Torah

Los demonios saben y confiesan que Yeshúa es «el Santo de Dios»… ¿Qué significa eso?

Por P.A. David Nesher

«Y he aquí estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. Yeshúa lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!…«

Evangelio de S. Marcos 1:23-25

De acuerdo a los Sabios del hebreo bíblico, se acepta que todos los mandamientos de la Torah, en un aspecto u otro, revelan la santidad del Mesías. La Parashá (Sección) número 30 Kedoshim comienza con el mandamiento: Sed santos, porque santo soy yo Yahvéh vuestro Elohim (Levítico 19:2) no tiene límite superior, pero la santidad del Mesías excede la de cualquier persona.

Es bien sabido pues, y así aceptado por toda escuela rabínica, que la santidad del Mesías supera incluso a la de Moisés. De esta manera, las palabras “seréis santos” se aplican únicamente al Mesías como Cabeza de un Cuerpo místico que irradia su esencia: Israel. Desde esto, siempre en Israel se entendía que el Mesías participa directamente de la santidad de Elohim. Este concepto explica por qué los Escritos Mesiánico se refieren al Mesías como “el Santo de Dios”. Tanto los apóstoles, como todos los discípulos aplicaron ese título a Yeshúa, y como podemos leer en el texto del Evangelio de Marcos que encabeza esta bitácora incluso los demonios lo reconocieron bajo este título: el Santo de Dios.

Yeshúa es llamado el Santo de Dios porque Su santidad se origina en el Eterno.

Si pensamos esto con respecto a Su persona física, la santidad de Yeshúa resulta de Su concepción y nacimiento. Ningún otro ser humano ha nacido de una mujer en virginidad.

Si lo reflexionamos en cuanto a Su poder espiritual, Su santidad fluye de la bendita Unción del Espíritu Santo que descansa sobre Él sin medida.

En lo que respecta a su conducta ética, sabemos que el Maestro derivaba su santidad de su enfoque diario de imitar al Eterno en una relación filial, y de la obediencia a los mandamientos que el Eterno había revelado en Su Torah. En la medida en que los mandamientos son las definiciones de la santidad, el Mesías también se define por los mandamientos porque Él los guardó. Por lo tanto, Él es el único capaz de cumplir el mandamiento “Sed santos, porque santo soy yo, Yahvéh vuestro Dios” (Levítico 19:2).

Yeshúa reveló con su vida que son los mandamientos de Dios los únicos que definen la conducta santa.

Regresando con nuestra mente a lo expresado al comienzo, sabemos y aceptamos que todos los mandamientos de la Torah, en un aspecto u otro, revelan al Mesías. Cada uno de los preceptos que conforman el Jumash revela algún elemento esencial de la persona y el carácter del Mesías. Los mandamientos son la voluntad y la sabiduría del Eterno. Yeshúa dice:

No se haga mi voluntad, sino la tuya.
(Lucas 22:42)

En otra oportunidad Él dice:

No hago nada por mi propia iniciativa, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.”
(Juan 8:28).

Nuevamente aseveró:

He guardado los mandamientos de Mi Padre y permanezco en Su amor
(Juan 15:10).

Estos pasajes enfatizan la única Verdad: ¡existe una relación directa entre los mandamientos de la Torah y la persona del Mesías, porque los mandamientos son una revelación directa de Yahvéh. Todos ellos, tal como si fueran un cuerpo, revelan la piedad compasiva del Eterno, por eso es que Yeshúa dijo:

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”
(Juan 14:9).

Es justamente con todo este conjunto de ideas celestiales en su mente que el Maestro se comparó con un hijo aprendiz del oficio de su padre:

El Hijo no puede hacer nada por sí mismo, a menos que vea hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, esto también lo hace el Hijo de la misma manera.”
(Juan 5:19).

En el contexto de Israel, un hijo primogénito, al llegar a los trece años, se ofrecía como discípulo aprendiz a su propio padre con el objetivo de adquirir las habilidades del oficio que este tuviera. Esto lo lograba observando cotidianamente a su padre en su trabajo, e imitándolo cuidadosamente en cada detalle artístico que dicho oficio requería. En forma sujeta, dicho hijo se disponía diariamente y desde muy temprano a un aprendizaje riguroso en el que los trucos de la artesanía de su padre se iban transfiriendo a su mente. De ese modo, dicho hijo sabía que llegaría un día en el que estaría ya capacitado para hacer el mismo trabajo que aprendió de su padre, y causarle la complacencia que toda alma paternal anhela de su legado. Del mismo modo, Yeshúa aprendió Su oficio de Santo por la observación del Padre. Así alcanzó la santidad por imitación del Padre, como está escrito: «Santos seréis, porque santo soy yo Yahvéh vuestro Dios.»

Shabat Shalom!

La Escalera Espiritual que permite comienzos de Amor (Ajarei Mot)

Por P.A. David Nesher

Comienzo con un planteo: ¿Qué significa verdaderamente haber progresado en la vida? ¿Qué es evolución real?

Quizás te ayude a encontrar tu respuesta la siguiente frase:

Nuestro más profundo entendimiento nos dice que un ser auténticamente evolucionado es aquel que valora a los otros más de lo que se valora a sí mismo, y que valora el amor más de lo que valora el mundo físico y todo lo que en él se encuentra”.

[Gary Zukav -«El asiento del alma«]

En la vida llegamos a aprender que no importa el tamaño de nuestra casa ni nuestra cuenta bancaria, sino el tamaño de nuestro corazón. Es el camino del amor el que nos lleva a evolucionar en seres santos. En los momentos que elegimos el amor, comenzamos a ascender en el camino vertical y a dar pasos hacia niveles superiores.

¡Evita hacer lo que ellos hacen!

P.A. David Nesher

«No harás lo que se hace en la tierra de Egipto donde habitaste, ni harás lo que se hace en la tierra de Canaán adonde te llevo; no andarás en sus estatutos

(Levítico 18:3)

Al estudiar la parasha Ajarei Mot, nos encontramos con que Yahvéh nos ordena que seamos un pueblo apartado. Una nación santa fácilmente distinguible del contexto secular que nos rodea; y de acuerdo a este llamado divino, una de las formas más obvias en las que deberíamos ser diferentes es en el área de la sexualidad.

Mientras los hijos de Israel viajaban de Mitzrayim (Egipto) a la tierra de Canaán, el Eterno advirtió a Su amado pueblo Israel que no imitaran los caminos de los egipcios; Él los instó a que no se volvieran atrás, a la maldad de su pasado, y les dijo que no aprendieran el comportamiento de los cananeos, es decir que también los aconsejo para que no se dejasen seducir por nuevas tentaciones.

De acuerdo a los datos históricos, se sabe que tanto los egipcios, como los cananeos practicaban la inmoralidad sexual como si obedecieran un código legal; es por eso la Torah dice:

No andaréis en sus estatutos”
(Levítico 18:3)

El sabio Rashi explica que la expresión “sus estatutos” se refiere a asuntos grabados en el tejido de la sociedad, tan básicos para la cultura que se observan como si fueran leyes regidoras de una normalidad social. Este exégeta señala los entretenimientos que se encuentran en “teatros y estadios” como un ejemplo de estatutos paganos. En otras palabras, los estatutos del mundo son los que se reflejan en los valores de entretenimiento del mundo. No debemos caminar en ellos. Está bien claro en la revelación divina que el pueblo de Yahvéh es un linaje de personas completamente diferente, por eso que la Torah dice:

“… para que la tierra a la cual os llevo a vivir, no os vomite
(Levítico 20:22).

De igual modo, por medio de los datos históricos, se sabe que en el primer siglo, la inmoralidad sexual se entretejía en la urdimbre y la trama del mundo dominado por el imperio romano. Los devotos de los dioses seguían sus hazañas sexuales mitológicas e imitaban su comportamiento básico en los rituales del templo que, en algunos casos, incluso incorporaron la prostitución sagrada. La cultura romana, a pesar de ufanarse en un discurso filosófico austero de moderación, siempre se entregó a todo tipo de perversidad, lascivia y depredación.

Por causa de todo esto, los apóstoles aplicaron las leyes relativas a los extranjeros en medio del pueblo de Israel a los creyentes gentiles. Justamente el Sefer Vayikrá (Levítico), en el capítulo 18, incluye específicamente a los extranjeros en su jurisdicción:

“Ninguna de estas abominaciones cometerás, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.” (Levítico 18:26).

Por lo tanto, las leyes que rigen la sexualidad se aplican por igual a los judíos y a los creyentes gentiles temerosos de Dios.

Los apóstoles reforzaron la regla en sus epístolas. En pasaje tras pasaje, los apóstoles exhortaron a los discípulos a vivir vidas apartadas del mundo gentil sexualizado y libres de inmoralidad sexual. Los creyentes gentiles adoptaron las normas judías de modestia, vestimenta y decoro. En medio de la atmósfera sexualmente cargada del primer siglo, los creyentes se destacaron como un pueblo apartado. El apóstol Pedro observó:

Los otros gentiles se sorprenden de que no corréis con ellos en los mismos excesos de disipación, y os calumnian
(1 Pedro 4:4).

Cara a cara

Por P.A. David Nesher


De acuerdo a lo revelado en la Torah (Enseñanza) divina, el Día de la Expiación es una jornada especial para encontrarse cara a cara con Elohim (Dios). En un sentido espiritual, debemos considerarnos en ese día como si estuviéramos en el Lugar Santísimo, cara a cara con el Todopoderoso.

En la porción Ajarei Mot, se nos revela que en el día de Yom Kippur, el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) se encontraba cara a cara con Yah, nuestro Dios. Es por eso que lo primero que traía al Lugar Santísimo era el ketoret (incienso). El propósito del incienso era crear una nube de humo de tal densidad que permitiera que el Kohen Gadol no viera el arca del pacto y muriera. Esto nos sirve para comprender y aceptar que en este mundo, incluso nuestros encuentros más cercanos con Elohim (por medio de Yeshúa) están velados y oscurecidos. El apóstol Pablo se refería a esto al escribir:

«… ahora vemos por espejo, oscuramente»
(1 Corintios 13:12)

El apóstol estaba aquí refiriéndose a un espejo de latón tal como se usaba en aquella época. Aunque proporcionaba un reflejo, no era un reflejo nítido y claro como el que brindan los espejos modernos. Si el latón no estaba recién pulido, el reflejo en el espejo se iba haciéndose más tenue.

Recordar que no vemos al Eterno claramente debería ayudarnos a mantenernos humildes. Debería hacernos reacios a criticar las teologías de otras personas y sus experiencias con Dios. Es posible que hayan percibido un aspecto del Todopoderoso que nosotros no percibimos, o es posible que hayamos encontrado una revelación que les ha sido negada. Ninguno de nosotros debe ser culpado por no ver la imagen completa. En este mundo, la imagen completa no está disponible. Nuestro Dueño y Maestro Yeshúa les dijo a los teólogos de Su época:

«Nunca habéis oído Su voz, ni habéis visto Su forma»
(Juan 5:37)

Por eso, un verdadero aprecio por la grandeza de Dios excluye la arrogancia religiosa. El apóstol Pablo exclamó:

«Ahora conozco [sólo] en parte, pero entonces conoceré plenamente»
(1 Corintios 13:12).

Nadie de este lado del velo ha aprehendido la verdad absoluta.

Nadie ha visto a Dios jamás” (Juan 1:18), dijo el Apóstol Juan. Sin embargo, Juan continúa diciendo que el Hijo unigénito de Dios lo ha revelado.

Yeshua dice:

«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre»
(Juan 14:9).

Al aferrarnos a Yeshúa de Nazaret, somos llevados espiritualmente con Él (nuestro Sumo Sacerdote) al Lugar Santísimo. En Él tenemos la esperanza de participar en la resurrección de entre los muertos que Él experimentó. El apóstol Pablo nos recuerda que después de la resurrección de entre los muertos, nos veremos «cara a cara«. En ese día, entraremos al Lugar Santísimo del verdadero Santuario, el celestial, y no habrá una nube de humo que oscurezca nuestra vista. Nos veremos cara a cara.

Tenemos confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Yeshua, por un camino nuevo y vivo que él nos inauguró a través del velo, esto es, de su carne
(Hebreos 10:19-20).

Sin embargo, esta poderosa verdad nos deja en la peligrosa posición de trivializar la asombrosa santidad y el terror del Dios Todopoderoso. No debemos permitir que este privilegio espiritual que tenemos de accesar directamente al Padre, disminuya nuestra reverencia por Él.

«Y pondrá el incienso sobre el fuego delante de Yahvéh, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, no sea que muera.»
(Levítico 16:13)

¿Dar a luz a un niño es algún tipo de pecado? (Tazría)

P.A. David Nesher


Al leer y estudiar la parashá Tazría, no se puede evitar que aparezca en nuestra mente las siguientes cuestiones: ¿Por qué una mujer necesita traer una ofrenda por el pecado después de tener un bebé? ¿Dar a luz a un niño es algún tipo de pecado?

Vemos que después de dar a luz a un niño, se requería que una mujer trajera una ofrenda quemada y una ofrenda por el pecado al Eterno (Levítico 12:6). Bien, justamente esta ofrenda por el pecado es lo que conduce a una preocupación existencial. ¿Acaso pecó la mujer al tener un bebé? ¡No!, all contrario, estaba cumpliendo con el primer mandamiento de ser fecundos y multiplicarse. Entonces, ¿Por qué necesitaba traer una ofrenda por el pecado?

Leyendo el Talmud me encontré con la explicación de que cuando una mujer tiene dolores de parto, sin darse cuenta puede maldecir a su esposo o hacer un voto de no dejar que él la toque nunca más, y debido a eso, debe traer una ofrenda por el pecado para exonerarse de su voto precipitado. o sus pensamientos resentidos.

Pero, investigando en otros comentarios, hallé una explicación más simple y es que las ofrendas por el pecado a menudo se traían con fines de purificación. Cuando eso sucedía, la ofrenda por el pecado no se consideraba como un castigo por el pecado o una consecuencia de la iniquidad, era simplemente parte del ritual de purificación. De manera similar, una persona que sufría una descarga corporal antinatural y una persona que estaba siendo purificada de la lepra también traía ofrendas por el pecado.

Si ahora nos permitimos elevarnos a un nivel místico, el viaje de cuarenta u ochenta días de la madre a través de la incapacidad ritual es como un microcosmos de la propia odisea de su bebé a través de la vida. Antes de tener el bebé, la mujer se encontraba en un estado físico ritual. Ella disfrutó de la presencia de Yahvéh en Su santa morada y estaba apta para comer de Su mesa. Después del parto hubo un período de tiempo durante el cual no pudo entrar en la morada del Eterno. Al final de ese tiempo, la mujer fue readmitida al Tabernáculo a través de la expiación de una ofrenda por el pecado. Esta progresión de eventos simboliza el propio paso del bebé por la vida. Su alma comienza en la morada eterna de Dios, pero su nacimiento en carne humana requiere una salida de ese lugar y una estancia fuera del tabernáculo celestial de Dios. Sin embargo, después de un período de tiempo asignado,

Entonces el polvo volverá a la tierra como era, y el espíritu volverá a Yahvéh que lo dio (Eclesiastés 12:7)
A través de la expiación de la eterna ofrenda por el pecado del Mesías, el alma del creyente regresa a la comunión con su fuente. Podría decirse que la readmisión de la madre al Tabernáculo simboliza el eventual regreso de la nueva vida a Dios.

Para concluir, deberemos aceptar que los sacrificios posteriores al parto nos recuerdan que el acto de dar a luz es en sí mismo un encuentro milagroso con lo Divino. No debe ser considerado simplemente como una acción ordinaria de la vida, sino más bien, como una operación cósmica de bendición celestial, en el que una respuesta divina es dada al mundo. Por ello, la Torah le otorga al evento calidad de Kedushá (santidad) y significado al requerir estos korbanot (acercamientos). El nuevo bebé es una herencia de Yahvéh que debe ser administrado en amor, y la madre naturalmente quiere corresponder con un regalo. Ella trae una ofrenda quemada y una ofrenda por el pecado como sus regalos al Eterno, quien la bendijo con un hijo que desde ella, y junto al compromiso de ella de capacitarlo en la Torah, se manifestará al mundo con una misión plena y acorde al propósito divino que en vibra en su alma.

La Lepra tratada por Yeshúa según los Evangelios ¿Qué significa tiene para nosotros hoy?


P.A. David Nesher

(Conectando Parashah TAZRÍA con la Vida de Yeshúa)


Para comprender este tema es conveniente comenzar con un planteo: ¿Por qué se asocia la lepra con la inmundicia, y por qué la curación de los leprosos fue una preocupación tan central en el ministerio de nuestro Maestro Yeshúa?

Los síntomas descritos en la Torah que potencialmente podrían ser diagnosticados como lepra implican descomposición, decadencia y putrefacción: corrupción de la carne. Las leyes de los sacrificios enseñan que el Santuario del Eterno evita la muerte, la corrupción y la decadencia.

Entonces, el Santuario de Yahvéh representa la inmortalidad y la incorruptibilidad. En Su presencia, no hay muerte ontológica. En su Presencia no hay lugar para la decadencia ni descomposición. Por eso, Él proscribe de Su Santuario la enfermedad que representa una descomposición viva. La lepra implica una progresión continua y visible hacia la corrupción física. Es la antítesis del mundo inmortal e incorruptible representado en el Santuario divino.

Por lo explicado, podemos captar que la lepra actúa en las Sagradas Escrituras como un arquetipo de todas las enfermedades humanas. Tengamos en cuenta que la enfermedad resulta de la descomposición de la carne. La muerte sigue. La lepra representa gráficamente esa progresión.

La enfermedad, la muerte y la decadencia no tienen lugar en la presencia de Dios. Su Santuario en la tierra refleja ese Santuario celestial.

De pronto, aparece en Israel Yeshúa y proporciona la solución al problema de la lepra que hasta ese entonces no había hallado respuesta definitiva. Espiritualmente, Él no sufrió la infección del pecado parecida a la lepra. Físicamente, Su carne no sufrió corrupción: “Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol; ni permitirás que Tu Santo sufra corrupción” (Salmo 16:10) Así pues, través de Su resurrección de entre los muertos, Su carne pasó de lo mortal a lo inmortal y de lo corruptible a lo incorruptible. Su cuerpo resucitado sigue siendo carne humana real, regenerada en un cuerpo espiritual imperecedero. Por lo tanto, Él es el sacerdote perfecto y eterno, capaz de servir para siempre en el Santuario incorruptible.

Tal vez esto ayude a explicar por qué la curación de los leprosos ocupó una preocupación tan central en el ministerio de nuestro Maestro y Dueño, Yeshúa HaMashiaj. No solo sanó Él mismo a muchos leprosos, sino que dio a Sus doce discípulos autoridad para sanar la lepra como evidencia ineludible del Reino de los Cielos. Volvamos a recordar lo hasta aquí visto: la lepra simboliza la condición humana cargada de pecado, destinada a la muerte y la decadencia. De ahí que cada vez que el Maestro sanaba a un leproso, presagiaba una reversión de ese estado mortal corrupto. Cada leproso sanado de su aflicción era testimonio de que el reino de los cielos estaba cerca.

Debido a esta actividad curativa característica de la misión del Mesías, el apóstol Pablo escribirá más tarde a los discípulos que vivían en Roma:

«¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios por medio de Yeshua el Mesías nuestro Maestro!»
(Romanos 7:24-25)

El Shabat: La Herramienta Divina para que te conectes con tu Luz Interior

Por P.A. David Nesher

«Shabat es nuestra caja de herramientas que cada semana se renueva… Lo queramos o no, lo sepamos o no, Shabat es un estado que no podremos evitar porque aun cuando no lo guardemos, este el estado en el que YHVH se asienta sobre nuestras emociones. Si haces el trabajo de los seis días, la luz te llegara fácil y armoniosamente, pero si no lo haces, la luz desplazará las fuerzas del caos de cualquier manera
(Rafi Ben Eli)

«Shabat es cuando nos recordamos que somos seres espirituales con un propósito espiritual, y lo alcanzamos en Shabat.»
(Rabbi Dovid Green)

El Shabat también fue creado para que el hombre descanse y renueve sus fuerzas para la siguiente semana. Esto es lo que significa la expresión «Shabatot» («dos sábados«) que vibra dentro de un mismo día (cada shabat). Esto es la doble porción que el alma alcanza en cada séptimo día: descanso y renuevo. Estas son las aptitudes mesiánicas que permiten la liberación, expiación y transformación del mundo, por medio de la melajá que el alma redimida ejerce durante los seis días laborables de la semana.

Dar la Medicina antes de la Enfermedad

Estudios del rabino Avraham Greenbaum

La larga primera sección de nuestra Parasha de KI TISÁ (toda la primera aliyá de la lectura de la Torá en la sinagoga, hasta Ex. 31:18) comienza con una serie de mandamientos que concluyen el relato del Santuario, sus recipientes y los servicios diarios de sus sacerdotes ministrantes.

Luego, con una reiteración y ampliación del Cuarto Mandamiento, el Sábado, su gravedad (la violación se castiga con la muerte) y su santidad como signo eterno entre Dios e Israel, los Cuarenta Días de Moisés en el Monte Sinaí tras la entrega de los Diez Mandamientos llegan a su fin. Dios le entrega las Dos Tablas del Testimonio, pero cuando se prepara para bajar de la montaña de vuelta al pueblo, Dios le dice que lo peor acaba de suceder: el pueblo ya había violado el Pacto al hacer un ídolo de fundición.

Incluso antes de que ocurriera el pecado, los mandamientos con los que se abre KI TISÁ proporcionan precisamente el remedio para la enfermedad que se avecinaba, que estaba arraigada en las oscuras profundidades de la lujuria y el deseo material egoísta.

El Santuario en su conjunto es un remedio para el ansia material y el ansia de riqueza. Esto es particularmente cierto en el caso de la mitzvah con la que se abre la parasha que cada israelita debía aportar para el Santuario y para la compra de los sacrificios diarios a fin de poner comida en la «mesa» de la Casa de Dios, el Altar. El medio shekel simboliza la caridad y la voluntad de dar, en contraposición al deseo egoísta de adquirir y consumir. El MEDIO SHEKEL es el remedio para el apetito por la riqueza material en sí misma.

Cuando Dios habló a Moisés, «le mostró una especie de moneda de fuego, del peso de medio shekel» y le dijo: «Esto darán todos los que pasen por la cuenta: medio siclo» (Ex. 30:13 y Rashi allí). Esta moneda de medio siclo, que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en el Santuario y su mantenimiento, era el remedio para la lujuria material y el apetito de riqueza. Todos debían unirse y ser socios en una empresa que elevaba la riqueza material -los más finos recipientes de oro, plata y cobre, las telas más finas, los animales más selectos, la harina, el aceite, el vino y las especias- incorporándolos al culto del Único Dios.

Aquí es donde la exhibición de la riqueza es realmente adecuada, un lugar donde cada uno puede sentirse justamente orgulloso de tener una parte. Tener una parte conjunta con todos los demás en el tesoro nacional, el Templo, mantener los ojos enfocados en sus espléndidas vasijas de oro y sus mensajes implícitos son la medicina para el deseo egoísta de la riqueza por su propio bien.

Las diferencias en la riqueza y los bienes no tenían importancia en este impuesto anual de medio siclo que convertía a cada ciudadano en un socio igualitario en la empresa del Templo.

El rico no podía dar más ni el pobre menos. Las almas no pueden ser cuantificadas y contadas; cada alma tiene su propio significado único que sería violado al tratar de cuantificarla o asignarle un número. Lo que cuenta es que cada persona añade su propio SER y VOLUNTAD, y está dispuesta a desempeñar su papel pagando el «impuesto sobre la cabeza» y «emitiendo un voto«.

Los números y la riqueza no cuentan a los ojos de Dios. Lo que cuenta es la VOLUNTAD de cada persona para hacer una contribución, para tener una parte igual con todos los demás, sin orgullo y sin vergüenza, en ser parte del todo, alimentando el Altar y trayendo el fuego de la presencia de D’os al mundo.

Rabino Avraham Greenbaum

¿Qué Significó el Rasgado del Velo?

P.A. David Nesher


Los maestros de la Biblia suelen interpretar el rasgado del velo del Templo como una señal del descontento de Dios con el pueblo de Israel y el Templo, pero la tradición judía apunta a otro significado.

«Colgarás el velo debajo de las hebillas, y meterás el arca del testimonio allí dentro del velo; y el velo os servirá de separación entre el lugar santo y el Lugar Santísimo.

(Éxodo 26:33)

El Eterno mandó que se hiciera un velo para separar el «Kodesh HaKodashim» (Santo Sanctórum o Lugar Santísimo) del Lugar Santo. Según los Evangelios, el velo se rasgó en dos pedazos cuando Yeshua expiró sobre la cruz:

Y el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo
(Marcos 15:38).

Los maestros de la Biblia suelen interpretar el rasgado del velo del Templo como una señal del descontento de Dios con el pueblo y el Templo, pero según el libro de Hebreos (leer 10:19-20), el velo simboliza el cuerpo del Mesías. ¡Él es el velo! Como la vida fue arrancada de Su cuerpo, la cortina fue rasgada con el resultado de que pudiéramos tener acceso al trono de gloria en el Templo Supremo a través de Él. Esto no es lo mismo que abrogar o anular el sistema de adoración del Templo; más bien, la rasgadura del velo dramatizó vívidamente lo que la muerte del Mesías logró para nosotros: el acceso a Dios a través del sufrimiento del Mesías.

Sobre el velo estaban bordados dos querubines. Los querubines invocan la imagen del Jardín del Edén y el camino hacia el Árbol de la Vida, como dice el relato de Bereshit (Génesis):

Y al oriente del jardín del Edén colocó los querubines y la espada encendida que giraba en todas direcciones. para guardar el camino al árbol de la vida.”
(Génesis 3:24)

Los querubines sobre el velo estaban de centinela frente al Lugar Santísimo como los dos querubines que guardan el camino al árbol de la vida (la inmortalidad) y el Jardín del Edén (el Paraíso). Cuando la cortina se rasgó en dos pedazos, la rasgadura creó un camino entre los dos querubines, simbolizando el camino de regreso al Edén.

El biblista David Daube interpreta el rasgado del velo como una expresión del dolor de Dios. Rasgar las vestiduras es un rito de luto judío. Cuando Eliseo vio partir a su maestro Elías, “tomó sus propios vestidos y los rasgó en dos partes” (2 Reyes 2:12). Por esto, algunos manuscritos de Marcos 15:38 hacen una alusión explícita a 2 Reyes 2:12 al leer: “el velo del templo se rasgó en dos partes”.

Los sabios comentaron la historia de Eliseo rasgando sus vestiduras y enumeraron varias tragedias por las cuales uno debe rasgar sus vestiduras en dos partes y dejarlas para siempre sin remendar. Incluyen la muerte del padre o la madre, la muerte del maestro, la quema de un rollo de la Torah y la destrucción del Templo o la misma ciudad de Jerusalén.

El Talmud también establece que si uno es testigo de que alguien “exhala por última vez”, debe rasgar sus vestiduras:

Rabí Shimon ben Eleazar dice:

Aquel que está cerca del moribundo, en el momento en que respira por última vez, tiene el deber de rasgar sus vestiduras”.

(n. Bava Meitzá 25a)

El Evangelio de Marcos presenta la misma secuencia en el mismo tipo de lenguaje:

Expiró, y el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo
(Marcos 15:37-38).

La cortina del Templo se puede comparar con el manto de Dios:

Si no estuviera escrito en la Escritura [Lamentaciones 2:17], nadie se atrevería a pronunciarlo:

YHVH ha hecho lo que se propuso, lo que mandó desde tiempos antiguos; Él ha rasgado Su vestido de púrpura.
(Pesikta Rabbati 27:2)

¿Qué Significa ser Dador Alegre? (Terumah)

El verdadero dador no piensa que su dinero y sus recursos le pertenecen. Considera todo lo que tiene como perteneciente al Eterno.


Un verdadero dador no está motivado para dar simplemente porque anticipa cosechar un retorno próspero de su inversión. Una persona generosa da para la obra del Reino de Dios porque su corazón desea dar. Él ama a YHVH y quiere hacer todo lo posible para promover la obra de Elohim en la Tierra.

Leemos en el libro de Shemot (Éxodo), que el Eterno le pidió a Moisés que recolectara donaciones sólo de aquellos donantes que deseaban dar:

«De todo hombre cuyo corazón lo mueva, levantarás Mi ofrenda»
(Éxodo 25:2).

La colecta debía ser una contribución voluntaria, no un impuesto o incluso un diezmo. Los diezmos son importantes, pero se supone que la terumá se da simplemente desde el corazón.

Esto se puede comparar con un esposo y una esposa que amaban a su hijo y querían verlo triunfar en la vida. Aunque agotaron sus ahorros para enviar a su hijo a la universidad, no se arrepintieron en absoluto de la pérdida. En cambio, deseaban ayudar a su hijo a tener un buen comienzo en la vida y se regocijaban de poder hacerlo. De la misma manera, una persona que ama a Yahvéh debe estar deseosa y anhelanta

e por hacer todo lo que pueda para que la obra de Elohim tenga éxito pleno. Cuando invierte en el Reino, no se arrepiente de la pérdida. Lo ve como una oportunidad para cumplir sus esperanzas.

Un verdadero dador quiere honrar a Su Padre devolviéndole los recursos que se le otorgan. El verdadero dador no piensa que su dinero y sus recursos le pertenecen. Considera todo lo que tiene como perteneciente al SEÑOR. Por eso, cuando da para la obra del Reino de Elohim, no se arrepiente.

Esto se puede comparar con un hombre rico que se iba de viaje. Antes de irse, le confió a su vecino un saco de dinero para que lo guardara. Al regresar del viaje, pidió que le devolvieran el saco de dinero. El vecino no sintió rencor por devolver el dinero porque solo fue su custodio por un corto tiempo. De la misma manera, debemos considerar todo lo que tenemos como perteneciente a Yahvéh.

Una persona que da para la obra del Reino debe hacerlo de buena gana y con gusto. El apóstol Pablo dice:

«Cada uno haga tal como se propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre»
(2 Corintios 9:7).


ADAPTADO DE: Torah Commentary Set

Pregunta: ¿Lo que estaba dentro del Arca de la Alianza, está hoy dentro de tu Corazón?


Es fácil verse bien por fuera, pero ¿cómo purificamos nuestros corazones y los mantenemos puros? ¿Es un corazón puro siquiera una posibilidad?

El Arca del Pacto estaba en el corazón del Mishkán (Tabernáculo); como tal, corresponde al corazón del hombre. Esto significa que así como el Arca era el Trono de Elohim en el Tabernáculo, necesitamos hacer de nuestros corazones un trono adecuado para Él en nuestras vidas.

«Pondréis en el arca el testimonio que yo os daré.»
(Éxodo 25:16)


En el pensamiento hebreo, el corazón no es considerado como el asiento de las emociones. En cambio, representa los pensamientos, el intelecto y la voluntad de una persona. Las Sagradas Escrituras hebreas usan la palabra corazón de la misma manera que usamos la palabra mente en español.

La Torah dice:

«Todo intento de los pensamientos del corazón [del hombre] fue de continuo solamente el mal» (Génesis 6:5) y «El intento del corazón del hombre es malo desde su juventud
(Génesis 8:21).

El profeta Jeremías dice:

«El corazón es más engañoso que todo lo demás y está desesperadamente enfermo; ¿quién podrá entenderlo?»
(Jeremías 17:9).

Si este es el estado de la mente humana, ¿cómo podemos esperar cambiar? ¿Cómo podemos tener corazones puros?


«¿Quién puede decir:
‘He limpiado mi corazón, estoy limpio de mi pecado’?»
(Proverbios 20:9).

El Eterno promete que cambiará nuestros corazones desde adentro. Esta es la promesa de Su Pacto Renovado. En el libro del profeta Jeremías (31:33), encontramos que Él dijo que haría un Pacto Renovado con Su pueblo Israel, y como parte del Pacto Renovado, Él promete que cambiaría sus corazones al escribir Su Torah sobre ellos:

«Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días –declara el SEÑOR– Pondré mi Torá dentro de ellos y la escribiré en su corazón; y seré su Dios, y ellos será mi pueblo«.
(Jeremías 31:33)


Entonces, teniendo en cuenta lo que hasta aquí he dicho, aceptamos que el Arca del Pacto ilustra el concepto de colocar la Torah en nuestros corazones. El arca fue hecha para albergar las dos tablas del pacto. Así también la Torah debe ser puesta en nuestros corazones. El profeta Ezequiel promete que en la redención mesiánica el Eterno nos dará corazones nuevos:

«Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.»
(Ezequiel 36:26)

Cuando nos comprometemos a ser seguidores de Yeshúa y recipientes de Su limpieza, el Espíritu de Dios comienza el proceso de recrear nuestros corazones. Debemos orar hacia este fin con las palabras del rey David, quien dijo:

«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio»
(Salmo 51:10)

Entonces podemos declarar junto con él:

«Me deleito en hacer Tu voluntad, oh Dios mío; Tu Torá está dentro de mi corazón
(Salmo 40:8)

La Torah puede compararse con un contrato de matrimonio (ketubah). En la tradición judía, la ketubah se coloca en algún lugar dentro del hogar familiar como un recordatorio continuo de las obligaciones del matrimonio. En los días de Moisés, el Tabernáculo estaba en el centro del campamento de las tribus de Israel. El punto focal del Tabernáculo era una cámara interior llamada el Lugar Santísimo, en la cual estaba el arca del pacto. Las dos tablas de los Aseret HaDibrot (Decálogo o Diez Enunciados) estaban dentro del Arca. En ese sentido, la Torah la ketubah de Dios con Israel, estaba en el centro del hogar.


ADAPTADO DE: Torah Commentary Set

La Akedah (Atadura) de Isaac y Su Conexión Mesiánica.

Publicado por Ben Burton

«¡La voz de mi amado!
He aquí que viene saltando sobre los montes,
saltando sobre las colinas».

(Cantar de los Cantares 2:8)

En la Parashá Vayerá (Génesis 18: 1–22: 24), leemos sobre el Akedah Yitzhak («la unión«, «la vinculación«, o «la atadura de Isaac«). Muchos Sabios aseguran que este puede ser el corazón mismo del mensaje de la Torah, ya que sus ecos reverberan a lo largo de la liturgia de Israel. 

El rabino portugués Abarbanel (1437-1508 CE) escribe:

En la Atadura de Isaac yace toda la gloria de Israel y su mérito ante su Padre Celestial. Y es por eso que impregna nuestras oraciones todos los días

R ‘Isaac ben Yehudah Abarbanel, citado en Chabad.org [1]

La Akedah (Vinculación) fue el plan de Yah desde el principio, ya que según los Sabios, el Carnero que tomó su lugar fue creado en el crepúsculo del primer sábado (Pesajim 54a).

El comentaristas Rashi dice:

והנה איל: מוכן היה לכך מששת ימי בראשית

«Había un carnero: para esto fue preparado desde los seis días de la Creación«.

Rashi sobre Génesis 22:13, citado en Chabad.org [2]

¿Cuál es el secreto de este misterioso Carnero, preparado desde la fundación del mundo para el sacrificio? ¿Qué nos enseña esto y cómo se relaciona con el plan de redención?

Nacimiento milagroso

Aunque el Carnero fue desde el principio, según la enseñanza del Midrash, Avram miró las estrellas y vio que él y Sarai no tendrían un hijo. Entonces el Eterno tomó la letra Hei de Su Santo Nombre y la añadió (la letra “Hei”) al nombre de Avram avinu, trascendiendo así el orden natural de la Creación. Para Avram no habría hijo, pero para Avraham lo habría. 

El nacimiento de Isaac fue un milagro increíble, una hazaña tan imposible que ni siquiera Sara lo creyó cuando lo escuchó. El libro de Génesis dice:

“Sarai era estéril. Ella no tuvo hijos».
Génesis 11:30

Con este milagro del nacimiento, un patrón emerge como la urdimbre y la trama de un hilo oculto que se eleva y se teje a lo largo de un hermoso tapiz,

  • Sarai – Madre de Isaac – Génesis 11:30
  • Rivka – Madre de Jacob – Génesis 25:21
  • Raquel – Madre de José – Génesis 29:31
  • Esposa de Manoaj – Madre de Sansón – Jueces 13: 2
  • Ana – Madre de Samuel – 1 Samuel 1: 5
  • Mujer sunamita – Madre de Jonás – 2 Reyes 4:14

Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Abraham llamó a su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac”.
(Génesis 21: 2-3)

Las circunstancias milagrosas que rodearon el nacimiento de Isaac hicieron que los escépticos y los burladores cuestionaran su paternidad. Esto también sucedió en el caso del rey David , cuya madre Nitzevet, fue acusada de infidelidad. Este es un patrón para la redención futura, ya que los prototipos del Mashiaj nacen a través de lo que parecen ser circunstancias cuestionables en el exterior. Rav Levi dijo:

«El día que Abraham destetó a su hijo Isaac, hizo un gran banquete, y todos los pueblos del mundo se burlaron de él, diciendo:» ¿Has visto a ese anciano y a esa anciana que trajeron a un expósito de la calle y ahora reclaman él como su hijo! Y lo que es más, ¡hacen un gran banquete para afirmar su reclamo! … Todavía se burlaban, diciendo: ‘Concedido que Sara pudiera dar a luz a la edad de noventa, ¿podría Abraham engendrar un hijo a la edad de cien?’ Inmediatamente los rasgos del rostro de Isaac cambiaron y se volvieron como el de Abraham, después de lo cual todos clamaron: Abraham engendró a Isaac.”

[Bava Metzia 87a, Edición de prensa de Soncino]

La Enciclopedia Judía resume los milagros que rodearon el nacimiento de Yitzhak,

A esa hora los enfermos recuperaron la salud, los ciegos recobraron la vista y los sordos el oído; se intensificó el brillo del sol y de la luna (Tan., Gén. 37); un espíritu de justicia comenzó a prevalecer en el mundo. . . No obstante, hubo calumniadores que sostenían que Abraham y Sara habían recogido a un expósito o, según otra hagadá, habían tomado a un hijo de Agar y pretendían que era su hijo. Para silenciar a estos calumniadores, Abraham preparó una gran fiesta con motivo del destete de Isaac, donde, por milagro, Sara pudo amamantar a todos los lactantes que habían traído las mujeres invitadas a la fiesta. Como ya no había ninguna duda sobre la maternidad de Sara, los calumniadores cuestionaron la paternidad de Abraham. Entonces Dios imprimió en el rostro de Isaac los rasgos de Abraham

[JewishEncyclopedia.com, Isaac (3)]

El único hijo

Después de dejar su patria ancestral y salir victorioso de una guerra mundial, Avraham experimentó la prueba más grande de todas. 

La Torah dice:

 קַח־נא אֶת־בִּנְךָ אֶת־יְחִידְךָ אֲשֶׁר־אָהַבְתָּ אֶת־יִצְחָק

Ahora toma a tu hijo, tu único hijo, a quien amas, Isaac, y vete a la tierra de Moriah.
Ofrécelo allí en holocausto en uno de los montes que te contaré

(Génesis 22: 2)

Es interesante el dato curioso de que esta es la primera vez que aparece la palabra amor en la Torah. 

La guematría de la palabra hebrea para amor (ahavá) es 13, que se vincula con los 13 Middot o Atributos de la Misericordias del Eterno. Por otro lado, la guematría de Ejad (que es Uno) también es 13,

אהבה = אחד = 13

Este sacrificio del Ben Yajid (el Hijo Unigénito) de Avraham, se repite en quizás el versículo bíblico más famoso de todos los tiempos,

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que cree en él, no es condenado. El que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del único Hijo de Dios”.
(Juan 3: 16-17)

Montando el burro

Abraham no perdió tiempo en realizar la tarea que el Eterno le encomendó. Leemos en Bereshit:

“Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno y se llevó consigo a dos de sus jóvenes y a Isaac su hijo. Partió la leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho”.
Génesis 22: 3

Un patrón que sigue resurgiendo en el ciclo de la Redención es el del burro. En hebreo, jamor (burro) se relaciona con la palabra jomer, es decir fisicalidad o materialismo. También el burro se menciona en Génesis 49 como conectado con el Mesías conocido como «Siloh», leemos la profecía de Yaakov:

Atando su potro a la vid, el pollino de su asno a la vid escogida; ha lavado sus vestidos en vino, sus ropas en sangre de uvas”.
(Génesis 49:11)

Sansón peleó las batallas de Yahvéh con la quijada de un burro (Jueces 15:15), y el rey David fue a enfrentar a Goliat de Gat con un burro,

«Isaí tomó un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl por medio de David su hijo.«
(1 Samuel 16:20)

El regreso de Moshé a Israel está relacionado con un burro:

“Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los puso sobre el asno y volvió a la tierra de Egipto…”
(Éxodo 4:20)

Curiosamente, el hebreo de Éxodo cap. 4 no dice «un burro» sino más bien «EL burro«. Rashi comenta sobre este detalle, y dice:

על החמר: חמור המיוחד, הוא החמור שחבש אברהם לעקידת יצחק והוא שעתיד מלך המשיח להגלות עליו, שנאמר (זכריה ט כב י ל)

Sobre el burro. El burro particular. Es el burro que Abraham ensilló para atar a Isaac, y es sobre el que el Mesías, el Rey, está destinado a ser revelado, como dice, “un hombre humilde, montado en un burro”.

[Rashi a Éxodo 4:20, Volumen 2, Mesorah Publishing Ltd. pág. 37, cf. Pirkei de-Rebbi Eliezer 31]

Rashi está citando en este comentario al oráculo del profeta Zacarías que dice:

¡Alégrate mucho, hija de Sion! ¡Grita, hija de Jerusalén! ¡He aquí, tu Rey viene a ti! Él es justo y tiene salvación; humilde, y montado en un burro, incluso en un potrillo, el potro de un burro
(Zacarías 9: 9)

El Talmud comenta:

“Rav Alexandri dijo: Rav Joshua b. Levi señaló una contradicción. “Está escrito ‘en su tiempo‘ [vendrá el Mesías], mientras que también está escrito, ‘¡Lo apresuraré!’ Si son dignos, lo apresuraré. Si no, vendrá a su debido tiempo «. R. Alexandri dijo: “R. Josué se opuso a dos versículos: “Está escrito, ‘Y he aquí, con las nubes del cielo vino uno como el hijo del hombre’, mientras que en otra parte está escrito: ‘¡He aquí, tu rey viene a ti, humilde y montado en un asno! ‘ Si son meritorios, vendrá con las nubes del cielo. Si no, humilde y montado en un burro.»

[Sanhedrin 98a, Soncino Press Edition]

Kol HaTor comenta:

«Una persona humilde, montada en un burro» – Mashiach ben Yosef es una persona humilde … «Fui abatido y él me salvó«. Su humildad lo protege de la muerte
[Kol HaTor 2.114, traducido por R ‘Yechiel Bar Lev y K. Skaist]

El Maharal de Praga, R ‘Judah Loew ben Betzalel (1520 CE – 1609 CE), comenta sobre este pasaje en relación con el burro (jamor):

Es razonable preguntarse en qué se diferencia este burro de los demás: ¿por qué la Torá destaca a este? ¡Un burro es un burro! El midrash señala que este burro fue creado en el crepúsculo; es el burro que montó Moshe, y es el que finalmente será montado por el hijo de David. . . los rabinos querían yuxtaponer a Avraham, Moshe y Mashiach, quienes tenían lo que ninguna otra creación tenía: un estatus exaltado especial. . . En cuanto al Mashíaj, el profeta dice: “He aquí, mi siervo triunfará, será exaltado y se hará exaltado y muy sublime” [Isaías 52:13]. El midrash interpreta: «exaltado» – más que Avraham; ‘alto’ – incluso más que Moshe; y ‘sumamente sublime’ – más que los ángeles ministradores [Tanchuma, Toldot 14]. Solo estos tres son más elevados que el tiempo, el espacio y el universo … El burro es el único animal no kosher especificado para la ejecución de un mandamiento: su primogénito debe ser redimido. Jamor [burro] recibe su nombre de Jomri [físico, material]… Los reyes reinan sobre el mundo material, que está representado simbólicamente por la imagen de un hombre montado en un animal. Estos tres reyes espirituales, Avraham, Moshe y Mashiach, que ascienden a los niveles más altos de espiritualidad, montan simbólicamente el burro, que representa el mundo material. Un caballo sería, por regla general, más apropiado para un rey, pero estos son reyes espirituales … «

[Maharal de Praga, Gur Arye, sobre Éxodo y Levítico, traducido por Moshe David Kuhr, Gefen Publishers, págs. 34-35 ]

Los Evangelios describen a Yeshúa como el Cordero de Dios, cabalgando sobre un asno hacia Jerusalén,

Cuando se acercaron a Jerusalén, a Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos y les dijo:
‘Id a la aldea que está frente a vosotros. Inmediatamente al entrar en él, encontrará un burrito atado, en el que nadie se ha sentado. Desátenlo y tráiganlo. 
Si alguien te pregunta, ‘¿Por qué estás haciendo esto?’ Di: ‘El Señor lo necesita’. e inmediatamente lo enviará de regreso aquí ‘. 
Se fueron y encontraron un burrito atado a la puerta afuera en la calle abierta, y lo desataron. 
Algunos de los que estaban allí les preguntaron: «¿Qué están haciendo desatando al burrito?» Les dijeron tal como Yeshúa les había dicho, y los dejaron ir. 
Llevaron el burrito a Yeshúa, y arrojaron sus mantos sobre él, y Yeshúa se sentó sobre él. 
Muchos extendieron sus mantos por el camino, y otros fueron cortando ramas de los árboles y extendiéndolas por el camino. Los que iban al frente y los que seguían gritaban:
‘¡Hoshia’na! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene en el nombre del Señor! ¡Hoshia’na en las alturas!«

(San Marcos 11: 1-10)

La Unión o Atadura

En el relato de la Akedah Yitzhak (Atadura de Isaac) el texto hace que se incluya un detalle inusual de que Yitzhak avinu llevó la madera al lugar del sacrificio,

Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo. Tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Ambos fueron juntos.«
(Génesis 22: 6)

Resulta que el Midrash Rabbah hace un comentario sorprendente sobre este pasaje:

Y puso Abraham la leña del holocausto sobre Isaac su hijo” (Gen 22: 5). Como un hombre que lleva su cruz (tzaluv) en su hombro

[Génesis Rabá 56: 3, Edición de prensa de Soncino]

Isaac, el único hijo, lleva la madera como una cruz y será sacrificado «como un cordero«. Si bien la mayoría de las ilustraciones y representaciones retratan a Isaac como un niño, los rabinos enseñan que tenía treinta y tantos años. 

Éxodo Rabá dice:

Abraham engendró a Isaac (25:19), para enseñarte que era como su padre en todo: en belleza, sabiduría, riquezas y buenas obras. Debes saber que Isaac tenía treinta y siete años cuando su padre estaba a punto de sacrificarlo, sin embargo, aunque dice: Y Abraham era viejo y avanzado en años, lo ató como a un cordero y no lo refrenó.”

Éxodo Rabá 1 : 1, Edición de prensa de Soncino*

La frase «como un cordero» se vincula a Isaías 53 ,

Estaba oprimido, pero cuando fue afligido no abrió la boca. Como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores está muda, así no abrió la boca
(Isaías 53: 7)

Isaac le hizo a su padre una pregunta desgarradora mientras viajaban hacia el destino, y la respuesta de Abraham es increíblemente profética. Leemos en Bereshit:

«Isaac habló con su padre Abraham, y dijo:» ¿Mi padre? » Él dijo: «Aquí estoy, hijo mío». Él dijo: «Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?» Abraham dijo: «Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío». Así que ambos fueron juntos.«
(Génesis 22: 7-8)

El relato de Génesis dice que Isaac fue puesto sobre la madera:

Llegaron al lugar que Dios le había dicho. Abraham edificó allí el altar, puso la leña en orden, ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, sobre la leña.
(Génesis 22: 9)

El nombre de este lugar se llama Monte Moriah. Rashi cita al sabio Onkelos explicando el vínculo entre «mirra» y Moriah, el sitio de la Akedah de Itzjak:

ואונקלוס תרגמו על שם עבודת הקטורת שיש בו מור נרד ושאר בשמים

Onkelos lo tradujo [“la tierra del servicio”] como aludiendo al servicio del incienso ,que contenía mirra [“mor ”es fonéticamente similar a Menoriah] otras especias.» 

[Rashi sobre Génesis 22, citado en Chabad.org (4)]

Rashi comenta:

Y ató: sus manos y sus pies detrás de él. “Las manos y los pies atados juntos se conoce como עִקֵידָהAkedáh (Shab. 54a). Y ese es el significado de עִקֻדִים , que sus tobillos eran blancos; el lugar donde están encadenados era discernible

[Rashi en Génesis 22, citado en Chabad.org (5)]

Curiosa y coincidentemente, Yeshúa estaba atado de manera similar,

Inmediatamente por la mañana, los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas, y todo el concilio, celebraron una consulta y ataron a Yeshúa, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato”.

[Marcos 15: 1, cf. Juan 18: 12,24, Mateo 27: 2]

Por otra parte, la obra Kol HaTor escrito por el sabio R ‘Hillel Shklover conecta a Yitzhak con el Mashiaj ben Yosef diciendo:

«Nuestro antepasado Isaac estaba en la línea del Mashiaj ben Yosef desde el momento en que fue atado como sacrificio«.

[Kol HaTor 1.23, traducido por R ‘Yechiel Bar Lev y K. Skaist]

La sangre de la redención

El Rav ‘Ari Kahn dice:

Nos dicen que Isaac es un participante entusiasta y dispuesto a participar en esta excursión. Se acuesta en el altar, estira el cuello hacia atrás y luego le dice a su padre: “Padre, el alma está dispuesta, pero la carne es débil. Átame para sujetarme, para evitar que me estremezca al ver la hoja

[R ‘Ari Kahn, M’oray HaAish, Vayeira (Génesis 18-22), The Binding, Aish.com (6)]

Yeshúa de Nazaret dijo algo increíblemente similar antes de su muerte:

Velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.«
(Mateo 26:41)

En la Pascua , los israelitas debían poner la sangre de un cordero en el poste de su puerta, para que Yahvéh viera la sangre y “pasara” la casa y perdonara al Primogénito. La Mekhilta comenta la frase, ‘Veré la sangre‘, y la vincula con la Akedah,

Y cuando ve la sangre. Ve la sangre del sacrificio de Isaac, como se dice: “Y llamó Abraham el nombre de ese lugar YHVH-Yireh” (el Señor lo verá), etc. (Gén. 22:14). Y también está escrito: “Y estaba a punto de destruir, el Señor lo vio y se arrepintió” (1 Crónicas 21:15). ¿Qué contempló? Contempló la sangre del sacrificio de Isaac, como se dice: «Verá Dios mismo el cordero para el holocausto«. (Génesis 22: 8)».

[Mekhilta de-Rabbi Ishmael, Tractate Pischa, Capítulo 11, Traducido por Jacob Z. Lauterbach, Jewish Publication Society, pág. 61]

La excelente obra de colección de midrashim Pesikta Rabbati vincula el cordero con Isaac:

¿Por qué no fue destruido el templo en el primer mes del año, ni en el segundo mes ni en el tercero, ni en el cuarto, por qué en el quinto? El hecho es que Dios quiso destruir el Templo en el primer mes, [Nisan, cuyo signo zodiacal es el Cordero]. Pero el mérito de Isaac se adelantó para suplicar: “Maestro de los universos, recuerda el sacrificio por el que me dejé atar delante de Ti: me ofrecí como cordero para el sacrificio en lugar del cordero del sacrificio…”.

[Pesikta Rabbati, Piska 27/28, traducido por William Braude, Yale University Press, pág. 547-548]

El Rav ‘Ari Kahn hace un punto increíble, mostrando el estado de Kedusháh (Santidad) de Yitzhak:

Después de Akedah, Yitzjak alcanzó el estatus de Kodshim, una ofrenda dedicada al Templo”.

[R ‘Ari Kahn, M’oray HaAish, Elkana y Chana, Aish.com (7)]

Rashi comenta sobre la Akedah y el concepto de expiación, y dice:

ומדרש אגדה ה ‘יראה עקידה זו לסלוח לישראל בכל שנה ולהצילם מן הפורענות, כדי שיאמר היום הזה בכל הדוש ל הבו

El Midrash Aggadah (ver Gen. Rabbah 56: 9) explica: El Señor verá esta obligación de perdonar a Israel cada año y salvarlos de la retribución, a fin de que se diga“ en este día ”en todas las generaciones futuras: «En el monte del Señor, las cenizas de Isaac serán vistas amontonadas y en pie para expiación«.

[Rashi sobre Génesis 22:14, citado en Chabad.org (8)]

El Targum habla del zejut, o mérito, de la Akedah,

Y Abraham oró en el nombre de la Palabra del Señor, y dijo: ‘Tú eres el Señor que ve y no eres visto. Rezo por misericordia delante de ti, oh Señor. Es totalmente manifiesto y conocido ante Ti que en mi corazón no hubo división, en el tiempo en que Tú me ordenaste que ofreciera a mi hijo Itzjak y lo convirtiera en polvo y ceniza ante Ti; pero que en seguida me levanté por la mañana y cumplí tu palabra con gozo, y he cumplido tu palabra. Y ahora oro por misericordia ante Ti, Oh Señor Dios, para que cuando los hijos de Itzjak ofrezcan en la hora de necesidad, atar a Itzjak, su padre, Tú recuerdes en su nombre, y perdones y perdones sus pecados, y entregues ellos por toda necesidad. . . . «

[Targum de Jerusalén en Génesis 22 (9)]

El Midrash dice que la vinculación de Yitzhak expía a todos, judíos y no judíos (!), Esclavos y libres,

Los Sabios dijeron:
Cuando Abraham, nuestro padre, ató a Isaac su hijo, el Santo, bendito sea, instituyó el sacrificio de dos corderos, uno por la mañana y otro por la tarde. ¿Por qué hizo esto? Cuando Israel ofrece los sacrificios diarios sobre el altar… el Santo, bendito sea, recuerda la atadura de Isaac. [Elías dice]: “Llamo al cielo ya la tierra para que sean testigos de que ya sea un pagano o un israelita, un hombre o una mujer, un sirviente o una sirvienta, lee este versículo, a saber. ‘Zafonah (hacia el norte) ante el Señor’, el Santo, bendito sea, recuerda la atadura de Isaac… ”

[Levítico Rabá 2:11, Edición de prensa de Soncino]

El teólogo Avrum Ehrlich escribe:

Es sorprendente que el retrato rabínico de Isaac sea paralelo a varios aspectos de la comprensión cristiana de Jesús. Como Jesús, Isaac estaba dispuesto a entregar su vida (Lamentaciones Rabá Proemio 24). Como Jesús, Isaac no se vio obligado a ofrecerse a sí mismo como sacrificio, sino que se entregó voluntariamente a su padre (Targum fragmentario 22:10). . . la Akedah se describe como expiación para todos, judíos y no judíos (Levítico Rabá 2:11). Quizás lo más notable es que se describe a Isaac como muerto y resucitado (Pirke de Rabbi Eliezer 31)”.
Enciclopedia de la diáspora judía: orígenes, experiencias y cultura, vol. Yo, M. Avrum Ehrlich, pág. 128 [10]

El Targum dice:

“Y todos los pueblos de la tierra serán bendecidos por la justicia de tu hijo, porque has obedecido mi palabra”.

[Targum Pseudo-Jonathan en Génesis 22 (11)]

De hecho, el Talmud enseña que Yitzhak intercede por Israel:

«En el futuro por venir, el Santo, bendito sea, dirá a Abraham y a Jacob:» Tus hijos han pecado contra mí «. [Ellos] le responderán: “¡Soberano del Universo! Que sean exterminados para la santificación de tu nombre”… 
Él responderá: «¡No hay razón en los ancianos ni consejo en los niños!» 
Entonces dirá a Isaac: «Tus hijos han pecado contra mí». 
Pero él (Isaac) le responderá: “¡Soberano del Universo! ¿Son mis hijos y no tus hijos? Cuando le dieron prioridad a «haremos» sobre «escucharemos» ante Ti, Tú los llamaste, «Israel mi hijo, mi primogénito» ¡¿Ahora son mis hijos, no Tus hijos ?! Además, ¿cuánto han pecado? ¿Cuántos son los años del hombre? Setenta. Resta veinte, por lo que no castigas, y quedan cincuenta. Resta veinticinco que componen las noches, y quedan veinticinco. Reste doce y medio de oración, comida y llamadas de la naturaleza, [y] quedan doce y medio. Si lo soportas todo, está bien; si no, la mitad será sobre mí y la otra mitad sobre ti. Y si dijeras, todos deben estar sobre mí, ¡he aquí! ¡Me ofrecí ante Ti (como sacrificio)! 
Entonces comenzarán y dirán: “Porque tú [es decir, Isaac] eres nuestro padre. 
Entonces Isaac les dirá: “En lugar de alabarme, alaben al Santo, bendito sea, e Isaac les mostrará al Santo, bendito sea, con sus propios ojos.»

[Shabat 89b, Edición de prensa de Soncino]

El Pesikta Rabbati habla de la asombrosa tarea del Mashiaj, que se hace eco de la atadura de Yitzhak:

En el mes de Nisán, los Patriarcas se levantarán y le dirán al Mesías: ‘Efraín, nuestro verdadero Mesías, eres más grande que nosotros porque sufriste por las iniquidades de nuestros hijos, y te sobrevinieron pruebas terribles, pruebas como las no les ocurre a las generaciones anteriores ni a las posteriores. Por amor de Israel, te convertiste en hazmerreír y en burla entre las naciones de la tierra, y te sentabas en tinieblas, en tinieblas espesas, y tus ojos no veían luz. Y tu piel se pegó a tus huesos, y tu cuerpo estaba tan seco como un trozo de madera. Y tus ojos se oscurecieron por el ayuno, y ‘tu fuerza se secó como un tiesto- Todas estas aflicciones a causa de las iniquidades de nuestros hijos … el Santo, Bendito sea, elevará al Mesías al cielo de los cielos y lo
cubrirá
con algo del esplendor de Su propia gloria … ” 

[Pesikta Rabbati, Piska 37, traducido por William Braude, Yale University Press, págs. 685-686]

Resurrección

Entonces Abraham volvió a sus jóvenes, y ellos se levantaron y fueron juntos a Beerseba. Abraham vivió en Beerseba«.
(Génesis 22:19)

¿Dónde está Isaac? Parece haber desaparecido del texto. La Torah solo dice que Avraham regresó, y se desconoce el destino y el paradero de Yitzhak. El Pirkei d’Rebbi Eliezer hace una declaración impresionante al respecto:

Rabí Yehudah dice: Cuando el cuchillo tocó la garganta de Itzjak, su alma lo abandonó, pero cuando la Voz de Dios emergió de entre los dos keruvim, diciendo: No lastimes al joven, no le hagas nada (Bereshis 22:12), su alma regresó a su cuerpo. Fue desatado y se puso de pie, experimentando el avivamiento de los muertos. Inmediatamente se dio cuenta de que los muertos serán revividos en el tiempo venidero y recitó [la berajá]: «Bendito eres Tú, YHVH, que resucita a los muertos«.

[Pirkei D’Rebbi Eliezer, Capítulo 31, traducido por Avraham Yaakov Finkel, Yeshivath Beth Moshe, pág. 22]

¡¿Yitzhak resucitó ?! La mayoría de los que leen el Midrash sobre este pasaje se apresurarán a notar que Yitzhak no fue sacrificado ni asesinado. Sin embargo, los midrashim son figurativos, no literales. El Libro de Hebreos ilustra este punto.

Por la fe Abraham, siendo probado, ofreció a Isaac. Sí, el que había recibido con alegría las promesas estaba ofreciendo a su único hijo; incluso aquel a quien se le dijo: En Isaac será llamada tu descendencia, concluyendo que Dios puede levantar aun de los muertos. Hablando en sentido figurado, también lo recibió de entre los muertos.«
(Hebreos 11: 17-19)

Todos estos eventos tuvieron lugar «al tercer día«. Como dice el Génesis:

«Al tercer día Abraham alzó los ojos y vio el lugar a lo lejos«.
(Génesis 22: 4)

Esto puede sonar extrañamente familiar. La vida de Yitzhak forma un prototipo profético de Yeshua de Nazaret. Este es el significado de ma’aseh avot siman l’banimlas acciones de los padres sirven como un presagio para los hijos«).

  • Su nacimiento fue profetizado.
  • Nació milagrosamente.
  • Su paternidad fue cuestionada por burladores.
  • Él era el Amado «Único» Hijo de Su Padre.
  • El era la imagen de su padre.
  • Llevó la madera como una cruz a la montaña.
  • El burro iba con él hacia el lugar del sacrificio.
  • Estaba atado.
  • Él estaba en sus 30.
  • Él voluntariamente participó y obedeció a su padre.
  • Su sacrificio expiado por los pecados del mundo.
  • Ofreció su vida en el monte Moriah.
  • Fue puesto sobre la madera.
  • Su sangre está ligada a la Pascua.
  • Su sacrificio da mérito a los sacrificios de la Torah.
  • Así como el carnero fue atrapado en espinas, así fue la cabeza de Yeshúa envuelta en espinas.
  • Resucitó al tercer día.
  • El intercede por Israel

Aparentemente, el único aspecto de Yitzhak que queda para ser paralelo a Yeshua es un regreso de Gan Eden para encontrarse con su novia …

El regreso del hijo.

En la obra literaria «Leyendas de los judíos» de Louis Ginzberg, [una recopilación masiva de la Hagadáh (las tradiciones que han crecido alrededor de lanarrativa bíblica)] se lee lo siguiente:

Después del sacrificio en el monte Moriah, Abraham regresó a Beer-sheba, escenario de muchos de sus gozos. Isaac fue llevado al paraíso por los ángeles, y allí residió durante tres años«.

[Leyendas de los judíos, Volumen 1: V, Louis Ginzberg (12)]

Cuando regresó, la Torah dice:

Isaac vino del camino de Be’er Lahai Roi, porque vivía en la tierra del sur. Isaac salió a meditar en el campo por la noche. Levantó los ojos y vio, y he aquí, venían camellos. Rebeca alzó los ojos y, cuando vio a Isaac, se cayó del camello.«
(Génesis 24: 62-64)

La pregunta clave es: ¿Dónde está Be’er Lachai Roi? El nombre de la palabra significa literalmente, «El pozo del Viviente que me ve«. En un nivel de peshat (literal), este es el lugar donde el ángel de Yahvéh se apareció a Agar. El Targum dice:

Y Yitzhak ascendió viniendo del pozo sobre el cual había aparecido el Ángel de la Vida (malak qayama, “el Ángel Eterno”).

[Targum Onkelos en Génesis 24 (13)]

 En un nivel más profundo (Sod = Secreto), esto se refiere al Gan Edén (Jardín del Edén). Los Midrashim nos dicen que Yitzhak pasó tres años en el nivel dimensional de Gan Eden, aprendiendo la Torah, y que cuando Rivká lo vio, fue glorificado, un ser diferente.

La Hagadá de Nuremberg dice:

«Isaac regresó glorificado del jardín (del Edén) que Dios plantó para nuestra protección … cuando Rebecca montó en este camello, vio desde la distancia a este hombre glorificado

[Hagadá de Nuremberg, folio 31 (14)]

Rashi (Rav ‘Shlomo Yitzhaki), comenta:

ותרא את יצחק: ראתה אותו הדור ותוהא מפניו

«Y vio a Isaac: Ella vio su apariencia majestuosa, y se asombró de él (Gén. Rabá 60:14)».

[Rashi sobre Génesis 24:64, citado en Chabad.org (15)]

Rav ‘Moshe Moshe Alshich comenta:

El rostro de Yitzhak, que irradiaba algo de su santidad, podría haber asustado a Rivkah para que se cayera del camello. . . ella preguntó: «¿Quién es este hombre?» Ella indicó que esta debe ser una persona notable.«

[R ‘Moshe Alshich sobre Génesis 24:64, traducido por R’ Eliyahu Munk, Volumen 1, Lambda Publishers, pág. 160]

Rav ‘Yeshayahu Horowitz, conocido como el Santo Selah, hace un comentario asombroso,

Isaac era el equivalente espiritual de Adán antes de su pecado, ya que él fue la primera persona que fue concebida y nacida por padres que se habían santificado a sí mismos. La remoción del prepucio de Abraham reparó el daño que Adán había hecho al pecar y adquirir una קליפה, cáscara … Esto bien puede explicar el hecho de que no se le permitió dejar la tierra santa de eretz Israel (Génesis 27: 2) … Cuando Abraham fue a punto de matar a Isaac, el alma de este último voló para ser reemplazada más tarde por un espíritu santo de las Regiones Celestiales. De ello se deduce entonces que la vida de Isaac después de la akedah, fue la vida de un ser humano que no se había originado a partir de una gota de semen. Debemos ver a Isaac como alguien renacido como consecuencia de esa experiencia: una criatura totalmente nueva. Dios le había aplicado la vara de medir más estricta al dejarlo morir y, posteriormente, infundirle una nueva alma. También había santificado su cuerpo; a partir de ese momento, el cuerpo de Isaac se parecía al de Adam HaRishon, y tampoco el producto de una gota de semen. Ahora entendemos por qué el carnero que Abraham sacrificó en lugar de Isaac no fue producto de la procreación natural, es decir, a través del semen, sino que fue creado durante el período del anochecer en el sexto día de la Creación, como se informa en Avot 5: 6

[Shney Luchot HaBrit, Vayera, Volumen 1, traducido por Eliyahu Munk, pág. 111]

El escritor e investigador del hebreo D. Thomas Lancaster escribe:

Y Isaac vino del camino de Beer-le-hai-roi… Y Isaac salió…” ¿De dónde salió? Del paraíso. No es de extrañar que Rebeca perdiera el equilibrio cuando dice «y se cayó del camello», porque lo que percibió era que Isaac bajaba del Paraíso … «Hasta aquí la lectura judía de la historia. Al menos en la versión de la Akedah presentada por esta colección de parábolas, la lectura judía suena más cristiana que la lectura cristiana de la historia. ¿Cómo es eso posible? ¿Es posible que la Torá esté tratando de sugerirle algo a su pueblo?

[Akedat Yeshua: Génesis 22 en Midrash, Beth Emmanuel (16)]

Avraham luego vio el Ram (Carnero) especial creado a partir del crepúsculo de ese primer Shabat,

Abraham alzó los ojos y miró, y vio que detrás de él había un carnero atrapado en la espesura por sus cuernos. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.”
(Génesis 22:13)

Según el Midrash, este Carnero especial esperó en el Jardín del Edén hasta momentos antes de la Akedah. El siguiente es un resumen del Midrash narrado por Mordicai Gerstein, en su maravilloso libro «The White Ram» («El Carnero Blanco»):

“Después de pasar siglos en el Huerto, Dios le dijo al Carnero: «Es el momento «. 
El Carnero luego salió disparado del Jardín del Edén, pero la serpiente malvada estaba cerca de la puerta, y dijo: “¡No salgas de este jardín! ¡Significará tu muerte!«
El Carnero respondió: «¡Debo salvar al niño!«
Corrió lo más rápido que pudo, sobre colinas, valles y montañas. El tentador trató de frenarlo, ofreciéndole agua fresca o pasto para pastar, «Detente aquí y descansa un momento«.
El Carnero respondió: «¡Debo salvar al niño!«
El tentador apareció como un gran león amenazador y bloqueó el camino del Carnero. El Carnero saltó sobre el león y comenzó a correr más rápido que nunca, al ver la montaña en la distancia. 
«¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí! ¡Llévame a mí en su lugar!» gritó el Carnero.
El hombre en la cima de la colina, cuchillo en mano, no podía oír los gritos del Carnero, que seguía subiendo la montaña. 
¡De repente, el maligno atrapó al Carnero, envolviendo una espina alrededor de sus cuernos!
En ese momento, la Voz de un Ángel habló desde el cielo: «No toques al niño«.
Avraham miró hacia atrás y vio al Carnero Blanco. Avraham liberó al Carnero, quien saltó sobre el Altar y dio su vida para salvar a Itzjak.
De uno de los cuernos de este Carnero salió el shofar que se tocó en Shavuot. 
Y su otro cuerno se utilizará para el shofar de la redención. 

Así como este Carnero especial tenía espinas envueltas alrededor de su cabeza, también Yeshúa de Nazaret. Por ello, es que Yeshúa es el Carnero de Gan Eden. Así logramos entender el texto profético de Cantares cap. 2, vers. 8 con el que se encabezó este artículo. Es Él (Yeshúa) quien viene de arriba, saltando sobre las colinas, saltando sobre las montañas. Su voz pide a todo Israel que se arrepienta. 

La unión o atadura de Isaac es la sombra terrenal del Mashiaj ben Yosef, el Hijo Único, que murió por los pecados de Israel y por el mundo entero.


Referencias
  1. Rabino Don Isaac Abarbanel citado en The Ultimate Test of Abraham , R ‘Tzvi Freeman, Chabad.org
  2. Rashi sobre Génesis 22 citado en Chabad.org
  3. JewishEncyclopedia.com, Isaac
  4. Rashi sobre Génesis 22 , citado en Chabad.org
  5. Rashi sobre Génesis 22 , citado en Chabad.org
  6. R ‘Ari Kahn, M’oray HaAish, Vayeira, The Binding , Aish.com
  7. R ‘Ari Kahn, M’oray HaAish, Elkana y Chana , Aish.com
  8. Rashi sobre Génesis 22 , citado en Chabad.org
  9. Targum de Jerusalén en Génesis 22
  10. Enciclopedia de la diáspora judía: orígenes, experiencias y cultura , vol. Yo, M. Avrum Ehrlich, pág. 128
  11. Targum Pseudo-Jonathan en Génesis 22
  12. Leyendas de los judíos, Volumen I: V , Louis Ginzberg
  13. Targum Onkelos en Génesis 24
  14. Hagadá de Nuremberg, folio 31
  15. Rashi sobre Génesis 24:64 , citado en Chabad.org
  16. Akeidat Yeshua: Génesis 22 en Midrash, Beth Emmanuel

Te invito a ver esta aula virtual en la que se explica y reflexiona esta bitácora:

«Saber Callar para Aprender a Escuchar»

Por P.A. David Nesher

¿Qué es la Verdad y cómo se relaciona con el ser hebreo?

«Hashket Ushmah Israel Hayom!» (traducido es: «¡Cállate y escucha Israel, Hoy!«)

Aprender a callar garantiza evitar males. El mes de #Av es un tiempo especial para aprender a hacer silencio, escuchar atentamente con el corazón y hablar si es necesario. Si estás en Paz con Dios, seguramente serás un pacificador, es decir, un generador de paz.

La parashá Devarim nos inspira a valorar la capacidad de cambio que nuestras acciones ejercen en nuestro entorno.

Te invito a escuchar esta mistagogia:

RESUMEN DE LO QUE HEMOS CONSIDERADO EN ESTA SEMANA A TRAVÉS DE LA PARASHÁH BEHAALOTJÁ

Autor: Juan José Nesher


La parasha de esta semana a explicado en gran manera el mover espiritual de nuestra función sacerdotal. La porción llamada «Behaalotjá» significa cuando «cuando hagas subir», haciendo referencia sobre la Menorah. Es curioso ver como la porción nos invita a analizar el modo en que transformamos la semana. 

El candelabro de 7 brazos es el símbolo más visible de la vida del hombre en su correcta función. El fuego que asciende es la vida del hombre encontrado en su día a día la chispa divina.

La pregunta es si esta semana he podido darle la luz, el propósito correcto a mi andar. Es por eso que más adelante, la porción nos narra eventos que son parte de nuestra cotidianidad. 

1) El caminar o Peregrinar la Fe

(Nm 9:17-18) 

«Cada vez que la nube se elevaba de la carpa sagrada, el pueblo de Israel levantaba el campamento y la seguía; donde la nube se detenía, el pueblo de Israel armaba el campamento. De esta manera los israelitas viajaban y acampaban por orden del SEÑOR, donde él les indicaba que fueran. Permanecían en el campamento todo el tiempo que la nube se quedaba encima del tabernáculo.»

Es importante destacar que la brújula y guía era la Shekina, la nube de Gloria. Es decir, los pasos de ese pueblo estaban dirigidos por el mover sobrenatural de su Dios, nuestro Dios. Mi lugar de citas, mi desierto debe tener al mismo guía que condujo a ese pueblo. La nube de Gloria está aún en nuestras vida, diciendo dónde ir, dónde acampar, con quién ir con quién no. Si no seguimos la presencia, nos quedamos fuera de su cobertura.

2) La Queja

(Nm 11:1)

«Poco después el pueblo comenzó a quejarse de las privaciones que enfrentaba, y el SEÑOR oyó todo lo que decían. Entonces el enojo del SEÑOR se encendió contra ellos y envió un fuego que ardió entre ellos y destruyó a algunos en las afueras del campamento.»

La boca es una herramienta tan poderosa que si las palabras que salen de ella no son de vida, pueden traer muerte. Es por ello que el mover del espíritu está ligado al uso correcto de las palabras. La queja no enciende fuego que eleva sino que destruye.

3) El Espíritu o Unción de Moshe

(Nm 11:25)

«Después el SEÑOR descendió en la nube y le habló a Moisés. Entonces les dio a los setenta ancianos del mismo Espíritu que estaba sobre Moisés; y cuando el Espíritu se posó sobre ellos, los ancianos profetizaron; pero esto nunca volvió a suceder.»

La presencia misma del cielo en nosotros, nos da capacidad profética. El modo en que busquemos que nunca falte aceite y por consiguiente, no se apague el fuego, nos promueve a poder declarar con nuestras bocas el año agradable del Eterno.


Recomiendo escuchar la meditación de todo esto en esta PRIMERA PARTE de un aula virtual:

Aquí está la SEGUNDA PARTE:

¡Nunca es Tarde para Volver a Casa! (el Pesaj Shení o Segunda Pascua)

Por P.A. David Nesher

Bamidbar/Números 9: 1-14. Pésaj Shení/ La segunda Ofrenda de Pésaj.

“Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel. Había, no obstante, algunos hombres que habían entrado en contacto con los muertos, y estaban por consiguiente ritualmente impuros, de modo que no pudieron preparar la ofrenda de Pésaj en ese día. Durante el transcurso de ese día, se acercaron a Moshé y a Aarón. «Estamos ritualmente impuros como resultado del contacto con los muertos –le dijeron los hombres a [Moshé]–. ¿Pero por qué deberíamos dejar de beneficiarnos y no poder presentar la ofrenda de Dios en el tiempo adecuado, junto con los otros israelitas?»

(Bamidbar/Números 9:5-7) 


El relato de la aliyáh (ascensión) de hoy nos cuenta que en el año posterior al Éxodo, Dios le ordenó a Israel que ofrendara el korbán Pesaj (la ofrenda de Pascua) en su tiempo designado, el catorce de Nisán, el primer mes del año (9:2).

Puesto que el Libro de Bamidbar empieza con sucesos del segundo mes o Iyar (1:1), este capítulo está claramente fuera de secuencia, y de hecho los sabios lo emplean para afirmar que el orden de la Torah no es necesariamente cronológico (Pesajim 6b; Sifrí). Más en tales casos debemos intentar comprender por qué la Torah opta por narrar un suceso antes o después de que realmente ocurrió, porque ciertamente los Sabios no pretendieron decir que el orden de la Torah es del todo aleatorio sino sólo en las ocasiones que lo ameritan.

El sabio Rambán comenta que este libro se concentra principalmente en los mandamientos y las vivencias que se relacionaban con los años que la nación pasó en el Desierto. En consecuencia, Bamidbar comienza con una exposición cabal del tema del Tabernáculo y la relación del pueblo con el mismo, debido a que era el punto nodal de la nación en tal período, Por ello, resulta de toda lógica que la narrativa de la ofrenda de Pésaj se haya postergado hasta este punto.

–  ¿Sabías  que esta fue la única vez que aquella generación de israelitas celebró Pesaj en el desierto? 

Es el exégeta Rashi quien hace notar que esta fue la única ofrenda de Pésaj que hizo Israel en todos los cuarenta años de su travesía por el Desierto, lo cual nos muestra cuán infortunado fue que la nación no pudiera entrar a Éretz Israel inmediatamente, donde habrían podido observar este mandamiento una vez por año. Más para no poner hincapié en ese pecado del pueblo al escuchar el informe negativo de los 10 espías, notamos que Elohim optó por inspirar a Moshé a que no empezara el Sefer Bamidbar con el mandamiento del Pesaj Shení.

Rashí, en sus comentario, explica que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los cuarenta años. Esto se debe a que los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos estando en el desierto y por lo tanto no estaban habilitados para celebrar Pesaj más que una vez. Recuerda que, de acuerdo con lo ordenado por Yahvéh, un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj (cf. Éxodo 12:48). Si el Eterno no le hubiera ordenado específicamente al pueblo hacer la ofrenda de Pésaj ese año, no habría podido hacerlo, puesto que ese precepto no habría cobrado vigencia sino hasta que hubiera entrado a Éretz Israel (Tosafot, Kidushín 37b, s.v.). Otra forma de entenderlo es que se les prohíbe a padres de niños incircuncisos elevar la ofrenda de Pésaj y, por razones médicas, era peligroso circuncidar niños en el Desierto (Ievamot 71b). de todos modos, resultaba vergonzoso que no hubieran podido realizar la ofrenda esas cuatro décadas, puesto que fue su propio pecado haberles creído a los espías  lo que impidió que entrasen a la Tierra durante el segundo año del Éxodo (Mizraji).

Así, captando el por qué y el para qué de este Pesaj Shení (Segundo Pesaj) logramos entender por qué Yehoshúa (Josué), una vez que se establecieron en Eretz Israel, circuncidó a todos los israelitas que habían nacido en el desierto, tal como está escrito en su rollo:

“En aquel tiempo Yahvéh dijo a Yehoshúa:
Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de Yahvéh; a ellos Yahvhéh les juró que no les permitiría ver la tierra que Yahvéh había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces Yahvéh dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”
(Josué 5:2-10)

Notamos que un grupo de personas no calificaron para hacer la ofrenda debido a que estaban contaminadas. No obstante, motivadas por un intenso deseo de participar en esta gran experiencia espiritual, apelaron a Moshé. 

En reconocimiento por su nobleza de carácter, Dios los convirtió en agentes por medio de los cuales reveló el nuevo mandamiento de Pésaj Shení, la segunda ofrenda de Pésaj, que sería efectuada un mes después del tiempo designado para la primera. 

La Torah normalmente nos comunica los mandamientos por medio de Moshé, en vez de por iniciativa de terceros, más debido al sincero anhelo de tales personas de elevar su espíritu, Dios les concedió el honor de contribuir en la estipulación de este nuevo mandamiento (Sifrí).

La segunda ofrenda de Pésaj difiere de la primera en cuanto a que no hay festividad asociada con la misma, incluso para quienes realizan la ofrenda. Y además de ello, aunque no pueden comer alimentos leudados [jametz] con la ofrenda (v. 11), sí pueden poseer e ingerir jametz en el día en el que la realizan (Rashi; Pesajim 95a).

El Talmud ofrece tres versiones sobre quiénes eran las personas contaminadas: 

  • ✔️ la primera es que fueron los portadores del féretro de losef, que llevaban sus restos a Éretz Israel para ser enterrados en cumplimiento de la promesa que él pidió que sus hermanos le hicieran; 
  • ✔️ la segunda es que estos varones eran los levitas Mishael y Eltzafán, que se habían encargado de los cuerpos de Nadav y Avihu; 
  • ✔️ la tercera es que eran personas que habían hallado un cuerpo no identificado sin enterrar y cumplieron el mandamiento de inhumarlo (Sucá 25a).

Cualquiera sea la razón, lo cierto es que estas personas quedaron momentáneamente inhabilitados para hacer la ofrenda debido a que se habían ocupado de cumplir la mitzváh. El sabio Sforno comenta que la queja ante Moshé consistía en que se supone que una mitzváh debe abrir el camino a otra en lugar de cerrarlo. 

En respuesta a este pedido Dios estableció el «Segundo Pesaj» (Pesaj Sheni) el 14 de Iyar para todo aquel que haya estado imposibilitado de traer la ofrenda en el mes anterior. Este día representa la «segunda oportunidad» que nos da Dios a través de la teshuváh (el poder del arrepentimiento y/o el «retorno»). Como dice rabi Yosef Itzjak Schneerson «Pesaj Shení indica que nunca esta todo perdido».

Así es, al leer esta aliyáh notamos como esos ciudadanos de Israel también querían participar de este servicio sagrado tan importante. Querían ser parte de algo mayor a ellos mismos, algo que los conectara con la Comunidad y con el Eterno, nuestro Dios, por lo que se acercaron a Aharón y a Moshé y dijeron: “¿Por qué deberíamos ser marginados y no tener la oportunidad de presentar la ofrenda a Dios, así como el resto de los hijos de Israel?”

Moshé le preguntó a YHVH qué hacer y Él contestó: “Háblale a los hijos de Israel y diles: toda persona que esté contaminada por muerte o en un camino distante, tanto ahora como en las generaciones futuras, preparará una ofrenda de Pésaj para YHVH. La prepararán en la tarde del día 14 del segundo mes (iyar) y la comerán con matzot y con hierbas amargas…” (ver Números 9:6-12).

El Eterno dijo: les daré una segunda oportunidad a pesar del estatus de impureza, a pesar de la condición actual. Cuando hagan lo necesario para revertir ese estatus, cambiaré las reglas. Esperaré hasta que estén preparados.

Pero, en nuestros días, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos relacionarnos con las ideas de estar ‘contaminados por la muerte’ y ‘viajando por un camino distante’ hoy en día?

La verdad es que estos términos apuntan a conceptos más profundos: un estado de ‘desconexión de Dios’ es un tipo de muerte ontológica. Un ‘camino distante’ es un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Esto es algo con lo que la mayoría de nosotros sí podemos identificarnos.

Al estar ‘en contacto con la muerte ontológica’ de lo cotidiano, al estar ‘viajando por un camino distante’, desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa.

¿Cómo? Accediendo a este increíble regalo; el regalo de una ‘segunda oportunidad’.

¿Cómo sabemos si estamos distantes de nuestra heredad, si estamos vagando y desconectados?

Una situación de desconexión es un lugar en el que perdimos el contacto con nuestra esencia. En este camino hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Cuando no somos la persona, la pareja o el padre que deberíamos ser, a menudo, en algún lugar profundo de nuestro ser, sabemos que estamos lejos de casa. Puede ser un sentimiento vago, aislado y borroso. Puede ser un sentimiento explícito, pesado y robusto. En todos los casos, a menudo lleva a confusión y a un estilo de vida robotizado.

A menudo, la desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente. Cuando dejamos que nuestros condicionamientos nos guíen haciendo que nuestro camino no cambie nunca, tampoco lo hará nuestro entorno. Tanto si es en relación a nosotros mismos como con los demás, nos sentiremos desconectados de los senderos que llevan a nuestra esencia.

Pero, el Eterno, a través de la vida, nos da muchas segundas oportunidades. Y cada vez que elegimos vivir con conciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, comenzamos a reconectarnos y a viajar de regreso a casa. El Camino se abre a la Verdad, la Vida comienza a fluir sin impurezas y el Padre nos abraza dándonos la bienvenida a Su Mesa festiva.

Pésaj Shení, el ‘Segundo Pésaj’, representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina. Esta es la esencia de la teshuváh, la capacidad de volver, de regresar a la Casa del Abba. Teshuváh es definido como ‘arrepentimiento’, pero involucra algo mucho mayor. Es la capacidad de adoptar un cambio exhaustivo, de pasar de un estado a otro. Es la capacidad de cambiar nuestro ‘estilo de baile’.

Cambiar no es fácil, pero puede hacerse. Más allá de la distancia, más allá de la desconexión, el Eterno nos da Su Espíritu Santo para adquirir la capacidad de reparar y reconectarnos. Nuestro contacto con la ‘muerte’ puede darnos vida. Nuestra ‘distancia’ puede llevar a una cercanía mayor, tanto con Dios como con nosotros mismos.

Pésaj Shení, es la festividad de las segundas oportunidades, y nos recuerda que siempre podemos cambiar nuestra dirección y volver a casa.


El significado de la zarza ardiente en la Torah

Por Aranza Gleason

Nos encontramos en los primeros días de nisán, primer mes del calendario judío, en base a él se cuentan el resto de los meses y durante muchos años se celebró el Año Nuevo hasta que se decidió hacerlo en el actual Rosh Hashaná, en el mes de tishré. Es sumamente importante porque en él ocurrió la liberación de los judíos de Egipto y el nacimiento de Israel como pueblo o nación en el desierto; es el mes en el que inició el Éxodo. Una fecha que recordamos cada Shabat, y en base a la cual se desprenden todas las festividades judías, pues en muchas formas representa la base del judaísmo, y nisán es el mes bajo el cual esas bases fueron edificadas.

De entre muchos eventos que destacan de esta fecha el que más se recuerda y celebra es la salida de Egipto y la festividad de Pésaj, sin embargo, no son los únicos y para llegar a ese punto se requirió de un avance continuo en el tiempo en el que el pueblo judío y Moisés como su líder desarrollaron una relación particular con Dios. Entre ellos se encuentra el de la zarza ardiente que Moisés encuentra en el monte. A continuación hablaremos de ello.

La Zarza Ardiente

La primera vez que Dios le habla a Moisés ocurrió en el evento de la zarza ardiente. Moisés estaba pastoreando las ovejas de su suegro Yitró cuando vio un arbusto encendido que no se consumía. Entonces Dios lo llama por su nombre, Moisés contesta “Hineni” («Aquí estoy«) y Dios le revela que sacará al pueblo judío de Egipto y será él, Moisés, quien los lideré.

Hay varios aspectos de este fragmento que lo vuelven icónico dentro de la narración que la Torah sigue pues revela los aspectos bajo los cuales se llevará a cabo la Redención de Egipto y la aparición de Dios al mundo a través de los milagros. En primera instancia lo que resalta es la orden de Dios a Moisés de quitarse los zapatos; es el mismo mandato que los sacerdotes del Templo seguían al acercarse al mismo y realizar los sacrificios. Quitarse los zapatos representa reconocer la Presencia Divina en el lugar en el que uno está parado y tomar la decisión de aceptar la situación que lo rodea. Involucra un arraigo a la tierra que las plantas de los pies tocan y la determinación de verter su persona al rol que se sigue en ese espacio; dedicar la vida a lo que hace en ese momento y lugar dado; la aceptación del rol que Dios te da. Moisés muestra su determinación de obedecer a Dios con dos signos, al quitarse los zapatos y al responder “Hineni”. Ésta palabra (que quiere decir “Aquí estoy”) cuando se usa en la Torah no se refiere a un lugar físico sino a una determinación moral, la apertura hacia la obediencia y la espiritualidad.

Además los elementos de la zarza guardan también un significado, el fuego representa la Torah, la materia elevándose hacia Dios, es la forma en que los sacrificios eran dados, el hecho de que la zarza no se consumiera con el fuego muestra una fuerza que da energía y luz sin extinguirse, en vez de consumir la materia a la que toca, da vida; es muestra de la Presencia Divina. La zarza por su lado es muestra que toda materia al ser creada por Dios puede ser depositaria de su Presencia, es decir puede reflejar la perfección.

El Dios de tu padre

Otra característica que resalta al leer el pasaje es la forma en que Dios le habla a Moisés, le llama de la misma forma que llamó a Abraham, y Moisés responde con la misma palabra que los patriarcas usaron. Dios se presenta diciéndole “Soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” La continuidad que se establece en el texto tiene varias implicaciones, por un lado Dios le muestra que cumplirá la promesa hecha a los patriarcas sobre hacerlos ancestros de una nación vasta y cercana a Dios. Al mismo tiempo nos muestra que los judíos en Egipto aceptaron las mismas leyes morales que sus ancestros les habían enseñado, pues adoraban al mismo Dios. Rab Hirsch al explicar este pasaje nos dice “el Dios que tu padre te enseño a conocer”.

El comentarista también remarca que así como es el mismo Dios que acompañó a Abraham e Isaac en su crecimiento y gloria, también es el mismo Dios que hizo a Jacobo descender y lo acompaño en su desdicha. Es decir, la esclavitud en Egipto fue decretada por Dios y como tal tendrá un sentido, será redimida.

Yo Soy el que Soy

Otro de los aspectos que más resalta de este pasaje es el nombre con el cual Dios se presenta a Moisés. Rab Hirsch nos dice que cuando Moisés le pregunta a Dios Su nombre, lo hace porque sabe que la misión que le ha sido asignada no involucra sólo al faraón; también el pueblo judío. Moisés tiene la responsabilidad de educar a ese conjunto de tribus y convertirlas en una nación, volverlas dignas de recibir la Torah de Dios y entrar a la tierra prometida, cuando le pregunta a Dios su nombre le está preguntando por la forma en que debe presentarse al pueblo judío.

Shem” (nombre), similar a “sham” (lugar), es el lugar teórico, la categoría a la que algo pertenece. Dar un “nombre” a la palabra significa determinar para ella su “nombre”, su lugar en el ámbito de nuestro pensamiento, “sham” es el lugar a dónde dirigirse; indica a qué lugar pertenece conceptualmente algo… La pregunta de Moisés, qué nombre debe presentar a Israel en su misión hacia ellos, es como la pregunta: ¿Qué concepto de la divinidad debe presentarles para provocar un cambio en su espíritu y provocar que se conviertan voluntariamente de la servidumbre del Faraón a la de Dios?” (Hirsch)

La respuesta que Dios da es “Ehyé asher Ehyé” que usualmente se traduce como “Yo Soy el que Soy” sin embargo, la frase es muy difícil de traducir fielmente pues en hebreo “Ehyé” es la primera persona de “Hayá” (ser) sin embargo, no tiene tiempo verbal se dice de la misma forma en el pasado, presente y futuro. Al Dios afirmar que ese es su nombre afirma su trascendencia y eternidad, sin embargo, como Hirsch muestra, también se remarca su independencia, es la afirmación más grande de libertad pues ehyé también señala el deseo de ser y sólo Dios puede decir que es lo que desea, todos los demás seres creados, son lo que deben ser; son la forma en que fueron creados. Una condición que además no se muestra sólo en el presente, sino que impacta también el futuro. Afirma que de Dios depende el futuro y afirma su total independencia. Es la primera vez que éste principio básico del judaísmo se presenta en la Torah y será el motor que guíe e inspire la salida de Egipto, que el mundo entero depende de Dios y la libertad se alcanza al atarse a leyes eternas. Es lo que las plagas demuestran y la base de la Redención que vivieron los judíos y la Redención que más adelante llegará al hombre.

Tomado de: Enlace Judío


Acerca de la Autora:

Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.


Fuego y Agua en Perfecta Armonía.

Por
Rabino Itzjak Ginsburgh

El kior o pileta de cobre se encuentra entre el Ojel Moed, la Tienda de Reunión y el Mizbeaj Nejoshet, el Altar Exterior de bronce donde se hacen las ofrendas animales y vegetales, y los kohanim deben lavarse con sus aguas cuando vienen a servir en la Tienda de Reunión o en el Altar.

El Altar es el fuego del servicio al Eterno, tanto para elevar las ofrendas, los korvanot, y espiritualmente es el servicio de la plegaria para elevar al animal interior de la persona.

En medio de la Tienda de Reunión está el Mizbeaj HaKetoret, el Altar del Incienso, el secreto del fuego de la Torah, la conexión interior con HaShem, como dijo Rashbi el último día de su vida: bejad ktira etkatarna, que se traduce “con una conexión me conecté”.

Vemos que el Kior es el agua entre el fuego de la plegaria y el fuego de la Torah. De Moshé Rabeinu se dijo «del agua fue sacado«, del agua del Kior que purifica a los siervos de YHVH para ocuparse en la Torah y la plegaria, «la Torah de Moshé» y «la plegaria de Moshé«.


El Poder de la Unidad que Catapulta a la Eternidad

Por P.A. David Nesher

Leemos en la aliyáh de hoy:


Bajodesh hashlishi letset beney-Yisra’el me’erets Mitsrayim bayom hazeh ba’u midbar Sinay. Vayis’u meRfidim vayavo’u midbar Sinay vayajanu bamidbar vayijan-sham Yisra’el neged hahar.

En español:

Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.

(Shemot/ Éxodo 19:1-2)

Ellos llegaron el rosh jodesh (primer día) del tercer mes, llamado hoy Siván, a partir del Éxodo, que se produjo en el primer mes llamado Av o Nisán. En vez de recurrir al estilo bíblico más común y comenzar esta narración con el versículo 2: Viajaron desde Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, la Torah nos dice inmediatamente qué mes era y cuánto tiempo había transcurrido desde el Éxodo. Esto nos da a entender que los israelitas estuvieron llenos de ilusión y expectación en los días y las semanas siguientes, durante la ansiosa espera del día en que finalmente arribarían al Sinaí. Y cuando por fin llegaron y contemplaron la montaña donde recibirían la Torah, acamparon de inmediato, sin siquiera reparar en la comodidad, la comida o el agua.

A los Benei Israel les tomó tres meses confiar en el Eterno y en su líder para llegar a este lugar. ¡Al fin habían llegado!

Ellos vieron la liberación de Yahvéh de la opresión de Egipto. Recibieron Su dirección en el camino que debían de andar. Vieron Su gloriosa victoria en el Mar Rojo. Recibieron el milagroso regalo de parte de Dios de comida y agua, y vieron una batalla librada con oración que terminó en victoria sobre Amalek.

Según el sabio intérprete Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a significa siempre en el lado oriental. Este sabio también explica que la palabra que convencionalmente se traduce a “ desierto” no hace referencia a un desierto de arena, sino que señala a un campo con pastos, el cual no ha sido habitado por el hombre.

En un sentido, todo lo que pasó hasta este momento estaba destinado para traerlos a este lugar. Este era el principio del cumplimiento de lo que Yahvéh dijo: “ y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este Monte.” (Éxodo 3:12)

Sinaí era el lugar donde Moisés se encontró con el Eterno en la zarza ardiente. Toda la nación de Israel podría pronto experimentar lo que Moisés experimentó en la zarza ardiente. Él los podría dirigir a este Monte para esta experiencia debido a que él ya había estado allí. Evidentemente, el pueblo no puede ir más allá que su líder.

La expresión “ISRAEL ACAMPÓ” tiene al verbo en singular, a diferencia de las instancias anteriores. Rashí asegura que esto nos enseña que toda esa inmensa multitud acampó como si fuera una sola persona, con un solo deseo. Para estar a la altura de su vocación más sublime, Israel necesariamente tiene que estar unida como nación. Sólo cuando estuvo unida en su objetivo de oír la palabra de Dios, la nación estuvo en condición de recibir la Torah como Alianza con YHVH.

El verbo ACAMPÓ habla de la conformidad, armonía y hermandad del pueblo de Israel. Antes de esto, el Pueblo había protagonizado muchas peleas entre diferentes grupos, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que está siendo presentado como si todos fueran una sola persona.

Esta unión era necesaria para la entrega de la Torah, alma mater del pueblo hebreo.

Habían pasado 46 días desde la salida de Egipto, cada uno de esos días representa un incremento de kedusháh (santidad) del pueblo. Entendamos que el máximo nivel de santidad es el 50, que son exactamente los días entre Pésaj y Shavuot, (Pascua y Pentecostés), es decir, un grado mayor a los niveles de impureza que Israel traía desde Egipto (grado 50 de la impureza).

Así pueblo de los Benei Israel demostró su mérito para recibir la Torah cuando arribó al Sinaí en una indisoluble unidad; como una sola persona, con un solo corazón. Por ello, Dios correspondió instando a Moshé a que advirtiera al pueblo que no ascendiera la montaña mientras la Presencia Divina permaneciera sobre ella, para que no muriera mucha gente (19:21).

El rabino Mejilta explica que Dios quiso decir que incluso si moría un solo israelita, iba a ser para Él un acontecimiento tan trágico como si hubiera perecido toda una multitud. Por lo tanto, resulta evidente que cuando los Benei Israel están unidos, cada uno se vuelve aún más preciado de lo que ya es.

Es así que tenemos el imperativo de sensibilizarnos ante el hecho de que cada hermano en la emunáh (fe) debe sentirse responsable de alivianar el sufrimiento de todos los demás; tal como Dios no puede soportar la pérdida de una sola persona, así también debemos ocuparnos de las necesidades espirituales y materiales de todos nuestros hermanos.

¿Cómo Lograr una Cita que Cambie mi Destino?

Por Laura Arco

Cuarta aliyáh: (Shemot/Éxodo 19:1-6) ✍🏼

Shalom!

En relación a la aliyáh de hoy he considerado dos aspectos.

El primero, es tiempo y espacio.

Todas las citas se dan en un punto marcado por esas coordenadas. Moshé sabía con Quién quería encontrarse, por eso dirigió al pueblo a ese lugar. Y llegó en el mes de Sivan. Cuando hay una intención clara, se marcha en dirección definida. No se deambula.

Así, el que quiere ser médico no «visita» otras universidades y facultades, sino sólo donde pueden prepararlo para ser médico. Del mismo modo, los hijos de Israel se encaminaron al Monte, no a cualquiera, donde recibirían la capacitación que deseaban.

El otro tema es el Pacto.

Todo pacto supone al menos dos partes y un propósito. Saber con quién se pacta y qué y para qué se pacta.

Creo que muchos hemos hecho pactos incorrectos y/o con persona incorrectas.

Creo que muchos han pactado con el dios incorrecto y algo incorrecto y ese pacto los ha esclavizado en vez de promocionarlos a un estándar superior.
YHVH es un DIOS TODOPODEROSO y Su Pacto es perfecto. Por eso, si después de haber pactado con Él no hay promoción hay que verificar el propósito. ¿Qué pacté? ¿Para qué?

Está parashá es crucial. Es el corazón de la cita que transforma vidas y destinos.

Deseo que concluyamos en el mismo punto de las Sagradas Escrituras, si no, sólo habremos deambulando por un libro de la Biblia.

Historia de dos Unidades

por Rabbi Alon Anava

וַיִּחַן שָׁם יִשְׂרָאֵל נֶגֶד הָהָר – שמות יט, ב

“…allí acampó Israel frente a la montaña.”
– Shemot 19:2

La Torah describe el campamento de los Hijos de Israel frente al Monte Sinaí utilizando la forma del verbo singular וַיִּחַן, lo que significa, “y él acampó.” Rashi explica que la forma singular que se usa aquí denota que los Hijos de Israel acamparon en Sinaí “como un solo hombre, con un solo corazón”, preparándose armoniosamente para recibir la Torah.

Rashi brinda una explicación similar en el versículo “y aquí que Mitzráim marchaba tras ellos” (Shemot 14:10), donde la Torah usa la forma del verbo singular נֹסֵעַ para describir a los miles de egipcios que perseguían a los Hijos de Israel después de que dejaron Egipto. Rashi explica ahí también que los egipcios estaban unidos “con un solo corazón, como un solo hombre” en su persecución de los Hijos de Israel. Sin embargo, existe una diferencia notable entre ambas explicaciones de Rashi. Con respecto a los egipcios, Rashi dice que estaban “con un solo corazón, como un solo hombre”, mientras que con respecto a los Hijos de Israel, Rashi revierte el orden diciendo “como un solo hombre, con un solo corazón”.

Esta distinción atrae la atención hacia una diferencia significativa entre estas dos unidades.

El pueblo de Egipto obviamente era un grupo diverso, como la Torah misma distingue entre el egipcio promedio y los hechiceros, y entre “el que temió la palabra del Eterno” (Shemot 9:20) y los que no lo hicieron. Sin embargo, estaban unidos en su odio por los Hijos de Israel (consulte a Rashi en 14:7). Su sentimiento mutuo de enemistad hacia los Hijos de Israel, “con un solo corazón”, llevó a que sus acciones fueran unificadas y uniformes, “como un solo hombre,” en contra de los Hijos de Israel.

La unidad de los Hijos de Israel en la preparación de la Matán Torah (Entrega de la Instrucción), por otra parte, no era solamente una reacción uniforme a un sentimiento que todos compartían. Más bien, sus sentimientos en común se debían a una unidad incluso más profunda, una unidad inherente que es parte de nuestra misma identidad como israelitas. Esta unidad de los Benei Israel esencial es lo que causó que todos los Hijos de Israel compartieran sentimientos iguales de anticipación y deseo por recibir la Torah, a pesar de sus diferencias individuales.

En otras palabras, porque todos los Hijos de Israel son esencialmente “como un solo hombre” por tanto compartía un anhelo y anticipación en común en el Sinaí; “con un solo corazón” para recibir la Torah