Meguilah Ester

Un Dios Oculto: El Mensaje Principal de Purim

por Slovie Jungreis-Wolff


Cómo encontrar significado y esperanza en los momentos oscuros.

Esos días serán recordados y observados por cada generación, cada familia, cada provincia, cada ciudad. Los judíos nunca dejarán de observar estos días de Purim ni perecerá su memoria entre sus hijos.”

El Rollo de Ester se debe leer cada año en voz alta en público, generalmente en la sinagoga comunitaria. Todos los hombres y mujeres adultos tienen la obligación de escuchar cada una de las palabras de la Meguilá para poder cumplir la mitzváh.

¿Por qué? ¿Acaso no hay otras festividades judías en las que hubo milagros mucho más grandiosos? ¿Por qué celebramos Purim leyendo la Meguilá?

Aquí está el mensaje que llega al corazón y al alma de cada judío a través de los siglos. El mensaje que nos susurra en el silencio de la noche: “No teman. Incluso si parece que estoy muy lejos, oculto y escondido, Yo nunca los abandonaré, Mis queridos hijos”.

Los milagros de Jánuca y Pésaj, el refugio de Sucot, todo nos habla abiertamente de la mano de Dios en nuestras vidas. La intervención Divina bajó y salvó a la nación de Israel. Entonamos cánticos por los milagros revelados. No hay forma de negar lo obvio. ¿Cómo es posible que alguien no crea? No hace falta un rollo.

¿Pero qué pasa cuando ocurre un milagro tras otro, pero nadie parece ver en acción la poderosa mano de Dios en este mundo? ¿Qué pasa cuándo la voz de Dios está enmascarada por la naturaleza y parece seguir su curso natural?

Los milagros de Purim fueron ocultos intencionalmente. De casualidad Ester fue elegida como reina. Resultó queella era judía. De casualidad ella se ganó el corazón de Ajashverosh. Teníamos a uno de nosotros dentro del palacio… ¡Qué afortunados! De casualidad Mordejai escuchó que planeaban matar al rey. Hamán justo erigió una horca en la que finalmente lo colgaron a él.

Aquí no hay suerte ni coincidencia. Todo ocurrió exactamente como tenía que suceder, dirigido desde detrás de la escena por la mano de Dios.

En el Libro de Ester el nombre de Dios no aparece explícito en ninguna parte. Sólo es aludido, oculto, esperando que lo encuentren. Dios ocultó Su nombre a propósito para enseñarnos que a veces los grandes milagros están camuflados, esperando a ser descubiertos.

Todos experimentamos momentos en los que creemos estar solos, por nuestros propios medios. A veces son momentos de grandes éxitos. Pensamos que todo depende de esta en el lugar correcto en el momento adecuado, el karma o nuestras propias habilidades.

Ignoramos o somos indiferentes a la poderosa mano de Dios en nuestra vida empujándonos hacia adelante, llenándonos de bendiciones. De nosotros depende realmente ver y reconocer la Fuente de vida de nuestros días.

También hay momentos de oscuridad. Estamos desconcertados. ¿Qué me ocurrió? ¿Cómo voy a poder salir de aquí? ¿Dónde está Dios? Me siento tan abandonado. ¿Por qué Dios se oculta?

Nuestro pueblo pensó lo mismo cuando fue destruido el Templo sagrado en Jerusalem. Nos enviaron al exilio, dispersados como el humo y el fuego que se elevaban sobre lo que una vez fue el glorioso Templo. El temor pasaba de uno a otro. ¿Acaso era posible que Dios nos hubiera abandonado para siempre?

El Libro de Ester nos enseña que incluso en la oscuridad del exilio, incluso cuando nos acechan las sombras, nunca debemos temer. Dios nos está cuidando. Quizás Su mano parezca estar oculta. Tal vez la curación parece necesitar demasiado tiempo. Nos preguntamos: ¿A Dios realmente le importa?

Debajo del cielo oscuro está la mano de Dios, cuidándonos con cariño.

Yo nací sobre las cenizas del Holocausto. Mi nacimiento y el nacimiento de mis hermanos fueron milagros ocultos. Cada día sólo debemos mirar para ver a Dios espiándonos a través de las cortinas del Cielo. Guiándonos. Protegiéndonos. Llamándonos. Otorgándonos la vida.

Cada persona tiene que escribir su propio rollo personal. Purim nos transmite el mensaje del coraje y la fuerza necesaria para buscar la mano oculta de Dios detrás de las nubes oscuras. Esta es la verdadera definición de fe.

Los Banqueros Judíos culpables del Purim

Por  Yosef Bitton

El primer ministro del imperio persa, Hamán, emitió un decreto genocida en el que permitía y alentaba a cualquier persona del imperio que matara a un judío y a su familia, a quedarse con todos sus bienes y pertenencias. Como todos sabemos, gracias a la intervención de Mordejai y Ester, y a la “invisible” ayuda de YHVH, el decreto fue revertido.

Los eventos de Purim no contienen fábulas ni metáforas, como algunos mitos de la antigüedad, y han sido registrados en el Meguilá Ester (o “Libro de Ester“), que leemos dos veces durante Purim. Para comprender la dramática historia que este libro relata y la magnitud del milagro y del genocidio que se evitó, presentaré a continuación una breve reseña de la historia de Purim.

Después de salir de Egipto, los Yehudim (judíos) vivimos por aproximadamente 800 años como pueblo soberano en la tierra de Israel. En el año 586 antes de la era común (a.E.C) el emperador de Babilonia, Nebujadnetsar (Nabucodonosor) conquistó y destruyó Yerushalayim (Jerusalén). Cientos de miles de judíos murieron de hambre, enfermedades o fueron asesinados; el Bet haMiqdash fue destruido y aproximadamente 70.000 judíos fueron tomados como cautivos y llevados a Babilonia.

En el año 539 a.E.C., Ciro (llamado en hebreo Koresh) derrotó y conquistó al imperio babilonio, transformándose en el primer monarca del Imperio Persa.

En el año 538 a.E.C sucedió un gran milagro: el emperador persa Ciro promulgó un edicto (הכרזת כורש) en el que invitaba y alentaba a todos los miembros del pueblo judío a regresar a Israel y reconstruir el Bet haMiqdash. Este gran evento está registrado en las últimas palabras del Tanaj (la Biblia hebrea).

Miles de judíos regresaron a Israel, liderados por Zerubabel y en al año 516 a.E.C, luego de 70 años de exilio, tal como lo había profetizado Yirmiyahu (Jeremías), comenzó la construcción del segundo Bet haMiqdash.

Con el tiempo la población judía de Israel siguió creciendo y en los tiempos de Purim, primera mitad del siglo V a.E.C. vivían en Israel no menos de 50.000 judíos.

No todos los judíos regresaron a Israel.

¿Por qué? Tal como lamentablemente ocurre en nuestros días, aunque todos podían vivir en Israel, la mayoría de los judíos seguía viviendo fuera de Israel. Vamos a tratar de entender cómo y por qué los Yehudim residían en un exilio voluntario.

Durante el reinado de Ajashverosh (484-465 aec) el imperio Persa se convirtió en el más grande que existió en la historia de la humanidad (se extendía desde la India hasta Etiopía). Esto les brindó a los judíos, que eran muy exitosos en el comercio, la oportunidad de establecer una red comercial internacional que resultó muy rentable.

Hay documentos y evidencias de que los judíos se dispersaron por todos los confines del Imperio Persa y llegaron hasta lo que hoy en día es el límite entre India y China. Aprovechando que las rutas comerciales estaban protegidas contra los bandidos, montaron una red de intercambio comercial entre Indochina y occidente. Utilizando la recién inaugurada “ruta de la seda”, también protegida por guardias imperiales. Así, los judíos, importaban seda y oro de la China y exportaban especias, colorantes, jade, lapislázuli y vidrio. Hay un libro, lamentablemente muy poco conocido pero absolutamente fascinante (“El octavo Día”, The Eighth Day, por Samuel Kurinsky), que describe con lujo de detalles todas las empresas comerciales en las que se destacaban los judíos en los tiempos del imperio Persa, durante el reinado del rey Asuero.

Los judíos estaban, como lo confirmó Hamán (Ester 3:8) “diseminados entre todos los pueblo del imperio Persa”, y esto también les permitió establecer una nueva industria en la cual también se destacaron: el crédito. Un documento escrito (seguramente en hebreo) por un judío de Turquía podía ser cobrado en la India, al ser presentado a otro judío que vivía allí. Hay testimonios arqueológicos muy importantes sobre una familia judía de “banqueros” de esa época, los Murashu.

Todos estos datos son importantes para entender lo siguiente:

  1. Dado el éxito de sus comercios, los Yehudim no regresaron a Israel. Aunque cabe destacar que apoyaban económicamente a Israel enviando permanentemente generosas donaciones para el Bet haMiqdash y para ayudar a los Yehudim que allí residían.
  2. Los judíos vivían esparcidos por todos los confines del enorme imperio Persa, incluyendo Turquía, Egipto, y 50,000 en Israel. De manera que no había judíos viviendo fuera del imperio Persa.
  3. Por lo tanto, como todos los Yehudim del mundo vivían en el imperio Persa, cuando Hamán emitió su decreto para eliminar a todos los judíos del imperio, estaba llamando a la destrucción de todos los judíos del mundo.

Fuente: Halaja.org