Códigos Sagrados

La Teología del Reemplazo niega el Amor del Dios de Alianzas

P.A. David Nesher

“Y oí un santo que hablaba; y otro de los santos dijo a aquél que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados?”, … “Y en otra semana confirmará el pacto a muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y se derramará la ya determinada sobre el pueblo asolado. “
(Daniel 9:27,11:31, 12:11)

Como ya lo hemos estudiado en otras bitácoras, en el año 70 d. E.C. legiones romanas, bajo las órdenes del general Tito, destruyeron por completo la ciudad de Jerusalén y su Santo Templo.
La historia nos cuenta que más tarde la rebelión de Bar Kokhbá (132-135 d.C.) fue aplastada por Adriano, los judíos fueron esparcidos por todo el imperio romano como esclavos y desterrados de su patria por dos mil años. Como justificación al antisemitismo y a todas sus desgracias, se creyó que todos sus males eran causados por haber matado al Mesías. Esta idea fue propagada especialmente por los miembros de las comunidades mesiánicas simpatizantes con la filosofía griega que consideraban importante ir separando a la Iglesia de toda influencia hebrea.
De este modo, durante el siglo segundo, los llamados padres de la Iglesia comenzaron a finalizar lo que sería más tarde la base teológica de la Iglesia cristiana, donde la filosofía griega reemplazaría a la teología hebrea. Desde este movimiento en la historia eclesiástica de los siglos II y III, se verá a Roma sustituir a Jerusalén, los gentiles a los hebreos, el domingo por el sábado, las fiestas levíticas por fiestas paganas etc.  Muy pronto el sistema universal de creencias paganas y religiosas, dará paso a la Iglesia Católica Romana.
Será Agustín, quien por medio de su libro “La ciudad de Dios”, desarrollará la idea de que la Iglesia e Israel serán bendecidas por el regreso y reinado del Mesías en la tierra, pero la Iglesia reemplaza a Israel para siempre. Desde ese planteo filosófico Roma se hará el centro de la adoración, será llamada la nueva Jerusalén. El judaísmo y todas sus doctrinas serán considerados una religión imperfecta y reemplazada por el evangelio. De esta manera, todo el fundamento de la fe que instauró Yeshúa y sus discípulos, fue reemplazado por el conocimiento griego. De esta manera nace la conocida teología del reemplazo o la sustitución que enseña esencialmente que la Iglesia ha remplazado a Israel en el plan de Dios.
Un hito importante en el desarrollo histórico de la dominación de la teología del reemplazo dentro de la Iglesia ocurrió en el tercer siglo con una escuela que se formó en Alejandría, Egipto. Bajo la dirección de Orígenes, esta escuela bíblica enseñaba una mezcla de la filosofía griega y el cristianismo impulsado principalmente por la introducción de una interpretación alegórica (“espiritual” o simbólica) de la Escritura. Antes de la formación de esta escuela, no había métodos alternativos de interpretación de las Escrituras del Antiguo Testamento en la comunidad cristiana – sólo la interpretación literal. (Aunque Filón [20 aC – 50 dC] – un filósofo judío que también vivió en Alejandría – también enseñó este método alegórico para interpretar el Antiguo Testamento, no hay evidencia de que antes de Orígenes estas enseñanzas fueran de impacto dentro de la comunidad cristiana).
Esta hermenéutica (o método de interpretación de la Biblia) fue el precursor de la teología de reemplazo – o como Pablo lo llamó, los cristianos gentiles siendo “sabios en su propia opinión” (Rom. 11:25). Sión, Israel y Jerusalén se convirtieron en los términos que se refieren al pueblo redimido de Dios en general, más que tratarse de un lugar geográfico literal en el Medio Oriente.  Moab, Egipto, Asiria, Persia, Babilonia fueron entendidos simplemente como los enemigos espirituales del Israel espiritual.
La conclusión lógica del método alegórico de interpretación fue que los “hijos” de Israel eran simplemente los hijos espirituales que han “nacido de nuevo” en el nuevo pacto. (Por supuesto, esto ignora el hecho de que el Nuevo Pacto fue prometido al pueblo de Israel). Así que, en realidad, la teología de reemplazo no es una inserción al azar de su nombre en lugar de Israel al interpretar las bendiciones prometidas a ellos.  Más bien es una manifestación externa de un problema mayor: una espiritualización de las Escrituras para que estas giren en torno a mi existencia y no la del Mesías, ni tampoco el corazón fiel de Dios quien seguramente cumplirá cada promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob.
Ya para el año 325 de la d.C., el ecuménico Concilio de Nicea, adoptaba esta teología de enfoque griego, y durante 1.600 años fue utilizada para perseguir a los judíos y fundamentar su odio.
La posición anti-Israel continuó en el cristianismo hasta que surgió en el siglo XIX la teología de las dispensaciones y el pre-milenio. La mayoría de los teólogos aceptan la teología de reemplazo como válida. Con el surgimiento del estado judío en 1948, los de la dispensación consideraron el establecimiento del estado judío como una profecía de la segunda venida. Otros grupos se mantuvieron neutrales y otros antagónicos a esta profecía. En los últimos 15 años, con el  surgimiento del enfoque a las raíces hebreas, muchos grupos cristianos sean convencidos del error histórico de esta teología griega. Como podemos ver los seguidores de la teología del reemplazo se han apartado de la interpretación literal de las Escrituras, especialmente en cuanto al (mal llamado por ellos) Antiguo Testamento se refiere, y en el (mal nombrado por ellos) Nuevo Testamento generalmente re-interpretan los pasajes referentes a Israel, diciendo que en realidad fueron escritos para la Iglesia.

No hay duda alguna que el prejuicio, el odio y el celo, por tantos siglos sembrado y desarrollado son hoy obstáculos que tienen que ser destituidos para que ellos (la Casa de Judá) conozcan al Mesías. Es justamente la verdadera Iglesia la responsable de esta labor, “Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo”  (Isaías 57:14). Todo aquel que se llame seguidor de Cristo debe ser liberado de esa mentira, porque somos parte de la Casa de Israel, y por ende un solo cuerpo con la Casa de Judá.

Entonces y para que quede claro, entendemos que los adherentes de la teología de la sustitución creen que los judíos ya no son el pueblo escogido de Dios, y que el Eterno no tiene planes específicos para la nación de Israel en el futuro. Todas las perspectivas diferentes de la relación entre la Iglesia e Israel pueden ser divididas en dos campos: o la Iglesia es una continuación de Israel (la Teología de la Sustitución / la Teología del Pacto), o la Iglesia es completamente diferente y distinta de Israel (el Dispensacionalismo / el Premilenialismo).

La Teología de Reemplazo dice que Israel es imperfecta. Que no tiene las promesas y que por lo tanto ha sido reemplazado por la Iglesia. Según esta posición griega la Iglesia es la Israel espiritual, la perfecta. La que tiene todas las bendiciones y promesas. Por eso esta posición teológica asegura que Israel es maldita y esta marginada ante Dios.
Sin embargo, y según la teología de Pablo, el formador de la Iglesia en los gentiles, Israel es el olivo natural (Rom. 11) y los gentiles creyentes son injertados como una rama. Nunca Pablo enseñó que Israel sería reemplazada. La Iglesia es parte de la Casa de Israel, porque el Todopoderoso no tiene dos heredades ni tampoco dos esposas. El Eterno es fiel a las promesas y a su cumplimiento. La Iglesia es coheredera (ambos judíos – gentiles). “Ese misterio consiste en que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo, y participes de la promesa en el Mesías, por medio del evangelio» (Efesios 3:6).
Es evidente, y hasta lógico, que el Todopoderoso no ha rechazado a Israel. Sus promesas son eternas y el pacto es incondicional, no es transferible. La gracia del Eterno es para todos sin excepción de grupos étnicos.
Sabemos y creemos que Yahwéh es un Dios de alianzas. El hizo alianza con Abraham, Issac, Jacob y su descendencia, la Casa de Israel. Su alianza es eterna, incondicional y de amor eterno como su palabra. En el libro de Romanos, capitulo 4 y 5, Pablo declara que las promesas a Israel, fueron dadas por la fe de los patriarcas, y no sobre la base de castigo y recompensa. Si el pueblo judío existe hoy en día, sobreviviendo a  holocaustos, exilios y pogromos es porque se tienen que cumplir la Escrituras, la promesa a Abraham. Los gentiles a través del Mesías y los justos son parte de la Casa de Israel, y heredan también todas las bendiciones, no reemplazan a nadie, sino que son injertados al olivo natural.
La Iglesia no ha reemplazado a Israel en el plan del Eterno Dios. Podemos asegurar que Él no se ha olvidado de Israel, y un día la restaurará a su rol de propósito deseado para la nación que Él ha escogido (Romanos capítulo 11).
A continuación dejo las citas de distintos pasajes bíblicos que servirán para entender el planteo de esta bitácora:
“Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia,
y juicio, y misericordia, y miseraciones. “ 
Oseas 2:19
“¿Se Olvidará la mujer de lo que parió, para
dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me
olvidaré de ti. He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí
están siempre tus muros
. “
Is. 4915-16.
“Porque tú eres pueblo santo á Yahwéh tu Poderoso: Yahwéh tu Poderoso te
ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están
sobre la haz de la tierra.
 “
Deut. 7:6
“Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente
de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus
principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te
deseché.” 
Isaías 41:8-9
“Convertíos, hijos rebeldes, dice Yahwéh, porque yo soy vuestro esposo:
y os tomaré uno de una ciudad, y dos de una familia, y os introduciré en Sión;
”
Jeremías 3:14
“Así ha dicho Yahwéh, que da el sol para luz del día, las leyes de la
luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus
ondas; Yahwéh de los ejércitos es su nombre: Si estas leyes faltaren delante de
mí, dice Yahwéh, también la simiente de Israel faltará para no ser nación
delante de mí todos los días. “
Jeremías 31:35-36
“Porque no dejará Yahwéh su pueblo, Ni
desamparará su heredad
; “
Salmos 94:14
“DIGO pues: ¿Ha desechado el Poderoso á su pueblo? En ninguna manera.
Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de
Benjamín. No ha desechado el Poderoso a su pueblo, al cual antes conoció
.”
Romanos 11:1-2
“Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á
quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los extremos
de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te
escogí, y no te deseché
.”
Isaías 41:8-9
“¿Cómo tengo de dejarte, oh Efraím? ¿He de
entregarte yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á
Zeboím? Mi corazón se revuelve dentro de mí, inflámanse todas mis
conmiseraciones. No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir á
Efraím: porque el Divino soy, y no hombre; el Santo en medio de ti: y no
entraré en la ciudad.”
Oseas 11:8-9
“Yahwéh se manifestó á mí ya mucho tiempo ha, diciendo: Con amor eterno
te he amado; por tanto te soporté con misericordia
.”
Jeremías 31:3
“ Oh vosotros, simiente de Israel su siervo,
Hijos de Jacob, sus escogidos.  Yahwéh, él es nuestro Poderoso; Sus
juicios en toda la tierra. Haced memoria de su alianza perpetuamente, Y de la
palabra que él mandó en mil generaciones. Del pacto que concertó con
Abraham, y de su juramento á Isaac; El cual confirmó á Jacob por estatuto, Y á
Israel por pacto sempiterno,
”
1 Crónicas 16:13-17
“Porque la parte de Yahwéh es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.”
Deuteronomio 32:9
“Acordóse para siempre de su alianza; De la palabra que mandó para mil
generaciones, La cual concertó con Abraham; Y de su juramento á Isaac. Y la estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno
,”
Salmos 105:8-10
“El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.
No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.
”
Salmos 147:19-20
“Porque no dejará Yahwéh su pueblo, Ni
desamparará su heredad
; “
Salmos 94:14
“Que en aquel tiempo estabais sin el Mesías, alejados de la república de
Israel, y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en
el mundo.” 
Efesios 2:12
“Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe
estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme. Que si el Poderoso no perdonó á
las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.”
Romanos 11:20-21
“Esto pues digo: Que el pacto confirmado del Poderoso para con el
Mesías, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga,
para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la
promesa: empero el Poderoso por la promesa hizo la donación a Abraham.”
Gálatas 3:17-18

Si tu eres cristiano, necesitas arrepentirte de todo antisemitismo implantado en ti por este sistema anti-Mesías.

En el área de la teología, necesitas repudiar la “doctrina de el reemplazo”. Esta doctrina errónea asegura que el Eterno ha terminado con el pueblo Israel, y la ha reemplazado por la «Iglesia».
A través del profeta Jeremías somos amonestados por tener una teología que niega el futuro de Israel como nación.
“¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que YHVH escogiera ha desechado? (las 2 casas Juda y Efrain) Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo más por nación. Así ha dicho el Señor: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia«.
(Jeremías 33: 24-26 )
¡Nadie puede enseñar o creer que el pueblo de Isrel se ha perdido, destruido, remplazado, substituido, echado a un lado permanentemente, o puesto eternamente en exilio de nuestra tierra!
NOTA RECOMENDADA:

Tamuz y la idolatría de la Cruz

Cuando hablamos de cruz, automáticamente nos viene a la mente la imagen de una línea vertical atravesada en su parte superior por una línea horizontal. Es interesante comenzar diciendo que este signo no es extraño a numerosas deidades mitológicas tales comoTammuz, Krishna, Osiris, Hermes, etc.; en general asociado a la condición de divinidades solares o de hijos del Sol (entiéndase divinidad principal en todas las religiones).
Para entender mejor el origen de este culto remontémonos a los comienzos de la nueva humanidad aparecida después del Diluvio. Noé engendró a Cam, Cam a Cus, y Cus a Nimrod o Ninus (según la expresión acadia).
Nimrod fue quien fundó Babel y la estableció como el centro político-religioso de su Nuevo Orden Mundial. La ciudad de Nínive también fue fundada por Nimrod. Me resulta interesante compartirles que el nombre Nínive significa «habitación de Ninus»).
La trinidad pagana de la adoración al Sol, símbolo de la Serpiente primigenia o Satanás la formaban los dioses: Baal (Señor, título dado a Ninus), Astarté y Tamuz.
La mitología dice que Ninus, quien tenía una esposa llamada Samárides, fue asesinado y su alma inmortal fue a residir al Sol. Allí se convirtió en BaalShaman, dios de los cielos. Después su espíritu regresó a la Tierra a través de un rayo, que encarnó en el seno de su esposa. De esta concepción milagrosa, ella dio a luz un hijo a quien llamó Tamuz, quien nació el 25 de diciembre.
Todos notarán que los dogmas babilónicos siempre aceptaron la idea de la inmortalidad del alma, y que además pensaban que al morir, iban a un planeta o estrella.
Se dice que el alma de Samárides o Semirámis al morir fue a la Luna, y desde esa morada celestial fue adorada como Ishtar o Astarté, que significa «la Benévola» o «la llena de vergüenza», respectivamente.
El mito cuenta que cuando Tamuz murió, su alma fue a la estrella de oriente, Venus. Por eso se ha relacionado siempre el símbolo pagano de la cruz con el planeta Venus.
Los paganos durante sus romerías, acostumbraban a tomar unas maderas y las ponían forma de T, cruz Tau, que simbolizaban a Tamuz, ya que su nombre empezaba por T.
A Tamuz, dios del fuego, le ofrecían todo lo primero, la primera cosecha, el hijo primogénito, etc…Colocando al hijo o la ofrenda, lo quemaban ofreciéndolo al Sol. Este es el origen de la cruz y desde el principio estuvo asociada con Venus.

La crucifixión de Jesús precisamente en una cruz era pues el mayor insulto.Y es que antes de que viviera Jesús, el signo de la cruz ya existía y era un símbolo mágico y pagano conectado con el mundo de las Tinieblas.Recomiendo tomarse un tiempo especial para considerar con el espíritu y la mente bien abiertos esta enseñanza que determinará una nueva temporada espiritual en sus vidas:

 Los invito a que tomen de un buen tiempo, y con lapicera y papel tomen nota de todo lo que en esta conferencia he compartido con discípulos ávidos del conocimiento espiritual de todos los tiempos:

 

Altar: códigos del corazón humano sujeto al Eterno Dios.

 Por David Nesher

La Historia de la Salvación nos revela que la relación adecuada entre el ser humano y la divinidad es la adoración. En la relación de hijos que el Mesías nos da con el Padre, entendemos que hemos dado un paso significativo en nuestra vida de fe cuando nos encontramos con el hecho de que hemos aprendido a adorar al Eterno en Espíritu y en Verdad.
Entendemos que la adoración verdadera conlleva el reconocimiento de que Dios está en lo alto y nosotros estamos en lo bajo; de que Dios es santo y nosotros pecadores aceptos en Su gracia; de que Dios es inmensamente grande y sublime y que nosotros somos pequeños, casi insignificantes, un minúsculo grano en la inmensidad de la creación; de  que Dios es todo sabiduría y nosotros, la mayoría de las veces, necedad y vanidad. Ya sea por estas u otras razones, entendemos en el acto de la adoración que estamos inhabilitados para tratar a Dios directamente; es como si necesitásemos de un medio o algo que nos permita presentarnos ante Dios para ofrecer tan siquiera un humilde y tosco tributo.

Jamás hombre alguno ha podido acercarse al Dios verdadero basado y amparado en su propia virtud, sino que, desde los inicios mismos de la historia humana, el que en verdad se ha acercado a él, lo ha hecho apoyándose en una ofrenda por sus pecados, o un sacrificio sustitutivo a su favor, o en una promesa de perdón recibida de parte de Dios mismo. Y en este acercarse a Dios por parte de los hombres de la antigüedad, un elemento pleno de significados es el altar: una especie de estructura sobre la que se ofrecían a Dios ofrendas, generalmente de animales sacrificados, como un acto de adoración.

El primer altar que el hombre edificó fue levantado para adorar a Dios y esa es  la principal razón por la que nosotros también debemos edificar un altar al Señor en nuestra vida diaria. La primera vez que aparece la palabra altar en las Sagradas Escrituras es en el libro de Génesis (capítulo 8, versículo 20), cuando Noé edificó un altar y tomó de todo animal limpio ofreciéndolo en olor fragante a YHVH.
Desde ese momento, y a través de los tiempos antiguos, encontramos hombres como Noé, Abraham, Isaac, Moisés, David, Gedeón etc. construyendo altar al Señor. Entendemos que el altar era un símbolo de sacrificio, adoración y sabemos que muchas veces se construía para recordar la promesa de Dios. En el tabernáculo de reunión, y en el templo de Salomón, se construyo el altar de bronce y el altar del incienso en dónde se ofrecía el holocausto y se quemaba el incienso aromático respectivamente.
Al entrar en el tabernáculo que Moisés construyó en el desierto, de acuerdo al diseño que se le reveló, el altar era lo primero con lo que el adorador se encontraba. Era lo que estaba a primera vista. Además era el objeto mas grande en el tabernáculo. De acuerdo a estos testimonios escriturales surge el siguiente cuestionamiento: ¿por qué YHVH demanda que se le haga altar? Porque el altar es un símbolo de restauración. Para los hombres de la antigüedad el altar traía el cielo a la tierra. ¡Altar es comunión con Dios!
Ahora bien, para poder entender mejor el altar, los invito a dar un vistazo a las palabras en hebreo y griego, utilizadas en la TaNaK (forma correcta de decir Antiguo Testamento) y los libros del Nuevo Pacto, para referirse a esta expresión.
En hebreo encontramos tres maneras para decir ALTAR:
  1. – MIZBEAJ: Significa «un lugar alto donde se hacen sacrificios«. Este vocablo se usa más de 400 veces en el Antiguo Testamento. Aparece por primera vez en Génesis: 8:20.
  2. – ZABAJ: significa «matar para comer» o «sacrificar«.
  3. – ZEBAJ: «Sacrificio que establece comunión entre Dios y los que comen el sacrificio«.

Innumerables son los altares que se registran en el Antiguo Testamento (TaNaK) en el devenir de la historia de la salvación: el «altar» de Noé (Gn 8:20); los de Abram en Siquem (Gn 12:7), en Bet-el (Gn 12:8) y en el monte Moriah (Gn 22:9); el de Isaac en Beerseba (Gn 26:25); de Jacob en Siquem (Gn 33:20); de Moisés en Horeb (Éx 24:4); de Samuel en Ramá (1 S 7:17); del templo de Jerusalén (1 R 6:20; 8:64); y los dos «altares» previstos por Ezequiel en el templo restaurado (Ez 41:22; 43:13–17).

altar ariel

Los hombres en la antigüedad tenían claro que el altar hablaba constantemente de la relación del ser humano con Dios, tuviese o no tuviese ofrenda sobre sí. El altar de por sí ya era una señal que proclamaba poderosamente todo un mensaje de parte de Dios para las personas. El altar era una forma de recordatorio para aquellos que estaban llamados a relacionarse con el Dios Eterno: recordaba constantemente que Dios se había manifestado a ellos, que les había dado sus palabras, que en momentos especiales se reveló a ellos comprometiéndoles para con él. Era una especie de testimonio perenne de que Dios había venido manifestándose a ellos desde hacía tiempo con fiel y santo amor.

Entendiendo que lo del Antiguo Testamento fue una sombra y figura de lo que habría de venir, hoy nosotros también somos llamados a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es nuestro culto racional (Romanos 12:1). Al igual como eran ofrecidos los sacrificios en los tiempos antiguos (animales sacrificados), hoy somos nosotros invitados a subir voluntariamente al altar y presentar un sacrificio vivo a Dios. El Eterno Padre nos llama a edificar un altar para él en nuestras vidas. Es un llamado a invocar su nombre en la vida diaria, en nuestro lugar de permanencia (casa, sitio de trabajo, lugar de estudio, etc.). Es un llamado a reconocer nuestra vulnerabilidad y necesidad de su bendición. Es un llamado a establecer señales que tengan un real significado para las decisiones que tomamos en nuestro diario andar. Es un llamado a la fe, a la consagración, a reconocer su santidad y la necesidad de que nosotros también lo seamos, es un llamado a la esperanza y a la adoración.

A esta altura de nuestro estudio nos debemos preguntar: ¿Cómo se restaura el altar? ¿cuáles son los principios para hacerlo tal y como Abba lo revela? Para responder estas preguntas nos es necesario regresar a la consideración del significado de la palabra hebrea mizbeaj usada para altar.

En la palabra MIZBEAJ cada una de las letras  consonante que la forman tiene un significado especial (recuerde que el hebreo las vocales se suprimen) formando un acróstico que permite descifrar los códigos secretos escondidos en la palabra altar:

Cordero altar fuego

La letra M significa: Mejilá = Perdón;

La letra Z significa: Zejut = Justicia (buenas acciones);

La letra B significa: Beraka = Bendición;

La letra J significa: Jayim = Vida.

El mensaje oculto en los códigos que forma el altar nos da a entender que si nosotros restauramos cada uno de estos conceptos en nuestras vidas tendremos un altar que permitirá la activación diaria de nuestro gozo y el ejercicio excelente de nuestra fe.

Restaurar nuestro altar cada mañana, por medio de la oración matutina y el estudio de la Escritura, reactiva en nosotros Su gracia a través del poder del perdón en la sangre del Cordero. Esto manifiesta Su justicia que nos fortalece para realizar buenas obras. Por ellas, nos alcanzarán todas las bendiciones garantizadas por promesas divinas en Su Ley (Torah) y eso realmente garantiza Vida, y vida en abundancia, es decir, la que alcanza con la misericordia del Eterno, hasta la tercera generación.

LA OFRENDA DE SHABAT: Una Expresión Física del Corazón Humano.

Por P.A. David Nesher

 

“El día del sábado ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y una ofrenda vegetal de dos décimas de un efa de harina fina amasada con aceite, con su libación. 
Este es el holocausto de cada sábado, además del holocausto continuo y de su libación.» 
(Números 28: 9-10)

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Reiteradamente, por medio de mis enseñanzas, he explicado que el corazón, en las Sagradas Escrituras, representa el centro del alma, de donde emana todo lo que el hombre piensa, habla y hace. Son justamente los pensamientos del ser humano, la manera en que este intelectualiza lo que de su corazón emana, su deseo o intención (kavaná). Las palabras son la manera en que el hombre expresa sus pensamientos, los cuales como dijimos anteriormente son el resultado del discernimiento intelectual de un deseo que emana del corazón del hombre. Los actos son la labor que hombre emprende en pos de satisfacer ese deseo que emana de su corazón, su discernimiento intelectual del deseo de su corazón le dirigió sobre la manera de satisfacerlo, y por eso el hombre entiende o sabe qué acto es el que necesita hacer para satisfacer el deseo que emana de su corazón.
En resumen de lo que vengo diciendo, el acto físico solo es el resultado de un proceso de discernimiento espiritual dentro del alma del hombre, siendo entonces el acto físico la manifestación de lo que está emanando desde el corazón del hombre, el acto es el medio en que lo espiritual que emana del corazón del hombre se manifiesta en el mundo material.
Toda persona justa en el Mesías debe estar consciente que el valor de su ofrenda física se lo da el corazón con que se está presentado, de allí la importancia en que no solo nuestra educación en la Torá sino el ambiente de nuestras comunidades, deben de ser propicias para cultivar los corazones de los ofrendantes y que estos sean adecuados, y entonces sus ofrendas y oraciones sean gratas delante del Trono Celestial.
Y por otro lado debemos aprender sobre el momento adecuado para cada ofrenda, no antes y no después de lo que la Torá ha instruido, por ejemplo, la ofrenda del Shabat (séptimo día de la semana) es clave para un hijo primogénito de Dios, siendo el Shabat la puerta que une a este mundo con la perfección que viene del Creador de los cielos y la tierra. Por ello, teniendo en cuenta que en ese día nos disponemos a cerrar nuestras manos para no laborar y así buscar esa perfección, nuestra ofrenda de Shabat es de suma importancia, y por eso debe ser dada antes de iniciar mi búsqueda de esa perfección disponible en ese día santo.
Para lograr entender el espíritu profético-mesiánico de este acto ofertorio, deberemos entender el sentido de la acción de sacrificar. “Sacrificar le parecía al hombre tan ‘natural’ como orar; lo primero indica lo que el hombre siente acerca de sí mismo, lo otro lo que siente con respecto a Dios”, escribe el historiador bíblico Alfred Edersheim. Desde que el pecado entró en el mundo, ha traído consigo el dolor de la culpa, el desamparo y el alejamiento de Dios. El hombre es consciente que necesita liberarse de estos males. Es fácil de entender que cuando la gente se encuentra en esa situación desesperada piense que debe recurrir a Dios por ayuda (Romanos 5:12).
Por ello, el mismo Dios Eterno, garantizó el cumplimiento de los tiempos con el advenimiento de la «simiente de la mujer» que acabaría con la serpiente antigua y su simiente, el pecado en el corazón humano (Gén. 3:15). De ese modo reveló que en tiempo oportuno Él mismo manifestaría al Cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo (Ap. 13:8). Entonces la humanidad toda tendría abierto el portal de regreso al Reposo (Shabat) del Eterno e Infinito Dios.
Por ello, cuando se estableció el ritual del tabernáculo en el monte Sinaí, el Eterno ordenó que cada mañana y cada tarde se ofreciera un cordero de un año (hebcordero-altar. kebes) como holocausto por todo Israel (Ex. 29:38-42; cf Nm. 28:4), y dos el sábado de mañana y dos el sábado de tarde (Nm. 28:9, 10). Por causa de su inocencia, paciencia e inofensividad, un cordero resultó ser el mejor animal para representar a quien prometió llevar los pecados del mundo, el Cordero de Dios. Por ello, el cordero desempeñó una parte importante en el antiguo sistema de sacrificios, el cual prefiguraba el ministerio y sacrificio de nuestro Salvador. Este animal, ofrecido en holocausto, representaba el ministerio continuo de Jesucristo en favor de los pecadores. Por cuanto ésta era una «ofrenda encendida«, «ofrenda quemada«, o un «holocausto continuo [diario]» (v. 3), se la llegó a conocer como tamîd: literalmente, «continuo» o «diario«. Este término hebreo para “ofrenda quemada” significa “ofrenda de ascensión” u “ofrenda que asciende”, lo cual es pertinente porque en esta el animal degollado se quemaba sobre el altar y ascendía hacia el cielo a Dios un olor dulce, conducente a descanso (Shabat). La ofrenda quemada se distinguía de las demás en que el animal se ofrecía entero al Eterno después de haber salpicado su sangre alrededor del altar. Los sacerdotes tenían que “hacer humear todo ello sobre el altar como ofrenda quemada, ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso (Shabat) a YHVH” (Levítico 1:3, 4, 9; Génesis 8:21).
Ahora comprendemos que ley (hajalá) mosaica, con todos sus sacrificios y ofrendas, se dio a los israelitas de antaño para que pudieran acercarse al Eterno y así conseguir y conservar su favor y bendición hasta la llegada de la Simiente de la mujer prometida. El apóstol Pablo, que era judío, lo explica de este modo: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gálatas 3:24). Lamentablemente, la nación de Israel no respondió a esa tutela, sino que abusó de su privilegio. En consecuencia, sus muchos sacrificios se hicieron repugnantes a YHVH, quien dijo por medio de su profeta: “Suficiente he tenido ya de holocaustos de carneros y de la grasa de animales bien alimentados; y en la sangre de toros jóvenes y corderos y machos cabríos no me he deleitado” (Isaías 1:11).
Teniendo en cuenta estas imágenes proclamadas en la Antigua Alianza, vemos que las primeras comunidades estaban llenas en sus conciencias de estas significaciones. Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado, decía Pablo a la comunidad de Corinto (1 Cor 5: 7). Y Pedro, en su primera epístola, invitaba a los fieles a recordar que habían sido rescatados de su vano vivir no con oro o plata, que son bienes corruptibles, sino con la sangre preciosa de Yeshúa, Cordero sin defecto ni mancha (1Pe 1: 18-19). Para la Nueva Humanidad conformada en el Mesías, Él era el Cordero del Eterno prefigurado en todos y cada uno de los corderos ofrendados en el altar del Antiguo Pacto.
Los primeros discípulos sabían que la ofrenda es tan importante delante de YHVH que entendían por qué el mismo Yeshúa se convirtió en una para salvar a los hombres del caos. Las primeras comunidades sabían que Él es el Cordero de Dios que quita nuestro pecado (Jn. 1:29) y también, quien sana la tierra. En la cruz del Gólgota, Él era el Cordero a ser sacrificado. Este recordatorio se activaba en cada cierre del ciclo semanal, durante la celebración del Shabat. Los discípulos de los dos primeros siglos, separaban de sus bienes durante las dos comidas del sábado a fin de traer a la comunidad, al iniciarse el primer día, la evidencia de su amor al Eterno y Su Torah como ofertorio. Dichas ofrendas eran usadas muchas veces como instrumentos de la tzedaká (justicia social) que la idea de Shabat les revelaba:

«Cada primer día de la semana, cada uno de ustedes ponga algo aparte, según lo que haya ganado, y guárdelo, para que no se tengan que recoger las ofrendas cuando yo esté allá.»

(1 Corintios 16:2 – RVC)
Hoy, nosotros, los hijos primogénitos que habitamos Su Monte Santo, creemos en el poder de traer nuestras ofrendas de Shabat. Entendiendo que las mismas son actos de adoración a nuestro Abba, el Eterno Dios, por medio de las que ocurren grandes cosas. Al cumplir con estos principios, se revela en todos los cielos lo que hay en nuestros corazones, y nos ponemos en posición para recibir las recompensas correspondientes a nuestra obediencia en el guardar el Shabat.
Así que debemos dimensionar la gran importancia que tiene el acto de honrar al Eterno Dios con la ofrenda encendida de Shabat, ya que el hecho más importante que nos ha sucedido, implicó el sacrificio de dar lo más valioso. Por lo tanto, al hablar de salvación inevitablemente hablamos de ofrenda de Shabat manifestándola materialmente. Nos encanta recibir el beneficio de la cruz, pero debemos entender que fue una ofrenda, un sacrificio con el cual Yeshúa otorgó Reposo (Shabat).
Al ofrendar en Shabat, manifestamos que creemos en que todo el universo opera basado en ciclos. Las mujeres tienen su ciclo mensual, la lluvia pasa por un ciclo; el Eterno creó el mundo basado en ciclos para asegurar su continuidad. Cuando uno de esos ciclos se desequilibra, se crean grandes conflictos. Al celebrar Shabat manifestamos nuestra convicción en que toda la Creación marcha al encuentro de ese «instante eterno» en que todo lo creado entrará en el Reposo de YHVH. En cada Shabat establecemos que nuestro Único Dios está en absoluto control de todas las cosas por medio de Su Mesías-Cordero. De ese modo no ha posibilidad alguna de que las tinieblas establezcan el caos en la Tierra, y desde ella, en el cosmos todo. Por el contrario, el señorío entregado por el Padre a nuestro Dueño Yeshúa realiza diariamente un ministerio continuo en intercesión a favor de los hombres y la creación misma. Dicho ejercicio ministerial garantiza una vivencia de Su Paz (Shalom) en todas las áreas del ser humano, y particularmente aquellas que tienen que ver con su economía. Tu acto de ofrendar proclamamos a todo testigo de nuestro alrededor (ángeles y hombres) que aceptamos lo que YHVH está haciendo por nosotros, aunque no lo merezcamos.
Por todo ello, necesito decirte, a ti que lees esta bitácora, que cuando ofrendas en Shabat entras en el ciclo de libertad financiera que nuestro Abba Eterno diseñó para ti. Si ofrendas estás dando testimonio de lo que recibes cada día de tu vida es de parte del Eterno Dios; entonces las bendiciones te alcanzarán (Dt. 28:1-14). Pero si recibes, y no ofrendas, te sales de ese ciclo y las maldiciones de la Torah te alcanzarán (Dt. 28:15-68).
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