Gran Reseteo

Biólogo aconseja acabar con la Religión y sus Adeptos por el Bien de la Humanidad

Según el biólogo estadounidense Edward Osborne Wilson, la Tierra está sufriendo «una muerte a través de mil heridas» a causa de la religión y que ésta debería desaparecer en beneficio del progreso humano.

A Wilson se le conoce como el «padre de la sociobiología», obteniendo un premio Pulitzer por su trabajo. Justamente en una entrevista a Edward O. Wilson por Penny Sarchet a causa de la publicación de su nuevo libro “El significado de la existencia humana”, este biólogo abordó un asunto de enorme trascendencia.

Wilson opina en su libro que la gente aún no se ha dado cuenta de que la «estructura tribal» ha destruido el planeta a través de “mil heridas”.

En esta entrevista Wilson explicó que su libro examina el futuro de los humanos y la Tierra.

El biólogo dijo:

Todas las ideologías y las religiones tienen sus propias respuestas a las grandes preguntas, pero, por lo general, están vinculadas como dogma a algún tipo de tribu”.
Las religiones, en particular, presentan elementos sobrenaturales que otras tribus -otras religiones- no pueden aceptar. Y cada tribu, no importa cuán generosa, benigna, amorosa y caritativa, menosprecia a todas las otras tribus”.

Edward Osborne Wilson

Wilson, quien fue criado como bautista en Alabama, dijo que se «alejó» del cristianismo. No obstante, no se refiere a sí mismo como ateo.

Lo que nos arrastra es la fe religiosa. Lo que nos está haciendo hundirnos es la fe religiosa. La búsqueda trascendente ha sido secuestrada por las religiones tribales”.

Así que yo diría que, en aras del progreso humano, lo mejor que podríamos hacer sería disminuir, hasta el punto de eliminar, las creencias religiosas”, sugirió.

Wilson argumenta que el humano tiende a buscar respuestas en la religión, sin embargo, son guiados por caminos erróneos.

A pesar de los calificativos que ha recibido debido a sus controversiales afirmaciones, Wilson dice que no es ateo. “Soy un científico”.

Aunque para muchos creyentes, lo único que consideran de este premio Pulitzer, es que se trata de una herejía.

¿Qué opina usted? Deje su comentario a continuación.

¡La Era de la Vigilancia Subcutánea ya está Aquí!… (lo afirma el historiador Yuval Noah Harari)

El historiador Yuval Noah Harari es uno de los autores más célebres de nuestra época, especialmente reconocido entre los ejecutivos de Silicon Valley por articular una visión de la humanidad en la que la tecnología juega el papel predominante, capaz quizá de crear una nueva especie humana.

En una reciente entrevista con la BBC, Harari habló de la covid-19 y de un aspecto inquietante que puede estarse gestando ya: una nueva era de vigilancia, basada en tecnología hipodérmica o subcutánea (under the skin) capaz de monitorear señales biométricas. 

Harari dijo que el nuevo coronavirus trae a la mesa de discusión, obviamente, el uso de tecnología de vigilancia, por ejemplo, para saber si una persona tiene fiebre. El historiador israelí aseveró: “no estoy en contra de la vigilancia, debemos usarla, pero responsablemente, para que no perdamos nuestras libertades“.

Yuval Noah Harari

Harari afirmó que por primera vez en la historia los Estados pueden vigilar ya no solamente lo que las personas hacen sino también lo que sienten o piensan, a través de tecnología que monitoree señales biométricas como la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. Se parte de la premisa de que los estados emocionales y anímicos son meros fenómenos biológicos que se correlacionan con señales biométricas. Así pues, con este tipo de tecnología, se podría saber si una persona está enojada o ansiosa, por ejemplo, leyendo esta nota o viendo el video de Harari. 

Por supuesto, esto es un arma de doble filo, pues podría crear un nivel de totalitarismo nunca antes visto. Ya vimos lo que la vigilancia por encima de la piel puede hacer, por ejemplo, en el caso de Facebook y las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, donde la información fue usada para promover ciertas conductas, pero esto tiene una escala mucho mayor.

Harari señaló que la covid-19 podría pasar a la historia, más que por la importancia de la epidemia, como el parteaguas en el cual se empezó a implementar este tipo de vigilancia: “Creo que el desarrollo más importante del siglo XXI es la habilidad de hackear a los seres humanos, ir debajo de la piel, recolectar datos biométricos, analizarlos y entender a las personas mejor de lo que se entienden a sí mismas”. 

Cuando el periodista de la BBC lo cuestionó sobre si esta tecnología no significará ceder la privacidad de nuestros sentimientos y libertades, Harari señaló que él no cree que esto tenga que ser así, pues la tecnología puede usarse para  monitorear nuestra salud y mantenerse al margen de la policía o de empresas privadas que busquen obtener beneficios de la información. Y dijo que no cree en el determinismo tecnológico, es decir, la tecnología puede usarse para bien o para mal y no tiene un efecto inherente.

Quedan dudas, sin embargo, ante lo planteado por Harari. Pues aunque obviamente el uso de tecnología biométrica subcutánea puede tener efectos sumamente positivos en una crisis como esta, hemos aprendido también que las crisis son utilizadas para incrementar el poder de los Estados y de las grandes corporaciones, en detrimento generalmente de los individuos y del ecosistema. Naomi Klein ha llamado a esto “la doctrina del shock“. Klein sugiere que ya estamos viendo las señales de que la pandemia está beneficiando a compañías como Google o Amazon, que están incrementando su poder. En Nueva York, por ejemplo, el gobierno ha anunciado un plan, encabezado por Erik Schmidt, el ex CEO de Google (empresa de la cual tiene miles de millones de dólares en acciones todavía), para echar a andar la ciudad incorporando la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica. Y una sociedad similar con la fundación de Bill Gates fue anunciada también. 

El problema de utilizar tecnología subcutánea es que, si realmente es tan poderosa y es el mayor invento en lo que va del siglo XXI, resulta un tanto ingenuo pensar que esta tecnología se mantendrá libre de las ambiciones de las grandes empresas del llamado “Big Tech”. En otras palabras, que la información que recolecte esta tecnología no será analizada y usada también para crear nuevos productos y manipular la conducta del ser humano.

Aunque Harari de manera correcta advierte sobre sus riesgos, al defender su uso y postular una solución tecnológica a todos nuestros problemas le susurra al oído a estas compañías y a los organismos gubernamentales, incluso ofreciéndoles ya una estrategia de comunicación. Algo similar ocurre con su idea de que la tecnología puede convertir a ciertos humanos en dioses, mientras advierte que eso puede ser terrible para otros: esto es música para los oídos de los ejecutivos de Silicon Valley. Sus palabras pueden leerse como guiños y coqueteos transhumanistas, una forma de pensamiento que reduce la esencia del ser humano a mera información: todo es cuantificable. 

Fuente: Pijama Surf


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El Gran Reseteo apunta a Políticas de Implantación de “Escáneres Cerebrales”

Por P.A. David Nesher

Me encontré con una noticia que destaca que el cerebro del “Gran Reseteo“, Klaus Schwab, sugiere una serie de medidas draconianas para controlar la población bajo el paraguas de la “4ª Revolución Industrial“, incluyendo escáneres cerebrales de evaluación de riesgos para cruzar fronteras y chips implantables para leer los pensamientos de la gente.

El globalista y fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab dejó claro que el transhumanismo es parte integral de “El Gran Reseteo” (o también conocido como “Gran Reinicio” o “Gran Reajuste“) cuando dijo que la cuarta revolución industrial “conduciría a una fusión de nuestra identidad física, digital y biológica”, que en su libro aclara que es implantable microchips que pueden leer tus pensamientos.

Schwab ha subrayado repetidamente cómo los tecnócratas necesitan aprovechar la pandemia de coronavirus para implementar “The Great Reset” (“El Gran Reinicio”), y esta argumentación está atrayendo una avalancha de atención renovada tras la pandemia de coronavirus, que el primer ministro canadiense Justin Trudeau dijo que era una “oportunidad para un reinicio“.

La agenda se basa principalmente en el desmantelamiento del sistema capitalista actual a favor de un gobierno tecnócrata más centralizado que conducirá a niveles de vida más bajos, menos consumo de combustible, menos libertades civiles y la automatización acelerada de los trabajos.

Esa agenda se detalla explícitamente en los tres libros de Schwab, “The Fourth Industrial Revolution“, “Shaping the Future of the Fourth Industrial Revolution: A Guide to Building a Better World“, y “Covid-19: El Gran Reajuste”.

Pero el “Gran Reajuste” no se trata sólo de reestructurar el sistema económico, aplicar un “Nuevo Acuerdo Verde”, crear más puestos de trabajo totalmente automatizados y reducir el consumo de energía y el nivel de vida, sino que también hay un aspecto policial en el programa.

Schwab señala que el uso de dicha tecnología para llevar a cabo la vigilancia y el seguimiento masivo de la población “va en contra de las sociedades sanas y abiertas“, pero de todos modos lo presenta de forma positiva.

Sin embargo, otro aspecto clave de “El gran reinicio”, o la “cuarta revolución industrial”, como la llama Schwab, es la fusión del hombre con la máquina.

“A lo que conducirá la cuarta revolución industrial es a una fusión de nuestra identidad física, digital y biológica”, dijo Schwab al Consejo de Asuntos Globales de Chicago.

Schwab continuó explicando cómo su libro, ‘Dar forma al futuro de la cuarta revolución industrial‘, fue particularmente popular en China, Corea del Sur y Japón, y solo el ejército surcoreano adquirió 16.000 copias.

 En el libro, Schwab explica con entusiasmo cómo la próxima tecnología permitirá a las autoridades “inmiscuirse en el espacio hasta ahora privado de nuestras mentes, leer nuestros pensamientos e influir en nuestro comportamiento.”

Continúa prediciendo que esto proporcionará un incentivo para que las fuerzas del orden implementen programas previos al delito al estilo de Minority Report.

A medida que mejoren las capacidades en esta área, aumentará la tentación de los organismos encargados de hacer cumplir la ley y los tribunales de utilizar técnicas para determinar la probabilidad de actividad delictiva, evaluar la culpa o incluso posiblemente recuperar recuerdos directamente del cerebro de las personas”, escribe Schwab. “Incluso cruzar una frontera nacional podría algún día implicar un escáner cerebral detallado para evaluar el riesgo de seguridad de una persona“.

Schwab también se vuelve lírico sobre el sueño utópico transhumanista compartido por todos los elitistas que finalmente conducirá a la creación de cyborgs humanos.

Las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial no se detendrán en convertirse en parte del mundo físico que nos rodea, se convertirán en parte de nosotros”, escribe Schwab.

De hecho, algunos de nosotros ya sentimos que nuestros teléfonos inteligentes se han convertido en una extensión de nosotros mismos. Es casi seguro que los dispositivos externos de hoy, desde computadoras portátiles hasta auriculares de realidad virtual, sean implantables en nuestros cuerpos y cerebros.”

Schwab también respalda abiertamente algo que los medios de comunicación aún afirman que es únicamente un dominio de discusión para los teóricos de la conspiración, a saber, “microchips implantables activos que rompen la barrera cutánea de nuestros cuerpos.”

El globalista saluda la llegada de “dispositivos implantados (que) probablemente también ayudarán a comunicar pensamientos que normalmente se expresan verbalmente a través de un teléfono inteligente ‘integrado’ y pensamientos o estados de ánimo potencialmente no expresados mediante la lectura de ondas cerebrales y otras señales”.

Los dispositivos externos de hoy en día, desde las computadoras portátiles hasta los auriculares de realidad virtual, se implantarán casi con toda seguridad en nuestros cuerpos y cerebros“, escribe.

Los microchips activos implantables que rompen la barrera de la piel de nuestros cuerposcambiarán la forma en que interactuamos con el mundo” y nos obligarán “a cuestionar lo que significa ser humano“, expresa Schwab.

Esta tecnología también podría facilitar la expresión de “pensamientos o estados de ánimo potencialmente no expresados mediante la lectura de las ondas cerebrales y otras señales“, sigue proponiendo el globalista.

Entonces, en otras palabras, la “fusión de nuestra identidad física, digital y biológica” se relaciona con la singularidad transhumanista y un futuro donde las personas tienen todos sus movimientos rastreados y cada pensamiento leído por un microchip implantable.

Schwab sugiere que se podría alentar a la población a adoptar los chips de lectura de cerebros como parte de un modelo de negocio que implica que alguien “cambie el acceso a sus pensamientos por la opción, que ahorra tiempo, de teclear un mensaje de medios sociales sólo con el pensamiento“.

Una sola cosa para terminar. Si estás pensando que soy un seguidor y/o fanático de las teorías de conspiración, debo decirte que no, y que esto que te comparto no pertenece a ese campo, pues no es hay “teoría de la conspiración” alguna cuando te dicen abiertamente lo que quieren hacer con la humanidad y su destino.


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