Fábulas de Gobierno

El Águila y el Cuervo (Fábula)

El único pájaro que se atreve a picotear a un águila es el cuervo. Se sienta sobre la espalda del águila y muerde su cuello. Sin embargo, el águila no responde, ni lucha con el cuervo; no gasta tiempo ni energía en el cuervo.

Simplemente abre sus alas y comienza a elevarse más alto en los cielos. Cuanto más alto es el vuelo, más difícil es para el cuervo respirar y luego el cuervo se cae por falta de oxígeno. Deja de perder el tiempo con los cuervos.

Sólo llévalos a tus alturas y se desvanecerán.

Mantente enfocado, despega y sigue volando.

El enemigo se sentará a tus espaldas y te morderá el cuello… “pero los que esperan a Yahvéh tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas…” (Isaías 40:31)

El que lea entienda.

¡Dios te bendice!

La Rosa y el Sapo (Fábula para cambiar paradigmas sociales)

Había una vez una rosa roja muy bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la observaba maravillada, pero de lejos.

Analizando y reflexionando el por qué de esta situación, se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro. Inmediatamente supo que él era la razón por el que nadie se acercaba a verla de cerca.

Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato. El sapo muy obediente dijo:

_”Está bien, si así lo quieres“.

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Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa: y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:

_”Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?

La rosa contestó:

_”Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual”.

El sapo solo contestó:

_”Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín“.

 

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, o simplemente que no nos “sirven” para nada.

Sin embargo, todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, por lo que nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.

No hagamos acepción de personas, por su aspecto.

¡El Eterno creo con el mismo amor tanto a la rosa como al sapo!

 

 

Anónimo.

Tu brillo opaca al envidioso (Fábula de la luciérnaga y la serpiente)

Fábula de la luciérnaga y la serpiente
 
En cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.
La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía. Dos días y nada. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente:
_ “¿Puedo hacerte tres preguntas?”, dijo el insecto.
_ “No acostumbro a responder pregunta alguna a mis víctimas, pero como te voy a devorar, puedes hacerlo“, respondió la serpiente.
“Entonces dime”, dijo la luciérnaga, ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?”
_ ¡No!”, contestó la serpiente.
_ “¿Yo te hice algún mal?“, cuestionó por segunda vez la luciérnaga
_ “¡No!”, volvió a responder el ofidio cazador.
_ Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?”
_ ¡Porque no soporto verte brillar!”, fue la última respuesta de la serpiente.

Moraleja

La envidia es un deseo de destrucción, de odio. La envidia tratará de destruirte a través de la persecución abierta o de descalificación, de la calumnia. Su objetivo será siempre el mismo: perseguirte hasta la aniquilación de tu existencia. 
 
Recién cuando tu estima y tu identidad estén seguros de tus capacidades y habilidades, cuando hayas determinado que nada te moverá del objetivo a seguir, nunca nadie más logrará eficacia desde su envidia.

La Montaña de las Dificultades

Un día se reunieron en asamblea todos los animales para elegir al rey de la selva. Todos reconocieron que el más fuerte y poderoso era el león, pero en la selva había tres leones: ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos sería nuestro rey?”

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si:
– “Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos, ya que somos muy amigos… ¡Necesitamos saber cual será el elegido!, pero ¿Cómo descubrirlo?

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada:
Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro rey“.
La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.

El primer león intentó escalar y no pudo llegar.

El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado.

El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
Yo sé quien debe ser el rey!

Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
_”¿Cómo?” … Preguntaron todos.
_ “Es simple“… dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.
El primer león dijo:
– “¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo:
– “¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo:
– “¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.”

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás.

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. El rey de los animales.

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.

Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.

La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. !Tu todavía estas creciendo!