Oración y Ayuno

Un Negocio Muy Valioso

El Verbo del Padre, el Hijo único de Dios, Sol de Justicia, es el gran mercader que nos ha dado el precio de la redención. Este es un negocio muy valioso que jamás consideraremos lo suficiente: un Rey, el hijo del Rey supremo, se convirtió en moneda de cambio: el justo fue dado por el pecador. Misericordia verdaderamente gratuita, amor perfectamente desinteresado, bondad sorprendente. Negocio completamente desproporcionado donde el Hijo de Dios es sacrificado por aquel que lo creó, el Señor es condenado por su esclavo.

Oh Cristo, esas son tus obras, tú que has bajado de la claridad del cielo a nuestras tinieblas infernales para iluminar nuestra oscura prisión. Has bajado de la derecha de la divina majestad a nuestra miseria humana, para redimir el género humano; has bajado de la gloria del Padre a la muerte de la cruz, para triunfar sobre la muerte y sobre su autor. Eres el único, y no hay otro como tú que haya atraído por su propia bondad nuestra redención. ¡Señor, con mucho gusto abrazo ese negocio, pues en él está mi negocio! Haré que ese talento que me has dado fructifique, e iré con un gran gozo ante ti. Haz que pueda escuchar entonces estas dulces palabras: ¡Ánimo, siervo bueno! Entra en el gozo de tu Señor.

Autor: Bernard de Fontaine, conocido como Bernardo de Claraval [Obra: Sermones diversos, n. 42].

Oración de Entrega a Dios para Alcanzar Salvación.

Amado SEÑOR:

Vengo ante ti, y me humillo de corazón. Reconozco en este momento delante de todo testigo en los Cielos y en la Tierra que tú eres Soberano y Dueño de todo.
También reconozco que te necesito. Por eso abro mi corazón para que vivas diariamente en mí, llenándome con tu amor.
Te pido que me limpies de todo pecado y me des una nueva vida. Hoy confieso que acepto que he vivido fuera de tu voluntad, intentando ser bueno y justo a mi manera.
Por eso, confieso que hoy creo que Tú enviaste a Yeshúa, tu Hijo, como Mesías Redentor. Vengo a Ti, y reconozco que soy pecador, confieso que he hecho lo malo delante de tus ojos. Por ello, decido renunciar a todos mis pecados y malas costumbres, y te entrego mi corazón para que lo limpies con el agua y la sangre que brotaron del corazón de tu Hijo al morir en la cruz. Te pido perdón por mi rebelión, y renuncio al rencor, perdonando también a todos aquellos que me han herido a lo largo de mi vida.
Decido a partir de ahora, caminar contigo a través de la compañía de tu Espíritu Santo. Me vuelvo a Ti y confieso delante del Cielo y la Tierra que me hago discípulo de Yeshúa aceptando aprender de sus mandamientos a través del estudio de la Instrucción de Su Luz.
Reconozco que hoy soy sellado en el poder de tu Espíritu Santo como hijo de Dios.
Declaro y me comprometo a sólo depender de Ti y Tus Promesas. Decido andar en plena obediencia para santificar tu Nombre.

¡Bendito seas en el Nombre de Yeshúa!

AMÉN.


¡Gracias y Paz para tu vida!

Si te atreviste a rezar esta oración, te pido una cosa más, que te comuniques conmigo y me lo hagas saber a fin de estar todos los días intercediendo por ti.

Escríbeme a este enlace de CONTACTO:

Oración para Evitar Hablar Mal (Lashón Hará).

Amo del Mundo: te pido de todo corazón que me ayudes hoy y cada día de mi vida a cuidar mi boca y mi lengua de no tropezar con hablar palabras prohibidas o de caer en lashón hará y chismerío.

Que pueda cuidarme de hablar incluso de algún particular, más aún cuidarme de hablar acusación alguna sobre el Pueblo de Israel, que es un grave pecado.

Señor del mundo, creaste mis oídos para escuchar palabras sagradas y palabras de Torah (Instrucción) divina. Sería una lástima que los impurifique escuchando palabras infames (lashón hará), palabras prohibidas y palabras vanas.

He aquí que me arrepiento por todo lo malo que he hablado y te pido que me ayudes a cuidarme a mí mismo de escuchar cosas que no correspondan.

Con mayor razón que pueda cuidarme a mí mismo de no estar en los lugares en donde se hablan cosas incorrectas.

Y que todo lo que mis oídos hayan escuchado contra tu voluntad, ayúdame para que me olvide de ellas completamente.

Dame el mérito de que mis oídos no escuchen ni siquiera en forma casual o sin intención cosas que no correspondan y que sólo escuchen cosas de tus mandamientos llenos de luz y amor.

En los méritos de Yeshúa El Ungido. Amén.


Encontrado en WhatsApp (como siempre en esta red: ANÓNIMO)

¿Cómo se relaciona el Ayuno de Guedaliah con los Nacidos de Nuevo en el Mesías?

Por Moisés Franco y Natalia Nuñez

En vísperas a comenzar con el ayuno que tradicionalmente se lleva a cabo el tercer día del séptimo mes, nos encontrábamos con mi esposa leyendo el artículo de David Nesher que explica esta práctica y al terminar la lectura nos hicimos la misma pregunta del título.

Luego de meditar y debatir, arribamos a algunas conclusiones que quisiéramos compartirles esperando que el Espíritu Santo los ilumine en las implicancias de este día de restricción.

ACLARACIÓN:
difícilmente el lector pueda comprender el trasfondo de las siguientes reflexiones sin haber leído previamente el artículo “El Ayuno de Guedaliah: La Relación de la Muerte de un Justo y la Destrucción del Santo Templo” de David Nesher.

CONCLUSIONES

1- Fundamentalmente este ayuno sirve para no bajar la guardia. Nuestra lucha es contra satán, pero primero hay que matar al adversario que llevamos dentro y se opone a la obediencia al Eterno (Rm.7:7-25/ Gál.2:20). La muerte del gobernador Guedaliah ocurrió sólo dos días después de que el pueblo se sintiese satisfecho por las plegarias para un nuevo año de bendición en Yom Teruah. No creas que ya has vencido a tu ego, no te confíes porque pasaste una fiesta y sigues vivo. Haz teshuvah, pide perdón y cambia.

Matar el ego es la base de los siguientes puntos.

2- ¿Estoy intentando manipular al Eterno? Luego del asesinato del gobernador puesto por Nabucodonosor, los habitantes de Judá fueron a consultarle al profeta Jeremías si debían huir a Egipto o permanecer en la tierra santa. Por el relato escritural vemos que en su interior ya tenían tomada la decisión y sólo buscaban que YHVH les confirmaran dicha determinación (Jer. 42; 43:1-7).

¿Estás haciendo ciertos ritos u oraciones para “convencer” al Soberano del Universo de que apoye tus planes?

3- ¿Estoy confiando en la salvación del Eterno o me desespero ante la calamidad e intento resolver las cosas en mis fuerzas? Los residentes en Judá prefirieron morir en Egipto, la tierra de donde sus ancestros fueron liberados por YHVH, en lugar de confiar en que el Guardián de Israel los salvaría.

4- ¿Estoy confiando en mi propio criterio? Evidentemente Guedaliah era un hombre justo, pero desoyó el consejo que le advertía sobre un atentado contra su vida (Jer. 40:13-16). Esto finalmente ocurrió y costó no sólo su existencia sino un alto precio para todo el pueblo de Judá.

5- Ishmael Ben Netaniah se dejó enceguecer por las voces perversas que alentaron su hambre de poder sin darse cuenta que su derramamiento de sangre le costaría al reino de Judá 52 años más de exilio babilónico y provocaría que la tierra quedara prácticamente desolada de israelitas, alejando así las esperanzas de reconstrucción del templo.

La primera carta de Pedro capítulo 2, versículos 4 al 9 dejan claro que Yeshúa es la “piedra viva” y al acercarnos a Él somos “como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual” (v.5 |NVI).

La falta de valoración de nuestro hermano como piedra viva del mismo templo nos lleva a ser asesinos, generalmente desde el lashón hará (lengua perversa) o desde la indiferencia, sin advertir que eso demora el cumplimiento del propósito del Bendito Sea en la Tierra. Entonces, la pregunta es ¿cómo está mi comunión con mi prójimo? … ¿y especialmente con mi comunidad de fe?


El Significado Ético del Ayuno

Autor: ANÓNIMO

La persona que esta económicamente solvente, por lo general tiene un exceso de alimentos, y rara vez experimenta lo que es padecer hambre o necesidad.

Cuando ayunamos, sentimos en carne propia el dolor de billones de seres humanos que no tienen nada que comer. Esto nos permite entender su sufrimiento, y nos lleva a identificarnos con ellos, motivándonos así a cumplir con el mandamiento de proveer para aquellos que sufren y están necesitados.

Esto agrada grandemente al Creador, quien ha prometido bendecir a quienes así actúan:

¿No es más bien el ayuno que yo escogí…. QUE PARTAS TU PAN CON EL HAMBRIENTO, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria del Señor será tu retaguardia
– Isaías 58:6-8.

Así, quien ayuna, no solamente quema (sacrifica) grasa de su cuerpo (tipificada en la grasa de animales ofrecidos en el Templo), sino que quema también grasa de su alma (negándose a engordar su propio ego). Y esto ultimo, nos da la salud espiritual que necesitamos para hacer la jornada al Olam HaVá.

Anónimo.

Oración Personal por Refuá Shelemá (Curación Pronta y Completa)

«En la quietud de Tu presencia, Oh Eterno, siento que Tu amor sanador fluye en mí, trayendo paz a mi mente y energía vital a mi cuerpo.

Envuelto en Tu poderoso amor sanador, Oh Eterno, experimento salud y perfección de mente, cuerpo y emociones.


Gracias, Bore Olam (Creador del Universo), por Tu amor de curación, que se encuentra en todas las células de mi ser fortaleciéndome y restaurándome en Refuá Shelemáh (sanación completa) con perfección.


Querido Creador del Universo, te entrego toda inquietud en cuanto a mi salud. Confío en que Tu amor y Tu presencia dadora de vida me renueven.


Querido Ribonó Shel Olam (Señor del Universo), estoy receptivo a Tu poder de curación. Tu luz y vida vigorizan cada célula de mi ser y siento agradecimiento.


Con corazón receptivo al amor renovador del Eterno, acepto mi curación ahora.


Estoy sano y fuerte porque estoy unido a la Presencia Sanadora y revitalizadora del Eterno.


He sido creado a la imagen y semejanza del Eterno, bendecido con vigor y perfección.


El poder del Eterno me sustenta y bendice con perfecta salud.
Accedo a la plenitud del Eterno en mí. Tengo salud y bienestar de mente, cuerpo y espírit
u en los méritos del sacrificio de Yeshúa HaMashiaj.

Baruj Ata Adonai, Rofé Hajolim (Bendito Seas, oh Eterno, que curas a los enfermos)
»

Ezrá haSofer y el Ayuno del 10 de Tevet

Autor: Rab Yosef Bitton

Mañana, martes 7 de Enero, conmemoramos el diez de Tebet, un día de ayuno que nos recuerda tres trágicos acontecimientos en la historia del pueblo de Israel. Uno de los eventos que recordamos en este día es la muerte de Ezrá haSofer.

Setenta años después de la destrucción del Bet haMiqdash, aproximadamente en el año 516 antes de la era común, el emperador persa Ciro permitió a los judíos regresar a Erets Israel.  Un total de 42.360 Yehudim volvieron a Israel, guiados por Zerubabel (ver libro de Ezrá 2:64).

Años más tarde, más judíos hicieron Aliá inspirados por Ezrá y Nejemiá. Nejemiá fue el líder político que persuadió al emperador persa, Artajshasta, a que permitiera reconstruir las murallas de Jerusalem con el fin de proteger a la población judía de la ciudad y garantizar la seguridad del Bet haMiqdash (ver Nejemiá, capítulo 1-2). Y Ezrá cargaba con la enorme responsabilidad de reeducar a los judíos que habían llegado a Israel luego de haber vivido durante tres o más generaciones en el exilio en Babilonia, sin escuelas, sin sinagogas, y en medio de la población pagana local. Muchos judíos habían olvidado la Torá, sus leyes e incluso su lenguaje, y habían adoptado los valores de la cultura local.

Una vez en Yerushalayim, Ezrá estableció el Anshé Keneset haGuedolá, el primer Parlamento judío, compuesto por 120 miembros, sabios y profetas. Con ellos, Ezrá fijó un extenso número de resoluciones para revivir el estudio y el cumplimiento de la Torá, y reeducar al pueblo judío. Entre otras cosas, Ezrá incrementó los días de lectura pública de la Torá; compuso el texto de la Amidá (oración principal) porque la gente se había olvidado cómo orar correctamente; adaptó los nombres de los meses hebreos al araméo; modificó el tipo de letra (los «fonts») del texto bíblico (ketab ashurí) para facilitar el estudio de Torá, etc. 

Ezrá también tuvo que tomar decisiones muy dramáticas, como la exclusión de los samaritanos, una población mixta semi-pagana que vivía en Israel desde los tiempos del destierro de las 10 tribus (722 b.c.e.) y que pretendía ser aceptada como parte del pueblo judío.

Ezrá también tuvo que hacer frente a la cuestión de los matrimonios mixtos de muchos de los Yehudim que llegaron de Babilonia con sus esposas no judías. Este último dramático evento es narrado en los capítulos 9 y 10 del libro de Ezrá.

Gracias a la sabiduría de Ezrá, a su coraje y a sus principios no negociables, el pueblo judío fue capaz de sobrevivir y restablecerse nuevamente en Israel como la nación de HaShem.

Ezrá fue considerado por nuestros rabinos como el vínculo histórico entre la Torá escrita y la Torá oral. La Torá oral, los rabinos explicaron, fue olvidada en el largo cautiverio de Babilonia, y fue recuperada gracias a los esfuerzos de Ezrá haSofer.  Junto con Nejemiá, completaron la construcción del segundo Bet haMiqdash, construyeron los muros de protección alrededor de la ciudad y ayudaron a que los judíos se restablecieran en la tierra de Israel.Ezrá murió en un día como hoy, un 9 de Tebet. Fue considerado por nuestros sabios como un segundo Moshé.

Los Cinco Minutos De Comunión con el ESPÍRITU SANTO

🕊

Me regocijo en ti, infinito y glorioso Espíritu de Yahvéh.

Tú que penetras en lo más íntimo de mi ser, sana las raíces de mi tristeza profunda. Llega hasta el fondo de mis males para que pueda recuperar la verdadera alegría. Eso espero de tu amor, mi Consolador poderoso.

No dejes que me entregue en los brazos enfermos de la melancolía. No permitas que beba del veneno de los lamentos, las quejas, el desaliento. No valen la pena.

Dame una mirada positiva y optimista.

Convénceme, con un toque de tu gracia, de que la entrega generosa es el mejor camino.

Hazme probar el júbilo de Jesús resucitado.

Dame la potencia de tu gracia para que todo mi ser sea un testimonio del gozo celestial.

Me entrego nuevamente a ti, Espíritu Santo, para servir a Jesús en los hermanos.

Quiero estar bien dispuesto para lo que tú quieras y como tú quieras, para enfrentar cualquier desafío e iniciar nuevas etapas.

Ven Espíritu Santo, y lléname con Tu Presencia.

Amén.”

Científicos Afirman que la Oración tiene Poder para Sanar….

Estudios médicos han determinado de manera concluyente, que la oración puede curar a un enfermo, y el hecho de creer en Dios ayuda a vivir más saludable, más feliz, y lo ayuda a vivir más tiempo.

Para los creyentes en Cristo nunca ha habido dudas de que la oración tiene el poder para sanar, pero los científicos también concluyen que el poder curativo de la oración es innegable, de acuerdo con 1,500 estudios médicos realizados.

La investigación de realizó en varios hospitales y universidades en Estados Unidos y de instituciones prestigiosas, indican que “la gente que cree en Dios y ora más tiene una mejor salud mental y física“, dijo el Dr. Harold G. Koenig, de la Universidad de Duke, según News Max.

Koenig agregó que “estudios han mostrado que la oración puede ayudar a prevenir que la gente se enferme, y que cuando se enfermen, se recuperen más rápidamente”.

También los médicos han dicho que de 125 estudios que relacionan a la salud con la asistencia a centros de oración, un 85 encontró que quienes van a la iglesia regularmente tienen una vida más larga.

Koenig, quien es director del Centro para la Espiritualidad, Teología y Salud de Duke, y quien ha escrito varios libros sobre fe y sanación, citó el ejemplo de un estudio publicado en la revista médica Southern Medical Journal, en el que se demuestra que la oración tiene efectos sorprendentes de sanación en pacientes con deficiencias visuales y auditivas.

Según el estudio, después de sesiones de oración, los pacientes mostraron mejoras significativas basadas en exámenes audiovisuales.

Los beneficios de la práctica religiosa, particularmente el estar involucrado en una comunidad de fe, son un factor importante para que la gente le haga frente a las enfermedades y experimenten un mejor bienestar, porque tienen más esperanza, son más optimistas, experimentan menos depresión, menos ansiedad“, agregó Koenig.

También el investigador y escritor Tom Knox dijo que la evidencia sobre el poder de la oración es abrumadora.

Lo que yo he descubierto me ha sorprendido. En los últimos 30 años un trabajo científico muestra que las creencias religiosas son médica, social y psicológicamente beneficiosas“, dijo Know.

Fuente:  
AcontecerCristiano.Net

Leyes de los Ayunos Públicos

Tomado de: JudaismoHoy


Cualquier ayuno público que cae en Shabat debe ser pospuesto para el día siguiente, con excepción de Yom Kipur, el cual es ordenado por la Torá y debe ser observado incluso en Shabat.  Pero si un ayuno público cae en viernes, debemos ayunar en ese día, a pesar de que entremos al día de Shabat cuando todavía estamos ayunando.  Sin embargo, de acuerdo a nuestro calendario, el único ayuno que puede caer un viernes es el ayuno del 10 de Tevet.

Comienzo del Ayuno: A diferencia de Iom Kipur y el 9 de Av, estos días de ayuno público no son días de ayuno completo, es decir que no se debe comenzar a ayunar desde la puesta del sol de la víspera, sino que está permitido comer y beber durante toda la noche anterior al día del ayuno, y sólo debemos comenzar a ayunar desde el amanecer de ese mismo día.  Para saber a que hora comienza el amanecer en cada lugar del mundo, se debe consultar un calendario judío de la comunidad de esa ciudad.

Otra diferencia entre estos días de ayuno público y los días de Iom Kipur y el 9 de Av, es que en estos días de ayuno público está permitido lavarse, untarse con aceites y cremas, usar calzado de cuero y mantener relaciones matrimoniales.

Personas Exentas de Ayunar: En estos días de ayuno público, las personas enfermas están totalmente exentas del ayuno, aún si su enfermedad no conlleva peligro alguno.  Asimismo, las mujeres embarazadas o que están en el período posterior al parto – por ejemplo, que amamantan – por cuanto que el ayunar puede ser peligroso para el bebé o les puede producir gran sufrimiento a ellas, en estas generaciones donde por varias razones la debilidad corporal prevalece sobre las personas, ellas están exentas de la obligación de ayunar.

Sin embargo, debemos notar que incluso aquellas personas que no tienen la obligación de ayunar no deben comer comidas festivas o manjares, sino que deben comer sólo lo necesario para mantenerse sanos y fuertes.  

Niños: Niños menores de bar mitzvá (13 años), así como niñas menores de bat mitzvá (12 años), también están exentos de la obligación de ayunar.  De todas formas, si ellos son lo suficientemente maduros como para entender el concepto del duelo, no se les debe acostumbrar a comer golosinas o manjares, sino solamente comidas nutritivas pero simples, como para que se mantengan saludables solamente.  Todos aquellos que están exentos de ayunar deben abstenerse de comer en público.

Comer Después de Dormir: Si alguien se fue a dormir con la intención de levantarse antes del amanecer para comer y beber – por ejemplo: una hora antes del comienzo del ayuno – él puede comer y beber hasta el amanecer.  Sin embargo, si la persona se fue a dormir pensando que no se despertaría antes del amanecer para comer y beber, pero se despertó de casualidad antes del amanecer, ella tiene prohibido comer.  Por tal razón, es aconsejable que la persona piense que si ocurriera que él se despertare de casualidad antes del amanecer, a él le estará permitido comer y beber hasta algunos minutos antes de la hora del comienzo del ayuno.

Medicamentos: Personas sanas que necesiten tomar cualquier clase de medicamentos en los días de ayuno – como ser, pastillas, cápsulas, jarabes, etc., pueden hacerlo.  Como explicamos anteriormente, las personas enfermas están exentas de ayunar.

“Dios destruirá a la muerte para siempre, borrará las lágrimas de todos los rostros y hará que Su pueblo no sea avergonzado nuevamente…”
(Ieshaiahu – Isaías – 25:8)

El Ayuno del Décimo Mes (10 de Tevet) y Sus Características

Por P.A. David Nesher

En la conciencia mesiánico-hebrea, un día de ayuno es un tiempo ideal para llamarse a la reflexión; un tiempo oportuno para corregir un error pasado, y re-configurar la forma de pensar para pautar un destino de calidad total.

El 10 de Tevet es considerado tan severo e importante que su ayuno es observado en la Casas de Judá incluso si cae en viernes.

¿Qué pasó el diez de Tevet que tenemos que corregir?

Para responder correctamente esta pregunta, primeramente es necesario que nuestro entendimiento se informe acerca de los hechos históricos que determinaron la costumbre de ayunar en este fecha particular del 10º mes. 

El ayuno de Asara Betevet, (traducdio 10 de Tevet) conmemora el sitio de Jerusalén en el año 589 A. E. C. por medio de Nebucodonosor, rey de Babilonia, que terminó treinta meses después en la destrucción del primer Templo de Jerusalén, seguida por 70 años del exilio babilónico.

Para entender bien la historia de este sitio o asedio, necesito retroceder unos años antes, y compartirles los hechos más importante que permitirán la comprensión de todo estos acontecimientos.

Después del asedio de 597 d.C, el rey Neo-Babilónio Nabucodonosor confirmó a Sedequías, con tan solo 21 años, como rey tributario del Reino de Judá (Sur). Aun así, Sedequías se rebeló en contra de Babilonia, y realizó una alianza con el Faraón Jofrá, el rey de Egipto.

Nabucodonosor enfurecido por esta traición, respondió por medio de la invasión de Judá​ y empezó el asedio de Jerusalén en diciembre 589 a.E.C. Durante este asedio, cuya duración varió entre los 18 o 30 meses, “cada mal golpeo a la ciudad, la cual bebió la taza de la furia de Dios” (por favor, leer 2Reyes 25:3; Jeremias 4:4). ​ 

En el 586 a.E.C., después de la conclusión del undécimo año del reinado de Sedequías, Nabucodonosor penetró a través de las paredes de Jerusalén, conquistando así la ciudad.  Sedequías y sus seguidores intentaron huir pero fueron capturados en las llanuras de Jericó y llevados a Ribla. Allí, después de ver a sus hijos ser muertos, Sedequías fue cegado, atado, y tomado cautivo a Babilonia, donde permaneció prisionero hasta su muerte.
Lo triste es que los babilonios rodearon Jerusalén y comenzaron un sitio de tres años que terminó en la destrucción del Templo y en el comienzo del exilio que aún no ha terminado. Incluso durante el tiempo de Ezra, que fue lo más cercano que estuvimos de una redención nacional, la mayoría de los judíos nunca volvieron a casa. Hicimos nuestra vida en Babilonia, Persia, Grecia y otros lugares para estar cómodos, ser aceptados y, aún peor, ser normales.

Comprendido ahora el contexto histórico, volvamos a remarcar que en el día diez de Tevet, el rey Nabucodonosor comenzó el sitio de Jerusalén. En realidad, hubo poco daño en ese primer día y ningún judío fue asesinado. ¿Entonces, por qué es tan trágico este día? Porque el estado de sitio fue un mensaje, para que el pueblo judío se despertara y solucionara sus problemas. Sin embargo, su orgullo fue más fuerte y así fallaron una vez ante la Instrucción de Yahvéh, por lo que el estado de sitio los terminó  llevando a la destrucción del Sagrado Templo construido por el rey Salomón.

Por esto, durante el exilio babilónicos, los profetas y los sabios instituyeron un ayuno el diez de Tevet. 

Hoy también estamos en estado de sitio.  Los constantes embates del sistema reptiliano oprimiéndonos al materialismo neoliberal actual, persigue que olvidemos y hasta ignoremos nuestro precioso legado. Los resultados son catastróficos: asimilación en las modas y tendencias hedonistas, y falta de claridad en nuestros objetivos como pueblo dentro de Israel. ¿Entonces, cuál es el mensaje para nosotros? Despertar y entender. ¿Qué es lo que quiere Yahvéh? Si hay un estado de sitio, escucha el mensaje ahora. No esperes que llegue la destrucción.

Si el problema hoy es la falta de apreciación por nuestro legado, entonces la solución es clara: aumentar el amor por la Torá, el amor por los judíos, y el amor por Israel y Jerusalem. Dios nos está diciendo: el estado de sitio no será levantado hasta que corrijan el error.

La solución es bien clara, y es la misma que el Eterno propuso en aquella ocasión de asedio babilónico:

  • Aumentar el amor por la Torah, combatiendo la ignorancia de sus códigos lumínicos. Debemos darnos cuenta de que la enfermedad más destructiva, dolorosa y contagiosa es la ignorancia. La ignorancia es la prisión para Dios. La ignorancia provoca vidas desperdiciadas y sufrimientos inexplicables. Por todo esto, tienes una obligación para con tus compañeros de tu cotidianidad. ¡Si sabes algo, enséñalo!
  • Desarrollar el amor al prójimo, proclamándole el Camino y la Verdad de la Vida. ¿Ves seres humanos caminando por ahí deprimidos, muertos en sus delitos y pecados? Entonces ofréceles  algo de alegría. Si tienes la habilidad, debes ayudar. Si no, siempre cargarás en la conciencia “lo que podrías haber hecho”. No te menosprecies. Tienes la habilidad de tener un impacto dramático en los demás. No debes ser el senador de una provincia o estado para hacer una diferencia. Con una sola cosa de sabiduría puedes ayudar a la humanidad. ¡Entonces si sabes la clave para la felicidad, enséñala!
  • Aumentar en nuestras conciencias el amor por Israel y Jerusalén. Interceder por Jerusalén y sus defensores, es también una muestra de amor al prójimo, no importa cuanto el o ella difieran de ti. Porque si hay una virtud redentora de estar bajo sitio, es la oportunidad de darnos cuenta que, en esto, estamos todos juntos.

Entonces debemos entender que observamos el 10 de Tevet como un día de ayuno, arrepentimiento y retorno, en el sentido que aceptamos que es un día dedicado a salvaguardar las murallas de nuestra identidad, reparando sus brechas, y asegurándonos que sus puertas funcionen apropiadamente.

El ayuno tiene el objetivo de ser un momento para preguntarnos si deberíamos transitar la historia como viajeros tranquilos mirando por la ventana mientras somos conducidos a lugares desconocidos, o si deberíamos hacer algo para determinar en qué dirección nos encaminaremos. Hoy, más que nunca, todas las puertas están abiertas. Podemos elegir el camino de permitir que otros definan quiénes somos y luego vivir según esa definición. 

Yahvéh, nuestro Dios, nos está diciendo: el estado de sitio no será levantado hasta que corrijamos el error.

Tevet es un tiempo de retorno y redefinición. Espero que todos seamos capaces de utilizar el poder de este mes para descubrir quiénes somos en el Mesías y quiénes queremos ser por medio de Él, bajo el Yugo de su Instrucción. Ésta es la clave de la redención personal, la cual a su vez es la clave de la redención nacional.

¿Cambiaremos? ¿Despertaremos a la realidad?

Tenemos que ocuparnos de cumplir con la misión de nuestro propósito mesiánico. Si no hacemos el esfuerzo, es porque no nos interesa lo suficiente. Tenemos poderes espirituales para lograrlo. ¿Los  utilizaremos?

¡Es urgente que escuchemos el mensaje divino antes de la destrucción! ¡El momento es ahora!

El Ayuno de Guedaliah: La Relación de la Muerte de un Justo y la Destrucción del Santo Templo

Por P.A. David Nesher

En las Sagradas Escrituras encontramos que el profeta Zacarías hace referencia a un día de ayuno conocido como “el ayuno del séptimo“, ya que es observado en Tishrei, el séptimo mes contando a partir de Nisán (Zacarías 7:5; 8:19).

Este ayuno conocido como Tzom Guedaliah (Ayuno de Gedaliah)  fue decretado por los sabios para conmemorar el asesinato de Guedaliah, el hijo de Ajikám, a manos de Ishmael, hijo de Netaniáh, instigado por el rey de Amón. Sucede que con la muerte de Guedaliah se extinguió la última llama de esperanza para mantener la autonomía de Judá luego de la destrucción del primer Beit HaMíkdash. Miles de personas fueron masacradas, y aquellas que sobrevivieron fueron conducidas al exilio.

Esto realmente no tiene nada que ver con los días del temor o expiación, salvo que se produce en medio de ellos. No es una ordenanza divina, sino más bien resulta de la tradición de la Casa de Judá. Este ayuno comienza temprano en la mañana, con el alba, y termina al anochecer.

La Historia que dio origen a este Ayuno.

Cuando Nebujadnetsar (Nabucodonosor) destruyó el Templo del Eterno (año 586 antes de la era común), asesinó a una gran parte de la población del Reino de Yehudáh (Judá), cuya capital era Jerusalem. También llevó como cautivos de Babilonia a decenas de miles de judíos. Y permitió que una parte de la población vencida, campesinos muy pobres, permanecieran en Israel trabajando la tierra y pagando exorbitantes tributos a Babilonia.

Flight of the Prisioners luego de la destrucción de Jerusalén

Nebujadnetsar nombró como gobernador de estos judíos a Guedaliah ben Ajiqam, que pertenecía a la familia Shafán, que vivían en Babilonia desde el exilio de Yejoniá (597 A.E.C.) y se consideraban leales al rey. Fue un gesto positivo inesperado. ¡Era todo un milagro!, que un judío fuera nombrado para cuidar de Judea.

Muchos de los judíos exiliados en Babel esperaban que Guedaliah, siguiendo las directivas del profeta Yirmiyahu (Jeremías) lograría  ganarse nuevamente la confianza del rey de Babilonia hasta que el rey, o su sucesor, accedieran a permitir que todos los judíos regresaran a Israel y eventualmente pudieran reconstruir el Bet haMiqdash (Templo Santo). Por esta razón, y llenos de esperanza, muchos judíos que habían huido a Moab, Amón, Edom, y otros países vecinos regresaron a la tierra de Judá, atendía a los viñedos que se les eran dados por el rey de Babilonia, y disfrutar de un descanso después de la opresión vivida. Así, gradualmente, más y más judíos que habían escapado de los horrores de la guerra y se habían refugiado en países vecinos, comenzaron a volver a sus hogares en Israel.

Así con Guedaliáh a cargo, la esperanza de volver a una vida normal y reconstruir el Beit HaMíkdash era ahora más real que nunca

Por toda esta situación, Ba’alis, el rey de Amón, (hoy Jordania), un reino que se alió con Egipto, hostil y envidioso de los restos de Judá envió un judío leal a sus asuntos, Ishmael Ben Netaniah, para asesinar a Gedalías. El rey Ba’alis sabía que si Guedaliah continuaba como gobernador de Judá eso significaría que le sería más fácil a Babilonia conquistar a Amón. Por ello, este malvado amonita animó a Yishhma’el Ben Netaniá a asesinar a Guedaliáh y le ofreció su ayuda.

Yishma’el era un hombre muy violento que descendía del rey David (cf. 2 Samuel 5:16). Aprovechándose de su linaje davídico se opuso a la designación de Guedaliah, justificando su oposición con el argumento que este último no pertenecía a la dinastía de David, y por eso no podía ostentar el cargo de gobernador de Judá.

Así, al comenzar el séptimo mes hebreo (Tishrí) Yishma’el y un grupo de hombres tan violentos como él, llegaron a la ciudad de Mitzpá, donde fueron cordialmente recibidos por Guedaliah con los honores debidos a un descendiente de la dinastía de David.

Guedaliah había sido advertido de la posibilidad de un atentado contra su vida, pero se negó a dar crédito a sus informantes, convencido de que un yehudí nunca mataría a otro yehudí, y además, ¿por qué alguien con un mínimo de sentido común pondría en peligro las renovadas esperanzas de la redención de Israel que se estaban cristalizando?… ¿Por qué pondría en peligro las esperanzas de redención de todo el pueblo de Israel?

Sin embargo, Yishma’el y diez de sus hombres asesinaron a Guedaliah y a los otros hombres que estaban con él en Mitzpá (ver Jeremías capítulos 41, 42, 43 y 44). Todo acerca de Yishma’el era una desgracia para el nombre de David su ancestro, quien se había soportado todo impulso ‘de asesinar para obtener el trono’ y había esperado por el tiempo de Dios y la voluntad de su pueblo. Este no era un David sino un Jehú.

Después del asesinato de Guedaliah, los judíos temieron represalias del rey de Babilonia. Pensaron en huir a Egipto para salvarse, pero dado que Egipto era una sociedad moralmente corrupta, se encontraron frente a un gran dilema – debían sopesar la amenaza física de quedarse en Babilonia versus el peligro espiritual de ir a Egipto. Por esta razón fueron donde el profeta Jeremías, quien estaba recluido haciendo duelo, para pedirle consejo.

Durante toda una semana Yirmiyahu (Jeremías) le rogó al Eterno por una respuesta, hasta que finalmente la obtuvo en Yom Kipur.

Jeremías llamó a los judíos y les dijo que debían quedarse en Israel y que todo estaría bien. Dios estaba planeando hacer que los babilonios actuasen con misericordia hacia ellos y, poco tiempo después, todos los judíos exiliados tendrían permitido volver a su propio suelo. Pero, les dijo Jeremías, si deciden ir a Egipto la espada de la que están huyendo los mataría allí.

Por desgracia las palabras del profeta no penetraron en los oídos del pueblo, y ellos se rehusaron a creer en ellas. Todos los judíos que quedaban en Israel empacaron sus maletas y se fueron a Egipto. ¡Incluso secuestraron a Jeremías y lo llevaron con ellos! Ahora la destrucción estaba completa; la Tierra de Israel estaba completamente desolada.

Puedes adivinar lo que ocurrió a continuación. Unos pocos años después, Babilonia conquistó Egipto y miles de judíos exiliados fueron asesinados. El único sobreviviente de esta masacre fue Jeremías; su profecía se había convertido dolorosamente en verdad.

La tierra de Israel permaneció por muchos años con poquísimos yehudim, y así el exilio del pueblo de Israel de su tierra alcanzó su pico más alto, y las esperanzas de volver a Yerushalayim se desvanecieron (2 Melakim/Reyes, 25:23-26).

Y así, la tierra de Israel permaneció virtualmente sin población judía durante 52 años. Y las esperanzas de regresar a Yerushalayim y reconstruir el Bet HaMiKdash prontamente se desvanecieron. Fue como revivir una vez más el exilio que tuvo lugar unos años atrás. Era como si el Primer Templo hubiese sido destruido por segunda vez… O peor, porque esta vez, el exilio fue causado por el Pueblo de Dios, al no valorar a su hermanos como piedras vivas de la Casa espiritual de YHVH …

El evento inicial (el asesinato de Guedaliah) ha sido comparado a la destrucción del Templo Sagrado; causó la pérdida de miles de vidas judías y desencadenó el fin del asentamiento judío en Israel por muchos años. Por ende, los profetas declararon que el aniversario de esta tragedia fuese un día de ayuno. Este día es el tres de Tishrei, dos días inmediatamente posterior a Yom Teruah.

Los Sabios estudiosos de la TaNaK (Antiguo Testamento) señalan respecto de este ayuno lo siguiente:

Esto nos enseña que la muerte de un justo equivale al incendio de la Casa de Dios, ya que así como se decrete un ayuno en conmemoración de la destrucción del Beit HaMíkdash, así también se decrete un ayuno en conmemoración de la muerte de Guedaliá“.
(Rosh HaShaná 18b)

¿Cuál es el significado de este ayuno y por qué ocurre entre Yom Teruah y Yom Kippur?

La respuesta a esta cuestión la podemos encontrar en la Guemarah (parte del Talmud que contiene comentarios rabínicos y análisis de la Mishnah) que afirma que el ayuno en este día nos enseña que la muerte de un justo es comparable con la destrucción del Gran Templo. Sabemos que la muerte de un hombre justo es comparable con la tragedia de la destrucción del Templo, porque el versículo de Zacarías menciona al ayuno de Guedaliah junto con los otros ayunos que conmemoran la destrucción del Templo.

Desde este concepto, podemos considerar la historia de este tzadik (justo) y desglosarla en tres lecciones…

Tres Lecciones para el Ayuno de Guedaliah 

Lección nº 1:

El pueblo judío se había hundido hasta uno de sus niveles más bajos de la historia. El Templo había sido destruido, la mayoría de los judíos estaban exiliados y la situación parecía desesperanzadora. Pero Dios cambió las desesperadas circunstancias del pueblo e hizo que el recto Guedaliah fuese designado como líder. Sin embargo, Guedaliah fue asesinado y toda la esperanza desapareció.

Pero fue precisamente en ese momento que Jeremías le rezó a Dios para obtener algo de claridad y convicción. Esto fue durante los 10 días entre Yom Teruah y Yom Kippur. Esta historia es conmemorada para enseñarnos un importante mensaje para estos días: no importa cuán lejos estés, siempre puedes regresar y Dios te perdonará.

Lección nº 2:

Los judíos que fueron a aconsejarse con Jeremías estaban, subconscientemente, seguros de que Dios daría la respuesta que querían escuchar. Entonces, cuando Dios les respondió de una forma diferente, se rebelaron.

Pero ellos no eran personas malvadas. ¿Qué pasó?

A pesar de que estos judíos eran, en un sentido, dependientes de la voluntad de los babilonios, no estaban dispuestos a depender de la voluntad de Dios. La lección es que apegarse a Dios significa seguirlo siempre, no sólo cuando coincide con lo que buscas.

Una buena regla para la vida: cuando te enfrentes a un complicado problema moral, pregúntate: “¿Qué diría Dios? ¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?”.

Lección nº 3:

Cuando un israelita asesina a otro es una tragedia terrible que puede tener enormes repercusiones históricas. Tal violencia es inexcusable. ¿Tenemos diferencias políticas y filosóficas? Debemos solucionarlas con calma y tolerancia; ésta es la única manera aceptable.

Después de dos días en que la nación entera de Israel había clamado con esperanza por un buen destino, y larga vida, sufrió una gran caída. Por ello, nosotros debemos atrevernos a usar este día para pensar y preocuparnos por nuestra devoción hacia Yahvéh. Debemos enfocar nuestras plegarias a pedirle compasión al Eterno, no sentirnos tan seguros de las plegarias que hicimos el día de Yom Teruah y pedirle a Yahvéh que nos levante del abismo al que hemos caído tras nuestros errores y que nos dé la certeza de estar construyendo un año de vida bueno para la nación.

El propósito de este, como los demás días de ayuno, es despertarnos de nuestro letargo, al conmover nuestros corazones hacia el arrepentimiento (teshuvah), recordando nuestros propios pecados así como también los de nuestros ancestros, que fueron similares a los nuestros.  Al recordar estos pecados, los cuales continuamos cometiendo, y siguen provocando calamidades similares a aquellas que nuestro pueblo ya sufrió en el pasado – somos motivados a retornar al camino correcto de la vida, como dice la Torah: “Y ellos confesarán sus pecados y los pecados de sus ancestros…” (Vayikrá/Levítico 26:40).

Cada persona debe aprovechar estos días de ayuno y reflexión para hacer un profundo auto-examen de sus acciones, puesto que el propósito esencial de un día de ayuno no es el ayuno en sí, sino motivar a la persona a arrepentirse, es decir regresar a la Fuente, y apegarse en amor a ella, sentido perfecto de teshuvah.

Es por eso que aquellos que cuidan el ayuno pero no meditan sobre los cambios internos que su realidad exige están desperdiciando el día. Ellos sólo enfatizan lo que es secundario (el ayuno) y desprecian lo que es esencial (el arrepentimiento). Sin embargo, tomar el arrepentimiento solamente, sin ayunar, es insuficiente, porque el ayunar es una orden establecida por los profetas, y todo el pueblo de Israel ha cumplido estos días de ayuno, a través de todas las generaciones.

¿Quienes están exentos de este ayuno?
  1. Es un ayuno obligatorio para todos, a partir de la edad de la Bar Mitsvá (13 años cumplidos) para los hombres y de 12 años cumplidos para las mujeres.
  2. Si el 3 de Tishrí cae en Shabat, se aplaza el ayuno al Domingo, pues, a excepción de Yom Kipur, ningún ayuno puede tener lugar en Shabat.
  3. Una persona enferma, aun si gravedad, esta exenta de ayunar en Tsom Guedaliáh. (Ver las leyes concernientes al ayuno del 17 de Tamuz).
  4. Las madres embarazadas y las que están en periodo de lactancia.
  5. Los ancianos deben consultar a su médico para hacer este ayuno.

Fuente utilizada para esta bitácora: Estudio del Tzom Guedaliah hecho por por los rabinos Arie Leiv Nivin y Shraga Simmons


Crear Atmósfera de Milagros… (El Poder de Rezar el Shemá)

Por P.A. David Nesher

“Juntaos y oíd, oh hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre.”

(Génesis/Bereshit 49:2)

La Torah (Instrucción) del Eterno revela que cada hebreo tiene la obligación de recitar el pasaje bíblico conocido como Shemá Israel (Escucha, Israel), dos veces por día. Una a la mañana y la otra recitación al anochecer, en cumplimiento de la de-codificación del precepto: “y hablarás de ellas … al acostarte y cuando te levantes” (Deuteronomio 6: 7 b). Es decir que la primera obligación diaria de un hebreo es la recitación del Shemá. Ésta consiste en la recitación del versículo (Deuteronomio 6:4): “Escucha Israel, El Eterno es nuestro Dios, El Eterno es Uno”. Junto con el párrafo mencionado el principal significado del Shemá es una proclamación de la unidad de Dios y la aceptación del Yugo de Su Reino.

Entonces, el precepto de la aceptación del Yugo Celestial se cumple principalmente mediante el recitado del versículo (Dvarim-Deuteronomio 6:4)  “Shemá Israel: YHVH Eloheinu YHVH Ejad”. Inmediatamente después de recitado, se pronuncia en voz baja la frase “Baruj Shem Kevod Maljutó Leolám Vaed”. Si bien esta última frase no figura en la Torah en el marco de la porción del Shemá, existe una explicación histórica para agregarla al rezo.

El Midrash (conjunto de explicaciones y/o exégesis) cuenta que Jacob reunió alrededor de su cama a todos sus hijos, y antes de bendecirlos les hizo esta última pregunta:

_ “Hijos míos, ¿estáis bien firmes en vuestra creencia en el único Dios?

Cómo respuesta, sus hijos levantaron las manos al cielo y dijeron:

_ “Shemá Yisrael (oye, Israel – Jacob -): ¡El Eterno es nuestro Dios, el Eterno es Uno! Nuestra fe es la tuya y nuestra confianza está en el Creador de los cielos y de la tierra“.

Jacob, reconfortado, dijo entonces:

_ “Bendito sea para siempre el nombre de su eterno reino“.

La frase del Shemá quedó desde entonces como la profesión de fe del Pueblo de Dios, su principio máximo y la condensación de sus ideales. Por ello, cabe destacar el dato de que estas fueron las últimas palabras pronunciadas por los mártires israelitas que cayeron en todas las generaciones, al Kidush Hashem (por la santificación del nombre de Dios de Israel): Shemá Yisrael, YHVH Elohenu, YHVH Ejad.

También vale aquí explicar que aunque el Shemá es una parte integral de los servicios matutinos y vespertinos, no es, hablando técnicamente, una oración. Más bien, es una declaración de fe. Es una afirmación de la unidad del Eterno que nos recuerda nuestras obligaciones para con Él. Es una declaración de fe que recuerda los signos del Pacto Renovado en el Mesías y nos advierte contra los desvíos de querer seguir los deseos vanos del corazón y las inmoralidades que los ojos puedan ansiar.

A los efectos de comprender esta cuestión, es necesario, primeramente, explicar dos niveles diferentes de fe (emunáh) que vibran en la unidad de YHVH. El primer versículo “Shemá Israel” expresa el plano superior, absoluto y único de lo que se denomina la “unificación superior” (en hebreo “ijud elión”). En este nivel todos los aspectos y matices se hayan incluidos y unidos en la revelación divina. La segunda frase expresa el plano que surge a raíz de  la creación y al que se llama “unificación inferior” (hebreo “ijud tajtón”), por medio del cual aceptamos el Yugo Celestial según la fe que se manifiesta en este mundo.   De acuerdo a esta fe, cada criatura y aspecto de la creación posee un sitio propio; YHVH les da vida a todos, reina sobre ellos y los dirige en conformidad a la conducta de estos para completar Su propósito eterno en la Creación. Esto significa que Su Nombre y Su Soberanía se revelan en el mundo. O sea, lo que se manifiesta en la creación no es Su esencia sino Su nombre y Su soberanía, ya que si la primera se manifestase todas las criaturas se verían anuladas ante Su Inconmensurable Luz.

Dado que la fe en el plano superior es de un nivel muy elevado, esta se manifiesta únicamente en la raíz del alma en momentos de auto-sacrificio o “mesirut nefesh” (entrega total del alma). Por eso, el Eterno, nuestro Abba kadosh, nos preceptuó tomar contacto con esta dimensión únicamente dos veces al día al recitar o rezar el “Shemá”. Empero, conjuntamente con la unificación superior, los sabios estipularon que recitemos también la “unificación inferior”, esto es, que expresemos el nivel de la fe que se revela en este mundo en todos sus diferentes matices. Este nivel es de gran agrado a ojos del Eterno, ya que el objetivo final de la creación es que se manifieste la fe en este mundo físico en toda su belleza y esplendor. Con todos sus colores y sonidos, pasiones y características.

En el lenguaje hebreo la palabra Shemá, traducida como “escucha“, puede también significar “acepta en tu esencia hasta que vibre en todo tu ser“. Por eso, cuando recitamos el Shemá, debemos aceptar la soberanía de Yahvéh, como Dios único y verdadero, gobernando sobre nosotros. Esto quiere decir aceptar el cumplir Su voluntad tal como se nos indica e instruye en la Torah, con todos los preceptos positivos y negativos (prohibiciones) que el Todopoderoso ordenó observar.

En definitiva, al rezar el Shemá, cada santo está confesando que Yahvéh, nuestro Dios es, entonces, el verdadero conductor de todo, y sólo Su proyecto perdurará. Su bondad y perfección entonces serán plasmadas en su creación, tal como está revelado en las Sagradas Escrituras.

Por lo tanto, al pronunciar este versículo con su agregado histórico entendemos que YHVH es la fuente de toda la creación por toda la eternidad, y declaramos que unidos a Él por el Yugo de Comunión que tenemos en el Mesías (la Torah) podemos ver una atmósfera diferente llena de posibilidades, pues en cada situación de la vida se esconde un bien de Su propósito eterno.

שמע ישראל יהוה אלהינו יהוה אחד
“Oye, Israel: Adonai nuestro Dios, Adonai uno es”
 
(Bendito sea el nombre de su gloriosa majestad por siempre jamás)
 
Y en fonética hebrea:
 
“Shema Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad”
 
(Baruj Shem Kevod Maljuto Leolam Vaed)

Bitácora Relacionada:

Días de Dificultades = Tiempo de Oportunidades (Yemei Bein HaMetzarim)

Por P.A. David Nesher

“Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras”

(Lamentaciones 1:3).

En verdad, el verdadero nombre de este tiempo de veintiún días es: Yemei bein Hametzarim (en hebreo: בין המצרים), que significa “Días entre las dificultades“, o “Días entre los lugares estrechos“, de acuerdo a la descripción que da de los mismo el profeta Jeremías (Lamentaciones 1: 3).

Este periodo comienza el día 17 del Cuarto Mes, y se extiende hasta Tishá BeAv o Noveno de Av.

La historia relata que durante este período, muchas calamidades sobrevinieron sobre el pueblo del Eterno, especialmente la Casa de Judá, a través de las generaciones. Justamente fue durante este período de Ben Hametzarim que ambos Templos fueron destruidos. Por eso estos días fueron establecidos como un tiempo de duelo por la destrucción de los Santuarios de Jerusalén.

El objetivo de sufrir por estos eventos es ayudarnos a superar las deficiencias espirituales que los causaron. Durante todo el proceso de “teshuvá” – introspección y compromiso a mejorar – tenemos el poder de transformar la tragedia en alegría.

Al reflexionar en estos eventos históricos, debemos considerar que ésta es una época en la que nuestra naturaleza egoísta tiende a despertarse. Se hace más difícil que nunca para nosotros el no reaccionar de manera negativa. Algunos de nosotros enfrentaremos desafíos; nuestra certeza será probada y muchos descubriremos más negatividad dentro de nosotros mismos de lo que jamás hayamos querido ver.

Desde el exilio babilónico, los judíos aprendieron que, de hecho, durante estas tres semanas existe más Luz Infinita disponible de lo usual y que durante los momentos más difíciles en la vida se nos conceden raras oportunidades para cambiar y crecer espiritualmente. Por lo tanto, esta es una época en la que podemos limpiarnos a nosotros mismos de negatividad y de enfermedades. Son semanas propicias para participar de una guerra espiritual en la que la Victoria nos está asegurada. Por ella, y desde ella, nuestra vida de ayuno y oración permitirá el obrar de ángeles de Luz luchando a favor de nuestras vidas, contra principados, potestades y gobernadores de tinieblas que se oponen a nuestro ascenso y promoción mesiánica.

Por eso, nosotros, lo primogénitos del Eterno, a los días Bein HaMetzarim, no lo veremos como un período de negatividad, sino como un tiempo para hacer milagros. Tomaremos conciencia día a día, que pocos momentos en el año pueden darnos acceso a tal abundancia de bendiciones en el Mesías. Al enfocarnos en la transformación durante estas tres semanas, cuando es más difícil hacerlo, podemos eliminar la negatividad de nuestro pasado, presente y futuro.

Cuando lo vemos desde esta perspectiva, estas tres semanas no son para nada atemorizantes. El temor es lo que nos mantiene atascados en nuestros patrones y evita que revelemos grandes bendiciones. Dar la bienvenida a los desafíos de Ben HaMetzarim puede llevarnos al siguiente nivel al mostrarnos las cosas que más necesitamos cambiar.

Dado que el atributo de Juicio Divino (din) se siente con mucha intensidad, evitaremos riesgos potenciales y actividades riesgosas.

Por ello, los exhorto a tomar conciencia de que estos pueden ser 21 días poderosos si decidimos conectar con la consciencia de amor perfecto e incondicional, que nos permite compartir sin restricción. Si decidimos sacar provecho de este periodo al confrontar nuestras cualidades negativas, entonces podremos acercarnos más a la mejor versión de nosotros mismos y así, crear una vida mejor para nosotros y, desde ella, un mundo mejor para todos.

Los Hijos Primogénitos y el Ayuno del 4º Mes

Desde que la piedra angular, Yeshúa HaMashiaj, fue establecida por nuestro Abba kadosh (Papá Santo), mediante su obra redentora en el Gólgota, un nuevo Templo comenzó a se levantado en las dimensiones celestiales. Dicho Templo, de características puramente espirituales, lo constituyen aquellos hijos primogénitos que desde la Sión celestial se dejan edificar como piedras vivas por el perfecto Arquitecto que es el Eterno, nuestro Abba y Dios.

Desde esas dimensionalidades se nos propone en estos días específicos, realizar un trabajo espiritual que asegure en nosotros que el ego, está día a día crucificado con el Mesías.

Sacrificio por la Culpa: El Poder de Practicar la Confesión

Asimismo esta es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa.
En el lugar donde degüellan el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su sangre alrededor sobre el altar. Y de ella ofrecerá toda su grosura, la cola, y la grosura que cubre los intestinos, los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar, ofrenda encendida a Jehová; es expiación de la culpa. Todo varón de entre los sacerdotes la comerá; será comida en lugar santo; es cosa muy santa. Como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán; será del sacerdote que hiciere la expiación con ella. Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, la piel del holocausto que ofreciere será para él. Asimismo toda ofrenda que se cociere en horno, y todo lo que fuere preparado en sartén o en cazuela, será del sacerdote que lo ofreciere. Y toda ofrenda amasada con aceite, o seca, será de todos los hijos de Aarón, tanto de uno como de otro.

(Levítico/ Vayikrá 7: 1-10)

Lo maravilloso de investigar la Instrucción (Torah) es que al describir lo que se debía de hacer con los sacrificios, ella nos transmite mensajes y enseñanzas claramente aplicables para nuestra vida cotidiana hoy.

Todos hemos pecado, y una de las consecuencias del pecado es la culpa. El Eterno nos creó con una conciencia moral que nos permite discernir internamente entre el bien y el mal. Todos tenemos una naturaleza pecadora:

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros”

(I Juan 1:8).

En el pasaje de Vayikrá notamos que la cosmovisión divina primeramente nos llama a estar agradecidos por los sentimientos de culpa que aparecen después del pecar, porque éstos nos conducen a buscar el perdón y la restauración celestial.

Al establecer este korban (ofrenda o acercamiento) el Eterno desea que comprendamos que los sentimientos de culpa deben de ser elevados y ofrendados. Luego, y a través de ello, corregidos para generar una reparación transformadora (tikún).

Ante esto la pregunta práctica es: ¿cómo hacemos para elevar un sentimiento de culpa, ofrendarlo al Eterno y por ende corregirlo desde Su fuerza?

Primeramente, tomando consciencia de que lo elevamos a través de comprender y aceptar que ese sentimiento de culpa es algo que nos envió el mismo Yahvéh para que recapacitemos y corrijamos nuestras conductas.

Luego, una vez que recapacitamos, se produce en nosotros el arrepentimiento (teshuvá). Así corregimos nuestra conducta y hacemos aquello que está en nuestras manos poder hacer a fin de reparar los daños causado por el error (tikún). Por ello, debemos de “ofrendar” a Yahvéh dicho sentimiento de culpa, para que éste no nos impida vivir con alegría, mejorarnos y servir a Su Nombre, logrando por medio de ello, exactamente lo opuesto que el Eterno en realidad quiere cuando sentimos esta clase de sentimientos.

Y esto es así, sencillamente porque Yahvéh nos creó para que seamos exageradamente felices (bienaventurados), y así cumplir fielmente con nuestra misión de propósito en la vida, a fin de que realmente sintamos que con nuestro accionar estamos marcando una diferencia.

Sin embargo, los sentimientos de culpa, sino se elevan al Eterno, pueden ser una carga aplastante. El rey David se sintió muy abrumado por sus errores, por eso escribió: “Mi culpa pesa sobre mi cabeza como una enorme carga. Me estoy hundiendo.” (Salmo 38:4 – PDT). Algunos hermanos han llegado a deprimirse pensando que YHVH nunca los perdonará (2 Corintios 2:7).

La persona que se siente culpable tiende a practicar el autocastigo de diferentes maneras: negándose las bendiciones, induciendo enfermedades y dolencias (sin causa física) en su cuerpo. Por esta actitud errada, se obsesiona hasta caer en angustia, ansiedad, depresión y sobre todo no se siente en comunión con Dios pues teme a su juicio.

En los siguientes versículos bíblicos puedes ver como el pecador siente dolencias físicas a causa del sentimiento de culpa provocado por el pecado y el temor al juicio de Dios.

Enmudecí y callé; guardé silencio aun acerca de lo bueno, y se agravó mi dolor

(Salmo 39:2).

Mira oh Señor, que estoy angustiado, hierven mis entrañas, mi corazón se revuelve dentro de mí, porque he sido muy rebelde. En la calle la espada mata, en la casa es como la muerte

(Lamentaciones 1: 20).

Y si los sentimientos de culpa nos debilitan o nos paralizan y hacen que vivamos con tristeza constantemente flagelándonos, entonces sin lugar a dudas que dichos sentimientos se transformaron en algo detestable e impuro, que va en contra de la voluntad del Eterno.

El Eterno quiere que tú disfrutes de una conciencia limpia. Desea que cuando hables de él y de sus promesas a otras personas, lo hagas con gozo, buena conciencia y un corazón sincero (Salmo 65:1-4). Por eso YHVH nos invita de este modo:

“Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor”

(Hechos 3:19).

El olá (holocausto) de culpa nos recuerda que siempre debemos acudir al arrepentimiento (teshuvá) y confesión ante el Eterno para reconciliarnos con Él y estar en comunión con Su Presencia en medio de nosotros. Debe hacerse en oración directamente con el Señor o en unión con hermanos maduros espiritualmente.

El holocausto de culpa implantaba en cada hebreo la enseñanza de que la confesión es la forma de liberación del sentimiento de culpa. La misma tiene dos dimensiones: confesión ante Yavhéh y también ante los hombres que Él ha habilitado para ello por medio de su vocación pastoral.

“La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho”

(Santiago 5: 15,16).

 

Este pasaje nos da la certeza de que la confesión del pecado en oración, da salud, paz interior y restaura la comunión con Dios. En una manifestación de la sabiduría vivencia, el rey Salomón escribió:

El que encubre sus pecados no prosperará, más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”

(Proverbios 28:13).

Estamos hablando de confesión y arrepentimiento verdadero y no un autoengaño como “permiso para seguir en el pecado“, porque al Eterno nadie le engaña (Gálatas 6:7).

Por consiguiente, lo que debemos de hacer cuando sentimos sentimientos de culpa que eventualmente nos paralizan y nos impiden cumplir nuestro propósito, es aconsejarnos con personas sabias que tienen experiencia en cómo corregir dicha clase de sentimientos, de modo tal que podamos continuar nuestro camino por la vida, con firmeza, alegría, vitalidad y plenitud. Y como está escrito que el preso no se libera a sí mismo de la cárcel, es sumamente importante consultar con una persona sabia que nos ayude a salir del terrible “calabozo” que representa el vivir con “sentimientos de culpa”, para que podamos continuar “celebrando la vida” como idealmente deseamos; aprendiendo además de esto, para posteriormente poder ayudar a los demás.

Confesarle al Eterno los pecados y hablar con los presbíteros (ancianos pastorales)  puede parecer muy difícil, pero ayuda mucho a reconectarse con la fuente de la Vida. De hecho, a David también le costó. Las Sagradas Escrituras indican que durante un tiempo no le contó a nadie los pecados que había cometido (Salmo 32:3). Pero luego vio los beneficios de confesarlos y de corregir sus errores.

Uno de los beneficios más grandes fue que David volvió a ser exageradamente feliz (bienaventurado). Él escribió: “¡Bienaventurado el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta!” (Salmo 32:1, El libro del Pueblo de Dios). También le pidió a Dios: “Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza.” (Salmo 51:15). David se sintió muy aliviado y agradecido al Eterno, y eso lo impulsó a alabarlo delante de otras personas.

¿Por qué debía de degollarse el sacrificio de elevación, en el mismo lugar donde era degollado el sacrificio de culpa, y por que una vez que esto había sido hecho, la sangre debía de tirarse alrededor del altar?

Y la respuesta es, que lo que la Torah nos quiere enseñar, es que si realmente queremos crecer y elevarnos, debemos de eliminar previamente todos aquellos sentimientos de culpa que negativamente nos paralizan, impidiéndonos hacer aquellas cosas buenas que podríamos llegar a realizar. Y la eliminación de esta clase de sentimientos para poder servir al Señor con amor y alegría, dedicándonos a amar y beneficiar de ahora en más a nuestros semejantes, es la corrección más elevada y positiva que puede haber para dicha clase de sentimientos, siendo considerado esto, ¡santo entre lo santo!

 

En este holocausto la sangre debía ser rociada alrededor del altar codificando así un mensaje maravilloso y práctico.  Esa sangre, que como sabemos representa a nuestra energía vital, no debía de ser destruida ni quemada, sino que por el contrario, debía de ser tirada “alrededor del altar”, para que, cuando llegue el momento indicado, podamos volver metafóricamente a utilizar nuevamente dicha energía, encausándola de la manera correcta para así podernos superar, en todo desafío que la vida presenta. Es decir que la corrección de nuestras malas cualidades no pasa por destrozarlas y destruirlas, sino por tomar la energía que antes utilizábamos negativamente en ellas, canalizándolas en la dirección correcta, otorgándoles un propósito que contribuya con nuestra elevación y nuestro crecimiento, en todos los ámbitos, y especialmente en el de nuestro lugar celestial (o espiritual) que tenemos en el Mesías.

Finalmente, si el pecado ha sido confesado, ha habido arrepentimiento genuino, y ha sido perdonado; entonces es tiempo de dejarlo atrás. Recuerda que nosotros que hemos venido a Yeshúa como nuestro Gran Sumo Sacerdote, hemos sido hechos nuevas criaturas en Él. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17). Parte de las cosas “viejas” que “pasaron” es el recuerdo de pecados pasados.

Al meditar en este pasaje del libro Vayikrá nuestras conciencias se elevan en el regocijo de entender que nuestro Abba Celestial en su dinámica de salvación para cada uno de nosotros, hizo que Yeshúa, su Hijo, la Luz Primordial, pagara el precio por nuestras culpas.

Apreciado lector/a si verdaderamente has creído y aceptado que Yeshúa HaMashiaj pagó el precio por tus pecados debes asumir el derecho de sentirte limpio y sin mancha por su sangre en la cruz. Limpio de todo sentimiento de culpa, real o falso.

¿Por qué Clamas a Mí?… ¡Deja la Oración y comienza la Acción!

Entonces YHVH dijo a Moisés:
¿Por qué clamas a mí?
Di a los hijos de Israel que marchen.
Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.
Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; y sabrán los egipcios que yo soy Yahvéh, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

(Éxodo 14: 15-18)

Pocos días después de haber decretado la liberación a los hijos de Israel, faraón, arrepentido por esta acción, resolvió en su corazón hacer volver a Israel para recuperar la mano de obra que había dejado ir. Entonces mandó a su ejército para que persiguieran a los hebreos y los retornaran cautivos.

 

Cuando el pueblo del Eterno se percató de esto, se encontraba justo al frente del Mar Rojo. Tenían solamente dos opciones: volver hacia atrás y que sus enemigos los hagan pedazos o continuar hacia adelante y morir ahogados. No tenían salida. Se encontraron en una encrucijada y temieron. Dudaron en su corazón, y entonces fueron a Moisés con quejas.

 

No había por donde escapar, no había por donde huir. Los hebreos estaban sin salida, por un lado el Mar Rojo enfurecido, y por otro, los carros de faraón, con todo un ejército de valientes. Los israelitas veían la muerte por todos lados. Los hebreos estaban asustados, estaban acabados desde su percepción.

 

En ese camino de aprendizaje, llamado desierto, el Eterno tenía que utilizar métodos para capacitar a Su Pueblo, uno de ellos fue el de las dificultades. Hasta ahora ellos, testigos de los milagros divinos en medio de cada plaga, habían pensado que todo era color de rosa. (Cómo también a muchos de nosotros nos gustaría que fuera así). Ahora, ellos estaban comenzando a entender la lección que en el propósito eterno de YHVH, todas las circunstancias ayudan a bien (Romanos 8:28).

 

Leemos que en este momento el pueblo de Israel comenzó a reclamarle a Moisés y a decirle que hubiera sido mejor seguir sirviendo en Egipto que morir en el desierto. Y Moisés siendo el líder muestra ante el pueblo una gran determinación, y entonces dice:

 

“… No temáis; estad firmes, y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”

(Éxodo 14:13, 14)

 

Moisés, en otras palabras, está animando al pueblo diciéndoles: “¡no teman!, pueden perseguirnos los egipcios y confundirnos, pero YHVH está de nuestro lado! ¡Dejemos nuestros malos pensamientos a un costado! ¡No hace falta entender lo que sucederá, sino creer en la salvación de YHVH!“. Era necesario recordarles a los israelitas que, aunque “salieron de Egipto en formación de combate” (Éx. 13:18) y “marchaban con aire triunfal” (Éx. 14:8), sería el Eterno quien les otorgaría la victoria.

 

Ante el pueblo, Moisés estaba llenos de fe; pero ante el Eterno, vemos que él clamó en desesperada oración. Esto era bueno porque Moisés debía de mostrar confianza ante la nación para incitar su fe, pero delante del Eterno, él debía mantenerse humilde y totalmente dependiente.

 

 

¿Por qué clamas a mí?”, preguntó el Eterno a Moshé. Con este cuestionamiento la revelación sanó el alma del profeta. Es claro que existe un tiempo para orar, pero también hay tiempo para actuar. Podría bien estar en contra de la voluntad de Dios el detenerse de hacer para orar solamente en una situación en particular. Este era un momento para acción, y Moisés podría orar a lo largo del camino.

 

Y tú alza tu vara, y extiende tu mano“. Estas eran instrucciones sencillas las cuales se conectarían con un poderoso milagro. De la misma manera, el más grande milagro de salvación ocurre con estos sencillos actos de nuestra parte. El Eterno le dice a Moshé que es el momento de entrar en acción. No hay nada que esperar. De alguna manera el Eterno dice a Moshé: “¡Antes que el ejercito egipcio se acerque más, levanta tus manos y dile al pueblo que comiese a marchar!

La Voz Divina dice siempre a Israel: ¡Marchad! Ya sea que se encuentre ante vosotros el mar Rojo, las persecuciones antiguas o la intolerancia moderna, marchad, proseguid, avanzad siempre hacia adelante. No miréis hacia atrás, donde yacen en ruinas los pueblos que os persiguieron, sino mirad hacia adelante, donde se abren en toda su grandeza los magníficos horizontes del futuro de la humanidad. ¡Marchad! Las olas del mar no apagarán el vigor de vuestra existencia; los ríos de vuestra sangre derramada por los tiranos no destruirán vuestro nombre y vuestra gloria. ¡Marchad! Estáis por encima de los elementos, del tiempo y del espacio.

Avanzad siempre y no retrocedáis (autor anónimo).

 

Suena asombroso, pero el Eterno le dijo a Moshé ¡que dejara de orar y se moviera! La oración debe tener un lugar vital en nuestra vida, pero también hay que tomar acción. Debemos reconocer que existen ocasiones en nuestras vidas en que sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero en vez de actuar, nos ponemos a orar buscando mayor dirección al respecto. La realidad es que estamos buscando una excusa para no tomar acción.

 

Para concluir, cabe aquí citar lo que el famoso predicador Charles Spurgeon sostenía:

Hay tiempo para orar, pero también hay tiempo para una actividad santa. La oración se adapta para casi cualquier ocasión, pero no solamente la oración, pues viene, en ocasiones como esa y hoy, un momento en que la oración debe tomar un lugar secundario.”

 

Este es un aspecto de la vida espiritual de la cual es raramente reflejada, pero el apóstol Pablo (en Efesios 3:10-11) nos dice que Dios usa a Su gente para enseñar a seres angelicales. Cuando YHVH nos libra de la tentación o la crisis, es tanto un testimonio para nuestros enemigos invisibles como lo es para nosotros. Él usa cada victoria en nuestra vida para decir a nuestros enemigos invisibles acerca de Su poder y habilidad para obrar en y a través de nuestra frágil humanidad redimida en Yeshúa.

 

Entendemos pues, por las palabras expresadas por el mismo Eterno, que siempre hay algo más por hacer que solamente orar. No solamente debemos de rogar a YHVH, nuestro Dios, por ayuda, también debemos tener visión para hacer camino a la ayuda de Dios. ¡Hay momentos en los que no tenemos que clamar a Dios, sino, actuar!

 

Si sabemos lo que tenemos que hacer, ¡es hora de ponernos en marcha!

 

Con amor y en servicio: P.A. David Nesher

Plegaria de Protección para Israel.

“Él, que bendijo a nuestros patriarcas Abraham, Itzjak y Iaacov, que bendiga a los combatientes de las Fuerzas de Defensa de Israel, quienes defienden nuestra tierra y las ciudades de nuestro Dios, desde la frontera con el Líbano hasta el desierto de Egipto, y desde el Gran Mar hasta llegar a la Aravá, por tierra, por aire, y por mar.

Que el Todopoderoso haga que los enemigos que se levantan en nuestra contra sean fulminados delante de nuestros soldados.

Que El Santo, Bendito es, proteja y libere a nuestros luchadores de todo problema y peligro, y de toda plaga y enfermedad, y que Él mande bendiciones y éxito en cada obra de sus manos.

Que Él disponga que nuestros soldados derroten a nuestros enemigos y que les garantice la salvación y los corone con la victoria. Y que se cumpla para ellos el versículo:

“Porque es el Señor, tu Dios, quien va contigo a la batalla contra tus enemigos para que te salves”.

Y ahora respondamos: Amén.