«La vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.
No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
No hay muerte… hay mudanza.
Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:… si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)… y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.
¡No estás deprimido, estás desocupado!
Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.
Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.
Da sin medida y te darán sin medida.
Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.
El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.
“Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír”
Cuando Dios quiso crear árboles, le habló a la tierra.
Pero cuando Dios quiso crear al hombre, se volvió hacia SÍ Mismo.
Así que DIOS dijo, «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza«.
Por lo tanto:
Si sacas un pez del agua, morirá; y cuando sacas un árbol del suelo, también muere.
Del mismo modo, cuando el hombre se desconecta de Dios muere.
Dios es nuestro entorno natural. Fuimos creados para vivir en Su Presencia. Tenemos que estar conectados con Él porque solo en Él existe la Vida del hombre.
Permanezcamos conectados con Dios.
Recordamos que el agua sin peces sigue siendo agua, pero los peces sin agua no son nada.
El suelo sin el árbol sigue siendo suelo, pero el árbol sin suelo no es nada…
De igual modo, Dios sin el hombre sigue siendo Dios, pero el hombre sin Dios no es nada.
El Espíritu Santo es Yeshúa el Ungido sin fronteras, ni limitaciones.
El Espíritu Santo es Yeshúa en la Nube ofreciendo una tecnología cósmica a todos los hombres. Por eso, Él es quien nos da denuedo para la evangelización.
El Espíritu Santo es quien nos ayuda a orar. Por eso, en adoración Él nos guía. Él nos revela a Yeshúa, el Camino, haciéndolo real para que seamos conmovidos por el fuego santo que enciende en nosotros, nos lleva a arder de tal modo, que no podamos contener esa pasión por hacer discípulos en las naciones.
El Espíritu Santo despierta la verdadera fe (emunáh) dentro del alma para que nuestra conciencia sólo vibre en lo milagroso.
Te sugiero que partir de este día piensa en el Espíritu Santo obrando en ti…
Busca más momentos de adoración para lograr experimentar su comunión con tu espíritu y logres escuchar Su Voz en tu conciencia dando testimonio de que eres hijo de Dios.
Quizás te preguntas: ¿Quién es el Espíritu Santo?…
“ Pero engordó Jesurún, y dio coces (tanto engordó que brillaba de obeso), y abandonó a Dios, su creador; despreció a su protector y salvador.…”
(Deuteronomio, 32:15 – DHH)
¿Por qué engordar, es decir, tener éxito económico, lleva a abandonar a Dios?
La respuesta yace en un principio fundamental de la naturaleza humana. Este principio establece que el “ego” y el “éxito” van de la mano. Cuando una persona tiene cualquier tipo de éxito, eso puede causar que su ego se infle instantáneamente y lo lleve a desenfocarse del propósito eterno de Dios.
Analicemos un ciclo típico. Si una persona está atravesando una mala etapa y cree en Dios, entonces esta persona presentará oraciones para que Dios mejore las cosas. Cuando Dios escuche su pedido y de vuelta las cosas, esta persona ciertamente se sentirá conectada y demostrará su apreciación hacia Dios.
Ahora bien, una vez que la persona ha tenido éxito en un área particular de su vida, la “Ley de Atracción” entra en escena. Esta “Ley”, en palabras simples, es que uno siempre atrae más de lo que ya tiene. Por lo tanto, cuando la persona tiene éxito en algo, eso atraerá inevitablemente más éxito. “El éxito engendra más éxito”. Esta “Ley” opera en numerosas áreas de tu vida.
Y cuando la “Ley de Atracción”entra en juego, ocurre algo fascinante: el ego de la persona entra en acción. Cuando el éxito inicial que Dios le da a una persona atrae más éxito, esta persona tiene la tendencia natural a sentir que fue ella, y no Dios, quien logró este éxito extra. Entonces, lo que la persona piensa, ya sea de manera consciente o subconsciente, es que si bien Dios ayudó en el comienzo, fue ella quien tomó el control desde ahí y sacó provecho de ese éxito inicial.
Y si bien esto puede ser verdad, hay un elemento crucial que se está dejando de lado. Sí, es cierto, trabajaste duro y aprovechaste las oportunidades que se presentaron, pero fue Dios quien permitió que este éxito llegara a ti.
Esto último es totalmente en contra de nuestro instinto y es exactamente lo que Dios nos está advirtiendo. La mayoría de las personas pueden ver la mano de Dios cuando ocurre un cambio repentino y tienen éxito. Pero cuando se acostumbran a este éxito y lo llevan a niveles más altos, piensan que fueron sus esfuerzos los que provocaron estos resultados.
Si bien la persona puede poner esfuerzo, sólo depende de la voluntad de Dios si tendrá éxito o no. (Una persona de consciencia más elevada lleva esto a un nivel más allá y entiende que incluso su propio esfuerzo fue posible sólo porque Dios le dio el ímpetu, la fuerza y la capacidad de hacer este esfuerzo).
Cuando vives con la verdad de que Dios controla todo, esto se transforma en algo increíblemente liberador. Ya que entiendes que si pones el esfuerzo y no obtienes el «éxito» que esperas, es sólo porque Dios sabe que en este preciso momento eso es exactamente lo que necesitas.
Así como no te lamentas por el color de tus ojos, por la hora de la puesta de sol, o por la temperatura del Océano Atlántico, así mismo, no debes lamentarte si no tienes éxito. Tan sólo pon tu esfuerzo y luego acepta lo que Dios considere mejor. (De esta manera, las personas que viven con esta realidad saben lo tonto que es mentir, engañar o robar en los negocios).
Dios quiere que tengas éxito y quiere que utilices tu talento y tu inteligencia para que seas aún más exitoso. Y así mismo, Él no quiere que mires hacia atrás y te arrepientas de haber engordado y de haberlo abandonado. Aprovecha estos diez días de Teshuváh (regreso o conversión) hacia Yom Kippur, y reconoce que sabes Quién es el que realmente firma tus cheques cada mes; y acuérdate que: ¡Él quiere escribir un gran monto en esos cheques a favor de tus sueños!
En vísperas a comenzar con el ayuno que tradicionalmente se lleva a cabo el tercer día del séptimo mes, nos encontrábamos con mi esposa leyendo el artículo de David Nesher que explica esta práctica y al terminar la lectura nos hicimos la misma pregunta del título.
Luego de meditar y debatir, arribamos a algunas conclusiones que quisiéramos compartirles esperando que el Espíritu Santo los ilumine en las implicancias de este día de restricción.
1- Fundamentalmente este ayuno sirve para no bajar la guardia. Nuestra lucha es contra satán, pero primero hay que matar al adversario que llevamos dentro y se opone a la obediencia al Eterno (Rm.7:7-25/ Gál.2:20). La muerte del gobernador Guedaliah ocurrió sólo dos días después de que el pueblo se sintiese satisfecho por las plegarias para un nuevo año de bendición en Yom Teruah. No creas que ya has vencido a tu ego, no te confíes porque pasaste una fiesta y sigues vivo. Haz teshuvah, pide perdón y cambia.
Matar el ego es la base de los siguientes puntos.
2- ¿Estoy intentando manipular al Eterno? Luego del asesinato del gobernador puesto por Nabucodonosor, los habitantes de Judá fueron a consultarle al profeta Jeremías si debían huir a Egipto o permanecer en la tierra santa. Por el relato escritural vemos que en su interior ya tenían tomada la decisión y sólo buscaban que YHVH les confirmaran dicha determinación (Jer. 42; 43:1-7).
¿Estás haciendo ciertos ritos u oraciones para “convencer” al Soberano del Universo de que apoye tus planes?
3- ¿Estoy confiando en la salvación del Eterno o me desespero ante la calamidad e intento resolver las cosas en mis fuerzas? Los residentes en Judá prefirieron morir en Egipto, la tierra de donde sus ancestros fueron liberados por YHVH, en lugar de confiar en que el Guardián de Israel los salvaría.
4- ¿Estoy confiando en mi propio criterio? Evidentemente Guedaliah era un hombre justo, pero desoyó el consejo que le advertía sobre un atentado contra su vida (Jer. 40:13-16). Esto finalmente ocurrió y costó no sólo su existencia sino un alto precio para todo el pueblo de Judá.
5- Ishmael Ben Netaniah se dejó enceguecer por las voces perversas que alentaron su hambre de poder sin darse cuenta que su derramamiento de sangre le costaría al reino de Judá 52 años más de exilio babilónico y provocaría que la tierra quedara prácticamente desolada de israelitas, alejando así las esperanzas de reconstrucción del templo.
La primera carta de Pedro capítulo 2, versículos 4 al 9 dejan claro que Yeshúa es la “piedra viva” y al acercarnos a Él somos “como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual” (v.5 |NVI).
La falta de valoración de nuestro hermano como piedra viva del mismo templo nos lleva a ser asesinos, generalmente desde el lashón hará (lengua perversa) o desde la indiferencia, sin advertir que eso demora el cumplimiento del propósito del Bendito Sea en la Tierra. Entonces, la pregunta es ¿cómo está mi comunión con mi prójimo? … ¿y especialmente con mi comunidad de fe?
Al día siguiente de mi suicidio, me enamoré de mi madre cuando la vi llorar en el suelo de mi habitación, abrazando mi camiseta ensangrentada con mis fotos esparcidas a su alrededor. ¡Vi tanto amor en sus ojos!
El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi padre, sin importar lo duro que fuera. En medio de tanta tristeza, me habló con los ojos llenos de lágrimas ¡lo orgulloso que estaba de mí y lo sensible que yo era con los demás!
El día después de mi suicidio, vi que Lolla (mi gatito mascota) era más increíble de lo que podía haber imaginado. Cada vez que alguien llegaba a casa, ella corría hacia la puerta esperándome y, al ver que no era yo, se acostaba frente a la puerta y seguía esperándome.
El día después de mi suicidio me encantó por mis hermanos cuando los vi sentados en la habitación con los ojos llenos de lágrimas. Recordaron los tiempos en que jugamos en nuestra hermosa infancia… ¡Qué buen momento!
El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi mejor amiga. ¡Ella estaba mirando nuestras fotos juntas y recordando todos los momentos!
El día después de mi suicidio, sentí que era importante para mis maestros. Se culpaban tanto por no haberse dado cuenta … Por la noche, fui a la morgue a buscar mi cuerpo. Me molestó. Me miré y dije: «Tantos sueños que tuvimos», «Tantos amores», «Tanta gente por conocer», «Tenías gente que te quería y, sin embargo, lo vomitaste todo», «Tienes que tener mucho coraje para quitarte la vida, ¿por qué no usaste ese coraje para ganar? «
Gracias a Dios, eso fue solo una visión. ¡Puedes leer esto! Todavía estás aquí y puedes cambiar tu vida para siempre.
No es tan malo como parece. ¡Hay gente que te quiere, que te quiere cerca! Dale una oportunidad más a la vida y a las personas que están a tu lado. Hay una cura para el dolor, ábrete a alguien. Has superado tantas cosas, ¡prueba una más!
Observa bien sus defectos y trata de comprenderlos.
No te sientas ofendido por las devoluciones ajenas, tu deber es corregir todo aquello que te impide ser amable y bondadoso con quién más necesita de tu ayuda.
Un famoso productor de películas de Hollywood estaba ocupado en la selección del protagonista de su próximo film. Se encontraba al borde de la frustración porque ninguno de los actores que se habían presentado hasta entonces parecía satisfacerlo completamente. De repente entró al foro un joven mensajero, entregó su mensaje y se despidió con una sonrisa.
El productor registró toda la escena desde la distancia, en silencio. Llamó a su asistente y le ordenó que alcanzaran al joven mensajero y lo hicieran regresar.
_ «Ya tengo al próximo protagonista» – aseguró.
Sus compañeros lo miraron incrédulos. Al casting se habían presentado actores de renombre, algunos ya consagrados, y sin embargo, éste productor se veía entusiasmado por un joven mensajero al que ni siquiera le habían tomado una prueba de actuación.
_ «¿Estás seguro?«- le preguntaron, incrédulos.
«¡Señores, esa sonrisa que acabo de ver vale un millón de dólares! ¡Y no estoy dispuesto a perderla!» – les dijo, como dando por finalizada la discusión.
Mientras tanto su asistente había dado alcance al joven mensajero. Sin embargo, tuvo que esforzarse en convencerlo de que no estaba bromeando cuando le dijo que un productor de películas lo había hecho buscar.
Aquel joven había tomado el puesto de mensajero porque era lo único que pudo conseguir para estar cerca de su íntimo sueño: ser actor de cine.
Un par de años atrás había atravesado todo su país de costa a costa, desde New Jersey en el extremo este, hasta California en el oeste, persiguiendo su ilusión de dedicarse a la actuación.
Hasta ese día solo había conseguido pequeños papeles secundarios en películas de muy bajo presupuesto, y apenas había logrado juntar el dinero necesario para cubrir las lecciones de actuación que estaba tomando.
Ahora, el productor y el mensajero estaban frente a frente. El primero le explicaba al segundo cuál era su convicción y el segundo no podía creer lo que oía. Se estaba reponiendo del shock justo cuando llegaron a la parte donde debían acordar el salario.
-_»Te pagaremos U$ 11.000 dólares«- dijo el productor. No estaba mal por un par de semanas de trabajo, pero el joven mensajero estaba recién divorciado y tenía una pequeña hija a quien pasarle su pensión de alimentos, por lo que tomó coraje, abrazó al productor y, para que nadie más notara que estaba rogando un aumento le dijo al oído:
_ «¿Podrían ser U$ 11.500? Por favor, tengo un hija pequeña a quien alimentar«
_ «¡Hijo, entonces serán U$ 12.500!»
_ «¡Gracias! Muchas gracias! ¡Jamás me olvidaré de esto!» – le prometió el mensajero al oído.
Con las vueltas de la vida, se convirtieron en amigos entrañables.
Aquel productor arriesgado más tarde cayó en desgracia, mientras que el mensajero dueño de la sonrisa del millón de dólares se convirtió en un gran actor, muy afamado.
Estando en ése punto bajo de su vida, el productor recibió un llamado del ahora consagrado actor invitándolo a que lo acompañe a la próxima entrega de los premios de la Academia, los Óscares, al que había sido nuevamente nominado.
El productor no quería ir. La última vez que había asistido a esa gala, una de sus películas competía en varias categorías, ésta vez sin embargo, casi nadie recordaba su nombre. Casi nadie.
Su amigo, el mensajero que había prometido NO OLVIDARSE JAMÁS, estaba cumpliendo su palabra.
– «¡Quiero que camines esa alfombra roja a mi lado!» – le había dicho por teléfono.
Esa noche después de la ceremonia, en el baile que ofrece la Academia para homenajear a todos los nominados y los ganadores, el actor camino mesa por mesa con su mano apoyada en el hombro del desafortunado productor como para devolverle la confianza en sí mismo, diciendo a quién quisiera escucharlo:
– «¡Éste es el mejor productor que hay en la industria, y lo mejor de todo: él es mi amigo!»
El productor recuerda esa noche como uno de los mejores momentos de su vida. Sólo uno de los mejores, porque hubo otros. En otra ocasión, el productor sufrió un derrame que lo llevó directo al hospital.
Una noche, mientras aún permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos, ve a su amigo, al afamado actor parado en la puerta con su sonrisa del millón de dólares instalada en su rostro.
_ «¡Vas a estar muy bien, muy pronto!» – le dijo.
Dos enfermeras y un encargado de seguridad llegaron hasta ahí y le ordenaron que abandone el lugar.
_ «¡Ud. puede ser muy famoso afuera, pero aquí dentro hay reglas que TODOS deben respetar, y en éste lugar NO se puede estar!» – le gritaron.
El actor, lejos de intimidarse, miró a su amigo convaleciente y guiñándole un ojo le dijo:
_ «¡Regreso en veinte minutos!»
Exactamente en ese tiempo regresó su amigo con veinte pizzas, se sentó con las enfermeras, los que hacían la limpieza y los encargados de seguridad y las compartió con todos ellos.
Aquel consagrado actor, famoso mundialmente, en lugar de estar en un lugar glamoroso, disfrutando de las regalías de su vida privilegiada, estaba allí, una noche, compartiendo una pizza con trabajadores anónimos para poder ganarse el derecho de estar al lado de su amigo,… simplemente cumpliendo su palabra. Al rato, naturalmente, lo dejaron ingresar.
_ «¡Vas a estar muy bien, muy pronto!» – repitió – «¡Aún te queda mucho por hacer!»
Ese es otro de los momentos más imborrables de la vida de éste productor de Hollywood. El otro momento inolvidable que a éste productor le fascina mencionar es el siguiente:
Cuando la vida lo golpeó fuerte, éste productor tuvo que tomar una de las decisiones más tristes de su vida: Vender su hermosa mansión, donde había vivido por casi veinte años.
Sin embargo, cuando la rueda de la vida completó el giro, la fortuna comenzó a sonreírle nuevamente y sus producciones comenzaron a figurar entre las más exitosas sintió que una excelente manera de completar el ciclo era recuperar su añorada mansión.
Se comunicó con el nuevo dueño varias veces, pero éste, un acaudalado francés, presidente de una gran compañía, que residía en Montecarlo, se negaba sistemáticamente. Un día, compartió esa frustración con su amigo, el dueño de la sonrisa del millón de dólares. Al tiempo, el millonario francés, el nuevo dueño de la mansión finalmente accedió a venderle la propiedad al productor. Cuando éste reingresó por primera vez a su mansión, se encontró con un dibujo de su amigo actor que decía:
«¡De vuelta en casa. Hermoso!»
El ahora nuevamente afamado productor, cuando encontró la ocasión, le preguntó si tenía algo que ver con el cambio de opinión del francés y el actor le confesó que sí, que había volado a Montecarlo y pidió hablar con el multimillonario. Éste accedió a atenderlo solo por quince minutos… ¡mientras se afeitaba!
Allí estaba éste actor, igualmente multimillonario, mundialmente reconocido, en el baño con un desconocido rogándole que le regresara su mansión a la persona que le había dado su primer trabajo importante como actor.
En determinado momento se arrodilló y le pidió por favor que accediera a su pedido.
El francés no terminaba de entender la situación por lo que le preguntó:
_ «¿Ud. me está diciendo que voló desde su casa hasta aquí SOLO para pedirme que le venda mi casa a su amigo?»
_ «¡Eso es exactamente lo que estoy haciendo!» – contestó el actor.
-«Prometo pensarlo«- dijo el francés rico.
Ya era un avance.
Durante todo ese verano el multimillonario francés se congració con sus amistades que había tenido de rodillas en su baño a éste consagradísimo actor.
«¡Él cumplió su palabra. Jamás se olvidó. Él es mucho más que un amigo… él es parte de mi alma!» – dice hoy el productor.
Si hasta aquí te has estado preguntado quién es ese productor, pues se trata de Robert Evans.
Claro, seguramente también quieres saber quién es ese actor….
Pues se trata de actor que más veces ha sido nominado al Oscar en la historia (12 en total)… Ganador en tres ocasiones. Tiene el salario más alto de Hollywood. Posee una de las colecciones privadas de arte más valiosas del mundo (incluyendo varios Renoir, Van Gogh y ¡hasta un Picasso colgado en el baño!).
Su fortuna está valuada en más de mil doscientos millones de dólares… Sin embargo, sus amigos coinciden en que su posesión de más valor es su palabra.
Su nombre: JACK NICOLSON
Para despedirme quiero simplemente decirte que la amistad es un legado de Dios para hacer nuestra carga más ligera.
Me sirvió una copa de vino, llenó la bañera 3/4, conocía la temperatura exacta de cómo me gustaba el agua, me quitó la ropa y me ayudó a entrar… Me lavó el pelo, la espalda y los pies. Me llevó a la cama y mientras me secaba el pelo humedecía mi alma, me acostó boca abajo y comenzó a masajear mi espalda, no decía nada, pero su suave respiración era lo más bonito que podía oír. No sé en qué momento me dormí… Pero cuando desperté en sus brazos me dijo:
_ «Hay muchas maneras de hacer el amor.«
Respiré profundo y lo besé. Y esta vez lo hicimos como yo sabía, con el cuerpo (ese amor salvaje que nace en la piel).
Él sabe perfectamente cómo hacer el amor cada día y es que para hacer el amor no es necesario el encuentro físico, se puede hacer el amor de muchas maneras; con una dulce caricia, una mirada, con una sonrisa cómplice, con un abrazo fuerte y sin decir nada, con un pecho amigo donde esconder las lágrimas… ¿Con una flor? ¡No,… él nunca me regaló flores!… ¡Sin embargo, fue capaz de traer la primavera a mi corazón!…
Bebe agua donde la bebe tu caballo. Un caballo nunca tomaría agua mala. Tiende tu cama donde el gato duerme plácidamente. Come la fruta que ha sido tocada por una lombriz. Sin miedo recoge los hongos sobre los que se posan los insectos. Planta un árbol donde el topo escarba. Construye tu casa donde las víboras toman el sol. Cava un pozo donde los pájaros se esconden del calor. Ve a dormir y levántate al mismo tiempo que las aves, cosecharás los granos de oro de la vida. Come más verde, tendrás piernas más fuertes y un corazón resistente, como el alma de los bosques. Mira al cielo más seguido y habla menos, para que el silencio pueda entrar en tu corazón, y tu espíritu esté en calma y tu vida se llene de paz.
“…Y el Eterno te ha ensalzado hoy para que seas para El su pueblo preciado como te lo ha hablado, y para que observes todos sus preceptos,…”
Devarim/Deuteronomio 26:18
¿Qué significa que el Creador haya apartado al pueblo de Israel como Su “am segulah,” es decir: “Su pueblo preciado”?
El sabio exégeta Rashí explica:
«Segulah significa un tesoro preciado….receptáculos de lujo y piedras preciosas, que los reyes guardan. Asimismo, seréis para Mí un tesoro especial sobre todos los pueblos.” (en Shemos 19:5)
La comparación del pueblo hebreo con los tesoros que el rey guarda es precisa.
El significado de estos tesoros preciosos se encuentra precisamente en el hecho que están guardados, y no están destinados para usarse.
Estos “receptáculos de lujo y piedras preciosas” no financian las agendas nacionales ni las campañas militares, ni agregan belleza a su corona ni a su palacio. Son acumulados y ahorrados para ningún otro propósito que su misma existencia, para pertenecer al rey y que se deleite en ellos. De hecho, la posesión del rey de tales tesoros nacionales, amasados simplemente en aras del placer que obtiene de ser su dueño, es parte de lo que lo hace un rey —contribuye a su sentido personal de reinado y eminencia.
Este es el significado de por qué el Eterno apartó al pueblo de Israel como su “pueblo preciado”, queriendo decir que su valor trasciende incluso el “propósito” que sirven.
Ciertamente, a través de observar los mandamientos del Creador, el pueblo escogido revela el reino del Eterno a lo largo del mundo, por tanto expandiendo su “reinado”.
La identidad esencial de un redimido, sin embargo, no es el propósito que sirve, sino el deleite que su mera existencia le trae al Creador. Como los tesoros ocultos de un rey, la mera existencia de un miembro de Israel es una fuente de deleite para el Eterno, incluso antes de cumplir lo que el Eterno le demanda.
La historia de la humanidad no se trata del surgimiento y caída de imperios, ni de sus guerras y conquistas. Se trata de un tipo diferente de batalla; la batalla de entender si el Creador de este lugar mora aquí abajo o en algún lugar del cielo arriba.
Los que creen que Él pertenece al cielo destruyen la tierra. Aquellos que creen que Él pertenece a la tierra están construyendo el cielo aquí.
Esa es la batalla que pelea cada uno de nosotros, esa es la historia del viaje de toda la humanidad y lo que realmente importa.
Porque eso es todo lo que hay para cualquier ser humano.
Solo hay dos mundos: nuestro mundo de recibir Sus placeres para sólo disfrutarlos uno mismo, o Su mundo de recibir para dar.
Trabaja en atraer Su Luz para corregir tu interior y para parecerte a Él al dar a los demás, y entonces serás parte de Su mundo.
De eso se trata esta batalla: Aceptar y abrazar a Dios en nuestra vida diaria, creyendo y entendiendo que TODO viene de Él, o simplemente creer que es el hombre quién dirige todo…
El varón no sabe que hay una víbora debajo, acechando a la mujer.
La mujer no sabe que hay una piedra aplastando al hombre.
Ella piensa: _ «¡Me voy a caer! ¡Y no puedo trepar porque la serpiente me va a picar! ¿Por qué no puede este hombre usar un poco más de fuerza y tirarme hacia arriba?«
Él piensa y le dice a la mujer: _ «¡Siento tanto dolor en mi espalda, y aún así te estoy sosteniendo tanto como puedo! ¿Por qué no intenta trepar un poco más fuerte?«
La moraleja:
No podemos ver la presión que los demás soportan, y ellos no pueden comprender nuestro dolor. Esto es la vida, no importa si es trabajo, familia, afectos o amigos, tenemos que hacer el esfuerzo de comprendernos mas. Aprender a pensar diferente, quizás más claro, y aprender a comunicarnos mejor. Ponernos en el lugar del otro.
¡Un poco de paciencia y reflexión hacen una diferencia enorme!…
Y Tú… ¿Qué puedes aportar al respecto? (Escríbelo en la sección COMENTARIO de abajo)
Al principio, Dios habló. Y todo lo que habló se materializó. Pero, ¿qué hay de lo que no habló? Aquellos esperaban que la mente humana los hiciera realidad.
Cuando el ser humano aprovechó el fuego por primera vez, crió animales y sembró cultivos, simplemente llevó a cabo un pensamiento Divino. Lo mismo ocurrió con los inventores que desarrollaron la máquina de vapor, la turbina eléctrica, la radio y la computadora digital. Cada creación hace su aparición en el momento oportuno, todo como coreografiado desde el principio de los tiempos.
Todo lo que Dios hizo, lo hizo solo para Su gloria, incluidos estos. Ellos también son vitalizados por una chispa de lo Divino. Y depende de nosotros liberar esa chispa y volver a conectarla a su origen, tal como se encuentra en el contexto del plan original del Creador.
De la sabiduría del Rebe de Lubavitch de bendita memoria.
Tomado de: Likutei Sichot , volumen 15, página 45 y siguientes.
«Después de convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad. Tras el paseo, fuimos a almorzar a un restaurante.
Nos sentamos en uno de los más céntricos, y cada uno de nosotros pedimos lo que quiso.
Después de un tiempo de espera apareció el camarero trayendo nuestros menús. Fue justo entonces cuando me di cuenta de que en la mesa que estaba justo frente a la nuestra, había un hombre solo, esperando ser atendido.
Cuando fue servido, le dije a uno de mis soldados: ve a pedirle a ese señor que se una a nosotros.
El soldado fue y le transmitió mi invitación. El hombre se levantó, cogió su plato y se sentó justo a mi lado.
Mientras comía sus manos temblaban constantemente y no levantaba la cabeza de su comida. Cuando terminamos, se despidió de mí sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó.
El soldado me comentó:
«Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo, ya que sus manos no paraban de temblar mientras comía.«
¡No, en absoluto! la razón de su temblor es otra.
Me miraron extrañados y les conté:
–Ese hombre era el guardián de la cárcel donde yo estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua y él venía me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, se orinaba en mi cabeza.
Él no estaba enfermo, lo que estaba era asustado y temblaba quizás esperando que yo, ahora que soy presidente de Sudáfrica, lo mandase a encarcelar y le hiciese lo mismo que él me hizo, torturarlo y humillarlo. Pero yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las mentes que buscan venganza destruyen los estados, mientras que las que buscan la reconciliación construyen naciones.»
Capítulo Uno Voy andando por la calle. Hay un agujero profundo en la acera. Me caigo. Estoy perdida…No sé qué hacer. No es culpa mía. Tardo siglos en salir.
Capítulo Dos Voy por la misma calle. Hay un agujero profundo en la acera. Hago como que no lo veo. Me vuelvo a caer. No puedo creer que me haya caído en el mismo sitio. Pero no es culpa mía. Tardo bastante tiempo en salir.
Capítulo Tres Voy por la misma calle. Hay un agujero profundo en la acera. Veo que está ahí. Me caigo…es un hábito, pero tengo los ojos bien abiertos. Sé dónde estoy. Es culpa mía. Salgo rápidamente.
Capítulo Cuatro Voy por la misma calle. Hay un agujero profundo en la acera. Lo esquivo.
Capítulo Cinco Voy por otra calle.
Poema de Portia Nelson mencionado en “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte” de Sogyal Rimpoché.
El único pájaro que se atreve a picotear a un águila es el cuervo. Se sienta sobre la espalda del águila y muerde su cuello. Sin embargo, el águila no responde, ni lucha con el cuervo; no gasta tiempo ni energía en el cuervo.
Simplemente abre sus alas y comienza a elevarse más alto en los cielos. Cuanto más alto es el vuelo, más difícil es para el cuervo respirar y luego el cuervo se cae por falta de oxígeno. Deja de perder el tiempo con los cuervos.
Sólo llévalos a tus alturas y se desvanecerán.
Mantente enfocado, despega y sigue volando.
El enemigo se sentará a tus espaldas y te morderá el cuello… «pero los que esperan a Yahvéh tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas…» (Isaías 40:31)
Creó al ser humano con su misma imagen, algo único en toda la Creación, y le dio el llamado de llegar a ser semejante a Él. Es decir, ser co-creador del Universo.
Lo puso en el jardín del Edén y le dio todo lo que necesitaba sin que tuviera que trabajar para obtenerlo, cada tarde le enseñaba personalmente Su palabra. ¡Maravilloso!
¿Qué hizo el hombre? Pecó. Dudó de la palabra del Eterno, indirectamente lo llamó mentiroso y le desobedeció.
No satisfecho con eso, cuando el varón original fue confrontado con su pecado, no sólo culpó por su falta a la compañera que Dios le había dado, sino que indirectamente también lo culpó al Creador por habérsela dado.
¿Cómo se vengó el Eterno ante semejante ofensa? Amó al ser humano. Hubiera sido más fácil aniquilarlo, pero Él no busca lo más fácil sino lo mejor. Lo amó excluyéndolo del Edén -porque las acciones tienen sus consecuencias- y se vengó dándole la promesa mesiánica, el protoevangelio codificado en aquella semilla de la mujer que le pisaría la cabeza a la serpiente (Bereshit 3:15).
La humanidad no sólo seguía gozando de continuidad física en esta tierra, sino que además ¡tenía una esperanza, una promesa a la que aferrarse! ¿Pero qué hicimos (porque en ellos estábamos ocultos nosotros)? Pervertimos nuestros pasos alejándonos cada vez más del diseño original hasta llegar a niveles de infranimalidad inimaginables.
¿Cómo se vengó el Eterno ante esta nueva ofensa? Apartó para sí a Noaj (Noé) y a su familia, para seguir por medio de Él el linaje de salvación que cumpliría la promesa inicial. Les brindó una instrucción y con ella una salida al juicio que le sobrevendría a quienes no la siguieran, y por la obediencia de ese justo la condenación vino al mundo (Heb.11:7) y la salvación a su casa (y a nosotros).
Fue un reset, volver a empezar, una tierra purificada, una nueva y grandiosa oportunidad. ¿Qué hicimos? Pecamos contra el Eterno con borracheras e inmoralidad.
¿Cómo se vengó el Señor ante este innecesario agravio? Amó a la humanidad continuando por medio de Sem su linaje mesiánico (Bereshit 9:26) para redimir finalmente al mundo.
Pasaron los años y ese linaje llevó a la conformación de un pueblo bendito y escogido, lo libró de la opresión milagrosamente, lo guio como un recién casado a su esposa, y le entregó el maravilloso regalo de la Torah no sólo en tablas sino primero hablándoles desde su interior (Shemot 20:1-21).
Listo, teníamos todo lo necesario para restaurar el mundo a su plenitud original, pero ¿qué hicimos? ¡¡Engañamos a nuestro esposo en nuestra luna de miel!! (Jeremías 31:32).
¿Cuál fue su venganza ante este innombrable hecho? Nos amó. Hizo que la Torah se hiciera carne y habitara entre nosotros, Él mismo tomó forma de siervo y se hizo hombre para enseñarnos sus diseños de amor. (Jn. 1:14/ Fil. 2:6-8).
¿Cómo respondimos a este acto de incalculable benevolencia y misericordia? Lo despreciamos y lo desechamos, escondimos de Él nuestro rostro (Is. 53:3).
¿Cómo se vengó YHVH? Le pidió a Su Hijo que, siendo justo, diera su vida por un pueblo injusto, y Él en amor obediente lo hizo voluntariamente (1 Ped. 3:18/Jn.10:17-18/Mt.26:39)
Sin embargo, muchos no creímos en Él, ¿y cómo se vengó? Atrayéndonos a Él por medio de los que sí habían creído (Jn.12:32/ 2Cor. 5:18-21). Y no sólo eso, sino que al reconciliarnos nos dio también al Espíritu Santo, ¡sí, su misma Presencia dentro nuestro! Haciéndonos coherederos con el Mesías, miembros de Su familia (Ef. 2:18-22/Rm.8:15-17) y nos dio una gloriosa misión, un sentido de vida (Mt. 28:19-20/Heb.12:1-2).
Conclusiones
Antes de pasar a lo concluido, aclaro. Cada vez que dije “¿cómo se vengó?” no significa que Él actuara improvisadamente, como tratando de salvar la situación por algo que no previó que pudiera pasar, porque ya había consagrado al Cordero expiatorio desde antes de la creación del mundo (1 Ped. 1:20/ Rev. 13:8).
Justamente allí radica su amor, que sabiendo tooodo lo que haríamos, nos amó y “se vengó” de nuestros pecados, amándonos más.
Ahora bien, ¿qué queda para nosotros?
Ser como Él, vengarnos de quienes nos hacen mal directa o indirectamente amándolos. “¿Cómo? ¿estás loco?, Él lo hizo porque es Dios, yo soy un ser humano”.
Sí, somos seres humanos llamado a ser semejantes a nuestro Creador (Bereshit 1:26).
A eso se refería nuestro amado Yeshúa, el más grande maestro, cuando dijo:
“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la camisa, déjale también la capa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda”(Mt. 5:38-41 |NVI).
Algunos han pensado que esto implica ser unos bobalicones, unas víctimas de los incrédulos, y por ese mal concepto han surgido burlas como la creación del personaje de Ned Flanders en Los Simpson, un cristiano que despierta más lástima y risa que admiración.
No obstante, el concepto yahvista es otro; amar implica responder a las ofensas, pero no hacerlo como el ego quiere, dándole al otro su mismo veneno y más. No, el verdadero amor siempre da respuesta, pero da aquella que busca lo mejor para el otro, aunque a veces esto implique ser duro, pero lo hace para su edificación y no para su mal (Heb.12:5-13).
Si una persona te ofende, te desprecia, amala. Demostrale justamente que, así como YHVH amó y ama sin que lo merezcamos y de tanto perseverar en ese amor (su venganza) ha llevado a miles de generación en generación a volverse a su amor y cambiar, así vos podés hacer lo mismo (Mt. 5:44).
¿Cuesta? Obvio, bienvenido al Yugo de Yeshúa.
Pero yo lo he comprobado por mí mismo; he visto a quienes me acusaron de no ser virtuoso agradecer enfáticamente luego mi amor manifestado hacia ellos en acciones concretas, independientemente de que no me hayan pedido perdón muchas veces, no importa, porque sus palabras de gratitud y mis acciones hablan más fuerte.
Esa es la buena venganza, la que doblega al otro con y desde el amor (Pr.25:21); y verdaderamente le doy todas las gracias y gloria al Eterno por haberme enseñado a hacerlo, porque en mis fuerzas sólo hubiera buscado mi venganza egoísta cargada de resentimiento.
Por eso, entendiendo estos códigos revelados en las Escrituras Sagradas y luego manifestados todos en Yeshúa, el apóstol Pablo dijo:
«Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.» (Romanos 12:20-21 |NVI)
“¿Por ventura te parece poca cosa el que nos hayas hecho subir de una tierra que mana leche y miel para hacernos morir en este desierto, para que quieras también hacerte señor absoluto de nosotros? Ni tampoco nos has traído a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado posesiones de campos y de viñas. ¿Acaso quieres arrancar (cegar) los ojos de estos hombres? No subiremos.Y se encendió la ira de Moisés en gran manera, y dijo al Eterno: No atiendas a su ofrenda; ni un solo asno de ellos tomé, y no he hecho mal a ninguno de ellos.
(Números/Bamidbar 16:13-15)
Basándome en estos versículos observo una insatisfacción que lleva a ser mal agradecidos, a nunca estar conformes con nada. Siempre hay un “pero” para todo, hasta para cuando estamos alegres.
En Kóraj (Coré) notamos una vez más esa klipá (cáscara, concha, y/o caparazón) y también están incluidos esos tres gigantes que vimos en el parashá Shelaj Lejá (Bamidbar 13:22) con los que día a día tenemos que luchar:
Ajiman, el bloqueador;
Sesay: el blanqueador (la religión) y
Talmay: el acumulador.
Esto arrastró a ese levita a una envidia que invadió su corazón, lo enfrió y lo llevó a él y a tantos otros a rebelarse.
Si tan solo le hubiera dado lugar a la humildad como Moshé lo hizo, quizás todo hubiera sido distinto. Pero Abba nuestro nos prueba para que quede expuesto quién de verdad lo obedece o quién, como Kóraj y sus seguidores, ante cualquier situación siempre tiene el “pero” perfecto para no congregarse, o para mirar en qué momento va a caer su hermano para decir que en ese puesto no tendría que estar, etc.
“Tú salvas a los humildes, pero humillas a los orgullosos” (Salmos 18: 27)
Más claro échale agua. Un sabio dice: “la humildad es requisito indispensable del verdadero aprendiz, del verdadero discípulo”.
La solución no es poner a un hombre con hambre de poder en un cargo de responsabilidad, sino que se humille y aprenda a someterse a los líderes que Yahveh ha puesto sobre él. Pero muchos no quieren aceptar esto ni tratar con el pecado que los domina, sino que desarrollan su rebeldía hasta que apodera de su ser.
Pero si nos humillamos bajo la poderosa mano del Eterno, Él nos exalta en su debido tiempo, como está escrito en 1 Pedro 5:5-6.
“No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.» ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “¿Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano”. (Mateo 7:1-5)
Basándome en este pasaje cierro esta meditación con la conclusión de que un líder puesto por Abba nuestro siempre va a dar su vida por las ovejas (Juan 10:11) como hizo Moshé, y luego Yeshúa nuestro Maestro y Dueño. Siempre va a procurar actuar con sabiduría, entendimiento y conocimiento por su pueblo, siempre intentará hacerle bien y no mal. Por ese motivo el Señor me lleva a observar cómo todo lo permite Él.
Nosotros como comunidad tenemos que apoyar a nuestros líderes, estar en ese cargo no es fácil, ya que se les demanda más. No podemos siempre buscar un “pero” a todo. “No oro porque fulano no me llamó, no me congrego porque el viento vino del Norte en vez del Sur, no me congrego porque el dólar subió. No me congrego porque no tengo internet”, etc.
¡A ver! Seamos agradecidos que hoy podemos aprender, no es válido culpar a esta plandemia de que te enfríes. Si te enfrías es porque sale a la luz lo que por muchos años no hiciste, solamente actuaste como cualquier religioso en calentar una silla, sólo que le agregaste de yapa el shabat.
Sí, puede que moleste lo que digo, pero si nos observáramos hacia dentro nos daríamos cuenta que mucha de la escasez que vivimos es porque seguimos siendo como Kóraj y lo que menos hicimos fue convertirnos al yugo de Yeshúa. Es decir, conocerlo, obedecerlo por medio de la indagación, meditación y oración de Su palabra, meramente por comodidad u argumentos humanos.
El Martín Fierro dice: «los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera«.
Si estás siendo devorado lamentablemente es porque no estás (y/o estamos) unidos como comunidad, porque somos mal agradecidos, no aprovechamos las herramientas que Abba nuestro nos da a través del maestro que nos ha dado.
¡Basta de tanta klipot!… ¡Basta de tanto «maquillaje»! Basta de sólo querer estar en los grupos de estudios para no sentirse excluido, o que nadie te quiere. La idea es que crezcas, que madures, es por el bien de todos nosotros.
Si no, siempre vivimos dando vueltas en la queja, en el desierto, en criticar al otro por nuestro mal. El mal muchas veces nos lo causamos nosotros mismos por no obedecer la palabra que con tanto tiempo en amor es bajada a nuestras vidas.
¡Cortémosla con tanta victimización! ¡Empecemos a caminar juntos! Porque si de algo no nos podemos esconder es de nuestro Rey, nuestro dueño que no va a permitir que una raíz de amargura contamine a Su Pueblo.
¡Todo sale a luz! Entoces seamos agradecidos, y en emunah (fe verdadera), caminemos juntos valorando que todo ya se nos dio.
Kóraj se rebeló y perdió todo; sólo se enfocó en observar y sus ojos lo engañaron. ¡Quizás viéndolo desde otra perspectiva no nos trague la tierra! ¡Pero la pobreza que hoy atraviesas es igual a que la tierra te trague!… Entonces, practiquemos la teshuvá, el arrepentimiento.
Este no es el momento para mirar las diferencias, sino para unirnos en las coincidencias.
No es el momento para tener razón, sino para vivir la verdad.
No es el momento para reprocharnos el pasado, sino para trazarnos un destino.
No es el momento de egocentrismo, sino para el altruismo.
No es el momento para el protagonismo del ego, sino para la manifestación del nosotros.
No es el momento para que se destaque un super ungido, sino para el heroísmo del grupo.
No es el momento para la negación de los errores, sino para la aceptación y el arrepentimiento.
No es el momento de criticar al otro, sino para registrar la empatía.
No es el momento de proyectar la culpa, sino de rectificar los errores.
No es el momento de la letra muerta, sino de la Palabra viva.
No es el momento del hombre, sino del Dios Viviente.
No es el momento del empoderamiento humano, sino de la manifestación divina.
No es el momento del que es alma viviente, sino del que es Espíritu Vivificante.
No se trata de saber lo que nos pasa, sino de entender lo que provocamos.
No se trata de reprochar todo al Cielo, sino de hacernos cargo de lo nuestro acá en la Tierra.
No se trata de buscar culpables, sino de hacernos responsables.
No se trata de juzgar acciones, sino de cambiar intenciones.
No se trata de mirar afuera, sino ver desde adentro lo que nos afecta.
No se trata de leer la Biblia, sino de comenzar a meditar la Instrucción del Eterno.
No se trata de cumplir los Diez Mandamientos, sino de vivir las Diez Declaraciones de Poder Lumínico.
No se trata de gritar sin sentido, sino de pedir al único Padre en el nombre del Hijo Unigénito.
No se trata de creer en Dios, sino de creerle y obedecerle. Porque la ultima palabra no la tiene el Eterno, sino cada ser humano libre para decir sí, amén y comenzar a vivir, o negarlo y seguir muerto aún respirando.