heket para recibir protección durante el parto. Matar ranas intencionalmente estaba prohibido e incluso matar una accidentalmente era castigado con pena de muerte. Las ranas representaban una vida larga y eternidad. Por eso la plaga de ranas atacó a los egipcios usando su propio símbolo de protección. Hizo que odiaran a su propia deidad y fueron forzados a matar al animal que para ellos era la manifestación de una diosa. Cuando las ranas muertas formaron montañas putrefactas al final de la plaga, se reforzó el mensaje de que su diosa estaba muerta y era desagradable.

Es difícil imaginarlo, pero en el Antiguo Egipto, las moscas representaban tenacidad, coraje, vida eterna y, en ocasiones, también fertilidad. En antiguas tumbas egipcias han sido encontrados labrados en roca y amuletos con forma de mosca. Ser atacado por el insecto que reverenciaban debe haber sido un golpe inmenso para la mente egipcia.

Los animales sagrados eran adorados como la personificación de los dioses y cuando morían se los embalsamaba. Además de dañar la fuente de alimentos y sustento de los egipcios, la quinta plaga mató a sus dioses, matando el ganado vacuno y ovino que los representaba.

Sekmet y Konsu, los dioses egipcios de la medicina y la curación, quedaron denunciados como ineptos para sanar, tanto como la deidad en jefe Imhotep. Los egipcios comenzaban a temblar de miedo a las afecciones de su salud.

Los antiguos egipcios también adoraban al ojo de Horus, que creían que era un símbolo de protección. Es posible que cuando las langostas son descritas como cubriendo el ojo de la tierra (Éxodo 10:5), se refiera a la percepción de los egipcios de que el ojo protector de Horus fue eclipsado por YHVH nuestro Dios.

Para los egipcios, la densa y negra oscuridad durante siete días y noches fue una clara señal de la derrota de Ra, dios del sol. La fuente de poder de sus almas caía como falsa frente al poder del Creador del sol.

Muerte de los Primogénitos.

La sociedad egipcia estaba construida sobre el culto al primogénito. Ellos aseguraban que Osiris (nombre egipcio de Nimrod), el hijo primogénito de Ra, fue el primer Faraón debido exclusivamente al orden de su nacimiento. Los egipcios creían que todo Faraón era también un dios, el hijo primogénito del primogénito llegando hasta Osiris mismo. Esta plaga destruyó la ilusión final de poder e inmortalidad del líder primogénito egipcio.

Cuando YHVH envió a Moshé donde Paró por primera vez, le dijo que Israel es mi hijo primogénito (Éxodo 4:22). Al matar al primogénito de Egipto y salvar a Israel, el Eterno mostró que Su primogénito es el primogénito verdadero y le dio el golpe final a la estructura religiosa egipcia basada en el primogénito falso (Nimrod).

Las plagas no sólo fueron una venganza creativa, sino que también vinieron a darnos una lección. Fue un reconocimiento de YHVH como único Dios verdadero. Fue un desmantelamiento completo y paso a paso del sistema de creencia egipcio, primer bastión sobreviviente del anti-diseño astrológico conocido como Babel.

Por lo tanto, las diez plagas no sólo tuvieron la función de castigar a los egipcios, sino también de dejar en claro al mundo en general (y al pueblo de Israel en particular) la conexión que hay entre Dios (Elohim) y Su mundo. De hecho, este sigue siendo nuestro desafío en la actualidad: usar la manifestación de la mano de Dios a través de la historia y la naturaleza para quitar las capas de ocultamiento y aumentar la consciencia del Eterno.

Ahora, para finalizar me despido invitándolos a ver este video que resume lo que aquí hemos considerado:

Te recomiendo también estudiar lo que está propuesto en esta bitácora:

El Poder Redentor del Pesaj contra el Faraón de Egipto

El relato histórico de nuestra redención tiene como tipo mesiánico a los hijos de Israel exiliados en Egipto por 430 años (Éxodo 12:40). La festividad de la Pascua hebrea (Pesaj) celebra la libertad de sus más recientes 200 años de sometimiento en servicio forzado a una sucesión de varios Faraones.
En los diseños divinos, la Pascua o Pesaj era simplemente el principio de un proceso de promoción celestial. Es el comienzo de un viaje de iniciación que eventualmente condujo a los israelitas a la libertad genuina, eternal, legal y física. Una libertad de la esclavitud egipcia, la cual fue completamente realizada en el cruce del Mar Rojo varios días después del final de la Pascua (Pesaj) y culminada, cincuenta días después, con el Pacto matrimonial de Yahvéh con ellos en el monte Sinaí. Esta alianza confirió a Israel la legalidad para ser promocionados por el Eterno y convertirse, bajo Su Torah (Instrucción) en un reino de sacerdotes para Él (Éxodo 19: 6).
Cuando leemos el libro de Éxodo, encontramos que el Faraón recibió órdenes proféticas por parte de Yahvéh de dejar ir al pueblo de Israel. Sin embargo, él se rehusó de una manera terca, y trató de negociar alternativas inferiores para una partida completa de Israel que la mantuviera bajo el control y dominio egipcio.
El proceso judicial divino tomó diez plagas para convencerlo, y al final Faraón incondicionalmente dejó al Pueblo de Israel abandonar a Egipto. Pero ya que Yahvéh a propósito había endurecido el corazón, naturalmente terco, de Faraón. Realmente solo tomó una plaga – la última – para convencer a este gobernante del sistema reptiliano que debía permitir que los hebreos dejaron a Egipto completamente.
Luego, cuando Faraón meditó más fríamente el asunto, tuvo remordimientos sobre la pérdida de un número tan grande de obreros esclavos, y consideró el inmenso valor de todos los bienes, manadas y otro botín con el cual los hebreos habían escapado, entonces Faraón tuvo un cambio del corazón y personalmente dirigió su ejercito tras los hebreos para hacerles retornar por la fuerza.
Rodeados (atrapado) entre las montañas y el mar, con ninguna forma de escapar Faraón y su próspero ejército. Entonces, Yahvéh dividió el agua del mar y el Pueblo de Israel caminó a través del lecho marino seco, escapando a la seguridad y a la libertad.
El mismo Faraón, con su ejército, fue destruido al ahogarse cuando el Eterno causó que las aguas divididas se cerraran sobre ellos.
“Porque el caballo de Faraón entró con sus carrozas y con sus jinetes dentro del mar, y el Señor volvió a traer las aguas del mar sobre ellos; pero los hijos de Israel entraron por tierra seca en el medio del mar. ” 
(Éxodo 15:19 -Versión de Rey Santiago – KJV en Español)
[NOTA: Es interesante destacar que la palabra “caballo” es singular en el texto del lenguaje-hebreo de Éxodo 15:19].
La muerte temprana del hijo de Faraón (único heredero masculino para el Imperio egipcio y sus leyes) durante la décima plaga, combinado con la muerte del ejército de Faraón mismo, resultó en ruptura (o anulación) del “título de propiedad” que la dinastía del Faraón una vez había considerado como propietario legal de los hijos de Israel como sujetos o esclavos.
Los hebreos estaban ahora verdaderamente salvos de Faraón y auténticamente libres de la esclavitud. Por la salida ocurrida al cruzar el Mar Rojo, no sólo estaban ellos completamente apartados de todas las tierras dentro del dominio y control de los egipcios, sino que no hubo más algún humano que quedara vivo que pudiera legalmente reclamar la propiedad de los Hijos de Israel.

Del mismo modo, nosotros, los redimidos en la sangre del Cordero de Dios (cf. Juan 1:29-34), estamos libres. Hemos aceptado, y así lo creemos, que el Mesías avergonzó públicamente al gran dragón, el Faraón del mundo espiritual y sus huestes (Colosenses 2;14-15). Por lo tanto, debemos en esta fiesta de Pesaj animarnos a tomar el desafío divino de peregrinar en un viaje redentor que nos promocionará de la esclavitud de nuestro Egipto interior, el exilio mental que nos aleja del propósito divino, hacia un nivel sacerdotal dónde lo que Él ha heredado del Padre Eterno como primogénito, nos será entregado como coherederos con Él (Romanos 8:16-17), guiándonos a recepcionar la eterno Instrucción que ilumina la existencia toda.

Para ampliar el entendimiento de esto recomiendo leer: Las 10 Plagas: Golpes de YHVH contra la idolatría

La Matanza del Cordero Pascual y el Final del Alma de Ra

P.A. David Nesher 

«Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.»

(Shemot/ Éxodo 12:3)

El requisito que el Eterno entregó para que los hijos de Israel fueran salvados en la historia de Pesaj fue que cada padre de familia degollara un cordero y embadurnara su sangre en los marcos de las puertas, para que de esta forma el Eterno pudiese pasar por alto ese hogar y salvar a sus habitantes.  

Ahora bien, la pregunta que siempre surge en el lector de este relato es: ¿cuál fue el significado de este bizarro ritual? 

Obviamente Yahvéh no necesitaba una señal para determinar si la casa estaba ocupada por un israelita o no. Entonces, ¿qué enseñanza quería implantar el Eterno en sus hijos primogénitos?  

Los Sabios explican que el intervalo de cuatro días formó parte del milagro de la redención. Los egipcios vieron cómo la reencarnación de sus dioses, es decir los corderos y los cabritos, eran amarrados a las camas de los hebreos y preguntaron cuál era el propósito de todo eso. Los Benei Israel (Hijos de Israel) explicaron que los animales estaban siendo preparados para ser sacrificados como ofrendas para Dios.

Los egipcios se enfurecieron pero, milagrosamente, fueron impotentes para intervenir. Dado que esto ocurrió el diez de Abiv (o Nisán), y que en ese año coincidió con Shabat, el Shabat que precede a Pésaj se denomina Shabat HaGadol [el Gran Shabat], en conmemoración de aquel milagro.

Ahora bien, por qué los egipciós consideraban a los carneros y/o corderos como seres divinos reencarnados. Pues bien, los invito a considerarlo a continuación.

Mito: El Carnero como Fuente de Fortaleza Astrológica para un Año de Éxito.

Comenzaré comentando que en el idioma egipcio, cordero y/o carnero se dice ba. Pero también “ba” era el término egipcio relacionado con la manifestación espiritual de la individualidad del ser. En esencia era un elemento psíquico que permitía el pasaje de los espíritus de un mundo al otro, ingresando así en la rueda de la reencarnación.

Por esta razón cosmogónica, y de acuerdo a la mitología, el cordero era el dios nacional de Egipto. Los egipcios pensaban que el alma (en egipcio Ba) de Osiris, su dios principal, se había corporizado en el cordero de Mendés y lo llamaban “alma de Ra” (dios solar serpiente) o dios Binebded o Banebdyedet.

Esta deidad egipcia era representada con cabeza de carnero, y era venerada en la ciudad de Mendes, en el delta. Se le asoció, entre otros aspectos, a la manifestación del dios Osiris que venía al delta a inaugurar un nuevo año.

Me parece bueno decir aquí que el dios Cordero Binebded (o Banebdyedet) estaba casado con la deidad principal de la ciudad: la diosa pez Hatmehyt. Con ella tuvo un único hijo: Harpócrates, quien era Horus Niño, y se lo denominaba el Niño Dios, celebrándole su cumpleaños el 25 de diciembre. Así pues se completaba la tríada de la ciudad esotérica de Mendes, la cual era adorada como la Sagrada Familia… ¿Te suena familiar todo esto?

Continuando con lo que nos interesa comprender, diré que esa ‘reencarnación‘ del dios Cordero Binebded era reconocida por los sacerdotes gracias a las distintas marcas que el cordero que apartaban llevaba en su cuerpo.

Como dios carnero, Banebdyedet recibió crédito por sus potentes dotes sexuales. De acuerdo al escritor griego Píndaro, a los carneros sagrados se les permitía tener relaciones sexuales con las mujeres durante los rituales de veneración

Esta era la causa por lo que se lo adoraba en el inicio de la primavera (mes aviv) como dios creador de todo y de la fertilidad. Su atributo era una espiga de trigo.

Celebrar a esta divinidad marcaba el comienzo del año astrológico solar. Por eso, el primer signo zodiacal es Aries (griego Carnero), pues es el mes de la fuerza del carnero de Osiris (en hebreo Nimrod). Al ser el primero, los egipcios estaban convencidos que era la llave para todos los signos que le siguen; es la fuente de fortaleza de los otros once signos zodiacales. Toda esta dinámica ritual que se realizaba en Egipto, bajo la guía de sus sacerdotes, y encabezados por el Faraón, garantizaba el éxito de todo lo que realizarían a lo largo del año astrológico

Esta es la causa por lo que el carnero era el objeto de su idolatría. Aquí comprendemos la razón por la cual no se juntaban con los hebreos cuando estos decían que eran pastores de oveja. Para los egipcios ese oficio hacía a los que lo ejercían seres abominables (c.f. Génesis 43:32).

El Cordero del Pesaj un Mensaje de YHVH contra el Gran Dragón.

Lo interesante de todo esto, es que a nadie se le ocurriría degollar un carnero o cordero, y mucho menos en esos días festivos del inicio de la primavera.  

Los hebreos, para ser salvados de la décima plaga, debían probar que no compartían los ídolos falsos de los egipcios, y mucho menos su manera de atraer el éxito. 

Por eso, cuando los Benei Israel, sacrificaron el cordero familiar el 14 de nisán, estaban sujetándose a la emunáh (fe) de Avraham y expresaron así su rechazo a un sistema de pensamiento que ponía a las acciones humanas bajo el poder de los cuerpos celestiales, y lograba la manipulación psíquica de las masas sumidas al sistema reptiliano imperante, representado físicamente en el Faraón.    

Hace falta un gran coraje para ir en contra de la definición popular del éxito.

Hace falta una gran fortaleza espiritual para negar el atractivo superficial del estilo de vida hedonista que proponía esta estructura cosmogónica de creencias.

Hace falta un increíble valor para elegir una vida de significado por sobre las vanidades de la tendencia y la moda que imponen los íconos (ídolos o imágenes falsas) de una cultura.  

Y todo eso es exactamente lo que tuvieron que hacer los hebreos de Egipto para merecer el milagro del primer Pesaj, el milagro que permitió que hoy nosotros nos convirtiéramos, mediante el Cordero de Dios, en el pueblo elegido de Yahvéh.

Ellos fueron obedientes al imperativo divino de matar al cordero de la idolatría egipcia. Sólo quienes tuvieron el coraje de hacerlo merecieron ser redimidos:  

«Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.»
(Éxodo 12:13)

El desafío que hoy Abba nuestro nos realiza es imitar el heroísmo de nuestros ancestros según el formato contemporáneo que nos toca vivir.

Anhelo que el Espíritu Santo de Yahvéh los guíe para ejercer Su fe heroica y así manifestarse cómo Su Pueblo.  

Shalom.    

P.A. David Nesher


Bitácoras Relacionadas:

NISÁN o Abib: Padre del Año del Eterno.

P.A. David Nesher
 
 

El mes de Nisán es conocido en Israel como Jodesh Abib (el mes de la Primavera). Abib es el mes en el calendario hebreo, cuando la cebada ha alcanzado su madurez y/o superado esta etapa (Éxodo 13:4; 23:15). Desde el cautiverio babilónico, la Casa de Judá denominó a este mes con el nombre de Nisán (Nehemías 2:1, Ester 3:7).

Hoy, estamos tan familiarizados con el término Nisán, que hemos perdido la conciencia profética de los códigos celestiales que se encierra en el nombre Abib. Sin embargo, al estudiar el término hebreo para este mes, podemos obtener mayor revelación de cómo peregrinar espiritualmente en el cumplimiento pleno del propósito eterno de Dios en nuestra vidas.

Abib es un término de cosecha, y es la etapa de crecimiento cuando las semillas ya han alcanzado su tamaño final. En el decimosexto día del mes, la cosecha se iniciaba por reunir una gavilla de cebada (Primicias), que se ofrecía como sacrificio a Dios (Levítico 23:4-11), cuando el Templo existía. Así que mediante el estudio de este período de tiempo podemos ganar principios de cosecha.

Es interesante aportar que estudiando los códigos de la palabra Abib logramos ver que se puede separar en dos palabras:

  • Av, por un lado, e
  • ib, por el otro.

La palabra“AB” significa Padre .

La expresión “ib” en formada por las letras Yud y Bet suma el total de 12.

Desde esta consideración se nos permite decir que Abib o Nisán es el mes o tiempo “Padre de los 12 meses“.  

Por eso, necesitamos entender que este mes no es otro mes más. Este mes contiene la renovación de todos los meses del año. En él, y durante cada uno de sus días, se renueva la gracia divina de ejercer nuestra conexión con la LUZ del YHVH.  

El mes de Nisán es un portal celestial. Es la entrada a una vida donde prima la Libertad que el Eterno otorga a aquellos que aman el conocimiento de la Verdad (Juan 8:32)  

Es muy importante que recordemos siempre que los primeros 12 días de Nisán controlan energéticamente a los siguientes 12 meses del año. Eso significa que en este Rosh Jodesh (Luna Nueva) en particular uno puede afectar positivamente la energía de todo el año por venir.  

Es necesario entonces que entiendas que cuando llega el mes de Nisán, comienza el año nuevo de YHVH, el bien llamado “año nuevo de los reyes”. De este modo te quedará bien claro que todos los meses del año están doblados y metidos en el primer día de Nisán.  

Entonces la Luna Nueva (Rosh Jodes Nissán) en realidad es una fiesta que celebra a los 12 meses del año nuevo que llegan escondidos en ella. Son como 12 paquetes de renovación metidas adentro de un solo día.  

¿Que sucede a partir de ese primer día de Nisán?  

Por los próximos 12 días empezamos a desdoblar, desplegar y revelar la energía de cada uno de los meses. En esta gran oportunidad, tenemos la capacidad de tomar control de cada mes en 12 días
y afectar positivamente el resto del año para eliminar el caos potencial desde su nivel semilla.  

Es el lapso profético oportuno en el que se nos otorga el conocimiento profético necesario para planificar cada año de la vida y reinado en los lineamientos pautados en la Torah por el Eterno Dios. En los primeros doce días de Nisán se establece en el mundo visible representaciones perfectas de los diseños escondidos en los ámbitos invisibles.  

Es por esta causa que en los primeros 12 días de Nisan se determina y se programa, mediante oración y ayuno, como va a ser cada mes del año siguiente.  

En estos 12 días que hay que prestar mucha atención porque lo que uno puede lograr en ellos permitirá que lo hagamos en el resto del año.   Para este propósito es que estoy publicando cada día una guía de ayuda en esta peregrinación profética que nuestro espíritu está haciendo en los doce meses venideros.  

Si están interesados en conocer más lineamientos acerca de estos secretos celestiales los invito a leer: Doce días para profetizar doce meses.¡Con todo el amor pefecto del Mesías Yashúa, los bendigo en Su Shalom!   También es muy oportuno para ustedes profundizar los aspectos cósmicos maravillosos de este mes, ingresando en el siguiente ENLACE: