parashá balak

El Camino de un Profeta Burro.

Por P.A. David Nesher

Luego el ángel de YHVH se ubicó en un sendero estrecho, entre las viñas, con sendos cercos de piedras a ambos lados del sendero. Cuando la asna vio al ángel de YHVH, se apretujó contra el cerco presionando el pie de Bilam contra la pared. Entonces él le pegó de nuevo. Entonces el ángel de Dios se paró en una senda estrecha a través de los viñedos, donde había una cerca a cada lado. Pero el ángel de YHVH se adelantó a ellos y se ubicó en un lugar tan estrecho, que no había espacio para desviarse ni hacia un lado ni hacia el otro. Cuando la asna vio al ángel de YHVH se echó al suelo, debajo de Bilam; por lo que Bilam se enojó y le pegó a la asna con una vara. YHVH le otorgó a la asna el don del habla. Y dijo [la asna] a Bilam: “¿Qué te he hecho para que me hayas castigado estas tres veces?”.

Bamidbar/Números 22:24-27.

La agresión física de Bilam contra su asna, a la que no puede entender, lo degrada, y los pasukim (versículos) lo presentan como una persona cruel y de naturaleza perversa. [Aquí es importante recordar que la Instrucción divina prohíbe incurrir en lo que se denomina “tsáhar bahalé haím”, es decir, causar sufrimiento a un animal. Esto nos enseña acerca de la importancia de tratar bien a los animales. El mal trato de los animales es notado en las esferas celestiales (Proverbios 12:10)].

El asna, al desviarse nuevamente (v. 25), causó que Bilam se golpeara el pie con una barrera o valla hecha con piedras. Es entonces cuando el mago azotó otra vez a la asna.

El Asna Habla… ¿Cómo, Por qué y Para qué?

Es entonces cuando el Eterno, milagrosamente, le concedió al asna la habilidad de hablar, y la bestia así lo hizo; ella reprendió al profeta por su impío castigo.

Bilam, por causa de su furia, sea vuelto tan irracional, que él respondió de vuelta sin darse cuenta que su animal le hablaba. Él parecía no estar impresionado por la asna que llevaba una conversación inteligente con él.

Estas eran crueles palabras de un profeta impío. Esto es un escalofriante recordatorio de lo que los impíos han hecho a menudo a los verdaderos profetas quienes podrían dificultar sus caminos perversos.

Al leer el texto vemos que dice:

“Bilam le respondió a la asna: “¡Te burlaste de mí. Si tuviera en mi mano una espada, ya mismo te mataría!Y el asna dijo a Bilam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿He acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No,… tienes razón
(vv. 29 -30)

¡Asombroso!… Notamos a este varón admitiendo lo que su asna le plantea. Así Bilam tiene que reconocer que el asna saco lo mejor de él en esta conversación. Bilam debía humillarse a sí mismo delante de la asna, admitiendo que ella no había sido de esta manera antes, así que quizás había una buena razón para ella de ser de esta manera ahora.

Ahora los invito a dirigir nuestra atención al mensaje ético que se deriva de este evento; si preguntáramos por el hecho mismo y su finalidad, es decir el por qué habló la asna. Los sabios explican: “…Para informarnos que la boca y la lengua están en poder de YHVH; que si alguien quiere maldecir, nuestra boca está bajo la supervisión divina…”, (Yalkut Shimoni). Es decir que toda la finalidad de este milagro era afianzar la fe en un solo Dios que supervisa y controla todo el Universo. Entonces es YHVH quien hace hablar al asna para demostrarle a Bilam que es Él y solo Él quien provee la capacidad del habla, y que por consiguiente no debe maldecir a nadie.

En toda la Torah, esta es la segunda ocasión en que un animal habla con las personas; la primera vez fue en el jardín del Edén cuando la serpiente sedujo a Java (Eva). Ahora una burra habla con un mago.

Los Ojos se abren, el Mensajero se Ve y la Palabra se Revela.

Entonces Yahvéh abrió los ojos de Bilam, y vio al ángel de Yahvéh que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Bilam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Y él ángel de Yahvéh le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mi estas tres veces; y sí de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.
(vv. 31-33)

Este evento hizo la voluntad de Dios muy clara en cuestión. El Eterno le dijo a Bilam, bien fuerte y muy claro: “¡No vayas, regrésate ahora!” Pero Bilam no escucharía. Su codicia y avaricia eran tan grande como su orgullo mismo.

1. Significado del Triple Evento.

En estos pasukim (versículos) se cuenta un total de tres eventos en que participan Bilam y su burra. ¿Qué vio el ángel que lo obligó a pararse en tres sitios diferentes? ¿Qué significado tiene este número tres?

Notemos que en las primeras dos veces había un espacio libre en el cual el asna podía caminar, no así la última vez que el animal se rehusó a seguir su marcha.

Sobre el número 3, la enseñanza yahvista nos dice que, una vez que algo haya sido realizado tres veces es considerado como permanente; a eso se le llama “jazakáh“. Por lo tanto, el número tres representa permanencia y estabilidad.

Tres son las conjugaciones del “tiempo”: presente, pasado y futuro.

Del punto de vista de la Kabaláh, el número 3 es la cifra de la paz y de la integración.

También, entre otras cosas más, recordemos que también tres son los patriarcas de Israel; Abraham, Itzjak y Yaakov.

Sentado esto, pasemos ahora a la explicación sobre la secuencia del 3 en el evento de Bilam y su asna.

  • 1) El ángel se paró en frente de Bilam pero dejando un espacio en cada lado. Esto quería decir que si el profeta quería emplear una fórmula de maldición para los descendientes de Avraham podía hacerlo, puesto que de Abraham nació Ismael y los hijos de otra esposa de Abraham.
  • 2) El ángel se interpone por segunda vez obstaculizando, pero dejando espacio de un solo lado; esto significa que si el brujo quería maldecir a los descendientes de Itzjak, podía hacerlo ya que de él había nacido Esaú.
  • 3) En el tercer evento, el asna se echa en el piso y se niega a andar, no había en absoluto paso libre, ello constituía una alusión a que por ningún motivo Bilam podía maldecir a los Benei Israel en tanto que eran descendientes de Yaakov.

De esta manera, el ángel de YHVH le mostraba a Bilam signos referentes a los tres patriarcas hebreos, lo cual significaba que no se podía maldecir a los Benei Israel.

Las tres apariciones del ángel representan al pueblo de Israel, que justamente es un pueblo tripartito compuesto de sacerdotes, levitas e israelitas; y es un pueblo que celebra anualmente tres festividades de peregrinación: Pésaj, Shavuot y Sucot.

El ángel le insinúa a Bilam que no podrá contra Israel, pues los israelitas trascienden las fuerzas naturales y están sujetos a la protección Divina.

2. El Camino del Perverso conduce a la Condenación.

El Ángel del Señor reprendió a Bilam por su mal trato a su asna, pero especialmente porque el camino que él estaba siguiendo era perverso para el Eterno. La palabra hebrea que se traduce como perverso sostiene la idea de “ir en el camino equivocado en una manera imprudente”. Este era exactamente el problema de Bilam.

Al leer la respuesta de Bilam notamos su indecisión en cuanto a si él realmente estaba desagradando a Dios. Él planteó al Ángel: “Si te parece mal.” El Eterno hizo clara Su voluntad a Bilam muchas veces, sin embargo él aún tomaba la respuesta divina que él quería, haciendo evidente que él en verdad no quería lo que el Eterno ya había claramente revelado.

El ángel de YHVH respondió a Bilam: Ve con los hombres, pero hablarás sólo la palabra que yo te diga. Y Bilam se fue con los jefes de Balak.” (v. 35) 

Así fue como finalmente, YHVH le dijo, a través de Su Ángel, que debía ir con esos hombres, pero le advirtió de que hablara sólo la cosa que Él le dijera. Recordemos que las palabras que salen de una persona tienen mucha influencia en los aires. Por eso Laván no podía hablar contra Yaakov ni bueno ni malo (cf. Génesis 31:24). Bilam no tenía permiso para hablar palabras propias. Nuestras palabras pueden hacer mucho daño. Hay momentos cuando no tenemos permiso para decir nada, (cf. Josué 6:10; Mateo 26:63).

En respuesta al corazón duro de Bilam, el Eterno le dio permiso sobre su deseo pecaminoso. Nuevamente, el Eterno no cambió Su mente. Por causa del corazón duro de Bilam, el Eterno lo envió al camino que Bilam quería seguir, aunque su final fuera un camino de juicio y muerte.

La raíz del pecado de Bilam era el amor por el dinero. En la carta de Judas (v. 11) se lo llama el error de Bilam. 

Terminaré solo con lo que Rashí dijo explicando esta historia:

“…Por el camino que un hombre desea ir, por ese mismo camino es conducido…”.


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Un Asna Profética y Un Profeta Burro.

Por P.A. David Nesher

“Elokim se enojó porque él fue [o sea, a pesar de que Bilam vio que YHVH no quería que fuera, él siguió insistiendo]. Entonces el ángel de YHVH se interpuso en el camino para impedírselo. Él iba montado en su asna, acompañado por dos asistentes. Cuando la asna vio al ángel de YHVH parado en el camino con su espada desenvainada en su mano, se apartó del camino hacia el campo. [La asna vio el ángel, pero Bilam no]. Entonces Bilam empezó a pegarle a la asna para hacerla volver al camino.

Bamidbar/Números 22: 22-23

Leer este pasuk (versículo) nos tienta a creer que existe una contradicción en el relato escritural. Primero el Eterno le dice a Bilam que vaya con ellos, y luego se aíra con él cuando va. ¿Cómo vamos a entender esto?

En otra bitácora expliqué que cuando un malvado se obstina en querer algo en contra de la voluntad del Eterno, Él se lo permite. Por eso, hemos visto que en el versículo 12 Dios le dijo a Bilam que no fuera, pero luego, en el versículo 20 le permite ir, y luego se enfada con él por haber ido, según el versículo 22. Algunos podrían pensar que esto era injusto, viendo que Dios fue quien dijo a Bilam que fuera y después se enojó porque fue. Pero Bilam sólo fue porque él primero había rechazado la voz del Eterno, tanto en conciencia y en mandato claro.

Pues bien, la ira del Eterno contra Bilam fue por causa del motivo por el cual se fue. Su deseo era ser pagado y honrado ante las autoridades por su profecía. Era una locura. La mente de este varón vibraba en la codicia de todo lo que otorga el dinero cuando se usan los poderes extrasensoriales del espíritu. ¡Pobre las almas humanas que procuran sacar beneficio económico personal de los dones espirituales que ha recibido del Eterno! Para el Eterno, lo más importante no es lo que estás haciendo sino el por qué y el para qué de lo que estás haciendo.

Entonces, Bilam sube a su asna y sale con el permiso de Dios, sumido en la esperanza e intención de burlar Su voluntad.

Una de las principales imágenes de la parashá Balak es la de Dos abriendo la boca de la asna de Bilam, para que pueda hablarle después que le pegara tres veces. Vale aquí aportar que la asna y el hechicero habían creado entre ellos lazos de “intimidad” interesantes y extraños, explican los sabios del judaísmo.

El brujo cargó su asna con todos los encantamientos y adivinaciones que conocía para maldecir a Israel. Tenía ansias por encontrarse con sus “clientes” pensando sacar el mayor beneficio de esta oportunidad. Él encontraría un flanco débil en los israelitas para justificar el lanzamiento de una maldición y de ese modo obtener una jugosa ganancia del rey. Estos pensamientos irritaron al Altísimo, por ello es que, en el camino eventos curiosos suceden.

En este pasuk (22) aparece una expresión hebrea bastante interesante en su traducción. La misma es: “BADEREJ LE-SATÁN”, en donde se ha traducido a la palabra “satán” como “obstáculo” o “adversario“, pero esto no significa que fue un ángel enviado por el adversario, sino un ángel que se oponía contra Bilam. Así lo explica el comentario de Sahadiáh Gaón y SR. Hirsh: “empero se encendió el furor de Elokim, ya que él estaba yendo, y se apostó el Emisario de Adonai en el camino, como obstáculo ante él. Empero él estaba montado sobre su asna y sus dos mozos estaban con él…” Esto nos enseña que la palabra satán significa adversario, alguien que se opone y trabaja en contra de otra persona.

El asna detiene su marcha.

Resulta imposible entender que este animal vio al emisario del Cielo, un ángel, el cual al no poseer un cuerpo material, no puede ser captado por el sentido de la vista, ni siquiera por seres humanos. El animal, pues, percibió de alguna forma al ángel. Este malak (ángel o mensajero) estaba obstaculizando el camino logrando desviar la dirección del asna.

Lo triste de esto es que el asna era más perceptiva espiritualmente que el profeta que la montaba. El asna no tenía dones espirituales, pero por lo menos reconocía a su Creador. El profeta tenía maravillosos dones espirituales, pero también un corazón y un caminar desobediente.

El asna, respondiendo al ángel de YHVH, se movió a un lado, luego al otro, después finalmente se sentó para evitar el juicio. Evidentemente, el profeta desobediente sufrió en el camino, y también hizo sufrir al asna. Los juicios no solo son para el malvado sino para todo su entorno.

El asna es una imagen perfecta del alma de un manso y humilde; nada espectacular, sin embargo obediente seguidor de Dios. Sensible a la dirección divina. Una espina al desobediente, y a la vez, una víctima de la ira del desobediente.

Lo cierto de todo esto es que las inusuales y difíciles circunstancias de este viaje deberían haberle sugerido a Bilam que esta empresa no era de Dios. Sin embargo Bilam probablemente usó su racionalidad para explicar todo, y tomó todo esto como ataques del enemigo. Así usó las circunstancias para justificarse a sí mismo y fortalecer la egoica esperanza de que Dios lo quería trabajando como un profeta de alquiler.

Esto muestra la gran dificultad que tenemos los redimidos de juzgar la voluntad de Dios discerniendo las circunstancias. Debemos entender y aceptar que muchas circunstancias pueden ser interpretadas de dos maneras: Dios quiere, o Dios no quiere.

¿Y tú lector amado cómo eres delante del Mensajero de Dios?… ¿Sensible o Burro?… ¿Estás aprendiendo a discernir con justo juicio el mensaje divino escondido en cada circunstancia de tu vida?


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Dios No Se Opone a tus Deseos…

Por P.A. David Nesher

“Y en efecto, Elokim se presentó por la noche a Bilam, diciéndole:
“Si esos hombres vinieron a buscarte, levántate y anda con ellos. Pero deberás hacer sólo lo que Yo te diga.

Bamidbar/Números 22:20

VE, …ANDA CON ELLOS…”, sí…, aunque parezca increíble, estas son las palabras con las que le respondió el Eterno a Bilam cuando este volvió a consultarlo por la oferta que traían los ancianos del rey Balak… Pero, ¿por qué el HaKadosh Baruj Hu (Santo y Bendito Sea) se digna a presentar ante un ser de oscuridad?

El Eterno tenía un propósito para los enemigos de Israel, y Bilam sería uno de los hilos que se moverían para el cumplimiento de lo designios divinos para la manifestación gloriosa de Israel.

Según el Talmud, Bilam era un profeta destinado por el Eterno para las naciones. Los distintos midrashim (enseñanzas) de este pasaje coinciden en en decir que el Altísimo no quería que las naciones se quejasen diciendo: “…Si tuviéramos un profeta como Moshé para encaminamos, también nosotros seríamos igual al pueblo de Israel”. Por eso, fue el mismo Dios arregló que los gentiles tuvieran a “Bilam rabeinu”, tal como Él proveyó a Israel de un Moshé Rabeinu.

Así pues, vemos que Bilam consultó a Yahvéh por primera vez para saber si debería o no maldecir a Israel, y el Eterno le respondió: “…No maldecirás al pueblo” (v. 12). Sin embargo, el Eterno sabía que el deseo de Bilam era maldecir a Israel a fin de obtener grandes ganancias monetarias como pago. Por eso, Bilam volvió a consultarlo (v. 19).

Entonces Yahvéh le responde: “Ve, anda con ellos“, como diciéndole: “Haz lo que quieras“. Este hecho nos da a comprender que el Eterno esclarece la mente del ser humano que acude a Él en consulta, pero cuando el alma consultante se obstina en hacer su propio deseo, más allá de la Intención divina que le es revelada, Yahvéh no lo detiene, sino que le deja ir por la senda equivocada que ha escogido.

El Midrash Hagadol, cita a Mishnat Rabí Eliézer (cap 10), señalando:

«…Dios suele encumbrar a los enemigos de Israel antes de destruirlos. Bilam merecía ser castigado por su gran deseo de maldecir a toda una nación que no había hecho nada contra él, por lo cual Dios lo dejó pensar que se le permitiría ir siempre y cuando Balak le diese suficiente dinero y honores…».

De esta historia, los sabios sacan la enseñanza de que por el camino que el ser humano desee obsesivamente ir, será guiado, dando igual que dicha senda sea buena o mala. Esto es porque no hay nada que se oponga a la voluntad humana, ni el Creador mismo.

Entonces, podemos decir que el Eterno no cambio Su voluntad. Él había claramente declarado Su voluntad, y Bilam la había rechazado decisivamente. Ahora Elokim preparo a Bilam para el juicio que él mismo estaba escogiendo y revelar así la maldad que residía y motivaba el corazón de Bilam.

Amados, sabemos que en ocasiones, el Eterno dice “NO” a las oraciones de los que integramos Su pueblo, porque Él nos ama. Pero también, algunas veces Dios dice “SÍ” a los deseos de los obstinados en practicar la impiedad, porque Él va a juzgarlos y revelará así lo maravilloso de Su Gracia.


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La Triple Estrategia del Oponente (HaSatán – Balak)

Por P.A. David Nesher

Así como el Eterno reveló a Moshé los diseños celestiales de Su Proyecto de Propósito eterno, de la misma manera, Él revela a sus siervos los profetas cuáles son las estrategias del Oponente (HaSatán) con las cuales se pretende destruir lo que estamos edificando en su poder.

Las fuerzas del Sitrá Ajrá (Otro Lado o Inframundo) no descansan en cuanta a su cometido: Israel debe ser destruida.

Las Armas de nuestra Milicia Mental.

¿Qué Diferencia hay entre un Verdadero Profeta y uno Falso?

Por P.A. David Nesher

Entonces Elokim le dijo a Bilam: “No vayas con ellos, no maldigas a ese pueblo, ¡es un pueblo bendito!”.
Bilam se levantó por la mañana y les dijo a los emisarios de Balak:
“Vuelvan a su tierra porque YHVH se niega a permitirme ir con ustedes.

(Números/Bamidbar 22:12-13)

Debo confesar que si existe una parashá (porción) de la Instrucción divina que realmente abarque la Luz de profecía, esa es Balak. Claro está que, a lo largo de la Torah tenemos al humilde Moshé quien fue el ejemplo del diseño profeta, así como también podemos leer los Libros de los Profetas y así sumergirnos en cómo debe ser un profeta considerando la vida de estos importantes varones y sus oráculos. Pero esta semana que culminará en el Shabat Balak es que nos ofrece otro tipo de profeta, un ser humano con muy malas inclinaciones a la hora de usar la Profecía: Bilaam.

Por eso quiero meditar junto a cada uno de ustedes acerca de la diferencia entre la profecía de Moshé y la de Bilaam.

Quiero guiarlos a darse de cuenta de lo siguiente: Bilam conocía al Eterno, por ello lo llama “mi Dios” (cf. v. 18). Entonces, debemos aceptar que la fuente de su profecía no era demoníaca, sino del Espíritu de Dios (cf. 24:2). Para comprender mejor esto, convendremos que la adivinación viene de los espíritus impuros, y la profecía viene del Espíritu de YHVH, y esta última persigue dar testimonio del diseño celestial denominado Mesías (cf. Apoc. 19:10).

La revelación escritural deja bien en claro que la profecía no viene de una fuente humana. Por mucho que el profeta quiera dar un mensaje, no podrá hacerlo en sí mismo, porque la iniciativa de la profecía no viene del profeta sino de Yahvéh, tal como lo enseñaba el apóstol Pedro al escribir:

Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu de santidad hablaron de parte de Dios.”
(2 Pedro 1:20-21)

Pero cuando la profecía de YHVH se usa con motivos personales y manipuladores, se convierte en herramienta de brujería. Por eso, el sabio intérprete Maimónides dice lo siguiente en cuanto a la profecía:

  • Los profetas ostentan diversos grados. Al igual que en sabiduría hay sabios mayores que otros sabios, así en profecía hay profetas mayores que otros profetas. Pero todos ellos ven sus visiones proféticas sólo en sueños, de noche, o de día si han caído en trance, como está escrito: “En una visión me daré a conocer a él, en sueños le hablaré” (Número 12: 6). Cuando profetizan, sus miembros se estremecen, su cuerpo desfallece y sus pensamientos quedan confundidos, de modo que la mente queda libre para comprender lo que vea.­
  • Las cosas comunicadas al profeta en la visión profética llegan a él en forma de parábola. De inmediato queda grabada en su corazón la interpretación de la parábola contenida en la visión profética, de modo que sabe qué significa.­
  • Los profetas no profetizan cuando les place, sino tras concentrar sus mentes, lograr un ánimo alegre y benévolo y aislarse, pues la profecía no se posa sobre nadie que esté melancólico o indolente, sino sobre quien está alegre. Por eso los profetas jóvenes hacían tañer ante ellos laúdes, panderetas, flautas y liras cuando querían profetizar (1 Samuel 10: 5). La palabra mit­nab’imen este contexto, significa que estaban en tren de llegar a la profecía, como quien dice “Fulano se agranda”.
  • Esos que tratan de profetizar son los denominados hijos de los profetas, y aunque se concentren puede ser que la Presencia Divina se pose sobre ellos, y puede ser que no se pose.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, comprendemos que, la línea divisoria entre un profeta verdadero y un profeta falso es a veces difícil de discernir. Todos los que tiene éxito en las prácticas ocultas tienen un don natural dado por el Eterno que les hace sensibles para recibir los impulsos que hay en el mundo espiritual. Cuando estas personas se vuelven al Eterno y se arrepienten de sus pecados, permanece su capacidad para ser sensible espiritualmente. Esto significa que podrán ser muy utilizados por el Espíritu de Yahvéh, pero también pueden ser influenciados por los malos espíritus si no se cuidan.

Quiero ahora considerar el asunto del poder de una bendición y una maldición. Sabemos, por lo que revela el Eterno en su Torah, que la bendición y la maldición son incompatibles. Esto significa que a una persona que ha sido bendecida por el Eterno no se le puede transmitir una maldición. La bendición misma actúa como un escudo de protección contra las fuerzas del mal.

Sin embargo, la Instrucción divina también revela que una persona que ha sido bendecida podrá ser alcanzada por la maldición en áreas de su vida en donde hay desobediencia. La bendición opera poderosamente en ciertas áreas de su vida, pero no aquellas áreas de su vida donde la Torah no es obedecida. Es en ellas en donde la maldición logrará su cometido.

Considerando el relato, les diré que el nombre hebreo Bilam, se escribe con las letras: bet, lamed, ayin y mem. Como el texto original no tiene vocales es posible también entender su nombre como “bli am“, que significa “sin pueblo”. Este era uno de los problemas de Bilam, que no estaba en el pueblo de Israel. Él podía haber hecho como Yitró y unirse al pueblo del Eterno, pero prefirió no ser parte de Israel. Él escogió ser un profeta solitario. Yahvéh había dotado a este varón con una capacidad natural para poder recibir y transmitir palabras de profecía, pero él no usó ese don para el bien común, sino para sus propios beneficios. Bilam no dirigía ningún pueblo.

Los estudiosos expertos en los códigos hebreos de las Sagradas Escrituras, aseguran que Bilam podría haber llegado a ser para las naciones gentiles lo que Moshé fue para los hijos de Israel. Es decir, que hubiera sido uno de los personajes más influyentes en el mundo gentil revelando el Nombre del Eterno, por el don de profecía que tenía. Pero era un varón caído que, por su naturaleza infrahumana, solamente funcionaba proféticamente yendo detrás de ganancias monetarias, obsesionado por conseguir la honra de los hombres importantes de este mundo. Esta es la actitud que lo le llevó a la ruina, y es la que siempre ha hecho que varones y mujeres con manto profético terminen cayendo en los grados más bajo de la inmoralidad a lo largo de la historia de la Salvación.

Por esto, nuestro Maestro Yeshúa nos advirtió en los paradigmas fundamentales de su enseñanza lo que leemos en el evangelio de Mateo:

Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.”

(Mateo 7:15-20)

Con esto, nuestro Señor deja en evidencia que si los falsos profetas fueran fáciles de distinguir no haría falta una advertencia contra ellos. El hecho de que Yeshúa tenga que advertirnos de tener cuidado con ellos, nos enseña que no es fácil saber si un profeta está hablando de parte de Yahvéh o de parte de un espíritu engañoso, que lo influye para provocar fatalidad y caos.

Las Sagradas Escrituras revelan que aparentemente los mensajes de los falsos profetas son buenos. Lo importante para nosotros será mirar el fruto de la influencia de ese profeta. Para esto debemos entrenarnos en analiza lo profético de un varón o una mujer, aprendiendo a respondernos estas preguntas cuando estamos delante de alguno de ellos:

¿Cómo es su conducta?

¿Cómo es su vida moral, sexual y económica?

¿Cómo habla en la intimidad?

¿Cómo viven sus seguidores?

¿Cómo está su familia, su esposa y sus hijos?

¿Qué dice su esposa de él?

¿Qué dicen sus hijos de su padre?

Todas estas cuestiones, y otras de igual tenor, son los frutos de la vida de ese profeta. Por eso Yeshúa dijo: “por los frutos los conoceréis”.

Ahora bien, también me es necesario aclarar que, según las Sagradas Escrituras, una cosa es probar la profecía, y otra cosa es probar el profeta. El profeta es probado por sus frutos y la profecía es probada por medio de dos varas: la Torah y el Espíritu de Yahvéh. Hay profecías que son dadas según la Torah, pero con un espíritu ajeno a lo que ella revela y exige. Tenemos un ejemplo relatado en el libro de los Hechos de los apóstoles:

Y sucedió que mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando esto a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: ¡Te ordeno, en el nombre de Yeshúa el Mesías, que salgas de ella! Y salió en aquel mismo momento.

(Hechos 16:16-18)

Si observamos con cuidad el relato, notaremos que el mensaje de la muchacha era verdadero, pero estaba dado bajo la influencia de un espíritu inmundo, llamado espíritu de pitonisa. El apóstol Pablo, que tenía el don de discernimiento de espíritus, supo inmediatamente en su propio espíritu que la fuente de esa profecía venía de un espíritu de pitón. Por eso, el apóstol Pablo atacó al espíritu de pitón en esta niña, y lo expulsó en el Nombre de Yeshúa HaMashíaj.

A esta altura de nuestro estudio les puedo enseñar que la profecía significa esencialmente obtener una directriz del Creador. Por lo general, la mayoría de los seres humanos tiende a pensar que las profecías son para las almas elevadas, como Moshé, Shmuel o Yeshayahu, etc.,… pero en este Shabat Balak aprendemos que eso no es cierto; el don de la profecía también está presente en Bilaam, un ser humano muy bajo. Si ese don está disponible para Bilaam, por lo tanto, también debe estarlo para nosotros. Y eso, en general, es en lo que consiste este Shabat: cómo ascender a un estado en el que más aspectos de nuestra vida sean dirigidos por la Luz del Creador.

Las palabras que salieron por la boca de Bilam son eternas, porque son del Eterno. Pero Bilam murió la muerte de los impíos y perdió su alma porque su vida no correspondía a sus palabras.

¡Qué el Eterno nos dé sabiduría para discernir entre una cosa y otra!

Ahora bien, ¿Cuál es la diferencia entre la profecía de Moshé y la de Bilaam? Ante este planteo, el gran kabbalista Najmánides, conocido como el Rambán, explica que ellos tenían una experiencia profética totalmente diferente. Por eso, al principio, casi parecía que Bilaam estaba en un nivel superior de profecía que Moshé.

Bilaam nos explica en la parashá Balak el tipo de profecía que recibió y cómo la recibió. Una de las cosas que Bilaam dijo de sí mismo y su profecía es que notó la visión de la Luz del Creador. Lo que quiso decir con la expresión visión era que él poseía un estado de claridad tal que fuese totalmente obvio para él lo que el Creador deseaba que hiciera. Bilaam llegó a ese estado de claridad por lo que se dijo: “Esto es exactamente lo que el Creador quiere que haga”.

Sin embargo, el Rambán dice que había una diferencia entre la profecía que Bilaam recibió y la manera en la que Moshé la recibió. Moshé no tenía idea de cuándo el Creador le hablaría o sobre qué lo haría. No obstante, está escrito que Bilaam ya sabía con antelación lo que el Creador le diría. Además, sin importar dónde estuviera Moshé, la profecía le llegaba de repente, mientras que Bilaam, por otro lado, sabía cuándo le hablaría el Creador. Está escrito en los anales talmúdicos que Bilaam decía de sí mismo: “Conozco la mente del Creador; sé cuándo y qué me dirá Él”.

Pensemos en lo que dice Najmánides, el Rambán. Hay dos profetas, uno de ellos es Bilaam, quien sabe cuándo el Creador le hablará y qué le dirá. El otro, Moshé, no sabe cuándo le hablará el Creador ni qué le dirá. Si observamos objetivamente e intentamos decidir quién es el más grande profeta, podríamos decir que Bilaam; porque él sabe más, pues tiene más claro cuándo le hablará el Creador y sabe qué le dirá.

Para explicar la diferencia entre los dos, el Rambán cita una fábula del Midrash que compara la profecía de Moshé con la profecía de Bilaam, y así logra explicar esta diferencia. Dicha fábula compara a Bilaam con el cocinero del rey. Él, como cocinero, sabe qué plato está preparando, cuánto cuesta, cómo prepararlo y cuánto toma hacerlo. El Midrash dice que Moshé puede ser comparado con el amigo del rey que está sentado en la mesa y no tiene idea de cuánto cuesta la comida, cómo es preparada y demás; está allí simplemente para estar con el rey.

Así pues, el Midrash dice que si quieres entender el secreto de la profecía de Bilaam en oposición al secreto de la profecía de Moshé, compara la situación con un amigo del rey que va a comer con él y el cocinero que prepara la comida. Moshé, al igual que el amigo del rey, no tenía idea de cuál sería el tema general de la directriz del rey; él sólo estaba siempre preparado para lo que fuese. Moshé no se preocupaba por lo que iba a ser. Sólo quería hacer lo que el Creador quería que haga y quería recibir el mensaje que el Creador quería darle. Su enfoque y deseo particular era: “Sólo quiero saber”, a diferencia de Bilaam que se jactaba porque ya sabía lo que quería saber.

A menudo los seres humanos, desesperados por sus aflicciones, acuden a videntes porque necesitan tomar una decisión y quieren saber qué deben hacer. Bilaam era así. Él sabía lo que quería que pasara, o tenía una idea general de lo que quería que pasara, pero también quería tener la directriz. Por ejemplo, ocurre como cuando alguien pregunta si debe ir hacia la izquierda o hacia la derecha en el camino en el que está, ni siquiera considerando la posibilidad de voltear por completo e ir en sentido contrario. 

Sin embargo, Moshé no le estaba pidiendo al Creador que lo ayudara a tomar una decisión. Era una hoja completamente en blanco, siempre con la conciencia de: “Sea lo que fuere, no me interesa, sólo quiero saber”. Esa es la diferencia entre los dos.

Como vemos Bilaam ya había decidido lo que quería que ocurriera. ¿Cuántas veces hacemos esto? Verdaderamente sabemos lo que queremos hacer, pero pedimos ayuda al Eterno de todas formas, pero orando algo como: “Sé a dónde quiero llegar al final, así que, por favor, ayúdame a llegar de buena manera”. Mientras que el consejo verdadero o la directriz verdadera es: “No sé a dónde quiero ir, sólo quiero ir adonde la Luz del Creador quiera que vaya”. Ese tipo de apertura y deseo es lo que diferenció la profecía de Moshé de la de Bilaam.

Moshé dijo: “No quiero saber cuándo me hablarás, no quiero saber qué me dirás… No me interesa. Sólo hay algo que me importa. Quiero ser guiado por la Luz del Creador”. Y, debido a eso, el Creador se dirigía a él todo el tiempo y le decía exactamente a dónde ir y qué hacer; por lo tanto, toda la vida de Moshé fue guiada.

Bilaam tenía el poder de la profecía. Tenía el poder de la Luz del Creador que le daba cualquier respuesta que necesitaba. Pero, como tenía una idea general de lo que quería hacer, el Creador sólo podía guiarlo dentro de ese límite. Y, tal y como sabemos, él se convirtió en el más bajo de los seres que jamás hayan vivido y fue asesinado de manera terrible.

De esa profecía aprendemos que estar conectado con la Luz del Creador no le garantiza a un individuo terminar haciendo lo que vino a hacer en este mundo. Recuerda que tanto Moshé como Bilaam tenían la misma capacidad para ser guiados. La gran diferencia es que Moshé estaba completamente abierto a la Voluntad del Abba kadosh que es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2). Por eso el Rambán dice que es muy importante tener una conciencia expansiva de: “No me importa nada. Estoy abierto a absolutamente cualquier posibilidad de orientación”. Cuando tenemos esa conciencia podemos obtener la directriz divina exacta, y lograr alcanzar la meta: el premio del supremo llamamiento de Dios en Yeshúa HaMashiaj (Filip. 3:14).

Esto es muy importante para nosotros porque siempre estamos limitados, incluso cuando pedimos orientación de parte de la Luz del Creador. La limitamos, pedimos que el mensaje esté en los límites de lo que sea que queramos. No obstante, al hacerlo de este modo nunca obtendremos orientación real, sino que obtendremos la orientación como Bilaam. Sí, Bilaam recibió orientación de la Luz del Creador, le dijo qué hacer, pero como no estaba abierto a cualquier posibilidad de lo que el Creador podía haberle dicho, nunca llegó al propósito por el que su alma vino a este mundo. Este es un increíble entendimiento que nos da la parashá Balak a fin de llegar al Shabat revestidos de una conciencia abierta a todas las posibilidades celestiales, pero humildemente sujeta a la Voluntad del Eterno, nuestro Abba Santo.