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Las Seis Características de un Alma Rebelde

Por Moisés Franco

Al estudiar la parashah Koraj vemos en la segunda ascensión que Moshé, en respuesta a la rebelión de Kóraj (o Coré), dice:

que cada uno tome su brasero y ponga allí su incienso, y que cada uno presente su brasero ante YHVH -250 braseros-. Tú y Aharón también presenten cada uno su brasero
(Bamidbar 16:17 – Torat Emet).

Esto da un total de 252 braseros.

Ese número según la gematría1 equivale a “rebelarse”; “hacerse rebelde”. Ante esto, cabe preguntarse qué implica ser un rebelde y cuáles son sus características a fin de identificar esta actitud demoníaca para combatirla dentro de la Asamblea (Israel).


Aclaración preliminar: como se verá más adelante, combatir la rebeldía no significa someterse a cualquier tipo de trato en nombre de una sumisión insana más cercana a la actitud de un robot que de un ser humano.


El verdadero amor siempre promueve el acuerdo, la unidad, a través del diálogo. Diálogo implica un camino de ida y vuelta donde escucho y soy escuchado, no donde impongo mis propias ideas de forma inflexible ni acepto todo sin ningún tipo de trabajo reflexivo.

El amor conduce a una construcción colaborativa siempre. Por ende, todo aquel que actúa desde el amor trabajará por la unidad que trae paz (Mt. 5:9), algo encriptado en el rezo de la Shemá (Dt. 6:4).

Todo aquello que no conduzca a lo anterior se enmarca en la rebeldía, que es lo que analizaremos a continuación al describir seis características de la persona rebelde.

 Se pone frío (Koraj) y deja de actuar desde el Amor perfecto.

El nombre Kóraj signficia “rasurado”, “depilado” y esto está relacionado a la frialdad. Una persona fría. La revista “Muy Interesante” escribe un breve artículo al respecto que me pareció muy apropiado para entender este concepto:

Por lo general, un “corazón frío” o una persona fría describe a alguien que no está disponible emocionalmente. Son personas que no te preguntan cómo estás, no muestran mucho interés con la persona con la que están. Ya sea que la relación sea romántica o platónica, una persona de corazón frío tiene muy poco interés en las demás personas. Si se llegan a interesar por tu estado es para descubrir información que les sea útil de alguna forma. Para ellos siempre falta algo. Simplemente no puedes conectarte con una persona que tiene un corazón frío. Cuando estás con ellos, es posible que siempre sientas que falta algo en la relación. No importa el tipo de relación que sea, siempre existirán dificultades para conectarse con ellos. Falta algo y es la conexión emocional2.

Se aparta en su alma de la congregación, hace de la diferencia un elemento separador en lugar de convertirlo en algo enriquecedor.

Koraj -hijo de Itzhar, hijo de Kehat, hijo de Leví- se apartó con Datán y Aviram- hijos de Eliav- y con On -hijo de Pélet- de la tribu de Reuvén”.
(Bamidmar 16:1 | Torat Emet)

Israel está compuesto de doce tribus, todas con características diferentes, pero interactuando armónicamente. Tal como el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo dice en 1 de Corintios  12:4-30.

En todo grupo humano pueden surgir diferencias de pensamiento, pero éstas lejos de ser una amenaza para la organización deberían considerarse como una oportunidad para que, por medio de un diálogo constructivo, llegar a conclusiones provechosas para el crecimiento del grupo (esto se ve claramente en la relación matrimonial).

Sin embargo, el rebelde es una persona que utiliza la diferencia como un elemento separador, excluyente, y lejos de buscar el diálogo se cierra dentro de sí levantando un muro.

Busca cómplices en su cruzada contra una supuesta injusticia y los arrastra a hacer lashón hará.

  Posteriormente a levantar muros en lugar de puentes -y porque internamente sabe que “no es bueno que el hombre esté solo” (Bereshit/Génesis 2:18)-  el rebelde busca aliados en su modo de interpretar las diferencias.

Para construir esta adhesión, fortalece su perspectiva de la disputa maximizando y/o tergiversando los hechos o dichos del liderazgo a fin de generar la “necesidad” imperiosa de oposición. 

De esta manera, influencia a otros para que asimilen y reproduzcan su discurso, o bien, si este ya existía, lo azuza como quien aviva un pequeño fuego en un pastizal seco.

No hace introspección y reconocimiento de sus errores, o si lo hace es sólo como parte de un proceso argumentativo en el cual la culpa final del mal colectivo es del liderazgo al que se opone.

Esto se vincula a lo que comúnmente se le denomina en psicología como “proyección”. Según la psicóloga Valeria Sabater esto es “un mecanismo de defensa que utilizamos con frecuencia. Lo hace, por ejemplo, quien incapaz de enfrentar sus emociones, conflictos y estados anímicos internos convulsos, los vuelca sobre los demás en forma de críticas y dinámicas dañinas. Es pensar que el defecto lo tienen otros, pero nunca uno mismo (…) Al interpretar que son los demás quienes tienen el verdadero problema, logran distorsionar de tal modo su realidad que llegan a creerla. A creer su fantasía, su error, negando así sus verdaderas carencias”3.

En la porción Kóraj lo vemos claramente aquí:

Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos”.
(Nm. 16:12-14 | RV60)

¿Moshé impidió que entraran a la tierra prometida? ¿no había sido la obstinación del pueblo de creer en el relato retorcido de los diez espías en lugar del de Kalev y Yeoushúa?

Se opone a la genuina reconciliación.

       El pasado pasaje podría englobarse en una sección un poco mayor que abarca desde el versículo 8 al 14 donde es notoria la intención reconciliadora que tiene Moshé para que con los rebeldes contrastando con la actitud beligerante de la otra parte.

En Efesios 4:3 se nos dice: “esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”. El verbo griego allí utilizado es “spoudázo” que significa “procurar con diligencia”, “ser solícito”.

Es decir, que la persona que en verdad está en la actitud de amor correcta busca activa y velozmente saldar los roces o malos entendidos para guardar la “unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. En cambio, el rebelde no está interesado en esto sino sólo en tener la razón e imponerla por sobre su aparente oponente.

Su vida y su casa son destruidos

Este es el triste resultado final de la vida rebelde y es el que más niega quien se rebela dado que está convencido de su causa, pero los resultados terminan siendo innegables para sí mismo.

El final de Koraj, Datán, Avirám y su séquito de 250 levitas fue el exterminio no por mano humana sino divina. Ejemplos como estos se hallan a lo largo de los 66 libros de las Sagradas Escrituras.

Por eso, el Espíritu a través del apóstol Pablo dice:


“…el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación
(Romanos 13:2 |LBLA).

Porque los rectos habitarán la tierra,Y los perfectos permanecerán en ella, mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados
(Pr. 2:21-22 |RV60).

El término “prevaricadores” viene del hebreo “bagad” que según el diccionario Strong también puede entenderse como “rebelde”.

Estimado y amado lector si has llegado a este punto de la lectura y has descubierto que efectivamente estás en una actitud rebelde. Humillate ante el Eterno, retorná al diseño de unidad y amor al que te ha llamado.

Esto no implica que, si efectivamente eres víctima de una injusticia, debas soportarlo pasivamente de forma indefinida.

Dialoga abiertamente con la persona con quien tienes el conflicto, pero siempre con la disposición a reconciliar, a ponerse de acuerdo en el Señor, y el Espíritu Santo irá guiando las cosas en el curso que deban tomar, pero siempre en la verdadera paz (Shalom).

Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación”.
(2 Cor. 2:18-19 |NVI)

FUENTES
  1. HEIDRICK BILL, 252, en “Gematría hebrea”, Trabajos, publicado en www.billheidrick.com y tomado el 07/06/2021 a las 10:30 hs. (ARG) del siguiente enlace: http://www.billheidrick.com/works/hgm2/hg0250.htm#252
  2. MUY INTERESANTE, “¿Eres una persona fría?”, en Salud, tomado del siguiente enlace el 07/06/2021 a las 12:00 hs (ARG). https://www.muyinteresante.es/salud/test/eres-una-persona-fria-661586866967
  3. SABATER VALERIA, “Cargo sobre ti mi culpa (proyección psicológica)”, en Neurociencias, Procesos psicológicos básicos, publicado el 07 de octubre de 2018 en www.lamenteesmaravillosa.com. Tomado el 07/06/2021 a las 12:40 hs (ARG) del siguiente enlace: https://lamenteesmaravillosa.com/cargo-sobre-ti-mi-culpa-proyeccion-psicologica/

RESUMEN DE LO QUE HEMOS CONSIDERADO EN ESTA SEMANA A TRAVÉS DE LA PARASHÁH BEHAALOTJÁ

Autor: Juan José Nesher


La parasha de esta semana a explicado en gran manera el mover espiritual de nuestra función sacerdotal. La porción llamada “Behaalotjá” significa cuando “cuando hagas subir”, haciendo referencia sobre la Menorah. Es curioso ver como la porción nos invita a analizar el modo en que transformamos la semana. 

El candelabro de 7 brazos es el símbolo más visible de la vida del hombre en su correcta función. El fuego que asciende es la vida del hombre encontrado en su día a día la chispa divina.

La pregunta es si esta semana he podido darle la luz, el propósito correcto a mi andar. Es por eso que más adelante, la porción nos narra eventos que son parte de nuestra cotidianidad. 

1) El caminar o Peregrinar la Fe

(Nm 9:17-18) 

“Cada vez que la nube se elevaba de la carpa sagrada, el pueblo de Israel levantaba el campamento y la seguía; donde la nube se detenía, el pueblo de Israel armaba el campamento. De esta manera los israelitas viajaban y acampaban por orden del SEÑOR, donde él les indicaba que fueran. Permanecían en el campamento todo el tiempo que la nube se quedaba encima del tabernáculo.”

Es importante destacar que la brújula y guía era la Shekina, la nube de Gloria. Es decir, los pasos de ese pueblo estaban dirigidos por el mover sobrenatural de su Dios, nuestro Dios. Mi lugar de citas, mi desierto debe tener al mismo guía que condujo a ese pueblo. La nube de Gloria está aún en nuestras vida, diciendo dónde ir, dónde acampar, con quién ir con quién no. Si no seguimos la presencia, nos quedamos fuera de su cobertura.

2) La Queja

(Nm 11:1)

“Poco después el pueblo comenzó a quejarse de las privaciones que enfrentaba, y el SEÑOR oyó todo lo que decían. Entonces el enojo del SEÑOR se encendió contra ellos y envió un fuego que ardió entre ellos y destruyó a algunos en las afueras del campamento.”

La boca es una herramienta tan poderosa que si las palabras que salen de ella no son de vida, pueden traer muerte. Es por ello que el mover del espíritu está ligado al uso correcto de las palabras. La queja no enciende fuego que eleva sino que destruye.

3) El Espíritu o Unción de Moshe

(Nm 11:25)

“Después el SEÑOR descendió en la nube y le habló a Moisés. Entonces les dio a los setenta ancianos del mismo Espíritu que estaba sobre Moisés; y cuando el Espíritu se posó sobre ellos, los ancianos profetizaron; pero esto nunca volvió a suceder.”

La presencia misma del cielo en nosotros, nos da capacidad profética. El modo en que busquemos que nunca falte aceite y por consiguiente, no se apague el fuego, nos promueve a poder declarar con nuestras bocas el año agradable del Eterno.


Recomiendo escuchar la meditación de todo esto en esta PRIMERA PARTE de un aula virtual:

Aquí está la SEGUNDA PARTE:

¡Nunca es Tarde para Volver a Casa! (el Pesaj Shení o Segunda Pascua)

Por P.A. David Nesher

Bamidbar/Números 9: 1-14. Pésaj Shení/ La segunda Ofrenda de Pésaj.

“Y celebraron la Pesaj en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinái; tal como HaShem había ordenado a Moshé, así lo hicieron los hijos de Israel. Había, no obstante, algunos hombres que habían entrado en contacto con los muertos, y estaban por consiguiente ritualmente impuros, de modo que no pudieron preparar la ofrenda de Pésaj en ese día. Durante el transcurso de ese día, se acercaron a Moshé y a Aarón. “Estamos ritualmente impuros como resultado del contacto con los muertos –le dijeron los hombres a [Moshé]–. ¿Pero por qué deberíamos dejar de beneficiarnos y no poder presentar la ofrenda de Dios en el tiempo adecuado, junto con los otros israelitas?”

(Bamidbar/Números 9:5-7) 


El relato de la aliyáh (ascensión) de hoy nos cuenta que en el año posterior al Éxodo, Dios le ordenó a Israel que ofrendara el korbán Pesaj (la ofrenda de Pascua) en su tiempo designado, el catorce de Nisán, el primer mes del año (9:2).

Puesto que el Libro de Bamidbar empieza con sucesos del segundo mes o Iyar (1:1), este capítulo está claramente fuera de secuencia, y de hecho los sabios lo emplean para afirmar que el orden de la Torah no es necesariamente cronológico (Pesajim 6b; Sifrí). Más en tales casos debemos intentar comprender por qué la Torah opta por narrar un suceso antes o después de que realmente ocurrió, porque ciertamente los Sabios no pretendieron decir que el orden de la Torah es del todo aleatorio sino sólo en las ocasiones que lo ameritan.

El sabio Rambán comenta que este libro se concentra principalmente en los mandamientos y las vivencias que se relacionaban con los años que la nación pasó en el Desierto. En consecuencia, Bamidbar comienza con una exposición cabal del tema del Tabernáculo y la relación del pueblo con el mismo, debido a que era el punto nodal de la nación en tal período, Por ello, resulta de toda lógica que la narrativa de la ofrenda de Pésaj se haya postergado hasta este punto.

–  ¿Sabías  que esta fue la única vez que aquella generación de israelitas celebró Pesaj en el desierto? 

Es el exégeta Rashi quien hace notar que esta fue la única ofrenda de Pésaj que hizo Israel en todos los cuarenta años de su travesía por el Desierto, lo cual nos muestra cuán infortunado fue que la nación no pudiera entrar a Éretz Israel inmediatamente, donde habrían podido observar este mandamiento una vez por año. Más para no poner hincapié en ese pecado del pueblo al escuchar el informe negativo de los 10 espías, notamos que Elohim optó por inspirar a Moshé a que no empezara el Sefer Bamidbar con el mandamiento del Pesaj Shení.

Rashí, en sus comentario, explica que fue una vergüenza para los hijos de Israel no celebrar Pesaj más que una vez durante los cuarenta años. Esto se debe a que los hijos de Israel no podían circuncidar a sus hijos estando en el desierto y por lo tanto no estaban habilitados para celebrar Pesaj más que una vez. Recuerda que, de acuerdo con lo ordenado por Yahvéh, un padre cuyo hijo no está circuncidado no tiene el derecho de ofrecer el sacrificio de Pesaj (cf. Éxodo 12:48). Si el Eterno no le hubiera ordenado específicamente al pueblo hacer la ofrenda de Pésaj ese año, no habría podido hacerlo, puesto que ese precepto no habría cobrado vigencia sino hasta que hubiera entrado a Éretz Israel (Tosafot, Kidushín 37b, s.v.). Otra forma de entenderlo es que se les prohíbe a padres de niños incircuncisos elevar la ofrenda de Pésaj y, por razones médicas, era peligroso circuncidar niños en el Desierto (Ievamot 71b). de todos modos, resultaba vergonzoso que no hubieran podido realizar la ofrenda esas cuatro décadas, puesto que fue su propio pecado haberles creído a los espías  lo que impidió que entrasen a la Tierra durante el segundo año del Éxodo (Mizraji).

Así, captando el por qué y el para qué de este Pesaj Shení (Segundo Pesaj) logramos entender por qué Yehoshúa (Josué), una vez que se establecieron en Eretz Israel, circuncidó a todos los israelitas que habían nacido en el desierto, tal como está escrito en su rollo:

“En aquel tiempo Yahvéh dijo a Yehoshúa:
Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel. Y Yehoshúa se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la razón por la cual Yehoshúa los circuncidó: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, no habían sido circuncidados. Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que pereció toda la nación, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz de Yahvéh; a ellos Yahvhéh les juró que no les permitiría ver la tierra que Yahvéh había jurado a sus padres que nos daría, una tierra que mana leche y miel. Y a los hijos de ellos, que Él levantó en su lugar, Yehoshúa los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado en el camino. Y sucedió que cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron. Entonces Yahvéh dijo a Yehoshúa: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Guilgal hasta hoy. Estando los hijos de Israel acampados en Guilgal, celebraron Pesaj por la tarde el día catorce del mes en los llanos de Yerijó.”
(Josué 5:2-10)

Notamos que un grupo de personas no calificaron para hacer la ofrenda debido a que estaban contaminadas. No obstante, motivadas por un intenso deseo de participar en esta gran experiencia espiritual, apelaron a Moshé. 

En reconocimiento por su nobleza de carácter, Dios los convirtió en agentes por medio de los cuales reveló el nuevo mandamiento de Pésaj Shení, la segunda ofrenda de Pésaj, que sería efectuada un mes después del tiempo designado para la primera. 

La Torah normalmente nos comunica los mandamientos por medio de Moshé, en vez de por iniciativa de terceros, más debido al sincero anhelo de tales personas de elevar su espíritu, Dios les concedió el honor de contribuir en la estipulación de este nuevo mandamiento (Sifrí).

La segunda ofrenda de Pésaj difiere de la primera en cuanto a que no hay festividad asociada con la misma, incluso para quienes realizan la ofrenda. Y además de ello, aunque no pueden comer alimentos leudados [jametz] con la ofrenda (v. 11), sí pueden poseer e ingerir jametz en el día en el que la realizan (Rashi; Pesajim 95a).

El Talmud ofrece tres versiones sobre quiénes eran las personas contaminadas: 

  • ✔️ la primera es que fueron los portadores del féretro de losef, que llevaban sus restos a Éretz Israel para ser enterrados en cumplimiento de la promesa que él pidió que sus hermanos le hicieran; 
  • ✔️ la segunda es que estos varones eran los levitas Mishael y Eltzafán, que se habían encargado de los cuerpos de Nadav y Avihu; 
  • ✔️ la tercera es que eran personas que habían hallado un cuerpo no identificado sin enterrar y cumplieron el mandamiento de inhumarlo (Sucá 25a).

Cualquiera sea la razón, lo cierto es que estas personas quedaron momentáneamente inhabilitados para hacer la ofrenda debido a que se habían ocupado de cumplir la mitzváh. El sabio Sforno comenta que la queja ante Moshé consistía en que se supone que una mitzváh debe abrir el camino a otra en lugar de cerrarlo. 

En respuesta a este pedido Dios estableció el “Segundo Pesaj” (Pesaj Sheni) el 14 de Iyar para todo aquel que haya estado imposibilitado de traer la ofrenda en el mes anterior. Este día representa la “segunda oportunidad” que nos da Dios a través de la teshuváh (el poder del arrepentimiento y/o el “retorno”). Como dice rabi Yosef Itzjak Schneerson “Pesaj Shení indica que nunca esta todo perdido”.

Así es, al leer esta aliyáh notamos como esos ciudadanos de Israel también querían participar de este servicio sagrado tan importante. Querían ser parte de algo mayor a ellos mismos, algo que los conectara con la Comunidad y con el Eterno, nuestro Dios, por lo que se acercaron a Aharón y a Moshé y dijeron: “¿Por qué deberíamos ser marginados y no tener la oportunidad de presentar la ofrenda a Dios, así como el resto de los hijos de Israel?”

Moshé le preguntó a YHVH qué hacer y Él contestó: “Háblale a los hijos de Israel y diles: toda persona que esté contaminada por muerte o en un camino distante, tanto ahora como en las generaciones futuras, preparará una ofrenda de Pésaj para YHVH. La prepararán en la tarde del día 14 del segundo mes (iyar) y la comerán con matzot y con hierbas amargas…” (ver Números 9:6-12).

El Eterno dijo: les daré una segunda oportunidad a pesar del estatus de impureza, a pesar de la condición actual. Cuando hagan lo necesario para revertir ese estatus, cambiaré las reglas. Esperaré hasta que estén preparados.

Pero, en nuestros días, la pregunta que surge es: ¿cómo podemos relacionarnos con las ideas de estar ‘contaminados por la muerte’ y ‘viajando por un camino distante’ hoy en día?

La verdad es que estos términos apuntan a conceptos más profundos: un estado de ‘desconexión de Dios’ es un tipo de muerte ontológica. Un ‘camino distante’ es un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Esto es algo con lo que la mayoría de nosotros sí podemos identificarnos.

Al estar ‘en contacto con la muerte ontológica’ de lo cotidiano, al estar ‘viajando por un camino distante’, desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa.

¿Cómo? Accediendo a este increíble regalo; el regalo de una ‘segunda oportunidad’.

¿Cómo sabemos si estamos distantes de nuestra heredad, si estamos vagando y desconectados?

Una situación de desconexión es un lugar en el que perdimos el contacto con nuestra esencia. En este camino hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Cuando no somos la persona, la pareja o el padre que deberíamos ser, a menudo, en algún lugar profundo de nuestro ser, sabemos que estamos lejos de casa. Puede ser un sentimiento vago, aislado y borroso. Puede ser un sentimiento explícito, pesado y robusto. En todos los casos, a menudo lleva a confusión y a un estilo de vida robotizado.

A menudo, la desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente. Cuando dejamos que nuestros condicionamientos nos guíen haciendo que nuestro camino no cambie nunca, tampoco lo hará nuestro entorno. Tanto si es en relación a nosotros mismos como con los demás, nos sentiremos desconectados de los senderos que llevan a nuestra esencia.

Pero, el Eterno, a través de la vida, nos da muchas segundas oportunidades. Y cada vez que elegimos vivir con conciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, comenzamos a reconectarnos y a viajar de regreso a casa. El Camino se abre a la Verdad, la Vida comienza a fluir sin impurezas y el Padre nos abraza dándonos la bienvenida a Su Mesa festiva.

Pésaj Shení, el ‘Segundo Pésaj’, representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina. Esta es la esencia de la teshuváh, la capacidad de volver, de regresar a la Casa del Abba. Teshuváh es definido como ‘arrepentimiento’, pero involucra algo mucho mayor. Es la capacidad de adoptar un cambio exhaustivo, de pasar de un estado a otro. Es la capacidad de cambiar nuestro ‘estilo de baile’.

Cambiar no es fácil, pero puede hacerse. Más allá de la distancia, más allá de la desconexión, el Eterno nos da Su Espíritu Santo para adquirir la capacidad de reparar y reconectarnos. Nuestro contacto con la ‘muerte’ puede darnos vida. Nuestra ‘distancia’ puede llevar a una cercanía mayor, tanto con Dios como con nosotros mismos.

Pésaj Shení, es la festividad de las segundas oportunidades, y nos recuerda que siempre podemos cambiar nuestra dirección y volver a casa.


Una Investigación Genética dio una Noticia Asombrosa:¡El 25% de los Latinoamericanos tiene ADN judío!

Una investigación genética sin precedentes realizada por docenas de profesores de todo el mundo proporcionó evidencia de que casi una cuarta parte de los latinos e hispanos tienen ADN judío.

El estudio, publicado en Nature Communications en diciembre de 2018, reveló que el número de descendientes de comunidades judías españolas y portuguesas es mucho mayor que incluso las estimaciones más grandes sugeridas anteriormente.

La última aproximación oficial del número de personas en América Latina, realizada por las Naciones Unidas en 2016, dio como resultado una cifra de más de 650 millones. A esa evaluación hay que sumarle los aproximadamente 60 millones de latinos e hispanos en EEUU, así como los datos de investigaciones genéticas anteriores que muestran que alrededor del 20 por ciento de la población actual de 60 millones de personas en la Península Ibérica tienen ascendencia judía. Por ello, podría haber hasta 200 millones de descendientes de las comunidades judías españolas y portuguesas en todo el mundo hoy en día.

¿En qué medida esta población es consciente o está interesada en una afinidad con el pueblo judío?

“Reconectar”, una organización que facilita la reconexión de los descendientes de las comunidades judías españolas y portuguesas al mundo judío, ha realizado una serie de estudios que exploran las actitudes de decenas de miles de estos descendientes hacia su ascendencia. Se ha encontrado que en algunos lugares, hasta el 30 por ciento conoce algunos ancestros judíos, ya sea a través de pruebas de ADN, descubrimientos genealógicos o búsquedas simples en Google con respecto a los orígenes y tradiciones familiares.

Esto significa que decenas de millones de personas fuera de la comunidad judía normativa están buscando formas de volver a conectarse con ella y con su herencia, desde la simple investigación de las raíces ancestrales hasta la búsqueda activa de un retorno al pueblo judío e incluso hacer aliyáh (emigrar a Israel).


Fuente: Agencia AJN

Video Musical: Rap sobre el Aborto

El joven compositor Fede Isaac, profetizando con su música a favor de las ” Vidas: Mamá y bebé.

Un Rap para escuchar con el corazón y reflexionar acerca de la oportunidad que se le da a cada niño o niña conebida.

¿Cómo se hace el Conteo del Omer Nuestro de Cada Día?

Por P.A. David Nesher

La Torah (Instrucción) divina nos ordena contar cada año siete semanas completando un total de 49 días. Al final de este período, celebramos Shavuot, que significa “Semanas”.

Es importante tener en cuenta que esto es considerado una Mitzváh. Por eso, la Cuenta del Omer, que recitamos cada noche, es precedida por una bendición. Sin embargo, podemos recitar la bendición, solo si no hemos faltado a la cuenta.

Es decir que el Omer puede ser contado con una bendición sólo si se cumplen estas dos condiciones:

  • 1) Ud. está contando el Omer durante la noche y
  • 2) hasta ahora no ha perdido la cuenta de ninguno de los días
¿Olvidó contar el Omer durante la noche?

Cuente al día siguiente , pero sin bendición. En las próximas noches puede contar nuevamente con bendición.

Si hemos olvidado de contar el Omer, aunque sea una noche, no podemos recitar más la bendición, sino debemos escuchar la bendición de otra persona que sí haya mantenido la cuenta completa y después hacemos nuestra cuenta.

Reitero la bendición solo se realiza si contó todos los días del Omer, si olvido contar un día cuenta sin bendición de ahí en adelante.

Esto significa que si una persona no dijo el Omer por todo un día y no contó hasta la noche siguiente, deberá continuar la cuenta en los días siguientes pero sin la bendición.

¿Por qué no puedes continuar contando con una bendición si pierdes la cuenta un día?

La razón es porque con respecto al Omer, la Torá escribe: “Siete semanas, deberán ser completas” (Levítico 23:15). Entonces, de acuerdo a muchas autoridades, si uno no contó un día, el período de siete semanas ya no puede ser considerado ‘completo’.

¿Cuándo se hace el Conteo?

La cuenta del Omer se realiza todas las noches después del anochecer, desde la segunda noche de Pesaj hasta la noche anterior a Shavuot. Para ser más prácticos, el conteo se deberá realizar unos 30 minutos después del ocaso, que es el comienzo del ‘día’ según el Boré Olam (Creador del Universo). Tengamos en cuenta que muchas prácticas de la Torah deben ser llevadas a cabo en momentos específicos del día. El cálculo de los horarios halájicos, conocidos como zmanim, depende de varios fenómenos astronómicos para cada día y para cada localidad. [Por favor, investiga tu horario AQUÍ].

¿Cómo se realiza el Conteo?

Para ‘contar el Omer’ adecuadamente, debes decir tanto el número de días como el de semanas.

Por ejemplo:

Desde el día 1 al 6 sólo decimos el número de días. Por ejemplo:

“Hoy son 4 días del Omer”.

En días que son semanas completas –es decir 7, 14, 21— decimos como sigue, por ejemplo:

“Hoy son 21 días, que son 3 semanas del Omer”.

En todos los otros días decimos, por ejemplo:

“Hoy son 33 días, que son 4 semanas 5 días del Omer”.

(Dado que debes recitar la bendición antes de contar, no menciones la cuenta de esa noche de antemano).

¿Por qué contamos realmente?

Existen varias razones.

La primera es, que la cuenta manifiesta nuestra emoción frente a la inminente entrega de la Torah, celebrada en Shavuot. De la misma forma que un niño cuenta a menudo los días hasta el termino de las clases, o por las próximas vacaciones de la familia, así también nosotros contamos los días para demostrar nuestro entusiasmo en recibir nuevamente la Torah (que de hecho, recibimos la Torah en un sentido renovado cada año).

La segunda es que sabemos que este período es apropiado para prepararse y refinarse espiritualmente. Cuando el Pueblo de Israel estaba en Egipto hace aproximadamente 3.400 años, se habían asimilado a muchas de las inmorales costumbres de los egipcios. Los israelitas se habían hundido en un nivel sin precedente de decadencia espiritual y estaban al borde de la destrucción. En el último momento posible, los hijos de Israel fueron redimidos milagrosamente. Experimentaron un renacimiento espiritual y ascendieron rápidamente a un estado colectivo de santidad nunca antes alcanzado. Eran tan santos, de hecho, que cuando estaban parados al pie del Monte Sinaí para recibir el Torah, fueron comparados a los ángeles.

Fue durante ese período de 49 días que experimentaron esta transformación tan radical. ¡De los niveles mas despreciables, a las alturas más excelsas en apenas siete semanas!

¿Que Bendición debo Rezar?

Reza con tu corazón y entendimiento esta Berajáh (Bendición):

BARÚJ ATÁ YHVH, ELOHÉINU MÉLEJ HAOLÁM, ASHÉR KIDSHÁNU BEMITZVOTÁV, VETZIVÁNU AL SEFIRÁT HAÓMER.

“¡Bendito eres Tú, YHVH nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado lo concerniente a la cuenta del Omer!”

A continuación realiza en Voz Alta el Conteo del día correspondiente.

Ahora sella el Conteo con este rezo:

Que el Misericordioso restaure el Beit HaMikdash a su sitio, rápidamente nuestros días; Amén, [Séla].”

El Samo 67

Ahora deberás rezar fuerte y con mucha alegría el Salmo 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
    Haga resplandecer su rostro sobre nosotros
Selah

Para que sea conocido en la tierra tu camino,
En todas las naciones tu salvación.

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

Alégrense y gócense las naciones,
Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la Tierra.
 Selah

Te alaben los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben.

La tierra dará su fruto;
Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

Bendíganos Dios,
Y témanlo todos los términos de la Tierra.

¿Cómo se termina la Mecánica de la Bendición?

Te imploramos, con el gran poder de Tu diestra, que liberes al cautivo. Acepta la plegaria de Tu pueblo; fortalécenos y purifícanos.

Reverenciado y Poderoso, Te imploramos, que guardes como la niña de tus ojos a aquéllos que procuran Tu Unicidad. Bendícelos, purifícalos; concédeles por siempre Tu misericordiosa rectitud.

Poderoso, Santo, en Tu abundante bondad, guía a Tu congregación. Único y Sublime, y vuélvete hacia Tu pueblo que recuerda Tu Santidad. Acepta nuestra súplica y escucha nuestro clamor, Tú que conoces los pensamientos secretos.”

Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

“Amo del Universo, Tú nos has ordenado por medio de Moshé, Tu servidor, contar Sefirat HaOmer, a fin de purificarnos de nuestra iniquidad e impureza. Tal como has escrito en tu Torah: “Contaréis para vosotros desde el día siguiente al día de descanso, desde el día en que traéis el Omer como ofrenda mecida; [la cuenta será] siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana contaréis cincuenta días”, a fin de que las almas de Tu pueblo Israel sean purificadas de impureza.

Por consiguiente, sea Tu voluntad, YHVH nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que en mérito del Sefirat HaOmer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en dicha sefiráh, y que yo sea purificado y santificado con la santidad suprema.

Que de este modo se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos. Que rectifique nuestro néfesh, nuestro rúaj y nuestra neshamáh de toda bajeza y defecto, y que nos purifique y santifique con Tu suprema santidad. Amén.” [Séla].

Debemos aplicar a nuestra vida cotidiana esta lección de la cuenta de omer. Es específicamente durante este periodo que debemos esforzarnos para crecer y madurar en nuestro estado espiritual. La Torá no nos permite que nos consideremos satisfechos con nuestro actual nivel de espiritualidad. Por el contrario nos exhorta a fijarnos altas metas para nosotros mismos y después esforzarnos metódicamente hasta alcanzar esas metas.

El crecimiento que experimentamos durante este tiempo es comparable con un maratón. Establecemos el ritmo y lo intentamos mejorar día a día hasta que alcanzamos el día en que recibimos nuevamente la Torah. En este proceso miramos profundamente dentro de nosotros y trabajamos sobre todos nuestros aspectos negativos. Si nos vemos desprovistos de amabilidad, cambiamos nuestra agenda para hacer mas obras caritativas. Si estamos faltando en el área de la justicia, nos comprometemos a elevar nuestros niveles de entereza mejorándolos para elevarlos al máximo de nuestras posibilidades. Y así también en todas las áreas de nuestra personalidad.


Tomado de:

© Copyright Kehot Lubavitch Sudamericana, Brooklyn NY© Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.

¡Nuestros Hijos están Muriendo en sus Cuartos!

Autor ANÓNIMO

Antes perdíamos hijos en los ríos, en los matorrales, en los mares, con los vecinos… ¡Hoy los hemos perdido dentro de su habitación!

Cuando jugaban en los patios oíamos sus voces, escuchábamos sus fantasías y al oírlos, a la distancia, sabíamos lo que pasaba en sus mentes.

Cuando entraban en casa, no existía una TV en cada habitación, ni dispositivos electrónicos en sus manos.

Hoy no escuchamos sus voces, solo gritos; no oímos sus pensamientos. Los hijos están allí, dentro de sus habitaciones, y por eso pensamos que están seguros.

¡Cuánta inmadurez la nuestra!

Ahora se quedan con sus auriculares, encerrados en sus mundos, construyendo sus saberes sin que sepamos lo que es… Perdiendo literalmente la vida, aún vivos en cuerpos, pero muertos en sus relaciones con sus padres, encerrados en un mundo de Tecnología que en nada contribuye a la formación de niños seguros y fuertes para tomar decisiones moralmente correctas y de acuerdo con sus valores familiares.

Dentro de sus habitaciones perdemos a nuestros hijos con estos video juegos, conversando con gente que no conocen que los pueden inducir a relaciones tóxicas e inclusive a la pornografía, inmersos en un mundo totalmente de fantasía.

¡Muertos de su identidad familiar! … ¡que triste es!

Se convierten en una mezcla de todo aquello por lo que han sido influenciados y los padres no siempre saben lo que sus hijos son por que como padres aplicamos la típica “todos los niños lo hacen, estar en su cuarto.

¡Rescatar a nuestro hijos es un llamado urgente!

¡Por favor, no te acostumbres a tener un hijo aislado, vivo sí, pero muerto dentro de su habitación!

¡Saca a tu hijo de la habitación! ¡Mídele el uso de la tablet, del celular, del ordenador, del auricular, de los videojuegos!

Invítalo a la práctica de un deporte, de algún grupo juvenil, que haga algún apostolado. ¡Compra juegos de mesa, vean películas juntos, has planes con tu hijo o tu hija!

Juega, diviértete con ellos, escucha su voz, sus palabras, que piensa: tu hijo o hija está vivo (viva); ¡pertenece a tu hogar no a su cuarto!…

¡SÁCALO YA DE AHÍ!… ¡Vamos antes que se muera definitivamente!

El significado de la zarza ardiente en la Torah

Por Aranza Gleason

Nos encontramos en los primeros días de nisán, primer mes del calendario judío, en base a él se cuentan el resto de los meses y durante muchos años se celebró el Año Nuevo hasta que se decidió hacerlo en el actual Rosh Hashaná, en el mes de tishré. Es sumamente importante porque en él ocurrió la liberación de los judíos de Egipto y el nacimiento de Israel como pueblo o nación en el desierto; es el mes en el que inició el Éxodo. Una fecha que recordamos cada Shabat, y en base a la cual se desprenden todas las festividades judías, pues en muchas formas representa la base del judaísmo, y nisán es el mes bajo el cual esas bases fueron edificadas.

De entre muchos eventos que destacan de esta fecha el que más se recuerda y celebra es la salida de Egipto y la festividad de Pésaj, sin embargo, no son los únicos y para llegar a ese punto se requirió de un avance continuo en el tiempo en el que el pueblo judío y Moisés como su líder desarrollaron una relación particular con Dios. Entre ellos se encuentra el de la zarza ardiente que Moisés encuentra en el monte. A continuación hablaremos de ello.

La Zarza Ardiente

La primera vez que Dios le habla a Moisés ocurrió en el evento de la zarza ardiente. Moisés estaba pastoreando las ovejas de su suegro Yitró cuando vio un arbusto encendido que no se consumía. Entonces Dios lo llama por su nombre, Moisés contesta “Hineni” (“Aquí estoy“) y Dios le revela que sacará al pueblo judío de Egipto y será él, Moisés, quien los lideré.

Hay varios aspectos de este fragmento que lo vuelven icónico dentro de la narración que la Torah sigue pues revela los aspectos bajo los cuales se llevará a cabo la Redención de Egipto y la aparición de Dios al mundo a través de los milagros. En primera instancia lo que resalta es la orden de Dios a Moisés de quitarse los zapatos; es el mismo mandato que los sacerdotes del Templo seguían al acercarse al mismo y realizar los sacrificios. Quitarse los zapatos representa reconocer la Presencia Divina en el lugar en el que uno está parado y tomar la decisión de aceptar la situación que lo rodea. Involucra un arraigo a la tierra que las plantas de los pies tocan y la determinación de verter su persona al rol que se sigue en ese espacio; dedicar la vida a lo que hace en ese momento y lugar dado; la aceptación del rol que Dios te da. Moisés muestra su determinación de obedecer a Dios con dos signos, al quitarse los zapatos y al responder “Hineni”. Ésta palabra (que quiere decir “Aquí estoy”) cuando se usa en la Torah no se refiere a un lugar físico sino a una determinación moral, la apertura hacia la obediencia y la espiritualidad.

Además los elementos de la zarza guardan también un significado, el fuego representa la Torah, la materia elevándose hacia Dios, es la forma en que los sacrificios eran dados, el hecho de que la zarza no se consumiera con el fuego muestra una fuerza que da energía y luz sin extinguirse, en vez de consumir la materia a la que toca, da vida; es muestra de la Presencia Divina. La zarza por su lado es muestra que toda materia al ser creada por Dios puede ser depositaria de su Presencia, es decir puede reflejar la perfección.

El Dios de tu padre

Otra característica que resalta al leer el pasaje es la forma en que Dios le habla a Moisés, le llama de la misma forma que llamó a Abraham, y Moisés responde con la misma palabra que los patriarcas usaron. Dios se presenta diciéndole “Soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” La continuidad que se establece en el texto tiene varias implicaciones, por un lado Dios le muestra que cumplirá la promesa hecha a los patriarcas sobre hacerlos ancestros de una nación vasta y cercana a Dios. Al mismo tiempo nos muestra que los judíos en Egipto aceptaron las mismas leyes morales que sus ancestros les habían enseñado, pues adoraban al mismo Dios. Rab Hirsch al explicar este pasaje nos dice “el Dios que tu padre te enseño a conocer”.

El comentarista también remarca que así como es el mismo Dios que acompañó a Abraham e Isaac en su crecimiento y gloria, también es el mismo Dios que hizo a Jacobo descender y lo acompaño en su desdicha. Es decir, la esclavitud en Egipto fue decretada por Dios y como tal tendrá un sentido, será redimida.

Yo Soy el que Soy

Otro de los aspectos que más resalta de este pasaje es el nombre con el cual Dios se presenta a Moisés. Rab Hirsch nos dice que cuando Moisés le pregunta a Dios Su nombre, lo hace porque sabe que la misión que le ha sido asignada no involucra sólo al faraón; también el pueblo judío. Moisés tiene la responsabilidad de educar a ese conjunto de tribus y convertirlas en una nación, volverlas dignas de recibir la Torah de Dios y entrar a la tierra prometida, cuando le pregunta a Dios su nombre le está preguntando por la forma en que debe presentarse al pueblo judío.

Shem” (nombre), similar a “sham” (lugar), es el lugar teórico, la categoría a la que algo pertenece. Dar un “nombre” a la palabra significa determinar para ella su “nombre”, su lugar en el ámbito de nuestro pensamiento, “sham” es el lugar a dónde dirigirse; indica a qué lugar pertenece conceptualmente algo… La pregunta de Moisés, qué nombre debe presentar a Israel en su misión hacia ellos, es como la pregunta: ¿Qué concepto de la divinidad debe presentarles para provocar un cambio en su espíritu y provocar que se conviertan voluntariamente de la servidumbre del Faraón a la de Dios?” (Hirsch)

La respuesta que Dios da es “Ehyé asher Ehyé” que usualmente se traduce como “Yo Soy el que Soy” sin embargo, la frase es muy difícil de traducir fielmente pues en hebreo “Ehyé” es la primera persona de “Hayá” (ser) sin embargo, no tiene tiempo verbal se dice de la misma forma en el pasado, presente y futuro. Al Dios afirmar que ese es su nombre afirma su trascendencia y eternidad, sin embargo, como Hirsch muestra, también se remarca su independencia, es la afirmación más grande de libertad pues ehyé también señala el deseo de ser y sólo Dios puede decir que es lo que desea, todos los demás seres creados, son lo que deben ser; son la forma en que fueron creados. Una condición que además no se muestra sólo en el presente, sino que impacta también el futuro. Afirma que de Dios depende el futuro y afirma su total independencia. Es la primera vez que éste principio básico del judaísmo se presenta en la Torah y será el motor que guíe e inspire la salida de Egipto, que el mundo entero depende de Dios y la libertad se alcanza al atarse a leyes eternas. Es lo que las plagas demuestran y la base de la Redención que vivieron los judíos y la Redención que más adelante llegará al hombre.

Tomado de: Enlace Judío


Acerca de la Autora:

Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.


Ocho Consejos para Criar Hijos Mentalmente Fuertes

Por Eva María Rodríguez

El mundo está lleno de desafíos. Ser mentalmente fuerte es fundamental para enfrentarse a ellos. Criar un niño mentalmente fuerte que sea capaz de afrontar los desafíos a los que tiene que enfrentarse para salir adelantes es de vital importancia.

Un niño mentalmente fuerte está preparado para los desafíos del mundo. Estos niños son capaces de abordar los problemas de forma productiva, recuperarse de los fallos con eficacia y hacer frente a las dificultades de manera competente.

Claves del desarrollo de la fuerza mental

El desarrollo de la fuerza mental se realiza sobre la construcción de la resiliencia, la autoestima, la confianza y la autoeficacia. Ayudar a los niños a desarrollar su fuerza mental requiere un enfoque que integre:

  • La sustitución de los pensamientos negativos por pensamientos más realistas.
  • El control de las emociones.
  • El comportamiento productivo, incluso en circunstancias poco favorables.
Estrategias para el desarrollo de un niño mentalmente fuerte.
Niño vestido de superhéroe

Hay varias estrategias y herramientas educativas útiles, que pueden ayudar a los niños a crecer más fuertes mentalmente y a desarrollar la fuerza mental. Entre ellas, destacan las siguientes.

Enseñar habilidades específicas para corregir el mal comportamiento

Cuando un niño se porta mal tenemos una excelente oportunidad para enseñarle habilidades específicas, como la capacidad de resolver problemas, el control de los impulsos y diversas habilidades de auto-disciplina.

habilidades le ayudarán a aprender a comportarse de manera productiva. Así, un niño mentalmente fuerte sabrá afrontar las circunstancias y contratiempos difíciles y a resolver sus problemas.

Dejar que los niños cometan errores

Tu hijo aprenderá lecciones muy valiosas de la vida si le permites que cometa sus propios errores. La labor de un padre no es proteger a sus hijos del error, sino estar ahí para enseñarle que los errores son parte del proceso de aprendizaje, de modo que no debe sentirse avergonzado o incómodo por ello.

Además, hay que permitir que sucedan las consecuencias naturales, siempre y cuando sea seguro hacerlo, y hablar con los niños sobre cómo evitar que se repita el mismo error la próxima vez. Muchos padres, pensando que hacen un bien al niño, tienden a sobreprotegerlo para que no le ocurra nada malo. Sin embargo, lo que en realidad están haciendo es evitar que desarrollen su capacidad de corregir sus fallos.

Como señala la psicóloga infantojuvenil Nuria García: “los padres necesitan que todo vaya bien, gestionan ellos mismos cualquier imprevisto, envuelven a sus hijos en burbujas y los elevan en un pedestal dentro del núcleo familiar, aunque no tiene por qué ser el centro”. Sin embargo, la psicóloga apunta que esta forma de crianza concurre en un error evidente, ya que “a la larga conseguirán niños miedosos e inseguros, con pocos recursos para sacarse ellos mismos las castañas del fuego”.

Cuidar la negatividad hacia ellos

Es difícil para los niños que se sientan mentalmente fuertes cuando ellos mismos son humillados o cuando están prediciendo pesimismo y malos resultados. Solo así podrás enseñar a un niño a no ser negativo y a pensar de manera más realista.

Ayudar al niño a enfrentarse al miedo

Si un niño evita la cosas que dan miedo nunca tendrá la oportunidad de ganar confianza en su capacidad para lidiar con el estrés que provoca esa situación. Además, cada niño tiene sus propios temores.

La solución pasa por acompañarlos y ayudarles a ganar confianza en sí mismos para afrontar sus miedos. Cuando los niños se enfrentan con éxito a sus miedos ganan confianza, aprenden a salir de su zona de confort y descubren la satisfacción de haber conseguido algo por ellos mismos.

Permitir que el niño se sienta incómodo

Aunque puede ser tentador ayudar a un niño cuando él está luchando contra sentimientos incómodos, rescatarlo de toda angustia solo le reforzará en su incapacidad. Si el niño se siente frustrado, aburrido o enojado hay que darle la oportunidad de resolver el problema de forma independiente.

Afirmar la responsabilidad personal del niño

Ganar fuerza mental implica aceptar la responsabilidad personal. Para eso es necesario permitir al niño que explique sus actos, pero sin poner excusas ni culpar a otros de lo que ha hecho.

Enseñar habilidades de control emocional

Para construir la fortaleza mental de los niños es necesario que tengan conciencia de sus emociones. No se trata de suprimir sus sentimientos, sino de enseñarles a elegir formas saludables para lidiar con esos sentimientos.

Nicole Perry, investigadora de la Universidad de Minnesota, señala que es importante que los padres permitan que los niños experimenten todas sus emociones y les dejen su espacio. De esta forma, asegura Perry, desarrollarán de forma más efectiva sus capacidades sensitivas y de comportamiento.

Ser un modelo de fuerza mental

No hay mejor maestro que el ejemplo. No solo hay que hablarle a un niño sobre lo que tiene que hacer, sino mostrárselo. El aprendizaje por imitación es fundamental para la crianza de los hijos. Sus primeros referentes son los padres, por lo que repetirán todo aquello que hagan. De esta forma, dar ejemplo con una buena conducta es una de las mejores formas de enseñar a nuestros más pequeños.

Además, es muy conveniente que le hables al niño sobre tus metas personales y que le expliques que estás haciendo para conseguir mejorar. Hacer de la superación una prioridad en tu propia vida es la mejor manera de enseñarle a un niño a ser fuerte.


Acerca de la Autora:

Eva María Rodríguez es Diplomada en Magisterio por la Universidad de Salamanca. Profesora Superior de Música por el antiguo Conservatorio Superior de Santiago de Compostela. Instructora de fitness y yoga. Escritora, redactora y creadora de contenidos digitales.

Fuego y Agua en Perfecta Armonía.

Por
Rabino Itzjak Ginsburgh

El kior o pileta de cobre se encuentra entre el Ojel Moed, la Tienda de Reunión y el Mizbeaj Nejoshet, el Altar Exterior de bronce donde se hacen las ofrendas animales y vegetales, y los kohanim deben lavarse con sus aguas cuando vienen a servir en la Tienda de Reunión o en el Altar.

El Altar es el fuego del servicio al Eterno, tanto para elevar las ofrendas, los korvanot, y espiritualmente es el servicio de la plegaria para elevar al animal interior de la persona.

En medio de la Tienda de Reunión está el Mizbeaj HaKetoret, el Altar del Incienso, el secreto del fuego de la Torah, la conexión interior con HaShem, como dijo Rashbi el último día de su vida: bejad ktira etkatarna, que se traduce “con una conexión me conecté”.

Vemos que el Kior es el agua entre el fuego de la plegaria y el fuego de la Torah. De Moshé Rabeinu se dijo “del agua fue sacado“, del agua del Kior que purifica a los siervos de YHVH para ocuparse en la Torah y la plegaria, “la Torah de Moshé” y “la plegaria de Moshé“.


Un Dios Oculto: El Mensaje Principal de Purim

por Slovie Jungreis-Wolff


Cómo encontrar significado y esperanza en los momentos oscuros.

Esos días serán recordados y observados por cada generación, cada familia, cada provincia, cada ciudad. Los judíos nunca dejarán de observar estos días de Purim ni perecerá su memoria entre sus hijos.”

El Rollo de Ester se debe leer cada año en voz alta en público, generalmente en la sinagoga comunitaria. Todos los hombres y mujeres adultos tienen la obligación de escuchar cada una de las palabras de la Meguilá para poder cumplir la mitzváh.

¿Por qué? ¿Acaso no hay otras festividades judías en las que hubo milagros mucho más grandiosos? ¿Por qué celebramos Purim leyendo la Meguilá?

Aquí está el mensaje que llega al corazón y al alma de cada judío a través de los siglos. El mensaje que nos susurra en el silencio de la noche: “No teman. Incluso si parece que estoy muy lejos, oculto y escondido, Yo nunca los abandonaré, Mis queridos hijos”.

Los milagros de Jánuca y Pésaj, el refugio de Sucot, todo nos habla abiertamente de la mano de Dios en nuestras vidas. La intervención Divina bajó y salvó a la nación de Israel. Entonamos cánticos por los milagros revelados. No hay forma de negar lo obvio. ¿Cómo es posible que alguien no crea? No hace falta un rollo.

¿Pero qué pasa cuando ocurre un milagro tras otro, pero nadie parece ver en acción la poderosa mano de Dios en este mundo? ¿Qué pasa cuándo la voz de Dios está enmascarada por la naturaleza y parece seguir su curso natural?

Los milagros de Purim fueron ocultos intencionalmente. De casualidad Ester fue elegida como reina. Resultó queella era judía. De casualidad ella se ganó el corazón de Ajashverosh. Teníamos a uno de nosotros dentro del palacio… ¡Qué afortunados! De casualidad Mordejai escuchó que planeaban matar al rey. Hamán justo erigió una horca en la que finalmente lo colgaron a él.

Aquí no hay suerte ni coincidencia. Todo ocurrió exactamente como tenía que suceder, dirigido desde detrás de la escena por la mano de Dios.

En el Libro de Ester el nombre de Dios no aparece explícito en ninguna parte. Sólo es aludido, oculto, esperando que lo encuentren. Dios ocultó Su nombre a propósito para enseñarnos que a veces los grandes milagros están camuflados, esperando a ser descubiertos.

Todos experimentamos momentos en los que creemos estar solos, por nuestros propios medios. A veces son momentos de grandes éxitos. Pensamos que todo depende de esta en el lugar correcto en el momento adecuado, el karma o nuestras propias habilidades.

Ignoramos o somos indiferentes a la poderosa mano de Dios en nuestra vida empujándonos hacia adelante, llenándonos de bendiciones. De nosotros depende realmente ver y reconocer la Fuente de vida de nuestros días.

También hay momentos de oscuridad. Estamos desconcertados. ¿Qué me ocurrió? ¿Cómo voy a poder salir de aquí? ¿Dónde está Dios? Me siento tan abandonado. ¿Por qué Dios se oculta?

Nuestro pueblo pensó lo mismo cuando fue destruido el Templo sagrado en Jerusalem. Nos enviaron al exilio, dispersados como el humo y el fuego que se elevaban sobre lo que una vez fue el glorioso Templo. El temor pasaba de uno a otro. ¿Acaso era posible que Dios nos hubiera abandonado para siempre?

El Libro de Ester nos enseña que incluso en la oscuridad del exilio, incluso cuando nos acechan las sombras, nunca debemos temer. Dios nos está cuidando. Quizás Su mano parezca estar oculta. Tal vez la curación parece necesitar demasiado tiempo. Nos preguntamos: ¿A Dios realmente le importa?

Debajo del cielo oscuro está la mano de Dios, cuidándonos con cariño.

Yo nací sobre las cenizas del Holocausto. Mi nacimiento y el nacimiento de mis hermanos fueron milagros ocultos. Cada día sólo debemos mirar para ver a Dios espiándonos a través de las cortinas del Cielo. Guiándonos. Protegiéndonos. Llamándonos. Otorgándonos la vida.

Cada persona tiene que escribir su propio rollo personal. Purim nos transmite el mensaje del coraje y la fuerza necesaria para buscar la mano oculta de Dios detrás de las nubes oscuras. Esta es la verdadera definición de fe.

¿Por qué usamos máscaras en Purim?

 Autor:  Israel Juskowitz

En Purim usamos máscaras y disfraces. Esta costumbre aparentemente superficial tiene un profundo significado. En Purim recordamos que en el mundo nada es lo que parece ser. El verdadero mundo se encuentra por debajo de todo lo superficial. De hecho, las palabras Meguilat Ester (el rollo de Ester) también significan revelar (en hebreo megalé) lo oculto (haster). Así pues, la historia de Purim retira la máscara y revela lo que está oculto.

Muchos de los personajes principales de la historia de Ester usan máscaras y no se identifican como lo que realmente son ni revelan cuáles son sus verdaderos motivos. Hamán pretende tener en mente sólo los mejores intereses del rey cuando le aconseja aniquilar al pueblo judío, pretendiendo que los judíos eran una amenaza para su reinado porque seguían sus propias leyes y costumbres y no las del resto de Persia. En realidad, él deseaba destruir a los judíos por sus propios deseos genocidas, porque era descendiente de Amalek, la antigua tribu bíblica que trató de destruir al pueblo judío.

Mordejai (Mardoqueo) nunca reveló que él era pariente y amigo de Ester. Pretendió ser una persona simple que había salvado la vida del rey. Ester fue quien finalmente le reveló al rey que Mordejai era su pariente.

Y, por supuesto, Ester misma usó una máscara: ella pretendió ser una reina gentil, sin revelar nunca su identidad judía hasta el final de la historia de Purim.

Dios mismo usa una máscara a lo largo de la historia. En la Meguilá nunca se menciona el Nombre de Dios. De hecho, toda la historia de Purim parece surgir de ocurrencias completamente naturales. En la historia no hay milagros revelados.

El Talmud se refiere a esta idea al preguntar:

“¿Dónde encontramos en la Torá una alusión a Ester? En el versículo: “Anojí aster, hastir panai“, lo que significa: “He aquí que voy a ocultar Mi rostro” (Devarim/Deuteronomio 31.18).

El nombre Ester viene de la palabra hebrea aster, oculto. Efectivamente, Dios está oculto a lo largo de la historia y de nosotros depende ver Su mano.

Esta es una bella ironía: Hamán trata de negar la mano de Dios en todo, y en la misma historia, Dios nos muestra que de hecho Él es quien orquesta toda la historia. Cuando leemos la Meguilat Ester “revelamos lo que está oculto”, revelamos la mano de Dios guiando incluso los eventos naturales.

Purim nos muestra que todo el mundo es una máscara. El mundo real se encuentra por debajo de la superficie. En la vida, a menudo usamos máscaras por miedo a mostrar nuestro verdadero ser espiritual. Por eso en Purim a propósito usamos máscaras para exponer lo que realmente es: nada más que una fachada. Y bebemos hasta llegar al punto en que mostramos abiertamente nuestra alegría espiritual interna. Leemos la historia de la Meguilá y vemos revelada la mano oculta de Dios.

El Talmud compara nuestro exilio con la “noche” y la historia de Purim con “el alba”. Cuando llega el alba, todo se revela. Lo que una vez parecía ser oscuro se baña con la luz del sol. Recordemos este bello mensaje de Purim, revelemos la belleza interior y valoremos la Mano de Dios en todo lo que vemos y hacemos.


Tomado de: AishLatino

Las Seis Lecciones de la Reina Ester válidas para la actualidad

por Slovie Jungreis-Wolff

La reina Ester pidió que el rollo que relata su historia, la Meguilat Ester, fuera escrita y compartida con las futuras generaciones. Ella quería que cada hombre, mujer y niño, en todas las tierras, escucharan su mensaje eterno. El legado de la reina Ester también es válido para nosotros en la actualidad.

Aquí hay seis lecciones de vida de la reina Ester:

1. Dominar el silencio

La clave para que Ester permaneciera en el palacio de Ajashverosh fue el hecho de que mantuviera un secreto. Mordejai le dijo a Ester que no revelara su origen, que no supieran que ella era judía. El momento no era adecuado; Ester tenía que dominar el arte del silencio.

En la vida, a veces debemos proteger nuestra privacidad o una confidencia que alguien compartió. ¿Cuántas relaciones se vieron dañadas y cuántas amistades se rompieron por no poder mantenernos callados? Nos dieron para guardar un tesoro y no pudimos contenernos. O compartimos en demasía y exponemos detalles íntimos de nuestra vida. En nuestro mundo de medios sociales, tenemos acceso a muchas fotos y conversaciones que deberían mantenerse ocultas. El recato no se trata sólo de la ropa. Se trata de vivir con dignidad y sensibilidad, saber qué y cuándo compartir, y qué o cuándo mantenerlo privado.

2. Tienes una misión única en la vida

Mordejai le dijo a Ester que debía hablar con el rey y suplicar por su pueblo. Ella le respondió: Eso es imposible. Todo el mundo conoce la regla del reino: si entras a las recámaras del rey sin haber sido llamado te matarán, a menos que él extienda su cetro de oro. “¡No me han llamado durante 30 días!, le dijo Ester a Mordejai.

La respuesta de Mordejai le dio dirección a Ester: “No puedes mantenerte en silencio. ¿Quién sabe? Puede ser que hayas sido elegida reina precisamente para este momento”.

Cada encuentro, talento y fuerza que nos han dado tiene un propósito. Cada uno tiene sus propias huellas digitales espirituales que debe dejar en el mundo. Dios nos coloca exactamente donde necesitamos estar para lograr nuestra misión. Ester nos pide que descubramos el significado de nuestra existencia.

3. Vive con coraje y compasión

Después de aceptar su misión, Ester dijo: “Iré al rey. Y si muero, moriré”.

Lo he dado todo. Debo tener el coraje de hacer lo mejor que puedo.

A medida que pasan las estaciones de la vida, muchas personas se quedan con sus arrepentimientos: Si tan sólo… Pero el momento ya se perdió.

Ester nos dice que tengamos valor, que demos un paso al frente y que por lo menos siempre sepamos que tratamos de marcar una diferencia.

En una de sus últimas entrevistas, le preguntaron a mi madre: “¿Qué desea que diga en su tumba?”.

“Quiero que diga dos palabras: Me importó”, respondió.

4. Buscar la mano oculta de Dios

En todo el rollo de Ester no hay una mención clara de Dios. En hebreo, el nombre “Ester” significa oculto, y “Meguilá” significa revelación. Ester revela una poderosa verdad oculta.

Es muy fácil pensar que la vida es una serie de eventos al azar. La historia de Purim puede parecer una historia natural que tuvo lugar a lo largo de muchos años. De casualidad el rey eligió a una dulce e inocente joven judía. Mordejai de casualidad escuchó que planeaban contra el rey, el rey de casualidad sufrió de insomnio, y eventualmente todas las piezas encajaron.

Ester nos alienta a despertarnos, a ver cada día la mano oculta de Dios. No se trata sólo de los grandes milagros, como la partición del mar. Lo que importan son los momentos pequeños. Dios está en cada amanecer, en cada alma, en cada éxito o fracaso que la vida nos presenta. No siempre entendemos los caminos de Dios, pero Su presencia está allí, incluso ahora, en medio de uno de los momentos más difíciles que enfrenta nuestro mundo.

Ester se negó a perder las esperanzas cuando parecía que la presencia protectora de Dios se había perdido en una niebla espesa. Ella sabía que, en definitiva, incluso cuando parece que la mano de Dios está oculta, Él dirige el mundo y nos cuida. Él nunca nos abandonará.

5. No te prosternes ante Hamán

Mordejai se negó a arrodillarse o prosternarse ante Hamán.

Cada generación tiene su Hamán. Cualquier fuerza que amenace tu capacidad de conectarte con tu alma o que trate de enfriar tu pasión por lo que es verdadero y correcto, es Hamán. Hamán desciende de Amalek, la primera nación que trató de destruir al pueblo judío después de salir de Egipto. Estábamos en un estado elevado, conectados a Dios, inspirados para convertirnos en una bendición en este mundo. Ellos trataron de doblegar nuestro espíritu.

Siempre habrá personas que menospreciarántu deseo de ser mejor y vivir con mayor elevación. Habrá quienes se burlarán de ti por defender la verdad, a tu pueblo y a la Tierra de Israel. No te quiebres. No te prosternes. Nunca pierdas tu pasión por el bien. Mantente fuerte tal como lo hizo Mordejai.

6. La unidad da fuerza

Hamán describió ante el rey al pueblo judío como una nación “dispersa y dividida”. Sus palabras estremecen. “Constantemente discuten y pelean entre ellos. No tiene que preocuparse de que se unan y organicen una ofensiva unida. No pueden ponerse de acuerdo en nada. Nadie saldrá en su defensa, porque son odiados. Deshágase de ellos”.

Ester tuvo éxito en su misión de salvar a su pueblo al unir a los judíos y lograr que se unieran en plegaria y ayuno. Al dejarnos su deseo para nosotros, sus hijos, Ester pidió que celebremos este día juntos con alegría, fiestas, caridad y enviando porciones de comida los unos a los otros”. Ester nos dice que creemos un sentimiento de unidad y paz. El antídoto para todas las discusiones y el odio es acercarse al otro con amistad. La unión trae la fuerza.

Nuestros enemigos nunca preguntaron: “¿Qué clase de judío eres tú?”. Nadie se salvó de la cámara de gases por su observancia ni por la forma en que cubría su cabeza.

No tenemos que ser iguales. Sólo debemos saber que somos hermanos y hermanas, una familia.

Deja de juzgar. Comienza a amar.

Que tengas un Purim Saméaj.


Tomado de: AishLatino

¿Por qué Israel fue el primero en recibir las vacunas de Pfizer antes que el resto del mundo?

Presento la historia tal como me llegó escrita y redactada. 

 En vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial, sesenta mil judíos vivían en Salónica, Grecia. Era una comunidad judía viva y vibrante.  La mayoría de los porteadores en el puerto de Salónica eran judíos y el puerto de Salónica incluso estaba cerrado el sábado.  Allí también vivían grandes rabinos.

 Hitler tomó Grecia por asalto para asegurar su ala sur, antes de lanzar la Operación Barbarroja, la ofensiva contra Rusia.

 De los 60.000 judíos de Tesalónica, unos 50.000 fueron aniquilados en Birkenau en poco tiempo y la gloriosa comunidad fue aniquilada instantáneamente.  Solo unos pocos sobrevivieron.

 Entre los supervivientes se encontraba la familia Burla.  Después de la guerra, en 1961, nació un hijo de la familia Burla.  Israel Avraham (Albert) Bourla.

 Albert creció, estudió medicina veterinaria y recibió su doctorado en biotecnología en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Aristóteles en Salónica.

 A la edad de 34 años se mudó a Estados Unidos, se casó con una mujer judía llamada Miriam y tuvo dos hijos.

 En los Estados Unidos, Bourla se integró en la industria médica, progresó muy rápidamente y se unió a la compañía Pfizer, donde se convirtió en el ‘Jefe de Vacunas Globales‘.  Desde allí, quedaba un corto camino hasta su nombramiento como director ejecutivo de Pfizer en 2019.

 Durante 2020, Bourla lideró los súper esfuerzos de la compañía para encontrar una vacuna para Corona.

 El proyecto de vacuna que salvará la vida de miles de millones de personas en todo el mundo fue dirigido por un judío, un sobreviviente del Holocausto de Salónica.  Su vacuna también llegará a Alemania, donde decenas de miles de alemanes han muerto a causa de la plaga de la corona y la vacuna está preparada para salvar las vidas de decenas de millones de alemanes.  Algunos son ex nazis, hijos de nazis, sus nietos y bisnietos.

 El hijo de Bourla, cuya familia fue destruida en el Holocausto, salva a las familias de quienes destruyeron a su familia.

 Y es por eso que Israel se está convirtiendo en el primer país en recibir la vacuna.  En memoria de los abuelos de Albert.  En memoria de su familia.  En memoria de nuestras familias.  En memoria del pueblo judío borrado en el Holocausto.

 Y ahora, mientras lee esta historia verdadera y sorprendente, piense en cuántas familias de Bourla se quemaron y se incendiaron desde los crematorios de Birkenau, y todos los campos de exterminio que contenían a los seis millones de judíos que fueron asesinados en el Holocausto.

El Poder de la Unidad que Catapulta a la Eternidad

Por P.A. David Nesher

Leemos en la aliyáh de hoy:


Bajodesh hashlishi letset beney-Yisra’el me’erets Mitsrayim bayom hazeh ba’u midbar Sinay. Vayis’u meRfidim vayavo’u midbar Sinay vayajanu bamidbar vayijan-sham Yisra’el neged hahar.

En español:

Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.

(Shemot/ Éxodo 19:1-2)

Ellos llegaron el rosh jodesh (primer día) del tercer mes, llamado hoy Siván, a partir del Éxodo, que se produjo en el primer mes llamado Av o Nisán. En vez de recurrir al estilo bíblico más común y comenzar esta narración con el versículo 2: Viajaron desde Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, la Torah nos dice inmediatamente qué mes era y cuánto tiempo había transcurrido desde el Éxodo. Esto nos da a entender que los israelitas estuvieron llenos de ilusión y expectación en los días y las semanas siguientes, durante la ansiosa espera del día en que finalmente arribarían al Sinaí. Y cuando por fin llegaron y contemplaron la montaña donde recibirían la Torah, acamparon de inmediato, sin siquiera reparar en la comodidad, la comida o el agua.

A los Benei Israel les tomó tres meses confiar en el Eterno y en su líder para llegar a este lugar. ¡Al fin habían llegado!

Ellos vieron la liberación de Yahvéh de la opresión de Egipto. Recibieron Su dirección en el camino que debían de andar. Vieron Su gloriosa victoria en el Mar Rojo. Recibieron el milagroso regalo de parte de Dios de comida y agua, y vieron una batalla librada con oración que terminó en victoria sobre Amalek.

Según el sabio intérprete Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a significa siempre en el lado oriental. Este sabio también explica que la palabra que convencionalmente se traduce a “ desierto” no hace referencia a un desierto de arena, sino que señala a un campo con pastos, el cual no ha sido habitado por el hombre.

En un sentido, todo lo que pasó hasta este momento estaba destinado para traerlos a este lugar. Este era el principio del cumplimiento de lo que Yahvéh dijo: “ y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este Monte.” (Éxodo 3:12)

Sinaí era el lugar donde Moisés se encontró con el Eterno en la zarza ardiente. Toda la nación de Israel podría pronto experimentar lo que Moisés experimentó en la zarza ardiente. Él los podría dirigir a este Monte para esta experiencia debido a que él ya había estado allí. Evidentemente, el pueblo no puede ir más allá que su líder.

La expresión “ISRAEL ACAMPÓ” tiene al verbo en singular, a diferencia de las instancias anteriores. Rashí asegura que esto nos enseña que toda esa inmensa multitud acampó como si fuera una sola persona, con un solo deseo. Para estar a la altura de su vocación más sublime, Israel necesariamente tiene que estar unida como nación. Sólo cuando estuvo unida en su objetivo de oír la palabra de Dios, la nación estuvo en condición de recibir la Torah como Alianza con YHVH.

El verbo ACAMPÓ habla de la conformidad, armonía y hermandad del pueblo de Israel. Antes de esto, el Pueblo había protagonizado muchas peleas entre diferentes grupos, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que está siendo presentado como si todos fueran una sola persona.

Esta unión era necesaria para la entrega de la Torah, alma mater del pueblo hebreo.

Habían pasado 46 días desde la salida de Egipto, cada uno de esos días representa un incremento de kedusháh (santidad) del pueblo. Entendamos que el máximo nivel de santidad es el 50, que son exactamente los días entre Pésaj y Shavuot, (Pascua y Pentecostés), es decir, un grado mayor a los niveles de impureza que Israel traía desde Egipto (grado 50 de la impureza).

Así pueblo de los Benei Israel demostró su mérito para recibir la Torah cuando arribó al Sinaí en una indisoluble unidad; como una sola persona, con un solo corazón. Por ello, Dios correspondió instando a Moshé a que advirtiera al pueblo que no ascendiera la montaña mientras la Presencia Divina permaneciera sobre ella, para que no muriera mucha gente (19:21).

El rabino Mejilta explica que Dios quiso decir que incluso si moría un solo israelita, iba a ser para Él un acontecimiento tan trágico como si hubiera perecido toda una multitud. Por lo tanto, resulta evidente que cuando los Benei Israel están unidos, cada uno se vuelve aún más preciado de lo que ya es.

Es así que tenemos el imperativo de sensibilizarnos ante el hecho de que cada hermano en la emunáh (fe) debe sentirse responsable de alivianar el sufrimiento de todos los demás; tal como Dios no puede soportar la pérdida de una sola persona, así también debemos ocuparnos de las necesidades espirituales y materiales de todos nuestros hermanos.

¿Cómo Lograr una Cita que Cambie mi Destino?

Por Laura Arco

Cuarta aliyáh: (Shemot/Éxodo 19:1-6) ✍🏼

Shalom!

En relación a la aliyáh de hoy he considerado dos aspectos.

El primero, es tiempo y espacio.

Todas las citas se dan en un punto marcado por esas coordenadas. Moshé sabía con Quién quería encontrarse, por eso dirigió al pueblo a ese lugar. Y llegó en el mes de Sivan. Cuando hay una intención clara, se marcha en dirección definida. No se deambula.

Así, el que quiere ser médico no “visita” otras universidades y facultades, sino sólo donde pueden prepararlo para ser médico. Del mismo modo, los hijos de Israel se encaminaron al Monte, no a cualquiera, donde recibirían la capacitación que deseaban.

El otro tema es el Pacto.

Todo pacto supone al menos dos partes y un propósito. Saber con quién se pacta y qué y para qué se pacta.

Creo que muchos hemos hecho pactos incorrectos y/o con persona incorrectas.

Creo que muchos han pactado con el dios incorrecto y algo incorrecto y ese pacto los ha esclavizado en vez de promocionarlos a un estándar superior.
YHVH es un DIOS TODOPODEROSO y Su Pacto es perfecto. Por eso, si después de haber pactado con Él no hay promoción hay que verificar el propósito. ¿Qué pacté? ¿Para qué?

Está parashá es crucial. Es el corazón de la cita que transforma vidas y destinos.

Deseo que concluyamos en el mismo punto de las Sagradas Escrituras, si no, sólo habremos deambulando por un libro de la Biblia.

Historia de dos Unidades

por Rabbi Alon Anava

וַיִּחַן שָׁם יִשְׂרָאֵל נֶגֶד הָהָר – שמות יט, ב

“…allí acampó Israel frente a la montaña.”
– Shemot 19:2

La Torah describe el campamento de los Hijos de Israel frente al Monte Sinaí utilizando la forma del verbo singular וַיִּחַן, lo que significa, “y él acampó.” Rashi explica que la forma singular que se usa aquí denota que los Hijos de Israel acamparon en Sinaí “como un solo hombre, con un solo corazón”, preparándose armoniosamente para recibir la Torah.

Rashi brinda una explicación similar en el versículo “y aquí que Mitzráim marchaba tras ellos” (Shemot 14:10), donde la Torah usa la forma del verbo singular נֹסֵעַ para describir a los miles de egipcios que perseguían a los Hijos de Israel después de que dejaron Egipto. Rashi explica ahí también que los egipcios estaban unidos “con un solo corazón, como un solo hombre” en su persecución de los Hijos de Israel. Sin embargo, existe una diferencia notable entre ambas explicaciones de Rashi. Con respecto a los egipcios, Rashi dice que estaban “con un solo corazón, como un solo hombre”, mientras que con respecto a los Hijos de Israel, Rashi revierte el orden diciendo “como un solo hombre, con un solo corazón”.

Esta distinción atrae la atención hacia una diferencia significativa entre estas dos unidades.

El pueblo de Egipto obviamente era un grupo diverso, como la Torah misma distingue entre el egipcio promedio y los hechiceros, y entre “el que temió la palabra del Eterno” (Shemot 9:20) y los que no lo hicieron. Sin embargo, estaban unidos en su odio por los Hijos de Israel (consulte a Rashi en 14:7). Su sentimiento mutuo de enemistad hacia los Hijos de Israel, “con un solo corazón”, llevó a que sus acciones fueran unificadas y uniformes, “como un solo hombre,” en contra de los Hijos de Israel.

La unidad de los Hijos de Israel en la preparación de la Matán Torah (Entrega de la Instrucción), por otra parte, no era solamente una reacción uniforme a un sentimiento que todos compartían. Más bien, sus sentimientos en común se debían a una unidad incluso más profunda, una unidad inherente que es parte de nuestra misma identidad como israelitas. Esta unidad de los Benei Israel esencial es lo que causó que todos los Hijos de Israel compartieran sentimientos iguales de anticipación y deseo por recibir la Torah, a pesar de sus diferencias individuales.

En otras palabras, porque todos los Hijos de Israel son esencialmente “como un solo hombre” por tanto compartía un anhelo y anticipación en común en el Sinaí; “con un solo corazón” para recibir la Torah

El Diseño de Tribunal Divino entre los Hombres entra en Marcha.

Por P.A. David Nesher

La Torah nos presenta a Yitro como un asesor de gobierno exitoso. Él supo identificar un problema técnico y proporcionar un buen asesoramiento. De esa manera, Yitro aconseja a Moshé que “cambie de bando”; esto es que, en lugar de ser un emisario del Eterno, sea desde ahora un enviado del pueblo para dirigirse a Dios. Moshé aceptó humilde y amablemente su consejo. Y es que Moisés era un alma enseñable, por lo cual su tipo de liderazgo alcanza gran crédito; cuando Yitro le dijo no esta bien lo que haces, Moisés lo escuchó; y además no ocultó tampoco quién le sugirió tal método. Moisés sabía como no inclinarse a las murmuraciones de los hijos de Israel (Éxodo 17:3), pero también sabía escuchar el consejo piadoso de un hombre sabio como Yitro.

Así pues, aconsejado por Yitro, Moshé nombró hombres capaces como jefes de millares, de centenas, de cincuentenas y de decenas. (Éx 18:13-26.). Se organizó a la nación de modo que dispusiera de jefes autorizados para encargarse de casos de menor importancia cuando fuera necesario. En el método de Moisés para administrar, algunos tenían una mayor posición que otros. Pero aún Dios honró el fiel servicio de los jefes sobre diez como a los que sirvieron como jefes sobre mil. Funcionando así, los casos complicados o difíciles, o de importancia nacional, tenían que presentarse a Moisés o al santuario delante de los sacerdotes.

Estos casos difíciles tenían que ver con:

  • sospecha de la castidad de la esposa (Nú 5:11-31),
  • derramamiento de sangre después de una disputa (Dt 17:8, 9) y
  • acusación de sublevación contra un hombre, pero con pruebas confusas o sospechosas (Dt 19:15-20).

Los sacerdotes eran los que debían oficiar en los casos de asesinato no resuelto (Dt 21:1-9).

No había medio para apelar a un tribunal superior, pero si los jefes de decenas no eran capaces de resolver un caso, podían pasarlo a los jefes de cincuentenas, y así sucesivamente, o presentarlo directamente al santuario o a Moisés. (Éx 18:26; Dt 1:17;17:8-11.).

Puesto que los jueces tenían que ser hombres rectos que juzgasen según la ley divina, representaban a Yahvéh. Por lo tanto, el estar de pie delante de los jueces era como estar de pie delante del Eterno (Dt 1:17; 19:17; Jos 7:19; 2Cr 19:6).

Los jueces, y todo el tribunal que ellos conforman, están puesto sobre los ciudadanos autorizado por El Shadai (El Todopoderoso), ya que toda autoridad es puesta por Él, tal como lo enseñaba el apóstol Pablo a las comunidades mesiánicas de Roma:

Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por permisión de Dios existen.”
(Romanos 13:1)  

Es muy importante tener en cuenta lo que la revelación divina enseña: lo que el juez dicte tiene que ser respetado como si hubiera venido directo del Cielo.  Ahora bien, la única ocasión cuando no se debe obedecer la sentencia de un juez es cuando no sigue las normas de la Torah.  Por eso es muy importante que un juez entienda su responsabilidad para juzgar según la justicia de Elohim (El Juez Supremo), y no según sus propios criterios personales.

En esta parasháh quedaba bien claro en la mente de Israel que Yahvéh es siempre el único Juez. Las personas dotadas por Él de autoridad no son más que representantes de Su Justicia. El pueblo del Eterno no está regido por un sistema político que se bastara a sí mismo, que se justificara a sí mismo. Israel es un pueblo libre. Pero no es un pueblo soberano. Es un pueblo que sirve al Señor con cada pensamiento y acción. Un pueblo en el que todo es avodáh (servicio sacerdotal). Un pueblo que ha sido liberado para que sirva con amor al Eterno. Un pueblo que será juzgado conforme a esta avodáh (servicio).

Así también, Israel comprendía con esto que Yahvéh anhela que el pueblo que ha experimentado la violencia de la opresión de los poderosos sobre los más débiles cuando estuvo en Mitzrayim (Egipto), no quiera más esta violencia entre ellos, y comprenda su vocación de hacer justicia y practicar misericordia, para organizarse como una nación perfecta.

Finalmente el consejo de gestión se hizo realidad; …“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez”. Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escala de autoridad que podemos apreciarla en el siguiente cuadro:

Podemos ver claramente que:

  • Cada uno de los jefes de diez estaba sujeto en obediencia a un jefe de cincuenta.
  • Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí.
  • Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí.
  • Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí.
  • Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín.
  • La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé rabenu.
Entonces: ¿Qué es una Congregación?

A partir de aquí, me siento en la responsabilidad de aclarar que la expresión “asamblea” o “congregación” que se usa en la Torah, en muchos casos significa todo el pueblo; pero así también las Sagradas Escrituras en otros momentos hablan de llevar causas judiciales delante de la asamblea o congregación. Cuando esto ocurre la expresión “asamblea” o “congregación” se refiere a los que representaban al pueblo, es decir, a los Elohim (jueces) [ver: Números 35:12, 24, 25 y Mateo 18:17].

Entonces, así como toda nación necesita este tipo de jueces para que haya justicia y paz en la sociedad, aquellos que somos hijos primogénitos del Eterno, debemos también generar espacios reflexivos que nos permitan revalorizar la autoridad espiritual, y esta delegada en jueces (oficiales de la asamblea que puedan juzgar con justo juicio en la Unción del Eterno).

Los Tribunales de Justicia en las Congregaciones del Mesías.

“Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios”
(Hechos 20:17,28)

Entendemos que aunque la autoridad seglar no ha conferido a las congregaciones del Mesías poderes para actuar como tribunal, cada asamblea sí puede tomar medidas contra los miembros cuya conducta requiera disciplina espiritual, y hasta puede expulsarlos de la congregación. Por ello, el apóstol Pablo dice a la congregación, es decir, a sus representantes, a los que tienen la supervisión (obispado), que deben juzgar a los que forman parte de la congregación (1Cor. 5:12, 13.)

Al escribir a las congregaciones y a los obispos, tanto Pablo como Pedro recalcan que los presbíteros (ancianos) deben estar muy atentos a la condición espiritual de la congregación y deben ayudar y amonestar a cualquiera que dé un paso imprudente o en falso (2Tim. 4:2; 1Pe. 5:1, 2; compárese con Gál 6:1).

En las comunidades mesiánicas del primer siglo estaba claro que los que causan divisiones (o sectas) tienen que recibir una primera y una segunda amonestación antes de que la congregación intervenga (Tit 3:10, 11.). De ellos, los que persisten en el pecado tienen que ser expulsados. De este modo se disciplina a los transgresores y se les muestra que su proceder pecaminoso no puede tolerarse en la congregación (1Tim. 1:20.).

El apóstol Pablo ordena a los hombres que tienen la responsabilidad de actuar en calidad de jueces en las congregaciones que se reúnan para escuchar problemas de esa naturaleza (1Cor. 5:1-5; 6:1-5.) Al hacerlo, solo deben aceptar la veracidad de la acusación sobre la base de dos o tres testigos, sopesar las pruebas sin prejuicio y no hacer nada movidos por parcialidad (1Ti 5:19, 21).

Es el mismo Yeshúa Rabenu quien mandó a sus discípulos que, si alguno pecaba contra otro, primero se esforzaran por arreglar el asunto entre ellos. Si no lo conseguían y la ofensa era de naturaleza seria, tenía que presentarse a la congregación, es decir, a los encargados de la dirección de la congregación (c.f. Mt. 18:15-17).

Pablo más tarde dijo a los discípulos de la ciudad de Corinto que debían zanjar las desavenencias de este modo y no recurrir a los tribunales seglares. (1Cor. 6:1-8).

Cabe aclarar aquí que cuando el Mesías instruye a sus discípulos a no juzgar, lo hace desde el punto de vista de la relación personal. Él dejó bien claro que en nuestra relación con el prójimo no está permitido juzgar al otro, pero ese no es el caso de un Beit Din (Tribunal de Justicia) oficiando en cada congregación. El contexto de Mateo capítulo siete habla de juzgar sobre los errores que uno ve en el prójimo. Cuando uno señala los errores del prójimo normalmente es una evidencia de que uno mismo tenga esos defectos en mayor escala. El que se molesta por la mota en el ojo de su hermano es el que tiene una viga en su propio ojo. Por lo tanto, de acuerdo con el yugo del Mesías, en la relación personal hay que ser muy cuidadoso de no juzgar sobre lo que uno piensa que son los motivos del prójimo. Normalmente no se sabe la razón detrás de los comportamientos de los demás. Sólo Yahvéh conoce los motivos del corazón y allí no tenemos el derecho de juzgar ni en el nivel personal ni en un tribunal humano. Por ello, el mismo Señor enseña que un tribunal humano sólo puede juzgar hechos concretos, no los motivos, ni las cosas ocultas.

Lo que el hombre hace en secreto será juzgado por el tribunal celestial que todo lo ve. Pero las cosas concretas pueden y deben ser juzgadas por un tribunal humano, siguiendo las normas establecidas por la Torah para ellas.

Delegar responsabilidades le permitió un respiro a Moshé y mejoró la calidad de gobierno sobre el pueblo. También sirvió para prepararlos mentalmente para el sistema de gobierno que tendrían en Canaán.

Si usted, que lee estas líneas se encuentra en una posición de liderazgo, tenga siempre en cuenta que delegar apropiadamente ciertas responsabilidades multiplicará la eficacia y eficiencia del ministerio que el SEÑOR le dio, y a la vez le otorga la oportunidad a otros de desarrollar sus dones y talentos en el área sagrada del servicio al propósito eterno de Dios.

Elevo mi oración rogando que el Eterno levante jueces maduros entre nosotros que puedan juzgar correctamente y poner justicia y paz en el pueblo.


Bitácora Relacionada:

¿Quién es Yitro para Recibir tan Alto Honor Celestial?

Por P.A. David Nesher

Y Yitro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, oyó todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel, al que sacó de Egipto.”

(Shemot/Éxod 18:1)

Como estudiantes del Yugo de Yeshúa los primero que debemos preguntarnos es: ¿quién es Yitro? ¿Y por qué que su nombre tiene el mérito de encabezar una parasha de la Torah?

Estos cuestionamientos son necesarios ya que no estamos hablando de cualquier parasha, estamos hablando la parasha de la revelación del monte Sinaí. Entonces, siendo esta Parasháh el objetivo de la salida de Egipto, y el centro de las leyes de Vida de la humanidad, ¿porque está titulada con el nombre de un sacerdote pagano y no con el nombre de uno de nuestros patriarcas o con el nombre de Moshe Rabenu? Entendamos que Yitro era sumo sacerdote de Madián, que como todos los otros países bajo el dominio de Egipto, eran idolatras y especialistas en magia. Siendo así, volvamos a preguntar: ¿por qué Yitro gana el mérito de tener una parasha con su nombre?

Para comprender la razón de estos planteos, aceptemos que esta es la parasha más importante de la Torah, pues es la primera y única vez que Yahvéh se reveló al mundo entero. El mismo nombre que tiene esta porción (Yitro) nos lo revela. Es que Yitro escrito a la inversa se lee Yoter que quiere decir “más”. Con esto la misma Torah nos llama la atención a que es la más importante.

La Torah no nos deja ninguna duda de que Yitro es el suegro de Moshé porque solamente en el capítulo 18 aparece  12 veces la frase “Yitro, suegro de Moisés”. Lo que los Sabios hacen ante esto es ir a la guematria de las palabras “suegro de Moshé” que se dice en hebreo “Jaten Moshé”, lo cual nos da el valor numérico: 803. Por sí misma esta guematría no nos dice nada pero si la reducimos tenemos que 803 nos da 11 y si reducimos el 11, obtenemos el valor 2 que es la guematría de la letra Bet, código hebreo que representa al nombre Elohim. Este es el primer indicio.

Luego, los Sabios van a la guematria de Yitro, el cual nos da 616, el mismo valor numérico de *Ha Torah* (La Torah).

Además, notamos que esta es la parasha número 17 de la Torah, y 17 es la guematria de la palabra hebrea “Tov” que quiere decir “bueno”. Esto nos indica que esta porción está en relación con el potencial creador que vimos en el génesis el primer día de la Creación, cuando Elohim vio que su Creación y dijo que era buena (Tov). Es por eso que el estudio de la porción Yitro transforma nuestra vida, pues tiene el poder de reestructurar todos los patrones de nacimientos, es decir todo el potencial mesiánico con el que venimos  a reparar y a cambiar el mundo desde nosotros mismos.

Como se pueden dar cuenta, esto no se trata de personajes históricos, se trata de códigos de Sabiduría divina que traen mensajes ocultos.

¿Qué nos dice todo esto? Una de las lecturas es que  en el estudio de la Torah, desde el Génesis hasta la última porción de Devarim (Deuteronomio)  está la Presencia divina. El pergamino o Jumash (los 5 libros; en griego: Pentateuco) de la Torah son solo la materialización de esta sabiduría. Entonces el efecto que nos hace extraer la Sabiduría de los secretos del Cielo directamente de su fuente original, la Torah, es muy diferente al efecto que nos hace asistir a un curso bíblico, o asistir a un sermón religioso foráneo a la Instrucción divina. Esto se debe a que en el estudio personal y diario de la Torah viene la esencia de Yud Hei Vav y Hei y todo el poder está en las letras hebreas que la componen. Y esto es Emet, es decir, esto es la Verdad.

Por eso, no es casualidad que la última palabra de la Torah es Israel, que es  el objetivo final en la consciencia que el Eterno quiere desarrollar en los seres humanos; es un estado superior que nos acerca a la unificación. Solamente aplicar la enseñanza que cada semana recibimos, fuera del dogmatismo, unifica los 4 mundos en la percepción de cada uno de nosotros. Esta es una de las razones por la cual la parasha en donde se relata la entrega de la Torah le fue dada el nombre de Yitro, un sacerdote pagano, idolatra, hechicero y consejero del Faraón. Lo que nos está diciendo aquí la Torah, es que oculto bajo el nombre de Yitro, está el poder de conexión con el enigma del Monte Sinaí, que permitió a la humanidad la apertura de un canal de conexión entre el alma humana y el Eterno.

Al mismo tiempo con esto Moshé nos esta diciendo que estos códigos no son exclusivos para y por una raza, son para el uso de la raza humana en general y de todas las naciones.

Entonces, discernimos que la parasháh Yitro pretende dejarnos  un poderoso mensaje. Es que sin Yitro y sus consejos, la Torah hubiese sido revelada de cualquier manera, pero su contenido hubiese quedado encerrado para los hebreos. La presencia e intervención de Yitro en el ritmo de vida del pueblo de Israel a través de sus consejos a Moshé de delegación de autoridad, s la causa que  que los “Aseret HaDibrot” [“Diez Enunciados” o “Diez Palabras” (en griego “Decálogo”), mal llamadas “Los Diez Mandamientos”] sean de contenido universal. En otras palabras este nombre Yitro le dio una apertura a la entrega de la Torá que se extiende más allá de los hijos de israel(Bnei israel).

Es que para Yah los justos son personas que viven la Torah en lo interno, en sus convicciones, porque Su Instrucción (Torah) no tiene que ver con una religión, ni con una etnia en particular, sino con un sistema universal. Por eso esta parasha, en donde se revela la Torah, se llama Yitro, pues nos dice el midrash que Yitro era uno de los  hechiceros que asesoraban al faraón, un hombre lleno de sabiduría, un hombre lleno de espiritualidad impura, que estaba al servicio de la inclinación al mal creyendo sinceramente que en verdad estaba de lado de los dioses verdaderos, que eran los dioses paganos de Egipto conocidos hasta ese momento. Sin embargo, ante la revelación de Yahvéh, Yitro queda impresionado. Por su nivel intelectual tiene una humilde apertur al cambio y entiende inmediatamente que detrás de las acciones de Moshé hay una presencia Divina Superior, desconocida hasta ese entonces.

Yitro es el sacerdote que actúa por convicción, pero al darse cuenta que sus convicciones son erróneas, tiene la suficiente sencillez y humildad para cambiar. Es entonces cuando  se opera una transformación en él que lo lleva a la conversión (teshuváh). La conversión que se operó en Yitro fue la decisión de abandonar  su capacidad de manipular a los otros a través de rituales mágicos, de abandonar viejas estructuras, para conocer y ser fiel al Dios único y verdadero, revelado a Avraham, Itsjak y Yaakvo. A ese Dios que está por encima de las otra criaturas celestes. El Dios que nuestro Maestro Yeshúa reveló que está buscando adoradores en Espíritu y en Verdad que lo adoren (c.f. Juan 4: 24)

¡Menos de Amalek!… ¡Más de Yitro!

Por Prof. Tony González

Si sabemos que cada porción es una continuidad de la sabiduría que nos brinda la anterior, especialmente en el libro Shemot (nombres) entonces debemos prestar mucha atención a los nombres citados en cada porción.

De ello concluyo que es totalmente sabio considerar que, si la porción Bo se cierra teniendo en cuenta el nombre de Amalec, como un enemigo de Israel, a quien el Eterno establece borrar de la memoria. Entonces la forma de hacerlo efectivamente es tener en cuenta la acción necesaria de Yitró.

Concluyo que los nombres no están puestos en la Torah, para que en el caso de tener un hijo, elijamos entre uno de ellos, sino más bien para darnos cuenta qué clase de fuerza espiritual encierra un nombre, en relación a cada situación.

De hecho, en la porción Yitró, podemos ver cómo el Eterno nos quiere acercar a Él, por medio de escuchar debidamente un consejo pertinente.

Para que eso ocurra, tenemos que ejercer el poder del ruego, porque es muy importante la razón por la que debemos realizar un ruego y no malgastar palabras por caprichos egoístas.

Al respecto ya Moshé en el versículo 4 del cap. 17 ruega al Eterno, y podemos ver cómo recibe la respuesta aquí:

Entonces clamó Moisés a YHVH, diciendo:
¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.

Shemot 17:4

Si leemos bien vemos como el Eterno le responde en ese momento, revelándole un secreto celestial muy profundo, pero luego por medio de la fuerza llamada Yitró, lo manifestaría de manera práctica para la vida terrenal.

Por otro lado, vemos que la fuerza de separación extrema de la presencia del Eterno es Amalec, que es la fuerza de la duda e incertidumbre.

De manera que Amalec es el pensamiento que dice: “Ni si quiera vale la pena luchar”.

La única manera de contrarrestar esos pensamientos es primeramente entender que tanto Amalec, como Yitró representan a dos estado de la consciencia, opuestos entre sí.

Podemos concluir entonces que cuando debido a las dudas e incertidumbres, nos alejamos de la esencia de la Luz, podemos recurrir a la energía del ruego para volver a unirnos al Eterno y tener verdadera cercanía.

De manera que, el peligro espiritual más grande que debemos enfrentar no es la batalla por conectarnos con el Padre, sino más bien, el peligro más grande que enfrentamos es una ausencia del deseo de luchar. Pues para esto es la fuerza del consejo de Yitró, para que el ruego no se quede en la instancia de habernos vaciado con el cielo, cosa que es necesaria, pero que pierde efecto, si desde ello no podemos encontrar la forma práctica en lo terrenal de aplicar la respuesta celestial.

El hombre que tal cual Adán peca, lo cual provoca su expulsión del Gan Edén, en su mente reprobada dice: “Ni siquiera quiero regresar”. Este tipo de decisiones se basan debido a la fuerza de Amalec, influenciando a los hombres, por medio de la duda y la incertidumbre desde su memoria ancestral torcida.

Por eso es vital entender que, al despertar cada mañana, el peligro más grande que enfrentamos no es nuestra lucha por conectarnos. De hecho, muchas veces por más que nos levantamos cansados, sin embargo, aun así, deseamos al menos intentar seguir conectados; el problema real es no querer siquiera intentarlo.

La guerra espiritual, son las constantes batallas a nivel de la conciencia, para seguir conectados con la fuente de vida, mientras que la fuerza de Amalec trata de convencernos que no deseemos ni siquiera luchar más, por ello, porque todo es en vano.

Y eso podría ocurrir de un momento a otro, porque es la forma que ataca, este Amalec, en el momento menos pensado, por la retaguardia y en la zona de mayor debilidad, con pequeñas o grandes cosas. Precisamente Yitró, es por así decirlo la vacuna, por la cual, por haber rogado al Padre, tal cual Moshé, obtenemos una respuesta posible para un problema visible.

El verdadero peligro de Amalec no es la batalla, en sí misma, sino que es cuando su fuerza de la duda y la incertidumbre se filtran por medio de nuestra memoria, por lo cual decidimos que ni siquiera es bueno intentar luchar para seguir conectados al Padre. Porque si estamos en la batalla, quiere decir que tenemos fuerzas, pero el peligro es como dije ni siquiera intentarlo.

Esto pasa cada día en personas “muy espirituales”, que aparentemente, hacen su trabajo en el alma, pero de repente, Amalec entra en sus pensamientos y abandonan súbitamente la lucha, pierden el control y sienten que ya no tienen energías y ni siquiera desean regresar para conectarse con el Eterno.

Por eso si estamos haciendo nuestro trabajo espiritual (avodá), debemos saber que aun así, Amalec puede infiltrarse.

Porque, aunque estamos trabajando en el alma, pero descuidadamente permanecemos en la famosa “zona de confort”, las dudas y la incertidumbre pueden entrar en nosotros de todos modos.

Desde mi propia vivencia puedo notar que si bien hago el trabajo espiritual a diario, sin embargo, está dentro siempre de mi naturaleza humana falible, la tendencia al mal de la discontinuidad y puede ocurrirme que aun la más pequeña cosa me provoca para perder mi espiritualidad.

Pero si escuchamos el oportuno consejo de un Yitró, podemos encontrar el método, para nunca perder la energía para el impulso de salir de esa naturaleza caída y de la zona de confort.

Entonces, aprendemos que Yitró es la fuerza necesaria para la protección contra la energía de Amalec y destaco dos aspectos entre muchos:

· Por un lado, adquirimos el poder del ruego y la súplica ante el Padre, que nos acerca a la vida.

· Por otro lado, también adquirimos la fuerza para tomar el impulso adecuado, para salir de la tendencia al mal, potenciando debidamente nuestro trabajo espiritual.

Por medio de la fuerza identificada en el consejo de Yitró, podemos ver que el Eterno tiene sus brazos abiertos para nosotros; por lo cual podemos recibir el regalo que consiste en darnos fuerza para esforzarnos en nuestro trabajo espiritual, como así también la posibilidad de un acercamiento a Él, a tal punto que Amalec no pueda entrar en nuestra conciencia.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 40:10

Siempre Amalec querrá vencernos, pero siempre habrá un Yitró con un buen consejo, por lo cual debemos estar dispuesto como Moshé a saber escuchar y ser humildes para aplicar el consejo práctico oportuno.

Shalom!

Tony Gonzalez.