Enseñanzas

La predicación del Moralismo contra la Proclamación del Reinado de Dios…, el desafío de la verdadera Iglesia

“que
por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de
huesos de muertos y de toda inmundicia”. 
(Mateo 23:27)

Escuchando, a través de distintos medios, las predicaciones y/o sermones que se
están dando en distintas plataformas evangélicas del mundo actual, no pude
evitar discernir un denominador común, invadiendo las conciencias como un
peligroso virus reptiliano. En el contexto actual de las congregaciones, uno de
los evangelios falsos más seductores, que domina la enseñanza desde los
púlpitos, es el moralismo.

El moralismo, coloca las
virtudes morales como la base de nuestra aceptación, ya sea delante de los
hombres, delante de mí mismo, o delante de Dios. Surge así el falso paradigma
de “si me porto bien, seré aceptado”.
La estructura básica del moralismo en
los cristianos evangélicos se reduce a esto: la creencia de que el evangelio
del Reino de Yahvéh
 puede ser reducido a simples y sencillas mejoras
en el comportamiento humano. Se enfatiza, domingo a domingo, y desde
distintos púlpitos, un mensaje saturado de contenidos que apuntan
solamente a producir arreglos en la conducta de sus oyentes.
Son demasiados los creyentes que hoy
sucumben a la lógica del moralismo y reducen el evangelio a un
mensaje de valoración de virtudes y mejoras morales de acuerdo al status quo
imperante en cada ciudad, región o nación del mundo. De ese modo millones han
quedado seducidos a creer que en realidad pueden obtener toda la aprobación
divina que necesitan por retoques personales en ciertas áreas de su
comportamiento, sin considerar la revelación de los códigos contenidos en la
Torah (Ley) del Eterno.
La anti-esencia surgida del
moralismo
 es evidente: la
creencia de que el ser humano puede lograr la justicia por sí mismo a través de
un comportamiento adecuado a las convenciones sociales de su contexto vital
.
El peligro es que las congregaciones
cristianas comunican, por medios directos e indirectos, que lo que el Eterno
Dios espera de la humanidad caída es simplemente una mejora moral. Satisfacen
la sed del alma humana con la falsa idea de que un ser humano honrado y
obediente al sistema imperante garantizará la bendición divina sobre el
planeta. De este modo, se subvierte el Evangelio del Reino de los Cielos y se
comunica un falso evangelio a un mundo caído que solamente será transformado
rindiéndose a la soberanía divina a través del señorío del Mesías implantando
la Torah (Instrucción) de Yahvéh en los corazones humanos.
En el moralismo, el buen
comportamiento viene primero y la aceptación después. En el evangelio es al
revés: primero somos aceptados por Dios, únicamente en base a los méritos de
Cristo, y debido a ese hecho ahora podemos y debemos comportarnos de cierta
manera.
A causa de este falso evangelio, los
vecinos, amigos, parientes y conocidos de un evangélico no se sienten atraídos
a acudir arrepentidos ante el Eterno, ya que ellos también son moralistas de
acuerdo a sus creencias y tradiciones. De ese modo, millones de seres humanos permanecen condenados por
creer que el moralismo es el mensaje que el Mesías encomendó a Sus
apóstoles. 
La verdadera Iglesia de Cristo no tiene
más remedio que enseñar la Palabra de Yahvéh, y ella implantada en el ser
humano por la obra mesiánica de Yeshúa, en el poder del Espíritu Santo. Toda
esta obra, absoluta y exclusivamente divina, se verá consignada al cumplimiento
perfecto de Su Pacto Renovado o Nueva Alianza que el Eterno ha hecho con sus
escogidos: colocar su Torah (Instrucción o Ley) en la mente del hombre, a fin
de escribirla diariamente en sus corazones. ¡Este es el verdadero contenido del
mensaje del Evangelio del Reino de Yahvéh!
Somos justificados por la fe solamente,
salvos por gracia solamente, y redimidos de nuestros pecados por la obra
gloriosa del Mesías solamente. El moralismo produce pecadores
que (potencialmente) se comportan mejor. El Evangelio del Reinado Divino
transforma a los pecadores en hijos primogénitos de Dios, adoptados en el
Mesías, a través del Espíritu Santo manifestando, por Gracia, Su Torah en
nuestro interior y en cada área de nuestra vida.
Se necesita nada más y nada menos que la
predicación audaz del verdadero Evangelio. El evangelio completo y
verdaderamente existencial del Reinado de Yahvéh. Esta rápida transición será
suficiente para corregir esa falsa impresión que los seres humanos tienen hoy
del contenido del mensaje de nuestra proclamación y llevar así a los pecadores
a la salvación en Jesús, nuestro Mesías y Señor.
Los dejo reflexionando en esto, rogando
que el Espíritu Santo de Yahvéh nos sostenga, nos ilumine, nos purifique, nos
transforme cada vez más para que nuestra fe se convierta cada día en más
profunda y consciente. Entonces nuestra vida no será el fruto de un moralismo
respetable, sino un verdadero y auténtico intento de rendir un testimonio de
amor al Eterno Dios que nos ha amado antes y desea por encima de toda otra cosa
unirnos a Él por medio de Su Torah encarnada en nosotros, así como fue con
nuestro amado Mesías.

¡El Nombre de Dios por fin Revelado!

 Por David Nesher

«Por eso, he aquí que en este tiempo les mostraré y les daré a conocer mi mano y mi poderío. Entonces sabrán que mi nombre es Yahvéh». 
(Jeremías 16:21 _ Versión de la Biblia “Peshitta en español”, traducción de los antiguos manuscritos arameos)

Es importante recordar que cada promesa profética era dada por el Eterno Dios refiriéndose, la mayoría de las veces, a la temporada que el Mesías inauguraría. El versículo citado arriba, testifica, según Jeremías, menciona un tiempo en el que el pueblo de Israel conocería el poderío completo de Yahvéh contemplando su mano. ¿Qué significaba proféticamente esto? ¿Qué relación tiene con la misión del Mesías de revelar plenamente al Eterno Dios?La palabra SEÑOR (LORD), representa toda en mayúscula en la mayoría de las Biblias en inglés, es conocido Como el “Tetragramaton”, y expresa la combinación de estas letras hebreas  Este nombre tiene incontables miles de años de antigüedad,  es nombre más sagrado del Eterno Dios dado a Moisés en el arbusto llameante, el que la mayoría de traducciones al inglés ponen como YO SOY,  las letras hebreas suenan así:  Yud, Heih, Vav y nuevamente Heih (YHVH)

Yud, Heih, Vav, Heih es además el Nombre olvidado de Dios, el cual los estudiosos judíos y los investigadores dicen, tiene un significado y una pronunciación que se perdió,  porque sus ancestros rechazaron pronunciarla en voz alta desde más o menos una generación antes de la destrucción romana del templo de Jerusalén.

Hoy, Yud, Heih, Vav, Heih es más a menudo pronunciado como Yahvéh cuando es dicho o escrito por cristianos y otros. Es interesante agregar que con todo este conocimiento actual y certero, todavía no es pronunciado en voz alta por los judíos ortodoxos.
Sepan que la pronunciación “Jehová” es una forma más antigua y totalmente incorrecta de estas letras, originada con los primeros traductores alemanes del idioma hebreo y sus sonidos, de ahí el sonido más dramático de “Jehová”

Investiguemos el significado ideográfico de las letras hebreas Yud, Heih, Vav, Heih. El ideograma es un símbolo que representa una idea, como los símbolos masculino y femenino que se pueden ver en las puertas de los baños públicos. Las letras hebreas han tenido significados ideográficos desde tiempos ancestrales.

Existen varios significados ideográficos para cada una de las letras. Aleph, por ejemplo, la primera letra del alfabeto hebreo, puede significar “Buey o “Toro”. Bet, la segunda letra del alfabeto hebreo representa la palabra “Casa”o “Tienda”, pero en cada caso,  las ideas representadas por cada una de las letras, están íntimamente emparentadas,

Con todo esto en mente, usando los significados ideográficos de “Yud, Heih, Vav, Heih”, aceptados más comúnmente por estudiosos judíos a través de los siglos, la traducción de las letras “Yud, Heih, Vav, Heih”, (YHWH) del nombre sagrado del Eterno Dios, simbólicamente hablando pueden traducirse exactamente como:
  • Yud = la mano,
  • Heih =  una ventana o significa “contemplar o mirar«, y
  • Vav el clavo,

Teniendo esto en cuenta puede verse que simbólicamente hablando, la combinación de estas letras puede ser traducida exactamente y con toda seguridad como: “Contemple la mano, contempla el clavo” o “Mire la mano, mire el clavo”.

Cuando consideramos que Yeshúa o “Jesús”, en hebreo este nombre significa: “Yahvéh es nuestra salvación”, entonces el significado es incluso más rico, a través de Jesús,  pues Yahweh facilitó nuestra salvación,  si no lo creéis, “Contemple la mano, contemple el clavo” cuando crucificaron a Jesús de Nazaret el hijo de Dios, el Mesías prometido.

Por último, estudiaremos la señal que Poncio Pilato hizo colocar por encima de la cruz de Jesús:

 «Y poner sobre su cabeza su acusación escrita contra él «
(Mateo 27:37)

 El cartel se escribió en tres idiomas (hebreo, griego y latín) Lo escrito en hebreo era leído así: « Yeshua HaNatzerat VaMalech Hayehudim«, o «Yeshúa de Nazaret, Rey de los Judios«. Consideraremos la primera letra de cada estas cuatro palabras hebreas:

YOD – Y – eshua,
HEIH – H-aNatserat
VAV – V-aMealech
HEIH – H-aYehudim

Descubrimos en ellas a el Nombre de Dios (YHVH) y notamos que son parte de un acróstico escondido en la acusación en contra de Jesús son los mismos = YOD, HEY, VAV, HEY – YHWH, el nombre revelado de Dios a Su Pueblo Israel.

¡YHVH reveló su poderío en la obra mesiánica de la redención sobre la cruz del Gólgota!

A continuación los invito a ver un VIDEO que permitirá compartir esta enseñanza:

El Nombre Secreto de Dios revelado from Monte Santo on Vimeo.

¿Qué es un Pacto para el Eterno Dios?

Las Sagradas Escrituras revela que al Eterno Dios le ha placido establecer Pactos con los hombres.

 Si consultamos una concordancia bíblica, se verá que la palabra pacto ocurre con frecuencia tanto en los libros de la Antiguo Alianza como en el Nuevo Pacto. Se usa para indicar las relaciones entre el Eterno Dios y el hombre, entre el hombre y hombre, entre nación y nación. Algunos ejemplos los hallamos en los siguientes pasajes: (Gén. 21:31-32; Gén. 26:28;1 Sam. 18:3-4; Oseas 12:1).

 Existe un modelo con respecto a los Pactos hallados en la Biblia. Básicamente, tal modelo es como sigue:
  1. La parte que toma la iniciativa se describe a sí misma y lo que ha hecho.
  2. Posteriormente viene una lista de obligaciones mutuas entre las partes que intervienen.
  3. Finalmente, está la sección que trata de las recompensas y castigos relacionados con el cumplimiento o el quebrantamiento del Pacto.

Los pactos son la forma como Dios se comunica con nosotros, nos redime y garantiza la vida eterna en el Mesías.

 Naturaleza de los pactos.

 Hay ciertos hechos que deben observarse en relación con los pactos en los cuales Dios ha participado.

1. Primero que todo, estos pactos son pactos literales y deben interpretarse literalmente.
2. En segundo lugar estos pactos son eternos. Todos los pactos de Israel son llamados eternos, excepto el pacto Mosaico que se declara temporal, esto es, que continuaría sólo hasta la venida de la simiente prometida (Gál. 3:19, 23-26).

El Pacto Abrahámico se llama «eterno» en Génesis 17:7,13,19; 1 Cró. 16:16-17; Sal. 105:8-11; el Pacto Davídico se llama «eterno» en 2 Sam. 23:5; Isaías 55:3; y Ezeq. 37:25; y el Nuevo Pacto se llama «eterno» en Jer. 32:40; 50:5; y Heb. 13:20. Estos pactos fueron hechos con un pueblo de pactos, Israel. En Romanos 9:4, Pablo declara que la nación de Israel había recibido pactos del Señor. En Efesios 2:11-13, él declara, a la inversa, que los gentiles no han recibido ninguno de tales pactos y por consiguiente no gozan de las relaciones de esos pactos con Dios. Estos dos pasajes nos muestran negativamente que los gentiles no gozaban de las relaciones de esos pactos y, positivamente, que el Eterno Dios había entrado en relaciones de pactos con Israel. Pero en Cristo, los gentiles han llegado a ser participantes del Nuevo Pacto (Pacto Renovado), y por consiguiente; de las bendiciones del mismo.

La palabra Pacto se traduce en los libros de la Antigua Alianza del término hebreo Berit comparable al del vocablo legal moderno de «Contrato»y «Alianza» o bien un compromiso, un acuerdo.

Dicha palabra hebrea para pacto proviene de una raíz que significa «él cortó». Al parecer Berit viene de la costumbre antigua del cercano oriente de cortar o dividir un animal en sacrificio para ratificar un pacto. Era costumbre cortar al animal en dos o tres partes. Una parte se quemaba en honor del dios, y otra parte se consumía en una comida en celebración del pacto. El libro de Génesis (Bereshit), en su capítulo 15, describe un rito de este tipo. También se menciona el mismo rito en el capítulo 24 del libro de Éxodo (Shemot). En este caso se describe con toda claridad el sacrificio y la comida celebratoria. En ciertos tratados celebrados con vasallos en el antiguo Cercano Oriente se establece que el vasallo está obligado a visitar al gran Rey anualmente con el fin de renovar el pacto. Aunque las Escrituras Hebreas no son claras en cuanto a esto, es muy probable que la misma costumbre prevaleciera en Israel. Es posible que los israelitas se juntaran en ocasión de cierta fiesta (de año nuevo) para renovar el pacto.

La práctica de cortar el animal en trozos se menciona en Jeremías 34:18 y 19 en estas palabras: «Haré que los hombres que traspasaron mi alianza y que no han cumplido las palabras del convenio que hicieron en mi presencia, [sean] como el becerro que cortaron en dos partes para pasar en medio de las mitades: A los oficiales de Judá y de Jerusalén, a los funcionarios, a los sacerdotes y a todo el pueblo del país que pasaron entre las partes del becerro».

El Diccionario de Vine dice sobre «Pacto»: El verbo más común es «cortar» [hebreo karat] un pacto, que siempre se traduce como en Gn. 15:18 «YHWH hizo un pacto (una alianza) con Abraham». Este uso parece derivarse de la ceremonia descrita en Gn. 15:9-17 (cf. Jer. 34:18), en la que YHWH se aparece como «una antorcha de fuego que pasaba por entre las mitades» (Gn. 15:17). Todos estos verbos aclaran que en todos los casos la iniciativa es de YHWH; Él es quien establece y cumple los pactos. «Pacto/alianza» es un término paralelo o equivalente a los vocablos hebreos dabar («palabra»), joq («estatuto»), piqqud («preceptos», Sal. 103:18 lba), edah («testimonios» Sal. 25:10), torah («ley» Sal. 78:10) y jesed («misericordia» Dt. 7:9). Estos términos enfatizan la autoridad y la gracia de YHWH en establecer y cumplir con el «pacto», a la vez que señalan la responsabilidad humana bajo el.

 Clasificación de los Pactos.

Los Pactos de Dios contenidos en la Biblia se clasifican en dos clases: aquellos que son condicionales y los que son incondicionales.

Un Pacto Condicional es uno en el cual la acción de Dios es en respuesta a alguna acción de parte de aquellos a quienes va dirigido el Pacto, lo cual garantiza que Dios hará su parte con absoluta certeza cuando se satisfacen los requisitos humanos. Pero si el hombre fracasa, Dios no está obligado a cumplir con su parte del Pacto.

Un Pacto Incondicional, mientras que no puede incluir ciertas contingencias humanas, es una declaración de cierto propósito del Eterno Dios, y las promesas de un Pacto Incondicional serán ciertamente cumplidas en el tiempo y a la manera de Dios. Un Pacto Incondicional se distingue de uno condicional por el hecho de que su cumplimiento esencial es prometido por Dios y depende del poder y la soberanía del propio Dios.

Desde todo esto podemos estar seguros y convencidos de que todo lo que el Eterno Dios se ha comprometido a hacer por medio de dichos Pactos, Él lo hará con toda la perfección de su infinito Ser.

En todos los casos Yahvéh toma la iniciativa: no se trata de un acuerdo entre partes iguales; el Eterno establece los términos. Los da a conocer y sólo Él garantiza su cumplimiento. Los seres humanos disfrutan de las bendiciones del Pacto en tanto obedezcan y cumplan los mandatos del Eterno Dios.

«Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos»

 

(Salmo 119:173)

Daniel, las bestias y el rastro de la Serpiente en la Historia Humana

P.A. David Nesher
Comenzaré haciéndole a Ud., amigo lector, una pregunta: ¿le gusta resolver enigmas? Si su respuesta ha sido positiva, seguramente su gusto, si es que no es pasión, se fundamenta en que para ello hay que buscar pistas que conduzcan a la solución escondidas en los distintos códigos y símbolos del enigma. Y esta sí que es la misión única y propia del espíritu humano.
Seguramente Ud. debe saber que desde tiempo inmemorial, el hombre ha observado las características y costumbres de los animales y las ha aplicado en un sentido figurado o simbólico a personas, pueblos, gobiernos y organizaciones. Así ha usado a las bestias como analogías de enigmas muchos más profundos escondidos en dichas estructuras humanas. La Biblia, considerando esta pasión humana por solucionar enigmas desde metáforas con animales, también usa este eficaz medio de ilustración.
Bestias usadas como símbolos de gobiernos a lo largo de la Historia Humana. 
La forma aramea (jêwâz) usada en Daniel describe las bestias -como representaciones de los poderes mundiales en conflicto con el pueblo de Dios (v 17)- cuyas características servían como identificaciones efectivas de las actitudes y del papel de los poderes civiles y eclesiásticos (Dan. 7.17, 23; Ap. 13.1).
En el registro bíblico se mencionan algunas destacadas potencias mundiales de la historia, y todas ellas, al igual que otras naciones, han usado animales como símbolos de sus gobiernos. En Egipto, la serpiente ocupó un lugar relevante. Por ejemplo, el ureus, el áspid sagrado, aparecía en el tocado de los faraones. Sin embargo, también se usó el toro para representar a Egipto, así como a Asiria. Medo-Persia empleó el águila (los escudos de los medos llevaban el águila dorada; los persas llevaban un águila fijada a la punta de una lanza). El mochuelo representó a Atenas, y a Roma, el águila. Hoy se representa a Gran Bretaña con un león, y a Estados Unidos, con un águila. Desde los tiempos más remotos, se ha simbolizado a China con el dragón. También resulta familiar el “oso” ruso y el “águila bicéfala” alemana.
VISIONES DE LAS CUATRO BESTIAS (Daniel 7:1-3)
El libro bíblico de Daniel contribuye mucho a descifrar el significado de las bestias simbólicas.
El capítulo 7 contiene una gráfica descripción de “cuatro enormes bestias”: un león, un oso, un leopardo y un monstruo espantoso con grandes dientes de hierro (Daniel 7:2-7). Daniel nos dice que representan “reyes”, o gobiernos políticos, que se suceden unos a otros en la dominación de grandes imperios (Daniel 7:17, 23).
Los distintos hermeneutas y exégetas bíblicos afirman que las bestias descritas representan reinos o gobiernos políticos en el ejercicio de su poder y autoridad. (Da 7:6, 12, 23; 8:20-22; comparar con Ap.16:10; 17:3, 9-12.) Un examen de los pasajes bíblicos revela que mientras que estas ‘bestias salvajes’ políticas difieren en su apariencia simbólica, tienen, no obstante, ciertas características en común. Todas se oponen al Gobierno de Yahvéh sobre la humanidad por medio del reino mesiánico. También se las representa en oposición a los “santos” de Dios, es decir, su pueblo: primero la nación de Israel (y sus dos casas) y después la congregación de primogénitos de Sión (la Nueva Jerusalén). Los reinos mencionados específicamente por nombre (Medo-Persia y Grecia) fueron potencias mundiales importantes. Los otros reinos tampoco debieron ser de menor importancia, como se infiere del tamaño que se les atribuye o de los hechos que se les imputan. (Ha de notarse que los reinos subordinados se simbolizan en algunos casos con cuernos.) A todas las bestias se las representa muy agresivas, buscando la posición dominante sobre las naciones o pueblos que se hallaban a su alcance. (Compárese con Dan. 7:17, 18, 21; 8:9-11, 23, 24; Ap. 13:4-7, 15; 17:12-14.)
Algunos intérpretes intentan limitar el cumplimiento de las visiones de las bestias del libro de Daniel de tal manera que no se extienda más allá del tiempo en que Jesucristo estuvo en la Tierra, cuando el Imperio romano era la potencia mundial dominante. No obstante, las mismas profecías indican con claridad que su cumplimiento se extiende más allá de esos días históricos. Por ejemplo, se dice que las últimas bestias siguen en existencia hasta la ‘llegada del tiempo definido para que los santos de Dios tomen posesión del Reino’ en el “señalado tiempo del fin”. Es entonces cuando el Mesías destruye para siempre esta oposición bestial (Dan. 7:21-27; 8:19-25; compárese también con Ap. 17:13, 14; 19:19, 20.)
Para finalizar, señalaré que Cristo Jesús predijo de manera explícita que la oposición al reino mesiánico continuaría hasta el tiempo del fin, de modo que los discípulos que entonces predicaran ese Reino serían “objeto de odio de parte de todas las naciones”. (Mt. 24:3, 9-14.) Es obvio que esto no da lugar a que ninguna nación quede excluida, y menos las potencias mundiales, de una posible identificación con las formas o expresiones finales que adopten estas bestias salvajes simbólicas.
Es una aventura de fe maravillosa dejarse  guiar por el Santo Espíritu de Yahvéh en el descifrado de los códigos proféticos que se encuentran bajo el enigmas de estas bestias proféticas. Lo invito a meterse diariamente en esta búsqueda sagrada.
Su Paz (Shalom) sea con Ud., su vida y su familia.

La Biblia y sus exactitudes científicas

«Toda escritura es la palabra de Dios»
(2Timoteo 3:16)
Entendemos claramente que la Biblia no es un tratado científico, pero cuando toca aspectos de este tipo se destaca no solo por lo que dice, sino también por lo que no dice.
Aunque se trata de un libro antiguo y toca muchos temas, la Biblia no contiene inexactitudes científicas.
La Biblia no es un libro de Ciencia, sino un libro de fe, para fortalecer la fe. Por lo tanto, la Biblia jamás es confirmada por la Ciencia, mas bien, la ciencia es confirmada por algunas declaraciones de la Biblia.
Numerosas declaraciones encontradas en el Libro de Dios han sido halladas científicamente exactas. Si esto sucede así, ¿Qué debiéramos pensar? ¿Fue la Biblia  escrita por un conjunto de científicos? ¡Absolutamente No!. Los aproximadamente cuarenta hombres que tomaron parte en su composición, escribieron bajo diferentes periodos de tiempo, todos ellos con notable antigüedad. El más reciente escribió su porción entre el año 95 o 100 D. C. Todavía muy lejos de nuestra era científica-espacial-cibernética. Ellos no tomaron una educación formal académica de ninguna clase. Ni la mejor de su propio tiempo. Sus ocupaciones incluyen el pastoreo, la pesca rudimentaria, el único mas destacado fue médico. Pero nadie absolutamente alcanzó la “cumbre” intelectual de las famosas universidades de nuestro tiempo. ¿De donde, pues, estos hombres sencillos obtuvieron la percepción y claridad mental para escribir lo que la Ciencia moderna ha alcanzado a revelar después de cientos de años de duro esfuerzo e investigación.
La única respuesta que puede ser lograda después de un razonamiento sobrio es que la Mente que les guío a escribir la Palabra escrita revelada (2 Cor.2:16; 2 Ped.1:21). es la misma mente que les reveló el anticipado conocimiento de estas numerosas afirmaciones las cuales podemos leer en las páginas de la Biblia:
“Hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios” (Dan.2:28)
“Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mi no hay Dios… Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir… No hay Dios sino yo, No hay Fuerte; no conozco ninguno” (Isa.44:6-8).
Cómo vemos solo un Ser auto-existente, trascendente y omnisapiente puede ser la causa de estas verdades. Las siguientes y asombrosas declaraciones son puestas para nuestra consideración. La exactitud con relación a los descubrimientos científicos es una evidencia mas de la validez de la Revelación e Inspiración de la Biblia como Palabra expresa de nuestro Creador.
Volvemos pues a recordar lo dicho al principio: la Biblia no es un libro científico, sino que es el libro de la fe, pero también es cierto que cuando trata asuntos científicos es exacta y acorde a la ciencia probada. Veamos algunos ejemplos en el cuadro que a continuación se publica:
exactitud científica de la Biblia

Las Tres Reglas de la Fe (Emunah)

La fe (en hebreo: emunah) es una convicción innata que el Eterno otorga en Su gracia benevolente a sus hijos (Efesios 2: 8; Heb. 11:1). Es una percepción extrasensorial de la verdad que trasciende la razón, más que evadirla. Así, la sabiduría, el entendimiento y el conocimiento pueden mejorar la genuina emunah, pero jamás conformarla.
 

Pero la más grande vitamina que uno puede proveerle a la emunah es simplemente el ejercicio. De hecho, en hebreo, la palabra “artesano” se dice umán (que deriva de la misma raíz que emunah), porque esta persona practicó su artesanía una y otra vez hasta que se volvió para ella algo natural. De la misma manera, la emunah crece y se profundiza a medida que uno se va acostumbrando a ver todos los fenómenos de la vida como manifestaciones de la presencia y la gloria del Creador. Sin embargo, la emunah se fortalece muchísimo más cuando es puesta a prueba y logra pasar esas pruebas y, mucho más, al sacrificar cosas en la vida en aras de tu emunah.

 
La expresión emunah (fe obediente) en verdad debe traducirse como certeza o convicción que produce confianza (hbr. Bitajón).En el concepto hebreo no existe ni la «fe ni el creer«, como se entiende en el occidente greco-romano, sino solo la lealtad, fidelidad, o firmeza en la verdad.
 
 
Desde esta concepción hebrea se entiende que la fe obediente se divide en tres niveles principales que denominamos las “Tres Reglas de la Fe”:
 
 
1) El nivel básico de la fe – Siempre asegura: “Así el Creador quiere”. Se trata de la firme creencia que todo lo que al hombre le sucede proviene del Creador quien ejerce Su perfecta Supervisión sobre cada una de las circunstancias, inclusive en el más pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento.
 
 
2) El nivel intermedio de la fe – Siempre confiesa: “Todo es para bien”. Se trata de la firme creencia que la Supervisión del Creador es siempre y sólo dirigida hacia el bien, y de por sí, todo lo que le sucede al hombre y todo lo que le sucederá – “Todo es para bien” tal como lo asegura Romanos 8:28.
 
 
3) El nivel superior de la fe – Siempre consulta: “¿Qué quiere el Creador de mí?”. Se trata de la firme creencia que hay un objetivo específico en cada cosa que el Creador hace, y por lo tanto, el hombre debe buscar cómo conocer y conectarse al Eterno y Todopoderoso Dios en todo lo que le sucede.
 
 
Estos tres niveles son realmente una sola cosa ya que la fe es una totalidad. Simplemente, la fe es la convicción que “No hay nada más fuera de Él” (Deuteronomio 4:35), y todo lo que sucede en el Universo está bajo Su Supervisión Individual. Debido a que la razón principal del Creador al crear el universo es otorgar Su Bondad a todas Sus criaturas, todo lo que Él hace es para bien. El Creador no hace nada arbitrariamente, cada una de Sus obras tiene una específica razón fundamental y un objetivo: enseñar a las criaturas a conocerlo y conectarse a Él por medio de un ser humanos redimido y mesiánico.

https://youtu.be/OCpFFVJTItY

El Rey sin Dientes

«La boca del justo imparte sabiduría,y su lengua emite justicia».

(Salmo 37:30)

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. 
Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño.
“¡Qué desgracia, mi Señor!” exclamó el adivino, “cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad”.
“¡Qué insolencia!” gritó el Sultán enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!” Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: “¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada… ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!”
Entonces, se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro».
“Recuerda bien, amigo mío”, respondió el segundo adivino, “que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse”.
De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.
«Que refrene su lengua de hablar el maly sus labios de proferir engaños».
(Salmo 34:13)
«Su propia lengua será su ruina,y quien los vea se burlará de ellos». 
(Salmo 54:8)

¡Por favor, No Olvide ser agradecido!

«Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos». 
(Colosenses 3:15)
Seamos agradecidos de que todavía no tenemos todo lo que deseamos; si así fuese, ¿qué nos motivaría a seguir adelante?

Seamos agradecidos cuando no sabemos algo porque nos da la oportunidad de aprender.

Seamos agradecidos por los tiempos difíciles ya que en medio de ellos, crecemos.

Seamos agradecidos por nuestras limitaciones ya que nos dan oportunidad de mejorar.

Seamos agradecidos por cada nuevo desafío porque edifica nuestro carácter y nos fortalece.

Seamos agradecidos por nuestros errores ya que nos enseñan valiosas lecciones.

Seamos agradecidos cuando estemos cansados y desgastados porque significa que hemos hecho una diferencia.

Es fácil estar agradecidos por las cosas buenas. Una vida de
ricos logros sólo alcanza a quienes también son agradecidos por los
reveses.

La gratitud puede tornar algo negativo en algo positivo.
Hallemos la manera de estar agradecidos por nuestras dificultades y se
convertirán en nuestras bendiciones.

Perder el agradecimiento en la
vida, es perder el fuego que puede encender nuestro espíritu hacia las
cosas más bellas y únicas.

«Ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual
es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel». 
(Jueces
8:35)

¿Qué era el Atrio de los Gentiles?

Primeramente señalaré que el término «gentiles/paganos» proviene del latín gens, de donde proviene la expresión «gentil«. Esta palabra, usada por los patricios de Roma, daba la idea de «nación extranjera» en contraposición al pueblo romano, (populus romanus). También añadiré que «gentil» o «pagano» es la traducción del hebreo goi/goyim, que aparece 561 veces en el Antiguo Testamento, y del griego ethnos/ethnê, que aparece no menos de 162 veces en el Nuevo Testamento. Ambas expresiones (la hebrea y la griega) significan «los que son del mar de gente«.
Ahora, los invito a considerar la estructura y disposición del Templo de Jerusalén, particularmente en los tiempos de Yeshúa, que es cuando el atrio de los gentiles funcionaba.
Todos ustedes saben que el primer Templo, construido por Salomón en el año 950 a.C., fue destruido por los babilonios en el año 586 a.C.
A su regreso del exilio en Babilonia, los judíos levantaron otro más pequeño, entre el 520 y el 516 a.C.
En estos dos momentos del Templo de Yahvéh no había ningún atrio de los gentiles en los planos arquitectónicos que el Eterno Dios suministró para el templo de Salomón ni en el de la visión de Ezequiel; tampoco había ninguno en el templo que reedificó Zorobabel.
El atrio de los gentiles fue edificado por Herodes el Grande, un rey edomita (descendiente de Esaú o Edom), que pretendía glorificarse y ganarse el favor de Roma, la autoridad imperial que lo había colocado como rey de los judíos por imposición.
Entre los años 20 o 19 a.C., el rey Herodes dio inicio a los grandes trabajos de renovación, casi de reestructuración, del Templo de Jerusalén, el segundo, el que fue construido después del exilio.
El historiador judío Josefo nos cuenta en su libro «Antigüedades«, que al comienzo de la obra fue necesario contratar a 10.000 obreros laicos (canteros, carpinteros, plateros, orfebres, fundidores de bronce…) y 1.000 sacerdotes adiestrados en albañilería para encargarse de los trabajos de construcción de los recintos sagrados ya que para los laicos estaba prohibido pisar esos lugares.
 El nuevo Templo resultaba grandioso. Tenía la misma estructura básica del Templo de Salomón, pero era mucho más grande era la grandeza indescriptible de mármol y oro. Construido sobre los planos del primero, de piedra blanca, realizado con placas de oro, se erguía en el centro de una explanada de 480 metros de largo por 300 metros de ancho, cubierta de mosaicos de colores, desde la que se domina toda la ciudad con sus pórticos de soberbias columnas de mármol, despertaba la admiración de todo el Mediterráneo.
Su estructura básica fue concluida después de diez años. El Templo de Herodes era tolerado por los judíos, dado que tenía señales visibles de la presencia pagana. A la fortaleza Antonia , en su esquina noroeste, era donde los sacerdotes iban a buscar sus vestimentas sagradas. Allí residía el procurador romano, y se alojaba también la guarnición romana. Además de eso, su construcción de estilo helenístico no ayudaba a su plena identidad judaica. El Templo, como veremos, se había convertido en un instrumento ideológico-religioso de la dominación económica, social y política romana.
Además de las áreas reservados a los miembros del pueblo de Israel (hombres, mujeres, sacerdotes) en este templo había un espacio en el que todos podían entrar, judíos y no judíos, circuncisos e incircuncisos, miembros o no del pueblo elegido, personas educadas en la Ley y personas que no lo eran. Aquí se reunían rabinos y maestros de la Ley dispuestos a escuchar las preguntas de la gente sobre el Eterno Dios, y a responder en un intercambio respetuoso y misericordioso. Este espacio era el atrio  de los gentiles o paganos, en latín el atrium gentium, un espacio que todos podían atravesar y en el que podían permanecer, sin distinciones de cultura, lengua o profesión religiosa, un lugar de encuentro y diversidad. Era una zona que Herodes hizo construir para congraciarse con los romanos.
Había que pasar por varios atrios o terrazas para llegar al edificio central, que era el santuario en sí. Cada uno de esos sucesivos atrios tenía un mayor grado de santidad. Entonces las terrazas incluían tres atrios:
  • El primero accesible a todos se llamaba el Atrio de los Gentiles contaba con hermosos pórticos que se llamaban Pórtico de Salomón y Pórtico Real. El primer pórtico era el lugar dónde el Mesías, y más tarde la comunidad apostólica de Jerusalén, acostumbraban a juntarse para adorar al Eterno Dios:  “Y Jesús andaba en el templo por pórtico de Salomón”(Jn. 10:23). “Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón” (Hechos 3:11). Lo utilizaban los muchos gentiles incircuncisos que deseaban hacer ofrendas al Eterno Dios de Israel.
  • El segundo atrio, llamado Atrio Interior era reservado para los judíos que se congregaban para adorar en las distintas convocaciones divinas. SE se dividía en dos partes: El Atrio de las mujeres y el Atrio de los israelitas o judíos.
  • El tercer atrio, llamado el Atrio de los Sacerdotes era el espacio donde estaba el altar de los holocaustos. En la parte recóndita del edificio estaba el Templo o Santuario con las tres partes tradicionales: el vestíbulo, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo.
Cómo podrán notar este Templo en su interior, (a diferencia del Tabernáculo que sólo disponía de un atrio), disponía de «falsos espacios comunes»: el atrio de los gentiles, el atrio de las mujeres y el atrio de los judíos. Estos servían sólo para manejar y contener a las masas, ya que el Eterno Dios había dado instrucciones precisas a Israel de cómo debían tratar a los extranjeros. Si ellos aceptaban formar parte del pueblo de Dios, aceptando las Leyes y mandamientos que les había dado, debían contarlo como uno de ellos (Exodo 12:48; 22:21 y Levítico 19:33-34).
La construcción nos muestra ya una estructuración ideológica, pues el pasaje hacia cada una de estas partes del Templo se hacía subiendo cada vez más peldaños, hasta llegar al santuario, al igual que al Santo de los Santos, lugar de acceso al Sumo Sacerdote, quien en la época de Jesús era puesto y depuesto en diferentes momentos, tanto por Herodes como por los romanos. Con esto el Templo perdió la dignidad del período asmoneo, cuando los sumos sacerdotes eran sucedidos hereditaria- mente.
Aún más. Veáse que la estructura ascendente indicaba que los sacerdotes estaban más próximos a Dios, y por eso ejercían el poder. Se trata de una mitificación religioso-ideológica que legitimaba el statu quo .
Al cruzar el atrio de los gentiles, había un muro de 1,3 m. de alto con espacios abiertos para pasar.
En la parte superior había grandes piedras que llevaban una advertencia en griego y en latín. La inscripción en griego decía: “A ningún extranjero se le permite estar dentro de la balaustrada y del terraplén en torno al santuario. Al que se le encuentre será personalmente responsable de su propia muerte”.
Cuando una chusma atacó en el templo al apóstol Pablo, se debió a que los judíos rumoreaban que había introducido a un gentil dentro de la zona prohibida.
En sentido estricto, este atrio exterior no formaba parte del templo. Su suelo no era sagrado, y cualquiera podía entrar en él. Una serie de columnatas rodeaban el atrio de los gentiles. (Juan 2:13-17; Mt 21:12, 13; Marcos 11:15-18). En el sector del atrio de los gentiles estaba el mercado de animales para el sacrificio y el cambio de monedas para las ofrendas del templo.
Los ciegos, los cojos y los gentiles incircuncisos podían entrar en el atrio de los gentiles y se colocaban preferentemente en este lugar (Mateo 21:14, 15).
Además, fue en este lugar donde Jesús en diversas ocasiones se dirigió con sus enseñanzas a las muchedumbres, y dos veces expulsó a los cambistas y a los comerciantes diciendo que habían deshonrado la casa de su Padre (Mateo 21:12, 13; Juan 2:13-22).Justamente, la purificación del Templo, con la expulsión de los vendedores y cambistas, debe ser vista en el evangelio de Mateo dentro de un orden muy intencional:
1) Mt. 21, 1-11: Jesús, el Rey y Mesías, entra y es aclamado en Jerusalén por el pueblo. Jesús, el Mesías, toma posesión de la ciudad;
2) Mt. 21, 12-17: Jesús, como Mesías y Rey, toma posesión del Templo. La purificación es un acto de posesión, pues un nuevo orden se inicia.El clima es el del Día del Señor, dado que la purificación es seguida de la curación en el recinto sagrado de los ritualmente impuros. En efecto, los ciegos y los cojos son curados, en un verdadero clima apocalíptico; es como si la revelación del Día del Señor ya comenzara a ocurrir.

Lo que era sustentado por la oligarquía religioso-política como puro tiene que ser purificado, por cuanto no lo era. Los hijos de Israel ciegos y cojos, eran clasificados como impuros por los mismos religiosos, y por eso tenían prohibido entrar en el santuario. Ahora ingresan en él y son purificados por el verdadero Señor, Jesús. Es, de hecho, el día de la visitación de Israel, de Jerusalén y del Templo, por el Señor.
El mensaje profético del Mesías es bien claro: el reino de los sacerdotes se ha apropiado de lo sagrado y de la causa del Eterno Dios para servir a sus intereses. Ellos, en nombre de Yahvéh perpetuaron la opresión y el engaño contra el pueblo al que debían servir.

El amado Señor conservará, en esta actitud purificadora y profética,  la plena vigencia la palabra de lo profetizado por Oseas:

 

“Aprende lo que significa: misericordia quiero y no sacrificio”. 

 

Los ojos de Yahvéh sobre sus siervos

“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá”. 
Salmo 101:6
Si David habló de esta manera, podemos estar seguros de que el Hijo de David piensa de la misma forma. Jesús busca hombres fieles, y fija Sus ojos en ellos, para observarlos, para sacarlos adelante, para animarlos, y para recompensarlos. Ningún hombre de corazón sincero debe pensar que no es tomado en cuenta; el propio Rey tiene puestos Sus ojos en él.
Hay dos resultados que se derivan de esta noticia real. Primero leemos, “para que estén conmigo.” Jesús lleva a los fieles a Su casa, los coloca en Su palacio, los hace Sus compañeros y se deleita en su compañía. Hemos de ser fieles a nuestro Señor, y Él mismo se manifestará luego a nosotros. Cuando nuestra fidelidad nos cueste más, será más recompensada; entre más furiosamente nos rechacen los hombres, más gozosamente nos recibirá el Señor.
Además, Él dice del hombre sincero, “éste me servirá”. Jesús usará para Su propia gloria a aquellos que desprecian los ardides de la política, y le son fieles a Él, a Su Palabra, y a Su Cruz. Estos estarán en Su séquito real, y serán los honrados siervos de Su Majestad. La comunión y la utilidad son la paga de la fidelidad. Señor, hazme fiel, para que habite contigo y te sirva.

Tomado de «La Chequera del Banco de la Fe». Traducción de Allan Román

La Misericordia divina y su significado en Hebreo

 Será muy beneficioso para nuestra fe comprender el alcance espiritual que tiene la misericordia de Yahvéh cuando se renueva cada mañana (Lm. 3: 22- 23).
Para ello, me remitiré a una nota que leí, escrita desde Israel por el Dr. Eli Lizorkin-Eyzenberg, en el que de una manera sintética explica el alcance significativo de esta palabra en hebreo y las connotaciones espirituales que la misericordia tiene de acuerdo a su etimología hebrea.
Cuando Moisés vio al Eterno Dios por la espalda, oyó también una voz que definió al Dios de Israel como misericordioso:

«Oh Eterno, oh Eterno, Dios piadoso y clemente, lento de ira y grande en misericordia y en fidelidad«

(Ex.34:6)
Necesitamos observar las raíces de esta palabra en hebreo, y de ese modo valorar los vínculos asombrosos que tenemos con Yahvéh.
Por ejemplo, el verbo LeRajem (לרחם), que significa tener piedad o compasión, está relacionado con otras palabras tales como “querido/a, adorable” o “amado/a” (רחים), lo que significa que en el medio semítico, alguien a quien amas es al final caracterizado con misericordia. ¡No se puede amar sin ser misericordioso!
Pero lo más fascinante es que la raíz de la palabra misericordia está relacionada con el embarazo. La palabra hebrea para «útero«, el cual alberga y protege el embrión, desde la concepción hasta el nacimiento, es – Rejem (רחם). Aquí, igualmente, el milagro de la concepción y protección del embrión puede ser definido como misericordia.
Estoy convencido que después de leer esto te atreverás cada mañana al despertar elevar tus plegarias al cielo agradeciendo por aquel poder virtuoso que el Eterno activa cada mañana: Su misericordia.

La Violencia tratada a la Luz de la Biblia

Hacia dónde quiera que nuestra atención apunte, notamos una sola cosa, la agresividad manifestada cada vez más fuerte en los seres humanos de las sociedades actuales y de cualquier sustrato social. Los habitantes de este planeta salen, día a día, a sus actividades cotidianas con una constante actitud defensiva. Esta errada actitud sólo produce un fruto: la violencia. Ésta lo primero se manifestará en las calles de las distintas ciudades y se infiltrará sin permiso en las distintas instituciones que conforma y hasta fundamentan una sociedad: familia, Estado, escuela, etc.
Si acudimos a la Biblia en busca de respuesta este tema nos encontraremos que registra una gran cantidad de textos que señalan la oposición del Eterno Dios a la violencia, ya sea en la familia (doméstica), en la escuela (bullying), o en el trabajo (mobbing).
¿De dónde viene la violencia, según la Escritura?
No viene de Dios. La Creación es un acto de poder, no de violencia. El hombre tiene como misión, entre otras, poner orden en este mundo inacabado, imperfecto. Su dominio sobre el mundo creado tiene por objetivo que reine la paz. Pero la serpiente, HaSatán, el maligno adversario, sugiere al hombre que comiendo del fruto prohibido se hará capaz de rivalizar con el Eterno Dios. Marido y mujer no se ayudan a resistir a la tentación. Al contrario, se arrastran el uno al otro. Se dejan engañar: es el pecado.
La primera consecuencia del pecado es la violencia. Sobre un fondo de rivalidad, Caín mata a Abel. El Eterno Dios quiere parar el ciclo infernal de la violencia: protege a Caín. Pero esta se mantiene viva.
Y llega hasta tal punto que, dice la Escritura, Dios se arrepiente de haber creado al hombre. “La tierra está llena de violencia a causa de los hombres”, le dice a Noé. ¡Que la humanidad tenga un nuevo comienzo, a partir del único justo que Dios encuentra, Noé y su familia! El diluvio engulle pecadores y pecados. Dios no se venga pero no puede dejar indefinidamente que se propaguen el mal, la injusticia, la violencia, el pecado.
Al final, como signo de una nueva alianza con la humanidad, Dios suspende en el cielo un arco que reúne a la humanidad de un extremo de la Tierra al otro. El arco, arma de guerra, se convierte en símbolo de paz. Anuncia una inversión aún más radical: la muerte de Jesús en la cruz como fuente de salvación.
Israel no ha nacido en la violencia. Ha nacido de una llamada de paz: el Eterno Dios llama a Abraham y le hace salir de su país para que se desplace, con su familia y su ganado. Él mismo es un hombre de paz. Intercede ante el Eterno a favor de Sodoma, ciudad gravemente pecadora. En caso de conflicto por la utilización de un pozo en Beerseba, llega a una solución con su rival. Concluye incluso una alianza con él. Es saludado por Melquisedec, rey de Salem (Jerusalén), palabra que significa “paz”.
Pero si Abraham es más bien pacífico, ¿qué decir de Dios? Dios impidió a Abraham que le ofreciera a su hijo en sacrificio y esta prohibición permanecerá. En Jerusalén, el valle de Gehena está maldito porque reyes impíos creyeron atraer los favores divinos sacrificando a sus hijos e hijas. Dios condena esto, en el profeta Jeremías, “lo cual yo no mandé” (Jeremías 7:31).
El significado de la violencia en las Escrituras y su clasificación.
 

Observaremos, primeramente, que la palabra violencia en hebreo es hamas, interesante dato en días específicos en los que una organización que supuestamente lucha por los derechos palestino ostenta dicho nombre. Notaremos que este término hebreo también puede traducirse como “agravio” o “mal”, según la situación. La idea que esta expresión daba era la de «violencia, injusticia, agresión, brutalidad, atropello«.
En los libros del Antiguo Pacto, la expresión hamas aparece 60 veces y siempre connota algo negativo. Por ejemplo, en Job 16:17 y 19:7 la violencia es revelada como contraria a la pureza y a la
justicia.
Los agentes de hamas son siempre los opresores, los poderosos y privilegiados (Am. 3:10; Miq 6:11-12; Ezq 7:11,19,23-34.).
En los libros de sabiduría todo tipo de agresor será considerado como “malvados” (Prov 24:2), “enemigos” (2 S 22:49; Sal 14:48), “instigadores” (Prov 16:29) y abundantes en “transgresiones” (Prov 29:22); por esta razón, se recomienda no asociarnos con ellos (Prov 22:24). En este contexto, se aconseja no imitar esta clase de actitud (Prov 3:31).
En los libros que conforman el Nuevo Testamento (Pacto) encontramos que para hablar de violencia se usa la palabra griega bía. Con ella se señalará todo tipo de conducta violenta. Ésta únicamente aparece tres veces en Hechos (5:26; 21:35; 27:41).
En todos estos casos bíblicos, “la violencia se manifiesta como amenazadora para la vida del hombre”. Por este motivo, la agresión tendrá un fin (Is 29:20; cf. Ap 21:1-4).
Un elemento muy interesante que registra la Biblia, aplicado en nuestros días en relación al fenómeno social llamado bullying, es el insulto. Cuando el Mesías caminó en la tierra aseveró lo
siguiente:
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO MATARÁS” […]
Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y
cualquiera que diga: “Raca” a su hermano, será culpable delante de la corte
suprema; y cualquiera que diga: “estúpido”, será reo del infierno de fuego
«
(Mt. 5:21-22)
Es evidente, al meditar en estas palabras, que el Señor no sólo estaba en contra de la agresión física, sino también de la agresión verbal. Para él, el insulto es un asesinato, un delito. ¡Es la transgresión del sexto mandamiento! (Éx 20:13). Aquella persona que diga algún apodo, magullando a su compañero, recibirá el castigo divino.
Por otra parte, si bien es cierto existe el maltrato, el Eterno Dios promete cuidar de los débiles. Él aborrece al que ama la violencia (Sal 11:5), pero ama a quienes son objetos de agravio (Sal 118:13). En pocas palabras, el Señor protegerá a los desvalidos y castigará a los agresivos. Lo que él desea que hagamos es confiar en él y hablar con las autoridades terrenales. El resto, él lo hará.
Para ir concluyendo este estudio, diremos que la Biblia encuentra su respuesta definitiva al problema de la violencia en el punto central de toda la historia de la Salvación divina: el Mesías en la cruz del Calvario.  Al fin de cuentas, la respuesta del Eterno Dios a la violencia fue la de asumirla en sí mismo y así derrotarla para siempre.  Cristo mismo se insertó dentro de la paradoja del mal y de la violencia y la convirtió en la paradoja de la gracia y la vida.  En la cruz él absorbió la violencia para liberarnos de su fatalidad.  Por eso el león vencedor del Apocalipsis resulta ser un Cordero inmolado (Ap. 5:5-6).  Cuando Cristo rechazó el uso de la espada y le dijo a Pilato que su reino no procedía de ese «mundo», quiso enseñarnos que el reino de Dios no viene por la fuerza sino por la vía de la mansedumbre que Él mismo manifestaría en Su Pasión.
Por eso, hoy día también, la idea que da la obra mesiánica en la cruz tiene que modelar toda nuestra vida, incluso nuestra respuesta básica a la violencia.  Después de todo, y de acuerdo a al llamado que el mismo Mesías nos hace para seguirlo, nuestro vivir es por su propia naturaleza una existencia cruciforme.  El que quiere venir en pos de mí, dijo Yeshúa, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, porque «el que pierde su vida la hallará» (Mt 16:24-25).  Mientras los dos testigos de Apocalipsis 11 trataban de lograr el reino de Dios soplando fuego y matando gente, para responder a la fuerza con mayor fuerza y a la violencia con más violencia, fracasaron totalmente (Apoc 11:3-10), pero cuando murieron y resucitaron con Cristo, muchos glorificaron a Dios (11:11-13).  La iglesia que busca el poder está traicionando al Siervo Sufriente que se despojó de sí mismo y fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
El Cordero de Dios venció entregando su vida en la cruz, venciendo al mal con el bien, a la violencia con el sacrificio del amor.  Eso es central al mensaje del Apocalipsis y del NT en general.  Y aunque no da una explicación final ni una fórmula mágica para determinar de antemano todas nuestras decisiones ante la violencia y la maldad, sí nos orienta desde la óptica de Dios y nos da la orientación cristológica (podriamos decir «corderológica») para decidir y actuar hoy y mañana conforme a la verdad del Reino que él trajo desde Su victoria en la cruz.

BITÁCORAS RELACIONADAS:

Jerusalén, el Trono del Mesías

Por: P.A. David Nesher

«Pero yo (Yeshúa) les digo que no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el Trono de YHVH; ni por la tierra, porque es la tarima de sus pies; ni por Yerushaláyim (nombre hebreo de Jerusalén), porque es la ciudad del Gran Rey.»
Mateo 5:34-35 (VIN)

Leyendo detalladamente estas palabras de nuestro amado Mesías, llegamos a la conclusión de que el Señor, en los postreros momentos de sus días, hará de  su ciudad real… ¡Su Trono!Entonces, notamos que la mayoría de los creyentes evangélicos han estado adormecidos por las fábulas de los líderes dispensacionalistas progresivos que enseñaron que cuando Cristo subió a la mano derecha del Eterno Dios, Él se sentó en el trono de David. Así ellos aseguran que:

  • (1) El Mesías ya está sentado en el trono de David; y que por lo tanto, el reino de David ha sido ya inaugurado;
  • (2) por esto, aseguran que el Trono de David está localizado ahora en el tercer cielo.

Busquemos ahora las Escrituras para ver lo que Yahvéh, nuestro Dios, dice sobre el trono de David, dónde está localizado y cuándo se sentará el Mesías en él.

“En verdad juró Yahvéh a David, y no se retractará de ello:
De tu descendencia pondré sobre tu trono Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre”.
(Salmo 138:11-12)

Este pasaje del salterio habla claramente del trono de David. La pregunta que nos haremos es ¿dónde estará localizado el trono de David?

Las Sagradas Escrituras aseguran:

“Porque Yahvéh ha elegido a Sión; la quiso por habitación para sí.

Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido” 

(Salmo 132:13,17)

Es evidente que el trono de David, de acuerdo al diseño profético del Eterno, estará localizado en Sión (Jerusalén), no en el tercer cielo. Es allí, en Sión, que Dios hará que el cuerno de David aparezca.

Necesitamos primeramente comprender que, según las Sagradas Escrituras, Jerusalén es el lugar que Yahvéh la eligió para que estuviese su Nombre. (2 Cr 6:6.) Además de ser el centro de la adoración pura, también era la sede del gobierno de Israel. Se sabía y decía de los reyes que gobernaban en Jerusalén que se sentaban “sobre el trono de Yahvéh”. (1Cr 29:23.)

Continuando con nuestro estudio, iremos ahora hacia los profetas del Antiguo Pacto. Nos encontramos con lo que el profeta Jeremías dice acerca del tiempo de la restauración del Reino («en aquel tiempo«): a Jerusalén Trono de Yahvéh.

 «En aquel tiempo llamarán a Jerusalén:
«Trono del SEÑOR; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del SEÑOR;
y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón».
 (Jeremías 3:17)
Es muy importante entender que el Reinado mesiánico de Dios es un proyecto que ha de concretarse en la Tierra. Nos es necesario desaprender el falso concepto de que el Reino de los Cielos es solamente espiritual. Al leer el salterio, notamos que el mismo rey David, en el Salmo 67:4, dice que Dios pastoreará a las naciones EN (no “DE”) la tierra. Es decir, que en la mentalidad hebrea es claro que el Reinado de Yahvéh dominará también los lineamientos políticos y económicos de todo el planeta.
Al venir a los Escritos de la Nueva Alianza, encontramos que las comunidades mesiánicas del primer siglo no habían abandonado esta idea escatológica. En Revelación 5:10 leemos: “Y los has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.”  Así, mismo en Revelación 20:4,6 dice que estos reyes y sacerdotes reinarán con El Mesías mil años en la tierra.
En el Salmo 122:3-5 encontramos la información de que los tronos de los “reyes y sacerdotes” estarán en Jerusalén. Dicen así estos versículos:
«Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de Yah, conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Yahwéh. Porque allá están las sillas del juicio, LOS TRONOS de la casa de David».
 Por lo tanto, el trono del “Rey de reyes” estará también allí. Yeshúa dijo que “Jerusalén es la ciudad del gran Rey”
(Mateo 5:34,35).
Insisto en hacer notar que hoy, muchos creyentes enseñan que el reinado de nuestro Mesías es desde el cielo, y que este ya comenzó cuando él ascendió inmortalizado al “reino de los cielos” para sentarse en el Trono de Su Padre, a su misma diestra. Sin embargo, las misma Palabra de Dios nos dice que Yeshúa se sentará también en su propio trono, y no tan sólo en aquel que se sienta Su Padre. He aquí el pasaje clave:
«Al que venciere, le daré que se siente conmigo EN MI TRONO, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre EN SU TRONO».
(Apocalipsis 3:21)
Al leer este versículo hay una pregunta que surge inmediatamente: ¿Y dónde se sentará Jesús en su propio trono?¿En el Cielo o en la Tierra?
He aquí unos pasajes importantes que nos hablan del reino de David que será restaurado por su hijo, el Señor Jesucristo:
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre EL TRONO DE DAVID Y SOBRE SU REINO, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Yahwéh de los ejércitos hará esto”.
(Isaías 9:7)
En esta profecía de Isaías, se nos dice que Jesús se sentará en el trono y el reino de DAVID…
Fue teniendo en cuenta esta profecía, que el ángel Gabriel predijo la misión y función regia del Mesías, en el momento que se lo anunciara a María:
 “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará EL TRONO DE DAVID su padre” 
(Lucas 1:32)
El evangelio de Lucas, remarca perfectamente en esta anunciación angelical que Yeshúa recibirá el trono de David su padre. Pero si el trono de David su padre es aquel que está localizado en el cielo, entonces debemos concluir que David reinó en el cielo y no en la Tierra, más precisamente en Jerusalén. Por supuesto, todos ustedes dirán que una conclusión semejante es una locura inaceptable. Por todo esto, debemos entonces aceptar que Apocalipsis 3:21 está refiriéndose a un trono que es propiamente del Mesías y no del Padre Eterno. Además, este pasaje apocalíptico no nos dice nada de que dicho trono del Hijo está en el cielo, al lado del Padre, o en algún otro sitio. No queda duda alguna de que ese trono estará en el mismo lugar donde se sentó el legendario rey David, es decir en Jerusalén. Y para cumplir esta profecía, Jesús deberá dejar el cielo y venir a la tierra para sentarse en el trono de su padre David en Jerusalén.
Esta es una de las doctrinas proféticas fundamentales: el trono de David será restaurado sobre Israel, en la ciudad de Jerusalén. Es decir que un descendiente de David, volverá a gobernar literalmente sobre Israel y desde Jerusalén en la tierra de Canaán.
Los invito a leer 2 Samuel 7: 10-16. Notemos que aunque David reinaba en ese tiempo, la promesa era para  el futuro, es decir que el reino del que se habla acá no estaba establecido sino que sería establecido en el futuro. Además, hace muchos años que ningún descendiente de David se sienta en ningún trono, aún en estos nuestros días es así. Dios prometió: «sera afirmada tu casa y tu reino para siempre«. Entendemos que esta promesa de reinar para siempre no era para Salomón, sino que el trono sobre el cual Salomón reinaría, sería establecido para siempre en un futuro. Esta promesa hecha a David se repite en el Salmo 89:3,4,28-37. El trono de David estaba en Jerusalén, y es allí donde el Mesías lo restablecerá de nuevo. Notemos que tanto en el vers. 29 como en el 36, nos dice que ese trono durará como los cielos y como el sol. La promesa de que el Eterno Dios establecerá a uno del linaje de David en su trono para siempre está claramente expresada en la Biblia; y todo creyente de las Sagradas Escrituras debe recibirlo y gozarse ya que el pacto es incondicional, por lo que Yahvéh no lo romperá bajo ninguna circunstancia, aunque los descendientes de David rompieran la ley de Dios y sus estatutos.
Notemos que la biblia siempre relaciona la restauración de Israel a su tierra con la instauración del trono de David: 2 Samuel 7:10-16,;Jeremías 23:3,5; Ezequiel 37:21,22,24,25. No hay duda de que Israel como nación tiene una doble promesa del Eeterno Dios, una acerca de su tierra y otra acerca de su reino: el trono de David para siempre. Estas dos promesas están unidas entre si. Israel deberá ser restaurado en su tierra, y su rey y su reino deberá ser restaurado. Estos dos eventos acontecerán al mismo tiempo. En Isaías 11:1, se describe el reino de un descendiente de David. La idea acá es de que el árbol fue cortado pero brotará un «renuevo», ahora solo queda el tronco seco y sin ramas, pero el árbol retornará en el futuro, de la casa de Isaí, el padre de David. Una rama nacerá del árbol que fuer cortado, y crecerá como un árbol mas grande de lo que antes fue, ya que sera restaurado el reino para siempre.
Una de las escrituras más importantes acerca de la restauración de Israel se encuentra en Hechos 15:13-16. Notemos que Santiago aquí, está citando a los profetas, para comprobar y afirmar que el tabernáculo o el trono de David será restaurado de nuevo. Notemos también, que esto acontecerá después que «Dios visite a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre«, lo que esto quiere decir es que la restauración del reino de David será después del conocido tiempo de los gentiles.
Ante este tema, no queda la menor duda de que la Iglesia de Cristo necesita hoy día conocer, cuál es en el plan perfecto del Eterno Dios, la realidad profética acerca del reino prometido a «la casa de Jacob«, (el Israel natural) la restauración del reino davídico, y el gobierno fuerte y de paz que Yahvéh Dios les prometió y que ellos tanto han esperado, es decir que hablamos aquí de los mil años proféticos o como se conoce: el milenio.
Es bueno, y muy importante, que conozcamos que en verdad tendremos un Reino de Paz sobre la Tierra, y que su gloria cubrirá la tierra (Habacuc 2:14; Isaías 11:9). La maldición del pecado será removida de la tierra cuando nuestro Mesías reine. (Isa.11:6-9; Isa. 35;1,6,7).
También es muy importante que entendamos que nuestro Eterno Dios no ha olvidado a Israel y su pacto con ellos; un día, todos los judíos vivos sobre la tierra serán reunidos en Canaán, y se convertirán todos al Señor, su nación será restaurada, tal y cual se les promete en una tras otra de las muchas profecías dadas a ellos.
Es bueno que sepamos también que cuando Cristo reine aquí en la tierra sobre el trono de David, en Jerusalén, los santos de Cristo de todas las edades reinaremos con Él.
Abraham y otros que murieron sin recibir la promesa, verán allí sus promesas cumplidas. En efecto, un cielo literal y glorioso se asentará sobre la tierra.
Estas son profecías gloriosas que es bueno que conozcamos perfectamente. Debemos conocer lo que la palabra nos dice sobre ese reino milenial sobre el trono de David en Jerusalén y sus maravillosas promesas y profecías. Estoy convencido de que usted le cree a la Palabra, concerniente a las profecías que de manera literal nos anuncian el reino milenial de Cristo sobre el trono de David en Jerusalén. Estas profecías se cumplirán luego de que Cristo ejecute el rapto de la iglesia, y se realicen las bodas del cordero en el cielo, y una luna de miel de siete años con su Señor en los cielos, Él descenderá y con Él, también su Esposa, para reinar sobre toda la tierra.
Veamos las palabras de Cristo hablando de ese reino: Lucas 22:15-18; Mateo 19:28, Cristo les prometió a sus discípulos doce tronos para «juzgar«, es decir gobernar sobre las doce tribus de Israel. Cristo reinará sobre Jerusalén y sus santos reinarán con Él juntamente. En Deuteronomio 30:1-6, leemos que Israel será vuelto de su cautividad y juntado en Palestina, y dice el ver. 3, que allí se convertirá Israel, el vers. 5, dice que la tierra será suya y la heredarán. En Mateo 25:31, el mismo Cristo nos dice claramente que Él se «sentará en su trono de gloria«. Su entronamiento espera su segunda venida en gloria. Entonces establecerá su reino sobre el trono de David y sobre Jerusalén.
Debemos tener la certeza, y desde ella vivir expectantes, de que estas profecías se cumplirán literalmente así como se cumplieron las de su nacimiento en Belén de Judea, de la tribu de Judá, de la descendencia de David, nacido de una virgen, que entraría a Jerusalén sobre un asno, su crucifixión, la suerte sobre sus vestimentas, y aún sus palabras: «Padre, por qué me has desamparado«. Todas estas profecías fueron cumplidas en su primera venida a la Tierra; es por esto que también debemos creer que las promesas de su segunda venida y su subsiguiente reino milenial también se cumplirán literalmente y fielmente como las primeras.

El Evangelio, solamente es buena noticia del Rey cuando se lo acepta en su mensaje completo. Por ello, simplemente cree, dejando que tu fe te llene de esperanza.

En amistad, y con amor en servicio: P.A. David Nesher

El Valor de la Amistad en el Reinado del Eterno Dios

P.A. David Nesher

El valor de la verdadera amistad, de la que todos nosotros tenemos conciencia en las diversas etapas de nuestra existencia, es uno de los principales tesoros con los que nos podemos encontrar en la vida, pues todos necesitamos sentirnos reconocidos y valorados por otros, aunque para ello el mejor camino es tratar de superar mi egoísmo, reconociendo y valorando a los otros.

La amistad es una de las experiencias más fundantes y enriquecedoras en la vida de las personas. En este tiempo me he dado cuenta que es en la etapa de la juventud cuando se manifiesta con toda su fuerza y vigor y, justamente, es en este momento donde se suelen forjar las amistades que van a  permanecer a lo largo de nuestra vida.

Por ello, si queremos tener amigos, es indudable que, como generalmente el otro piensa de mí lo que yo pienso de él, procuremos apreciar al otro u otros.

El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define así la amistad: “Afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato”.
El escritor C.S. Lewis define a este afecto humano así:

“La amistad no es una recompensa por nuestra capacidad de elegir y por nuestro buen gusto de encontrarnos unos a otros, es el instrumento mediante el cual Dios revela a cada uno las bellezas de todos los demás, que no son mayores que las bellezas de miles de otros hombres; por medio de la amistad Dios nos abre los ojos ante ellas. Como todas las bellezas, éstas proceden de él, y luego en una buena amistad, las acrecienta por medio de la amistad misma, de modo que éste es su instrumento tanto para crear una amistad como para hacer que se manifieste.”

Nos damos cuenta que la amistad entre los seres humanos es un lazo de poder tan maravilloso que no sólo es uno de los grandes valores humanos, sino también permite a las Sagradas Escrituras (la Biblia) expresar lo que el Eterno Dios quiere ser para nosotros: un amigo. Sin duda el Eterno Dios nos revela su amor a través de la experiencia de la amistad. Jesús mismo, en su misión mesiánica terrena, llama a amigos (y ya no siervos) a los suyos, resaltando con ello, su vínculo de amor incondicional.

La amistad es una de nuestras mayores necesidades y el afecto que se dispensa a los amigos es uno de los mejores sentimientos humanos. Es tan así de fuerte e importante este valor que en las Sagradas Escrituras Abraham es llamado amigo por el Eterno mismo (Is 41:8), así como Moisés (Ex 33:11), e incluso el pueblo (Jer 2:2). También las Escrituras nos hablan de la profunda amistad desarrollada entre Jonatán y David (1 Sam. 18:1). Estos dos hombres se preocuparon realmente el uno por el otro y se tuvieron mucha confianza. David estaba huyendo del padre de Jonatán, Saúl. Jonatán reconocía que David era inocente. Debido a la amistad verdadera que compartieron, David sobrevivió los intentos de asesinato de Saúl y llegó a ser uno de los más grandes reyes de Israel. Estos detalles de verdadera amistad marcaron tanto a estos dos varones, que hicieron que David lamentara profundamente la muerte de su amigo (2 Sam. 1:25-26).

Pero la amistad, al mismo tiempo que importante y maravillosa, es algo difícil, raro y delicado. Difícil, porque no es una moneda que se encuentra por la calle y hay que buscarla tan apasionadamente como un tesoro. Rara porque no abunda: se pueden tener muchos compañeros, abundantes camaradas, pero nunca pueden ser muchos los amigos. Y delicada porque precisa de determinados ambientes para nacer, especiales cuidados para ser cultivada, minuciosas atenciones para que crezca y nunca se degrade.

Considerando todo lo dicho hasta aquí, conviene entonces hacernos algunas preguntas que nos permitan meditar este tema a la Luz misma de la Palabra de Dios. ¿Qué hace diferentes de los demás a los amigos? ¿Qué significa tener amigos? ¿Qué clase de amistades deberíamos buscar y cultivar?

Las Sagradas Escrituras, nos invitan a buscar los modelos de amistad y a descubrir en nosotros nuestras debilidades frente nuestros amigos, por ello, los invito a reflexionar al respecto, contemplando en la Escrituras lo que se nos ha revelado de este sentimiento de amor que llamamos amistad.

Hay algunas reglas de la amistad que debemos conocer y poner por obra si vamos a disfrutar de buenas amistades. La Biblia nos enseña como ser buenos amigos. “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano”. (Proverbios 18:29. La expresión «mostrarse amigo«da la idea de tener interés en el bienestar de los demás. Es tomar tiempo de escuchar a ellos relatar los asuntos de su vida. Es hacer preguntas sobre su pasado, presente y anhelos para el futuro.

“En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios 17:17). Verdaderamente los tiempos de angustia sirven para manifestar quienes son nuestros verdaderos amigos. En todo tiempo ellos van a estar a nuestro lado. Si angustias vienen por causa de nuestra maldad, nuestros verdaderos amigos van a estar a nuestro lado, tal vez no para defendernos sino para corregirnos, ayudarnos en aprender de la experiencia y ayudarnos en reconciliarnos con la persona ofendida y dañada. A su vez, debemos saber respetar el consejo de nuestros amigos. Si ellos nos retan, es porque nos quieren y quieren lo mejor para nosotros.

Nos conviene formar amistades entre los sabios y aprender de ellos. “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20). «Anda» denota una dirección y destino comunes. Las amistades indican el rumbo que está tomando nuestra vida, y es el camino al reino de Dios el que debería determinar nuestras amistades. Nuestros amigos son para defendernos cuando sufrimos injusticias y para corregirnos cuando hacemos mal. Si no aceptamos su corrección es muy posible que perderemos su amistad. Debemos saber quienes son nuestros verdaderos amigos y aceptar su consejo aun cuando requiere que nos humillemos y que pidamos perdón.

“El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre. No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos” (Proverbios 27:9-10). Muchas veces hay tentación de dejar a un amigo si no nos gusta su consejo.

“Las riquezas traen muchos amigos; Mas el pobre es apartado de su amigo” (Proverbios 19:4). Jamás debemos abandonar un amigo si él cae en pobreza. ¡“Un amigo se ama en todo tiempo”!

“Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da” (Proverbios 19:6). Si compramos a nuestros amigos, los perderemos cuando lleguemos al fin de nuestros recursos. Debemos estar dispuesto a compartir con nuestros amigos cuando tienen necesidades. A su vez, debemos rogar al Eterno Dios que él nos de discernimiento en saber quienes son nuestros amigos únicamente porque ellos quieren aprovecharse de nosotros, mientras estamos bien económicamente.

Evidentemente, hay personas cuya amistad no deberíamos cultivar, sin importarnos lo mucho que nos interesen en ciertos aspectos. Tales personas son descritas en forma detallada, por el apóstol Pablo, en la primera epístola a los Corintios:
«No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.«
(1 Corintios 6:9,10)

Estos son amigos indeseables. Recordemos la prevención escritural: «Las malas conversaciones [amistades] corrompen las buenas costumbres» (1 Corintios 15:33). En otras palabras, nadie puede jugar con el fuego sin quemarse.

Proverbios 18:19 en la Traducción New Living dice: «Es más difícil reconciliarse con un amigo ofendido que capturar a una ciudad fortificada». Las contiendas separan a los amigos como una puerta asegurada con barras de hierro. Cuando hemos ofendido a un amigo verdadero – ya sea por traicionar su confianza o por hablar la verdad en amor – arriesgamos perder esa amistad. Debemos tener cuidado de no traicionar la confianza. Pero cuando el no decir la verdad va a causar más dolor en la vida de nuestro amigo, debemos estar dispuestos a sacrificar nuestras necesidades por las de nuestro amigo. Esta es la verdadera amistad.

Si a veces ofendemos a un amigo sin querer, la Palabra de Dios ofrece una solución. Se llama perdón. No hay mejor ejemplo que el amor de Dios por nosotros. Es tan grande, que dio a Su unigénito Hijo, Jesucristo, para que nuestra amistad con Dios pudiera ser restaurada. Lo hizo a pesar del hecho de que lo habíamos ofendido profundamente. Hemos desobedecido Sus mandamientos, le hemos dado la espalda, y buscado nuestro propio camino. Así que la pregunta permanece: ¿Qué tipo de amigo quiere ser? La verdadera amistad cristiana perdona.

Por todo esto, no queda la menor duda que la verdadera amistad mira el corazón, no sólo al «envoltorio.» La amistad verdadera ama por amar, no por lo que pueda recibir. La verdadera amistad es desafiante y emocionante al mismo tiempo. Se arriesga, pasa por alto los errores, y ama incondicionalmente, pero también involucra ser veraz, aunque duela. La amistad verdadera, también llamada amor «agape,» viene del Señor. El Señor Jesús nos llama Sus amigos y dio Su vida por nosotros (Juan 15).

La noche que iba ser entregado y después de lavarle los pies a cada uno de ellos, les dijo, entre otras cosas: «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer» (Juan 15:15). Estas palabras llevan toda la carga emotiva del momento en que fueron dichas. Casi al terminar su ministerio, el Señor les eleva considerándoles sus amigos, no sus siervos. Ellos nunca se hubiesen atrevido a pensar de sí mismos como amigos suyos, ni siquiera ahora después de tres años y medio de estar con él. Pero él, en su grandeza y magnanimidad, los acerca tanto a sí mismo, que los llama sus amigos.

¿Qué diferencia hay entre un amigo y un siervo? Mucha, sin duda. En los tiempos bíblicos había incluso más diferencia que hoy. El siervo llegaba a la puerta de la casa del amo, y recibía órdenes que luego se apresuraba a cumplir. El amigo, en cambio, entraba a la casa, se sentaba con el amo, y compartía con él la comida, la sobremesa, y, además, sus planes y proyectos.

De acuerdo a las palabras del Señor, la diferencia entre ambos está en el conocimiento. El siervo «no sabe lo que hace su señor»; en cambio, el amigo ha sido informado de todas las cosas.

Escribió el poeta francés Claude Mermet, «Los amigos son como melones, ¿Le diré por qué? Para encontrar uno bueno, debe probar cien.» Afortunadamente, no tenemos que buscar tanto para encontrar el mejor amigo. Su vida y amor se nos revelan en las páginas de los libros del Nuevo Pacto. Él nos será fiel en todas las circunstancias.
La pregunta es, ¿estamos nosotros dispuestos a mostrarle la misma devoción?
Si cada uno de nosotros, se da cuenta de que no ha sido el amigo de Jesús que necesita ser, ¡no es demasiado tarde cambiar! Recordemos que Jesús dijo: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.» Por esto, me gustaría animar a cada uno de Uds. a que llegue a ser un verdadero amigo de Jesús, obedeciendo Sus condiciones par que sea salvo de sus pecados (Jn. 8:24; Hch. 17:30; Hch. 8:36,37; Mr. 16:16; 1 Co. 15:1,2).

«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (vv. 13,14).

Es por eso que podemos afirmar con toda certeza que Jesucristo es nuestro mejor amigo, el único que fue capaz de dar su vida por nosotros, siendo aún pecadores. Sólo nos pide una condición: hacer su voluntad (v. 14). La verdadera amistad demanda amor y obediencia. No se puede amar sin que eso implique fidelidad, obediencia. El amor no debe ser fingido, éste debe ser sincero, sin hipocresías. De ahí que el fruto del verdadero amor es la verdadera amistad.

Amistad significa entrega, donación al otro. El amigo sabe dar gratuitamente, regalar su tiempo, su compañía, sus fuerzas, su vida entera. Los evangelistas describen a Jesús “desviviéndose” por los demás, entregando lo mejor de sí mismo a todos. No busca su éxito, su prestigio o bienestar; es el amor lo que anima su vida entera. “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por todos” (Mc 10:45). Su crucifixión no es sino la culminación de esa entrega. “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13:1).

BITÁCORAS RELACIONADAS:

La biblia y sus 18 versículos de la Amistad
Tener Amigos hace Bien a la Salud
10 Actitudes para Acumular Amigos
No tener Amigos es tan Peligroso como Fumar o tomar Alcohol en exceso

¿Padres de la Iglesia o hijos de la Gran Ramera?… El origen de la Teología del Reemplazo o Supercesionismo

P.A. David Nesher
A medida que la Iglesia de Cristo comenzó a extenderse más allá de Judea, su mensaje fue abrazado por más y más gentiles. En la medida que aumentaban los converso gentiles y mientras los años más se alejaban del nacimiento en Jerusalén, la mayoría de los nuevos convertidos no tenían ningún interés en mantener contacto con las raíces judías de la Iglesia.
Esa última situación se vio alimentada por los nuevos líderes gentiles que afloraron desde el segundo siglo desde sustrato griego y que comenzaron a volverse contra los judíos al caracterizarlos como los “asesinos de Cristo”. Son justamente estos líderes, llamados padres de la Iglesia, los que irán introduciendo poco a poco el antisemitismo en las filas de las comunidades que habían surgido de un judío a quién reconocían como el Mesías de Yahvéh. De ese modo estos varones de mentalidad griega lograron implantar la Teología del Reemplazo, también llamada teología de la suplantación o teoría de la substitución o supercesionismo.
 Jacob-Jordaens-The-Four-Fathers-Of-The-Latin-Church-padres-iglesia
Será muy interesante considerar los siguientes nombres como ejemplos de este movimiento pro-griego y antisemita:

  • Ignacio de Antioquía (50-117
    EC) –
    Enseñó que aquellos que celebraba la mesa de Pesaj eran partícipes y cómplices con aquellos que mataron a Jesús (los judíos).
  • Justino Mártir (100-106 EC) – Afirmó que el pacto de Dios con Israel ya no era válido y que los gentiles habían reemplazado a los judíos.
  • Ireneo (130-202 EC) – Declaró que los judíos fueron desheredados de la gracia de Dios.
  • Tertuliano (155-230 EC) – Culpó a los judíos por la muerte de Jesús y argumentó que, a causa de ello, habían sido rechazados por Dios.
  • Orígenes (185-254 EC) – Fue responsable de mucho antisemitismo, todo el cual estaba basado en su afirmación de que los judíos fueron responsables de matar a Jesús.
  • El Concilio de Elvira (305 EC en España) –
    Prohibió a los cristianos compartir alimentos con un judío, casarse con un judío, bendecir a un judío y observar el Sabbath, como hasta ese tiempo muchas comunidades lo observaban.
  • El Concilio de Nicea (325 EC en Turquía) – Cambió la celebración de la Resurrección de la Fiesta de las Primicias judía a la de la Pascua Florida (Semana Santa) en un intento de desasociarla de las fiestas judías. El Concilio declaró: “Porque es indecoroso más allá de toda medida que el más sagrado de los festivales tengamos que seguir las costumbres de los judíos. Por lo tanto no tengamos nada en común con este pueblo tan aborrecible…”
  • Eusebio (275-339 EC) – Enseñó que las promesas de la Escritura estaban destinadas para los gentiles y que las maldiciones eran reservadas para los judíos. Afirmó que la Iglesia era el
    “verdadero Israel”.
  • Juan Crisóstomo (349-407 EC) – Fue el predicador más importante del siglo cuarto, escribió ocho sermones –cien páginas de letra pequeña–que eran fieramente Antisemitas. Predicó una serie de sermones contra los judíos en los que declaró. Él dijo, entre otras muchas cosas: «Sacrificaban sus hijos e hijas a los diablos … están llenos de lujuria, rapaces, avarientos, bandidos pérfidos… asesinos, destructores, nombres posesos por el diablo… la lujuria y la borrachera les han dado las maneras del cerdo y de la cabra lujuriosa» (Parkes, J. El Conflicto de la Iglesia y la Sinagoga, págs. 163-164, como está citado en El renacimiento y la Restauración de Israel, por Murray Dixon, p. 80, citado con permiso del autor). También afirmó: “La sinagoga no sólo es un burdel y un teatro, también es una cueva de ladrones y un lugar de alojamiento para bestias salvajes… Los judíos son asesinos empedernidos poseídos por el diablo. Su libertinaje y embriaguez los ha entregado a las costumbres de los cerdos”. Negó que los judíos pudieran recibir alguna vez el perdón. Afirmó que era un deber cristiano odiar a los judíos. Afirmó que los judíos adoraban a Satanás. ¡Y este hombre fue canonizado como un santo!
  • Jerónimo (347-420 EC) – El autor de La Vulgata, versión latina de la Biblia griega Septuaginta, describió a los judíos como “…serpientes usando la imagen de Judas. Sus salmos y oraciones son los rebuznos de los burros… Son incapaces de entender la Escritura…”
  • San Agustín (347-420 EC) – Fue el principal teólogo de la Iglesia Católica Romana. Llamó a los judíos «hijos de satán«. La influencia de Agustín sobre la Iglesia ha sido enorme. En su comentario al Salmo 18 escribió: «De todas las naciones los judíos han sido expulsados como testigos de su propia iniquidad y de nuestro fruto… así, nuestros enemigos nos sirven para desconcertar a otros enemigos» (Dixon, op. cit. p. 81).Afirmó que los judíos merecían la muerte pero que estaban destinados a vagar por la tierra para “ser
    testigos de la victoria de la Iglesia sobre la sinagoga
    ”.

La Teología del Reemplazo niega el Amor del Dios de Alianzas

P.A. David Nesher

“Y oí un santo que hablaba; y otro de los santos dijo a aquél que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados?”, … “Y en otra semana confirmará el pacto a muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y se derramará la ya determinada sobre el pueblo asolado. “
(Daniel 9:27,11:31, 12:11)

Como ya lo hemos estudiado en otras bitácoras, en el año 70 d. E.C. legiones romanas, bajo las órdenes del general Tito, destruyeron por completo la ciudad de Jerusalén y su Santo Templo.
La historia nos cuenta que más tarde la rebelión de Bar Kokhbá (132-135 d.C.) fue aplastada por Adriano, los judíos fueron esparcidos por todo el imperio romano como esclavos y desterrados de su patria por dos mil años. Como justificación al antisemitismo y a todas sus desgracias, se creyó que todos sus males eran causados por haber matado al Mesías. Esta idea fue propagada especialmente por los miembros de las comunidades mesiánicas simpatizantes con la filosofía griega que consideraban importante ir separando a la Iglesia de toda influencia hebrea.
De este modo, durante el siglo segundo, los llamados padres de la Iglesia comenzaron a finalizar lo que sería más tarde la base teológica de la Iglesia cristiana, donde la filosofía griega reemplazaría a la teología hebrea. Desde este movimiento en la historia eclesiástica de los siglos II y III, se verá a Roma sustituir a Jerusalén, los gentiles a los hebreos, el domingo por el sábado, las fiestas levíticas por fiestas paganas etc.  Muy pronto el sistema universal de creencias paganas y religiosas, dará paso a la Iglesia Católica Romana.
Será Agustín, quien por medio de su libro “La ciudad de Dios”, desarrollará la idea de que la Iglesia e Israel serán bendecidas por el regreso y reinado del Mesías en la tierra, pero la Iglesia reemplaza a Israel para siempre. Desde ese planteo filosófico Roma se hará el centro de la adoración, será llamada la nueva Jerusalén. El judaísmo y todas sus doctrinas serán considerados una religión imperfecta y reemplazada por el evangelio. De esta manera, todo el fundamento de la fe que instauró Yeshúa y sus discípulos, fue reemplazado por el conocimiento griego. De esta manera nace la conocida teología del reemplazo o la sustitución que enseña esencialmente que la Iglesia ha remplazado a Israel en el plan de Dios.
Un hito importante en el desarrollo histórico de la dominación de la teología del reemplazo dentro de la Iglesia ocurrió en el tercer siglo con una escuela que se formó en Alejandría, Egipto. Bajo la dirección de Orígenes, esta escuela bíblica enseñaba una mezcla de la filosofía griega y el cristianismo impulsado principalmente por la introducción de una interpretación alegórica (“espiritual” o simbólica) de la Escritura. Antes de la formación de esta escuela, no había métodos alternativos de interpretación de las Escrituras del Antiguo Testamento en la comunidad cristiana – sólo la interpretación literal. (Aunque Filón [20 aC – 50 dC] – un filósofo judío que también vivió en Alejandría – también enseñó este método alegórico para interpretar el Antiguo Testamento, no hay evidencia de que antes de Orígenes estas enseñanzas fueran de impacto dentro de la comunidad cristiana).
Esta hermenéutica (o método de interpretación de la Biblia) fue el precursor de la teología de reemplazo – o como Pablo lo llamó, los cristianos gentiles siendo “sabios en su propia opinión” (Rom. 11:25). Sión, Israel y Jerusalén se convirtieron en los términos que se refieren al pueblo redimido de Dios en general, más que tratarse de un lugar geográfico literal en el Medio Oriente.  Moab, Egipto, Asiria, Persia, Babilonia fueron entendidos simplemente como los enemigos espirituales del Israel espiritual.
La conclusión lógica del método alegórico de interpretación fue que los “hijos” de Israel eran simplemente los hijos espirituales que han “nacido de nuevo” en el nuevo pacto. (Por supuesto, esto ignora el hecho de que el Nuevo Pacto fue prometido al pueblo de Israel). Así que, en realidad, la teología de reemplazo no es una inserción al azar de su nombre en lugar de Israel al interpretar las bendiciones prometidas a ellos.  Más bien es una manifestación externa de un problema mayor: una espiritualización de las Escrituras para que estas giren en torno a mi existencia y no la del Mesías, ni tampoco el corazón fiel de Dios quien seguramente cumplirá cada promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob.
Ya para el año 325 de la d.C., el ecuménico Concilio de Nicea, adoptaba esta teología de enfoque griego, y durante 1.600 años fue utilizada para perseguir a los judíos y fundamentar su odio.
La posición anti-Israel continuó en el cristianismo hasta que surgió en el siglo XIX la teología de las dispensaciones y el pre-milenio. La mayoría de los teólogos aceptan la teología de reemplazo como válida. Con el surgimiento del estado judío en 1948, los de la dispensación consideraron el establecimiento del estado judío como una profecía de la segunda venida. Otros grupos se mantuvieron neutrales y otros antagónicos a esta profecía. En los últimos 15 años, con el  surgimiento del enfoque a las raíces hebreas, muchos grupos cristianos sean convencidos del error histórico de esta teología griega. Como podemos ver los seguidores de la teología del reemplazo se han apartado de la interpretación literal de las Escrituras, especialmente en cuanto al (mal llamado por ellos) Antiguo Testamento se refiere, y en el (mal nombrado por ellos) Nuevo Testamento generalmente re-interpretan los pasajes referentes a Israel, diciendo que en realidad fueron escritos para la Iglesia.

No hay duda alguna que el prejuicio, el odio y el celo, por tantos siglos sembrado y desarrollado son hoy obstáculos que tienen que ser destituidos para que ellos (la Casa de Judá) conozcan al Mesías. Es justamente la verdadera Iglesia la responsable de esta labor, “Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo”  (Isaías 57:14). Todo aquel que se llame seguidor de Cristo debe ser liberado de esa mentira, porque somos parte de la Casa de Israel, y por ende un solo cuerpo con la Casa de Judá.

Entonces y para que quede claro, entendemos que los adherentes de la teología de la sustitución creen que los judíos ya no son el pueblo escogido de Dios, y que el Eterno no tiene planes específicos para la nación de Israel en el futuro. Todas las perspectivas diferentes de la relación entre la Iglesia e Israel pueden ser divididas en dos campos: o la Iglesia es una continuación de Israel (la Teología de la Sustitución / la Teología del Pacto), o la Iglesia es completamente diferente y distinta de Israel (el Dispensacionalismo / el Premilenialismo).

La Teología de Reemplazo dice que Israel es imperfecta. Que no tiene las promesas y que por lo tanto ha sido reemplazado por la Iglesia. Según esta posición griega la Iglesia es la Israel espiritual, la perfecta. La que tiene todas las bendiciones y promesas. Por eso esta posición teológica asegura que Israel es maldita y esta marginada ante Dios.
Sin embargo, y según la teología de Pablo, el formador de la Iglesia en los gentiles, Israel es el olivo natural (Rom. 11) y los gentiles creyentes son injertados como una rama. Nunca Pablo enseñó que Israel sería reemplazada. La Iglesia es parte de la Casa de Israel, porque el Todopoderoso no tiene dos heredades ni tampoco dos esposas. El Eterno es fiel a las promesas y a su cumplimiento. La Iglesia es coheredera (ambos judíos – gentiles). “Ese misterio consiste en que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo, y participes de la promesa en el Mesías, por medio del evangelio» (Efesios 3:6).
Es evidente, y hasta lógico, que el Todopoderoso no ha rechazado a Israel. Sus promesas son eternas y el pacto es incondicional, no es transferible. La gracia del Eterno es para todos sin excepción de grupos étnicos.
Sabemos y creemos que Yahwéh es un Dios de alianzas. El hizo alianza con Abraham, Issac, Jacob y su descendencia, la Casa de Israel. Su alianza es eterna, incondicional y de amor eterno como su palabra. En el libro de Romanos, capitulo 4 y 5, Pablo declara que las promesas a Israel, fueron dadas por la fe de los patriarcas, y no sobre la base de castigo y recompensa. Si el pueblo judío existe hoy en día, sobreviviendo a  holocaustos, exilios y pogromos es porque se tienen que cumplir la Escrituras, la promesa a Abraham. Los gentiles a través del Mesías y los justos son parte de la Casa de Israel, y heredan también todas las bendiciones, no reemplazan a nadie, sino que son injertados al olivo natural.
La Iglesia no ha reemplazado a Israel en el plan del Eterno Dios. Podemos asegurar que Él no se ha olvidado de Israel, y un día la restaurará a su rol de propósito deseado para la nación que Él ha escogido (Romanos capítulo 11).
A continuación dejo las citas de distintos pasajes bíblicos que servirán para entender el planteo de esta bitácora:
“Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia,
y juicio, y misericordia, y miseraciones. “ 
Oseas 2:19
“¿Se Olvidará la mujer de lo que parió, para
dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me
olvidaré de ti. He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí
están siempre tus muros
. “
Is. 4915-16.
“Porque tú eres pueblo santo á Yahwéh tu Poderoso: Yahwéh tu Poderoso te
ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están
sobre la haz de la tierra.
 “
Deut. 7:6
“Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente
de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus
principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te
deseché.” 
Isaías 41:8-9
“Convertíos, hijos rebeldes, dice Yahwéh, porque yo soy vuestro esposo:
y os tomaré uno de una ciudad, y dos de una familia, y os introduciré en Sión;
”
Jeremías 3:14
“Así ha dicho Yahwéh, que da el sol para luz del día, las leyes de la
luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus
ondas; Yahwéh de los ejércitos es su nombre: Si estas leyes faltaren delante de
mí, dice Yahwéh, también la simiente de Israel faltará para no ser nación
delante de mí todos los días. “
Jeremías 31:35-36
“Porque no dejará Yahwéh su pueblo, Ni
desamparará su heredad
; “
Salmos 94:14
“DIGO pues: ¿Ha desechado el Poderoso á su pueblo? En ninguna manera.
Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de
Benjamín. No ha desechado el Poderoso a su pueblo, al cual antes conoció
.”
Romanos 11:1-2
“Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á
quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los extremos
de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te
escogí, y no te deseché
.”
Isaías 41:8-9
“¿Cómo tengo de dejarte, oh Efraím? ¿He de
entregarte yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á
Zeboím? Mi corazón se revuelve dentro de mí, inflámanse todas mis
conmiseraciones. No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir á
Efraím: porque el Divino soy, y no hombre; el Santo en medio de ti: y no
entraré en la ciudad.”
Oseas 11:8-9
“Yahwéh se manifestó á mí ya mucho tiempo ha, diciendo: Con amor eterno
te he amado; por tanto te soporté con misericordia
.”
Jeremías 31:3
“ Oh vosotros, simiente de Israel su siervo,
Hijos de Jacob, sus escogidos.  Yahwéh, él es nuestro Poderoso; Sus
juicios en toda la tierra. Haced memoria de su alianza perpetuamente, Y de la
palabra que él mandó en mil generaciones. Del pacto que concertó con
Abraham, y de su juramento á Isaac; El cual confirmó á Jacob por estatuto, Y á
Israel por pacto sempiterno,
”
1 Crónicas 16:13-17
“Porque la parte de Yahwéh es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.”
Deuteronomio 32:9
“Acordóse para siempre de su alianza; De la palabra que mandó para mil
generaciones, La cual concertó con Abraham; Y de su juramento á Isaac. Y la estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno
,”
Salmos 105:8-10
“El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.
No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.
”
Salmos 147:19-20
“Porque no dejará Yahwéh su pueblo, Ni
desamparará su heredad
; “
Salmos 94:14
“Que en aquel tiempo estabais sin el Mesías, alejados de la república de
Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en
el mundo.” 
Efesios 2:12
“Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe
estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme. Que si el Poderoso no perdonó á
las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.”
Romanos 11:20-21
“Esto pues digo: Que el pacto confirmado del Poderoso para con el
Mesías, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga,
para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la
promesa: empero el Poderoso por la promesa hizo la donación a Abraham.”
Gálatas 3:17-18

Si tu eres cristiano, necesitas arrepentirte de todo antisemitismo implantado en ti por este sistema anti-Mesías.

En el área de la teología, necesitas repudiar la “doctrina de el reemplazo”. Esta doctrina errónea asegura que el Eterno ha terminado con el pueblo Israel, y la ha reemplazado por la «Iglesia».
A través del profeta Jeremías somos amonestados por tener una teología que niega el futuro de Israel como nación.
“¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que YHVH escogiera ha desechado? (las 2 casas Juda y Efrain) Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo más por nación. Así ha dicho el Señor: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia«.
(Jeremías 33: 24-26 )
¡Nadie puede enseñar o creer que el pueblo de Isrel se ha perdido, destruido, remplazado, substituido, echado a un lado permanentemente, o puesto eternamente en exilio de nuestra tierra!
NOTA RECOMENDADA:

El Ecumenismo: Tendencia Reptiliana que Intoxica a los Cristianos

«No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios,  y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo, y Yo os recibiré”
(2 Corintios 6: 14-17) 

 

El Ecumenismo es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir, la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas. El objetivo es formar una única Iglesia que pueda servir como plataforma posterior para realizar el llamado al judaísmo y luego al islamismo y así configurar una única religión monoteísta que aliente luego a un única religión que englobe a todas las demás creencias expandidas en las naciones.
El Movimiento Ecuménico comenzó oficialmente con el Congreso Misionero de Edimburgo (Escocia) en 1910. Surgió en un ambiente protestante y en un contexto misionero, por la necesidad de presentar un frente unido en los países paganos. Luego, y con influencia de Illuminatis, el movimiento fue tomado por la jerarquía católico romana, quienes comenzaron a trabajar sutilmente hasta llegar a la propuesta de nuestros días.
Los ecuménicos se definen como la tendencia a «abarcar el mundo entero y sus creencias en una sola«. El ecumenismo propone que la diversidad de religiones o creencias se pueden unificar de tal forma que por más diversa o diferente que sea la creencia se tilde de igual en su propósito de fe. Es decir, le resta importancia si usted adora a Baal, Beelzebú, Bafomet, Ishtar, La reina del Cielo, Buda, Cristo, etc. Para el ecuménico, todo objeto de culto es una expresión de fe que sólo cambia el nombre de dios y cumple un mismo propósito.
Será importante analizar etimológicamente el término y luego tratar de ubicarlo en las Sagradas Escrituras. Comenzaré diciendo que el término «ecumenismo» proviene del latín, «oecumenicus» y del griego, «oikoumenikos» y éste a su vez de «oikoumenē», y significa «lugar o tierra poblada como un todo». El término ya era usado en el Imperio Romano para referirse a la totalidad de las tierras por ellos conquistadas. Sin embargo, en la literatura de la época romana el término tenía un significado político-imperial que superaba el sentido geográfico: implicaba «el mundo como unidad administrativa sujeta a los paradigmas del el Imperio Romano».
Es interesante aportar ante esto que los romanos eran llamados «señores del «oikoumenē» (Plutarco, Tiberius Gracchus 9, 6). Polibio escribió: «todas las partes del mundo habitado («oikoumenē») han venido a estar bajo el dominio de Roma» (Polibio, Historias 3,1, 4). De la misma forma lo usó Dion Casio (Historia Romana 37, 1,2; 43, 14,16; 43, 21,2) y Flavio Josefo, entre muchos otros. Flavio Josefo escribió que el rey Agripa dijo: «En el mundo habitable («oikoumenē») todos son romanos» (La guerra de los judíos 2, 388).
Es interesante aportar que en los evangelios, el término «oikoumenē» es poco utilizado como tal, a tal punto que solamente aparece dos veces. Por ejemplo, en Lucas 2:1 se señala: «Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo («oikoumenē»)«. Como verán el término es usado por el autor para describir el sistema de cosas imperante en aquel momento desde Roma. También, el diablo tienta a Jesús ofreciéndole «todos los reinos de la tierra («oikoumenē»)» (Lucas 4:5). En este pasaje notamos que el mismo HaSatán, la serpiente antigua, la que usa este término aplicándolo a su jurisdicción.
Según la historia, el significado de «oikoumenē» comenzó a tornarse decididamente positivo cuando Constantino I el Grande convocó el primer Concilio ecuménico de cristianos en Nicea, en 325 d.C, con la participación de obispos de todo el «oikoumenē». Así se creó un vínculo entre el concepto de universalidad de la Iglesia (es decir, sin exclusiones) y el término «ecuménico» («oikoumenē»).
Si bien, como hemos visto, el término «oikoumenē» se utilizó desde los tiempos del Imperio Romano para expresar al mundo como unidad político-económica, en la actualidad la palabra «ecumenismo» tiene una significación eminentemente religiosa, y es usada primordialmente para aludir a los movimientos existentes en el seno del cristianismo cuyo propósito consiste en la unificación de las diferentes denominaciones cristianas, separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica.
Es asombroso notar hoy, en el sentir de numerosas personalidades cristianas del último siglo, como el ecumenismo constituye para ellos el camino de superación de las divisiones entre los cristianos, en orden al cumplimiento del mandato de Cristo: « […] que todos sean uno […]» {Juan 17:21). Este término utilizado por Jesucristo proyecta la idea de unidad en esencia y Espíritu, es decir, así como Él y el Padre son uno, el creyente sea uno con Él y con los demás creyentes, pero no habla de ideas religiosas sino de la naturaleza divina en ellos.
Lamentablemente este término y su pensamiento está mal enfocado he utilizado erróneamente por muchos líderes de diversas religiones, ya que en sí de la única manera que algún creyente puede tener todas las cosas en común es si en sus bases fundamentales doctrinales participan de la misma esencia, la vida del Espíritu. Es imposible unir diversas religiones bajo la verdad, ya que la única Verdad es el Mesías y Su Palabra (la Torah), y las religiones, en su mayoría, niegan esto o parte de ello.
Si bien esto presenta aparentes ventajas ,el problema ha estado en que estas iglesias han tratado de enfatizar la unión en base al amor de Cristo, pero a expensas de la verdad. Lo que queremos decir con esto es que diferentes denominaciones cristianas, que a veces difieren enormemente en lo que creen ,y algunas de las cuales se han desviado de manera significativa de la verdad; han pretendido unir múltiples denominaciones bajo una misma sombrilla, lo cual es una imposibilidad.
Si bien es cierto que el Mesías oró en Juan 17:21 , horas antes de su crucifixión, «para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti…«, no es menos cierto, que nuestro Señor no estaba pretendiendo con eso unir a los cristianos a expensas de lo que es Su Verdad. En esa misma oración, en Juan 17:17 , el Mesías dijo: «Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad«. De manera que para lograr una verdadera unificación de las iglesias tendríamos que ponernos de acuerdo primordialmente en lo que es la verdad revelada por nuestro Amado Mesías.

¡El Cielo no espera a nadie!.. Insisto: ¡los muertos nada saben!

P.A. David Nesher
Es asombroso observar cómo millones de hermanos en la fe han sido, primeramente programados y luego aleccionados por sus líderes religiosos de que hay un premio para los creyentes al terminar sus vidas terrenas, y ese premio es el cielo. De esta manera, la mayoría de los que profesan el evangelio ven el cielo como la meta final para sus vidas consagradas al Maestro. Lo vislumbran como un lugar de bienaventuranzas y de paz nunca antes concebidas o imaginadas por hombre alguno.
Es más, asombra también el hecho que los creyentes tradicionales han creído en que sus antepasados difuntos, están ahora en el cielo como ánimas desencarnadas o ángeles que tocan el arpa
todo el día y por la eternidad. A tal punto llega esta falsa certeza que son incontables los evangélicos que creen que sus seres queridos fallecidos hasta ofician de custodios y mensajeros del Eterno Dios.
No obstante, esta creencia tradicional contradice lo dicho por nuestro Amo Yeshúa concerniente a que los muertos en el Mesías verán finalmente al Eterno y al Mesías en la resurrección del día postrero.
Los invito a considerar algunos pasajes bíblicos que han sido ignorados o pasados por alto por los maestros y líderes religiosos de Babilonia la Grande, y que enfocan el asunto en una cosmovisión muy distinta.
«Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.» 
(1Juan 3:2)
Este pasaje ha sido pasado por alto por los cristianos en general, pues contradice la teología “cristiana” tradicional que dice que los cristianos verán al Mesías en el momento de su muerte, y no, en ocasión de Su segunda venida en gloria o Parusía, tal y como lo afirman las Sagradas Escrituras. Aquí, el apóstol Juan es claro al decir que veremos al Mesías tal como él es ahora (divino), únicamente cuando seamos semejantes a él. La pregunta que surge es: ¿ cuándo seremos semejantes a él? ¿Y cuándo le veremos tal como él es?¿En nuestra muerte? Claramente surge un NO por respuesta. Será en nuestra resurrección, cuando el Mesías divino vuelva nuevamente en persona a este mundo en el día postrero señalado por Abba, nuestro Padre.
El apóstol Pablo, embebido en este mismo pensamiento llegó a escribir refiriéndose al día de la resurrección de los muertos lo siguiente:
“Así es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.”
(1
Corintios 15:42-45,51-53)
También aseguró:
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Maestro; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Maestro, no precederemos a los que durmieron. Porque el Maestro mismo con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo serán resucitados. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Maestro en el aire, y así estaremos siempre con el Maestro. Por tanto, alentaos unos a los otros con estas palabras”. (1Tesalonicenses 4:13-18)
 
Este texto apostólico es muy iluminador, y no obstante, muy poco leído o conocido en el mundo envangelicoide. Es lógico todo esto. Es que este texto, y los otros citados arriba, contradicen abiertamente, y claramente, el postulado escatológico o teologal de la vida futura del cristianismo tradicional. En el mismo se enseña que los muertos en El Mesías están ahora disfrutando con el Maestro de la gloria celestial. Ahora bien, observemos que Pablo, el autor de estos versículos, dice que nosotros recibiremos al Mesías, ¡y no al revés!
Le ruego que por usted mismo, vuelva a leer los versos citados de 1 Tesalonicenses 4:13-18. Si en verdad los muertos “vuelan” al cielo, ¿no sería lógico que el Mesías los reciba a ellos en su morada celestial? Pero la verdad es lo opuesto, dice el texto que ¡nosotros lo recibiremos a él! ¿Y por qué? Porque él volverá a las nubes de nuestra atmósfera, y con voz de mando ordenará que los muertos creyentes resuciten y le den la bienvenida en el aire. Eso lo dice Pablo muy claramente en estos versículos de 1 Tesalonicenses 4. Además, Pablo no dice que los muertos fieles (recién resucitados) irán con él al cielo, sino más bien, que estarán juntos siempre con él. Pero: ¿dónde? Eso lo veremos en otra bitácora, si Uds. me tienen paciencia.
Ahora bien, si lo aceptado tradicionalmente fuera verdad: ¿qué sentido podría tener nuestra futura resurrección, si los muertos en la fe siguen vivos en el cielo?
Cada día me doy cuenta que definitivamente hay cosas que no andan bien con la teología tradicional, que enseña nuestra partida al cielo inmediatamente después de nuestra muerte. Usted no encontrará en las Sagradas Escrituras ningún pasaje que se nos asegure una estadía eterna en los cielos. Busque usted tan sólo un texto bíblico en donde supuestamente El Mesías  nos promete el cielo, y yo le aseguro que no lo encontrará. Si lo llegara a encontrar, por favor, le pido que me lo haga saber.
Entonces, es claro que los muertos no siguen viviendo en otra esfera o dimensión, sino más bien, siguen inconscientes en sus tumbas, sin poder pensar, amar, odiar, maquinar cosas, pecar, etc.
¡Los muertos están muertos y no vivos!
Decir que los muertos viven es como decir que el color oscuro es claro. En Eclesiastés 9:5,10 leemos: “Porque los vivos saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol… porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.”
Y el salmista David dice de los muertos, lo siguiente: “Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4). Nótese que los muertos no piensan. Como dijo Descartes: “Pienso, luego existo”;  en consecuencia, los que no piensan… ¡No existen!… ¡Dejan de existir!
En otras palabras, los muertos están inconscientes y son incapaces de sentir, pensar y actuar. Este concepto se presenta también en otros lugares de la Biblia. Los invito a leer a modo de ejemplo en Salmos 6:5; 30:9; 88:10; 115:17 e Isaías 38:18, 19.
Deducimos en la Luz de Su Palabra que la única esperanza que tienen los hombres creyentes, es la resurrección del día postrero. El día bendito de Su calendario cuando los “no existentes”vengan a la “existencia” nuevamente.
Así lo entendió el profeta Daniel, cuando el Eterno, al anunciarle su muerte, le dice: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Daniel 12:13).
Aquí es claro que el Eterno no le habló al profeta Daniel de una partida al cielo para estar con Él, después de su muerte física. Por el contrario, lo que le dijo era que reposaría (esto en la mente hebrea es igual a que moriría) y que sería después levantado (es decir, resucitado) para recibir su heredad o recompensa, al fin de los (no ‘sus’) días.
Entonces, la recompensa del fiel creyente, escogido por Yahvéh, se recibe sólo después que el Mesías haya vuelto y transformado a los vivos, y resucitado a los muertos, con inmortalidad. Pues bien, siendo que los fieles muertos no han recibido sus recompensas en el cielo, ni en ningún otro lugar, pues están muertos: ¿qué recibirán en la resurrección?. Según las mismas Escrituras lo revelan, ellos recibirán:
 1.- El Reino de Dios en la tierra (Mateo 25:31,34).
 2.- La vida eterna (Mateo 25:46).
 3.- La gloria, honra y el poder (Colosenses 3:4, 1 Pedro 5:4)
 4.- A Yeshúa  el Mesías mismo como nuestro hermano mayor (1 Tesalonicenses 4:17).

(Temas que considero será bueno tratarlos exhaustivamente en bitácoras futuras).Lo cierto es que la promesa del Eterno Dios y la esperanza del redimido en el Mesías es que el ser humano puede retornar a la vida. Esto será posible, primeramente gracias a la muerte del Señor Yeshúa en la cruz del Calvario y a Su resurrección. La Biblia presenta claramente que Yeshúa vino a este mundo de dolor y sufrimiento para pagar, primeramente, la deuda del pecador, y redimirlo de la muerte eterna. El Mesías destruirá el pecado, al autor del pecado y a todos los pecadores que no se arrepientan de su vida pecaminosa.

La esperanza del cristiano de la vida eterna está fundamentada en la resurrección (Juan 6:39, 40; Lucas 20:37). Leemos que Job declaró: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo” (Job 19:25). Además, el salmista David dijo: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza” (Salmos 17:15).

El apóstol Pablo también tenía su esperanza anclada en el evento culminante de la resurrección. Él expresó su gran deseo a los Filipenses de la siguiente manera: “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:10, 11).

Dicha resurrección será una realidad en la segunda venida del Señor Yeshúa. Así lo expresó el apóstol Pablo:

 

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” 
(1Tesalonicenses 4:14-17).

Los Seis Síntomas de una Iglesia Disfuncional o Enferma

Por Thom S. Rainer *

En primer lugar, la definición de una iglesia disfuncional o enferma, dice, se refiere a una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales y esenciales. En otras palabras, la iglesia no funciona correctamente; por lo que se le puede aplicar el término de disfuncional.
Explica que “por desgracia” no tuvo que buscar mucho para encontrar más de 20 ejemplos actuales de iglesias claramente disfuncionales. “En mi búsqueda, encontré seis temas recurrentes en todas ellas”.
En concreto, en cada una de esas veinte congregaciones, en la iglesia se manifestaban claramente como mínimo tres de estos seis síntomas.
Reider reconoce que este artículo se queda “cojo” al referirse sólo al estado negativo de muchas congregaciones, pero adelanta que también está preparando otro con las respuestas que obtuvo de un análisis en busca de posibles soluciones. En cuanto se publique, lo difundiremos.
Y ahora, los seis síntomas de una iglesia disfuncional
1. ERRORES TEOLÓGICOS GRAVES OMNIPRESENTES EN LA IGLESIA. 
No se refiere, explica, a diferencias sobre cuestiones de los tiempos de la escatología. “Estos errores a los que me refiero eran la negación de las verdades esenciales de la fe cristiana. En algunos casos, el liderazgo ya no predica la exclusividad de la salvación por medio de Cristo”.
2. LA IGLESIA ES CONOCIDA COMO «DEVORADORA DE PASTORES.» 
La congregación a menudo termina con la labor pastoral de una manera abrupta y de forma habitual. Quizás no siempre son formalmente expulsados, o cesados en su cargo, pero sí claramente presionados para que se vayan.
Por este motivo, se trata de un tipo de iglesias en las que el tiempo de labor pastoral de una misma persona es siempre corto como norma.
3. LA CONGREGACIÓN VIVE UN CONFLICTO GRAVE. 
Cualquier grupo social finalmente siempre va a tener que afrontar algún tipo de conflicto a diferentes niveles: las familias, los compañeros de trabajo, los grupos de estudiantes, y las iglesias. Por lo tanto esto en sí mismo no es ningún síntoma negativo.
Pero las iglesias disfuncionales tienen conflictos a un mayor nivel, que a menudo se refleja en frecuentes explosiones emocionales entre miembros y líderes.
4. CASI NADIE EN LA ZONA SABE QUE EXISTE ESA IGLESIA.
Dice Rainer que uno de los sencillos pasos que ha hecho en su estudio es visitar las empresas que se encuentran dentro de un radio de un kilómetro alrededor de la iglesia. En esa visita, simplemente les pregunta cómo llegar a esa iglesia concreta. “Si nadie ha oído hablar de la iglesia en ese círculo próximo, sé que algo está mal”, afirma.
5. LA IGLESIA DISMINUYE, MIENTRAS LA COMUNIDAD CRECE.
Un simple ejemplo es la mejor forma de explicar esto. Supongamos que una iglesia ha disminuido en cuanto a la asistencia al culto en un 3% en los últimos dos años. Ahora, supongamos también que la comunidad en la que se encuentra esa iglesia ha crecido un 4% en los últimos dos años.
“El contraste entre las dos tasas de crecimiento es llamativa y un claro síntoma de una iglesia disfuncional”, dice Raider.
6. LA IGLESIA ES «PROPIEDAD FAMILIAR Y DE GESTIÓN FAMILIAR»
Una familia en particular, incluso aunque se trate de una familia muy extensa, es la que realmente toma todas las decisiones importantes en la iglesia. Nada se hace sin su visto bueno, y generalmente esto incluye el del patriarca o la matriarca de la familia.
Si esto ocurre, en definitiva, “la iglesia existe en gran medida para satisfacer las necesidades de una familia”.

 

* Thom S. Rainer, es un colaborador habitual del Christian Post, ha publicado un análisis para conocer si una iglesia se puede considerar realmente enferma.

 

 

Fuentes: The Christian Post

Voluntad

Se dice que a una mujer, al caer enferma, le preguntaron si quería morir o vivir, a lo cual ella, muy segura, contestó:
-«Lo que Dios quiera«.
–Pero -dijo uno de los presentes-, si Dios lo dejara a tu voluntad para decidir ¿qué escogerías?
-«Oh, si Dios me dejara a mí escoger yo lo volvería a dejar a él decidir».
Que actitud más digna de admirar la de esta bella dama..! Ella supo aceptar que el Eterno Dios tiene siempre la última palabra aún estando ella al borde de la muerte.
La voluntad de Yahvéh, el verdadero Dios, no es como jugar a la búsqueda del tesoro… en que el Eterno Dios la esconde y tú tratas de descubrir dónde está. Nuestra tarea no es encontrar la voluntad de Dios. Es tarea de Dios revelarla, y la nuestra es la de ser receptivos y estar listos para captarla y obedecerla en todos sus detalles. Las Sagradas Escrituras nos recuerdan que Él nos hará entender, y nos enseñará el camino en que debemos andar.(Salmos 32:8). ¡Nunca lo olvides!