Parusía

La Fiesta de Sukot y su Carácter Escatológico.

Por P.A. David Nesher

En el último día de la fiesta, el día grande, Yeshúa se levantó y proclamó:
“Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su corazón brotarán ríos de agua viva.

(Juan 7:37-38)

Al estudiar la Torah (Instrucción) divina debemos saber que la última fiesta de la cosecha anual es Sukot (esta ha sido conocida como la “Fiesta de los Tabernáculos“, “Fiesta de las Cabañas“, o “Fiesta de las Enramadas“), que comienza el día 15 del séptimo mes y dura siete días.

Cuando estuvimos estudiando la parashá Vayelej, aprendimos que Moshé ordenó al pueblo de Israel celebrar una ceremonia de renovación de la Alianza matrimonial con YHVH cada siete años durante la festividad de Sukot:

Y Moshé les ordenó, diciendo: ‘Al final de cada siete años, en el tiempo establecido del año de la liberación, en la Fiesta de Sukot.”
(Deuteronomio 31:10)

Allí mismo, Moshé nos enseña lo que debe ocurrir en la ceremonia:

Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Torah.”
(Deuteronomio 31:12)

Debemos pues aceptar que esta ceremonia tenía implicaciones para la Segunda Venida del Mashiaj, y el establecimiento de la Era Mesiánica o Milenio. Así pues, obediente a este precepto, all final de cada siete años, durante el Shemitáh (Año Sabático), el pueblo de Israel subía a Jerusalén para celebrar Sukot; y es que tanto el Año Sabático como Sukot tienen algo en común con la Era Mesiánica.

El Shemitáh (Año Sabático) es el Shabat a mayor escala, en lugar de seis días semanales y un día de descanso (Shabat), son seis años y un año de descanso (Shemitah). De igual manera, la Era Mesiánica (Milenio) es el Año Sabático en una escala mayor; o sea que en lugar de seis años y un año de descanso, son seis mil años, y mil años de descanso. El día de Shabat es una pequeña muestra de la Era Mesiánica, y lo mismo se aplica al Shemitah (Año Sabático).

La festividad de Sukot también tiene implicaciones de la Era Mesiánica. Los siete días de Sukot ocurren en el séptimo mes del año. Sukot es a los otros días sagrados lo que el Shabat es a los otros días de la semana. Tanto Sukot como el Shabat celebran el acontecimiento de la Creación y el tiempo de Paz verdadera y plena que llegará al mundo en la Segunda Venida del Mesías.

Jerusalén: el Centro de la Voluntad divina.

Leemos en el Rollo de Devarim (Deuteronomio) lo siguiente:

Cuando todo Israel venga a comparecer ante YHVH tu Dios en el lugar que Él elija, leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia”.
(Deuteronomio 31:11)

En este versículo, nos encontramos con tres cosas que podemos recordar:

Primero: En el principio del versículo, donde dice: “Cuando todo Israel se presente ante YHVH tu Dios…” Aprendemos que a todo Israel se le ordenó venir, incluso al extranjero en la tierra de Israel. Como dice el versículo siguiente: “Reúne al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que está dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH tu Dios, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Torah;” (Deuteronomio 31:12). El mandamiento de que todo el pueblo de Israel e incluso los extranjeros en la tierra debían venir juntos prefigura lo que sucederá en la Era Mesiánica, donde todas las naciones de la tierra vendrán a Jerusalén.

Segundo: En medio del versículo, donde dice: “…en el lugar que Él elija…”, recordamos que el lugar que el Eterno eligió, y sigue eligiendo, es Yerushalayim (Jerusalén). Por eso es que vemos que los primeros creyentes de Yeshúa demostraron su fe reuniéndose en los atrios del Templo todos los días. En la Era Mesiánica, Jerusalén no sólo será el centro espiritual del mundo, sino también el centro geo-político de todos los asuntos globales. Como dice el oráculo del profeta Isaías: “Y muchos pueblos irán y dirán: ‘Venid, y subamos al monte de YHVH, A la casa del Dios de Ya’akov; Y Él nos enseñará de sus caminos, Y andaremos por sus sendas.’ Porque de Sión saldrá la Torah, Y la palabra de YHVH de Yerushalayim“. (Isaías 2:3)

Tercero: La última cosa que podemos recordar de Deuteronomio 31:11, es del mismo final, donde dice: “…leerás esta Torah ante todo Israel en su audiencia“. Entendamos que la gente en el antiguo Israel no tenía un acceso fácil a la Torah, ya que en aquel entonces no había máquinas de imprimir ni libros. El recuerdo de la Torah por parte del pueblo de Israel dependía totalmente de las lecturas públicas de la Torah. Por eso Esdras y los hombres de la Gran Asamblea instituyeron el método de lectura de las actuales porciones semanales de la Torah (Parashot).

Así mismo, en los días de los apóstoles, el pueblo de Israel también dependía de las lecturas públicas de la Torah. Una persona normal no tenía un rollo de la Torah en su casa, así que tenía que ir a la sinagoga para escucharla. Yeshúa se preocupó de ir a estas lecturas públicas, y los seguidores de Yeshúa también siguieron dando importancia a las lecturas públicas de la Torah. El apóstol Pablo, escribiéndole a su hijo apostólico Timoteo, dice:

Hasta que yo venga, presta atención a la lectura pública de las Escrituras”.
(1 Timoteo 4:13).

La palabra griega anágnosis en realidad debe traducirse con la frase “lectura pública”. Evidentemente, el apóstol está avalando la costumbre de la lectura pública de la Torah en la sinagoga en el Shabat, imitada también por las primeras comunidades al congregarse en el Nombre del Mashiaj. Toda esta costumbre hace eco de la lectura pública de la Torah que se ordenaba en Deuteronomio cap 31, vers. 11, aludiendo a lo que las naciones harán en la Era Mesiánica.

Pero existe un dato muy interesante en la tradición hermeneútica de los Sabios judíos que habla de otra interpretación de Deuteronomio 31:11. Ellos hacen notar que el pasaje dice: “… leerás esta Torah delante de todo Israel en su audiencia“, en donde hacen notar que la palabra “” aparece en singular. Entonces, los sabios preguntan: “¿A quién se dirige esta orden?” Entonces, ellos mismo dicen que este mandamiento necesita un individuo que tenga el poder de reunir a toda la nación de Israel, y el único que puede hacerlo es el rey de Israel, el Mashiaj Ben David.

Maimónides explicó que aquellos que escuchaban al rey leyendo la Torah debían actuar como si la estuvieran oyendo venir del Monte Sinaí. Se suponía que debían escuchar como si la hubieran oído venir del Todopoderoso, “ya que el rey no es más que un emisario facultado para proclamar las palabras del Señor“.

Esto alude a la llegada del Rey Mesías, que reinará en Jerusalén. Los rabinos se imaginaron cómo sería escuchar la Torah de la boca del Mesías:

En el futuro el Santo, bendito sea, se sentará en el Jardín del Edén y expondrá la Torah. Y todos los justos se sentarán ante Él, y toda la Familia Soberana se pondrá de pie. A la derecha del Santo, bendito sea, estará el sol con las constelaciones y a su izquierda la luna y todas las estrellas. Y el Santo, bendito sea, expondrá los significados de una nueva Torah que dará a través del Mesías.

(Midrash Alef Bet deRabbi Akiva)

Cada vez que leemos de la Torah, experimentamos una pequeña muestra de lo que será en la Era Mesiánica, donde todos en el mundo entero estarán ansiosos por aprender de la Torá. Como profetiza Isaías:

“Y muchos pueblos irán y dirán:
‘Venid, y subamos al monte de YHVH, a la casa del Dios de YaaKov;
Y Él nos enseñará de sus caminos, Y nosotros andaremos por sus sendas’.
Porque de Sión saldrá la Torah,
Y la palabra de YHVH de Yerushalayim.”
(Isaías 2:3)

La fiesta de Sukot desempeñó un papel importante en el proceso de construcción del primer y del segundo Templo.

Leemos en el primer libro de los Reyes el relato de cómo Salomón dedicó intencionadamente su recién construido Templo durante la festividad de Sukot, imprimiendo así un nuevo significado al nacionalismo que ya tenía Sukot para los israelitas (1 Reyes 8:2).

Del mismo modo, el sacerdote reformador Esdras dedicó el Segundo Templo en Sukot (Esdras 3:4); y en el libro de Nehemías leemos que la celebración por la finalización del muro y la lectura pública de la Torah termina con una celebración de Sukot (Nehemías 8:18).

Así pues, la conexión entre Sukot y el Templo no pasó desapercibida para los profetas. La descripción que hace Zacarías de la era mesiánica, que es la haftará del primer día de Sukot, se centra en el culto universal en el Templo en el marco de Sukot, proclamando que los miembros de todas las naciones que hayan sobrevivido al período de destrucción que precederá a la era mesiánica se unirán para servir a Dios y acudirán al Templo de Jerusalén para celebrar la fiesta de Sukot (Zacarías 14:14-17).

El Séptimo Mes, el Sukot y el Milenio.

Ahora, los invito a enfocar toda nuestra atención en Sukot.

He dicho más arriba que esta festividad es una sombra profética del Reino de los Cielos que viene e inaugurará el Milenio.

En el pensamiento judío, la fiesta de Sukot es la más alegre de todas las fiestas. Los sabios la llaman “Z’man Simjateinu” (que se traduce: “El tiempo de nuestro regocijo“).

Notamos que, de acuerdo al contexto histórico-geográfico de la tierra de Israel, después de recoger las cosechas, Moshé ordenó al pueblo de Israel que celebrara y se regocijara ante el Nombre de YHVH. El precepto establecía que cada varón, debían construir cabañas o enramadas (sukot) y vivir en ellas durante los siete días en que duraba dicha fiesta, como recuerdo de la época en que vivían en cabañas en su viaje por el desierto durante el Éxodo. En este lapso debían presentar ofrendas YHVH; el primero y el octavo día eran días de reposo adicionales en los que no se debía trabajar (cf. Lev 23: 33-36; 39-43).

Ahora, necesito invitarlos a realizar un ejercicio utilizando nuestra imaginación. Hagamos pues el esfuerzo en imaginar lo que acontecía después de las lluvias de primavera y de la cosecha de cebada y trigo en la época de la Pesaj y de Shavuot, venía la estación seca en la que generalmente no llovía. En el séptimo mes, la tierra estaba dura y estéril, y con la última cosecha llegaba la esperanza de las tan necesarias lluvias de otoño, que se entendían como una recompensa por la obediencia del pueblo a Elohim. Los israelitas probablemente tenían en mente las palabras de la Torah al acercarse a esta estación:

“Y si obedeces mis mandamientos que te ordeno hoy, de amar a YHVH tu Elohim, y de servirle con todo tu corazón y con toda tu alma, él dará la lluvia para tu tierra en su tiempo, la lluvia temprana y la lluvia tardía, para que recojas tu grano y tu vino y tu aceite. Y dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás.”
 (Deuteronomio 11: 13-15).

En los días del Sagrado Templo, una parte importante de la fiesta de Sukot era la ceremonia diaria de libación de agua, en la que se extraía agua del estanque de Shiloah, se llevaba al Templo en una alegre procesión y se vertía sobre el altar para invocar la bendición de Elohim para la lluvia.

Es en este contexto de oración por la lluvia que Yeshúa anunció el último día de Sukot que él es la fuente de agua viva que puede saciar el deseo de vida eterna del hombre (Juan 7:37-38; cf. 4:13-14) Nuestro Gran Maestro dio a entender que sin este agua espiritual, es decir la lluvia del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), el ser humano bebería y continuaría teniendo sed espiritual. Así pues, las lluvias otoñales y la cosecha de la Fiesta de las Cabañas también apuntan al derramamiento del Ruaj HaKodesh en los últimos tiempos y a la gran cosecha final de almas de todas las naciones a la que se refirió Yeshúa en su parábola de la cizaña (Mateo 13:24-30, 37-43). Aludiendo a este simbolismo, el teólogo Conner afirma:

Así, en los días finales de la gracia, al final de esta era, tendrá lugar la cosecha. La misma lluvia que madura el trigo también madura la cizaña. La misma lluvia que madura a los justos también madurará a los malvados” 

[Conner, “Las fiestas de Israel”, pg. 68]

El discípulo Juan tuvo una visión de esta cosecha del final de los tiempos de los justos y los malvados:

Y oí una voz del cielo que me decía:
Escribe:
Bienaventurados son los muertos, que de aquí en adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansan de sus labores; y sus obras los siguen.
Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo, clamando con alta voz al que estaba sentado sobre la nube:
Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está seca.

Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y la envió al grande lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil seiscientos estadios.

 (Apocalipsis 14:13-20).

La sukah también se llama la “sukah de la paz”, y simboliza el anhelo por la paz verdadera y plena de toda la humanidad. Por eso es que en la fiesta de Sukot sacrificaban, cuando existía el Beit HaMikdash (Santo Templo), setenta toros, simbolizando que Israel intercedía por las setenta naciones del mundo, como un indicio de la sukah de paz entre Israel y las naciones del mundo. Vemos pues que, según el Espíritu de la Profecía, Sukot es un anticipo del Reino Mesiánico, cuando habrá paz en la Tierra, los enemigos de Israel serán derrotados, y tanto judíos, como gentiles habitarán juntos y en armonía sirviendo a YHVH, el único Dios verdadero. Sukot es pues una sombra profética del Reino de los Cielos que viene.

Es por causa de las cosas por venir, que Yeshúa Rabeinu expresó su preocupación por el hecho de que haya muy pocos trabajadores dispuestos a recoger la abundante cosecha de los campos maduros (Mateo 9:37-38, Juan 4:35). El momento oportuno es crucial para el éxito de la cosecha. Si la cosecha no se recoge a tiempo, puede perderse fácilmente. Lo mismo ocurre con las muchas almas que estaban maduras para la cosecha a lo largo de los tiempos, pero que se perdieron porque no había trabajadores disponibles para llevarles las buenas nuevas del Reino de Dios.

Regresando a las costumbres de Israel para la estación de otoño, debemos saber que después de que la cosecha era traída y las cabañas fueron construidas, los israelitas habitaron y se regocijaron en ellas por la duración de la fiesta. Esto no sólo era una conmemoración de su frágil existencia y de la providencia de Elohim en el desierto; también era un recordatorio de la fragilidad actual de su vida incluso después de haberse establecido en la tierra prometida a nuestros padre en la fe. Es decir que los israelitas, no debían confiar en sus casas ni en la tierra, pues estas podían ser fácilmente arrebatadas; sino que ellos debían confiar sólo en YHVH Elohim, que seguía preservándolos como lo había hecho durante el Éxodo.

Las cabañas les recordaban que no eran sencillamente peregrinos y extranjeros en la tierra. Del mismo modo en nuestros días, al celebrar esta festividad, nosotros confesamos que el creyente en el Mesías es un peregrino y forastero en este mundo que se encuentra en busca y a la espera de una ciudad cuyo constructor y artífice es Elohim, al igual que Abraham, Isaac y Jacob (Heb 11,10-16). 

Así pues, al igual que las enramadas eran moradas temporales, a los creyentes se les recuerda que su cuerpo físico terrenal no es más que una morada temporal que un día será desechada y sustituida por una casa nueva y celestial, la morada eterna de un cuerpo inmortal y glorificado (2 Corintios 5:1-5).

El carácter escatológico de esta fiesta se desprende de las palabras del profeta Zacarías, que escribe que los que sobrevivan a la última batalla del final de la historia:

“…subirán año tras año a adorar al Rey, al YHVH de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas” 
(Zacarías 14: 16)

En otro nivel, la plenitud de esta fiesta se experimentará en la resurrección y glorificación de los santos y el establecimiento del reino eterno y celestial de Mashiaj. Entonces miraremos hacia atrás en el frágil peregrinaje terrenal de esta vida y recordaremos la bondad del YHVH, regocijándonos en su esplendor. Entonces el Mishkan de Elohim estará con los hombres:

Habitará con ellos, y ellos serán su pueblo.” 
(Apocalipsis 21: 1-4).

¡Yom Teruah, el Día del Sonido para la Resurrección!

Por P.A. David Nesher

“Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación”.

(Vayikrá/Levítico 23:23-24)

Para el judaísmo, religión que niega a Yeshúa como el Mashiaj de Dios, el año comienza con los dos días de Rosh Hashaná, es decir el 1 y 2 de Tishrei (séptimo mes).

Sin embargo, al mirar atentamente en las Sagradas Escrituras, vemos que esta festividad es llamada por el Eterno Yom Teruah, es decir el “Día de la Aclamación” o también “el día del sonar de las trompetas” (de donde se la llama “Fiesta de las Trompetas”).

Según la Sabiduría de los códigos de la Torah en esta jornada comienzan los días de Juicio Divino. A partir del 1 del Séptimo mes y hasta Yom Kipur se abre el período de juicio decisivo y temerosos de diez días conocido como los Yamim Noraim (Días Temibles).

En Israel, es bien sabido y aceptado que en Yom Teruah, el Rey de toda la Creación, hace Su aparición como Juez, pero también como Padre misericordioso, que desea atraernos e inspirar en nosotros la voluntad de remediar nuestra conducta de tornar en Teshuvah (arrepentimiento) a Él y su propósito eterno en Su Ungido (Mesías).

En Yom Teruah, el Creador del mundo reside en su trono de Juicio y todas las criaturas pasan ante él “como un rebaño de ovejas”. El juicio va a determinar no sólo el destino material de cada uno durante todo el año, sino también el nivel espiritual  que merecerá como fruto de los esfuerzos invertidos en ese sentido durante el precedente mes de Elul. El hecho que Dios se presenta a nosotros como Melek (Rey) nos compromete a aceptar Su voluntad expresada en los mandamientos de la Torah.

Notemos que rogamos esencialmente en Yom Teruah por la revelación efectiva del Malkut Elokim (Reino de Dios) en el mundo físico y por la rehabilitación de la humanidad unida en la emunáh (fe de convicción) de Israel. Su reino se manifiesta en la medida que cada uno de los redimidos hace reinar a Dios en sí, mediante la aplicación de Sus preceptos.

Muy bien veamos, lo que El Eterno le plació enseñarnos por medio de sus santos de Bendita memoria, lo porvenir, para el Olam HaVá (Mundo Venidero) relacionado sobre esta festividad profética al segundo advenimiento del santo de los santos Yeshúa HaMashiaj.

La palabra hebrea תְּרוּעָה  – teruáh significa sonar la alarma, señal, grito, grito de guerra, o bien un grito de alegría.

Para los israelitas siempre significó “Día de la Resurrección“.

A decir verdad, el pueblo de Israel se refiere a esta jornada cósmica con otros nombres como: 

Yom Tejiah (el Día de la Resurrección); 

Yom Hadín (el Día del Juicio); 

Yom Zicarón (el Día de la Remembranza); 

Yom HaMalek (el Día de la Coronación del Rey).

Todos estos nombres hacen referencia a la venida del Mesías, y el shofar (trompeta) se utiliza para anunciar que Él viene, y dicho acontecimiento será marcado por un sonido de trompeta que marcará la plenitud de los tiempos en la evidencia de la primera Resurrección.

¿Cómo Diseño el Eterno el Orden de los Tiempos?

Sabemos que el Todopoderoso que tiene un diseño perfecto para la Salvación de la humanidad, ordenó a su pueblo Israel, que comenzara a contar los meses del año desde el mes de Avib, asegurándose que este mes siempre cayera en primavera- Esto lo ordenó precisamente para que comenzáramos Avib con Pesaj o redención, y termináramos en el séptimo mes, preparados para velar por el regreso del Rey y su dominio absoluto sobre las naciones de la Tierra. Así pues, captamos que como siete es perfección, el Mesías vendrá en el séptimo mes com Rey que trae plenitud sobre la Tierra. Fue por eso, el eterno ordenó que celebráramos el primer día del mes séptimo, Yom Teruah para que esperáramos el día exacto de su Venida, con preparación espiritual y gozo certero de salvación.

¿Qué es esto de la Resurrección Primera?

En primer lugar, los invito a considerar el oráculo que encontramos en el libro de Daniel :

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
(Daniel 12: 1-3)

A leer los anuncios dado por el Espíritu de la Profecía a Daniel, vemos que en un día de Yom Teruah, comenzará lo que se conoce como el Tiempo de Angustia de Jacob (que explicaré mejor en otra bitácora), y en un día de Yom Teruah, será la resurrección de los muertos, unos para vida eterna (primera resurrección), y otros a “confusión perpetua” o condenación (segunda resurrección después del Reino Milenial).

El apóstol Pablo se refería en sus enseñanzas a este acontecimiento, exhortando a los santos sujetos a sus lineamientos a enfocarse con esperanzan en esto. Así les habló en su primera carta a los discípulos corintios diciéndoles:

He aquí os digo un misterio: no todos dormiremos (porque en el pensamiento hebreo las personas no mueren sino que duermen y este es otro tema que no tocaré ahora). pero TODOS seremos transformados (tanto los que duermen y los que están vivos), en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a LA FINAL TROMPETA, porque se tocará la trompeta y los muertos (los que duermen creyentes en Yeshúa el Mesías) serán resucitados incorruptibles y nosotros (los creyentes que quedemos vivos) seremos transformados.
(1 Corintios 15: 51-52).

Cuando el apóstol escribe a la final trompeta, está haciendo alusión a uno de tres sonidos proféticos del shofar mencionados en las Escrituras que tienen como propósito marcar un tiempo de cambio en el mundo. Donde único se toca la final trompeta es en YOM TERUAH. Es decir que a la final trompeta es el sonido de la resurrección de los que durmieron creyendo en Yeshúa como el Mesías, levantándose para recibir al Señor en el aire.

También el apóstol Pablo enfocado en el poder glorioso de este día cósmico, señala en su primera epístola a los tesalonisenses:

Yeshúa mismo, con VOZ de mando, con VOZ de arcángel y con TROMPETA DE DIOS descenderá del Cielo, y los muertos en el Mesías resucitarán primero. Luego, nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir a Yeshúa en el aire y así estaremos por siempre con el Señor“.
(1 Tesalonisenses 4: 16-17)

Aquí, al decir “los muertos en el Mesías”, señala a todos los que murieron creyendo que Yeshúa era el Mesías, incluso aquellos que creyeron sin haberlo visto como Abraham, Isaac, Jacob y todos los tzadikim (justos) del tiempo de la TaNaK (Antigua Alianza).

He escrito estas líneas, solo para enfatizar, recalcar y exhortar a que si eres creyente en Yeshúa como el Mesías debes conmemorar esta Fiesta viviendo consciente de que te estás moviendo en las temporadas proféticas del Eterno que están pronto a traer plenitud de Su Luz a las naciones.

Por lo tanto, lo mejor que puedes hacer en esta fiesta de YOM TERUAH
es estudiar el tema de la segunda venida del Mesías y la Primera Resurrección.

¡El rey Yeshúa viene pronto! ¡La coronación de nuestro Gran Rey Yeshúa está cerca! ¡HALELLU’YAH!

¡El Rey YESHÚA Viene a la final trompeta!


Rick Joyner exhorta a prepararse para la Venida de Cristo y permanecer Firmes en la Fe.

Un pastor exhorta a los cristianos a prepararse para la pronta Venida de Cristo y permanecer firmes en las enseñanzas de la Palabra de Dios. Además pidió defender la verdad del Evangelio en cualquier circunstancias.

Rick Joyner, pastor de la iglesia MorningStar Fellowship en Fort Mill, Carolina del Sur, escribió un artículo en el sitio de la denominación, pidiendo a los cristianos estudiar el libro de Apocalipsis, debido a las señales claras que se están viendo actualmente y que coincide con las profecías.

Saber lo que sucederá no es tan importante como estar preparado para lo que sucederá“, dice el pastor. “No hay lugar más seguro que podamos estar que en su voluntad. Podemos conocer todas las profecías con precisión, pero si no permanecemos en Él y hacemos su voluntad, podemos estar con tantos problemas como aquellos que no conocen nada“, escribió.

Joyner dice que los cristianos deben defender la verdad, sin importar lo difícil que pueda ser, aunque provoque la ira de la sociedad, pero si los seguidores de Cristo hacen lo que es aceptable para la sociedad, harán lo que es detestable para Dios”.

Pero hacer lo contrario a la sociedad, haciendo lo que es aceptable para Dios, estaremos haciendo lo que molesta los hombres. Ellos van odiar lo que hagamos.¿A quién queremos agradar?“, preguntó.

Si estamos tratando de llevar a las personas para Cristo haciendo lo que ellos aprueban, nunca nos respetarán lo suficiente como para oírnos de ninguna manera y perder a Dios en el proceso“.

El pastor todavía nos alienta a poner nuestra mirada en Dios, no en los problemas del mundo, sin dejar que nada ni nadie robe gozo en el Señor. “Si permanecemos en su justicia, tendremos una paz que el mundo no puede comprender. Esto lleva a una alegría que no depende de las condiciones de la Tierra. Nunca pierdas tu gozo“, expresó el pastor.

Tomado de: Acontecer Cristiano