Enseñanzas

Palabras Dichas para una Vida Estrátegico

Por Prof. Tony González
 
 

 

«Estas son las palabras que habló Moshé a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.»

(Devarim 1:1)  

Moshé habló a todo Israel en una zona geográfica especial, comprendida entre 5 lugares, cuyos nombres encierran códigos espirituales especiales y específicos, requeridos para tomar posesión de la tierra de la promesa.   Descubrir el significado profético de estos nombres, nos proporcionará una guía para nuestra vida diaria, en cuanto a poder activar las promesas del Padre para nosotros.  

Antes de ver el significado de los nombres, debemos comprender que la mayoría de ellos pueden tener un aspecto positivo y otro negativo. Así, desde esto podemos sacar gran conocimiento para la vida práctica.   Veamos pues los nombres de los lugares mencionados:  

1. Parán:
  • Relucir, embellecer, decorar, hermosear.
  • Jactarse, alabarse, gloriarse.
  • Dignarse, honrar, glorificar.
  • También explicarse, aclarar algo, ampliar un concepto.
  • Sacudir un árbol. Recorrer las ramas de nuevo.

Aplicación práctica: Desde los significados podemos comprender que Parán nos da la pauta de lo que de Moshé le proclamó al pueblo.   Las palabras fueron para embellecer y hermosear al pueblo, es decir elevar el alma de la nación de Israel a un nivel mayor de sabiduría y comprensión de la Torá. Solo de esta forma podrían tomar posesión de la tierra de la promesa, sin envilecerse con las costumbres de los pueblos que allí vivían.  

También podemos comprender que de no ser obedientes a las palabras (Devarín) del Eterno, correrían el peligro de jactarse, alabarse y gloriarse, creyendo de que el logro sería desde sus capacidades humanas, lo cual mal que nos pese, podemos ver que con el tiempo pasó.  

Por otro lado, podemos ver que, para entrar en victoria, Moshé quería llevar al pueblo a que entendiesen que era fundamental, aún luego de la conquista, que ellos serían dignos de tal posesión, solo por dar honra y gloria al Eterno. Las palabras de Moshé eran una explicación práctica de los libros anteriores, que darían una mayor luz aclaratoria y ampliarían los conceptos, desde la aplicación práctica de la Torá en la vida cotidiana de Israel.  

Con Devarim Moshé sacudió el árbol y recorrió las ramas, podemos decir que lo que hizo el profeta, fue prácticamente una poda del árbol llamado Israel, para que éste tuviera la fuerza de la sabia que corría en su esencia, para así llevar verdaderos frutos. Todas las ramas del árbol serían recorridas, supervisadas y mejoradas por las palabras del profeta, antes de tomar posesión de la tierra de la promesa.  

2. Tofel: cal.

· Las propiedades de la cal son variadas y muy buenas específicamente para la edificación de edificios.   ·

Es un noble material que se utiliza a menudo para la restauración de monumentos históricos, catedrales, castillos, o para la bioconstrucción. En efecto gracias a sus numerosas propiedades (regulador de higrometría, gran plasticidad, resistencia a las bacterias) es utilizado mayoritariamente por profesionales o particulares en viviendas individuales.

La cal tiene:

  • Plasticidad y flexibilidad.
  • Permeabilidad al vapor de agua, es un buen agente térmico
  • Se usa para impermeabilizar
  • Hace más compacto los hormigones
  • Es el material que más sirve como base para embellecer los muros. Sobre la cal actúan mejor los elementos que sirven para revestir y embellecer las paredes.
  • Sirve para la estabilización de los suelos, por eso se la mezcla con los materiales de relleno
  • Absorbe la humedad, detiene la corrosión de la humedad externa, evitando que esta penetre hacia adentro de la edificación.
  • Por no almacenarla adecuadamente, se vuelve inerte y pierde todas sus propiedades por degradación.
  • Debe ser manipulada con algunas precauciones, ya que puede provocar irritación de la piel, los ojos y las vías respiratorias, por eso se debe mantener fuera del alcance de los niños.

Aplicación práctica: Tofel tal cual la cal, implica que el pueblo de Israel debía ser práctico a la hora de vivir la Torá, es decir debía ser flexible esto significa saber escuchar, para luego tener propiedades de plasticidad esto es adherirse a las palabras, para llegar a ser uno (ejad) con el Eterno.   Debían ser permeables a la unción, dejar que la presencia de la Shekinah los penetrara, impregnándolos de la presencia del Padre. (Vayikrá 20: 7).  

A su vez debían ser impermeables ante los agentes degradantes del entorno espiritual, es decir ante la influencia de las costumbres de los pueblos idólatras y paganos, que el Eterno mismo se encargaría de destruir.  

Tanto la relación con el Eterno, así también como entre ellos debía ser compacta como el mejor cimiento, eso sería la base del éxito de la conquista y la permanencia en la tierra de la promesa.  

Así como la cal, debían dejar que la belleza de la Torá los vistiera y los embelleciera la santidad del Padre, algo que ellos nunca lograrían por sí solos.  

Debían tener estabilidad y equilibrio emocional, para que el temor nunca se apoderase de su corazón, así permitir que cada día la Palabra fuera agregando fuerza a su identidad como individuos únicos, también como nación única. (Shemot 19:5-6)  

Como vimos también no debían asimilarse con las culturas paganas, para no degradarse. Así tendrían el poder de elevarse a los niveles celestiales de gobierno divino. Es decir, ser la nación de sacerdotes que reinasen toda la Tierra. Por ello no podían permitir que sus cimientos fuesen corrompidos por la humedad externa.  

Debían guardar las palabras adecuadamente. Es decir, que debían vigilar no vivir por costumbres y tradiciones humanas, sin sentido. Esto es evidenciado en las vanas repeticiones de palabras sin sentido práctico de la vida, que no contribuyen para tomar consciencia de identidad, misión y propósito.  

Por último, vemos que la manipulación y el manejo de la Palabra y de las cosas santas, no puede estar en manos de inexpertos, inmaduros con corazón infantil.  

3. Labán: blanco

Esta expresión nos habla de las vestiduras del alma, que debía ser tal cual los vestidos de los sacerdotes, lo cual representa la pureza del corazón del Eterno en los hombres.  

4. Hazerot:

Esta palabra significa:

  • Patio, lugar cerrado por una cerca.
  • Tienda o choza rodeada con paredes.
  • Aldea, campamento, cortijo, villa.
  • Azotea, atrio.

Aplicación práctica. Israel debía tomar posesión de la tierra de la promesa, pero sin codicia o avaricia, es decir conociendo su origen, identidad, su presente y su destino, pero también los límites.  

Es decir que para ser libres y soberanos debían se dependientes del Eterno, aceptando que los límites de la verdadera libertad están en saber, escuchar, hablar y vivir en la Torá.   5. Dizahab.   Significa:

  • Que es de oro
  • Que reluce como el oro.
  • Amarillo como el aceite.
  • Brillante como el cielo claro con buen tiempo.

Aplicación práctica: Dizahab implica lo que provoca la obediencia al destino profético trazado por el Eterno para su pueblo escogido.   En Éxodo 19:5-6 la nación de Israel estaba destinada a un futuro de pureza, santidad e integridad sacerdotal, para gobernar sobre todas la naciones de la Tierra. El oro es la representación física de un rey, pero no desde la gloria humana, sino desde la gloria del Eterno. Además, esto también hace referencia al aceite con que los reyes de Israel serían ungidos.  

Para concluir, mientras que, para los hombres influenciados por el espíritu de Grecia y Babilonia, el mejor sistema de gobierno es la democraci, el Eterno revela desde su Torá que el único gobierno posible para todos los mundos existentes, es el desde Israel. Es decir una consciencia con el reinado de un Rey justo; un hombre conforme al corazón del Eterno; un hombre que es uno con el Eterno. Es decir, el Hijo que es uno con el Padre. Solo así los días de los hombres serán como vivir bajo el cielo claro y con buen tiempo por la eternidad.  

«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.»  
(Revelación 21:1-5)  

Como vemos en Revelaciones, la entrada a la Tierra de la promesa implicaba para la nación de Israel, vivir manifestando un cielo nuevo, es decir un sistema de gobierno divino, desde un territorio especial y específicos, desde: “Israel”.  

¡Sean bendecidos!

Tony Gonzalez.

¡La Redención Final está Cerca!

‘‘No teman… YHVH, que va delante de ustedes, Él combatirá… así como has visto, que te ha llevado YHVH como un hombre a su hijo, por todo el camino…’’

(Deuteronomio 1: 29-31)

Encontré un cuento que puede hacernos captar la esencia de lo que aquí Yahvéh nuestro Dios quiere que aprendamos:

En un país lejano había un excelente médico. No había enfermedad que no pudiera curar ni medicamento que no conociera. Esto provocó la envidia de los demás doctores. Lo calumniaron hasta que consiguieron encerrarlo en la prisión. Lo encerraron en una celda, lo encadenaron junto a los peores criminales y de cuando en cuando les arrojaban una miserable ración de pan y agua. El gobernador encargó al guardia que registrara todos sus movimientos y que le reportara cualquier cosa extraña que observara en el reo. Pasaron varios días y el prisionero se mantenía imperturbable; no conversaba con nadie. El gobernador estaba sumamente extrañado debido a que no recibía noticias del celador, así que acudió al presidio y observó al condenado. Se le veía radiante, sereno. El ministro se acercó e intentó conversar con él. Sus palabras fluían con sabiduría y tranquilidad; a pesar de las terribles condiciones del entorno, el hombre se veía como si nada estuviera sucediendo allí.

El ministro no pudo ocultar más su curiosidad y le preguntó: “¿Cómo logras conservar esa actitud ante condiciones tan deprimentes?”. El hombre respondió: “Su señoría, ¿acaso usted desconoce que yo soy médico? Si soy capaz de curar a otras personas, también puedo curarme a mí mismo. Fabriqué un medicamento con cinco ingredientes y diariamente ingiero una pequeña dosis. Esto me mantiene estable y tranquilo”. Los ojos del ministro brillaron y dijo: “¡Qué interesante! Te propongo un trato: tú me das esa receta y yo te otorgo la libertad. Por la naturaleza de mi investidura, en varias ocasiones me encuentro enredado en circunstancias estresantes en las que quisiera salir corriendo. Por lo que veo contigo, no dudo que tu receta va a cambiar mi vida. Entonces, ¿qué dices? ¿Cerramos el trato?”.

El médico le extendió la mano y comenzó a hablar: “El primer ingrediente que lleva mi fórmula es confianza en el Creador. El segundo, conciencia de que mis pecados causaron mi infortunio y, por tanto, ¿por qué he de quejarme? El tercero, el conocimiento de que el Eterno me manda todo para mi bienestar y para que corrija mis actos. El cuarto, soy consciente de que hay mayores desgracias que la que estoy viviendo ahora. El quinto, sé que la ayuda del Todopoderoso puede llegar en el parpadeo de un ojo”. El ministro cumplió su palabra y ambos vivieron libres por el resto de su vida. (Cuentos tomado de Menorat Hamaor, del autor medieval Yishac Aboab)

Nos encontramos aquí con Moshé exhortando al pueblo a confiar en el Eterno, ya que para conquistar la Tierra Prometida debían librar varias batallas. Entonces les dijo: Yahvéh ha marchado delante y detrás de ustedes, al igual que un padre que viaja por el camino junto con su hijo (Shemot/Éxodo 14:20) El exégeta hebreo Rashí explica esto así: “Cuando vinieron asaltantes, el padre lo tomó de delante de él y lo colocó detrás. Cuando vino un lobo por detrás, el padre lo puso frente a él. Cuando vinieron asaltantes por delante y lobos por detrás, el padre lo tomó en sus brazos y peleó contra ellos”. Rashí, por medio de esta metáfora, explica que Moshé está en este discurso haciendo referencia a la columna de nubes que viajaba con Am Israel en el desierto.

Ahora bien, la lectura de esta parashá generalmente se lee cerca del día de Tishá BeAv (9 de Av). Refiriéndose a la espiritualidad negativa que tiene este día, Moshé profetizó que 852 (ochocientos cincuenta y dos) años después del Éxodo de Egipto, los hebreos pecarían tanto que merecerían la aniquilación. Al ver la historia de Israel notamos que el Eterno, en Su Misericordia, prefirió destruir el Bet HaMikdash (Templo Santo) en lugar de Klal Israel [1], quienes al sufrir el exilio pudieron sobrevivir. Moshé aseguró en sus palabras lo siguiente: si requieren a Yahvéh aun en el exilio, lo encontrarán, sólo si lo buscan con todo su corazón y alma (y no con sus labios). Por momentos la Presencia de Yahvéh es visible y, por otros momentos, no. A veces nos responde de inmediato y otras no. A veces puede ser encontrado y otras está oculto. A veces se encuentra cerca y a veces se aleja. Durante el exilio, el Eterno está más lejos que nunca; sin embargo, la Torah nos asegura que Él puede ser alcanzado a pesar de todo. Lo encontrarán sólo si lo buscan con todo su corazón.

Así vemos que aunque en todas las generaciones han surgido enemigos que buscan borrar a Israel de la faz de la Tierra, nunca han logrado acabar con el Pueblo de Yahvéh, pues Él, como un padre piadoso, los ha protegido de todo mal. Para nosotros hoy esto es algo maravilloso, ya que el Eterno mantiene vigente su promesa de que nunca nos abandonará.

Yahvéh es misericordioso; no te soltará y no te exterminará, y no olvidará el pacto con nuestros padres Abraham, Itzajk y Yaakov, el cual les juró a ellos (Deuteronomio 4:31). Es cierto que Israel ha tenido infortunios a lo largo de la historia, todos provocados por el terrible exilio. Por todo eso, ansiamos la redención final. El hecho de que la Klal Israel esté aún intacta en las naciones, es un vivo testimonio que el Pueblo de Dios es eterno y que nada ni nadie podrá aniquilarnos. Yahvéh siempre será nuestro Padre protector.

Pero esa no es la vida a la que aspiramos. Queremos que la Presencia Divina esté tan cerca de nosotros como lo estuvo en los gloriosos días de Am Israel, durante su peregrinación en el desierto.

La redención (Gueulá) depende, en esencia, de la fe (emunah) de arriba. Pues la raíz del exilio es simplemente la falta de emunah. ¿Qué podemos hacer nosotros para traer la redención en su etapa final? El problema radica en que no la deseamos con toda el alma.

«Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;»
(Isaías/Yeshayá 66:10)

De este versículo se entiende que todo el que se enluta por Yerushaláim verá su pronta reconstrucción. El rabino Arié Leib de Gur explicando este versículo profético decía: “Sentir lo amargo del exilio es el principio de la redención.”

Pero surge la pregunta: si en las generaciones anteriores, en que había grandes justos que entregaron su vida al servicio de Yahvéh, la Gueulá (redención) no llegó en su tiempo, una generación huérfana como la nuestra, ¿qué esperanza tiene de que llegue ahora?

Esta es una idea proveniente del instinto maligno. Aunque hayan pasado generaciones de tzadikim (justos) y no se haya hecho presente Yeshúa Mashíaj en su Segunda Venida, no debemos bajar los brazos. Porque nosotros somos como un niño que está subido en los hombros de un hombre alto, y a pesar de que nuestra estatura es muy baja, nos encontramos “más alto que aquellos que nos están sosteniendo”.

¡Entonces retornemos a Yahvéh! La teshuvah sincera atraviesa todas las barreras y alcanza el Trono Celestial. Cumplamos con nuestra misión en el mundo: destacarnos entre los paganos por nuestras leyes justas y por nuestro gran nivel ético y moral, el cual está fundamentado en nuestra Sagrada Torah. Para ello, debemos estudiarla, entenderla, meditarla y cumplirla. Así lograremos unir el Cielo y la Tierra, evitando el dominio del caos.

Elevemos nuestras plegarias hacia el Eterno para que este día de Tishá BeAb que se aproxima se convierta en una fecha festiva, llena de gozo, alegría tal como lo anunciara el profeta (Zacarías 8:19). Así habremos logrado que la Verdad sea absorvida por nuestra mente, y amemos sólo la paz entre los hombres.

 

 

[1] Klal Israel: Término rabínico que denota el «cuerpo general de hebreos«, es decir el Pueblo de Israel en su totalidad (Efraím y Yehudah); incluye el sentido de unión nacional y destino, de responsabilidades comunes, de «fe comunitaria» y del rol de pueblo elegido.

El Mejor Refugio para el Alma (Torah y Mashiaj)

“Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades, junto con sus tierras de pasto.”

(Números/Bamidbar 35:7) 

Cuando Yahvéh ordenó a Moshé la repartición de la Tierra Prometida entre las tribus de Israel, los leviím (levitas) no recibieron ningún territorio. En lugar de ello se les otorgaron cuarenta y ocho ciudades a ambos lados del Jordán. Seis de ellas, tres a cada lado de este río, fueron instituidas como arei miklat (“ciudades de refugio”).

En este texto notamos como el Eterno continúa su método pedagógico que permitía a Israel entrenarse en la midot (cualidades) de la benevolencia (Jesed) en balance con la disciplina (Guevurah) a través de la práctica de la generosidad compasiva (Tiferet) para con el prójimo. Cada tribu recibió la orden de dar ciudades y tierras a los levitas dentro de sus fronteras. Es interesante ver que Yahvéh no dictó cuáles serían todas las 48 ciudades de los levitas, sino cedió a sus hijos decidir qué ciudades querían dar a los levitas. El Eterno dio a cada tribu un área de la tierra y luego cada tribu tenía que dar de lo que había recibido a los levitas.

Alrededor de cada ciudad existía un terreno de dos mil codos (1 km) en cada dirección. En el versículo 4 aparece una aparente contradicción, ya que se habla de mil codos, pero en el versículo 5 se habla de dos mil codos. El Talmud resuelve esto diciendo que los primeros mil codos fueron dejados como un espacio abierto, y los otros mil codos servían para campos y viñas.

Recordemos que el mitzvah (mandamiento) de Yahvéh sobre la santidad de la sangre era muy explícito. El derramamiento de sangre humana contaminaba la tierra en la que vivían los hijos de Israel, en medio de la que residía la Shekinah (Presencia) del Eterno, y solo se podía expiar por medio de la sangre del que la había derramado. (Gn. 9:5, 6; Nm. 35:33, 34), preferiblemente a manos del “vengador de sangre,” el pariente masculino más cercano. Así, en el caso de un asesino, cuando el vengador de la sangre le daba muerte “sin falta” (Ex. 21:23; Nm. 35:21), quedaba vengada la sangre de su víctima y se satisfacía la ley de “alma por alma”. El vengador de sangre o goel tenía el derecho y la responsabilidad de matar al asesino: “No tendrás piedad de él; sino que limpiarás de Israel la sangre del inocente, para que te vaya bien”. (Dt. 19:13).

Hasta aquí todo muy entendible, pero, ¿qué pasaba con el homicida involuntario, aquel que, por ejemplo, mataba a su hermano cuando por accidente se desprendía la cabeza del hacha al cortar leña? (Dt 19:4, 5) Para tales desafortunados el Eterno amorosamente proveyó las ciudades de refugio, donde el que derramaba sangre por accidente podía hallar asilo y protección del vengador de la sangre. (Nm. 35:6-32; Jos. 20:2-9).

Lo asombroso que aquí podemos ver, es que no hay prisión en la cosmovisión de la Torah. Evidentemente el Eterno revela que el diseño humano de las prisiones no corrige. Todos sabemos que la gente que sale de la cárcel, en su gran mayoría, sigue conectada con la mentalidad criminal y terrorista. Por lo tanto, según la voluntad divina, la persona que cometió homicidio involuntario debe ir a una ciudad de refugio. Las ciudades que fueron construidas para tales asuntos, indican la intervención directa del gobierno de Yahvéh que quiere separarlos de los demás. De esta manera el Creador mismo marca Su línea entre ellos. La persona debe vivir en esta ciudad, sin derecho a salir de ella. Si viola esta condición, puede ser muerta a manos del vengador de sangre.

Por eso, notamos que las leyes de la Torah de las ciudades de refugio son singulares. Si una persona mata a otra accidentalmente debe huir a una de estas ciudades, tres a cada lado del río Jordán. Mientras se encuentre dentro de los límites de la ciudad, ningún pariente del difunto tiene permitido dañarlo. Si quiere estar a salvo, el perpetrador de ese crimen involuntario debe permanecer en la ciudad de refugio sin abandonar sus límites hasta la muerte del Sumo Sacerdote.

Ahora bien, de las 48 ciudades de los sacerdotes y levitas había dos clases de ciudades de refugio. Todas daban refugio a los homicidas involuntarios. Pero seis de ellas también recibían a los homicidas que habían matado a sabiendas hasta que una sentencia fuese dictada. Los que huían a las 42 ciudades tenían que pagar por su vivienda y la comida mientras que los que huían a las seis ciudades tenían el derecho de una cama y comida sin costo, por la provisión de los levitas. De esta manera también los levitas fueron entrenados a ser generosos, incluso con los asesinos. Así, el Eterno proveyó una “salida celestial” para proteger a Su pueblo de asesinatos cíclicos provenientes del sentimiento de venganza que plagaban a tantas naciones circundantes. Les proveyó una respuesta para no tan sólo proteger al que accidentalmente derramara sangre, sino que también protegía a la persona que procurara la venganza.

Aunque el término “Ciudad de Refugio” pudiera dar la impresión de un lugar indulgente, en realidad era un lugar de juicio (din) divino. El homicida involuntario sólo podía quedarse allí si era declarado inocente de asesinato por premeditación y alevosía. Si la persona huía a dicha ciudad, su caso era escuchado en la puerta de la ciudad por los ancianos gobernantes. Si era hallado culpable, no se le permitía entrar y era entregado a manos del vengador de sangre para darle muerte. La ciudad de refugio estaba allí simplemente para asegurar que la persona pudiera hacer su defensa y asegurar que nadie inocente fuera muerto antes de que su caso fuera escuchado.

La vida dentro de la ciudad estaba llena de beneficios celestiales para el delincuente, además de la evidente seguridad y poder escapar de la muerte. Entendamos que estas ciudades eran administradas por los levitas, quienes proveían un ambiente educativo saludable para la persona hallada culpable de homicidio involuntario. Si el ofensor finalmente lograba regresar al mundo fuera de la ciudad, sería un mejor ciudadano y seguidor de Yahvéh. Al ser expuesto al estilo de vida en esa ciudad, podría resultar ser más sabio y mejor, obteniendo el favor de Yahvéh y muchas bendiciones que él mismo aprendía a hacer descender para rectificar un mundo mejor.

Para comprender mejor el funcionamiento de este diseño judicial, comprende poner atención a los procedimientos que se seguían. Cuando un fugitivo llegaba a una ciudad de refugio, tenía que exponer su caso a los ancianos en la puerta de la ciudad, y debía extendérsele hospitalidad. A fin de evitar que los que cometían asesinatos intencionados se aprovechasen de esta provisión, después de exponer el caso en la ciudad de refugio, el fugitivo tenía que someterse a juicio y probar su inocencia en las puertas de la ciudad bajo cuya jurisdicción había ocurrido la muerte. En caso de hallarle inocente, era devuelto a la ciudad de refugio. Sin embargo, solo podía garantizarse su seguridad si permanecía en la ciudad el resto de su vida o hasta la muerte del sumo sacerdote. No era posible aceptar ningún rescate con el fin de alterar estos términos. (Nm 35:22-29, 32; Jos 20:4-6.) Ni siquiera el altar sagrado de Jehová podía proteger a los asesinos, como se mostró en el caso de Joab. (Éx 21:14; 1Re 1:50; 2:28-34).

Nuestro Refugio Psíquico.

Para comprender los códigos mesiánicos que se esconden en este diseño divino de justicia necesitamos sumergirnos y meditar en muchos detalles que él se encuentran.

Según la explicación del Talmud se sabe que en los tiempos bíblicos existían señales de tránsito esparcidas literalmente por toda la tierra de Israel señalando hacia la ciudad de refugio más cercana. Cada cartel tenía dos palabras: Miklat Miklat. El valor numérico de la palabra miklat es 179, un número primo, que al estar dos veces suma 358. Este número (358) es también la guematría de «Mashíaj«.  De esto inferimos que la señal del camino apuntando hacia la ciudad de refugio, en realidad es una codificación que apunta a una nueva conciencia, la mesiánica. Mentalidad que era necesario que cada hebreo adquiriera a fin de acelerar los tiempos de la manifestación mesiánica que el Eterno prometiera a Avraham su simiente daría en bendición a las naciones.

Debemos saber que para dar refugio a la persona culpable de homicidio accidental, y que se salvara del vengador de sangre, se tomó una medida para asegurar que los principales caminos que conducían a estas ciudades se mantuvieran siempre abiertos. Ninguna parte del territorio de Israel estaba a más de 50 km. de distancia de una ciudad de refugio. Este era un tramo que podía fácilmente cubrirse en un día. Se proporcionaron las ciudades de refugio para proteger a una persona hasta que se decidiera adecuadamente sobre su caso. El derecho de asilo era sí o sí solamente para quienes sin intención habían tomado la vida de otro.

Como lo habrán notado más arriba, la palabra hebrea para «refugio», es miklat, aparece 10 veces en esta sección de la Torah en dos grupos de cinco. El primer concepto comparable que viene inmediatamente a la mente es el del Aseret HaDibrot (el Decálogo, también mal llamados Diez Mandamientos), los que también fueron entregados en dos tablas de 5. El hecho que la palabra miklat aparezca diez veces asocia a las ciudades de refugio con la esencia del número 10. Este número perfecto corresponde a los diez poderes del alma, que debemos rectificar e iluminar con la luz divina de nuestras almas. Debemos activar los diez poderes de nuestra alma para correr hacia la ciudad de refugio (que representa a la Torah) e incorporar Su mensaje.

Como ya he mencionado en el párrafo anterior, la palabra miklat aparece en dos grupos de cinco. El primero de estos grupos aparece al comienzo de la discusión de los asesinatos involuntarios. En este grupo, la palabra miklat aparece tres veces vinculada a la palabra hebrea ir, que se traduce como «ciudad«, y dos veces como lemiklat, que significa «al refugio«. Todas estas referencias son impersonales. A continuación de esta discusión inicial del asesinato accidental, la Torah continúa relatando las leyes de la persona que mató intencionalmente, retomando luego nuevamente la discusión de las muertes accidentales. Pero esta segunda vez miklat aparece en un contexto personal, utilizando la forma miklató, «su refugio«.

Además de refugio, la raíz hebrea de miklat (kuf- lamed-tet), tiene otros dos significados: absorción e integración. Ambos están incluidos en nuestra comprensión de la función de la ciudad de refugio. El proceso de absorción comienza cuando una persona ingresa a una nueva realidad absorbido por el nuevo ambiente que lo rodea. Lentamente se va familiarizando con sus nuevo vecindario, comienza a amarlo y aprende cómo funcionar alegre y efectivamente en él. Ha sido absorbido dentro de la luz abarcadora de su nueva realidad. Esta absorción es relativamente impersonal, correspondiente al primer grupo de las 5 palabras de «refugio» ya mencionado. El proceso de integración es una dinámica diferente e incluso opuesta. Integrar una nueva realidad es absorberla dentro de uno, dejándola penetrar y pernear nuestro ser. La integración es totalmente personal, ingresando dentro de la psique de la persona y cambiando su forma de vida. Esto, por supuesto, corresponde al segundo grupo de 5.

Ante todo esto, podemos deducir que cuando una persona huye a la ciudad de refugio (una nueva conciencia de Torah y particularmente su dimensión interior, la mesiánica) primero debe ser absorbida completamente y enamorarse de ella, sin querer irse jamás. En este estado inicial, la Torah rodea todo su ser, y es absorvida en su conciencia, y no es de una importancia crítica que entienda todo lo que estudia.

Cuando huimos a la ciudad de refugio (la Torah), el sentimiento interior más importante que debemos desarrollar es que se nos ha brindado luz y sabiduría divinas infinitas como un regalo inmerecido. Cuanto más se desarrolla este sentimiento, más se va absorbiendo dentro de la conciencia mesiánica de la Torah.

Entonces, para que su nueva conciencia mesiánica permanezca eternamente como parte de su ser, protegiéndolo de dañarse y de dañar a los demás, la persona debe redirigir su experiencia, integrándola conscientemente dentro de su ser.

El texto sagrado mismo explica que sólo la Torah puede rodear completamente a una persona y simultáneamente encontrarse totalmente dentro de ella misma.Esto es porque la sabiduría de la Torah es infinita. No es así el caso de la sabiduría finita mundana que la persona puede no entenderla, en cuyo caso la sabiduría lo rodea por fuera, o si por el contrario la comprende totalmente la sabiduría está sólo dentro suyo. Como es limitada, no puede rodear a la persona y a la vez estar adentro simultáneamente. Sólo la sabiduría infinita incluye ambas dinámicas de absorción e integración. Este pensamiento está reflejado en los Salmos, 1:2, que describe a la persona feliz que se conduce en los senderos de la Torah. La primera parte del versículo reza: «…su deseo está puesto solamente en la Torah de Di-s». Esta es la etapa de la absorción. La Torah es del Eterno y el único deseo de la persona es ser absorbida dentro de ella. La segunda parte del versículo dice: «y en su Torah se sumergirá día y noche». En este punto la Torah ya ha sido integrada en el alma de la persona, más todavía cuando es llamada «su Torah», del propio estudiante.

Espiritualmente, la máxima ciudad de refugio es la Torah, como Yahvéh le ordenó a Yehoshúa: «y la estudiarás día y noche» (Jos. 1:8). Cuando corremos hacia la Torah, mostramos que nuestra voluntad desea sus códigos de Luz Infinita para continuar el camino de la vida (en hebreo correr se dice ratz, semejante a la palabra «voluntad», ratzón). Expresamos así un deseo muy fuerte de sumergirnos completamente en sus profundidades, refugiándonos en sus palabras reparadoras. Cuando nuestra conciencia está completamente alineada con la Torah, ya no somos vulnerables a los daños y más importante aún, ya no estamos en una situación mental que nos posibilite o de cabida a herir a otro, incluso involuntariamente.

Cuando corremos hacia la dimensión interior mesiánica de la Torah, somos absorbidos en ella y la integramos dentro de nuestras almas. Así ingresamos a un estado de conciencia mesiánica, en a que somos uno con Mashiaj mismo. Desde este estado podemos misionar rectificando nuestras almas, y trayendo así la verdadera redención al mundo entero.

La Forma que Dios tiene para Dar Dinero a sus Hijos

Por P.A. David Nesher

 

«Porque no por salir hacia el oeste, ni del desierto a las montañas, porque Dios es el Juez, El humilla a uno y levanta a otro»

(Tehilím/Salmos 75:6- 7)

 

¿Cuál es el significado de estos versículos?

Antes que nada debo explicar que este tipo de texto pertenece al fruto literario de lo que se conoce como el movimiento sapiencial de Israel. El movimiento de la sabiduría (jokmah) o sapiencial en su triple dimensión, intelectual, moral y religiosa, influyó poderosamente en el pueblo. El mismo comenzó con David, continuó con Salomón y se diseminó como reguero por diferentes caminos humanos, entre ellos los profetas pre-exilicos. Su principal finalidad era orientar la vida práctica en consonancia con la fe, aplicando a las mil y una situaciones de la existencia humana las enseñanzas de la Instrucción (Torah) de Dios de modo que se asegure una vida dichosa, digna de ser vivida. El género sapiencial aparece en la TaNaK entrelazado con la poesía y constituye lo esencial de tres libros: Job, Proverbios y Eclesiastés, bien que en otros hallamos pasajes del mismo carácter en forma de máximas, refranes, acertijos, parábolas, etc. (Jue. 9:8-15; 14:14; 1 S. 24:13; 2 S. 12:1-6, entre otros).

En la sabiduría hebrea de Israel, a diferencia de la de otros pueblos orientales, se combina el conocimiento adquirido por la experiencia con la revelación que otorgan los códigos de la Luz Infinita, escritos en la Torah. Es una cualidad natural que se cultiva mediante la instrucción de padres a hijos, y de maestro a discípulos; pero también es un don de Yahvéh (Job 11:6, Pro 2:6 y ss.; Ec. 2:26), fruto de la acción inspiradora de su Espíritu (Job 32:8), y que solamente se adquiere por la fe verdadera (emunah).

Ahora sí, dicho esto, y respondiendo a la pregunta que inició esta bitácora, dire que estos versículos revelan que una persona no necesariamente se vuelve rica por viajar, por negocios de este a oeste, o por aventurarse a lugares distantes, tales como montañas y desiertos. Más bien, sí así ha sido ordenado, Dios despoja de dinero a una persona y provee para algún otro.

Por esta razón, aquellos que estamos redimidos en el Mesías debemos educar a nuestra conciencia para que no cometamos error alguno a la hora de conectarnos con el dinero. El Espíritu de Yahvéh, quien nos unge con su poder, también nos da la inteligencia para administrar los recursos financieros. La sabiduría te puede ayudar a prosperar mucho, pero la falta de ella te deja pobre. Shakespeare decía: «La gente que vive comprando bienes superfluos, llega a tener que vender los bienes necesarios.» Si sigues el camino de la sabiduría y el dominio propio, llegará el día que tendrás con que comprarte lo que quieras; pero si te apresuras, pronto te endeudarás.

Por esto, conviene mucho a nuestra salud integral conocer la cosmovisión que Israel adquirió por medio de lo que las palabras hebreas que usaba a la hora de hablar de dinero. Los nombres hebreos relativos a dinero indican su movilidad:

  • Nejasím, traducida como posesiones.La palabra nejasím indica que después del fallecimiento de una persona, sus pertenencias son sustraídas de ella, y entregadas a otro. (Nejasím está íntimamente relacionada a la raíz mejusé/ ellas son ocultadas de él)
  • Zuzím (un tipo de moneda) significa que aún cuando una persona está viva, su dinero cambia de manos, moviéndose de uno al otro. (Zuzím es derivado de la palabra raíz mover.)
  • Mamón: Mamón es una contracción de la expresión: «Ma ata mone», que al traducirla queda: «¿Qué estáis contando? ¡Es realmente nada!»
  • Maot, traducido como dinero, significa realmente «ma laet» que se traduce: «¿Qué acerca del futuro?» Con ella se da a entender que el dinero no es una posesión eterna (como son  al Torah y sus mitzvot -mandamientos-), sino que permanece con una persona sólo por un cierto período ordenado por Yahvéh.

Todos estos términos para dinero enseñan a una persona con mentalidad hebrea que sus finanzas sirven a su propósito apropiado sólo si ella lo usa en el Servicio de Yahvéh. El dinero debe usarse de una manera que agrade a Dios (Lucas 16:9). Se debe emplear con responsabilidad y honradez (Hebreos 13:18).

Por ello, los textos sapienciales animaban a un israelita a mirar sus bienes como un medio de la materialidad que garantizaba la elevación de las generaciones en el conocimiento y la proclamación de los secretos celestiales revelados en la Instrucción (Torah) divina.

«La herencia del bueno alcanzará a los hijos de sus hijos, pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.»

(Proverbios 13:22)

Yahvéh nos quiere bendecir tanto que podamos llegar a dejar herencia aún a nuestros nietos. Por ello, debemos hacer nuestros bienes en el orden que el Eterno establece.

«Prepara tus labores fuera, dispónlas en tus campos y edifica después tu casa.»

(Proverbios 24:27)

El orden que Yahvéh aquí nos enseña para hacer las riquezas es primero «en los campos», es decir en un proyecto de destino bien planificado, después la «casa», representando a aquellos bienes que a corto plazo el ritmo de vida mismo suele proponer, pero con no hacen al orden prioritario de la economía real.

La Trasferencia divina de riquezas.

La herencia del bueno alcanzará a los hijos de sus hijos, pero la riqueza del pecador está guardada para el justo. 

 

Dice la última parte del verso que la riqueza del pecador está guardada para el justo.»

En vedad, la sabiduría está señalando a un nivel alto de prosperidad que apunta a ese momento específico cuando un escogido ya no sólo trabaja para hacer las riquezas, sino también cuando las riquezas trabajan para él y su propósito. Las Sagradas Escrituras dicen en esta porción que el Eterno trasladará las riquezas de los pecadores al justo. La pregunta que cada uno debe hacerse es: «¿soy yo una persona productiva e íntegra en mi trabajo, para que el Eterno se agrade de mí y me entregue las riquezas de los impíos?»

lo dice así:

«Porque, ¿quién comerá y quién se gozará sino uno mismo?

Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; pero al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar, para dejárselo al que agrada a Dios.

También esto es vanidad y aflicción de espíritu.»

(Eclesiastés 2:25-26)

Cuando un redimido ha trabajado de una manera que agrada a Yahvéh, el mismo Dios tomará la riqueza de otros y la pondrá en las manos de aquel hijo que agrada Su corazón. En la parábola de los talentos, el amo ordenó que al siervo malo que no produjo lo echaran a las tinieblas, y que el talento que le tenía se lo dieran al que tenía diez talentos. Porque al que tiene se le dará más, y el que no tiene, aún lo que piensa tener, se le quitará (Mateo 25: 28-30). Así se cumplió el verso que dice que las riquezas de los impíos serán trasladadas a las manos de los justos. Es cómo si el Eterno dijera: «He encontrado un hombre que producirá conforme a mi voluntad, a las manos de él ordeno que pasen las riquezas de otros.»

¡Esto es maravilloso! Un redimido puede prosperar por su buen trabajo, y por el mal trabajo que otros hacen.

Bendito sea el Eterno por Su Instrucción que nos exhorta y anima a ser mejor cada día. Esto nos permite esforzarnos por salir adelante, y continuar a una mayor ascensión de consciencia. Por esto, bendice al Señor por las adversidades que tengas, ya que ellas te hacen cada día mejor, y te provocan a buscar más la presencia del Espíritu Santo y vivir en santidad.

Al observar las características de las comunidades mesiánicas del primer siglo, notamos que aquellos discípulos traían los bienes y las propiedades a los pies de los apóstoles. Y si a ellos les traían los bienes, era porque ellos podían producir una multiplicación en esa bendición. El Señor habló a mi espíritu respecto a esto y me reveló que a los apóstoles tenemos autoridad para bendecir la vida económica de los fieles a Su Yugo. Por eso, hoy quiero bendecirte, declarando que en todo lo que haces vas a ser una persona productiva, vas a poder hacer crecer primero tu negocio, y luego tu casa, y también tanto como para darle a otros sembrando en los centros de capacitación que enseñan a decodificar los secretos del Cielo revelados en la Torah. ¡Serás próspero en todas cosas!

Te declaro ¡Shalom!

 

Estableciendo Prioridades Correctas.

Por P.A. David Nesher

«Los descendientes de Reuvén y de Gad tenían mucho, muchísimo ganado. Cuando observaron la tierra de Yazer y la tierra de Guilad, ubicadas al este del Yardén* (Jordán), vieron que el lugar eran aptas para ganado…la tierra que YHVH conquistó delante de la congregación de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado. Y le dijeron: “Si nos hemos congraciado contigo, que esa tierra nos sea entregada a nosotros —tus servidores—, en propiedad eterna. Por favor, no nos hagas atravesar el Yardén para hacernos establecer allí.

(Números/Bamidbar 32:1; 4-5)

Antes de conquistar la Tierra Prometida, integrantes de las tribus de Reuven y Gad (más tarde acompañados por media tribu de Menashé), se adelantan para pedirle a Moshé los territorios del reino de Sijón, rey del emoreo, y de Og, rey de Bashán, en lo que hoy es Transjordania (más allá del Jordán). Lo solicitan como su porción de la herencia, siendo estas tierras aptas para la cría de ganado y ellos tenían abundantes rebaños.

Ante esta solicitud, Moshé los regaña con dureza. ¿Por qué? En realidad, los códigos de este pasaje revelan que Moshé no estaba enojado porque ellos estaban eligiendo quedarse fuera de los límites de Israel; en realidad ellos estaban ayudando a expandir chispas de santidad por todo el mundo, al extender la Kedushá/Santidad del Creador. Por el contrario, Moshé se molestó con las tribus de Reuvén y Gad por el erróneo orden de prioridades que demostraron, poniendo los negocios y necesidades de su ganado por encima de las necesidades psicofísicas de sus hijos (Num 32:4, 32:16).

Para darnos cuenta de esto, los invito a leer nuevamente el versículo 16, donde podemos apreciar que el ganado es mencionado antes que los hijos. Evidentemente los niños no eran apreciados por los hijos de Gad y de Reuvén. Esto explica por qué ambas tribus habían menguado durante los 38 años en el desierto. Los jefes de familia de estas tribus estaban más interesados en sus negocios que en su familia.

Así la Torah revela el eterno problema de todo varón, preocuparse más por su vida laboral y su estado financiero que por sus propios hijos. Y esto es una iniquidad que atraviesa las generaciones, así podemos comprobarlo si leemos el libro de Génesis cuando dice: “Entonces Reuvén habló a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolveré.” (Gn. 42:37) Es bien claro que la actitud del patriarca Reuvén en cuanto a la valoración de sus hijos era lamentable ya que él no valoraba la vida de sus hijos. Él no captó la sabiduría de lo alto que enseña que el valor de una persona supera el valor de los negocios.

Moshé, discerniendo este error de prioridades, corrigió esa actitud egoica, diciendo: “Edificaos ciudades para vuestros pequeños, y apriscos para vuestras ovejas…” (versículo 24), poniendo así a los niños antes que a las ovejas.

Comprendiendo esta codificación yahvista, logramos entender mejor el oráculo del profeta Oseas cuando profetizó a esta zona de Israel diciendo:

“Guilad es ciudad de malhechores, con huellas de sangre.”
(Oseas 6:8).

Evidentemente, de acuerdo a este oráculo de Oseas, en el siglo VIII a.E.C., la zona ubicada al oriente del río Yardén, donde se establecieron las dos tribus y media, era muy conflictiva. El profeta describe que allí la vida humana sufría diariamente una devaluación considerable. Esa será la razón por la que esta zona necesitaría tres ciudades de refugio para dos tribus y media, en contraste con las tres ciudades de refugio para las nueve y media tribus del otro lado del Yardén. Esto nos enseña que la violencia y el bajo valor del ser humano dominaban el área de las dos tribus y media, y habían convertido a esa zona en un hervidero de inseguridad social.

Por causa de esto, esta área terminó siendo la que más sufrió en las guerras contra los enemigos de Israel, y los que vivían allí fueron los primeros en ser llevados al cautiverio por los asirios y los demás pueblos en el año 722 (a.E.C.).

Reflexionando en esto, comprenderemos por qué los expertos en las ciencias sociales aseguran que una sociedad donde la profesión, el trabajo y la empresa preceden a la educación y supervisión paternal de los hijos, termina convirtiéndose en una sociedad enferma, destinada a hundirse en actos de corrupción.

Por todo esto, pido a cada varón que lee esto, especialmente los que ya son padres, que se ejerciten por medio de la oración y el estudio de la Torah en tener en alta estima a sus hijos.

Precioso varón de Yahvéh, no permitas que otros, allá afuera, los eduquen. Separa un tiempo para estar con ellos. Dialoga con ellos; edúcalos, instrúyelos, corrígelos en amor, y juega con ellos revelándoles cuánto los aprecias. Recuerda siempre que en la cosmovisión divina los hijos son mucho más importantes que tu profesión, trabajo o negocio. Acepta lo que Abba nuestro te dice hoy: ¡tus hijos necesitan mucho más de tu tiempo que de tu dinero!

¡Anhelo que esto te haga volver en sí y logres reconfigurar el orden de tus prioridades!

La Guerra contra los Bajos Instintos (Yetzer HaRá)

Por P.A. David Nesher

«Y dijo a ellos Moshé:
¿Acaso dejaron con vida a todas las mujeres? Si ellas fueron una trampa en el consejo de Bilam…,  fueron infieles a Yahvéh en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregación de Yahvéh.»

(Números/Bamidbar 31:15-16)

Una de las porciones (parashot) que leemos esta semana, Matot, nos relata acerca de la batalla que los israelitas enfrentaron a los medianitas y de su posterior victoria.

Allí la Torah nos cuenta como Moshé reprendió a los soldados debido a que habían traído al campamento mujeres midianitas que fueron tomadas como botín.

El texto deja bien claro que antes de la batalla Moshé les había ordenado acabar con toda la población y ellos, cegados por el deseo, dejaron con vida a aquellas mujeres, cuya seducción había provocado el pecado que atrajo la plaga que costó miles de vidas. Los soldados argumentaron delante de Moshé que no tuvieron la fuerza para resistirse a la tentación.

Ahora bien, en unas líneas más adelante leemos en nuestra parashá, leemos:

“Y dijo Elazar el sacerdote a los hombres del ejército que vinieron a la guerra:

Toda cosa (utensilio) que sea pasada por fuego (para cocinar), será pasada por fuego y se purificará…”.

(Bamidbar 31:21-239)

Si lo volvemos a leer, nos encontramos con algo extraño en el texto:

¿por qué dice que «venían a la guerra», cuando en realidad regresaban de la batalla con Midián?

La respuesta es un codificación para nosotros que conviene mucho considerar. Como bien sabemos, la Torah no es sólo un libro histórico, sino que es un texto encriptado cuyos códigos describen el proceso del alma humana aquí y ahora. Es decir, que existe un nivel de interpretación de la Torah, que nos permite entender los eventos es nivel interno.

Las naciones hostiles a quienes el pueblo de Israel encontró en las páginas de la Instrucción (Torah) representan a esas fuerzas negativas que han ido haciendo nido dentro del ser humano mismo.

Justamente el nombre Madián (hebreo Midián), se relaciona con la palabra hebrea madon que significa “lucha, contienda, rencilla» cotidiana. A la vez, Midián guarda relación con la palabra “Din” que significa juicio, tratando siempre de separar y discriminar. Por ende, las constantes batallas del pueblo de Israel representan las continuas luchas del redimido en el Mesías contra cualidades negativas de su ego que «alimentan» y «energizan» a las fuerzas de HaSatán (el Adversario), que busca activar los juicios de maldición contra el creyente (Efesios 6:10-18).

Frente a la guerra que un escogido libra diariamente contra su instinto maligno denominado en hebreo yetzer hará (tendencia al mal), la guerra física resulta insignificante. El yetzer hará es un enemigo despiadado, ya que no cesa de atacar a la esencia de la persona humana, ni siquiera en su último respiro de vida. Con esto aprendemos que un redimido, sea varón o mujer, está obligado a tomar precauciones para aislarse de malas incitaciones, ya que se lo considera responsable de sus acciones.

Los soldados que habían luchado contra los midianitas, venían con una victoria física sobre sus hombros, pero ahora se enfrentaban a la soberbia y el deseo lascivo, representados en las mujeres midianitas cautivas. Esta es la batalla más difícil; esto es lo que quiere enseñarnos la Torah cuando dice que vinieron a la guerra.

Debes estar siempre alerta; el adversario (HaSatán) te acecha y busca sorprenderte en todo momento.

Ahora bien, seguramente te estarás preguntando: ¿Dónde se encuentra el instinto maligno? Y la respuesta es simple y reveladora: en los lugares en que piensas que no se encuentra.

Por eso, debemos ser sobrios y velar en oración (1Pedro 5:8), a fin de tener siempre presente en nuestras conciencias que el enfrentamiento con el yetzer hará es incesante. En realidad es una conflagración que nunca termina.

Esta estrategia profética la aprendemos de lo que está escrito en el rollo de Devarim:

«Cuando salgas a la guerra sobre tu enemigo, y te lo entregará Yahvéh en tu mano.»

(Deuteronomio 20:1)

Si sabes que todos los días sales a la guerra contra tu enemigo íntimo (el yétzer hará), entonces, Yahvéh te lo entregará en tu mano y podrás vencerlo. Pero si crees que ya lo venciste, y te asientas en la zonas de confort que ofrece el sistema, perderás siempre la batalla.

Por ese motivo, inmediatamente después de que regresaron los soldados de la guerra, les fue encomendado el mitzvá (mandamiento) de la purificación de los utensilios de cocina, también lleno de códigos lumínicos para nosotros.

El precepto ordenaba que toda cosa que fuera pasada por fuego. Resulta interesante la revelación que surge de este mandamiento: un utensilio que pudo haber sido utilizado por un idólatra practicante de hechicería, hay que pasarlo por fuego, para que lo que esté allí impregnado sea destruido con la acción del fuego.

Pero, buscando la praxis ontológica de esto, notamos que esta codificación es una perfecta representación de lo que sucede con el ser humano en su lucha cotidiana. Cuando el alma humana cae en manos del yetzer hará, que es producto de la pasión egoísta, simbolizada en el fuego, debe ser vencido con el fuego de la Torah. No existe otra forma de escapar de él. Por eso, los sabios intérpretes que escribieron el Talmud al explicar el origen de este instinto tan bajo dicen: «He creado el yétzer hará (instinto maligno) y también he creado su antídoto, que es la Torah. Si ustedes estudian Torah, no caerán en su trampa« (Kidushín 30b).

También en esta obra de sabiduría hebrea existe un consejo más:

«Si te encuentras con ese villano (el yétzer hará), llévalo al Bet HaMidrash (Templo Santo). Si es una roca, se desmoronará; si es de hierro, se hará pedazos. Porque la Torah es la luz que ilumina al hombre por el camino que debe ir. No es lo mismo caminar por un sendero oscuro y lleno de trampas que recorrer la misma senda bien iluminada. Aunque estudiemos Torah, debemos ser cautos y saber utilizar su fuego, pues cuando es mal empleado, daña y perjudica. Cuanto más elevado sea el nivel que alcance una persona, mayor será la lucha que tendrá que librar contra su fuerte impulso al mal.» (Suka 52)

Al reflexionar sumergiéndonos en estas profundidades de la Sabiduría divina notamos el compromiso que debemos asumir a diario de buscar en los libros de las Sagradas Escrituras, aquellas estrategias adecuadas para protegernos del yétzer hará que nos asecha constantemente. Además, y sellando esa búsqueda, debemos elevar tefilot (oraciones de alianza) al Todopoderoso pidiéndole que nos fortalezca con Su Unción para salir sanos y salvos de la batalla contra nuestro más grande enemigo.

Entonces, la próxima vez que el yétzer hará venga a provocarte, no lo escuches. Pues una vez que caigas en sus lazos, y HaSatán con sus ángeles te vean pecar,  volarán para acusarte de todo lo que te atreviste a realizar, y así lograr que el rigor divino suelte sus juicios de maldición en tu vida y entorno.

Aceptemos que las dificultades que conseguimos nos dan la oportunidad de mostrar nuestras verdaderas capacidades, revelar nuestra fuerza, valentía y la magnificencia de quien realmente somos en la redención conseguida por nuestro Dueño Yeshúa, HaMashiaj.

¡Gracias por siempre estar junto a mí aprendiendo Torah!

Shalom!

Las Cinco Señales de Sanación y Protección de Pinjás

Por P.A. David Nesher.

Esta porción de la Torah, llamada Pinjás, es muy particular ya que existen en ella lo que se conoce en hebreo como «simanim«, que significa señales. Esto término se refiere a una curiosidad llena de misterios que tiene la Torah, ya que ella fue escrita por Moshé, inspirado por el mismo Yahvéh. Lo cierto es que en ciertos momentos especiales del texto, el mismo se ve escrito por letras que aparecen más chicas o más grande que lo normal, o cortadas en su estructura, etc.

Pues bien, esta sección presenta cinco sinamin tales como una yud pequeña en el nombre mismo de Pinjás; una vav dividida en la palabra «shalom«; un espacio en medio del versículo; una nun sofit especialmente grande, en la palabra «mishpatan«; así como un punto sobre una vav en la palabra «isarón«. Todos estos son acontecimientos únicos y especiales, pues no es nada común que este tipo de señales aparezcan en la Torah. Esto es lo que convierte a esta sección en una fuente de información celestial, llena de códigos que señalan a la Era Mesiánica.

La Historia de Pinjás y sus maravillas encriptadas.

Pinjás es un héroe que en forma absolutamente desinteresada, arriesgando su posición personal, salva al pueblo de Israel de una terrible plaga (hbr. meguefá) propiciada por la perversa acción de Zimri, príncipe de la casa de Shimón, quien sucumbe ante la seducción de la midianita Kozbí bat (hija de) Tzur, sosteniendo relaciones sexuales públicamente, ante todo el pueblo de Israel.

Ante el riesgo de que Israel perdiera los privilegios del sacerdocio (hebr. kehunah), se nos relata que Pinjás, que no era sacerdote, tomó su lanza, que hebreo se dice rómaj, y prensó con ella a los transgresores causándoles la muerte. Sin embargo, este acto permitió que la megefá (plaga) se detuviera. Por ello, Pinjás es reconocido por el Eterno quien no sólo no le descalifica para el sacerdocio, sino que se lo otorga eternamente; a él y a sus descendientes. Resultará interesante aquí mencionar que la expresión rómaj (lanza) tiene un valor guemátrico de 248. Este número coincide con la cantidad de palabras que conforman el Shemah Israel, y con las 248 partes corporales que la cosmovisión hebrea contempla como «eibarim». Por ello, las palabras del Shemah están estrechamente relacionadas con la unificación del alma y el cuerpo.

Por otro lado, el nombre de nuestro padre Abraham, tiene como valor guemátrico 248, razón por la que esta cifra nos remite al aspecto de la misericordia y del dar del Eterno. Por ende, cuando se nos informa en la Torah que Pinjás prensó a los transgresores con su lanza (-romaj-) causándoles la muerte, en realidad se nos habla de como la fuerza del amor y la misericordia lo puede todo, derrotando al mal en su expresión más intensa, por medio del celo de Dios. Es decir, que el acto de Pinjás no fue un asesinato, sino una acción heroíca, llena de celo, que estaba poniendo en orden aquello que se había desconectado del pacto del Eterno con Abraham mismo. Pacto que estaba bien sellado y simbolizado en el brit milah o circuncisión. Entonces, debemos aceptar que Pinjás fue premiado por el Eterno a causa de esta actitud apasionada, propia de la madurez emocional, que es ejercer el celo para que las cosas transicionen del caos al mundo rectificado.

Por lo dicho hasta aquí, nos es necesario dejar a un lado el relato textual e histórico, y considerar las profundidades de la codificación de los secretos que la Torah contiene, entendemos que Pinjás es una forma de conciencia mesiánica a la que podemos ascender por medio de Yeshúa, y que se nos hace especialmente accesible en este Shabat.

¿Cuáles son las características de esta forma de conciencia llamada Pinjás?

Pinjás simboliza el potencial máximo de cada uno de nosotros. Potencial que se manifiesta al asumir nuestra responsabilidad espiritual frente a sí mismos y frente a los demás, adoptando un compromiso existencial para llevar a cabo esa responsabilidad. Esta fuerza es la que a los redimidos nos permite presentarnos en la sociedad, no sólo como gente que se porta bien, y por tanto, tiene una buena moral, sino más bien como gente ubicada en una posición totalmente pro-activa, debido a que encontró su misión de propósito, y está dispuesta a luchar por ella, arriesgando el todo por el todo.

Así como las fuerzas del mal son perseverantes e implacables, la fuerza simbolizada en Pinjás nos anima a continuar enfocados constantemente en nuestra misión inyectándole diariamente pasión, más allá de los retos que se presenten diariamente para desmotivarnos e instarnos a claudicar. A esto se lo conoce como el celo de Dios (en hebreo kinah).

  1. La yud pequeña en el nombre de Pinjás, representa a la humildad. Virtud primordial e indispensable que necesitamos para hacer efectiva la fuerza del celo en nosotros. La humildad nos deja el entendimiento de que, al abandonarnos a la buena y perfecta Voluntad del Creador, nuestro Padre, minimizando nuestra agenda personal y nuestros intereses egoístas, nos convertimos en canales auténticos para traer Luz Infinita y abundancia a nuestras vidas y a los nuestros. Nos asumimos canales del Creador por lo que toda arrogancia sostenida en distintos títulos sociales cae, ya que es sólo desde la humildad que podemos estar en el lugar que el Eterno nos quiere: recibiendo de Él para dar a nuestro entorno.
  2. La vav dividida en la palabra shalom, que significa al mismo tiempo paz, perfección y plenitud, representa a la oportunidad que nos da el Eterno para actuar como co-creadores, restaurando nuestro ser y nuestro mundo. Oportunidad que nos permite intervenir en la creación, a manera de socios. Pero, esta chance sólo se puede aprovechar cuando, ya humildes, nos presentamos al Señor con un espíritu contrito, es decir, un corazón roto que quiere convertirse de duro a blando para así experimentarse realmente como una persona humana totalmente íntegra (entera, completa). Es decir, que la unión con lo espiritual y lo físico se logra mediante un trabajo de alianza entre Yahvéh y su primogénito. Esto nos convierte en verdaderos sacerdotes
  3. El espacio dentro del versículo, después de la palabra «maguefá» (plaga) que significa epidemia. Esto nos habla de nuestra capacidad de blindaje e inoculación que tenemos en contra de las fuerzas de la enfermedad, misma que se manifiesta no sólo como un impedimento o merma en nuestro cuerpo, sino como toda forma de desconexión con el Flujo Divino, desde el enojo, la envidia, el miedo, hasta el odio, la guerra y la destrucción provocada por el ser humano.
  4. La nun sofit en la palabra «mishpatán» (27:5) es la protección ante el juicio severo y la caída (nefilah).  Nos habla de nuestra protección de una de las tendencias destructoras que acosan al ser humano: el afán de juzgar con severidad al prójimo, cuando lo vemos caído. Si esperamos misericordia y oportunidades en nuestra vida, atendiendo a la ley de causa- efecto, debemos asumirnos como seres misericordiosos, tomando en cuenta no sólo los rasgos negativos de los demás, dando oportunidad a la reivindicación de los demás. Esta nun sofit habla de nuestra vacuna contra la nefilah (caída).
  5. El punto sobre la vav, en la palabra «isarón» (28:13) nos remite a infundirnos con la fuerza del compartir. La vav representa el conducto de la Luz de abundancia, en este caso específico. Por tanto, es un llamado divino a provocar abundancia en nuestra vida, y el mundo a través de las acciones de compartir. Esta cualidad de plenitud solamente se dará cuando desarrollemos la capacidad de estar constantemente en flujo, es decir, en recibir del Eterno para dar a nuestro entorno y rectificarlo.

Así, y de acuerdo a las enseñanzas de estas cinco señales (sinanim), la parashá Pinjás encierra el secreto de la sanación y la protección. Es a través de conectarnos a la Torah en los términos anteriormente descritos que nos infundimos con una formidable energía de sanación del cuerpo y del alma, que garantiza la protección que otorga la Ira divina.

Por todas estas maravillas, quiero invitarlos a que aprovechemos este enorme regalo que el Creador nos brinda y asumamos nuestro papel de sanadores. Sanadores para nosotros mismos y sanadores para el mundo.

Meditemos en traer paz a la Tierra de Israel, sanación a las almas hambrientas por la Palabra de Dios, que anhelan la trascender del caos, la muerte, y el sufrimiento, que el sistema reptiliano les ocasiona.

Que el Eterno, nuestro Abba, nos conceda su Gracia en Yeshúa el Mesías, Su Hijo, para sanarnos de todo aquello que nos distancia de Él y que pronto veamos emerger su Gloria Suprema trayendo la Unidad y la Paz entre su pueblo Israel y entre todos los seres humanos. Amén.

En el video que a continuación les comparto, podrán apreciar las cinco sinanim en el texto hebreo de la Torah, y lograran captar más profundamente, lo que aquí les he explicado:

También los invito a ampliar el conocimiento de los códigos encriptados en este texto estudiando: 

¿A Quién Mató Pinjás?

La Vaca Roja y La Purificación de la Muerte

Por P.A. David Nesher

La pregunta es: ¿Por qué una vaca roja?

La respuesta es primeramente, otra pregunta: ¿Cuántas veces en la vida no tenemos que enfrentar a cosas que no terminamos de comprender y debemos actuar por fe?

Con este mitzvá (mandamiento) nos pasa lo mismo, ¿por qué una vaca roja? ¿No habría sido lo mismo cualquier otra vaca?

A veces, en la vida debemos enfrentarnos a cosas que no tienen explicación o no podemos entender, sin embargo, las enfrentamos y seguimos adelante.

Sin embargo, si nos esforzamos en la investigación, seguramente lograremos asombrarnos de toda la codificación mesiánica redentora que se encuentra en este diseño yahvista.

Te invito a sentarte con tu libro de apuntes y disponerte a tomar nota de todo lo que tu corazón recepcione de estos videos:

Primera Parte: La Impureza del Ego

Segunda Parte: La Impureza de la Muerte Ontológica.

Tercera Parte: La Conexión con Yeshúa el Justo Perfecto.

Cuarta Parte: Las Conexiones Mesiánicas.

Los 49 Portales de la Torah

Por P.A. David Nesher

 

«Habló el Señor a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero. Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como el Señor lo mandó a Moisés. Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehová mostró a Moisés, así hizo el candelero.»

 (Números 8:1-4).

Aharon y sus hijos los kohanim (sacerdotes), recibieron de parte de Moshé, el secreto de que la Menorah misma revela el obrar de la Luz de la Torah en el alma del ser humano redimido.

Lo primero que ellos captaron fue que la Torah es el plano cósmico elaborado por el diálogo privado del EinSof (Infinito) en Su gloriosa eternidad, antes de la creación, y contemplado por Él para concebir Su obra. Así, ellos recibieron la revelación que el término Torah (Instrucción) está estrechamente relacionado con la expresión Oraitah, traducida muchas veces Torah de Fuego, pero que en realidad significa Enseñanza de la Luz (de aquí es que a Torah también se la traduce como enseñanza).

Aharón y sus hijos descubrieron la relevante trascendencia que tenía el simbolismo de la Menorah por lo que ella se convertía en el instrumento que alumbra el trayecto conducente a la Torah, el plano de todo el Cosmos.

La primera Menorah fue detalladamente descripta por Yahvéh a Moshé, que debía encargarse de su producción en una sola pieza grande de oro, con un mástil principal y seis brazos salidos de cada lado, con un recipiente en cada una de esas siete puntas, que recibirían el aceite que sería encendido, con adornos de flores y almendros:

«Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero; y en la caña central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores. Habrá una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, así para los seis brazos que salen del candelero. Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante. También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. De un talento de oro fino lo harás, con todos estos utensilios. Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.»

(Shemot/Éxodo 25:31-40)

Hasta los utensilios para usar el candelabro debían ser de oro puro (el matacandela y la despabiladera). El oro, metal precioso por excelencia, nos habla de lo que es imperecedero, aquello que no se devalúa, que no se corrompe. El oro ha sido empleado desde tiempos inmemoriales como expresión de los más altos valores y prueba de ello es que en la ceremonia de casamiento se emplea un anillo de oro, denominado comúnmente alianza, para denotar la permanencia y trascendencia de las promesas que ese hombre y esa mujer están haciéndose. Así como el oro resiste las agresiones de agentes externos y hasta el mismo paso del tiempo, también el matrimonio quiere aspirar a perdurar a través de todas las pruebas y vicisitudes, siendo ese anillo la expresión de tal clase de amor.

La Menorah estaba formada por siete brazos que culminaban en siete lámparas que debían arder desde la tarde hasta la mañana (Éxodo 27:21), siendo tarea diaria del sacerdote su encendido, su suministro, realizado con aceite puro de olivas machacadas (Éxodo 27:20) y su limpieza (Levítico 24:4).

La llama del mástil central era llamada “auxiliar”, cuyo fuego servía para alimentar a los otros seis.

La Menorah tenía una característica sumamente particular, todas las lámparas estaban reclinadas hacia la del medio y alumbraban en dirección de esta vela central.

Aharón y los sacerdotes que lo sucedieron debían encender la menorah todos los días por la mañana, reemplazando el aceite y limpiando las lámparas.

La Torah: Ciencia Divina para el Alma Humana.

Con el conocimiento de este diseño, los kohanim disfrutaban de la ciencia celestial que revelaba que la Torah es el regalo divino que alumbra al mundo con sus enseñanzas. Esta es la causa por la que la Menorah estaba ubicada en el lugar central de la casa de Yahvéh, en el sitio más selecto. Así este sistema codificado nos lega un mensaje valiosísimo: «Para llegar a los secretos de la Torah, hace falta guiarse por la Luz de la Menorah, sin desviarse a diestra ni a siniestra.»

¿Cómo se logra esto?

Siguiendo las enseñanzas que emanan de la estructura de la Menorah misma.

En el rollo de Shemot, encontramos la descripción estructural de la Menorah (Éxodo 25: 31-38) con los siguientes datos:

  • 7 brazos
  • 11 flores,
  • 9 botones,
  • 22 cálices.

La altura de la Menorah, es un dato que los sabios dedujeron después de años de ardua investigación. Para lograrlo, ellos analizaron exhaustivamente el tema, reuniendo todos los testimonios posibles de quienes sabían las dimensiones de la Menorah realizada por Moshé en el desierto. Así, y luego de arduos debates, llegaron a la conclusión que la altura de la Menorah debía ser de 17 tefajim (puños).

Tomando estos cinco pormenores estructurales (es decir, cantidad de brazos, flores, botones, cálices y altura), podemos hacer una análisis escrupuloso de los códigos que se encuentran escondido en ellos, y señalan a la importancia de la Torah en el alma humana.

Los kohanim descubrieron que los siete brazos de la Menorah, aluden al Séfer Bereshit (Libro de Génesis), coinciden exactamente con la cantidad de palabras que contiene el primer versículo de este libro:

(1)Bereshit (2)Bará (3)Elohim (4)Et (5)Hashamáyim (6)Veet (7)Haáretz./

(«En el principio Creó Dios los cielos y la tierra.»)

Llegaron a la conclusión también que las once flores de la Menorah simbolizaban al Séfer Shemót (Libro de Éxodo) en sus primeras once palabras:

(1) Eleh (2) Shemot (3) Benei (4) Israel (5) Habaim (6) Mitzrayma (7) Et (8) Yaacov (9) Ish (10) Ubeitó (11) Bau./

(«Estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto con Yaacov, cada uno con su casa vino.»)

Los nueve botones de la Menorah coinciden exactamente con las primeras nueve palabras del libro de Vayikrá:

(1) Vayikrá (2) El (3) Moshé (4) Vaydaber (5) A. Elav (6) (7) Meohel (8) Moed (9) Lemor.

Llamó a Moshé y Le Habló El Eterno desde el tabernáculo de reunión diciendo.

Asimismo la altura de la Menorah (17 puños) coincide exactamente con las primeras diecisiete palabras del libro de Bamidbar:

(1) Vaydaber (2) A. (3) El (4) Moshé (5) Bamidbar (6) Sinaí (7) Meohel (8) Moed (9) Beejad (10) Lejódesh (11) Bashení (12) Hashaná (13) Hashenit (14) Letzetam (15) Meéretz (16) Mitzráyim (17) Lemor.

(Habló El Eterno a Moshé en el desierto de Sinaí desde el tabernáculo de reunión, en el primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo.)

Por último, los veintidós cálices de la Menorah simbolizan a los primeras veintidós palabras del Séfer Devarim:

(1) Eleh (2) Hadevarim (3) Asher (4) Diver (5) Moshé (6) El (7) Kol (8) Israel (9) Veever (10) Hayardén (11)Bamidbar (12) Baaravá (13) Mol (14) Suf (15) Bein (16) Parán (17) Ubein (18) Tofel (19) Belaván (20) Vajatzerót (21) Vedi (22) Zaháv.

(Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel en el otro lado del Yardén, en el desierto, en la llanura frente a Suf entre Parán y entre Tofel y Laván, Jatzerót y Di Zaháv.)

Al abrir nuestra conciencia a este conocimiento, logramos entonces realizar una relectura de lo que está escrito en Tehilah (Salmo) capítulo 119, vers. 130: «El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.» Es decir, que en las primeras expresiones de cada rollo de la Torah se evidencia que la voluntad del Eterno es conducir al alma humana al pleno desarrollo de su diseño original.

Atendiendo a esta cosmovisión yahvista, vale la pena realizar una lectura al siguiente versículo de los Salmos:

«¡La Suma de Tu Palabra es Verdad!«

(Salmo 119:160)

Ahora, conociendo que en la Menorah hay una codificación llena de certezas que permiten valorar el origen divino de la Torah (Instrucción), también podemos aceptar, sin duda alguna, el origen inspiracional divino que tienen el resto de los escritos de las Sagradas Escrituras (mal llamadas Biblia). Esto se demuestra realizando la siguiente contabilidad:

Contando los adornos de los 3 primeros brazos hasta el brazo central obtenemos:

  9 + 9 + 9 + 12 = 39 (treinta y nueve)

¡Los 39 (treinta y nueve) Libros que conforman el denominado Antiguo Pacto!

Y si contamos los adornos de los 3 últimos brazos que nos que nos quedan obtenemos:

   9 + 9 + 9 = 27

¡ Todos los 27 Libros del Pacto Renovado!

Aún queda un dato más para compartir y así mostrar como la menorah era en verdad un mecanismo de gran entrenamiento profético para los kohanim, y desde estos, para todos los integrantes de Israel. En el libro de Shemot (Éxodo) vemos que cada brazo de la Menorah debía tener 9 cosas (devarim, que se traduce «cosas», es la misma palabra hebrea para “palabras profeticas”) o adornos, es decir, cada brazo tendría 3 cálices con su bulbo y una flor (Éxodo 25:31-40).Pero vemos que el brazo del medio que le llama “Lámpara” (Ex 25:34) tendría 4 cálices con sus bulbos y flores, en total 12 devarim (cosas).

Pues bien, la Lámpara o Menorah era una herramienta que permitía entender el cuándo, cómo, por qué y para qué de las Fiestas del Eterno. Por ello, el brazo central representa la Fiesta de Shavuot (mal llamada Pentecostés) que fue allí donde vino el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) sobre Israel, sellando sus almas en matrimonio con el Eterno. Más tardes, en medio de esta celebración, los apóstoles y una comunidad de 120 talmidim (discípulos) de Yeshúa, recibieron en ese bendito Espíritu del Señor la impartición de autoridad para predicar las Besorot (Buenas Nuevas, el Evangelio).

En el Yugo de Yeshúa se alude a los discípulos como luz del mundo (Mateo 5:14), cuyas lámparas han de estar siempre encendidas (Lucas 12:35). Y de la misma manera que el ministro del santuario era el encargado de encender las lámparas del candelabro, así es tarea de los ministros del evangelio encender la luz de la Palabra, al exponerla y aplicarla rectamente. Las lámparas alumbraban hacia delante (Números 8:2), a fin de iluminar los otros objetos del Mishkán (Tabernáculo); no era, pues, su propósito que su luz quedara restringida para sí, sino para alumbrar a otros (Mateo 5:15; Juan 8:12).

Entonces, considerando la maravillosa posición del sacerdocio que se nos ha entregado en el Mesías, te animo a que estés iluminando con tu conocimiento de las Sagradas Escrituras a todos aquellos que aún duermen en la ignorancia.

 

¿Por qué se Trenza la Jalá?

Por Chana Weisberg

 

Shabat representa la idea de la unión. Los seis días de la semana son el paradigma de la diversidad. Representan las seis direcciones de nuestro mundo tridimensional: norte, sur, este, oeste, arriba y abajo. Durante estos días, estamos en una búsqueda hacia el exterior llenos de acción e iniciativa tratando de dominar nuestro entorno.

Shabat, representa el punto interno. Shabat apunta hacia adentro y está lleno de unión y de paz que vienen con esa búsqueda interior. Es por eso que nos saludamos con un “Shabat Shalom!”, es decir, «¡que tengas un Shabat de paz y unión!».

Shabat también representa la conciencia de absorber las bendiciones de los seis días laborales y re-direccionarlas a nuestros hogares y vidas.

Tal vez el trenzado de la jalá que se come en la mesa de shabat, también, represente esta idea de fusión: todo se unifica y trae toda la diversidad a nuestra vida para una unión pacífica y armónica que sólo el Shabat puede lograr.

Muchos jalot son trenzados con seis tiras de masa. Los dos jalot juntas (tres y tres tiras) son simbólicas de los doce panes que se colocaban cada shabat en la mesa en el Templo Sagrado.


Recomiendo leer también los siguientes ESTUDIOS:

Los Excesos de Comida como Fuente de Inmoralidad

Por P.A. David Nesher

 

La multitud mezclada que había entre ellos empezó a sentir un antojo y los Hijos de Israel lloraron una vez más, diciendo: ¿Quién nos dará de comer carne? Recordamos el pescado que comimos en Egipto sin pagar nada, y los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajo, pero ahora nuestra vida está reseca, no hay nada; no tenemos nada por delante salvo el maná.»

(Números/Bamidbar 11: 4)

Lo normal del mecanismo psíquico de defensa de un ser humano es olvidarse de las emociones negativas, para sólo quedarse con las positivas conformando sus recuerdos. En este episodio los hijos de Israel ya no se acordaban de la esclavitud. Por eso, el planteo lógico-racional que surge de la literalidad del texto es: si habían estado trabajando duramente como esclavos, ¿cómo ahora dicen que comían gratis? El intérprete del hebreo Rashí asegura que aquí se refieren a que pudieron comer gratis en Egipto en cuanto a no tener que cumplir ningún mandamiento divino.

Por eso, los expertos en decodificar la Torah explican que con dicha queja, queriendo comer carne, en verdad pretendían sacarse el yugo de los mitzvot (preceptos), pretendiendo permitir, desde esta actitud negativa, las relaciones prohibidas. Como esclavos, los israelitas crecieron acostumbrados a vivir de la generosidad de Mitzraim (Egipto). Por ello, a un año de su liberación, hicieron escuchar su voz de protesta, porque a partir del momento en que ingresaran a la Tierra Prometida debían trabajar arduamente para obtener la bendición de lo Alto.

Así pues, descubrimos el secreto ontológico que este texto revela: detrás de cada queja prepotente que el ser humano realiza al Eterno, se esconden cuestiones de índole moral, ya que la persona plena está contenta con lo que tiene, no codiciando lo que tiene el prójimo.

El ser humano necesita variar el gusto de la comida para no fastidiarse. Ahora, los hijos de Israel estaban en una situación de tránsito y, por influencia de los extranjeros, consideraron que la Providencia divina les estaba dando una comida de emergencia, para que sobrevivieran durante el paso por el desierto que no debería durar tanto tiempo.

El Midrash explica que el maná cambiaba de sabor, según el deseo de cada uno de los israelitas. Esto lo hace combinando las dos enseñanzas que la Torah tiene al describir cómo era el sabor del maná, según lo que está escrito en Éxodo 16:31b: “su sabor era como de hojuelas con miel”; uniéndolo con lo que se expresa en Números 11:8: “tenía el sabor de tortas cocidas con aceite”.

Así notamos que el maná era un alimento muy refinado, de origen sobrenatural (cf. Salmo 78: 25), el maná adoptaba el gusto que cada uno quería, y verdaderamente podía asumir el gusto de la carne también. Pero el pueblo tenía un “antojo” en su naturaleza pecadora (Yetzer HaRá). Dicho antojo los llevó a exigir prepotentemente el querer comer carne, para caer en definitiva en adulterio espiritual y físico. Esto lo entendemos desde la expresión «empezó a sentir un antojo» o «tuvo un vivo deseo, se traduce de la palabra hebrea ta’avah; (es también usada en pasajes como Génesis 3:6, 1 Samuel 2:16, Job 33:20, Salmos 10:3) y hace referencia al fuerte deseo egoísta de algo placentero, pero quizás pecaminoso.

Esencialmente, sus quejas en contra del maná eran, “No es lo suficientemente emocionante. Es aburrido.” Esta espantosa falta de gratitud no era nada menos que haber menospreciado al Señor mismo (Números 11:20). Yahvéh es nuestro proveedor; el despreciar lo que Él provee es despreciarlo a Él. No es el trabajo del Eterno entretenernos, y nosotros deberíamos ser más que hijos que demandan ser entretenidos y entusiasmados.

Pedir es algo muy bueno, y de hecho es un precepto pedir por las necesidades (Mateo 7:7-11). Pero esta acción debe ser realizada siempre con humildad, y no de manera prepotente, ya que de está manera la persona demuestra faltante y carencia, no percibiendo de buena manera lo que uno ya tiene.

Exigir de mala manera opaca el alma, comenzando la persona a querer comer de más (en este caso carne), y engordar, conllevando a las bajezas más grandes de índole moral.

Cuando uno come de más, no es la cuestión la comida en sí, sino que con este comer de más la persona está manifestando insuficiencia, debiendo la persona trabajar sobre las satisfacción real y verdadera de estar en el camino correcto, sin tener luego que lamentarse por los excesos.

Cuando una persona no muestra agradecimiento por la comida que recibe, desata maldiciones sobre su vida. Por medio de las bendiciones que damos a Yahvéh antes y después de comer, estamos dándole culto por medio de las cosas materiales y somos liberados de todo tipo de codicia.

“Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar; y en Moisés todos fueron sumergidos en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era el Mesías. Sin embargo, Dios no se agradó de la mayor parte de ellos, pues quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron.”
(1 Corintios 10:1-6)

En este texto se habla de un “alimento espiritual”, una “bebida espiritual” y una “roca espiritual”. Así que el maná y el agua que fueron dados en el desierto eran alimento y bebida espirituales. ¿Cómo es que la Sagrada Escritura llama estas cosas materiales “espirituales”?

Según la filosofía griega que domina a la cosmovisión occidental, algo espiritual no puede ser algo físico. Sin embargo, el maná sí era físico, el agua sí era física, así como la roca era física. Así que la expresión “espiritual” no puede ser entendida desde el punto de vista filosófico, sino tiene que ser entendido desde una mentalidad hebrea. Según el punto de vista de la cosmovisión yahvista, algo espiritual es algo que viene del mundo espiritual, o que tiene la aprobación del Cielo, y que tiene una relación y un punto de contacto con el mundo espiritual. Considerado así, una comida espiritual es una comida avalada, bendecida, entregada y santificada por el Eterno mismo. Nuestra misión sacerdotal mesiánica tiene, entre otras cosas, la función de elevar los elementos meramente naturales a un nivel espiritual para que así puedan rendir culto al Eterno. La comida se convierte en algo espiritual cuando es recibida con una bendición basada en la Palabra de Dios, como está escrito en

“Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración.”
(1 Timoteo 4:4-5)

En todo elemento de la creación, y por ende, en todo alimento que ingiere el ser humano, se halla presente un resplandor de la energía vital de Or EinSof (la Luz Infinita), que es en definitiva la que le da la que da existencia física a ese elemento en particular; incluso una mera roca inherente también tiene esa fuerza dentro de sí. De hecho, si Yahvéh quisiera hacer desaparecer algún elemento físico de la Tierra, no tendría más que quitarle la Energía divina que lo impregna y sustenta, y entonces aquel desaparecería como si jamás antes hubiera existido. Ahora bien, cuando tú, que perteneces al reino humano, ingieres elementos de los tres reinos inferiores de la naturaleza (mineral, vegetal y animal), lo haces parte de tu sangre y de tu carne, y así los elevas a un plano superior. En definitiva, ese es el objetivo de la existencia del ser humano: sublimar la materia. Y por eso los israelitas reclamaron ante Moshé por la falta de alimento acorde a sus deseos egoístas.

Israel tenía que rendirse a esta ansia intensa; no sería cumplida a menos que cooperaran con ello. Teniendo en cuenta esta tendencia hedonista en el alma humana, el apóstol Jacobo, hermano de nuestro Señor Yeshúa, enseñaba a las comunidades hebreas a su cargo, lo siguiente:

«…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido»
(Santiago 1:14)

Por todo lo expresado, debemos pues aceptar que la atracción al pecado está constantemente presente entre nosotros, sin embargo debemos evitar ceder a ella en eligiendo en humildad servir a Yahvéh y su propósito eterno en nosotros.



Estudio Relacionado que recomiendo LEER:

Los Siete Espíritu del Eterno

«Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios…
Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.«

(Apocalipsis/Revelación 4:5; 5:6)

Los Secretos de la Birkat Kohanim (Bendición Sacerdotal)

Por P.A. David Nesher

 

 

«Y El Eterno habló á Moshé, diciendo:
Habla a Aharon y a sus hijos, y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciendo:
El Eterno te bendiga, y te proteja. Haga resplandecer El Eterno Su rostro sobre ti, y de ti tenga misericordia. El Eterno alce a ti Su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán Mi Nombre sobre los hijos de Israel, y Yo los bendeciré.»

(Bamidbar/Números 6:22-279)

Al llegar a este tramo del rollo de Bamidbar, notamos que la Torah establece un precepto positivo: que los kohanim (sacerdotes) bendigan al pueblo de Israel.  Lo que resulta interesante de este precepto, es que se debía aplicarse todos los días, perpetuamente. Era así tan importante, que todo kohen al que se le pida que suba a la tarima para bendecir al pueblo de Israel y se niega, si bien desde un estricto punto de vista halájico incumple con un precepto, se considera que incumplió tres mitzovot (mandamientos). Esto se debe a que de los versículos antes mencionados se desprende que Yahvéh desea bendecir al pueblo de Israel, razón por la cual ordena tres veces a los kohanim para que se apresuren a hacerlo

Por esto, la Bendición Sacerdotal o Bendición Aharónica es como la Corona y el Sello de lo que ahora es reconocido como un completo y organizado Pueblo del Eterno que a partir de la inauguración del Mishkán (Tabernáculo) marchó corporativamente hacia la Tierra Santa, la Tierra Prometida, Eretz Israel.

De acuerdo a la interpretación de exégetas hebreos, el santuario portable del desierto fue terminado un veinticinco de Kislev, pero que la inauguración fue el día primero de Aviv (Nisán). Desde esta aseveración, la mayoría de los comentaristas concuerdan que la primera vez que se expresa esta bendición fue en esta inauguración.

Por eso, quiero invitarlos a que imaginemos ese momento donde nuestros ancestros escucharon por primera vez estas frases tan especiales, momentos que nos dicen que existe un lugar que Yahvéh designó, para que disfrutaremos Su Presencia.

Permitamos que el Espíritu Santificante de nuestro Abba, nos guíe a reconstruir el sonido de esta berajah (bendición) en los tiempos del primer Templo y del Segundo.

¿Cuántas veces habrán salido de allí estas palabras? ¿Cuántas veces nuestro amado Dueño, el Mesías Yeshúa, las escuchó mientras transitaba por el patio del Templo?

Lamentablemente hemos perdido los Templos, pero lo que no hemos perdido es la berajah, ni el deseo profundo y estable del Bendito Eterno, nuestro Abba kadosh.

Por eso, si logramos revalorizar los códigos de Luz Infinita vibrantes en estas palabras, seguramente las volveremos a oír una vez mas cuando el Tercer Templo sea levantado, en la Segunda Venida del Mesías.

Esta Berajah y Su Historia.

Estas palabras llenas de energía divina, han trascendido el tiempo y la historia misma de Israel, vibrando sobre las distintas generaciones hebreas, más allá de sus avatares históricos. Durante el tiempo del Templo de Jerusalén la bendición sacerdotal fue parte del culto diario. Parados en una plataforma especial, los sacerdotes levantaron sus manos para dar la bendición sacerdotal. Esta tribuna era llamada «duján» (aunque es mas corriente el nombre de «dujanim«). Las palabras de esta berajah eran pronunciadas después del sacrificio de las ofrendas diarias de la mañana y de la tarde.

La Bendición Sacerdotal fue uno de los mas impresionantes elementos del servicio en el Santo Templo de Jerusalem. El Shulján Aruj (nombre por el que se conoce a la más importante recopilación de normas de conducta contenidas en la fe hebrea), enseña que aunque hoy en día el Templo no existe, permanece este mandamiento positivo, y se realiza por medio de birkat kohanim, pronunciado durante ciertas oraciones en la sinagoga. Incluso un kohén pecador puede decir birkat kohanim, puesto que la bendición proviene de Dios y los kohanim son sólo los intermedios que transmiten esa bendición. Sin embargo un kohén es excluido de birkat kohanim y pierde sus derechos de kohén si se casa con una mujer divorciada o toda otra mujer prohibida a los kohanim. También es parte del ritual casero, donde tradicionalmente es pronunciada por el padre para bendecir a sus hijos en la víspera del Shabat.

De igual manera, ante el mover del Espíritu de Yahvéh sobre las naciones para juntar a las ovejas perdidas de la casa de Israel, aquellas familias que hemos despertado a las raíces de la fe de Abraham, debemos otorgarle el lugar espiritual que estas palabras merecieron en las doce tribus de la Amada del Señor: Israel.

Desde la Reforma, la Bendición Sacerdotal hace parte constitutiva del servicio en muchas iglesias protestantes.

Análisis de los Códigos de Birkat Kohanim
1- La Ascención Gradual del Alma Bendecida

Comenzando el análisis de esta Bendición, nos encontramos que aun cuando la orden está dada en plural, pues dice “Así bendecirás a los hijos de Israel”, al ejecutarse se pronuncia en singular: “Que te bendiga”.

Así, lo primero que notamos en este análisis es que que esta expresión condiciona a los kohanim (sacerdotes) a dar una bendición con amor. ¿Por qué con amor? Porque Yahvéh quiere revelar que eso es lo que merece el pueblo de Israel por se solícito en el estar unido corporativamente. Porque el amor entre ellos ha hecho posible que se vea como un ejad [unidad], como un solo hombre. Por eso la bendición esta expresada en singular.

Además, la orden divina al kohen de que exprese esta bendición con amor, es para que quede bien claro que él el no es el dueño de la intención que esta tiene. El Dueño queda claramente expresado a través de las manos extendidas, símbolos del Eterno como Creador que aún trabaja a través de un hombre dispuesto a unir el Mundo de Abajo con el Mundo de Arriba. Esto es lo que quizo expresar nuestro amado Mesías al decir:

«Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo.»
(Juan 5:17 – NBD)

Así el Creador del mundo se dirige con estas palabras, con todo el amor hacia su pueblo, hacia lo que más ama. Es un amor que suena en todo el universo, que no ha dejado de estar presente en la vida de todos y cada uno de los que conforman el Pueblo Elegido.

Ahora sí, yendo a los detalles literarios, podemos observar que el texto hebreo consiste de tres (3) cortos versos de tres (3), cinco (5) y siete (7) palabras, respectivamente. A las vez el texto está montado sobre «estaciones graduales» desde la petición por bendiciones materiales y protección, como por la Divina Gracia de obtener bendiciones espirituales, culminando en un precioso clímax peticionario hacia el mas consumado regalo de Dios: Su Shalom, es decir, esa Paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:7). Paz, que será el bienestar en la cual todo lo material y espiritual son bien comprendidos, contenidos y manifestados en vida plena.

Resultará muy importante saber que las quince (15) palabras que constituyen estos tres (3) versos contienen un mundo de confianza en en el Eterno, que aumenta el poder de la fe que nos fue dada una vez por herencia. Todas ellas están adornadas de una gran belleza rítmica, y caen en una solemne majestad sobre el oído de los adoradores que busca el Eterno:

v.23  «Así bendecirás a los hijos de Israel diciéndoles:»
(koh tevaraju et-beney Yisra’el amor lahem).

Lo importante para destacar aquí es que los kohanim (sacerdotes) no son de alguna manera super-especiales para conferir esta bendición, sino un vehículo que Yahvéh ha escogido para depositar sus bendiciones en su pueblo. Ellos no pueden bendecir al pueblo de una manera arbitraria «Así bendecirás«, quiere decir que deben ceñirse al patrón que Yahvéh les está dando y no salirse de allí tratando de hacer algo diferente como el pecado anterior de los otros dos hijos de Aaron cuando ofrecieron incienso no autorizado. Los kohanim tienen que seguir la fórmula ya que ellos son los ejecutantes, no los legisladores.

Durante los servicios los fieles no debían mirar las manos de los kohanim ya que la bendición no reside en sus manos, son un instrumento, mientras que la bendición viene del Eterno. Yahvéh es quien, por la obediencia absoluta de este precepta, confirma las palabras de los kohanim y los bendice igualmente a ellos .

Es costumbre que las manos de los kohanim se dirijan hacia los fieles juntándose ellas por sus dedos pulgares y abriéndose formándose dos (2) letras Shin (W), vale decir, los dedos indice y corazón van pegados el uno al otro y los dedos meñique y anular juntos también de la misma manera en ambas manos, lo que representaría doblemente la palabra «Shalom«.

Al pronunciar la bendición, debe hacerse primeramente en lengua hebrea y posteriormente traducirse al lenguaje en uso de la comunidad. Todas estas regulaciones tienen un profundo significado espiritual para todos los tiempos.

Un extraño NO debe bendecir. Para bendecir se necesita conocimiento y la comprensión de la persona que ha de ser bendecida. Además, bendecir a otros es una difícil tarea, que requiere prontitud para el sacrificio y para las oraciones. Por ello, quien bendice debe ser bastante sobrio y piadoso. El fanático o aquel que su juicio está siendo cegado por el odio o el prejuicio nunca debe bendecir a nadie. El lenguaje, como se dijo, debe ser en la Lengua Sagrada –Lashon Hakodesh- y pronunciarse con voz llena de vitalidad.

La Birkat Kohanim (Bendición Sacerdotal) se pronuncia así:

«YEVAREJEJÁ YAHVÉH VE-ISHMEREJA
YAER YAHVEH PANAV ELEJA VI-JUNEJA
ISA YAHVÉH PANAV ELEJA
VEYASEM LEJA SHALOM.»

2- La Protección Completa de Yahvéh
A. – Yahvéh te bendiga y te guarde (Yevarejejá Adonai veyishmereja)

Esta expresión quiere decir te otorgue vida, salud y prosperidad, pues para qué sirve vivir si no se tiene salud y no se prospera en los caminos que se emprenden. No quiere decir esto tampoco que la prosperidad sea «únicamente económica» como se acostumbra a malentender los versos bíblicos que hablan de «prosperidad»; porque se puede ser próspero económicamente y no gozar de buena salud. Así como también, se puede estar sano físicamente, y gozar de buen pasar económico, pero ser un fracasado en cualquier cosa que emprenda en el plano espiritual o emocional.

Yevarejeja: La pregunta es: ¿Por qué se utiliza solo el singular y no bendecimos en plural? La explicación mas corriente es que como prerrequisito para todas las bendiciones, Israel debe ser primero la UNIDAD que el Eterno demanda. Todo Israel debe sentirse como UN Solo Cuerpo, entonces las bendiciones serán para ese varón perfecto (Efesios 4:13).

Veyishmereja: Puede traducirse como «Te Guarde» o «Te Mantenga«. Al pronunciarse esta expresión se está declarando lo siguiente: «que Yahvéh te garantice su divina protección contra el mal, la enfermedad, la pobreza, la calamidad«. Esto es lo que desarrolla la consciencia de que es el Señor el que Guarda a Israel. Él guarda nuestras almas de la muerte, nuestros ojos de lágrimas y nuestros pies de tropezar.

Además, los exégetas del hebreo, han dado una amplia explicación sobre estas tres palabras hebreas, aduciendo que su literal traducción se aproximaría a esta declaración:

«¡Que el Eterno te bendiga con posesiones y sea Él que te las guarde. Que estas posesiones sean poseídas por ti. Pueda así el Eterno guardarte del pecado, y protegerte de todas las destructivas influencias que tan a menudo sigue tras las posesiones terrenales!«

Evidentemente, existe una fuerte conexión entre la bendición y la protección. ¿Para qué sirve una bendición si no la puedes guardar, o si pierdes la capacidad de aprovecharla? La bendición y la protección son necesidades básicas de la creación. Necesitamos bendición y protección para poder existir y desarrollarnos.

Adam tenía la tarea de labrar y guardar el huerto del Edén, con otras palabras, tenía que bendecirlo y protegerlo. Son dos funciones básicas de una administración correcta, no solamente producir, sino también guardar. No solamente guardar, sino también extender.

Una congregación que solamente está enfocada hacia el crecimiento sin guardar las almas de los que han sido cosechadas no será estable. Una congregación que sólo sirve para la auto conservación sin expansión está condenada a muerte. Ambas cosas son necesarias para que una congregación sea viva y sana.

En esto pensaba el salmista cuando escribió:

“Porque sol (bendición) y escudo (protección) es Yahvéh Dios; gracia y gloria da Yahvéh; nada bueno niega a los que andan en integridad.”
(Salmo 84:11)

Dos principios básicos para el éxito son: bendición y protección. Un tercer principio básico es: dirección. Si recibes bendición y protección y luego te desvías, ¿para qué te sirve? También necesitas dirección, consejo, para saber cómo hacer las cosas, necesitas mandamientos para cumplir para no desviarte del camino.

Según Rashí, la bendición de la cual se habla en birkat kohanim se refiere a los bienes materiales y cuando Yahvéh alza su rostro significa que subyuga su ira.

Un último comentario exegético asegura que esta parte de la bendición asegura al Pueblo oyente que Yahvéh lo protegerá para que otros no lo dominen.

 B.– Que Yahvéh haga que Su Presencia brille en ti y te garantice su gracia. (Ya’er Adonai panav eleyja vijuneja)

Cuando hablamos de LUZ en las Escrituras, no solamente es para referirnos al sentido literal, sino mas bien como símbolo de alegría y pureza como también de amistad. Causar que el Rostro resplandezca sobre alguien, es en el idioma hebreo significa ser amigable con alguien.

Por ende, cuando el Rostro de Yahvéh se dice que es vuelto hacia una persona y que brilla en esa persona, ello implica un derramamiento de su divino Amor y Salvación:

«Oh, YHVH de los ejércitos, restáuranos.
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.»
(Salmos 80: 19)

Teniendo esta cosmovisión en su mente, el salmista compuso esta estrofa:

“Restáuranos, oh Dios, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos…
Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos…
Oh Yahvéh, Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro y seremos salvos.”
(Salmo 80:3, 7, 19)

Así es bien clara la idea: si el rostro de Yahvéh resplandece sobre alguien, hay salvación. La palabra salvación tiene un sentido muy amplio: liberación, ayuda en problemas, apoyo en momentos difíciles, liberación de apuros, protección contra peligros, sanidad de enfermedades etc.

Las palabras: «Haga resplandecer Su Rostro sobre ti«, deben ser interpretadas en el sentido puramente espiritual para implicar que es el regalo del conocimiento y la profundidad moral. La idea literal de esta frase sería:

«Pueda Yahvéh darte el brillo de los ojos y la luz de Su Shekinah;pueda el fuego de la Profecía arder en las almas de tus hijos; pueda la luz de la Torah iluminar tu casa» 

La palabra «vijuneja» tiene una significación mayor que la expresión «te guarde«. La idea primordial expresaría lo siguiente:

«Se convierta Yahvéh en tu benefactor y te llene de su Gracia y cumpliendo tu petición.»

Los exégetas del hebreo entienden «vijuneja» en el sentido de :

«Pueda Él darte Gracia en los ojos de tus compañeros«; vale decir, «pueda Él hacerte adorable y amado a los ojos de los otros.»

 C. – «Que Yahvéh levante su Presencia sobre ti.» (Yisa Yahvéh panav eleyja)

Esta expresión también podría expresarse así:

«Vuelva Su cara hacia ti. Vuelva Su atención a ti, y su cuidadoso amor lo extienda siempre hacia ti.»

C. – Te garantice («establezca para ti» o «arregle para ti») Shalom. (Veyasem leja Shalom).

La palabra Shalom, en hebreo, significa no solo libre de todos los desastres, sino también, salud, bienestar, seguridad y tranquilidad; la paz, aseguran los sabios hebreos, que la Shalom es uno de los pilares del mundo; sin ella, el orden social no puede existir.

«Paz en tu entrar y paz en tu salir, paz para con todos los hombres. Grande es la paz porque es el sello de todas las bendiciones» (Talmud)

Shalom es la palabra que el Eterno utiliza para describir la integridad, la bondad y la total satisfacción en la vida. ¡Esta es la vida abundante que Yeshúa prometió! (Juan 10:10)

Nosotros no solamente debemos ser pacíficos a nosotros mismos, sino ayudar a otros a serlo también. La Paz no es solamente una condición personal, sino nacional.

La Paz (Shalom) no es un concepto negativo y no es el equivalente a inactividad. Los profetas esperaron por una paz Mesiánica que debe fundar al universo y ello incluye a todos los hombres de todos los pueblos y eso también incluye a todas las bestias del campo (Isaias 11, 6-10).

«Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel»

El ser bendecido por el Eterno es tener Su Nombre sobre ti para ser identificado con quien es Él y toda Su naturaleza.

Aharón fue mandado a pronunciar esta bendición sobre el pueblo de Israel, no sobre las otras naciones. Aunque Yahvéh ama y bendice a toda la humanidad, hay un fuerte y definido sentido en el cual Él tiene bendición sólo para Su Pueblo de Alianza. Por lo tanto, nosotros tenemos que unirnos a Él para ganar esa bendición.

Por otra parte, vemos que el Eterno promete bendecir en respuesta a su bendición. ¡Qué apropiado para los líderes del Corazón Pastoral de Yahvéh el pronunciar estas palabras sobre su pueblo! Que tanto más apropiado para cada creyente el recordar que tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo que siempre vive para interceder por nosotros y para bendecirnos de acuerdo a Su misma bendición.

¡Vamos ahora reflexiona y alégrate!… ¡Qué gran regalo, el tener el nombre de Dios sobre ti! ¡Vive pues como un hijo primogénito que ya está bendecido con toda bendición espiritual en lo lugares celestiales!