Anécdotas de Fe

“La Puerta de los Gordos”: ¿Discriminación o llamado a la Auto-Disciplina?

En el Monasterio de Alcobaça, ubicado a 88 kilómetros de Coimbra, en Portugal, se oculta la puerta más estrecha del mundo. Mide 2 metros de alto por 32 centímetros de ancho. Son una dimensiones ridículas, pero tiene una explicación.

La Abadía, es la primera obra gótica erigida en suelo portugués. Su construcción comenzó en 1178 por los monjes de la Orden del Císter. Es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1989, y el 7 de julio de 2007 fue elegida como una de las Siete Maravillas de Portugal.

Cuenta la historia que en el siglo XVIII el Monasterio de Alcobaça tenía una de las cocinas más grandes del mundo; incluso habían construido un canal que desviaba el río para que pasase directamente por la cocina, y así los monjes podían coger los peces directamente del agua.

El caso es que muchos de estos monjes estaban bastante gordos, y la gula es uno de los denominados Siete Pecados Capitales. Así que el abad decidió construir este peculiar puerta tan estrecha en la cocina con una función muy sencilla: no dejar pasar a los gordos.

El abad ordenó que no se sirviese comida. Entonces, y debido a esta disposición, cada monje tendría que ir a la cocina a buscarla si quería comer, pero solo podía entrar si estaba lo suficientemente delgado como para caber por una puerta de 32 centímetros.

Ni que decir tiene, con esta dieta tan radical los monjes comenzaron a adelgazar enseguida, ya que tenían prohibido comer fuera de la cocina. Lo interesante de esta anécdota espiritual de la historia es que este tratamiento infalible contra la obesidad, hasta hoy, no ha sido superado por ninguna dieta.

Cabe aquí decir que en el siglo XIX, cuando Portugal prohibió las órdenes religiosas y los monjes fueron expulsados del monasterio, este método de adelgazamiento tan efectivo no ha vuelto a utilizarse en el Monasterio de Alcobaça.

Anécdota que nos hacen pensar… ¡Espero que no necesites llegar a tener una puerta de estas características para ingresar a la cocina de tu casa!

Las Mentes que buscan Venganza destruyen los Estados…

Después de convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad. Tras el paseo, fuimos a almorzar a un restaurante.

Nos sentamos en uno de los más céntricos, y cada uno de nosotros pedimos lo que quiso.

Después de un tiempo de espera apareció el camarero trayendo nuestros menús. Fue justo entonces cuando me di cuenta de que en la mesa que estaba justo frente a la nuestra, había un hombre solo, esperando ser atendido.

Cuando fue servido, le dije a uno de mis soldados: ve a pedirle a ese señor que se una a nosotros.

El soldado fue y le transmitió mi invitación. El hombre se levantó, cogió su plato y se sentó justo a mi lado.

Mientras comía sus manos temblaban constantemente y no levantaba la cabeza de su comida. Cuando terminamos, se despidió de mí sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó.

El soldado me comentó:

Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo, ya que sus manos no paraban de temblar mientras comía.

¡No, en absoluto! la razón de su temblor es otra.

Me miraron extrañados y les conté:

Ese hombre era el guardián de la cárcel donde yo estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua y él venía me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, se orinaba en mi cabeza.

Él no estaba enfermo, lo que estaba era asustado y temblaba quizás esperando que yo, ahora que soy presidente de Sudáfrica, lo mandase a encarcelar y le hiciese lo mismo que él me hizo, torturarlo y humillarlo. Pero yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las mentes que buscan venganza destruyen los estados, mientras que las que buscan la reconciliación construyen naciones.”

Nelson Mandela

Los Tres Picapedreros y la Gran Obra de la Vida.

En un día de mucho calor tres picapedreros se encuentran rompiendo piedras en una cantera. Los tres están ensimismados en la misma tarea, pero descargan con diferentes intensidades el peso de la maza y el punzón sobre las rocas. Las expresiones de sus rostros manifiestan distintos grados de concentración en su trabajo.

 

Entonces, un caminante que por allí pasaba atento de la situación, supuso que todos eran empleados y que poseían una misma finalidad. Pero la diferente actitud de cada uno lo confundía. Pensó que tal diferencia se debe a las distintas reacciones ante el calor. Decide, entonces, romper su curiosidad abandonando su supuesto, acercarse y preguntarle a cada picapedrero para qué o por qué pica las piedras.

 

Preguntó al primer obrero y este le respondió muy malhumorado: “¿No ves? Es evidente. Pico piedras”.

 

No conforme con la respuesta, interrogó al segundo albañil y este dijo con sinceridad: “Me gano el pan. Necesito ganar dinero y alimentar a mi familia y cuantas más horas trabajo, más dinero llevaré a mi casa ”.

 

Por último, decidió preguntar al tercer trabajador y este dijo con una gran sonrisa: “Construyo una catedral”.

 

(Autor Anónimo)

 

 

Conclusión:

 

Así, de forma simple, con una respuesta diáfana, evidenció como un sencillo y humilde trabajo puede proyectarse e integrarse dentro de una gran obra. Muchos de nosotros estamos llamados, cada día durante muchos años, a ser como este último picapedrero.

 

La vida de los seres humanos está hecha para pequeños momentos tejidos en el Gran Tapiz divino de la vida cotidiana. Por ello, debemos aceptar que para vivir plenamente feliz no hacen falta grandes momentos llenos de anécdotas heroicas. Debemos procurar ser felices en la fugacidad del instante, único e irrepetible, que se nos presenta como sucesión de hechos encadenados a lo largo de un día,. No hay que esperar grandes acontecimientos para ser nosotros mismos y mostrar la fuerza interior que da sentido a la vida. Todos nosotros nos encontramos cada día ante acontecimientos sencillos, de aquellos que no salen en las crónicas, pero que son esenciales para explicar la propia existencia anexándola al propósito eterno de Dios. Cada uno de nosotros, como seres humanos, somos los protagonistas silenciosos de las pequeñas historias que sumadas hacen la Gran Historia que revelará finalmente al Mesías sobre las naciones.

 

Asumir que desde la pequeñez se pueden conseguir grandes transformaciones en la existencia humana es la gran proclamación sobre el sentido de sencillez. Creo que este es el sentido de la alabanza que se desprende del Salterio:

“… la piedra que rechazaban los constructores, ahora corona el edificio”

(Salmo 118: 2)

 

 

 

En amistad y amor en servicio: P.A. David Nesher

 

 

El Error del Lobo

Hace tiempo leí acerca de la manera en que el hombre esquimal caza a los lobos para conseguir su piel y confeccionar así sus vestimentas. El relato me pareció muy oportuno para hacer una analogía espiritual.

Se dice que el cazador esquimal primero cubre un filoso cuchillo con la sangre de algún otro animal, y luego deja que se congele. Luego añade otra capa de sangre y lo vuelve a congelar, y así sucesivamente hasta cuatro o cinco veces. Entonces el cazador ártico toma el cuchillo ensangrentado y lo coloca en el suelo con el filo extendido hacia arriba.

Así, y sin sospechar, el lobo se acerca por el olor a sangre fresca, y comienza a lamer la sangre congelada. Lo cierto es que entre más lame, más crece su apetito hacia la sangre. Sin saber lo que está haciendo. De ese modo, el lobo empieza a cortar su propia lengua, y ya confundido, asocia su sed por la sangre cadavérica con su propia sangre. Su deseo perpetuo no se satisface hasta estar completamente muerto y desangrado.

REFLEXIÓN: Meditando en esto, me doy cuenta que así es de atractivo es el olor del pecado para mucha personas. A causa de esto, ellos mismos se convierten en víctimas mortales de sus propios pecados. Si no despiertan y piden ayuda, ni se arrepienten, terminan pereciendo como el mencionado lobo…

¡Sin embargo, el Eterno  siempre te espera con los brazos abiertos!

“Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho YHVH de los ejércitos.

Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?”

(Malaquías 3:7)

¿Cuánto cuesta un Milagro?

Micaela, una niña de ocho años oyó a sus padres decir que su hermanito Andrés estaba muy enfermo y que ellos no tenían el dinero necesario para pagar la operación que podría salvar su vida. «Sólo un milagro puede salvarlo», les oyó decir.

Micaela, fue a su habitación y sacó de un frasco todos sus ahorros. Vació el contenido y con todas las monedas que tenía fue a la farmacia. Esperó con paciencia al farmacéutico que estaba muy ocupado hablando con otro hombre.

Por fin, molesto, le preguntó:

¿Qué necesitas? Estoy conversando con mi hermano que vino de Chicago y al que no he visto en mucho tiempo – añadió, sin esperar que la niña respondiera su pregunta.

Es por mi hermano, – dijo la niña – está muy enfermo y quiero comprarle un milagro.

¿Cómo? – preguntó el boticario.

Se llama Andrés y tiene algo muy malo que le está creciendo dentro de la cabeza. Dice mi papá que sólo un milagro le puede salvar. ¿Cuánto cuesta un milagro?

Aquí no vendemos milagros, lo siento, pero no puedo ayudarte – contestó éste, con un nudo en la garganta.

Mire, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Dígame cuánto cuesta.

El hermano del farmacéutico era un hombre muy elegante. Se inclinó, y preguntó a la niña:

¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?

No sé– respondió Micaela, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Lo que sé, es que está muy enfermo y dice mamá que necesita una operación, pero como mi papá no puede pagarla, quiero hacerlo yo con mi dinero.

¿Cuánto tienes?  – preguntó el señor que venía de Chicago.

Un dólar y once centavos – respondió Micaela con voz apenas audible. Es todo lo que tengo, pero si hace falta, puedo conseguir más.

¡Qué casualidad! – dijo sonriendo, un dólar y once centavos es justo lo que cuesta un milagro para tu hermanito.

Seguidamente, el hombre recogió el dinero en una mano y con la otra tomó la mano de la niña y le dijo:

Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres, para ver si tengo la clase de milagro que necesitas.

Aquel hombre bien vestido era el Dr. Armstrong, especialista en neurocirugía, quien realizó la delicada operación. Al poco tiempo, Andrés se había restablecido totalmente.

La madre emocionada comentó: Esta operación fue un milagro. ¿Cuánto habrá costado? Micaela sonrió. Sabía exactamente cuánto costaba un milagro: un dólar y once centavos…

Micaela es un gran ejemplo, ella salió de su casa convencida de conseguir el milagro para su hermano, sólo porque en su Fe e inocencia estaba el verdadero amor de Dios.

¡Sal día a día de tu casa convencido de encontrar tu Milagro!

“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

(Hebreos 11:1)

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“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

(Mateo 21:22)

Un Científico asegura que después de la Muerte existe el “Cielo”

El neurocirujano estadounidense Eben Alexander se ha desempeñado como profesor de la escuela de medicina de Harvard. Él estaba convencido que las experiencias extracorporales (separación cuerpo espíritu) eran alucinaciones causadas cuando el cerebro era dañado. Pero, tras su experiencia cercana a la muerte ha cambiado su opinión al respecto. Y es que estuvo en coma por siete días y al despertar contó que estuvo en el cielo y vio Dios.
Hace siete años (2008) despertó una mañana con un dolor de cabeza punzante. A las pocas horas, entró en un estado de coma. El neocórtex, la parte del cerebro que se encarga de todos los procesos de pensamiento que nos hace humanos, se había cerrado completamente.
Tras esa situación fue llevado al hospital, donde los médicos determinaron que había contraído meningitis y dijeron que no habían posibilidades de supervivencia.
Yo estaba en estado de coma profundo, en estado vegetativo, y todas las funciones superiores de mi cerebro estaban desconectados. Mi cerebro no estaba funcionando pero mi yo interior todavía existía, desafiando todas las leyes conocidas de la ciencia“, cuenta Eben.
Mientras estuvo en esa situación, cuenta que su conciencia se fue en un viaje a través de una serie de reinos en un viaje más allá del mundo físico, llegando asegurar que  la conciencia existe más allá del cuerpo.
Relata que vio una luz que descendía lentamente desde arriba, arrojando una especie de cuerdas de plata con un resplandor dorado. Se oía una música hermosa y celestial. La luz se abrió como una rasgadura y me sentí subiendo a través de una grieta, en un valle lleno de vegetación exuberante y fértil, donde fluían aguas cristalinas.
También afirma haber visto a Dios durante esta experiencia, aunque no fue “el hombre con barba blanca“, como todos solemos imaginarlo. “Esta deidad está más allá de cualquier palabra, hay una sensación irresistible de aquella presencia amorosa e infinita“.
Hay registros médicos de cada minuto de mi estado de coma, y ​​ninguno de ellos mostró ningún indicio de actividad cerebral. En otras palabras, en lo que la neurociencia puede decir que mi viaje no era algo que sucede dentro de mi cabeza“, enfatizó Eben.
Muchos científicos tiene dificultades para aceptar estas afirmaciones. Mi experiencia socava su sistema de creencias. Pero el único lugar donde he encontrado aceptación es en la iglesia, donde mi historia a menudo coincide con las expectativas de la gente“. concluyó.
Por otra parte dice que esta experiencia le ha permitido ver la muerte desde la otra orilla y que somos más que un cuerpo biológico; habla de que se ha dedicado toda su vida estudiar el cerebro y que dedicara el resto de su vida a estudiar la conciencia para demostrar que hay algo más allá de la muerte.
El Dro. Eben dice que esta experiencia podrá dar una nueva visión científica de que en verdad el cielo existe. En base a todo esto escribió el libro llamado “Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife“,  que traducido dice: “La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte“, siendo un rotundo éxito  y causando gran controversia en el mundo científico. En su libro cuenta su experiencia extracorporal afirmando que la conciencia es independiente del cerebro, que la muerte al parecer es un espejismo y que la eternidad es la última frontera.A continuación pueden ver una entrevista del periodista, columnista de “The Miami Herald” y analista de CNN en Español, Andrés Oppenheimer al Dr. neurocirujano Eben Alexander, sobre su experiencia vivida en ese estado de muerte comatosa o cero actividad cerebral, cuando contrajo una meningitis bacteriana.

William Colgate: el Diezmo y Fidelidad a Dios lo llevó a crear una Empresa de Éxito

” Bendito el varón que confía en Yahvéh, y cuya confianza es Yahvéh
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”.
 
(Jeremías 17:7-8)
 
 
Todos deben saber a esta altura que William Colgate fue un empresario inglés que nació el 25 de enero de 1783 en la localidad de Hollingbourn, en Kent, Reino Unido. Hijo de Robert Colgate y Sarah Bowles.
 
 
En 1806 emigró a Nueva York, pues se vio obligado a abandonar su hogar, ya que sus padres no podían sostenerlo, debido a la gran escasez económica en la que vivían.
 
 
Con tan sólo 16 años de edad, se ganaba la vida recorriendo las calles vendiendo jabones con una caja de madera colgada al cuello. Con sus ventas, ayudaba a su mamá quien ya había enviudado, además de colaborar para la educación de su hermanita.
 
 
Siendo él un joven de campo, se encontró con lo duro de conseguir trabajo en la gran ciudad, sin embargo, su fe en Dios lo ayudó a continuar en la búsqueda por superarse y prosperar.
 
Un día para protegerse de la lluvia, se refugió en una iglesia y escuchó cuando el predicador narraba la historia de Jacob:
 
“E hizo Jacob voto, diciendo:
Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Yahvéh será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré
para ti”.
(Génesis 19:20-22)
 
William, al escuchar esto, al salir se arrodilló con su cajita de jabón y oró diciendo:
 
“¡Oh Dios!, Si me sacas de esta pobreza en que me encuentro, te prometo que durante toda mi vida daré para ti la décima parte de todo lo que gane”.
 
Durante la noche tuvo un sueño, en el cual escuchó una voz que le decía:
 
“Aprende a fabricar jabones”. 
 
 
Tuvo fe y obedeció, ya que al día siguiente consiguió un empleo en una fábrica de almidón, jabones y velas. Llegó como mensajero, pero por su buena conducta fue ascendiendo hasta que aprendió a fabricar jabones.
 
 
Pronto, llegó a ser socio en el negocio del jabón; pero pocos años más tarde, se convirtió en el único propietario debido al fallecimiento de su socio. El negocio creció prósperamente, gracias a su esfuerzo y por supuesto, porque él continuó honrando a Dios con sus diezmos.
 
 
Para 1896 William Colgate descubrió la fórmula de la crema dental e introdujo los tubos de pasta de dientes, que hasta esa fecha, se comercializaban en polvo o en tarro. En 1906 por la calidad de sus productos, ya se encontraba produciendo una línea de jabones para el lavado de ropa.
 
 
Su fidelidad y dedicación a Dios le hizo prosperar y triunfar como empresario, ya que después de comenzar con el 10% de su diezmo, continuó con el 20%, el 30%, el 40%, el 50%, así, hasta llegar a dar el 90% de todas sus ganancias. Sus ventas aumentaron rápidamente con el paso del tiempo, por lo que su jabón comenzó a ser una marca reconocida en muchos hogares a través del mundo.
 
 
Colgate fue considerado el hombre más rico, sobreviviendo con apenas el 10% de sus ganancias. Fue alguien que apoyó a hombres de Dios para que se pudiera llevar el mensaje de salvación a muchas naciones.
 

La Universidad Colgate lleva su apellido en reconocimiento a su labor como benefactor de la institución.

 

Además ayudó a organizar varias sociedades Bíblicas, inclusive la American Bible Society (1816).
 
 
Después de su muerte el 25 de marzo de 1857, sus hijos continuaron siendo fieles a Dios y en 1928 y, debido a su creciente internacionalización, la compañía decide fusionarse con Palmolive-Peet, para luego terminar siendo Colgate-Palmolive.
 
 
Sin duda, esto me ha dejado una tremenda enseñanza sobre lo importante que es honrar al Eterno con nuestros diezmos, la fidelidad de Él hacia nosotros, y por consiguiente, poner en práctica nuestra fe, disciplina y esfuerzo.
 
 
¡William Colgate le creyó a Dios y a sus promesas, y fue prosperado!
 

¿Tú que harás?

“No Hay Dios, sino YHVH”… cantan alegres 500 Infantes de la Marina de Estados Unidos

Navegando por la web encontré un video que muestra alrededor
de 500 infantes de la marina de Estados Unidos de la Base Camp Pendleton,
California, cantando “Días de Elías”. Este material se ha convertido en un éxito en Internet.
Merrie Pardee Baldwin, quien
publicó el video original en su página de Facebook, ha expresado que
espera inspirar a los soldados estadounidenses a esperar con fe el Gran Día del Señor. Este sentir surgió en su autor al notar que muchos soldadoes están preocupados por la
creciente violencia del Estado Islámico en el Medio Oriente y la amenaza de
guerra contra Estados Unidos.
Estoy muy feliz de que el
vídeo se haya vuelto viral, pero lo que más quiero es que la gente ore por
nuestras tropas. Esa es mi intención. Quiero ver a más gente orando por
nuestros soldados, porque por muy malas noticias que vemos en los medios de
comunicación, queremos ver algo positivo
”, dice Baldwin.
Esta mujer es miembro de la Iglesia
Fellowship Christian Arbor
en Lake Forest, California, y trabaja con su esposo
Jim como capellán voluntario en los servicios realizados en Camp Pendleton cada
segundo domingo del mes. Ya llevan ya dos años realizando un culto al que ellos
llaman los “guerreros de la fe”.
Al mismo tiempo, el éxito del
vídeo demuestra que, en la mente de un ciudadano estadounidense, la fe es algo importante para los soldados. Esto es contrario a una serie de decretos “políticamente correctos” que recientemente, el gobierno de Obama emitió y que
dificultan e incluso impiden que los empleados federales demuestren su fe.
El vídeo que está publicado aquí abajo ha
superado el millón de visitas en YouTube y Facebook y lo que más impacta es notar que en su estribillo se escucha gritar a los soldados “No hay Dios sino YHVH”.

Niño boliviano de 9 años especialista en música Jazz…

Si Oscar Peterson, ese grandioso pianista canadiense de jazz estuviera vivo y pudiera compartir tan solo unos  instantes con José André Montaño, estaría maravillado con la velocidad y precisión que toca el piano este niño boliviano. Su amor por la música y su innegable talento han sacado a Montaño del anonimato en su país, en donde es catalogado por la prensa local como un niño prodigio. Recientemente fue la novedad en La Noche de Jazz del Festival Internacional de Cultura, donde hizo un trío con su padre, el guitarrista, Roberto José Montaño.
Su padre cuenta que desde muy pequeño José André escuchaba discos para recién nacidos como Pink Floyd for babies, Led Zeppelin for babies y otros. “Cuando almorzaba o tomaba su  leche escuchaba  música clásica, yo creo  que esa ha sido la base musical que él tiene ahora, pues  no recibió ninguna enseñanza. En la primera de etapa de su vida, solamente escuchaba discos y con su sonrisa manifestaba su agrado. Después asistimos  a conciertos musicales de diferentes ritmos y veía su alegría, emoción y desesperación por subir al escenario, ese fue el motivo por el cual decidí comprar instrumentos musicales. Así,  él podría reconocerlos a través del tacto, la forma, la textura y apreciar el sonido real que cada uno tenía”, puntualiza Roberto Montaño.
Fue de esta manera, al tener los instrumentos en la casa, que José André empezó a desarrollar su talento y se inclinó por la batería e instrumentos de percusión latina. A los cuatro  años, recibió su primer teclado y demoró dos meses en aprender su primera canción, su padre agrega: “No le agradaba que le enseñaran  a tocar el teclado musical, se pasaba varias horas al día explorando el sonido de cada tecla y  en esta etapa de exploración le gustaba estar solo. Así pasaron dos meses y logró descifrar su primera canción, la de los Simpson que era su serie favorita”.
A pesar de su ceguera aprendió solo a tocar el piano a los 4 años y a los 5 ya formaba parte de un trío de jazz. Hoy en día, con apenas 9 años, su fama sigue creciendo. José André Montaño ya ha presentado sus improvisaciones de jazz en varios países de América Latina.
El primer disco del músico nacido en Cochabamba se llama “Ama a todos“. “Le puse ese nombre porque amo a todos en general y el amor es un sentimiento muy grande que tengo“, le dijo a la prensa boliviana el niño, quien además de piano toca batería, armónica y maracas.
Uno de los temas que compuso es sobre el mar, que conoció cuando viajó a Chile.
Escuchaba las olas, escuchaba el viento, los pelícanos y todo me inspiró para una canción. En mi mente apareció la melodía y empecé a componer“,contó.
Abran sus mentes y corazones y dispónganlos a escuchar a este regalo del Eterno:
Su talento es una bendición de Dios
Independientemente de cualquier vena musical, el talento de José André es innato, es una bendición de Dios, así lo reconoce su padre Roberto, quien tuvo que afrontar al lado de su esposa momentos de mucho sufrimiento, pues su hijo nació prematuro y con dicha discapacidad visual congénita.
Para serle honesto la idea nunca fue desarrollar su gusto por la música. Yo busqué en la música un refugio para poder sobrellevar una situación, que en ese momento era muy difícil para mí. Tenía a mi esposa afectada emocionalmente y a mi hijo con secuelas de su nacimiento, entonces decidí tratar de llevar alegría a sus vidas a través de la música. A medida que esto sucedía, José André fue demostrando una alegría y su interés especial por los instrumentos musicales. Esto me motivó a empezar un trabajo planificado en función a las habilidades que él podía desarrollar. Más allá de fijarme en las limitaciones que él tenía, me enfoqué plenamente y con mucho cariño en las habilidades de mi hijo”, explica Roberto. 

¡Todos son Importantes!

“Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos”. 
(-Mateo 18:10)
Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos dio un examen sorpresa.
Leí rápidamente todas las preguntas, hasta que llegué a la última: “¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?”.
Pensé que seguramente era una broma. Había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero ¿como iba yo a saber su nombre?.
Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen. “Absolutamente”, dijo el profesor.
En sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son significantes y merecen tener vuestra atención, aun sólo si ustedes les sonríen y dicen “Hola”.
Yo nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dora.
….Y usted, ¿sabe el nombre de las personas que lo sirven?
Autor: Anónimo
Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” -Mateo 25,40