Kislev

Kislev — El Mes cuando el Cielo y la Tierra hablan «Boca a Boca»

Por P.A. David Nesher

¡Bienvenido, peregrino del alma!

Durante las noches del mes Kislev, los sueños nos llaman, y una Luz oculta despierta en nuestras almas, como llama en aceite de olivo. Hemos entrado en Kislev, el mes de los sueños, un tiempo donde las dimensiones de la existencia se pliegan, y se nos ofrece una oportunidad inigualable para la rectificación de nuestra vida.

Este mes no es solo un ciclo en el calendario del SEÑOR; es una ventana cósmica que se abre a la humanidad.

Este es el mes donde como dice una canción «sobre el río del sueño fluyen visiones» y «el Mesías camina en constelaciones». Nuestra tarea hoy es descifrar el mecanismo místico que permite esta conexión.

El Portal Cósmico (Shaar) y la Visión Profética.

El inicio de Kislev, marcado por Rosh Jodesh (luna nueva), es fundamental, ya que activa la apertura de un gran portal o gran portón llamado Shaar.

El catalizador de esta apertura dimensional es Rosh Jodesh (el día de la luna nueva). Nuestra comprensión mística de este día se basa en la revelación que recibió el Profeta Yejezkel (Ezequiel), quien acostumbrado a ver a través de «ventanas cósmicas», nos proporciona la clave en el capítulo 46, versículo 1:

«Así ha dicho Adonay Yahwe: la puerta del atrio de adentro que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo; y el día de Shabbat se abrirá; se abrirá también en el día de la luna nueva»

Yejezquel estaba acostumbrado a ver espiritualmente a través de ventanas cósmicas y percibió que la puerta del atrio que mira al oriente (kadá o kadín), la ventana cósmica donde emanan todas las bendiciones, estará cerrada los seis días de trabajo, pero se abrirá el día de Shabat y el día de la luna nueva.

Es interesante saber que la palabra utilizada en el versículo arriba citado, no es Delet (puerta), sino Shaar, que significa «portón o portal». Debido a la profunda relación de Yejezkel con las visiones interdimensionales (él lograba ver «ruedas dentro de ruedas, que no es otra cosa que mundos sobre mundos o dimensiones sobre dimensiones»), esta palabra adquiere una connotación de portal dimensional. Este Shaar dimensional dura 24 horas.

El texto profético comienza con la frase (en hebreo «כֹּֽה־אָמַר֮ אֲדֹנָ֣י יְהוִה֒» – «Koamar Adonay Yahveh«). Esta frase es clave para entender la importancia del portal. El profeta revela que la apertura establece una conexión muy importante entre el mundo inferior (Adonay o Malkut) y el mundo superior (Yahveh o Binah).

El Zohar afirma que los profetas contemplaron las visiones divinas a través de una ventana (un «espejo que no brilla»):

«Todos los profetas contemplaron las visiones divinas a través de un espejo que no brilla»

Esta frase se refiere directamente a una ventana, el mecanismo a través del cual la Luz Oculta y las visiones fluyen sobre el río del sueño. En Kislev, tenemos el registro de al menos diez sueños famosos en las Escrituras, incluyendo los de Jacob, José, y Faraón.

Los Sueños: La Ventana del Alma

La energía de este portal cósmico se manifiesta en nuestro interior a través de los sueños. El misterio del sueño es que la palabra hebrea para sueño es jalom (חלום) y la palabra para ventana es jalon (חלון)son prácticamente la misma.

Un sueño no es otra cosa que una ventana que se abre. Cuando dormimos, nuestra alma se desprende y se conecta a otros mundos paralelos o dimensiones.

En Kislev, hay al menos diez sueños famosos registrados en las escrituras (incluyendo los de Jacob, José, el copero, el panadero y Faraón) que se estudian en las porciones que corresponden a este mes.

Benjamín: El Portal que Garantiza la Oración

El espíritu de la Profecía en este mes está regido por la Tribu de Benjamín (Binyamim). Benjamín es esencial porque es el guardián del Santo Lugar, templo eterno que vuelve a brillar, ya que el Templo fue edificado en su porción territorial. La función simbólica de la tribu de Benjamín es garantizar que esta apertura se traduzca en oración efectiva.

Según los midrashim, aunque Benjamín fue notable por su silencio estratégico (pues no reveló a su padre Jacob que Yosef había sido vendido, respetando que el Creador no se lo había comunicado a su profeta), Kislev es el momento de «abrir la boca» y hablar.

La clave mística reside en la piedra de Benjamín: Yashpe (Jaspe). Yashpe se interpreta como «yesh peh» o «yash peh», que significa «hay boca» o «hay portal». La apertura de este «portal de la boca» hace de Kislev un tiempo muy propicio para la oración y las peticiones.

Cuando oramos en este mes, los mundos se desdoblan y se «pegan mucho». Las oraciones son escuchadas como si estuviéramos prácticamente de boca a boca con el Creador a través de la intercesión del Mesías.

La Lucha y la Luz de Kislev

Kislev también nos llama a una batalla espiritual, representada por la constelación de Sagitario (el arquero, o Keshet en hebreo).

Esta es una batalla contra el razonamiento racionalista, la lógica griega contra la emunah que el Eterno le dio a Abraham y su Simiente. Su punto culminante es Janucá (Hanukkah) el 25 de Kislev, cuando los Macabeos lucharon contra el pensamiento griego, que aún puede alojarse en nuestras conciencias. Los Macabeos, cuyo lema o grito de guerra era Macabí, acrónimo que significa «¿Quién como tú entre los poderosos, Yahveh?» (Mikamoja baelím Yahveh), nos recuerdan que, aunque necesitemos la lógica y las matemáticas, esa no es nuestra base de creencia

El 25 de Kislev tiene un antecedente místico: fue la fecha en la época de Moshé en que se terminó de hacer el Mishcán (Tabernáculo), aunque no se inauguró en ese día, sino que hubo que esperar tres meses (tevet, shevat y adar) hasta el primero de aviv en que ocurrió por fin ese maravilloso evento.

El 25 de Kislev, a través del espíritu de Janucá, celebramos la reinauguración del Templo, la luz primordial, y la superación del exilio interno.

En resumen, Kislev es un regalo cósmico que nos ofrece tres beneficios cósmicos:

1. La apertura dimensional (Shaar) revelada por Yjesquel en Rosh Jodesh.

2. El vehículo del sueño (Jalom) como nuestra ventana personal a esas dimensiones.

3. El portal de la oración (Yashpe) activado por Benjamín, que garantiza una conexión directa y efectiva

Reflexión y Acción:

En este mes, la letra que reina es Samej (Samc), que representa el apoyo y el soporte, con una forma redonda como un infinito. Por lo cual este mes de milagros, mes de luces y de alegría, es el tiempo para aprovechar la energía de Samej (el apoyo) y la Luz oculta. Cuando oramos, el Santuario Celestial se desdobla. No perdamos la fe en orar

Aprovechemos la apertura del Shaar de Rosh Jodesh. El Mesías camina en constelaciones, y las visiones fluyen sobre el río del sueño. Si el espíritu (o mentalidad mesiánica) de Benjamín guarda el santo lugar y su piedra nos grita «hay boca», este es el momento de usar esa ventana dimensional (el sueño) y ese portal de oración (el habla) para pedir la luz y la rectificación que necesitamos.

Deseo para ti que la Luz oculta despierte en nosotros, «Como llama en aceite de olivo». Que la conexión Adonay-Yahveh sea plena, y que nuestras peticiones sean tomadas en este tiempo donde el cielo y la tierra están, literalmente, «boca a boca».

¡Mucha bendición, de principio a fin, en este mes de Kislev!

¡Bienvenido a Kislev: Tu momento de brillar!

Por P.A. David Nesher

¿Por qué este mes es tu mejor momento para conectar con tu subconsciente y encender tu luz interior?

¿Sientes ese cambio en el aire? Los días se alargan, las noches se acortan (en el hemisferio sur) y hay una invitación natural a la introspección, al llamado cozy mood (un estado de ánimo de comodidad, calidez y relajación). En el calendario hebreo, acabamos de entrar en Kislev, un mes que es considerado el más místico y esperanzador del año hebreo.

Si sientes que noviembre y diciembre son meses de agotamiento, la conciencia del mes lunar Kislev te propone una perspectiva diferente: es el momento de confiar, soñar y recalibrar tu brújula interna.

Aquí te cuento cómo aprovechar la energía de este mes para tu bienestar emocional.

1. La Psicología de los Sueños: Cuando el Ego duerme, el Alma habla

Lo más fascinante de Kislev es su profunda conexión con el mundo onírico. Desde nuestra disciplina de estudiar la Torah por secciones (parashot), es el mes donde se leen los grandes sueños de la historia bíblica (Jacob y su escalera, José y las espigas, el Faraón y las vacas). Pero, ¿qué significa esto para nosotros hoy?

La psicología moderna y la mística judía coinciden en algo: la noche es un territorio de revelación.

  • El acceso al subconsciente: Durante el día, nuestro «Yo consciente» (o ego) lleva el control. Estamos ocupados con listas de tareas, lógica y ruido externo. En Kislev, se nos invita a pasar más tiempo enfocados en el estado de sueño. Psicológicamente, este es el momento en que las defensas del ego (conciencia sensorial – nefesh) bajan y el subconsciente procesa emociones, miedos y deseos reprimidos por medio del inconsciente.
  • Sueños como mensajeros: Carl Jung decía que los sueños no ocultan, sino que revelan. En la tradición de este mes, se cree que un sueño no interpretado es como una carta sin abrir. Kislev nos invita a prestar atención a esas imágenes. ¿Qué te dice tu mente cuando dejas de controlarla?
  • Incubación de ideas: No es casualidad que muchas soluciones creativas surjan después de una buena noche de descanso. La oscuridad de cada noche de Kislev actúa como un «cuarto oscuro» de revelado fotográfico; es necesario apagar la luz exterior para que la imagen interna se haga visible.

Por eso te entrego este Tip de Lifestyle (Vida con Estilo): este mes, coloca una libreta en tu mesa de noche. Al despertar, antes de mirar el celular, anota lo primero que recuerdes de tus sueños o simplemente cómo te sientes. Estás capturando la sabiduría de tu intuición antes de que el ruido del día la borre.

2. Sagitario y el «Efecto Arco»: retroceder para avanzar

El símbolo de este mes es el arquero [en hebreo es צַלָּף (𝑡𝑧𝑎𝑙𝑙á𝑓) o קַשָּׁת (t𝑘𝑎𝑠ℎ𝑎𝑡). Visualiza el movimiento de disparar una flecha: para que llegue lejos, primero debes tensar el arco hacia atrás.

Por eso en el calendario hebreo el «Mazal» (signo) del mes es Sagitario, es representado por el arco (en hebreo, Keshet). Este símbolo tiene una dualidad fascinante:

  • El Arco de Guerra: Representa la lucha de los Macabeos (los héroes de la historia de Jánuca) contra la asimilación griega. Es la capacidad de dirigir nuestras energías con precisión hacia un objetivo espiritual.
  • El Arco Iris: El Keshet también recuerda el pacto que el Eterno hizo con Noé tras el Mabul (Diluvio), un símbolo de paz entre el Cielo y la Tierra.

La lección del arquero es clara: para que la flecha llegue lejos (nuestras oraciones o metas), primero se debe tensar el arco hacia atrás (introspección y retroceso aparente).

En nuestra vida acelerada, a menudo sentimos que «ir hacia atrás» o hacer una pausa es perder el tiempo. La energía de Sagitario en Kislev nos enseña lo contrario: la pausa es parte del impulso. Si te sientes estancado o con la necesidad de retirarte un poco del mundo social, no te juzgues. Estás tensando el arco. Estás reuniendo la fuerza necesaria para lanzar tus propósitos del nuevo año solar (que se aproxima) con precisión.

3. Confianza Radical (Bitajón)

La etimología de «Kislev» revela su esencia profunda. Deriva de la palabra hebrea «Kesel», que significa confianza o seguridad, y también esperanza.

Mientras que el mes anterior (Jeshván) fue un tiempo de silencio y siembra bajo la lluvia, Kislev es el momento donde esa siembra interna requiere una confianza absoluta en que brotará. Es el mes del Bitajón (la confianza activa en lo Divino). En los textos bíblicos, la palabra Kesel a menudo se refiere a una confianza que sostiene al ser humano cuando la lógica sugiere lo contrario. Sin embargo, no es la confianza de «todo va a salir exactamente como yo quiero», sino una confianza más profunda: la certeza de que tienes los recursos internos para manejar lo que venga.

Es el antídoto perfecto para la ansiedad de fin de año. Kislev te invita a soltar el control obsesivo de los resultados y confiar en el proceso. Es el mes del optimismo desafiante: creer en la luz incluso cuando estás rodeado de oscuridad.

4. Jánuca: Tu ritual de luz

El evento central del mes es, sin duda, la festividad de Jánuca (la Fiesta de las Luces), que comienza el día 25 de Kislev.

Históricamente, conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén. Espiritualmente, celebra el milagro del aceite: una pequeña vasija que debía durar un día ardió durante ocho. El mensaje de Jánuca define la energía de todo el mes: «Un poco de luz disipa mucha oscuridad». A diferencia de otras fiestas que se celebran de día o dentro de la sinagoga, las velas de Jánuca se encienden de noche y, preferiblemente, en la puerta o ventana hacia la calle, simbolizando la obligación de irradiar luz hacia «afuera».

Entonces, y más allá de la religión, el mensaje de Jánuca es un concepto de bienestar universal. Conviene que te lo repita: «un poco de luz disipa mucha oscuridad.» En términos de estilo de vida, esto es una llamada a la acción. Por ende, no esperes a que tu entorno sea perfecto o luminoso. ¡Tú eres quien debe encender la vela!

  • ¿El mundo está ruidoso? Crea silencio en tu casa.
  • ¿Hay mucha negatividad en redes? Publica algo que aporte valor y calidez.
En resumen

Kislev no es un mes para hibernar pasivamente (acorde al invierno boreal de la tierra de Israel), sino para una gestación activa. Es el tiempo para abrazar la sombra, escuchar lo que tus sueños tienen para decirte y preparar tus flechas para el futuro.

Así que, estas semanas, al terminar tus labores, no pienses que el día se acabó. Piensa que es el Eterno quien te está invitando a entrar en tu mundo interior, donde ocurre la verdadera transformación: tu promoción a la Sabiduría que viene de lo alto.

Por ello, antes de terminar esta bitácora, te dejo estos tres ejercicios espirituales para tu alma:

Para aprovechar la energía de este mes, te propongo un pequeño ejercicio. Busca un momento lleno de calma (idealmente por la noche), y responde estas preguntas en tu diario. No lo pienses demasiado, deja que tu subconsciente guíe la pluma.

1. El Mensaje Nocturno (Trabajo de sueños) «Si mis sueños de esta semana fueran una carta que mi intuición me ha enviado, ¿cuál sería el título de esa carta?»

La intención: No necesitas interpretar cada símbolo extraño de tus sueños. A veces, basta con capturar la «sensación» o el tema recurrente (ansiedad, vuelo, búsqueda, agua) para entender qué emoción te está pidiendo atención.

2. La Pausa del Arquero (energía de Kislev) «¿En qué área de mi vida siento que estoy ‘retrocediendo’ o estancado/a actualmente? Si cambio la perspectiva, ¿cómo podría estar sirviéndome esta pausa para tomar más impulso?»

La intención: Reenmarcar la frustración de la espera. Transformar la sensación de estancamiento en una preparación estratégica.

3. La Chispa de Confianza (energía de Jánuca) «Nombra una situación que te genere incertidumbre o miedo en este momento. Ahora, escribe una sola certeza o recurso interno que SÍ tienes para enfrentarla.»

La intención: Practicar el Bitajón (confianza). No se trata de negar la oscuridad del problema, sino de reconocer que, aunque sea pequeña, tienes una vasija de aceite (un recurso, una habilidad, un apoyo) que es suficiente para hoy.

¡Que el calor no nos enfríe! (un llamado a Janukah)

Por Moisés Franco

Escribo estas líneas como una reflexión para el tiempo de Janucá y para todo el décimo mes especialmente. 

¿Puede el calor enfriarnos?

Meditando en ciertas tendencias propias y de mis hermanos mientras oraba esta mañana me di cuenta que sí. 

Es que en este momento estoy escribiendo desde Argentina, con el típico calor de la tierra del “Sol y el buen vino” (provincia de Mendoza), pero destacando que es tierra de sol en serio. 

Sin embargo, en el hemisferio norte, más precisamente en la tierra de Israel, en esta época hace frío. 

El profeta y apóstol David Nesher nos ha explicado que nuestra mente debe estar siempre focalizada en vivir como si estuviéramos en Tierra Santa. 

El tema es que esto es una tarea difícil porque nuestra sensorialidad nos dice que estamos en verano. Tiempo de vacaciones, de relajarnos, de salir, de reuniones con amigos y familiares, de picnic al atardecer en los parques, etc. 

He podido notar cómo en esta época hay una tendencia a relajarnos no sólo en el cuerpo y alma (que no es malo), sino también en lo espiritual y ahí es donde empiezan los problemas. 

 En estos días personalmente he podido percibir cómo incluso los más leales suelen “dejarse llevar” y faltar a convocatorias de fe. 

Justificar con reuniones familiares, cansancio, etc. lo que en el fondo es el espíritu de Grecia que combatimos en esta festividad de ocho días: el hedonismo justificado racionalmente. La vida con el hombre en el centro. 

Es calor en el cuerpo, pero frío invernal en el alma. 

Janucá no es una moed, no es un mandamiento obligatorio, pero sí es significativa para nuestras almas si se la vive desde su esencia mesiánica.

Nuestro ego hedonista dirá: “si no es obligatorio no es pecado”, y es cierto. Pero el desenfoque sí lo es y esta temporada nos prepara para uno de los meses más difíciles del año: Tevet

Amado hermano, cuidado con asentarte en tu comodidad como lo vimos con la parashá Vayeshev. 

¿Te sientes tan fuerte espiritualmente como para no asistir? ¿tus hijos lo están? 

Recordemos las palabras del Espíritu Santificador escritas por el apóstol Pablo:

el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga
(1 Cor.10:12|LBLA). 

Y también, con respecto a lo que no es obligatorio pero sí conveniente:

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”
(Gálatas 6:7-8| RV60). 

Por tanto, amado hermano, te exhorto en el nombre del Señor a que te esfuerces en persistir. En ponerte firme y luchar por la vida eterna para tu casa. 

Puede que pienses que este escrito es exagerado, pero te invito a considerar si justamente eso no es lo que tu enemigo quiere que pienses. 

En amor y servicio, pastor Moisés Franco.

¿Por qué a Kislev se lo denomina «el Mes de los Sueños»?

Por P.A. David Nesher

Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos le aborrecieron aún más. Y él les dijo:
Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que estábamos atando gavillas en el campo, y he aquí mi gavilla se levantó y estuvo derecha también; y he aquí vuestras gavillas estaban alrededor, inclinándose a mi gavilla. 

Génesis 37:5-7

Hemos entrado ya en el mes hebreo de Kislev  (כִּסְלֵו en hebreo), que es el noveno mes del calendario del Eterno. Este mes es un punto vital en el año que representa un tiempo para volver a soñar, un tiempo para encontrar descanso en aquel que nunca cambia y un tiempo para obtener nuevas estrategias de guerra.

¿Sabías que la mayoría de los sueños registrados en la Torah se leen durante este mes de Kislev? ¿Por qué razón? ¡Porque los Sabios descubrieron que este es un mes ideal para soñar con el Eterno y Su propósito!

Primero quiero explicarte lo que te afirmé en el párrafo anterior. Si observas con atención notarás que en las porciones de la Torah que se leen durante el mes de Kislev, encontramos la mayoría de los sueños mencionados en la Torah. A lo largo de los cinco libros de la Torá, encontramos diez sueños explícitos (soñados por siete «soñadores»), todos en el Libro de Génesis.

El primer sueño de Avimelej, Rey de Gerar, aparece en la porción de la Torah de  Toldot , leída en el mes de  Jeshvan . Los otros nueve sueños aparecen en las porciones de la Torah de  Vayetzé, Vayeshev y Miketz , todas leídas durante el mes de Kislev. De acuerdo con el conocido principio de la Torah de que uno debe «vivir con los tiempos» (es decir, con la porción semanal de la Torah), el tema de los sueños sería un tema de meditación adecuado durante el mes de Kislev. Durante este «mes de los sueños» uno debe esforzarse por examinar y aclarar en su alma el tema del «sueño», sondear las profundidades de sus raíces en el alma y resolver su enigma de una manera buena y apropiada.

Ahora quiero dejar en claro una cosa. Cuando hablo de sueños, no me refiero solamente a los sueños literales que tenemos mientras dormimos. También me refiero a los sueños en términos de visión y propósito. Hay un sueño divino para tu vida, tal y como lo aprendemos en el evento de la Escalera de Yaakov, es divino porque se origina en el cielo. ¡Es una visión y un propósito que el Señor pone en tu corazón y en tu mente!

En el sueño de Yaakov, era el Eterno el que estaba de pie en la cima de la escalera. Los sueños de YaH nunca se tratan de nosotros. Nos esforzamos por alcanzar los sueños de Dios porque sabemos que se trata del SEÑOR. Sabemos que al subir por esa escalera lo encontraremos más en cada peldaño mientras corremos en pos de Su visión y propósito para nuestras vidas. ¡Los sueños de Dios cambiarán tu vida!

Volvamos a lo que los Sabios enseñan. Debes saber que cada mes del calendario hebreo está asociado con una piedra preciosa en particular de entre las doce piedras preciosas incrustadas en el pectoral del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote). La piedra preciosa de Kislev, el noveno mes (que corresponde con los nueve sueños, como se mencionó anteriormente), es la novena piedra del pectoral: la amatista (ajlama en hebreo). En su Libro de raíces hebreas, el famoso sabio Radak explica que la raíz de Ajlama es jalam («sueño»), y «quien lleve una (una amatista) en el dedo, muy probablemente verá sueños«.

La amatista es la piedra que representa la tribu de Benjamín, cuya grandeza latente y destino real a menudo están ocultos por defectos visibles de carácter que frenan su crecimiento y desarrollo para cumplir el plano de liderazgo que el Eterno le ha dado. Pero a través de las pruebas que Dios les envía para revelar sus defectos, los dones reales emergen y toman su lugar como fuertes líderes en la familia de Dios, poderosos en la Palabra, inquebrantables en su postura por la verdad, buenos discernidores al percibir errores y audaces al defender la causa de YHVH. Su amor por Dios se exterioriza mientras toman la responsabilidad de ser pastores del rebaño custodiándolo con sus arcos y flechas.

Al avanzar con nuestro estudios de parashot (porciones) del Sefer Bereshit (Génesis) observaremos que la principal figura de la Torah relacionada con los sueños (sea tanto como soñador, así como intérprete de los tales), es Yosef (José) el Tzadik (Justo), apodado (por sus hermanos) como “el maestro de los sueños”, y más tarde fuen nombrado Tzafenat Paneaj («Descifrador de Secretos») por el Faraón. Los cuatro sueños que precedieron a los de Yosef –el sueño de Avimelej, el primero y el segundo sueño de Yaakov, y el sueño de Labán– eran transparentes y no necesitaban una interpretación especial. En estos sueños, el Eterno, o un ángel, se le aparece al soñador y le revela información directamente. En cambio, los seis sueños finales –los dos de Yosef, los dos de los ministros del Faraón y los dos del Faraón– requieren interpretación, pues se han “vestido” de la facultad imaginativa del alma del soñador y aparecen en forma de alegoría y acertijo.

Sin embargo, la solución a los sueños de José –la postración de las gavillas de sus hermanos, y el sol, la luna y once estrellas ante él– es relativamente transparente. Sin necesidad de interpretación, tanto sus hermanos como su padre Jacob entendieron que el significado del simbolismo de los sueños de José era que debían venir y postrarse ante José. Jacob se pregunta diciendo (Génesis 37:10-11): “¿Quieres que yo, tu madre y tus hermanos vengamos y nos postremos en tierra ante ti?” Sin embargo: “su padre esperó a ver el resultado”.

De esto se desprende claramente que, así como Yosef, “el Tzadik, fundamento del mundo”, es “un intermediario que conecta «los reinos espiritual y físico, también es “un intermediario que conecta” los sueños transparentes que no necesitan soluciones y los sueños enigmáticos que necesitan interpretación (estos últimos provienen de una fuente superior, ya que los sueños enigmáticos son una expresión de la esencia de Dios manifestada en la capacidad de sostener la paradoja, como lo explicaré más adelante).

Salud mental y física

Cabe aquí decir que otra forma de la raíz hebrea jalam es hajlamá, que significa «salud» en general (tanto mental como física) y «recuperación» de una enfermedad en particular. Al dar gracias a Dios después de haber estado enfermo y haberse recuperado, el rey Jizkiyahu (Ezequías) oró así:

«Restaurame [de la raíz jalam] y hazme vivir».
(Isaías 38:16):

Los especialistas en enfermedades mentales han explicado que la aparición de un sueño en el alma de una persona es similar al fenómeno de la «sudadera» o «fiebre» de una persona enferma, ya que la sudoración es la separación y secreción de los desechos de lo que es saludable. Este proceso es una de las primeras señales de que el enfermo está en el camino de la recuperación.

Aunque la “separación de los desechos” es ciertamente una propiedad externa importante del sueño, en un nivel más profundo, el sueño sirve para revelar en el alma la Luz, la Providencia y la Voluntad de YHVH. En general, encontramos que la presencia del mal o de los “desechos” impide la revelación Divina y que la separación del mal provoca la revelación Divina, como se revela en el versículo de Bereshit (Génesis) capítulo 12, vers. 14: “Después que Lot se fue, Dios le dijo a Abram”. Rashi explica este pasuk de esta manera: “Mientras el malvado residió con él, la palabra de Dios estuvo separada de Abram”.

Por eso, y debido a su naturaleza “saludable”, la parte interna de la yema del huevo en hebreo se llama jelmon (de la raíz jalam, que significa salud o recuperación), como lo encontramos en el libro de Yob (Job) capítulo 6, versículo 6: “¿Hay alguna tarea en la yema de un huevo?” Continuando con la estructura del huevo en el hebreo, diré que la parte externa, “blanca” o «clara», se llama jelbon, de la raíz jelev (“grasa”), como en el versículo de Vayikrá (Levítico) cap 3, vers. 3: “La grasa que cubre las entrañas”. La yema, en el pensamiento hebreo, refleja y simboliza el aspecto de los “pensamientos de adentro”, insinuando en el alma la idea del salmista cuando escribio:

porque el pensamiento íntimo del hombre, y su corazón, son profundos
(Salmos 64:6)

Es en este nivel que el sueño se manifiesta. De manera similar, la yema refleja el nivel de “luz que ilumina para sí misma” en contraste con la parte “blanca”, que representa “la luz que ilumina a otro”. Esta distinción interior-exterior también se nota en la luz del sol mismo (la fuerza vectorial de la luz dentro del núcleo del sol se dirige hacia adentro). Así, el sueño refleja la luz interior, oculta en el alma, la luz que brilla hacia sí misma, que es la fuente de la salud mental y física.

Por lo tanto, ya que este es un mes para vigilar nuestros patrones de sueño, especialmente aquellos en los que el Eterno nos entrega sus dones, pues el salmista expresa:

“Él da a su amado aun mientras duerme”
(Salmo 127:2, NVI).

Todos soñamos, y el Eterno puede hablarnos en sueños. Puede ser un sueño de advertencia o de aliento para nuestro futuro.

¡Este es verdaderamente el mes de los sueños! Que seamos conscientes de cómo el Santo y Bendito Es se comunica con nosotros mientras dormimos. Pidámosle que revele cualquier misterio en los sueños como lo hizo con el profeta Daniel (Daniel 2:28). Que le encomendemos tanto los sueños de la noche como los de nuestro corazón.

Este mes es el momento de escuchar atentamente las estrategias del Rey de reyes, y de ponerlas en práctica en tu vida cotidiana. Mantén un cuaderno de notas o una aplicación grabadora siempre lista para que puedas registrar tus sueños y visiones. Es hora de ahuyentar y destruir todo lo que te ha estado ensuciando, el Templo de Dios, y volver a dedicarte al Eterno. Él te renovará, y serás consagrado como sacerdote del Altísimo, por la sangre de Yeshúa. Pon tu fe en acción, y observa cómo las estrategias del Señor de los Señores abruman, cansan y destruyen sistema reptiliano que aún gobierna en tu vida. Procura reunirte todo lo que puedas con tus hermanos en el Mesías para sentirte apoyado en tus sueños y a la vez apoyar a los otros. Sé como los lobos del Reino que trabajan juntos para devorar al enemigo y repartir el botín. Experimenta la bendición espiritual y financiera al recibir nuevos avances en las relaciones y las finanzas, y observa cómo las luchas del pasado desaparecen al poner tu esperanza y confianza en el Mesías. Sin la estrategia correcta, la guerra está perdida antes de que haya comenzado, pero cuando su estrategia proviene de Aquel que conoce todas las cosas, tú estás destinado a tener siempre éxito.

Mantén tus ojos enfocados en el arco iris que se arquea en el cielo, la promesa de Dios, y avanza con audacia y valentía (con Yeshúa como tu escudo y protector), sin miedo y sin temor, frente a tu enemigo.

Aléjate de tu propio entendimiento y deja que la sabiduría del Todopoderoso guíe tus pasos. Recuerda este proverbio:

«Mejor es lo poco con justicia que la muchedumbre de frutos sin derecho.
El corazón del hombre piensa su camino; más Yahvéh endereza sus pasos.«
(Proverbios 16:8-9).

Amigo, amiga, el secreto es avanzar paso a paso, sumergido en la Unción, y consumido en la llama siempre ardiente del Espíritu Santo sobre ti.

El Corazón que Realiza Milagros (Rosh Jodesh Kislev)

Una de las formas de aproximarnos a la fuerza de cada mes lunar que marca el calendario que el Eterno reveló a Moshé, es desarrollando la comprensión de que el nacimiento de la luna cada mes marca el inicio de un tiempo nuevo. Entonces, estamos llamados en cada rosh jodesh (luna nueva o cabeza de mes) a indagar en cada tiempo y su mensaje con el objetivo de transformarnos en autores de nuestra propia renovación en vez de ser pasajeros pasivos de una historia que nos sucede.

Kislev (כִּסְלֵו‎) es el nombre babilónico del mes que comienza hoy. Las Escrituras se refieren al mes de Kislev (en griego Sagitario) como «el noveno mes» (Hageo 2:10), pues es el orden que tiene el calendario lunar a partir de Nisán (Aviv).

Kislev significa, según el rabí Tzadok HaKohen, confianza y fortaleza interior, tal como lo señala el libro de Job: «Si hubiera puesto en el oro mi «kisli«/confianza, y le hubiera dicho al oro refinado: tu eres mi seguridad» (Job 31:24). Por eso, está regido por la fuerza de la abundancia divina. En sus días el Eterno se manifiesta como Abba (Padre) y su benevolencia se pone a favor de los hombres que lo buscan, ocasionándoles un cambio de suerte.

La expresión kisli viene del verbo kesel y está relacionada etimológicamente con «kisui» que significa proteger, cubrir. Según el sabio comentarista Ibn Ezra, «kesel» también significa apoyo, tal como aparece en los Proverbios: «Porque Dios será tu apoyo/»kislejah» (Proverbios 3:6). Y de acuerdo a la opinión de Rashí sobre el versículo citado de Job, «kesel» significa esperanza, también vinculada con la palabra «kala«/anhelo grandes esperanzas.

Podemos deducir entonces, que el mes de Kislev nos brinda una oportunidad especial de reforzar la confianza y la fe en el Eterno, así como también fortalecer la anhelada esperanza de la completa redención.

El gran salmista, el rey David, influenciado por los conocimientos astronómicos mesiánicos que Avraham avinu legó a los sus hijos, dijo:

“Por la palabra de Dios fueron hechos los cielos y todas las cosas”.

(Salmo 33:6)

En otras palabras, el rey estaba revelando en su canción que las letras del ÁlefBet crearon los planetas y las constelaciones del universo, y que además son los portales a través de los cuales fluye la energía Divina hacia este mundo, por medio del ser humano que actuaría como portal de esa mentalidad de la Luz. Desde esta enseñanza, los hebreos siempre sostuvieron que cada mes del calendario hebreo es regido por dos letras: una es la letra de la constelación que rige al mes y la otra es la letra del planeta regente de ese mes. La letra desde la que el Eterno creó a la constelación de Sagitario es Sámej, y con la letra Guímel creó al planeta Júpiter (en hebreo este planeta se llama Tzedek = Justicia).

He aquí la sámej, la letra hebrea que identifica a este mes:

Si observamos bien a la letra sámej, notaremos que su forma es un círculo completo, el cual simboliza unidad, totalidad y circuito; este mes podemos buscar obtener todas esas características.

La letra sámej representa el poder infinito de la Luz del Creador, el cual no tiene principio ni fin. Al alinearnos a nosotros y nuestra conciencia con este circuito, por medio de la resistencia ante la tentación egoísta del Deseo de Recibir para Sí Mismo, podemos acceder a los milagros que están disponibles en este mes.

Por eso, la forma circular de la sámej simboliza la fe fundamental (emunah) reflejada en todos los niveles de la Torah y la realidad: «Su final está incertado en el comienzo, y el comienzo en su final«, explican los sabios intérpretes del hebreo. Esta comprensión y percepción de la unidad inherente entre comienzo y final, que al ser comprendida en profundidad implica ecuanimidad en todas las etapas del «ciclo infinito», es de hecho la manifestación de la Luz Trascendente de Yahvéh (sovev kol almin), que abarca por igual cada punto de la realidad. Por eso, la letra sámej significa corazón con conocimiento.

La letra sámej es una letra muy hermosa, es un atributo que salva y eleva a la persona del imperio de las cáscaras (klipot) del ego (Mitzraim), y le otorga poder, apoyo y confianza, un hogar. Es una letra redonda, como el vientre que le proporciona refugio a un embrión pero no puede desarrollarlo. Por esto último, esta letra simboliza el apoyo, el estímulo, el sustento y la ayuda celestial que Yahvéh dispone desde las esferas celestes a los hombres.

El sentido de «dormir» ligado a Kislev refleja la fe (emunah) obediente pasiva de que la Providencia de Dios siempre proteje a Israel. La base del sendero de la habilidad innata de toda persona humana de alcanzar la comunión con Dios a través de la oración y otras actividades rituales es la la fe obediente en la omnipresencia de Dios y la omnipotencia de Su Providencia.

Es un mes donde encontramos seguridad, bienestar y esperanza, si no nos permitimos incurrir en la auotcomplacencia y la santurronería. En general, Yahvéh lo entrega como un mes altamente positivo.

Durante este mes, el Eterno nos invita a trabajar en la corrección del descanso, y el sueño, que es resultado directo de nuestra dedicación a corregir las acciones durante las horas activas. Por ello, nos enfocaremos a conocer los secretos celestiales para corregir la relajación de la mente y el cuerpo usando el descanso como medio para una acción adecuada. Esto nos ayudará a canalizar nuestros esfuerzos y dirigir la flecha llamada tefilah (plegaria de pacto) en la dirección correcta, para obtener del todo lo que le pidamos en Yeshúa.

Kislev un Tiempo para Vivir Milagros

Invito a quienes anhelen el cumplimiento de esto lineamientos a  ver el siguiente VIDEO y permitir que el Espíritu de Dios implante en Uds. la emunah (fe) necesaria para que el cumplimiento profético de estas pautas llegue a fiel cumplimiento en el tiempo oportuno:

 
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El Valor Profético del Mes de Kislev de acuerdo a su Etimología

El Valor Profético del Mes Kislev de Acuerdo a su Etimología

Por P.A. David Nesher

En cada novilunio descubro que el Eterno Dios, nuestro Abba, nos llama a comprender que el nacimiento de la luna cada mes marca el cierre de un ciclo que da a la vez la bienvenida al inicio de un tiempo nuevo. Junto a este llamado divino se encuentra la misión de trabajar para darnos cuenta de nuestra absoluta ignorancia al respecto.  Esta vocación y misión profética nos debe conmover y conducir a indagar en cada tiempo según Yahvéh lo ha establecido. En esa búsqueda, el Espíritu del Eterno nos guía a captar el mensaje celestial y profético escondido en cada uno de los meses de Su año lunar. Dicho oráculo divino, una vez revelado en nuestros corazones, tiene el objetivo de transformarnos en autores de nuestra propia renovación, liberándonos del modelo babilónico que pretende que seamos pasajeros pasivos de una historia que nos sucede y que solo conduce a la satisfacción egoísta de una élite que pretende gobernar el mundo.  

Kislev es el nombre hebreo de este mes que iniciamos. Las Escrituras se refieren a este lapso como «el noveno mes» (1Crónicas 27:12; Nehemías 1:1; Hageo 2:10; Zacarías 7:1) según el ordenamiento de los meses que Yahvéh reveló a Israel, por medio de Moisés y Aarón, y que comienza por Nisán (Aviv), en conmemoración de la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto.  

Es el último mes del otoño (boreal), y es paralelo a los meses gregorianos de noviembre y diciembre, según el año solar. Su signo es el arquero y su arco, símbolo propio de la tribu de Benjamín, y sus días están representados con la alegoría del arcoíris (hakeshet), asiduo visitante en este mes lluvioso en la región de Israel.  

El término hebreo kislev (כִּסְלֵו‎) significa «pleno, gordo, abundante«, al ser un mes pródigo en lluvias que garantiza la prosperidad de todo lo sembrado.   El nombre del mes Kislev, significa “confianza y fortaleza interior (seguridad)”, atributos estos que caracterizan a la energía que emana este tiempo desde el corazón de los redimidos. En el libro de Job leemos:

«Si hubiera puesto en el oro mi confianza («kisli»), y le hubiera dicho al oro refinado: tú eres mi seguridad (kisli)» (Job 31:24);

Como vemos en este versículo las palabras confianza y seguridad se traducen del hebreo kisli que deriva de kesel (confianza, seguridad, esperanza). Específicamente en el versículo citado de Job, «kesel» significa esperanza, también vinculada con la palabra «kala» (anhelo, grandes esperanzas). Vale agregar que «kesel» también significa apoyo, tal como aparece la final de Proverbios 3:6 «… y Él (Dios) será tu apoyo (kisleja)».  

Ahora bien, la palabra Kesel está relacionada etimológicamente con el hebreo «kisui» que significa proteger, cubrir, dar grosura, dar seguridad.   Según el pensamiento hebreo hay dos estados de confianza: uno activo y uno pasivo.

Estos dos estados se manifiestan en el mes de Kislev, que en el cuerpo humano está señalado simbólicamente por los riñones derecho e izquierdo, respectivamente. Ante esto último, no es casualidad que en hebreo la palabra para riñón  es también kesel.  

Teniendo en cuenta todas estas razones etimológicas podemos deducir entonces, que el mes de Kislev nos brinda una oportunidad especial de reforzar la confianza en el Eterno Dios, así como también fortalecer la anhelada esperanza de la completa redención. De este modo se manifestará la sustancia de la fe (hbr. emunah) que atrapará en tiempo oportuno las bendiciones ya dadas den Yeshúa HaMashiaj en los lugares celestiales,  y los materializará en la Tierra para expresarlas como lluvia tardía a todos los hombres que claman al Cielo con hambre y sed de justicia. Por ello, el mes de Kislev es un tiempo en el que encontramos seguridad, bienestar y esperanza, si no nos permitimos incurrir en la autocomplacencia y la santurronería de la vida religiosa. En general, se considera que Kislev es un mes extremadamente positivo en el que los hijos primogénitos congregados en el Monte Santo se manifestarán con herederos de Dios y coherederos de Yeshúa HaMashiaj.  

Rosh Jodesh  Tov! (¡Buen Inicio de Mes!)    

En amistad y amor en servicio: P.A. David Nesher


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