Historia

¿Estuvo Pedro en Roma fundando la Iglesia Católica?

Me encontré en la Biblia, autoridad rectora de nuestra fe, el siguiente versículo:

«Antes al contrario, viendo que me había sido confiada la evangelización de los incircuncisos, al igual que a Pedro la de los circuncisos, – pues el que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles -» 

(Gálatas 2: 7-8)
… entonces mi mente entró en la clara reflexión de que esta revelación pone en aprietos a cualquier católico romano que desde su sinceridad ha aceptado lo que la tradición le ha enseñado: el apóstol Pedro fue el primer papa. Desde esta seria situación, me imagino que la mente sincera de un católico se torna más revolucionada ante el hecho que ha creído desde ese paradigma errado que el Papa que gobierna desde el Vaticano es un legítimo sucesor que hereda lo que supuestamente le fue entregado al apóstol en cuestión.

Pues bien, sugiero analizar esto tranquilamente y confiando en que el lenguaje escritural siempre es claro y veraz en todo lo que expresa. Teniendo en cuenta esto lo primero que notamos en el verso citado es que fue Pablo, no Pedro, quien fue comisionado por el Señor Jesús para ser el apóstol para los gentiles. De la pluma misma del apóstol Pablo podemos leer aquello que las primeras comunidades de fe tenían bien claro alrededor del mundo conocido: Pedro misionaba en el Espíritu Santo entre los judíos, llevándoles el evangelio del Reino de Dios a su contexto, desde este propósito se denominaba a su enseñanza el evangelio de la circuncisión. La otra idea clara que estaba en la mentalidad de las asambleas del primer siglo era que el apóstol Pablo estaba comisionado por el Eterno Cristo a publicar el evangelio del Reino a los gentiles, por esto se llamaba con el nombre de evangelio de la incircucisión a la enseñanza paulina.

Para ayudar a comprender esto responderemos la siguiente pregunta: ¿quién fue el que escribió la epístola a los romanos (congregaciones que adoraban en la ciudad de Roma)? ¡Sabemos con seguridad que no fue Pedro! La evidencia histórica del texto mismo, en cada una de sus líneas, nos demuestra que fue el apóstol Pablo quien elaboró esa epístola.

En esta epístola Pablo les dijo específicamente a los gentiles romanos que él había sido escogido para ser su apóstol: “para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo” (Rom. 15:16). 

Pablo recibió el cargo directo de Cristo en este asunto. El aún más adelante declara en Romanos 15:18 que fue Cristo quien lo escogió a él “para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras”.

Es muy interesante notar que en la política de trabajo de Pablo, no estaba la costumbre de ir allí dónde otro apóstol hubiese previamente establecido comunidades: “Y de ésta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamente ajeno” (Rom. 15:20). Evidentemente, y desde la óptica de  Pablo, si Pedro hubiese “fundado” la Iglesia de Roma unos diez años antes de ésta declaración, tal como lo enseña el catolicismo, esta actitud paulina representaría una verdadera afrenta a Pedro, y una gran contradicción en la postura de Pablo. Pues bien, esta declaración por sí sola es prueba de que Pedro nunca estuvo en Roma antes de este tiempo para “fundar” alguna Iglesia.

Al final de la epístola de Pablo a los romanos, encontramos sus saludos. Les ruego que lean y relean con mucha atención el capítulo 16 de la epístola. Notarán que el apóstol saluda unos veintiocho individuos, todos de una trascendencia para aquella comunidad, pero en ningún momento menciona a Pedro. Es interesante notar que Pablo saludó a esas personas por los años 57 o 58 D.C., tiempo en el que la teoría católica romana sostiene que Pedro estaba con su trabajo apostólico en Roma. Entonces ¿por qué no mencionó a Pedro? La respuesta es simple y sencilla Pedro no estaba allí.

Lo más interesante que podemos ver, desde el testimonio escritural, es que hasta el propio Pedro, reconoció la asignación divina que residía en Pablo para ejercer esa misión. Leemos: “y reconociendo la gracia queme había sido dada, Jacobo, Cefas (Pedro), y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles y ellos a la circuncisión” (Gal. 2:9). 

En verdad, el tema es más amplio que lo que hasta aquí he compartido. Quizás en líneas venideras podremos continuar sumergiéndonos en los códigos bíblicos a fin traer mayor información al respecto. Pero para finalizar, me parece muy conveniente sellar este planteo con la afirmación del propio Pablo expresada en su segunda carta a Timoteo:

«Dios me nombró apóstol y maestro para anunciar las buenas noticias». 

(2Timoteo 1:11)

Los illuminatis y sus protocolos cainitas para instaurar el Nuevo Orden Mundial

P.A. David Nesher
En este análisis profético pretendo exponer una breve enseñanza para captar con mayor y mejo discernimiento la crisis económica en la que hoy estamos sumidos. Por medio de esta información se comprenderá cuáles son sus antecedentes y sus posibles
peligros para el concepto de  “Soberanía
Nacional” que desde nuestra niñez hemos recibido y que garantiza la permanencia del Estado como entidad rectora del orden.

En primera instancia, será bueno recordar lo que el célebre banquero illuminati David Rockefeller dijo en cierta oportunidad: 

“De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación
nacional que se ha practicado durante siglos en el pasado, por la soberanía de
una élite de técnicos y de financieros mundiales”. 

Estas palabras dejaron en evidencia que las pautas que la élite internacional ha tenido trazada en sus mentes desde tiempos remotos, es no permitir la trascendencia de los pueblos custodiados por sus instituciones estatales.

Realizando una serie de investigaciones, a lo largo de estos años, encontré que la mayoría de los analistas parecen coincidir en afirmar que el Nuevo Orden Mundial es una
idea que parte del alemán Adam Weishaupt.

Este varón expresó en uno de sus discursos los siguientes lineamientos:

“Es preciso establecer un régimen de dominación universal,
una forma de gobierno que se extienda por todo el planeta. Es preciso conjuntar
una legión de hombres infatigables en torno a las potencias de la tierra, para
que extiendan por todas partes su labor siguiendo el plan de la Orden”
(Adam
Weishaupt, fundador de los “Illuminati”).

Antes de continuar con el análisis, será conveniente aportar que Weishaupt, fue un profesor de derecho
canónico en la Universidad de Ingolstadt. Desde esta posición fundó en el año 1776, bajo el sobrenombre
de “Spartacus” una sociedad secreta denominada primero «los
Perfectibilistas
«. Más tarde, y por razones que ahora no vienen al caso, esta sociedad secreta pasó a llamarse «los Iluminados de Baviera«. Pero, según pasaron los años, la expresión que los popularizó a la fama fue “los Illuminati”. Desde su nacimiento, los illuminati solamente tuvieron en claro que su existencia perseguía el propósito de derrocar a los reyes y gobernadores
de todo el mundo, erradicar a todas las religiones y creencias, y acabar, de este modo, subyugando
a todas las naciones bajo un «nuevo orden mundial«. Todo esto se lograría a través de la introducción de un sistema político-económico basado en un sistema de
gobierno internacionalista con una moneda única y una religión universal,
donde, según sus creencias, cada persona lograría la perfección.

Esta orden, desglosada de la masonería, se
inspiraba en los rituales masónicos, imitaba sus ideales, pero perseguía tener una ingerencia más dominante sobre las masas internacionales. Aquella orden terminó su corta vida en el año 1784 y desapareció
a fines del siglo XVIII. Lo que sí perduró en el tiempo fue toda su ideología y proyecto de gobierno a tal punto que hoy día sus ideas continúan perennes gracias a los protocolos económicos y políticos que sostienen a las fundaciones ligadas a
los clanes Rockefeller y Rothschild.

En la actualidad, los promotores de este Nuevo Orden Mundial parten
de las siguientes premisas:

1º- El sistema político democrático está agotado. Por ello, las masas populares deberán ser empujadas poco a poco a la indignación con el fin de provocar protextas masivas que acepten una nueva fuerza de propuesta política de gobierno.
2º- El sistema económico capitalista está agotado. 
3º- Las religiones monoteístas son un obstáculo para el Nuevo
Orden. Por ello, las masas devotas deberán ser manipuladas por un sutil proselitismo materialista hasta que se sientan agotadas de creer y ejercer algún tipo de fe.

Estos protagonistas invisibles de las élites del gran dragón escarlata se ha estado movilizando en los últimos cuarenta años sin utilizar la violencia. Ellos han venido diseñando y llevando a
cabo, durante ese tiempo, un complejo conjunto de acciones para conseguir como producto un «ciudadano pacífico» que acepte de buena gana su Nuevo Orden. Por supuesto que hablamos de un nuevo orden
inspirado en el antiguo ideal masónico: el hombre rebelde que implantara la generación de Caín. 

Todo hay que decirlo sin plantear objeciones de
ningún tipo, siguiendo al pie de la letra una estrategia fundamental:

«Mejor que hacer uso de un proceso violento que pueda
antojarse inaceptable y generar una rebelión, es mejor hacer uso de un proceso gradual,
presentándolo de una manera tan atractiva que lo haga aceptable para la mayoría
de la población”
 
(Bzigniew Brzezinsky).
En estos momentos, las estructuras de poder mundial se están
jugando la conquista del planeta para reconfigurarlo y desde esto reorganizarlo según los intereses egoístas de estas élites. Cada integrante de estas sociedades y/o «fundaciones» actúa por las naciones haciendo
caso omiso de las necesidades reales de una humanidad. A estos siervos con genética reptiliana no les interesa que los seres humanos, en su vasta mayoría, sufran penurias gracias a un sistema económico, político y financiero
que, me atrevo a decir, ha sido construido sobre la más completa amoralidad
y falta de ética. Los cimientos desde los cuales se edifica esta casa carecen de las palabras del Mesías, por lo tanto, son fundamentos de arena que ante la menor manifestación climática (vientos, lluvias, etc.) no prevalecen (Mateo 7: 24-25).
En los últimos años, el dinero fácil y barato generó tal endeudamiento
de las familias  y de los gobiernos, tan alegre como creciente, al que cada vez se fue haciendo más difícil hacer frente.
Así fue como todos, sin excepción, quedamos sumidos en una crisis que hoy está
dejando cada vez más en evidencia al sistema financiero, bancario y monetario
que rige al mundo desde hace décadas, y que han permitido
que un pequeño conjunto de personas acumule un poder casi absoluto sobre los
mecanismos que rigen el funcionamiento de la economía global.
Este poder casi absoluto es el que ha permitido la aparición
de una crisis financiera al mismo tiempo y en todo el mundo, que, en nuestra
opinión, puede ser cualquier cosa menos casual.

Nosotros nos preguntamos: ¿Cómo ha sido posible que se hayan
podido equivocar todos los economistas de todo el mundo, todos al mismo tiempo,
y todos cometiendo los mismos errores? ¿Cabe pensar que todo esto es algo que
haya sobrevenido por mera casualidad? ¿Cómo ha sido posible que haya
sobrevenido en todo el mundo un colapso económico tan repentino e inadvertido,
como catastrófico? Será interesante, para encontrar estas respuestas, traer a mención primeramente las palabras de Nelson Rockefeller en la Cena de los Embajadores de Naciones Unidas del año 2005:

“La actual ventana a la oportunidad para que quizá un nuevo
orden mundial se construya, no estará abierta durante mucho tiempo. Estamos al borde de una transformación global. Todo lo que necesitamos
es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial.” 
Desde esto discernimos con claridad que la principal causa de este
colapso no han sido los “malos negocios”, sino el endeudamiento peligroso permitido, y hasta fomentado por los propios grandes bancos internacionales. Bancos que tiene como dirigentes a aquellos que forman parte,en su mayoría, de organismos privados de promoción del
Nuevo Orden Mundial. Así, es cada vez más razonable pensar que, en realidad, se trata de
una crisis económica artificial, provocada por algunos para generar en todo el
mundo una sensación creciente de pánico que convenga a sus intereses.

Desde mi perspectiva profética, la crisis económica que padecemos está sirviendo a la implantación del Nuevo Orden Mundial en la medida que está
obligando a los Gobiernos a dirigirse al capital privado para conseguir
préstamos. De ese modo, se genera automáticamente las condiciones más idóneas para que los
detentadores de los monopolios del dinero, puedan, llegado el caso, llegar a
sumergir al Estado en una situación muy peligrosa. Esos préstamos, que ya constituyen
desde el primer momento una carga creciente para el conjunto de una nación,
pueden terminar dando como resultado una pérdida de la soberanía nacional directamente
proporcional a la deuda contraída.

Estamos siendo testigos del cumplimiento de lo anunciado por el Espíritu de la profecía a Juan en Patmos:

«Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.» 

( Apocalipsis 13:16-18 )

Explicación del Calendario Maya

Los mayas utilizaban tres tipos de calendarios, según informa Live Science – uno religioso, o Tzolk’in, uno secular o Haab’ y el que desencadenó todo el pánico acerca del fin del mundo, el Calendario de Cuenta Larga.
Usaban el Tzolk’in para establecer las fechas religiosas y ceremoniales. Este tipo de calendario tenía sólo 260 días y empezaba desde el principio cuando llegaba al día 260, igual que nuestro calendario moderno.
Similar a nuestro sistema actual, el Haab’ incluía 365 días, pero no registraba los años bisiestos adicionales, que aparecen debido a que la tierra necesita un cuarto de día más para girar alrededor del sol.
El Calendario de Cuenta Larga opera con largos períodos de tiempo, escritos con cinco números separados con puntos. Un ejemplo de un número de este tipo, que al parecer corresponde a la fecha de hoy, es 13.0.0.0.0. 
Los mayas creían que los dioses Gucumatz, también conocidos como Kukulkán, o Quetzalcoatl, crearon todas las cosas que hay. Al principio, crearon los animales, ayudados por el Dios de la tormenta Huracán.
Querían que la gente de la Tierra se parezca a ellos, pero decidieron hacer los seres humanos de barro, y no tenían la capacidad de moverse o hablar. Luego, intentaron hacer los seres humanos de madera, pero aunque lograron realizar esas tareas, no pudieron darles almas.
Lograron hacerlo al final, creando los hombres de maíz, que era su principal fuente de sustento.
Según Ancient Mythology, cada vez que la cuenta llegue a 13.0.0.0.0., empieza un nuevo ciclo de creación. Se estima que el primero de ellos ha comenzado el 11 de agosto de 3114 a. C.
Las unidades de tiempo utilizadas en el calendario de cuenta larga son el k’in (día 1), el winal (20 días), el tun (360 días), el k’atun (7.200 días) y el más grande, el b’ak’tun (144.000 días).
Cuando el duodécimo b’ak’tun es completado, como hoy, el calendario llega a 13.0.0.0.0, por lo tanto alcanza el fin de una etapa y el comienzo de otra.
Sin embargo, muchas de las previsiones de los Mayas están fechadas después del año 2012, lo que significa que ellos no creían que el fin de un ciclo equivaldría al fin del mundo.

Nota relacionadaGuatemala acelera los juicios divinos al realizar ceremonias mayas

Pearl Harbor: documentando los verdaderos hechos

Nueva luz se ha arrojado sobre Pearl Harbor a través del reciente trabajo de Robert B. Stinnett, un veterano de la Armada de la II Guerra Mundial . 
Stinnett ha obtenido numerosos documentos relevantes a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA). En Day of Deceit: The Truth about FDR and Pearl Harbor (2000), el libro bruscamente deshechado por el director Bruckheimer, Stinnett revela que el plan de Roosevelt para provocar a Japón comenzó con un memorando del Teniente Comandante Arthur H. McCollum, Jefe de la mesa de la oficina de inteligencia naval del extremo oriental . El memorando abogaba por ocho acciones previstas para llevar a Japón a atacar a los Estados Unidos. McCollum escribió: «Si por estos medios Japón pudiera ser llevado a cometer un acto abierto de guerra, tanto mejor». FDR decretó los ocho pasos de la provocación McCollum – y mucho más. 

Si bien no puede excusar a Japón por su beligerancia en aquellos días, también es cierto que nuestro gobierno provocó a ese país de diversas maneras – congelando sus activos en América; cerrando el Canal de Panamá a su transporte marítimo; detención progresiva de exportaciones vitales a Japón hasta que finalmente se unió a Gran Bretaña en un completo embargo, enviando una nota hostil al embajador japonés denotando amenazas militares si Tokio no modificaba su política en el Pacífico, y el 26 de noviembre – justo 11 días antes del ataque japonés – enviando un ultimátum que exigía, como requisitos previos a la reanudación del comercio, que Japón retirara todas las tropas de China e Indochina, y, en la práctica anular su Tratado tripartito con Alemania e Italia. 

Después de reunirse con el Presidente Roosevelt el 16 de octubre de 1941, el Secretario de Guerra Henry Stimson escribió en su diario: «Nos enfrentamos a la delicada cuestión de la esgrima diplomática para estar seguros de que Japón se equivoca y hace mal su primer movimiento – ostensible movimiento». El 25 de noviembre, el día antes de que el ultimátum fuera enviado a los embajadores de Japón, Stimson escribió en su diario: «La cuestión era cómo había que manejarlos [a los japoneses] para llevarlos a la posición de disparar el primer tiro ….»

El cebo ofrecido a Japón fue nuestra Flota del Pacífico. En 1940, el Almirante J.O. Richardson, comandante de la flota, voló a Washington para protestar contra la decisión de FDR de atracar la flota permanentemente en Hawai en lugar de su normal de punto de atraque en la Costa Oeste de los EE.UU.. El almirante tenía buenas razones: Pearl Harbor era vulnerable a los ataques, siendo accesible desde cualquier dirección, no podía ser equipada de manera eficaz con redes y deflectores de defensa contra aviones torpedo, y en Hawai sería difícil proveer y entrenar al personal a bordo de buques infratripulados. Pearl Harbor también carecía de suficientes suministros de combustible y diques secos, mantener a los hombres lejos de sus familias, crearía problemas de moral. La discusión se acaloró. Richardson dijo: «Me marché con la impresión de que, a pesar de haberlo dicho bien alto, el Presidente estaba plenamente decidido a poner a los Estados Unidos en la guerra si Gran Bretaña podía aguantar hasta que fuera reelecto.»

Richardson fue rápidamente relevado del mando. Su sustituto fue el Almirante Husband E. Kimmel. Kimmel también informó a Roosevelt de las deficiencias de Pearl Harbor, pero aceptó la colocación allí, confiando en que Washington le notificaría de cualquier información de inteligencia que indicara un ataque. Puso su confianza en lugar equivocado. Mientras Washington veía como Japón preparaba su asalto a Pearl Harbor, el almirante Kimmel, así como su homólogo del Ejército en Hawai, el General Walter C. Short, eran mantenidos completamente fuera de la línea de información.Conocimiento previo

Uno de los elementos más importantes del conocimiento de América de las intenciones de Japón fue el éxito de nuestro gobierno rompiendo el código secreto diplomático japonés conocido como «Purple». Tokio lo utilizaba para comunicarse con sus embajadas y consulados, incluidos los de Washington y Hawai. El código era tan complejo que era cifrado y descifrado a máquina. Un talentoso grupo de criptoanalistas americanos rompió el código en 1940 y diseñó un facsímil de la máquina japonesa. Estas, utilizadas por las secciones de inteligencia de la Marina y de la Guerra , pusieron de manifiesto rápidamente los mensajes diplomáticos japoneses. Los textos descifrados fueron apodados «Magic».

Copias de «Magic» eran siempre rápidamente entregadas en bolsas cerradas al Presidente Roosevelt, y los secretarios de Estado, Guerra, y de la Marina. También se dirigían al Jefe del Estado Mayor del ejército General George Marshall y al Jefe de Operaciones Navales, el almirante Harold Stark. Sin embargo, aunque tres máquinas Purple para la decodificación fueron asignadas a Gran Bretaña, no fueron enviadas a Pearl Harbor. Intercepciones de mensajes de radio cifrados entre Tokio y su consulado en Honolulu tenían que ser remitidos a Washington para su descodificación. Así Kimmel y Short, los comandantes hawaianos, estaban a merced de Washington para su retroalimentación. La petición de su propia máquina de decodificación fue rechazada basándose en que las comunicaciones diplomáticas no eran de suficiente interés para los soldados.

¡Que falso era eso! El 9 de octubre de 1941, el Departamento de Guerra decodificó un despacho de Tokio a Honolulu instruyendo al Cónsul General a dividir Pearl Harbor en cinco áreas específicas y para que informara de la ubicación exacta de los buques en ellas.

No hay nada inusual sobre espías vigilando movimientos de buques -, pero la presentación de informes precisos del paradero de los buques en los puertos sólo tiene una implicación. Charles Willoughby, jefe de inteligencia de Douglas MacArthur, más tarde escribió que los «informes del interior del puerto estaban en un sistema de cuadrículas con coordenadas de localización de los soldados americanos… La cuadrícula de coordenadas es el método clásico para determinar la asignación de blancos, nuestros acorazados se habían convertido de repente en objetivos». Esta información nunca fue enviada a Kimmel o Short.

Iintercepciones adicionales fueron decodificadas por Washington, todo en un día desde su transmisión original: 

  • 5 de noviembre: Tokyo notificó a sus embajadores en Washington que el 25 de noviembre era la fecha límite para un acuerdo con los EE.UU.     
  •  11 de noviembre: Se les advirtió, «La situación está llegando al clímax, y el tiempo se está acabando.»         
  • 16 de noviembre: La fecha límite fue postpuesta hasta el 29 de noviembre. «La fecha límite definitivamente no se puede cambiar», decía el envío. «Después de eso, las cosas automaticamente van a suceder».         
  • 29 de noviembre (el ultimátum de los EE.UU. ya se ha recibido): se les dijo a los embajadores que una ruptura de las negociaciones era «inevitable», pero que los líderes de Japón «no deseaban dar la impresión de que las negociaciones se habían roto».         
  •  30 de noviembre: Tokio ordenó a su embajada de Berlín informar a los alemanes de que «el estallido de la guerra puede venir más rápido de lo que nadie imagina «.         
  •  1º de diciembre: La fecha límite ha sido postpuesta de nuevo. «Para evitar que los Estados Unidos se vuelvan excesivamente sospechosos, hemos notificado a la prensa y otros … de que las negociaciones continúan.»         
  • 1º y 2º de diciembre: A las embajadas japonesas en las naciones no alineadas de todo el mundo les fue indicado deshacerse de sus documentos secretos, menos una copia de sus códigos. (Esto era por una razón fácil de entender – cuando estalla la guerra, las oficinas diplomáticas de un estado hostil pierden su inmunidad y normalmente son allanadas. Una copia del código se mantiene de modo que las instrucciones finales pueden ser recibidas, después, la última copia del código sería destruida.) 

Una advertencia adicional llegó a través de los llamados mensajes «wind». Una intercepción del 18 de noviembre indicó que, en caso de una próxima ruptura en las relaciones con los EE.UU., Tokio emitiría una advertencia especial por radio. Esta no sería en el código Purple, ya que se tenía la intención de llegar a los consulados y organismos menores japoneses que no estaban equipados con el código o una de sus máquinas. El mensaje, que sería repetido tres veces durante un informe del tiempo, era «Higashi Kaze no ame», que significa «Viento del Este, lluvia». «East Wind» significaba los Estados Unidos; «lluvia» significaba ruptura diplomática – por tanto, la guerra.
Este futuro mensaje se consideró tan importante que los radio monitores de los EE.UU. estuvieron buscándolo,constantemente y el Departamento de la Marina lo escribió en tarjetas especiales de recordatorio. El 4 de diciembre, «Higashi Kaze no ame» fue emitido y recogido por la inteligencia de Washington.
En tres ocasiones diferentes desde 1894, Japón había realizado ataques por sorpresa coincidiendo con rupturas en las relaciones diplomáticas. Esta historia no se pierde con el Presidente Roosevelt. El Secretario Stimson, describiendo la Conferencia de la Casa Blanca de FDR del 25 de noviembre, señaló: «El Presidente dijo que los japoneses eran conocidos por hacer ataques sin previo aviso y dijo que podrían ser atacados, pongamos, el próximo lunes, por ejemplo.» Tampoco se perdía en Washington con los altos oficiales militares, todos ellos licenciados en la academia militar.
Como ha revelado Robert Stinnett, Washington no solamente estaba descifrando los mensajes diplomáticos japoneses, sino también despachos navales. El Presidente Roosevelt tenía acceso a estas intercepciones a través de su oficial, el Teniente Comandante McCollum, quien había escrito el original de ocho puntos del plan de provocación a Japón. Tanto secretismo han rodeado a estos despachos navales que su existencia no fue revelada durante cualquiera de las diez investigaciones de Pearl Harbor, incluso en la mini-investigación dirigida por el Congreso en 1995. La mayoría de las solicitudes de documentos relativos a Pearl Harbor de Stinnett le han sido denegadas por ser aún clasificados, incluso en virtud de la Ley de Libertad de Información.
Se ha dado por hecho durante mucho tiempo que la flota japonesa cuando se aproximaba a Pearl Harbor, mantuvo completo silencio de radio. Esto es falso. La flota apenas tuvo discreción, y mucho menos silencio. La inteligencia inteligencia naval interceptó y tradujo numerosos despachos, algunos claramente reveladores del hecho de que Pearl Harbor había sido señalado como objetivo. El más significativo fue el siguiente, enviado por el almirante japonés Yamamoto a la primera escuadrilla el 26 de noviembre de 1941:
El grupo especial de operaciones, manteniendo sus movimientos estrictamente secretos y manteniendo una estrecha vigilancia contra submarinos y aviones, se adentrará en aguas de Hawai, y en la primera ruptura de las hostilidades atacará a la fuerza principal de la flota de los EE.UU. y le asestará un golpe mortal. El primer ataque aéreo está previsto para el amanecer del día-x. Fecha exacta determinada más tarde por orden.
Tanto secreto oficial sigue en torno a las traducciones de las intercepciones de despachos navales japoneses que no se sabe si el anterior mensaje fue enviado a McCollum o visto por FDR. Ni siquiera se sabe quién en un principio tradujo el mensaje. Sin embargo, una cosa es cierta: la importancia del mensaje no se ha perdido con el traductor.
1941 también fue testigo de lo siguiente:
El 27 de enero, nuestro embajador en Japón, Joseph Grew, envió un mensaje a Washington, declarando: «El ministro peruano ha informado a un miembro de mi personal que ha escuchado de muchas fuentes, entre ellas una de origen japonés, que, en caso de ruptura entre los Estados Unidos y Japón, los japoneses tienen la intención de llevar a cabo un ataque sorpresa contra Pearl Harbor con toda su fuerza ….»
El 3 de noviembre, todavía confiando en informantes, Grew notificó al Secretario de Estado Cordell Hull: «La guerra con los Estados Unidos puede venir con dramática y repentina peligrosidad». Grew envió una advertencia aún más fuerte el 17 de noviembre.
El congresista Martin Dies escribiría:
     A principios de 1941 el Comité Dies se hizo con un mapa estratégico que daba una prueba clara de las intenciones de los japoneses de llevar a cabo un asalto a Pearl Harbor. El mapa estratégico fue preparado por el Departamento Imperial de Inteligencia Militar japonés. Tan pronto como recibí el documento llamé por teléfono al Secretario de Estado Cordell Hull y le dije lo que tenía. El Secretario Hull me indicó que no dejara que nadie supiera del mapa y dijo que me llamaría tan pronto como hablara con el Presidente Roosevelt. En cosa de una hora telefoneó para decirme que había hablado con Roosevelt y que estuvieron de acuerdo en que sería muy grave si toda la información relativa a este mapa llegara a los servicios de noticias …. Le dije que era una grave responsabilidad abstenerse retener información vital para el público. El Secretario me aseguró que él y Roosevelt lo consideraban esencial para la defensa nacional.
Dusko Popov era un yugoslavo que trabajó como agente doble para Alemania y Gran Bretaña. Su verdadera lealtad era hacia los Aliados. En el verano de 1941, los nazis ordenaron a Popov ir a Hawaii para hacer un estudio detallado de Pearl Harbor y sus aeropuertos cercanos. El agente dedujo que la misión presagiaba un ataque sorpresa japonés. En agosto, Popov informó completamente al FBI en Nueva York. J. Edgar Hoover más tarde recordó amargamente que había dado advertencias a FDR acerca de Pearl Harbor, pero que Roosevelt, le dijo que no pasara la información y que lo dejara en sus manos.
Kilsoo Haan, del Foro de Cooperación Popular de la liga chino-coreana, recibió clara información de resistencia coreana de que los japoneses estaban planeando un asalto a Hawai «antes de Navidad». En noviembre, tras no llegar a ningún lado con el Departamento de Estado, Haan convenció al senador de Iowa Guy Gillettede del valor de su afirmación. Gillette informó al presidente, quien lacónicamente se lo agradeció y dijo que sería examinado.
En Java, a principios de diciembre, el Ejército holandés decodificó un despacho de Tokio a su embajada de Bangkok, prediciendo ataques en cuatro sitios, incluidos Hawai. Los holandeses pasaron la información al General de Brigada Elliot Thorpe, observador militar de los EE.UU.. Thorpe envió un total de cuatro advertencias a Washington. La última le fue al jefe de inteligencia del General Marshall. Thorpe se vio obligado a no enviar más mensajes relativos a la cuestión. Los holandeses también tuvieron a su agregado militar en Washington, el coronel Weijerman, que advirtió personalmente al General Marshall.
El capitán Johann Ranneft , agregado naval holandés en Washington, que fue galardonado con la Legión de Mérito por sus servicios a los Estados Unidos, anotó detalles reveladores en su diario. El 2 de diciembre, visitó la Oficina de Inteligencia Naval (ONI). Ranneft preguntó sobre el Pacífico. Un oficial norteamericano, lo que apunta a un mapa mural, dice, «Esta es cuerpo de operaciones japonésviniendo del Este». Se trata de un punto a mitad de camino entre Hawai y Japón. El 6 de diciembre, Ranneft regresó y preguntó donde se encontraban los portaaviones japoneses. Le fue mostrada una posición en el mapa a unas 300-400 millas al noroeste de Pearl Harbor. Ranneft escribió: «Pregunto cuál es el significado de estos portaaviones en esta ubicación, con lo cual recibo la respuesta de que es, probablemente, en relación con los informes japoneses de una posible acción americana…. yo mismo no pienso sobre ello porque creo que todo el mundo en Honolulu está cien por cien alerta, al igual que todos aquí en la ONI «
El 29 de noviembre, el Secretario de Estado Cordell Hull se reunió en secreto con el periodista independiente Joseph Leib. Leib anteriormente había ocupado varios puestos en la administración Roosevelt. Hull lo conocía y sentía que era un periodista en quien podía confiar. El secretario de Estado le entregó copias de algunas de las intercepciones de Tokio relativas a Pearl Harbor. Decía que los japoneses estaban planeando atacar la base de Pearl Harbor y que FDR tenía previsto dejar que ocurriera. Hull hizo que Leib se comprometiera a mantener su nombre fuera del artículo, pero confiaba en que éste podía llevar la historia muy alto en los periódicos.
Leib corrió a la oficina de su amigo Lyle Wilson, Jefe de la Oficina de Washington de United Press. Manteniendo su promesa a Hull, Wilson le contó los detalles y le mostró los mensajes interceptados. Wilson respondió que la historia era ridícula y se negó a trabajarla. A través de sus conexiones, Leib logró obtener una versión apresurada de UP en el extranjero por cable, pero sólo un periódico transitió una parte de éste.
Después de Pearl Harbor, Lyle Wilson llamó a Leib a su oficina. Le entregó una copia del dicurso recién emitido de FDR «día de la infamia». Los dos hombres lloraron. Leib relató su historia en el reciente documental de History Channel, «Sacrificio en Pearl Harbor.»
Lo anterior representa sólo una muestra de las pruebas de que Washington conocía de antemano el ataque a Pearl Harbor. Para obtener pruebas adicionales, véase Infamy: Pearl Harbor and Its Aftermath y Day of Deceit: The Truth about FDR and Pearl Harbor by Robert Stinnett (Infamia: Pearl Harbor y sus secuelas por el ganador del Premio Pulitzer, el historiador John Toland, y el El día del engaño: la verdad sobre FDR y Pearl Harbor por Robert Stinnett . Tan correctos eran los datos que, en una rueda de prensa privada en noviembre de 1941, el General George Marshall predijo con confianza que la guerra americano-nipona estallaría durante los «diez primeros días del mes de diciembre.»
Sin embargo, ninguna de estas informaciones fue transmitida a nuestros comandantes en Hawai, Kimmel y Short, con la excepción de la alerta de enero del embajador Grew, una copia de la cual llegó a Kimmel el 1 de febrero. Para disipar cualquier duda, el Teniente Comandante McCollum – que originó el plan para incitar a Japón a la guerra – escribió a Kimmel: «La Inteligencia Naval no da ninguna credibilidad a estos rumores. Por otra parte, sobre los datos conocidos en relación con la actual disposición y despliegue naval de los japoneses y sus fuerzas armadas, ningún movimiento contra Pearl Harbor parece inminente o previsto en un futuro predecible. «
Blancos 

Para asegurar el éxito del ataque japonés – uno que enfureciera a América para unirse a la guerra – era vital mantener a Kimmel y a Short fuera del círculo de inteligencia. Sin embargo, Washington hizo mucho más que esto para facilitar el asalto japonés. 
El 25 de noviembre, aproximadamente una hora después de que la fuerza de ataque japonés partiera hacia el puerto de Hawai, la Armada de los EE.UU. emitió una orden prohibiendo a los barcos de transporte americanos y del mando aliado viajar por el Pacífico Norte. Todo el transporte marítimo transpacífico fue desviado a través del Pacífico Sur. Esta orden se aplicó incluso a los buques rusos atracados en la costa oeste de América. El objetivo es fácil de entender. Si cualquier buque comercial accidentalmente tropezara con el cuerpo de operaciones japonés, podría alertar a Pearl Harbor. Como el Almirante Richmond K. Turner, Oficial de Planes de Guerra de la Marina en 1941, declaró con franqueza: «Estuvimos preparados para desviar el tráfico cuando creímos que la guerra era inminente. Enviamos el tráfico hacia abajo a través del Estrecho de Torres, a fin de que la ruta del cuerpo de operaciones japonés quedara despejado de todo el tráfico «.
Los comandantes hawaianos han sido tradicionalmente censurados por no detectar la proximidad de las compañías aéreas japonesas. Lo que no se dice es que Washington les negó los medios para hacerlo. Un ejército marchando por tierra hacia un objetivo se puede divisar fácilmente. Sin embargo, Hawai se encuentra en medio del océano. Sus vías de entrada son ilimitadas y deshabitadas. Durante la semana antes del 7 de diciembre, aviones de la marina realizaron búsquedas en más de dos millones de kilómetros cuadrados del Pacífico -, pero nunca divisaron a la fuerza japonesa. Esto se debe a que Kimmel y Short sólo tenían suficientes aviones para sondear un tercio de los 360 grados de arco en torno a ellos, y a que la inteligencia les había informado (incorrectamente) de que debían concentrarse en el Suroeste.
El radar, también fue insuficiente. No había suficientes pilotos de reconocimiento capacitados. Muchas de las naves de reconocimiento tenían muchos años y carecían de piezas de repuesto. «Las reiteradas peticiones a Washington de los comandantes para obtener más aviones de patrulla fueron rechazadas. El Almirante Edward T. Layton, quien actuó en Pearl Harbor, lo resumió en su libro «And I was there» (Y yo estaba allí): «Nunca hubo un indicio en ningún mensaje de inteligencia recibido por el mando local de ninguna amenaza japonesa a Hawai. Nuestras defensas aéreas fueron desprotegidas por orden del propio Jefe del ejército . De los doce B-17s de la isla, sólo seis podrían mantenerse en el aire al usar como repuesto las piezas de los otros».
La Armada ha seguido la norma de que, cuando las relaciones internacionales son críticas, pone la flota en el mar. Eso es exactamente lo que hizo el almirante Kimmel. Consciente de que las relaciones entre Estados Unidos y Japón se estaban deteriorandos, envió 46 buques de guerra a lugar seguro en el Pacífico Norte a finales de noviembre de 1941 – sin notificarlo a Washington. Incluso ordenó a la flota llevar a cabo un simulacro de ataque aéreo a Pearl Harbor, de forma clarividente, escogiendo el mismo lugar para lanzar el ataque que el almirante Yamamoto eligiría dos semanas más tarde.
Cuando la Casa Blanca se enteró del movimiento de Kimmel, contravino sus órdenes y ordenó a todos los buques que regresaran al muelle, con la dudosa excusa de que la acción de Kimmel podría provocar a los japoneses. Washington sabía que si las dos flotas se encontraban en el mar, y se enzarzaban, podía haber preguntas acerca de quién disparó primero.
Kimmel, sin embargo, no se dio por vencido. Con el ejercicio cancelado, su jefe de potaaviones, el Vice Almirante William «Bull» Halsey, emitió planes para un grupo de operaciones de 25 buques para protegerse contra un «ataque enemigo aéreo y submarino» en Pearl Harbor. El plan nunca entró en vigor. El 26 de noviembre, el Almirante Stark, Jefe de Operaciones Navales de Washington, ordenó a Halsey usar su portaaviones para el transporte de aviones de combate a las islas Wake y Midway – desgastando aún más las defensas aéreas de Pearl Harbor.
Es evidente, por supuesto, que una vez que el desastre golpeara Pearl Harbor, se exigirían responsabilidades. Washington ingeniosamente parecía tenerlo en cuenta mediante el envío de una ambigua «alerta de guerra» a Kimmel, y otra similar a Short, el 27 de noviembre. Esto ha sido utilizado durante años por los defensores de Washington que afirman que los comandantes deberían haber estado preparados para los japoneses.
De hecho, el mensaje comenzaba de forma notoria: «Este despacho se considera una alerta de guerra». Sin embargo, proseguía: «El número y equipamiento de las tropas japonesas y la organización de las fuerzas navales indican una expedición anfibia contra las Filipinas, Tailandia o la Península Kra, o posiblemente Borneo». ¡Ninguna de estas áreas están más cerca de 5000 millas de Hawai! No había indicio de amenazas a Pearl Harbor. Concluía con las palabras: » Distritos continentales, Guam, Samoa tomen medidas contra el sabotaje.» El mensaje señalaba además que «las medidas debían llevarse a cabo sin alarmar a la población civil». Ambos comandantes informaron de las medidas adoptadas a Washington. Terminando en breve con precauciones contra el sabotaje, agrupando aviones (lo que detenía a los saboteadores, pero que lo hacía un ideal objetivo para bombarderos), y Kimmel intensificó la vigilancia aérea y submarina. Si su respuesta a la «alerta de guerra» fue insuficiente, Washington no dijo nada. Al día siguiente, un mensaje reiterado del asistente del comandante Marshall , a Short sólo advertía: «Iniciar de inmediato todas las medidas adicionales necesarias para proporcionar la protección de sus emplazamientos, bienes y equipos contra el sabotaje, la protección de su personal contra la propaganda subversiva y la protección de todas las actividades contra el espionaje «.
Así estaban las cosas cuando Japón se disponía a atacar. Utilizando el código Purple, Tokio envió una declaración formal a sus embajadores en Washington. Se transmitió al Secretario de Estado norteamericano el domingo, 7 de diciembre. La declaración terminaba las relaciones y equivalía a una declaración de guerra. El 6 de diciembre, en Washington, los departamentos de la Marina y de la Guerra ya habían descifrado las primeras 13 partes de las 14 del mensaje. Aunque el paso final hacia la ruptura oficial de los vínculos aún no había llegado, la fogosa redacción hacía su significado obvio. Más tarde ese día, cuando el teniente Lester Schulz entregó al Presidente Roosevelt su copia del mensaje interceptado, Schulz escuchó a FDR decir a su asesor, Harry Hopkins, «Esto significa la guerra».
En posteriores investigaciones Pearl Harbor, tanto General Marshall, jefe del Ejército, y el Almirante Stark, jefe de operaciones navales, negaron cualquier recuerdo de donde habían estado en la noche del 6 de diciembre – Marshall, a pesar de la reputación de tener una memoria fotográfica. Sin embargo, James G. Stahlman, un amigo cercano del Secretario de Marina Frank Knox, dijo que Knox le dijo que FDR convocó una reunión de alto nivel en la Casa Blanca esa noche. Knox, Marshall, Stark, y el Secretario de Guerra Stimson asistieron. De hecho, con la nación en el umbral de la guerra, solo una conferencia tal tenía sentido. Esa misma noche, el Departamento de Marina recibió una solicitud de Stimson para obtener una lista de el paradero de todos los buques en el Pacífico.
En la mañana del 7 de diciembre, la última parte del largo mensaje de Japón para el gobierno de los EE.UU. fue decodificado. Tokio añadió dos directivas a sus embajadores. La primera directiva, con el mensaje denominado como «muy importante», era a entregar la declaración a la 1 pm. La segunda directiva ordenaba que la última copia de código, y la máquina que iba con él, fueran destruidos. La gravedad de esto fue inmediatamente reconocida en el Departamento de la Marina de Guerra: Japón tenía una larga historia de sincronización de los ataques con rupturas de las relaciones; el domingo era un día anormal para entregar mensajes diplomáticos – pero la mejor para tratar de atrapar a las fuerzas sarmadas de EE.UU. con poca vigilancia, y la 1:00 pm en Washington ¡era poco después del amanecer en Hawai!
El Almirante Stark llegó a su oficina a las 9:25 am. Le fue mostrado el mensaje y el importante tiempo de entrega. Un oficial subalterno señaló la posibilidad de un ataque a Hawai, y otro insistió en que se notificara a Kimmel. Sin embargo, Stark se negó, no hizo nada durante toda la mañana. Años más tarde, contó a la prensa que su conciencia estaba tranquila en cuanto a Pearl Harbor, porque todas sus acciones habían sido dictadas por una «autoridad superior». Como Jefe de Operaciones Navales, Stark sólo tenía una autoridad superior: Roosevelt.
En el Departamento de Guerra, donde la declaración de 14 partes también había sido decodificada, el coronel Rufus Bratton, jefe del Ejército de la sección del Lejano Este, percibió la importancia del mensaje. Sin embargo, el jefe de inteligencia le dijo que nada podría hacerse hasta que llegara Marshall. Bratton intentó dar con Marshall en su casa, pero le fue dicho en repetidas ocasiones que el general se encontraba fuera montando a caballo. El paseo a caballo resultó ser uno largo. Cuando Marshall habló finalmente con Bratton por teléfono y éste le dijo de la situación de emergencia, Marshall dijo que vendría al Departamento de Guerra. Marshall tuvo 75 minutos para hacer los 10 minutos en coche. No vino a su oficina hasta 11:25 am – una hora muy avanzada con la nación al borde de la guerra. Leyó detenidamente el mensaje japonés y le fue señalado el tiempo de la entrega. Todos los oficiales de la oficina del Marshall estaban de acuerdo en que indicaba un ataque en el Pacífico alrededor de la 1 pm (hora de la costa atlántica). El general finalmente estuvo de acuerdo en que Hawai debía ser alertado, pero el tiempo se estaba acabando.
Marshall sólo tenía que descolgar su teléfono para llegar a Pearl Harbor por la línea transpacífica. Si lo hacía, no habría evitado el ataque, pero al menos nuestros hombres habrían estado en sus puestos de combate. En cambio, el general escribió un despacho. Después de haber sido codificado fue dirigido a la oficina de Western Union de Washington. Desde allí se transmitió a San Francisco. Desde San Francisco fue transmitido a través de emisoras de radio comerciales RCA a Honolulu. El General Short lo recibió seis horas después del ataque. Dos horas más tarde llegó a Kimmel. Uno puede imaginar su exasperación al leerlo.
A pesar de todas las pruebas acumuladas a través de «magic» y de otras fuentes durante los meses previos, Marshall nunca advirtió a Hawai. Para los historiadores – desconocedores de las pruebas clasificadas – al parecer el general había tratado de salvar Pearl Harbor «, pero por desgracia, demasiado tarde». Del mismo modo, FDR envió una súplica por la paz de última instancia al emperador Hirohito. Aunque escrito una semana antes, no lo enviaría hasta la noche del 6 de diciembre. Tenía que ser enviado por el embajador Grew, quien no podría ser recibido en audiencia por el emperador antes del 8 de diciembre. Así pues, el mensaje no podía imaginablemente haber anticipado el ataque — pero para la quedaría que FDR, también, hizo un «valeroso, último esfuerzo.»
El golpe japonés hundió o dañó severamente 18 buques de guerra (incluidos los ocho acorazados), destruyó 188 aviones, y dejó más de 2000 muertos. La Comisión Roberts, asignada para investigar el ataque, estaba compuesta de amigos personales de Roosevelt y Marshall. La Comisión eximió totalmente a Washington y declaró que los EE.UU. fueron cogidos con la guardia baja debido al «incumplimiento del deber» por Kimmel y Short. La ira de América para con estos dos sólo fue superada por su ira hacia Tokio. Hasta el día de hoy, muchos creen que fue la negligencia por parte de los comandantes de Hawai la que hizo posible el desastre de Pearl Harbor. (Véase «chivos expiatorios Kimmel y Short», página 20.)
* Aunque uno de las principales presentadores de la conspiración de Pearl Harbor, Robert Stinnett es comprensivo con respecto a los motivos de FDR. Escribe en su libro: «Como veterano de la Guerra del Pacífico, tuve un sentimiento de indignación al destapar secretos que se habían ocultado a los estadounidenses por más de cincuenta años. Pero he entendido el angustioso dilema al que se enfrentaba el Presidente Roosevelt. Fue obligado a encontrar tortuosos medios para persuadir a una América aislacionista a unirse en una lucha por la libertad «. A nuestro modo de ver, un gobierno que puede operar en tal manera es un gobierno que se ha embarcado en una peligrosa, resbaladiza pendiente hacia la dictadura. No obstante, la postura de Stinnett respecto a los motivos de FDR hacen su exposición de todas las acciones de éste más convincente.


Más información en la página del autor del libro Pearl Harbor – Mother of all conspiracies, Mark Emerson Willey. 

*False flag: Es un término que usan los angloparlantes para definir acciones (pueden ser terroristas) llevadas a cabo por uno mismo que luego se achacan al enemigo. Un ejemplo de esto es el hundimiento del “Maine”, que dio origen a la guerra entre EE.UU y España.

El Aborto y su «Evolución Histórica» en el Mundo… (¿o «Involución»?)

 Autor:  José María Manrique
A continuación quiero compartirles una síntesis histórica que les permitirá analizar cómo este flagelo del Seol pudo ir caminando las naciones aprovechándose de los millones de ciudadanos adormecidos en los discursos políticos de los gobiernos anti-Dios que los manipulan.

El primer país en legalizar esta práctica fue la República Federal de Suiza en 1916. Siguieron Checoslovaquia en 1925, la Unión Soviética en 1926 y el Imperio de Japón en 1929.

 

 

Alemania lo hizo en 1933 y 1935, con una ley que, en sí misma, era una disposición racista que pretendía “la prevención de nacimientos con taras hereditarias (y) la transmisión de enfermedades hereditarias”; de la misma el PSOE copió, medio siglo después y casi literalmente, el supuesto relativo a las “graves dolencias físicas o psíquicas” y la expresión “Interrupción del Embarazo” (Schwangerschaftunterbrechung).
Islandia lo hizo en 1935.
Durante la Segunda República, Cataluña se convirtió en pionera de Europa, con la ley más progresista en ese momento; fue la Ley de Reforma Eugenésica del Aborto, aprobada por decreto en diciembre de 1936 y publicada en enero de 1937 en el Diario Oficial de la Generalitat; José Tarradellas, como “Conseller en Cap”.
Suecia lo hizo en 1938, Dinamarca en 1939, y Finlandia y Noruega en 1950 y 1960 respectivamente.
En 1967 se aprobó en Inglaterra, luego en Canadá (1969) y Estados Unidos (la mayoría de los Estados en 1973, tras la famosa sentencia Roe vs Wade).
En 1973 existían 44 países en los que el aborto era legal, de los cuales 19 sólo lo permitían por razones médicas, 6 incluían además razones morales y 19 más por otros tipos de razones.
En la República Popular China se aprobó en 1975 una ampliación, año de su legalización en Francia y Austria; la República Federal Alemana siguió en 1976, Nueva Zelanda en1977, Italia en 1978 (veremos su caso más adelante) y los Países Bajosen 1984.
Por entonces los países de más honda influencia católica (Portugal, España Irlanda) no tenían liberalizado ningún supuesto. En 1983 se aprobó el nuevo Código de Derecho Canónico. En 1985 lo hizo España, dando el testigo a Bélgica (1990), donde el rey Balduino hizo el artificio legal, que no católico ni moral, de abdicar por un día.
Recientemente Colombia (en el año 2006) y Ciudad de México, junto con Portugal (2007) y otras naciones, han legalizado el aborto.
A día de hoy (2011) el aborto, con distintos grados, se ha impuesto prácticamente en todo el mundo y avanza para eliminar todo tipo de barreras, de forma que solo Chile, El Salvador, Honduras, Malta y el Vaticano tienen absolutamente prohibido el aborto quirúrgico; en 2006 Chile autorizó la distribución gratuita de la píldora abortivas (PDD), aunque en 2008 el Tribunal Constitucional chileno lo prohibió. Aunque empiece a desmoronarse, la herencia católica que dejó España en las naciones hispanas sigue siendo un reducto contra el aborto; la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969) establece, en su artículo 4.1, que el derecho a la vida debe ser respetado y garantizado “desde el momento de la concepción”.
Como se puede apreciar, primero el comunismo y luego el protestantismo, entre otras “filosofías”, introdujeron y difundieron el parricidio legal.
En los países que antes de la revolución francesa fueron católicos costó más la legalización, por los restos de catolicismo aun imperantes; de ahí que Francia, Austria y Alemania (RFA) no lo admitieran hasta mediados los años setenta del siglo pasado.
Autor:José María Manrique (coronel de Artillería y colaborador de AD, diplomado de Estado Mayor, autor de varios libros sobre temas de historia militar española moderna: ‘Las armas de la guerra civil’, ‘La guerra 1936-39 en Sigüenza’, ‘Sáhara Español, una historia de traiciones’, ‘Sangriento combate en Edchera’, ‘CETME’, ‘Las Armas de Destrucción Masiva y la Protección Civil en España’, entre otros muchos).

La Maldición de los Grimaldi

Los rumores de «crisis» entre Charlene Wittstock y el príncipe Alberto de Mónaco, cuando faltaban sólo tres días para su casamiento, hicieron saltar las alarmas. Los más memoriosos recordaron la triste «maldición de los Grimaldi» que condena a esta dinastía a la infelicidad matrimonial y a la tragedia. Leyenda o verdad, hasta ahora ahora se cumplió con una exactitud casi matemática.
La dinastía Grimaldi fue siempre rica y muy desgraciada. Para asegurarse el dinero, sus miembros se dedicaron a la guerra, la piratería, los negocios y el turismo. Para asegurarse el infortunio, les bastó su propio carácter. Y cuando eso no fue suficiente, intervino la muerte.
El exterminio de la pequeña guarnición genovesa, en 1297, fue el primer contrato de propiedad: los Grimaldi se aferraron desde entonces al pequeño territorio a orillas del Mediterráneo, y aunque los expulsaron, siguieron rondando el lugar y lo volvieron a comprar en 1338, con dinero obtenido de la piratería.
Para el siglo XVII, ya habían convertido el “nido de piratas” en un Principado y el maleficio se puso en marcha. Algunos dicen que una gitana que fue violada por Rainiero I lanzó sobre él la maldición: ninguno de sus descendientes sería feliz. Otros dicen que el sortilegio surgió cuando un príncipe mató a su hermano.
La primera víctima fue Rainiero I, que una noche de 1314 apareció despedazado al final de un barranco, sin que se supiera si había caído o alguien lo había empujado. Veinte años más tarde, su sucesor murió envenenado. El culpable nunca fue hallado.
Sus descendientes no tuvieron mejor suerte: Carlos I fue asesinado por algunos de sus propios soldados en la batalla de Crezzy en 1347; Juan I, mujeriego y amigo de fiestas, murió cuando uno de sus compañeros de caza lo confundió (por culpa de la niebla) con un venado y lo atravesó con una jabalina.
En 1505, Juan II fue envenenado por hermano, Luciano, para arrebatarle la Corona. El príncipe asesino habría de probar su propia medicina dos años más tarde, asesinado por un sobrino. Hércules II, por su parte, murió cuando a un miembro de la guardia se le disparó accidentalmente el arma. Años más tarde, dos niños príncipes de la familia perecieron. Uno, ahorcado accidentalmente con una cinta de raso que tenía en el cuello. El otro, ahogado en un estanque.
La “maldición” también alcanzó a los matrimonios. Catalina-Carlota, esposa de Luis I, abandonó Mónaco para refugiarse en los brazos del rey de Francia. Su sucesora, la princesa María, confesó a su marido que no lo amaba ni un poquito y él la castigó encerrándola en una torre. La princesa Luisa Hipólita y su marido no se podían ni ver, y ella le prohibió la entrada al palacio durante varios meses.
Honorato III tuvo un matrimonio destinado a fracasar desde la luna de miel. Al descubrir a su esposa engañándola con un noble francés, le dio tantos golpes que la princesa terminó con varias costillas rotas. La encerró bajo mil llaves y la sometió durante semanas a castigos corporales acompañados de insultos y promesas de eterno castigo.
La princesa logró escapar con la ayuda de unas monjas, y Honorato III perdió los estribos. Declaró a su mujer “en rebeldía contra la Corona”, y la condenó a muerte. Años más tarde, la familia fue tomada prisionera durante la Revolución Francia, y una nuera de Honorato fue decapitada en La Bastilla.
Alberto I (1848-1922), hombre de pésimo carácter, tuvo dos matrimonios fracasados. Sus dos esposas (una escocesa y una norteamericana) se aburrieron mortalmente en Mónaco, entonces una pequeña aldea, y se refugiaron en respectivos amantes.
El casamiento de Rainiero III, en 1956, con la actriz Grace Kelly, proporcionaría a la dinastía un par de décadas de inaudita felicidad y prosperidad. Pero todo acabó en 1982, cuando Grace, célebre por su belleza y elegancia, falleció en un accidente automovilístico.
A partir de esta muerte, la imagen pública de la familia real se convirtió en un desastre conocido por todos: los tres maridos de Carolina, las temibles relaciones de Estefanía con guardaespaldas, artistas y cirqueros, y la apabullante soltería de Alberto, que tiene dos hijos ilegítimos. Incluso la tía Antonieta, hermana de Rainiero III, tuvo que sepultar a su segundo marido en plena luna de miel.
Hoy, el príncipe Alberto II se casó por civil y mañana llegará al altar luego de 53 años obstinada soltería. Muchas teorías se tejieron en torno a la negativa del príncipe a contraer matrimonio. Desde quienes le atribuyeron un insaciable “donjuanismo”, hasta los que cuestionaban sus inclinaciones sexuales.
Puede sospecharse, sin embargo, que la razón de Alberto II es más sencilla: le bastó con repasar la desdichada historia conyugal de sus antepasados para conservar una saludable aversión al matrimonio.

(*) Especial para Perfil.com

América fue «descubierta» el 20 de octubre y no el día 12

Hay fechas históricas aprendidas en la escuela que quedan grabadas en el cerebro como si se tratara de un tatuaje imposible de eliminar de la piel. Una de ellas es el 12 de octubre de 1492, cuando el navegante Cristóbal Colón descubrió América. Lo que difícilmente explican los profesores de Historia es que esa fecha corresponde al imperfecto calendario Juliano y no al Gregoriano, que rige nuestros días desde que lo instituyó el Papa Gregorio XIII en 1582 para sustituir al implantado en tiempos de la Roma republicana de Julio César, de ahí su nombre.
El cambio de calendario no fue un capricho de la curia vaticana. Había un desajuste entre el calendario civil y el año trópico. “El calendario Juliano iba desfasado respecto a la posición de la Tierra alrededor del Sol”, explica el astrofísico Salvador Ribas, director científico del Parc Astronòmic del Montsec. “Ese calendario tenía en cuenta el año de traspaso, ya que cada cuatro años establecía un 23 de febrero bis. Eso hubiera sido correcto si la traslación terrestre fuese de 365,25 días, pero en realidad es de 365,24”.
Por tanto, durante los 16 siglos que funcionó, se produjo “un desajuste de 11 días de más que el Papa Gregorio corrigió suprimiendo diez días en un año de traspaso”. Además, estipuló un nuevo sistema de años bisiestos para evitar que en un futuro se produjeran desajustes de esta magnitud. Así pues, se pasó de golpe del 4 de octubre de 1582 al 15 de octubre de 1582. Ese año, hubo diez días que no existieron porque ya se habían contado durante los 16 siglos anteriores.
El error del calendario Juliano ha dado origen a diferentes curiosidades históricas. Una de ellas es la fecha del descubrimiento de América, como apuntó Xavier Martínez en el último post de su blog de los lectores de La Vanguardia.com.
Así pues, si es verdad que Colón vio tierra el 12 de octubre de 1492 del calendario Juliano, “el cielo que vio, la posición del Sol y de las estrellas, correspondería al 20 o 21 de octubre”, afirma Ribas. “El 12 de octubre actual no corresponde astronómicamente al 12 de octubre de entonces”, corrobora el arqueoastrónomo Juan Antonio Belmonte. “El desajuste del calendario Juliano es de 1 día cada 100 años, por tanto, unos 100 años antes de la reforma, el error estaba en 9 días”, añade Ribas.
Es una anécdota que hay que tener en cuenta pero que es irrelevante desde el punto de vista histórico”, comenta Belmonte. “Las fechas anteriores a la reforma del calendario se han respetado, sería muy artificioso y costoso cambiarlas”, afirma Josep Padró, catedrático emérito de Historia Antigua de la UB y presidente de la Societat Catalana d’Egiptologia. “Es más, tanto historiadores como astrónomos seguimos usando el calendario Juliano para calcular fechas anteriores a la reforma e incluso lo utilizamos cuando vamos más atrás del 46 a.C, cuando se instauró”.  
Más errores curiosos
El cambio del calendario Juliano por el Gregoriano no se produjo de forma homogénea. “Italia, España y Portugal lo aplicaron inmediatamente, pero, por ejemplo, las posesiones españolas en América y Filipinas lo hicieron un año después”, explica Ribas. Es así como la Revolución rusa de Octubrese realizó en realidad en noviembre porque el país de los zares seguía con el calendario Juliano”, recuerda Padró. O como “Cervantes y Shakespeare nacieron el 23 de abril, pero el primero del año Gregoriano y el segundo, del Juliano; con lo que en realidad el cumpleaños del inglés es el 3 de mayo”, explica Ribas antes de añadir que “Inglaterra todavía no había hecho la reforma porque no obedecía la autoridad del Papa de Roma al ser anglicana”.
Otro error significativo que decidió no corregirse es el de la datación del nacimiento de Jesucristo. Su autor fue el monje Dionisio el Exiguo en el siglo VI. “Él creó el concepto de la era cristiana pero su cronología es errónea, ya que cuando nació Jesús, el rey Herodes ya había muerto”, explica Padró. “Jesucristo nació cuatro o cinco años antes de Jesucristo, pero cambiar esto tampoco tiene sentido, pero sí que se tiene que saber”, añade.
La importancia del calendario
Los calendarios son convenciones”, sentencia el astrofísico Ribas, pero “cuando no están coordinados con la posición Tierra-Sol se crean problemas”. 
Uno de los casos más claros es el del Antiguo Egipto. “Ellos descubrieron que el año tenía 365 días pero no calcularon los bisiestos, con lo que cada cuatro años se desajustaba un día”, explica Padró y “las estaciones se acabaron trasladando”. “El calendario podía anunciar el inicio de la estación de la inundación en medio del periodo de sequía”, apunta Ribas. “Acabaron solucionando el problema mal, creando dos calendarios: el civil y el solar que coincidían cada 1.460 años”, aclara Padró. 
La creación del concepto bisiesto vendría muchos años después y su reajuste es solo una solución de hace cuatro días, es decir, 430 años.
Fuente: La Vanguardia

Morir por Cristo… una bienaventuranza de muchos

La persecución a los discípulos de Cristo fue una parte dramática de la historia de la iglesia primitiva. 

Cualquiera que crea que la vida, muerte y resurrección de Jesucristo fue un engaño creado por hombres y conjurado por un grupo de discípulos, debería chequear el legado del martirio. Once de los doce apóstoles, y muchos de los otros primeros discípulos, murieron por su adherencia a esta historia. Esto es dramático, ya que todos presenciaron los presuntos eventos de Jesús y aún así defendieron su fe hasta la muerte.
¿Por qué es esto dramático, cuando muchos a lo largo de la historia han muerto como mártires por creencias religiosas? Porque la gente no muere por una mentira. Eche un vistazo a la naturaleza humana en toda la historia. Ninguna conspiración puede ser mantenida cuando la vida o la libertad están en juego. Morir por una creencia es una cosa, pero numerosos testigos oculares muriendo por una mentira es otra muy diferente.

Los generales civiles del golpe de Estado chileno

Por 
Roberto Ortiz
No parece haberse explorado a fondo el papel que jugaron los civiles en la conspiración que a lo largo de más de tres años culminó con el golpe militar de septiembre de 1973, cuando se abrió la puerta a una dictadura que cambió profundamente a Chile. Los “generales civiles” no trepidaron en producir el caos y, luego, respaldar sin mayores escrúpulos las atrocidades salvajes que se prolongaron diecisiete años. Muchos de ellos se enriquecieron y hasta hoy eluden responsabilidades y vergüenzas. Se las ingeniaron para empujar a los militares y para ejecutar la política que más convenía a los intereses de la oligarquía.
A la cabeza de la conspiración estuvo Agustín Edwards Eastman, ya entonces director propietario de la cadena El Mercurio y cabeza de un grupo económico. Edwards sufrió una verdadera conmoción por el triunfo de Salvador Allende y la derrota del candidato derechista, Jorge Alessandri. Había creído en las encuestas y en las opiniones de Edward Korry, embajador de Estados Unidos. Las peores pesadillas parecían materializarse. El Mercurio había planteado que la decisión del pueblo se daba entre democracia y comunismo. Había triunfado el comunismo. Y eso era lo que temía Edwards. Dos años antes, cuando el general Roberto Viaux se había acuartelado en el Regimiento Tacna tratando de derribar al presidente Eduardo Frei Montalva, el dueño de El Mercurio -según se dice- conspiró en las sombras. Y para asegurarse, había viajado a Estados Unidos.
CONSPIRADORES Y GOLPISTAS
En septiembre de 1970, el propietario de El Mercurio -que había vivido en Estados Unidos- decidió viajar a Washington. Lo invitaba su amigo, el principal ejecutivo de Pepsi Cola, cercano al presidente Richard Nixon. Su objetivo era hablar con el presidente de Estados Unidos. Y lo consiguió. La entrevista fue breve pero específica. Edwards pidió a Nixon que interviniera para que Allende no pudiera ser presidente de la República, haciendo que el Congreso chileno, que debía decidir entre las dos primeras mayorías relativas, o sea entre Allende y Alessandri, eligiera al segundo. Nixon estuvo de acuerdo. Y no era para menos, porque prácticamente desde el mismo 4 de septiembre -como lo reveló el Informe Church-, Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, estaban diseñando con la CIA medidas de urgencia, con fondos ilimitados para cerrar el paso a Allende por cualquier medio. Incluyendo, implícitamente, el asesinato.
Edwards, entretanto, decidió quedarse en Estados Unidos, trabajando en una subsidiaria de Pepsi Cola. Sólo volvió a Chile en 1975. Dejó en todo caso a dos peso pesado a cargo del negocio periodístico: Arturo Fontaine Aldunate, un ideólogo de la derecha, y como director a René Silva Espejo, experimentado redactor político con relaciones con oficiales del ejército y la Fach. Una práctica que el propio Edwards cultivaba esmeradamente como miembro de una cofradía náutica. El Mercurio libró una lucha sin cuartel contra el gobierno del presidente Allende y la Unidad Popular. Sin cuartel y sin escrúpulos. Desde junio de 1973 llamó abiertamente al golpe de Estado.
La desestabilización inicial se centraba en la presión sobre la Democracia Cristiana para que votara a favor de Alessandri en el Congreso Pleno; el candidato derechista renunciaría enseguida a la Presidencia de la República y debería llamarse a nuevas elecciones en las que la DC y la derecha unidas podrían reelegir a Eduardo Frei. Al mismo tiempo, se desencadenó una ofensiva terrorista para amedrentar a la población. Simultáneamente y en el mayor secreto, con la colaboración de agentes norteamericanos se planeaba el secuestro del comandante en jefe del ejército, general René Schneider, en una operación que contaba con el apoyo de los máximos jefes de las FF.AA. y Carabineros. El secuestro sería la provocación necesaria que obligaría a los militares a intervenir.
Las conversaciones políticas fracasaron cuando la DC negoció con la Unidad Popular un Estatuto de Garantías para votar a favor de Allende en el Congreso. A los pocos días, el general Schneider fue herido de muerte en el atentado realizado por la ultraderecha, lo que provocó una reacción corporativa en el ejército que cerró filas junto al general Carlos Prats, y fue necesario cambiar de estrategia por una que sería de largo plazo. Era necesario esperar que la economía sometida a tensiones internas y externas impulsadas por Estados Unidos actuara. La presión sobre la Democracia Cristiana debería acentuarse para que se aliara con la derecha. Sería necesario un movimiento de masas que incluyera a sectores medios y bajos, y una creciente agitación que llevara en definitiva a las Fuerzas Armadas, y especialmente al ejército, a dar un golpe de Estado. Pasados los primeros sesenta días, la tranquilidad empezó a imponerse. Pero no entre los grandes empresarios que preparaban las espadas.
Eugenio Heiremans, importante dirigente empresarial, propuso al ingeniero Orlando Sáez que jugara un papel de primera línea. Necesitamos, le dijo, dirigentes jóvenes, menos conocidos, que sean capaces de articular un movimiento gremial muy amplio que abarque a todos desde los empresarios grandes a los chicos y también a los comerciantes y transportistas. Eso para empezar. Orlando Saéz comenzó a moverse. Salió al extranjero. En Argentina, México, Perú y Brasil se reunió con empresarios amigos, no solo chilenos, para que financiaran la oposición antiallendista. En octubre de 1974, en el New York Times , un periodista norteamericano, Jonathan Kendall, reveló que dirigentes de la Sofofa habían contado que desde México, Perú y Venezuela se habían enviado 200 mil dólares a Chile para sostener la huelga de los camioneros. Kendall precisó que los dirigentes empresariales chilenos “no dijeron cuánto dinero recibieron de la CIA”. También los empresarios agrícolas fueron implacables. Se distinguió Benjamín Matte, dirigente de Patria y Libertad, movimiento sedicioso que empezó a preparar acciones armadas y sabotajes. Patria y Libertad fue dirigida por el abogado y profesor de derecho civil, Pablo Rodríguez Grez. Tuvo grupos de choque y saboteadores, vinculaciones secretas con grupos subversivos de las Fuerzas Armadas y participó en el “tanquetazo” del 28 de junio de 1973, antesala del golpe del 11 de septiembre. Después del golpe, muchos de sus militantes se incorporaron a los organismos represivos. Los terratenientes resistían la reforma agraria comenzada en tiempos de Frei Montalva, que sabían que se profundizaría en el gobierno de Allende. Muchos empresarios querían hacer un escarmiento con los campesinos que tomaban tierras. La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, del grupo Matte, se transformó, con apoyo de la CIA, en un baluarte de la oposición. Su máximo ejecutivo, Ernesto Ayala, mano derecha de Jorge Alessandri, se convirtió en dirigente opositor entre los empresarios.
Ricardo Claro Vial actuaba por su lado. Sus empresas -Elecmetal y Cristalerías Chile- fueron intervenidas, así como la naviera Sudamericana de Vapores. Claro hacía gala de su anticomunismo. Siendo estudiante universitario había denunciado a compañeros de curso como militantes comunistas pidiendo su expulsión de la Universidad. Conservador integrista, Claro tenía buenos contactos con la Marina y prestigio entre los empresarios por su manejo de información, especialmente de mercados internacionales. Después del golpe, Claro -que fue nombrado asesor de la Cancillería que manejaba el contralmirante Ismael Huerta- recuperó sus empresas, puso barcos a disposición de los golpistas para que sirvieran de cárceles y no se preocupó mayormente por la suerte de dirigentes sindicales de sus empresas que se convirtieron en detenidos desaparecidos. Se ha sostenido que Ricardo Claro fue uno de los financistas de la Dina, lo que no se ha investigado suficientemente.
JAIME GUZMAN, EL IDEOLOGO
El sociólogo francés Alain Touraine, que estaba entonces en Chile, y vio a Jaime Guzmán en televisión, poco antes del golpe dejó un retrato exacto en su libro Vida y muerte de Chile popular : “Me impresiona ver y escuchar a un tal Guzmán, periodista que es además profesor de derecho constitucional en la Universidad Católica: jamás había visto un hombre así en este país. Me ha asustado: en los períodos de tensión extrema se ven salir las cabezas más horribles. La suya está habitada por una pasión fría armada de una lógica falsa: es un inquisidor, su palidez es la de los jóvenes fascistas de antes de la guerra. Cada una de sus palabras lanza una maniobra sinuosa. No sé si forma parte de un grupo extremista clandestino. En todo caso merece ser uno de sus jefes, pues pertenece al mundo del fanatismo fascista”.
Esa es la verdad. Jaime Guzmán fue siempre fascista. Nunca fue un demócrata como se ha querido mostrar. De adolescente fue franquista. Era seguidor del sacerdote Osvaldo Lira, mentor del Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista, que sería capellán de la Dina. Jaime Guzmán fue dirigente de Patria y Libertad. Después del golpe se acercó al general Gustavo Leigh, porque éste prometía extirpar “el cáncer marxista”; sólo después se acercó a Pinochet. Entretanto guardaba silencio sobre las atrocidades en materia de derechos humanos, aunque diría que lo hacía para poder seguir ayudando, en silencio, a algunas víctimas de la represión.  
Renato Cristi, académico, experto en el pensamiento de Jaime Guzmán, señaló: “Me parece que Guzmán es el autor intelectual del pronunciamiento militar. A Pinochet no se le habría ocurrido jamás destruir la Constitución, precisamente el golpe fue dado para protegerla”. Guzmán sentía, como escribió a su madre, que con Pinochet “Chile había reencontrado su verdadero destino”.
El año 1975 escribía: “La creencia de que la democracia debe aceptar la coexistencia de marxistas leninistas y demócratas en la vida cívica, en medio de un Estado ideológicamente neutral es un grave error porque la democracia debe protegerse. Sin caer en excesos de fanatismo macartista, creo que los Estados libres deben ser militantemente antimarxistas y anticomunistas”. En la discusión constitucional Guzmán propuso e hizo aprobar las normas para la vigencia de una “democracia protegida”: binominal, leyes orgánicas constitucionales y virtual imposibilidad de reformar la Constitución debido al previsible empate que se produciría entre mayoría y minoría configuradas en dos bloques enfrentados. Se aprobaron otras normas altamente reaccionarias -como el artículo 8° para proscribir a la Izquierda, la creación del Consejo de Seguridad Nacional y de los senadores designados-, que fueron derogadas a medida que se consolidaba la transición.
Jaime Guzmán fue un político hábil y con clara visión de futuro para sus intereses. Tuvo notables condiciones de liderazgo. El “gremialismo”- origen de la UDI- por inspiración suya, prestó especial atención a estudiantes, jóvenes, mujeres y pobladores.
COLONIA DIGNIDAD
Hay antecedentes serios, todavía sujetos a investigación judicial, de que la Colonia Dignidad, cerca de Parral, dirigida por Paul Schaeffer, condenado por pedofilia que murió preso, fue un centro de torturas, de eliminación de presos políticos y ocultamiento de restos de prisioneros. Está demostrado que antes del golpe, Schaeffer y sus secuaces colaboraron con Patria y Libertad y con oficiales navales y militares que preparaban acciones de sabotaje. Cerradamente anticomunista, Dignidad saludó como triunfo propio el golpe militar. El hallazgo de arsenales, de automóviles pertenecientes a detenidos políticos cuyo paradero no se conoce aún, la desaparición del físico norteamericano Boris Weisfeiler y los testimonios de ex presos políticos torturados en el que fuera un enclave de colonos alemanes sometidos a la voluntad y a la corrupción de sus líderes, hace verosímiles las denuncias que se investigan.
Dignidad no solamente fue un modelo admirado por Pinochet, Lucía Hiriart y altos mandos como el almirante Patricio Carvajal, o por funcionarios y hombres de negocios de la derecha alemana, como el canciller de Baviera, Franz Josef Strauss, sino también fue apoyada por dirigentes de la derecha chilena. En democracia, diputados y senadores de la UDI y Renovación Nacional fueron celosos defensores de la Colonia frente a las acusaciones que en definitiva se han demostrado ciertas. Salvo Sebastián Piñera, se pronunciaron en contra de la revocación de la personalidad jurídica de la Colonia. La cercanía Dignidad-UDI es un hecho. La ex ministra de Justicia Mónica Madariaga recordó en una entrevista la presencia de Jaime Guzmán, Pablo Longueira y otros dirigentes disfrutando de la hospitalidad de la Colonia. Mónica Madariaga fue desmentida, pero insistió aclarando que era explicable que la paz que rodeaba a la Colonia haya llevado a los entonces jóvenes líderes a utilizar la Colonia como eventual sitio de descanso. No habría sido extraño. Pinochet fue más de una vez a la Colonia, Manuel Contreras fue también un visitante asiduo, incluso acompañado de su hijo, Manuel Contreras Valdebenito, que también ha recordado haber visto entonces a dirigentes de la UDI. Lucía Hiriart elogió con entusiasmo a “los alemanes” de la Colonia por sus obras de apoyo a la comunidad vecina.
EL MODELO ECONÓMICO
El mismo 11 de septiembre de 1973 el Alto Mando de la Armada recibió un voluminoso estudio económico que había encargado a un grupo de economistas de derecha. Indicaba las medidas indispensables para empezar la construcción de una economía al servicio de los triunfadores que eran las clases acomodadas. Había sido preparado básicamente por economistas de la Universidad Católica que desde hacía casi diez años mantenían un convenio con la Universidad de Chicago, donde imperaba el pensamiento neoliberal de Milton Friedman. Año a año viajaban a esa universidad norteamericana alumnos becados que volvían pertrechados de instrumentos teóricos para establecer un capitalismo desregulado, con una drástica disminución de las funciones del Estado y cero aranceles, abierto al mundo y basado en el aprovechamiento de las ventajas comparativas. Obviamente el documento consideraba eliminar por completo la obra de la Unidad Popular. El trabajo hecho a petición de la Armada, que preparaba el golpe, fue llamado “El ladrillo” por su extensión y espesor y sus autores, conocidos luego como Chicago boys, aunque no todos provenían de esa universidad.
Respaldados por la Armada (a través de Roberto Kelly) pronto asumieron funciones de gobierno. Una avanzada fue el empresario Fernando Léniz, ex gerente de El Mercurio . Luego vino Jorge Cauas, que había actuado en el gobierno de Frei Montalva, hasta que llegó Sergio de Castro, quien junto a Pablo Baraona y Miguel Kast eran los líderes del grupo que controlaba la Facultad de Economía de la Universidad Católica y también su Instituto de Economía.
Las medidas económicas que impulsaron fueron drásticas. Tan brutales, según sus críticos, que solamente pudieron imponerse por la feroz represión de la Dina, el Comando Conjunto y los servicios de inteligencia y seguridad de las Fuerzas Armadas y Carabineros, como lo denunció en Washington el exiliado ex ministro Orlando Letelier pocos días antes de ser asesinado por agentes de la dictadura.
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 765, 31 de agosto, 2012

Hitler y su campaña contra personas con discapacidad mental

En diversas partes de Europa, 75.000 personas fueron asesinadas antes o durante la Segunda Guerra Mundial por tener discapacidades mentales o físicas, que no encajaban con los ideales arios nazis. Los asesinatos eran parte de una campaña ordenada por Adolf Hitler.

Cientos de esqueletos han sido exhumados de un cementerio de la era nazi que se presume contiene restos de personas discapacitadas mental o físicamente que fueron víctimas de asesinatos en masa. Muchos de los huesos al parecer fueron fracturados por personal médico, afirmó un antropólogo.
George McGlynn dijo que cerca de un tercio de los 221 esqueletos han sido examinados, y que la mitad de ellos (unos 35) tenían costillas rotas. Otros tenían narices o clavículas fracturadas.
Desde hace tiempo se sospechaba que los restos, exhumados en los últimos siete meses del cementerio de un hospital en desuso en la ciudad de Hall, en el este de Innsbruck, eran de personas asesinadas por los nazis debido a sus discapacidades físicas o mentales.
McGlynn afirmó que aún no podía confirmar si fueron asesinados, aunque las fracturas probablemente eran resultado de agresiones que sufrieron en el hospital. «Dudo que resultaran directamente en fallecimiento», sostuvo.
De acuerdo con la agencia de noticias Austrian Press Agency, el antropólogo dijo que ninguna de las fracturas se enlistó en los historiales médicos de los fallecidos, un fuerte indicio de que tales lesiones ocurrieron después de que fueron internados en el hospital.
McGlynn dijo previamente este año que los exámenes iniciales habían mostrado que los restos eran de personas que tenían discapacidad física o mental. Funcionarios indicaron que sus edades iban desde los 14 años hasta más de 90, con una proporción pareja de géneros.
Agregaron que se hacen intentos para establecer contacto con los descendientes y con personal del hospital que aún vive.

Las razones del asesinato de los discapacitados.
La guerra, según Adolf Hitler, «era el mejor momento para eliminar a los enfermos incurables«. Muchos alemanes no querían recordar que había individuos que no cuadraban con su concepto de una «raza superior«. Las personas con discapacidades físicas y mentales eran vistas como «inútiles» para la sociedad, una amenaza para la pureza genética aria y, en última instancia, no merecían la vida. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, las personas que sufrían retrasos mentales, discapacidades físicas o enfermedades mentales eran perseguidas para asesinarlas en el marco de lo que los nazis llamaban programa «T-4» o de «eutanasia».
El programa de «eutanasia» requería la cooperación de muchos médicos alemanes que revisaban los expedientes médicos de los pacientes de instituciones para determinar qué personas con discapacidades o enfermedades mentales debían ser asesinadas. Los médicos también supervisaban los asesinatos reales. Los pacientes condenados eran transferidos a seis instituciones de Alemania y Austria, donde eran asesinados en cámaras de gas construidas especialmente para ese fin. Los bebés y los niños pequeños que tenían discapacidades también eran asesinados mediante una dosis letal de drogas o por inanición. Los cuerpos de las víctimas eran quemados en grandes hornos a los que se llamaba crematorios.
Pese a las protestas públicas de 1941, la dirigencia nazi continuó en secreto con este programa durante toda la guerra. Unas 200.000 personas discapacitadas fueron asesinadas entre 1940 y 1945.
El programa T-4 se convirtió en el modelo para el asesinato en masa de judíos, romaníes (gitanos) y otros grupos en campos equipados con cámaras de gas que los Nazis abrirían en 1941 y 1942. El programa también sirvió como capacitación para los miembros de las SS que se hacían cargo de estos campos.
Fechas claves de esta política satánica.
OCTUBRE DE 1939
HITLER AUTORIZA EL EXTERMINIO DE LOS DISCAPACITADOS.
 
Adolf Hitler autoriza el comienzo del programa de «eutanasia»: el exterminio sistemático de aquellos alemanes a quienes los nazis consideraban «no merecedores de la vida». La orden data del comienzo de la guerra (1 de septiembre de 1939). Al principio se les recomienda a los médicos y al personal de los hospitales que descuiden a los pacientes. Entonces, los pacientes mueren por inanición y por enfermedades. Más tarde, hay grupos de «asesores» que visitan los hospitales y deciden quién va a morir. Esos pacientes son enviados a varios centros de exterminio donde se aplica la «eutanasia» ubicados en la Gran Alemania y son asesinados con inyecciones letales o en cámaras de gas.
3 DE AGOSTO DE 1941
UN OBISPO CATÓLICO DENUNCIA LA EUTANASIA.
En 1941, el programa supuestamente secreto de «eutanasia» llega al conocimiento público en Alemania. El obispo Clemens August Graf von Galen de Muenster denuncia los asesinatos en un sermón público el 3 de agosto de 1941. Otras figuras públicas y clérigos también plantearán objeciones a los asesinatos.
24 DE AGOSTO DE 1941
HITLER ORDENA OFICIALMENTE TERMINAR CON LOS ASESINATOS MEDIANTE «EUTANASIA».
Las crecientes críticas del público respecto al programa de «eutanasia» empujan a que Adolf Hitler ordene ponerle fin al programa. Las cámaras de gas de los diversos centros de exterminio donde se aplica la «eutanasia» son desmanteladas. Para entonces, unos 70.000 pacientes con discapacidades físicas o mentales de origen alemán y austríaco habían sido asesinados. Si bien el programa de «eutanasia» queda oficialmente terminado, el asesinato de personas con discapacidades físicas o mentales continúa en secreto en casos individuales.

Los Rothschild: Una familia generación de víboras

LA FAMILIA ROTHSCHILD ES LA SINAGOGA DE SATANÁS QUE DIRIGE LA ECONOMÍA DE EUROPA DESDE EL SIGLO XVIII.

 

La familia Rothschild es una dinastía de banqueros europeos de origen judío-alemán, que ha ejercido una gran influencia económica y política desde finales del siglo XVIII. Ellos han conformado una de las casas reptilianas más leales al anti-diseño que HaSatán ha colocado en la vida de los hombres alejados del Eterno. Ellos han conservado activos durante más de cuatro generaciones los protocolos que Caín y sus hijas conocieran inspirados por la serpiente.

Su nombre proviene del escudo rojo (rot Schild) que adornaba la casa en la que vivían sus ancestros en el ghetto de Frankfurt.

El fundador de esta poderosa dinastía al servicio de la serpiente antigua fue Mayer Amschel Rothschild (1743-1812) quien creó una casa de banca en Frankfurt, especializada en el tipo de negocio que haría rica y poderosa a la familia, el crédito a las casas reales; aunque también hicieron fortuna con otros negocios, como el comercio a gran escala (bienes de lujo, suministros militares), el contrabando, la especulación monetaria, el giro internacional y el descuento de letras.

Vale la pena aquí aportar que al iniciarse la industrialización europea los Rothschild se introdujeron también con éxito en la financiación de sectores en alza como el ferrocarril, la minería y la metalurgia.

Mayer Amschel imprimió al negocio familiar sus rasgos distintivos, como el de no buscar márgenes de ganancia demasiado elevados, o el de generar una prole numerosa a la que confiar la extensión y continuidad de la casa.

Empezó siendo el banquero del elector de Hesse-Kassel; pero la época de las guerras de la Revolución francesa y del Imperio napoleónico (1792-1815) le permitió extender su negocio a gran escala por toda Europa, estableciendo sucursales dirigidas por sus cinco hijos varones (tuvo, además, cinco hijas); el mayor de ellos, Amschel (1773-1855), se quedó en la casa central de Frankfurt ayudando a su padre y sucediéndole cuando murió. Esta sede central fue dirigida más tarde por sus sobrinos (hijos de Karl), Mayer (1820-86) y Wilhelm (1828-1901); pero fue clausurada a la muerte de este último.

El segundo hijo del fundador, Salomon Amschel (1774-1855), estableció en los años 1820 la sucursal de Viena, que permaneció abierta hasta que los nazis anexionaron Austria y tuvieron que «huir» de la persecución antisemita (1934).

Los servicios prestados por los Rothschild a la casa imperial de Habsburgo llevó a ésta a nombrar barones a los cinco hijos de Mayer Amschel.

El tercero de éstos, Nathan (1777-1836), se encargó de la primera sucursal abierta en el extranjero, que fue la de Inglaterra (1804), situada primero en Manchester y más tarde en Londres, donde ha continuado hasta la actualidad. La rama británica de los Rothschild, integrada en la vida nacional, asumió el liderazgo (hereditario) de los judíos ingleses, a los cuales proporcionó su primer representante en el Parlamento y su primer par de Inglaterra. Su hermano Karl (1778-1855) dirigió otra sucursal en Nápoles, cerrada a comienzos del siglo XX.

El menor de los hermanos, James (o Jakob) (1792-1868), se ocupó de la importante sucursal de París, creada en tiempos de Napoleón (1811).
 
James y Nathan fueron los banqueros más cualificados de la familia en esta generación y, además de dirigir las dos sucursales principales, ejercieron un liderazgo sobre el consorcio familiar, llevándolo a su cenit como principal grupo bancario mundial hacia mediados del siglo XIX. La casa parisina de los Rothschild ha seguido activa hasta nuestros días, dirigida por los sucesores de James: Alphonse (1827-1905), Édouard (18681949), Guy (1909 -), Alain (1910-1982) y Elie (1917 -).
Desde la segunda generación de banqueros, los Rothschild combinaron hábilmente la fidelidad a los intereses familiares con la inserción en las sociedades de acogida, en cuyos círculos empresariales y políticos llegaron a ocupar posiciones de auténtico liderazgo. Para mantener la cohesión de la extensa red familiar practicaron frecuentemente la endogamia y, en todo caso, procuraron casarse dentro de la comunidad judía. No obstante, su posición hegemónica en las finanzas europeas empezó a declinar desde finales del siglo XIX frente a la competencia de otros grupos europeos y norteamericanos.

Los Rothschild simpatizaron con la causa sionista y fueron los mayores protectores de los pioneros judíos que emigraron a Palestina para establecerse como colonos; destaca a ese respecto la labor de uno de los hijos de James, Edmond (1845-1934), que financió la creación de la segunda colonia judía de Israel, formada por emigrantes de Rusia, cuando Palestina estaba todavía bajo dominio turco: Rishon le-Ziyyon (1882).

Un nieto de Nathan, Lionel (1868-1937), fue un destacado zoólogo, fundador del Museo Rothschild de Historia Natural de Londres (al mismo tiempo que se ocupaba del negocio bancario). Fue miembro de la Cámara de los Comunes y uno de los grandes defensores del sionismo. Era a él a quien se dirigía la carta de Lord Balfour en la que el gobierno británico se declaraba dispuesto a crear un «hogar nacional» para los judíos en Palestina (la Declaración Balfour de 1917, fundamento del posterior Estado de Israel).

He aquí el árbol genealógico de esta casa del dragón

Por el solo hecho de saber concentrar entre sus manos inmensos capitales, de los que pueden disponer en todo momento en París, Londres, Viena, Berlín, Ámsterdam, Hamburgo, Roma, Nápoles, etc., todo el sistema bancario de Europa está dirigido por la familia Rothschild. En todas estas naciones europeas y Norteamérica siempre son estos judíos masones los amos y señores del sistema financiero. Por disponer de miles de billones sin contar con que en cada nación de segundo y tercer orden, ellos son los que manejan siempre  el dinero en circulación. Ninguna operación financiera, ningún trabajo importante podría hacerse sin el permiso de estos banqueros masones judíos integrantes de la cúpula de los Illuminatis y el Club Bilderberg.

Hoy, todos gobernantes están esclavos de deudas millonarias contraídas con el sistema de cosas actual controlado por esta élite masónica – illuminati. En otras palabras, para poder sobrevivir y para poder sostener grandes ejércitos permanentes y así sostenerse en el poder, todos los líderes del mundo quedan atados por medio de las deudas que contraen con esta «sinagoga del dragón».

«La Historia de las Cosas» _ (vídeo explicativo acerca del funcionamiento del sistema)

Desde su extracción hasta su venta, uso y disposición, todas las cosas
que hay en nuestras vidas afectan a las comunidades, y sin embargo la
mayoría de todo esto se oculta. 



«La Historia de las Cosas» es un documental
entretenido, dinámico y cargado de datos, que describe en 20 minutos el
lado oculto de nuestros patrones de producción y consumo

«La Historia de las Cosas» destapa verdades ocultas sobre el proceso de extracción de materiales, manufacturación, vida útil y desechado de objetos que utilizamos de manera cotidiana.

Este vídeo, resultado del libro con el mismo nombre cuya autora es Annie Leonard, fue su primer trabajo activista con repercusión mediática en la red, y gracias a él fueron sentadas algunas de las bases del activismo que defiende la autora, cimentado principalmente en la sostenibilidad y el consumo responsable.

Annie Leonard ha pasado casi dos décadas investigando sobre la salud ambiental. Ha viajado por más de 40 países, visitando cientos de fábricas en las que se confeccionan “nuestras cosas”, así como en sus cementerios, los vertederos. Testigo de primera mano de los efectos terribles de la irresponsable espiral consumista de la sociedad occidental moderna, Annie se dedica con entusiasmo a la recuperación y la transformación de nuestros sistemas industriales y económicos que, lejos de servir a la sostenibilidad y la equidad, generan las desigualdades causantes del sufrimiento de miles de olvidados.

«La Historia de
las Cosas
» expone las conexiones entre una gran cantidad de problemas
ambientales y sociales, y hace un llamado a que nos unamos para crear un
mundo más sustentable y justo. Les enseñará mucho, les divertirá y
puede que cambie para siempre la visión que tienen sobre las cosas.

La gracia del documental es que se llenan muchos espacios del supuesto ‘modelo ilimitado de recursos renovables‘ que las personas dan por verdadero, pero que implican otros factores tales como la contaminación tanto de las personas que son parte del proceso de elaboración y de los consumidores, como del entorno, sin el supuesto ‘reciclaje’ de los materiales al botarlos. De acuerdo a Leonard, el documental no consiste en ‘idealismo’ ecológico, sino más bien de un realismo frente a los tiempos que vivimos, o mejor dicho ‘nos van quedando’.

«Si todos consumiéramos al ritmo de Estados Unidos necesitaríamos de 3 a 5 planetas, pero sólo tenemos 1.» 

La «Teoría del Shock»: un Movimiento que Energiza a la Serpiente Antigua

Creada por el monetarista Milton Friedman, padre de los Chicago boys que introdujeron a sangre y fuego el neoliberalismo en el cono sur en los años 70, dicha doctrina es la historia no oficial del libre mercado. Un programa de ingeniería social y económica que la periodista canadiense Naomi Klein identifica como el capitalismo del desastre

Esta teoría se basa en la aplicación de eventos violentos o traumáticos para infundir miedo, temor y pánico a los individuos, con el fin de debilitarlos y doblegarlos, y,
en el contexto de la crisis, introducir impopulares medidas de choque económico, que pueden llegar acompañadas de represión en un estado de excepción.

 

Naomi Klein, convencida de esta dinámica masónica-illuminati, se puso en ruta visitando o viviendo por breves períodos en Argentina, Brasil, Sudáfrica, Chile, Bolivia, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Líbano, Rusia y, huelga decirlo, EEUU. Desde esos países ha enviado reportajes y en esos países ha entrevistado a economistas y a activistas para periódicos como The Guardian, The Nation o el  New York Times. Al propio tiempo, acumuló información sobre los cambios operados en el neoliberalismo tras el ataque al World Trade Center neoyorquino del 11 de septiembre de 2001. Con el paso del tiempo fue madurando en ella la convicción de que el capitalismo del siglo XX presentaba robustos elementos de continuidad, pero también de discontinuidad, respecto a los elementos que la ensayística contemporánea llama los gloriosos treinta años, es decir, el período de desarrollo económico y social que siguió a la II Guerra Mundial, que vio surgir en muchos países la presencia reguladora del estado en la economía y en la vida social.

 

La continuidad venía del Estado de Bienestar, en sus diversas traducciones nacionales, y de una relación de dominación de algunos países fuertes respecto de otros países «débiles», usados precisamente como laboratorios de experimentación de políticas económicas desprejuiciadas que en el potente Norte habrían hallado no pocas resistencias por parte de las fuerzas sindicales y políticas  del movimiento obrero y de otros movimientos sociales. Lo difícil, en cambio, era perfilar las  discontinuidades. Y son precisamente las discontinuidades las que centran la atención de Naomi Klein.
El resultado de todo esto es un libro que puede leerse como una contrahistoria del neoliberalismocontemporáneo. Su título, Skock doctrine [La doctrina del shock], introduce inmediatamente en la tesis del volumen: las crisis –económicas, sociales o políticas—  y las catástrofes ambientales son usadas para introducir unas reformas neoliberales que han llevado a la demolición del Estado de Bienestar.
 
El libro “The Shock Doctrine”  Naomi Klein relata la desgarradora historia de cómo las políticas de “libre mercadode los Estados Unidos han llegado a dominar al mundo a través de la explotación de las personas y los países afectados por los desastres.
La teoría del shock es una técnica usada por la CIA y otras agencias para hacer que prisioneros y multitudes de gente obedezcan sin condicionamiento alguno, despertando miedos y fobias para luego llegar a ser el gobierno protector que para evitar desastres quita libertades con una falsa idea de seguridad.
La teoría del shock tienes su base en la manipulación que parte de la crisis, Ésta es una excusa perfecta para que la sociedad acepte de buena gana cambios que en otros momentos no aceptaríamos. De hecho este es el principal móvil que pudiera tener una clase dirigente oculta para forzar una crisis y cargarse todas las prebendas del estado del bienestar.
Vean más detalles en este video

 El libro parte su explicación desde el corazón de la Guerra Fría. En aquellos años, el futuro premio Nóbel de economía Milton Friedmanempieza a urdir su tejido para construir una red intelectual de investigadores favorables al libre mercado.
Es un economista brillante, pero sus propuestas a favor de la demolición de la intervención estatal en la sociedad y en la economía resultan demasiado «extremistas» en relación a lo que
hacen las empresas y el gobierno de Washington
. Con todo y con eso, su centro de investigación recibe financiación de fundaciones privadas y del gobierno. Milton Friedmansostiene ya entonces que las crisis pueden usarse para una «terapia de shock» a favor del libre mercado.

Milton Friedman justifica aquella terapia dando base al valor de la crisis para el neoliberalismo al escribir en su conocido Capitalismo y Libertad”:

 «Sólo una crisis produce un auténtico cambio. En el momento en que sucede la crisis, las acciones que se emprenden dependen de las ideas que existen por ahí«. 


Milton Friedman se convierte así en el agit-prop del neoliberalismo, mientras que sus discípulos son enviados por el mundo entero en misión de proselitismo. Sus recetas acabarán convirtiéndose en programas de política económica en Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, Guatemala, Venezuela. Hay un pequeño problema. Son programas aplicados con carros blindados en las calles y tortura sistemática en las prisiones, mientras el número de desaparecidos llega a ser tan alto, que ni siquiera los medios de comunicación estadounidenses pueden ignorarlo.

El libro cuenta la historia de los golpes de Estado y del uso sistemático de la violencia contra los opositores políticos, y puede parecer un dejà vu de historias sabidas desde hace tiempo. Pero Naomi Klein lo presenta como la primera crisis del neoliberalismo.

Chile, Argentina y Paraguay son laboratorios en los que se enriquecen muchas transnacionales estadounidenses, a las que se les permite apropiarse de muchas materias primas y abrir nuevos mercados para sus productos. Una especie de renovada acumulación primitiva deslocalizada fuera de las fronteras nacionales. Por eso vale la pena financiar, de consumo con Washington, el terrorismo de estado chileno, argentino, brasileño y paraguayo. Y es precisamente en ese período que la red intelectual tejida por Friedman se consolida y se extiende al mismo tiempo.


Naomi Klein reconstruye las carreras políticas, los vínculos de amistad, las relaciones de negocios de hombres –de Dick Cheney a Donald Rumsfeld, de John Ashcroft a Domingo Cavallo, de Michel Camdessus a Paul Bremen, a Paul Wolfowitz y a la familia Bush— que pasan de un consejo de administración de alguna transnacional a la dirección de un think thank neoliberal, de puestos de responsabilidad en algún gobierno a los despachos del Banco Mundial o del FMI.

Naomi Klein es consciente de que todo esto, en los EEUU, es historia sabida o desvelada sólo para una minoría de activistas o intelectuales radicales. De aquí su obra de sistematización de las informaciones antes de entrar a contar la segunda ola neoliberal, que tiene, como la primera, un apóstol.

Este “enviado” en misión reptiliana luciferina es otro economista, se llama Jefrey Sachs y quiere demostrar que el libre mercado, a diferencia de lo que pareció ser el caso en América Latina, no es incompatible con la democracia. Es un auténtico «evangelista del capitalismo democrático«, y ve en el desplome de la Unión Soviética y del socialismo real la mejor oportunidad para conciliar la democracia con las «leyes naturales» del mundo de los negocios. Aconseja –y es escuchado— a la Polonia de Lech Walesa y a la Rusia de Boris Yeltsin una desrregulación radical de sus economías.
 

Su receta será un fracaso, pero en ese mismo momento su «terapia de shock» halla un valioso aliado en un FMI ya definitivamente depurado de economistas vinculados todavía a las teorías de Lord Maynard Keynes. La deuda será el arma vencedora empleada por los neoliberales, que concederán préstamos sólo a condición de que se desrregularice completamente la economía. Es el llamado consenso de Washington, son su corolario de «programas de ajuste estructural«.

Como en el pasado, las transnacionales se harán de oros, pero Sachs, lo mismo que los demás «evangelistas del libre mercado», sostiene que lo que ahora corresponde es que todas las actividades productivas y los servicios sociales gestionados por el estado sean puestos en almoneda, aun a costa de sacrificar centenares de miles  de puestos de trabajo sobre el altar de la competitividad internacional. La pobreza, no dejan de repetir, es un efecto colateral que sin embargo acabará siendo despejado por la mano invisible del mercado.

La «terapia de shock» se nutre ya de estrategias de marketing, propaganda y falsificación de datos, tratando de demostrar que el mercado libre es la única vía para escapar de la decadencia económica y de la pobreza masiva. Pero el consenso tiene que ser conquistado electoralmente, aun si eso puede llegar a ralentizar el ritmo de «reformas».
Para remover ese obstáculo hay una estrategia bien probada durante la «guerra de la deuda» en América Latina: crear el pánico, para luego presionar a fin de que se adopten «terapias» económicas neoliberales.
El Banco Mundial y el FMI se convierten entonces en instituciones supranacionales adaptadas al objetivo de limitar la soberanía popular y privar a los gobiernos nacionales de cualquier autonomía decisional.
Los programas económicos son, pues, confeccionados en Washington, pero su aplicación in situ viene garantizada por personal político «fiel a la línea«.
Nami Kleinmuestra documentalmente cómo incluso las crisis asiáticas de los años noventa tuvieron como protagonistas al Banco Mundial y al FMI, que orquestaron a sabiendas la crisis financiera a fin de demoler toda presencia estatal en la economía. Y cuando Tailandia, Filipinas, Malasia, Indochina y Corea del Sur capitularon frente al FMI, un «Chicago boy» escribió una
columna en el Financial Times parangonando la revolución del libre mercado en Asia con una «segunda caída del Muro de Berlín».

En América Latina la situación es distinta. Las dictaduras se desplomaron una tras otra y subieron al poder muchas coaliciones de centroizquierda. Naomi Klein, afirma que es la era de la política woodoo, caracterizada por programas electorales keynesianos y sucesivas políticas económicas rígidamente neoliberales.
Naomi Klein irá pacientemente deshilvanando las artimañas de un trust de empresas cuyo negocio consiste en el vaciamiento del estado de toda función, incluida la de la guerra. Es el nacimiento del «estado corporativista«, según lo define la autora, en donde una restringida elite pasa de una empresa a cargos públicos sin el menor respeto a las normas liberales contra el conflicto de intereses.
El «capitalismo de los desastres» no puede sino seguir renovando la inseguridad social. El 11 de septiembrees, desde este punto de vista, un maná para los neoliberales. La «guerra al terror» se convierte así en la retórica tras la que ocultar la venta de la defensa nacional a las empresas privadas y el pleno control del petróleo.
Con la invasión de Afganistán y del Irak, el warfare, es decir, el uso de la guerra para relanzar la economía, se ha elevado a sistema, porque la guerra al terror es una guerra total que no sólo implica al sector militar, sino a la sociedad entera.
 
La economía de la catástrofe.


Cuando Naomi Klein comienza a analizar los efectos devastantes del huracán Katrina y del Tsunami descubre que las catástrofes son utilizadas por el FMI como misión creep, es decir, expansión indebida de una misión, en este caso de la máquina pública. Los últimos baluartes del estado como garante de la convivencia social son sometidos a ataque. Nueva Orleáns se ha convertido en el laboratorio de esa ulterior privatización del estado. Análogamente, el Tsunami es utilizado para transformar algunas regiones o aun naciones (Sri Lanka, Tailandia y las Maldivas) en clubes de vacación para las elites globales.

El libro “Shock doctrinepretende ofrecer un mapa del «capitalismo de los desastres«. Es ciertamente un fresco de la reorganización del capitalismo tras el 11 de septiembre y empieza a identificar sus puntos de fuerza, las empresas líderes que están emergiendo, su vocación global. Pero también identifica sus puntos débiles. Es, pues, un mapa útil de leer, también para prepararse a resistir la próxima ola de terapia de shock que se alimentará con la próxima catástrofe ambiental y con la próxima etapa de la guerra preventiva.

Nosotros, los hijos del Altísimo y Verdadero Dios debemos estar muy atento a esta teoría y cotejarla con las promesas inspiradas por el Espíritu Santo en las Escrituras. Desde ellas entender que las grandes crisis pueden ser extraordinariamente útiles. Constituyen una oportunidad irrepetible para imponer medidas extremas.

¿Qué es el Informe Rattenbach?

Se denomina Informe Rattenbach al documento
resultante del trabajo de la comisión creada bajo el gobierno de Reynaldo
Bignone, cuyo fin fue el de analizar y evaluar el desempeño de las fuerzas
armadas durante la Guerra de las Malvinas. 
El 25 de enero de 2012, la
presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación de una
«comisión que proceda a la apertura y conocimiento público del Informe
Rattenbach
«. El aporte de ese documento no fue sólo conocimiento, sino también
catarsis. Por primera vez los argentinos tenían ante sus ojos las
razones de la derrota que significó uno de los mayores golpes a la
autoestima y al sentido mismo de pertenencia a una nación.
El 7 de febrero de 2012, la presidenta Cristina Fernández de
Kirchner, convocó a todos los líderes políticos y sindicales a la Casa Rosada y
anunció el levantamiento del secreto sobre el Informe Rattenbach mediante un
decreto
. Además, a través de otro decreto, creó una comisión para analizar
dicho informe, integrada entre otros por el hijo del Teniente Gral. Benjamín
Rattenbach.
Tras la
derrota en la Guerra de las Malvinas, la Junta Militar de la última dictadura
argentina, en un intento por tomar otra vez la iniciativa política perdida por
el descontento popular y el descrédito de las Fuerzas Armadas, creó una
comisión encargada de analizar y evaluar el desempeño de dichas fuerzas en el
conflicto bélico del Atlántico sur. Este informe ha sido catalogado como
«el documento más objetivo y fidedigno sobre la responsabilidad de los
jefes militares y subalternos, que podría ser la base para un futuro juicio por
la verdad sobre este conflicto bélico».
La comisión
se creó por decreto secreto el 2 de diciembre de 1982 (resolución nro. 15/82)
durante el gobierno de Reynaldo Bignone y llevó el nombre oficial de Comisión
de análisis y evaluación de las responsabilidades políticas y estratégico
militares en el conflicto del Atlántico Sur
.
La comisión
estuvo compuesta por:
  • Teniente General (R) Benjamín
    Rattenbach
    (Ejército)
  • General de División (R) Tomás
    Armando Sánchez de Bustamante
    (Ejército)
  • Almirante (R) Alberto Pedro
    Vago
    (Armada)
  • Vicealmirante (R) Jorge Alberto
    Bofi (Armada)
  • Brigadier General (R) Carlos
    Alberto Rey
    (Fuerza Aérea)
  • Brigadier Mayor (R) Francisco
    Cabrera
    (Fuerza Aérea)
La comisión
recibió amplios derechos para solicitar «informes, documentos,
antecedentes y todo otro elementos que se estime útil, a cualquier organismo
público y a personas físicas o jurídicas públicas o privadas, todos los cuales
estarán obligados a proporcionarlo dentro del término que se fije bajo
apercibimiento de Ley. Al efecto, no se podrá oponer disposición alguna que
establezca el secreto de lo requerido.
«

El fin de la
investigación
fue definido en el decreto como:
  • El desempeño en el ejercicio de las funciones y las
    responsabilidades emergentes respecto de la conducción política y estratégico
    militar del conflicto.
  • Las responsabilidades de cualquier persona, sean de
    carácter penal, disciplinario y/o del honor que surjan de lo actuado y que, a
    su juicio, deban ser investigadas y juzgadas por la jurisdicción común o
    militar respectiva, en la forma que legal y reglamentariamente corresponda.
La promesa de la Presidenta de desclasificar el documento confirma
que la historia es más perseverante que el designio de los hombres. 
La
mención del general Benjamín Rattenbach tal vez no significa mucho,
seguramente nada, para las generaciones que no tienen recuerdos
personales del conflicto. Bastará decir, entonces, a modo de
ayudamemoria, que Rattenbach (en alemán significa «arroyo de ratas«) era
el más antiguo de los generales y uno de los de mayor prestigio cuando
la Junta Militar decidió, seis meses después de la caída de Malvinas,
formar una comisión de altos oficiales retirados de las tres fuerzas
para investigar lo ocurrido en las islas. Lo que no tuvo en cuenta la
Junta es lo que el viejo general haría con ese mandato.
Autor de varios libros, entre ellos «El sistema social militar de la sociedad moderna» Sobre el país y las fuerzas armadas» 
, reflexivo, estudioso, se definía como un militar «profesionalista»
que se había perfeccionado en Berlín. Respetuoso del protocolo, estrechó
en una ocasión la mano de Hitler
, alguien por el que sentía
desconfianza y desprecio.

Li Ching-Yun, el «Matusalén» chino de nuestros tiempos… ¡Vivión 256 años!

¿El hombre más viejo de la historia moderna?
El 6 de Mayo de 1933 en la pagina 13 de el periódico New York Times, aparecía la esquela de Li Ching-Yun un chino que sobrevivió a 23 esposas, dejo 180 hijos y murió a la edad de 256 años. ¿Este obituario es un error o una exageración? Algunos investigadores dicen que es cierto.

 

Li Ching-Yun murió el 6 de mayo de 1933 era un experto herborista. Fue practicante del Tao y de otras disciplinas de meditación y artes marciales. Sirvió como consejero táctico militar e instructor de artes marciales, se retiró y pasó mucho tiempo en las montañas del Tíbet, donde siguió recolectando hierbas medicinales que según decía le ayudaban a mantenerse joven y saludable.
En 1927 fue invitado a Wann Hsien en la provincia de Sichuan por su amigo personal el general Yang Sen, quien estaba muy interesado en la fuerza y juventud que tenía Li, a pesar de su avanzada edad. En la residencia de este gobernador y caudillo fue realizada a la edad de 250 años, la única fotografía existente de Li.
Misterios de una vida:
Como era de esperar, no se sabe mucho acerca de las primeras etapas de la vida de Li Ching-Yun. Sabemos que nació en la provincia China de Sichuan, donde también murió. También sabemos que en su décimo cumpleaños, Ching-Yun estaba alfabetizado y había viajado a Kansu, Shansi, el Tíbet, Annam, Siam y Manchuria para la recolección de hierbas medicinales. Después de esto, su vida se vuelve un poco borrosa…

Al parecer, durante mas de de cien años, Li continuó vendiendo sus propias hierbas, recogidas por el mismo. También se sabe que tenia las uñas de su mano derecha muy largas, de mas de 15 centímetros.
En 1930 el profesor Wu Chung-Chieh, decano del departamento de educación en la Universidad de Chengdu, encontró en los registros Imperiales del Gobierno de China dos felicitaciones del emperador a Li Ching-yun en 1827 por su 150 cumpleaños y una posterior a los 200 años. Por lo que si este dato es riguroso seria una prueba irrefutable de la edad del hombre mas longevo que jamás haya existido.

El secreto de la longevidad:
En un artículo publicado por la revista Time del 15 de mayo de 1933 titulado “Tortoise-Pigeon-Dog” (Tortuga, paloma y perro), se informaba sobre la increíble vida del maestro Li Ching Yuen y se citaba la respuesta que daba Li al secreto de su larga vida:
“Mantén un corazón tranquilo,
Siéntate como una tortuga,
camina rápido como una paloma
y duerme como un perro.”

Su dieta se basaba principalmente en el arroz y en el vino de este cereal. También consumía gingseng y una planta poco conocida, la Centella asiática (Hydrocotyl asiática). Muchos científicos de la época se burlaron de esto y no le dedicaron atención al tema, pero unos pocos visionarios fueron un poco más allá. Jules Lepine, bioquímico francés, encontró un poderoso alcaloide de efectos rejuvenecedores en las semillas de dicha planta.

Los herboristas saben de un factor de longevidad que posee la planta ‘Vitamina X de la juventud’ para el cerebro y las glándulas endocrinas’ y también extractos de la planta se usan para tratar problemas de circulación y de piel.

Se consume en ensalada. El jugo de las hojas sirve para la hipertensión arterial; también como tónico. Un emplasto o cataplasma de hojas se usa para tratar llagas y úlceras.

Si la historia descubierta por Wu Chung-chien en 1930 y relatada por la revista Time y el diario The New York Times es cierta, Li Ching-Yuen superaría en mas de 130 años a la mujer mas longeva de la tierra, la francesa Jeanne Louise Calment que vivió 122 años y 164 días.

Fuente: Tejiendoelmundo

Franklin D. Roosevelt sabía del ataque a Pearl Harbor y lo ocultó

El 7 de diciembre de 1941 la Marina Imperial japonesa atacó Pearl Harbor (Hawai), causando cerca de 2500 muertos y un daño importantísimo a la flota estadounidense del Pacífico, sus 3 portaviones de la flota de la zona en cambio no sufrieron daño alguno al no estar en puerto en el momento del ataque.
Hasta esa fecha, 2 años después del comienzo de la guerra en Europa, la ciudadanía americana y el congreso se mostraban en contra del deseo de su presidente Franklin Delano Roosevelt (FDR) de participar en la guerra contra la Alemania nazi, Italia y Japón. Como consecuencia del ataque EE.UU apoyado ahora por su ciudadanía declaró la guerra a Japón y el 11 de diciembre Alemania e Italia hicieron su declaración contra los EE.UU. 


Durante más de 70 años, muchos han creído que el presidente
estadounidense Franklin D. Roosevelt tenía información de inteligencia
sobre un inminente ataque japonés en 1941 a la base naval de Pearl
Harbor, pero voluntariamente optó por no actuar en consecuencia.
Según esa teoría, Roosevelt lo hizo pensando que el impacto del
ataque convencería a los estadounidenses de la necesidad de entrar en la
Segunda Guerra Mundial.
«Es una leyenda«, dice el historiador militar Daniel Martínez, quien
trabaja para el Monumento Nacional Pearl Harbor en Hawai. «Este es el
tipo de teoría conspirativa inventada para vender libros
«, dijo.
De hecho, Roosevelt se afanaba en convencer a los estadounidenses de
que ir a la guerra era una necesidad, pero antes del ataque a Pearl
Harbor el 7 de diciembre de 1941, el mandatario tenía los ojos puestos
en la batalla que se libraba en la Europa ocupada por los nazis, no en
el Pacífico.
«Él quería ir a la guerra contra Alemania», explicó Martínez. «Lo último que necesitaba era una guerra en dos frentes».
Los estadounidenses tienden a olvidar que en 1941 Estados Unidos estaba lejos de ser la superpotencia militar que es hoy.
«Teníamos un pequeño ejército, una marina pequeña, una fuerza aérea muy pequeña«, dijo Martínez.
En la víspera del ataque a Pearl Harbor, Roosevelt le escribió al
emperador Hirohito de Japón en un intento desesperado por evitar un
conflicto militar con Tokio, contó el historiador.
Aunque los servicios de inteligencia en Washington sabían que un
conflicto con Tokio era inminente, no había indicios de que la base
naval de Hawai se convertiría en el primer objetivo, según Martínez.
Muchos estadounidenses creían que las bases militares estadounidenses
en Filipinas eran un objetivo mucho más probable para los japoneses.
Los militares estadounidenses tenían sistemas de radar, pero aún así
no detectaron la aproximación de seis portaaviones japoneses, con 400
aviones a bordo, que se detuvieron a unos 350 kilómetros de su objetivo.
«Nuestra vigilancia era rudimentaria«, dijo Martínez, al explicar que
Estados Unidos estaba cegado por su sentido de superioridad.
«Había una sensación de que los japoneses no eran capaces de eso»,
señaló. «Veíamos a los japoneses como inferiores militar y racialmente,
incluso
«.
El día después de Pearl Harbor, el Congreso de Estados Unidos declaró
oficialmente la guerra a Japón. Tres días más tarde, Alemania declaró
la guerra a Estados Unidos. Washington comenzó así a pelear en dos
frentes.
Más de 2.400 estadounidenses murieron en el ataque a Pearl Harbor.

Hoy
día, en EE.UU hay quien cree que el ataque fue permitido por el
presidente para conseguir su objetivo. ¿Pero, permitió realmente Roosevelt que ocurriera la catástrofe?

La respuesta
podría estar en los siguientes puntos:

• El bloqueo energético (petróleo) llevado a cabo por EE.UU. ahogaba a
Japón por lo que una respuesta japonesa era predecible.
• Antes del ataque, FDR se había mostrado partidario de hundir navíos
americanos (false flag) o provocar un ataque contra estos para así
tomar parte en la guerra a lo cual los mandos militares se habían
negado rotundamente.
• FDR desinformó a los militares y a la ciudadanía haciéndoles creer
que las negociaciones con Japón seguían su curso cuando la realidad era
que ya estaban en guerra.
• La inteligencia americana tenía descifrados códigos secretos de la
armada japonesa y solamente fue cuestión de ocultar esta información al
servicio de inteligencia de Hawai.
• En 1940, FDR en una decisión controvertida ordenó trasladar y atracar
la flota del oeste a Hawai, lo que desató las protestas de su máximo
responsable “almirante Richardson”. Según el almirante, la flota no
tenía la adecuada protección contra un ataque aéreo y ninguna contra un
ataque por medio de torpedos. Richardson en octubre planteó su queja
directamente a FDR y fue seguidamente relevado del puesto.
• Se dice también que la marina británica avistó la flota nipona
dirigiéndose hacia la zona del ataque y que avisó al alto mando
americano, por lo que estaba en manos de Roosevelt prevenir el ataque.

Se cumplió medio siglo de la construcción del muro de Berlín

Durante 28 años dividió a Alemania y puso en peligro la paz mundial. 

Hoy se cumplen 50 años
desde que el 13 de agosto de 1961 apareciera de improvisto, en medio de la capital alemana, el recordado “Muro de Berlín”, aquel gran muro que
separaría un pueblo, un país, un continente y luego al mundo en dos ideologías. Símbolo de la
llamada “Cortina de Hierro” del comunismo.

Después de la segunda
guerra mundial, un lado de la ciudad estaba dominado por los
soviéticos y el otro por Estados Unidos, Francia e Inglaterra.

Lidiando con un comunismo cada vez más lejos de las
ideologías occidentales, muchos berlineses se movilizaban por trabajo
entre un lado y otro, hasta que un día, el 13 de agosto d 1961, quedaron
aislados y las calles se
cerraron con alambres de púa; los militares del Este ocuparon el lugar. 
Miles de familias fueron separadas y miles murieron en el intento de
reencontrarse. Hoy, en una franja virtual, reposan las memorias de cientos de mártires de la llamada «cortina de la vergüenza».

En un lado quedaba, el
Berlín comunista del Este, con la nueva “República Democrática Alemana, y en el otro, el Berlín occidental.

El 29 de octubre de dicho año, bulldozer
y tanques occidentales intentaron romper el muro, pero llegaron los
tanques
soviéticos del otro lado, y en medio de una crisis, ambos lados se
miraron frente a frente durante toda la noche a través de las
gigantescas
caras de hierro.
En 1975 se construyó el
muro de cemento.

En agosto de 1989, miles de
alemanes del Este intentaron llegar al occidente a través de
Hungría, que había abierto las fronteras, pero solo a sus compatriotas.

El 9 de noviembre de 1989, después de semanas de
desórdenes, el Gobierno de Alemania del Este permitió las visitas.

Tras un anuncio en
televisión, miles de personas corrieron en forma espontánea al muro y lo sobrepasaron para
alcanzar a sus familias y parientes. Uno y otro lado se unieron nuevamente.

En los siguientes días, el
ambiente se transformó en fiesta, y las personas empezaron a sacar
trozos del muro para llevarlo de souvenir, un muro que luego fue
completamente removido.
La caída del muro de
Berlín concluyó el 3 de octubre de 1990.

Los vengadores judíos

El 20 de septiembre de 1944 entró en
acción la primera Brigada Judía del ejército britá­ni­co bajo bandera hebrea:
The Jewish Brigade Group. 
En noviembre fue destinada al frente de ba­talla
de Italia; la mayor parte de sus miembros te­nían aún familiares tras las
líneas alemanas. En mayo de 1945, al final de la guerra, la brigada per­manecía
estacionada en la ciudad italiana de Tar­visio, cerca de la frontera con Austria.
Sus miem­bros estaban deseosos de formar parte de las Fuerzas de Ocupación
Aliada en Alemania, pe­ro una orden, posiblemente del alto mando bri­tánico,
los obligó a detenerse. A muchos sol­da­dos se les dio permiso para buscar a
sus fa­mi­lia­res, pero lo que encontraron fueron lugares co­mo
Auschwitz-Birkenau, Mauthausen o Ber­gen-Belsen.
Al regresar a su base, el deseo de
venganza era muy fuerte en todos ellos. Con la ayuda de los servicios de
inteligencia de Estados Unidos y de Inglaterra, prepararon listas de miembros
de la SS.
En julio de 1945, un escuadrón de ejecu­to­res
cruzó la frontera de Austria. Los judíos de­tu­vieron a una pareja; la mujer
reconoció que su tra­bajo había sido el de clasificar todas las per­te­nencias
de valor requisadas a judíos de Italia y Aus­tria. Cuando iban a ser ejecutados
de un tiro en la nuca, el hombre se ofreció para ayudar a los vengadores a
cambio de la vida de ambos.
Al día siguiente, el escuadrón tenía en su
po­der una lista de treinta nombres de vecinos que habían sido miembros de la
Gestapo y de la SS con sus fechas de nacimiento, estudios, mi­sio­nes y
funciones en el ejército alemán. Dis­fra­za­dos de policías militares, los
vengadores se de­dicaron a detener a todos los que aparecían en la lista. Tras
leerles los cargos, eran ejecu­ta­dos mediante estrangulamiento.
El equipo de vengadores estaba formado por
Israel Karmin, Maier Shorea y Haim Harkov. El ejecutor era Shev Kerem, quien
años des­pués se uniría al recién nacido Mossad. La uni­dad actuaba siempre en
un radio de acción de cien kilómetros alrededor de Tarvisio, sus ope­ra­ciones
se realizaban cerca de lagos , ríos o pre­sas, y no dejaban ningún rastro de
sus pasos por esas zonas. Su única meta era ejecutar al mayor nú­mero de
asesinos nazis. La unidad de ejecu­to­res judíos solo actuó durante unos meses,
y ja­más se supo el número de nazis muertos.
Poco después, mientras los aliados comen­za­ban
a poner en libertad a muchos de los pri­sio­neros de guerra, los judíos
pensaron, sin equi­vocarse, que las naciones vencedoras que­rían pasar la
página, pero ellos no estaban dis­pues­tos a aceptarlo. Tuvia Friedman, Manus
Ya­mian y Alex Anielevicz, hermano del legendario Mor­dejai del gueto de
Varsovia, decidieron unir­se en Viena para formar su propio grupo de jus­ti­cieros..
Los miembros de ese grupo realizaron ta­reas policiales como detener a los
antiguos miem­bros de la SS, la Gestapo y jueces nazis con cargos de crímenes
de guerra. Fue conde­na­do y ejecutado por ese grupo Wilhelm Stuckart, uno de
los autores de las leyes de Nú­rem­berg cuyo trabajo consistió en proporcionar
un marco legal para la “Solución final”. También es­taban Alexander Laak,
responsable de la muer­te de cien mil judíos de Estonia, y Otto Abetz, ex
embajador alemán en Francia, quien ha­bía deportado gran cantidad de judíos
fran­ce­ses a los campos de exterminio.
Este es solo un pequeño recuento de las ac­ti­vidades
de los vengadores. Las misiones lle­va­das a cabo por este grupo continúan
siendo un mis­terio, así como el número de nazis ejecu­ta­dos.
Epílogo

Las historias, documentos y testimonios de so­bre­vivientes que se obtuvieron
después de la Se­gunda Guerra Mundial desmienten la leyenda ne­gra de que los
judíos fueron como ovejas al ma­tadero. 
Los judíos pelearon contra los nazis co­mo
nadie. Tenían muy pocas armas que fue­ron difíciles de conseguir. El
antisemitismo del am­biente en que actuaban no ayudó mucho a la re­sistencia
judía; sin embargo, hubo entre vein­te mil y treinta mil partisanos judíos en
los bos­ques de Polonia y Rusia Blanca.
Se produjeron le­vantamientos en las
ciudades y en los campos de exterminio. El levantamiento del gueto de Var­sovia
fue uno de los actos más heroicos de la gue­rra, y pasó a ser el símbolo de la
resistencia ju­día. También hubo rebeliones en muchos otros guetos. Si no hubo
más fue porque no se pu­do. Después de dos mil años de pasividad, los ju­díos
demostraron que no pueden ser ani­qui­la­dos sin consecuencias para los
ejecutores.

Mordechai Anielevicz, Antek (Isaac) Zu­ker­man, Simja “Kasik” Rotem, Tuvia
Altman, Ma­rek Edelman, los hermanos Bielski, Abba Kov­ner, Emanuel Ringenblum,
Jaim Kaplan, Janus Korc­zak y muchos otros, han pasado, junto con los macabeos,
a formar el altar de los héroes ju­díos de todos los tiempos. Y esta es solo
una pe­que­ña parte de la historia.

Pruebas del Diluvio tal cual lo relatan Las Escrituras…

Hallan fósiles marinos en el Monte Everest

Un equipo de geólogos daneses descubrió restos de animales que vivieron en el Himalaya hace 450 millones de años, por lo que creen que existió un ecosistema tropical en esa región.

Los investigadores daneses, liderados por David A. T. Harper, viajaron al Tíbet y ascendieron a más de 4.000 metros de altura hasta alcanzar una formación conocida como Qomalangma. Allí encontraron un gran número de fósiles de animales marinos, que vivieron hace 450 millones de años, en el periodo Ordovícico.
El Ordovicico, que acabó hace 440 millones de años, es un periodo geológico en el que el día tenía 21 horas y donde no habitaban animales en tierra debido a la escasez de oxígeno en la atmósfera. Se estima que en este lapso se formaron los yacimientos de petróleo y gas en muchas regiones.
Los expertos concluyeron además que en este periodo hubo una especie de ecosistema tropical en el Tíbet, que entonces eran los márgenes del gran continente Gondwana.

 Tomado de: La República

Estados Unidos: Nazis refugiados después de la guerra…¡que cosa extraña!

EE.UU. dio refugio a nazis tras la guerra

Estados Unidos le habría ofrecido voluntariamente refugio a nazis alemanes después de la Segunda Guerra Mundialsegún lo establece un documento secreto del Departamento de Justicia norteamericano, informó el diario The New York Times.

El informe de unas 600 páginas, que las autoridades trataron de ocultar durante cuatro años, da nuevas pistas sobre estos hechos y establece, por ejemplo, que la CIA cooperó a sabiendas con colaboradores del régimen deAdolf Hitler en los años posteriores a la guerra para beneficiarse de sus conocimientos.
Según el informe, a Estados Unidos habrían ingresado desde Alemania mucho menos de los 10.000 nazis informados por las autoridades norteamericanas y que todo apunta a una “colaboración del gobierno con los perpetradores”, según citó el diario.
“Estados Unidos, que se había declarado como puerto seguro para los perseguidos, se convirtió, en menor medida, también en puerto seguro para los perpetradores”, agregó el rotativo. El informe también expone los logros y errores de una unidad de investigación especial del Departamento de Justicia para la persecución de nazis en Estados Unidos.
La unidad, integrada por abogados, expertos en historia y en criminalística, fue creada en 1979 para hallar a los secuaces de Hitler y expulsarlos del país. Unos 300 nazis fueron deportados desde su creación. En tanto, el grupo se fusionó con otra sección del Departamento de Justicia.
Vea aquí una versión completa del informe citado por The New York Times.