El Banco de España urge al Gobierno a reformar el marco del empleo
El empleo, «imprescindible» para aumentar la productividad
Desacuerdo entre patronal y sindicatos
Fuente: Europa Press
Fuente: Europa Press
Por este motivo, los diputados de la Concertación decidieron entregar su pleno respaldo a los principales representantes de las iglesias evangélicas del país.
Alberto Robles aclaró que si bien se han establecido algunas mesas de trabajo en los ministerios de Educación, Vivienda y Justicia, aún no se han enviado al Parlamento las modificaciones a la ley de culto, proyecto que quedó listo para ser enviado al Congreso en el gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.
“Ante la preocupación que nos han manifestado los líderes de las dos principales iglesias evangélicas de Chile, hemos manifestado nuestra voluntad de apoyar las reformas que en este sentido la ley de culto requiere y así se lo manifestamos a los obispos”, anunció el parlamentario.
MÁS ALLÁ DE LOS DISCURSOS
“Hoy las máximas autoridades de las iglesias evangélicas nos han señalado – con tristeza- que de los 30 compromisos que el señor Piñera realizó en su campaña, sólo uno está avanzando. Esto nos parece muy grave, ya que es una verdadera defraudación al mundo evangélico”, manifestó.
En este sentido Castro, afirmó que “nuestro compromiso como Concertación es denunciar esta situación, donde el mundo evangélico ha sido engañado con un discurso de campaña”.
El Subjefe de Bancada PS manifestó además el compromiso para impulsar reformas a la nueva ley de culto. “Si no lo hizo el gobierno, lo haremos nosotros como bancadas de la oposición”, dijo Juan Luis Castro.
ENTIDADES EVANGÉLICAS
“En quince meses del gobierno del Presidente Piñera, aquí no hemos avanzado absolutamente en nada. Los evangélicos nos hemos sentido limitados a un crecimiento y un desarrollo muy diferente a como lo habíamos logrado en los gobiernos anteriores”, precisó Soto.
“Gaddafi ha perdido toda legitimidad para dirigir el país (…) Debe abandonar el poder inmediatamente”, dijo Feltman durante una conferencia de prensa en Benghazi (este).
Feltman señaló que el Consejo Nacional de Transición (CNT), principal organización rebelde, “es un representante legítimo del pueblo libio”.
El diplomático estadounidense anunció que ha transmitido a los dirigentes rebeldes una invitación del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que abran una oficina de representación del CNT, en la capital estadounidense.
Según Feltman, la apertura de esa oficina permitirá «potenciar el desarrollo de los vínculos entre el CNT y Estados Unidos».
«Estamos contentos de que hayan aceptado nuestra oferta, es una etapa importante en nuestra relación», agregó.
Asimismo, el responsable estadounidense anunció que el Congreso de EE.UU. votará próximamente el levantamiento de la congelación de los bienes del Gobierno de Gaddafi y que esos fondos «serán destinados al pueblo libio».
«Los libios, como la gente en todo el mundo, tienen derecho a determinar su propio futuro y Estados Unidos continuará apoyándoles y trabajando con el CNT en ese esfuerzo», señaló.
Feltman llegó a Benghazi al día siguiente de la visita el pasado domingo de la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, quien inauguró una oficina de representación de la organización europea en la capital rebelde.
Entre tanto, la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y sus aliados continúan los ataques en territorio libio. En la noche de este lunes atacaron un depósito de vehículos militares en Trípoli (capital), ubicado en las cercanías de la residencia del líder Al Gaddafi.
Desde el pasado mes de marzo, la OTAN ha bombardeado constantemente a Libia y ha manifestado su apoyo a los rebeldes armados libios, que intentan tomar el poder en su totalidad en la nación norteafricana.
Pese a que las fuerzas colonialistas han reiterado que su misión es “proteger” a los civiles y que su blanco no es el líder libio, el pasado mes de abril fuerzas de la OTAN asesinaron a tres nietos de Gaddafi y a su hijo menor.
En estos ataques imperialistas cientos de civiles han perdido la vida y otras decenas han resultado heridos. El Gobierno de Gaddafi ha pedido en reiteradas ocasiones buscar una solución diplomática que evite la violencia y la muerte de más inocentes.
EEUU, a través de la CIA y el Departamento de Estado, financió en secreto con millones de dólares a grupos opositores sirios y proyectos antigubernamentales, incluyendo un canal de televisión por satélite, según un cable de Wikileaks citado por el periódico The Washington Post.
El canal por satélite Barada TV, con sede en Londres, comenzó sus emisiones en abril de 2009, y duplicó sus operaciones mediáticas para intentar cubrir las protestas contra el presidente sirio, Bashar al Assad, sostén, junto con Irán, de Hamás y Hezbolá en la región.
Este canal televisivo, cerradamente antigubernamental, está estrechamente ligado al Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, una red de exiliados sirios con base en la capital británica, precisa el Post.
Los cables diplomáticos de Estados Unidos revelados por Wikileaks muestran que este grupo viene recibiendo millones de euros desde 2006 para poner en marcha el canal opositor y financiar otras actividades en Siria.
En Siria, tanto como en Libia, el objetivo clave es el petróleo y el derrocamiento de regímenes no adscriptos a la estrategia geopolítica centralizadora del eje USA-UE-Israel en Africa y en Medio Oriente.
Bush lo designó como el combate contra las «dictaduras» del «eje del mal«, y Obama, más progre, lo llama proyecto de «democratización«. El trasfondo es la «guerra contraterrorista«.
En las llamadas «revueltas del mundo árabe» los patrones operativos, los objetivos y los intereses estratégicos en juego no son los mismos.
La gran dinámica movilizadora de las invasiones militares, las guerras y conflictos regionales, y los golpes internos de la CIA contra líderes y presidentes desgastados que ya no «cierran» con el control estratégico hegemónico de la primera potencia imperial del sistema capitalista, es el apoderamiento de los mercados y de las fuentes naturales del «oro negro».Un recurso clave (y en extinción) para la supervivencia futura de las potencias centrales.
Según el informe de The Washington Post, el flujo de dinero para los grupos antigubernamentales que hoy protagonizan el centro de las revueltas antigubernamentales comenzó durante la presidencia de George W. Bush después de que congelase oficialmente las relaciones con Damasco en 2005.
Esta financiación siguió con el presidente Barack Obama, a pesar de que se intentó formalmente restablecer las relaciones con el régimen sirio. En enero, la Casa Blanca nombró al primer embajador en Damasco en seis años.
Los cables revelados recogen las preocupaciones del personal de la Embajada estadounidense después de que la Inteligencia siria comenzase a investigar los programas norteamericanos en el país.
Además, desde el gobierno sirio se sugirió al Departamento de Estado que reconsiderara estas campañas de financiación que podría poner en peligro la mejora de las relaciones impulsada por Obama.
Las autoridades sirias «verían cualquier financiación de Estados Unidos a grupos políticos ilegales como un apoyo al cambio de régimen», recoge un cable revelado de abril de 2009.
«La reevaluación del actual programa estadounidense que apoya a grupos antigubernamentales, tanto dentro como fuera de Siria, podría dar sus frutos», añade.
En febrero de 2006, la Casa Blanca con Bush ofreció 3,5 millones de euros a quien «acelerara el proceso de reformas en Siria». Aunque dentro del país, nadie se atrevió a pedir ese dinero por temor a ser ejecutado por traición, señala el The Washington Post.
Por esa época, los exiliados sirios en Europa fundaron el Movimiento para la Justicia y el Desarrollo, que es ilegal en el país.
Los cables lo definen como un grupo «liberal, de islamistas moderados», ex miembros de los «Hermanos Musulmanes», la organización que con distintas ramas actúa en los diferentes escenarios de «revuelta popular», incluida Libia.
El director de noticias de Barada TV, Malik al Abdeh, aseguró que «no tenía conocimiento» de esta financiación. Según él, el canal recibe dinero de «empresarios independientes» sirios y que no tienen ninguna conexión con el movimiento mencionado.
Hay un escenario diferencial para leer los procesos de movilización callejera y de represión militar que se están desarrollado en África y en Medio Oriente, y que la prensa internacional y los centros del poder imperialista mundial manipulan y definen interesadamente como «revueltas populares en el mundo árabe».
La intención, como siempre, es mezclar los intereses y los objetivos en juego diametralmente opuestos, que dinamizan esas movilizaciones masivas contra los regimenes de gobierno vigentes.
La idea de la Casa Blanca, hoy controlada por el lobby judío «liberal» con Obama como gerente, es plasmar en la órbita de sus satélites árabes el «proyecto democracia» renovando la cara del viejo «orden armado» y terminando con la figura gastada de los dictadores al estilo Mubarak que generan odio y resistencia popular.
Desde el punto de vista estratégico, las revueltas callejeras como las desatadas en Túnez, o contra Mubarak en Egipto alimentaron ingenuamente la hipótesis de una «revolución musulmana» o de un «levantamiento popular».
El objetivo en ese caso, fue derrocar al títere, y preservar la continuidad del titiritero. La » salida democrática» en Egipto no fue una opción islámica como pregonan el «progresismo» y la izquierda, sino una opción concertada entre la Casa Blanca de Obama, los halcones del Complejo Militar Industrial y la logia bancaria de Wall Street.
A diferencia del resto de los procesos de «protesta popular en el mundo árabe islámico» infiltrados por la CIA y las inteligencias «aliadas» en Africa, Libia y Siria se inscriben en los patrones operativos de las «revoluciones naranja» en el espacio soviético, o en los «golpes budistas» del Tibet o Birmania, o en la rebelión «reformista» para derrocar a los ayatolas en Irán, encuadrados en la nueva «guerra fría» por áreas de influencia (militar y comercial) que mantiene el eje capitalista Rusia-China con el eje capitalista USA-UE-Israel.
En este escenario diferencial, hay que leer esos procesos que la prensa internacional (interesada en deformar y mezclar los acontecimientos) define en masa como «revueltas populares en el mundo árabe».
No es lo mismo Egipto, Túnez, Yemen, donde la CIA, el Mossad israelí y los servicios británicos operaron (y operan) para sustituir a dictadores prosionistas gastados y en desuso, por «procesos democráticos» digitados por Washington, que Bahrein, una base estratégica de la Quinta Flota USA, donde Irán, a través de la rebelión de la mayoría chiíta intenta derrocar a la monarquía aliada de EEUU.
Ni es lo mismo Libia, donde Muamar Kadafi, un «líbero» experimentado, ex aliado inestable del eje USA-UE, que negociaba por conveniencia con el «mundo occidental», está sometido a un bombardeo permanente por parte de EEUU y las potencias europeas luego de haber abortado el intento para derrocarlo desde adentro.
Ni Siria es lo mismo que Libia. Allí gobierna un régimen chií, aliado firme del eje Rusia-China-Irán-Venezuela, y principal sostén (junto con Irán) de Hamás y Hezbolá en Gaza y en Líbano.
Desde la Secretaría de Estado norteamericano se afirma que Washington «no financia a partidos políticos o movimientos», aunque en muchos casos brinda ayudas a programas que defienden los valores democráticos, que en realidad son programas de formación política antigubernamentales.
Un paso previo, a la financiación de grupos operativos armados como los que están actuando en Libia y en los diversos escenarios de la «revolución árabe islámica» contra gobiernos no dóciles a las imposiciones de Washington y la Unión Europea.
En Siria, a diferencia de lo que está pasando en Libia, la CIA está operando la desestabilización del régimen montada en un enfrentamiento inter-religioso cuya evolución y objetivo apuntan a una guerra civil como la que utilizaron para dividir y controlar Irak.
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Por Lucía Sepúlveda Ruiz
Los huevos de Leviatán, envenenados de inversiones de alto riesgo, plagadas de hipotecas basura colocados por todo el planeta y en forma particular en naciones europeas, están siendo pisados por el Altísimo. De este modo los pactos y contrataciones de esas dos cabezas de la Bestia, FMI y Banco Mundial, que fabricaron, por medio de la estratagema luciferina de la globalización, una burbuja financiera con objetivos anti-Dios, serán totalmente destruidos. El objetivo de este obrar de la Justicia Divina será obligar a Leviatán a vomitar toda riqueza que se tragó durante siglos a costas de la sangre de millones de latinoamericanos (Job 20:15). La mayor parte de esa riqueza fue acumulada en el vientre de este principado, ubicado en las regiones celestes de este continente y materializado en la banca europea misma y la Comunidad Económica formalizada en las últimas décadas.
De persistir los ciudadanos europeso en su rebeldía agnóstica y/o atea, las circunstancias del continente se volverán más oscuras de lo que cualquier analista económico o político pueda llegar a imaginar.
¡Hijos del Altísimo que habitan en Europa, proclamen con poder el evangelio de su Reino para que llegue el fin! (Mateo 24:14)
Pero el hombre no la dejó. Le echó llave a la puerta, se abalanzó sobre ella, le tocó el pecho, trató de quitarle los calzones y, como pudo, la tocó entre las piernas. Strauss-Kahn perdió aún más el juicio y forzó a la víctima a practicarle sexo oral. Al final, en medio del forcejeo, la pobre mujer logró huir. Después, el diario New York Post reportó que ella, según la Policía, escupió los rastros de la escena.
Justo a las 12:28, y quizá consciente de lo que acababa de hacer, Strauss-Kahn pagó la cuenta y se marchó. Su abogado dijo después que se había dirigido a un restaurante para almorzar con su hija. Entre tanto, la camarera lo denunció. La Policía comenzó a buscarlo y solo pudo localizarlo cuando al Sofitel entró una llamada del propio personaje, en la que le pidió a un empleado del hotel que le llevara el celular, que había olvidado en la suite, al aeropuerto Kennedy, donde se disponía a abordar el vuelo 23 de Air France rumbo a París. A las 4:40 de la tarde, varios agentes abordaron la aeronave y lo arrestaron en su cómoda silla de business class.
Strauss-Kahn contrató enseguida al famoso y pintoresco abogado Benjamin Brafman, un excomediante que asesoró a Michael Jackson cuando fue acusado de abusar de menores, y compareció ante la Corte Criminal de Manhattan, donde la jueza Melissa Jackson le negó la libertad bajo fianza (él había ofrecido un millón de dólares). Argumentó que el dirigente podía irse a Francia y no regresar jamás, y lo mandó a la cárcel de la isla Rikers.
Las acusaciones contra Strauss-Kahn, quien desde noviembre de 2007 encabezaba el organismo multilateral encargado de prestarles dinero a los países en problemas, no son de poca monta. El tribunal le formuló siete cargos, y si es condenado, podría enfrentar hasta 74 años de prisión. Los más graves son intento de violación, sexo criminal y abuso sexual, así como tocamiento a la fuerza y retención ilegal. Por si fuera poco, tal como dijo el lunes en la audiencia el detective de la Brigada de Víctimas Especiales de Manhattan Steven Lane, «el sindicado trató de iniciar el coito con la presunta víctima mediante coacción a la fuerza y la sometió a contactos sexuales y, con el propósito de satisfacer su propio deseo sexual, la sometió a contacto sin consentimiento y le tocó sus partes».
No deja de ser insólito en este episodio el hecho de que un personaje como Strauss-Kahn, considerado un genio del FMI, dos veces ministro en Francia y que iba a disputar, y quizás a ganar según las encuestas, la Presidencia de ese país por el Partido Socialista (PS), haya tirado por la borda semejante carrera por un episodio como este. Es increíble que una persona como él no hubiera caído en la cuenta de que la mucama lo iba a denunciar inmediatamente, y que así iba a arruinar su carrera, su familia y la vida de la víctima.
En medio del escándalo surgieron versiones según las cuales todo había sido una conspiración de los conservadores franceses para impedir que Strauss-Kahn sucediera a Nicolas Sarkozy. Argumentaban que era extraño que no se hubieran oído los gritos de la camarera en el hotel y que desde París se había anunciado el escándalo demasiado pronto. Pero suena muy improbable que en el Palacio del Elíseo se hubiera fraguado un complot para conseguir que una mujer africana provocara el conocido desenfreno sexual y el descontrol absurdo del director del FMI, una personalidad que, antes que una pena de prisión, parece requerir un psiquiatra.
La actual (y tercera) esposa de Strauss-Kahn, la famosa periodista francesa Anne Sinclair, se apresuró a decir que le creía a pie juntillas a su marido, que a esas horas comparecía en el juzgado. El jueves 19, ante la presión de varios gobiernos, Strauss-Kahn renunció, lo que dejó al FMI en el limbo (ver recuadro). Y el viernes 20, la Corte de Manhattan lo dejó libre tras pagar un millón de dólares de fianza y entregar una caución por otros cinco. Fuera de eso, le está prohibido salir de Nueva York y debe usar un localizador electrónico. Para empeorar las cosas, la administración del lujoso edificio en el que alquiló un apartamento de 14.000 dólares mensuales lo vetó, por lo que al cierre de esta edición buscaba afanosamente otro.
Pero ¿en qué basa su defensa el abogado de Strauss-Kahn? Según Brafman, lo que sucedió en la suite del hotel no pudo haber pasado sin consentimiento de la víctima. «Ningún encuentro sexual ocurre sin la voluntad de ambas personas», dijo. Y agregó: «La evidencia forense no será consistente con la teoría de que hubo forcejeo». Esta teoría no será fácil de demostrar. Habrá que ver si los investigadores descubren rastro de ADN del director-gerente en las uñas de la camarera, lo cual podría darle fuerza a la idea de que hubo violencia física. Otro aspecto que deberá aclararse es si en el trozo de tapete de la habitación que los agentes retiraron del Sofitel hay restos de líquido seminal de Strauss-Kahn.
Y lo que es peor, los antecedentes del funcionario lo condenan. Su reputación con las mujeres era un secreto a voces entre algunos periodistas y políticos. Cualquier perfil, entrevista o artículo sobre él no podía dejar de mencionar que era un donjuán. Uno de los pocos que se atrevieron a denunciarlo fue Jean Quatremer, corresponsal del periódico Libération en Bruselas, que en 2007 escribió en su blog: «El único verdadero problema de Strauss-Kahn es su relación con las mujeres. Demasiado pesado, roza muchas veces el acoso. Un defecto conocido de los medios de comunicación, pero del que nadie habla (estamos en Francia)».
Poco después, en un programa de televisión, la periodista francesa Tristane Banon describió a Strauss-Kahn como un «chimpancé en celo». Según cuenta, en 2002, después de pedirle una entrevista para un libro, el político la citó en un lujoso apartamento, únicamente amoblado con una cama y una televisión. Primero le dio la mano, después le cogió el brazo y terminó en un forcejeo, en el que trató de arrancarle el brasier y meterle la mano entre los pantalones. El miedo a enfrentarse a un hombre poderoso y a su madre, diputada regional del Partido Socialista, la disuadieron de demandarlo.
En 2008, la parlamentaria socialista Aurélie Filipetti recordó en el diario suizo Le Temps un intento de seducción «muy pesado, muy fuerte». Añadió: «Me arreglé para nunca estar sola con él en un sitio cerrado». En Washington, en el FMI, sus instintos de casanova siguieron persiguiendo a Strauss-Kahn. The Wall Street Journal reveló, en 2008, una investigación interna que indagaba si Dominique Strauss-Kahn había favorecido a la economista húngara Piroska Nagy, con la que tuvo una aventura. El director salió limpio e hizo un mea culpa público, pero en las indagatorias Nagy dijo que «no estaba preparada para las insinuaciones del director general del FMI. Sentí que perdía si aceptaba y perdía si rechazaba».
Por eso, Martine Aubry, la primera secretaria del Partido Socialista, describió la noticia como un «trueno» y dijo estar «totalmente estupefacta». A pesar de la presunción de inocencia, la realidad es que DSK era ya un cadáver político. El Partido Socialista decidió mantener el calendario para escoger candidato, lo que deja por fuera a un DSK enlodado en un largo y complejo proceso judicial, que, según el escenario más optimista, se va a demorar mínimo siete meses antes de comenzar.
Frédéric Dabi, director del Departamento de Opinión del Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP), le dijo a SEMANA que «es un hecho inaudito y sin precedentes en la historia política de Francia. Que un candidato no se pueda presentar a una elección por un crimen, produce verdadero asombro. Se vuelven a barajar todas las cartas del juego para los socialistas, la derecha, el centro. Hay una incertidumbre nunca antes vista en la Quinta República».
Cerca del 70 por ciento de los electores de izquierda, según un sondeo de la semana pasada, piensan que la caída de DSK es un complot que favorece a Sarkozy. Es cierto que el presidente se quita de encima a uno de sus competidores más complicados, y frente a él ya no queda nadie con igual o más experiencia, pero la teoría de la conspiración no es creíble.
Los socialistas todavía están a tiempo para construir una campaña sin su candidato estrella. Un sondeo de la semana pasada revela que el 57 por ciento de los franceses piensan que a pesar del escándalo, la izquierda se va a imponer en 2012. François Hollande, exsecretario del PS, fue uno de los primeros socialistas en iniciar su campaña. «Es el competidor número uno del PS y el gran ganador del ‘affaire’ DSK», piensa Dabi. Desde un inicio se presentó como un hombre simple, cercano a los franceses, en oposición a un Strauss-Kahn de la izquierda caviar, como llaman en Francia a los socialistas millonarios y rodeados de lujos. El espectro político de Hollande, la social-democracia, es similar al de DSK, con lo que se puede presentar como el reemplazo ideal.
El temor ahora es que, sin un cacique claro, la izquierda se divida y se desangre con meses de devastadoras peleas internas. «El centro sale beneficiado, DSK mordía un tercio de ese electorado, pero las imágenes chocantes de Strauss-Kahn esposado también favorecen a la extrema derecha y su discurso de ‘todos podridos'», dice Dabi.
Marine Le Pen, del Frente Nacional, fue una de las pocas personalidades que no callaron su indignación y no se refugiaron en las frases acartonadas de la política. En la radio advirtió: «Yo me lo esperaba. Todo París sabía que ese hombre tenía un problema con las mujeres. Algunos lo llaman adicción o patología». Su padre, Jean Marie, subrayó la posición antiélite del partido, que denuncia desde hace décadas la corrupción de las clases dirigentes y la decadencia del país. En un restaurante parisino, dijo que «DSK es de esa casta que piensa que con mostrar su aparato todas las damas se ponen a sus rodillas. Siempre es una buena noticia ver a un pillo esposado».
La telaraña del crimen organizado desconoce fronteras. Su único afán es asegurar ingresos y poder, aunque para ello tenga que cortar cabezas.
Desafía el desarrollo y la gobernabilidad democrática, obstaculiza la aplicación efectiva de las leyes, afecta la economía y la seguridad de las empresas privadas, y erosiona los sistemas políticos y las instituciones democráticas en casi todas partes del mundo.
Uno de los impactos más grave de esta problemática es la violencia que genera y la forma en que atenta de manera directa o indirecta sobre las personas, cada vez más temerosas de la criminalidad ascendente en sus sociedades.
La violencia permite al crimen organizado eliminar competidores y delimitar su jurisdicción, al mismo tiempo que la corrupción le ayuda a burlar al aparato legislativo y a los aplicadores de justicia en su contra.
Múltiples son las alusiones en los medios de comunicación al flagelo, sin que a los receptores de estos mensajes les quede clara la real dimensión de una de las industrias más expandida, redituable y exitosa del siglo XXI.
La escasez de estadísticas precisas distingue a los análisis de la problemática, en gran medida por la reticencia de los gobiernos a admitir que tales delitos los afectan, mas investigaciones auspiciadas por la Organización de Naciones Unidas arrojan cierta luz.
Bandas multinacionales dedicadas al tráfico de personas reclutan a sus víctimas −sobre todo mujeres e infantes para la explotación sexual o laboral− en 127 países y las trasladan, a través de otros 98 considerados como naciones de tránsito, hacia 137 clasificados como destinos finales.
Albania, Bielorrusia, Bulgaria, China, Lituania, Nigeria, Moldavia, Rumania, la Federación Rusa, Tailandia y Ucrania, aparecen como los principales centros de origen de las víctimas.
Mientras Brasil, Colombia, México, Guatemala y otros destacan por el elevado número de captados para ser explotados en países aventajados en el orden económico: Bélgica, Alemania, Grecia, Israel, Italia, Japón, Países Bajos, Turquía y Estados Unidos.
Sólo en Estados Unidos y en Japón, los involucrados en la trata humana, en el tráfico de drogas y armas, en la prostitución, secuestros, extorsiones, juegos ilegales y contrabando de obras patrimoniales, rebasan los 40 mil y los 150 mil, de manera indistinta.
La magnitud del actuar de estas mafias motivó incluso la adopción de acuerdos internacionales tendientes a priorizar el combate al crimen organizado en el tercer milenio, para contrarrestar su influencia.
Aproximación a un concepto
Una de las trabas por superar en este esfuerzo es la asunción de un concepto universal capaz de abarcar el fenómeno, más allá del discurso político o mediático, que lo desfigura o reduce a algunas de sus facetas.
Desde que el estadunidense John Landesco inició los estudios científicos sobre el tema, en la segunda década de la vigésima centuria, muchos tendieron a verlo apenas como una conspiración criminal permanente, con una estructura bien ordenada y motivaciones económicas.
Frente a su transnacionalización, casi al terminar el siglo, la Convención de Naciones Unidas contra el Crimen Organizado lo definió como «grupo estructurado de tres o más personas que actúan de forma concertada para cometer uno o más crímenes de importancia en busca de un beneficio material«.
Para el criminólogo estadunidense Howard Abandinsky, es preciso no perder de vista el carácter sistémico de esta empresa, que carece de contenido ideológico, e involucra a un conjunto de personas en cercana interacción social, sobre una base jerárquica definida.
La busca de ganancias y de poder está en el sustrato de las acciones desplegadas por estas redes criminales, que desafían a la institucionalidad en la constante competencia por imponer su hegemonía en un territorio marcado y apelan a la violencia como método para sostenerse.
Otros autores remarcan que éste es perverso en su actuar, porque saca ventajas de las vulnerabilidades provocadas por la pobreza y al mismo tiempo las profundiza.
La violencia, el crimen y sus actividades relacionadas, inhiben el desarrollo sostenible y constituyen una flagrante violación a los derechos emparentados con la condición humana, añaden.
El crimen organizado contempla el tráfico ilícito de drogas, el lavado y falsificación de dinero, la trata de personas; el robo y comercialización de obras culturales, de material nuclear, de armas y explosivos, de vehículos; los actos terroristas y la corrupción de funcionarios públicos, entre otros fenómenos.
Rostros
La explotación de la condición humana, o sea, el aprovechamiento de las personas como simples mercancías capaces de generar dinero es una de las facetas más dolorosas de este fenómeno. Los atrapados por estas redes suelen provenir de los grupos poblacionales más vulnerables y pueden terminar sujetos a la explotación infantil, la esclavitud tradicional o por deudas, la prostitución, el tráfico de órganos o de personas.
Poco o nada reparan estos criminales en la edad, sexo o integridad física de sus víctimas: cada año miles de infantes hembras o varones son insertados en el círculo de la prostitución, al servicio del turismo sexual y, por consiguiente, de los antojos de los adultos que pagan por poseerlos.
Sólo en América Latina y el Caribe, más de 2 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años, están bajo el dominio de los cabecillas de tales negocios, según la Organización Internacional del Trabajo.
Pero también en el mundo trabajan en el campo en condiciones de esclavitud o semiesclavitud 132 millones de menores de edad, unos 20 millones de ellos en esta región, refiere la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Fuentes diversas concuerdan, además, en que grupos criminales reabrieron las rutas más productivas en tiempos de la esclavitud histórica y aplican métodos similares a los de sus antecesores, como marcar con hierro candente el cuerpo, violar y hasta castrar a los capturados.
Infantes y adultos tampoco escapan de la amenaza del tráfico de órganos, jugoso negocio que mata a miles en todas partes y cuenta con la complicidad de hospitales deseosos de ganar, sin reparar en la procedencia de riñones, ojos, corazones, hígados y pulmones para trasplantes.
Ello suele estar ligado a la trata de personas y la prostitución, destino final de muchas y muchos que soñaron en sus países pobres con mejoras económicas y acabaron sus días en otros como servidores sexuales obligados, esclavizados por deudas o convertidos en criminales.
El contrabando de productos ilícitos, para evitar el pago de impuestos en los diferentes países, y la comercialización de bienes prohibidos por la ley −drogas, armas, obras de arte y especies animales en peligro de extinción− es otra de las facetas del crimen organizado.
La extorsión −exigir dinero bajo amenaza de dañar a familiares u otros− y el ofrecimiento de protección por parte de grupos paramilitares o paralelos a los aparatos estatales, pueden sumarse a este listado.
En último lugar cabe mencionar la manipulación o lavado de dinero, empleado para darle una imagen legal a los millonarios fondos obtenidos por estos negocios macabros y burlar cualquier investigación policial que pueda perjudicar a sus líderes intelectuales.
En dos tiempos
El crimen organizado no es un fenómeno nuevo. El saqueo y la violencia contra personas y poderes establecidos fueron aplicados por muchos, de manera independiente o con la venia de los gobernantes, antes y después de nuestra era.
Los nudos de esta telaraña cobraron fuerza con los procesos paralelos a la globalización neoliberal, en el siglo anterior, en medio de los que variaron sus estructuras orgánicas y se multiplicó su poder frente a los estados.
El crimen organizado opera ahora en escala mundial, posee conexiones transnacionales extensivas y la capacidad de retar a autoridades nacionales e internacionales, por lo que la lucha contra él obliga a sumar fuerzas sin reparar en prejuicios de cualquier naturaleza