Fruto del Espíritu

Cómo Prevenirnos del Pinchazo del Escorpión

Por Moisés Franco

 

Hemos aprendido por medio del apóstol David Nesher que en el mes de Jeshván el Eterno nos capacita para ir contra la energía adversa propia del mazal de escorpio. Es por ello que símbolo de este tiempo es un pie pisando un alacrán.

A través de las fiestas de nuestra fue podemos ver que YHVH nuestro Dios es el mejor de los pedagogos. Suele usar elementos físicos para ayudarnos a aprender, es decir, que al verlos podamos recordar determinadas características simbolizada en el objeto.

Por esa causa, investigué primeramente si existe un tipo de escorpión típico de Israel y cuáles son sus características para ver de qué manera éstas pueden tomarse como un mensaje para nuestra alma.

El animal se lo conoce como escorpión dorado o israelí; y también “escorpión muerte acechante”. Vive en el norte de África y en el cercano Oriente incluyendo obviamente a Israel.

Sus características son:
Muy agresivo: es así tanto con los seres humanos como así también con los de su propia especie, a quienes en ocasiones devora. (1)
Se camufla: su color dorado puede variar según el entorno donde habita asemejándose bastante al terreno a fin de pasar fácilmente inadvertido.
Muy venenoso: es considerado como el alacrán más venenoso del mundo, una picadura es suficiente para matar a un niño, un anciano o a un adulto con problemas cardíacos. Varias de ellas pueden matar a un humano adulto sano. (2)
Nocturno: suele ocultarse en el día en hoyos o bajo rocas donde encuentra la humedad que necesita.
Apareamiento: el macho debe hacer una danza para simpatizar con la hembra, en caso de que ella se ponga nerviosa puede matarlo y comerlo. Si el cortejo es exitoso, el macho deja en el suelo una especie de bolsa con esperma y se retira, el continente es tomado por la hembra quien la introduce en su cuerpo para terminar el proceso de fertilización. (3,4)

¿Cómo se relaciona con nosotros?

Los paralelismos que meditando con el Señor encontré útiles para nosotros son varios. El escorpión (en hebreo akrav) simboliza nuestro ego, nuestra tendencia al mal que debemos dominar.
Durante este mes, nuestro ego está especialmente activo intentándonos llevar a la agresividad tanto hacia nosotros mismos como a nuestro entorno.

Esa agresividad puede manifestarse en un “comer al otro”, en el sentido de hablar mal (con mala intención) del mismo; lo cual sabemos, es mortal para nuestra propia alma.
A veces se disfraza detrás de una “crítica constructiva” o una “ira santa” pero que en verdad oculta el manjar del chisme (Proverbios 18:8).

Es porque el ego como el escorpión muerte acechante suele camuflarse. Cuando hemos pensado que ya lo hemos vencido, si nos descuidamos sale debajo de las zonas oscuras de nuestra alma para picarnos (1 Cor. 15:55).

Su picadura es venenosa, tiene un veneno mortal para las personas más débiles, y esto nos recuerda que es en nuestras debilidades donde el adversario busca que nos descuidemos y dejemos que el ego nos pique haciéndonos pecar.

Según el sitio Ecomirada.com el veneno del escorpión israelí “es 100% mortal en niños…”. Lo que nos recuerda que, si dejamos que el pecado tenga parte en nosotros, mataremos la naturaleza inocente, la de niño, que debemos preservar (Mateo 18:3/Romanos 6:23).

En cuanto a lo sexual, la práctica de apareamiento de este tipo de alacrán es muy llamativa. Un macho que se excita deja su esperma y se va; y una hembra que si se altera termina matando a su pareja.

En la celebración de luna nueva de Jeshván de 2018 el apóstol Nesher mencionó que era un tiempo para refrenar el “frenesí sexual”.

La vinculación que encuentro es que el ego lleva a que se haga un mal uso de la genitalidad, un uso hedonista y utilitarista donde no importa que las acciones -incluso dentro del matrimonio- den muerte en lugar de vida.

Conclusión

Lo descripto hasta ahora no persigue un objetivo meramente informativo ni tampoco persigue el decaimiento del lector. Porque como Nesher ha explicado, las lunas nuevas son celebradas por Israel para poder romper contra el dominio astral al que están sujetas las naciones. Por eso, conocer estas características del animal asociado a la energía negativa del mes es útil para tomar mayor consciencia y actuar preventivamente.

Vale recordar que este es el octavo mes, y el ocho es el número que simboliza al Mesías. Número de nuevos comienzos, de redención, porque justamente por medio de la fuerza que tenemos en Yeshúa para vivir la torah, podemos vencer la muerte como Él lo hizo.

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

(Romanos 8:37-39 | RV1960)

 

Fuentes consultada:

1- https://www.vivirdiario.com/4/7/descripcion-del-escorpion-muerte-acechante/
2- https://www.ecomirada.com/animales-venenosos-naturaleza/
3- http://losporquesdelanaturaleza.com/el-escorpion-de-languedoc/
4- http://www.escorpionpedia.com/escorpion-dorado/

Los Siete Espíritu del Eterno

“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios…
Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

(Apocalipsis/Revelación 4:5; 5:6)

El Poderoso Valor del Dominio Propio… ¿Para qué Sirve?

Por P.A. David Nesher

 

Sin embargo, José se apartó de ellos y se echó a llorar. Luego regresó a donde estaban y ordenó que tomaran preso a Simeón, y que lo encadenaran.

(Bereshit/Génesis 42: 24)

Al leer este relato de elevación de conciencia, notamos que en él se destaca que Yosef tenía que dominar sus emociones y suprimir sus propios deseos para poder estar delante de sus hermanos y hablarles duramente. Esto no le era fácil, pero a la misma vez no le era imposible. Él había estado estudiando durante trece años en la escuela del sufrimiento. Yosef había desarrollado una de las características más importantes de un tzadik (justo): el dominio propio.

Según las Sagradas Escrituras, el dominio propio es una de las características del carácter del Mesías, y aquellos que en Él creen deben procurar a diario ejercer esta característica de la Unción.

Sabemos que el primer ser humano fue creado a la imagen divina diseñada en Mashiaj, y por eso, el dominio propio es un matiz primordial en el fruto del espíritu humano que anhela una ascensión de conciencia cotidiana (Gálatas 5:23).

Las Sagradas Escrituras revelan que después de la caída en pecado, el ser humano se destaca en su vida cotidiana en la falta de dominio propio. Por eso, cuando el Eterno trata con una persona para restaurarla y volver a hacerla conforme a la imagen del Mesías, también trabaja con esta área de su carácter. Así lo hizo con Yosef en aquellos 13 años, antes de ser visir de Egipto.

Por todo esto mi querido (querida) lector (lectora) si quieres alcanzar el carácter mesiánico que ofrece el Mesías, debes tener el rasgo que implica el dominio propio. Ten presente siempre que conquistarte y gobernarte a ti mismo es más valioso que conquistar una ciudad, y/o gobernar una nación. Cuando lo logres serás una persona satisfecha, más equilibrada y sana. Si no te dominas a ti mismo cualquier cosa te dominará.

¿Qué es el Dominio Propio?

De acuerdo a las Sagradas Escrituras es la capacidad que permite controlarnos a nosotros mismos, sujetando nuestras emociones a la Sabiduría divina. Esto es dado por el Creador al ser humano a través de la Unción del Espíritu Santo que le permite así negarse al pecado y todo aquello que desagrada a Dios.

El dominio propio está dispuesto a suprimir las pasiones temporales para obtener un placer mayor a largo plazo.

El dominio propio sabe decir no cuando el pecado le es presentado envuelto en un paquete muy hermoso.

El dominio propio no hace lo que no se puede hacer sin permiso y autorización o sin tener cierta edad o sin haber cumplido los requisitos para ello.

El dominio propio sabe esperar y ser fiel hasta llegar a metas largas y difíciles.

El dominio propio no da rienda suelta a las emociones en el momento de presión.

El dominio propio no elimina las emociones fuertes, pero sí las domina y sólo las deja salir cuando es el momento apropiado y de propósito para ello.

El dominio propio sabe callar cuando tiene ganas de hablar.

El dominio propio no revela secretos de otros.

El dominio propio no compra un producto cuando no lo necesita.

El dominio propio gusta de la compra con crédito.

El dominio propio usa el dinero para las cosas importantes y no lo malgasta en placeres.

El dominio propio no gasta lo que no tiene.

El dominio propio no compra nueva ropa cuando aún puede usar la que tiene en buen estado.

El dominio propio no come comidas deliciosas que no nutren, ni contribuyen a la salud.

El dominio propio no come comidas prohibidas por la Torah.

El dominio propio sabe decir no a un plato de lentejas cuando tiene mucha hambre porque su precio es demasiado alto.

El dominio propio siempre mira al Invisible para saber qué debe hacer en cada momento en lugar de actuar precipitadamente.

El hijo primogénito de Dios que tiene dominio propio puede gozar fácilmente de tener lo que quieren justo en sus manos.

El dominio propio no nace de la noche a la mañana. El mismo dependerá del amor, el temor y la vida de consagración que tengas con el Eterno.

El dominio propio va más allá de nuestra voluntad es un fruto que surge de la vida de Yeshúa en nosotros.

Así pues, una persona con dominio propio o templanza reaccionará siempre de manera equilibrada a sus propias decisiones y deleites ya que goza de un considerable control sobre sus emociones y es capaz de dominar sus impulsos. Esta actitud de carácter refleja la educación y completo dominio de la voluntad humana, y permite poner límites a los deseos generalmente vinculados al hedonismo individualista.

A esta altura de esta meditación, me veo obligado a dejar bien en claor que la templanza o dominio propio sólo surge cuando el carácter de Mesías está siendo formado en el interior de una persona. Es decir, cuando la energía de la kedusháh (santidad) divina empieza a ser una prioridad en la mente y el corazón de esa alma ungida. Es decir, cuando dicha alma se está entrenando en la producción del fruto del Espíritu para Santificar el Nombre de Dios.

Ante esto, te animo hoy a que comiences a vivir la Instrucción divina tal como está escrita, y goza así de los beneficios que esta contiene. Deja que el Eterno cambie tu carácter como creyente, enseñándote a ejercer el control de las emociones, tener firmeza en la toma de decisiones, lograr calidad total de todas tus actitudes, y empoderar tu manera de hablar en la capacidad de hacer milagros con todo lo que declares.

Justamente las promesas que el Eterno te ha dado en forma de sueños y anhelos, no se cumplirán solas y de manera automática. Abba nuestro en su Palabra nos dejó lo que tenemos que hacer:

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia;
(2 Pedro 1:3-6)

¡Ruego que el Eterno nos ayude a profundizar nuestra relación personal con Él para que se produzca el fruto de Su Espíritu en nosotros, para Su gloria!

El Trabajo Apacible del Espíritu Santo

El Espíritu del Eterno trabaja con serenidad y paciencia, y tus intentos de apresurar su ritmo o de hacer que una nueva vida florezca plenamente destruirán todo ese proceso. Por tanto, confía en esta sabiduría para moverte a su propio ritmo y no exijas nada. 


¡Él en Su tiempo oportuno manifestará concretada la plenitud de Su diseño!

Perdóname… (Oración de Nuevo Nacimiento)

Señor Jesús,  me coloco en Tu presencia en oración,

y confiado en Tu Palabra te abro totalmente mi corazón.

Reconozco mis pecados y  te pido perdón por cada uno.

 Te presento toda mi vida, desde el momento en que fui concebido hasta ahora.

En ella están todos mis errores, fracasos, angustias,

sufrimientos y toda mi ignorancia de Tu Palabra.

¡Señor Jesús, Hijo del Dios viviente, ten compasión de mí que soy pecador!

¡Sálvame, Jesús! Perdona mis pecados, conocidos y desconocidos.

Libérame, Jesús, de todo vicio y de todo dominio del mal en mi mente.

En Tu presencia, quiero perdonar a todas las personas que me ofendieron,

que me amargaron, que intentaron el mal contra mí.

Y así como estoy pidiendo tu perdón para mis pecados, contando con tu gracia,

yo las perdono y las entrego a Ti, clamando sobre mí y sobre ellas tu infinita misericordia.

Y ahora, Jesús, te pido que vengas a mí; yo te recibo como mi Dueño y Salvador.

Ven a vivir en mí, dame la gracia de vivir intensamente Tu Palabra

en todas las circunstancias de mí día a día. Inúndame con Tu Espíritu.

Ven a vivir en mí, Jesús, y no permitas que yo me aleje de Ti.

Con todo mi corazón profeso la fe en el poder de tu Resurrección,

confiando en que la Gracia que el Padre nos concede en Ti

por el poder del Santo Espíritu, me sanará, sostendrá y guiará

en esta nueva etapa que hoy comienzo a Tu lado.

Amén.

Autora: Maisa Castro, Adaptación de: “Oraciones Carismáticas” editorial Raboní

El Ayuno del 4º Mes y el Poder de la Teshuvá (Arrepentimiento o Regreso)

Por P.A. David Nesher
 
 
 
 

Existen determinados días en el calendario del Eterno en los cuales todo integrante de la Casa de Judá se abstiene de comer, en señal de duelo por las catástrofes y tribulaciones ocurridas en el pasado.  Esos días son llamados los días de taanit tzibur (ayuno público).        

Nosotros, como hijos primogénitos en Yeshúa, con conciencia de pertenecer a la Casa de Israel, nos desafiamos ante esta hajalah para sumarnos en el espíritu que dicho lapso ofrece para un alma que goza de la Alianza con Yahvéh. Por ello, debemos aceptar que el propósito de estos días de ayuno es despertarnos de nuestro letargo, al conmover nuestros corazones hacia el arrepentimiento o regreso (heb. teshuvá), recordando nuestros propios pecados así como también los de nuestros ancestros – que fueron similares a los nuestros.  

De esa manera, al recordar estos pecados somos motivados a retornar al camino correcto de la vida, como dice la Torah:        

“Y ellos confesarán sus pecados y los pecados de sus ancestros…”
(Vayikrá / Levítico – 26:40)  

Cada uno de nosotros deberá aprovechar estos días de ayuno y reflexión para hacer un profundo auto-examen de nuestras acciones, puesto que el propósito esencial de un día de ayuno no es el detalle de no comer en sí, sino motivar al penitente que lo realiza a arrepentirse, es decir ejercitarse en la herramienta profética de la teshuvá (regreso).  

Uno de esos días especiales, y uno de esos ayunos específicos, ocurre el día 17 del cuarto mes (llamado 17 de tamuz por la Casa de Judá).  

El Ayuno del 17 del Cuarto Mes es el primero de los días de ayuno en listados en las Sagradas Escrituras:  

Así ha dicho Yahvéh de los ejércitos:  El ayuno del cuarto mes,  el ayuno del quinto,  el ayuno del séptimo,  y el ayuno del décimo,  se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría,  y en festivas solemnidades.  Amad,  pues,  la verdad y la paz”.
(Zacarías 8:19)  

Este ayuno del cuarto mes conmemora la primera brecha hecha en las murallas de Jerusalén, antes de que el Primer Templo fue destruido por el ejército babilónico (año 586 a. E.C.). Cabe aquí señalar que en esta misma fecha también las legiones romanas, al mando del general Tito, también derribaron el muro jerosolimitano, veintiún días antes de destruir el Segundo Templo del Señor.  

Aplicando esto a nuestras vidas, debo decir que para nosotros, los primogénitos del Pacto Renovado, estos eventos trágicos de la historia, nos sirve para meditar cómo está nuestra muralla de salvación. Por medio de este ayuno total, y los días de restricción (ayuno parcial) intermedios, evaluamos si nuestras actitudes idóltras han conducido las circunstancias para provocar causales al enemigo que le permitan realizar vallados en nuestra muralla protectora otorgada por los méritos de la obra redentora del Mesías.  

Por causa de este lapso de máxima oscuridad, en el día 17 del cuarto mes comienzan las «tres semanas de duelo», llamadas también «días de la angostura» (Yemei bein Hametsarim, יְמֵי בֵּין הַמְּצָרִים). Este término hebreo que significa “entre ambos lados del estrecho” o “lugares estrechos”. Esta expresión surge de lo anunciado por el profeta Jeremías en el libro de Lamentaciones:

Judá está desterrada, en postración y en extrema servidumbre. Sentada entre las naciones, no encuentra sosiego. La alcanzan todos sus perseguidores entre las angosturas“.
(Lamentaciones 1:3)

Como verán este nombre ha sido dado al periodo de duelo de tres semanas que comienza con el ayuno del 17 de Tamuz, y culmina en el 9º día del mes de Av, día declarado de duelo nacional por la destrucción de ambos templos.

Si prestamos atención a los textos proféticos, notaremos que el profeta Daniel estaba guardando estos días en su famoso ayuno:

En aquel tiempo, yo, Daniel, hice penitencia durante tres semanas: no comí alimento sabroso; ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí, hasta el término de estas tres semanas
(Daniel 10:2-3)

Para nosotros este período de días nos permite clamar con el poder que da el gozo de Su salvación a fin de que el Eterno nos liberé de toda estrechez y/o angostura que el enemigo ha tramado contra nuestras vidas.  

La historia de la Salvación nos refleja un evento terrible que marco también este día 17 del mes cuarto. Evento que no es sólo lo que sucedió con Jerusalén ante la invasión babilónica, sino que nos remonta a los tiempos del desierto, apenas Israel había sido liberado por Yahvéh de Mitzraim (Egipto). Por datos aportados por los sabios, se acepta que, si La Torah fue entregada entre el 6 y el 7 de Siván, y Moisés ascendió por orden del Eterno para recibir las tablas, él permaneció en el Monte Sinaí durante cuarenta días. Su demora desesperó al pueblo hebreo, dándolo así por muerto el 17 de Tammuz. Ese mismo día Moisés descendió, y cuando vio que los israelitas habían hecho el becerro de oro, rompió las tablas, y declaró juicios sobre la nación.  

Este evento de apostasía de Israel en el desierto, fue también el sello doloroso de este ayuno. Por eso el Señor quiere que hagamos memoria de nuestras rebeldías e impaciencias y convirtamos este tiempo para afligirnos y meditar en Su Palabra para que seamos hombres piadosos, temerosos y obedientes. Estas semanas de ayuno guían a que recordemos aquel acto de desobediencia, desesperanza y falta de paciencia de nuestros ancestros, pero repetido en nuestras vidas.  

Es por eso que aquellos creyentes que cuidan el ayuno en la cuestión de alimentos, pero no meditan sobre los cambios internos que su realidad exige, están desperdiciando el día 17 del Cuarto Mes, y las semanas intermedias hasta Tishá BeAv (el 9 de Av).  

Ellos sólo enfatizan lo que es secundario (el ayuno), y desprecian lo que es esencial (el arrepentimiento).  Sin embargo, tomar el arrepentimiento solamente, sin ayunar, es insuficiente, porque el ayunar es una orden establecida por los profetas, y todo el pueblo de Israel ha cumplido estos días de ayuno, a través de todas las generaciones.  

La sabiduría de lo alto que hay en la prescripción de este ayuno es que por medio de él adquirimos control del ego, aniquilándolo en sus “necesidades” y necedades. Así lograremos debilitar aquellas cosas que llevan a fortalecer las pasiones egotistas, e incrementando todo lo que alimenta al espíritu humano y lo fortalece, de modo que el cuerpo siga al espíritu y se comporte en él a fin de provocar la complacencia de Yahvéh, como nuestro Abba.   El hecho de meditar profundamente en estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron, y así aplicar toda conclusión a la realidad de nuestra cotidianidad. A través del proceso de “Teshuváh” (introspección y compromiso a cambiar) adquirimos el poder del Espíritu Santo de transformar tragedias en alegrías.    

¡Únase a este tiempo de ayuno lleno del gozo que nos ha otorgado la Fe en el Mesías Yeshúa!

Adar: Mes que Energiza lo Cotidiano desde la Alegría Interior.

Por: P.A. David Nesher

En el mes de Adar nuestro Abba quiere que programemos nuestros pensamientos en obediencia a Yeshúa HaMashiaj y así recordaremos cada día que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
Abba nos desafía durante este mes a manifestar nuestro entendimiento de que ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia. Es atravesar desiertos que están fuera de nosotros, más ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestro interior.
Ser feliz es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida, producto de su silencios trabajo cotidiano sobre nosotros.
Y es que ser feliz no es tener una vida perfecta sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Podemos ser felices aún cuando las circunstancias no sean las mejores porque, a final de cuentas, la felicidad es un estado o condición del espíritu humano que se reconoce bendecida por Dios y demuestra siempre su contentamiento.

EL PODER CURATIVO DE LA BONDAD: LOS BENEFICIOS EN LA SALUD POR AYUDAR A OTROS.

Allan Luks, ex- director ejecutivo del Instituto para la Promoción de la Salud y director de Big Brothers/Big Sisters de New York ha documentado los beneficios físicos y mentales de la bondad luego de encuestar a más de 3.000 voluntarios de todas las edades en más de 20 organizaciones de todo el país, concluyendo de la siguiente manera:

 

  • Una oleada de euforia, seguido por un largo período de calma después de la realización de un acto de bondad, produce una participación de sensaciones físicas y la liberación de los analgésicos naturales del cuerpo, las endorfinas. Esta carrera inicial es seguido por un período de más larga duración de la emocion y de mayor bienestar.
  • Los problemas de salud relacionados con el estrés  mejoran después de la realización de actos de bondad. Ayudar invierte los sentimientos de depresión, proporciona el contacto social, y disminuye los sentimientos de hostilidad y aislamiento que pueden causar estrés, comer en exceso, úlceras, etc. Una caída en la tensión puede, para algunas personas, disminuir la constricción en los pulmones que conduce a los ataques de asma.
  • Ayudar puede mejorar nuestros sentimientos de alegría, fortaleza emocional y vigor,y puede reducir la sensación enfermiza de aislamiento.
  • La bondad puede ayudar a disminuir la intensidad de algún dolor físico o desaparecerlo por completo.
  • El sólo hecho de recordar el acto de bondad que se ha realizado provoca sensaciones de bienestar y beneficia la salud aun después de horas y días.
  • Se logra un mayor sentido de autoestima, mayor felicidad y optimismo, así como una disminución en los sentimientos de impotencia y la depresión.

 

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz (porque
el fruto el fruto del espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando
lo que es agradable al Señor”.
(Efesios 5:8-10).