Libro de Génesis

¿Cuál es el Secreto para Evitar la Corrupción de una Nación?

Por P.A. David Nesher

Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,…”

(Bereshit/Génesis 39:7-10)

Leemos en el Sefer Bereshit (Libro de Génesis) que pasado un tiempo la mujer de Potifar se dio cuenta de la belleza física de Yosef y determinó que lo tendría sexualmente a su manera.

Sin embargo, vemos que cuando Yosef fue tentado a fornicar con la esposa de su dueño, se mantuvo muy firme contra ella. A pesar de que ella insistía día tras día y en una ocasión estaban solos en casa, él se negó rotundamente y salió huyendo de esa mujer. Había determinación en su respuesta (“él se rehusó“), no albergaba duda alguna en su mente y corazón.

Ahora bien, ¿qué significado espiritual se esconde en la respuesta que él dio a la mujer cuando le invitó a tener relaciones con ella? Yosef le dijo que no había nadie más grande en la casa y que el dueño no había rehusado nada excepto su esposa. Por esta razón no podía hacer una maldad tan grande y pecar contra el Todopoderoso.

En primer lugar, vemos que todo pecado que se comete contra el prójimo, también se está haciendo contra el Todopoderoso. Yosef conocía perfectamente que el Eterno estaba sobre él observándolo en todo momento y que toda acción iba a ser juzgado por Él. No quería ofender a su Elohim, y por eso no dejó lugar al pecado. El texto hebreo original dice: ¿habré de pecar ante Elohim?”

Esta pregunta denota que Yosef estaba bien consciente que el ser humano puede ocultar su conducta ante otros hombres, pero no ante el Eterno, quien conoce los ocultos designios del hombre. Su alma tenía la certeza de que este suceso nadie más lo sabría, pero lo ontológicamente importante era que Yosef estaba convencido que Elohim lo sabía. Su consciencia conocía el secreto de que los ojos de Yahvéh están en todo lugar, escrutando a malos y buenos, tal como lo escribiera el sabido rey Shelomo:

“Los ojos de Yahvéh están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.”
(Proverbios 15:3).

Para Yosef, el Reino del Eterno era primero. Las lecciones del antiguo hogar no habían sido olvidadas a pesar de todo el trato que él había recibido. Por el contrario, la forma en que Yahvéh había estado con él, y lo prosperó en su esclavitud, era una razón más para la lealtad y la integridad. Así que, debido a su relación con Yahvéh, él se enfrentó a la tentación y se mantuvo firme.

En segundo lugar, vemos que Yosef considera el adulterio como un pecado muy grande, y es cierto, es un falta de muerte que trae graves consecuencias incluso si alguien se arrepiente de él después de haberlo cometido. Es un pecado que se convierte en iniquidad y alcanza a muchas generaciones.

Pero lo más loable de su respuesta es que habla de la gran responsabilidad que había recibido. Como había recibido tanta responsabilidad no podía hacer lo que ella estaba proponiendo. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Yosef, en lugar de aprovecharse de su posición y de la confianza que su dueño le tenía, lo cual es muy común en los que tienen puestos de responsabilidad en diferentes organizaciones, consideró que por haber recibido tanta confianza tenía que administrar esa confianza correctamente. Él estaba determinado a no sacar beneficio propio de su puesto.

He aquí el corazón de un verdadero líder. El que tiene ese corazón es capaz de ser elevado sobra una nación porque no busca sus propios intereses sino los de los demás y sabe diferenciar entre lo que es suyo y lo que no le pertenece.

El corazón de un corrupto dice: “Como he recibido tanta confianza, sacaré provecho personal de ello todo lo que pueda sin ser descubierto y avergonzado.”

El corazón de un justo dice: “Como he recibido tanta confianza, tendré que ser fiel. Esta actitud es digna de ser elogiada. Si todos fueran así, tendríamos un mundo maravilloso.”

Amado discípulo de Yeshúa: ¡Sé fiel hasta la muerte! No aproveches la posición y la confianza que te han dado para sacar bienes personales. Entiende el principio mesiánico de que si eres fiel en lo poco y en lo más íntimo de tu corazón, entonces recibirás más confianza y más responsabilidad y honra. Aunque los hombres no te vean, hay una infinita cantidad de ojos mirándote todo el tiempo desde el mundo invisible.

Ten siempre presente que la fidelidad es más valiosa que el placer y el provecho y “El SEÑOR pagará a cada uno según su justicia y su fidelidad.” (1 Sam. 26:23)

Por último: Confía en Yahvéh, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.” (Sal. 37:3 LBLA)

¡Así recibirás una gran recompensa!

Kol tuv! (¡Toda bendición!)

Caín y Abel Descodificados

Por P.A. David Nesher

¿Cuál es la descodificación de la historia de Abel y Caín?

¿Cómo se debe realizar la correcta lectura de dicho relato bíblico?

Te recomiendo que escuches esta enseñanza y desaprendas todo dogmatismo religioso que impregnó tu mente con mitos y/o cuento infantiles….

¡Enoc Caminó con Dios!… ¿Cómo lo logró?

Por P.A. David Nesher

Y vivió Enoc 65 años y engendró a Matusalén. Y Enoc caminó con Dios durante trescientos años después de engendrar a Matusalén; y engendró hijos e hijas. Todos los días de la vida de Enoc fueron trescientos sesenta y cinco años. Y Enoc caminó con Dios; entonces ya no existía, porque Dios se lo había llevado.

Bereshit/Génesis 5: 21-22

En la parashá de esta semana, llamada Bereshit, la bendita Torah, en Génesis 5, enumera la genealogía de la humanidad, listando los nombres de las diez generaciones de descendientes desde Adam hasta Noaj (Noé). La lista consta solo de los descendientes del tercer hijo de Adán y Eva, Seth. Abel, por supuesto, fue asesinado por Caín, mientras que todos los descendientes de Caín perecieron en el Diluvio en el tiempo de Noaj.

El gran sabio Najmanides, más conocido como el Ramban , atribuye a Adam la extraordinaria longevidad de las personas que vivieron durante estas generaciones, muchas de las cuales alcanzaron los 800 años o más. Ya que todos descendieron directamente de Adán, quien fue creado físicamente perfecto por Dios, estas generaciones también fueron dotadas divinamente, lo que les permitió alcanzar una gran longevidad. Fue solo después del Mabul (Diluvio) que la duración de la vida de los seres humanos comenzó a declinar debido a la atmósfera moral degenerada. Desde esta interpretación, el sabio Maimónides sostiene que solo las personas verdaderamente justas vivieron vidas largas, y que la esperanza de vida de otros comenzó a declinar después de la generación de Adán.

Entonces, de acuerdo a los sabios, el narrador necesitaba la genealogía y la historia de Caín para mostrar el crecimiento del pecado y sus consecuencias globales, así mismo, necesitaba la genealogía setita porque para él la historia desemboca en Noaj (Noé) y desde allí marcar la ascendencia de Abraham como padre del Pueblo de Israel.

Ahora bien, es interesante que Bereshit/Génesis, en este capítulo 5, dedica cuatro versículos (21-24), a la vida de uno de los descendientes de Set, llamado Enoc, ( en hebreo: חֲנוֹךְ _ Janoj). Cabe aquí aclarar, que aunque previamente hemos encontrado el nombre de Enoc (Génesis 4:17) que era el hijo de Caín, este Enoc es un descendiente de Set. Al escritor le interesa así destacar que sólo los justos logran bendecir sus generaciones transfiriendo un linaje de adoración verdadera. Esta es la clara contraposición con los malos y degenerados descendientes de Caín.

En la Torah se enumeran diez generaciones desde Adán hasta Noé:

  • 1. Adán,
  • 2. Seth,
  • 3. Enós,
  • 4. Kenan,
  • 5. Mahalalel,
  • 6. Jared,
  • 7. Enoc,
  • 8. Matusalén,
  • 9. Lamec y
  • 10 . Noé.

Si prestamos atención, podemos ver que Enoc es el descendiente de Adán de la séptima generación, por lo que es considerado por el Midrash, Pesikta d’Rav Kahana como una persona de especial calidad. De hecho, Moisés también fue el séptimo de su generación.

Las Sagradas Escrituras no hablan mucho del profeta Enoc  (Janoj en hebreo). Sólo estos cuatro versículos cortos en Génesis hablan de su vida. El Eterno ha optado por escribir a las generaciones futuras sólo algunas palabras sobre este personaje tan importante en su día. Por lo tanto, en estos cuatro versículos hay grandes verdades reveladas que nos ayudan a entender los tiempos del fin y ser perfeccionados para las cosas que van a venir. 

Algunos maestros judíos actuales, fundamentándose en comentarios de Rashí, explican el relato de estos cuatro versículos, aduciendo que Janoj (Enoc) murió repentinamente a una edad relativamente joven. Claramente vivió significativamente menos años que cualquiera de los otros miembros de su familia, desde Adán hasta Noé, ya que,  irónicamente, su hijo Matusalén es conocido por vivir hasta los 969 años, más que cualquier otro ser humano. Ellos afirman que si bien Janoj era un hombre justo, también era propenso a descarriarse. A fin de evitar esto, Dios le acortó la vida, tal como se desprende de la expresión ya no estuvo, en vez de murió, o sea, no estuvo más en el mundo para completar los años que le habían sido asignados

Sin embargo, para la mayoría de los sabios antiguos, no está del todo claro que Janoj (Enoc) realmente murió. ya que la Torah señala enigmáticamente que “él ya no existía“. Así, el argumento más fuerte es que Janoj parece haber desaparecido. Justamente, tanto el sabio Ralbag  como Ibn Ezra, ven a Janoj como un tzadik (justo) que simplemente había completado su misión en el mundo, y ya no había ninguna razón para mantenerlo en esta existencia material.

Justamente el Targum Yonatán parafrasea el versículo del siguiente modo:

Y Janoj sirvió con verdad ante Dios, y he aquí que no se encontraba con los residentes de la tierra, pues fue tomado y subió al cielo por la palabra de Dios“.

¿Por qué Janoj fue tomado prematuramente por Dios? 

La Torah es bien clara al describir a Enoc como “caminando con Elohim” y “desapareciendo” porque Dios se lo llevó. En base a esto, el Midrash en Derech Eretz Zuta, al final del primer capítulo, enumera a Janoj como una de las nueve personas que merecieron entrar en el Jardín del Edén mientras aún vivían. Así mismo, el Targum Yonatan ben Uziel dice que el texto revela que Enoc no murió, sino que su espíritu simplemente dejó su cuerpo mortal y se transformó en una especie de ángel (de aquí saldrá una leyenda de que Enoc es el famoso ángel Metatrón).

Así mismo el comentario Bereshit Rabá (25:1), dice que en vez de decir que “murió” como así lo escribió con los demás antecesores, la Torah literalmente aquí dice con respecto a él (וְאֵינֶ֕נּוּ -veenenu-) que debe traducirse “y no estuvo más”, implicando con ello que ya no estuvo con el mundo físico, súbitamente desapareció del planeta, elevándose a otra dimensión. Así, y según la tradición, de acuerdo a Najalat Yaacob,  Janoj entró vivo al Gan Eden (el Jardín de Eden), el lugar dimensional que ha sido destinado para los tzadikim (los justos).  

Por consiguiente, lo que el texto da a entender en esta genealogía, es que durante la vida de Janoj (Enoc), el mundo había comenzado a deteriorarse moralmente y el pecado se volvió lentamente cada vez más común. La misión de la vida de Enoc era purificar el mundo a través de sus buenas y nobles acciones. Los sabios aseguran que si no fuera por la justicia de Enoc, el Diluvio habría llegado antes. Es más, algunos incluso atribuyen la salvación de Noaj y su familia a la influencia positiva de Janoj.

Queda aportar que tradiciones similares se registran en el Sefer  Siraj que presenta a Janoj como un varón piadoso, quien predicó teshuváh (el arrepentimiento) y reunió una vasta colección de discípulos, en la medida en que fue proclamado Rey de Justicia (Malki-Tzedek). Bajo su sabiduría, se dice que la paz reinó en la Tierra.

¿Qué es caminar con Dios?

Para lograr entender la idea, debo antes decir que existen tres temas principales que son revelados de la vida de Janoj: su vida familiar, su caminar con el Todopoderoso y su desaparición sobrenatural.

Si leemos el texto que nos ocupa, vemos que a los 65 años sucedió algo tan impactante en la vida de Janoj que cambió totalmente su cosmovisión.

Antes no había caminado con el Todopoderoso, pero ahora empezó una relación tan íntima con el Eterno que su fin en este mundo no terminó como los demás.

¿Qué fue lo que sucedió a sus 65 años?

Tuvo un hijo por primera vez en su vida. El nacimiento de su hijo Matusalén (en hebreo: Metushélaj), marcó su vida para siempre. El nombre de Metushélaj significa “su muerte, envió” o “cuando él muera, enviará“. Si hacemos un estudio de los años de las generaciones de estos capítulos, nos daremos cuenta de que justamente en el año de la muerte de Metushélaj vino el diluvio sobre el mundo y mató a todos menos ocho (Noaj y su familia).

Es decir, que en el momento del nacimiento de su hijo, Janoj, que era profeta, tuvo la revelación de lo que iba a pasar 969 años más tarde, cuando este maravilloso ser que acababa de nacer iba a morir. Esta revelación de la destrucción de casi todos los hombres de la tierra y de la Tierra misma causó un impacto tan fuerte en la vida de este hombre que empezó a poner las prioridades de su vida en su orden correcto. “¿Para qué vivo yo si luego todo va a ser inundado? Mejor dedicarme a lo que tiene un verdadero sentido y lo que podrá permanecer eternamente.” Así fue como después del nacimiento de su primer hijo, Janoj empezó a caminar con el Todopoderoso. El impacto de este nuevo ser creado que ahora se introdujo en la vida de Janoj y su esposa le ayudó a acercarse al Eterno y caminar con Él. 

Ahora sí puedo explicar que caminar con Dios significa cumplir sus mandamientos. La forma sustantiva de la palabra hebrea halaj, “caminar”, es halajáh, que significa “el caminar”. Halajáh es un término técnico dentro del que se refiere a las ordenanzas que las autoridades establecen con el fin de poder poner en práctica los mandamientos de la Torah en cada situación de la vida de cada israelita.

Según el testimonio que dan las mismas Sagradas Escrituras, caminar con Dios significa caminar por la fe (2 Corintios 5:7), caminar en la luz (1 Juan 1:5-7), y caminar de acuerdo con Dios (Amós 3:3).

En pocas palabras, caminar con Dios significa tener una comunión constante y familiar con Él. La mejor comparación sería la relación de los mejores amigos. Así fue como Enoc se relacionó con Dios.

Después de caminar así con Dios, es como si un día Dios le dijo a Janoj:

Tú no necesitas caminar en la Tierra,… ¡Ven a casa! ¿Por qué no simplemente caminas a conmigo en mi casa?

Entonces, desde esta explicación podemos entender que Caminar con Dios te hace: 

  • 1) entender a Dios en Su Intención. 
  • 2) ingresar cotidianamente a las otras dimensiones del espíritu 
  • 3) te traslada de las tinieblas (la fisicalidad y sus ilusiones) al reino de Dios y Su Verdad.
  • 4) te hace pensar como Dios, el mensaje de Dios solo lo entienden los que caminan con Él.
  • 5) te hace repudiar lo que Dios repudia.
  • 6) te impregna de Dios, hueles a Él (como el sacerdote en el altar del incienso)
  • 7) te somete a la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta (Rom. 12;2).
  • 8) Te hace conocer los diseños de Dios para lograr el propósito de tu vida. 
  • 9) Te permite impregnarte de su poder para emularlo aquí en la Tierra
Caminar con Dios es la praxis misma de la Fe verdadera.

El autor del libro mesiánico a los Hebreos, dice:

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver la muerte “, y no fue hallado, porque Dios se lo había llevado”, porque antes de ser trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.
(Hebreos 11:5)

Al leer este versículo desde el contexto de la Torah, queda bien claro que no se puede caminar con Dios (o agradar a Dios), apartado de la fe verdadera (hebreo: emunáh).

Por lo tanto, caminar con Dios es un estado de la fe. Es una materialización diaria de la certeza y convicción que nos sostiene. Fe suena a algo etéreo pero caminar con Dios es algo más práctico y cotidiano.

¡Caminar con Dios es sinónimo de andar en amistad con Él!

Enoc y su Mensaje de los Últimos Días.

Las Sagradas Escrituras también nos dicen que en un momento dado en la vida de Enoc, profetizó acerca de las personas que vivieron durante ese tiempo (Judas v. 14) De este modo, al citar Judas la misión profética de Janoj, revelaba que ese tipo de personas han vivido desde entonces hasta el Día de la Venganza de YHVH (fin del sistema de cosas). Estas personas son aquellas que usan y abusan de la gracia de Dios como excusa para vivir equivocadamente. Ellos ”… rechazan la autoridad” (Judas v. 8 RVC) y viven como animales salvajes, haciendo lo que se les da la gana. Son seres humanos que se quejan por todo, critican a los demás, buscan satisfacer sus propios deseos, son arrogantes y alardean de sí mismos adulando a otros para sacar provecho (Judas v. 16) Estas son personas que no agradan a Dios.

Janoj (Enoc) dio una profecía acerca de ellos.

Dijo:
«¡Miren! El SEÑOR viene con sus miríadas de santos. Viene para juzgar a todos.»

(Judas 1:14, 15b. RVC)

Es evidente que desde la caída de la humanidad en pecado, el mensaje del Espíritu de la Profecía ha sido el mismo: el Eterno juzgará a todos los impíos por todas las cosas malas que han hecho.

Por último, recalcaré lo maravilloso que la Torah nos revela:

“Enoc anduvo siempre con Dios, y un día desapareció porque Dios se lo llevó.”
(Génesis 5:24 RVC)

¡Janoj (Enoc) no murió! ¡Enoc caminó tan cerca de Dios que Dios simplemente se lo llevó al cielo un día! (Hebreos 11:5a.) “Pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios.” (Hebreos 11:5b NVI). Este evento constituye una figura profética de lo que pasará en los últimos tiempos cuando los santos y fieles del Eterno seremos arrebatados a los aires para luego ser trasladados a Jerusalén en Eretz Israel (la tierra de Israel) para allí compartir el reino mesiánico para siempre.

Ahora,… pregunto: ¿Y qué de ti? ¿Agradas a Dios? ¿Caminas y platicas con Dios durante el día? Allí mismo, en la epístola a los Hebreos, en el famoso capítulo de la fe, encontramos un versículo justo después del versículo acerca de Enoc que es la clave de lo que he venido hasta aquí diciendo:

“Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que sabe recompensar (dar galardón) a quienes lo buscan.”
(Hebreos 11:6 – RVC)

¡Caminar con Dios tiene galardón! Hay galardón para ti si caminas con Dios. ¡Es una gran inversión! Justamente este versículo se ubica, luego de citar la actitud de Janoj, y nos deja una muy práctica explicación de lo que es la fe:

Ahora bien, tener fe es estar seguro y certero de lo que se espera; es
estar convencido de lo que no se ve.

(Hebreos 11:1 RVC)

No podemos ver a Dios, pero podemos estar seguros que Él existe mediante la emunáh (fe) que se materializa en el caminar con Dios.

Caminar con Dios es volver a la posición de antes de la caída. Enoc fue amigo de Dios y paseaba diariamente con Él. Vimos en el capítulo dos de Bereshit que Adan charlaba con Dios en el huerto cotidianamente. Hoy, nosotros tenemos esta posibilidad habilitada a través de Yeshúa. Con Él y su YUgo podemos caminar con Dios. Él se hizo pecado para librarnos a nosotros del pecado, para romper el velo de separación que existía entre el hombre y Dios.

Entonces te vuelco a preguntar: ¿Has decidido darle tu vida a Dios por fe, creyendo que Él es quien Él dice que es? ¿Lo harás el día de hoy?

¡Por favor, escríbeme y hazme saber lo que has decidido hoy!

Shalom!


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Las “Tribus” Venden a Yosef y pretenden llamarlo “Yeshú”

Por P.A. David Nesher

Vayeshvu le’echol-lechem vayis’u eyneyhem vayir’u vehineh orchat Yishme’elim ba’ah miGil’ad ugemaleyhem nos’im nechot utsri valot holchim lehorid Mitsraymah. 26) Vayomer Yehudah el-echav mah-betsa ki naharog et-achinu vechisinu et-damo.

“Luego se sentaron a comer pan, levantaron la vista y vieron una caravana de ishmaelitas que venían de Guilead cuyos camellos transportaban especias, bálsamos y aristoloquia [hierba medicinal de raíces aromáticas], que llevaban a Egipto.
Entonces dijo Yehudáh a sus hermanos.
“¿Qué beneficio tendremos de matar a nuestro hermano y encubrir su sangre?”

(Bereshit/Génesis 37:25-26)

Hemos estudiado como Yosef (José), el hijo favorito del patriarca Yaakov, en la flor de la edad, es separado de la casa paterna y de su tierra natal. Yosef es vendido por las “tribus” (sus hermanos), a unos extranjeros, al que más tarde abandonan en medio de una nación depravada, mientras sus hermanos, en casa, tratan por todos los medios de hacer olvidar hasta, si es posible, su nombre.

Ahora bien, desde un plano profético-mesiánico, y entendiendo que Yosef con su vida es una representación del arquetipo celestial Yeshúa HaMashiaj, debemos discernir que esta acción de los hermanos contra Yosef, para que sea olvidado su nombre, es semejante a la actitud religiosa que hoy existe casi en la totalidad del judaísmo rabínico ante nuestro Señor.

Ellos evitan mencionar el nombre de Yeshúa HaNotzri (Jesús de Nazaret – ישוע הנוצרי), modificándolo a propósito al omitir la letra final, “ayin” (ע), quedando solo las consonantes Yud, Shin, Vav (ישו) que se lee “Yeshú” y es una palabra que el rabinato detractor del SEÑOR usa como un título y/o acróstico empleado despectivamente para significar: “Yimaj shemó u´zincro” (ימח שמו וזכרו), que traducido es “que su recuerdo y nombre sean borrados para siempre”. 

La obra rabínica “Toldoth Yeshú“, un antiguo tratado medieval, escrito, según algunos en el siglo V después del Mesías, señala que el nombre original del Maestro de Nazaret era Yehoshúa (en griego: Josué) o su variante Yeshúa (español: Jesús). Luego, cuando vino a ser considerado por los líderes judíos como hereje, su nombre fue cambiado a Yeshú como un insulto rabínico deliberado eliminando la última letra de su nombre el sonido que equivale a nuestra “A” para evitar toda implicación del Redentor de la salvación, quedando las tres letras restantes “YeSHú”.

Esas palabras (“Yimaj shemó u´zincro”) adoptan y expanden sacado de los libros del verso “que su nombre sea borrado” (Mishlé/Proverbios 10:7) y de la última frase del Tehilim/Salmos 109:13. Así es como el nombre Yeshú (ישו) el cual lo relacionan al Mashíaj en la forma que cada vez que quiere hacer referencia de él lo hacen de una forma despectiva y humillante

Entonces, el nombre Yeshú se convirtió en un juego de palabras despectivo, en un conjuro en contra del cristianismo romano y bizantino. Siendo bastante común en la literatura polémica medieval hebrea y pueda ser encontrada hasta en el Talmud (SANEDRÍN B. 43) También tenemos, en el Talmud que son cinco las enseñanzas atacadas principalmente (SANHEDRIN 49B).

Sin embargo, como el “humor divino” es insondable y misterioso, esta expresión usada por la mayoría de los judíos actuales esconde una ironía profética maravillosa. Y es que de lo que no se percataron los oponentes del Mesías es que al maldecirlo con este acrónimo y su frase, lo que en realidad estaban haciendo era confirmarlo como Mesías ¿Por qué?

Porque si usamos las cuatro primeras letras de la frase, es decir Yud, Mem, Hei y Shin (YiMáJ SHemó…) cuando se las recombinan forma la palabra hebrea MaSHiaJ (Mem, Shin, Yud, Hei) es decir MESÍAS o CRISTO, es decir el Ungido de Dios.

Como dijera Yosef HaTzadík (José el Justo) a sus hermanos:

Ustedes pensaron hacerme mal, pero Elohím lo cambió en bien
(Bereshít/Génesis 50:20)


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