Enseñanza de Códigos

Haazinu: El Cántico que Relata la Unidad Final.

Por P.A David Nesher

Recuerda los días del pasado, entiende a las generaciones pasadas. Pregunta a tu padre y a tu abuelo y ellos te dirán

(Deuteronomio 32:7)

En la semana que se está cerrando, hemos peregrinado nuestra fe a través de la porción “Haazinu”, que se puede traducir: «prestad oído«. Moshé comienza de forma distinta su predicación, está vez será una canción, un poema inspirado por el espíritu de la Profecía. De este modo YaH, nuestro Dios, se asegurará de revelar enseñanzas muy profundas acerca de Su Redención para Israel y, desde ella, el resto de las naciones.

Así, Moshé y su cántico perseguirá desarrollar la clara explicación del diseño profético para el que el pueblo de Israel fue, es y será el protagonista.

Antes de comenzar, necesito primeramente destacar que la mayoría de los seres humanos se niega a creer que el pasado guarda alguna relevancia para ellas y sufre por esta imprudente miopía. Por eso, es que Moshé, a través de este cántico, les suplicó a los Benei Israel para que siempre buscaran consejo con quienes gozan de experiencia y visión histórica. Generación tras generación fueron abatidas por sus pecados de inmoralidad, codicia o agresividad. ¿Acaso Israel piensa que correrá distinta suerte?

Así pues, y teniendo esto como enfoque primordial, diré que en esta canción encontramos la revelación de que el Nombre del Eterno, compuesto por cuatro letras (Tetragramaton): הוהי (“Yud Hei Vav Hei”), presenta la conjugación de todos los estados de la existencia física (pasado, presente, y futuro). La idea fundamental es que la historia humana, en estas tres facetas, será hará una verdadera Ejad (Unidad) en el momento que Israel sea totalmente redimido, y se una definitivamente al Creador. Así lo dice el profeta Zazarias:

“Y Yahvéh será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvéh, será Uno, y Uno su Nombre”.
(Zacarías 14:9)

Justamente en eso consiste el diseño del Proyecto Emanuel («Dios con nosotros»): que a través de la Redención, Israel y las naciones se constituyan en una “Unidad completa con el Eterno”; entendiendo que esto se logrará en la era Mesiánica, cuando el Mesías gobierne, a través de Israel, desde Sión al mundo entero enseñando los preceptos de la Torah. Ahí será cuando el Eterno será Rey sobre la tierra, Yahvéh será Uno, y Su Nombre de cuatro letras será Uno desde Israel. No habrá más religiones, ni más nombres inadecuados para el Eterno nuestro Dios. ¡Todo será Ejad (Unidad) como lo era en el Gan Eden! (Recordemos que en el Gan Edén, todas las cosas estaban unificadas por medio de la unidad de opuestos varón-mujer, y de ese modo todo vibraba en el propósito de una misma Fuente: Or Ein Sof).

Comprendiendo lo expuesto hasta ahora, nos damos cuenta por qué la letra hebrea alef (א), que es la primera letra del alefato hebreo, y que equivale al número 1, este dibujada (o compuesta) de tres letras hebreas:

  • dos Yod (י) y
  • una Vav (ו),

Para captar mejor esto, los invito a observar con detenimiento la morfología de la letra alef:

Según los Sabios, toda la Creación se une por la álef; por ello, es el número uno (unidad) dentro del alefato. Entonces, la energía de alef es el primer impulso de la Creación, el inicio del movimiento que persigue una meta.

Entonces, vuelvo a repetir que la letra alef esta compuesta por dos letras yud (י), una arriba y una abajo, y como pueden ver, por el medio cruza una letra vav (ו).

Ahora los invito a trabajar con la guematría (valor numérico) de dichas letras. Para ello, recordemos que:

  • el valor numérico (guematría) de la letra Yod es 10.
  • el valor numérico de la letra Vav es 6.

Por lo que, si sumamos estos valores: Yod (10) + Vav (6) + Yod (10), obtenemos el resultado de 26.

El número 26 es el mismo valor que el del nombre sagrado de Elohim (Yud, Hei, Vav, Hei). De aquí se entiende que la letra alef también representa al nombre de nuestro Elohim.

Recordemos que Nombre del Eterno se escribe así: הוהי (“Yud Hei Vav Hei”). A continuación sus valores numéricos:

Esto nos revela claramente que el propósito de la Redención final es llevarnos a la Unidad completa con el Creador, representada por su Nombre sagrado de 4 letras (Tetragramaton).

De igual forma, cuando se despierta en nosotros la necesidad de lo espiritual, es la actividad de Aleph que nos incita a desear Luz, de acercarnos a Yahvéh. Es decir, que este contacto con alef nos incita a la unidad ; por ello, también nos enseñará que entre ese amor Divino y nosotros hay una barrera, la cual se llama egoísmo. De modo que, al evidenciarnos este egoísmo, también nos enseña la vía de cambio.

Insistiendo nuevamente en lo mismo, diré que el nombre del Eterno, transmite la unidad del pasado, el presente, y el futuro, de la historia humana, revelando así su diseño de redención a través de Israel para la humanidad toda. Ahora bien, como ya sabemos dicho nombre, está compuesto de cuatro letras, lo cual no es una mera casualidad, ya que el número 4, en las Sagradas Escrituras, también representa la Redención. Veamos esto con algunos ejemplos:

El sol, la luna, las estrellas, que trabajan en pos de la redención, fueron creadas en el día cuarto de la creación. Su objetivo es mostrarnos los tiempos señalados, del plan redentor de Hashem para la humanidad (cf. Génesis 1: 14-17; Sal.19).

Israel estuvo en la esclavitud de Mitzrayim (Egipto) durante 400 (cuatrocientos) años y entonces vino la redención.

Israel (luego de su liberación de Egipto) estuvo 40 (cuarenta) años en el desierto, hasta que vino la redención que los llevo a la Tierra Prometida.

El Mesías Yeshúa apareció aproximadamente en el año 4000 (cuatro mil) del Calendario Hebreo y nos llegó así la redención del alma humana.

Por último, daremos como ejemplo a Haazinu, ya que este cántico de Moshé, que nos habla de la historia de la redención final de Israel y del mundo, es el cuarto cántico de una lista de nueve cánticos que se entonaron después de una liberación o redención. Esta afirmación la he sacado de un Midrash que nos cuenta esto:

«Existen 10 canciones proféticas, de las cuales Haazinu es la cuarta:
1.- Adam recito la primera shira en el Gan Eden, compuso: “Mizmor shir leiom HaShabat” (Una canción para el shabat), en la cual se habla la grandeza del shabat.
2.- En las orillas del mar de Cañas Moshe y los Hijos de Israel cantaron una shira por su maravillosa liberación del Ejército del faraón.
3.- Los hijos de Israel cantaron una canción en alabanza a Di.s por el Manantia l de Myriam (Parashat Jukat).
4.- Moshe enseño al pueblo la canción de Haazinu el día de su muerte (a punto de pasar a Heredar la tierra prometida).
5.- Cuando Iehoshua peleo con los emoritas en Guivon y el sol se detuvo milagrosamente por el bien del ejercito conquistador del Pueblo de Israel; Iehoshua canto shirá.
6.- Deborá y Barak compusieron una shirá cuando Dios hizo caer a sus enemigos en sus manos incluyendo al General caninita Siserá (Softim 5) 7.- Cuando Jana dio a luz a Shmuel, después de muchos años de ser estéril, alabo a Hashem con una canción profetica (Shmuel 2).
8.- El rey David al final de sus días compuso una canción por salvarlo de todos sus enemigos. (Shmuel 22).
9.- El rey Shlomo escribió Shir Hashirim (cantar de los cantares).
10.- La décima y más importante de las canciones (según nos dice este Midrash) será cantada por el pueblo de Israel cuando Hashem los redima del exilio presente.»

Considerando esta enseñanza, yo pregunto:

¿Quién sabe si está décima canción quizás no sea la descrita en el libro de Revelación o Apocalipsis donde leemos lo siguiente?:

Y cantaban un cántico nuevo delante del Trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra
(Apocalipsis 14.3)

Sin embargo, el mismo libro asegura que el cántico de Haazinu será entonado junto al cántico número 10 (diez), que falta por ser cantado (según el Midrah que leímos), como un sello final de la redención que se realizará. Según la Revelación divina, tras la redención final habrá un hermoso cántico que entonar, y respecto de esto mismo está escrito en el libro de las revelaciones:

Y cantan el Cántico de Moisés siervo de Dios, y el Cántico del Cordero, diciendo:
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.”
(Apocalipsis 15:3)

Como podemos ver en la Redención final, existen dos cánticos:

  • el Cántico de Moshé, y
  • el Cántico del Cordero,

Así, al leer este versículo de Apocalipsis, queda evidenciado que ambos cánticos están en total armonía. Ninguno de los dos se contraponen. Es decir, que no se trata de “Gracia” versus “Ley” como lo aprendimos en el cristianismo durante tanto tiempo. Sino que se trata de la manifestación de la Ejad, es decir de la Unidad, de los dos ministerios más importantes de todas las Sagradas Escrituras: el ministerio de Moshé y el ministerio de Yeshúa el Mesías, elevando a Israel a esa vasija primigenia de Luz, acorde al diseño divino original

Con esto en nuestra mente, logramos hacer un análisis del cántico de Haazinu, en el que podemos afirmar que “Gam Zu Letová“ (traducido: “esto también es para bien”) para los que aman al Eterno, aquellos que guardan sus mandamientos; y si bien, en la historia de nuestro pueblo Israel, se cometieron grandes pecados; Idolatrías, asesinatos, el rechazo a Yeshúa como Mashiaj, y muchas otras infracciones de la Torah, es el Eterno mismo quien nos dice en la bendita Torah: ¡“Quien como tu Israel!”; “¡Que otra nación tiene estas leyes!”; “¡Que nación tiene un Di.s como tu Israel!”. Así mismo recordamos las palabras del apóstol Pablo respecto de la futura redención de Israel: “Si su incredulidad ha venido a ser la salvación para los gentiles, cuanto más significara su plena restauración”

Entonces, debemos entender y aceptar que la porción de la Torah llamada Haazinu es uno de los dos grandes cantos de Moshé incluidos en la Torah, y relata toda la historia del pueblo de Israel, el pasado, el presente y el futuro.

El sabio Najmánides escribe que toda alma israelita puede hallar su biografía completa oculta en las letras de este canto. En base a esto, el sabio Maguid de Mezeritch, el discípulo y sucesor del Baal Shem Tov, enseñó que es importante aprender de memoria este canto, ya que toda nuestra vida se despliega dentro suyo.

Es justamente estudiando este cántico que me encontré con detalles trascendentales para nuestro destino próximo y eternal.

En la emunáh de Israel, lo más importante es conservar las creencias reveladas en al Torah y mantenerlas de generación en generación, para lograr que la cultura y los protocolos del Reino de Dios no se pierdan y siempre se mantengan, aunque nos traten de apagar.

El objetivo primordial de este cántico es esencialmente que expresemos nuestro reconocimiento de la armonía absoluta de la Creación (31:19), por ello es que, en consecuencia, a menudo mezcla el pasado con el presente y el futuro, pues todo queda de manifiesto ante el profeta como una realidad total ausente de la más mínima contradicción, en el cual los sucesos futuros y pretéritos no sólo fluyen en perfecta armonía, sino que también se esclarecen mutuamente. Por ello, este caleidoscopio de acontecimientos queda destilado por un único canal expresivo como si estuviera ocurriendo al unísono.

¿Quién Voló Sobre el Nido del Águila? (Haazinu)

Por P.A. David Nesher

Invito a todos mis lectores a ingresar en esta aula virtual y disfrutar de lo que esta semana el Eterno ha implantado en sus hijos por medio del Espíritu de la Profecía:

¿Cómo se Celebraba Yom Teruah en los días del Templo y para qué servía?

Por P.A. David Nesher

«Y en el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; no haréis ningún trabajo servil; es día de sonar el cuerno para vosotros. Y prepararéis holocausto. para olor grato a YHVH: un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; y su ofrenda, flor de harina mezclada con aceite, tres décimas partes para el becerro, dos décimas para el carnero. y una décima parte por cada cordero de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros; además del holocausto de la luna nueva, y su ofrenda, y la ofrenda continua. holocausto y sus ofrendas, y sus libaciones, según su ordenanza, en olor grato, ofrenda encendida a YHVH»

(Números 29: 1-6)

Los Sabios expertos en la exégesis de los códigos hebreos de la Torah (Instrucción) divina, nos enseñan que Yom Teruah (o Día de Aclamación) marca el sexto día de la Creación, el día en que Adam HaRishon , el primer hombre, fue creado. Lo interesante de esto para nuestra emunáh (Fe) es que el lugar en particular en el que se realizaría dicho evento, no era otro que lo que se conocería como Monte Moriah. Además, aprendemos que fue en este mismo lugar donde Adán pecó y se arrepintió por primera vez. Allí, dicen los Sabios que construyó un altar y presentó una ofrenda. 

Unas veinte generaciones más tarde fue aquí (Monte Moriah) donde el ángel de Yahvéh detuvo la mano de Avraham en la Akedá (atadura) de Itzjak . Fue justamente en este evento y en dicho Monte (Moriah) donde apareció el carnero, proporcionando así a Abraham avinu los medios a través de los cuales expresar su amor por el Eterno, y de ese modo prefigurar la Buena Noticia del Mashiaj en sacrificio por Su Pueblo.

Captando esta explicación, comprendemos entonces que Yom Teruah es el día en el que reconocemos la soberanía de Yahvéh, com el Rey, Creador del universo y Juez de toda la humanidad. Es el día en el que «todos los seres humanos pasan ante Él como tiernas ovejas«; así también discernimos que el mensaje de de esta festividad es verdaderamente universal: incumbe a toda la humanidad aceptar sobre nosotros la soberanía de Yahvéh, como único y verdadero Dios, y tener en cuenta nuestros pensamientos y acciones, a la luz de este asombroso reconocimiento.

La Fiesta de Yom Teruah en los Días del Templo de Jerusalén.

Las trompetas que sonaron antes de la entrada al Kodesh – el Santuario – del Templo Sagrado en Yom Teruah son recordatorios del dominio del Eterno. El sonido del shofar, que también se tocaba en los escalones del Santuario, emana del aliento mismo, el aliento que viene de lo más profundo de nosotros, donde fue colocado, por primera vez, por Yahvéh Elohim en Adán , el sexto día.

Al leer el Salterio, encontramos Tehilim (Salmos) que describen las características principales de esta festividad cuando la Comunidad de Israel subía a Sión a celebrar a Su Dios:

«Dios ha ascendido con un estruendo, HaShem con la voz del shofar«.
(Salmos 47: 6)

«Toquen el shofar en la luna nueva, a la hora señalada para nuestro día festivo».
(Salmos 81: 4-5)

«Alabadle con toque de shofar« 
(Salmos 150: 3)

«Con trompetas y toques de shofar suenan ante el Rey, Dios«. 
(Salmos 98: 6)

De este modo, y por medio del sonido del Shofar, toda Israel era llamada a retornar a Yahvéh como una sola alma, la de una esposa que debía recordar que ya estaba desposada, y que simplemente debía esperar el regreso de Su Amado, para ingresar en las habitaciones que Él le ha preparado a fin de morar junto a Él y co-regentear con Él la existencia toda. Este regreso al Eterno, obligaba al Pueblo de Israel a comprender que la Alianza matrimonial con Dios en Sinaí no era la meta, sino el inicio de todo un proceso matrimonial regio. Dicho matrimonio se había logrado con el sonido de shofares celestiales:

«Y al tercer día, por la mañana, hubo voces y relámpagos, y una densa nube sobre el monte, y la voz del shofar era muy fuerte; y toda la gente en el campamento tembló«. 
(Éxodo 19:16)

«Y cuando la voz del shofar se hizo muy fuerte, Moshe habló, y Dios le respondió con una voz«. 
(Éxodo 19:19)

«Y todo el pueblo vio las voces y las llamas, y la voz del shofar, y la montaña humeaba, y la gente vio, y tembló, y se paró de lejos«. 
(Éxodo 20:15)

Así mismo, y como lo he señalado anteriormente, el shofar, que permanece quieto hasta que la respiración se proyecta a través de él, nos devuelve, a través de nuestra meditación y nuestra memoria, a nuestro propio origen, la respiración de vida de Dios en Adán , el primer hombre, el día en que fue hecho del polvo de la Tierra.

¿Por qué se tocaba shofar este día en el Templo?

El shofar se haría sonar más tarde en ocasiones alegres en el Templo Sagrado, como se ve en las citas anteriores del libro de los Salmos. Fue al comienzo mismo de la revelación Divina en el Monte Sinaí, cuando Yahvéh le presentó a Su pueblo la Torah, que se escuchó el sonido del shofar, que marca el pacto entre Yah y Su pueblo. 

Así también el sonido del shofar en Yom Teruah recuerda a la unión de Itzjak , donde Dios proporcionó un carnero, que fue atrapado en la espesura por su cuerno, el shofar, como una señal de la promesa de Dios a Abraham de que«Estableceré mi pacto con él (Isaac) como pacto eterno para su descendencia después de él«. (Génesis 17:19)

Yom Teruah se conoce también como el «Día del Sondeo«. En el Templo Sagrado, esto fue marcado por el sonido de un shofar bañado en oro y trompetas de plata. Si observamos con detenimiento la imagen de arriba, notaremos que nos muestra a un kohen (sacerdote) parado en los escalones que conducen al Kodesh (el Santuario) del Templo Sagrado, y tocando el shofar. Flanqueándolo a cada lado hay dos kohanim (sacerdotes), cada uno tocando una trompeta de plata. El toque del shofar durará más que el de las trompetas, ya que el mandamiento principal del día festivo es oír el shofar.

Las Costumbres de Yom Teruah en el Segundo Templo.

«Cuando llegó el séptimo mes … toda la gente se reunió como un solo hombre en el lugar abierto que estaba delante de la Puerta de las Aguas«. 
(Nehemías 7: 72-81)

Tras el regreso del exilio en Babilonia, Esdras y Nehemías iniciaron una campaña de un mes de arrepentimiento en Elul para poder llegar a celebrar correctamente Yom Teruah. Así pues, los que retornaron del exilio babilónico se reunieron en el Patio del Templo reconstruido, y allí Ezra (Esdras) leyó en voz alta un rollo de la Torah. Cuando la gente escuchó las palabras de la Torah, se llenaron de remordimiento y comenzaron a lamentarse. Esdras y los levitas detuvieron el clamor, diciendo:

 «¡Este día es sagrado para Yahvéh! ¡Detén tu lamento y deja de llorar!«

Desde entonces, los Sabios concedieron un estatus especial a la ciudad de Jerusalén en Yom Teruah; tal es así, que cuando esta festividad del Eterno caía en Shabat, todavía se permitía tocar el shofar dentro de la Ciudad Santa. Este fallo se aplicó no solo al Templo y al Monte del Templo, sino que incluyó a toda la ciudad de Jerusalén. Incluso a los habitantes que vivían dentro de las aldeas en las afueras de Jerusalén, a poca distancia y desde donde se podía ver el Templo Sagrado , se les permitía tocar el shofar en Shabat.

Después de las ofrendas diarias (tamid) y de la presentación de las ofrendas de Rosh Jodesh que la Torah ordenaba, se llevaban las korbanot (ofrendas o acercamientos) de Yom Teruah. Dichos korbanot (acercamientos) incluían diez animales: un becerro, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra (tal como podemos observarlos en la imagen de abajo).

La presentación de las ofrendas comenzaba exactamente en el momento en que el Gran Sanedrín proclamó la Luna Nueva. Las ofrendas de Rosh Jodesh consistían en once animales: dos novillos, un carnero, siete ovejas de un año y una cabra. La entrega del macho cabrío como ofrenda por el pecado fue el punto central del día.

Entonces, necesito invitarte a que entendamos bien cómo funcionaba esta Fiesta. Durante el tiempo del Templo Sagrado, el drama de Yom Teruah comenzaba incluso antes del inicio del día santo. Este drama implicaba sí o sí la santificación de la luna nueva. Ahora bien, Yom Teruah ocurre el primer día del mes de Tishrei (séptimo mes), y por lo tanto, no puede comenzar hasta que se haya establecido la aparición de la luna nueva. El mandamiento de declarar la luna nueva y establecer su aparición para todos los hijos de Israel fue el primer mandamiento recibido por los israelitas, incluso antes de que salieran de su esclavitud en Egipto (Éxodo 12: 2). Al dar este precepto del Rosh Jodesh, esto es, de hecho, lo que Yah, en Su amor por Su pueblo, hizo: confió a los hijos de Israel como «socios» en el mantenimiento y perfeccionamiento de Su creación. 

Para que esto funcionara bien y en perfecta sincronía, se requería que dos testigos que habían visto la aparición de la luna nueva, fueran y testificaran ante el Gran Sanedrín. Éste se reunía en la Cámara de Piedra Tallada, que estaba ubicado en el muro norte del Patio Interior del Templo Sagrado. Allí, estos dos testigos, serían interrogados y vueltos a interrogar, para verificar su idoneidad como testigos y la veracidad de sus palabras. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Los sabios pusieron gran cuidado y esfuerzo para asegurar la veracidad y eficiencia de todo el procedimiento de proclamación de la Luna Nueva. En última instancia, todo dependía de la voluntad de la gente común de presentarse como testigos. Uno solo puede imaginar el sentido de obligación y privilegio que sintió cada testigo mientras se dirigía a Jerusalén. Solo cuando esto se hubiera hecho a satisfacción de los sabios del Gran Sanedrín, comenzaría el servicio de Yom Teruah en el Templo Sagrado. 

Por este detalle, se construyó un patio especial, llamado Beit Ya’azek, que tenía el propósito de albergar a los testigos que llegaban para presentar su testimonio de la luna nueva. Allí se les proporcionaba una comida abundante y un lugar para descansar mientras esperaban ser llamados a testificar en el Gran Sanedrín. La cálida bienvenida recibida por los testigos tenía como objetivo aliviar la carga de su viaje, así como animar a las personas a dar un paso adelante y viajar a Jerusalén cuando habían presenciado la luna nueva.

La determinación de la aparición de la luna nueva a través del testimonio de los dos testigos presenciales siempre estuvo acompañada de anticipación e incertidumbre. Las ofrendas de luna nueva o de año nuevo no podían comenzar hasta que dos testigos hubieran llegado y testificaran ante el Gran Sanedrín, a satisfacción del Gran Sanedrín. Por esta causa, se fue haciendo costumbre que la gente comenzara a observar la festividad como medida de precaución, incluso antes de que se hubiera ofrecido o aceptado el testimonio. Se cuenta que en una ocasión llegaron testigos al anochecer. En la prisa y la confusión resultante, los levitas se negaron a cantar su salmo diario. Para evitar que esto se repitiera, los sabios dictaminaron que desde ese momento y en adelante el testimonio solo sería aceptado hasta el momento de la ofrenda diaria de la tarde. Si los testigos no llegaban a esta hora, el día siguiente, no obstante, se observaría como Yom Teruah (esta es la razón por la cual los judíos hoy tienen dos días de Rosh HaShaná).

Resulta que, durante la época del Gran Sanedrín, la luna nueva fue santificada a través del testimonio de dos testigos que habían visto la luna nueva. Esto estaba de acuerdo con el mandamiento de la Torah. Para asegurar que la luna nueva, (Rosh Jodesh), las ofrendas se prepararan a tiempo en el Templo Sagrado, (así como las ofrendas de Yom Teruah en el nuevo mes de Tishrei, y se permitía a los testigos violar la restricción de Shabat contra viajar, para acelerar la proclamación de la luna nueva. En la imagen de abajo vemos a a un testigo enfermo que viaja en Shabat hacia Jerusalén, ayudado por escoltas y compañeros armados.

Cuando el Sanedrín estaba satisfecho con la veracidad del testimonio que habían recibido, se levantaban y caminaban hacia la puerta que daba al patio interior del Templo Sagrado. Entonces, y de pie en los escalones de la Cámara de Piedra Tallada, el jefe del Sanedrín proclamaba a la multitud expectante: 

_ «¡El día es santificado!» 

La gente respondía: 

_ «¡El día es santificado! ¡El día es santificado!»

 Entonces, los kohanim comenzarían inmediatamente a atender las ofrendas de Yom Teruah, y los levitas comenzarían a realizar el acompañamiento musical.

Inmediatamente después de proclamar: «¡El día es santificado!», Se activaba un sistema de mensajeros que corrían a llevar la buena noticia de la santificación de la luna nueva a todas las aldeas de Israel y más allá. La rápida transmisión de las noticias era esencial para que todos pudieran observar Yom Teruah en el día adecuado.

Simultáneamente, la proclamación de la luna nueva saldría de Jerusalén a través de antorchas encendidas por «equipos de relevo» especialmente designados que estaban ubicados en lugares estratégicos en las cimas de las colinas. Con este método, la noticia podría transmitirse rápidamente hasta las comunidades judías de Babilonia y Persia. La velocidad fue esencial para que todos pudieran observar Rosh Hashaná y las siguientes festividades en sus momentos apropiados.

El mapa que a continuación les comparto, muestra la ruta precisa a lo largo de la cual se encendieron las antorchas, lo que significa la aparición de la luna nueva. La primera estación a lo largo de la ruta fue Har HaMishcha, (el Monte de la Unción, más tarde conocido como el Monte de los Olivos). La ruta avanzó hacia el noreste para llegar a la ciudad babilónica de Pumbedita, que era un importante centro de la vida judía.

Investigando este interesante tema, me encontré en la Mishná con el siguiente relato:

Surgió una disputa entre Rabban Gamliel y Rabbi Yehoshua sobre los criterios para aceptar testigos que testifiquen sobre la luna nueva. El desacuerdo tuvo implicaciones prácticas muy serias, ya que afectó las fechas aceptadas por cada uno de los sabios con respecto a las vacaciones de ese año en particular. Para evitar la discordia nacional, Rabban Gamliel obligó al rabino Yehoshua a aceptar públicamente su decisión, diciéndole: 

«Ven a mí con tu personal y tu dinero el día en que Yom Kipur cae según tus cálculos».

Llevar un bastón y dinero era una violación de Yom Kipur. Por lo tanto, al llevar a cabo el decreto de Rabban Gamliel, Rabí Yehoshua estaba mostrando públicamente su sumisión a la decisión de Rabban Gamliel sobre la idoneidad de los testigos de la luna nueva. 

La ilustración de arriba muestra a Rabban Gamliel II y Rabbi Yehoshua, (con bastón y billetera), abrazados, terminando así su disputa.

El Toque del Shofar en Yom Teruah servía para recordar acerca de la resurrección de los muertos.

La meta principal de esta festividad es recordarle a Israel a que son un Pueblo escogido para convertirse en un reinado de sacerdotes para Yah (Shemot/Éxodo 19:6) Esto significa que la Alianza que el Eterno hizo con Israel, llevaba la responsabilidad de proclamar que todas las gentes deben saber que el Eterno rige los asuntos terrenales (ver com. Dan. 4: 17, 37). Israel está obligada a dar a conocer que es Dios quien ordena los asuntos de todas las naciones. En 221 forma figurada, es Dios quien levanta bandera (Isa. 5: 26) en la cima de los montes de la Tierra, para indicar a las naciones lo que deben o no deben hacer. Así lo dejó bien estipulado el oráculo del profeta Yeshaiahu:

«Todos los habitantes del mundo y los habitantes de la tierra, como estandarte en alto en los montes veréis, y como toque de shofar oiréis« 
(Yeshaiahu/Isaías 18: 3)

Según este versículo el sonido del shofar cumplía la misión de elevar la inteligencia emocional de cada miembro de Israel al comprender la Victoria final del Eterno sobre el sistema de cosas reptiliano imperante en las naciones. Si leemos el pasuk (versículo) 4 notaremos que al tocar shofar en Yom Teruah, y en cada luna nueva, Israel se elevaba a la consciencia mesiánica de que Yah mira sereno el torbellino de la Tierra, como se mira desde la sombra la tierra ardiente en pleno verano; lo observa y se prepara con calma para recoger la cosecha de las naciones.

Así es como lo podemos ver expresado en la tefiláh que la Casa de Judá eleva durante este día:

«… Dios nuestro y Dios de nuestros padres, toca el gran shofar por nuestra libertad, levanta el estandarte para reunir a nuestros exiliados, acércate a nuestros dispersos de entre las naciones, y reúnenos en nuestras dispersiones desde los confines de la tierra. Llévanos a Sion, tu ciudad, con alegría, ya Jerusalén, tu santo templo, con gozo eterno. Allí realizaremos ante ti nuestras ofrendas obligatorias, como nos ordenó en tu Torá, por medio de tu siervo Moisés, desde la fuente de Tu gloria, como está dicho: Y en el día de tu gozo, y en tus fiestas y lunas nuevas, tocarás las trompetas sobre tus ofrendas, y serán para ti un recuerdo ante tu Dios; ​​Yo soy YHVH tu Dios.» (de la oración de Rosh Hashaná Musaf)

Entonces, al celebrar Yom Teruah, Israel debía entender y aceptar que todos los moradores de la Tierra Prometida deben observar los movimientos de la divina Providencia y esperar las órdenes de la voluntad divina que es buena, agradable y perfecta.

Al ordenar escuchar el sonido del shofar en Yom Teruah, el Eterno da seguridad a su Pueblo de que el Monte de Sion (donde está el Monte Moriah) es su descanso por siempre, y por lo tanto, Él cuidará de ella, preparando siempre para ellos las consolaciones y los refrigerios que serán aceptables por oportunos.

El Eterno tratará a los suyos y sus enemigos; y como el pueblo de Dios es protegido en todas las estaciones del año, así sus enemigos están expuestos a todas las estaciones. De este modo las naciones de la tierra serán convencidas de que Yahvéh es Dios único y verdadero, e Israel es su Pueblo sacerdotal, y se unirán a ofrecer sacrificios espirituales para su gloria.

¡Dichosos los que en Yom Teruah reciben la advertencia de Su juicio, y que se apresuran a unirse a Él y a su Pueblo Israel!

«Saber Callar para Aprender a Escuchar»

Por P.A. David Nesher

¿Qué es la Verdad y cómo se relaciona con el ser hebreo?

«Hashket Ushmah Israel Hayom!» (traducido es: «¡Cállate y escucha Israel, Hoy!«)

Aprender a callar garantiza evitar males. El mes de #Av es un tiempo especial para aprender a hacer silencio, escuchar atentamente con el corazón y hablar si es necesario. Si estás en Paz con Dios, seguramente serás un pacificador, es decir, un generador de paz.

La parashá Devarim nos inspira a valorar la capacidad de cambio que nuestras acciones ejercen en nuestro entorno.

Te invito a escuchar esta mistagogia:

La Responsabilidad e Implicaciones de nuestras Acciones

Por P.A. David Nesher

«Dijo Elohim a Moshé y Aharón: “Dado que no han tenido suficiente fe en Mí… 

(Números 20:12)

Nuestro amado Elohim ordenó a Moshé restaurar el manantial, que se había secado después del fallecimiento de Myriam, hablándole a la roca de la cual anteriormente fluía el agua. Los Sabios hacen notar que la Torah no registra que la congregación haya llorado por la muerte de Myriam, como lo hizo por las muertes de Moshé (Devarim 34:8) y Aharón (Bamidbar 20:29). Por cierto, el maestro Alshij dice que fue precisamente debido a que no derramaron lágrimas por la desaparición de Myriam que la fuente de su agua se agotó: fue como si el mérito de Miriam no les hubiera importado.

Enfocándonos en el versículo que nos preside, les diré que el sabio Rashí comenta que el Eterno quería que todo mundo supiese que Moshé y Aharón no estuvieron involucrados en el pecado de los espías y habrían entrado a Éretz Israel si no hubiese sido por su error con la roca.

Parece que Moshé y Aharón pensaron que quizás Elohim pretendía que le pegaran a la roca como hicieron la primera vez que Elohim proveyó agua al pueblo. Actuaron bajo esa conjetura sin consultar al Eterno. Por Providencia divina, Moshé golpeó la roca original y esta dio agua.

El sentido del versículo da a entender que, si hubieran tenido suficiente fe y seguido hablando, habría salido agua de la piedra indicada y el Nombre de Dios Se hubiese santificado, porque toda la congregación habría sacado la acertada conclusión del concepto de obediencia a Dios. El Eterno pretendía que el pueblo israelita aprendiera a reverenciarlo al ver a Moshé hablar a la roca: “Si una roca sin discernimiento obedece la voluntad del Eterno, cuánto más debemos hacer nosotros, que podemos entender por qué debemos obedecer a Elohim y necesitamos Su asistencia.” Pero como Moshé acabó pegando a la roca, esa lección ya no era evidente. En consecuencia, El Eterno tuvo que enseñar al pueblo israelita la misma lección y castigar a Moshé y Aharón por su desobediencia: decretó que ambos habrían de morir en el desierto, sin poder entrar nunca a la Tierra de Israel.

Empero, según Rambán, la frase debe ser traducida como: «Porque no han hecho que ellos creyeran en Mí«, debido a que, si Moshé hubiera realizado su cometido correctamente, habría imbuido mayor fe en Dios en quienes observaron este fenómeno.

Más allá de las justificaciones que puedan hallar para su conducta, la enseñanza es para todos los líderes israelitas que deben decidir cómo actuar basados en si sus acciones habrán de inspirar al pueblo a una mayor devoción a la Torah y sus caminos.

De manera análoga, todos los que somos hijos primogénitos de Dios, cuando interactuamos con los demás siempre debemos considerar el impacto potencial que nuestras palabras o acciones puedan tener en sus actitudes hacia el pueblo israelita en general y hacia el mensaje de la Torah en particular.

Shalom a todos!

¡Nunca es Tarde para Volver a Casa! (el Pesaj Shení o Segunda Pascua)

Por P.A. David Nesher

Bamidbar/Números 9: 1-14. Pésaj Shení/ La segunda Ofrenda de Pésaj.

“Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel. Había, no obstante, algunos hombres que habían entrado en contacto con los muertos, y estaban por consiguiente ritualmente impuros, de modo que no pudieron preparar la ofrenda de Pésaj en ese día. Durante el transcurso de ese día, se acercaron a Moshé y a Aarón. «Estamos ritualmente impuros como resultado del contacto con los muertos –le dijeron los hombres a [Moshé]–. ¿Pero por qué deberíamos dejar de beneficiarnos y no poder presentar la ofrenda de Dios en el tiempo adecuado, junto con los otros israelitas?»

(Bamidbar/Números 9:5-7) 


El relato de la aliyáh (ascensión) de hoy nos cuenta que en el año posterior al Éxodo, Dios le ordenó a Israel que ofrendara el korbán Pesaj (la ofrenda de Pascua) en su tiempo designado, el catorce de Nisán, el primer mes del año (9:2).

Puesto que el Libro de Bamidbar empieza con sucesos del segundo mes o Iyar (1:1), este capítulo está claramente fuera de secuencia, y de hecho los sabios lo emplean para afirmar que el orden de la Torah no es necesariamente cronológico (Pesajim 6b; Sifrí). Más en tales casos debemos intentar comprender por qué la Torah opta por narrar un suceso antes o después de que realmente ocurrió, porque ciertamente los Sabios no pretendieron decir que el orden de la Torah es del todo aleatorio sino sólo en las ocasiones que lo ameritan.

El sabio Rambán comenta que este libro se concentra principalmente en los mandamientos y las vivencias que se relacionaban con los años que la nación pasó en el Desierto. En consecuencia, Bamidbar comienza con una exposición cabal del tema del Tabernáculo y la relación del pueblo con el mismo, debido a que era el punto nodal de la nación en tal período, Por ello, resulta de toda lógica que la narrativa de la ofrenda de Pésaj se haya postergado hasta este punto.

–  ¿Sabías  que esta fue la única vez que aquella generación de israelitas celebró Pesaj en el desierto? 

Es el exégeta Rashi quien hace notar que esta fue la única ofrenda de Pésaj que hizo Israel en todos los cuarenta años de su travesía por el Desierto, lo cual nos muestra cuán infortunado fue que la nación no pudiera entrar a Éretz Israel inmediatamente, donde habrían podido observar este mandamiento una vez por año. Más para no poner hincapié en ese pecado del pueblo al escuchar el informe negativo de los 10 espías, notamos que Elohim optó por inspirar a Moshé a que no empezara el Sefer Bamidbar con el mandamiento del Pesaj Shení.

Rashí, en sus comentario, explica que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los cuarenta años. Esto se debe a que los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos estando en el desierto y por lo tanto no estaban habilitados para celebrar Pesaj más que una vez. Recuerda que, de acuerdo con lo ordenado por Yahvéh, un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj (cf. Éxodo 12:48). Si el Eterno no le hubiera ordenado específicamente al pueblo hacer la ofrenda de Pésaj ese año, no habría podido hacerlo, puesto que ese precepto no habría cobrado vigencia sino hasta que hubiera entrado a Éretz Israel (Tosafot, Kidushín 37b, s.v.). Otra forma de entenderlo es que se les prohíbe a padres de niños incircuncisos elevar la ofrenda de Pésaj y, por razones médicas, era peligroso circuncidar niños en el Desierto (Ievamot 71b). de todos modos, resultaba vergonzoso que no hubieran podido realizar la ofrenda esas cuatro décadas, puesto que fue su propio pecado haberles creído a los espías  lo que impidió que entrasen a la Tierra durante el segundo año del Éxodo (Mizraji).

Así, captando el por qué y el para qué de este Pesaj Shení (Segundo Pesaj) logramos entender por qué Yehoshúa (Josué), una vez que se establecieron en Eretz Israel, circuncidó a todos los israelitas que habían nacido en el desierto, tal como está escrito en su rollo:

“En aquel tiempo Yahvéh dijo a Yehoshúa:
Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de Yahvéh; a ellos Yahvhéh les juró que no les permitiría ver la tierra que Yahvéh había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces Yahvéh dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”
(Josué 5:2-10)

Notamos que un grupo de personas no calificaron para hacer la ofrenda debido a que estaban contaminadas. No obstante, motivadas por un intenso deseo de participar en esta gran experiencia espiritual, apelaron a Moshé. 

En reconocimiento por su nobleza de carácter, Dios los convirtió en agentes por medio de los cuales reveló el nuevo mandamiento de Pésaj Shení, la segunda ofrenda de Pésaj, que sería efectuada un mes después del tiempo designado para la primera. 

La Torah normalmente nos comunica los mandamientos por medio de Moshé, en vez de por iniciativa de terceros, más debido al sincero anhelo de tales personas de elevar su espíritu, Dios les concedió el honor de contribuir en la estipulación de este nuevo mandamiento (Sifrí).

La segunda ofrenda de Pésaj difiere de la primera en cuanto a que no hay festividad asociada con la misma, incluso para quienes realizan la ofrenda. Y además de ello, aunque no pueden comer alimentos leudados [jametz] con la ofrenda (v. 11), sí pueden poseer e ingerir jametz en el día en el que la realizan (Rashi; Pesajim 95a).

El Talmud ofrece tres versiones sobre quiénes eran las personas contaminadas: 

  • ✔️ la primera es que fueron los portadores del féretro de losef, que llevaban sus restos a Éretz Israel para ser enterrados en cumplimiento de la promesa que él pidió que sus hermanos le hicieran; 
  • ✔️ la segunda es que estos varones eran los levitas Mishael y Eltzafán, que se habían encargado de los cuerpos de Nadav y Avihu; 
  • ✔️ la tercera es que eran personas que habían hallado un cuerpo no identificado sin enterrar y cumplieron el mandamiento de inhumarlo (Sucá 25a).

Cualquiera sea la razón, lo cierto es que estas personas quedaron momentáneamente inhabilitados para hacer la ofrenda debido a que se habían ocupado de cumplir la mitzváh. El sabio Sforno comenta que la queja ante Moshé consistía en que se supone que una mitzváh debe abrir el camino a otra en lugar de cerrarlo. 

En respuesta a este pedido Dios estableció el «Segundo Pesaj» (Pesaj Sheni) el 14 de Iyar para todo aquel que haya estado imposibilitado de traer la ofrenda en el mes anterior. Este día representa la «segunda oportunidad» que nos da Dios a través de la teshuváh (el poder del arrepentimiento y/o el «retorno»). Como dice rabi Yosef Itzjak Schneerson «Pesaj Shení indica que nunca esta todo perdido».

Así es, al leer esta aliyáh notamos como esos ciudadanos de Israel también querían participar de este servicio sagrado tan importante. Querían ser parte de algo mayor a ellos mismos, algo que los conectara con la Comunidad y con el Eterno, nuestro Dios, por lo que se acercaron a Aharón y a Moshé y dijeron: “¿Por qué deberíamos ser marginados y no tener la oportunidad de presentar la ofrenda a Dios, así como el resto de los hijos de Israel?”

Moshé le preguntó a YHVH qué hacer y Él contestó: “Háblale a los hijos de Israel y diles: toda persona que esté contaminada por muerte o en un camino distante, tanto ahora como en las generaciones futuras, preparará una ofrenda de Pésaj para YHVH. La prepararán en la tarde del día 14 del segundo mes (iyar) y la comerán con matzot y con hierbas amargas…” (ver Números 9:6-12).

El Eterno dijo: les daré una segunda oportunidad a pesar del estatus de impureza, a pesar de la condición actual. Cuando hagan lo necesario para revertir ese estatus, cambiaré las reglas. Esperaré hasta que estén preparados.

Pero, en nuestros días, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos relacionarnos con las ideas de estar ‘contaminados por la muerte’ y ‘viajando por un camino distante’ hoy en día?

La verdad es que estos términos apuntan a conceptos más profundos: un estado de ‘desconexión de Dios’ es un tipo de muerte ontológica. Un ‘camino distante’ es un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Esto es algo con lo que la mayoría de nosotros sí podemos identificarnos.

Al estar ‘en contacto con la muerte ontológica’ de lo cotidiano, al estar ‘viajando por un camino distante’, desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa.

¿Cómo? Accediendo a este increíble regalo; el regalo de una ‘segunda oportunidad’.

¿Cómo sabemos si estamos distantes de nuestra heredad, si estamos vagando y desconectados?

Una situación de desconexión es un lugar en el que perdimos el contacto con nuestra esencia. En este camino hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Cuando no somos la persona, la pareja o el padre que deberíamos ser, a menudo, en algún lugar profundo de nuestro ser, sabemos que estamos lejos de casa. Puede ser un sentimiento vago, aislado y borroso. Puede ser un sentimiento explícito, pesado y robusto. En todos los casos, a menudo lleva a confusión y a un estilo de vida robotizado.

A menudo, la desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente. Cuando dejamos que nuestros condicionamientos nos guíen haciendo que nuestro camino no cambie nunca, tampoco lo hará nuestro entorno. Tanto si es en relación a nosotros mismos como con los demás, nos sentiremos desconectados de los senderos que llevan a nuestra esencia.

Pero, el Eterno, a través de la vida, nos da muchas segundas oportunidades. Y cada vez que elegimos vivir con conciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, comenzamos a reconectarnos y a viajar de regreso a casa. El Camino se abre a la Verdad, la Vida comienza a fluir sin impurezas y el Padre nos abraza dándonos la bienvenida a Su Mesa festiva.

Pésaj Shení, el ‘Segundo Pésaj’, representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina. Esta es la esencia de la teshuváh, la capacidad de volver, de regresar a la Casa del Abba. Teshuváh es definido como ‘arrepentimiento’, pero involucra algo mucho mayor. Es la capacidad de adoptar un cambio exhaustivo, de pasar de un estado a otro. Es la capacidad de cambiar nuestro ‘estilo de baile’.

Cambiar no es fácil, pero puede hacerse. Más allá de la distancia, más allá de la desconexión, el Eterno nos da Su Espíritu Santo para adquirir la capacidad de reparar y reconectarnos. Nuestro contacto con la ‘muerte’ puede darnos vida. Nuestra ‘distancia’ puede llevar a una cercanía mayor, tanto con Dios como con nosotros mismos.

Pésaj Shení, es la festividad de las segundas oportunidades, y nos recuerda que siempre podemos cambiar nuestra dirección y volver a casa.


El significado de la zarza ardiente en la Torah

Por Aranza Gleason

Nos encontramos en los primeros días de nisán, primer mes del calendario judío, en base a él se cuentan el resto de los meses y durante muchos años se celebró el Año Nuevo hasta que se decidió hacerlo en el actual Rosh Hashaná, en el mes de tishré. Es sumamente importante porque en él ocurrió la liberación de los judíos de Egipto y el nacimiento de Israel como pueblo o nación en el desierto; es el mes en el que inició el Éxodo. Una fecha que recordamos cada Shabat, y en base a la cual se desprenden todas las festividades judías, pues en muchas formas representa la base del judaísmo, y nisán es el mes bajo el cual esas bases fueron edificadas.

De entre muchos eventos que destacan de esta fecha el que más se recuerda y celebra es la salida de Egipto y la festividad de Pésaj, sin embargo, no son los únicos y para llegar a ese punto se requirió de un avance continuo en el tiempo en el que el pueblo judío y Moisés como su líder desarrollaron una relación particular con Dios. Entre ellos se encuentra el de la zarza ardiente que Moisés encuentra en el monte. A continuación hablaremos de ello.

La Zarza Ardiente

La primera vez que Dios le habla a Moisés ocurrió en el evento de la zarza ardiente. Moisés estaba pastoreando las ovejas de su suegro Yitró cuando vio un arbusto encendido que no se consumía. Entonces Dios lo llama por su nombre, Moisés contesta “Hineni” («Aquí estoy«) y Dios le revela que sacará al pueblo judío de Egipto y será él, Moisés, quien los lideré.

Hay varios aspectos de este fragmento que lo vuelven icónico dentro de la narración que la Torah sigue pues revela los aspectos bajo los cuales se llevará a cabo la Redención de Egipto y la aparición de Dios al mundo a través de los milagros. En primera instancia lo que resalta es la orden de Dios a Moisés de quitarse los zapatos; es el mismo mandato que los sacerdotes del Templo seguían al acercarse al mismo y realizar los sacrificios. Quitarse los zapatos representa reconocer la Presencia Divina en el lugar en el que uno está parado y tomar la decisión de aceptar la situación que lo rodea. Involucra un arraigo a la tierra que las plantas de los pies tocan y la determinación de verter su persona al rol que se sigue en ese espacio; dedicar la vida a lo que hace en ese momento y lugar dado; la aceptación del rol que Dios te da. Moisés muestra su determinación de obedecer a Dios con dos signos, al quitarse los zapatos y al responder “Hineni”. Ésta palabra (que quiere decir “Aquí estoy”) cuando se usa en la Torah no se refiere a un lugar físico sino a una determinación moral, la apertura hacia la obediencia y la espiritualidad.

Además los elementos de la zarza guardan también un significado, el fuego representa la Torah, la materia elevándose hacia Dios, es la forma en que los sacrificios eran dados, el hecho de que la zarza no se consumiera con el fuego muestra una fuerza que da energía y luz sin extinguirse, en vez de consumir la materia a la que toca, da vida; es muestra de la Presencia Divina. La zarza por su lado es muestra que toda materia al ser creada por Dios puede ser depositaria de su Presencia, es decir puede reflejar la perfección.

El Dios de tu padre

Otra característica que resalta al leer el pasaje es la forma en que Dios le habla a Moisés, le llama de la misma forma que llamó a Abraham, y Moisés responde con la misma palabra que los patriarcas usaron. Dios se presenta diciéndole “Soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” La continuidad que se establece en el texto tiene varias implicaciones, por un lado Dios le muestra que cumplirá la promesa hecha a los patriarcas sobre hacerlos ancestros de una nación vasta y cercana a Dios. Al mismo tiempo nos muestra que los judíos en Egipto aceptaron las mismas leyes morales que sus ancestros les habían enseñado, pues adoraban al mismo Dios. Rab Hirsch al explicar este pasaje nos dice “el Dios que tu padre te enseño a conocer”.

El comentarista también remarca que así como es el mismo Dios que acompañó a Abraham e Isaac en su crecimiento y gloria, también es el mismo Dios que hizo a Jacobo descender y lo acompaño en su desdicha. Es decir, la esclavitud en Egipto fue decretada por Dios y como tal tendrá un sentido, será redimida.

Yo Soy el que Soy

Otro de los aspectos que más resalta de este pasaje es el nombre con el cual Dios se presenta a Moisés. Rab Hirsch nos dice que cuando Moisés le pregunta a Dios Su nombre, lo hace porque sabe que la misión que le ha sido asignada no involucra sólo al faraón; también el pueblo judío. Moisés tiene la responsabilidad de educar a ese conjunto de tribus y convertirlas en una nación, volverlas dignas de recibir la Torah de Dios y entrar a la tierra prometida, cuando le pregunta a Dios su nombre le está preguntando por la forma en que debe presentarse al pueblo judío.

Shem” (nombre), similar a “sham” (lugar), es el lugar teórico, la categoría a la que algo pertenece. Dar un “nombre” a la palabra significa determinar para ella su “nombre”, su lugar en el ámbito de nuestro pensamiento, “sham” es el lugar a dónde dirigirse; indica a qué lugar pertenece conceptualmente algo… La pregunta de Moisés, qué nombre debe presentar a Israel en su misión hacia ellos, es como la pregunta: ¿Qué concepto de la divinidad debe presentarles para provocar un cambio en su espíritu y provocar que se conviertan voluntariamente de la servidumbre del Faraón a la de Dios?” (Hirsch)

La respuesta que Dios da es “Ehyé asher Ehyé” que usualmente se traduce como “Yo Soy el que Soy” sin embargo, la frase es muy difícil de traducir fielmente pues en hebreo “Ehyé” es la primera persona de “Hayá” (ser) sin embargo, no tiene tiempo verbal se dice de la misma forma en el pasado, presente y futuro. Al Dios afirmar que ese es su nombre afirma su trascendencia y eternidad, sin embargo, como Hirsch muestra, también se remarca su independencia, es la afirmación más grande de libertad pues ehyé también señala el deseo de ser y sólo Dios puede decir que es lo que desea, todos los demás seres creados, son lo que deben ser; son la forma en que fueron creados. Una condición que además no se muestra sólo en el presente, sino que impacta también el futuro. Afirma que de Dios depende el futuro y afirma su total independencia. Es la primera vez que éste principio básico del judaísmo se presenta en la Torah y será el motor que guíe e inspire la salida de Egipto, que el mundo entero depende de Dios y la libertad se alcanza al atarse a leyes eternas. Es lo que las plagas demuestran y la base de la Redención que vivieron los judíos y la Redención que más adelante llegará al hombre.

Tomado de: Enlace Judío


Acerca de la Autora:

Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.


El Poder de la Unidad que Catapulta a la Eternidad

Por P.A. David Nesher

Leemos en la aliyáh de hoy:


Bajodesh hashlishi letset beney-Yisra’el me’erets Mitsrayim bayom hazeh ba’u midbar Sinay. Vayis’u meRfidim vayavo’u midbar Sinay vayajanu bamidbar vayijan-sham Yisra’el neged hahar.

En español:

Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.

(Shemot/ Éxodo 19:1-2)

Ellos llegaron el rosh jodesh (primer día) del tercer mes, llamado hoy Siván, a partir del Éxodo, que se produjo en el primer mes llamado Av o Nisán. En vez de recurrir al estilo bíblico más común y comenzar esta narración con el versículo 2: Viajaron desde Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, la Torah nos dice inmediatamente qué mes era y cuánto tiempo había transcurrido desde el Éxodo. Esto nos da a entender que los israelitas estuvieron llenos de ilusión y expectación en los días y las semanas siguientes, durante la ansiosa espera del día en que finalmente arribarían al Sinaí. Y cuando por fin llegaron y contemplaron la montaña donde recibirían la Torah, acamparon de inmediato, sin siquiera reparar en la comodidad, la comida o el agua.

A los Benei Israel les tomó tres meses confiar en el Eterno y en su líder para llegar a este lugar. ¡Al fin habían llegado!

Ellos vieron la liberación de Yahvéh de la opresión de Egipto. Recibieron Su dirección en el camino que debían de andar. Vieron Su gloriosa victoria en el Mar Rojo. Recibieron el milagroso regalo de parte de Dios de comida y agua, y vieron una batalla librada con oración que terminó en victoria sobre Amalek.

Según el sabio intérprete Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a significa siempre en el lado oriental. Este sabio también explica que la palabra que convencionalmente se traduce a “ desierto” no hace referencia a un desierto de arena, sino que señala a un campo con pastos, el cual no ha sido habitado por el hombre.

En un sentido, todo lo que pasó hasta este momento estaba destinado para traerlos a este lugar. Este era el principio del cumplimiento de lo que Yahvéh dijo: “ y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este Monte.” (Éxodo 3:12)

Sinaí era el lugar donde Moisés se encontró con el Eterno en la zarza ardiente. Toda la nación de Israel podría pronto experimentar lo que Moisés experimentó en la zarza ardiente. Él los podría dirigir a este Monte para esta experiencia debido a que él ya había estado allí. Evidentemente, el pueblo no puede ir más allá que su líder.

La expresión “ISRAEL ACAMPÓ” tiene al verbo en singular, a diferencia de las instancias anteriores. Rashí asegura que esto nos enseña que toda esa inmensa multitud acampó como si fuera una sola persona, con un solo deseo. Para estar a la altura de su vocación más sublime, Israel necesariamente tiene que estar unida como nación. Sólo cuando estuvo unida en su objetivo de oír la palabra de Dios, la nación estuvo en condición de recibir la Torah como Alianza con YHVH.

El verbo ACAMPÓ habla de la conformidad, armonía y hermandad del pueblo de Israel. Antes de esto, el Pueblo había protagonizado muchas peleas entre diferentes grupos, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que está siendo presentado como si todos fueran una sola persona.

Esta unión era necesaria para la entrega de la Torah, alma mater del pueblo hebreo.

Habían pasado 46 días desde la salida de Egipto, cada uno de esos días representa un incremento de kedusháh (santidad) del pueblo. Entendamos que el máximo nivel de santidad es el 50, que son exactamente los días entre Pésaj y Shavuot, (Pascua y Pentecostés), es decir, un grado mayor a los niveles de impureza que Israel traía desde Egipto (grado 50 de la impureza).

Así pueblo de los Benei Israel demostró su mérito para recibir la Torah cuando arribó al Sinaí en una indisoluble unidad; como una sola persona, con un solo corazón. Por ello, Dios correspondió instando a Moshé a que advirtiera al pueblo que no ascendiera la montaña mientras la Presencia Divina permaneciera sobre ella, para que no muriera mucha gente (19:21).

El rabino Mejilta explica que Dios quiso decir que incluso si moría un solo israelita, iba a ser para Él un acontecimiento tan trágico como si hubiera perecido toda una multitud. Por lo tanto, resulta evidente que cuando los Benei Israel están unidos, cada uno se vuelve aún más preciado de lo que ya es.

Es así que tenemos el imperativo de sensibilizarnos ante el hecho de que cada hermano en la emunáh (fe) debe sentirse responsable de alivianar el sufrimiento de todos los demás; tal como Dios no puede soportar la pérdida de una sola persona, así también debemos ocuparnos de las necesidades espirituales y materiales de todos nuestros hermanos.

¿Quién es Yitro para Recibir tan Alto Honor Celestial?

Por P.A. David Nesher

Y Yitro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, oyó todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel, al que sacó de Egipto.”

(Shemot/Éxod 18:1)

Como estudiantes del Yugo de Yeshúa los primero que debemos preguntarnos es: ¿quién es Yitro? ¿Y por qué que su nombre tiene el mérito de encabezar una parasha de la Torah?

Estos cuestionamientos son necesarios ya que no estamos hablando de cualquier parashá (sección) de la Torah, sino que estamos enfocándonos en la parashá con mayor energía divina, ya que nos relata la revelación de la mente del Eterno, en el monte Sinaí. Entonces, siendo esta Parasháh el objetivo de la salida de Egipto, y el centro de las leyes de Vida de la humanidad, ¿porque está titulada con el nombre de un sacerdote pagano y no con el nombre de uno de nuestros patriarcas o con el nombre de Moshe Rabenu? Entendamos que Yitro era sumo sacerdote de Madián, que como todos los otros países bajo el dominio de Egipto, eran idolatras y especialistas en magia. Siendo así, volvamos a preguntar: ¿por qué Yitro gana el mérito de tener una parasha con su nombre?

Para comprender la razón de estos planteos, aceptemos que esta es la parasha más importante de la Torah, pues es la primera y única vez que Yahvéh se reveló al mundo entero. El mismo nombre que tiene esta porción (Yitro) nos lo revela. Es que Yitro escrito a la inversa se lee Yoter que quiere decir “más”. Con esto la misma Torah nos llama la atención a que es la más importante.

La Torah no nos deja ninguna duda de que Yitro es el suegro de Moshé porque solamente en el capítulo 18 aparece  12 veces la frase “Yitro, suegro de Moisés”. Lo que los Sabios hacen ante esto es ir a la guematria de las palabras “suegro de Moshé” que se dice en hebreo “Jaten Moshé”, lo cual nos da el valor numérico: 803. Entiendo que esta guematría por sí misma no nos dice nada, pero si la reducimos tenemos que 803 nos da 11 y si reducimos el número 11, obtenemos el valor 2 que es la guematría de la letra Bet, código hebreo que representa al nombre Elohim. Este es el primer indicio.

Luego, los Sabios van a la guematria de Yitro, el cual nos da 616, el mismo valor numérico de «Ha Torah» (La Torah).

Además, notamos que esta es la parasha número 17 en el orde de estudio de la Torah. El número 17 es la guematria de la palabra hebrea “Tov” que quiere decir “bueno”. Esto es muy importante tenerlo en cuenta ya que nos indica que esta porción está en relación directa con el potencial creador que vimos en el Bereshit desde el primer día de la Creación, cuando Elohim vio que su Creación y dijo que era buena (Tov). Es por eso que el estudio de la porción Yitró transforma nuestra vida, pues tiene el poder de reestructurar todos los patrones de nacimientos, es decir todo el potencial mesiánico con el que venimos  a reparar y a cambiar el mundo desde nosotros mismos, siempre y cuando nos sujetemos al propósito eterno de Elohim.

Con todo lo visto hasta ahora, espero que cada uno de ustedes pueda darse cuenta de que la parashá Yitró no se trata simplemente de un personaje histórico, sino que esconde los códigos de Sabiduría divina que traen mensajes para la elevación de conciencia de los hijos de Israel.

Entonces preguntémonos: ¿Qué nos dice todo esto?

Una de las lecturas es que  en el estudio de la Torah, desde el Génesis hasta la última porción de Devarim (Deuteronomio)  está la Presencia divina. El pergamino o Jumash (los 5 libros; en griego: Pentateuco) de la Torah son solo la materialización de esta sabiduría. Entonces el efecto que nos hace extraer la Sabiduría de los secretos del Cielo directamente de su fuente original, la Torah, es muy diferente al efecto que nos hace asistir a un curso bíblico, o asistir a un sermón religioso foráneo a la Instrucción divina. Esto se debe a que en el estudio personal y diario de la Torah viene la esencia de Yud Hei Vav y Hei y todo el poder está en las letras hebreas que la componen. Y esto es Emet, es decir, esto es la Verdad.

Por eso, no es casualidad que la última palabra de la Torah es Israel, que es  el objetivo final en la consciencia que el Eterno quiere desarrollar en los seres humanos redimidos en Su Pesaj; es un estado superior que nos acerca a la unificación. Solamente aplicar la enseñanza que cada semana recibimos, fuera del dogmatismo, unifica los cuatro mundos en la percepción de cada uno de nosotros. Esta es una de las razones por la cual la parashá en donde se relata la entrega de la Torah le fue dada el nombre de Yitró, un sacerdote pagano, idolatra, hechicero y consejero del Faraón. Lo que nos está diciendo aquí la Torah, es que oculto bajo el nombre de Yitro, está el poder de conexión con el enigma del Monte Sinaí, que permitió a la humanidad la apertura de un canal de conexión entre el alma humana y el Eterno.

En segundo lugar, leemos que con esto Moshé nos está diciendo que estos códigos no son exclusivos para y por una raza, son para el uso de la raza humana en general y de todas las naciones.

Entonces, discernimos que la parasháh Yitro pretende dejarnos  un poderoso mensaje. Es que sin Yitró y sus consejos, la Torah hubiese sido revelada de cualquier manera, pero su contenido hubiese quedado encerrado para los hebreos. La presencia e intervención de Yitro en el ritmo de vida del pueblo de Israel a través de sus consejos a Moshé de delegación de autoridad, s la causa que  que los “Aseret HaDibrot” [“Diez Enunciados” o “Diez Palabras” (en griego “Decálogo”), mal llamadas “Los Diez Mandamientos”] sean de contenido universal. En otras palabras este nombre Yitro le dio una apertura a la entrega de la Torá que se extiende más allá de los hijos de israel(Bnei israel).

Es que para Yah los justos son personas que viven la Torah en lo interno, en sus convicciones, porque Su Instrucción (Torah) no tiene que ver con una religión, ni con una etnia en particular, sino con un sistema universal. Por eso esta parasha, en donde se revela la Torah, se llama Yitro, pues nos dice el midrash que Yitro era uno de los  hechiceros que asesoraban al faraón, un hombre lleno de sabiduría, un hombre lleno de espiritualidad impura, que estaba al servicio de la inclinación al mal creyendo sinceramente que en verdad estaba de lado de los dioses verdaderos, que eran los dioses paganos de Egipto conocidos hasta ese momento. Sin embargo, ante la revelación de Yahvéh, Yitro queda impresionado. Por su nivel intelectual tiene una humilde apertur al cambio y entiende inmediatamente que detrás de las acciones de Moshé hay una presencia Divina Superior, desconocida hasta ese entonces.

Yitró es el sacerdote que actúa por convicción, pero al darse cuenta que sus convicciones son erróneas, tiene la suficiente sencillez y humildad para cambiar. Es entonces cuando  se opera una transformación en él que lo lleva a la conversión (teshuváh). La conversión que se operó en Yitro fue la decisión de abandonar  su capacidad de manipular a los otros a través de rituales mágicos, de abandonar viejas estructuras, para conocer y ser fiel al Dios único y verdadero, revelado a Avraham, Itsjak y Yaakvo. A ese Dios que está por encima de las otra criaturas celestes. El Dios que nuestro Maestro Yeshúa reveló que está buscando adoradores en Espíritu y en Verdad que lo adoren (c.f. Juan 4: 24)

¡Abramos los Ojos a los Milagros!

Parashat Beshalaj

Por Rab Naftali Espinoza 

El Libro de Shemot 14:30-31 nos dice:

YHVH salvó, en ese día, a Israel de la mano de Egipto, e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Israel vio la gran mano que Hashem infligió a Egipto y el pueblo temió a Hashem, y tenían fe en Hashem y Moshé, su siervo

(Shemot/Éxodo 30-31)

El Sabio Beit Halevi, en su comentario sobre la Hagadá, trae un Midrash que dice: “Hasta este momento los Bnei Yisrael no temían a Yahvéh. Desde aquí en adelante comenzaron a temer a YHVH…”.

Es desconcertante que, hasta ahora, incluso después de ver todos los castigos infligidos a los egipcios, los israelitas no temían al Eterno. En segundo lugar, después de ver a Hashem hacer muchos milagros y prodigios asociados con los Makot (golpes o plagas) ¿por qué no tenían fe en YHVH y Moshé, mientras estaban en Egipto? ¿Qué había en el milagro del Kriyat Yam Suf (Partimiento del Mar de Cañas) que en última instancia provocó miedo y fe?

Una respuesta que se da a menudo es que los Bnei Yisrael no creían verdaderamente que eran libres hasta que realmente vieron a los egipcios varado en la orilla. Cuando vieron esto, ellos creyeron en YHVH y su siervo Moisés. El rav Beit Halevi sugiere otra respuesta posible. Hay un marcado contraste entre los milagros en Egipto y los milagros en el Yam Suf.

En Egipto los milagros afectaron a los egipcios. Fue su agua la que se convirtió en sangre, su tierra la que estaba lleno de ranas, su polvo fue el que se dirigió a los piojos, etc. Sin embargo, al mismo tiempo, los Bnei Yisrael no se vieron afectados. Su agua se mantuvo sin cambios, no había ranas invadiendo sus tierras, su polvo no se convirtió en piojos, etc. La vida para el israelita continuó con absoluta normalidad.

En el Kriyat Yam Suf ocurrió lo contrario. Los Milagros afectaron a los Bnei Yisrael. Aquí el Yam se dividió en una amplia trayectoria para cada tribu. El suelo fangoso se endureció y aplano… Agua fresca fluía en las paredes para saciar su sed. Este fue el punto de inflexión para los Bnei Yisrael porque hasta entonces, los hebreos no habían experimentado personalmente un milagro.

En la apertura del mar, cada israelita fue escoltado por YHVH y sólo después de que el último israelita estuvo a salvo al otro lado, hizo que el mar volviera a su estado natural y ahogando con ello a los egipcios. Sobre la base de esta parasháh, podemos entender por qué es común no ser afectados por algo milagroso que le sucede a otros y no a nosotros mismos. Si me entero de que mi amigo se gana la lotería ¿Entiendo inmediatamente que el Eterno es el que bendice con parnasah? No necesariamente. Sin embargo, cuando uno experimenta la Providencia divina, recupera un objeto de valor perdido, se recupera de una enfermedad grave o, cuando uno tiene un hijo, uno se convence de la grandeza de Dios.

Los Milagros están sucediendo todos los días y le están sucediendo a todos y a cada uno de nosotros. ¿Qué necesitas para abrir los ojos?

Shabat Shalom!

Las Mujeres y el Mundo Circular.

Por Sarah Schneider

Una de las discusiones más profundas sobre el poder de la mujer es un comentario sobre la parashá Beshalaj, llamado Miriam ‘s Circle DanceLa Danza del Círculo de Miriam«),  escrito por el rabino Kalonymous Kalman HaLevi Epstein, conocido como Meor V’Shemesh . Esta obra presenta una visión gloriosa de las cosas que cambiarán cuando la mujer recupere su plena estatura y conciencia femenina, ahora madura, y ejercerá una mayor influencia en el mundo y sus valores.

R. Epstein comenta sobre un breve pasaje de la Torá que ocurre después de la milagrosa división del Mar Rojo. Con todos a salvo en el otro lado, Moshe dirigió a la gente en un himno de acción de gracias. Inmediatamente después, la Torá describe a Miriam reuniendo a las mujeres para una celebración de música, canciones y danzas.

Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón , tomó el pandero en su mano; y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas en círculo. Y Miriam les respondió:
“Cantad al SEÑOR, porque ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha arrojado al mar. (1)

R. Epstein basa su comentario en dos pistas de ese pasaje. Primero, observa que la Torá presenta información sobre el tipo particular de danza realizada, que era una danza en círculo. En segundo lugar, señala que Miriam cantó su canción de acción de gracias en tiempo presente, mientras que Moshe formuló su alabanza casi idéntica en el futuro. (2) Basándose en estas pistas, R. Epstein demuestra que Miriam, en su danza, accedió a un estado de conciencia más elevado que Moshe a través de su canción. R. Epstein basa su argumento en enseñanzas kabalísticas sobre el desarrollo de mundos.

Se sabe que la creación pasó por varias épocas antes de asentarse en la forma estable y familiar que es nuestro mundo. La etapa inmediatamente anterior a la nuestra se llama universo circular, (3) mientras que la nuestra es el mundo lineal de líneas rectas y jerarquía. (4) Estos términos son tanto técnicos como metafóricos. Describen su disposición de sefirot (las primeras como círculos concéntricos, las segundas como tres líneas paralelas) (5) y la naturaleza divergente de sus visiones del mundo.

El Zohar explica que así como la creación emergió de las profundidades de la Divinidad, también volverá allí en un solo ciclo de extensión y retracción. Sus mundos se desplegarán hacia abajo hasta su punto final de emanación y luego comenzarán un curso inverso de regreso hacia sus raíces (y más allá). Sin embargo, a diferencia de un yoyó cuyo movimiento es similar, el universo sufre profundas transformaciones en cada etapa. La creación que regresa se ha metamorfoseado por su experiencia. Ha sido arreglado, actualizado, limpiado y transfigurado a lo largo del camino.

Sin embargo, su ruta de regreso es exactamente la inversa de su emanación original. Seguimos acercándonos al punto máximo de extensión, que estará inequívocamente marcado por la era mesiánica, y luego comenzaremos nuestro viaje de regreso a nuestras raíces. 6 La primera parada será el mundo de los círculos, el escenario que precedió inmediatamente al nuestro en la bajada. 7

Mirando hacia el futuro, el mundo circular es un estado de conciencia más evolucionado y rectificado que nuestra realidad lineal actual. Sus luces se están volviendo visibles en el horizonte, lo que indica nuestra próxima transición de esta era a la otra. R. Epstein explora las visiones del mundo de estas dos realidades y las psicologías divergentes que caracterizan a cada una.

En el mundo lineal, todo ocupa una posición única a lo largo de un continuo que se extiende desde arriba hacia abajo. Cada valor impone una jerarquía que ordena el mundo según sus preferencias. La Torá también clasifica a sus miembros según los estándares que aprecia. Un alma superior es aquella que está despierta, en continua comunión, y siempre elige la opción más productiva espiritualmente; un alma inferior ignora las verdades espirituales y se revuelca en las enredaderas repercusiones de una acción incorrecta. Esta jerarquía de estatus espiritual marca un flujo descendente de iluminación. Cada persona recibe enseñanzas del nivel superior y las pasa al nivel inferior. Todos son estudiantes para los de arriba y maestros para los de abajo.

Este mundo lineal, con su multitud de jerarquías que se cruzan, crea una red abarcadora de incentivos (tanto positivos como negativos) que motivan el trabajo demandante de recursos de superación personal. La jerarquía de estatus define un orden jerárquico que mantiene a todos esforzándose por mantenerse al día con los Jones. Las personas que ocupan rangos más altos se convierten en modelos a seguir que inspiran a otros a invertir el esfuerzo necesario para obtener un éxito similar. El objetivo de la era de la jerarquía es crear un contexto de valores, incentivos, restricciones y coacciones que presionen todo el potencial de cada alma hasta su última gota. Su línea recta presenta una clara dirección de crecimiento y refuerzos convincentes para asegurar el movimiento hacia adelante.

Con el tiempo, y con suerte muy pronto, completaremos esta ardua labor de autodesarrollo. Todo el potencial se actualizará, se limpiarán todas las impurezas, se enriquecerán todas las privaciones y se eliminará toda ignorancia. En ese punto cesará la jerarquía porque se habrá vuelto obsoleta. Todo su objetivo era instigar el agotador trabajo de la autorrealización y establecer líneas claras de autoridad para facilitar el flujo descendente de enseñanzas. Su cosmovisión, aunque construida sobre una base inestable de verdades relativas, fue (y es) notablemente exitosa en el logro de sus objetivos. Pero, explica R. Epstein, sus días están contados, sus verdades pasarán y reinará un nuevo y más rectificado orden de conciencia, llamado mundo circular.

Así como un círculo no tiene principio ni fin y cada punto es equidistante de su centro, esto también es cierto para las almas. En verdad, es imposible clasificarlos, porque cada uno es el más querido en la escala de valores que es su virtud perfeccionada.

Cada criatura eventualmente alcanzará su máximo potencial y brillará con la revelación única de la belleza Divina que solo ella puede manifestar. La dicha espiritual del mundo venidero es el gozo intensamente permanente de finalmente llegar a ser quien eres. Cuando eso suceda, el barniz distorsionador de la jerarquía se desvanecerá y, he aquí, nos encontraremos de pie en un círculo con HaShem en su centro, y bailaremos juntos en una celebración santa.

En el futuro, el Santo hará una danza circular para los tsadikim. Él se sentará entre ellos en el Jardín del Edén y cada uno de los tsadikim señalará con su dedo y dirá: “Este es nuestro Di-s por quien hemos esperado para que Él nos salve. Este es el Señor por quien esperábamos, nos alegraremos y nos regocijaremos en Su salvación» 8 ” 9

En el mundo circular, será gloriosamente claro que cada alma es igualmente preciosa y singularmente hermosa de una manera que no se puede clasificar. De manera similar, ya no será posible buscar a los vecinos en busca de guía para servir a Di-s, ya que cada persona tiene una especialidad del alma única y en esa área son los principales expertos del mundo. No hay ningún lugar donde buscar instrucción excepto directamente de HaShem , quien metafóricamente se sienta en el centro del círculo, equidistante de todos sus puntos sagrados.

En ese día eterno, todos estarán saciados con el conocimiento de Di-s hasta la máxima capacidad de su gozo y todas las jerarquías de estatus se disolverán. Con asombro descubrirán que en la escala de la iluminación todos se han vuelto iguales.

El cambio de paradigma es aún más profundo, ya que R. Epstein explica que las convenciones de género en la Cabalá hacen eco de las diferencias físicas entre hombres y mujeres. El otorgamiento es un rol masculino; recibir es femenino. En consecuencia, en el esquema lineal, el maestro es masculino en relación con el alumno que es influenciado por él. En el mundo circular, estas clasificaciones jerárquicas entre seres humanos terminarán, porque nadie recibirá guía espiritual de vecinos, cónyuges o incluso maestros. Todos acudirán directamente al Santo en busca de inspiración, y ese día, dice R. Epstein, cesarán todas las disparidades de poder, incluida la fuente arquetípica de todas ellas, la jerarquía de género, con su distribución asimétrica de autoridad y dependencia.

Todo esto lo sabía y tenía la intención Miriam cuando dirigió a las mujeres en su baile en círculo. Miriam dibujó el futuro en el presente, iniciando a la nación judía en la verdad secreta, la promesa y el anhelo del mundo circular: llegará el día, bendecido y bienvenido por todos, cuando cesarán las disparidades de poder y reinará la igualdad perfecta, cuando todos el alma brillará con su gloria, y todos se convertirán en los más amados de su Creador.

Miriam expresó su canción en tiempo presente porque en realidad tenía esa conciencia dentro de sí misma mientras cantaba y bailaba. Las luces del mundo circular son tan vastas que no pueden caber en el cerebro como un órgano aislado de la conciencia. Requieren la participación de todo el cuerpo (por ejemplo en la danza), e incluso una colección de ellos en actividad coordinada (en este caso todas las mujeres) para crear un recipiente lo suficientemente espacioso para albergar sus revelaciones. Moshe habló en tiempo futuro, porque sabía sobre la conciencia del círculo, y que eventualmente reinaría, pero no podía, en el presente, acceder a ese estado por sí mismo.

[Tomado con permiso de Kabbalistic Writings on the Nature of Masculine and Feminine].

NOTAS AL PIE

1. Éxodo 15: 20-21.

2. Miriam dice: “Cantad al Señor, porque Él ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha echado en el mar”y Moshe habla palabras casi idénticas, excepto en el tiempo futuro“Me voy a cantar a Di-s para el extremo se ha engrandecido, el caballo y su jinete ha arrojado al mar …” ( Éxodo 15: 1) .

3. También llamado mundo de los puntos.

4. También llamado mundo rectificado

5. Ver diagrama

6. Leshem, HDYH, II: 4: 17: 5 (primeras palabras, v’achor ).7.

Leshem explica que, aunque técnicamente se llama Mundo de los Puntos, también es correcto referirse a él como el Mundo del Círculo porque, en relación con los mundos que siguen, su organización es circular. «Tratado sobre las confusiones que rodean el círculo y los mundos lineales», 3: 6. Este tratado aparece como un apéndice de HDYH.

8. Isaías 25: 9 .

9. TB Taanit 25: 9.

Acerca de la Autora:

Sarah Schneider es autora de los libros Kabbalistic Writings on the Nature of Masculine and Feminine y Eating as Tikkun , así como de numerosos artículos de revistas. Es la directora fundadora de A Still Small Voice , una escuela por correspondencia que ofrece enseñanzas semanales sobre la sabiduría judía clásica a suscriptores de todo el mundo, y vive en la Ciudad Vieja de Jerusalén.


Te invito a ampliar más todas estas maravillas leyendo:

¡Miriam comprendió que en la Vida hay que Cantar y Danzar en Círculos!

Por P.A. David Nesher

«Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón , tomó el pandero en su mano; y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas en círculo. Y Miriam les respondió: “Cantad al SEÑOR, porque ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha arrojado al mar.»

Shemot/Éxodo 15: 20-21

Hemos estudiado que después de que el mar se dividió y los israelitas fueron rescatados de los perseguidores egipcios, Moshé y los hijos de Israel cantaron el Shirá HaYam («Cántico del Mar»), alabando al Eterno por haberlos salvado:

«Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Eterno, y dijeron:
Cantaré al SEÑOR, porque él ha triunfado, oh triunfado; El caballo y su jinete arrojó al mar. . . «
(Éxodo 15: 1–18 )

Tras la conclusión de la canción, la Torah nos relata que Miriam, al frente de las mujeres, también cantó:

«Entonces Miriam, la profetisa , hermana de Aarón , tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas. Y Miriam les cantaba:
Cantad al Señor, porque ha triunfado, oh triunfado; El caballo y su jinete arrojó al mar.» 
( Éxodo 15: 20-21)

¿Qué motivó a Miriam y las mujeres a regocijarse con canciones, música instrumental y danza?

Para responder dicho planteo y revelarles los secretos encriptados que se encuentran en este relato, quiero animarlos a abrir su entendimiento a fin de que logren entender las costumbres litúrgicas mesiánicos-proféticas que tenemos como Pueblo Escogido y que es lo que nos permite manifestarse diferente en sus asambleas festivas.

Recordemos que la “Shiráh HaYam”, es un poema épico festivo que celebra la Victoria de Yahvéh, y anima al corazón del Pueblo, motivándolo a levantar fuerte la voz en alabanza. Por lo tanto, es un Salmo profético cuyo movimiento hay que sentir, y no explicar. Es una alabanza al Eterno, a quien hay que celebrar. Después de haber sido librados de un gran peligro, ¡cantaron con gran gozo!

Por ello, debemos acceder a esta canción con la única intensión de escucharla discerniendo todos los sentimientos que se generaron en aquel pueblo que fue transportado místicamente a los planos más elevados de la gratitud que logra activar la Gracias divina en la más inimaginable cantidad de favores y dones. Es decir, que a través de este cántico, Israel vio el gran secreto para influir en las esferas celestiales: a través de los Salmos se puede expresar agradecimiento por el alivio que encontramos en Yahvéh cuando pasamos por diversas pruebas. Así se logra la alineación de todas las energías que vibran armónicamente controlando las leyes de todo el cosmos.

Miriam, junto a todas las mujeres de Israel, comprendió este secreto, y salió a completar la atmósfera que generó la Canción del Mar ofreciendo una avodáh (servicio sacerdotal) con panderos y danzas. Los varones cantaron con sus voces, guiado por Moshé, el Shirá HaYam. Pero la canción de las mujeres estaba compuesta por la voz, las panderetas y el baile. Los corazones de las mujeres estaban llenos de gran alegría y su canto era más completo.

 Sin embargo, para comprender completamente los distintos comentarios, y la explicación de los mensajes encriptados en este relato, primero debemos abordar dos preguntas que requieren interpretación:

  1. ¿Por qué se refiere a Miriam como » la profetisa, la hermana de Aarón «? En otras palabras, ¿por qué la hermana de Aarón y no de Moisés, y por qué se la llama «la profetisa» en este momento?
  2. Habiendo salido apresuradamente de Egipto, ¿dónde encontraron las mujeres instrumentos para acompañar su canto?

Rashí (acrónimo de Rabino Shelomo Yitzhaki, 1040-1105, Francia) aborda ambas preguntas basándose en fuentes rabínicas previas:

¿Cuándo profetizó ella para ser llamada con el epíteto de profetiza? Cuando ella era [conocida sólo como] «la hermana de Aharón«, antes de que Moshé naciera, dijo: «Mi madre está destinada a dar a luz un hijo» [que salvará a Israel], tal como se encuentra escrito en Sotá 12b, 13a.

El Malbim (Rav Meir Leibush ben Yehiel Michel Weiser, 1809-1879, Rusia) sugiere lo siguiente:

«Y ella [Miriam] fue llamada hermana de Aarón , como  explicó Hazal  (nuestros Sabios de bendita memoria), ya que ella profetizó, cuando solo era hermana de Aarón, antes de que naciera Moisés, que un hijo nacería [de su madre] quien se convertiría en el redentor y el salvador. Y ahora que su profecía se cumplió, tomó el pandero en su mano.«

Según esta tradición rabínica, Miriam previó que su madre daría a luz al que redimiría a los hijos de Israel. Por ello, al usar los epítetos “profetisa” y “hermana de Aharón”, la Torah alude a la tradición rabínica de la declaración profética de Miriam hecha muchos años antes del evento, cuando Aarón era su único hermano.

La segunda pregunta también es comentada por Rashí: Las mujeres justas de esa generación estaban [tan] seguras de que el Santo, Bendito sea, les haría milagros, sacaron panderos de Egipto. (de Mekhilta).

Rashí está siguiendo específicamente los comentarios de Rabí Akiva, que aseguraba qeu «debido al mérito de las mujeres justas, los israelitas fueron redimidos de Egipto» (Yalkut Shimoni, Salmos 68 ). Las mujeres demostraron su firme creencia en la redención inminente de Dios mucho antes del evento, trayendo instrumentos musicales para estar preparadas para alabar a Dios de una manera verdaderamente festiva.

Tanto Miriam como las mujeres creían firmemente en la redención final de los israelitas por brazo fuerte de Yahvéh.

Basándonos en estos entendimientos, podemos abordar nuestra pregunta principal: ¿Por qué Miriam y las mujeres cantaron y se regocijaron con los instrumentos y la danza, mientras que no se hace tal mención de la música y la danza que acompañan a la canción de Moisés en los versículos anteriores?

El Mundo Venidero y la Danza Circular del Eterno.

Resulta que el sabio Kalonymous Kalman HaLevi Epstein, más conocido como el rav Meor V’Shemesh, en su comentario de esta porción, presenta una visión gloriosa de las cosas que cambiarán cuando la mujer recupere su plena estatura y conciencia femenina, ahora madura, y ejercerá una mayor influencia en el mundo y sus valores.

Meor V’Shemesh basa su interpretación en dos pistas de ese pasaje: 

La Primera pista, observa que la Torah presenta información sobre el tipo particular de danza realizada, que era una danza en círculo

La segunda pista, señala que Miriam cantó su canción de acción de gracias en tiempo presente, mientras que Moshe formuló su alabanza casi idéntica en el futuro. Miriam dice:

Cantad al Eterno, porque Él ha triunfado gloriosamente; el caballo y su jinete ha echado en el mar” y Moshe habla palabras casi idénticas, excepto en el tiempo futuro “Me voy a cantar a Di-s para el extremo se ha engrandecido, el caballo y su jinete ha arrojado al mar … ”
( Éxodo 15: 1) 

Basándose en estas pistas, R. Epstein demuestra que Miriam, en su danza, accedió a un estado de conciencia más elevado que Moshé a través de su canción. El sabio argumenta que Miriam y las mujeres discernieron los secretos sobre el desarrollo de mundos.

Miriam, y las mujeres que tomaron panderos y salieron con ella a danzar, entendieron que así como un círculo no tiene principio ni fin y cada punto es equidistante de su centro, esto también es cierto para las almas en el Olam HaVá (Mundo Venidero). En verdad, es imposible clasificarlos, porque cada uno es el más querido en la escala de valores que es su virtud perfeccionada.

Miriam, y su compañía profética femenina, vieron como cada alma humana redimida eventualmente alcanzará su máximo potencial y brillará con la revelación única de la belleza Divina que solo ella puede manifestar. La dicha espiritual del mundo venidero es el gozo intensamente permanente de finalmente llegar a ser quien eres. Cuando eso suceda, el barniz distorsionador de la jerarquía se desvanecerá y, he aquí, nos encontraremos de pie en un círculo con el Eterno en su centro, y bailaremos juntos en una celebración santa.

En el futuro, Ha Kadosh Barujú («El Santo Bendito Es») hará una danza circular para los tzadikim (justos). Él se sentará entre ellos en el Gan Edén (Jardín del Edén) y cada uno de los tzadikim señalará con su dedo y dirá:

“Este es nuestro Di-s por quien hemos esperado para que Él nos salve. Este es el Señor por quien esperábamos, nos alegraremos y nos regocijaremos en Su salvación.” 
(Isaías 25:9)

Todo esto Miriam lo sabía. Por eso, cuando dirigió a las mujeres en su baile en círculo, tenía la intención de dibujar el futuro en el presente, iniciando a la nación de Israel en la verdad secreta, la promesa y el anhelo del mundo circular. En su acto profético, al danzar en círculos, anunciaban que llegará el día, bendecido y bienvenido por todos, cuando cesarán las disparidades de poder marcado por un mundo jerárquico, y reinará la igualdad perfecta, cuando toda alma brillará con su gloria, y todos los seres humanos se convertirán en los más amados de su Creador.

¿Por qué Miriam y las mujeres cantando y danzado superaron a los varones?

Para responder esta pregunta, me gustaría también invitarlos a considerar al sabio Rashí quien explica cómo fue que las mujeres tenían esas panderetas:

«Las mujeres virtuosas de esa generación estaban seguras que el Santo Bendito sea haría milagros para su pueblo, por eso prepararon panderetas y bailes
(Éxodo 15:20-21)

Cuando los hebreos dejaron Egipto, salieron apresuradamente. Tan rápida fue su huida, que ni siquiera pudieron terminar la cocción de su pan, no alcanzando este a leudarse, por lo que quedó plano como la matzáh. Sin embaro, las mujeres no se preocuparon por el sustento físico; ellas estaban seguras que YHVH lo proporcionaría.

Ellas vivieron en una dimensión más alta, más allá de la realidad natural. Todavía a pesar de su prisa, las mujeres se tomaron el tiempo para preparar, bien de antemano, algo que sentían sería esencial: las panderetas; instrumentos con los que cantaban y alababan a Yahvéh por los milagros que supieron que vendrían.

Ellas encontraron el espíritu profético de Miryam de rebelión contra el Dragón (Shamael). Ellas se rebelaron contra la depresión que habría sido natural en el sistema reptiliano que imperaba en Mitsrayim. Ellas se rebelaron contra la apatía. Se rebelaron contra la desesperación.

En su agonía, las mujeres prepararon las panderetas. Abanicaron la chispa profética de anhelar dentro de sus almas estropeadas hasta que creciera en un predominar, la llama inextinguible de la emunáh (fe). Su única preocupación era preparase para cantar con las expresiones apropiadas de alegría para los milagros que estaban seguros que ocurrirían a partir de este día, y por todas las generaciones.

Parece que el canto y la respuesta instrumental de Miriam fue una reacción espontánea al cumplimiento de su profecía, una especie de «momento de Aleluya«. 

Los panderos y el baile eran una manifestación externa de su estado de alegría interno y emocional, una extensión de su ser interior en ese mismo momento. Así también, dice el sabio Malbim, con respecto a las mujeres que la siguieron: «… al darse cuenta de que todo esto se hizo a causa [de su justicia]», respondieron «con especial regocijo por el papel que [y su justicia] habían desempeñado «.

En ambos casos, entonces, la alegría desbordaba y se manifestaba en el canto, el baile y el acompañamiento musical. Este es un modelo de la relación entre la oración, el canto, la música y nuestras emociones.

Keli Yakar (Shelomo Ephraim Luntschitz, 1550-1619, Praga), por otro lado, ve la efusión musical no como un estallido espontáneo de alegría, sino más bien como un intento de  inducir  un estado de alegría profético

A diferencia de Rashi y Malbim, el maestro Keli Yakar sugiere que Miriam se convirtió verdaderamente en profetisa solo en el momento de la división del mar, al igual que las otras mujeres. Así lo expresa su comentario:

«Ahora ella [Miriam] se convirtió en profetisa, porque en esta ocasión las mujeres también merecieron ver la Divina Presencia hasta que dijeron: “Este es mi Dios”, como dijeron nuestros Sabios. . . . Ya que la Divina Presencia no descansa [entre nadie] sino a través del gozo. . . [Miriam] tomó el pandero en su mano, y todas las mujeres la siguieron con panderos, bailando en círculos para que la Divina Presencia descendiera sobre ellas con alegría

Según Keli Yakar, la música, el baile y el canto eran un medio para lograr un fin: despertar un estado de simjáh (alegría interior) que manifestará lo profético entre el pueblo. Esto parece muy diferente de Malbim, quien entendió el derramamiento de gozo como la manifestación del gozo ya existente.

Finalmente el Rabino Zalman Sorotzkin (1881-1966, Polonia / Jerusalén) ofrece una nueva respuesta posible a nuestra pregunta de por qué Miriam y las mujeres en particular se regocijaban con canciones, instrumentos y danzas:

«Miriam no cantó una canción nueva. Ella y las mujeres sólo repitieron el cántico de Moisés y los hijos de Israel con mayor vivacidad y emoción, con tambores y danzas……. Era el mismo canto, pero con una concentración intensa y un fervor sagrado que superaba al de los hombres. De hecho, las mujeres de esa generación eran más justas que los hombres, y fue por su mérito que nuestros antepasados ​​fueron redimidos.» 

Perspectivas de la Torah , p.168)

Entonces, y para terminar lo hasta aquí considerado, debo decir que Miriam expresó su canción en tiempo presente porque en realidad tenía esa conciencia dentro de sí misma mientras cantaba y bailaba. Las luces del mundo circular son tan vastas que no pueden caber en el cerebro como un órgano aislado de la conciencia. Requieren la participación de todo el cuerpo (expresado por ejemplo en la danza), e incluso una colección de ellos en actividad coordinada (en este caso todas las mujeres) para crear un recipiente lo suficientemente espacioso para albergar sus revelaciones. Moshe habló en tiempo futuro, porque sabía sobre la conciencia del círculo, y que eventualmente reinaría, pero no podía, en el presente, acceder a ese estado por sí mismo

Fue justamente esta habilidad musical la que le confirió a Miryam el título de profetiza, en hebreo nebîyâh (Miqueas 6:4). Ésta era la fuerza de Miriam. Una fuerza femenina nacida fuera de la amargura; una fe cosida entre la desesperación. Ésta era la fuerza profética de las mujeres que dejaron Egipto, armadas con las panderetas y dispuestas desde sus almas a ofrecer bailes de alegría y fe.

Y ésta es la fuerza que marcó una tendencia eterna en el alma de Israel: ¡Alabar la benevolencia de Yah con todo elemento musical!… Es la fuerza profética que hará de Israel la «Mujer» desposada con Yahvéh para manifestar la Simiente prometida en el Código Sagrado (Génesis 3:15)

Por eso, la «Shirá HaYam» es el cántico que reveló la importancia de expresarse con cantos, danzas e instrumentos en nuestra devoción a el Eterno. A partir de este momento, en Israel quedará perfectamente grabado el paradigma de que la música y la profecía están íntimamente relacionadas (1Samuel 10:5; 1Crónicas 25:1).

Así fue que con este cántico quedó bien grabado en el alma de las generaciones hebreas algo que las distinguirá de las religiones paganas: ¡la Vida es una Fiesta, y el Autor de la Vida merece ser celebrado con simjáh (alegría interior) exteriorizada con cantos, instrumentos y danzas!

Te invito a escuchar este AUDIO:



Te invito a LEER también las siguientes BITÁCORAS RELACIONADAS:

¿Cómo Romper con las Ataduras de la Oscuridad? (9ª Plaga)

Por P.A. David Nesher

Extendió Moshé su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días. No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.”

(Éxodo/Shemot 10:22-23)

La novena de las diez plagas que visitó a Egipto (Mitzrayim) fue la plaga de la Oscuridad o Tinieblas. Esta era una demostración prominente de la grandeza de Yahvéh sobre el dios egipcio Ra, el dios del sol, y también Atom, Horus, deidades solares guardianes de la luz.

Estas tinieblas no fueron de la clase que nosotros conocemos, sino que era una oscuridad que tenía un elemento sobrenatural la cual la hacía palpable (era como un como un gel inmovilizador), y no hacía posible la existencia de la luz. Aunque encendían fuego, este no emitía luz. La oscuridad era como una ceguera en la cual las personas se chocaban unas con otras. Fue tan espesa que » ningún hombre se levantó de su lugar, quien estaba sentado no pudo pararse, y quien estaba parado no pudo sentarse». Todos estaban quietos en sus lugares durante tres días. Pero los hijos de Israel tenían luz en sus hogares.

No sabemos si esto era debido a que Yahvéh los libró de esta plaga o porque el Eterno les permitió Su presencia única, la cual les trajo una luz sobrenatural.

Lo cierto es que, según la revelación de la Torah, la Luz no es solamente una propiedad física; es un aspecto del carácter del Eterno. Dios es Luz, y no hay ningunas tinieblas en Él (1 Juan 1:5). En el juicio, Yahvéh puede retirar Su presencia tan significativamente que el vacío que queda es tinieblas que cualquiera puede palpar.

Por eso, debemos entender que la plaga física de la oscuridad tiene su raíz en la oscuridad espiritual que genera el alma humana, que puede ser definida como ausencia de la presencia revelada del Eterno.

La oscuridad, por naturaleza, produce dos obstáculos:

? Primero: ceguera o confusiónninguna persona podía ver a su hermano«) y
? Segundo: inmovilidad o miedo paralizanteninguna persona podía elevarse de su lugar«).

Al reflexionar en esta plaga entendemos lo que significa que los hijos de Luz andamos en luz y los hijos de las tinieblas están esclavizados cada uno en su “lugar”. La expresión hebrea «su lugar» es una metáfora de su atadura a la oscuridad; significa que los hijos de tinieblas (seres humanos sensuales) no logran levantarse de esta oscuridad para ver la luz de Elohim.

En este momento, debemos aceptar que hay dos planos existenciales, el Reino de la Luz, donde gobierna Yahvéh, sobre los que andan en la obediencia, y las tinieblas, donde domina el Satán (adversario) sobre los que andan en la desobediencia.

Según las Sagradas Escrituras, los tres días de tinieblas aluden a la muerte del Mesías, como paso de redención para los escogidos. Por ello, estar en Yeshúa es contar con el privilegio de haber entendido la buena noticia (heb. betsorá o evangelio en gr.) que el Eterno tiene para los que se encuentran en tinieblas; ésta asegura que podrán pasar de allí al Reino de la Luz Admirable del Eterno:

Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas, porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altísimo; humilló pues, sus corazones con trabajos tropezaron y no hubo quien los socorriera. Entonces en su angustia clamaron a Yahvéh y Él los salvó de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Den gracias a Yahvéh por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
(Salmo 107:10-15)

Los discípulos del primer siglo eran conscientes de haber participado de esta transición redentora:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
(1 Pedro 2:9)

Esta conciencia de ser hijos de Luz fundamentó la motivación de la proclamación de la Buena Noticia con la que las primeras comunidades salieron impulsadas por las naciones:

“ … para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.”
(Hechos 26:18)

Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.
(Colosenses 1:13)

“ … porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.”
(1 Tesalonicenses 5:5)

En conclusión, lo que tuvo lugar en Egipto no fue simplemente ausencia de luz, sino que fue algo mucho más serio, que provocó todo tipo de ansiedad, dolor, tragedia y malestar físico. Y esto vino sin aviso. El Espíritu de la Profecía dice que esta plaga vendrán sobre la tierra al final de los siglos:

El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor.
(Revelación 16:10)

Si analizamos bien lo hasta aquí considerado debemos aceptar que ya vivimos en un tiempo de gran oscuridad espiritual. En estos días los seres humanos se chocan violentamente unos contra otros en su ceguera o confusión. Tratan de encontrar un «gurú» que les brinde “espiritualidad” para obtener una elevación en el más allá, cuando aún no se descubren en el aquí y ahora.

Cada vez más aumenta el número de seres humanos que alcanzaron un nivel de completa inmovilidad espiritual. Personas que caminan temerosos de caer en un pozo. Gente que se dio por vencida y se estancó en su zona de confort. Si están parados no pueden sentarse y si están sentados no pueden pararse. Nuestro Maestro Yeshúa HaMashiaj habló de esto:

Estén alertas, no sea que su corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre ustedes como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
(Lucas 21:34,35)

Por eso, debemos valorar que, en estos tiempos de gran oscuridad, es el esplendor y la pureza de la casa hebrea y todo lo que hay en ella, el que continúa brillando como un faro en un oscuro mundo, para que muchos puedan ser trasladados de las tinieblas a Su Luz Admirable.

¡Por lo tanto, predica todo el tiempo, y aún fuera de tiempo!…


Te invito Leer también estas Bitácoras:

Moisés y la Parábola de la Oveja Perdida.

Por P.A. David Nesher

«Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

Shemot / Éxodo 3:1

La parábola de la oveja perdida es una de las parábolas más famosas de los Evangelios (Lucas 15: 3-7)Ahora bien: ¿Has escuchado alguna vez la versión de Moshé de esta parábola?

Hemos visto que Moshé apacentaba las ovejas de Yitró (Jetro) su suegro, el sacerdote de Madián; y llevó el rebaño al lado occidental del desierto y llegó a Horeb, el monte de Dios (Éxodo 3: 1).

Después de huir de Egipto, Moshé pasó cuarenta años pastoreando ovejas. Las Sagradas Escrituras comparan frecuentemente a Israel con un rebaño. Ella es el rebaño del Eterno. Sus líderes son sus pastores, nombrados por su Pastor supremo, el Señor mismo, tal como los Salmos lo atestiguan:

Condujiste a tu pueblo como un rebaño por mano de Moisés y Aarón” (Salmo 77:20).

“Oh, escucha, Pastor de Israel, tú que guías como a un rebaño a José”
(Salmo 80: 1).

Los líderes más grandes de Israel pastoreaban ovejas. Abraham, Isaac y Jacob siguieron a los rebaños. David pastoreaba los rebaños de su padre. Moshé demostró ser digno de pastorear a Israel al cuidar fielmente de los rebaños de su suegro:

Moshé estaba cuidando el rebaño de Yitró en el desierto cuando un cordero escapó de él. Corrió tras él hasta que llegó a un lugar sombreado … y el cordero se detuvo a beber. Cuando Moshé se acercó, dijo: «No sabía que te escapaste a causa de la sed, debes estar cansado«. Así que colocó al cordero en su hombro y se alejó. Entonces Dios dijo: «Porque tienes misericordia de guiar el rebaño de un mortal, seguramente cuidarás de mi rebaño, Israel» (explicación leída en Shemot Rabá 2: 2).

Las Sagradas Escrituras también se refieren al Mesías como pastor sobre el rebaño de Israel:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos tendrán un solo pastor” (Ezequiel 37:24).

Yeshúa se vio a sí mismo, como Moshé, como el Buen Pastor sobre el rebaño de Israel. Él emprendió una misión en busca de la oveja descarriada de Israel: los pecadores y descarriados entre el pueblo judío de su época.

Las parábolas de Juan 10 ilustran aún más el papel mesiánico del pastor sobre Israel. El discípulo Pedro dijo:

“Porque siempre andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas”
(1 Pedro 2:25).

«Israel es Mi Primogénito»: ¿Qué significa esta frase?

Ve’amarta el-Par’oh koh amar YHVH beni vejori Yisra’el.

“Entonces dirás a Faraón: «Así dice Yahvéh:
‘Israel es mi hijo, mi primogénito.

Shemot/ Éxodo 4:22

Por P.A. David Nesher

De acuerdo a lo que hemos aprendido en nuestra investigación del rollo de Bereshit (Génesis), que en los tiempos de los nuestros patriarcas, el hijo primogénito recibía la primogenitura (Gén. 43:33); por lo tanto, como herencia le correspondía ser el jefe de la familia al morir el padre. El primogénito tenía que ser digno de recibir esa responsabilidad (1 Cró. 5:1–2) y por iniquidad podía perderla. El hijo mayor recibía una porción doble de las posesiones de su padre (Deut. 21:17), y después de la muerte de este, era responsable del cuidado de la madre y de las hermanas.

También aprendimos que en la cosmovisión celestial, ser primogénito no significa siempre ser el primer nacido, sino que más bien señalada a aquello que puede denotar grandeza. Desde esta perspectiva lo podemos ver revelado en el salterio, aplicándose al Mesías:

«Yo también lo haré mi primogénito, el más excelso de los reyes de la Tierra.«
(Salmo 89:27).

Entonces, volviendo al versículo 22 (del cap. 4 de Shemot), vemos que el término hebreo «beni vejori» que se ha traducido «Mi hijo primogénito«, se usa en sentido figurado. Israel es la nación más preciada y más valorada por Dios así como el primogénito ocupa un lugar especial en el corazón de sus padres (leído de la Torah según Rashi).

Convengamos que las mismas Sagradas Escrituras revelan que Israel es la más joven de las naciones de la Tierra que fueron formadas en Génesis capítulo 10. Aun así, y pese a ello, el Eterno revela que la nación de Israel ejerce el oficio de ser el primogénito de las naciones delante de todas las esferas celestiales. Es decir, es la nación que ha recibido la función de recibir la doble herencia del Padre de la luces, de oficiar como un reinado de sacerdotes y de gobernar desde esa Unción regia-sacerdotal sobre todos los planos existenciales. Por ello, el mensaje divino dado al Faraón es bien claro: Israel es la cabeza de las naciones (cf. Éxodo 19:5-6).

Así y con todo estos conceptos en nuestro corazón, debemos aceptar que Yah, al encomendarle ese mensaje a Moshé, estaba igualando Su relación con Israel a la relación que tenía Faraón con su hijo. Él le dijo a Moshé que hiciera esa relación para que Faraón pudiera ver cuan importante era Israel para el Eterno, y de esa manera unir por medio del Espíritu de la profecía el último rechazo de Faraón de dejar ir a Israel con el castigo que le causaría por ello, es decir la muerte de todos los primogénitos de Mitzrayim incluyendo el primogénito del soberano de Egipto.

Egipto y Su Culto al Primogénito.

En este momento de la bitácora, me obligo a informarles que en este tiempo de la historia, la sociedad egipcia estaba construida sobre el culto al primogénito de los dioses. Desde la mitología egipcia, el dios Osiris, el hijo primogénito de Ra, fue el primer Faraón debido exclusivamente al orden de su nacimiento.

Por eso, en aquel tiempo y cultura, el primogénito de cualquier familia egipcia recibía la mayor porción de la herencia paterna. Fundamentados en esto, los primogénitos generalmente llegaban a convertirse en la élite gobernante del país: generales y funcionarios militares, administradores principales y, con frecuencia, en los mismos faraones. [Teniendo en cuenta esto, es muy posible que este faraón en particular no haya sido el primogénito en su familia, ya que no murió a consecuencia de la plaga. Tal vez su hermano mayor había muerto siendo todavía joven y él era el siguiente en orden de sucesión. Sin embargo, su hijo que era quien lo sucedería como el próximo faraón, sí era primogénito, y por ello pereció en la décima plaga.]

Desde aquel mito, los egipcios creían que todo Faraón era también un dios, el hijo primogénito del primogénito llegando hasta Osiris mismo.Entonces, la plaga número diez destruyó la ilusión final de poder e inmortalidad del líder primogénito egipcio.

Con esta cosmovisión mitológica, la figura del faraón era la de una deidad encarnada que caminaba sobre la Tierra bendiciendo a todo hombre que se prosternara ante él. Del faraón decían los papiros que «el terror que inspira abate a los bárbaros en sus países». Todos sus súbditos lo veían como la encarnación del hijo primogénito de Ra (dios del Sol), razón por la que se lo consideraba también como el señor del universo y como el heredero del creador. Su figura rezumaba (transparentaba) poder ancestral y estaba rodeada además de la protección mágica de todas las divinidades. Por ello, atentar contra su vida significaba algo más que pensar en matar a un hombre. Era poner en peligro el equilibrio cósmico y cargar directamente contra la estabilidad del Estado. Tal era el temor que suscitaba a nivel esotérico el regicidio, que las leyes apenas contemplaban el castigo por llevarlo a cabo, pues la sola mención del asesinato era casi un tabú.

Comprendiendo estas creencias egipcias, discernimos que cuando el Eterno, nuestro Elohim, envió a Moshé donde Paró (Faraón) por primera vez, le dijo que «Israel es mi hijo primogénito» (Éxodo 4:22). Estas palabras divinas dejaban bien en claro que YHVH consideraba a Israel como su primogénito entre las naciones y le estaba advirtiendo al Faraón lo que sucedería sino permitía su liberación (Éxodo 4:22-23). Así fue como en la décima plaga, al matar al primogénito de Egipto y salvar a Israel, Yahvéh mostró que Su Pueblo es el primogénito verdadero y le dio el golpe final a la estructura religiosa egipcia basada en el primogénito de Ra, la serpiente antigua (leído de la obra de Rav Ari Kahn).

¿Por qué y Para qué Israel es Primogénito del Eterno?

Entonces, desde lo que el mismo Yahvéh le dijo a Faraón queda claro que Israel, el pueblo hebreo, como nación, es el hijo primogénito del Eterno. Esto es porque Dios mismo ha dado a luz ese pueblo, fue creado pre-existencialmente por Él, y por consiguiente tiene una herencia divina que le corresponde. Por ende, Israel para este tiempo final tiene la promesa de una bendición grande que ha de venir, y por consiguiente va a heredar el Reino prometido de David.

Ese Reino será restaurado conforme a la promesa divina, y es bajo ese Reino que Israel recibirá y tendrá paz permanente. De eso nos habla el oráculo del profeta Ezequiel:

«Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.«
(Ezequiel 34: 23)

Ahora bien, ¿quién ese ese pastor que heredará el Trono de David?

Yeshúa HaMashiaj: El Primogénito entre muchos Hermanos

Cuando venimos a los Escritos del Brit HaDashá (Pacto Renovado) notamos que en el Evangelio de Mateo, esta relación de Yahvéh con su Pueblo, fue personificada en Yeshúa.

El escritor Mateo dijo que la huida de la familia de Yosef y Miriam (José y María) a Egipto y su posterior retorno, en verdad era el cumplimiento de la profecía: «De Egipto llame a mi Hijo». El texto dice así:

Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: DE EGIPTO LLAMÉ A MI HIJO.
(Mateo 2:15)

Pero cuando leemos todo el versículo en el libro del profeta de Hoshea (Oseas) en donde se emitió dicho oráculo, podemos ver que el profeta se estaba refiriendo a Israel:

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.” (Hoshea/Oseas 11:1)

Relacionando pues esta profecía con lo que el evangelista Mateo escribe, se nos revela algo maravilloso: el Mesías es la encarnación de Israel. Él es el primogénito del Padre para cumplir con estas tres funciones. Cuando Israel fue sacado de Egipto, el hijo de YaH salió.

Los cinco pasajes de los Escritos Mesiánicos (Nuevo Testamento) donde aparece el término “primogénito” se relacionan con el Mesías o Cristo (Lc 2:7; Col 1:15, 18; Ro 8:29; Heb 1:6; Ap 1:5).

Justamente, en el evangelio según Lucas se habla de que Yeshúa fue el primogénito o primero en nacer de la virgen Miriam (Lc 2:7) y por ello fue consagrado según la Torah (Lucas 2:22-24).

Al Ungido (Mesías o Cristo) también se lo llama “primogénito” de entre los muertos. Esta frase no necesita explicación, ya que el mismo apóstol Pablo señala lo que implica:

Él es también la cabeza del cuerpo que es la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía

(Col 1:18).

Yeshúa es el primogénito de los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial. Él es el Unigénito del Padre en la carne y el primero en levantarse de entre los muertos en la Resurrección, como bien se lo expresaba el apóstol Pablo a los creyentes de la ciudad de Corinto:

“Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser primicias de los que durmieron”.
(1 Corintios 15:20). 

A través de su muerte y resurrección, Yeshúa es «las primicias» que garantizan la futura resurrección y vida eterna de muchos otros hijos e hijas de Dios (1 Corintios 15:20-23). Como Él mismo dijo, «porque yo vivo, vosotros también viviréis» (Juan 14:19). En pocas palabras, al llamar al Mashiaj el Primogénito entendemos que se está señalando a su acto de conquistar la muerte en todas sus formas (simbolizada en la palabra Egipto o Mitsrayim) para que “todos resuciten” (1 Corintios 15:22), es decir, para que todos podamos emularlo en Su forma de peregrinar la vida.

El mensaje del Brit HaDashá (Pacto Renovado) es claro en afirmar que Yeshúa HaMashiaj, al ser reconocido como primogénito de la creación, tiene supremacía sobre ella y goza de privilegios supremos y únicos que los creyentes debemos reconocer. Por eso el apóstol Pablo destacó:

“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
(Romanos 8:29).

Es en el libro da los Hebreos, donde el Mesías (Cristo) es revelado como «heredero de todo» (Hebreos 1:2) y el «Primogénito en el mundo» de Dios, a quién se espera que los ángeles también reconozcan su divinidad, gloria y poder (Hebreos 1:6). Así como el hijo primogénito es la cabeza de su familia terrenal después de su padre, Yeshúa el Ungido es la cabeza de la Kehilá -la iglesia- después de Dios Padre (Efesios 1:20-23; Colosenses 1:18, Hebreos 2:10-12). Así como el hijo primogénito recibe la mayor herencia de su padre, Yeshúa el Ungido recibe el mundo como su herencia. El Eterno mismo le dice a su Hijo:

«Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.«
(Salmo 2:8).

Por último, y considerando todo este maravilloso tema de la primogenitura de Israel en el Mesías encarnado, diré que el fin supremo de la revelación especial del Eterno es dar a conocer Su proyecto de la redención para que toda la humanidad conozca y crea en el primogénito de la creación como su Señor y Salvador, y lo honren como al Padre.

Por eso Jesús les decía:
‘En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera. Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y obras mayores que estas le mostrará, para que ustedes se queden asombrados. Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere. Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió
(Juan 5:19-23).

Shovavim: ¡Días Especiales para Corregir a los Hijos Traviesos de Dios!

Por P.A. David Nesher

Existen seis semanas muy particulares en el Calendario de Yahvéh que no muchos conocen. Son las semanas en las cuales se lee desde la Parashá Shemot hasta la de Mishpatim. Las mismas reciben el nombre de: «Shovavim (שׁובביﬦ )», y si observamos bien, notaremos que la palabra Shovavim es en realidad un acrónimo que se deriva de las iniciales de las seis porciones (Parashot) de la Torah: Shemot, Vaera, Bo, Beshalaj, Yitró y Mishpatim. Por lo tanto, Shovavim comienza con la lectura de la Parasha Shemot.

Desde un punto de visto más profunda, el nombre «Shovavim» insinúa las palabras del Eterno a través del profeta Yirmiyah, quien en su oráculo dice así:

«¡Volveos, oh hijos rebeldes y traviesos, y os sanaré de vuestras rebeliones! -Henos aquí; nosotros venimos a Ti, porque Tú eres el Eterno nuestro Elokim.»
(Yirmiyáh / Jeremías 3:22)

שובו בנים שובבים

Se pronuncian: «shuvú banim shovavim» –
Se traducen: “retornen hijos traviesos

Así es como el nombre shovavim simboliza el arrepentimiento que se le exhorta a hacer en este período de seis semanas poderosas.

Son seis semnas que están especialmente relacionados a la rectificación del brit miláh (pacto de la circuncisión). Por ello, los sabios enseñan que es auspicioso arrepentirse de los pecados («travesuras«), especialmente de las relacionadas con el sexo.

El Rabino Schneur Zalman de Liadi, más conocido como el Alter Rebe, enseñó que Shovavim el mejor tiempo para rectificar con un corto ayuno es en estas semanas. Por ello, algunas personas muy piadosas acostumbran durante estas semanas a ayunar los lunes y jueves (desde el amanecer, y hasta el atardecer), incrementando sus tefilot (oraciones de alianza) y haciendo tzedakáh (actos y ofrendas de caridad o justicia social). Es interesante saber, que en los Shabatot (Sábados), cuando se leen estas parashot (porciones semanales) de la Torah, algunos creyentes se proponen abstenerse de hablar, excepto las palabras de oración y la Torah . A este tipo de ayuno se llama ta’anit dibbur ( תענית דבור ).

Lo importante para nosotros es entender que Shovavim es un tiempo especial para incentivar o comenzar los cambios trascendentes en nuestras vidas, para decidirse a hacerse responsable de la propia existencia de una manera más intensa y comprometida con la Torah y los preceptos divinos que ella revela.

Todos debemos concentrarnos en tener diariamente un comportamiento perfecto y no dejar que la negatividad nos quite la luz que nos ganamos. Todos los días, antes de irnos a dormir, debemos confesarnos todas nuestras ‘impurezas’ y establecer un plan para corregirlas.
Nuestras correcciones personales nos limpian a nivel de unidad; pero también afecta al Tikun Olam (Reparación del mundo entero).

Estas seis semanas, en realidad son 42 días de oportunidades para que podamos expandir nuestra vasija en un proceso de limpieza. En este lapso, el Espíritu de Yahvéh nos da la habilidad de retomar cualquier chispa de Luz que hayamos entregado al Lado Negativo o desperdiciado a través de nuestras acciones egoístas y reactivas, especialmente en nuestra mala administración del sexo.

En estas semanas entramos en un despertar para salir de nosotros mismos y ver que las personas que están en nuestro camino son aquello en lo que debemos enfocarnos para un cambio total durante este periodo. Son días especiales para interceder para conseguir el denuedo de la Unción divina, y así cumplir con la Gran Comisión que el Maestro nos ha encomendado. Por ello, durante esos 42 días clamamos en la brecha por todos aquellos conocidos que anhelamos entren en el Camino del Monte Santo de Dios.

SHOVAVIM comienza con Shin de Shemot.

Shemot es el nombre de ambos: la parasháh (porción) y el sefer (libro), hay algo especial  acerca del principio: “todo sigue al inicio”.

Expliqué más arriba que Shovavim comienza con la lectura de la porción de Shemot (básicamente, comienza en la tarde del Shabat cuando leemos la última porción de Bereshit, VaYeji). 

Shemot (שמות) comienza con la letra ש (Shin). El aspecto de dicha letra se forma juntando tres letras Vav (cada una de ellas simboliza a las tres columnas del Árbol de la Vida), donde cada letra Vav equivale al valor numérico 6 . Debido a ello, la letra Shin representa el elemento fuego, que es una herramienta espiritual de transformación lumínica.

Ahora bien, hemos aprendido que con la parashá Shemot comienza el segundo libro de la Torah (del mismo nombre) y que dicho rollo está al nivel de Jokmáh (Sabiduría) de Zeir Anpin (el «Rostro Pequeño») de Dios revelado en la Torah. 

Así pues las seis porciones del libro nos hablan del proceso divino de la primera redención y la salida del exilio en Egipto. Era el momento en que el Zeir Anpin de Dios (Vav = 6 = la Torah) estaba aumentando su luz para la revelación en el Monte Sinaí. 

La quinta semana es la porción de Yitró, donde leemos acerca de Metán Torah (la recepción de la Torah) con el Decálogo. 

El hecho de que Shovavim se base en el momento en que se leen las porciones significa para nosotros que la lectura de la Torah es tan importante como una festividad.

Conectamos, a través de las lecturas de la Torah en este período, con el proceso de Redención y con todos los milagros que sucedieron en el movimiento divino de sacar a los israelitas de Egipto. Leemos sobre el milagro de la división del Mar Rojo, el maná, el agua, la recepción de la Torah y otros milagros y maravillas.

Las seis semanas son 42 días llenos de oportunidades para expandir el recipiente que es nuestro corazón limpiándolo de toda klipácaparazón» o «cáscara«) egoica por medio de la Teshuváh (el «regreso» o «arrepentimiento«) a la Luz Infinita, nuestra Fuente Primordial.

¡El comienzo de la rectificación del pacto es esta semana! Existe un verso en Malaji, el último profeta (Malaquías), que escribe:

שובו אלי ואשובה אליכם ,
regresa a Mí y Yo volveré a ti”.
(Malají / Malaquías 3:7)

La palabra שובו , regresar, es igual a 314, el valor del Nombre de Dios Shadai (די – ש ), el Nombre que corresponde a la sefiráh Yesod (“fundamento”), y del que los sabios interpretan que significa que: «Dios dijo al mundo:  ¡Es suficiente! (Shá Dai)”.

Como el Rebe Rashab explica, toda teshuváh en el pacto está destinada a frenar y detener la desaparición de la verdadera identidad de la persona, la cual es lo que la mancha del pacto quita. Entonces, estas dos palabras שובוregresad«)  y די – ש  (Shadai) son iguales.

La palabra raíz de Teshuváh está en la palabra Shovavim y nos ayuda a conectarnos con Día del Árbol de la Vida , Tu B’Shevat (15 de Shevat), que ocurre en la última semana de este período.

Seis herramientas yahvistas para elevarse a una mayor Unción.

Todas las herramientas utilizadas por Moisés en el Éxodo para liberarse de toda plaga de Mitsrayim (Egipto) están disponibles para nosotros durante las semanas de SHOVAVIM.

Entonces, veamos ahora las pequeña enseñanza de cada Parashá de estas semanas que permitirán a nuestra mente estar abierta y expectante a los que nuestra alma recibirá de los Cielos:

1. Shemot: Tefiláh (Oración de Alianza)

«Los Hijos de Israel gemían a causa de la esclavitud y clamaron a Elokim, y el clamor de ellos a causa de su esclavitud subió a Elokim. Elokim oyó el gemido de ellos y se acordó de Su pacto con Avraham, con Itsjak [Isaac] y con Yaakov [Jacob]. Elokim miró a los Hijos de Israel y Elokim comprendió»

(Shemot / Éxodo 2:23-25)

Dirige al Eterno tus plegarias con plena conciencia y certeza de estar en conexión por medio del Pacto Renovado en Yeshúa. Abre tu corazón ante Él y espere con confianza la respuesta que siempre es buena.

2. Vaerá: Reconocimiento del pecado y error

«Entonces el faraón mandó llamar a Moshé [Moisés] y a Aarón y les dijo: -He pecado esta vez. El Eterno es el justo; yo y mi pueblo somos los culpables
(Shemot / Éxodo 9:27)

Aquel que no se percata de que está yendo por mal camino, no podrá jamás llegar a buen puerto. El primer paso del arrepentimiento, del retorno a la propia esencia espiritual y a Di-s, es cuando uno dice: «estoy mal».

3. Bó: Aprender y educar

«Y cuando mañana te pregunte tu hijo diciendo: ‘¿Qué es esto?’, le dirás: ‘Con mano poderosa el Eterno nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud.»
(Shemot / Éxodo 13:14)

En esta semana deberás aceptar que no se puede andar por los caminos del Eterno si no se estudia Torah, pues en ella está el sentido de nuestras vidas. Y también asumirás que cuando hemos estudiado, también tenemos que enseñar a quien sabe menos que nosotros. Especialmente a nuestros hijos, pues la fidelidad de la Torah se ha mantenido gracias a la transmisión de padres a hijos, generación tras generación.

4. Beshalaj: Agradecimiento y Gozo

«El Eterno es mi fortaleza y mi canción; Él ha sido mi salvación. ¡Éste es mi Elokim! Yo le alabaré. ¡El Elokim de mi padre! A Él ensalzaré.»
(Shemot / Éxodo 15:2)

En esta semana vibrarás en la consciencia de que es un deber estar agradecido por todo lo que el Eterno nos ha brindado, pues el espíritu agradecido es uno que reboza de gozo. Además, para el alma humana que es sinceramente agradecida, no hay dolor por la ambición no colmada.

5. Yitró: Atraer al Prójimo a la Luz

«Moshé contó a su suegro todas las cosas que el Eterno había hecho al faraón y a los egipcios a favor de Israel, los contratiempos que habían pasado en el camino, y cómo los había librado el Eterno.»
(Shemot / Éxodo 18:8)

En estos siete días asumirás que agradecer y alabar al Eterno por nuestras bondades es muy bueno, pero también es necesario hacer partícipe a nuestro prójimo de las bondades que el Eterno constantemente nos otorga.

Demos cabida a nuestro prójimo en la Luz de la Torah, contémosle acerca de la justicia y la misericordia del Eterno, extendamos una mano al que nos necesita, porque el egoísta no se considera como una persona viva, sino solamente como alguien que pasa por la vida con gran vacío existencial.

Aceptaremos la exhortación del Espíritu de la Profecía al decir:

«Te encarezco delante de Dios y del Señor Yeshúa HaMashiaj, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina… soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»
(2Timoteo 4: 1-2, 5)

6. Mishpatim: Cumplir con los Mandamientos

«Asimismo, tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: -Todas las cosas que el Eterno ha dicho, haremos y comprenderemos.»
(Shemot / Éxodo 24:7)

En esta semana aceptarás que la tefiláh es importante, así mismo lo es el reconocimiento del error. También lo es estudiar y también agradecer. Pero reconocerás que la base de la plenitud espiritual se encuentra en el esfuerzo por cuidar y cumplir con los preceptos que Él nos ha dado, especialmente para lograr una humanidad mejor y transformar el mundo.

Por ello, te comprometerás con TODOS aquellos preceptos que podemos cumplir, y que nos corresponde que cumplamos.

Estos seis consejos, si los aplica en las semanas Shovavim (y de aquí a todo el año), sin dudas que te conducirán un estado de salud espiritual que equilibrará también tu salud mental, social, emocional y física.¡Entonces sabrás lo que es ser un ser humano íntegro, es decir, un ungido!

Empecemos ahora, es tiempo propicio para hacerlo…

Shalom!


Ahora te invito a escuchar esta EXPLICACIÓN con más tips para llevar estos 42 días con éxito:

¿Puede Dios usar para Su Propósito a Alguien con Vida Ordinaria?

Por P.A. David Nesher

«Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Yahvéh en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
Entonces Moisés dijo:
Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.«

Éxodo / Shemot 3: 1-3

Por un lapso de cuarenta años Moshé vivió como un pastor oculto en el desierto de Madián. Hasta este punto su vida era tan humilde que él no tenía ningún ganado al que pudiera llamar como propio,… ¡las ovejas pertenecían a su suegro!… Sin embargo, en aquel día, lo cotidiano se volvería para él en algo sobrenatural.

Siempre me imagino la escena. Cuando Moshé se levantó aquella mañana y contó las ovejas, no se dijo a sí mismo: «Creo que llevaré las ovejas al lado occidental del desierto, junto al Monte de Dios«. El monte Horeb era simplemente eso: el monte Horeb; una roca indistinta en el desierto como tantas otras colinas y montañas, de aspecto completamente ordinario. No tenía nada de especial. El monte Horeb se convirtió en el monte Sinaí, la montaña de Dios, simplemente porque el Eterno lo eligió, no porque fuera más alto, más poderoso o más santo que cualquiera de las colinas y montañas circundantes. (Horeb significa “desierto” o “desolación”)

De manera similar, Moshé se convirtió en Moshé, el Profeta del Altísimo porque Dios lo llamó, lo encontró y lo comisionó, no porque fuera más piadoso, más poderoso, más inteligente o más elocuente que otros hombres.

Con este relato descubrí que Dios está en lo ordinario,… ¡Él goza esconderse allí para ser hallado! Así mismo se me reveló que siempre los encuentros con Dios ocurren en lugares ordinarios. Lo diferente está en que cuando ese encuentro con Dios ocurre, lo ordinario se transforma inmediatamente en extraordinario y sobrenatural.

El muy común Monte Horeb se transformó en el extraordinario Monte Sinaí debido a que la presencia de Dios estaba allí. Así también, el Moshé muy común, un simple hebreo exiliado de Egipto, un pastor de ovejas perdido en el desierto, se transformó en Moshé, el Hombre de Dios, el mayor profeta de todos los tiempos porque se encontró con Dios. ¡El Eterno transformó al hombre común en algo extraordinario, y así continúa obrando hoy!

Estoy convencido que alguno de ustedes, a esta altura de la bitácora, se estará cuestionado: «¿Cómo podría Dios usarme para algo? No soy nadie en especial. Solo soy una persona normal con una vida normal.«

La mayoría de nosotros no nos consideramos personas extraordinarias. Probablemente, al igual que yo, tú te consideras una persona bastante corriente con una vida bastante común y ordinaria. Sin embargo, desde la perspectiva de Yahvéh, eso es perfecto. Tú eres la persona indicada para el cumplimiento de Su propósito eterno. Tú eres el alma perfecta con la que puede hacer cosas extraordinarias. ¡Él no busca profetas!; ¡Él solo busca personas normales que se desenvuelvan en circunstancias normales!

Lo que sí necesito que entiendas, es que cuando Moshé vio la zarza ardiendo, el relato destaca que él se desvió para investigar aquel fenómeno. Sólo entonces el Santo Bendito Sea se reveló a Moshé como el Dios de sus padres. Justamente allí está nuestro problema. Generalmente no nos tomamos el tiempo para desviarnos e investigar la Voz que se esconde en la zarza, es decir las Sagradas Escrituras.

Todos tenemos la intención de crecer espiritualmente. Todos imaginamos que un día, nos tomaremos un tiempo para estudiar, para crecer en Torah, para hacer un mitzváh (mandamiento) , para orar con regularidad. Pero no puedes llevarte las buenas intenciones a la tumba. Un rabino famoso dijo una vez:

No te digas a ti mismo:
‘Cuando tenga más tiempo, estudiaré Torah. Quizás no tengas más tiempo ‘”

(m. Avot 2: 4)

Ante esto te propongo: ¡Dispónte a ejercer proactividad ante tu buena y correcta intención! ¡No digas, cuando tenga más tiempo, me desviaré, es posible que no tengas más tiempo!

¿Cuál es el Secreto para Evitar la Corrupción de una Nación?

Por P.A. David Nesher

«Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,…»

(Bereshit/Génesis 39:7-10)

Leemos en el Sefer Bereshit (Libro de Génesis) que pasado un tiempo la mujer de Potifar se dio cuenta de la belleza física de Yosef y determinó que lo tendría sexualmente a su manera.

Sin embargo, vemos que cuando Yosef fue tentado a fornicar con la esposa de su dueño, se mantuvo muy firme contra ella. A pesar de que ella insistía día tras día y en una ocasión estaban solos en casa, él se negó rotundamente y salió huyendo de esa mujer. Había determinación en su respuesta («él se rehusó«), no albergaba duda alguna en su mente y corazón.

Ahora bien, ¿qué significado espiritual se esconde en la respuesta que él dio a la mujer cuando le invitó a tener relaciones con ella? Yosef le dijo que no había nadie más grande en la casa y que el dueño no había rehusado nada excepto su esposa. Por esta razón no podía hacer una maldad tan grande y pecar contra el Todopoderoso.

En primer lugar, vemos que todo pecado que se comete contra el prójimo, también se está haciendo contra el Todopoderoso. Yosef conocía perfectamente que el Eterno estaba sobre él observándolo en todo momento y que toda acción iba a ser juzgado por Él. No quería ofender a su Elohim, y por eso no dejó lugar al pecado. El texto hebreo original dice: ¿habré de pecar ante Elohim?”

Esta pregunta denota que Yosef estaba bien consciente que el ser humano puede ocultar su conducta ante otros hombres, pero no ante el Eterno, quien conoce los ocultos designios del hombre. Su alma tenía la certeza de que este suceso nadie más lo sabría, pero lo ontológicamente importante era que Yosef estaba convencido que Elohim lo sabía. Su consciencia conocía el secreto de que los ojos de Yahvéh están en todo lugar, escrutando a malos y buenos, tal como lo escribiera el sabido rey Shelomo:

«Los ojos de Yahvéh están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.»
(Proverbios 15:3).

Para Yosef, el Reino del Eterno era primero. Las lecciones del antiguo hogar no habían sido olvidadas a pesar de todo el trato que él había recibido. Por el contrario, la forma en que Yahvéh había estado con él, y lo prosperó en su esclavitud, era una razón más para la lealtad y la integridad. Así que, debido a su relación con Yahvéh, él se enfrentó a la tentación y se mantuvo firme.

En segundo lugar, vemos que Yosef considera el adulterio como un pecado muy grande, y es cierto, es un falta de muerte que trae graves consecuencias incluso si alguien se arrepiente de él después de haberlo cometido. Es un pecado que se convierte en iniquidad y alcanza a muchas generaciones.

Pero lo más loable de su respuesta es que habla de la gran responsabilidad que había recibido. Como había recibido tanta responsabilidad no podía hacer lo que ella estaba proponiendo. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Yosef, en lugar de aprovecharse de su posición y de la confianza que su dueño le tenía, lo cual es muy común en los que tienen puestos de responsabilidad en diferentes organizaciones, consideró que por haber recibido tanta confianza tenía que administrar esa confianza correctamente. Él estaba determinado a no sacar beneficio propio de su puesto.

He aquí el corazón de un verdadero líder. El que tiene ese corazón es capaz de ser elevado sobra una nación porque no busca sus propios intereses sino los de los demás y sabe diferenciar entre lo que es suyo y lo que no le pertenece.

El corazón de un corrupto dice: «Como he recibido tanta confianza, sacaré provecho personal de ello todo lo que pueda sin ser descubierto y avergonzado

El corazón de un justo dice: «Como he recibido tanta confianza, tendré que ser fiel. Esta actitud es digna de ser elogiada. Si todos fueran así, tendríamos un mundo maravilloso

Amado discípulo de Yeshúa: ¡Sé fiel hasta la muerte! No aproveches la posición y la confianza que te han dado para sacar bienes personales. Entiende el principio mesiánico de que si eres fiel en lo poco y en lo más íntimo de tu corazón, entonces recibirás más confianza y más responsabilidad y honra. Aunque los hombres no te vean, hay una infinita cantidad de ojos mirándote todo el tiempo desde el mundo invisible.

Ten siempre presente que la fidelidad es más valiosa que el placer y el provecho y “El SEÑOR pagará a cada uno según su justicia y su fidelidad.” (1 Sam. 26:23)

Por último: Confía en Yahvéh, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.” (Sal. 37:3 LBLA)

¡Así recibirás una gran recompensa!

Kol tuv! (¡Toda bendición!)

La Casa de Israel: ¿Diez Tribus Perdidas? (Maestro Jim Stanley)

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Misión Tamar: Ser Madre del Mashíaj

Por Rebetzin  Bodner-Lankry

El relato de Yehudáh y Tamar es una historia que a menudo se malinterpreta. Tamar se casa con el hijo mayor de Yehudáh, Er, quien deja de tener hijos y muere debido a sus pecados.

Yehudáh tiene su próximo hijo, Onán, que se casa con Tamar de acuerdo con los requisitos de yibum. Onán también evita concebir un hijo y muere.

Yehudáh no quiere que su último hijo muera, así que le pide a Tamar que espere hasta que él crezca. Tamar regresa a la casa de su padre, esperando.

El tiempo pasa y la esposa de Yehudáh fallece, pero aun así Yehudáh no le da el hijo que le queda a Tamar. A través de la astucia, Tamar se encuentra con Yehudáh y concibe con él. Ella toma como prenda tres de sus objetos personales.

Más tarde, cuando se supo que Tamar está embarazada, es condenada a muerte por su comportamiento inmoral. Al sacarla para quemarla, revela los tres objetos personales que tomó como garantía y declara que el dueño de estos objetos es el responsable. Yehudah admite que es él y Tamar es absuelta. Tamar da a luz a gemelos de los que descienden David y finalmente Mashiaj.

Hay muchas preguntas que surgen de esta cadena de eventos, aunque quizás la más desconcertante es, ¿quién fue esta mujer Tamar, que se convirtió en la madre de la dinastía davídica? ¿Por qué sucedió de esa manera?

Tamar descendía del hijo de Noé, Sem. Aunque la Torah no da el nombre de la esposa de Yehudáh, nos dice el nombre de Tamar ya que se distinguió por su propio valor personal.

A diferencia de quienes la rodeaban, llevaba una vida modesta y virtuosa. Tamar tenía un solo deseo: unirse a la sagrada familia de los Avot y tener hijos que serían parte de su nación.

Tamar era una mujer grande y justa que fue divinamente elegida para convertirse en la madre de la dinastía davídica, y ella deseaba apasionadamente cumplir esa misión. Cuando su matrimonio con Er no produjo hijos, ella no se rindió y se casó con su hermano, Onán. Cuando Onán también murió sin hijos, Tamar persistió en su búsqueda de tener hijos para sus difuntos maridos.

A veces, cuando existe un enorme potencial para un avance espiritual del bien, la mala inclinación ofrece una inmensa resistencia. Tamar se dio cuenta de que tenía que buscar medios poco convencionales, incluso desagradables (aunque halájicamente permisibles en ese momento), para atraer a Yehudáh y eludir los esfuerzos de la mala inclinación para sabotear el nacimiento de la dinastía davídica. Este era el plan del Eterno, porque quería que la dinastía viniera de Tamar a través de Yehudáh, que era más justo y puro que sus hijos (Sforno). Rashí explica que Tamar actuó por el bien del Cielo con intenciones puras.

Cuando el embarazo de Tamar se hizo evidente, fue condenada a muerte no por motivos legales, sino porque su comportamiento aparentemente relajado, como nuera de Yehudáh, era una afrenta a su condición de soberano de la tierra. Este juicio no se habría impuesto a un plebeyo (Ramban).

Tamar no lo acusó externamente, solo insinuó, para no avergonzar abiertamente a su suegro. Ella razonó que era mejor morir que exponer a Yehudah a la vergüenza pública. Esto indica además el carácter recto de Tamar y su completa fe en Hashem, a quien oró pidiendo un milagro.

¿Por qué Tamar esperó hasta el último momento, cuando la sacaron para ser ejecutada, para devolver las promesas de Yehudáh?

El sabio Elazar (Midrash; Sotah 10b) comenta que aquí también la mala inclinación hizo que ella olvidara dónde estaban los elementos para evitar que el futuro Mashiaj entrara en este mundo. Tamar suplicó la misericordia de YHVH con todo su corazón y justo cuando la llevaron a la ejecución, encontró los artículos de la promesa. Yehudáh admite su culpabilidad y responde «tzadkah mimeni – ella tiene razón, es mía». Rambam y Ramban dicen que Yehudáh gritó «¡Ella es más justa que yo!»

Aunque Tamar no nació en grandeza, reconoció la santidad y la alcanzó. Modesta y justa, Tamar persistió para lograr su santa misión. Ella era una mujer noble y desinteresada y conectada con Hashem en su emuná completa. No es de extrañar que Tamar mereciera ser la madre de la dinastía real davídica y de Mashiaj, nuestro futuro redentor.

Podemos alcanzar grandes alturas si lo anhelamos. Si perseveramos en nuestros esfuerzos de rectitud y tefilot sinceros, podemos dejar nuestra huella en la historia.

Fuente: Editores Feldheim.