Meguilat Ester

Un Dios Oculto: El Mensaje Principal de Purim

por Slovie Jungreis-Wolff


Cómo encontrar significado y esperanza en los momentos oscuros.

Esos días serán recordados y observados por cada generación, cada familia, cada provincia, cada ciudad. Los judíos nunca dejarán de observar estos días de Purim ni perecerá su memoria entre sus hijos.”

El Rollo de Ester se debe leer cada año en voz alta en público, generalmente en la sinagoga comunitaria. Todos los hombres y mujeres adultos tienen la obligación de escuchar cada una de las palabras de la Meguilá para poder cumplir la mitzváh.

¿Por qué? ¿Acaso no hay otras festividades judías en las que hubo milagros mucho más grandiosos? ¿Por qué celebramos Purim leyendo la Meguilá?

Aquí está el mensaje que llega al corazón y al alma de cada judío a través de los siglos. El mensaje que nos susurra en el silencio de la noche: “No teman. Incluso si parece que estoy muy lejos, oculto y escondido, Yo nunca los abandonaré, Mis queridos hijos”.

Los milagros de Jánuca y Pésaj, el refugio de Sucot, todo nos habla abiertamente de la mano de Dios en nuestras vidas. La intervención Divina bajó y salvó a la nación de Israel. Entonamos cánticos por los milagros revelados. No hay forma de negar lo obvio. ¿Cómo es posible que alguien no crea? No hace falta un rollo.

¿Pero qué pasa cuando ocurre un milagro tras otro, pero nadie parece ver en acción la poderosa mano de Dios en este mundo? ¿Qué pasa cuándo la voz de Dios está enmascarada por la naturaleza y parece seguir su curso natural?

Los milagros de Purim fueron ocultos intencionalmente. De casualidad Ester fue elegida como reina. Resultó queella era judía. De casualidad ella se ganó el corazón de Ajashverosh. Teníamos a uno de nosotros dentro del palacio… ¡Qué afortunados! De casualidad Mordejai escuchó que planeaban matar al rey. Hamán justo erigió una horca en la que finalmente lo colgaron a él.

Aquí no hay suerte ni coincidencia. Todo ocurrió exactamente como tenía que suceder, dirigido desde detrás de la escena por la mano de Dios.

En el Libro de Ester el nombre de Dios no aparece explícito en ninguna parte. Sólo es aludido, oculto, esperando que lo encuentren. Dios ocultó Su nombre a propósito para enseñarnos que a veces los grandes milagros están camuflados, esperando a ser descubiertos.

Todos experimentamos momentos en los que creemos estar solos, por nuestros propios medios. A veces son momentos de grandes éxitos. Pensamos que todo depende de esta en el lugar correcto en el momento adecuado, el karma o nuestras propias habilidades.

Ignoramos o somos indiferentes a la poderosa mano de Dios en nuestra vida empujándonos hacia adelante, llenándonos de bendiciones. De nosotros depende realmente ver y reconocer la Fuente de vida de nuestros días.

También hay momentos de oscuridad. Estamos desconcertados. ¿Qué me ocurrió? ¿Cómo voy a poder salir de aquí? ¿Dónde está Dios? Me siento tan abandonado. ¿Por qué Dios se oculta?

Nuestro pueblo pensó lo mismo cuando fue destruido el Templo sagrado en Jerusalem. Nos enviaron al exilio, dispersados como el humo y el fuego que se elevaban sobre lo que una vez fue el glorioso Templo. El temor pasaba de uno a otro. ¿Acaso era posible que Dios nos hubiera abandonado para siempre?

El Libro de Ester nos enseña que incluso en la oscuridad del exilio, incluso cuando nos acechan las sombras, nunca debemos temer. Dios nos está cuidando. Quizás Su mano parezca estar oculta. Tal vez la curación parece necesitar demasiado tiempo. Nos preguntamos: ¿A Dios realmente le importa?

Debajo del cielo oscuro está la mano de Dios, cuidándonos con cariño.

Yo nací sobre las cenizas del Holocausto. Mi nacimiento y el nacimiento de mis hermanos fueron milagros ocultos. Cada día sólo debemos mirar para ver a Dios espiándonos a través de las cortinas del Cielo. Guiándonos. Protegiéndonos. Llamándonos. Otorgándonos la vida.

Cada persona tiene que escribir su propio rollo personal. Purim nos transmite el mensaje del coraje y la fuerza necesaria para buscar la mano oculta de Dios detrás de las nubes oscuras. Esta es la verdadera definición de fe.

¿Por qué usamos máscaras en Purim?

 Autor:  Israel Juskowitz

En Purim usamos máscaras y disfraces. Esta costumbre aparentemente superficial tiene un profundo significado. En Purim recordamos que en el mundo nada es lo que parece ser. El verdadero mundo se encuentra por debajo de todo lo superficial. De hecho, las palabras Meguilat Ester (el rollo de Ester) también significan revelar (en hebreo megalé) lo oculto (haster). Así pues, la historia de Purim retira la máscara y revela lo que está oculto.

Muchos de los personajes principales de la historia de Ester usan máscaras y no se identifican como lo que realmente son ni revelan cuáles son sus verdaderos motivos. Hamán pretende tener en mente sólo los mejores intereses del rey cuando le aconseja aniquilar al pueblo judío, pretendiendo que los judíos eran una amenaza para su reinado porque seguían sus propias leyes y costumbres y no las del resto de Persia. En realidad, él deseaba destruir a los judíos por sus propios deseos genocidas, porque era descendiente de Amalek, la antigua tribu bíblica que trató de destruir al pueblo judío.

Mordejai (Mardoqueo) nunca reveló que él era pariente y amigo de Ester. Pretendió ser una persona simple que había salvado la vida del rey. Ester fue quien finalmente le reveló al rey que Mordejai era su pariente.

Y, por supuesto, Ester misma usó una máscara: ella pretendió ser una reina gentil, sin revelar nunca su identidad judía hasta el final de la historia de Purim.

Dios mismo usa una máscara a lo largo de la historia. En la Meguilá nunca se menciona el Nombre de Dios. De hecho, toda la historia de Purim parece surgir de ocurrencias completamente naturales. En la historia no hay milagros revelados.

El Talmud se refiere a esta idea al preguntar:

“¿Dónde encontramos en la Torá una alusión a Ester? En el versículo: “Anojí aster, hastir panai“, lo que significa: “He aquí que voy a ocultar Mi rostro” (Devarim/Deuteronomio 31.18).

El nombre Ester viene de la palabra hebrea aster, oculto. Efectivamente, Dios está oculto a lo largo de la historia y de nosotros depende ver Su mano.

Esta es una bella ironía: Hamán trata de negar la mano de Dios en todo, y en la misma historia, Dios nos muestra que de hecho Él es quien orquesta toda la historia. Cuando leemos la Meguilat Ester “revelamos lo que está oculto”, revelamos la mano de Dios guiando incluso los eventos naturales.

Purim nos muestra que todo el mundo es una máscara. El mundo real se encuentra por debajo de la superficie. En la vida, a menudo usamos máscaras por miedo a mostrar nuestro verdadero ser espiritual. Por eso en Purim a propósito usamos máscaras para exponer lo que realmente es: nada más que una fachada. Y bebemos hasta llegar al punto en que mostramos abiertamente nuestra alegría espiritual interna. Leemos la historia de la Meguilá y vemos revelada la mano oculta de Dios.

El Talmud compara nuestro exilio con la “noche” y la historia de Purim con “el alba”. Cuando llega el alba, todo se revela. Lo que una vez parecía ser oscuro se baña con la luz del sol. Recordemos este bello mensaje de Purim, revelemos la belleza interior y valoremos la Mano de Dios en todo lo que vemos y hacemos.


Tomado de: AishLatino

Las Seis Lecciones de la Reina Ester válidas para la actualidad

por Slovie Jungreis-Wolff

La reina Ester pidió que el rollo que relata su historia, la Meguilat Ester, fuera escrita y compartida con las futuras generaciones. Ella quería que cada hombre, mujer y niño, en todas las tierras, escucharan su mensaje eterno. El legado de la reina Ester también es válido para nosotros en la actualidad.

Aquí hay seis lecciones de vida de la reina Ester:

1. Dominar el silencio

La clave para que Ester permaneciera en el palacio de Ajashverosh fue el hecho de que mantuviera un secreto. Mordejai le dijo a Ester que no revelara su origen, que no supieran que ella era judía. El momento no era adecuado; Ester tenía que dominar el arte del silencio.

En la vida, a veces debemos proteger nuestra privacidad o una confidencia que alguien compartió. ¿Cuántas relaciones se vieron dañadas y cuántas amistades se rompieron por no poder mantenernos callados? Nos dieron para guardar un tesoro y no pudimos contenernos. O compartimos en demasía y exponemos detalles íntimos de nuestra vida. En nuestro mundo de medios sociales, tenemos acceso a muchas fotos y conversaciones que deberían mantenerse ocultas. El recato no se trata sólo de la ropa. Se trata de vivir con dignidad y sensibilidad, saber qué y cuándo compartir, y qué o cuándo mantenerlo privado.

2. Tienes una misión única en la vida

Mordejai le dijo a Ester que debía hablar con el rey y suplicar por su pueblo. Ella le respondió: Eso es imposible. Todo el mundo conoce la regla del reino: si entras a las recámaras del rey sin haber sido llamado te matarán, a menos que él extienda su cetro de oro. “¡No me han llamado durante 30 días!, le dijo Ester a Mordejai.

La respuesta de Mordejai le dio dirección a Ester: “No puedes mantenerte en silencio. ¿Quién sabe? Puede ser que hayas sido elegida reina precisamente para este momento”.

Cada encuentro, talento y fuerza que nos han dado tiene un propósito. Cada uno tiene sus propias huellas digitales espirituales que debe dejar en el mundo. Dios nos coloca exactamente donde necesitamos estar para lograr nuestra misión. Ester nos pide que descubramos el significado de nuestra existencia.

3. Vive con coraje y compasión

Después de aceptar su misión, Ester dijo: “Iré al rey. Y si muero, moriré”.

Lo he dado todo. Debo tener el coraje de hacer lo mejor que puedo.

A medida que pasan las estaciones de la vida, muchas personas se quedan con sus arrepentimientos: Si tan sólo… Pero el momento ya se perdió.

Ester nos dice que tengamos valor, que demos un paso al frente y que por lo menos siempre sepamos que tratamos de marcar una diferencia.

En una de sus últimas entrevistas, le preguntaron a mi madre: “¿Qué desea que diga en su tumba?”.

“Quiero que diga dos palabras: Me importó”, respondió.

4. Buscar la mano oculta de Dios

En todo el rollo de Ester no hay una mención clara de Dios. En hebreo, el nombre “Ester” significa oculto, y “Meguilá” significa revelación. Ester revela una poderosa verdad oculta.

Es muy fácil pensar que la vida es una serie de eventos al azar. La historia de Purim puede parecer una historia natural que tuvo lugar a lo largo de muchos años. De casualidad el rey eligió a una dulce e inocente joven judía. Mordejai de casualidad escuchó que planeaban contra el rey, el rey de casualidad sufrió de insomnio, y eventualmente todas las piezas encajaron.

Ester nos alienta a despertarnos, a ver cada día la mano oculta de Dios. No se trata sólo de los grandes milagros, como la partición del mar. Lo que importan son los momentos pequeños. Dios está en cada amanecer, en cada alma, en cada éxito o fracaso que la vida nos presenta. No siempre entendemos los caminos de Dios, pero Su presencia está allí, incluso ahora, en medio de uno de los momentos más difíciles que enfrenta nuestro mundo.

Ester se negó a perder las esperanzas cuando parecía que la presencia protectora de Dios se había perdido en una niebla espesa. Ella sabía que, en definitiva, incluso cuando parece que la mano de Dios está oculta, Él dirige el mundo y nos cuida. Él nunca nos abandonará.

5. No te prosternes ante Hamán

Mordejai se negó a arrodillarse o prosternarse ante Hamán.

Cada generación tiene su Hamán. Cualquier fuerza que amenace tu capacidad de conectarte con tu alma o que trate de enfriar tu pasión por lo que es verdadero y correcto, es Hamán. Hamán desciende de Amalek, la primera nación que trató de destruir al pueblo judío después de salir de Egipto. Estábamos en un estado elevado, conectados a Dios, inspirados para convertirnos en una bendición en este mundo. Ellos trataron de doblegar nuestro espíritu.

Siempre habrá personas que menospreciarántu deseo de ser mejor y vivir con mayor elevación. Habrá quienes se burlarán de ti por defender la verdad, a tu pueblo y a la Tierra de Israel. No te quiebres. No te prosternes. Nunca pierdas tu pasión por el bien. Mantente fuerte tal como lo hizo Mordejai.

6. La unidad da fuerza

Hamán describió ante el rey al pueblo judío como una nación “dispersa y dividida”. Sus palabras estremecen. “Constantemente discuten y pelean entre ellos. No tiene que preocuparse de que se unan y organicen una ofensiva unida. No pueden ponerse de acuerdo en nada. Nadie saldrá en su defensa, porque son odiados. Deshágase de ellos”.

Ester tuvo éxito en su misión de salvar a su pueblo al unir a los judíos y lograr que se unieran en plegaria y ayuno. Al dejarnos su deseo para nosotros, sus hijos, Ester pidió que celebremos este día juntos con alegría, fiestas, caridad y enviando porciones de comida los unos a los otros”. Ester nos dice que creemos un sentimiento de unidad y paz. El antídoto para todas las discusiones y el odio es acercarse al otro con amistad. La unión trae la fuerza.

Nuestros enemigos nunca preguntaron: “¿Qué clase de judío eres tú?”. Nadie se salvó de la cámara de gases por su observancia ni por la forma en que cubría su cabeza.

No tenemos que ser iguales. Sólo debemos saber que somos hermanos y hermanas, una familia.

Deja de juzgar. Comienza a amar.

Que tengas un Purim Saméaj.


Tomado de: AishLatino

La Batalla Eterna contra Amalek

De las charlas del Rebe de Lubavitcher; traducido y adaptado por Yosef Loebenstein

El mandamiento de recordar lo que Amalek , el símbolo del mal en el mundo, le hizo al pueblo de Israel, está vigente en todo momento. Amalek representa el rechazo a permitir que la Divinidad penetre en el mundo, las dudas e incertidumbres que impiden que un judío se acerque a Dios . La guerra contra Amalek se gana mediante la sumisión total al yugo del Cielo.

El pueblo judío, después de presenciar los milagros realizados por Dios en Egipto y la división del mar, viajó por el desierto para recibir la Torá en el monte. Sinaí. En el camino fueron atacados por Amalek, descendientes de Esav . La Torá registra la lucha y el resultado exitoso de los Benei Israel (Shemos 17: 8-16).

Mitzvá para recordar la maldad de Amalek es eterna

La guerra con Amalek no fue un asunto de una sola vez, para ser olvidado tan pronto como terminó. El Eterno ordena al pueblo de Israel que recuerde siempre las malas acciones de Amalek y que destruya su memoria por completo. La Torá es muy explícita:

Recuerda lo que te hizo Amalek en el camino cuando salías de Egipto; cómo te encontró en el camino y derribó a todos los débiles que luchaban detrás de ti, cuando estabas cansado y exhausto; y no temió a Dios. Por lo tanto, cuando el SEÑOR tu Dios te libere de todos tus enemigos a tu alrededor, en la tierra que el SEÑOR tu Di-s te da como una porción hereditaria, borrarás la memoria de Amalek de debajo. cielo. ¡No se olvide!
(Devarim 25: 17-19)

La mitzváh de destruir a Amalek depende de dos condiciones:

  • El pueblo debe resolver esto en Eretz Israel , y
  • un rey debe ser designado. [El Talmud (Sanedrín 20b ) señala que el pueblo de Israel recibió tres mandamientos para ser cumplidos, colectivamente, como nación, después de establecerse en Eretz Yisroel: el nombramiento de un rey, la destrucción de Amalek y la construcción del Beit HaMikdash. Estas mitzvot deben cumplirse en este orden. Véase también Rambam, comienzo de Hilchos Melachim.]

 A lo largo de la historia de Israel, los tiempos en los que se habrían cumplido estas condiciones fueron realmente pocos. Incluso de acuerdo con las opiniones que la mitzváh de aniquilar a Amalek recae sobre cada judío como individuo, todavía no es posible hacerlo, porque no sabemos quiénes son los descendientes de Amalek. [Ver Minjás Chinuch, Mitzvá 604].

Sin embargo, la mitzváh de Recuerda lo que te hizo Amalek … no lo olvides”, se aplica en las  ocasiones. Se cumple una vez al año leyendo la sección anterior de la Torah que detalla el mandato de recordar. Es la única lectura de la Torah que se considera una mitzváh bíblica. 

El Shabat en el que se lee esta sección se denomina Shabat Parshas Zajor, ¿qué significa “Zajor“?, “Recuerda“. Algunas autoridades opinan que el comando “Recordar” se refiere al pensamiento. La regla aceptada, sin embargo, es que significa discurso, particularmente la lectura de la Torah. [Ciertas opiniones consideran la lectura de la parashá(leyes de la vaca roja) como una mitzvá bíblica también. Pero son opiniones minoritarias, mientras que la mayoría está de acuerdo en que solo Zachor es bíblico. Véase Enciclopedia Talmudis, Arbah Parshiyos , p. 166 y Zechiras Maaseh Amalek, pág. 219, para una discusión detallada de esto.]

La parashá Zajor siempre se lee en el Shabat antes de Purim , porque las principales figuras del milagro de Purim están asociadas con la batalla contra Amalek. 

La primera guerra para acabar con Amalek la libró el rey Saúl , quien, debido a un sentido de misericordia fuera de lugar, le perdonó la vida a Agag , rey de Amalek. Agag vivió para engendrar un hijo, uno de cuyos descendientes fue Amán, quien trató de aniquilar a los judíos. Mordejai y Esther, a través de los cuales vino la liberación, eran descendientes de Saúl. Por lo tanto, la sección de la Torá que registra la mitzvá de no olvidar nunca la traición de Amalek se lee siempre en el Shabat antes de Purim.

Amalek – Mal encarnado

El imperativo Divino de borrar por completo a Amalek indica que el traicionero ataque de Amalek no fue solo un simple incidente, una de las muchas desgracias en los anales del sufrimiento judío. Amalek es la encarnación del mal, la antítesis de la Divinidad y la santidad. Mientras existen descendientes de Amalek, existe el mal. Di-s, dicen nuestros Sabios, ha jurado que “Su Nombre no está completo ni Su trono está completo hasta que el nombre de Amalek sea completamente borrado”.

¿Qué hizo Amalek que justificó tal enemistad eterna, que “Di-s estará en guerra con Amalek por todas las generaciones?” 

“Refrescar” a los judíos

La Torah describe que el ataque de Amalek tuvo lugar “en el camino, cuando saliste de Egipto … cuando se encontró contigo en el camino y derribó a todos los débiles que lucharon detrás de ti”. “Él te conoció” en la lengua sagrada es “korcha”, que se deriva de la raíz “kar”, que significa “genial”. El verdadero pecado de Amalek fue que “te enfrió el alma en el camino”.

Dios había mostrado tremendos milagros en Egipto y en la división del mar. Las naciones circundantes estaban asombradas y temerosas de los judíos, cuyo Dios había demostrado así Su abrumador amor y protección hacia ellos.

Luego vino Amalek. 

En palabras de Rashi :

 Amalek te enfrió y te hizo tibio después de tu calor hirviente. Todas las naciones temían entablar batalla contigo, pero él vino y comenzó, y así mostró el camino a otros. Puede compararse con un baño hirviente al que ninguna criatura puede descender. Luego vino un réprobo que saltó a él; a pesar de que estaba quemado, lo enfrió para otros.”
(Devarim 25:17)

Ninguna nación pensó en interferir con los hijos de Israel después de que los grandes milagros se los concedieron. Amalek solo se atrevió. Aunque fue severamente derrotado, hizo la primera grieta en la armadura de Israel. A partir de entonces, otras naciones no vacilarían tanto. Amalek había enfriado la llama de fuego de los judíos a los ojos de las naciones.

Es por eso que Amalek es tan despreciado, por eso se ha ganado la enemistad de Di-s y Su pueblo por todas las generaciones. Él es la fuente de todos los problemas posteriores para los judíos, y el mal que perpetró entonces persiste, hasta que la propia existencia y el nombre de Amalek sean borrados de la faz de la tierra.

La Torah debe afectar al mundo

El ataque de Amalek no solo afectó la forma en que las naciones gentiles consideraban a la nación de Israel, sino también a los judíos mismos. El propósito final de la redención de Egipto fue la entrega de la Torah en el monte. Sinaí, como está escrito: “Cuando saques a este pueblo de Egipto, me servirás en este Monte“. La liberación de la esclavitud en Egipto fue el mérito de este futuro servicio. 

Egipto fue la nación más degradada espiritualmente. A esta nación se le llama la “abominación de la tierra“, en la medida en que se nos ordena específicamente, “No sigas los caminos de Egipto” (Vayikrá 18: 1 ) .

 La entrega de la Torah fue la máxima perfección espiritual. El período entre el éxodo y la entrega de la Torá fue un proceso de elevación espiritual para los judíos, que culminó con la recepción de la Torá. La liberación de Egipto y las maravillas que la acompañaron habían llevado a los judíos a un punto álgido de éxtasis y añoranza por Di-s y Su Torá. Fue en medio de este proceso cuando atacó Amalek.

Amalek no deseaba impedir el estudio de la Torah per se.

La Toráh existió antes de que fuera entregada a los israelitas en el monte Sinaí. Avraham , dicen nuestros Sabios, estudió Toráh y realizó mitzvot . Además, transmitió la Toráh a Itzjak , quien a su vez se la dio a Yaakov , quien por su parte comunicó sus preceptos a sus hijos y, por lo tanto, a los judíos que salieron de Egipto (Bereshis 18:19).

Pero hay una diferencia fundamental entre la Torá antes y después de que fuera dada en el monte. Sinaí. La Torá y las mitzvot de antemano eran puramente espirituales y no tenían ningún efecto en este mundo material y físico. Después de la entrega de la Torá, cuando “Di-s descendió sobre el monte. Sinaí ”, la Torah podría tener un efecto en el mundo: las cosas físicas ahora podrían ser santificadas, elevadas. 

Esto es lo que odiaba Amalek. En términos espirituales, Amalek representa la oposición a permitir que la Torah penetre y afecte las emociones y acciones de uno. La hostilidad no es tanto el conocimiento de Di-s; es permitir que ese conocimiento se traduzca en términos concretos, dedicando los pensamientos, el habla y las acciones totalmente a Di-s.

La actitud de Amalek fue resumida por nuestros Rabinos:

 “Él sabe quien es su Creador y voluntariamente se rebela contra Él.” 

Conoce a Dios, sí; sirva a Di-s, ¡no! grita Amalek con todo su odio maligno. (Véase Sefer HaMaamarim 5562, pág. 172; 5565, vol. Yo, p. 395. La misma expresión se encuentra en Toras Kohanim, Bechukosai 26:14, pero no se refiere a Amalek.)

Amalek, entonces, representa el abismo entre el conocimiento de Dios y la aceptación de Su yugo. Todo israelita es susceptible, al menos sutilmente, a tal rebelión contra Dios. Amalek es “la cabeza de naciones“. Las siete naciones de la tierra de Canaán corresponden a los siete atributos emocionales básicos del alma. Amalek intenta bloquear el conocimiento de Dios para que no influya en esos atributos para esforzarse por acercarse a Dios.

Aceptación del Yugo del Cielo

Es por eso que el Eterno dice que ni Su Nombre, ni Su trono estarán completos hasta que Amalek sea completamente aniquilado. La Torah y las mitzvot elevan el mundo y revelan la Divinidad que yace bajo los velos de la naturaleza. 

Amalek simboliza la negativa a permitir que la Divinidad penetre y santifique el mundo. Hasta que Amalek sea destruido, hasta que el pensamiento, el habla y la acción de cada israelita sean totalmente santificados, el Eterno permanece oculto: Su Nombre no es completo y Su trono no es completo.

¿Cómo se logra la destrucción espiritual de Amalek? 

Amalek en la numerología hebrea es doscientos cuarenta, que es igual al valor numérico de sofek , que significa duda

Amalek no permite que el conocimiento de Dios se traduzca en hechos. Él arroja dudas sobre la idea de que la Divinidad impregne este mundo físico. Él “enfría” a un israelita de la Torah y Dios.

La respuesta a Amalek es aceptar el yugo del cielo de todo corazón, sin reservas. Con esto llega la comprensión de que el propósito último de toda la creación es hacer de este mundo una morada para Dios.

La incapacidad de aceptar el yugo del cielo sin reservas trastornó el primer intento de acabar con Amalek. Di-s había instruido a Shaúl, el primer rey de Israel, que destruyera todo lo relacionado con Amalek, y también su ganado. Pero Shaul pensó que era mejor guardar lo mejor del ganado para usarlo como sacrificio a Di-s; y además, tuvo misericordia de Agag, rey de Amalek. Shmuel , el profeta de Dios, reprendió a Shaúl diciendo: 

¿Se deleita el Señor tanto en los holocaustos y sacrificios como en obedecer la voz del Señor? He aquí, obedecer es mejor que sacrificar.
(1 Samuel 15:22)

Shaul había puesto la razón sobre la aceptación incondicional de la voluntad de Dios, y Agag vivió para engendrar un hijo. El resultado fue que los judíos de la época de Mordejai fueron amenazados por Amán. Mordejai y Ester, descendientes de Shaúl, hicieron que los planes de Amán se invalidaran al llamar a los judíos a exhibir mesirus nefesh , autosacrificio, para volver a aceptar sobre sí mismos el yugo del Cielo que faltaba en los tiempos de Shaúl. [Por eso a todos los israelitas (de las 12 triburs) tambén se les llama Yehudim (judíos) en toda la Meguiláh . Nuestros Sabios dicen (Meguilá 13a ) que “Quien niega la idolatría se llama ‘Yehudi’. ” Yehudiproviene de la raíz hebrea hoda’ah” que significa “reconocimiento” (en espíritu y en verdad). Los judíos en el tiempo de Mordejai reconocieron la voluntad de Dos y aceptaron Su yugo por completo.]

La lucha contra Amalek y todo lo que representa continúa. Cuando los judíos cumplen la mitzvá de aniquilar al Amalek espiritual, el mundo se acerca mucho más al momento en que la Divinidad se manifestará a toda la humanidad. Nuestro servicio ahora acelera la venida de nuestro justo Mashíaj , Rey de Israel, cuando seremos capaces de cumplir la mitzvá de destruir literalmente a Amalek.  Porque, como se explicó anteriormente, la mitzvá de aniquilar a Amalek solo se puede cumplir cuando hay un rey sobre Israel.

Entonces se construirá el tercer Beit HaMikdash eterno , y el Nombre y el trono de Di-s serán completos.

Likkutei Sichos , vol. III, págs. 913-915; Vol. XXII, págs.190-196

El Trono de Salomón: Instrumento para Dar Saltos Cuánticos de Prosperidad

Por P.A. David Nesher

“…en aquellos días, cuando el rey Ajashverosh estaba sentado sobre el trono de su reino…”


(Esther 1:2)

Encontré un dato curioso de las Sagradas Escrituras que me llamó mucho la atención.

Tan pronto Ajashverosh (Asuero) se proclamó rey de Persia, resolvió utilizar como propio el trono del rey Shlomoh (Salomón), hijo de David, que había capturado.

Lo cierto es que, de acuerdo con los documentos más antiguos, el trono del rey Shlomoh era el más maravilloso sobre el que soberano alguno se haya sentado jamás.

En el primer libro de Reyes, ya se describe el trono ubicado en el occidente para que desde el se viera salir el sol, en el segundo libro de Crónicas se describen más características, de aquí un fragmento:

Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. Seis gradas tenía el trono, y una tarima de oro, y dos brazos, uno por cada parte, junto a los cuales estaban colocados dos leones. Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante”.
(2 Crónicas 9: 17-19)

Podemos aquí ver la descripción codificada de esa maravillosa estructura, pero es en algunos escritos árabes y judíos donde se dan más detalles de su estructura y concepción:

Estaba hecho totalmente de marfil y cubierto de oro, incrustado de rubíes, záfiros, esmeraladas y otras piedras preciosas que lucían con los más brillantes, deslumbrantes y fascinantes matices y colores.

Seis escalones conducían al asiento; cada escalón tenía por objeto recordar al rey cada uno de los seis mitzvot especiales que los reyes de Yisrael estaban obligados a cumplir.

En ambos costados, sobre cada uno de los escalones, yacían o se erguían figuras de animales de oro puro.

  1. En el primero, un leon frente a un buey;
  2. en el segundo, un lobo frente a un cordero;
  3. en el tercero, un tigre y un camello;
  4. en el cuarto, un águila dando frente a un pavo real;
  5. en el quinto, un gato y un gallo;
  6. en el sexto, un halcón y una paloma.

Más arriba, sobre el trono mismo, una paloma de oro sostenía en su pico a un áureo halcón.

Al costado, alzándose por encima del trono, una magnífica Menorah (o Candelabro), de oro puro, decorada con cubetas, borlillas, flores, capullos y pétalos áureos.

De cada lado de la Menorá se elevaban siete brazos. En los brazos de un lado estaban grabados los nombres de los sietes padres del mundo:

Adán, Noé, Sem, Abraham, Isaac y Jacov, con Job en el medio.

En el otro, los nombres de los siete hombres más piadosos:

Leví, Kehot y Amram, Moisés y Aarón, Eldad y Medad, y Hur en el medio.

A cada lado del trono había un sitial especial de oro para el Kohen Gadol y otro para el Segan o kohen que le seguía en jerarquía; rodeaban a éstos otros setenta sitiales de oro para los ancianos del Sanedrín o Supremo Tribunal de Jueces.

Veinticuatro enredaderas de oro entretejían un inmenso dosel sobre el trono.

Cuando el rey Shlomoh iniciaba el ascenso de las gradas, se ponia en movimiento un mecanismo especial.

Tan pronto ponía le pie en el escalón, el buey y el león de oro extendían una de sus patas para sostener al soberano y ayudarle a subir al siguiente.

Desde ambos costados los animales prestaban apoyo al rey hasta que éste quedaba confortablemente instalado en le trono.

No bien tomaba ubicación en el sitial, un águila dorada traía la gran corona y la mantenía suspendida, apenas, sobre la cabeza del rey Shlomoh, de suerte que no le pesara demasiado.

Luego, una áurea paloma volaba al Arca Sagrada y extraía un delgado rollo de la Torah que depositaba en el regazo del soberano, para que se cumpliera el mandamiento bíblico de que la Torah estará siempre con el rey y le guiará en su reinado sobre Yisrael.

El Kohen Gadol, el Segan y los Setenta ancianos subían para saludar al rey y se sentaban a oír los casos sometidos a juicio.

Todos los soberanosy los príncipes reinantes de entonces hablaban con admiración del trono del rey Shlomoh y acudían a su palacio para pasmarse ante sus maravillas y su belleza.

Muchos años después, cuando cierto faraón egipcio invadió la tierra de Yehudáh, capturó este trono maravilloso, pero en el momento en que pretendió subir a él y apoyó el pie en el primer escalón, el león dorado le dio tal golpe en el muslo que cayó y quedo lisiado por el resto de su vida. Por eso pasó a la historia con el apodo de “El Cojo”.

Más tarde, cuando Nabucodonosor destruyó el HaMikdash y subsecuentemente tambíen conquistó el Egipto, se llevó el trono a Babilonia. Más, en cuanto trató de subir las gradas, el león lo arrojo y Nabucodonosor no volvió a aventurarse a intentarlo.

Luego, el rey Darío de Persia conquistó Babilonia y se llevó el trono a Media.

Cuando Ajashverosh, a su vez, trató de subir al trono, también recibió un golpe en las piernas y cayó.

Ajashverosh no repitió la prueba. En lugar de ello hizo traer de Egipto a afamados maestros de la mecánica, y se les ordenó construirle un trono similar al del rey Shlomoh.

Durante casi tres años los artesanos egipcios trabajaron en el trono para el rey, y finalmente, lo terminaron. Con este motivo, Ajashverosh dispuso la realización de una gran fiesta.

CONCLUSIÓN:

En todos los reinos de cada rincón en el mundo, y en cada época se ha manifestado la jerarquía por medio de un trono para realizar la coronación, manifestar la grandeza y superioridad, pero nada se compara al Trono del rey Salomón.

Seguramente, algunos de ustedes se estará preguntando: ¿cómo es posible que en esa época se hayan logrado estas maravillas de la de la arquitectura, la ingeniería y mecánica?

La respuesta radica en que en la antigüedad la riqueza y el poder de los soberanos se demostraba en las construcciones. Ellas medían el progreso de un rey, y así revelaban el poder de la divinidad que él invocaba.

En este caso toda la riqueza del rey Salomón provenía de la búsqueda de la Jokmáh (Sabiduría) divina que le había permitido elaborar un plan de cuarenta años de prosperidad plena a cada habitante de Israel.

Evidentemente, en la cosmovisión celestial, no es tanto lo magnifico que pueda tener un Trono sino quien lo acompaña y ocupa. Es que cuando Yahvéh le preguntó a Salomón, ¿qué quieres que te dé?, él solamente pidió sabiduría para gobernar a tan numerosa y compleja nación. Así pues, el Eterno también le concedió fama y riquezas, revelando con esto que no es el Templo el que alberga al Trono, sino el Trono el que alberga al Templo. En este diseño radica verdaderamente el sabio poder de Su propósito eterno.

Para finalizar, les comparto un video en el que aparece la maqueta que intenta acercarse a lo que esta estructura cósmica fue:

Fuente:

Los datos históricos aquí relatados lo he extraído “Historia Completa de Purim”, por Nisan Mindel. © Merkos Línyonei Chinuch, Inc. – Jabad Lubavitch

Los Banqueros Judíos culpables del Purim

Por  Yosef Bitton

El primer ministro del imperio persa, Hamán, emitió un decreto genocida en el que permitía y alentaba a cualquier persona del imperio que matara a un judío y a su familia, a quedarse con todos sus bienes y pertenencias. Como todos sabemos, gracias a la intervención de Mordejai y Ester, y a la “invisible” ayuda de YHVH, el decreto fue revertido.

Los eventos de Purim no contienen fábulas ni metáforas, como algunos mitos de la antigüedad, y han sido registrados en el Meguilá Ester (o “Libro de Ester“), que leemos dos veces durante Purim. Para comprender la dramática historia que este libro relata y la magnitud del milagro y del genocidio que se evitó, presentaré a continuación una breve reseña de la historia de Purim.

Después de salir de Egipto, los Yehudim (judíos) vivimos por aproximadamente 800 años como pueblo soberano en la tierra de Israel. En el año 586 antes de la era común (a.E.C) el emperador de Babilonia, Nebujadnetsar (Nabucodonosor) conquistó y destruyó Yerushalayim (Jerusalén). Cientos de miles de judíos murieron de hambre, enfermedades o fueron asesinados; el Bet haMiqdash fue destruido y aproximadamente 70.000 judíos fueron tomados como cautivos y llevados a Babilonia.

En el año 539 a.E.C., Ciro (llamado en hebreo Koresh) derrotó y conquistó al imperio babilonio, transformándose en el primer monarca del Imperio Persa.

En el año 538 a.E.C sucedió un gran milagro: el emperador persa Ciro promulgó un edicto (הכרזת כורש) en el que invitaba y alentaba a todos los miembros del pueblo judío a regresar a Israel y reconstruir el Bet haMiqdash. Este gran evento está registrado en las últimas palabras del Tanaj (la Biblia hebrea).

Miles de judíos regresaron a Israel, liderados por Zerubabel y en al año 516 a.E.C, luego de 70 años de exilio, tal como lo había profetizado Yirmiyahu (Jeremías), comenzó la construcción del segundo Bet haMiqdash.

Con el tiempo la población judía de Israel siguió creciendo y en los tiempos de Purim, primera mitad del siglo V a.E.C. vivían en Israel no menos de 50.000 judíos.

No todos los judíos regresaron a Israel.

¿Por qué? Tal como lamentablemente ocurre en nuestros días, aunque todos podían vivir en Israel, la mayoría de los judíos seguía viviendo fuera de Israel. Vamos a tratar de entender cómo y por qué los Yehudim residían en un exilio voluntario.

Durante el reinado de Ajashverosh (484-465 aec) el imperio Persa se convirtió en el más grande que existió en la historia de la humanidad (se extendía desde la India hasta Etiopía). Esto les brindó a los judíos, que eran muy exitosos en el comercio, la oportunidad de establecer una red comercial internacional que resultó muy rentable.

Hay documentos y evidencias de que los judíos se dispersaron por todos los confines del Imperio Persa y llegaron hasta lo que hoy en día es el límite entre India y China. Aprovechando que las rutas comerciales estaban protegidas contra los bandidos, montaron una red de intercambio comercial entre Indochina y occidente. Utilizando la recién inaugurada “ruta de la seda”, también protegida por guardias imperiales. Así, los judíos, importaban seda y oro de la China y exportaban especias, colorantes, jade, lapislázuli y vidrio. Hay un libro, lamentablemente muy poco conocido pero absolutamente fascinante (“El octavo Día”, The Eighth Day, por Samuel Kurinsky), que describe con lujo de detalles todas las empresas comerciales en las que se destacaban los judíos en los tiempos del imperio Persa, durante el reinado del rey Asuero.

Los judíos estaban, como lo confirmó Hamán (Ester 3:8) “diseminados entre todos los pueblo del imperio Persa”, y esto también les permitió establecer una nueva industria en la cual también se destacaron: el crédito. Un documento escrito (seguramente en hebreo) por un judío de Turquía podía ser cobrado en la India, al ser presentado a otro judío que vivía allí. Hay testimonios arqueológicos muy importantes sobre una familia judía de “banqueros” de esa época, los Murashu.

Todos estos datos son importantes para entender lo siguiente:

  1. Dado el éxito de sus comercios, los Yehudim no regresaron a Israel. Aunque cabe destacar que apoyaban económicamente a Israel enviando permanentemente generosas donaciones para el Bet haMiqdash y para ayudar a los Yehudim que allí residían.
  2. Los judíos vivían esparcidos por todos los confines del enorme imperio Persa, incluyendo Turquía, Egipto, y 50,000 en Israel. De manera que no había judíos viviendo fuera del imperio Persa.
  3. Por lo tanto, como todos los Yehudim del mundo vivían en el imperio Persa, cuando Hamán emitió su decreto para eliminar a todos los judíos del imperio, estaba llamando a la destrucción de todos los judíos del mundo.

Fuente: Halaja.org

El Ayuno de Ester: Instrumento Poderoso que Asegura el Futuro

Por P.A. David Nesher

“Entonces Ester envió esta respuesta a Mardoqueo: «Ve y reúne a todos los judíos de Susa, para que ayunen por mí. Que no coman ni beban nada durante tres días y tres noches. Mis criadas y yo haremos también lo mismo, y después iré a ver al rey, aunque eso vaya contra la ley. Y si me matan, que me maten.

(Ester 4: 15-16)    

 

Lo primero que necesitamos remarcar es que el ayuno es una práctica espiritual que ayuda a bajar el volumen en nuestras búsquedas físicas para enfocarnos con más precisión en nuestra estructura psíquico-espiritual conocida como Neshamáh (“alma altruista” o “alma elevada“).

Debemos entender que en la mentalidad de Israel esta disciplina facilita el proceso llamado en hebreo “teshuváh” (literalmente “regreso“, “retorno” o “giro“) traducido en los textos bíblicos como “arrepentimiento” (en griego metanoia). Es que en la práctica del ayuno nosotros retornamos a nuestro estado esencial de pureza. Nuestra mente se pone a disposición del Mesías, y Él la llena de Sus pensamientos a fin de volver al mundo material y transmutarlo por medio de la fe.  

Desde este entendimiento espiritual despojaremos al ayuno de todo misticismo pagano con el que las religiones babilónicas lo practican y lo convertiremos en un instrumento apropiado para que el espíritu domine y sature con emunáh (convicción) al alma y está no sea fuente de pasiones e ilusiones.  

Leemos que Ester pidió un ayuno porque sabía que a través de un análisis de conciencia los judíos lograrían la conexión espiritual necesaria para que su misión liberadora de transmutación de destino fuera exitosa.  

Por eso, el propósito de este ayuno es la elevación y la inspiración del espíritu redimido por el Pacto del Eterno. Todo hijo del Eterno sabe que Dios ha provisto un Camino para cambiar ciertas derrotas en victoria y transformar las fortalezas egoicas en autopistas de Su poder y Su gracia.

¡Cuando la derrota mira de frente al rostro de un escogido, la potencia oculta del ayuno y la oración le otorga el poder para lograr descubrir al Espíritu Santo obrando dentro de él!  

Los judíos ayunaron y clamaron en oración el 13 de Adar en preparación para su defensa en contra del decreto de Hamán. Ellos conocían el secreto develado por las Sagradas Escrituras que enseñaban al ejército de Israel a practicar el ayuno cuando iba a la guerra. Los soldados debían meterse a ayunar el día anterior al inicio del tiempo bélico. Esto se contrastaba con los ejércitos seculares paganos, que pasaban el día anterior preparando provisiones y armamentos. Todo israelita conocía que la mejor arma de un hebreo es el reconocimiento de que la fuerza y la victoria vienen
solamente a través del Eterno Dios (Jueces 20:26; 1 Samuel 7:6).

Así lo había confirmado el profeta Zacarías desde Jerusalén, cuando recibió el oráculo divino que decía:

 Esta es la palabra del SEÑOR para Zorobabel:
“No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos.

(Zacarías 4: 6 – RVA)

Ante este edicto imperial proveniente de Hamán el agagueo, los judíos sabían que el ayuno era la clave para el giro del destino, ya que conocían que Moshé ayuno antes de entrar en guerra con Amalek, antepasado patriarcal de Hamán (Éxodo 17:10).  

Para el pueblo de Dios la razón del  ayuno es mostrar que el hombre no prevalece debido a su gran fortaleza física o habilidad, sino sólo gracias a que eleva sus ojos en súplica al Cielo (dimensiones del Reino) y Dios, desde Su Trono, le concede su misericordia para triunfar en la batalla. Además, el hecho mismo de que estamos debilitados físicamente cuando la batalla comienza, nos asegura que ninguna victoria puede ser atribuida a nuestras proezas físicas.  

En la historia de Ester vemos que ella ayunó durante tres días y tres noches y oró por su pueblo, cubriendo la cabeza con polvo y pidiendo también al pueblo que ayunase. Al tercer día vemos a Ester transformada, pasando de su monótona vida palaciega a la acción. En esta actitud se presenta al rey, “aun en contra de su orden y si he de morir, moriré” (4,16).

La heroína renuncia a su vida de lujo y esplendor para compartir la suerte de su pueblo calumniado y perseguido.

El ayuno ayudó a Ester a vencer el miedo al hombre, y hasta el miedo a la muerte, y de ese modo recibió una unción de denuedo que la condujo a manifestarse valientemente delante del rey de Persia.

Ella aprendió en esos tres días de ayuno a dejar en las manos de Dios absolutamente todo, incluso su futuro y hasta sus enemigos.  

El relato de Ester muestra cómo el Eterno oyó las súplicas y atendió el ayuno de Su pueblo y el mismo día en que los persas tramaban exterminar al pueblo, lo israelitas fueron quienes enfrentaron y derrotaron a sus enemigos y eliminaron en todo el reino setenta y cinco mil adversarios, a parte de los que eliminaron en Susa, la capital del imperio Persa. Y ningún israelita murió, ya que no fue la fuerza o la destreza bélica lo que imperó, sino el Espíritu de Dios que los acompañó.  

Al participar en este ayuno en particular nuestros corazones se sujetarán al correcto paradigma bíblico de que los mortales tienen límites, pero Dios  puede conseguir lo imposible.  

En el libro de Ester se nos revela que el ayuno es un asunto serio con Dios. ¡El ayuno lo cambia todo! 

Amados discípulos de Yeshúa, los exhorto a practicar este ayuno junto a todos los primogénitos del Monte Santo ya que sé que lo inspirará y fortalecerá para pelear la buena batalla porque sabemos que Dios ya nos ha dado la solución.  

¡Anímense y traigan la gloria de Dios a su vida, a su asamblea, a su ciudad y a su nación a través del poder secreto de las tefilot (oraciones) elevadas en el Ayuno de Purim.

Shalom Alejem!