Por P.A. David Nesher
Les confieso que me acerqué a la película «Nefarious» (2023) con cierto escepticismo. El género de «terror» actual suele decepcionarme; a menudo está lleno de excesos visuales, sangre artificial y guiones vacíos que buscan el susto fácil en lugar de la profundidad. Pero lo que encontré en este filme fue algo completamente distinto, algo que me sacudió y que todavía estoy procesando.
No vi monstruos generados por computadora ni saltos repentinos diseñados para hacerme gritar. Lo que presencié —y la razón por la que escribo esto para recomendársela enfáticamente— es un duelo intelectual de alto voltaje, una disección quirúrgica del mal moderno. Vi una película donde el verdadero terror no proviene de lo que se muestra en la pantalla, sino de la precisión teológica de lo que se dice en una fría sala de interrogatorios.
Siento la necesidad de compartir esto con ustedes porque «Nefarious» no es solo entretenimiento; funciona como una advertencia urgente. Es una partida de ajedrez espiritual que expone, con una lógica aterradora, las mentiras culturales que nuestra sociedad ha tragado sin darse cuenta. Si están dispuestos a ser desafiados intelectual y espiritualmente, les invito a leer mi análisis sobre por qué esta podría ser la película más importante e incómoda que verán este año.
¿De qué trata? (Sin Spoilers)
La premisa es engañosamente simple. Estamos en una prisión de máxima seguridad en Oklahoma. Es el día de la ejecución de Edward Wayne Brady (interpretado magistralmente por Sean Patrick Flanery), un asesino en serie condenado a muerte. Sin embargo, hay un obstáculo legal: el psiquiatra que debía evaluarlo para confirmar que está mentalmente apto para ser ejecutado se ha suicidado.
Entra en escena el Dr. James Martin (interpretado por Jordan Belfi), un psiquiatra joven, ateo y pragmático, que llega para sustituir a su colega. Su trabajo es sencillo: declarar que Brady está cuerdo y dejar que el estado proceda con la inyección letal.
Pero Brady tiene otra agenda. Desde el primer minuto, le dice al doctor que no es Edward. Afirma ser una entidad demoníaca llamada Nefarious. Y lo más inquietante: le advierte al doctor que, antes de que termine el día, el propio psiquiatra habrá cometido tres asesinatos.
Lo que sigue no es un exorcismo tradicional, sino una entrevista psiquiátrica que se convierte en un juicio a la humanidad moderna.
Análisis: Una radiografía del mal moderno
Lo brillante de «Nefarious» no es su trama, sino los temas que pone sobre la mesa. A diferencia de Hollywood, que suele caricaturizar el mal, esta película lo presenta como algo inteligente, antiguo y peligrosamente lógico.
1. La Batalla Espiritual: El Mal tiene Personalidad
Olvídate de las cabezas giratorias de «El Exorcista«. Aquí, la batalla es intelectual. La película nos recuerda que el mal no es una «energía abstracta» ni simplemente una enfermedad mental; es personal. Nefarious habla con una elocuencia teológica que asusta. Describe la historia humana desde la perspectiva de los caídos, mostrando un desprecio visceral por los seres humanos («simios parlantes», como nos llama) y un odio profundo hacia el Creador. Es un recordatorio de que el enemigo no es un concepto, sino una inteligencia estratégica.
2. Psiquiatría vs. Teología: El Choque de Dos Mundos
El Dr. Martin representa al hombre moderno: secular, científico y materialista. Para él, todo tiene una explicación clínica; la posesión es solo un trastorno de identidad disociativo. Nefarious, por otro lado, representa la realidad sobrenatural que la ciencia moderna ha decidido ignorar. La película expone brillantemente cómo la sociedad actual ha «patologizado» lo espiritual. El demonio se ríe, literalmente, de cómo hemos cambiado los nombres de los pecados y los demonios por diagnósticos médicos, facilitándoles el trabajo de operar en las sombras. Es el duelo definitivo entre la «ciencia» que cree saberlo todo y una realidad espiritual que no necesita que creas en ella para existir.
3. Los «Sacrificios Rituales» del Siglo XXI
Este es quizás el punto más valiente y controversial del filme. A través de la voz del antagonista, se re-enmarcan debates bioéticos modernos. Nefarious argumenta que el infierno no necesita crear nuevos males, solo necesita que nosotros los aceptemos bajo el disfraz de «derechos» o «compasión».
- Sobre el aborto y la eutanasia: La entidad sugiere escalofriantemente que estos actos no son decisiones médicas, sino sacrificios humanos modernos ofrecidos al antiguo mal. La película plantea que hemos saneado y legalizado rituales de muerte que en la antigüedad se hacían en altares de piedra, pero que ahora se realizan en clínicas estériles bajo la bandera del «progreso».
4. La Pena de Muerte y la Paradoja de la Redención
Normalmente, en las películas de prisiones, el reo lucha por vivir. Aquí, la entidad desea la ejecución. ¿Por qué? Porque la muerte del anfitrión humano sella su destino eterno sin posibilidad de arrepentimiento. La película explora la tensión entre la justicia humana (la ley) y la justicia divina. Nos obliga a preguntarnos: ¿Es la muerte el final o el comienzo de algo peor? Y más importante aún, ¿existe redención posible incluso para un hombre que ha cedido su voluntad a la oscuridad total?
5. La Desconstrucción Cultural: La Esclavitud de la Libertad
Finalmente, «Nefarious» lanza una crítica mordaz a nuestra cultura. El demonio se jacta de cómo han logrado esclavizar a la humanidad vendiéndoles la idea de «libertad absoluta». El argumento es que, al eliminar a Dios de la plaza pública, de las escuelas y de la conciencia moral, no nos volvimos libres; nos volvimos vulnerables. La película sugiere que el mayor triunfo del mal ha sido convencernos de que somos nuestros propios dioses, una mentira que nos lleva directo a la autodestrucción.
Conclusión
«Nefarious» es una película incómoda, y eso es exactamente lo que la hace necesaria. No busca entretenerte con sustos baratos, sino confrontarte con verdades que preferiríamos ignorar. Es un filme que te dejará pensando mucho después de que terminen los créditos, cuestionando no solo lo que viste en la pantalla, sino la realidad del mundo espiritual que te rodea.
Recomendación: Verla con la mente abierta y el espíritu alerta. Es una herramienta poderosa para entender cómo opera el enemigo en la cultura contemporánea.
Aquí les comparto el tráiler oficial:

