Parashá Koraj

Las Seis Características de un Alma Rebelde

Por Moisés Franco

Al estudiar la parashah Koraj vemos en la segunda ascensión que Moshé, en respuesta a la rebelión de Kóraj (o Coré), dice:

que cada uno tome su brasero y ponga allí su incienso, y que cada uno presente su brasero ante YHVH -250 braseros-. Tú y Aharón también presenten cada uno su brasero
(Bamidbar 16:17 – Torat Emet).

Esto da un total de 252 braseros.

Ese número según la gematría1 equivale a “rebelarse”; “hacerse rebelde”. Ante esto, cabe preguntarse qué implica ser un rebelde y cuáles son sus características a fin de identificar esta actitud demoníaca para combatirla dentro de la Asamblea (Israel).


Aclaración preliminar: como se verá más adelante, combatir la rebeldía no significa someterse a cualquier tipo de trato en nombre de una sumisión insana más cercana a la actitud de un robot que de un ser humano.


El verdadero amor siempre promueve el acuerdo, la unidad, a través del diálogo. Diálogo implica un camino de ida y vuelta donde escucho y soy escuchado, no donde impongo mis propias ideas de forma inflexible ni acepto todo sin ningún tipo de trabajo reflexivo.

El amor conduce a una construcción colaborativa siempre. Por ende, todo aquel que actúa desde el amor trabajará por la unidad que trae paz (Mt. 5:9), algo encriptado en el rezo de la Shemá (Dt. 6:4).

Todo aquello que no conduzca a lo anterior se enmarca en la rebeldía, que es lo que analizaremos a continuación al describir seis características de la persona rebelde.

 Se pone frío (Koraj) y deja de actuar desde el Amor perfecto.

El nombre Kóraj signficia “rasurado”, “depilado” y esto está relacionado a la frialdad. Una persona fría. La revista “Muy Interesante” escribe un breve artículo al respecto que me pareció muy apropiado para entender este concepto:

Por lo general, un “corazón frío” o una persona fría describe a alguien que no está disponible emocionalmente. Son personas que no te preguntan cómo estás, no muestran mucho interés con la persona con la que están. Ya sea que la relación sea romántica o platónica, una persona de corazón frío tiene muy poco interés en las demás personas. Si se llegan a interesar por tu estado es para descubrir información que les sea útil de alguna forma. Para ellos siempre falta algo. Simplemente no puedes conectarte con una persona que tiene un corazón frío. Cuando estás con ellos, es posible que siempre sientas que falta algo en la relación. No importa el tipo de relación que sea, siempre existirán dificultades para conectarse con ellos. Falta algo y es la conexión emocional2.

Se aparta en su alma de la congregación, hace de la diferencia un elemento separador en lugar de convertirlo en algo enriquecedor.

Koraj -hijo de Itzhar, hijo de Kehat, hijo de Leví- se apartó con Datán y Aviram- hijos de Eliav- y con On -hijo de Pélet- de la tribu de Reuvén”.
(Bamidmar 16:1 | Torat Emet)

Israel está compuesto de doce tribus, todas con características diferentes, pero interactuando armónicamente. Tal como el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo dice en 1 de Corintios  12:4-30.

En todo grupo humano pueden surgir diferencias de pensamiento, pero éstas lejos de ser una amenaza para la organización deberían considerarse como una oportunidad para que, por medio de un diálogo constructivo, llegar a conclusiones provechosas para el crecimiento del grupo (esto se ve claramente en la relación matrimonial).

Sin embargo, el rebelde es una persona que utiliza la diferencia como un elemento separador, excluyente, y lejos de buscar el diálogo se cierra dentro de sí levantando un muro.

Busca cómplices en su cruzada contra una supuesta injusticia y los arrastra a hacer lashón hará.

  Posteriormente a levantar muros en lugar de puentes -y porque internamente sabe que “no es bueno que el hombre esté solo” (Bereshit/Génesis 2:18)-  el rebelde busca aliados en su modo de interpretar las diferencias.

Para construir esta adhesión, fortalece su perspectiva de la disputa maximizando y/o tergiversando los hechos o dichos del liderazgo a fin de generar la “necesidad” imperiosa de oposición. 

De esta manera, influencia a otros para que asimilen y reproduzcan su discurso, o bien, si este ya existía, lo azuza como quien aviva un pequeño fuego en un pastizal seco.

No hace introspección y reconocimiento de sus errores, o si lo hace es sólo como parte de un proceso argumentativo en el cual la culpa final del mal colectivo es del liderazgo al que se opone.

Esto se vincula a lo que comúnmente se le denomina en psicología como “proyección”. Según la psicóloga Valeria Sabater esto es “un mecanismo de defensa que utilizamos con frecuencia. Lo hace, por ejemplo, quien incapaz de enfrentar sus emociones, conflictos y estados anímicos internos convulsos, los vuelca sobre los demás en forma de críticas y dinámicas dañinas. Es pensar que el defecto lo tienen otros, pero nunca uno mismo (…) Al interpretar que son los demás quienes tienen el verdadero problema, logran distorsionar de tal modo su realidad que llegan a creerla. A creer su fantasía, su error, negando así sus verdaderas carencias”3.

En la porción Kóraj lo vemos claramente aquí:

Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos”.
(Nm. 16:12-14 | RV60)

¿Moshé impidió que entraran a la tierra prometida? ¿no había sido la obstinación del pueblo de creer en el relato retorcido de los diez espías en lugar del de Kalev y Yeoushúa?

Se opone a la genuina reconciliación.

       El pasado pasaje podría englobarse en una sección un poco mayor que abarca desde el versículo 8 al 14 donde es notoria la intención reconciliadora que tiene Moshé para que con los rebeldes contrastando con la actitud beligerante de la otra parte.

En Efesios 4:3 se nos dice: “esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”. El verbo griego allí utilizado es “spoudázo” que significa “procurar con diligencia”, “ser solícito”.

Es decir, que la persona que en verdad está en la actitud de amor correcta busca activa y velozmente saldar los roces o malos entendidos para guardar la “unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. En cambio, el rebelde no está interesado en esto sino sólo en tener la razón e imponerla por sobre su aparente oponente.

Su vida y su casa son destruidos

Este es el triste resultado final de la vida rebelde y es el que más niega quien se rebela dado que está convencido de su causa, pero los resultados terminan siendo innegables para sí mismo.

El final de Koraj, Datán, Avirám y su séquito de 250 levitas fue el exterminio no por mano humana sino divina. Ejemplos como estos se hallan a lo largo de los 66 libros de las Sagradas Escrituras.

Por eso, el Espíritu a través del apóstol Pablo dice:


“…el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación
(Romanos 13:2 |LBLA).

Porque los rectos habitarán la tierra,Y los perfectos permanecerán en ella, mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados
(Pr. 2:21-22 |RV60).

El término “prevaricadores” viene del hebreo “bagad” que según el diccionario Strong también puede entenderse como “rebelde”.

Estimado y amado lector si has llegado a este punto de la lectura y has descubierto que efectivamente estás en una actitud rebelde. Humillate ante el Eterno, retorná al diseño de unidad y amor al que te ha llamado.

Esto no implica que, si efectivamente eres víctima de una injusticia, debas soportarlo pasivamente de forma indefinida.

Dialoga abiertamente con la persona con quien tienes el conflicto, pero siempre con la disposición a reconciliar, a ponerse de acuerdo en el Señor, y el Espíritu Santo irá guiando las cosas en el curso que deban tomar, pero siempre en la verdadera paz (Shalom).

Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación”.
(2 Cor. 2:18-19 |NVI)

FUENTES
  1. HEIDRICK BILL, 252, en “Gematría hebrea”, Trabajos, publicado en www.billheidrick.com y tomado el 07/06/2021 a las 10:30 hs. (ARG) del siguiente enlace: http://www.billheidrick.com/works/hgm2/hg0250.htm#252
  2. MUY INTERESANTE, “¿Eres una persona fría?”, en Salud, tomado del siguiente enlace el 07/06/2021 a las 12:00 hs (ARG). https://www.muyinteresante.es/salud/test/eres-una-persona-fria-661586866967
  3. SABATER VALERIA, “Cargo sobre ti mi culpa (proyección psicológica)”, en Neurociencias, Procesos psicológicos básicos, publicado el 07 de octubre de 2018 en www.lamenteesmaravillosa.com. Tomado el 07/06/2021 a las 12:40 hs (ARG) del siguiente enlace: https://lamenteesmaravillosa.com/cargo-sobre-ti-mi-culpa-proyeccion-psicologica/

Koraj: ¡Mucho Maquillaje queda Mal!

Por: Natalia Nuñez

“¿Por ventura te parece poca cosa el que nos hayas hecho subir de una tierra que mana leche y miel para hacernos morir en este desierto, para que quieras también hacerte señor absoluto de nosotros?
Ni tampoco nos has traído a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado posesiones de campos y de viñas. ¿Acaso quieres arrancar (cegar) los ojos de estos hombres? No subiremos. Y se encendió la ira de Moisés en gran manera, y dijo al Eterno: No atiendas a su ofrenda; ni un solo asno de ellos tomé, y no he hecho mal a ninguno de ellos.

(Números/Bamidbar 16:13-15)

Basándome en estos versículos observo una insatisfacción que lleva a ser mal agradecidos, a nunca estar conformes con nada. Siempre hay un “pero” para todo, hasta para cuando estamos alegres.

En Kóraj (Coré) notamos una vez más esa klipá (cáscara, concha, y/o caparazón) y también están incluidos esos tres gigantes que vimos en el parashá Shelaj Lejá (Bamidbar 13:22) con los que día a día tenemos que luchar:

  • Ajiman, el bloqueador;
  • Sesay: el blanqueador (la religión) y
  • Talmay: el acumulador.

Esto arrastró a ese levita a una envidia que invadió su corazón, lo enfrió y lo llevó a él y a tantos otros a rebelarse.

Si tan solo le hubiera dado lugar a la humildad como Moshé lo hizo, quizás todo hubiera sido distinto. Pero Abba nuestro nos prueba para que quede expuesto quién de verdad lo obedece o quién, como Kóraj y sus seguidores, ante cualquier situación siempre tiene el “pero” perfecto para no congregarse, o para mirar en qué momento va a caer su hermano para decir que en ese puesto no tendría que estar, etc.

“Tú salvas a los humildes, pero humillas a los orgullosos”
(Salmos 18: 27)

Más claro échale agua. Un sabio dice: “la humildad es requisito indispensable del verdadero aprendiz, del verdadero discípulo”.

La solución no es poner a un hombre con hambre de poder en un cargo de responsabilidad, sino que se humille y aprenda a someterse a los líderes que Yahveh ha puesto sobre él. Pero muchos no quieren aceptar esto ni tratar con el pecado que los domina, sino que desarrollan su rebeldía hasta que apodera de su ser.

 Pero si nos humillamos bajo la poderosa mano del Eterno, Él nos exalta en su debido tiempo, como está escrito en 1 Pedro 5:5-6.

No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.» ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “¿Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano”.
(Mateo 7:1-5)

Basándome en este pasaje cierro esta meditación con la conclusión de que un líder puesto por Abba nuestro siempre va a dar su vida por las ovejas (Juan 10:11) como hizo Moshé, y luego Yeshúa nuestro Maestro y Dueño. Siempre va a procurar actuar con sabiduría, entendimiento y conocimiento por su pueblo, siempre intentará hacerle bien y no mal. Por ese motivo el Señor me lleva a observar cómo todo lo permite Él.  

Nosotros como comunidad tenemos que apoyar a nuestros líderes, estar en ese cargo no es fácil, ya que se les demanda más. No podemos siempre buscar un “pero” a todo. “No oro porque fulano no me llamó, no me congrego porque el viento vino del Norte en vez del Sur, no me congrego porque el dólar subió. No me congrego porque no tengo internet”, etc.

¡A ver! Seamos agradecidos que hoy podemos aprender, no es válido culpar a esta plandemia de que te enfríes. Si te enfrías es porque sale a la luz lo que por muchos años no hiciste, solamente actuaste como cualquier religioso en calentar una silla, sólo que le agregaste de yapa el shabat.

Sí, puede que moleste lo que digo, pero si nos observáramos hacia dentro nos daríamos cuenta que mucha de la escasez que vivimos es porque seguimos siendo como Kóraj y lo que menos hicimos fue convertirnos al yugo de Yeshúa. Es decir, conocerlo, obedecerlo por medio de la indagación, meditación y oración de Su palabra, meramente por comodidad u argumentos humanos.

 El Martín Fierro dice: los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera“.

Si estás siendo devorado lamentablemente es porque no estás (y/o estamos) unidos como comunidad, porque somos mal agradecidos, no aprovechamos las herramientas que Abba nuestro nos da a través del maestro que nos ha dado.

¡Basta de tanta klipot!… ¡Basta de tanto “maquillaje”! Basta de sólo querer estar en los grupos de estudios para no sentirse excluido, o que nadie te quiere. La idea es que crezcas, que madures, es por el bien de todos nosotros.

Si no, siempre vivimos dando vueltas en la queja, en el desierto, en criticar al otro por nuestro mal. El mal muchas veces nos lo causamos nosotros mismos por no obedecer la palabra que con tanto tiempo en amor es bajada a nuestras vidas.

¡Cortémosla con tanta victimización! ¡Empecemos a caminar juntos! Porque si de algo no nos podemos esconder es de nuestro Rey, nuestro dueño que no va a permitir que una raíz de amargura contamine a Su Pueblo.

¡Todo sale a luz! Entoces seamos agradecidos, y en emunah (fe verdadera), caminemos juntos valorando que todo ya se nos dio.

Kóraj se rebeló y perdió todo; sólo se enfocó en observar y sus ojos lo engañaron. ¡Quizás viéndolo desde otra perspectiva no nos trague la tierra! ¡Pero la pobreza que hoy atraviesas es igual a que la tierra te trague!… Entonces, practiquemos la teshuvá, el arrepentimiento.

Shalom amados!

Terremotos: Instrumentos Divinos para Dejar de Hacer el Mal.

Por P.A. David Nesher

El martes, y mientras Latinoamérica se encuentra en el pico de la ola de esta pandemia, fuimos sorprendidos por un fuerte sismo que alertó a todo México.

Entonces, y como es natural, me llegaron mensajes de lectores mexicanos que reflexionando acerca de por qué este tiempo tan lleno de circunstancias negativas, preguntan: ¿fueron los temblores del martes una mera “coincidencia” o un mensaje del Alto y Sublime con respecto a la prevalencia de la rebeldía humana contra la Torah?

La gran mayoría de los seres humanos, programados por la ciencia atea reptiliana, cree que Dios nada tiene que ver con los terremotos y los últimos desastres que están sucediendo en el mundo. Pero, entendiendo y aceptando que el Eterno es el Creador del Cielo y la Tierra, nos damos cuenta que las Sagradas Escrituras tienen mucho que decir al respecto, revelando que los terremotos juegan papel importante en los tratos amorosos de Dios para con Su Pueblo y las naciones.

La Historia de la Salvación llena de Terremotos.

Primeramente diré que a lo largo de toda la historia bíblica ocurrieron sacudidas o temblores de tierra como resultado de fuerzas geológicas naturales (Zacarías 14:5), o como resultado de la intervención directa de Dios bien con fines judiciales o para cumplir algún propósito relacionado con sus siervos en las naciones.

Cuando entregó la Torah en el Monte Sinaí, se produjo un formidable terremoto, inclusive con alguna actividad volcánica, lo que constituyó un marco impresionante para aquel acto (Éxodo 19:18; Salmo 68:8.) El Eterno tuvo una intervención directa en aquella demostración de poder, pues habló desde la montaña por medio de un ángel (Éxodo 19:19; Gál. 3:19; Heb. 12:18-21).

La aterradora potencia destructiva de los terremotos en ocasiones ha sido prueba del juicio de Yahvéh contra los que quebrantan su Torah (Nahum 1:3-6.)

Esta semana hemos visto como YHVH se sirvió de un terremoto para ejecutar a los rebeldes Datán y Abiram, así como a la casa de Koraj. El registro dice que la tierra abrió su boca y los tragó, haciéndolos descender vivos al Sheol. (Números 16:27, 32, 33.)

También ocurrió un temblor de tierra antes de que Yahvéh corrigiese a Elías y volviera a encomendarle nuevas asignaciones de servicio (1Reyes 19:11-18).

Otros terremotos han ocurrido milagrosamente para ayudar al pueblo de Israel, como cuando Jonatán y su escudero atacaron con audacia una avanzadilla filistea. En respuesta a su fe, YHVH originó un terremoto que puso en confusión a todo el campamento filisteo, de modo que se mataron entre ellos y los sobrevivientes se dieron a la fuga. (1Sam. 14:6, 10, 12, 15, 16, 20, 23).

Al leer los Evangelios encontramos que hacia las tres de la tarde del día en que murió Yeshúa, un terremoto hendió las masas rocosas, con lo que las tumbas conmemorativas se abrieron y arrojaron los cadáveres que había en ellas. Además, la cortina del santuario del Templo de Jerusalén se rasgó de arriba abajo (Mt. 27:45, 51-54; Luc. 23:44, 45).

Otro terremoto ocurrió el día de la resurrección de Yeshúa, cuando un ángel descendió del cielo e hizo rodar la piedra que impedía la entrada a la tumba. (Mt. 28:1, 2).

El apóstol Pablo y su compañero Silas recibieron respuesta a sus oraciones y canciones de alabanza cuando un gran terremoto abrió las puertas de la prisión y soltó las cadenas de los prisioneros. Este incidente llevó a la conversión del carcelero y su casa (Hch. 16:25-34).

Yeshúa mismo predijo que los terremotos en gran cantidad y magnitud serían una de las características de la señal de su presencia. (Mt. 24:3, 7, 8; Luc. 21:11).

El Terremoto como Producto Final del Trato a mi Prójimo.

Resulta ser que en el hebreo, la palabra Ra’ash [רעש] con tres letras: resh, ayin, shin, se traduce como temblor, sismo o terremoto, y proviene de la raíz de tanto de mal [רע] (Ra’a) así también como de [רע] (Re’a) que se traduce como prójimo.

En el lado “malo” del término, podemos ver que (Ra’a) tiene una letra Shin [ש] ‘añadida’. Si ponemos atención en la forma de esa letra, notaremos que es como los shináim (dientes), es decir, que está relacionada con la Lashón Hará (traducida como “Lengua Mala” o “Mal Hablar“). Es decir que en la cosmovisión celestial el lashón hará se encuentra implícito en el concepto del temblor y/o terremoto.

Ahora bien, entendemos y aceptamos que de quien se suele hablar mayormente mal es del Re’a, es decir, del prójimo.

Es interesante también saber que hoy día, en el hebreo moderno , a los temblores se les dice también רעידת אדמה (Reídat Adamá) o רעש אדמה (Rash Adamá) podemos ver que es la misma raíz.

En verdad, no cuento con toda la capacidad para responder la pregunta de mis lectores mexicanos con certeza de qué fue lo que originó el terremoto del martes, pero sí puedo aportar lo que en el Talmud Yerushalmi se explica acerca del tema de los sismos. En la sección Berajot (9: 2), los sabios afirman que los terremotos son causados por varias formas de conducta negativa que enojan al Ribono Shel Olam (Soberano Oculto del Mundo).

Entre esas varias razones para el inicio de un terremoto, el Talmud Yerushalmi, a través de Eliyahu Hanabí, dice:

“Se le preguntó a Rav Nehorai:
“¿Por qué ocurren los terremotos?”
Rav Nehorai dijo: “Debido a los pecados de aquellos que no separan Ma’aser (diezmo) de sus productos“.

Allí continúa dándose la explicación de como el Ma’aser está asociado a liberarse del egoísmo, desde donde la tierra es elevada a la armonía celestial.

Después de un análisis de por qué no tomar ma’aser conlleva tanta severidad, el Talmud Yerushalmi declara otra razón para que se produzcan sismos:

Dijo Rav Ajá:
La tierra tiembla debido al pecado de toevah (homosexulidad). El Eterno dijo: ‘Usted participó en un acto antinatural. Por tu vida, sacudiré la tierra a causa del acto de esta persona.”

El Talmud Yerushalmi luego relata que los Jajamim también dijeron que “la tierra tiembla a causa de disputas“, y Rav Shmuel dijo: “Un terremoto es una señal del cese o fin del reinado de una era“.

La declaración de Rav Ajá que correlaciona el comportamiento desviado con los terremotos es la que la gente meditará. Que nos merezcamos ver la gueuláh (redención) pronto, con el reinado del Ribonó Shel Olam y la verdad eterna de su Torah reconocida en todo su mundo.

¡La Era de la Estructura Babilónica está llegando a su Fin!

Una cosa queda por decir al finalizar esta bitácora, y es que el Eterno puede usar los terremotos en juicio simplemente porque Él es soberano y anhela que todos los hombres procedan a teshuváh (arrepentimiento – 2 Pedro 3:9). Todos los fenómenos naturales —terremotos, vientos, tormentas, lluvias, granizos y demás— están bajo el control divino soberano y son parte de su arsenal para gobernar al mundo con justicia.

Todos debemos entender y aceptar que los caminos de YHVH son mucho más altos que los nuestros (Isaías 55:9). Debemos creer que lo que Él creó es “bueno” (Génesis 1:31), y por lo tanto, Él lo usa para comunicarse con la humanidad. El temblor de la tierra recuerda al ser humano que aunque puede tener dominio sobre la Tierra, es mortal (“como hierba son sus días” – Salmo 103:15). 

Cualquiera sean los logros de la humanidad, el Nombre del Eterno debe ser reverenciado y honrado. Sin embargo, la hostilidad de la humanidad siempre ha sido construir cada vez mejor, pero sin Dios y Su Instrucción. Así, lo que Dios puede destruir, el hombre, en su rebeldía, se esforzará por reparar. Aún más, la humanidad se comprometerá en desafiar,  superar y construir mejor y más alto. Ese es el espíritu rebelde del hombre que se encuentra revelado en la Torah, desde que Nimrod creara el sistema babilónico, lo que hoy conocemos como Nuevo Orden Mundial.

“[…] Efraín y los habitantes de Samaria, dicen con orgullo y arrogancia de corazón, los ladrillos han caído, pero reconstruiremos con piedra vestida; las higueras han sido taladas, pero las reemplazaremos con cedros
(Isaías 9:9-10). 

Los seres humanos se unen para desafiar los juicios divinos. No sólo eso, ellos dicen que reconstruirán “mejor”. El espíritu de Edom (Roma) puede decir: “Aunque hemos sido aplastados, reconstruiremos las ruinas”.  Pero esto es lo que dice YHVH de los ejércitos: “Pueden edificar, pero destruiré. Ellos serán llamados la Tierra Malvada, un pueblo siempre bajo la ira de YHVH ’”(Malaquías 1:4).

El Eterno, por supuesto, puede demoler todos los logros y las estructuras de la humanidad… incluyendo los de esta edad postmoderna.

¡Líbrate de la Victimización!

Por Moisés Franco

Luego Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, los hijos de Eliab, pero ellos respondieron: «¡Rehusamos presentarnos ante ti! ¿No te basta que nos sacaste de Egipto, una tierra donde fluyen la leche y la miel, para matarnos aquí en este desierto, y que además ahora nos trates como a tus súbditos?Es más, no nos has llevado a una tierra donde fluyen la leche y la miel. Ni nos has dado una nueva patria con campos y viñedos. ¿Intentas engañar a estos hombres?¡Nosotros no iremos!».

(Números/Bamidbar 16: 12-14)

¡Qué situación tan extraña la aquí relatada! En los capítulos anteriores se narra cómo literalmente el pueblo lloró para no entrar en la tierra prometida debido a que consideraban como verdadero el informe pesimista y perverso de diez de los espías enviados al lugar.

El Eterno nos expresa que ese mismo Moisés ahora acusado de no haber logrado llevarlos a la tierra donde abundan la leche y la miel, era el que junto al sumo sacerdote Aarón cayó sobre su rostro en señal de duelo por la actitud cobarde y rebelde del pueblo quien decidió voluntaria y obstinadamente no ingresar a la patria que les correspondía (Bamidbar/Números 14:5).

Entonces, ¿por qué está ocurriendo este nuevo reclamo repleto de falsedades? Las enseñanzas y conclusiones podrían ser innumerables, pero quisiera que meditemos en algo a lo que el Espíritu Santo me llevó con esta porción de las Escrituras Sagradas: cuidarnos de la victimización.

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona, grupo de personas o colectivo a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal.​ Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena.​ El victimista, en cambio, se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente y responsabilizando erróneamente al entorno…”

Además de una posición ante la vida, también puede ser utilizada como estrategia de argumentación: “…la retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones. Para ello, el sujeto adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque”1, afirma la siempre tan a mano Wikipedia.

¿Acaso no es lo que hacen con el líder hebreo al decirle:¿no te basta que nos sacaste de Egipto (…) que además ahora nos trates como a tus súbditos?”

Algunas características de la persona con el trastorno victimista, es decir, quien -consciente o inconscientemente- ha adoptado el papel de víctima como estilo de vida, son las siguientes:

  • Deformación de la realidad: “el victimista difunde con enorme intensidad algo que podríamos llamar cultura de la queja, una mentalidad que —de modo más o menos directo— intenta convencernos de que somos unos desgraciados que, en nuestra ingenuidad, no tenemos conciencia de hasta qué punto nos están tomando el pelo.

(…) Es una actitud que induce a un morboso afán por descubrir agravios nimios, por sentirse discriminado o maltratado, por achacar a instancias exteriores todo lo malo que nos sucede o nos pueda suceder”2, afirma Alfonso Aguiló Pastrana, vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación.

  • Búsqueda constante de compasión ajena: el esclavo de la victimización siente un extraño placer por despertar la lástima en otros, necesita sentirse permanentemente cobijado por el consuelo de otros ya que se considera incapaz de salir de esa sensación interna de desprotección. Pero lo peor es que “en vez de luchar por mejorar las cosas, en vez de poner entusiasmo, esas personas compiten en la exhibición de sus desdichas, en describir con horror los sufrimientos que soportan”, expone Aguiló.
  • Incapacidad de autocrítica: una persona que se autodefine de forma permanente como víctima no siente la necesidad de hacer una autocrítica porque claramente no es responsable de sus pesares, sino que -justamente- es una víctima y la responsabilidad es ajena.

Así mismo, según la periodista colombiana Edith Sánchez con el aval de la psicóloga Gema Sánchez Cuevas, destaca que otras señales de la persona victimista son:

  • No pide directamente lo que desea, sino que envía mensajes imprecisos en forma de queja o lamento3.
  • Te sientes más o menos culpable cuando estás con esa persona.
  • Es también receloso y desconfiado.
  • Es capaz de hacer grandes sacrificios por otros, sin que estos se lo pidan. Hará gala de ello.

De hecho, Alfonso Aguiló también comenta que existe otro estilo victimista mucho más hostil, que en nombre de las desgracias del pasado, de todo lo que está sufriendo o ha sufrido con anterioridad, se arroga una especie de patente de inmunidad con la que justifican una actitud agresiva, o incluso violenta (…) Y si alguien reprocha su actitud, a lo mejor admite que lo suyo no es muy ejemplar, pero enseguida replica que sus padecimientos pasados le han ganado el derecho a esa leve incorrección, o al menos la disculpan.

   Su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispación ante la más mínima crítica. El menor reparo que se ponga a sus acciones es inmediatamente elevado a la consideración de gran ofensa. Enseguida ven malas intenciones en las personas que están a su alrededor y, progresivamente, en todo el mundo. Por doquier intuyen complots y hostilidad (…) lo peor es cuando estos síndromes de persecución se traducen en airadas acusaciones contra los supuestos ofensores, pues suelen ser como el aviso de comienzo de una jugada maestra: acusar de una ofensa —ficticia—, sencillamente para anticipar la que —bien real— pretenden ellos llevar a cabo. A partir de ahí, envuelven su agresión con un manto de candidez: lo único que hacen es defenderse”4.

Parece una radiografía de lo ocurrido con Coré, Datán, Abirám y su séquito en la rebelión.

 Sin embargo, la Torah (Instrucción) del Eterno es -valga la redundancia- eterna, por lo que esta terrible deformación del alma también nos toca a nosotros.

Todos, por nuestra tendencia al mal, alguna vez nos hemos victimizado voluntaria o involuntariamente en alguna ocasión.

Pero lo importante es reconocer cuando está por ocurrir para cambiarlo.

A continuación, comparto algunos consejos basados en la bendita instrucción de YHVH sobre cómo prevenir y/o corregir la victimización tanto en nosotros como en los demás:

  • Actitud de constante alabanza: esto no significa necesariamente estar cantándole al Señor en todo momento, sino tener una mentalidad cargada de fe y confianza que promueven la resiliencia -capacidad de sobreponernos a la adversidad- (Salmo 103)
  • Reconocernos seres valiosos por el simple hecho de tener la imagen divina y haber nacido con un propósito específico en este mundo (que no es sufrir). Pasajes útiles para esto: Salmo 139:12-17, Bereshit (Génesis) 1:26-28 y 1 Pedro 2:9, entre otros.
  • Ser humildes para reconocer los propios errores y ver la corrección COMO UN ACTO DE AMOR DEL MISMO ETERNO. Recomiendo meditar: Vayicra (Levítico) 19:17-18, Hebreos 12:4-24, Romanos 12:16, por citar algunos.
  • Hacernos conscientes que nosotros decidimos siempre nuestro destino, siempre se puede cambiar, no somos víctimas eternas, y las circunstancias negativas son para que les saquemos aprendizajes. Devarim (Deuteronomio) 8:15-16, 30:19-20 y Romanos 8:28.  

Quisiera concluir diciendo que tal como lo expone Devarim 29:18, cuidémonos mutuamente de que no surja una “raíz amarga” que nos perjudique a todos.

En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia
(Efesios 4:15| NTV)


CITAS
  1. Wikipedia.org, “Victimismo”,  22/06/20, 11:30hs. ARG del siguiente enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Victimismo
  2. Aguiló Pastrana, Alfonso. “El confort de la derrota”, en www.fluvium.org, tomado el 22/06/20 a las 12:00hs ARG, del siguiente enlace: http://www.fluvium.org/textos/etica/eti393.htm
  3. Sánchez, Edith. “El victimismo manipulador”, publicado en https://lamenteesmaravillosa.com/ y tomado el 22/06/20 a las 10:30 hs. ARG de: https://lamenteesmaravillosa.com/el-victimismo-manipulador/
  4. Aguiló Pastrana, Alfonso. “La retórica victimista”, en www.fluvium.org, tomado el 22/06/20 a las 12:15hs ARG, del siguiente enlace: http://www.fluvium.org/textos/etica/eti396.htm

La Vara de Aarón Florece: ¡El Proceso vale tanto como el Resultado!

Por P.A. David Nesher

Al día siguiente, Moshé vino a la Tienda del Testimonio y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había florecido; le salieron brotes y frutos, y maduraron almendras.

(Números/Bamidbar 17:23)

En la parashá de esta semana hemos visto como Koraj, Datan y Aviram, y los 250 líderes de Israel se rebelaron en contra de la autoridad de Moshé y Aarón. Como resultado de su rebelión, se los traga la tierra.

Sin embargo, y a pesar de este juicio divino, muchos que resienten la muerte de Koraj y de sus seguidores, responsabilizando a Moshé de este mal.

Entonces, la “ira” de YHVH se manifiesta a través de una plaga que acosa a la nación, y que causa la muerte de miles de personas. Una vez mas, Moshé intercede en favor del pueblo, e instruye a Aarón para que expíe el pecado cometido, tras lo cual la plaga llega a su fin.

Luego, el Eterno ordena a Moshé que en el Tabernáculo (Mishkán) se coloquen varas con los nombres de las distintas tribus. 

Cuando Moshé entró al Mishkán a la mañana siguiente, la vara de Aarón estaba florecida con hojas, capullos, y almendras. Este milagro es muy singular ya que el mismo contenía otro dentro de él, pues notamos que los capullos no cayeron después de que la fruta apareció, como es usualmente el caso en lo natural. Más aún, el Nombre de Cuatro Letras del Eterno (Yud-Hei-Vav-Hei) fue milagrosamente grabado sobre la vara de Aarón como estaba grabado sobre el tzitz (vincha) del Kohén Gadol (Sumo Sacerdote). Con esto, las esferas celestes, demostraban que Aarón fue escogido como el Sumo Sacerdote, el que lleva el tzitz.

¿Por qué la vara de Aarón floreció?

En primer lugar, tenemos que aceptar que este milagro indicaba que la Shejiná imbuye aún a objetos inanimados de vida y les causa brotar. El hecho de reverdecer, nos habla de una especie de resurrección. Nada puede salir de algo seco y muerto, pero había algo como un imposible, nació de nuevo la vida. Nos enseña la unión entre la materia y el espíritu; la realidad nueva que surge cuando un pedazo de madera toma vida y se llena de sentido. Sin embargo, y más relevante, nos enseña la importancia del trabajo y la superación en la espiritualidad. ¡Ese es el poder del kehunáh (sacerdocio) que el Eterno ha otorgado a sus hijos primogénitos!

En segundo lugar, debemos saber que cada vez que vemos almendras, en conexión con una profecía o milagro, simbolizan que el Todopoderoso causará Su decreto de prisa. Así el Eterno insinuaba que cualquiera usurpador del kehunáh (sacerdocio) sería instantáneamente castigado. Así lo vemos demostrado en el caso del Rey Uziahu, cuando él entró al Beit Hamikdash (Sagrado Templo de Jerusalen) para realizar el Servicio sacerdotal, fue inmediatamente afligido con tzaraat (tipo de lepra).

Finalmente, regresando al pasaje que estamos considerando, vemos que después de la entera serie de señales y milagros, todos los israelitas fueron convencidos de que la profecía de Moshé era cierta en todos los detalles.

El bastón de Aarón nunca se marchitó; su tallo, capullos, y almendras permanecieron siempre verdes. El Eterno le ordenó a Moshé colocarlo cerca del arón como un testimonio para generaciones futuras de que, de todas las Tribus, Leví fue escogida para cuidar el kehunáh.

El sabio intérprete Rashé explica que la vara de Aharón debía ser puesta en el medio, porque el “medio” hace alusión a la armonía, no inclinándose ni a hacia un lado ni hacía el otro lado. Así pues, dice Rashí, “Aharón” representa al verdadero servidor del Eterno, quien tiene que procurar estabilidad, “medio”, no siendo por demás bondadoso, ni por demás riguroso. Así es como la Torah ayuda a la persona a seguir el camino de liderazgo armónico de Aharón.

Ahora bien, me resulta interesante compartirles la explicación que otros sabios dan al descodificar este milagro. “Aharón” hace referencia a la bondad o benevolencia (Jesed), mientras que “la casa de Leví” hace referencia a la severidad o restricción (Guevuráh).

Por eso, al leer “le salieron brotes y frutos, y maduraron almendras”, es necesario aceptar que para obtener bendición celestial de concreta en este mundo físico, se necesita que la bondad esté unida a su raíz la restricción que permite entendimiento del diseño original; eso estaría encriptado en la frase: “Aarón de la casa de Leví”.

Toda la bondad de Aarón provenía de la Torá de “Moshé”, quien pertenecía a  la tribu de Levi.

Con esto cada israelita comprendió que recién cuando la persona se comporta con una bondad basada en el esfuerzo de meditar la Torah, es cuando ella obtiene que las bendiciones se materialicen en compensaciones y beneficios materiales.

El Eterno no sólo quería que Su Pueblo apreciáramos el producto final ya terminado, sino el proceso para obtenerlo. Él quería recordarnos que, con la Torah en la mente y el corazón, el esfuerzo y el proceso son tan importantes como el resultado.

La diferencia entre Koraj y Moshé, Aharón y los otros levitas no era el sacerdocio o la profecía; sino la dedicación de una vida entera dedicada a la búsqueda de la Voluntad divina. Su espiritualidad era mucho más profunda porque le habían dado mayor seriedad y mayor trabajo a su relación con la Divinidad. Si bien todos aquellos integrantes de Israel tuvieron profecía en el Monte Sinaí, y si bien todos escucharon a Dios; ninguno tuvo lo que Moshé y Aharón, porque la profecía que obtuvieron fue un regalo sin proceso; mientras que la de sus líderes fue el resultado de todo un esfuerzo a lo largo de años. Con este milagro, el Eterno nos recuerda que la Torah y sus mitzvot (mandamientos) hay que cuidarlas, plantarlas y trabajarlas como se cuida un árbol antes de que den frutos.

En síntesis, el milagro de las vara de Aharón (o tribu de Leví) mostró quién había sido escogido para entrar en la presencia del Eterno como representante de todo el pueblo. ¿En qué consistía el milagro? En la manifestación de vida en algo ya muerto. Las varas de cada uno estaban hechas de madera. La madera está muerta. Ahora la madera muerta de la tribu de Leví recibió vida nueva. El poder de la resurrección era la señal que muestra quién tiene el derecho a ser sumo sacerdote en la Tierra.

Lo mismo sucedió con el Gran Sumo Sacerdote Celestial. La vida de resurrección es la evidencia celestial de quién ha sido escogido para acercarse al Eterno en el Mishkán Celeste.

¡Yeshúa no está muerto!… ¡Él ha sido levantado de entre los muertos y vive para siempre! ¡Su vida habla por sí misma! ¡Él es el escogido para ser el Mesías, primero como Kohen celestial, y luego como Rey en la Tierra, desde la Nueva Jerusalén!… ¡Y ese día está cada vez más cerca!

Por eso, desde este estudio, te invito a que busques y sométete a los líderes que muestran señales de la vida de resurrección mesiánica, que son capaces de transformar vidas para bien. ¡Ellos tienen acceso al Eterno!

Con todo esto que te he escrito, anhelo que tu alma se predisponga a realizar día a día esa restricción que te permite esforzarte para así alcanzar el premio del supremo llamamiento de Dios en Yeshúa, el Ungido.

Shalom!