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¿Por qué no hay Pastores haciendo Milagros en los Hospitales mientras está el Coronavirus?

En Youtube abundan los videos de «exitosas» campañas evangelísticas en las que pastores evangélicos llenan teatros, coliseos y hasta estadios con emotivas prédicas seguidas de una «lluvia» de milagros para todos los asistentes.

Ante semejante derroche de «poder divino» uno se pregunta ¿Si en verdad pueden hacer milagros en nombre de Dios, por qué no van a los hospitales? ¿acaso ellos desconocen del sufrimiento que allá se vive?

Hoy te contaré 3 razones por las cuales nunca verás a pastores evangélicos haciendo masivos milagros en los hospitales.

1) En los hospitales no regalan dinero

No podemos negar que muchas iglesias evangélicas son máquinas de hacer dinero para el pastor y sus colaboradores.

Hace algunos años asistí a un culto evangélico en un estadio de mi ciudad y al final de la prédica y los «milagros» el pastor dijo lo siguiente: «Hermanos, ustedes saben que no les hemos cobrado entrada, pero para realizar esta campaña hemos comprado todos estos equipos de luces y sonido y estamos endeudados. Necesitamos juntar 50 mil dólares. Así que mientras los músicos continúan con las alabanzas, por favor vengan todos a dar de lo que tengan hasta que lleguemos a juntar ese dinero». Tomó tan solo media hora de alabanzas para recolectar esa cantidad.

Como entenderán, en un hospital es imposible usar esa misma técnica para comprar equipos de sonido nuevos.

2) En los hospitales las enfermedades son reales

Muchos de los «milagros» que se ven en los megaeventos de sanación protestante en realidad son actuados. Algunos son tan absurdos que hasta da pena ajena verlos.

3) En el fondo los pastores saben que no tienen ese poder

¿Si tuvieras el poder de curar cualquier enfermedad con el poder de Dios, no pasarías el resto de tu vida en un hospital? Estoy seguro de que Dios te premiaría grandemente en el día de tu juicio personal si así lo hicieras.

¿Entonces por qué no lo hacen estos «milagreros»? La respuesta es obvia. En el fondo saben que no tienen ese poder. Probablemente tampoco tengan fe.

NOTA:

Este artículo lo encontré en la siguiente página católica: MemesCatolicos, y consideré que sirve mucho para reflexionar en los tiempos que transitamos donde Babilonia la Grande caerá primeramente desde sus hijas (las denominaciones evangélicas)…
Eso sí, creo que a este planteo cabe agregar a los «curas sanadores» que la Iglesia Católica tiene entre sus filas… ¿por qué ellos no acuden hoy a los hospitales a sanar enfermos?

La Inmanencia Divina en el Primer Templo

En el Primer Templo, había diez milagros constantes que todos podían ver. Uno de ellos era que sin importar cómo soplara el viento, el humo del altar siempre ascendía en forma recta hacia el cielo, y sin importar cuánta gente hubiera, en el momento del servicio que todos debían postrarse, siempre había suficiente espacio para todos. Cualquiera que visitara el Templo podía ver estos milagros, estas desviaciones en las leyes de la física, simplemente al entrar al recinto del Templo.

Mientras el primer Templo (y el Tabernáculo antes que él) estuvieron en pie, la profecía (escuchar la voz de Dios dentro de uno mismo) era algo común. El Talmud testifica que en el Israel antiguo, algo así como 3.000.000 de judíos fueron privilegiados con el más alto nivel espiritual posible. Abundaban las escuelas de profecía. Tan abundante era la revelación Divina que el Talmud pudo afirmar que todos los judíos eran profetas o hijos de profetas.

La inmanencia de la Presencia Divina durante los tiempos del Templo, no significaba que todos escogían elevación espiritual. Incluso cuando Dios está presente, los humanos pueden (y de hecho lo hicieron) ir en Su contra. El Talmud cuenta la historia de Yerovoam ben Navat, quien luego de la muerte del Rey Salomón, dividió el reino, usurpó el trono de la mitad del norte y puso dos becerros de oro para adorar. Dios se le apareció y le dijo, “Arrepiéntete, y (de esta manera) tú, yo y Ben Ishai (el Rey David) vamos a caminar juntos en el Paraíso”. Yerovoam tuvo el descaro de responder: “¿Quién va a ir primero?”. Cuando escuchó que David le precedería, Yerovoam rechazó la oferta divina. El aspecto más destacable de esta conversación es que Dios se le apareció a alguien tan malvado como Yerovoam. La Presencia Divina durante la era del Templo era tan penetrante y aparente que cualquiera que se molestara en abrir sus ojos podía percibirla.

¡Cuán diferente es el mundo en el que nosotros vivimos! Cuando el Templo fue destruido, la persistente ilusión de ausencia Divina se asentó sobre nuestro mundo como una neblina perpetua. En este mundo donde el encubrimiento divino ha reemplazado a la revelación divina, nosotros andamos a tientas buscando pruebas de la existencia de Dios, como peces que debaten sobre la existencia del agua. Estamos relegados a “creer” que una vez simplemente sabíamos. Luchamos, a través de los rezos y la meditación, para experimentar un indicio momentáneo de Presencia Divina cuando alguna vez simplemente gozábamos de ella. Somos como amnésicos que tienen vagos y fugaces recuerdos de una vida diferente, de una verdadera identidad, pero el verdadero entendimiento se nos escapa.

Tishá B’Av (9 de Av) nos convirtió a todos los seres humanos en huérfanos.

 

Tomado de Aish Latino

Pesaj: El Nivel Mental para Producir Milagros en tu Vida.

Sabemos, como ya hemos estudiado, que uno de los temas principales en la historia de Pésaj son los milagros. Éstos fueron una parte integral de la redención de los israelitas en Egipto. Las Diez Plagas, la partición del mar, las aguas amargas, las referencias al maná, etc. Por todo ello, en Pésaj relatamos milagro tras milagro a nuestros hijos.

En estos días no vemos tantos de estos eventos sobrenaturales, aunque podríamos argumentar que la existencia del pueblo hebreo y su retorno a la Tierra de Israel es un gran milagro por sí mismo. De todas maneras, el tema es que Pésaj trata de milagros y que el nombre del mes en el que cae Pésaj, Nisán, tiene la raíz hebrea que significa milagro (nes).

¿Cómo podemos aprovechar esa energía para lograr algún acto milagroso en nuestras propias vidas? ¿Acaso es posible que consigamos hacer algo en este sentido? ¿Los milagros no pertenecen tan sólo al dominio del Eterno?

De hecho, podemos hacer algo para traer milagros a nuestras vidas. sin duda alguna hechos extraordinarios que cambien nuestro destino. ¿De qué manera? Muy simple. Lo resumiré citando una frase del Talmud que dice: “ El camino por el que uno decide seguir es el camino por el cual el Eterno lo guiará.” De acuerdo con el pensamiento hebreo, Yahvéh sigue nuestras señales, y sólo a posteriori nos ayuda a ir en la dirección que nosotros ya hemos escogido. Nada es más poderoso que el libre albedrío que fluye de nuestros pensamientos, y sin importar la dirección que escojamos, el Eterno nos ayudará a seguir por ese camino, para bien o para mal. Por lo tanto, si deseas una vida extraordinaria, eso es lo que Yahvéh te dará. Y si no quieres tener una vida poderosa que manifieste lo sobrenatural, también eso es lo que Él te dará. Todo depende de ti. Por eso, el mayor destructor de los milagros es. la mezquindad del alma humana.

Por definición, los milagros están por encima y más allá de las leyes naturales. Ellos superan lo ordinario, se elevan por encima de lo normal y nos llevan a nuevas alturas que nunca hubiéramos pensado humanamente que son posibles (1Cor. 2:9). Pero si una persona está encerrada en lo mundano, en lo pequeño, lo trivial y lo poco importante, es decir enfocada en el uno por ciento de la existencia, entonces no hay lugar para que haya milagros. La manifestación poderosa de lo divino puede tener lugar justo en frente de su nariz, pero si tiene los ojos cerrados para verlo, pasará de largo.

Reconozcamos que somos culpables de esto todo el tiempo que ignoramos los milagros en nuestras vidas cotidianas. Damos por obvio el maravilloso estado de salud de nuestros cuerpos o la perfecta marcha de la naturaleza, porque estamos demasiado ocupados concentrados en la pequeña pantalla de nuestro celular. No vemos los increíbles talentos latentes en cada persona porque nos distraemos por los pequeños defectos del carácter de los demás, o por la forma en que se ven o cómo se visten.

Acepta hoy que en tu vida pueden ocurrir cosas extraordinarias si tú vives una vida extraordinaria. Si colocas en tu mente una perspectiva extraordinaria. Debes aceptar también que esto no se logra visitando lugares exóticos del mundo, sino al ver lo extraordinario escondido en los hechos de cada día. Esto ocurre cuando fijas la vista más arriba y miras más allá de lo pequeño, tonto, poco importante y trivial. Esto ocurre cuando focalizas la atención en asuntos de verdad, en el bien y en hacer el mundo un lugar mejor, e ignoras aquello que no significa demasiado a largo plazo.

Recuerda lo que te dije esta mañana, en la primera parte, el camino que escojas seguir, es aquél por el cual Dios te guiará. Si eliges lo extraordinariamente celestial, entonces Yahvéh hará toda clase de milagros en tu vida. En el idioma de los entrenadores deportivos lo llaman crear tu propio destino. En la fe de Abraham, Isaac y Jacob lo llamamos crear tus propios milagros.

¡Decide en este Pesaj ser un productor de pruebas! ¡Decide que desde este Pesaj tu entorno te conozca como un hacedor de milagros!