Adar

Un Dios Oculto: El Mensaje Principal de Purim

por Slovie Jungreis-Wolff


Cómo encontrar significado y esperanza en los momentos oscuros.

Esos días serán recordados y observados por cada generación, cada familia, cada provincia, cada ciudad. Los judíos nunca dejarán de observar estos días de Purim ni perecerá su memoria entre sus hijos.”

El Rollo de Ester se debe leer cada año en voz alta en público, generalmente en la sinagoga comunitaria. Todos los hombres y mujeres adultos tienen la obligación de escuchar cada una de las palabras de la Meguilá para poder cumplir la mitzváh.

¿Por qué? ¿Acaso no hay otras festividades judías en las que hubo milagros mucho más grandiosos? ¿Por qué celebramos Purim leyendo la Meguilá?

Aquí está el mensaje que llega al corazón y al alma de cada judío a través de los siglos. El mensaje que nos susurra en el silencio de la noche: “No teman. Incluso si parece que estoy muy lejos, oculto y escondido, Yo nunca los abandonaré, Mis queridos hijos”.

Los milagros de Jánuca y Pésaj, el refugio de Sucot, todo nos habla abiertamente de la mano de Dios en nuestras vidas. La intervención Divina bajó y salvó a la nación de Israel. Entonamos cánticos por los milagros revelados. No hay forma de negar lo obvio. ¿Cómo es posible que alguien no crea? No hace falta un rollo.

¿Pero qué pasa cuando ocurre un milagro tras otro, pero nadie parece ver en acción la poderosa mano de Dios en este mundo? ¿Qué pasa cuándo la voz de Dios está enmascarada por la naturaleza y parece seguir su curso natural?

Los milagros de Purim fueron ocultos intencionalmente. De casualidad Ester fue elegida como reina. Resultó queella era judía. De casualidad ella se ganó el corazón de Ajashverosh. Teníamos a uno de nosotros dentro del palacio… ¡Qué afortunados! De casualidad Mordejai escuchó que planeaban matar al rey. Hamán justo erigió una horca en la que finalmente lo colgaron a él.

Aquí no hay suerte ni coincidencia. Todo ocurrió exactamente como tenía que suceder, dirigido desde detrás de la escena por la mano de Dios.

En el Libro de Ester el nombre de Dios no aparece explícito en ninguna parte. Sólo es aludido, oculto, esperando que lo encuentren. Dios ocultó Su nombre a propósito para enseñarnos que a veces los grandes milagros están camuflados, esperando a ser descubiertos.

Todos experimentamos momentos en los que creemos estar solos, por nuestros propios medios. A veces son momentos de grandes éxitos. Pensamos que todo depende de esta en el lugar correcto en el momento adecuado, el karma o nuestras propias habilidades.

Ignoramos o somos indiferentes a la poderosa mano de Dios en nuestra vida empujándonos hacia adelante, llenándonos de bendiciones. De nosotros depende realmente ver y reconocer la Fuente de vida de nuestros días.

También hay momentos de oscuridad. Estamos desconcertados. ¿Qué me ocurrió? ¿Cómo voy a poder salir de aquí? ¿Dónde está Dios? Me siento tan abandonado. ¿Por qué Dios se oculta?

Nuestro pueblo pensó lo mismo cuando fue destruido el Templo sagrado en Jerusalem. Nos enviaron al exilio, dispersados como el humo y el fuego que se elevaban sobre lo que una vez fue el glorioso Templo. El temor pasaba de uno a otro. ¿Acaso era posible que Dios nos hubiera abandonado para siempre?

El Libro de Ester nos enseña que incluso en la oscuridad del exilio, incluso cuando nos acechan las sombras, nunca debemos temer. Dios nos está cuidando. Quizás Su mano parezca estar oculta. Tal vez la curación parece necesitar demasiado tiempo. Nos preguntamos: ¿A Dios realmente le importa?

Debajo del cielo oscuro está la mano de Dios, cuidándonos con cariño.

Yo nací sobre las cenizas del Holocausto. Mi nacimiento y el nacimiento de mis hermanos fueron milagros ocultos. Cada día sólo debemos mirar para ver a Dios espiándonos a través de las cortinas del Cielo. Guiándonos. Protegiéndonos. Llamándonos. Otorgándonos la vida.

Cada persona tiene que escribir su propio rollo personal. Purim nos transmite el mensaje del coraje y la fuerza necesaria para buscar la mano oculta de Dios detrás de las nubes oscuras. Esta es la verdadera definición de fe.

¿Por qué usamos máscaras en Purim?

 Autor:  Israel Juskowitz

En Purim usamos máscaras y disfraces. Esta costumbre aparentemente superficial tiene un profundo significado. En Purim recordamos que en el mundo nada es lo que parece ser. El verdadero mundo se encuentra por debajo de todo lo superficial. De hecho, las palabras Meguilat Ester (el rollo de Ester) también significan revelar (en hebreo megalé) lo oculto (haster). Así pues, la historia de Purim retira la máscara y revela lo que está oculto.

Muchos de los personajes principales de la historia de Ester usan máscaras y no se identifican como lo que realmente son ni revelan cuáles son sus verdaderos motivos. Hamán pretende tener en mente sólo los mejores intereses del rey cuando le aconseja aniquilar al pueblo judío, pretendiendo que los judíos eran una amenaza para su reinado porque seguían sus propias leyes y costumbres y no las del resto de Persia. En realidad, él deseaba destruir a los judíos por sus propios deseos genocidas, porque era descendiente de Amalek, la antigua tribu bíblica que trató de destruir al pueblo judío.

Mordejai (Mardoqueo) nunca reveló que él era pariente y amigo de Ester. Pretendió ser una persona simple que había salvado la vida del rey. Ester fue quien finalmente le reveló al rey que Mordejai era su pariente.

Y, por supuesto, Ester misma usó una máscara: ella pretendió ser una reina gentil, sin revelar nunca su identidad judía hasta el final de la historia de Purim.

Dios mismo usa una máscara a lo largo de la historia. En la Meguilá nunca se menciona el Nombre de Dios. De hecho, toda la historia de Purim parece surgir de ocurrencias completamente naturales. En la historia no hay milagros revelados.

El Talmud se refiere a esta idea al preguntar:

“¿Dónde encontramos en la Torá una alusión a Ester? En el versículo: “Anojí aster, hastir panai“, lo que significa: “He aquí que voy a ocultar Mi rostro” (Devarim/Deuteronomio 31.18).

El nombre Ester viene de la palabra hebrea aster, oculto. Efectivamente, Dios está oculto a lo largo de la historia y de nosotros depende ver Su mano.

Esta es una bella ironía: Hamán trata de negar la mano de Dios en todo, y en la misma historia, Dios nos muestra que de hecho Él es quien orquesta toda la historia. Cuando leemos la Meguilat Ester “revelamos lo que está oculto”, revelamos la mano de Dios guiando incluso los eventos naturales.

Purim nos muestra que todo el mundo es una máscara. El mundo real se encuentra por debajo de la superficie. En la vida, a menudo usamos máscaras por miedo a mostrar nuestro verdadero ser espiritual. Por eso en Purim a propósito usamos máscaras para exponer lo que realmente es: nada más que una fachada. Y bebemos hasta llegar al punto en que mostramos abiertamente nuestra alegría espiritual interna. Leemos la historia de la Meguilá y vemos revelada la mano oculta de Dios.

El Talmud compara nuestro exilio con la “noche” y la historia de Purim con “el alba”. Cuando llega el alba, todo se revela. Lo que una vez parecía ser oscuro se baña con la luz del sol. Recordemos este bello mensaje de Purim, revelemos la belleza interior y valoremos la Mano de Dios en todo lo que vemos y hacemos.


Tomado de: AishLatino

Las Seis Lecciones de la Reina Ester válidas para la actualidad

por Slovie Jungreis-Wolff

La reina Ester pidió que el rollo que relata su historia, la Meguilat Ester, fuera escrita y compartida con las futuras generaciones. Ella quería que cada hombre, mujer y niño, en todas las tierras, escucharan su mensaje eterno. El legado de la reina Ester también es válido para nosotros en la actualidad.

Aquí hay seis lecciones de vida de la reina Ester:

1. Dominar el silencio

La clave para que Ester permaneciera en el palacio de Ajashverosh fue el hecho de que mantuviera un secreto. Mordejai le dijo a Ester que no revelara su origen, que no supieran que ella era judía. El momento no era adecuado; Ester tenía que dominar el arte del silencio.

En la vida, a veces debemos proteger nuestra privacidad o una confidencia que alguien compartió. ¿Cuántas relaciones se vieron dañadas y cuántas amistades se rompieron por no poder mantenernos callados? Nos dieron para guardar un tesoro y no pudimos contenernos. O compartimos en demasía y exponemos detalles íntimos de nuestra vida. En nuestro mundo de medios sociales, tenemos acceso a muchas fotos y conversaciones que deberían mantenerse ocultas. El recato no se trata sólo de la ropa. Se trata de vivir con dignidad y sensibilidad, saber qué y cuándo compartir, y qué o cuándo mantenerlo privado.

2. Tienes una misión única en la vida

Mordejai le dijo a Ester que debía hablar con el rey y suplicar por su pueblo. Ella le respondió: Eso es imposible. Todo el mundo conoce la regla del reino: si entras a las recámaras del rey sin haber sido llamado te matarán, a menos que él extienda su cetro de oro. “¡No me han llamado durante 30 días!, le dijo Ester a Mordejai.

La respuesta de Mordejai le dio dirección a Ester: “No puedes mantenerte en silencio. ¿Quién sabe? Puede ser que hayas sido elegida reina precisamente para este momento”.

Cada encuentro, talento y fuerza que nos han dado tiene un propósito. Cada uno tiene sus propias huellas digitales espirituales que debe dejar en el mundo. Dios nos coloca exactamente donde necesitamos estar para lograr nuestra misión. Ester nos pide que descubramos el significado de nuestra existencia.

3. Vive con coraje y compasión

Después de aceptar su misión, Ester dijo: “Iré al rey. Y si muero, moriré”.

Lo he dado todo. Debo tener el coraje de hacer lo mejor que puedo.

A medida que pasan las estaciones de la vida, muchas personas se quedan con sus arrepentimientos: Si tan sólo… Pero el momento ya se perdió.

Ester nos dice que tengamos valor, que demos un paso al frente y que por lo menos siempre sepamos que tratamos de marcar una diferencia.

En una de sus últimas entrevistas, le preguntaron a mi madre: “¿Qué desea que diga en su tumba?”.

“Quiero que diga dos palabras: Me importó”, respondió.

4. Buscar la mano oculta de Dios

En todo el rollo de Ester no hay una mención clara de Dios. En hebreo, el nombre “Ester” significa oculto, y “Meguilá” significa revelación. Ester revela una poderosa verdad oculta.

Es muy fácil pensar que la vida es una serie de eventos al azar. La historia de Purim puede parecer una historia natural que tuvo lugar a lo largo de muchos años. De casualidad el rey eligió a una dulce e inocente joven judía. Mordejai de casualidad escuchó que planeaban contra el rey, el rey de casualidad sufrió de insomnio, y eventualmente todas las piezas encajaron.

Ester nos alienta a despertarnos, a ver cada día la mano oculta de Dios. No se trata sólo de los grandes milagros, como la partición del mar. Lo que importan son los momentos pequeños. Dios está en cada amanecer, en cada alma, en cada éxito o fracaso que la vida nos presenta. No siempre entendemos los caminos de Dios, pero Su presencia está allí, incluso ahora, en medio de uno de los momentos más difíciles que enfrenta nuestro mundo.

Ester se negó a perder las esperanzas cuando parecía que la presencia protectora de Dios se había perdido en una niebla espesa. Ella sabía que, en definitiva, incluso cuando parece que la mano de Dios está oculta, Él dirige el mundo y nos cuida. Él nunca nos abandonará.

5. No te prosternes ante Hamán

Mordejai se negó a arrodillarse o prosternarse ante Hamán.

Cada generación tiene su Hamán. Cualquier fuerza que amenace tu capacidad de conectarte con tu alma o que trate de enfriar tu pasión por lo que es verdadero y correcto, es Hamán. Hamán desciende de Amalek, la primera nación que trató de destruir al pueblo judío después de salir de Egipto. Estábamos en un estado elevado, conectados a Dios, inspirados para convertirnos en una bendición en este mundo. Ellos trataron de doblegar nuestro espíritu.

Siempre habrá personas que menospreciarántu deseo de ser mejor y vivir con mayor elevación. Habrá quienes se burlarán de ti por defender la verdad, a tu pueblo y a la Tierra de Israel. No te quiebres. No te prosternes. Nunca pierdas tu pasión por el bien. Mantente fuerte tal como lo hizo Mordejai.

6. La unidad da fuerza

Hamán describió ante el rey al pueblo judío como una nación “dispersa y dividida”. Sus palabras estremecen. “Constantemente discuten y pelean entre ellos. No tiene que preocuparse de que se unan y organicen una ofensiva unida. No pueden ponerse de acuerdo en nada. Nadie saldrá en su defensa, porque son odiados. Deshágase de ellos”.

Ester tuvo éxito en su misión de salvar a su pueblo al unir a los judíos y lograr que se unieran en plegaria y ayuno. Al dejarnos su deseo para nosotros, sus hijos, Ester pidió que celebremos este día juntos con alegría, fiestas, caridad y enviando porciones de comida los unos a los otros”. Ester nos dice que creemos un sentimiento de unidad y paz. El antídoto para todas las discusiones y el odio es acercarse al otro con amistad. La unión trae la fuerza.

Nuestros enemigos nunca preguntaron: “¿Qué clase de judío eres tú?”. Nadie se salvó de la cámara de gases por su observancia ni por la forma en que cubría su cabeza.

No tenemos que ser iguales. Sólo debemos saber que somos hermanos y hermanas, una familia.

Deja de juzgar. Comienza a amar.

Que tengas un Purim Saméaj.


Tomado de: AishLatino

Ester y sus Cinco Lecciones de Transformación

Imagina que eres una huérfana criada por su tío. Estás completamente sola en este mundo, siempre preguntándote de dónde viniste realmente y si alguna vez sentirás que perteneces a algún lugar.

De repente, te obligan a casarte con un hombre que no te gusta ni respetas. Estás atrapada en un palacio extranjero, donde sólo puedes comer frutas y semillas. No hay nadie con quien puedas hablar y nada que puedas hacer más que preguntarte por cuánto tiempo tendrás que seguir viviendo esa vida que otro escogió para ti.

Esa era la vida de la Reina Ester. Ella podría haber sentido pena por sí misma, pensar que era injusto haber nacido en este mundo sin tener padres. Y cómo, después de todo su sufrimiento, fue forzada a un rol que fácilmente podría haberle quitado su dignidad y su fe. Ella podría haberse dado por vencida. Podría haberse hundido en su propia desesperación. Pero, en cambio, la Reina Ester se convirtió en una heroína. Ella mantuvo su fe y su dignidad. Se rehusó a darse por vencida incluso cuando todo parecía perdido. Ella tomó su trágica historia y la utilizó para transformar su vida.

Aquí hay cinco lecciones de transformación personal que podemos aprender de la vida de Ester:

  1. El obstáculo es el camino.Ester tomó el sufrimiento que experimentó como huérfana y lo utilizó para fortalecerse. Ella sabía lo que era estar sola. Sabía que había superado el dolor de niña y que tenía la resiliencia necesaria para enfrentar nuevos desafíos. Cuando entró al palacio, ella utilizó esos obstáculos de su pasado como peldaños en vez de excusas. Ella escogió usar su dolor en vez de dejar que el mismo la sofocara.
  2. Vive por algo más grande que tú mismo.Mientras más uno busca encontrar la felicidad para sí mismo en este mundo, más esa felicidad parece eludirlo. Esto se debe a que la mayor felicidad la encontramos al darles a otros y al vivir por algo más grande que nuestros propios deseos. Ester podría haber decidido adaptarse a los lujos y los placeres del palacio e ignorar al mundo y al pueblo del otro lado de sus muros. Pero Ester no vivía para sí misma. Ella había crecido en la casa de Mordejai y sabía que tenía la responsabilidad de defender a su pueblo.
  3. Acércate a otros para buscar ayuda.A menudo pensamos que tenemos que forjar nuestros propios caminos sin el apoyo de nadie. Ester era la reina; ella podría haber decido usar sólo sus propios recursos para salvar al pueblo judío. Pero en cambio, decidió pedirle a cada persona de Am Israelque rezaran por ella. Ella necesitaba sus rezos. Ella sabía que, en última instancia, nos elevamos y caemos todos juntos. Ella tuvo la humildad de decir: “necesito su ayuda. Por favor, luchen a mi lado”.
  4. Fe es persistencia.Cuando Ester arriesgó su vida y caminó hacia el rey para suplicar por su nación, sintió que la Presencia Divina comenzaba a abandonarla. Se sintió débil y atemorizada, como que no podía seguir adelante. Pero tener fe no significa sentirnos siempre fuertes y valientes. Fe significa persistir incluso cuando estamos agotados y asustados. Ester no se dio por vencida cuando sintió que no podía continuar. En vez de eso, ella rezó. Ella exigió saber: Dios, Dios ¿por qué me abandonaste? Te necesito. Ella encontró la fe para acercarse, para rogar tener fuerzas y para encontrar una forma de hacer posible lo imposible. Ella siguió adelante, hasta que llegó al rey.
  5. Pelea contra el mal invitándolo al banquete.A menudo no podemos superar nuestros hábitos y deseos destructivos luchando directamente contra ellos. Son demasiado fuertes y demasiado engañosos para batallas frente a frente. Pero podemos engañarlos, tal como lo hizo Ester al invitar a Hamán a un banquete tras otro. Podemos hacerles sentir que son bienvenidos en nuestras vidas y luego darnos vuelta y canalizarlos en herramientas para el bien. Aprovecha el enojo para pelear por la justicia. Aprovecha la belleza para construir un hogar. Aprovecha el placer para conectarte con valores perdurables.

Purim es una oportunidad para transformar nuestros placeres mundanos en alegría espiritual. Nuestras comunidades fragmentadas en una nación unificada. Nuestra desesperanza en redención. Nuestro estancamiento en crecimiento. Sigamos el camino de la reina Ester, superemos los obstáculos y avancemos.

 

Autora: Sara Debbie Gutfreund

Los Banqueros Judíos culpables del Purim

Por  Yosef Bitton

El primer ministro del imperio persa, Hamán, emitió un decreto genocida en el que permitía y alentaba a cualquier persona del imperio que matara a un judío y a su familia, a quedarse con todos sus bienes y pertenencias. Como todos sabemos, gracias a la intervención de Mordejai y Ester, y a la “invisible” ayuda de YHVH, el decreto fue revertido.

Los eventos de Purim no contienen fábulas ni metáforas, como algunos mitos de la antigüedad, y han sido registrados en el Meguilá Ester (o “Libro de Ester“), que leemos dos veces durante Purim. Para comprender la dramática historia que este libro relata y la magnitud del milagro y del genocidio que se evitó, presentaré a continuación una breve reseña de la historia de Purim.

Después de salir de Egipto, los Yehudim (judíos) vivimos por aproximadamente 800 años como pueblo soberano en la tierra de Israel. En el año 586 antes de la era común (a.E.C) el emperador de Babilonia, Nebujadnetsar (Nabucodonosor) conquistó y destruyó Yerushalayim (Jerusalén). Cientos de miles de judíos murieron de hambre, enfermedades o fueron asesinados; el Bet haMiqdash fue destruido y aproximadamente 70.000 judíos fueron tomados como cautivos y llevados a Babilonia.

En el año 539 a.E.C., Ciro (llamado en hebreo Koresh) derrotó y conquistó al imperio babilonio, transformándose en el primer monarca del Imperio Persa.

En el año 538 a.E.C sucedió un gran milagro: el emperador persa Ciro promulgó un edicto (הכרזת כורש) en el que invitaba y alentaba a todos los miembros del pueblo judío a regresar a Israel y reconstruir el Bet haMiqdash. Este gran evento está registrado en las últimas palabras del Tanaj (la Biblia hebrea).

Miles de judíos regresaron a Israel, liderados por Zerubabel y en al año 516 a.E.C, luego de 70 años de exilio, tal como lo había profetizado Yirmiyahu (Jeremías), comenzó la construcción del segundo Bet haMiqdash.

Con el tiempo la población judía de Israel siguió creciendo y en los tiempos de Purim, primera mitad del siglo V a.E.C. vivían en Israel no menos de 50.000 judíos.

No todos los judíos regresaron a Israel.

¿Por qué? Tal como lamentablemente ocurre en nuestros días, aunque todos podían vivir en Israel, la mayoría de los judíos seguía viviendo fuera de Israel. Vamos a tratar de entender cómo y por qué los Yehudim residían en un exilio voluntario.

Durante el reinado de Ajashverosh (484-465 aec) el imperio Persa se convirtió en el más grande que existió en la historia de la humanidad (se extendía desde la India hasta Etiopía). Esto les brindó a los judíos, que eran muy exitosos en el comercio, la oportunidad de establecer una red comercial internacional que resultó muy rentable.

Hay documentos y evidencias de que los judíos se dispersaron por todos los confines del Imperio Persa y llegaron hasta lo que hoy en día es el límite entre India y China. Aprovechando que las rutas comerciales estaban protegidas contra los bandidos, montaron una red de intercambio comercial entre Indochina y occidente. Utilizando la recién inaugurada “ruta de la seda”, también protegida por guardias imperiales. Así, los judíos, importaban seda y oro de la China y exportaban especias, colorantes, jade, lapislázuli y vidrio. Hay un libro, lamentablemente muy poco conocido pero absolutamente fascinante (“El octavo Día”, The Eighth Day, por Samuel Kurinsky), que describe con lujo de detalles todas las empresas comerciales en las que se destacaban los judíos en los tiempos del imperio Persa, durante el reinado del rey Asuero.

Los judíos estaban, como lo confirmó Hamán (Ester 3:8) “diseminados entre todos los pueblo del imperio Persa”, y esto también les permitió establecer una nueva industria en la cual también se destacaron: el crédito. Un documento escrito (seguramente en hebreo) por un judío de Turquía podía ser cobrado en la India, al ser presentado a otro judío que vivía allí. Hay testimonios arqueológicos muy importantes sobre una familia judía de “banqueros” de esa época, los Murashu.

Todos estos datos son importantes para entender lo siguiente:

  1. Dado el éxito de sus comercios, los Yehudim no regresaron a Israel. Aunque cabe destacar que apoyaban económicamente a Israel enviando permanentemente generosas donaciones para el Bet haMiqdash y para ayudar a los Yehudim que allí residían.
  2. Los judíos vivían esparcidos por todos los confines del enorme imperio Persa, incluyendo Turquía, Egipto, y 50,000 en Israel. De manera que no había judíos viviendo fuera del imperio Persa.
  3. Por lo tanto, como todos los Yehudim del mundo vivían en el imperio Persa, cuando Hamán emitió su decreto para eliminar a todos los judíos del imperio, estaba llamando a la destrucción de todos los judíos del mundo.

Fuente: Halaja.org

La Alegría que augura Buen Destino

Un hombre va al médico porque tenía un grave problema, se encontraba deprimido y prácticamente al borde del suicidio. El varón cuenta que una melancolía extraña le corroe el corazón. Todo es hastío en su vida y sin sentido. Apenas puede dormir, las noches se las pasa en vela, duerme mal. Mientras pasea por la calle las manos de su alma buscan, inútilmente, asideros en la realidad. La idea del suicidio le ronda de continuo y, aunque valor no le falta, aún no ha dado el paso porque algo oculto, que no se explica, le empuja a la inacción. El hombre busca una medicina, una droga que lo saque del abismo. Está completamente desesperado.

El médico lo escucha pacientemente. Por su relato, y por el hecho de haber sido admitido en su consulta, tan cara, se da cuenta de que su paciente es un hombre rico. Entonces arriesga:

Tal vez le convenga hacer un crucero por las Islas Griegas, o un viaje por Italia. Tómese su tiempo, viva, descubra los placeres esenciales. No conozco a nadie que tras viajar por Italia haya querido pegarse un tiro.

El paciente suspira y contesta:

De allí vengo, precisamente, y mi viaje no ha sido corto. Todas las ciudades italianas he visto, de norte a sur, y mis manos se han quedado manchadas por el oro de la melancolía.

¿Y el amor? -interpuso el médico-: ya sé que es difícil tenerlo, pero son posibles los amoríos. ¿Ha cultivado usted las citas clandestinas?

Tengo esposa e hijos, que me aman -dijo el paciente.

La conversación se prolongó varias horas. La depresión del paciente era evidente, pero en 1820 todavía no se entendía aún el concepto de depresión. Las descripciones de su estado de ánimo eran muy precisas y aterradoras:

Todas las noches los perros del sueño me ladran despertándome; todas las noches, cada vez que me levanto para tranquilizarme me miro en el espejo para ver que sigo siendo yo. Pero sólo veo sobre mi rostro una máscara imperfecta con mi rostro y tras ella el rostro real de un enemigo que me quiere matar. Le pido que sea piadoso y que no se demore más, que me mate extinguiendo mi dolor, pero mi enemigo se burla de mí y me dice que si me matase se mataría a él privándose de su mayor placer: torturarme.

El paciente era un hombre culto, el médico un hombre que confiaba en el sentido común. Una simpatía instantánea nació entre ellos, consolándose ambos en el confort de un instante que tenía las esquinas muelles de la confidencia desahogada. El médico se levantó de su silla, se sirvió un coñac y ofreció una copa a su paciente. Y entonces, dijo:

Hay algo que sin duda le puede ayudar. Esta tarde actúa en Nueva York David Garrick, un actor inglés de fama mundial, un clown increíblemente bueno. Sus observaciones ponen el mundo al revés y se cuenta que todo su público sale de su función con una sonrisa en la boca y con la convicción de que el mundo está bien hecho. Yo mismo me he comprado una entrada y allí estaré. Anímese, vaya y cambie de aires. Garrick, sin duda, le sentará bien.

Una sombra de inquietud y agobio brilló en los ojos del paciente.

Doctor, yo soy Garrick, dijo tartamudeando, y se echó a llorar.


La alegría es un placer de la vida. Es la energía del alma que permite un aumento de fuerza y vitalidad a todo nuestro ser. Justamente, uno de los objetivos más buscados y a la vez elusivos es la alegría. Todos la quieren tener, pero no todos saben encontrarla con facilidad.

¿Por qué cuesta tanto encontrarla?

Quizás porque se está buscando en el lugar equivocado… Lamentablemente, muchas personas, al igual que el médico de la anécdota, están programadas en sus pensamientos de que la alegría es algo que viene desde su exterior. En general, para el occidente, la alegría se produce por un evento o por el resultado de una serie de condiciones que se dan para que el ser humano esté contento, y se ponga alegre. Para cada occidental la alegría será una consecuencia del cumplimiento de ciertas condiciones deseadas. Muchos buscan la felicidad en cosas exteriores, y no está ahí. Está dentro de nosotros, en nuestra alma. Decía Lacordaire: la felicidad es privativa del alma”. No hay algo que causa más daño espiritual que la falta de alegría ya que la depresión abre la puerta para todo tipo de decadencia

En el mes de Adar, nuestro Dios quiere que hayemos oportuno analizar el tema de alegría ya que desde la sabiduría de la Torah (Instrucción) se nos recomienda entrar en este mes, proponiéndonos aumentar la alegría.

En cuanto a la alegría, encontramos una orden directa en la Torá: Vesamajtá Bejagueja;  traducido es: “… y te alegrarás en tus festividades”. (Dt. 16:14,15) Desde esta cultura festiva, el corazón profético del rey David se expresó en el Salterio con consejos como este: “Sirvan a YVHV con alegría” (Ivdu et Hashem besimjá” – Salmos 100:2).

El teólogo y filósofo medieval Tomás de Aquino dijo: “todo el que quiere progresar en la vida espiritual necesita tener alegría” (Comentario a la Carta a los Filipenses, 4: 1).

Cuando uno decide vivir con alegría, y determina que ese sea el impulso que motive a vivir constantemente, cada día, ese impulso permitirá ver la potencialización de esa misma alegría, que sumará la formación de una gran cantidad de pensamientos positivos.

 

¿Cómo se puede ordenar a uno a que esté alegre? Y ¿Cómo se hace para lograrlo?

La alegría es el estado natural de uno. Un bebé sano es naturalmente feliz, y por ende alegre. El estado natural del ser humano es ser feliz. La misión más noble de ese estado es pues manifestar constantemente alegría. Es a medida que uno va creciendo y madurando que su percepción de la realidad puede sabotear ese estado natural. La alegría y la falta de ella, entonces, son resultado no de la realidad sino de cómo uno percibe su realidad. Al re-configurar la percepción negativa, fluirá el estado natural de alegría.

Cuando uno está contento, los trabajos más difíciles son un juego de niños; los adversarios más poderosos se conquistan sin problemas. Pero si uno está triste y deprimido, entonces hasta los desafíos más simples de la vida resultan imposibles de enfrentar. El triunfo en la continua batalla contra las tentaciones y el egoísmo y hasta el simple hecho de hacer las cosas bien dependen en gran medida de mantenerse radiante y optimista.

Por ello, tenemos que aceptar la maravillosa verdad de que la alegría es un sistema de alarma que el Eterno instaló en el alma del ser humano, para darse cuenta cuando está a punto de salirse del camino correcto de la vida. Es entonces, entendible que nos obliguemos a estar alegres, y en ciertas épocas del año del Señor proponernos que dicha alegría aumente.

 

¿Qué significa estar alegres?

En mis bitácoras enseño e insisto que el hebreo es un lenguaje sagrado. Las palabras y sus raíces conllevan un significado profundo. Por eso, necesito que con paciencia y mente abierta sigan ahora esta explicación de alegría en la mentalidad hebrea.

En hebreo la palabra para alegría se dice: Simja.

La raíz de Simja _שמח_ (alegre) esta compuesta por una letra JET y esta de hecho esta escribe uniendo dos letras: vavzain. Es decir la letra jet infiere unión (vínculo o conexión) y muchas palabras hebreas que tienen esta letra JET, su esencia es la unión como: lejem (pan- la unión de harina, agua y levadura), javer (amigo), ajdut (unión).

El principio de la palabra Simja se lee ‘SHAM’ (letras shin y mem), que se refiere a algo que no esta aquí, sino en la lejanía, algo abstracto e intangible. Algo que se encuentra en lo más profundo de una interioridad. Algunas palabras con shin y mem como: Shamaim (cielo), Neshama (alma que no es palparle, lo más interno del alma), y  lishmoa (escuchar, entender y discernir acciones que se dan en el interior del ser humano).

De aquí inferimos que es Simja (alegría ) es la capacidad interior que tiene el alma humana de “lehitjaber”, osea contactarse o unirse con el SHAM, con la dimensión interior de ser humano. Es decir, que la alegría es la capaciad psíquica que nos vincula una y otra vez con la tzelem (imagen divina) puesta en nosotros por el Creador.

En el mes de Adar hay un cambio radical en la mente de los escogidos del Señor. Un cambio que se conecta con su propio ser, con su autenticidad, con su esencia interior. Hay una toma de conciencia del ser interior, el descubrimiento de lo que esta SHAM, de lo que aparentemente es impalpable, pero fluyendo invisiblemente en poder transformador. Esta profundidad del ser logrará fluir en ríos de alegría si su consciencia del Eterno descansa que Él se mueve siempre detrás de la historia humana. Esa alegría fluye cuando acepto que lo que está asentado poderosamente en el SHAM es la fuente misma de la imagen divina codificada en el ser: la Torah.

 

Las cinco formas en que la Torah nos provee alegría duradera.

Cuando lo intangible del ser humano se conecta y vincula con la mente del Mesías, la Instrucción (Torah) divina comienza a provocar cambios sustanciales en esa persona proveyéndole alegría a través de cinco formas:

1. Nos da objetivos más elevados. El mayor pronosticador de la felicidad duradera de una persona es un objetivo que trascienda su propia existencia. Todos nuestros objetivos personales, independientemente de cuán importantes sean, son parte de una misión superior compartida por todos los hijos primogénitos: traer luz al mundo, honrar el nombre de Dios, transmitir las festividades sagradas, hacer discípulos a las naciones. La Torah nos da objetivos más elevados por los cuales luchar.
2. Nos muestra cómo ser agradecidos. La mayoría de las personas entienden por qué la gratitud aumenta nuestro nivel de felicidad, pero no necesariamente saben cómo sentir agradecimiento de forma diaria. La Torah nos muestra cómo ser agradecidos varias veces al día: con los tres momentos de tefilá (oración) diarios, con bendiciones por los alimentos, con escuchar música de alabanza, etc. La Torah imbuye en nosotros una consciencia constante de que estamos recibiendo bondad y amabilidad de la Fuente de toda vida desde el momento en que abrimos los ojos por la mañana.
3. Nos da esperanza. La vida es difícil y, a veces, impredecible. Muchos de nosotros tenemos diferentes desafíos que nos impiden ver cómo avanzar. Pero la Torah nos enseña que nada es imposible. Que el Eterno nunca nos enfrenta a circunstancias que no podamos manejar. Que mañana será mejor. Que la redención está en nuestro futuro. Que no nos estamos esforzando en vano.
4. Nos conecta. En un mundo en el que tantas personas están solas y son dependientes de la compañía virtual, la Torah nos saca a cada uno de nosotros de su aislamiento. Nos enseña a crear comunidades y a unir a las personas. Nos enseña que nos necesitamos mutuamente. Nos ayuda a dar incluso cuando no sabemos cómo. Conecta a los abuelos con sus nietos. Une las diferencias culturales que tan a menudo nos dividen. Nos da un lenguaje común y una verdad compartida. Nos conecta entre nosotros.
5. Nos da ritmo. Nuestros momentos más felices ocurren cuando estamos “siguiendo el ritmo”, inmersos por completo en una actividad. Trascendemos nuestras limitaciones físicas y mentales al sumergirnos en la energía del momento. La Torah nos da esta sensación de ritmo cuando hacemos un mandamiento que nos resulta difícil pero que está a nuestro alcance. Visitamos a los enfermos a pesar de que los hospitales nos ponen nerviosos. Invitamos a la viuda de nuestra asamblea para Shabat a pesar de no estar de ánimo para invitados. Damos tzedaká a pesar de temer por nuestras finanzas. Elegimos superar una limitación interna y avanzar incluso cuando tenemos que esforzarnos mucho para hacerlo.
Pero la Torah también nos da una sensación de ritmo a través de canciones y baile. Este es el ritmo de Simjat Torá; celebrar la Torá nos enseña a trascender nuestras limitaciones, a ser felices, a estar conectados. A cantar canciones mientras bailamos en círculos dentro de círculos que se elevan por sobre nosotros mismos. Las palabras que cantamos nos devuelven a nuestra esencia. Los objetivos más elevados, la gratitud, la esperanza, la alegría absoluta de estar conectados a nuestro Creador. Dios nos creó para este momento. Para esta alegría creó el mundo. Es una felicidad que no se nos escapará con facilidad, ya sea que estemos en la cima del mundo o que recién estemos comenzando a escalar. De hecho, esta felicidad está en nuestras manos: es el regalo de la Torá que Dios nos da. Una felicidad, una alegría que danza y se eleva más allá de los límites, por sobre sí misma.

La alegría es una decisión.

 

Con todo lo expresado hasta aquí, anhelo que entiendas que eres tan alegre como decidas serlo.

Desde los errados paradigmas occidentales estamos programados a quedarnos atrapados en el pensamiento del “cuando y entonces” (“Cuando’ esto suceda en mi vida, ‘entonces’ voy a ser feliz”).

Sin embargo, desde los lineamientos mentales del Eterno, tú eres tan alegre como decidas serlo, porque la alegría es una elección. El apóstol Pablo dice: “he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Siempre se puede estar alegre – no importa lo que pase – porque Dios tiene el control.

Tú puedes pensar que la alegría es una especie de característica de una persona naturalmente optimista y alegre, y tú simplemente no eres de ese tipo alegre.” Te equivocas.

Tú tienes la oportunidad de determinar tu destino. Cambia ahora mismo las prioridades en tu vida. Cambia ahora mismo por lo que vas a vivir el resto de tu vida. Si comienzas entregándote al propósito de Dios, conocer al Hijo de Dios y utilizar tu vida para ayudar a otras personas, entonces tendrás más alegría de lo que te puedas imaginar.

 

 

 

 

El Propósito se revela desde los acontecimientos diarios de la vida

Es urgente el llamado del Eterno Dios a despertar nuestras conciencias, sujetando nuestros pensamientos en obediencia a Cristo Jesús. Esto va a permitir que entendamos que ningún escogido nació desde un evento biológico casual, sino que cada vida humana tiene un propósito.
La mano del Eterno ha estado confeccionando un perfecto tapiz histórico en la vida de aquellos que hoy lo aman y se saben llamados a Su Propósito.
Los invito a tomar un poco de tiempo a favor de un teshuvá (giro hacia adentro) maravilloso a través de la meditación de la enseñanza compartida.

Lo que Dios esconde, sus reyes lo encuentran

 Autor: P.A. David Nesher

“Es gloria de Dios tener secretos, y honra de los reyes penetrar en ellos e investigar su sentido”.

 

Proverbios 25: 2

En estos días algunos discípulos me han consultado acerca del por qué el Eterno Dios no habla en términos más abiertos, como la voz audible, las señales visibles y otras formas rimbombantes. La respuesta específica no la poseo, pero sí puedo asegura que las Escrituras Santas indican que YHVH (léase Yahvéh) recibe más gloria cuando oculta las cosas que cuando las hace obvias; porque es más glorioso para él ocultar sus asuntos y después desafiarnos a buscar e indagar en ellos. Es bien claro este propósito en la respuesta que Jesús de Nazaret diera a sus discípulos cuando estos lo cuestionaran por su método pedagógico de usar parábolas. Él les revela que existe un deleite yahvista de ocultar la verdad, de tal modo que sólo los hambrientos de ésta puedan comprenderla (vean Mateo 13:11,18-23). A ese tipo de gente se la conoce en los ámbitos celestes cómo reyes.
Desde estas aseveraciones, podemos concluir que el Eterno por misericordia no concede la revelación a quienes no tienen hambre de la verdad, ya que si no están hambrientos de la misma es muy probable que no la obedezcan cuando la escuchen.
Debemos comprender que la revelación de la Verdad confiere poder. Y sabemos que todo poder siempre conlleva asumir una gran responsabilidad. Por ello, el hambre por la Verdad, es el que prepara nuestros corazones para soportar su peso. Por ende, al retraer la revelación de quienes no tienen hambre, en realidad Dios los está protegiendo de cierto fracaso en cuanto a la responsabilidad que él los haría asumir, de modo que la oculta aunque no de nosotros sino para nosotros.
En la ecuación de la sabiduría salomónica se destaca un hecho maravilloso: “… Es honra de los reyes penetrar en ellos (los secretos divinos) e investigar su sentido”.
Sabemos por lo que la Escritura revela que, en Jesucristo, somos hechos reyes y sacerdotes para nuestro Dios (Ap. 1:6). Haciendo una síntesis de los lineamientos escriturales considerados, es
claro que nuestra identidad regia solamente se manifiesta y brilla cuando escudriñamos los asuntos ocultos sabiendo que tenemos el permiso legal para acceder a los mismos. Las cosas grandes y ocultas del Eterno son nuestra heredad (Jeremías 33:3). Nuestra condición de reyes y nuestra capacidad para gobernar, logran su efectiva y concreta manifestación cuando buscamos a Dios
con el objetivo de dar respuesta a los distintos desafíos existenciales que plantea el sistema de cosas actual.
Retornando a las enseñanzas de nuestro amado Maestro. Retomando el cuestionamiento de sus discípulos ante el hecho de enseñar ocultando los asuntos del Reino en el recurso de las parábolas, el Mesías Jesús contestó: …“Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha
concedido”
(Mateo 13:11)
Finalizando nuestra meditación, debemos aceptar que las cámaras regias del Padre están abiertas legalmente para nosotros. Hoy, y cada día de nuestra eternidad, podemos acceder confiadamente a ellas a fin de escrutar todos los misterios celestiales allí escondidos.
¡Es así de maravilloso y también así de sencillo! Los asuntos de gobierno divino esperan día a día por nosotros. Es un desafío cotidiano usar la fe que nos ha sido dada para que esta herencia nos permita manifestarnos como respuestas mesiánicas para las naciones que hoy nos reclaman.

¿Cuál es tu petición?

Profeta Tony González

El ayuno que hemos decidido hacer, demanda arrepentimiento,  es  el cambio necesario en nuestra manera de pensar, que hace  que el Aquel que tiene todo el control (Yavheh) y que ya ha  escrito las cosas contempladas desde la eternidad a nuestro favor (Salmos 139:16), provoque que aún las estrellas colaboren para el cambio de nuestro destino (Jueces 5:20). 
Los secretos que hasta ahora han sido prácticamente un misterio, comenzarán a revelarse en sueños y visiones, (Joel 2:28/Hechos 2:17) que se concretarán en cosas tangibles y mensurables. 
El cambio de actitud de todos nosotros, conmociona los cielos.  Hoy muchos saldrán de la manera de ayunar religiosa, que prácticamente fueron huelgas de hambre, con la intensión de impresionar al Eterno Dios o torcerle el brazo pidiendo caprichosamente cosas ridículas (trabajo, dinero, noviazgos, etc.).
Es imperante que, aquellos que estamos en este ayuno, comprendamos que lo hacemos en medio de un ambiente hostil y de un mundo (sistema) que solo quiere nuestra aniquilación, tal como lo relata la historia de la reina Ester, . El decreto ya ha sido publicado, este sistema viene por nuestras vidas, y como le dijo Mardoqueo a su sobrina Ester, si seguimos anónimos e indiferente en medio de esta sociedad, corremos el riesgo de dejar nuestro destino y nuestras generaciones en manos de hombres que solo quieren nuestra aniquilación. (Ester 4:13-14)
Los que entramos en este ayuno, debemos arrepentirnos de los vestigios de una mente cauterizada por el misticismo religioso, y permitir que la luz de la revelación de la verdad, a través del Espíritu Santo y desde la Escritura, disipe las tinieblas que han entenebrecido nuestro conocimiento.
El ayuno de este día es un hecho bisagra, que cambiará nuestra suerte (heredad y destino) de una buena vez. Luego de este ayuno profético comprenderemos cuando la Escritura dice “… diga el débil fuerte soy..” (Joel 3:10), porque todo lo que nos parecía imposible, comenzará a verse de otra manera, o sea posible. El cambio es inminente, veremos como el tiempo es el testigo y la tierra escenario de esta conmoción celestial. Este tiempo es principio de cumplimiento de lo que Jesús le revela a sus discípulos en Lucas 21:11 “…SEÑALES DEL CIELO…” ¡La única manera para que las señales del cielo se produzcan, es que los que tenemos incidencia en dicha dimensión, comencemos a creer concretamente en ello!
Cuando la Reina Ester ayunó también lo hicieron su doncellas (Ester 4:16), esto significa, que debemos esforzarnos a cambiar nuestra manera de pensar (arrepentimiento), las doncellas representan nuestras actitudes almática, que han producido pensamientos idealistas, pero sin incidencia trascendental en nuestra vida. En pocas palabras es como cuando en un concurso de belleza las candidatas dicen: “quiero la paz mundial”. Esto es más del pensamiento mágico y místico de las mentes religiosas. Placebos mentales que, aunque sabemos que son quimeras inalcanzables, igualmente nos gusta usarlos para adormecernos en ellos. Esto principalmente dejará de ser en nuestras vidas. Sometamos pues  a nuestras doncellas a ayunar.
El Rey estará como siempre esperándonos en Su Trono, dispuesto a extender Su cetro y nos preguntará cuál es nuestra petición. Deberemos ser sabios y saber preparar el ambiente adecuado para pronunciar nuestros deseos (Ester 5). Preparémonos para hacer un banquete. No olvidemos ningún detalle, porque el que quiere nuestra destrucción está invitado también  (Revelaciones 12:10), pero esta vez  tal cual Amán, no tendrá su victoria.
Así como la actividad de Mardoqueo, representa la acción del Espíritu Santo en nosotros, Amán también expone como piensa el hombre  fuera de la voluntad del Padre. Amán es la manera destructiva de pensar (mente religiosa) que llama el juicio del Rey sobre la tierra.
Con este ayuno, tal cual Ester, tenemos, como la Amada del Eterno Rey, la posibilidad histórica de cambiar nuestro destino para siempre. Eso si decidimos seguir el consejo del Espíritu Santo (representado en la historia por Mardoqueo) o también podemos ser víctimas de los caprichos destructivos de un Amán (Satanás) implacable.
Desde hoy el botín de nuestros perseguidores puede quedar en nuestras manos, el decreto a nuestro favor también se ha publicado en las esferas celestiales. Los mensajeros saldrán a toda prisa  con lo que nosotros publiquemos (Ester 8) ¿Qué decidiremos publicar en dichos decretos?. En aquel momento todos los judíos se defendieron, de sus perseguidores, hoy por nuestra petición ante el Rey, podremos salvar no solo nuestras casas, sino las casas de muchos.
¿Qué haremos desde hoy? . 
Enriquece esta publicación con tu comentario.
Sean bendecidos
 (Tony Gonzalez– Hijo de Abba y profeta)

Dios concede deseos a los que reclaman como reyes en Él

El rey Asuero llamó a Ester invitándola a presentarse ante él y le dijo:
Dime qué deseas, y te lo concederé.
¿Cuál es tu petición?
Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería“.
(Ester 5:6)
Al leer hoy este pasaje mi espíritu vibró en Su Presencia mientras Él me recordaba Sus palabras cuando estuvo con nosotros en la Tierra:
“Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza”. 
(Mateo 11: 12)
De repente mi mente se llenó de la plenitud de sus pensamientos al descubrir que este ayuno de Ester que hoy estamos haciendo tiene el respaldo de Su perfecta Voluntad.
Les ruego a cada uno de los santos que tengan muy en cuenta en sus oraciones que tenemos una posición regia ante el Rey del Universo. La misma la hemos recibido por el sacrificio del Cordero de Dios, Jesucristo. Por esto, hemos obtenido Su Gracia sobre nuestras vidas. Ese favor inmerecido nos ha depositado una unción regia que nos permite tomar poder y autoridad en la posición que tenemos en Yeshúa HaMashiaj.
Mientras oran sean conscientes que el mismo Eterno y soberano Dios, nos llamó por nuestro nombre a Su Presencia. Esto significa que fuimos creados y llamados en Cristo para un tiempo específico como este. Por lo tanto, hoy es muy certero orar confiada y valientemente, y pedirle a Dios por lo que deseamos, demandandando que Su justicia descienda sobre nuestras vidas.
¡Él está dispuesto darnos lo que deseamos! ¡Él está dispuesto a entregarnos la mitad de Su Reino!
“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”
 (Hebreos 4: 16)
¡Estoy convencido que hoy, al terminar este ayuno, no saldremos con las manos vacías delante del Señor!

Oración y ayuno de intercesión: dos filos de una espada poderosa

Aconteció que al tercer día se puso Ester su vestido real, y entró al patio interior de la casa del rey, frente al aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono dentro del aposento real, frente a la puerta del aposento. Cuando el rey vio a la reina Ester que estaba en el patio, la miró complacido, y le extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se acercó Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.” 
(Ester 5:1-3)

Ester la reina es una persona de poder e influencia, pero Ester es una mujer, como cualquiera de nosotros un ser humano, sujeto a todos los temores y vacilaciones que nosotros conocemos también. Una mujer tentada a mantenerse al margen y dejar que otros hagan la historia. Pero por simple que sea su pensamiento, de repente toma conciencia de que puede usar su posición privilegiada delante del rey para el bien de su pueblo.
Ester va a identificarse con su pueblo y obtiene la posición para interceder o colocarse en medio a favor de él. Va ante el trono representando a otros. Ella es consciente que es el conducto de otros. Sabe que por simple que sea, o aparente ser, puede influir en los eventos humanos. Antes de interceder ante el rey ella debe interceder ante un poder más alto y llama a todos los judíos de la capital a un ayuno por tres días y tres noches, ella y sus doncellas también lo harán y dijo “… si perezco, que perezca” (Ester 4:16). 
El ayuno fortaleció a Ester y la motivó a interceder arriesgando su propio confort y tranquilidad para acercarse al trono a defender a su pueblo.  De esta manera, el Espíritu de Dios quiere mostrarnos una lección vital sobre lo que significa la oración intercesora. Lo primero que se nos revela es que la intercesión depende no tanto de nuestras capacidades, sino el uso adecuado y oportuno de la posición que el Señor nos ha dado.

La posición de reina le da a Ester acceso al trono y ella usa este acceso para el bien de su pueblo. De igual modo, nuestra unión con el Mesías nos da acceso al Trono del Padre. Como Ester disfrutamos de esa posición privilegiada y, al igual que ella, nosotros estamos llamados a emplearla para el bien de nuestro pueblo, el pueblo del Monte Santo de YHVH. Esta es la correcta posición intercesora que se mueve en el corazón de un redimido.
Sabemos que aun está desarrollándose una batalla por el destino de nuestro pueblo. Las fuerzas de Amalec aun buscan destruir la Iglesia de Cristo y se oponen al desarrollo pleno del diseño de redención del Eterno Dios para todos las naciones. Estas fuerzas son los “principados y potestades” de los que habla el apóstol Pablo en su carta a los Efesios. Al final el Mesías vengará a todos los que sufrieron, pero mientras tanto nosotros tenemos un papel muy importante que jugar.
Nosotros nos erguimos junto al Mesías y utilizamos nuestro acceso al Trono de las Alturas para orar por el verdadero Israel y contra las fuerzas que se le oponen.
Sabemos que en el conflicto espiritual con Amalec nuestra arma más poderosa es la oración. Ester nos recuerda la potencia de esta arma. Ester llamó a todos los judíos de su ciudad a unirse con ella en ayuno. 
Si nos unimos en oración y en solidaridad, hay un gran poder que se manifestará para transmutar toda circunstancia adversa decretada por el enemigo para nuestra destrucción.

El Ayuno de Ester: Instrumento Poderoso que Asegura el Futuro

Por P.A. David Nesher

“Entonces Ester envió esta respuesta a Mardoqueo: «Ve y reúne a todos los judíos de Susa, para que ayunen por mí. Que no coman ni beban nada durante tres días y tres noches. Mis criadas y yo haremos también lo mismo, y después iré a ver al rey, aunque eso vaya contra la ley. Y si me matan, que me maten.

(Ester 4: 15-16)    

 

Lo primero que necesitamos remarcar es que el ayuno es una práctica espiritual que ayuda a bajar el volumen en nuestras búsquedas físicas para enfocarnos con más precisión en nuestra estructura psíquico-espiritual conocida como Neshamáh (“alma altruista” o “alma elevada“).

Debemos entender que en la mentalidad de Israel esta disciplina facilita el proceso llamado en hebreo “teshuváh” (literalmente “regreso“, “retorno” o “giro“) traducido en los textos bíblicos como “arrepentimiento” (en griego metanoia). Es que en la práctica del ayuno nosotros retornamos a nuestro estado esencial de pureza. Nuestra mente se pone a disposición del Mesías, y Él la llena de Sus pensamientos a fin de volver al mundo material y transmutarlo por medio de la fe.  

Desde este entendimiento espiritual despojaremos al ayuno de todo misticismo pagano con el que las religiones babilónicas lo practican y lo convertiremos en un instrumento apropiado para que el espíritu domine y sature con emunáh (convicción) al alma y está no sea fuente de pasiones e ilusiones.  

Leemos que Ester pidió un ayuno porque sabía que a través de un análisis de conciencia los judíos lograrían la conexión espiritual necesaria para que su misión liberadora de transmutación de destino fuera exitosa.  

Por eso, el propósito de este ayuno es la elevación y la inspiración del espíritu redimido por el Pacto del Eterno. Todo hijo del Eterno sabe que Dios ha provisto un Camino para cambiar ciertas derrotas en victoria y transformar las fortalezas egoicas en autopistas de Su poder y Su gracia.

¡Cuando la derrota mira de frente al rostro de un escogido, la potencia oculta del ayuno y la oración le otorga el poder para lograr descubrir al Espíritu Santo obrando dentro de él!  

Los judíos ayunaron y clamaron en oración el 13 de Adar en preparación para su defensa en contra del decreto de Hamán. Ellos conocían el secreto develado por las Sagradas Escrituras que enseñaban al ejército de Israel a practicar el ayuno cuando iba a la guerra. Los soldados debían meterse a ayunar el día anterior al inicio del tiempo bélico. Esto se contrastaba con los ejércitos seculares paganos, que pasaban el día anterior preparando provisiones y armamentos. Todo israelita conocía que la mejor arma de un hebreo es el reconocimiento de que la fuerza y la victoria vienen
solamente a través del Eterno Dios (Jueces 20:26; 1 Samuel 7:6).

Así lo había confirmado el profeta Zacarías desde Jerusalén, cuando recibió el oráculo divino que decía:

 Esta es la palabra del SEÑOR para Zorobabel:
“No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos.

(Zacarías 4: 6 – RVA)

Ante este edicto imperial proveniente de Hamán el agagueo, los judíos sabían que el ayuno era la clave para el giro del destino, ya que conocían que Moshé ayuno antes de entrar en guerra con Amalek, antepasado patriarcal de Hamán (Éxodo 17:10).  

Para el pueblo de Dios la razón del  ayuno es mostrar que el hombre no prevalece debido a su gran fortaleza física o habilidad, sino sólo gracias a que eleva sus ojos en súplica al Cielo (dimensiones del Reino) y Dios, desde Su Trono, le concede su misericordia para triunfar en la batalla. Además, el hecho mismo de que estamos debilitados físicamente cuando la batalla comienza, nos asegura que ninguna victoria puede ser atribuida a nuestras proezas físicas.  

En la historia de Ester vemos que ella ayunó durante tres días y tres noches y oró por su pueblo, cubriendo la cabeza con polvo y pidiendo también al pueblo que ayunase. Al tercer día vemos a Ester transformada, pasando de su monótona vida palaciega a la acción. En esta actitud se presenta al rey, “aun en contra de su orden y si he de morir, moriré” (4,16).

La heroína renuncia a su vida de lujo y esplendor para compartir la suerte de su pueblo calumniado y perseguido.

El ayuno ayudó a Ester a vencer el miedo al hombre, y hasta el miedo a la muerte, y de ese modo recibió una unción de denuedo que la condujo a manifestarse valientemente delante del rey de Persia.

Ella aprendió en esos tres días de ayuno a dejar en las manos de Dios absolutamente todo, incluso su futuro y hasta sus enemigos.  

El relato de Ester muestra cómo el Eterno oyó las súplicas y atendió el ayuno de Su pueblo y el mismo día en que los persas tramaban exterminar al pueblo, lo israelitas fueron quienes enfrentaron y derrotaron a sus enemigos y eliminaron en todo el reino setenta y cinco mil adversarios, a parte de los que eliminaron en Susa, la capital del imperio Persa. Y ningún israelita murió, ya que no fue la fuerza o la destreza bélica lo que imperó, sino el Espíritu de Dios que los acompañó.  

Al participar en este ayuno en particular nuestros corazones se sujetarán al correcto paradigma bíblico de que los mortales tienen límites, pero Dios  puede conseguir lo imposible.  

En el libro de Ester se nos revela que el ayuno es un asunto serio con Dios. ¡El ayuno lo cambia todo! 

Amados discípulos de Yeshúa, los exhorto a practicar este ayuno junto a todos los primogénitos del Monte Santo ya que sé que lo inspirará y fortalecerá para pelear la buena batalla porque sabemos que Dios ya nos ha dado la solución.  

¡Anímense y traigan la gloria de Dios a su vida, a su asamblea, a su ciudad y a su nación a través del poder secreto de las tefilot (oraciones) elevadas en el Ayuno de Purim.

Shalom Alejem!

La Realidad es la Máscara Favorita de Dios

La realidad no es lo que aparenta ser. Hay “Alguien” dirigiendo el show, sólo que se está escondiendo. Nada es aleatorio; incluso el mayor mal o el más grande sufrimiento, más allá de lo difícil que pueda ser de comprender, es al final de cuentas parte de un diseño superior que está conduciendo la historia humana a la plenitud de un propósito.

Ante todo esto, la pregunta más grande de la historia humana sigue presente: ¿Por qué Dios esconde Su rostro mientras lleva a cabo Su propósito?Quizás la respuesta más apropiada yace en lo que podría considerarse el clímax de la historia de Ester, cuando Mardoqueo, el líder de la comunidad judía, le dice a su prima, la reina Ester, que debe revelarle al rey su identidad verdadera e implorarle que salve a su pueblo del decreto de Hamán. Cuando Ester le recuerda que si se acerca al rey sin una invitación puede ser ejecutada, Mardoqueo le responde de una manera sorprendente. En lugar de pedirle que utilice su poder e influencia, como hubiésemos esperado, le dice con calma:

No creas que podrás escapar, en el palacio del rey, más que cualquier otro judío. Porque si te mantienes en silencio en un momento como este, el alivio y la salvación vendrán a los judíos desde otro lugar, mientras que tú y la casa de tu padre perecerán. ¡Y quién sabe si fue sólo para este momento que alcanzaste la posición real!
(Ester 4:13-14)

En otras palabras: “no te necesitamos Ester, ¡tú nos necesitas a nosotros! Porque cuando Dios se oculta, por así decir, y permite que el mal asome su asquerosa cabeza, no es porque haya perdido el control de Su mundo y necesite nuestra ayuda; sino porque quiere crear una oportunidad para que demos un paso adelante y llenemos el vacío existencial que se ha formado”. Los desafíos e imperfecciones que experimentamos en la vida son precisamente las cosas que nos incitan a materializar nuestro potencial, lo que significa que incluso lo “malo” en nuestro mundo es, en realidad, lo mejor para nosotros.

El libro de Ester, en su relato, abarca un periodo de nueve años. Cuando la historia es comprimida en un sólo libro y la leemos en media hora, vemos con perspectiva y retrospectiva como cada doloroso evento estaba ocurriendo en pos de un fin. Sin embargo, cuando estamos en medio de una situación difícil, tendemos a ver sólo oscuridad y confusión.
El postulado de esta historia es bien claro: Dios moldea cada evento de nuestras vidas con supervisión directa. Nada es casualidad. Nuestras circunstancias no son coincidencias. Todo está dirigido.
El libro de Ester, a través del Purim, nos recuerda que nosotros somos quienes determinamos la calidad de nuestras vidas. Que en cada uno de nosotros se encuentra la capacidad de ser feliz más allá de lo difícil que parezcan las cosas a primera vista. El relato de Ester nos inspira a mirar la vida con más profundidad y verla como realmente es: un increíble regalo celestial lleno de oportunidades. Pero quizás, por sobre todas las cosas, nos desafía a mirar muy adentro nuestro y reconocer que nuestros desafíos más grandes son oportunidades hechas a medida para que salgamos al ruedo y descubramos de qué estamos hechos realmente, y que entonces podamos brillar.

En este libro el nombre de Dios ni siquiera aparece. Pero cuando todo es dicho y hecho, Su presencia es reconocida en cualquier parte. Él no está oculto. Sólo aparenta estarlo. Depende de nosotros encontrarlo en cada evento de nuestras vidas.

El mensaje particular, por lo tanto, es ver la mano de Dios en la historia y en los asuntos mundanos.

Adar: Mes que Energiza lo Cotidiano desde la Alegría Interior.

Por: P.A. David Nesher

En el mes de Adar nuestro Abba quiere que programemos nuestros pensamientos en obediencia a Yeshúa HaMashiaj y así recordaremos cada día que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
Abba nos desafía durante este mes a manifestar nuestro entendimiento de que ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia. Es atravesar desiertos que están fuera de nosotros, más ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestro interior.
Ser feliz es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida, producto de su silencios trabajo cotidiano sobre nosotros.
Y es que ser feliz no es tener una vida perfecta sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Podemos ser felices aún cuando las circunstancias no sean las mejores porque, a final de cuentas, la felicidad es un estado o condición del espíritu humano que se reconoce bendecida por Dios y demuestra siempre su contentamiento.

Adar: la energía que convierte las casualidades en causalidades

Estamos iniciando un mes lunar maravilloso, se llama Adar. Su nombre viene del hebreo adir, que significa “grandioso, noble y poderoso”. Sé, por la certeza que el Señor puso en mi corazón,  que durante veintinueve días seremos testigos de lo grandioso de Dios revelándose en nuestras vidas con nobleza y poder.

Por una parte, serán días en los que veremos cómo el sistema de cosas causará sentimientos encontrados en las personas con el fin causar duda e incertidumbre a través de los eventos naturales, políticos, económicos y sociales. Desde cada circunstancia el enemigo procurará un estado tal con que procurará agotar a los seres humanos en la angustia y posteriormente destruirlos.
Pero, a los justos, el Eterno Padre tiene una propuesta diferente: ir vivenciando cómo aumentará la alegría día a día, teniendo en cuenta que Él está en control de todas las cosas.
Adar, el mes en el que se dio vuelta, para el pueblo de Dios su destino. El Eterno torno las circunstancias de tristeza en alegría, de duelo en festividad. Todo el mes, desde su comienzo hasta su culminación, invoca a incrementar el regocijo.
No hay alegría más grande que sanar las dudas, ya que aquel que vive en la incertidumbre no puede alegrarse, pues ella trae ansiedad e impide la fuerza de la alegría. Por ello, los justos vivirán por la fe. Ese será el secreto que les permitirá sanarse y evitar los lazos que el cazador ha preparado para los hombres.
Recuerden que detrás de cada circunstancia o incidente, se encuentra una mano, la del Eterno, controlando soberanamente la historia sin efectos especiales.
Por ello, en el mes de Adar, Dios nos propone que lo reconozcamos presentes en nuestra vidas como el protagonista que no necesita manifestarse con efectos especiales, sino acompañarnos con los hechos de la historia, que aparentan ser casualidades, y sin embargo, resultan ser causalidades para traer promoción a nuestras vidas y, por ellas,  salvarnos de la destrucción.
Les aconsejo en el Señor que traten de mantenerse día a día alegres. Recuerden que cada ser humano tiene una reserva de infinita alegría en su interior. Por ello, tenemos que poner a un lado las barreras que bloquean esta fuente, para que siga brotando. Es así que el diseño divino establece que cuando un justo entra al mes de Adar, debe incrementar su alegría. Desde ese diseño, los exhorto a que se concentren en de dejar de ser el centro. Es necesario que cada uno vea más allá de “tu propio ombligo”. Recuérdenlo bien: ¡no somos una isla! Vivimos en un mundo con mucha gente. ¡Y que alegría…cuanta gente!. Gente nueva, gente interesante  con muchas cosas que pensar y que decir. Abran su mente. Disfruten de la vida en comunión con otros. ¡Hay más allá de cada uno de ustedes mismos!
Procuren compartir con el prójimo. Desarrollen la compasión, que es el arte de ponerse al lado de la pasión del otro. Para lograrlo traten de pensar “¿qué puedo hacer por el otro?”.
Tengan en cuenta, durante estos veintinueve días, que nuestra vida es el resultado de nuestras creencias; nuestra manera de pensar y sentir. Todo eso, está creando las condiciones y acontecimientos de nuestro diario vivir. El pensamiento y el sentimiento son el poder creador en el hombre, lo creamos o no, ello actúa como un imán, atrayendo de lo externo hacia nosotros todo lo necesario, como para materializar en el mundo que nos rodea, aquello que es afín a nuestros pensamientos.

UN JUICIO QUE LOS LÍDERES RELIGIOSOS NO PODRÁN EVITAR

Estamos viviendo el mes de Adar beit, el cual señala a este año como el AÑO PREÑEADO. Eso significa que el Señor empujará los acontecimientos históricos de las naciones para que entren en lo que Él mismo llamó “principios de dolores” (Mt. 24:8).

Entendiendo que ésta expresión se refiere al momento en que la mujer comienza su tiempo de parir, es evidente que desde este mes el Espíritu de la profecía se volverá a mover en las pautas que revelará el año pasado por este mismo tiempo. Él mismo llevó al apóstol Pedro a decir que el Juicio de Dios comenzaría primero por su casa (1Pe. 4:17) por lo tanto la Nueva Humanidad salida del costado del Mesías será liberada de la influencia de tantos “eunucos espirituales” que la tenían en preparación para un rey ajeno. 
(Leer primero todo el libro de ESTER)

LIBERÁNDONOS DE LOS EUNUCOS GOLPEADORES