Alma Sana

Naciste Original… entonces no mueras como una Copia

El Eterno Dios, nuestro Abba, nos creo siendo únicos y con atributos tan definidos que no podemos desperdiciar nuestro tiempo buscando imitar a otros.

Cuando llegamos a este mundo, no solo llegamos con un sello de originalidad incomparable, sino que además, venimos equipados con talentos y aptitudes para construir un proyecto de vida de tal manera que podamos darle sentido a la misma.

A continuación les dejo esta poesía que tomé del libro: ‘‘Usted nació original, no muera como una copia‘‘ del autor John L. Mason. 

DIOS TE HIZO…
Dios te hizo diferente, no indiferente.
Dios te hizo extraordinario, no ordinario.
Dios te hizo significante, no insignificante.
Dios te hizo competente, no incompetente.
Dios te hizo compatible, no incompatible.
Dios te hizo activo, no inactivo.
Dios te hizo indispensable, no prescindible.
Dios te hizo perfecto, no defectuoso.
Dios te hizo apto, no inepto.
Dios te hizo distinto, no indistinto.
Dios te hizo adecuado, no inadecuado.
Dios te hizo eficiente, no deficiente.
Dios te hizo superior, no inferior.
Dios te hizo responsable, no irresponsable.
Dios te hizo solvente, no insolvente.
Dios te hizo sensato, no insensato.
Dios te hizo constante, no inconstante.
Dios te hizo perspicaz, no malicioso.
Dios te hizo irresistible, no resistible.
Dios te hizo sensible, no insensible.
Dios te hizo extraordinario, no común.
Dios te hizo decidido, no indeciso.
Dios te hizo original, no una copia.

Sé tú mismo, naciste original

Cómo lidiar contra las pesadillas

Por P.A. David Nesher

Si Ud. o alguien de sus contactos está teniendo dificultades con sueños hostigadores que probablemente están produciendo frutos de temor, ansiedad y terror, es probable que esos sueños no sean del Eterno Dios, sino más bien estén inspirados por el cuerpo o por demonios.
Primeramente, debemos definir ¿qué son los sueños? Los especialistas explican que se trata de una combinación de información que tenemos en el cerebro y emociones, y al configurarse, esta información se mezcla de forma errónea.
Cuando estamos despiertos el cerebro capta información y emociones por nuestros cinco sentidos y la va guardando hasta que la necesita, ya que llegado el momento, la recopila, junta adecuadamente y explica.
Sin embargo, mientras dormimos, la información que se ha guardado corre una suerte distinta a cuando estamos en vigilia. Al configurarse el sueño, esta se combina de forma aleatoria y aúna cosas del pasado, del presente y del futuro, pensadas, imaginadas y vividas sin coherencia ni explicación.
Normalmente, durante la noche, entramos en dos estados distintos de sueño. El primer estado es conocido como «SWS» (sueño con ondas lentas) y, después de unos 90 minutos, normalmente entramos en la segunda fase llamada REM (sueño con movimientos rápidos de los ojos). Durante el resto de la noche, alternamos entre estos dos estados
Los episodios de pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche. Entre sus principales características, destaca que el niño se despierta y siente miedo porque puede recordar el contenido del sueño, mientras se producen no suele haber “movimientos ni verbalizaciones.

¿Cómo se producen las pesadillas y los terrores nocturnos?

 
Se suelen definir las pesadillas como cualquier sueño molesto que lleva directamente a despertarse. Suelen estar asociadas a fuertes emociones, que desearíamos evitar. Solo un 4% de pesadillas ocurren durante la fase SWS y son conocidas como «terrores nocturnos».
Las pesadillas son un fenómeno frecuente en los niños, calculándose una prevalencia entre el 10% y el 50% en edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. A pesar de ser más frecuentes en la infancia también pueden presentarse en la edad adulta. Las situaciones de estrés y los episodios traumáticos, aumentan su frecuencia y severidad.
Las pesadillas son descritas como sueños de contenido terrorífico, que ocurren generalmente durante el sueño REM, en la segunda mitad de la noche principalmente, y que acaban por despertar al paciente. El despertar se produce con rapidez, no presentándose el estado de confusión mental típico de los terrores nocturnos. La agitación (palpitaciones, aumento de la frecuencia respiratoria, sudoración, etc.) es menos marcada en las pesadillas.
Tener una pesadilla de vez en cuando puede ser bastante corriente. Los estudios que se han hecho indican que entre un 4% y un 8% de la población en general tienen un problema cotidiano con las pesadillas.
Las personas no suelen recordar el contenido de estas pesadillas. Tal vez se despiertan sudando o gritando, y sin embargo son incapaces de saber qué es lo que han soñado.
Si las pesadillas son intensas y se repiten con frecuencia pueden llegar a tener un efecto negativo en el día a día del paciente.
Se ha comprobado que los intentos de evitar las pesadillas provocan conductas que alejan a la persona de la higiene del sueño necesaria para dormir adecuadamente, lo que puede llevar a causar un problema a la persona que es necesario tratar.
Las pesadillas, sobre todo las que son recurrentes, pueden generar una gran molestia porque distorsionan nuestro descanso y nos generan ansiedad sin que tengamos mucho control sobre ellas.
Aspectos escondidos de nuestro subconsciente, cosas que leemos, vemos u oímos, estados de ansiedad o temor pueden producir sueños aterradores. Muchas pesadillas pueden tener una llave que abrirá aspectos que necesitan liberación emocional o sanidad interior, por lo cual hay que examinarlos a la Luz del Espíritu Sanador de Dios. Otras pesadillas son producidas por ataques de espíritus diabólicos que hostigan, atormentan y arrebatan a las personas su paz y gozo interno, este tipo de pesadillas pueden causar confusión emocional donde las personas pueden llegar a tener miedo de dormirse por las noches.

¿Cuáles son las fuentes de las pesadillas?

Al considerar el origen de este mal del sueño humano tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos:
a)La atmósfera espiritual que rodea el lugar, la casa o la habitación.  Esto influye de una manera muy fuerte en la mente de las personas mientras duermen, provocando perturbaciones, ansiedad, dolores de cabeza, opresión, el no poder dormir o cuando se duerme tener pesadillas o sueños perturbadores, cuando una persona duerme, el espíritu maligno es libre de entrar y salir del cuerpo de la persona a su antojo (Mateo 12:43). Algunas veces se siente una presencia inquietante en la habitación. Un ejemplo bíblico fue cuando el rey Saúl era atormentado por un espíritu maligno y David tocaba el arpa y este espíritu salía de Saúl (1ª Samuel 16:23 y 18:10-11).

b)Los espíritus que gobiernan un territorio o región.  Muchas veces uno se siente inquieto sin conciliar el sueño, con sueños perturbadores y la gente se despierta cansada debido a espíritus ocultos en el área, se puede relacionar la atmósfera en las grandes ciudades con el tipo de pecados, iniquidades y placeres carnales que dominan o controlan aquellos quienes viven en esas zonas en particular. El pecado tiene que ver con pensamientos carnales que llevan acciones que alteran la personalidad y a la vez alteran la atmósfera espiritual. Cuando muchos creyentes influyen en la moral y las leyes de una comunidad, se sentirá un espíritu de paz y tranquilidad a lo largo de la región (Leer Proverbios 29:2).

c)Señales y sonidos atrapados en la mente. Esta tercera razón tiene que ver con lo que la persona ve y escucha antes de ir a dormir. Es bueno no permitir ninguna actividad visual o verbal relacionada con el ocultismo, lo demoníaco o lo sexual, ya que se plantan semillas en la mente, y tal semilla puede abrir puerta a un espíritu atormentador u opresivo. El miedo por lo que se ve nos puede volver vulnerables a un ataque físico. Muchas veces el ver pornografía ya sea por internet o por otro medio, las personas se van a la cama con su mente enraizada con una aventura emocional con imágenes de mujeres extrañas, dando lugar a un sueño sucio. Debemos cuidar que dejamos entrar a nuestras mentes o corazones por lo que captan nuestros cinco sentidos fisicos por eso la Biblia dice en Proverbios 4:23: «Sobre  toda cosa guardada, Guarda el corazón, porque de él mana la vida.»

d)Los problemas con las preocupaciones o ansiedades. La Biblia nos menciona en Eclesiastes 5:3 » Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucho habla dice tonterías«. Según los expertos tienen pesadillas las personas con una personalidad caracterizada por ansiedad, inseguridad o nerviosismo. La investigación ha demostrado que la mayoría de la gente que tiene pesadillas regulares ha tenido una historia familiar con problemas psiquiátricos, experiencias con drogas, personas que han contemplado el suicidio, y/o han pasado relaciones tormentosas. Las pesadillas son un indicio de temores que deben ser reconocidos y confrontados. Es una manera en que nuestro subconsciente da un aviso. «¡Presta atención!»

¿Cómo podemos detener tales pesadillas o sueños sucios?

Si Ud. percibe que se le está revelando algún aspecto de su alma, debe anotar con mucho cuidado estos sueños y pedir la dirección y guía del Espíritu Santo respecto a la interpretación y aplicación de estos sueños. Si es necesario, su mentor espiritual mesiánico tal vez sea capaz de ayudarlo a determinar la mejor manera de lidiar con lo que descubra.
Al lidiar con pensamientos producidos por un espíritu de temor o algún otro espíritu demoníaco, Ud. debe saber que la Instrucción (Torah) del Eterno le ha dado autoridad espiritual sobre tales cosas:
«… porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,…»
(2 Corintios 10: 4-5)
Conviene que Ud. practique estos tres consejos para evitar este tipo de ataque nocturno:
  1. Establezca una atmósfera positiva en su habitación: Es bueno orar al despertarse y antes de dormir, se puede tocar música de alabaza para purgar la atmósfera, también es bueno declarar la Palabra de Dios y ungir con aceite las paredes de la habitación, si no tiene alabanza cristiana alabe personalmente al Señor antes de dormir.
  2. Limpie su mente mediante la renovación del espíritu: En 2ª Corintios 4:16 y Colosenses 3:10 la palabra griega “renovar” que se utiliza en estos pasajes  significa hacer diferente de nuevo. Es un proceso de continua renovación y de ayudarse a pensar diferente. La renovación de la mente es un proceso diario, debemos limpiar nuestra mente mediante el “lavamiento de agua por la Palabra” (Efesios 5:26) después de leer y meditar en las escrituras su mente se limpiará  y su espíritu se inspirará.
  3. Declare palabras de descanso: Antes de dormir declare en voz alta la palabra de Dios, puede declarar las promesas del Salmo 4:8 y Proverbios 3:24. Es bueno que los padres que están criando a sus hijos aprovechen el momento en la noche antes que sus hijos se vayan a dormir de imponerles manos y pidan al Padre Celestial que tengan un sueño grato, puede declarar la promesa de Isaías 26:3 ya que la palabra paz en hebreo es “Shalom” que significa estar completo y lleno de bienestar y paz.

 

Sepa que si Ud. realiza estos tres pasos y se somete por completo a la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios, el diablo huirá de toda área de su vida:

«Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros».
(Santiago 4:7)
 
Tenga bien en cuenta que la oración diligente y el uso de la espada del Espíritu, la Palabra de Dios (Efesios 6:17), le asegurará libertad del tormento. Busque también respaldo en oración de otros que puedan luchar junto a Ud. contra tales ataques.
Recuerde que los discípulos del Mesías no tienen por qué sufrir tormento innecesario de su propia alma o a manos del adversario (HaSatán).
Yeshúa proveyó nuestra sanidad y liberación de tal hostigamiento cuando derramó su sangre en la cruz del Gólgota y nos dio poder sobre todas las obras de las tinieblas (Lucas 10:19). Por lo tanto, debemos apropiarnos de la plena provisión que Él hizo para nuestra libertad espiritual y andar libres de temor, ¡incluso cuando dormimos!

Las 15 señales de una Persona Introvertida… ¿Coinciden contigo?

Enseño una y otras vez que muchos son los que piensan que las personas introvertidas son tímidas. Pero eso no es así, lo que sucede es que los introvertidos se “recargan de energía“ al estar solos o conversar únicamente con un algunas personas, mientras que una persona extrovertida se ”recarga» cuando comparte su tiempo interactuando con muchas personas. Por la confusión entre estos dos términos (timidez e introversión), muchos seres humanos, (algunos están ahora leyendo esta bitácora) no se dan por enteradas que son introvertidos.

Me encontré con que la periodista Maggie Heath publicó 15 señales que pueden indicar que eres un introvertido sin saberlo. A continuación te las comparto esperando que puedan servirte para que analizándote los más objetivamente que puedas, detectes cuál es tu verdadera personalidad:
1. Las multitudes te generan estrés.
Claramente, una multitud no es el lugar favorito de un introvertido. Conciertos, congresos, conferencias y eventos deportivos son un lugar perfecto para hacer sentir incomodo a un introvertido.

2. No te emociona demasiado la idea de conocer a nuevas personas.
Eso no quiere decir que te sea dificil hacer amigos, lo que sucede es que para relacionarte con personas nuevas debes gastar mucha más energía que la normal. Cuando esto ocurre te embarga una sensación de vacío aún después de la conversación más vanal.

3. Eres muy bueno para hablar en público pero no para lo que sigue después del evento.
El hecho de ser introvertido no significa que no puedas dirigirte a un público con propiedad. Sencillamente para ti es más facil ir y hablar ante una multitud que quedarte charlando con alguien después de eso. Puedes, por ejemplo, hacer un brindis fantástico en una fiesta de bodas pero lo más probable es que el resto de la noche no te destaques demasiado ni seas la estrella.
4. Eres amigo de personas extrovertidas
Los opuestos se atraen ¿verdad? Muchos introvertidos son muy buenos amigos de personas extrovertidas porque entre ellos existe un balance entre los dos tipos de carácter. A veces es indispensable para los introvertidos que alguien los saque al menos por un rato de su cascarón, e igualmente los extrovertidos necesitan de vez en cuando disfrutar de una cena tranquila con pocos amigos en casa.
5. No te gustan mucho las conversaciones (al principio)
Las conversaciones no son uno de los puntos en la lista de las actividades favoritas de una persona introvertida, aún así puede desenvolverse muy bien en ellas si lo quiere. Al principio te sientes un poco nervioso pero cuando has podido conocer al menos un poco más a tu interlocutor eres capaz de impresionarlo para bien.
6. Eres un amigo fiel
Las personas introvertidas por lo general son leales y sinceros. Eso ocurre porque su energía depende de factores internos y no de otras personas, por eso les queda más facil ser francos y abiertos con sus amigos.
7. A veces te gusta no hacer nada
Las personas extrovertidas siempre están en movimiento, de una cosa a la otra; en cambio para los introvertidos es importante tomarse un tiempo para estar consigo mismo. Para ti, si eres introvertido, el no hacer nada es la manera perfecta para relajarte y recuperar la fuerza perdida.
8. No respondes inmediatamente a los mensajes de texto
No estás todo el tiempo pegado a tu telefono; si ves que ha llegado un mensaje de texto de un amigo, lo lees y envías la respuesta sólo cuando te sientes preparado a hacerlo. Al fin de cuentas, estás acostumbrado a hacerlo todo a tu propio rítmo.
9. Hay que ganarse tu confianza
Para una persona introvertida puede ser dificil encontrar un amigo que respete su personalidad, por eso cuando la amistad nace necesitas más tiempo para empezar a confiar en esa persona. Por otra parte eso significa que no te herirán tan seguido como a las personas extrovertidas y tus amigos serán personas con las que en realidad se puede contar.
10. Escribes
Muchas personas introvertidas son escritores, su profesión está relacionada de un modo u otro con la escritura, o les gusta escribir en su tiempo libre sólo por el placer de hacerlo. Es una forma de hablar con el propio “yo“ interno, de cierta manera es como una recarga para el ánimo.
11. Eres cortés
Es común que una persona introvertida sea muy cuidadosa a la hora de interactuar con los demás, eso hace que de visita o en su propia casa las personas se sientan bien en su presencia.
12. Prefieres planearlo todo
Así como una persona extrovertida puede sencillamente irse con la corriente sin proponerse nada especifico para el futuro, un introvertido no puede hacer tal cosa. Lo más probable es que tu quieras planear con anticipación cualquier evento o situación para que todo salga como lo esperas; sin importar si se trata de un paseo con amigos o el cumplir con el trabajo que te ha sido asignado: planearlo todo es algo muy importante para ti, si eres introvertido.
13.  Te dicen que eres sabio
Es muy común que las personas introvertidas sean más sabios que lo que ”deberían» de acuerdo a su edad, y su comportamiento podría ser definido como maduro. ¿y quién no quiere mostrarse maduro y sabio?.
14. Sabes lo que te gusta
Las personas introvertidas casi siempre saben lo que quieren y eso les da ventajas tangentes como el estar abierto a lo nuevo pero saber rechazar a tiempo lo innecesario.
15. Mantener el equilibrio
Las personas introvertidas tienen una particular facilidad para mantener el equilibrio entre el tiempo que pasan a solas y el que comparten con otras personas. Los introvertidos procuran recibir el máximo de energía sin sacrificar la vida social. Este balance es algo muy bueno porque permite divertirse y trabajar sin llegar a extremos.

¡Lucha por tus Sueños!…

Sabes muy bien que siempre habrá personas que querrán aplastarte con la intención de minimizar tus sueños, esperanzas y de ese modo no permitirte alcanzar un futuro lleno de plenitud en el propósito para el que el Eterno te hizo nacer. A menudo se manifestarán contra ti poniéndote en ridículo y dejándote en vergüenza. 

Sin embargo, es muy importante que no te afanes frente a sus requerimientos perversos. Más bien, mantente positivo, con buena actitud mental y verás como lo que otros desearon para mal nuestro Eterno Dios lo transformará para el bien del cumplimiento de Su propósito eterno en ti.

Los 3 Deseos de un Hombre Rico.

Antes de morir, un hombre muy rico, hizo tres pedidos, como últimos deseos desde su lecho de muerte:
Primero: Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época.
Segundo: Que los tesoros que tenia, fueran esparcidos por
el camino hasta su tumba.
Tercero: Que sus manos quedaran en el aire fuera del
ataúd a la vista de todos.
Uno de sus familiares, muy asombrado por esto, le preguntó cuáles eran sus razones para tales deseos. Él explico muy convencido:
«En primer lugar, quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para demostrar que ellos no tienen ante la muerte el poder de curar. En segundo lugar, quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí se quedan. Y como deseo final, quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataúd, para que las personas puedan ver que vinimos a esa vida con las manos vacías, y con las manos vacías partimos de aquí, ya que al morir nada material se puede llevar. En pocas palabras quiero dejar bien en claro que el tiempo es el tesoro más valioso que tenemos. En esta vida podemos producir mucho dinero, pero jamás produciremos más tiempo que aquel que el Eterno determina para vivir y manifestar nuestro propósito«.
Por último este hombre agregó como últimas palabras antes de expirar: «todo esto recuérdenlo muy bien y aprendan este secreto: el mejor regalo, y la más grande herencia, que le puedes dar a tus seres amados es tu tiempo«.

Las 5 Lecciones de Vida de un Lápiz

 

 “Me gustaría que cuando crezcas fueras como el lápiz”.
Intrigado, el nieto miró el lápiz, y preguntó al abuelo, “¿Y qué tiene de especial?
Un gran pensador escribió que ‘todo es según el color del cristal con que se mira’, y lo mismo pasa con el lápiz” –dijo el abuelo. “Si lo vemos calmadamente, encontramos que tiene cinco cualidades extraordinarias, que si logras imitarlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
En primer lugar, al igual que el lápiz, tú puedes hacer grandes cosas, sin olvidar nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esa mano se llama Dios. Créele, confía en Él y depende siempre de Él.
Lo segundo, de vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. El lápiz sufre un poco, es cierto, pero rápidamente la punta estará afilada. También tú debes ser capaz de soportar algunos dolores que harán de ti una mejor persona.
Tercero, el lápiz tiene a nuestra disposición una goma para borrar lo que no proceda. Y óyeme bien. Corregir algo que hayamos hecho no significa que sea algo malo, sino más bien algo importante que debemos rectificar, y que nos permite mantenernos en el camino del amor a Dios y a nuestros semejantes.
Cuarta cualidad: mira bien el lápiz. Lo principal no es la madera ni su forma, sino el grafito que tiene adentro. Cuida siempre con esmero todo lo que sucede dentro de ti, ‘porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas’. (Mc 7, 21a).
La quinta cualidad es importante: el lápiz siempre deja una marca. Has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Trata siempre de estar consciente de cada cosa que hagas”.

Autor: Anónimo

El flagelo nihilista de la dependencia emocional… ¿Cómo descubrirlo y combatirlo?

«El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. 
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
 El amor jamás dejará de existir».
(1 Corintios 13: 4-8)

De acuerdo a lo revelado en las Escrituras he enseñado a los hombres que el amor que viene del miedo no es amor, sino que es necesidad (1 Juan 4:18). Es precisamente la vaciedad del alma lo que conduce erróneamente a formas de amor totalmente anti-esenciales. La gran mayoría de las mujeres y los varones de hoy, impulsados desde el nihilismo que los aprisiona mental y emocionalmente, se enredan en un juego de «amores» que los termina convirtiendo en dependientes emocionales.
Algunas personas a las que he servido con mis consejos, llegan a mi escritorio con una forma particular de establecer sus vínculos afectivos. Son varones y mujeres que se caracterizan por tener una imperiosa necesidad de asegurar la relación con la persona elegida y con un intenso temor a ser abandonadas. Tienen una apego excesivo, con actitudes de admiración, sumisión y por lo tanto de una dependencia emocional exagerada. Son personas que necesitan confirmar permanentemente que al otro le importan, que los eligen.
Esa dependencia emocional proviene del vacío interior que se crea cuando alguno de los individuos involucrados en ese juego se abandona y, a continuación, espera que sea su pareja la que llene su vacío y haga que se sienta una persona querida y segura.
He aprendido que lo triste de todas estas historias de «amor» es que una vez que ese integrante hace a su pareja responsable de su felicidad, seguridad y valor, entonces necesita tratar de tener control sobre él o ella para que llegue a amarlo de la manera que quieres ser amado.
A lo largo de mi servicio de consejería a los seres humanos, he notado que no sólo existe la dependencia emocional en las relaciones de pareja, sino que también se puede dar en amistades, familia y distintas personas del entorno.
Ante este planteo con el que he iniciado esta bitácora, tengo algunas preguntas personales para hacer a cualquiera de mis lectores que hasta aquí se ha sentido identificado con la temática que he abordado.
Esta es una lista de preguntas que te pueden arrojar una idea si estás en el grupo de personas que tiene conductas de dependiente emocional, que pueden ser aplicadas tanto en mujeres como en hombres, aunque en mujeres suele ser más vista esta conducta.
1.- ¿Estás tratando de moldear a la persona de la que crees estar enamorad@?
2.- ¿Has descubierto en relaciones pasadas que tienes una tendencia a idealizar a las personas?
3.- ¿Te proyectas en ellos en cómo quieres que sean en lugar de cómo son?
4.- ¿Tu enfoque está principalmente en cómo tu pareja te trata, en vez de cómo él o ella es realmente en su interior?
5.- ¿Estás demasiado impresionad@ por la forma en que esta persona te hace sentir especial?
6.- ¿Haces responsable a tu pareja de tu felicidad, pena y seguridad?
7.- ¿Te sientes ansios@ o en pánico cuando no estás con tu pareja, o cuando él o ella no te llama cuando lo esperas?
8.- ¿Tienes una lista de expectativas que tu pareja tiene que cumplir para sentirte querid@ y segur@?
9.- ¿Sientes que no puedes vivir sin esta persona?
10.- ¿Está aterrorizad@ de perder a esta persona?
11.- ¿Te sientes sol@ y vací@ interiormente a menos que tu pareja esté contigo, dándote la atención y la aprobación que no te estás dando a ti mism@?
12.- ¿Eres celos@ y posesiv@ con tu pareja?
13.- ¿Tratas de tener el control de conseguir que tu pareja haga lo que tu quieras que haga?

 
Después de haberte auto-analizado, a través de esas preguntas, será muy importante que te tomes un tiempo y consideres lo que tengo para decirte en el Nombre de Aquel que te envió a esta Tierra y no te diseñó en la zona de cautividad llamada dependencia emocional.
De acuerdo a lo que el Eterno Dios revela en Sus Escrituras, no hay nada que controle al amor. Por el contrario, es el amor perfecto es lo que soporta tu propio supremo bien y, desde allí, el de tu pareja. Esto significa que el verdadero amor nunca trata de controlar o poseer a la otra persona. El verdadero amor no hace nada indebido, no busca lo suyo,… (1 Cor. 13:5).
En el diseño divino el amor es un camino de dar y compartir. Jamás se trata de conseguir.
El amor no es necesitado. Cuando amas a alguien, valoras profundamente sus cualidades esenciales, es decir las cualidades que no desaparecen con el tiempo. No se trata de las cualidades más superficiales de apariencia, dinero y poder, sino de las cualidades perdurables, más profundas del corazón y el alma.
El desafío del amor perfecto es que no puedes buscar ser amado y ser amoroso al mismo tiempo. Tu enfoque en conseguir el amor siempre dará lugar a un corazón cerrado y comportamiento de control, lo que deja fuera el amor. Tu enfoque en ser amoroso, y en el aprendizaje de amarse a sí mismo ya tu pareja en un momento dado, es lo que abre el corazón. Cuando eliges  ser cariños@ contigo mism@ y con los demás, eso hará que experimentares amor a una escala más respetable.
Si no te amas a ti mism@ entonces no puedes ver ni amar la esencia del otro. Cuando no te valoras a ti mism@, te vuelves dependiente emocionalmente en tu deseo de conseguir el amor.
Cuando te amas a ti mism@, serás mucho menos vulnerable con alguien viniendo fuerte con su atención y aprobación. Cuando te das la atención y la aprobación que necesitas, entonces es mucho más fácil de discernir cuando alguien está tratando de recibir tu aprobación, o cuando son verdaderamente atentos acerca de quién eres en tu esencia.
La vida es maravillosa solo con amor, pero éste llega sanamente cuando uno, primeramente se siente bien consigo mismo. No podemos tener una relación sana si antes no nos hemos desarrollado como personas de unicidad exquisita. Cuando uno mismo se ama y no necesita a los demás, es cuando está preparado para amar a otros de una manera sana. A todos nos gustaría tener una pareja ideal, a personas a quien querer, etc… Pero una cosa es “necesitar”y otra muy diferente es “desear”. Cuando lo necesitas no funciona, porque si uno no se ama a sí mismo, tampoco podrá amar a los demás de una manera madura y sana.
De acuerdo a nuestro Mesías, la clave para amar al prójimo (y este como pareja) y permanecer en el amor es primero aprender a amarte a ti mismo (Mateo 22: 39).
Mi anhelo de oración es que, después de leer estas líneas, tu vida no tenga ya otra motivación, ni otro sentido, ni otra meta que el amarte en los demás, desde tu amor perfecto e incondicional al Eterno Dios.
¡Así serás libre de toda dependencia emocional!
¡Mis deseos de Su Luz y Su Paz sobre tu vida!

¿Principiantes del Éxito o Peregrinos de Propósito?

Me contaron la historia de un  joven que tenía la anécdota curiosa en su vida de haber obtenido el cinturón amarillo en cinco estilos distintos de karate.

Resulta que cuando este muchacho estaba en los últimos años de la escuela primaria quedó fascinado por las artes marciales, así que convenció a sus padres de que lo dejaran estudiar karate. Se inscribió en una escuela y aprendió todas las posturas, las patadas y los golpes. Era un alumno muy diligente y, después de casi un año de entrenamiento, estaba listo para su examen de cinturón amarillo, el primer rango. Realizó el examen y lo aprobó.

Poco tiempo después, su familia se mudó a otra ciudad, pero la única escuela de karate que él encontró ahí, practicaba un estilo de karate distinto. Así que comenzó de nuevo con lo básico, con las nuevas posturas, nuevas patadas y nuevos golpes. Otra vez progresó bien, y otra vez tomó su examen para obtener el cinturón amarillo —ahora en este nuevo estilo— y lo aprobó.

Pronto llegó el momento en que tuvo que irse a continuar sus estudios de preparatoria en otro lugar. En esa ciudad de nuevo buscó una escuela de karate, y la única que encontró enseñaba un tercer estilo de karate. Así que comenzó otra vez con lo básico, con nuevas posturas, nuevas patadas y nuevos golpes. Y en este estilo también recibió el cinturón amarillo. A la mitad de su preparatoria, tuvo que cambiar de escuela, y comenzó nuevamente el mismo proceso.

Al final de cinco años de entrenamiento disciplinado, este joven había obtenido el rango de cinturón amarillo en cinco estilos de karate; ¡un principiante! Si hubiera pasado la misma cantidad de tiempo y esfuerzo en un solo estilo, hubiera obtenido el rango de cinturón negro, una maestría. Lo irónico es que se esforzó mucho y trabajó muy duro, pero debido a que su enfoque continuó cambiando y él tenía que comenzar desde el principio una y otra vez, su avance fue obstaculizado. Al final se quedó como un principiante.

En estos últimos diez años de servir con sanación al alma de varones y mujeres a lo largo de las naciones, he notado que el mayor costo para una persona que vive sin un propósito claro es que no llegará ni a una fracción del potencial entregado por el Eterno el día de su concepción. Ese tipo de personas son como el joven karateca de nuestra historia. La mayoría de ellas se pasa la vida cambiando sus prioridades. Como resultado de esto, aquello que era importante en una etapa se vuelve insignificante en otra.

A lo largo de la vida de la gran mayoría de los seres humanos, lo que es preciado y codiciado en una etapa se vuelve devaluado y despreciado cuando las nuevas prioridades impuestas por su entorno social llegan. Las divisas cambian constantemente. El resultado de esto es que mientras a alguien quizá le vaya bien en cada etapa de su vida, la totalidad de lo que logró puede no sumar mucho. Se convirtió en “un cinturón amarillo en cinco estilos”.

Por todo ello, siempre desde mi ministerio inspiro a los corazones humanos que me escuchan a tomar concienicia que el Eterno Dios los quiere permanentemente peregrinando hacia el éxito que permite llegar a la plenitud de Su propósito en el Mesías.

Para ello, siempre que estoy cara a cara con algún escogido que anhela vivir a pleno su propósito aquí en la Tierra, pregunto: «¿Hacia dónde te diriges?» Y esta es la pregunta que aprovecho en este espacio para hacerte a ti, mi amado lector. Y es que el primer principio para llevar una vida exitosa es saber qué es lo que quieres lograr de ella, saber hacia dónde te diriges, conocer tus divisas, saber tu sistema de valores y, entonces, fijar tus metas de acuerdo con eso.

Pero aquí radica el problema. ¿Cómo puede una persona joven saber a dónde lo llevará la vida cuando sea mayor? ¿Cuál ser humano es tan sabio como para saber en dónde se encontrará dentro de veinte años? ¿Cómo puede alguien saber qué considerará valioso cuando se encuentre en una etapa distinta de su vida?

Cuando preguntas a un niño de cinco años: “¿Qué quieres ser cuando crezcas?”, podría responderte que quiere ser bombero o jugador de fútbol o basquetbol. Hasta te dirá que quiere ser un cantante famoso. En realidad, no está diciéndote lo que quiere ser cuando crezca. Él te está diciendo lo que quiere ser ahora, si fuera un adulto.

Te está diciendo, con base en su entendimiento de la vida de cinco años, lo que él valora y considera importante. No puede decirte lo que valorará cuando sea más grande. No tiene manera de saber lo que sentirá que es importante y significativo en ese momento. Te está diciendo lo que quiere ser ahora. Y conforme a su actual entendimiento del mundo, a él le gustaría ser Superman, Batman o un recolector municipal de residuos.

En este sentido, una de las cosas más difíciles para un ser humano es planear el curso de vida que lo haga feliz treinta años hacia el futuro. ¿Cómo es posible que alguien pueda saber lo que va a ser importante para él entonces? ¿Cómo podemos saber lo que consideraremos exitoso entonces?

El Eterno Dios no solamente creó al hombre y lo dejó para que encontrara las respuestas por sí mismo. Yahvéh no diseñó un mundo entero para el hombre, colocándolo dentro de éste con una misión y después haciéndose a un lado, diciendo: “Pero no voy a decirte cuál es. Es secreto. Tú tienes que adivinarlo”. No. El Eterno no obra de esa manera. Él es amor, y nos ha amado con amor eterno para que peregrinemos siempre derecho, adelante y hacia arriba. Él nos dio una guía clara, definitiva y exacta, con instrucciones específicas de cómo vivir nuestra vida y las razones principales para ello. La llave del éxito es abrir ese libro, estudiar sus palabras de verdad y moldear nuestras vidas de acuerdo con ello. El secreto del éxito está en la Toráh, y esta encarnada. La clave de tu éxito está en conocer al Mesías (Juan 17:3).

¡Las Siete Cosas que la Instrucción del Eterno te aconseja dejar de hacer ya mismo!

 Diariamente, y desde lo más profundo del corazón, redimidos de todas las naciones me consultan acerca de cómo deben hacer para vivir una vida acorde a la intención del Eterno Dios. Considerando esas sinceras inquietudes, he dedicado un tiempo especial para responder por escrito lo que aquellos me demandan y, a la vez, servir a todos los que están en este momento conectados con estas líneas pastorales.
1.- Debes dejar las malas amistades.
«No erréis; los malos compañeros corrompen el buen carácter».
(1 Corintios 15:33)
Debemos escoger nuestros amigos de acuerdo con los principios bíblicos, porque de otra manera corremos riesgos graves. En todas las sendas de la vida deberíamos recordar la advertencia del Espíritu por medio de Pablo:
«No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso» 
(2 Corintios 6:14-18)
Separarse por causa de la verdad no es aislarse. Significa asociarse con las personas adecuadas para fines correctos y en el momento apropiado. De lo contrario cosecharemos los frutos de la advertencia que por medio de Santiago nos hace Dios:
    «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios» 
(Santiago 4:4).
2.- Debes dejar de No enfrentar tus problemas.
Recuerda que el propósito eterno de Dios es perfecto y Él hará que sí o sí se cumpla en ti.
Primeramente, confía en que todo está bajo el control de la maravillosa soberanía del Eterno y Su maravillosa Providencia. El Eterno sabe lo que es mejor para ti y en su corazón tiene presente tus mejores intereses. Él le dijo a Jeremías: «los planes que tengo para ti son planes para prosperarte y no para dañarte, planes para darte esperanza y un futuro» (Jeremías 29:11). José entendió esta verdad cuando les dijo a sus hermanos que lo habían vendido como esclavo: «Ustedes pensaron dañarme, pero Dios lo pensó para bien» (Génesis 50:20). El rey Ezequías se hizo eco del mismo sentimiento al referirse a su enfermedad mortal: «Fue por mi propio bien que yo pasé ese tiempo tan difícil» (Isaías 38:17).
Siempre que Yahvéh te diga no a tu pedido de alivio, recuerda: «Dios está haciendo lo mejor para nosotros, entrenándonos para vivir para Él de la mejor y más sana manera» (Hebreos 12:10).
Si estás enfrentando un problema ahora mismo, no preguntes «¿Por qué a mí Dios?» Pregunta en cambio: «¿Qué quieres Señor que aprenda?«. Después confía en el Eterno Dios y sigue haciendo lo que es correcto.
«Ustedes necesitan tener fortaleza en el sufrimiento, para hacer la voluntad de Dios y recibir así lo que él ha prometido».
(Hebreos 10:36)
3.- Debes dejar de mentirte.
«Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos».
(Santiago 1:22)
¿Engañarse a uno mismo? Quizás esta idea nos parezca poco probable o incluso imposible. Pero es obvio que si el Eterno Dios nos advierte es por algo. Vale la pena, por lo tanto, que examinemos cómo podríamos caer en el auto-engaño y cuáles son algunas formas equivocadas de razonar que podrían llevarnos a ello.
¿Cómo podemos evitar que echen raíces en nuestra mente razonamientos erróneos que nos conduzcan al auto-engaño? Esforzándonos en todo momento por tener claro cuál es “la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios” (Rom. 12:2).
Uno de los mejores medios para lograrlo es estudar la Biblia a diario. De este modo, también conseguiremos que se fortalezca nuestra convicción de que el Eterno siempre interviene en el momento designado (Hab. 2:3).
4.- Tienes que dejar de complacer a las demás personas.
 “Si tienes miedo de la gente, tú mismo te tiendes una trampa;
pero si confías en Dios estarás fuera de peligro.”
(Proverbios 29:25 TLA)

Cuando nos preocupamos de lo que piensen los demás, dejamos que nos controlen. Perdemos mucho tiempo y energía tratando de averiguar lo que otros quieren que seamos y luego tratar de llegar a ser como ellos quieren.
Preocuparse por lo que otras personas piensan es peligroso, porque somos más propensos a ceder a la crítica. Esto significa que no siempre hacemos lo correcto, sino que hacemos lo que todo el mundo quiere que hagamos.
Y estamos en peligro de perder lo mejor del Eterno Dios, porque estamos tan preocupados por lo que los demás quieren que hagamos que no podemos dejar de pensar en lo que Yahvéh quiere que hagamos.
Te pido que tengas en cuenta estos tres hechos:
    Hecho # 1: No se puede complacer a todo el mundo. Ni siquiera Dios puede complacer a todos. Una persona ora para que llueva, otra ora para que sea soleado. ¿A quién Dios va a contestar? Dios no puede complacer a todo el mundo. Sólo un tonto trataría de hacer lo que ni siquiera Dios puede hacer.
    Hecho # 2: No es necesario complacer a todo el mundo. Hay un mito que dice que debes ser amado y aprobado por todo el mundo con el fin de ser feliz. Eso no es cierto. No tienes que complacer a todos con el fin de ser feliz en la vida.
    Hecho # 3: El rechazo no arruina tu vida. Duele, claro. No es divertido. Es incómodo. Pero el rechazo no arruina tu vida a menos que se lo permitas.
¡Deja de tratar de complacer a todo el mundo! Recuerda que nadie puede hacerte sentir inferior a menos que le des permiso.
5.- Tienes que dejar de aferrarte al pasado.
 
«Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago:
olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está
delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios
en Cristo Jesús».
(Filipenses 3:13,14)

 

En este pasaje, el apóstol Pablo dice que una de las cosas que se esforzó por hacer fue “olvidar lo que queda atrás”. Seguramente Pablo trató de arreglar errores que había cometido antes y descubrió lo complicado e imposible que era. Sólo hay una cosa que podemos hacer con el pasado y es ¡dárselo al Eterno!

Cuando permitimos que Yahvéh tome control de nuestros desórdenes y los torne en milagros, el Padre tiene la habilidad de usar los errores que cometemos para nuestro bien, si sólo confiamos en Él.

Es importante dejar de pensar en el pasado para poder ver el diseño del Eterno Dios para hoy. No debes aferrarme al pasado por que entonces tu vida no podrá ver con claridad el hoy y no debes tampoco habitar con tu mente sólo en el futuro porque yo no sabes que es lo que el Eterno Dios ha preparado para ti.
¡Deja ya el pasado atrás! ¡Suéltalo!… ¡Deja que se vaya!… ¡Atrévete a decirle adiós!
6.- Deja de actuar como si todo estuviese bien. Si sientes la necesidad de llorar y desahogarte, hazlo.
 
«Bienaventurados los que lloran porque serán consolados …»
(Mateo 5:4)
Cuando los hombres de este sistema de cosas escuchan esta frase su reacción es decir, “¡qué tontería!» El llorar es algo que ellos intentan evitar. La filosofía de este mundo es: “olvídate de tus problemas. Alégrate”. El sistema de cosas está organizado para ayudar a la gente a alejarse del lloro. El entretenimiento es una de las grandes industrias. La televisión y la radio ofrecen una dieta amplia de risa. Al contrario, la Biblia dice “bienaventurados los que lloran”.
El lado opuesto de esto se encuentra en Lucas 6:25. Allá dice, “¡Ay de vosotros, los que ahora ríes! Porque lamentaréis y lloraréis”. Es una condenación de la indiferencia del mundo hacia a lo que es de suma importancia.
El Mesías Yeshúa habla de «llorar» como se llora la muerte de un ser querido. Significa llo­rar intensamente. No se refiere al «llorar» por ambiciones fallidas, ni por haber perdido riquezas, ni por haber sido avergonzado, ni por haber sido castigado por alguna maldad. No hay bendiciones para los que lloran por estas causas, a menos que se arrepienta. Tampoco promete bendición para aquellas almas pesimistas que viven lloriqueando por su mala suerte, diciendo que todo el mundo está en contra suya. Esta bendición se pronuncia sobre los que lloran:
(1) por los pecados propios,
(2) por los pecados de otros, y
(3) por el sufrimiento y la tristeza que hay en el mundo.
El llorar no es en sí una bendición, pero si produce arrepentimiento (teshuvá) y obediencia, trae bendición.
7.- Deja de quejarte y se agradecido.
“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos del Señor… y ardió su ira. [y] consumió uno de los extremos del campamento” 
(Números 11:1)
Quejarse es una manera habitual hoy día en nuestras vidas de poder conseguir cosas o de poder creer que nos faltan cosas. Mentalmente nuestra sociedad el que no se queja no tiene.
¿A quien dañas realmente cuando te quejas?:
(a) A ti mismo. La queja conduce al enfado, a la amargura, y hasta a la depresión. El Señor te ama, y no desea que te dañes a ti mismo;
(b) A tu relación con el Eterno Dios. La queja cuestiona su carácter; de hecho es como si dijéramos: “Señor, lo has estropeado; tuviste la oportunidad de complacerme, pero al final lo has echado a perder”;
(c) A otros. Nadie disfruta siendo “miembro de la Brigada de los quejumbrosos”. Tus pensamientos negativos afectan a los que te rodean.
¿Alguna vez te has parado a pensar por qué el quejarse es tan popular, cuando en realidad no produce ningún cambio? ¡Porque ello satisface nuestra naturaleza egoísta!
Cada uno de nosotros tiene algo en su vida, acerca de lo cual ¡Dios no quiere escuchar ni una sola queja!
Es duro vivir con la adversidad, pero debes comprender esto: cuando te quejas, pierdes el derecho a la gracia divina que te permitirá sobrellevarla. La fortaleza y el gozo necesarios para experimentar la victoria están a nuestro alcance, pero si elegimos quejarnos o aferrarnos al “ídolo de una vida perfecta”, la perdemos.
En la epístola a los Hebreos, capítulo 13, versículo 17, dice que la queja no trae provecho, no trae satisfacción. En Santiago, capítulo 5, versículo 9, dice que la queja trae condenación. El murmurar, el quejarnos delante del Señor trae condenación. ¿No crees que es una actitud que deberíamos cambiar?
Hay muchas personas que darían cualquier cosa para estar en tu situación, mira a tu alrededor y aprecia y valora lo que tienes. Por lo tanto, en vez de quejarte sé agradecido. Ser agradecido es lo que moverá al Eterno Dios para impartirte fuerza.
Dice 1 Tesalonicenses 5:18 (PDT): «Den gracias a Dios siempre, esto es lo que él quiere para ustedes en Cristo Jesús.«
Dar gracias es la voluntad del Eterno Dios para nosotros. Esto es muy importante, según lo que expresa la primera carta a los tesalonicenses, Dios está esperando que nosotros como creyentes seamos agradecidos en todo momento. Entiéndelo cuando eres agradecido, estás cumpliendo con Su voluntad.
Más que nunca debemos comprender que el agradecimiento es clave para la multiplicación. El agradecimiento es clave para la extensión en nuestras vidas.
¡Los agradecidos serán los próximos líderes, prósperos, multiplicadores! … ¡De los agradecidos será todo lo prometido por el Eterno Dios!
¡Anhelo que estos tips de fe te permitan conectarte en plenitud con la Intención bendita del Eterno Dios!
¡Shalom!

Las Señales claras de que estás Deprimido…

Una lectora y seguidora de este blog, escribió un correo consultándome acerca de cuáles son los síntomas de una depresión ya que en estos últimos meses encuentra muy costoso mantenerse con su ánimo en alto.

Pues bien, desde mis 25 años años de ministrar sanidad al alma humana, me atrevo a dar los siguientes síntomas que pueden ser una señal de esa cautividad denominada por la ciencia depresión:
 §  Siempre estás de ánimo triste, te da mucha ansiedad o no le encuentras “sentido” a las cosas.
§  No duermes bien o tienes cambios en los hábitos de sueño.
 §  Insatisfacción y desinterés por actividades que antes disfrutaba, incluyendo el sexo.
 §  Inquietud e irritabilidad.
 §  Reducción del apetito, pérdida de peso o aumento del apetito y aumento de peso.
§  Síntomas físicos persistentes que no responden a tratamiento, tal como dolor crónico o trastornos digestivos, dolores de cabeza.
§  Dificultad para concentrarse en el trabajo o la escuela. No sientes ganas de trabajar  o tienes dificultad para recordar cosas o tomar decisiones.
§  Fatiga o pérdida de energía.
 §  Sentimientos de culpa, desesperanza o inutilidad.
 §  Pensamientos distorsionados. Es decir, la manera de razonar, sentir y percibir la realidad se ve afectada por tu visión pesimista y sin esperanzas.
§  Pensamientos de suicidio o muerte

Si al leerlas y autoanalizarte con ellas descubres que vienes padeciendo cinco o más de estos síntomas, durante más de dos semanas, podrías tener una depresión clínica. Es preciso consultar inmediatamente con un médico o profesional de la salud mental.

Luego de dicha consulta, y con el diagnóstico concreto, te sugiero contactarte con mi persona mediante un comentario a fin de comenzar una terapia espiritual que libere a tu alma de esa zona de cautividad.

Lo único que tengo para decirte ahora es que la depresión es una enfermedad que necesita atención inmediata. Examínate,  mira cuales son las área de tu vida que debes cambiar. Vincúlate nuevamente a ti mismo.  Muchas veces ponemos más atención a los que nos rodean, y nos olvidamos de que también nos debemos atención. Si estás deprimido, quiere decir que te encuentras desvinculado o desvinculada de ti: ¡encuéntrate!  Busca dentro de ti y pregúntale a Dios ¿qué necesito cambiar? No temas, si estos aspectos negativos en tu vida pretenden dañarte y hacerte mal. El Eterno Dios puede liberarte de todo eso. Él escucha tus suplicas y te garantiza esta promesa:

“El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza”
(Salmo 34:18)

Además, el Eterno Abba (Padre) te dice también estas palabras:

“No temas, que yo te he libertado, yo te llamé por tu nombre, tú eres mío. Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti”.
(Isaías 43:1-2)
¡Tenlas siempre presente!

¡Seas muy bendecido/a en Su Shalom!

P.A. David Nesher

(P.D.: Si te has dado cuenta que algunas ¬o todas¬ de estas señales están presentes en tu vida, y estás precisando la ayuda de un pneumoterapeuta, te invito a tomar contacto conmigo escribiendo en la sección CONTACTO)

Decálogo para romper los Lazos del Pesimismo

Por experiencia personal he aprendido que existen días en los que parece que nada sale bien o, al menos, las cosas no salen como habían sido planificado al despertar.  Es entonces  cuando nos sentimos completamente inútiles y nos vemos tentado a sumirnos en una profunda tristeza. Desde esta situación todo nos quiere conducir a la ira, que tampoco facilita nada, ya que desde ella caemos en el terrible lazo del lado negativo de la ira: el enojo (Ef. 4:26,31). En definitiva, terminamos mucho peor que como estábamos en ese primer instante de comenzar el día o la semana.

A continuación los invito a considerar un paquete de diez tips que han ayudado a muchos de los varones y mujeres que asisten a mis catequesis a fin de capacitarse para convertirse en seres exageradamente felices.

1º – Di en todo momento: «Esto también pasará»
Siempre debemos ser conscientes que en la vida todo va y viene, tanto lo bueno como lo malo. Las circunstancias son simples herramientas que el Eterno utiliza en su «taller celestial» para conducirnos a la forma final de Su propósito eterno.
En demasiadas ocasiones consideramos que si la cosa está mal, sólo puede ir a peor, y sin embargo, con la llamada de un nuevo día comenzamos a ver la realidad que nos con otros tonos.
Se trata de una idea que todos conocemos, pero que solemos olvidar bajo el peso de la ansiedad cotidiana. Así que antes de desesperarse quizá sea preferible respirar hondo y reposar nuestras
preocupaciones en la almohada, y despertar con una actitud certera que a los que a Dios aman todo ayuda a bien (Rm. 8:28).

2º – Recuerda lo que has conseguido
 

Con gran facilidad lo cotidiano nos conduce a los extremos y pensamos que somos las personas más incapaces del planeta cuando quizá el día anterior pensábamos que no había reto que se nos resistiese. Entendamos que esto no es tan así. Simplemente, debemos intentar que nuestra autoestima salga indemne de estos envites. No debemos pensar acerca de nosotros con más alto concepto de sí que el que debemos tener, ni tampoco con más bajo concepto (Rom. 12:2). ¿Cómo? Será muy útil pararse y escribir una lista de esas cinco metas que pensábamos que nunca alcanzaríamos y que, sin embargo, hemos superado. Es un buen recordatorio de que cuando queremos y, sobre todo, no nos ofuscamos, podemos.

3º – Especialízate en algo.


Tengamos en cuenta que conocer algo en profundidad puede ayudarnos a volver a arrancar en esos momentos en que nos sentimos atrapados. Encontrar algo que nos apasione, en lo que seamos buenos y que disfrutemos puede ser un buen bote salvavidas cuando el mundo parece, de la noche a la mañana, incomprensible y hostil.

 

4º -No te compares con los demás (porque quizá estén peor que tú).


La raíz de muchos de nuestros males se encuentra precisamente en mirar más al vecino que a nuestro propio hogar. Como es habitual, pensamos que lo que hacen los demás es siempre mejor y tendemos a olvidar que debajo de la apariencia de felicidad pueden latir problemas más serios de los que sospechamos. Siempre habrá algún campo en el que destaquemos por encima de los demás (aunque no lo parezca).

La Torah (Instrucción) del Eterno Dios ordena, «No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca» (Éx. 20:17) dando a entender lo peligroso que resulta estar comparándose con los demás.  Esta errada actitud puede conducirnos a los celos y de allí caer en la envidia que nos conducirá a causar en nuestro entorno los flagelos propios de la codicia humana.
El libro de los proverbios aborda las consecuencias de los celos y la envidia en varios pasajes. Proverbios 14:30 incluye las consecuencias físicas de la envidia: «Un corazón en paz le da vida al cuerpo, pero la envidia pudre los huesos«. Proverbios 27:4 enuncia: «Cruel es la ira, e impetuoso el furor, ¿más quién podrá sostenerse delante de los celos?» Los celos tienen una poderosa influencia que incluso puede eclipsar a otras emociones.
La epístola de Santiago, hermano de Yeshúa, incluye algunas de las advertencias más severas de la Biblia en contra de la envidia y los celos . Santiago 3:14-16 dice, «Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad… Porque donde hay celos y contención, habrá perturbación y toda obra perversa«. Este fuerte mandato advierte de las consecuencias devastadoras de los celos. También este apóstol enfatiza, «Deseáis y no tenéis, así que matáis. Codiciáis y no podéis alcanzar, entonces lucháis y combatís, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís sin recibir, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites» (Santiago 4:2-3). De nuevo, aunque el versículo emplea la palabra «codicia» en vez de «celos», el fuerte mensaje comunica una verdad similar.

5º – No quieras demasiado.


¿Conformismo? Quizá, pero solamente para la opinión de los obsesivos materialistas. Las Escrituras a esto lo llaman contentamiento y en verdad es un paradigma que permite el ejercicio de una higiene mental que nos permite mantenernos lejos de las metas inalcanzables cuya persecución tan sólo puede conducirnos a la frustración propia de la carrera frenética del materialismo  individualista.

«Tener contentamiento, junto con la piedad, es gran ganancia en la vida».
(1 Timoteo 6:6)

En Hebreos 13:5 el consejo apostólico nos dice que nuestras costumbres deben ser sin avaricia, «contentos con lo que tenéis ahora«. Alguno de ustedes estará preguntando: ¿Cómo puedo estar contento con lo que tengo ahora? Enseguida vemos el secreto: «Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré«. Ésta es una excelente razón para no permitir que el descontento controle nuestra vida. ¡Dios mismo está con cada uno de nosotros! ¡Él conoce nuestras necesidades y sabe cuáles son los deseos de nuestro corazón. Al tomar la decisión de mantener el buen hábito del contentamiento, tenemos la plena confianza de que el Eterno Dios nos está apoyando con Su infinita Providencia.
Mantener unas expectativas adecuadas a nuestro momento vital, capacidad de esfuerzo y talento nos ahorrará unos cuantos disgustos y, en lugar de ponernos barreras, conseguirá conducirnos más lejos y promocionarnos a niveles de vida de calidad integral.
Pidámosle a Dios que vaya formando cada día su imagen en nosotras porque allí es donde encontraremos el contentamiento, ¡y eso sí que es una gran ganancia!

 

6º – Socializa y lo verás todo con otros ojos.


Todos necesitamos una cierta dosis de introspección de cuando en cuando, eso está claro. Pero a veces, este tiempo de reflexión es el equivalente al aislamiento que conduce indefectiblemente a la obsesión, la ansiedad y la depresión. Con levantar el teléfono y llamar a uno de nuestros hermanos en la fe y/o líderes mentores para contarle lo que nos atormenta tendremos mucho ganado.

 Pocas cosas mejores para la autoestima que un amistoso consejo a tiempo.

7º – La decepción forma parte de la vida.


El grupo de rock Rolling Stones cantaba «You Can’t Always Get What You Want» («no siempre podrás conseguir lo que quieres«), y cuanto antes lo aprendamos, mejor viviremos. A veces intentamos ir demasiado lejos con nuestros objetivos, y otras veces, simplemente no podemos conseguir lo que queremos, aunque sea asequible.

¿QUIÉN no se ha sentido decepcionado alguna vez? Hasta nuestro Padre celestial, Yahvéh Dios, ha pasado por esa dolorosa experiencia. Por ejemplo, aunque liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto y los bendijo abundantemente, la Biblia dice que ellos “vez tras vez ponían a Dios a prueba, y causaban dolor […] al Santo de Israel” (Salmo 78:41). Aun así, Yahvéh nunca dejó de ser el “Dios feliz” que el apóstol Pablo nos revela (1 Timoteo 1:11).
Aunque el Eterno Dios cuidó de la primera pareja humana, ellos fueron desagradecidos y se rebelaron (Génesis, capítulos 2 y 3). Con el tiempo, su hijo Caín desarrolló una mala actitud y, desoyendo las advertencias divinas, asesinó a su hermano (Génesis 4:1-8). ¿Puede imaginarse lo decepcionado que se sintió Yahvéh?
Sin embargo, aquel desengaño no le robó al Eterno su felicidad. ¿Por qué no? Porque se concentró en su propósito de llenar la Tierra de seres humanos mesiánicos y continuó manifestándose en Su Gracia para lograrlo (Juan 5:17). Con ese objetivo en mente, proporcionó el sacrificio de Cristo y estableció Su Reino (Mateo 6:9, 10; Romanos 5:18, 19). Yahvéh no se concentró en el problema, sino en la solución.
 La Palabra de Dios nos anima a concentrarnos en las cosas positivas, y no torturarnos pensando en lo que podría haber ocurrido o deberíamos haber hecho. En ella leemos:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad
(Filipenses 4:8).
La mayoría de nosotros solemos exagerar los aspectos negativos cuando sufrimos una decepción. Por ejemplo, nuestros esfuerzos por criar un hijo, obtener un empleo o predicar las buenas nuevas en un campo extranjero tal vez no den los frutos esperados. Puede que pensemos: “Soy un total fracaso”. Pero tal como el decepcionante comienzo de la familia humana no hizo de Dios un fracasado, nosotros no somos un fracaso solo porque las cosas no nos salgan bien a la primera (Deuteronomio 32:4, 5).
¡No huyamos de los sentimientos, pero tampoco pretendamos que guíen nuestra vida!

8º – Vence todo tipo de miedo.

 

La realidad del miedo no es tan solo lo que puede significar, sino el daño que puede hacer en nosotros. Vivir lleno de miedos puede paralizar todos los planes del Eterno Dios con nosotros. La Sagradas Escrituras (La Biblia) nos alienta diciendo:
«Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio«.
(2 Timoteo 1:7)
Es decir, que todo tipo de miedo no viene del Eterno Dios, ni Su voluntad es que estemos angustiados, afligidos y menos temiendo a algo.
Sin embargo, algunas veces estamos temerosos; algunas veces este “espíritu de temor” nos vence, y para vencer este temor necesitamos confiar en y amar a Dios totalmente. Primera de Juan 4:18 nos dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” Sin embargo, nadie es perfecto, y el Eterno Dios lo sabe. Así que Él ha esparcido generosamente ánimo contra el temor a través de la Biblia.
Comenzando desde el libro del Génesis y continuando a través de toda la Biblia hasta el libro de Apocalipsis, Dios nos dice “No temas.”
Uno de los problemas que tiene este sentimiento de inseguridad e impotencia es que termina convirtiéndose en una profecía autocumplida en la que no sólo nos vemos incapaces de hacer lo que no sabemos, sino que terminamos fracasando en aquello en lo que éramos maestros.
Una estrategia para garantizarnos ese inyección de autoestima es localizar una de esas fobias que hemos arrastrado a lo largo de toda nuestra vida (miedo a las alturas, hablar en público) e intentar
hacerle frente. Si lo conseguimos, no sólo habremos superado un obstáculo, sino que recobraremos la confianza perdida. Incluso si fracasamos, el intento nos recordará que no somos unos cobardes.

9º – Haz algo nuevo.


Siempre tengamos en cuenta que el Eterno Dios es un creador, un innovador. Al final de la Biblia, en Apocalipsis 21:5, está escrito: El que estaba sentado en el trono dijo: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” Alabemos a Dios cuya misericordia es nueva cada mañana y quien nos asegura nuestro lugar en la nueva creación.

Todos estamos creados a la imagen de Dios (Imago Dei) y muchas personas muestran una gran creatividad. Podemos reconocer que el cambio es parte de la vida y aceptar ideas nuevas de las personas en nuestras comunidades. A menudo los jóvenes están llenos de ideas. Las personas mayores deben proporcionar la oportunidad para hablar sobre esas ideas y ayudar a los jóvenes a desarrollar respuestas a los desafíos con los que se enfrentarán más adelante en la vida. No todas las ideas nuevas son ideas buenas, de manera que es importante buscar consejo y probar las ideas nuevas para asegurarnos unos a otros que los cambios que ocurran sean consistentes con los propósitos incambiables del Eterno Dios.
Una reciente investigación señalaba que la felicidad tiene forma de “U”, es decir, que los momentos álgidos de la vida se encuentran a los 20 y a los 70 años. ¿Por qué a los veinte? Porque en ese momento, la mayor parte de experiencias que tenemos son vividas por primera vez y la vida parece ofrecer una infinita gama de posibilidades en el futuro. Sin embargo, a medida que el tiempo pasa, es cada vez más difícil escapar de la rutina y encontrar algo verdaderamente nuevo.
Cuando creamos que no somos capaces de hacer nada, busquemos algún reto que no nos hayamos planteado con anterioridad y afrontémoslo.

10º – Pasea.

¿Nada de lo anterior ha funcionado? Quizá todo sea tan fácil como salir a dar una vuelta y, de esa manera, desengrasar nuestra mente. Es una de las maneras más sencillas y baratas de acabar con la fatiga mental, tal y como demostró este mismo año un estudio realizado por la Universidad de Escocia, que indicaba que algunas de las peculiaridades de los paseos por el parque (como la
llamada “fascinación suave”) nos ayudaban a resetear nuestro cerebro y a recuperar la concentración. En definitiva, a volver al punto cero y
recuperar la confianza.

Después de exponer mi «decálogo» contra el pesimismo le digo a cada uno de ustedes:
Cuando hayas hecho todo por luchar, pero no puedas sostener más en alto la cabeza y el final de la lucha te deja cansado, derrotado, sangrando, aturdido, dolorido. ¡Ponte sobre tus pies, refúgiate en los brazos del Señor y sonríele a la derrota!

¡Esa es la verdadera manera de salir victorioso!

Cuando estés cansado de los duros golpes, y te hayas estrellado contra todo, y nadie te ofrezca una mano de ayuda; cuando ninguno de tus planes, tus mejores sueños salgan de la manera que planeaste, y hayas perdido toda la energía y estés dispuesto a renunciar y a abandonar todo porque la vida te resultado un fracaso…

 ¡Anda, comienza de nuevo!

Las Tres Reglas de la Fe (Emunah)

La fe (en hebreo: emunah) es una convicción innata que el Eterno otorga en Su gracia benevolente a sus hijos (Efesios 2: 8; Heb. 11:1). Es una percepción extrasensorial de la verdad que trasciende la razón, más que evadirla. Así, la sabiduría, el entendimiento y el conocimiento pueden mejorar la genuina emunah, pero jamás conformarla.
 

Pero la más grande vitamina que uno puede proveerle a la emunah es simplemente el ejercicio. De hecho, en hebreo, la palabra “artesano” se dice umán (que deriva de la misma raíz que emunah), porque esta persona practicó su artesanía una y otra vez hasta que se volvió para ella algo natural. De la misma manera, la emunah crece y se profundiza a medida que uno se va acostumbrando a ver todos los fenómenos de la vida como manifestaciones de la presencia y la gloria del Creador. Sin embargo, la emunah se fortalece muchísimo más cuando es puesta a prueba y logra pasar esas pruebas y, mucho más, al sacrificar cosas en la vida en aras de tu emunah.

 
La expresión emunah (fe obediente) en verdad debe traducirse como certeza o convicción que produce confianza (hbr. Bitajón).En el concepto hebreo no existe ni la «fe ni el creer«, como se entiende en el occidente greco-romano, sino solo la lealtad, fidelidad, o firmeza en la verdad.
 
 
Desde esta concepción hebrea se entiende que la fe obediente se divide en tres niveles principales que denominamos las “Tres Reglas de la Fe”:
 
 
1) El nivel básico de la fe – Siempre asegura: “Así el Creador quiere”. Se trata de la firme creencia que todo lo que al hombre le sucede proviene del Creador quien ejerce Su perfecta Supervisión sobre cada una de las circunstancias, inclusive en el más pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento.
 
 
2) El nivel intermedio de la fe – Siempre confiesa: “Todo es para bien”. Se trata de la firme creencia que la Supervisión del Creador es siempre y sólo dirigida hacia el bien, y de por sí, todo lo que le sucede al hombre y todo lo que le sucederá – “Todo es para bien” tal como lo asegura Romanos 8:28.
 
 
3) El nivel superior de la fe – Siempre consulta: “¿Qué quiere el Creador de mí?”. Se trata de la firme creencia que hay un objetivo específico en cada cosa que el Creador hace, y por lo tanto, el hombre debe buscar cómo conocer y conectarse al Eterno y Todopoderoso Dios en todo lo que le sucede.
 
 
Estos tres niveles son realmente una sola cosa ya que la fe es una totalidad. Simplemente, la fe es la convicción que “No hay nada más fuera de Él” (Deuteronomio 4:35), y todo lo que sucede en el Universo está bajo Su Supervisión Individual. Debido a que la razón principal del Creador al crear el universo es otorgar Su Bondad a todas Sus criaturas, todo lo que Él hace es para bien. El Creador no hace nada arbitrariamente, cada una de Sus obras tiene una específica razón fundamental y un objetivo: enseñar a las criaturas a conocerlo y conectarse a Él por medio de un ser humanos redimido y mesiánico.

https://youtu.be/OCpFFVJTItY

Hablar con Desconocidos Aumenta la Felicidad

La escena es común: gente en un ascensor o una estación de Metro mirando el suelo o el celular como una manera de evitar a los desconocidos. Según los científicos especialistas en comportamiento de la Universidad de Chicago, Nicholas Epley y Juliana Schroeder, con esa actitud nos estamos perdiendo un momento de felicidad.
Desde que somos niños, se nos ha dicho que es peligroso hablar con extraños, pero evitar todo el tiempo, todos los días, este tipo de interacción, puede estar provocarnos más un mal que un bien, cuando se trata de nuestra felicidad como adultos.
A través de varios experimentos, los investigadores demostraron que preferimos el silencio o la soledad no porque nos guste, sino porque creemos que el resto no nos quiere hablar.
Los investigadores reclutaron a más de 100 pasajeros en una estación de tren en Illinois (EE.UU.), a quienes dividieron en tres grupos. Uno recibió instrucciones para entablar una conversación con desconocidos, otro debía mantenerse en silencio y el tercero, hacer lo que haría habitualmente. Luego debían evaluar qué tan agradable fue el trayecto camino al trabajo. ¿Resultado? En todos los ámbitos evaluados, el grupo que debía iniciar conversaciones con extraños tuvo un viaje más agradable y más productivo.
Epley y Schroeder dicen que suponemos erróneamente que la gente está en silencio porque no quiere conectarse, y como la mayoría lo hace, nosotros también. Así que la próxima vez que esté en el ascensor o en el Metro, rompa el hielo, aconsejan.

También los estudios de  Elizabeth Dunn, profesora de psicología de la Universidad de British Columbia, aseguran que somos más felices cuando conversamos en nuestras relaciones personales cotidianas, una nueva investigación ha descubierto que también podemos experimentar felicidad cuando charlamos con personas que no conocemos.

 

Los seres humanos estamos hechos de interacción social. Esto es sorprendente, y novedoso, nuestro reciente estudio indica que podemos obtener beneficios similares platicando con personas extrañas, y creemos que esto es algo que forma parte de las raíces de la humanidad, pero se ha ido perdiendo en la sociedad moderna”, señaló Dunn.

 

En su investigación, Dunn descubrió que cuando nos acercamos a los extraños con amabilidad, tendemos a ser más felices y menos enojones con las personas que queremos, y esto no sucede si constantemente evitamos a las demás personas que no forman parte de nuestros círculos cercanos.

 

Interactuar con un extraño puede proporcionarnos una fuente sorpresiva de ánimo y de buen sentido del humor. Las personas no parecen reconocer los beneficios de interactuar con un extraño, lo que las hace más agradables y placenteras.”

 

Fuente: La Tercera

El Valor de la Amistad en el Reinado del Eterno Dios

P.A. David Nesher

El valor de la verdadera amistad, de la que todos nosotros tenemos conciencia en las diversas etapas de nuestra existencia, es uno de los principales tesoros con los que nos podemos encontrar en la vida, pues todos necesitamos sentirnos reconocidos y valorados por otros, aunque para ello el mejor camino es tratar de superar mi egoísmo, reconociendo y valorando a los otros.

La amistad es una de las experiencias más fundantes y enriquecedoras en la vida de las personas. En este tiempo me he dado cuenta que es en la etapa de la juventud cuando se manifiesta con toda su fuerza y vigor y, justamente, es en este momento donde se suelen forjar las amistades que van a  permanecer a lo largo de nuestra vida.

Por ello, si queremos tener amigos, es indudable que, como generalmente el otro piensa de mí lo que yo pienso de él, procuremos apreciar al otro u otros.

El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define así la amistad: “Afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato”.
El escritor C.S. Lewis define a este afecto humano así:

La amistad no es una recompensa por nuestra capacidad de elegir y por nuestro buen gusto de encontrarnos unos a otros, es el instrumento mediante el cual Dios revela a cada uno las bellezas de todos los demás, que no son mayores que las bellezas de miles de otros hombres; por medio de la amistad Dios nos abre los ojos ante ellas. Como todas las bellezas, éstas proceden de él, y luego en una buena amistad, las acrecienta por medio de la amistad misma, de modo que éste es su instrumento tanto para crear una amistad como para hacer que se manifieste.

Nos damos cuenta que la amistad entre los seres humanos es un lazo de poder tan maravilloso que no sólo es uno de los grandes valores humanos, sino también permite a las Sagradas Escrituras (la Biblia) expresar lo que el Eterno Dios quiere ser para nosotros: un amigo. Sin duda el Eterno Dios nos revela su amor a través de la experiencia de la amistad. Jesús mismo, en su misión mesiánica terrena, llama a amigos (y ya no siervos) a los suyos, resaltando con ello, su vínculo de amor incondicional.

La amistad es una de nuestras mayores necesidades y el afecto que se dispensa a los amigos es uno de los mejores sentimientos humanos. Es tan así de fuerte e importante este valor que en las Sagradas Escrituras Abraham es llamado amigo por el Eterno mismo (Is 41:8), así como Moisés (Ex 33:11), e incluso el pueblo (Jer 2:2). También las Escrituras nos hablan de la profunda amistad desarrollada entre Jonatán y David (1 Sam. 18:1). Estos dos hombres se preocuparon realmente el uno por el otro y se tuvieron mucha confianza. David estaba huyendo del padre de Jonatán, Saúl. Jonatán reconocía que David era inocente. Debido a la amistad verdadera que compartieron, David sobrevivió los intentos de asesinato de Saúl y llegó a ser uno de los más grandes reyes de Israel. Estos detalles de verdadera amistad marcaron tanto a estos dos varones, que hicieron que David lamentara profundamente la muerte de su amigo (2 Sam. 1:25-26).

Pero la amistad, al mismo tiempo que importante y maravillosa, es algo difícil, raro y delicado. Difícil, porque no es una moneda que se encuentra por la calle y hay que buscarla tan apasionadamente como un tesoro. Rara porque no abunda: se pueden tener muchos compañeros, abundantes camaradas, pero nunca pueden ser muchos los amigos. Y delicada porque precisa de determinados ambientes para nacer, especiales cuidados para ser cultivada, minuciosas atenciones para que crezca y nunca se degrade.

Considerando todo lo dicho hasta aquí, conviene entonces hacernos algunas preguntas que nos permitan meditar este tema a la Luz misma de la Palabra de Dios. ¿Qué hace diferentes de los demás a los amigos? ¿Qué significa tener amigos? ¿Qué clase de amistades deberíamos buscar y cultivar?

Las Sagradas Escrituras, nos invitan a buscar los modelos de amistad y a descubrir en nosotros nuestras debilidades frente nuestros amigos, por ello, los invito a reflexionar al respecto, contemplando en la Escrituras lo que se nos ha revelado de este sentimiento de amor que llamamos amistad.

Hay algunas reglas de la amistad que debemos conocer y poner por obra si vamos a disfrutar de buenas amistades. La Biblia nos enseña como ser buenos amigos. “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano”. (Proverbios 18:29. La expresión «mostrarse amigo«da la idea de tener interés en el bienestar de los demás. Es tomar tiempo de escuchar a ellos relatar los asuntos de su vida. Es hacer preguntas sobre su pasado, presente y anhelos para el futuro.

En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios 17:17). Verdaderamente los tiempos de angustia sirven para manifestar quienes son nuestros verdaderos amigos. En todo tiempo ellos van a estar a nuestro lado. Si angustias vienen por causa de nuestra maldad, nuestros verdaderos amigos van a estar a nuestro lado, tal vez no para defendernos sino para corregirnos, ayudarnos en aprender de la experiencia y ayudarnos en reconciliarnos con la persona ofendida y dañada. A su vez, debemos saber respetar el consejo de nuestros amigos. Si ellos nos retan, es porque nos quieren y quieren lo mejor para nosotros.

Nos conviene formar amistades entre los sabios y aprender de ellos. “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20). «Anda» denota una dirección y destino comunes. Las amistades indican el rumbo que está tomando nuestra vida, y es el camino al reino de Dios el que debería determinar nuestras amistades. Nuestros amigos son para defendernos cuando sufrimos injusticias y para corregirnos cuando hacemos mal. Si no aceptamos su corrección es muy posible que perderemos su amistad. Debemos saber quienes son nuestros verdaderos amigos y aceptar su consejo aun cuando requiere que nos humillemos y que pidamos perdón.

El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre. No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos” (Proverbios 27:9-10). Muchas veces hay tentación de dejar a un amigo si no nos gusta su consejo.

Las riquezas traen muchos amigos; Mas el pobre es apartado de su amigo” (Proverbios 19:4). Jamás debemos abandonar un amigo si él cae en pobreza. ¡“Un amigo se ama en todo tiempo”!

Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da” (Proverbios 19:6). Si compramos a nuestros amigos, los perderemos cuando lleguemos al fin de nuestros recursos. Debemos estar dispuesto a compartir con nuestros amigos cuando tienen necesidades. A su vez, debemos rogar al Eterno Dios que él nos de discernimiento en saber quienes son nuestros amigos únicamente porque ellos quieren aprovecharse de nosotros, mientras estamos bien económicamente.

Evidentemente, hay personas cuya amistad no deberíamos cultivar, sin importarnos lo mucho que nos interesen en ciertos aspectos. Tales personas son descritas en forma detallada, por el apóstol Pablo, en la primera epístola a los Corintios:
«No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.«
(1 Corintios 6:9,10)

Estos son amigos indeseables. Recordemos la prevención escritural: «Las malas conversaciones [amistades] corrompen las buenas costumbres» (1 Corintios 15:33). En otras palabras, nadie puede jugar con el fuego sin quemarse.

Proverbios 18:19 en la Traducción New Living dice: «Es más difícil reconciliarse con un amigo ofendido que capturar a una ciudad fortificada». Las contiendas separan a los amigos como una puerta asegurada con barras de hierro. Cuando hemos ofendido a un amigo verdadero – ya sea por traicionar su confianza o por hablar la verdad en amor – arriesgamos perder esa amistad. Debemos tener cuidado de no traicionar la confianza. Pero cuando el no decir la verdad va a causar más dolor en la vida de nuestro amigo, debemos estar dispuestos a sacrificar nuestras necesidades por las de nuestro amigo. Esta es la verdadera amistad.

Si a veces ofendemos a un amigo sin querer, la Palabra de Dios ofrece una solución. Se llama perdón. No hay mejor ejemplo que el amor de Dios por nosotros. Es tan grande, que dio a Su unigénito Hijo, Jesucristo, para que nuestra amistad con Dios pudiera ser restaurada. Lo hizo a pesar del hecho de que lo habíamos ofendido profundamente. Hemos desobedecido Sus mandamientos, le hemos dado la espalda, y buscado nuestro propio camino. Así que la pregunta permanece: ¿Qué tipo de amigo quiere ser? La verdadera amistad cristiana perdona.

Por todo esto, no queda la menor duda que la verdadera amistad mira el corazón, no sólo al «envoltorio.» La amistad verdadera ama por amar, no por lo que pueda recibir. La verdadera amistad es desafiante y emocionante al mismo tiempo. Se arriesga, pasa por alto los errores, y ama incondicionalmente, pero también involucra ser veraz, aunque duela. La amistad verdadera, también llamada amor «agape,» viene del Señor. El Señor Jesús nos llama Sus amigos y dio Su vida por nosotros (Juan 15).

La noche que iba ser entregado y después de lavarle los pies a cada uno de ellos, les dijo, entre otras cosas: «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer» (Juan 15:15). Estas palabras llevan toda la carga emotiva del momento en que fueron dichas. Casi al terminar su ministerio, el Señor les eleva considerándoles sus amigos, no sus siervos. Ellos nunca se hubiesen atrevido a pensar de sí mismos como amigos suyos, ni siquiera ahora después de tres años y medio de estar con él. Pero él, en su grandeza y magnanimidad, los acerca tanto a sí mismo, que los llama sus amigos.

¿Qué diferencia hay entre un amigo y un siervo? Mucha, sin duda. En los tiempos bíblicos había incluso más diferencia que hoy. El siervo llegaba a la puerta de la casa del amo, y recibía órdenes que luego se apresuraba a cumplir. El amigo, en cambio, entraba a la casa, se sentaba con el amo, y compartía con él la comida, la sobremesa, y, además, sus planes y proyectos.

De acuerdo a las palabras del Señor, la diferencia entre ambos está en el conocimiento. El siervo «no sabe lo que hace su señor»; en cambio, el amigo ha sido informado de todas las cosas.

Escribió el poeta francés Claude Mermet, «Los amigos son como melones, ¿Le diré por qué? Para encontrar uno bueno, debe probar cien.» Afortunadamente, no tenemos que buscar tanto para encontrar el mejor amigo. Su vida y amor se nos revelan en las páginas de los libros del Nuevo Pacto. Él nos será fiel en todas las circunstancias.
La pregunta es, ¿estamos nosotros dispuestos a mostrarle la misma devoción?
Si cada uno de nosotros, se da cuenta de que no ha sido el amigo de Jesús que necesita ser, ¡no es demasiado tarde cambiar! Recordemos que Jesús dijo: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.» Por esto, me gustaría animar a cada uno de Uds. a que llegue a ser un verdadero amigo de Jesús, obedeciendo Sus condiciones par que sea salvo de sus pecados (Jn. 8:24; Hch. 17:30; Hch. 8:36,37; Mr. 16:16; 1 Co. 15:1,2).

«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (vv. 13,14).

Es por eso que podemos afirmar con toda certeza que Jesucristo es nuestro mejor amigo, el único que fue capaz de dar su vida por nosotros, siendo aún pecadores. Sólo nos pide una condición: hacer su voluntad (v. 14). La verdadera amistad demanda amor y obediencia. No se puede amar sin que eso implique fidelidad, obediencia. El amor no debe ser fingido, éste debe ser sincero, sin hipocresías. De ahí que el fruto del verdadero amor es la verdadera amistad.

Amistad significa entrega, donación al otro. El amigo sabe dar gratuitamente, regalar su tiempo, su compañía, sus fuerzas, su vida entera. Los evangelistas describen a Jesús “desviviéndose” por los demás, entregando lo mejor de sí mismo a todos. No busca su éxito, su prestigio o bienestar; es el amor lo que anima su vida entera. “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por todos” (Mc 10:45). Su crucifixión no es sino la culminación de esa entrega. “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13:1).

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La Biblia y sus 18 Versículos de la Amistad para homenajear a tus Amigos

He aquí algunos versículos de la Biblia acerca de amistad, ideal para compartir y bendecir a tus amigos y reflexionar acerca del compañerismo como beneficio que tenemos en el Mesías. (Todos los versos son Reina Valera Contemporánea).

  1. El justo sabe guiar a su prójimo; el impío le hace perder el camino. (Proverbios 12:26)
  2. Quien se junta con sabios, sabio se vuelve; quien se junta con necios, acaba mal. (Proverbios 13:20)
  3. El que es perverso provoca contiendas; el chismoso aparta a los mejores amigos. (Proverbios 16:28)
  4. El que perdona el pecado, busca afecto; el que lo divulga, aleja al amigo. (Proverbios 17:9)
  5. El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano.  (Proverbios 17:17)
  6. Hay amigos que no son amigos, y hay amigos que son más que hermanos. (Proverbios  18:24)
  7. No tengas nada que ver con gente violenta, ni te hagas amigo de gente agresiva, para que no imites su conducta y tú mismo te tiendas una trampa. (Proverbios 22:24-25)
  8. El bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejo del amigo alegran el alma. (Proverbios 27:9)
  9. El hierro se pule con el hierro, y el hombre se pule en el trato con su prójimo. (Proverbios 27:17)
  10. Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes. Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta. (Eclesiastes 4:9-10)
  11. Éste es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, como yo los he amado.  Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos.Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer a ustedes. (Juan 15:12-15)
  12. Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados. (Lucas 6:31)
  13. No se dejen engañar: las malas compañías corrompen las buenas costumbres.  (1 Corintios 15:33)
  14. Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos deferencia hacia los demás. (Romanos 12:10)
  15. Cuando no hay buen guía, la gente tropieza; la seguridad depende de los muchos consejeros. (Proverbios 11:14)
  16. Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. (1 Juan 4:7)
  17. ¡Qué bueno es, y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía! (Salmo 133.3)
  18. Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. (Gálatas 6:2)

Me iluminó con la inmensidad

Cierra los ojos,
 Sumérgete en la inmensidad
que hay en ti.
Permanece simplemente en ti.
Déjate llevar por tu anhelo,
abandónate a él por completo.
Él te conduce a la profundidad,
a tu profundidad,
tu propia inmensidad.
Percibe cómo tu anhelo
te conduce cada vez más hondo.
Admítelo,
abandónate a él,
abandónate a la profundidad,
abandónate a la inmensidad.
Gusta la tranquilidad y el abandono,
la profunda paz que produce,
Báñate en ella,
deja que ella te toque y te atraviese,
déjate atravesar e iluminar
por lo inmenso
a lo que estás conectado.

Giuseppe Ungaretti
Poeta italiano

El Poder de Abrazarnos

Todos sabemos muy bien que el contacto físico no es sólo agradable, es necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y corporal; acrecienta la alegría y la salud del individuo y de la sociedad.

Y claro que eso es definitivamente real. Todos funcionaríamos mejor durante el día, si abrazáramos o nos dejáramos abrazar. Si bien es cierto que dar o recibir un abrazo es algo simple y cotidiano, casi todos desconocemos la dimensión de plenitud que nos proporciona.
Los expertos en la materia, tienen mucha razón al decir que «en su forma más elevada, abrazar es también un arte». Una de las formas más naturales y espontáneas de demostrar afectos es a través del abrazo. «Si bien hay muchas formas de tocar, el abrazo es una muy especial y que contribuye de un modo muy importante, a la curación y la salud.
El Diccionario de la Real Academia Española define el abrazo como la acción y efecto de abrazarse, ceñir o estrechar entre los brazos.
Lo cierto es que desde que somos pequeños, utilizamos el lenguaje no verbal, y una parte de ello es el contacto físico con nuestros seres queridos a través del abrazo.
Tocar y ser tocado es una necesidad. Está científicamente comprobado que las manos trasmiten, son unos de los comunicadores por excelencia, así que debemos utilizarlos, acariciar, dar la mano, un abrazo, trasmite muchas veces esas necesidades que tenemos.
El acto de tocar puede comunicar más amor en cinco segundos que la palabra en cinco minutos. Abrazar a alguien que ha tenido un mal día puede ser mas curativo que todas las palabras de apoyo que podamos articular. Saludar a alguien con un tierno abrazo le estamos trasmitiendo de una manera sincera “estoy realmente contento de verte.

 

Los abrazos, además de hacernos sentir bien, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado. Acrecienta la voluntad de vivir a los enfermos. Es de todos bien sabido que cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.
Cuando nos tocamos y nos abrazamos con espíritu solidario y alegre, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.
Un abrazo hace que uno se sienta bien todo el día, abrace al que tiene a su lado y compruébelo.
A veces tratamos de buscar la palabra adecuada, para expresar lo que sentimos y nos cuesta mucho trabajo encontrarlas. ¿Intenta con un abrazo a ver que pasa?
Observen con detenimiento y mucha atención el cuadro que a continuación comparto y se asombraran de la terapia maravillosa que es practicar más seguido el abrazo:

 
¡Qué saludable son los abrazos! Especialmente si estamos pasando por una situación difícil. Hay  situaciones complejos en la vida, en las que no existen palabras que puedan tranquilizarnos y brindarnos calma y serenidad. En esos momentos, solo una expresión sincera de cariño puede llenarnos de paz. Cuando atravesamos un problema, un genuino abrazo, sirve como medicina que reaviva nuestro ánimo y energiza nuestro espíritu. Nos recuerda, además, que no estamos solos y que hay gente que camina con nosotros en medio de la adversidad.
El Eterno Dios, nuestro Abba, se especializa en abrazos. La Biblia dice que Él nos cubre con sus plumas para que allí encontremos refugio y protección (Salmos 91.4). Él nos abraza para que nos sintamos seguros y confiados en medio de las complejidades de nuestra existencia. Sabes una cosa, Dios quiere darte ese abrazo todos los días de tu vida. Mira lo que dice la Biblia:
«El Dios sempiterno es tu refugio;
por siempre te sostiene entre sus brazos.
Expulsará de tu presencia al enemigo
    y te ordenará que lo destruyas».
(Deuteronomio 33:27)

Ahora descansa un rato. Siéntate cómodo, y disfruta del mensaje de este video:

10 Actitudes para acumular AMIGOS

Por P.A. David Nesher

«El hombre de muchos amigos se arruina, pero hay amigo más unido que un hermano».
Proverbios 18:24

Debo reconocer que este proverbio de Salomón identifica mi vida en esta área. A lo largo de mis años no he cosechado muchos amigos como tantos otros gozan en jactarse, pero, a decir verdad, no me arrepiento ya que he sido testigo de como muchos seres humanos arruinaron sus proyectos de vidas por ufanarse de contar con innumerables «amigos» que a la hora de ser necesarios brillaron por sus ausencias.

No viene mal compartirles la siguiente frase acerca de este pasatiempo maravilloso que la vida ofrece:

“En la vida, un amigo es mucho; dos,
muchísimo, y tres, casi imposible.”

—Henry Brooks Adams.
Este pensamiento indica que escasean los amigos de verdad. Mucha gente se siente sola y anhela conseguir tales compañeros, por lo que hace comentarios como: “No tengo a quién acudir”, “No puedo confiar en nadie” o “mi perro es mi mejor amigo”.
Reconozco a esta altura de mis años que nuestra calidad de vida depende a buen grado de la calidad de las amistades que obtengamos en nuestra existencia. Puedo asegurarles que los egocéntricos no son felices, pues no tienen amigos con quienes compartir lo que poseen o lo que piensan. Esta actitud es la que bien dijo Jesucristo que debe existir en el ser humano: “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). De forma análoga, el poeta inglés George Byron escribió: “Quien quiera acrecentar su gozo, compártalo”.
Las Escrituras exhortan al hombre mesiánico a ‘ensanchar’ sus afectos (2 Corintios 6:13). Sí, es sabio, y convenientemente saludable, brindarnos a los demás. En Eclesiastés 11:1, 2 leemos: “Dale de comer al hambriento, y un día serás recompensado. Comparte lo que tienes con siete y hasta ocho amigos, pues no sabes si mañana el país estará en problemas”. ¿Qué tiene que ver este principio con las amistades? Respuesta sencilla: si entablamos muchos amigos, alguno habrá que nos ayude en tiempos difíciles.
Además, los amigos de verdad nos protegen de otro modo. Como señala Proverbios 27:6, “Más se puede confiar en el amigo que hiere que en el enemigo que besa.”. Así, aunque cualquiera puede colmarnos de elogios, solo estos compañeros nos tienen la estima necesaria para señalarnos las faltas graves y aconsejarnos de forma constructiva y cariñosa (Proverbios 28:23).
Ahora bien, ante todo lo hasta ahora compartido, hay algo que sí estoy convencido puedo aportarles a todos ustedes, y tiene que ver con las actitudes que aprendí a practicar en mi propia vida para ganar los amigos que el Eterno, en Su Providencia, me tenía señalados para edificar mi propósito mesiánico.
Si deseamos que otra persona ingrese por amor a nuestra vida, es necesario que estemos dispuestos a abandonar ciertas características destructivas de toda empatía humana. Las mismas las resumiré en diez puntos:
  1. La necesidad de tener siempre razón.
  2. La necesidad de ser el primero en todo.
  3. La necesidad de ejercer constantemente el control.
  4. La necesidad de ser perfecto.
  5. La necesidad de ser amado por todos.
  6. La necesidad de poseer.
  7. La necesidad de no tener conflictos ni frustraciones.
  8. La necesidad de cambiar a otros según nuestras necesidades.
  9. La necesidad de culpar.
  10. La necesidad de dominar.

 

Anhelo que estas pautas les ayuden a obtener una gran cosecha de amigos. Ahora, me despido de cada uno de Uds. recordándoles que la amistad genuina es una gran dádiva que da el Dios Eterno. Refleja la forma de ser del Dios-Amor que nos creó, quien, por amor y generosidad, llenó la Tierra de criaturas inteligentes de las que podemos ser amigos. Imitaremos a Yahvéh y a su Hijo Jesucristo si nos relacionamos con nuestros hermanos les damos ánimo, los acompañamos en el ministerio y oramos habitualmente con ellos y por ellos.
Esfuércense ahora por ser buenos compañeros y hacerse amigos de quienes aman a Abba nuestro.

 

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