Códigos Sagrados

Los gemidos indecibles del Shofar… (sus secretos explicados)

En los últimos doce años, el Espíritu de la profecía, que es el testimonio de Yeshúa (Ap. 19:10) nos ha entrenado en Sus sabios diseños a través de las Fiestas que Abba nuestro nos ha ordenado para entender perfectamente la misión de nuestro Mesías Yeshúa.

Un paradigma muy importante que hemos aprendido es que las fiestas de Yahvéh no son sólo recordatorios de eventos históricos. Son también celebraciones de la energía especial que estos días representan y tienen para los primogénitos de Su Monte Santo. Por ejemplo, sabemos que Pesaj no es sólo el recordatorio de nuestro éxodo de la esclavitud, también es un recordatorio de que esos días fueron creados para la redención, ¡para toda la eternidad! Nuestro ser sabe que esa celebración es un tiempo especial de liberación de toda forma de esclavitud y adicción, ya sea en lo material, espiritual o emocional. Sólo necesitamos desearlo y también podemos liberarnos a nosotros mismos.

Así mismo, ha ocurrido con el entrenamiento pedagógico que el Espíritu de Yahvéh nos ha dado desde hace dos años en la fiesta denominada Yom Teruah (Lev. 23:23-25). Hemos comprendido así, que a través del toque del Shofar, nuestra alma despierta de todo letargo babilónico y se reposiciona en su conciencia de que estamos puestos en la Casa del Rey Eterno, YHVH es Su Nombre, y que por lo tanto somos herederos de Su primogenitura, tal y cómo Yeshúa la disfruta. Para ello, Abba ha ordenado escuchar el sonido del shofar que nos permite entender el llamado interior que Él nos hace en esta fiesta para corregir y desarrollar cualidades del carácter del Mesías que nos permitirán actuaciones correctas en todos los campos del cosmos que está bajo nuestra jurisdicción.

El conmovedor sonido del Shofar nos habla con mayor intensidad que las palabras. Es un llamado personal a cada uno de nosotros para que despertemos y utilicemos la oportunidad de la fiesta de Yom Teruah para cambiar.

El Shofar inyecta en nuestra mente un poder de re-programación de pensamientos. Así nuestra conciencia se vuelve una llave poderosa que nos permite influenciar en todo nuestro entorno físico, evitando así el exilio babilónico en el que se influencia y manipula la conciencia de la masa humana para servir los caprichos del gran dragón escarlata.

El Shofar viene a decirnos que podemos reinventarnos a nosotros mismos gracias a la unción del Santo Espíritu del Eterno. Por medio de su poder, podemos deshacer nuestro pasado, convertir nuestros errores en experiencias de aprendizaje y empezar de nuevo. Pero, seguramente a esta altura te preguntaras: ¿Cómo el shofar transmite esto?

Durante el toque del shofar en Rosh Hashaná, advierte que hay tres sonidos distintos:

  1. Tekiá – un sonido liso, directo y largo.
  2. Shvarim – 3 sonidos medianos, como lamentos.
  3. Teruá – 9 sonidos entrecortados cortos en sucesión.

Los tres sonidos colocan todo poder en alineamiento de circuito celestial. Este equilibrio permite que todo nuestro ser esté libre de la influencia del caos que produce el «cortocircuito» de las tinieblas.

Para comprender mejor todo esto, los invito a examinar, unánimes en un mismo espíritu, cada uno de estos sonidos del shofar, y veamos como se relacionan a los diferentes temas que propone esta Fiesta del Eterno.

El Sonido de Tekiá (Explosión o Toque)

Yom Teruah es el día en que apreciamos quién es el Eterno Dios.

Nosotros interiorizamos ese entendimiento hasta que llega a ser una parte práctica y viva de nuestra realidad cotidiana. Dios es Todopoderoso. Dios es el Creador. Dios es el Sostenedor. Dios es el Supervisor. En síntesis, Dios es el Rey del Universo.

Pero para muchos de nosotros, la idea de un «rey» evoca imágenes de un déspota avaro y hambriento de poder que quiere subyugar a las masas para sus objetivos egoístas.

En la mentalidad hebrea de Israel, un rey es prioritariamente un servidor del pueblo. Su única preocupación es que la gente viva en felicidad y armonía. Sus decretos y leyes son sólo para el bien de la gente, no para sí mismo, tal y como lo hiciera el rey David a su generación (Hch. 13:36).

Lo reitero: el objetivo de la fiesta de Yom Teruah es coronar al Eterno Dios como nuestro Rey. En este día proclamamos que el Eterno Dios es el Rey y nosotros lo invitamos a que nos gobierne. No como un tirano que nos amenaza con castigos si no obedecemos todos sus caprichos y deseos; esto significa que nosotros le invitamos a reinar sobre nosotros, porque sabemos que Él nos ama y quiere todo lo mejor para nosotros.

Tekiá significa la explosión o el toque – es el sonido directo y largo del shofar – es el sonido de la coronación del Rey. En el Jardín del Edén, el primer acto de Adán fue proclamar a Elohim (Dios) como el Rey. Y ahora, en nuestras fiestas, el Shofar proclama para nosotros y para el mundo: Yahvéh es nuestro Rey. Fijamos nuestros valores rectos y retornamos a la realidad del Eterno como El Único que dirige el mundo… guiando la historia, moviendo montañas, y preocupándose individual y personalmente de cada ser humano.

La propuesta divina al oír este sonido es: «¡Coróname como tu Rey y te daré tu corona

En este sonido, hay un paradigma importante que necesitamos despertar: NO es suficiente que Yavhéh sea sólo Mi Rey. Si TODA la humanidad no reconoce al Eterno como el Rey, entonces hay algo que falta en mi propia relación con Él. En Yom Teruah me hago consciente y responsable de que parte de mi amor por el Todopoderoso es ayudar a guiar a toda la gente hacia Su reconocimiento. Por supuesto esto es ampliamente una expresión de mi profunda preocupación por el prójimo. Pero también afecta mi propio sentido el proclamar el Reinado del Dios que todo lo circunda.

El Sonido de Shvarim

Los sacerdotes de la casa de Aarón enseñaban al Pueblo del Antiguo Pacto que Shvarim (El Quebrantamiento – tres sonidos medianos en suspiro suave, como lamentos -) es el grito del corazón hebreo que solloza – ansioso por conectarse, crecer y lograr el potencial del propósito eterno de Dios.  Significa ser doblegado o roto frente a Dios, así suena.

El sonido del Shofar es similar al sonido del gemido del corazón de la persona; es sólo sonido sin consonantes ni vocales; es más profundo que cualquier otro sonido en el mundo. Es el sonido que representa al obrar del Espíritu de Yahvéh en el corazón de los redimidos cuando estos claman al Eterno (Rom. 8:26).

En esta fiesta, el Espíritu Santo nos recuerda que cada ser humano tiene la capacidad de cambiar y ser grandioso. Esto se puede lograr mucho más rápido de lo que uno ha soñado. La clave está en clamar en oración desde el fondo del corazón y pedirle al Eterno Dios la capacidad de llegar a ser grandioso.

En el momento en que suena el shofar, imploramos a Dios desde la profundidad de nuestra alma. Este es el momento – cuando nuestras almas están frente al Todopoderoso sin ninguna barrera – en que realmente podemos soltarnos.

Por eso, exactamente en ese momento, al oír este sonido, escucharás Su Voz diciéndote: «¡No te quedes encerrado en el pasado! ¡Tú sabes que tienes un potencial enorme. Hay mucho para conquistar todavía!«

El Sonido de Teruá

El sonido de Teruá – 9 sonidos cortos en sucesión, más en staccato en una rápida sucesión  – simbolizan un reloj de alarma, despertándonos de nuestro sueño espiritual. En ese momento el shofar trae claridad, conciencia, y enfoque. Su significado es el de un pedido por piedad a Dios.

En Yom Teruá, nuestro Abba quiere que despertemos y seamos honestos y objetivos acerca de nuestras vidas: quiénes somos, dónde hemos estado, y hacia dónde nos dirigimos, son los planteos que Su Espíritu nos invita a realizarnos.

La llamada del shofar nos recuerda que el Rey del universo nos ama, que piensa en nosotros y que se interesa en nuestra vida. Nos está juzgando porque nos ama, tal como una madre juzga a sus hijos para asegurar que estén en el buen camino y tengan una vida de calidad.

Las Escrituras enseñan que cuando nos juzgamos con justo juicio, a la Luz del espíritu de Su Instrucción (Torah), el juicio que elaboramos evita algún juicio desde arriba. Lo que esto significa es que si nos damos el tiempo de construir un modelo sincero y realista de cómo hemos fallado en el pasado, y que esperamos cambiar en el futuro, entonces el Eterno Dios no necesita «despertarnos» para lo que ya sabemos. Esa es la verdadera praxis de Su justificación en Cristo, nuestro Señor.

En esta fiesta Yahvéh quiere que hagamos un esfuerzo honesto para maximizar los talentos y dones que Él nos dio. No se espera que seas nada que no seas capaz de ser. Pero tampoco se puede engañar a Dios (Gálatas 6:7).

La razón por la que perdemos contacto y cometemos errores es porque no nos tomamos el tiempo diario necesario para conectarnos con nuestros deseos profundos y nuestra esencia. La solución es invertir tiempo diariamente a solas preguntándonos: ¿Estoy en camino? ¿Estoy enfocado? ¿Estoy en busca de metas que harán la gran diferencia en mi vida y en el mundo?

¡Hazte el hábito de mantenerte en contacto contigo, y cuando llegue Yom Teruá, la alarma del Shofar no será más que un sonido estridente!

El mensaje esencial de Yom Teruá es que Dios quiere una relación con nosotros. El shofar es una técnica que Él usa para que meditemos en Su llamado de amor.

Este es el momento de examinar honestamente su relación con Dios. ¿Qué tanto quieres una relación con él? ¿Qué se puede hacer para mejorarlo?

La intimidad requiere honestidad emocional. Si no soy capaz de decirle como verdaderamente me siento entonces nunca podremos estar cerca de El.

Si yo pretendo que todo está bien cuando no lo es, entonces yo mismo me estoy robando la oportunidad de estar en intimidad con Él. Para mejorar nuestra relación con Yavhéh debemos ser vulnerable y decirle como verdaderamente nos sentimos. Y eso requiere que seamos honestos con nosotros mismos.

¿Qué es lo que me impide sentirme más cerca de El Rey?

¡El Eterno, nuestro Rey y Abba, quiere saber la verdad acerca de cómo nos sentimos realmente acerca de Él!

Este es el orden de cómo deben ser tocados:

Tekiá – Shevarim – Teruá – Tekiá
Tekiá – Shevarim – Tekiá
Tekiá – Teruá – Tekiá

(Aquí puedes escuchar el toque del Shofar en Yom Teruah)

 

(más…)

Acéptalo: ¡Las Fiestas de Dios no son Judías!… ¡Son Citas Divinas para tu Alma!

Por P.A. David Nesher

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Las Fiestas del Eterno… ¿qué decir de ellas?… Muchos son los creyentes evangélicos de esta tierra mendocina que nos critican por ellas. Muchos son los seguidores que el ministerio tiene en Argentina, que nos miran de reojo ante esta actitud festiva. Ahora, incluso en las naciones, se multiplican el número de críticos que desde las apariencias, que estimulan su ignorancia, aseguran que somos judaizantes que pretendemos convertir a muchos al judaísmo tradicional con la excusa de sus fiestas. Pues bien, debo insistir que todo esto no es más que el prejuicio saliente de la temerosa ignorancia que sostiene los infundados argumentos de aquellos que así juzgan.

Nosotros, los primogénitos del Monte Santo, no somos judíos, por lo tanto no hacemos fiestas judías tales como Purim o Januká.

Lo que sí somos es hijos del Abba Kadosh (Papá Santo) de Israel. Hemos recibido Su Nueva Alianza a través de Su Hijo Yeshúa, Su Mesías y nuestro Dueño, por lo que obedecemos todos sus designios especialmente en aquello que Él nos ordena hacer: celebrar Su Nombre adorándolo en Espíritu y en Verdad. Por lo tanto guardamos Fiesta para Él, bendito sea Su Nombre, tal y como lo indicara en Su Instrucción (Torah).

Cuando leemos en la Torah los tiempos establecidos de Levíticos 23, descubrimos que no son días señalados de los judíos, sino más bien días especiales señalados por Yahvéh, a fin de celebrar el obrar de Su Presencia en medio de la historia de Su Pueblo Israel. Incluso descubrimos que el Shabat (viernes al caer el sol hasta sábado al caer el sol), es uno de esos días de fiesta. Es decir que TODOS son días festivos inspirados por el Eterno y que por lo tanto pertenecen a Él.

En los libros que conforman el mal llamado Nuevo Testamento (en verdad es el Pacto Renovado) no se establece en ninguna parte fiesta alguna que no sean los días que se encuentran en el capítulo 23 de Levítico. Pero hay festividades y días santos establecidos por la antigua Roma que se celebran hoy día. Algunas de estas fiestas paganas de Roma son estas: Domingo, Navidad, San Valentín, Viernes Santo, Easter, Cuaresma, Adviento, entre otras.

Es mucha la evidencia de que todos los discípulos de los primeros dos siglos celebraron las Fiestas de Yahvéh.

Jesús (Yeshúa) – Lucas 2:41,42; 22:7,8; Mateo 26:17; Juan 2:23; 7:2,10

Los seguidores de Yeshúa – Marcos 16:1; Hechos 2:1; 20:6

Pablo – Hechos 18:21; 20:6,16; 21:24; 1 Corintios 16:8. Pablo instó a las comunidades sujetas a su enseñanza a observar las fiestas (1 Corintios 5:8).

Las Escrituras proféticas aseguran que estas fiestas se celebrarán en el Milenio – Zacarías 14:16,18; Ezequiel 45:21; Isaías 66:21

Las Sagradas Escrituras nos presenta en su revelación varias razones de peso para estudiar y llegar a entender las Siete Fiestas de YHVH.

  • Están en la Biblia, y toda la Biblia es inspirada por Dios. (2 Timoteo 3:16-17).
  • Las fiestas son una sombra de las cosas por venir que nos enseñan acerca del Mesías (Colosenses 2:16-17; Hebreos 10:1).
  • Las fiestas son símbolos y ejemplos proféticos que nos muestran los acontecimientos venideros en el plan de redención divino (1 Corintios 10:1-6, 11).
  • Las fiestas, como parte de la Torá (que significa “instrucción”), nos sirven como tutores que nos guían al Mesías (Gálatas 3:24).
  • Yeshúa vino a cumplir TODO lo que está escrito en el Antiguo Testamento (Lucas 24:26-27, 44-45; Juan 5:46-47).
  • Las fiestas establecen el patrón de los eventos divinos aquí en la tierra (Hebreos 8:1-2,5; 9:8-9,23; Éxodo 25:8-9,40; 26:30; Números 8:4; Ezequiel 43:1-6, 10-12).
  • Dios da lo natural para explicar lo espiritual. (1 Corintios 15:46-47).
  • Al estudiar lo natural, podemos entender lo espiritual (1 Corintios 2:9-13; 2 Corintios 4:18).

Entonces, si somos realmente sinceros y veraces, debemos reconocer que es el Eterno quien reveló a los hijos de Israel cuáles eran sus fiestas señaladas.

Justamente, la palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es moadim (– מועדים), en singular moed (– מועד). Esta palabra tiene el doble significado de tiempo y lugar fijado. La idea principal con el término es tener un encuentro en un tiempo específico y en un lugar específico, es decir, tener una cita con alguien especial.

Estas son las fiestas del Eterno en primer lugar, no de Israel. El Eterno reveló a Israel cuáles son Sus fiestas y dio a los hijos de Israel el derecho y la responsabilidad de proclamarlas en sus tiempos marcados por la Torah en el capítulo 23 de Vayikrá y tener santas convocaciones que en hebreo se dice: mikraei kodesh, (מקראי קדש), en cada una de ellas.

Estas citas divinas o fiestas, son santas convocaciones que conectan al pueblo del Eterno Dios con su pasado, presente y futuro. Además de encerrar los misterios del plan de redención y salvación de sólo Dios revelará a aquellos que tengan hambre de sus caminos.

Con Amor y siempre a tu servicio: David Nesher


Bitácora Relacionada:

La Sinfonía Profética del Shofar

Por P.A. David Nesher

Hacer sonar el Shofar en Yom Teruah es un mandamiento del Eterno que la Torah revela. Esta mitzvatt la podemos leer en el versículo (Números 29:1):

«Y en el séptimo mes, el primer día del mes, será declarado día festivo para vosotros, un día de teruá para vosotros«.

Para cumplir con esta mitzvá (mandamiento), el único requerimiento es escuchar y prestar atención a su sonido. Este tiene un mensaje íntimo y detallado para el alma, que lo dirige hacia su raíz misma, sin que el oyente capte directamente su significado. Desde allí el mensaje penetra en la psique y rectifica los poderes interdimensionales de su espíritu.

 

¿Qué hay con respecto al shofar que es tan especial? ¿Por qué es obligatorio que cada hijo del Eterno escuche su llamado? ¿Cuál es el significado detrás de esos sonidos primitivos y fascinantes? ¿Qué les da el poder de entrar en nuestra recóndita alma? ¿Y por qué la Torah designa a esta festividad como “Iom Teruá”, “Día del Shofar”?

 

Esta Fiesta es llamada también el Día del Juicio, cuando todos nosotros nos paramos en juicio frente al Eterno Dios. Los libros están abiertos, nuestras vidas son examinadas y cada acto, cada palabra, es cuidadosamente examinada. ¿Quién vivirá? ¿Quién morirá? ¿Quién tendrá facilidades? ¿Quién será atormentado? ¿Quién será elevado? ¿Quién será degradado? La lista continúa. ¿Quién no temblaría en este día?

 

El shofar es un llamado de reconciliación con nuestro padre celestial. Es un llamado para revertir nuestros errores, nos renueva y nos concede otra vez nuestro potencial dado por Dios.

 

¿Quién de nosotros no ha cedido ante los deseos? ¿Quién de nosotros no se arrepiente? ¿Quién de nosotros no tiene sueños por cumplir?, “Si sólo pudiera hacerlo todo otra vez… si sólo pudiera tener otra oportunidad…si sólo pudiera arreglar los errores del pasado…”.

 

El shofar viene a decirnos que podemos reinventarnos a nosotros mismos, podemos deshacer nuestro pasado, podemos convertir nuestros errores en experiencias de aprendizaje y empezar de nuevo.

 

Comenzamos tocando tekia, un sonido largo y constante, recordándonos que dentro de nosotros llevamos el aliento puro de Dios, y por lo tanto somos puros. La tekia es seguida por shevarim, sonidos cortados, nos dicen que estamos desviados de nuestro camino, perdimos la dirección, y olvidamos nuestro propósito. Pero una vez que nos damos cuenta, nos arrepentimos y lloramos a Dios con los corazones rotos, simbolizados por el tercer sonido del shofar, terua (tu-tu-tu-tu), el sonido del llanto.

 

Al sonido de las trompetas (shofarim) experimentamos como nuestro Abba nos llama, y la voz del shofar es Su llamado interior. Pero los sonidos de la vida nos ensordecen y no la escuchamos, y a veces ni siquiera nos interesa escucharlo. Él quiere sacudirnos de la sordera y hacer que respondamos al insistente llamado de Su shofar. Él quiere que corramos a Él para ser abrazados en Su regazo, donde podremos estar protegidos, seguros…y hallados.

 

Veo oportuno compartirles aquí las palabras del sabio judío Nosson Scherman quien dice: “El shofar es un instrumento primitivo, apenas capaz de modular tonos o producir distintas notas. ¿Podrá alguien tocar una sinfonía o una canción con un shofar? No, pero su sonido penetrante simboliza el llanto inarticulado de un alma indeleblemente manchado que ansía ser limpiado, pero no sabe cómo. Es un llanto que sólo el oído de Dios puede traducir como una plegaria. Le decimos: ‘Es nuestro deseo hacer Tu voluntad,’ pero no sabemos cómo. El continuo atractivo de la Malvada Inclinación, la sociedad, la cultura, el hábito y el ambiente nos ha adormecido a Tu toque, nos ha ensordecido a Tu mensaje”.

 

Recientes estudios científicos confirman que el sonido del shofar hace que nuestros cuerpos reaccionen físicamente. La respuesta al fuerte e insistente sonido provoca una reacción a veces conocida como “pelea o huye,” la misma respuesta que tendríamos a una fuerte alarma. Nuestros sentidos son inmediatamente alertados a un posible peligro o estrés. Son despertados y agudizados, produciendo mayor energía para responder de manera activa. Nos da mayor claridad de mente y habilidad para ver las cosas que no notaríamos de otra manera. Nos lleva a un nuevo estado de alerta. La energía que ganamos al oír los fuertes sonidos del shofar nos da, por un momento, un estado de consciencia renovado y más agudo, así como una forma diferente de ver el mundo.

 

Cuando suena el shofar, su sonido penetrante y evocador vibra muy profundo en nuestro interior, tocando las cuerdas más profundas del alma. Recordamos el grito de victoria y celebración, y el llanto de arrepentimiento del pueblo de Israel. Despierta cada parte de nuestro ser a la voz de Dios.

 

Existe una rica dicotomía en el uso del shofar. En las Escrituras, un cuerno usualmente representa el poder y la fuerza de un rey, pero el cuerno de carnero también es curvado, lo que representa ser doblegado en sumisión ante la grandeza infinita del Eterno Dios. Por lo tanto, estamos también ante una bella representación del Mesías, quien primero vino como siervo humilde y luego vendrá nuevamente como Rey.

 

El sonido del shofar es un aviso de alerta, un llamado para separarse de toda la mundanalidad profesional, social, y política para volver a dedicarse a los valores básicos y corregir nuestro orden de prioridades. La palabra «shofar» proviene del verbo hebreo «leshaper» que significa  “realzar” y “mejorar”. Por eso, desde esta primera instancia, el shofar nos viene a enseñar que debemos mejorar nuestras acciones. Algunas otras fuentes dicen que la raíz también significa “belleza”. Esta etimología nos invita a meditar en que el Eterno requiere que la trompeta sea usada para conmemorar la Fiesta de las Trompetas (Lev. 23:24-25).  a fin de discernir que este acto representa un momento especial que Él crea para nosotros a fin de que nos arrepintamos y arreglemos nuestra relación de hijos delante del Eterno Dios, de esa manera realzar, mejorar y embellecer nuestra comunión con Él.

 

Las Escrituras enseñan que es posible tomar decisiones importantes y cambiar nuestra vida en un instante. La capacidad extra que tenemos durante este período hace que el cambio sea más accesible.

 

Satanás conoce el poder de los sonidos del shofar. Él sabe que aunque se originen en los labios del hombre, ese día mismo pueden muy bien culminar con la llegada del Mashíaj ben David.

 

Les dejo este VIDEO que evoca a este instrumentos y su técnica profética a través del tiempo y la historia de Israel.

Yeshúa, nuestro hermano Redentor… (una curiosidad del Jubileo)

Anhelo compartirles una curiosidad maravillosa de los códigos bíblicos. Me refiero a la revelación de nuestro Mesías escondida en los lineamientos de la Torah.

Al explicar y desarrollar las leyes de libertades individuales, la Torah enseña que por si alguna razón especifica una persona pierde su libertad, debe ser redimida por uno de sus parientes.

De forma especial, entre los parientes mencionados en la Torah a quienes se asigna esta obligación, están los primos: “El hijo de su tío le redimirá” (Lv. 25:49). Pues bien, permítanme contarles que la expresión hebrea para “el hijo de su tío” se escribe de esta manera בן דוד , y se pronuncia Ben Dod. Ahora bien, la coincidencia (o «dioscidencia») es que dicha expresión se escribe de la misma manera que “hijo de Davidבן דוד (Ben David). Por lo tanto, y de acuerdo a las licencias que da el lenguaje hebreo, el versículo de Levítico, referido a la redención en el año de jubileo (Yobel) se puede leer, “el hijo de David lo redimirá”. Entendiendo pues que dicho precepto de la Torah escondía en forma de códigos la obra redentora de nuestro Mesías Yeshúa, el Hijo de David.

Hoy, conociendo esta verdad, nos alentamos en medio de toda opresión mental y física que ejerce la dominante cultura de materialismo en que estamos inmersos. El Hijo de David, nos libertará personal y colectivamente a través de la aceptación por fe de Su obra redentora a través de Su sacrificio en el Gólgota y el estudio profundo de la Torah que nos permita meditar sobre temas de nuestra liberación y conexión con el Mesías, el hijo de David.

Aquí les comparto un esquema a fin de que puedan copiarlo y tenerlo en sus apuntes.

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¡Maranatha!… El suspiro que anhela el Regreso del Amado

“El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha.”

(1 Corintios 16:22 _RV 1909_)

Estamos viviendo días muy especiales. Son tiempos con especificidad profética en los que cada jornada se convierte en una sumatoria de señales del fin de este sistema. Día a día, el corazón de los escogidos se eleva en expectativa de fe, esperando ese Gran Día en el que el Señor, con voz de mando, con trompeta de Dios, establecerá el inicio de nuevos tiempos para esta Tierra. Por ello, he descubierto que en las naciones, el testimonio de las primeras comunidades de discípulos del Mesías acerca de la pasión con la que esperaban Su regreso, resuena hoy más sugestivo que nunca.

Es más, en el versículo final de la primera epístola a los corintios nos encontramos con la curiosidad de que el apóstol Pablo utilizó la palabra Maranatha en arameo, a pesar de que la epístola fue escrita en griego. El hecho se debe a que esta palabra ya había adquirido cierto crédito y peso de poder entre los creyentes de las primeras comunidades. La misma era utilizada como expresión de la esperanza de la Parusía de Cristo.

Muchos documentos antiguos testifican como las congregaciones de los primeros cinco siglos, en efecto, acompañaban las celebraciones y las oraciones con la aclamación Maranathà, una expresión formada por dos palabras arameas que, según como se silabeen, se pueden entender como una súplica: «¡Ven, Señor!», o bien como una certeza alimentada por la fe: «Sí, el Señor viene, el Señor está cerca».

Referente a la composición de ésta palabra, el diccionario VINE (en su versión electrónica para E-Sword) comenta:

“La primera parte, que finaliza en «n», significa «Señor»; en cuanto a la segunda parte, los «Padres» la consideraban como un tiempo pretérito, «ha venido». Los modernos expositores la toman como equivalente a un presente, «viene», o futuro, «vendrá».  Ciertos eruditos en arameo consideran que la última parte consiste en «tha», e interpretan la frase como una exclamación, «Ven, nuestro Señor», o «Oh, ven Señor». Sin embargo, el carácter del contexto indica que el apóstol está haciendo una declaración en lugar de expresar un deseo o de pronunciar una oración.”

Referente al motivo de su uso en los primeros cristianos, el citado diccionario dice:

“En cuanto a la razón de por qué se usaba esta expresión, lo más probable es que fuera una expresión corriente entre los cristianos primitivos, que incluía la consumación de sus deseos. «Al principio el título Marana o Maran, utilizado al dirigirse a Cristo y al referirse a Él, no era otra cosa que la respetuosa designación del Maestro por parte de los discípulos».

Esta expresión solamente aparece en 1ª Corintios 16:22 y parece ser que era usada como un saludo recordatorio con relación a la Segunda Venida del Señor:

  • Filipenses 4:5: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca”.
  • Santiago 5:8: “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”. (Ver también Apocalipsis 1:7).

De acuerdo a Apocalipsis 3:11, el mismo Señor Jesús afirma Su venida, confirmando de esta manera muchos de los pasajes Bíblicos que hablan de Su regreso inminente, regreso que todo Cristiano no solamente deberá anhelar y amar sino también esperar: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.

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De allí que no haya que temer, porque será el momento de nuestra salvación definitiva. Será, además, el momento más espectacular y más importante de la historia de la humanidad: ¡Cristo viniendo en la plenitud de su gloria, de su poder, de su divinidad! Si hace dos mil años Él vino como un ser humano cualquiera, en su segunda venida lo veremos tal cual es, “cara a cara” (1 Cor. 13: 12).

Será el momento de nuestra definitiva liberación: nuestros cuerpos reunidos en la resurrección prometida para ese momento final. Es cierto que algunos “de los que duermen en el polvo despertarán para el eterno castigo” (Dn. 12: 1-3). Pero ésos serán los que no hayan cumplido la voluntad de YHVH en esta vida terrena, los que se hayan opuesto al Eterno Dios y a Su Instrucción (Torah). Aquellos que hayan buscado caminos distintos a los del Eterno. Es decir, ese castigo será para los enemigos de nuestro ios.

Pero los justos, los que hayan buscado cumplir la voluntad de Dios en esta vida, los que por esa razón “están escritos en el libro … despertarán para la vida eterna … brillarán como el esplendor del firmamento … y resplandecerán como estrellas por toda la eternidad” (Dn. 12: 1-3).

Es cierto, también, que ese momento será precedido por “un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo”. Sin embargo, las pruebas y sufrimientos de esa tribulación serán la última llamada a conversión para los que se encuentren en estado de pecado y será la última purificación para los elegidos. En ese sentido, esa etapa de sufrimientos es fruto de la infinita misericordia de Dios que quiere que todos sus hijos sean salvados.

Será un momento en que “el universo entero se conmoverá”, pues veremos “al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y El enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo” (Mc. 13: 24-32).

Con esta esperanza se comprende cómo desde el comienzo de la Iglesia los primeros discípulos del Mesías, deseosos de volver a ver el rostro glorioso de su Señor, se mantenían firmes y vigilantes siempre, esperando la Parusía.

Por toda esta manifestación gloriosa, el apóstol Juan, que da testimonio de todas las cosas escritas en Apocalipsis 22:20, recoge del Señor Jesús su frase de cierre: “Ciertamente vengo en breve.” Y apóstol de  acuerdo le responde: “Amén; sí, ven, Señor Jesús«.  Es la exclamación en la que culmina toda la Revelación de la Nueva Alianza, al término de la maravillosa contemplación que nos ofrece el Apocalipsis (Revelación) de Juan (Ap 22: 20). En ese caso, es la Iglesia-Esposa que, en nombre de toda la humanidad y como primicia, se dirige a Cristo, su esposo, no viendo la hora de ser envuelta por su abrazo: el abrazo de Jesús, que es plenitud de vida y plenitud de amor.

¿Qué es Shabat?

Por P.A. David Nesher

 

Muchos de mis lectores piensan que el día de reposo se les dio a los israelitas en el monte Sinaí, y que por lo tanto es un mandamiento que solamente ese pueblo debe guardar en obediencia y  adoración al Eterno. Pero la verdad es que este día fue establecido como jornada festiva desde la creación misma, como se testifica en Génesis cap 2; vv. 1-2

«Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes. Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que El había creado y hecho».

Como pueden darse cuenta El Eterno es quien bendijo y apartó el Día del Shabat ya que tiene un significado muy especial en su diseño de Reino. Las Escrituras nos revelan que cuando Él terminó Su obra creativa, decidió gozar de lo que había creado, sabiendo que ahora la Creación estaba libre del obrar de las tinieblas, por la presencia de Su diseño creativo de plenitud y reposo: el hombre en posición mesiánica. En otras palabras es el día de descanso del Eterno Dios y así también para nosotros el día de Shabat tiene que ser un día de descanso, gozo, alegría, celebración, bendición, y dedicación al propósito eterno de Dios.

Las Sagradas Escrituras explican que la Instrucción (Torah) de Dios revela que Shabat es el día más poderosos de la semana ya que el periodo del sexto día (viernes) al atardecer y Sábado al caer la noche es el único momento en que el mundo espiritual y el mundo físico están unidos bajo el poder del Mesías. Por lo que cada semana en este día podemos transformar nuestra realidad, personal y global, utilizando el poder especial de Shabat.

Para comprender bien, el espíritu (la mentalidad) que se encuentra dentro de este día, será conveniente ir al significado original de esta palabra. Etimológicamente, la palabra hebrea «Shabat« significa: «Día de descanso«, «Sábado«, y está relacionada en su origen con la palabra shvitáh, que significa «descansar« y «huelga« (o sea, un paro forzado de trabajo).

Existe, además, un significado intrínseco de cada una de las letras del alfabeto hebreo que componen esta palabra. Para comprenderlo, comenzaré diciendo que la palabra Shabat se escribe con las letras   Shin (ש), Bet (ב), y  Tet (ט). Miraremos el significado de cada una de ellas y luego realizaremos la síntesis de ellos:

  • La letra Shin (ש) significa «Poder de Dios» y también «Destrucción de lo que causa el caos».
  • La letra Bet (ב) significa: «casa, cuerpo, familia,».
  • Finalmente, la letra Tet (ט) significa: «cortar un pacto».

Si unimos estos tres significados en una unidad que se relacione con los creyentes, podemos entender que «Shabat» significa, de acuerdo a la sumatoria del significado individual de cada letra: «El Poder de Dios para destruir lo que causa el caos (las obras del diablo) en el Cuerpo del Mesías Yeshúa, y en nuestra familia, y que se concreta en sus Siete Pactos, especialmente en el último, el Pacto Renovado o Nueva Alianza«.

Por todo esto, entendemos que el verdadero significado del Pacto Renovado es: «más no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Gál. 2:20), es decir, que en nosotros, nuestra falsa identidad de pecado, el yo (ego), está muerto y Yeshúah el Mesías cumple la Torah (Instrucción) de Yahvéh internamente, a través de nosotros y por nosotros. De este modo, nosotros estamos en Su reposo, descansando en Su obra redentora llena de Gracia en nosotros.

Ahora bien, sabemos, por lo escrito en la carta de 1 Tesalonicenses (capítulo 5, verso 23) que nuestro ser tiene tres partes «espíritu, alma y cuerpo«. Pablo describe esto diciendo:

«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo: y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo».

De esta escritura podemos discernir que existe un descanso, un Shabat para nuestro espíritu, un Shabat para nuestra alma y un Shabat para nuestro cuerpo. Por ello, los invito a poner toda su atención en esto, y considerar con profunda meditación la riqueza de este misterio celestial revelado a nosotros en Cristo Jesús.

Individualmente hablando, existe un Shabat para nuestro cuerpo, que es no trabajar en nuestra tarea secular en el día sábado. Así también, existe un Shabat para nuestro espíritu, que, como dijimos, es morir nuestro yo (el ego), y que Yeshúa Mesías sea el que hable y haga en nosotros a través del Espíritu Santo. En la epístola a los romanos, el apóstol Pablo llama a esto «ser guiados por el Espíritu«.

«Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios«. ( Ro. 8:11)

Hasta ahora estas dos dimensionalidades del Shabat en nuestras vidas redimidas están bien claras. Pero lo más importante para entender y meditar es la dimensionalidad del Shabat para nuestra alma. Solamente así, estaremos integralmente irreprensibles y listos para la parusía de nuestro Mesías.

El diseño dimensional psicológico del Shabat está instruido en Isaías 58:13:

«Si cambiares (la costumbre) de poner tu pie en el Shabat para hacer tu voluntad en mi día santo y llamaras al Shabat una delicia a lo que es santo para Yahvéh y glorificado y lo glorificarás y no anduvieres por tus propios caminos y de encontrar tu propio placer o no hablares (tus propias) palabras, entonces te deleitarás en Yahvéh y Yo te haré cabalgar en las alturas de la tierra, y te haré comer de la herencia de Jacob tu padre, ya que la boca de Yahvéh ha hablado«.

Por medio de estos versículos, podemos aprender varias lecciones.

La primera de ellas es cómo festejar el Shabat. No haciendo nuestra propia voluntad, sino la voluntad del Eterno Dios, que es exactamente la definición del Pacto Renovado o Nueva Alianza, dejar que Yeshúa haga la voluntad del Padre en nosotros y por nosotros. Debemos preguntar al Señor qué hacer en Su día santo y dedicarle ese día a Él.

La segunda lección que podemos aprender es que el Shabat es un preludio a la redención final, ya que habla de «delicia» (óneg) y «honor» (kavód), dos virtudes que se disfrutarán en su plenitud recién cuando estemos viviendo en el Shabat del Milenio, y finalmente, en el Shabat Eterno, unidos al Creador para siempre en el Cielo.

¡Y eso es lo maravilloso de guardar este día santo! Saber que la Biblia nos habla no solamente del descanso semanal, sino de un descanso eterno que resta para el pueblo del Eterno, del cual el Shabat es símbolo maravilloso. Leemos en Hebreos 4:9: “Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios”. Ese Shabat o reposo que queda para el pueblo de Dios, es la vida eterna en cuerpos glorificados donde estaremos para siempre con el Eterno, gobernando en armonía los cielos.

De modo que el Shabat tiene dos referencias: una temporal, el descanso semanal, el que realizamos durante el séptimo día o sábado, y otra permanente y profética, el descanso eterno que nos espera como Esposa del Cordero.

Y de la misma forma que cuando probamos algo delicioso, uno no puede entender realmente qué es Shabat hasta que lo experimenta por sí mismo. En resumen, la única respuesta surge a «¿Qué es Shabat?» es: ¡Inténtelo!

 

 

NOTA:

Sugiero también leer y meditar: El Sagrado y Bendito Reposo (Shabat)

La Canción de la Novia Celestial

De acuerdo a la revelación profética que el Eterno nos ha otorgado en Sus Sagradas Escrituras, nuestro Mesías, contraerá matrimonio con una Novia que ha crecido hacia la madurez espiritual.

La palabra «iglesia» ha sido traducida de la palabra griega «ecclesia,» que significa «los que han sido llamados fuera». ¡Verdaderamente, muy apropiado! El pueblo de Yeshúa es llamado fuera del sistema de cosas de Babilonia para entrar a su precioso Cuerpo.

Las Escrituras aseguran que después que sea juzgada la “gran ramera” que corrompió a la tierra con su fornicación, y la sangre de los mártires haya sido vengada, habrá una enorme alabanza celestial donde una incontable multitud convocará a los ejércitos del cielo para que todos juntos, digan: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (Apc. 19:7) El asunto clave aquí es que la esposa esté preparada. Esto habla de su condición gloriosa; de haber sido lavada en la sangre del mismo Cordero que ahora la toma como su Esposo. Y note que para poder presentarse delante de su amado tiene que poseer un inigualable vestido que ella misma no podría comprar, pues se nos dice que a ella “se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente…” v. 8. Nadie podrá entrar a esa boda a menos que tenga puesto este vestido. Pablo nos habla de ese vestido (Col. 3:12).

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Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apc. 21:2-4). “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apc. 22:17)

¿Estás preparado para esa Boda? ¿Has sido invitado para su Cena? ¿Serás parte de aquella multitud vestida de ropas blancas, símbolo de la pureza y santidad con la que la novia estará vestida para esa unión celestial?

 

Cómo lidiar contra las pesadillas

Por P.A. David Nesher

Si Ud. o alguien de sus contactos está teniendo dificultades con sueños hostigadores que probablemente están produciendo frutos de temor, ansiedad y terror, es probable que esos sueños no sean del Eterno Dios, sino más bien estén inspirados por el cuerpo o por demonios.
Primeramente, debemos definir ¿qué son los sueños? Los especialistas explican que se trata de una combinación de información que tenemos en el cerebro y emociones, y al configurarse, esta información se mezcla de forma errónea.
Cuando estamos despiertos el cerebro capta información y emociones por nuestros cinco sentidos y la va guardando hasta que la necesita, ya que llegado el momento, la recopila, junta adecuadamente y explica.
Sin embargo, mientras dormimos, la información que se ha guardado corre una suerte distinta a cuando estamos en vigilia. Al configurarse el sueño, esta se combina de forma aleatoria y aúna cosas del pasado, del presente y del futuro, pensadas, imaginadas y vividas sin coherencia ni explicación.
Normalmente, durante la noche, entramos en dos estados distintos de sueño. El primer estado es conocido como «SWS» (sueño con ondas lentas) y, después de unos 90 minutos, normalmente entramos en la segunda fase llamada REM (sueño con movimientos rápidos de los ojos). Durante el resto de la noche, alternamos entre estos dos estados
Los episodios de pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche. Entre sus principales características, destaca que el niño se despierta y siente miedo porque puede recordar el contenido del sueño, mientras se producen no suele haber “movimientos ni verbalizaciones.

¿Cómo se producen las pesadillas y los terrores nocturnos?

 
Se suelen definir las pesadillas como cualquier sueño molesto que lleva directamente a despertarse. Suelen estar asociadas a fuertes emociones, que desearíamos evitar. Solo un 4% de pesadillas ocurren durante la fase SWS y son conocidas como «terrores nocturnos».
Las pesadillas son un fenómeno frecuente en los niños, calculándose una prevalencia entre el 10% y el 50% en edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. A pesar de ser más frecuentes en la infancia también pueden presentarse en la edad adulta. Las situaciones de estrés y los episodios traumáticos, aumentan su frecuencia y severidad.
Las pesadillas son descritas como sueños de contenido terrorífico, que ocurren generalmente durante el sueño REM, en la segunda mitad de la noche principalmente, y que acaban por despertar al paciente. El despertar se produce con rapidez, no presentándose el estado de confusión mental típico de los terrores nocturnos. La agitación (palpitaciones, aumento de la frecuencia respiratoria, sudoración, etc.) es menos marcada en las pesadillas.
Tener una pesadilla de vez en cuando puede ser bastante corriente. Los estudios que se han hecho indican que entre un 4% y un 8% de la población en general tienen un problema cotidiano con las pesadillas.
Las personas no suelen recordar el contenido de estas pesadillas. Tal vez se despiertan sudando o gritando, y sin embargo son incapaces de saber qué es lo que han soñado.
Si las pesadillas son intensas y se repiten con frecuencia pueden llegar a tener un efecto negativo en el día a día del paciente.
Se ha comprobado que los intentos de evitar las pesadillas provocan conductas que alejan a la persona de la higiene del sueño necesaria para dormir adecuadamente, lo que puede llevar a causar un problema a la persona que es necesario tratar.
Las pesadillas, sobre todo las que son recurrentes, pueden generar una gran molestia porque distorsionan nuestro descanso y nos generan ansiedad sin que tengamos mucho control sobre ellas.
Aspectos escondidos de nuestro subconsciente, cosas que leemos, vemos u oímos, estados de ansiedad o temor pueden producir sueños aterradores. Muchas pesadillas pueden tener una llave que abrirá aspectos que necesitan liberación emocional o sanidad interior, por lo cual hay que examinarlos a la Luz del Espíritu Sanador de Dios. Otras pesadillas son producidas por ataques de espíritus diabólicos que hostigan, atormentan y arrebatan a las personas su paz y gozo interno, este tipo de pesadillas pueden causar confusión emocional donde las personas pueden llegar a tener miedo de dormirse por las noches.

¿Cuáles son las fuentes de las pesadillas?

Al considerar el origen de este mal del sueño humano tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos:
a)La atmósfera espiritual que rodea el lugar, la casa o la habitación.  Esto influye de una manera muy fuerte en la mente de las personas mientras duermen, provocando perturbaciones, ansiedad, dolores de cabeza, opresión, el no poder dormir o cuando se duerme tener pesadillas o sueños perturbadores, cuando una persona duerme, el espíritu maligno es libre de entrar y salir del cuerpo de la persona a su antojo (Mateo 12:43). Algunas veces se siente una presencia inquietante en la habitación. Un ejemplo bíblico fue cuando el rey Saúl era atormentado por un espíritu maligno y David tocaba el arpa y este espíritu salía de Saúl (1ª Samuel 16:23 y 18:10-11).

b)Los espíritus que gobiernan un territorio o región.  Muchas veces uno se siente inquieto sin conciliar el sueño, con sueños perturbadores y la gente se despierta cansada debido a espíritus ocultos en el área, se puede relacionar la atmósfera en las grandes ciudades con el tipo de pecados, iniquidades y placeres carnales que dominan o controlan aquellos quienes viven en esas zonas en particular. El pecado tiene que ver con pensamientos carnales que llevan acciones que alteran la personalidad y a la vez alteran la atmósfera espiritual. Cuando muchos creyentes influyen en la moral y las leyes de una comunidad, se sentirá un espíritu de paz y tranquilidad a lo largo de la región (Leer Proverbios 29:2).

c)Señales y sonidos atrapados en la mente. Esta tercera razón tiene que ver con lo que la persona ve y escucha antes de ir a dormir. Es bueno no permitir ninguna actividad visual o verbal relacionada con el ocultismo, lo demoníaco o lo sexual, ya que se plantan semillas en la mente, y tal semilla puede abrir puerta a un espíritu atormentador u opresivo. El miedo por lo que se ve nos puede volver vulnerables a un ataque físico. Muchas veces el ver pornografía ya sea por internet o por otro medio, las personas se van a la cama con su mente enraizada con una aventura emocional con imágenes de mujeres extrañas, dando lugar a un sueño sucio. Debemos cuidar que dejamos entrar a nuestras mentes o corazones por lo que captan nuestros cinco sentidos fisicos por eso la Biblia dice en Proverbios 4:23: «Sobre  toda cosa guardada, Guarda el corazón, porque de él mana la vida.»

d)Los problemas con las preocupaciones o ansiedades. La Biblia nos menciona en Eclesiastes 5:3 » Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucho habla dice tonterías«. Según los expertos tienen pesadillas las personas con una personalidad caracterizada por ansiedad, inseguridad o nerviosismo. La investigación ha demostrado que la mayoría de la gente que tiene pesadillas regulares ha tenido una historia familiar con problemas psiquiátricos, experiencias con drogas, personas que han contemplado el suicidio, y/o han pasado relaciones tormentosas. Las pesadillas son un indicio de temores que deben ser reconocidos y confrontados. Es una manera en que nuestro subconsciente da un aviso. «¡Presta atención!»

¿Cómo podemos detener tales pesadillas o sueños sucios?

Si Ud. percibe que se le está revelando algún aspecto de su alma, debe anotar con mucho cuidado estos sueños y pedir la dirección y guía del Espíritu Santo respecto a la interpretación y aplicación de estos sueños. Si es necesario, su mentor espiritual mesiánico tal vez sea capaz de ayudarlo a determinar la mejor manera de lidiar con lo que descubra.
Al lidiar con pensamientos producidos por un espíritu de temor o algún otro espíritu demoníaco, Ud. debe saber que la Instrucción (Torah) del Eterno le ha dado autoridad espiritual sobre tales cosas:
«… porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,…»
(2 Corintios 10: 4-5)
Conviene que Ud. practique estos tres consejos para evitar este tipo de ataque nocturno:
  1. Establezca una atmósfera positiva en su habitación: Es bueno orar al despertarse y antes de dormir, se puede tocar música de alabaza para purgar la atmósfera, también es bueno declarar la Palabra de Dios y ungir con aceite las paredes de la habitación, si no tiene alabanza cristiana alabe personalmente al Señor antes de dormir.
  2. Limpie su mente mediante la renovación del espíritu: En 2ª Corintios 4:16 y Colosenses 3:10 la palabra griega “renovar” que se utiliza en estos pasajes  significa hacer diferente de nuevo. Es un proceso de continua renovación y de ayudarse a pensar diferente. La renovación de la mente es un proceso diario, debemos limpiar nuestra mente mediante el “lavamiento de agua por la Palabra” (Efesios 5:26) después de leer y meditar en las escrituras su mente se limpiará  y su espíritu se inspirará.
  3. Declare palabras de descanso: Antes de dormir declare en voz alta la palabra de Dios, puede declarar las promesas del Salmo 4:8 y Proverbios 3:24. Es bueno que los padres que están criando a sus hijos aprovechen el momento en la noche antes que sus hijos se vayan a dormir de imponerles manos y pidan al Padre Celestial que tengan un sueño grato, puede declarar la promesa de Isaías 26:3 ya que la palabra paz en hebreo es “Shalom” que significa estar completo y lleno de bienestar y paz.

 

Sepa que si Ud. realiza estos tres pasos y se somete por completo a la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios, el diablo huirá de toda área de su vida:

«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros».
(Santiago 4:7)
 
Tenga bien en cuenta que la oración diligente y el uso de la espada del Espíritu, la Palabra de Dios (Efesios 6:17), le asegurará libertad del tormento. Busque también respaldo en oración de otros que puedan luchar junto a Ud. contra tales ataques.
Recuerde que los discípulos del Mesías no tienen por qué sufrir tormento innecesario de su propia alma o a manos del adversario (HaSatán).
Yeshúa proveyó nuestra sanidad y liberación de tal hostigamiento cuando derramó su sangre en la cruz del Gólgota y nos dio poder sobre todas las obras de las tinieblas (Lucas 10:19). Por lo tanto, debemos apropiarnos de la plena provisión que Él hizo para nuestra libertad espiritual y andar libres de temor, ¡incluso cuando dormimos!

Ayatolá Jamenei llama a Irán a levantarse contra Israel ¡El príncipe de Persia se ha levantado… el fin se aproxima!

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos, Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores”.
(Mateo:24-7)

El sábado 18 de julio, 4 días después de la firma del acuerdo con las potencias mundiales, el líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei pronunció un discurso transmitido en directo por la televisión estatal iraní en el que aseguró que el acuerdo nuclear con las grandes potencias no iba a cambiar la política iraní contra el “arrogante gobierno de Estados Unidos” ni tampoco la política de apoyos de la República Islámica a sus aliados en la región.
Durante un encuentro con estudiantes iraníes, el ayatolá Jamenei calificó a EE.UU. de ser la «personificación fiel de la arrogancia global«, informa Reuters. «Combatir la arrogancia global es el principio de nuestra revolución y no podemos suspenderla. Prepárense para continuar con su lucha contra la arrogancia global«, agregó Jameneí.
El término ‘arrogante‘, o ‘potencias arrogantes‘, es usado en Irán para referirse a EE.UU. y sus aliados occidentales e Israel, con quienes no tiene relaciones diplomáticas oficiales desde la Revolución Islámica de 1979.

Estas declaraciones llegan en el marco de las negociaciones entre Irán y el Grupo 5+1 -formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania- para acabar con cualquier duda sobre la posible vertiente militar del programa nuclear iraní. Teherán, que afirma el fin pacífico del mismo, aspira a que se levanten las sanciones en su contra impuestas por Occidente.

«La lucha contra la hegemonía no cesa. Esta lucha es uno de los principios de la Revolución Islámica«, ha precisado.
Uno de los principales motivos de las hostilidades de los tiranos mundiales contra el pueblo persa, ha proseguido, es la negativa de la República Islámica a aceptar el sistema hegemónico.

 

Asimismo, ha destacado “la presencia e influencia inconcebible y espiritual de Irán” en la región de Oriente Medio como una realidad existente.Por favor, miren el video y escuchen el discurso con discernimiento:

Si escucharon atentamente habrán notado los siguientes detalles:
NOTA PROFÉTICA:
Si así es como habla el líder supremo de Irán después de firmar el acuerdo con Occidente ¿Cómo actuará el Irán de los Ayatolás cuando tenga más dinero y, como consecuencia, cuando sea más fuerte?
Como profeta experto en teología escatológica debo decirles que el escenario que se dibuja en el mundo actual se compara con el texto del libro del profeta Ezequiel en los capítulos 38 y 39, en los que se describen la Guerra de Gog y Magog. Habrá grandes naciones del mundo unidos en la batalla contra Israel:
1 – Una federación de diez reinos, que es un importante imperio mundial.
2 – La federación del Norte, (Rusia y sus aliados, como Turquía).
3 – Los reyes de Oriente, la gente más allá del Éufrates (Irán).
4 – El rey del Sur, potencia o coalición de potencias del Norte de África (Egipto y Sudán).
En el caso puntual de Irán debo decirles que el Espíritu del Señor me llevó a concentrar mi atención concretamente en la Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39). La actual República Islámica de Irán es una nación que históricamente fue conocida como Persia, y anteriormente como Elam. Pues bien, veamos qué nos relata la Palabra de Dios sobre la guerra venidera de Israel contra Elam o Irán:
Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39).
Palabra de Yahvéh que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, diciendo:
 
“Así ha dicho Yahvéh de los ejércitos:
“Yo quiebro el arco de Elam,
parte principal de su fortaleza.
 
Traeré sobre Elam los cuatro vientos
desde los cuatro puntos del cielo,
y los aventaré a los cuatro vientos.
No habrá nación a donde no lleguen fugitivos de Elam.
 
Y haré que Elam se acobarde ante sus enemigos
y ante quienes buscan su vida.
Traeré sobre ellos mal y el ardor de mi ira,
dice Yahvéh,
y enviaré espada que los persiga hasta acabar con ellos.
 
 Yo pondré mi trono en Elam,
y destruiré a su rey y a sus príncipes,
dice Yahvéh.
 
Pero acontecerá en los últimos días,
que yo haré volver a los cautivos de Elam,
dice Yahvéh”.
Cuando leemos el arco de Elam que Elohim quiebra y que es “parte principal de su fortaleza” (versículo 35) debemos entender que quizás pudiera tratarse precisamente de su mayor arma: la potencia nuclear. Debemos entender que no es lo mismo quebrar una espada, que quebrar un arco. El profeta nos intenta decir algo muy importante, pues cuándo se rompe un arco la flecha se vuelve contra sí mismo, o la flecha sale disparada sin fuerza y sin control. Jeremías da a entender que esta arma es lo mejor que tiene Irán para la guerra,  y por la que es temida en las demás naciones. Desde aquí, hoy, nosotros, debemos interpretar que no es otra cosa que armamento nuclear.
En el versículo 36 dice Dios que enviará sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo. Esto parece indicar que un gran número de naciones procedentes del norte, sur, este y oeste invadirá la república islámica.
Superada por sus enemigos, la hoy desafiante Irán se acobardará (versículo 37) y como consecuencia de la guerra y la devastación una multitud de ciudadanos iraníes huirá del país (versículo 36). En el 38 nos dice que los líderes iraníes serán destruidos y que Dios pondrá su trono en Irán (quizás se permita nuevamente predicar el Evangelio de Cristo, actualmente prohibido en el totalitario Irán).
Finalmente, el versículo 39 parece hacer referencia a que los judíos residentes en Irán (que han vivido allí pacíficamente desde los tiempos de la reina Ester) retornarán a su patria Israel. Actualmente los judíos que viven en Irán son muchos: 25 mil. Pero leí en un diario hebreo, la cantidad se ha visto reducida considerablemente en los últimos años, se dice que cerca de 50 mil judíos han vuelto a Israel desde el inicio de estos rumores de antisemitismo en Irán, por lo que el gobierno hebreo está incitando fervientemente a los judíos del mundo ha retornar a su tierra basándose en varios versículos de la misma Biblia.
Lo más estremecedor; el tiempo en que esto sucederá: en los últimos días.
¡No hay duda alguna Su Parusía está cada día más cercano!

 

Se avecina la Construcción del Tercer Templo de Jerusalén

Hoy, la Casa de Judá (judíos) celebra el Noveno de Av, Tisha B’Av,  el solemne día de luto, que, por medio de un ayuno completo, conmemora la destrucción del primero y el segundo templos.
Basados en sus anhelos de centurias por recuperar el territorio dónde se erigió el Templo del Eterno, la organización «Temple Institute» ha lanzado un diseño, de moderna arquitectura tridimensional, del futuro Tercer Templo utilizando el último material de construcción y técnicas. 
El vídeo tiene ya un año, y se logró realizar después de que el Instituto del Templo apelara a sus seguidores a tomar parte en una campaña de fondos por medio de la que se recaudó más de u$ 100.000 (dólares) por los planos de arquitectura. 
El video de tres minutos permite a los espectadores caminar por el santuario,  y observar los detalles que el mismo tendrá cuando este construido. Este trabajo es una minuciosa investigación de décadas. y ofrece soluciones a muchos temas que fueron desconcertantes para los investigadores pero que ahora ha resultado en soluciones aceptadas y posibles de llevar a cabo apenas todo esté listo para la construcción.  Como la gira visual a través del santuario barre, uno puede ver la menorah, incienso altar y showbread mesa, todos los cuales ya han sido elaborado por el instituto, entre otros 70 vasos sagrados.
El Rabino Chaim Richman, director internacional del Instituto del Templo dice: » un tercio de todos los mandamientos de la Torá se refieren a la construcción de y servicio en el santo templo. Hoy en día, no sólo debemos llorar la destrucción de los dos templos sagrados, sino también aceptar nuestra incapacidad para cumplir con un tercio de la Torá. Por eso, ha llegado el momento de dejar el luto y empezar a crear en serio. En las últimas tres décadas, el Temple Institute ha hecho todo lo que está en nuestro poder para investigación y así prepararse para disfrutar pronto del tercer templo. Como los judíos del mundo se sienta en el suelo de luto por los primeros dos templos, hemos tomado un gran salto hacia la reconstrucción. Los planes de arquitectura para el templo y nuestro proyecto actual para elevar una vaca roja perfecta son dos componentes esenciales gratuitas para comenzar la construcción de inmediato el santo templo»

Así sería el lugar dónde estaría el Tercer Templo:

¿Qué dicen las Escrituras al respecto?

La Biblia enseña claramente que un Tercer Templo se construirá en el futuro. El Primer Templo fue el que Salomón construyó y fue destruido en el año 586 antes de Cristo. El Segundo Templo (516 aC al 70 dC) fue construido después que los Judíos regresaron de la cautividad babilónica. La plataforma en la que estaba sentado fue ampliada y embellecida por el rey Herodes, al igual que el templo en sí, pero como los sacrificios nunca fueron detenidos durante esta renovación y ampliación, el nuevo templo fue todavía considerado como el segundo templo.
El Tercer Templo existirá durante la Gran Tribulación. Daniel se refiere a este templo cuando dice que “el príncipe que ha de venir” (el llamado anticristo) entrará en él y detendrá los sacrificios en el medio de la tribulación (Daniel 9:27) “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. 
El apóstol Pablo lo menciona cuando declara que el “hombre de pecado”(el anticristo) profanará el templo introduciéndose y haciéndose pasar por Dios (2 Tesalonicenses 2: 3-4) «Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios«.
La Biblia no revela cuándo exactamente será todo esto. Lo que sí dice con exactitud es que el templo estará físicamente cuando el anticristo se revele (2 Tesalonicenses 2: 3-4), y que será en medio de la tribulación (Daniel 9:27). Muchos han especulado que el templo será reconstruido probablemente antes que empiece la Tribulación, porque ¿cómo podría un edificio tan grande y espléndido ser construido en tan corto periodo de tiempo?
Construir el templo no es el gran trabajo. La misión mas grande es crear los diversos elementos que serán utilizados de acuerdo con los estándares más exigentes de la Biblia. Sin embargo, El Instituto del Templo, en Jerusalén, ha estado trabajando desde 1987, recreando los elementos que serán necesarios para utilizarlo en el futuro Tercer Templo.

Ahora, los invito a ver un estudio bíblico del pastor Ricardo Claura acerca del cumplimiento profético de la construcción del Tercer Templo como señal de la Parusía (2da Venida) de nuestro amado Mesías.

¿Quién es Rabino en el diseño mesiánico del Eterno?

“Pero vosotros no dejéis que os llamen RABÍ; porque uno es vuestro RABÍ y todos vosotros sois hermanos.”
Mateo 23:8

¡Estamos siendo testigos de días proféticos maravillosos! Uno de los detalles más gloriosos que estos tiempos tienen es el asombroso movimiento del Espíritu del Eterno aleteando sobre las aguas (millones de vidas humanas) y conduciéndolos hacia una reforma que les está revelando los diseños mesiánicos de la Luz Infinita (Or EinSof).
En medio de todo ese movimiento espiritual de la Verdad divina está manifestándose también la obra misma de la iniquidad reptiliana llamada falsificación. Así pues, mientras el Espíritu del Señor va conduciendo todo para que la Iglesia del Mesías se manifieste en su nombre verdadero, Israel, muchos hombres (y mujeres también) están apareciendo con apariencia de piedad y están enredando a los santos escogidos del Señor en el bosque de la confusión causado por tantos vientos de doctrinas judaizantes. Hoy, y tal como le aconteciera al apóstol Pablo, debemos estar vigilantes ante aquellos que se presentan con tantos títulos sacados de la letra muerta y no activados por el espíritu vivificador que se encuentra en las Sagradas Escrituras.
De ese modo, no solamente nos encontramos con falsos apóstoles y falsos profetas en esa pandemia babilónica llamada «apostolitis», sino que también desde el movimiento judaizante-kabbalístico abundan cada día más los falsos maestros que se hacen llamar «rabinos».
Pues bien, la bitácora de hoy apuntara a aclarar qué significa el término rabino desde su origen etimológico como funcional.
Primeramente dejaremos en claro que los rabinos son los líderes de la colectividad judía presente en cada nación del mundo. Se trata de maestros que, gracias a sus estudios, se encargan de la interpretación de los textos considerados sagrados por esta comunidad. El conocimiento profundo de los textos sagrados judíos es imprescindible no sólo para la enseñanza y difusión desde lo literal: el rabino debe estar en condiciones de aplicar aquellos textos milenarios en el día de hoy, encontrando en las palabras de la Torá la solución de problemas.
Reconoceré que una característica especial del judaísmo es el trabajo de exposición y de interpretación de la Torah escrita, es decir de la revelación divina hecha a Moisés en el Monte Sinaí y transcrita en el Pentateuco (y en sentido más amplio, presente en toda la Biblia hebrea). Este trabajo de de investigación (en hebreo midras, del verbo daras «buscar») comenzó de forma sistemática durante el destierro en Babilonia (586-536 a.C.), cuando el pueblo judío había perdido la Tierra y el Templo. Fue justamente en esos 70 años de exilio que comprendieron que sólo una amorosa fidelidad a la Torah podía garantizar su identidad y su continuidad. El sacerdote Esdras será quien dará cuerpo a esta comprensión leyéndole la Torah de Moisés al pueblo que habría regresado del destierro, y esforzándose especialmente en explicarle su sentido (Neh. 8:8). Los que prosiguieron históricamente esta obra, a los largo de 500 años, fueron primero los escribas, y luego los fariseos hasta concluir en los rabinos.
Es importante señalar aquí que el continuo cambio de situaciones en que llegaban a encontrarse los judíos planteaba de forma muy problemática la tensión entre la inmutabilidad sagrada de la Torah escrita y la necesidad de continuas adaptaciones en la praxis a los diversos ambientes y circunstancias. A diferencia de los sacerdotes y de los saduceos, que quedaron más ligados al culto del templo y al carácter literal de lo expresado en la Torah escrita, los fariseos se emplearon en una laboriosa obra dirigida a acercar la Torá al pueblo, haciendo posible en concreto vivir de la misma.
Los comentarios interpretativos (midrasim) de los fariseos fueron adquiriendo a lo largo del tiempo fuerza y autoridad. Los mismos se movían en dos direcciones:
  • una narrativa (haggadá),
  • la otra moral-jurídica (halaká).

A finales del siglo II d.C., estos comentarios se recogieron y transcribieron en la obra que se conoció como Mishná («repetición«, «enseñanza por repeticiones«), que fue considerada como el corpus de las tradiciones orales de la Torah. Por causa de esta última razón también ellas fueron atribuidas a Moisés -lo mismo que la Torah escrita- dado que consideraban que eran su desarrollo y su explicitación, capaces de ofrecer las indicaciones útiles para los siglos venideros. Será interesante que sepan que también la Mishná fue estudiada y comentada sistemáticamente en Palestina y en Babilonia, hasta finales del siglo V d.C.; así es como se originó la obra conocida con el nombre de Talmudestudio«), cuyo equivalente arameo, en Babilonia, era la Gemará.

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Cuando las tensiones sociales, económicas, políticas y religiosas condujeron a las crisis del 70 y del 135 d.C., la represión de las sublevaciones por parte de los romanos llevó al ocaso y a la desaparición de los saduceos, que eran considerados -cual autoridad- como los responsables de las rebeliones, y de la clase sacerdotal, ligada funcional y económicamente al templo, destruido el año 70 d.C. Fueron entonces los fariseos, y ante todo los maestros fariseos llamados rabinos, quienes asumieron la función de reorganizar la vida del judaísmo, que no podía contar ya con el Templo ni con la autonomía territorial. Como solución esta secta determinó que el eje de la religión judía sería entonces la oración, el estudio y la práctica de la Torah (escrita y oral), junto con las obras de misericordia.
Como vemos, el título  de rabino comenzó a ser utilizado por la cátedra apóstata que usurpó la jefatura del Templo de Jerusalén. Fue esta la que forjó nuevos lineamientos dogmáticos que comenzaron a regir la fe de los judíos en el primer siglo.
La línea farisaico-rabínica, fortalecida por estos hechos históricos, impregnó y organizó el judaísmo en Israel, conduciendo con sus dogmas a la Casa de Judá en la Diáspora de estos dos milenios. La única desviación a esto se produjo en el siglo VIII en Mesopotamia, con los karaítas (del verbo kará, «leer«), que rechazaban la Torah oral y todas las tradiciones exegéticas; consideraban normativa sólo la Torah escrita, sosteniendo su estudio filológico y la libre interpretación personal.
Durante el siglo I d.C. y comienzos del II, los rabinos eran «ordenados» mediante la imposición de manos, después de un largo período de formación junto a un maestro reconocido (la edad canónica para la ordenación eran los 40 años). Después de que, en el 135 d.C., los romanos prohibieron las ordenaciones bajo pena de muerte, los candidatos eran simplemente «proclamados» rabinos: de esta manera se les confería la autoridad de juzgar en el terreno civil y en el religioso.
 En el judaísmo de la diáspora, el rabino es el responsable de la vida religiosa de una comunidad judía, que tiene su punto de referencia en la sinagoga: cuida del culto y de la instrucción religiosa, organiza la enseñanza escolar y juzga, según los lugares, en materia matrimonial. A partir del siglo XIX se instituyeron seminarios rabínicos, en los que los candidatos se forman en la Escritura, en la Misná, en el Talmud, en la codificación y en las respuestas; una vez completado el ciclo de estudios (que actualmente dura de ocho a diez años), reciben el título de rabino.
La palabra רַבִּי (rabino) que usualmente solemos entender como «mi maestro» significa literalmente persona de gran autoridad, gran importancia, abundancia, e incluso con grandeza indescriptible. En otras palabras, רַבִּי (rabino) es una persona que tiene mucho que dar y puede aportar a otros desde su grandeza.
רַבִּי (rabino) proviene de la palabra hebrea de רַב (rav) que significa «mucho, gran cantidad, numerosos, o grande» y la letra yod (י) al final indica un sufijo de posesión «mi«. Así que literalmente los judíos de hoy dicen que se puede traducir רַבִּי (rabino) como «mi gran maestro«.
Pero quiero invitarlos a que realicemos juntos una mirada más profunda en la historia bíblica misma y comprenderán que la significación de esta palabra es más amplia y peligrosa. En las Escrituras, frecuentemente רַב (rav) es una medida de cantidad numérica o longitud. En la Torah, la nube del Señor descansó sobre el tabernáculo durante יָמִים רַבִּים (yamim rabim) «muchos días» (Nm. 9:19). En otras oportunidades la palabra רַב (rav) significo autoridad. En el hebreo antiguo, רַב בַּיִת (rav bayit) indicaba mayordomo y רַב הַחֹבֵל (rav haJovel) el capitán de barco. El rey Nabucodonosor otorgo a Daniel el título de רַבִּי (rabino) que en arameo significa el «gran gobernador, gran oficial o gran jefe, el gran señor» (Dn. 2:48).
En los tiempos de Yeshúa, la palabra «rav» era utilizado, desde ese matiz babilónico, y por lo tanto se refería al amo de un esclavo, o al amo de un discípulo. Por lo que el término rabí literalmente significa «mi amo» y era un término de respeto usado ya sea por un esclavo para dirigirse a su amo, o por un discípulo para referirse a su maestro. Teniendo en cuenta lo antes dicho, la palabra rabino en realidad significa «mi gran amo» y era un término de respeto usado ya sea por un esclavo para dirigirse a su amo, o por un discípulo para referirse a su maestro. Cuando Yeshúa empieza su ministerio, vemos que era reconocido por todos, o mejor dicho toda clase de personas se dirigían a él como rabí. Veamos algunos ejemplos:
  • Mateo 19:16, un hombre rico lo llamaba rabí,
  • Mateo 22:35-36, un abogado (experto en la Torá) lo llamaba rabí,
  • Lucas 12:13, una persona común lo llamaba rabí,
  • Lucas 19:39, un Fariseo lo llamaba rabí,
  • Lucas 20:27-28, un Saduceo lo llamaba rabí.

Algo típico de los rabinos del primer siglo era que viajaban de un lugar a otro enseñando, y dependían de la hospitalidad de las personas. Ellos enseñaban en las afueras o campos, en los pueblos, en las casas, en las Sinagogas y hasta en el Templo. Cientos y hasta miles de rabinos circulaban en la tierra de Israel en el primer siglo. La mayoría de las veces enseñaban en las plazas de los pueblos, o bajo un árbol, y otras veces en las casas. Aunque Yeshúa la mayoría de las veces enseñó en las casas (Lucas 10:38-42), en las sinagogas (Mateo 4:23) y hasta en el Templo (Mateo 21:23), también lo vemos enseñar en las afueras o campos (Mateo 14:13; 15:29).


Otra práctica de los rabinos era el hacer discípulos, ellos estaban interesados en cambiar la vida de sus discípulos, de enseñarles como ellos decían «a tomar el yugo de la Torá» que en términos rabínicos quería decir «aceptar el reinado del Eterno en la vida de uno«. Vemos que Yeshúa también utilizó éste término (Mateo 11:29-30). «Hacer muchos discípulos» es uno de los tres dichos más antiguos que encontramos en el Talmud (Avot 1:1). Ellos escogían y seleccionaban a un número de discípulos para entrenarlos en el estudio de la Torá. Se dice que el maestro de Pablo, Gamaliel, tenía hasta 1.000 discípulos que estudiaban con él. Un rabino podía tener diferente tipos de discípulos, los que estudiaban con el rabino por un corto tiempo y los que estudiaban por largo tiempo con el rabino, para estos últimos significaba viajar constantemente por caminos polvorientos. Por eso encontramos en el Talmud un comentario que dice:

«Que tu casa sea un lugar de reunión para los sabios,
cúbrete con el polvo de sus pies y bebe de sus palabras sedientemente«. (Avot 1:4)

«Cúbrete con el polvo de sus pies«, se decía no sólo porque el discípulo al caminar junto con su rabino prácticamente se llenaba del polvo que el rabino levantaba al caminar, pero también porque era costumbre sentarse a estudiar a los pies del rabino. Una persona sentada a los pies de un rabino significaba que era un discípulo del rabino, por ello vemos que Yeshúa le dice a Marta que María había elegido lo mejor, es decir de ser una discípula de Yeshúa (Lucas 9:38-42). De allí surgió la práctica de invitar a alguien a tu casa y lavarle los pies.

¿Cuál es el orden pedagógico en la Nueva Alianza según el mismo Mesías?

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Según la enseñanza apostólica paulina, nuestro Señor Jesús entregó «domas» (hombres-dones) a la Iglesia que ejercitan el servicio desde el diseño del «corazón pastoral» de Yahvéh (Jer. 3:15). Estos hombres regalos se manifiestas en cuatro oficios de dicho corazón: apóstol, profeta, evangelista, pastor-maestro (Efesios 4:11). Éstas órdenes sagradas de nuestro amado Mesías tienen una clara respuesta ante esta oleada de «rabinos» que pululan por todos lados con la pretensión de enseñar los códigos de la Torah a los escogidos.  Por mucho que traten de tergiversar y torcer las Escrituras, estas son las palabras divinas que deberán ser pronunciadas tal como allí están escritas. Por lo tanto, el término neotestamentario para maestro es el griego «didáskalos» que tiene su equivalente hebreo en «moreh«, así es como (Concordancia Strongs: 04176) Por lo tanto moreh significa maestro, y éste es el término que se debe utilizar para aquellos que pretenden enseñar la Torah.

 Podemos ver claramente la razón por la cual Yeshúa prohibió este título. El mismo, por su misma definición de poder y grandeza, crea una gran arrogancia en los seres humanos. Hoy, día vemos una oleada de ex-pastores cristianos evangélicos viniendo al mesianismo que enseguida se cambian su título de pastor, que es el correcto y escritural, al de «rabino» que es el título prohibido por nuestro Señor. Pero ellos son gente que necesitan este bastón para sentirse importantes, para poder actuar como dictadores de la fe que obnubilan las consciencias de los hombres.
Hoy vivimos en tiempos muy peligrosos. Son los días de rampante apostasía. En ellos HaSatán está utilizando muy efectivamente a miles de falsos maestros,  a quienes tiene estratégica- y sigilosamente colocados a lo largo de todo el Camino que el Mesías le ha trazado a Su Pueblo para que peregrine al cumplimiento pleno del propósito eterno. El adversario, como buen cazador, ha colocado lazos para engañar aún a los escogidos.  Lo hace con la intención expresa de destruirlos, desviarlos, detenerlos o cuando menos retardarles la llegada a la meta,  seduciéndolos con doctrinas basadas en la Torah de Yhwh pero no obstante «hechas a la medida» del gusto individual de cada uno de los oyentes con comezón de oír. Por esto, estoy convencido que el judaísmo mesiánico pertenece a parte de esta artimaña de la Gran Ramera.

El judaísmo mesiánico no cumple lo que promete.   Por su nombre, el «Judaísmo Mesiánico«, a simple vista,  pareciera indicar que se basa fundamentalmente en la Verdad original del Mesías Yeshúa, quien lógicamente era judío de estirpe, por nacimiento y por crianza.  Pero esta religión «de última moda» para tantos, no se adhiere ni enseña el Camino de Yeshúa que tanto proclama.  Por el contrario, enseña el judaísmo rabínico que usurpó los diseños sacerdotales establecidos por Yahvéh en la Antigua Alianza.

 El judaísmo mesiánico es una religión que basa su doctrina en las mismas enseñanzas rabínicas que nuestro amado Mesías, y sus fieles discípulos, tanto lucharan y sufrieran por erradicarla de la vida Su Pueblo. El judaísmo mesiánico no va tras las «raíces hebreas» de la Verdad de forma fiel y consistente, tal y como asegura, sino que va en pos de las raíces judío-rabínicas y lo suele hacer de forma bastante descarada— a través de hombres desobedientes que se apropian para sí el título de rabino que el Eterno solamente autoriza aplicar a Su Hijo.

El Ministerio de la Reconciliación ¿Juicio o Restauración fraternal?

Una de las embestiduras maravillosas que el Mesías nos ha entregado como redimidos es el «ministerio de la reconciliación» (2Corintios 5:18); dentro del ejercicio de este servicio se encuentra la corrección fraterna el acto del amor perfecto derramado en nuestros corazones. Esta acción es una de las muchas formas de mostrar preocupación por la salud espiritual de los demás integrantes del Cuerpo redentor del Mesías. A pesar de ser una práctica que se remonta a los tiempos de las primeras comunidades, ha sido “bastante olvidada” en nuestros días.
Cuando pensamos en actos de amor fraternal, pareciera que nuestros pensamientos de los solamente se concentraran en las “obras corporales de servicio caritativo” que se dirigen a las necesidades físicas de nuestros allegados  como dar de comer al hambriento, dar vestidos o emplear voluntariamente nuestro tiempo para atender a los enfermos, pero guardamos silencio total sobre nuestra responsabilidad espiritual hacia nuestros hermanos y hermanas. Pareciera que la actitud errada de Caín prevaleciera en nuestras almas; ninguno quiere ser «atalaya de su hermano».
Sin embargo, esto no era así en las comunidades de los primeros siglos, aquellas comunidades que
eran maduras en la fe. Ellas, en su diario convivir, se ocupaban no sólo por la
salud física de sus hermanos, sino también, y prioritariamente, por su salud
espiritual y su destino en el Propósito Eterno de Dios.
La corrección fraterna de cara a la salvación eterna era, en aquellas comunidades de fe, la práctica de la advertencia al prójimo por parte de otro con el propósito de que enmiende su conducta pecaminosa o, si es posible, prevenirla. 
Toda la Escritura, especialmente las líneas neotestamentarias, claramente exhorta al Pueblo del Eterno a ejercer la corrección fraterna. En Mateo 18:15-18, nuestro mismo Mesías dice:
 «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De
cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el
cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.»
Evidentemente para nuestro Señor, y sus primeros apóstoles, señalar las faltas de nuestros hermanos es un gran servicio, pero sólo si es inspirado por el amor y por el deseo profundo de ayudarlos a caminar más rectamente por los caminos del Propósito del Señor. Desde este protocolo del amor perfecto, será necesario que entendamos que antes de señalar las faltas de los demás, deberemos asegurarnos de que estamos preparado para dejar que los demás nos corrijan.
La reprensión o exhortación mesiánica fraternal nunca encuentra su motivación en un espíritu de acusación o recriminación, pro el contrario siempre deberá moverse por la dinámica del amor y la misericordia, y así brotar de una auténtica preocupación por el bien del otro. De este modo, la corrección fraternal se convierte en una calle de doble dirección, una avenida del verdadero amor, que después de todo es la mejor definición del diálogo. Recordemos que la Escritura nos dice que incluso «el justo cae siete veces» (Proverbios 24, 16), y que «todos somos débiles e imperfectos» (1 Juan 1, 8).
Retomando el espíritu escondido en las letras de Mateo 18:15-18 encontramos que para Yeshúa no sólo existe la corrección activa, sino también la pasiva. Es decir que no sólo existe el deber de corregir, sino también el deber de dejarse corregir. Es justamente aquí donde se ve si uno es suficientemente maduro para corregir a los demás en el poder del amor fraternal. ¡Quien quiere corregir a alguien tiene que estar dispuesto a ser corregido!
En la cultura relativista actual, que domina lamentablemente la mente de la mayoría de creyentes evangélicos, la “corrección mesiánica fraterna” parece siempre un juicio. Si embargo, el tema de fondo y forma, es que estamos llamados a hacer juicios sobre las acciones, aunque sólo el Eterno Dios puede juzgar a las personas con el fin de condenar o justificar. Ante esto, debemos pues admitir y darnos cuenta de que no todas las elecciones son buenas, y la corrección fraterna debería ser una consecuencia de ello.
La Iglesia madura siempre reconoce que hay ciertos juicios que nos están prohibidos. Por ejemplo, no podemos valorar si somos mejores o peores que los demás antes que Dios. Tampoco podemos comprender siempre (y juzgar) la culpabilidad última o las intenciones culpables de otra persona como si fuéramos el Eterno. El verdadero creyente en el Mesías sabe que no todo juicio está prohibido, algunos juicios son obligados. La corrección al pecador es tan caritativa como virtuosa (Santiago 5:20).
Así considerado resulta que la corrección fraterna, con todo, se sostiene sobre ciertos fundamentos, incluyendo, primero, la conciencia de que la verdad existe y de que los actos son a veces objetivamente erróneos; y segundo, la comprensión de que los seres humanos estamos afectados por el pecado, habiendo sido creados para la salvación eterna de Yahvéh en el Mesías.
Sin embargo, y pese a todo esto, en una dictadura del relativismo como la que impera en el sistema de cosas actual, estos principios no son reconocidos. Los habitantes del mundo, sujetos a esa dictadura, prefieren vivir su día a día en coexistencia, sin valorar el ejercicio que exige la convivencia.  Se prefiere la ausencia de opiniones y valores morales ‘rígidos’, y se acepta la falsa imagen de ser alguien «tolerante» y de «mente abierta». Este estilo de persona generalmente profesará alguna variante del relativismo, sosteniendo el oscuro cliché de «esa es tu verdad y esta mi verdad» por lo tanto «tu a lo tuyo y yo a lo mío«, como una filosofía personal certera y conveniente. Muchos en esta línea de pensamiento, entre ellos la mayoría de los evangélicos,  se consideran ejemplares de una iluminada actitud a la que la civilización le ha costado llegar, y si se les intima a ello, admitirán sentirse ligeramente superiores a todas esas pobres almas de las generaciones precedentes forzadas a plegarse bajo obligaciones morales y religiosas. Por esto, la actitud de aquellos cristianos que, por respeto humano o por simple comodidad, se adecuan a la mentalidad relativista común, en lugar de poner en guardia a sus hermanos acerca de los modos de pensar y de actuar que contradicen la verdad y no siguen el camino del bien revelado por Yahvéh en Su Instrucción (Torah).
Evidentemente para corregir fraternalmente al hermano, debemos reconocer la existencia de la Verdad, y si la rectitud o equivocación de un acto. No obstante, no es una invitación a hacer juicios, o a intentar juzgar al otro como sólo Dios puede hacerlo.
Es necesario entender que la corrección fraterna tal y como la manda nuestro Amado Mesías es “una aplicación espiritual del principio de subsidiariedad» que establecía en Israel que todos los asuntos deberían solucionarse primero al nivel más local posible, y sólo cuando no se pueda solucionar a nivel local es cuando debería llevarse al siguiente nivel de autoridad. La exhortación de Yeshúa proscribe la murmuración o la queja de los demás sobre algo mal hecho. Al contrario, dice el Señor, lleva el problema al hermano que está cometiendo el pecado. Él claramente está mandando que el problema se resuelva primero a un nivel local. Este principio de subsidiariedad va contra nuestro primer instinto cuando nos sentimos heridos, que es quejarnos a alguien. Decirlo a un tercero, y luego a un cuarto, y luego a un quinto a todos los que están alrededor, excepto a la persona a la que estás criticando. Es que lamentablemente para los hombres es más fácil murmurar, desahogarse con alguien, sin buscar estar cara a cara con el ofensor. Pero lamentablemente esto no encauza ni resuelve el problema, y mancha la reputación de esa persona. 
Pero si ese hermano ignora la corrección dada individualmente, entonces deben encontrarse dos o más hermanos, que sirvan de testigos en esta preciada tarea del ministerio de la reconciliación. Sigue estando presente el principio de subsidiariedad: tomar a uno o dos hermanos que ven lo mismo; ir al siguiente nivel de autoridad. Al dar este segundo paso surgen dos consecuencias positivas: el testimonio de uno o dos testigos que da mayor peso a la situación, dado que al menos dos personas están de acuerdo. Esto motiva más al pecador a corregir su camino. Pero además tener que buscar a otros dos o tres constituye un examen de la propia percepción del hermano que corrige. Obliga este último a preguntarse: «ese pecado que veo en mi hermano ¿es sólo un problema mío, de mi propia personalidad  y una forma equivocada de ver las cosas? ¿O los demás están de acuerdo conmigo?«
Si el hermano ignora también a esos dos o tres, el próximo paso que señala el Maestro es llevarlo a la Asamblea (Iglesia). De este modo, el Mesías vuelve a prohibir el murmurar en general. La comunidad de la Iglesia está actuando con amor, y seguramente con el testimonio de tantos, el pecador se verá impelido a corregir sus caminos. De este modo tendrá muy pocos argumentos para persistir en su negativa. Es interesante destacar que aquí Yeshúa no está hablando de una humillación pública sino de un intento de traer con amor a esa persona de vuelta. Es que el amor no hace mal al otro. Por el contrario, lo acoge y lo restaura, restituyéndolo a su peregrinación de fe.

¿Qué es la Toráh?… ¿Ley o Doctrina?

Por P.A. David Nesher
 
 
 
 
 

Un visitante a nuestras celebraciones de Shabbat me abordó con una inquietud diciéndome: «Usted, mientras enseña, siempre usa la palabra Toráh, me puede decir ¿qué significa?».      

Entonces me di cuenta que necesitaba hacer un alto en mi peregrinación de reforma y colocarme en el pellejo de muchos de Uds. que con tanto amor y respeto siguen día a día este blog con el fin de saciar esa sed del Dios vivo que el Espíritu mismo de Yahvéh ha causado en sus almas.    

Comenzaré diciendo que la palabra Toráh, que traducida correctamente al español significa:

  • «Enseñanza» 
  • «Instrucción
  • «Norma de Vida»
  • «Guía para dar en el Blanco»
  • «Doctrina«

  Esta palabra deriva de la raíz hebrea ירה (iará) que significa literalmente “disparar una flecha” y por lo tanto etimológicamente se refiere a aquello que “da en el blanco” o «da el propósito«. Cuando alguien le dispara al blanco, trata de dirigir la flecha, y así el significado de la raíz de la palabra Torah es «la correcta dirección» y por eso la palabra significa «enseñanza», «doctrina» o «instrucción». Un dato interesante es que la raíz hebrea para «pecado» es «errar» al blanco. De aquí que la Torah es el instrumento divino que permite vencer al pecado (1 Juan 3:4).    

Retomando el sentido de la raíz hebrea de la Torah surge la profunda reflexión que que la Instrucción del Eterno (Torah) es una ayuda para que el hombre acierte, de en el blanco, a fin de que su vida esté bien dirigida peregrinando día a día en la dirección correcta, es decir en el propósito eterno de Dios (Salmo 119:1).  

En Israel ya desde el período final de la confección las Sagradas Escrituras (conocida como Biblia), la palabra “Torah” era usada para referirse a la primera sección de la Biblia: los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.   Estos mismos libros son llamados “Los Libros de Moisés” o “Pentateuco”, una palabra derivada (a través del Latín) del griego penta (cinco) teuchoi (libros) y que por lo tanto significa «los cinco libros».  

Ya desde el siglo I de la Era Común (es decir, después de Cristo), estos cinco libros eran escritos en un solo rollo de papel señalizando así que son una unidad. Por lo tanto esto último da la idea clara que a cada uno de estos libros debe estudiárselo en total dependencia de cada uno de los otros cuatro.  

A diferencia de lo que ocurre con otras divisiones canónicas en las cuales hay diferencias e incluso controversias, tanto judíos como cristianos aceptan en forma unánime los libros del Génesis hasta Deuteronomio en este orden y como una unidad. La unanimidad de la tradición y el lugar inicial que ocupan estos cinco libros reflejan su importancia en la vida de la verdadera fe. En Israel, la Torah posee el nivel más elevado de santidad, por encima de todos los demás libros.  

También se puede utilizar la palabra Torah para referirse a la Biblia entera (los cinco libros, los profetas y los hagiógrafos, también conocidos como «Tanák«, más la Brit Jadashá (“Pacto Renovado,» mayormente conocido como «Nuevo Testamento”).  

Es importante conocer bien el significado de Toráh puesto que se ha traducido generalmente en todas las versiones bíblicas españolas como Ley, lo cual lleva a malas interpretaciones que vienen apoyadas por doctrinas erróneas.   Ahora bien, corresponde decir que aa traducción de la palabra Torah como Ley en nuestras Biblias viene desde la versión griega conocida como La Septuaginta donde se usaron las siguientes palabras griegas para traducir la palabra hebrea Torah:

  • nomos («ley; regla»);
  • nominos («de acuerdo con la ley»);
  • entole («mandar, mandamiento, orden»)
  • y prostagma («orden; mandamiento; mandato; requerimiento»).
rollo Escritura juicio

Desde estas palabras griegas después se tradujo a los diferentes idiomas, español, inglés, francés, portugués etc., así que cuando nosotros leemos las Sagradas Escrituras nos encontramos con la expresión «Ley», y no “instrucción” o «Enseñanza», lo cual nos da una idea diferente al significado original que hemos visto con anterioridad. De esta forma, Babilonia la Grande ha contribuido a la interpretación errónea que el cristianismo ha hecho de la Torah aduciendo que dicha «Ley» ya no es necesaria para estos días de «gracia divina».

Sin embargo la cosmovisión del Eterno en la mente del Mesías era otra, y ella definía perfectamente su misión (Mateo 5:17-19). Por todo ello, debemos recordar que las mayoría de las traducciones no están hechas desde el hebreo sino desde el griego y que se usaron palabras que no eran del todo adecuadas en cuanto al significado que tenían las palabras hebreas que se tradujeron al griego, por tanto si queremos entender bien el significado de palabras tan claves como la que nos ocupa debemos ir al hebreo directamente para ver que es lo que realmente nos dice allí.    

Pero más allá de todos estos datos teológicos, debo decirles que la Torah es el Creador compartiendo Su más íntimo deseo con los seres que creó. Un ejemplo muy práctico te permitirá entender esta idea. El capataz consulta el plano de construcción y ve un edificio; el arquitecto escucha al constructor y entiende lo que verdaderamente quiere. La Torah es como el arquitecto, y es por eso que al estudiarla ella nos dice no solamente lo que es, sino lo que debería ser. La simiente de la Torah fue implantada con la experiencia del Sinaí, el Monte Santo del Eterno, y registrada en los Cinco Libros de Moisés. Pero la voz del Sinaí continúa oyéndose en cada generación cuando los que estudian la Torá revelan el ADN de esa simiente, descubriendo nuevos significados que siempre existieron, nuevas aplicaciones que siempre habían estado latentes. A fin de cuentas, la forma máxima de instrucción es aquella que eleva al discípulo a un punto de vista desde el cual es capaz de discernir su propia evaluación, usando las mismas herramientas que su maestro.    

Cuando uno se sumerge en el estudio de la Torah, su objetivo no es simplemente acumular información sino alcanzar la cosmovisión de cómo el Creador del Universo se relaciona con Sus criaturas dentro de un proyecto mesiánico. En pocas palabras, el estudio de la Torá permite pensar de una manera divina. Pensar divinamente es compartir el espíritu, hasta que las mismas preferencias y los mismos deseos respiran dentro de los dos. Los pensamientos de Él son tus pensamientos y tus pensamientos son los de Él. No existe ninguna forma de unión comparable en ninguna otra sabiduría.

David Nesher y las Pautas Proféticas para el Año 2015

feliz-aa-o-nuevo-2015
Comenzó el año solar gregoriano 2015 y los augurios fluyen desde el alma de millones se seres humanos, pero particularmente de los agoreros reptilianos que, autoproclamándose profetas del Eterno, se presentan, desde lo virtual y lo real, con susurros erróneos que disfrazados de buenos deseos «erotizan» el oído de sus seguidores.
Es 1º de enero y ya son millones los que están nuevamente dormidos bajo el sopor hediondo surgido debajo de las faldas babilónicas que cubren a tantas aguas (Ap. 17:15). Ante todo este oleaje de confusión es conveniente considerar las siguientes pautas proféticas para este 2015:

El “Día del Señor”: ¿Es el Domingo o el Sábado?

“Recuerda el Shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es un día de reposo para YHVH tu Elohim: no hagas ningún trabajo –tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo YHVH el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día; por eso bendijo YHVH el día del Shabat y lo declaró sagrado.»

Éxodo 20:8-11

Estoy absolutamente convencido que  Éxodo 20 es uno de los pasajes más conocidos en la historia teológica de la fe (junto al Salmo 23 y Juan 3:16, entre otros). Especialmente hoy resulta muy leído entre las comunidades de creyentes en el Mesías. La mayoría de los creyentes concuerdan en que los Diez Mandamientos son el fundamento más importante para llevar una vida piadosa e íntegra ante el Eterno Creador. Pero a pesar de esta certeza difundida por el propio Espíritu de Dios en la mente y corazón de cada hijo, la problemática siempre es la misma: de los diez solo se observan unos pocos. Por ejemplo, ¿por qué muchos sólo observan nueve, y obvian la ordenanza de guardar el día de reposo (shabat), cambiándolo por el domingo?
A través de toda la Escritura, vemos que el día señalado por Yahvéh para tener reposo e intimar con Él por medio del estudio de las Escrituras es el Shabat, el cual corresponde al sábado (séptimo día) en nuestro calendario semanal. ¿Por qué? Veamos las respuestas que nos da la misma Escritura (Biblia):
“Para el séptimo día había concluido Elohim la obra que estaba haciendo, y cesó en el séptimo día de toda la obra que había hecho. Entonces Elohim bendijo al séptimo día y lo declaró sagrado, porque en él cesó Elohim de toda obra de creación que había hecho.”
Génesis 2:2-3
El relato nos muestra con claridad que Yahvéh, desde la creación misma, bendijo y apartó el día séptimo, como su tiempo simbólico de la eternidad en comunión con lo creado. Todos estamos seguros que el Creador no necesita reposar; Él es Elohim Omnipotente y no necesita descanso. Él no se cansa, ni desmaya (Isaías 40:28). Entonces, si el mismo Creador, siendo el Todopoderoso,reposó en el séptimo día, ¿cuánto más nosotros?  Más bien el escogió reposar para darnos un mensaje.

“Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se
hallará.”
Éxodo 16:26 (RV1960)
En este versículo vemos que Yahvéh ordena al pueblo de Israel a guardar el día de reposo cuando les suple el maná (vea el capítulo 16 completo para obtener todos los detalles). Incluso, les dice que recojan doble porción durante el día sexto, pues durante el día de reposo o Shabat no habría provisión. Nuevamente, ¡hasta el mismo Creador escogió reposar el séptimo día! No porque tuviera necesidad de hacerlo, sino porque quería enviar un mensaje al pueblo de Israel por medio de su ejemplo.
“Háblale al pueblo israelita y dile: Estos son mis tiempos señalados, los tiempos señalados de YHVH, que deberán proclamar como ocasiones sagradas. Seis días se puede trabajar, pero el séptimo día será un Shabat de completo reposo, una ocasión sagrada. No deben hacer ningún trabajo; será un reposo de YHVH en
todos sus establecimientos.”
 (Levítico 23:2-3)
El capítulo completo de Vayiqrá/Levítico 23 nos habla acerca de las fiestas o convocaciones que Yahvéh ordenó a su pueblo celebrar. Mucha gente ha creído aquello que la teología gnóstica-masónica alega: que estas convocaciones son solamente de y para los “judíos” y que no nos competen a los occidentales cristianos. Sin embargo, la Escritura no dice que son las “fiestas de los judíos”; ella es bien clara en afirmar que son las fiestas de Yahvéh. Si decimos que somos su pueblo, debemos perseguir sus intereses, los cuales están plasmados claramente en la Escritura. Aquí percibimos que a Yahvéh si le interesa que su pueblo guarde el Shabat, tal y como Él lo estableció en Su Instrucción (Torah). De hecho, ¡es la primera convocación festiva establecida por su perfecta voluntad, según en este capítulo y el resto de las Escrituras!
“Si te abstienes de pisotear el Shabat, de encargarte de tus negocios en mi día santo; si llamas al Shabat ‘delicia’, al día consagrado a YHWH “honorable”; y si lo honras y no sigues tus propios caminos ni te ocupas de tus negocios, ni buscas tu propia conveniencia, entonces podrás buscar el favor de YHVH. Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te haré disfrutar la heredad de tu padre Yaakov –porque la boca de YHVH ha hablado.”

(Isaías 58:13-14)
¡Qué hermosa promesa para aquellos que guardan el Shabat según su Palabra! El mismo Creador nos exhorta a llamar al Shabat delicia. No hay duda alguna, que dentro de ese período de horas que conforman el séptimo día se esconde un poder espiritual de origen divino que permite al alma humana vibrar en las bendiciones de los lugares celestiales (Efesios 1:3)
 Entiendo que la idea de guardar el día de reposo resulta al principio algo tedioso para muchos de aquellos que lo intentan. De hecho, tengo que confesar que, cuando comencé a guardar este maravilloso día Shabat, me resultaba difícil, pues no estaba acostumbrado. Sin embargo, a medida que me fui sumergiendo en Su Palabra y obedeciendo sus instrucciones, empecé cada semana a anhelar la llegada del Shabat. Ahora, tanto yo como mi familia, esperamos con ansias la llegada de ese hermoso día; esto es verdaderamente una delicia.
“Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.”
(Isaías 56:2)
Una vez más, vemos en este verso (y el resto del capítulo 56, el cual habla también sobre los extranjeros) que el Creador promete bendición para aquellos que guardan el Shabat, no importando su procedencia. Podemos ver claramente aquí que ésto no es sólo para los “judíos”, sino para todo aquel ser humano de las naciones, que acepte su pacto, obedeciendo así su Palabra.
“El pueblo israelita guardará el Shabat, observando el Shabat a través de los siglos como una alianza perpetua: será una señal perpetua entre el pueblo de Yisrael y yo. Porque en seis días hizo YHVH el cielo y la tierra, y en el séptimo día cesó de trabajar y reposó.” 
(Éxodo 31:16-17)
En estos versos encontramos dos datos muy importantes:
  • El primero, es que el Shabat es un día
    festivo que debe celebrarse de generación en generación, por pacto perpetuo. Entendemos que algo perpetuo es algo perdurable, que se mantiene a través del tiempo, no importando lo que suceda, lo cual confirma que esta ordenanza aún está vigente en nuestros días, y continuará así por el resto de las generaciones (Isaías 66:23).
  • El segundo dato importante es que el Shabat es una señal que distingue al Pueblo del Eterno Dios, de todos los demás. En otras palabras, aquellos que son pueblo de Yahvéh deben guardar el Shabat como señal al mundo de que, efectivamente, son Su Pueblo.
Ahora bien, después de considerar estos lineamientos bíblicos acerca del sábado, lo invito a ir a las pautas escriturales que nos hablan del domingo… Bueno,… me temo que el viaje escritural durará poco, …mejor dicho nada, pues en ninguna porción de la Escritura nos encontramos con la idea de que el domingo haya pasado, por orden divina, a sustituir al sábado (Shabat) como día del Señor.
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo es que este día está hoy considerado por la masa de la cristiandad como el día de adoración que los apóstoles y las primeras comunidades guardaban?¿Será que la fundamentación de esto que no encontramos en la Escritura pueda esconderse en algún hecho histórico? ¿Cómo se llevó a cabo el cambio, sustituyendo el domingo por el sábado como el día de culto? Considerando que el Shabat es un estatuto perpetuo, ¿por qué muchos no lo guardan hoy día? Todo esto es, posiblemente, una de las más inquietantes preguntas religiosas entre la forma de pensar cristiana de hoy. Multitudes incontables, conformadas por hombres pensantes, se han preguntado cuándo, cómo y por qué el cambio se produjo.
He escuchado varias razones por las cuales algunos sectores han escogido no guardar el Shabat, de las cuales la más común es que “Jesús (como erróneamente le llaman) abolió el Shabat y estableció el domingo como el nuevo día para congregarse. Sin embargo, esto es totalmente incorrecto, como veremos a continuación.
Muchos insisten en asegurar que el Shabat fue abolido por Yeshúa ya que él dijo que era “señor del sábado” (Marcos 2:28) y que, al resucitar domingo, él estableció ese día para recordarlo y celebrarlo. Sin embargo, ésto está muy lejos de la Verdad.
En primer lugar, Yeshúa NO resucitó domingo, sino durante la tarde del Shabat, antes de ponerse el sol. Por otro lado, cuando Yeshúa dijo que era dueño o “señor” del sábado, bajo ningún motivo estaba aboliendo el Shabat como día de reposo. Si leemos el contexto de este pasaje, esta frase fue una respuesta a los fariseos que criticaron a los discípulos por recoger espigas durante el Shabat, pues tenían hambre. Yeshúa se oponía a la manera estricta e inhumana que tenían los fariseos y otros líderes religiosos de interpretar y aplicar la Torah referente al sábado, y éste es un vivo ejemplo de ello. En otras palabras, Yeshúa recriminó a los fariseos por poner sus dogmas de hombres por encima de la necesidad humana, y demostró la forma correcta de seguir las instrucciones dadas por Yahvéh. De hecho, ¡que mejor día para atender la necesidad humana y traer reposo a los oprimidos que el mismo día de reposo! En adición a ésto, más que abolir la observancia del Shabat con esta frase, Yeshúa estaba anunciando al mundo que ni aun la muerte lo iba a retener durante el Shabat. Por otro lado, si Yeshúa hubiese tenido en mente abolir el Shabat, ¿por qué él mismo lo observó?
Claramente lo dice la Escritura:
“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.»
 (Lucas 4:16)
Era costumbre de Yeshúa, desde su niñez, y como todo judío practicante de Israel, reposar el séptimo día y acudir a la sinagoga, ya sea para escuchar la exposición de las Escrituras, o para él mismo enseñar.
Luego de la muerte de Yeshúa, sus discípulos siguieron observando el Shabat:
“Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron.”  (Hechos 13:14)
“Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les
rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.” 
(Hechos 13:42)
“Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo
predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.” 
(Hechos 15:22)
Incluso, el mismo Pablo guardó el Shabat durante toda su vida y ministerio:
“Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.” 
(Hechos 16:13)
“Y de acuerdo con su costumbre, Pablo entró a reunirse con ellos, y por tres Shabatot (sábados) discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y demostrando que era necesario
que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos. Él decía: ‘Este Yeshúa, a quien yo les anuncio, es el Mesías’.”
(Hechos 17:2-3)
Entonces, y regresando a la cuestiones del domingo, si los discípulos y Pablo aun guardaban el Shabat durante el primer siglo, luego de la muerte de Yeshúa, ¿en qué momento se dejó de observar?
Un estudio cuidadoso de las fuentes históricas existentes en los siglos primero al quinto revela el hecho sorprendente de que la transferencia de la santidad del verdadero sábado bíblico al domingo fue un proceso largo y gradual.
 
El Dr. Kenneth Strand, profesor de Historia de la Iglesia, en la Universidad de Andrews, en Berrien Springs, Míchigan, categóricamente afirma, “Hasta el segundo siglo no hay evidencia concreta de una celebración cristiana semanal del domingo, en ninguna parte. Las Primeras referencias específicas durante ese siglo, vienen de zonas de Alejandría y Roma que ya habían rechazado la observancia del séptimo día sábado desde muy temprano.” (The Sabbat in Scriptures and History, pág. 330, Review and Herald Publishing Association, 1982).
La contestación la encontramos en las reformas de Constantino I. Aunque una discusión acerca de quién fue Constantino I y su influencia sobre la iglesia moderna está fuera del alcance de este escrito, sí les puedo asegurar que fue uno de los más grandes antisemitas de todos los tiempos, y sus imposiciones y reformas han afectado negativamente la realidad de las Escrituras hasta hoy.
 A continuación citaré un artículo de Wikipedia en español sobre el emperador Constantino I:
«Las leyes de Constantino mejoraron en muchas facetas las de sus predecesores, aunque también son un reflejo de una época más violenta. Algunos ejemplos de estas leyes son… el domingo fue declarado día de descanso [énfasis añadido], en el cual los mercados permanecerían cerrados, así como las oficinas públicas (excepto para el propósito de la liberación de esclavos). No había restricciones para el trabajo en las granjas».
De modo que no fue Yeshúa, ni los discípulos, ni Pablo, quienes abolieron la observancia del Shabat, sino Constantino I, quien fundó las bases de la religión llamada cristianismo.
Sin embargo, como ya hemos visto a través de las Escrituras, este diseño de celebración no fue lo que Yahvéh estableció en su Palabra. La observancia del domingo como “día del señor” está fundamentada en la adoración al sol, en especial el mitraísmo (adoración a la deidad Mitra) romano, lo cual nuestro Creador condena. Ni siquiera me atrevería a llamar al domingo “día de reposo”, pues la verdad es que nadie reposa como tal ese día; la mayoría de la gente asiste a la iglesia y luego siguen su día de trabajo realizando diligencias como cualquier otro día.
Para concluir, cabe mencionar que el Shabat será celebrado en el reino venidero:
“Porque como el cielo nuevo y la tierra nueva que voy a hacer perdurarán por mi voluntad –declara YHVH– así perdurará la simiente y el nombre de ustedes. Y novilunio tras novilunio, y Shabat tras Shabat, vendrá toda carne a adorarme –dijo YHVH.”
Isaías 66:22-23 (VIN)
Si finalmente el Shabat será observado en el reino venidero, ¿qué sentido lógico hace que Yahvéh haya establecido el Shabat como estatuto perpetuo en la antigüedad, para luego abolirlo a través de Yeshúa, para finalmente volverlo a restaurar? No hace sentido; más bien da una imagen errónea de un ser Supremo que no tiene firmeza en su propia palabra, o está indeciso, o no planifica su obra. ¡No, de ninguna manera! ¡Ése no es Yahvéh, el Poderoso y Fiel! Su Palabra permanece para siempre, y nunca cambia. Lo que Él dijo ayer, sigue estando
vigente hoy, y permanecerá así por siempre.
“Él no es un hombre para ser caprichoso, ni un mortal para cambiar de opinión. ¿Hablará él para no actuar, prometerá para no cumplir?” 
(Números 23:19)
De modo que, si somos Su Pueblo, debemos guardar sus mandamientos procurando ser fieles a todo lo que originalmente Él ha revelado. Ellos son una delicia para nuestra vida, y nos traen bendición y vida eterna.
“…si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.”  
(Mateo 19:17)

Las falacias de la Tradición contra la Verdad de la Instrucción Divina

«Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas».
(Juan 3:19)

 

Debo comenzar esta bitácora, confesando delante de Uds. que los lineamientos divinos expresados en este versículo no han cesado de vibrar, en mi mente y corazón, desde hace ya tres días.

Sucede que he discernido en mis razonamientos la triste realidad que las congregaciones evangélicas viven hoy. Una realidad muy acorde al siglo XXI: mucha información pero cada día mayor necedad voluntaria.Los medios, globalizados en redes, y especialmente expandidos por medio de la Internet, ofrecen a cada momento un torrente de información de diversos niveles y tintes, que permiten conocer los fundamentos y las dinámicas de las distintas y variadas áreas humanas. Gracias a Internet, los seres humanos, ahora, tenemos acceso ilimitado a la información, y con ello, a millones de fuentes.

Aprovechando esta avanzada frenética de la ciencia y la tecnología, la gracia de de nuestro Dios Eterno ha permitido a todos aquellos que se dicen creyentes en Su Palabra, acceder sin límites a toda información que quieran y necesiten recibir en temas cruciales de sus prácticas de fe.Entiendo que en medio de la aventura del alma buscando el saber siempre está el riesgo de encontrarse perdido en los caminos del error que fundamenta una mentira y que, en el caso de un creyente en el Eterno, puede conducirlo a la herejía que hace caer en apostasía. Muchos de los llamados por el Padre Celestial, a veces en sus búsquedas sinceras olvidan algo: no todas las fuentes son veraces. Ante esto he sido testigos de cómo muchísimos redimidos han caído rápidamente en los lazos del engañador (diablo) y se han apartado de la fe, uniéndose al listado interminable de los condenados al juicio divino que los espera después de la segunda resurrección.

 

Sin embargo, en otras oportunidades, la comezón de oír, puede conducir a los escogidos a páginas con contenidos fundamentados en al correcta información, pero que, lamentablemente, son inspiradas por el mismo espíritu que susurró a los oídos de Hava (Eva) falacias que conducen a la rebelión que obliga al Eterno a aplicar, primeramente maldición, y luego condenación. Para que se entienda bien lo que quiero expresar, primeramente definiré lo que significa la expresión falacia. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) una falacia es una mentira o engaño con el que se pretende dañar a una persona sin que ésta se dé cuenta. En la lógica, el concepto se utiliza para referirse a un argumento que intenta defender algo que es falso, desde la utilización de conceptos verdaderos.

 

Encabecé esta bitácora con las palabras mesiánicas que han estado invadiendo constantemente mi mente y corazón estos tres últimos días, porque he notado que la gran mayoría de los escogidos que aún habitan en medio de la Gran Ramera, lo hacen no por estar hipnotizados por los encantamientos de este sistema, sino porque voluntariamente gozan de los placeres que sus dogmas y costumbres promueven.
Si han discernido bien la enseñanza dada en este video, lo que «Voz de la Luz» (nombre del ministerio de esta mujer) expresa claramente es que existen fiestas paganas heredadas a través de tradiciones humanas. Es decir, que esta mujer reconoce que la navidad, así como otras costumbres, procede de una herencia totalmente ajena a la que el Eterno ha entregado a Su Iglesia, a través de la redención hecha en Su Hijo, nuestro Mesías. Desde esta posición de su ponencia, la «profeta» (no entiendo por qué usa título viril) da la sensación de estar de acuerdo con lo que nuestro amado Señor enseñó con respecto a la tradición de los hombres y sus efectos contrarios a la Palabra de Dios (ver S. Mateo 15:2-9), sin embargo al terminar su exposición descubrimos que esto no es así, sino que, por el contrario, para ella esta tradición debe ser simplemente «redimida» para Dios, osea robada a Satanás (según su óptica) y traída como obsequio al Eterno, nuestro Abba.

Para que esta conclusión sea aceptada y creída por sus oyentes, es interesante observar que la asumida sierva al servicio de los santos utiliza una excelente exposición de conocimientos certeros, sujetos todos a los datos históricos correctos.

De ese modo, la enseñanza transcurre primeramente por el calendario hebreo (al que ella llama judío), señalando magistralmente la fecha de concepción y nacimiento aproximadamente correcta del Mesías. Recurriendo a la explicación de los 24 turnos sacerdotales y su aplicación a Zacarías, sacerdote del turno de Abías, padre del profeta Juan, el bautista, ella deja bien en claro que la clase sacerdotal de Abías ministraba en el 4º mes (llamado por la casa de Judá, Tamuz). Zacarías, que pertenecía a este linaje sacerdotal, estaba justamente ministrando en este mes cuando recibió la noticia de que su mujer concebiría de él un hijo a partir de este tiempo (junio-julio). La misma Ana Méndez lee el evangelio de Lucas (cap.1: vs.5-13; 36) y hace asumir que, siendo este el tiempo de concepción de Juan, su nacimiento ocurriría en el mes de adar, demostrando así, por lógico conteo de meses, que el Mesías debe haber nacido en las segunda quincena del 7º mes (tishrei) aproximadamente.

Luego, y del mismo modo magistral, esta mujer aporta a sus oyentes la información, también certera del mitraísmo, religión esotérica que influenció al Imperio Romano durante los siglos II al IV, y que los mismos emperadores practicaban y promocionaban. En esta sección de su enseñanza, ella dejará constancia de que las anécdotas referentes al nacimiento del Mesías y asumidas por la cristiandad como ciertas (pesebre en una cueva, animales que rodean a un «niño dios», etc.) pertenecen en realidad al mito del nacimiento de Mitra, un falso cristo invocado en aquel entonces y que está relacionado con Tamuz, el hijo de Nimrod y Semirámis, posteriormente divinizado por distintas culturas y civilizaciones. Ella demuestra en esta marcha pedagógica cómo esta religión cristalizó la fecha del 25 de diciembre como el festival del Natalis Solis Invictus (Nacimiento del Sol Invisible o Navidad). Queda claro como, a través de Constantino, esta fiesta será una sincretización aceptada por los obispos de occidente ante las ofertas políticas que ese emperador les ofreció para dejarlos funcionar como religión oficial del Imperio.

 

También, aprovecha esta sección, para explicar las costumbres asumidas por las tradiciones navideñas provenientes de las saturnales. Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. Esta fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Todo esta información la profundiza esta mujer mientras enseña.Luego, la enseñanza «mendeziana» discurre por la correcta información que conecta a a esta fiesta con las tradiciones nórdicas de Europa. Es perfecta la síntesis que esta mujer realiza demostrando que el espíritu de la navidad está conectado a la actividad diabólica de la adoración falsa de las naciones bárbaras que la  practicaron. Terminará mostrando como el dios Odín, montado en la cabra (símbolo de la rebelión), cabalgaba en los cielos de esas regiones trayendo un mensaje de paz, junto con regalos a sus adoradores. Es aquí dónde esta mujer pone su punto de denuncia al consumismo, explicando claramente que esta camino reptiliano es el producto propio de esta celebración luciferina.

Por último, y como si tanta información acertada no alcanzara, Ana Mendez recurrirá al relato de sus experiencias viajeras. Entonces conduce la atención de todos a una experiencia que tuvo con otros supuestos «profetas», en una misión (dada según ella por Dios) al polo norte. Habla allí de correos navideños enviados al «palacio de Santa». Se remonta a visiones en el que aparecen troll y otras especies del inframundo. Y terminará infundiendo miedo a sus espectadores aduciendo que esos demonios visitan cada 25 de diciembre sus casas y familias trayendo maldiciones y plagas de todo clase.

Por todo esto, y ante tanta y correcta información, la conclusión de esta enseñanza se desprende libremente en el corazón de los que escuchan esto. Se denota y discierne como el espíritu pedagógico de la Verdad, está listo para manifestar su producto: hombres libres de cautividad. Sin embargo, y lamentablemente, el resultado de esta exposición, de repente se frena, y luego desviándose, termina diferente. La «profeta», con total falta de compromiso ante el llamado del Eterno, y como pretendiendo ganar más «admiradores», dirá adulando a sus oyentes que es necesario celebrar esta fiesta pero limpia de toda contaminación pagana. Para ello, justificará que estas fechas forman un buen tiempo para proclamar el evangelio de Jesús, procurando que Él nazca en los corazones de los hombres, que en esta temporada se inclinan a buscar de las cosas del Dios vivo.  Pues bien, ante este resultado, y entendiendo el significado de las palabras, debo decir que una veza más estamos ante una falacia.

Pero de repente la Escritura comienza nuevamente a vibrar en mi mente y corazón. Tengo claro en mí que cuando hay Instrucción (Torah), no es necesaria tanta visión. Entonces, me hago consciente que no hay nada nuevo bajo el sol. Entiendo que siempre el alma del hombre busca rebeldemente aquello que el Eterno le ha señalado que no es conveniente para su vida. Los hombrees tienden a elegir el camino de la muerte. Israel siempre nos es ejemplo en esto. Su historia escrita lo demuestra. Fue por esta constante actitud negativa de buscar falacias para interpretar la Torah que el Reino del Norte fue dispersado y nunca más volvió a su heredad:

«Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Yahvéh su Dios.
 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Yahvéh les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.
Dejaron todos los mandamientos de Yahvéh su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal;  e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agoreros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Yahvéh, provocándolo a ira. 

 

Yahvéh, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá».
(2Reyes 17:14-18)

No obedecer la Torah (Instrucción) produce juicios divinos, y todo juicio termina en condenación, palabra que el «mundillo evangelicoide», desde sus líderes mismos, dicen que no corresponde usar. Seguir las costumbres de pueblos ajenos a Israel es propio de la vanidad que el Santo denuncia. ¡Navidad es Vanidad!La señora Méndez, al igual que una inmensa mayoría de líderes religiosos, no quieren someterse al llamado que el corazón pastoral del Eterno tiene para aquellos que se dicen siervos de Su propósito:

 

«Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio».
(Ezequiel 44:23)

Cuando la misión pastoral se lleva en el carril correcto de su diseño no se teme la pérdida de discípulos. Al contrario, el Espíritu Santo del Eterno se está moviendo en Su Gracia sobre las aguas (naciones, muchedumbres, pueblos, etc.) permitiendo que toda esta información histórica esté saliendo a la luz de las conciencias con el fin de que el Pueblo de Yahvéh salga de las zonas de cautividad babilónica.

No estamos llamados a robar nada. No somos ladrones. Ladrón es HaSatán desde el principio. Él viene para robar, matar y destruir (Juan 10:10) y de acuerdo al contexto de esta denuncia mesiánica, esto él lo hace por medio de las estructuras religiosas que opresionan a los hombres con tradiciones y dogmas provenientes de las fauces del adversario mismo.

Los invito a escuchar esta pequeña reflexión que grabé al inicio de este mes ante esa falacia de que hemos robado la navidad, y otras costumbres al diablo, para dedicárselas al Eterno Dios:
(Nota:Aunque el video aduce que no se puede reproducir, los invito a hacer click sobre la imagen del mismo en el cartel ACEPTAR y serán redireccionados al link original. Tengan paciencia el material tarda en comenzar debido a la publicidad)

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Brasil va por la legalización de la poligamia

Resulta que en Brasil, ya se está tramitando un proyecto de ley, a través del Senado, que pretende extender los mismos derechos de las esposas a aquellas amantes que han mantenido una relación extramarital con los años.
La autora de esta nueva aberración anti-Dios, es la senadora Lídice da Mata (PSB-BA), quien cree que la propuesta es para prevenir daños a las mujeres que aceptan vivir en una relación informal con un hombre casado.
Nuestra propuesta está diseñada principalmente para cumplir con un único instrumento jurídico con toda la legislación y la jurisprudencia vigente en materia de Derecho de Familia”, argumenta Lídice.
El PL 470/2013, conocido como Estatuto de Familias, está lleno de controversia. La extensión de los derechos a los amantes también da sugerencias en los casos de unión estable, cuando no hay una formalización de casamiento.
El proyecto parece que fue bien recibido por la Comisión de Derechos Humanos. El mismo será evaluado sólo en la próxima legislatura, tras la celebración de audiencias públicas sobre el tema.
Este no es el primer tipo de proyecto que el Congreso Nacional evalúa. En 2011, una propuesta similar, fue escrita por el congresista Cândido Vacarezza (PT-SP), fue presentada.
Para muchos, sin embargo, la propuesta de la senadora es querer legalizar la poligamia. El reconocido jurista Ives Gandra, presidente de la Unión de Juristas Católicos de Sao Paulo (UJUSCASP), envió al Senado un rechazo y clasificó la propuesta como “desastrosa”, y señaló que el texto es “incorregible” e “inconstitucional” debido a que el último artículo del proyecto derogaría todo el Libro IV de la Ley de la Familia y el Código Civil Brasileño.
Con esta declaración, el UJUCASP consiguió retrasar la votación sobre el proyecto y que se realizaran más discusiones al respecto. 

Ante este tipo de sugerencias humanas, la pregunta es:
¿Aprueba Dios la poligamia?
La respuesta es no. Al instituir el matrimonio en el jardín de Edén, Dios dispuso como norma la monogamia. 
El Eterno Dios había establecido desde el principio que cada hombre tuviera una única esposa y, con el tiempo, autorizó a Jesucristo a restaurar su norma original (Juan 8:28). Respondiendo a una pregunta acerca del matrimonio, Jesús declaró:
» ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?»
 (Mateo 19:4, 5)
Más tarde, Yahvéh inspiró a uno de los discípulos de Jesús, el apóstol Pablo, para que escribiera:
«Pero en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo».
(1 Corintios 7:2)
En Efesios 5:22-33 dice:
  •     “Porque el esposo es cabeza de su esposa…
  •     “El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.”
  •     “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.”
  •     “[…]cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”

Todo en singular. Cuando habla en plural, le habla a TODOS los esposos y todas las esposas, no a los hombres con múltiples esposas.

La Biblia también indica que, para recibir responsabilidades en la congregación mesiánica, el hombre casado debe ser «esposo de una sola mujer» (1 Timoteo 3:2, 12).

La verdadera María una sencilla mujer judía que anhelaba la Redención de Yahvéh

Mientras conducía mi automóvil, escuchaba una conocida radio local (en frecuencia FM). En medio de una charla amena y variada, un grupo de comunicadores se propuso contribuir al consciente
colectivo aportando un dato erróneo que la gran mayoría de los católicos romanos lo portan en sus almas. El diálogo se centró en el axioma de que el árbol de navidad se arma por costumbre el 8 de diciembre por ser la fecha en la que Jesús fue concebido en el seno de María.  Esa sería la causal de que en dicha fecha se celebra el dogma de la inmaculada concepción. Así, y tal cual, lo dijeron y aportaron. Así, y tal cual la gran masa católica cree que el dato encaja con el día.
En verdad, me asombra como la masa de gente perece por falta de conocimiento (Os.4:6). Ignorancia que abarca aún a sus errores y herejías. Digo esto por que el día 8 de diciembre no se celebra la concepción de Jesús, sino más bien, el momento en que fue concebida María (madre de Jesús) en el vientre de su madre.

Un 8 de Diciembre de 1854 se decretó desde el Vaticano el Día de la Inmaculada Concepción de María, y fue el Papa Pío IX, el que proclamó el dogma denominado «Inmaculada Concepción» que declara que por una gracia especial de Dios, ella fue preservada de todo pecado desde su concepción. Para que se entienda bien esta aberración doctrinal, totalmente anti-bíblica y por ende anti-Dios, leeremos con atención lo que en su bula «Ineffabilis Deus«, el papa Pío IX  dijo: «…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles»

Ante todo este manto de error que hoy cubre las naciones de tinte romano diremos que si bien nuestra fe reconoce que María fue la más extraordinaria de las mujeres que en las Escrituras se menciona, es apropiado inyectar, especialmente hoy, una palabra de precaución contra la tendencia común de enaltecerla demasiado. Ella era, después de todo, una mujer, no una semidiosa o una criatura de forma cuasi-deidad que de alguna manera trasciende al resto de su raza.
El punto de su «bendición» no es ciertamente que debemos pensar en ella como alguien a quien podemos apelar para bendición; sino que ella misma fue supremamente bendecida por el Eterno Dios. Ella nunca es retratada en las Escrituras como fuente o dispensadora de la gracia. Sino que es ella misma es destinataria de la bendición de Yahvéh, nuestro Dios. Es su Hijo, no María, la fuente de la gracia (Salmo 72:17). Él es la tan esperada simiente de Abraham de los cuales habló la promesa del pacto: “En tu simiente todas las naciones de la tierra serán bendecidas” (Génesis 22:18).
Las tradiciones religiosas extrabíblicas y muchas mentes supersticiosas han beatificado a María haciéndola un objeto de veneración religiosa, imputándole diversos títulos y atributos que pertenecen sólo al Eterno Dios. Una larga tradición de almas demasiado entusiastas a lo largo de la historia erróneamente la han exaltado al estatus divino. Por desgracia, incluso en nuestra era, María, no Cristo, es el punto central de la adoración y afecto religioso para millones. Ellos piensan en ella como más accesible y más simpática que Cristo. Se le venera como la Virgen perfecta, supuestamente sin ser tocada por el pecado original, una virgen perpetua, e incluso corredentora con Cristo mismo.
Toda esa veneración de María es totalmente sin justificación bíblica. De hecho, es completamente contrario a lo que la Escritura enseña expresamente (Apocalipsis 19:10). Pero la tendencia a hacer a María un objeto de culto no es nada nuevo. Incluso durante el ministerio terrenal de Jesús, por ejemplo, hubo quienes mostraron reverencia indebida a María por su papel como Su madre. En
una ocasión, la Escritura dice, una mujer de entre la multitud levantó la voz y dijo a Jesús:
«Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que te
criaron». Su respuesta fue una reprensión: «Por el contrario,
bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la guardan
«.
(Lucas 11: 27-28)
Con esta exhortación, el Mesías dejó bien establecido que aún su madre estaba obligada a escuchar la Torah (Instrucción) del Eterno y obedecerla. Es que no hay humano que escape a la herencia del pecado (Romanos 3:23), salvo nuestro amado Mesías (Hebreos 4:15).
María misma era un alma humilde que mantiene un perfil bajo consistentemente
en los relatos evangélicos de la vida de Jesús. Toda la Escritura neotestamentaria desmiente
expresamente algunas de las principales leyendas sobre ella.
La idea de que ella permaneció virgen perpetua, por ejemplo, es imposible de
conciliar con el hecho de que Jesús tuvo medios hermanos que se nombran en las
Escrituras junto a José y María con sus padres: «¿No es éste el hijo del
carpintero? No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y
Judas?
«(Mateo 13:55). También leemos que José se abstuvo de
relaciones sexuales con María sólo «hasta que dio a luz a un hijo primogénito» (Mateo 1:25). En cualquier lectura natural del sentido normal de las Escrituras, es imposible
apoyar la idea de la virginidad perpetua de María.
La inmaculada concepción de María y de su supuesta falta de pecado son
igualmente sin ningún fundamento bíblico alguno.. La primera estrofa del
Magníficat de María habla de Dios como su «Salvador«, dando así
testimonio implícito, de los propios labios de María, que ella necesitaba redención.
En tal contexto bíblico, podría referirse sólo a la salvación del pecado. María
estaba en efecto confesando su propia maldad.
Si María estaba libre de todo pecado y culpa, como ese dogma romano lo afirma, entonces no tenía inmundicia; y por lo tanto, no tenía porque purificarse. Sin
embargo, y le pese a Roma y sus secuaces, María al dar a luz quedó inmunda según la Ley (Torah) y tuvo que cumplir con
el rito de purificación como cualquier mujer de su tiempo. La Biblia dice lo
siguiente cuando José y María presentaron a Jesús: “Y cuando se cumplieron los
días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a
Jerusalén para presentarle al Señor
” (Lucas 2:22)Fueron a presentar a Jesús, de acuerdo a la Ley (Torah) que se describe aquí:

 “Habla a
los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será
inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda. Y al
octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días
purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario,
hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación
.”
(Levítico 12:2 al 4)

Es palabra de Dios, nada que hacer. Como discípulos de Cristo que ama a Dios no puedo
creer en una doctrina que no se sustenta en Su perfecta Palabra, y que incluso,
al contrario, la rechaza.

Ana, supuesta madre de María, embarazada.
La Biblia no menciona nada de este supuesto hecho que, según el catolicismo, es importantísimo para todo cristiano. Resulta que no existe en toda la Biblia un solo pasaje que haga referencia a la Inmaculada Concepción de María. En ninguna parte se menciona que María fue una persona distinta a todo el resto de la humanidad, en el sentido de haber sido una persona que nunca pecó en toda su vida.  ¿Se equivocó el Eterno Dios? ¿Si la inmaculada concepción es verdad, porque Dios no lo describió por inspiración en las Sagradas Escrituras (Biblia)?
La Biblia es la suprema, perfecta y completa Palabra de Dios. En las Escrituras, el Eterno Dios no dejó absolutamente nada al azar. En la Biblia Dios nos habla todo lo que necesitamos saber acerca de la salvación y la vida eterna.
Cuando tenemos que buscar información externa a la Biblia, estamos diciendo que la Biblia no es perfecta; que está incompleta. Sin embargo, sabemos que el Eterno Dios es perfecto y que por lo tanto Su Palabra también lo es.
Me parece muy interesante aportar el dato de que uno de los inspiradores de los fundamentos católicos romanos. el famoso San Agustín (354-430),obispo de Hipona y doctor de la iglesia combatió la idea de que María hubiera nacido sin mancha del pecado original (en Psalm 34,sermón3) dice:»María murió por causa del pecado original transmitido desde Adán a todos sus descendientes«. Y en su escrito De Peccatorum Meritis, declara que la carne de María era «carne de pecado» y que María que descendía de Adán, murió a consecuencia del pecado.
Desde el punto de vista bíblico y objetivo, podemos
decir que el dogma de la Inmaculada Concepción de María no es de Dios.
Surgen interrogantes como: ¿Por qué el catolicismo romano se empeña en que sus
fieles se acerquen a María en vez de a Jesús directamente?
Detrás de todo esto podemos ver
una maquinación para que se pierda el horizonte y la meta a la cual pretendemos
llegar. Nuestra mirada no tiene que estar en un hombre o una mujer, nuestros
ojos tienen que estar en Jesús:
 “Puestos los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios
(Hebreos
12:2)
De hecho, lejos de representar a María con un halo y una mirada seráfico en
su cara, su Escritura la revela como una chica promedio joven de medios comunes
de la ciudad de campesinos en una región pobre de Israel, desposada con un
novio de la clase obrera que se ganó su vida como carpintero. Si usted hubiera
conocido a María antes de que su Hijo primogénito fuera concebido
milagrosamente, no podía haberla notado en absoluto. Ella difícilmente podría
haber sido más sencilla y sin pretensiones.
María nació con una naturaleza pecaminosa como cualquier otro ser humano caído. Ella era una pecadora al igual que cualquier persona humana que desde Adán ha habitado este planeta. Según la Biblia, todos somos pecadores terribles. Lo que sucede es que, adormecidos por el mismo pecado, tendemos a pensar que no estamos tan mal, porque nos comparamos con otros hombres que consideramos más pecadores. Sin embargo, la vara de medir  precisa y verazmente es la Palabra de Dios. Si nos comparamos con la revelación de la Escritura, entonces vamos a ver lo sucio y perverso que en realidad somos los ojos de Dios:
“Pero todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades, como el viento, nos han quitado.” 
(Isaías 64:6)

Sin embargo, y a pesar de todo, María, un día, se encontró inesperadamente en un papel decisivo en el plan redentor del Eterno Dios. Un día oportuno del propósito eterno de Dios en el que un anuncio angelical cambió la vida de María para siempre.

 

Entendámoslo bien, y proclamémoslo, sólo el Señor Jesús, el Cristo divino, nació sin una naturaleza pecaminosa. Esto se debe a que Jesús no tuvo un padre terrenal, sino que el Eteno Dios  era su propio Padre. El Mesías tenía la vida de Dios fluyendo por su sangre, no el pecado del hombre. Es decir que Jesús tenía la carne de Adán, aportada por la genética de María, pero no tenía sangre contaminada con el pecado, proveniente de Adán. Recordemos que, según la Torah, la vida está en la sangre (Levítico 17:11). Es el tipo de sangre del padre el que se lleva al niño por herencia, no el de la madre. María era simplemente un instrumento que se utiliza para la gloria de Dios y su propósito.
Por último, haz click sobre la imagen e interpreta con tu corazón el mensaje que el Eterno necesita que entiendas para tu salvación:

 

A continuación algunos textos para estudiar y reflexionar:
«Porque él, le ha hecho pecado por nosotros, que no conoció pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 
(2 ª Corintios 5:21)
 
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede ser tocado con el sentimiento de nuestras debilidades, pero fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”
(Hebreos 4:15)
 

 

La Tentación: Decir NO, es difícil, pero que bien se siente cuando lo logras.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana: más fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar…»»
(1 Corintios 10:13)
Claramente las Escrituras nos dicen que todos los hombres, especialmente los santos escogidos, afrontamos diariamente las tentaciones.  Seguramente esto proporciona un poco de aliento cuando a menudo sentimos que el mundo está imponiéndose sobre nosotros solos.
Desde las sagradas líneas se nos alienta con el hecho de que Yeshúa, nuestro Mesías, también fue tentado: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15).
Tú, seguramente puedes sentir que una tentación es demasiado insoportable, pero déjame decirte que eso es una mentira de Satanás.
El Eterno Dios ha prometido que nunca permitirá que haya más sobre ti que lo que te pone dentro para vencerla. Él no permitirá ninguna tentación que no puedas superar.
Te sorprenderá saber que en ninguna parte de las Santas Escrituras de se nos dice que debemos “resistir la tentación”. Se nos dice que “resistamos al diablo (Santiago 4:7), pero eso es muy distinto. En cambio, se nos aconseja que volvamos a enfocar nuestra atención porque resistir un pensamiento no resulta. Sólo intensifica nuestro enfoque en lo malo y fortalece su fascinación.
Te comparto un video pequeño, simple y directo que te mostrará como actúa la tentación en el diario vivir. Obsérvalo, y escucha las reflexiones que el Espíritu Santo provocará en tu interior. Luego, continúa reflexionando conmigo en la catequesis bíblica que el Eterno me ha entregado.

 

Sin embargo, también debes hacer tu parte practicando ciertas claves bíblicas para derrotar la tentación, una de ellas es concentrar tu atención en algo diferente.
A la hora de la tentación recuerda las palabras de Cristo a Sus discípulos en el jardín en la noche de Su traición: «Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo 26:41).
Debes renovar tu forma de pensar como se te dice en Romanos 12:1-2. No debes pensar como el mundo piensa, o caminar de la misma manera que el mundo camina. El sabio Salomón nos dice: «No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa» (Proverbios 4:14-15). Tienes que evitar el camino del mundo que te lleva a la tentación, porque tu carne es débil y por causa de ella eres llevado fácilmente por tus propias concupiscencias a la condenación.
Cada vez que intentas bloquear un pensamiento en tu mente, lo grabas más profundo en tu memoria. Cuando lo resistes, en realidad lo refuerzas. Esto resulta especialmente cierto en el caso de la tentación. No la derrotas luchando contra los sentimientos que te produce. Cuanto más luchas contra un sentimiento, tanto más te consume y controla. Realmente lo fortaleces cada vez que piensas en él.
Dado que la tentación siempre empieza con un pensamiento, la manera más rápida para neutralizar su fascinación es concentrarte en otra cosa. No luches contra ese pensamiento, simplemente cambia el cauce de tu mente y procura interesarte en otra idea. Este es el primer paso para derrotar la tentación.
La batalla contra el pecado se gana o se pierde en la mente.
Cualquier cosa que atrape tu atención te atrapará a ti. Por eso Job dijo: “Hice un pacto con mis ojos para no mirar con lujuria a ninguna mujer joven” (Job 31:1). Y el salmista oró: “Guárdame de prestar atención a lo que no tiene valor” (Salmos 119:3).
La tentación empieza por captar tu atención. Lo que capta tu atención estimula tu deseo. Después tus deseos activan tu conducta, y actúas con base en lo que sentiste. Cuanto más te concentres en “No quiero hacer esto”, tanto más fuerte te atraerá hacia su red.
Hacer caso omiso de una tentación es más eficaz que luchar contra ella. En cuanto tu mente está en otra cosa, la tentación pierde su poder. Así que, cuando la tentación te llame por teléfono, no discutas con ella, ¡simplemente cuelga!
A veces esto significa dejar físicamente una situación tentadora. Hay ocasiones en que lo correcto es huir. Levántate y apaga la televisión. Aléjate de un grupo que está contando chismes. Abandona el cine en medio de la película. Para que las abejas no te piquen, quédate lejos del enjambre. Haz lo que sea necesario para
concentrarte en otra cosa.
Desde el punto de vista espiritual, nuestra mente es el órgano más vulnerable. Para reducir la tentación, mantén tu mente ocupada con de Dios y otros pensamientos buenos. Los pensamientos malos se derrotan pensando en algo mejor. Este es el principio del reemplazo. Vence el mal con el bien (Romanos 12:21).
Otra vez Salomón, el hombre más sabio que haya vivido jamás, te advierte: “Ten cuidado cómo piensas; tu vida está moldeada por tus pensamientos” (Proverbios 4:23). No permitas que la basura entre a tu mente indiscriminadamente. ¡Sé selectivo!
Escoge con cuidado en qué cosas vas a pensar. Sigue el modelo de Pablo: “Llevamos cautivo todo pensamiento y hacemos que se rinda y obedezca a Cristo” (2 Corintios 10:5). Soy consciente que esto requiere una vida práctica, pero con la ayuda del Espíritu Santo puedes reprogramar tu manera de pensar.

La Mentalidad de La Biblia…

Por P.A. David Nesher

«Entonces, ¿cuál es la ventaja de ser judío? ¿Tiene algún valor la ceremonia de la circuncisión? Claro que sí, ¡tiene muchos beneficios! En primer lugar, a los judíos se les confió toda la
revelación de Dios
. Es cierto, algunos de ellos fueron infieles; ¿pero acaso eso significa que, porque ellos fueron infieles, Dios también será infiel?
¡Por supuesto que no! Aun cuando todos los demás sean mentirosos, Dios es veraz. Como dicen las Escrituras acerca de él: “Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices, y ganarás tu caso en los tribunales”».
(Romanos 3:1-4 NTV)

Quizás usted es americano o europeo y está marcado por la cultura occidental. Sin embargo, debemos admitir que La Biblia fue escrita por israelitas y para israelitas. Decir que la Biblia fue escrita por israelitas es decir que fue producida por la pluma de orientales para orientales. La mentalidad oriental es muy similar a la latinoamericana original, es decir a la indígena, pero nuestros indígenas fueron occidentalizados, pues fueron forzosamente hispanizados al ser, lamentablemente, cristianizados.

Por todo esto, deberá coincidir conmigo en que no basta traducir literalmente la Palabra de Dios, sino más bien tenemos que saber qué quería decir eso que estamos traduciendo en la mentalidad con la que fue escrito. Incluso el Nuevo Testamento, aunque está escrito en griego, refleja la mentalidad hebrea para sus oyentes.

Desde esta planteo debemos quedar de acuerdo en un hecho innegable: la traducción de un Texto Bíblico es la “interpretación” que el traductor hace del mismo. No se puede evitar que la creencia del traductor influya en la manera como el texto será traducido. Obviamente el riesgo que se corre es que cualquiera que use esa traducción estará viendo el texto bíblico a través de los ojos del traductor en vez del autor original. Por eso es necesario estudiar el lenguaje Bíblico, para poder captar el texto en su estado original, ya que la mayoría de nosotros al leer la Biblia nos olvidamos que las Sagradas Escrituras son un Texto Antiguo escrito en su mayoría en idioma hebreo.

Sí, así es, el 78% de toda la Biblia fue escrita en hebreo y solamente tenemos 22% de ella en manuscritos griegos. Por otro lado, todos los evangelios que contienen aproximadamente el 50% de la escritura del Nuevo Testamento hasta Hechos 15, y al menos tres cartas, la 1ª Pedro, Santiago y Hebreos fueron escritos por judíos y para judíos, lo cual eleva a un 90% el trasfondo hebraico que tiene el “Nuevo Testamento” o mejor llamado Nuevo Pacto. El resto lo constituyen las epístolas de Pablo, cuyas copias en griego nos han llegado por más de 5.000 manuscritos diferentes, pero en dichas cartas, tenemos no menos de 167 citas del “Antiguo Testamento” o Antiguo Pacto, lo cual, si fuese retirado, elevaría a un 95% el total hebraico del “Nuevo Testamento”, dejando solamente
un 5% con características griegas.

Pero si además de todo esto recordamos que ese 5%  escrito en griego estaba traduciendo y expresando en griego conceptos hebreos, pues tiene como intención mostrar la verdad judía de la redención y de la salvación a una audiencia no judía; entonces el mensaje mismo, aunque vestido de griego, tiene un trasfondo hebraico que no debemos ignorar si queremos ser fieles al mensaje de la Biblia, pues como dijera el Mesías: «La salvación (Restauración/Liberación) viene de los judíos» (Juan 4:22).

Lamentablemente, en muchos círculos religiosos y teológicos, los hombres, se han pasado muchos años estudiando la Biblia, y sobre todo el documento conocido en Occidente como “Nuevo Testamento” con lentes de cosmovisión griegos, romanos, cristianos e incluso humanistas, y mirando con soslayo el trasfondo y el pensamiento hebreo que estos documentos tienen como cosmovisión y conforma la esencia de su mensaje.

De acuerdo con lo hasta aquí expuesto: ¿quiénes escribieron el “Nuevo Testamento”? ¿No fueron judíos?  Toda la Biblia es un documento judío, escrito por judíos y en el idioma de los judíos, y cuando encontremos que el documento conocido como “Nuevo Testamento” nos llegó en griego, no podemos olvidar que debajo de él subyace la mente, la cultura y la idiosincrasia judía como
expresión de la mentalidad hebrea.

Uno de los teólogos cristianos suizos más influyentes del siglo veinte, el Dr. Karl Barth dijo:
La Biblia es un libro judío. Es imposible entenderla bien excepto que nos acerquemos a ella apropiadamente. La Biblia no da sentido a nadie que no sea al menos espiritualmente, un semita.” (Barth, Karl, “Church Dogmatics”)

De acuerdo con este consejo, debemos aceptar como paradigma hermenéutico que las Sagradas Escrituras demanda per se un acercamiento correcto para desde esa actitud captar con excelencia el sentido de los códigos que allí expresan ideas divinas. “Felizmente, si usamos las herramientas correctas, podemos hoy volver a escuchar a Jesús como sus contemporáneos judíos del primer siglo le escucharon(Jesus, Rabi & Lord, Center for Judaic Studies, 1987).

¿Quiénes fueron los hebreos?
 
El primer ser humano a quien se llamó “hebreo” en las Sagradas Escrituras (Biblia) fue el patriarca Abraham:
Uno de los que habían escapado le informó todo esto a Abram el hebreo….”
(Génesis 14:13)
La palabra bíblica para “hebreo” es ivriy que viene de la raíz hebrea  avar que significa “cruzar”, “ir al otro lado”, es decir, un hebreo es uno que “cruzó al otro lado”. El patriarca Abraham, obediente al llamado divino, dejó la tierra de los caldeos y se dirigió a Canaán. Los habitantes de esta última región (cananitas) lo apodaron con esta expresión, por el hecho de que este varón había cruzado la región de los dos grandes ríos del Asia, Éufrates y Tigris, para habitar entre ellos como extranjero, esperando algo mejor (Hb. 11:8-10). Leyendo la genealogía del patriarca, descubrimos que uno de los ancestros de Abraham era Heber (Gn. 11:14,17) y este nombre viene también de la raíz hebrea “avar” haciendo posible que su ascendiente Heber  fuera también la razón por la que a Abraham se le llamara “hebreo.”
Toda la Escritura bíblica es el relato de la historia que realiza el Eterno Dios manteniendo relación de pacto con una línea ancestral de humanos con el fin de revelar Su propósito eterno. Es el detalle histórico de cómo Yahvéh trató el linaje genealógico humano a fin de que se manifestara el código sagrado por Él mismo anunciado en Edén: el Mesías Yeshúa (Gn. 3:15). Comenzando desde Adán y sus descendientes hasta Noé, continuando desde este último hasta Abraham, notamos como el Eterno toma las generaciones humanas y las conduce al cumplimiento perfecto de su oráculo. De ese modo desde la historia de Abraham vemos cómo su hijo Isaac, y luego Jacob y su descendencia se convirtieron en la nación de Israel, conocidos también como los “hebreos.” Desde esta nación, y por los detalles históricos de su redención, la expresión hebreo hará referencia a “uno que ha cruzado al otro lado” para tener una relación de pacto con el Eterno.

Eso último está señalando el apóstol Pablo cuando escribe lo señalado en los primeros versos del capítulo 3 de la epístola a los romanos. Israel, y por ese entonces, los judíos, eran la nación que guardaba el privilegio de custodiar la pedagogía de la Instrucción (Torah): “…a los judíos se les confió toda la revelación de Dios…”. Los judíos, tenían la autoridad divina de establecer el canon sagrado de lo escritural y debían custodiar la sana interpretación de la esencia de Su mensaje mesiánico para el mundo. Veamos  también lo dicho por Pablo:
«Ellos son el pueblo de Israel, elegidos para ser los hijos adoptivos de Dios. Él les reveló su gloria, hizo pactos con ellos y les entregó su Ley. Les dio el privilegio de adorarlo y de recibir sus promesas maravillosas». 
(Romanos 9:4 NTV)

No hay duda alguna, que es solamente Israel la poseedora de los privilegios escriturales que otorga la revelación divina. Y esto es verdad hasta el día de hoy, y no es cuestión de superioridad ni nada parecido, sino de llamado divino.  Israel es la responsable de instruir a los demás pueblos, es la nación sacerdotal que fue comisionada para ser luz a las naciones  (Is. 49:6),  pues ellos son los portadores y custodios de las Sagradas Escrituras. No olvidemos lo que también nos dicen las Escrituras: «Pues los dones de Dios y su llamado son irrevocables». (Romanos 11:29 NTV).

Con todo lo expuesto, necesitamos recapacitar para entender que la Biblia es un documento hebreo, escrito por hebreos y en el idioma hebreo para ser entendida por una mentalidad hebrea.

Debemos abrir nuestros corazones y liberamos de todos los prejuicios anti-semitas que el sistema babilónico programó en nosotros y que nos impiden conocer la verdad que nos hará libres.  Sin duda alguna, estudiar las Sagradas Escrituras desde una cosmovisión hebraica nos traerá mucha luz y bendición en todas las áreas de nuestras vidas.
Por último, considero muy importante agregar que conocer la teología, la cultura, la historia, y la filosofía hebrea que vibra en las Sagradas Escrituras, son aspectos importantes de la Fe que hemos recibido por medio de  Yeshúa. Pero, ninguna de estas cosas definen al creyente verdadero; lo que lo define, es que antes de hacer nada importante, el creyente se pregunta a si mismo: ¿Cual es la voluntad de Yah en este asunto? ¿Que esta escrito en su Torah (Su Instrucción)?

No perdamos la oportunidad de lanzarnos sin temor a descubrir los tesoros que el Eterno Dios está poniendo a nuestro alcance.

Solamente desde esta mentalidad lograremos experimentar lo que el sabio rey Salomón habla de la sabiduría del Eterno expresada en las Escrituras cuando dice:
«Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz. Es árbol de vida para los que de ella echan mano, y felices son los que la abrazan».
(Proverbios 3:17-18).