Reflexiones de la Revolución

¡No seas Indiferente!… ¡Cada ser humano merece respeto!

Desde que la compañía de cámaras de seguridad Vizer publicó este comercial en su cuenta de YouTube, las visitas no paran de llegar.

El video cuenta la historia de un mendigo hambriento que duerme cada noche en la puerta de un negocio. El dueño lo echa cada mañana con un método diferente, casi siempre con brutalidad y muy enojado. Sin embargo, de un día para otro el pordiosero no apareció más. El propietario acudió a la cámara de seguridad de su empresa para ver lo que había sucedido con el sujeto, según se observa en YouTube.

El material audiovisual fue publicado el pasado 27 de agosto en YouTube y suma más de dos millones de visualizaciones. En Facebook, la historia de fue compartida más de cien millones de veces a través del post de un político camboyano.

Te invito a ver la conmovedora historia de este mendigo que es un éxito en redes sociales. También me gustaría conocer tu opinión al respeto. ¿Realmente te ha dado una lección de vida este video? ¿Qué tan emotivo fue para ti ver este video? Espero tu comentario.

«Dar lo imposible es lo que más ama Él»… ¡Pidamos cosas imposibles!

Podemos todo por la oración.

Si no recibimos nada es porque o nos falta fe o no hemos orado bastante, o porque no sería conveniente para nosotros lo que solicitamos nos sea concedido, o porque Dios nos quiera conceder otra cosa mejor que lo que pedimos.

Pero jamás no recibiremos lo que pedimos porque sea demasiado difícil de obtener; nada es imposible de obtener… No vacilemos en pedir a Dios aun las cosas más difíciles, tales como la conversión de los grandes pecadores, de naciones enteras; pidámosle más que todas, aquellas que son las más difíciles, con la confianza de que Dios nos ama apasionadamente…

Pero pidamos con fe, con insistencia, con constancia, con amor, con buena voluntad…, y estemos seguros de que si pedimos así y con suficiente confianza, seremos escuchados, recibiendo la gracia solicitada o una mejor.

Pidamos, pues, ardientemente a Nuestro Señor las cosas más imposibles de obtener, si ellas son para su gloria, y estemos convencidos que su Corazón nos las concederá, tanto más cuanto más imposibles parezcan humanamente, pues dar lo imposible es lo que más ama Él y le es más agradable a su Corazón, ¿y cómo nos ama Él?

Por  Carlos de Foucauld

Nada es imposible para Dios frase inglés

16 Consejos para tener un Día Feliz

1. Ponte metas alcanzables.

2. Sonríe naturalmente.

3. Comparte con los demás.

4. Ayuda al prójimo.

5. Mantén el espíritu joven.

6. Sé simpático con el rico, con el pobre, con el bueno y con el malo

7. Conserva la calma cuando estés bajo presión.

8. Haz el ambiente menos tenso con tu simpatía.

9. Perdona las molestias que te causen los otros.

10. Son pocos los amigos de verdad.

11. Coopera y obtendrás grandes resultados.

12. Disfruta los dulces momentos con tu pareja.

13. Ten confianza en ti mismo.

14. Respeta a quien pasa por momentos difíciles.

15. Descansa y navega un rato.

16. Asume riesgos friamente calculados.

Verdad versus Razón

Razón y Verdad no significa lo mismo.

Razón es una visión a medias, como la del espejo, y Verdad es una visión total.

La Vida es un juego, no un enfrentamiento.

Ser como un niño es dejar volar la imaginación, vivir siempre sonriente, feliz sin importar lo que digan o como puedan criticarte los demás, esa es una de las mas grandes claves para acelerar este despertar y convertir todos nuestros sueños en realidad.

NO LES CREAS NADA

No les creas.
Es mentira que nadie puede saber realmente quién es y cuál es su misión en el mundo.

No les creas.
Porque ellos prefieren vivir su vida sirviendo a sus deseos personales y sin dedicar un minuto de su tiempo para investigar acerca de su esencia.

No les creas.
Porque sí encuentran tiempo para el gimnasio y no para una clase de Sabiduría.

No les creas.
Son los mismos que ven al mundo como una maquinaria funcional, productiva, y superficial.

No les creas.
Son los mismos que viven hace años, en pareja, con hombres y mujeres que ya no quieren.

No les creas.
Porque son los mismos que no distinguen entre París y Jerusalem, ni entre Dostoievsky y Jeremías.

No les creas.
Son los mismos que dicen «Dios» y no lo toman en cuenta en absoluto.

No les creas.
Son los hombres tristes que con una sonrisa dibujada, y la mirada detenida en una pantalla de teléfono móvil, habitan nuestras ciudades y nuestros barrios.

No les creas.
Porque en el momento final, harán todo por salvarse ellos, ellos y ellos.

Autor: desconocido

Naciste Original… entonces no mueras como una Copia

El Eterno Dios, nuestro Abba, nos creo siendo únicos y con atributos tan definidos que no podemos desperdiciar nuestro tiempo buscando imitar a otros.

Cuando llegamos a este mundo, no solo llegamos con un sello de originalidad incomparable, sino que además, venimos equipados con talentos y aptitudes para construir un proyecto de vida de tal manera que podamos darle sentido a la misma.

A continuación les dejo esta poesía que tomé del libro: ‘‘Usted nació original, no muera como una copia‘‘ del autor John L. Mason. 

DIOS TE HIZO…
Dios te hizo diferente, no indiferente.
Dios te hizo extraordinario, no ordinario.
Dios te hizo significante, no insignificante.
Dios te hizo competente, no incompetente.
Dios te hizo compatible, no incompatible.
Dios te hizo activo, no inactivo.
Dios te hizo indispensable, no prescindible.
Dios te hizo perfecto, no defectuoso.
Dios te hizo apto, no inepto.
Dios te hizo distinto, no indistinto.
Dios te hizo adecuado, no inadecuado.
Dios te hizo eficiente, no deficiente.
Dios te hizo superior, no inferior.
Dios te hizo responsable, no irresponsable.
Dios te hizo solvente, no insolvente.
Dios te hizo sensato, no insensato.
Dios te hizo constante, no inconstante.
Dios te hizo perspicaz, no malicioso.
Dios te hizo irresistible, no resistible.
Dios te hizo sensible, no insensible.
Dios te hizo extraordinario, no común.
Dios te hizo decidido, no indeciso.
Dios te hizo original, no una copia.

Sé tú mismo, naciste original

Los 3 Deseos de un Hombre Rico.

Antes de morir, un hombre muy rico, hizo tres pedidos, como últimos deseos desde su lecho de muerte:
Primero: Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época.
Segundo: Que los tesoros que tenia, fueran esparcidos por
el camino hasta su tumba.
Tercero: Que sus manos quedaran en el aire fuera del
ataúd a la vista de todos.
Uno de sus familiares, muy asombrado por esto, le preguntó cuáles eran sus razones para tales deseos. Él explico muy convencido:
«En primer lugar, quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para demostrar que ellos no tienen ante la muerte el poder de curar. En segundo lugar, quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí se quedan. Y como deseo final, quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataúd, para que las personas puedan ver que vinimos a esa vida con las manos vacías, y con las manos vacías partimos de aquí, ya que al morir nada material se puede llevar. En pocas palabras quiero dejar bien en claro que el tiempo es el tesoro más valioso que tenemos. En esta vida podemos producir mucho dinero, pero jamás produciremos más tiempo que aquel que el Eterno determina para vivir y manifestar nuestro propósito«.
Por último este hombre agregó como últimas palabras antes de expirar: «todo esto recuérdenlo muy bien y aprendan este secreto: el mejor regalo, y la más grande herencia, que le puedes dar a tus seres amados es tu tiempo«.

¡Las Siete Cosas que la Instrucción del Eterno te aconseja dejar de hacer ya mismo!

 Diariamente, y desde lo más profundo del corazón, redimidos de todas las naciones me consultan acerca de cómo deben hacer para vivir una vida acorde a la intención del Eterno Dios. Considerando esas sinceras inquietudes, he dedicado un tiempo especial para responder por escrito lo que aquellos me demandan y, a la vez, servir a todos los que están en este momento conectados con estas líneas pastorales.
1.- Debes dejar las malas amistades.
«No erréis; los malos compañeros corrompen el buen carácter».
(1 Corintios 15:33)
Debemos escoger nuestros amigos de acuerdo con los principios bíblicos, porque de otra manera corremos riesgos graves. En todas las sendas de la vida deberíamos recordar la advertencia del Espíritu por medio de Pablo:
«No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso» 
(2 Corintios 6:14-18)
Separarse por causa de la verdad no es aislarse. Significa asociarse con las personas adecuadas para fines correctos y en el momento apropiado. De lo contrario cosecharemos los frutos de la advertencia que por medio de Santiago nos hace Dios:
    «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios» 
(Santiago 4:4).
2.- Debes dejar de No enfrentar tus problemas.
Recuerda que el propósito eterno de Dios es perfecto y Él hará que sí o sí se cumpla en ti.
Primeramente, confía en que todo está bajo el control de la maravillosa soberanía del Eterno y Su maravillosa Providencia. El Eterno sabe lo que es mejor para ti y en su corazón tiene presente tus mejores intereses. Él le dijo a Jeremías: «los planes que tengo para ti son planes para prosperarte y no para dañarte, planes para darte esperanza y un futuro» (Jeremías 29:11). José entendió esta verdad cuando les dijo a sus hermanos que lo habían vendido como esclavo: «Ustedes pensaron dañarme, pero Dios lo pensó para bien» (Génesis 50:20). El rey Ezequías se hizo eco del mismo sentimiento al referirse a su enfermedad mortal: «Fue por mi propio bien que yo pasé ese tiempo tan difícil» (Isaías 38:17).
Siempre que Yahvéh te diga no a tu pedido de alivio, recuerda: «Dios está haciendo lo mejor para nosotros, entrenándonos para vivir para Él de la mejor y más sana manera» (Hebreos 12:10).
Si estás enfrentando un problema ahora mismo, no preguntes «¿Por qué a mí Dios?» Pregunta en cambio: «¿Qué quieres Señor que aprenda?«. Después confía en el Eterno Dios y sigue haciendo lo que es correcto.
«Ustedes necesitan tener fortaleza en el sufrimiento, para hacer la voluntad de Dios y recibir así lo que él ha prometido».
(Hebreos 10:36)
3.- Debes dejar de mentirte.
«Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos».
(Santiago 1:22)
¿Engañarse a uno mismo? Quizás esta idea nos parezca poco probable o incluso imposible. Pero es obvio que si el Eterno Dios nos advierte es por algo. Vale la pena, por lo tanto, que examinemos cómo podríamos caer en el auto-engaño y cuáles son algunas formas equivocadas de razonar que podrían llevarnos a ello.
¿Cómo podemos evitar que echen raíces en nuestra mente razonamientos erróneos que nos conduzcan al auto-engaño? Esforzándonos en todo momento por tener claro cuál es “la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios” (Rom. 12:2).
Uno de los mejores medios para lograrlo es estudar la Biblia a diario. De este modo, también conseguiremos que se fortalezca nuestra convicción de que el Eterno siempre interviene en el momento designado (Hab. 2:3).
4.- Tienes que dejar de complacer a las demás personas.
 “Si tienes miedo de la gente, tú mismo te tiendes una trampa;
pero si confías en Dios estarás fuera de peligro.”
(Proverbios 29:25 TLA)

Cuando nos preocupamos de lo que piensen los demás, dejamos que nos controlen. Perdemos mucho tiempo y energía tratando de averiguar lo que otros quieren que seamos y luego tratar de llegar a ser como ellos quieren.
Preocuparse por lo que otras personas piensan es peligroso, porque somos más propensos a ceder a la crítica. Esto significa que no siempre hacemos lo correcto, sino que hacemos lo que todo el mundo quiere que hagamos.
Y estamos en peligro de perder lo mejor del Eterno Dios, porque estamos tan preocupados por lo que los demás quieren que hagamos que no podemos dejar de pensar en lo que Yahvéh quiere que hagamos.
Te pido que tengas en cuenta estos tres hechos:
    Hecho # 1: No se puede complacer a todo el mundo. Ni siquiera Dios puede complacer a todos. Una persona ora para que llueva, otra ora para que sea soleado. ¿A quién Dios va a contestar? Dios no puede complacer a todo el mundo. Sólo un tonto trataría de hacer lo que ni siquiera Dios puede hacer.
    Hecho # 2: No es necesario complacer a todo el mundo. Hay un mito que dice que debes ser amado y aprobado por todo el mundo con el fin de ser feliz. Eso no es cierto. No tienes que complacer a todos con el fin de ser feliz en la vida.
    Hecho # 3: El rechazo no arruina tu vida. Duele, claro. No es divertido. Es incómodo. Pero el rechazo no arruina tu vida a menos que se lo permitas.
¡Deja de tratar de complacer a todo el mundo! Recuerda que nadie puede hacerte sentir inferior a menos que le des permiso.
5.- Tienes que dejar de aferrarte al pasado.
 
«Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago:
olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está
delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios
en Cristo Jesús».
(Filipenses 3:13,14)

 

En este pasaje, el apóstol Pablo dice que una de las cosas que se esforzó por hacer fue “olvidar lo que queda atrás”. Seguramente Pablo trató de arreglar errores que había cometido antes y descubrió lo complicado e imposible que era. Sólo hay una cosa que podemos hacer con el pasado y es ¡dárselo al Eterno!

Cuando permitimos que Yahvéh tome control de nuestros desórdenes y los torne en milagros, el Padre tiene la habilidad de usar los errores que cometemos para nuestro bien, si sólo confiamos en Él.

Es importante dejar de pensar en el pasado para poder ver el diseño del Eterno Dios para hoy. No debes aferrarme al pasado por que entonces tu vida no podrá ver con claridad el hoy y no debes tampoco habitar con tu mente sólo en el futuro porque yo no sabes que es lo que el Eterno Dios ha preparado para ti.
¡Deja ya el pasado atrás! ¡Suéltalo!… ¡Deja que se vaya!… ¡Atrévete a decirle adiós!
6.- Deja de actuar como si todo estuviese bien. Si sientes la necesidad de llorar y desahogarte, hazlo.
 
«Bienaventurados los que lloran porque serán consolados …»
(Mateo 5:4)
Cuando los hombres de este sistema de cosas escuchan esta frase su reacción es decir, “¡qué tontería!» El llorar es algo que ellos intentan evitar. La filosofía de este mundo es: “olvídate de tus problemas. Alégrate”. El sistema de cosas está organizado para ayudar a la gente a alejarse del lloro. El entretenimiento es una de las grandes industrias. La televisión y la radio ofrecen una dieta amplia de risa. Al contrario, la Biblia dice “bienaventurados los que lloran”.
El lado opuesto de esto se encuentra en Lucas 6:25. Allá dice, “¡Ay de vosotros, los que ahora ríes! Porque lamentaréis y lloraréis”. Es una condenación de la indiferencia del mundo hacia a lo que es de suma importancia.
El Mesías Yeshúa habla de «llorar» como se llora la muerte de un ser querido. Significa llo­rar intensamente. No se refiere al «llorar» por ambiciones fallidas, ni por haber perdido riquezas, ni por haber sido avergonzado, ni por haber sido castigado por alguna maldad. No hay bendiciones para los que lloran por estas causas, a menos que se arrepienta. Tampoco promete bendición para aquellas almas pesimistas que viven lloriqueando por su mala suerte, diciendo que todo el mundo está en contra suya. Esta bendición se pronuncia sobre los que lloran:
(1) por los pecados propios,
(2) por los pecados de otros, y
(3) por el sufrimiento y la tristeza que hay en el mundo.
El llorar no es en sí una bendición, pero si produce arrepentimiento (teshuvá) y obediencia, trae bendición.
7.- Deja de quejarte y se agradecido.
“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos del Señor… y ardió su ira. [y] consumió uno de los extremos del campamento” 
(Números 11:1)
Quejarse es una manera habitual hoy día en nuestras vidas de poder conseguir cosas o de poder creer que nos faltan cosas. Mentalmente nuestra sociedad el que no se queja no tiene.
¿A quien dañas realmente cuando te quejas?:
(a) A ti mismo. La queja conduce al enfado, a la amargura, y hasta a la depresión. El Señor te ama, y no desea que te dañes a ti mismo;
(b) A tu relación con el Eterno Dios. La queja cuestiona su carácter; de hecho es como si dijéramos: “Señor, lo has estropeado; tuviste la oportunidad de complacerme, pero al final lo has echado a perder”;
(c) A otros. Nadie disfruta siendo “miembro de la Brigada de los quejumbrosos”. Tus pensamientos negativos afectan a los que te rodean.
¿Alguna vez te has parado a pensar por qué el quejarse es tan popular, cuando en realidad no produce ningún cambio? ¡Porque ello satisface nuestra naturaleza egoísta!
Cada uno de nosotros tiene algo en su vida, acerca de lo cual ¡Dios no quiere escuchar ni una sola queja!
Es duro vivir con la adversidad, pero debes comprender esto: cuando te quejas, pierdes el derecho a la gracia divina que te permitirá sobrellevarla. La fortaleza y el gozo necesarios para experimentar la victoria están a nuestro alcance, pero si elegimos quejarnos o aferrarnos al “ídolo de una vida perfecta”, la perdemos.
En la epístola a los Hebreos, capítulo 13, versículo 17, dice que la queja no trae provecho, no trae satisfacción. En Santiago, capítulo 5, versículo 9, dice que la queja trae condenación. El murmurar, el quejarnos delante del Señor trae condenación. ¿No crees que es una actitud que deberíamos cambiar?
Hay muchas personas que darían cualquier cosa para estar en tu situación, mira a tu alrededor y aprecia y valora lo que tienes. Por lo tanto, en vez de quejarte sé agradecido. Ser agradecido es lo que moverá al Eterno Dios para impartirte fuerza.
Dice 1 Tesalonicenses 5:18 (PDT): «Den gracias a Dios siempre, esto es lo que él quiere para ustedes en Cristo Jesús.«
Dar gracias es la voluntad del Eterno Dios para nosotros. Esto es muy importante, según lo que expresa la primera carta a los tesalonicenses, Dios está esperando que nosotros como creyentes seamos agradecidos en todo momento. Entiéndelo cuando eres agradecido, estás cumpliendo con Su voluntad.
Más que nunca debemos comprender que el agradecimiento es clave para la multiplicación. El agradecimiento es clave para la extensión en nuestras vidas.
¡Los agradecidos serán los próximos líderes, prósperos, multiplicadores! … ¡De los agradecidos será todo lo prometido por el Eterno Dios!
¡Anhelo que estos tips de fe te permitan conectarte en plenitud con la Intención bendita del Eterno Dios!
¡Shalom!

Todo Momento Es Precioso

 (Autor Anónimo)

Para darte cuenta del valor de UN AÑO
Pregúntale a un estudiante que ha fallado su examen.

Para darte cuenta del valor de UN MES
Pregúntale a una madre que ha dado a luz a un niño prematuro.

Para darte cuenta del valor de UNA SEMANA
Pregúntale al editor de un periódico semanal.

Para darte cuenta del valor de UN DÍA
Pregúntale a un trabajador jornal que tiene diez hijos que alimentar.

Para darte cuenta del valor de UNA HORA
Pregúntale a quienes esperan a un ser querido que está en cirugía.

Para darte cuenta del valor de UN MINUTO
Pregúntale a la persona que perdió el tren.

Para darte cuenta del valor de UN SEGUNDO
Pregúntale a una persona que ha sobrevivido un accidente.

Para darte cuenta del valor de UN MILISEGUNDO
Pregúntale a la persona que ganó la medalla de plata en las olimpiadas.

Aprovecha todo momento y sé un campeón en lo que sea que aspires hacer.

Diez consejos para el Pueblo de Dios de John Bunyan

Concluiré este discurso con los siguientes consejos para el pueblo de Dios:

1. Cree que, tan cierto como que estás en los caminos de Dios, encontrarás tentaciones.

2. Por tanto, espéralas desde el primer día de tu entrada en la congregación de Cristo.

3. Cuando lleguen, ruega a Dios que te guíe y ayude a pasarlas.

4. Vigila cuidadosamente- tu propio corazón; que, no te engañe en contra de las evidencias del cielo, ni en tu andar con Dios en este mundo.

5. No te fíes de las lisonjas de los falsos hermanos.

6. No te apartes de la vida y el poder de la Verdad.

7. Mira mayormente a las cosas que no se ven.

8. Desconfía de los pecados pequeños.

9. Que la promesa no se enfríe en tu corazón.
10. Renueva tu actitud de fe en la sangre de Cristo.
11. Medita en la obra de tu regeneración.
12. No renuncies a correr con los que van en cabeza en la, carrera.
La gracia sea con vosotros… John Bunyan, 1660.

Los tres Amigos de la Vida

 Durante nuestras vidas tenemos tres amigos principales, y cuando fallecemos, ellos nos dejan en el orden inverso a la importancia que les asignamos. Apenas nuestra alma deja nuestro cuerpo, toda nuestra riqueza huye con ella. Los familiares son más leales, y caminan con nosotros después de nuestro fallecimiento hasta el cementerio, el cual será nuestro lugar de descanso final. Entonces, ellos también nos dejan y siguen con sus vidas. Sólo nuestro nombre, las buenas acciones que hicimos por otros y la influencia que tuvimos sobre ellos se mantienen luego de nuestra muerte y nos ofrecen un poco de inmortalidad.
¿No es extraño entonces que pasemos la mayor parte de nuestras vidas persiguiendo dinero, que pasemos mucho menos tiempo del que deberíamos con nuestras familias, ¡y que invirtamos tan pocos de nuestros esfuerzos en lograr aquellas cosas por las que seremos recordados!?

 

Quizás nos sintamos identificados con las profundas palabras del autor contemporáneo Emile Henry Gauvreay:

 

«Fui parte de una extraña
raza de personas que fueron acertadamente descritas como personas que pasan sus
vidas haciendo cosas que detestan, para ganar dinero que no quieren, para
comprar cosas que no necesitan, para impresionar a personas que odian». 

 

Es hora que reflexionemos qué cosa merece realmente nuestras lágrimas. Queremos por sobre todo ser felices. Nuestra cultura sigue diciéndonos que la forma de ser felices es tener más dinero. Entonces podremos comprar más cosas que nos darán más placer. Y cuando no nos dan el placer esperado, nos dicen que realmente necesitamos aún más dinero para comprar cosas más grandes y mejores, por lo que tenemos que aceptar más trabajo y más estrés ya que sólo entonces seremos realmente felices. Por lo tanto, vemos cada vez menos a nuestras familias y acumulamos cada vez más posesiones, pero finalmente terminamos descubriendo cuán verdadera es la advertencia que nos hace Pirkei Avot al decir que «mientras más propiedades, más preocupaciones«.
«La riqueza es como la salud: A pesar de que su ausencia puede generar miseria, tenerla no garantiza felicidad«, concluye el Dr. David Myers. «En todo caso, a juzgar por elevadas tasas de depresión, la quintuplicación de la tasa de crimen violento desde 1960, la duplicación de la tasa de divorcio y la triplicación de la tasa de suicidio adolescente, hoy en día somos más ricos y menos felices«.
«La satisfacción no se trata tanto de conseguir lo que quieres sino de querer lo que tienes. Hay dos formas de ser rico: Una es tener una gran riqueza y la otra es tener pocas necesidades«, dice Myers. «Encuentra formas de sacar el mejor provecho al dinero que pasa por tus manos y nunca pierdas de vista todas las cosas que son mucho más importantes que el dinero«.

Derechos defendidos… dignidad no negociada

Primer día de clase, el profesor de «Introducción al Derecho» entró en la habitación y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:
– ¿Cuál es su nombre?
– Mi nombre es Nelson, Señor.
– ¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro desagradable.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió de la habitación.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
– ¡Muy bien! – Vamos a empezar.
– ¿Para que sirven las las leyes? Preguntó el maestro – los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
– Para tener un orden en nuestra sociedad.
– ¡No! – Respondió el profesor.
– Para cumplirlas.
– ¡No!
– Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
– ¡No!
– ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
– Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
– ¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qué es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan asquerosa del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
– A fin de salvaguardar los derechos humanos …
– Bien, ¿qué mas ? – Preguntó el maestro.
– Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien …
– Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
«Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?»
Todos estaban en silencio, nadie respondió.
– Quiero una respuesta por unanimidad!
– ¡No! – Todos contestaron con una sola voz.
– Se podría decir que he cometido una injusticia?
– ¡Sí!
– ¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? Para que queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos . No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro período.
Aprendan: Cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.

Las diferencias de Creyente y discípulo

  • El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador.
  • El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse.
  • El creyente se gana; el discípulo se hace.
  • El creyente gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo.
  • El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega parte de su vida.
  • El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario.
  • El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar.
  • El creyente espera que le asignen tarea; el discípulo asume responsabilidades.
  • El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo.
  • El creyente suele ser condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe.
  • El creyente busca en la Palabra promesas para su vida; el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra.
  • El creyente es yo; el discípulo es ellos.
  • En el creyente la unión del Espíritu Santo es confirmación y meta; en el discípulo es medio para lograr la meta de ser testigo eficaz a toda criatura.
  • El creyente vale para sumar; el discípulo para multiplicar.
  • El creyente es un ahorro; el discípulo una inversión.
  • El creyente se destaca llenando el templo con otros creyentes; el discípulo conquista el mundo para convertirlo en templo de Dios.
  • El creyente suele ser fuerte como soldado acuartelado; el discípulo es soldado invasor.
  • El creyente suena con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr la iglesia real.
  • La meta del creyente es ganar el cielo; la meta del discípulo es ganar vidas humanas para el Reino de los cielos.
  • El creyentemaduro se hace discípulo; el discípulo maduro asume los ministerios del cuerpo.
  • El creyente necesita de campanas para animarse; el discípulo vive en campana porque está animado.
  • El creyente espera un avivamiento; el discípulo es parte de él.
  • El creyente agoniza sin morir; el discípulo muere y resucita para dar vida.
  • El creyente aislado de su congregación se lamenta de no tener ambiente; el discípulo crea ambiente para formar una congregación.
  • Al creyente se le promete una almohada; al discípulo una cruz.
  • El creyente es socio; el discípulo es siervo.
  • El creyente es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga.
  • El creyente es  “ojala”; el discípulo es “Heme aquí”.
  • El creyente, quizá predica el Evangelio; el discípulo en todo momento hace discípulos.
  • El creyente espera recompensa para dar; el discípulo es recompensado cuando da.
  • El creyente es pastoreado como oveja; el discípulo apacienta los corderos.
  • El creyente recibió la salvación por la cruz de Cristo; el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo.
  • El creyente espera que oren por él; el discípulo ora por los demás.
  • El creyente se congrega para encontrar al Señor; el discípulo manifiesta la presencia del Espíritu Santo en dónde quiera que está.
  • El creyente espera que le interpreten las Escrituras; el discípulo conoce al Señor de la Escritura y desde ellas enseña de Él.
  • El creyente busca consejos de los demás para tomar una decisión; el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión.
  • El creyente espera que el mundo se perfeccione; el discípulo sabe que este no es el Reino de Dios y espera la manifestación de su venida.

10 Ladrones de tu Energía Vital

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

La piedra

El distraído tropezó con ella.
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor, construyó con ella.
El campesino, cansado, la utilizó de asiento.
Para los niños, fue un juguete.
Drummond la poetizó.
David, mató a Goliat.
Y Miguel Angel le sacó la más bella escultura.
En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra ¡sino en el hombre!.
No existe «piedra» en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.
Autor desconocido.
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Decálogo del HOY

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo.
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.
4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Autor: Angelo Giuseppe Roncalli

Cambia tus Palabras…Cambia tu Mundo

¿Cómo podemos utilizar el poder de las palabras de una manera alentadora y estimulante?

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Las palabras expresan tu poder creativo y que no solamente son sonidos o símbolos escritos, sino que también son la fuerza que constituye tu poder para crear. Crear tu salud, tu amor, tu prosperidad, tu éxito,  tu paz y tu tranquilidad.
Nosotros generamos confianza a través de las palabras y del uso que les damos, bien sea hablando o por escrito. Es en esto dónde reside el auténtico poder de la verdadera comunicación.
Si tenemos la capacidad de captar la atención de las personas con nuestras palabras, bien sea por lo que podemos decir o por la forma en que lo hacemos, podríamos también transmitir confianza y seguridad, calma, seriedad, respeto, y con esto logramos crear un vínculo entre nosotros y nuestros oyentes o lectores, lo cual terminará con un feedback cargado de satisfacción de parte de nuestro interlocutor.
Cualquier mensaje que realicemos si le añadimos el grado adecuado de emoción, hace que su efecto aumente y sea recibido por muchas más personas. En este caso es para una buena causa, pero como todo, las emociones también pueden manipularse y ser utilizadas para fines menos adecuados o altruistas. Lo siento, es una herramienta muy utilizada actualmente: ganarse a las personas a través del corazón.
Yo pregunto: ¿Qué hacemos para poder mejorar nuestra comunicación? ¿Necesitaremos cambiar nuestras palabras, para así cambiar nuestro mundo?
Vi un vídeo de un spot publicitario de la empresa especialista en contenidos on-line, Purplefeather, y quise compartirlo con ustedes… su mensaje es corto pero poderoso:
Es un pequeño momento de reflexión. Me gustaría conocer sus opiniones y comentarios… les dejo el vídeo, espero les guste y les alegre el día.

Tu brillo opaca al envidioso (Fábula de la luciérnaga y la serpiente)

Fábula de la luciérnaga y la serpiente
 
En cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.
La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía. Dos días y nada. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente:
_ «¿Puedo hacerte tres preguntas?», dijo el insecto.
_ «No acostumbro a responder pregunta alguna a mis víctimas, pero como te voy a devorar, puedes hacerlo«, respondió la serpiente.
«Entonces dime», dijo la luciérnaga, «¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?»
_ «¡No!», contestó la serpiente.
_ «¿Yo te hice algún mal?«, cuestionó por segunda vez la luciérnaga
_ «¡No!», volvió a responder el ofidio cazador.
_ «Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?»
_ «¡Porque no soporto verte brillar!», fue la última respuesta de la serpiente.

Moraleja

La envidia es un deseo de destrucción, de odio. La envidia tratará de destruirte a través de la persecución abierta o de descalificación, de la calumnia. Su objetivo será siempre el mismo: perseguirte hasta la aniquilación de tu existencia. 
 
Recién cuando tu estima y tu identidad estén seguros de tus capacidades y habilidades, cuando hayas determinado que nada te moverá del objetivo a seguir, nunca nadie más logrará eficacia desde su envidia.

El poder de una sílaba

 

 

Hasta la choza de un viejo maestro llegaron los ancianos del Consejo de un antiguo pueblo. Venían a consultar al sabio sobre un problema del pueblo.

Desde hacía mucho y pese a todos los esfuerzos del Consejo, los habitantes habían empezado a hacerse daño. Se robaban unos a otros, se lastimaban entre sí, se odiaban y educaban a sus hijos
para que el odio continuara.

-Siempre hubo algunos que se apartaban de la senda -dijeron los consejeros-, pero hace 10 años comenzó a agravarse y desde entonces empeoró mes a mes.

-¿Qué pasó hace diez años? -preguntó el maestro.

-Nada significativo -dijeron los del Consejo-. Por lo menos nada malo.

Hace 10 años terminamos de construir entre todos el puente sobre el río. Pero eso, sólo trajo bienestar y progreso al pueblo.

-No hay nada de malo en el bienestar -dijo el sabio-, pero sí lo hay en comparar mi bienestar con el de mi vecino.

No hay nada de malo en el progreso, pero sí en querer ser el que más ha progresado. No hay nada de malo en las cosas buenas para todos, pero sí en competir por ellas. La solución es un cambio de sílaba…

-¿Cambio de sílaba? -preguntaron los del Consejo.

-Debéis enseñar a cada uno de los habitantes del pueblo que si a la palabra competir le cambian la sílaba central PE, por la más que significativa sílaba PAR, se crea una nueva palabra: comPARtir. Una vez que todos hayan aprendido el significado de compartir, la competencia no tendrá sentido, y sin ella el odio y el deseo de dañar a otros será sepultado para siempre.

Intentemos incorporar a nuestro proceder este simple cambio de sílaba y lo que ello implica en la interrelación de las personas.