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El Asedio Invisible: ¿Cómo Proteger tu Paz y tu Propósito frente a la Presión Económica?

Por: Pastor Moisés Franco.

“Por eso nombraron sobre él recaudadores de impuestos para oprimirlo con sus cargas. (Los israelitas fueron obligados a) edificar ciudades de depósitos para Paró: Pitom y Raamsés

(Shemot/ Éxodo 1:11 | Torat Emet)

Al estudiar la primera porción del libro de Shemot/Éxodo el Espíritu Santo me hizo focalizar en la expresión recaudadores de impuestos.

Es que en la mayoría de las traducciones bíblicas dice “capataces”, dando la sensación típica de las películas de un egipcio con un látigo.

Sólo algunas como la Reina Valera y la Biblia del Jubileo traducen “comisarios de tributos”.

Aquí hay algo que debemos entender: la esclavitud de los hijos de Israel no llegó repentinamente, fue un proceso gradual.

El Ramban (Najmánides) explica la astucia que aplicó Faraón contra el pueblo israelita:

“Ven, tratemos con él con sabiduría. Faraón y sus sabios no consideró oportuno matarlos con la espada, pues habría sido una gran traición fulminar sin razón a un pueblo que había llegado a la tierra por orden de un antiguo rey. El pueblo del país tampoco dio consentimiento al rey para cometer tal perfidia (…) porque los hijos de Israel eran un pueblo numeroso y poderoso y libraría una gran guerra contra ellos. Más bien, el faraón dijo que lo haría sabiamente para que los israelitas no sintieran que se hacía en enemistad contra ellos. Por esta razón, impuso un impuesto sobre ellos, ya que era costumbre que los extranjeros en un país contribuyeran con un impuesto al rey, como se menciona en el caso del rey Salomón.  Después, ordenó en secreto a las comadronas que mataran a los niños varones en el taburete de parto para que ni siquiera las madres lo supieran. Después, ordenó a todo su pueblo. Todo hijo que nazca, vosotros mismos lo arrojaréis al río.  Esencialmente, el faraón no quería encargar a sus verdugos de matarlos por decreto del rey ni de arrojarlos al río. Más bien, dijo a la gente que quien encontrara a un niño judío debía arrojarlo al río. Si el padre del niño se quejaba al rey o al señor de la ciudad, le decían que trajera testigos y entonces se vengarían [del crimen]. Ahora, una vez eliminada la restricción de los egipcios registraban las casas, entrando de noche e, indiferentes [a los gritos de los padres], apartaban a los niños de allí”.1

El Sefer HaYashar (midrash) explica también que el rey egipcio mandó a fortificar Pitón y Ramsés con la excusa de una eventual guerra. Hizo que se proclamara por toda la zona que a todos los que fuesen a trabajar se les pagaría el día de trabajo.

Así, tanto egipcios como hebreos fueron a trabajar. Pero la instrucción real que corría sólo entre los egipcios era:

“Y después de que hayan trabajado para su empleo diario, apartaos de ellos (israelitas) uno a uno en secreto, y entonces os levantaréis y os convertiréis en sus capataces y supervisores, y les harán continuar el trabajo sin salario, y si se niegan, entonces todos los obligaréis a hacer la obra (…)

Y al cabo de un año y cuatro meses todos los egipcios se habían retirado, de modo que solo quedaban los hijos de Israel para hacer la obra. Y después de que todos los egipcios finalmente se retiraran, regresaron y se convirtieron en sus capataces y supervisores, y algunos de ellos fueron puestos sobre los hijos de Israel para quitarles todo lo que habían recibido en salario”.2

 Hasta aquí podemos encontrar puntos claves:

  • La esclavitud empezó con impuestos que ponían fuerte presión sobre los hogares de Jacob.
  • Luego el mismo sistema que oprimió impositivamente ofreció posibilidades laborales que “salvaban”, aunque en realidad esclavizaban.
  • También se restringió la natalidad, haciendo que los propios vecinos egipcios se metieran en las casas hebreas.

Cabe señalar que unos 3.500 años después el nazismo siguió el mismo modelo. Es que, antes de la violencia directa contra la comunidad judía, se empezó con leyes restrictivas económicas y de natalidad.

Por ejemplo, en 1.935 se aprobó la “Ley para la Protección de la Sangre Alemana y el Honor Alemán” que prohibía los matrimonios entre judíos y “arios”. 3

Y en cuanto a lo económico, desde principios de los 30’ había presiones para que los judíos vendiesen sus empresas a arios y ocurrió una progresiva expulsión del sector público así como de universidades.

Pero lo decisivo ocurrió “El 10 de noviembre de 1938, apenas dos días después de los pogromos de la Kristallnacht, el gobierno alemán introdujo el Judenvermögensabgabe; el impuesto de capital judío. Los judíos con más de 5.000 marcos del Reich (RM) en activos debían pagar un impuesto del 20 por ciento sobre todos los activos para alcanzar un objetivo colectivo de mil millones de marcos de RM. A pesar de las exageradas afirmaciones de riqueza judía, los acontecimientos de los cinco años anteriores habían paralizado financieramente a gran parte de la población judía alemana, y pronto quedó claro que la suma objetivo no se cumpliría, por lo que el impuesto se incrementó al 25 por ciento en 1939”, afirma el sitio especializado en estadística statista.com.4

¿Algún parecido con nuestra realidad actual?

El hombre es hombre en cualquier punto de la historia y de la geografía. Por eso, cuando existen presiones económicas existe una tendencia a caer en la preocupación por el sustento y desenfocarse de lo espiritual.

Esto mismo lo dice el maestro Yeshúa, el Ungido:

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”

(Mt. 6:31-33) 5

Las crisis globales llevan a que las personas se auto esclavicen a sus trabajos para sentirse seguras con lo que “ganan”.

Frente a esto aparecen “soluciones” brindadas por el mismo sistema. Un ejemplo de esto serían las aplicaciones de traslado de alimentos y/o de personas.

En principio parece que es algo agradable porque sos libre, manejás tus propios horarios.

Sin embargo, mi contacto con muchos trabajadores de este tipo me lleva a concluir lo contrario.

Es que, cuando hay codicia, el no tener horarios fijos de trabajo lejos de ser un beneficio es una tentación constante para seguir trabajando.

Por otro lado, las mismas aplicaciones generan esta dependencia. Porque mientras menos se trabaja, mientras más viajes el trabajador rechaza, menos propuestas le ofrecerá luego el algoritmo de ese sistema.

Esto es sólo un ejemplo y no busca estigmatizar a todos los trabajadores de este tipo de aplicaciones como codiciosos. Sólo lo menciono como una tendencia y para ilustrar cómo el sistema reptiliano crea problemas y ofrece soluciones que en verdad esclavizan.

¿Y tener hijos?

Especialmente luego de la finalización de la Guerra Fría en 1991 el modelo neoliberal se expandió en el mundo.

El Estado se retrajo, ya no había injerencia sobre las vidas, pero tampoco apoyo económico. Cada cual debía trabajar todo lo que pudiera para obtener sus ingresos, porque esa era la base de la libertad capitalista: riqueza y más riqueza para todos en base al esfuerzo individual.

A esto se le sumó un discurso de “empoderamiento” femenino que llevó progresivamente a que la mujer se concibiese más como profesional o trabajadora antes que como esposa y madre.

Claramente el Eterno no se opone a que una mujer estudie y trabaje fuera de su casa, pero también le ha legado una misión maravillosa de ser el elemento contenedor y guardián de la educación de sus hijos.

Esto, sumado a la liberalización sexual promovida por los medios masivos de comunicación y los mismos gobiernos, condujo a un desprecio por proyectar matrimonios y especialmente con tener hijos.

La mujer no tiene tiempo de ser madre, el sistema presiona para que trabaje más.

Así, este discurso promovido por el “Primer mundo” ha terminado avergonzando a los países que lo promovieron. Como un cachetazo del propio Eterno usando la ironía.

Es que la Europa “desarrollada y blanca” hoy paga a familias extranjeras para que residan en pueblos deshabitados o con unos pocos ancianos y sin niños.

Japón se encuentra en una de las crisis de natalidad más complejas del mundo. Es que, en 2024 tuvo sólo 686.061 nacimientos, el mínimo histórico desde el año 1.899. (6)

Su población está envejeciendo y se aproximan a un colapso del sistema previsional porque sus ancianos cada vez más superan los 100 años, pero cada vez hay menos jóvenes que aporten.

Podríamos citar datos semejantes en Latinoamérica, pero para no hacer más extenso este artículo sólo quisiera ilustrar esto con una vivencia.

Cuando con mi esposa anunciamos que esperábamos nuestro tercer hijo escuchamos múltiples veces de vecinos, familiares y -tristemente- hermanos de la fe algo así como: “bueno, y con este cerramos la fábrica ¿verdad?”.

Nosotros por dentro nos reíamos porque era como si los demás mantuviesen y criasen a nuestros hijos. Pero el planteo de fondo es el mismo que en Egipto: vecinos metiéndose dentro de las casas para limitar la cantidad de hijos.

Procrear es el primer mandamiento que el Eterno le dio a la humanidad: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis/Bereshit 1:28 | RV60).     

 Y lo hace el Creador en el marco de una bendición, por lo que un hijo jamás debería verse como una carga o un gasto. Tal como este sistema diabólico inculca.

A la realidad se le responde, no se la soluciona

Tendemos a querer solucionar las cosas como un efecto instintivo de supervivencia.

Ocurre un problema, un aumento de precios, un tema de salud u otra cosa, y una parte de nosotros quiere dispararse para tratar de solucionarlo.

 Es el cerebro reptiliano, una de las partes más básicas de nuestro órgano pensante, la que se dispara ante el peligro para buscar sobrevivir.

Ese sistema neuronal fue dado por el Eterno para reaccionar sin pensar ante situaciones peligrosas repentinas, los famosos reflejos. Como cuando en la vía pública un perro nos ladra de repente y nos movemos hacia atrás, eso es instantáneo, no se reflexiona.

Eso es natural y sano. El punto es cuando vivimos en “modo supervivencia” y corremos detrás de las circunstancias tratando se solucionar las cosas como quien tapa los agujeros de un bote con la mano.

En cambio, el Eterno nos propone subir de nivel pasando de ser racionales a supra racionales.

En el artículo “Mente sobre materia: el código secreto para dominar tu economía y tu destino”, David Nesher explica cómo el Mesías Yeshúa nos ha dado la posibilidad de montar el “burro” (representación del mundo físico).

Allí, explica cómo la búsqueda de los secretos profundos de la Instrucción divina revelados por el Espíritu Santo, nos abren la puerta a una dicha interior que nos empodera.

Por lo tanto, afirma:

“El llamado es aplicar el rigor:

1. Estudio y Oración: levántate a estudiar los secretos del Cielo diariamente.

2. Dominio: monta tu «burro». No dejes que el miedo a la carencia te dirija; tú dirige la materia para el servicio divino (Avodá).

3. Expectativa: vive con la certeza de que el «Mundo Venidero» puede manifestarse aquí y ahora. En la mesa del Señor, al participar del vino, estamos anticipando la sanidad y la abundancia del Reino”. (7)

Amado consiervo y discípulo de Yeshúa. No permitas que Ha Satán te manipule usando el miedo paralizante de la realidad. Más bien, busca ascender de consciencia para obtener la fuerza que necesitas y después obsérvate a ti mismo como un sacerdote del Altísimo. Como alguien con autoridad para dominar en cualquier ámbito donde estés.

Usa tu boca con sabiduría y dominio, no con pesimismo.

Y recuerda que, si cumples con la gran comisión de hacer discípulos, Yeshúa nos dice: “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.


CITAS

  1. RAMBAN, Comentario a Éxodo 1:10; compilado por Charles B. Chavel. Casa de la Pub. Shilo, 1971-1976. Tomado de sefaria.org (traducción automática del inglés al español)
  2. SEFER HA YASHAR, Comentario a Éxodo 1:11, publicado en La Torá Contemporánea, JPS, 2006. Tomado de sefaria.org (traducción automática del inglés al español)
  3. ENCICLOPEDIA DEL HOLOCAUSTO, United States Holocaust Memorial Museum, “Las leyes raciales de Nuremberg”. Tomado el 8 de enero de 2026 a las 10:50 hs (ARG.) del siguiente enlace: Las leyes raciales de Nuremberg | Enciclopedia del Holocausto
  4. CLARK D., “Value of Jewish financial dispossessions in Nazi Germany 1938-1944”, publicado el 28 de noviembre de 2025 en www.statista.com . Se usó traducción automática de Edge del inglés al español para usarla en el artículo.
  5. SANTA BIBLIA, Mateo capítulo 6, versículos 31 al 33, Reina-Valera 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Tomado del siguiente enlace el 8 de enero de 2026 a las 11 hs (ARG.) Mateo 6 RVR1960 – Jesús y la limosna -Guardaos de hacer – Bible Gateway
  6. EURONEWS.COM, “Annual births in Japan fall for 16th straight year amid deepening population crisis”, por Euronews.com y AP;  Sección “Health” y “Health news”, publicado el 5 de junio de 2025 en el siguiente enlace: Annual births in Japan fall for 16th straight year amid deepening population crisis | Euronews

Se usó traducción automática de Edge del inglés al español para usarla en el artículo.

Mente sobre Materia: El Código Secreto para Dominar tu Economía y tu Destino»

Por P.A. David Nesher

Introducción: La Identidad frente a la Crisis.

Vivimos tiempos donde la geopolítica y los medios de comunicación bombardean constantemente con una narrativa de miedo, carencia y fatalidad económica. Se nos dice que «no hay plata», que el cambio climático y las guerras traerán hambruna y pobreza,,. Sin embargo, la identidad de Israel y de aquellos injertados en el Mesías posee una matriz única que nos diferencia de la conciencia globalista: el Rigor (Gevurah).

Este rigor no es severidad, sino la capacidad de autodisciplina e introspección diaria que nos permite acceder a una mentalidad superior: Mente sobre Materia. Hoy vamos a decodificar los secretos ocultos en el libro de Shemot (Éxodo) para entender cómo el Primer Redentor (Moisés) y el Redentor Final (Shiló/El Mesías) nos enseñan a dominar la realidad física en lugar de ser víctimas de ella.

El Misterio de Shiló y la Gematria de la Redención

Para entender nuestra autoridad, debemos mirar la profecía de Jacob sobre Judá:

«No será quitado el cetro de Judá… hasta que venga Shiló«
(Génesis 49:10).

Tanto el judaísmo como el cristianismo coinciden en que Shiló es el Rey Mesías,. Pero, ¿qué conecta a Shiló con Moisés?

La respuesta está en la matemática divina (gematría). El valor numérico del nombre Moshé (Moisés) es 345. Asombrosamente, el valor numérico de Shiló también es 345. Esto nos revela un patrón divino: Como fue el primer redentor, así será el final.

Cuando Moisés huye a Madián tras ser rechazado por sus hermanos y perseguido por el Faraón, defiende a las hijas de Yitró. Ellas le dicen a su padre:

«Un egipcio nos libró«
 (Éxodo 2:19)

Entendemos que aunque Moisés era hebreo, vestía y parecía egipcio. Curiosamente, la frase usada por las hijas de Yitró al describir a Moshé: «un egipcio» (Ish Mitzri) también suma 345. Los sabios enseñan que, aunque por fuera parecía un gentil («un egipcio»), la guematría 345 revela que adentro estaba la esencia del Redentor (Moshé = 345).

De la misma manera, el Mesías Yeshúa ha estado «oculto» para su pueblo dentro del exilio de Edom (Roma/Occidente), pareciendo un extraño hasta el momento de su revelación final. Para sus hermanos judíos, Yeshúa parece un «extraño» o un gentil, pero debajo de ese «disfraz» cultural reside el verdadero Redentor de Israel.

Entonces, la guematría de 345 en la frase «un egipcio» nos enseña que la apariencia externa no anula la identidad interna. Profetiza que el Mesías (Shiló/345), al igual que Moisés (345), sería percibido inicialmente como un extraño o extranjero («un egipcio»/345) por su propio pueblo antes de revelarse plenamente para la redención final.

Entender al mensaje encriptado en Shiló es comprender que la redención es un proceso cíclico de ocultamiento y revelación progresiva, diseñado para probar nuestra fidelidad.

El Burro de Moisés: El Código de «Mente sobre Materia»

El símbolo más potente de este dominio es el burro. Rashí señala que la Escritura habla de «el asno» (חמור – jamor)), un animal único que conecta a Abraham (Génesis 22), Moisés (Éxodo 4:20) y al Mesías (Zacarías 9:9).

Pero el secreto radica en el idioma hebreo:

• Jamor significa «burro».

• Jomer (con las mismas letras) significa «materia», «dinero» o «materialismo».

Cuando la Torá nos muestra a los «reyes espirituales» (Abraham, Moisés y Yeshúa) montando un burro, no nos está hablando simplemente de un medio de transporte, sino de autoridad espiritual. Esto significa que ellos están montados con toda potestad sobre la materia. En otras palabras, el mundo físico, las leyes económicas y la carencia (jomer) están completamente subyugados bajo su control espiritual.

A diferencia de los reyes de la tierra que montan caballos (símbolos del orgullo y la guerra), el Rey Mesías monta un asno para demostrar que su Reino no compite con las armas del mundo, sino que se eleva por encima de las leyes de la físicalidad para operar milagros.

La Advertencia de Sancho Panza: Debemos cuidarnos de no ser como Balaam, quien abusó del «burro» por codicia material, o como Sancho Panza (según Franz Kafka). El escritor checo decía:

“La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía sino Sancho Panza«

 Sugiriendo que el verdadero problema de Don Quijote no era su idealismo o sus delirios, sino el choque con la cruda realidad representada por Sancho Panza, su escudero, que lo anclaba a lo terrenal y aburrido, evidenciando que la fantasía es inofensiva hasta que la realidad (o quien la representa) la confronta y la destruye. 

En este contexto, Sancho Panza no es solo un escudero, sino que representa el «burro interior» o la parte racional de la persona que habita en nosotros; llena de miedos y paradigmas del sistema reptiliano (Mitzrayim) que impide que nuestro espíritu (el Quijote) sueñe y alcance lo sobrenatural. Kafka tomaba la figura de Sancho Panza y su burro para simbolizar el conflicto entre la racionalidad limitante y el potencial espiritual.

El problema, según esta interpretación, es que Sancho (nuestra racionalidad) no se da cuenta de que el burro está debajo de él para ser subyugado. Al no tener conciencia de dominio sobre la materia, este aspecto racional impide que la persona se permita soñar y, a su vez, obstaculiza los sueños de los demás.

En resumen, la idea de Sancho Panza según esta enseñanza es una advertencia sobre cómo nuestra propia racionalidad miedosa y materialista puede sabotear nuestra capacidad de dominar las circunstancias y vivir una vida espiritual plena.

Las Bodas de Caná: Cuando el Agua se Transforma en Vino

Si montar el burro es el dominio externo, el vino es la revelación interna. En las bodas de Caná, Yeshúa realiza su primera señal transformando el agua en vino en seis tinajas de piedra.

• El Secreto (Sod): En hebreo, la palabra vino es Yayin y tiene el valor numérico de 70, igual que la palabra secreto (Sod). El Talmud enseña: «Cuando entra el vino (70), sale el secreto(70)» (Sanedrín 38ª).

• Las 6 Tinajas: El número 6 representa al hombre (creado en el sexto día) y al mundo físico.

• La transformación: Yeshúa toma el agua de la purificación ritual y la convierte en el «vino» del Reino. Este vino representa la sabiduría oculta reservada desde los seis días de la Creación, esa alegría y revelación que Adán no pudo esperar a beber santamente. Al transformar el agua ritual en vino, el Mesías indica que la humanidad (el 6) será llenada no de más ritos, sino de la «sangre» espiritual llena de gozo que permite comprender los secretos del cielo. Esta señal simboliza que la revelación de la Torah por medio del Mesías será inagotable. La «Viña» (Israel) bajo el cuidado del Mesías producirá una dulzura y una profundidad de conocimiento («vino») que excederá cualquier comprensión previa

Con todo esto en mente, nos damos cuenta que beber el «vino» espiritual implica internalizar una revelación que desbloquea los misterios ocultos de la Torá que la mente racional por sí sola no puede alcanzar. Este vino no es alcohol físico, sino una metáfora de la sabiduría secreta de la Torá y la luz divina que ningún ojo ha visto todavía, y que solo el Mesías revelará plenamente en el Olam Habá (Mundo Venidero).

Beber de este vino espiritual es acceder a la «Mente Millonaria» de Dios: no la acumulación egoísta de dinero, sino la comprensión de que en nosotros residen millones de posibilidades para bendecir y servir.

Podemos imaginar la Torah literal como una uva cerrada. Es nutritiva por fuera, pero su verdadero potencial está oculto. La Mente del Mesías actúa como el lagar (la prensa). Él aplica la presión necesaria para romper la cáscara de la literalidad y la religiosidad externa. Lo que fluye de allí es el Yayin (Vino/Secreto): la esencia interior y dulce de la instrucción divina que ha estado guardada desde el principio. Beberlo es embriagarse, no de alcohol, sino de una comprensión superior que elimina el miedo a la carencia y revela la abundancia del Reino.

Conclusión y Llamado a la Acción (Shovavim)

Nos encontramos en las semanas de Shovavim, un tiempo profético para hacernos responsables de nuestras «travesuras» o “irresponsabilidades” pasadas. Es el momento de dejar de culpar a la economía, al gobierno o a la familia.

El llamado es aplicar el rigor:

1. Estudio y Oración: Levántate a estudiar los secretos del Cielo diariamente.

2. Dominio: Monta tu «burro». No dejes que el miedo a la carencia te dirija; tú dirige la materia para el servicio divino (Avodá).

3. Expectativa: Vive con la certeza de que el «Mundo Venidero» puede manifestarse aquí y ahora. En la mesa del Señor, al participar del vino, estamos anticipando la sanidad y la abundancia del Reino.

Como Moisés (345) y Shiló (345), estamos llamados a ser libertadores. No te conformes con sobrevivir el 2026; decídete a vivir con Mente sobre Materia, transformando la realidad física a través de tu identidad espiritual.

Te invito a ampliar todo esto escuchando esta webinar:

El Precio de la Traición: ¿Por qué el petróleo valió más que la libertad de Venezuela?

Por P.A. David Nesher

Ayer, por mensaje privado recibí esta consulta: «¿Qué consecuencias tiene para la oposición venezolana haber confiado en la intervención extranjera?»

Debo primero decir que no soy un experto politólogo para lograr expresar una respuesta cercana a la objetividad que logran los entendidos en esta disciplina. Dicho esto, sí puedo responder desde lo que voy investigando a través de distintos medios confiables, y diré pues que la principal consecuencia para la oposición venezolana ha sido el desplazamiento total y la irrelevancia política ante los intereses económicos de Estados Unidos, transformándose en víctimas de un pragmatismo geopolítico que prioriza el petróleo sobre la democracia.

Durante años, gran parte de la oposición venezolana depositó su fe en una intervención extranjera, creyendo que el apoyo de Washington era una garantía inamovible de cambio democrático. Sin embargo, el análisis de los hechos recientes nos revela una verdad incómoda: en el tablero mundial, las voluntades democráticas suelen pesar menos que los recursos naturales estratégicos.

Discierno claramente que el haber confiado ciegamente en la intervención extranjera ha resultado en un escenario donde Donald Trump prefiere negociar la continuidad del chavismo a través de Delcy Rodríguez antes que apoyar a los líderes opositores que el mismo mandatario estadounidense ha dejado en desmedro. Un ejemplo es lo que expresó la «ganadora» del premio Nobel de la Paz, María C. Machado, quien, habiendo apostado todo a la carta de la intervención extranjera y solicitar una y otra vez durante años que Estados Unidos actuara, ha sido públicamente descartada por Donald Trump. En plena conferencia de prensa, tío Donald ha sugerido que la señora Machado no tiene el respeto del país y que sería muy difícil para ella gobernar, tirándola, por decirlo así, a la «basura» políticamente tras haberla utilizado como bandera mientras convenía.

Así mismo, y a pesar de que la oposición presentó actas que demostraban su supuesta victoria electoral en los últimos sufragios presidenciales, la administración de Trump y figuras como el antipático Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, han desestimado el triunfo de Edmundo González Urrutia colocando el derecho a duda a dicha documentación. El mismo Rubio ha llegado a declarar que González Urrutia no es un presidente legítimo bajo el argumento de que no fueron unas elecciones «correctas» o normales.

Con todo, y desde mi perspectiva, para Washington, la voluntad popular expresada en las urnas es irrelevante frente al objetivo de asegurar el acceso a los 300.000 millones de barriles de petróleo que posee el país.

Así pues, y para ir dando respuesta a lo planteado debo decir que lamentablemente oposición cometió el error de creer que la intervención estadounidense sería para restaurar la democracia, cuando en realidad la intervención ha llegado para apropiarse de los recursos petroleros sin importar quién gobierne. Por ello, Trump ha dejado claro que «nosotros estamos al cargo» y que la prioridad es arreglar el sector petrolífero y cobrar deudas a través de empresas como Exxon Mobil, dejando las elecciones o la democracia como un detalle menor o inexistente. De este modo queda bien claro que la promesa de «ayudar a la población venezolanas» ha sido desplazada por la urgencia de que las grandes petroleras recuperen sus activos.

Una de las consecuencias más irónicas es que el propio chavismo (representado por Delcy Rodríguez) está asumiendo el vergonzoso papel de socio de Estados Unidos que la oposición aspiraba a tener. El gobierno de Maduro, bajo amenaza y presión, se está sometiendo a Washington y entregando el acceso a los recursos, convirtiéndose en una especie de gestor colonial de los intereses estadounidense.

Esto deja a la oposición sin su principal valor estratégico, ya que Trump ha encontrado en la cúpula chavista a un actor dispuesto a venderse y cooperar con tal de mantenerse en el poder,.

En resumen, la oposición «paga el precio de su ingenuidad» al descubrir que Estados Unidos no tiene aliados, sino intereses. María Corina Machado pidió mano dura e intervención, y la obtuvo, pero esa intervención sirvió para apartarla a ella del camino y negociar directamente con el régimen que ella buscaba derrocar.

La Metáfora del Cerrajero

Para ilustrar esta traición geopolítica, podemos usar la analogía del cerrajero. Una familia (la oposición) llama a un cerrajero (la potencia externa, EE.UU.) porque ha perdido las llaves de su casa y no puede entrar. El cerrajero llega, analiza la situación, pero en lugar de abrir la puerta para la familia, termina negociando con quien está adentro para quedarse con una parte de los bienes a cambio de dejar las cosas como están. La familia queda fuera, observando cómo su esperanza de retorno se negocia en una mesa donde ellos no tienen silla.

Reflexión Final: ¿Dónde ponemos nuestra confianza?

Este escenario nos deja una lección profunda que trasciende lo político. Como comunidad que busca la verdad y la justicia, debemos preguntarnos: ¿En qué estructuras estamos confiando nuestro futuro? Cuando los movimientos sociales o espirituales dependen excesivamente de «salvadores externos» o de las mareas de la política global, quedan vulnerables a ser moneda de cambio. La verdadera soberanía —tanto de las naciones como del espíritu— nace de la resiliencia interna, de la identidad propia y de la conciencia clara de que los intereses del mundo rara vez coinciden con los valores de la justicia eterna.

Venezuela no es solo un punto en el mapa geopolítico; es un recordatorio de que, en un mundo de intereses líquidos, solo lo que se construye sobre cimientos éticos y una visión propia puede resistir el paso de las potencias.

Espero haber respondido acorde a la Verdad.

P.A. David Nesher

Te invito a mirar este resumen de lo que aquí hemos considerado juntos:

El Secreto de Dan en Tevet: ¿Cómo Redimir la Oscuridad y la Ira?

Por P.A. David Nesher

Shalom, amigos. Sean todos muy bienvenidos a un nuevo estudio en nuestro blog en nuestras almas se encuentran con Su Espíritu. Hoy nos sumergimos en las aguas profundas de la Parashá Vayejí, pero con una lupa mística. Para esto nos plantearemos estas preguntas: ¿Por qué Jacob comparó a su hijo Dan con una serpiente? ¿Y qué tiene que ver esta tribu con el mes de Tevet, el momento más frío y oscuro del año? Hoy descubriremos cómo la ‘serpiente de santidad’ nos enseña a rescatar nuestra luz en medio de las crisis.

El Escenario de Tevet: El Mes de la Estrechez

Amigos, no es casualidad que Tevet sea el décimo mes. Recordemos que en el pensamiento hebreo, los números no son solo cantidades, sino contenedores de energía espiritual. Tevet, al ser el décimo mes (contando desde Nisán), encierra el secreto de la manifestación final.

Mientras que el número 7 (siete) representa la perfección de la naturaleza (los siete días de la semana) y el 8 lo que está por encima de la naturaleza (lo sobrenatural), el 10 representa la totalidad de la estructura creada.

  • Las 10 Sefirot: El Árbol de la Vida se compone de 10 emanaciones divinas. Hasta que no se llega a la décima (Maljut o Reino), la luz de Dios no se ha manifestado plenamente en nuestra realidad física.
  • Las 10 Expresiones: El mundo fue creado a través de 10 enunciados divinos («Y dijo Dios…»).
  • Los 10 Azeret HaDibrot (Decálogo o Diez Mandamientos): Representan la base completa de la ley moral en el mundo humano.

Por ello en la sabiduría de Israel, el 10 (diez) es el número del Reino de los Cielos, de la manifestación total del Nombre Santo en la existencia toda. Es el momento en que nuestras acciones ya no son solo intenciones, sino realidades físicas.

Así pues les comentaré que místicamente, el número 10 está asociado con la letra Yod (י), que es la más pequeña de las letras pero el punto de partida de todas ellas. Entendemos que en Tevet, estamos en el punto más bajo del ciclo, pero ese «10» (diez) nos indica que la estructura está completa y que, a partir de aquí, solo queda empezar a ascender o revelar la luz que se ha concentrado en ese punto.

Hemos ya aprendido que en el ciclo del calendario hebreo, cada mes posee un clima espiritual único que afecta nuestra alma y nuestra percepción. Así pues diré que si Aviv (o Nisán) es el mes de la expansión y la libertad, Tevet es el mes de la contracción. En la Sabiduría de la Torah, este fenómeno se conoce como Tzimtzum.

¿Qué es el Tzimtzum?

El concepto de Tzimtzum, desarrollado principalmente por el Sabio Arizal (Isaac Luria), describe el proceso mediante el cual el Creador «contrajo» Su Luz Infinita para crear un espacio vacío (Jalál) donde el mundo físico pudiera existir. Sin esta contracción, la luz sería tan abrumadora que nada podría tener una existencia independiente.

Tevet es el corazón del invierno en el hemisferio norte. Los días son cortos, las noches largas y el frío invita al recogimiento. Este escenario físico es un reflejo exacto de lo que ocurre en el mundo espiritual:

  • La Ocultación: En Tevet, la Presencia Divina parece estar «escondida» tras el velo de la naturaleza y las dificultades (el asedio).
  • La Concentración: Al igual que una semilla debe contraerse y «morir» bajo la tierra fría para germinar, nuestra energía en Tevet se vuelve hacia adentro. No es un tiempo de grandes expansiones externas, sino de fortalecimiento interno.

Claro, reflexionando en todo esto surge un cuestionamientos: ¿Por qué pasar por un mes de «estrechez»? Y la respuesta la encontramos en el misticismo judío que nos enseña que el Tzimtzum no tiene como fin la ausencia del Eterno, sino la creación de un recipiente que nos permite dos cosas:

  1. Rectificación de la Ira: Al contraernos, aprendemos a controlar nuestros impulsos (especialmente la ira, el atributo de este mes).
  2. Revelación de lo Oculto: Solo en la oscuridad absoluta de Tevet podemos llegar a apreciar la pequeña llama de la vela de Janucá que aún brilla al inicio del mes. Es la luz que nace desde adentro, no la que viene de afuera.

Por eso durante este mes de Tevet, el desafío no es huir de la oscuridad o de la sensación de limitación, sino entender que la contracción es la antesala de la creación. Si te sientes «estrecho» o limitado en tus proyectos, recuerda que estás en el mes del Tzimtzum. Dios está haciendo espacio para que algo nuevo y auténticamente tuyo pueda nacer.

La Rectificación de la Ira en el Mes de Tevet

Según el Séfer Yetzirá (el Libro de la Formación), a cada mes se le asigna un «sentido» o una facultad del alma que debe ser trabajada. Sorprendentemente, para el mes de Tevet, esa facultad es la Ira (hbr. Jaron) y debe ser rectificada.

¿Por qué la Ira en Tevet?

Tevet es el mes donde nuestras emociones negativas suelen estar a flor de piel. Para que esto pueda ser bien claro en nuestros pensamientos diré que el mes de Tevet está regido por la letra Ayin (ojo) y la tribu de Dan (el juez). Cuando unimos estos elementos, entendemos el riesgo:

  • El Ojo que juzga mal: En la frialdad de Tevet, nuestra visión tiende a volverse crítica. Vemos las carencias de los demás y las nuestras con dureza.
  • El Juicio sin Misericordia: Si el juicio (Dan) no tiene equilibrio, se convierte en una ira fría y destructiva. El asedio a Jerusalén, que comenzó en Tevet, es la manifestación física de esa rigidez extrema que nos separa de los demás.

Rectificar (Tikún) no significa eliminar la emoción, sino transformarla en su raíz sagrada. En la Cábala, la ira es el subproducto de una Guevurá (fuerza/rigor) que no ha sido canalizada.

  • De la Ira a la Indignación Santa (Celo sacerdotal o profético): La ira rectificada no se dirige contra las personas, sino contra la injusticia o contra nuestro propio ego. Es la fuerza que usamos para decir «no» a lo que nos daña.
  • De la Reacción a la Respuesta: La ira es una reacción impulsiva. La rectificación en Tevet consiste en usar el «Ojo» (letra Ayin) para observar el impulso antes de que se convierta en palabra. Es el paso de la furia (que destruye) a la disciplina (que construye).

En este mes de Tevet, la ‘ira ardiente’ (Jarón) suele aparecer cuando sentimos que estamos bajo asedio, ya sea por deudas, problemas familiares o soledad. La rectificación consiste en enfriar la ira y calentar el corazón.

La Tribu de Dan: El Recolector de los Perdidos

¿Por qué la tribu Dan rige el décimo mes? Porque Dan es el Juez. El juicio solo puede ocurrir cuando algo se ha completado. No se juzga un proceso a la mitad, se juzga cuando el resultado final (el 10) está sobre la mesa. Dan tiene la tarea de evaluar esa «completitud» del mundo físico y decidir qué es digno de ser elevado y qué debe ser rectificado. Por eso, en este mes, la tribu de Dan actúa como el auditor de nuestra alma, revisando cómo hemos completado nuestra estructura espiritual en este plano material.

Recordemos que Dan en la bendición que le da Jacob es comparado con una serpiente. Para lograr entender el peso profético de esta berajá (bendición) debemos entender que el veneno de la serpiente es caliente e inflamatorio (como la ira). Pero, en medicina, el veneno procesado se convierte en antídoto.

La analogía apunta a que aceptemos que cuando una persona se deja llevar por la ira, su «sangre hierve». Es una energía que quema, que destruye puentes y que inflama el ego. Jacob dice que Dan es una «serpiente junto al camino». Dan tiene una naturaleza de juicio estricto (Din). Si ese juicio es «caliente» (basado en el ego o la venganza), se convierte en el veneno que muerde y derriba al jinete (la razón).

Llevando la analogía a su lado positivo, necesito aquí decir que la ciencia moderna confirma lo que los sabios ya intuían: para crear un suero contra la mordedura de serpiente, se utiliza el propio veneno de la misma. Por ello en Tevet, no intentamos «matar» nuestra fuerza o nuestra capacidad de juzgar. Lo que hacemos es «procesar» esa energía. Para lograrlo tomamos el «calor» de la ira (el veneno de la serpiente) y, en lugar de lanzarlo contra los demás, lo usamos para quemar nuestras propias impurezas o para indignarnos contra la injusticia. Es el mismo veneno, pero dosificado y canalizado por la sabiduría (aquí la ira se convierte en una «serpiente sagrada»).

La prueba definitiva de esta afirmación está en el lenguaje sagrado. En hebreo, las palabras Najash (Serpiente) y Mashíaj (Mesías) comparten el mismo valor numérico ($358$):

  • נָחָשׁ (Najash) = 50 + 8 + 300 = 358
  • מָשִׁיחַ (Mashíaj) = 40 + 300 + 10 + 8 = 358

¿Qué nos dice esto? Que la misma energía que causó la caída (la serpiente del Edén) es la que, una vez rectificada y transformada en antídoto, trae la redención. Dan representa esa capacidad de tomar lo más bajo (la serpiente que se arrastra) y elevarlo hasta lo más alto (el juicio mesiánico).

Amigos, la tribu de Dan nos enseña que nuestro mayor defecto suele ser la semilla de nuestra mayor bendición. Tu carácter fuerte, que hoy puede ser un ‘veneno’ de ira para tu familia, es en realidad la ‘medicina’ que el mundo necesita, siempre y cuando aprendas a procesarlo bajo la luz de la Torá. No elimines tu fuego; aprende a usarlo para iluminar

Por último, quiero recordarles que Dan era la «retaguardia» de Israel, ya que en el orden de marcha por el desierto, la tribu de Dan ocupaba el lugar del Measef le-jol ha-majanot («el recolector de todos los campamentos»). Su misión no era solo proteger la espalda del pueblo de ataques enemigos, sino realizar una tarea espiritual y humana fundamental: recuperar lo perdido.

El Midrash explica que si a alguien se le caía un objeto valioso, si un anciano se cansaba y quedaba atrás, o si un niño se extraviaba durante la caminata, la tribu de Dan estaba allí para recogerlos. Dan no miraba hacia adelante buscando la gloria del horizonte; miraba hacia el suelo y hacia la retaguardia asegurándose de que nadie fuera dejado atrás. Su misión era recoger lo que otros olvidaban.

  • Dan tiene el poder de entrar en el «barro» (la materia densa) para recuperar chispas de santidad escondidas en lo marginado.
  • Por ello la Bendición de Jacob dice: «Dan juzgará a su pueblo». El juicio (Din) de Dan no es para condenar, sino para poner orden en el caos de nuestras vidas.

Al estar en la retaguardia, Dan estaba en contacto con los «rezagados» espirituales. Su labor era juzgar (Dan) a estas personas con benevolencia para reintegrarlas al cuerpo de la nación. Dan nos enseña que una nación no es medida por la rapidez de sus líderes (Judá), sino por cómo cuida a sus miembros más lentos o debilitados.

La Conexión de Dan con Tevet y la Oscuridad

Como hemos visto, Tevet es un mes de oscuridad y «contracción». Es el momento del año donde es más fácil «perderse» o «enfriarse» espiritualmente.

Que Dan sea la retaguardia significa que en el momento de mayor oscuridad (Tevet), la energía de Dan está activa para recogernos.

La misión de Dan como retaguardia es el equilibrio perfecto para su rol como «serpiente» y «juez». No juzga para excluir, sino que vigila la frontera para que incluso el más pequeño de Israel llegue a la Tierra Prometida y no se pierda.

Si en este mes sientes que te has quedado atrás en tus metas espirituales o que has perdido algo valioso en tu carácter, la energía de Dan te recuerda que Dios tiene un sistema de «recolección» para que nada de valor se pierda definitivamente.

Aplicación Práctica para mis Lectores

Ahora, antes de despedirme quiero animarme a ofrecerte tres consejos basados en esta sabiduría:

  1. Recoge tus pedazos: Al igual que Dan recogía a los rezagados, usa este tiempo para sanar áreas de tu vida que has descuidado.
  2. Controla la reacción: Si sientes ira (el atributo de Tevet), detente y pregúntate: «¿Cómo puedo convertir esta energía en una acción constructiva?«.
  3. Enfoca tu visión: Usa la letra Ayin (regente del mes). No mires la superficie de tus problemas; busca la chispa de aprendizaje que Dios puso ahí.

Si te sientes rezagado, si sientes que has perdido algo en el camino de este año, recuerda que en el mes de Tevet, la energía de Dan está activa. No para juzgarte y excluirte, sino para recoger tus pedazos y devolverte al campamento de la santidad. Dan es la prueba de que nadie es demasiado pequeño o está demasiado ‘atrás’ para ser parte del plan divino. Si este análisis te ha ayudado a ver tu realidad de otra forma, suscríbete al blog y comparte. ¡Nos vemos en el próximo estudio de la Torah!».

¿Conoces el Arte de Reescribir tu Historia? El «Efecto José» y el Plan Maestro

P.A. David Nesher

“Ahora pues, no se entristezcan ni les pese haberme vendido aquí; porque para preservación de vida me envió Dios delante de ustedes.”

(Génesis 45:5)

Todos tenemos un «pozo» en nuestra biografía. Me refiero a ese momento donde la traición, el abandono o un error propio parecieron poner punto final a nuestras esperanzas. Sin embargo, en la parashá de esta semana, Vayigash, Yosef nos regala una de las lecciones más transformadoras de toda la Escritura: ¡tú no eres lo que te hicieron; tú eres lo que Dios hace con lo que te hicieron!

Reflexionando en los códigos de las raíces de la Torah, pude darme cuenta que en la era de la «cultura de la cancelación» y la evasión de culpas en que vivimos, Vayigash nos enseña que el crecimiento real comienza cuando dejamos de preguntar «¿quién causó esto?» y empezamos a preguntar «¿qué puedo hacer yo para repararlo?».

El momento del choque: cuando el pasado te encuentra

Imagina la escena: Yosef, empoderado como el virrey de la potencia más grande del mundo, tiene frente a sí a sus hermanos; esos diez varones que lo vendieron como mercancía. La atmósfera está cargada de culpa y miedo. Los hermanos esperan venganza, pero Yosef les ofrece algo revolucionario: un reencuadre espiritual.

Yosef les dice:

«No fueron ustedes quienes me enviaron aquí, sino Dios«

(Génesis 45:8)

¿Acaso Yosef olvidó el dolor? No, para nada. Sin embargo, él aprendió a leer su vida no con los ojos de la víctima, sino con los ojos del Plan Maestro de Aquel que todo lo sabe.

La psicología moderna llama a esto «reencuadre, y con ello sostiene que no podemos cambiar lo que nos pasó (el pasado es inmutable), pero sí podemos cambiar lo que el pasado significa para nosotros hoy. Desde esto me animo a decirte que no eres una víctima de tus circunstancias, por lo que al integrar las experiencias difíciles de tu pasado en un plan de vida constructivo (esto es partzuf), puedes convertir el «dolor del pasado» en el «combustible del futuro».

Cambiando el lente: del Trauma (Tohú) al Propósito (Tikún)

En el pensamiento judío-mesiánico, entendemos que nada ocurre por azar sino por Hashgajá Pratit (Providencia Divina). Yosef comprendió y lo tenía bien aprehendido en su alma que su descenso a Egipto no fue un accidente trágico, sino un envío diplomático del «Santo y Bendito Es» para preservar la vida.

Considerando lo hasta aquí expresado, quiero decirte que ese despido, esa ruptura o ese desierto que estás atravesando no es el fin de tu historia. Es, quizás, el «Egipto» donde Dios te está posicionando para que seas de bendición para otros mañana. El reencuadre no ignora el dolor, pero le asigna un para qué.

Redimiendo las Cicatrices

Yosef es un «tipo» o sombra del Mesías. Al igual que Yeshúa, quien transformó el instrumento de tortura (la ejecución) en el instrumento de redención universal, José transformó su esclavitud en la salvación de su familia.

Redimir la historia significa que tus cicatrices se convierten en tus credenciales. Yosef no pudo haber alimentado al mundo si no hubiera conocido primero el hambre en la cisterna. Tu mayor prueba de ayer es a menudo tu mayor herramienta de ministerio hoy.

La Libertad de «Soltar» la Narrativa del Dolor

Si Yosef se hubiera quedado anclado en la narrativa del «hermano traicionado», nunca habría tenido la claridad mental para gobernar un Imperio como el de Egipto. Él entendió que el rencor nos vuelve miopes; el perdón nos devuelve la visión panorámica que el Eterno desea que desarrollemos.

Leemos que Yosef no puede contenerse más y llora frente a sus hermanos. Al mostrar su humanidad y dolor, rompe el muro de la alienación. Así pues al declarar «Elohim me envió», Yosef se quitó de encima el peso de ser una víctima. Dejó de ser el objeto de los pecados de otros para convertirse en el sujeto de la voluntad de Dios.

Vivimos en una sociedad de «máscaras de éxito» (especialmente en redes sociales). Vayigash demuestra que la vulnerabilidad auténtica puede actuar como un puente vincular (sefirá Yesod) convirtiéndose en la única herramienta capaz de sanar fracturas familiares y sociales profundas. Y es que el perdón no es un acto intelectual, es un acto emocional.Pe dir perdón y mostrar dolor requiere más fuerza que mantener una fachada de poder.

Conclusión: ¿Quién escribe tu último capítulo?

La parashá Vayigash nos enseña que el pasado es inmutable, pero su significado es negociable. Tú tienes la pluma en la mano. Puedes elegir ver un pozo sin fondo o una escalera que te llevó a palacio.

Redimir la historia no es borrar el pasado, es reescribir su final. Es la capacidad de mirar nuestras cicatrices y, en lugar de ver dolor, ver el mapa que nos trajo hasta donde estamos hoy.

Como dice la famosa frase: «Dios escribe derecho sobre renglones torcidos». Hoy es un buen día para mirar tus renglones más torcidos y preguntar: “Abba, ¿cuál es la historia de redención que estás escribiendo aquí?”.

¡Tu Voz Cuenta! Preguntas para la Reflexión:
  1. Pensando en tu propia historia, ¿cuál ha sido tu «pozo» o desafío más grande que, mirando atrás, ahora puedes ver cómo Dios lo usó para un propósito mayor?
  2. ¿Hay alguna situación en tu vida donde todavía te cuesta «soltar» la narrativa del dolor y ver el Plan Maestro de Dios? ¿Qué paso podrías dar hoy para empezar a reencuadrar esa historia?
  3. ¿De qué manera la vida de Yeshua nos enseña sobre la redención de nuestras propias «historias rotas»?

La Shevirat HaKelim (Ruptura de las Vasijas) y los reyes de Edom

Por P.A. David Nesher

Al peregrinar nuestro estudio de la Torah, encontramos en la parashá Vayishlaj  un capítulo entero (36) que describe en detalle la descendencia de Esaú, junto con todos los futuros «reyes de Edom» que surgieron de él. Dicho esto, debemos reconocer que la inclusión de este pasaje en la Torah nos resulta un tanto desconcertante, y conduce a preguntarnos: ¿por qué debería importarnos saber sobre todos estos gobernantes extranjeros?

Hago aquí un parate y les pido que reconozcamos que, aunque esta información pueda parecer trivial a primera vista, los textos místicos que indagan en los secretos del Cielo de la Torah en realidad derivan mucho significado de este pasaje. De hecho, el sabio Isaac Luria, más conocido como el Arizal afirmó que los secretos de  Shevirat HaKelim (en español el «Rompimiento de las Vasijas» al comienzo de la Creación, se transmiten específicamente en este capítulo 36 de Bereshit (Génesis).

Lo primero que debemos aprender es que Elohim originalmente creó, formó e hizo el cosmos enteramente con el poder de la Gevurah (Rigor) , o Din (Juicio). Es decir que lo hizo con medida estricta, juicio fuerte y severidad precisa. Es por esto que el relato de la Creación del capítulo uno de Bereshit usa solo Elohim como el nombre del Eterno, porque ese es el nombre asociado con Din (mientras que el Tetragrámaton o Yud-Hei-Vav-Hei se asocia típicamente con Jesed , bondad ilimitada, y más específicamente, con Rajamim , misericordias y compasión). Sin embargo, y quizás por esto mismo, ese cosmos invisible era “demasiado perfecto” y demasiado frágil a la misma vez, incapaz de contener la luz de Elohim. Por eso de los diez “vasijas” (las Sefirot) que mantenían unido el universo, los siete inferiores “se rompieron” y tuvieron que ser reconstruidas. Hablando de este asunto el Arizal señala que se rompieron en 288 fragmentos mayores; según él esto se alude cuando la Torah dice que el Espíritu de Elohim “flotaba” sobre las aguas primordiales (Génesis 1:2). La palabra “flotaba”, merajefet (מרחפת), significa «cubría», «se cernía» o «sobrevolaba», como un águila que cuida a sus crías en el nido, como fue enseñado por el Maguid de Mezeritch. Para no aplastar al nido y su cría, el águila sobrevuela sobre el nido mientras alimenta a sus pichones «tocando pero sin tocar».

Sin embargo también la palabra “flotaba”, merajefet (מרחפת) es un anagrama (cambio en el orden de las letras de una palabra que da lugar a otra palabra o frase distinta) o permutación de met-rapaj (מת רפ״ח), que significan «288 han muerto«, refiriéndose a las 288 «chispas» divinas caídas en el evento cósmico de la «Ruptura de los Recipientes» (Shevirat HaKelim). Visto así se entiende que la expresión «sobrevolaba» (merajefet, מְרַחֶפֶת), describe el movimiento del espíritu divino que «cubre» o «se cierne sobre las aguas» (Génesis 1:2) para redimir esas 288 chispas caídas que «murieron» en el proceso de «ruptura de los recipientes», simbolizando así el poder de la redención y la vida eterna. En resumen, «met-rapaj» representa el problema (la caída de las chispas), y «sobrevolaba» (Merajefet) representa la solución o el proceso de rectificación mesiánica. (Fuente: Sha’ar HaPesukim – sección Bereshit ).

El Proceso de Emanación

El Eterno formó Diez Sefirot para que actuaran de canales o filtros a fin de transmitir Su Luz y Su generosidad. Estas Diez Sefirot eran herramientas necesarias en Su plan, ya que, sin ellas, la Luz Infinita de Dios habría sido demasiado abrumadora y habría arrasado con mundos y criaturas que se encontraban a niveles inferiores de santidad y espiritualidad.

Sin embargo, era necesario realizar un paso más antes de que la Creación de los mundos inferiores pudiera proceder a buen ritmo. La posibilidad de que estos mundos inferiores recibieran una provisión constante de Luz Divina iba en contra de otro objetivo de la Creación, que era que el hombre tuviera libre albedrío. Tal como explica el ARI (Etz Jaim 8:6), si la Luz Infinita de Dios fuera siempre manifiesta, el ser humano no tendría libre albedrío. Si la persona siempre fuera consciente de la Presencia de Dios, transgredir Su voluntad sería algo imposible. Por lo tanto, Dios ocultó Su Luz y, al hacerlo, permitió que el hombre eligiera libremente entre hacer el bien y hacer el mal.

Tras el movimiento existencial divino conocido como Tzimtzum (la contracción de la Luz) que dejó un espacio vacío y desordenado (en hebreo: Reshimó _רשמו), la Luz Infinita ingresó nuevamente a través de la figura del Adam Kadmón (Hombre Primordial) para poner orden y armonía.

La Luz descendió a través de las Sefirot superiores con éxito:

  • Entró por Keter.
  • Pasó a Jojmá.
  • Llegó a Biná.
  • En esta tríada superior, la Luz fue recibida y transmitida correctamente.

Sabemos que las siete Sefirot inferiores (desde Jesed hasta Malkut ) que son las que se “destrozaron” son las que emergen de la Sefirá de Binah  que está por encima de ellas. Ahora pues, la pregunta es ¿cómo y por qué se destrozaron?

El Momento de la Ruptura

Aquí reside el punto crítico de la enseñanza: hemos aprendido que la última Sefirá, es Malkut (nuestro mundo físico u Olam Asiah «mundo de la acción»), y debemos saber que ella tuvo un destino diferente. Pasó explicar el por qué.

A medida que la Luz Infinita del Adam Kadmon rompía las vasijas superiores, ingresando por la sefirat superior del centro (Da’at) y hasta llegar a Yesod, su intensidad iba disminuyendo gradualmente. Lo que necesitamos saber aquí es que en este estado primitivo, las vasijas tenían una característica fatal: existían en aislamiento total. Por lo que podían recibir la luz divina, pero no tenían la capacidad de interactuar ni de compartir con las otras vasijas. No existían los canales (tzinorot) que conectan el Árbol de la Vida. Entonces el Santo Bendito Es hizo descender Su Luz Infinita sobre estas vasijas. Al estar éstas en una posición de «sólo recibir para sí» (egoísmo) y no tener mecanismos para drenar o compartir la energía, la intensidad fue insoportable. La luz las sobrecargó y las vasijas se fracturaron, estallaron y murieron.

    ◦ Analogía: Es como lanzar miles de pelotas a una persona que no puede pasarlas a nadie más. Eventualmente, colapsa bajo el peso. La energía estancada siempre destruye al recipiente.

Así al llegar finalmente a Maljut, la fuerza de la Luz se había reducido lo suficiente como para no destruir la vasija por completo. Por lo tanto, Maljut no se rompió, sino que se resquebrajó.

Este proceso abstracto está codificado históricamente en el Bereshit o Génesis (Capítulo 36), en la lista de los «reyes que reinaron en Edom antes de que hubiera rey en Israel». La Torah en este pasaje enumera a siete reyes (Bela, Yovav, Husam, etc.) con una sentencia repetitiva y lapidaria: «Reinó y murió».

El Arizal (Rabí Isaac Luria) explica que los Siete Reyes de Edom corresponden a las Siete Sefirot inferiores (las emociones) que se quebraron:

  1. Bela ben Beor: Corresponde a Daat (Conocimiento, que aquí cuenta como raíz emocional).
  2. Yovav: Corresponde a Jésed (Bondad).
  3. Jusham: Corresponde a Gevurá (Rigor).
  4. Hadaf: Corresponde a Tiféret (Belleza).
  5. Samla: Corresponde a Nétzaj (Eternidad).
  6. Shaúl: Corresponde a Hod (Esplendor).
  7. Baal Janán: Corresponde a Yesod (Fundamento).

La «muerte» de cada uno de los siete reyes es la alegoría de la «Ruptura de las Vasijas«. La causa de la muerte fue porque eran esferas celestiales llenas de energías de caos (egoísmo puro) por su falta de interconexión (hitkalelut). Cada una de las Sefirot emocionales (representadas por los reyes) decía: «Yo soy el rey, yo gobierno sola». Por ende, al no poder compartir la luz, se autodestruyeron. Daat, explotó y su rey arrastró tras de sí al resto de las sefirot y las entidades celestiales que en ellas residían.

Cada vasija perdió su estructura y la luz retornó a su fuente, mientras que los fragmentos de la vasija (las «chispas» o Nitzotzot) cayeron a los mundos inferiores, fueron arrojados muy lejos (lo más bajo de Malkut), formando las así llamadas klipot («fuerzas del mal» o «lo demoníaco») y dando surgimiento a un ámbito externo en el cual la Presencia de Dios está casi completamente oculta. Posteriormente, cuando Adam comió del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, Adam provocó todavía más daño a aquellas chispas de santidad, haciendo que se dispersaran aún más lejos. 

Los primeros siete reyes corresponden a las siete Sefirot inferiores que se destrozaron. El primero de ellos es Bela de Dinhava. El nombre de su dominio, Din hava , alude claramente al hecho de que las Sefirot no pudieron contener al inmenso Din. Esto lo explica el Recanati (Rabino Menachem de Recanati, Italia, 1223-1290) en su comentario.

La lista concluye con un octavo rey, Hadar, del cual el texto no dice que murió. Este octavo y último rey, alude a Binah arriba, razón por la cual la Torah también menciona específicamente a su esposa Mehetabel aquí en el relato bíblico, ya que Binah es llamada Ima, la “madre” de arriba. En la mística de la Torah, la esposa simboliza la capacidad de relacionarse, el equilibrio entre dar y recibir. Por ende el rey Hadar sobrevivió porque no estaba solo; tenía un receptáculo para compartir la energía.

El rey Hadar representa el inicio del Olam HaTikun (El Mundo de la Corrección o Reparación). Él simboliza la madurez: la capacidad de una vasija para interactuar con las demás, ser flexible y contener la luz sin romperse. Al mismo tiempo, Hadar significa la rectificación de las siete Sefirot inferiores:

La forma en que Dios reconstruyó los siete inferiores es infundiendo la medida correcta de Jesed , bondad amorosa, para equilibrar el Din/Gevurah . Matemáticamente, el valor de Gevurah (גבורה) es 216, mientras que Jesed (חסד) es 72, por lo que la suma de los dos, juntos en armonía, ¡es 288! Es cuando los dos se combinan en las proporciones correctas que las 288 piezas rotas se rectifican. Hay una pequeña pista de esto en el nombre del último rey, Hadar (הדר), cuyo nombre es casi idéntico a Jadar (חד״ר), un acrónimo místico común para Jesed-Din-RaJamim , donde Jesed y Din están perfectamente equilibrados en las Rajamim (Misericordias) de Tiferet (Belleza-Compasión-Empatía).

Mientras el siete representa el ciclo natural (los días de la semana, la creación física), el ocho simboliza lo trascendente, lo sobrenatural de la Era Mesiánica. El rey Hadar es es símbolo de la energía mesiánica de la rectificación que opera por encima de las limitaciones de la ruptura.

La conexión de Janucá

En el mismo pasaje de Sha’ar HaPesukim citado anteriormente, el Arizal explica que hay un total de 320 canales de juicio que fluyen hacia el mundo. Este número se deriva de las 288 piezas caídas, más las 32 veces que se menciona a “Elohim” en la Creación. La suma de estos dos números es 320. Estos 320 canales de juicio se conocen como shakh dinim (ש״ך דינים). Cabe destacar que shakh es la raíz espiritual de la expresión joshekh (חשך), “oscuridad”, el momento en que las fuerzas del juicio son particularmente fuertes. Mirando más de cerca, joshekh (חשך) es simplemente el 320 de shakh (שך), más el 8 (ח) que simboliza las ocho Sefirot asociadas con Shevirat HaKelim , ¡que dieron origen a esos 320 canales en primer lugar!

Ahora bien, esos 320 canales están estrechamente vinculados a las cinco Gevurot,  es decir las cinco letras hebreas especiales que tienen una forma única al aparecer al final de una palabra.

El Zohar y los místicos del judaísmo explican que estas cinco letras finales (que marcan el final de una palabra) representan cinco gevurot  o elementos de “juicio” o “severidad”, que sirven para restringir la luz Divina y crear un espacio donde puede existir la alteridad. Explican que esto se refleja en los diferentes sonidos que producen las letras, que pueden dividirse en cinco puntos diferentes de la boca (garganta, paladar, lengua, dientes y labios). Así, en esencia, estas cinco letras son la fuente a través de la cual fluyen todos los sonidos de las otras 22 letras.

Entendiendo esto, agregan que cada una de estas gevurot es un importante conductor del juicio en el mundo, y cada una de ellas contiene, en realidad, 320 canales. Por lo tanto, en total hay 5 x 320 canales, o 1600 en total. Paralelamente, el Zóhar (II, 243a) afirma que existen específicamente 1600 campamentos de ángeles destructores que Elohim creó. Estos ángeles sirven para cumplir el juicio de Elohim y repartir Su castigo en este mundo. Su supervisor (dice el Zohar) es el ángel líder Katzpiel (קצפיאל), cuyo nombre significa literalmente «la ira de Dios«. Éstos fueron algunos de los campamentos de ángeles que nuestro Yaakov avinu vio al final de la parashá de Vayetzé (Génesis 32:3), lo que establece directamente el comienzo de la parashá Vayishlaj cuando Yaakov envía ángeles hacia su hermano Esav (Esaú).

Tras enviar a los ángeles mensajeros, junto con los regalos para apaciguar a Esaú, Jacob se quedó solo por la noche. La Torah especifica que fue de noche, en el tiempo de oscuridad, joshekh. Como es bien sabido por las distintas midrashim, Yaakov avinu estaba solo porque había salido a buscar unas vasijas que se habían quedado atrás. Nuestros Sabios conectan estas vasijas con la futura vasija de aceite que encontrarían los Macabeos durante Janucá. Aquí encontramos una profunda conexión entre la festividad, las vasijas de Jacob, la Ruptura de las Vasijas y los reyes de Edom.

El Arizal enseñó que las ocho luces de Janucá corresponden a las mismas ocho Sefirot a las que aludieron los reyes de Edom, desde Biná hasta Maljut . El primer día de Janucá corresponde a Biná, el segundo a Jésed, y así sucesivamente. El último día de Janucá, llamado Zot Janucá, es Malkut. De hecho, el valor numérico de “Zot Janucá” (זאת חנוכה) es igual a Maljut (מלכות), con un kollel . Como tal, Janucá sirve como una rectificación importante para la Ruptura de las Vasijas. Encender las velas o lámparas de aceite ayuda a restaurar las luces primordiales de la Creación. Este es el significado místico detrás de Jacob regresando por sus vasijas perdidas y “caídas”, y luego encontrándose con el ángel de Esaú, el supervisor espiritual de todos los futuros reyes de Edom, en la noche, en la oscuridad. El propósito de encender las velas de Janucá es disipar la oscuridad de Edom, la oscuridad que resultó de la Ruptura de los Vasos simbolizada por los Reyes de Edom.

Además, nuestros Sabios enseñaron que la Torah alude a los Cuatro Exilios del pueblo de Israel desde el comienzo de la Creación (Génesis 1:2), y cuando la Torah dice «oscuridad» en este versículo, se refiere al tercero de los Cuatro Exilios, es decir, la opresión sirio-griega de Janucá (Bereshit Rabá 2:4). El Midrash, y también el Zóhar (I, 16a), añaden que esa misma «oscuridad» se refiere a Esaú. Por eso las velas de Janucá son el antídoto perfecto para esa oscuridad. Y no es casualidad que, durante la festividad, encendamos un total de 36 velas o lámparas de aceite.

Recordemos que el número 36 se asocia con la Luz primordial de la Creación, ya que esa luz divina original brilló solo durante 36 horas. Las 36 luces de Janucá ayudan a dominar las fuerzas negativas de Esaú, descritas específicamente en el capítulo 36 de Génesis. Así, al encender las luces de Janucá, ayudamos a reconstruir las vasijas espirituales de la Creación, a repeler las fuerzas del juicio y a acercar al mundo un paso más a la Era Mesiánica.

La Enseñanza para Nosotro Hoy

Así como la Ruptura de las Vasijas tuvo lugar a un nivel macrocósmico, en nuestros días también tiene lugar a un nivel microcósmico, en cada persona, ya que a fin de desarrollar nuestro potencial, primero debemos experimentar un tzimtzum, una constricción de Divinidad, y crear un “espacio vacío” propio dentro del cual operar. Así como la Luz del Eterno estaba en todas partes, y aun así, Él hizo un hueco para hacer “lugar” para la Creación, también debemos “hacer lugar” para una “buena creación” dentro del corazón de cada uno de nosotros, para que la Divinidad pueda entrar y residir allí. Y esto lo logramos al someter nuestras vidas al Mesías como nuestro Rabeinu (nuestro Maestro y Dueño) y pensar con conciencia Reino suscitando niveles de conciencia cada vez más elevados y mejores. Entonces podemos merecer una revelación aún mayor de Divinidad.

Cada nuevo comienzo crea su propio tzimtzum. Y cada tzimtzum va seguido inmediatamente de una “iluminación” y una “ruptura de las vasijas”. Además, cada persona posee chispas de santidad que son propias de su psiquis y que son afectadas por el medio, la crianza y la educación. Siendo el “bien” de la Creación representado por el logro de nuestros objetivos, y el “mal” de la Creación representado por los desafíos y las frustraciones que enfrentamos a lo largo del camino, ahora pasaremos a aplicar las lecciones de la Ruptura de las Vasijas en la vida cotidiana.

¿Cuántas veces empezamos de nuevo, con fervor y con confianza pero al poco tiempo, perdemos la determinación y vemos que vamos perdiendo el interés en dichos objetivos?  Si fortalecemos nuestra determinación y damos los primeros pasos hacia nuestro objetivo, la conciencia de que no podemos alcanzar ese objetivo de manera inmediata tiende a debilitar de nuevo nuestra determinación. Todo esto indica que la “luz” del potencial es demasiado “intensa”. No estamos preparados como deberíamos con las “vasijas” necesarias, o sea, con la medida de determinación necesaria para alcanzar hacer realidad lo que nos hemos propuesto.

Además, las frustraciones, los desafíos y los obstáculos que aparecen por todas partes nos arruinan los planes. Por supuesto que cada objetivo que nos ponemos va a tener numerosos obstáculos en el medio, y es verdad que esos obstáculos surgen de nuestros errores, pero no podemos permitir que nos persuadan de abandonar aquello que por derecho nos pertenece. En vez de percibirlos como problemas, deberíamos verlos como desafíos que pueden refrescar nuestra determinación de alcanzar niveles cada vez más altos. Cada vez que vemos que nuestros buenos anhelos se van desvaneciendo, debemos “rediseñar” nuestros procesos de pensamiento para enfrentar lo que nos espera.

Además, las “chispas de santidad” nos enseñan a fortalecernos y a tener éxito en nuestros emprendimientos. Dado que estas chispas existen como parte de la psiquis, con el tiempo vamos entrando en contacto con un número cada vez mayor de ellas en diferentes etapas de la vida. Cada vez que experimentamos una “ruptura” (enfrentar un obstáculo que nos saca de curso), podemos repensar nuestro enfoque, re-evaluar nuestros intentos y fortalecer nuestra determinación para continuar nuestra búsqueda original o concebir un enfoque nuevo para el mismo problema.

La historia de Adam HaRishon (la Humanidad primordial) al comer el fruto prohibido y causar más daño a las chispas de santidad tiene un importante mensaje para nosotros. Durante el curso de nuestras vidas, haremos muchas buenas acciones. Además es más que probable que nos “confundamos” aquí o allá. Cada vez que hacemos algo mal, estamos ocasionando una “ruptura de las vasijas” microcósmica y una dispersión aún mayor de las chispas de santidad.

A primera vista, esto parecería ser un problema interminable, ya que cada error o falta intencional hace que las vasijas se rompan más y más, pero, al mismo tiempo, puede ser una gran fuente de consuelo para aquellos que realmente desean hacer algo con sus vidas. A partir del fracaso, aprendemos que los objetivos que buscábamos eran demasiado grandes o demasiado difíciles de alcanzar. Cada “ruptura” sirve para dividir esos intentos en objetivos menores y más fáciles de alcanzar. Con el tiempo, y a pesar de los reveses, aquellos que constantemente busquen alcanzar un logro llegarán a un punto bajo que los catapultará a grandes niveles de éxito en sus emprendimientos.

De esta manera, podemos reflejar el Acto de la Creación, reconstruyendo y restaurando nuestras “vasijas rotas” en nuestro intento por alcanzar los objetivos.

De hecho, al transformar el corazón en un “espacio vacío” a fin de recibir la Divinidad por medio del Mesías, podemos formar nuevas creaciones con tan sólo tener buenos pensamientos. Y entonces podemos llegar al nivel de realizar milagros, emulando el milagro original de la Creación

En Conclusión: ¡Nosotros somos los Reyes de Edom!

Al llegar a la conclusión de este estudio, debo decir que quizás la revelación más impactante de esta lección es la identidad de estos reyes. Según los Sabios, antes de la creación de la humanidad actual (Adam), existieron otras civilizaciones y mundos que fueron destruidos. El Ein Sof (Infinito), el Santo y Bendito Es, creaba mundos y, al ver que no cumplían su propósito, los destruía («el alfarero rompe la vasija»). Sin embargo, la materia prima no se pierde. Nosotros, la raza humana, fuimos creados a partir de los residuos y la esencia reconfigurada de esos mundos destruidos.

Para concluir, debo decir que el estudio de las vasijas rotas y los reyes de Edom nos invita a dejar de ver el caos como un enemigo. El caos (Tohú) es la materia prima de la rectificación (Tikún). Nosotros somos los arquitectos encargados de tomar los fragmentos de los mundos anteriores —nuestros propios traumas, errores y herencias— y unirlos mediante actos de conexión y altruismo. Al hacerlo, no solo mejoramos nuestra vida, sino que estamos completando una obra cósmica: la estabilización del universo en el estado de perfección del octavo rey, Hadar. Visto de esta manera, podemos decir que llevamos en nuestra alma la historia de esos «reyes muertos». Nuestro trabajo espiritual es realizar el Tikún que ellos no lograron: transformar el egoísmo en altruismo y reconstruir el mundo de Atzilut desde nuestra conciencia para que este Olam Asiah («Mundo de la Acción» o «Mundo Físico») sea cada día un Mundo más humano.

Shalom y Feliz Janucá!
En amor y servicio: P.A. David Nesher

¿Qué Daños Produce la Envidia?

P.A. David Nesher

La Lección de Vayeshev

Introducción: el Conflicto

La porción Vayeshev («y habitó» o «se asentó«), que abarca Génesis cap. 37, vers. 1 hasta cap. 40, v. 23, relata el asentamiento de Yaakov (Jacob) en la tierra de Canaán, simbolizando la búsqueda de estabilidad y prosperidad a la que aspira toda alma. Sin embargo, esta sección es el preludio de eventos turbulentos, detonados por una de las fuerzas más corrosivas del alma humana: la envidia.

La historia de Yosef (José) y sus hermanos ilustra cómo la envidia, producto de los celos y el odio, puede desmantelar los lazos familiares y el propósito divino. Yaakov amaba a Yosef más que a todos porque era hijo de su ancianidad, y le obsequió una  ketonet passim (כְּתֹנֶת פַּסִּים) en hebreo bíblico, traducida comúnmente como «túnica de muchos colores«, o «túnica a rayas» . Este favoritismo, sumado a los sueños proféticos de Yosef (donde sus hermanos y sus padres se postraban ante él), generó odio y celos. El relato del hagiógrafo nos dice que sus hermanos, sintiéndose injustamente desplazados, no podían hablarle apaciblemente.

El Poder Tóxico de la Envidia: Un Motor Antiprosperidad

De acuerdo a los especialistas de las ciencias del alma, la envidia es una emoción compleja, una resultante de los celos y el odio, que se describe en las Escrituras como un combustible tan tóxico que posee un poder anti prosperidad. Su poder radica en su origen:

1. Percepción de injusticia: La envidia nace de una percepción distorsionada o equivocada de la realidad. Los hermanos creyeron que, si Yosef se elevaba como maestro y rey (como sugerían sus sueños y la túnica que le regaló su padre), ellos serían exiliados de la casa paterna, al igual que Ishmael o Esav (Esaú) en generaciones anteriores.

2. Deseo de lo Ajeno: El envidioso cree que el otro no merece el éxito o la ventaja que experimenta, sino que le pertenecían a él.

3. Inseguridad: La envidia a menudo surge de una persona con inseguridad y una autoestima muy baja, que se siente irracionalmente amenazada por el éxito ajeno.

Motivados por este poder negativo, los hermanos de José conspiraron con el objetivo de eliminar la amenaza. Planearon asesinarlo, y finalmente, la traición se concretó al venderlo a mercaderes ismaelitas y madianitas, iniciando su viaje como esclavo a Egipto.

Consecuencias de la envidia en el individuo y en su entorno

La envidia produce consecuencias negativas devastadoras en tres niveles:

Para el Envidioso (Los Hermanos)Para el Envidiado (José)En el Ámbito Social (La Familia)
Pérdida de progreso personal, ya que gasta energía buscando la destrucción del otro.Acoso, difamación y sabotaje de sus logros y relaciones.Conflictos y la destrucción de relaciones o vínculos.
Sufrimiento emocional (odio, enojo, victimización).Estrés y ansiedad por ser víctima constante de los ataques sutiles y la violencia.Manipulación del entorno para ganar adeptos a la envidia.
Aislamiento social y pérdida de empatía.Pérdida de confianza en los demás.

La envidia de los hermanos llevó a José a una crisis existencial, pero esta crisis fue el catalizador de su crecimiento. La traición es una de las manifestaciones más peligrosas de la envidia, especialmente cuando se utiliza información confidencial en contra de la víctima.

La Respuesta de la Torah: La Integridad y el Salaj

Yosef, a pesar de ser vendido y encarcelado injustamente en un «pozo» (más tarde la prisión egipcia), se mantuvo en fidelidad e integridad. Su historia es un ejemplo de cómo superar la adversidad mediante la congruencia: lo que pensaba y creía, lo manifestaba en su vida diaria con fidelidad.

La integridad de Yosef fue probada por la tentación de la esposa de Potifar, a la que se enfrentó insistentemente. Este rechazo al pecado lo mantuvo como un ish tzadik (varón justo).

La recompensa de esta fidelidad es la prosperidad verdadera, definida por el concepto hebreo Salaj (צָלַח). La expresión Salaj significa tener éxito, prosperar en todo y avanzar en victoria. Este éxito se manifiesta en dos planos:

1. Plano Material: El Eterno estaba con José, y él prosperó, elevándose a posición de autoridad en la casa de Potifar y luego en la cárcel, demostrando que un justo siempre se convierte en un imán de riquezas materiales.

2. Plano Espiritual: Salaj significa florecer desde el espíritu para crear una moral de bendiciones.

El verdadero éxito según la Torah no se mide por la acumulación material, sino por la fidelidad y la obediencia a los mandamientos (en hebreo mitzvot) del Eterno.

El Camino a la sanación: El perdón y la Reparación (Tikun)

Superar el poder de la envidia, el odio y el resentimiento requiere un proceso activo de sanación y corrección.

1. La Terapia del Perdón: Esta es la solución primordial. El perdón se enfoca principalmente en la sanación personal del ofendido (el envidiado), permitiéndole liberar el rencor y el enojo acumulado.

2. No tomar venganza: Es crucial dejar el castigo en manos de Yah, el Vengador (Goêl), quien se encarga de activar los juicios divinos sobre las personas que envidian. No se debe tomar represalias.

3. Tikun (Autocorrección): La superación de estas emociones negativas requiere el reconocimiento y la aceptación de que existen, seguido por la decisión individual y personal de redimirse, corregirse y rectificarse. Se sugiere que Yosef pudo haberse autoperdonado al reconocer que el orgullo que había estado alimentando contribuyó al «pozo» en el que cayó.

4. Comunidad de apoyo: Congregarse con una comunidad que ama la Torah y estimula el amor y las buenas obras (Hebreos 10:24-25) ayuda a evitar los celos.

En la enseñanza del apóstol Pablo, se resume esta superación: «No te dejes vencer por el mal, al contrario, vence el mal con el bien» (Romanos 12:21).

Al reflexionar sobre la travesía de José, comprendemos que la búsqueda de estabilidad y prosperidad (Vayeshev, «y se asentó«) es un anhelo inherente a las raíces más profundas de nuestra alma, anhelo que brota del Tzelem Elohim (la imagen de Dios) en nosotros. Sin embargo, la Torah nos recuerda que la verdadera tranquilidad es una ilusión que alimenta el ego, pues el crecimiento espiritual siempre vendrá a través de las pruebas enfrentadas con una mente en calma.

La historia de Yosef nos lleva a una profunda meditación: ¿Cómo puede un alma no solo sobreponerse a la adversidad y a la envidia de sus propios hermanos, sino también prosperar? La clave se encuentra en el concepto de Salaj (צָלַח), que no es simplemente acumulación material, sino tener éxito, prosperar en todo y avanzar en victoria. El Salaj se manifiesta cuando el individuo florece desde su espíritu para crear una moral de bendiciones, asegurando que todo lo que se haga en el plano material tenga el respaldo del mundo espiritual.

El verdadero éxito en los términos de la Torah nunca se mide por cuánto poseemos, sino por la fidelidad y la obediencia a los mitzvot (mandamientos) del Eterno. La integridad de José, su emuná inquebrantable y su obediencia en el cautiverio lo hicieron un imán de las bendiciones y la prosperidad.

La historia de Yosef nos enseña que la adversidad y la envidia son obstáculos, pero nunca tienen el poder de mantenernos en el pozo. La fidelidad al Eterno, la integridad en nuestra conducta y la sanación a través del perdón son las herramientas que nos permiten florecer y alcanzar el Salaj en medio de cualquier tormenta.

La envidia es como un ancla pesada que hunde el barco del progreso personal, obligando al envidioso a gastar toda su energía en intentar detener a los demás. La integridad, en cambio, es como una vela que, al ser orientada por el viento del Espíritu, permite al individuo avanzar en victoria (Salaj), sin importar qué tan fuerte sea la tormenta que otros hayan desatado en su contra.

Nuestra lección final es que, al igual que José, debemos emprender la terapia del perdón y el autoperdón, liberando el rencor que pudimos haber acumulado al ser blanco de la envidia. Es un acto de autocorrección (Tikun) y la aceptación de que la venganza pertenece solo a Dios, el Vengador (Goel).

Al final, la Torah nos llama a la acción desde Romanos 12:21: «No te dejes vencer por el mal, al contrario, vence el mal con el bien». La fidelidad a Su instrucción es la que otorga la victoria y la recompensa. Si nos mantenemos firmes en la integridad y la obediencia, aunque la envidia pretenda echarnos al pozo, nunca logrará mantenernos allí. El Padre nos promete que, al igual que Yeshúa venció y se sentó en Su Trono, a quien venza la adversidad, le concederá sentarse con el Mashíaj en Su Reino Milenial.

Te recomiendo profundizar esta temática escuchando esta enseñanza:

¿Vendes tu Alma por un Plato de Lentejas? El Secreto Mesiánico para Unificar tu Vida y tu Trabajo

Por P.A. David Nesher

Vivimos fragmentados. En la era de la conexión constante, paradójicamente, nos sentimos más desconectados que nunca. Desconectados de nuestro propósito, de nuestros seres queridos e incluso de nosotros mismos. Corremos de una tarea a otra, apagando incendios urgentes, mientras las cuestiones verdaderamente importantes —nuestra fe, nuestra familia, nuestro legado— quedan relegadas a un segundo plano, esperando un momento de calma que nunca llega.

Esta tensión entre las demandas del «ahora» y el llamado del «mañana», entre la gratificación inmediata y el propósito eterno, no es un fenómeno moderno. Es una lucha arquetípica del alma humana, magistralmente retratada en la Parashat Toldot del Génesis. La historia de los gemelos Jacob y Esaú no es solo un drama familiar antiguo; es un espejo donde podemos ver reflejadas nuestras propias luchas por encontrar un equilibrio auténtico en la vida.

El Arquetipo del «Ahora» y la Trampa de la Inmediatez.

Esaú, el cazador, el hombre de campo, personifica el impulso hacia la gratificación inmediata. Llega exhausto y hambriento, y en ese estado de vulnerabilidad, su juicio se nubla. Cuando su hermano Jacob le ofrece un guiso de lentejas a cambio de su primogenitura —su derecho de nacimiento, su liderazgo espiritual y su legado—, la respuesta de Esaú es escalofriante: «He aquí, yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?«.

Para Esaú, el futuro es una abstracción sin valor. Su mundo se reduce al deseo del momento presente. Desprecia su legado eterno por un placer efímero. ¿Cuántas veces actuamos como Esaú en nuestra vida diaria? ¿Cuántas veces sacrificamos lo duradero —tiempo de calidad con la familia, nuestro desarrollo espiritual, nuestra integridad— por la satisfacción rápida de un logro laboral inmediato, una distracción digital o una compra impulsiva? Este comportamiento es la manifestación moderna del Homo Economicus, que descuenta el futuro y sobrevalora el presente.

El Arquetipo del «Mañana» y la Visión del Propósito

Frente a él está Jacob, el «hombre en Shalom, que habitaba en tiendas», interpretado por la tradición como un estudioso de la Torah. Jacob representa la visión a largo plazo, el sentido de propósito eterno. Él entiende que la primogenitura tiene un valor intrínseco que trasciende el momento presente; es una conexión con un pacto divino y una misión que va más allá de su propia vida. Jacob es el estratega que está dispuesto a invertir en el futuro, a sembrar hoy para cosechar mañana.

La lección inicial de Toldot es clara: una vida gobernada únicamente por la gratificación inmediata lleva a la pérdida de la identidad y el destino.

La falsa dicotomía: ¿Dios o el Mundo?

Esta tensión se manifiesta también en el ámbito religioso. Existe una tradición que interpreta el «habitar en tiendas» de Jacob como una dedicación exclusiva al estudio y la oración, a expensas del trabajo mundano y el sustento familiar. Esto plantea una pregunta crucial para todo creyente: ¿Debemos elegir entre Dios y el mundo? ¿Es la vida espiritual incompatible con el éxito profesional y la vida familiar?.

La respuesta mística y práctica a la vez, arraigada en la propia Torah y en las enseñanzas de Yeshúa, es un rotundo no. Nuestro RYBY enseñó que el amor a Yah y el amor al prójimo son inseparables; la fe verdadera se manifiesta en acciones concretas en el mundo . No podemos aislarnos en una «tienda» espiritual e ignorar las necesidades de quienes nos rodean. El verdadero servicio a Dios implica servir a los demás.

La integración mística: La Voz y las Manos

La Parashat Toldot nos ofrece una solución profunda a esta aparente dicotomía a través de un episodio crucial: el momento en que Jacob, guiado por su madre Rebeca, se disfraza de Esaú para recibir la bendición de su padre Isaac. Isaac, confundido, pronuncia una frase que encierra el secreto de la integración: «La voz es la voz de Jacob, mas las manos son las manos de Esaú«.

  • La Voz de Jacob: Representa nuestro propósito, nuestros valores, nuestra visión espiritual, nuestro «por qué».
  • Las Manos de Esaú: Representan nuestra capacidad de acción, ejecución, trabajo y eficacia en el mundo material.

El desequilibrio surge cuando vivimos en uno solo de estos polos. «Solo la Voz de Jacob» lleva a ideales sin acción, a una espiritualidad desconectada de la realidad. «Solo las Manos de Esaú» conduce a un activismo frenético sin propósito, al agotamiento y al vacío existencial.

El «engaño sagrado» de Jacob no es una simple treta, sino una lección mística de integración. Jacob, el visionario, debe «vestirse» con la capacidad de acción de Esaú para materializar su propósito en el mundo. Su vida posterior como pastor diligente y exitoso demuestra que aprendió esta lección: su ética de trabajo era impecable, pero siempre estuvo al servicio de su misión mayor.

Hacia una vida unificada

El verdadero equilibrio entre trabajo y vida personal no es una separación rígida de tiempos, sino una unificación de propósitos. Se logra cuando nuestras «Manos de Esaú» (nuestro trabajo diario) se convierten en la expresión tangible de nuestra «Voz de Jacob» (nuestro propósito espiritual). Dejamos de ver el trabajo y la fe como compartimentos estancos y comenzamos a vivir una vida integrada, donde cada acción, por mundana que parezca, está impregnada de sentido.

Esta es la bendición de una vida unificada: la capacidad de navegar la tensión entre el ahora y el mañana, no eliminándola, sino utilizándola como un motor de crecimiento y propósito. Es la sabiduría de saber qué «Esaú interior» (impulsos inmediatos) debemos refrenar y qué capacidad de acción debemos potenciar para servir a nuestro «Jacob interior» (propósito trascendente).

La Parashat Toldot nos enseña que el equilibrio no es un estado de reposo, sino un dinamismo constante. Es la sabiduría de saber qué «Esaú interior» debemos alimentar y cuál debemos trascender, y qué «Jacob interior» debemos proteger y potenciar.

En última instancia, la Parashat Toldot nos desafía: no vendas tu primogenitura espiritual por un plato de lentejas momentáneo. Busca la integración. Une la voz del propósito con las manos de la acción, y encontrarás no solo el equilibrio, sino la bendición de una vida plena y significativa. Al final, se trata de que nuestra vida y nuestro trabajo dejen de ser dos reinos separados, para fundirse en una única, coherente y bendita realidad: una vida con propósito.

Kislev — El Mes cuando el Cielo y la Tierra hablan «Boca a Boca»

Por P.A. David Nesher

¡Bienvenido, peregrino del alma!

Durante las noches del mes Kislev, los sueños nos llaman, y una Luz oculta despierta en nuestras almas, como llama en aceite de olivo. Hemos entrado en Kislev, el mes de los sueños, un tiempo donde las dimensiones de la existencia se pliegan, y se nos ofrece una oportunidad inigualable para la rectificación de nuestra vida.

Este mes no es solo un ciclo en el calendario del SEÑOR; es una ventana cósmica que se abre a la humanidad.

Este es el mes donde como dice una canción «sobre el río del sueño fluyen visiones» y «el Mesías camina en constelaciones». Nuestra tarea hoy es descifrar el mecanismo místico que permite esta conexión.

El Portal Cósmico (Shaar) y la Visión Profética.

El inicio de Kislev, marcado por Rosh Jodesh (luna nueva), es fundamental, ya que activa la apertura de un gran portal o gran portón llamado Shaar.

El catalizador de esta apertura dimensional es Rosh Jodesh (el día de la luna nueva). Nuestra comprensión mística de este día se basa en la revelación que recibió el Profeta Yejezkel (Ezequiel), quien acostumbrado a ver a través de «ventanas cósmicas», nos proporciona la clave en el capítulo 46, versículo 1:

«Así ha dicho Adonay Yahwe: la puerta del atrio de adentro que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo; y el día de Shabbat se abrirá; se abrirá también en el día de la luna nueva»

Yejezquel estaba acostumbrado a ver espiritualmente a través de ventanas cósmicas y percibió que la puerta del atrio que mira al oriente (kadá o kadín), la ventana cósmica donde emanan todas las bendiciones, estará cerrada los seis días de trabajo, pero se abrirá el día de Shabat y el día de la luna nueva.

Es interesante saber que la palabra utilizada en el versículo arriba citado, no es Delet (puerta), sino Shaar, que significa «portón o portal». Debido a la profunda relación de Yejezkel con las visiones interdimensionales (él lograba ver «ruedas dentro de ruedas, que no es otra cosa que mundos sobre mundos o dimensiones sobre dimensiones»), esta palabra adquiere una connotación de portal dimensional. Este Shaar dimensional dura 24 horas.

El texto profético comienza con la frase (en hebreo «כֹּֽה־אָמַר֮ אֲדֹנָ֣י יְהוִה֒» – «Koamar Adonay Yahveh«). Esta frase es clave para entender la importancia del portal. El profeta revela que la apertura establece una conexión muy importante entre el mundo inferior (Adonay o Malkut) y el mundo superior (Yahveh o Binah).

El Zohar afirma que los profetas contemplaron las visiones divinas a través de una ventana (un «espejo que no brilla»):

«Todos los profetas contemplaron las visiones divinas a través de un espejo que no brilla»

Esta frase se refiere directamente a una ventana, el mecanismo a través del cual la Luz Oculta y las visiones fluyen sobre el río del sueño. En Kislev, tenemos el registro de al menos diez sueños famosos en las Escrituras, incluyendo los de Jacob, José, y Faraón.

Los Sueños: La Ventana del Alma

La energía de este portal cósmico se manifiesta en nuestro interior a través de los sueños. El misterio del sueño es que la palabra hebrea para sueño es jalom (חלום) y la palabra para ventana es jalon (חלון)son prácticamente la misma.

Un sueño no es otra cosa que una ventana que se abre. Cuando dormimos, nuestra alma se desprende y se conecta a otros mundos paralelos o dimensiones.

En Kislev, hay al menos diez sueños famosos registrados en las escrituras (incluyendo los de Jacob, José, el copero, el panadero y Faraón) que se estudian en las porciones que corresponden a este mes.

Benjamín: El Portal que Garantiza la Oración

El espíritu de la Profecía en este mes está regido por la Tribu de Benjamín (Binyamim). Benjamín es esencial porque es el guardián del Santo Lugar, templo eterno que vuelve a brillar, ya que el Templo fue edificado en su porción territorial. La función simbólica de la tribu de Benjamín es garantizar que esta apertura se traduzca en oración efectiva.

Según los midrashim, aunque Benjamín fue notable por su silencio estratégico (pues no reveló a su padre Jacob que Yosef había sido vendido, respetando que el Creador no se lo había comunicado a su profeta), Kislev es el momento de «abrir la boca» y hablar.

La clave mística reside en la piedra de Benjamín: Yashpe (Jaspe). Yashpe se interpreta como «yesh peh» o «yash peh», que significa «hay boca» o «hay portal». La apertura de este «portal de la boca» hace de Kislev un tiempo muy propicio para la oración y las peticiones.

Cuando oramos en este mes, los mundos se desdoblan y se «pegan mucho». Las oraciones son escuchadas como si estuviéramos prácticamente de boca a boca con el Creador a través de la intercesión del Mesías.

La Lucha y la Luz de Kislev

Kislev también nos llama a una batalla espiritual, representada por la constelación de Sagitario (el arquero, o Keshet en hebreo).

Esta es una batalla contra el razonamiento racionalista, la lógica griega contra la emunah que el Eterno le dio a Abraham y su Simiente. Su punto culminante es Janucá (Hanukkah) el 25 de Kislev, cuando los Macabeos lucharon contra el pensamiento griego, que aún puede alojarse en nuestras conciencias. Los Macabeos, cuyo lema o grito de guerra era Macabí, acrónimo que significa «¿Quién como tú entre los poderosos, Yahveh?» (Mikamoja baelím Yahveh), nos recuerdan que, aunque necesitemos la lógica y las matemáticas, esa no es nuestra base de creencia

El 25 de Kislev tiene un antecedente místico: fue la fecha en la época de Moshé en que se terminó de hacer el Mishcán (Tabernáculo), aunque no se inauguró en ese día, sino que hubo que esperar tres meses (tevet, shevat y adar) hasta el primero de aviv en que ocurrió por fin ese maravilloso evento.

El 25 de Kislev, a través del espíritu de Janucá, celebramos la reinauguración del Templo, la luz primordial, y la superación del exilio interno.

En resumen, Kislev es un regalo cósmico que nos ofrece tres beneficios cósmicos:

1. La apertura dimensional (Shaar) revelada por Yjesquel en Rosh Jodesh.

2. El vehículo del sueño (Jalom) como nuestra ventana personal a esas dimensiones.

3. El portal de la oración (Yashpe) activado por Benjamín, que garantiza una conexión directa y efectiva

Reflexión y Acción:

En este mes, la letra que reina es Samej (Samc), que representa el apoyo y el soporte, con una forma redonda como un infinito. Por lo cual este mes de milagros, mes de luces y de alegría, es el tiempo para aprovechar la energía de Samej (el apoyo) y la Luz oculta. Cuando oramos, el Santuario Celestial se desdobla. No perdamos la fe en orar

Aprovechemos la apertura del Shaar de Rosh Jodesh. El Mesías camina en constelaciones, y las visiones fluyen sobre el río del sueño. Si el espíritu (o mentalidad mesiánica) de Benjamín guarda el santo lugar y su piedra nos grita «hay boca», este es el momento de usar esa ventana dimensional (el sueño) y ese portal de oración (el habla) para pedir la luz y la rectificación que necesitamos.

Deseo para ti que la Luz oculta despierte en nosotros, «Como llama en aceite de olivo». Que la conexión Adonay-Yahveh sea plena, y que nuestras peticiones sean tomadas en este tiempo donde el cielo y la tierra están, literalmente, «boca a boca».

¡Mucha bendición, de principio a fin, en este mes de Kislev!

La Jaula de Oro: Stargate, la Ley de Altman y el Ocaso de la Democracia

Por P.A. David Nesher

La Ley Fundamental de la IA: ¿Riqueza Comunal o el Fin de la Democracia?

1. La Cuarta Revolución y la Promesa de Abundancia

Vivimos en el umbral de una transformación que hace que la Revolución Industrial parezca un juego de niños. El mundo se enfrenta a una cuarta gran revolución tecnológica impulsada por la Inteligencia Artificial. Para entender hacia dónde vamos, no basta con mirar los avances técnicos; debemos diseccionar el manifiesto ideológico de su arquitecto principal: Sam Altman.

Por ello, encuentro que es fundamental examinar el trabajo de Sam Altman, dueño de Open AI, que ha sido publicado en la revista Gran Continente y editado por Juliano Da Empoli. Este artículo, ha sido calificado por Giuliano da Empoli en Grand Continent como un «texto canónico«, ya considera que podría ser considerado como «la ley fundamental de la inteligencia artificial», es decir que no es solo una hoja de ruta técnica; es una propuesta política-económica radical para el futuro del mundo postomoderno. La tesis central de Altman, que podríamos llamar «La Ley de Moore para Todo«, se basa en una premisa seductora: la abundancia. La visión de Altman es una proyección de abundancia impulsada por una aceleración exponencial.

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Nota: La Ley de Moore es una observación de 1965 hecha por Gordon Moore que predice que el número de transistores en un circuito integrado (chip) se duplicará aproximadamente cada dos años. Esto significa que la potencia de cálculo y la capacidad de procesamiento de los dispositivos electrónicos aumentan exponencialmente, volviéndose más rápidos, pequeños y económicos con el tiempo. Esta predicción, aunque no es una ley científica, ha sido el motor de la revolución tecnológica de los semiconductores durante décadas. 

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Altman proyecta que la IA pensante y aprendiente asumirá progresivamente casi todo el trabajo cognitivo humano. Predice que esta revolución creará una riqueza fenomenal. La IA se centrará en la capacidad más impresionante de los humanos: pensar, crear, comprender y razonar. El software pensante y aprendiente desempeñará progresivamente el trabajo de las personas. En las próximas décadas, la IA hará casi todo. La consecuencia económica directa de esta incorporación masiva es que el precio de muchos tipos de mano de obra caerá a cero, y el poder pasará cada vez más del trabajo al capital.

Para Altman, la mejor manera de aumentar la riqueza en una sociedad es reducir el costo de los bienes, lo que él llama una especie de gran deflación.

Según e CEO de OpenAI, la consecuencia económica es brutal y maravillosa a la vez:

  • El colapso del costo laboral: El precio de muchos tipos de mano de obra caerá a cero, y el poder pasará cada vez más del trabajo al capital.
  • Deflación Radical: Él imagina un mundo donde, durante décadas, elementos como vivienda, educación, comida y ropa sean menos caros por la mitad cada dos años.
  • La meta final: En unas décadas, «todo valdría cero».

Esta abundancia resultante, si se gestiona de forma responsable, generará riqueza suficiente para todo el mundo, para que todos tengan lo que necesiten. Es la promesa del Gan Edén reconstruido por el hombre: una riqueza fenomenal donde todos tienen lo que necesitan; pero, como en todo pacto fáustico, hay un precio.

2. La Ingeniería del Nuevo Orden: El «Fondo» y la Renta

Si el trabajo ya no genera riqueza, ¿de qué vivirá la gente? Altman es categórico: el sistema actual colapsará. Si no adaptamos las políticas públicas, la mayoría estará peor que hoy. Su solución es un rediseño del capitalismo que traslada la carga impositiva del trabajo al capital y la tierra. Asegura que el mundo cambiará tan rápida y radicalmente que será necesario un cambio político igualmente radical. Si las políticas públicas no se adaptan en consecuencia, la mayoría de las personas estarán peor de los que están hoy.

El giro político no debe limitarse a problemas actuales, sino que debe diseñarse para la sociedad radicalmente diferente del futuro próximo. Los planes políticos que ignoren esta transformación fracasarán.

La propuesta concreta es el Fondo de Capital (o American Equity Fund en su versión original):

  • Gravar a las empresas con el 2.5% – 5% de su valor de mercado anualmente.
  • Gravar el 2.5% del valor de todas las tierras privadas.
  • Distribuir esa riqueza directamente a los ciudadanos mediante una Renta Básica Universal (aprox. u$1,500/mes) financiada por estas acciones.

Bajo este esquema, la sociedad se convierte en una clase rentista. Liberados de la necesidad de trabajar, nos dedicaríamos a la «contemplación y la creatividad». Suena utópico, incluso «un poco comunista» para sus críticos, pero la infraestructura para sostener esto es profundamente capitalista y corporativa.

3. La Sombra en la Pared: Stargate y el Fin de la Política

Aquí es donde el análisis se oscurece. Quizás el elemento más disruptivo y preocupante del discurso de Altman y su entorno es el cuestionamiento al orden democrático mundial.

Giuliano da Empoli y otros analistas advierten que proyectos como este no son meros centros de datos; son la infraestructura de un nuevo control tecnológico de las sociedades. La visión de Altman, compartida por figuras neorreaccionarias como Peter Thiel, Elon Musk y Curtis Yarvin (Mencius Moldbug), sugiere que la democracia liberal es un «anacronismo».

El argumento es la eficiencia:

  1. Democracia como estorbo: En un mundo de cambios exponenciales, el proceso democrático es demasiado lento. Figuras como Yarvin sugieren reemplazar gobiernos electos por «Gobiernos Corporativos Tecnológicos» (CEO-style governments). Altman mismo proyecta un modelo político donde las empresas dominarían la inteligencia artificial.
  2. Crecimiento vs. Conflicto: Altman argumenta que en un mundo de «suma cero», la democracia genera luchas internas. En un mundo de alto crecimiento (IA), es más fácil que todos ganen sin necesidad de política.

Estos personajes afirman que la democracia es un tema anacrónico que no cuaja con este mundo dominado por la inteligencia artificial y que, por lo tanto, debe ser sustituida.

Recientemente, la teoría se ha vuelto práctica con el anuncio del proyecto Stargate en la Patagonia Argentina, una inversión de 25.000 millones de dólares para infraestructura de IA soberana, alineada con la visión de líderes como Javier Milei.

La inversión masiva en Argentina bajo el paraguas de Stargate y la afinidad con gobiernos libertarios no es casualidad; es el laboratorio de prueba para este modelo donde las corporaciones asumen roles de estado, proveyendo infraestructura y (potencialmente) renta a cambio de autonomía total.

En definitiva, esta ideología es abiertamente antidemocrática. La revolución de la IA se presenta no solo como una transformación económica que generará riqueza suficiente para todos, sino como una justificación para un nuevo orden político donde la tecnología, el capital y las corporaciones asumen el control, permitiendo la abundancia a cambio de la superación de los principios democráticos.

4. La Paradoja Ideológica: Del Comunismo de Lujo a la Modernidad Líquida

La «Paradoja Ideológica» que he identificado en el punto anterior es el nudo gordiano de la propuesta de Altman. En superficie, Sam Altman describe un futuro que los teóricos marxistas contemporáneos llamarían Comunismo de Lujo Totalmente Automatizado (FALC): una sociedad post-escasez donde las máquinas hacen el trabajo y los humanos se dedican al ocio y la creatividad.

Sin embargo, al pasar este «tecno-utopismo» por el tamiz sociológico de Zygmunt Bauman, la visión se transforma de un sueño de liberación a una pesadilla de redundancia humana.

El Espejismo de la Solidez: Renta Básica vs. Precariedad Estructural

Altman propone el American Equity Fund como una nueva institución «sólida» (un pago garantizado, acciones universales) para contrarrestar la disolución del empleo. Bauman, en su obra «Modernidad Líquida«, argumenta que la modernidad actual se define precisamente por el derretimiento de los vínculos sólidos (como el empleo de por vida o la seguridad social tradicional).

  • La visión de Altman: La liquidez del mercado laboral (el hecho de que la IA haga obsoleto el trabajo humano) se soluciona inyectando capital directamente al individuo. El dinero es la nueva «solidez».
  • La crítica de Bauman: Para Bauman, esta «solución» no empodera; simplemente gestiona la incertidumbre. Al desconectar los ingresos del trabajo, se rompe el último anclaje de identidad sólida que le quedaba al individuo moderno. No se crea una clase de «filósofos libres», sino una clase dependiente cuya supervivencia pende del hilo de una decisión corporativa/estatal, exacerbando la ansiedad y la fragilidad que caracterizan la vida líquida.
De «Ciudadanos Productores» a «Vidas Desperdiciadas»

El contraste más brutal surge al aplicar el concepto de Vidas desperdiciadas (en inglés Wasted Lives) de Bauman a la «liberación» que promete Altman.

  • La «Liberación» de Altman: Al caer el coste de la mano de obra a cero, los humanos son «liberados» de la carga del trabajo para «pensar, crear y razonar».
  • La «Redundancia» de Bauman: Bauman argumentaría que el sistema capitalista, en su fase global y tecnológica, produce «residuos humanos» o poblaciones superfluas que ya no son necesarias como productores.
    • Bajo esta lente, el plan de Altman no es un acto de generosidad, sino una estrategia de gestión de residuos. Si la IA hace todo mejor y más barato, la humanidad se convierte, estructuralmente, en «población excedente».
    • La Renta Básica Universal, entonces, deja de ser un dividendo de la prosperidad para convertirse en una tarifa de mantenimiento para mantener pacificada a una población que ha perdido su utilidad económica y política.

La Muerte del Ciudadano, y el nacimiento del Consumidor Puro

Bauman advirtió que en la modernidad líquida, la ciudadanía se reemplaza por el consumismo bajo el lema de vida: «Consumo, luego existo«.

La propuesta de Altman lleva esto a su extremo lógico. Si el American Equity Fund se financia gravando a las empresas y se distribuye para que la gente compre lo que esas empresas producen (a precios deflacionarios), el ser humano completa su metamorfosis en un Consumidor Puro.

La paradoja final es que Altman intenta salvar el capitalismo eliminando a los capitalistas (mediante impuestos confiscatorios del 2.5% anual a la propiedad) y eliminando a los trabajadores (vía IA), creando un extraño Comunismo de Mercado donde:

  1. La propiedad es privada pero sus beneficios son colectivizados.
  2. El individuo tiene «libertad absoluta» de tiempo, pero «impotencia absoluta» sobre la estructura que lo sostiene.
Conclusión: La Cláusula del Testamento

El análisis del documento de Grand Continent nos deja una metáfora final escalofriante para entender nuestro presente:

La humanidad está a punto de recibir una herencia inmensa (la riqueza de la IA) que nos liberará del trabajo para siempre. Pero el testamento incluye una cláusula irrevocable: para acceder a los fondos, debemos disolver la junta directiva (la democracia) y entregar la administración total a los albaceas (los gobiernos corporativos tecnológicos).

Altman nos ofrece el paraíso a cambio de nuestra agencia política. La pregunta que debemos hacernos ante noticias como la de Stargate no es si la IA creará riqueza —eso es casi seguro—, sino quién tendrá las llaves de la jaula de oro donde viviremos.

Mientras Altman ve su «Ley de Moore para Todo» como la llave del jardín del Edén, un análisis baumaniano sugiere que estamos construyendo un zoológico humano muy sofisticado. Una «Jaula de Oro» donde las necesidades biológicas están cubiertas (abundancia), pero la agencia humana —la capacidad de influir en el mundo a través del esfuerzo y la acción política— se ha licuado por completo.

Metáfora final para el análisis: La Revolución de la IA, según Altman, es como si la humanidad estuviera a punto de recibir una herencia inmensa (la riqueza fenomenal) que podría liberarnos del trabajo; pero el testamento viene con una cláusula obligatoria: para acceder a los fondos, debemos disolver la junta directiva (la democracia) y dejar que los albaceas (los gobiernos corporativos tecnológicos) administren el capital, asegurando la supervivencia y la comodidad de todos.


Fuentes y Referencias

  • Altman, S. «La ley fundamental de la inteligencia artificial» / «Moore’s Law for Everything». Grand Continent.
  • Da Empoli, G. Análisis en Grand Continent y El imperio de la sombra.
  • Prensa Económica (2025): Anuncios de inversión de OpenAI/Sur Energy en Argentina (Proyecto Stargate).
  • Yarvin, C. & Thiel, P.: Tesis sobre el anacronismo democrático y el gobierno corporativo.

El Golem de Silicio: Larry Ellison y la Inmanentización del Juicio Final

Por P.A. David Nesher

En la mitología de Silicon Valley, los fundadores suelen presentarse como soñadores utópicos o rebeldes libertarios. Pero Larry Ellison, el incombustible cofundador de Oracle Corporation (1977), la empresa que revolucionó la gestión de datos a nivel mundial, y por ser consistentemente una de las personas más ricas del planeta (En los últimos años -2024-2025-, su fortuna se disparó superando los 200.000 millones de dólares debido al auge de la IA, que ha revalorizado enormemente las acciones de Oracle.. Sin embargo, esta admirado centibillonario, nunca ha jugado a ser el «chico bueno». A sus más de 80 años, el «samurái» de la tecnología ha resurgido con una visión que trasciende el software empresarial para proponer un nuevo contrato social.

Larry Ellison es una de las figuras más influyentes y controvertidas en la historia de la tecnología. Construyó la columna vertebral digital sobre la que operan la mayoría de las grandes empresas y bancos del mundo. Aunque dejó el puesto de CEO en 2014, sigue siendo el Presidente Ejecutivo y Director de Tecnología (CTO). A sus más de 80 años, sigue muy activo, impulsando la transición de Oracle hacia la «nube» y la Inteligencia Artificial.

A diferencia de otros líderes tecnológicos que hablan de la IA en términos de «creatividad» o «asistentes personales», Ellison la ve como la herramienta definitiva de orden, seguridad y control estatal.

Su propuesta no es sutil: una red de vigilancia omnipresente impulsada por Inteligencia Artificial, donde drones policiales, cámaras corporales y bases de datos en la nube garantizan que, en sus propias palabras, «los ciudadanos se comporten de la mejor manera porque estaremos constantemente grabando y reportando todo».

Lo que Ellison nos vende no es solo seguridad; es la materialización tecnológica de pesadillas filosóficas y teológicas que creíamos confinadas a los libros de texto.

El Panóptico Perfecto: la Era de la «Vigilancia Benevolente» (El Panóptico Digital)

En su obra «Vigilar y castigar», el filósofo francés Michel Foucault, quien retomando al jurista, economista y filósofo inglés del siglo XIX Jeremy Bentham, describió el Panóptico como la estructura de poder definitiva: una prisión donde el recluso se sabe visible, pero no sabe cuándo lo miran. Explicado de otro modo, el Panóptico es una estructura carcelaria circular con una torre de vigilancia en el centro. El prisionero nunca sabe si el guardia lo está mirando en ese momento exacto, pero sabe que puede ser visto en cualquier instante. Esta incertidumbre genera una ‘prisión mental’ donde el sujeto se disciplina a sí mismo ante la mera sospecha de ser observado. Como resultado, el prisionero se vigila a sí mismo. Interioriza la autoridad y modifica su comportamiento para ser dócil, incluso si no hay nadie en la torre.

Sin embargo, el Panóptico analógico que estudió Foucault contenía una falla intrínseca: la fatiga biológica. El guardia humano en la torre central, por definición, es limitado; tiene que parpadear, dormir, distraerse y dividir su atención entre cientos de celdas. No puede mirarlo todo, todo el tiempo. Esa pequeña brecha de ‘no vigilancia’ —ese instante en que el ojo humano falla— era, paradójicamente, el último refugio de la libertad (o de la transgresión).

La visión de Ellison viene a suturar esa brecha ontológica. Su propuesta elimina el factor humano de la ecuación de seguridad. Al sustituir al guardia falible por una Inteligencia Artificial que procesa millones de datos en paralelo y nunca duerme, la vigilancia deja de ser una probabilidad estadística para convertirse en una certeza absoluta. Ya no nos portamos bien porque quizás nos miren; nos portamos bien porque es matemáticamente imposible que no lo estén haciendo.

La visión de Ellison sutura esa falta. Con la IA analizando cada fotograma en tiempo real, la vigilancia deja de ser una posibilidad para convertirse en una certeza matemática. Estamos ante la disolución de la privacidad en pos de una «conducta perfecta». Como advertía Zygmunt Bauman, en nuestra modernidad líquida, el miedo a la incertidumbre nos lleva a abrazar cualquier herramienta que prometa orden, incluso si el precio es la libertad de ser anónimos.

La idea central de Ellison es que la IA permitirá un nivel de supervisión tan absoluto que el crimen se volverá irracional. En una conferencia reciente de Oracle, Ellison afirmó: «Los ciudadanos se comportarán de la mejor manera porque estaremos constantemente grabando y reportando todo«.

Él imagina un mundo conectado por una red inmensa de cámaras de seguridad, drones policiales autónomos («drones como primeros intervinientes») y cámaras corporales en la policía que nunca se apagan y son analizadas en tiempo real por IA. Esto implica un cambio en la política de seguridad pública. Ya no se trata de perseguir el delito, sino de crear un ambiente donde el delito es imposible de ocultar.

Ellison argumenta que esta vigilancia no es solo para los ciudadanos, sino también para el Estado. Su visión propone que la IA monitoreará a la policía para asegurar que sigan los protocolos. Si la cámara corporal y el análisis de IA son constantes, se elimina (teóricamente) la brutalidad policial o la corrupción, ya que «el sistema» es un testigo incorruptible. Políticamente, esto sugiere un movimiento hacia una «gobernanza algorítmica», donde la disputa sobre «qué pasó realmente» en un incidente desaparece porque hay datos objetivos omnipresentes.

Zygmunt Bauman y la Vigilancia Líquida

El sociólogo, filósofo y ensayista polaco-británico Zygmunt Bauman nos ayuda a entender cómo esta vigilancia se adapta a nuestra Modernidad Líquida, argumentando que en la modernidad «sólida», el control era muros y fronteras; en la líquida, el control fluye con nosotros.

Bauman argumentaba que en tiempos líquidos, el mayor miedo es la incertidumbre y la vulnerabilidad física. Ellison vende su visión precisamente atacando este miedo: ofrece un mundo sin «puntos ciegos».

Para Bauman, el anonimato era un refugio necesario para la libertad individual. La visión de Ellison («drones como primeros intervinientes», «grabación constante») disuelve el anonimato en el espacio público. Nos convertimos en datos transparentes.

Bauman (junto con David Lyon) hablaba de la «vigilancia líquida». Ya no necesitamos estar encerrados en una prisión para ser vigilados. La tecnología de Ellison (la nube, los drones) permite que la celda sea el mundo entero. La libertad de movimiento se mantiene, pero la libertad de acción no observada desaparece.

Con lo considerado hasta aquí, vemos que hay un punto crucial aquí:

  • La IA de Ellison se postula como el nuevo Gran Otro (el orden simbólico, la Ley).
  • Tradicionalmente, la Ley tenía fallas; el juez podía equivocarse, el policía podía ser corrupto. Había una «falta» en el Otro.
  • Ellison promete suturar esa falta. Promete un Gran Otro sin agujeros, una Ley que lo ve todo y no tiene sesgos humanos. Esto es políticamente peligroso porque elimina el espacio para la interpretación, la piedad o el contexto humano. La verdad se vuelve algorítmica.

La transformación política que Ellison anticipa (quizás sin usar estos términos) es el paso de la Política a la Administración. La Política implica debate, conflicto, negociación y zonas grises. En cambio la Administración (en la visión Ellison) implica eficiencia, optimización y cumplimiento de reglas preestablecidas.

En otras palabras, si la IA garantiza que «todos se porten bien», entonces se elimina la necesidad moral del ciudadano virtuoso. Es decir que se crea una sociedad de orden forzado donde la obediencia es la única opción lógica. Es la utopía de la seguridad a costa de la muerte de la privacidad.

Un Dios sin Misericordia

Pero la crítica más profunda a este proyecto no es política, sino teológica. Al construir un sistema que «todo lo ve» y «todo lo recuerda», Ellison está intentando inmanentizar atributos divinos. Está construyendo un «dios» terrenal con Omnisciencia y Omnipresencia, pero con una diferencia aterradora: es una divinidad incapaz de mirar el corazón.

La revelación bíblica establece una distinción vital:

«El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón«
(1 Samuel 16:7).

Esto quiere decir que la justicia divina, en la teología judeocristiana, penetra en la intención profunda del ser. La omnisciencia divina penetra en la kavaná (intención), en el mundo interior del ser humano. Es decir que Dios conoce el porqué del acto. La «justicia» de Oracle, por el contrario, es puramente conductista. La IA ve el movimiento, el calor corporal, el reconocimiento facial (biometría) y el registro de transacciones. Ve el qué, pero es completamente ciega al porqué.

Al sustituir a Dios por la IA, pasamos de ser juzgados por nuestra moralidad (interior) a ser juzgados por nuestra conducta (exterior). Se crea una sociedad de hipocresía perfecta: no importa si odias a tu vecino, mientras la cámara registre que no lo golpeaste.

El Rey David escribe en el Salmo 139:

«¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?«.

Históricamente, esta omnipresencia era una fuente de consuelo («no estoy solo«) y de temor reverente («Dios me ve«), y por ambas cosas, esta presencia incluye la posibilidad de relación y diálogo (oración). En cambio, la «Nube» y la red de drones de la visión de Ellison replican esta inescapabilidad. No hay «lugar secreto» para estar con el Perfecto Otro, ya que a diferencia de Dios, no puedes orarle al algoritmo. La relación es unidireccional: tú eres el dato, ellos son el procesador. Es una omnipresencia fría, administrativa, que elimina el concepto de «refugio».

Más inquietante aún es la abolición tecnológica del perdón. En la revelación bíblica, existe el concepto de que el Eterno puede «borrar» las transgresiones:

«Echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados«

(Miqueas 7:19)

En el judaísmo, el concepto de Teshuvá (retorno/arrepentimiento) implica la capacidad de recrearse, de que el pasado sea borrado por la misericordia divina. La Teshuvá permite que una persona deje de ser quien era. La Nube de Ellison, sin embargo, representa la memoria infinita sin redención. La base de datos de Oracle nunca olvida; un error cometido hace 10 años es tan accesible y relevante como uno cometido hoy. En un sistema donde cada error queda registrado indeleblemente, el derecho al olvido desaparece. Sin olvido, no hay redención verdadera. La tecnología nos condena a quedar atrapados en nuestro pasado para siempre. De ese modo se estará construyendo un sistema de Din (Juicio estricto) sin nada Jésed (Benevolencia y Misericordia).

La Dimensión Escatológica: La «Imagen» que cobra vida

Para el estudiante de las Escrituras, la infraestructura que propone Ellison resuena con una frecuencia alarmante en los textos apocalípticos, específicamente en el capítulo 13 de Apocalipsis.

La profecía advierte sobre un tiempo final donde se le permite al «falso profeta» infundir aliento (en griego pneuma, espíritu o vida) a la «imagen de la bestia», para que esta hable y ejerza poder letal (Apocalipsis 13:15).

Durante milenios, esto fue un misterio teológico. Hoy, la IA ofrece la respuesta hermenéutica. Por primera vez en la historia, el hombre ha creado una «imagen» que parece tener vida y raciocinio. La IA es el ídolo definitivo: una creación humana a la que entregamos nuestra soberanía moral.

Además, la promesa central de Ellison de erradicar el crimen nos lleva directamente a la advertencia de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:3: «Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina«. Ellison no vende tecnología; vende la ilusión final de «Paz y Seguridad». Al aceptar la vigilancia absoluta para evitar el caos, la humanidad podría estar firmando el pacto profetizado, entregando su libertad a cambio de una protección administrativa.

El Regreso del Golem

Desde la perspectiva de la mística judía, podríamos decir que Ellison está construyendo el Golem definitivo. Como en la leyenda cabalística de Praga, el hombre utiliza «códigos» para crear una fuerza protectora. Pero el Golem carece de Neshama (alma); carece de discernimiento moral. Solo cumple instrucciones.

Larry Ellison imagina un mundo ordenado. Pero al eliminar la privacidad, la redención y el misterio del corazón humano, nos acerca peligrosamente a una jaula de oro digital. Ha creado un «Gran Otro» tecnológico para vigilarnos, olvidando que una sociedad que se porta bien solo por miedo a ser vista no es una sociedad moral; es simplemente una prisión bien gestionada.

La visión de Ellison es un Juicio Final en tiempo real. Ya no esperamos al final de los tiempos para que se abran los libros; los libros (servidores) están abiertos permanentemente.

La transformación política y espiritual es que el temor a Dios se reemplaza por el miedo al Sistema. Y mientras el temor a Dios puede llevar a la sabiduría (Proverbios 9:10), el miedo al sistema solo lleva a la sumisión y condenación eterna.

¡Bienvenido a Kislev: Tu momento de brillar!

Por P.A. David Nesher

¿Por qué este mes es tu mejor momento para conectar con tu subconsciente y encender tu luz interior?

¿Sientes ese cambio en el aire? Los días se alargan, las noches se acortan (en el hemisferio sur) y hay una invitación natural a la introspección, al llamado cozy mood (un estado de ánimo de comodidad, calidez y relajación). En el calendario hebreo, acabamos de entrar en Kislev, un mes que es considerado el más místico y esperanzador del año hebreo.

Si sientes que noviembre y diciembre son meses de agotamiento, la conciencia del mes lunar Kislev te propone una perspectiva diferente: es el momento de confiar, soñar y recalibrar tu brújula interna.

Aquí te cuento cómo aprovechar la energía de este mes para tu bienestar emocional.

1. La Psicología de los Sueños: Cuando el Ego duerme, el Alma habla

Lo más fascinante de Kislev es su profunda conexión con el mundo onírico. Desde nuestra disciplina de estudiar la Torah por secciones (parashot), es el mes donde se leen los grandes sueños de la historia bíblica (Jacob y su escalera, José y las espigas, el Faraón y las vacas). Pero, ¿qué significa esto para nosotros hoy?

La psicología moderna y la mística judía coinciden en algo: la noche es un territorio de revelación.

  • El acceso al subconsciente: Durante el día, nuestro «Yo consciente» (o ego) lleva el control. Estamos ocupados con listas de tareas, lógica y ruido externo. En Kislev, se nos invita a pasar más tiempo enfocados en el estado de sueño. Psicológicamente, este es el momento en que las defensas del ego (conciencia sensorial – nefesh) bajan y el subconsciente procesa emociones, miedos y deseos reprimidos por medio del inconsciente.
  • Sueños como mensajeros: Carl Jung decía que los sueños no ocultan, sino que revelan. En la tradición de este mes, se cree que un sueño no interpretado es como una carta sin abrir. Kislev nos invita a prestar atención a esas imágenes. ¿Qué te dice tu mente cuando dejas de controlarla?
  • Incubación de ideas: No es casualidad que muchas soluciones creativas surjan después de una buena noche de descanso. La oscuridad de cada noche de Kislev actúa como un «cuarto oscuro» de revelado fotográfico; es necesario apagar la luz exterior para que la imagen interna se haga visible.

Por eso te entrego este Tip de Lifestyle (Vida con Estilo): este mes, coloca una libreta en tu mesa de noche. Al despertar, antes de mirar el celular, anota lo primero que recuerdes de tus sueños o simplemente cómo te sientes. Estás capturando la sabiduría de tu intuición antes de que el ruido del día la borre.

2. Sagitario y el «Efecto Arco»: retroceder para avanzar

El símbolo de este mes es el arquero [en hebreo es צַלָּף (𝑡𝑧𝑎𝑙𝑙á𝑓) o קַשָּׁת (t𝑘𝑎𝑠ℎ𝑎𝑡). Visualiza el movimiento de disparar una flecha: para que llegue lejos, primero debes tensar el arco hacia atrás.

Por eso en el calendario hebreo el «Mazal» (signo) del mes es Sagitario, es representado por el arco (en hebreo, Keshet). Este símbolo tiene una dualidad fascinante:

  • El Arco de Guerra: Representa la lucha de los Macabeos (los héroes de la historia de Jánuca) contra la asimilación griega. Es la capacidad de dirigir nuestras energías con precisión hacia un objetivo espiritual.
  • El Arco Iris: El Keshet también recuerda el pacto que el Eterno hizo con Noé tras el Mabul (Diluvio), un símbolo de paz entre el Cielo y la Tierra.

La lección del arquero es clara: para que la flecha llegue lejos (nuestras oraciones o metas), primero se debe tensar el arco hacia atrás (introspección y retroceso aparente).

En nuestra vida acelerada, a menudo sentimos que «ir hacia atrás» o hacer una pausa es perder el tiempo. La energía de Sagitario en Kislev nos enseña lo contrario: la pausa es parte del impulso. Si te sientes estancado o con la necesidad de retirarte un poco del mundo social, no te juzgues. Estás tensando el arco. Estás reuniendo la fuerza necesaria para lanzar tus propósitos del nuevo año solar (que se aproxima) con precisión.

3. Confianza Radical (Bitajón)

La etimología de «Kislev» revela su esencia profunda. Deriva de la palabra hebrea «Kesel», que significa confianza o seguridad, y también esperanza.

Mientras que el mes anterior (Jeshván) fue un tiempo de silencio y siembra bajo la lluvia, Kislev es el momento donde esa siembra interna requiere una confianza absoluta en que brotará. Es el mes del Bitajón (la confianza activa en lo Divino). En los textos bíblicos, la palabra Kesel a menudo se refiere a una confianza que sostiene al ser humano cuando la lógica sugiere lo contrario. Sin embargo, no es la confianza de «todo va a salir exactamente como yo quiero», sino una confianza más profunda: la certeza de que tienes los recursos internos para manejar lo que venga.

Es el antídoto perfecto para la ansiedad de fin de año. Kislev te invita a soltar el control obsesivo de los resultados y confiar en el proceso. Es el mes del optimismo desafiante: creer en la luz incluso cuando estás rodeado de oscuridad.

4. Jánuca: Tu ritual de luz

El evento central del mes es, sin duda, la festividad de Jánuca (la Fiesta de las Luces), que comienza el día 25 de Kislev.

Históricamente, conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén. Espiritualmente, celebra el milagro del aceite: una pequeña vasija que debía durar un día ardió durante ocho. El mensaje de Jánuca define la energía de todo el mes: «Un poco de luz disipa mucha oscuridad». A diferencia de otras fiestas que se celebran de día o dentro de la sinagoga, las velas de Jánuca se encienden de noche y, preferiblemente, en la puerta o ventana hacia la calle, simbolizando la obligación de irradiar luz hacia «afuera».

Entonces, y más allá de la religión, el mensaje de Jánuca es un concepto de bienestar universal. Conviene que te lo repita: «un poco de luz disipa mucha oscuridad.» En términos de estilo de vida, esto es una llamada a la acción. Por ende, no esperes a que tu entorno sea perfecto o luminoso. ¡Tú eres quien debe encender la vela!

  • ¿El mundo está ruidoso? Crea silencio en tu casa.
  • ¿Hay mucha negatividad en redes? Publica algo que aporte valor y calidez.
En resumen

Kislev no es un mes para hibernar pasivamente (acorde al invierno boreal de la tierra de Israel), sino para una gestación activa. Es el tiempo para abrazar la sombra, escuchar lo que tus sueños tienen para decirte y preparar tus flechas para el futuro.

Así que, estas semanas, al terminar tus labores, no pienses que el día se acabó. Piensa que es el Eterno quien te está invitando a entrar en tu mundo interior, donde ocurre la verdadera transformación: tu promoción a la Sabiduría que viene de lo alto.

Por ello, antes de terminar esta bitácora, te dejo estos tres ejercicios espirituales para tu alma:

Para aprovechar la energía de este mes, te propongo un pequeño ejercicio. Busca un momento lleno de calma (idealmente por la noche), y responde estas preguntas en tu diario. No lo pienses demasiado, deja que tu subconsciente guíe la pluma.

1. El Mensaje Nocturno (Trabajo de sueños) «Si mis sueños de esta semana fueran una carta que mi intuición me ha enviado, ¿cuál sería el título de esa carta?»

La intención: No necesitas interpretar cada símbolo extraño de tus sueños. A veces, basta con capturar la «sensación» o el tema recurrente (ansiedad, vuelo, búsqueda, agua) para entender qué emoción te está pidiendo atención.

2. La Pausa del Arquero (energía de Kislev) «¿En qué área de mi vida siento que estoy ‘retrocediendo’ o estancado/a actualmente? Si cambio la perspectiva, ¿cómo podría estar sirviéndome esta pausa para tomar más impulso?»

La intención: Reenmarcar la frustración de la espera. Transformar la sensación de estancamiento en una preparación estratégica.

3. La Chispa de Confianza (energía de Jánuca) «Nombra una situación que te genere incertidumbre o miedo en este momento. Ahora, escribe una sola certeza o recurso interno que SÍ tienes para enfrentarla.»

La intención: Practicar el Bitajón (confianza). No se trata de negar la oscuridad del problema, sino de reconocer que, aunque sea pequeña, tienes una vasija de aceite (un recurso, una habilidad, un apoyo) que es suficiente para hoy.

El «Abundante Trabajará Pequeño»: la Frase Profética del Mesías en la parashá Toldot

Por P.A. David Nesher

y le respondió Yahveh: «Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.

Bereshit | Génesis 25:23

La porción de la Torah que estudiamos esta semana se llama Toldot (abarca Génesis 25:19 al 28:9) y significa «Generaciones». Lo central de esta sección es que nos introduce en el drama fundacional de las dos naciones que surgen del vientre de una mujer: Rivka, la esposa de Itzjak (Isaac).

Como lo mencioné en el párrafo anterior la palabra Toldot se ha traducido de muchísimas formas, una de ellas es «generaciones», además también incluye «historia» o «genealogía». No obstante, su significado básico y literal es «los partos» en el contexto de Isaac, y más específicamente «el orden de nacimiento». Este capítulo examina cómo los eventos del nacimiento, el carácter de los mellizos y el controversial intercambio de la primogenitura no son meros relatos biográficos, sino un testimonio y una orientación divina que establece la venida del Mashíaj (Mesías o Cristo).

I. El contexto del nacimiento y la insistencia de Isaac

Sabemos que Isaac, el hijo de Abraham, era un hombre que, al igual que sus padres, experimentó el milagro de la concepción tardía. Él tomó a Rivka, hija de Betuel y hermana de Labán el arameo, por esposa cuando tenía 40 años. Rivka era estéril, un detalle crucial que prolongó la espera de la simiente prometida en la profecía de Génesis 3:15 y confirmada por Pacto a Abraham, su padre.

Si lo hemos notado, Isaac pasó veinte años clamando ante el Eterno por su esposa. Por esto, necesito aquí contarte que la acción de Isaac no fue descrita con la palabra hebrea común para «orar«, sino que el verbo utilizado en el texto indica que Itzjak «simplemente estuvo insistiendo e insistiendo en intercesión». Isaac esperaba y recordaba a Dios sobre este punto, pues él mismo era producto de un nacimiento sobrenatural y sabía que su madre, Sara, también había sido estéril. Finalmente, y ante este mérito de fe, Isaac tenía 60 años cuando nacieron los mellizos.

II. La Profecía en el vientre y la Elección del Mashíaj

El relato nos cuenta que ante el movimiento anormal y acelerado de los niños en su vientre, Rivka fue a investigar ante Adonai por el significado de esta inquietud. Yahveh mismo le reveló la división futura: «Dos naciones (goyim) están en tu vientre» y dos naciones se separarían, afirmándose una más que la otra.

Ahora bien, el punto profético que define la elección, sin embargo, se encuentra en la cláusula que ha sido objeto de mala interpretación tradicionalmente por haber sido traducida como «el mayor servirá al menor«. Entonces y para dejar bien en claro lo que el texto está aquí revelando a los redimidos debo destacar dos puntos:

• La traducción literal: Los expertos en hebreo admiten que el texto afirma literalmente: «el abundante trabajará pequeño». La palabra hebrea rab (רָב) no significa en este contexto «grande» o «mayor», sino más bien «abundante», un epíteto atribuido en el Tanak únicamente a Yah («abundante en Piedad y en verdad»). Por el otro lado la palabra traducida como «pequeño» (tzair -צָעִיר -) es la misma que usa el profeta Miqueas (cap. 5, vers.2) al referirse al Moshel (Gobernante) de Israel que habría de salir de la aldea de Belén: «Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.»

• La implicación mesiánica: La profecía, por lo tanto, no solo hablaba de las naciones de Jacob y Esaú, sino que se refería al Masía, indicando que Aquel que es «el Abundante» (Dios) vendría a trabajar como «el Pequeño». El propósito de esta revelación era establecer categóricamente a través de quién vendría esta figura.

III. Los caracteres contrastantes y el significado de la expresión Tam

Al nacer, la disparidad entre los mellizos fue evidente. Esaú salió pelirrojo y peludo («como una pelliza de pelo de cabra»), por lo cual lo llamaron Edom («el rojo» o «el hecho completo»). Jacob, que salió después, se aferraba al talón (aqev) de Esaú. Por ello, se le llamó Ya’akov, que puede significar «talón de Ya» o, más profundamente, «la huella de Yah».

La diferencia clave radicaba en su carácter espiritual:

• Esaú: Fue un hombre «sabedor de casa [caza], hombre de campo». Era una persona racional y terrenal que confiaba en su propia capacidad para proveerse.

• Jacob: Fue un hombre tam, habitante de tiendas. La traducción de tam como «quieto» (dando la idea de «flojo«, «quedado», «apalancado» o «casero/hogareño») en Génesis es una interpretación (en algunas biblias, se traduce como «entero» o «íntegro»). Por ello, necesito aquí aclarar que el significado bíblico de la expresión tam (como se usa en Job 1:1) es «perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal».

Esta distinción enfatiza que mientras la vida de Esaú era trivial, carnal y cotidiana, Jacob era dependiente de Dios y su sostenibilidad estaba fundada en el temor a Yah. Este enfoque espiritual hizo de Jacob el portador idóneo para la promesa profética.

IV. La Primogenitura: Un Hecho Legal y un Desprecio Categórico

El incidente de la primogenitura es crucial para desmantelar la idea errada y difundida de que Jacob era un «ladrón» o un «engañador».

Esaú regresó del campo «cansado» y, pensando en el corto plazo («voy a morir»), despreció su primogenitura. Jacob le exigió que jurara conforme a este día, y Esaú le juró y vendió su primogenitura a Jacob. Este fue un negocio totalmente legal de un derecho de herencia.

El acto final de Esaú es la prueba de su mentalidad carnal: «comió y bebió y se levantó y se fue y despreció Esaú la primogenitura«. Este desprecio demostró que él no le otorgaba valor futuro a la bendición ni a la elección de Dios. Si Esaú hubiese sido el elegido, no la habría despreciado.

La adquisición legal de la primogenitura por Jacob fue suficiente para mostrar la elección divina. Sin embargo, la historia de Jacob continúa con una falta de carácter, donde se deja mover por el miedo de Rivka, perdiendo la atención y el carácter necesarios para manejar lo que ya era legalmente suyo, y se enreda en el disfraz que, en última instancia, se convertiría en el sello de la profecía mesiánica.

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En resumen, la Parashá Toldot establece que la elección de Jacob fue un hecho legal y divino, basado en su carácter de tam (perfecto y temeroso de Dios), y sirvió para orientar el testimonio de que el Mashíaj, el Abundante, vendría a trabajar como el Pequeño a través de su linaje.

Finalmente, el entendimiento profético de que «el abundante trabajará pequeño» (el Mashíaj) nos recuerda que la humillación y el servicio son centrales en el diseño del propósito divino. Los desafíos que enfrentamos, incluso aquellos que parecen abusivos o antiéticos, pueden ser actos proféticos que nos enseñan a vivir como ungidos «vestidos de humanidad» y en cualquier condición humillante, sabiendo que la promesa y el honor final van más allá de nuestra circunstancia inmediata. No debemos enfocarnos en las maldiciones que los hombres nos digan, sino en que el Eterno es quien bendice.

La Moneda y el Legado: Las Llaves para un Tiempo sin Edad

Por David Nesher

Parashá Jayei Sarah

A lo largo de nuestro distintos ciclos de estudio de la Torah, hemos aprendido que la porción Jayei Sarah (Génesis, capítulo 23) no es simplemente un recuento histórico, sino, y por sobre todo, un texto profundamente alegórico que funciona como un pasaje de transición y el manual para el establecimiento de un legado espiritual perdurable. Al enfocar la vida de Abraham y Sara, esta porción nos enseña una verdad sorprendente: la verdadera madurez y la juventud no son estados opuestos, sino que pueden existir simultáneamente.

El relato comienza con la muerte de la matriarca Sara, una figura de inmensa estatura espiritual, considerada por los Sabios y midrashim como una mujer con el espíritu de profecía mayor que el que tenía Abraham (Avraham). El mensaje del por qué esta apreciación es más que claro: fue solo junto a Sara que Abraham pudo reparar el mundo guiandolo hacia la benevolencia infinita de Yah. Es por ello que el fallecimiento de nuestra matriarca marca el inicio de una serie de acciones por parte de Abraham destinadas a anclar y asegurar su revolución espiritual para la eternidad.

El anclaje físico y espiritual: la adquisición de la Cueva de Macpelá

Tras la pérdida de su amada Sara, Abraham avinu se dedica a asegurar un lugar de entierro. Este acto no fue una simple transacción, sino un movimiento clave para el cumplimiento de las promesas divinas. Abraham compra el campo y la cueva de Macpela en Hebrón. Esta no fue una simple compra; Abraham sabía, a través de la experiencia profética, que Macpela era el lugar de entierro de Adam y Javá y la entrada misma al Jardín del Edén (Gan Edén). Al adquirirlo con moneda negociable «para siempre», Abraham aseguró la llave para que sus hijos heredaran la tierra a él prometida. Este evento se realiza con el reconocimiento explícito por parte de los hijos de Het de la realeza y el estatus que Abraham había alcanzado entre ellos: «tú eres un príncipe de Elohim en medio de nosotros«.

En otros ciclos de estudio hemos aprendido que la elección de Macpelá es significativa por razones que van más allá de lo terrenal. Abraham ya estaba consciente de la santidad de ese lugar a través de la experiencia profética. Él sabía que la cueva no solo era el lugar de entierro de Adán y Eva, sino la entrada misma al Jardín del Edén (Gan Edén). Al adquirir Macpelá «para siempre» con moneda negociable, Abraham establece la llave para que sus hijos heredaran la tierra prometida por Dios, asegurando el fundamento físico de su linaje.

La corona de la vejez: El Secreto de Zikna

Una vez completado el anclaje físico, la Torah se enfoca en la esencia personal de Abraham, describiéndolo:

«Abraham era viejo, avanzado en años, y el Eterno había bendecido a Abraham con todo.»

Esta no es una descripción ordinaria de la vejez, sino la introducción del concepto místico de zikna, que expresa la esencia del secreto de la edad avanzada.

Entendamos que el concepto tradicional de vejez ya existía, como podemos ver como ejemplo respecto a los ciudadanos de Sodoma (Bereshit | Génesis 19:4). Sin embargo, el concepto zikna de Abraham se refiere al tipo de vejez que deber ser adquirida por medio de la búsqueda de la Verdad revelada desde el amor divino ilimitado o la Gracias de Dios. El Sabio Maharal explica que la vejez según esta sección de la Torah se identifica con una persona que ha adquirido entendimiento y sabiduría, por lo que se le llama la corona de la vejez.

El Midrash y los Sabios explican que Abraham fue la primera persona a la que se atribuyó este nivel de vejez. Anteriormente, las generaciones, al no reconocer al Creador, carecían de la verdadera sabiduría; su inteligencia permanecía en un estado inmaduro o de «desarrollo detenido». Al difundir el conocimiento del Eterno, Abraham legó la verdadera inteligencia al mundo. Él incluso oró para que se hiciera una diferenciación visible (zikna, representada por el cabello blanco) entre la juventud y la vejez, para que fuera evidente que con la madurez del intelecto, una persona había hecho una diferencia, asegurando que el conocimiento de Yah se transmitiera como un legado para toda la humanidad.

La Moneda: Símbolo de valores reevaluados y juventud perpetua

El legado de Abraham y Sara se encapsula perfectamente en la alegoría de la moneda acuñada por Abraham. Esta moneda, según el Midrash, mostraba un anciano y una anciana en un lado, y un joven y una doncella en el reverso.

Aquí debo decir que, en la antigüedad el acto de acuñar una moneda es una poderosa metáfora pues representaba la soberanía, la influencia en la sociedad y la aceptación por parte del público. Una moneda carecía de valor si la gente no la aceptaba como moneda de curso legal ya que el motivo de acuñar una nueva moneda simbolizaba la alteración de las costumbres. Esto se conecta con el concepto filosófico de «cambiar la moneda» o «reevaluar los valores» que en la filosofía griega está relacionado con Diógenes de Sínope. La historia cuenta que Diógenes se vio envuelto en una conspiración para desfigurar la moneda de Sínope, la ciudad griega en que había nacido y vivía, por lo que fue sentenciado y arrestado por el delito de falsificación.

La historia continúa diciendo que, después de consultar al Oráculo de Delfos para pedir consejo sobre si debía continuar con este «fraude». Aunque el Oráculo parecía animarlo a seguir, Diógenes no comprendió que el Oráculo realmente le estaba aconsejando que alterara las costumbres de Grecia. Esto se debe a que la palabra griega que fue expresada por el Oráculo era ambigua, y significaba tanto «moneda» como «costumbres». Ante esta anécdota, y tiempo más tarde, esta expresión délfica fue adoptada como el eslogan de la secta cínica de la filosofía griega fundada por Diógenes y se tradujo como «cambiar la moneda» o «reevaluar los valores» de la sociedad.

Dicho esto, continuaré con esta bitácora agregando que según los midrashim, en esta alegoría el secreto de la moneda no es numismático, sino espiritual: ya que representa el poder que se le reconocía a un ser humanos por lograr cambios en los valores de la sociedad en la que vivía. Justamente Abraham y Sara eran considerados como realeza, o «príncipes de Dios», por las innumerables almas que rescataron de la idolatría y llevaron al conocimiento del Creador (Yahveh) y sus principios. En medio de los cananeos ellos eran líderes espirituales de una magnitud que les permitía dictar nuevos valores.

Así como el lema del filósofo Diógenes el Cínico era «cambiar la moneda» (o «reevaluar los valores»), Abraham y Sara llevaron a cabo la revolución espiritual más deseable al introducir el conocimiento del Creador, cambiando completamente los valores del mundo.

Aunque una interpretación de la mayoría de los midrashim ve los dos lados como la transferencia del legado a Isaac (Yitzhak) y Rebeca (Rifka), la enseñanza más profunda y mística afirma que ambas caras representan a Abraham y Sara, por lo que la moneda ilustra la simultaneidad de la vejez y la juventud que vibraba en ellos.

A través del reconocimiento del Eterno, Abraham y Sara lograron fusionar la bondad de la vejez (estabilidad, sabiduría, humildad, la voz de la razón, etc.) con la bondad de la juventud (energía, idealismo, positividad, militancia y poder para la revolución). Su zikna se convirtió en un puente que los conectaba con su juventud.

De esta manera, la moneda atestigua el secreto de la juventud perpetua: cuanto más envejecían, más jóvenes se volvían, siendo renovados como el águila de acuerdo a lo que el profeta Isaías describe:

«Mas los que esperan a Yahveh tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
(Isaías 40:31)

La vida de Sara y su transición al descanso eterno, seguida por las acciones de Abraham, nos enseña que el mayor logro de la edad avanzada es asegurar que el espíritu de la juventud, la energía para la revolución y el idealismo, se mantengan inmutables a través de la sabiduría del zikna.

Existe una leyenda que cuenta que el explorador Ponce de León buscaba un manantial mágico en la isla de Bimini (en las Bahamas) cuyas aguas devolverían la juventud a todo aquel que bebiera de ella. Así fue como en 1513, zarpó desde Puerto Rico con tres barcos. En verdad, su objetivo principal era explorar y reclamar nuevas tierras para la corona de España. Por eso, durante esta expedición, Ponce de León descubrió la península de Florida, a la que llamó «Tierra de la Pascua Florida», y también la corriente del Golfo. Pero, nunca encontró la Fuente de la Juventud. 

Ahora bien, mientras exploradores españoles del siglo XVI como Ponce de León buscaban la mítica Fuente de la Juventud en Florida, la Sabiduría de la Torah nos enseña que Abraham y Sara manifestaron el secreto de la juventud perpetua. El verdadero camino para permanecer siempre joven no es negar la vejez, sino llenarla de la sabiduría del zikna, convirtiéndola en la fuente inagotable de energía y renovación de nuestra alma.

El Zikna como ancla de sabiduría ante la incertidumbre

Considerando todo lo hasta ahora expuesto, diré que si la modernidad líquida, como la describió el sociólogo Zygmunt Bauman, se define por la ausencia de anclas sólidas, el constante cambio de costumbres y una crisis de identidad marcada por la inestabilidad, la Porción de la Torah Jayei Sarah ofrece una solución trascendental.

En nuestra era, donde las tecnologías y las tendencias reevalúan constantemente lo que tiene valor, la juventud se idealiza hasta el punto de la negación de la vejez. La gente tiene dificultades para envejecer y muchos intentan negarlo o disfrazarlo. Aquí es donde el legado de Abraham se vuelve vital.

En un mundo de «desarrollo detenido» intelectual —similar a las generaciones previas a Abraham que carecían de sabiduría porque no reconocían al Creador—, el concepto de zikna se presenta como la cura. El zikna no es la vejez biológica, sino la corona de la vejez, la inteligencia duradera que se adquiere a través del reconocimiento del Creador y la madurez del intelecto.

La Moneda como resistencia al relativismo de la postmodernidad.

La alegoría de la moneda, que simboliza el acto de «cambiar completamente los valores del mundo» a través de la introducción del conocimiento del Creador, ofrece una estrategia de resistencia ante el relativismo ético.

En la modernidad líquida, los valores son constantemente negociables y sujetos a la opinión pública (como una moneda cuyo valor depende de la aceptación). Sin embargo, la moneda de Abraham representa un acto de soberanía espiritual. Al acuñar su propia moneda, Abraham y Sara no solo desafiaron la «moneda» (las costumbres) de su época, sino que establecieron una nueva moneda de curso legal espiritual basada en la verdad inmutable.

El secreto de la juventud perpetua en la fluidez

Finalmente, la moneda simboliza la fusión de la juventud y la vejez que coexisten simultáneamente. En una sociedad obsesionada con la juventud física, la enseñanza de Abraham nos recuerda que la verdadera energía (juventud) no se agota, sino que se renueva constantemente «como el águila».

El secreto para permanecer joven para siempre en la fluidez de la modernidad es utilizar la sabiduría adquirida (zikna) como el puente que conecta la estabilidad de la edad con la energía y el poder de revolución de la juventud. Al reconocer al Creador como nuestra Fuente, y hacerlo nuestro Padre por medio de Yeshúa, Su Ungido, logramos la síntesis que nos permite combinar el idealismo con la razón, asegurando que nuestro legado, al igual que la vida de Sara, sea mucho más que un final: sea el inicio de una renovación perpetua.

Jeshván – El Mes del Silencio Divino y el Esfuerzo Humano.

Por P.A. David Nesher


“Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.”

— Mishlé / Proverbios 3:6

Shalom U’Brajá! (¡Paz y Bendición!)

Es un honor compartir con ustedes hoy una exploración profunda sobre este 8º mes del calendario hebreo según el ordenamiento bíblico (Shemot|Éxodo 12:1-2): Jeshván, a menudo llamado Marjeshván.

  1. Identidad y ubicación en el Calendario del SEÑOR.

Sabemos que Jeshván se sitúa en el otoño boreal, y generalmente cae entre los meses gregorianos de octubre y noviembre. Es el mes que sigue inmediatamente al intenso periodo festivo de Tishrei, que incluye Yom Teruah, Yom Kipur y Sucot.

Características Temporales:

Repasemos dos de ellas:

  • Número de Días: Jeshván puede tener 29 o 30 días, ajustándose a las necesidades astronómicas y eclesiásticas del calendario hebreo.
  • Nombre Bíblico: En la Tanak, más específicamente en el Primer Libro de Reyes (6:38), se le conoce como el mes de Bul, que algunos asocian con la palabra Mabul (Diluvio).

El doble Significado de «Mar-Jeshván»: ¿Un mes «amargo»?

El nombre más común y completo para este mes es Marjeshván, y ha sido objeto de profunda reflexión. La tradición popular interpreta la expesión «Mar» como «amargo«, argumentando que es un mes amargo por la ausencia de festividades. Sin embargo, los Sabios del judaísmo ofrecen perspectivas más elevadas, y desde las mismas la palabra «Mar» (מר) es la clave para entender la dualidad de este mes:

  1. Mar (Amargo o Vacío): Tres cosas a decir:
    • La Carencia de Fiestas: Después de la alegría concentrada de Tishrei, Jeshván se destaca por ser el único mes del calendario hebreo que no posee ninguna festividad importante, día de ayuno o mandamiento (Mitzvá) especial. Esta «ausencia» es lo que ha llevado a que se le califique de «amargo» (Mar en hebreo moderno) o «vacío».
    • El Retorno a la Rutina: Es el mes del «después de las fiestas», un tiempo de transición de lo sagrado a lo mundano, donde la prueba espiritual es llevar la inspiración de Tishrei a la rutina diaria.
    • Dolor Histórico: La tradición también lo relaciona con la tristeza, mencionando que las Matriarcas Sara y Raquel fallecieron en este mes. El 11 de Jeshván es la fecha tradicional del fallecimiento de Rajel (Raquel).
  2. Mar («Gota» o «Señor elevado»):
    • La Lluvia: La palabra Mar (מר) también puede significar «gota» (Isaías 40:15) y hace referencia a las primeras lluvias importantes en Israel, esenciales para la cosecha. La principal observancia comunitaria de este mes es la inclusión de una oración específica por la lluvia (tal umatar livrajá) en la plegaria diaria (Shemoné Esré), que comienza a partir del 7 de Jeshván en Israel. Esto nos habla de un potencial oculto. Algunos eruditos sugieren que Mar también puede ser una forma de respeto, significando «Señor» o «Maestro», lo que convertiría a Jeshván en un mes «señorial», por lo tanto, en un mes de estatura importante. Esto se relaciona con la promesa de una futura recompensa.

La explicación Sod: En el Sefer Yetzirá, cada mes tiene una letra hebrea asociada. La letra de Jeshván es la Nun.

Es considerada como la letra del Mashíaj, de quien está dicho: “frente al sol, está su nombre “Yinon” (de la nun)” (salmos 72:17). La raíz verbal nun significa “reinar”. Como sustantivo significa “el heredero del trono” (de nin). Por esto el mes octavo es el del Mashíaj, ya que 8 sabemos alude a lo sobrenatural. Dice la tradición: «Mientras que el arpa de este mundo posee siete cuerdas, la del Mashíaj tiene ocho.» Así como 8 trasciende a 7, 50 (el valor numérico de la letra nun) trasciende a 49, que es 7 al cuadrado. En este mundo, la nun está doblada, confinada a los límites de la naturaleza. Con la llegada del Mashíaj, la nun “se estira” (la figura de la nun de final de palabra, nun sofit), abriéndose paso a través de los límites de la naturaleza, y desciende “por debajo de la línea” hacia las esferas subterráneas de la realidad para revelar allí la abarcadora luz Infinita de Yah.

Esta letra, cuando está al final de una palabra, se escribe de forma alargada (Nun final – ן), simbolizando un recipiente que desciende desde lo alto para recibir bendición. Jeshván es precisamente eso: el recipiente que recibe y materializa toda la energía espiritual elevada durante Tishrei.

  1. El Mes de la destrucción y la construcción

Hemos hablado en otras bitácoras que Jeshván está marcado por dos eventos monumentales, uno de destrucción y otro de construcción, que reflejan su naturaleza dual:

  • El Diluvio Universal (Mabul): Según la tradición, el Diluvio comenzó el día 17 de Jeshván y las aguas cubrieron la tierra, un evento de juicio y destrucción masiva que, irónicamente, llevó al renacimiento de la humanidad a través de Noaj (Noé). Del mismo modo, el Diluvio cesó y las aguas se secaron un año después, el 27 de Jeshván. El día 28 Noaj ofrendó su sacrificio a Yahveh Elohim y Este le prometió no volver a traer un diluvio sobre la tierra para destruir la humanidad, revelándose luego la señal del pacto con el mundo, el arco iris.
  • La Culminación del Primer Templo: Un hecho menos conocido, pero significativo, es que el Primer Templo de Jerusalén, construido por el Rey Salomón, fue terminado en el mes de Bul (Jeshván). Sin embargo, su inauguración y fiesta de dedicación se pospusieron para el mes siguiente (Tishrei), «perjudicando» a Jeshván.

La Promesa de Recompensa (Jeshván Ram – Exaltado):

Debido a la ausencia de festividades y el aplazamiento de la dedicación del Templo, la tradición enseña que Jeshván está «reservado» para el futuro. Por ello, algunos sugieren que la inauguración y dedicación del Tercer Templo en la Era Mesiánica ocurrirá en el mes de Jeshván, transformando el «Mar» (amargo) en Ram (exaltado).

  1. Significado Espiritual y Astrológico.
  • Signo del Zodíaco: El signo astrológico de Jeshván es Escorpio (en hebreo, Akrab – «escorpión»). Esto se asocia con la sed de agua, ya que el escorpión es un habitante del desierto, y en este mes se anhela la lluvia para la tierra. También sugiere un periodo de confrontación interna, de superación de lo «amargo» para alcanzar lo «exaltado». Enseñan los Sabios que el escorpión es el miembro más mortífero de la categoría general de criaturas venenosas, cuya figura arquetípica es la serpiente primordial del Edén. La palabra akrav deriva de akev, “talón”, como está dicho: “y tu [la serpiente] lo morderás [al Mesías hombre] en el talón” (Génesis 3:15). Por eso el akrav simboliza la “mordedura” perfecta de la serpiente en el talón del hombre. Este es el secreto de la ecuación numérica: Mashíaj (358) = Najash (358, la serpiente).
  • Akrav (372) = Mashíaj (358, najash) más David (14; la nun es la letra número 14 del alefbeto). La raíz de la palabra jeshvan (jet, shin, nun) se permutan para formar la palabra najash.
  • El poder de la bondad en la rutina: Jeshván nos desafía a encontrar la santidad y la luz dentro de la rutina, en los días aparentemente «normales», demostrando que la fe debe sostenerse no solo durante las grandes festividades, sino en el día a día.

El gran evento y la lección eterna: El Diluvio Universal.

La porción de la Torah que leemos en el inicio de Jeshván está dominada por la historia de Noé y el Diluvio Universal (Mabul). Según el relato escritural, el diluvio comenzó el 17 de Jeshván y las aguas prevalecieron sobre la tierra durante 40 días y 40 noches.

Podríamos pensar que asociar un mes con una destrucción tan colosal es negativo. Pero la tradición de los Sabios siempre busca el mensaje de redención. El diluvio no es el punto final; es un renacimiento. El 27 de Jeshván, después de todo un año (y según algunas fuentes), las aguas se secaron por completo y la tierra estuvo lista para ser habitada de nuevo.

La lección de Jeshván, a través del diluvio, es clara: es un mes de construcción y comienzo silencioso. Noé no solo sobrevivió; usó ese tiempo de encierro y aparente aislamiento divino para construir el arca, salvar la creación y empezar un nuevo mundo. Jeshván nos desafía a hacer lo mismo: a «construir nuestro arca«, a tomar la inspiración de las Altas Fiestas y construir con ella una vida tangible y significativa en el mundo material que el Eterno nos otorga diariamente para reparar.

La tarea espiritual de Jeshván: de la Inspiración a la Acción.

Si el mes de Tishrei fue el «qué» (arrepentirse, alegrarse, conectarse), el mes de Jeshván es el «cómo«. Es el mes de la implementación práctica. Por eso en Israel se esforzaban en dos actividades:

  • La oración de la mañana (Shajarit) se establece de forma permanente: Según el Talmud, fue el patriarca Itzjak quien instituyó la plegaria de la mañana de manera fija. Itzjak es una figura asociada con la tierra, lo concreto y la disciplina (la Gevurá). Jeshván encarna esta energía: la disciplina de hacer de la espiritualidad una práctica diaria y constante, sin la euforia de una fiesta.
  • La siembra en la Tierra de Israel: Como mencionamos, es el mes de las primeras lluvias (Iore). Esto no es solo meteorología; es una metáfora poderosa. Durante Tishrei, «plantamos» semillas espirituales a través de nuestras plegarias y resoluciones. En Jeshván, llegan las «lluvias» que permiten que esas semillas echen raíces en la realidad de nuestro día a día. Es el momento de «regar» nuestros proyectos, relaciones y crecimiento personal.

Jeshván en nuestras vidas: Una Guía Práctica.

El Rosh Jodesh de Mar-Jeshván nos enseña que la verdadera espiritualidad no solo se vive en los días santos, sino también en los días comunes. Es allí donde se prueba el corazón del creyente: cuando no hay shofar ni suka, pero sí decisiones, trabajo, cansancio y perseverancia. En esos espacios cotidianos, el Eterno sigue presente, esperando ser reconocido.

¿Cómo podemos vivir conscientemente el mes de Jeshván?

  1. Apreciar el Silencio: No teman a la falta de estímulos externos. Jeshván nos enseña que la espiritualidad más auténtica a menudo se cultiva en la quietud y la rutina.
  2. «Bajar a la Tierra»: Es el momento perfecto para iniciar un proyecto que postergaron, para aplicar ese curso al que asistieron, para llevar a la práctica esa conversación importante que tuvieron con ustedes mismos en Yom Kippur.
  3. Ser Constantes: Emprendan una pequeña acción positiva de manera consistente. La fuerza de Jeshván no está en un gran evento, sino en la suma de muchas pequeñas acciones fieles.
  4. Reflexionar sobre el Renacimiento: Al leer sobre el diluvio, piensen: ¿De qué necesito un «renacimiento»? ¿Qué estructuras viejas en mi vida deben ser «limpiadas por la lluvia» para dar paso a algo nuevo y más puro?

Conclusión.

Jeshván es un mes de contrastes y profunda lección. Se le llama «amargo» por su carencia de fiestas, pero es también el mes de la gota de lluvia que da vida a la tierra, el mes en el que el mundo fue juzgado y renovado, y el mes que alberga la promesa de la futura redención con la dedicación del Tercer Templo.

Dicho esto, Jeshván no es un mes amargo. Es más bien un mes serio, profundo y poderoso. Es el puente indispensable entre la inspiración y la encarnación. Nos recuerda que, después de los momentos cumbre en la montaña, debemos descender al valle y ponernos a trabajar. Es en el silencio aparente de Jeshván donde se escucha con más claridad el eco de nuestro propio potencial, y donde, con esfuerzo constante, construimos el arca que nos llevará a una nueva y mejor realidad.

Nos enseña que la verdadera fortaleza espiritual se encuentra al encender una vela en la oscuridad de la rutina, esperando la lluvia de la bendición y transformando lo «amargo» en una dulzura reservada para un futuro exaltado.

Mar-Jeshván es la oportunidad de demostrar que lo aprendido en las fiestas puede transformar la vida diaria. Es el mes para edificar, consolidar, y aplicar la fe en lo práctico. Cada oración breve, cada acto de bondad, cada pensamiento puro, son ladrillos invisibles de un templo interior que no se derrumba.

La luz que adquirimos en Yom Teruah, como en Yom Kipur aún habita en ti; ahora debe convertirse en disciplina, paciencia y amor constante. No busques emociones espirituales intensas, sino una fidelidad silenciosa. En el silencio del deber, Dios susurra su bendición.

No permitas que la rutina apague el fuego del alma. El mismo Elohim que se reveló en los días de gloria, también camina contigo en la simplicidad de tus días laborales, en tu hogar, en tus relaciones. Él no busca grandeza exterior, sino consistencia interior.

Mar-Jeshván, aunque “amargo” (Mar significa “amargo”), se volverá dulce si aprendes a ver lo divino en lo simple: en una sonrisa, en el servicio, en la gratitud. Allí comienza la verdadera madurez espiritual.

El Midrash Tanjuma enseña: “No hay día sin milagro, pero el hombre ciego no los ve.”

Los milagros no desaparecen después de las fiestas; solo cambian de forma. Mar-Jeshván nos invita a abrir los ojos para ver al Eterno en lo común, en lo estable, en lo silencioso.

¡Gracias por tu atención!

En amor y servicio: P.A. David Nesher

Jonás: el Profeta Nacionalista que Huía de la Misericordia sin Límites

Haftará de Yom Kipur

Por P.A. David Nesher

Hoy, en el día más sagrado del año, leemos una de las historias más famosas de las Sagradas Escrituras y, a la vez, una de las más malinterpretadas. No es solo la historia de un hombre y un pez gigante. Es un espejo. Un espejo colocado por el Cielo para que, en este día de introspección, nos miremos a nosotros mismos.

Permítanme que les lleve de viaje. Un viaje a Nínive, a un barco en medio de una tormenta, y al corazón de un profeta llamado Jonás.

Estamos alcanzando el momento culminante del día más sagrado del año. Hemos ayunado, hemos orado y hemos confesado nuestras faltas. Buscamos ser confirmados que estamos inscritos en el Libro de la Vida. Pero, ¿qué es exactamente lo que nos garantiza ese sellado? ¿Es la abstinencia o es un cambio genuino en el corazón?

Para responder a esta pregunta, en esta hora de la tarde, la tradición nos pone frente a un espejo llamado Jonás. No es un héroe; es, de hecho, el profeta más renuente y más humano de todo el Tanaj (Biblia Hebrea). Es en su historia, llena de naufragios, grandes peces y una simple calabacera, donde encontramos la definición radical de la compasión divina y el desafío de nuestro propio arrepentimiento.

Antes de seguir, permítanme contarles que, según la tradición histórica judía, su recitación en la congregación trae consigo la bendición de la riqueza y tiene la capacidad de incitar a la persona a la teshuvá (arrepentimiento).

Antes de comenzar la conexión, déjenme que les haga una pregunta a cada uno:

«¿Alguna vez sentiste que estás huyendo de algo? Como si corrieras una maratón sin saber dónde está la meta, o peor aún, por qué empezaste a correr. Sientes una vocecita, un recordatorio de calendario existencial que insiste en que tienes una tarea pendiente, una misión, pero tú, como experto en procrastinación, la pospones para «mañana». Si este planteo te ha sonado familiar, déjame contarte esta historia. No es de Netflix, pero tiene más drama, ironía y giros inesperados que tu serie favorita. Es la historia de todos nosotros, la tuya y la mía. Es la crónica de un alma que se convierte en profeta fugitivo de su propia vida.

El contexto: Una misión de Misericordia Divina.

Jonás ben Amitai recibe una orden directa del Eterno:

«Levántate y ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta Mí«.

Aquí viene el primer dato crucial: Nínive no era una ciudad cualquiera. Era la capital de Asiria, el imperio más brutal y temido de la época. El enemigo acérrimo de Israel. Los asirios eran famosos por una crueldad refinada: empalamientos, desollamientos, una maquinaria de terror diseñada para aterrorizar a sus vecinos. Eran, en la mentalidad de la época, los «malos de la película». Los asirios eran el enemigo más brutal y temido de Israel, una potencia que pronto devastaría la región.

Y a Jonás, un profeta de Yah, se le ordena ir a salvarlos.

El profeta de Israel tenía que ir a la ciudad más grande del mundo –que también era la ciudad más inmoral– para denunciar públicamente el estado general de corrupción’ y transmitir la advertencia Divina: si los habitantes de Nínive no se arrepienten, la ciudad será destruida.

Esta era la misión imposible del profeta Yoná.

Profeta con nacionalismo recalcitrante.

Jonás vivió en el Reino del Norte (Israel) durante el siglo VIII a.C. Residía en el reino de Israel (también conocido como «las 10 tribus», que se separó un siglo antes del reino de la tribu de Yehudá). La capital del reino de Israel era la ciudad de Shomrón (Samaria).

La situación en el reino de Israel no era muy buena desde el punto de vista religioso. Los reyes de Israel, en su afán por alcanzar un mayor éxito comercial y militar, hicieron alianzas con pueblos vecinos, como los fenicios de Sidón (el Líbano de hoy). Estas alianzas tuvieron un impacto cultural y religioso muy negativo. El rey Ajab, por ejemplo, se casó con la princesa fenicia Izebel (Jezabel), que importó y popularizó en Israel el culto al ídolo Ba’al. HaShem envió muchos profetas para advertir a Israel de sus malas acciones, como Eliyahu haNabi o su discípulo, Elishá. El profeta Yoná pertenece a esta «escuela» de profetas. Sin embargo, cuando Dios le habló a Yoná, no le pidió que profetizara a su pueblo.

Con todo este contexto explicado, agregaré que la obstinación de Jonás es el misterio de todo el libro.

  • ¿Por qué el profeta no quería ir a Nínive? ¿Adónde huía?
  • ¿Cómo pudo un hombre tan grande —y nada menos que un profeta— pensar que era posible huir de Dios?

Rashi explica que la huida de Jonás se debió a que sabía que «los gentiles se arrepienten rápidamente. Si les profetizo y se arrepienten, significará que estoy condenando a Israel , que no escucha las palabras de los profetas».

¿Y qué hace Jonás? Huye. Se sube a un barco con destino a Tarsis, en la dirección opuesta. No huye por cobardía, como a veces se piensa. Los sabios del Talmud y los comentaristas como Rashi y el Malbim nos explican que huye por celo por el honor de Israel. Jonás razona así: «Si estos asirios, estos idólatras y asesinos, se arrepienten al escuchar mi profecía, ¿qué va a decir de mi pueblo? ¡Israel recibe profetas constantemente y no siempre se arrepiente! Esto hará que Israel quede mal parado. Mejor que reciban su merecido«.

Jonás prefiere la justicia rigurosa para el enemigo, antes que la misericordia divina que podría avergonzar a su propio pueblo. Prefiere huir de su misión antes de ser testigo de un perdón que no considera merecido.

Con este fin, Jonás huyó de la Tierra de Israel, pues «la presencia Divina no reposa [sobre un profeta] fuera de la Tierra Santa». Esto le pareció a Jonás una forma de liberarse de esta misión cargada de culpa, ya que Dios no se comunicaría con él.

Cualquier buen patriota israelita desearía ver a Nínive destruida. Y es aquí donde la historia toma un giro crucial: Jonás no huye por miedo a la muerte, sino por miedo a la misericordia.

Él dice:

«Yo sabía que tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira, de gran bondad, y que te arrepientes del mal anunciado.»

(Jonás 4:2)

Jonás no podía soportar que la bondad de Yah se extendiera a sus enemigos. Quería el juicio para los demás, y la salvación solo para su pueblo.

La Torá en el barco: Un microcosmos de humanidad.

La tormenta se desata. Mientras Jonás duerme en lo profundo del barco, un símbolo de nuestra tendencia a adormecer nuestra conciencia ante lo incómodo. Los marineros paganos luchan por sus vidas. Ellos, que no conocen al Dios de Israel, rezan cada uno a su ídolo. Hacen todo lo humanamente posible para salvarse. Y cuando echan suertes y la suerte cae sobre Jonás, le preguntan: «¿Quién eres tú?».

Es la pregunta fundamental del Yom Kippur: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu esencia, tu misión, tu responsabilidad?

Jonás se identifica:

«Soy hebreo y temo al Eterno, Dios del Cielo, que hizo el mar y la tierra firme«.

En ese momento, estos marineros paganos muestran más compasión que el profeta: se niegan a arrojarlo al mar. Solo cuando la tormenta arrecia y no les queda alternativa, acceden, no sin antes pedir perdón a Yah. El resultado es inmediato: el mar se calma, y los marineros, temerosos, ofrecen sacrificios a Yahvéh, el Dios de Israel. La primera conversión de la historia sucede gracias a la huida de Jonás.

El Gran Pez: La matriz de la Teshuvá.

El Talmud relata que un profeta que se niega a profetizar merece la muerte [Talmud, Sanedrín 89a].  De hecho, si el Eterno no hubiera intervenido, tragándolo primero el pez y luego arrojándolo a un lugar seguro, Jonás habría perdido la vida en el mar. Pero a Jonás esto no le importó. Prefirió morir antes que ser el medio por el cual su pueblo quedara mal visto.

Por eso, dentro del gran pez, Jonás comprendió que no está siendo castigado; está siendo protegido y contenido. Es un útero divino. En esa oscuridad, en ese aislamiento total, Jonás finalmente reza. Su plegaria no es una súplica por salir, sino un canto de agradecimiento por haber sido salvado de las aguas de la muerte. Es en la profundidad, en el vientre del abismo, donde encuentra la cercanía a Yah. Aprende que no se puede huir de la Presencia Divina.

«A los que descienden al abismo, Tú los salvas«.

Nínive y el Poder de la Teshuvá.

Jonás, liberado, va a Nínive. Y pronuncia la profecía más breve y efectiva de la historia: «¡En cuarenta días Nínive será destruida!». No menciona a Dios, no menciona arrepentimiento. Es un mensaje puro de juicio.

Y ocurre lo increíble: la ciudad entera, desde el rey hasta los animales, se viste de saco y se arrepiente. No hay negociación, no hay excusas. El rey decreta: «¡Quizás el Eterno se arrepienta y se apiade de nosotros!».

¡Y Yah lo hace! ¡Perdona a Nínive!

La respuesta de Nínive es uno de los milagros teológicos del libro:

  • Desde el rey hasta el más humilde ciudadano, pasando por los animales, todos se cubren de cilicio y ceniza, y cambian radicalmente su comportamiento.
  • El suyo es el modelo de Teshuvá que celebramos hoy: no es solo un acto ritual (arrepentimiento de labios), sino un cambio de camino (arrepentimiento de obras).
  • Dios ve que ellos se apartaron de su mal camino y revoca su decreto de destrucción.

Y aquí viene el clímax que le da sentido a la Haftará de Yom Kippur: Nínive, una nación pagana, demuestra tener un corazón más abierto y arrepentido que el propio profeta israelita. Dios le demuestra a Jonás que Su amor y Su compasión son universales.

¿Y Jonás? Se enfurece. Su peor pesadilla se ha hecho realidad. Prefiere morir antes que vivir en un mundo donde la misericordia divina es tan amplia que abarca incluso a sus enemigos. Se sienta a las afueras de la ciudad, esperando quizás ver si al final la destrucción llega.

Allí, el Eterno hace crecer una calabacera (o una hiedra, según las traducciones) que le da sombra y lo alegra. Pero al día siguiente, envía un gusano que la seca. Jonás, acongojado por el calor y el viento, se deprime otra vez por la planta.

Y entonces viene la lección final, el golpe maestro de la Haftará:

El Eterno le dice:

«Tuviste lástima de la calabacera, por la cual no trabajaste, que no hiciste crecer… ¿Y no voy Yo a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de doce miríadas de personas que no saben distinguir entre su mano derecha y su izquierda, y mucho ganado?»
(Jonás 4:10-11)

Aplicación a Nuestros Días: Las Cuatro Fugas.

Hermanos, la historia de Jonás no es una anécdota. Es nuestro diagnóstico. ¡Somos Jonás!… Somos Jonás cuando:

  1. Huimos de la Misericordia Amplia de Yah: Como Jonás, a menudo delimitamos la compasión. Creemos saber quién la merece y quién no. Ponemos límites a la misericordia que pedimos para nosotros, pero la negamos a los demás. Juzgamos a los demás con dureza, pensando que así defendemos el «honor» de nuestra fe o nuestra comunidad. En un mundo polarizado, Yom Kippur nos recuerda que la misericordia del Eterno es más ancha que nuestros prejuicios. Nuestra tarea no es ser guardianes de la justicia retributiva, sino canales de la bondad divina.
  2. Huimos de nuestra Nínive Personal: Nínive es esa conversación difícil que evadimos, ese hábito negativo que no queremos enfrentar, esa persona a la que debemos perdonar. Es la llamada a crecer, a cambiar, a salir de nuestra zona de confort. Nos subimos al barco de la distracción (el trabajo, el entretenimiento, la rutina) para dormir en la bodega de la indiferencia.
  3. Huimos de nuestra Responsabilidad Colectiva: Los marineros paganos hicieron todo lo posible antes de echar a Jonás al mar. Nosotros, ¿hacemos todo lo posible por nuestro prójimo, por nuestra comunidad, por el mundo? O miramos para otro lado, esperando que «alguien» actúe.
  4. Huimos hacia Afuera en Lugar de hacia Adentro: Jonás encontró a Yah en la profundidad del pez, no en la superficie del barco. Necesitamos una gran crisis (el pez) para finalmente volvernos a Dios y cumplir la misión que Él nos ha dado. Yom Kippur es nuestro «gran pez». Es un día de 25 horas de interioridad forzada. Sin distracciones externas (comida, trabajo, placeres), nos vemos obligados a mirar hacia nuestro interior, a esa oscuridad donde, paradójicamente, encontramos la luz más clara de la redención. Yom Kippur nos llama a hacer Teshuvá antes de que el «gran pez» nos obligue a hacerlo. Es nuestra oportunidad de volvernos voluntariamente.

Conclusión: El Mensaje Eterno de Yom Kippur

El Eterno le dice a Jonás, y nos dice a nosotros hoy: «Tu compasión es selectiva. Te duele la planta que te daba sombra, pero no la ciudad llena de vida. Mi compasión es universal«.

El mensaje de Yom Kippur no es que el pecado no importe. ¡Importa tanto que dedicamos un día entero a enfrentarlo! El mensaje es que el arrepentimiento y el cambio son siempre posibles. Para nosotros, para nuestros seres queridos, e incluso para aquellos a quienes consideramos nuestros «Nínives».

«¿Cuántas veces hemos ‘huido a Tarsis’ en nuestras redes sociales, en nuestras quejas, en nuestro silencio cuando debíamos hablar? Jonás nos enseña que no se puede construir un muro lo suficientemente alto para escapar de nuestra propia conciencia, ni de la llamada a ser mejores.»

Hoy, dejemos de huir. Bajemos del barco de las excusas. Entremos en el silencio introspectivo de nuestro «gran pez» personal. Y salgamos, como Jonás finalmente lo hizo, con un mensaje que, aunque nos cueste, debemos proclamar primero a nosotros mismos: Es tiempo de cambiar. Es tiempo de volver a Casa.

El Libro de Jonás nos enseña que la compasión de Dios desborda cualquier frontera que nosotros queramos imponer. Si realmente hemos hecho Teshuvá hoy, si realmente hemos sentido la compasión divina, debemos ser capaces de extenderla a la «Nínive» de nuestros días: a los extraños, a los que piensan diferente, a los que percibimos como amenaza, y a aquellos que no han encontrado su camino.

Nuestro arrepentimiento no es completo hasta que nuestro corazón se ensancha para acoger la misma compasión universal que Dios mostró por una ciudad enemiga.

Que este Yom Kippur, al cerrar este libro con la pregunta abierta, nos inspire a responder con un corazón ensanchado, entendiendo que la plenitud del arrepentimiento se encuentra en la magnitud de la misericordia que estamos dispuestos a ofrecer.

Que seamos todos inscritos y sellados en el Libro de la Vida, no solo para nosotros, sino para que podamos ser testigos y agentes de un mundo más compasivo, un mundo donde las misericordias de Yahveh brille para todos.

Gmar Hatimá Tová. Tzom Kal.

¿Abolió Yeshúa la Ley de Moisés? ¿Sí o No?

Por P.A. David Nesher

“No piensen ustedes que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque de cierto les digo que, mientras existan el cielo y la tierra, no pasará ni una jota ni una tilde de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los demás, será considerado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los practique y los enseñe, será considerado grande en el reino de los cielos. Yo les digo que, si la justicia de ustedes no es mayor que la de los escribas y los fariseos, ustedes no entrarán en el reino de los cielos”

Mateo 5:17-20

Introducción: Muchos que se consideran cristianos sinceros dicen que las leyes de Dios del Antiguo Testamento acerca del sábado, los días santos, los alimentos limpios o inmundos y el diezmo; fueron abolidas y no tienen ninguna relevancia para los cristianos del Nuevo Testamento.

Supuestamente, ellos argumentan que, mediante el sacrificio de Jesús, el Cristo, todos esos preceptos dados por Moisés fueron «clavadas en la cruz». Desde estas premisas a quienes se declaran cristianos se les dice que ya no están «bajo la esclavitud» del antiguo pacto y las «leyes anticuadas» que enseñó Moisés, sino que ahora están bajo un nuevo pacto; con la libertad de adorar a Dios en la forma que ellos decidan.

Comúnmente se citan palabras del apóstol Pablo para apoyar estas enseñanzas: 

  • Romanos 6:14, que ya no estamos «bajo la ley, sino bajo la gracia«; 
  • Colosenses 2:14, que Jesús anuló «el acta de los decretos que había contra nosotros«; 
  • Gálatas 3:13, que «Cristo nos redimió de la maldición de la ley» y 
  • Gálatas 3:24-25, que la ley fue solo un «ayo, para llevarnos a Cristo«, pero que «ya no estamos bajo ayo«.

Si no leemos cuidadosamente toda las Sagradas Escrituras y si carecemos del Espíritu Santo, resultaría muy lógico concluir que esas escrituras señalan «la abolición de la ley». Ahora bien, ¿enseñan realmente esas escrituras que la ley fue abolida? O, ¿será esa falsa doctrina parte de las argucias que HaSatán (el Oponente) planeó para engañar al mundo que se considera cristiano? Es necesario llegar a entender lo que la Biblia revela acerca de este tema tan importante, porque es un punto que ha dividido al cuerpo de Cristo a lo largo de los tiempos. Los conflictos acerca de la ley han hecho mucho daño a la obra de Dios y han confundido a mucha gente. ¡No entender apropiadamente este tema podría ocasionar la pérdida de la salvación y la recompensa eterna!

¿El Mesías abolió la Ley?

Una de las preguntas más debatidas entre los creyentes de nuestros días es sobre la postura de Yeshúa, el Mesías, respecto a la Torah (comúnmente conocida como la “Ley de Moisés” o “Ley Judía”). ¿Vino a anularla y establecer un nuevo sistema, o reafirmó su vigencia?

En sus conferencias de 1526 sobre el profeta Jonás, el teólogo alemán Martín Lutero enseñó que «había que aceptar que Jesús atacó al judaísmo y “abolió la Ley a través de Su Espíritu Santo y nos liberó de la Ley y su poder”. [Martín Lutero, “Lecturas sobre Jonás”, en Lecciones sobre los profetas menores II , vol. 19 de Obras de Lutero , ed. Hilton Oswald (St. Louis: Concordia, 1963), 3-104.] 

Más recientemente, el pastor de una megaiglesia, Andy Stanley, citó al erudito del Nuevo Testamento Thomas Schreiner, quien dijo que “la totalidad de la ley ha sido dejada de lado ahora que Cristo ha venido”.

Pero, ¿De verdad Yeshúa rechazó la Ley?

No según el evangelio de Mateo. En Mateo 5:17, Yeshúa nos prohíbe pensar que vino a abolir la ley o los profetas.  

Para entender su postura, debemos recordar que Yeshúa fue el profeta prometido en Deuteronomio 18, y como tal, nunca enseñaría algo contrario a lo que ya había sido establecido en la Torah.

A esta altura del estudio debo decirles que la frase «ley y profetas» era una abreviatura judía para lo que los judíos llaman Tanak (el Antiguo Testamento). «Ley» se refería a la Torah, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, y «los profetas» era un sustituto para el resto de las Escrituras hebreas. Así, y desde un primer momento, debemos decir que en Mateo 5:17 , Yeshúa nos prohíbe pensar que vino a “abolir la ley o los profetas”.

Es fácil malinterpretar la palabra «ley» cuando se usa aquí para el Pentateuco o para todo el Antiguo Testamento. Una traducción mucho mejor de la palabra hebrea torah, que el griego nomos (al usarse miles de años después) oscurece, es «enseñanza», refiriéndose a la que da un padre sabio a sus hijos para que alcancen una vida buena y feliz.  Así mismo, en el siglo I, nomos era un término médico que se aplicaba para una regla o régimen de vida cuyo propósito era la salud mental y física. 

Así, la «Ley» (Torah) para la cultura del judaísmo siempre ha significado una sabia regla de vida de un Padre amoroso. Lo que Yeshúa y Pablo enseñaron es que nunca podría proporcionar salvación sin el Mesías enseñándolas como Rey de Israel, pero los dos coincidieron con la tradición judía de que la Torah trata sobre la vida y el amor que debe resplandecer desde un redimido.

Así considerado, logramos comprender que la postura de Yeshúa sobre la Torah no fue de anulación, sino de cumplimiento y enseñanza para su obediencia

Yeshúa insistió en que no estaba allí para desvincular a sus seguidores de la Torah ni del resto del Tanak (Antiguo Testamento, sino para demostrar y enseñar su cumplimiento:

«No he venido a abolir, sino a cumplir.»

Me adelantaré aquí en un asunto importante. La palabra griega para «cumplir» aquí es plērosai, que significa «interpretar el pasaje con precisión para lograr vivir el significado del texto en la práctica con la mayor calidad total». [Brad Young, «Conozca a los rabinos: pensamiento rabínico y las enseñanzas de Jesús» (Grand Rapids: Baker Academic, 2007), pg. 43.]

Parte 1: ¿Qué es la Torá y cuál es su Propósito?

Antes de entender lo que Yeshúa enseñó sobre la Torah, debemos saber qué es y para qué fue dada. Para ello, les dejaré estos cuatro puntos primordiales para nuestra consideración:

  • La Torah se refiere a los primeros cinco libros de la Biblia (conocida en griego como el Pentateuco y en hebreo Jumash).
  • Su propósito es enseñarnos a amar al Eterno y al prójimo. En ella se revela el carácter de Dios y su voluntad para nosotros.
  • Lejos de ser algo negativo, la Torah es un cerco protector que nos libera del pecado y nos advierte para no caer en el abismo de la muerte. Fue escrita para nuestro beneficio, prosperidad y felicidad.
  • El apóstol Santiago la llama la “perfecta Ley, la de la libertad» (Snt. 1:25), y afirma que quien persevera en ella será bendecido.

¡Yeshúa sabía que la Torah no fue dada para ser una carga para Israel, sino para apartarnos y así ser santos como el Eterno es Santo! (Lev. 19:2)

 ¿Existió la ley antes del Sinaí?

En la actualidad muchos creen equivocadamente que las leyes escritas por Moisés fueron únicamente parte la dispensación que denominan del antiguo pacto [entre Dios y la antigua Israel], que concluyó con la muerte de Cristo; y por eso aseguran que no tienen aplicación para los cristianos que viven bajo el nuevo pacto. 

Sin embargo, la Biblia misma revela algo muy diferente. Por ejemplo, al ir al Nuevo Testamento leemos que «el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán]» (Romanos 5:12). Ahora bien, si buscamos la definición de pecado en el mismo Nuevo Testamento «Pecado es infracción [transgresión] de la ley» (1 Juan 3:4). No puede haber transgresión [pecado], «donde no hay ley» (Romanos 4:15). Adán y Eva pecaron por infringir la ley de Dios. No rindieron honor a su Padre [Dios] y pusieron otro dios delante de Él, cuando hicieron caso a HaSatán, la Serpiente antigua. También codiciaron y robaron lo que Dios dijo que era prohibido, luego mintieron para esconder la culpa, en vez de admitir que habían cometido un error. Por otro lado, su hijo Caín fue advertido antes de matar a su hermano que la ira podría llevarlo al pecado (Génesis 4:6-8). Las Sagradas Escrituras indican claramente que las leyes de Dios (Torah) estaban en vigencia desde el principio de la creación; miles de años antes de que Moisés recibiera los diez mandamientos.

A Noé se le llamó «pregonero de justicia» (2 Pedro 2:5), y en la Biblia encontramos la siguiente definición de justicia: «todos tus [del Eterno] mandamientos son justicia« (Salmos 119:172). De manera que la única conclusión lógica a la que podemos llegar es que ¡Noé predicó la obediencia a los mandamientos de Dios!

Lamentablemente, algunos, con el propósito de negar la necesidad de obedecer las leyes de Dios, han llegado a afirmar tozudamente que Moisés estaba predicando diferentes mandamientos de los que se mencionan en la Biblia antes que él naciera. Con todo y aún esto, podemos ver que Abraham y Jacob pagaron diezmos (Génesis 14:18-20; 28:22), aunque el sistema de los diezmos no fue completamente explicado sino hasta después en los escritos de Moisés (Deuteronomio 12:22-28). Sodoma y Gomorra fueron destruidas por cometer pecados que incluían la perversión sexual (Génesis 19:1-13), aunque el homosexualismo no fue llamado pecado sino hasta Levítico 18:22 (ver Romanos 1:24-27). Al adulterio se le llamó «tan grande pecado» (Génesis 20:1-12) antes de que Dios entregara los diez mandamientos. El mismo Dios nos dice en la Biblia que bendijo a Abraham: «Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto [instrucciones], mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes» (Génesis 26:5); si bien la lista de esos mandamientos, estatutos y leyes fue consignada por escrito por medio de Moisés (Éxodo 20 a 23) como parte del pacto entre Dios y la nación de Israel. [Invito a leer el estudio: ¿Conoció Abraham la Torah o Simplemente tuvo Fe en el Eterno?]

Cuando el Eterno reveló el conocimiento del sábado en la creación, santificó [apartó para uso sagrado] el séptimo día y descansó para mostrarnos la forma de guardar el sábado (Génesis 2:1-3). A muchos que se declaran cristianos se les ha dicho que podemos guardar cualquier día de la semana, o que la tradición de la Iglesia estableció el domingo como día de adoración a Dios. ¡Aunque la Biblia en ningún lugar aprueba tales prácticas!

También podemos asegurar escrituralmente que a los israelitas se les dieron instrucciones de observar la Pascua (Pesaj) y los días de Panes Sin Levadura (Jag HaMatzot), y el sábado (Shabat), antes de que el antiguo pacto fuera establecido (Éxodo 12; 16:23-26). Cuando los israelitas desobedecieron la instrucción de guardar el sábado, el Eterno les preguntó: «¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?« (Éxodo 16:28). Lo que demuestra que las leyes de Yah, incluyendo el sábado y los días santos, estaban vigentes antes del antiguo pacto.

¡La rescisión del antiguo pacto no acabó con la necesidad de obedecer las leyes de Dios que estaban en vigencia antes de la formalización de ese pacto!

  1. Parte 2: La Misión Declarada: Ejercer la Torah, no destruirla (Mateo 5:17-19)

El primer pasaje fundamental se encuentra en el Sermón del Monte.

Mateo 5:17: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”.

  1. ¿Qué significa «abrogar» y «cumplir»?

Para poder entender bien esto debemos desmembrar el versículo en las siguientes partes:

  1. La palabra griega para «abrogar» es kataluo, que significa derribar, deshacer o destruir. (καταλύω – katalúō, de kata= abajo + luo= soltar, desatar; liberar, liberar). Las distintas acepciones que tiene son: apartar, destruir, derribar, romper, soltar (desintegrar), demoler. La idea que el texto quiere expresar es abrogar (abolir mediante una acción autoritaria) o dejar de lado en el ejercicio de la autoridad legislativa. Para el judío religioso, incluso la idea de tal cosa sería una profanidad.
  2. Yeshúa declara enfáticamente que no vino a destruir la Torah. La forma en que se expresa esto indica que Yeshúa debió percibir que algunos de los presentes creían que abogaba por la derogación de la Torah y el resto del Antiguo Testamento . Por otro lado, considerando la pesada carga que los fariseos les habían impuesto , es posible que esperaran que Yeshúa aboliera la Torah y los rígidos requisitos que estos habían establecido para ser justos. En este contexto, el Maestro da su inolvidable descargo de responsabilidad, que establece para siempre su relación con la Torah.
  3. «Un Ser Mayor que Moisés y los profetas, está aquí. Pero el Ser Mayor está lleno de reverencia por las instituciones y los libros sagrados de su pueblo. No ha venido a abrogar ni la ley ni los profetas.» (Fuente: AB Bruce: «Comentario de Mateo 5») 
  4. La palabra griega aquí para «cumplir» es pleroo, que se traduce como ejercer, verificar, completar o rellenar. Predicar por completo, proclamar por completo, engrandecer. cumplirla con obediencia absoluta e incondicional.
  5. Esto nos enseña que Yeshúa cumplió la Torah a través de su perfecta obediencia, ejerciendo los mandamientos de Adonai. Como sus seguidores, estamos llamados a pensar y actuar de la misma manera: no abrogar la Torah, sino ejercerla como Él lo hizo.
  6. «Yahvéh se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.» (Isaías 42:21) ¡Eso fue lo que hizo Yeshúa! ¡Engrandecer y magnificar la Torah de Dios! Él la llevó a su máximo esplendor, obedeciendo hasta la muerte; siendo sin pecado e intachable.
  7. Calvino escribió que no abolió la Ley sino que «sólo la restauró [la Ley] a su integridad manteniéndola y purificándola cuando estaba oscurecida por la falsedad y contaminada por la levadura de los fariseos.
  1. La vigencia de la Torah (Mateo 5:18)
  1. Yeshúa continúa diciendo: “porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torá, hasta que todo se haya cumplido”.
  2. La «jota» se refiere a la letra yud (י), la más pequeña del alfabeto hebreo, y la «tilde» a cualquier trazo pequeño de la escritura. Con esta afirmación, el Mesías asegura que absolutamente nada de la Torah dejará de estar vigente hasta que se cumpla un evento específico.
  3. La frase «hasta que todo se haya cumplido» es una referencia a las profecías del Tanak (Antiguo Testamento). Eventos proféticos como el regreso del Mesías, el juicio de las naciones, la resurrección de los justos y la restauración de todas las cosas aún no han ocurrido. La culminación de estas profecías será la creación de «cielos nuevos y tierra nueva» (Apocalipsis 21:1, 2 Pedro 3:13).
  4. Conclusión: Dado que el cielo y la tierra actuales no han pasado y no todas las profecías se han cumplido, la Torá sigue vigente hoy.
  1. La recompensa por la obediencia (Mateo 5:19)
  1. El Mesías distingue dos grupos de personas según su actitud hacia los mandamientos.
    • Los «muy pequeños»: Aquellos que quebrantan «uno de estos mandamientos muy pequeños» y enseñan a otros a hacerlo. Estos son los que interpretan erróneamente que Yeshúa abolió la Torah. Aunque serán llamados «pequeños», el texto sugiere que entrarán en el reino.
    • Los «grandes»: Aquellos que comprenden que la Torah sigue vigente, la guardan y la enseñan. Estos serán llamados «grandes en el reino de los cielos».
  2. Nuestra manera de vivir la fe en esta vida tendrá un impacto directo en la eternidad. Si aspiramos a ser llamados grandes, debemos guardar y enseñar los mandamientos de Adonai.

El problema en la época de Yeshúa no era la Torah en sí, sino las distorsiones y tradiciones de hombres que los líderes religiosos, como los fariseos y escribas, habían elevado por encima del mandamiento divino, invalidando así su poder transformador.

Yeshúa se enfrentó directamente a esta hipocresía, defendiendo la correcta interpretación de las Escrituras y utilizándolas constantemente para reforzar su enseñanza, nunca para cancelarla

Su método hermenéutico en el Sermón del Monte es claro y repetitivo. Contrapone la enseñanza popular de su tiempo («oísteis que fue dicho«) con la revelación de la intención divina («pero yo os digo«). Esta fórmula no introduce una nueva ley, sino que despoja al mandamiento de las interpretaciones erróneas transmitidas oralmente y lo devuelve a su esencia. A través de esta cátedra, Yeshúa enseña cómo vivir la Torah desde el corazón.

La internalización del mandamiento: Del acto a la intención.

La redefinición de Yeshúa se centra en mover el foco del cumplimiento de la acción visible al estado invisible del corazón, donde se origina todo pecado.

  1. Sobre el Homicidio: El mandamiento «No matarás» (Éxodo 20:13) era interpretado como la prohibición del acto físico de quitar una vida. Yeshúa, sin embargo, profundiza hasta la raíz del pecado, enseñando que la ira injustificada, el insulto o el rencor hacia un hermano son equivalentes al asesinato a los ojos del Creador. Al guardar la Torah en el corazón y controlar la ira, se previene el acto homicida desde su gestación. Desde esta perspectiva, la transgresión no se limita a unos pocos, sino que nos alcanza a todos los que hemos albergado enojo o hemos herido con nuestras palabras. Yeshúa nos dice que incluso el abuso verbal lo quebranta.
  • Sobre el Adulterio: De manera similar, el mandamiento «No cometerás adulterio» (Éxodo 20:14) se entendía como el acto sexual fuera del matrimonio. Yeshúa internaliza esta prohibición, declarando que el pecado comienza con la codicia en la mirada. «Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón«.
  • Sabían que no podían cometer adulterio, pero no se les pasó por la cabeza que un deseo lascivo sería una ofensa contra el precepto hasta que el Salvador lo dijo así, demostrando que el pensamiento del mal es pecado, que una imaginación impura contamina el corazón, que un deseo desenfrenado es culpa a los ojos del Altísimo.
  • Ciertamente, esto no fue una abrogación de la ley; fue una maravillosa demostración de su amplia soberanía y de su carácter inquisitivo. Dado que el Creador «escudriña la mente» y «prueba el corazón» (Jeremías 17:10), la falta de dominio propio en los pensamientos y la mirada es una transgresión directa del mandamiento, pues del corazón emanan los malos pensamientos, los adulterios y las fornicaciones.
  • ¡Lejos de invalidar la Torah, Yeshúa subrayaba su significado más profundo. Nos lleva al corazón de la Torah para guiarnos hacia las normas del Eterno.
La Restauración de la Justicia y la Santidad Divina.

Yeshúa también corrigió interpretaciones que habían corrompido la justicia social y la santidad de los pactos divinos.

  • Sobre el Divorcio: En su tiempo, una interpretación laxa de Deuteronomio 24:1, popularizada por la escuela de Hillel, había convertido el divorcio en una práctica epidémica, permitiendo a los hombres repudiar a sus esposas por motivos triviales. Yeshúa se opone firmemente a esta banalización del matrimonio, aclarando que la «cosa indecente» (ervá en hebreo) mencionada en la Torá no es cualquier cosa, sino que se refiere específicamente a la «fornicación», es decir, una ruptura del pacto matrimonial por adulterio o una unión ilegítima según Levítico 18. Así, no contradice la Torah, sino que restaura la santidad y permanencia del pacto matrimonial.
  • Sobre los Juramentos: La práctica de jurar por el cielo, la tierra o la propia cabeza era un subterfugio farisaico para evitar jurar por el nombre del Creador y, a menudo, no cumplir lo prometido. Yeshúa no prohíbe los juramentos en sí, pues la Torah instruye a jurar por el nombre de Dios (Deuteronomio 10:20), sino que condena los juramentos falsos y frívolos. Su enseñanza promueve una integridad radical donde la palabra de una persona es suficiente: «sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no».
  • Sobre la «Ley del Talión»: El principio de «ojo por ojo y diente por diente» había sido torcido para justificar la venganza personal. Yeshúa aclara que este no es un mandato para la retaliación individual, sino un principio de justicia equitativa que debía ser aplicado por los jueces para determinar una compensación justa por un daño causado. El propósito de esta ley era precisamente eliminar la venganza, la cual está explícitamente prohibida en la Torah («No te vengarás», Levítico 19:18).
  • Sobre el Amor al Enemigo: La enseñanza popular «amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo» contenía una adición humana peligrosa. Yeshúa señala que en ningún lugar la Torah ordena aborrecer al enemigo. De hecho, manda a ayudarlo si su animal está en problemas (Éxodo 23:4-5) y a alimentarlo si tiene hambre (Proverbios 25:21). Por lo tanto, su famoso mandamiento de amar a los enemigos y orar por los perseguidores no es una innovación, sino la restauración y la máxima expresión del verdadero espíritu de la Torah.

Entonces, podemos afirmar que el ministerio de Yeshúa no fue de abrogación, sino de cumplimiento y correcta interpretación. Él nos regresa a la Torah como la guía divina para conocer la voluntad del Creador, advirtiéndonos sobre el peligro de añadir o quitar de sus mandamientos, una inclinación humana que persiste a lo largo de la historia.

Queda bien claro que Su enseñanza demuestra que la Torah sigue vigente, no como un código de legalismo externo, sino como un camino de transformación interna que comienza y culmina en el corazón. Yeshúa no se queda en la observancia externa y legalista (como hacían algunos fariseos), sino que va al corazón de la Torah: la intención, la motivación y el amor. La «justicia» que supera a la de los fariseos no es una que acumule más reglas, sino una que nazca de una transformación interna («ser perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto»).

Esto es clarísimo: Yeshúa no aboga por la abrogación ni del más mínimo detalle de la Ley. Al leer Mateo 5, versículo 27 hasta el final, se ve que incluso lleva los mandamientos de la Torá más allá. Jesús está cumpliendo exactamente lo profetizado por el profeta Jeremías cuando prometió el nuevo pacto: «Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —declara el Señor—: Pondré mi Torá en su interior, y la escribiré en su corazón» (Jeremías 31:33).

Yeshúa dice que no estamos bajo una ley externa, porque ahora tenemos la ley en nuestro interior, escrita en nuestra mente y corazón por el Espíritu Santo. Por lo tanto, nos llama a ir aún más allá de la Ley escrita (es decir, ni siquiera cometer adulterio ni asesinato en el corazón). ¿Suena esto a una enseñanza contraria a la Ley Mosaica y a los profetas? ¡Para nada!

Yeshúa no deja de lado la TaNaK (Antiguo Testamento) en favor de una nueva enseñanza. Él defiende la totalidad de las normas de la Torah, tal como Yah lo dispuso. Identifica a quienes obedecen la ley y se adhieren cuidadosamente a la palabra escrita según su intención original, y los contrasta con quienes relajan los mandamientos, quienes los abolen, para aferrarse a sus propias enseñanzas acumuladas  sobre la ley.

Conclusión: ¡Sigan mi ejemplo!

Entonces, ¿abolió Yeshúa la Torah? ¡Absolutamente no! Él la afirmó, la vivió perfectamente y la enseñó como la voluntad eterna del Padre. Ser su seguidor no es unirse a una religión llamada cristianismo o judaísmo. Cuando Yeshúa dijo «Síganme», no se refería a seguir su sombra, sino a seguir su ejemplo: pensar, hablar y actuar como Él lo hizo.

El amor por Él se demuestra guardando su palabra, que no es suya, sino del Padre que lo envió. Los mandamientos no son una carga; son la estructura que el Padre usa para construir la imagen de Yeshúa en nosotros. Son la verdad que nos hace verdaderamente libres.

Así que, hermanos, la invitación de hoy es a ser verdaderos discípulos. A escudriñar las Sagradas Escrituras, a obedecer los mandamientos de Adonai y a caminar como nuestro Mesías caminó. Seamos de aquellos que Él llamará «grandes en el Reino de los Cielos«.

Con amor en Él y a vuestro servicio: David Nesher

La Convergencia de lo Celestial y lo Terrenal

Un Análisis escatológico basado en la profecía de los Últimos Tiempos.

Por P.A. David Nesher

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha levantado la vista a los cielos, buscando respuestas, guía y augurios en el silencioso ballet de los astros. En estos días, el movimiento profético del Espíritu Santo nos está invitando a recuperar esa perspectiva ancestral. Eso sí, debe quedar bien claro esto que no debe suceder desde la astrología (prohibida por el Eterno), sino desde una astronomía escritural (bíblica) yahvista que concibe al sol, la luna y las estrellas como señales divinas puestas por el Creador. La «astronomía bíblica» es una disciplina revelada por el Eterno para que los creyentes puedan entender sus tiempos, recibir sus advertencias y prepararse para eventos proféticos. Es una forma de ver al cielo no por curiosidad, sino para escuchar la voz de Dios manifestada a través de sus creaciones celestiales

En este marco, debemos entender que el eclipse solar parcial del 21 de septiembre próximo pasado no se presenta como un mero fenómeno astronómico, sino como un mensaje celestial cargado de simbolismo y advertencias urgentes para nuestro tiempo, y especialmente para nosotros Sus redimidos.

El fundamento de esta interpretación yace en la convicción de que el Eterno utiliza las lumbreras celestiales para marcar sus tiempos y comunicar su voluntad, tal como se establece desde el Génesis (cap. 1: vers. 14) donde Dios establece que el sol y la luna servirían «como señales de los tiempos«. Por lo tanto, observar los cielos es una forma de discernir correctamente el calendario del Eterno y Sus pautas de propósito para nuestras vidas.

Podemos ir al libro de (Job 38:31-33)  para demostrar que las Sagradas Escrituras hablan directamente de las constelaciones (las Pléyades, Orión, la Osa Mayor) y de las «ordenanzas de los cielos», sugiriendo que tienen un propósito bien pautado por el Eterno y por ende una función específica establecida para advertir a Su santos. Entonces, afirmaré aquí que todo lo que sucede en los cielos tiene una repercusión en la Tierra. Las señales aparecen primero en los niveles cósmicos y luego, sus efectos se manifiestan en la geopolítica de nuestro mundo. Por ende, cada cuerpo celeste, como cada constelación, tiene un significado específico en este sistema interpretativo.

Los patriarcas, los sabios de Oriente que buscaron al Mesías y los profetas como Joel (2:30-31) y Juan en Apocalipsis (12), todos ellos entendieron que los cielos declaran la Gloria de Elohim y Su diseño de Salvación para Su Pueblo. [Nota: Como ejemplo, recordemos que los sabios de Oriente supieron del nacimiento del Mesías al observar y entender la «estrella de Belén», que el autor identifica como una alineación de Júpiter y Saturno].

Por lo dicho hasta aquí, aceptaremos que observar el firmamento se convierte en un acto de obediencia y discernimiento espiritual para comprender los acontecimientos que repercuten en la Tierra.

Al estudiar el libro de Apocalipsis, notamos que la cosmovisión profética de Juan de Patmos se articula en torno a una premisa fundamental e ineludible: los eventos astronómicos y las tensiones geopolíticas no son fenómenos aislados ni aleatorios, sino parte de un guion divino que se desarrolla a un ritmo acelerado ante nuestros ojos.

Desde esta premisa surge la tesis central que sostiene que el Eterno da primero la señal en los cielos y lo después repercute en la tierra, estableciendo una causalidad directa entre los presagios cósmicos y su manifestación en el escenario mundial.

En esta bitácora analizaremos las tres dimensiones clave de esta narrativa:

  • las señales astronómicas como lenguaje divino,
  • la reinterpretación del cronograma profético y
  • el cumplimiento de la profecía a través del actual panorama geopolítico y social.

El eclipse de este domingo 21 de setiembre adquiere una relevancia particular por su contexto temporal y simbólico. Ocurrirá precisamente un día antes de la fiesta de Yom Teruah, conocida como la boda del Mesías. Durante este evento, la Luna, que en esta teología representa a la humanidad (particularmente a Israel), ocultará parcialmente al Sol, que simboliza a Yeshúa HaMashiaj. El hecho de que la luna se presente totalmente negra es interpretado como una señal contundente: la humanidad, en su mayoría, ha rechazado la luz del Mesías justo en vísperas de la celebración nupcial

  1. El Lenguaje de los Cielos: Señales Astronómicas como Presagios Divinos.

El cosmos debes ser interpretado por nuestra alma como un lienzo donde el Eterno inscribe sus advertencias y anuncios.

Los eclipses solares siempre fueron considerados como mensajes de juicio particularmente significativos. Por ello, considerar la trayectoria de tres eclipses ocurridos sobre Estados Unidos (21 de agosto de 2017, 14 de octubre de 2023 y 8 de abril de 2024) es lograr captar una doble simbología: una letra «tav» (última del alefbato hebreo) que indica que la nación está «reprobada», y a la vez, la letra «Alef» del paleohebreo, que significa «el principio».

Debemos entender que el significado principal de la letra tav es «consumado es». Esta interpretación proviene de la práctica en los antiguos contratos hebreos, donde al final del documento, además de la firma, se ponía una letra Tav para indicar que el acuerdo estaba finalizado y completado

Esta señal se asocia directamente con la «caída del dragón» de Apocalipsis 12, fechada el 8 de abril de 2024, momento en que un eclipse solar total cruzó Norteamérica, desde México hasta Canadá, pasando por Estados Unidos.

De igual manera, el eclipse parcial del 21 de septiembre de 2025 adquiere una connotación profética al asemejar su forma a la «luna musulmana», un presagio visual del avance del Islam en el mundo. Esta observación visual se vincula directamente con las numerosas noticias presentadas sobre el avance del Islam y los conflictos globales

Más allá de los eclipses, la configuración de las constelaciones durante este evento merita ser descifrada minuciosamente.

Comencemos viendo el detalle de que la constelación de la Copa (Crater), al verse «volteada» en el hemisferio sur, simboliza que Dios está a punto de derramar la copa de ira del vino del furor sobre la humanidad pecadora. Junto a ella, la constelación del Cuervo representa las aves de rapiña que se alimentarán de los ejércitos en la batalla de Armagedón

Simultáneamente, en la constelación de Virgo (Betulá, que representa a Israel), la presencia de Marte simboliza la guerra, mientras que Mercurio se identifica con el «falso mensajero», una figura que en nuestros días algunos asocian directamente a Donald Trump.

También ayer se  vio a Venus en Leo: La presencia de Venus es significativa, ya que representa a «Yeshúa HaMashiaj» como la «estrella resplandeciente de la mañana» (Apocalipsis 22:16) cuyo símbolo enfatiza su papel como la luz que disipa la oscuridad, el que trae la verdad y la salvación, y que anuncia su gloriosa venida. Este título también representa la plena realización de la esperanza y la transformación de los creyentes. Se hace una promesa similar en Apocalipsis 2:28, donde Jesús promete darles la «estrella de la mañana» a los vencedores, simbolizando una mayor intimidad con Él o la autoridad en el reino mesiánico. 

Otros fenómenos cósmicos refuerzan este mensaje de inminencia. Por ejemplo, la aparición de dos cometas en Virgo: el C/2025 R2 y el C/2025 más conocido por 3I/ATLAS. Hay que destacar que los científicos notaron que el cometa 3I/ATLAS ha cambiado su color a verde, un hecho que se vincula directamente con la profecía de Apocalipsis (8:10-11) sobre la estrella «Ajenjo», descrita como verde y tóxica, que envenenará las aguas durante el día de la ira. Los científicos afirman que el cambio de color del cometa a verde habla de una toxicidad en el mismo, lo que para nosotros podría tomarse  como un llamado divino a una preparación para el día de la ira, del cual los creyentes serán librados

Asimismo, la detección de la mayor fusión de dos agujeros negros, ocurrida el 15 de julio de 2025, es interpretada como el inicio de la «reestructuración total» del universo y el comienzo de los «nuevos cielos y nueva tierra» mencionados en Mateo 24.

  1. Una Escatología Acelerada: La Reinterpretación del Tiempo Profético.

Las fuentes proponen un cronograma escatológico que se aparta de las interpretaciones tradicionales y subraya una aceleración drástica de los eventos. Se rechaza la idea de una futura «semana 70» de Daniel, argumentando que esta fue cumplida por «Yeshúa HaMashiaj» (Jesucristo) hace 2.000 años. En su lugar, se establece una cronología precisa: la Tribulación comenzó en 2020, y la Gran Tribulación se inició el 7 de septiembre de 2025, coincidiendo con una «luna de sangre» que marcó un punto de inflexión en la velocidad de los acontecimientos.

La profecía clave para determinar la proximidad del fin es la de la higuera en Mateo 24, que representa a Israel. Se argumenta que la generación que viera a Israel «reverdecer» (su fundación en 1948) no pasaría sin que todo se cumpliera. Basándose en el Salmo 90, que define una generación como 70 u 80 años, se calcula que el cumplimiento final podría ocurrir entre 2027 y 2028, dejando un margen de tiempo extremadamente corto. Esta urgencia es el motor que impulsa el llamado al arrepentimiento y la santidad.

En medio de este panorama de juicio, emerge una promesa para los creyentes: la trompeta final. Debemos tener en claro que ésta no es la séptima trompeta de la ira de Apocalipsis, sino la trompeta de Elohim que, al igual que los toques ceremoniales en el antiguo Templo de Jerusalén, convocará al pueblo y señalará su traslado. La voz de Yeshúa, descrita como una trompeta en Apocalipsis, será la que llame a los suyos en un evento instantáneo conocido como el Natzal (arrebatamiento), antes de que la ira sea derramada

  1. El reflejo terrenal: Geopolítica y conflicto como cumplimiento profético.

Esta profecía celestial no se presenta en un vacío, sino que se conecta con eventos geopolíticos actuales. Se argumenta que el juicio ya ha comenzado por «la casa de Yahveh» (1 Pedro 4:17), es decir, Israel. Con la «pesadilla» que le tocó vivir a Israel desde el 7 de octubre de 2023 podemos decir que apareció el inicio de este juicio. Después, este se extenderá a todas las naciones que no obedecen el Evangelio del Reino de Dios.

Asimismo, en estos días se ha destacado Qatar como financiadores de grupos terroristas islámicos como Hamás en Palestina y también a Hezbolá en Irán.  Su nombre si lo llevamos al hebreo bíblico significa «hacer que el humo se eleve«, una metáfora de la guerra y la ira de Dios.

Qatar también financia mezquitas en Europa vinculadas a los Hermanos Musulmanes, lo que ha llevado a que el continente se convierta en «Euravia»

Los eventos mundiales son presentados como el cumplimiento tangible de las señales celestiales. El crecimiento del Islam es un tema central, ya que se está manifestando como una fuerza de dominación global. Líderes y eruditos islámicos declaran abiertamente sus intenciones de establecer un califato global. Por ejemplo, un erudito islámico, hablando en Estados Unidos, afirmó sin rodeos: «una Europa musulmana va a ser realidad» y «también Estados Unidos será un país musulmán», añadiendo que «el Islam entrará a todos los hogares». En la misma línea, un grupo de musulmanes en Estados Unidos declaró públicamente que el país, junto con el secularismo y la democracia, son «cánceres» y que «el islam es la respuesta». Las conversiones al Islam en Estados Unidos están ocurriendo «por miles y en breve por millones». Esto se acompaña de desfiles islámicos en ciudades como Houston y Michigan. En Europa cientos de iglesias cristianas, vacías porque la gente «ya no cree en Dios», son convertidas en centros comerciales, restaurantes y, de manera significativa, en mezquitas. Un ejemplo concreto es la instalación de una mezquita dentro del baptisterio de la Catedral de la Fe de Mejorada del Campo (Madrid), España.

Leí un reporte desde Alemania donde las escuelas planean quitar las clases de música para no ofender a los estudiantes musulmanes, ya que según sus creencias, ni los niños ni las niñas deben cantar.

El crecimiento del Islam se ve respaldado por una creciente fuerza geopolítica y militar, con alianzas estratégicas y preparativos para la guerra. Un ejemplo de esto es el caso de Pakistán, una potencia nuclear, que en un movimiento de gran importancia estratégica, confirmó que dará protección nuclear a Arabia Saudita tras sellar un nuevo pacto de defensa.

El régimen iraní está invirtiendo masivamente en su infraestructura de seguridad y ha desarrollado un misil balístico intercontinental con alcance para atacar toda Europa. Se considera que un enfrentamiento entre Irán e Israel es «inevitable».

El 12 de setiembre pasado algunos medios reportaron la masacre de más de 121 cristianos durante un funeral en el Congo, un ataque perpetrado por una «milicia jihadista vinculada al Estado Islámico». El Estado Islámico celebró esta masacre en sus medios de prensa.

Ante la petición de Donald Trump de devolver la base aérea de Bagram, los talibanes respondieron que están «dispuestos a luchar otros 20 años» si es necesario, negándose a entregar las bases y el arsenal que Estados Unidos dejó atrás

Todo el conflicto en torno al Estado de Israel se intensifica, con amenazas militares de Irán, Egipto y otros actores. Algunos ya están profetizando una invasión masiva de Israel por una coalición de naciones que, finalmente, será aplastada por Dios. En este escenario, Donald Trump juega un papel profético como el «falso mensajero» cuyo nombre significa «gobernante del mundo» y cuyas acciones, como el intento de recuperar bases en Afganistán, agitan el panorama internacional. Recordemos que apenas asumió su segundo mandato puso al mundo casi de rodillas con el tema de los aranceles, una acción que, según se afirma, nadie en la historia había hecho antes.

Uno de los planes que maneja actualmente la Administración Trump de cara al futuro de Gaza tras la guerra pasaría por la evacuación de todos los habitantes de la Franja convertirla en centro turístico y manufacturero. Gaza sería controlada en régimen de fideicomiso por Estados Unidos -entregada por Israel- durante al menos 10 años y requeriría reubicar como mínimo temporalmente a los dos millones de gazatíes durante la reconstrucción. El fideicomiso ofrecería a quienes posean terrenos un token digital a cambio de derechos para reurbanizar su propiedad, que se utilizaría para financiar una nueva vida en otro lugar o, eventualmente, se canjearía por un apartamento en una de las seis u ocho nuevas ciudades inteligentes impulsadas por IA que se construirán en Gaza, de acuerdo a The Washington Post.

Cada palestino que decida irse recibiría un pago en efectivo de 5.000 dólares y subsidios para cubrir cuatro años de alquiler en otro lugar, así como un año de alimentos.

En español, este plan recibe el nombre de ‘Fideicomiso para la Reconstitución, Aceleración Económica y Transformación de Gaza’ (o GREAT Trust), y ha sido diseñado por israelíes que han trabajado con EE.UU. en la llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), liderado por Jared Kushner, quien está casado con Ivanka Trump.

Este es el plan de Jared Kushner, yerno de Trump, para Gaza, lo que lo conecta de alguna manera con la profecía de Daniel 11:45, que habla del «antimashíaj» estableciendo su palacio «entre los dos mares» (el Mediterráneo y el Mar Muerto), identificando este lugar como Gaza

A todo esto se suman un resurgimiento del antisemitismo, como un cartel aparecido en Alemania el 18 de setiembre que dice «los judíos aquí están prohibidos» y numerosos ataques antisemitas en Uruguay.

Un punto culminante de la profecía geopolítica es la declaración del presidente Macron sobre diez naciones que se preparan para reconocer un estado palestino. Este número es directamente vinculado a los «diez cuernos» de la bestia en Apocalipsis 17, que se volverán contra «la ramera» (interpretada como el Vaticano), señalando la formación inminente del sistema global final.

Disturbios como los ocurridos en Nepal son vistos como un ensayo de la desestabilización que se extenderá por otras naciones.

Conclusión.

El análisis que hemos hecho hasta aquí revela una cosmovisión herméticamente integrada, donde cada evento, desde el cambio de color de un asteroide hasta una declaración política, es una pieza de un rompecabezas profético que apunta a un fin inminente. La narrativa transforma el caos aparente de las noticias mundiales en una secuencia ordenada de señales y cumplimientos divinos. Más que una simple exposición de datos, el mensaje es un llamado urgente a la acción: hacer teshuvá (arrepentirse o retornar al Eterno) en Su Ungido, bautizarse en Él y vivir en santidad, manteniendo la mirada en los cielos, donde, según lo considerado en estas líneas, se anuncia que la redención está cerca. El mundo, tal como lo conocemos, es presentado desde esta perspectiva profética, no al borde del colapso casual, sino en la víspera de una intervención divina definitiva y meticulosamente anunciada en las Sagradas Escrituras y plasmada en las estrellas.

En conclusión, el eclipse de este domingo 21 de septiembre es presentado como una advertencia final y multifacética. Es un llamado divino a mirar hacia los cielos para comprender los tiempos que vivimos. La copa volteada, la luna ennegrecida y las constelaciones circundantes son un testimonio cósmico de que el tiempo de la gracia se agota y el juicio se aproxima. Ante esta revelación, la única respuesta sensata es el arrepentimiento, la preparación espiritual y la adhesión a los pactos del Eterno, aguardando con fe el sonido de esa trompeta final que anunciará la redención prometida.

El Sonido del Shofar es un Aullido

El sonido del shofar no es el grito de una voz humana. Es el aullido del cuerno de un animal.

Es un grito tan primigenio, tan crudo, que la mente deja de reflexionar, el corazón suspende sus latidos.

Con la furia de una bestia encerrada en su jaula, la esencia desnuda del alma estalla, aullando, rasgando las cortinas del cielo, despertando la esencia primigenia de todo ser.

El núcleo crudo de tu alma, abajo, toca la Esencia Primigenia, arriba, y ahora su reencuentro puede comenzar.

El Secreto de la Responsabilidad que Nadie te cuenta

En un mundo que a menudo premia el éxito rápido y elude el fracaso, el acto de hacerse cargo y aceptar la propia responsabilidad se erige como un faro de integridad y madurez. No es simplemente admitir un error cuando las cosas salen mal; es una postura vital profunda que define quiénes somos y quién aspiramos a ser.

Hacerse cargo es, ante todo, un acto de valentía. Es la decisión consciente de dejar de señalar a los demás, de dejar de culpar a las circunstancias externas y de enfrentar la realidad con los ojos bien abiertos. Implica decir: «Esto es mío. Esta acción, esta consecuencia, esta tarea pendiente me corresponde a mí». Es la antítesis de la victimización, ese lugar cómodo pero estéril donde cedemos nuestro poder y nuestra capacidad de cambio.

Aceptar la responsabilidad es también un poder transformador. Cuando nos adueñamos de nuestros actos, tanto de los triunfos como de los tropiezos, recuperamos las riendas de nuestra vida. Un error del que nos hacemos cargo se convierte en una lección; un acierto que reconocemos, en un peldaño para la confianza. Es la semilla de toda mejora personal y profesional. ¿Cómo podemos corregir lo que no estamos dispuestos a reconocer? ¿Cómo podemos construir sobre cimientos sólidos si no somos honestos acerca de su estado?