Mundo Venidero

La Fiesta de Sukot y su Carácter Escatológico.

Por P.A. David Nesher

En el último día de la fiesta, el día grande, Yeshúa se levantó y proclamó:
“Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su corazón brotarán ríos de agua viva.

(Juan 7:37-38)

Al estudiar la Torah (Instrucción) divina debemos saber que la última fiesta de la cosecha anual es Sukot (esta ha sido conocida como la “Fiesta de los Tabernáculos“, “Fiesta de las Cabañas“, o “Fiesta de las Enramadas“), que comienza el día 15 del séptimo mes y dura siete días.

Cuando estuvimos estudiando la parashá Vayelej, aprendimos que Moshé ordenó al pueblo de Israel celebrar una ceremonia de renovación de la Alianza matrimonial con YHVH cada siete años durante la festividad de Sukot:

Y Moshé les ordenó, diciendo: ‘Al final de cada siete años, en el tiempo establecido del año de la liberación, en la Fiesta de Sukot.”
(Deuteronomio 31:10)

Allí mismo, Moshé nos enseña lo que debe ocurrir en la ceremonia:

Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Torah.”
(Deuteronomio 31:12)

Debemos pues aceptar que esta ceremonia tenía implicaciones para la Segunda Venida del Mashiaj, y el establecimiento de la Era Mesiánica o Milenio. Así pues, obediente a este precepto, all final de cada siete años, durante el Shemitáh (Año Sabático), el pueblo de Israel subía a Jerusalén para celebrar Sukot; y es que tanto el Año Sabático como Sukot tienen algo en común con la Era Mesiánica.

El Shemitáh (Año Sabático) es el Shabat a mayor escala, en lugar de seis días semanales y un día de descanso (Shabat), son seis años y un año de descanso (Shemitah). De igual manera, la Era Mesiánica (Milenio) es el Año Sabático en una escala mayor; o sea que en lugar de seis años y un año de descanso, son seis mil años, y mil años de descanso. El día de Shabat es una pequeña muestra de la Era Mesiánica, y lo mismo se aplica al Shemitah (Año Sabático).

La festividad de Sukot también tiene implicaciones de la Era Mesiánica. Los siete días de Sukot ocurren en el séptimo mes del año. Sukot es a los otros días sagrados lo que el Shabat es a los otros días de la semana. Tanto Sukot como el Shabat celebran el acontecimiento de la Creación y el tiempo de Paz verdadera y plena que llegará al mundo en la Segunda Venida del Mesías.

Jerusalén: el Centro de la Voluntad divina.

Leemos en el Rollo de Devarim (Deuteronomio) lo siguiente:

Cuando todo Israel venga a comparecer ante YHVH tu Dios en el lugar que Él elija, leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia”.
(Deuteronomio 31:11)

En este versículo, nos encontramos con tres cosas que podemos recordar:

Primero: En el principio del versículo, donde dice: “Cuando todo Israel se presente ante YHVH tu Dios…” Aprendemos que a todo Israel se le ordenó venir, incluso al extranjero en la tierra de Israel. Como dice el versículo siguiente: “Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Torah;” (Deuteronomio 31:12). El mandamiento de que todo el pueblo de Israel e incluso los extranjeros en la tierra debían venir juntos prefigura lo que sucederá en la Era Mesiánica, donde todas las naciones de la tierra vendrán a Jerusalén.

Segundo: En medio del versículo, donde dice: “…en el lugar que Él elija…”, recordamos que el lugar que el Eterno eligió, y sigue eligiendo, es Yerushalayim (Jerusalén). Por eso es que vemos que los primeros creyentes de Yeshúa demostraron su fe reuniéndose en los atrios del Templo todos los días. En la Era Mesiánica, Jerusalén no sólo será el centro espiritual del mundo, sino también el centro geo-político de todos los asuntos globales. Como dice el oráculo del profeta Isaías: “Y muchos pueblos irán y dirán: ‘Venid, y subamos al monte de YHVH, A la casa del Dios de Ya’akov; Y Él nos enseñará de sus caminos, Y andaremos por sus sendas.’ Porque de Sión saldrá la Torah, Y la palabra de YHVH de Yerushalayim“. (Isaías 2:3)

Tercero: La última cosa que podemos recordar de Deuteronomio 31:11, es del mismo final, donde dice: “…leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia“. Entendamos que la gente en el antiguo Israel no tenía un acceso fácil a la Torah, ya que en aquel entonces no había máquinas de imprimir ni libros. El recuerdo de la Torah por parte del pueblo de Israel dependía totalmente de las lecturas públicas de la Torah. Por eso Esdras y los hombres de la Gran Asamblea instituyeron el método de lectura de las actuales porciones semanales de la Torah (Parashot).

Así mismo, en los días de los apóstoles, el pueblo de Israel también dependía de las lecturas públicas de la Torah. Una persona normal no tenía un rollo de la Torah en su casa, así que tenía que ir a la sinagoga para escucharla. Yeshúa se preocupó de ir a estas lecturas públicas, y los seguidores de Yeshúa también siguieron dando importancia a las lecturas públicas de la Torah. El apóstol Pablo, escribiéndole a su hijo apostólico Timoteo, dice:

Hasta que yo venga, presta atención a la lectura pública de las Escrituras”.
(1 Timoteo 4:13).

La palabra griega anágnosis en realidad debe traducirse con la frase “lectura pública”. Evidentemente, el apóstol está avalando la costumbre de la lectura pública de la Torah en la sinagoga en el Shabat, imitada también por las primeras comunidades al congregarse en el Nombre del Mashiaj. Toda esta costumbre hace eco de la lectura pública de la Torah que se ordenaba en Deuteronomio cap 31, vers. 11, aludiendo a lo que las naciones harán en la Era Mesiánica.

Pero existe un dato muy interesante en la tradición hermeneútica de los Sabios judíos que habla de otra interpretación de Deuteronomio 31:11. Ellos hacen notar que el pasaje dice: “… leerás esta Torah delante de todo Israel en su audiencia“, en donde hacen notar que la palabra “” aparece en singular. Entonces, los sabios preguntan: “¿A quién se dirige esta orden?” Entonces, ellos mismo dicen que este mandamiento necesita un individuo que tenga el poder de reunir a toda la nación de Israel, y el único que puede hacerlo es el rey de Israel, el Mashiaj Ben David.

Maimónides explicó que aquellos que escuchaban al rey leyendo la Torah debían actuar como si la estuvieran oyendo venir del Monte Sinaí. Se suponía que debían escuchar como si la hubieran oído venir del Todopoderoso, “ya que el rey no es más que un emisario facultado para proclamar las palabras del Señor“.

Esto alude a la llegada del Rey Mesías, que reinará en Jerusalén. Los rabinos se imaginaron cómo sería escuchar la Torah de la boca del Mesías:

En el futuro el Santo, bendito sea, se sentará en el Jardín del Edén y expondrá la Torah. Y todos los justos se sentarán ante Él, y toda la Familia Soberana se pondrá de pie. A la derecha del Santo, bendito sea, estará el sol con las constelaciones y a su izquierda la luna y todas las estrellas. Y el Santo, bendito sea, expondrá los significados de una nueva Torah que dará a través del Mesías.

(Midrash Alef Bet deRabbi Akiva)

Cada vez que leemos de la Torah, experimentamos una pequeña muestra de lo que será en la Era Mesiánica, donde todos en el mundo entero estarán ansiosos por aprender de la Torá. Como profetiza Isaías:

“Y muchos pueblos irán y dirán:
‘Venid, y subamos al monte de YHVH, a la casa del Dios de YaaKov;
Y Él nos enseñará de sus caminos, Y nosotros andaremos por sus sendas’.
Porque de Sión saldrá la Torah,
Y la palabra de YHVH de Yerushalayim.”
(Isaías 2:3)

La fiesta de Sukot desempeñó un papel importante en el proceso de construcción del primer y del segundo Templo.

Leemos en el primer libro de los Reyes el relato de cómo Salomón dedicó intencionadamente su recién construido Templo durante la festividad de Sukot, imprimiendo así un nuevo significado al nacionalismo que ya tenía Sukot para los israelitas (1 Reyes 8:2).

Del mismo modo, el sacerdote reformador Esdras dedicó el Segundo Templo en Sukot (Esdras 3:4); y en el libro de Nehemías leemos que la celebración por la finalización del muro y la lectura pública de la Torah termina con una celebración de Sukot (Nehemías 8:18).

Así pues, la conexión entre Sukot y el Templo no pasó desapercibida para los profetas. La descripción que hace Zacarías de la era mesiánica, que es la haftará del primer día de Sukot, se centra en el culto universal en el Templo en el marco de Sukot, proclamando que los miembros de todas las naciones que hayan sobrevivido al período de destrucción que precederá a la era mesiánica se unirán para servir a Dios y acudirán al Templo de Jerusalén para celebrar la fiesta de Sukot (Zacarías 14:14-17).

El Séptimo Mes, el Sukot y el Milenio.

Ahora, los invito a enfocar toda nuestra atención en Sukot.

He dicho más arriba que esta festividad es una sombra profética del Reino de los Cielos que viene e inaugurará el Milenio.

En el pensamiento judío, la fiesta de Sukot es la más alegre de todas las fiestas. Los sabios la llaman “Z’man Simjateinu” (que se traduce: “El tiempo de nuestro regocijo“).

Notamos que, de acuerdo al contexto histórico-geográfico de la tierra de Israel, después de recoger las cosechas, Moshé ordenó al pueblo de Israel que celebrara y se regocijara ante el Nombre de YHVH. El precepto establecía que cada varón, debían construir cabañas o enramadas (sukot) y vivir en ellas durante los siete días en que duraba dicha fiesta, como recuerdo de la época en que vivían en cabañas en su viaje por el desierto durante el Éxodo. En este lapso debían presentar ofrendas YHVH; el primero y el octavo día eran días de reposo adicionales en los que no se debía trabajar (cf. Lev 23: 33-36; 39-43).

Ahora, necesito invitarlos a realizar un ejercicio utilizando nuestra imaginación. Hagamos pues el esfuerzo en imaginar lo que acontecía después de las lluvias de primavera y de la cosecha de cebada y trigo en la época de la Pesaj y de Shavuot, venía la estación seca en la que generalmente no llovía. En el séptimo mes, la tierra estaba dura y estéril, y con la última cosecha llegaba la esperanza de las tan necesarias lluvias de otoño, que se entendían como una recompensa por la obediencia del pueblo a Elohim. Los israelitas probablemente tenían en mente las palabras de la Torah al acercarse a esta estación:

“Y si obedeces mis mandamientos que te ordeno hoy, de amar a YHVH tu Elohim, y de servirle con todo tu corazón y con toda tu alma, él dará la lluvia para tu tierra en su tiempo, la lluvia temprana y la lluvia tardía, para que recojas tu grano y tu vino y tu aceite. Y dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.”
 (Deuteronomio 11: 13-15).

En los días del Sagrado Templo, una parte importante de la fiesta de Sukot era la ceremonia diaria de libación de agua, en la que se extraía agua del estanque de Shiloah, se llevaba al Templo en una alegre procesión y se vertía sobre el altar para invocar la bendición de Elohim para la lluvia.

Es en este contexto de oración por la lluvia que Yeshúa anunció el último día de Sukot que él es la fuente de agua viva que puede saciar el deseo de vida eterna del hombre (Juan 7:37-38; cf. 4:13-14) Nuestro Gran Maestro dio a entender que sin este agua espiritual, es decir la lluvia del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), el ser humano bebería y continuaría teniendo sed espiritual. Así pues, las lluvias otoñales y la cosecha de la Fiesta de las Cabañas también apuntan al derramamiento del Ruaj HaKodesh en los últimos tiempos y a la gran cosecha final de almas de todas las naciones a la que se refirió Yeshúa en su parábola de la cizaña (Mateo 13:24-30, 37-43). Aludiendo a este simbolismo, el teólogo Conner afirma:

Así, en los días finales de la gracia, al final de esta era, tendrá lugar la cosecha. La misma lluvia que madura el trigo también madura la cizaña. La misma lluvia que madura a los justos también madurará a los malvados” 

[Conner, “Las fiestas de Israel”, pg. 68]

El discípulo Juan tuvo una visión de esta cosecha del final de los tiempos de los justos y los malvados:

Y oí una voz del cielo que me decía:
Escribe:
Bienaventurados son los muertos, que de aquí en adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansan de sus labores; y sus obras los siguen.
Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo, clamando con alta voz al que estaba sentado sobre la nube:
Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está seca.

Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y la envió al grande lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil seiscientos estadios.

 (Apocalipsis 14:13-20).

La sukah también se llama la “sukah de la paz”, y simboliza el anhelo por la paz verdadera y plena de toda la humanidad. Por eso es que en la fiesta de Sukot sacrificaban, cuando existía el Beit HaMikdash (Santo Templo), setenta toros, simbolizando que Israel intercedía por las setenta naciones del mundo, como un indicio de la sukah de paz entre Israel y las naciones del mundo. Vemos pues que, según el Espíritu de la Profecía, Sukot es un anticipo del Reino Mesiánico, cuando habrá paz en la Tierra, los enemigos de Israel serán derrotados, y tanto judíos, como gentiles habitarán juntos y en armonía sirviendo a YHVH, el único Dios verdadero. Sukot es pues una sombra profética del Reino de los Cielos que viene.

Es por causa de las cosas por venir, que Yeshúa Rabeinu expresó su preocupación por el hecho de que haya muy pocos trabajadores dispuestos a recoger la abundante cosecha de los campos maduros (Mateo 9:37-38, Juan 4:35). El momento oportuno es crucial para el éxito de la cosecha. Si la cosecha no se recoge a tiempo, puede perderse fácilmente. Lo mismo ocurre con las muchas almas que estaban maduras para la cosecha a lo largo de los tiempos, pero que se perdieron porque no había trabajadores disponibles para llevarles las buenas nuevas del Reino de Dios.

Regresando a las costumbres de Israel para la estación de otoño, debemos saber que después de que la cosecha era traída y las cabañas fueron construidas, los israelitas habitaron y se regocijaron en ellas por la duración de la fiesta. Esto no sólo era una conmemoración de su frágil existencia y de la providencia de Elohim en el desierto; también era un recordatorio de la fragilidad actual de su vida incluso después de haberse establecido en la tierra prometida a nuestros padre en la fe. Es decir que los israelitas, no debían confiar en sus casas ni en la tierra, pues estas podían ser fácilmente arrebatadas; sino que ellos debían confiar sólo en YHVH Elohim, que seguía preservándolos como lo había hecho durante el Éxodo.

Las cabañas les recordaban que no eran sencillamente peregrinos y extranjeros en la tierra. Del mismo modo en nuestros días, al celebrar esta festividad, nosotros confesamos que el creyente en el Mesías es un peregrino y forastero en este mundo que se encuentra en busca y a la espera de una ciudad cuyo constructor y artífice es Elohim, al igual que Abraham, Isaac y Jacob (Heb 11,10-16). 

Así pues, al igual que las enramadas eran moradas temporales, a los creyentes se les recuerda que su cuerpo físico terrenal no es más que una morada temporal que un día será desechada y sustituida por una casa nueva y celestial, la morada eterna de un cuerpo inmortal y glorificado (2 Corintios 5:1-5).

El carácter escatológico de esta fiesta se desprende de las palabras del profeta Zacarías, que escribe que los que sobrevivan a la última batalla del final de la historia:

“…subirán año tras año a adorar al Rey, al YHVH de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas” 
(Zacarías 14: 16)

En otro nivel, la plenitud de esta fiesta se experimentará en la resurrección y glorificación de los santos y el establecimiento del reino eterno y celestial de Mashiaj. Entonces miraremos hacia atrás en el frágil peregrinaje terrenal de esta vida y recordaremos la bondad del YHVH, regocijándonos en su esplendor. Entonces el Mishkan de Elohim estará con los hombres:

Habitará con ellos, y ellos serán su pueblo.” 
(Apocalipsis 21: 1-4).

El Mesías Yeshúa revelado en la Parashá y Haftará Nitzavim

Por P.A. David Nesher

Y sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que puse delante de ti, y te acordares de ellas en tu corazón, estando entre todas las naciones adonde te hubiere arrojado el Eterno, tu Dios, y te volvieres al Eterno, tu Dios, y obedecieres su voz conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces te traerá el Eterno, tu Dios, con El de tu cautiverio, y se compadecerá de ti y te hará volver juntándote de entre todas las naciones adonde te hubiere esparcido el Eterno, tu Dios. Aunque tu destierro estuviere en el extremo del cielo, de allí te recogerá el Eterno, tu Dios, y de allí te tomará,

Devarim/Deuteronomio 30: 1-4

La verdad es que leer estos pasukim (versículos), y especialmente en versículo cuatro, nos conduce a darnos cuenta que esta porción de las Sagradas Escr itura revela un acontecimiento que ocurrirá en los momentos finales de los últimos días.

Debo primeramente decir que como con muchas otras profecías, este pasaje tiene más de un nivel de cumplimiento. También me es necesario solicitarte que recuerdes que toda las Sagradas Escritura son inspiradas por el Espíritu de la profecía que es el testimonio de Yeshúa (Revelación/Apocalipsis 19: 10). Por lo tanto, un pasaje bíblico:

  • puede tener un cumplimiento histórico literal,
  • puede tener un cumplimiento midráshico,
  • puede tener un cumplimiento histórico-profético y
  • puede tener un cumplimiento Mesiánico.

Lamentablemente en nuestros días, la mayoría de creyentes del sustrato protestante evangélico son apenas capaces de mostrar referencias específicas al Mesías Yeshúa y Su obra de redención de la Torah. Esto se debe principalmente porque ellos no han sido enseñados a estudiar las Sagradas Escrituras temáticamente, y por lo tanto se encuentran en un estado de analfabetismo profético que es la razón principal de la crisis del cristianismo post-moderno.

El Análisis Temático de un texto de la TaNaK (o mal llamado Antiguo Testamento) es la llave para que cualquier creyente logre ver figuras del Mesías Yeshúa y Su obra de redención en la Torah, los Profetas (Neviim) y los Escritos (Ketuvim).

Entonces, y comenzando con nuestro análisis temático de Devarim cap. 30, vers. 4, hagámonos la siguiente pregunta: ¿Este pasaje de hecho se refiere a la doctrina de la Segunda venida de Yeshúa? Bien, para lograr una respuesta veraz, comencemos a ver y analizar los distintos detalles del texto.

¿Cuál palabra describe la acción que el Eterno ejecutará a favor de Am Yisrael en Devarim 30:4?

Recoger.

¿De dónde los recogerá Él?

Le advierto de antemano que esta es una pregunta sutil. Seguramente, ante una lectura rápida del versículos, usted inmediatamente asumirá “de las naciones donde Él los ha esparcido.”

Sin embargo, necesito pedirle que sólo base su respuesta en Devarim 30:4.

Otra vez: ¿De dónde los recogerá Él?

Del extremo de los cielos.

¿Qué? ¿Del extremo de los Cielos?

Sí, el hebreo usa la palabra Cielos, no Tierra. Veamos este pasuk (versículo) en su idioma oriiginal:

Im-yiheyeh nidajaja biktseh hashamayim misham yekabetsja Adonay Eloheyja umisham yikajeja.

El problema que tenemos es que algunas traducciones reemplazan la palabra hebrea HaShamayim (Cielos) por Tierra. (Las traducciones que hacen esto incluyen la New American Standard Bible, la New Living Translation, la Versión Contemporánea en Inglés, y la Nueva Versión Internacional, donde declara, “la tierra más distante debajo de los cielos”). La explicación es que en las mentes de los traductores, los paradigmas dogmáticos de los mismos no encuentran sentido que el Eterno diga que Él recogerá al disperso Am Yisrael (Pueblo de Israel) desde los Cielos. Entonces, ellos encontraron conveniente de arreglar la traducción adaptándola a su criterio religioso. Sin embargo, el único problema es que Moisés quería decir lo que dijo y, por lo tanto, dijo lo que quería decir.

Como verás más abajo, tenemos el problema que si se sustituye la palabra Tierra por Cielos, cada uno de los investigadores de la Instrucción divina nos estamos perdiendo la enseñanza de Moisés sobre una de las más asombrosas y deseadas doctrinas del Brit Hadasháh (Pacto Renovado) del Eterno a través de Su Mashiaj Yeshúa.

¿Qué estaría haciendo la gente de Israel en los Cielos?

A esta altura de mi bitácora, sé que algunos de ustedes ya sabrán a dónde estoy yendo. Pero para aquellos de ustedes que aún no lo ven… ¿se dan cuenta que esta es una profecía de la segunda venida del Mesías cuando los muertos en Mesías serán levantados y nosotros los que quedemos seremos transformados?

¿Cómo sé yo que esta es la interpretación correcta?

Apreciado lector, te invito a leer el Evangelio según San Mateo 24:29-31, especialmente el versículo treinta y uno:

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

¿Cuál palabra describe la acción que los ángeles ejecutarán a favor de los justos?

¡Ellos JUNTARÁN a los escogidos!

¿De dónde los juntarán los ángeles?

¡De los “cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”!

Sabes que, en Devarim cap. 30, vers. 4,… ¡Moisés profetizó de la Segunda Venida del Mesías! Justamente, es el análisis temático le ayuda a verlo.

Ahora sabemos por qué Moisés declara que el Eterno recogería a Am Ysrael de los Cielos.

¿Por qué? Porque si usted al leer en el texto en su forma original piensa que es porque Moisés estaba profetizando concerniente a la Segunda Venida cuando los muertos en Mesías serían levantados y aquellos que queden serían transformados, después, ambos grupos serán recogidos en el cielo (juntados, si usted quiere), entonces. ¡Usted Lo Entendió!

Pero si no ha logrado verlo, pues tiene en este momento en sus manos una traducción bíblica que da otra idea, lo invito a profundizar mirando este este asunto de traducción un poco más cerca.

Primero, permítame darle citas directivas de las versiones judías Torat Emete y Biblia Tanaj, comparadas con la versión protestante Reina Valera 1960 (RV1960) de las Sagradas Escrituras en obsequio de la comparación.

Devarim 30:4 (según Torat Emet)dice:

— “Aun si tu exilio estuviere en el extremo del Cielo, también desde allí te reunirá el Eterno, tu Dios, y también desde allí te tomará,

Devarim 30:4 (NKJV) (RV1960) dice:

— “Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá el SEÑOR tu Dios, y de allá te tomará“.

Ya dije más arriba que la mayorías de las traducciones españolas (tanto como las inglesas) tratan de componer el hebreo, el cual para ellos no tiene sentido, pues dice que el Eterno recogerá a Su Pueblo Israel desde los Cielos en lugar de la Tierra. Es por eso que muchas traducciones reemplazan la palabra hebrea, Cielos por Tierra.

(Las traducciones que hacen esto incluyen la New American Standard Bible, la New Living Translation, la Versión Contemporánea en Inglés, y la Nueva Versión Internacional (donde declara, “la tierra más distante debajo de los cielos”).

Entendamos pues, y aceptemos que en las mentes de los traductores, no tiene sentido que el Eterno diga que Él recogerá a los dispersos de Am Yisrael de los Cielos ya que el contexto de Devarim 30:4 es que ellos están esparcidos en las naciones. Fue por esto que ellos trataron de arreglar las cosas en la traducción. Pero, me es necesario reiterar que el único problema es este: ¡Moisés quería decir lo que dijo y dijo lo que quería decir!

Aquí está la revelación. Cuando yo leí Devarim 30:4 en la RV1960, noté que era diferente de la Torat Emet. Me di cuenta que la RV1960 usa la frase “debajo del cielo“, mientras la Jumash usa la frase en “los extremos del cielo“. Esto hace una gran diferencia. Si la traducción es debajo de los cielos, entonces mis argumentos no tendrían ningún sentido porque debajo del cielo ESTÁ la Tierra. Sin embargo, el argumento de que Moisés estaba profetizando de la Segunda Venida y la resurrección tiene sentido si en efecto dice en los extremos del cielo.

Bien, si miramos juntos en el hebreo de la Jumash, notamos que esa frase preposicional es así…

בקצה השמים (HaShamayim)

Es claro que la palabra hebrea, ~ השמים, es literalmente los Cielos. La palabra hebrea para בקצה (biktseh), es literalmente “en, “sobre el extremo“, “en la orilla fronteriza”. La palabra hebrea para extremo u orilla קצה tiene la letra ב en frente es la preposición en. Por tanto, esa frase preposicional es literalmente: “¡en (sobre) el extremo (orilla fronteriza) de los Cielos!

Entonces, ¿qué significa esto?

Significa que incluso si los traductores de la RV1960 mantuvieron la palabra cielos, como está en el hebreo, ellos todavía pensaron que no tenía sentido, así que cambiaron la frase preposicional en/sobre el extremo/orilla, a “debajo del cielo”. En cambio la versión judía Torat Emete lo hizo correctamente.

Ahora, por favor te invito a volver conmigo a considerar el Evangelio de Mateo (24:31) otra vez:

“Y enviará Sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”
Mateo 24:29-31 (RV1960)

Ahora hagamos conexiones temáticas entre Devarim 30:4 y Mateo 24:31.

Ambos pasajes usan la palabra “recoger” y/o “juntar“.

Ambos pasajes usan la misma frase preposicional que significa desde un extremo de los cielos hasta el otro.

Entonces, ahí lo tenemos.

Moisés definitivamente profetizó de la Segunda Venida del Mesías y la Primera Resurrección (lo que la iglesia cristiana evangélica llama “el rapto”) todo en un instante. Como usted puede ver, un poco de hebreo permite sumergirnos en grandes profundidades de nuestra emunáh, y logramos llegar muy lejos en nuestro peregrinar en por este mundo hacia el Olam HaVá (Mundo Venidero):

Sólo como algo aparte, ahora sabemos que el hebreo literal declara en/sobre el extremo/orilla de los Cielos. Miremos unas pocas versiones de Deuteronomio 30:4 y veamos cómo los traductores lucharon con la traducción del versículo. Recuerde, por qué están luchando. Ellos no entienden cómo el Eterno recogería al pueblo esparcido de Israel desde el cielo.

  • – NIV— debajo de los cielos. [erróneo]
  • – NASB— en los extremos de la tierra [erróneo]
  • – El Mensaje— Sin importar que tan lejos ustedes hayan acabado [erróneo]
  • – Traducción Nueva Vida— en los extremos de la tierra. [erróneo]
  • – Versión Contemporánea en Inglés—a los países más lejanos en la tierra [erróneo]
  • – NKJV— “a las partes más lejanas debajo del cielo.” [erróneo]
  • – NIV Versión UK — “a la tierra más distante debajo de los cielos” [erróneo]
  • – Versión Standard en Inglés— en las partes más extremas del cielo [Ellos lo hicieron correctamente]
  • – Amplificada— en las partes extremas de los cielos [ello lo hicieron correctamente]
  • – NKJV del Siglo 21— “fuera a las más lejanas partes del cielo” [Ellos lo hicieron correctamente]
  • – ASV— “en las partes más extremas del cielo” [Ellos lo hicieron correctamente]
  • – Darby— “fuera a los extremos de los cielos” [Ellos lo hicieron correctamente]
  • – Cantera Iglesias _ “en el extremo de los cielos.” [Ellos lo hicieron correctamente]

Una de las razones principales de que la doctrina del rapto es falsa es porque no tiene base en la Torah. Usted ve, el Tanak entero habla claramente de la reunión de Am Israel. El énfasis en todas las Escrituras de reuniones claramente concerniente a la reunión de la dispersa Am Israel a la nación de Israel. Ahora sabemos que la reunión es sinónimo de la segunda venida del Mesías (junto con la resurrección y transformación en un abrir y cerrar de ojos).

Por tanto, la reunión (erróneamente llamada el rapto) no tiene nada que ver con el rapto de la “Iglesia”, mientras los “Judíos” sufren en medio de la tribulación.

La Toráh NO enseña sobre el rapto de la “Iglesia”. Sin embargo, si la Torah enseña sobre la reunión del Pueblo de Israel disperso en las naciones en los cielos; entonces ¿sabe qué? ¡Tú puedes confiar en eso!

Por favor, te invito a leer Devarim 31:10-11. Como lo declaré antes, tradicionalmente, el Rey leía la Torah.

¿Sabes cuál será el primer Día Santo para ser celebrado cuando Yeshúa regrese?

Sukot.

Cuando Yeshúa regrese, ¿cuál misión estará cumpliendo?

La Misión de Rey.

Entonces, fundamentados en Devarim 30:10-11, nuestra fe descansa en:

1) el hecho de que Yeshúa estará regresando como Rey y,
2) en el hecho de que Sukot será el primer Día Santo que celebraremos en el Reino por venir,

¿Qué estará haciendo el Mesías Yeshúa en ese Sukot?

Enseñándonos la Toráh. ¡Porque la Torah del Señor saldrá de Sion!, tal como está escrito en el Libro del profeta Miqueas:

“Muchas naciones vendrán, y dirán: «¡Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob! Él nos guiará por sus caminos, y nosotros iremos por sus sendas.» Porque la Torah saldrá de Sión; de Jerusalén saldrá la palabra del Señor.”
Miqueas 4:2 – RVC

¡Ahora veamos a Yeshúa en la Haftarah!

En lo que hemos considerado hasta ahora, nos damos cuenta que la porción de la Torah contiene una de las más asombrosas profecías concernientes a la Segunda Venida del Mesías Yeshúa. Por tanto, no debería sorprender que la porción de Haftarah también contenga Escrituras proféticas de significado Mesiánico.

Te invito a leer Isaías capítulo 61, versículo 10.

En gran manera me gozaré en el ETERNO,
Mi alma se regocijará en mi Dios.
Porque Él me ha vestido de ropas de salvación,
Me ha envuelto en manto de justicia
Como el novio se engalana con una corona,
Como la novia se adorna con sus joyas.

¿Cómo será vestida Am Israel?

En manto de justicia.

¿Cómo retrata Isaías a Am Yisrael?

Como una novia.

¿Puedes relacionar temáticamente estos dos conceptos a la Segunda Venida de Yeshúa?

Los mantos de justicia son las vestiduras dadas a los santos (Apocalipsis 6:11, 7:9,13,14; y 19:7-8. Efesios 5:22-33) y nos enseña que Yeshúa regresará por una novia ataviada con tales vestiduras, sin mancha, ni arruga alguna.

Bien, entonces ahora te invito a que leas Isaías capítulo 62, versículo 5:

Porque como el joven se desposa con la doncella,
se desposarán contigo tus hijos;
y como se regocija el esposo por la esposa,
tu Dios se regocijará por ti.
” (LBLA)

¿Cómo se regocijará el Eterno sobre Am Yisrael?

Como el novio se regocija con la novia.

El punto importante aquí es que las doctrinas del Brit HaDashá (Pacto Renovado) concernientes a nuestros mantos de justicia y la Novia del Mesías, tienen su fundamento en el TaNaK. Además, evidentemente estas dos doctrinas están asociadas a la Segunda Venida del Mesías.

Ahora, te solicito que leas Isaías capítulo 62, versículos 10 al 11.

¡Pasen por las puertas de la ciudad!, ¡pasen por ellas! ¡Ábranle paso al pueblo! ¡Allanen el camino y quítenle las piedras! ¡Levanten la bandera sobre los pueblos! ¡Oigan lo que el Señor ha dado a conocer hasta los extremos de la tierra! Digan a la hija de Sión: «¡Aquí viene tu Salvador! ¡Su recompensa lo acompaña! ¡Sus obras le anteceden!

¿Puede usted pensar en un versículo del Brit HaDashá relacionado temáticamente a este pasaje?

Sí, Apocalipsis 22:12, donde Yeshúa declara que Su recompensa está con Él:

“¡Miren! ¡Ya pronto vengo! Y traigo conmigo mi galardón, para recompensar a cada uno conforme a sus acciones.

¿Logras ver la conexión?

Sigamos esforzándonos por más Luz, te invito a leer Apocalipsis cap.11, versículo 18:

Las naciones se han enfurecido,
pero ha llegado tu ira,
el tiempo de juzgar a los muertos
y de recompensar a tus siervos los profetas,
a los santos y a los que temen tu nombre,
lo mismo grandes que pequeños,
y de destruir a los que destruyen la tierra.

¿Cómo crees que está este versículo relacionado temáticamente a Isaías 62:10-11?

Ambos pasajes hablan de Dios enfrentándose con recompensas y castigo.

Hemos leído que el profeta Isaías declara, “tu salvación viene.” (62:11)

Recordemos que el nombre de Yeshúa en hebreo es ישוע. Las palabras, “tu salvación,” en la frase “tu salvación viene,” son derivadas de la palabra hebrea para salvación, y el sufijo mostrando posesión; así este versículo está declarando literalmente: “¡Tu salvación (Yeshúa) viene!”

Vamos juntos a leer al profeta Isaías en el capítulo 63:

¿Quién es éste que viene de Edom? ¿Quién viene de Bosra, vestido de rojo? ¿Quién es el que marcha con gran poder, envuelto en tan hermoso vestido?
«Soy yo, el que habla con justicia; el que es grande para salvar.»
 ¿Y cómo es que tu vestido es rojo? A juzgar por tus ropas, ¡pareciera que estuviste pisando uvas en un lagar!
 «Yo solo he pisado la uvas del lagar. De los pueblos, ninguno estaba conmigo. En mi enojo, aplasté esas uvas; en mi furor las pisoteé, y su sangre me salpicó la ropa y me manché mis vestiduras. Y es que sólo pienso en el día de la venganza; ¡ha llegado el año de mi redención! Miré, y no había quien me ayudara. Me sorprendió no contar con ningún apoyo. ¡Fue mi brazo el que me dio la victoria! ¡Fue mi enojo lo que me sostuvo! En mi enojo aplasté a los pueblos; ¡los embriagué con mi furor, y derramé su sangre por el suelo!»

(63:1-6 – RVC)

Por favor, permíteme compartir contigo el comentario de la versión judía Artscroll Jumash concerniente a estos versículos:

Su pasaje de cierre describe a Adonai metafóricamente como un Guerrero viniendo de una batalla, sus vestiduras salpicadas con la sangre de Edom la descendencia de Esau, ancestro del Imperio Romano, el cual ocasionó el exilio actual de toda la nación de Israel”.

Como habrás notado, este pasaje habla de YHVH como si Él fuera un ser humano.

¿Puedes pensar en un pasaje del Brit HaDashá temáticamente relacionado a este?

Sí, Apocalipsis 19:7-21 que habla del regreso de Yeshúa:

¡Regocijémonos y alegrémonos y démosle gloria! ¡Ha llegado el momento de las bodas del Cordero! Ya su esposa se ha preparado, y se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y refulgente.» Y es que el lino fino simboliza las acciones justas de los santos.

La cena de las bodas del Cordero

Entonces el ángel me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los que han sido invitados a la cena de las bodas del Cordero.”» Y también me dijo: «Éstas son palabras verdaderas de Dios.» 10 Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «¡No hagas eso! Yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

El jinete del caballo blanco

11Entonces vi que el cielo se había abierto, y que allí aparecía un caballo blanco. El nombre del que lo montaba es Fiel y Verdadero, el que juzga y pelea con justicia. 12 Sus ojos parecían dos llamas de fuego, y en su cabeza había muchas diademas, y tenía inscrito un nombre que sólo él conocía. 13 La ropa que vestía estaba teñida de sangre, y su nombre es: «El verbo de Dios.» 14 Iba seguido de los ejércitos celestiales, que montaban caballos blancos y vestían lino finísimo, blanco y limpio. 15 De su boca salía una espada afilada, para herir con ella a las naciones. Él las gobernará con cetro de hierro; y pisará el lagar del ardiente vino de la ira del Dios Todopoderoso. 16 En su manto y en su muslo lleva inscrito este nombre: «Rey de reyes y Señor de señores.»

17 Vi entonces que un ángel estaba de pie en el sol, y que con voz potente les decía a todas las aves que surcan los cielos: «Vengan ya; júntense para la gran cena de Dios, 18 para que devoren los cadáveres de reyes, capitanes y poderosos; los cadáveres de caballos y de jinetes, ¡los cadáveres de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes!» 19 Vi entonces que la bestia y los reyes de la tierra y sus ejércitos se reunían para luchar contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20 Pero la bestia fue apresada, y también el falso profeta que había hecho señales milagrosas delante de ella, con las que había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos a un lago de fuego que arde con azufre. 21 Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron devorando sus cadáveres.

Como podemos ver este pasaje escrito por el apóstol Juan usa el mismo lenguaje como el expresado en la profecía de Isaías 63, una vestidura bañada en sangre, guerra en contra de los enemigos de Ysrael y pisando el lagar del la ira del Elokim Todopoderoso. ¡Cuán asombroso es conocer lo revelado por el Espíritu de la Profecía!

Como puedes ver, esto es claramente una profecía Mesiánica. Note que los comentadores de la versión Artscroll Jumash están muy cerca de la verdad cuando ellos interpretan que Adonai está hablando de esto como un hombre. En efecto, ¡YHVH regresa como un hombre, Yeshúa HaMashiaj! Note las conexiones temáticas.

En Isaías 63:2-6, YHVH es descrito como regresando en una vestidura manchada de sangre. En Apocalipsis 19:13, Yeshua regresa con una vestidura teñida en sangre.

En Isaías 63:2-6, YHVH está descrito como el que pisa el lagar en ira. En Apocalipsis 19:15-17, Yeshua pisa el lagar de la ira del Elokim Todopoderoso.

Isaías 63:8 declara que YHVH se convirtió en su Salvador. La palabra hebrea traducida Salvador es: מושיע, la cual es muy similar a la palabra para Mashiaj (Mesías). La palabra Mashiaj significa el Ungido. ¡Nosotros todos sabemos que Yeshúa es el Salvador del mundo porque es el Ungido de Dios!

Te pido que notes que Isaías cap. 63, vers. 17, es una oración para que YHVH regrese. Este pasaje entero es una profecía Mesiánica del regreso de Yeshúa.

Por último, comentaré que los pasajes citados arriba también enseñan la Divinidad de Yeshúa. Muchas de las profecías del TaNaK concernientes a YHVH encuentran su cumplimiento en Yeshúa porque Él es uno (Ejad) con el Padre. ¡Él NO es el Padre! ¡Él es Ejad con EL PADRE! Esto es un misterio.

Antes vimos cómo la segunda venida de Yeshua en Apocalipsis estaba temáticamente conectada a Isaías 63 mediante la vestidura bañada en sangre. Hay dos figuras en la Torah que son las figuras más vivas del Mesías Yeshúa (José y Moisés). Las conexiones temáticas y alusiones entre José y el Mesías Yeshúa son tan abundantes que son un tema en y de sí mismas. Por ejemplo, note cómo la Torah usa la túnica de José dos veces como un objeto para identificarlo. La primera vez es en Génesis 37:29-35 cuando, después de teñir la túnica de José en la sangre de cabra, sus hermanos presentaron la túnica manchada de sangre a Jacob preguntándole, “reconoce si es la túnica de tu hijo o no.” Jacob inmediatamente reconoce que la túnica pertenece a su hijo José. La segunda vez es en Génesis 39:7-18 cuando la esposa de Potifar usa la túnica/vestiduras de José para identificarlo falsamente como alguien que trató de forzarla.

¿Por qué la Torah lleva nuestra atención a las vestiduras de José al usarlas continuamente como un medio para identificarlo? Yo pienso que es para ayudarnos a hacer la conexión entre José y el Mesías. Porque leemos en Apocalipsis 19:13 que cuando el Mesías Yeshua regrese, Él estará vestido “con una ropa teñida en sangre.” En otras palabras, eso que identificó a José ante su padre será lo que identificará a Yeshúa ante nosotros—una vestidura teñida de sangre.

Note cómo Devarim 30:3 declara que YHVH regresará y nos recogerá. Ahora sabemos que esta es una profecía de la segunda venida de Yeshúa, cuando Él regresará. Recuerde, YHVH y Yeshúa son Ejad. De esta manera, vemos que muchas de las profecías de YHVH de la Torah encuentran su cumplimiento a través de Yeshúa.

Conexiones Diversas

I. Lea Apocalipsis 11:15-19, especialmente los versículos 18-19. Note que Apocalipsis 11:18 declara que es tiempo para el Eterno de recompensar a Sus santos y de juzgar aquellos que destruyen la Tierra. El siguiente versículo declara que el arca del testimonio podía ser vista. ¿Por qué están estos versículos colocados uno continuo al otro—pista, ¿qué está en el arca? Los temas de Apocalipsis 11:18 están colocados junto a Apocalipsis 11:19 porque la Torah (la cual estaba en el arca) es la base para el Juicio y la recompensa. Recuerde, la Torah no ha sido abolida y ella será la base de recompensa y castigo. Esto está conectado temáticamente a Mateo 5:17-21 donde Yeshúa declara llanamente que nuestra futura posición en el Reino dependería de si obedecemos y enseñamos la Torah o no.

II. Antes vimos que la fuerte correlación entre la Torah y el árbol de la vida fue hecha en Devarim 30:15, el final de los discursos de Moisés. Asombroso que la Torah comenzara con una historia concerniente al árbol de la vida y terminara en la misma manera. Igualmente, Apocalipsis 22:2 (el final de las Escrituras) vuelve a tomar la imagen del Árbol de la Vida, llevándonos de regreso a Génesis.

III. Finalmente, note el paralelo temático entre Moisés y Yeshúa, en esas dos profecías dadas concernientes a la segunda venida del Mesías justo antes de sus muertes.

Yeshúa el Ungido como el Adam Postrero que Unirá a las 12 Tribus de Israel.

Mashíaj escondido en la parashá Nitzavim-Vayelej

…no pasarás este Yardén… Yehoshúa es el que pasará

(Devarim/Deuteronomio 31:2-3)

Ya hemos considerado en otras bitácoras que tanto Moshé como Yehoshúa (Josué) son sombras proféticas del Mesías, es decir que son tipos del arquetipo.

Por ende, al leer acerca de la muerte de Moshé y la sucesión de Yehoshúa, debemos abrir nuestro entendimiento aceptando que son una figura de la muerte y resurrección del Mesías. Muy especialmente, discernir que dicha obra salvadora estaba enfocada en la unión de las dos casas de Israel.

Por eso, Moshé es también un cuadro del primer hombre y Yehoshúa del segundo hombre. El primer hombre murió y el segundo hombre recibió una vida indestructible. Esto apuntaba a que la Torah escrita dada por Moshé en el Monte Sinaí no lograría por sí sola su objetivo final de reparar el mundo hasta que ella se hiciera carne en el corazón humano para mostrar su esplendor a través de esa mente en gobierno (mente mesiánica).

El apóstol Pablo, al escribir a los creyentes corintios les recordaba lo que ellos habían descubierto en sus disciplina de estudiar esta porción de la Torah:

Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados…
El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.”
(1 Corintios 15:22, 47-50)

Los mismo hará cuando le enviara su epístola a los discípulos que residían en la Roma imperial:

Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en el Mesías Yeshúa.”
(Romanos 6:5-11)

En este mismo capítulo leemos también:

Entonces llamó Moshé a Yehoshúa y le dijo en presencia de todo Israel:
Sé firme y valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra que Yahvéh ha jurado a sus padres que les daría, y se la darás en heredad.”
(31:7) 

Primeramente, entendamos que Yehoshúa, tiene el mismo nombre que Yeshúa de forma extendida. Moshé está diciéndole a su legado que él es el que introducirá las 12 tribus en la Tierra Prometida. Al revelara esto, la Torah está dejando establecida una tipología del trabajo que el Mesías Yeshúa realizaría después de vivir una vida de plena obediencia a la Torah: introducir todas las tribus de Israel en la tierra y en las promesas dadas a los padres.

En el libro del profeta Isaías está escrito el oráculo divino que revela las palabras del Eterno a Su Siervo Ungido:

dice Él:
Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.
(Isaías 49:6)

Aquellos que hemos estudiado los Escritos Mesiánicos fielmente, hemos notado que desde que el Mesías Yeshúa nació en Beit Lejem (Belén), conforme al testimonio de las Escrituras, hasta el día de hoy, él ha estado trabajando en su misión de buscar y restaurar a las doce tribus.  

Muchísimos, y mi arriesgo a decir que quizás todos, de los que han nacido de nuevo espiritualmente entre los gentiles son descendientes físicos de las diez tribus perdidas de Israel. Es decir que, por medio del nuevo nacimiento, han abandonado la condición de muerte ontológica del primer Adam y han sido investido de la naturaleza celestial del segundo Adam. Así mismo, al nacer de nuevo en el Espíritu Santo, han obtenido el contacto espiritual con Israel, y en ese nivel esta profecía se ha cumplido en todo el mundo. Eso es estar con el Ungido en las regiones celestes (cf. Efesios 2:6)

Pero a su vez, necesitamos creer y aceptar que desde esa posición espiritual de los redimidos, en el nivel del mundo físico también habrá una restauración de las doce tribus. Cuando Yeshúa regrese, él revelará a cada uno a qué nación y tribu pertenece, y luego restaurará las doce tribus en la tierra fue que prometida a la descendencia física de Avraham para siempre. Esta será el cumplimiento físico de esta profecía.

Si nos fijamos bien, notaremos que las Sagradas Escrituras revelan que para entrar en la nueva Yerushalayim (Jerusalén), hay que pasar por una de las doce puertas. Cada puerta tiene uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Esta es la evidencia profética que las doce tribus de Israel son puertas para poder entrar en la ciudad celestial:

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Yerushalayim, que descendía del cielo, de Dios, y tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino. Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles; y en ellas había nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Había tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste.”
(Revelación 21:10-13:)

Amado lector y lectora, es tiempo ya de doblegar tu alma ante esta gran Verdad: la única manera de entrar en la ciudad es pasar por una de las tribus de Israel rescatada en la Sangre del Cordero de Gloria: Yeshúa HaMashiaj.

Las Perspectivas Místicas del Sábado

Por P.A. David Nesher

Los secretos (hebreo: sodot) de la Sabiduría de la Torah enseñan que el Shabat (שבת), es una de las maneras más poderosas para conectar con el Creador.

Leyendo al comentarista Rashí encontramos que él define al Shabat como un descanso relajante, de un carácter perfecto, lo contrario a un descanso de carácter casual, por ejemplo aquel para recuperarse de la fatiga, o el impuesto por el hecho de que no hay trabajo para hacer.

En sentido metafórico, los sabios expertos en codificación hebrea nos dicen que el “fuego” simboliza las discordias. Por ello, está prohibido en Shabat prestarnos a discusiones, alegatos ni nada que pueda encender fuegos de maledicencia, chisme, o situaciones problemáticas. Por naturaleza, el fuego es agresivo y consumidor. En tanto que el Shabat, en su esencia, impulsa a valorar lo santo de la vida para que la bendición del Cielo se haga presente entre los hombres.

Por ello, el poder del Shabat es uno de los medios más poderosos para conectar plenamente nuestra alma con el Eterno y hacer de nuestro vínculo interno con Dios un canal cósmico para que las bendiciones se precipiten abundantemente a la Tierra. Incluso, personas de cualquier credo pueden realizar esta conexión si lo desean. Después de todo, el Shabat es un sistema cósmico que originalmente fue creado para todos los hombres (Gén. 2:2-4).

Es necesario que entendamos y aceptemos que si dedicamos tan solo cinco minutos en Shabat a una conexión con la Luz divina, será mucho más fácil conectar con el Poder del Creador en cualquier otro momento de la semana.

El Rav Isaac Luria, de los escritos del Arizal, nos lo explica así:

«…Durante los días de la semana, las líneas entre el bien y el mal están un tanto borrosas. Esto hace que sea muy fácil resbalarse y caer en la trampa del materialismo y el egocentrismo, así que uno debe estar constantemente en guardia; a diferencia de Shabat, cuando el Oponente se mantiene a distancia. Dado que Malkut (nuestra dimensión física) asciende por sí misma en Shabat, no es necesario que nosotros nos ocupemos activamente en el proceso de elevar las chispas de luz en Shabat como lo hacemos durante la semana de trabajo. En lugar de ello, nuestro trabajo espiritual es dejar de lado ciertos tipos de trabajos físicos que podrían causar separación de este nivel elevado de luz…».

Agregan los sabios que, sin la santa energía del Shabat no sería posible, en ninguna manera, erradicar la negatividad del mundo.

Ya lo expliqué en otra bitácora que nuestra parashá Vayakhel vincula los temas del Shabat y la cuestión del Mishkán (Tabernáculo) porque estos, en la mente divina, son una misma cosa; ambos son enlaces a una dimensión trascendente.

La conexión entre Shabat y el Santuario es de gran profundidad. Entendamos que durante estos 2.000 años de exilio, después de la destrucción del Sagrado Templo de Jerusalem, el Shabat ha sido nuestro santuario dentro de los mundos hostiles, el lugar para refrescarnos y enfocarnos en los valores de la Torah. Por eso, existe un refrán que dice:

“…Mientras los judíos cuiden el Shabat, el Shabat cuidará de los judíos…”.

En el sentido más profundo de su mística, el Shabat es una “guía para la Novia”, ya que cada siete días ella es fiel al descanso en el tiempo señalado con el “Novio”. Sin Shabat no hay “Cámara Nupcial” (el Santuario). Por esto, al Shabat también es llamado el anillo nupcial de la novia y es una prueba para ver si ella es fiel o no al novio.

El Séptimo Día, es decir, el Shabat, es también uno de los días proféticos de los siete mil años que acomoda a la Novia para el día de su Boda, a saber el Yom Kippur final.

También representa el último día de fiesta de los siete días de las Enramadas o Sukot (recepción de la Boda), llamado “Shemini Atzeret” (Octavo Día). El “Shemini Atzeret” es como si el “Novio” le preguntara a la “Novia” que le extienda un día extra con él después de que todos los invitados hayan vuelto a casa. El “Día Extra” (el octavo, o número 8), representa la eternidad, más allá de los 7.000 años de retorno al Jardín del Edén. Existen seis días para que la “Novia” haga todas sus labores y un día en el que ella dedica por completo a estar con el “Novio”, quien es el gozo de su vida.

Metafóricamente hablando, cada fin de semana es una Boda entre el hombre redimido y el Shabat. En toda poesía hebrea al Shabat se la trata de “Novia” y al varón de cada familia como al “Novio”, ya que se espera que cada vasija viril presente en cada hogar se eleve en ese día a su consciencia de convertirse en un ungido (mashiaj) del Eterno.

¿Con Quiénes se Reunió Avraham después de Morir?

Por P.A. David Nesher

“Avraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo.”

(Bereshit/Génesis 25:8)

 

El relato escritural de la muerte y sepultura de Avraham avinu es breve y conciso. Sin embargo, este pasaje está lleno de detalles codificados que son normativos de la verdadera fe (emunah).

Leemos que Avraham vivió ciento setenta y cinco años (25:7). Este lapso de vida terrenal en realidad fue el cumplimiento de la promesa que le dio Yahvéh cuando le aseguró que iba a ser sepultado cuando ya fuese muy anciano (15:15). Isaac (en hebreo: Yitz’jak) tenía 75 años, y sus nietos Yaakov y Esav tenían 15 años. Así que él fue capaz de ver a sus nietos crecer. Esto muestra que el libro de Bereshit (Génesis) no se escribió en estricto orden cronológico. Es básicamente cronológico, pero no lo es estrictamente. Por esto debemos entender que al leer las historias notaremos que a veces, cuando una de ellas llega a su fin, vuelve y recoge una nueva línea de la historia, como es el caso de Yaakov y Esav que viene en breve.

De la vida de nuestro padre en la fe aprendemos que una cosa es vivir una larga vida, pero otra muy distinta es vivir una larga vida que también sea satisfactoria. La Torah nos dice que Abraham murió en buena vejez, luego de haber vivido muchos años, y fue a reunirse con sus antepasados (25:8). Literalmente la expresión “buena vejez” o “llenos de días” es un modismo que se usaba para indicar que se llevó una vida bien vivida. Da la idea de satisfecho, lleno de plenitud (shelemut). Esto significa que Avraham avinu vio todos los deseos de su corazón cumplidos. Las Sagradas Escrituras nos aseguran que Abraham logró este nivel de vida simplemente por transitar sus días confiado en la benevolencia ilimitada del Eterno. El modismo indica que en todos sus años, todos sus días, estuvieron dedicados a santificar el Nombre del Eterno. Todo fue aprovechado por Abraham avinu, no solo cada día sino cada instante, todo lleno de integridad, no le faltó ni una parte de un día que no estuviera dedicada al Creador. Por eso es que Avraham estaba viviendo por la fe cuando murió (Hebreos 11:13-16). Esta es la gran idea del Eterno al ofrecernos una vida que confíe plenamente en Él y Su Gracia misericordiosa.

Hasta aquí hay una cosa cierta y segura que podemos comentar. Más allá de una vida consagrada a la búsqueda de la benevolencia divina, y al deseo de conocer al Eterno, todo tzadik (justo) también debe enfrentar su hora de morir físicamente. La vida del ser humano , por más instrumento que sea en las manos y en el propósito de Yahvéh, tiene su límite. No es inmortal.

Ahora bien, al leer este versículo, nos surge un planteo. Si nuestro padre Avraham había salido de su tierra natal y ya no vivía en el lugar de sus parientes ¿cómo es posible que la Torah diga que fue reunido a su pueblo cuando murió?

Sabemos que antes de morir, Avraham había recibido de parte del Eterno la visión de la porción del Olam HaBá (Mundo Venidero) que le esperaba, por eso sabemos que falleció tranquilo y feliz (Hebreos 11: 8-10).

Por esto último, tenemos que aceptar que la expresión “reunido a su pueblo” no quiere enseñar que el alma humana posiblemente sigue existiendo después de la muerte en un lugar desconocido e inalcanzable para los vivos. Eso es un pensamiento griego que se meterá en el judaísmo por medio del rabinato farisaico esotérico del siglo II E.C. Por lo tanto, cuando leemos que nuestro padre fue “reunido a su pueblo” debemos aceptar que no se trata de que su alma se haya reunido al pueblo de los justos que habían muerto antes que él.

Entonces, para entender bien el mensaje que aquí encontramos, debemos saber que esta expresión es un hebraísmo que señala a la antigua manera de enterrar a los muertos, y la cosmovisión que tenían los orientales con respecto a su conexión ancestral.

En primer lugar, debemos saber que las tumbas antiguas tenían lugar para varios cuerpos porque normalmente eran tumbas familiares. Dentro de la tumba, que podía ser una cueva, se solía excavar aperturas en la pared suficientemente grandes para poder introducir allí los cuerpos muertos. En el centro de la tumba había un lugar en el suelo, con un nivel más bajo, llamado “el valle de los huesos secos”. Aquí era la zona mortuoria en donde finalmente se reunían los huesos de los cuerpos ya descompuestos (cf. Ez. 37:1).

En aquellos tiempos existía la costumbre de realizar dos entierros por cada difunto. En el primer entierro, ocurrido apenas fallecía la persona, se colocaba el cuerpo en la cavidad en la pared. Luego se esperaba hasta su descomposición y para entonces realizar la ceremonia del segundo entierro, la que normalmente acontecía un año después del primero. En este segundo entierro sacaban los huesos del cuerpo ya descompuesto y los juntaban apilándolos en el “valle de los huesos secos”. En un cementerio del primer siglo de la Era Común, que se encuentra en el Monte de los Olivos, se puede ver que había una costumbre de meter el hueso más grande, el fémur, en una cajita de piedra con inscripciones que identificaban el muerto y que se guardaba como recuerdo. De este modo se simbolizaba que la fuerza del andar que realizó el difunto se sumaba a la energía que dejaron con sus conductas sus antepasados.

En los días del Segundo Templo aún se mantenía la costumbre de repartir la herencia en el segundo entierro cuando los familiares se reunían. Esta será la excusa que le presentará un varón a quien Yeshúa llamó para ser un seguidor de su yugo (cf. Mat. 8:21-22).

Así pues, lo primero que podemos aprender de esto es que la expresión “fue reunido a su pueblo” tiene que ver con la costumbre de reunir los huesos de los familiares muertos en la misma tumba. Recordemos que, al comienzo de esta parashah (sección Yajey Sarah) Avraham enterró a su esposa Sarah en una cueva que había comprado de los hijos de Jet. Justamente, Él será enterrado en la misma cueva por sus hijos Yitzjak e Yishmael (25:9) y de esa manera fue reunido a los huesos de Sarah que era parte de su pueblo. Luego sus hijos Yitsjak y Yaakov fueron enterrados en la misma cueva, junto con sus esposas Rivká y Leah. En total hay seis cuerpos de los patriarcas y sus esposas enterrados en esa cueva. Todavía se sabe dónde está la tumba, porque hasta hoy se ha mantenido la tradición del lugar.

Hay aquí un detalle no menor que se destaca y que no quiero que pasemos de largo. Las Sagradas Escrituras enseñan que el cuerpo muerto tiene que volver a la tierra de donde fue tomado (Gén. 3:19), lo cual significa que la cremación no es una opción para el que teme al Eterno. Por eso, ante un mundo que cada día practica más la cremación, te pido que sigas el ejemplo de tu padre Avraham y no aceptes dicha práctica idolátrica.

Ahora sí, y volviendo al hilo principal de este estudio, debemos entender que en segundo lugar, también tenemos que conocer que en la cosmovisión de los pueblos antiguos, el pasado ancestral era menos que un tren que se movía hacia ellos, y más como una aldea esparcida por un valle. Es decir que ellos se veían a sí mismo más bien enfrentando el pasado, más bien que al futuro. Esto quiere decir que cualquier contemporáneo de nuestros patriarcas vivía sopesando en su conciencia las acciones que había realizado sumándose a aquellas que sus ancestros había hecho. Por esto, la expresión fue reunido a su pueblo” expresaba la idea de ser enterrado en la tumba familiar, así como también reunirse a los rasgos genealógicos en la “aldea ancestral” que comprendía al pasado. Es decir que esta expresión era más una visión de la historia familiar que de la vida en el más allá en sí misma. 

Entonces, después de estas consideraciones, podemos agregar unas pautas más para concluir la idea de que todo ser humano debe enfrentarse con la muerte física. Y es que en este mundo físico se destaca siempre la labor de aquel ser humano que vivió en la justicia divina, disfrutando la benevolencia ilimitada de Yahvéh. Es decir, que la vida fructífera, llena de significado y logros en el propósito eterno de Dios, será la que verdaderamente perdurará en la memoria de las generaciones futuras, ya que ha reparado con su testimonio toda vaciedad que puedan haber producido las malas acciones de sus ancestros. De ahí que sea tan importante cortar con la iniquidad de nuestros padres.

Apreciado discípulo de Yeshúa, anhelo que Aquel que bendijo a Avraham, Yitzjak y Yaakov, hoy te bendiga para que puedas llenar tus días según Su propósito enterno en el Mesías, para que no te permita morir antes de tiempo. Amén.