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Los Siete Espíritu del Eterno

«Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios…
Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.«

(Apocalipsis/Revelación 4:5; 5:6)

Ideologías Asesinas: Cuando los Lobos se disfrazan de Corderos

Autor: Moisés Franko

 

En los últimos tiempos me he topado con algunos jóvenes (varones y mujeres) del ministerio al que pertenezco que se autodefinen como “feministas”.

Esto me llamó bastante la atención. En un primer momento uno pensaría en qué tiene de malo, con los abundantes casos de femicidio (palabra propia de la ideología de género) es muy necesario que los jóvenes, y sobre todo varones se sensibilicen.

En eso estamos de acuerdo, pero había algo me hacía ruido, hasta que la Luz de las Sagradas Escrituras me alumbró y por eso escribí este artículo.

El feminismo podría definirse de modo sintético como la “ideología que promueve la igualdad de derechos entre el varón y la mujer”. Parece justo y lindo, pero veamos más a fondo.

Muchas veces hay que pasar de las palabras bonitas a las prácticas, porque si bien la palabra es lo que transforma el mundo, las acciones son las que a la larga comunican más fuerte y eso quiero que analicemos juntos.

Si el discurso feminista busca la justicia en el trato entre varones y mujeres, entonces por qué:

  • Jamás hemos oídos a una referente feminista cuestionar los privilegios judiciales que tienen las mujeres por sobre los varones en el sistema judicial argentino. Si una mujer denuncia violencia por parte de un varón, suele creérsele en primera instancia y tomar medidas represivas contra el acusado violando el principio de inocencia que marca el derecho, sólo en base al testimonio de la denunciante. Sin embargo, si es un varón el que denuncia maltrato físico por parte de una mujer, en más de una ocasión recibe burlas en cuento a su falta de masculinidad por parte del personal judicial y/policial y se le obstaculiza la justicia.

Un ejemplo excelente de esta discriminación, pero abocada a la tenencia de los hijos en un proceso de divorcio, lo muestra el documental “Borrando a papá” (compartido abajo de esta bitácora). Una película que llegó a estar prohibida en democracia por un fallo judicial ilegal que luego fue revocado y que demuestra cómo el Estado presupone que una madre es mejor custodia que un padre para los niños sólo por el hecho de ser mujer. Silencio del feminismo.

  • Una vez vi un graffiti que me pareció muy creativo: “Existen muy pocos trabajos en los que se necesite un pene”, y es verdad. Gracias a las constantes luchas populares ya no existen casi trabajos “de hombres”, lo cual considero positivo.
    Sin embargo, la discriminación laboral no parece preocuparle al discurso feminista cuando es a la inversa. Jamás se ha escuchado al feminismo cuestionar, por ejemplo, por qué ser docente de nivel inicial es un trabajo primordialmente femenino y el varón que quiera ejercerlo le será muy difícil justamente porque muchos padres lo considerarán como inadecuado (cuando no un pedófilo encubierto) por el simple hecho de ser varón. Más silencio.
  • Este ejemplo es uno de los más irónicos: una de las banderas del feminismo es el derecho que tienen las mujeres a expresar su opinión. Lo que no dicen es que ese será un derecho en tanto no cuestione al feminismo. Si una mujer defiende públicamente los principios de la Torah (instrucción del Eterno), por los cuales la esposa debe someterse en amor a su esposo como al Señor, le dirán que es una retrógrada defensora de la opresión patriarcal, sin permitirles explicarles el sentido de esto y cómo en ese mismo capítulo el varón es exhortado a amar y respetar a su cónyuge. O sea, dan por sentado que las mujeres que no acepten sus principios, no son reflexivas sino que están manipuladas por lo que ellas llaman “el patriarcado”, en otras palabras, si no sos feminista, sos estúpida y merecés ser violentada, como sugirió una vez Malena Pichot.
    Cuando en realidad, los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantizan la libertad de creencias y de expresión respectivamente. Les dije, es irónico.

Con estos pocos ejemplos queda claro que el feminismo no defiende la dignidad humana, porque para ello debería contemplar los derechos del ser humano integralmente (varón/mujer).

Lo que en realidad hace es buscar revancha de la opresión machista que el cristianismo difundió durante siglos en nuestras sociedades. Si bien era esperable, no deja de ser venganza en vez de justicia.

Ahora bien, quisiera salir de la crítica al feminismo y citar el pasaje que usó el Espíritu Santo para inspirar este artículo:

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”

Romanos 12:2 (NTV).

Aquí el Espíritu del Señor nos llama a no dejarnos influenciar por las conductas del sistema sino permitirle cambiar nuestra forma de pensar acorde a lo que YAHVÉH quiere para nosotros.

Existen muchas ideologías que a nuestros ojos son buenas, como le pareció a la mujer con el fruto prohibido. Pero que son incompletas porque no se fundamentan en la Torah (Instrucción), por eso, podemos compartir algunos de sus preceptos pero no autodefinirnos por ellas. Si es que hemos nacido de nuevo en el Mesías.

¿Eso significa ser ajeno a las injusticias? Por supuesto que no, debemos apuntar a ser justos. Es decir, no defender los derechos humanos de varones o mujeres, o sólo niños. Debemos defender la dignidad humana en general, acorde con la manera de entender el mundo del Eterno revelada en su instrucción. Sólo así habremos cumplido nuestro propósito en felicidad.

“El que busca la justicia y el amor inagotable encontrará vida, justicia y honor”

Proverbios 21:21 (NTV)

 

 

La Guerra Eterna: Materia vs. Espíritu (Video)

En el interior del toda alma humana existe una guerra que se libra diariamente. Es muy importante que aprendas a ganarla.

Los sabios enseñan que estos pasajes contienen un gran secreto en el aspecto espiritual:

«… Hay dos fuerzas dentro de cada persona: la del cuerpo y la del alma. Esaú representa preocupaciones del cuerpo: egoísmo, materialismo (cosmovisión el ego). Por ello es que generalmente nos ocupamos más de nuestros deseos corpóreos, somos esclavos de nuestras necesidades y deseos corpóreos; nos ocupamos más de comida, la renta, facturas, sexo, placer, etc. Mientras que Yaakov representa la conciencia del alma, el deseo de conectarse con la espiritualidad, el significado y la benevolencia. En nuestro mundo, el primogénito es el cuerpo. El cuerpo precede al alma…»

Te invito a sacar realizar una descodificación profunda a través del siguiente estudio:


Bitácoras Relacionadas:

Las Vidas de Sarah

Por P.A. David Nesher

«Fueron los días de Sará cien años y veinte años y siete años, los años de la vida de Sará. Sará murió en Kiriat-Arba- ahora Hebrón, en la tierra de Canaán, y Abraham vino a honrar a Sará y a llorarla.»

Génesis 23:1-2

En el momento de la muerte de Sarah, la familia evidentemente, se había vuelto de Bersheba a Jevrón. Ahora bien, ella es la única mujer cuya edad se menciona tanto en el Tanak (Antigua Alianza) como en el Brit Jadashah (Nueva Alianza). Esto indica que tiene un lugar especial en la historia bíblica y es un ejemplo a seguir (Isaías 51:1-2).

Sarah vivió ciento veintisiete años (23:1). Como la madre del hijo de la promesa, se convirtió en la madre de todos los creyentes (1Pedro 3:6). Esta expresión conlleva los códigos lumínicos de cómo se deben mantener las tres áreas de nuestro ser y sus funciones.

Nuestra madre Sarah vivió 127 años, período de vida que en la Torah está detallado curiosamente así: «100 año y 20 año y 7 años«. Esta división particular señala obviamente que detrás de ellos se esconde un mensaje importante para nosotros. El sabio intérprete Rashí, el comentador bíblico más importante, cita la explicación de los sabios: a la edad de 100 años seguía teniendo el alma tan pura como a los 20, y a los 20 Sarah era tan bella como una niña de 7.

Los invito a meditar en esta catequesis tan especial para traer sanidad a toda alma redimida en la Sangre de Yeshúa.


«¡Creer en Dios es Bueno!» (Dr. Daniel López Rosetti)

La ciencia ha demostrado, a través de sus últimas investigaciones, que la fe es también parte de un proceso biológico.

Cuando un ser humano tiene fe, piensa o siente la noción de Dios, existen partes del cerebro relacionados con el sistema límbico que se activan generando fuerzas de salud.