Pascua

El Afikomán: Mucho Más que un Juego


La búsqueda del Afikomán es una excelente motivación para que los pequeños se mantengan despiertos hasta tarde deseosos de encontrar el pedazo de matzá escondido y hacerse del motivador premio.

¿En qué consiste?

La persona que dirige el Seder parte a la mitad tres matzot (que representan a las castas de Israel Cohen, Levi e Israel) y las mezcla. Luego envuelve un trozo de la matzá del medio y lo esconde para ser buscado por los niños al promediar el Seder. Una vez descubierto se entrega un premio o a quien lo encontró (algunas familias se reparten regalos para todos los menores que salieron en su búsqueda valorando su esfuerzo). Otra variante es que los chicos “roben o se apoderen” del Afikomán cambiándolo por una recompensa a cambio de su devolución al final el Seder.

Sin embargo, no se trata sólo de un recurso utilizado por los padres para que los chicos no se duerman. El Afikomán es mucho más que un juego.

¿Qué es el Afikomán?

Se lo denomina “sobremesa o postre” y reemplaza al Sacrificio de Pesaj. El origen data de la Epoca del Beit Hamikdash en la que se daba por concluido el Seder una vez que todos los presentes comían un pedazo del Afikomán. En la actualidad continuamos con este ritual llamado “tzafún”( que significa “escondido”) .

¿Qué Representa el Afikomán?

Son muchas las interpretaciones acerca de su significado. La mayoría coincide su ligazón con recordar la esclavitud, el sometimiento, la libertad, la continuidad (representada en los niños), el ser seres incompletos y con defectos (por la partición), el esfuerzo por lograr objetivos y la recompensa por alcanzarlos. También representando a la Buena Suerte, a la esperanza, al Tikun Olam (reparación del mundo), a la redención, y a la fe mesiánica.

¿Qué representa el Afikomán en tu vida?

¡Jag HaPesaj Sameaj!

Tomado de: De La Cole

¿Cuántas Copas bebió Yeshúa en Su Última Cena de Pesaj?

Por P.A. David Nesher

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo:

“Consumado es.”

Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”

(S. Juan 19:30)

Desde que en mi peregrinación he ido pasando de un nivel a otro, me he maravillado al descubrir cómo Yeshúa (Jesús) fue dejando huellas en su vida que sólo pueden ser descubiertas analizando las raíces hebreas de su propia identidad y fe.

Es evidente que el Eterno, por ser el soberano del universo, tiene todo bajo control, y su propósito es perfecto hasta en las cosas que nos parecen más pequeñas, extrañas y hasta insignificantes. Lo cierto de todo esto es que cuando he logrado mirar ese nuevo punto del plano existencial y he comprendido apenas un poco la manera providencial en cómo él obra y se manifiesta, no puedo hacer otra cosa que elevar alabanzas y gratitud por como logra maravillarme e inundarme de gozo.

Llegó a mis manos un texto de una conferencia del Dr. Scott Hahn titulado “La Cuarta Copa”, y lo que este experto comparte allí me movilizó a escribir esta bitácora con el objetivo de ampliar el panorama contextual del texto bíblico al momento en que ustedes lean el relato del Evangelio.

Consumado es“:

¿A qué se refiere Yeshúa con estas palabras? ¿Qué impronta de misión se esconde en estas sus últimas palabras dichas antes de “entregar su espíritu”?

En la hermenéutica (interpretación) clásica de la dogmática cristiana aprendí que esta expresión señala a la redención de la humanidad. Mis profesores de teología me aseguraron que nuestro amado Señor está proclamando desde el madero que todo ya se ha cumplido. El proceso de salvación prometida en el Edén por el Eterno ha sido consumado. Sin embargo, para que esto fuera realmente completo era necesario que Yeshúa resucitara, tal como el apóstol Pablo se lo recordara a los discípulos mesiánicos de la ciudad de Roma:

“….el cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.”
(Rom. 4:25).

Es claro entonces que, la justificación que el Eterno realiza en sus redimidos no se consuma con la muerte de Yeshúa, sino con su resurrección. Desde esto podemos afirmar que nuestro Maestro, con la frase consumado es, estaba señalando a un concepto perteneciente a una cosmovisión muy diferente de la que los defensores de la dogmática babilónica han sostenido. Por lo tanto, para lograr captar lo que Él quizo decir, nos vemos comprometidos a profundizar en el ámbito del contexto mental y cultural que lo circundaba. En otras palabras, debemos comprender el contexto en del que esto fue dicho, y en particular, una singularidad de la celebración del Pesaj, la festividad que marcaba ese momento histórico.

En este contexto no sólo se cuenta la historia de la Pasión del Señor, sino que la misma transcurre al mismo tiempo dentro del Sidur del Pesaj. Este precepto divino debía ser llevado a cabo por el pueblo hebreo esa misma noche y conmemorarlo todos los años, para siempre. La palabra Seder o Sidur, significa Orden, y los pasos de éste se constituyen en torno a cuatro ejes: las 4 copas de vino que esconden el mensaje encriptado de los cuatro pasos salvíficos que Yahvéh hizo con Su Pueblo (Éxodo 6:6-7). (Por favor, leer: Los Pasos de la Redención Mesiánica).

Las cuatro copas de la celebración de Pesaj recordaban a cada familia de Israel la liberación de la muerte de sus primogénitos por medio de la sangre del Cordero del padre de familia. Los nombres de estas cuatro copas son:

  • kidush (santificación),
  • juicio,
  • redención (o “la bendición“) y
  • alabanza.

Cada una de las leshonot de gueuláh (expresiones de redención) de estas copas representan otro estado en nuestra libertad. Por cada una de estas cuatro etapas debemos dar alabanza a YHVH sobre otra copa de vino.

  • La primera copa de vino agradece al Eterno por haber quitado el peso de nuestra esclavitud. Ya no más trabajo duro y tortuoso. Esta fue la primera promesa de YHVH para con nosotros.
  • La segunda copa de vino es para agradecer a Elokim por habernos liberado del estado de servidumbre. No se bebe, sino que se vuelca en el piso por medio de diez goteos o libaciones. Con esto se declara que se cree en la promesa divina que las plagas de Egipto no tocarán nuestro hogar (ver Éxodo 15: 26).
  • La tercera copa la bebemos en gratitud a nuestra libertad.
  • La cuarta copa es para agradecer a Di-s por habernos tomado como Su propia nación.

La Mishnáh explica el compromiso implícito de cada judío en el participar de estas copas dentro del Seder:

“En la víspera de Pascua, cuando se avecina el tiempo de Minjáh (sacrificio vespertino), nadie debe comer hasta que no anochezca. Incluso el más pobre de Israel no comerá mientras no esté reclinado en la mesa, y no tendrá menos de cuatro copas de vino, aunque sea de los de la olla popular” 

(Mishná Capítulo 10, Masejet Pesajim)

Como podemos notar, tomar las cuatro copas de vino era obligatorio para todos, incluso hasta para el más pobre, a quien le resultaba muy difícil poder acceder al vino.

Comprendiendo pues la importancia de estos cuatro pasos litúrgicos de la Cena de Pesaj, estudiemos juntos los detalles de la última que vivió Yeshúa. Leemos que Lucas escribió lo siguiente:

“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo:
«He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios».
Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
«Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.»
Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
«Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes. “
(Lc. 22.14)

Cuando el texto dice “una copa” está señalando a la primera copa, la del Kidush.

Sabemos que la tercera copa que, en la mesa de Pesaj, se toma después de la cena del cordero asado (que se comía cuanto había Templo), es la que fue puesta en memoria de Yeshúa. Por eso es que notamos que el evangelista Lucas, nos relata que la copa que el Maestro tomó luego de la comida, fue la tercera copa:

“Después de la cena hizo lo mismo con la copa”
(Lc. 22.20)

Esto también implica que  tanto en los evangelios de Marcos, como en el de Mateo el relato se refiere a la misma copa (la tercera).

El apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios hace referencia  a la tercera copa del Seder, denominada también “la copa de la bendición, que las comunidades del primer siglo elevaban en la tercera mesa de Shabat (Partimiento del Pan) cuando escribe lo siguiente:

La copa de bendición que bendecimos,
¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo?
Y el pan que partimos,
¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?”
(1Corintios 10: 12)

El apóstol Pablo nos menciona que existe una copa que nos imparte una enorme y sublime bendición por medio de la muerte de Mashiaj, y a su vez se nos dice que es una copa que nosotros bendecimos en el sentido que jamás nos cansaremos de agradecerle al Eterno por ella. Pero ¿cómo llego esta copa a nuestras manos?¿Cuál es el trasfondo o contexto de esta historia? Eso es precisamente lo que abordaremos a partir de este momento.

¿Qué Copas bebió Yeshúa?

El relato evangélico nos cuentan que:

“Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos”
(Mateo 26: 27-30)

En esta última descripción notamos algo que resulta curioso: no se tomó la copa final (la 4ta).

Teniendo en cuenta todo lo explicado hasta ahora, podemos ver que Yeshúa no sólo no tomó la cuarta copa, sabiendo el significado que eso tenía, sino que aseguró que no volvería a beber del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios, manifestándose en la era Milenial. Entonces, considerándolo desde cosmovisión hebrea, Yeshúa no finalizó la celebración del Pesaj, y por lo que pudimos evaluar, lo hizo intencionalmente.

A. La Copa del Juicio (o de la Ira Divina).

Para comprender esto, necesito solicitarles que se esfuercen en desaprender todo lo que la dogmática religiosa programó en vuestros corazones, y se atrevan a aprender lo que el trayecto del relato nos revele. Entonces leemos:

“Cuando salieron de la cena, del cuarto donde estaban celebrando la pascua, se dirigieron al jardín de Getsemaní donde Jesús cayó con el rostro en tierra, orando así:
«Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya».
(Mt. 26.39) 

“Y nuevamente… Se alejó por segunda vez y suplicó:
«Padre mío, si no puede pasar esta copa sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad». 
(Mt. 26.42) 

“…Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.”
(Mt.26.44)

Para aumentar la angustia de esta súplica de Yeshúa, Lucas nos cuenta que, mientras Él oraba, su agonía era tal que “su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra“(Lc 22:44).

¿Qué era esta copa? ¿Por qué Yeshúa quería evitarla? ¿Qué fue lo que le provocó tal agonía? ¿Por qué oró que, si era posible, no tuviese que beber la copa (Jn 18:11)? ¿Qué había en la copa que le producía esta angustia extrema mientras contemplaba la posibilidad de beberla? 

La copa de juicio suele ser usada como una metáfora de la ira de Dios (Sal. 75:8; Is. 51:17, 22; Jer. 25:15; Hab. 2:16; Ap 14:9-10). Así es. De eso estaba llena. Por esto, Yeshúa detestaba la idea de llegar a beberla. En el huerto de Getsemaní, él fijó intencionalmente su mirada en esa copa (la copa que bebería exactamente al colgar de la cruz en una insoportable agonía).

Entendamos que no era la agonía física lo que tanto pavor le causaba (por muy horrible que fuese), sino la agonía espiritual que supo que sentiría al beber hasta el último amargo sedimento de la copa de la ira de Dios; ira que en realidad merecíamos nosotros.

Su angustia en aquel jardín de olivos no tenía nada que ver con el temor carnal de los azotes y burlas, o con los tormentos sicológicos de la cruz, de hecho en varias ocasiones anuncio su muerte en la cruz sin ningún temor, pero ahora estaba bebiendo el cáliz de ira de Dios, bebiendo el juicio de Dios, esta bebiendo el sufrimiento, dolor, agonía del furor implacable del Juez Justo sobre la maldad.

Esa copa nuca fue preparada pensando en Él sino pensando en nosotros, pensando en nuestra aniquilación por causa de la maldad, todas aquellas maldiciones proclamadas en el monte Ebal (Dt 27:11-26) [Maldito el que practica la idolatría en oculto, maldito el que deshonra a su padre y a su madre, maldito el que acciona contra su prójimo, maldito el que hace errar a los ciegos, maldito el que hace injusticia con la viuda y el huérfano, maldito el que comete adulterio y fornicación, maldito el que se ayunta con animales, maldito el que comete incesto, maldito el que daña a su prójimo, maldito el que recibe soborno, maldito el que trasgrede la ley] todas estas maldiciones que identifican el pecado de los hombres estaban concentradas en esa copa y fueron derramadas sobre el Hijo del Hombre, el Cristo de Dios, destinado para recibir tal ira.

Yeshúa tenía que beber la segunda copa, la del juicio (Mateo 26:39; 20:22; Juan 18:11). El Mesías bebió la copa de maldición que el Padre le dio, para liberarnos de la maldición del pecado.

La segunda copa nos recuerda que estábamos en gran necesidad de liberación, a causa de  nuestra idolatría estábamos atados al obrar del Sitrá AjRá (Otro Lado de la Santidad) e incapaces de salvarnos a nosotros mismos. ¡Yeshúa vino y nos libero!,… ¡Él es nuestro Gran Libertador!

Nunca lograremos apreciar la agonizante oración de Yeshúa en el Getsemaní, ni su sudor semejante a grandes gotas de sangre, mientras no comprendamos en lo profundo de nuestro ser que lo que Él estaba observando era la ira de Dios que merecíamos, azotándolo desde las dimensiones de la Guevuráh, afectándolo en el alma y en el cuerpo.

Yeshúa bebió la copa de la ira de Dios hasta su última amarga gota. Así que, para nosotros los que creemos en Él, y hemos tomado Su yugo, la copa de la ira divina está vacía.

B. La Cuarta Copa: la Alabanza

Ahora bien, comenté más arriba el detalle no menor que al finalizar la Cena, cantaron los salmos correspondientes y salieron al monte de Getsemaní no bebiendo la cuarta copa. Pues bien, para comprender esto, analicemos los códigos escondidos en el camino de la pasión:

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo», le dieron de beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo.
(Mateo 27: 31)

Y luego de ser crucificado nos encontramos al final de todo con esta otra escena tan conmovedora descripta por el evangelista Juan:

Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: 
Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca.
Después de beber el vinagre, dijo Jesús:
 «Todo se ha cumplido».
E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.” 
(Jn. 19.23.30)

Retomando la pregunta con la que inicie esta bitácora acerca de a qué se refirió Yeshúa con: «Consumado es», podemos ver que aquí Yeshúa toma la cuarta copa, y culmina así la celebración pascual, haciendo que la festividad divina se vuelva plena con este su Korván Pesaj (sacrificio pascual).  

Entonces, el Maestro no finalizó la celebración pascual en el aposento alto de la Última Cena. Él extendió la duración del Seder para consumarlo en la cruz, con su propia muerte, el sacrificio pascual por excelencia. Así pues, captamos que el sacrificio de Yeshúa no comenzó con la pasión en el huerto, sino en la Cena de Pesaj. Y esta celebración a la vez, no terminó en el aposento de arriba, sino en el Calvario o Gólgota. Así Yeshúa une la cena de Pesaj con su muerte en la cruz y  conduce todos los sacrificios pascuales de la Torah a su plenitud. Esto ya lo había expresado en el resumen pedagógico de su ministerio, conocido como el Sermón del Monte:

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
(Mateo 5.17)

Ahora bien, recordemos que nuestro Señor dejó la cuarta copa de lado y en lugar de ello, dijo lo siguiente:

Yo les digo que, desde ahora, no volveré a beber de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre.
(Mateo 26:29)

 ¿Qué significa eso?

Primeramente que la copa que tomó en la cruz (de vinagre o vino viejo) está aún en un proceso celestial de transformación. Recuerden que en la cosmovisión hebrea la expresión alabanza está relacionada con la idea de saber endulzar lo amargo hasta transformarlo en agradable y acepto. Esto significa que ese vino avinagrado que Él bebió, será llevado a un proceso escatológico que lo transformará en un vino nuevo y del mejor.

Esto significa que Él regresará en poder y justicia para establecer el Reino del Eterno sobre todas las naciones. Así pues, cuando Yeshúa regrese, nos dará a beber la cuarta copa pero llena de la dulzura del Jesed (benevolencia) celestial. Entonces sucederá lo que está escrito en Éxodo 6 y que está relacionado con la cuarta copa:

“Os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy YHVH vuestro Dios…” 

Los Tehillim Hallel (salmos de alabanza) eran cantados durante el Pesaj. El Señor Yeshúa nos dice que recién nos dará a beber de la cuarta copa cuando Él regrese (“…hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de Padre). El Hallel recién sonará otra vez cuando Yeshúa HaMashiaj regrese para tomar la “cuarta copacon nosotros Su Amada.

¡Aleluyah! ¡Ven Yeshúa Adoanay!


Bitácoras que Recomiendo Estudiar para ampliar este ESTUDIO:

Tres Formas Para Vencer al Faraón Hoy.

por Rav Shraga Simmons

Imagina trabajar durante muchas horas, día tras día, durante décadas. Eres bueno en tu trabajo y encima te pagan bien. Cada noche, cuando terminas de luchar contra el tráfico y llegas a casa, estás demasiado exhausto para hacer algo fuera de relajarte e ir a dormir.

En cierto sentido eso te carcome. Sin duda la vida es algo más que hacer compras y trámites. En algunos momentos tranquilos, una pequeña voz se retuerce en tu cabeza. Es la voz de la grandeza, que te impulsa a buscar un logro todavía no concretado.

Motivado por el dolor de la mediocridad, valientemente fijas una cita para hablar con tu jefe. Le pides una breve licencia, un par de días de vacaciones, para aclarar tu mente, analizar tu interior y reenfocarte en las prioridades de tu vida.

Tu jefe asiente con la cabeza y puede sentir que tu seguridad comienza a debilitarse. Él razona que tienes demasiado tiempo libre. Su respuesta retumba dura y clara: “El pedido de vacaciones es rechazado. Además, voy a incrementar tu trabajo diario. Muchas gracias, eso es todo”.

Sin Tiempo para Pensar.

Así fue la experiencia de la esclavitud judía hace 3.300 años en Egipto. En un primer momento, los hebreos se ofrecieron voluntariamente para trabajar en las campañas públicas de construcción de las ciudades de Pitom y Raamsés. Luego el Faraón decretó que el trabajo era obligatorio y esclavizó a los israelitas.

A los hebreos, a veces les parecía que toda la empresa sólo tenía el objetivo de mantenerlos ocupados. En un juego de palabras, el Talmud define a “Raamsés” como el lugar en el que los edificios colapsaban una y otra vez (mitmotet), y “Pitom” como el abismo (pi-tehom) que se tragaba cada nuevo edificio como si fuera arena movediza. Pese al trabajo difícil e insoportablemente prolongado, la tarea nunca se completaba. La vida era mundana, sin significado, vacía de propósito.

Sin embargo, las señales de revuelta del destino nacional no podían contenerse. Eventualmente los Benei Israel llegaron a un punto en que el dolor de “seguir igual” era mayor que el dolor del cambio. Cuando finalmente lloraron desesperados, Dios le dijo a Moshé que pidiera que los dejaran salir tres días al desierto.

Pero el faraón se opuso. El faraón era el ser humano más poderoso que vivía en el mundo. Lo adoraban como si fuera una deidad, y él tomaba decisiones egoístas que dañaban a los demás y beneficiaban su propia riqueza y estatus. Sólo Dios se interponía entre el faraón y su gobierno narcisista. Para proteger su ego de tamaño divino, el faraón no podía permitir ese movimiento de desarrollo judío.

La respuesta del faraón fue rápida y furiosa: que los hebreos mantengan la cuota diaria de producción de ladrillos a pesar de que se les deje de suplir la materia prima. La táctica del faraón era “trabajar sin interrupción”, mantener a los israelitas ocupados y distraídos, evitar que les quedara tiempo libre para contemplar otra cosa fuera de la supervivencia. “¡Manténganse ocupados!”

Aunque Moshé les aseguró a los benei Israel que la esclavitud pronto terminaría, ellos no pudieron escucharlo debido a la falta de respiro y el duro trabajo (Éxodo 6:9). Estaban tan sobrecargados y oprimidos que no podían encontrar un instante de equilibrio para conectarse con su sentido de un propósito más elevado.

La esclavitud en la actualidad

Lo mismo nos ocurre hoy en día. “La esclavitud egipcia” es una metáfora de la condición humana. Como decimos en el Séder de Pésaj: “Cada persona está obligada a verse a sí misma como si ella personalmente saliera de Egipto”. Esto es especialmente cierto en nuestro tiempo y lugar, con distracciones por todos lados. La implacable maquinaria de los medios de comunicación nos bombardea cada día con decenas de miles de mensajes, provocando un cambio de foco de atención decenas de veces a cada hora. Instagram, Snapchat, Facebook, Gmail, WhatsApp. Cada vez que el teléfono sueña o vibra con una notificación, la atención cambia de dirección, una y otra vez. Desde el año 2000 la capacidad de atención cayó de 12 a 8 segundos.

En la educación, las distracciones son epidémicas. El 97% de los estudiantes universitarios están distraídos con sus teléfonos durante las clases. En promedio, sacan el teléfono de sus bolsillos y lo revisan rápidamente debajo del escritorio por lo menos 11,43 veces por propósitos no educativos.

La mera presencia de teléfonos inteligentes reduce la capacidad de concentración. Un estudio pidió a los participantes apagar sus celulares y los dividieron en tres grupos. La única variable fue la proximidad con el teléfono. A un grupo se le permitió dejar el teléfono sobre la mesa, a su lado. El segundo grupo debió dejarlo guardado en sus mochilas y al tercer grupo le pidieron dejar los teléfonos en otra habitación.

Les dieron a los participantes una prueba de comprensión de lectura. Los resultados demostraron que la proximidad de un celular (¡completamente apagado!) se correlaciona directamente con una tasa baja de concentración en la tarea propuesta.

Sí, la vida está repleta de ocupaciones. Tenemos fechas límites en el trabajo y debemos mantener actualizados los medios sociales. Pasamos cientos de horas cada día en tráfico y esperando en línea. Además de la batalla constante de estar actualizados con las compras, el ejercicio y las noticias.

Hoy, el mayor impedimento contra la claridad es el ciclo constante de distracción de las noticias, entretenimientos, consumismo y culto a las celebridades. Con pantallas de video por todas partes, y una siempre en nuestras manos, sufrimos del “síndrome de no tener tiempo para pensar”; un siniestro estado de distracción que nos deja poco tiempo para analizar la mayor pregunta de la vida: ¿Por qué estoy aquí?

Esta es precisamente la táctica del faraón: mantenerte ocupado en batallas de baja prioridad sobre las minucias de la vida. Él apuesta a que al mantenerte distraído, ya no confrontarás la batalla real de agregar más significado y propósito a la vida. Para que la máquina de dinero del faraón produzca mejor, tus “ansias de grandeza” deben caer en el olvido.

¿Cómo logramos salir de este pantano mundano y ganar perspectiva respecto a nuestras prioridades? ¿Cuál es la clave para liberarnos?

Herramienta #1: Aislarse en el desierto

En Egipto, la solución incluía tres días en el desierto para experimentar la compasión de Dios, la libertad y la autorrealización. El desierto es un sitio solitario, desconectado de las redes, vacío de distracciones. También en la actualidad necesitamos “salir al desierto”, a un lugar calmo en el que nos podamos concentrar por completo, sin distracciones; por ejemplo un bosque, la sinagoga, un dormitorio.

Cierra los ojos., relájate y aleja los pensamientos extraños. ¿Cuál es el primer pensamiento que aparece en tu mente? Si aparece la marcha de la locura, Coca Cola o la investigación Mueller, gentilmente deja esos pensamientos a un costado.

En cambio presta atención a la voz pequeña.

Piensa en los momentos de tu vida en que te sentiste más conectado. Recuerda experiencias trascendentes como admirarte de la naturaleza y enamorarte. Recuerda también aquellos momentos de conexión con tu misión única en la vida, cuando todo fluía y te sentiste completamente vivo y comprometido.

Recuérdate a ti mismo a los siete años. ¿Qué te hacía resplandecer? Conéctate con ese eje, el punto del cual emana la pasión por la vida. ¿Cuál es el propósito único de tu vida? Considera si tuvieras sólo un año de vida: ¿Qué es lo que afectaría positivamente todo lo demás?

Para alentar tus pensamientos, formúlate estas preguntas esenciales:

  • ¿Para qué vivo?
  • ¿Qué hace que la vida sea significativa?
  • ¿En qué situaciones me siento más presente y vivo?
  • Si las circunstancias lo permitieran, ¿qué haría cada día con pasión y gratuitamente?
  • ¿Cuál es mi combinación singular de habilidades y experiencia?
  • En mis momentos de calma, ¿qué es lo que anhelo?
  • ¿Cuál espero que sea la suma total de mis actividades en la vida?
  • ¿Acaso mis actos me conducen por el camino correcto para lograr mi propósito singular en la vida?

Esta es una perspectiva amplia y expansiva de tu mundo. Precisamente esta es la clase de pensamientos que el faraón quería mantener alejados.

En hebreo, Egipto se llama Mitzraim, de la raíz mi-tzar que significa estrecho y confinado. El secreto para salir de esa estrechez es irse a un lugar sin distracciones, un lugar vacío donde el espacio está ocupado por algo más auténtico. Focalízate en tu “misión de vida”. ¿Te sientes conectado? De lo contrario, debes efectuar un reajuste.

Herramienta #2: Desconexión semanal

El Midrash (Éxodo Rabá 5:18) nos dice que el faraón rechazó el pedido de los hebreos de salir tres días al desierto. Como represalia, no sólo dejó de suministrarles paja sino que también eliminó su único tiempo de descanso: el Shabat.

Shabat, el momento semanal para detenerse y reflexionar, era un gran peligro para el faraón. Como dice Arianna Huffington (experta en estilo de vida): “La sabiduría del Shabat es muy importante. Es algo muy profundo pedirle a la gente que se desconecte de todo el trabajo y se reconecte con algo más profundo… Nuestro proceso de toma de decisión se ve afectado cuando no nos damos suficiente tiempo para desconectarnos y recargarnos”.

Herramienta #3: Servicio de despertador

Además del respiro semanal, ¿cómo contrarrestamos nuestra constante agitación en el frenesí de la vida?

Es crucial examinar cuidadosamente nuestros caminos, tal como cualquier empresario, político o atleta exitoso examina con frecuencia y a intervalos fijos su desarrollo. Sin una evaluación constante, lo más probable es que permanezcamos en un estado defectuoso, a la deriva, con nuestro valioso tiempo y atención desviado hacia cualquier parte.

Dicen que el Barón Rothschild le pagaba a un sirviente para que le recordara a cada hora que se encontraba una hora más cerca de la muerte. Trata de fijar la alarma de tu teléfono para que suene a cada hora, de la mañana a la noche. Sin importar lo que estés haciendo en ese momento (manejando, socializando, trabajando, etc.), detente y pregúntate: ¿Estoy en el camino correcto?

Presta atención a dónde colocas tu atención, y deja de subir al tren equivocado antes de que parta. Antes de revisar Facebook, pregúntate: ¿Cuánto vale esta experiencia? Atrápate antes de hacer clic demasiado lejos en la zona de pérdida de tiempo del “espacio exterior de internet”.

Toma conciencia de tus propios pensamientos al activar tu “función observador”. Focalízate en lo que tu mente está haciendo.

No se espera que seamos perfectos. La clave es moverse en la dirección correcta, focalizarnos hacia arriba y subir la escalera.

Esta es la oportunidad de Pésaj. Es el momento de los brotes primaverales, cuando la renovación se siente en el aire. Es el momento para vencer esas fuerzas que nos distraen de nuestros valores más profundos.

En Pésaj, respira profundo y saborea la verdadera libertad.

Tomado de: AishLatino


Datos del Autor:

Rav Shraga Simmons pasó su infancia haciendo ‘trekking’ en la nieve de Buffalo, Nueva York. Ha trabajado en las áreas de periodismo y relaciones públicas, y actualmente es el Co-Editor de Aish.com en Jerusalem.

Investigador Reveló Qué Pasó en el Sistema Solar el Día que Jesús Murió.

A medida que transcurren los siglos siguen revelándose nuevos aspectos de la vida de Jesús, para muchos el hijo de Dios, mientras que para otros, un personaje que consiguió adentrarse con fuerza en las milenarias técnicas de liberación y de meditación de oriente, particularmente de la India.

Lo más reciente sobre la vida del hombre que nació en Galilea, específicamente en Nazaret, es que el día de su muerte algo particular sucedió en el Sistema Solar.

Miguel Antonio Fiol, un investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison, afirma que el 3 de abril del año 30, día que de acuerdo a varios historiadores es la fecha real de la muerte del Jesús tras ser crucificado, los planetas Tierra, Venus, Júpiter, Urano y Saturno se alinearon formando una cruz.

Fiol toma como base, según cita www.prnewswire.com, la gran cantidad de material que existe para determinar la fecha de la muerte del profeta, esto es la astronomía, calendarios, arqueología y la misma Biblia, junto a modelos planetarios del software Solar System Scope, que recrea la posición de los planetas en ciertos momentos de la historia.

De acuerdo a lo que arrojó su estudio, los anillos de Saturno formaron la corona de espinas o el halo en la cabeza de Jesús, Júpiter y Urano forman sus extremidades superiores, y Venus junto a la Tierra se ubican en sus pies.

Por otro lado, si dibujamos una línea recta desde Júpiter a través de Marte se produce un punto preciso para la cintura, y las dos “manos” (Urano y Júpiter), giran en direcciones opuestas como lo hacen los dos pies (Tierra y Venus).

Incluso a primera vista, sabía que se parecía a la crucifixión (…) sólo me tomé el tiempo para descubrir todos los paralelos increíbles”, indicó.

Tomado de: The Clinic

El Seder de Pesaj que realizó Yeshúa

Por el Dr. Yosef Koelner *

 

(Traducido por Madelina C. Friedman)

Uno de los eventos más emocionantes en la vida de Yeshúa fue la última comida que compartió con sus talmidim (discípulos) antes de convertirse en el sacrificio de Pesaj. Es irónico que a pesar de que esta comida es llamada Seder – que literalmente significa “orden” – el orden exacto de los acontecimientos de esa noche no está definitivamente expuesto en la Escritura.

Cada uno de los cuatro Evangelios, sólo presentan una vista parcial del Seder. Basado en los datos que aparecen en Matitiyahu (Mateo), Marcos, Lucas, y Yochanan (Juan), así como estudios judíos actuales (1), he reconstruido el orden del Seder de Yeshúa durante Pesaj.

Por favor, recuerde que a pesar de que El Seder de Yeshúa comparte similitudes con el Seder de Pesaj que observamos hoy en día. Existen algunas diferencias con el orden, el ámbito y la secuencia de un Seder del Primer siglo. Especialmente, un Seder que se realizó antes de la destrucción del Templo en el año 70.

La mesa en la que Yeshúa y sus talmidim (discípulos) “se reclinaron para comer” se conocía como Triclinio, la misma era una mesa baja de tres lados, el cuarto lado de la mesa quedaba abierto, presumiblemente para permitir el servicio a la mesa.

Los hebreos nos reclinamos en gran parte del Seder, de acuerdo a una tradición que se menciona en la Mishná. La explicación común es que reclinarse es una señal de libertad en los días antiguos.

Los asientos tenían un orden específico. Opuesto o enfrente al Triclinio desde el lado abierto  (y luego mirando al lado izquierdo de la tabla) – Yochanan (Juan) habría estado “reclinado” en el primer asiento seguido de Yeshúa quien estaba “reclinado” en el segundo asiento. En el tercer asiento y a la izquierda de Yeshúa se sentó Y’hudáh de K’riot (Judas Iscariote). El asiento del Y’hudáh  (es decir, el tercer asiento) se conoce como la Silla de HONOR (Juan 13:23).

Detalles del Seder.

Yeshúa comenzó el Seder con Kiddush: La santificación de la comida, con la bendición sobre la primera copa de vino (Lucas 22: 17-18).

Después de que todos se lavaron las manos (algo implícito), Yeshúa añade al Seder el lavamiento de los pies de sus talmidim (Juan 13: 1-17).

Yeshúa continuó con Korej: Es decir, sumergió la matzáh en el maror y se la dio a Yehudah (Judas). Es posible que el acto de inmersión incluya la realización de un sándwich de matzáh con maror y jaroset (2.) (Juan 13:26).

Yeshúa entonces precedió a explicar el significado de Pesaj, refiriéndose a su muerte y resurrección. Su explicación es el equivalente al Maguid que es la narración de la historia de Pesaj. Algunos de los temas que se incluyó son:

  • Amarnos los unos a los otros“;
  • Yo Soy el Camino“,
  • el “envío del Consolador“; y
  • el más revolucionario: “Yo soy la Vid Verdadera” (Juan 13:34; 14:6; 14:15-21; 15:1).

Sepultado en el texto, está el concepto de las “Cuatro Preguntas”. Los estudiosos afirman que sólo había tres preguntas en ese momento. Yeshúa está explicando a sus talmidim (discípulos) “Mah nishtanah halaylah hazeh mikol halaylot?” que traducido es: “¿Por qué esta noche es diferente de todas las otras noches?”

Juan registra un amplio intercambio de preguntas y respuestas entre Yeshúa y sus talmidim. En Juan cap. 13, vers. 33, Yeshúa llama a sus talmidim “hijitos” o “mis hijos”, que creo que es una referencia implícita a las tres preguntas (13: 31- 17:33).

Ahora se comen la comida de Pesaj que se conoce como Shulján Orej.

Al final de la comida, Yeshúa rompió el Matzá y dio un pedazo a cada uno de sus talmidim. Esta sección del Seder se conoce como Tzafún (Lucas 22:19).

Yeshúa bendijo la tercera copa de vino y vinculo el significado de la tercera copa al Brit Jadashá (Lucas 22:20). Hoy en día, la tercera copa de vino se incluye en la sección de la Seder conocido como Barej que también incluye una oración de “Acción de Gracias” para la comida.

Yeshúa y sus talmidim concluyeron su Seder cantando el Hallel – Tehilim o Salmos 113-118 –. (Mattityahu 26:30)

Espero que este breve artículo haya aclarado el Orden, así como el ámbito y la secuencia del Seder de Yeshúa durante la cena de Pesaj.

לשנה הבאה בירושלים

LShanah Habah-ah Bee-Yerushalayim! 
(¡El próximo año en Jerusalén!)


Notas:

  1. El mejor libro sobre el tema: “The Historical and Biblical Background of the Jewish Holy Days” por Abraham P. Bloch
    2. Charoset, haroset, o charoses (hebreo: חֲרֽוֹסֶת [haroset]) es una pasta dulce, de color oscuro hecho de frutas y nueces que es comido durtante el Seder de Pascua. Su color y textura son para recordar el mortero (o barro usado para hacer ladrillos de adobe), que los israelitas usaron cuando eran esclavos en el antiguo Egipto como se ha mencionado en el tratado Pesahim (página 116a) del Talmud. La palabra “Charoset/jaroset” viene de la palabra hebrea Cheres/jéres – חרס – “arcilla”.

Acerca del Autor:

* Yosef Koelner nació en Chicago y se crió en un hogar judío que sus padres caracterizaron como “ortodoxo”. Al nacer recibió dos nombres, uno en inglés, Harvey, y otro en hebreo, Yosef, que le fue dado en recuerdo del difunto hermano de su madre, Jaim Yosef. La educación del rabino Yosef incluye, entre otros, un BA en Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Universidad Estatal de Illinois y una Maestría en Estudios Judíos de Gratz College, así como un Doctorado en Ministerio Práctico del Wagner Leadership Institute. 
También se graduó de Ulpan Alef (estudios de lengua hebrea) Katsrin, Israel. Los estudios adicionales incluyen la Universidad de Illinois, Champaign-Urbana y una Yeshivah Ortodoxa en Tzfat Yisrael. Su ministerio abarca cuatro décadas y actualmente es el rabino de Kehilat Bet Avinu. Él puede ser contactado en ravko@ix.netcom. com Yosef Koelner nació en Chicago y se crió en un hogar judío que sus padres caracterizaron como “ortodoxo”. Al nacer recibió dos nombres, uno en inglés, Harvey, y otro en hebreo, Yosef, que le fue dado en recuerdo del difunto hermano de su madre, Jaim Yosef. 
La educación del rabino Yosef incluye, entre otros, un BA en Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Universidad Estatal de Illinois y una Maestría en Estudios Judíos de Gratz College, así como un Doctorado en Ministerio Práctico del Wagner Leadership Institute. También se graduó de Ulpan Alef (estudios de lengua hebrea) Katsrin, Israel. Los estudios adicionales incluyen la Universidad de Illinois, Champaign-Urbana y una Yeshivah Ortodoxa en Tzfat Yisrael. Su ministerio abarca cuatro décadas y actualmente es el rabino de Kehilat Bet Avinu.


Recomiendo leer el siguiente estudio:

¿Qué Cena Hizo Jesús antes de Morir?

Por P.A. David Nesher

“Y les dijo:
!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el Reino de Dios.
Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo:
Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga.
Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”

Lucas 22:15-20

Responder a la pregunta que preside esta bitácora es el tema más espinoso de los Escritos Mesiánicos (mal llamados Nuevo Testamento). Por siglos, esto ha constituido un enigma para los estudiosos de las Sagradas Escrituras, llegando la mayoría de las veces a generar acalorados debates respecto a si Yeshúa celebró Pesaj con sus discípulos, o participó de otro tipo de banquete yahvista.

Al venir a los Evangelios con el fin de sacarnos las dudas, nos encontramos que, mientras que los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas dicen que la denominada “Última Cena” del Mesías coincide con el inicio de la festividad judía de Pesaj, el apóstol Juan señala que en realidad se produjo antes. Hay una diferencia real entre el relato evangélico del apóstol Juan y el de los sinópticos sobre esta cuestión, y la cronología que Juan presenta en su obra sigue haciendo mucho más sentido: Yeshúa fue juzgado y asesinado antes de que comenzará el día de Fiesta. A la hora del Seder, fue enterrado.

Existe un versículo en el evangelio de Juan que ha sido ignorado, y sin embargo es concluyente para la comprensión de este planteo. El escritor nos dice que después de capturar al Mesías:

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ELLOS NO ENTRARON EN EL PRETORIO PARA NO CONTAMINARSE, y así poder COMER LA PASCUA.”
(Juan 18:28)

Una pregunta surge aquí:

¿Por qué no habían comido la Pascua (Pesaj) aún?

La Escritura Mesiánica mismo lo responde al describirnos el proceso de apresamiento del Mesías:

“Era LA PREPARACIÓN DE LA PASCUA,…
Entonces (Pilatos) dijo a los judíos:
¡He aquí vuestro Rey!”

(Juan 19:14)

¿Por qué dice que “era la preparación de la Pascua” siendo que Yeshúa ya había comido el Pesaj (Pascua) supuestamente?

Unas líneas más adelante el evangelista dice:

“Entonces los judíos, por cuanto ERA LA PREPARACIÓN DE LA PASCUA, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.”
(Juan 19:31)

Sabemos, por lo que hemos aprendido de nuestros estudios de la Torah, que la comida propia de Pesaj (el cordero pascual) se come al declinar del día 14 del mes de Abib (también llamado Nisán). Es decir que se está consumiendo en el inicio del día quince.

Al leer el Talmud,  encontramos que los rabinos judíos antiguos concluyeron que Yeshúa fue “colgado en la Víspera de la Pascua por la herejía de inducir a la gente al error” (Bruce, 1960, p. 101).

En tiempos más recientes, muchos comentaristas han sostenido este punto de vista. Los editores del Comentario del Púlpito escribieron:

Parece que nuestro Señor fue crucificado en el 14º día de Nisán, el mismo día del sacrificio del Cordero Pascual, unas pocas horas antes del tiempo de la Cena Pascual, y que participó de su Última Cena la noche anterior, es decir, veinticuatro horas antes del tiempo general de la Cena Pascual

(Spence y Exell, s.d., pp. 196-197, énfasis en original).

En su libro, Restauración Radical, F. LaGard Smith mencionó algunas cosas que, en su opinión, parecen estar en conflicto con la idea que Yeshúa comió la Pascua (Pesaj) en el primer día de los panes sin levadura. Él comentó:

La idea resultante tiende a sugerir que podemos haber malinterpretado las palabras con las cuales Jesús comenzó la Última Cena. Puede ser que Jesús no estaba expresando su deseo de comer la Pascual real, acorde a su costumbre, sino su deseo de comer la única “Pascua” que podía compartir con sus discípulos antes que sufriera. Es decir, antes de tiempo; el día anterior; la única noche que le quedaba antes de su crucifixión.”

(2001, p. 280, énfasis en original).

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, debemos aceptar que el Mesías Yeshúa murió entre las dos tardes del 14 de Abib. Es decir, que aún no llegaba la hora de comer el Korbán Pesaj en la cena que iniciaba en realidad los siete días de Jag HaMatzot (Fiesta de los Panes sin Levadura).

Sin embargo, a leer los Evangelios, notamos que sus pasajes nos dicen que Yeshúa mando a sus discípulos a preparar Pesaj. Entonces, ¿cuándo lo hizo? Él mando a sus discípulos al comenzar el día 14 de Abib y comió junto a ellos a la medianoche. Podemos entonces inferir que Yeshúa “adelantó” por esta vez su cena de Pesaj para la noche anterior, cuando recién había comenzado el día 14 de Abib. ¿Pero porque él hizo esto así?

La razón más importante es entender y aceptar que Yeshúa era el Cordero de Dios (Juan 1: 29) que debía ser muerto entre las dos tardes, por lo cual, su “Última Cena” junto con sus discípulos, la debió comer en la víspera del día de la ofrenda del Cordero Pesaj. De esa manera explicaría a sus discípulos el gran simbolismo que hay entre la comida del Cordero de Pesaj y su muerte, para que cada vez que ellos la comieran, conmemoraran su sacrificio.

Pero, ¿la celebración de una cena en la víspera de Pesaj no sería algo que va en contra de lo establecido en la Instrucción?

Sabemos que el Mesías de Israel no puede contradecir la Torah, sino que, por el contrario, la confirma y completa con sus enseñanzas y su forma de vida, por lo ende, aún tenemos algo importante que decir. Veamos:

El evangelista Lucas dice:

Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, que se llama Pascua

(Lucas 22:1)

Es importante remarcar que “Pesaj”, propiamente dicho, según lo revelado por la Torah, es un solo día. Dicha jornada es el 14 de Nisán o Abib para ser más exacto (cf. Lev.23:5). Inmediatamente comienza la Fiesta de los Panes sin Levadura (Jag HaMatzot), que dura siete días más.

Sin embargo, en la tradición de Israel a toda esa semana se le conoce como la Fiesta de Pesaj, a pesar de que Pésaj es solo el primer día donde se sacrifica el Cordero. Por lo cual tenemos ocho días, (día 1 donde se sacrifica el cordero y se come la cena al finalizar de este día y 7 días más de la fiesta de los panes sin levadura) que se conocen como “Pesaj”. Esto es importante, ya que así logramos entender la razón por la que Yeshúa y sus discípulos llaman “Pesaj” a una cena que no era la primordial del Pesaj. Es decir, en la tradición de los hebreos desde ese entonces y hasta hoy, todo lo que se hacía y hace, desde el día 14 hasta el día 21 de Nisán (Abib) se conoce como PESAJ.

Una Comida de Paz y Gratitud con Secretos Mesiánicos.

Entonces, para lograr comprender las respuestas a estos planteamientos, es bueno saber que era costumbre que, antes del sacrificio de Pesaj, el pueblo de Israel se reunía a celebrar el denominado Korbán Jaguigáh. Este sacrificio era dado en virtud el agradecimiento especial que se hacía por la aprobación sacerdotal que había recibido el cordero pascual o Zebaj Pesaj (víctima de Pesaj) que sería sacrificado entre las nueve y quince horas del día 14 de Nisán. Así pues el Korbán Jaguigá era un sacrificio de acción de gracias, del tipo de los Shelamim (de paz) que se realizaba al comienzo de la festividad de acuerdo a lo que la Torah ordenaba:

“Debes inmolar el sacrificio de Pesaj para Yahvéh tu Elohim del rebaño y de la manada, en el lugar donde Yahvéh escoja establecer su Nombre”

(Devarim/Deuteronomio) 16:2)

En la Mishná se explica muy bien el detalle de que en Pesaj se traía tanto el Korbán Pesaj y también un Korbán Jaguigá (Mesejta Pesajim la Mishná 59b).

RaShí comenta que este Korbán Jaguigá tenía el propósito de de ser comido antes del Korban Pesaj. Esto causaba que el mitzvah (mandamiento) de comer el Korban Pesaj fuera magnificado por cada hebreo, ya que llegaba a la mesa de Pesaj saciado por haber disfrutado anteriormente de un shelamim llamado Korbán Jaguigá. Así lograba comer el Korban Pesaj simplemente por cumplir correctamente la Mitzvah divina. Es decir, que el Korbán Jaguigá servía para impedir todo apuro hedonista al momento de comer el Korban Pesaj.

Entonces, y bajo este entendimiento, notamos que en la costumbre israelita de los días del Maestro se comía en la víspera de Pesaj (dentro del mismo día 14 de Abib o Nisán, que ya es día de Pesaj), antes del sacrificio del Cordero de Pesaj, una ofrenda de fiesta tomada de la manada conocida como ya hemos dicho como Korbán Jaguigá.

Una Comida de de la dimensión Rav – Talmid (Maestro – Discípulo)

En la época de Yeshúa, era tradición que este korbán Jaguigá se hiciera, por lo general y especialmente, entre los maestros con sus discípulos. Cada moreh (maestro) tomaba a esta Shelamim como una seudah siyum (que se traduce como: “comida festiva“, “banquete de realización“, o “comida de promoción“) que permitía promocionar a los discípulos que cerraban un ciclo de lecciones con él. De este modo, el maestro aprovechaba esta comida especial, que se hacía en Israel por causa de los primogénito, como una cena de graduación que anunciaba a sus discípulos una promoción a un nuevo tiempo del Yugo que con él aprendían y meditaban.

En este espíritu, y mediante esta comida de gratitud, cada discípulo confirmaba que se entregaba una vez más voluntaria e incondicionalmente al moréh (maestro) que había elegido, con el objetivo de absorber de él su doctrina, su enseñanza, y por sobre todo su forma de vivir las midot (cualidades) mesiánicas de la Luz. En esta comida cada discípulo se comprometía a continuar un nuevo ciclo que le permitiera parecerse al maestro a fin de absorber algo que sabe que está muy por encima de la realidad física. Toda esta idea estaba representada en el Matzáh (pan sin levadura).

Así pues, esta seudah siyum demandaba por causa de su espíritu pedagógico, comer pan sin levadura, aunque todo el resto de Israel, aún tenía permitido comer jametz (pan leudado). Con este acto de comer Matzáh los discípulos confirmaban a los maestros que decidían continuar “comiendo de su carne, y bebiendo de su sangre” (cf. Juan 6:53-57), frase que expresaba todo el sentido que se ha explicado acerca de este “banquete de realización“.

Terminada esta fiesta de colación de grados, cada discípulos podía ir a sus casa, con su familia, para celebrar el Pesaj inmolando el korbán pesaj (cordero pascual) el 14 de Nisán, tal y como el Eterno lo había ordenado en su Instrucción (Torah), y comiéndolo en el seder que iniciaba Jag HaMatzot (Fiesta de Panes sin Levadura).

Lamentablemente, la tradición rabínica ortodoxa aparecida siglos después eliminó esta seudah siyum de paz y en su honor colocan un huevo en el plato de Pesaj como una “ofrenda de paz.

Este es el Pesaj que conmemoró nuestro Maestro Yeshúa HaMashiaj. Esto es lo que Yeshúa comió con sus discípulos, para poder ser él el Cordero de Pesaj que moría por los pecados de su pueblo Israel y por los pecados de la humanidad.

El Anhelo mesiánico por esta Cena.

“Y les dijo:
¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.”

(Lucas 22:15-16 – RVR 1960)

Ahora nos corresponde abordar una pregunta más profunda: ¿Qué tiene de especial este Pesaj (Pascua) para que Yeshúa la desee comer ardientemente con sus discípulos?

A la altura de todo lo que venimos considerando, aceptamos que Yeshúa está haciendo un Seder (orden), pero no es el seder central de Pesaj, pues no hay cordero en la mesa según lo que relatan los evangelios sinópticos. Más bien, lo relatado por el evangelista Lucas, es que Yeshúa está comiendo con sus discípulos el Korbán Jaguigá.

Como lo enseñé más arriba, esta Shelamim (ofrenda de Gratitud y Paz), tiene para el Maestro un propósito muy profundo, que persigue en primer lugar, celebrar el hecho de haber concluido su ciclo de estudio con Yeshúa, que además ya ha sido reconocido y confesado por ellos como el Mesías prometido (Mateo 16:16). Sin embargo existe un motivo mayor para esta seudah siyun. Nuestro amado Maestro y Mesías necesitaba revelar a sus seguidores que Él era el Cordero de Dios anunciado y señalado por el profeta Juan el Bautizante, a orillas del Jordán (cf. Jn. 1: 29, 36). Por lo tanto, con esta Cena, aquellos varones escogidos comprendería que en verdad era Yahvéh, quien como Av (Padre) estaba celebrando que Su Cordero de Gloria había sido examinado en el Templo y había resultado apto para ser el Korbán Pesaj para las ovejas perdidas de la Casa de Efraín.

Recordemos que el cordero pascual se sacrificaba por la salvación de los que se cobijaban bajo su sangre y se comía íntegramente en la Cena de la Pascua. Pero en la Última Cena, no hubo cordero sacrificado.

Interesante es notar que ninguno de los cuatro evangelista nos relata la presencia de cordero en dicha cena, algo impensable en esta celebración ya que el cordero era uno de los ingredientes principales en la Mesa de Pesaj (Pascua). El cordero se sacrificaba solamente en el Templo “entre la caída de las dos tardes”. Así que Yeshúa, aprovechó esta comida especial para poner de manifiesto que Él sería el Cordero Pascual sacrificado y ofrecido por el perdón de los pecados.

Por eso, el apóstol Juan dejó claro desde el principio de su evangelio este misterio al atribuir a Yeshúa el título de: “este es el Cordero de Dios…” (Jn. 1: 29,36). Título nunca dado a ningún personaje bíblico, y que relaciona directamente a Yeshúa con el Korban Pesaj (“Cordero Pascual”). De este modo, los discípulos captaron rápidamente que Yeshúa es pues el Cordero Pascual del Brit HaDashá (traducido correctamente como “Pacto Renovado”).

No obstante, Yeshúa no ceno el Cordero de Pesaj propiamente tal, pues Él era el Cordero que debía ser sacrificado en Pesaj (ver 1Corintios 5:7) por lo que adelantó su cena y comió una cena voluntaria que se conoce como Korbán Jaguigá, a la cual también se le llama Pesaj porque está dentro del día de donde es sacrificado el Cordero de Pesaj (Deuteronomio 16:2). El día 14 de Abib comienza un día equis cuando se esconde el sol, y aparece la primera estrella.

Nuestro Maestro Santo comió la cena del Jaguigá a la medianoche del 14 de Abib, para luego ser sacrificado en las afuera de Jerusalén, a las 3 PM (u hora novena) del mismo día, manifestando así ser el Cordero de Pesaj que nos libera de nuestras culpas, de la esclavitud y de la muerte.

La Cena de Jaguigá, por ser una shelamim era voluntaria, pero también era un mandato de la Torah, por lo que el Mesías aprovechó la ocasión para comer junto a sus discípulos y explicarles que cada vez que comieran Pesaj propiamente tal, deberían recordar la muerte y el sacrificio que el haría por los pecados de su pueblo Israel, a fin de mantenerla en su posición de primogénito del Eterno (Éxodo 4:22).

Evidentemente, y considerando todo esta contexto, una cosa emerge claramente de todo esto: esencialmente, esta comida de despedida no fue el antiguo Pesaj (Pascua), sino el nuevo y renovado acorde al primer 14 de Aviv (Nisán) que vivieron los ancestros en Mitzrayim. Nuestro amado Dueño y Maestro Yeshúa realizó este encuentro en el espíritu mismo de aquel contexto histórico de redención, conectando esa Mesa a la maravillosa noche en el que Yah salvó a los primogénitos de Israel del paso del Ángel de la Muerte. Entoces, a pesar de que la comida que Yeshúa compartió con los Doce no fue una cena de Pesaj según las prescripciones rituales (halajáh) de la Torah de aquella época, sin embargo, en retrospectiva, la conexión interna de todo el evento con la muerte y la resurrección de Yeshúa se destacó claramente conectándose así con la noche favorita de Yahvéh vivida por primera vez en Egipto el 14 de Avib (Nisán).

¡Fue el Pesaj (la Pascua) de Yeshúa! ¡El Pacto Renovado!

Y en este sentido, Él no celebró la Pascua, ya que los viejos rituales no se podían llevar a cabo; cuando llegó el momento del seder pascual propiamente dicho, Yeshúa ya había muerto.

Pero, por otra parte y sujeto al Espíritu de la Profecía, como Él se entregó a sí mismo como Cordero, Él sí celebró verdaderamente el Pesaj (la Pascua) con ellos.

La fiesta de Pesaj es un recordatorio:

“Y este día os será en MEMORIA, y lo celebraréis como fiesta solemne para YHWH durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” 
(Ex. 12:14). 

Entonces, y debido a que es un memorial que representa simbólicamente la liberación que más tarde haría YHVH mediante su Cordero de Gloria (el Mesías), también Yeshúa pide a sus discípulos que cada vez que tomen la Copa y coman el Pan sin Levadura, lo hagan en memoria de Él (Lucas 22).

Años más tarde, como el apóstol Pablo está enseñando lo mismo que el Mesías Yeshúa, pues él le transmitió su enseñanza, también pide a la congregación de Corintios que cada vez que participen de la Cena del Mesías (Pesaj) lo hagan en memoria de Él (1Corintios 11)

Como podemos ver, YHVH le dice a su pueblo que la cena de Pesaj es un memorial por todas sus generaciones, de igual manera, Yeshúa le dice a sus discípulos que debían cenar Pesaj en memoria de Él y el apóstol Pablos, como fiel discípulo de Yeshúa, enseñaba a las congregaciones que cada vez que participen de Pesaj lo hagan en memoria de la muerte de Mesías, pues Pesaj es la sombra profética más relevante de la Torah que anuncia la muerte del Mesías.

Siempre que los israelitas celebraban Pesaj estaban anunciando la muerte futura de un Hombre Cordero (Mashiaj) que los rescataría de sus pecados y eso fue lo que sucedió, celebraron Pesaj año tras año anunciando proféticamente la muerte de este Cordero sin defecto por medio del cual YHVH los protegería hasta que se cumplió al pie de la letra en un hombre llamado Yeshúa de Nazaret.

Por ésta razón es que Shaúl le dice a la congregación:

“Todas las veces que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Maestro, hasta que él venga” 

Tal cual los israelitas comían un memorial que anunciaba un evento profético, asimismo los israelitas que hemos creído en el Mashiaj Yeshúa, cada vez que participamos de Pesaj, conmemoramos ese cumplimiento profético anunciamos (conmemorando) la muerte del Cordero de Pesaj que es el Mesías Yeshúa y lo haremos hasta que él venga. En este aspecto hay una estrecha relación entre las palabras de Pablo, las del Mesías y la Torah respecto de la celebración de Pesaj.

Para concluir, diremos que, sabiendo Yeshúa que ésa era su última noche antes de morir, decidió dar un sentido diferente a esta reunión. Esto sería recordado por su significado en generaciones venideras. Por lo tanto, Él instituyó esta Cena Memorial especial, la cual debe ser celebrada anualmente en relación directa con la Pascua por aquellos que creen en Él. Al instruir el celebrar esta especial cena en memoria de él, Yeshúa completó la celebración de la Pascua. Él era (y es) el sacrificio pascual perfecto, y el Ungido de Yahvéh que el pueblo de Israel necesitaba y esperaba.

¡Los ritos de la tradición (halajáh y hadajáh) no fueron abolidos; simplemente que todo fue llevado a su pleno significado!


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Pesaj: El Nivel Mental para Producir Milagros en tu Vida.

Sabemos, como ya hemos estudiado, que uno de los temas principales en la historia de Pésaj son los milagros. Éstos fueron una parte integral de la redención de los israelitas en Egipto. Las Diez Plagas, la partición del mar, las aguas amargas, las referencias al maná, etc. Por todo ello, en Pésaj relatamos milagro tras milagro a nuestros hijos.

En estos días no vemos tantos de estos eventos sobrenaturales, aunque podríamos argumentar que la existencia del pueblo hebreo y su retorno a la Tierra de Israel es un gran milagro por sí mismo. De todas maneras, el tema es que Pésaj trata de milagros y que el nombre del mes en el que cae Pésaj, Nisán, tiene la raíz hebrea que significa milagro (nes).

¿Cómo podemos aprovechar esa energía para lograr algún acto milagroso en nuestras propias vidas? ¿Acaso es posible que consigamos hacer algo en este sentido? ¿Los milagros no pertenecen tan sólo al dominio del Eterno?

De hecho, podemos hacer algo para traer milagros a nuestras vidas. sin duda alguna hechos extraordinarios que cambien nuestro destino. ¿De qué manera? Muy simple. Lo resumiré citando una frase del Talmud que dice: “ El camino por el que uno decide seguir es el camino por el cual el Eterno lo guiará.” De acuerdo con el pensamiento hebreo, Yahvéh sigue nuestras señales, y sólo a posteriori nos ayuda a ir en la dirección que nosotros ya hemos escogido. Nada es más poderoso que el libre albedrío que fluye de nuestros pensamientos, y sin importar la dirección que escojamos, el Eterno nos ayudará a seguir por ese camino, para bien o para mal. Por lo tanto, si deseas una vida extraordinaria, eso es lo que Yahvéh te dará. Y si no quieres tener una vida poderosa que manifieste lo sobrenatural, también eso es lo que Él te dará. Todo depende de ti. Por eso, el mayor destructor de los milagros es. la mezquindad del alma humana.

Por definición, los milagros están por encima y más allá de las leyes naturales. Ellos superan lo ordinario, se elevan por encima de lo normal y nos llevan a nuevas alturas que nunca hubiéramos pensado humanamente que son posibles (1Cor. 2:9). Pero si una persona está encerrada en lo mundano, en lo pequeño, lo trivial y lo poco importante, es decir enfocada en el uno por ciento de la existencia, entonces no hay lugar para que haya milagros. La manifestación poderosa de lo divino puede tener lugar justo en frente de su nariz, pero si tiene los ojos cerrados para verlo, pasará de largo.

Reconozcamos que somos culpables de esto todo el tiempo que ignoramos los milagros en nuestras vidas cotidianas. Damos por obvio el maravilloso estado de salud de nuestros cuerpos o la perfecta marcha de la naturaleza, porque estamos demasiado ocupados concentrados en la pequeña pantalla de nuestro celular. No vemos los increíbles talentos latentes en cada persona porque nos distraemos por los pequeños defectos del carácter de los demás, o por la forma en que se ven o cómo se visten.

Acepta hoy que en tu vida pueden ocurrir cosas extraordinarias si tú vives una vida extraordinaria. Si colocas en tu mente una perspectiva extraordinaria. Debes aceptar también que esto no se logra visitando lugares exóticos del mundo, sino al ver lo extraordinario escondido en los hechos de cada día. Esto ocurre cuando fijas la vista más arriba y miras más allá de lo pequeño, tonto, poco importante y trivial. Esto ocurre cuando focalizas la atención en asuntos de verdad, en el bien y en hacer el mundo un lugar mejor, e ignoras aquello que no significa demasiado a largo plazo.

Recuerda lo que te dije esta mañana, en la primera parte, el camino que escojas seguir, es aquél por el cual Dios te guiará. Si eliges lo extraordinariamente celestial, entonces Yahvéh hará toda clase de milagros en tu vida. En el idioma de los entrenadores deportivos lo llaman crear tu propio destino. En la fe de Abraham, Isaac y Jacob lo llamamos crear tus propios milagros.

¡Decide en este Pesaj ser un productor de pruebas! ¡Decide que desde este Pesaj tu entorno te conozca como un hacedor de milagros!

¿Semana Santa o Vida Santa?… ¡Esta es la Cuestión! (Pesaj)

Yahvéh, el Dios verdadero, no quiere una Semana Santa. ¡Él lo que quiere es una Vida Santa!

La cosmovisión de la Instrucción (Torah) considera santo a aquel que cada día se esfuerza en mantenerse conectado correctamente a la Fuente de la Vida, la Intención de Yahvéh: el Mesías.

 

La santidad es la energía divina que permite unirse al Uno, y así peregrinar la vida cotidianamente con el sentido de Su Victoria.

 

 

 

Pesaj: Una Fiesta contra el Ego Reptiliano

Pesaj es una festividad intrínsecamente ligada a la Libertad que surge de la Verdad del Eterno que deshace todas las estructuras mentales que Mitzraim implantó mediante la programación mental en las masas humanas.

El Pan Sin Levadura y el Proceso Sobrenatural de Separación

Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Yahvéh, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas.
Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Yahvéh había mandado a Moisés y a Aarón…
Tomó, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, en sus artesas de amasar envueltas en paños, y se las llevaron sobre sus hombros

(Éxodo 12: 26-28; 34)

Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así…” (vv. 27-28) En muchas maneras estas son las más importantes palabras de todo el pasaje. Tan grandiosa como fuera la liberación realizada por Yahvéh nuestro Dios, el pueblo nunca la hubiera recibido si hubieran fallado en llevar a cabo lo que Él les dijo que hicieran. Su obediencia inmediata permitió gozar de esta poderosa obra divina.

Encuentro muy importante destacar el hecho de que cuando los hijos de Israel obedecieron, el imperio de la muerte no tuvo más potestad sobre ellos.

En este pasaje se revela que ellos dejaron de andar sirviendo a una cosmovisión terrenal y decidieron estar bajo la cubierta celestial que los promocionaría en un nuevo nivel de vida: el Mesías en medio de ellos capacitándolos en el ministerio sacerdotal (Éxodo 19: 6). En efecto, ellos habían tomado al Mesías en sus vidas y habían participado EN ÉL, al compartir en obediencia de aquella Cena llena de Gloria divina. Por ello, en esta noche bendita del relato del Shemot, debemos notar que Yeshúa, el Cordero de Dios, la Luz del mundo y el Pan de Vida redimió a los Israelitas de la esclavitud amarga de Mitzrayim y de la crueldad de Paróh (Faraón).

En su prisa por dejar Egipto los Israelitas cargaron sobre sus hombros el pan sin leudar amasado en artesas envueltas en paños (Éxodo 12:34). Esto significa que se llevaron consigo el símbolo del Yugo del Mesías (Su Gobierno) sobre sus hombros (Éxodo 28:12; Isaías 9:6).

Este pan se convirtió en su fuente de vida durante siete días, con este elemento ellos participaron de una figura profética de la muerte, sepultura y resurrección de Yeshúa.

El regalo de Su Reinado es para todos aquellos que eligen estar de acuerdo con el Yugo de Su Instrucción y participan del Cordero de Yahvéh. (Lucas 1:26, 2:20, Mateo 28:18).

Yeshúa dijo:

Porque el Pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este Pan. Yeshúa les dijo: Yo Soy el Pan Vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed

(Juan 6:33-35).

El pan que ellos cargaron sobre sus hombros representaba a nuestro Mesías, el Cordero de Dios quién llevó los pecados del mundo (1 de Corintios 5:7)

Con el Pan sin levadura, el segundo día de las primeras tres fiestas, el Eterno aparta el pecado (no solo los pecados) de Su Pueblo, lo sepulta en la tierra y lo deja allí para siempre. Por ello, esta fiesta, en la Intención divina, tiene el objetivo de revelar acerca de la perfecta y permanente separación provocada por la muerte del Cordero eterno. Una total separación de la de la masa de Dios (Israel, su primogénito) de la naturaleza humana caída en corrupción y muerte, según el primer Adán. En esta fiesta vemos una masa que representa un estado nuevo de existencia para todo ser humano que quiera celebrarla.

La levadura representa el pecado y su inclinación al mal (yetzer hará), también conocido como concupiscencia en las Escrituras Sagradas. Por eso, en Pesaj (Pascua) todo el pueblo tenía que remover TODA la levadura de sus casas y no deben consumirla durante siete días.

Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel

(Éxodo 12:15).

Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo

(1 de Pedro 1:18-19).

Los Israelitas tuvieron la orden de comer pan sin leudar durante siete días. Lo notable es que Yahvéh repite esto una y otra vez en las Escrituras, con el fin de que sus hijos no dejen de practicar este rito profético en sus festividades.

La Pascua verdadera (Pesaj) es una noche para recordar, es un memorial. Comer pan sin levadura no era solamente para esa noche sino un mandamiento a cumplir durante siete días más. Estos siete días son una fiesta separada llamada la Fiesta de los Panes sin Levadura.

El primer, tanto como el último día de esta fiesta, son Shabatot (sábados) Santísimos para Yahvéh (Éxodo 12:15-20).

“En el mes primero, el día catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del SEÑOR. El día quince del mismo mes es la Fiesta de los Panes sin Levadura para el SEÑOR, por siete días comeréis pan sin levadura”

(Levíticos 23:5-6).

“Y en el primer día (de la Fiesta de los Panes sin Levadura) tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día (Shabat); ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podréis hacer”.

(Éxodo 12:16)

Recordemos que en la cosmovisión divina es que cada Shabat lleva la unción de bendecir y santificar todo lo creado (Génesis 2:3).

Notamos que el Señor anhela impartir esta consagración a Israel Su Esposa, en especial en esta noche. Tan importante era esto para Él que le advirtió a Su pueblo:

Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel

(Éxodo 12:15).

La Fiesta de los Siete días de los Panes sin Levadura representa un período de consagración personal para el pueblo de Yahvéh. Al leer el relato, vemos que los israelitas venían de vivir en un lugar inmundo, llamado el imperio de la muerte (el sistema del mundo actualolam hazeh). Ellos necesitaban ser redimidos del imperio de la muerte al Reino de la vida o Mundo Venidero (Olam havá). La obediencia al mandamiento de no comer pan sin levadura durante siete días, trajo limpieza a sus vidas. Por eso, la Fiesta de los Panes sin Levadura es una celebración eterna para todo Israel y sus futuras generaciones es decir, nosotros.

Esta fiesta perpetua es una preparación profética de la redención de la Novia de Yeshúa en los últimos tiempos.

Ante todo lo dicho, necesito dejar claro que estas celebraciones son diseñadas y reveladas por Yahvéh solamente para los creyentes nacidos de nuevo. Lo que sucede es que ellas no sirven para propósitos de salvación, sino para santidad y santificación. Durante esta festividad el Mesías trabaja su dinámica amorosa sobre su Amada, la Iglesia:

“Yeshúa se dio a Su Novia “para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la Palabra, a fin de presentársela a Sí Mismo, una ekklesia (asamblea) en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada”

(Efesios 5:26-27)

Lo interesante entonces es que este mandamiento de celebrar la Pascua y los Panes sin Levadura sigue siendo válido el día de hoy, tal como la Escritura dice:

“Y guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua”

(Éxodo 12:17)

La sangre de Yeshúa redime a la Esposa; pero depende de ella prepararse a sí misma como Novia, de acuerdo a las instrucciones que le fueron dadas, por el Padre de Su Esposo para el día de la Boda.

Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las Bodas del Cordero han llegado y Su esposa se ha preparado.”

(Apocalipsis 19:7).

La Pascua y la Fiesta de los siete días de Panes sin Levadura son los primeros pasos en la preparación de la Novia para su boda.

Diré entonces que de las Fiestas (Moadim) de Yahvéh, las fiestas de primavera son los pasos proféticos, que conducen a la Novia a una relación de compromiso con su Novio, Yeshúa. Por esta razón, Su pueblo continúa celebrando Sus Fiestas cada año, ya que ellas son ensayos generales, y la vestimenta de la Novia con lo incorruptible.

“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”.

(1 de Corintios 15:53)

Siete días representa la ceremonia de limpieza o de consagración. Como el Real Sacerdocio de Yeshúa, que es Su Pueblo, cada creyente debe anhelar participar con pasión de las Fiestas de la Pascua y de los Panes sin Levadura (Levíticos 8:33; 1 de Pedro 1:9-16; 1 de Pedro 2:9; Éxodo 19:5-6).

El aspecto clave de esta Fiesta es la separación (santificación).

 

Entendamos que en la Pascua que Israel vivió en Egipto hubo una obra doble.

  • Primero, el enemigo fue derrotado (“cuando hirió a los egipcios” – v. 27a–).
  • Segundo, el pueblo de Dios fue librado y se le dio una nueva identidad, con promesas nuevas, un nuevo caminar, y una nueva vida (“libró nuestras casas” – v. 27a–).

Teniendo en cuenta estos dos aspectos, al estudiar profundamente los  capítulos 12 y 13 del libro de Éxodo o Shemot notamos que las dos fiestas aquí reveladas están tan intrincadamente relacionadas, con el concepto del principio divino de la Separación como herramienta para evitar el caos.

Cuando Yahvéh describe la razón por la que ellos deben guardar estas fiestas, conecta el Pan sin levadura con la total separación (o éxodo) de Israel de la casa de muerte y corrupción de Egipto (Mitzraim). Nótese esta conexión en los siguientes versículos:

Guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto”.

(Éxodo 12:17)

Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Yahvéh de Egipto”.

(Éxodo 13:7-9)

Cada una de estas fiestas de primavera son, primero, realidades que Cristo experimentó solo, y que luego se convierten en la experiencia de cada creyente que viene a vivir en Él.

El Mesías atravesó la muerte, sepultura y resurrección como la única Semilla de Su género, pero cuando recibimos en el Nuevo Nacimiento al Mesías por fe, Su muerte se convierte en nuestro juicio, Su sepultura en nuestra transformación y Su resurrección en la vida que conocemos como propia.

Por ello, es que estas primeras tres fiestas corresponden a la muerte, sepultura y resurrección de Yeshúa HaMashiaj.

Particularmente, la segunda fiesta (Panes sin Levadura), se relaciona con la realidad de la sepultura. Nuestro Mesías, permaneció sepultado durante todo el primer día del Pan sin levadura, el quinceavo día de Nisán, y después resucitó en la Fiesta de los primeros frutos o Bikurim, el tercer día.

Sepultar, eso es lo que hacemos cuando alguien ha muerto y ha llegado el momento de colocarlo fuera de nuestra vista para siempre. Al enterrar a alguien terminamos nuestra relación con esa persona. La devolvemos a la tierra de donde fue tomada: “Pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19). Cuando dejamos a alguien en la tumba, entendemos que es tiempo de seguir adelante sin él, que ya no nos relacionamos más con su persona. Cuando nuestra matriarca Sarah murió, Avraham dijo: “…dadme en propiedad una sepultura entre vosotros, para que pueda sepultar a mi difunta y apartarla de delante de mí” (Génesis 23:4) .

Esto es precisamente lo que la muerte de Yeshúa llevó a cabo en relación al pecado. El Mesías atrajo a Sí mismo todo lo de Adán, no sólo sus pecados, sino la naturaleza misma de pecado (yetser hará). Cargó con el juicio de ese hombre y lo colocó en una condición de eterna separación de Dios. Después, habiendo terminado Su obra, resucitó el tercer día y dejó al primer Adán atrás, en la tierra, separado de Dios para siempre.

Esto es muy parecido a lo que sucede cuando una semilla muere y cae en la tierra. Aunque la vida dentro de la semilla se levanta de nuevo y lleva fruto, la cáscara muere y permanece como parte de la tierra para siempre. Esto es exactamente lo que el Eterno nos muestra en la Fiesta del Pan sin levadura. A través de la muerte del cordero Pascual, Yahvéh juzga a todo aquel que está en Egipto, y luego saca a “Israel mi Hijo, mi primogénito” (Éxodo 4:22).

Cuando Israel sale en la mañana, Dios separa Su nueva masa de la levadura que una vez los llenó y los definió. Para nosotros, los que hemos encontrado en el Mesías el cumplimiento de esta fiesta, esto significa la separación de nuestra alma del pecado, del hombre adámico; estamos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:24) . Una vez más, esta separación (o santificación) fue primero experimentada por el Mesías al dejar a Adán en la tumba, resucitar de entre los muertos y regresar a Su Padre. Pero, al igual que con todas las fiestas, la experiencia de la cruz del Maestro es una comprensión progresiva para todos aquellos que han nacido de Su Espíritu. Por esta razón, Yeshúa dijo:

“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

(Juan 17:16,19)

Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.

(Juan 14:19-20)

Transformados en un Pan Nuevo.

Tal y como vimos en la sección previa, participar del cordero fue la causa de la expulsión de Israel de la tierra del pecado, muerte, y esclavitud. Ellos comieron del cordero con la inmediata expectativa de marcharse. Pero este marcharse desde la perspectiva de Yahvéh involucraba mucho más, que sólo dejar un lugar. Involucraba también dejar una condición o un estado de ser: dejar de ser serviles del sistema para transformarse en siervos sacerdotales del propósito eterno de Dios. Por lo tanto, la historia del éxodo físico de Israel de Egipto, es dado a nosotros juntamente con otro importante cuadro: un pan cambiado o transformado.

Israel era ahora una nueva creación, un nuevo pan. Una masa ha sido liberado de la levadura del servilismo que llenó y gobernó cada aspecto de su ser. En las Sagradas Escrituras, avece a las primeras tres fiestas también se las llama colectivamente por el nombre de Pan sin Levadura. Quizás la razón de esto es que esta transformación dramática (experimentada primero por Cristo) del Último Adán al Segundo Hombre, es el centro y foco de las fiestas primaverales. Por extraño que pudiera haberse oído, en la mañana del día 15 de Nisán (el primer día del Pan Sin Levadura), Israel inició su marcha fuera de Egipto, cargando panes sin levadura en sus manos, y recipientes de amasadura (recipientes para el pan) envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.

“Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros”

(Éxodo 12:33-34)

Casi pareciera tonto imaginar dos o tres millones de personas marchando fuera de Egipto, cargando pan y tazones, pero el Señor estaba pintando cuidadosamente un cuadro natural de una realidad espiritual por venir.

Lo reitero por última vez, dejar Egipto no era solamente el éxodo de una situación difícil, era una transformación de naturaleza (panes sin levadura) que nos hizo utensilios aptos (tazones) para la gloria del Señor.

Hoy, un cuadro similar es dado a nosotros a través del profeta Isaías, cuando describe el futuro éxodo de Israel del cautiverio en Babilonia. Él dice:

“Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Yahvéh.”

( Isaías 52:11)

Hoy, en medio del aleteo espiritual de Yahvéh sobre las aguas, notamos que existen muchos puntos de vista erróneos en las múltiples asambleas del Cuerpo del Señor. En ellas se habla frecuentemente de la gracia como si se tratase meramente del perdón de las deficiencias de Adán. Ciertamente el perdón de pecados está incluido en la gracia, pero la gracia es mucho mayor que el perdón de pecados. La gracia es una relación en donde Yahvéh nos da, y trabaja en nosotros, todo lo que Él desea de nosotros. Él nos da una muerte que no podíamos morir por nuestras fuerzas, y una vida que no podíamos vivir, desde nuestras vidas muertas en delitos y pecados.

Por gracia, Yeshúa, el Mesías, se hizo a nosotros todas las cosas (sabiduría, justicia, redención, vida, luz, gloria, etc.). De nuevo, en lo que frecuentemente fallamos en percatarnos es que, habiéndonos dado por gracia todo lo que el Mesías es, Dios entonces requiere y desea de nosotros sólo aquello que sea la obra de Su gracia. Por esta razón, el apóstol Pablo afirma:

 “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha
sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo,
sino la gracia de Dios conmigo.”

(1 Corintios 15:10)

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos
gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

(Hebreos 12:28-29)

Con todo esto vibrando en vuestras mentes y corazones, los dejo teniendo una conversación privada y exclusiva con el Espíritu Santo del Señor.

¡Shalom!

P.A. David Nesher

La Gran Batalla: ¡Jametz contra Matzáh!… ¡Despojémonos de todo peso!

Por P.A. David Nesher
 
En el primer mes (Abib o Nisán) en el día quince, en la peregrinación de Pésaj, el Eterno Dios, nuestro Abba, nos comandó comer Matzah (Pan Ácimo) sin Jámetz (levadura), esto es debido a que el Jámetz es símbolo del Yétzer Hará (tendencia al mal o concupiscencia), el Instinto Humano Destructivo, es decir la arrogancia y vanidad del ego humano.
 
 
Con el fin de entender los misterios revelados en esta festividad procederemos a considerar las raíces hebreas de su propuesta.
 
 
Matzáh se escribe con las letras: Mem, Tzadik y Hei; Jámetz se escribe con las letras: Jet, Mem y Tzadik. Como vemos la única diferencia en su escritura es la línea que une a la letra Hei de Matzáh para convertirse en la letra Jet de Jámetz. Esta línea simboliza a la lengua y nos exhorta que no debemos hablar Lashón Hará (lengua diabólica), es decir,cualquier cosa dicha o escrita que pueda causar daño físico monetario o emocional a alguna persona (calumnia o difamación), sino más bien Lashón HaKódesh (lengua santa) para que el Tzaráat (la lepra) espiritual no nos invada y destruya. Lashón HaKódesh (lengua santa) tiene que ver con la manera de expresarnos vocalmente hacia las personas (y cosas) en buenos términos, aunque lo acentuamos sobre el sentido de hablar palabras que tienen que ver con la santidad y la pureza, y que siempre bendicen al que oye.
 
El Jámetz simboliza la inclinación al mal (o mal instinto – Yétzer Hará); por lo tanto, la búsqueda del Jámetz y su eliminación representa la lucha del hombre por vencer esta inclinación. El Jámetz es más sabroso que la Matzáh, es de apariencia más agradable y de mayor tamaño. Ello también es cierto respecto de la “mala inclinación” que arrastra a la persona hacia los placeres mundanos, los hace más atractivos a sus ojos, y que parezcan más importantes de lo que realmente son. Este es el Jámetz que el hombre debe eliminar por completo.
 
 

La Matzah es el símbolo de la Providencia y las bendiciones del Santo y Bendito Abba en nuestras vidas, pero el Jámetz representa a aquello que nos estorba y nos nos deja apropiarnos de
ellas.

 
¡Saquemos el Jámetz de nuestra vida a tiempo, no vaya a ser que nos destruya!
 
 ¡Desechemos lo que nos estorba!
Bitácoras que conviene también estudiar y meditar para aprender a kosherizar las casas:


La Fecha del Pesaj… ¿el 14 o el 15 de Nisán?

 
Por P.A. David Nesher

 

 
En estos años he notado que, bajo la dirección de los denominados judíos ortodoxos, muchos de los hebreos “culturales”, que hoy se hacen llamar “mesiánicos“, insisten en anexar el único día singular de La Pascua  (en hebreo Pesaj) dentro de los siete largos días de la Fiesta de los Panes sin Levadura (Jag HaMatzot), tal y como la Casa de Judá lo practica en nuestros tiempos. Lo que ellos olvidan, es que estos “detalles halájicos” están influenciados por el yugo (teología) de los fariseo que tanto nuestro Mesías atacó cuando estuvo en la carne. Bajo esta falsa creencia, y siempre sujeta a la dirección de los judíos farisaicos, los buscadores de las raíces hebreas de la fe de hoy insisten en que la Pascua (Pesaj) debe ser celebrada el día 15 de Nisán, es decir en el primer día de la fiesta de Los Panes sin Levadura.
 
 
Hoy, muchos judíos declaran obstinadamente:
 
   “La Pascua Hebrea (Pesaj) es una celebración del octavo día comenzando el día 15 de Nisán.” 
 
 
Y, ellos insisten en esto al decir:
 
   “La fiesta de la primera Pascua hebrea (Pesaj) comenzó en el día 14, después de la puesta del sol, lo cual hace la fecha, oficialmente, el 15 de Nisán.”
 
 
Leyendo estas dos afirmaciones podemos preguntarnos: ¿están ellos diciendo que hay más de una celebración de Pesaj? Y, ¿están ellos afirmando que el día 14 puedes ser cambiado “mágicamente” al día 15?
 
 
Esto es bastante complejo, y entendemos que absolutamente no tiene ningún sentido en cuanto nos sometemos a una perspectiva bíblica.
 
Todo ser humano que tiene claro en su mente el concepto de cómo funcionan los calendarios sabe muy bien que los días del calendario duran 24 horas, y que cualquier día llamado “el 15º” no comenzará hasta que el día de tamaño normal llamado “el 14º” oficialmente termine. Este criterio no solamente es lógico, sino que también es mentalmente necesario. Pero, asombrosamente no es así para los rabinos judíos (o los fariseos de hoy día), porque allí donde Yahvéh, nuestro Dios especifica “El 14º” día, los judíos, en su supuesta ortodoxia, insisten que debe entenderse el “15º“.
 
La propia Torah (Instrucción) divina claramente declara el Pesaj comienza en el mismo principio del día 14, a la puesta del sol, es decir al atardecer o crepúsculo (Éxodo 12:6 y subsiguientes). Esta deducción es confirmada por el libro de Números 33:3 que relata:
 
“El mes primero partieron de Ramasés el día quince del mes primero; el día después de Pesaj [sacrificio], los Hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los Egipcios”. 
 
 
El pasaje anterior describe el día del éxodo (salida) de Egipto tanto como el 15 del primer mes como el día siguiente después del sacrificio de Pesaj. ¡Este versículo nos muestra de modo concluyente que el “Día siguiente después de Pesaj [sacrificio]” es equivalente a la mañana del 15 de Nisan!
 
En Egipto, todos los eventos de la Pascua Hebrea (Pesaj) originalmente ocurrieron durante las primeras doce (12) horas después que la puesta del sol (crepúsculo) del día 14 comenzó. Desde allí, el pueblo de Israel solamente se preparó para su día de santificación que daría inicio a su peregrinación hacia el Reino del Eterno Dios.
 
 
Los hebreos comenzaron a salir de Goshén, en Egipto, en algún tiempo cerca del comienzo de la parte del día 15 o antes de la salida del sol (el amanecer) del mismo.
 
 
 
 
El mandamiento para la Pascua (Pesaj) hebrea fue dado por el Eterno ANTES que el Éxodo comenzara.
 
 
Toda mención bíblica de la fecha del Pesaj declara que la Pascua Hebrea dura por un (1) día (vea Lev. 23:5-6).
 
Desde estas consideraciones escriturales queda demostrado que en Egipto, antes que el día 15 finalizara, Israel había partido de la Tierra de Gosén, comenzando la marcha que les guiaría completamente fuera de Egipto.
 
En el día 15 (el día DESPUÉS del Pesaj), Israel ya estaba en la marcha diseñada por el Eterno Dios.
 
 
Trasfondo De Los Fariseos

 

A través de la vida y los tiempos del Mesías Yeshúa, notamos que siempre hubo una fuerte y frontal controversia entre dos grupos sectarios del judaísmo: los fariseos y los saduceos. Dicha discordia y confrontación se fundamentaba en su forma de guardar los días importantes de las fiestas (o festivales) ordenadas por el Eterno Dios.

 
En el tiempo del ministerio de nuestro Señor Jesús, los saduceos eran aquellos que podían ocupar el cargo de Sumo Sacerdote en Jerusalén (vea Hechos 5:17).
 
Ellos mantuvieron los Santos Días hebreos de acuerdo a lo revelado literalmente en la Torah.
 
 
 
En cambio, los fariseos fueron unos “revolucionarios mesiánicos” considerados teológicamente inadaptados dentro del concepto que tenían de ellos los sacerdotes.
 
 
 
Los fariseos , un montón de estudiosos legalistas (“religiosos”) sin afecto natural alguno, eran considerados una secta que se había desarrollado durante la Diáspora Babilónica, en la ausencia del sacerdocio hebreo, mientras no había adoración en el Templo.
 
 

Su teología había evolucionado grandemente en los 500 años desde su formación, fortaleciéndose particularmente en la época de los Macabeos, desde dónde tomarían forma y cuerpo sus creencias en una interpretación nueva para consolidar el judaísmo como religión verdadera.

 
 
 
Es interesante destacar que los fariseos fueron responsables del desarrollo, compilación y redacción del Talmud (comentarios rabínicos) después de que Jerusalén, y el Templo, fueran destruidas en el año 70 de nuestra era común. [Este trabajo talmúdico comenzó en el siglo II de nuestra Era Común y se extendió hasta el siglo XII.]
 
 
 
Debo aquí comentarte que este trabajo de recopilación de tradiciones y mandamientos de hombres fue el resultado de un esfuerzo que los fariseos hicieron para emprender la adopción del Ministerio Pedagógico del Espíritu Santo, esforzándose así en vano en explicar la Ley y los Profetas, desde las opiniones y tradiciones humanas,  en lugar de la revelación mesiánica del Eterno Dios. ¡Todo para negar a Yeshúa como Mashiaj!
 
 
 
Por esto, entenderás que fueron los fariseos los que bogaron, dentro de las costumbres judías, para trasladar el Pesaj hacia el día 15 de Nisán. De esa manera, cuando ya el Templo con el altar no estaban en funciones, lograron colocar la Pascua Hebrea en un Día de Sabático supremo Anual (Un Día Supremo Santo), y uno de los días ordenados por el Eterno Dios como Sabático de “Peregrinaje”.
 
Naturalmente, estas opiniones descaminadas de meros hombres invaden el correcto peregrinar de la fe judía colocando al Talmud, en reemplazo de la clara Instrucción divina misma. Para un redimido, o hijo primogénito de Dios, es claro que el Eterno revela y explica exactamente Sus pensamientos e intenciones sin la ayuda exterior de una secta judía y sus tradiciones. Sin embargo para los judíos actuales es más importante la opinión humana acumulada durante siglos, que lo que el Rey de los siglos ha revelado para el cumplimiento de Su propósito.
 
 
Por lo tanto, esos fariseos antiguos son los antepasados “religiosos” y culturales de los judíos ortodoxos hoy en día. Como un resultado, estos fariseos contemporáneos dan precedencia indebida a los comentarios rabínicos (Talmud, por ejemplo) mientras ignoran la Torah y sus Santas Escrituras (TaNaK).
 
 
Hoy, las reglas de los fariseos modernos han suplantado la oportunidad del momento de los Santos Días del Eterno como ellos originalmente fueron tomados del Éxodo hasta el tiempo de Yeshúa, nuestro Señor. Es una lástima notar que los hebreos de hoy tienen información precisa disponible en el Torah (desde Génesis a Deuteronomio), y sin embargo, ellos, escogieron conformar su calendario de “días santos” según las interpretaciones del Talmud (comentarios rabínicos). De ese modo la mayoría de los que se autodenominan mesiánicos no estudian el Torah, sino que más bien escuchan a los estudiantes “talmúdicos” del judaísmo, y tratan de imitarlo en todo lo que ellos “dicen y hacen”.
 
 
Porque Pesaj ha sido erróneamente re-ubicada al día 15 de Nisán, esos que se autodenominan hebreos modernos “culturales” están siguiendo los dictámenes de los judíos ortodoxos (los actuales fariseos) y tratan la Pascua (Pesaj) como si fuera un Día Sabático Solemne, pero Pesaj, según el Eterno, NO es un día Sabático.
 
 
Sin duda alguna, notamos con este tipo de errores que los judíos poseen los “oráculos de Dios” y, sin embargo, no puede encontrar ningún sentido fuera de ellas en absoluto, ni realizarse en el propósito eterno en ellas revelado. Aquí remarcaré lo siguiente: los judíos realmente sí leen las Santas Escrituras, pero es obvio que ellos no entienden lo que están leyendo (2 Corintios 3:14-16).
 
 
Pero, más allá de toda invasión humana, sabemos que el Eterno Dios originalmente no hizo del Pesaj un día de Sabático, y aún el Nuevo Testamento o Pacto Renovado declara que la Pascua Hebrea (Pesaj) es un día de “Preparación“, es decir, el día ANTES de un día de Sabático Supremo Anual. (Vea: Juan 19:31, 42; Mateo 27:62; Marcos 15:42; Lucas 23:54).
 
El Eterno claramente había dado a los hebreos, por medio de Moisés, un calendario de Su propia creación, concerniente a los acontecimientos sobre los cuales Él gobernó. Así se aseguró de dejar en claro que Él definitivamente seguiría su calendario en forma igual y precisa.
 
 
Encontramos al Eterno Dios diciendo lo siguiente a través de Su Palabra, demostrando que podemos contar con esto como siendo un hecho absoluto sobre el cual no habría ningún cambio. Muchas son las Escrituras que enseñan que Yahvéh (El Dios de Abraham) no cambia. Dos ejemplos de ellas nos bastarán para nuestro objetivo de bitácora:
 
   “Porque Yo, YHVH, no cambio… ” 
(Malaquías 3:6)
 
“No violaré mi pacto, 
ni mudare lo que ha salido de mis labios.”
(Salmo 89:34)
 
 
También las Sagradas Escrituras dicen que no deberíamos tener comunión con aquellos que son propensos a proponer cambios en la doctrina.
 
 
 “Hijo mío, teme YHVH y al rey;
No te juntes con aquellos que son dados al cambio (veleidosos)”
( Proverbios 24:21)
 
 
Ante esto, y escuchando lo que el Espíritu de Yahvéh dice a nuestro espíritu, recomiendo considerar estos pasajes tomados de Éxodo, capitulo 12 y 13 (énfasis añadido):
 
 
  • 12:6 – “…. el día CATORCE… en el crepúsculo de la puesta del sol.”
  • 12:11 – “…. es la Pascua (Pesaj) del SEÑOR.”
  • 12:12 – “Pues Yo pasaré por la tierra de Egipto ESA NOCHE, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y contra todos los dioses de Egipto ejecutaré mis juicios. Yo soy el SEÑOR.”
  • 12:13 – “…. veré la sangre y PASAR POR ALTO vosotros (IRÉ POR vosotros)… cuando hiera la tierra de Egipto.”
  • 12:14 – “Ahora ESTE DÍA os será un memorial, y lo CELEBRAREIS como una banquete para el SEÑOR; EN TODO VUESTRAS GENERACIONES ustedes deben CELEBRARLO como un ESTATUTO PERPETUO.”
  • 12:24 – “Y ustedes deben GUARDAR este evento como UN ESTATUTO para vosotros y para vuestros hijos PARA SIEMPRE (PARA ETERNIDAD).”
  • 12:25 – “Y cuando entréis en la tierra que el SEÑOR les dará, como El ha prometido, deben GUARDAR ESTE RITO.”
  • 12:27 – “…. Este es el sacrificio de LA PASCUA (Pesaj) del SEÑOR… “
  • 12:29 – “Y aconteció que a la MEDIA NOCHE que el SEÑOR hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto… “
  • 12:42 – “Es NOCHE de GUARDAR para el SEÑOR por haberlos sacado de la tierra de Egipto; ESTA NOCHE es para el SEÑOR, para ser GUARDADA por todos los hijos de Israel POR TODAS SUS GENERACIONES.”
  • 12:47 – “TODA LA CONGREGACIÓN DE ISRAEL debe CELEBRAR esto.”
  • 12:51 – “Y, EN AQUEL MISMO DÍA el SEÑOR sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus huestes.”
  • 13:3 – “Recuerden ESTE DÍA en el cual habéis salido de Egipto.”
  • 13:4 – “En ESTE DÍA en el mes de Abib (hoy, Nisán)… “
  • 13:5 – “…. cuando el SEÑOR te haya traído a la tierra… la cual juró a tus padres que te daría… tu debes CELEBRAR ESTE RITO en este mes.”
  • 13:10 – “Por tanto, tu debes GUARDAR ESTE RITO EN SU TIEMPO de año en año.”
 
Es importante destacar que cuando Yeshúa, el Mesías, fue crucificado en un miércoles 14 de abib (Pesaj), los que emprendieron su entierro en ese mismo día tuvieron que apresurarse por terminar el entierro antes de la puesta del sol se acercaba porque un Sabático de “peregrinaje” Altísimo (Día Santo Sabático Altísimo Anual) estaba por comenzar el jueves día siguiente, rápidamente se acercaba (Juan 19:31).
 
 
Ante tantas evidencias bíblicas, no hay ningún camino para que los hebreos “culturales” de hoy vayan alrededor del hecho que los Judíos Ortodoxos niegan el requisito específico de observar La Pascua (Pesaj) en el comienzo del día 14 de Abib o Nisán. Habiendo sido ordenado por el Dios de Abraham, el Pesaj es una fiesta para ser guardada, fielmente, en el día 14, por todos aquellos que reclaman ser creyentes redimidos en la simiente mesiánica de Abraham, Yeshúa nuestro Señor.
 
 
El Pésaj es en 14 de Nisán (Éxodo 12:6) y es un monumento conmemorativo creado por el Eterno (no por mero de rabinos), y Pesaj está al mando como un Fiesta / Festival en honor al Eterno Dios en 14 de Nisán, entre las dos tardes de ese día (Lev. 23:5).
 
 
Entonces, no hay excusa hoy para confundir el día 14 la Fiesta de La Pascua Hebrea (Pesaj) con el día 15 que es el inicio de la Fiesta de los Panes sin Levadura. No hay ninguna justa razón bíblica para sostener una ceremonia de la Pascua Hebrea (Pesaj) o cualquier parte de la celebración de misma, en el día 15 de Nisán.
 
 
Pero, para que las tradiciones humanas no nos confundan, recuerde esto: NO hay “Días Santos Judíos“,  sino que hay solamente Días Santos de Yahvéh (llamadas también Fiestas del Eterno), nuestro Dios verdadero. Estos tiempos señalados perfectamente por la Instrucción del Eterno han sido mandatos perpetuos para los hijos de Israel, en el linaje de Abraham,  que observan, y observarán, fielmente en su forma de adoración correcta al Dios de sus padres.

En resumen podemos ver esta info y comprender la secuencia de estos acontecimientos mesiánicos:

El Poder Redentor del Pesaj contra el Faraón de Egipto

El relato histórico de nuestra redención tiene como tipo mesiánico a los hijos de Israel exiliados en Egipto por 430 años (Éxodo 12:40). La festividad de la Pascua hebrea (Pesaj) celebra la libertad de sus más recientes 200 años de sometimiento en servicio forzado a una sucesión de varios Faraones.
En los diseños divinos, la Pascua o Pesaj era simplemente el principio de un proceso de promoción celestial. Es el comienzo de un viaje de iniciación que eventualmente condujo a los israelitas a la libertad genuina, eternal, legal y física. Una libertad de la esclavitud egipcia, la cual fue completamente realizada en el cruce del Mar Rojo varios días después del final de la Pascua (Pesaj) y culminada, cincuenta días después, con el Pacto matrimonial de Yahvéh con ellos en el monte Sinaí. Esta alianza confirió a Israel la legalidad para ser promocionados por el Eterno y convertirse, bajo Su Torah (Instrucción) en un reino de sacerdotes para Él (Éxodo 19: 6).
Cuando leemos el libro de Éxodo, encontramos que el Faraón recibió órdenes proféticas por parte de Yahvéh de dejar ir al pueblo de Israel. Sin embargo, él se rehusó de una manera terca, y trató de negociar alternativas inferiores para una partida completa de Israel que la mantuviera bajo el control y dominio egipcio.
El proceso judicial divino tomó diez plagas para convencerlo, y al final Faraón incondicionalmente dejó al Pueblo de Israel abandonar a Egipto. Pero ya que Yahvéh a propósito había endurecido el corazón, naturalmente terco, de Faraón. Realmente solo tomó una plaga – la última – para convencer a este gobernante del sistema reptiliano que debía permitir que los hebreos dejaron a Egipto completamente.
Luego, cuando Faraón meditó más fríamente el asunto, tuvo remordimientos sobre la pérdida de un número tan grande de obreros esclavos, y consideró el inmenso valor de todos los bienes, manadas y otro botín con el cual los hebreos habían escapado, entonces Faraón tuvo un cambio del corazón y personalmente dirigió su ejercito tras los hebreos para hacerles retornar por la fuerza.
Rodeados (atrapado) entre las montañas y el mar, con ninguna forma de escapar Faraón y su próspero ejército. Entonces, Yahvéh dividió el agua del mar y el Pueblo de Israel caminó a través del lecho marino seco, escapando a la seguridad y a la libertad.
El mismo Faraón, con su ejército, fue destruido al ahogarse cuando el Eterno causó que las aguas divididas se cerraran sobre ellos.
“Porque el caballo de Faraón entró con sus carrozas y con sus jinetes dentro del mar, y el Señor volvió a traer las aguas del mar sobre ellos; pero los hijos de Israel entraron por tierra seca en el medio del mar. ” 
(Éxodo 15:19 -Versión de Rey Santiago – KJV en Español)
[NOTA: Es interesante destacar que la palabra “caballo” es singular en el texto del lenguaje-hebreo de Éxodo 15:19].
La muerte temprana del hijo de Faraón (único heredero masculino para el Imperio egipcio y sus leyes) durante la décima plaga, combinado con la muerte del ejército de Faraón mismo, resultó en ruptura (o anulación) del “título de propiedad” que la dinastía del Faraón una vez había considerado como propietario legal de los hijos de Israel como sujetos o esclavos.
Los hebreos estaban ahora verdaderamente salvos de Faraón y auténticamente libres de la esclavitud. Por la salida ocurrida al cruzar el Mar Rojo, no sólo estaban ellos completamente apartados de todas las tierras dentro del dominio y control de los egipcios, sino que no hubo más algún humano que quedara vivo que pudiera legalmente reclamar la propiedad de los Hijos de Israel.

Del mismo modo, nosotros, los redimidos en la sangre del Cordero de Dios (cf. Juan 1:29-34), estamos libres. Hemos aceptado, y así lo creemos, que el Mesías avergonzó públicamente al gran dragón, el Faraón del mundo espiritual y sus huestes (Colosenses 2;14-15). Por lo tanto, debemos en esta fiesta de Pesaj animarnos a tomar el desafío divino de peregrinar en un viaje redentor que nos promocionará de la esclavitud de nuestro Egipto interior, el exilio mental que nos aleja del propósito divino, hacia un nivel sacerdotal dónde lo que Él ha heredado del Padre Eterno como primogénito, nos será entregado como coherederos con Él (Romanos 8:16-17), guiándonos a recepcionar la eterno Instrucción que ilumina la existencia toda.

Para ampliar el entendimiento de esto recomiendo leer: Las 10 Plagas: Golpes de YHVH contra la idolatría

Los Cuatro Nombres de la Pascua Verdadera.

Por P.A. David Nesher
 
 
 

¿Sabías que la festividad de redención que celebramos en este mes tiene, de hecho, cuatro nombres más? ¡Cada uno tiene una diferente historia y explicación!  

La Festividad de la Pascua (Jag ha Pesaj):

Durante la décima plaga, que dio muerte de los primogénitos en Egipto, Yahvéh, nuestro Dios, pasó de largo por las casas de los hijos de Israel, lo que significa que la plaga afecto solamente a los egipcios.

La palabra פָּסַח (Pesaj) en hebreo significa para saltar o pasar a ninguno. Este es el motivo por el cual la festividad se llama Pascua o Pesaj, porque el Eterno Dios pasó de largo por las casas de los hebreos. De hecho, esta plaga fue la razón por la cual los hijos de Israel salieron de la esclavitud a la libertad.      

Un ángel se saltó las casas de las familias hebreas y de ahí proviene La palabra Pesaj podemos dividirla en PE-SAJ. PE significa boca, y SAJ significa hablar. Esto significa que Pesaj es una oportunidad para poder sacar toda la amargura acumulada de la experiencia vivida, y hoy en día, nuestra amargura acumulada sacarla por la boca.

La Festividad de las Matzot (Jag ha Matzot):

Durante la Pascua estamos instruidos por el Eterno a comer pan ázimo (matzot) en lugar del pan leudado. Los Israelíes salieron apurados de Egipto y no tuvieron tiempo para esperar que fermentara la masa. Los hijos de Israel comieron matzot (pan ázimo) que simboliza el apuro de la salida de Egipto.  

La Festividad de la Primavera (Jag ha Abib):

El mes de Nisán es el mes de la renovación de la naturaleza y la floración de los árboles, señalando la llegada de la primavera. Debido a que la Pascua se celebra en Nisán, se llama también la Festividad de la Primavera. En la primavera la naturaleza se renueva, y todo florece. De igual manera, nosotros tenemos la oportunidad de renovarnos y florecer.

La Festividad de la Libertad (Jag ha Jeirut):

La Pascua se llama así, porque el pueblo de Israel dejo la esclavitud y se marchó hacia la libertad. El pueblo de Israel dejo el estado de esclavitud a un estado de libertad. Tal como lo relata la Torah.

En Pesaj recordamos lo necesario que es Nuestra Libertad . Todos somos esclavos de algo. Es un momento para reflexionar de qué soy esclavo y por qué soy esclavo. ¿Qué puedo hacer para salir de esa esclavitud y vivir en libertad?

Les deseo un Pesaj Sameaj! ; ¡que disfruten y gocen de esa Libertad que nos a traído con Mano Fuerte nuestro Melek Ha Ölam a través de Su Mashiaj Yeshúa!

El Pesaj Funk para preparar nuestra alegría de la Fiesta

 Al despertar, luego de mi oración preparatoria para Pesaj, me puse en la tarea de leer mis e-mails y me encontré con este video musical que logró que mi felicidad se manifestara en sonrisas celestiales que celebran la libertad que el Eterno nos ha dado.
Se trata de una parodia de la canción #1 del mundo en este momento (y que por cierto me gusta mucho). Me refiero a Uptown Funk” (de  Mark Ronson y Bruno Mars). Pero con una letra que ofrece un mensaje de Pesaj que llega a los seres humanos con mentalidad hebrea de todos los orígenes y edades, con la alegría, la relevancia y el significado de las dos casas del Pueblo de Israel.
Por favor, compártelo con tus amigos, familiares y compañeros de trabajo (y disfruta de la letra de la canción).
¡Feliz Pesaj!
Aquí te dejo la letra y traducción de
Pesaj Funk
 

 

Letra en inglés
{Passover Funk} Traducción {Pesaj Funk}
 
Pesach
Pesaj
Four cups cold
Cuatro copas van
Holy Moses
Moisés sagrado
Egyptian gold
Oro Egipcio
This one, for family
Esta, por la familia
The hagada
La Hagadá
Straight masterpiece
Una obra maestra
Matzah, marror
Matzá, maror
Eatin’ it up at the Seder
Comiéndolos en el Seder
Kittel on with Saint Laurent
Tengo el Kitel puesto, es Saint Laurent
Save the Afikoman for later
Guarda el Afikomán para después
Now comes blood (All red!)
Ahora viene la sangre (¡Todo rojo!)
Called for Moses
Por medio de Moisés
He’s a Magician
El es un mago
Frogs, lice (On head!)
Ranas, piojos (¡En la cabeza!)
Wild beasts and hail I said
Animales salvajes y granizo
It’s so dark (Where’s Fred!)
Está tan oscuro (¡Donde está Fred!)
Let us go, Pharaoh got no cred
Déjanos salir, el Faraón no tiene credibilidad
Firstborn (He’s dead!)
El primogénito (¡Está muerto!)
Say Hebrews, let’s start running.
Hebreos, empecemos a correr
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
Passover night and we’re livin’ it up
Es la noche de Pesaj y la estamos disfrutando
Fill it up the Four cups
Llena las cuatro copas
Matzah crumblin up
Matzá, desmoronándose
Chametz burned it all up
Jametz, ya lo quemé todo
Afikoman’s wrapped up
El Afikomán está envuelto
Don’t be slaves, just rise up
No sean esclavos, elévense
Pesach funk is what’s up
El Pesaj Funk es lo que está pasando
Hey, hey, hey, oi!
¡Hey, hey, hey, oi!
Stop
Para
Wait a minute
Espera un minuto
Fill my cup with the Maneschevitz
Llena mi copa con Manischevitz
Take a sip, lean your chest
Toma un sorbo, inclina tu pecho
Yankele! Get the stretch!
¡Yankele! ¡Trae la limosina!
Say four questions, the four sons, four cups, not
too many
Haz las cuatro preguntas, los cuatro hijos, cuatro copas, no demasiadas
We thank God for freedom
Y le agradecemos a Dios por la libertad
headin’ to our land of milk n’ honey
En camino a nuestra tierra de leche y miel
Freedom! (oh man)
¡Libertad!
Gonna live my life the best way I can
Voy a vivir mi vida de la mejor forma que pueda
Freedom! (we can)
¡Libertad! (podemos)
Make the Jew in you to a hero man
Convierte al judío dentro de ti en un héroe
Freedom! (I am…)
¡Libertad! (lo soy…)
Say goodbye to those shackles and
Dile adiós a esas cadenas y
Freedom! (hot sand!)
¡Libertad! (¡Arena caliente!)
More matzah in your tummy
Más matzá en tu panza
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
Jews wrote the hallelujah
Los judíos escribieron el aleluya
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
‘Cause Pesach Funk gon’ give it to you
Porque el Pesaj Funk te vamos a dar
Passover night and we’re livin’ it up
Es la noche de Pesaj y la estamos disfrutando
Fill it up the Four cups
Llena las cuatro copas
Matzah crumblin’ up
Matzá, desmoronándose
Chametz burned it all up
Jametz, ya lo quemé todo
Afikoman’s wrapped up
El Afikomán está envuelto
Don’t be slaves, just rise up
No sean esclavos, elévense
Pesach funk is what’s up
El Pesaj Funk es lo que está pasando
Hey, hey, hey, oh!
¡Hey, hey, hey, oi!

La Conexión entre el Pan Sin Levadura y la Instrucción de Dios en Nuestro Interior.

Todo los redimidos de Yahvéh en el mundo saben que la matzá es pan no leudado y que su opuesto es el jametz, que significa ‘lo que leudó o se elevó’ (pan con levadura). En la semana de Pesaj somos sumamente cuidadosos y limpiamos meticulosamente nuestros hogares para erradicar todo resto de jametz que esté en nuestra posesión antes del comienzo de la festividad.
¿Pero cuál es la diferencia entre el proceso de horneado de pan (jametz) y el de horneado de matzá?
Es interesante saber que la misma masa puede ser utilizada para ambos. La diferencia es la siguiente: para evitar que la masa de matzá fermente, crezca y leude (convirtiéndose en jametz y quedando prohibida para su uso durante Pesaj) la masa de matzá se trabaja, amasa, apisona y achata durante la etapa inicial del proceso. Los panaderos no pausan ni por un instante. La única forma de hacer que el producto siga siendo matzá es trabajar exhaustivamente en las fases de amasado y apisonado y meterla en el horno inmediatamente después. Un solo momento de retraso (aunque técnicamente el retraso podría durar hasta 18 minutos en circunstancias extremas) podría cambiar su estatus, pasando de ser el objeto con el cual cumplimos la mitzvá (mandamiento) de comer matzá, a ser un objeto que está prohibido en Pesaj.
La diferencia entre la matzá y el jametz es literalmente un tema de diligencia, concentración, esfuerzo y, principalmente, una aguda consciencia del tiempo.
La matzá es el alimento que representa todas esas características en nuestro llamado mesiánico: no quedarse cruzado de brazos dejando que las cosas fluyan de acuerdo a su curso natural. Es el
símbolo de nuestro deber cotidiano de realizar tareas con diligencia y concentración en el momento en que hay que hacerlas, ni siquiera un momento después. Esta característica, conocida en hebreo como zerizut, ‘presteza’, es uno de los ingredientes clave para vivir una vida espiritual que en Yahshúa estamos llamados a vivir.
La Torah nos está diciendo, indirectamente, que debemos respetar las mitzvot (los mandamientos de Yahvéh) de la misma forma en que hacemos las matzot: con diligencia, atención y concentración. Tal como no permites que la masa de matzá fermente o leude por causa de un retraso en tu tarea, no permitas que ninguna mitzvá (mandamiento) que se presente ante ti se avinagre y fermente a causa del retraso y el aplazamiento y se arruine así el cumplimiento de Su propósito eterno.
La Fiesta de los Panes sin Levadura (en hebreo Jag HaMatsot) es la festividad de ‘hacer’, ya que en ella la fe recibida se convierte en obras de justicia que concretan  en el mundo natural las bendiciones en cada casa redimida en Pesaj. La matzá representa muchas cosas pero, por sobre todo, representa diligencia y entusiasmo en el servicio a nuestro Creador y Abba.
Es muy interesante profundizar este análisis de la conexión que existe entre matzá y mitzvá (el mandamiento) ya que la misma nos enseña otra cosa más. No sólo debemos poseer matzá en nuestras casas, sino que también debemos comerla. Y tal como al ingerir matzá la convertimos en parte de nuestro sistema, asimismo debemos internalizar las mitzvot (los mandamientos) que realizamos, convirtiéndolas en parte integral de nuestro ser, y testimonio fiel y real de nuestra Alianza en el Mesías.
Cuando estemos cumpliendo con la mitzvá de comer matzá, espero que la equivalencia de ambas nos inspire a absorber sus numerosos mensajes: un mayor entusiasmo y diligencia en todo lo que hacemos, una consciencia mayor del significado del tiempo, una conexión más elevada con Dios y con el hombre por medio de ser más genuinos, simples y menos presuntuosos y extravagantes.
Espero que logremos internalizar la festividad de Pesaj y no sólo internalizar los deliciosos matzots que comemos durante estos días.

La Matanza del Cordero Pascual y el Final del Alma de Ra

P.A. David Nesher 

«Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.»

(Shemot/ Éxodo 12:3)

El requisito que el Eterno entregó para que los hijos de Israel fueran salvados en la historia de Pesaj fue que cada padre de familia degollara un cordero y embadurnara su sangre en los marcos de las puertas, para que de esta forma el Eterno pudiese pasar por alto ese hogar y salvar a sus habitantes.  

Ahora bien, la pregunta que siempre surge en el lector de este relato es: ¿cuál fue el significado de este bizarro ritual? 

Obviamente Yahvéh no necesitaba una señal para determinar si la casa estaba ocupada por un israelita o no. Entonces, ¿qué enseñanza quería implantar el Eterno en sus hijos primogénitos?  

Los Sabios explican que el intervalo de cuatro días formó parte del milagro de la redención. Los egipcios vieron cómo la reencarnación de sus dioses, es decir los corderos y los cabritos, eran amarrados a las camas de los hebreos y preguntaron cuál era el propósito de todo eso. Los Benei Israel (Hijos de Israel) explicaron que los animales estaban siendo preparados para ser sacrificados como ofrendas para Dios.

Los egipcios se enfurecieron pero, milagrosamente, fueron impotentes para intervenir. Dado que esto ocurrió el diez de Abiv (o Nisán), y que en ese año coincidió con Shabat, el Shabat que precede a Pésaj se denomina Shabat HaGadol [el Gran Shabat], en conmemoración de aquel milagro.

Ahora bien, por qué los egipciós consideraban a los carneros y/o corderos como seres divinos reencarnados. Pues bien, los invito a considerarlo a continuación.

Mito: El Carnero como Fuente de Fortaleza Astrológica para un Año de Éxito.

Comenzaré comentando que en el idioma egipcio, cordero y/o carnero se dice ba. Pero también “ba” era el término egipcio relacionado con la manifestación espiritual de la individualidad del ser. En esencia era un elemento psíquico que permitía el pasaje de los espíritus de un mundo al otro, ingresando así en la rueda de la reencarnación.

Por esta razón cosmogónica, y de acuerdo a la mitología, el cordero era el dios nacional de Egipto. Los egipcios pensaban que el alma (en egipcio Ba) de Osiris, su dios principal, se había corporizado en el cordero de Mendés y lo llamaban “alma de Ra” (dios solar serpiente) o dios Binebded o Banebdyedet.

Esta deidad egipcia era representada con cabeza de carnero, y era venerada en la ciudad de Mendes, en el delta. Se le asoció, entre otros aspectos, a la manifestación del dios Osiris que venía al delta a inaugurar un nuevo año.

Me parece bueno decir aquí que el dios Cordero Binebded (o Banebdyedet) estaba casado con la deidad principal de la ciudad: la diosa pez Hatmehyt. Con ella tuvo un único hijo: Harpócrates, quien era Horus Niño, y se lo denominaba el Niño Dios, celebrándole su cumpleaños el 25 de diciembre. Así pues se completaba la tríada de la ciudad esotérica de Mendes, la cual era adorada como la Sagrada Familia… ¿Te suena familiar todo esto?

Continuando con lo que nos interesa comprender, diré que esa ‘reencarnación‘ del dios Cordero Binebded era reconocida por los sacerdotes gracias a las distintas marcas que el cordero que apartaban llevaba en su cuerpo.

Como dios carnero, Banebdyedet recibió crédito por sus potentes dotes sexuales. De acuerdo al escritor griego Píndaro, a los carneros sagrados se les permitía tener relaciones sexuales con las mujeres durante los rituales de veneración

Esta era la causa por lo que se lo adoraba en el inicio de la primavera (mes aviv) como dios creador de todo y de la fertilidad. Su atributo era una espiga de trigo.

Celebrar a esta divinidad marcaba el comienzo del año astrológico solar. Por eso, el primer signo zodiacal es Aries (griego Carnero), pues es el mes de la fuerza del carnero de Osiris (en hebreo Nimrod). Al ser el primero, los egipcios estaban convencidos que era la llave para todos los signos que le siguen; es la fuente de fortaleza de los otros once signos zodiacales. Toda esta dinámica ritual que se realizaba en Egipto, bajo la guía de sus sacerdotes, y encabezados por el Faraón, garantizaba el éxito de todo lo que realizarían a lo largo del año astrológico

Esta es la causa por lo que el carnero era el objeto de su idolatría. Aquí comprendemos la razón por la cual no se juntaban con los hebreos cuando estos decían que eran pastores de oveja. Para los egipcios ese oficio hacía a los que lo ejercían seres abominables (c.f. Génesis 43:32).

El Cordero del Pesaj un Mensaje de YHVH contra el Gran Dragón.

Lo interesante de todo esto, es que a nadie se le ocurriría degollar un carnero o cordero, y mucho menos en esos días festivos del inicio de la primavera.  

Los hebreos, para ser salvados de la décima plaga, debían probar que no compartían los ídolos falsos de los egipcios, y mucho menos su manera de atraer el éxito. 

Por eso, cuando los Benei Israel, sacrificaron el cordero familiar el 14 de nisán, estaban sujetándose a la emunáh (fe) de Avraham y expresaron así su rechazo a un sistema de pensamiento que ponía a las acciones humanas bajo el poder de los cuerpos celestiales, y lograba la manipulación psíquica de las masas sumidas al sistema reptiliano imperante, representado físicamente en el Faraón.    

Hace falta un gran coraje para ir en contra de la definición popular del éxito.

Hace falta una gran fortaleza espiritual para negar el atractivo superficial del estilo de vida hedonista que proponía esta estructura cosmogónica de creencias.

Hace falta un increíble valor para elegir una vida de significado por sobre las vanidades de la tendencia y la moda que imponen los íconos (ídolos o imágenes falsas) de una cultura.  

Y todo eso es exactamente lo que tuvieron que hacer los hebreos de Egipto para merecer el milagro del primer Pesaj, el milagro que permitió que hoy nosotros nos convirtiéramos, mediante el Cordero de Dios, en el pueblo elegido de Yahvéh.

Ellos fueron obedientes al imperativo divino de matar al cordero de la idolatría egipcia. Sólo quienes tuvieron el coraje de hacerlo merecieron ser redimidos:  

«Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.»
(Éxodo 12:13)

El desafío que hoy Abba nuestro nos realiza es imitar el heroísmo de nuestros ancestros según el formato contemporáneo que nos toca vivir.

Anhelo que el Espíritu Santo de Yahvéh los guíe para ejercer Su fe heroica y así manifestarse cómo Su Pueblo.  

Shalom.    

P.A. David Nesher


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