Estudios Bíblicos

Bereshit y los Relatos Míticos de la Creación… ¿coinciden o difieren?

Por David Nesher

 

Desde el siglo pasado, la humanidad es testigo de una guerra sin tregua planteada desde los académicos de distintos flancos científicos hacia el relato bíblico de la Creación que aparece en el primer capítulo de Bereshit (o Génesis). Así, y desde sus discurso pedagógicos, se ha implantado en tres generaciones la idea de que el relato de la Creación que aparece en las Sagradas Escrituras es un mito más de entre los tantos que sostuvieron las religiones antiguas.

 

En verdad, si investigamos con profundidad, nos sorprenderemos al ver que por todo el mundo encontramos leyendas culturales y mitos que se parecen mucho a ciertos relatos en las Escrituras bíblicas como el de la Creación, la Caída de la humanidad, el diluvio y los relatos de la Torre de Babel. Por todas estas coincidencias, los tenidos como eruditos se apresuran a plantear una serie de cuestionamientos, que conducen sutilmente a la rápida conclusión de que la Biblia registra mitología en sus primeros capítulos.

 

Ahora bien, debo decir que cuando nos enfrentamos a la cuestión de si la Biblia registra la historia antigua con precisión en Génesis 1-11, o si estos pasajes se derivan de algún otro documento “antiguo”, primero tenemos que recordar lo que la Biblia dice sobre ella misma. La Palabra de Dios ha hecho la afirmación final y justificable sobre sí misma que ninguno de estos otros textos antiguos ha hecho. La Escritura Santa afirma en repetidas ocasiones ser la perfecta Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21; Salmo 19: 7; 119: 160). Por lo tanto, si las Sagradas Escrituras hubieran efectivamente tomado prestado de las antiguas mitologías, la anterior afirmación podría ser cuestionada.

 

En verdad, leyendo las historias míticas antiguas sobre la creación en Mesopotamia, Egipto y Siria, se destaca ante el lector el hecho de que ellas hacen mucho más que intentar explicar cómo el mundo físico llegó a existir. A menudo, los mitos de la creación perseguían elevar a un dios particular, de un santuario particular, a la supremacía sobre a los demás dioses con el fin de validar el prestigio de esa deidad, de ese santuario o de la ciudad en la cual el este estaba localizado. Un ejemplo de ello, lo encontramos en los mitos de la creación de los egipcios. En ellos se asevera que un montículo primordial o una “isla de la creación” surgió de un océano primitivo y que un dios específico creó todas las cosas desde ese sitio. Sin embargo, lo interesante, paradógico y absurdo de este mito es que varios santuarios egipcios afirmaron ser el sitio de dicho montículo primigenio y aseguraron que el dios de ese templo respectivo fue el gran y único dios creador. En Menfis, era Ptah. En el Hermópolis, era Thoth. En Heliópolis, fue Ra-Atom. En este último templo se decía que una piedra sagrada marcaba el sitio exacto donde Ra-Atom, en la forma de un ave de “Bennu”, descendió e inició el proceso creativo.

 

También debo aquí señalar que algunos temas comunes en los mitos de la creación incluye la generación espontánea de dioses, la reproducción sexual entre dioses y la deificación de la naturaleza (por ejemplo el sol y la luna teniendo coito y dando criaturas).

 

Otra característica a resaltar de un mito de la creación e s que a menudo se enfoca en elementos geográficos y en otros elementos únicos del santuario asociado con el mito. Un mito egipcio, por ejemplo, presta especial atención a la creación del Nilo.

 

En ocasiones, los mitos de la creación narran batallas entre dioses y monstruos primitivos, caos acuático, a través del cual uno o más deidades alcanza la supremacía. Algunas veces, la creación ocurre cuando un dios derrota a un mostró primitivo y divide su cuerpo en dos partes, las cuales se convierte en cielo y tierra, o tierra y agua, etc. En el mito de la creación babilónica, llamado Enuma Elish, se describe la derrota de la diosa madre y monstruo marino Tiamat por parte del dios Marduk. En sus líneas se describe como después de una terrible batalla, Marduk le quita la vida a Tiamat, corta su cuerpo a la mitad como “un pez para ponerlo a secar” y lo usa para formar la bóveda celestial llena de las constelaciones que marcarían el destino de los seres humanos. Esta victoria supuestamente establece la supremacía de Marduk entre todos los dioses.

 

marduk-contra-tiamat

Marduk le quita la vida a Tiamat

Los mitos de la creación de los griegos son similares. Después del caos inicial, las primeras deidades Gaia (diosa terrenal) y Urano (dios del cielo) surgieron una serie de dioses similares a monstruos (como Cronos, Typhon y los Titanes). Pero Zeus (hijo de Cronos) es quien termina venciendo a estos seres y establece el orden del mundo actual.

 

Además, una enseñanza espantosa que surge de la mayoría de los mitos creativos es que los seres humanos son creados  como mano de obra para realizar el “trabajo sucio” que los dioses necesitan que se haga para ellos tener fuerza y poder. Algunos mitos retratan a los humanos como esclavos de los dioses, cuya función principal es alimentarlos con sus sacrificios.

 

En cambio, podemos destacar que el relato del Génesis desafía explícitamente las afirmaciones de estos mitos antiguos de la creación al revelar la unidad y soberanía de Dios, al describir los cuerpos celestes y las criaturas del gran mar como sus creaciones y al presentar a los seres humanos como sus mayordomos, y verdaderamente portadores de su imagen, en vez de una creación tardía nacida de la necesidad o el ocio divino.

 

En una simple lectura observamos que la narración de la creación en Bereshit o Génesis se refiere al sol y a la luna como la “gran luz” y la “pequeña luz” ¿Por qué? Al describir estos cuerpos celestiales de esta forma, la Biblia los reduce a una condición de meros objetos físicos que “gobiernan” solo en el sentido en que emiten luz y delimitan el calendario. En contraste, en los mitos antiguos, notamos que en sus idiomas mismos las palabras traducidas “Sol” y “Luna” se refieren a divinidades. Ejemplo de esto es como se refieren al dios (diosa) sol y al dios (diosa) luna. Una demostración de esto último lo encontramos en la palabra Shamash, que en sumerio significa sol, pero es también el nombre del dios Sol de la Mesopotamia. La palabra griegas Selene traducida como “luna”, es también el nombre propio de una diosa griega llamada Selene, supuestamente regente de nuestro satélite. Similarmente, los antiguos consideraban a las estrellas (o constelaciones) seres divinos. En contraste, la concisa declaración bíblica: “…también hizo las estrellas” (Gn 1.16) degrada a estos cuerpos a la condición de simples objetos creados por el Eterno.

 

Podemos notar pues que la narración de Bereshit (Génesis) rechaza el tema central de la religión pagana: el panteísmo o deificación de la naturaleza. Interesadamente, no busca elevar a YHWH sobre otros dioses. De hecho, en el relato del séptimo día de la creación (Gn. 1:1-2:3) no se menciona a YHWH; al Creador simplemente se le llama “Elohim (Dios)”, un término más genérico. Incluso Génesis capítulos 2 y 3 no da indicios de que YHWH necesitara establecer su supremacía sobre otras deidades. No hay una conquista de otros dioses o monstruos, y no nos dice que algún santuario o ciudad sea el lugar desde el cual Dios empezó su proceso creativo. No se menciona ningún objeto sagrado. El Dios de Génesis 1 Es verdaderamente El Dios del universo.

 

Como podemos ver, al reflexionar profundamente en todo esto, no es difícil descartar los textos mitológicos del Antiguo y Cercano Oriente como fuentes de influencia para el relato de Bereshit (Génesis). Mientras Bereshit es confiable, estos relatos no lo son. Mientras Bereshit muestra consistencia sobre el carácter justo y soberano de nuestro Dios, los textos mitológicos muestran a los dioses como poco más que gente en constante disputas, que se engañan entre sí y a la humanidad, y que carecen de control soberano y efectivo. Mientras que el relato del Diluvio en Bereshit da suficiente información creíble para permitir la confirmación histórica y geológica, los textos mitológicos proporcionan poco que pueda ser confirmado, y lo que se proporciona no tiene sentido lógico o científico.

 

Las similitudes que existen entre el relato bíblico, las antiguas mitologías de Oriente Próximo y la Epopeya de Gilgamesh solo tienen sentido desde un punto de vista escritural. Los creyentes en el Mesías no debemos sorprendernos de que grupos étnicos por todo el mundo tengan sus propios relatos de la Creación, la Caída, el Diluvio, relatos sobre hombres de grandes edades, e incluso sobre la Torre de Babel. Los relatos solo nos dicen que alguna vez la gente tuvo el mismo registro o testigo de un acontecimiento común que fue transmitido por una generación que alguna vez se congregó en el mismo lugar y al mismo tiempo.

 

A la luz de la Escritura, notamos que la mitología de todo el mundo sirve para confirmar que la Biblia es realmente la Palabra de Dios y la única verdad fiable. El mensaje que en ella encontramos es que el Eterno mismo entra en la historia este mundo y la guía en sus acontecimientos para terminar tomando sobre sí, a través de su Mesías, la ira que merecemos. Sólo a través de la consistente Palabra de Dios podemos saber que la salvación sólo se recibe por la fe en la obra redentora de Yeshúa HaMashiaj .

La Luna Negra y los miedos conspiratorios… ¿se viene de nuevo el fin del mundo?

¡Que maravilloso es conocer los mensajes revelados en los códigos bíblicos! ¡Que bueno es ser guiados por el Consolador enviado a nuestras vidas: el Santo Espíritu de Yahvéh! Él es el mismo que inspiró a aquellos. Por lo tanto, solamente Él es quien puede guiarnos a toda verdad.

Fundamentados en estas certezas entendemos que el Eterno creó la Tierra para que fuera el hogar perfecto de la humanidad. Su Palabra asegura: “Los cielos le pertenecen al Señor, pero a la humanidad le ha dado la tierra” (Salmo 115:16 – NBD). Desde pasajes semejantes, toda la Escritura revela cuál es el propósito que Yahvéh tuvo para este planeta y que queda bien sintetizado en este oráculo de Isaías:

“El creador del cielo, el que es Dios y Señor, el que hizo la tierra y la formó, el que la afirmó, el que la creó, no para que estuviera vacía sino para que tuviera habitantes, dice: «Yo soy el Señor, y no hay otro.”

(Isaías 45:18)

Por lo tanto, ante tanta ignorancia, apoyada en las teorías conspirativas, que aseguran que mañana, 30 de setiembre, posiblemente se acabe nuestro planeta, debemos levantar nuestros ánimos y continuar esperando la Venida de nuestro Mesías que ocurrirá en el tiempo y forma del Padre Eterno. Entendiendo además que él  regresa para acabar con un sistema de cosas que esclaviza a la humanidad y no con este hermosísimo habitáculo sideral que habitamos como hogar de propósito celestial.

Para aquellos que aún no entienden lo que estoy exponiendo, porque todavía no se han enterado, les informo que mañana viernes, desde el hemisferio occidental se podrá ver un extraño fenómeno astronómico conocido como “Luna negra”. Lo que sucede ante esto es que muchos obsesivos con la destrucción final planetaria lo asocian con el apocalipsis para nuestro planeta.

De acuerdo con los astrónomos, la espectacular luna negra se produce cuando la parte iluminada de la Luna se ve atrapada en la sombra de la Tierra, lo que hace prácticamente imposible verla. Los científicos han explicado que el fenómeno de la ‘Luna negra‘ es un evento que ocurre cada 32 meses aproximadamente, generado por el hecho de que el ciclo lunar de 29,5 días no coincide con los meses del calendario gregoriano. Por esta razón, cada cierto tiempo se pueden observar dos lunas nuevas en un solo mes, y esa segunda aparición ha recibido el nombre de ‘Luna negra‘. Lo curioso es que el fenómeno de mañana ha tomado un significado especial para los amantes de teorías conspirativas debido a otra actividad celestial que ocurrió dentro de este mes.

Resulta interesante señalar que el primer día de septiembre trajo consigo el eclipse solar ‘anillo de fuego‘, también conocido como eclipse anular del sol, donde la Luna se alinea con la Tierra y el Sol por encima de África, haciendo que parezca como si el sol se hubiera oscurecido. Este fenómeno, por su parte, junto con la luna negra, hace que muchos hoy lo asocien con lo peor.

 

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Así, los distintos teóricos de la conspiración, llenaron sus muros de Facebook con frases como esta: «Esas señales nos hacen saber que Jesús viene pronto. Nos aproximamos al final de nuestro mundo y el fin de la vida en la Tierra para todos los seres humanos. Todos los días, tenemos que acercarnos más a nuestro Salvador Jesucristo. Porque nadie puede escapar de lo que le espera a la Tierra«.

Este tipo de mensajes «intérpretes» de las dos señales han movilizados a incontables creyentes obsesivos por lo escatológico a descontextulizar pasajes de la Biblia para poder fundamentar estas interpretaciones con las Sagradas Escrituras. Lo más fuerte es que han tomado las profecías dadas por el mismo Mesías Yeshúa refiriéndose a su parusía para demostrar esta proclamación apocalíptica conspirativa.

Un ejemplo de estas exageraciones interpretativas lo encontramos en el sitio web ‘Signs Of The End Times‘ (Los signos del final de los tiempos),  que cita al libro de Mateo en el capítulo 24, verso 29, y al evangelio de Lucas (21:25-26) aduciendo que estas son las evidencias proféticas de lo que mañana ocurrirá.

Los invito pues a considerar dichos pasajes dentro del contexto citado por nuestro Dueño y Maestro.

«Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, EL SOL SE OSCURECERÁ, LA LUNA NO DARÁ SU LUZ, LAS ESTRELLAS CAERÁN del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas».

(Mateo 24: 29)

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«Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas.

En la tierra, las naciones estarán angustiadas y perplejas por el bramido y la agitación del mar.

Se desmayarán de terror los hombres, temerosos por lo que va a sucederle al mundo, porque los cuerpos celestes serán sacudidos«.

(Lucas 21: 25-26)

Lo primero que vamos a considerar es que la única manera de entender la profecía bíblica, es abandonando lo dogmático y dejando de ser tan exageradamente fantasioso en lo referente a la escatología mesiánica. Luego, se debe aceptar que el lenguaje profético de la Biblia está perfectamente entrelazado, y que no hay razón suficiente para pensar que el significado que le dieron sus primeros destinatarios deba ser diferente al que nosotros queremos darle hoy, eso es simplemente inaudito. Pero, como es obvio que la tradición es mucho más fuerte que la Palabra misma de Dios, seguramente a algunos de ustedes les será muy difícil aceptar que hemos estado equivocados con respecto a la interpretación del mensaje escatológico de la Biblia, a no ser que tengamos la voluntad y valentía suficiente para despojarnos de esa teología futurista tan dañina que hemos heredado.

Necesitamos comprender que la manera tan espectacular como los evangelios sinópticos describen los sucesos inmediatos a la tribulación de aquellos días, llama la atención: “el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. Aun cuando existen documentos históricos que narran ciertos fenómenos espectaculares vistos en el cielo alrededor del año 70 d. C., lo más “razonable” podría ser que este tipo de descripción pictórica, obedezca sencillamente a la forma peculiar del idioma bíblico de querer expresar la grandeza de un acontecimiento por medio de figuras hiperbólicas: “las estrellas caerán del cielo”.

Marcos (13:24, 25) y el médico Lucas (21:25, 26) describen, de un modo muy similar, los sucesos descritos por Mateo, y remarcan lo mismo: estos fenómenos tienen lugar inmediatamente después de la tribulación de aquellos días. Ahora bien, si por “tribulación de aquellos días” ellos se estaban refiriendo a los indescriptibles estragos provocados por la desolación de la ciudad de Jerusalén en el año 70, entonces estamos estableciendo en la correcta interpretación que los eventos narrados a partir del verso 29 de Mateo, y confirmados por Marcos (cap. 13 y Lucas cap. 21), tuvieron su cumplimiento inmediatamente después de dicho desastre.

Por lo tanto, mientras que los religiosos más fervientes del fanatismo conspirativo están rezando con ahínco a fin de estar preparados para esta hecatombe apocalíptica, nuestras mentes y corazones reposan tranquilas en la fe de que mañana no será el fin del mundo.

Los Trece Atributos de la Misericordia Divina

Por P.A. David Nesher

 

 

 

 «Entonces pasó el SEÑOR por delante de él y proclamó: 
«YHVH, YHVH, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable…»

(Éxodo. 34:6-7)

 

 

Mientras nuestras almas se someten a la decisión de entrar en 21 días de ayuno parcial, hallo conveniente compartir con todos ustedes uno de los más grandes secretos que el Eterno reveló y transfirió a su Pueblo Israel, para lograr transformar toda tragedia en alegría. Me estoy refiriendo a lo que el Señor proclamó acerca de Él, en cuanto a Su naturaleza benevolente, durante un episodio decisivo en la historia de nuestra salvación.

 

Después de su gran pecado con el ídolo de oro (Éxodo 32), Israel a los pies del Sinaí se había arrepentido, y por intercesión de Moisés, el Eterno los había restaurado otorgándoles una segunda oportunidad. Esta nueva temporada de la gracias del Eterno produjo en las generaciones venideras una conciencia que les permitió siempre mantenerse firmes en los momentos duros de la historia certeros de que el Misericordioso Dios sería propicio de ellos.

 

Desde los sacerdotes y hasta cada sabio de Israel se concuerda que estos dos versos contienen una lista de 13 atributos de la misericordia de Dios, por esta razón se lo denomina «las 13 misericordias del Señor«. Es tan poderoso el conocimiento divino que se recepciona en esta revelación que en Israel, desde los tiempos davídicos, y durante cada fiesta bíblica, los peregrinos recitan los 13 atributos de Dios en su peregrina hacia el Monte Santo.

 

Me gustaría conducirlos a sumergirse en el poder maravilloso que esta revelación divina nos entrega.

 

En los países occidentales, el número 13 a menudo se relaciona con la mala suerte. De hecho, muchos edificios multi-pisos no tienen un piso número 13 debido a las supersticiones.

Antes de hablar sobre el número 13, es necesario que se entiendan dos conceptos:

  • Primero, que cada letra en el abecedario hebreo, que se compone de 22 consonantes, posee un equivalente numérico.
  • Segundo, que tanto los sacerdotes, tanto como los profetas practicaban la «guematría». Ésta es la disciplina dedicada a encontrar significado más profundo o escondido en las Escrituras basado en el valor numérico de sus palabras. Eso produce resultados muy interesantes. Uno de los ejemplos más comunes es la palabra hebrea de jai (חי), o «vida,» que tiene un valor numérico de 18; leyendo de derecha a izquierda, la letra ח = 8 y la letra י = 10. Dado que esta palabra es tan importante, muchos donativos judíos monetarios vienen en múltiplos de 18.

Ahora bien es importante para nosotros notar que, desde la mentalidad hebrea, el número 13 no representa la mala suerte de acuerdo a la guematría profético-sacerdotal. Normalmente escrito como yod-guímel [יג], el 13 tiene el valor numérico de la palabra ahavá («amor,» con las letras alef-hei-bet-hei) [אהבה] y de ejad («uno,» como en la declaración diaria de que Dios es Uno, con las letras alef-jet-dalet) [אחד]. Trece es la edad de la responsabilidad, cuando un niño se convierte en «hijo del pacto» o bar-mitzvá. Clamamos por la misericordia del Eterno Dios al recitar lo que la Tradición Rabínica denomina como «shlosh Hesreh middot» (שלוש עשרה מדות), que traducimos como los Trece Atributos de la Misericordia de Dios según Éxodo lo revelado en el libro de Éxodo (Shemot) cap. 34, vv. 6-7.  Estos Atributos son los caminos de Bondad, Misericordia y Juicio, con los cuales Elohim conduce al mundo y a la humanidad.

 

La Torah nos relata que Moisés había pedido ver la gloriosa Presencia del Eterno (Ex. 33:18), así que aquí, Dios continúa respondiendo a su petición. La pregunta que se contesta aquí, tanto a Moisés, como a nosotros es: ¿Qué es la Gloria de Dios? Y la respuesta que el Señor da, rompe los paradigmas equivocados de toda religión. La Gloria de Dios es más que una visión y/o manifestación de poder y majestad divina. La Gloria de Dios incluye conocer su naturaleza, carácter y manera de relacionarse con todas sus criaturas. Por ello, debemos entender que la Gloria de Dios se revela por medio de Su Misericordia y Justicia, extendidas con gracia (favor inmerecido) sobre todos los hombres, llenándonos de beneficios diariamente.

 

El Eterno al atravesar a Moisés en la nube lo bendijo compartiendo una visión profética en la que Él mismo estaba envuelto en un manto (tal como el talit cubre a un líder de una plegaria pública) mientras recitaba estos trece Atributos de Misericordia. Haciendo esto Dios le dijo que cada vez que Israel errara debían decir estas palabras y Dios perdonaría. Desde entonces todos los hijos del Eterno contamos con una de las armas mas poderosas que tenemos: clamar con las trece cualidades de misericordia de Dios en las cuales mencionamos Su gran bondad y piedad, rogándole que se conduzca con nosotros con tolerancia y benevolencia. Así que si alguna vez están realmente en un caso de extrema urgencia y necesitan una salvación urgente ¡les recomiendo que se aprendan esta lista de memoria!

 

  1. YHVH – yud-hei-vav-hei (Esta mención al Tetragrámaton refiere en primer término a que el Nombre Inefable de Dios trasciende a la razón humana).
  2. YHVH – yud-hei-vav-hei. (Esta segunda mención del  Nombre YHVH da a entender que Él es quien origina todo lo existente y que implica «middat harahamim» (מדת הרחמים), es decir que la Misericordia de Dios es para con toda la creación.
  3. Dios – El. El Atributo  «El» (אל), significa en hebreo bíblico fuerza. Por lo tanto el Atributo Elohim (que incluye «El«) denota la plenitud; la fuerza y la idea de Dios Omnipotente, o la el que tiene la totalidad del poder para conducir todo lo creado por El.
  4. Misericordioso – Rajúm (רחום): esto indica que el Eterno sólo hizo bondades con todo ser humano durante su estado embrionario mientras permanecía en el seno materno, en su desarrollo y crecimiento. El mismo término רחמים («Rajamim«) traducido como Misericordia, deriva de la palabra hebrea רחם *»Rejem«, que quiere decir seno materno.
  5. Y Clemente – v’Janún (חנון): Indica la Bondad del Creador al dotar al ser humano con inteligencia y raciocinio.
  6. Tardo de ira – Erej Apayim: este Atributo divino, es el que acompaña al ser humano especialmente desde su nacimiento hasta su pubertad señalando que la persona humana no podría crecer ni desarrollarse si fuera juzgado únicamente con el atributo del rigor.
  7. Y grande en benevolencia – v’Rav Jesed
  8. Y Fidelidad – v’Emet
  9. Quien prodiga misericordia por miles de generaciones – Notzer Jesed l’Alafim
  10. Perdona la iniquidad – Nose Avon
  11. Y el pecado intencional – v’Fesha
  12. Y el error – v’Jataah
  13. Y purifica – v’Nakeh

 

Cuando terminamos de proclamar los 13 Atributos entonces declaramos audiblemente y desde nuestro corazón:

«Misericordioso y lleno de gracia, hemos pecado delante de Ti; ten misericordia de nosotros y sálvanos«.

Desde esta consideración de los Trece Atributos de la Misericordia, los invito a porofundizar el poder que se esconde en esta revelación:

Al meditar profundamente en los 13 atributos de la misericordia divina, descubrimos con asombros que son la forma en la cual el Creador se comunica con nosotros diariamente manifestándose como Abba (Papi). Esto significa que si el creador se comunica así con nosotros, cada uno de nosotros está obligado a comunicarse del mismo modo con su prójimo. Si así lo hacemos estos atributos nos protegerán como si fueran trece flechas (vectores) apostadas a nuestro favor, simplemente porque estamos siendo, en nuestro actuar, semejantes al Eterno.

Entonces analicemos cómo deberá ser nuestro carácter mesiánico una vez que Yeshúa nos penetra revelándonos al Padre en Su misericordia (Nota: al leer estos puntos compárelos paralelamente con lo puntuado en la descripción anterior):

 

  1. Todos nos equivocamos pero la Luz Infinita (Yeshúa) es misericordiosa y tiene la paciencia para que nosotros volvamos al camino, así debemos ser con los demás.
  2. Paciencia y tolerancia con los demás, nos obliga a no elaborar un juicio inmediato con nuestro prójimo.
  3. La Luz Infinita (Yeshúa) se olvida y deja pasar las cosas malas que hacemos. Esta es la esencia propia del perdonar.
  4. La Luz Infinita siente nuestro dolor. Así nosotros debemos sentir el dolor de los demás. Esto nos conduce diariamente a buscar el bien en los demás y para los demás.
  5. No guardar enojo ni rencor, ni a nosotros ni a los demás. La ira se hace positiva y constructiva.
  6. La Luz Infinita siempre busca lo bueno en nosotros, y nosotros debemos siempre encontrar lo positivo en las demás personas. Gracias a esto, realizamos solamente actos de bondad.
  7. Nosotros cambiamos y la Luz Infinita se olvida de nuestro pasado, así debemos ser. Esto significa que amamos y buscamos el bien para alguien que ha dañado y desea rectificar.
  8. La Luz Infinita con nuestra negatividad trata de ocultarla y no exponerla hasta que nos transformamos.  Nosotros debemos darle el tiempo al prójimo olvidando sus malas acciones.
  9. Cuando vemos que la gente hace cosas negativas nosotros queremos que sufran las consecuencias pero debemos inyectar misericordia y no desearle el mal. Debemos practicar la compasión.
  10. Actuar con honestidad. A veces tenemos que hacer juicio de otra persona, pero siempre debemos hacerlo con misericordia y mencionando en que.
  11. Actuar con bondad e indulgencia hacia los demás. La Luz Infinita da sin cálculos. Debemos tener la conciencia de dar y compartir. Estar en ese nivel de conciencia que YHVH anhela que tengamos.
  12. La luz siempre encuentra algo positivo en mi para darme misericordia. Nosotros siempre debemos buscar lo positivo en los demás. Debemos ayudarlos a llegar a hacer teshuvá (retorno) y no guardar rencor.
  13. Buscar maneras de mostrar misericordia y compasión a los demás. Recordar el pasado, nunca olvidarse de lo que hicieron por ti. Aunque ahora te hagan algo que no te guste, siempre recordar lo que alguna vez hicieron por ti o como te ayudaron a crecer. Desde allí obrar con ellos hacia hoy y hacia el mañana.

El pueblo de Israel, al recibir por medio de Moisés, este conocimiento, después de haber sido perdonado por el pecado del becerro de oro, captó la idea clara del propósito: así como el ser humano se comporta aquí abajo para el Eterno y su prójimo, igual será digno de abrir la calidad de esos atributos supremos desde arriba. Es decir que tal como él se comporta, así será la influencia de arriba y hará que esa calidad brille sobre su entorno. Esto conlleva el compromiso sabio de entender que no se trata simplemente de repetir oralmente estos trece atributos sino de representarlos fielmente en cuerpo y alma aquí en la Tierra.

 

Como podemos ver entonces, estos trece atributos no son tan solo ideas abstractas. Las mismas afectan los planos celestiales y los terrenales, fusionando, fusionándose y afectándose tanto desde «aquí abajo hacia arriba» como desde «allá arriba hacia aquí abajo».

 

Al considerar esta revelación no hay duda alguna que todos deberíamos alabar a Dios por esos maravillosos atributos, y pedirle que nos ayude a tratar a los demás con misericordia de la misma manera en que Abba nos trata a nosotros. Entonces, por favor, te pido que pienses en cada una de los atributos de la misericordia divina antes mencionadas y reflexiona en como poder imitarlos en cada uno de tus actos cotidianos.

 

 

¡Tzome Khal! (¡Espero que tengas un ayuno llevadero y fácil!)

 

 

A continuación les comparto una canción que podrán utilizar como fondo cada vez que clamen al Eterno invocando Su Misericordia.

 


Nota:

Seguramente varios de ustedes vienen considerando hacer contribuciones a este ministerio de enseñanza que el Eterno me ha encomendado. Para aquellas personas que deseen hacer donaciones para la expansión de nuestra pag web y para la ejecución de nuevos proyectos de ayuda social, aquí les dejo el link que les permitirá hacerlo.

¡Desde ya muchas gracias y que el Eterno recompense esta consciencia de Terumáh!

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17 de Tamuz: El Inicio de un Proceso Victorioso

El 17 del cuarto mes (llamado por la Casa de Judá tamuz) es un día de ayuno que conmemora la caída de Jerusalén, previa a la destrucción del Templo Sagrado. Esto marca también el comienzo de un período de duelo nacional de tres semanas, que termina en Tishá B’Av (el 9 de Av o quinto mes del calendario lunar de YHVH).

También, de acuerdo a los relatos del Talmud, se registra que la primera tragedia ocurrida el 17 de tamuz fue el rompimiento de las primeras tablas de la Torah (Instrucción) en el Monte Sinaí.

El Ayuno del 17 de Tamuz es el primero de los días de ayuno enlistados en la Biblia, llamado allí «el ayuno del cuarto mes» (Zacarias 8:19). Fue instituido en recuerdo a la ruptura de la murallas de Jerusalén durante ambos sitios impuestos a la ciudad en la antigüedad: el primero de ellos por Nabucodonosor de Babilonia, el 9 de Tamuz de 586 a. C., y por segunda vez por el comandante de las legiones romanas, Tito, el día 17 de Tamuz del año 70, que devino tres semanas más adelante en la caída de la ciudad y destrucción del segundo Templo de Jerusalén, el día 9 de Av del mismo año.

Este día es el primero de los cuatro días de ayuno mencionados en los profetas. El propósito de este día de ayuno es despertar nuestro sentimiento de pérdida por el Templo destruido y la consecuente travesía de la Casa de Judá hacia el exilio.

El hecho de atormentarnos por estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron. A través del proceso de “Teshuvá” —introspección y compromiso a cambiar— tenemos el poder de transformar tragedias en alegrías. De hecho, el Talmud dice que después de la redención futura de Israel y de la reconstrucción del Templo, esos días de ayuno serán re-dedicados como días de regocijo y festividad. Porque como dijo el profeta Zacarías: el 17 de tamuz se convertirá en un día de “regocijo para la casa de Yehudá, de felicidad y de alegres banquetes”.

El periodo de veintiún días entre el diecisiete de tamuz y el nueve de Av es denominado bein ha-metzarim –“días de la angostura«, basado en el versículo (Eijah -Lamentaciones- 1:3) que señala: todos sus perseguidores la alcanzaron entre las angosturas. Los sabios de la escuela del sacerdote Esdras explicaron que «entre las angosturas»  se refiere a los días de aflicción que ocurrieron en el período entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av. En éste período, muchas calamidades le sucedieron al pueblo judío a través de las generaciones. Fue durante éste período que tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos. Este período fue por consiguiente, establecido como un tiempo de luto por la destrucción de los Santuarios.

El Ayuno de 17 de Tamuz es considerado día de ayuno menor, observado desde el amanecer hasta la caída de la noche y salida de las estrellas, excluyendo las horas nocturnas. Si cae en sábado, será trasladado al domingo subsiguiente, ya que según los preceptos, no se conmemora duelo en Shabat.

Hoy, para nosotros, los redimidos en Yeshúa, el león de la tribu de Judá, este ayuno tiene un propósito mesiánico: despertar el sentimiento de pérdida por el Templo destruido de Yeshúa: Su Cuerpo, la Iglesia. El objetivo de este ayuno será ayudarnos a conquistar las deficiencias psíquico-espirituales que provocan paralelamente en nuestras vidas únicas e individuales, los trágicos eventos de la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo. Estas deficiencias son provocadas por la excesiva vida que le otorgamos a nuestro ego, quien orgullosamente nos conduce a crear un «Dios» a nuestra manera de acuerdo a los diferentes cánones que el materialismo práctico del sistema reptiliano nos ofrece.

El proceso que permite este ayuno es el conocido como Teshuvá, es decir nuestra capacidad de introspección para desarrollar un compromiso inteligente y emocional que nos conduzca a generar cambios en nuestro carácter al estilo de nuestro Mesías, Su majestad Yeshúa.

El resultado celestial será la adquisición de el poder que nos permite transformar tragedias en alegrías que contribuyan y permitan la transformación de nuestro entorno (Tikun).

frase el ayuno

 

BITÁCORA RELACIONADA: El Ayuno del 4º Mes y el poder de Teshuvá (arrepentimiento)

 

Siván: La Unificación de los Gemelos Celestiales

El mes de Siván es considerado como un lapso pleno de energía celestial. Es el tercer mes del calendario hebreo comenzando nuestra cuenta desde nisán, el mes de nuestra liberación de Egipto, que es la forma en que son contados los meses en las Sagradas Escrituras.

 

 

La misma Torah nos relata que en el primer día del tercer mes, los hijos de Israel llegaron a su destino:

 “Los israelitas llegaron al desierto del Sinaí a los tres meses de haber salido de Egipto.

Después de partir de Refidín, se internaron en el desierto de Sinaí,

Y allí en el desierto acamparon frente al monte.”

Éxodo 19:1-2

Allí, el Eterno le pidió al pueblo de Israel que cuiden su Pacto, asegurándoles que se convertirían en el pueblo elegido:

 “Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi Pacto,

serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones.

Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

Éxodo 19:5-6

En este mes, YHVH, el Dios de Israel, descendió sobre el monte Sinaí, para encontrase con Su pueblo y entregarle Sus leyes, mandamientos y ordenanzas.  Él bendijo a Su pueblo con la revelación de Su Palabra, como ninguna otra nación en la tierra (Éxodo 19:1). Ellos de ser Pueblo, se transformarían en Reino de Sacerdotes según la orden de Melquisedec.

 

 

Por eso, este es el mes que marca la experiencia del Sinaí, en la festividad de Shavuot (Semanas). Ésta fiesta divina es la revelación de Luz Infinita que se relaciona históricamente con la entrega de la Torah o los 10 Enunciados (erróneamente conocidos como mandamientos) y es la culminación de la cuenta del Omer. Por eso, Siván es el tiempo que presenta una oportunidad única para acceder al poder espiritual sin igual de la Torah de fuego, que el Eterno quiere colocar en la mente y el corazón de Israel, y con él transformar todo nuestro entorno en un paraíso.

 

 

frase shavuot torah

Por causa de esta fiesta y de este evento, el mes de Siván, es un mes lleno de potencial para la unificación, particularmente para la fusión de los mundos metafísicos (segundo y tercer cielo) y el mundo físico. Se escapa rápidamente a las percepciones humanas el hecho de que lo que sucedió en el Monte Sinaí, durante este mes, en Shevuot, fue una unión entre la presencia del Eterno (la Luz Infinita) y el mundo físico. Esta unión creó, aquí en la Tierra, un ambiente de perfección total, como el que se manifestaba en Edén cuando YHVH visitaba a la humanidad en cada atardecer. La Luz en el Sinaí irradió con tal intensidad que borró las fuerzas oscuras de la muerte y la decadencia, y los Israelitas experimentaron verdadera inmortalidad. ¡Pero solo por unos momentos! Días más tarde, cuando los Israelitas perdieron la certeza de que Moisés regresaría, construyeron el becerro de oro, permitiendo a la conciencia de mortalidad reafirmarse, nuevamente en sus mentes y corazones.  Y ésta permanece con nosotros hasta la actualidad.

 

 

Por todo esto, siempre Israel comprendió que la entrega de la Torah es conocida como una «boda» entre YHVH e Israel. Leemos en el Cantar de los Cantares (5:2), que el máximo nivel de matrimonio es cuando la novia y el novio se convierten, por medio de sus almas activas en el amor, en mellizos idénticos (tamati). Los mellizos simbolizan las dos «tablas del testimonio» idénticas entregadas a Moisés. Estos mellizos simbolizan las dos manifestaciones del amor gemelo derramado en el corazón de los redimidos (Romanos 5:5) y que permiten encarnar el Gran Mandamiento que Yeshúa estableció para sus discípulos (Mateo 22: 37-39). Israel tenía a su disposición un documento legal de desposorio escrito por Su mismo Amado, el Eterno. Dicho documento les permitiría a toda esta nación manifestarse como la Esposa mesiánica del Todopoderoso.

 

 

 

Ante estas maravillas, debo finalizar instándote a que entiendas que Siván representa un tiempo oportuno de YHVH para Su Pueblo. Es el mes para persistir y proseguir en la vocación que nos ha dado y así llegar al cumplimiento perfecto de Su destino de propósito mesiánico. Es un mes especial para recibir por fe los nuevos límites, los nuevos territorios que Él  ha preparado para ti y quiere entregarte en tiempo oportuno.

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¿Por qué Yahvéh cotiza al alma humana con dinero?

«YHWH le ordenó a Moisés que les dijera a los israelitas: «Cuando alguien quiera hacerle a YHWH un voto especial equivalente al valor de una persona, se aplicará el siguiente cálculo: »Por los varones de veinte a sesenta años de edad se pagarán cincuenta monedas de plata, según la tasación oficial del santuario. »Por las mujeres se pagarán treinta monedas de plata».

(Levítico 27:1-4 NVI revisada)

En cierta oportunidad el filósofo Nietszche aseguró que los seres humanos son seres que hacen promesas, y esto en verdad es así ya que las promesas  son constitutivas de la esencia misma del hombre y de la dinámica exitencial de su historia. Debido a esta capacidad de hacer promesas podemos incrementar nuestra capacidad de acción reparadora y transformadora, podemos lograr cosas que no nos hubieran sido posibles sin la habilidad de coordinar nuestra acción con la del Perfecto Otro (o la de los otros). Basta mirar alrededor y observar todo cuanto nos rodea para discernir que gran parte de lo que vemos descansa en la capacidad del ser humano de hacer promesas. De esto, deducimos que nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra educación, nuestra cultura, se generaron de vínculos fortalecidos en promesas que realizaron unas personas con otras.

Ante este tema tan importante, los invito a considerar un pasaje lleno de códigos mesiánicos que el Eterno reveló a Israel cuando estaba siendo capacitado por Él en el desierto, a fin de convertirse en una nación sacerdotal que manifestara el poder redentor de Yahvéh a las naciones y determinara el destino de propósito eterno de toda la humanidad.

 

Comenzaré explicándoles que en todos los tiempos, tanto en la alegría como en el sufrimiento, el ser humano sintió la necesidad de extender su corazón hacia las dimensiones espirituales y extender su felicidad o infelicidad por medio de votos, promesas y consagraciones. La finalidad de los votos o promesas es ganarse la benevolencia divina para evitar un mal o conseguir un bien. Por eso este fragmento de la Torah, hasta el versículo 8 incluido,  trata acerca de lo que se conoce como votos (hebreo néder) que hace la persona redimida, prometiendo pagar el valor de un ser humano, de un animal o de una cosa, y cuya cuantía era utilizada para los gastos de conservación del Templo. Esta promesa debía referirse a algo particularmente valioso para el individuo. Trata acerca de las promesas que una persona puede hacer para entregar su alma para el mantenimiento y la conservación del Templo del Señor.

Cuando una persona se dedicaba al Eterno por medio de una promesa, sabía que no podía servir en la tienda de reunión, pues esto era el servicio peculiar y exclusivo de los levitas. Entonces, es establecía la dinámica de este estatuto que permitía la paga de un precio de rescate a la persona que le relevaría de ese servicio. Si alguien pronunciaba las palabras: «donaré el valor de tal y tal», ellas constituían una promesa solemne que dejaba lazada el alma en compromiso con todas las dimensiones celestiales. Esto era llamado el precio de la conmutación de una persona. Justamente como no se puede entregar el alma, que es inmaterial, la Torah simbolizaba dicho acto en la entrega de un dinero en su lugar. El mismo representaba el valor de esa alma humana bajo voto de servicio. Con esta dinámica el Eterno se aseguraba que cada integrante de Israel analizara antes de hacer una promesa, si podría o no cumplirla. Esto guiaba a la conciencia que toda promesa debe pronunciarse con claridad y palabras inequívocas o bien podían surgir problemas serios en diversas áreas de su vida. Así la conciencia hebrea tomaba el paradigma sacerdotal de que cuando hacemos una promesa tiene que ir acompañada de honestidad y compromiso, ya que cuando no se cumple con las promesas (votos), los vínculos con las dimensiones celestes establecen descreimiento a la imagen divina que hay en el que promete y no cumple. Entonces se escribe en el libro de las obras contra esa vida humana, y los ángeles servidores de dichas áreas se activan negativamente. Así lo entendía el sabio rey Salomón por lo que escribió:

«Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple todas las promesas que le hagas.

Es mejor no decir nada que hacer promesas y no cumplirlas.

No dejes que tu boca te haga pecar, y no te defiendas ante el mensajero del templo al decir que la promesa que hiciste fue un error. Esa actitud enojaría a Dios y quizá destruya todo lo que has logrado.»

(Eclesiastés 5: 4-6)

Cada integrante de Israel comprendía desde este estatuto que cuando se realiza una promesa, en realidad hay dos procesos diferentes involucrados: el proceso de hacer la promesa y el proceso de cumplirla. La promesa como un todo en plenitud, requiere de ambos. El primer proceso, el de hacer una promesa, es estrictamente comunicativo y, por lo tanto, lingüístico. El segundo proceso, el de cumplir la promesa, puede ser comunicativo o no serlo. Ambos procesos sin embargo, tienen sus respectivos puntos de cierre. Lo cierto es que la promesa como un todo se termina cuando cierra el proceso de su cumplimiento. Por eso es que en los ámbitos celestiales un alma humana tiene tanta prioridad en su manifestación lingüística.

Integridad y confiabilidad. Ambas son las competencias que se demuestran en las dimensiones celestiales cuando un hijo primogénito del Eterno (o una congregación) hace lo que dice, lo que promete. Yahvéh enseña con esto que el poder que tiene una promesa puede ser enormemente potenciador o totalmente devastador, y ello sólo depende de las acciones que lleva a cabo quien promete algo justo después de hacerlo.

La belleza de estos mandamientos es que hace a aquel que realiza el voto de consagración algo definido por hacer; el voto de consagración era por lo tanto mucho más que simples palabras, tenía una acción definida asociada con ello – y prevenía a las personas de realizar votos vacíos hacia el Eterno para no quedar impuro y ser visitado por mensajeros celestiales encargados de disciplinar los necios.

El Ser Humano valorado como Ser Lingüístico.

 

Este capítulo que trata de los votos referentes a personas, estipulando sus respectivos valores, enseña que Yahvéh no desea sacrificios humanos. Los pueblos paganos de la antigüedad, como los que habitaban el Canaán que habría de conquistar, ignorando el respeto a la vida, llegaban a donar seres humanos y a ofrecerlos en sacrificio a sus divinidades. Es por esto por lo que la Torah ordenó: «Cuando alguno hiciere un voto al Eterno, si fuere de persona, será para el Eterno según su avalúo; tu avalúo para el hombre de edad de veinte años hasta la edad de sesenta años, será de cincuenta siclos de plata» (Vayikrá 27: 2-3). Esto quiere decir: Si llegareis a hacer una promesa para ofrendar una persona a Yahvéh, lo haréis por su valor en plata y no con almas.

 

Desde esta explicación podemos decodificar que este pasaje dejaba, en primer lugar, claramente establecido que el valor del alma humana es demasiado alto para lograr ser redimida y así nunca ver la muerte (Salmo 49:7-8). Por lo tanto, aquí se trata de un precio simbólico que la Torah pone sobre el alma de una persona. Si alguien quiere donar su vida al templo, podrá hacerlo representativamente en forma de dinero. El midrash (exégesis) Tanjumá explica esto diciendo: “Si donaras el valor de una persona, lo consideraré como si la hubieras sacrificado”.

 

Teniendo en cuenta lo que venimos considerando, este mandamiento establece que para que una persona pueda dar dinero en representación de su alma, tendrá que hacerlo según su capacidad para producir bienes materiales. Los que tienen más fuerzas físicas tienen más posibilidad de producir riquezas por medio de su trabajo físico. Así que el varón que tiene entre 20 y 60 años tiene que pagar más que cualquier otro, porque en esa edad tiene su máxima capacidad para producir dinero mediante su trabajo físico. Una mujer con la misma edad normalmente no tiene la misma capacidad física, y por lo tanto la Torá no exige tanto de ella, para que no se sienta inferior al hombre si no puede llegar al mismo nivel de producción. La Torah acepta las ofrendas según la capacidad de cada uno. Esto es lo que el apóstol Pablo tenía en su mente al escribir: “Porque si hay buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tiene” (2 Corintios 8:12 _ LBLA).

El valor de un varón de edad de veinte hasta sesenta años, se calculaba en cincuenta siclos de plata, y el de una mujer, en treinta siclos (vers. 3-8). Un hombre entre los 20 y 60 años de edad tenía un valor mayor por la cantidad de trabajo que podía realizar. El valor del trabajo parecía ser la norma de valoración. Un hombre en la flor de la vida podía efectuar el servicio más efectivo. Por la frase «tu valoración» quería expresarse el valor vigente entre la gente. El valor laboral de una mujer sería más bajo, pero lo importante de estas líneas divinas era establecer que una mujer podía ser consagrada al Eterno. Este estatuto, nos permite explicar, por ejemplo que la hija del juez Jefté no fue ofrecida como un sacrificio humano, sino que permaneció sin casarse porque fue prometida al servicio del Tabernáculo de YHVH (Jueces cap. 11). También en este contexto de la Torah podremos entender mejor el caso de Ana que ofreció el hijo que había tenido a Yahvéh para servir en el santuario y lo cumplió (1Sm. caps. 1 y 2).

Leamos a continuación los versículos 5 al 8:

«Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valoración será de veinte monedas para un varón y de diez monedas para una mujer. Pero si son de un mes hasta cinco años, entonces tu valoración será de cinco monedas de plata para el varón, y para la mujer tu valoración será de tres monedas de plata. Y si son de sesenta años o más, si es varón, tu valoración será de quince monedas, y para la mujer, de diez monedas. Pero si es más pobre que tu valoración, entonces será llevado delante del sacerdote, y éste lo valorará; según los recursos del que hizo la promesa, el sacerdote lo valorará.» 

Podemos ver que la escala de valoración estaba determinada por la edad y no por la posición social, las riquezas o el prestigio. Estaba basada en la capacidad de trabajo.

Este pasaje nos enseña que en cuanto a la evaluación del alma, el pobre no es visto como inferior al rico, sino todos los que tienen cierta edad y sexo están evaluados por igual. Observemos la forma en que Yahvéh hizo previsiones para que los más necesitados también pudiesen participar en este servicio voluntario. Si alguien es pobre y desea entregar un dinero conforme a la evaluación de su alma, puede hacerlo con menos dinero, según el sacerdote lo estipule, y en ese caso le es contado delante de Yahvéh como si hubiera puesto todo el precio (v. 8).  Cada quien puede dar su vida al Señor; no hay nadie que sea muy pequeño, o muy insignificante, o sin utilidad. Yahvéh quiere usar a cada quien. Por ello, un precio justo y equitativo sería fijado por el sacerdote de acuerdo con su capacidad de pago. Tal como veremos en el ministerio sacerdotal-mesiánico de Yeshúa, la humilde ofrenda de una viuda tiene más valor en el cielo que los regalos más valiosos de las personas más adineradas (Mateo 12: 41-44).

Lo interesante de este texto es que establece que al envejecer, el valor del varón disminuye más en proporción que el de la mujer, pues los antiguos decían: «Un viejo en la casa es una bendición, pero una vieja es un tesoro» (Talmud Erajín 19). Y si fuese pobre quien hizo el voto, lo pagaba según le permitiese su situación económica, pero dejando para sí la alimentación para un mes, ropa para un año, cama para dormir y demás necesidades primordiales.

Una característica notable de las promesas que los hombres hacían era su carácter voluntario. Seguían a los mandamientos, ceremonias, y ritos. Eran la respuesta de un corazón agradecido al misericordioso YHVH . Sin embargo, es importante destacar lo que este pasaje enfatiza, una vez que se había hecho una promesa al Eterno Dios, ésta debía ser cumplida. Es decir que una vez que se prometía algo, se convertía en obligatorio. Dice Proverbios 20:25: «Es peligroso que el hombre prometa algo a Dios y que después reconsidere su promesa«. Y también leemos en Eclesiastés 5:4-6: «Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los necios. Cumple lo que prometes,  pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir. No permitas que tus labios te hagan pecar, ni luego digas ante el enviado de Dios que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho? Por lo tanto, en medio de tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia a Dios«.

Hay otra característica notable sobre las promesas de personas. En los asuntos humanos, ordinariamente un hombre paga por el servicio de otro. En la ley de las promesas, el orden se invertía y una persona pagaba por servir a Dios. Es que servir a Dios constituye un privilegio.

Por todo ello, estoy convencido que si prometes algo al Eterno, Él te considerará responsable de que lo cumplas. Muchos denominados cristianos hoy no están cumpliendo lo que prometen. Tú en cambio, como primogénito en Yeshúa si no tienes intención de cumplir una promesa hecha o si tomas a la ligera tus relaciones con nuestro Dios, sería mejor que no hagas promesas apresuradas. Recuerda que Yahvéh no te está pidiendo que hagas una promesa, pues esto es algo voluntario. Pero si así lo haces, asegúrate de cumplirlo. Dice Su Instrucción:  «Cuando hagáis una promesa al Señor vuestro Dios, no tardéis en cumplirla, pues tened por seguro que el Señor vuestro Dios os pedirá cuentas de ello, y seréis culpables de pecado.  Si no hacéis ninguna promesa, no cometeréis ningún pecado;  pero si de una manera voluntaria hacéis una promesa al Señor vuestro Dios, entonces deberéis cumplirla» (Deuteronomio 23:21-23).

Por último, entendemos que aquel varón o aquella mujer que ha entregado su alma para el servicio en la obra del Reino del Eterno automáticamente dará dinero a la obra que hace que su casa sea edificada, tanto en el cielo como en la tierra. Así pues, es totalmente natural y común que dichos hijos estén siempre solícitos en disponer sus recursos, fuerzas y talentos para mejorar la calidad de su casa apostólica de entrenamiento.

Saber Dormir Bien Gracias a la Torah

«Daré también paz en la tierra, para que durmáis sin que nadie os atemorice.

Asimismo eliminaré bestias dañinas de vuestra tierra, y no pasará espada por vuestra tierra«.

(Levítico 26:6 LBLA)

 

 

Los psicólogos que estudian el tema de los sueños aseguran que los últimos cinco minutos conscientes de cada día determinan aquello que soñaremos durante la noche. Y todos sabemos que la manera en que dormimos de noche determina, en gran medida, la forma en que funcionaremos al día siguiente.

Distintos estudios científicos aseguran que alteración del sueño trae muchos efectos negativos y en casos extremos puede ser mortal.

Por todo ello, y antes que las ciencias de la mente existieran, Yahvéh reveló por medio de sus promesas que el bien dormir es un don celestial que Él se encarga de dar a aquellos que se dejan guiar por Su Instrucción (Torah).

 

¿Quién puede acostarse sin temor?

 

La palabra hebrea que ha sido traducida como “para que durmáis” – u-sh´javtem, ושכבתם – significa literalmente “y os acostaréis”. El poder acostarse en paz y así mismo dormir sin angustia y temor es una gran bendición que muchos seres humanos hoy anhelan tener.

 

Se sabe que el ser humano duerme alrededor de una tercera parte de su vida. Eso significa que el que tiene 30 años de edad ha pasado unos 10 años acostado en la cama. El que tiene 60 años ha pasado unos 20 años de su vida en la cama.

 

El tiempo de la noche cuando estamos acostados es un tiempo muy importante. El Eterno ha creado el sueño para ayudar al hombre a funcionar correctamente tanto psíquica como físicamente. Cuando el cuerpo está dormido, las cadenas de la existencia física se rompen de repente. El alma es ahora libre de ascender a un lugar más elevado en la atmósfera espiritual, donde recibe alimento, poder y un «cambio de aceite» de vez en cuando. Pero, ¿por qué necesitamos recargarnos?

 

En el transcurso de un típico día caótico, las limitaciones del tiempo, el espacio y el movimiento pasan factura en nuestro cuerpo y nuestra alma. Toma el concepto del tiempo, por ejemplo. El tiempo nos mantiene constantemente bajo una presión extrema. O andamos corriendo todo el día, tratando de cumplir con nuestras obligaciones a contrarreloj, o nos volvemos cada vez más frenéticamente impacientes mientras vemos como el tiempo pasa lenta y pausadamente.

 

Según este texto que nos convoca en esta bitácora el poder acostarse y dormir en paz es el resultado de la obediencia a los mandamientos que el Eterno ha dado. El mismo salmista asegura que esta bendición surge de nuestra relación de humilde obediencia a la Instrucción:

“En paz me acostaré y así también dormiré; porque sólo tú, SEÑOR, me haces habitar seguro”

(Salmo 4:8).

 

Para que la Shalom de nuestra Abba inunde nuestro dormir convirtiéndolo en un instrumento espiritual de restauración conviene acostumbrarse a rezar el “Shemá Israel» cinco minutos antes de dormir.

 

Te aconsejo hacerlo así:

 

Relájate.

No trates de hacerlo de prisa como hiciste hoy con el tránsito de la hora pico. Haz una pausa. Deja de lado todos los pensamientos enloquecedores del día que pasó. Vacía la mente de toda preocupación.

 

Re-examina.

Deja que los momentos más destacados del día pasen por tu mente y agradécele a Abba nuestro por cada uno de ellos, destacando los destellos de belleza que encontraste en ellos. Descarta la basura de los enredos mundanos. Atrévete a creer que la próxima vez lo harás bien.

 

Refresca.

Conviene que olvides todos esos embrollos. La mejor forma de lograrlo es olvidando los líos de los demás que te afectaron en tus emociones.

Declara tu perdón a todos los que puedan haberte ofendido.

 

Reenfócate.

Ahora repite el Shemá Israel, declarando que detrás de todo lo que ocurrió hoy hay un solo Dios. Dilo con un intenso enfoque mental y de ese modo se te purificará el alma.

 

Arrepiéntete.

Piensa en la bondad del Eterno, que te permite empezar de nuevo cada día. Acerca tu alma a Él y aléjala de todo lo que te ata.

 

Vuelve a confiarle…

Concluye el Shemá pidiéndole una noche tranquila confiando tu alma a las fieles manos del Señor y alabándolo por todo lo que presenciaste en el día que se ha ido.

 

Por todo esto, si deseas practicar el buen dormir, sé obediente a la Torah, y ella será tu mejor cobertura contra la actividad de las tinieblas en las vigilias nocturnas.

He Aquí mis Tips para Escudriñar Las Sagradas Escrituras.

Por P.A. David Nesher

 

«El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».

Juan 6:63

 

En el tiempo que llevo transitando el Camino de la Verdad, he adquirido algunas pautas en mi espíritu por medio de las cuales he logrado sumergirme en los insondables pensamientos del Eterno, nuestro Abba, a través de la meditación de Su Instrucción (Torah), y las Sagradas Escrituras que ella inspira (2Timoteo 3: 16). Hoy, muchos de los discípulos que Yeshúa me ha dado para capacitar acuden a mí solicitándome algunos tips o consejos que les permitan escudriñar la Palabra, logrando así decodificar sus letras en mayor Luz para sus almas.

Escuchando atentamente con el corazón las palabras que Yeshúa expresara y que he citado en el encabezamiento de esta bitácora (Juan 6:63), entendemos que las palabras de la Biblia (Sagradas Escrituras) no sean palabras impresas solamente, ni sean meramente letras expresando fonemas, son también espíritu. Por lo tanto, las cosas espirituales que ellas expresan sólo pueden ser tocadas por el espíritu humano. De ahí surge el condicionamiento de que todo aquel que intente estudiar y analizar este Libro , necesita tener su espíritu renacido y con una conciencia bien despierta ante la mente del Eterno Formador. «¿Puedes hallar a Dios buscándole?» es la pregunta que encontramos en el libro de Job (11:7) y que hoy nos confronta con el hecho de que al Eterno no se lo encuentra por medio de la investigación lógica analítica. Por el contrario, por medio de esta pregunta, queda claramente expresada la idea de que a Él sólo se lo halla de una manera específica: por medio del espíritu humano regenerado en la Sangre de Su Cordero de Gloria, Yeshúa. Sólo entonces las Sagradas Escrituras (Biblia) comienzan a brillar y a ser efectiva en cada área.  Como no todos poseen esta condición, es comprensible por qué no todos pueden entender lo que las Sagradas Escrituras revelan.

Esta última razón es la que he notado que lleva a que muchos que comienzan a leer la Torah y quieren investigarla, después de algunos capítulos la dejan de lado por no comprender nada. Dicen que estudiar las Sagradas Escrituras (Biblia) les resulta difícil. Es que en verdad, se trata de libros a veces difíciles de entender, debido a que se sabe poca historia y poca geografía de Israel y Medio Oriente, y además no se tiene costumbre de ubicar lo que lee en su propio contexto, por desconocer particularmente las raíces hebreas del texto original.

Por ello, y considerando aquellos redimidos que noto diariamente hambrientos por las pautas de vida eterna reveladas en Su Instrucción (Torah) he movilizado humildemente mi alma hacia la elaboración de estos tips (consejos) que darán una praxis mental para obtener el mayor y más sano provecho de Sus líneas santas.

  • Crea un plan de estudio. Establece un lugar y una hora específicos. Desarrolla un plan sobre lo que quieres hacer a diario en un calendario. Tener un plan te alentará a descubrir lo que tienes que aprender de la palabra de Yahvéh cada día. También te mantendrá organizado, al llevar un registro de los pasajes que has cubiertos y de las lecciones que has aprendido.
  • Procura usar diferentes versiones de la Biblia. Al hacer esto, trata de que las mismas sea fielmente cercanas a los originales. Entiende que todas son buenas pero no todas traducen claramente o correctamente las ideas originales codificadas en el texto bíblico.
  • Estudia las Sagradas Escrituras adoptando una actitud de orante. Este tiene que ser el primer paso para entender los escritos que Yahvéh ha inspirado. El estudio de las Sagradas Escrituras tiene que enfocarse con un devoto deseo de aprender. Disciplínate para leer toda las Sagradas Escrituras bajo la cobertura de la Torah (Instrucción) encarnada, es decir Yeshúa y empezarás a cobrar vida. Después de todo, es alimento espiritual que nuestro Abba kadosh nos ha entregado para crecer y alcanzar Su semejanza.
  • Estudia con la certeza de que toda la Escritura Sagrada se interpreta a sí misma. Toda doctrina o enseñanza debe ser filtrada por la Torah y por las palabras y vida de Yeshúa.
  • Prioriza la lectura de las Sagradas Escrituras antes que la de libros doctrinales, dogmáticos, teológicos, etc. Ten en cuenta que todo lo que leas en un libro que no es de inspiración divina, sino la opinión humana de un pasaje escritural. Al leer literatura auxiliar, debes comprobarlo por lo menos con 2 testigos, que aparezca en las escrituras por lo menos 2 veces en el contexto correcto.
  • Ten siempre presente que las Sagradas Escrituras no se contradicen. Si así parece a tu primera lectura, deberás tener en cuenta que seguramente es por problemas de traducción e interpretación. Recuerda lo que dijo el escritor y traductor polaco Andrzej Sapkowski: «Toda traducción es una traición. Algunas no se admiten a la primera, otras son de pena de muerte. Las obras maestras resultan, generalmente, destrozadas«.
  • Sé consciente que el Creador no cambia. Ten eso en tu mente. Mantén siempre presente en tus pensamientos que Su Palabra, es eterna como Él. Me refiero a su Instrucción (Torah) y mandamientos (mitzvot) que en realidad son su Voluntad buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2). Por lo tanto no menosprecies sus palabras.
  • Para interpretar le libro de Revelación (Apocalipsis) debes asegurarte de conocer la Historia de Israel y de las naciones. Es necesario que entiendas que en cada línea de este libro existe un lenguaje alegórico, lleno de figuras que aparecen en otros libros proféticos como Daniel, y los otros profeta. Debes conocer la Torah para interpretar textos alegóricos. Recuerda las Sagradas Escrituras se interpretan a sí misma.
  • Cuando estudies un texto lee todo el capítulo. Te presente que es más fácil de entenderlo en su contexto, no le agregues ni le quites.
  • Recuerda que lo que tienes en tus manos es una traducción en un lenguaje que no es el original. Por ende, busca siempre la raíz de las palabras originales. Hoy cuentas con una infinidad de herramientas para hacerlo. Así veras que tu cosmovisión cambia de manera correcta hacia los niveles celestiales que inspiraron a los autores bíblicos.
  • Por favor, quítate todo lente religioso (dogmático) y cuestiona todo lo que te han enseñado. Descubrirás que no todo tu conocimiento bíblico estaba bien conectado con la Intención original del Eterno.
  • ¡Por sobre todo, aborda al texto con preguntas! Y no te preocupes, todos los que verdaderamente anhelamos la verdad lo hacemos. No te sientas sabio en tu propia opinión.
  • Escucha a los que piensan diferente a ti. Ten presente que al transitar por la búsqueda de la Luz, en sus códigos hebreos, descubrirás que aún no estás bien preparado en todo, y por lo tanto, necesitas fundamentar con las Sagradas Escrituras tus creencias. Sobre todo necesitas que todo lo que otros te digan desde sus dogmas cuadre con toda la enseñanza del espíritu de la Torah.
  • Recuerda que algo complicado es entender profecía ya que muchas cosas ya se cumplieron y lo fácil es mandar todo al futuro. Apóyate para ello en la consulta de documentos antiguos, hoy contamos con muchos de ellos en Internet.
  • Hay términos del primer siglo que no se entienden si no conoces la cultura hebrea y las raíces de sus palabras. Hay palabras y conceptos que tienen una razón cultural y etimológica provenientes de un contexto histórico-lingüístico que necesitamos considerar. Un ejemplo de ello es la expresión «obras de la ley«. Ella no se refiere a la Torah de YHVH Dios; por el contrario, se refiere a interpretaciones rabínicas, convertidas en tradición oral o ley (halajá).
  • Acostúmbrate a usar las referencias cruzadas y las notas a pie de página si tu Biblia las tiene. Esto son pequeños números y símbolos que te dicen que busques en otro lugar del texto para tener más información. También te muestran cuando algo ha sido discutido anteriormente. Los pie de nota, que normalmente están en la parte de debajo de una página, te dirán de dónde viene la información o te explicarán ideas complejas o conceptos y eventos históricos.
  • Usa un diccionario. Asegúrate de que buscas las palabras que no entiendas de cada capítulo que leas. Esto te ayudará a entender mejor las Sagradas Escrituras, y enriquecerás tu vocabulario español.
  • Subraya cosas importantes o que te llamen la atención en tu Biblia. No subrayes nada si la Biblia pertenece a otra persona.
  • Consigue una libreta o cuaderno de apuntes para tu estudio. Esto te ayudará a llevar un registro de las aliyás (ascensiones) que estudias y lees cada día. Además, cuando te hagas alguna pregunta sobre lo que lees, apúntalo en ese anotador (libreta o cuaderno). Puedes usar las preguntas «quién», «qué», «cuando», «donde», y «cómo» para analizar los pasajes que leas. Por ejemplo, pregúntate «quién estaba allí», «qué estaba sucediendo», «donde sucedió este relato» o «qué resultados tuvo cierta acción». Responde todas las preguntas posibles bajo cada categoría. Verás que estas preguntas sencillas harán que comprendas mejor la historia que estás leyendo. Luego míralas y medita sobre ellas.  Todo esto te ayudará a ver lo que Dios te está revelando a través de Su Palabra.
  • Evita todo tipo de distracción. Apaga la radio y la televisión. También desconéctate de tus redes sociales mientras estudias la Torah. A menos que estés estudiando en grupo, intenta encontrar un lugar tranquilo y silencioso con una mesa para poder leer y tomar notas. Considéralo un tiempo de cita íntima entre tú y Yahvéh.
  • Asegúrate tener un grupo de estudio que te fortalezca una vez por semana. Encuentra un grupo de gente con la que puedas estudiar. El texto de la Torah es muy complicado y tener un poco de ayuda para entenderlo puede ser muy importante. También te ayudarán a mantenerte motivado e inspirado. Valora el diseño celular llamado U.VA. (Unidad de Vida y Amor).
  • Prioritariamente, siempre comienza tu estudio rogando al Espíritu Santo del Eterno. Él te guiará a su verdad, ¿cuál? ¡La palabra es la verdad! (Juan 17:17).
  • Y sobre todo se humilde y aprende sumiso a la guía del Espíritu de la Verdad, recordando que a todos nos falta mucho por aprender.

 

Escudriñar las Escrituras frase Verdad

Para comprender mejor el tema de qué versiones bíblicas leer, recomiendo primeramente considera qué es el Textus Receptus haciendo click en este enlace.

Las 10 Plagas: Golpes de YHVH contra la idolatría

Por P.A. David Nesher

“…con esto sabrás que Yo soy YHVH…“

(Éxodo 7: 17)

Asombrado, el historiador griego Heródoto llegó a asegurar que los egipcios son los hombres más religiosos del planeta. Y es que en Egipto, la religión era la base de todo, y lo dominaba todo, tal y como lo había instalado en su fundación el mismo Nimrod, cuando huyó de Babel, después del juicio divino que derrumbara su torre manipuladora de masas.

Las diez plagas marcan el clima de la redención (gueulá) del pueblo de Israel. De acuerdo a la Instrucción (Torah) divina, éstas deben de ocupar el tema principal en la noche de la cena de Pesaj. Yahvéh, nuestro Dios, pudo poner tremenda presión sobre los egipcios desde el principio, para que así fueran libertados los israelitas rápidamente. Pero no fue así, el proceso divino fue paso a paso. ¿Que en realidad podemos aprender con esto?

Lamentablemente la anti-esencia de la idolatría es la creencia en que cada fuerza de la naturaleza tiene escondido un dios que la controla. En un mundo idólatra, cada fuerza de la naturaleza tiene su propio dios, y cada dios es una fuerza independiente y diferente. Los dioses discuten y luchan, y el hombre queda abandonado a merced de los caprichos y celos de estos ruines personajes. Por lo tanto, no hay un sentido de justicia o piedad, pues cada dios tiene su propia agenda. La idea de un Dios único que controla todas las fuerzas de la naturaleza al mismo tiempo el cual se relaciona con el hombre en un balance de justicia y misericordia no era muy popular en la sociedad egipcia.

En Mitzraim (Egipto), idolatraban al río Nilo, al dios sol, a la diosa gato, al dios oveja, etc. Yahvéh, nuestro Dios, ideó las diez plagas para romper las leyes de la naturaleza por completo y así demostrar – no sólo al pueblo de Israel, sino también a toda la humanidad, en todas las generaciones – que es sólo Él quien controla toda la naturaleza y todo el mundo físico, y que no hay nada fuera de Su control soberano.

Por la misma Torah entendemos que la naturaleza no actúa independientemente de la voluntad de YHVH; sin embargo, también sabemos que nuestro Dios sí creó leyes en la naturaleza y no le gusta interferir en ellas. Ciertamente el Eterno es capaz de hacer lo que quiera, pero él no anda jugando con el mundo físico y su funcionamiento. Por esto, entendemos que la mayoría de los milagros son fenómenos naturales impresionantemente cronometrados. Esto significa aceptar que toda la existencia, todos los procesos del universo físico, son un milagro. Nos hemos acostumbrado tanto a esto en nuestras vidas cotidianas que simplemente no nos damos cuenta.

Pero las diez plagas son una excepción notable a esta regla. Más bien son un claro ejemplo de YHVH rompiendo las leyes de la naturaleza.

Las Diez Plagas son probablemente la faceta más reconocible del Éxodo. Si examinamos cuidadosamente cada una de ellas podremos ver con facilidad que fueron diseñadas para mostrar el control del Eterno sobre todas las fuerzas de la naturaleza: el agua y la tierra; el fuego y el hielo; los insectos, los reptiles y los mamíferos; la luz y la oscuridad; y finalmente, la vida y la muerte. Las diez plagas hicieron más que traer dolor y sufrimiento al pueblo egipcio. Cada una de ellas atacó al menos a uno de los muchos dioses egipcios, demostrando la impotencia de sus ídolos y la omnipotencia del Eterno, nuestro Dios.

El Faraón mismo y su casa eran considerados dioses en Egipto y cuando, a pesar de las continuas advertencias dadas por YHVH mediante Moisés y Aarón, el terco Faraón se opuso, el Eterno envió un total de diez plagas, una tras otra, intercaladas con continuas advertencias y oportunidades de rectificación. Cada una de las plagas afectó a animales, objetos o lugares que supuestamente eran sagrados y protegidos por sus dioses. La enseñanza para los egipcios fue conocer al Eterno y único Dios. La Torah repite cinco veces que las plagas eran para que los egipcios supieran que YHVH es el amo de todo el universo

Las diez plagas expresaron el juicio del Eterno contra «todos los dioses de Egipto (Mitzraim)» (Éxodo 12:12). Y después de la derrota de Faraón, Moisés canta: «¿Quién como tú entre los dioses, oh Yahvéh? » (Éxodo 15: 11).

Cuando el Eterno, uno a uno fue degollando los títeres del paganismo egipcio, no dejaba escapatoria para constatar la realidad: ¡hay solamente Uno (Ejad) que gobierna y domina, sin asociados, ni oponentes!

LA ADVERTENCIA PRELIMINAR: ¡YHVH ES EL ÚNICO SOBERANO!

Termutis, diosa protectora del faraones, era representada en la tierra por la cobra. En realidad, los egipcios creían que la reina del cielo (título favorito de HaSatán) se encarnaba en este ofidio y se instalaba como corona sobre la mente de los faraones. Por ello, este reptil era considerado uno de los guardianes de los faraones de Egipto, razón por la que la corona real mostraba la imagen de una.

Cuando la vara de Moshé (Moisés) se convirtió en serpiente y luego se tragó a las varas/serpientes de los magos de Paró (Faraón en hebreo), fue una forma de demostrar que el Dios de los israelitas era más poderoso que el dios y protector de Paró (Éxodo 7:11-12). Solamente bajo la sombra del Altísimo se puede habitar seguro (Salmo 91:1).

TRES GRUPOS DE PLAGAS

La literatura especializada nos pone en conocimiento de la existencia de centenares de deidades poblando la afiebrada imaginación mística de los egipcios; por ello, se hace difícil indicar con exactitud todas los ídolos que fueron execrados por las plagas que el Eterno envió sobre Mitzrayim.

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Las diez plagas presentan al Eterno como el Señor de toda la tierra y que interviene en la historia “por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra”.

No solo es una lucha entre Moisés y el Faraón, es una contienda entre el poder único de YHVH y los «diositos» paganos de Egipto representados todos por la persona del Faraón.

¡Sólo hay una fuerza y poder en el universo y es la del verdadero Dios, cuyo nombre es YHVH!. No es una lucha entre el bien y el mal porque el Eterno esta por encima de todo lo creado. Él está por encima de la existencia misma.

Con fines didácticos, hay autores que dividen a las diez plagas en tres grupos de tres cada uno. Cada grupo fue una enseñanza a Faraón y al mundo en general.

Lo que tienen en común es que en la primera plaga de cada una de las series de tres, YHVH le dice a Moshé que se presente ante al Faraón en la mañana cuando éste sale al Nilo. En la segunda le dice que se presente ante el Faraón en su palacio. Y la tercera es sin advertencia previa, y generalmente se trata de un golpe o molestia más psicológica.

La finalidad del primer grupo, sangre, ranas y piojos, es esencialmente el reconocimiento de la existencia del Dios único, dentro de un marco que claramente diferencia entre la existencia de un Dios verdadero y la existencia de poderes imaginarios y la fuerza impura de los brujos y hechiceros, los cuales llenaban la tierra de Egipto. En la advertencia sobre la orilla del río que precede a la plaga de sangre, se define esta finalidad teológica:

“con esto sabrás que Yo soy el Eterno“
(Éxodo 7: 17)

En el trascurso del tiempo que las plagas de sangre y ranas golpearon a Egipto lograron los brujos imitarlas con diferentes hechizos, sin embargo en la tercera plaga se logra el objetivo esencial de este grupo y los brujos debieron reconocer que la aparición de los piojos no podía ser sino “el dedo de Dios”.

“Pero al ver Faraón que había alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como el SEÑOR había dicho.
Entonces el SEÑOR dijo a Moisés:
Di a Aarón:
“Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.”Y así lo hicieron; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por todo el país de Egipto.Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales. Entonces los magos dijeron a Faraón: Este es el dedo de Dios. Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el SEÑOR había dicho”.

(Éxodo 8:15-19)

El reconocimiento básico en la existencia del Eterno Dios, es designada la segunda triada de plagas, mezcla de animales, epidemia y llagas, para agregar un segundo peldaño, un escalón que afirmará la supervisión cósmica del Creador.

Existen seres humanos que reconocen la existencia de un Creador pero niegan que la divinidad pueda tener alguna relación íntima y especial con el mundo que creó. Para ellos, este concepto encaja muy bien dentro de una visión general que se desentiende del principio del premio y el castigo, y de la distinción entre un justo e injusto. Sin embargo, frente a opiniones de este tipo, fija en forma rotunda la advertencia sobre la orilla del Nilo que se realiza previa a la plaga de mezcla de animales:

“separaré en aquel día la tierra de Goshen que mi pueblo habita, para que no haya allí mezcla de animales, de tal modo sabrás que Yo soy el Señor dentro de la tierra”
(Éxodo 8:22).

De tal modo las plagas que pertenecen a este grupo acentúan la distinción entre Israel y Egipto, e incluso entre el rebaño de Israel y aquel de Egipto, para que aprendamos la supervisión universal del Eterno sobre sus criaturas y la distinción que hace entre los justos e injustos.

El tercer peldaño se define dentro de la advertencia que precede a la plaga del granizo, que abre el tercer grupo:

“Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierra.”
(Éxodo 9, 14)

Según el sistema psico-cultural pagano imperante en Egipto, incluso después que una persona haya reconocido la existencia de Dios y su supervisión cósmica, siempre es proclive a pensar que ciertamente la divinidad es poderosa, pero es un poder entre tanto otros semejantes. Por este motivo se acentúa en estas últimas plagas lo especial de cada una de ellas; en:

  • el granizo: … “muy pesado que no hubo como este en la tierra de Egipto desde que existe hasta ahora…” (9,18);
  • y en la langosta – “que no vieron tus padres ni los padres de tus padres desde el día que estuvieron sobre la tierra hasta ahora…” (10,6).

La plaga de la oscuridad expresa también lo exclusivo del poder divino, que muestra el control de YHVH sobre el presuntamente más fuerte de todos los dioses egipcios, el sol.

¡Cada una de las plagas atacaba un grupo de los dioses egipcios! 

A continuación les comparto un cuadro en el que podrán apreciar y comprender cada plaga como un palo que golpea en el rostro a distintas divinidades egipcias:

PlagaDeidad falsa
Sangre   (Éxodo 7:14-25)Khnum: dios carnero supuesto creador del agua y la vida.  
Hapi: deidad del Nilo, principal entre todos los dioses (por sostener la vida en Egipto).
Sodpet o Sobek, el dios cocodrilo que supervisaba las aguas de las inundaciones del Nilo tan necesarias para la fertilidad de la tierra.
Taweret: la diosa hipopótamo guardiana del embarazo y el parto.
Osiris: se creía que el río Nilo era su corriente sanguínea.
Ranas   (Éxodo 8:1-5)Heket o Heget: deidad de la fertilidad, y uno de los dioses primigenios, simbolizada por una rana.
Jejenes, piojos (polvo de la tierra fue usado para provocar esta plaga)   (Éxodo 8:16-19)Gueb: deidad de la tierra que cumplía la función de la fertilidad de la vegetación. Encarcelaba las almas de los muertos y cuando se reía producía terremotos.
«Mixtura» o enjambres de insectos _Arov_ (moscas, tábanos, escarabajos, cucarachas, etc.)   (Éxodo 8:20-24;  Sal. 78:45)Kheper o Khefri: deidad de la renovación vital, simbolizado por el escarabajo.  
Dúa: deidad de los artículos de tocador, el aseo personal y la higiene del hogar.
Shejmet: deidad leonina patrono del fuego, guerra y pestilencia.
Peste en animales domésticos   (Éxodo 9:1-7)Hathor: deidad de la belleza, el amor  y la ganadería. Simbolizada por una vaca. Criaba y amamantaba a los hijos del faraón.
Apis: deidad con figura de toro.
(Hubo numerosas deidades animales, que no mencionamos.)
Úlceras o forúnculos   (Éxodo 9:8-12)Imhotep: El curador mítico (también conocido como Toth, deidad de la inteligencia, la educación y la sabiduría médica y oculta).  
Sekmet  y Konsu: los dioses de la medicina y la curación.
Granizo y fuego   (Éxodo 9:12-35; Salmo 78:47-48)Nut: deidad femenina de los cielos y el clima.  
Seth: deidad del viento, de las tormentas y protector de las cosechas;
Neper o Nepri: el dios de las cosechas de granos; Renenutet: diosa de la fertilidad y la comida.
Osiris, el gobernante de la vida
Langosta   (Éxodo 10:12-15)Anubis: deidad de los campos.  
Isis: deidad protectora contra la langosta.
Serapis: deidad que resultaba de la asimilación de Apis, a su muerte, con Osiris. Min: deidad de la fertilidad y la vegetación, protectora de la cosecha.
Nepri: divinidad masculina protectora de los cultivos, las cosechas y el pan.
Oscuridad   (Éxodo 10:21-23)Ra, Atom, Horus: deidades solares.   Shu: dios del aire, Amun o Amón:  dios del viento
Muerte de primogénitos   (Éxodo 12:29-33)Isis: deidad protectora de la maternidad y de la vida y la salud de las familias. Especialmente protectora del Paró (Faraón).   Osiris: Juez de la muerte, protector de los difuntos y señor del Faraón. Horus: deidad hijo de Isis y Osiris Nekhebet: protector de los nacimientos, y de la casa real (era una mujer con cabeza de buitre). Faraón: El primero de su pueblo, el protector de las primogenituras egipcias por lo que era considerado deidad por los egipcios.
ANÁLISIS DE LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS QUE PRODUJERON LAS DIEZ PLAGAS.

Si analizamos rápidamente el panorama psicológico de estos eventos notaremos por ejemplo que cuando el Nilo se convirtió en sangre, los egipcios deben haber pensado que los dioses del Nilo habían sido asesinados. Esa idea causó terror en la mentalidad de todo el Imperio, por lo que los magos acudieron urgentemente a traer paz al Faraón y sus súbditos, imitando el evento con su conjuros y hechizos.

En otro análisis diré que Heket, la diosa egipcia de la fertilidad y la resurrección, era adorada como una rana. Las mujeres egipcias usaban amuletos con una imagen de Heket para recibir protección durante el parto. Matar ranas intencionalmente estaba prohibido e incluso matar una accidentalmente era castigado con pena de muerte. Las ranas representaban una vida larga y eternidad. Por eso la plaga de ranas atacó a los egipcios usando su propio símbolo de protección. Hizo que odiaran a su propia deidad y fueron forzados a matar al animal que para ellos era la manifestación de una diosa. Cuando las ranas muertas formaron montañas putrefactas al final de la plaga, se reforzó el mensaje de que su diosa estaba muerta y era desagradable.

Es difícil imaginarlo, pero en el Antiguo Egipto, las moscas representaban tenacidad, coraje, vida eterna y, en ocasiones, también fertilidad. En antiguas tumbas egipcias han sido encontrados labrados en roca y amuletos con forma de mosca. Ser atacado por el insecto que reverenciaban debe haber sido un golpe inmenso para la mente egipcia.

Los animales sagrados eran adorados como la personificación de los dioses y cuando morían se los embalsamaba. Además de dañar la fuente de alimentos y sustento de los egipcios, la quinta plaga mató a sus dioses, matando el ganado vacuno y ovino que los representaba.

Sekmet y Konsu, los dioses egipcios de la medicina y la curación, quedaron denunciados como ineptos para sanar, tanto como la deidad en jefe Imhotep. Los egipcios comenzaban a temblar de miedo a las afecciones de su salud.

Los antiguos egipcios también adoraban al ojo de Horus, que creían que era un símbolo de protección. Es posible que cuando las langostas son descritas como cubriendo el ojo de la tierra (Éxodo 10:5), se refiera a la percepción de los egipcios de que el ojo protector de Horus fue eclipsado por YHVH nuestro Dios.

Para los egipcios, la densa y negra oscuridad durante siete días y noches fue una clara señal de la derrota de Ra, dios del sol. La fuente de poder de sus almas caía como falsa frente al poder del Creador del sol.

Muerte de los Primogénitos.

La sociedad egipcia estaba construida sobre el culto al primogénito. Ellos aseguraban que Osiris (nombre egipcio de Nimrod), el hijo primogénito de Ra, fue el primer Faraón debido exclusivamente al orden de su nacimiento. Los egipcios creían que todo Faraón era también un dios, el hijo primogénito del primogénito llegando hasta Osiris mismo. Esta plaga destruyó la ilusión final de poder e inmortalidad del líder primogénito egipcio.

Cuando YHVH envió a Moshé donde Paró por primera vez, le dijo que Israel es mi hijo primogénito (Éxodo 4:22). Al matar al primogénito de Egipto y salvar a Israel, el Eterno mostró que Su primogénito es el primogénito verdadero y le dio el golpe final a la estructura religiosa egipcia basada en el primogénito falso (Nimrod).

Las plagas no sólo fueron una venganza creativa, sino que también vinieron a darnos una lección. Fue un reconocimiento de YHVH como único Dios verdadero. Fue un desmantelamiento completo y paso a paso del sistema de creencia egipcio, primer bastión sobreviviente del anti-diseño astrológico conocido como Babel.

Por lo tanto, las diez plagas no sólo tuvieron la función de castigar a los egipcios, sino también de dejar en claro al mundo en general (y al pueblo de Israel en particular) la conexión que hay entre Dios (Elohim) y Su mundo. De hecho, este sigue siendo nuestro desafío en la actualidad: usar la manifestación de la mano de Dios a través de la historia y la naturaleza para quitar las capas de ocultamiento y aumentar la consciencia del Eterno.

Ahora, para finalizar me despido invitándolos a ver este video que resume lo que aquí hemos considerado:

Te recomiendo también estudiar lo que está propuesto en esta bitácora:

¿Odiar al Padre y a la Madre?

«Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo».

(Lucas 14:26)

Debo hoy proclamar, lo que todo hombre a lo largo de la historia ha reconocido. Yeshúa desmontó y rompió todos los esquemas y cuestionó las palabras sagradas de las Sagradas Escrituras. A decir verdad, él cuestionó su interpretación y la manipulación que se hizo de ellas. A nuestro Maestro no le interesaba que lo reconociesen como Mesías (el que ellos, sus contemporáneos, esperaban), sino que quería ser Él mismo fiel a la verdad.

En presencia de Yeshúa todo ser queda desvelado; no hay medias tintas, porque Él es la plena autenticidad. «Si no odias a tu padre y a tu madre…«, no eres tú mismo y no podrás seguirlo. Odiar la figura del padre y la madre, no la persona, es lo que está diciendo Yeshúa.

Si aún vives de lo que tus padres grabaron en tu mente, y no eres capaz de emanciparte, es como si tus padres y su cultura respondieran por ti. Más vale la conciencia que la adoración, porque la conciencia , en sí, es adoración, despertar a la verdad del Eterno.

INRI y el Nombre Oculto del Eterno (YHVH)

Por: P.A. David Nesher

«Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.
Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos:
No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.
Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito».

(Juan 19:19-22)

La anécdota con la que comenzaré puede resultar graciosa, pero también develará el espíritu de ignorancia que hoy gobierna en las mentes cristianas. Cierta vez, me encontré con un católico nominal que estaba convencido que el cartel que él leía en la parte superior de los crucifijos (INRI) ostentaba el nombre de la fábrica de procedencia del mismo. Sorprendido quedó cuando le leí esta porción del evangelio en la que queda bien en claro que esas cuatro letras son el acrónimo (palabra formada por las iniciales de otras palabras) de un paradigma de condenación redactado por Poncio Pilato. Estas iniciales eran de las palabras que informaban de la causa de la sentencia del crucificado.

El famoso título en latín que todos conocemos era INRI, pero dice el Evangelio que primeramente estaba escrito en hebreo y luego en griego y latín. Por lo tanto, lo que se leía como acrónimo era en este orden: YHVH, INBI, INRI. El uso de estas tres lenguas son por el siguiente motivo: el hebreo era la lengua oficial del templo, el griego era la lengua cultural y comercial; y el latín era la lengua oficial del imperio romano.

El letrero era este:

inri_1cartel

Sus inscripciones se espesaban en sus correspondientes idiomas así:

ישוע הנצרי ומלך היהודים (hebreo)
ΙΗΣΟΥΣ Ο ΝΑΖΩΡΑΙΟΣ Ο ΒΑΣΙΛΙΑΣ ΤΩΝ ΙΟΥΔΑΙΩΝ (griego)
Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum (latín)
¿Qué era lo escrito en la cruz que ofendía la mente hebrea de los sacerdotes?

Debemos entender que los sacerdotes estaban enteramente capacitados para discernir los mensajes ocultos detrás de cada letra hebrea. Ellos conocías y manejaban perfectamente la herramienta de la gematría. Por lo tanto el ojo agudo y místico de los sacerdotes, les permitió observar una peculiar «anomalía» en el burlezco título en hebreo, griego (koiné) y latín que se encontraba en la cruz. Protestaron en gran manera a Poncio Pilato (Juan 19: 19-22), porque en el letrero le había puesto un título en hebreo que significaba que Yeshúa era rey de los Judíos. Lo inquirieron para que modificase de la cruz ese título en hebreo. Ellos querían que se pusiera que fue el propio Yeshúa el que decía que era rey de los Judíos, sin embargo ésta no era la única razón para modificar el título, sino que al estar la cruz cerca de la ciudad y al estar en el paso por donde todos subían a Jerusalén para Pesaj (Pascua), cuando se veía ese madero de tormento con la inscripción, lo que se leía de lejos era YHVH, el nombre de Elohim clavado en la cruz.  Imagínense el impacto que esto significó en aquél 14 de Abib comienzo de Pésaj (Pascua) día de gran solemnidad, que en una Cruz romana estuviera clavado un hombre que se llamaba Yahvéh y que había sido crucificado a petición de ellos mismos.

Para entender mejor esto que les estoy planteando los invito a que veamos detenidamente ciertos detalles que contienen los secretos de esta tesis.

En el título puesto por Pilato sobre la cruz, encontramos que Jesús (Yeshúa) era y es primeramente Rey de los Judíos. El famoso título en latín que todos conocemos era INRI, pero dice el Evangelio que primeramenteestaba escrito en hebreo y luego en griego y latín. Comenzamos por el ultimo el latín.

INRI= Acrónimo esotérico en Latín:

INRI hemos dicho que  son las siglas de la frase latina IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM, la cual se traduce al español como: «Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos».

Algunas sociedades esotéricas como los masones y los rosacruces atribuyen a este acrónimo orígenes paganos, es decir, anteriores a la cristianización. Lo interpretan como IGNE NATVRA RENOVATVR INTEGRA, que significa «Por el fuego se renueva completamente la naturaleza», era una manera de adoración al sol. Y esto Poncio Pilato lo conocía muy bien, por lo cual diseñó esta escritura con la intención de continuar burlándose de nuestro Señor y también de los judíos que gobernaba.

INBI= Acrónimo Griego:

Algunas Iglesias Ortodoxas de Oriente usan las letras INBI del texto griego de la inscripción en la cruz,Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος ὁ Bασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων. Su sacerdocio cambia el título por ὁ Bασιλεὺς τοῦ κόσμου ( que signfica «El Rey del Mundo«), no implicando que esto es en realidad lo que estaba escrito, sino que eso es lo que debió haberse escrito. También otras Iglesias Ortodoxas de oriente (como la de Rumania), utilizan la abreviación INRI.

YHVH= Acrónimo Hebreo que revela al Eterno.

Pero la perla mística revelada a nuestra fe es la inscripción en hebreo cuya abreviación es el propio Tetragrama o nombre de Elohim (Dios):

ישוע הנצרי ומלך היהודים

 “Yeshúa HaNotzri VeMelej HaYehudim” (YHVH), que significa lo mismo que INBI y que INRI, Yeshúa es Jesús, HaNotzri es de Nazaret,  V’Melej con V , es Rey, y HaYehudim, de los Judíos.el-sello-yhvh

Es decir que lo que se leía al principio de cada palabra eran la siglas  YHVH, el nombre de nuestro Dios como título encima de la cabeza de Jesús clavado en el madero. Esto causó un fuerte impacto en la mente de los sacerdotes y fariseo. Significaba claramente y a simple vista que en el comienzo de la Pascua,  en una cruz romana, estuva clavado un hombre que en el título o cartel sobre su cabeza tenía codificado el nombre sagrado Yahvéh. Esta situación coincidía con el cartel que se colocaba en el cuello de los corderos consagrados que cada padre de familia llevaba ese mismo día al Templo para sacrificarlo y luego disfrutarlo en familia durante la Cena de esta gran solemnidad. Cada cartel destacaba el nombre del padre que había apartado dicho cordero para la redención de su hogar. Los especialistas en códigos sagrados, discernían que cualquier judío que por allí pasara camino al Templo para adorar, vería claramente que aquel hombre verdaderamente era el Cordero de Elohim que quita el pecado del mundo, tal y como lo anunciara Su profeta Juan, el bautizante tres años antes en el Jordán (Juan 1:29).

Los sacerdotes también discernían que de esta manera se cumplía en Jesús la Escritura del libro de Éxodo donde el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) debía llevar el nombre de Elohim sobre su frente para cargar sobre sí las faltas cometidas por los hijos de Israel y a fin de que ellos reciban gracia delante de YHVH.

«Harás un ornamento de oro puro y graba en él como en un sello: ‘Apartado para YHVH.’
 Átalo al turbante con un cordón azul, en la parte delantera del turbante,
sobre la frente de Aarón. Porque Aarón lleva la culpa de los errores cometidos por los hijos de Israel en dedicar sus ofrendas santas, este ornamento estará siempre sobre su frente, para que las ofrendas para YHVH sean aceptadas por ÉL.»
(Éxodo 28:36-38)
 Los sacerdotes temían que cualquier varón judío, entendido en la Torah, al pasar cerca del Gólgota y ver de lejos las siglas de este cartel, se preguntara: «¿Cómo llevara el Kohen Gadol sobre su frente el Nombre de YHVH después de haberlo condenado a muerte?«. Usted, amado lector, ¿logra darse cuenta de este gran secreto mesiánico?

 Entonces, como comprendemos hasta aquí las siglas de los acrónimos INRI o INBI no nos dicen nada. Solamente cumplen su rol de texto informativo. Pero, el acrónimo, en hebreo (el idioma original que fueron escritas las Escrituras, la lengua santa y el idioma con el que Dios creó el mundo), nos hacer ver que Yeshúa (Jesús) está sellado con el Nombre del Dios verdadero: YHVH. ¿Casualidad? ¿Coincidencia?… Seguros estamos que no. Poncio Pilatos, en su ignorancia escarnecedora, puso esas letras, pero fue el Santo Espíritu del Eterno quien permitió que así se revelara el nombre de Dios.

 Para colmo de todo, la ira de estos líderes religiosos se aumentó exponencialmente al oír del procurador romano lo siguiente:

Pilato respondió: Lo que he escrito, he escrito.

(Juan 19:22)

Con todo esto, aquellos líderes religiosos, los testigos de esta Pasión maravillosa de nuestro Mesías, los discípulos que captaron esta señal,… lograron discernir el cumplimiento del salmo cantado por tantos años en Israel, especialmente en lo coronación de sus reyes:

(Salmo 2)

1 «¿Por qué se amotinan las gentes,
    Y los pueblos piensan cosas vanas?

2 Se levantarán los reyes de la tierra,
Y príncipes consultarán unidos
Contra YHVH y contra su ungido, diciendo:

3 Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.

4 El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.

5 Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.

6 Pero yo he puesto mi rey
Sobre Sion, mi santo monte.

7 Yo publicaré el decreto;
YHVH me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy.

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra.

9 Los quebrantarás con vara de hierro;
Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes;
Admitid amonestación, jueces de la tierra.

11 Servid aYHVH con temor,
Y alegraos con temblor.

12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;
Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían».

Este fue el anuncio final del Eterno a Su Pueblo. Él se manifestaría corporalmente en Su Mesías. Evidentemente este mensaje resalta y sella que Yeshúa  (Jesús) es YHVH.  Así, y solamente así, se comprende el kerigma apostólico de las primeras comunidades: ¡Jesús es El Señor! Habiendo sido traducida  las Sagradas Escrituras al latín,  hoy los seres humanos solamente ven en las iglesias el termino (INRI).   Con esto entendemos lo que sostengo al afirmar que las traducciones le roban el significado a la idea original de las Escrituras. ¡Toda versión es una traición!

¡Mas hoy debemos alegrarnos porque Espíritu Santo ha comenzado a restaurar la lengua que fue confundida en Babel, para traernos a todos a su conocimiento antes de que El regrese!

El Shabat fue la primera Reforma de Fe que Moisés hizo en Egipto

«Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.
Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas.
Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas».
Éxodo 5:4-9
Ante los argumentos teológicos que muchos cristianos esgriman aduciendo que el Shabat (sábado) solamente fue establecido a partir del encuentro de Israel y el Eterno en Sinaí (Éx. 20), creo conveniente conducirlos a una interesante curiosidad bíblica que aparece en este pasaje.
Recuérdese que el tema es el de la redención de Israel; y de ahí que sea un asunto en que el pueblo no podía tener parte alguna. El Eterno debe actuar por ellos; y es Él, por consiguiente, el que entra en controversia con Faraón. Tanto Faraón, como el dios de este mundo, Satanás, procura mantener al pueblo en servidumbre. Es el propósito de YHVH librarlos; el mensaje confiado a Moisés es, por tanto, para el oído del rey Egipcio. ¿Y cuál es el objeto de Dios en la emancipación de Israel? «Para que ellos me celebren una fiesta solemne en el desierto.» (versículo 1 – VM).
Ahora bien, esta idea de celebrar a YHVH ya había comenzado a implantarse por medio de un acto ritual muy especial, revelado por el Eterno a la humanidad antes de la caída en pecado. Leemos en el relato del Éxodo que el Faraón se quejó ante Moisés y Aarón de hacer  cesar al pueblo de sus obras:
“Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis  cesar de sus tareas”
(Éxodo 5:5)
Resultará para ustedes muy interesante notar que la palabra traducida como “cesar” en el versículo 5 deriva de un término egipcio para sábado, y en hebreo la palabra que aparece es “shabát” y hace referencia a guardar el séptimo día. Moisés había iniciado su misión profética llamando al pueblo a reformar la observancia del sábado.
Faraón no solamente rechazó la idea de dar a los israelitas tres días para que celebren a YHVH, sino que él veía a la costumbre ancestral de guardar Shabat, que Moisés y Aarón habían restituido, como una pérdida de tiempo y producción. La perspectiva de perder el servicio de sus esclavos lo llenó de ira. El resultado fue que aumentó las tareas del pueblo, cargó sobre ellos cargas más pesadas, para fijar más firmemente los grilletes de su servidumbre. Él no podía permitir un día especial que permita reflexionar en el poder infinito que otorga la libertad.
Siempre es así. Pero a pesar del poder y la sutileza de Satanás, él siempre se derrota a sí mismo. De hecho, no tiene visión anticipada. No puede ver el futuro, así como nosotros tampoco podemos, y como consecuencia, él siempre se extralimita. El pueblo estaba ocioso (dijo Faraón), y, «por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios» (Éxodo 5:8). Él deseó, por tanto, que el aumento de trabajo echara fuera todos tales pensamientos de sus mentes. ¡Ah! Así ha sido y siempre será, Satanás rodeará tierra y mar para evitar que ni siquiera uno de sus pobres esclavos escape de su servicio. Por eso es que si un alma es convicta de pecado, y comienza a anhelar libertad y paz con Dios, para escapar de Egipto y ser salva, Satanás la rodeará con mil trampas, fascinaciones, y enredos de su sistema. Procurará, tal como hizo Faraón con los hijos de Israel, mediante una mayor ocupación, atrayéndole con señuelo a un torbellino de excitación o actividad. Muchas veces hará creer que un aumento de trabajo o una promoción laboral del mismo, son una bendición divina.  Por ello, si alguno de ustedes está luchando con esta idea sobrenatural de celebrar Shabat como día de liberación, debe tomarse de la mano del Eterno y dejarse conducir a dimensiones inimaginables.

Recuerden que el Eterno proporcionó al día de Shabat santidad y bendiciones después de la creación de los cielos y de la tierra, tal como se señala en la Torah:

“Elohim bendijo al séptimo día y lo santificó, pues en él descansó de toda Su actividad que Elohim había creado para hacer”

(Génesis 2:3).

Por medio del cumplimiento de Shabat demostramos nuestra fe en el Eterno, quien creó los cielos y la tierra. De la misma forma que Yahvéh creó el universo durante los seis días de la creación y descansó al séptimo día, así nosotros también debemos descansar de nuestras actividades en el séptimo día. Así lo expresa la Torá: “Los hijos de Israel guardarán el Shabat, para hacer del Shabat por todas sus generaciones un pacto eterno. Es un signo entre Yo y los hijos de Israel de que en seis días el Eterno hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día descansó e hizo un respiro” (Éxodo 31:16-17).

Por eso, el Shabat también es una recordación de la salida de Egipto, como se señala en el versículo: “Recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto y el Eterno, tu Di-s, te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el Eterno, tu Di-s, te ha ordenado cumplir el día de Shabat” (Deuteronomio 5:15). Al salir de Egipto dejamos de ser un pueblo de esclavos y nos convertimos en un pueblo de hombres libres, capacitados para transformar nuestro entorno, y restituir los lineamientos divinos en toda la Creación del Eterno.

La salida de Egipto constituye un principio fundamental de nuestra fe en Dios. Por medio de nuestro descanso en Shabat expresamos la libertad adquirida al salir de Egipto, así como la fe y el apego a Yahvéh, quien nos sacó de la esclavitud a la libertad y nos entregó Su Torah.

El Shabat no constituye únicamente un día de descanso físico, sino que también posee una naturaleza excelsa y elevada y nosotros lo designamos para la elevación espiritual.  El día sábado (Shabat) posee la capacidad para arrancarnos de lo cotidiano de los días de la semana y brindarnos la posibilidad de elevarnos por encima de la atmósfera mundana de los seis días de actividad y sentir la espiritualidad del día que todo él es descanso y reposo para la vida eterna. También nos brinda la capacidad para trasladar los valores espirituales y el gusto especial de las oraciones de Shabat y de sus comidas a los demás días de la semana. Mediante ello el Shabat se convierte en un día del cual los demás días, tanto anteriores como posteriores, extraen elevación espiritual y santidad.

El Nombre de Yeshúa contra el Poder de la Bestia (el Sistema 666)

Muchos de los que me escuchan pronunciar el Nombre del Mesías, reaccionan asombrados por distintas razones. Yo digo Yeshúa, y los pensamientos comienzan a fluir en juicio condenatorio contra mi persona. Algunos de mis oyentes, me juzgan con la carátula calificatoria de «judaizante» que pretende confundir a la audiencia a la que sirvo. Otro, influenciados por la secta judaizante de los Nombres Sagrados, creen que «mi ignorancia» me lleva a privarme del conocimiento que ellos, supuestamente gozan, cuando pronuncian Yahshúa como la manera correcta de nombrar a nuestro Mesías. Estos últimos, permanecen adormecidos en el sopor de la ignorancia que sus propios maestros le han implantado gracias a tanto material sin fundamento que publican por la Internet.

Pues bien, en esta hora, no tomaré este espacio para profundizar en la razones etimológicas hebreas que defienden mi pronunciación del Nombre del Mesías. No, no atrasaré mi intención profética en esos detalles que pueden ser investigados por Uds. en otros páginas que con seriedad investigativa postean las razones del decir Yeshúa y no Yahshúa. Lo que sí haré será sumergirme en las vibraciones esenciales del propósito eterno de YHVH. Pretendo demostrarles a cada uno de ustedes que el Nombre bendito de Yeshúa está directamente ligado con Su Misión anunciada en el Protoevangelio registrado en el libro de Génesis (Bereshit) capítulo 3, verso 15:

«Pondré enemistad entre ti y la mujer,  y entre tu simiente y la simiente suya;  esta te herirá en la cabeza,  y tú la herirás en el talón«.

El Eterno, está proclamándole a la humanidad caída que el linaje carnal que ellos mismos estaban iniciando inspirados por la serpiente, sería vencido por la redención misma de la humanidad a través de un hombre ungido para esta tarea. De este modo, el sistema u orden de cosas que comenzó a regir la Tierra desde la mirada supervisora del gran dragón, tenía la sentencia profética de parte del mismo Formador de la humanidad de que de esta misma surgiría el hombre capacitado y asignado celestialmente para destruir el orden de cosas de las tinieblas.

Para que esta explicación pueda ser captada en su más profunda significación espiritual, necesito que cada uno de ustedes me permita guiarlos a ciertos puntos importantes:

El primero de ellos, tiene que ver con el hecho de que el Nombre del Mesías fue asignado por el Eterno Dios. Esto queda bien claro al leer el evangelio.

«Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados«.

(Mateo 1:21)

El Nombre del Mesías, el Hijo del Eterno, no fue dado por medio de un hombre sino que su Nombre fue revelado desde el cielo. Leamos el testimonio de Lucas 1:30-31:

«Entonces el ángel le dijo: Myriam, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS (YESHÚA)».

(Biblia Versión Reina Valera 1960, Énfasis nuestro)

Está bien claro, que fue el ángel, como mensajero de la Voluntad divina, quien reveló el Nombre que sus padres debían darle según el designio apostólico del Eterno. ¡María y José no escogieron el nombre del redentor!

Ahora bien, todos ustedes ya tienen bien asumido que el nombre Jesús no es más que una transliteración del idioma español del nombre original hebreo. El asunto justamente es que en este momento de la Historia de la Salvación, el mensajero celestial está pronunciando dicho nombre así: YESHÚA. El ángel dice que debe llamarse así por una razón: «… el salvará a su pueblo de sus pecados«.

Me resulta interesante aportar a estas alturas el hecho de que a Saulo de Tarso le fue revelado el nombre desde el cielo por el mismo Hijo de Dios. Pero lo más interesante es que le fue revelado en hebreo. Leamos: Hechos 26:12-15

«Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y DECÍA EN LENGUA HEBREA: «¡Saulo, Saulo!, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón». Yo entonces dije: ¿Quién eres, Amo? Y el Maestro dijo: Yo soy Yeshúa, a quien tú persigues».

No cabe la menor duda, que este nombre es hebreo y debe ser dicho en lengua hebra tal como lo vemos en las Escrituras. En el Tanaj (Toráh, Profetas y Escritos – llamado de forma común Antiguo Testamento-) es YESHÚA y encontramos esto en el libro de Nehemías. Antes de citar esta escritura conviene que veamos cómo se escribe Yeshúa en hebreo. Las letras se leen de derecha a izquierda y son: Yod, Shin, Vav y Ayin.

yeshua-adon

La referencia Strong H3442  ישׁוע (Yeshúa) tiene como raíz la H3091 יהושׁוּע (Yehoshúa) y significa: YHVH ES SALVACIÓN, así mismo podemos apreciar en la transliteración más correcta del nombre Yeshúa al español, que este aparece como “JESÚA”, El diccionario bíblico nos dice:

– Jesúa (hebreo Yêshûa) es una forma tardía de Yehôshûa (Josué); también aparece en antiguos sellos hebreos y en documentos seculares encontrados entre los Rollos del Mar Muerto).

Ahora, permítanme conducirlo a un secreto maravilloso revelado en los códigos de este maravilloso Nombre.

Debemos aceptar que el idioma hebreo es muy rico en su fondo y forma. Cada palabra cuenta con un significado complejo y rico, y además, cada letra que la conforma esconde un mensaje codificado. Para una mayor comprensión de esto que digo, valdrá aquí comparar a cada palabra hebra con un archivo comprimido de nuestra PC, ya que cada una encierra mayor información de la que se ve a primera vista. Por ello, me gusta aconsejar que aquellos que se están sumergiendo en la investigación de las raíces hebreas de nuestra fe, no se dejen seducir por falsos maestros que enseñan a repetir consignas y conceptos basados en la ignorancia.

En el anuncio angelical entendemos que el Eterno llamó al Mesías Yeshúa porque significa «Yahvéh salva«. De este modo, Abba nuestro, se aseguró que cada vez que un redimido pronuncie ese Nombre declaré que es salvo, no por obras de esfuerzo humano, sino por mano poderosa de YHVH (Ef. 2:8-9). De esta manera se entiende más profundamente lo que las comunidades primigenias del siglo I había vivenciado al conocer Su Nombre y confesarlo con su boca:

«… que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo;  porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación»

(Romanos 10:9-10)

Esta maravillosa revelación se nos manifiesta en la superficie misma del Nombre Yeshúa. Su primer significado esconde un poder maravilloso para la humanidad caída. Pero, como antes lo expresé, el idioma hebreo encierra en las letras de sus palabras un mensaje cifrado que puede comprenderse al decodificarlas en sus significaciones pictográficas y/o numéricas. Es por eso que el Nombre del Mesías encierra aún más riqueza para nosotros.

Cuando me refiero al carácter pictográfico de cada letra hebrea, estoy hablando que ellas fueron en sus orígenes representadas por figuras (dibujo) de partes del cuerpo humano, objetos, animales, etc. Esto fue descubierto en 1905, cuando Flinder Petri, egiptólogo, hizo un descubrimiento que cambiaría la historia. En la Península del Sinaí, en Serabit, encontró un objeto con una inscripción que ahora se conoce como, proto-cananeo o proto-sinaítico, que prueba ser la escritura más antigua del planeta, y la madre del resto de las escrituras del planeta. Esta escritura pudo ser entendida porque las letras hebreas contienen un significado pictográfico. Estos pictogramas eran de letras hebreas, lo que prueba que es un alefato previo al fenicio .

El nombre «Jesús» en hebreo es «Yeshûa». «Yeshûa» se escribe con 4 letras hebreas (de derecha a izquierda) de la manera siguiente:

· Yôd.
· Shîn.
· Vav.
· Áyin.

Yeshua-Jesus

Si ahora, nosotros consideramos la letras que conforman el Nombre hebreo Yeshúa y las decodificamos desde sus valores pictográficos, tenemos lo siguiente:

Yod:  Históricamente la letra de la yod se origina en un dibujo, el pictograma que representa la mano.

yod-pictogram mano

El pictograma de la letra yod (un brazo con su mano extendida)

letra YOd

Shin: En la antigüedad tenía una imagen pictográfica primitiva que describía a unos dientes, de hecho ese es su significado primario, «dientes» o «morder».  De esa imagen de dos dientes de serpiente viene su significado de «diente, dientes, «filoso» o «puntiagudo»; «destructor». Se la asociaba con los verbos destruir y consumir.

SHIN (1)

Vav: representa en el alfabeto hebreo al número seis (6), cuyo símbolo pictórico es un clavo, estaca o gancho; y su significado y función principal es ser conexión y establecer un orden.  Un gancho mantiene dos cosas juntas, o unidas. También un medio para conectar lo espiritual y lo físico. Así que esta letra hebrea vav también está asociada con el hombre, porque él fue creado en el sexto (6) día; y con el cosmos o universo porque éste fue creado en seis (6) días (Gn. 1:26-2:2).

6-vav

Ayin: en el alef-beto pictográfico Significa ojo, ver, supervisar desde la cima, el ojo que vela. En gematría representa el nº 70; en la Biblia el número 70 está asociado a las naciones (universalidad) y el orden  administrativo espiritual y material que las controla.

Desde esta detallada consideración podremos ahora sorprendernos al descubrir que el Nombre del Mesías tiene un peso muy fuerte para nuestros días. Por favor, observe las imágenes e interprete el claro mensaje profético para las tinieblas:

yod  Yod        mano_blood-cross  La Mano  

Shin Shin            estatua-nabucodonosor-roca  que destruye

vav-  Vav         satanas y su sistema  el sistema de cosas 

ayin  Ayin        ojo-piramide  del Ojo que vela.

«La mano que destruye el sistema de cosas del Ojo que vela».

¡El paradigma es claro y poderoso! Es la vergüenza que el apóstol Pablo describe a los Colosenses que padecieron las autoridades de las tinieblas:

«… habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él« (Yeshúa).

(Colosenses 2: 14-15)

¡Debemos apasionarnos con la confianza que hemos puesto en esta grandiosa obra divina! Cuando leemos Hebreos 2:14,15 podemos ver que la obra redentora del Mesías en la cruz del Gólgota ha destruido el poder de Satanás y su sistema reptiliano sobre el ser humano: “… para destruir por medio de la muerte al que tenla el imperio de la muerte, esto es, al diablo.” DESTRUIRLO. ¿Podríamos pronunciar algo más fuerte que esto? En el griego esta palabra significa “dejar sin poder, o ponerlo fuera de acción”.

En la cruz, Yeshúa luchó y venció a estos dominios político-espirituales que desafían su condición de criaturas para oponerse a los designios de la Torah del Eterno. En la cruz, afirma Pablo, los poderes mostraron su fiereza y potencial destructivo. Los instrumentos humanos y sobrehumanos al servicio de este sistema de cosas que promovía la enemistad con el Eterno han sido vencidos de una vez y para siempre en la obra redentora de Yeshúa. Esos poderes no gobiernan el mundo, aunque visiblemente pueda parecerlo: la vida mesiánica derramada en la cruz los desarmó e inhabilitó para siempre. Ésa es la realidad más grande para nuestra confianza y hay que asumirla no con triunfalismo, sino con una responsabilidad activa en la promoción de la venida del Reino Milenial del Eterno, en el que Yeshúa, el Cordero de Dios y Su Esposa, Israel, la Iglesia, enseñaremos a los pueblos y las naciones el poder creativo-transformador de la Torah.

Aquello que el Eterno anunció en el Edén acerca del destino final de la serpiente y su diseño anti-Torah, fue cumplido fielmente por Su Hijo Yeshúa, nuestro amado Mesías y Amo.

Por ello, es que yo sé cuál es la correcta pronunciación del Nombre de mi Amado y no me interesa lo que los indoctos piensen.

¿Cuál será tu posición en cuánto a esto?

Aquí les comparto el alef-beto pictográfico que les permitirá cotejar lo expuesto en este estudio

Hebreo pictográfico

Las 9 Frases NO Bíblicas que muchos cristianos confiesan

Por P.A. David Nesher

El regalo divino más maravilloso que hemos recibido es la Instrucción (Torah) del Eterno. Nuestro Creador, YHVH es Su Nombre, se encargó que este regalo fuera usado correctamente inspirando, a lo largo de unos 1.600 años, un manual de 66 rollos que hoy se conoce con el nombre de Biblia. Ella es, literalmente, la forma en la cual el Eterno mismo se revela y se comunica con la humanidad. Cada uno de sus 66 libros enseñan cómo cumplir fielmente la Torah en nuestras vidas. Todo lo que sabemos sobre nuestro Formador viene de las Sagradas Escrituras y contienen todo lo necesario para ser un hijo justo y vivir la vida según esta convicción.

Sin embargo, al mirar la cristiandad, notaremos que hay muchas cosas que los que se autodenominan seguidores de Cristo  creen, y que NO SON BÍBLICAS en lo absoluto.

¿Qué explicación se le puede dar a esto? Muy sencillo. La gran mayoría de las veces, los cristianos escuchan  a alguien decir algo que les gustó y les hizo sentido. Entonces se dedican a repetirlo como si fuera de parte de la revelación divina sin corroborarlo en las Escrituras, tal y como lo hacían los creyentes de Berea que escuchaban la catequesis del apóstol Pablo (Hch. 17:11). Hay algunos de estas frases y afirmaciones que han sido tan popularizadas, que hay creyentes sinceros (incluso pastores) ¡que afirman que son versículos de la Biblia!

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1. “Ayúdate que yo te ayudaré.”

Comienzo con ella pues es la que más he escuchado repetir cuando estoy hablando con algún ser humano que quiere jactarse ante mí de tener su mente iluminada por la Biblia.

No existe registro en la Biblia en el que se encuentre ésta afirmación, y popularmente la gente cree que La Biblia lo dice, simplemente porque en medios de comunicación masiva y personas en su diario vivir lo han compartido.

En verdad, esta frase es anti-Evangelio. La misma promueve en la mente humana el desarrollo de una actitud de auto-dependencia y fariseísmo. Se induce a creer que por mis obras y esfuerzo, el Eterno está obligado a sorprenderse, y por ende, a ayudarme en mis metas y planificaciones. Es la actitud satánica de que “esforzándote más lo harás mejor” y llegarás a ser pleno. Justamente, esta actitud es la que siempre estorba el trabajo que el Eterno quiere hacer en la vida de un ser humano mediante la revelación de Su Hijo.

La frase «Ayúdate que yo te ayudaré» tiene su origen en escritos del obispo de Hipona del siglo IV, Agustín. Él decía: “Haz lo posible, que Dios hará el resto” y también escribió esto: “Dios ayuda a los que se ayudan», obviamente esto se interpretó como los que “se ayudan a sí mismos”. Desde aquí la herencia oral intergeneracional lo convirtió en “ayúdate”. Como es obvio pensar, Agustín había leído La Biblia y habría encontrado un texto que conlleva un mensaje similar; pero él acomodó la frase a su modo poniéndole sus propias palabras.

Veamos entonces lo que la Biblia sí afirma:

La Biblia sí afirma que debemos esforzarnos y tener valentía para obedecer lo que YHVH dice en Su Instrucción (Torah), con el fin que todo lo que emprendamos y hagamos nos salga bien.

Literalmente el texto es: «Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas» (Josué 1:7). Vemos aquí la orden del Eterno a Josué, el sucesor de Moisés, al tomar el mando del pueblo de Israel tras el fallecimiento de este último. Antes que Josué conquistara Jericó, y atravesara el río Jordán, YHVH le dio varias indicaciones para obtener la victoria, y entre ellas se encontraba ésta en particular.

Fíjense que el contexto es totalmente diferente al concepto que popularmente se tiene del “Ayúdate que yo te ayudaré”, aquí se trata es de obedecer los mandatos del libro de la Torah (los cinco primeros libros de La Biblia). Esto complementa el hecho que debemos tener la iniciativa para dejar la pereza y tener dedicación para lograr los grandes objetivos en la vida. Pero esto parte de seguir las palabras que YHVH me ha revelado en Su Instrucción.

El Eterno nos dio unas capacidades, talentos y raciocino. Pero éstos deben ser usados bajo una absoluta dependencia de Su Voluntad, que es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:3) y que se encuentra revelada en la Torah. Justamente la realidad del Evangelio del Reino que Yeshúa proclamó es: que el Eterno solamente ayuda a aquellos que mueren a sí mismo y lo siguen en Su Yugo (Mateo 16:24).

¡La gracia puede hacer maravillas en el hombre que le abre su corazón al Eterno y obedece Su Instrucción (Torah)!

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2. “Dios quiere que yo sea feliz.”

Muchas personas cristianas hoy en día creen que el objetivo final de Dios es hacernos feliz. Esto es especialmente popular hoy en día en los púlpitos llenos de mensajes de la New Age, desde donde se implanta en los oyentes la idea de los derechos humanos como importantes en su relación con el Eterno. Por alguna razón, es algo común pensar en Dios como nuestro asistente personal, esperando a que nosotros pidamos algo para darnoslo. Es impresionante la cantidad de pecado que justificamos porque creemos que “Dios sólo quiere que yo sea feliz.” De ese modo este pensamiento genera esta falacias:
1. Lo que me haga feliz debe estar correcto. Lo que me haga infeliz debe estar equivocado.
2. La incomodidad, demora, riesgo, sufrimiento, inconvenientes y obstáculos no pueden ser la voluntad de Dios.

El resultado práctico de esto será que dichos creyentes comienzan a adorar a los dioses falsos del confort, el dinero, el placer, y todo lo que el sistema de cosas reptiliano les ofrece.

El problema con esta teología New Age es que a menudo otorga el permiso para hacer cosas que deshonran a la Voluntad del Eterno revelada en Su Torah. Desde allí se daña la relación de alianza con YHVH e incluso  las relaciones con los demás. Eso no está bien.

El Eterno Dios nos llama a la santidad, y no a la felicidad. Después de todo la felicidad es una condición esencial de nuestro espíritu que viene en nosotros desde nuestra concepción. Lo que en verdad YHVH anhela es que nos convirtamos en Bienaventurados. La palabra bíblica (en el NT) para bienaventurado “makarios” significa “supremamente bendecido” o “exageradamente feliz”. Esta es la meta del Dios verdadero, YHVH,  para nosotros, incluso cuando las cosas no van de la manera que queremos que vayan. El deseo del Eterno es hacernos santos, no sólo temporalmente feliz. La verdadera felicidad es una vida “bendecida”, y sólo llega cuando buscamos el Reino de YHVH en primer lugar, amando su justicia (Torah) por encima de todo.

Para logra esto es necesario dejarnos transformar en su proceso de santificación. Nuestro Formador quiere que lo honremos con nuestras opciones diarias y nuestro estilo de vida en general. Según la Biblia, existe el bien y el mal. Y cuando algo está mal, el Eterno nos dice “no lo hagas” desde lo que claramente ha establecido en Su Torah.

«Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo»

(1 Pedro 1:14-16). 

¡El Eterno no te quiere feliz cuando tu idea de felicidad sólo se basa en las cosas de este mundo! Los aprendices de Yeshúa tienen una visión diferente de las cosas que todos los demás. Sabemos que hay más en esta vida que el aquí y ahora. Así que codiciar lo que ofrece este sistema de cosas  (y tratar de encontrar total realización y felicidad en ello), es idolatría. Y nuestro Abba no quiere que adoremos ídolos, pues eso acarrea muerte y condenación.

«No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre»

(1 Juan 2:15-17).

Lo que el Eterno Dios quiere es que seamos obedientes a Él, que confiemos en Sus promesas de Alianza y que siempre esperemos sin ansiedad alguna, sabiendo que todo lo que hace obra para el bien de Su propósito eterno, aunque no nos haga sentir “felices” en ese momento (Romanos 8:28).

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3. “Todos somos hijos de Dios.”

La Biblia establece claramente, que toda la humanidad es creación de Dios (Colosenses 1:16), pero que sólo aquellos que han nacido de nuevo son hijos del Eterno Dios (Juan 1:12; Juan 11:52; Romanos 8:16; 1 Juan 3:1-10). Es decir, que sólo aquellos que se han arrepentido de sus pecados y que han puesto su fe en Yeshúa como Mesías y Señor, y a quienes el Eterno los santificó con al Torah por medio de Su Espíritu Santo pueden llamarlo “Padre” (Romanos 8:15-16).

Por lo tanto, todos los que no tienen a Yeshúa como su Mesías no son hijos del Altísimo:

“Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios”

(Efesios 2:1-2).

“Por lo tanto, podemos identificar quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. Todo el que no se conduce con rectitud y no ama a los creyentes no pertenece a Dios”

(1 Juan 3:10)

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En la Escritura, los que se pierden nunca son mencionados como hijos de Dios. Efesios 2:3 nos dice que antes que fuéramos salvos, “éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. El apóstol Pablo, en Romanos 9:8, dice que “…no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos según la promesa son contados como descendientes”. En vez de haber nacido como hijos del Eterno, nacimos en pecado, el cual nos separa de YHVH y nos sitúa al lado de Satanás como enemigos del Altísimo Dios (Juan 8:43). Un verso después, en Juan 8:44, Jesús dijo a los fariseos; “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…”

Nos convertimos en hijos de YHVH cuando somos salvos porque somos adoptados dentro de la familia de Dios a través de nuestra relación con Yeshúa, el Mesías (Gálatas 4:5-6; Efesios 1:5). Esto puede verse claramente en versos como Romanos 8:14-17. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.” Aquellos que son salvos son… hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26) porque Dios nos ha “…predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad” (Efesios 1:5).

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4. “Dios no te dará más de lo que puedas soportar”.

Esta frase suena agradable y reconfortante, pero, nuestro Abba nunca dijo esto. De hecho, es seguro que el Eterno te dará más de lo que puedas soportar.

Lo que sucede en realidad, es que muchos cristianos piensan que este paradigma es cierto porque confunden lo que dice La Biblia en 1 Corintios 10:13:

«Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir«.

Si leemos cuidadosamente, nos damos cuenta que el versículo habla de la tentación, no las situaciones y dificultades que afrentamos a diario. La Biblia dice que el Eterno nunca permitirá más tentación de lo que puedas soportar. Él siempre te dará una salida de la tentación. Pero la Biblia nunca dice, “Dios no te da más de lo que puedas soportar”.

La realidad es que toda la vida es una dificultad tras la otra. El propósito de que nosotros vivamos en un mundo caído no es para que intentemos con nuestras fuerzas llevar este yugo pesado, sino que nos rindamos ante el Eterno Dios. Este es un mundo caído y nuestro Abba nos diseñó para una eternidad perfecta en Él. Por eso es que Yeshúa nos dice: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Como seres humanos, naturalmente tratamos de resolver nuestros problemas con nuestra propia fuerza y habilidades. Si crees que Dios nunca te dará más de lo que puedes soportar, entonces cuando viene la crisis vas a tratar de apoyarte en tus propias fuerzas. Esto no es lo que Dios quiere para ti. Dios nos da más de lo que podemos soportar de manera que aprendamos a confiar en su poder.

El apóstol Pablo luchó contra lo que llamó un aguijón en la carne. No sabemos exactamente de qué se trataba, pero hizo que su vida y ministerio fuera un desafío. En tres ocasiones diferentes, le pidió a Dios que le quitara esta condición debilitante.

«Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. 10 Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte«

(2 Corintios 12:9-10).

Notamos que el apóstol Pablo estuvo feliz cuando sufrió porque le permitió experimentar el poder de Dios en su vida.

La verdad, de todo esto, es que creceremos más cerca de Dios en nuestros tiempos de sufrimiento y dolor, que en los tiempos de facilidad y comodidad. Esos momentos de crisis y lucha son momentos en los que podemos experimentar el poder de Dios que nos sostendrá.

Dios nos dará más de lo que podemos soportar. Cuenta con eso. Pero lo hace para que lo conozcamos mejor y para que confiemos más profundamente en su poder.

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5. “Todos adoramos al mismo Dios”.

Esta falacia surge porque muchas personas sostienen que todas las religiones son caminos igualmente válidos para llegar a Dios y descubrir el sentido de la vida. Otras muchas creen que en todas las religiones hay cosas buenas y cosas malas, y que ninguna posee el monopolio de la verdad ni puede afirmar que es la única vía que conduce a Dios.

Esas ideas son populares en la sociedad pluralista y “tolerante” de hoy. Tanto es así que a los que no las comparten suele vérseles como personas llenas de prejuicios, de mente estrecha.

Si somos sinceros, podemos desde este falso paradigma hacer algunas reflexiones. Si todas las religiones llevaran a un mismo Dios, las veríamos promoviendo la paz y unidad entre la humanidad. Pero ¿lo están haciendo? La historia demuestra que en lugar de unir a la gente, la religión ocasiona divisiones y peleas.

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La conclusión es obvia. Las religiones del mundo no han traído paz y unidad y no han conducido a la gente a adorar al verdadero Dios. Al contrario, han dividido a la humanidad y han pintado un cuadro confuso de quién es Dios y de cómo adorarlo. Por consiguiente, todo el que quiera adorar al Dios verdadero tiene que elegir con cuidado el camino que seguirá. Esto está en armonía con lo que dice la Biblia. Ella indica claramente que para encontrar el camino que conduce al Dios verdadero hay que pensar con detenimiento y decidir en consecuencia. Josué, siervo del Eterno, dijo lo siguiente a la antigua nación de Israel: “Escójanse hoy a quién quieren servir, si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados que estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra están morando. Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Yahvéh”. Años después, el profeta Elías también animó al pueblo a que escogiera: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si YHVH es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal [un dios cananeo] lo es, vayan siguiéndolo a él” (Josué 24:15, 16; 1 Reyes 18:21).

Estos y otros textos bíblicos demuestran categóricamente que los que querían servir al Dios verdadero tuvieron que tomar una decisión bien pensada. Hoy día nos encontramos en la misma situación. Si queremos adorar y servir al Dios verdadero, tenemos que decidirnos por el camino correcto. Ese camino está revelado por Yeshúa, la Torah viviente del Eterno Dios.

Sí, hay un solo Dios vivo y verdadero (Deuteronomio 4:39), pero Él sólo acepta la adoración que viene a través de Su hijo unigénito, Yeshúa, … no Buda, ni Mahoma, ni ningún otro (Hechos 4:12; Juan 14:6).

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6. “Todos somos gente buena”.

Muchos seres humanos postmodernos no se quieren acercar al Eterrno porque dicen que no se explican  “por qué un Dios lleno de amor, puede permitir que le sucedan tragedias a personas buenas”.

Muchas veces, ka tendencia de los seres humanos, es colocarse en el asiento del juez, determinando desde criterios relativistas lo que está bien y lo que está mal. Pensamos que una persona es más buena o más mala que otra o peor aun, que somos mejores que otra persona por cualquier razón. La realidad bíblica es que no hay ninguno bueno entre nosotros. Ni uno, dice la Escritura (Romanos 3:10). Es por esta razón que necesitamos el sacrificio de Yeshúa.

Quizá a ti te haya pasado algo malo y tu te consideras una persona buena que no le hace mal a nadie, a lo mejor pueda que estés sufriendo por la perdida de un ser querido, porque te despidieron, porque sufriste un accidente o te paso algo sumamente malo que se te hace difícil sacarlo de tu mente. Y es aquí donde tu te cuestionas.. ¿Porque un Dios bueno puede permitir que cosas malas me pasan? ¿Porque a mi si no le hago daño a nadie? Si te haces estas preguntas déjame decirte que ¡conoces muy poco a Dios! Es por eso que debes aprender lo siguiente:

«No hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!»

 (Romanos 12:11-12)

Ante los ojos del Eterno todos los hombres son iguales. No hay distinción de raza, clase social, sexo, sin embargo aunque parezca que el Eterno nos hizo distintos solo tenemos una cosa común y es el PECADO. Desde las personas mas ricas hasta las mas pobres han ofendido el carácter santo y justo de Dios al quebrar Su Instrucción (Torah). Eso es el pecado, nos vuelve imperfectos ante los ojos de YHVH y nos separan y condenan al Lago de Fuego.

«Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor».

(Romanos 6:23)

Debido a que todos somos pecadores, esa condición hace que “Nadie sea bueno”, ya que todos en nuestra vida hemos mentido, hemos robado, hemos codiciado a alguien etc.. y toda la vida seremos así.. no hay pecado grande o mayor.. para el Eterno tanto la mentira como el asesinato son considerados faltas graves contra su persona. Leemos lo siguiente:

«Porque el que cumple con toda la Torah pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda.
Pues el que dijo: «No cometas adulterio», también dijo: «No mates.» Si no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la Torah».

(Santiago 2:10-11)

Ahora que comprendemos que para Dios no hay nadie bueno, ya que TODOS se han descarriado, podemos empezar a tener un enfoque diferente de las cosas.

«No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra«.

(Gálatas 6:7)

El fracaso emocional que estés pasando, las malas relaciones que puedas estar teniendo o algo grave por lo que estés atravesando muy posiblemente sea por las malas decisiones que has tomado tu u otras personas que te rodean, como padres y amigos. Decisiones tomadas dándole la espalda a lo que la Torah revela.

Cuando llevamos una vida en desobediencia a la Torah del Eterno, no considerando sus consejos y principios bíblicos, llegamos a tener una vida egoísta y vacía, llena de múltiples problemas y dificultades. Si conocemos poco a Dios nos podemos llegar a irritar y enojarnos con Él, echándole la culpa de nuestras desgracias, cuando ya vimos que no es así.
Medita bien en esto: las malas decisiones que tomes hoy decidirán quien eres mañana, recordando que el Eterno siempre esta contigo en donde quiera que vayas.

El Eterno es bueno con todo aquel que lo busca, Él tiene un diseño de propósito perfecto para cada persona y cada circunstancia que pasa (sea buena o aparentemente mala) solo es una oportunidad que Él nos da para que vivamos por Yeshúa cada día, escuchando y obedeciendo Su Instrucción (Torah).

¡El Señor te ama, clama a Él y con paciencia el te responderá! ¡No te dejes vencer por el mal al contrario véncelo con el bien que se esconden en Su Torah! ¿Que tu fe no desmaye! ¡Cobra fuerzas en el Señor!

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7. “Cuando alguien muere, Dios gana un angelito.”

La respuesta aquí es simple y sencilla: los humanos son humanos y los ángeles son ángeles. La Torah, claramente enseña que los ángeles son seres distintos a los humanos. En el Salmo 8:4-5 de la Biblia aparece que Dios hizo a los humanos un poco menos que los ángeles. Hebreos 12:22-23 menciona que los ángeles y los espíritus perfeccionados de la gente justa se encuentran bien diferenciados en la asamblea de adoración de Abba. Esto implica que los espíritus humanos mantienen sus propias cualidades después de la muerte y no se convierten en ángeles. Esto se mantiene así hasta la eternidad.

En el caso de los niños que no alcanzaron la capacidad de razonamiento y mueren, hay que también entender que fueron creados como seres humanos. Por lo tanto, siempre serán seres humanos. Cuando mueren, no se convierten en ángeles, una clase de criatura diferente.  En este mundo nosotros conocemos y amamos a los niños como seres humanos. Después de la muerte los niños siguen siendo seres humanos.

Así como Yeshúa no llegó a convertirse en ángel cuando murió y resucitó, así no se va a convertir en ángel ningún ser humano.

La Biblia incluso enseña lo siguiente: «¿no sabéis que juzgaremos ángeles?» (1 Corintios 6:3 ). Si bien este versículo puede estar refiriéndose a los ángeles rebeldes que han elegido seguir a Satanás, implica que nuestra condición después de la muerte será superior a la de los ángeles.

De hecho, a los ángeles les intriga la interacción entre el Eterno y los humanos creados a Su imagen y semejanza:

“A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”.

(1 Pedro 1:12)

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8. “Todos vamos al mismo sitio cuando muramos”

Esta falacia proviene de la doctrina babilónica de la mortalidad del alma. Dicha doctrina se fundamenta principalmente en decir que el alma no muere después del fallecimiento de una persona. HaSatán ha logrado  con esta falacia usar a las religiones para enseñar que los difuntos se convierten en espíritus a los que los vivos deben respetar y honrar. Según esta creencia, esos espíritus pueden ser amigos poderosos o enemigos terribles. Creyendo esta mentira, muchas personas los temen, los honran y les rinden culto. La Biblia, en cambio, enseña que los muertos están durmiendo y que solo debemos adorar al Dios verdadero, Yahvéh, quien nos ha creado y nos ha dado todo (Revelación 4:11).

Al leer La Biblia descubrimos otra cosmovisión acerca de este asunto. El libro de Eclesiastés 12:7, que en relación al final de nuestra vida dice:

“… y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Elohim que lo dio.”

Bien, la pregunta es: ¿puede aquel que muere estar consciente y saber todo lo que ocurre con sus seres queridos en la tierra a tal punto de comunicarse con ellos?, Respecto de eso, la Biblia aclara:

“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol“

(Eclesiastes 9:5 y 6)

Muchos pasajes de la biblia reafirman esta idea, es más en diversas ocasiones la muerte es comparada con un sueño:

“Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle“.

(Juan 11:11)

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él“.

(1 Tesalonicenses 4:13,14)

Quiero quedarme con esta ultima idea. La Biblia es clara, no quiere que estemos sin una esperanza, a muchos amados perderemos, pero podremos volver a abrazarles cuando el regrese, si aceptamos su salvación, ¿Quieres respuestas?, La Biblia las tiene, no siempre nos gustaran, pero créeme, Dios sabe como hace las cosas y te ama con una profundidad inimaginable.

Cuando conocemos la verdad sobre los muertos, ya no nos engañan las mentiras religiosas. Además, entendemos mejor otras enseñanzas de la Biblia, como por ejemplo, la promesa de vivir eternamente en el Milenio y desde allí el Paraíso.

Esta esperanza se vuelve muy real para nosotros cuando aprendemos que los difuntos no van a vivir como espíritus a otra parte. ¡No existe un estado intermedio con conciencia entre la muerte y la resurrección!

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9. «Dios ama al pecador pero aborrece el pecado»

¿Está esto basado en las Escrituras? Me temo que no. La verdad es que esta frase fue dicha por el abogado, pensador y político hindú  Mahatma Gandhi. Tiempo después esta frase fue tomada por muchos cristianos y en sus púlpitos y sermones comenzaron a mencionarla implantándola en los oyentes como un paradigma bíblico.

La Biblia, en cambio, simplemente no dice esto. De hecho, se dice lo contrario:

«Los que se ensalzan no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad.”

(Salmo 5: 5)

Sé que muchos de Uds.  van a protestarme aquí, pero la Biblia también dice:

«Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.

Los insensatos no estarán delante de tus ojos;

aborreces a todos los que hacen iniquidad.»

(Salmos 5:4-5)

«Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días». 
(Salmos 7:11)

«Abominación son a YHVH los perversos de corazón; más los perfectos de camino le son agradables».

(Proverbios 11:20) 

Será bueno aclarar que esto no significa que el Eterno es cruel. Él abomina al pecador porque es Justo. Las Escrituras revelan que YHVH es Juez Justo, por lo tanto, abomina al pecador. Él no mandara el homosexualismo al lago de fuego el mandara al homosexual. No mandara el robo a la condenación eterna, sino que Él mandara al ladrón. Esto no se trata de crueldad, sino de plena Justicia revelada en la Torah.
¡En La Biblia no dice que la ira de Dios se manifiesta sobre el pecado, dice que la ira divina se manifiesta sobre el pecador!

 «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».

(Juan 3:36)

«Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia».

(Efesios 5:6)

El aborrecimiento justo es una píldora difícil de tragar tal debido a la cultura auto-centrada, autosuficiente, egoísta , ególatra, y de auto-exaltación en la que vivimos. Lo que todos tenemos que entender es que en la cruz del Gólgota, sobre el cuerpo del Cordero divino, el amor y el odio santo chocaron.

Seamos sinceros; la mayoría de los cristianos profesantes de hoy adoran a un Jesús incompleto, el Jesús romano. Un falso Cristo. Por otra parte, si no entendemos el odio del Eterno, Su amor perfecto no significa mucho para nosotros. Tenemos que llegar a un acuerdo con el odio santo de YHVH. El versículo más conocido pero desconcertante en el Nuevo Testamento que nos confronta con el odio de Dios por los pecadores es Romanos 9:13- “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” Es comprensiblemente difícil envolver nuestras mentes alrededor de esto, pero si tomamos el Biblia en serio tenemos que aceptarlo y poner nuestras emociones volubles, opiniones y tradiciones de lado.

En el gran esquema de las cosas, el odio de Dios será derramado sobre los no elegidos por la eternidad en el lago de fuego. Tenemos que entender que el Eterno es perfectamente justo y bueno para sólo salvar a algunos porque todos merecemos su ira aborrecedora. Romanos 9:14-15 arroja más luz: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! Porque El dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.” Cuando comprendemos y continuamente recordamos que Yahvéh nos ha salvado a los pecadores de experimentar su odio, nos hace ser personas humildes agradecidas.

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Al considerar todas estas falacias, notamos que lo paradójico del cristianismo es que por un lado enseña que la Biblia fue inspirada por Dios y es de Su autoría, y aunque usó el puño y letra de seres humanos no tiene errores en su mensaje. Pero, por el otro lado fomenta el analfabetismo bíblico en aquellos creyentes que mantiene en sus filas, permitiendo que sostengan, afirmen y declaren estas falacias como parte de la revelación de la Instrucción de Dios.

Yo quiero aconsejar al lector sincero que está leyendo esta bitácora, que en lugar de aceptar estas cosas sólo porque son populares o porque las escuchaste de un pastor o líder en la iglesia, seas como los creyentes de Berea que La Biblia describe que “día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad” (Hechos 17:10-11).

Por último, te aconsejo que a partir de ahora todo lo que confieses como paradigma de fe, esté sujeto a la revelación de Su Palabra. La Biblia dice:

“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesús, el Cristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

(1 Pedro 4:11)


Nota:

Seguramente varios de ustedes vienen considerando hacer donativos a este ministerio de enseñanza que el Eterno me ha encomendado. Los mismos serán usados en las actividades sociales que la Fundación Monte Santo realiza con los más carenciados de nuestra sociedad. Si esta intención vibra en ustedes los invito a ponerse en contacto conmigo, a fin de conseguir los datos bancarios para llevar a cabo dichas donaciones.

¡Desde ya muchas gracias y que el Eterno recompense esta consciencia de Terumáh!

https://davidnesher.com.ar/contacto/

El Orden (Seder) que yo hago en la Cena de Shabat con mi Familia

Durante lo que va de este año solar (2015) la festividad de Shabat se ha convertido para mi familia y yo en esa isla paradisíaca en la que se halla la más sublime tranquilidad en la tormenta de trabajo, ansiedad, lucha y tribulación que caracteriza nuestro diario vivir durante los otros seis días de la semana. Apenas comenzamos la fiesta del sábado y por aproximadamente 25 horas, mi casa y yo experimentamos como el mundo literalmente se frena.  toda actividad y esfuerzo quedan inactivos y/o apagados. Las presiones y preocupaciones de la vida material se desvanecen detrás de una cortina de una paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:7) Al cesar toda comunicación con el mundo físico, nuestro foco mental se centra en el interior. Allí, justamente descubrimos ese espacio maravilloso otorgado por herencia por el mismo Eterno, quien, a través de Su Hijo Yeshúa, nos brinda la oportunidad de entrenar a todas nuestras capacidades mentales para solamente considerar al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe (Heb. 3:1). Es en esa posición en la que logramos conectarnos tranquilamente con los códigos y lineamientos proféticos con los que nuestro Abba creo los cielos. Es desde esa posición, donde renovamos nuestra manera de pensar y logramos cambiar nuestra manera de vivir.

Por ello, he sentido en esta hora, compartir con todo varón que se asoma por mis bitácoras el Seder (Orden) mediante yo y mi casa servimos a YHVH cada atardecer del sexto día. En un tiempo cuando la vida moderna ha sido usada estratégicamente por HaSatán (el adversario) para separar y destruir la familia.  En días dónde las huestes de maldad han logrado separar a los padres de los hijos, a los esposos y esposas entre sí, he sentido prioritario compartir este Orden de Comunión con la Luz (Malaquías 4:6).

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Para ello, he clamado al Eterno sírvase usar este material, en el poder del Espíritu Santo para traernos de vuelta al hogar a los hijos alejados y de esa manera veamos el cumplimiento de los tiempos mesiánicos permitiéndole a Él la reedificación de las virtudes y los valores encerrados en el contenido de esta fiesta. He elevado una oración para que este estudio pueda traer luz espiritual y consecuentemente bendición del Eterno a la vida de todo varón que lo lea. He pedido Su Nombre Bendito sea enaltecido sobre todos aquellos que al usar este Seder, no tengan otra motivación en el corazón que hacer la buena voluntad de Abba que es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:3).

El Seder (orden) de la Noche del Shabat – Guía paso a paso

Para comenzar debemos tener siempre en cuenta que la clave para un Shabat significativo es que no se debe sentir como «cualquier otro día«. Más bien, queremos crear un ambiente especial. Esto significa vestirse con nuestras ropas más lindas (o las favoritas), comprar o preparar nuestra comida preferida, y dejar un tiempo sin interrupciones para reflexionar y apreciar el verdadero significado de nuestras vidas.

¿Cómo nos liberamos del ajetreo de la semana y pasamos a una «mentalidad de Shabat«? La clave es deshacerse de las distracciones externas. Si está empezando a celebrarlo, trate de pasar toda la noche del viernes sin entretenimiento enlatado: sin televisión, sin radio, sin películas. Si Ud. es realmente valiente, ¡también sin teléfono! Esto nos ayuda a salir del ciclo semanal normal, y nos dirige hacia «la Dimensión del Shabat«.

Primero, usted puede invitar amigos para regocijarse también en el Shabat. Esto especialmente es una opción que le permite invitar a personas que están necesitadas, o quienes por alguna razón se encuentran solos para celebrarlo, o tal vez a aquellos que no acostumbran a guardar el día, de esa manera ellos pueden verse motivados a hacerlo, y ser beneficiados de las bendiciones que hay para los que lo hacen, según Isaías 56.

Luego, planee su comida de Shabat. Esto a veces incluye hacer algunas compras desde varios días antes, hay que recordarse que se debe pensar en la comida de los dos días.

No debemos olvidar que la comida de Shabat es un tiempo en el cual amigos y familiares dan la bienvenida al Shabat, comparten bendiciones y cantan canciones que exaltan a Yahvéh.

Está prohibido buscar el alimento en el día de Shabat, por eso como parte de la preparación anterior al día de Shabat, nosotros cocinamos el día viernes para los dos días, para el viernes y para el Shabat, de esa manera no tenemos necesidad ni de buscar el alimento ni cocinarlo en el día de Shabat, al igual que en el desierto, el pueblo no buscaba el maná en Shabat, porque caía doble ración en el día sexto. Lo que sí se puede hacer es calentarlo para no comer frío.

La casa debe estar perfectamente limpia, o por lo menos bien ordenada. Cada miembro de la familia debe ayudar en las tareas mas urgentes antes de la llegada del huésped.

Asegúrese también de leer con anticipación la porción de la Torah preparada para el Shabat, para así poder comentarla durante o después de la cena de recepción del Shabat.

Por último, entienda que es dudoso que pueda captarse o hacerse significativo el espíritu del Shabat, incluso cuando se sirve una comida festiva, si se permite a los niños sentarse a la mesa con su ropa diaria de juegos, si los adultos asisten con sus ropas de trabajo diario, o si se omiten los necesarios preparativos personales y del hogar.

Preparando la Mesa del Shabbat

La mesa de Shabat normalmente incluye las siguientes cosas:

► Una caja para dar tzedaká (ofrede de Justicia)

► Candelero para las velas de Shabat.

► Un mantel limpio.

► Flores frescas u otras decoraciones.

► Copas Kidush

► Vino (jugo de uva para niños y enfermos).

► Pan Hala (2 panes) con un cobertor

► Un cuchillo.

► Sal (para dejar caer sobre el pan Hala antes de comer)

► Un recipiente con miel.

► Una base para lavado de manos con una toalla decorativa (no indispensable)

► Un libro de canciones de Shabat

► Una vela trenzada

► Caja con especies arómaticas

La mesa de Shabat debe

A continuación están los pasos básicos para convertir la noche del viernes en Shabat.

1) Encendido de Velas.

El encendido de las velas es una de las ceremonias más impresionantes, ya que simbolizan las características esenciales del Shabat, la luz, el gozo y la alegría de toda la familia. Dieciocho minutos antes de la puesta de sol, prendemos las velas, invitando la paz y la armonía de Yahvéh al hogar, infundiendo el ambiente con luz física y espiritual.

Pero por sobretodo, en este ritual, las luminarias de Shabat son para nosotros, sus primogénitos, un recordatorio visual de la vida del Mashíaj, pues Yeshúa fue llamado a ser «HaOr Olám» (La Luz del mundo).

La madre es la que tiene el privilegio de encender siempre las velas. Lo hace como anticipación profética de la redención y del perdón de la mujer ante Yahvéh, debido al hecho de que la primera mujer, en desobediencia, apagó la luz de la vida eterna que le había sido entregada en el Jardín del Edén.

En la versión del decálogo de Deuteronomio 5:12-15 la palabra «acuérdate» (zajor) es sustituida por «cuida» (shamor). De aquí se aprenden los dos principales elementos de la observancia del Shabat: Recordarlo y honrarlo por medio de rituales y cosas placenteras. Según la tradición se deben encender 2 velas en alusión  a Shamor (que significa “cuidaras el Shabat”) y a Zajor (que significa “recordaras el Shabat”) en cumplimiento del cuarto mandamiento.

Antes de encenderlas, mandará a que todos los presentes estén de pie. Después del encendido de velas, la mujer mueve sus manos haciendo tres círculos hacia adentro sobre la llama (cómo atrayendo sobre sí, la luz del Shabat). Luego cubriéndose sus ojos con sus manos para no ver las velas encendidas (porque representan la presencia Divina) dice:

 “Bendito eres Tu Yahwéh nuestro Dios, Rey del Universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos has concedido encender las luces del Shabat para anunciar que Yeshúa es la Luz del Mundo y que pronto volverá para juzgarlo en esa Luz y al fin no habrá más noche ni tinieblas.

¡Shabat Shalom!”

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Aquí todos realizarán una oración espontánea al Eterno, agradeciendo su bondad por permitirnos guardar el mandamiento del Shabat y a través de él guardarnos y protegernos por la obra mesiánica de Yeshúa.

Los tres círculos que hace la mujer, y todos los miembros de la familia, sobre las velas, simbolizan los tres días del deceso de Yeshúa. El cubrirse los ojos con las manos simboliza el hecho de que en Shabat, Él desapareció por un poco de tiempo, para luego reaparecer, a través de Su victoria sobre la muerte. «Un poco mas y no me veréis; y de nuevo un poco y me veréis» (Jn. 16:16). Por un poco de tiempo, aquella Luz desapareció de nuestra vista, para luego reaparecer, revelando el poder de Su Resurrección.

El hecho que la mujer, luego de ver nuevamente las luminarias, haga extensivo sus deseos de Shalom a todos, responde a que: a partir de ese momento, comienza formalmente el descanso para ella. Simboliza tambien la Paz que nos trajo aquella Luz, al reaparecer ante nuestros ojos.

2) Servicio de la Noche.

Damos la bienvenida al Shabat con profunda reverencia y con alegría todos juntos en la asamblea de nuestra Comunidad. Con frecuencia se baila como parte del espíritu de cercanía con nuestros prójimos en un día de descanso, santidad, buena comida y canciones.

Luego nos dirigimos en familia a nuestros hogares para allí continuar el orden en nuestra intimidad alrededor de nuestra mesa.

3) La Bendición Familiar.

Es una costumbre bendecir a nuestra familia en Shabat.

Justo antes del Kidush, muchos padres bendicen a cada uno de sus hijos para que sigan con salud y fortaleza el camino de nuestros venerables ancestros. Se impone las manos sobre la cabeza de cada uno y se dice: «Que Elohim te haga como Efraím y como Manasés» (si se trata de un hijo) y «Que Elohim te haga como Sara, Rebeca, Raquel y Lea» (si se trata de una hija).

Los padres pueden usar este momento intimo como una opción de decir en sus propias palabras una bendición y ofrecer expresiones de amor y aprecio a sus hijos.

Usted debe bendecir a cada uno de sus hijos individualmente, iniciando por el varón mayor y finalizando con la mujer más pequeña.

Es necesario recordar que bendecir no es orar a Yahvéh por la persona. Es su boca, llena de Su paternidad, la que les expresa proféticamente lo que viene para los próximos días.

Si tiene amigos invitados, aquí sí es bueno elevar una oración a YHWH para que los bendiga a ellos.

Luego, el esposo realiza la bendición sobre su esposa colocando las manos sobre la cabeza de ella. Se declara todo lo que está en «Eshet Jail» (Mujer ejemplar) que es un cántico de alabanza a la mujer y madre artífice de la casa que se ocupó de la preparación de la misma para Shabbat (Prov. 31:10-31).

4) Kidush.

La comida del Shabat comienza con la santificación del Shabat por medio de una copa de vino, que como el encendido de las luces, simboliza el gozo y la alegría.

Todos se ponen de pie mientras el conductor (el padre o varón mayor) sostiene una copa llena de vino o jugo de uva, para santificar el Shabat, recordando que «en seis días, Dios creó el cielo y la tierra y en Shabat Él descansó«.

Nuestra semana está llena de trabajo y creación, pero Shabat es el día de descanso y reflexión. «Kidush» literalmente significa “santificación” “hacer una distinción”, “elevar algo material y hacerlo espiritual”. Por eso, al recitar el Kidush, no elevamos solamente la copa de vino, sino que al día de Shabat en sí mismo.

Estando aún todos de pie el padre de familia toma la copa de vino en la mano y recita:

“Y se concluyó la creación del cielo y de la tierra y todo lo que contienen. Habiendo concluido Su obra, Yahwéh cesó en Su creación, y reposó. Y bendijo Yahwéh al día séptimo y lo santificó, ya que El concluyó Su obra y Su creación.

(Gén.1:31-2:3)

ORACIÓN DE KIDUSH:

«Bendito eres Tú, Yahwéh, nuestro Dios, Rey del universo, creador del fruto de la vid.
Bendito eres Tú, Yahwéh, nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con Tus preceptos, con Tú amor y Tu bondad paternal, nos concediste el Shabat y su santidad, en memoria de la obra de Tú creación.

Primero entre nuestras festividades, nos recuerda la liberación de Egipto. Porque a nosotros nos elegiste entre los pueblos, nos revelaste Tú sagrada Torah, y nos concediste con amor el reposo sabático.

¡Bendito eres Tú, Yahwéh, que santificas el Shabat!”


El padre de familia le pasa la copa a su esposa que está a su derecha, ella toma un sorbo y se la pasa a quien está a su derecha y así sucesivamente todos toman hasta que la copa vuelve a manos del padre, quien toma el resto.

Antes de tomar de la copa todos los asistentes, con la copa en alto, gritan:

“¡Le Jaim Sof!” (“¡Por la vida eterna!”).

5) Shalom aleijem.

Cuando ya estamos sentados a la mesa de Shabat, cantamos (o escuchamos la grabación de) «Shalom Aleijem«. Ésta canción le da la bienvenida a los ángeles que escoltan, guardan y sirven a los que temen a Yahvéh y se han reunido en esa casa desde la congregación, mientras buscamos su «bendición» para un buen Shabat.

La canción dice:

“Sea la paz con vosotros, ángeles servidores, mensajeros del Altísimo, Rey de los reyes. El Santo, Bendito Él.
Sea vuestra venida acompañada por la paz, mensajeros de la paz, ángeles del Altísimo, Bendito sea Él.”

5) Lavado de Manos (Netilat Iadaim).

Lavamos nuestras manos para purificarnos antes de comer pan. No sólo es una medida higiénica, sino también una purificación espiritual para comer, concientizándonos que todos nuestros actos deben tener un fin espiritual. Esta costumbre fue impuesta por el Rey Salomón para comer los Korbanot -sacrificios- en el Bet HaMikdash -Gran Templo-. Hoy, nosotros en Yeshúa, entendemos que cada redimido es un sacerdote en el Templo del Eterno, es decir su corazón y su casa.

Lo que este lavado simboliza es la limpieza espiritual con que debemos entrar al Shabat , o sea limpios de todo pecado, para lo cual primero los que estamos sentados a la mesa nos pedimos perdón unos a otros , limando así toda aspereza que se hubiera presentado entre nosotros durante la semana.

Cada uno lava sus manos, de manera de preparar la bendición del pan. Por costumbre, después de recitar la bendición y mientras hacemos la netilat no se habla hasta que se come el pan Jalá, en ese tiempo todos reflexionan sobre la santidad del día.

Se toma un recipiente con agua y se vierte tres veces en la mano derecha, y tres veces en la izquierda, se levantan ambas manos y se dice la siguiente bendición.

«Bendición para el lavado de manos:

Bendito eres tú Yahvéh Dios nuestro, Rey del Universo,

Que nos santificas con tus mandamientos,

limpio mis manos con pureza porque tu bondad está hoy, y cada día, delante de mis ojos,

gracias a la intercesión de Yeshúa mi Sumo Sacerdote».

¿Cómo hacer el Lavado de Manos?

Llene un recipiente con agua que pueda ser manipulado por los presentes, el cual tenga agarrador (si es posible) de ambos lados, comience a lavar la mano derecha empuñada. Se vierte tres veces una mano y luego se hace a la mano izquierda empuñada. No debe tenerse ningún objeto en las muñecas ni en las manos (anillos, reloj, pulsera, etc.). Al finalizar con la mano izquierda se colocan las manos frente al rostro (sin secar ni quitar el exceso de agua) y se recita la bendición escrita arriba. Luego se quita el exceso del agua y se secan las manos, luego se permanece en silencio hasta que se hace la bendición por el pan.

El ritual de Netilá, es para nosotros un “ceremonial” en donde manifestamos haber limpiado nuestras obras imitando a Yeshúa, para andar en Su Justicia y de esa manera nuestra observancia del Shabat sea del agrado de YHWH (Sal 24:3-4). Como Yeshúa nos enseñó que antes de presentar una ofrenda nos pongamos a cuenta.

IMPORTANTE: No se debe hablar desde el lavado de manos hasta que se come el pan.

 8) Bendición del Pan (jalá)

Dos Jalot son puestas en una tabla o un plato, cubiertas con un paño decorativo en la mesa. Los dos panes conmemoran la doble porción de maná que caía del cielo cada viernes mientras el pueblo de Israel estaban en el desierto. En aquel entonces los hebreos comíamos el Maná que recogíamos todas las mañanas y del cual no debíamos dejar nada para el día siguiente. Y en caso de que así fuera, este se descomponía, agusanaba y hedía. Como en Shabat está prohibido cargar, YHVH ordenó a Israel recoger el viernes por la mañana dos porciones, una para el viernes y otra para Shabat, porción esta que no se descomponía. Es en recuerdo a la doble porción (primogenitura) recogida el viernes y al milagro ocurrido (de conservarse de un día para el otro) que se acostumbra a poner dos Jalot en la mesa de Shabat.

Para quien haya seguido atentamente esta reseña, no le será difícil darse cuenta del significado profético de esto, Pues Yeshúa es el Maná que descendió del Cielo, quien estuvo ausente en Shabat, para reaparecer luego, el primer día de la semana (atardecer del sábado) con el milagro de haber sido preservado de la corrupción.

El pan también representa a la humanidad entera, por eso es con levadura, ya que la levadura es símbolo de pecado, oramos por la salvación de toda la humanidad, dividida entre judíos y gentiles.
Por eso partimos el pan por la mitad, una parte representa a los judíos y la otra a los gentiles.

Después del lavado de manos, el padre de familia toma los dos panes, los levanta y dice la bendición del pan diciendo:

“Bendito eres tú Señor Dios nuestro, Rey del Universo, que nos das el pan de la tierra y el pan de vida, tu hijo amado nuestro Señor Jesús el Cristo.”

El padre de familia rocía sal sobre el pan y dice:

“Los pactos que YHWH hizo con la humanidad y nuestros padres están vigentes y activos en nuestras vidas gracias a la vida y sacrificio de nuestro Señor Yeshúa.

Bendito eres Tú YHVH Adonay, que nos preservas dentro de ese Pacto Renovado a nosotros, por Tu amor (ahavá)”.

Le ponemos sal al pan porque es un persevante, simbolizando que esta comida no es simplemente una experiencia transitoria, sino que un momento que durará por la eternidad. Después de la bendición, el conductor corta el pan (jalá) para todos y la sirve.

Untamos el pedazo de pan que cada uno come en miel, ya que está escrito: «Dulce es Tu Torah oh Elohim y más dulce que la miel» (Salmos 19:10; Proverbios 24:13-14).

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9) Comida Festiva.

La cena no solo debe prepararse con anticipación, sino que el menú debe ser un poco de mas categoría que el que se sirve en las comidas cotidianas. En un hogar pobre, la carne y el pescado deben reservarse para las comidas del Shabat.

Una comida tradicional de viernes en la noche usualmente incluye varios platos: pescado, sopa, plato principal y postre. Todo debe ser hecho con excelencia y abundancia. Este es un momento para disfrutar de la buena compañía mientras se toma parte de la deliciosa comida de Shabat.

Es un momento especial para compartir en familia y con amigos, dado el trabajo semanal, así que durante la comida no se habla de negocios, dinero, política, etc. Se habla sobre el Eterno, la Torá la familia, o situaciones que pueden resolverse mediante la sabiduría que nos da la Torá. Se pone énfasis en los niños, ya que no se pude alejar a ellos de la conversación, de lo contrario crecerían sin amor al Shabat al ver que no son tomados en cuenta.

Es necesario recordar que no es conveniente hablar tampoco sobre lo que se hará o se puede hacer en otro día, debido a que el Shabat es el más santo de los días de la semana, otro día no debe ser servido del Shabat, si aprovechamos a hablar o hacer cosas en Shabat para que otro día se beneficie de esto, estamos teniendo en menos la santidad de Shabat, por eso también es que se lavan platos solo si se usan en el mismo día de Shabat y no para ser usados el siguiente día.

 

10) Devar Torá.

Literalmente significa «una palabra de Torá«. El Devar Torá es lo que realmente separa a la mesa de Shabat de cualquier otra «cena entretenida«.

Te sugiero que para realizar este paso elijas un tema que sea profundo y apropiado. Luego permite que se un debate familiar que los conduzca a la Luz de Su Jojmá (sabiduría).

11) Canciones.

Los sabios dicen que «el cantar es la expresión de un alma emocionada». El canto te relajará y te acercará a la experiencia de Shabat. Además, si hay niños, les encantará. Y no te preocupes si no puedes seguir la letra – la melodía y el ritmo son los que te elevarán.

12) La Bendición Después de la Comida.

Después de la exquisita comida de Shabat agradecemos a Abba recitando la Bendición Después de la Comida. Los israelitas damos gracias al Eterno al finalizar, ya que la Torah nos ordena “Comerás y te saciarás y bendecirás a YHWH” (Deut. 8:10-11).

ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMIDA FESTIVA

«Bendito eres Tú, Eterno, Dios nuestro, soberano del universo,

el Dios por cuya bondad nos alimenta, tanto a nosotros como a todo el mundo, con gracia, benevolencia, holgura y misericordia.

Tú proporcionas el pan a todas las criaturas porque tu benevolencia es eterna.

Y por tu inmensa bondad nunca nos falto ni nos faltara jamás el sustento.

Pues Tú alimenta y sustenta a todos, tu mesa esta preparada para todo.,

Tú preparas alimento y sustento para todas las criaturas que creo con su misericordia y su inmensa bondad, tal como esta escrito;

Abres tu mano y satisfaces el deseo de todo ser vivo

Bendito eres Tú, Eterno, que sustenta a todos. 

En el Nombre Bendito de Yeshúa, el Mesías.

Amén».

CONSEJO IMPORTANTE:

Cada padre y madre debe pedir al Eterno sabiduría para enriquecer el ceremonial y variarlo en cada ocasión a fin de evitar la rutina que podría venir si no se depende del Espíritu Santo para que cada ocasión sea preciosa, ungida y fresca.

Los padres no deben perder de vista que cada Shabat es una oportunidad para enseñar a los hijos.

Pidan al Eterno que les revele siempre algo nuevo y fresco en cada ocasión, sin quitar las bases bíblicas y culturales encerradas en este Ceremonial de recibimiento del Shabat.

Varones recuerden como padres, que al dirigir esta ceremonia estas mostrando vuestra autoridad espiritual sobre la familia, por lo tanto, el rol como sacerdote del hogar  que Mesías le ha delegado es claramente manifestado en este día tan especial.

Shalom!

La mitosis celular y la multiplicación de discípulos

La imagen que preside esta bitácora es maravillosa. Se trata de la mitosis vista bajo un microscopio de fluorescencia. Se aprecia en la foto el tiempo real de este proceso multiplicador celular y lo admirable de su dinámica.

Todos los organismos vivos utilizan la división celular, bien como mecanismo de reproducción o de crecimiento. Los seres unicelulares la utilizan la división celular para la reproducción y perpetuación de la especie, una célula se divide en dos células hijas genéticamente idénticas entre sí e idénticas a la original, manteniendo el número cromosómico y la identidad genética de la especie.

En organismos pluricelulares se convierte en un proceso cíclico destinado a la producción de múltiples células, todas idénticas entre sí, pero que posteriormente pueden derivar en una especialización y diferenciación dentro del individuo.

La célula es la unidad morfológica y fisiológica de los seres vivos, constituida por núcleo, centrosoma, citoplasma y cromosomas, y cada uno de estos elementos interviene en el proceso de multiplicación celular. En este proceso, el centrosoma se divide y los cromosomas aumentan buscando una nueva posición, la cual se da cuando el núcleo se rompe. Los núcleos son luego formados nuevamente con sus respectivos cromosomas. De esta manera, cada célula vive su etapa de multiplicación y el crecimiento es constante.

Ahora bien, este evento celular de todos los organismos vivos tiene mucho para enseñarnos acerca del organismo mesiánico que Yeshúa ha establecido aquí en la Tierra: la Iglesia, Su Cuerpo. Trasladando el concepto biológico al trabajo multiplicador de la Iglesia, desde el punto de vista espiritual, notamos grandes similitudes que orientan la base de crecimiento de la misma. El grupo pequeños de discípulos (la célula espiritual) constituye la más pequeña unidad de vida de la iglesia, es una asamblea de sabios en miniatura, la cual recibe alimento a partir de la Instrucción del Eterno (La Torah), crece y se multiplica.

Por demasiado tiempo, la religión latinoamericana ha sido dominada por la forma del cristianismo romano de la edad media. Éste ha determinado las pautas dominadas por las instituciones y el liderazgo jerárquico de los nicolaítas. Sin embargo, entendemos desde el testimonio escritural que la Iglesia del primer siglo creció muy rápidamente enfrentando dificultades aparentemente insuperables. Como una disciplina espiritual perseguida, no les era permitido reunirse públicamente. Sin embargo, todavía, esto no redujo la vida vital del Espíritu del Eterno obrando a través de las reuniones de los grupos de discipulado que misionaban en las casas. El libro de Hechos de los apóstoles nos instruye que las comunidades primigenias se reunían en pequeños grupos que desde las casas trastornaban y transformaban las ciudades.

Esta estructura estratégica de crecimiento, demuestra que en la mentalidad del liderazgo de aquellas comunidades estaba la conciencia de organismo vivo. Por ello, el formato celular de multiplicación se ve primero en la Iglesia de Jerusalén después de Pentecostés. El autor del libro de Hechos 2:46 declara: “Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón …” El concepto de las reuniones en los hogares y públicas es sustanciado por Pablo cuando dice en Hechos 20: 20: “Y cómo nada que fuera útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas.”. Al leer los libros del Nuevo Pacto sabemos que todas las menciones que se hace en ellos de una iglesia local o reunión, ya sea para la adoración o la comunión, es en realidad una referencia a un Cuerpo de creyentes conformados por aprendices que se reunían en casas.

«Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Prisca, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor. Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia, que está en su casa» (1Corintios 16:19). Como apreciamos en estos saludos que el apóstol Pablo enviaba en las cartas a los corintios y a los colosenses respectivamente, menciona iglesias en sus casas, aunque lo hace solo en esos casos, en otros menciona solo saludos a la iglesia de tal o cual lugar, lo cual también puede ser indicativo de que en otros lugares tenían un espacio o local apropiado para reunirse.

Esa era la manera de predicar que mantuvieron los discípulos mesiánicos en el primer siglo y fue el método que entendieron que debían seguir, cuando su Maestro al despedirse de ellos tras su resurrección, les recordó: «Vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos» (Mateo 28:19). Tanto fue así que fueron rápidamente conocidos por esta obra que las autoridades espirituales de Jerusalén llegaron a decir que habían llenado la ciudad con su enseñanza, pues estaban en todas partes. Se registra en el libro de los Hechos lo siguiente: «Y, tanto en el templo como por las casas, continuaron día tras día enseñando y proclamando que Jesús era el Mesías» (Hechos 5:42) Por eso se dice que en sus inicios, el movimiento del Camino, era sumamente proselitista y transformador, iban de casa en casa, de dos en dos, predicando a la gente y buscando discípulos para el Reino del Eterno.

Esta estructura de conciencia celular es la que debe renacer en las mentes de aquellos que pretenden traer gran efectividad a la verdadera reforma apostólico-profética que el Mesías está realizando hoy día.

Casi todo grupo evangélico moderno normalmente empezó en un humilde hogar, donde el grupo en cuestión se reunía, estudiaba y entonces se van extendiendo por el boca a boca. Las diferentes ramas de los husitas, los amositas, o los Hermanos moravos, mantuvieron por años la costumbre de reunirse en pequeños grupos, sin edificar templos. Así John Wesley y Withelfield animaron a sus seguidores a reunirse en casas particulares, a los que llamó “Círculos Santos”, estos pequeños órganos eran posteriormente unidos en grupos más grandes a medida que se hacían templos. Algunas comunidades amish, continúan rechazando el uso de iglesias y templos y mantienen la costumbre de reunirse en hogares, o en graneros.

La iglesia institucional tradicional en América Latina que se estableció hace quinientos años ha aumentado la separación entre el clero y los laicos, el espíritu propio del sectarismo nicolaíta que el mismo Mesías aborrece. Los que estaban más arriba realizaban varias ceremonias mientras los laicos quedaban sentados en silencio. Sin embargo, hoy día, en América Latina, se está despertando en la conciencia de los escogidos un nuevo aprecio por el sacerdocio universal de todos los creyentes (Apoc. 1:6; 1 Pedro 2:9;).

América Latina se está apartando de esos grilletes del pasado y está experimentando una vida plena de ministerio que involucra  a todos los redimidos en Su sangre preciosa. La iglesia en América Latina hoy tiene hambre para experimentar el cuerpo de Cristo por medio del uso de los dones que Dios ha concedido a todos los creyentes. La conciencia de multiplicación celular por mitosis proporciona las oportunidades emocionantes para que todos usen sus dones.

En base a las demandas espirituales de nuestro mundo actual, hay una gran necesidad de que el liderazgo que sirve a los santos del Mesías, tome su lugar en la historia.  Son muchas las almas humanas que hoy en día están comprendiendo que todo lo que el mundo puede ofrecerles no es nada comparado con la Gracia del Eterno y la vida sobreabundante que Yeshúa, el Mesías, ofrece para los seres humanos. Sin embargo, hay una batalla que pelear; una carrera que correr y una tierra prometida que conquistar.  Se requiere de esfuerzo humano y la ayuda divina para que las personas puedan venir a los pies de nuestro Amado y Dueño y reciban la justificación que Abba les ha preparado en Él.

Entendemos con absoluta claridad que el propósito eterno de Dios es llegar a tener una familia de muchos hijos semejantes a Yeshúa. Por lo tanto, no se trata solo de salvar gente del infierno, sino más bien de transformar la vida de cada nuevo creyente en un hijo del Eterno. Es decir, capacitar a cada santo para que sea maduro, pleno, conforme a la imagen de Yeshúa (Ver Ef. 1:4-5; Ro. 8:28-29; Ef. 4:11-16). Por lo tanto, todo lo que hacemos o decimos debe alinearse y contribuir con el propósito central del Reino de Dios. No es solo incorporar una metodología más, sino volver a los principios y al modelo de la Iglesia apostólica de los primeros siglos.

La conciencia celular del Cuerpo del Mesías proporciona una estructura flexible y dinámica para el cumplimiento de la Gran Comisión, ya que resulta imposible formar discípulos y conducirlos a madurez sólo utilizando la predicación expositiva típica del púlpito en el auditorio, una vez por semana, en una celebración general.

 

(Nota: Foto Vía: Scientific Illustration for the Research Scientist | somersault18:24)

Llamados a ejercer Humilde Compasión

Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor».

(Mateo 9:36)

«Entonces Jesús, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y le siguieron».

(Mateo 20:34)

Cuando recurrimos al diccionario de nuestra lengua para encontrar el significado de la palabra compasión, notamos que la define de la siguiente manera: «Sentimiento de ternura y lástima por las desgracias de los demás«.  Este concepto es lo que moviliza a los seres humanos a sentir pena por alguien (sentir lástima), diciendo: «¡Ay, pobrecito!«, y… seguir caminando. Esta la compasión que alimenta el ego. Es un sentimiento en contra del diseño mesiánico ya que evita la movilización espiritual que permite socorrer al afligido y sacarlo de esa zona o nivel de cautividad. ¡Compasión no es lástima pasajera!

Sin embargo, cuando vemos a nuestro Mesías, según el relato del evangelio, sintiendo compasión por las multitudes entendemos que se trata de la verdadera. Es decir, la compasión que hace humilde. La que nace de un profundo entendimiento del orden de las cosas: cuando comprendes que tu prójimo está sufriendo para que tú seas el privilegiado de ayudarlo, entonces realmente te vuelves humilde, empatizas con él, y desde su lugar lo ayudas a elevarse y continuar derecho, adelante y hacia arriba.

La verdadera compasión nos lleva a identificarnos con el dolor del prójimo, de tal manera que hacemos nuestra su condición o situación; nos colocamos en su lugar. Eso nos motiva y nos provoca a actuar y a hacer lo que nos corresponde.

Los apóstoles supervisaban constantemente a que las comunidades de discípulos practicaran la compasión humilde. Así leemos el consejo del hermano del Señor, Jacobo, diciéndoles a sus destinatarios:

«Si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les  dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero ne les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?»

(Stg..2:15-17).

Del mismo modo el discípulo amado Juan, enseñaba que la movilización de este tipo de compasión garantizaba una equidad material en las comunidades que él presidía con su servicio pedagógico:

«El que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? … No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad»

(Jn 3:17-18)

Charlando con mi esposa, licenciada en Letras, aprendía que la palabra compasión deriva de los términos, en latín, pati y cum, que unidos significan «sufrir con».  Esto sumó a lo que conozco del texto bíblico. En griego, el verbo tener/sentir compasión, que leemos en el evangelio refiriéndose a Yeshúa, literalmente significa «conmoverse las entrañas». Este verbo, en griego, viene del sustantivo entrañas, vísceras, lo íntimo, oculto; la raíz hebrea, también significa, en plural, entrañas (paternas o maternas). Significa compadecerse, tener compasión íntima, profunda, entrañable, tal y como lo hace una madre y/o un padre.

En las Escrituras (Bibli), se revela que para la mentalidad hebrea las entrañas son la sede de la misericordia. Entrañas, en plural, traduce el plural hebreo rajamim; pero el singular hebreo rajem designa el útero, la matriz, seno materno. (Jer 1.5; 20.17; Job 3.11; 1 Re 3.26; Gen 43.30). Así, el significado del plural rajamim fue evolucionando, bajo la influencia del significado materno, hasta llegar a significar  la matiz característico de las madres. Este verbo, aplicado al Abba-YHVH, adquiere una riqueza de significado teológico, presentando al Eterno con sentimientos maternos (Lc. 15:20). Es un verbo con gran densidad emotiva. Un Dios con entrañas de amor, misericordia y ternura, que brotan de lo hondo del vientre fecundo de una mujer. Es amor gratuito, incondicional, apasionado, constante, irremediable e invencible. Todo eso, en praxis divina, es la compasión que hace humilde.

Entonces, entendieno el origen etimológico de la palabra compasión, y profundizando la idea hebraica de esta actitud, comprendo que la compasión que nos hace humilde nos pide que vayamos a los lugares donde existe dolor, que entremos a los espacios donde se sufre, para participar de la sensación de quebranto, temor, confusión y agonía de otro. Nos llama a llorar con los que han quedado olvidados, a padecer con aquellos que sufren soledad, a agonizar por los que han perdido la esperanza. En última instancia, la compasión significa la disposición de sumergirse en pleno en la condición humana, lo que representa mucho más que simplemente ser amable o bueno.

La compasión que alimenta el ego nos coloca como meta nuestro confort. Por ello, mantiene nuestra mente en la inercia tempestuosa por un buen pasar; en avanzar, en alcanzar la distinción en lo nuestro. Nuestras almas se orientan así hacia la competencia con nuestros pares, y el mejor consejo que podemos darle a los que nos acompañan en este proceso es que tratemos, por el camino, de herirnos lo menos posible los unos a los otros. Nuestro ideal es alcanzar la máxima satisfacción personal sin causarle demasiados problemas a los que nos rodean.

Sin embargo, al estudiar el yugo que nos ofrece nuestro Mesías, entendemos que la meta que Él propone es otra: «sean compasivos como su Padre es compasivo» (Lc 6.36 – NVI). Yeshúa tenía la perspectiva divina, la de Su Padre celestial. Él sabía que YHWH respetaba y valoraba la dignidad humana de cada quien en toda su integralidad. Miraba lo que era su corazón, lo que cada cual era realmente. Veía más allá del dinero, posición social, o lo que la gente creyera. Para Yeshúa, las personas tenían un valor intrínseco, por haber sido creadas a la imagen y semejanza del Eterno.

La compasión, correctamente entendida, es la puerta por la que accedemos a la expresión más plena de nuestra humanidad, embebida en Su divinidad.

Datos Bíblicos sobre Turquía

Después del pico de tensión que ayer  apareció en los ámbitos de la política mundial con el derribo de un avión militar de Rusia por parte de Turquía, discerní que este último país está comenzando a levantar protagonismo, una vez más, en la historia. Esto se debe a que dicha región tiene trazos celestiales en la economía profética que el Eterno ejerce en su diseño redentor.

A continuación les comparto un bosquejo de los datos bíblicos más destacados con respecto a Turquía.

1º Todas las 7 kehilot («Iglesias») de Revelación (Apoc.) 2 y 3 estában en un solo país, Turquía.

2º El trono de HaSatán está en Turquía. Revelación 2:13

3º El norte verdadero de Israel es Turquía. Ezequiel 38:6,15; 39:2

4º El arca de Noé se posó en el monte Ararat en Turquía. Génesis 8:4

5º Daniel 8 y 11 trata sobre el Imperio Griego, no el Romano. Al caer, este imperio se dividió en Grecia, Turquía, Siria y Egipto.

6º Constantino el Grande refundó la ciudad de Bizancio (antigua ciudad griega) y la llamó Constantinopla, capital del Imperio Romano Oriental, que sobrevivió al Imperio Romano Occidental por 243 años (395-638). Corresponde a la actual Estambul en Turquía.

7º El Imperio Otomano, con capital en Constantinopla duró 6 siglos (1299-1923).

8º El río Éufrates se origina en Turquía y está profetizado que se secará. Revelación 16:12

9º Todos los países de Asia central terminados en “-stan” son naciones Turcas.

10º Turquía fue la casa del último califato abolido en 1924, por lo que los musulmanes continúan viendo a Turquía como el líder global del Islam.

11° La capital de Turquía es Estambul (Ex Bizancio, Constantinopla) y es por su forma georgrafica es llamada «El cuerno de oro» (No se sabe porque «de oro»)

12° La Décima Legión romana que destruyó el Templo de Jerusalem vino de Anatolia (Turquía), específicamente de Antioquía

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Consejos Bíblicos para Celebrar correctamente el Shabat

«Acuérdate del día del sábado para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra,   mas el séptimo día es reposo para Yahwéh tu Elohim;  no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.  Porque en seis días hizo Yahwéh los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Yahwéh bendijo el día de reposo y lo santificó.»

(Éxodo 20:12)

Tan pronto cae el sol el sexto día de la semana comienza el Shabat semanal que el Eterno nos ha ordenado en Su Torah guardar y santificar. Desde ese momento, y por 25 horas,  suspendemos todas nuestras actividades normales del resto de la semana, y entramos  aseados,  cómodamente vestidos y relajados  en el santo reposo de Yahwéh quien una vez más nos dará de Su Shalom (Paz).

Al partir de ese momento no regocijamos de que no tenemos que trabajar durante las siguientes 25 horas.  Tanto nuestro corazón, como también nuestra boca, se llenan de gratitud a Yahwéh por el Shabat,  pues de otra forma seríamos esclavos de este mundo los 365 días del año romano, o los 355 días del año hebreo,  sin descanso  como le  pasa a los hombres cautivos del sistema del gran dragón y su bestia.

En el transcurso de esta jornada tenemos que estar felices de que estamos ante la Presencia de Nuestro Abba,  el Amo y Creador del Universo. Es bueno ya estar alegres en el atardecer del inicio (viernes a la tarde) y así continuar todo el día del Shabat propiamente dicho a fin de permitir que el Espíritu de YHVH haga Su obra eficazmente en nosotros, nuestra familia y nuestra asamblea de hermanos.  Hay una alegría correcta y es justamente esa que surge de la voluntad humana que determina esta actitud en su mente y no necesita esperar los efectos de algún estímulo químico exterior (vino, bebidas alcohólicas, tabaco, drogas, etc.).

Además de en este día nos obligamos a conscientizarnos que no estamos solos en este arte de gobierno espiritual, sino que formamos parte de un  compañia de santo (los kodeshim) que son nuestros hermanos mesiánicos redimidos en la sangre bendita del Cordero de Gloria.   De esa forma, a través de las oraciones,  logramos mantenemos unidos con todos ellos por el espíritu, sin importar la distancia. Esa es la actitud correcta para recibir el Shabat.

El mandato divino es a que nadie en la casa quebrante el Shabat.  Recordemos que Shabat significa REPOSO,  y por lo tanto la esencia misma de la palabra nos demanda reposar de nuestras actividades cotidianas,  trabajos y aún recreos normales.  Meditando en esto, y para que podamos colocar una praxis correcta a nuestros actos del día sábado les comparto el siguiente listado de cosas que no podemos hacer durante este bendito día:

  • No llevar cargas pesadas (Jeremías 17:21-22).
  • No comprar ni vender (Nehemías 13:15-21).
  • No encender fuego (Éxodo 35:3).
  • No hablar asuntos personales, ni buscar la voluntad propia (Isaías 58: 13-14). Evitar el habla de temas mundanos y polémicos, lo que las Escrituras llaman vanidades.

Lo que debes procurar hacer sí o sí se resume en estos dos puntos:

  • Permanecer en tu lugar de reposo (Éxodo 16:29). Esto se refiere a no salir de la ciudad donde se vive (a no ser que surja una emergencia de imprevisto, naturalmente).
  • Adorar a YHVH en Espíritu y Verdad (Isaías 66:23; Juan 4:22-23).

Después de leer esto, necesitamos mantener despierto en nuestra conciencia el paradigma de que la Torah prohíbe «hacer nuestro propio deleite» en el Shabat.  En un Shabat debe hacerse todo lo que corresponde a lo espiritual, a la comunión y al bien a otras personas. Pero no deben hacerse como una carga sino como un disfrute que nos llena de gran gozo. Por lo tanto, en este día tenemos que estar deseosos solamente de trabajar a favor del Reino Milenario de Yeshúa,  pues eso es lo que representa el Shabat  semanal a nivel terrenal.   Por eso Nuestro Amo dijo «Yo soy el Amo del Shabat,»  y es este paradigma el que debe gobernar todos los pensamientos que desarrollemos durante esas horas de comunión espiritual. Así entenderemos que con aquellas palabras Él realmente estaba diciendo mucho mas«Yo soy el Rey del Shabat Milenario.»  Ese es el Shabat más grande que existe, aunque todavía no ha llegado.  Nuestro rol es edificarnos y edificar a otros para estar preparados antes de que venga el verdadero Shabat de nuestro Eterno Dios… de lo contrario no podremos entrar allí.

A esta altura de mi bitácora quiero aconsejarles que entiendan que nuestro amado Mesías Yeshúa nos dejó un legado de interpretación de la Torah (Yugo) que es digno de atesorar por todos los verdaderos adoradores. Sugiero estudiar el relato del evangelista Mateo para ver cómo Yeshúa enseñó que hacer el bien y sanar enfermos en sábado está en armonía con el principio del reposo sabático. Sin embargo él no se pasaba buscando enfermos en sábado para sanarlos. Los sanaba porque ellos venían a él y le pedían sanidad. Él no los rechazaba pero tampoco los buscaba.

Para realizar con éxito el trabajo espiritual que en este día el Eterno desea que hagamos, conviene recordar que en el Shabat semanal se lee la Palabra de Yahwéh,  se puede escuchar un mensaje en CD o DVD,  se pueden hacer preguntas y respuestas,  y se puede poner música apropiada para el Shabat y/o tocar instrumentos con cantos.

Con toda esta praxis lograremos que nuestra vida encarne la revelación de que el sábado es un día muy especial, porque viene desde el mismo principio del origen de nuestro planeta Tierra, porque en la primera semana el Eterno terminó su creación del cielo, la tierra y todas las cosas que en ellos hay, descansó el séptimo día y dio una bendición especial y santificándolo como día de descanso desde el mismo principio de la creación de nuestro planeta Tierra.

YHVH ha separado este día para nosotros. Este tiempo es verdaderamente especial. Debemos entender que el Creador, nuestro Abba, ha reservado este día para estar “especialmente” con nosotros a través del Espíritu de Su Hijo. Debemos sentirnos privilegiados que YHVH deseara estar en íntima comunión con nosotros, por lo tanto no debemos pasar un Shabat distraídamente o indolentemente.

Anhelo que nuestro Abba guarde a todos y cada uno de Uds. y los ayude cada día a servirlo con perfección y en excelencia de vida..

¡Nos gozamos en Shabat y estoy convencido que poco a poco iremos aprendiendo a guardarlo mucho mejor!

 

CONSEJO: Seguramente podrá servirte en tu Shabat escuchar esta enseñanza: El Poder del Reposo