«Habla a los hijos de Israel, y diles: las fiestas solemnes (mo’ed) de YHVH…».
- «una cita»,
- «un tiempo señalado»,
- «un ciclo o año»,
- «una asamblea»,
- «un tiempo determinado»,
- «un tiempo preciso«.
«Habla a los hijos de Israel, y diles: las fiestas solemnes (mo’ed) de YHVH…».
Debemos glorificar a Dios también con el cuerpo. Tal vez este es uno de los aspectos menos mencionado cuando se trata de glorificar al Eterno Dios. ¿Qué hay del cuerpo? ¿El uso correcto del cuerpo se limita a la vestimenta? No, sino también al uso que le damos al cuerpo mismo. Pablo escribió, “… ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios…” (1 Corintios 6:19, 20). La enseñanza es clara, debemos glorificar al Eterno también con el cuerpo. De ahí que el cuerpo sea templo del Espíritu de Dios. También la Biblia enseña que debemos exaltar, magnificar a Cristo en nuestro cuerpo (Filipenses 1:20).
Hoy, mientras escudriñaba las señales proféticas que están documentadas en el Manual de la Vida (La Biblia), fui impactado por el Espíritu del Señor al posar mi atención en lo dicho por el profeta Daniel acerca del anti-Cristo. Leía en el verso 38 del capítulo 11, que este hombre de pecado (como lo llama el apóstol Pablo) tendrá una adoración específica:
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A modo de ejemplo, los invito a ver este video y escuchando con atención notarán que el contenido esencial del mensaje islámico está lejos de la paz entre los hombres. Las palabras corresponden a un clérigo de Kuwait, Tareq Al-Auwaidan, quien le pidió al grupo terrorista Hamas que no acepte un cese del fuego:
Finalmente, podemos agregar como dato temático que en los libros de Los Macabeos se mencionan los dos últimos libros perdidos de la Biblia. El primero es «Las Memorias de Nehemías» (2 Mac. 2: 13) y «Las Cartas de los Reyes sobre las Ofrendas» (2 Mac. 2: 13). No sabemos si eran «libros» en el sentido moderno de la palabra, o simplemente colecciones orales transmitidas de generación en generación por los israelitas.
Otra epístola de Pablo a los efesios. Esta carta es mencionada, aparentemente en Efesios 3:3, cuando el apóstol les dice: «que, según revelación, se me manifestó el misterio, según antes he escrito en breve«.
Existe una carta de Pablo a los laodicenses. Ésta es mencionada en Colosenses 4:16, cuando el apóstol expresa: «Y cuando hayáis leído esta epístola, haced que sea también leída en la iglesia de Laodicea, y la que recibiréis de Laodicea, leedla también vosotros«.
En la epístola de Judas encontramos la mención al libro «Las profecías de Enoc«. Este libro profético, es citado brevemente por el hermano de nuestro Señor cuando escribe: «De ellos también profetizó el séptimo desde Adán, Henoc, cuando dijo: “He aquí que viene el Señor con sus santas miríadas para ejercer un juicio contra todos y convencer a todos los impíos de todas las impiedades que cometieron y de todas las crudezas que contra El hablaron los pecadores impíos” (Jd. 1:14-15).Ahora bien, ninguno de estos libros mencionados ha sido nunca un libro «bíblico», que tuviera una relevancia cultural en las comunidades de creyentes, sino literatura que los autores bíblicos conocían y citaban, porque tenía datos que les resultaban útiles o interesantes para sus obras, pero no los consideraban inspirados por Dios. Si hubiesen creído que estos libros eran sagrados, los hubieran preservado completos y no solo la referencia fragmentada de algunas frases o párrafos.Por lo tanto, entendemos que cuando la Biblia cita un libro antiguo, no es para canonizarlo, ni porque reconozca en él una inspiración divina, sino simplemente para referir una idea que en él había, y que era oportuna para los lineamientos inspirados, nada más. Otras veces lo hace para contarnos de dónde tomó el autor el material de su obra.
Ya que encontraste el tesoro más valioso del mundo, compártelo con los demás, compártelo con los más necesitados.
Escuchando, a través de distintos medios, las predicaciones y/o sermones que se
están dando en distintas plataformas evangélicas del mundo actual, no pude
evitar discernir un denominador común, invadiendo las conciencias como un
peligroso virus reptiliano. En el contexto actual de las congregaciones, uno de
los evangelios falsos más seductores, que domina la enseñanza desde los
púlpitos, es el moralismo.
Es importante recordar que cada promesa profética era dada por el Eterno Dios refiriéndose, la mayoría de las veces, a la temporada que el Mesías inauguraría. El versículo citado arriba, testifica, según Jeremías, menciona un tiempo en el que el pueblo de Israel conocería el poderío completo de Yahvéh contemplando su mano. ¿Qué significaba proféticamente esto? ¿Qué relación tiene con la misión del Mesías de revelar plenamente al Eterno Dios?La palabra SEÑOR (LORD), representa toda en mayúscula en la mayoría de las Biblias en inglés, es conocido Como el “Tetragramaton”, y expresa la combinación de estas letras hebreas Este nombre tiene incontables miles de años de antigüedad, es nombre más sagrado del Eterno Dios dado a Moisés en el arbusto llameante, el que la mayoría de traducciones al inglés ponen como YO SOY, las letras hebreas suenan así: Yud, Heih, Vav y nuevamente Heih (YHVH)
Yud, Heih, Vav, Heih es además el Nombre olvidado de Dios, el cual los estudiosos judíos y los investigadores dicen, tiene un significado y una pronunciación que se perdió, porque sus ancestros rechazaron pronunciarla en voz alta desde más o menos una generación antes de la destrucción romana del templo de Jerusalén.
Investiguemos el significado ideográfico de las letras hebreas Yud, Heih, Vav, Heih. El ideograma es un símbolo que representa una idea, como los símbolos masculino y femenino que se pueden ver en las puertas de los baños públicos. Las letras hebreas han tenido significados ideográficos desde tiempos ancestrales.
Existen varios significados ideográficos para cada una de las letras. Aleph, por ejemplo, la primera letra del alfabeto hebreo, puede significar “Buey o “Toro”. Bet, la segunda letra del alfabeto hebreo representa la palabra “Casa”o “Tienda”, pero en cada caso, las ideas representadas por cada una de las letras, están íntimamente emparentadas,
Teniendo esto en cuenta puede verse que simbólicamente hablando, la combinación de estas letras puede ser traducida exactamente y con toda seguridad como: “Contemple la mano, contempla el clavo” o “Mire la mano, mire el clavo”.
Cuando consideramos que Yeshúa o “Jesús”, en hebreo este nombre significa: “Yahvéh es nuestra salvación”, entonces el significado es incluso más rico, a través de Jesús, pues Yahweh facilitó nuestra salvación, si no lo creéis, “Contemple la mano, contemple el clavo” cuando crucificaron a Jesús de Nazaret el hijo de Dios, el Mesías prometido.
Por último, estudiaremos la señal que Poncio Pilato hizo colocar por encima de la cruz de Jesús:
El cartel se escribió en tres idiomas (hebreo, griego y latín) Lo escrito en hebreo era leído así: « Yeshua HaNatzerat VaMalech Hayehudim«, o «Yeshúa de Nazaret, Rey de los Judios«. Consideraremos la primera letra de cada estas cuatro palabras hebreas:
YOD – Y – eshua,
HEIH – H-aNatserat
VAV – V-aMealech
HEIH – H-aYehudim
Descubrimos en ellas a el Nombre de Dios (YHVH) y notamos que son parte de un acróstico escondido en la acusación en contra de Jesús son los mismos = YOD, HEY, VAV, HEY – YHWH, el nombre revelado de Dios a Su Pueblo Israel.
¡YHVH reveló su poderío en la obra mesiánica de la redención sobre la cruz del Gólgota!
A continuación los invito a ver un VIDEO que permitirá compartir esta enseñanza:
El Nombre Secreto de Dios revelado from Monte Santo on Vimeo.
Los pactos son la forma como Dios se comunica con nosotros, nos redime y garantiza la vida eterna en el Mesías.
«Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos»
(Salmo 119:173)
Pero la más grande vitamina que uno puede proveerle a la emunah es simplemente el ejercicio. De hecho, en hebreo, la palabra “artesano” se dice umán (que deriva de la misma raíz que emunah), porque esta persona practicó su artesanía una y otra vez hasta que se volvió para ella algo natural. De la misma manera, la emunah crece y se profundiza a medida que uno se va acostumbrando a ver todos los fenómenos de la vida como manifestaciones de la presencia y la gloria del Creador. Sin embargo, la emunah se fortalece muchísimo más cuando es puesta a prueba y logra pasar esas pruebas y, mucho más, al sacrificar cosas en la vida en aras de tu emunah.
Lo que era sustentado por la oligarquía religioso-política como puro tiene que ser purificado, por cuanto no lo era. Los hijos de Israel ciegos y cojos, eran clasificados como impuros por los mismos religiosos, y por eso tenían prohibido entrar en el santuario. Ahora ingresan en él y son purificados por el verdadero Señor, Jesús. Es, de hecho, el día de la visitación de Israel, de Jerusalén y del Templo, por el Señor.
El mensaje profético del Mesías es bien claro: el reino de los sacerdotes se ha apropiado de lo sagrado y de la causa del Eterno Dios para servir a sus intereses. Ellos, en nombre de Yahvéh perpetuaron la opresión y el engaño contra el pueblo al que debían servir.
El amado Señor conservará, en esta actitud purificadora y profética, la plena vigencia la palabra de lo profetizado por Oseas:
«Oh Eterno, oh Eterno, Dios piadoso y clemente, lento de ira y grande en misericordia y en fidelidad«
Por: P.A. David Nesher
Leyendo detalladamente estas palabras de nuestro amado Mesías, llegamos a la conclusión de que el Señor, en los postreros momentos de sus días, hará de su ciudad real… ¡Su Trono!Entonces, notamos que la mayoría de los creyentes evangélicos han estado adormecidos por las fábulas de los líderes dispensacionalistas progresivos que enseñaron que cuando Cristo subió a la mano derecha del Eterno Dios, Él se sentó en el trono de David. Así ellos aseguran que:
Busquemos ahora las Escrituras para ver lo que Yahvéh, nuestro Dios, dice sobre el trono de David, dónde está localizado y cuándo se sentará el Mesías en él.
Este pasaje del salterio habla claramente del trono de David. La pregunta que nos haremos es ¿dónde estará localizado el trono de David?
Las Sagradas Escrituras aseguran:
“Porque Yahvéh ha elegido a Sión; la quiso por habitación para sí.
Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido”
Es evidente que el trono de David, de acuerdo al diseño profético del Eterno, estará localizado en Sión (Jerusalén), no en el tercer cielo. Es allí, en Sión, que Dios hará que el cuerno de David aparezca.
Necesitamos primeramente comprender que, según las Sagradas Escrituras, Jerusalén es el lugar que Yahvéh la eligió para que estuviese su Nombre. (2 Cr 6:6.) Además de ser el centro de la adoración pura, también era la sede del gobierno de Israel. Se sabía y decía de los reyes que gobernaban en Jerusalén que se sentaban “sobre el trono de Yahvéh”. (1Cr 29:23.)
Continuando con nuestro estudio, iremos ahora hacia los profetas del Antiguo Pacto. Nos encontramos con lo que el profeta Jeremías dice acerca del tiempo de la restauración del Reino («en aquel tiempo«): a Jerusalén Trono de Yahvéh.
El Evangelio, solamente es buena noticia del Rey cuando se lo acepta en su mensaje completo. Por ello, simplemente cree, dejando que tu fe te llene de esperanza.
En amistad, y con amor en servicio: P.A. David Nesher
Entonces, ¿cuál es la causa principal? ¿Qué es ese algo nunca positivo que siempre encontrará un medio para colocar al hombre contra su hermano? La respuesta apunta lo mismo que desencadena todo el crimen , la crueldad , la pérdida de la vida, y otras cosas . Jesús nos da la respuesta muy clara:
¡La única cura para la guerra y todo tipo de inseguridad en las naciones es el Príncipe de Paz, nuestro amado Mesías Yeshúa! Cuando Él regrese tal y como lo ha prometido, Él cerrará esta era actual, y establecerá la paz eterna, Su Shalom:
Las Sagradas Escrituras, nos invitan a buscar los modelos de amistad y a descubrir en nosotros nuestras debilidades frente nuestros amigos, por ello, los invito a reflexionar al respecto, contemplando en la Escrituras lo que se nos ha revelado de este sentimiento de amor que llamamos amistad.
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Existen determinados días en el calendario del Eterno en los cuales todo integrante de la Casa de Judá se abstiene de comer, en señal de duelo por las catástrofes y tribulaciones ocurridas en el pasado. Esos días son llamados los días de taanit tzibur (ayuno público).
Nosotros, como hijos primogénitos en Yeshúa, con conciencia de pertenecer a la Casa de Israel, nos desafiamos ante esta hajalah para sumarnos en el espíritu que dicho lapso ofrece para un alma que goza de la Alianza con Yahvéh. Por ello, debemos aceptar que el propósito de estos días de ayuno es despertarnos de nuestro letargo, al conmover nuestros corazones hacia el arrepentimiento o regreso (heb. teshuvá), recordando nuestros propios pecados así como también los de nuestros ancestros – que fueron similares a los nuestros.
De esa manera, al recordar estos pecados somos motivados a retornar al camino correcto de la vida, como dice la Torah:
«Y ellos confesarán sus pecados y los pecados de sus ancestros…»
(Vayikrá / Levítico – 26:40)
Cada uno de nosotros deberá aprovechar estos días de ayuno y reflexión para hacer un profundo auto-examen de nuestras acciones, puesto que el propósito esencial de un día de ayuno no es el detalle de no comer en sí, sino motivar al penitente que lo realiza a arrepentirse, es decir ejercitarse en la herramienta profética de la teshuvá (regreso).
Uno de esos días especiales, y uno de esos ayunos específicos, ocurre el día 17 del cuarto mes (llamado 17 de tamuz por la Casa de Judá).
El Ayuno del 17 del Cuarto Mes es el primero de los días de ayuno en listados en las Sagradas Escrituras:
«Así ha dicho Yahvéh de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz».
(Zacarías 8:19)
Este ayuno del cuarto mes conmemora la primera brecha hecha en las murallas de Jerusalén, antes de que el Primer Templo fue destruido por el ejército babilónico (año 586 a. E.C.). Cabe aquí señalar que en esta misma fecha también las legiones romanas, al mando del general Tito, también derribaron el muro jerosolimitano, veintiún días antes de destruir el Segundo Templo del Señor.
Aplicando esto a nuestras vidas, debo decir que para nosotros, los primogénitos del Pacto Renovado, estos eventos trágicos de la historia, nos sirve para meditar cómo está nuestra muralla de salvación. Por medio de este ayuno total, y los días de restricción (ayuno parcial) intermedios, evaluamos si nuestras actitudes idóltras han conducido las circunstancias para provocar causales al enemigo que le permitan realizar vallados en nuestra muralla protectora otorgada por los méritos de la obra redentora del Mesías.
Por causa de este lapso de máxima oscuridad, en el día 17 del cuarto mes comienzan las «tres semanas de duelo», llamadas también «días de la angostura» (Yemei bein Hametsarim, יְמֵי בֵּין הַמְּצָרִים). Este término hebreo que significa “entre ambos lados del estrecho” o “lugares estrechos”. Esta expresión surge de lo anunciado por el profeta Jeremías en el libro de Lamentaciones:
«Judá está desterrada, en postración y en extrema servidumbre. Sentada entre las naciones, no encuentra sosiego. La alcanzan todos sus perseguidores entre las angosturas«.
(Lamentaciones 1:3)
Como verán este nombre ha sido dado al periodo de duelo de tres semanas que comienza con el ayuno del 17 de Tamuz, y culmina en el 9º día del mes de Av, día declarado de duelo nacional por la destrucción de ambos templos.
Si prestamos atención a los textos proféticos, notaremos que el profeta Daniel estaba guardando estos días en su famoso ayuno:
«En aquel tiempo, yo, Daniel, hice penitencia durante tres semanas: no comí alimento sabroso; ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí, hasta el término de estas tres semanas»
(Daniel 10:2-3)
Para nosotros este período de días nos permite clamar con el poder que da el gozo de Su salvación a fin de que el Eterno nos liberé de toda estrechez y/o angostura que el enemigo ha tramado contra nuestras vidas.
La historia de la Salvación nos refleja un evento terrible que marco también este día 17 del mes cuarto. Evento que no es sólo lo que sucedió con Jerusalén ante la invasión babilónica, sino que nos remonta a los tiempos del desierto, apenas Israel había sido liberado por Yahvéh de Mitzraim (Egipto). Por datos aportados por los sabios, se acepta que, si La Torah fue entregada entre el 6 y el 7 de Siván, y Moisés ascendió por orden del Eterno para recibir las tablas, él permaneció en el Monte Sinaí durante cuarenta días. Su demora desesperó al pueblo hebreo, dándolo así por muerto el 17 de Tammuz. Ese mismo día Moisés descendió, y cuando vio que los israelitas habían hecho el becerro de oro, rompió las tablas, y declaró juicios sobre la nación.
Este evento de apostasía de Israel en el desierto, fue también el sello doloroso de este ayuno. Por eso el Señor quiere que hagamos memoria de nuestras rebeldías e impaciencias y convirtamos este tiempo para afligirnos y meditar en Su Palabra para que seamos hombres piadosos, temerosos y obedientes. Estas semanas de ayuno guían a que recordemos aquel acto de desobediencia, desesperanza y falta de paciencia de nuestros ancestros, pero repetido en nuestras vidas.
Es por eso que aquellos creyentes que cuidan el ayuno en la cuestión de alimentos, pero no meditan sobre los cambios internos que su realidad exige, están desperdiciando el día 17 del Cuarto Mes, y las semanas intermedias hasta Tishá BeAv (el 9 de Av).
Ellos sólo enfatizan lo que es secundario (el ayuno), y desprecian lo que es esencial (el arrepentimiento). Sin embargo, tomar el arrepentimiento solamente, sin ayunar, es insuficiente, porque el ayunar es una orden establecida por los profetas, y todo el pueblo de Israel ha cumplido estos días de ayuno, a través de todas las generaciones.
La sabiduría de lo alto que hay en la prescripción de este ayuno es que por medio de él adquirimos control del ego, aniquilándolo en sus «necesidades» y necedades. Así lograremos debilitar aquellas cosas que llevan a fortalecer las pasiones egotistas, e incrementando todo lo que alimenta al espíritu humano y lo fortalece, de modo que el cuerpo siga al espíritu y se comporte en él a fin de provocar la complacencia de Yahvéh, como nuestro Abba. El hecho de meditar profundamente en estos trágicos eventos tiene como objetivo ayudarnos a conquistar las deficiencias espirituales que los provocaron, y así aplicar toda conclusión a la realidad de nuestra cotidianidad. A través del proceso de “Teshuváh” (introspección y compromiso a cambiar) adquirimos el poder del Espíritu Santo de transformar tragedias en alegrías.
¡Únase a este tiempo de ayuno lleno del gozo que nos ha otorgado la Fe en el Mesías Yeshúa!