“Grande es Yahvéh, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.”
Para considerar los detalles de esta guerra, recomiendo ver el siguiente video:
“Grande es Yahvéh, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.”
Para considerar los detalles de esta guerra, recomiendo ver el siguiente video:
Pero, en realidad, es muy simple. Los israelíes quieren vivir en paz y están dispuestos a aceptar un Estado palestino a su lado. Sin embargo, la mayoría de los palestinos no quieren que Israel exista.
La expresión Hamás, en idioma hebreo al igual que en árabe significa: cruel, violento, sanguinario y asesino. Es la misma palabra que aparece en la Torá para describir a Ismael, el hijo de Abraham con la esclava Agar: “He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque el Eterno ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero (hebreo Hamás) (Gn 16:11,12).
Hamás (palabra árabe que significa «fervor») en realidad es el acrónimo de Harakat al-Muqáwama al-Islamiya, que traducido al español es Movimiento de Resistencia Islámico. Se trata de una organización palestina que se declara como yihadista, nacionalista e islámica. Su objetivo, definido en su carta fundacional, es el establecimiento de un estado islámico en la región histórica de Palestina, que comprendería los actuales Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza, con capital en Jerusalém.
Su origen se remonta a los primeros días de la Intifada (o levantamiento palestino) de 1987 en contra de la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza. Hoy es el grupo islámico más numeroso dentro del pueblo palestino.
Desde sus comienzos, el grupo tuvo dos ramas con objetivos disímiles:
Pero desde 2005, la facción islámica adoptó una nueva dimensión, la participación activa dentro del proceso político palestino. En 2006, Hamas alcanzó el poder tras lograr una clara victoria en las elecciones para el Consejo Legislativo Palestino, pero su triunfo electoral no duraría por mucho tiempo.
Las tensiones políticas con la otra facción palestina, Fatah, se trasladarían un año después al terreno militar. En junio de 2007, ambos grupos se enfrentaron en cruentos combates en Gaza que terminarían con Hamas a cargo de la Franja y su rival político gobernando desde Cisjordania.
En su carta fundacional, Hamás afirma que «el Islam es el programa de Hamás. Del Islam se derivan sus ideas y preceptos fundamentales, su visión de la vida y su entendimiento del hombre y del universo«. Añade que Palestina es un estado islámico «confiado a todas las generaciones musulmanas hasta el día del Juicio Final, por lo que nadie tiene derecho a entregar el conjunto o parte de ella: ningún Estado árabe, ningún rey, ningún presidente y ninguna organización«. «Renunciar a una parte de Palestina -señala- es como renunciar a la propia religión […]. No hay solución a la cuestión palestina sino por medio de la yihad«.
Hamás, por tanto, no reconoce la legitimidad del Estado de Israel, ni acepta la resolución de la ONU de 1947 en la que se establecía la partición de Palestina en dos estados. Sus líderes han calificado en reiteradas ocasiones los diálogos entre árabes e israelíes (los Acuerdos de Oslo, incluidos) como una «pérdida de tiempo«. Apoyan la lucha armada y los ataques suicidas contra civiles como medio para el logro de sus objetivos.
Hoy, Hamás está organizada en torno a múltiples organizaciones dependientes entre sí, que se encargan de dar respuesta a las diferentes demandas de la sociedad palestina. No obstante, la organización se divide, principalmente, en dos ramas, la política (que, surgida de la lista Cambio y Reforma con que se presentó a las elecciones, ostenta actualmente el Gobierno en Gaza) y el brazo armado (las Brigadas de Azedín Al-Kasam, encargadas de mantener la lucha contra Israel).
Es importante volver a destacar que el objetivo de Hamás es el establecimiento, con capital en Jerusalén, de un estado independiente islámico en la región histórica de Palestina, lo que comprendería todo el actual territorio de Israel, más Cisjordania y la Franja de Gaza.
Tras el surgimiento, desde los años cincuenta, de diversos grupos de resistencia palestinos de carácter laico e ideologías marxistas y socialistas, los Hermanos Musulmanes (grupo fundado en Egipto en 1928 y que propugna la aplicación de la ley islámica en la vida diaria) retomaron en 1973 su guerra contra los gobernantes árabes laicos en Siria y Egipto. Miembros de esta organización crearon entonces en El Cairo el movimiento Yihad Islámica, defensor de la consecución de sus objetivos mediante la lucha armada y la violencia. Poco después, en la Franja de Gaza, una subdivisión de este grupo comenzó una guerra de baja intensidad contra el ejército de Israel y la administración que este país ejercía en los territorios palestinos desde 1967. Su poco éxito hizo que Al Fatah (el partido del ex presidente palestino Yaser Arafat) y otros grupos palestinos en el exilio tuviesen más apoyos.
A finales de los años setenta, un alumno tetrapléjico de la escuela coránica de Gaza, el jeque Ahmed Yasín, logra crear un movimiento social en la Franja que, además de abogar por la destrucción de Israel, tiene un elevado componente de moral islámica fundamentalista y lleva su lucha a otros aspectos más sociales como la prostitución, el narcotráfico, la «relajación» de las costumbres tradicionales, la pobreza, la corrupción, la influencia extranjera…
Yasín, conocido por la prensa como «el terrorista en silla de ruedas«, fue detenido y encarcelado por Israel en 1984 tras encontrarse armas en su casa y descubrirse que preparaba una sublevación en Gaza. Durante su estancia en prisión su fama se hizo mucho mayor y sus seguidores, que controlaban ya una buena parte de la red social y religiosa de la Franja, fueron consolidando la organización y obteniendo cada vez más fondos entre empresarios y jeques petroleros del Golfo.
Finalmente, en 1987, y durante el estallido de la Primera Intifada, Yasín sale de la cárcel y Hamás nace de manera oficial con su primer comunicado, emitido en diciembre de ese año: «La Intifada de nuestro pueblo rechaza la ocupación y sus presiones, la confiscación de la tierra, la construcción de asentamientos y la política de sometimiento de los sionistas […]. El Islam es la solución y la alternativa. Nuestro pueblo conoce el camino del sacrificio y el martirio. Haced que entiendan que la violencia no engendra más que violencia, que la muerte no trae más que muerte«.
Se trataba del cambio más radical experimentado en el escenario político palestino desde la ocupación de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este por Israel en 1967.
Hamás ha sido acusada de antisemitismo por el contenido de algunos de los artículos en su carta fundacional. El número 22, por ejemplo, dice: «Organizaciones sionistas acumularon una riqueza material grande e influyente, con la cual tomaron el control de la prensa mundial […]. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa y las revoluciones comunistas […], de la Primera Guerra Mundial […] y de la Segunda […]. No hay guerra que haya estallado en lugar alguno que no lleve sus huellas digitales«.
Hamás se mantuvo apartada de la vida política de la Autoridad Nacional Palestina desde la creación de ésta, en 1994, hasta que decidió presentarse a las elecciones, en 2006. El 25 de enero de ese año, la organización islámica ganó los comicios en Gaza de forma arrolladora, venciendo claramente a Al Fatah, el partido fundado por Yaser Arafat y que había encabezado las aspiraciones palestinas durante medio siglo.
El conflicto entre Al Fatah y Hamás, larvado desde siempre, estalló finalmente cuando ésta última ganó las elecciones. Israel y EE UU apoyaron y armaron a Al Fatah para una eventual «guerra civil«.
La tensión creció cuando, en enero de 2006, las milicias de Hamás intentaron sustituir a la Policía palestina en el control de la seguridad en Gaza, y la lucha principal se produjo entre el 7 y el 15 de junio de 2007: Hamás forzó la salida de Al Fatah de la Franja, después de un conflicto que dejó al menos 118 muertos y unos 550 heridos.
La mayor oleada de atentados terroristas cometidos por Hamás, muchos de ellos suicidas, se produjo entre 1994 y 2004. Entre el principio del proceso de paz en Oslo (1993) y 2003 Hamás envió 113 suicidas a perpetrar atentados con bomba en Israel. Muchos de estos atentados, cometidos en suelo israelí, tuvieron lugar en calles, restaurantes y cafés, autobuses públicos, centros comerciales…
En 2001 murieron en Israel, víctimas de atentados de Hamás, medio centenar de personas; en 2002, 81; en 2003, 76; en 2004, 23… A ellos hay que sumar los centenares de heridos y las víctimas de atentados de otras organizaciones, como Yihad Islámica o las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Hamás dejó de cometer atentados tras su llegada al poder en Gaza, pero no ha impedido hacerlo a otras milicias.
Aparte del mencionado Nizar Rayyan, Israel ha matado a numerosos líderes de Hamás (sin juicio previo) en los llamados «asesinatos selectivos«.
Entre los más importantes, Ahmad Yasín, fundador y líder espiritual de la organización (asesinado el 22 de marzo de 2004); Abdel Aziz ar-Rantisi, portavoz del movimiento y su jefe político y civil (el 17 de abril, 2004); Adnan Rrul y Imad Abbas (21 de octubre de 2004); Salaj Chejade (22 de Julio, 2002) e Izzedín Subji (26 de Septiembre, 2004).
A lo largo de su historia, Hamás ha recibido apoyo económico de muchas partes, incluyendo a jeques petroleros del Golfo y, según las acusaciones de EE UU e Israel, a Gobiernos como el de Irán (pese a pertenecer a la rama chií del Islam, rival de la sunní imperante en Hamás), Arabia Saudí o Siria.
También otros Gobiernos, como el de Venezuela o el de Cuba, han sido acusados de prestarle apoyo.
Por otra parte, Hamás está estructurada en torno a la dawa el principio musulmán de asistencia a los necesitados y a los conceptos de zaqqat (caridad) y sadaqat (donaciones), a través de los cuales recibe fondos de muchas organizaciones de beneficencia situadas fuera de los territorios palestinos.
Israel ha declarado como «organizaciones clandestinas» a 20 comités de beneficencia de Hamás dentro de Cisjordania y Gaza y a 8 entidades de caridad de fuera de los territorios, debido a su relación con Hamás.
Una de las claves de la popularidad de Hamás entre la población palestina es la eficacia de su red de apoyo social, la única con la que, aparte de la ayuda humanitaria internacional, cuentan los habitantes de Gaza. La organización mantiene económicamente a los familiares de sus activistas y militantes encarcelados, y a los de los muertos en ataques israelíes o en ataques contra Israel. Hamás tiene asimismo una gran red de escuelas coránicas y de centros de atención sanitaria, y en las épocas de mayor escasez organiza repartos de comida.
Hamas y sus escudos humanos los niños
Hasta 1948 habían sido parte del Mandato Británico, y, durante 400
años, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, habían sido una provincia del
imperio otomano.
La Liga de las Naciones, después de la derrota de los otomanos,
desmembró su imperio, creo con fronteras artificiales varios Estados árabes y
reservó Palestina (incluyendo la Transjordania) para que sea Hogar del Pueblo
Judío.
Desde
el 2005 no hay un solo israelí en Gaza. Israel bloquea Gaza para
impedir que por vía marítima o terrestre entre armamentos y explosivos que
serian usados contra civiles israelíes.
El bloqueo marítimo de gaza tiene por único objeto impedir el contrabando
de armas.
Por P.A. David Nesher
«No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahwéh tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,…»
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César Borgia fue el tercer hijo natural de Rodrigo Borgia (el Papa Alejandro VI) y de Juana Catanei (llamada Vanozza). Nacido hacia 1457; no hay acuerdos respecto al año de su muerte, algunos estiman que murió en el castillo de Viana de 1507 y otros en 1513.
Gozó de la estima de su padre, compartiendo un vínculo más o menos fraternal con otros cinco hermanos, producto del romance de su padre con Vanozza Catanei, mujer con la cual convivió el Pontífice durante un cuarto de siglo.
Por ser hijo de un pontífice, César no podía presumir provenir de una buena familia. Como toda su familia era de origen español, al localizarse en Italia cambiaron la pronunciación del apellido Borja por Borgia.
Lamentablemente, César será recordado como el príncipe sin escrúpulos, aquella figura que inspiró a Maquiavelo para escribir su célebre tratado y por su pertenencia a una familia frívola y amoral para la cual no contaban los principios elementales. En César se conjugan cómodamente la generosidad, la valentía y la inteligencia junto a la perfidia y el asesinato. Años más tarde, el florentino Maquiavelo llamaría, precisamente, «sublime perfidia», a la fría y calculadora actitud política del hijo de Alejandro VI.
Sin embargo, César vivió poco pero intensamente, alternando su incansable actividad entre Marte y Eros, utilizando en ambas especialidades todas las armas a su alcance, incluidas —y sobre todo— las de la traición y el crimen.
Cesar incursionó por el cardenalato, lugar reservado por su padre para él (durante muchos años sería conocido como el cardenal de Valencia), sin embargo, abandono este cargo para casarse con Carlota, la hija de la reina de Navarra, Juana de Albret.
César era una mezcla ambigua de maldades y cualidades, sensible a todo tipo de idolatría, sobretodo la que provenía de su pueblo.
Su hermano Juan, el primogénito de Alejandro VI, apareció flotando en las aguas del río Tíber, se estima que su muerte se debió a que su mayorazgo representaba un obstáculo para los planes ambiciosos de César. Por otro lado, algunos interpretan la muerte de Juan como fruto de riñas amoroso-familiares entre el occiso y César, que se disputaban el amor de su hermana Lucrecia.
Con respecto al campo de las intrigas, vale aquí mencionar que César colaboró con su padre el papa Alejandro VI, no se sabe si de buen grado o forzadamente, en utilizar a Lucrecia Borgia como señuelo sexual, para establecer relaciones con personalidades y hasta vínculos matrimoniales en su propio beneficio y cuando el candidato ya no les era útil o representaba un peligro para los intereses de la familia, lo eliminaban sin más miramientos, matándolo con violencia o envenenándolo, que era una manera más sutil de sacárselo de encima.
Dice el escritor francés Guillaume Apollinaire en su novela “La Roma de los Borgia”, refiriéndose al recurso de emplear el veneno como una manera para eliminar enemigos que “La vida humana carece de valor. Su supresión se considera como un medio para alcanzar tal o cual fin y no como un crimen abominable”.
César Borgia no paró un instante de su vida en pensar y hacer solo el mal, pasando de las batallas bélicas a las diplomáticas y, también, a las que tenían como campo de batalla las alcobas y como contrincantes, a las mujeres. Efectivamente fue un hombre de guerra, sin embargo, se sentía a gusto entre artistas e intelectuales. De hecho, en algunas de sus correrías fue acompañado por nombres tan preclaros como Miguel Ángel Buonarrotti, Leonardo da Vinci, Nicolás Maquiavelo o el gigante español García de Paredes.
En 1502 Leonardo da Vinci, después de haber trabajado durante varios años para Ludovico Sforza, duque de Milán, entra al servicio de Cesar Borgia como ingeniero militar, para la construcción de las fortalezas papales. Con Ludovico Sforza, Leonardo llevó a cabo funciones similares como consejero de fortificaciones pero además, fue maestro de festejos y banquetes donde pudo llevar a cabo su viejo sueño de comandar una cocina para experimentar con nuevos ingredientes, sabores y recetas.
Conociendo estos antecedentes Cesar Borgia requirió sus servicios, además para los que fuera contratado, teniendo en cuenta el permanente afán de investigación que siempre imperó en la vida de este genio.
La tarea encomendada consistía en elaborar un veneno que no fuera percibido por los probadores de comidas que estaban al servicio de la nobleza y eclesiásticos, acosados por enemigos que pretendían usurparles cargos, tronos o simplemente para vengarse de alguna trastada.
Comenzó estudiando el veneno predilecto de los Borgia que era la cantarella o acqueta di perugia que según algunos autores, era producido por la combinación de sales de cobre, arsénico y sales de fósforo, producto de la evaporación de la orina, mientras que otros historiadores sostienen que fue una mezcla de arsénico y vísceras de cerdo que debían reposar durante treinta días en una vasija hasta su total putrefacción y una vez recogido sus líquidos, había que dejar evaporarlos para obtener una sal de color blanco, similar al azúcar y que en pequeñas dosis, era mortal.
Los otros venenos con los cuales Leonardo continuó experimentando fueron la cicuta, planta con desagradable olor a orina cuyo zumo es venenoso y la belladona otra planta que contiene tres alcaloides venenosos, uno de los cuales es la atropina, muy utilizada por las mujeres venecianas del renacimiento, que la empleaban como dilatador de pupilas con lo cual, decían, sus ojos lucían con mayor brillantez.
Para hacer la historia más corta, solamente diremos que César y Leonardo, a causa de estos tratos cómplices, se hicieron amantes íntimos instantáneamente. A tal punto llegó esta relación que para expresar su amor hacia César, Leonardo hizo muchas pinturas de él.
El padre de César, Rodrigo Borgia, (el Papa Alejandro VI), hizo que la imagen de su hijo fuera presentada como Jesús el Cristo en el mundo occidental. Y es que la idea de mostrar a un Jesús “europeizado” y blanco, le pareció una idea que contribuiría a la “causa” para ser mejor aceptado, ya a que las imágenes previas al renacimiento pintaban a un Jesús bastante “feo” (según su opinión), de acuerdo a su origen, de tono oscuro y con fenotipo hebreo.
Lo que después de esto se va a desatar será una burda y obsesiva competición entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarotti. Dicha carrera competitiva consistió en ver quien podría impresionar más al Rey Rodrigo o Papa Alejandro VI haciendo una imagen de su hijo predilecto y cómplice, que lograra engañar al mundo haciéndolo pasar por Jesús el Cristo. El Ganador de la competición fue Leonardo da Vinci.
Así, la imagen de Cesare Borgia se convirtió en el “amado Jesús actual” que todos conocemos, ya con rasgos europeos, que en general son similares a todas las imágenes que circulan actualmente, con pequeñas variantes.
Toda conclusión la dejará a la merced del libre albedrío que cada uno de Uds. quiera ejercer. Yo solamente me dedicaré a interceder para que el verdadero Dios te ilumine el entendimiento y logres así sentir Su llamado a salir de en medio de esta apestosa organización babilónica que se opone al conocimiento del Único Dios y de Su hijo Yehshúa ha Mashiah, el verdadero Ungido y Señor.
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Consideren este documental:
Por P.A. David Nesher
Según la «versión oficial» del sistema de cosas que rige la mente de las masas, hoy, 1º de mayo se celebra la fiesta del movimiento obrero mundial. Es el «Día del Trabajador«, según se nos dice y programa desde la élite dominante. En este día suelen realizarse reivindicaciones sociales y laborales en honor a los «mártires de Chicago» en la revuelta de Haymarket, en la que sindicalistas anarquistas fueron ejecutados por luchar en la consecución de la reducción de la jornada laboral a 8 horas, argumentando que se podían dedicar 8 horas a dormir, 8 horas al trabajo y 8 horas al hogar, para un total de 24 horas que tiene el día.
Desde el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, el 1 de mayo es considerado festivo nacional en casi todos los países del mundo (solo en Canadá y Estados Unidos no se celebra esta conmemoración), ¿por qué será?
Los hechos que dieron lugar a esta celebración están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos.
A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del Oeste y del Sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las
primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.
En la primavera de 1886 los obreros de la ciudad se encontraban realizando protestas pacíficas en pro de mejoras salariales y condiciones laborales más justa. Es en este tiempo en el que llegarán a Chicago, desde Europa, los anarquistas, profesionales revolucionarios y terroristas, para convertir a esta protesta pacífica en una rebelión violenta, una manifestación armada. La élite bancaria mundial se hacía cargo de este modo de la situación generada en las bases.
El 1° de mayo de 1886, un grupo de aproximadamente 200.000 trabajadores, instados por esos líderes pagos de la élite, iniciaron la huelga.
El día 2 de mayo la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas.
El 3 de mayo, 300 trabajadores chinos se rehusaron a participar en la huelga. Por esto fueron rodeados por una muchedumbre de 6.000 armados con barras de hierro y hachas, encabezada por los agitadores anarquistas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (como se les llamaba a los amarillos) comenzando una pelea campal.
Entonces, y en contra de esta tragedia, una compañía de policías intervino sin aviso alguno, procediendo a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo seis muertos y varias decenas de heridos . Los anarquistas empezaron a gritar y a llamar a la gente a una rebelión: “¡Venganza! ¡Venganza! ¡A las armas los trabajadores!”, clamaban los letreros pegados en las paredes. “La policía, perros de caza de capitalismo, listos para matar” – instigaba la prensa anárquica.
Al día siguiente en la plaza Haymarket se produjo nuevo enfrentamiento. La policía trató romper la asamblea de los anarquistas. Alguien, que nunca fue descubierto quien, tiró una bomba en la fila de los funcionarios. En el día anterior los anarquistas predicaron un lema: “una libra de dinamita tiene una valor igual a un bushel de balas”.
Una explosión fuerte tiró al piso varios policías. Otros policías choqueados por la fuerte explosión y por la imagen de sus compañeros muertos y heridos empezaron disparar a ciegas en contra de los allí reunidos.
Hasta el momento de controlar la situación, once personas fueron muertas junto con siete policías. Luego de un año y medio y por la sentencia del juzgado, fueron ahorcados cuatro anarquistas, partícipes activos de rebelión. Él quinto sentenciado se suicidó por medio de una bomba fabricada en su celda.
Estos sangrantes enfrentamientos de Chicago tenían lugar el 3 y el 4 de mayo.
La Prensa estadounidense, en manos de la élite luciferina, reclamaba por todo esto un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.
El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, que luego quedaron en 8. Las irregularidades en juicio fueron muchas violándose todas las normas procesales de forma y de fondo, tanto que ha llegado a ser calificado de juicio farsa.
A pesar de ello, el jurado actuó influido por el prejuicio de que aquellos hombres que eran juzgados eran anarquistas, es decir, enemigos del Estado, y sin prueba alguna que los relacionara con el artefacto que había causado la muerte de varios policías, firmaron sentencia de muerte para cinco de ellos y cadena perpetua para los otros tres.
Un año después de aquel acto que había concentrado a 15.000 personas, el día 11 de noviembre de 1887, los anarquistas condenados en aquella farsa morían ejecutados en la horca. Uno de ellos había muerto antes de su ejecución optando por quitarse la vida él mismo.
Desde ese momento los ahorcados como consecuencia de aquel turbio incidente pasaron a ser conocidos en todo el mundo como los «mártires de Chicago».
Las ejecuciones provocaron una reacción de protesta a nivel internacional. Cuando años después el caso fue nuevamente investigado como consecuencia de la reacción internacional que se había desencadenado, John A. Itgel, gobernador de Illinois, llegó a la conclusión de que ninguna prueba había sido presentada que demostrase la culpabilidad de los ejecutados, y que muy por el contrario, la exhaustiva investigación realizada en aquella ocasión demostraba la inocencia de todos ellos.
Será así como en la asamblea de las organizaciones zurdas fue fijado el día 1 de mayo como “la fiesta de trabajo” en la memoria de los acontecimientos en Chicago. Y como objetivo de la memoria, sería una acción fallida de un pogróm racista y un atentado terrorista exitoso.
En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del Movimiento Obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica,
como Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el primero de mayo en Queensland y el Territorio del Norte.
Lo cierto de todo esto es que esta decisión de tomar el 1º de Mayo como fecha que celebra al Obrero no tiene ningún sentido con la fecha real de los acontecimientos vividos en Chicago.
En verdad, se trata de otro sentido. Según algunos investigadores se trata de una rebelión más de la masonería en contra de civilización cristiana. Una fecha marcada por la élite Illuminati para celebrar a las divinidades del inframundo que inspiran sus ideas de poder y dominio sobre las naciones.
Interesante es conocer que en 1954 el papa católico Pío XII, acérrimo enemigo de la masonería-illuminati, y conociendo esta estrategia, apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como la festividad de San José Obrero. Esto no debería causar ninguna sensación, ni asombro en nosotros, ya que sabemos muy bien que la Iglesia de Roma siempre mantiene su práctica predilecta de exorcizar y “bautizar” las fiestas paganas con apariencias de piedad y nombres de “santos”.
Pero, lo más interesante de todo esto es que ese San José que la Iglesia Católica venera, en la religión yoruba (creencia africana) o la santería afro-brasileña es el dios Obatalá. Esta divinidad afroamericana es el padre bondadoso de todos los orishas y de la humanidad, es el dueño de todas las cabezas y de todas las mentes, es la fuente de todo lo puro, sabio, apacible y compasivo, no obstante, él tiene un aspecto guerrero a través del cual impone justicia en el mundo. Esta divinidad, desde esto conceptos y en el sincretismo africano originario del panteón egipcio, corresponde al dios Osiris, morador del inframundo (el infierno).
Osiris es considerado y venerado por la masonería como el gran Maestro de los masones, el Gran Constructor (de pirámides y obeliscos) o Gran Arquitecto del Universo (G.A.D.U.).Esta divinidad masónica es el rector del mover financiero mundial.
Comenzaré diciendo que el 1º de Mayo tiene un significado especial para los esotéricos y satanistas del mundo en todas sus categorías.
Lo que sucede es que en este día, según el calendario pagano celta, era el comienzo del verano. En la noche anterior se apagaban todas las hogueras, en el mundo salían las fuerzas de las tinieblas, volvía el periodo del caos primitivo.
La noche entre 30 de abril y 1 de mayo es el tiempo de las prácticas ocultas para los satánicos, el tiempo de las orgías. En esta noche, llamada la Noche de Valpurgia o Beltane, se convocaban las brujas a las reuniones sabáticas. Hoy, eso es una de ocho fiestas del Movimiento de las Brujas (Wicca) en los países anglosajones.
La fiesta comienza con un baile, luego se enciende una enorme hoguera y retumban los tambores. Se le da la bienvenida a quien traerá consigo la salud y la fecundidad, a la sucesora de todas las brujas malas: la Reina de Mayo. Se pone sal en el umbral de la puerta.
En el pasado, los fuegos de la “Walpurgisnacht” eran encendidos precisamente para protegerse de las temidas brujerías.
Los obispos católicos alemanes, con el objetivo de camuflar esta festividad demoníaca, nombraron el 1 de mayo como el día de Santa Walpurgis (una santa inventada), a la que identificaron como la patrona de las campesinas y sirvientas y considerada protectora del arte de la prestidigitación.
Pese a ese sincretismo, no los líderes del cristianismo no lograron evitar los matices satánicos de este día dedicado al Oponente y las fuerzas del Otro Lado. Las puertas estaban adornadas con crucifijos y ramos de hierbas, y escobas que eran colocadas con las hebras hacia arriba. Se hacían sonar de noche las campanas de las iglesias. Los hombres solteros caminaban dando latigazos en torno a las casas y, para proteger al ganado, se colocaba sal en el umbral de los cobertizos.
Beltane es la tercera de las cuatro grandes fiestas religiosas del año celta y marca el comienzo de la estación luminosa. Beltane está después de Imbolc, que marca el fin del alejamiento del sol y anuncia su regreso y está en oposición con Samhain (Halloween), que da nacimiento al año celta y que marca el fin de la estación luminosa y el comienzo de la estación oscura.
El nombre “Beltane” deriva directamente de la palabra “Beltene” del viejo idioma irlandés, que significa “fuego brillante”, “resplandeciente”. Beltane está en relación con el dios Belenos. En la mitología celta Belenos (Belenus) es comparable a Apolo del panteón clásico y a Baldr de la mitología germánica. Es un dios luminoso cuyo nombre significa “brillante”, “resplandeciente. Se le atribuían poderes curativos y sus funciones principales son la medicina y las artes. El equivalente arameo de esta divina es Baal-Zabú o Belcebú.
Esta celebración pagana, extendida por toda Europa, fundamentalmente adora a una divinidad femenina a través de ritos de fertilidad relacionados con el fuego. Según cuentan en esta fecha el Dios Joven (Belenos) y la Diosa tienen sexo y a través de su cópula en el tálamo de la luz in crescendo se cimenta el camino hacia el esplendor del verano donde los frutos brillarán como el sol.
La Noche de Walpurgis, por la influencia cristiana, es vista como el Sabbath de las Brujas, donde estas mujeres entran en comercio carnal con el diablo. Justamente en su obra “Fausto”, Goethe (integrante de sectas esotéricas conectadas a estas fiestas) le dedica un capítulo a la “Walpurgisnacht” (nombre en alemán), en el que el Dr. Fausto presencia una especie de festín diabólico en una montaña llena de fuegos fatuos. En esta escena es en el único momento en el que aparece Satán. Sin embargo, como sabemos este tipo de prohibiciones de la sexualidad pagana son comunes por parte de la Iglesia que re mitifica las tradiciones secretas a conveniencia.
Esa noche, según los esotéricos y alquimistas, de la tierra emanan fuerzas y corrientes telúricas de las que valen los magos y las brujas para gozar de una sobreprotección especial y hacer de las suyas a su antojo.
Es fecha para la celebración de aquelarres; y en algunos rincones de la Vieja Europa se susurra que durante la Noche de Walpurgis los demonios arrancan a los muertos de sus tumbas para danzar y beber hasta la salida del sol.
Es la noche durante la cual los muertos despiertan y se celebra una gran bacanal en la que participan todos los seres maléficos de la tierra, del aire y de las aguas.
Beltane es la época propicia para la adivinación, los ritos de protección de casas y propiedades diversas, para la recolección de plantas, en particular las ortigas. Los saltos sobre el fuego durante los festejos estaban destinados a asegurar la prosperidad y la fertilidad.
La noche de Beltane la gente evitaba los lugares frecuentados por los duendes, las hadas y los espíritus naturales, puesto que se suponía que el velo entre el mundo sobrenatural y natural era particularmente leve.Interesante es aportar que la
boda de Kate Middleton y del príncipe William de Inglaterra se haya celebró un viernes coincidente el rito de fertilidad subyacente y relacionado con la celebración de Beltane, o de la virgen María (May-day, es también el día de María) como se lo llama en Gran Bretaña.
También llama mucho la atención que se canonizara a tres días de la noche de Walpurgis, donde se celebra a Baal, a los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.
Belcebú dominando la Religión, la Política y la Economía del Mundo.
Con toda explicación por fin llego a contarles que el 1 de mayo de 1776, el satánico y jesuita Adam Weishaupt, profesor de la Universidad de Ingolstadt,fundó la logia masónica de los Iluminados de Baviera, originalmente llamada la Orden de los Perfectibilistas y hoy conocidos como los Illuminatis.
El propósito de esta orden, en palabras del mismo Weishaupt, que había nacido judío y que tomaría el nombre del “Hermano Spartacus”, era: “la iluminación, alumbrar el entendimiento a través del sol de la razón, que dispersará las nubes de la superstición y el prejuicio”. Otros de los propósitos de la orden de los Illuminatis, continuando el camino de “Los Alumbrados”, era acabar con los achaques históricos del pensamiento religioso y la influencia de la Iglesia en general.
Meses después de su fundación -casualidad o causalidad- se gestó la Independencia de Estados Unidos y algunos años después la Revolución Francesa. Thomas Jefferson escribió que los planes de Weishaupt eran “el perfeccionamiento del ser humano” y “la reinstauración de la religión natural” (expresión que usan las sectas esotéricas para referirse a sus obsesionado deseo de restituir y restaurar en la humanidad la adoración politeísta de los antiguos).
Weishaupt eligió ”para fundar su orden, donde la luz, el fuego y la iluminación son tan importantes y en la que existe un claro motivo de gestación y fertilidad, para dar a luz. En 1779, Weishaupt le escribió a su discípulo Cato-Zwack:“, la “”, o la “”.
Weishaupt eligió “Mayday- Walpurgisnacht” para fundar su orden, donde la luz, el fuego y la iluminación son tan importantes y en la que existe un claro motivo de gestación y fertilidad, para dar a luz. En 1779, Weishaupt le escribió a su discípulo Cato-Zwack: “La Orden, en sus grados superiores, será llamada de nuevo: el “Culto del Fuego”, la “Orden del Fuego”, o la “Orden de los Parses”.
Como verán no es casualidad que el cumpleaños de la sociedad secreta favorita de la conspiración luciferina y la fiesta pagana más temida y aborrecida por la Iglesia Católica sucedan el mismo día: la fecha en que tradicionalmente se celebra en Alemania la fiesta de Walpurgisnacht. La Noche de los aquelarres de las brujas unidas a Lucifer en la que la luz de las hogueras arde en las montañas y en el ojo de la mente de los que adoran a Mamón (nombre griego de Belcebú).
¡Hace 238 años, se fundó la sociedad secreta de los Iluminati!De cualquier modo esto suena raro para las personas que reconocen a los políticos izquierdistas como los representantes de las ideologías ateas comunistas y socialistas, pero dentro de los radicales zurdos del siglo XIX había muchos ocultistas, masones y sectarios. Él mismo gurú de los socialistas Carlos Marx fue un masón satánico igual al precursor del anarquismo Mikhail Bakunin, también miembro de la logia masónica. Algunas organizaciones subversivas revolucionarias tenían carácter de las sectas religiosas. En fin, uno de los blancos principales fue la derrota de la Iglesia Católica: en esta “obra” fueron aliados todos sus enemigos: ateos, ocultistas, satanistas y los herejes.
«Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel o su origen, o su religión. La gente aprende a odiar, y si pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, porque el amor viene más naturalmente al corazón humano que su contrario».
Cuando salió de la cárcel lo hizo con la frente en alto para asumir con plena conciencia su destino y peregrinar hacia el ideal de construir esa democracia en verdadera libertad y equidad que siempre predicó y encarnó. Supo, además, dejar un legado de justicia y dignidad que se ha convertido en símbolo y estandarte universal en la lucha por la paz, la inclusividad y la vida plena. Se convirtió en un ente convocante, ícono de la alegría compartida y los sueños contagiados. A esa utopía hay que abrazarse en estos tiempos aciagos y azarosos. Mandela se aferró a las fuerzas bienhechoras para combatir las fuerzas malévolas.
«La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad.»
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, junto a su mujer fue invitado a un programa de televisión en Chile. Sentado a la mesa con la primera dama, Cecilia Morel, y los dos conductores del ciclo llegó el momento de compartir con los presentes anécdotas de la historia conyugal.
«En todas direcciones fueron disparadas llamas de color azul y rojo, seguidas de un espantoso trueno y de insoportables olas de calor que cayeron sobre la ciudad, arruinándolo todo: las materias combustibles se inflamaron, las partes metálicas se fundieron, todo en obra de un solo momento. Al siguiente, una gigantesca montaña de nubes se arremolinó en el cielo; en el centro mismo de la explosión apareció un globo de terrorífica cabeza. Además, una ola gaseosa a velocidad de quinientas millas por hora barrió una distancia de seis kilómetros de radio. Por fin, a los diez minutos de la primera explosión, una especie de lluvia negra y pesada cayó en el noroeste de la ciudad, un mar de fuego sobre una ciudad reducida a escombros» (Arrupe, 1952: 66-67).
El sacerdote narró en sus memorias que apenas se podía avanzar entre tanta ruina, de la que intentaban salir unas ciento cincuenta mil personas que huían a duras penas. No podían correr, como quisieran, para escapar cuanto antes de aquel infierno, a causa de las espantosas heridas que sufrían. Lo más impresionante eran los gritos de niños que corrían como locos pidiendo socorro o que sollozaban sin encontrar a sus padres. De repente, unas doscientas mil personas por auxiliar, pero de los 260 médicos que vivían en la ciudad, 200 murieron en el primer instante, y entre los que salvaron la vida, muchos estaban gravemente heridos. Todos estaban conmocionados, nadie comprendía lo sucedido. Solo al día siguiente, cuando llegaron personas de otras ciudades para socorrer, lo supieron: «¡Ha explotado la Bomba Atómica!». «¿Pero qué es la bomba atómica?»: «Una cosa terrible» (Arrupe, 1952: 90).
Poco después de esta atrocidad contra las ciudades japonesas saldrían a relucir otros hechos, que ponen de manifiesto las razones del genocidio: el 9 de octubre de 1945 la Junta de Jefes de Estados Mayores Conjuntos del Ejército de Estados Unidos aprobó la directiva 1518: «Concepción estratégica y plan de utilización de las fuerzas armadas de los Estados Unidos», que previó la posibilidad de asestar el primer golpe nuclear sorpresivo contra la Unión Soviética. Y en la directiva 432/d del Comité Unificado de Planificación Militar, emitida el 14 de diciembre de ese propio año, se afirmó: «La bomba atómica es la única arma que los Estados Unidos puede emplear eficientemente para el golpe decisivo contra los centros fundamentales de la URSS» (Gribkov et al., 1998: 48).