Un discernimiento profético ante la ‘cortina de humo’ del sistema.
Por P.A David Nesher
Una vez más, vemos cómo el Sistema Babilónico controlado por la élite globalista opera con su táctica más antigua y efectiva: la distracción.
El mundo secular, a través de sus analistas, comienza a darse cuenta de lo que el diseño profético nos viene advirtiendo desde hace tiempo. Lo que observamos en los medios y en los acalorados debates sociales sobre discriminación y luchas de clases no es más que una gigantesca «cortina de humo».
En otras bitácoras ya les he puesto al tanto de cómo dichas élites, que manejan los hilos de este kosmos (sistema mundial), son expertas en encender fuegos artificiales ideológicos. Mientras las masas y la llamada «progresía» se desgastan, se dividen y se desintegran peleando batallas estériles de las que no tienen «la más mínima idea», las verdaderas agendas de control, saqueo territorial y dominio económico avanzan silenciosamente en los pasillos del poder de cada uno de los países latinoamericanos que en nuestros días han quedado teñidos del lado azul de estos grupos luciferinos.
Nos hablan de «inviolabilidad de la propiedad», de ventas de tierras y de leyes terrenales. Pero, amados, debemos ver más allá de la dialéctica hegeliana de izquierda contra derecha. Ambos bandos son las dos alas del mismo pájaro de rapiña. El objetivo de las tinieblas es mantener tu mente nublada, tus emociones alteradas y tu espíritu adormecido.
¿Qué nos dice la Torah (Instrucción) divina frente a esto? No debemos dejarnos nublar por las artimañas del enemigo. El Eterno nos demanda hoy, más que nunca, activar el don de discernimiento. Nuestra verdadera heredad no está sujeta a los caprichos de senadores ni a las transacciones de imperios corporativos, pero como embajadores del Reino de los Cielos, debemos entender los tiempos (como los hijos de Isacar) para saber qué debe hacer el pueblo de Dios.
¡No te distraigas con los titulares de Babilonia! Mantente firme en la Roca, intercede por tu territorio y no permitas que el espíritu de estupor y división entre en tu casa.
¡El que tenga oídos para oír, escuche lo que el Espíritu dice a Su Iglesia!
