Torah

¿Por qué estudio la Torah?

Por: Moisés Franco

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.”

(Génesis/Bereshit 1:1-2 |Biblia de Jerusalén 1976)

Toda la instrucción del Eterno habla de orden, un orden que trae plenitud. Por eso es difícil pensar que el Creador hiciera originalmente la Tierra caótica y confundida, evidentemente algo pasó entre el versículo 1 y el 2.

Revelaciones (Apocalipsis) 12:7-10 haba de la expulsión de HaSatán (El Oponente) y sus ángeles del cielo, siendo arrojado a la tierra. Muy probablemente eso ayude a entender el caos reinante en el relato de Bereshit y la confusión en el planeta.

Si aceptamos eso, los siguientes versículos en realidad no serían la creación en sí de todas las cosas, sino más bien el restablecimiento de las mismas.

Esta idea podría ser apoyada por lo que establece la versión Biblia Textual:

Y en el día sexto Elohim completó su obra que había hecho, y fueron ordenados los cielos y la tierra y todo su ejército (…) y bendijo Elohim el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda su labor de rehacer lo que había creado.
(Génesis 2:1-3)

Hasta este momento podemos tomar dos ideas:

1- El Eterno lo hace todo bien y con orden. (Ecl. 3:11; 1Cor. 14:40)

2- La intromisión del adversario trae desorden y confusión en la creación. (Stgo. 3:16)

Ahora bien, ¿cómo reordenó Elohim? Por medio de Su Palabra creativa (Jn. 1:1-3), y esta Palabra lo primero que hizo fue marcar separaciones (aguas de arriba y aguas de abajo; luz de tinieblas; agua de tierra) y después dio nombre, es decir, identidad:

Después Dios dijo:
«Que aparezca el firmamento en medio de las aguas, para que las separe. Así que Dios hizo el firmamento, para separar las aguas. De modo que una parte de las aguas quedó arriba del firmamento y otra, debajo de él. Al firmamento Dios lo llamó «cielo». Pasó la tarde y pasó la mañana, y se completó, así, el segundo día.”
(Gén. 1:6-8 |NBV).

Posteriormente asignó funciones a su creación, es decir, le dio sentido de existencia:

Y dijo Dios:
Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y al ayuntamiento de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Produzca la tierra pasto verde, hierba que haga simiente; árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente esté en él sobre la tierra; y fue así. Y produjo la tierra hierba verde, hierba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, cuya simiente está en él según su naturaleza; y vio Dios que era bueno.”
(Gén. 1:9-12| JBS).

Ahora bien, si avanzamos a los versículo 26 al 31 vemos que el Eterno creó al hombre a “su imagen” y luego de darle dominio sobre todo lo creado termina diciendo:

vio Elohim todo lo que había hecho, y resulta que era muy bueno.
(versículo 31, Torat Emet adaptada).

Si al crear al hombre dijo que no sólo era bueno, como en todo lo anterior, sino “muy bueno”, es porque evidentemente lo hizo perfecto, con la función de administrar toda la creación para que estuviera en armonía. No lo hizo caótico y confuso.

Este es el punto al que quería llegar, al leer este relato del libro de Bereshit (Génesis) -al menos yo- encuentro un paralelismo entre el primer capítulo y mi vida (y me atrevo a decir, la de todos).

El Eterno nos hizo perfectos, ¿qué pecado, qué maldad refleja un recién nacido? Sin embargo, la influencia del otro lado, del Mentiroso, nos hizo entrar en caos, en confusión, hasta llegar el punto de sentirnos vacíos, sin una noción clara de identidad y propósito en la vida.

Pero ahí interviene la Palabra creativa, lo que en las biblias suele traducirse como el “Verbo” en el primer capítulo del evangelio de Juan. Esa Palabra, el Mesías, a quien al menos yo reconozco que es Yeshúa, nos llama a reaparecer, a emerger de la muerte.

De allí, empieza a marcar separaciones, a traer orden, y a restablecer funciones:

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos
(Mateo 5:14-15| NBLA).

Por eso es importante conocer al Mesías que enseña Torah. Porque la Torah trae orden, sanas separaciones en un mundo que cada vez diluye más los límites originales y genera mezclas que confunden y sólo traen más vacío y caos al hombre.

Un amigo de buen corazón pero que aún se apoya en los dogmas cristianos me intentaba explicar recientemente que hay ciertas partes de la Torah que eran para un tiempo específico y no para ahora, no eran para cumplirlas en este tiempo.

Entonces le pregunté cómo diferenciaba esas supuestas partes de las que sí había que cumplir, y no me quedó muy clara su respuesta, me pareció que no se refirió más que un aparente “sentido común”.

Sin ánimo de condenar a mi amigo, la verdad es que esa idea trae caos y confusión, el creer en “un dios a nuestra manera” trae desorden. YHVH nos regala Su bendita instrucción para reordenar nuestra vida, reposicionarla al diseño original, pero para eso debemos buscar vivirla de principio a fin, y en su sentido más pleno.

Para esta obra vino Yeshúa, no sólo para pagar el precio de los pecados de Su Pueblo, sino para ayudarlo con su enseñanza y con la bendita guía del Espíritu Santo a vivir plenamente la instrucción divina y así redimir a toda la creación.

Por eso, porque la Torah me muestra a Yeshúa, y porque Él me muestra la Torah, es que decido estudiarla. Para conocerlo y reconocerme, para entender mi lugar en el mundo.

¿Te sumas?

¡El Mesías Siempre está Escondido en el Milagro del Pan y el Vino!

Por P.A. David Nesher

Pero hasta el día de hoy Yahvéh no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. Yo os he conducido durante cuarenta años en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en vuestro pie. No habéis comido pan ni habéis bebido vino ni sidra, para que sepáis que yo soy Yahvéh vuestro Dios.”

(Devarim/Deuteronomio 29:4-6)

Hasta aquí, la nación de Israel había visto grandes maravillas de la mano de Yahvéh desde que salieron de Mitzrayim (Egipto). Fueron testigos de plagas, ellos vieron la muerte de ellos primogénitos. Vieron cómo se partió el Mar Rojo; vieron los ejércitos egipcios destruidos. Vieron victorias ganadas sobre Amalek por medio de la oración. Ellos comieron del maná, bebieron del agua provista milagrosamente, y ellos vieron milagro tras milagro. Sin embargo, los milagros en sí mismos no podían cumplir algo en el corazón de Israel.

Cuando el Eterno muestra su poder debe hacer un impacto muy grande y producir algo muy profundo en cada uno de los que los ven. Una persona que tiene un corazón insensible ve pero no es conmovido en su interior de manera profunda ante las maravillas del Eterno. Cuando el Eterno obra entre nosotros espera de nosotros un total rendimiento ante su grandeza y su amor. Lo más lógico es que uno que haya visto milagros tan maravillosos abra su corazón de par en par y se conecte de lleno con la presencia del Eterno. Pero la mayoría de los hijos de Israel no lo habían hecho.

Entonces y de acuerdo a lo que este texto nos dice, el pacto de Sinaí no había suficiente poder para transformar al hombre en su interior. Si el Eterno no enviaba a su Espíritu Santo para cambiar sus corazones, entonces sin siquiera el milagro más inimaginable haría una diferencia.

Este texto habla de que el Eterno un día dará al pueblo de Israel corazón para entender, ojos para ver y oídos para oír. Ese día será cuando entren en el pacto renovado.

Esto es simbolizado por la falta de pan y vino en el desierto. Por favor, pido que abras tu mente y corazón para captar la enseñanza que a continuación explica esto.

Si repasamos lo que hasta ahora hemos aprendido, notamos que el orden de las celebraciones del shabat y demás fiestas mesiánicas empieza con el vino y finaliza con el pan. Pero aquí se habla de pan primero y luego vino. Esto es una alusión al momento cuando el Mesías tomó el pan matzáh (pan sin levadura) en la mesa de Pesaj y dijo que ese pan representaba su cuerpo que iba a ser entregado por todos. Luego tomó la tercera copa de vino en la celebración del seder y dijo que esa copa era la renovación del pacto en su sangre.

Esa renovación del pacto de Sinaí, hecho por medio de Yeshúa, tiene suficiente poder para transformar el hombre para que tenga un corazón que pueda entender, con ojos y oídos espirituales para percibir y ser dirigido por el Espíritu de Santidad. Así lo había anunciado el profeta Jeremías:

“…porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara Yahvéh–:
Pondré mi Instrucción dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce a Yahvéh”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara Yahvéh– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.
(Jeremías 31:33-34)

El apóstol Pablo escribiendo a los discípulos de la ciudad griega de Corinto, declaró:

“…sino como está escrito:
COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, SON LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN.
Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios… En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.”
(1 Corintios 2:9-10, 15)

En esta misma epístola, Pablo enseñará que es el Mesías el que ha logrado llevar esta promesa divina a su fiel complemento, asegurando que Yeshúa nos da pan y vino para comer y beber:

Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: 
Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. 
De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: 
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí. 
Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga.”
(1 Corintios 11:23-26)

Por ello nos encontramos con la expresión: “Guardaréis, pues, las palabras de este pacto” que nos exhorta a darnos cuenta y enfocarnos que ver las grandes obras de Dios, demanda una respuesta lógica. Conocer la grandeza del poder y amor de Yahvéh debería de hacer que aquellos que somos Israel estemos más comprometidos que nunca con su Pacto Renovado recordado en la Mesa de Eucaristía.

Amado lector o lectora, si eres un verdadero discípulo de Yeshúa, ten presente que el Espíritu de Dios siempre nos guía a ser obedientes a la Torah de manera cómo ha sido expresada por Moshé y cumplida por el Mesías Yeshúa. Por tal razón, necesitas ser consciente que si un espíritu te conduce a apartarte de la Torah escrita, dada por Moshé y apartarte del Mesías Yeshúa, quien es la Torah viviente, es un falso espíritu.

Asistencia Divina

Sabiduría Para Cada Día

Matot-Tribus

Porción adicional: Números 31:25-41

A continuación Elohim instruyó a Moshé sobre el recuento de las personas y los animales que habían sido capturados a los midianitas. A los soldados se les permitió guardar la mitad del botín; la mitad restante fue entregada al pueblo hebreo.

Los soldados tenían que ofrendar a los sacerdotes una parte entre quinientas de su medio botín, y el pueblo debía ofrendar una parte entre cincuenta de su mitad a los levitas.

Moshé siguió las instrucciones de Dios: contó los individuos y los animales capturados, y luego dividió y entregó a los sacerdotes y levitas sus respectivas partes.

El botín consistió de
(Números 31:32)

Cuando los soldados contaron las personas y los animales capturados encontraron que milagrosamente los totales eran todos divisibles por cincuenta y quinientos. Esto posibilitó el cumplimiento de la orden de Adonai de entregar a los sacerdotes y levitas los porcentajes exactos de lo que habían capturado. Esto resulta aún más asombroso si consideramos todos los detalles que tuvieron que coincidir para la consecución de este milagro: la fertilidad y la expectativa de vida del pueblo y los animales, etc., todo lo cual tuvo lugar mucho antes de que fueran capturados en batalla.

Aprendemos de esto que nunca debe perturbarnos un obstáculo aparente en el cumplimiento de las directivas del Eterno o en el llevar a cabo nuestra misión divina. Por el contrario, debemos recordar que Dios ordenó las cosas por adelantado para permitirnos lograr nuestros objetivos divinos de la mejor forma posible.


Extraído de la edición española de Sabiduría diaria, producido por Jabad y publicado por Kehot . Adaptado por el rabino Moshe Wisnefsky y traducido por el Rabino Eliezer Shemtov.

No basta con Moshé

Sabiduría Para Cada Día

Matot-Tribus

Números 31:13-24

Los Israelitas atacaron a Midián y mataron a todos los varones adultos. Moshé ordenó a los soldados librarse de la impureza ritual que habían contraído en el contacto con cadáveres humanos. Eleazar —sobrino de Moshé consagrado como Sumo Sacerdote tras la reciente muerte de su padre, Aharón— ordenó a los soldados purgar los cubiertos y utensilios de cocina que habían conquistado en batalla.

Dijo Eleazar el sacerdote a los soldados que regresaron de la batalla…”
Números 31:21

La impureza ritual es una condición espiritual que rodea al objeto, mientras que los alimentos prohibidos penetran en él. Resulta, entonces, que el recipiente que haya absorbido alimentos prohibidos debe purgarse sumergiéndolo en agua hirviente o calentándolo hasta volverlo candente, mientras que un recipiente que se haya vuelto ritualmente impuro debe sumergirse en una pileta ritual (mikve), cuyas aguas rodean al recipiente solo por fuera.

Moshé veía la realidad desde la superior perspectiva divina. Él sentía que un cambio general en la actitud de una persona afectaría la totalidad de los aspectos de su vida, incluyendo los detalles más pequeños, por lo que bastaría con eliminar la impureza ritual. Eleazar, sin embargo, había heredado la perspectiva de su padre, Aharón. Mirando la realidad desde una perspectiva terrenal, él sabía que los cambios generales y comprensivos no bastan; también debemos trabajar en los detalles.

De manera análoga, nuestro Moshé interior puede llegar a decirnos que para enmendar el pasado alcanza con adoptar resoluciones generales. Debemos asegurarnos de escuchar también a nuestro Aharón o Eleazar interiores con el fin de adoptar todos los pasos requeridos para depurar la paralizante negatividad.


Extraído de la edición española de Sabiduría diaria, producido por Jabad y publicado por Kehot . Adaptado por el rabino Moshe Wisnefsky y traducido por el Rabino Eliezer Shemtov.

El Gusano de la Impureza vencido por el Cordero de Gloria.

“Ofrecerás el un cordero á la mañana, y el otro cordero ofrecerás á la caída de la tarde…”

Éxodo/Shemot 29:39

Ofrenda un cordero por la mañana y el otro cordero ofréndalo a la tarde.

Números/Bamidbar 28: 4

El sabio Yosef Jaím, al comentar la parasha Pinjás, dice que la razón por la que se trae el Korbán Olá Tamid (traducido com “el acercamiento de constante elevación“) en la mañana y al atardecer es porque dicha ofrenda de elevación, al entregarse en la mañana, expía los pecados de la noche, y la ofrenda de elevación del atardecer, expía los pecados del día. Y ya que este korbán se compraba con dinero de la congregación, éste tiene el poder de expiar los pecados de todo el pueblo.

Yosef Jaím agrega que con las letras de la palabra en hebreo olá (traducida como “elevación de“) se formar la palabra hebrea tolá ( que se traduce como “gusano“), que viene a indicar la existencia de ángeles malos que son parte de la klipá, y tienen la condición de un gusano que quiere comer y acabar con lo que se le ponga por delante. Por lo tanto, el sabio enseña que cuando Israel ofrenda el Olá HaTamid de la mañana, está activando a las esferas celestiales para que se interpongan ante aquellos ángeles y nosotros, y no puedan hacernos daño y/o acabar con nosotros en nuestra misión de hacer tikún (reparación).

Desde ese concepto yahvista Yosef Jaím sostiene que así como existe un ángel de sufrimientos llamado Tolá, en las esferas celestiales también existe un ángel de pureza llamado igualmente Tolá, cuya función es antagónica al primero, es decir que se encarga de debilitar la fuerza del Tolá malo, con el propósito de que este no pueda llevar a cabo su objetivo en contra de aquellos que somos herederos de la salvación (Hebreos 1: 14).

Ahora bien, el Tolá malo se alimenta de la energía negativa que genera el yetzer hará que vibra en el ego de cada hombre. Pero, ¿de dónde absorbe el Tolá bueno su fuerza para poder actuar contra el Tolá malo? Del hecho de que el Pueblo de Israel ofrenda el Olá HaTamid por la mañana y por la tarde. Es decir, que por el mérito del ofrecimiento de estos korbanot, el Tolá bueno obtiene la fuerza para vencer al Tolá malo.

Leyendo y mediando esta descodificación de las Sagradas Escrituras, logramos leer con una óptica más razonable el oráculo en el que HaKadosh Baruj Hu se dirigió a Yaakov Avinu y le dijo

“No temas, Toláat (“gusano de”) Yaakov; es decir, no temas del Tolá de la kelipá ni de las fuerzas de la impureza, debido a que tú también tienes un Tolá con el poder de aniquilar a tu enemigo”.
(Isaías 41:14)

Los sabios, expertos en los códigos hebreos (en el Tratado de Nedarim 81a; Tratado de Shabat 119b y Tratado de Bavá Metzía 30b), preguntan:

“¿Por qué fue desolada la Tierra de Israel?”

La pregunta es retórica. Con ella quisieron decir que, si el Korbán Olá Tamid estaba supuesto a proveerle poder al Tolá bueno para batallar con el Tolá de la klipá, entonces, ¿cómo pudieron los goyim (pueblos gentiles) devastar la Tierra de Israel?

Esta pregunta se refuerza por el hecho de que en la ciudad Jerusalén vivieron grandes talmidim jajamim (discípulos de la Sabiduría), que poseían un espíritu profético, de un nivel muy elevado que no se podía medir. Dichos talmidim jajamim tenían el poder de forzar a los ángeles ministeriales a batallar contra las fuerzas de los principados destructores que presiden las naciones idólatras; dichos ángeles ministeriales no les darían a los goyim la posibilidad de destruir la Tierra de Israel
(Midrash Zuta Ejá 1:7). Entonces, ¿cómo los destructores obtuvieron el permiso para arrasar?

Esta pregunta fue formulada a los jajamim (sabios) y a los naavim (profetas), quienes no supieron responderla. Hasta que vino el Eterno mismo y la respondió:

“¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Yahvéh, para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase? Dijo Yahvéh: Porque dejaron mi Torah, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella;”
(Yirmeiá/Jeremías 9:12 – 13):

¿Por qué la Tierra [de Israel] fue destruida? Porque abandonaron Mi Torah

Al leer los comentarios de la Guemará (Tratado de Nedarim 81a) se puede encontrar varias razones que avalan la amonestación de YHVH a los Benei Israel (Hijos de Israel):

  • que fue debido a que no bendecían antes de leer la Torah;
  • porque los infantes dejaban de estudiar Torah y comenzaban a practicar las modas y costumbres de los niños de otros pueblos; y también
  • porque se apegaron a la letra de la ley en demasía y, aunque cumplían las leyes de la Torah, impartían justicia implacable sin aplicar la cualidad de la misericordia.
  • y además, por fuerza mayor, habían dejado de traer la ofrenda de elevación constante, pues se les habían acabado los animales para ofrecer, y como el korbán viene a expiar los pecados del día y los de la noche, no tenían forma de expiar; por ende, perdieron la protección.

Entonces, notamos que el Pueblo de Israel se fortalece sobre sus enemigos solo cuando ofrendan el Korbán Olá Tamid, el cual es un símbolo de la elevación y superación diaria a los que el Eterno llama a cada miembreo de Su Pueblo. Por ende, dicho Korbán Tamid tiene el poder de darle fuerza al Tolá de la santidad; y es necesario que dicho Tolá esté en condición de elevarse y superarse constantemente, como un avión que para poder despegar y mantenerse en vuelo requiere de una fuerza constante, a fin de no perder altura y caer.

Sin embargo, desde que el Pueblo de Israel había dejado de ofrendar el Korbán Tamid, el Tolá de la kedushá (santidad) no tenía más fuerza para vencer a la klipá de la impureza; por ello, los goyim consiguieron potestad para destruir Jerusalén y Su Templo.

De acuerdo a la historia, el Pueblo de Israel dejó de ofrendar el Korbán Tamid el 17 de tamuz debido a que no les quedaron más ovejas (así lo relata el Tratado de Arajín 11b, y Rashí allí). Pero en lugar de preocuparse por el hecho de que no les quedaban más ovejas y de meditar cómo fue que habían llegado a esa situación de carencia, permanecieron serenos y no se dedicaron a sopesar si esa situación era una señal del Cielo para que se dedicaran a corregir sus actos. Por ejemplo, cuando una madre ve que su hijo no crece y no se desarrolla como debe, o que duerme más horas de las normales, de inmediato, se despierta en su corazón la sospecha de que algo no anda bien. Entonces, recurre a los médicos en busca de descubrir el origen del problema. De la misma forma, cuando el hombre sospecha que no se está elevando, sino que permanece siempre en el mismo nivel (o que, al contrario, está descendiendo de nivel, debe ocuparse de dicha situación meditando en sus acciones negativas, y no puede descansar o permanecer tranquilo hasta que encuentre la respuesta al problema y realice el tikún (reparación) correspondiente.

Dicen los sabios de los códigos hebreos de la Torah que debido a esto, el Eterno estableció que, al envejecer, los cabellos de un ser humano cambien de color. Al principio son negros, pero después se emblanquecen conforme la persona vaya envejeciendo. Asimismo, el rostro de la persona no permanece terso y reluciente como en la juventud. Todo esto, ¿por qué? ¡Si el Eterno podría crear una realidad en que la persona dejara este mundo después de sus 120 años luciendo como un joven! ¿A qué se debe que la
persona se vea tan diferente y desgastada al fallecer anciana?
El fundamento radica en que las señales de la vejez vienen para despertar a la persona, que se dé cuenta de que ella no está protegida para siempre, que sus años sobre la tierra están fijados y tienen un límite, y que llegará el día en el que dejará este mundo y será enterrada. Sabiendo esto, todo varón y toda mujer de Israel, debe despertar y aprovechar sus días, estudiar Torah y cumplir los mitzvot (mandamientos), pues llegará el día en el que la elevación espiritual le será tomada de las manos, y será juzgado de acuerdo con sus acciones, y entonces ya no podrá corregir lo hecho.

De igual modo, el Pueblo de Israel tenía que haberse despertado, y preocupado de buscar la razón de por qué de pronto no tenían más la posibilidad de ofrendar el Korbán Olá HaTamid. El solo hecho de que se había agotado el rebaño para sacrificar indicaba que habían afectado su estudio de Torah y no se habían dedicado a ella con integridad. Pero, como el Pueblo de Israel permaneció indiferente y no buscó el origen para establecer el Tolá de la santidad, las fuerzas del mal se fortalecieron desde las negatividades que ellos mismos generaban y lograron destruir Jerusalén por medio de las naciones goyim.

En nuestros días, en que no tenemos el Bet Hamikdash (Templo) ni la posibilidad de ofrendar el Korbán Olá HaTamid, cada miembro de los Benei Israel (Hijos de Israel) tiene la obligación de elevarse en la sagrada Torah, y hacer una introspección respecto de sus actos, si es que son debidos o si requieren de corrección. Y cuando la persona se conduce de esta forma, refuerza el poder de la pureza y la santidad ante las fuerzas de la impureza.


Bitácoras Relacionadas:

Cuando la Mujer Rompe con el Feminismo.

Por Prof. Tony González

Bamidbar (Números) 27

Este pasaje nos presenta una situación maravillosamente llamativa, las cinco hijas de un hombre llamado Zelofehad, se presentan ante Moisés y piden el derecho a heredar la Tierra de la Promesa.

Al tal punto la causa que presentaron estas 5 mujeres es tan significativa, que provocaron el efecto de hacer que el mismo líder de la nación, aquel que veía las cosas cara a cara, tuviese que consultar al Eterno.

Entonces, el Dios vivo favoreció a estas hermanas y se determinó que la jurisprudencia en Israel cambiara para siempre.

Es común escuchar debido a las enseñanzas erradas, que en el pueblo de Israel las mujeres no contaban para los puestos de dirección de la sociedad.

En la visión occidental simple, desde la salida de Egipto, las mujeres de Israel, no habían tenido, por así decirlo una participación significativa en el peregrinaje. Podemos decir al respecto que solo Mirian se había destacado por eventos tales como profetizar, luego del cruce del Mar de Juncos, el episodio de murmuración contra Moshé, también en el momento que muere, antes de la queja del pueblo por el asunto del agua.

En general las mujeres del campamento, se las reconoce en su género, pero hasta este capítulo 27 de Números (Bamidbar), cuando las cinco hijas de Zelofehad se animan a presentarse ante Moshé y el Sumo Sacerdote Eleazar, los príncipes y toda la congregación, en un lugar tan importante como son las mismas puertas del Mishk´n.

Notemos que hasta entonces la mayoría de las veces en que los hombres se habían presentado de esta manera, la situación no había terminado bien para todo Israel.

Ahora me pregunto: ¿De veras podemos pensar que la participación de las mujeres en Israel no fue importante en su peregrinar por el desierto?

Acá tenemos a Maalá, Noá, Hoglá, Milcá y Tirsá, estas cinco hermanas unidas se presentaron con valentía y respeto, delante del Eterno. Su causa fue innovadora y no menos justa ante Moshé, el Sumo Sacerdote, y los príncipes, que no pudieron contestar a su demanda, ya que esto que ellas presentaban no tenía precedente, no había jurisprudencia a la que apelar, para emitir un juicio. Por ello Moshé tuvo que acudir ante el Eterno y esto permitió que la legislación cambiara no solo para ellas, sino para la historia de una nación.

Amado lector, que importante es cuando las mujeres, hacen las cosas dentro del ámbito de la honra, el respeto y la fidelidad al Dios verdadero. Tal es la repercusión de un hecho tan honorable y justo, que el Eterno cambia las cosas para siempre.

No mal interpretemos, no quiere decir que Yahveh había omitido dar derecho de herencia a las mujeres, porque Él sí que no es un Dios tirano y machista.

Amados lectores, sepamos que aquellos que queremos vivir conforme a su Torá (Instrucción de amor), en una intima relación con el Padre, siempre seremos atendidos, si con humildad exponemos una causa justa, acudiendo a su presencia con amor, respeto y honra. (Salmos 34:6)

Debido a la cuasa justa expuesta con sinceridad y humildad, por parte de estas 5 hermanas, la ley de las herencias cambiaría en adelante: también las mujeres heredarían, como los varones.

Era necesario antes de cruzar fronteras físicas hacia la tierra prometida, para que la justicia del Eterno se manifieste en plenitud y verdaderamente Israel pudiera palpar la verdadera shalom, que se debían cruzar primeramente fronteras en el alma de la comunidad.

Precisamente estas 5 hermanas, al ponerse de pie y hablar ante las autoridades y la asamblea en el lugar sagrado, significó cruzar varias fronteras:

· La frontera de su angustia al acercarse al momento tan difícil.

· La frontera de hablar por sí mismas, aunque no eran varones.

· La frontera de la falsa modestia al no alegar ser incapaces de hablar.

· La frontera de la timidez, al pedir algo que nadie había hecho antes

· La frontera de quienes consideraban al Eterno inalcanzable para mujeres comunes.

Al hacer esto las mujeres vuelven más grande la imagen del Eterno Dios verdadero, quien se manifiesta como un padre amoroso, que se pone de parte de todas y de todos los tenidos por menos y les da un futuro en la tierra de la promesa. (Salmos 138:6)

Las 5 hijas de Zelofehad son el vivo ejemplo de cómo debemos hacer las cosas, cuando creemos que una causa no nos favorece y es justo hacer un reclamo. Ellas marcaron el precedente de cómo hacer que la justicia del Eterno nos favorezca, de cómo hacer que los deseos del corazón estén en sintonía con el deseo del Padre Eterno.

Maalá, Noá, Hoglá, Milcá y Tirsá hijas de Zelofehad, acudieron ante el Eterno, como si fueran una sola, estaban unánimes y unidas; coherentemente juntas. Esto no es casualidad, ya que debemos ver que en el nombre de su padre se esconde un código de éxito para la vida plena.

Zelofehad: (hb. Tselofkjad) Viene de la palabra Tsaláf, algo desconocido. Pero la terminación es Ekjad propiamente unido, uno. Como ordinal: común, todo, undécimo, único, unir, uno, (una) vez. Así, con el significado del nombre del padre de estas mujeres podemos ver que juntas (ejad) en unanimidad de pensamiento, palabra y acción, manifestaron algo desconocido para muchos, la intención (kavanah) del Eterno, que es que todos accedan a las promesas y los beneficios de la salvación. (1º Tim. 2:1-4). De manera que no se presentaron movidas por un propósito egoísta, sino que su causa tuvo consciencia de unidad, pertenencia y herencia.

SUS NOMBRES, SU DESTINO

Ahora examinemos el nombre de cada una de ellas y veamos cómo a veces las connotaciones negativas del significado profundo esconden virtudes por las cuales se adquieren los méritos para acceder a la herencia del Padre:

1. Maalá: Heb. Makjlá: enfermedad. Raíz primaria kjalá: propiamente gastado o desgastado; de aquí, (fig) estar débil, enfermo, afligido; o (causativo) afligirse, enfermarse; también sobar. Si bien podemos asociar a Maala (Makjlá) directamente con el título de LA ENFERMA, veamos el lado luminoso de esta causa.

Enfermos de amor

Cantares 2:5:
“Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; porque estoy ENFERMA de amor.


Cantares 5:8:
“Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, Que le hagáis saber que estoy ENFERMA de amor.”

Aquí vemos como debe ser nuestra manera de acercarnos antes su presencia, como con la misma necesidad que un enfermo busca su curación. Estar enfermos de amor, es buscar y atraer a nuestra intimidad la presencia del Eterno, como el único remedio posible y necesario para curar de raíz las aflicciones de la vida.

Sustentadme con pasas

Las pasas son uvas añejadas, esto representa el recuerdo de las experiencias del pasado, cuando con más fortaleza éramos como frutos jóvenes, tal vez ahora nos sentimos angustiados, pero no hemos perdido la dulzura.

También representan los motivos, que no sirvieron solamente para el tiempo pasado, sino que además, nos aseguran el cumplimiento de las promesas del Padre en el presente, como también para el futuro, manifestando siempre su fidelidad. Esto nos revela por qué David solía alimentarse con tortas de pasas cuando estaba pasando por dificultades (Sal. 40:14; 34:6).
Nuestra alma debe ser sustentada con tortas de pasas cuando está pasando por la prueba o por la angustia, es decir las promesas fiel del amado que aún mantienen la dulzura en nuestra boca, a pesar del que el paso del tiempo, parece que nos debilita, nos aflije y enferma.

Confortadme con manzanas

Las manzanas son las nuevas experiencias, que nos dan frescura, esto nos anima en el hoy a tener una vivencia para mantenernos despiertos en el verdadero amor apasionado.

En cada vivencia nueva, que tenemos con la presencia y con la Instrucción se expande la dimensión celestial. Por eso nos animamos a seguir, hasta llegar a tener la experiencia máxima de ver la herencia cara a cara.

2. Noá: movimiento, de la raíz Nuá; oscilar, vacilar, ir de arriba abajo, promovido, andar, balancear, dispensar, errante, estremecer, inestable, menear, mover, poner, sacudir, tambalear, temblar, titubear, vagar, zarandear, escalonar.

De Noá podemos pensar que era un poco inestable, posiblemente por algo emocional o físico, sin embargo, ni en éste ni en el resto de los nombres de estas mujeres aseguraremos que el significado haya aplicado tal cual, en su personalidad, ya que no es regla absoluta en todos los casos.

Salmos 6:2

Ten misericordia de mí, oh Dios porque estoy enfermo; Sáname, oh Yahveh, porque mis huesos se estremecen.

En la angustia debemos orar hasta estremecernos desde los físico, hasta la s fibras más íntimas de nuestro ser integral, de esta manera la misericordia del Eterno se manifestará en nuestro socorro siempre, ante la petición de una causa justa.

3. Hoglá: Kjoglá de derivación incierta; probablemente perdiz, placer, deleite. Véase también Beit Hogla casa de una perdiz. Ave gallinácea, Singular.

La perdiz tiene una característica que es la de hacer perder intencionadamente el tiempo en rodeos para que los depredadores no ubiquen su nido.

Esto representa la tendencia que tenemos a hacer rodeos o dilaciones que nos retrasan u obstaculizan para que logremos la resolución de un problema.

Posiblemente Hogla era la más intrépida e inquieta, tal cual un ave.

Desde lo positivo representa la búsqueda de la unidad, la solvencia para finalmente llevar todo a la sujeción del orden divino.

4. Milcá: Milká la que reina. Posiblemente Milká era la más delicada, con clase y sabia como una reina quien seguramente tenía un corazón inclinado para su Rey el Todopoderoso de Israel.

En el aspecto negativo del carácter de esta mujer podemos ver la facilidad para siempre querer estar al mando.

También vemos desde su nombre a alguien que asume su autoridad, pero se sujeta con temor a los designios del Dios vivo.

5. Tirsá: deleite. Viene de ratsá: agradarse, especialmente satisfacer una deuda: aceptar, afecto, agradable, agradar, amado, amar, complacer, conformar, correr, desear, estimar, favor, gozar, gracia, perdonar, propicio, querer, recibir, reconocer, someter.

Tirtzá representa la nobleza de una causa, con una capacidad de amar, perdonar y clamar al Eterno como un don natural.

Si estudiamos bien los significados de los nombres de estas 5 mujeres, podremos identificarnos con muchas de sus características en debilidad, pero al someternos a la voluntad del Padre, aprendemos a someter el ego y surgen las virtudes de la luz, para poder cambiar nuestro destino.

Lo más importante es que, aunque podamos estar débiles, tambaleantes, oscilantes, como no aprovechando bien el tiempo, sin embargo, si decidimos romper las limitaciones intrépidamente, e inclinamos nuestro corazón y nos humillamos ante el Eterno, acudiendo ante su presencia; podremos seguramente gozarnos y hallar favor ante sus ojos, para adquirir parte de la heredad en medio de los hijos de Israel.

Tal cual estas valientes hermanas, debemos animarnos y decidirnos a soltar las amarras del pasado, que es lo que entorpece siempre nuestro avanzar con debilidades, impurezas, delitos y pecados.

Tal cual estas mujeres valientemente debemos presentarnos con humildad ante la presencia del Eterno. Seguramente lograremos cambiar nuestro destino, marcando un precedente para que tanto nosotros, como nuestras generaciones gocen de la herencia incorruptible del Padre.

Seamos como estas 5 hermanas, que siendo como una (ejad), lograron sobreponerse de toda adversidad, toda frontera social, toda pérdida dolorosa.

Aprendamos de ellas que principalmente se repusieron de su pesado bagaje, complejos, debilidades y lograron cambiar el amargo pasado del desierto, por un dulce destino dentro de la tierra prometida.

EL SILENCIO DE LAS MUJERES

Estas 5 hermanas representan el alma de Israel como comunidad en EJAD (unidad) mucho se habla de estar unidos al Eterno, pero esto nunca se dará si no nos unimos como familia unos entre otros.

Al principio dije que al parecer las mujeres no tuvieron protagonismo en el desierto, pero sabemos que no es así, aquellos que investigamos la Instrucción.

El “silencio” de las mujeres de Israel, fue activo, todo comenzó con las valerosas parteras en Egipto, salvando a muchos primogénitos, siguió con la madre de Moisés escondiendo a su hijo, con la esposa de Moisés quien le salvó la vida al circuncidar a sus hijos, continuando con la danza y alabanza profética junto a Mirian en el cruce del mar rojo, el hilado de las cortinas del tabernáculo, contribuyendo también con el material para el lavacro en el Mishkan (Tabernáculo).

Estas 5 hermanas en sus nombres son las representación de miles de mujeres que sufrieron el rigor de la desobediencia tal vez de sus esposo e hijos, pero que al final lograron ser la causa de un efecto celestial en la tierra.

Esto es la representación del alma de Israel, la novia (kalah) celestial, la mujer idónea (Prov. 31:10-31). Porque el alma de Israel es la que permite que muchos errantes y extraviados se integren a la familia del Eterno.

5 Hermanas = Cinco sentidos

2 Corintios 11:3

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Mis amados lectores, la acción de las 5 hijas de Zelofehad es la muestra de que cuando la humanidad se sujeta al orden divino, se convierte primeramente por medio de la acción del Mesías en la esposa del Eterno.

Para que esto ocurra, como humanidad, debemos dejar de extraviarnos tras los 5 sentidos, por estar más atentos solo a la cáscara externa de las cosas, en lugar de estar atentos a la esencia sustentadora.

La acción reparadora de estas mujeres, nos dejan como enseñanza que cuando sujetamos nuestros sentidos a la voluntad del Eterno y nos dejamos guiar por lo profético frente a la presencia, se activa a nuestro favor su herencia incorruptible.

Solo debemos saber abrirnos paso con valentía y convicción por en medio de la multitud.

En medio de tanta gente aturdida por las redes sociales, los males contemporáneos del negativismo, humanismo y relativismo erosionante y la cultura del “haz lo que quieras y se feliz”, debemos tal cual las hijas de Zelofehad dejar de ser arrastrados por los 5 sentidos físicos y abrir nuestra vida a los sentidos espirituales.

La Torah es la instrucción para que podamos educar nuestros sentidos físicos a la voluntad del Eterno. De esta manera seremos habilitados para manejar la herencia de los secretos de las moradas celestiales aquí y ahora.

Reconozcamos lo que Yeshúa nuestro Mesías ha logrado desde su obrar, que nuestro corazón sea sensible y ante las oportunidades que se nos presentan, logremos acceder al favor del Padre Eterno, como lo hicieron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa hijas de Zelofehad, “LAS HIJAS DEL ETERNO”.

Sean bendecidos.

Tony Gonzalez.

El Camino de un Profeta Burro.

Por P.A. David Nesher

Luego el ángel de YHVH se ubicó en un sendero estrecho, entre las viñas, con sendos cercos de piedras a ambos lados del sendero. Cuando la asna vio al ángel de YHVH, se apretujó contra el cerco presionando el pie de Bilam contra la pared. Entonces él le pegó de nuevo. Entonces el ángel de Dios se paró en una senda estrecha a través de los viñedos, donde había una cerca a cada lado. Pero el ángel de YHVH se adelantó a ellos y se ubicó en un lugar tan estrecho, que no había espacio para desviarse ni hacia un lado ni hacia el otro. Cuando la asna vio al ángel de YHVH se echó al suelo, debajo de Bilam; por lo que Bilam se enojó y le pegó a la asna con una vara. YHVH le otorgó a la asna el don del habla. Y dijo [la asna] a Bilam: “¿Qué te he hecho para que me hayas castigado estas tres veces?”.

Bamidbar/Números 22:24-27.

La agresión física de Bilam contra su asna, a la que no puede entender, lo degrada, y los pasukim (versículos) lo presentan como una persona cruel y de naturaleza perversa. [Aquí es importante recordar que la Instrucción divina prohíbe incurrir en lo que se denomina “tsáhar bahalé haím”, es decir, causar sufrimiento a un animal. Esto nos enseña acerca de la importancia de tratar bien a los animales. El mal trato de los animales es notado en las esferas celestiales (Proverbios 12:10)].

El asna, al desviarse nuevamente (v. 25), causó que Bilam se golpeara el pie con una barrera o valla hecha con piedras. Es entonces cuando el mago azotó otra vez a la asna.

El Asna Habla… ¿Cómo, Por qué y Para qué?

Es entonces cuando el Eterno, milagrosamente, le concedió al asna la habilidad de hablar, y la bestia así lo hizo; ella reprendió al profeta por su impío castigo.

Bilam, por causa de su furia, sea vuelto tan irracional, que él respondió de vuelta sin darse cuenta que su animal le hablaba. Él parecía no estar impresionado por la asna que llevaba una conversación inteligente con él.

Estas eran crueles palabras de un profeta impío. Esto es un escalofriante recordatorio de lo que los impíos han hecho a menudo a los verdaderos profetas quienes podrían dificultar sus caminos perversos.

Al leer el texto vemos que dice:

“Bilam le respondió a la asna: “¡Te burlaste de mí. Si tuviera en mi mano una espada, ya mismo te mataría!Y el asna dijo a Bilam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿He acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No,… tienes razón
(vv. 29 -30)

¡Asombroso!… Notamos a este varón admitiendo lo que su asna le plantea. Así Bilam tiene que reconocer que el asna saco lo mejor de él en esta conversación. Bilam debía humillarse a sí mismo delante de la asna, admitiendo que ella no había sido de esta manera antes, así que quizás había una buena razón para ella de ser de esta manera ahora.

Ahora los invito a dirigir nuestra atención al mensaje ético que se deriva de este evento; si preguntáramos por el hecho mismo y su finalidad, es decir el por qué habló la asna. Los sabios explican: “…Para informarnos que la boca y la lengua están en poder de YHVH; que si alguien quiere maldecir, nuestra boca está bajo la supervisión divina…”, (Yalkut Shimoni). Es decir que toda la finalidad de este milagro era afianzar la fe en un solo Dios que supervisa y controla todo el Universo. Entonces es YHVH quien hace hablar al asna para demostrarle a Bilam que es Él y solo Él quien provee la capacidad del habla, y que por consiguiente no debe maldecir a nadie.

En toda la Torah, esta es la segunda ocasión en que un animal habla con las personas; la primera vez fue en el jardín del Edén cuando la serpiente sedujo a Java (Eva). Ahora una burra habla con un mago.

Los Ojos se abren, el Mensajero se Ve y la Palabra se Revela.

Entonces Yahvéh abrió los ojos de Bilam, y vio al ángel de Yahvéh que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Bilam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Y él ángel de Yahvéh le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mi estas tres veces; y sí de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.
(vv. 31-33)

Este evento hizo la voluntad de Dios muy clara en cuestión. El Eterno le dijo a Bilam, bien fuerte y muy claro: “¡No vayas, regrésate ahora!” Pero Bilam no escucharía. Su codicia y avaricia eran tan grande como su orgullo mismo.

1. Significado del Triple Evento.

En estos pasukim (versículos) se cuenta un total de tres eventos en que participan Bilam y su burra. ¿Qué vio el ángel que lo obligó a pararse en tres sitios diferentes? ¿Qué significado tiene este número tres?

Notemos que en las primeras dos veces había un espacio libre en el cual el asna podía caminar, no así la última vez que el animal se rehusó a seguir su marcha.

Sobre el número 3, la enseñanza yahvista nos dice que, una vez que algo haya sido realizado tres veces es considerado como permanente; a eso se le llama “jazakáh“. Por lo tanto, el número tres representa permanencia y estabilidad.

Tres son las conjugaciones del “tiempo”: presente, pasado y futuro.

Del punto de vista de la Kabaláh, el número 3 es la cifra de la paz y de la integración.

También, entre otras cosas más, recordemos que también tres son los patriarcas de Israel; Abraham, Itzjak y Yaakov.

Sentado esto, pasemos ahora a la explicación sobre la secuencia del 3 en el evento de Bilam y su asna.

  • 1) El ángel se paró en frente de Bilam pero dejando un espacio en cada lado. Esto quería decir que si el profeta quería emplear una fórmula de maldición para los descendientes de Avraham podía hacerlo, puesto que de Abraham nació Ismael y los hijos de otra esposa de Abraham.
  • 2) El ángel se interpone por segunda vez obstaculizando, pero dejando espacio de un solo lado; esto significa que si el brujo quería maldecir a los descendientes de Itzjak, podía hacerlo ya que de él había nacido Esaú.
  • 3) En el tercer evento, el asna se echa en el piso y se niega a andar, no había en absoluto paso libre, ello constituía una alusión a que por ningún motivo Bilam podía maldecir a los Benei Israel en tanto que eran descendientes de Yaakov.

De esta manera, el ángel de YHVH le mostraba a Bilam signos referentes a los tres patriarcas hebreos, lo cual significaba que no se podía maldecir a los Benei Israel.

Las tres apariciones del ángel representan al pueblo de Israel, que justamente es un pueblo tripartito compuesto de sacerdotes, levitas e israelitas; y es un pueblo que celebra anualmente tres festividades de peregrinación: Pésaj, Shavuot y Sucot.

El ángel le insinúa a Bilam que no podrá contra Israel, pues los israelitas trascienden las fuerzas naturales y están sujetos a la protección Divina.

2. El Camino del Perverso conduce a la Condenación.

El Ángel del Señor reprendió a Bilam por su mal trato a su asna, pero especialmente porque el camino que él estaba siguiendo era perverso para el Eterno. La palabra hebrea que se traduce como perverso sostiene la idea de “ir en el camino equivocado en una manera imprudente”. Este era exactamente el problema de Bilam.

Al leer la respuesta de Bilam notamos su indecisión en cuanto a si él realmente estaba desagradando a Dios. Él planteó al Ángel: “Si te parece mal.” El Eterno hizo clara Su voluntad a Bilam muchas veces, sin embargo él aún tomaba la respuesta divina que él quería, haciendo evidente que él en verdad no quería lo que el Eterno ya había claramente revelado.

El ángel de YHVH respondió a Bilam: Ve con los hombres, pero hablarás sólo la palabra que yo te diga. Y Bilam se fue con los jefes de Balak.” (v. 35) 

Así fue como finalmente, YHVH le dijo, a través de Su Ángel, que debía ir con esos hombres, pero le advirtió de que hablara sólo la cosa que Él le dijera. Recordemos que las palabras que salen de una persona tienen mucha influencia en los aires. Por eso Laván no podía hablar contra Yaakov ni bueno ni malo (cf. Génesis 31:24). Bilam no tenía permiso para hablar palabras propias. Nuestras palabras pueden hacer mucho daño. Hay momentos cuando no tenemos permiso para decir nada, (cf. Josué 6:10; Mateo 26:63).

En respuesta al corazón duro de Bilam, el Eterno le dio permiso sobre su deseo pecaminoso. Nuevamente, el Eterno no cambió Su mente. Por causa del corazón duro de Bilam, el Eterno lo envió al camino que Bilam quería seguir, aunque su final fuera un camino de juicio y muerte.

La raíz del pecado de Bilam era el amor por el dinero. En la carta de Judas (v. 11) se lo llama el error de Bilam. 

Terminaré solo con lo que Rashí dijo explicando esta historia:

“…Por el camino que un hombre desea ir, por ese mismo camino es conducido…”.


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Un Asna Profética y Un Profeta Burro.

Por P.A. David Nesher

“Elokim se enojó porque él fue [o sea, a pesar de que Bilam vio que YHVH no quería que fuera, él siguió insistiendo]. Entonces el ángel de YHVH se interpuso en el camino para impedírselo. Él iba montado en su asna, acompañado por dos asistentes. Cuando la asna vio al ángel de YHVH parado en el camino con su espada desenvainada en su mano, se apartó del camino hacia el campo. [La asna vio el ángel, pero Bilam no]. Entonces Bilam empezó a pegarle a la asna para hacerla volver al camino.

Bamidbar/Números 22: 22-23

Leer este pasuk (versículo) nos tienta a creer que existe una contradicción en el relato escritural. Primero el Eterno le dice a Bilam que vaya con ellos, y luego se aíra con él cuando va. ¿Cómo vamos a entender esto?

En otra bitácora expliqué que cuando un malvado se obstina en querer algo en contra de la voluntad del Eterno, Él se lo permite. Por eso, hemos visto que en el versículo 12 Dios le dijo a Bilam que no fuera, pero luego, en el versículo 20 le permite ir, y luego se enfada con él por haber ido, según el versículo 22. Algunos podrían pensar que esto era injusto, viendo que Dios fue quien dijo a Bilam que fuera y después se enojó porque fue. Pero Bilam sólo fue porque él primero había rechazado la voz del Eterno, tanto en conciencia y en mandato claro.

Pues bien, la ira del Eterno contra Bilam fue por causa del motivo por el cual se fue. Su deseo era ser pagado y honrado ante las autoridades por su profecía. Era una locura. La mente de este varón vibraba en la codicia de todo lo que otorga el dinero cuando se usan los poderes extrasensoriales del espíritu. ¡Pobre las almas humanas que procuran sacar beneficio económico personal de los dones espirituales que ha recibido del Eterno! Para el Eterno, lo más importante no es lo que estás haciendo sino el por qué y el para qué de lo que estás haciendo.

Entonces, Bilam sube a su asna y sale con el permiso de Dios, sumido en la esperanza e intención de burlar Su voluntad.

Una de las principales imágenes de la parashá Balak es la de Dos abriendo la boca de la asna de Bilam, para que pueda hablarle después que le pegara tres veces. Vale aquí aportar que la asna y el hechicero habían creado entre ellos lazos de “intimidad” interesantes y extraños, explican los sabios del judaísmo.

El brujo cargó su asna con todos los encantamientos y adivinaciones que conocía para maldecir a Israel. Tenía ansias por encontrarse con sus “clientes” pensando sacar el mayor beneficio de esta oportunidad. Él encontraría un flanco débil en los israelitas para justificar el lanzamiento de una maldición y de ese modo obtener una jugosa ganancia del rey. Estos pensamientos irritaron al Altísimo, por ello es que, en el camino eventos curiosos suceden.

En este pasuk (22) aparece una expresión hebrea bastante interesante en su traducción. La misma es: “BADEREJ LE-SATÁN”, en donde se ha traducido a la palabra “satán” como “obstáculo” o “adversario“, pero esto no significa que fue un ángel enviado por el adversario, sino un ángel que se oponía contra Bilam. Así lo explica el comentario de Sahadiáh Gaón y SR. Hirsh: “empero se encendió el furor de Elokim, ya que él estaba yendo, y se apostó el Emisario de Adonai en el camino, como obstáculo ante él. Empero él estaba montado sobre su asna y sus dos mozos estaban con él…” Esto nos enseña que la palabra satán significa adversario, alguien que se opone y trabaja en contra de otra persona.

El asna detiene su marcha.

Resulta imposible entender que este animal vio al emisario del Cielo, un ángel, el cual al no poseer un cuerpo material, no puede ser captado por el sentido de la vista, ni siquiera por seres humanos. El animal, pues, percibió de alguna forma al ángel. Este malak (ángel o mensajero) estaba obstaculizando el camino logrando desviar la dirección del asna.

Lo triste de esto es que el asna era más perceptiva espiritualmente que el profeta que la montaba. El asna no tenía dones espirituales, pero por lo menos reconocía a su Creador. El profeta tenía maravillosos dones espirituales, pero también un corazón y un caminar desobediente.

El asna, respondiendo al ángel de YHVH, se movió a un lado, luego al otro, después finalmente se sentó para evitar el juicio. Evidentemente, el profeta desobediente sufrió en el camino, y también hizo sufrir al asna. Los juicios no solo son para el malvado sino para todo su entorno.

El asna es una imagen perfecta del alma de un manso y humilde; nada espectacular, sin embargo obediente seguidor de Dios. Sensible a la dirección divina. Una espina al desobediente, y a la vez, una víctima de la ira del desobediente.

Lo cierto de todo esto es que las inusuales y difíciles circunstancias de este viaje deberían haberle sugerido a Bilam que esta empresa no era de Dios. Sin embargo Bilam probablemente usó su racionalidad para explicar todo, y tomó todo esto como ataques del enemigo. Así usó las circunstancias para justificarse a sí mismo y fortalecer la egoica esperanza de que Dios lo quería trabajando como un profeta de alquiler.

Esto muestra la gran dificultad que tenemos los redimidos de juzgar la voluntad de Dios discerniendo las circunstancias. Debemos entender y aceptar que muchas circunstancias pueden ser interpretadas de dos maneras: Dios quiere, o Dios no quiere.

¿Y tú lector amado cómo eres delante del Mensajero de Dios?… ¿Sensible o Burro?… ¿Estás aprendiendo a discernir con justo juicio el mensaje divino escondido en cada circunstancia de tu vida?


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Dios No Se Opone a tus Deseos…

Por P.A. David Nesher

“Y en efecto, Elokim se presentó por la noche a Bilam, diciéndole:
“Si esos hombres vinieron a buscarte, levántate y anda con ellos. Pero deberás hacer sólo lo que Yo te diga.

Bamidbar/Números 22:20

VE, …ANDA CON ELLOS…”, sí…, aunque parezca increíble, estas son las palabras con las que le respondió el Eterno a Bilam cuando este volvió a consultarlo por la oferta que traían los ancianos del rey Balak… Pero, ¿por qué el HaKadosh Baruj Hu (Santo y Bendito Sea) se digna a presentar ante un ser de oscuridad?

El Eterno tenía un propósito para los enemigos de Israel, y Bilam sería uno de los hilos que se moverían para el cumplimiento de lo designios divinos para la manifestación gloriosa de Israel.

Según el Talmud, Bilam era un profeta destinado por el Eterno para las naciones. Los distintos midrashim (enseñanzas) de este pasaje coinciden en en decir que el Altísimo no quería que las naciones se quejasen diciendo: “…Si tuviéramos un profeta como Moshé para encaminamos, también nosotros seríamos igual al pueblo de Israel”. Por eso, fue el mismo Dios arregló que los gentiles tuvieran a “Bilam rabeinu”, tal como Él proveyó a Israel de un Moshé Rabeinu.

Así pues, vemos que Bilam consultó a Yahvéh por primera vez para saber si debería o no maldecir a Israel, y el Eterno le respondió: “…No maldecirás al pueblo” (v. 12). Sin embargo, el Eterno sabía que el deseo de Bilam era maldecir a Israel a fin de obtener grandes ganancias monetarias como pago. Por eso, Bilam volvió a consultarlo (v. 19).

Entonces Yahvéh le responde: “Ve, anda con ellos“, como diciéndole: “Haz lo que quieras“. Este hecho nos da a comprender que el Eterno esclarece la mente del ser humano que acude a Él en consulta, pero cuando el alma consultante se obstina en hacer su propio deseo, más allá de la Intención divina que le es revelada, Yahvéh no lo detiene, sino que le deja ir por la senda equivocada que ha escogido.

El Midrash Hagadol, cita a Mishnat Rabí Eliézer (cap 10), señalando:

«…Dios suele encumbrar a los enemigos de Israel antes de destruirlos. Bilam merecía ser castigado por su gran deseo de maldecir a toda una nación que no había hecho nada contra él, por lo cual Dios lo dejó pensar que se le permitiría ir siempre y cuando Balak le diese suficiente dinero y honores…».

De esta historia, los sabios sacan la enseñanza de que por el camino que el ser humano desee obsesivamente ir, será guiado, dando igual que dicha senda sea buena o mala. Esto es porque no hay nada que se oponga a la voluntad humana, ni el Creador mismo.

Entonces, podemos decir que el Eterno no cambio Su voluntad. Él había claramente declarado Su voluntad, y Bilam la había rechazado decisivamente. Ahora Elokim preparo a Bilam para el juicio que él mismo estaba escogiendo y revelar así la maldad que residía y motivaba el corazón de Bilam.

Amados, sabemos que en ocasiones, el Eterno dice “NO” a las oraciones de los que integramos Su pueblo, porque Él nos ama. Pero también, algunas veces Dios dice “SÍ” a los deseos de los obstinados en practicar la impiedad, porque Él va a juzgarlos y revelará así lo maravilloso de Su Gracia.


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La Triple Estrategia del Oponente (HaSatán – Balak)

Por P.A. David Nesher

Así como el Eterno reveló a Moshé los diseños celestiales de Su Proyecto de Propósito eterno, de la misma manera, Él revela a sus siervos los profetas cuáles son las estrategias del Oponente (HaSatán) con las cuales se pretende destruir lo que estamos edificando en su poder.

Las fuerzas del Sitrá Ajrá (Otro Lado o Inframundo) no descansan en cuanta a su cometido: Israel debe ser destruida.

Las Armas de nuestra Milicia Mental.

Claves para Evitar Todo Tipo de Enfermedad.

Por P.A. David Nesher

Cuando pecamos, cuando elegimos alejarnos de Dios, nuestra elección siempre tiene consecuencias muy reales e inevitables. Cambia y distorsiona la realidad, tanto en nuestro interior como en nuestro exterior (a menudo en ambas), aunque estos cambios no siempre son visibles como en nuestra historia de la Torah. Después, cuando las consecuencias de nuestro pecado inevitablemente empiezan a ‘mordernos’, comenzamos a clamar al Señor, pidiendo que nos salve (que elimine las serpientes, que aparte las consecuencias). Sin embargo, incluso el Eterno mismo, no restaura simplemente las cosas como si nuestras elecciones pecaminosas nunca hubiesen acontecido; incluso Él mismo simplemente no borra nuestro pecado o el mal que causó.

Yeshúa: La Roca Viva que Seguía a Israel.

Por P.A. David Nesher

“Los hijos de Israel, toda la congregación, llegaron al desierto de Tsin en el mes primero; y el pueblo se quedó en Kadesh. Allí murió Miriam y allí la sepultaron. Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moshé y Aharón.

Números/Bamidbar 20:1-2

Si existe algo curioso en este relato de la Torah (Instrucción) divina es que la muerte de Miryam sigue a las leyes de la pará adumáh (la vaca roja) a pesar de que su fallecimiento ocurrió en el 40º (cuadragésimo) año en el desierto, mientras la para adumáh fue quemada en el segundo año después de salir libres de Mitzrayim (Egipto). El Espíritu de la Torah yuxtapuso estos dos eventos para enseñar a Israel una idea mesiánica fundamental: la muerte de un tzadik (justo) logra expiación para KelaJ Israel (Asamblea de Israel)así como lo hacen las aguas de la para adumá.

Hay aquí algo muy importante para conocer; me refiero al hecho de que, según los sabios exégetas del hebreo, este episodio de la Roca sucede después de la muerte de Miryam, y resulta muy interesante conocer cómo interpretaron los sabios la Torah y qué midrashim (enseñanzas) dejaron en base a esto para discernir como se esconde aquí el Mashiaj (Ungido) y su obra.

Se recuerda a Miryam como aquella buena hermana que cuidaba al pequeño Moshé mientras que este flotaba entre la vida y la muerte dentro de una canastilla sobre las aguas del Nilo, contribuyendo con su ingenio a su salvación (Exodo 2: 4-9). Ochenta años más tarde la vemos tomando parte preponderante en la liberación de los israelitas de Egipto, y cantando a HaKadosh Baruj Hu a orillas del Mar Rojo, la salvación de Israel (Exodo 15: 20-21).

Resulta ser que existe una yuxtaposición (poner algo después de algo) de hechos, y dicen que la muerte de Miryam dio lugar a la escasez de agua. De hecho la roca es vista también como un pozo de agua:

Y de allí continuaron hasta Beer; este es el POZO donde el Señor le dijo a Moisés:
Reúne al pueblo y les daré agua. Entonces cantó Israel este cántico:
¡Sube, oh pozo! A ella cantad.

(Números 21:16-17 )

Como vemos dice “a ella cantad.” Desde este pasaje es que a este pozo en se le conoce como Beer Miryam (Pozo de Miryam). Y por este diseño cósmico, Miryam es considerada como “la salvadora de Israel” porque según ellos por el mérito de ella, “un pozo milagroso, como una roca” de la que fluía agua dulce siguió a Israel por toda su caminata en el desierto, pero cuando ella murió dejo de dar aguas. Así que mientras ella viviera, el pozo era una fuente de agua viva, de donde fluía fuerza y sustento para el Pueblo primogénito. Sin embargo, se secó después de su muerte.

La Torah nos relata que cuando la profetiza Miryam murió la fuente de agua que había estado con los hijos de Israel durante los cuarenta años cesó. Lo interesante de esto es que no está escrito que el pueblo tuviera sed, como en la ocasión anterior cuando no tenían agua (c.f. Éxodo 17:3-6). Así es como lo da ha entender el profeta Isaías cuando le recuerda al pueblo: “No padecieron sed cuando Él los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, partió la peña, y las aguas corrieron.” (Isaías 48:21)

Gracias al Eterno, nosotros hoy ya sabemos que Yeshúa es esa Piedra, y las dos veces del agua de la piedra, nos muestra las dos venidas de Mashiaj, la primera como Mashiaj Ben Yosef (donde fue golpeado) y la segunda como Mashiaj Ben David que viene a gobernar, por ello es que Moshé tenía que hablarle y no golpearla. Pero, existen algunos códigos que son necesarios conocer. Por eso, y refiriéndose a este punto, el apóstol Pablo registra lo siguiente en su epístola a los creyentes de Corinto:

“…Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Mashiaj.…”,

[1Corintios 10: 4, Código Real del NT].

En los pasukim (versículos) del contexto paulino, además de la «roca espiritual», se habla también de las «nubes de gloria», así como de un “alimento espiritual” (1Cor. 10:1-6). Esto es una evidencia de que las comunidades del primer siglo conocían el mensaje encriptado de la triada profética de Moshé, Aharón y Miryam.

Pablo está escribiendo desde lo dicho por medio del profeta Miqueas, quien coloca a Miryam a la par de Moshé y Aharón en aquel glorioso acontecimiento:

“…Porque Yo te hice subir de la tierra de Egipto y de la casa de siervos te he rescatado. Y he enviado delante de ti a Moshé, Aharón y Miryam…” 

[Mijá/Miqueas 6: 4, Tanaj Katz]

En el “Midrash Bamidbar”, encontramos igualmente una referencia de especial interés:

«…Tan pronto como Miryam falleció (Núm 20:1-2), el Eterno provocó que el manantial de Miryam desapareciera temporalmente, para que los benei Israel se dieran cuenta que su manantial de agua había sido dado en el mérito de Myriam (…) Aquella generación de israelitas recibió tres dones a causa de sus tres grandiosos líderes:
1) el manantial por el mérito de Miryam.
2) Las nubes de gloria por el mérito de Aharón.
3) El maná, por el mérito de Moshé (…)
¿Cómo recibían los israelitas agua del manantial de Miryam? Esta milagrosa roca dadora de agua estaba siempre presente en el desierto con Benei Israel. Cuando el pueblo acampaba, descansaba en un lugar alto opuesto a la entrada del ohel moed lugar donde explicaba Moshé la Torah De la roca salían doce líneas de abastecimiento de agua que iban directo a las tribus
…»,
[Págs 242- 243].

De los registros del Lubavitcher Rebe M. Schneerson extraemos lo siguiente:

«…Los tres elementos: “Nubes de Gloria”, “Maná” y “Manantial”, pueden entenderse también de un modo conceptual y ser interpretados como aludiendo a tres diferentes niveles y aspectos que se hallan en la Torah misma. Para comprender el paralelismo entre estos tres conceptos y la Torah, antes debemos clarificar el significado simple, físico y concreto, de cada uno de ellos, ubicados en el contexto histórico del éxodo de los Benei Israel de Egipto:
(1) Las Nubes de gloria resguardaban a los israelitas de los factores externos; ofrecían protección de cualquier fenómeno que se originara en alguno de los cuatro puntos cardinales: Eliminaban a las serpientes del desierto, alisaban los terrenos montañosos y dispersaban toda molestia resultante de la naturaleza. Además, mantenían limpias las vestimentas del pueblo, por ello es que está dicho: “Tu vestimenta no se desgastó”. Todos estos son instancias que hacen a la protección externa.
(2) El Maná era un artículo comestible y en él podía degustarse cualquier sabor que se deseara. La ingesta de alimentos consiste en incorporar e internalizar lo ingerido.
(3) El Manantial, agua, no es alimentario en mérito propio; por eso dice Maimónides que no se puede hacer un eruv con agua, pues el agua no sacia, y un eruv solo puede hacerse con algo que sacie. En cambio, la función del agua es transportar los nutrientes del alimento ingerido a todas las partes del cuerpo
…».

Es decir, que la generación del desierto recibió tres dones en mérito de de sus tres grandes líderes libertadores:

  • En el mérito de Miryam, un manantial.
  • En el mérito de Aharón, las Nubes de Gloria.
  • En el mérito de Moshé, el maná.

¿Por qué están estos tres líderes asociados con estos particulares dones?Ellos personificaron los tres pilares que sostienen el mundo:

  • La Torah
  • La avodáho adoración verdadera, y
  • Los actos de bondad.

Moshé fue el transmisor de la Torah a Su Pueblo, y por ende, fue su maestro por excelencia.Por consiguiente, en su mérito los israelitas recibieron el man (maná)cuya entrega diaria aliviaba la necesidad de ganarse provisión y abrigo.

Aharón personificó la avodáhSu devoción al Servicio de los sacrificios trajo la Shekináh (Presencia de la Divinidad) Kelal Israel. Las Nubes de Gloria fueron por lo tanto provistas en su mérito, porque ellas representaban la Shekináh que moraba con el pueblo Israel.

Miryam sobresalió en el tercero de los tres fundamentos, la bondad ilimitada (hebreo Jesed) manifestada en Gracia divina. A causa de su atributo de jesed (bondad), el Eterno proveyó a los israelitas de agua, una necesidad vital.

¿Cómo recibían Benei Yisrael (Hijos de Israel) agua del Manantial de Miriam?

Esta milagrosa roca dadora de agua estaba siempre presente en el desierto con Benei Yisrael. Cuando el pueblo acampaba, descansaba en un lugar alto opuesto a la entrada del Ohel Moed.

Entonces, cada uno de los doce nesiím (líderes) la abordaba con su bastón y trazaba una línea desde el manantial hacia su tribu. Y así, el agua fluía a lo largo de las doce líneas a todas las tribus, formando ríos entre una y otra.

¿La Piedra se Movía?

Ahora bien, hay una pregunta que surge al leer el pasaje paulino de la primera carta a los corintios (1Cor. 10:4): ¿de dónde conoce Pablo que una piedra “seguía” el andar de los israelitas? Pues bien, dicha codificación mesiánica merece una detenida explicación.

El hecho de que la peña se “moviera” a la par con el pueblo no está expresamente dicho en el texto de la Torah. Lo relacionado con esta roca que “camina” nos llega mediante antiguos midrashim (enseñanzas).

Por un lado vemos que Pablo le da un sentido mesiánico profético a la peña y sus aguas. El agua representa la Sabiduría del Cielo, ello significa que en la Era Mesiánica, el Mashiaj será quien enseñe al mundo los secretos de Dios en el nivel más profundo y elevado existente. La Torah Kabalística, por su parte, habla asimismo de un “pozo moviente”, algo parecido a lo expresado por el apóstol. Veamos dicha cita:

«…Cuando los israelitas estuvieron en el desierto, “eran seguidos por un pozo” que les proporcionaba agua. Y este milagro se debía al mérito de Miryam, puesto que cuando ella murió el pozo se secó…»,
[Pág 210, Torah Kabalística]

Por si aún no nos queda clara la conexión de Miryam con las aguas, la Kabalah viene a recordarnos que Miryam era profetisa y que salvó a Moshé de las aguas del Nilo. Desde entonces a Miryam se le asocia con las “aguas”.

Como hemos dicho, las aguas simbolizan la sabiduría divina. Dicen los sabios de la Torah que el pozo de agua se secó al morir Miryam, pero luego las aguas retornan por los méritos de Aharón y Moshé. Cuando murió Aharón, las nubes de gloria se fueron, pero volvieron por los méritos de Moshé. Luego, cuando murió Moshé, cesaron los tres milagros.

Hace unos años escuché al maestro kabalista judío Albert Gozlan diciendo que, tras la escena “Moshé hiriendo la roca”, encontramos una bella alegoría; el uso de la palabra (la Voz), antes que la fuerza. Leamos su explicación:

«…La “roca” está simbolizando el cuerpo del hombre, y el “agua” representa al alma. Así pues, para que brotara la “sabiduría del alma”, Moshé le pegó al “cuerpo”. Sin embargo, en esta ocasión Hashem le dijo que únicamente le hablara a la piedra, no que la azotara, porque al alma (persona), solamente hay que hablarle para que haga salir la sabiduría interior, pero nunca golpearla. La sabiduría divina, cada hombre la tiene grabada en su ADN, en el alma. Lo que hace el Eterno con Sus hijos es hablarnos al corazón para hacernos manar aguas sabias…».

Buscando cerrar la enseñanza desde todo lo hasta aquí considerado, entendemos que esta fuente de agua es el símbolo mismo del obrar de la gracia santificante que el Mesías comunicaría a todas las almas que creerían en Él. Es decir, que era una Teofanía de Aquel que es la Fuente que no se acaba. Pablo asegura que en esto consiste el obra de la Gracia que recibimos en el bautismo que nos otorga la emunáh (fe).

Para sacar y beber de esta agua viva y vivificante es necesario primordialmente creer en la benevolencia ilimitada (Jesed) del Eterno. Una vez sumergidos en ella, esta misma agua nos conduce a conocer la Sabiduría divina que revela el propósito eterno de Dios.

Con esta cosmovisión se logra comprender lo relatado en el Evangelio (Jn. 4 5-42) cuando Yeshúa, junto al pozo, le dice a la Samaritana: “si conocieras el don de Dios y quien te pide de beber, le pedirías tú y él te daría agua viva” (v. 10). Allí mismo, el Señor le aclara aún más: “el que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo daré se convertirá dentro de él en un manantial de agua que salta hasta la vida eterna” (v.14). Fue así como esta mujer de Samaria, desconfiada al principio, al descubrir con quién estaba hablando, vuelve llena de alegría a la ciudad para anunciar al Maestro y Mesías hallado.

¡Que gran oportunidad recibe nuestra alma con esta enseñanza! Podemos comprender con ella que la Gracia del Eterno es el poder que se nos da de participar de Su naturaleza divina por medio de la fe en Su Ungido. Esta obra no puede separarse del amor infinito de Dios, que es la esencia de su vida. Este amor se derrama con la Gracia en el bautismo y no es un amor abstracto, sino un amor que se siente y se vive por medio de un compromiso diario con la vida del Mesías. Un compromiso que nos impulsa a seguirlo y peregrina el diario vivir dialogando con Él.

Es un amor irresistible y que compromete al alma redimida con la Verdad de tal forma, que se hace capaz de dar la vida por ella.

Así nos tenemos que sentir los bautizados en Su Instrucción, llenos del agua viva que nace de Su gracia. Llenos de la fuerza del amor divino de tal manera, que nos comprometa con una vida de avodáh verdadera, por medio de la cual logremos derribar todas las estructuras de pecado del sistema reptiliano, y edificar una Nueva Humanidad en las estructuras de vida reveladas en el diseño original de Su propósito mesiánico.

Es el agua viva que nos fortalece para la lucha diaria por la verdadera vida desde su concepción hasta su muerte natural, amando y protegiendo los valores de la verdad y la justicia; luchando por la inclusión de todos los seres humanos en una sociedad más justa y equitativa.

Esa agua viva es la que como Miryam nos permite dar vida mesiánica a las generación que nos rodea, llenándola de esperanza a través del conocimiento del misterio liberador de Pesaj: Yeshúa HaMashiaj, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y que es el centro de la vida, de la historia y de la dignidad del hombre.


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¡Líbrate de la Victimización!

Por Moisés Franco

Luego Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, los hijos de Eliab, pero ellos respondieron: «¡Rehusamos presentarnos ante ti! ¿No te basta que nos sacaste de Egipto, una tierra donde fluyen la leche y la miel, para matarnos aquí en este desierto, y que además ahora nos trates como a tus súbditos?Es más, no nos has llevado a una tierra donde fluyen la leche y la miel. Ni nos has dado una nueva patria con campos y viñedos. ¿Intentas engañar a estos hombres?¡Nosotros no iremos!».

(Números/Bamidbar 16: 12-14)

¡Qué situación tan extraña la aquí relatada! En los capítulos anteriores se narra cómo literalmente el pueblo lloró para no entrar en la tierra prometida debido a que consideraban como verdadero el informe pesimista y perverso de diez de los espías enviados al lugar.

El Eterno nos expresa que ese mismo Moisés ahora acusado de no haber logrado llevarlos a la tierra donde abundan la leche y la miel, era el que junto al sumo sacerdote Aarón cayó sobre su rostro en señal de duelo por la actitud cobarde y rebelde del pueblo quien decidió voluntaria y obstinadamente no ingresar a la patria que les correspondía (Bamidbar/Números 14:5).

Entonces, ¿por qué está ocurriendo este nuevo reclamo repleto de falsedades? Las enseñanzas y conclusiones podrían ser innumerables, pero quisiera que meditemos en algo a lo que el Espíritu Santo me llevó con esta porción de las Escrituras Sagradas: cuidarnos de la victimización.

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona, grupo de personas o colectivo a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal.​ Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena.​ El victimista, en cambio, se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente y responsabilizando erróneamente al entorno…”

Además de una posición ante la vida, también puede ser utilizada como estrategia de argumentación: “…la retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones. Para ello, el sujeto adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque”1, afirma la siempre tan a mano Wikipedia.

¿Acaso no es lo que hacen con el líder hebreo al decirle:¿no te basta que nos sacaste de Egipto (…) que además ahora nos trates como a tus súbditos?”

Algunas características de la persona con el trastorno victimista, es decir, quien -consciente o inconscientemente- ha adoptado el papel de víctima como estilo de vida, son las siguientes:

  • Deformación de la realidad: “el victimista difunde con enorme intensidad algo que podríamos llamar cultura de la queja, una mentalidad que —de modo más o menos directo— intenta convencernos de que somos unos desgraciados que, en nuestra ingenuidad, no tenemos conciencia de hasta qué punto nos están tomando el pelo.

(…) Es una actitud que induce a un morboso afán por descubrir agravios nimios, por sentirse discriminado o maltratado, por achacar a instancias exteriores todo lo malo que nos sucede o nos pueda suceder”2, afirma Alfonso Aguiló Pastrana, vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación.

  • Búsqueda constante de compasión ajena: el esclavo de la victimización siente un extraño placer por despertar la lástima en otros, necesita sentirse permanentemente cobijado por el consuelo de otros ya que se considera incapaz de salir de esa sensación interna de desprotección. Pero lo peor es que “en vez de luchar por mejorar las cosas, en vez de poner entusiasmo, esas personas compiten en la exhibición de sus desdichas, en describir con horror los sufrimientos que soportan”, expone Aguiló.
  • Incapacidad de autocrítica: una persona que se autodefine de forma permanente como víctima no siente la necesidad de hacer una autocrítica porque claramente no es responsable de sus pesares, sino que -justamente- es una víctima y la responsabilidad es ajena.

Así mismo, según la periodista colombiana Edith Sánchez con el aval de la psicóloga Gema Sánchez Cuevas, destaca que otras señales de la persona victimista son:

  • No pide directamente lo que desea, sino que envía mensajes imprecisos en forma de queja o lamento3.
  • Te sientes más o menos culpable cuando estás con esa persona.
  • Es también receloso y desconfiado.
  • Es capaz de hacer grandes sacrificios por otros, sin que estos se lo pidan. Hará gala de ello.

De hecho, Alfonso Aguiló también comenta que existe otro estilo victimista mucho más hostil, que en nombre de las desgracias del pasado, de todo lo que está sufriendo o ha sufrido con anterioridad, se arroga una especie de patente de inmunidad con la que justifican una actitud agresiva, o incluso violenta (…) Y si alguien reprocha su actitud, a lo mejor admite que lo suyo no es muy ejemplar, pero enseguida replica que sus padecimientos pasados le han ganado el derecho a esa leve incorrección, o al menos la disculpan.

   Su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispación ante la más mínima crítica. El menor reparo que se ponga a sus acciones es inmediatamente elevado a la consideración de gran ofensa. Enseguida ven malas intenciones en las personas que están a su alrededor y, progresivamente, en todo el mundo. Por doquier intuyen complots y hostilidad (…) lo peor es cuando estos síndromes de persecución se traducen en airadas acusaciones contra los supuestos ofensores, pues suelen ser como el aviso de comienzo de una jugada maestra: acusar de una ofensa —ficticia—, sencillamente para anticipar la que —bien real— pretenden ellos llevar a cabo. A partir de ahí, envuelven su agresión con un manto de candidez: lo único que hacen es defenderse”4.

Parece una radiografía de lo ocurrido con Coré, Datán, Abirám y su séquito en la rebelión.

 Sin embargo, la Torah (Instrucción) del Eterno es -valga la redundancia- eterna, por lo que esta terrible deformación del alma también nos toca a nosotros.

Todos, por nuestra tendencia al mal, alguna vez nos hemos victimizado voluntaria o involuntariamente en alguna ocasión.

Pero lo importante es reconocer cuando está por ocurrir para cambiarlo.

A continuación, comparto algunos consejos basados en la bendita instrucción de YHVH sobre cómo prevenir y/o corregir la victimización tanto en nosotros como en los demás:

  • Actitud de constante alabanza: esto no significa necesariamente estar cantándole al Señor en todo momento, sino tener una mentalidad cargada de fe y confianza que promueven la resiliencia -capacidad de sobreponernos a la adversidad- (Salmo 103)
  • Reconocernos seres valiosos por el simple hecho de tener la imagen divina y haber nacido con un propósito específico en este mundo (que no es sufrir). Pasajes útiles para esto: Salmo 139:12-17, Bereshit (Génesis) 1:26-28 y 1 Pedro 2:9, entre otros.
  • Ser humildes para reconocer los propios errores y ver la corrección COMO UN ACTO DE AMOR DEL MISMO ETERNO. Recomiendo meditar: Vayicra (Levítico) 19:17-18, Hebreos 12:4-24, Romanos 12:16, por citar algunos.
  • Hacernos conscientes que nosotros decidimos siempre nuestro destino, siempre se puede cambiar, no somos víctimas eternas, y las circunstancias negativas son para que les saquemos aprendizajes. Devarim (Deuteronomio) 8:15-16, 30:19-20 y Romanos 8:28.  

Quisiera concluir diciendo que tal como lo expone Devarim 29:18, cuidémonos mutuamente de que no surja una “raíz amarga” que nos perjudique a todos.

En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia
(Efesios 4:15| NTV)


CITAS
  1. Wikipedia.org, “Victimismo”,  22/06/20, 11:30hs. ARG del siguiente enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Victimismo
  2. Aguiló Pastrana, Alfonso. “El confort de la derrota”, en www.fluvium.org, tomado el 22/06/20 a las 12:00hs ARG, del siguiente enlace: http://www.fluvium.org/textos/etica/eti393.htm
  3. Sánchez, Edith. “El victimismo manipulador”, publicado en https://lamenteesmaravillosa.com/ y tomado el 22/06/20 a las 10:30 hs. ARG de: https://lamenteesmaravillosa.com/el-victimismo-manipulador/
  4. Aguiló Pastrana, Alfonso. “La retórica victimista”, en www.fluvium.org, tomado el 22/06/20 a las 12:15hs ARG, del siguiente enlace: http://www.fluvium.org/textos/etica/eti396.htm

La Vara de Aarón Florece: ¡El Proceso vale tanto como el Resultado!

Por P.A. David Nesher

Al día siguiente, Moshé vino a la Tienda del Testimonio y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había florecido; le salieron brotes y frutos, y maduraron almendras.

(Números/Bamidbar 17:23)

En la parashá de esta semana hemos visto como Koraj, Datan y Aviram, y los 250 líderes de Israel se rebelaron en contra de la autoridad de Moshé y Aarón. Como resultado de su rebelión, se los traga la tierra.

Sin embargo, y a pesar de este juicio divino, muchos que resienten la muerte de Koraj y de sus seguidores, responsabilizando a Moshé de este mal.

Entonces, la “ira” de YHVH se manifiesta a través de una plaga que acosa a la nación, y que causa la muerte de miles de personas. Una vez mas, Moshé intercede en favor del pueblo, e instruye a Aarón para que expíe el pecado cometido, tras lo cual la plaga llega a su fin.

Luego, el Eterno ordena a Moshé que en el Tabernáculo (Mishkán) se coloquen varas con los nombres de las distintas tribus. 

Cuando Moshé entró al Mishkán a la mañana siguiente, la vara de Aarón estaba florecida con hojas, capullos, y almendras. Este milagro es muy singular ya que el mismo contenía otro dentro de él, pues notamos que los capullos no cayeron después de que la fruta apareció, como es usualmente el caso en lo natural. Más aún, el Nombre de Cuatro Letras del Eterno (Yud-Hei-Vav-Hei) fue milagrosamente grabado sobre la vara de Aarón como estaba grabado sobre el tzitz (vincha) del Kohén Gadol (Sumo Sacerdote). Con esto, las esferas celestes, demostraban que Aarón fue escogido como el Sumo Sacerdote, el que lleva el tzitz.

¿Por qué la vara de Aarón floreció?

En primer lugar, tenemos que aceptar que este milagro indicaba que la Shejiná imbuye aún a objetos inanimados de vida y les causa brotar. El hecho de reverdecer, nos habla de una especie de resurrección. Nada puede salir de algo seco y muerto, pero había algo como un imposible, nació de nuevo la vida. Nos enseña la unión entre la materia y el espíritu; la realidad nueva que surge cuando un pedazo de madera toma vida y se llena de sentido. Sin embargo, y más relevante, nos enseña la importancia del trabajo y la superación en la espiritualidad. ¡Ese es el poder del kehunáh (sacerdocio) que el Eterno ha otorgado a sus hijos primogénitos!

En segundo lugar, debemos saber que cada vez que vemos almendras, en conexión con una profecía o milagro, simbolizan que el Todopoderoso causará Su decreto de prisa. Así el Eterno insinuaba que cualquiera usurpador del kehunáh (sacerdocio) sería instantáneamente castigado. Así lo vemos demostrado en el caso del Rey Uziahu, cuando él entró al Beit Hamikdash (Sagrado Templo de Jerusalen) para realizar el Servicio sacerdotal, fue inmediatamente afligido con tzaraat (tipo de lepra).

Finalmente, regresando al pasaje que estamos considerando, vemos que después de la entera serie de señales y milagros, todos los israelitas fueron convencidos de que la profecía de Moshé era cierta en todos los detalles.

El bastón de Aarón nunca se marchitó; su tallo, capullos, y almendras permanecieron siempre verdes. El Eterno le ordenó a Moshé colocarlo cerca del arón como un testimonio para generaciones futuras de que, de todas las Tribus, Leví fue escogida para cuidar el kehunáh.

El sabio intérprete Rashé explica que la vara de Aharón debía ser puesta en el medio, porque el “medio” hace alusión a la armonía, no inclinándose ni a hacia un lado ni hacía el otro lado. Así pues, dice Rashí, “Aharón” representa al verdadero servidor del Eterno, quien tiene que procurar estabilidad, “medio”, no siendo por demás bondadoso, ni por demás riguroso. Así es como la Torah ayuda a la persona a seguir el camino de liderazgo armónico de Aharón.

Ahora bien, me resulta interesante compartirles la explicación que otros sabios dan al descodificar este milagro. “Aharón” hace referencia a la bondad o benevolencia (Jesed), mientras que “la casa de Leví” hace referencia a la severidad o restricción (Guevuráh).

Por eso, al leer “le salieron brotes y frutos, y maduraron almendras”, es necesario aceptar que para obtener bendición celestial de concreta en este mundo físico, se necesita que la bondad esté unida a su raíz la restricción que permite entendimiento del diseño original; eso estaría encriptado en la frase: “Aarón de la casa de Leví”.

Toda la bondad de Aarón provenía de la Torá de “Moshé”, quien pertenecía a  la tribu de Levi.

Con esto cada israelita comprendió que recién cuando la persona se comporta con una bondad basada en el esfuerzo de meditar la Torah, es cuando ella obtiene que las bendiciones se materialicen en compensaciones y beneficios materiales.

El Eterno no sólo quería que Su Pueblo apreciáramos el producto final ya terminado, sino el proceso para obtenerlo. Él quería recordarnos que, con la Torah en la mente y el corazón, el esfuerzo y el proceso son tan importantes como el resultado.

La diferencia entre Koraj y Moshé, Aharón y los otros levitas no era el sacerdocio o la profecía; sino la dedicación de una vida entera dedicada a la búsqueda de la Voluntad divina. Su espiritualidad era mucho más profunda porque le habían dado mayor seriedad y mayor trabajo a su relación con la Divinidad. Si bien todos aquellos integrantes de Israel tuvieron profecía en el Monte Sinaí, y si bien todos escucharon a Dios; ninguno tuvo lo que Moshé y Aharón, porque la profecía que obtuvieron fue un regalo sin proceso; mientras que la de sus líderes fue el resultado de todo un esfuerzo a lo largo de años. Con este milagro, el Eterno nos recuerda que la Torah y sus mitzvot (mandamientos) hay que cuidarlas, plantarlas y trabajarlas como se cuida un árbol antes de que den frutos.

En síntesis, el milagro de las vara de Aharón (o tribu de Leví) mostró quién había sido escogido para entrar en la presencia del Eterno como representante de todo el pueblo. ¿En qué consistía el milagro? En la manifestación de vida en algo ya muerto. Las varas de cada uno estaban hechas de madera. La madera está muerta. Ahora la madera muerta de la tribu de Leví recibió vida nueva. El poder de la resurrección era la señal que muestra quién tiene el derecho a ser sumo sacerdote en la Tierra.

Lo mismo sucedió con el Gran Sumo Sacerdote Celestial. La vida de resurrección es la evidencia celestial de quién ha sido escogido para acercarse al Eterno en el Mishkán Celeste.

¡Yeshúa no está muerto!… ¡Él ha sido levantado de entre los muertos y vive para siempre! ¡Su vida habla por sí misma! ¡Él es el escogido para ser el Mesías, primero como Kohen celestial, y luego como Rey en la Tierra, desde la Nueva Jerusalén!… ¡Y ese día está cada vez más cerca!

Por eso, desde este estudio, te invito a que busques y sométete a los líderes que muestran señales de la vida de resurrección mesiánica, que son capaces de transformar vidas para bien. ¡Ellos tienen acceso al Eterno!

Con todo esto que te he escrito, anhelo que tu alma se predisponga a realizar día a día esa restricción que te permite esforzarte para así alcanzar el premio del supremo llamamiento de Dios en Yeshúa, el Ungido.

Shalom!

Responsables de Elevarnos para Saber Descender y Promover.

Por P.A. David Nesher

Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito. Conforme al número así haréis con cada uno, según el número de ellos. Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Yahvéh. Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a Yahvéh, como vosotros hiciereis, así hará él. Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; cómo vosotros, así será el extranjero delante de Yahvéh. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.

(Números/Bamidbar 15: 11-16)

Resulta muy interesante notar que, luego del incidente del informe negativo de los diez espías, el Eterno consoló al pueblo de Israel recordándoles que sus hijos eventualmente entrarían y tomarían posesión de la Tierra de Israel. Esto lo realizó dándoles algunas leyes que se aplicarían sólo una vez que entraran a la tierra. La primera de esas leyes es que los sacrificios de animales tenían que ser acompañados de ofrendas de grano, aceite y vino.

Todo aquel que hiciera un sacrificio debía traerlo con la acción de gracias de grano y el gozo de vino; Yahvéh no quería sacrificios avaros, quejumbrosos traídos a Él. Si un miembro de Israel no podía servir a YHVH con alegría (Salmos 100:2), entonces Dios no quería su servicio en absoluto.

Ahora bien, ese servicio con alegría tenía incluido una espiritualidad comprometida con la realidad cotidiana desde una praxis que permitiera evitar el misticismo monástico en la mentalidad de Israel. Es decir que su adoración tenía que demostrar su compromiso con el trabajo creativo.

El Eterno le dio al pueblo Israel justamente estas leyes porque contrarrestan el verdadero error de los espías por el que fueron movidos a presentar un informe pesimista. La realidad es que los espías querían permanecer en el desierto, estudiando Torah sin las distracciones de la vida material. Ellos se llenaron de pánico al darse cuenta que asentados en Eretz Israel, todos los hebreos pasarían a ser reyes y sacerdotes, alcanzando así el nivel de nobleza que estos diez príncipes habían logrado con el estudio de la Sabiduría de la Torah.

Ahora comprendían que en el propósito eterno de Dios, tanto ellos como el resto del Pueblo estaban obligados a esforzarse cada mañana, al despertar, a buscar primeramente el Reino de Dios y Su Justicia, para luego, salir a laborar con el fin de que todas las cosas se unificaran al nivel elevado de conciencia que la Torah otorga por medio de la meditación en sus códigos.

Captaron perfectamente la idea divina: “¡Primero tu animalidad (yetzer hará = tendencia al mal o ego) sacrificado muy temprano para que ascienda tu conciencia. Luego, tus acciones co-creadoras descendiendo a la fisicalidad para que todos los niveles terrestres se eleven a la unificación con el Boré Olam (Creador del Universo)!

Este enfoque parcial sobre la espiritualidad era similar a los sacrificios animales, que ascienden en humo. El aceite y el vino, en cambio, eran vertidos hacia abajo. En otras palabras, tu búsqueda de cada mañana debe ser practicada en tu compromiso de salir a trabajar para transformar el mundo con los códigos de la benevolencia divina que la Instrucción divina te ha revelado.

Por ello, Yahvéh al instruir al pueblo de Israel con respecto a las ofrendas de aceite y vino, les estaba transmitiendo que el período de su “incubación” espiritual en el desierto eventualmente llegaría a su fin. La entrada de sus hijos a Eretz Israel marcaría el descenso del pueblo israelita al mundo físico, para manipular las leyes cósmicas y así cumplir el propósito eterno de Dios en la Creación: el Tikún Olam, es decir que esta sea reparada para transformarla en una morada para Yahvéh.

Esta ofrenda representa la capacidad humana de mezclar varios ingredientes del mundo físico para hacer algo nuevo, diferente de cualquiera de sus componentes y así promocionarlo a un nivel de mayor calidad. Por ejemplo, sabemos que hacer pan tiene mucho de milagroso. Mezclamos ingredientes muy simples: harina, agua, levadura, sal y aceite. Amasamos, le agregamos un poco de paciencia y todo eso se transforma en una masa que al salir del horno nos reconforta a través de los sentidos: aroma, gusto, vista, tacto. Reconocemos y agradecemos esta capacidad que tenemos de hacer algo tan especial con la bendición de nuestro trabajo manual.

De este modo, el Eterno establece el método para que las mentes de los que integraban Su Pueblo estuvieran siempre enfocadas en la Tierra Prometida, incluso a pesar que ellos estuvieran a una larga distancia de ella. Manteniendo sus mentes en Su promesa ayudará a verlos a través del desierto y preparar los corazones de la nueva generación para triunfar donde la vieja generación falló.

Similarmente, siempre que no nos sintamos preparados o renuentes a enfrentar los desafíos cotidianos de la vida, tenemos que recordarnos que nuestras vidas necesitan balancear la necesidad de elevarnos por encima del mundo y la devoción para descender en él para refinarlo y elevarlo promoviéndolo a la unificación con la Luz Infinita.

Estos códigos nos permiten establecer en nuestras mentes pensamientos enfocados hacia la Promesa. Incluso si un hijo de Dios no está caminando en las riquezas de las promesas divinas ahora, él (o ella) necesita establecer sus mentes en los lugares celestiales  en donde Pablo revela que Dios nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Jesús el Cristo (Efesios 2:6) ¡incluso si no se siente como eso ahora, establece tu mente en estos lugares celestiales! (Cf. Colosenses 3:2)


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Yeshúa el Mesías Leproso

Estamos ante dos pasajes bíblicos que, desde la cosmovisión cristiana, son muy complicados de comprender, por lo que la mayoría de los teólogos y hermenéutas (intérpretes) del cristianismo aseguran que es un texto oscuro. Otros, más rápidos para despegarse de la responsabilidad de investigar, salen al paso, asegurando que estamos simplemente ante unas normas higiénicas que el Eterno dio a Israel para procesar una dolencia física en la piel que en aquellos días no sabían tratar médicamente. Ya lo he enseñado en otras bitácoras: la “lepra bíblica” (hebreo tzaráat) no es la misma enfermedad de la lepra de hoy, pero sí comparten algunas afinidades. Es más, según la Torah de Dios, contraer aquella lepra hacía a una persona inmunda. Dicha inmundicia le impedía participar en los rituales del Mishkán (Tabernáculo), y después, el Templo. Así mismo, la persona afectada por tzaraat no podía comer de los sacrificios , y estaba obligado a vivir fuera de la comunidad hasta que dichas manchas desaparecieran y un sacerdote declarara su restauración e reintegración al campamento. Ahora, y continuando con lo planteado más arriba, de todos los títulos y nombres aplicados al Mesías, uno de los más extraños es el título del Talmud: “El Mesías Leproso”. Dicho título se deriva del oráculo del profeta Isaías que dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” ( Isaías 53:4)

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¿Dios Protege al Pecador?… ¿Qué significa Jatat?

Por P.A. David Nesher

 “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que YHVH ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a YHVH un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.

(Vayikrá/Levítico 4:2-3) 

Sin duda alguna debo comenzar diciendo que, al mencionar las ofrendas del Mishkán o Tabernáculo (más tarde el Templo), las imágenes que se aparecen en la mente moderna son barbáricas, paganas y primitivas. Matanza de animales, sangre y tripas que son llevadas a altares, quema de incienso y sacerdotes con vestimentas elaboradas realizando rituales complejos pero aparentemente sin sentido.

Sin embargo, dado que una parte importante de la Torah (la mayoría del libro de Vayikrá Levítico) se dedica a las detalladas leyes de las ofrendas, parecería que este tema tiene una importancia más profunda que nos demanda una detenida y profunda investigación.

En el día de hoy nos toca considerar un korván (ofrenda) lleno de códigos que revelan la gracia infinita de nuestro Dios. El mismo es llamado en las Sagradas Escrituras con el nombre de jatat, que es el nombre que se le da a la ofrenda por el pecado.

Comenzaré comentándoles que palabra jatat, se puede traducir como “error” y “pecado”. Esta palabra proviene de la raíz jatá, que significa “fallar”, “errar”, “pecar”.

También les diré una interesante curiosidad escritural. Cuando leemos el versículo 23, de este capítulo 4, nos damos cuenta que esta ofrenda también es llamada korbán, término que nos revela que también es un medio para poder ascender a YHVH para sentirse más cerca de Él. Pero, lo interesante es saber que en el resto de los versículos de este capítulo normalmente no se usa la palabra korbán (“ofrenda” o “ascensión”), como en el caso de la olá y la minjá, sino sólo le-jatat, que en la versión Septuaginta fue traducida simplemente como “pecado”. Así que el término griego técnico para una ofrenda de pecado es simplemente “pecado”. Tendiendo en cuenta este hecho, podremos entender correctamente el texto griego de la segunda epístola a los discípulos de Corintios donde está escrito:

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él.
(2 Corintios 5:21)

Esto significa que el Mesías fue hecho un sacrificio de pecado, en hebreo un le jatat, por nosotros. Es decir que no es que él haya sido hecho pecado, en el sentido literal de la palabra (como lo explican los líderes cristianos), sino que en esa expresión hay una alusión clara al sacrificio de pecado que encontramos en el capítulo cuatro de Levítico.

Pecados por omisión y por premeditación: ¿cómo los trata Dios?

Ahora quiero enseñarles una cosa más en cuanto a este interesante asunto. Existen dos tipos de sacrificios por el pecado: jatat y asham. El primero expía por ciertos pecados cometidos por error u omisión, el segundo expía por ciertos pecados cometidos con premeditación.

El jatat expía por los pecados cometidos contra los mandamientos negativos que si hubieran sido cometidos deliberadamente, el pecador hubiera sido reo del castigo de caret (extirpación) del Pueblo. Hay 43 pecados de este tipo, la mayoría de ellos son de relaciones sexuales prohibidas. El jatat sólo expía por estos pecados cuando son cometidos por ignorancia. Esto nos enseña que la falta de conocimiento no exime al pecador de su responsabilidad. El que peca sin saber también es culpable delante del Eterno.

Al leer el versículo que encabeza esta bitácora, vemos que en el primer caso se habla del sacerdote ungido que peca, trayendo culpa sobre el pueblo.

La Torah revela que como el Sumo Sacerdote (Kohen Gadol) representa al pueblo, su pecado repercute sobre toda la nación. El pecado también puede consistir en que el Kohen Gadol haga una mala interpretación de la Torah y luego él mismo siga esa decisión halájica equivocada resultando en que también el pueblo la siga. 

La expresión “el sacerdote ungido” es la traducción del hebreo ha-kohén ha-mashíaj. Ésta es la primera vez que aparece la expresión ha-mashíaj, “el ungido”, en la Torah. Dicha expresión aparece tres veces en esta aliyá (v. 3, 5 y 16). Ahora bien, no sé si logran darse cuenta de la maravilla que esto revela: ¡Es muy significativo que la primera vez que el Mesías es presentado en la Torah, es en relación con el sacrificio de pecado! Tenemos tres versículos como testigos firmes que muestran que la tarea primordial del Mesías es redimir el mundo por medio de su propio sacrificio de pecado “para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Al leer el versículo notamos que dice así: “si el que peca es el sacerdote ungido (HaMashíaj), trayendo culpa sobre el pueblo” En este texto está escrito que HaMashíaj es el que tiene pecado y ese pecado llega sobre el pueblo. La imagen de la sombra mesiánica está invertida, ya que en el arquetipo divino es el pecado del pueblo el que vino sobre el Mesías Yeshúa, y la justicia suya vino sobre el pueblo.

Al leer el versículo 5 vemos que está escrito:

Luego el sacerdote ungido (HaMashíaj) tomará de la sangre del novillo y la traerá a la tienda de reunión

Aquí está escrito que HaMashíaj es el que trae la sangre al Mishkán (Tabernáculo). Así mismo, en el arquetipo divino, fue Yeshúa el Mesías quien llevó su propia sangre al Santuario Celestial.

En el versículo 16 vuelve a aparece una expresión semejante:

Entonces el sacerdote ungido (HaMashíaj) traerá sangre del novillo a la tienda de reunión

La Torah revela aquí que parte de la sangre debía ser llevada sí o sí al Mishkán. Esto anunciaba el momento cuando el Mesías Yeshúa llevaría Su bendita sangre al Santuario Celestial, tal como queda explicado en el libro de Hebreos:

“… y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.”
(Hebreos 9:12)

Según el intérprete Rashí, el novillo tiene que tener tres años de edad, figurando así a Yeshúa, quien cumplir su obra redentora, ya tenía tres años de ministerio terrenal.

Enfocándonos más detalladamente en la halajá de este korbán nos encontramos con la revelación de que una vez que la sangre del novillo era llevada dentro del Tabernáculo, el resto del animal no se podía comer, sino que debía quemado fuera del campamento (cf. Levítico 4:21; 6:30; 16:27, Hebreos 13:11-12). Por favor, tengamos en cuenta que esto nos habla de la muerte del Mesías, cuya sangre fue llevada al interior del santuario celestial, pero su muerte ocurrió fuera de las murallas del Templo, cerca del altar que estaba en el Monte de los Olivos.

Es muy importante que al ver los korvanot, tengamos en nuestra mente que todos los sacrificios son sombras del sacrificio del Mesías ya que base del sacrificio del Señor estos sacrificios obtienen validez delante de YHVH.

Ahora quiero invitarlos a que miren un detalle asombroso de la gracia divina escondido en estos korvanot:

Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella la ofrenda de ascensión delante de HaShem; es una ofrenda por el pecado.” (v. 24)

Resulta que en el lugar donde era degollada la olá, es decir al lado norte del altar, se degollaba también el jatat, con un solo objetivo: no avergonzar al pecador (cf. v. 29, 33). Así los demás ofertantes no veían si el sacrificio era de ascensión o de pecado, y no se daba lugar para pensamientos prejuiciosos y lashón hará (lengua maligna) contra el pecador que regresaba a YHVH.

Es decir, que cuando una persona venía con un sacrificio al Tabernáculo todo el mundo podía ver esa acción. Pero lo interesante de esto es que no se sabía a qué venía el sacrificio, si era para una ofrenda de ascensión (olá) o una ofrenda de pecado (jatat), ya que ambas ofrendas se ofrecían en el mismo lugar. Nadie más que el pecador arrepentido y el sacerdote de turno sabían para qué era dicho sacrificio. De esa forma el pecador arrepentido quedaba protegido de las habladurías de la gente, porque no sabían que su ofrenda era de pecado.

Este detalle nos enseña que el Eterno es muy cuidadoso para no avergonzar al hombre, especialmente cuando tiene un corazón arrepentido. En lugar de exponerlo en público lo protege y no solamente cubre su pecado mediante el poder de la expiación del sacrificio sino también cubre su honra por medio de esta ley que estamos estudiando. ¡Es evidente que el Eterno protege de esa manera la fama de cualquier pecador arrepentido!… ¡Su amor es grande y asombroso!

Así mismo hoy la Torah divina persigue que aprendamos de nuestro Padre celestial y lo emulemos en lo mismo. En sus líneas está claro que no debemos actuar avergonzando a uno que está arrepentido de su pecado y, por lo tanto, jamás debemos revelar los pecados de los demás, si estos ya han sido perdonados por el Eterno en la Sangre preciosa de nuestro Señor Yeshúa.

¡Alabemos al Eterno por su amor, su perdón y su respeto al hombre!

La Oblación: El Anuncio de que Dios es mi Socio.

Por P.A. David Nesher

‘Cuando alguien ofrezca una ofrenda de grano al SEÑOR, su ofrenda será de harina fina. Y él le echará aceite, y le pondrá incienso. Se lo traerá a los hijos de Aarón, los sacerdotes, uno de los cuales tomará de él su puñado de harina fina y aceite con todo el incienso. Y el sacerdote lo quemará como un memorial en el altar, una ofrenda hecha por fuego, un aroma dulce para el SEÑOR. El resto de la ofrenda de granos será de Aarón y sus hijos. Es la más santa de las ofrendas al Señor hechas por fuego. Y si traes como ofrenda una ofrenda de granos horneados en el horno, serán tortas sin levadura de harina fina mezcladas con aceite, o obleas sin levadura untadas con aceite. Pero si su ofrenda es una ofrenda de granos horneados en una sartén, será de harina fina, sin levadura, mezclada con aceite. Lo romperás en pedazos y le echarás aceite; que es una ofrenda de grano. ‘Si su ofrenda es una ofrenda de grano horneada en una sartén cubierta, estará hecha deharina fina con aceite. Traerás al Señor la ofrenda de grano que está hecha de estas cosas. Y cuando se presente al sacerdote, él lo traerá al altar. Entonces el sacerdote tomará de la ofrenda de grano una porción memorial, y quemar que en el altar. Es una ofrenda hecha por el fuego, un aroma dulce para el Señor. Y lo que queda de la ofrenda de grano será de Aarón y sus hijos. Es la más santa de las ofrendas al Señor hechas por fuego.

Levítico/Vayikrá 2: 1-10

De una u otra manera, la mayoría de nosotros conocemos que nuestro Maestro Yeshúa enseñó que Dios le da a cada hombre talentos según la capacidad que tenga para emplearlos en la misión de reparar el mundo.

En dicha enseñanza queda bien claro que algunos tienen varios talentos, otros menos; lo cierto es que nadie carece totalmente de ellos. Por ello, también se destaca el hecho que el Eterno no se complace cuando los hombres sólo le devuelven la cantidad de simiente (símbolo del potencial del alma) que les fue confiada. Esa semilla está llena de códigos (talentos) que deben ser manifestados. Por eso, Yahvéh quiere que los hombres siembren la semilla, la cuiden, la cosechen, la limpien de toda impureza, la muelan entre las dos piedras del molino, sacando de ella toda la vida mediante la trituración, y luego se la presenten como “flor de harina“. El Eterno espera que cada talento humano sea mejorado, refinado y ennoblecido a fin de que el potencial de cada hombre sea manifestado en acto pleno. ¡A esto Él llama verdadera prosperidad!

Por lo anterior, entendemos pues que la ofrenda de granos era típicamente harina fina , mezclada con un poco de aceite e incienso . Al ser traída al Mishkán, una porción de la harina era quemada ante Yahvéh en el altar. El resto se entregaba a los sacerdotes para su propio uso (“el resto de la ofrenda de granos será de Aarón y sus hijos”).

La ofrenda de granos  es la simbología que sugiere cómo debe ser nuestro servicio diario a Dios.  Sucede que esta ofrenda de comida era la obra de las manos de los hombres, es decir, que era el resultado del cultivo, la fabricación y la preparación; y era el símbolo del servicio ofrecido por medio del uso creativo de los talentos con los que el ser humano nace.

Esta ofrenda no se hacía sola. Siempre se hizo con la ofrenda de los holocaustos (olamot) descripta en el primer capítulo. Recordemos por lo que ya hemos visto que el sacrificio de olá (ascensión, holocausto) se daba de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Es decir, que cuando se entregaba un animal para ser quemado enteramente se estaba dando un mensaje a todas las esferas celestes: “Yo pertenezco enteramente a Yahvéh”. Por eso, la ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total que realizamos al Eterno apenas nos despertamos.

En cambio el sacrificio de ofrenda de cereal se daba de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo cotidiano del hombre. Así pues cuando se entregaba estos productos al Eterno se decía a las dimensiones celestes: “Mi trabajo diario le pertenece enteramente a Yahvéh”. La oblación representa nuestro servicio al Eterno a través del trabajo de nuestras manos.

Para lograr entender la idea esencial de esta ofrenda, debemos aceptar que tanto los  granos y como las cosas que crecen desde la tierra son de gran necesidad y beneficio para el ser humano. Dichas cosas deben ser obtenidas con el trabajo diario. O sea que la flor de harina (o harina refinada), es el producto que surge de la cooperación entre el Creador y los hombres. El Eterno coloca el principio de vida en la semilla, da sol y lluvia, y la hace crecer. El hombre siembra la semilla, la cuida, la cosecha, la muele para hacer harina, y luego presenta esta harina ante el Señor, o la prepara en tortas cocidas al horno. Es la suma del don original de Yahvéh más el trabajo del hombre. Es devolverle a Dios lo suyo con interés. Es símbolo de la obra de la vida del hombre, de talentos perfeccionados. Era la señal del gran reconocimiento que el ofrendante hacía de deberle todo a Dios, del mismo modo que deseaba asegurarse su favor y bendición para las tareas que venían por delante.

Con la oblación de aceptada que es apropiado honrar al Eterno con tales cosas, para evitar todo engaño egoico. Esto estaba perfectamente expresado al traer los granos necesarios y útiles (y todas las cosas cultivadas) para los sacerdotes, pues por medio del ejercicio sacerdotal dicho producto final del trabajo cotidiano era elevado a las dimensiones celestiales en señal que se estaba haciendo tikún a favor de las generaciones venideras. En pocas, palabras, quien daba oblación estaba proclamando: “¡no trabajo para recibir sólo para mí, sino que me esfuerzo en poner en acción todos mis talentos a fin de hacer un mundo mejor para aquellos que aún no han nacido!“.

Lo más destacado del ejercicio de esta ofrenda de granos era que incluso los más pobres podían participar de ella. Así el Eterno revelaba por medio de este mitzváh (mandamiento) que la puerta celestial estaba abierta aún para que los pobres le trajeran ofrendas sujetas a esa actitud mental, a fin de que sus trabajos fueran considerados en las esferas celestes como propicios instrumentos para prosperar y expandirse a mayor nivel económico.

Detalles Pedagógicos para alcanza la Prosperidad verdadera.

Ahora los invito a considerar detalladamente este interés que el Eterno tiene para que los hijos de Israel, especialmente los más pobres, prosperen en el mundo físico.

La palabra hebrea que aquí ha sido traducida como “alguien” es nefesh, que significa “alma” y/o “energía vital”, refiriéndose a esa fuerza psíquica que nos impulsa a mantenernos con vida en este mundo, para este mundo. Es la parte de nuestra alma que se nutre con la energía que se encuentra en la materia, la que proviene de nuestros alimentos. 

La  palabra oblación (que se significa ofrenda de cereal), en hebreo es minjá, y es el nombre con el que se señala al sacrificio de los pobres, que no tienen medios suficientes para ofrecer un animal. El Talmud, destaca este hecho diciendo que cuando el pobre ofrece una minjá, es contado en los cielos como si hubiera ofrecido su propia alma a Yahvéh.

Está bien claro aquí que el sacrificio de minjá se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo cotidiano del hombre. Cuando un israelita entregaba estos productos a Yahvéh estaba dando testimonio a los cielos diciendo: “Mi trabajo diario pertenece enteramente al Eterno, quien es mi socio en todo esto”. De este modo, para nosotros hoy, la oblación o minjá representa nuestro servicio al Eterno desde el correcto uso de nuestros talentos que son activados cada día cuando realizamos nuestras labores.

Características de la Oblación.

Notamos que la oblación tiene que ser de harina de trigo, que es considerada como la mejor harina. La cebada era más barata (cf. 2 Reyes 7:1; Revelación 6:6). Tengo aquí que contarles que las semillas del trigo no eran sembrabas por dispersión, es decir de la manera que se echaban a grandes cantidades sobre un campo, sino que eran cultivadas haciendo que el sembrador tuviera que poner grano por grano en la tierra. [Esto nos enseña que el sembrador de la parábola del sembrador (citada en Mateo 13:3-9), en realidad sembró cebada].

También debemos saber que la sémola que aquí se habla, en hebreo se dice solet, y señala a la harina de trigo de mayor calidad, la más fina y tamizada. Los sabios explican que esta harina también es llamada en español “flor de harina” o “harina candeal”. Esta harina  fina tiene tres conceptos que el israelita debía decodificar y meditar:

  • Colina
  • Montaña
  • Anillo

Esto llevaba a darse cuenta diariamente que Israel fue redimida por el Eterno de la esclavitud de Egipto, y llevada amorosamente al monte Sinaí para celebrar una Alianza Matrimonial con Él.

El aceite de oliva de las tres calidades sirve para esta ofrenda. Era la representación misma de la Unción del Espíritu Santo que es lo que habilita para un servicio a Dios aceptable.

El incienso es quemado en su totalidad.

En cada ofrenda se debía añadir sal.

Más allá de que cada uno de estos elementos tiene distintas simbologías, hay algo general a destacar, y es que todos estos productos eran elaborados por el hombre a través del ejercicio creativo correcto de sus talentos.

Me parece interesante agregar que el Rabí Hirsche explica que el vocablo minjá implica la idea de dar tributo a un superior y, en tanto los alimentos de primera necesidad de la dieta humana como serían los cereales, simbolizan la existencia humana misma; en tal sentido, la oblación proclama el reconocimiento de quien la ofrece, de que su vida está puesta totalmente en las manos del Creador.

Según Rashi, se echaba aceite sobre toda la harina, y se ponía incienso sobre una parte de la harina. Según otra opinión se mezclaba la harina con el aceite. Este versículo revela que uno que no es kohén (sacerdote) puede preparar esta ofrenda ejerciendo domésticamente función sacerdotal.

Lo cierto es que el aceite simboliza la comodidad material; y el incienso represente alegría y satisfacción de los recursos obtenidos. Entonces, por medio de todos estos ofrecimientos, quien los traía reconocía también que toda comodidad y satisfacción que le causara alegría, tienen su origen último sólo en Yahvéh.

Por eso, el incienso que representa la oración y la alabanza a Yahvéh, (cf. Sal. 141:2, Rev. 5:8) tenía que ser ofrecido en la oblación, evidenciando así el ofrendante que vivía en en este mundo sólo para darle la alabanza suprema al Eterno como Padre, y no a ser humano alguno (ni siquiera a sí mismo).

Pero, cuando llegaba al Santuario con la oblación, el adorador también reconocía que no se puede servir a Yahvéh sin servir a los hombres, y especialmente los líderes que el Eterno ha puesto como sus dones de sabiduría. En las comunidades del Mesías del primer siglo, esto estaba bien claro, tal y como está escrito en la epístola a los Corintios:

 “… y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotrospor la voluntad de Dios.
(2 Corintios 8:5) 

Notemos el orden descripto en este versículo. Dice que primero se dieron al Señor, lo cual hace referencia al sacrificio de olá (holocausto), de entrega total, a Yahvéh. Pero luego, en segundo lugar, se dieron a los emisarios o apóstoles, los líderes, que Yahvéh había puesto sobre ellos. Es evidente que en la perspectiva de la mente de Israel, no puede existir una entrega total a Yahvéh sin un servicio y sometimiento a los líderes que Él ha puesto.

Los Tipos de Oblación

Nos encontramos con cinco tipos de oblación (2:1-10), el común denominador es que todas tienen harina de trigo más fina. La diferencia entre ellas consiste en su manera de preparación.

Los cinco tipos de oblación son los siguientes:

  • Solet – Una décima de una efá de sémola, junto con un log de aceite e incienso, 2:1-3.
  • Jalot – Diez tortas (hogazas) de sémola, revueltas con aceite y horneadas, 2:4.
  • Rekikím – Diez obleas de sémola, untadas con aceite y horneadas, 2:4.
  • Majabat – Oblaciones crujientes de sémola mezclada con aceite y frita en aceite en un sartén poco profundo que había en el templo, 2:5-6.
  • Marjeshet – Oblaciones de sémola mezclada con aceite y frita con aceite en un sartén hondo que había en el templo, 2:7-10.
¿Qué es ser un Adorador?

Según Rashí, estaba permitido para un israelita entrar 11 codos, (5,5 metros), en el atrio del Mishkán desde la entrada. Desde allí el sacerdote tomó un puñado, la cantidad que cabe en los tres dedos centrales de la mano, y lo quemaba en el altar junto con todo el incienso. El resto fue comido por los sacerdotes.

Nuestro Maestro y Dueño Yeshúa HaMashiaj, aseguró a la mujer de Samaria que el Padre busca adoradores (Jn. 4:24). De acuerdo a la cosmovisión divina que revela la Torah sabemos que un adorador es alguien que se ha entregado enteramente a Yahvéh. Uno que ha pasado por la experiencia de la olá. Uno que es consciente que sólo quien pasa por la olá puede luego servir a Yahvéh con sus obras cotidianas. Por eso la olá debía ser presentada antes que la minjá. De ese modo el mensaje que se proclamaba desde el Tabernáculo era bien claro: el Eterno busca corazones entregados y dispuestos a hacer su voluntad.

Querido discípulo, quisiera pedirte que me dejes hacerte algunas preguntas: ¿Has entregado tu corazón al Eterno? ¿Eres completamente suyo? ¿Estás reteniendo algo de tu vida para no ser entregado a tu Padre? ¿Has dado un sacrificio de olá de ti mismo?

En tal caso podrás servirle correctamente. Si no, tus obras y tu servicio a Yahvéh no van a ser totalmente agradables para Él.

No es lo mismo servir y obedecer al Padre sin una relación con el Padre, que hacerlo a base de una relación filial y bien íntima. La diferencia entre estas dos cosas no se ve por fuera, tiene que ver con el corazón, con la actitud interior. Lo más importante es nuestra relación con nuestro Papá celestial y con su hijo Yeshúa el Mesías, enviado por Él. En esa relación está la vida máxima, la vida eterna. El mismo Maestro lo dejó así establecido:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”
(Juan 17:3)

“¡NO SOMOS MÁQUINAS!”, dijo Francisco… Luego, ¿Recomendó Guardar el Shabat?

Por P.A. David Nesher

El papa Francisco pidió a los creyentes que guarden el Shabat (sábado) como “los judíos siguieron y aún observan”.

Vivimos con el acelerador de la mañana a la noche”, dijo Francisco en una entrevista que estuvo circulando en la web durante los últimos días. “Esto arruina la salud mental, la salud espiritual y la salud física. Más aún: afecta y destruye a la familia y, por lo tanto, a la sociedad. ‘En el séptimo día, descansó’. Lo que los judíos siguieron y aún observan fue considerar el sábado como santo. El sábado descansas. ¡Un día de la semana, eso es lo mínimo! Por gratitud, para adorar a Dios, para pasar tiempo con la familia, para jugar, para hacer todas estas cosas. ¡No somos máquinas!

Ahora bien, sabemos que los católicos romanos creen que el Papa disfruta del privilegio divino de la infalibilidad papal.

La infalibilidad papal es un dogma de la Iglesia Católica que establece que, en virtud de la promesa de Jesús a Pedro, el Papa se preserva de la posibilidad de error “cuando, en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina sobre la fe o la moral que debe tener toda la Iglesia”.

Sin embargo, muchos católicos acusan que el papa Francisco se ha apartado de la doctrina de la Iglesia, incluso acusándolo de marxismo. “Al igual que Bernie Sanders, el papa es socialista”, escribió el filósofo norteamericano William Kilpatrick en Crisis Magazine. “Ha tenido muchas palabras desagradables sobre el capitalismo (‘el estiércol del diablo’), pero ninguna crítica correspondiente al socialismo. Al igual que Sanders, sus ideas sobre la economía fueron formadas por pensadores y activistas marxistas. Y al igual que Sanders y otros demócratas socialistas, que movieron al Partido Demócrata hacia la izquierda, también el Papa Francisco está tratando de mover a la Iglesia en la misma dirección”.

La infalibilidad es, según la Nueva Enciclopedia Católica, “más que una simple ausencia de error de facto. Es una perfección positiva, descartando la posibilidad de error”.

Entonces, cuando el Papa dijo lo que aquí escuchaste… ¿Recomendó volver al verdadero Decálogo?